AGLI Recortes de Prensa    Sábado 25  Marzo 2017

Funcionarios: puro electoralismo
EDITORIAL Libertad Digital  25 Marzo 2017

El Gobierno de Mariano Rajoy no duda de nuevo en tirar de la chequera presupuestaria para tratar de ganar o recuperar votos a costa, eso sí, del dinero de los contribuyentes y el desequilibrio de las cuentas públicas. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se ha comprometido a lanzar una histórica Oferta de Empleo Público que convertirá a unos 270.000 interinos en funcionarios a lo largo de los próximos tres años. Además, el Ejecutivo del PP extenderá la tasa de reposición del 100% a otros muchos colectivos, más allá de los actuales servicios básicos, lo cual, sumado a la posible convocatoria de nuevas plazas, aumentará de nuevo el volumen de las plantillas públicas.

Aunque el PP intenta vender esta medida con la excusa de reducir la temporalidad del empleo público y la recurrente mejora del servicio a los ciudadanos, lo cierto es que se trata de un plan erróneo y muy perjudicial para el conjunto de la economía nacional. En primer lugar, porque es justo lo contrario de lo que necesita el país. España cerró 2016 con un déficit próximo al 4,6% del PIB, equivalente a un agujero de unos 50.000 millones, convirtiéndose así en el país con el mayor desequilibrio fiscal de la zona euro. Por si fuera poco, dicho déficit es de carácter estructural y, por tanto, ajeno a la favorable coyuntura económica actual, evidenciando con ello que la estructura estatal todavía precisa de ajustes serios y profundos para garantizar su solvencia.

Elevar el gasto público, por tanto, tal y como pretende Montoro, va justo en la dirección contraria al de la austeridad y la prudencia en materia presupuestaria. De hecho, cabe recordar que pese a que el número de empleados públicos se ha reducido en los últimos años, su volumen es hoy similar al existente antes del estallido de la crisis, en 2006 y 2007, en pleno pico de la burbuja inmobiliaria, cuando nadie ponía en cuestión el buen funcionamiento de los servicios públicos.

Por otro lado, esta política de expansión presupuestaria contradice de lleno la supuesta promesa del PP de que rebajará los impuestos en cuanto la coyuntura lo permita. La realidad, por el contrario, demuestra que al Gobierno de Rajoy no le ha temblado el pulso a la hora de disparar todas y cada una de las figuras tributarias hasta niveles inéditos, asestando al conjunto de familias y empresas el mayor sablazo fiscal de la historia de la democracia. No es una cuestión de oportunidad económica, sino de voluntad política. El PP prefiere el ruinoso clientelismo y el siempre costoso electoralismo antes que reducir un ápice la gravosa factura que los españoles pagan a Hacienda, y el incremento de funcionarios es el último ejemplo de esta deriva.

Asimismo, constituye una grave equivocación pensar que la mejora de los servicios públicos depende siempre de gastar más o incrementar plantillas. Simplemente, no es cierto, tal y como evidencian, por ejemplo, los países nórdicos, cuya eficiencia administrativa es de las más altas del mundo y donde, sin embargo, tan sólo el 1% de los empleados públicos es funcionario. La Administración española no necesita más dinero, sino reformas en profundidad para reducir su tamaño, elevar su productividad y mejorar la calidad de sus servicios.

Así pues, lo único que pretende el PP con este anuncio es ganar votos. En concreto, reconciliarse con el cuerpo de funcionarios y empleados públicos haciendo un uso discrecional y arbitrario del dinero de los contribuyentes para contentar a determinados colectivos y, de este modo, reforzar sus expectativas de mantenerse en el poder de cara a la convocatoria de nuevas elecciones. Puro y simple electoralismo.

En defensa de España
Isabel San Sebastián ABC  25 Marzo 2017

A falta de liderazgo y compromiso político, la sociedad civil se ha echado a la espalda la tarea de salvar a España del desguace territorial e identitario al que algunos la condenan con total impunidad. ¡Qué remedio! Lo vimos el domingo pasado en Barcelona, donde una manifestación recorrió las calles en defensa de la unidad nacional y contra el proceso separatista alentado nada menos que por la máxima representación del Estado en dicha comunidad autónoma, portando una pancarta "por la libertad, la democracia y la convivencia" tras la cual faltaban todos los dirigentes significativos de los partidos que se dicen leales a la Constitución. Lo hemos visto desde hace años en la abrumadora soledad de las víctimas del terrorismo que claman en vano memoria, dignidad y justicia en un desierto de ignominia susceptible de acrecentarse muy pronto con el acercamiento de terroristas presos al País Vasco. Lo vemos en cada convocatoria de los actos de altísimo nivel organizados por las fundaciones Villacisneros y Valores y Sociedad en torno al necesario fortalecimiento de España, cuestión ajena al interés de los políticos profesionales que cobran por representarnos y están evidentemente a otra cosa.

Llama la atención, además de escandalizarnos a muchos, que los caudillos de la sedición siempre estén dispuestos a enarbolar su bandera independentista, incluso a riesgo de incurrir en delitos tipificados, mientras quienes deberían formar en primera línea para hacerles frente se esconden detrás de las togas o simplemente desertan. Convierten la Carta Magna en un compendio de normas carentes de razón de ser y de espíritu, encomiendan a los jueces el trabajo que ellos no se atreven a hacer, y sus señorías cumplen a regañadientes, recurriendo a Salomón sin olvidar el mínimo esfuerzo: un añito por desobediencia a Homs, brazo derecho de Mas, absueltos ambos de malversación e incluso de prevaricación. Vamos, que su jefe y él desobedecieron al Constitucional convocando una consulta ilegal, pero ni sabían que lo era ni gastaron un euro del erario público en organizarla. Y nosotros, paganos de la fiesta, debemos confiar en la justicia redentora, seguir pagando y callar.

Como señalaba el martes mi amigo Fernando García de Cortázar, en una conferencia magistral, "la derecha está de visita en el terreno de las ideas", espacio que ha ocupado prácticamente en exclusiva una izquierda radicalizada, centrada en sus disputas internas y reacia a mantener el patriotismo como seña de identidad. Una izquierda creadora de esa "policía del pensamiento" omnipresente en televisión, que une sus fuerzas demagógicas a las del nacionalismo disgregador en el empeño común de aniquilar lo que significa ser y sentirse español; formar parte de ese proyecto de primera magnitud en la historia universal, esa formidable potencia cultural reducida hoy, por mor de la mediocridad imperante, a una oscura agrupación de taifas.

España no tiene entre sus líderes actuales quien la ame lo suficiente como para jugarse algo por ella. Y menos que nada, el poder. El poder es lo que motiva a los gobernantes de hoy y a quienes aspiran a serlo. El poder es principio y final de su estrategia y su táctica. España es un mero instrumento, un objeto mensurable en términos macroeconómicos, un mercado, una empresa, un inmenso despacho carente de alma y de personalidad propias. Es algo contingente, subsidiario, un pretexto. Por eso, frente a los que invocan con fiera arrogancia los presuntos derechos abstractos de ciertos "pueblos" o "gente", quienes vemos en España una Nación soberana de ciudadanos libres e iguales nos hemos quedado solos… Solos con nuestro coraje.

Montoro convertirá en funcionarios a unos 270.000 interinos en tres años
El Gobierno convertirá en funcionarios al 90% de los interinos y estudia aplicar una subida salarial del 1%.
Libre mercado Libertad Digital  25 Marzo 2017

El Gobierno se ha comprometido con los sindicatos del sector público a convertir en indefinidas, durante los próximos tres años, el 90% de las plazas que, hoy por hoy, ocupa personal interino.En la actualidad, los empleados interinos rondan los 295.000 y se concentran, sobre todo, en las comunidades autónomas. De este modo, unos 266.000 empleados públicos pasarían a ser funcionarios antes de 2020, según las estimaciones iniciales.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que pretende aprobar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 en el Consejo de Ministro del próximo 31 de marzo, anunció esta semana que pretende incluir una Oferta Pública de Empleo (OPE) con el fin de reducir la interinidad y contribuir "al buen funcionamiento de los servicios públicos". Y la secretaria de Estado de Función Pública, Elena Collado, detalló este compromiso a los sindicatos CSIF, CCOO, UGT durante la reunión que mantuvieron el próximo miércoles.

