AGLI Recortes de Prensa    Jueves 16  Marzo 2017

El activismo de los secesionistas y la desidia de los constitucionalistas
EDITORIAL Libertad Digital 16 Marzo 2017

Mientras el secesionismo catalán se plantea distintos escenarios para poder seguir llevando adelante su proceso de ruptura con España, desde el ámbito constitucionalista no parece haber más reacción que las palabras de despedida de Francisco Pérez de los Cobos como presidente del Tribunal Constitucional, con las que ha advertido al Gobierno de que el TC "no puede resolver por sí solo" el desafío secesionista.

Ejemplo de lo primero lo constituyen las declaraciones de Oriol Junqueras en las que se ha mostrado partidario de que todos los miembros del Gobierno regional catalán firmen "de forma colectiva" la convocatoria de un nuevo referéndum secesionista; o la propuesta de la sedicente Asamblea Nacional de Cataluña de que el Parlamento regional declare directamente la independencia de Cataluña en el caso de que el Gobierno de Rajoy se atreva a impedir la celebración de la consulta. Evidentemente, ambas propuestas están destinadas a disuadir cualquier reproche penal por parte del Estado a base de extender la responsabilidad jurídica por los desmanes que se pretenden perpetrar.

Aunque desde el primer momento Libertad Digital se ha mostrado partidario de abortar tan explicito y firme desafío al Estado de Derecho por la vía política y preventiva que conlleva la suspensión de la Administración en rebeldía mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, nada impediría, una vez perpetrados los nuevos delitos de desobediencia, extender la actuación penal a todos los miembros del Gobierno autonómico que, con su firma, hubiesen avalado esa nueva convocatoria ilegal de referéndum.

En cuanto a la posibilidad de que el Parlamento regional proclamase directamente la independencia de Cataluña, sin necesidad de un nuevo referéndum, nada impediría proceder directamente contra el presidente de esa cámara o contra el responsable de que tan inconstitucional proclama se sometiera a votación. De hecho, esto es lo que se ha hecho con Carme Forcadell por permitir en su día que se sometiese a votación el inicio del proceso de desconexión destinado a crear en Cataluña "un Estado independiente en forma de república". Por cierto, no es la primera vez que los separatistas se plantean este escenario, pues ya se contemplaba, tras la consulta del 9-N, en el llamado Libro Blanco de la Transición Nacional de Cataluña, publicado por el Consejo para la Transición de Cataluña.

A diferencia de las formaciones constitucionalistas, que esperan a verlas venir para luego no hacer otra cosa que endosar el problema al Tribunal Constitucional, las secesionistas siempre han actuado de forma muy previsora, contemplando distintos escenarios en función de las posibles reacciones del Gobierno de la Nación. Aunque algunos de estos escenarios sobrevaloren la reacción gubernamental, no parece, lamentablemente, que Rajoy vaya a hacer nada distinto de lo que no hizo para impedir la consulta del 9-N.

En cualquier caso, haya o no una nueva consulta secesionista, la proclamación de la independencia de Cataluña, aunque no fuera jurídicamente vinculante, constituiría un nuevo delito de prevaricación, desobediencia, usurpación de funciones y malversación de fondos públicos, que debería tener consecuencias penales para sus autores.

Finalmente, las declaraciones de Pérez de los Cobos, en las que el todavía presidente del TC reconoce que las numerosas sentencias de este tribunal no han servido para restablecer el orden constitucional en Cataluña, no deberían servir para avalar un proceso de diálogo como el que los nacionalistas están empeñados adelante al margen de la ley y de los preceptos constitucionales, sino para que se tome conciencia de que las leyes y las sentencias de nada sirven si el Gobierno –no por nada llamado Poder Ejecutivo– no las hace cumplir y rehuye su obligación de proceder penalmente contra quienes incurren en delitos de desobediencia. Naturalmente, es necesario que haya un tribunal que dictamine la compatibilidad o no de las leyes y las actuaciones políticas con la Carta Magna; pero es necesario, además, que el Gobierno de la Nación deje de mirar para otro lado ante el caso omiso que los gobernantes regionales en rebeldía hacen a los pronunciamientos judiciales. Y esto es tan necesario como que el Gobierno de la Nación deje de financiar de forma extraordinaria a los sediciosos, financiación sin la cual la Administración catalana jamás podría haber afrontado los formidables gastos que el proceso secesionista conlleva.

Es dudoso que la falta de reacción del Gobierno y, en general, de una clase política española que lo apuestan todo a un proceso de diálogo y a un acuerdo con el que los golpistas sólo podrían salir beneficiados sirva para evitar la creación en Cataluña de un Estado independiente en forma de República. Lo que es evidente desde hace muchos años es que este persistente intento –por el que también parece abogar Pérez de los Cobos– de contentar a unos golpistas que no se van a contentar de nada ha servido para restablecer el orden constitucional en Cataluña, ni para fortalecer a la Nación entendida como Estado de Derecho.

Todos en la inopia
Hermann Tertsch ABC 16 Marzo 2017

Hace unos días dos individuos pegaron una paliza a un comandante del Ejército español en Palma de Mallorca. ¿El motivo? Ser del Ejército español. Fue a plena luz del día en pleno centro. Días después fueron detenidos. Esperemos que les condenen a algo más que un fin de semana de inhabilitación y sin chuches. Que es lo que les correspondería si se aplicaran los aparentes baremos de la sentencia contra Artur Mas por lo que de hecho es un golpe de Estado. Porque en algo sí tiene razón Mas: la ley no es igual para todos. Unos pagaron en España por un golpe de Estado con veinte años de prisión. Ahora otros, por lo mismo, pasan dos cómodos años celebrados como perseguidos por una sentencia sin otro efecto que ese rentable victimismo. Todos los golpistas del separatismo en la Generalidad dicen todos los días, por todos los cauces a su alcance que son muchos, que su «prusés» es un golpe de Estado que va a destruir a España como Nación y Estado, dinamitar la Constitución por mil partes y crear una Cataluña independiente. Y los demás, ni caso. ¿Que hay que castigarle un poco? Dos años de inhabilitación. Lo que se penará por arrancar una planta protegida. Menos que por una patada a un burro se paga por patadas sin pausa a las vidas, a los derechos y los intereses de millones de españoles maltratados por la inquina nacionalista. Cuatro años gastando obscenamente el dinero del erario en destruir España y resulta que no hay malversación. Cuatro años presumiendo de sus preparativos, legales e ilegales para el golpe de mano de forzar hechos consumados irreversibles para la nueva República Catalana. Cuatro años dando órdenes contra España con amenazas y recompensas. Premiando deslealtades para la traición suprema. Pues tampoco hay prevaricación, dicen. Estamos en la inopia.

Igual que, hagan lo que hagan, apenas se condena a los golpistas, no ha habido forma de que las instituciones de Palma y la región balear condenaran la agresión al militar, que por supuesto se produjo al grito de «fascista». Solitaria ha sido la condena de la delegación del Gobierno. Desde hace tiempo agrede a los militares lo peor de la sociedad española, desde Ada Colau, las huestes comunistas de Podemos, a toda la subcultura del separatismo y el mantra antiespañol. Ya saben que en España nos borraron los uniformes militares de la imagen cotidiana hace décadas. Dijeron que era para no presentar blanco fácil a ETA. Hubo quien dijo que ya entonces era mentira. Hoy lo sería en todo caso. Los uniformes militares retornarán al paisaje a poco instinto de supervivencia que tenga nuestra sociedad. Como lo hará el refuerzo de toda la simbología del Estado. En otros países será un refuerzo de la práctica común. En España supondrá un cambio de paradigma y el fin de una anomalía. No es cuestión de estética sino de seguridad. A la larga, de supervivencia. En España, donde nadie se entera de un golpe de Estadoaunque los autores lo expliquen a diario, tampoco hay conciencia aun de la que se avecina en toda Europa. La crisis de la sociedad occidental ya está cambiando los postulados y hábitos del pasado medio siglo, algunos ya auténticos obstáculos para la convivencia racional y para la autodefensa de la sociedad abierta. ¿Cómo de abierta será la sociedad en unas décadas a la vista de movimientos migratorios masivos y nuevas amenazas y conflictos? Nadie lo sabe aun. Pero los cambios están en marcha. Incluso en esta España en la inopia que solo parece recocerse en necias salsas propias. Y a muchos, golpistas o agresores entre ellos, no gustarán nada.

Lo que nos cuestan los partidos políticos, sindicatos y muchos otros
Antonio García Fuentes Periodista Digital 16 Marzo 2017

Lo que criticaron a Franco y con lógica lo que en realidad fueron; “el partido y los sindicatos franquistas”, mantenidos con dinero del contribuyente. La época que le sucedió lo ha seguido manteniendo, o sea, que estas organizaciones se mantienen y funcionan, con dinero público, o más claro aún, “que los pagamos todos los que pagamos impuestos” y que además, los meten en los presupuestos generales como una obligación más que nos obligan a pagar de forma alícuota aunque no nos sirvan para nada útil. Lean y vean en las direcciones que les dejo.
“Los partidos políticos son (o salen) caros. El partido del Gobierno (PP) recibió casi siete millones setecientos mil euros (7.678.864,89) del Estado para «atender a sus gastos de funcionamiento ordinario» durante los tres últimos meses de 2012 —lo que supone poco más de dos millones y medio al mes en ayudas estatales—. El partido líder de la oposición (PSOE) recibió 4.381.357,28 euros, a los que habría que añadir los 655.846,76 euros que percibieron los socialistas catalanes, el PSC, según publicó el BOE del pasado 24 de enero. En 2012, solo PP y PSOE se repartieron alrededor de 50 millones de euros de los Presupuestos Generales Estado (PGE) —es decir, de los bolsillos de todos los españoles— en base al concepto «financiación a partidos políticos» que regula la Ley Orgánica 8/2007. Los partidos costaron (en millones) Los sindicatos UGT y CCOO reciben anualmente más de 32.000 millones de pesetas procedentes de las arcas del Estado, según los datos recogidos del BOE por esta revista. Ello significa que cada contribuyente a la Seguridad Social aporta anualmente 2.000 pesetas sólo para los sindicatos. Si a ello sumamos, el dinero procedente del Fondo Social Europeo o el percibido de cada una de las autonomías, la cuantía se dispara a una cifra muy superior, difícil de averiguar. A continuación publicamos un análisis de Solidaridad.net publicado hace un año, en el que se saca a la luz el hecho de que UGT y CCOO son las mayores "empresas" del Estado.

SOLIDARIDAD.NET .- El dinero total percibido por sindicatos, organizaciones empresariales y otras instituciones de las denominadas sin ánimo de lucro procedentes de los Presupuestos Generales del Estado y del Fondo Social Europeo supera anualmente los 200.000 millones de pesetas.

