AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 15  Marzo 2017

Los inhabilitados
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Marzo 2017

Los inhabilitados tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (cuatro siglas, cuatro mentiras, como URSS y CGPJ) no son Mas, Rigau y Ortega, sino los houdinis de esa obra maestra de escapismo: "No puede descartarse un juicio interpretativo que se represente la posible legalidad del proceso". Puede y debe: Arcadi Espada recordaba ayer a Mas diciendo "si la Fiscalía quiere saber quién es el responsable de abrir los colegios, que me mire a mí; el responsable soy yo y mi Gobierno". ¿Cuántas veces han repetido los golpistas "Lo volveríamos a hacer"? Si no vivieran en Estocolmo, hasta los jueces las habrían oído.

Lo de que se puede desobedecer y no prevaricar es dogma nuevo: la Inmaculada Prevaricación. También -y ésta es hazaña fiscal- se puede prevaricar y no malversar fondos. ¡Cuando se guardan hasta facturas de empresa por los gastos del referéndum golpista del 9-N! Claro que, a lo mejor, estos magistrados suecos son los únicos que no saben que el referéndum tenía y tiene como único objeto destruir el Estado y el régimen constitucional que ellos juraron defender y del y por lo único que cobran.

Es el Estado de Derecho el que queda inhabilitado tras una sentencia que eleva a un nivel estratosférico la múltiple vara de medir, según donde el magistrado-sastre haga el traje al justiciable. Ejemplos: boicot y empujón en la librería Blanquerna, seis años de cárcel. Un millón de euros de blanqueo marital, año y medio de cárcel a la Pantoja. Una del PP valenciano, por 20.000 euros, diecisiete años de cárcel. La Infanta Cristina, enamorada y absuelta. Anuncian, preparan y perpetran un golpe de Estado para destruir el régimen constitucional y la integridad nacional y los jueces dicen que alguien se despistó algo. El desconocimiento de la ley no exime de cumplirla, salvo en Cataluña. Allí, se jactan del delito, acosan a los jueces, insultan a la fiscal, llega la Justicia, se levanta la venda y le da un besito al revoltosín.

Inhabilitados quedan también los partidos que dicen defender la Constitución y a España. Dice Pablo Casado que la sentencia prueba que la ley es igual para todos. Y Rivera que "al ocupar un cargo público" no puede comentarla. Olé. Quedan inhabilitados los rumores de que en Cataluña había oposición, y era Ciudadanos. E inhabilitada la ciudadanía, en general.
¿discriminación ideológica?

La pena catalana
Santiago González El Mundo 15 Marzo 2017

Qué blandos con las espigas, qué duros con las espuelas. No eran parientes de Ignacio Sánchez Mejías, sino miembros de TSJ de Cataluña al imponer la pena por el referéndum del 9-N. Y resulta que la sentencia sólo encuentra culpa por desobediencia al Tribunal Constitucional. La desobediencia es el pecado original, lo dice el Génesis No debían comer del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, lo había prohibido el Señor, pero Adán era inteligente como Mas, y Eva, prudente y delicada como Rigau, se empeñaron en que aquella fruta era precisamente su derecho a decidir.

Así empezó todo, pero la desobediencia no subsumía lo que pasó después, como parece creer el tribunal. Tal vez lo de Caín vino de ahí, pero tenía su propio reproche penal. Uno se lee la sentencia y no entiende que el empeño de los condenados no suponga también delito de prevaricación. ¿Cabe admitir que se incumple la condición "a sabiendas" (art. 404 del Código Penal)? No debe presuponerse que la ignorancia pueda ser un parapeto contra la prevaricación. Ni contra cualquier otro delito (artículo 6.1 del Código Civil).

Hay incompetencias manifiestas que cierto nivel de gobernantes o los jueces no pueden permitirse. Al ex Baltasar Garzón, un suponer, no le habría valido alegar ante el Supremo que en materia de conjunciones anda pez y no supo distinguir la disyuntiva de la copulativa en el artículo 51.2 de la L.O. General Penitenciaria que protege las comunicaciones de los procesados con sus defensas. Fue condenado por prevaricación.

El asunto es aún más chocante cuando la Fiscalía rehusó acusar a los ahora condenados por malversación de fondos públicos, cuando es notorio y evidente que dispusieron de dinero público para emplearlo en un fin ilícito. Así viene a reconocerlo tácitamente la sentencia aunque el tribunal no puede condenarlos por falta de acusación. Incluso los condenados, en su patética rueda de prensa, mostraron una prueba simbólica de la misma: una de las urnas fabricadas por los presos de la cárcel de Lérida, que también hicieron las papeletas. Urnas y papeletas tuvieron un coste que se imputó graciosamente a las arcas públicas. El uso de los centros de enseñanza catalanes tuvo otro coste perfectamente evaluable en términos económicos. Si se incurrió en dichas alegrías para un fin ilícito, ¿no habría en ello un delito de malversación? O dos, si son pequeños.

Hay otro delito que podría llevar aparejada pena de cárcel y que algunos fiscales consideran de aplicación (no, los catalanes, no). Es el 508.1 del Código Penal, que dice así: "La autoridad o funcionario público que se arrogare atribuciones judiciales o impidiere ejecutar una resolución dictada por la autoridad judicial competente, será castigado con las penas de prisión de seis meses a un año, etc."

Los condenados han anunciado su disposición a recurrir. Como un servidor cree en la Justicia está dispuesto a apostar a que el Supremo hallará prevaricación en la conducta de los tres citados y también en la de Curro Homs. Mas, Ortega, Rigau, criaturas: no corráis, que es peor.

El desprestigio del Tribunal Constitucional
Melchor Miralles Republica 15 Marzo 2017

La primera parte del indecente enjuague de los partidos políticos para repartirse cual botín los puestos de magistrados del Tribunal Constitucional ya está consumada. Ayer juraron o prometieron ante el Rey y hoy toman posesión María Luisa Balaguer, Ricardo Enríquez, Cándido Conde Pumpido y Alfredo Montoya. PP y PSOE han pasteleado una vez más, mientras que Podemos, ERC, PNV, PDeCAT y algunos otros se negaron a participar en la votación en el Senado por considerar que era “una farsa”. Claro, es que esta vez ellos no rascaron bola, de lo contrario, si hubieran colocado a alguno, habría sido un ejemplar consenso.

Cuando el asunto llegó al Senado ya estaba el pastel repartido. Ahora dicen que se abre el proceso interno para elegir a los sustitutos de Francisco Pérez de los Cobos en la presidencia y Adela Asúa en la vicepresidencia, pero también está todo pactado previamente entre los partidos. Soraya Sáenz de Santamaría y Alfredo Pérez Rubalcaba, sí, el Rubalcaba de toda la vida, han sido quienes han oficiado este nuevo episodio oscuro de control del Poder Judicial por los partidos de Gobierno, nacional o autonómico. La vicepresidenta Santamaría ha cedido a las presiones de Rubalcaba para que Andrés Ollero no sea presidente y será González Rivas el nuevo presidente.

No cuestiono el currículo profesional o la capacidad de ninguno de los elegidos. Pero, una vez más, los que llegan a esta institución judicial esencial en nuestro estado de Derecho lo hacen no por su cualificación como juristas, aunque la tengan, sino por sus afinidades o servidumbres con los partidos que manejan el Poder Judicial como un instrumento a su servicio. El caso más extremo es del de Cándido Conde Pumpido, ex fiscal general del Estado al servicio de José Luis Rodríguez Zapatero, con la toga manchada por el polvo del camino recorrido.

¿Alguien puede confiar en el Constitucional después de esta nueva componenda? Parece evidente que no. De nuevo han funcionado los cupos, los pactos secretos, los intereses de los partidos, en especial el PP y el PSOE, pero también los demás, que se cabrean y se ponen estupendos en la crítica si no pillan y se callan si tienen trofeo.

Y ojo, porque por el Tribunal Constitucional van a pasar en los próximos años asuntos de fuste político, y veremos si las sentencias responden a atinadas interpretaciones de la Carta Magna o a los intereses del momento de los partidos que han colocado a los magistrados que lo componen en el cénit de su carrera profesional.

La Justicia en España no puede caer más bajo. Hay cada día más jueces y magistrados que tratan de evitar y denunciar esta insoportable utilización partidista, desde asociaciones solventes y foros independientes, pero el poder lo copa todo, y van a por ellos con dureza. Pero de esto hablaremos otro día, y con detalle.

Por ahora, lo inevitable es que se ha consumado una nueva farsa en la “elección” de los magistrados. Ahora viene la segunda, el debate y posterior votación de los miembros del TC para elegir a su presidente y vicepresidente. Una mandanga. No lo eligen ellos, la cosa viene decidida de arriba, ellos se prestan solo al paripé. Y mientras tanto, el prestigio del TC a rastras. Pero a ellos se la bufa. A unos y a otros.