La idea, según fuentes sindicales consultadas por Libre Mercado, consiste en que las comunidades autónomas, titulares de las competencias en materia de Sanidad, Educación, Justicia y Servicios Sociales, donde se encuentra el grueso del personal público, puedan convocar una serie de concursos-oposición para que los interinos puedan consolidar sus plazas. El concurso-oposición, si bien se trata de una convocatoria que está abierta a todos los que quieran presentarse, permite a la Administración establecer una serie de criterios de mérito y capacidad, como la experiencia laboral o los años trabajados en el sector público, que facilitarán de forma muy sustancial el acceso al personal interino.

Se amplía la tasa de reposición del 100%
Por otro lado, Collado también avanzó a los sindicatos que aumentará el número de colectivos a los que aplicará una tasa de reposición del 100%, cubriendo así todas las bajas que se produzcan por la jubilación de funcionarios, más allá de los servicios públicos esenciales establecidos hasta el momento (educación, sanidad, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, fuerzas armadas, lucha contra el fraude, gestión de recursos públicos, justicia, y prevención y extinción de incendios).

En concreto, el Gobierno extenderá la tasa del 100% a los servicios de transporte, seguridad, emergencias, puestos de atención al público de la Administración General del Estado (Seguridad Social, SEPE, Dirección General de Tráfico o INE, entre otros), investigadores, catedráticos y profesores universitarios, supervisión del mercado de valores, seguridad aérea, administración penitenciaria, seguridad nuclear, acción exterior, asistencia en servicios sociales y gestión de prestaciones de empleo. Para el resto de colectivos de empleados públicos, de carácter prácticamente marginal, se mantendrá la tasa de reposición en el 50% con carácter general.

Y ello, sin descartar que el Gobierno apueste incluso por incrementar las plantillas públicas mediante la creación de nuevas plazas.
Subida salarial y reducción de jornada

Por último, aunque los sindicatos reclaman fuertes subidas salariales para compensar los recortes aplicados desde 2010, el Gobierno no ha abierto una negociación sobre esta cuestión y, de momento, estudia incluir una subida del 1% en los Presupuestos, similar a la aprobada el año pasado. Igualmente, el Ejecutivo descarta reducir la jornada laboral a las 35 horas semanales de manera generalizada, tal y como pretenden los sindicatos.

Estertores cursis de ETA
Hughes ABC 25 Marzo 2017

La escenificación de este asunto del final de ETA tiene personajes:

1) Los mediadores. El Grupo de Luhuso. Autodenominados, en siniesta cursilería, «artesanos de la paz». Delegados o encargados de ETA.

2) La Comisión Internacional de Verificación. La de verificador internacional es una profesión misteriosa. Destaca Ram Manikkalingam, nada menos que ceilandés. ¿En virtud de qué autoridad fiarse de lo que tengan a bien verificar?

3) Las personalidades del País Vasco Francés. Una serie de personas del terruño de índole heterogénea que asistirán (nadie de Le Pen, por cierto). Se constituyen en la inevitable asamblea.

4) El público. No han dado detalles sobre el acto del 8 de abril, salvo que será en Bayona, «transparente y público». Los asistentes podrán sentirse también «artesanos de paz». Al acto lo llaman «Día del Desarme».

5) El Gobierno francés. Hasta el momento ha permitido que estas personas manejen ese supuesto arsenal de armas.

6) Las autoridades vascas y navarras, mencionados como instituciones de confianza. ¿Asistirá una representación de Urkullu?

Estas son figuras de una escenificación en que ETA estiliza su final. Recuerda a la muerte de Joan Crawford en «Qué fue de Baby Jane», que ahora nos cuenta «Feud». Ella quería morir maquillada, rutilante. El director le tuvo que «reconfigurar» las condiciones. Era una muerta muy guapa.

Los «intermediarios» explicaron que no habrá condiciones políticas, pero sí técnicas, y matizaron que desarme no es «final del conflicto». Quedan «víctimas, presos y convivencia», nada dicen de los crímenes pendientes de resolver.

Los «intermediarios» aspiran a mediar entre dos partes: ETA y... ¿cuál es la otra?

Quienes se sumen a este diseño/narración estarán participando de la representación de un final que a ETA no le correspondía determinar, un final que se le debía imponer, no brindar. Munición (perdón) metafórica para el futuro político.

Covite ha pedido (y no sin razón) que quienes dicen «gestionar el armamento» sean interrogados, pues se trata de una actividad ilegal.

Una cuestión: ¿Y la estructura o personas que deciden esto? ¿Se disuelven en acto formal?

Más paradojas del franquismo
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Marzo 2017

Resulta muy arduo emitir un juicio ponderado sobre el franquismo. Inmediatamente se contamina con la parte que tomó la familia de origen del opinante respecto a la guerra civil del 36. Es una forma de que esta continúe en las mentes de muchos españoles actuales. Se presenta, por ejemplo, en esa estupidez que llaman "memoria histórica", la negación de la inteligencia. Y encima recibe subvenciones públicas.

Se arguye que el franquismo careció de legitimidad porque se alzó contra la II República, que era una democracia en toda regla. Ya es raro que la supuesta ilegitimidad durara 40 años, pero el argumento presenta otro punto aún más débil. Hace falta ser muy ignorante o muy sectario para sostener que la II República fue una verdadera democracia. De haber triunfado las fuerzas republicanas en la Guerra Civil, España habría pasado a ser un satélite de la URSS. De haber sido los republicanos durante esa guerra verdaderos demócratas, habrían sido ayudados por Francia, Inglaterra, Estados Unidos y otros países democráticos. No sucedió tal cosa. Solo recibieron apoyo de ciertos intelectuales de izquierdas.

Una anécdota significativa. El 17 de julio de 1936 se firmó un famoso manifiesto que llevaba la bandera tricolor y terminaba con este grito de guerra: "Libertad, Igualdad, Fraternidad". El manifiesto lo firmaba el general Franco.

Se ha repetido muchas veces el argumento izquierdista de que el franquismo se alzó para defender los privilegios de los aristócratas, los terratenientes y los rentistas, en suma, lo que entonces se llamaba "la caverna". Pero la realidad es que impulsó la construcción de una amplia clase trabajadora y elevó el nivel de vida de la población como jamás antes se había conseguido. Con los sacrificios correspondientes, claro está.

Se suele ocultar un decisivo hecho incontrovertible. A saber, que Franco ganó la Guerra Civil. La cual fue muy cruel, aunque no tanto en los campos de batalla como en las respectivas retaguardias. Ahí está la vergüenza de los paseos. La paradoja es que últimamente se han hecho todos los esfuerzos posibles para convencer a los españoles de que la guerra la ganaron los republicanos. Así, en Madrid se quitó la estatua de Franco en los Nuevos Ministerios, pero quedaron las de Largo Caballero y Prieto. Muchas calles con nombres de los héroes del bando franquista se han borrado para cambiarlas por héroes del bando republicano. El Arco de la Victoria de Moncloa se piensa dedicar a la "defensa de Madrid" por los republicanos, pero Madrid, con el resto de España, fue conquistada por Franco. En las manifestaciones y mítines de los últimos años se pueden ver ondear banderas republicanas. Ahora bien, si lo hacen con la bandera nacional y el escudo del Estado bajo Franco, el hecho se considera una provocación. Recuérdese que el ejemplar auténtico de la Constitución de 1978 lleva en la portada el citado símbolo de la bandera nacional con el escudo de Franco. Es todo un símbolo de la continuidad entre los dos regímenes.

