AGLI Recortes de Prensa    Domingo 12 Marzo 2017

Operación Respeto: Carmena pinta de verde el Bosque del Recuerdo del 11-M
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Marzo 2017

Ayer celebró la casta político-mediática, con inevitables aburrimiento y desgana, la absoluta impunidad de la masacre del 11-M. Tres hechos destacaron sobre los demás. El primero es que Rajoy publicó un tuit recordando a las víctimas que olvidó en 2008, cuando se convenció de que asumiendo respetuosamente la versión oficial del 11-M, la del PRISOE de Cebrián y Rubalcaba, se le dejaría heredar el albañal ético de un pobre país dispuesto a vivir según el refrán: "El muerto al hoyo y el vivo al bollo".

No se sabe qué admirar más en el presidente del Gobierno: el modo en que ha olvidado su humillación como candidato del PP en 2004, cercado en la Jornada de Reflexión por las huestes de la SER, hoy su emisora de referencia, o la sensibilidad demostrada en los 140 caracteres de su tuit. No se le podrá culpar de extenderse demasiado en la retórica funeral. Si acaso, de no intentarla. Pero si lo que se busca es enterrar más hondo cada año lo que ya empezó a enterrar el Gobierno en funciones del PP cuando destruyó ilegalmente los vagones y los efectos personales de las víctimas, lo mejor que podía hacer Rajoy es no aparecer por el Retiro ni en plasma. Al final, se agradece una cierta discreción incluso en la cobardía y la alta traición.

Carmena pinta de verde artificial el Secarral del Recuerdo
Además, el plasma del plasta rajoyano no podría haber competido con el alarde estético del Ayuntamiento de Madrid, que la víspera de ese homenaje que la casta política, mediática y judicial se rinde a sí misma cada 11-M, tuvo que pintar de verde a toda prisa el dizque homenaje a las víctimas de la masacre, a las que hace trece años les pusieron una cosa rara de metal que se oxidó y les sembraron unos árboles que se han secado.

Carmena, que es Doña Chapuzas, sólo se enteró la víspera de que los árboles y setos del tributo vegetal estaban marrones tirando a negros, o sea, tirando a muertos. Nada que una fervorosa partidaria de los huertos urbanos no pudiera arreglar en un pispás. ¿Qué no están verdes los árboles? Pues se pintan de verde. Total, si nadie se chiva, nadie se enterará. Para el caso que les hacemos a los muertos, nadie se va a dar cuenta del maquillaje del seto.

Pero Carmena cometió un error, que es no recordar, porque a la pobre la sacan de la Guerra Civil y no se acuerda de nada, que Podemos está roto, partido por la mitad. Y que los de Errejón van a hacer todo lo que puedan para perjudicar a los de Iglesias, sobre todo ahora que es más que evidente que Pitita no será nunca candidata a la Alcaldía y que lo de hacer a Errejón candidato a la Comunidad era una broma pesada para que Espinar lo machacase en las primarias.

Pero así como están depurando por docenas al aparato de Madrid, que era errejonista, a los concejales no hay quien los depure ni quien sacie su sed de venganza. Así que, casi perdida en la sección de Madrid de El Mundo, aparecía ayer la noticia de que un equipo del Ayuntamiento tuvo que pintar de verde los árboles para que no aparecieran, como triste fondo de la cada vez más escasa presencia institucional, unos árboles color caca, o sea, color calle de Madrid, en todas las cadenas de televisión, que ayer también cumplieron desganadamente con el trámite de informar sobre los paupérrimos actos oficiales. Los periódicos lagrimearon algo, pero poco.

El enorme esfuerzo desinformativo
Su esfuerzo lo reservaron para ocultar cuidadosamente la existencia del reciente documental de Cyrille Martin, un francés que demuestra lo que desde hace trece años venimos denunciando cuatro gatos españoles, pero que nunca hemos dejado de maullar: que las pruebas del 11-M son todas falsas; que el juicio del 11-M fue una farsa repugnante; y que hay un tal Jamal Zougam, un Moro Expósito, condenado a más de 40.000 años de cárcel, que lleva trece años en una celda de aislamiento porque sigue negándose a declararse culpable de algo que ni hizo ni pudo nunca hacer.

Me remito al artículo de ayer de Luis del Pino sobre la invención de Jamal Zougam como terrorista por un deliberado y escandaloso error de la policía, activado oportunamente para detenerlo en la Jornada de Reflexión. Sólo por esa, sólo una de las infinitas falsificaciones policiales, fiscales y judiciales, debería reabrirse el caso del 11-M, como ordena el artículo 954 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Claro que, diría un lego en Derecho, si lo criminal ha sido el enjuiciamiento, ¿cómo se le puede enjuiciar? Se le puede, vaya si se le puede, dirá un jurista, porque la Ley no sólo lo permite sino que lo manda. Otra cosa es que se quiera recordar que existe esa ley.

'El País' descubre al verdadero autor intelectual del 11M
Pero si mísero es el tuit de Rajoy y ridículo el pintarrajeo de verde carmenita de los árboles del Bosque del Recuerdo, versión sepia de El bosque petrificado, lo mejor de lo peor de la horrenda jornada de ayer fue la revelación en El País de la identidad del verdadero autor intelectual del 11-M. Sí, lo aseguraba en un artículo el expertísimo Fernando Reinares, tan experto que lleva trece años abroncando a todo el mundo por ignorante y necio en materia de terrorismo, lerdo e incapaz de ver la verdad del 11-M en aquellos datos ocultos que sólo un experto expertísimo es capaz de atisbar.

Debe de estar dolido Reinares, porque Cebrián lo ha utilizado todos estos años como el chico de los recados y coartadas de Dezcallar, culpable que no responsable del CNI en 2004 y único premiado de la administración de Aznar, nada menos que con la suntuosa embajada en el Vaticano por su estruendoso silencio sobre la masacre, sobre el papel de Marruecos -del que era máximo experto ya con González- y de todos los marroquíes, vivos y muertos, confidentes de los servicios españoles, que aparecieron o, ay, desaparecieron para siempre, en el borrador del 11-M.

Y hete aquí que llega el experto favorito del régimen nacido el 11-M y revela urbi et orbi la identidad del autor intelectual de la masacre, esa que no pudo o quiso establecer la Versión Oficial, reducida a Verdad Judicial, y El País, que lleva identificada a una docena, no es para dedicarle a semejante exclusiva mundial un titular, un editorial, un apoyo documental, una foto antigua, una voluta de humo informativo. ¡Nada de nada!

