AGLI Recortes de Prensa    Sábado 1 Abril 2017

El PP ceba la burbuja pública
EDITORIAL Libertad Digital 1 Abril 2017

El Gobierno del PP ha presentado este viernes un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017 que incide en la errónea y perjudicial senda fiscal de los últimos años. La economía española se está recuperando, sí, pero gracias al denodado esfuerzo del sector privado (familias y empresas) para liquidar o amortizar las malas inversiones acometidas en el pasado y cambiar, poco a poco, el modelo productivo, a pesar de las enormes trabas y elevados costes que impone la Administración Pública. El problema, sin embargo, es que tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y financiera España todavía mantiene en pie la burbuja estatal, y las cuentas de 2017 intensifican aún más, si cabe, dicho objetivo.

A la espera de conocer los detalles del Presupuesto que presentará Montoro en el Congreso la semana que viene, los PGE de 2017 elevan el gasto y refuerzan el volumen de empleo público, al tiempo que confían el cumplimiento del objetivo de déficit, fijado en el 3,1% del PIB, a la buena marcha de la economía y el consiguiente incremento de la recaudación fiscal. Esta particular estrategia, que poco o nada se diferencia de la que sigue el PP desde 2013, cae en varios e importantes errores que, por desgracia, debilitan la posición del país en caso de que vuelva a surgir una nueva crisis internacional en el horizonte.

El problema de las cuentas públicas no es de falta de ingresos, sino de exceso de gasto. No en vano, el Estado registró el pasado año la segunda mayor recaudación fiscal de la historia, tan solo superada por la de 2007, en el pico de la burbuja crediticia. El gasto, por el contrario, es hoy 50.000 millones de euros superior al existente en 2007. Esto, y no otra cosa, es lo que explica el abultado déficit público que sufre el país. La austeridad, salvo los excepcionales ajustes aprobados en 2012, brilla por su ausencia. Y en cuanto al empleo público sucede algo parecido, ya que, si bien se redujo el número de efectivos durante la pasada legislatura, el tamaño de las plantillas públicas se mantiene en niveles propios de la burbuja inmobiliaria, puesto que Zapatero creó más de 300.000 nuevas plazas desde 2008 a 2011. Es decir, el número de empleados públicos no ha bajado durante la crisis.

Y dado que el sector privado sí ha sufrido los embates del pinchazo burbujístico, primero el PSOE y ahora también, y muy especialmente, el PP han centrado casi toda su política presupuestaria en exprimir a fondo el bolsillo de los contribuyentes mediante constantes e históricas subidas de impuestos. La burbuja del sector público se ha mantenido a costa de los sablazos que han sufrido familias y empresas en los últimos años por parte de la clase política.

Por si todo ello no fuera suficiente, confiar el cumplimiento de los objetivos presupuestarios a la siempre incierta e imprevisible evolución de la coyuntura económica no solo constituye una irresponsabilidad, sino una grave temeridad. El PP, al igual que ha hecho desde 2012, ni cumplirá ni piensa cumplir el objetivo inicial de déficit acordado con Bruselas. Centrará sus esfuerzos en presionar a la Comisión Europea para elevar el citado umbral conforme avance el ejercicio y, de este modo, poder decir dentro de un año que ha cumplido -o casi-. Si en 2016, con un crecimiento superior al 3%, el Gobierno apenas ha logrado reducir el agujero fiscal en 0,5 puntos, difícil será, por no decir imposible, que el déficit baje del 4,5% al 3,1% en 2017, por mucho que Montoro se afane en afirmar lo contrario.

Aprobar de nuevo unos Presupuestos expansivos, pese a registrar el mayor déficit público de la zona euro y la mayor deuda pública desde hace un siglo, es una política profundamente equivocada y perjudicial para el conjunto de la economía. España necesita menos gasto público, menos empleo público y más reformas estructurales para mejorar el funcionamiento y la productividad de la Administración, al tiempo que se eliminan trabas burocráticas, se liberaliza de verdad la economía y se rebajan de forma sustancial los impuestos para acelerar la recuperación y acabar cuanto antes con el drama del paro. Nada de esto se incluye en los PGE. El PP, con el apoyo de otras formaciones, ha presentado unas cuentas para seguir manteniendo e incluso cebar un poco más la burbuja pública para, de este modo, poder comprar voluntades y fomentar el clientelismo electoralista.

Suspender e intervenir, no financiar.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Abril 2017

Ayer el Consejo de Ministros dio luz verde al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy para presentar ante el Tribunal Constitucional el recurso de anticonstitucionalidad de algunas partidas presupuestarias previstas para procesos de consultas contempladas en el último presupuesto aprobado por el Parlamento de Cataluña. No hace demasiadas fechas titulé un escrito como “dos pasos por delante” en referencia a que el Gobierno siempre espera a responder, y no siempre con la celeridad que debería, cuando se ha cometido ya la infracción por parte de los secesionistas en Cataluña. Mientras cumple el expediente amparándose en el Tribunal Constitucional, no se atreve a dar el paso definitivo para cortar de raíz este desafío a la legalidad, insumisión y rebeldía del Gobierno de la Generalidad y del Parlamento de la Comunidad autónoma dominado por una coalición de fuerzas secesionistas.

Y me pregunto si este comportamiento del Gobierno no responderá a una estrategia de “cuanto peor parezca, mejor para nosotros”. Lo que yo suponía una especie de comportamiento melindre y apocado, o incluso cobardía sin paliativos, no es tal. Se trata de llevar la situación al límite presentando al Gobierno como quien lo ha intentado todo con su “diálogo infinito” y acercamiento al que ahora se presenta como un interlocutor razonable, ERC, una vez que la antigua CDC se ha tirado al monte de la radicalidad forzado por su fracaso electoral, la corrupción y el chantaje de los antisistema ultra radicales de izquierda de la CUP.

El Gobierno siempre ha tenido la solución, una medida legal contemplada en la Constitución, el artículo 155. Es verdad que, al ser una medida radical, debería contar con el visto bueno de la mayoría del Parlamento de España. En este caso, bastaría el apoyo de PSOE y CIUDADANOS para formar esa mayoría al sumar (137+85+32) 254 escaños (72%), dando por descontado que formaciones nacionalistas y PODEMOS se opondrían por razones evidentes de confluencia de objetivos o de oportunismo político. Obstinarse en recursos y usar a los Altos Tribunales como parte fundamental del poder Ejecutivo, es simplemente inútil y perverso. Cada Poder en el Estado tiene sus exclusivas atribuciones y responsabilidades. La del Gobierno de España es la de gobernar y velar por el cumplimiento de la legalidad constitucional, algo que hasta ahora ha eludido.

¿De qué sirve amenazar con consecuencias penales si hasta ahora los casos de desobediencia, clara prevaricación y malversación de fondos públicos se han saldado con condenas irrisorias? Unas amenazas que me recuerdan a aquellas esperpénticas del empresario, ya fallecido, José María Ruíz Mateos al Ministro de Economía socialista Luis Boyer con su “¡Que te pego, leche!”. No se puede amedrentar a quien hace tiempo que sabe que no habrá represalias. Rajoy perdió toda su capacidad disuasoria cuando no supo, o no quiso, impedir la celebración de la consulta referéndum ilegal y permitió que colegios públicos fueran escenario de la constitución de mesas y disposición de urnas, sin que ninguno de los responsables, funcionarios públicos, fuera siquiera amonestado por falta grave de desobediencia a una sentencia del Tribunal Constitucional.

Mariano Rajoy sigue en la misma estrategia que, una vez más, me recuerda a la del típico burócrata Notario o, como el, Registrador de la Propiedad, que se atiene escrupulosamente a la letra de la Ley y a considerar actos probados y no meras declaraciones de intenciones. El caso es que ya ha habido demasiados actos probados de desacato, de desobediencia y de deslealtad institucional como para que haya otro tipo de respuestas que no sean la denuncia a los Tribunales y esperar que estos te resuelvan un problema que es de la absoluta y exclusiva responsabilidad del Gobierno de España.

Tampoco parece muy inteligente mantener la política de persuasión mediante el binomio del palo, en forma de denuncias y condenas leves y de la zanahoria, en el riego de miles de millones de euros en inversiones y el pago de facturas que incluyen fondos para financiar el proceso secesionista. Se ataca una vez más a aquello que el Gobierno de la Generalidad presenta como cebo, mientras esta se dedica a caminar por la ruta marcada y llegar a la meta antes de que el Gobierno de España y su Parlamento puedan reaccionar. Ya no son dos pasos por delante, sino que están a punto de doblarles.