Otro dato paradójico es que el rey de la restauración democrática de 1978 fue Juan Carlos I, quien fuera designado originariamente por Franco. No pocos de los primeros fautores de la Transición Democrática fueron (ellos o sus padres) altos cargos durante el franquismo. Algunas grandes ideas de la política franquista fueron copia de los proyectos de la II República o de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Por ejemplo, la red de embalses (pantanos), los regadíos del Guadiana, el trasvase Tajo-Segura, la escolarización general, los paradores nacionales. Durante el franquismo se ocultó cuidadosamente ese origen. Hoy mismo los políticos de los distintos partidos (de derechas o de izquierdas) se abstienen de reconocer algunas iniciativas políticas o institucionales del franquismo. El ejemplo, el hecho insólito de que los sindicatos estén, hoy como bajo el franquismo, subvencionados por el Estado.

En definitiva, aunque la malhadada memoria histórica trate de ocultarlo, el franquismo es un formidable capítulo de la historia contemporánea española. Otra cosa es su legitimidad, bastante dudosa, pero su eficacia parece indiscutible. No fue un episodio efímero. Por eso seguiremos hablando de él con conocimiento.

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Los empresarios catalanes hablan por fin y le cantan las verdades a Puigdemont
ESdiario 25 Marzo 2017

Pocas veces se ha expresado con tanta contundencia el Círculo de Economía para dar una sonora advertencia a los independentistas. “La ley hay que cumplirla”.

Poco a poco, los empresarios de Cataluña comienzan a alzar la voz contra la falta de gobierno en Cataluña, dedicado Carles Puigdemont de forma exclusiva al desafío independentista. Si hace una semanas fue el presidente de Freixenet, José Luis Bonet, el encargado de lanzar un mensaje de advertencia a la Generalitat, ahora ha sido el prestigioso Círculo de Economía, que preside Juan José Bruguera.

Este lobby empresarial ha emitido este viernes una opinión de actualidad centrada en el "conflicto político abierto en Cataluña", sobre el que ha insistido en que una solución negociada es la única posible, con diálogo y respeto al marco legal.

La entidad ha lamentado que lleva años reclamando esto: "Tras más de un lustro, no se ha producido el menor avance en la resolución del conflicto, ni tan siquiera en su encauzamiento. El diálogo es inexistente y, nuevamente, la alternativa de situarnos al margen de la legalidad emerge con fuerza".

Por ello, el Círculo de Economía ha querido enfatizar su mensaje porque ve acentuarse el deterioro institucional y, si no se para, "acaerrará consecuencias" para el bienestar social y económico.

El documento expone que "nada es democrático si se vulnera el principio fundamental de cumplimiento de la legalidad", y que no puede convertirse en norma el poner en duda la actuación de la Administración de Justicia.

Alude a que la convivencia y la "incipiente y frágil recuperación económica pueden verse seriamente alterados de no reconducir" el malestar social que se extiende por toda Europa.

"Responder a ese malestar y consolidar la recuperación ha de ser, pues, la primera prioridad de gobiernos y ciudadanos", sostiene.

¿Existe amenaza islámica?
Pío Moa gaceta.es 25 Marzo 2017

Blog II: Consecuencias actuales del fraude electoral de 1936: www.piomoa.es
**Una hora con la Historia: ¿Cuándo se derrumbó realmente la república? / ¿Es Inglaterra realmente un país amigo y aliado?: https://www.youtube.com/watch?v=wk1Zcs-3c7E&t=5s

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Lejos de estar moribundo, el islamismo es militante y proselitista. Ya se ha extendido por África Central, alzando a cada paso guerreros sin miedo, y si el cristianismo no estuviera protegido por los fuertes brazos de la ciencia, contra la cual ha luchado el islam en vano, la civilización de la Europa moderna podría caer, como cayó la civilización de la antigua Roma. (W. Churchill, en 1899)

Tan inesperado como la caída de la Unión Soviética ha sido el renacer del integrismo musulmán. Entre los siglos VIII y XVII, el islam planeó como una amenaza permanente sobre Europa desde el sureste y el Mediterráneo, pero a partir de entonces el peligro había desaparecido y habían sido los europeos quienes habían reducido a una dependencia mayor o menor a la mayor parte del mundo mahometano. Esta relación de fuerzas y posiciones parecía ya definitiva, pues, entre otras razones, se asentaba en una superioridad científica y técnica que no cesaba de acentuarse. El ámbito musulmán o Musulmania no se integraba con el europeo, y los esfuerzos de algunas potencias coloniales como Francia por favorecer las conversiones o el abandono del islam habían fracasado casi por completo. Pero el islam parecía sumido en un atraso invencible, rechazo a la ciencia y la técnica occidentales, y pasividad fatalista. Pocos europeos creían que ese panorama fuera a cambiar, probablemente en siglos. Alguno más perspicaz, como Churchill, advirtió tan pronto como 1899 que bajo esa fachada “El mahometismo, lejos de estar moribundo, es una fe combativa y proselitista”, y que si no fuera por el escudo de la ciencia, “la civilización de la Europa moderna podría caer, como cayó el Imperio romano”. No obstante hay indicios de que Churchill, como otros occidentales, sintió atracción por el islam, acaso porque este proponía una fe incondicional, sin fisuras y militante, en contraste con la vacilación, la duday el relativismo extendidos por Europa.

Y bajo los signos externos de indolencia y parálisis cultural dentro del islam obraban corrientes propugnaban renovar su vieja fuerza adaptando la técnica occidental. Algunas de ellas fueron tan lejos como impulsar cierto grado de laicismo y separación entre la religión y el estado. Después de la I Guerra mundial, Kemal Atatürk implantó en Turquía una especie de democracia tutelada por las fuerzas armadas, y pudo entenderse el experimento como una señal de la dirección en que se desenvolvería el islam, al ritmo que fuera. Con parecida intención nació tras la Ia Guerra Mundial el partido panárabe Baaz, de carácter laico, socialista y modernizador, que logró gobernar en Siria e Irak, e influir en otros países del entorno. También Egipto, con el coronel Nasser, seguía más o menos la pauta, y otro país fundamental en la región, Irán, se occidentalizaba con rapidez bajo el Sha (rey) Reza Pahlavi. Lo mismo grupos palestinos contra Israel, alguno de los cuales se presentó como marxista-leninista.

A partir de 1967, tras la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días, la organización palestina Al Fatah y otras, también ajenas al integrismo, desataron campañas de atentados terroristas, y aunque no consiguieron su objetivo directo de destruir Israel, alcanzaron el indirecto de transformar gran parte de la opinión pública occidental, antes simpatizante con los israelíes, en lo contrario. Aquel terrorismo se combinó, por lo que respecta a Europa, con otro puramente europeo, de carácter comunista o comunistoide en Alemania, Italia, España y en menor medida en Francia.

Con el paso de los años, el panarabismo o nacionalismo árabe con sus propuestas laicas y socialistas, fue entendido como un fracaso, y en lugar de proseguir el camino de la occidentalización, ganaron terreno los partidos e intelectuales que propugnaban lo contrario, una vuelta a la pureza del islam, a la ley islámica o sharia, al velo o el burka en la vestimenta femenina (que casi habían desaparecido en la población urbana de gran parte de Musulmania); y, en especial, la diferenciación entre Dar al Islam y Dar al Jarb, es decir Casa del islam y Casa de la guerra. En la primera, la tierra de la sumisión a la voluntad de Dios, debía reinar la paz entre los creyentes, cosa rara vez alcanzada, mientras que la tierra de los infieles es por definición objeto de guerra o yijad. El proyecto de conseguir la unidad político-religiosa del islam derribando a los regímenes más o menos occidentalistas, y el de atacar a los infieles europeos (tildados, harto inadecuadamente, de cristianos o “cruzados”) van juntos en la mente y las manos del integrismo islámico.