La mayoría de esta cantidad se destina a financiar cursos de formación, cuyo gasto es difícil de controlar, como se ha demostrado en nuestro país con las presuntas irregularidades aparecidas en el FORCEM. De hecho, la financiación de sindicatos y otras organizaciones sin ánimo de lucro sigue siendo hoy un sistema complejo sobre el que apenas existe información pública.
A la hora de investigar su destino o simplemente sumar cantidades, se llega a la conclusión de que es prácticamente imposible saber con exactitud el dinero que mueven, pese a que suman miles de millones. En nuestro país sus ingresos están sometidos a la vigilancia del Tribunal de Cuentas y de la Intervención General del Estado. El 7 de julio de 2004 el BOE recogía dos
resoluciones de la Dirección General del INEM en las que se publican las convocatorias de ayuda para los planes de formación continua para este año por un importe de 106.000 millones de pesetas. http://www.hazteoir.org/noticia/sindicatos-ugt-y-ccoo-reciben-del-estado-30-000-millones-en-subvenciones-1221

65.880.00 euros (millones) de los PGE en 2012. Quedan fuera los gastos electorales, que en 2012 se presupuestaron en 44.495,95 euros, y los gastos de seguridad, por los que los partidos políticos recibieron 3.382,75 euros. También hay gastos electorales presupuestados para 2013 (unos diez millones), aunque en principio no hay previstos ningunos comicios. Para hacerse una idea de cuánto suponen tales cantidades para las arcas estatales, los partidos políticos recibieron en 2012 diez millones más de lo que Cáritas y Cruz Roja recibirán en 2013, cuya subvención alcanzará los 56 millones y con ella atenderán a un millón de personas”. http://www.abc.es/espana/20130212/abci-financiacion-partidos-subvenciones-201302111649.html

“Los sindicatos UGT y CCOO reciben anualmente más de 32.000 millones de pesetas procedentes de las arcas del Estado, según los datos recogidos del BOE por esta revista. Ello significa que cada contribuyente a la Seguridad Social aporta anualmente 2.000 pesetas sólo para los sindicatos. Si a ello sumamos, el dinero procedente del Fondo Social Europeo o el percibido de cada una de las autonomías, la cuantía se dispara a una cifra muy superior, difícil de averiguar. A continuación publicamos un análisis de Solidaridad.net publicado hace un año, en el que se saca a la luz el hecho de que UGT y CCOO son las mayores "empresas" del Estado. SOLIDARIDAD.NET.- El dinero total percibido por sindicatos, organizaciones empresariales y otras instituciones de las denominadas sin ánimo de lucro procedentes de los Presupuestos Generales del Estado y del Fondo Social Europeo supera anualmente los 200.000 millones de pesetas. La mayoría de esta cantidad se destina a financiar cursos de formación, cuyo gasto es difícil de controlar, como se ha demostrado en nuestro país con las presuntas irregularidades aparecidas en el FORCEM. De hecho, la financiación de sindicatos y otras organizaciones sin ánimo de lucro sigue siendo hoy un sistema complejo sobre el que apenas existe información pública. A la hora de investigar su destino o simplemente sumar cantidades, se llega a la conclusión de que es prácticamente imposible saber con exactitud el dinero que mueven, pese a que suman miles de millones. En nuestro país sus ingresos están sometidos a la vigilancia del Tribunal de Cuentas y de la Intervención General del Estado. El 7 de julio de 2004 el BOE recogía dos resoluciones de la Dirección General del INEM en las que se publican las convocatorias de ayuda para los planes de formación continua para este año por un importe de 106.000 millones de pesetas”.

http://www.hazteoir.org/noticia/sindicatos-ugt-y-ccoo-reciben-del-estado-30-000-millones-en-subvenciones-1221
A la vista de estos dislates o absurdos, pudiera ser que el presupuesto nacional, se redujera a la mitad o menos, si de verdad se emplease en lo que en realidad necesita la población; pero viendo esto, ¿cuánto dinero se malgasta en cosas que son los interesados en ellas los que tienen que pagar? El que quiera un sindicato, un partido, una religión, una ONG del tipo que sea, que se la pague o la paguen los socios de la entidad, no tenemos que pagarlo todos y vía presupuestos generales. O dicho mucho más claro “que el que quiera peces que se moje el culo”; el Estado y todos “los anexos al mismo”, tienen que reducir gastos y rebajar impuestos para que los contribuyentes vivan mejor y produzcan más, las dádivas y limosnas no sirven para que de verdad una sociedad produzca y funcione de verdad. La gente se pega a la dádiva como una sanguijuela y ese no es el camino del progreso.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Adiós Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 16 Marzo 2017

El señor Francisco Pérez de los Cobos se ha despedido del cargo de presidente del Tribunal Constitucional como acostumbran los frailes que dejan el convento. El primer recado fue para Rajoy, a quien le ha recordado que al TC no le corresponde aplicar la Constitución sino señalar su incumplimiento. Esto es, que los magistrados no disponen ni de las competencias ni de los mecanismos del Gobierno para hacer frente a desafíos como el del separatismo catalán. Quien debe ordenar una hipotética aplicación del 155 es el presidente del Gobierno, no los togados, cosa que es de primero de Montesquieu. Hasta ahí estuvo sembrado el señor Pérez. Luego ya desbarró con la apelación al "diálogo" entre Gobiernos para resolver el "conflicto", porque, como es notorio, la Generalidad sólo quiere hablar de los términos de la rendición y retirada del Estado en la región.

La micción fuera de tiesto ha sido celebrada con gran alborozo en el sector de los inhabilitados, puesto que ratifica, confirma y consolida su desvergonzada teoría de que en Cataluña no hay un problema de corrupción, sino político y de calidad democrática. Se ha lucido el magistrado, que, como Carles Viver, exvicepresidente del TC, con tal aserto cumple los requisitos para optar al puesto de comisionado especial de la Generalidad para la desconexión jurídica y metafísica de España.

El plastón de don Francisco es una muestra más de las grandes facilidades judiciales y políticas a disposición de los separatistas para que consigan sus objetivos. Al proceso le falta en estos momentos masa crítica en la calle, porque cinco años de dar la brasa cansan hasta al más pertinaz voluntario de la Asamblea Catalana; pero hay corrientes de fondo muy poderosas para insuflar nuevos ánimos al proceso. El fallo de los dos años de inhabilitación para Mas por el 9-N es un ejemplo. Visto el precio de ganga de desobedecer al TC con la cómplice pasividad del Gobierno, los promotores de la independencia pueden seguir con el ñaca-ñaca, erosionando la convivencia, ninguneando a, riéndose de y acosando a esa parte de la sociedad que pretende seguir formando parte de España a pesar de los Puigdemones y Junqueros y hasta del propio Gobierno de la Nación.

Como no sirve de nada pedirle al Gobierno que haga algo más allá de hablar del Corredor Mediterráneo con la burguesía que financia al 3% el golpe de Estado, irá siendo hora de prepararse para lo inevitable por si las moscas, que es lo que han hecho en el TSJC con una sentencia de chiste, ante la que el nacionalismo ha reaccionado como si Mas fuera a ingresar en breve en la cárcel de Logroño. Por el mismo precio le podrían haber metido diez años de inhabilitación, porque ni una absolución nos habría privado del espectáculo de los mariachis del Palau de la Música golpeándose el pecho y haciéndose las víctimas, los mártires y los héroes. Y no descarten el indulto.

Democracia de feria
Cristina Losada Libertad Digital 16 Marzo 2017

Es una lástima que vayan tan sobrados. Porque esa tendencia suya, enraizada en un complejo de superioridad crecido en el desprecio, juega malas pasadas. Mírese, por ejemplo, lo que dijo Artur Mas después de la sentencia que le ha condenado por desobediencia. Era prácticamente inevitable que no aprovechara la gaita escocesa, la del nacionalismo escocés, que acababa de reclamar un segundo referéndum de independencia, a ver si a la segunda sale lo que quiere (y si no a la tercera, y si no a la cuarta, y así el neverendum). Y era inevitable, tratándose de un hombre astuto, que hiciera alguna trampa. "Mientras hoy el TSJC nos condenaba por hacer un proceso participativo, Escocia anunciaba los preparativos para un segundo referéndum de independencia", dijo él. Bueno, los preparativos. Lo que anunció Nicola Sturgeon, la jefa del Gobierno escocés, fue el propósito. Tendrá que negociar.

En cualquier caso, a Mas esa coincidencia, esa conjunción planetaria que diría la clásica, le pareció una "imagen brutal" (sic), que contraponía "una democracia de calidad como la británica con una democracia de feria como la española". Bien. Hasta aquí lo inevitable y lo habitual. La cosa, sin embargo, es que no pudo parar ahí, por eso de ir sobrado, que le pierde, y de perderse pasó a perdonavidas. Tuvo que ponerse en modo prepotente y manifestar "con tristeza" que la democracia española era así de chunga, a pesar de que "durante 40 años hemos intentado ayudar a construir una democracia de calidad". Ellos tan superiores y generosos, y los demás tan zoquetes y cutres. ¡No tenemos remedio!

Cómo seremos los españoles de obtusos que, cual malos parvulitos, no aprendimos absolutamente nada de los grandes maestros en calidad democrática que trataron de inculcarnos el abecé durante la friolera de cuatro décadas. En vano nos impartieron lecciones los nobles y honrados mentores que se reunían en el ágora de la antigua Convergència para construir democracia de la buena. Sí, esos pedagogos de la democracia que están pasando por los juzgados por variopintos casos de corrupción, incluido el que ejerció el magisterio sobre todos ellos: el fundador.

No sólo en Cataluña, donde gobernaron cuanto quisieron, derrocharon estos maestros su sabiduría para hacer de la autonomía una zona cero de la calidad democrática en muchos aspectos. Igualmente aportaron lo suyo a los defectos que presenta la democracia española, arrimando el hombro, por un precio, con los partidos gobernantes en Madrid. Fuese para recortar la independencia del poder judicial, fuera para reducir la autonomía de la Administración, fuera para asegurar la instrumentalización de los medios públicos, ahí estaba la antigua Convergència en el ajo.

Cierto, el nacionalismo catalán lo intentó. Y lo consiguió. Ha contribuido todas estas décadas a moldear la democracia española, a hacerla como es. Su aportación a esa democracia de feria, que nos echa en cara Mas, espor lo tanto notable. Y si, como en toda feria que se precie, hay charlatanes y trileros, y los ha habido y los hay, es de justicia reconocer que también en esos oficios ha dado brillantes ejemplares el partido de Artur Mas. Ese que hoy tiene quince sedes embargadas, si no por la calidad, por la cantidad de su corrupción.

El catalanismo y la España líquida
Jorge Vilcheswww.vozpopuli.com 16 Marzo 2017

La anémica sentencia de Artur Mas, embarcado en un golpe de Estado, en una violación de la legalidad, enseña cómo se encuentra el país. El episodio es una muestra de la desvertebración, no en el sentido melifluo de Ortega, sino de la inanidad en la que se encuentra la sociedad española. Frente a la tormenta del catalanismo ideológico, instrumentalizado por una oligarquía extractiva, no hay nada más que ruido.
El catalanismo ideológico

El problema se originó cuando el catalanismo se convirtió en una ideología. Dejó de ser el movimiento cultural de Víctor Balaguer, la Renaixença, los Jocs Florals de Barcelona, del grupo de profesores y literatos que exaltaban el paisaje y la tradición, a un movimiento político. Recrearon un nacionalismo esencialista y tardío para obtener un régimen a la medida de las necesidades de lo que antes fue una élite cultural. La llamada a identidades emocionales, aferradas a un patrioterismo biologicista y a una historia inventada, trufada de mártires y gloria impostada, presentó una vía de escape a la crisis española.

Construyeron una ideología; es decir, un conjunto de dogmas interpretativos encaminados a la consecución de la Ciudad Perfecta, de la Nueva Sociedad. Esto sucedió porque el discurso de la oligarquía catalanista movilizaba a las masas y, por tanto, era rentable en las urnas. El cambio se produjo con el surgimiento de la Lliga Regionalista de Cambó y la Mancomunidad catalana: era el momento de traducir un movimiento cultural en una estrategia para la toma del poder.
La oligarquía nacionalista

La utilidad de esos instrumentos, aderezados con el victimismo propio de la invención nacionalista –aquí y en todo el mundo–, y el principio de las nacionalidades extendido por el malhadado presidente Wilson desde 1919, hicieron el resto. Lo que eran organizaciones se convirtieron en un movimiento nacional, que confluyó en Esquerra Republicana de Catalunya. La línea entre cultura, orden político y estructura social se completó en 1931 y con el Estatuto de 1932. El nacionalismo no es saciable porque conserva el objetivo final de la independencia. Esa es su fuerza: la conversión del catalanismo en una ideología que lo ha impregnado todo, incluso otros partidos.

El Estado de las Autonomías, una forma fallida a todas luces, no hizo más que alimentar ese movimiento. La oligarquía catalanista ha fabricado desde las instituciones y los medios un sistema de creencias, en el sentido de Foucault, que les permite dirigir, alterar o tranquilizar a la masa a discreción. La forma oligárquica de gobierno es la negación de la democracia, sobre todo cuando el oligarca pone una urna plebiscitaria para darle un falso envoltorio democrático a una decisión previamente adoptada.

