AGLI Recortes de Prensa    Sábado 11 Marzo 2017

Un año más, once de marzo
Pilar Rodríguez Gaceta.es 11 Marzo 2017

Aquel once de marzo era un día normal. Nada especial. No era fiesta ni había grandes eventos. No iba a pasar nada. No estaba previsto...

En un fugaz instante, cientos de vidas quedaron destrozadas y el terror se instaló entre nosotros para siempre, sin perspectivas de abandonarnos.

Aquel once de marzo de dos mil cuatro se rompió algo que ya nunca más volvería a tener el mismo aspecto: la libertad. Los españoles, esos mismos que llevaban en su sangre la valentía de los que lucharon en Lepanto, de los que consiguieron que el sol no se pusiera en su imperio. Esos que eran invencibles como la armada, se volvieron asustadizos, vulnerables, simples marionetas manejadas por el pánico. Y doblegados ante el miedo, cambiamos el curso político absurdamente, en beneficio de una macabra UTE de terror.

Aún hay muchos pelos en las lenguas de políticos que tienen miedo a saber qué pasó aquel día, quién estuvo detrás, si era algo sólo para asustar que se fue de las manos.

Desde aquel once de marzo, muchas madres acunan el recuerdo de sus hijos, muchas familias abrazan ausencias, España entera llora en cada aniversario, pero seguimos conformándonos con unas respuestas prefabricadas para no remover el dolor, estabulados por los políticos que no quieren que se vuelva a leer este capítulo para no tener que escribir otro final.

Ese tenía que haber sido un día normal, no estaba previsto que pasara nada, pero aquel once de marzo cambió drásticamente el curso de la historia de España porque alguien así lo planeó, y la verdad de lo que pasó se guardó en un cajón y es ya eso, historia.

El 11-M y la izquierda islamófoba

Luis del Pino Libertad Digital 11 Marzo 2017

Hoy es el decimotercer aniversario de la masacre del 11 de marzo. Permítanme que rescate un artículo que publiqué en su día sobre las primeras horas de las supuestas investigaciones que dieron nacimiento a la versión oficial.

Veamos CÓMO SE FABRICA UN SOSPECHOSO HABITUAL

La detención
Una de las cosas que más llama la atención en el 11-M es la extraordinaria rapidez con que nuestras fuerzas policiales lograron detener, en menos de 60 horas, a los primeros implicados en los hechos. ¡Eso se llama efectividad!

Cuando la Policía encontró, 18 horas después de la masacre, una mochila-bomba milagrosamente intacta en una comisaría de Vallecas, la máquina de la investigación oficial del 11-M se puso en marcha.

En aquella mochila-bomba había dinamita, medio kilo de metralla y, además, un teléfono y una tarjeta telefónica, utilizados para detonar el artefacto. Y, al indagar dónde se había comercializado aquella tarjeta, se comprobó que quien la había vendido era una tienda de telefonía de Lavapiés, propiedad de ese marroquí llamado Jamal Zougham, el único supuesto autor material del 11-M que está en la cárcel.

A las doce y media de la mañana del 13-M, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, recibió una llamada en su despacho. Era Mariano Rayón, comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior, para decirle que el vendedor de la tarjeta, Jamal Zougham, ya había sido investigado anteriormente por su presunta relación con radicales islámicos. Horas después, Zougham era detenido en su tienda de Lavapiés, en plena jornada de reflexión para las elecciones de 2004.

Desde entonces, Jamal Zougham está en la cárcel. La Audiencia Nacional, primero, y el Tribunal Supremo, después, le han condenado a más de 40.000 años de prisión, considerándole autor material de los atentados del 11-M. Aunque, curiosamente, al final no fue condenado por la razón por la que fue inicialmente detenido, es decir, por vender ninguna tarjeta telefónica (porque eso no es un delito), sino porque muchas semanas después de su detención aparecieron dos testigos enormemente cuestionables que decían haberle visto en los trenes de la muerte.

Sospechoso habitual
Así pues, la extraordinaria rapidez de esas primeras detenciones del 13-M se debió, según la propia historia oficial, a que el nombre de Zougham ya era "conocido" de la Policía.

¿Y de qué era conocido ese nombre? Así es como el propio comisario Mariano Rayón se lo explicaba al fiscal Javier Zaragoza en el juicio del 11-M:

Para nosotros era una persona importante, porque ya nos había aparecido en el contexto de una comisión rogatoria de las autoridades judiciales francesas, creo que era en relación con un personaje llamado David Courtailler, francés, detenido por temas de terrorismo.

El asunto está, como se ve, bastante claro: si se pudo detener tan rápidamente a Zougham era porque ya estaba, desde unos años antes del 11-M, en la lista de "sospechosos habituales", a raíz de una comisión rogatoria enviada desde Francia.

Esa es la historia que desde el principio nos han contado, y que justifica esa "puntería" que las fuerzas policiales tuvieron a la hora de efectuar las primeras detenciones en un tiempo récord.

Lo que pasa es que las historias, a veces, no son lo que parecen.

La comisión rogatoria
¿Cómo fue, exactamente, ese episodio de la comisión rogatoria que hizo que Jamal Zougham ingresara en la lista de "sospechosos habituales" de terrorismo islámico?

Efectivamente, el 13 de marzo de 2000 (es decir, al día siguiente de la victoria de Aznar por mayoría absoluta), el comisario de la UCIE, Mariano Rayón, remitió a la Audiencia Nacional la traducción de una comisión rogatoria enviada por el juez Jean Louis Bruguiere desde Francia. En esa comisión rogatoria francesa se afirmaba que en la agenda del presunto terrorista David Courtailler se habían encontrado algunos números telefónicos españoles y, entre ellos, el 913974002, "suscrito a nombre de Aicha ACHAB [la madre de Zougham], domiciliada en la C/ Sequillo de Madrid. Según las declaraciones de COURTAILLER, este número le habría permitido contactar a un tal Djamal, a quien habría conocido en la mezquita de Madrid" (ver Documento 1).

Con esto, parece que está clara la respuesta a nuestra pregunta inicial: Jamal Zougham entró en el circuito de los sospechosos habituales de terrorismo porque en la agenda del terrorista francés David Courtailler apareció en el año 2000 el teléfono de su casa, ¿verdad?

Eso es lo que parece. Pero, como decíamos antes, las apariencias a veces engañan. Fíjense bien en el teléfono que hemos mencionado, 913974002, porque (como vamos a ver) cada uno de los dígitos que lo componen tiene una gran importancia.

Primera mutación del teléfono
Lo que los franceses querían pedir, en relación con Jamal Zougham y su madre, era que se les tomara declaración como testigos, que se obtuviera de la compañía telefónica el listado de llamadas de su teléfono y que se registrara su domicilio.

Sin embargo, al detallar las solicitudes, lo que los franceses pidieron realmente fue que se consiguieran los listados de llamadas del teléfono... 913974802, en lugar del que habían indicado al principio (ver Documento 2). Entre una y otra mención del teléfono, cambiaba un dígito:
913974002 -> 913974802 (cambia un 0 por un 8)

Como vemos, la cosa empieza a complicarse, porque ahora nos surge una duda: ¿cuál era el teléfono que se encontró en la agenda del terrorista francés David Courtailler? ¿El 913974002 o el 913974802? Porque, evidentemente, las consecuencias para Zougham y su madre eran completamente distintas, según que hubiera aparecido un teléfono u otro.

Segunda mutación del teléfono
El 20 de marzo de 2000, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que era a quien le había correspondido el asunto por reparto, envió un oficio a la compañía telefónica para obtener los listados de llamadas del teléfono de la madre de Jamal Zougham.

Pero, en lugar de solicitar los listados del 913974802 (que era exactamente lo que los franceses habían pedido), lo que el juez Moreno solicitó fue que le mandaran el listado de llamadas del teléfono... 613974802 (ver Documento 3):

¡Se habían equivocado al transcribir el número! En el auto judicial, lo que en un principio era un teléfono fijo (ya que empezaba por 9), se había transformado en un móvil (que empezaba por 6):
913974802 -> 613974802 (cambia el 9 por un 6)

Evidentemente, se trataba de un simple error de transcripción, que tenía fácil solución, como a continuación veremos, pero que introdujo un cierto retardo en el proceso.