Por lo visto, Reinares, tan experto en naderías politicorrectas, no se ha enterado de que la verdad del 11-M es que no hay que hablar del 11-M. Debe de ser el único.

La UE debe recuperar sus orígenes
Editorial Libertad Digital 12 Marzo 2017

El mercado común europeo ha sido un gran invento, quizá el mejor instrumento que ha alumbrado el Viejo Continente en su larga y accidentada historia para garantizar el clima de paz, prosperidad económica y estabilidad política que se ha experimentado en las últimas décadas, tras las trágicas guerras mundiales sufridas en la primera mitad del siglo XX y las constantes pugnas bélicas registradas en el pasado. Sin embargo, la UE se enfrenta hoy a un panorama de inseguridad, recelo e incertidumbre, ante un horizonte cuyos nubarrones son numerosos y preocupantes.

El Brexit marcó un punto de inflexión en el progresivo proceso de integración europea que se puso en marcha tras el nacimiento de la Unión, pero puede no ser el único. Europa y el euro afrontan este año varias pruebas de fuego de cuya resolución dependerá, en gran medida, la continuación o no de la UE tal y como la conocemos. Las elecciones que celebrará Holanda la próxima semana y los posteriores comicios en Francia son las dos primeras citas clave. El populismo de nuevo cuño, tanto de izquierdas como de derechas, cuyo auge ha afectado a Europa en mayor o menor grado, parte de una excelente posición en las encuestas para lograr unos buenos resultados electorales. Cosa distinta es que los antieuropeístas Geert Wilders, en el caso de Holanda, y Marine Le Pen, en el de Francia, logren el apoyo suficiente como para gobernar, pero su inédito crecimiento constata que algo grave está sucediendo en el seno de la Unión.

Las causas de este descontento social son múltiples, desde la fuerte crisis económica que han registrado los países del sur y sus devastadores efectos sobre el desempleo, hasta el rechazo a las políticas migratorias de puertas abiertas procedentes de terceros países en el este y el centro de Europa, la ineficacia de las instituciones comunitarias para combatir el terrorismo o el hartazgo de las economías ricas con la política de rescates soberanos y laxitud monetaria aplicada en los últimos años para salvar a los estados más díscolos e irresponsables. Los líderes comunitarios están ahora enfrascados en una nueva ronda de duras y complejas negociaciones para decidir el futuro que debe adoptar la UE tras la inesperada salida de Reino Unido y el auge de movimientos populistas que amenazan con seguir la senda marcada por Londres. De hecho, ya se habla de la Europa de varias velocidades, en alusión al parón que, previsiblemente, sufrirá el intenso proceso de integración política iniciado con la firma del Tratado de Lisboa en 2007.

Pero, llegados a este punto, cabe recordar que lo que ha fracasado estrepitosamente no es el mercado único, la semilla que originó la posterior UE, sino el intento denodado de los políticos por construir una especie de súper estado europeo, cuyo poder y ámbito competencial no ha dejado de crecer a costa de los estados nación, pese a carecer del necesario respaldo social. Prueba de ello es es que la mayoría de los europeos ve con buenos ojos el Tratado de Roma que originó la UE en 1957, pero recelan cada vez más de la actual estructura comunitaria, donde ni Bruselas ni su ejército de eurócratas los representan.

La UE debe abandonar por completo su alocado proyecto de avanzar hacia un gran Estado europeo para, a cambio, recuperar la esencia y el auténtico espíritu de la Unión, que no es otro que el de garantizar un gran mercado común sustentado sobre el libre movimiento de personas, productos y capitales, al tiempo que se refuerzan y coordinan de forma eficaz aquellas políticas comunes que sean clave, como es el caso de la defensa y la seguridad. La UE debe volver a inspirarse en la Europa de los mercaderes y dejar atrás la Europa de los eurócratas para garantizar su supervivencia.

Los años bobos de Rajoy en la España de la pandereta
Los años bobos en la Restauración eran aquellos en los que en la superficie no pasaba nada. Pero en el subsuelo se producían transformaciones que el poder era incapaz de ver
Carlos Sánchez El Confidencial 12 Marzo 2017

Fue Machado quien utilizó el término ‘macizo de la raza’ para referirse a la España del bostezo. Pero quien convirtió esa expresión en categoría política fue Dionisio Ridruejo. En ‘Escrito en España’, el antiguo falangista -ya abiertamente enfrentado al régimen-, intentó desentrañar los orígenes más profundos del franquismo. Y llegó a la conclusión de que el macizo de la raza era esa España que “respira apoliticismo, apego a los hábitos tradicionales, temor a la mudanza, confianza en las autoridades fuertes, y superstición del orden público y la estabilidad”.

Galdós, por su parte, veía en la Restauración la mejor expresión de esa España roma, inmóvil y quietista. Mientras se gestaban en el silencio del subsuelo el movimiento obrero, el catalanismo político o la mismísima generación del 98, amén de profundas transformaciones sociales, en la superficie política brillaban Campoamor, la Zarzuela y Frascuelo, el legendario torero de quien hablaba Machado en 'El mañana efímero', el poema donde introdujo la expresión macizo de la raza. Hoy serían el autobús de Hazte Oír, los problemas judiciales de un señor de Murcia o la última memez de un dirigente político en Twitter.

Los historiadores han llamado a aquel periodo los años bobos. En la España de la Restauración no ocurría nada. O casi nada, más allá del insustancial cotilleo político. Se imponían la rutina y la inercia perezosa mientras el mundo de alrededor -Alemania emergía como gran potencia- avanzaba sin pasar el testigo. El convoy del progreso se alejaba, y España, enfangada en sus propias miserias y en sus discusiones estériles: Joselito o Belmonte, era incapaz de tomar el tren de la historia.

Ridruejo estableció una analogía entre macizo de la raza y esa mayoría silenciosa de la que se sirvió el franquismo para perpetuarse en el poder. Y esa es, probablemente, la esencia de la estrategia de Mariano Rajoy para seguir gobernando. El presidente del Gobierno no es nítidamente un hombre de derechas ni, desde luego, lo es de centro-izquierda (se adapta con facilidad a la realidad de cada día). Es, ante todo, un político conservador en el sentido etimológico del término. Y es consciente de que en tiempos de zozobra política como los actuales, esa fórmula electoralmente funciona, lo que explica que haya convertido su conservadurismo en algo épico. Casi legendario.