Holanda, contra el islamismo fascista
Santiago Navajas Libertad Digital 15 Marzo 2017

Erdogan acusa a Holanda de "fascista". Lo que sucede es que, después de islamizar Turquía, pretende hacer lo mismo con el resto de Europa. El intento del dictador islamista turco de desestabilizar Alemania, Holanda y todos los países que albergan una gran población de origen turco se enmarca tanto en una psicología traumatizada por la negativa de la UE a admitir a su país como en la estrategia de colonización ultraislamista de Europa.

Geert Wilders, el probable vencedor de las elecciones holandesas, se eleva sobre los hombros de gigante de dos líderes asesinados por atreverse a alzar la voz contra la ola de fanatismo islamista que está envenenando la vida social holandesa y europea. Pim Fortuyn fue asesinado en 2002 por un ultraizquierdista que estaba en contra del mensaje presuntamente xenófobo y anti-islam del profesor de Sociología que se declaraba abiertamente católico y gay. Pero esto era solo una excusa porque Fortuyn no estaba en contra del islam ni de la inmigración, sino de la falta de control de un islamismo radical que se expandía por escuelas y mezquitas, de un multiculturalismo que exime a los fanáticos musulmanes de cumplir con la ley común en favor de la sharia y de la inmigración indiscriminada.

Dos años después el que caía asesinado, en mitad de Ámsterdam, era el cineasta Theo van Gogh, degollado y tiroteado a plena luz del día por un islamista con la doble nacionalidad holandesa y marroquí siguiendo un ritual religioso. Su pecado había sido rodar el corto Sumisión, en el que se denunciaba la opresión de la mujer bajo la cultura islámica dominante. La guionista era Ayaan Hirsi Ali, una africana de origen musulmán que conocía de primera mano la servidumbre moral y política que exige el islam mayoritario, en particular a las mujeres, y que posteriormente hatematizado la diferencia entre un islam al que hay que combatir por su intolerancia violenta y el compatible con la democracia liberal, minoritario y perseguido por el anterior. Casi peor que el asesinato fue la cobardía mostrada por el Festival de Róterdam, que se negó a proyectar dicho corto "por motivos de seguridad". Hirsi Ali tuvo que exiliarse, ante la indiferencia cómplice de sus vecinos.

Theo van Gogh era un director de cine cáustico, crítico e independiente. Hacía de la risa un instrumento de desvelamiento de la opresión y la estupidez. Se había enfrentado al Estado holandés, a la UE, a las Iglesias católica y protestante, a partidos de izquierda y derecha. Pero Submission se topó con los seguidores más fanáticos de Alá y su profeta. Recordemos que uno de los significados del término islam es precisamente "sumisión", obediencia ciega a un texto considerado sagrado: el Corán.

En Visions of Europe diversos cineastas mostraban aspectos de la realidad europea. Muchos de ellos eran críticos, sardónicos e hirientes con la religión cristiana y sus instituciones. Ni uno solo se atrevía a mofarse de los musulmanes. La muerte de Van Gogh marcó una amenaza siniestra sobre los artistas e intelectuales europeos, los que usan la libertad de expresión como forma de crear espacio ciudadano: ni una referencia crítica al islam, ya que se considerará ipso facto como una blasfemia. El mundo civilizado, por el contrario, puede ser definido como el lugar en el que incluso la blasfemia es posible.

Después de Salman Rushdie, van Gogh volvió poner en el primer plano de actualidad el desafío que el fundamentalismo islamista representa para nuestras sociedades libres y democráticas, civilizadas en suma. Cuando Kant escribió La religión dentro de los límites de la razón natural estaba pensando fundamentalmente en el cristianismo. Es hora de empezar a aplicar los criterios racionales de la Ilustración a otras religiones que quieran establecerse en Europa. Serán bienvenidos siempre y cuando asimilen e incorporen en sus cosmovisiones religiosas los principios de libertad, igualdad y fraternidad, sobre los que se basa la civilización. A secas. Como también argumentaba Hegel, las religiones deben serlo de la libertad y la razón o no pueden ser toleradas dentro de una sociedad abierta pero no suicida.

Ante la guerra diplomática entre Holanda y Turquía (y entre Alemania y Turquía; y entre Dinamarca y Turquía…), hay que tener en cuenta que en los Países Bajos gobierna el muy liberal Mark Rutte. Sin embargo, las elecciones del miércoles estarán polarizadas entre la extrema derecha de Geert Wilders y el islamista presidente de Turquía que aspira al sultanato. La clave de toda esta confusión reside en lo mal que se está gestionando por la élite política europea la cuestión del multiculturalismo, donde el discurso de la tolerancia, la vulnerabilidad y la inclusión ha llevado a que se haya dado carta blanca a determinados grupos de fanáticos para imponer su propia ley (islámica o sharia) en zonas vedadas a la ley democrática, auténticos reinos de taifas-mafias religiosas. Lo recordaba Savater en El País a propósito de los nacionalistas, vascos y catalanes, a los que se ha dejado incumplir sistemáticamente las leyes por un "no vaya a ser que se sientan provocados". De este modo, la ablación del clítoris se está convirtiendo en una práctica ¡occidental!

Para la prensa socialdemócrata, Wilders no es más que un xenófobo racista, pero el caso es que lo van a votar negras y gais (dentro vídeo). Algo falla en el Matrix políticamente correcto, y es su incomprensión de que culturas hay muchas pero civilización solo una: la que emerge de la práctica de la razón, que es universal. Parafraseando a Kant: culturas, sí, pero todas ellas dentro de la razón natural. Y si a alguien no le gusta el clásico modelo liberal holandés y europeo (tan defensor de los derechos de las mujeres, de los homosexuales y, en general, de la liberalización de los modos de ser humano), siempre le quedará el recurso de emigrar a la auténticamente suní Arabia Saudí o el exquisitamente chií Irán. O a la cada vez más islamofascista Turquía.

© Revista El Medio

¿De izquierdas o de derechas? La simpática teoría del “punto gordo”
Vicente Benedito Francés www.vozpopuli.com 15 Marzo 2017

Hay gente que dice que eso de ser de “izquierdas” o ser de “derechas” ya no se lleva, que es algo pasado y que, en el fondo, todo es lo mismo, que ahora ya todo es “centro”. Y uno, con algunos años de experiencia deambulando por las ideologías, no está de acuerdo con ese simplismo tan cómodo como irreal. Sigo creyendo que hay que profundizar en las diferencias para, habiéndolas, encontrarlas y, con ello, permitirnos saber que representa ser de una u otra ideología. Si tenía alguna duda, hace unos días me enteré de que, incluso, existen diferencias hasta en las olas del mar, que hay olas de “derechas” y olas de “izquierdas”. ¡Qué cosas! Porque, aunque la mayoría de la gente piense que no nos habíamos enterado, parece, y por lógica debe ser así, que los “surfistas”, esos deportistas que navegan en paralelo a la playa haciendo piruetas encima de una tabla, distinguen muy bien entre las olas que les vienen por la derecha y las que les sorprenden por la izquierda. Y, naturalmente, como en la vida misma, hay especialistas en “olas de izquierda” y otros en “olas de derecha”. Es entonces cuando el ejemplo abre mis ojos y me convenzo de que, tanto en el mar como en tierra, no es lo mismo que las “olas” te vengan por la derecha o lo hagan por la izquierda, y que ni en el mar, ni en tierra, existen “olas de centro”.

Esta reflexión sobre, tan eterna como estéril, disquisición, viene a propósito del curso político recién iniciado que aventura acabar en inevitable “curso electoral”. Así las cosas, puede que sea conveniente que cada uno de nosotros reflexionemos sobre “dónde estamos”. Hace ya unos años, en un tiempo en el que me dio por la Sociología Política, me hizo mucha gracia un autor, no recuerdo ahora su nombre, que para demostrar que el “centro” no existe, explicaba lo que llamaba la teoría del “punto gordo”. Sostenía aquella simpática teoría que si trazamos una línea recta en un papel e imaginamos que situamos sobre ella a todas las personas de una sociedad, inevitablemente habrá unos, más o menos, situados a la derecha y otros a la izquierda de la misma. Los de la derecha y los de la izquierda se juntarán en un punto, que sería el “centro”, de la recta. Pero en un punto, por ser muy pequeño, no cabe nadie, y los individuos, por muy cerca que estén, se situarán a un lado u otro del mismo. Sólo si cogemos la pluma, o el bolígrafo, y emborronamos el punto, si lo hacemos “gordo”, podremos empezar a incluir en él a más personas, pero entonces ya estarán a un lado u otro del mismo. A medida que vayamos haciendo crecer artificialmente ese “punto gordo”, en el “centro”, irá cabiendo mas gente. Al final el disparatado, conceptualmente hablando, “punto gordo” puede terminar acogiendo a todos aquellos que se vean absorbidos por su insaciable expansión y aquellos que se encontraran en el mismo podrían sostener que son de “centro”, con independencia de su real situación más a la derecha, o a la izquierda del mismo. Seguiremos siendo “de derechas” o “de izquierdas”.

