AGLI Recortes de Prensa    Domingo 26  Marzo 2017

Un error de diseño
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 26 Marzo 2017

La Constitución de 1978 configura un modelo de Estado y una estructura institucional para hacerlo funcionar. Esta arquitectura fue el producto del pacto de la Transición, logro histórico muy celebrado dentro y fuera de España y propuesto como referencia y ejemplo de decantación ordenada, legal y pacífica de una dictadura en una democracia. Se ha repetido hasta la saciedad que la gran virtud de aquel acuerdo trascendental fue su carácter integrador, de tal forma que ninguna de las partes que participaron en su gestación vio completamente satisfechas ni totalmente rechazadas sus aspiraciones. Todo el mundo cedió y así se pudo conseguir el que se considera por la inmensa mayoría de la gente informada satisfactorio resultado final. Su principal protagonista fue enterrado con honores de Estado y da nombre al aeropuerto emblemático de nuestro país. Hasta aquí el relato oficial de una historia de éxito que, según se insiste machaconamente, nos ha dado el más largo período de paz civil, prosperidad y progreso desde las guerras napoleónicas y hacia la que volvemos nuestra mirada nostálgica cuando nos agobian las dificultades o los conflictos en busca de inspiración.

Veamos, cuatro décadas después de semejante hito, la situación en la que nos encontramos:
El Gobierno y el Parlamento de una Comunidad Autónoma que representa el 16% de la población y el 19% de la riqueza nacional se han declarado en rebeldía contra el orden constitucional, pisotean sistemáticamente el Estado de Derecho y han puesto fecha a la celebración de un referéndum de autodeterminación con el fin de liquidar a España como Nación. Ante semejante desafío, el Ejecutivo central ofrece diálogo a los golpistas y los Tribunales les imponen penas ridículas por mera desobediencia.

La deuda pública ha rebasado el 100% del PIB mientras el déficit se muestra incontrolable porque hemos construido una Administración multinivel cuya nómina y cuyos gastos rebasan ampliamente lo que la sociedad española puede pagar con los recursos que es capaz de generar. Lejos de proceder a las reformas necesarias para corregir este rumbo suicida, se suben los impuestos ahogando el crecimiento de un tejido productivo que está demostrando una notable capacidad de recuperación. Menos de dos cotizantes soportan a cada pensionista y la Seguridad Social camina hacia su quiebra sin que nadie tome medidas para evitar tal catástrofe.

La corrupción ha infectado la gestión pública hasta el punto de alcanzar en algunos territorios, Cataluña entre ellos, la condición de sistémica. La gran formación socialdemócrata, segundo pilar del sistema, que ha sido hasta hoy Gobierno o alternativa, carece de proyecto y de liderazgo creíble, ha perdido el norte y se desgarra en una división interna que puede borrarla del mapa. El partido hegemónico en el espacio de centro-derecha se ha desideologizado y se ha resignado a aceptar muchos de los planteamientos económicos, sociales y conceptuales de la izquierda y de los nacionalistas identitarios, ciñéndose a un cansino y aséptico pilotaje del corto plazo.

Un populismo colectivista de naturaleza liberticida, auspiciado irresponsablemente por la derecha para debilitar a su principal rival, ha aparecido con la explícita intención de acabar con la democracia representativa y la economía de mercado contando ya con una base electoral que lo ha situado como tercer grupo parlamentario en el Congreso con serias probabilidades de ser pronto el segundo.

Frente a panorama tan desalentador, es lógico preguntarse por las causas de lo que, si no se pone remedio, puede desembocar en un fracaso monumental. Es bien conocido, y existe al respecto abundante literatura e ingente evidencia empírica, que el factor clave para que una nación sea próspera, segura y estable, es que disponga de un conjunto de instituciones y de una cultura cívica que le garanticen el correcto funcionamiento del imperio de la ley, la democracia, la independencia de los poderes del Estado, la libertad de empresa, los derechos fundamentales de sus ciudadanos, la honradez de los gobernantes y un nivel de educación alto para la población. En otras palabras, un edificio político, económico, social y jurídico bien diseñado que le permita desarrollar plenamente sus energías de manera eficiente y sostenida.

Desde esta perspectiva, el sistema institucional y el modelo de Estado que nacieron como fruto de la Transición presentan unos fallos de diseño clamorosos que a largo de los años han ido creando problemas sin resolver de gravedad creciente hasta colocarnos en la crisis múltiple que ahora padecemos. La combinación de una partitocracia extractiva y corrupta que ha invadido el entramado constitucional, los medios de comunicación y la sociedad civil, una ley electoral que elimina el vínculo entre representantes y representados y un Estado hipertrofiado, ineficiente y de aberrante complejidad que nos condena al despilfarro y que ha proporcionado a las tensiones centrífugas el cauce para su malignización, no podía sino abocarnos a la amenaza de ruina y a un callejón de angosta salida. El propósito de la Transición de abrir un paso liso y sin traumas del autoritarismo a la libertad fue loable, pero se hizo por políticos que, más allá de su adscripción ideológica, construyeron un Estado a su servicio y no al de los ciudadanos. Este enfoque profundamente equivocado es la razón esencial de la actual tormenta perfecta que ruge incontenible volando los techos de nuestro equilibrio presupuestario, de nuestra cohesión territorial, de nuestros máximos órganos jurisdiccionales y de nuestra armazón ética.

Aprendí en mis tiempos de formación en las ciencias duras que es imposible hallar la solución a un problema si no se entiende su enunciado. Bajo este prisma, es descorazonador comprobar que ningún partido ni sector influyente de la sociedad civil hace el diagnóstico certero de nuestros males. O bien los ignoran o los minimizan y si alguien realiza un tímido intento de emprender acciones realmente efectivas que nos saquen del atolladero, se limita, bajo la presión ambiental, a auspiciar parches o paliativos muy lejanos de la decidida terapia quirúrgica que nuestras patologías terminales demandan. Es más, no son pocos los que enarbolan enfáticamente programas de gobierno que van en dirección opuesta a la que deberíamos tomar y que, en caso de ser aplicados, nos reducirían rápidamente a un agregado informe de nacioncillas empobrecidas e irrelevantes.

Pese a tanta desgracia, no deja de ser estimulante que todavía son millones los españoles conscientes del pavoroso alcance y de la verdadera raíz del inmanejable embrollo en el que estamos atrapados. Si emergiera del fondo saludable de la Nación el instrumento político y electoral que hiciese suya la misión de rectificar sin complejos, por encima de los muchos intereses espurios creados, los flagrantes fallos de la Transición, todavía cabría la esperanza. No desesperemos aún y que la inspiración nos encuentre trabajando.

Europa, ante la encrucijada
Editorial Libertad Digital 26 Marzo 2017

Sesenta años después de la firma del Tratado de Roma, la Europa que se enfrentó con saña en las dos guerras más destructivas y crueles de la historia de la humanidad, la Europa que sacralizó las fronteras y las etnias y que sólo se entendía en términos de supremacía territorial, siente hoy el vértigo de su propio éxito y ve como resurgen en su seno las mismas pulsiones nacionalistas que tantas veces despeñaron el sueño de la unidad. Y, sin embargo, nunca se pudo decir, como hoy, que no hay un lugar en la Tierra donde hayan arraigado con más fuerza los principios de la libertad, de la dignidad personal y del respeto a las convicciones ajenas –los principios de la democracia y el humanismo, en suma–, como en Europa. En palabras del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, «el mejor lugar donde puede nacer un ser humano».

Pero, con todo, no conviene dejarse llevar por la ingenuidad de los buenos sentimientos. Si la Unión Europea nació de las ruinas de la matanza como un grito de «nunca más este horror», su consolidación se ha debido más a la prosperidad de un continente sin aduanas, de un espacio de libre comercio capaz de fomentar la riqueza y con ella las sociedades del bienestar, que al ideal político de un Estado sin fronteras interiores, habitado por ciudadanos libres e iguales. Las mismas reservas que, por ejemplo, impidieron en plena guerra fría, cuando medio continente penaba bajo la bota del comunismo, conformar una Comunidad Europea de Defensa, operan como lastre cada vez que se avanza en el camino de la integración.

Esas fuerzas, fruto del miedo a perder la propia identidad, pero, también, a ver diluidas las certezas de una vida en el gran crisol de la sociedad de la información, a las consecuencias personales de la feroz competencia económica y a los problemas del mestizaje cultural han vuelto a emerger en el mismo momento en que se ha quebrado el círculo de la prosperidad. Sólo desde esta perspectiva se explica el Brexit británico y la desafección a la idea paneuropea de amplias capas de la sociedad, que parecen incapaces de adaptarse a las exigencias de la integración. Sin duda, la crisis ha sido terreno abonado para ciertos políticos demagogos que, bajo la falsa bandera que rechaza la «Europa de los mercaderes», buscan el voto del miedo y del desencanto, más fácil cuanto más sacrificios impone la situación.

Ayer, los 27 jefes de Estado y de Gobierno de los países que conforman la Unión Europea, ya sin Gran Bretaña, firmaron una renovación de los votos en el mismo escenario, Roma, donde todo empezó. Sólo las prolijas discusiones habidas para consensuar el texto demuestran hasta qué punto Europa se encuentra en una compleja encrucijada de caminos. Por un lado, los que llevan a la culminación del proyecto, que es la unión política con todas sus consecuencias, y, por otro, los que transitan por soluciones de compromiso, que salvaguarden lo logrado y, sobre todo, mantengan abierto el gran espacio económico. Es la apelación a una Unión Europea más flexible, en la que los socios puedan elegir su ritmo de confluencia. Tal vez, sirva para salvar al euro, pero no soluciona el fondo del problema.

La «adhesión a la carta» es lo que ha buscado siempre el Reino Unido y todos sabemos a dónde conduce. Las excepciones en el cumplimiento de las normas son las que han llevado a Grecia hasta el abismo de la expulsión. La reluctancia de los gobiernos de los antiguos países del Este a ceder una soberanía recuperada tras largas décadas de secuestro por Moscú, es lo que abre la puerta al espectro del nacionalismo. Podrá criticarse la enorme burocracia generada y, sin duda, habrá que reformar a fondo muchas instituciones comunitarias, pero no puede haber adhesiones a la carta si queremos que la Unión Europea cumpla su ciclo y se convierta en esa nación de naciones libres e iguales que soñaron los padres fundadores, desde Jean Monnet y De Gasperi a Adenauer y Schuman. Por supuesto, sería absurdo exigir uniformidades imposibles y, de hecho, Bruselas siempre ha facilitado en lo posible los procesos de integración con salvaguardas temporales y períodos de carencia en la transcripción de normas y directivas. Si este modo de obrar, consustancial a las sucesivas ampliaciones de la UE, quiere denominarse de «dos velocidades», sea. Pero si lo que se busca es que algún miembro pueda sustraerse a los principios básicos de la libre circulación de personas, servicios y mercancías; respeto a los derechos humanos, al sistema de libertades políticas y la solidaridad, se estará pervirtiendo el ideal europeo.