Audacia política
Hay quien a eso lo llama manejo de los tiempos, la célebre parsimonia de la que hace gala, pero esa cualidad política es patrimonio de los hombres de acción, y Rajoy no lo es. Manejar los tiempos exige movimiento y audacia política, y Rajoy, simplemente, es contrario a la acción y a la posibilidad de llevar la iniciativa. Aznar, por el contrario, fue un líder claramente de derechas, pero nada conservador. El expresidente del Gobierno podrá gustar o no gustar, pero lo que es evidente es que fue un reformista que intentó llevar al país en una determinada dirección ideológica. Ser de derechas no es siempre sinónimo de conservadurismo.

Rajoy, por el contrario, sí lo es. Ha hecho suyo aquel viejo principio liberal que sostiene que la primera obligación del Estado es no estorbar. Pero, paradójicamente, no lo hace en el sentido liberal del término, sino más bien como una estrategia destinada a conectar con los valores conservadores de esa mayoría silenciosa de la que hablaba Ridruejo. Ese es, en realidad, su éxito político, que se sitúa en línea con una vieja tradición conservadora que identifica el arte de gobernar con el de administrar la cosa pública.

Una visión ciertamente administrativista de la política, desnuda aparentemente de ideología, que explica el secular atraso de España, y que ahora, como una sombra fatídica, emerge a consecuencia de una legislatura recién echada a andar que amenaza con descarrilar.

Desde el 20 de diciembre de 2015 -penúltimas elecciones generales- han pasado un año, dos meses y veintidós días, y desde entonces ninguna reforma se ha hecho más allá de administrar la cosa pública. Todos los viejos problemas del país siguen ahí, como esa estatua de sal que el otro día le reprochaba Rajoy a Rivera a cuenta de la corrupción. Esa es la verdadera tragedia de España. La verdadera Lot es no hacer nada para que todo siga igual.

Tres o cuatro años de crecimiento
Desde luego que la parálisis política no es exclusiva responsabilidad del presidente del Gobierno, pero hay razones para pensar que este escenario es el que más gusta al PP -de ahí su renuncia a cumplir lo pactado con Ciudadanos- porque es consciente de que si hay nuevas elecciones su partido será el más beneficiado. Ni la izquierda ni C’s están hoy en condiciones de disputarle hoy al PP una victoria electoral, salvo un vuelco en la situación económica que hoy por hoy se puede descartar.

Como ha expresado el ministro De Guindos, con buena información y mejor criterio, la economía tiene por delante “tres o cuatro años” de crecimiento si España no comete “errores”, y ese es un incentivo muy potente capaz de animar a convocar nuevas elecciones que le garanticen al PP seguir gobernando, pero con una mayoría más amplia que los actuales 137 diputados.

Y es muy probable que lo haga si la cordura no se impone en el Parlamento. El ministro Montoro, de hecho, ha dejado caer en numerosas ocasiones que no se puede hablar de ‘estabilidad política’ cuando el Gobierno no es capaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, lo que induce a pensar que si Hacienda al final presenta el proyecto de ley antes de que acabe el mes de marzo, esa será la prueba del nueve de la actual legislatura.

Disolver las Cortes por razones partidistas sería una auténtica calamidad en unas circunstancias como las actuales. Lo que electoralmente es bueno para un partido no tiene que serlo para el país, y de ahí que estrategias conservadoras para amarrar el poder solo conducen a mantener vivas las causas que explican el atraso de España en términos de calidad de sus instituciones. Si los partidos no se ponen de acuerdo para hacer leyes, es mejor que se disuelvan y dejen paso a la España del cincel y de la maza de la que hablaba Machado frente a la de charanga y pandereta.

Estados Unidos, ¿fuera de control?
Juan Laborda www.vozpopuli.com 12 Marzo 2017

Hace una semana desde estas líneas advertíamos del deterioro económico de los Estados Unidos. Los efectos de los estímulos de la administración Obama, profundamente timorato a la hora de abordar los problemas de la creciente pobreza y desigualdad en su país, tocan a su fin. Los últimos datos no hacen sino corroborar dicha tendencia. Sin embargo, hay otro elemento todavía más preocupante, la creciente y profunda hostilidad entre dos visiones distintas de concebir los Estados Unidos de América. La confluencia de deterioro económico y hostilidades políticas podrían arrastrar a los Estados Unidos a una situación caótica, fuera de control.

El conflicto de visiones ha llegado a tal punto que se puede hablar de diferencias irreconciliables. Pero lo más lamentable es que el problema de fondo no es tanto la diferencia de perspectivas, que se resuelve democráticamente, sino la actitud de quienes no aceptando el resultado de las últimas elecciones presidenciales utilizan los aparatos mediáticos para profundizar en dichas divergencias. El objetivo, mantener el statu-quo de la superclase. Pero como se les vaya de la mano, la situación podría desembocar en incidentes violentos.

Me comentan gente que vive ahí, de distintas ideas y pensamientos, que tras la llegada al poder de Donald Trump las hostilidades han empezado a alcanzar la categoría de cismas a lo largo y ancho del país. Las disensiones empiezan a separar a familias y amigos. Y los principales responsables de dicho cisma son los mismos muñidores que transformaron los Estados Unidos en un Totalitarismo Invertido, tal como lo definió Sheldon Wolin, el otrora profesor emérito de filosofía política de la Universidad de Princeton. Los rasgos básicos son un cuerpo legislativo débil, un sistema legal que sea obediente y represivo, y un sistema de partidos en el que un partido, esté en el gobierno o en la oposición, se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos. Y este esquema es fomentado por unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores. Dichos medios de comunicación cargaron primero contra Bernie Sanders, y ahora cargan contra Donald Trump. Por cierto, ¿hay algo más antidemocrático que el intento de convertir en hereditaria la presidencia de los Estados Unidos a través de sagas familiares -Bush, Clinton, Obama...-?