Tercera mutación del teléfono
El 4 de octubre de 2000 (es decir, más de seis meses después), Telefónica Móviles comunicaba al juez que el número 613974802 no existía (ver Documento 4).

Trece días después, el 13 de octubre, el juez envió un nuevo oficio a la compañía telefónica, esta vez referido al número correcto (ver Documento 5).
613974802 -> 913974802 (se deshace el error de transcripción anterior)

Cuarta mutación del teléfono
En esta ocasión, Telefónica se dio más prisa en responder. El 19 de octubre de 2000 le enviaba la contestación al juez Moreno. Pero, sorprendentemente, lo que había resultado al realizar las correspondientes indagaciones es que el teléfono en cuestión no pertenecía a la madre de Zougham, sino... a la Universidad Autónoma de Madrid (ver Documento 6).

¡Pero entonces, era falso que ese teléfono 913974802 fuera de la madre de Zougham! ¿De dónde se habían sacado los franceses que el teléfono en cuestión le pertenecía a esa mujer?

¿O es que el número verdadero que apareció en la agenda del terrorista Courtailler era el que habían indicado los franceses al principio, el 913974002, y no el 913974802?

Desde el punto de vista jurídico, este episodio hubiera debido dejar sin efecto las solicitudes de los franceses en relación a Zougham y su madre, por lo menos hasta que se aclarara el lío de los teléfonos. Puesto que la solicitud de registrar el domicilio de Zougham y de tomarle declaración a él y a su madre se basaba en que en la agenda de un terrorista había aparecido el teléfono de la madre, ahora que Telefónica había dicho que ese teléfono no era en realidad de la madre, no había ningún motivo para continuar adelante con más indagaciones.

Sin embargo, después de diversas peripecias jurídicas, la Policía procedió, el 11 de junio de 2001, a registrar con autorización judicial el domicilio de Zougham y de su madre en la C/ Sequillo de Madrid.

Y al día siguiente, 12 de junio, en presencia del juez francés Jean Louis Brouguiere, se tomaba declaración como testigos, en la Audiencia Nacional, a Aicha Achab y a su hijo Jamal Zougham.

Y aquí viene lo mejor de todo.

Al tomarle declaración a la madre de Zougham, el juez español le preguntó, en presencia del juez francés, que desde cuándo era propietaria del número de teléfono 913974802.

Y, entonces, la madre de Zougham respondió que ese teléfono no era suyo (lógico, dado que el teléfono pertenecía a la Universidad Autónoma de Madrid) y que su teléfono era... ¡el 913774802!

¡O sea, que el teléfono del domicilio de Zougham no coincidía con ninguno de los que las autoridades francesas y españolas habían estado barajando (ver Documento 7)!
913974802 -> 913774802 (cambia un 9 por un 7)

Así pues, era mentira desde el principio que en la agenda del terrorista Courtailler hubiera aparecido el teléfono del domicilio de Zougham. Lo que había aparecido era un número telefónico que correspondía (como ya hemos visto) a la Universidad Autónoma de Madrid.

Es decir, que a Jamal Zougham se le introduce en el circuito de "sospechosos habituales" de terrorismo islámico porque en la agenda de un terrorista detenido en Francia se encontró un teléfono que simplemente se parecía al del domicilio de Zougham, pero que difería en un dígito de él.

Finalmente, el 14 de septiembre de 2001 (tres días después del atentado de Al Qaeda en Nueva York), se cerraron repentinamente las diligencias abiertas con motivo de la comisión rogatoria contra Zougham enviada desde Francia, sin que en ningún momento se detuviera a Zougham, ni a su madre, y sin que en ningún momento llegara a formularse ningún tipo de acusación contra ellos.

Todo se había debido a un error.
¿Saben ustedes qué es lo más curioso? Pues que el 20 de junio de 2001, ocho días después de su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional y su colega francés, se le concedía a Jamal Zougham el permiso permanente de residencia en España. Lo tenía solicitado desde el 19 de octubre de 1999, pero se le concedió justo después de celebrarse la comparecencia motivada por la comisión rogatoria francesa. Supongo que si hubiera existido la más mínima duda sobre la peligrosidad de Zougham, ese permiso no habría sido concedido.

Errores que nunca se deshacen
Sin embargo, a partir de aquel momento, Zougham (que carecía de antecedentes penales y a quien se había metido en la historia a partir de un teléfono que no era suyo) quedaría ya marcado para siempre como sospechoso habitual de terrorismo islámico, lo que terminaría conduciendo a su detención en plena jornada de reflexión de las elecciones de 2004, como presunto responsable de los atentados del 11-M.

Ni siquiera podría ya librarse nunca de esas acusaciones que le vinculaban (falsamente) a David Courtailler. Hagan ustedes la prueba de buscar en Internet (por ejemplo con Google) los nombres de Zougham y Courtailler. Verán que aparecen cientos de páginas de noticias donde se da por "probada" esa falsa relación entre los dos personajes.

Aunque no es necesario acudir a Internet para verificar el largo recorrido que tienen las mentiras y los errores. Como hemos visto al principio, el propio comisario Mariano Rayón volvió a repetir en el juicio del 11-M la cantinela de la (falsa) relación entre Zougham y Courtailler, a pesar de que él debía conocer, mejor que nadie, que aquel episodio de la comisión rogatoria francesa cumplimentada unos años atrás no había sido sino un auténtico fiasco.

Un error tan providencial
Volvamos a plantearnos la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿cómo pudo la Policía detener en un tiempo récord de 60 horas a los primeros implicados en el 11-M?

Y resulta que la respuesta es: porque la tarjeta de la mochila de Vallecas había sido comercializada por alguien a quien se había metido en la lista de "sospechosos habituales" cuatro años antes del 11-M gracias a un error judicial. Error que no sabemos si responde a la mera casualidad o si deriva de un intento chapucero de "marcar" a Zougham desde el principio.

O sea, que si no hubiera sido por ese error judicial cometido 4 años antes del 11-M, no habríamos podido detener a nadie durante la jornada de reflexión de las elecciones de 2004.

Qué error tan providencial, ¿verdad?

La izquierda islamófoba
Resumamos entonces: tras el 11-M, se produce una masiva destrucción de pruebas, achatarrándose los escenarios de los crímenes y haciendo aparecer, en su lugar, una mochila-bomba en una comisaría de policía, 18 horas después de la masacre.

De esa mochila sabemos que no es como las bombas que detonaron en los trenes (porque la mochila de Vallecas tenía metralla y las bombas de los trenes no). Sin embargo, tirando del hilo de una tarjeta telefónica encontrada en esa prueba falsa, se detiene casi enseguida a un marroquí a quien se introdujo cuatro años antes en el circuito de sospechosos habituales por un extrañísimo error judicial.

Si esto hubiera pasado con cualquier otro caso, la izquierda española estaría denunciando la islamofobia de los jueces y de la policía españoles, porque está claro que a Zougham se le detiene por el único motivo de que hacía falta detener a un moro.

Sin embargo, como estamos hablando del 11-M, la izquierda española calla e incluso intenta desacreditar a quienes denuncian el escándalo de que las investigaciones sobre la mayor masacre terrorista de nuestro país se basen en una prueba manifiestamente falsa y en una detención absolutamente arbitraria.

Así que permitidme que os de una mala noticia, chicos: lo queráis o no, sois islamófobos. Porque quien consiente por razones políticas o de estado la detención arbitraria de un musulmán contribuye, le guste o no le guste, a alimentar la islamofobia.

La próxima vez que os miréis al espejo, deciros: "Si la gente piensa que el Islam es terrorismo es, entre otras razones, porque yo he consentido que a un moro se le enmarrone en el 11-M por el simple hecho de ser moro".

Hala, salud.

Socialdemócratas de Cs se mudan a CINC para ganar su primera batalla lingüística
Antonio Robles La voz libre 11 Marzo 2017

Periodista, profesor y político

El Ayuntamiento de Viladecans (Barcelona) respetará la lengua en que sus ediles hayan participado en los plenos o en cualquier otra actividad en el Ayuntamiento. Aunque parezca mentira, hasta ahora traducían todas las intervenciones hechas en castellano al catalán aunque el edil de turno hubiera intervenido en español. El cambio se ha hecho efectivo desde el pasado pleno del 23 de febrero.