Pero hay más. Al emborronar el “punto” sobre la línea, al hacerlo “gordo”, no sólo crece a derecha e izquierda, si no que también lo hace por su parte superior y, de igual forma, por su parte inferior. El “punto gordo” se convierte en una especie de elipse, en una representación simple, pero más exacta, de la Sociedad, y en la que, además de diferenciar a la gente de “derechas” e “izquierdas”, permitiría distinguir a los “nacionalistas” de los “no nacionalistas” según estén situados arriba o debajo de la línea. Tendríamos así a la elipse, al “punto gordo”, a la Sociedad, al fin y al cabo, dividida en cuatro cuartos. Arriba: “nacionalistas de derechas” y “nacionalistas de izquierdas”; y debajo de la línea, “no nacionalistas de derechas” y “no nacionalistas de izquierdas”. La teoría del “punto gordo” da mucho juego.

Pero ahora viene la “pregunta del millón”: ¿Dónde nos situamos? Vd., yo, ¿en cuál de los cuatro cuartos del “punto gordo” nos colocamos? A mi no me importa autosituarme, esencialmente, porque creo en el hombre, en la persona, por encima de los colectivos y de las simples etiquetas. Creo en aquello de que “el hombre, la persona, es principio y fin de todas las cosas”. Asumo, por tanto, que la acción política debe estar dirigida a favorecer la vida de las personas concretas, que son las importantes, y que los colectivos se beneficiarán a través de ellas. No creo en las revoluciones, y menos aún en las “revoluciones pendientes” de cualquier signo, y si en que las sociedades que evolucionan y cambian porque las personas, cada uno de nosotros, piensan, trabajan, se esfuerzan por hacerlo. Yo, personalmente, apuesto por la idea, y la concepción, de España como una Nación, y ello porque tenemos una indiscutible, para mi, base religiosa y cultural común. Y, para acabarlo de complicar, me considero “europeísta”, porque también creo en el futuro de Europa como garantía de nuestro modo de vida, de nuestros conceptos del bien y del mal. Sin embargo, me resisto a acotar mi existencia al tópico de moda de ser, o sentirme, “ciudadano del mundo”.

Algo habremos de reflexionar para, saber dónde encajamos mejor. Si identificándonos con alguno de los dos tipos de “olas del mar”, o para encajarnos, libre y voluntariamente, dentro del “punto gordo”. O, quizá, simplemente, para ejercer nuestra libertad de elegir y autosituarnos, sin más. Dónde más felices nos encontremos. Prescindiendo de las etiquetas que otros, ajenos a nosotros, querrán colgarnos. A partir de ahí, y también prescindiendo de ataduras irreversibles, disponer de la capacidad de elegir. De optar entre una u otra opción. Sin sentirnos obligados a ser, toda la vida, desde que naciéramos, de izquierdas o derechas y, por ende, cautivos de nuestra incapacidad de libre elección. Pudiendo adaptarnos, en cada caso, a la realidad de nuestro país, de quienes nos gobiernan y de sus capacidades.

Pero les aseguro que se me plantea un grave problema de conciencia, tan grave que casi es de obligada confesión, cada vez que tengo que votar.

Mira Milosevich: "Hay que mostrar cuán terrible es vivir en un régimen totalitario, sin libertad individual"
La historiadora analiza en Breve historia de la Revolución rusa este periodo de 100 años como un ciclo revolucionario que acaba de concluir.
Carmen Carbonell Libertad Digital 15 Marzo 2017

El libro Breve historia de la Revolución rusa, publicado por Galaxia Gutenberg, consigue armar un relato coherente de un periodo tan caótico como transcendental. Mira Milosevich ha querido tratar este periodo de cien años como un ciclo revolucionario, no como un hecho histórico. Porque con esa perspectiva nos permite reconocer y analizar todo lo que nos ha deparado en un siglo.

De 1917 hasta 2017, Rusia atraviesa momentos de estabilidad, de gloria imperial, pero también de profundas crisis y guerras. Y todo gracias a una peculiaridad de los rusos, como sostiene la autora: que siempre han apoyado a sus gobernantes mientras que estos traían victoria en las guerras y conviertan a su patria en una gran potencia. Este ciclo termina con la inauguración de un monumento, por parte de Vladimir Putin, el día de la fiesta de la unidad nacional (el 4 de noviembre de 2016), lo que demuestra la ambigüedad del actual gobierno de Rusia hacia la herencia del zarismo y del régimen bolchevique.

La arbitrariedad, el estado controlado por un solo partido, la falta de distinción entre libertad privada y pública, y la ausencia de propiedad privada en beneficio del bien público son las bases de este régimen que buscaba expandirse por todo el mundo.

Marx - Lenin - Stalin
Tres nombres destacan entre los muchos protagonistas de este periodo. Marx arrancó esta revolución con una utopía: había copiado la idea de la salvación de la Biblia, esa visión redentorista, casi evangélica, del comunismo, de cambiar el mundo, en la que el reino de los cielos es el proletariado.

Lenin se inspira en Robespierre y en la revolución francesa. Toda revolución va acompañada de terror, pero en el caso de Stalin se ejerce de una manera persistente y extensa. Stalin se declara discípulo de Lenin. Mira Milosevich insiste en desmentir uno de los mantras de la izquierda: no es cierto que las ideas marxistas leninistas fueran buenas y aplicadas erróneamente por Stalin, algo que recogió Gorbachov en 1987.

Existe, a día de hoy, un intento de glorificar las ideas leninistas, de perdonar a Stalin, cosa que la izquierda mundial adopta con la excusa de que para derrotar al capitalismo cualquier premisa vale. Esto es una miopía histórica, presente en algunos sistemas políticos europeos

La brutalidad de Stalin no ha impedido que se ensalce su figura, ya que a día de hoy siguen definiéndolo de una manera esquizofrénica: como un gran estratega gracias al cual se consiguió ganar la guerra.

Propaganda y terror, las dos herramientas del régimen
Cuando los bolcheviques conquistan el poder se dan cuenta inmediatamente de su gran victoria es insuficiente: tienen que construir el estado soviético. Para ello crean unas instituciones nuevas y la Cheka: el servicio secreto de seguridad interior. A través del terror, y solo del terror, se pudo mantener tanto tiempo este sistema.

Hay grandes teorías sobre si este sistema de terror de Stalin se debía a la personalidad enferma del dictador, o simplemente un intento de ajustar las cuentas con Kirov, pero Milosevic apunta a la existencia de un vértigo histórico que hace que no podamos analizar de manera racional esta gran represión rusa, de la cual aún no conocemos todos los detalles.

Paralelamente potenciaron la propaganda (y en esto los bolcheviques han sido insuperables, considera la autora). Cita diferentes modelos, entre los que destaca la película Agitka, un éxito debido a que el pueblo queda fascinado por el modelo audiovisual nunca habían visto un filme. Agitka supuso la posibilidad de mostrar a un campesino de Siberia cómo vivía la gente en Moscú. Así conseguían una doble función: propagar ideas bolcheviques y ganarse el apoyo, pero también llevar a cabo políticas de alfabetización y acceso libre a la educación, algo que garantizaba un empleo estable.

Documentos inéditos
La obra contiene mapas clarificadores, bibliografía extraordinaria, tablas con datos que ayudan a entender la magnitud del totalitarismo , y la composición de los gobiernos de coalición que se crean tras la abdicación del Zar Nicolás II hasta la revolución rusa, algo que nunca se había publicado en España:
Teniendo en cuenta el colapso del comunismo en general, vistos los datos que nos ha facilitado la apertura de los archivos, y todas las consecuencias que ha dejado este sistema, es incomprensible cómo alguien hoy en día puede glorificar el sistema comunista y la revolución bolchevique

Así de rotunda se muestra Mira Milosevich al hablar del régimen comunista de esta época, subrayando que fue el único que utilizó un sistema de terror tan amplio y salvaje como el de Stalin. Es incorrecto hablar -por tanto- de este proceso como grandes purgas, es mejor hablar del gran terror: un sistema con el objetivo de crear un estado mental de miedo como medida disuasoria, para ni siquiera pensar en cambiar el régimen ni amenazar el poder de Stalin.
Hay que mostrar cuán terrible es vivir en un régimen totalitario, sin libertad individual, y que les anime (a los jóvenes) a luchar por la democracia y la libertad, porque el comunismo es una muy mala idea

La autora
Mira Milosevich estudió ciencias políticas en la Yugoslavia comunista. Nacida en Belgrado en 1976, aprendió desde joven a combatir al comunismo, evitando pasar por las filas del partido comunista, algo habitual en aquella época. Se enfrentó a la caída del comunismo en la Europa del Este desde su país natal, donde se vivió no en su forma más extrema sino como un socialismo de autogestión, con ciertas libertades que no existían en la URSS. En aquella época muy pocos cuestionaban el comunismo, aunque no estaba prohibido en Yugoslavia. Y, desde entonces ha escrito numerosos libros sobre este periodo, entre los que destacan: Los Tristes y los Héroes, Historias de los nacionalistas serbios y Trigo de la Guerra. Nacionalismo y Violencia en Kosovo.