Una magna victoria del islamismo radical en su versión chiíta fue, en 1979 el derrocamiento del régimen prouseño de Irán, hasta entonces una piedra angular de la estabilidad y occidentalización del Oriente Medio y Próximo. Interesa destacar que su caída fue auspiciada por la propia Usa y, en un plano más propagandístico, por diversos países europeos, Francia en primera fila, que querían ver la caída del Sha como un triunfo democrático sobre el gobierno autoritario del Sha. El resultado fue la victoria de un férreo estado islamista, en la tendencia chiíta (la mayoría de los musulmanes son sunnitas), que no cesaría de hostigar al Gran Satán, según definían a Usa, y que barrió todas las medidas occidentalizantes anteriores. Como concluyó melancólicamente el Sha, “Es peligroso ser enemigo de Usa, pero aún más peligroso ser su amigo”.

Lo mismo ocurriría en Afganistán cuando los soviéticos tuvieron que retirarse, prólogo a la implosión de la URSS. El terrorismo y la movilización de masas –a menudo apoyada por la UE y Usa— se convirtieron en los métodos predilectos del integrismo, que predicaba abiertamente la guerra santa contra Occidente en general y Europa en particular, entendida esta por los islámicos como un territorio enemigo, por infiel y por haber humillado largamente a Musulmania. En ese contexto, los integristas no han dejado de reivindicar Al Ándalus contra España, e incluso un país que por ahora ha optado por Occidente, como es Marruecos, mantiene viva, aun si por ahora en sordina, la reclamación andalusí. La glorificación de Al Ándalus es una política persistente de numerosos grupos e intelectuales no musulmanes en la propia España. Los líderes islamistas creen que Europa va madurando para convertirse en Dar al-islam, y parte de la estrategia es la inmigración masiva.

La descolonización propició una fuerte inmigración musulmana en Francia, también por otras causas turca en Alemania, y desde entonces las minorías musulmanas no han cesado de crecer en numerosos países de la UE. Incluso líderes occidentalizados y socialistas como los argelinos Ben Bella y Boumedienne expresaron ideas como esta: “Un día millones de hombres del hemisferio sur irán al hemisferio norte. Y no irán como amigos, porque irán a conquistarlo. Y lo conquistarán con sus hijos. Los vientres de nuestras mujeres nos darán la victoria”. Las citas sobre tales propósitos podrían multiplicarse, pues no son ocultadas, salvo por diversos dirigentes y medios de masas de la UE. Después de varios siglos, el islam vuelve a ser un peligro real para Europa.La respuesta de la UE ha sido desde hace años el fomento de esa inmigración, con la idea de que los inmigrantes encontrarán atractiva y admirarán la cultura que siguen llamando europea, en la que terminarán integrándose aun si se producen conflictos ocasionales.

Otra manifestación de la política de Usa y la UE ha sido la promoción de las llamadas “primaveras árabes” (por referencia a la “primavera de los pueblos” de 1848), supuestamente democratizantes en el norte de África y Oriente Próximo, ayudando a derrocar, para ello, a regímenes árabes laicos e incluso prooccidentales. El fruto de esas primaveras ha sido una serie de guerras civiles abiertas o latentes y caos en Libia y en Siria, con un golpe militar que de momento ha contenido en Egipto la deriva islamista –mayoritaria en las urnas—y dado alas a un agresivo yijadismo e inmigración de multitudes de refugiados reales o supuestos.

Hasta ahora, la acción terrorista islámica más tremenda ha sido la destrucción de las torres gemelas neoyorkinas. Su consecuencia fue la intervención militar de Usa y diversos países europeos en Afganistán e Irak. En los dos casos, la apabullantre tecnología bélica occidental obtuvo rápidas y fáciles victorias… para enfangarse a continuación en una costosísima lucha frente a un terrorismo que ha conseguido derrotar allí, de hecho, a Usa y sus aliados, obligándoles a retirarse. Y en Europa el terror islámico ha venido haciéndose cada vez más incontrolable. Tradicionalmente, el terrorismo europeo no solía cometer matanzas indiscriminadas (a veces sí lo había hecho en España la ETA), pero el islámico carece en absoluto de esa inhibición. Se ha insistido mucho en que tales actos son realizados por una ínfima minoría de musulmanes, lo cual no deja de ser un tanto perogrullesco. Pero ¿qué porcentaje de los inmigantes islámicos los condena? Se han intentado manifestaciones de inmigrantes contra los terroristas y han fracasado de forma casi grotesca. Y la tendencia viene siendo a crear verdaderos guetos en diversas ciudades, donde la ley del país no se aplica.Se da también el caso, particularmente en Inglaterra, de una corriente de conversos al islam especialmente entre mujeres, algo inesperado.

El plan de conquista del poder por el Frente Popular
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 25 Marzo 2017

Que las elecciones a Cortes de 1936 no fueron limpias era un secreto a voces, gritado en sus memorias por el tonto de Niceto Alcalá-Zamora (en ellas, cuenta que votó a candidatos del Frente Popular en Madrid y que le dijo a su presidente de Gobierno, Manuel Portela, que ayudara en algunas provincias a las izquierdas a sacar unos escaños), por el cínico Manuel Azaña, por el legalista José María Gil-Robles y por muchos otros testigos de la época.

Sin embargo, a lo largo de décadas casi nadie indagó en esa suciedad, salvo Javier Tusell (1971), al que Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa le reprochan que se basase en documentación ya adulterada para obtener sus conclusiones. Ni el régimen franquista quiso investigar este fraude, de la misma manera que pasó de puntillas sobre la rendición del PNV a los italianos en Santoña, la brutal represión que los comunistas y Negrín efectuaron sobre los anarquistas y el POUM de Nin, y el golpe del coronel Casado.

¿A qué se pudo deber semejantes omisiones de acontecimientos que, a fin de cuentas, justificaban el alzamiento? Quizás a que los prebostes del régimen estaban convencidos de que sus principales fuentes de legitimidad eran la sorprendente victoria militar y el desarrollo económico posterior; y además detestaban tanto la democracia parlamentaria (por la experiencia republicana) que no querían siquiera aceptar que la derecha, encima dirigida por un personaje detestado, el democristiano Gil-Robles, había ganado esas elecciones. Quizás a un verdadero esfuerzo por lograr la reconciliación nacional sobre el olvido. O quizás al desprecio tradicional de la derecha española por las ideas y la cultura.

Para la izquierda (por ejemplo, Manuel Tuñón de Lara y Ángel Viñas), las elecciones de 1936 fueron ganadas limpiamente por el Frente Popular, a pesar de los enjuagues de Portela. Los tumultos que se produjeron de manera simultánea en muchas ciudades nada más comenzar el recuento no fueron más que muestras espontáneas de alegría por la victoria del Frente Popular. Para esta escuela, el peligro para la democracia (consulten la Wikipedia), por el contrario, se centra en las peticiones de Gil-Robles, José Calvo-Sotelo y el general Franco para que el Gobierno de Portela proclamase el estado de guerra ante la agitación callejera.
Motines "espontáneos" en media España

El libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular es impresionante por su minuciosidad. En lo que a mí me parece un acierto, Álvarez Tardío y Villa prescinden de las investigaciones posteriores a la guerra civil para reconstruir los meses que transcurren entre diciembre de 1935, cuando las maquinaciones del presidente Alcalá Zamora para negarse a proponer como presidente del Gobierno a Gil Robles, jefe del partido más votado (CEDA) en 1933, concluyen en la disolución de las Cortes, y la primavera de 1936, con una mayoría absoluta parlamentaria del Frente Popular. Los historiadores recurren a lo que Viñas denomina EPRE (Evidencia Primaria Relevante de Época): el Diario de Sesiones de las Cortes, los boletines oficiales provinciales, la documentación electoral, la prensa…

Después de leerles, no se puede admitir la espontaneidad de los sucesos inmediatamente posteriores al cierre de las urnas, ni los sucedidos en los días siguientes, cuando prosiguieron las votaciones, se realizó la segunda vuelta y se aprobaron las actas electorales.