La batalla la ha dado el concejal socialdemócrata no inscrito, J.S.Navarro, actualmente en Centro Izquierda nacional (CINC), que había dejado su afiliación en Cs por su desacuerdo con el abandono de la socialdemocracia, la beligerancia lingüística y la falta de democracia interna del partido naranja.

Viladecans, ciudad de 65.000 habitantes, forma parte del cinturón industrial de Barcelona. De población mayoritariamente castellanohablante (64,8% de lengua materna española) es una de tantas poblaciones surgidas del aluvión de trabajadores llegados de otras partes de España en los años cincuenta, sesenta y setenta. A pesar de ello, hasta esta legislatura el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) disponía que “La lengua del ayuntamiento es el catalán”. Nada extraño en esta sociedad nacionalista excluyente, donde han eliminado de la realidad a la lengua española en nombre del eufemismo de lengua propia. Desde la escuela a los medios de comunicación, desde el ayuntamiento de Barcelona a las Universidades, desde el callejero a los museos, mercados, eventos culturales, deportivos etc. Todo en nombre de la lengua propia, o sea única. El latiguillo: la lengua catalana como lengua propia de Cataluña será la lengua utilizada por la institución correspondiente; o en el mejor de los casos precedida por el adverbio “normalmente” para salvar la legalidad constitucional, aunque en la realidad debe traducirse por “exclusivamente”, y de facto se convierte así en la única oficial.

En el Ayuntamiento de Viladecans, sin embargo, no se han atrevido a tanto y a pesar de que en el Art. 9.1 de su reglamento interno dice: “La Generalidad, las Administraciones locales y las demás Corporaciones públicas de Cataluña, las instituciones y empresas que dependen de las mismas y los concesionarios de sus servicios deben utilizar el catalán en sus actuaciones internas y en la relación entre ellos. También deben utilizarlo normalmente en las comunicaciones y notificaciones dirigidas a personas físicas o jurídicas residentes en el ámbito lingüístico catalán”, a pesar de ello, repito, añaden una coletilla final para salvar directamente la prohibición de la lengua oficial de todos los españoles: “sin perjuicio del derecho de los ciudadanos y ciudadanas a recibirlas en castellano, si lo solicitan”.

Aún así, no consentían que las Actas fueran redactadas en la lengua que los ediles hubieran utilizado. Como muy bien sostuvo el concejal J.S. Navarro, no solo se conculcaba el derecho a reflejar en las actas el idioma en que se había intervenido como si de una lengua extranjera se tratara, sino que se imponía una traducción que podría alterar el sentido perseguido por el ponente.

Este pequeño triunfo del afiliado a CINC, J.S. Navarro garantiza que Centro Izquierda Nacional será beligerante con toda exclusión lingüística en Cataluña y no cejará hasta acabar con la inmersión, el adoctrinamiento escolar y cualquier otro supremacismo, abuso étnico, o exclusión lingüística en cualquier rincón de España sin dilación ni cálculos electorales. En España existe una lengua común, oficial a todos los efectos en toda España, y, por tanto, también en Cataluña, donde, además, el 55,3% la población es de lengua materna española. CINC luchará incansablemente para devolver a los padres el derecho a que sus hijos puedan estudiar en la lengua materna si ese es su deseo. Porque es su derecho. Y al resto, garantizarles la libertad lingüística.

La AVT seguirá luchando para que "la verdad del 11-M se sepa"
El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Alfonso Sánchez afirma que "el dolor de las víctimas no prescribe nunca".
Libertad Digital 11 Marzo 2017

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Alfonso Sánchez, ha exigido justicia y verdad tras reprochar a los gobernantes la existencia de "misteriosos" informes policiales "guardados en cajones" sobre el 11-M, que demuestran que "el caso sigue abierto y se siguió investigando".

Trece años después de la mayor masacre terrorista de España y Europa, los 193 muertos, los casi 2.000 heridos y sus familiares "no han descansado en paz" y no han recibido aún "la justicia que merecen", ha dejado claro Sánchez en el manifiesto que ha leído hoy en el acto de homenaje a los asesinado en el Bosque del Recuerdo del parque del Retiro.

Unos reproches que han escuchado representantes de las Instituciones como el portavoz del Gobierno y ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo; la ministra de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, e incluso el director general de la Policía, Germán López Iglesias, además de la presidenta de la Fundación de Víctimas, Mari Mar Blanco, junto de otros representantes madrileños como la presidenta regional, Cristina Cifuentes, o la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena.

Para Sánchez esos informes policiales del 11-M, cuya existencia desveló el ex director general de la Policía, el comisario jubilado Eugenio Pino, dejan abierta la duda de si se está diciendo la verdad y de si existen más informes "cogiendo polvo en los cajones de alguna oficina".

"Queremos esos informes. Queremos saber la verdad y queremos justicia", ha subrayado Sánchez, antes de lamentar que "parece que hace falta que se jubilen los cargos policiales para que tengamos conocimiento de que el 11-M es un caso abierto y que se siguió investigando".

Sánchez ha recordado, tal y como se ha publicado, que uno de esos informes costó más de un millón de euros en personal frente a que solo se dedicó un 2,3 por ciento de las ayudas globales del 11-M a la asistencia psicológicos de las víctimas

Por eso, ha reiterado en que las víctimas tienen que gritar "alto y claro" que la verdad, la dignidad y la justicia "tienen que prevalecer sobre la mentira, la humillación y la impunidad".

Tras las palabras del presidente de la AVT, su antecesora en el cargo Ángeles Pedraza se ha dirigido a los asistentes con un primer agradecimiento para Cospedal por su lealtad y ser la única política que acompaña a las víctimas en este acto desde hace ocho años "cuando no venía nadie".

Y como Sánchez, Pedraza también ha lamentado en su discurso que "nadie" piense en las víctimas cuando "políticos y prensa utilizan informes secretos como arma arrojadiza".

Respecto al terrorismo islamista, ha reiterado su advertencia sobre la proliferación de mezquitas en las que se propagan "mensajes peligrosos", que pueden ser un "caldo de cultivo" de terroristas si no se pone remedio a tiempo.

Pedraza ha aprovechado para dar también un toque de atención a los dirigentes presentes y a toda la sociedad de que las víctimas se sienten "muy solas".

El acto en el Retiro ha finalizado con la suelta de 191 globos blancos y los asistentes han recorrido el Bosque del Recuerdo donde ha depositado flores blancas sobres los cipreses que representan las vidas de las víctimas en el atentado.

Censurado por el decanato
Antifascistas agreden a los asistentes a un acto de VOX en la UCM
La Gaceta 11 Marzo 2017

Decenas de militantes de extrema izquierda encapuchados han coreado las habituales consignas violentas, no han dejado entrar a varios estudiantes a la Facultad y han amenazado con quemar el autobús de Hazte Oír.

Militantes de extrema izquierda han agredido este viernes a los asistentes a la charla sobre libertad de expresión en la que iban a participar la presidenta de VOX Madrid, Rocío Monasterio y el presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, en la Facultad de Derecho de la Complutense y que ha sido censurada por la Universidad al alegar que era un acto "con tintes políticos" y que "no estaba organizado por una Asociación de estudiantes inscrita en la Facultad".

Han coreado sus habituales consignas violentas -"fuerza fascistas de la universidad" y "mi cuerpo, mi vida, mi forma de f***- ante las peticiones de "libertad" de los militantes de VOX y no han dejado entrar a varios estudiantes a la Facultad.

VOX, que ha acudido a la Facultad para "defender la libertad de expresión", señaló en declaraciones a La Gaceta que la decisión era "ideológica" dadas las presiones de los colectivos izquierdistas y criticó que la institución imponga la "censura" en un espacio que debe ser de "libertad". "El establishment universitario prohíbe la libertad de expresion, y después la ultraizquierda actúa como la banda de la porra del sistema", ha señalado el presidente de la formación Santiago Abascal tras el ataque.