El apogeo del catalanismo ideológico nos muestra la deriva occidental hacia comunidades sin libertad, pero satisfechas del nuevo amo, de la esclavitud concedida, a cambio de la llegada futura de la Ciudad Perfecta. En otras regiones europeas, como Holanda, Francia o Gran Bretaña, el fenómeno responde a una rebelión contra la oligarquía, que quizá se traduzca en lo que Pareto llamaba una “circulación de élites”. Pero en Cataluña no hay esa circulación, sino que se trata de la culminación de la ideología catalanista.
La España líquida

Frente a este ataque a lo que queda de libertad, nos encontramos una España líquida, que diría el antiliberal Zygmunt Bauman. Los gobiernos de la nación, tanto los socialistas como los populares, han instado a la gente a ser flexible en sus creencias y comportamiento, confundiendo democracia con pensamiento débil y consenso político con unanimidad. ¿Cuál es la propuesta de todos los partidos, los viejos y los nuevos, ante cualquier problema? El diálogo, sin más. No hay nada cierto, ni sólido, ya sea idea, pensamiento o costumbre que sea digna de mantenerse en esta España líquida.

Una ideología se manifiesta como una religión laica: con su patrística, libros sagrados, clero, dogmas de fe, milagros, mártires y promesa de Paraíso, y, cómo no, su dosis de violencia. Ante eso, una sociedad líquida no tiene nada que hacer. Ya escribió Daniel Bell que el maridaje del capitalismo con el orden político y la cultura –subvención a cambio de reproducción de un único modo de interpretar la existencia del hombre– contenía una contradicción que acabaría explotando. Lo que no aventuró es que traería de vuelta el colectivismo nacionalista y el socialista, como hace cien años.

Esa apuesta por la España líquida que han hecho nuestros políticos ha tenido un efecto devastador sobre la identidad nacional. Solo los gobiernos autonómicos regionalistas e independentistas han trabajado en sentido contrario: crear un sentimiento identitario propio. A esto hay que añadir la construcción institucional, no solo en España, de las microidentidades; esas supuestas minorías basadas en el género o la raza, representadas artificialmente en un único lobby, que sirven para crear nuevos conflictos que –oh, sorpresa–, resuelve la oligarquía con su consenso.
La cofradía

Que no se asuste la cofradía del Santo Reproche, esa misma que siempre está dispuesta a crucificar la opinión del que no sigue al rebaño. Queda un catalanismo cultural, que se manifestará en Barcelona este 19 de marzo: el de aquellos que están cómodos sintiéndose catalanes pero no hacen bandera excluyente de ello, ni defienden un supremacismo biológico-cultural, ni hacen el juego al independentismo, sino que están preocupados por su libertad y la de todos. Porque, amigos cofrades, no hay una sola forma de ser o de sentirse catalán. La lacra es el catalanismo ideológico.

Peligro y colapso de la Unión Europea
Óscar Elía Gaceta.es 16 Marzo 2017

El optimismo europeo
Las dos décadas que van desde la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania y de Europa en 1990 hasta la crisis del euro alrededor de 2010 fueron de un optimismo exacerbado. Europa parecía carecer de enemigos, quería ejercer de contrapeso pacifico a Estados Unidos, y era el polo de bienestar económico hacia el que todos sus vecinos querían pivotar. La institucionalización de ese optimismo europeo fue el Tratado de Maastricht: la pretensión de constituir una unidad política asentada sobre el solar que, durante siglos, había sido protagonista de rivalidades y luchas entre las grandes potencias europeas. Los europeos se olvidaron así de las cautelas y la prudencia de Monnet y Schuman, a los que paradójicamente se remiten.

El error europeo al dejarse llevar por el entusiasmo de los noventa fue notable. En política exterior la ausencia de enemigos es algo esporádico y puntual, y era cuestión de tiempo que nuevas amenazas se cerniesen sobre Europa; pese al furor europeísta, Europa seguía dependiendo para sus seguridad de Estados Unidos, y era cuestión de tiempo que alguno de sus presidentes, Obama y Trump, se desentendiesen de ella; por fin, el bienestar económico se basaba en el endeudamiento y el gasto público, y era cuestión de tiempo que la burbuja se pinchase. En cuanto las guerras llegaron de nuevo a la periferia de Europa, en Siria y Libia, en cuanto EEUU miró para sí mismo y el euro fue puesto a prueba, el camino iniciado en Maastricht se puso muy cuesta arriba. Y como suele ocurrir cuando uno se deja llevar por el entusiasmo, a éste ha seguido la frustración y el malestar.

Toca volver a lo real. Y tienen bastante razón los realistas cuando descubren que la UE sólo reproduce en su funcionamiento la tradicional rivalidad de grandes potencias europeas: la rivalidad continental entre París y Berlín, y entre ambos y Reino Unido. La Unión Europea funciona en la medida en que alguna de las grandes potencias europeas lidera el continente, con el permiso de los demás grandes y el apoyo de las potencias medianas. En verdad, no hay en esto nada de extraordinario: el concierto europeo de las naciones ha funcionado así durante siglos, con o sin la UE, que no es más que la plasmación histórica actual de este orden.

Sin embargo, Europa se caracteriza en la actualidad precisamente por esa falta de liderazgo: ni Alemania ni Francia son capaces, por sus problemas internos, de liderar nada; y Reino Unido teme verse arrastrado por la deriva continental. Pocas veces en la historia ha existido en Europa tal carencia de liderazgo y tanto desconcierto en las grandes capitales europeas. Sin proyectos nacionales, sin líderes, sin ideales, los Estados europeos parecen simplemente agotados económicamente, institucionalmente, militarmente y hasta moralmente.

Este desplome de liderazgo en los Estados miembros ha hecho que el poder haya ido decantándose en las instituciones comunitarias, satisfaciendo sus reclamaciones. El protagonismo de los altos funcionarios comunitarios es hoy indudable, como lo es la capacidad de actuación de sus organismos y agencias: pese a lo que suele afirmarse, la Unión Europea tiene hoy más capacidad, autoridad y medios que nunca, fundamentalmente porque la falta de liderazgo de las grandes potencias ha hecho posible que llene ese vacío.

La impotencia de la UE
Y ese parece ser el problema que los EUrofans nunca admitirán. Las primeras crisis a las que ha tenido que hacer frente la Unión Europea en cuanto tal han supuesto los primeros fiascos comunitarios: la crisis del euro, la guerra de Libia, la crisis de Crimea, la crisis de los refugiados, la lucha antiterrorista, la crisis turca actual. Para afrontar todos ellos, las instituciones comunitarias tenían ya los instrumentos necesarios: una política económica y monetaria única, una flamante PESC, una estrategia de seguridad común. Durante años, los europeos alardeaban de la fortaleza de su proceso de integración. Sin embargo, todas ellas han fallado, y la UE ha sido incapaz de dar solución a cuestiones que antes dependían de los Estados, y de las que éstos han perdido el control.

Durante años, la Unión Europea reclamaba protagonismo: cuando lo ha tenido, ha fracasado. No se trata por tanto de que los Estados miembros impidan actuar a las instituciones comunitarias reteniendo competencias, como los EUrofans proclaman; lo que ocurre es que éstas se han mostrado incapaces de gestionarlas adecuadamente cuando han tenido ocasión de hacerlo.

Este fracaso de la UE tiene paralizados a especialistas y políticos de todo el continente, que buscan culpables como buenamente pueden. Pero de los problemas de la UE no tienen la culpa ni los Estados miembros ni Trump, Le Pen o Wilders. La culpa la tiene la propia UE. Ésta llega hasta donde llega, y es ilusorio pedir lo que manifiestamente ni puede ni debe hacer. No es un problema de buscar mayor integración europea: es que ésta se ha mostrado incapaz de satisfacer las necesidades reales de los Estados miembros cuando había que satisfacerlas.

La falta de prudencia y realismo
Pero basta no dejarse llevar por ensoñaciones para descubrir que este fracaso de la UE no tiene nada de extraño. En primer lugar, la idea de un único centro de decisión político europeo en cuestiones tan sensibles como la seguridad interior, la política exterior o la defensa carece de sentido. Una cosa es unir capacidades diplomáticas y militares contra un enemigo común o un amenaza compartida, y otra bien distinta pretender una política exterior común para los 27 países que la conforman: cada uno con historia, tradiciones, miedos y objetivos distintos. Es un asunto de prudencia reconocer estas diferencias, y una imprudencia mayúscula no reconocer que Europa es una unidad en la diversidad, o una diversidad unida. Pese a lo que la religión comunitaria repite, jamás Schumann o Monnet pensaron en una Europa con una política exterior única y unificada, sino como una comunidad de países colaborando entre sí.

Una civilización, muchas naciones
Un único gobierno europeo como el soñado en Bruselas exigiría una única sociedad europea, desde Helsinki a Lisboa, desde Dublín hasta Zagreb. Pretender que alemanes, portugueses, polacos o italianos compartan los mismos objetivos en política exterior o de defensa es sólo posible si se considera que poseen una voluntad común. Manifiestamente, no existe. Existe una tendencia de los europeos al diálogo y la colaboración con quienes participan de su misma civilización y cultura: pero de reconocer valores culturales compartidos a suponer o exigir una voluntad común va un trecho que la eurocracia se niega a reconocer. La cultura europea, de raíz griega, judía y cristiana, implica un ethos más o menos común: pero de él se derivan instituciones sociales y políticas diversas, que no admiten unificación, por mucho que el Parlamento Europeo fantasee con la existencia de un único pueblo europeo.

La ideología europeísta
Así es como llegamos al tercer aspecto: conseguir esa voluntad común, sostén a su vez de un centro de decisión político único, es sólo posible a partir de dos movimientos, ambos impulsados actualmente por las instituciones comunitarias. Por un lado, mediante la reducción de los valores culturales y religiosos a un mínimo común, a un conjunto de consignas, entre abstractas y banales: las fuertes creencias religiosas o morales son sustituidas así por la ética-pop: multiculturalismo, relativismo, subjetivismo o buenismo. Jamás los llamados “padres fundadores”, de fuertes convicciones cristianas, imaginaron algo parecido al “día europeo de” con el que la UE sustituye el santoral tradicional europeo.

Por otro lado, mediante el impulso a un nuevo tipo de moral, basado precisamente en las necesidades de la UE. Personificando en las instituciones comunitarias el progreso, el bienestar y la concordia, esta ética europeísta establece categorías morales sobre el bien y el mal. De aquí surge la extendida opinión entre políticos y medios de comunicación de que estar contra la UE implica cierta maldad moral. “Eurófobo” es en la Europa actual más que una étiqueta política: es una descalificación moral, una denuncia ética contra el acusado. Por esta vía, el europeísmo desemboca en Ideología.

¿La UE contra Europa?
La deriva de la Unión Europea se explica así por un doble problema: por un lado, por la ausencia de realismo acerca de lo que es realmente Europa, una comunidad de 27 naciones y 500 millones de personas con una cultura común, pero con instituciones, necesidades y objetivos diversos. La prudencia exige que un espacio así sea un espacio de paz, colaboración y proyectos compartidos; desde los años noventa, Europa ha caminado en dirección contraria a su propia naturaleza, dejándose llevar por la ensoñación de una unidad federal capaz de tener peso propio en un mundo globalizado. A las primeras de cambio, esta ensoñación se ha venido abajo, arrastrando consigo las propias energías de los Estados miembros.

Esta falta de realismo ha llevado a su vez al segundo problema: la constitución de un imaginario europeísta que se refuerza a sí mismo, y que acaba desembocando en una posición ideológica. Es quizá lo más grave de la Unión Europea: su empeño en reformar las almas de los europeos para ajustarlas a las necesidades comunitarias, para reducir sus creencias y valores a una mezcla de relativismo y burocratismo. Este intento de constituir un único pueblo europeo contiene el germen del totalitarismo, y de él surge la tendencia comunitaria a la censura de la libre expresión, a la criminalización del euroescéptico o al castigo a las naciones rebeldes, hoy las del Este. Esto es, quizá lo más grave: durante siglos, las naciones europeas han trabajado por evitar que una sola voluntad dominase y controlase el continente, sometiendo a la comunidad de naciones a un poder sin contrapeso alguno. Por ironías de la historia, esa voluntad omnímoda es hoy producto de los mismos Estados. Y parece ser esa misma historia es la que hoy parece condenarla.