Mira Milosevich, Breve Historia de la Revolución Rusa, Galaxia Gutenberg, 2017

La casta y su corcel negro
¿Cuál es el instrumento para sangrar al español medio? Han sido varios, pero el que parece agradarles más es la vivienda. Y no me refiero a las supuestas plusvalías, a sus amigos ocupas, al IBI o sucesiones, que también, sino a que, tras expoliar las cajas y dejar el sector zombi, han ido directamente a por los gastos que implica tener una vivienda.

La casta y su corcel negro. Brian Sugden

Luis Riestraw www.vozpopuli.com 15 Marzo 2017

Una de la novelas en español con más impacto visual y de las más importantes del siglo veinte, la que tal vez sea la obra cumbre de Vicente Blasco Ibáñez, es "Los cuatro jinetes del Apocalipsis". En ella se retrata magistralmente una alerta única sobre los demonios de la política y fue, como el libro en que se inspira, profética sobre lo que faltaba por cerrarse en el cambio de siglo europeo, allá por 1916. Sin duda el libro de San Juan tiene unos patrones y arquetipos realmente sorprendentes, que nos fueron muy útiles cuando tratamos a "Europa y el apocalipsis griego" y hoy empezaremos con uno de ellos: el tercer jinete.

El jinete en el corcel negro

¡Y apareció un caballo negro! El jinete tenía una balanza en la mano.Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: “Una medida de trigo, o tres kilos de cebada, por un denario; pero no afectes al precio del aceite y del vino.»

Ese es el sucinto retrato bíblico del tercer jinete que representa la hambruna. Los estudiosos del texto concluyen que un denario era aproximadamente el salario de un día, que el precio de la ración diaria de trigo alcanzaría diez veces el precio normal y suele aceptarse que, por quienes le preceden, dicha carestía y su consiguiente hambruna son producto de una intervención gubernativa, y todo ocurre, como lo indica, sin una espiral precios-salarios que lo compense, consumiéndose todo el jornal en un solo producto, obligando a pasar hambre para subsistir. El aceite y el vino serían productos de lujo.

Los otros tres personajes son: el primer jinete, el gran falsario, el pseudo-mesías o Anticristo, que va en un caballo blanco; el segundo monta un corcel rojo, simbolizando la guerra y el cuarto, en un corcel "pálido" o verdoso, trae la peste. Toda la tragedia empieza pues con un pseudo-mesías que trae guerra, hambre y epidemias, siendo el último el definitivo.

Pensando en esto uno concluye que en Occidente no debería existir el mesianismo político, pues para el creyente es, o debería ser, una abominación intolerable, ya que solo hay un Mesías y vendrá al final de los tiempos y, para quien no lo es, simplemente es, o debería ser, un absurdo político fruto de la irracionalidad. Sin embargo existe y se padece, y solo hay que ver el panorama europeo en su actual crisis secular, fin de un ciclo iniciado con otro falso mesías, el del milenarismo nazi. Luego están los casos de Corea del Norte o del chavismo y su secta política, asesorados por podemonios españoles, y cuya hambruna podría ir incluso a peor; finalmente, en la antigüedad, está Nimrod, a quien emuló nuestro penúltimo iluminado, como vimos en "¿De la casta a la secta?".

La casta en su jamelgo

Obviamente, nosotros no hemos llegado a esos extremos, pues requeriría una ruptura del euro, como ocurrió con el rublo que, como otros casos recientes de hiperinflación, los hemos visto casi todos (Brasil, Perú, Chile, Turquía, Ucrania, Rusia, Bulgaria, Polonia, Alemania, etc.) Lo que sí hemos tenido - y tenemos - es una buena ración de falsarios, de iluminados y tierras prometidas, y en cuanto a guerra, ahí están nuestros terroristas y los de fuera, con sus justificadores progresistas, y cuyo retrato en el 11M nos lo recordaba Juan Carlos Bermejo recientemente; esa es la casta que nos gobierna.

No ha habido hambruna propiamente dicha, pero sí hemos tenido y tenemos casos de desnutrición infantil, de nuestros mayores, emigración masiva o enormes deudas a las farmacias mientras se gastan dinerales en televisiones públicas para promocionar tierras prometidas y otros inventos. Porque nuestros jinetes son mucho más sibilinos y retorcidos en su explotación a un ciudadano encantado con su servidumbre voluntaria.

¿Y cuál es el instrumento para sangrar al español medio? Han sido varios, pero el que parece agradarles más es extraernos rentas a través de la vivienda, y no me refiero a las supuestas plusvalías, a sus amigos ocupas, al IBI o sucesiones, que también, sino a que esta casta, tras expoliar las cajas y dejar el sector zombi, han ido directamente a por los gastos que implica tener y/o usar una vivienda (línea gris, siguiente gráfica; la línea roja es el IPC) y lo más indignante de esta plaga de termitas es que los más perjudicados son los ancianos pobres, los parados de larga duración o los mileuristas que intentan sacar una familia adelante. 

Spanish CPI & Housing Cost Index.

Spanish CPI & Housing Cost Index. L.R.

La casta local

En ella también intervienen CC.AA. y diputaciones, causantes de la inexplicable inflación de unas partidas que han hecho records, subiendo desde 2008 los costes por alcantarillado un 55% más que el IPC, seguido del suministro de agua un 40% y la recogida de basuras un 33%. Y todo para mantener a un ejército de paniaguados y realizar negocios varios, ya saben; luego dicen que lo compensan con políticas sociales y el viejo timo de la "democracia" participativa, uno de los engaños más antiguos de la partitocracia resucitado por los falsarios del neo-comunismo de amiguetes. 

Spanish CPI & Housing Utility Services.

Spanish CPI & Housing Utility Services. L.R.

La casta nacional

Seguramente han notado en la gráfica anterior la caída y rebote del coste de uso de la vivienda (línea negra) al tiempo que los otros costes se mantenía estables tras el subidón desde 2008. La razón hay que buscarla en el lío eléctrico con el que se ponen moraos, que se ha disparado desde el 2016 y que incluso ha superado la cota anterior de 2015, mientras el petróleo en euros está muy por debajo (línea azul oscura, siguiente gráfica); total, al final quienes quedan como los malos de la película son las empresas a las que sablean por distintos medios, empresas con las que no tengo nada que ver, ni quiero.

Spanish CPI and Energy Costs.

Spanish CPI and Energy Costs. L.R.

Uno, que ha visto saqueos y matonismo desde "lo público" en otros sitios con una partitocracia como la nuestra y, considerando lo que hicieron a las cajas, casi prefiere no pensar mucho en el tema, aunque no pueda olvidar como se llevaron Endesa por oponerse a un negocio político del "renovable" mayor del Reino, vago en su labor pero hiperactivo en su piromanía y que, como nuestros neo-comunistas, se creía experto en energía, en el Islam y en hombres de paz. Como guinda, la última liada de la casta: el impuesto al sol, no sea que nos escapemos de sus garras impositivas.

Hambre en cifras

En la siguiente gráfica tienen la ponderación de los componentes del IPC según el patrón de gasto, donde destaca la significativa caída del componente destinado a alimentación (línea roja) sobre el total, algo que ocurre de "normal" por mejoras seculares de la renta real disponible o, como en nuestro caso, en parte debida a la crisis pero también, especialmente, por el aumento de otras partidas ineludibles. ¿Culpables? Los aumentos en el coste de la vivienda, transporte, educación, sanidad y, salvo hoteles y restauración - afectadas por el turismo -, todas intervenidas por lo público, que hay que pasar hambre para pagarles el momio.

Spanish CPI Components Weights.

Spanish CPI Components Weights. L.R.

Los lectores saben que hemos denunciado que la deflación reciente no lo era para los más pobres y hoy vemos otra evidencia de ese fenómeno, que hoy podría resumirse en una redistribución de rentas de los pobres a los chupópteros. Pero el expolio no queda ahí, viene otra vuelta de tuerca, pues, gracias a un ilusorio alivio fiscal cíclico y a que, por su grave crisis interna, la UE mira hacia otro lado, en vez de bajar costes a los pobres prefieren aumentar masivamente las plantillas en lo público, un clientelismo del que seguro no se beneficiará la generación perdida, esa a la que le tocará pagar las facturas. Así, mientras los pobres ladran hambrientos, ellos cabalgan contentos y satisfechos en su corcel negro.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Los separatistas no sólo pisan el acelerador
EDITORIAL Libertad Digital 15 Marzo 2017

La impunidad de que gozan los golpistas está teniendo graves consecuencias también en la calle.

Un día después de que el TSJC condenara a Artur Mas a la ridícula pena de dos años de inhabilitación para cargo público por el gravísimo ataque al Estado de Derecho que constituyó la ilegal consulta secesionista del 9-N, su partido y sus compañeros de viaje separatistas han decidido pisar el acelerador en su desafío a la Constitución y al propio estatuto de autonomía catalán mediante la aprobación de una ponencia conjunta para alterar el reglamento de la Cámara regional y permitir la aprobación, sin debate y por el procedimiento de urgencia, de las llamadas "leyes de desconexión" con el Estado.