La asociación HazteOir (HO) ha llevado su autobús al campus, donde lo esperaban los jóvenes izquierdistas encapuchados con pancartas de "Hazte querer", "los ángeles no tienen genitales" o "ese autobús es violencia". "Aquí la gente es libre de expresarse, aunque sea a gritos, siempre que no haya violencia verbal o física", ha dicho el decano en medio del revuelo. La situación se ha vuelto más tensa y ha obligado a acudir a la Policía Municipal.

El presidente de HO, Ignacio Arsuaga, ha señalado que "se han encontrado con un grupo de violentos gritando y bloqueando la entrada" y ha reivindicado la necesidad de "libertad de expresión en España". "Hay ciudadanos de primera y de segunda. Los que comparten los dogmas de lo políticamente correcto y los que no lo hacemos y nos atrevemos a decirlo, pese a que se nos insulta en las redes y se nos amenaza de muerte". En este sentido, ha manifestado que ellos creen en el intercambio de ideas. "La democracia se basa en la pluralidad de planteamientos".

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Muerte, realidad y ficción
La operación de borrado en las mentes de nuestros políticos ha sido rotunda. ¿Qué les ha parecido el documental de Cyrille Martin? No lo han visto.
Javier Somalo Libertad Digital 11 Marzo 2017

¿Qué tiene el 11-M que pueda interesar a un cineasta francés y no interesar en absoluto a cuatro partidos políticos españoles, dos de los cuales estuvieron en el Gobierno durante la masacre y el juicio? Resulta inquietante.

Es cierto que Cyrille Martin realiza el documental El nuevo Dreyfus en torno a Jamal Zougam, único preso por el ataque terrorista, con la pretensión de documentar la presunta islamofobia que hubiera detrás de su encarcelamiento. Pero lo cierto es que, desde Francia, recorre un camino que en España ya sólo interesa a unos pocos mostrando las innumerables y profundas lagunas del más dramático atentado de nuestra historia.

Trece años después de la masacre, Libertad Digital ha preguntado a los cuatro principales partidos del arco parlamentario español: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos y también a jueces y fiscales. Prácticamente no queda nadie de los de entonces y los últimos en salir pertenecían a las cloacas y nos han dejado como despedida otro charco hediondo. El caso es que la operación de borrado en las mentes de nuestros políticos ha sido rotunda. ¿Qué les ha parecido el documental de Cyrille Martin? No lo han visto. No comentan vídeos de ninguna clase. Es cosa juzgada. Como mucho, alguno lo considera "interesante".

Las fosas de la guerra civil merecen Ley y Memoria, investigación y exhumación; los trenes desguazados pasaron por los hornos de fundición cuando aún había cadáveres anónimos y hoy son lavadoras, lavaplatos, carrocerías de coche… Qué bien se nos da reciclar en España, convertir una cosa en otra haciéndola desaparecer, en una especie de cadena eterna más parecida al tormento de Sísifo que a un "ciclo sostenible". No me sorprende el silencio de PP y PSOE pues estaban allí el día de autos y sospecho que es su única salida. Tampoco el de los jueces y fiscales, pues ya algunos dejaron claro entonces que no todos los crímenes requieren de los elementos básicos para su investigación y condena, a saber: autor, escenario y arma homicida. En cuanto a Podemos, uno de los frutos de aquel cambio de Régimen, sólo recuerdo que su silencio –dicen que no han visto el vídeo de Martin– contrasta con los gritos de "¡Quién ha sido!" frente a la sede del PP en Madrid. Lo que no me explico es que Ciudadanos también se normalice en esta cuestión. Quizá los pactos coyunturales llevan, sin que uno se dé cuenta, a los estructurales. Ingenua decepción.

Esta semana en el programa de Federico Jiménez Losantos en esRadio, la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, hizo honor al título de su cargo convirtiéndolo en algo útil al denunciar, entre otras muchas cosas, el olvido del terrorismo etarra en los libros de texto escolares. Pero, si ni eso hemos conseguido, ¿qué dirán esos manuales sobre el 11-M? Probablemente no se considere parte de la Historia de España. Las acciones –y omisiones– ya tienen consecuencias: en el décimo aniversario de los atentados de Madrid, Libertad Digital preguntó a jóvenes sobre la masacre. Lo grave fue –y es– que no había olvido sino puro desconocimiento.

Sigo preguntándome pues, qué puede interesar más a un cineasta francés que a un político español y me viene a la memoria el atentado de Omagh, en 1998: treinta muertos y centenares de heridos por el estallido de un coche bomba en la ciudad norirlandesa.

El llamado IRA-Auténtico asumió la autoría pero reconoció que le sorprendieron los efectos, pues no habían calculado tal matanza. Evidentemente, el terrorista es terrorista y nada más, no cabe medida de su crueldad, pero la duda de la banda y lo irregular del proceso judicial tuvieron efectos similares a los del 11-M entre las víctimas: un cierre en falso. Sin entrar en demasiados detalles, algunas crónicas del momento, como la de El País o El Mundo, así como una más reciente recopilación en Libertad Digital dan una idea de las irregularidades en la investigación de un gran atentado, siete años antes de nuestro 11-M.

Ahí queda otra película documental, titulada Omagh como denuncia. Fue un éxito de crítica cinematográfica en todos los diarios nacionales españoles.

Movistar TV está emitiendo actualmente Muerte en León, sobre el asesinato, el 12 de mayo de 2014, de Isabel Carrasco, política del PP y presidenta de la Diputación de León en el momento de su muerte. En esta ocasión el director de la miniserie es un británico, Justin Webster, y plantea una larga lista de dudas en torno a la investigación. Son dudas que cumplen todos los requisitos de una prueba que ni siquiera han llegado a incorporarse al sumario. Sí, también nos suena. Bien es verdad que Webster es autor de un libro, Conexión Madrid, en el que la versión oficial del 11-M queda perfectamente consolidada en torno a los personajes de El Chino y El Tunecino y la presunta radicalización islamista que les llevó al crimen. Ese árbol no me impedirá ver el bosque, como en el caso de Cyrill Martin y la islamofobia. Lo que parece claro, en cualquier caso, es que España es un terreno fértil para el cine documental extranjero. Las "cosas juzgadas" en falso es lo que tienen, que permiten mezclar ficción y realidad –por muy documental que sea, el ciudadano siempre interpretará que está viendo una película– y llevar a la pantalla episodios como el 23-F, del que se han hecho hasta parodias cómicas de la mano de Jordi Évole, los GAL o el 11-M para que luego los políticos puedan decir que no opinan "sobre vídeos de ninguna clase" o, sencillamente, que no lo han visto.

Hace muchos años que el 11-M se asume como una Red de Mentiras, película de Ridley Scott donde, por cierto, encontramos un supuesto plausible –ficción, claro– sobre lo que pudo ocurrir en el piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés donde dicen que se inmolaron los autores materiales del 11-M –vecinos de pared de un policía español– tras un tiroteo con los GEO que no dejó un solo casquillo y la única mancha de un borbotón de sangre de Javier Torronteras. El policía murió en la operación y fue la única víctima "enemiga" de una inmolación colectiva que bien podría haber provocado una masacre en los trenes sin necesidad de mochilas viajeras, ni de teléfonos con tarjeta, ni de espaciosas Kangoos, ni de sublimados Skodas, ni de chamizos en Moratas, ni de Gomas 2-ECO, ni nada de nada. Las estaciones de cercanías de RENFE no son precisamente el aeropuerto JFK en cuanto a medidas de seguridad. Ese atentado sería inequívocamente yihadista y de los más rentables para su causa. Por cierto, ¿qué creen que sucedería si preguntáramos a los políticos, jueces o estudiantes de hoy sobre el hecho de que el cuerpo de Torronteras fuera profanado poco después en su tumba –que ni siquiera estaba identificada– sin dejar una sola huella pese a la manipulación que supuso intentar robar el cuerpo alzándolo por una tapia y, al fracasar en la operación, tratar de calcinarlo y terminar por machacarlo con un pico? Nos dirían que fue una venganza islamista –ya lo dijeron– aunque quedara demostrado que jamás se haya producido episodio similar, aunque carezca por completo de sentido si no se buscaba sencillamente borrar dramáticamente una prueba más. Y, ¿qué dirían si les recordáramos que el caso en cuestión está cerrado por un Juzgado de Plaza de Castilla por falta de autor material? ¿Habrá que esperar a una película? El guion de la ficción se me ocurre; el de la realidad me da pavor.