Devolver competencias autonómicas
Javier Caraballo El Confidencial 16 Marzo 2017

La Junta de Andalucía acaba de dar un paso revelador del estado de cosas en el mapa autonómico español: quiere devolverle al Gobierno de la nación una de sus competencias. Para no complicarse la vida. Tratándose de una autonomía como la andaluza, con el máximo techo competencial, equiparada a las que se han venido en llamar 'comunidades históricas' por haber obtenido el Estatuto antes del golpe de Estado de Franco que segó la descentralización de la Segunda República, la noticia es muy relevante porque lo normal en estas comunidades de ‘primer rango’ es lo contrario, que se pidan más competencias.

Esta vez, sin embargo, ha sido al revés, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha declarado formalmente que quiere devolverle al Estado la gestión y recaudación del impuesto de sucesiones. “Que se queden con el impuesto y nos compensen”, han proclamado en el Gobierno andaluz. Excepcional declaración, porque lo que expresa subliminalmente es la degeneración a la que ha llegado el concepto de autonomía en España: inexplicablemente, se ha consolidado un diseño autonómico en el que el agravio centralista es más importante que el debate por la gestión propia descentralizada.

De una u otra forma, en todas las autonomías se reproduce el mismo discurso. Si las cosas no van, hay una explicación externa. Es mucho más rentable reclamar que gestionar, con lo cual estamos ante un vicio político adquirido que habría que cortar de raíz. Habrá quien diga que, en realidad, la devolución de ese impuesto es más de boquilla que formal y que se plantea en medio de confrontación entre partidos. Lo dirán y es verdad, pero esa evidencia de confrontación no hace más que reforzar la certeza de antes, el deterioro autonómico porque muchas de las autonomías actuales se han convertido en sus debates en una especie de cámaras de tercera lectura, después del Congreso y del Senado, de los debates y las confrontaciones nacionales.

Los distintos partidos, ya sean nacionalistas o delegaciones regionales, lo único que pretenden es reforzar sus posiciones en la política nacional mediante el deterioro del adversario en sus comunidades. Dicho de otra forma, a La Moncloa se llega después de ganar en ayuntamientos y comunidades autónomas, con lo que deben considerarse como los primeros peldaños de la escalera.

Antes que este órdago de la presidenta andaluza, al principio de la década, fue Esperanza Aguirre la que abrió un debate similar, también por confrontación con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ya en sus estertores. Aguirre, entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, abanderó una revuelva a la que se sumaron otras comunidades entonces gobernadas por los populares, como Valencia, Castilla-La Mancha, Aragón y Murcia, y planteó la amenaza de devolver las competencias de Educación, Sanidad o Justicia, para no tener que aplicar los recortes de financiación que, entonces, impulsaba el Gobierno socialista de Zapatero.

Como se trataba de confrontación política, igual que ahora, cuando llegó Rajoy a La Moncloa se apagaron los ecos del debate y ya nunca más volvió a plantearse. Hasta ahora. Es posible, por tanto, que de nuevo ocurra lo mismo, pero ¿no le parece que deberíamos aprovechar estas polémicas para plantear otra mucho mayor que tiene que ver con la eficacia de las autonomías?. Sin los complejos de lo políticamente correcto y de la inercia en que se sustenta todo el entramado autonómico actual. Se trataría, en suma, de responder a una sola pregunta, ¿cómo se le puede sacar al dinero publico más rentabilidad para el ciudadano?

La verdad, también sea dicha, es que los españoles no lo tienen nada claro, por mucho que esta sea una de esas conversaciones de sobremesa o de barra de bar en que parece que se encienden los ánimos. ¡El despilfarro autonómico! Cada vez que se pregunta a los españoles sobre esta cuestión, y el Centro de Investigaciones Sociológicas lo hace en cada barómetro, la mayoría se inclina por dejar las cosas como están. Entre mantener el Estado de las autonomías tal y como está, avanzar hacia una mayor descentralización, restar competencias a las autonomías, abolirlas definitivamente o abrir la puerta a que las comunidades se independicen, el personal suele mostrar su preferencia por la primera opción. No suelen llegar ni al 20% los que quieren volver a un único Gobierno central sin autonomías, y es entre los votantes de derechas que esta posibilidad encuentra más adeptos, pero tampoco llegan ni al 40%.

Lo que nunca pregunta el CIS, y es la opción por la que personalmente me inclinaría, es si se considera necesaria una amplia auditoría política de las autonomías, con tablas comparativas, que nos sirvan para desenmascarar tantas estrategias de agravio constante, para repudiar tanto discurso gregario y para acometer una profunda reforma del modelo completo. Y el objetivo debe ser que, desde la financiación hasta el gasto público, solo las comunidades autónomas son responsables de lo que ocurra. Responsabilidad y autogestión.

Analizar, reformar y avanzar, antes que derogar y dar pasos atrás. En eso, coincido con lo dicho en alguna ocasión por el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, con una sugerente metáfora: “No arrojemos el agua sucia de la bañera con el niño dentro: el problema es de mal funcionamiento, no de modelo. Reformemos aquello que funciona mal, pero no tomemos medidas caras, inútiles y populistas, cara a una cierta galería, como es la devolución de competencias”.

Una Europa sin miedo
Aleix Vidal-Quadras Gaceta.es  16 Marzo 2017

El reciente debate sobre el resultado del último Consejo Europeo celebrado en el Congreso de los Diputados no ha arrojado demasiado luz sobre las posiciones de los diferentes Grupos en torno al futuro de una Unión sumida en el desaliento y la desorientación. Ninguna de las intervenciones, con la honrosa excepción de Albert Rivera, que insufló algo de nervio y energía en el lúgubre panorama de la sesión, marcó un camino transitable hacia la recuperación del impulso integrador. El Libro Blanco de la Comisión sobre el futuro de Europa ha abierto un período de discusiones que se prolongará hasta fin de este año cuando el Consejo Europeo de Diciembre establezca sus conclusiones y marque las líneas de acción para la próxima década. En este proceso de reflexión han de participar la Comisión, los Gobiernos nacionales, el Parlamento Europeo, los Parlamentos nacionales, los poderes regionales y locales y la sociedad civil. Hitos de este itinerario serán la publicación de los documentos de la Comisión sobre el futuro de la dimensión social europea, de una Europa competitiva en un mundo globalizado, de la Unión Económica y Monetaria, del sistema europeo de seguridad y defensa y del sistema financiero europeo. La Comisión fijará su posición en el Debate sobre el Estado de la Unión que se celebrará en el Parlamento Europeo en Septiembre.

España ha de aportar valor añadido a este ambicioso ejercicio de análisis y de decisión. Al Consejo Europeo no se va sólo a escuchar y a comparecer en rueda de prensa para ratificar lo que otros han precocinado. Al Consejo Europeo se va a presentar y defender la posición de España y las propuestas de España. Al Consejo Europeo se va a intercambiar opiniones con los demás, a contribuir con las propias y, si es posible, a liderar. España es uno de los Estados Miembros de mayor territorio, producto interior y densidad histórica y, como tal, su papel no debe ser pasivo, sino muy activo. La Unión Europea renovada y fortalecida que se ponga en marcha a final de este año debería llevar el impulso y la visión de España, pero después de escuchar la lista de lugares comunes autocomplacientes del Presidente del Gobierno al respecto, las perspectivas de que tal cosa suceda parecen más bien escasas.

La afirmación de que la Unión Europea está en crisis ha sido recurrente a lo largo de sus setenta años de existencia. También es un tópico reconfortante, repetido muchas veces como una excusa para posponer las grandes decisiones, que la Unión ha salido más fuerte de cada una de sus crisis. Sin embargo, este concepto, aunque consolador, no responde a la realidad. Las crisis marcan y producen heridas, despiertan sentimientos de frustración y de insatisfacción en los ciudadanos, y van acumulando un descontento que finalmente puede ser muy peligroso. La actual crisis del proyecto europeo no es una más, es una crisis existencial. En el pasado, la Unión tuvo que afrontar dificultades, tropiezos y retrocesos, pero nunca como ahora se habían conjurado tantas fuerzas oscuras pugnando por destruirla. Del resultado que surja de las urnas en Holanda y, sobre todo, del veredicto que emitan en Francia en Mayo, dependerá no ya esta o aquella política, esta o aquella partida presupuestaria o esta o aquella directiva o reglamento, de lo que decidan holandeses y franceses en uso legítimo de su soberanía pende la supervivencia misma de nuestra Unión de Estados y ciudadanos y, con ella, la vigencia de nuestros valores de libertad, igualdad, solidaridad e imperio de la ley,

La Unión necesita un proyecto racionalmente convincente y un relato emocionalmente motivador. Los populismos rojos y pardos que están empeñados en liquidar el mayor logro político, económico, jurídico y social de la era contemporánea tienen un proyecto, el de la destrucción de la Unión, y un relato, el del miedo y el de la exclusión. Los defensores de la continuidad y el fortalecimiento de la integración europea, que en el Congreso de los Diputados son, en teoría, los cuatro quintos de la Cámara, han de oponer a estos planteamientos deletéreos, que nos retrotraen a los siniestros años treinta del siglo pasado, la capacidad de arrastre del ideal europeo, de sus éxitos probados y de su enorme potencial de cara al futuro. En un mundo globalizado, el aislamiento y la división equivalen al suicidio. Si comparamos lo conseguido por la Unión con la situación de Europa hace setenta años, cualquier argumento en contra del avance hacia una cohesión más estrecha y una acción común más eficaz de los quinientos millones de ciudadanos europeos queda automáticamente desvirtuado.

Atravesamos un período histórico que exige apertura, serenidad, realismo y coraje y en el que el repliegue egoísta, las pasiones irreflexivas y la cobardía conducen sin remedio al desastre. En este año de configuración del futuro de la Unión Europea, España ha de ser un componente esencial de ese futuro y no ha de regatear esfuerzos para que sea brillante y sea posible.

Islamofobia y multiculturalismo
José García Domínguez Libertad Digital 16 Marzo 2017

¿De qué hablamos cuando, en Ámsterdam, Marsella, Londres, Berlín, Viena o Badalona hablamos de islamofobia? Con las preceptivas variantes locales, hablamos en todos los casos del definitivo fracaso de esa utopía biempensante llamada multiculturalismo. Una quimera arbolada en torno a la creencia ingenua de que nosotros, los muy laicos, tolerantes y civilizados occidentales, encarnamos el modelo ideal que todos los demás habitantes del planeta ansían imitar y reproducir. Los modernos hemos querido engañarnos con la fantasía, por lo demás gratuita, de que los otros sueñan con ser iguales a nosotros. Recuérdese, sin ir más lejos, aquella exhaustiva colección de adánicas estupideces que se vertieron en la prensa europea a cuenta del presunto influjo liberador de Twitter y otros juguetes informáticos cuando los inicios de la llamada primavera árabe. Y de ahí la premisa mayor del multiculturalismo: que pueden coexistir en plácida armonía los principios que inspiran la democracia liberal, los propios de Occidente, con el código moral propugnado por el islam.

Pero ocurre que el islam canónico, el ortodoxo, resulta por entero incompatible con los valores que informan la convivencia en Europa, no por la acusación injusta de que auspicie la violencia de esa minoría marginal que integran los terroristas islamistas sino por el hecho, aquí inadmisible, de pretender imponer una regulación religiosa de la moral pública. Religión, moral y regulaciones, las suyas, que, por lo demás, ni tienen que merecernos ningún respeto ni están sus practicantes legitimados de modo alguno para exigirlo de nosotros. Y ello por la muy sencilla razón de que solo los seres humanos, las criaturas racionales de carne y hueso, son acreedores por naturaleza de merecer tal respeto. Ninguna ideología, ninguna filosofía, ninguna religión ni ningún dios poseen derecho alguno a coartar o condicionar la conducta pública o privada de un ser humano. Y mucho menos a exigirle respeto. Así, los creyentes musulmanes, en la medida en que son seres humanos, devienen dignos de merecer todo nuestro respeto.

