AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 8  Marzo 2017

Democracia y Poder Judicial
Juan Gonzalo Ospina okdiario 8 Marzo 2017

Sin una división real de poderes, no se goza plenamente de la libertad, y por ello, un liberal nunca defendería un sistema en dónde un sólo Poder, en este caso el político, pudiera acaparar todo el poder del Estado. En 1812, los liberales españoles firmaban una de nuestras Constituciones más importantes: la Constitución de Cádiz, donde el poder de la monarquía absoluta se acotó a la ley y los ciudadanos tendrían derechos y obligaciones. Hoy, en pleno siglo XXI, es triste observar cómo aquellos que se autodenominan liberales refuerzan sin límites un poder, el político, ya de por sí desmedido y mayor aún que el de la monarquía absoluta. Poder que se engrandece y se controla a través de un ente, que se nutre del Estado sin ser de él, el partido.

La correcta separación y equilibrio entre el poder legislativo, ejecutivo y judicial, no es un simple mandato dogmático para los libros de historia y de la facultad, sino que debería de ser una obligación para proveer a la sociedad de la correcta salud democrática y bienestar. Porque sólo desde la libertad y la igualdad de condiciones podrá la ciudadanía, motor de riqueza del Estado, aportar mayor valor a nuestro alrededor. Si por el contrario, el poder acapara la columna de la libertad que es la justicia, todo el sistema se pervierte en detrimento, no de la excelencia y la igualdad de oportunidades sino de ser o no amigo del poder, lo cual llena de desequilibrio y desigualdad a la propia sociedad.

Por lo tanto, un verdadero demócrata, un verdadero liberal, no podría estar a favor de la actual redacción de la ley orgánica del poder judicial. Esta ley contamina la carrera judicial con la mano negra del poder político en la sombra. Para tener una democracia de calidad, la justicia, y esto es, todo el poder judicial, debería estar blindado contra cualquier tipo de injerencias, económicas, sociales y sobre todo, políticas. Esta teórica división de poderes y su espíritu se recoge en nuestra Constitución, artículo 120.3 CE, pero sin embargo el poder político se encargó de desvirtuarlo a lo largo de estos más de 30 años de democracia.

Los liberales siempre lucharon por acotar el poder absoluto en la búsqueda de una democracia que, con la libertad como bandera, buscara alcanzar la correcta división de poderes de su Estado siendo esta una realidad. Todo ello con un claro fin, que todos los ciudadanos, sin importar su condición, razón económica o social, fuéramos verdaderamente iguales ante la ley. Entonces, ¿dónde están los verdaderos valores liberales del siglo XXI? Un Estado que no respeta la división de poderes, en la búsqueda del equilibrio de lo justo, acaba sin justicia y sin justicia no hay libertad. “Una gran democracia debe progresar ya que si no, pronto dejará de ser o grande o democracia”, Theodore Roosevelt.

delega ahora en las Fuerzas Armadas
El Gobierno sigue sin asumir su papel de defensor de la soberanía nacional
La Gaceta 8 Marzo 2017

Una vez más, como ya hace con el Tribunal Constitucional, el Gobierno delega su responsabilidad frente al separatismo y mantiene su política inactiva. Las declaraciones de la ministra Cospedal llegan el mismo día que el Parlament ha acordado la tramitación 'exprés' de las leyes de ruptura.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha subrayado este martes a ERC que el Gobierno tiene la competencia exclusiva en materia de defensa y que es su obligación la formación y el adiestramiento de los militares.

Cospedal ha respondido en estos términos en la sesión de control al Ejecutivo del pleno del Senado al senador de ERC Jordi Martí, que ha preguntado el motivo por el que el Gobierno "impone" maniobras militares en municipios "sin solicitar su consentimiento"

"El Gobierno español no impone nada, ejerce su competencia en materia de defensa como todos los países de nuestro entorno", ha replicado la ministra, quien ha recalcado que la formación y el adiestramiento de los militares es también "competencia exclusiva" del Estado.

Para De Cospedal, las Fuerzas Armadas son las que están encargadas de defender "la soberanía nacional, la integridad territorial y el ejercicio de las libertades y los derechos de los ciudadanos" y es obligación del Estado ejercer la competencia en exclusiva de ellas. Una vez más, como ya hace con el Tribunal Constitucional, el Gobierno delega su responsabilidad frente al separatismo y mantiene su política de inacción.

Las declaraciones de la ministra Cospedal llegan el mismo día que el Parlament ha acordado la tramitación 'exprés' de las leyes de ruptura.

Y, aunque se ha mostrado abierta a mejorar la colaboración con otras instituciones, ha dejado claro que el Ejecutivo no tiene que pedir autorización a los municipios para realizar maniobras.

También ha apuntado que no iba a entrar en la "provocación" del senador de ERC, que ha exhibido en el hemiciclo unas imágenes de unas supuestas maniobras militares al lado de unos ciudadanos montando en bicicleta.

Jordi Martí ha enumerado varios municipios catalanes en los que el Ejército ha hecho maniobras pese a la oposición de sus ayuntamientos y ha indicado que incluso se han utilizado parajes naturales de especial interés para ello.

"Curiosamente, allí donde se produce una mayor oposición de la sociedad civil y de los entes locales, provinciales y autonómicos, es donde se ha visto reforzada la presencia del Ejército", se ha lamentado el senador, que ha pedido que se respete la "soberanía municipal" para evitar "polémicas innecesarias".

Un 2% de inversión en Defensa
Cospedal, además, ha afirmado que el Gobierno está "empeñado" en cumplir el compromiso con la OTAN para llegar al 2 % del PIB destinado a Defensa, frente al 0,9 actual, y ha reiterado su intención de aprobar una ley de sostenibilidad para la defensa nacional.

Así se ha pronunciado la titular de Defensa en la inauguración de las jornadas Aeroespaciales de Economía de la Defensa del Ejército del Aire, celebradas en el Cuartel General del Ejército del Aire.

Cospedal ha defendido la inversión en Defensa y ha argumentado que "la diferencia entre la seguridad interior y exterior ya no existe". Por ello, ha subrayado, hay que tener en cuenta esta situación en el ámbito de la economía y también en el del personal.