Malas ideas
Luis Ventoso ABC 26 Marzo 2017

La perturbadora ideología comunista fue la gasolina mental del terrorismo de la Baader Meinhof alemana, las Brigadas Rojas italianas o el Grapo español. El nacionalismo desatado provocó los crímenes crueles y sanguinolentos del IRA y ETA, que ahora se quieren reescribir de manera infame, olvidando que unos mataban sin pestañear y otros morían de rodillas. Una interpretación fanática de los textos coránicos, que brota del wahabismo saudí, espolea las matanzas de Al Qaeda, Daesh o Boko Haram. En Estados Unidos se han repetido los tiroteos mortales a cargo de supremacistas blancos. Pero curiosamente, jamás se ha visto a un liberal pirado atentando en nombre del libre mercado y el imperio de la ley. Por eso cuesta no arrugar la nariz cuando tras el enésimo atentado en Europa se escucha esta frase de dudoso consuelo: «Al final fue obra de un loco». Sí. Pero son demasiados locos, y todos cojean igual.

Hay que poseer una mente muy enajenada –y ser extremadamente desalmado– para subirse a un coche y arrollar a las personas de toda raza, edad y condición que abarrotan las aceras de Westminster. También es verdad que el asesino era un pequeño criminal de faca ligera, que ya había conocido dos veces la cárcel. Pero hubo algo más. Existió una ideología que activó el chispazo.

Constituye un abuso evidente, un disparate, considerar a todos los musulmanes como malvados en potencia, como hacía el fantoche teñido de platino de las últimas elecciones holandesas. Pero en nombre del buenismo multicultural no se puede soslayar que el asesino de Londres mutó tras abrazar una determinada religión, que se pasó cuatro años en Arabia Saudí, que acudía a las mezquitas en nombre de una piedad enfebrecida, que elegía para afincarse los guetos de Inglaterra donde más cala el extremismo yihadista.

¿Locos? Puede, pero con determinadas ideas, que se refuerzan con ayuda de la apología del terrorismo que campa a sus anchas por las plataformas del admirado de Silicon Valley. Mientras el director de un periódico puede verse en un juzgado por derrapar en un pie de foto, Facebook, Google y Twitter operan prácticamente con barra libre. Tampoco ejercen una vigilancia activa contra los contenidos salafistas o manifiestamente falsos. En ningún periódico español, ni en el más infame, verán material pro Daesh, o vídeos repugnantes como los que anteayer admitió YouTube, donde se aseguraba que el atentado de Londres era un montaje (por cierto: llevaban sus preceptivos anuncios, con los que se lucró la compañía).

Los editores de prensa y sus directores ejercen un autocontrol, operan con unos principios deontológicos. Google y Facebook se escabullen de esas prácticas éticas pretextando que ellos solo son «una plataforma», nunca editores. Excusa fútil. Zuckerberg, el muchacho de la camiseta gris, es en realidad el mayor publicador de contenidos informativos del planeta (que no controla ni produce, y con los que se lucra hasta el punto de poseer la sexta compañía del mundo en capitalización: 375.805 millones de euros). Por eso no comparto las misas réquiem que se le cantan a los periódicos. Perdurarán, porque justo ahora son más necesarios que nunca.

Lo grave es que no pase nada
Santiago Rey Fernández-Latorre
Presidente y editor de La Voz de Galicia  26 Marzo 2017

Cuando hace 135 años mi abuelo Juan Fernández Latorre concibió el sueño de acabar con la postración de Galicia, quizá no podía imaginar que estaba fundando un pilar insustituible en nuestra historia. Su idea era sencilla, y a la vez grandiosa: dar a Galicia su propia voz. Hacer que hablase y hacerla oír. Y así fue desde el 4 de enero de 1882, cuando salió a la luz su primer editorial. Leído con los ojos de hoy, no solo está plenamente vigente, sino que parece que se haya escrito esta misma mañana.

El fuego que se encendió entonces arde hoy. Jamás se extinguió, por muy fuertes que soplasen los vendavales de la historia. Sigue muy vivo y ha sido siempre llama de vanguardia en la defensa de los grandes y nobles y desdeñados intereses de Galicia. Así se decía en aquel lejano día. Y así se dice ahora. Desde mis 55 años al frente de La Voz de Galicia puedo manifestar que no he tenido otra guía, ni otro impulso, ni otra ilusión. Ni otro orgullo. Porque recoger toda la energía de los gallegos, y hacerla presente y firme pese a quien le pese, es la más reconfortante tarea que pueda acometer un editor. Mucho más cuando el título que nos identifica se ha ido fortaleciendo a través de las generaciones de tres siglos.

Con ese orgullo de saber que La Voz de Galicia ha sido siempre arma eficaz para la defensa serena y permanente de los intereses de nuestra tierra, no ignoro que queda mucho trabajo por hacer. Porque aún son precisos gigantescos esfuerzos para remover los obstáculos que frenan su desarrollo. No se puede ocultar que en nuestra sociedad todavía hay demasiados intereses espurios que buscan su beneficio a costa del de todos. Ni que abundan las voluntades disgregadoras. Y que aún falta mucho camino para lograr que Galicia se convierta, «ya que es la más bella» -como decía el primer editorial- en la más próspera y la más culta.

Ni siquiera su belleza ha sido respetada. Antes y ahora, los poderes públicos han dimitido de cuidar sus rías, de dar capacidad y futuro a las comarcas del interior, de hacer atractivas y habitables las ciudades. Basta ver la absurda paralización que han impuesto algunas alcaldías que se dicen progresistas, y la falta de compromiso real de otros políticos con los sectores clave en el campo y en la costa para entender el verso del poeta que definió a Galicia -tan dolorosamente cierto- por ser la que da un paso adelante y otro atrás.

Lo que está sucediendo en las urbes que entregaron los bastones de mando a la presunta regeneración no puede ser más desalentador. Es cierto que todas ellas tenían problemas antes, que faltaba visión integradora, que nadie dibujaba la ciudad de dentro de veinte años. Pero lo que ha traído el cambio no es el avance, sino la parálisis. Lo que funcionaba dejó de funcionar, y no funciona nada nuevo. En ese retroceso -porque estar parado es ir hacia atrás- no solo asumen responsabilidad los que tienen atribuida la capacidad de decisión, sino muy especialmente quienes los sostienen, paralizados también por el pánico al votante fugitivo.

El mismo pánico que hace imposible tomar medidas valientes. Desde castigar la corrupción a poner freno a los privilegios. Desde reformar la anacrónica y burocratizada Administración a hacer fuertes los valores constitucionales. Todo lo que la sociedad considera justo, pero requiere decisión, se aplaza a la espera de que llegue un mejor momento.

No ha llegado todavía el que permita fijar unas reglas claras para la financiación de los partidos. No se espera aún una reforma de la justicia que la sitúe en el siglo XXI antes de que llegue el XXII. Nadie va a hacer nada hasta que se consume el referendo secesionista. Ni una sola área metropolitana va a funcionar mientras no colapsen todos los servicios. Ni una minúscula reorganización territorial o administrativa se va a acometer si obliga a suprimir puestos políticos.

Ya se hará, nos dicen. Pero mientras tanto, todo corre en contra. Se dejan languidecer la pesca, la ganadería y la agricultura sin nada que las sustituya o las modernice; se ahoga la iniciativa de las empresas con normas fiscales más propias de la depredación que del derecho; se descuida la educación y se pierde la esperanza en las pensiones; se desprecia la savia de los jóvenes emprendedores y se abandona a su suerte a los autónomos; se practica la política económica de sálvese quien pueda, y se fomentan el enchufe y el amiguismo.

No son lugares comunes. Los sectores productivos tradicionales desconocen la rentabilidad, y los nuevos carecen de incentivos. Hacienda ha decidido arreglar sus cuentas con Bruselas imponiendo a las empresas retenciones exageradas, y a los ciudadanos más impuestos especiales. Las universidades malviven enclaustradas y sin ponerse al día. Los jóvenes que buscan un futuro sólido tienen que emigrar. La pirámide de población se ha quedado sin base, y la cuenta de cotizaciones y prestaciones no cuadra. Y por si no fuese suficiente, los privilegios de unos pocos aumentan. En la estiba se soluciona con una multa de 134.000 euros diarios, y en la clase política, con puestos bien pagados en los consejos de administración de empresas semipúblicas.

Mientras tanto, Europa, que había sido el lugar del planeta donde más habían avanzado la solidaridad y la democracia, se desmorona y se rompe, infectada justamente por los virus que atacan ambos principios. Las ideas contrarias al humanismo, basadas en el rechazo y la imposición, ganan terreno en cada proceso electoral, y son hoy el germen del desastre. Aunque en eso también parece ir Norteamérica primero.

Si era difícil el tiempo en que La Voz de Galicia echó a andar, con tanto por construir entonces, no es más fácil el que hoy vivimos, con todas las ideas generosas en riesgo de involución. Basta ver cómo se intenta reescribir la historia llenando de groseros borrones las páginas más limpias. Todas las ideas de superación y convivencia que se edificaron en los años de la Transición política, y que fraguaron en la Constitución más brillante que se haya dado jamás España, están hoy puestas en entredicho por quienes ni siquiera las memorizaron bien en los pupitres escolares. Lo que entonces fue reconciliación se quiere presentar como claudicación. Lo que fue reconocimiento se hace pasar por componenda. Lo que fue advenimiento de la democracia se considera imposición. Y lo que constituyó la fiesta de la libertad se quiere llamar hoy censura.

Censura era lo que había en los tiempos más oscuros. Y es lo que vuelve ahora, impulsada por mentes que solo admiten como verdad sus propios prejuicios. Su espíritu crítico consiste en denostar a los demás, como se ve todos los días en el uso que hacen de las redes sociales. Su tolerancia lleva siempre aparejado el número cero. Su convivencia no va más allá de la camarilla.