Pero el Corán, en cambio, solo es una narración literaria. Y las narraciones literarias no tienen derechos. De ahí que a ningún discípulo intelectual de Nietzsche, Platón, Marx, Voltaire o Locke se le ocurra reclamar silencio y respeto a sus detractores con el argumento de que se sienten personalmente ofendidos ante las críticas a sus maestros. El fundamentalismo es algo consustancial al islam, del mismo modo que a lo largo de la historia también lo ha sido a los otros dos grandes cultos organizados con los que ha convivido, el cristianismo y el judaísmo. Y es que solo tras una larga batalla cultural de dos siglos, cuyas penúltimas escaramuzas –y autobuses– aún perduran a fecha de hoy, los fundamentalistas autóctonos terminaron aceptando el repliegue de las prácticas religiosas a la esfera privada. Así las cosas,en tanto que los devotos del islam insistan en la pretensión de imponer una moralidad colectiva en el espacio público seguirán instalados extramuros de lo admisible. E igual en Ámsterdam que en Hospitalet.

La banda del cuatro por ciento
Carlos Carrizosa El Espanol 16 Marzo 2017

A los partidos de la vieja política se les está haciendo largo el invierno judicial. En Cataluña, la retransmisión de los juicios va camino de convertirse en un subgénero televisivo. Y esto, al parecer, está detrás del fulminante cambio de director de TV3. Ver a Millet y Montull, los tenores de la banda del cuatro por ciento, cantando La Traviata no debe de ser plato de gusto para una antigua Convergencia que no se ha lavado la cara pero ha cambiado de nombre.

La primera vez que se habló en público de la corrupción de CiU fue en 2005 cuando en sede parlamentaria, Pasqual Maragall le espetó a Artur Mas“ustedes tienen un problema que se llama 3%”. Si realmente Maragall sabía que eso era así, tendría que haber seguido adelante con su acusación, pero Mas le amenazó con retirar su apoyo al nuevo Estatuto de Cataluña y la bandera tiró más que defender a los catalanes del latrocinio de aquellos políticos que actúan como bandas organizadas de cobro de comisiones ilegales.

Intentar tapar con la bandera lo que hacen con la cartera es un clásico en Cataluña que inauguró Jordi Pujol cuando fue acusado por el caso Banca Catalana, pero es evidente que no van a encontrar una estelada tan grande como para tapar la corrupción. En 2014 fue el propio Pujol quien confesó que tuvo en el extranjero una fortuna sin declarar y, según se ha ido sabiendo, parece que no hay nadie de su numerosa familia que no tenga las manos manchadas por la corrupción.

De hecho, parece que la corrupción se extiende no sólo a sus hijos biológicos sino también a su hijo político, Artur Mas. A imagen y semejanza de su mentor, Mas se ha intentado cubrir con la bandera para tapar sus vergüenzas. Según él, todas las acusaciones no son más que un plan urdido por el malvado Estado español para acabar con Cataluña, como si él y los suyos representaran a todos los catalanes. Sin embargo, varios de los casos de corrupción parten de Cataluña como, por ejemplo, los denunciados por la exconcejal de ERC en Torredembarra, la tristemente desaparecida Montserrat Gassull, quien aseguraba que tanto Mas como Junqueras estaban al corriente de todo y no hicieron nada.

La corrupción política forma parte del modus operandi de los partidos de la vieja guardia y son muchos los casos que salpican a PP, PSOE y CiU lo que ha supuesto, por un lado, la desafección con la política de parte importante de la ciudadanía y, por otra, el nacimiento de nuevos partidos como Ciudadanos dispuestos a luchar contra la corrupción y limpiar las instituciones. Como no tenemos mochilas, podemos exigir por igual comisiones de investigación sobre los casos de corrupción del PP, PSOE o Convergencia. Estas comisiones son importantes para que los españoles pongamos cara a aquellos que nos han estado robando. Además, mentir en una comisión parlamentaria es delito que puede llegar a suponer la cárcel.

Asimismo, los viejos partidos se ayudan entre ellos y es frecuente el indulto a políticos tanto del PP, como del PSOE o como de CiU. Estos privilegios indignan, y con razón, a la mayoría de ciudadanos, que acaban teniendo la percepción de que la justicia no es igual para todos. Por eso proponemos que se acabe de una vez por todas con los indultos a políticos.

Ahora bien, una vez que todos tenemos asumido que la corrupción representa un problema ético y una lacra para la calidad de nuestra democracia, es el momento de señalar que se trata, fundamentalmente, de un atraco. El origen del dinero público no es otro que el bolsillo de la gente. Pero, además, cuando la corrupción se fortalece, las oportunidades de futuro de todos se debilitan.

Cada vez que el señor Daniel Osácar, el Bárcenas de Convergencia, se llevaba una mordida, estaba dejando a miles de catalanes sin ayudas para la dependencia. Cada vez que Millet hacía una factura falsa y defraudaba, nos privaba a todos los catalanes de recibir una buena sanidad. Cada vez que políticos como el señor Mas miran para otro lado y cada día que políticos como el señor Puigdemont dejan pasar sin tomar medidas contundentes, están siendo cómplices del daño que la corrupción provoca en la vida cotidiana de los catalanes.

Por último, hay que recordar que los Millet, Montull, Prenafeta y Alavedra, cuyos juicios se están viendo estos días, no forman parte de un pasado remoto y superado. Las investigaciones que llevan a cabo el Juzgado de Vendrell respecto al pago del 4% sobre obra pública apuntan a la presunta participación en la trama del consellerGordó y del propio Artur Mas. Dudo que los catalanes perdonen que Artur Mas, el mismo que tapó el 4% con la bandera en 2005, el heredero de Jordi Pujol, trate ahora de evitar su responsabilidad directa en la financiación ilegal de su partido buscando dividir a los catalanes entre sí, y separarnos de España y Europa.

Ha llegado la hora de decir la verdad: quienes decían que tenían prisa por salir de España y de la Unión Europea querían decir que tenían prisa por salir de la Justicia de España y de la Unión Europea. Ha llegado la hora de defender la memoria: Artur Mas ocupaba la secretaría general de CDC en la época de los hechos que se juzgan.

Llevamos demasiado tiempo sufriendo los efectos de la corrupción. Ha llegado el momento de que nos pongamos a trabajar para acabar con esta lacra que provoca daños en la vida cotidiana de los ciudadanos y bloquea las posibilidades de avanzar como sociedad.

*** Carlos Carrizosa es diputado y portavoz de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.


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De Ada(nismos) y (Des)Gobiernos

Víctor Hugo La voz libre 16 Marzo 2017

Parafraseando aquello que dijo Mitterrand –y la reformulación no niega validez a sus palabras- se diría que el Nacionalismo actual, más que la Guerra, es el Desgobierno (1.m Desorden, desconcierto, falta de gobierno). Y es un desgobierno absoluto y “pro-activo” en tanto que ni gobierna ni deja gobernar.

Ni gobierna desde el supuesto “Autogobierno” de la Comunidad catalana, en la medida en que el “mandaMas” del Palau sólo habla de “diálogo, negociación y pacto” para esa tercera parte de la sociedad ultranacionalista, clasista y xenófoba, como si se pudiera dialogar sobre el delito de rebelión, negociar el delito de sedición o pactar la usurpación de atribuciones, dejando así patente su ejemplar concepción de los procedimientos y la representación democrática: funcionar a base de delitos, sean éstos contra la constitución o contra las instituciones del estado; como si, por otra parte, el gobierno de toda la Nación española fuera un “hetero-gobierno”, un gobierno externo y ajeno, repitiendo así la misma táctica demagógica y estrategia populista del pseudo-concepto de “lengua propia y característica” para la catalana y “lengua extraña e invasora ” para la española. Ni deja gobernar, decíamos, implícita e indirectamente, al no permitir la estabilidad necesaria del “Gobierno Central” en la medida en que ha hecho depender la política Nacional de sus políticas nacionalistas en estos últimos 40 años y que ahora, a pesar de no ser ellos los protagonistas del pacto de legislatura, proponen una “revolución permanente” a base de “golpecitos de estado institucional” al usar una mayoría parlamentaria -que es, ley electoral mediante, una minoría social- para conseguir o mantener (in)competencias; conseguir la de justicia, para tener inmunidad ante la ley democrática y mantener la de educación y lengua para continuar adoctrinando y “aculturando” al negar la lengua española, lengua mayoritaria de los catalanes…aquí, de nuevo, haciendo como si hubiera dos planos o realidades político-jurídicas opuestas y distintas, la “Central” autoritaria, legalista y lejana y la de las mal llamadas “Autonomías” (o peor llamadas “Nacionalidades) que serían, éstas sí, las soberanas, sensibles y legítimas. Ya saben, el lenguaje del nacionalismo, el marco conceptual, el gran relato, el mito.

En el fondo, los nacionalistas han conseguido imponer en los sucesos políticos y acontecimientos sociales el sinsentido y el absurdo a través de su lógica nihilista, destructora, anárquica y caótica para que el país legal y legítimamente constituido implosione a partir de la transformación mimética de las demás comunidades en “nacionalidades” debido a los réditos políticos que ello conlleva, actuando cada una de ellas como si fuera un sujeto político independiente, como si tuviera una legalidad propia, es decir, como si los miembros de cada comunidad tuvieran un origen diferente y sus libertades personales quedaran eclipsadas por la mitología folklórica propia del totalitarismo colectivista…para así defender y justificar unas “elecciones constituyentes” y un nuevo proyecto hacia una “< sin controles ni garantías, con jueces a lo Vidal y políticos a lo Mas-Rigau-Ortega, es decir, con jueces y políticos que defenderían re-enterrar a Montesquieu boca abajo, creando un novedoso cambio en la filosofía política que hasta ahora, los profanos, no habíamos podido intuir: lo legal y legítimo es que el poder judicial se someta al abuso y la arbitrariedad del poder ejecutivo, que las instituciones democráticas obedezcan a la voluntad de un tercio que callejea dos veces al año por Barcelona, “ese oscuro objeto de deseo” del ultranacionalismo vulgar y grosero.

Y aquí aparece Ada Cola(ca)u, la alcaldesa-lideresa de dicha ciudad que defiende, desde su currículum sin estudios superiores finalizados, el “derecho de autodeterminación” de los pueblos colonizados del mundo, como se ve cada día por el Ensanche, las Ramblas y el Borne. Reaparece Pablo, el rey de las mareas y de las purgas que juega a los tronos y a los cromos en su propio partido que puede poder la mitad, y Carles “a.k.a” Fuigdelmón, ese que quiere que votemos lo que él quiera mientras que a él no lo votó “ni el tato”, o Rufián, ese ridículo patán, gran lector del “Discurso de la Servidumbre Voluntaria” de La Boetie. Ahí y aquí (neo)nacionalismo de los de “Juntos x el Golpe de Estado Institucional” y (neo)comunismo, se funden así en el abrazo de los revolucionarios del “postureo”, la ignorancia y la mala fe para ir en contra del signo de los tiempos modernos. O lo que es lo mismo, para ir en contra de la socialdemocracia y la democracia liberal a un tiempo, en tanto que hablan de una justicia abstracta; de “derechos históricos” en los que la voluntad individual queda en segundo plano, en tanto que proclaman una igualdad vacía; de “principios identitarios” en los que la singularidad humana se pone en cuarentena. Queda claro pues, que el “proceso-bucle” independentista, al ser un original movimiento de totalitarismo moralista kitsch, esto es, al tener un corazón radical y un discurso edulcorante, ni gobierna ni deja gobernar al precio de verse “atado de pies y manos” para realizar su fantasía orgiástica en forma de masa obediente e infantilizada, que no es otra que la de tomar el poder por la fuerza y declarar la secesión de manera unilateral a lo Kosovo.

Aquí, en este bello paraje de la España catalana, las reglas de la lógica no rigen, ya que, como anteriormente citábamos, tenemos a Ada, una señora desahuciada de la razón democrática y la conciencia moral que diu que ella no es independentista pero que va a diadas pro-secesión, que es de “izquierda” y es nacionalista y que todo eso no incurre en contradicción lógica alguna…esa mujer que ha instrumentalizado la defensa de la dación en pago -una causa justa- para llegar al poder de una alcaldía que no es que le vaya grande, es que no le va, por mucho que su asesor u asesora de imagen lo intente. Y a Pablo, “The Man”, ese demagogo que se cree que todos somos alumnos de primero de ciencias políticas de una facultad anti-política “batasunizada” y que suplicaba al suplicatorio del Tribunal Supremo que no se juzgue y condene a políticos que proponen la sedición, políticos que son parte minoritaria de una parte de la soberanía nacional; a eso le llaman ahora democracia, respeto civil y soluciones políticas. O a Carles, ese que no es ni filólogo ni periodista y que sus ideales democráticos le llevan a decir aquello de “o independència o independència, aunque seamos un 30% del poble”, o(h) a Rufián, ese personaje que llega al Parlamento, representación de la soberanía democrática española, anunciando la llegada del Mesías-Frankenstein “Pujol-Mas” y suelta: “Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios. Él me envió a hablar contigo y comunicarte esta buena noticia” (Lucas 1:19).