Después de Omagh, de El nuevo Dreyfus y hasta de Muerte en León sólo podemos formularnos más y más preguntas. Si recopiláramos las que nos hemos hecho en LD sobre el 11-M en estos trece años superaríamos con creces el millar. Pero, claro, no las hemos formulado todas. El análisis sobre "el pre y el post 11-M" llenó páginas aquel foro con el que Luis del Pino empezó a compartir con los lectores informes y pesquisas sobre el atentado; muchas de aquellas disquisiciones cobran un enorme interés en perspectiva. Como ya he dicho –quizá hasta aburrir– alguien consiguió que todo condujera a ETA antes del atentado y que todo condujera al islamismo inmediatamente después del golpe. Tres días sería el tiempo justo. Después, el necesario silencio haría el resto de forma espontánea.

Si, de alguna manera –permítanme la ficción–, unos y otros supieran que el 11 de marzo de 2004 se produciría un episodio terrorista en Madrid a tres días de unas elecciones generales, y si ese mismo 11 de marzo, al conocerse la tragedia, todos ellos lamentaron una masacre que no entraba en ninguno de los planes, lo único que cabría después es un silencio generalizado. Pero no un silencio pactado. Un silencio culpable y ecuménico, garantía absoluta de impermeabilidad, un silencio como el que, trece años después, siguen guardando a preguntas de Libertad Digital.

Parece lógico que sólo unos Servicios de Inteligencia serían capaces de un guion así, un guion de la realidad, mucho más complejo que los de ficción, capaz de sacar provecho a planes imperfectos, a múltiples rumores previos al atentado, a simples faroles o tramas de cartón piedra para asestar un golpe letal delante de sus narices. Si fuera así, quedaría contestado porque un anarquista francés está más interesado en el 11-M que un político español. Quizá la deriva de la realidad a la ficción permita decir o ver cosas que hace pocos años eran impensables. Un año más –y van trece– España olvida su trágica realidad, enterrada por una perversa ficción.

El cinismo de Artur Mas no tapa la corrupción de Convergència
EDITORIAL El Mundo 11 Marzo 2017

Aunque Artur Mas siga empeñado en envolverse en la estelada para tapar las vergüenzas de su partido, la realidad es que la Justicia sigue estrechando el cerco sobre el régimen larvado a lo largo de tres décadas de hegemonía de Convergència. Las últimas revelaciones en el marco del caso 3% y las primeras sesiones del caso Palau han certificado esta semana que, debajo de la pretendida imagen del oasis catalán, subyacía una escombrera política cuyo hedor insoportable sólo era capaz de encubrir el dominio que entonces ejercía CDC en Cataluña.

Convergència es hoy un partido refundado en unas nuevas siglas y cuyo viraje a la independencia conduce a Cataluña a un choque institucional con el Estado. Pero esta irresponsable mutación no se comprendería sin los escándalos que lo salpican. A las 15 sedes embargadas, CDC suma las sospechas sobre sus finanzas y el hecho de que todos los miembros de la familia Pujol están imputados. De ahí que sea especialmente significativo que Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, figure entre los principales acusados en el caso Palau; y que Germà Gordó, diputado de Junts pel Sí y cercano colaborador de Mas, esté acusado por la Fiscalía de hasta seis delitos: cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, financiación ilegal de partidos, blanqueo y malversación.

El saqueo del Palau de la Música está en el origen de la financiación ilegal de Convergència. Fèlix Millet ratificó ante el juez los sobornos de Ferrovial a cambio de concesiones públicas y Jordi Montull, quien fuera su mano derecha, declaró que las mordidas de CDC se elevaron del 3% al 4% porque el partido "quería más dinero". Además, dos empresarios admitieron haber facturado al Palau trabajos para la formación convergente. Y, coincidiendo con el juicio por el desfalco en esta institución cultural, la Fiscalía consideró de difícil justificación el hecho de que tanto Gordó como el ex tesorero de Convergència Andreu Viloca citaran a empresarios vinculados a la trama del 3% no sólo en la sede de este partido sino en el propio Palacio de la Generalitat. Asimismo, según desveló EL MUNDO, la UCO ha vinculado a Puigdemont con uno de los empresarios del 3% que le invitó al Camp Nou durante su etapa de alcalde de Girona. Un comportamiento que, aunque no puede tacharse de delictivo, sí exige la oportuna aclaración por parte del president.

Ante tal avalancha de evidencias, Artur Mas ha reaccionado con el tono de soberbia y cinismo que le caracteriza. Primero negando las adjudicaciones irregulares y después asegurando que intentan "colgarle el muerto". Su hipocresía resulta baldía porque lo que debe explicar Mas es por qué algunos de sus más estrechos colaboradores están implicados en la financiación irregular de su partido. Mas pretende presentarse como víctima de la Justicia española, pero sus argumentos son incoherentes, absurdos y obscenos teniendo en cuenta los indicios que pesan sobre CDC. Se trata, en realidad, de una manera de explotar el victimismo para intentar esconder los desmanes de su partido y justificar la aventura secesionista.

Porque, más allá de los extremos de cada proceso, lo que ponen de manifiesto las investigaciones del 3% y el expolio del Palau es que Convergència no fue un partido más en la Cataluña de Jordi Pujol. Fue el instrumento político sobre el que el nacionalismo hizo pivotar un sistema de corrupción institucionalizada que pasaba por el reparto de favores y el uso irregular del aparato de la Administración autonómica. Para ello contó con la complicidad de algunas de las organizaciones sociales y culturales catalanas más significativa -como el propio Palau-, además de la prensa y de los medios públicos. Este clima de omertà explica que el diputado del PDeCAT, Jordi Cuminal, se permitiera ayer reprochar al director de TV3 en el Parlament que los telediarios de esta cadena no citen a EL MUNDO -no como fuente de autoridad, sino por "publicar mentiras"- en las informaciones sobre los escándalos de CDC.

Cuestionar el Estado de Derecho y la prensa libre es propio de repúblicas bananeras, así que resulta bochornoso que los dirigentes del nacionalismo catalán caigan en esta clase de comportamientos tan bajos. EL MUNDO seguirá fiel a su compromiso con el periodismo de investigación, mal que le pese a los dirigentes nacionalistas. Lo relevante, en todo caso, es que Mas y la cúpula de CDC no pueden desvincularse de la mugre de corrupción que acumula su partido. Deberían asumir sus responsabilidades en lugar de aferrarse a impresentables subterfugios.

Los de Euskal Telebista tienen razón
Jesús Laínz Libertad Digital 11 Marzo 2017

Animamos desde aquí al gobierno de la nación a que siga permitiendo y financiando la cadena para que continúe con su benéfica labor de fomento de la alta cultura.

Han provocado cierto revuelo las manifestaciones despectivas hacia los españoles recogidas en un programa de Euskal Telebista de la semana pasada. Paletos, palurdos, mongólicos, ignorantes, ridículos, ésos son los epítetos que podrían resumir la visión que la cadena del PNV ha querido transmitir a través de las declaraciones de los entrevistados. En el resto de España no se lo han tomado demasiado bien, lo que nos parece injusto, pues convendría tener en cuenta algunos datos para poder juzgar el asunto con ecuanimidad.

El primero de ellos es que, como enunció a principios del siglo XX Engracio de Aranzadi, discípulo dilecto de Sabino e introductor del nacionalismo en Guipúzcoa, los vascos constituyen "la aristocracia del mundo, la nobleza de la Tierra".

Como es lógico, esta condición aristocrática provoca una notable diferencia de capacidad intelectual entre vascos y españoles, como explicó, también por aquellos días, su correligionario José Antonio Arriandiaga:

Meditemos como vascos que somos, porque precisamente por pertenecer a la raza de mejor y mayor meditación que hay en el mundo podemos meditar con acierto, y no como esos productos ibero-celto-fenicio-griego-godo-árabes que aún están por saber lo que es meditación.