Las revueltas y los motines consiguieron que Portela dimitiera el 19 de febrero y Alcalá-Zamora nombrase como presidente a Azaña, lo que supuso poner a la zorra a cuidar el gallinero. ¡Y antes de que los españoles conociesen los resultados electorales!

Sólo entre la tarde del 19 y el 20 completo, es decir, antes de la segunda vuelta, los autores cuentan al menos 16 muertos y 39 heridos graves. En las semanas previas, entre el 1 de enero y el 16 de febrero, los muertos por violencia política ascendieron a 41.

Las salas de las Audiencias Provinciales de las provincias más disputadas, donde las Juntas del Censo examinaban y aprobaban las actas que luego remitían a las Cortes, las tomaron alborotadores de las izquierdas, que contaban con el respaldo de los diputados y jerarcas del PSOE y los demás partidos, también presentes.
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Pero el Frente Popular no se detuvo en la manipulación de las elecciones. Como escribe Stanley Payne en su biografía de Alcalá-Zamora, "la revolución es un proceso, no un acontecimiento". Los miembros del heterogéneo Frente Popular coincidían en la conquista del poder absoluto. Las etapas se fueron cumpliendo una tras otra de manera, sin respiro alguno.

La Comisión de Actas de Prieto
Después de la amnistía para los implicados en la Revolución de Octubre (más de 1.400 muertos) y la manipulación de la segunda vuelta, en marzo se constituyó en las Cortes la Comisión de Actas. La República había suprimido en 1931 la competencia del Tribunal Supremo para enjuiciar las elecciones impugnadas.

Bajo la presidencia de Indalecio Prieto (al que muchos derechistas y herederos de los falangistas se empeñan en considerar como "el socialista bueno", olvidando que participó en el contrabando de armas para la Revolución del 34, es decir, para matar españoles), y con la colaboración del PNV, convertido en compañero de viaje de la izquierda pese a su clericalismo y su capitalismo, el Frente Popular alteró la asignación de 32 actas más, que en su mayoría pasaron de las derechas a la izquierda. Había dos objetivos: expulsar de las Cortes a los jefes de las derechas (José María Gil Robles, José Calvo Sotelo, Antonio Goicoechea…) y reforzar la mayoría del Frente Popular.

Durante marzo, la izquierda siguió envenenando el ambiente. Así juzgó el diario El Socialista (20-3-1936) las elecciones:
"Rigurosamente examinada la cuestión, ni un solo diputado de derechas puede afirmar que alcanzó limpiamente su acta"

Como argumento contra las victorias de las derechas, el diputado comunista Cartón adujo, a falta de pruebas documentales, su "convicción moral" de que las protestas populares contra Cano de Rueda, diputado por Segovia del partido agrario, eran ciertas. Y añadió que las Cortes debían aplicar "la ley con un sentido menos de latín y más de ruso".

Para conseguir la nulidad de las elecciones en Granada, ganadas por la lista contrarrevolucionaria por amplia diferencia (el candidato menos votado de ésta superó en 45.000 papeletas al primero de la lista del Frente Popular), la UGT y la CNT convocaron una huelga general en la ciudad, en la que se quemaron más de una veintena de edificios. El Gobierno de Azaña no hizo intervenir a la Guardia Asalto.

Eliminación de la oposición
El 14 de marzo también fue encarcelado el único político que se oponía a la izquierda en las calles, José Antonio Primo de Rivera, que al no haber sido elegido carecía de inmunidad parlamentaria. Luego el Gobierno fabricó acusaciones y pruebas para mantenerlo encarcelado, como la posesión de armas, era ridícula, cuando, desde enero, los tiroteos y las violencias eran casi diarios. El Gobierno también suspendió la actividad de la Falange y pidió su ilegalización, aunque el Tribunal Supremo (8 de junio) sentenció que ésta era un partido legal.

Abril comenzó con la constitución de las Cortes, una vez amasada la mayoría del Frente Popular. El paso siguiente fue la destitución del presidente de la República. Semejante medida, aparte de vulnerar la Constitución, suponía deslegitimar la disolución ordenada en enero de 1936 y que había dado el poder al Frente Popular. El argumento de la izquierda fue que Alcalá Zamora debió disolver las Cortes mucho antes.

En la calle, los sicarios de la UGT y la CNT impedían que trabajasen los obreros no afiliados a sus sindicatos y, además, se tiroteaban entre ellos.

A comienzos de mayo, un colegio de compromisarios eligió en su lugar a su enemigo Manuel Azaña, que poco antes había dicho que era mejor que Alcalá Zamora acabase su mandato para mostrar que en España se cumplían los plazos legales.

Repetición de elecciones en Cuenca y Granada
También en mayo se celebraron las elecciones en Cuenca y Granada, donde habían ganado las candidaturas de derecha, pero las Cortes del Frente Popular ordenaron la repetición. La situación se había degradado de tal manera que para las nuevas elecciones la derecha burguesa (CEDA, agrarios, republicanos de Melquiades Álvarez, monárquicos de Calvo Sotelo y Maeztu…) y la Falange, que no habían sido capaces de formar listas conjuntas, en esta ocasión las pactaron. El Gobierno de Azaña vetó que en la candidatura de Cuenca fuese Primo de Rivera.

El ministro de la Gobernación, Amos Salvador Carreras, del partido de Azaña, permitió no sólo que los gobernadores civiles impidiesen a las derechas hacer campaña, sino que dejó que los matones del Frente Popular campasen a sus anchas en bandas de la porra.

El terror hizo que en Granada la candidatura conjunta de las derechas y Falange se retirase, con lo que el Frente Popular ganó los 13 diputados asignados a la provincia. En Cuenca, donde las derechas habían obtenido en la primera vuelta en febrero los seis diputados en juego, el FP robó cuatro escaños.

En total, Álvarez Tardío y Villa García calculan que el Frente Popular se apoderó de manera fraudulenta de una cincuentena de escaños: más del 10% de los 473 del total.

Entrevista a Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García por '1936. Fraude y violencia'
 Libertad Digital 25 Marzo 2017

Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, profesores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, denunciaron en Es la mañana de Federico el "fraude" y la "violencia" vivida en la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero del 36. Tras un arduo "trabajo de desmitificación" de más de cinco años, consultando "fuentes directas", han recogido sus conclusiones en un libro que "necesita una madurez democrática fuerte". "Hemos querido olvidarnos de las trampas ideológicas y devolver a la vida las elecciones. La Historia con mayúsculas nos ayuda a derribar mitos y construir ciudadanía", apuntó Álvarez Tardío.

Las conclusiones de 1936. Fraude y violencia (Espasa) son demoledoras. La izquierda manipuló el recuento en hasta 50 de los 240 escaños que se le otorgaron al Frente Popular en aquel momento y que le sirvieron para obtener la mayoría absoluta de los 473 escaños en juego para el Congreso. "En La Coruña constatamos a través de las actas notariales que hay 70.000 votos que son falsos", describió Álvarez.

1936. Fraude y violencia cuenta "qué pasó en las elecciones desde el día en que Alcalá Zamora se niega a entregar la presidencia del Gobierno a Gil Robles y convoca elecciones en el peor momento posible". El recuento de los votos hora a hora "es fascinante", adelantan.

Los Hermanos Musulmanes se infiltran en Suecia y construyen una sociedad paralela
www.latribunadelpaisvasco.com  25 Marzo 2017

Un informe elaborado por una agencia del Ministerio de Defensa de Suecia ha revelado que los Hermanos Musulmanes, la organización islamista más grande del mundo, se han infiltrado intensamente en las principales instituciones del país, construyendo una sociedad paralela que crece sin parar impulsada por la “tolerancia políticamente correcta” y por la estigmatización como “islamófobo” de cualquier persona u organización que denuncie esta situación.