Esta situación es perfectamente trasladable a nuestro país. Un sistema de partidos dominante que se alterna en el poder sin que de fondo cambie en realidad nada. Les vuelvo a recomendar encarecidamente la lectura del artículo académico de Andrés Villena “Redes de Poder Gubernamental en la Democracia Reciente. España: 2004-2012”. En él, mediante técnicas SEM, el autor demuestra los “parecidos estructurales” a la hora de analizar las estructuras relacionales de poder bajo el gobierno del Partido Popular formado en el año 2012 y el ejecutivo del Partido Socialista Obrero Español en el 2004. El estudio revela dos rasgos fundamentales para ambos casos: un elevado nivel de cohesión relacional y un conjunto relevante de vínculos que relacionan a los gobiernos constituidos con importantes grupos de poder de la estructura social. Ello limita la acción democrática y explica la crisis de representación política que se está viviendo actualmente nuestro país. Bajo este análisis no duden ustedes lo que harían los medios de comunicación dominantes si, por ejemplo, llegará Podemos al poder. Pero volvamos a Estados Unidos.

Deterioro económico y hostilidades políticas
La semana pasada compartí con ustedes el profundo deterioro del crecimiento económico que para Estados Unidos estaba dibujando el modelo GDPNow, alimentado por la Reserva Federal de Atlanta. Recuerden que dicho indicador ofrece una previsión o estimación oficial del PIB actual, previa a su publicación, y que se va modificando con la publicación de nuevos datos, tanto de indicadores de actividad como de encuestas. Hace dos semanas, con los datos publicados de consumo y renta personal, la previsión de crecimiento intertrimestral anualizado cayó al +1,8% para el trimestre en curso, lo que suponía una fuerte desaceleración respecto a lo que preveía con anterioridad a la publicación de este dato. Decíamos que la evolución del mismo sugería que los Estados Unidos podrían registrar un crecimiento inferior al 1% intertrimestral anualizado. Los últimos datos corroboran dicha afirmación. El 8 de marzo, tras la publicación de los datos del comercio al por mayor, el modelo redujo la previsión al 1,2% intertrimestral anualizado. No es descartable que acabe en territorio negativo.

Pero hay un problema de fondo más allá de una mera desaceleración cíclica. Hay un riesgo endógeno, engordado por la superclase, a través de una política monetaria encaminada a proteger la riqueza de los que más tienen, y olvidado por gran parte de analistas y economistas. Se trata del inicio de un nuevo ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros, profundamente sobrevalorados, y cuya mecha se encendería en los mercados financieros yankees, los más sobrevalorados del planeta, con una divisa excesivamente apreciada, y en un contexto de desaceleración-recesión de dicha economía no anticipada por la mayoría de analistas. La superclase se puede ver tentada, por razones políticas, a provocar y acelerar el estallido de la colosal burbuja. El tsunami posterior sería de consecuencias inimaginables, pudiendo desembocar en una situación fuera de control.

Los delitos de odio o la criminalización de los adversarios ideológicos
Ramiro Grau Morancho. Abogado. latribunadelpaisvasco 12 Marzo 2017

Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

Los llamados delitos de odio hacen su entrada en nuestro ordenamiento penal de la mano del PP, faltaría más, siempre en su papel de tontos útiles del sistema, siendo ministro de injusticia un tal Ruiz Gallardón, fiscal de carrera, pero político de profesión.

En la reforma del Código Penal de 2015, teniendo el PP mayoría absoluta, encima, se introducen en nuestro ordenamiento jurídico estos delitos, que son utilizados como ariete para la persecución de los grupos políticos o ideológicos minoritarios, y la extensión, por tierra, mar y aire, del “buenismo político”, consistente en las imbecilidades de la etapa zapateril: todos somos hermanos (pero no primos), la tierra es del viento, y otras chorradas similares.

Consiguientemente se pretende perseguir a quienes mantengan o sostengan ideas contrarias a estos ideales masónicos de la sociedad. Una sociedad de los bienpensantes, pero que viven en urbanizaciones de lujo, sus hijos se forman en colegios de élite, alternan en clubes que son auténticos cotos cerrados, y no tienen ninguna relación con los inmigrantes o extranjeros, salvo como servicio doméstico, y eso en el mejor de los casos.

¡Así se puede ser solidario!
Sobre todo cuando no necesitas ninguna ayuda social, ni tienes que ver cómo se da preferencia a los extranjeros, antes que a los españoles de origen, para dar esos subsidios, subvenciones, prestaciones, comida, ropa, etc., por parte de las diversas administraciones públicas y organizaciones no gubernamentales, que en realidad deberían llamarse gubernamentales a secas, pues todas viven mayoritariamente del dinero público.

La Ley Orgánica 1/2015, por la que se modifica el Código Penal de 1995 (el llamado Código Belloch, promulgado por el biministro socialista, de Interior y de Justicia), establece en sus artículos 510, 510 bis, 511, 512 y 515, numerosas penas, de hasta cuatro años de prisión, para quienes inciten, directa o indirectamente, al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo social o contra una persona determinada por motivos racistas, antisemitas, o relativos a la orientación e identidad sexual, pertenencia a una etnia determinada, nación, raza, etc.

En otras palabras, el bien jurídico protegido realmente es indeterminado e indeterminable, y queda al albur de cualquier fiscal o juez ávido de protagonismo social, o de “hacer méritos”, el acusar o condenar a cualquier persona que haga algún tipo de manifestación pública que se aparte de lo que podríamos llamar “políticamente correcto”.

Así ha sucedido, por ejemplo, con el llamado caso Blanquerna, o más recientemente con la organización Hazte Oír al recordarle a la sociedad algo tan obvio, y de derecho natural, como que un hombre es un hombre, y una mujer es una mujer…

O el caso de don Pedro Varela a quien secuestran quince mil libros que tenía a la venta en la Librería Europa, de su propiedad, en Barcelona, y todo el fondo de la Editorial Ojeda, también de su titularidad, dejando en la calle a varios empleados, entre ellos el propio Varela. (Supongo que así creerán que contribuyen a la mejora de la economía, disminución del desempleo, aumento de la recaudación fiscal, cotizaciones a la seguridad social, etc.).

Esta nueva “catalogación delictiva”, totalmente politizada, como puede entreverse, ha generado la creación de una nueva especialidad en las fiscalías, los llamados “fiscales contra el odio”, aunque hay quienes hablan de los “fiscales del odio”, cuya principal función, parece ser, es acabar con todos estos disidentes políticos, que se apartan del “buenismo zapateril”, que tanto éxito ha tenido en la reciente historia de España.