Pero no son solo los nuevos salvadores quienes han olvidado el valor de la democracia. Partidos que hicieron historia en España aparecen convertidos en corrales de pelea, donde se puede encontrar cualquier cosa, excepto grandeza de miras y servicio al país. Organizaciones que nacieron para defender legítimos intereses de empresarios o trabajadores ignoran sus obligaciones y abochornan a sus afiliados. Gentes de la cultura atienden más a sus protagonismos personales que al legado colectivo. Políticos, grandes financieros, personalidades que se presumían honorables llenan los banquillos o rondan los penales.

Con todo esto, no es de extrañar que en gran parte de la sociedad se haya instalado el hartazgo. O el asco. Y ese es el signo más determinante de que se requiere un cambio. Porque lo grave es que no pase nada. Lo grave es que los poderes públicos, desde el Gobierno central a los autonómicos miren hacia otro lado y quieran hacernos creer que vivimos en un mundo feliz. Lo grave es que el poder, que surge del pueblo, se use contra los derechos de las personas y no pase nada. Lo grave es que los ciudadanos terminen admitiendo que nada se puede cambiar.

Porque no es cierto. La historia demuestra que cuando la sociedad hace suyos los principios democráticos, que nos igualan y nos elevan a todos, hasta los mayores desastres se pueden superar. Lo ha contado este periódico reiteradamente a lo largo de 135 años, como se observa en el magnífico número especial que hoy se entrega con el diario, donde se cincela en lugar de honor el editorial fundacional. Lo muestran las grandes páginas de la historia. Europa superó la devastación de las guerras mundiales con democracia. España venció el ostracismo y la pobreza con democracia. Galicia avanzó como jamás lo había hecho con democracia. Y tiene que continuar creciendo. Porque siempre seremos más los que nos rebelemos contra todo conformismo y contra toda imposición. Seremos más los que nos empeñemos en defender los grandes y nobles y desdeñados intereses de esta tierra. Así lo expresó este periódico en su primer número. Y seguirá haciéndolo porque es La Voz de Galicia. Su título me obliga. Y me llena de orgullo.

La llamada cláusula Molière
Los franceses primero
Fernando Paz gaceta.es 26 Marzo 2017

De nuevo una polémica ha encendido Francia en vísperas electorales: la llamada cláusula Molière que, con el nombre del célebre literato francés, comenzaron a aplicar algunos ayuntamientos, departamentos y regiones francesas hace ahora un año, y que establece como requisito para trabajar en una obra de albañilería el que los trabajadores hablen francés. A estas alturas, ya se ha extendido a una buena parte de las regiones francesas.

La patronal
La cláusula Moliere ha suscitado la protesta unánime de la patronal, interesada en que no se dificulte la contratación de trabajadores extranjeros. El presidente de la patronal, Pierre Gattaz, ha motejado la adopción de dicha cláusula de “decisión nacionalista” que aleja a Francia de Europa, cuando en estos momentos lo que exige la situación es “estar abiertos”.

Evidentemente, la normativa afecta a la libre circulación de una parte de los inmigrantes procedentes de otros países de la UE. Así que, Gattaz ha querido advertir que “se empieza con esta obligación de saber francés, y más tarde se cierran las fronteras y se acaba por salir del euro”.

La alusión al programa del Frente Nacional no puede ser más directa. De hecho, no es la primera vez que la patronal se ha manifestado contrariada por la posibilidad de que Marine Le Pen alcance el Elíseo. Recientemente, los directivos de las multinacionales de ese país han tratado de conformar un frente común contra el programa soberanista del FN que abarque todo el espectro político y social.

La patronal, esencialmente defensora de la gran empresa, no parece tener mucho en cuenta el apoyo que la cláusula suscita en las economías familiares y entre las empresas pequeñas y medianas.

Más realista, el presidente de la confederación de pymes, François Asselin, ha manifestado que "si en el pasado no hubiera habido tantos fraudes con los desplazados, no se habría llegaría a adoptar unas medidas que pueden convertirse en un tótem para la extrema derecha".

El aspecto de la seguridad ha sido la razón argumental para justificar la puesta en marcha de la cláusula, ya que parece esencial que el trabajador empleado en una obra conozca el idioma en el que tiene que desempeñar su tarea: pero la perspectiva de pingües beneficios parece haber cegado a la patronal, mientras la ideología hace tiempo que ha desconectado a los sindicatos de la realidad social francesa.

Los sindicatos
Reflejo de esa desconexión, el secretario general de la CGT, el principal de los sindicatos galos, Philippe Martínez, ha coincidido con la patronal, calificando de “populista” la medida lingüística, “claramente en la línea del Frente Nacional”.

La adopción de la medida “Molière” resulta tanto más paradójica cuanto que han sido ayuntamientos de derechas los que la han desarrollado. El consistorio de Angulema, el primero en ponerla en práctica - desde allí se ha extendido a otros municipios de derechas e incluso a uno del Partido Socialista- precisó que su objetivo era el de “luchar contra las empresas que revientan los precios”, algo que consiguen gracias a los trabajadores procedentes de la emigración y que “no cotizan a la Seguridad Social en Francia, sino en su país de origen”.

Ante la evidencia de la desventaja en que sitúan los extranjeros a los trabajadores franceses, Martínez se ha apresurado a señalar que “lo que hay que hacer es establecer reglas comunes sobre protección social a nivel europeo” con el objetivo de evitar el “dumping laboral y social”. Un discurso débil incapaz de hacer frente a la lacerante realidad que vive el trabajador nacional: la forma de combatir el descenso de los salarios no parece ser la de facilitar el acceso al mercado laboral francés de trabajadores procedentes de países de la UE con menos renta.

Y es que, según la normativa europea, los trabajadores procedentes de esos otros países de la Unión Europea están sujetos al salario mínimo del país de acogida, pero a las cotizaciones del país de origen. Algo lógicamente concebido para promover la emigración intracomunitaria, y que facilita a empresarios como los franceses contrataciones más baratas, ya que las cotizaciones sociales en Francia ascienden hasta el 36% del salario.

Con más claridad, si cabe, se ha manifestado Laurent Berger, de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), que ha denunciado como "inaceptable" una medida que "instrumentaliza" la seguridad de los obreros y sacrifica la libertad de circulación. Si bien no es previsible que sean muchos los trabajadores a los que importe tal sacrificio, Berger insiste en que la medida “es para vomitar”.

Los candidatos
La cláusula Molière ha polarizado la atención del país a pocas semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El propio Macron, principal candidato para enfrentarse a Le Pen, no lo ha dudado, posicionándose a favor de las políticas de Bruselas y la patronal, y calificando de “escandalosa” la obligación de que los trabajadores tengan la obligación de saber francés para trabajar. Un discurso no excesivamente extraño para un empleado de la banca Rothschild.

Tratando de darle la vuelta a la polémica, Macron se ha preguntado retóricamente si los 200.000 franceses que trabajan fuera de sus fronteras, pero en el marco de la UE, “tendrán que aprender polaco”. En sintonía con él, el socialista Benoit Hamon ha hablado de “indisimulada xenofobia”. Más comedido, quizá porque ha entendido desde el principio el peligro que para él representa este asunto, el liberal Fillon guarda un sepulcral silencio.

Por su parte, Marine Le Pen se ha mostrado crítica con lo que ha calificado de “patriotismo vergonzante”, porque los políticos no quieren admitir que algo decidido en Bruselas pueda ser perjudicial para Francia; en consecuencia, "como no son capaces de rechazar la directiva europea, estos políticos intentan esquivarla".

Incluso, husmeando la dirección en la que soplan los vientos, el candidato de la extrema izquierda, Jean-Luc Melenchon, se ha descolgado con unas contradictorias declaraciones en las que sostiene que, si bien no se le oculta la “hipocresía” esencial de la cláusula Molière, en caso de que él gobernase aplicaría la cláusula a los inmigrantes “que roban el pan a los franceses”.

La postura de los socialistas y de ambas confederaciones sindicales, muy representativa del discurso de la izquierda actual en Francia, revela el grado de desentendimiento de esta por la suerte de los trabajadores y asalariados franceses, algo que les está hundiendo en las encuestas. En consecuencia, Melenchon, al frente de los radicales de izquierda de “Francia Insumisa”, no quiere secundar a la patronal, ni a Bruselas y los intereses transnacionales.

El problema es que, en la lucha por un electorado que identifica la causa social y nacional como una sola cosa, el Frente Nacional, además de resultar mucho más creíble, le lleva una enorme ventaja.

Los que viven de Susana
Susana es la que manda porque maneja la telanda de muchos paniaguados colocados, de todos los que viven de ella
Antonio Burgos / ABC (PD) 26 Marzo 2017

NO sé para qué se van a celebrar las primarias del PSOE. Ganas de gastar el dinero y de marear la perdiz. Se debería abrir la veda del mareo de la perdiz con Susana Díaz. Que va a ganar, como han dicho sus partidarios, «con contundencia».

Va a ganar las primarias sociatas como el Barcelona suele a los del final de la tabla: por goleada. Tabla con la que va a dar en toda la boca a Pedro Sánchez y a Francisco Javier López, vulgo «Patxi» López.

Que anda muy calladito esta vez, y no como su casi homónimo Pancho el del corrido mexicano, Pancho López, que era «chiquito pero matón».

Así que tampoco sé para qué anda Sánchez haciendo cruchifundi, o cruchifandi, algo del Fundi o del Fandi, o como se llame en inglés (o en Idiotés) eso que se ha dicho toda la vida de Dios «pasar un pañuelo» para recoger fondos.

A Susana no le hace falta ni recoger fondos. Sólo la amenaza de que el PSOE vuelva a las andadas con ese peligro que es Sánchez es suficiente motivo para que gane. Y de corrido. No de corrido mexicano, sino de socorrido corrido andaluz.

Es decir, con la gorra. De tacón. Como decía Helenio Herrera: sin bajar del autobús.

Una vez que hoy anuncie oficialmente que se presenta, Díaz necesita, como sus contrincantes (ojú, «contrincantes»; menos mal que no son «co-trincantes)... Decía que Susana necesita 9.000 mil avales. Esos los tiene Susana en menos que saca La Sexta a uno de Podemos en hora punta de audiencia.

