AGLI Recortes de Prensa    Domingo 2 Abril 2017

Se acabó la miseria: vuelta a gastar a manos llenas
Jesús Cacho vozpopuli.es 2 Abril 2017

¿Crisis? ¿Qué crisis? Se acabó la miseria y toca volver a gastar a manos llenas, cual nuevos ricos renacidos de las cenizas del ajuste, dispuestos a tirar la casa por la ventana, aunque en el baúl de las vergüenzas familiares tengamos que esconder algunas realidades nada confortables con la situación de nuestras cuentas públicas. Dicen que a la fuerza ahorcan y al Gobierno Rajoy le asfixia el dogal de esos 137 diputados que le obligan a negociar con el talonario en la mano la aprobación de los PGE del año en curso, ley indispensable para seguir gobernando sin necesidad de tener que apretar el botón nuclear de la disolución de las Cámaras. El caso es que el Ejecutivo ha abierto la caja de los regalos: Más de 300.000 nuevos empleados públicos durante la legislatura, en su mayoría interinos convertidos en fijos; subida del 1% (mil millones) de sueldo de los funcionarios; casi 4.100 millones -1.945 de los cuales en “medidas para recuperar la clase media y trabajadora” (sic)- incluidos a iniciativa de Ciudadanos; 5.387 en la mejora de la financiación de las CC.AA.; 4.200 de inversión en infraestructuras para Cataluña (regalo que será preciso repetir en otros lugares para evitar agravios comparativos), y anuncio de condonación de la deuda autonómica en cuantía no conocida.


Alguien dice que los Reyes Magos del Gobierno Rajoy pueden suponer un incremento del gasto cercano al 1% del PIB, ello en un país cuya deuda pública roza el 100% de los bienes y servicios que producimos en un año, que ha tardado nada menos que 10 en cumplir el objetivo de déficit, y que tiene por delante desafíos tan monumentales como la financiación de unas pensiones que mantienen a la Seguridad Social contra las cuerdas. Poco que pueda hacerse en contra, salvo apelar a la resignación. Es el signo de los tiempos y el destino de un Partido Popular despojado de cualquier ideología liberal, que se comporta como el perfecto alumno socialdemócrata que siempre quiso ser. No hizo los deberes cuando contó con mayoría absoluta, embarcado en un proceso de consolidación fiscal, obligado por Bruselas, sobre la base del aumento de los impuestos y el recorte de gasto no estructural (inversión pública y amortización de empleo público), política que se demostró insuficiente para hacer realidad el ajuste de caballo que reclamaba la situación, como se encargó de evidenciar la incapacidad, año tras año, para cerrar la brecha del déficit público y el crecimiento exponencial de una deuda pública que pasó del 70,5% del PIB a finales de 2011 al citado 100% al terminar la legislatura.

Incluso ese ajuste fiscal tan pacato, tan claramente insuficiente, se acabó bruscamente en 2014, donde de nuevo a Mariano Rajoy le entraron las prisas por recomponer imagen de cara a los eventos electorales que se avecinaban, y decidió guardar bajo siete llaves la tijera de los tímidos recortes llevados a cabo en 2012 y 2013. Mucha agua ha pasado desde entonces bajo los puentes. En pleno 2017, sobre la base de un crecimiento económico que este primer trimestre se ha mantenido firme a un ritmo cercano al 0,8%, el señor Montoro es ese flamenco personaje del cuadro de Van Reymerswaele ('El cambista y su mujer') que se exhibe en el Prado y que a la luz de una vela pesa codicioso las monedas de unos ingresos fiscales boyantes, acrecidos además por la vuelta de la inflación, de modo que vuelve a haber alegría en las cuentas públicas, euforia impulsada por una recaudación que este año podría crecer un 8% sobre la de 2016, para elevar el montante final hasta los 200.963 millones, la mayor cifra de ingresos tributarios de la historia. Podemos, pues, empezar a repartir regalos, aún a riesgo de volver a tropezar en la misma vieja piedra: crear una estructura de gasto público que no será posible financiar en caso de una caída del ritmo de crecimiento y/o una subida de los tipos de interés.

Volver a caer en el error Zapatero
El riesgo, en definitiva, de incurrir en los mismos errores que entre 2004 y 2008 cometió el piernas de Rodríguez Zapatero y que desembocaron en la crisis de caballo que el insensato se negó a reconocer hasta el final: utilizar de nuevo el ciclo expansivo para, en lugar de racionalizar el gasto mediante las reformas estructurales pertinentes, asumir nuevos compromisos de gasto que será imposible atender en cuanto se desacelere la economía o cambien las condiciones de los mercados financieros. Salvo, claro está, que pretendamos seguir engordando la deuda pública, y que alguien quiera seguir prestándonos. El error Zapatero o el “no me digas, Pedro [Solbes], que no hay dinero para hacer política”. Ahora, el Gobierno del PP quiere también hacer política, necesita hacer política para seguir en el machito y está dispuesto a tirar del gasto en lugar de gastar menos o, en todo caso, gastar mejor. Se trata de comprar votos para conseguir aprobar los PGE para este año, al punto que el disputado voto del diputado canario nos ha costado 500 millones, ¡será por dinero! Pero esos regalos no salen gratis, claro está, no son un gasto coyuntural, sino que consolidan a futuro en las cuentas públicas como una obligación más a abordar en Presupuestos sucesivos.