¿Hacia dónde nos lleva esta nueva legislación?
Pues nada menos que hacía la persecución penal y la criminalización de los que piensan diferente, que están en contra de la lenta pero constante –nueva- invasión de España por los musulmanes (espero que yo no esté delinquiendo ahora mismo, por ejemplo), la necesidad de priorizar a los españoles frente a los extranjeros a la hora de obtener empleos, prestaciones y ayudas sociales, si no queremos desaparecer como pueblo, etc.

Digamos que, al igual que en los regímenes comunistas (tal vez no estemos muy alejados de ellos) se persigue penalmente a los disidentes políticos, a los que hay que “reformar”.

Se puede dudar de la existencia de Dios; podemos opinar si preferimos la república a la monarquía; también decantarnos por ser agnósticos o ateos…, pero lo que nunca podremos hacer es cuestionarnos la versión oficial de la segunda guerra mundial, por ejemplo, o que los comunistas no asesinaron a miles de sacerdotes y monjas católicas durante la guerra civil española. ¡Acojonante!

Espero que, con el tiempo, los jueces y tribunales atemperaran los efectos de esta nefasta legislación, pero no cabe albergar grandes esperanzas, sobre todo a la luz de sentencias extremadamente duras, como la del caso Blanquerna, por ejemplo. O la actuación manu militari contra la librería Europa y ediciones Ojeda…

En fin, y sin perjuicio de volver sobre el asunto, para no hacer este artículo excesivamente farragoso, soplan malos vientos para la libertad de expresión, la libertad de opinión e incluso la libertad ideológica, por lo menos si se pretende manifestarla públicamente. Vamos camino de una “dictadura de lo políticamente correcto”, ante el desinterés general, lo que no es de extrañar, en un pueblo compuesto mayoritariamente por ganado ovino, y algunos cabrones..

Se quiere acabar con la disidencia, el pensamiento independiente, las opiniones contrarias, etc., y para ello se utiliza el derecho penal. Como bien dice el catedrático don Francisco Javier Álvarez García en el Prólogo al Código Penal publicado por la editorial Tirant lo Blanch: “…sí esa reforma se caracteriza por algo es por la abrogación del Principio de Legalidad…”.

Y continua diciendo: “¿Qué escenario se nos puede presentar dentro de unos meses?... no es la mejora de la convivencia ciudadana lo que impulsa la reforma… no sólo es cuestión de completar lo más rápidamente posible el “paquete represivo”, sino de dificultar todo lo posible la “marcha atrás”… Así, pues, nos espera a los españoles un futuro incierto, también en esta materia. ¡Qué pueblo más desgraciado!”.


Pero de la misma forma que es imposible defender la virginidad de una puta vocacional con el Código Penal, creo que igual sucederá con el pensamiento libre y rebelde…

www.ramirograumorancho.com

Vida de bufón
Alejo Vidal-Quadraswww.vozpopuli.com 12 Marzo 2017

Albert Boadella ha dedicado toda su vida a montar espectáculos y ahora nos ofrece el espectáculo de su vida. El monólogo recientemente estrenado en Madrid por el singular actor y director catalán se titula “El sermón del Bufón” y durante casi dos horas su autor y protagonista nos transmite desde un púlpito en un escenario prácticamente desnudo sus descubrimientos, sus recuerdos, sus intuiciones, sus provocaciones, sus filias y sus fobias. Boadella es un personaje único, irrepetible y, aunque abarcable, ilimitado.

El público que ha llenado durante cuatro noches sucesivas la pequeña sala de los Teatros del Canal donde ha representado su última creación este implacable debelador de la pintura vanguardista, de Wagner y del nacionalismo separatista, formado en su totalidad por boadellistas convencidos, experimenta a medida que se va desarrollando ante sus ojos y oídos el hilo del relato autobiográfico una cierta sorpresa porque eso es lo que busca siempre Boadella, el golpe de efecto, el ángulo insólito, la sacudida del absurdo. Han acudido a la llamada de su ídolo deseosos de disfrutar de su humor disparatado, de satisfacer sus íntimas ansias de asistir a la trituración de las figuras públicas que detestan, de que les arranque carcajadas encadenadas, y se encuentran con un ejercicio pausado, reposado y profundo, de lucidez total. No es que no brille aquí y allá la ocurrencia semántica o la frase iconoclasta que provoca la inevitable explosión de risa, pero esta vez el propósito del genial exiliado político no es tanto divertir y criticar como compartir y hacer comprender. Despliega ante los asistentes a su exhibición de memoria, agudeza, juicio crítico y dilatada y azarosa experiencia vital, la desnudez de una trayectoria que recorre desde la infancia a la proximidad del final y lo hace con despiadada sinceridad, con la visión penetrante que sólo proporciona la verdadera sabiduría. En esta creación definitiva, Boadella no está de vuelta de nada, está en el centro de todo, lo examina, lo revela y nos lo brinda.

La Cataluña moderna ha obsequiado al mundo con algunos tipos fascinantes, Francesc Pujols, Eugenio d'Ors, Salvador Dalí, Josep Plá, seres fuera de cualquier posible clasificación, pero inequívocamente catalanes. Albert Boadella forma parte sin duda de esta galería asombrosa, no de catalanes universales, como repiten cansinamente los adheridos al tópico, sino intergalácticos. Resulta asombroso como una tierra que ha producido a lo largo de los últimos ciento cincuenta años un número significativo de especímenes de la más baja calidad humana, narcisistas aldeanos de mediocridad pretenciosa, de fanatismo agresivo, de codicia irrefrenable y de hipocresía despreciable, grupo abominable que culmina en la aparición estelar y depredadora de Jordi Pujol i Soley y su camada de saqueadores compulsivos, haya podido también dar al orbe una panoplia tan luminosa de genios de la pluma, del pincel, del pensamiento y de la escena.

El hecho de que Albert Boadella decidiera en su momento huir para siempre de lo que él denomina “chusma separatista” para instalarse en Madrid en busca de respeto y libertad, define en sí mismo la repulsiva bajeza del proyecto colectivo que impulsan hoy en Barcelona una banda de ladrones y de neurópatas totalitarios. Nada puede ser más doloroso para un catalán de la categoría personal, intelectual, moral y artística de Boadella que verse obligado a contemplar impotente a la sociedad en la que nació, creció y halló su vocación, destruida por unos cuantos tipos de inteligencia escasa, aquejados de un viscoso complejo de inferioridad que intentan compensar haciendo todo el daño posible a cuanta más gente mejor.