Treinta años después, al lendakari Aguirre –muy querido por sus aliados socialistas y con estatua en el centro de Bilbao– no le quedó más remedio que constatar que el español es un "pueblo inferior" y que "la ruindad y la esterilidad espiritual" son "producto del contagio español".

Javier Arzalluz, ya en nuestros días, abundó en la cuestión al recordar: "Nunca encontraréis vascos míseros en la literatura de aquí, ni granujas como hay tantos en la literatura castellana, pícaros que están a ver cómo engañan al de al lado". Tómese nota: la novela picaresca como emanación de la inferioridad moral de los españoles.

Ya lo dejó claro el maestro Sabino, así que poco más hay que añadir: España es la "nación más degradada y abyecta" y la "raza más vil y despreciable" de Europa. En cuanto a las diferencias morales, para resumir, frente al vasco inteligente y hábil, el español es corto de inteligencia y torpe; frente al vasco laborioso, el español no vale para nada; frente al vasco nacido para ser señor, el español lo ha hecho para ser siervo; frente al vasco caritativo, religioso y fiel, el español es avaro, impío y adúltero; frente al vasco casto, el español es de natural fornicador; y frente al vasco proverbialmente aseado, el español es poco dado a cambiarse el calzoncillo.

Por lo que se refiere a las características físicas, gran número de los maketos parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad.

Pero no se deben malinterpretar las palabras del bueno de Sabino, pues, como explica el PNV en su página web, con mucha frecuencia se ha presentado a Sabino Arana como un persona polémica, intransigente, dotado de una especial aversión hacia lo español, incluso se le ha llegado a tachar de racista. Nada más lejos de la realidad.

Además, hay que tener en cuenta que Sabino no estaba solo en la constatación de estos evidentes hechos biológicos. El antropólogo Telesforo de Aranzadi, por poner un ejemplo autorizado, escribió acerca de la posición de la cabeza sobre la cerviz, que en el tipo vasco es entre todas las razas humanas la más diferente de los cuadrúpedos. Es decir, la postura de la cabeza y la forma general de la quijada es en el vasco la menos animal de las existentes.

Con el paso del tiempo la ciencia iría confirmando la especialidad vasca, como recordó Javier Arzalluz en una entrevista concedida a El País el 30 de enero de 1993:
Primero anduvieron los antropólogos con su craneometría; luego vinieron los hematólogos con el Rh de la sangre; siempre encontraban alguna especificidad entre los vascos. Ahora vienen los biólogos con el monogenismo y neomonogenismo. Esto es, que esta sociedad de la que formamos parte viene de una única pareja. Los biólogos andan con eso de que la sangre de los primeros que vinieron a Europa hace 15.000 años sólo se encuentra en los vascos.

Un par de años antes, en 1991, el jesuita Txomin Iakakortexarena publicó un libro, El Rh negativo de los vascos, en el que explicó esta sangrienta peculiaridad:
(...) un tesoro que el Creador nos ha ofrecido a los vascos y que nos distingue de todas las demás razas del mundo, una sangre limpia sin el Rh positivo sanguíneo del mono, sangre pura que nos diferencia de todas las demás razas y que por herencia desde hace 50.000 años antes de Cristo lo vamos recibiendo (...) No es pues pequeño honor y privilegio para los vascos esta sangre limpia y pura del Rh negativo, sin mezcla del Rh positivo del mono, porque podemos creer que ello nos cataloga como los primeros habitantes de Europa.

Para preservar la personalidad de pueblo de tan límpida prosapia, el nacionalismo no ha escatimado esfuerzos. Por ejemplo, Arana ya consideraba en 1895 que la "síntesis y personificación de las aspiraciones" del "viril pueblo" euskeriano no era otra que la boina, prenda que, lamentablemente, también habían empezado a usar los maketos. Pero hasta en esto hay diferencias:

¡No cubre lo mismo la cabeza de un maketo como la cabeza de un euskeldún! En la cabeza de un maketo, oprime su nuca y sus sienes como para contener las pérfidas concepciones de su cerebro cuando es oportuno ocultarlas; y se aboveda sobre su frente para encubrir la hipócrita expresión de su frente y su mirada; y se prolonga en forma de pico de ave de rapiña, como signo de la rapacidad y voracidad de su villano temperamento. En la cabeza de un maketo, y encima de aquellos traicioneros ojos y aquella nariz tacaña, se ciñe y ajusta como el maketo oprime y estruja al pueblo que cae en sus garras.

Algunos malos vascos han lamentado esta afición del nacionalismo por las esencias rurales en todas sus vertientes, incluso las más caricaturescas. Este fue el caso de Unamuno, quien denunció que los nacionalistas están intentando ruralizar Bilbao, es decir, descivilizarlo. Entre muchos de sus hijos jóvenes está hoy en boga hacerse los aldeanos; beben, cantan, y aborrecen, en el fondo, la cultura.

Si hace un siglo, como propuso el artículo recién mencionado, se consideró a la boina una "prenda del uniforme nacional", hoy es más bien lo que va debajo el elemento uniformizador, como demuestran tantos militantes –y militantas– nacionalistas con sus clónicos peinados. Pero el objetivo es el mismo: mostrar desde el primer vistazo la pertenencia a la aristocracia del mundo.

Pero, una vez más, tuvo que venir Unamuno a incordiar con su incomprensión del alma vasca:
Agradecen mucho ciertos individuos el que les declaren de una raza superior, pues esto les exime del esfuerzo por superiorizarse individualmente.

Olvidemos, sin embargo, las palabras del ignorante rector de Salamanca y quedémonos con los ejemplares testimonios ofrecidos por televisión. Poco caritativos, probablemente, pero la verdad es la verdad por ingrata que nos parezca a los mongólicos españoles.

Por todo esto, y dado que Euskal Telebista (Euskal Telebestia para los amigos) es una cadena pública pagada con los impuestos de todos, animamos desde aquí al gobierno de la nación a que siga permitiendo y financiando la cadena para que continúe con su benéfica labor de fomento de la alta cultura.

www.jesuslainz.es

"No debe quedar abierta ninguna justificación hacia el terrorismo de ETA"
Cinco años y medio desde el anuncio del alto el fuego definitivo y en el Día Europeo de Recuerdo a las Víctimas, historiadores y periodistas recuerdan que aún queda una tarea difícil por abordar: la construcción de un relato veraz sobre el horror de los 'años de plomo'.
Marta G. Coloma www.vozpopuli.com 11 Marzo 2017

Contaba Fernando Aramburu en ‘Patria’ cómo Bittori, la viuda de un empresario asesinado por ETA, había regresado a su pueblo, recalentado las paredes de su casa y decidido reclamar un espacio del que prácticamente le habían desahuciado en nombre de la paz. Pero la obsesión de sus vecinos por pasar página la convertía en un espectro que deambulaba por las calles, al que se negaba el saludo y que enfrentaba a todo aquel que se lo cruzase con un recuerdo doloroso: que, durante años, una banda terrorista había asesinado a punta de pistola a los que no pagaban el impuesto revolucionario o disentían en lo político.

El relato de Aramburu contiene muchos ingredientes reales. En el Día Europeo en Recuerdo de las Víctimas del Terrorismo, podemos afirmar que en España apenas se habla ya de ETA. Lo que durante décadas fue una preocupación constante, ahora parece haberse convertido en un mal recuerdo. El último CIS, sin ir más lejos, deja claro que la banda terrorista, que cesó la actividad armada en 2011, ya no se encuentra entre las preocupaciones principales de los españoles. La sociedad vasca, en concreto, parece haber pasado página, pero lo ha hecho casi con prisa, con una precipitación inusitada por olvidar esas fatídicas décadas de plomo. Y, aunque el tinte sea positivo a primera vista, los expertos en la materia alertan de las implicaciones negativas de esta tendencia. Porque, entre otras cosas, el olvido sin condiciones no nos permite aprender de lo ocurrido.