Es urgente, justo y necesario que el Gobierno de España se atreva a dar el único paso que hará posible acabar con el problema de la secesión programada y financiada. Basta con hacer uso de lo que la Constitución prevé para estos supuestos. Y como doy por sentado que el Gobierno es plenamente consciente de ello, si no lo hace e insiste en judicializar, deberé pensar que realmente le mueven otros intereses, no diré que personales o partidistas, pero sí difíciles de explicar ante los ciudadanos. Lo de cuanto peor, mejor, sería cometer un error garrafal y sería como dar cerillas a un pirómano.

¡Que pasen un buen día!

¿Malevolencia o ignorancia?
Jesús Laínz Libertad Digital 1 Abril 2017

Hace algunos meses circuló por el ciberespacio una página de un libro de ciencias sociales de 4º de la ESO de la editorial Edebé que había que verla para creerla. Junto a un retrato del personaje, se leía:

1923. Sube al poder José Antonio Primo de Rivera, tras un golpe de Estado militar, e impone una dictadura.

Sirva este disparate como muestra, aunque podríamos mencionar muchos otros. Éste es el nivel de nuestra España, un país en el que los redactores de los libros en los que nuestros estudiantes han de aprender historia baten récords de malevolencia o de ignorancia. Probablemente haya más de la segunda que de la primera, aunque mucha tiene que acumularse para que ni el redactor del texto, ni el corrector, ni el editor ni nadie a lo largo del proceso de publicación fuese capaz de darse cuenta de la barbaridad. Éste es tan solo uno de los muchos ejemplos de cómo se construye la ignorancia sin lagunas de nuestras jóvenes generaciones. Y, para evitar el colapso nervioso, ni mencionaremos los libros que emponzoñan desde hace cuatro décadas las aulas catalanas y vascas, conformadores por sí solos de un subgénero de la literatura fantástica.

¿Cómo se ha podido llegar a esta situación? Tirando un poco del hilo podemos encontrar, por ejemplo, el autorizado testimonio de Jordi Llovet, catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona y veterano colaborador de El País. Pues en sus memorias Adiós a la universidad (2011) explicó lo siguiente:

Cuando Felipe González era presidente del Gobierno convocó a una camarilla de pedagogos, entre ellos algún que otro amigo suyo del colegio, también algunos amigos de su mujer, para que ordenasen en la medida de lo posible el panorama de la educación en España. Los ínclitos pedagogos se sintieron tan halagados y les pareció que se les encomendaba una misión tan elevada, con un tan alto grado de confianza y de responsabilidad, que se encargaron de llevar a la perdición la enseñanza pública en nuestro país.

Aquel diseño socialista, del que salieron la infausta Logse y sus continuaciones, nunca ha sido corregido. Y he aquí sus resultados: esta generación mejor preparada de la historia de España que, si no fuera para morirse de pena, sería para morirse de risa.

Porque Granada está en África, Albacete y Ciudad Real son provincias andaluzas, la gallina es un mamífero y el caracol un insecto heterosexual. Ejemplos de ortografía: vever, hacercar, conpetencias, adsequible, incapie, bolcán, conduzta. El 69% de los examinandos no supo situar ni nombrar correctamente las comunidades autónomas, el 80% no supo hallar la circunferencia y el área de un círculo a partir del radio y el 93% no supo pasar de kilos a gramos y de minutos a horas. Resultado final: sólo un 13% de catorce mil aspirantes aprobó un examen de nivel de 6º de primaria. Pero no se trataba de alumnos, lo cual ya sería para llorar, sino de jóvenes licenciados en magisterio opositando hace un par de años para maestros de secundaria de la Comunidad de Madrid.

Y si ésta es la situación de los educadores, no será difícil imaginar la de los educandos. Por ejemplo, Gregorio Salvador, vicepresidente de la Real Academia, ha relatado, entre otros, el caso de un alumno que escribió en un examen de Ciencias que la evolución de las especies es un proceso muy lento sólo interrumpido durante el régimen franquista. Pero lo llamativo fue que el profesor que se topó con tal perla prefirió aprobar al fenómeno antes que enfrentarse con un alumno y unos padres que, según le decía su experiencia, podrían acabar hasta acusándole de apología del franquismo.

El mencionado Jordi Llovet ha denunciado el hecho, inconcebible durante siglos y habitual desde hace años, de que la mayoría de los estudiantes de Humanidades acaban hoy sus carreras sin haber leído jamás un libro. Por su parte, el catedrático Alejandro Muñoz-Alonso lamentaba que los alumnos de últimos cursos universitarios no supieran situar Ucrania en un mapa, ni quién fue Baltasar Gracián, ni en qué siglo reinó Felipe II. Miguel Ángel Esteso, presidente de la Federación de Asociaciones de Catedráticos de Universidad, ha declarado recientemente que uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta la enseñanza universitaria es "el déficit de preparación con el que acceden los estudiantes, principalmente de herramientas básicas". En concreto se refirió a la comprensión de lo leído, la capacidad de análisis y síntesis, la elaboración de razonamientos lógicos y la corrección al expresarse tanto verbalmente como por escrito, todo ello acompañado por una actitud "ciertamente infantil".

Éstas son las tácticas de la educación igualitaria implantada hace treinta años por el PSOE y nunca corregida por el PP: considerar un derecho el pasar de curso con asignaturas suspendidas, no castigar la vagancia y el desinterés, desconfiar del esfuerzo y la diferencia, evitar suspender para no traumatizar y rebajar la exigencia para que todo el mundo pueda aprobar. ¿Qué se ha conseguido con ello?: convertir la enseñanza en una fábrica de analfabetos, los profesores en entrenadores de pulgas de circo para que encuentren trabajo y los títulos en papeles sin ningún valor para encontrarlo.

Pero el fruto más importante es el vaciamiento cerebral de toda una generación de españoles, generación que, por ignorarlo todo, ignora hasta el hecho de su propia ignorancia, convencida como está de ser, según reza la letanía progre, la más preparada de la historia de España.

Hay dos posibilidades para los que diseñaron y han seguido manteniendo una catástrofe educativa cuyas principales víctimas son, naturalmente, los estudiantes: ignorancia o malevolencia. Que cada uno saque sus conclusiones, pero ya lo dejó claro hace un siglo el primer ministro socialista francés Aristide Briand al exclamar ante un rebaño de ovejas: "¡Qué magnífico electorado!".

www.jesuslainz.es

Rule, britannia... Gabriel Albiac
Gabriel Albiac ABC 1 Abril 2017

Hay un problema en el abandono por el Reino Unido de la Unión Europea. Muy grave. ¿Para quién? Para la Unión Europea. No debiéramos engañarnos, en el continente, sobre lo que acaba de consumarse. Ni ceder a eufóricos entusiasmos, ni dejarnos llevar por soberbios enfados. El mundo ha cambiado en los dos primeros decenios del siglo XXI. Y lo que ayer se consumó no es sino el acta de que nada, en los que vienen, va a poder ser pensado bajo los paradigmas que nacieron tras la Segunda Guerra Mundial y tras el paréntesis, que soñamos infinito, de la guerra fría.

Europa no es ya una potencia. Ni volverá a serlo. No es ésta una lección nueva. Las dos guerras mundiales del siglo XX sellaron la constancia de la impotencia continental para imponer nada. Ni aun su supervivencia. Y el resurgir económico de Europa, a partir de 1948, fue, en una muy buena parte, un espejismo.

El gran conflicto bélico que la Unión Soviética y los Estados Unidos desplegaban sobre toda la superficie del planeta daba un precioso regalo a los europeos. O, para ser precisos, a aquellos europeos que vivían al Oeste del muro de acero que fijó la frontera del mundo. La guerra, que llamamos cínicamente «fría», se ejercía, en primer lugar, sobre las poblaciones que el Imperio Soviético se anexionó tras la derrota del nazismo: la represión y la masacre golpearon cruelmente a cuantos trataron de objetar, en Varsovia como en Budapest, en Berlín como en la última aldea ucraniana. A lo largo de casi medio siglo, la guerra fría exterminó poblaciones mucho más amplias que la segunda mundial. En lejanos parajes, eso sí. Invisibles para nosotros. África, Latinoamérica, Asia… fueron, en diversos grados, masacradas. Nunca llegaremos a conocer, ni por aproximación, las cifras de ese exterminio.