La única duda que tengo a este respecto es si va a tardar media hora o tres cuartos en obtener esos avales. ¿Que de dónde? ¿De dónde va a ser? Del pesebre del Régimen Andaluz.

De los «Pesebres de Caoba» de la novela de José María Requena. Ahí está la razón del triunfo de Susana: en el propio Régimen que preside en forma de Junta de Andalucía. Susana Díaz es la presidenta del consejo (de gobierno) de la empresa que tiene colocada a más gente en Andalucía.

En esta España donde la Administración ni sabe el número exacto de funcionarios que tiene, la Junta es la mayor empresa de trabajo fijo de Andalucía. De ahí saldrán los avales y de ahí los votos para ser elegida lo que le dé la gana a ella: secretaria general del PSOE o incluso de la ONU si se empeña.

Hago esta argumentación por las cuentas de la vieja: ¿cuánta gente tiene colocada Sánchez? ¿Cuántos deben el pan de sus niños a López? ¿Y cuántos en cambio viven de Díaz? ¿Cuántos le deben el puesto de trabajo a Susana y a su organización?

Usted no se lo imagina: de Susana viven, con el carné en la boca, cientos de miles de andaluces que están enchufados o incluso ya fijos de plantilla en ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades de municipios, en la propia Junta, en sus delegaciones provinciales, en las empresas públicas, en los institutos de esto o lo otro, en los observatorios de lo que sea...

¡Qué sé yo, qué maraña de España ha tramado la tela de araña del PSOE en el Régimen andaluz que maneja ya va para cuarenta años! Y hablando de España. Es tan lista esta Susana de Triana que llegó a Madrid, pronunció dos veces, y entre admiraciones, la palabra «España» y se metió a la derecha política y económica en el bolsillo: «Esta es la nuestra».

Frente a un Sánchez que está a papitos con Podemos para llegar al poder y a un Francisco Javier que le llaman «Patxi»: con eso lo digo todo. Y así van a apoyarla hoy González, Guerra y quien haga falta, ¿no van a ir? Susana Díaz es la que manda porque maneja la telanda de muchos paniaguados colocados, de todos los que viven de ella. ¿Que si la Enseñanza y la Sanidad están en Andalucía chungaletas y ella es la responsable?

¿Que si los ERE? No importa. Como no importa que fuera, a dedo, la «tapada» de los imputados Chaves y Griñán. Quien manda, manda y cartucho al cañón. Y voto a las primarias.

¿Nunca nos derrotarán?
Javier Somalo Libertad Digital 26 Marzo 2017

El diario El País entrevistaba este viernes a Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea. Socialdemócrata holandés, "políglota" y con "el despacho lleno de libros y fotografía moderna", según observación de El País, esta autoridad europea dice, pocas horas después del atentado en Londres, que "si reaccionamos al terrorismo como España en 2004 nunca nos derrotarán". Cuánto peligro encierra esta frase.

Una cosa fue la reacción de urgente solidaridad con los heridos, encomiable, muy española y bien distinta a los asedios posteriores a las sedes del PP que achacaron los muertos no al terrorismo –"vuestras guerras, nuestro muertos"– sino al Gobierno. Y la otra, la más grave a fin de cuentas, es cómo se reaccionó políticamente al 11-M: admitiendo que era consecuencia de la guerra contra Sadam Hussein –en la que no disparamos una bala– y pidiendo perdón al atacante retirando nuestras tropas del terreno: estímulo-respuesta, atentado-cambio de política, matan por estar en Irak-nos vamos de Irak. En definitiva, un castigo merecido con acto de contrición y propósito de enmienda. Así, tan sacramental como miserablemente, asumimos la lógica del terrorista, haciéndole caso, convirtiéndonos en parte de su justificación y colocándonos ideológicamente más cerca del asesino que del asesinado.

Además, con dicha lógica, quedaba zanjado que el 11-M era un atentado yihadista, así que miel sobre hojuelas. "Nunca nos derrotarán"… si pagamos el precio. Aunque la derrota es el precio.

Dice Timmermans a su entrevistadora:
En mi país impresionó mucho la reacción de España a los atentados de Madrid en 2004, tan serena, sin rebelarse contra una comunidad o religión. Aprenderemos a lidiar con ello. Los terroristas son criminales que odian nuestro sistema de vida. Si reaccionamos como España, nunca nos derrotarán. Si empezamos a culpar una religión o una comunidad, ya han ganado a medias.

Le pregunta El País si ha "fracasado Europa en la integración de colectivos". Responde el holandés:
Sí, cuando hay jóvenes que aparentemente no se sienten de esta sociedad y que están dispuestos a matar.

O sea que si se sintieran integrados no matarían, lo hacen porque no se ven como parte de la sociedad. ¿Y no será que matan porque nos negamos –cada vez menos, eso sí– a integrarnos nosotros en su modelo, impuesto en cualquier parte del mundo y convertido casi en patrimonio inmaterial de la Humanidad digno de ser preservado por la víctima, por nosotros?

Timmermans y tantos otros nos dicen que no conviene extrapolar o generalizar, que son minorías que ensucian el nombre de una mayoría y una fe, que es posible la convivencia porque ya lo fue antes –me pregunto cuándo o a qué llaman convivencia– y que nuestra respuesta no ha de ser en clave de enfrentamiento. El caso es que la única tendencia política visible, la más natural porque no resulta "fóbica" es la dirigida por Occidente contra el propio Occidente, contra el cristianismo como raíz de la sociedad democrática, se practique alguna de sus confesiones o no. El holandés y los suyos, que son legión, han localizado el problema: nuestro dolor, el daño que se nos inflige es culpa nuestra porque hemos "fracasado en la integración de colectivos" y la solución es la democracia como demostró España en 2004. Todo lo que se salga de ese esquema será intolerancia o islamofobia y eso sí que hay que combatirlo si reparar en formas.

Lo dicho por Frans Timmermans es enormemente peligroso. Por muy políglota que sea y muchos lomos de libros que exhiba en su despacho si no está preparado para el gobierno de Europa alguien debería decírselo. ¿Habrá algún libro en la biblioteca de Timmermans que le pueda ayudar a comprender lo peligroso de su actitud?

El neoyorkino residente en Europa Bruce Bawer no hace ascos a la versión oficial de nuestro 11-M –quizá cambie de opinión con el documental de Cyrill Martin– pero llega a una conclusión muy distinta sobre la reacción de un país ante un ataque terrorista. Su libro Mientras Europa duerme. De cómo el islamismo radical está destruyendo Occidente desde dentro no es lo más recomendable para los que no nos sorprendimos con el documental del anarquista francés. Asumiendo –quizá para no desviar su tesis general– la vía yihadista de nuestros atentados, sin embargo es brillante al analizar la manipulación política que nos llevó horas después a las urnas tras una agitación intolerable contra el Gobierno saliente. Más allá de la autoría del 11-M, sí encontramos muchos pasajes útiles para las lecturas de Timmermans, si es que acostumbra a leer los volúmenes de su pequeña Alejandría que tanto impresionó a la cronista de El País que lo entrevistó.

Holanda es buen laboratorio de estudio y si no que se lo digan a Ayaan Hirsi Ali o al difunto Theo Van Gogh. Bawer cita como premisa del desastre la sencilla ecuación de la laborista holandesa Fatima Elati:

En Holanda la actitud es la siguiente: siempre y cuando no me molestes, no me importa que estés aquí. Es una suerte de desatención.

El autor matiza a renglón seguido que eso quizá era correcto y hasta posible entre católicos, protestantes y laicistas holandeses. Pero añade:
Lo que ahora resulta obvio es que añadir a los musulmanes fundamentalistas a esta mezcla era un problema que no se supo prever. ¿Por qué? Porque el libertarianismo de principios de los holandeses ("Vive tu vida a tu manera y deja que yo viva la mía a mi manera") choca dramáticamente con la esencia misma del islam fundamentalista, que dicta con todo detalle cómo debe vivir la gente y cuyos partidarios se sienten tremendamente incómodos viviendo entre personas cuya "manera de vivir" es dramáticamente diferente de la suya.

Pues así en Holanda como en cualquier parte del mundo. Pero Bawer tiene en su libro, publicado hace más de una década, una respuesta casi directa a reciente la sentencia de Timmermans sobre el ejemplo de la política española tras los atentados de marzo de 2004.

No se pueden cruzar los dedos para que el enemigo desaparezca, ni convencerle de que lo haga mediante el diálogo. Lo que está en juego no es la soberanía de dos o tres naciones sino toda la civilización democrática moderna. La mañana después de las elecciones nacionales en España pocos periodistas de Europa occidental veían las cosas de esta manera. Un diario tras otro adoptaba la perspectiva de que, por el mero hecho de ir a las urnas, el pueblo español había asestado un duro golpe al terrorismo.

Tras citar titulares y editoriales de diarios de Noruega, Suecia, Reino Unido u Holanda en los que la coincidencia es casi literal: que España reaccionó al 11-M votando en masa, añade Bawer:

"¡Sí!" –grite yo frente a la pantalla del ordenador. Para votar por el candidato de los terroristas.
Cierra su asombro citando una frase del diario noruego VG que decía: "El mensaje es claro" a la que el autor responde:

Y tanto. ¡Nos rendimos!

Lo dicho: estímulo-respuesta y castigo merecido. Tras la masacre del 11-S en los Estados Unidos, España protagonizó precisamente el peor mensaje contra el terrorismo, venga de donde venga: que un ataque provoca cambios que debilitan la lucha contra el Terror.

Lo siguiente es afanarse en buscar razones para ocultar la evidencia. Después de un atentado, muchos se preguntan –así ha ocurrido tras el último de Londres y lo hace también el holandés Timmermans– "por qué se radicalizan" aquellos que primero estudian y luego asesinan, como si no fuera esa la meta de su existencia, como si no quisiéramos verlo. Nadie se pregunta si se radicalizan porque así es como evangeliza el Islam. Luego habrá musulmanes menos ortodoxos que no quieran llevar a término y hasta condenen con sinceridad el asesinato, pero ya es hora de comprender que esos son los versos libres, no los otros. Lo único cierto que tampoco se dice jamás es que el cristianismo y el judaísmo aplicaron reformas a lo largo de su historia, evolucionaron. El islam, no. Pero Occidente seguirá criticando a la Santa Inquisición mientas vuelve a caer Bizancio.