(PDF) Documento íntegro (en sueco) https://www.msb.se/Upload/Kunskapsbank/Studier/Muslimska_Brodraskapet_i_Sverige_DNR_2107-1287.pdf

Sorprendentemente, al tratarse de un documento elaborado por una institución gubernamental, el informe apunta a la responsabilidad que tienen "las élites políticas del país escandinavo" en el fomento de una doctrina “de multiculturalismo y silencio, que puede facilitar los fines nocivos de una organización profundamente antidemocrática como los Hermanos Musulmanes”.

El documento ha sido elaborado por la Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB, en sus siglas en inglés), que es responsable de las cuestiones relativas a la protección civil, la seguridad pública, la gestión de emergencias y la defensa civil.

Los autores del documento afirman que los Hermanos Musulmanes están trabajando intensamente para aumentar el número de practicantes musulmanes en Suecia, fomentando la tensión con la sociedad secular y apuntando a su infiltración en partidos políticos, oenegés, instituciones académicas y otras organizaciones de la sociedad civil. Los Hermanos Musulmanes, según el Ministerio de Defensa sueco, también golpean “la estructura establecida de valores entre la élite política del país [que] otorga un alto valor a la aceptación y la tolerancia hacia los ciudadanos que en cierto sentido son diferentes de la corriente principal”.

El trabajo del MSB describe el islamismo como una ideología política totalitaria nacida del islam, la segunda religión más extendida del mundo. Esto puede hacer que “sea difícil oponerse a lo que en la superficie parece ser una minoría vulnerable en sus derechos religiosos", explica el documento, que añade que quienes se atrevan a denunciar la situación "corren el riesgo de ser llamados racistas o islamófobos” , y que, dadas las características de la sociedad sueca, “acusaciones de este tipo ponen en peligro las carreras de las personas”.

El informe, firmado por Magnus Norell, también vincula el islamismo y la mala integración social de los inmigrantes y no duda en advertir de que “los islamistas aspiran a construir una estructura social paralela que compita con el resto de la sociedad sueca por los valores de sus ciudadanos. Los islamistas plantean un desafío a largo plazo a la cohesión social del país y dado que su objetivo es incrementar el número de prácticantes musulmanes, tanto en Suecia como en el resto de Europa, no hay que descartar que se produzca un ‘pulso de guerra’ entre la comunidad mayoritaria en el continente y la comunidad islámica.

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Cataluña, ¡barra libre!
TEODORO LEÓN GROSS El Mundo 25 Marzo 2017

¿A quién podía sorprenderle que el Parlament, por usar la síntesis de La Vanguardia en portada, apruebe el referéndum en el presupuesto desoyendo a sus propios juristas? Después de las condenas a Mas, Ortega y Rigau, además de Quico Homs en el Tribunal Supremo, con las interpretaciones más benévolas imaginables, apenas unas inhabilitaciones cosméticas que no merman sus expectativas políticas, el grito más allá del Ebro habrá sido unánime:

-¡Barra libre!

Por las mismas, claro, han dinamitado también las reglas de juego parlamentarias para dar curso a las leyes de desconexión mediante un procedimiento abreviado con un desahogo bananero que retrata la dimensión democrática de sus promotores. La ley es la última de sus preocupaciones. De Mas abajo, raro es el líder que no ha pronunciado esta frase tan pedagógica: "cumpliremos sólo aquella leyes que nos parezcan justas". La ley, a partir de ahí, no emana de la soberanía popular, sino de la sede de JxSí. Y la CUP, claro. Lo tienen fácil. Claro que si la ley no se hace respetar, difícilmente iban a respetar ellos la ley.

Por supuesto la solución será política, no judicial -lo del presidente del Tribunal Constitucional es una perogrullada-, pero la política no puede ser una coartada para ilegalidad. Aceptando las torpezas y miopías de los gobiernos centrales, resulta definitivamente imposible hacer política con quienes han decidido actuar al margen de la ley. Es más, los pilotos del prusés incluso han llegado a creer que las condenas, lejos de dañar su imagen, podían incluso elevar su prestigio. Algo así sentirían en su paseíllo camino de los tribunales, como héroes. Y no le falta sentido. Si nos los ha liquidado el 3%, ¿por qué iba a erosionarles el banderismo?

Claro que la ley es irrelevante, el problema es que la verdad ni siquiera. Ya no se trata de mentir sino de banalizar la verdad, como sostiene Harry Frankfurt. Todo vale. Y tras el Brexit, sus efectos son prometedores. Basta ver los fetiches retóricos de los indepes, al borde del infantilismo, que compran incluso las élites intelectuales. "¡Votar es democracia!". Naturalmente se excluye el pequeño detalle de dentro de la ley. "¡Vía escocesa!". Comparar Escocia en el Reino Unido y Cataluña en España es de una ignorancia absurda. "¡Se niegan a dialogar!". Llamar diálogo a un único punto condicional es una mala broma; y de hecho se les ha invitado al Senado, pero exigen que no sea diálogo, sino un discurso. Y suma y sigue. Con la mentira, según el viejo proverbio, se puede llegar lejos; lo difícil, por supuesto, es regresar.

La dirigencia de Cataluña ha aprendido bien el negocio de la deslealtad. Se culpa al Estatut de la ruptura -es la coartada oficial-, pero los datos del referéndum evidencian que no es así. Esto ha sido un proceso de adiestramiento empleando décadas en preparar a los soldados del califato almogáver desde las aulas y los medios. Hay literatura sobre esa orfebrería del odio; caso de 1979-2006. Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña, de Antonio Robles. Y la espoleta, más que el Estatut, fue la crisis. En otras comunidades pasó factura pero en Cataluña se reconvirtió en Espanya ens roba. Eso funcionó. Esta semana, mientras diferentes dirigentes españoles y latinos reprochaban a Dijsselbloem su calentón, el convergente Ramón Tremosa le animaba a atacar a España. Su lógica era simple: quizá Dijsselbloem sea un hijo de puta, pero nos sirve como hijo de puta. No hay más realidad. La pedagogía del diálogo leal puede resultar brillante, con un pequeño inconveniente: es mentira.

De aquellos polvos, estos Bódalos
Fernando Díaz Villanueva vozpopuli 25 Marzo 2017

Poco a poco el nuevo Podemos pablista va tomando posiciones y colocándose en el lugar exacto en el que el líder máximo cree que debe estar. Un partido escorado a la izquierda más ultramontana que nos dé continuamente algo de lo que hablar. La calle en el Congreso. Pero no la calle normal, por la que transitamos todos a diario, sino el fragmento de la calle que esa misma izquierda tiene por representación del sentir popular.

Prometieron y están cumpliendo, nada se les puede echar en cara salvo que durante las últimas elecciones, las de junio, las del corazoncito arcoiris, la sonrisa y el país, se cuidaron muy mucho de prodigarse en estos excesos. De haber llegado a las urnas con los agresores de Alsasua de la mano quizá no hubiesen obtenido cinco millones de votos. Lo de Alsasua, la paliza a unos Guardias Civiles indefensos y fuera de servicio por parte de una turba, sucedió en noviembre del año pasado, luego no hubo posibilidad de que lo hiciesen. Pero no lo hubiesen hecho. El Podemos de hace un año se jugaba nada menos que el poder y andaban aún embutidos en el disfraz de corderito. No había que dar pasos en falso que les comprometiesen un solo voto.

En aquel entonces se trataba de pasar por cabales socialdemócratas juveniles y desenfadados que venían a ocupar el espacio dejado por el ajado PSOE de la tropa zapaterina. Hoy, visto que la operación no les terminó de salir, vuelven a las esencias. Y estas esencias son las que son. Son, por ejemplo, el diputado Cañamero mostrando orgulloso en las Cortes la estampa de un agresor múltiple encerrado en un penal de Jaén. Inasequibles al desaliento y a la propia evidencia se han enrocado en un disparatado relato en el que Andrés Bódalo es una víctima y la víctima, un concejal del PSOE apaleado por el mismo Bódalo durante una manifestación, el verdugo.