A cambio, el continente europeo gozó de dos privilegios fantásticos. a) Ayudas económicas y ventajas comerciales más allá de lo hasta 1948 imaginable. b) Exención de los gastos militares: los Estados Unidos asumían en su totalidad la defensa de una Europa continental que, militarmente hablando, no hubiera resistido una semana a los tanques rusos; la defensa es cara, tanto más cuanto más moderna; sólo ahora, cuando sabemos el papel que el gasto bélico jugó en la bancarrota de la dictadura soviética, podemos atisbar hasta qué punto el extraordinario confort social del occidente europeo fue, en muy buena parte, financiado por el coste militar norteamericano. Y eso se acabó. Junto a la guerra fría.

Sólo la Gran Bretaña siguió su propio camino. Quizá porque sólo la Gran Bretaña había resistido militarmente a Hitler… Rule the waves… Y pagado su precio. Y venció su guerra. Cosa que ningún país de la UE puede decir. Sólo el Reino Unido, luego, entendió que sin ejército propio no hay libertad. Y sólo él supo poner las vidas de sus hombres al servicio de las grandes operaciones contra el yihadismo, de las cuales los países continentales se eximieron. Hoy, tres decenios después de terminada la guerra fría, la Unión Europea sigue careciendo de ejército. Y está, así, condenada a muerte.

No, no queramos convencernos de lo insostenible. Inglaterra no queda a la deriva de un aislamiento económico mortífero. Alza constancia, muy al contrario, de que el futuro económico y financiero del planeta se va a jugar entre Asia y los Estados Unidos. Y se dispone a ser el tercer pie del gran trípode estratégico. Con una UE convertida en gran parque temático para turistas.

No, no lloréis por Londres. Llorad, más bien, por nosotros. Lloremos.

La movilidad del señor García Carlos Herrera
Los presos no tienen derecho a cumplir condena cerca de sus casas. De hecho, la política de dispersión ha resultado un instrumento valioso en la lucha contra el terrorismo
Carlos Herrera ABC 1 Abril 2017

CONMUEVE a cualquiera el carácter benevolente y bondadoso que exhibe el Estado español a la hora de reinsertar a sus ratas más abyectas. En todos los escalones jerárquicos y administrativos de nuestro engranaje, en todos, se encuentra algún alma progresista y comprensiva para con sus cavernas más letales, sea un presidente de Gobierno decidido a dialogar lo que haya que dialogar, sea un togado de espíritu buenista, sea un alcalde «dispuesto a tender puentes». Jopetas qué buenos somos.

El padre de García Gaztelu, el señor García, tiene muchos años, tantos como 88. Y yo le deseo personalmente que cumpla cuantos más pueda. Como parece lógico por la edad alcanzada, tiene ciertas limitaciones de movilidad. Viajar desde su población vasca hasta la cárcel de Huelva no es tan fácil como coger el matute y salir de paseo. Quien quiera verlo tendrá que acercarse a su domicilio y echar un rato al calor de la mesa camilla charlando de esto y aquello. Varios de sus familiares así lo hacen. Menos uno: su hijo José Luis, al que siempre llamaron «Txapote» sus amigotes de correrías. Txapote está encerrado en una cárcel del sur de España por haber asesinado a varias personas a golpe de tiros en la nuca, a bocajarro. Blanco, Ordóñez, Múgica, Díaz, Buesa, De la Calle y varios más. Ignoro la educación que le dio el señor García a su hijo, y no le quiero hacer ni cómplice ni culpable de nada ya que hay veces, muchas, en que a padres intachables le crecen hijos de puta sin remedio posible. De la misma forma que un hijo o un nieto no es responsable de lo que hicieron sus padres o abuelos, unos padres pueden ser inocentes de lo que hacen sus hijos. Incluso ser las primeras víctimas. Pero debe entender que su vástago esté penando cárcel. El hecho de que no pueda acercarse a diario a visitarle no debe ser objeto de la discusión: mucho más se tarda en superar la distancia sideral en términos de pena y desespero que produce una visita a las tumbas de tus seres queridos. Vuelvo al principio.

Un comprensivo y humanísimo juez de vigilancia penitenciaria, José Luis Castro, ha dispuesto que, ya que la montaña octogenaria no puede acercarse a Mahoma, sea Mahoma el que sea acercado, mediante instrumentos públicos, coches, seguridad y demás panoplia, a ver a la montaña durante unos 45 minutos. Se le lleva de Huelva a Galdácano, se le deja en casa con el señor García, se pasa a por él en un rato y se vuelve al sur del sur. Y nada, a pasar los treinta años, más o menos, que le quedan en prisión; siempre, claro está, que no llegue al poder cualquiera de los partidarios de la política concreta de «Pelillos a La Mar», que los hay y van dando por ahí medida de su excrecencia, y lo manden al norte con una paga y un helado.

En Venezuela ha habido un golpe… hace 18 años
Xavier Reyes Matheus Libertad Digital 1 Abril 2017

Está muy conmocionado todo el mundo porque en Venezuela ha habido un golpe de Estado. La prensa usa la expresión para titular sus editoriales; esos mismos donde antes se celebraba la "indiscutible" democracia venezolana, y en los que se oponía erga omnes la razón sagrada de que "el chavismo gana elecciones". Pero ahora les ha caído el níquel, y resulta que el régimen venezolano tenía aptitudes de dictadura. Vaya por Dios.

Venezuela es el ejemplo más acabado de cómo el concepto de democracia puede estirarse como un chicle para cometer todos los abusos contra la libertad, y de cómo una pandilla de militares resentidos puede dar un golpe de Estado en el que el hilo constitucional, en vez de quedar roto, sea usado como un cordel para estrangular a los ciudadanos. Y todo eso se ha hecho con la sofística del "poder popular" y de la "democracia directa", jaleada ya no digamos por la izquierda mundial, sino por todos los que gustan de hacer razonamientos tan consecuentes y sólidos como ese que propone Pablo Iglesias: que cuando una sociedad ha estado de cuenta de ladrones en corbata, basta con dar el gobierno a los que no la llevan para tener garantizado que no robarán ni abusarán del poder.

Unos tipos que hacen de Tribunal Supremo en Venezuela acaban de anular al Parlamento elegido por la ciudadanía; pero lo cierto es que ese espectáculo ya se había visto en 1999, cuando una Asamblea Constituyente propuesta por Chávez al margen de la Constitución se atribuyó el poder originario para demoler todas las instituciones republicanas y volverlas a crear a su medida. ¿Por qué nadie chistó entonces, aunque el Congreso que pereció bajo el poder de esa Asamblea también había sido votado por los venezolanos, en las mismas elecciones de donde Chávez salió presidente? Misterios de esa forma que tienen algunos de definir la democracia según el pensamiento lateral. Porque un Congreso y una Asamblea Constituyente no son, a fin de cuentas, más que un grupo de personas que han recibido un mandato de los ciudadanos para hacer algo: el Congreso para legislar, la Constituyente para redactar una nueva Constitución. Pero no: los chavistas que se organizaron en la Constituyente, apoyados en la verborrea demagógica de su líder, se las arreglaron para convencer a la gente de que ellos eran "el pueblo", exactamente como se pretende que en mayo de 2011 todo el pueblo español cupo en las tiendas de campaña que tiraron unos en mitad de la Puerta del Sol. Así que, a cuenta de pueblo, la tal Asamblea ocupó todo el Estado, que era fundamentalmente para lo que había sido concebida por el teniente coronel, ya que él no había logrado hacerlo cuando lo intentó unos años antes a punta de fusil. Y, bueno: como se suponía que la Constituyente recibía ese nombre porque debía redactar, además, una Constitución, aprovechó y redactó una. Una normalita; genéricamente liberal; que dejaba aquí y allá algún cabo suelto por si hacía falta; pero que en cualquier caso estaba hecha para que nadie pudiese decir que en Venezuela no había un Estado garantista. Y ciertamente no lo había, porque los chavistas ya tenían un control totalitario del poder y pensaban pasarse la Constitución por salva la parte. ¿Cómo? Pues con la interpretación, ya se ve; que para eso le habían puesto la mano al Poder Judicial.

Y sí, los grandes cuñados de la teoría democrática mundial, encantados con la Revolución bolivariana, repetían su mantra sobre las elecciones, que al principio ganaba Chávez. Andando el tiempo, comenzaron a hacerse las señoritas Rottenmeier y a recordar a los chavistas que convendría que las elecciones, además, fuesen limpias. Y esa apostilla tuvieron que meterla porque poco a poco salieron a la luz algunos curiosos fenómenos de la cacareada vida electoral venezolana, verbigracia: el gerrymandering, la persecución inquisitorial a los que firmaban peticiones de referendos revocatorios, la presión sobre los funcionarios públicos para que votaran al Gobierno, la nacionalización masiva de chinos para acrecentar la masa chavista, la súbita muerte de los opositores en el censo electoral, etc., etc., etc. Pero, quizá por obvio, todo el mundo pasó por alto cierto principio elemental sobre la cuestión del voto, que es este: un gobierno demócrata no es aquel que se somete a elecciones; es el que está dispuesto a marcharse si las pierde.