"La sociedad en general ha dado por superada la etapa del terrorismo y quiere olvidar ese pasado. Sería un error, sin embargo, que esa actitud se generalizara. Tras tantos años de terror, es una reacción hasta cierto punto lógica, pero es preciso hacer una reflexión crítica para que quede deslegitimado el terrorismo de ETA y que no quede abierta ningún tipo de comprensión o justificación". El que habla es el periodista navarro Florencio Domínguez, director del Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria. El centro, que previsiblemente se inaugurará entre finales de este año y principios del siguiente, tiene en sus manos esta misión: la de conservar la memoria de los que fueron víctimas de la banda terrorista. Una tarea compleja, sobre todo si se tiene en cuenta que los más jóvenes han tenido la fortuna de no convivir con esta amenaza.

Dos generaciones, según Domínguez, son las que se encuentran de espaldas a la memoria: una parte de los adultos que han conocido el terrorismo y quieren olvidarlo, y otra, la que se sitúa por debajo de los 25 años, que en muchos casos no identifica a Miguel Ángel Blanco ni conoce las motivaciones que condujeron a su traumático asesinato. El año pasado, un estudio piloto en tres universidades vascas revelaba que estos jóvenes muestran respeto por los derechos humanos y se distancian de la violencia, pero no conocen a fondo las raíces del conflicto.

"Los estudios que se han hecho entre universitarios han demostrado que su conocimiento del terrorismo es lo que era para nuestra generación el conocimiento de la Guerra Civil: algo muy lejano. Si no has experimentado el terrorismo ni te has informado sobre él, no eres inmune ante su relato", precisa Gaizka Fernández, responsable de investigación del Centro Memorial. José Antonio Pérez, historiador del Instituto de Historia Social Valentín de Foronda de la UPV/EHU, coincide con él. "Si para personas como nosotros está muy presente lo que ocurrió, a ellos se les queda como algo del pasado, como a nosotros cuando nos hablaban de las guerras carlistas. Cuando hablas con los chavales te dicen que hubo violencia, pero que también la Policía mataba", precisa.

Pérez advierte, además, del "hartazgo" que se ha creado en la sociedad en torno al tema del terrorismo. "Hay gente a la que le está empezando a parecer incómodo el pasado. Nadie quiere hacerse una fotografía con alguien que ha arrebatado la vida a varias personas, como el 'carnicero de Mondragón'; pero lo mismo pasa con las víctimas, que son una especie de espejo que nos recuerda lo que hicimos y no hicimos en el pasado".

¿Cuál es la receta para evitar que las nuevas generaciones no vuelvan a caer en los mismos errores? En opinión de Domínguez, el tratamiento del Holocausto alemán es un ejemplo a seguir. Frente al Plan de Paz y Convivencia trazado por la Ejecutiva de Íñigo Urkullu y centrado en recordar a las víctimas de "todas las violencias" (ETA, los GAL o los abusos policiales), el director del Centro Memorial apuesta por hacer memoria al 'estilo germano'. "Allí se recuerda el Holocausto, aunque hubo otros episodios de los que fueron víctimas los propios alemanes, como los bombardeos de Dresde o las violaciones de alemanas por parte del Ejército Rojo. Pero los sucesivos gobiernos no han puesto el foco en esas cosas, sino en lo importante: la política de los nazis frente a distintas minorías".

Para Fernández, perpetuar la memoria de las víctimas del terrorismo de ETA es algo que requiere de abundante pedagogía. Para ello, el Centro Memorial contará con un archivo histórico y con un aula de formación en la que se realizarán actividades con alumnos de la ESO. Pero también hay un proyecto más ambicioso en marcha: el de lograr que la historia del terrorismo se explique en algunas sesiones de asignaturas del currículo, como Historia o Valores Éticos.

Pérez también aboga por abordar la pedagogía sobre terrorismo con una perspectiva histórica. "Si a los chavales les dejas en la Guerra Civil y luego les presentas a las víctimas de ETA, del GAL o de la violencia policial, todo está descontextualizado; y no hay nada peor que descontextualizar el horror".
El papel de la izquierda abertzale

En la construcción -o desconstrucción- de la historia de los 'años de plomo' interviene decisivamente la izquierda abertzale, que tras el anuncio del alto el fuego definitivo aspira a conseguir la autodeterminación por medio de las instituciones y valiéndose de herramientas políticas. Según el historiador de la UPV, en estos momentos hay tres relatos en pugna: el de los historiadores, el que enmarca el terrorismo de ETA dentro de un conjunto de diversas violaciones de los derechos humanos y el que legitima el terrorismo. El segundo se corresponde con el discurso de los gobiernos de PNV en el País Vasco y Geroa Bai en Navarra y conlleva, según Pérez, el peligro de "disolver la enorme importancia que ha tenido ETA dentro de un mar de vulneraciones de dolores" si no se gestiona con inteligencia.

El tercero, por su parte, es el que correspondería a la izquierda abertzale actual. "Desde hace años hay una ofensiva basada en lo que ellos califican como el conflicto político. Para ellos, la irrupción de ETA y su larga historia está basada en la invasión del Estado, algo que no se sostiene históricamente, porque el 95% de las víctimas de la banda corresponden a la época posterior a Franco. Y en cuanto a las víctimas de otras bandas, hay una proporción de 92 a 7. La existencia de dos dos bandos no se sostiene, porque no había un cuerpo social, político ni organizaciones similares a ETA. Pero existe el peligro de que ese relato cale", explica Pérez.

Esa equidistancia ya es una realidad, en opinión del historiador. "Nadie que esté en las instituciones dice caer en ella, pero meter dentro de los mismos listados e incluso de los mismos homenajes a víctimas de todas las violencias puede conducir a interpretaciones un tanto sesgadas", argumenta, advirtiendo de que los relatos "en los que todos sufrimos mucho y todos fuimos víctimas" son peligrosos. "Con el franquismo ha ocurrido esto: no todos fueron víctimas, sólo lo fueron los que vivieron la represión franquista", añade.

Para el director del Centro Memorial, con su relato, la izquierda abertzale trata de "reconstruir el pasado" y buscar una justificación al terrorismo de ETA. "Esto hace que se redistribuyan las responsabilidades entre todo el mundo, diluyéndose para que no sean responsabilidad de los terroristas. Tiene que quedar claro que ETA fue responsable, no sólo penalmente, sino política y socialmente, de esa trayectoria criminal, de usar la violencia como instrumento político, para evitar que, en el futuro, alguien vuelva a coger la bandera de ETA". Como apunta Gaizka Fernández, se trata de desactivar el discurso del odio pasando página, pero leyéndola antes.

¿Hemos olvidado a las víctimas?
Las 829 víctimas de ETA han sido, a su pesar, protagonistas de una tragedia terrorista que se ha extendido durante décadas. Desde 2011, sin embargo, su presencia se ha reducido y algunas de ellas denuncian no gozar del suficiente apoyo social para contrarrestar el relato difundido por la izquierda abertzale en País Vasco y Navarra.

¿Corremos el riesgo de que sus historias -las de concejales, empresarios, agentes de la Guardia Civil, periodistas...- caigan en el olvido? "En cuanto ETA ha dejado de matar y de copar portadas, las víctimas del terrorismo han dejado de ser una prioridad en la agenda política. En España somos expertos en olvidar a nuestras víctimas, desde la Guerra de Cuba hasta ahora. Al principio se les da honores y luego se les aparta, se les olvida. Hay que arroparlas, sin que marquen la agenda, pero es importante que tengan voz", afirma el encargado del área de investigación del Centro Memorial.

Florencio Domínguez es de distinta opinión. "Las políticas que se aplican en España en materia de víctimas son una referencia en el resto de Europa", sostiene. Y agrega: "Por mucho esfuerzo que se haga, nunca se va a poder curar la herida que una víctima lleva encima".

En ocasiones, a las asociaciones de víctimas se les ha acusado de moverse por motivos ideológicos o políticos. Según José Antonio Pérez, atender a las necesidades de los distintos colectivos de afectados es complejo porque "cada uno tiene sus propias orientaciones y prioridades". "Es un mundo sometido a un drama terrible que ha cambiado sus vidas. No me atrevería a hablar en nombre de ellas, pero sí que hay un sector importante que no se siente representado".