Si no fuese porque estamos curados de espanto después de tantos años de impostura y batasuneo hasta nos sorprendería. Pero ya no nos sorprende nada. Quizá a los más ingenuos de entre sus votantes que realmente creyeron que Podemos encarnaba el recambio generacional del PSOE, que no eran más que el Felipe y el Guerra del 77 puestos al día con coleta, iPhone y un plus de vacua charlatanería errejonita. No lo eran, no lo son. A diferencia de los socialistas de la Transición, la ideología de los paladines del podemismo ya estaba aquí, tiene mercado y no tiene voluntad alguna de convertirse en otra cosa.

Esto supone, evidentemente, una renuncia expresa a llegar al Gobierno algún día, al menos como fuerza mayoritaria, pero no es mala estrategia de cara a una larga travesía por la oposición como la que esperan de aquí a las municipales de 2019. El primer mandamiento de todo político es no perder votos, mantener los que ya se tienen a cualquier precio. El segundo conseguir nuevos sufragios robándoselos a otro partido. Empezaron por lo segundo y ahora mismo están en lo primero. Saben que hay una España altamente aperroflautada que lo que espera es esto mismo. En ciertas regiones como Cataluña o el País Vasco ese votante es incluso mayoritario. No hay más que desmenuzar los resultados electorales de Podemos por provincias y grupos de edad para confirmar que Iglesias sabe lo que se hace y a quien se dirige.

Aspira, en definitiva, a convertirse en el representante de esa España que, curiosamente, no quiere serlo pero que sin embargo lo es y vota, y pone diputados en el Congreso, senadores en el Senado y miembros en las más variopintas comisiones. Ha obrado el milagro de integrar a la ruidosa pero fragmentada izquierda nacionalista radical en el concierto nacional, optimizando de paso sus resultados electorales por agregación. La primera víctima del nuevo Podemos despojado del trampantojo nórdico son Bildu y ERC, las CUP, el BNG y toda la interminable sopa de letras que hasta la fecha ponían mucha voz pero poco voto a los requetés de la nueva izquierda. Ya solo queda saber si la cosa le saldrá o terminará entonando romances de ciego en algún parlamento regional como Gaspar Llamazares.

Asesinos inocentes y asesinados culpables
Jesús Laínz Libertad Digital 25 Marzo 2017

El 30 de diciembre de 1860 un joven le pegó un par de tiros a quemarropa al alcalde de la localidad alemana de Pforzheim. Tras ser detenido, el criminal, de familia honorable y sin antecedentes ni delictivos ni psicopáticos, declaró no tener nada personal contra la víctima, a la que ni siquiera conocía, pero insistió en que merecía la muerte por haber ordenado la tala de unos tilos muy queridos por los vecinos de la ciudad. ¡Nada menos que unos tilos, el árbol que en la Alemania de aquellos románticos tiempos se consideraba el de los enamorados a causa de sus hojas con forma de corazón!

Sirva esta tragicómica anécdota como ejemplo de los muchos descerebrados desalmados que, en toda época y lugar, han pretendido escudarse tras supuestos móviles altruistas para negar su culpa y transferírsela a sus víctimas. Da miedo pensar en lo poco que vale la vida humana para tantos idealistas y lo fácilmente que se atribuyen la capacidad de decidir sobre las de los demás.

En España somos expertos, lamentablemente. Un ejemplo reciente lo dio Josu Zabarte, también conocido como el Carnicero de Mondragón, al declarar en 2014, tras cumplir treinta años de cárcel por sus diecisiete asesinatos:

Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. Matar para mí es: nos enfrentamos a hostias y éste cae y muere; ahí, yo no quería ni tenía intención. Asesinar es cuando tú buscas lucro personal. Y cuando ejecutas es cuando, lejos de obtener un lucro personal, encima, vas a tener que pagar con la cárcel o con lo que sea. Por tanto, yo no he asesinado a nadie.

Algunos años antes, en 2006, Manuel Gallastegui, para justificar el asesinato de Miguel Ángel Blanco, en el que había participado su sobrina Iranzu Gallastegui, empleó las típicas excusas falsamente históricas: el régimen franquista, la invasión española, la derogación foral…

No crea que nos alegramos o que matamos porque sí o porque nos gusta matar (...) En ETA no hay gente de esa, lo hacen como un deber patriótico (…) ¿Pero ellos han pedido perdón, por ejemplo, por los cuarenta años de franquismo aquí? (...) Ni ellos han pedido perdón por habernos invadido, por habernos quitado nuestro derecho y nuestras leyes, todo (...) Entonces, ¿por qué vamos a pedir perdón? ¿Porque hemos matado a unos enemigos de nuestro pueblo?

Esta culpa de España y los españoles, eternos agresores de unos vascos que se ven obligados a asesinar en contra de su voluntad, es la gran blanqueadora de conciencias. No en vano le sirvió a Kándido Azpiazu para justificar haber asesinado al concejal de UCD Ramón Baglietto dieciocho años después de que éste le salvara la vida al arrebatarle de los brazos de su madre instantes antes de que ésta fuese atropellada por un camión. Pero, en ocasiones, hasta España, esa eternidad fascista, se queda corta como enemigo. Pues en el caso de los vascos, según la enloquecida leyenda de la soberanía originaria y la independencia perdida, hay que retrotraerse hasta el Imperio romano para encontrar los orígenes de la agresión centralista. Esto fue lo que le explicó Azpiazu al estupefacto periodista alemán que le entrevistó para El País en 2001:

Yo no soy un asesino. Yo he matado por necesidad histórica, por responsabilidad ante el pueblo vasco, que es magnífico, que tiene una magnífica cultura, que habla una de las lenguas más antiguas de Europa, que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los árabes.

Pero el disparate histórico-ideológico que convierte el crimen a sangre fría en acto de defensa propia no suele ir solo. Para que el cóctel salga verdaderamente explosivo, hay que añadirle la deshumanización de los asesinados, que así son más fácilmente asesinables. Y eso, precisamente, es lo que los separatismos vasco y catalán han hecho con maestría durante el siglo largo que ha transcurrido desde su gestación en las delirantes meninges de Arana, Prat de la Riba y otros padres fundadores.

Sus continuadores, gracias a las impagables competencias mediáticas y educativas puestas en sus manos por el suicida Estado de las Autonomías, no han desaprovechado oportunidad, en primer lugar, de mentir hasta la extenuación para presentar una España opresora de sus naciones imaginarias. Y, en segundo, de menospreciar, degradar, calumniar e insultar de mil maneras a los españoles. El programa de Euskal Telebestia de hace algunas semanas ha sido sólo un paso más, cuya importancia palidece en comparación con el lavado de cerebros infantiles operado en las aulas con fanática constancia.

El resultado no puede ser otro que el que es, y a nadie debería sorprender la cloaca moral y política en la que se ha convertido España en las últimas décadas. Además, el colmo de la náusea es esa extraña atenuación que en España se concede a los crímenes de móvil político, como si fueran menos graves que los comunes. ¿Acaso quien asesina por avaricia, celos o venganza es más culpable que el que asesina a un desconocido porque alguien le ha señalado como enemigo de tal o cual patria o de tal o cual idea? Quitar la vida a un semejante es siempre el peor de los crímenes, sólo justificable en caso de defensa propia. Pero hasta la avaricia, los celos o la venganza entran dentro de lo humano. De lo odiosa, de lo horrorosamente humano, pero humano al fin y al cabo. Por el contrario, asesinar a sangre fría a una persona a la que ni se conoce porque algunos desalmados le han incluido en la categoría de enemigo de la causa, añade al horror un componente de fanatismo y de estupidez que aturde.

Pero en España, la pervertida y encanallada España, se piensa y se siente al revés: el criminal por motivos políticos es más digno de acercamientos, de reinserciones, de piedad, de comprensión, de ayuda, de solidaridad, de homenajes, de privilegios, que el criminal común.