El chavismo no tuvo jamás esa disposición, y sus líderes no lo han podido decir más claro. Sin embargo, vivimos en un tiempo en el que el cinismo se ha convertido en seña de talento político, y nadie da por supuesto, en ninguna parte, que las palabras de un gobernante puedan servir para acusarlo de nada. Por eso, para la comunidad internacional comprada con petrodólares, el chavismo era puro espectáculo, fanfarronería, exuberancia tropical; pero ¡hombre!: todos los demócratas tienen sus cinco minutos al día de creerse Napoleón, y no hay que tomárselos en serio.

Por otra parte, mal podía pedirse a los de fuera que reconocieran una dictadura, cuando los propios venezolanos tuvieron siempre la manga tan ancha para hacerlo, líderes opositores incluidos. ¿La razón de esta indulgencia? Hay varias, yo creo, y algunas caen en el complejo campo de la psicología social; pero entre todas hay una que descuella, y es que el chavismo ha cegado todos los medios para la supervivencia del ciudadano honrado, pero en cambio se los ha facilitado todos si se muestra bien dispuesto al delito, a la irregularidad y, por supuesto, a compartir el botín con la Revolución.

Carta a los inmigrantes y refugiados
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu 1 Abril 2017

Queridos inmigrantes y refugiados:

Estamos muy felices de que hayáis decidido venir a nuestro país. Nos sentimos muy honrados de vuestra elección. Sólo tenéis que cumplir algunas formalidades para tener la seguridad de que ustedes y mi país son compatibles.

Estaís aquí porque creemos en los derechos humanos. Y en nombre de esa creencia os hemos abierto las puertas de nuestro país. Pero con los derechos humanos también van las responsabilidades humanas. Para que podáis quedaros aquí, debéis convertiros en uno de nosotros, y para ello debéis estar preparados para ello y ser capaces de aceptar esas responsabilidades.

Tenemos una cultura nacional rica y antigua, que deberéis aceptar sin reservas, y deberéis ayudarnos a desarrollarla y protegerla contra las malas influencias. Si queréis, podéis conservar los recuerdos de la cultura nacional de vuestros países de origen, sobre todo lo tocante a la música, el baile, las artes visuales, la gastronomía y esas cosas. Pero debéis entender que si queréis vivir con nosotros, nuestra cultura debe prevalecer. En consecuencia, deberéis abandonar todos los elementos de vuestra cultura que sean incompatibles con la nuestra. Si no estáis dispuestos a ello o no lográis alcanzar ese objetivo, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Tenemos un idioma nacional hermoso y expresivo, del cual estamos muy orgullosos. Pocos de entre nosotros son expertos en su uso, muchos hacen faltas cuando lo escriben o lo hablan. Pero los que hemos nacido aquí tenemos un derecho de nacimiento aunque cometamos errores. Nada de esto es permisible con vosotros: vuestra permanencia aquí debe de estar subordinada a vuestro dominio de nuestro idioma nacional. Claro está, os ofreceremos toda la ayuda que podamos para que la aprendáis y que podáis perfeccionar vuestras habilidades lingüísticas, pero si no lográis demostrar vuestras competencias orales y escritas en un plazo razonable, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Tenemos muchas libertades, que valoramos por encima de todo. Una de ella es la libertad de religión: cada uno de nosotros es libre de elegir qué creer o si debe creer en algo. Somos una sociedad laica y los principios religiosos no deben nunca determinar nuestras leyes o nuestras políticas. Es muy importante que respetéis la libertad de religión, incluso la libertad de no tener ninguna religión. Los miembros de vuestra propia familia deben ser libres de decidir ser un neo-pagano, un pastafarista o un ateo. Si os negáis a darles esa libertad y si intentáis utilizar la religión como un factor de división o de discrimación, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Otra libertad muy importante es la ausencia de discriminación. Nuestros conciudadanos gozan de los mismos derechos fundamentales independientemente de su sexo, de su orientación sexual, del color de su piel, de su origen étnico, de su edad o de sus capacidades físicas y mentales. Si descubrimos que discrimináis a las personas, entre ellas a miembros de vuestra propia familia, y que les negáis sus derechos, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

También tenemos la libertad de hacer y decir casi todo lo que nos place, siempre que nadie sea perjudicado por nuestras acciones ni se transgreda ninguna ley vigente. Si queréis ser uno de nosotros, debéis respetar esas libertades y esa independencia y ayudarnos a defenderlas. Siempre estamos debatiendo de los límites de lo que está permitido y lo que no, y no estamos dispuestos a perder ese derecho. Como recién llegados, tendréis que abandonar las nociones de lo que está permitido y lo que no en vuestros países de origen y esforzaros en comprender y aceptar las nuestras. Si intentáis privarnos de nuestra libertad, os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Nuestra sociedad no es perfecta, tenemos problemas de toda índole y sufrimos situaciones difíciles que tratamos de superar y lacras sociales que luchamos por erradicar, pero después de siglos de esfuerzos y progresos, hemos llegado a alcanzar un cierto grado de vida civilizada con índices relativamente bajos de criminalidad. Si no estáis dispuestos a respetar nuestras leyes y pensáis en cambio en contribuir a un empeoramiento de nuestra calidad de vida y al aumento de la inseguridad, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Nuestra relativa prosperidad es, sin duda, uno de los motivos que os han llevado a elegir vivir en nuestro país. Ese legítimo bienestar general nos ha costado mucho trabajo y penalidades. Ahora estamos cosechando los frutos del esfuerzo y sacrificios de generaciones anteriores. Si pensáis que váis a vivir aquí disfrutando de todas las ventajas y comodidades que tanto nos ha costado conseguir sin esforzaros para merecerlo y sin aportar nada a cambio, entonces os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

Para asegurarnos de que no haya malentendidos, os pedimos que leáis atentamente este texto y hagáis todas las preguntas que se os ocurran, sobre todo en aquello que pueda afectar a vuestras costumbres, vuestra cultura y vuestra religión. Os atenderemos con claridad y sinceridad, con respuestas tan precisas como sea posible. Una vez que estéis convencidos de que habéis entendido bien lo que os pedimos, deberéis decidir si prestáis este juramento:

Juro solemnemente:
Que deseo sinceramente ser uno de los vuestros, obedecer a vuestras leyes, adoptar vuestras costumbres, asimilar vuestra cultura y dominar vuestro idioma.
Que haré todos los esfuerzos posibles para convertirme en un valioso miembro de vuestra sociedad, respectado y aceptado.

Que renunciaré a todos los elementos de mi cultura y mis creencias que sean incompatibles con los derechos y las libertades que amáis.
Que hago este juramente voluntariamente y de buena fe.

Que entiendo y acepto que seré expulsado si rompo este juramento.
Estas son las condiciones para que se os permita intentar ser uno de nosotros.

Si no queréis prestar ese juramento, os invitaremos a que os vayáis por donde habéis venido.

ETA
La vergüenza de los legajos desperdigados que ayudarían a esclarecer más de 300 crímenes de ETA
Los terroristas escenificarán su desarme el 8 de abril dejando un rastro de asesinatos sin resolver. Los archivos judiciales contienen datos relevantes y olvidados sobre estos casos.
Gonzalo Araluce elespanol 1 Abril 2017

Fueron, cifra arriba o cifra abajo, un centenar de disparos. Los terroristas, tres o cuatro, aguardaron al parecer en aquella marquesina de la donostiarra avenida de España –hoy de ‘la libertad’-. Esperaron a que mi abuelo abriese la puerta del coche y abrieron fuego. El claqueteo de aquella ráfaga se oyó por toda la calle. Mi padre, mis tíos, mi abuela; lo escucharon desde casa. Esperaban su llegada para comer y se encontraron con el atentado y con la muerte.

El chófer, José María Elícegui, recibió dos balazos en la cabeza. Uno de sus escoltas, Alfredo García, yacía muerto en el suelo, Los otros dos, Antonio Palomo y Luis Francisco Sanz, estaban malheridos. No tardarían en perder la vida. Lo mismo ocurriría con mi abuelo, Juanmari Araluce, presidente de la diputación de Guipúzcoa y consejero del Reino.