La traición y el cinismo de la extrema izquierda de Podemos y la nueva “En Comú Podem” que querrá dar el salto de Barcelona a Cataluña, y de la ERC que apoya con un SÍ a la ultra-derecha de CDC (PDeCAT) y que echó en cara al PSOE una abstención por el bien de la Nación, es extraordinario en tanto en cuanto que la mayoría social catalana es hispanohablante, de clase media trabajadora y no nacionalista, de personas que más bien creen en la igualdad jurídica y la solidaridad interterritorial y que se sienten y se piensan españoles porque catalanes y catalanes porque españoles, y que se les está usando como “mano de obra barata” para la “marcha atrás” hacia la pantalla del “referéndum” y el “derecho a decidir” -con mayoría parlamentaria pero minoría social- auspiciado por una burguesía oligárquico-conservadora, con complejos de superioridad moral y pro-inmersión nacionalista monolingüe en catalán…con la merma de igualdad de oportunidades académicas y laborales que ello implica.

Es por eso que, en una democracia realmente avanzada, ante el doble delito de rebelión y sedición del ultranacionalismo (pan)catalanista, además de aplicar la ley democrática -artículo 155- en nuestro Estado de Derecho (a eso le llaman ahora “judicializar la política”), se debería haber constituido un gobierno constitucionalista al día siguiente de las elecciones, precisamente para que nadie “destituya” nuestra constitución democrática…aunque nunca es tarde para promover actos de unidad desde partidos políticos del arco parlamentarios PP-PSOE-Ciudadanos u otros nuevos como por ejemplo CINC (Centro Izquierda Nacional), y asociaciones cívicas como “Sociedad Civil Catalana”, “Concordia Cívica” o “De Espanya i Catalans”, actos que buscarían el entendimiento con todos, excepto con secesionistas-rupturistas catalanistas, pues surtiría el mismo efecto que el de dar medicinas a un muerto, ya que ellos hablan el lenguaje del nacionalismo y nosotros el lenguaje de la democracia. La estabilidad del Gobierno de la Nación y los actos de unidad son complicados ahora mismo, máxime cuando, todavía, desde el Madrid del PP-Rajoy no se han sacudido los complejos históricos, pues el diálogo debería ser primeramente con la mayoría no nacionalista de catalanes, de españoles, a los que no se nos está escuchando (y no con los que quieren destruir la ciudadanía y el bien común), cuando desde el PSC-Iceta siguen creyendo en una falsa equidistancia, como si existiera políticamente un nacionalismo españolista y otro nacionalismo catalanista, erigiéndose ellos en el punto medio o “mesotes” aristotélico o no criticando el propio referéndum sólo como ilegal, sino también como inmoral (el ejemplo de una sociedad claramente fracturada después de convocar dos en Quebec), y cuando Cs-Rivera se dedica a traicionar a sus votantes al pasar de ser un partido socialdemócrata y liberal a ser únicamente liberal y de centro-derecha en su salto nacional (como si el nombre no hiciera, indicara o transformara la cosa), es decir, a pasar de representar al centro izquierda nacional desde Barcelona (“cinturón naranja”) a buscar el voto del “nacionalismo moderado”, ese imposible ontológico de la antigua UDC y, a su vez, a dejar de hablar del derecho a la lengua materna, al uso de la lengua española en educación porque “no toca”. En todo caso, “aprofitant l´avinentesa” (“aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”), al hacer el repaso de representantes, dirigentes y autoridades públicos de diversos partidos políticos, dejadme reproducir aquí el irónico inicio del primer capítulo del “Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil” de J. Locke, a modo de preámbulo para las próximas elecciones, sean de municipio, de comunidad o de nación, que a buen seguro no agotaran su tiempo…tiene validez para todos, en especial para los amigos de la ridícula extrema-izquierda ultra-nacionalista:

“1. Habiendo ya mostrado en el discurso anterior:
1) Que Adán no tuvo, ni por derecho natural de paternidad, ni por don positivo de Dios, una tal autoridad sobre sus hijos o un dominio sobre el mundo como los que se ha pretendido asignarle.
2) Que si lo tuvo, sus herederos no poseyeron un derecho así.
3) Que si sus herederos lo tuvieron, como no hay ley de naturaleza ni ley positiva de Dios que determine cuál es el heredero legítimo en todos los casos que puedan darse, el derecho de su sucesión y, consecuentemente, el de asumir el gobierno no pudieron haber sido determinados con certeza.
4) Que incluso si hubieran sido determinados, el conocimiento de cuál es la línea más antigua de la descendencia de Adán se perdió hace tantísimo tiempo, que en las razas de la humanidad y en las familias del mundo no queda ya ninguna que tenga preeminencia sobre otra y que pueda reclamar ser la más antigua y poseer el derecho hereditario.”

Rajoy se esconde tras el Constitucional
Pérez de los Cobos: El TC no puede solucionar el desafío separatista
 Gaceta.es 16 Marzo 2017

El presidente del Alto Tribunal advierte de que el procés no puede ser resuelto por este órgano y que, "por desgracia", esto es lo que ha ocurrido con las resoluciones dictadas desde que en marzo de 2014 se acordó anular la declaración por el derecho a decidir.

Francisco Pérez de los Cobos, ha reconocido este miércoles que problemas como "el llamado proceso soberanista" catalán "no pueden ser resueltos" por este órgano, y ha hecho una llamada "al diálogo político", una "necesidad inexcusable y urgente" que debe practicarse desde el respeto a la Constitución.

Pérez de los Cobos se ha pronunciado así en su discurso de despedida de este puesto, con el ministro de Justicia, Rafael Catalá, presente, así como el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, numerosos integrantes de la cúpula judicial y diputados de las Cortes.

Cesa como presidente tras haber tomado posesión los cuatro nuevos magistrados designados por el Senado, Ricardo Enríquez, Alfredo Montoya, Cándido Conde-Pumpido y María Luisa Balaguer.

Ha recordado la sentencia "emblemática" de los últimos años del Constitucional, la que consideró inconstitucional por unanimidad la Declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña del Parlament, el 25 de marzo de 2014.

El TC quiso poner de relieve con aquella sentencia, ha dicho el presidente saliente, que si por un lado la Constitución es un límite (y por ello salió al paso de la declaración de soberanía) "también es un marco de integración y de convivencia abierto a todos".

En este sentido, Pérez de los Cobos ha hecho una llamada "al diálogo político", una "necesidad inexcusable y urgente" que debe practicarse desde el respeto a la Constitución.

"El planteamiento de concepciones que quieran modificar el fundamento mismo del orden constitucional tiene cabida en nuestro ordenamiento" siempre que se defienda desde el respeto a la ley, ha dicho.

Precisamente, frente a los continuos desafíos de los secesionistas, el Gobierno se ha escondido tras el Alto Tribunal. También está por el diálogo, en vez de hacer frente a las afrentas con mano dura, como le reclaman desde partidos políticos como Unidos Sí y VOX y plataformas como Convivencia Cívica Catalana.

El pasado 3 de marzo ha sido la última ocasión en la que han exigido a Mariano Rajoy la inmediata intervención y el 155. Hicieron esta reivindicación en en Barcelona frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Cataluña.

Además, el día 6 le hicieron llegar una carta a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría. "Firmeza institucional, política y legal frente al separatismo; apoyo político y mediático a las entidades defensoras de la españolidad de Cataluña, y una entrevista" es una pequeña muestra de lo que le han reclamado. El contenido íntegro lo tiene aquí.

Cabe destacar que tras el referéndum ilegal del 9N, por el que acaban de ser inhabilitados de cargos públicos el expresident Artur Mas y las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau -a dos años, a 1 año y 9 meses, y un año y seis meses-respectivamente, el separatismo sigue adelante con otro que pretende celebrar el próximo septiembre.

Éste mismo miércoles lo ha recalcaldo el vicepresidente del Govern y líder de ERC, Oriol Junqueras. Tras asegurar que ésta consulta ilegal "se hará", ha pedido no especular sobre la fecha y sobre si hay que avanzarlo o no, "para no contribuir a la ceremonia de la confusión". Ya, de momento, la Mesa del Parlament ha dado luz verde a la ruptura exprés.
Rajoy: "Aquí no se amenaza a nadie, se cumple la ley"

Precisamente, el desafío separatista catalán ha vuelto a centrar este miércoles la sesión de control al Gobierno en el Congreso, en la que Mariano Rajoy deberá responder al portavoz del PSOE, Antonio Hernando, sobre los próximos pasos que tiene previsto dar ante la situación en Cataluña.

Hasta el cierre de ésta información, Rajoy sólo se ha pronunciado sobre la interpretación de los separatistas sobre la decisión judicial de inhabilitar a Mas y a dos exconsejeras por el 9N. "Aquí no se amenaza a nadie. Aquí se cumple la ley", ha afirmado.

Rajoy ha salido así al paso de la reacción de los partidos separatistas a la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra Mas, en su respuesta al portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, durante el debate del pleno de la cámara sobre el Consejo Europeo de la pasada semana.

En su réplica a las intervenciones de los portavoces de los grupos, se ha referido a las palabras previas de Tardá en las que le había reprochado que mientras estaba en Bruselas en esa cumbre, en España había un ataque de los jueces a los derechos a las personas, en referencia a la decisión contra Mas y dos de sus exconsejeras.

El jefe del Ejecutivo ha subrayado que un principio básico, fundamental e irrenunciable de la UE es el Estado de Derecho.

"En Europa, todos los ciudadanos, incluidos también los gobernantes, están sometidos a la ley, y también las personas a las que usted se refiere", ha añadido en referencia a Mas, Joana Ortega e Irene Rigau.

Tras preguntar si es que en Europa no hay que cumplir la ley o si la democracia y la ley no están indisolublemente unidas, ha instado a los independentistas: "Eso es sobre lo que tienen que reflexionar. Sin ley no hay democracia".

Llamamiento a los separatistas de una eurodiputada
Que "sin ley no hay democracia" ha recalcado también éste miércoles la eurodiputada Teresa Giménez Barbat (ALDE). La europarlamentaria ha lanzado un vídeo en el que expone a sus colegas del Parlamento Europeo que es preciso respetar las decisiones judiciales que se derivan de la citada sentencia.

Giménez Barbat fue quien llevó la cabalgata separatista al Parlamento Europeo. Mano a mano junto a Enrique Calvet libra una batalla contra el separatismo.

La víctima 859
Santiago González El Mundo 16 Marzo 2017

Se llamaba Fernando Altuna Urcelay y tenía 47 años. Contaba solo 10 el 6 de septiembres de 1980 en que ETA asesinó a su padre, el capitán de la Policía Nacional Basilio Altuna Fernández de Arroyabe en la localidad alavesa de Erentxun. Su vida no pudo llegar a ser normal desde aquel día; su estabilidad emocional veía sometida a fuertes altibajos hasta que ayer decidió ponerle punto final a todo. tenía una pareja estable, Ana, y un hijo de 13 años, Íñigo, a quien él llamaba 'Altuna Txiki', y al que adoraba.

En 2013 hizo una entrada dolorida, conmovedora y acusatoria en este blog:
A mi me han vencido... Yo se quiénes son mis enemigos. A quién no reconozco son a mis amigos. Atentamente
Fernando Altuna Urcelay

Hijo de Basilio Altuna Fernández de Arroyabe, asesinado por ETA pm (los buenos, los que mataban selectivamente, los que nunca fueron juzgados, con los que hubo IMPUNIDAD como la hay ahora, sólo que sin debate y de la que nadie, ni siquiera tú, Santi, quieres hablar).