Se trata de las tres leyes –radicalmente inconstitucionales, y relativas a la Hacienda propia, la Seguridad Social catalana y la ley de transitoriedad jurídica– cuyas ponencias ya fueron anuladas por el Tribunal Constitucional el pasado 23 de diciembre, pero que el Gobierno golpista de la Generalidad está decidido a aprobarlas, para mayor burla del ordenamiento jurídico y de la propia Cámara regional, de manera conjunta y tras una somera lectura de un par de horas, facultando, a su vez, al presidente de la Generalidad para convocar la nueva y no menos ilegal consulta secesionista que ha prometido, junto al vicepresidente autonómico y líder de ERC Oriol Junqueras, para finales de verano o principios de otoño.

No hacía falta ser advino para saber que la bochornosa sentencia del TSJC no iba a servir en absoluto para restablecer el imperio de la ley en Cataluña, sino, más bien, para dar alas a los secesionistas, que constantemente la vulneran desde las instituciones. La celeridad y firmeza de los separatistas a la hora de atentar contra la legalidad constitucional contrasta con la lenidad, lentitud y hasta renuencia del Gobierno central y la Justicia a la hora juzgar y castigar sus delitos. Buena prueba de esto último es que el TSJC todavía no ha sentado en el banquillo a la presidenta del Parlamento regional, Carme Forcadell, por su desobediencia al TC al permitir que el Pleno votara la hoja de ruta independentista.

Más elocuente aún es el caso omiso que la Generalidad dispensó a la resolución del TC que anulaba la creación de su Conserjería de Exteriores y el hecho de que esto no haya generado querella alguna por desobediencia; o que ni siquiera haya sido sometida a tribunal alguno la constitucionalidad de organismos que, como el Consejo Asesor de la Transición Nacional de Cataluña, son sufragados con el dinero del contribuyente a pesar de no ocultan ni en el nombre sus pretensiones anticonstitucionales.

Lo peor es que toda esta impunidad se está trasladando a la calle. Así, un grupo de energúmenos separatistas ha agredido este martes a unos jóvenes de Sociedad Civil Catalana que trataban de repartir folletos en la Universidad Autónoma de Barcelona a favor de la concentración contra el procés que se celebrará el próximo domingo en la Plaza Urquinaona de la Ciudad Condal a las doce del mediodía.

Los responsables de este estado de cosas son los que vulneran la legalidad y los que rehúyen su obligación de hacer cumplir las leyes. Ya dice el dicho popular que quien no teme la pena, no teme el delito. Aquí, visto lo visto, los únicos que parecen temer la pena son los que tendrían que aplicarla con la mayor severidad.

Así funciona la doble vara de medir de la justicia española

Rafael Núñez Huesca Gaceta.es 15 Marzo 2017

La justicia española tiene numerosos problemas: retrasos, alta litigiosidad, descoordinación... pero quizá el problema más grave sea el doble rasero ideológico que mantiene en función de quién atente contra qué.

El magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla, Francisco Gutiérrez, elaboró hace pocas fechas una interesante tesis doctoral sobre el funcionamiento de la Justicia en España. Gutiérrez se propuso dar con las claves de la crisis permanente en la que está sumida la Justicia española. Sus averiguaciones no pudieron ser más devastadoras: España ni siquiera cuenta con una base de datos fiable sobre la Administración de Justicia. El Ministerio, por ejemplo, llegó a enviar cifras equivocadas a Bruselas sobre el número de jueces.

Una de las causas es, según apunta el texto, el hiperdescentralizado modelo de Estado, que parcela la Justicia entre diferentes administraciones: “La dirección de los medios materiales y personales están distribuidas entre el Ministerio de Justicia del Gobierno de España, el Consejo General del Poder Judicial, las Comunidades Autónomas y, de forma residual, en la Fiscalía General del Estado”.

Por supuesto, el estudio sacó a la luz otros muchos problemas que ya se sospechaban: nuestro país tiene una muy elevada cuota de litigiosidad, mucho mayor que en la media europea, hasta el punto de que el número de asuntos que recae sobre cada uno de los jueces cada año ronda los 1.800. Más de tres cuartas partes de los órganos judiciales de España superan el máximo de la entrada de asuntos fijada por el Consejo General del Poder Judicial.

La conclusión del magistrado Francisco Gutiérrez resulta lapidaria: “Un Estado bien organizado necesita menos Justicia. En España, en sentido contrario, se usa la Justicia como remedio ante el fracaso generalizado de la administración y la sociedad”.

Politización de la Justicia
A principios de marzo de 2015 se hacía público otro estudio sobre la justicia, pero esta vez a nivel de la Unión Europea. Una de las estadísticas más relevantes es el de la denominada percepción de la independencia judicial, y en este punto nuestro país está en el puesto 25 lugar, sobre 28, solo por encima de Croacia, Bulgaria y Eslovaquia.

Célebre es a frase atribuida a Alfonso Guerra en los primeros años de los gobiernos socialistas en la que, anunciando la muerte de Montesquieu, daba por liquidada la separación de poderes. ?Lo cierto es que, desde entonces, la politización del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha sido tema recurrente en el debate político español. El gobierno de Felipe González reformó la Ley del Poder Judicial e impulsó un modelo en el que el Parlamento se implicaría en la elección de los vocales del órgano de gobierno de los jueces. En otras palabras: el Legislativo designaría los altos cargos del Poder Judicial. Efectivamente, la muerte de Montesquieu.

Los partidos se lanzaron entonces a promocionar a sus propios candidatos, que pasarían a ocupar los puestos más relevantes de la Administración de Justicia a través de CGPJ, una institución que, entre otras cuestiones, se encarga de la selección de los jueces, de los nombramientos de los altos cargos judiciales, del régimen disciplinario y de la inspección del Poder Judicial.

Así, la ciudadanía tiene un percepción muy escéptica sobre la pretendida independencia judicial. No ayuda, desde luego, que la Fiscalía General del Estado sea un cargo propuesto por el Gobierno o que los integrantes del Tribunal Constitucional sean también elegidos por políticos. Tampoco ayuda que exista una cuota importante de «magistrados» que nunca hayan ejercido como tales, ni que los magistrados se dividan en bloques (conservador y progresista) cuando se trata de deliberar asuntos de trascendencia política.
Los separatistas catalanes, ¿mimados de la justicia?

El juicio a Artur Mas y sus consejeras es el último ejemplo de controversia judicial. Los hechos se remontan al 9 de noviembre de 2014 y han sido juzgados en marzo de 2017. Dos años y cuatro meses. El caso Madoff en EEUU, mucho más complejo, tardó menos de seis meses en condenar al encausado. Pero lo más llamativo no ha sido la demora, un mal habitual en la justicia española, sino la enorme diferencia entre la petición del fiscal -diez años- y el fallo final: dos años de inhabilitación por un delito de desobediencia, al mantener la consulta separatista del 9N, tras su suspensión por el Tribunal Constitucional (TC).

Una justicia clemente y misericordiosa con Mas, casi tanto como lo ha sido con los Pujol, cuya investigación lleva tiempo en stand by. ¿El motivo? Desde luego, no jurídico. Para el periodista de Intereconomía Xavier Horcajo, que ha escrito varios libros sobre el asunto, la razón tiene que ver con algo más prosaico de ellos ha dependido la gobernabilidad del Estado y del silencio de Jordi Pujol dependen las carreras políticas de varias generaciones de políticos españoles. Horcajo recuerda la advertencia del expresident en el Parlament cuando dijo aquello de “Si se rompe una rama del árbol caerá el árbol entero”. Desde aquél día “no se ha movido un solo juez o fiscal, salvo para retirarle el pasaporte a Pujol Ferrusola, punto”. Por eso, aunque existen “sobradísimos argumentos jurídicos para que los hijos (de Pujol) vayan a la cárcel, será difícil que acaben en prisión”.

Los asaltos a la librería Blanquerna y a la capilla de la Complutense
La sentencia de Artur Mas contrasta con la impuesta por el Supremo a los encausados del Caso Blanquerna, condenados a cuatro años de prisión por la protesta la librería donde se celebraba la Diada de Cataluña. Para muchos, una evidencia más de la doble vara de medir y la politización de la justicia española. Dos años de inhabilitación por alentar, organizar y llevar a cabo una referéndum separatista desde las instituciones del Estado y desobedeciendo al Tribunal Constitucional; cuatro de cárcel por irrumpir en un acto público.

El caso de Rita Maestre, que protestó con gritos de “arderéis como en el 36” y con el torso desnudo la capilla de la Universidad Complutense, también ha resultado muy polémico: fue absuelta al entender la Audiencia Provincial de Madrid que no se produjo en el componente de profanación.
Para el historiador y colaborador de La Gaceta Fernando Paz, su absolución “resulta incomprensible, salvo que lo interpretemos desde un punto de vista político e ideológico, que es cuando la absolución cobra todo su significado”.