“No va a pasar nada, un atentado contra la diputación sería un acto anti-político”, cuentan que le dijo a un sacerdote amigo apenas unas horas antes. Trataba de restar importancia a las amenazas que acogotaban a mi familia desde hacía años. “Soy vasco, no harán nada contra mí”, era otro de los argumentos que solía repetir. No le conocí y no le he podido preguntar si de verdad estaba convencido de ello o sólo quería tranquilizar a su mujer, mi abuela Maite. Seguramente lo segundo.

No sobrevivió al quirófano. Era el 4 de octubre de 1976.

Siempre hemos sabido lo que ocurrió. Que lo mataron y que mi abuela dijo que perdonaba a los asesinos. Que con los años ella se vino a Madrid con sus nueve hijos para vivir lejos de aquella muerte en vida. Para alejarnos de cualquier resquicio de odio con el que pudiésemos crecer.

Pero hay una pata coja en esa mesa. Poco se sabe de los asesinos y del recorrido judicial que ha podido tener el caso. Por un lado, porque al año siguiente –en 1977- llegó la amnistía general sobre los pistoleros de ETA: se destruyó mucha documentación sobre los terroristas y sus atentados. Por otro, porque los pocos papeles que puedan existir se encuentran repartidos y maltratados en diferentes archivos en los que se agolpan infinidad de legajos. Respuestas a preguntas que carcomen a miles de víctimas.

Sobre mi abuelo sólo se han encontrado dos documentos, aunque el sumario judicial sigue sin aparecer. Uno explica que el tribunal militar de Guipúzcoa se inhibía del caso para que la justicia ordinaria se hiciese cargo de él. Habla de “don José María Araluce y Villar (nombre erróneo, era Juanmari) y cuatro personas más (sin nombres ni apellidos)”. Otro documento habla de “autores desconocidos” y dicta el “sobreseimiento provisional” del caso. Ambos fueron hallados en fechas recientes en el Archivo Central de los Juzgados de Instrucción de Madrid en plaza de Castilla y en el Libro Registro de la Sección 5 de la Audiencia Provincial de Madrid.

¿Y el sumario? Puede que esté en alguno de los ocho fondos que en los últimos años ha registrado la Oficina de Asistencia e Información a las Víctimas del Terrorismo de la Audiencia Nacional. Cuatro de ellos están en Madrid: son los archivos del Tribunal Militar Territorial Primero, de la Audiencia Nacional, de los Juzgados de Instrucción y de la Audiencia Provincial. Los otros cuatro están en Burgos (Gobierno militar), La Coruña (Tribunal Militar Territorial Cuarto), en Ferrol (Archivo Intermedio Militar Noroeste) y en Salamanca (Centro Documental de la Memoria Histórica).

En esos registros figuran escritos fundamentales que podrían servir para aclarar las circunstancias en las que se cometieron más de 300 crímenes sin resolver de ETA. No está previsto que la banda terrorista aclare estas circunstancias en el gesto de desarme que escenificará el próximo sábado, 8 de abril.
Los documentos, 40 años después

El trabajo de la Oficina de Víctimas de la Audiencia ha servido para encontrar causas que llevaban desaparecidas cuatro décadas. Como la de Víctor Legorburu Ibarreche, alcalde de la localidad vizcaína de Galdácano asesinado en febrero de 1976. Hablamos con su hijo, con el mismo nombre que su padre:

- ¿Dónde encontraron el expediente?
- Fue hace un año. Por lo visto había dado muchas vueltas: Bilbao, Madrid… Lo encontraron en Salamanca.

- ¿Y qué hay en esos papeles?
- Bastantes cosas. Sé que el caso no cambiaba nada, sobre todo porque un año después del asesinato llegó la amnistía general y se destruyeron muchos documentos. Había un dato curioso: según la prensa fueron cuatro los terroristas y los papeles dicen que tres.

Víctor Legorburu, de 65 años, habla del atentado en el que mataron a su padre, “una trampa mortal”: “Lo hicieron muy bien, le ametrallaron cerca de casa, en Galdácano, en un sitio en el que no podía escapar”. Con los años también se fue a vivir a Madrid, donde desarrolló “una capacidad de inhibición” que nunca creyó tener: “Viví mandando el atentado al subconsciente”.

Por eso le sorprendió la llamada que recibió hace un año. El departamento de la Audiencia le comunicaba -“me alegré mucho de que se acordaran de mí”- que habían encontrado la causa de su padre. “Pero lo importante es saber quién hay detrás -incide-. Los que empuñan el arma son unos fanáticos terroristas, pero ¿quién hay detrás?”. Una cuestión que de forma rápida y concisa sólo se puede responder de una forma: “Muchas cosas y mucha gente”.
“El derecho a la verdad”

Juanfer F. Calderín, periodista y autor del libro Agujeros del sistema: más de 300 asesinatos de ETA sin resolver, se hace una pregunta similar: “Realmente, ¿cuántos crímenes hay resueltos? Se considera como tales los que tienen una sentencia condenatoria. Pero cualquier otro crimen, los que no son de terrorismo, sólo se consideran cerrados si se conoce a todos los implicados”. Y enumera: “En un atentado terrorista hay, de arriba a abajo, un arquitecto que manda, un autor material, un colaborador necesario que ofrece la logística y los cómplices e informadores”.

Por eso lamenta: “Si nos fijamos en todo eso, quizá hay apenas un puñado de asesinatos de ETA resueltos”. No basta, insiste, con que un caso se dé por cerrado cuando “sólo existe una condena sobre alguien que facilitó la información para cometer el atentado”.

Los legajos que se acumulan en dependencias judiciales son “incontables”: “Ni el Estado sabe cuántos documentos o papeles puede tener en su poder”.

- ¿Podrían servir para resolver casos sin juzgar?
- Por supuesto. Un caso clamoroso es el de Hortensia González Ruiz y Antonio Ramírez Gallardo. Mataron a ambos en la madrugada del 6 de enero de 1979 en Beasáin (Guipúzcoa) porque él era guardia civil. Los conocían como los amantes de Cádiz.

En 2012, según explica Calderín, la Audiencia Nacional no reconocía a Hortensia González como víctima del terrorismo. No tenía constancia documental de su asesinato. El periodista recoge el caso en su libro:

“La Audiencia Nacional, tras ponerse en contacto con la Guardia Civil, el Instituto Armado fue incapaz de proporcionar información alguna. La misma respuesta dieron los juzgados provinciales. Ese año la Presidencia de la Audiencia Nacional elaboró un informe en el que detalló que solo quedaba recurrir 'al Juzgado de Paz o, en su caso, al Registro Civil del lugar' donde se produjo el atentado para que, 'consultados los libros de fallecimiento', estos órganos pudiesen indicar si existe 'algún dato' relativo al doble asesinato. Finalmente, en abril de 2013, llegó un hilo de información. Fue entonces cuando se constató que el caso fue gestionado en un primer momento por el Juzgado de Instrucción número 1 de Tolosa”.

Tirando de ese hilo se obtuvo el recorrido judicial del crimen. Los papeles, sin saberlo siquiera la Audiencia, se encontraban en sus dependencias. También se hallaron los informes de balística que, cotejados con otros datos, vinculaban el doble asesinato con el terrorista Juan Antonio Madariaga Erezuma, ya condenado por varios delitos a finales de los 70 y principios de los 80 por su vinculación con ETA. Legajos olvidados que han servido para reabrir el caso.

“Se puede hacer justicia”
Hablamos con Aurora, hermana de Hortensia González. Habla con marcado acento gaditano desde Algeciras. A sus 62 años: “Tenía 24 cuando mataron a mi hermana y aún sigo tomando pastillas”. Vivía con su marido, también guardia civil, en la casa cuartel de Ordicia (Guipúzcoa). Tres meses antes del asesinato y por culpa de la presión con la que convivían perdió un niño que estaba esperando.

Responde con ánimo:
- ¿No le importa que le haga alguna pregunta sobre el atentado?
- ¡Claro que no! Desde el asesinato me han llamado muy poquitas personas.

La reapertura del caso le supuso “mucha alegría”: “La esperanza es lo último que se pierde”. Y eso que durante décadas creyó que el asesinato de Hortensia se había escurrido por el sumidero del olvido: “Cada vez que veía un crimen de ETA, pensaba… ni lo sé. Que nadie más tuviera que pasar por algo así nunca más”.

- Esos papeles perdidos le han servido para reabrir el caso. El asesinato se cometió en enero del 79. Si llega tan tarde, ¿es justicia?
- Sí. Si se quiere, se puede hacer justicia.