No lo queremos ver como no veíamos a los nazis preparar su industria para bombardear Gran Bretaña. No tenían aviones capaces, no llegarían a las islas. Y la Solución Final era un cuento administrativo y no había campos de exterminio. Lo escondemos como escondían los socialistas franceses la realidad criminal de los bolcheviques del 17 que llega hasta hoy, no sólo por el centenario, y que seguirá mañana. Siempre hay alguien denunciando, pidiendo auxilio y demostrando que alguien está matando a ritmo industrial y siempre habrá otros negándoselo a sabiendas de que llevan razón. No es simple apaciguamiento. Es la prevaricación más dolosa de la Historia pues arrastra a generaciones y se hace responsable de millones de crímenes. Porque se sabe pero se oculta, se niega y se termina fomentando. Pasó con el nazismo, con el comunismo y pasa con el islamismo.

Europa, Occidente se disuelven periódicamente con tal de no reconocer a un enemigo que se esfuerza a diario en darnos todas las razones para hacerlo, en justificar su misión con todo detalle, sin ambages, de frente y con orgullo. Lo sabemos pero lo negamos. Así, desde luego, por mucho que diga Timmermans, el políglota europeísta de las bibliotecas admirador de la España que se fue de Irak tras un atentado, nos derrotarán.

Los terroristas han encontrado en internet un poderoso aliado
¡A la guerra contra el yihadismo online!

Periodista Digital 26 Marzo 2017

EL terrorismo islamista es un fenómeno global y poliédrico, cuya lucha, por tanto, ha de acometerse mediante una estrecha y sólida cooperación internacional, al tiempo que las autoridades actúan en todos y cada uno de los frentes para erradicar de raíz la lacra yihadista que amenaza a Occidente, tanto a nivel militar y de seguridad como en el ámbito político, social, educativo y, por supuesto, tecnológico.

Los terroristas han encontrado en internet un poderoso aliado para difundir su particular ideario de odio, intolerancia y terror, con el fin de captar nuevos adeptos para su causa e incluso orientar e instruir a todos aquellos que estén dispuestos a realizar atentados, ya sea en solitario o con ayuda de otros.

Prueba de ello es que un periódico británico tardó «dos minutos» en encontrar en Google un manual para atentar con coches o que los radicales usaron Facebook para jalear el trágico atentado acontecido en Londres, animando a otros a sembrar el caos en el resto de Europa, mientras que en YouTube es fácil encontrar vídeos de imanes incitando a la yihad.

La libertad e impunidad con la que actúan los terroristas en la red constituye una seria amenaza para la seguridad nacional que debe ser tenida muy en cuenta por los gobiernos y las autoridades comunitarias para combatir con eficacia el radicalismo islamista.

Las grandes plataformas y multinacionales tecnológicas no pueden cruzarse de brazos para seguir sirviendo de altavoces al yihadismo, escudándose en argumentos vacíos y endebles cuya validez jurídica es más que dudosa y, desde luego, nula desde el punto de vista moral.

Estas empresas también tienen que implicarse en la lucha contra el terrorismo en internet, denunciando y eliminando este tipo de contenidos, cuya ilegalidad es manifiesta. Ya está bien de mirar hacia otro lado.

según un estudio
Los jóvenes de 'Visegrado' señalan al islamismo como la mayor amenaza para la UE
La Gaceta 24 Marzo 2017

Un estudio acaba de revelar que los jóvenes de Europa del este secundan la libertad de movimiento. Sin embargo, se muestran totalmente contrarios a la inmigración masiva y señalan al islamismo como la mayor amenaza para la UE.

El informe, publicado por la Fundación Bertelsmann, se basa en las preguntas realizadas a jóvenes entre los 15 y los 24 años de los cuatro países del grupo Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa), Alemania y Austria.

En los países del este, la mayoría respalda la idea de poder trabajar en diferentes Estados de la UE y rechaza que Bruselas fuerce a los países a acoger un número alto de inmigrantes, informa Der Spiegel.

El 70% de los encuestados en los países de Visegrado considera que sus países no deberían ser obligados a aceptar refugiados. Los resultados son totalmente opuestos a los de Alemania o Austria, donde el 73% y el 61%, respectivamente, cree que su país tiene la responsabilidad de acoger a los inmigrantes.

Gabriele Schöler, de la Fundación Bertelsmann, ha dicho que los resultados son ‘’chocantes’’, tal y como recoge Breitbart.

Cuando los jóvenes fueron preguntados si los inmigrantes hacen de sus países lugares mejores y contribuyen a la economía, el 42% de los alemanes ha respondido afirmativamente y un 40% ha asegurado que ‘no’. El 78% de los húngaros, por su parte, ha asegurado que ‘no’, seguidos del 73% de los eslovacos, el 65% de los checos y el 58% de los polacos.

La seguridad, segunda la mayor preocupación
Entre el 60 y el 70% de los encuestados en los países de Visegrado considera que sus países se han vuelto más inseguros tras la crisis migratoria.

Pero existe un problema que ha puesto desacuerdo a la mayoría de los jóvenes de estos Estados. En todos los países encuestados el islamismo radical aparece como el mayor de los problemas para Europa.

Tras la amenaza yihadista, el resto de naciones a excepción de Alemania sitúa la inmigración masiva como el segundo mayor reto. Los germanos encuestados están más preocupados por la contaminación, la xenofobia o el nacionalismo.

¿Por qué nadie quiere trabajar en la Justicia catalana?
Los funcionarios son los peor pagados de España y tienen “comisarios políticos”, mientras otros colectivos judiciales cobran pluses por usar el catalán
María Jesús Cañizarescronicaglobal 26 Marzo 2017

Movilidad, falta de cultura opositora, escaso uso de la lengua catalana… La administración de Justicia es la gran asignatura pendiente del soberanismo catalán. Y la mayoría de las cuestiones a arreglar no son identitarias. Los funcionarios catalanes son los peor pagados de España, perdieron una paga extra en 2013 y 2014 y complementos salariales que los trabajadores de otras comunidades sí tienen, y son controlados por “comisarios políticos”.

La Consejería de Justicia, cuyo titular es Carles Mundó (ERC), pretende imponer la filosofía de “hacer más con menos”, según denuncian los propios trabajadores públicos, mientras paga pluses a otros colectivos judiciales, como el de los abogados, por presentar escritos en catalán.

El Sindicato de Trabajadores de la Administración de Justicia (STAJ) ha puesto negro sobre blanco todos esos agravios en una carta enviada al citado departamento de la Generalitat. Consultados al respecto por Crónica Global, portavoces de la conselleria declinan valorar esas quejas.

En su carta, STAJ asegura que el personal de los cuerpos al servicio de la Administración de Justicia de Cataluña es “actualmente uno de los peor pagados de todo el Estado”, afirmación que puede comprobarse en el gráfico adjunto. “Ello sin tener en cuenta la supresión de las pagas extras de 2013 y 2014” que el Gobierno catalán llevó a cabo debido a la asfixia financiera en que se encontraba.
Adiós a los complementos salariales

Asimismo, la implantación de la nueva oficina judicial (NOJ) ha ido acompañada de la eliminación de complementos que los funcionarios percibían desde 2008. Señala el sindicato que, por el contrario, en la Comunidad Valenciana se ha llegado a un acuerdo para “incluir y consolidar en el complemento específico de todos los puestos de trabajo que se incorporan a la NOJ la cantidad que en concepto de productividad se percibe hasta ahora”.

En este sentido, denuncian un agravio comparativo entre los funcionarios y el resto de personal judicial, pues “a jueces y letrados se les abonan diferentes programas de productividad por funciones que a menudo realizan de facto los funcionarios de los cuerpos de Auxilio, Tramitación y Gestión Procesal, o llegar a un número de resoluciones que inevitablemente impliquen la colaboración e incremento de cargas de trabajo sobre los cuerpos generales”.
Reforzar los mecanismos de sanción

Por el contrario, denuncian en su escrito, la conselleria destina una partida presupuestaria a fomentar el uso del catalán entre los abogados del turno de oficio del Consejo de la Abogacía de Cataluña, mediante el pago de 14 euros por cada escrito presentado en ese idioma.

Asimismo, los funcionarios están sometidos a un nuevo Equipo de Evaluación y Mejora Continua, del que ya informó este diario, una especie de grupo de “comisarios políticos”, cuya finalidad "es reforzar los mecanismos de sanción" del Área de Inspección del Departamento de Justicia.

Los funcionarios consideran que la creación de nuevos órganos judiciales que se necesitan en Cataluña “no puede hacerse a costa del desmantelamiento del resto de los juzgados que ya trabajan con cargas de trabajo por encima de los módulos encomendados por el Consejo General del Poder Judicial.

La política de ‘hacer más con menos’ no puede ser indefinida ni servir para condenar a los trabajadores públicos a soportar sobre sus espaldas la prestación de un servicio público esencial de calidad como es el de la Administración de Justicia”.

Se imponen las 'tesis catalanistas'
El PP abandona la defensa del español en Baleares
La Gaceta 26 Marzo 2017

El expresidente autonómico y del partido regional, José Ramón Bauzá, y el exconseller Gabriel Company -considerado catalanista- se disputan el liderazgo tras una dura campaña que ha dejado posiciones irreconciliables.

El PP ha rechazado la propuesta de equipo del candidato a la presidencia del partido en Baleares, José Ramón Bauzá, para garantizar la libertad de elección de lengua en la educación en el marco del XV Congreso regional de la formación.

El exalcalde de Calvià, Carlos Delgado, miembro de la candidatura, que quería esclarecer la "indefinición" de la ponencia de Educación, ha abogado porque los padres sean los que elijan "si quieren que sus hijos estudien en español y en balear". "Aunque sabemos que desde un punto de vista legal es catalán, vamos a enseñar el mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterense", ha señalado.

La coordinadora de la ponencia de Educación, María Mercedes Celeste, ha defendido abiertamente la inmersión en catalán, ha negado el derecho de los padres a elegir la lengua en la que debe estudiar sus hijos y se ha acogido al Estatuto de Autonomía para rechazar las propuestas de la candidatura de Bauzá. Celeste ha apostado por "un modelo educativo de calidad, basado en un consenso duradero y la igualdad de oportunidades", pero sin la libre elección de lengua.

Además, en la ponencia de Estatutos se ha aprobado la rebaja del Código Ético del partido para permitir la presencia de imputados en las lístas electorales -ahora no se les apartará hasta que se les abra juicio oral-.