Al inicio de la obra, el niño Albert, especialista en trapisondas y diabluras, arroja a un pozo un coche de juguete que le acaban de regalar. En el cierre, el maduro y sereno Boadella lo rescata del fondo de las aguas cenagosas y lo eleva ante la audiencia como símbolo de un ciclo que se completa, el círculo misterioso que han transitado juntos el travieso e inquieto Albert y el serio e inquisitivo Boadella. La síntesis de estas dos maneras de entender la realidad y de vivirla es el seductor y valiente bufón cuyo trabajo insobornable de denuncia de los abusos del poder y de desafío a sus cobardes amenazas ha redimido a Cataluña de la vergüenza en la que la mantienen hoy sumida los peores de sus hijos.

según un informe de FOX NEWS
Arabia Saudí, el mayor proveedor de terroristas del Estado Islámico
La Gaceta  12 Marzo 2017

El principal proveedor de terroristas del Estado Islámico es un aliado de occidente. Tal y como ha señalado la cadena Fox News en un reportaje, citando a fuentes militares iraquíes, la mayoría de islamistas del grupo provienen de Arabia Saudí.

El país comparte alrededor de 800 km de frontera con Irak totalmente devastada por la guerra. Sin embargo, según explica la cadena, eso no es impedimento para que los yihadistas saudíes entren al país por la franja que comparte con Siria y Turquía.

La información, ofrecida por fuentes de la inteligencia iraquí, revela que los terroristas saudíes suponen el 30% de todo el contingente del ISIS en Irak -siendo el país que más muyahidines aporta-. En segundo lugar se encuentran los rusos chechenos.

‘’La presencia saudí en el ISIS es muy grande. Lo que quedan son mayoritariamente iraquíes y saudíes’’, ha comentado el oficial de alto rango a la cadena norteamericana.

Fox News señala que ha visto varias fotografías y documentos relacionados con el ISIS que muestran las identidades de terroristas sauditas.
Una coalición EEUU-Arabia Saudí

El informe llega un mes después de que el Wall Street Journal revelase que la Adminsitración Trump está considerando crear una alianza con los Estados de Oriente Medio, incluido Arabia Saudí, para combatir a Irán. Dicha alianza contaria con los saudíes, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Egipto y Jordania.

El reino, en el que impera la sharia, es considerado el principal exportador del islamismo radical a través del wahabismo, corriente con la que comulgan los grupos terroristas como el ISIS. De hecho, como se puede comprobar en la siguiente imagen, las penas impuestas por Arabia Saudí y el Estado Islámico son muy similares.

‘’El wahabismo nació en Arabia Saudí. El país lidera a esas organizaciones extremistas’’, ha explicado un oficial iraquí en el anonimato a la Fox News. ‘’Tienen personal de alto rango y terroristas en sus filas. Los saudíes no son nada sin la protección de EEUU; Irán se los comería de una dentada’’, ha comentado.

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Mas ejecutó a CDC y arrastrará al separatismo
Editorial La Razon 12 Marzo 2017

El peso de las acusaciones y, de lo que es más trascendente, de las evidencias acumuladas en las investigaciones han colocado a Artur Mas al borde de un abismo al que parece dispuesto a arrastrar a todo aquél que se halle en sus inmediaciones. Las revelaciones en sede judicial durante el proceso del expolio del Palau de la Música y las indagaciones sobre la mordida del tres por ciento para CDC a cambio de adjudicar obra pública han estrechado el cerco sobre su presente y su futuro, afectado directamente por las acusaciones a su mano derecha y ex consejero de Presidencia Germá Gordó al que la Policía Judicial y la Fiscalía Anticorrupción le sitúan como «conseguidor» o «recaudador» de comisiones para el partido.

El ex presidente de la Generalitat y de CDC no está dispuesto a tomar la única decisión tolerable que sería la de marcharse de la política y defenderse en los tribunales como un ciudadano más.

Todo lo contrario. Su estrategia es la de todos estos años, atribuir el estiércol propio y el de su partido a una operación del Estado contra el proceso separatista. Pero no cuela por más descaro y desvergüenza que Mas y los suyos le echen al argumento. Con suerte, su enroque personal y el seguidismo secesionista serán letales para los planes de ruptura con España, que padecen ya el desgaste propio del hastío y la decepción de buena parte de esa minoría de catalanes convencidos. Los ciudadanos de Cataluña tendrán que decidir si merecen algo mejor más pronto que tarde.

El 'cáncer' del olvido de los extorsionados por ETA: "No son víctimas de segunda clase"
Un libro ahonda en el "sufrimiento demencial" que vivieron los empresarios que fueron víctimas del chantaje de la banda terrorista entre la actitud "distante" de la sociedad vasca
José Mari Alonso. Bilbao El Confidencial 12 Marzo 2017

Es extremadamente difícil poner cifras a un terrorismo invisible. Los diferentes estudios que han abordado la extorsión de ETA a los empresarios apuntan a que ha habido más de 10.000 víctimas. Pero esta cifra se queda muy corta porque este número empieza a correr en 1993, cuando los códigos alfanuméricos de las cartas de extorsión de ETA permitieron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado certificar esta violencia silenciosa. Hasta entonces, predomina la oscuridad. El mal llamado ‘impuesto revolucionario’, un eufemismo del lenguaje que “contribuyó a la consolidación social” del chantaje, se había institucionalizado a principios de los setenta y la indiferencia ciudadana hacia estas prácticas, cuando no respaldo, durante los años de plomo del terrorismo engordan las cifras con muchos kilos. "La cifra es muchísimo mayor", admite la socióloga Izaskun Sáez de la Fuente.