Tras respaldar la complementariedad entre la UE y la OTAN en materia de Defensa, ha indicado que en materia de seguridad "las fronteras han cambiado".

En este sentido ha dicho que ahora España se enfrenta al reto de la frontera sur con África, un continente sujeto a la explosión demográfica y con presencia del terrorismo yihadista.

Por otro lado, la ministra ha dicho que el Gobierno está empeñado en llegar al 2 por ciento del PIB en una década, tal y como se comprometió en la cumbre de la OTAN en Gales. Asimismo se ha comprometido a sacar adelante una ley de estabilidad de la Defensa que garantice las inversiones, para lo que espera alcanzar un consenso con todas las fuerzas políticas.

Un funeral europeo
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Marzo 2017

Cuatro espectros políticos, en diferente estado de moribundia, se reunieron anteayer en Versalles para convocar a otro fantasma, el de la Unión Europea que salió de Maastricht, no llegó a Schenghen y pereció con la crisis de los refugiados inducida por Merkel. En un mes, Hollande habrá salido del Elíseo y su partido habrá sido apaleado en la primera vuelta de las elecciones. Merkel, salvo milagro que las encuestas no atisban, perderá el poder en las elecciones de septiembre. Gentiloni, testaferro a título de sucesor de Matteo Renzi, puede resucitar sin haber vivido -nunca se sabe con los sucesores y menos en Italia-, pero lo normal es que sea pasado por las urnas y jubilado en el Senado. En cuanto a Rajoy, el muerto vivo de Peret, ya ha puesto en marcha la maquinita de convocar elecciones, con la que se envició el año pasado, y si el PSOE no se arregla, hará como que las convoca Ciudadanos por un señor de Murcia. Y puede ganar la izquierda. Así que lo que llama el diario de Telesoraya "el núcleo duro de la UE" lo componían un cadáver, una moribunda, un espectro y un ectoplasma.

Convocado el fantasma de la UE, los difuntos y semimuertos de Versalles dijeron que se manifestó y les dijo que está vivísima. Lo malo es que cada uno de los participantes de la ouija contó el mensaje del más allá en función del más acá. Hollande habló de la defensa del espacio europeo, pero él se ha negado a integrar la gaullista force de frappe en un ejército común: la grandeur nuclear de Francia no puede jurar bandera con los pigs, aunque en típico gesto de potencia achatarrada sentó a dos a su mesa: Italia y España. Pero a Berlusconi lo echaron porque allí manipulan las cuentas y Rajoy, en casi seis años en Moncloa, no ha cumplido ni uno solo de los acuerdos sobre déficit, ni siquiera los acuerdos de incumplimiento. En marzo, aún no ha presentado los Presupuestos, urgentísimos en diciembre. Eso sí, como el hidalgo pobre de El Lazarillo, que se ponía migas en la barba para fingir que había comido, dijo que "España está dispuesta a ir más allá, con todos los que quieran ir". ¿Y eso qué significa? Nada. Su política.

La enterradora Merkel, camino de su fosa, sí ha dicho algo: la UE puede avanzar a varias velocidades. O sea, que ya no hay coche, se hace camino al andar y todos descansan en paz. Laus Deo!

Valiente, Lenin y la superioridad moral de los miserables
Carmelo Jordá Libertad Digital 8 Marzo 2017

A estas alturas del siglo XXI, tienes que ser un miserable para que Lenin sea uno de tus referentes.

El tercer teniente de alcalde de Madrid reconocía en una entrevista este lunes que tiene un póster de Lenin en su despacho. No sólo eso: Mauricio Valiente, que así se llama el interfecto, aseguraba que "Lenin es un referente fundamental".

A estas alturas de la historia hay poco que discutir sobre la historia de Lenin: las evidencias son abrumadoras y quizá allá por 1920 era más difícil verlo, pero ahora no se puede dudar de no fue el "inspirador" del Terror Rojo, sino su instigador, en muchos casos el que lo ordenó y en todos principal responsable.

Sus propias cartas, sus artículos, sus libros y, por supuesto, sus actuaciones nos dicen sin posibilidad de duda o equívoco cuáles eran las verdaderas intenciones de Lenin, que no tenían nada que ver con el pueblo ni tan siquiera con la clase obrera: simplemente quería acaparar un poder ilimitado para su partido y, por tanto, para él mismo. Y en el camino hacia ese poder aún más absoluto que el de los zares Lenin y los suyos estaban dispuestos, y así lo hicieron, a eliminar cualquier obstáculo, entendido el verbo eliminar en el sentido más amplio y cruel que se puedan imaginar.

"Lenin dio tierra a los campesinos", dice Mauricio Valiente en la entrevista, olvidando voluntariamente –no puedo creer que sea tan ignorante como para no saberlo– que a esos mismos campesinos se les subieron los impuestos a unas cifras que los zares ni siquiera habrían soñado, se les arrebató esa misma tierra y, finalmente, se los mató o se los dejó morir de hambre por millones. A los campesinos y a todos los demás: políticos, funcionarios, obreros, soldados, filósofos… porque en el reparto de la muerte, la cárcel y el destierro fue en lo único en lo que este verdadero psicópata fue ecuánime y generoso.

A estas alturas del siglo XXI, tienes que ser un miserable para que Lenin sea uno de tus referentes, como habría que serlo para reivindicar a Hitler, Mussolini o Franco, con la única diferencia de que, afortunadamente, a eso no se atreve casi nadie y, desde luego, ningún cargo público. Sólo alguien que desprecia profundamente la democracia y los derechos humanos –Valiente es concejal de DDHH, maldita la gracia– puede cerrar los ojos ante la destrucción y el asesinato masivo de miles y miles de sus semejantes, sólo porque así se siente de lo más cool cuando dice que es marxista-leninista.

Pero el colmo de la deshonestidad, la desvergüenza y la falta de escrúpulos intelectuales llega cuando Valiente dice que reconoce "las violaciones y el sufrimiento generado en nombre del ideal comunista en el que creo", y que, encima, ese reconocimiento "es la superioridad moral y la gran diferencia con el liberalismo" que tienen los comunistas.