Discriminación ideológica... según quién discrimine
Pero hay más: el propio Supremo redujo la condena de doce años impuesta por la Audiencia Nacional, hasta dejarla en cuatro años y seis meses, a los responsables del comando anarquista que pusieron la bomba en el Pilar de Zaragoza en octubre de 2013. Hirieron a una mujer y pudieron haber causado una masacre: en el templo se encontraban casi sesenta personas entre turistas y trabajadores cuando hicieron estallar el artefacto. Lejos de arrepentirse, cuando les fue dictada la sentencia por la Audiencia Nacional, gritaron desafiantes al tribunal: “Muerte al Estado”.

Así, la pena para los anarquistas ha resultado ser la misma que la de los asaltantes de la librería Blanquerna. El Supremo justificó su decisión apelando a que los asaltantes incurrieron en “discriminación ideológica”. Y a este respecto, Fernando Paz colige: “A la vista de los antecedentes citados –y salvo que alguien pretenda que es de justicia el que tres empujones equivalgan a la colocación y estallido de una bomba-, tras lo sucedido con Rita Maestre y con el grupo anarquista, discriminación ideológica es, exactamente, lo que ha perpetrado el citado Tribunal Supremo”.

Atentar contra las creencias católicas sale barato
El Drag Queen del Carnaval de Las Palmas y el autobús de Hazte Oír son, para muchos, los últimos ejemplos del doble rasero que mantiene la justicia española en función de quién atente contra qué. Así, a tenor de lo visto últimamente, ofender los sentimientos religiosos resulta mucho más aceptable que discrepar de la ideología de género. Ningún juez actuó contra el menosprecio y la ofensa a millones de creyentes, pero sí se persiguió e inmovilizó un autobús que con el lema “los niños tienen pene y las niñas tienen vulva, “ofendió al colectivo transexual”.

Dos pasos por delante.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Marzo 2017

Casi todos los especialistas y críticos opinan que la sentencia del TSJC (Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña), ha sido demasiado “benévola” con el sedicioso ex Presidente del Gobierno de la Generalidad, Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau. Su condena no incluye el delito de malversación ni el de prevaricación administrativa, centrándose en el de desobediencia a las sentencias del Tribunal Constitucional. Prevalece así la consideración de otorgar mayor gravedad al desacato que a haber usado medios públicos, incluyendo fondos “ad hoc” de partidas presupuestarias inapropiadas e ilegales. Y reconocido el delito de desobediencia, la sentencia sorprendentemente se fija en el límite más bajo y benevolente dentro del amplio umbral que contempla la Ley, haciendo caso omiso de lo demandado por la Fiscalía ante la gravedad del hecho imputado y de la relevancia del cargo público ostentado por Artur Mas. Un abuso de poder evidente que el Tribunal no ha querido tener en consideración.

Estoy plenamente de acuerdo con quienes califican esta sentencia como incomprensible, injusta y tremendamente benévola con los juzgados, ex Presidente, Vicepresidenta y Consejera (equivalente a Ministra en una autonomía). Altos cargos de un Gobierno autonómico conscientes de su desobediencia que aprovechándose de su cargo, no dudaron en dotarse de medios jurídicos (Ley de consultas aprobada semanas antes), económicos (partidas presupuestarias finalistas), coactivos con sus subalternos (funcionarios públicos que debieron oponerse conocedores de la prohibición del TC) y propagandísticos (páginas web oficiales, radio y televisión pública), para llevar a cabo su simulacro de referéndum en forma de “consulta” ilegal en colegios públicos abiertos para tal fin.

Una actitud que sigue siendo desafiante incluso tras esta sentencia, que lejos de conseguir el efecto disuasorio, ha exacerbado los ánimos sediciosos de un nacionalismo dispuesto a mantener sus planes de convocatoria de un referéndum ilegal y la declaración de la independencia unilateral. Una actitud beligerante y desafiante que ve día sí y otro también, cómo el Gobierno de España no responde a los sucesivos envites que le plantea el Gobierno y la Mesa del Parlamento de Cataluña con el apoyo de la mayoría parlamentaria favorable al proceso de independencia. Los secesionistas se van armando con una batería de legislaciones y normas de funcionamiento capaces de llevar a cabo lo que llaman una “secesión exprés”, sin que el Gobierno de Mariano Rajoy haga algo más que seguir con la mirada desde lejos cómo los independentistas van a llegar a la meta antes de que un juez les descalifique.

No puede el Gobierno de España esconderse eternamente bajo las togas de los Altos Tribunales de España. La justicia es de por sí lenta, algunos creemos que excesivamente lenta y garantista. Una Justicia que nos sorprende con sentencias como la del caso Noós y la benevolencia en la condena del yerno del Rey emérito y de la Infanta Cristina, hasta el punto en que se ha hecho popular lo de conseguir un “urdanga” o acogerse a la doctrina Cristina del no sé y no recuerdo. Es simplemente bochornoso y esperpéntico, pero nos da una idea de hasta qué punto los asuntos de Estado debe resolverlos el Gobierno y el Parlamento de España y no dejarlo en manos de unos jueces que se pueden enredar en circunloquios legalistas y de interpretación. Porque para interpretar ya están los políticos sobre la intencionalidad de quien desafía a la legalidad política y social de la nación.

Las condenas no deben ser “suficientes”, ni “insuficientes”, ni “ejemplarizantes”, ni “benévolas”, sino simplemente justas. Y esta sentencia la mayoría de los españoles pueden considerar que no es justa ni responde a la gravedad de los delitos cometidos.

Creo que la Fiscalía debería recurrir ya que se ha visto, como en el caso Noós, desacreditada y desautorizada en sus peticiones por unos jueces incapaces de apreciar más allá de las puñetas de sus togas, quizás demasiado influidos por el clima de crispación y de presión existente en la Comunidad autónoma donde deben desempeñar su función. Algo muy parecido al miedo escénico comprensible de un árbitro ante el clamor efervescente de un Camp Nou pitando al himno nacional de España en presencia del Rey. Equivocarse bajo ese ambiente suele ser algo mucho más de lo normal, así como tener un comportamiento proclive a favorecer al equipo local.

¡Que pasen un buen día!

Félix Ovejero: "La nueva izquierda no ha pensado en serio sobre el nacionalismo"
El filósofo barcelonés publica un ensayo en el que denuncia la connivencia de parte de la izquierda con el nacionalismo y recuerda que Cataluña no es de los catalanes "sino de todos los españoles"
Óscar Benítez El Espanol 15 Marzo 2017

Félix Ovejero (Barcelona, 1957), profesor de filosofía política en la Universidad de Barcelona y colaborador habitual de El País, es conocido por ser uno de los intelectuales que fraguó el embrión que dio lugar a Ciudadanos. Acaba de publicar La seducción de la frontera (Editorial Montesinos), un ensayo en el que critica que parte de la izquierda española haya hecho suyo un relato, el nacionalista, que contraviene sus esencias.

Sostiene que la izquierda es incompatible con el nacionalismo. ¿Por qué?
La herencia de la izquierda es una radicalización del ideal de ciudadanía, que se construye con la premisa de que no existe ningún privilegio de origen, que el hecho de haber nacido en un lugar no justifica derechos especiales. Una comunidad de ciudadanos es una unidad de justicia y de decisión: todos somos iguales, ya me encuentre en Madrid o Huelva. Así, Cataluña no es de los catalanes, sino que todo es de todos. En este sentido, no hay nada más comunista que el espacio político. Cuando alguien reclama una ciudadanía cimentada en la identidad, y además exige privilegios económicos, se sitúa enfrente de esa tradición, con la reacción. Si a ello le añades que los que lo demandan son los territorios más ricos y privilegiados, cuesta entender que nuestra izquierda se comprometa con el relato nacionalista.

¿Qué les diría a los que, estando en contra de la independencia, no ven con malos ojos el derecho a decidir?
Es un derecho conceptualmente insostenible, porque ¿quién establece la unidad de decisión legítima? Se da la paradoja de que para que alguien pueda decidir que se sustrae al conjunto de la comunidad política, antes se deben establecer unas fronteras, y éstas no se pueden decidir democráticamente porque, entonces, ya has decidido quién decide. Por otra parte, el derecho de autodeterminación solo está justificado cuando tus derechos no son atendidos. Si lo son, no puedes amenazar con marcharte cuando las decisiones compartidas no te agradan, porque entonces violas las reglas de la deliberación democrática y entras en el territorio del chantaje. Por lo demás, siguiendo esa lógica, el resto de los españoles tendríamos derecho a expulsar a Extremadura de la nación común.

En el libro señala que cualquiera que critique el nacionalismo catalán es acusado de nacionalista español. ¿Es verdad que todos somos nacionalistas?
Existe ahí una confusión conceptual: es como decir que quien critica la guerra es un belicista. Como decía Einstein, el análisis químico de la sopa no tiene sabor a sopa. Cuando yo crítico algo, no estoy ejerciéndolo. Criticar la religión, por ejemplo, no es defender otra religión: es criticar la religión.