Tiene razones para hablar así y durante bastante tiempo padecí el error de considerar que el final de ETA pm fue modélico, pero no siempre y no es cierto que no quiera hablar de ello. Entre mis defectos no está el de empecinarme en los errores contra la evidencia, ni el de negarme a rectificar. En este que señala Fernando Altuna recuerdo perfectamente el momento en que me caí del guindo: fue un domingo de julio de 2006.

En el verano de 2006 me llamó Jorge Martínez Reverte. Había recibido el encargo de Maite Pagaza de hacer un video que se llamó 'Corazones de hielo' y quería que yo participara en una reunión preparatoria, una especie de 'brain storming' sobre el asunto. Así quedamos en un domingo de julio en el hotel Ercilla de Bilbao, Maite, Jorge Martínez Reverte, Fernando Benzo, que era el gerente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, un joven a quien yo no conocía, que era psicólogo de víctimas y que se llamaba Ángel Altuna Urcelay y yo mismo.

El padre de Ángel, el capitán de la Policía Nacional, Basilio Altuna, fue asesinado en la localidad alavesa de Erentxun el 6 de septiembre de 1980. Me impresionó mucho el relato de su hijo por su serenidad, su equilibrio y por la manera de contar una circunstancia fundamental del asesinato de su padre. "Cuando lo mataron", dijo, "el Gobierno de UCD había empezado a negociar con Euskadiko Ezkerra la disolución de los polimilis. El asesinato de mi padre no fue investigado y sus asesinos siguen impunes." La Aundiencia Nacional tardó 24 horas en cerrar el caso.

El relato era turbador para mí, porque yo había considerado en su día que la disolución de ETA Político-Militar había sido un proceso modélico. Lo era, desde luego, si lo comparamos con lo que hemos visto después, pero había tenido un coste en términos de impunidad que hoy las víctimas no soportarían.

Una semana después cenaba con unos amigos. Yo les conté lo que me había parecido una experiencia turbadora. Entonces, mi amiga Lola, hija del teniente coronel Carlos Díaz Arcocha, el primer jefe de la Policía Autonómica Vasca, dijo algo que yo ni sospechaba: "nosotros no sabemos quienes fueron los asesinos de mi padre".

Díaz Arcocha fue asesinado el 7 de marzo de 1985, hace ahora 32 años. Tantos años después, nadie ha sido condenado por colocar bajo su coche la bomba lapa que acabó con su vida, nadie ha sido imputado por ello. Es casi imposible de entender que los mandos posteriores de la Ertzaintza, los Gobiernos vascos que se han sucedido desde entonces, no se hayan tomado el esclarecimiento del crimen como una cuestión de honor. Y de confianza para la Policía que mandaba.

Que el asesinato del jefe de la Policía permanezca impune para siempre es un mal asunto para esa Policía y para el Gobierno al que sirve. La Ertzaintza nunca podrá quitarse el estigma de haber dejado impune el asesinato de su jefe. Recordaba en mi columna el lunes el final de El Halcón Maltés. Al final, el detective Bogart/Spade detiene a la asesina de su socio. Ante la estupefacción de ella, que confiaba en la atracción que ejercía sobre él, le explica: "Estamos en el ramo de los detectives y cuando matan a tu socio es muy mala práctica dejar que el asesino se escape. Es malo en todos los sentidos. Es malo para todos los detectives del mundo".

No puedo estar más de acuerdo. Pero ésta no ha sido nunca prioridad del nacionalismo gobernante. En la capilla ardiente instada en Arkaute se limitaron a cubrir el féretro con una ikurriña, desoyendo la petición hecha por la viuda de que estuvieran las dos banderas, porque su marido era y se sentía español y vasco.

Algo sí influyó en el PNV. Tras el asesinato de Díaz Arcocha, el nacionalismo vasco reconoce, mediante una declaración del Gobierno vasco la legitimidad de la acción policial en la persecución del terrorismo. Carlos Díaz Arcocha hacía el número 470 entre las víctimas de ETA cuando el PNV declaró legítima la lucha policial contra ETA.

Fue entonces ¡en 2006! cuando comprendí que aquel proceso estuvo lleno de trampas, de prevaricaciones judiciales y de periodistas que nos callamos para favorecer aquel proceso. Conocí un caso clamoroso cosas que deberíamos haber contado. Uno de los polimilis que se reinsertaron después contó que al volver del exilio y comparecer ante la Audiencia Nacional, el juez le preguntó (las palabras del juez son aproximadas, pero el sentido de las mismas, no):

-Diga si es cierto que usted, en compañía otros secuestró la noche de tal día al director del Banco Herrero en Oviedo , para que les abriera la sucursal, donde de hicieron con cien millones de pesetas.
-Sí, es cierto.

Entonces, el juez se volvió hacia el secretario y dijo: "Aquí, evidentemente, ha querido decir que no". Aunque el llamado proceso de paz de Zapatero ha sido peor, porque ni siquiera ha conseguido la disolución de la banda terrorista, hubo prevaricación y jueces que mancharon las togas con el polvo del camino y periodistas que callamos como putas, ignorantes de que nuestra contribución a las buenas causas está en el cumplimiento del deber que nos impone nuestro oficio: contar la verdad. El resultado es siempre la impunidad y la injusticia, esa doble victimización de las personas asesinadas por el terrorismo y relegadas después al olvido: Ángela Urcelay y sus hijos no sabrán nunca quién mató a Basilio Altuna, al igual que los familiares de otras 325 víctimas mortales de ETA, el 38% del total.

Fernando creció y se hizo un hombre con la ausencia dolorosa de su padre. Militó en COVITE, en cuyos actos lo encontré varias veces, siempre con su actitud afable y bondadosa. Siempre acudía a actos relacionados con las víctimas del terrorismo. En noviembre de 2015 acudió a la Embajada de Francia en Madrid a expresar sus condolencias por los atentados islamistas en París. En la cola coincidió con el exjefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, el general de Podemos. Iba acompañado por su jefe político, el niño de la beca, Íñigo Errejón.

Fernando Altuna se acercó hasta el exjemad: "Mi general, mi general... Me presento. Soy Fernando Altuna, hijo de Basilio Altuna. A mi padre lo mató ETA político militar en 1980. ¿Por qué estos asesinados sí valen y los de Navarra no?".

El exjemad ignoró su mano tendida y la pregunta. El niño de la beca reclamó 'respeto' al interpelante, pero este, con mucho respeto, preguntó: "¿Por qué apoyan las listas de los que no condenan el terrorismo en Navarra y están ahora aquí solidarizándose con las víctimas de París?".

El jefe del Estado Mayor de los Ejércitos entre 2008 y 2011 se ha ofrecido como candidato a una fuerza política que ha pactado candidatura al Senado con la antigua Batasuna. ¿Qué pensaría el exjemad sobre los asesinatos de 103 militares, 203 guardias civiles y 183 policías nacionales, cuyos asesinatos no han sido condenados por sus flamantes socios navarros? Entre ellos había un almirante, dos vicealmirantes, tres tenientes generales, tres generales de División, cinco de Brigada y un general de la Guardia Civil, según mis datos y por citar solo a sus iguales en el escalafón. Qué vergüenza, ex general, qué será para usted el honor corporativo. O el honor a secas.

Con Fernando ha desaparecido un hombre bueno cuyo sentido de la justicia y la verdad estaban tan arraigados que no pudo soportar su carencia y la impunidad. Él es la última víctima de ETA, la que hace el número 859. Descansa en paz amigo.

HIJO DE BASILIO ALTUNA, ASESINADO POR ETA
Fallece Fernando Altuna, un referente de las víctimas del terrorismo
Juan E. Pflüger Gaceta.es  16 Marzo 2017

En la mañana de este miércoles ha aparecido muerto en su casa Fernando Altuna Urcelay, un incansable luchador en contra del terrorismo y en defensa de los derechos de las víctimas. Con 47 años, ha muerto prematuramente, pero ha dejado un ejemplo de vida volcado en unos principios: los de que su País Vasco era de los vascos y sobraban los asesinos terroristas. Como él solía decir: los terroristas que asesinan sobran, los terroristas que siguen matando desde las instituciones también.

Valiente y luchador, no tenía problema en enfrentarse a los proetarras en los pueblos vascos. Cada vez que había una protesta contra el olvido de las víctimas, él estaba el primero. En los últimos días criticó duramente la decisión de las autoridades vascas de retirar las placas de recuerdo a las víctimas de ETA, una acción organizada por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) a la que pertenecía.

Hace unos días, junto a Consuelo Ordoñez, visitó Alsasua, donde se enfrentó a quienes defendían a los proetarras que justificaban a los agresores de dos guardias civiles en esa localidad. Vivía entre Madrid, donde trabajaba en publicidad, y el País Vasco, donde se fue dejando la vida y la salud en sus protestas contra la normalización de ETA en las instituciones.

Estaba firmemente posicionado contra el terrorismo, contra cualquier terrorismo. Todos recordamos la escena de Fernando enfrentándose al exjemad frente a la embajada de Francia. Allí le preguntó al militar sobre el pacto de Podemos y Bildo en Navarra. No dudó en ponerse a su lado y decirle: “Mi general, mi general… Me presento. Soy Fernando Altuna, hijo de Basilio Altuna. A mi padre lo mató ETA político militar en 1980. ¿Por qué estos asesinados sí valen y los de Navarra no?”.

Vasco, taurino y del atleti. Así se describía Fernando en sus perfiles en redes sociales. Pero había mucho más. Sus tardes de fútbol con Íñigo en el Vicente Calderón bajo el lema de “2 Altuna 2”, una afición que perpeturá su hijo, como él perpetuó la de su padre en la lucha contra los terroristas. Basilio Altuna Fernández de Arroyabe era capitán de la Policía Nacional cuando fue asesinado en 1980. En aquel momento Fernando decidió continuar con la lucha de su padre y tiene un heredero en el joven de 13 años que se siente orgulloso de un padre que le enseñó “a cambiar el mundo y hacerlo mejor” con un minuto de silencio.

La muerte ha llegado a este referente de la lucha en favor del reconocimiento a las víctimas del terrorismo solo unos días antes de poder tomarse un café en el Café Comercial, quizá el lugar que más le gustaba visitar en Madrid hasta su cierre.

Fernando Altuna colaboró en varias ocasiones con La Gaceta. Su última tribuna estuvo dedicada, ¿cómo no?, a seguir la lucha contra el terrorismo en la que él creía.

De él, quienes le conocimos, solamente podemos despedirnos con la frase con la que él lo hacía desde twitter todas las noches: “Hasta Cada Momento Cariños”.

 

Carta de Fernando Altuna a su padre, asesinado por la banda terrorista ETA
Fernando Altuna Urcelay latribunadelpaisvasco 9 septiembre 2015

La derrota de la verdad y de la libertad y el triunfo de los terroristas

Querido padre,
Después de 35 años de tu asesinato a manos de ETA Político-militar, todo lo que hemos conseguido es que el Lehendakari Iñigo Urkullu entregase el pasado viernes un “retrato de la vulneración del derecho a la vida en el caso vasco” (así lo llaman) a los alcaldes alaveses de Elburgo (Azua) donde naciste, de Vitoria, de donde eras vecino, y de Iruraiz-Gauna (Erenchun) donde te mataron.

Tu asesinato, tres décadas y media después, se resume textualmente en lo siguiente:

Retratos municipales de las vulneraciones del derecho a la vida en el caso vasco:

Basilio Altuna Fernández de Arroyabe
Fecha: 06/09/1980.
Edad: 57 años.
Natural de: Azua (Elburgo, Álava).
Vecino de: Vitoria-Gasteiz (Álava).
Hijas/hijos: Dos hijos.Profesión/cargo/otros: Capitán de la Policía Armada, de la Reserva General de Miranda de Ebro.
Autoría: ETApm.
Lugar de la muerte: En la plaza de Erentxun (Araba).
Procedimiento: Atentado con arma de fuego.
Más datos: ETApm imputó a la víctima su implicación en los sucesos del 3-M en Vitoria-Gasteiz, mientras que la familia les emplazó a que demostraran las acusaciones.