Es decir, mataron a manos llenas, pero me da igual y, encima soy mejor por reconocerlo. No, Mauricio, no eres mejor; eres un miserable y en cualquier sociedad sana deberías estar fuera de la política y no representando a ciudadanos a los que dan asco –y miedo– los genocidas a los que tú admiras.

No podremos olvidar lo inolvidable
Gabriel Moris Libertad Digital 8 Marzo 2017

Hace unos días rememoramos el nacimiento de nuestro tercer hijo. Como casi todos los hijos, fue un regalo del cielo, no sólo por agrandar nuestra familia, sino por las cualidades que le adornaban. He aquí algunas de ellas: estaba comprometido con el hombre –especialmente con el débil–; sólo tenía unos enemigos: los terroristas y sus apoyos; cariñoso con todos, era de trato afable; le preocupaba la preservación del medio ambiente y practicaba deporte; poseía un gran sentido del humor y de la amistad, etc.

La razón que me impulsa a escribir estas líneas no es sólo el recuerdo de su nacimiento, sino la coincidencia con el decimotercer aniversario de su vil asesinato en los trenes de Cercanías.

Para los padres, la pérdida de un hijo resulta especialmente dolorosa, ya que es un hecho antinatural; si a ello añadimos las circunstancias en que se produjeron las matanzas del 11-M, los hechos sobrevenidos y las consecuencias personales y colectivas, creo que a nadie puede extrañar que algunos no hayamos podido superar el duelo que conlleva la pérdida de un ser querido. Soy consciente de que nuestro caso, con la pérdida –por derrame cerebral– de un hermano que rebosaba salud, a los tres días del atentado, aparte de las secuelas en el resto de la familia, no es único. El año pasado, la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M realizó un estudio de campo sobre las víctimas y el 70% de ellas padece estrés postraumático.

Este breve relato sólo sirve para dar una idea de los daños personales y colectivos que causaron los desconocidos autores y los conocidos infractores, que trece años después siguen impidiendo que la verdad y la justicia sean una realidad.

El próximo día once veremos, como en años anteriores, grupos más o menos numerosos de víctimas y políticos más o menos afines, junto a monumentos erigidos en recuerdo y homenaje a los que nos arrebataron en aras de la España que soportamos estoicamente los españoles.

En estos días que preceden al Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, han aparecido dos informaciones relacionadas con el 11-M:

– El exdirector adjunto operativo de la Policía Eugenio Pino anuncia que existen en dependencias policiales documentos con el visionado de las cintas de las estaciones. En ninguna apareció Zougam ni los que encontraron fallecidos en Leganés.

El cineasta francés Cyrille Martin ha estrenado un documental sobre los atentados Un nuevo Dreyfus. Jamal Zougam, ¿ chivo expiatorio del 11-M?

Hasta hoy, contra la voluntad de nuestros gobernantes, todos los años por estas fechas suelen aparecer noticias o libros relacionados con la mayor matanza cometida en Europa en tiempo de paz. Desgraciadamente, las instituciones que conforman nuestro Estado de Derecho siguen huyendo de una investigación seria que conduzca a conocer la verdad total de los atentados, lo que permitiría impartir justicia.

Hipótesis sobre el 11-M hay tantas como personas que hayan realizado investigaciones con cierto rigor, pero hay una constante en todas ellas: la investigación, la instrucción y el juicio son incompletos y se aceptaron pruebas falsas. La justicia incompleta no puede llamarse justicia.

Dos hechos confirman las afirmaciones que anteceden:
– En enero de 2008, después de la clausura del IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, organizado por el Observatorio de Víctimas de la Universalidad San Pablo CEU, una víctima del 11-M pidió al líder del PP que prometiera investigar los atentados si llegaba al Gobierno, y obtuvo su aquiescencia. Hasta hoy, ni el PP, ni el PSOE ni ninguno de los demás partidos parlamentarios han mostrado su voluntad de investigar los atentados, más bien rehuyen recordarlos, como si ello fuera un maleficio.

– En abril del año 2011, en la presentación del libro de Fernando Vaquero La ruta del odio, la presidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar, comentó una respuesta del juez Bermúdez a su pregunta sobre la sentencia del 11-M: "¿Cuándo vamos a conocer a los autores del 11-M?". El juez respondió: "Hay cosas tan graves que es mejor que no se sepan". El juez tiene una medalla al mérito policial con distintivo rojo. Y en ello sigue la Justicia, pasados trece años de los atentados. ¿Cuántos años faltan para que podamos conocer todo lo que guardan en secreto el juez y todas las autoridades de España? ¿Por qué ese secretismo?

A mí nadie me ha pedido perdón por lo hecho o por lo no hecho. Espero que la verdad de estos crímenes que cambiaron España pueda salir a la luz pública, para bien de las víctimas y de los españoles. Aparte de lo que suceda y cuando ocurra, algunos nunca podremos olvidar lo inolvidable.

'en las próximas horas'
Alicante tendrá que reponer el nombre de 46 calles 'franquistas'
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 8 Marzo 2017

El alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri (PSOE), que gobierna la ciudad junto con Podemos (Guanyar Alacant) y Compromís, va a acatar la sentencia del juzgado que obliga al consistorio a restituir las calles que habían sido calificadas de “franquistas”.

El alcalde ha ordenado a sus socios de gobierno, responsables de los cambios en el callejero, reponer inmediatamente las placas y los nombres retirados ilegalmente hace casi dos meses (el plazo cumple el 12 de marzo) y que ascienden a 46 calles, parques y plazas de la ciudad levantina.