Cabe señalar que el expresidente autonómico y del partido regional, José Ramón Bauzá, y el exconseller Gabriel Company -considerado catalanista y condenado por agredir a un niño de 12 años recién cumplidos- se disputan el liderazgo en Baleares tras una dura campaña que parece haber dejado posiciones irreconciliables.

Bauzá, que sorprendió a la dirección nacional anunciando su intención de recuperar la Presidencia del partido, se presenta como un candidato libre de corrupción y que busca un PP fuerte en las islas, mientras Company, que cuenta con el apoyo oficioso de Génova, se muestra como el candidato del "sentido común". En el PP admiten que el resultado del congreso -que se dará a conocer este domingo- no pondrá fin a una división que requerirá "mucho esfuerzo integrador" por parte de quienes se hagan con la nueva dirección regional.

Tras el cierre de una mezquita ilegal
Los islamistas toman las calles de Clichy (Francia) al grito de 'Alá es grande'
La Gaceta 26 Marzo 2017

Cientos de islamistas han vuelto a protestar este viernes al grito de "Alá es grande" por el cierre de una mezquita ilegal del centro de Clichy-la-Garenne en los Hauts-de-Seine -en el noroeste de París- y han amenazado con "seguir rezando en la calle hasta que vuelvan a controlar el centro", un hecho prohibido en Francia desde 2011 en virtud de la ley de laicidad.

Las masivas manifestaciones frente al Consistorio han sido denunciadas por la dirigente del Frente Nacional francés, Marion Le Pen, a través de las redes sociales. "Múltiples presiones y oraciones de la calle al grito de "allah akbar" por una mezquita".

La asociación musulmana de la ciudad decidió ocupar ilegalmente el centro tras la decisión del Ayuntamiento de no renovar el contrato de arrendamiento temporal.

El pasado miércoles cincuenta personas forzaron una puerta y penetraron en el interior de la sala de oración antes de la operación policial de desalojo, comenzaron una sentada como protesta que han mantenido en los últimos días y se enfrentaron a la Policía dejando a un agente herido.

"Es un hecho simbólico, sólo para decir que tenemos derecho a un lugar decente de culto cerca de casa", manifestó el presidente de la asociación. El alcalde de la localidad, el repúblicano Rémi Muzeau, ya puso de manifestó que su objetivo era hacer una "biblioteca municipal" y propuso una nueva mezquita a las afueras de la ciudad, hecho que fue rechazado dado que según los líderes musulmanes es "inapropiado" y no puede recibir a los más de 1.200 musulmanes que van a rezar cada día. "Las personas mayores no pueden caminar hasta allí, no es un lugar decente".

Las autoridades islámicas han llamado a los musulmanes de la ciudad a reunirse de nuevo en la puerta del Ayuntamiento en los próximos días bajo la observación de la Policía, que pese a los desprecios e insultos velan para que "no se produzcan alteraciones del orden público".

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Rajoy, contra la libertad lingüística y con los Països Catalans
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Marzo 2017

Ayer el sector oficialista del PP de Baleares, al que apoyan Rajoy por tierra, Cospedal por mar y Maíllo, menordomo de Soraya, por aire, rechazó una enmienda de Carlos Delgado, apoyada por el candidato Bauzá, sobre libertad lingüística, que supone la defensa de elección por los padres del colegio y de la lengua vehicular en que quieren que estudien sus hijos. Con ello, Rajoy respalda la política de creación de los Països Catalans que pasa por imponer el catalán como lengua vehicular en todos los tramos de la enseñanza, paso esencial, como en Cataluña y la Comunidad Valenciana, para la voladura del régimen Constitucional y la destrucción de España.

Corrupción y/o nacionalismo
El PP balear está de nuevo dirigido por Canyellas, que era el único presidente autonómico de AP pero al que Aznar no vaciló en echar tras el caso de corrupción del Túnel de Soller. Pero antes de irse, quedó al frente del tinglado a la que llamaba "Sa Nina" María Antonia Munar, que fundó Unión Mallorquina para aprovechar una injustísima ley electoral y con muy pocos votos se convirtió en la gran electora, sacerdotisa o caciquesa de cualquier gobierno, del PP o de la Izquierda, del PSOE a ERC, que sólo podían sumar una mayoría parlamentaria pactando la mordida infinita de Unión Mallorquina. Ese partido, esqueje podrido y catalanista del PP, clavo de abanico de la fructuosa corrupción balear, ha sido el único en la Historia de España que ha tenido a toda su cúpula en cárcel, sin una sola excepción.

De aquellos lodos viene el candidato oficial, un tal Company, al que el aparato cospedálico y sorayino, es decir, doblemente rajoyesco, ha evitado el enojoso trámite de debatir con el otro candidato, José Ramón Bauzá, primer y último presidente balear que ha defendido la bandera de España y la libertad de elección de los padres en materia lingüística. Y que, por cierto, cuando ganó en unas primarias muy disputadas precisamente a Carlos Delgado, autor de la moción en defensa de la libertad lingüística, lo integró de inmediato en su Gobierno. Entre gente decente, que comparte unos mismos principios, debatir no supone excluir.

Prohibido debatir en período electoral
Pero la prohibición del debate entre los candidatos baleares ilustra lo que los mandamases del PP piensan sobre los afiliados que les quedan, una pequeña parte de los que tenía en 2011, cuando obtuvo más de 11 millones de votos y una mayoría absoluta más aplastante que ningún otro partido. La organización del PP ha sido sacrificada para conseguir los propósitos, casi siempre ruinosos y liberticidas de un Gobierno que, como le dijo Rajoy a ZP en una jornada memorable, "ha traicionado a los vivos y a los muertos".

Rajoy, el inolvidable libertador de Bolinaga, carcelero y torturador de Ortega Lara, ha traicionado a los asesinados por la ETA no sólo en el País Vasco y Navarra, sino en toda España, porque los mataron por ser españoles, y cayeron en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla o Calviá, donde fue brillante alcalde Carlos Delgado. Y ha destruido minuciosamente al partido en beneficio de sus pequeños objetivos de Gobierno y a costa de su presencia en las fronteras más difíciles. Degradó al PP de María San Gil hasta convertirlo en la ovejita lucera que pastorea Alfonso Alonso en la majada presupuestaria del PNV, para que Urkullu tenga a sus etarras en casa por Navidad y para que la ETB tenga dinero para insultar a la inferior y ovina raza española. Ha sacrificado al PP de Cataluña, poniendo a Kikirikí Margallo y Supersoraya a dialogar con los golpistas mientras arrincona a Xavier Albiol y lo que queda de aquel PP de Vidal Quadras que fue la única oposición, durante décadas, a la banda de Pujol, Mas y demás.

La lengua española, el enemigo de los antiespañoles
Pero lo más grave, porque es la punta de lanza del separatismo, la llave para destruir España, es que se allane, o se una, como en Baleares, a la persecución del Español. En las dos últimas semanas he entrevistado en esRadio a Bauzá y a Isabel Bonig defendiendo ambos la misma causa, que es la libertad de los ciudadanos para usar el español en la enseñanza, como manda la Constitución y aconseja la dignidad más elemental. Pero Rajoy añade a la cobardía la inconsecuencia. Dispuesto a no gobernar, ha ido dejando que el partido se vaya por el sumidero autonómico si no tropieza con algún líder decente que sigue defendiendo lo que es de razón y manda la Constitución, esa legalidad que defiende en Roma y se carga en Palma, donde sienta plaza de costalero de los Països Catalans.

No repetiré lo que desde mi primer libro, Lo que queda de España, vengo defendiendo desde 1979: la libertad esencial, auténtica clave de la supervivencia de España como sujeto político, es la defensa del español como argamasa cultural, política y sentimental de nuestra nación. Todos los partidos separatistas, auxiliados por la izquierda degenerada y antinacional, se han ido sumando a la marea de persecución del españolque empezó oficialmente en Cataluña con la llegada al Poder de Jordi Pujol en 1980. Si no fuera tan malo para España, no lo impondrían todos, absolutamente todos los partidos cuya única razón de ser es la destrucción de España.

Frente a ellos, al menos teóricamente, ha habido diversos partidos pequeños –los más importantes, en el siglo XXI, UPyD y Ciudadanos- y uno grande: el Partido Popular. Siempre ha sido el último refugio. El que ha defendido la libertad de los padres para elegir colegio y la libertad de elegir la lengua vehicular. Luego, lo que ha hecho en las autonomías que ha gobernado o completado mayorías de Gobierno ha sido bien distinto. En Cataluña, Galicia, la Comunidad Valenciana o Baleares se ha plegado a formas de pacto y cesión ante los nacionalistas, cada vez mayores, hasta llegar ahora, en Baleares, a la rendición total. No sólo en la realidad, a veces difícil de gestionar –aunque más difícil es rendirse siempre- sino en los principios básicos en que se fundamenta un partido nacional.

Si gana este company de Canyellas, Rajoy, Cospedal y Soraya, no quedará una sola razón para seguir en el PP a ningún amigo de la libertad. A ningún español, en realidad. Ni con cien vidas pagaría esta gentuza la vida que arrebata, palabra a palabra, a nuestra pobre y abandonada nación.

Alavedra, Prenafeta y "la nova dreta" independentista catalana
"La nova dreta" independentista catalana, es una derecha, con ribetes de extrema, formada por supuestos "pensadores" dispuestos a empujar el prusés hasta el barranco.
Jesús Cacho vozpopuli.es 26 Marzo 2017

"Cuando acabas de leer estás líneas, no puedes dejar de preguntarte qué se ha hecho, qué ha pasado con nuestros grandes hombres, aquellos que han forjado para Cataluña una identidad universal definida desde la Cultura, escrita con C mayúscula". La frase pertenece a la contraportada del libro Macià Alavedra, Entre la vida i la política, las memorias del comisionista, travestido de político y empresario catalán, dictadas a Enric Vila y publicadas en 2007 por La esfera de los libros. ¿Qué ha pasado? La respuesta es sencilla: Que están todos en el banquillo, aunque, en un país de los llamados serios, aquellos de justicia independiente, donde deberían estar es en la cárcel, cumpliendo la pena correspondiente al universal latrocinio en que toda una generación, la que tras servir con gusto al franquismo se embarcó en la Transición para dar luz a la Cataluña autonómica emborrachada luego de independentismo, ha convertido la historia reciente de una de las regiones españolas más florecientes, si no la que más.