Coincide con el nacionalismo, sin embargo, en que Madrid es en parte responsable de lo que ocurre en Cataluña. ¿Qué han hecho mal?
Aceptar el relato de los nacionalistas de que Cataluña es un territorio oprimido, del conflicto, del encaje, toda esa chatarra intelectual. Y la izquierda española, seguramente por la composición de sus élites políticas o por un complejo vinculado a la idea de que el franquismo fue particularmente cruel en las comunidades históricas --cuando lo fue mucho más con las más pobres como Andalucía o Extremadura--, ha extendido ese relato.

Esto es grave, porque uno no puede ser anacionalista, sino que deber ser crítico con el nacionalismo. El nacionalismo es reacción. Uno no puede decir soy afeminista. No, usted tiene un compromiso contra el sexismo. Y el nacionalismo consiste en asumir que un grupo de individuos en virtud de ciertas características debe gozar de unos derechos especiales. ¿Qué diríamos de un conjunto de individuos que proclamase: nosotros somos blancos y, puesto que somos especiales, vamos a decidir unilateralmente limitar los derechos de los negros?

En cuanto a los unionistas catalanes, ¿cree que han hecho lo suficiente para combatir el nacionalismo?
En este aspecto se ha producido una ingeniería política muy meditada. Pujol llegó a controlar las sociedades de andaluces o extremeños, engrasándolas con dinero para que se ciñeran a quehaceres folclóricos y no se tradujeran en ninguna manifestación política. Por otra parte, aquellos inmigrantes del resto de España eran trabajadores que vinieron desarmados porque Franco había borrado el concepto de ciudadanía, un desvalimiento que heredó el nacionalismo. Y esa sensación como de estar de prestado ha persistido, propiciando que no hayan emergido políticamente.

Una encuesta revela que la mayoría de catalanes (un 75,6%) prefiere un modelo trilingüe en la escuela frente a los que optan por la inmersión (8%). ¿Por qué se insiste, sin embargo, en que existe un gran consenso en torno a ella?
La Generalitat suprimió en su momento de las encuestas la pregunta sobre las preferencias lingüísticas en educación. Y es que para su proyecto político es fundamental, porque defienden que la identidad, que supuestamente justifica la soberanía, se constituye a partir de la lengua: somos distintos, decidimos aparte. El problema es que, como la identidad es una ficción que no se corresponde con la realidad catalana, hay que ahormarla para cuadrarla en el mito. Entre otras cosas, porque el movimiento inmigratorio de los años 60 produjo una recomposición demográfica tan tremenda, que hoy Barcelona y Madrid, tomando un indicador cultural como los apellidos, son dos gotas de agua.

En su ensayo también pone en tela de juicio que una lengua infunda en el hablante una concepción del mundo particular.
Se trata de una visión romántica que nadie que sepa un poco de ciencias cognitivas puede defender. Solo se da, si acaso, en casos excepcionales, como el de los indios pirahã, cuya lengua les impide estructurar numéricamente el mundo. Hoy en día, en nuestra concepción del mundo pesa más la clase social, el sexo, e incluso las condiciones climáticas. Que yo comparta lengua con una campesina boliviana no me proporciona la misma identidad. Por lo demás, compartir identidad con alguien no te convierte en una unidad soberana. Los ciegos tienen la misma visión del mundo entre ellos: no ven nada. Y nadie defiende que puedan constituirse en una comunidad política aparte.

Las últimas encuestas muestran que el apoyo a la independencia el País Vasco ha descendido a mínimos históricos. ¿Por qué ha ocurrido a la inversa en Cataluña?
Con estos asuntos se debe ser cauteloso. En las grandes manifestaciones por el Estatut, por ejemplo, los números estaban inflados. Sí es cierto que, cuando se empieza a creer que son muchos, se recrea la sensación de que son más de los que son. Con unos pocos datos, la maquinaria propagandística ya funciona sola. No debe olvidarse que la composición de las élites políticas, que son las que monopolizan el discurso, no se parece a la población real: en ellas, con cifras de hace pocos años, solo el 7% es de origen castellanoparlante, mientras que en la realidad es del 55%. En este sentido, es paradójico que los supuestos colonos vivan en los barrios más pobres y los colonizados en las zonas privilegiadas con sueldos, en ocasiones, más altos que el del presidente del Gobierno.

El nuevo partido de Ada Colau, cuya asamblea fundacional será el mes próximo, defiende una República catalana, con derecho a decidir, dentro de una Estado plurinacional, postura similar a la de Podemos. ¿Qué opina de la actitud de la nueva izquierda ante la cuestión territorial?
La nueva izquierda no ha pensado en serio sobre la materia, es decir, informándose y prescindiendo de inercias doctrinarias. Entienden que España es un conjunto de tribus que pueden desagregarse, pero ¿por qué Cataluña y no Hospitalet? Dado que su grado de heterogeneidad identitaria es mucho menor, podría convertirse en un pueblo soberano. Sencillamente, esta postura implica decirle al resto de españoles que no son iguales a nosotros y que tenemos la potestad de excluirlos de su condición de ciudadanos en parte del territorio. Si alguien me asegura que eso es de izquierdas, que me lo argumente un poco mejor.

Usted se ha mostrado crítico con que Ciudadanos, del que fue fundador, se haya redefinido como liberal-progresista. Sin embargo, tras el auge de políticos como Macron en Francia o Trudeu en Canada, hay quien defiende que puede ser una posición eficaz para combatir los populismos.
Eso lo puedes hacer también desde la izquierda. Lo que se denomina hoy liberalismo progresista o igualitario es una coincidencia en los teoremas, en las conclusiones, con un pensamiento socialista informado. Ambos sirven para criticar con solvencia moral a los populismos. Por otra parte, apelar a los resultados electorales del último año es una mirada de corto alcance, porque en medio año pueden cambiar. De hecho, ahora mismo, en Alemania la socialdemocracia está subiendo. Y, por supuesto, las convicciones no deben decidirse por esos motivos.

Además, en España, desde el punto de vista de los fundamentos y la eficacia política, el espacio que queda por cubrir es el de la igualdad de todos los españoles y la crítica a la identidad como justificación de las entidades políticas. Eso son dos axiomas de la izquierda y aquí la nuestra, desnortada, no los defiende. Quien contempla la posibilidad de desmontar un Estado difícilmente podrá defender el Estado del bienestar. Palabrería aparte.

CATALUÑA
Mas da un golpe de mano en TV3 para tapar la corrupción
Tras la polémica por las informaciones del 3%, recogidas por la cadena, Vicent Sanchis, periodista cercano a CDC, dirigirá la televisión catalana
La oposición cuestiona la idoneidad de Sanchis como nuevo director de TV3
CRISTINA RUBIO Barcelona El Mundo 15 Marzo 2017

La vieja guardia del PDeCAT que lidera Artur Mas ha dado un paso al frente y ha decidido tomar el control de la televisión pública catalana cambiando a su pieza fundamental, el director, tras las informaciones que la cadena ha emitido sobre el caso Palau y el 3% en los últimos días. El valenciano Vicent Sanchis, una figura afín a los postulados convergentes y cercano al pujolismo, se convierte en el máximo referente de la televisión autonómica en sustitución de Jaume Peral, periodista y hombre de la casa que sólo ha durado un año en el cargo. Una maniobra que ha provocado la crítica unánime de los partidos de la oposición -incluida la CUP- y el silencio de Esquerra Republicana, que controla el área de informativos de la cadena.

La polémica por el relevo sorpresa del director de TV3 llega después de una semana informativamente intensa para la antigua Convergència. Una suerte de tormenta perfecta con las confesiones de Fèlix Millet y Jordi Montull en el caso Palau detallando pagos de comisiones a CDC y las últimas noticias sobre el caso 3% en los primeros titulares de los informativos de la cadena, que ofrecieron sin ambages las revelaciones que se iban sucediendo sobre el juicio del Palau de la Música y el presunto cobro de comisiones por parte de Convergència.

El hartazgo del PDeCAT se hizo evidente el pasado viernes en la sesión de control mensual a la que deben someterse los responsables de los medios públicos en el Parlament. Allí estaban el ya ex director de TV3, Jaume Peral, junto a Saül Gordillo, máximo responsable de Catalunya Ràdio. El momento más tenso de la jornada llegó cuando el diputado convergente Jordi Cuminal se quejó amargamente de que TV3 se hiciera eco de las revelaciones de EL MUNDO sobre el 3% y la posible implicación de Artur Mas en la trama.

El asunto se remonta al 25 de febrero, día en el que los informativos de la cadena abrieron con la noticia que publicaba este diario -sin citarlo- sobre un contratista que implicaba por primera vez a Artur Mas en el cobro de comisiones. «¿Por qué no se cita la fuente? ¿Porque el diario EL MUNDO tiene querellas por injurias, demandas por mentir y se ha demostrado que es un periódico que publica mentiras?», reprochó Cuminal al director de TV3, Jaume Peral.