Según recoge el diario Información de Alicante, el alcalde ha decidido “acabar con el debate” en el que se había sumido el equipo de gobierno y la propia ciudad “porque hay un auto judicial que dice que se repongan de manera inmediata y ya está. Habiéndose hecho todos los trámites, porque había calles de las que no estaban las placas, y cuestiones administrativas, lo vamos a firmar».
Quitar placas “democráticas” para poner placas “fascistas”

El edil de Estadística, Daniel Simón, por su parte, también ha lamentado la obligación judicial de “quitar placas democráticas para cambiarlas por nombres de fascistas pero es la situación a la que nos ha abocado el PP. Es una situación esperpéntica máxime cuando estamos convencidos de que, cuando se entre en el fondo del asunto, el juzgado reconocerá la capacidad del Ayuntamiento para cambiar las placas. Vamos a acatar el extraño auto de la juez”.

Por su parte, la edil de Memoria Histórica, María José Espuch (Compomís), ha calificado el auto de “retraso brutal en pleno siglo XXI” y ha querido dejar constancia de su descontento con la situación creada acusando a la oposición y al juzgado de nostálgicos del Régimen: “el PP y la juez nos llevan a vivir momentos del No-Do”.
Así se gestó el catastrófico cambio en el callejero alicantino

El equipo de gobierno de Alicante -formado por PSPV, Guanyar y Compromís- anunció el pasado mes de julio su intención de cambiar los nombres de 46 calles y varias plazas, entre ellas la céntrica plaza de Calvo Sotelo -por Porta de San Francesc- o la avenida Adolfo Muñoz Alonso, -por avenida de las 27 Constituyentes’.

La titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 4 de Alicante adoptó esta decisión en un auto en el marco del recurso presentado por el grupo municipal del PP contra la medida del tripartito de izquierdas que gobierna la ciudad. La magistrada María Begoña Calvet paralizó igualmente todos los trámites administrativos realizados para el cambio de denominación de las vías afectadas y el "restablecimiento de las denominaciones primitivas".

La resolución reprochaba al Consistorio que hubiera "hurtado" al juzgado la posibilidad de pronunciarse sobre la paralización cautelar reclamada al ejecutar directamente el acuerdo municipal. La junta local de gobierno acordó el cambio del callejero el pasado 15 de noviembre, pero el grupo municipal del PP lo recurrió en el juzgado y reclamó la paralización cautelar de la iniciativa, que la Concejalía de Cultura empezó a aplicar con la sustitución de placas al mes siguiente. "El Ayuntamiento, pese a tener conocimiento no solo de la pendencia de un recurso contencioso-administrativo contra el acuerdo, sino además de la apertura de la correspondiente medida cautelar, procedió de manera precipitada y motivada", según el auto judicial.

La magistrada sostuvo que no concurrían "razones de urgencia que justificaran tal inmediato proceder", que incluyó la comunicación a otras entidades y organismos afectados por estos cambios y a los jefes de distintas unidades administrativas municipales.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
11M: memoria, dignidad y justicia

Los autores del atentado consiguieron su objetivo. Desde ese día, España entró en barrena en lo que se refiere a decadencia moral, económica y territorial. Las consecuencias, las vemos y sufrimos todos los días.
Juan Carlos Bermejo vozpopuli.es 8 Marzo 2017

El jueves 11 de marzo de 2004 es una fecha que difícilmente podré borrar de mi memoria, al igual que muchos de ustedes.

Como cada día, mi mujer y yo nos despertamos a las siete de la mañana, para ir a trabajar. Durante el desayuno, la radio informaba, a eso de las ocho, que habían estallado bombas en cuatro trenes de cercanías que cubrían el tramo Guadalajara-Alcalá-Chamartín-Ávila-Segovia.

Esta línea, es utilizada por los ciudadanos del corredor del Henares y del sureste de Madrid para acceder a la ciudad. Miles de trabajadores y estudiantes la usan diariamente. A esas horas, su afluencia es máxima.

Recuerdo de mi juventud (viví en Vallecas treinta años), cuando la usaba para ir a trabajar, de botones, a Nuevos Ministerios (cuando el tren era azul y amarillo). Había días que teníamos que subirnos en el montacargas. Salir del tren era una odisea, por la gente que había dentro. Lo más desesperante era cuando el tren se retrasaba, o se quedaba parado en la vía sin fluido eléctrico, o simplemente, se paraba sin más sin solución de continuidad y los viajeros nos bajábamos del tren, andando por el túnel Atocha-Chamartín con el característico olor a “Zotal” que usaban para combatir a las ratas.

El hecho de que las bombas hubieran estallado en esa línea, me trajo especial preocupación, ya que muchas personas allegadas la utilizaban de forma habitual. Tomé el coche para dirigirme al puesto de trabajo. La radio seguía informando con poco detalle, si bien ya se hablaba de un número importante de personas asesinadas y cientos de heridos.

Al llegar a la oficina, todo el personal estaba muy impresionado. Los medios de comunicación y los políticos atribuían la autoría a la banda terrorista ETA. Entretanto, los servicios de emergencia trabajaban en atender a los heridos y a reconocer los restos de los cadáveres que iban en aumento.

Pasadas las diez de la mañana, nos informaron desde nuestra oficina de Villaverde que, Sergio, uno de nuestros ingenieros, usuario de la línea de Cercanías, no había llegado a trabajar. Tampoco atendía a las llamadas de teléfono.

Al mediodía, un dirigente de Batasuna, afirmó que ETA no era responsable de los atentados. Sucesivamente, aparecieron nuevas líneas de investigación. Una furgoneta sospechosa, una cinta con locuciones árabes en una papelera, mochilas con explosivos en los convoyes que no explosionaron y que parecían usar un sistema de detonación que no se correspondía con los usados por ETA. Todo parecía dar un vuelco. Aparecieron los primeros rumores sobre la posible autoría por parte de extremistas islámicos.

A la vuelta de comer, nos confirmaron lo peor. Nuestro compañero Sergio, había muerto en uno de los trenes. La consternación entre los miembros de la empresa era generalizada. Un compañero había sido asesinado, junto a muchos otros ciudadanos, de forma despiadada, por autores desconocidos.

Mientras tanto, los políticos se enzarzaban en una dialéctica sobre la autoría y las formas de llevar la investigación. Apoyados por sus medios afines, daba claramente la impresión de que estaban utilizando la masacre para comenzar una carrera por el poder. En tres días, había elecciones generales.