Homenaje en Vitoria
La sociedad vasca tarda 50 años en reconocer el daño causado a las víctimas del terrorismo
www.latribunadelpaisvasco.com 11 Marzo 2017

Cuando el próximo año se cumplirán cincuenta años del primer asesinato de la banda terrorista ETA (el del guardia civil José Antonio Pardines), y con motivo del Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria ha acogido una concentración en la que algunos de los sectores más representativos de la sociedad vasca han querido mostrar, con casi medio siglo de ratraso, su unidad en torno al reconocimiento de las víctimas.

En el acto organizado por el Gobierno vasco (PNV-PSE) se ha insistido en el “reto estratégico” de vincular memoria y futuro, de forma que “la memoria crítica del pasado se proyecte en la construcción de la convivencia”. Esta ha sido la esencia del mensaje leído por el presidente del Consejo de Participación de Víctimas del Terrorismo, José Luis de la Cuesta. esente y futuro.

En el acto, liderado por el lehendakari Iñigo Urkullu, han estado presentes diversos consejeros del Gobierno autónomico. También han mostrado su apoyo entidades e instituciones relacionadas como el mundo de la cultura, abogacía, ámbito empresarial, medios de comunicación, universidad, ayuntamientos, diputaciones o el propio Parlamento vasco.

En el mensaje leído por José Luis de la Cuesta se ha trasladado el reconocimiento de la sociedad y las instituciones “al inmenso sufrimiento que padecieron” las víctimas. “Las familias de las víctimas asesinadas y todas las víctimas deben saber que no hay nada que justifique lo que sufrieron, que nada tiene un valor mayor que su dignidad humana”, se aseguraba en la declaración. En ella, se ha puesto de manifiesto la necesidad de vincular esta mirada al pasado con el futuro, de forma que este reconocimiento de las víctimas “tenga su papel” en el camino que queda por recorrer “juntos”. Así, en el documento se apuesta por que las políticas de víctimas recojan el enfoque de “una mirada crítica del pasado que se proyecte en la construcción de la convivencia y el futuro, y que busque la unidad entre víctimas y sociedad, y la unidad de las distintas sensibilidades políticas en la solidaridad con las víctimas”.
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Desafía a los bildutarras
COVITE coloca 62 placas en el País Vasco para recordar a víctimas del terrorismo
La Gaceta 11 Marzo 2017

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha colocado esta madrugada 62 placas en Bilbao y San Sebastián en recuerdo de 86 personas víctimas del terrorismo asesinadas la mayoría por ETA, aunque también figuran tres muertos a manos de la Triple AAA y uno por los GAL.

Con esta acción Covite "desafía" al consistorio bilbaíno, que "amenazó con retirar" las insignias, y "materializa" la promesa "incumplida" del Ayuntamiento de San Sebastián de colocar estos recuerdos a las víctimas si contaban con el permiso de los familiares de los asesinados, asegura la asociación de víctimas en un comunicado.

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha calificado a los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián de "irresponsables" y de "intentar ocultar la historia del terrorismo y sus consecuencias a las nuevas generaciones".

La colocación de las placas, que se ha registrado sin incidentes, ha comenzado pasada la media noche y ha concluido sobre las 5.30 horas en Bilbao, donde Iñigo Pascual, hijo de Ángel Pascual, ha colocado una insignia en homenaje a su padre, ingeniero de Lemoniz asesinado por ETA en 1982, han informado a EFE fuentes de Covite.

Esta es la primera vez que Covite coloca placas de forma masiva en la capital vizcaína, donde ha instalado 48 insignias en memoria de los 62 asesinados por el terrorismo, 58 por la banda terrorista ETA, tres por el grupo de ultraderecha Triple AAA y uno por el GAL.

Covite recuerda que el pasado mes de diciembre reclamó al Ayuntamiento bilbaíno que "cumpliera con el compromiso adquirido" en 2014 por el anterior alcalde, Ibón Areso, de colocar las placas y asegura que el actual primer edil, Juan Mari Aburto, advirtió de que "las quitaría" si la asociación de víctimas las instalaba en las calles de la ciudad.

En la capital guipuzcoana la iniciativa, que ha comenzado sobre la 1.00 horas y ha concluido a las 2.30, ha contado con la participación del hijo de Gregorio Ordóñez, Javier Ordóñez, que ha colocado un recuerdo en la calle 31 de Agosto de la Parte Vieja donde su padre fue asesinado en 1995.

En San Sebastián, donde Covite colocó en mayo de 2015 recuerdos similares que "con contadas excepciones" apenas duraron horas o días, se han instalado esta madrugada un total 14 placas en lugares donde ETA cometió 24 asesinatos.

Covite asegura que ha recabado el apoyo de las familias pertenecientes al colectivo de víctimas en San Sebastián, que han autorizado la iniciativa. Entre ellas figuran la dedicada a Miguel Paredes y Elena Moreno que ha sido retirada en 3 ocasiones y que ha vuelto a ser instalada por una de sus hijas.

PAÍS VASCO
Bilbao y San Sebastián ordenan retirar las placas colocadas "ilegalmente" por las víctimas
Aburto considera que "no es de recibo" la "actitud provocadora" de Covite
Las víctimas colocan a hurtadillas placas en recuerdo a los asesinados por terrorismo
BELÉN FERRERAS Bilbao El Mundo 11 Marzo 2017

Sólo unas horas han tardado los alcaldes de Bilbao, Juan Mari Aburto, y de San Sebastián Eneko Goia, en ordenar retirar las placas en recuerdo de las víctimas del terrorismo colocadas esta madrugada por Covite, de forma "ilegal".

Las placas, según han señalado desde el consistorio de Bilbao, han sido colocadas "incumpliendo la normativa municipal y de forma inequívocamente provocadora".

"Esta actitud no es de recibo. Cuando toda la sociedad manifestó ayer su voluntad de reconocimiento hacia las víctimas y de avanzar hacia un futuro en paz elaborado de forma conjunta, sobran las actitudes provocadoras como la vivida esta noche", ha asegurado Aburto recordando el acto que tuvo lugar ayer en Vitoria en recuerdo de las víctimas.

El alcalde de Bilbao considera que "estas actitudes sobran "y más en ciudades como Bilbao, referente de democracia, cumplidora con la ley de Memoria histórica, que trabaja para ser una ciudad de profundos valores de respeto y solidaridad y que trabaja en el reconocimiento a las víctimas de todo tipo".

Covite ha colocado a primera hora de la madrugada de hoy 62 placas en las capitales vizcaína y guipuzcoana en todos los lugares donde se produjo un atentado terrorista mortal como una forma de homenajear a las 86 víctimas del terrorismo asesinadas en estas capitales.

Se trataba ya de una acción de "desafío" al Ayuntamiento de Bilbao y de San Sebastián porque los alcaldes ya había avisado que retiraría las placas si se colocaban de forma ilegal.

Pero las víctimas se sienten engañadas por el Ayuntamiento bilbaíno porque ya el pasado mes de diciembre reclamaron al alcalde que cumpliera el compromiso adquirido en 2014 por el anterior regidor de la capital vizcaína, Ibon Areso, de colocar placas en memoria de los asesinados, sin conseguirlo. Tampoco el ayuntamiento de San Sebastián ha cumplido el compromiso que habían adquirido de recordar a las víctimas.

En una acción de Covite similar en 2015 las placas no duraron más que unas horas. Hoy el alcalde Eneko Goia ha reiterado que "éste no es el camino" para trabajar la memoria "ni el deseo de muchos familiares" de los asesinados.

Al igual que el alcalde de Bilbao, Goia ha considerado que "el camino" para trabajar la memoria y la reconciliación es el que se marcó ayer en el acto celebrado en Vitoria que reflejó "unidad" y se desarrolló "de forma compartida". Además, ha recordado que en San Sebastián durante esta legislatura se ha "reactivado", tras el parón que llevó a cabo el gobierno municipal de Bildu, el foro de víctimas, que ha celebrado varias reuniones "donde han tenido la oportunidad de trasladar sus inquietudes y sus peticiones". El Ayuntamiento donostiarra señala además, que entre las víctimas "hay diferentes sensibilidades y formas de recordar el drama que han padecido".


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