Bajo este escenario burocrático se encuentran respuestas a muchos de los casos sin resolver. La verdad se amontona, carcomida por el paso de los años, en archivos desconocidos para la mayoría. En muchas ocasiones, como en el caso de Hortensia, ni las propias instituciones conocen la documentación que albergan.

A continuación reproducimos la lista de asesinatos perpetrados por ETA cuyos casos se encontraban sobreseídos en septiembre de 2014 -documentados por Juanfer F. Calderín en su libro Agujeros del sistema-. En ella no se incluyen los casos amnistiados antes de 1977 (66), los crímenes con sentencia condenatoria para meros colaboradores, encubridores o cómplices (20), y a los que se les ha dictado una resolución distinta a un sobreseimiento provisional por falta de pruebas y en los que no se había condenado a ningún autor material, colaborador o cómplice (34):

1977
Javier de Ybarra Berge

1978
Manuel Lemus Noya
José María Acedo
José Martín Merquelanz Sarriegui
José María Portell Manso
Javier Jáuregui Bernaola
Alfonso Estevas Guilmain
Aurelio Salgueiro López
José Antonio Ferreiro González
Francisco de Asís Liesa Morote
Ángel Pacheco Pata
Anselmo Durán Vidal
Elías García González
Ramón Muiños Fernández
José Benito Díaz García
Alberto Villena Castillo
Luis Carlos Gancelo Ruiz
Luciano Mata Corral
Andrés Silverio Martín
Epifanio Benito Vidal-Vázquez
Rafael Recaola Landa
Luis Candendo Pérez
Elías Elexpeastondoa
Alejandro Hernández
Vicente Rubio Ere
Saturnino Sota Argáiz
Joaquín Azaola Martínez
José María Arrizabalaga
José Luis Vicente Cantón

1979
Hortensia González Ruiz
Antonio Ramírez Gallardo
José Díez Pérez
Vicente Irusta Altamira
Sergio Borrajo Palacín
Benito Arroyo Gutiérrez
Miguel Chavarri Isasi
José María Maderal Oleaga
Adolfo Mariñas Vence
Juan Bautista Peralta Montoya
Miguel Orenes Guillamón
Ginés Pujalte García
Antonio Peña Solís
José Miguel Maestre Rodríguez
Andrés Antonio Varela Rúa
Ángel Baños Espada
Héctor Muñoz Espinosa
Diego Alfaro Orihuela
Francisco Medina Albala
Jesús María Colomo Rodríguez
Emilio López de la Peña
Miguel Ángel Saro López
Antonio Pastor Marín
Moisés Cordero López
Guadalupe Redondo Villar
Jesús Emilio Pérez Palma
Juan Luna Azol
José Manuel Amaya Pérez
Dorothy Fertz
Florentino García Siller
Juan Tauste Sánchez
Manuel Ferreires
José Manuel Juan Boix
Aurelio Calvo Valls
José María Pérez Rodríguez
Modesto Carrieras Pérez
Julián Ezquerro Serrano
Aurelio Pérez Zamora
Lorenzo González Valles
Sixto Holgado Martínez
Pedro Goiri Rovira
Luis María Uriarte Alzáa
Manuel Fuentes Fontán
Antonio Mesa Murillo
Fernando Rodríguez Espinosa

1980
José Miguel Palacios Domínguez
Juan Ramón Morán Moreno
Miguel Rodríguez Fuentes
Enrique Aresti Urien
Florentino Lopetegui Barjacoba
Francisco Pascual Andreu
Rufino Muñoz Alcaide
Jesús María Vidaurre Oyeta
José Oyaga Marañón
José María Espinosa Viscarret
Antonio Moreno Núñez
Jesús Holgado Sabio
José Manuel Rodríguez Fontana
Dionisio Villadangos Calvo
Tomás Sulibarría Goitia
José Miguel Etxeberria Álvarez
José Pablo García Lorenzo
Julio Santiago Expósito Pascual
Luis Hergueta Guinea
Joaquín Becerra Calvente
Anastasio Leal Serradillo
María Contreras Gabarra
Mario González Blasco
Jesús María Echeveste Toledo
Antonio Fernández Guzmán
Basilio Altuna Fernández
José María Urquizu Goyogana
José Ignacio Ustaran Ramírez
Benito Morales Fabián
Juan Manuel García Cordero
Vicente Zorita Alonso
Aurelio Prieto Prieto

1981
Antonio Díaz García
Vicente Sánchez Vicente
Esteban Álvarez Merallo
Antonio Murillo Chacón
Magín Fernández Ferrero
Joaquín Gorjón González
Ovidio Ferreira Martín
Félix Galíndez Llano
Santiago González de Paz

1982
Modesto Martín Sánchez
Ángel Pascual Múgica
Antonio Huegun Aguirre
Daniel Henríquez García
Alberto López Jaureguizar
Alberto Toca Echevarría
Domingo Javier García González
Francisco González Ruiz
Manuel López Fernández
Juan García Mencía

1983
Patricia Llanillo Borbolla
Aniano Sutil Pelayo
Fidel Lázaro Aparicio
Antonio Conejo Salguero
Francisco Machío Martos
Emilio José Casanova López
Julián Alberdi Igartua
Manuel Benito José
José Reyes Corchado Muño
Alfredo Jorge Suar Muro
Alberto Martín Barrios
Manuel Carrasco Merchá
Francisco Javier Collado Azurmendi
Francisco Arín Urcola

1984
José Naranjo Martín
José Ortiz Verdú
Antonio Velasco Benito
Juan Flores Villar
Manuel Vicente González Vilorio
Antonio Torrón Santamaría
José María Martínez Cubero
Víctoriano Collado Arribas
Agustín Pascual Jove
José Luis Veiga Pérez

1985
Jesús Ildefonso García Abadillo
Máximo Díaz Barderas
Francisco Rivas López
Eugenio Recio García
Juan Merino Antúnez
Antonio Trujillo Comino
Fernando Amor Calvo
José Expósito Afán
Alejandro Sáenz Sánchez

1986
Manuel Fuentes Pedreira
Antonio Ramos Martínez
Adrián González Revilla
Ignacio Mateu Istúriz
José Miguel Moros Peña

1987
María Luisa Sánchez Ortega
Vicente Montoya Salazar

1988
José Antonio Ferri Pérez
Antonio Fernández Álvarez
José Luis Barrios Capetillo
Cristóbal Díaz García

1989
Juan Bautista Castellanos
Luis Reina Mesonero
Ignacio Bañuelos Lasso

1990
Ignacio Pérez Álvarez
Aurelio Pérez Arenas
Benjamín Quintano Carrero
Elena Moreno Jiménez
Miguel Paredes García
Virgilio Do Nacimiento Alfonso
Carlos Abreras Arroyo
Daniel López Tizón

1991
Francisco Díaz de Cerio Gómez
Luis Arago Villén
Manuel Echevarría Echevarría
Coro Villamudria Sánchez
Enrique Aguilar Prieto
Edmundo Pérez Crespo
Donato Calzado García
Jesús Sánchez Lozano
Manuel Pérez Ortega
Carlos Pérez Acosta
Francisco Caballar Muñoz
Eduardo Sobrino González
Juan Carlos Trujillo García

1992
Joaquín Vasco Álvarez
Juan Manuel Hélices Patiño
Juan Manuel Martínez Gil
José Manuel Fernández Lozano
Antonio Heredero Gil
Ricardo Gonzáleza Colino
José Luis Luengo Martínez
Miguel Miranda Puertas

1993
Juvenal Villafañe García

1995
Eduardo López Moreno
Margarita González Mansilla
Jesús Rebollo García
Josefina Correa Huerta
Luciano Cortizo Alonso

1996
Ramón Doral Trabadelo
Isidro Usabiaga Esnaola

1997
Jesús Agustín Cuesta Abril
Eugenio Olaciregui Borda
Francisco Arratíbel Fuentes

1998
Manuel Zamarreño Villoria

2000
Jesús María Pedrosa Urquiza
José Francisco Perol Lombardero
Armando Medina Sánchez
Jesús Escudero García
Jesús Sánchez Martínez

2001
Froilán Elespe Iniciarte
Manuel Jiménez Abad
Manuel Mijangos de Bujo
Ana Isabel Arostegui Lejareta

2002
Juan Carlos Beiro Montes

2003
Julián Embid Luna
Bonifacio Martín Fernández

2007
Raúl Centeno Bayón
Fernando Trapero Blázquez

2009
Diego Salvá Lezáun
Carlos Sáinz de Tejada

Fallece Pascual Tamburri. Profesor, articulista, ensayista y columnista de La Tribuna del País Vasco
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 1 Abril 2017

Ha fallecido en la ciudad francesa de Estrasburgo, Pascual Tamburri, profesor, escritor, articulista y patriota entusiasta de una España que siempre defendía a capa y espada con la delicadeza, la elegancia, la sutil ironía y el humor de quienes permanentemente son capaces de ver un poco más adelante, y un poco más atrás, que el resto de los mortales.