A media tarde, llamé a mis padres, que vivían muy cerca del apeadero de Entrevías, para saber si alguien cercano había sido víctima del atentado. Desgraciadamente, me dieron la noticia de que uno de mis amigos de la infancia, Alberto, flamante ingeniero de telecomunicaciones, y probablemente, la mente más brillante del barrio, se debatía entre la vida y la muerte en la UCI del hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Me trasladé al hospital. Allí encontré al padre de Alberto, en la sala de espera. A su hijo, la metralla le había perforado el cráneo, con la consiguiente pérdida de masa encefálica. Le destrozó un oído y le desprendió un ojo completamente de su órbita. A ello, había que sumar múltiples lesiones torácicas, traumatismos y hemorragias. Fue realmente milagroso que siguiera vivo.

Todo un luchador, y mejor persona.
A última hora de la tarde, el Ministerio del Interior decidió abordar otras vías de investigación, además de ETA. El clima de indignación en la sociedad se estaba acrecentando por minutos. Las conversaciones alcanzaban un alto grado de especulación y muchos ya empezaban a considerar que radicales islámicos podían estar detrás de la masacre.

El lluvioso 12 de marzo, por la mañana, nos desplazamos a Iriépal, un pequeño pueblo de Guadalajara. Allí, varios miembros de la empresa, acompañamos a la familia de Sergio en su funeral. Nadie podía entender qué demonios estaba ocurriendo. Los medios se decantaban de forma generalizada por la versión de grupos islamistas como autores del atentado, y los políticos aprovechaban para acusarse unos a otros de mentir y tergiversar los datos.

Al regreso, ya por la tarde, la radio informó de un comunicado de ETA negando su participación. Los políticos de izquierdas, comenzaron una ofensiva descarada contra los de derechas (que no dejaban de hacer el más absoluto de los ridículos en sus declaraciones) para tratar de sacar rédito ante la inminente cita electoral del 14 de marzo.

Al anochecer, seguía lloviendo sin cesar. A esa hora, millones de personas se manifestaron en las calles de toda España para condenar el atentado. El balance de la masacre, 193 personas asesinadas (dos de ellas fetos en gestación) y cerca de dos mil heridos y mutilados.

El sábado 13, era día de reflexión. ¡Y vaya si lo fue! La ciudadanía estaba alucinando. Unos asesinos habían cometido la mayor barbarie terrorista de la historia en España, y nuestros políticos, en lugar de estar unidos para descubrir la verdad y a los culpables, se tiraban los trastos a la cabeza unos a otros, con la inestimable colaboración de los medios de comunicación.

Esa tarde, se produjeron las primeras detenciones de sospechosos. Paralelamente, las hordas socialistas aporreaban la sede de los pusilánimes populares, acusándoles de mentir y de provocar el atentado. A falta de WhatsApp, se usó el SMS, para difundir un mensaje con el claro objetivo influir en el resultado electoral del día 14, cosa que consiguieron, llevando al poder a alguien que, unos días antes, ya estaba pensando en cuándo lo iban a sustituir de la secretaría general.

Pocas veces en la historia de España, se ha visto un comportamiento tan miserable por parte de la clase política como en las horas que transcurrieron entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Unos, tratando de ocultar lo que todos veíamos desde kilómetros, para tapar su complejo por el apoyo mostrado a EEUU en las intervenciones en Irak, y los otros, utilizando el atentado como arma arrojadiza para castigar a sus adversarios y tomar el poder.

De lo que no tengo ninguna duda, es que los autores del atentado, consiguieron su objetivo, que no era otro, que devastar España. Desde ese día, España entró en barrena, en lo que se refiere a decadencia moral, económica y territorial. Las consecuencias, las vemos y sufrimos todos los días.

Trece años después, nada sabemos de los actores intelectuales de la masacre. Lo único que nos queda, es la perplejidad sobre el cúmulo de despropósitos que acontecieron durante la investigación.

Nunca llegué a entender las razones por las que se destruyeron los trenes al día siguiente del atentado. Tampoco, sobre las vagas deducciones sobre el explosivo que se utilizó. Finalmente, que “la oficialidad” llegara a la conclusión de que un exiguo grupo de personas, pudiera organizar una operación terrorista de tales dimensiones y con una precisión tan exacta, honestamente, me parece un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

El próximo sábado 11 de marzo de 2017, la Asociación 11M, ha preparado una serie de actos, junto con organizaciones de vecinos, en memoria de los asesinados, heridos y mutilados de los atentados del 11 de marzo de 2004. Este es el programa:

10:00 Memorial en Atocha
12:00 Acto en Alcalá de Henares, en el Monumento a las Víctimas, frente a la estación.
13:30 Ofrenda floral en calle Téllez, de Madrid
18:00 Homenaje en la estatua “Ilusión Truncada”, frente a la estación de Santa Eugenia.
19:00 Memorial en el Monumento de la estación de El Pozo del Tío Raimundo.

Allí estaré, con los vecinos de Santa Eugenia y EL Pozo. Estáis todos invitados. Será un placer veros y saludaros. Hagámoslo, por su memoria, su dignidad y su justicia.

PD: En homenaje a los voluntarios, servicios médicos y de emergencia, que, como ese día, ayudan a salvar vidas y dan apoyo psicológico a víctimas y familiares, les dedico el tema “Hero” de Mariah Carey https://youtu.be/0IA3ZvCkRkQ

El nacionalismo como psicopatología social

Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 8 Marzo 2017

El principal problema del siglo XX fue el de los nacionalismos, que provocaron dos guerras mundiales, además del comunismo que en números absolutos produjo más víctimas que el régimen nazi.

Hoy, cuando nuestras sociedades deberían haber aprendido de los errores pasados, conociendo la historia en sus entresijos de causas y efectos, seguimos empeñados en cerrar puertas y ventanas e impedir que el aire fresco circule.
Los nacionalismos necesitan para sobrevivir diferenciarse del resto, encontrar señas de identidad propias, aunque sean inventadas, y no reconocer nunca lo que une sino lo que distingue, buscando enemigos exteriores aunque no existan y creando la semilla del odio. Sin el victimismo permanente y sin “hechos diferenciales” los nacionalismos mueren, y para ello se necesita crear una mitología, una historia propia y silenciar aquello que desde el plano cultural, de civilización o de legado histórico le identifica con un legado común. Para ello requiere del control y adoctrinamiento en la escuela. Pero, además de eso está la propaganda, que puede ser explícita o subliminal.