Más allá de los números, a lo largo de 50 años ha perdurado la no visibilización de las consecuencias del fenómeno de la extorsión de ETA, fruto de la estrategia de “la privatización del chantaje terrorista” a la que contribuía tanto la banda terrorista como los empresarios extorsionados. El libro ‘Misivas del terror’, elaborado por la Universidad de Deusto, aporta una visión ético-política de la extorsión y la violencia ejercida por ETA contra el mundo empresarial. No ha sido fácil dar contenido a sus páginas. Han sido necesarios más de tres años de trabajo que han implicado a varios investigadores del Centro de Ética Aplicada de esta institución académica y que han tenido que hacer frente a diversas dificultades, comenzando por los reparos de los propios afectados por estas prácticas mafiosas. El “sentimiento de culpabilidad”, se pagara o no a la banda terrorista, pesa todavía mucho. Como también el miedo a lo que pueda suceder todavía a día de hoy. De cada tres gestiones realizadas para contar con el relato de los afectados solo fructificó una. Las palabras de los que hablaron dan cuerpo a un estudio que se nutre del testimonio personal de 66 víctimas del chantaje de ETA y 140 cuestionarios 'online'.

De partida, ‘Misivas del terror’ busca rebelarse contra la catalogación de “víctimas de segunda clase” dada a los empresarios extorsionados por ETA. “Son víctimas de primera clase y están en el mismo plano que las demás víctimas”, sostiene Sáez de la Fuente, que ha liderado esta investigación. La profesora de Ética en la Universidad de Deusto lo tiene muy claro: “Todas las personas que han sufrido la extorsión, con independencia de su comportamiento antes, durante y después del chantaje, han sido víctimas”.

¿Se sucumbió al chantaje de ETA en términos generales? Los testimonios de los afectados y los datos disponibles a nivel policial y judicial llevan a una conclusión: “La mayoría no pagó”, sentencia. Ahora bien, no hay duda de que “los que pagaron fueron suficientes para mantener la actividad de ETA durante casi 50 años”. Su dinero contribuyó a mantener operativo el terrorismo pero también la responsabilidad ciudadana. “Buena parte de la sociedad mantuvo una actitud indiferente y públicamente distante hacia las víctimas del terrorismo en general y de la extorsión en particular”, apunta. Este arraigo social de la extorsión fue un “ingrediente clave” en la persistencia del fenómeno del chantaje. “Los prejuicios y la estigmatización alimentaron una desvalorización social de la figura del empresario que le hacía corresponsable de su propia victimización”, expone Sáez de la Fuente.

Todo empezaba con la primera carta recibida para contribuir económicamente a “la causa”. Era el punto de inflexión. “Marcaba un antes y un después en la vida de los destinatarios”. Aunque más o menos podían prever la llegada de la carta, nadie estaba preparado para ese momento. De los testimonios escuchados en primera persona, Sáez de la Fuente lo describe como una sensación similar a cuando un médico comunica a un paciente que tiene cáncer. Es más, hay una anécdota que ilustra de forma macabra el “sufrimiento demencial” que han tenido que soportar: uno de los empresarios llegó a recibir estas dos notificaciones de cáncer el mismo día: primero la del doctor y luego la de ETA.

Algunos empresarios han soportado la extorsión durante más de tres largas décadas. En algún hogar se ha llegado a acumular una decena de cartas mafiosas. Si la intimidación no tenía su efecto en primera persona, la presión se incrementaba por otras vías mediante pintadas, pasquines, fotos dentro de dianas, concentraciones ante la empresa o el domicilio o, incluso, el envío de cartas de amenaza dirigidas a familiares o a los hijos menores de edad. Si el histórico dirigente ‘abertzale’ Rufi Etxeberria, hoy uno de los líderes de Sortu, fue el promotor de la infame “socialización del sufrimiento”, ETA y su entorno fueron los artífices, logrando un gran éxito, de "la socialización del miedo” entre el mundo empresarial. Para ello la banda terrorista y su “amplia red de informadores, delatores y colaboradores” contaban con la “perversión del lenguaje” para “legitimar la extorsión”: ETA no secuestraba, recluía a los enemigos en la cárcel del pueblo; ETA no asesinaba, ejecutaba una condena; ETA no extorsionaba, exigía dinero para contribuir a la liberación de Euskal Herria. ¿Consecuencia de esta presión? “Algunas víctimas o sus familiares más próximos sufrieron trastornos psicológicos temporales e incluso crónicos y, de forma más generalizada, tendencias hacia el retraimiento social”, expone Sáez de la Fuente.

La socióloga llama a no caer en afirmaciones “categóricas” ni en la “intransigencia” a la hora de abordar la actitud de los empresarios ante la violencia de ETA. Cada caso es particular dentro de un escenario general, donde “el entorno de la izquierda 'abertzale' y su vanguardia juvenil legitimó e, incluso, contribuyó a que la dinámica de la extorsión y las prácticas mafiosas funcionase en los pueblos y barrios como realidad autoevidente”, en especial en municipios dominados por el entorno radical. Ante esta presión, la mayoría de los empresarios optó por mantener el asunto en privado por miedo o por no preocupar a la familia. En otros casos, se impuso “el desarraigo, la ruptura de relaciones o el sentimiento de culpabilidad”. Entre los que se atrevieron a contarlo en círculos políticos, institucionales o personales hubo quienes recibieron el consejo de pagar o marcharse de Euskadi. Pero no era fácil, ya que las consecuencias de la actuación no se limitaban al ámbito judicial sino que sus tentáculos llegaban a nivel personal y al entorno. “Además de ser víctimas, ETA les obligaba a ser cómplices de su mal”, asevera Sáez de la Fuente. Hubo exilios interiores, pero también alguna fuga de Euskadi.

Muchos factores influían a la hora de enfrentarse a la situación. Al margen de los condicionantes externos también entraban en juego factores como la fortaleza personal o la claridad moral de cada uno. En términos generales, se supo “racionalizar” el miedo. Pero hubo miles de historias. Hubo quien llegaba a salir de la oficina por el tejado. Otros se negaron públicamente a abonar el ‘impuesto revolucionario’, como Luis Legasa o Joxe Mari Korta, que acabaron pagando el precio de su vida. Sus nombres integran la negra lista de 40 empresarios asesinados por ETA. En esta nómina no está Juan Alcorta, uno de los primeros empresarios que se negó a ceder a la extorsión de la banda terrorista, y que fue catalogado como “el hombre de la dignidad”. No dudó en enfrentarse a la banda terrorista y siempre rechazó el término de “héroe”. Su histórica carta abierta a ETA corta el aliento. “Me rebela la idea de tener que pagar para salvar la vida, de ceder al miedo absoluto de morir. No soy un héroe, no quiero serlo (…). Pero algo hay en mi conciencia, en mi manera de ser, que prefiero cualquier cosa que ceder a un chantaje, que está destruyendo mi tierra, a mi pueblo y a mi gente”, proclamaba para lanzar un mensaje directo a la banda terrorista: “ETA, seguiré viviendo como he vivido siempre. Me veréis en las empresas de las que soy responsable, me veréis en Atocha aplaudiendo a la Real, me veréis en algún partido de pelota, me veréis en alguna sociedad popular cenando (…). Así, pues, no tendréis necesidad de buscarme, como decíais en la carta”.