Si demasiado habitualmente la muerte nos es ajena, en Pascual Tamburri la muerte era algo incongruente. Siempre alegre, bonachón, columna vertebral de tantos proyectos, también periodísticos, Pascual era de los mejores entre nosotros y, por ello, todos acabábamos acercándonos a él para pedirle ayuda, consejo, apoyo, colaboración e ideas. Muchas ideas. Para todos, Pascual siempre estaba ahí.

Yo también lo hice. Desde los primeros días de La Tribuna del País Vasco quise contar con sus palabras sabias en el periódico. Llegó a esta web el pasado mes de septiembre con su magnífica "Ruta Norte" y desde entonces ni una sola semana ha fallado a su cita con sus lectores. Hasta hoy. Y es que solo la muerte canalla y traidora podía poner fin a su afán por dar su opinión, por compartir, por denunciar y por decir alto y claro, con la valentía y el arrojo que le caracterizaban, que el rey estaba desnudo. Y Pascual sabía decirlo tan educado que parecía que no estaba diciendo verdades como puños, argumentos como saetas y mensajes siempre certeros. Él fue así en la vida, ilustrado y correcto. Y lo ha sido en la muerte.

Desde La Tribuna del País Vasco expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia y a sus muchos amigos que, lo sabemos bien, no tendrán nada fácil encarar la vida, el futuro, sin alguien que, sin aspavientos, sin ruido y con una excelsa cortesía, supo hacer de Navarra, de España y del mundo, un lugar mejor. Descanse en paz.

En la muerte de Pascual Tamburri Bariain
Fernando José Vaquero Oroquieta  latribunadelpaisvasco.com  1 Abril 2017

Ha muerto Pascual Tamburri Bariain.

Intelectual de vocación medievalista; investigador del Colegio Español de Bolonia.

Docente ejemplar y guía de los jóvenes de nuestro tiempo convulso.

Patriota navarro y español fiel a sus raíces italianas y olitenses.

Firme en sus principios, trabajador incansable al servicio de los ideales, delicado en el trato con todo tipo de personas.

Su sonrisa permanente acogía cualquier espíritu desasosegado.

Columnista infatigable y polemista, sus críticas de libros desplegaban una pequeña parte de su formidable caudal y sed de conocimientos. Miles de crónicas cargadas de sentido común y bonhomía.

Amigo leal, el honor no le permitía su abandono.

Ha muerto joven, paladeando la vida desde nuestra Navarra, como Ángel María Pascual.

El Misterio lo ha reclamado en el corazón de la Europa que siempre amó.

Desde la Roma eterna nos acompañará en nuestra lucha por la Navarra española que tanto amó y la Europa fiel a su destino por la que vivió.

Requiescat in Pace, et Lux Perpetua luceat ei.

Fernando, discípulo y amigo

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pablo Iglesias, líder del terror
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 1 Abril 2017

Este alborotador de pacotilla, obviamente, desconoce la sentencia de Herbert Marcuse: “Cuando se promueve una transformación con actos de brutalidad, crueldad y sufrimiento contra los semejantes, es que el anhelo revolucionario se ha perdido”. De ahí que Pablo hiena Iglesias, líder del terror, esconda su fracaso subversivo e inmadurez emocional tras su propia sombra, instando a sus piratas al abordaje y a toda tropelía, a dar la cara, por carecer del suficiente arrojo para hacerlo él. Su único mérito consiste en ejercer un fraudulento poder que hipnotiza a los analfabetos que moviliza y a los que transmite su hipócrita frialdad, siempre disfrazada de sentir apasionado.

Tal guerrillero con dodotis, que tilda a Soraya Sáenz de Santamaría de “sinvergüenza” —dicho de una persona que comete actos ilegales en provecho propio o incurre en inmoralidades, según la RAE— y califica a Federico Jiménez Losantos de “estúpido” —según el mismo diccionario, persona que muestra torpeza o falta de entendimiento para comprender las cosas)— habría de introducirse en el arte de adjetivar. Pues pocos hay con la rasmia y clarividencia de Federico, o más prudentes y audaces que la dama, – aunque ambos se detesten sin perdón –. Sólo un narciso tan estúpido y sinvergüenza como este líder del cambalache populista se atrevería a embarullar los secretos del lenguaje que le son ajenos para quedar por encima de los demás con sus paranoicas ambiciones. Pero muchas veces y esta es una, los ultrajes se vuelven contra aquel que los vomita.

Machito Alfa de algodón, machista que humilla a la vicepresidenta en el Hemiciclo. ¿Eres un mendigo de tus carencias hormonales o un soñador que busca la testosterona que te niegan tus complejos? ¿No te empalmas si no vejas a una mujer? ¿Tan complicada es tu lujuria? ¿Por qué cambiaste a Tania, templo del amor afrodisíaco, por Irene, la diosa impávida que te ha conducido a la senda del terror? ¿Acaso para ti la pareja, antes que un placer, es un objeto cargado de vigor político? Desde que bebiste el veneno de sus labios te transformaste en un energúmeno. Su maldito influjo te animó a liquidar a quien entorpeciese vuestros planes orgásmicos de poder total, como Tintín Errejón, por ser el desdichado, más que una persona, un simple número. Tu diosa te ha convertido en un verdugo lleno de virtudes.

Los nuevos Argotiers, palabra de donde procede el argot, la jerga de los malhechores, continuarán insultando a cuantos no piensen como ellos hasta encaramarse en el poder —sueño vano, por fortuna— para destruir a una sociedad que no les tuvo aprecio. Por algo son los hijos putativos de Maduro, los mismos que fomentan la división de la Nación y se funden en abrazos con los etarras que apalean a la Guardia Civil. En fin, el líder del terror, al frente de sus tentáculos en las redes sociales, provisto de patente de corso, no parará de despotricar contra todo aquel que le venga en gana impunemente.

El padre de 'Txapote' abrazará al mayor de los cobardes
Fernando Lázaro El Mundo 1 Abril 2017

Sin duda es el más cobarde. Seguro que entre las mentes enfermas de los que le aplaudían -y le aplauden- es el mayor de los héroes, pero Txapote, si García Gaztelu, disparaba en la cabeza y por la espalda a sus víctimas, como todos los cobardes y desalmados que atacan a sus víctimas sin que tengan la mínima opción de defenderse...

Esta semana está siendo muy dura para muchos. Por activa y por pasiva me insisten los fiscales de la Audiencia Nacional que el permiso de horas y con custodia policial concedido por el juez de vigilancia penitenciaria a este asesino para visitar a su padre está dentro de los márgenes de la ley. Y no tengo duda... Pero siempre, como en toda hoguera mal apagada, queda el rescoldo, las preguntas: ¿Es el mismo trato que al resto de los internos? ¿La incapacidad de moverse del padre de un interno provoca siempre que pueda salir escoltado a visitarlo fuera de la prisión? ¿Pasa con los ladrones o con los narcos; o solo con los destacados terroristas? Y esa respuesta aún no la he obtenido nítida.

Y es que García Gaztelu merece el mismo trato que el resto de los presos, sin duda, pero también conviene recordar que no es un preso cualquiera. De sus manos partió uno de los disparos que más rajó el alma de España, el que acabó con la vida de Miguel Ángel Blanco. El secuestro y asesinato a cámara lenta del edil de Ermua supuso una ruptura del silencio miedoso en el País Vasco. Durante un corto espacio de tiempo, los demócratas arrebataron la calles a los palmeros de ETA.

Por eso me ha sorprendido como solo se ha pronunciado con tono claro, alto y público dos asociaciones de víctimas. Dignidad y Justicia -la asociación presidida por Daniel Portero- no solo ha criticado este permiso sino que, además, ha logrado encontrar un recoveco legal para recurrir esta decisión y tratar de paralizar la excarcelación temporal de García Gaztelu. En la misma línea Covite, quien está estudiando también un recurso. Al frente de Covite, Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, teniente alcalde de San Sebastián por el PP y en cuyo asesinato tuvo una participación directa también García Gaztelu. Los demás, silencio. Seguro que en algún caso tiene mucho que ver con el embrujo político, con eso de que no hay que moslestar demasiado a los que están en el poder, tanto en Madrid como en Vitoria, con los que diseñan presupuestos.