Lo que resulta sorprendente es el pasotismo social, cuando no la connivencia con realidades que por sí mismo son esperpénticas por no decir signos evidentes de psicopatología política. La democracia no es hacer barra libre para que cada uno elija al primer fantoche que se cruce por el camino; un sistema democrático debería tener unas normas deontológicas mínimas y unos requisitos de comportamiento cívico elementales, para poder, simplemente, convivir. La democracia no es hacer lo que a cada cual le dé la gana, implica ciertos ingredientes básicos que permitan vivir en sociedad con unos valores mínimos de partida, que son el respeto a los demás, la aceptación del diferente y el acatamiento de las leyes. Cuando la intolerancia impera germinan los comportamientos fascistas.

En esta ocasión voy a mencionar dos ejemplos por si no fuera suficiente lo que venimos acumulando tras varias décadas de recorrido tras la Transición del 78; que no es poco.

Aunque no tengan ni idea de euskera merece ver este botón de muestra del instrumento de propaganda para la construcción nacional que es la EITB en su primer canal. Visualicen este vídeo, verdadero ejemplo de estupidez, de sectarismo y de inducción al odio. Verán como se hace un escarnio a la idea de España y de lo español, llegando al insulto. Si esto fuera hecho por un canal privado podría ser considerado un atropello a la más elemental sensibilidad hacia los que no tienen la misma identidad o sentimiento que las atormentadas mentes del abertzalismo más carpetovetónico. Sería una forma de expresión cutre a la que probablemente tendrían derecho. Pero esta televisión está sostenida con los impuestos de todos los contribuyentes vascos, incluidos aquellos que nos sentimos españoles y que en nada nos identificamos con esa forma de vivir la realidad vasca. Esta gente cataloga como “paletos” a quienes son españoles y viven de Pancorbo para abajo. Si se miraran al espejo, a lo mejor, con un poco de humildad e inteligencia, se callarían porque si hay algo pueblerino, cavernícola y retrógado es su forma de estar ante el mundo y la estrechez de sus mentes de avispa.

Si me da asco la España cañí, porque no me siento representado por esa forma casposa de ser español, más repugnancia me da aún esta vertiente de lo euskaldun de boina enroscada que es lo mismo en su esencia; que no es capaz por su endogamia de caracol en su concha, inmadura, de despojarse de la pobreza intelectual, de la pereza en la búsqueda de horizontes, de las telarañas de rincón cutre, sucio y oscuro.

Vayamos a otro ejemplo.
Resulta sorprendente que haya pasado desapercibido ante los inquisitivos ojos de los periodistas de nuestros medios de comunicación vascos este cartel, verdadero ejemplo de lo que es la manipulación mental de la población y el mal uso de los recursos públicos. Representa una forma más de manipulación de los servicios públicos esenciales al servicio de la construcción nacional. (Nota de la Redacción: La Tribuna del País Vasco publicó hace tres años una información sobre este tema)

Observen el mural instalado en una de las fachadas principales, más vistas desde la calle, del Hospital Santiago Apostol de Vitoria.

Pertenece a la campaña “Lagundu egiguzu hobetzen: AUKERATU ZURE HIZKUNTZA!” Es decir, “Ayúdanos a mejorar: Elige tu lengua”

Tratándose de un servicio hospitalario, ayudar a mejorar no es hablar euskera, pues al fin y al cabo, conforme a la Constitución todo ciudadano español tiene el deber de conocer el español sino avanzar en la mejora del servicio médico y del trato hospitalario. No es el objeto del servicio público de salud el que unos médicos o enfermeros se comuniquen en una u otra lengua con sus pacientes, sino que sean efectivos en la aplicación de las técnicas diagnósticas, quirúrgicas y tecnológicas más avanzadas y sean los mejores; que curen a la gente, que alarguen nuestra vida y que resuelvan los problemas sanitarios que a diario se les presentan. Eso sí es mejorar, no lo es que hablen en euskera.

Y sobre todo, es un despropósito que se considere mejorar el “euskaraz” en un contexto social y cultural donde la absoluta mayoría de la población es castellanohablante, sobre todo habida cuenta de que estamos hablando de gente que va al hospital por necesidades perentorias debidas a un tropiezo más o menos grave de salud, y que de lo que menos se preocupa es de si le hablan en euskera, en castellano o en esperanto. Es de una falta de sensibilidad que apabulla, solo entendible bajo el prisma de un nacionalismo excéntrico y venido a menos, preocupado porque la realidad se impone, y ésta nos dice que el uso social del euskera es el que es, y ni de lejos se corresponde con los multimillonarios esfuerzos presupuestarios que dan la espalda a las prioridades económicas y sociales, que no han dado el fruto proporcional que se esperaba, y que dejan al descubierto las partes pudendas -en este caso impúdicas- de los regidores nacionalistas y de sus serviles acóliltos.

Junts pel Sí quiebra el Estatut y anula el Parlament
EDITORIAL El Mundo 8 Marzo 2017

En su alocada carrera hacia la independencia de Cataluña, las formaciones secesionistas franquearon ayer una línea roja -una más- que tiene una gravedad extrema en la medida que supone vulnerar no sólo el Parlament, sino el marco de convivencia en el que se asientan las libertades y derechos de los catalanes. La decisión de la Mesa del Parlamento catalán de iniciar la reforma del reglamento de la Cámara, que permitirá aprobar la ley de ruptura sin el trámite habitual, supone una quiebra intolerable de las normas cuyo último fin estriba en conculcar tanto la Constitución como el Estatut. Se trata de un ataque directo al ordenamiento jurídico vigente, que exige una respuesta firme y determinante por parte del Estado.