El “caldo de cultivo” que posibilitó la “justificación social” de la extorsión encontró un “punto de inflexión” en los años noventa cuando la ciudadanía comenzó a reaccionar al hilo de la “visibilización de algunos colectivos de víctimas” y, en especial, por la irrupción de Gesto por la Paz y el lazo azul, que “lideraron los diversos tipos de movilizaciones contra los secuestros, la mayoría de ellos contra personas relacionadas con el mundo empresarial”. Es entonces cuando, aunque “de forma minoritaria”, va surgiendo una actitud de rechazo a la violencia y de “solidaridad” con las víctimas que empieza a hacer frente a esa izquierda ‘abertzale’ que “ha sido cómplice de la víctimización de miles de personas”.

Por ello, ‘Misivas del terror’ no solo surge para contribuir a “la rehabilitación de la figura de las víctimas” extorsionadas por ETA y al “reconocimiento social de su sufrimiento”, sino también para “clarificar responsabilidades” dentro de la izquierda ‘abertzale’, que, según afirma la investigadora, “tiene una responsabilidad especial a la que debe hacer frente” en el caso de que “verdaderamente quiera favorecer la restitución de la identidad cívica y la regeneración de la democracia”. Precisamente, el objetivo de impulsar la memoria y evitar que la barbarie cometida en todas sus expresiones vuelva a repetirse movió a los 66 empresarios que dan cuerpo al libro a ofrecer sus testimonios. “Con cada entrevista que se iba realizando aumentaba nuestro compromiso por dar cuenta de este sufrimiento”, resalta el director del Centro de Ética Aplicada de Deusto, Javier Arellano.

Sus voces son la realidad narrada en primera persona. Luego está la realidad de la novela de ficción, con la ilustrativa ‘Patria’ a la cabeza, que completa este puzle del chantaje terrorista y profundiza en el siempre pantanoso terreno de los dilemas éticos. “Es un adecuado complemento”, pone en valor Sáez de la Fuente, quien se adentró en las páginas de Fernando Aramburu cuando ya había entregado su investigación a la editorial.

Incremento de la 'kale borroka'
Batasunos agreden con piedras a la Policía en Pamplona
La Gaceta 12 Marzo 2017

Cuatro personas han sido detenidas esta tarde en Pamplona por la Policía Nacional en el transcurso de unos incidentes en el Casco Viejo con manifestantes que reclamaban la amnistía para los presos de la banda terrorista ETA.

Fuentes de la delegación del Gobierno han indicado que los cuatro arrestados iban encapuchados y tienen su domicilio en la localidad guipuzcoana de Rentería.

Antes de las detenciones, los manifestantes "han lanzado piedras, botellas y otros objetos" a los agentes que, según la delegación del Gobierno, debido a la gran afluencia de personas en la calle, han respondido con salvas de ruido y "solo algún pelotazo esporádico ante el acoso" del que estaban siendo objeto.

Han destacado asimismo que la manifestación no había sido comunicada y que personas que han participado en ella han "reventado un cajero automático", sin descartar que también hayan podido causar otros daños en el mobiliario urbano.

Retirará las placas colocadas por COVITE
El PNV sabotea el homenaje a las víctimas de ETA en San Sebastián
A. B Gaceta.es 12 Marzo 2017

El Ayuntamiento de San Sebastián ha anunciado que retirará las placas instaladas por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) porque "incumplen" la normativa municipal, y ha considerado que "éste no es el camino" para trabajar la memoria "ni el deseo de muchos familiares" de los asesinados.

Covite ha colocado esta madrugada 14 distintivos en San Sebastián y 48 en Bilbao, cuya retirada también ha sido anunciada por el alcalde, Juan Maria Aburto, en memoria de 82 víctimas de ETA, tres de la Triple AAA y una del GAL.

Con esta iniciativa, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, que ya ha denunciado en varias ocasiones el acoso a los guardias civiles, los homenajes a sanguinarios etarras y la humillación a las víctimas en el País Vasco con la complacencia de las instituciones públicas que no aplican las políticas de prevención de la radicalización, ha señalado que "materializa" la promesa "incumplida" del consistorio donostiarra de poner estos distintivos si contaban con el permiso de los familiares de los asesinados, según un comunicado de la asociación.

"Bilbao y San Sebastián son escrupulosos para aplicar la ley contra las víctimas, pero no para evitar homenajes a etarras en sus calles", ha comentado la presidenta del colectivo, Consuelo Ordóñez, que no ha dudado en señalar que si las placas son retiradas las "volverán a colocar".

Por su parte, fuentes del consistorio donostiarra han señalado que las placas se han instalado "sin autorización", por lo que se "aplicará la normativa municipal de espacios públicos" de la misma forma que se actuaría con otro tipo de elementos y se procederá a su retirada. El alcalde de la ciudad, el nacionalista vasco Eneko Goia, ha considerado que "éste no es el camino" ni "tampoco responde al deseo de muchas víctimas por cuanto que actúa de forma unilateral y sin aceptar otra alternativa", según las mismas fuentes. El primer edil ha remarcado que "el camino" para trabajar la memoria y la reconciliación es el que se marcó en el acto celebrado en Vitoria que reflejó "unidad" y se desarrolló "de forma compartida".

Además, ha subrayado que en San Sebastián, tras el parón que llevó a cabo el Gobierno municipal de Bildu, se ha "reactivado" el foro de víctimas, que ha celebrado varias reuniones "donde han tenido la oportunidad de trasladar sus inquietudes y sus peticiones". En dichas reuniones se ha comprobado que entre las víctimas del terrorismo "hay diferentes sensibilidades y formas de recordar el drama que han padecido", han señalado las fuentes, que defienden la necesidad de que la ciudad cuente "con un espacio en el que se honre a las víctimas, pero contando con los propios afectados y con el mayor consenso político".
 


 


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