En el banquillo se han sentado esta semana Maciá Alavedra, un primer espada de la política catalana entre 1977 y 1997; el ex secretario general de la Presidencia de la Generalidad (1980-1990), Lluís Prenafeta; el exdiputado socialista Luis Andrés García, y el exalcalde de Santa Coloma de Gramenet Bartomeu Muñoz, principales acusados en el juicio que por la trama Pretoria de corrupción urbanística tiene lugar en la Audiencia Nacional. En las fotos, y en discreta segunda fila, Gloria Torres y Phillip Mahan, los testaferros de Macià encargados de poner la pasta a buen recaudo en el exterior. He ahí un perfecto ejemplo de sociovergencia. El alcalde PSC de la muy popular y trabajadora Santa Coloma vivía en el Paseo de la Bonanova, una de las zonas más caras de Barcelona. Gauche divine caviar beluga. Fue Maragall, uno de los pocos hombres honrados de aquel tiempo y lugar, quien, antes de que el Alzheimer hundiera sus recuerdos en la niebla, destapó en el Parlament el montaje del fabuloso negocio creado por Jordi Pujol a la sombra del árbol nacionalista con los pelotazos urbanísticos, las comisiones, el fraude fiscal, etc. El rey estaba desnudo y tal cual se hallaba la mayor parte de sus señorías, con CiU a la cabeza. Y Pasqual sin saberlo. Y un silencio sepulcral invadió las bancadas, solo roto por el gesto airado del astutArtur Mas, el heredero del patriarca Pujol, exigiendo explicaciones y amenazando venganza. Un Régimen de general latrocinio transversal había quedado al descubierto.

Alavedra y Prenafeta son los cardenales de esa Iglesia de corrupción en que ha terminado convertido el templo nacionalista fundado por el pontífice Pujol. Hijo del poeta Joan Alavedra, secretario personal de toda la vida del gran Pau Casals, Macià se sintió pronto atraído por el resplandor de la política, en la que se inició a la sombra de Trias Fargas, los liberales que acabarían integrándose en CiU. Un pata negra convergente como diputado en el Congreso (dos veces), y en el Parlament (hasta cinco), además de, en etapas sucesivas, conceller de Gobernación, de Industria, y de Economía y Finanzas, su verdadera "especialidad". En 1996 fue él quien negoció con Aznar (pacto del Majestic), la cesión del 30% del IRPF a las Autonomías. Tras dejar aparcada la política, se convirtió en comisionista de operaciones varias, dispuesto a redondear, como un Rato cualquiera, una fortuna personal. El duro oficio de conseguidor, que acabaría llevándole ante los tribunales. Hoy está en el banquillo por haber hecho lo único que sabía hacer: tirar de sus antiguos contactos políticos para obtener recalificaciones con las que empresarios e inversores amigos se forraban, a cambio de una buena comisión para él y su amigo Prenafeta, dinero que ambos ocultaron a Hacienda y estabularon en Andorra, en Jersey, y en otras plazas de paralelo honor.

Tras el correspondiente pacto previo, Alavedra, 83 años, reconoció el jueves los hechos que le atribuye la Fiscalía Anticorrupción a cambio de evitar la entrada en la cárcel. La fiscal del caso, Ana Cuenca, que solicitaba seis años y diez meses de prisión, sustituirá esa petición en sus conclusiones finales por otra que no supere los dos años, previo abono, eso también, de una multa de 10,3 millones que el acusado hará efectiva sin pestañear. "Tanto en Badalona como en Sant Andreu de Llavaneras, creo que la comisión fue del 4%, que en este tipo de casos es una comisión habitual". Con dos narices. La confesión de Alavedra, sálvese quien pueda, deja solo ante el peligro a su conmilitón Prenafeta, que se enfrenta a seis años y diez meses de cárcel. Como es habitual en el código de honor siciliano, la omertá, Maciá exculpó el jueves a Artur Mas, quien "no intervino para nada" en ninguno de los pelotazos objeto del litigio, a pesar de las abundantes referencias al Astut que pueden escucharse en las conversaciones grabadas por la policía a la pareja de comisionistas.

Las fotos de la vista oral muestran a un Macià Alavedra avejentado, víctima abotargada de los estragos del tiempo, muy lejos de aquel simpático, brillante y bien relacionado dinamizador social en que llegó a convertirse, pleno de charme, eslabón de engarce entre CiU y la burguesía adinerada (los Puig, Suqué, Carulla, Vila Casas, etc.), que no había cena de tronío organizada por la buena sociedad barcelonesa que no lo tuviera por inevitable invitado. Más siniestro era su papel como "comisionista de Vía Veneto", el famoso restaurante barcelonés donde a los postres cobraba las mordidas y de paso colocaba los cuadros de su señora. Porque las finanzas de don Macià incluían también una cierta dosis de creatividad. Casado con la pintora Doris Malfeito, una mujer muy simpática también, sus cuadros no cotizan hoy en subasta pero antaño, en la época dorada de los ochenta y noventa, la gente con pasta se peleaba por tener obra suya colgada en el salón, con clientes tan poco ejemplares como Manuel Lao o John Rosillo (supuesto financiador de Macià y personaje propio de un guion de cine negro a lo Hammet, en busca y captura de la justicia española durante años) y una larga lista de empresarios siempre ansiosos por agradar al Régimen. Al de don Jordi, por supuesto. Escribir crónicas alambicadas sobre el sublime arte de la Malfeito se convirtió en todo un ejercicio de cintura periodística, como bien sabe gente como Antonio Franco, ex director de El Periódico.

Macià y su amiga de siempre
Nunca fue guapo, para qué negarlo ("los catalanes tenemos más proximidad genética con los franceses", dice el bello Junqueras), pero todo lo cubría Macià con su natural simpatía y el aura que irradiaba el poder vicario de su cercanía al jefe de la famiglia. En la mejor tradición de la burguesía catalana, tenía también una amiga fija, la ya citada Gloria Torres, igualmente imputada en el caso Pretoria, a la que involucró como fiduciaria de sus cuentas en Andorra y que el primer día del juicio –el único en el que ha aparecido por Sala-, llegó a un acuerdo con Anticorrupción. Al final, ha sido ella -una mujer "cañón" al viejo estilo, larga melena rubia bien cuidada, que en las fotos aparece sentada en segunda fila, detrás del alcalde de Santa Coloma- la que ha terminado por ponerle contra las cuerdas, aunque todos sospechan que, al revés, ha sido el deseo de no perjudicarla lo que ha llevado a Macià a pactar con la fiscal Cuenca.

Menor dimensión, más farragosa, más oscura, la de Lluis Prenafeta, un histórico del pujolismo, su conseguidor primigenio a quien Pujol y Marta Ferrusola acogieron bajo su protección y convirtieron en una especie de valet de chambre para toda clase de recados. Un hombre manchado, como era de prever, en todo tipo de cosas: dinero suyo, de los Pujol (protector de Jordi junior) y del partido. Un déspota venido a menos, hoy sin un duro, especie de caduco retablo dispuesto a tomar el sol en la solana de una fría tarde de marzo, pero en su tiempo un tipo con mucho poder como hombre de la absoluta confianza del amo, dispuesto a cubrirle hasta donde fuera menester, incluso en los líos amorosos, sólida tapadera ante cualquier Ferrusola. Jamás contó como eventual sucesor y aspirante a presidir CDC y la propia Generalidad de Cataluña, una posición que con ahínco intentaron copar tanto Miguel Roca como Durán i Lleida. Al revés: fue Prenafeta uno de los padres políticos de un Mas que había hecho sus pinitos como gestor de una de las empresas de la familia, la curtidora Tipel, que acabaría con delito ecológico y en la ruina tras un plan de expansión suicida. Tampoco Alavedra. Lleno de miedos, Macià es demasiado cobarde como para, con el caso Pretoria pendiente, mojarse en la deriva enloquecida hacia la independencia emprendida por CiU de los últimos años.

El caso Alavedra & Prenafeta como prototipo del maridaje entre empresarios y políticos que ha marcado la vida catalana desde la muerte de Franco. La farsa de un régimen en el que para hacer negoci era necesario pasar por caja. Había que "estar en la lista" de algunas de las Fundaciones de Convergencia. Perfecto trasunto del totum revolutum de un nacionalismo dispuesto a saltar desde la empresa a un cargo en la Administración pública cuando al saltador le venía en gana o le iban mal las cosas. Gente que no podía ser neutral, ni velar por el interés general. Senda a través de la cual se ha ido viciando el tejido emprendedor de antaño, para dar paso a una trama de tinte mafioso en la que era más rentable medrar que levantarse a las seis de la mañana para abrir fábrica u oficina. El caso Pretoria como esencia destilada del más siniestro pujolismo. Lo advirtió el propio capo a cara descubierta en TV3 (octubre de 2009) en respuesta a Maragall: "Si entrem aquí prendrem molt de mal, perquè jo tindré una resposta fácil" (…) "Jo també li podria dir: aquests van donar tant a tant; tots faríem una mica de ferum". Sicilia y sus temibles luparas.

La nueva derecha independentista catalana
Enric Vila, el autor de las memorias de Alavedra, escribía ayer en ElNacional.cat -el diario nacionalista radical que el locuaz Pepe Antich, ex director de La Vanguardia (LV), ha montado con la pasta que le ha puesto el Banco Sabadell-, un artículo titulado La guerra que està en marxa. Valga como botón de muestra esta cata ciega extraída de uno cualquiera de sus párrafos: "La única cosa que se interpone hoy entre Cataluña y la libertad es el trauma de los catalanes que han colaborado con la ocupación…" Una violencia extrema, inaudita, casi enloquecida. ¡Hay que acabar con los colaboracionistas del régimen de Vichy! Por su parte, el periodista de cámara de Prenafeta y su mano derecha ha sido y es el valenciano Vicent Sanchis, a quien el todopoderoso secretario general de la Presidencia de la Generalidad puso en 1990 al frente de El Observador, el diario nacionalista que debía acabar con la hegemonía del muy tibio, entonces, para el exquisito gusto nacionalista, LV. La aventura acabó en quiebra, de modo que CiU decidió entonces verter la pasta sobre el patio del Conde de Godó, que rápidamente puso LV rumbo a la Ítaca independentista.