Cuando los únicos dignos de piedad, de comprensión, de ayuda, de solidaridad, de homenajes y de privilegios tendrían que ser las víctimas y sus familiares.

Cualquier otra opción es una infamia.
www.jesuslainz.es

Toda la Ley contra la subversión separatista
EditorialLa Razon  25 Marzo 2017

Aunque con la cadencia y la contundencia no siempre esperadas, las sentencias se acumulan contra los autores de los actos ilícitos separatistas. El Gobierno ya avisó que respondería al independentismo con diálogo, pero también con el Estado de Derecho para preservar el marco jurídico. Y de ahí no se ha movido. Mientras, la administración secesionista se ha empeñado en recorrer esa milla verde que le conduce al abismo. Ayer, en diez minutos, JxSí y la CUP reventaron la normalidad democrática para adulterar el Reglamento de la Cámara catalana y acelerar la ruptura. Dos días antes, habían aprobado los Presupuestos del referéndum contra el criterio del Consejo de Garantías Estatutarias y el de los letrados del Parlament, que avisaron de su inconstitucionalidad, De inmediato, pusieron en marcha una campaña institucional que promueve la consulta ilegal y activaron la adquisición de papeletas y sobres.

La Fiscalía replicó como debía al abrir una investigación para determinar si la Generalitat ha podido cometer los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos al iniciar los preparativos del referéndum secesionista pese a la anulación expresa del Tribunal Constitucional. Nada hace pensar en las acciones de los independentistas que su meta final no sea otra que forzar el choque de trenes para hacer bueno aquello de cuanto peor, mejor. La defensa de la convivencia entre españoles, de su libertad y su bienestar contra la amenaza de la subversión es la Ley, toda la Ley, y el Gobierno debe aplicarse a ello.

Terrorismo de taberna
Borja Gutiérrez Iglesias gaceta.es 25 Marzo 2017

En el clásico del cine “La jauría humana”, un pueblo de la América profunda desata toda su furia contra un joven que ha huido del penal y regresa a su localidad natal. Él sólo busca redimirse, pero su pueblo no le perdona y emprenden una cacería sin límites. “No haremos nada. Dejaremos que los hombres blancos resuelvan sus propios problemas”, dice una abuela de color a su nieto, mientras conduce por una carretera por la que corre Robert Redford aún vestido de presidiario.

Es sábado noche, los bares están llenos y el personaje de Redford debe ser rescatado del linchamiento por el sheriff del pueblo, interpretado por Marlon Brando, el único personaje honesto. En una escena vibrante, todo el pueblo se congrega ante la oficina del sheriff, al que amenazan y agreden por ocultar al reo. El sheriff, cansado de lidiar con la violencia y miseria de sus vecinos, sale de su oficina manchado de sangre y cojeando para enfrentarse a una multitud que le mira impasible. La degradación moral de la sociedad y el ambiente opresivo de un pueblo es el núcleo del infierno retratado en “La jauría humana”.

Esa opresión, en este caso por motivos únicamente ideológicos y políticos, es la misma que ejerció durante muchos años la banda terrorista ETA en todo el País Vasco y Navarra: “No vayas a tal pueblo del País Vasco -nos recomendaban a los que éramos de otras partes de España-. Y si lo haces, pasa desapercibido y no hables de política”. Eran los años de plomo, un tiempo en el que todo el mundo sabía a quién votaba su vecino. Y si éste no colocaba su ikurriña bien alta en el balcón, ya era sospechoso del peor de los pecados: ser “españolista”.

Las sucesivas operaciones policiales y las fuertes medidas legales que gobiernos como el de Aznar adoptaron contra ETA, llevaron a la banda a una situación de huida hacia adelante que sólo podía acabar necesariamente con el cese del terrorismo. Una ETA cada vez más debilitada y con menor respaldo social llevó a que declararan unilateralmente el cese de la lucha armada y sangrienta, como mecanismo para intentar sobrevivir a las continuas detenciones que llevaban a cabo las fuerzas policiales. Hace unos días nos dijeron que ahora quieren entregar las armas que aún tienen ocultas, pero la banda terrorista sigue sin anunciar lo más importante: que se disuelven, que ponen a sus miembros con delitos de sangre a disposición de la Justicia, que entregan realmente todo su armamento sin ficciones y que piden perdón a las víctimas de su barbarie.

ETA aún no está derrotada, aunque lo quieran hacer ver. Y el problema es que en muchos de esos pueblos, la degradación moral y social que la huella de ETA ha dejado, lleva a que el ambiente siga siendo opresivo contra todo aquel que no sea un buen “euskaldun” independentista. La nueva “kale borroka” es la de quienes aún amedrentan a todo aquel que no tenga el RH negativo. Y para prueba de ello lo sucedido en Alsasua (Navarra): el pasado mes de octubre, entre 30 y 50 personas agredieron brutalmente a dos agentes de la Guardia Civil, y a sus respectivas mujeres, en un bar de la localidad navarra de Alsasua. Lo hicieron al grito de 'Alde Hemendik' (Que se vayan), mismo título que otros agresores han utilizado en anteriores ocasiones o que los abertzales utilizaron en manifestaciones para pedir que el Ejército y la Guardia Civil se fueran del País Vasco. No es casualidad.

Lo peor de esta agresión no son las graves secuelas que dejaron en los agredidos, y por las que uno de los agentes sigue de baja. Lo peor es que esto se veía venir. Una de las mujeres agredidas -porque a algunos se les olvida que aquí ha habido personas agredidas sólo por ser “mujeres de”- ha afirmado que siempre se sintieron vigilados y visualmente amenazados. Además, en Alsasua todos sabían que los agredidos eran agentes de la Guardia Civil y que ellas eran sus mujeres.

Esta semana, los podemitas volvían a hacer gala de su profundo antiespañolismo y de su afinidad con el ambiente proetarra invitando a familiares de los agresores de Alsasua al Congreso. Ochenta y nueve diputados y senadores de Podemos y de las fuerzas nacionalistas ERC, EH Bildu, PDeCAT y PNV firmaron un manifiesto para solicitar que a los agresores no se les juzgue por delito de terrorismo. Para ellos, lo sucedido es lo más parecido a “una pelea de bar” y la solicitud de más de 10 años de cárcel para los agresores “es una venganza”, como dijo el diputado Tardá de ERC. Normal que en el PSOE le cortaran la cabeza a Pedro Sánchez cuando intuyeron que estaba muy avanzado el pacto de gobierno con los abajo firmantes que esta semana apoyaban a los agresores de Alsasua.

Lo más grave de lo acontecido en el Congreso es que Podemos y nacionalistas vascos y catalanes equiparan a agresores y agredidos, en una vuelta de tuerca que lleva a que la turba que envió al hospital a los guardias civiles y a sus mujeres sean víctimas de uno no sabe muy bien qué. Cabría suponer que a Pablo Iglesias le habrá emocionado de nuevo “la agresión a un Policía”, como dijo en un famoso vídeo. El manifiesto firmado evidencia una vez más que Podemos es la marca blanca de Bildu en Navarra y en el resto de España, y que ambas fuerzas compiten entre sí para ver quién está más cerca de los verdugos. Y en el colmo de la intromisión en la separación de poderes, Pablo se erige en juez y es quien determina, sin leerse el auto judicial, como él mismo ha confesado, si lo de Alsasua fue una pelea de bar o un delito de terrorismo. Para Iglesias que la Justicia sea independiente depende de si a él le interesa o no. Como pasa en su amada Venezuela chavista, donde si hace falta se inventan pruebas contra Leopoldo López para condenarle y dejarle en la cárcel. Pero de eso Pablo y los abajo firmantes prefieren no hablar.

Frente al terrorismo, contra la amenaza a la unidad de España y el reconocimiento al dolor de las víctimas, solo cabe contundencia y esfuerzos unísonos de todas las fuerzas políticas. Todo lo demás es mero artificio.

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