Porque quizá lo más llamativo de este permiso es el momento. Si. Ese momento tan cercano al anuncio de los portavoces colaterales de los terroristas de que ETA quiere entregar armas... Entre el anuncio de la entrega de las armas y el momento elegido para ello -el próximo día 8- es cuando se divulga este permiso de horas para el, sin duda, más sanguinario de los etarras que están ahora en prisión. Como diría el clásico: 'cosas veredes, amigo Sancho'.

Camisas pardas catalanas Isabel San Sebastián
Isabel San Sebastián ABC 1 Abril 2017

EL nacional-socialismo alemán del siglo pasado contó para su ascenso al poder con una tropa de asalto posteriormente disuelta llamada Sturmabteilung, cuyos integrantes han pasado a la historia con el apelativo despreciable de «camisas pardas». El nacionalismo vasco dispuso, hasta bien entrado el XXI, de una banda armada conocida por sus siglas, ETA, experta en sacudir el árbol del terror para que el PNV se hartara de recoger nueces. El nacionalismo catalán embarcado en el actual «prusés» tiene a las CUP. Los métodos de estas fuerzas de ataque varían, pero todas ellas comparten un mismo afán intimidatorio. Una función idéntica, consistente en someter por el miedo a quien no se deja adoctrinar mediante la propaganda o el soborno. Igual ausencia de escrúpulos a la hora de ejercer su rufianesca tarea. Y lo peor es que tienen éxito. Consiguen lo que se proponen. Allá donde asientan sus reales logran subyugar o callar a una parte mayoritaria de la sociedad asediada, que prefiere mimetizarse con el paisaje, emigrar o simplemente inhibirse antes que enfrentarse a esa horda.

Los «camisas pardas» catalanes, buenos amigos de Batasuna, han asaltado la sede del PP en Barcelona en lo que, en su opinión, constituye una «acción política de calle» perfectamente respetable y en absoluto violenta. No ha corrido la sangre, argumentan, luego su conducta encaja en los cánones que rigen su concepto de la democracia, que ampara pedir públicamente tiros en la nuca para el Rey como algo de lo más normal. Les sorprende por ello que alguien pueda condenar su acción. En particular, que lo hagan los portavoces de ERC y PDECat (la antigua CiU) en el Parlament. Y en este punto, confieso, debo darles la razón. Resulta bastante hipócrita verter lágrimas de cocodrilo sobre algo que estás alentando con un victimismo infame. Condenar con la boca chica unos hechos comprensibles y hasta susceptibles de ser secundados si hubiera algo de cierto en el escenario de opresión que fue a dibujar Puigdemont en un sótano del campus de Harvard, comparándose con Luther King. Renegar, de cara a la galería, de la «vanguardia» que te abre camino.

Los «chicos de la gasolina» del separatismo catalán han irrumpido por la fuerza en los locales del PP la víspera de que Rajoy llegara a la Ciudad Condal en funciones de Melchor, Gaspar y Baltasar, con más de 4.000 millones de euros en las alforjas. Euros salidos de nuestros bolsillos, los de todos los españoles, generosamente prodigados a modo de tributo por ver si de esa forma se convencen los más díscolos de lo bueno que es permanecer juntos. Euros que confirman a Cataluña como la comunidad mejor tratada en los últimos diez años de cuantas componen el mapa autonómico, con casi un 20 por ciento de las inversiones en infraestructuras. Euros a los que pronto se sumará una quita de la deuda, nos anuncia el ministro Montoro, para dejar bien claro que atenerse al presupuesto disponible a costa de grandes sacrificios, como hace Madrid, es propio de imbéciles, porque lo inteligente es gastar lo que no se tiene en «construcción nacional» y otros caprichos, entramparse hasta las cejas, y luego llorar bien alto para que papá Estado, al que acusas de estar robándote, se haga cargo de la cuenta.

La «operación diálogo» del Gobierno en Cataluña se ha saldado, hasta la fecha, con una sucesión ininterrumpida de humillaciones por parte de los supuestos interlocutores locales, pero siempre hay hueco para una más cuando la capacidad de aguante es ilimitada. La suya, claro. La de otros muchos lleva ya tiempo colmada.

Por una Cataluña sin garrotes

Lo que los separatistas llaman ‘Diada nacional’ no es una festividad que pueda ser celebrada por todos los ciudadanos. Porque año tras año los secesionistas preparan un aquelarre de división y de odio a todos los compatriotas del resto de España.
Sergio Fidalgo Piña vozpopuli.es 1 Abril 2017

Carles Puigdemont ha basado su suerte política en unos radicales a los que debe su supervivencia en la cámara autonómica. De ahí que haya puesto los medios de comunicación de la Generalitat y los Mossos d’Esquadra a su servicio. TV3 siempre está dispuesta a darles más protagonismo del que merecen por su representación parlamentaria y la policía no duda en mirar hacia otro lado cuando perpetran algún desmán. La imagen de los Mossos tratando casi con cariño a unos exaltados que dejaron la sede central del PP catalán hecha unos zorros lo dice todo.

Y la rueda de prensa de la portavoz parlamentaria de la CUP, con un atril, en la misma puerta de local de los populares era la mejor muestra de la impunidad. Los radicales se sienten fuertes y se ríen en la cara de los constitucionalistas catalanes, ante sus narices. Primero ‘redecoran’ la sede y luego, con la cola y la pintura fresca y la policía mirando, presumieron ante las cámaras de TV3 de la ‘hazaña’. La antigua Convergència pujolista, el partido del orden y de las clases medias acomodadas catalanas, se ha convertido en el cómplice de todo tipo de desmanes. Todo por continuar su huida hacia adelante.

El problema es que Puigdemont comienza a oler a garrote. Porque si sus socios de la CUP siguen con su escalada para amedrentar a la mayoría de los catalanes que no somos secesionistas, el ‘president’ no podrá decir que no comparte esa línea de actuación. Él la permite, y por lo tanto es cómplice. Son sus socios de gobierno y les trata con todo el cariño que merecen los diez diputados que necesita para no convocar unas elecciones que significarían en fin de la hegemonía convergente dentro del soberanismo catalán. De hecho, la actuación errática del PDeCAT ha convertido a los ojos de buena parte de clase política madrileña en un hombre ‘razonable’ a Oriol Junqueras. Hay que recordar que es el máximo dirigente de un partido, ERC, que por si algo ha destacado a lo largo de su historia ha sido por su poco respeto a la buena convivencia entre todos los catalanes.

Para conseguir que en Cataluña sea hegemónica la convivencia, y no la división y la exclusión, hemos de cambiar el relato que tenemos como comunidad. Un claro ejemplo es el once de septiembre, lo que los separatistas llaman ‘Diada nacional’. Esta fecha no es una festividad que pueda ser celebrada por todos los ciudadanos. Porque año tras año los secesionistas preparan un aquelarre de división y de odio a todos los compatriotas del resto de España. El proceso es siempre el mismo: a medida que se acerque esta fecha aumentará el número y la intensidad de los mensajes excluyentes.

Volverán a demostrar que están convencidos de que la vía pública es exclusivamente suya y que el resto de catalanes que no piensan como ellos, y que somos mayoría, no les importamos. De hecho, ni nos consideran catalanes, sino ciudadanos de segunda, unos “colonos” o “fuerza de ocupación” de lo que consideran “su” territorio. Unos seres que podrán elegir entre acatar su voluntad o coger la maleta e irse. La agresividad de su propaganda conseguirá que millones de catalanes no abran la boca durante la ‘Diada’ y acepten en silencio la demostración de su poder. Una vez más.

Pero estamos a pocas semanas de otra festividad catalana que sí que es integradora. Qué nos representa a todos los catalanes. Qué no está basada en el odio, sino en el amor y en la amistad. El 23 de abril es Sant Jordi, el día del libro y la rosa, la fecha que debería ser la escogida para los actos institucionales de las administraciones catalanas. Por qué todos nos sentimos cómodos en un día así, los catalanes y el resto de españoles, porque se homenajea a la cultura y al cariño y no se busca dividir, sino unir.

En una Cataluña con Sant Jordi como eje central no tienen sentido los escraches de las CUP ni las manipulaciones propagandísticas de TV3. En una Cataluña que escoge el 11 de septiembre como fiesta de la comunidad todas las prácticas excluyentes caben, porque el mensaje del odio necesita herramientas que lo difundan. Por eso hemos de trabajar para que el 23 de abril sea nuestra fiesta. Un día en el que el presidente de la Generalitat no olerá a garrote, sino a tolerancia y civismo.

(*) Sergio Fidalgo Piña es Presidente del Grupo de Periodistas Pi i Margall
 


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