Sanchis acaba de ser nombrado director de TV3 en sustitución del "moderado" Jaume Peral, un gesto revelador de la decisión de CDC y su socio, ERC, de poner los medios de comunicación catalanes, casi todos subvencionados por la Generalitat, al servicio de la aventura indepe. Con TV3 como mascarón de proa. Ni Sanchis ni Vila escriben sobre la corrupción de las instituciones catalanas. ¿Qué es Pretoria? ¿Y qué, el caso Palau? Pujol… ¿quién es Pujol? Probablemente ni conozcan ahora a Alavedra y Prenafeta. Ambos forman parte de lo que se ha dado en llamar "La nova dreta" independentista catalana, una derecha, con ribetes de extrema, formada por supuestos "pensadores" dispuestos a empujar el prusés hasta el barranco, de la que forma parte también el citado Antich, Jordi Graupera, Xavier Sala Martin, Jordi Baste, Bernat Dedeu… hasta una docena, más o menos. Su eslogan es un canto a la razón kantiana: "Primer, la independencia, i deprés ja ho veurem”. Muy viajados, se declaran admiradores todos de la Alt-Right americana. Su motto: "Make Catalonia great again”. Su filosofía: nacionalista, clasista, racista y machista, además de misógina. El grupo se hace llamar "Ordre i Aventura”, como suena, denominación que despide un tufo a viejo fascio que apesta. Es la última fruta podrida que Convergencia regala al sufrido pueblo catalán y, por extensión, español. Mientras tanto, Mariano Rajoy se dispone a viajar el martes a Barcelona para, en el Palacio de Congresos de Cataluña, abrir la bolsa de los regalos ("Conectados al futuro") en forma de inversiones en infraestructuras. ¿Hay quien dé más por menos?

El Congreso del PP balear rechaza la moción de Delgado por la libertad lingüística
El ex alcalde de Calviá presentó este sábado su moción para que los padres elijan en qué lengua escolarizar a sus hijos. No ha prosperado.
Libertad Digital 26 Marzo 2017

Este fin de semana, el PP de Baleares celebra su XV Congreso regional, en el que se elegirá al líder del partido entre dos candidatos: el ex presidente José Ramón Bauzá, y el ex consejero de Medio Ambiente Biel Company. Además de la elección de líder, los afiliados populares también debaten y votan los contenidos que marcarán la política del partido en los próximos años, entre ellas una ponencia dedicada a Educación e Innovación sobre la que se presentaron varias enmiendas. Una de ellas, firmada por Carlos Delgado, del equipo de Bauzá, pedía más claridad en la defensa de la libertad lingüística. No ha prosperado.

La ponencia del PP sobre Educación que se sometía a debate aludía a la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, la necesidad de aprender las dos lenguas oficiales y enfatizaba la necesidad de aprender una tercera lengua pero no concretaba más sobre la demanda de Bauzá y un sector del PP sobre la libertad de elección de lengua y la necesidad de garantizar una escolarización en español, por lo que Delgado, desde el estrado, pidió el voto de los afiliados para su enmienda, titulada Libertad lingüística en la educación.

Delgado apeló al derecho de padres y alumnos a elegir una educación en español o en mallorquín. En concreto, reclamó la modificación de la Ley de Normalización Lingüística para que permita la creación de aulas en las que se eduque en español y aulas en las que se eduque en balear. Según Delgado, el cambio sería sencillo por el bilingüismo de los profesores y respondería a una demanda en la calle: defendió que, según las encuestas, más del 80% de los padres, y más del 90% si se trata de afiliados del PP, están a favor de la libertad lingüística en las aulas.

Con la medida, insistió Delgado, se combatiría uno de los mayores problemas de la educación en las islas: una tasa de fracaso escolar del 40% que el popular atribuye en buena parte a la inmersión. Como contrapunto, puso como ejemplo a Navarra, con el menor índice de fracaso escolar entre las comunidades bilingües. "¿Saben por qué? Porque hay libre elección de lengua, una línea educativa en euskera y otra línea en español", explicó Delgado, que defendió que este "exitazo" educativo se lleve a las islas.

"Lo que yo defiendo", recalcó, "se puede cambiar en un mes", aunque citó la posibilidad de que parte del profesorado se resista: "Seguiremos adelante con valentía". En su exposición, también subrayó cómo, a su juicio, el PP y sus votantes deben "defender la libertad". "Nosotros, que somos liberales, no podemos entender que unos padres, que desean que sus hijos estudien en español o en mallorquín, o en menorquín, o en ibicenco", no puedan hacerlo. "Eso tan sencillo no se acepta", lamentó.

"Padres, abuelos, tenéis derecho a que vuestros hijos estudien en español o en mallorquín, ningún político os lo puede quitar", exclamó. Pese a los aplausos que cosechó entre los asistentes, la moción finalmente no salió adelante.

En un comunicado, la Fundación Círculo Balear ha criticado la decisión del PP en la región. Su presidente, Jorge Campos, ha lamentado que mientras Fernández Maillo ha inaugurado el Congreso hablando de libertad, el "aparato del partido" haya rechazado una ponencia sobre la libertad "precisamente donde más falta hace, que es en la enseñanza, donde se sufre la imposición obligatoria de la inmersión en catalán".

Desde la organización por el bilingüismo temen que el PP acabe "plegado al pancatalanismo" aunque avisan que ahora los dirigentes populares van a encontrarse en la calle con una sociedad civil organizada que reclama libertad de educación y derecho a escolarizar a sus hijos en las dos lenguas oficiales".

El PP balear se catalaniza: rechaza en su Congreso la libre elección de lengua propuesta por Bauzá

Luis Arcos okdiario 26 Marzo 2017

Los ciudadanos de Baleares no podrían elegir la lengua en la que se educan sus hijos con un Gobierno del PP. Así lo decidió el XV Congreso regional del partido que comenzó este sábado en Palma de Mallorca y que culminará mañana domingo con la elección de un nuevo presidente, cargo al que optan dos candidatos: José Ramón Bauzá y Gabriel Company.

La libre elección de lengua fue propuesta por la candidatura de Bauzá y defendida por el ex consejero del Govern balear Carlos Delgado, quien en su intervención argumentó que “los padres deben poder decidir la lengua en la que se escolarizan sus hijos durante todo el proceso educativo”

Delgado recordó que “no hay ningún país, ni uno solo que tenga más de una lengua oficial, en el que los padres no tengan ese derecho. Todas las encuestas que se hacen están a favor de que sea así, pues hagámoslo”.

El defensor de la enmienda a la ponencia de Educación fue más allá e hizo hincapié en las consecuencias que tiene coartar la libre elección de lengua en el fracaso escolar: “Baleares es líder en fracaso escolar con un 40%”. Y destacó que, entre las comunidades bilingües, en el otro extremo está Navarra “porque tiene libre elección de lengua. Unos optan por el euskera y otros por el español, y es un éxito”.

El PP balear culminará este domingo con la elección de un nuevo presidente una complicada travesía, en la que pasó de lograr los mejores resultados de su historia en las autonómicas de 2011 a verse en la oposición tras los comicios regionales de 2015.

La marcha de Bauzá dio paso a la presidencia de transición de Miquel Vidal, un hombre de perfil bajo, que ahora cederá el testigo al propio Bauzá o a Gabriel Company, un candidato este último que cuenta con el beneplácito de Génova y alineado con el antiguo líder del PP balear Gabriel Cañellas, cuya sombra sigue planeando sobre el partido pese a su retirada de la primera línea política hace ya más de dos décadas.

España, ante el desafío secesionista
Baleares, Cataluña y Valencia quieren que el Gobierno pague la traducción del BOE al catalán
Consideran un "agravio comparativo" el hecho de que sea la Generalitat de Cataluña la que se haga cargo de los costes de la traducción
Europa Press lavozlibre.com 26 Marzo 2017

Palma de Mallorca.- Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana se han reunido este viernes por primera vez para trabajar en los acuerdos tomados en la Declaración de Palma en política lingüística.

En este encuentro, se han tratado varios puntos fundamentales, según ha indicado el Govern en una nota informativa. Uno de ellos ha sido la presencia del catalán en la documentación y páginas web de ámbito tanto estatal como europeo.

En este sentido, han considerado un "agravio comparativo" el hecho de que sea la Generalitat de Cataluña la que se haga cargo de los costes de la traducción al catalán del Boletín Oficial del Estado (BOE),con respecto a otros territorios de lengua castellana.

Por este motivo, las tres CCAA han acordado pedir a la Administración central que asuma "íntegramente" este gasto. Este grupo de trabajo será coordinado por la dirección general de Cataluña.

También se ha hablado del próximo informe sobre la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias -el último es de 2010-12-, elaborado por la dirección general de Política Lingüística de Cataluña y de la voluntad de sacar adelante proyectos comunes de fomento de la lengua en el cine, la traducción, empresa y consumo, justicia y televisión y radio.

Por otro lado, se ha abordado del tema de las acreditaciones y equivalencias de títulos oficiales de conocimiento del catalán en los tres territorios.

A este respecto, el Govern ha recordado que la orden emitida hace unos días por la Generalitat Valenciana permite que los títulos oficiales de catalán de Baleares y Cataluña sean reconocidos como equivalentes a los títulos valencianos.

Se ha acordado intercambiar toda la información sobre acreditaciones y equivalencias y trabajar en la confección de una plataforma accesible al ciudadano para informarle de las equivalencias con el marco europeo común de referencia y la validez que tiene en cada territorio.

La dirección general de Política Lingüística y Gestión del Multilingüismo de la Generalitat Valenciana será la encargada de impulsar este grupo de trabajo.

En este sentido, ha indicado el Govern, las homologaciones en cambio, aparte de no ser títulos, son el reconocimiento de conocimientos de lengua que tiene una persona cuando ha pasado por el sistema educativo. En este caso, cada administración tiene su propio funcionamiento y el sistema educativo de cada territorio es diferente.

Esta ha sido la tercera reunión de trabajo de las tres áreas de lengua, sin embargo, esta es la primera en la que se tratan los aspectos desde la perspectiva de la Declaración de Palma que firmaron los consellers de las áreas de Cultura del Govern balear, la Generalitat de Cataluña y la Comunidad Valenciana, Ruth Mateu, Santi Vila y Vicent Marzà el pasado 20 de febrero en Palma, y de la que surgió la Comisión de Política Lingüística de los tres gobiernos, formada por los respectivos directores generales.

El próximo encuentro a tres bandas la organizará la dirección general de Política Lingüística del Govern balear y se llevará a cabo, previsiblemente, en el mes de julio.

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