Junts pel Sí no escondió que la modificación de la normativa responde al objetivo de acelerar la ruptura con España. Sus portavoces aludieron cínicamente a la "excepcionalidad" de la legislatura y alardearon de que, tras el cambio efectuado, "en dos horas" podrían cambiar el marco jurídico de Cataluña. Son palabras frívolas y profundamente irresponsables que denotan la falta de altura institucional de las autoridades catalanas.

La medida, que salió adelante gracias a la mayoría de Junts pel Sí en la Mesa del Parlament, pretende cambiar el reglamento mediante la creación de una ponencia conjunta a la que ya se han negado a participar Ciudadanos, PSC y PP. Los nacionalistas pretenden modificar un artículo que permita que un solo grupo pueda presentar una proposición de ley y ésta se pueda cursar por el trámite de lectura única, una opción hasta ahora sólo reservada para el supuesto de que exista acuerdo entre todos los grupos. Lo que buscan las fuerzas independentistas, en definitiva, es saltarse el control de la oposición y desactivar el Parlamento, eludiendo la tramitación de enmiendas y el debate entre los diferentes grupos. Y hacerlo, además, usando una iniciativa de su grupo para evitar la firma de Puiddemont y el resto de su Gobierno en la Ley de Transitoriedad Jurídica, lo que les permitiría sortear una eventual inhabilitación.

Todo ello, pues, constituye una argucia torticera y antidemocrática de suma gravedad. Una patada al Estatut y a las más elementales formas de un sistema democrático. Un autogolpe propio de repúblicas bananeras y de territorios que no respetan el Estado de Derecho.

En consecuencia, ya no caben medias tintas, ni tampoco actitudes contemporizadoras de ningún tipo ante la felonía de quienes rigen la Generalitat. Tanto el Gobierno como el conjunto del Estado disponen de las herramientas políticas y jurídicas a su alcance, dentro de la más estricta legalidad, para frenar el desafío soberanista.

El Gobierno acierta al recurrir al Tribunal Constitucional la maniobra asestada por los secesionistas. Máxime teniendo en cuenta que el TC ya amparó a la oposición no independentista por vulnerarse sus derechos parlamentarios cuando Junts pel Sí impulsó la ponencia que aprobó las tres leyes de desconexión.

Pero, dado que es evidente que los tiempos del TC no permiten una respuesta ágil al reto independentista, resulta absolutamente imprescindible que el presidente del Gobierno vuelva a instar a Carles Puigdemont a poner coto a la aventura independentista. En caso de negativa de éste, el Ejecutivo tiene la legimitidad como para plantearse cualquier medida contemplada en el marco constitucional -incluido el artículo 155- para detener la secesión de Cataluña, lo que pasa por impedir la celebración de un referéndum ilegal.

La gravedad de las acciones llevadas a cabo por la antigua Convergència y ERC, sujetas al chantaje permanente de la CUP, dejan claro que el independentismo busca abiertamente el choque con el Estado para tensar la situación hasta el punto de torcer la ley y la voluntad del pueblo catalán. Y ello pese a que en las sucesivas elecciones autonómicas ha quedado claro que no existe una mayoría proclive a la separación de Cataluña del resto de España.

Las fuerzas secesionistas están dispuestas a saltarse todas las normas, incluidas las catalanas, para llevar a cabo sus propósitos. De ahí el secretismo con el que están elaborando la arquitectura jurídica con la que ansían alumbrar una república catalana. Y de ahí el desdén del Govern hacia el Consell de Garanties Estatutàries, que el viernes consideró que la partida del referéndum que recogen las cuentas públicas es ilegal. Frente a tal cúmulo de arbitrariedades e irregularidades, el Estado debe apelar a la ley para reinstaurar el cauce ordinario y legal contemplado en el Estatuto.

¡Tú, español!
Carlos Rivadulla cronicaglobal 8 Marzo 2017

Dos preguntas: ¿en qué momento se empezó a utilizar "español" como término peyorativo? ¿y qué motivos lleva algunos (nacionalistas) a utilizarlo?

Supongo que lo escuché por primera vez en las noticias. La alegre muchachada de la kale borroka increpaba despectivamente a alguien, pero en vez de llamarle "fascista", un calificativo muy sobado, le insultaban llamándole "español". Me quedé cariacontencido, pero ¿qué tipo de insulto es ese? ¿y qué querrán decir esos jóvenes alegres?

Lamentablemente, ese lenguaje hizo fortuna y acabo bajando por el Ebro hasta llegar a Cataluña. "Español" como insulto, o, por lo menos, como expresión peyorativa es ya moneda de cambio entre algunos nacionalistas. No de todos, lógicamente.

Una parte significativa del nacionalismo vasco y catalán lo utiliza ya sin desparpajo, y reconozco que me gustaría que algún psiquiatra con licencia para opinar nos echara una mano para entender este fenómeno, quizá Alfred Tobeña se anime.

Dice el filósofo (sic) Bernat Dedéu que no entiende por qué algunos se ofenden cuando utiliza el término "español" para definir a alguien o algo. Suya es la frase-tuit referida a Ada Colau el mismo día de las pasadas elecciones municipales: "Barcelona no puede tener una alcaldesa española, eso es así". Pues si es así, querido Bernat, te falta completar la frase, no te cortes hombre, sé coherente y valiente. ¿Qué características poseen/poseemos los "españoles" para no ser dignos, según tú elevado parecer, de la Alcaldía de Barcelona? Aquí está el meollo, lo que esconde o quiere esconder el mensaje. Lo que indirectamente quiere transmitir entre luces y sombras, con suficientes luces para que los suyos lo entiendan, y con las suficientes sombras para que los otros no te puedan señalar con el dedo. Todo es un juego de sobreentendidos y malentendidos. ¿Se imaginan si alguien dijera que "Burgos no puede tener un alcalde gitano, eso es así"?

Permitidme asentar lo obvio, "españoles", política o administrativamente, los somos todos; ya sean vascos, catalanes, valencianos, extremeños o riojanos, con independencia de nuestros sentimientos identitarios. "Español" es, por lo tanto, un hecho objetivo.