«Nunca en la vida abriríamos un informativo sin tener contrastada una información», aseguró Peral defendiendo la profesionalidad de su equipo y la relevancia periodística de las informaciones. «Seguramente no citamos EL MUNDO porque trabajábamos con documentos diferentes y tuvimos acceso a documentos diferentes», se defendió el máximo responsable de TV3.

Para entender la polémica hay que tener en cuenta otro factor determinante: Jaume Peral fue aupado el año pasado por la propia Convergència, con potestad para designar al director de TV3 y al jefe de informativos de Catalunya Ràdio. En un difícil y cuestionado juego de equilibrios, a Esquerra le tocó la elección del máximo responsable de informativos de la televisión -David Bassa, un confeso independentista- y de Saül Gordillo, director de la emisora radiofónica. Un reparto de poderes que se produjo coincidiendo con la llegada de Carles Puigdemont y Junts pel Sí a la Generalitat y ante una legislatura clave para el proceso soberanista.

También fue definitoria la reprimenda de Cuminal en el Parlament al tratarse de una persona muy cercana al entorno de Artur Mas: fue el secretario de Comunicación de la Generalitat en la anterior legislatura de CiU y siempre se ha caracterizado por defender la influencia y la estructura de TV3 y Catalunya Ràdio, dos «estructuras de Estado» más para el círculo convergente.

La oposición critica el perfil y el proceso de elección 'a dedo' del nuevo responsable
La anterior polémica entre el Govern y la cadena, y de no menos calado, se produjo a principios de este año, cuando TV3 preparó un programa al estilo del Tengo una pregunta para usted a Carles Puigdemont. El espacio contó con la participación de 12 ciudadanos, que preguntaron en directo al president por asuntos como el paro y los recortes, dejando el proceso independentista en un evidente segundo plano. El perfil de los entrevistadores -muy activos socialmente e incluso vinculados a otros partidos- y el tono a reprimenda que adquirió el programa enfadaron al PDeCAT, que pidió cambios a la dirección de la cadena.

El resultado ha sido el relevo de Jaume Peral por Vicent Sanchis, un hombre afín a la antigua Convergència, director del diario Avui durante más de 10 años y vicepresidente de Òmnium Cultural, entidad de referencia para el soberanismo junto a la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

Esta designación exprés también ha evidenciado las tensiones internas existentes entre ERC y los neoconvergentes. David Bassa, hombre de los republicanos en TV3, es el máximo responsable de la sección de informativos de la cadena, un área estratégica y clave en las decisiones que se toman en el día a día.

El silencio de los dirigentes de Esquerra al respecto contrasta con las críticas unánimes de la oposición, los sindicatos y los profesionales de la propia televisión pública. «Los dirigentes de la antigua Convergència han forzado el cambio de director de TV3 y lo han hecho de forma abrupta y bajo un estado de irritación indisimulado. No les ha gustado cómo los informativos están haciendo el seguimiento del caso Palau y del caso 3%», señaló ayer CCOO en un duro comunicado, en línea con las quejas del comité de empresa de la televisión pública. «Mina la credibilidad del medio», aseguraron los trabajadores sobre la designación de su nuevo director. Un argumento compartido ayer por la CUP, socio del Govern, que cargó contra el proceso de elección a dedo de Convergència.

Los demás partidos también criticaron su perfil profesional, mucho más político que periodístico. «Sanchis no reúne las mínimas condiciones profesionales ni de consenso para un tarea de esta naturaleza», cargó el diputado de Catalunya Sí que es Pot, Joan Coscubiela.

«Cumple con los requisitos del Govern para ostentar el cargo: es independentista y anti Ciudadanos», resumió el secretario de comunicación de Ciudadanos, Fernando de Páramo. «Debería aparcar su legítima y pública ideología separatista», señalaron en el PP.

Arturo Mas es como Sabino Arana
Vicente Torres Periodista Digital 15 Marzo 2017

Quien busque en la Wikiquote a Sabino Arana encontrará una gran cantidad de frases suyas, a partir de las cuales la idea que queda de él es que se trata de una persona no recomendable, puesto que no se observa bondad alguna en él, tampoco genera ninguna confianza, no creo que nadie fuera capaz de dejarle su perro ni siquiera cinco minutos, ni mucho menos ofrece la sensación de que los oquedades de su cráneo estuvieran ocupados por materia gris, sino que ahí debió haber cualquier otra cosa cuya composición resulta difícil adivinar, pero se puede dar por seguro que no se trataba de materia noble.

Que a partir de los pensamientos de este tipo surgieran algunos partidos políticos, nada recomendables ninguno de ellos, y una banda terrorista, viene a confirmar que las sospechas de que exista un individuo, o lo que sea, llamado Satanás no son tan descabelladas.

Tan obtuso como ese Arana es el tal Mas, al que creo que algunos conocen como Artur Mes.

En determinados sectores se da la creencia de que los melonares no sólo dan melones y sandías, sino que también surgen de ellos otros elementos que tienen patas y caminan. Se les conoce luego porque dicen melonadas y ellos mismos se ríen sus gracias.

Arturo Mas puede que no sea un melón, pero ya se le ha catalogado como delincuente. Y se ha permitido la broma de decir: ¿Alguna pregunta en inglés? Pero ya se sabía de antes que algunos delincuentes hablan inglés.

La inmensa mayoría de las personas libres de ese virus tan nefasto que se llama nacionalismo opina que la sentencia que le ha caído es muy suave y, sin embargo, ese juez tan benévolo no ha podido evitar condenarlo. La Naturaleza se conoce que ha dotado a Mas con el don de lenguas, del que presume, pero le ha negado el entendimiento.

Y QUEMAN LA BANDERA DE ESPAÑA
Radicales agreden a jóvenes de SCC en Barcelona al grito de 'nazis a pedazos'
La Gaceta 15 Marzo 2017

"Alzar la voz en defensa de la convivencia de Cataluña con el resto de España resulta imposible de digerir para los cachorros más reaccionarios del separatismo y del autodenominado 'antifascismo' que campaba a sus anchas por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)". Así se manifiesta Sociedad Civil Catalana para denunciar las agresiones que continuamente sufre la Agrupación de Jóvenes de la plataforma.

La última ha tenido lugar este martes, también en la UAB, donde un grupo de estudiantes de SCC se encontraba difundiendo la convocatoria de la manifestación prevista para el domingo 19 en Barcelona. Los jóvenes han sido increpados por un grupo de 40 radicales que -además de destrozarle la carpa informativa- han quemado una bandera de España y han lanzado amenazas al grito de "sin piernas, sin brazos, nazis a pedazos" y "fuera, fuera, fora la bandera española"

Las víctimas han relatado que "hemos acabado por los suelos, amenazados, violentados y agredidos". A través de Twitter han hecho llegar lo sucedido -que califican de "fascismo intolerante"- al presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont. "Un día más acosados por los violentos en la universidad. Lo condena?", le han preguntado, al tiempo que han denunciado: "Así estamos en Cataluña. Fascistas que se llaman antifascistas".

Desde la organización denuncian que "los estudiantes de SCC-UAB padecen cotidianamente diferentes formas de coacción por parte de colectivos opuestos ideológicamente y tienen que soportar pintadas aleatorias contra Sociedad Civil Catalana en la que se les acusa de 'fascistas'".
SCC denunciará las agresiones

Societat Civil Catalana ha anunciado que denunciará ante la fiscalía las nuevas agresiones sufridas por miembros de la entidad. En un comunicado, la plataforma antiindependentista ha relatado que los "radicales, algunos de ellos encapuchados, forzaron el cordón organizado por los servicios de seguridad de la UAB, desperdigando por el suelo todos los materiales de SCC y sustrayendo la bandera de España que había en la carpa para quemarla al cabo de un rato en plena Plaza Cívica" del campus.

Posteriormente, "sirviéndose de un extintor -agrega SCC en su comunicado-, destrozaron por completo la carpa, obligando a los estudiantes de Sociedad Civil a abandonar el lugar y festejando que así lo tuvieran que hacer".

Han criticado que el rectorado "no ha protegido adecuadamente a los miembros de SCC" y lo han acusado de "desoír" las peticiones de protección policial, con una "pasividad que ha permitido un acorralamiento aún más agresivo que los ya padecidos anteriormente por nuestro colectivo en la UAB y ha puesto claramente en peligro su integridad física".

"Ante estos hechos de corte violento y totalitario, SCC presentará una denuncia ante la Fiscalía Especial de Delitos de Odio y contra la Discriminación al considerar que constituyen un episodio particularmente grave de la sistemática persecución ideológica que esta entidad padecen en el campus de Bellaterra", ha avanzado.

El pasado junio de 2016, la Fiscalía de Barcelona presentó una querella por coacciones y ultraje a la bandera contra los autores de una agresión anterior en una caseta de la entidad en el campus de Bellaterra.


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