Da igual que tuvieses cuatro hijos, en vez de dos, da igual que en 1980 fueses Capitán de la Policía Nacional y no de la Policía Armada que ya no existía, da igual la “justificación” argumentada por el propio Gobierno Vasco, el famoso “algo habrá hecho”, para que te matasen bajo el epígrafe “Más datos”… Este es a día de hoy tu retrato.

Creí que el todopoderoso Gobierno Vasco iba a rescatar alguna imagen antigua viéndote sonreír junto a tu familia o amigos en Azua, Marieta, en Vitoria, en Laredo, en San Sebastián, en Madrid… o iba a descubrir algunas palabras o escritos tuyos. No, papa, éste es tu retrato 35 años después.

Pensaba que tras 35 años las heridas de tu asesinato eran suficientes para que éstas estuviesen cerradas. No, padre, las heridas siguen abiertas.

Lo único que sé, y esto no es un relato, es que a las 10:15 del 6 de septiembre de 1980, fue asesinado en Erenchun (Álava) mi padre, Basilio Altuna Fernández de Arroyabe.
Lo único que sé con toda seguridad que pasó, y no es un retrato ni es una opinión, es que:

Unos dictaron tu muerte.
Otros te siguieron y anotaron tus costumbres, tus usos, tus itinerarios…

Alguien muy cercano a ti informó de que aquella tarde, casualmente estabas en Erenchun.

Uno ejecutó la acción.
Otros dieron cobertura de fuga al ejecutor.
Otros cobijaron y protegieron a los anteriores…

Una inmensa mayoría de la sociedad y parte de sus instituciones callaron ante tu asesinato… (Ni siquiera ningún representante del Gobierno vasco acudió a tu sepelio y funeral)

Lo único que sé y esto no es una opinión, es que el estado de derecho y sus instituciones:

No te protegieron como ciudadano, en tiempos de paz y no de conflicto armado.

No han investigado tu crimen.
No han identificado, ni detenido, ni juzgado al autor material, al “hombre de la camisa verde”, que te asesinó.
No ha identificado, ni detenido, ni juzgado a los autores necesarios (ni materiales, ni intelectuales) de tu asesinato.

La Audiencia Nacional (Carlos Divar) archivó tu sumario el 24 de diciembre de 1980, 24 horas después de haberlo incoado.

Lo único que sé, y esto no es una opinión, es que ETA (Político Militar) organización terrorista (perfectamente jerarquizada y estructurada) fue quien reivindicó la autoría del asesinato de mi padre.

Lo único que sé, y no es un retrato, es que dicha escisión de la banda terrorista abandonó la actividad terrorista en 1983 y que ni sus dirigentes, ni sus integrantes, ni sus colaboradores fueron encausados ni enjuiciados por tu asesinato. Ni tan siquiera entregaron sus armas.

Lo único que sé, y no es una opinión, es que pasados 35 años, una parte de la sociedad y gran parte de sus instituciones siguen callando ante tu asesinato e incluso homenajean, jalean, protegen y amparan a los que lo cometieron.

Lo único que sé con toda seguridad que pasó y esto no es un retrato, es que tus asesinos y cómplices hicieron perfectamente su trabajo, que cumplieron y alcanzaron al menos parte de unos objetivos diseñados y definidos previamente.

Lo único que sé y esto no es un retrato, es que después de 35 años el estado de derecho por el cual te asesinaron no hizo, ni ha hecho a día de hoy, su trabajo (como sí, insisto, lo hicieron perfectamente tus asesinos).

La MEMORIA de la que tanto se habla no te podrá devolver la vida, pero podrá devolverte la DIGNIDAD, siempre que el Conjunto del Estado de Derecho y sus instituciones se atrevan a ir en busca de la VERDAD en mayúsculas, que no es otra cosa que la JUSTICIA.

La memoria por tanto de Basilio Altuna Fernández de Arroyabe y de Todos los asesinados debe ser una parte del grito a favor de la verdad, de la ley, y por tanto de la justicia, una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar así a toda la sociedad vasca y española de su pasado, y este será el único y auténtico triunfo del estado de derecho y de todos los vascos y españoles.

Si la primera víctima de la guerra es la verdad, la primera víctima del terrorismo es la libertad. No podemos permitir que el terrorismo (los terroristas) ganen una guerra que nunca existió y que quieren hacernos creer que existió.

Nuestra sociedad ha sido vapuleada por el terrorismo, la primera víctima del terrorismo ha sido el estado de Derecho y por tanto el conjunto de la sociedad vasca y española. Hasta la fecha el Estado de Derecho y la Sociedad están siendo vapuleados por el encubrimiento, la manipulación y la distorsión de lo que debe saberse y conocerse, simplemente por que sucedió.

Este encubrimiento, manipulación y distorsión… esta equiparación entre victimarios y víctimas no es otra cosa que un acto de traición a las víctimas directas del terrorismo y de la violencia, por tanto es la derrota de la verdad y de la libertad y el triunfo de los terroristas.

Si nuestro deseo es la verdad, debe cumplirse con la ley. Y cumplimos con la ley si ponemos nuestro empeño al servicio de la Justicia.

La memoria (y no estos retratos) por tanto de cada asesinado debe ser un grito a favor de la verdad, de la ley y por tanto de la Justicia. Es una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar a toda sociedad vasca y española de su pasado, y este será el auténtico triunfo (esta vez sí) del Estado de Derecho y de toda la Sociedad vasca y española.

Los retratos en los cuales tú apareces el pasado viernes, fruto del arduo trabajo de la Secretaria de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, y en los cuales todo vale y todo entra no son memoria, son caricaturas.

Mientras no exista una Victoria por parte del Estado de Derecho (Gobierno Vasco incluido) no podremos hablar de hechos del pasado sino de hechos del presente, de heridas que no se pueden cerrar. La estrategia terrorista establece que no se asesine hoy, pero los frutos conseguidos por su pasado son evidentes en el presente:

Los sucesores o herederos de KAS ostentan/detentan 1.195 concejales, 117 alcaldías y el ayuntamiento de Pamplona.

El asesinato de mi padre, como el de más de otros 300 ciudadanos, no se ha esclarecido al no haber realizado el estado de derecho su función de “hacer justicia”.

Buena parte de la sociedad vasca y española sigue legitimando, hoy, este pasado, tanto los medios empleados por los que te mataron como los fines por los que te asesinaron. No se ha deslegitimado el discurso de los terroristas.

La Violencia ejercida por los que te mataron ha servido, sirve y servirá para conseguir unos objetivos perfectamente estructurados y planificados.

Este modelo de Memoria, basado en la Verdad y en La Justicia que pido para mi padre, lo extiendo y lo hago mío, es que se aplique a todos aquellas víctimas de la violencia no terrorista. Y comienzo personalmente por los 5 trabajadores muertos el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Pero las muertes de los asesinados por el terrorismo de ETA, esa muerte selectiva, y la de esos 5 trabajadores asesinadas en Vitoria, son muertes distintas, no son equiparables, no son comparables. No hablo de grados de sufrimiento, ni de escalas de dolor, no son unas mejores, ni peores… Simple y llanamente no pueden estar en el mismo monumento, placa, monolito…

Del mismo modo que no es igual la muerte de mi padre, que la de los cinco trabajadores de Zaramaga, que la provocada por un policía beodo fuera de sus horas de servicio en un bar de Vitoria, de Haro o de Baracaldo.

Como no es lo mismo (y no hablo de grados de dolor, ni de sufrimiento) las víctimas de la violencia familiar, de genero, como las víctimas de accidentes de trafico… No todo entra, ni puede entrar en el mismo saco (o acto). Sería una afrenta para cada muerte juntarlas a todas.

Todo lo demás son caricaturas, retratos, relatos… No hay más verdad que yo, Fernando Altuna Urcelay, sepa hasta hoy, 6 de septiembre de 2015.

Nota: Para más datos sobre la terrible justificación del asesinato de mi padre por parte del Gobierno Vasco, considero de interés que se remitan a la carta publicada por la viuda e hijos de Basilio Altuna en la Edición Impresa de el diario EL PAIS del 11 de septiembre de 1980.

Asimismo ruego a los servicios de información y de documentación del Gobierno Vasco que demanden el comunicado y reivindicación textual de ETA Político Militar que hizo llegar al diario DEIA, asumiendo su autoría.
 



Cataluña / Inmersión lingüística
Lanzan una aplicación en el móvil para policías lingüísticos
Joan Planes. Barcelona. La Razon 16 Marzo 2017

La Plataforma per la Llengua, una suerte de ONG independentista, presentó ayer su nueva aplicación para móviles destinada a actuar como un instrumento para el control lingüístico del catalán en comercios, bares, restaurantes, hospitales. El objetivo es recoger información sobre qué establecimiento hacen un buen uso del catalán y cuáles no. Es la primera «app» que se puede instalar en este sentido.

La aplicación se llama «CatalApp» y ya se puede descargar. En ella, cualquier persona puede valorar y opinar sobre la atención oral, escrita y virtual en función del uso del catalán. El lema propuesto fue «poder vivir en 100 por cien en catalán».

La directora de Plataforma, Neus Mestres, remarcó que la aplicación permitirá clasificar en un ránquing los comercios que tienen más «responsabilidad lingüística, y los que tienen menos, y, según dijo, servirá «para velar por los derechos de los consumidores».

Mestres aprovechó la presentación de esta «app» para presentar algunos datos sobre la atención en catalán en los carteles de comercios y establecimientos. A su juicio, lo peor ocurre en las provincias de Barcelona y Tarragona, con un 56 y 55 por ciento, respectivamente, de «atención correcta». Por el contrario, en Lleida y Girona los porcentajes son del 85 y 83 por ciento.

Sostuvo que el catalán «tiene que estar más presente en el comercio», insistió en que se quiere mejorar el «déficit de información», y defender que se pueda conocer del catalán antes de acudir al establecimiento. «Si se puede saber si los lavabos de un hotel están limpios, también el uso del catalán en un comercio», dijo. La aplicación también se puede utilizar en la Comunidad Valenciana, en las Islas Baleares e incluso en L’Alguer, en la isla italiana de Cerdeña.

Falta por ver ahora la implicación de los comercios en este asunto. Según Mestres, «pueden adaptarse a esta situación». Previo registro, sin datos personales, la aplicación permite valorar con una gradación de emoticonos al establecimiento, y permite borrar comentarios ofensivos. Respecto a las polémicas multas lingüísticas, señaló que la misión no es multar por incumplir con el Código de Consumo, que establece que los comercios tengan como mínimo la información en catalán. Precisamente es el origen de las multas lingüísticas tan polémicas estos años.

UNA APP PARA SEÑALAR COMERCIOS QUE NO ATIENDEN EN CATALÁN
Ya está aquí la 'estrella de David' para marcar locales castellanoparlantes en Cataluña
Impulsada por Plataforma per la Llengua, un chiringuito al que le llueven subvenciones de la Generalitat
Antón Pérez Periodista Digital 16 Marzo 2017

Mientras Oriol Junqueras posa sus dedos salchichudos en los hombros de una feliz y complaciente Soraya, los separatistas siguen como si nada acorralando a los castellanohablantes en Cataluña.

Una entidad subvencionada denominada Plataforma per la Llengua ha creado una app para señalar a los comercios que "no te atienden en catalán". Otro éxito de la 'Operación Diálogo'.

Ya nos habían avisados desde Crónica Global que esta supuesta ONG, organización cuya función básica es "promover la lengua catalana como herramienta de cohesión social", se ha sacado el 'Gordo' con la Generalitat en subvenciones: un total de 2.364.550 euros desde 2012 y prevé llegar a los 4.224.550 en 2018. --La Generalitat entrega más de 4 millones en 6 años a una misma entidad para que promueva el catalán--

Su último invento --alertan desde Dolca Catalunya-- es una app con la que se señalan los comercios que no cumplen las normas lingüísticas que dicta el nacionalismo:

"Si estás cansado de ir a restaurantes, bares, comercios y que no te atiendan en catalán, la CatalApp es tu herramienta (...) para contribuir a mejorar la calidad lingüística de tu territorio, y vivir 100% en catalán".

Como dicen los 'dolcos', lo de CatalApp es como una estrella de David del siglo XXI. Y también pagada con dinero público, escolti.


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