España, les guste o no, y para lo bueno y lo malo, es el resultado del esfuerzo colectivo y colaboración de todos; vascos, catalanes, andaluces o asturianos, etc. Sin embargo, para los nacionalistas, España y los "españoles" no son ellos, son algo ajeno. Cosifican el término España para endulzar el veneno. Estado español es ahora España, con la falsa ilusión de intentar hacernos olvidar que España, o el Estado español, es el fruto de la creación de los españoles, es decir, de todos: vascos, catalanes, extremeños, etc. Asimismo, pretenden esconder que millones de vascos y catalanes han votado a PSOE y PP, o que sus partidos, PNV, CIU o ERC, han apoyado docenas de presupuestos, leyes, o sustentado gobiernos centrales. Sin embargo, los nacionalistas pretenden trasladar la idea de que no tienen nada que ver con España y mucho menos con lo negativo de España, lo malo, culpa del resto. Ellos nunca estuvieron, ni pasaron por allí.

El nacionalismo ha transformado “lo español” en un recipiente de desprecio para verter allí todo lo que desprecian de algo que hemos creado y del que todos somos parte. Pura incoherencia. Utilizar el calificativo de "español" para lanzarlo contra los vascos o catalanes no nacionalistas, o contra el resto de españoles, es tan injusto como incoherente, por no decir que revela un cierto desvarío psicológico. Bueno, aquí, mejor que opinen los trenes de psiquiatras o psicólogos.

Por cobardía o absurda conllevancia, ese lenguaje se ha permitido durante demasiado tiempo. Poco se ha rebatido. Pero nunca es tarde. Por respeto y coherencia, señores nacionalistas, si quieren descalificar a alguien, no le llamen "español", que tú también lo eres, zoquete, llámale extremeño, madrileño, gallego... o si quieres afinar, por su ciudad o pueblo: "¡Tú, salmantino!". Y si eres de una coherencia exquisita, pues oye, no te cortes, tira directamente de "paleto", "inculto", etcétera: "Barcelona no puede tener una alcaldesa cateta, eso es así".

Para algunos nacionalistas, el término "español" es el gran comodín para jugar la carta de achacar a otros lo que repudian de la condición humana. Lo objetivo, ser "español", lo han convertido en algo subjetivo. Y no precisamente virtuoso.

Es el término que les permite la construcción del muro imaginario del "ellos" versus "nosotros", el de "mejores" versus "paletos", "hacendosos" versus "atrasados". Pero, ay, esa incoherencia, injusta y rayana en la patología obvia que "tú" eres "ellos". Se imaginan a dos amigos charlando y que uno le espetera al otro "es que vosotros los humanos sois muy malos, sois los causantes de guerras y hambrunas". Pues eso, a ver si lo entendéis, ¡españoles!

ETB. Fuera de contexto
Carlos Gorostiza vozpopuli.es 8 Marzo 2017

Imagino lo asombrados que estarán los responsables de la radiotelevisión pública vasca por la escandalera que se ha montado a cuenta del programa: “Euskalduna naiz, eta Zu?”. Alguno seguro que incluso habrá echado las cuentas con desazón de cuánta gente se ha hecho eco de lo que solo vieron en su momento unas 27.000 personas.

Como han protestado los directivos de EiTB, se trata de un programa en clave humorística. Y es cierto. Por eso mismo los entrevistados han dicho en tono jocoso…lo que piensan.

Porque esa Euskadi existe. Hay muchas personas en mi tierra que, dicho a modo de chanza unas veces y completamente en serio otras, piensan las mismas cosas que decían las entrevistadas. Por eso estoy seguro de que para localizarlas y ponerlas ante la cámara los responsables del programa no habrán tenido que hacer demasiados esfuerzos, ni mucho menos. Porque esas burradas no solo se pueden oír todavía en Euskadi sino que hubo un tiempo, reciente, en que eran el mainstream, la corriente general socialmente aceptada en muchos sitios. Eran otros vascos los que convenía que, por su bien, callasen sus opiniones, no estos.

Y esa Euskadi, paleta de verdad, por supuesto persiste, tiene aún sus espacios, sus zonas, sus colectivos, sus pueblos, sus cuadrillas y sus entornos. A veces hasta su propia estética tiene. Hasta el punto de que para cualquier vasco mínimamente avisado es bien fácil saber dónde se está metiendo uno o con quién está hablando. No da tanto miedo como antes pero aún pervive.

Lo peor de todo es que uno de esos espacios en los que este tipo de personas se mantienen protegidas, retroalimentadas, al calor de sus propios prejuicios y a salvo de la realidad de una Euskadi que ni conocen ni quieren conocer (de España ni hablamos) es, justamente, la radiotelevisión pública vasca. Por eso tienen razón sus responsables cuando deploran que el programa de marras haya sido sacado de contexto. Claro que sí, ha sido sacado de ETB1, que es el contexto para el que se creó y realizó. Nadie pensó que esa telebasurilla pensada para consumo de los propios fuera a salir del circulito pequeño, cerrado y confortable, donde “hacer unas risas” contra los españoles no solo sería un divertimento que quedaría entre los propios, sino que posiblemente era lo que los protagonistas sabían que se esperaba de ellos. Si lo dudan fíjense en las risotadas que comparten algún entrevistado y el entrevistador.

Así que claro, cuando se saca de contexto, cuando sale a la calle (a la de verdad) lo que fue pensado y emitido para consumo del exclusivo círculo de los afectos, se lía parda. Ya dijo uno de los históricos directores de EiTB que aquella era una televisión de abertzales y para abertzales. Nadie lo ha vuelto a repetir, porque esas cosas no se dicen, incluso se niegan, pero el contexto es ese.

Pero hay un detalle especialmente negro, que ha pasado desapercibido y que me parece de todo lo ocurrido lo más terrible: “Euskalduna naiz” no significa “soy vasco” sino “soy vascoparlante”. Lo último que le faltaba al euskera es que se le vincule con estas opiniones y se le cargue con la terrible mochila de que alguien pueda creer que ese es el modelo de sus hablantes. Tremendo.

 


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