Se podrían hacer mejor las cosas, pero eso exigiría un poco de valor y una cierta coherencia ideológica, en caso de haberla. El Gobierno, por ejemplo, podría haber aprovechado los ajustes llevados a cabo en 2012 y 2013 para haber adelgazado la estructura de la Administración pública. No lo ha hecho. No solo no lo ha hecho, sino que ahora se rinde a la presión sindical consolidando como gasto estructural el coste de esos 250.000 nuevos funcionarios (más las 67.000 plazas de Oferta de Empleo Público para este año), renunciando a plantear mejoras en la eficiencia y productividad del sector público. Para intentar hacer frente –tarde, mal y nunca- al envite que plantea el secesionismo catalán, el Ejecutivo anuncia inversiones públicas de 4.200 millones en Cataluña. Como es imposible que a estas alturas alguien piense en Moncloa que tamaño desafió se frena con dinero, cabe pensar que doña Soraya está haciendo tras las bambalinas el trabajo sucio que se ha negado a hacer hasta ahora y que consiste, muy grosso modo, en ayudar a los buenos a derrotar a los malos sin necesidad de dar tres cuartos al pregonero. ¿Lo está haciendo? Y otro sí cabe decir del anuncio de condonación de la deuda autonómica, una medida que, si bien en términos de déficit y deuda es neutra, es una decisión penosa en tanto en cuanto, además de hacer mangas y capirotes con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera de 2012, envía un mensaje perverso a las baronías regionales en el sentido de animarles a gastar cómo y cuánto quieran, porque detrás estará siempre papá Estado dispuesto a correr con la cuenta.

La reducción del déficit y de la deuda pública
Todo ello en un proceso de consolidación fiscal que en absoluto está terminado, y en un entorno político y social muy reacio a cualquier anuncio de reforma estructural capaz de asentar la competitividad de nuestra economía. Ceder a las presiones alcistas sobre el gasto corriente es una grave irresponsabilidad en una situación como la actual sometida a las incertidumbres del ciclo y basada en el aumento de los ingresos fiscales y en la inflación. Con un aumento de la contribución de España al presupuesto comunitario –y al de la OTAN- que se nos viene encina tras el Brexit. Nada que hacer en contrario, salvo, como se ha dicho, resignarse. Imposible recordar a este Gobierno y a esta clase política la necesidad de poner el crecimiento económico al servicio de la reducción del déficit y de la deuda pública, porque en el estricto control de ambos parámetros está la clave de un crecimiento sano, ergo duradero, con capacidad para crear empleo de calidad. Imposible recordarles que “España necesita revisar los instrumentos del Estado del Bienestar haciéndolo más eficiente y viable, con un gran acuerdo de solidaridad intergeneracional”, como días atrás dijo, muy acertadamente, por cierto, José María Aznar.

A don Cristóbal y a su jefe y amigo, don Mariano, estas cosas deben sonarles a admoniciones de beata dispuesta a aguarles la fiesta. La fiesta del crecimiento que les tiene emborrachados. “Esto va como un tiro”, repiten satisfechos por los jardines de Moncloa. Los servicios de estudios están hablando ya de un crecimiento del PIB para el año en curso pegado al 3%, muy por encima del 2,5% vaticinado meses atrás. Los Presupuestos para 2017 están cerrados (Cs, PNV y el jilguero canario), y eso quiere decir que el Gobierno podría, en el peor de los casos, prorrogarlos en 2018, de modo que el escenario de elecciones anticipadas queda pospuesto a la primavera de 2019, “y eso supone un millón más de nuevos empleos que nos llevarían a volver a ganar, y con mayor holgura, esas nuevas generales”, asegura un miembro del gabinete. ¿Qué importa, en estas circunstancias, seguir gastando a trote y moche? Es el precio del Poder, y el que venga atrás que arree.

Por qué no te callas, Zapatero
Javier Somalo Libertad Digital 2 Abril 2017

Ante el mayúsculo escándalo mediático por los sucesos de Venezuela resulta muy recomendable leer el artículo de Xavier Reyes Matheus en Libertad Digital. Y lo es porque en Libertad Digital, siempre en soledad, llevamos muchos años llamando al régimen bolivariano de Venezuela por su nombre: golpista. Ahora, por lo grosero del Tribunal Supremo de Justicia al suspender las funciones de la Asamblea Nacional, resulta que aparece un cierto consenso que no existía con Leopoldo López en prisión –ahí sigue–, con los supermercados vacíos, con las denuncias de hambre entre la población, las palizas, la represión o la detención ilegal –vulgo secuestro– allá por 2009 del entonces eurodiputado Luis Herrero por parte de la DISIP, por poner sólo algunos ejemplos posteriores al punto de partida que señala Reyes Matheus.

Pero José Luis Rodríguez Zapatero frenó al Rey Juan Carlos cuando por fin se arrancó con aquel ¡Por qué no te callas! que representó a medio mundo. Era tarde, sí, pero nos habríamos ahorrado todos los años siguientes de sufrimiento y represión. Al final, por cosas de la campechanía y la diplomacia mal ejercida, el real cabreo perdió fuelle y quedó en lo de siempre: en nada, en pelillos a la mar y en visita del 'Gorila Rojo' a España con regalo de una camiseta estampada con esa frase que debió ser frontispicio de la política exterior europea con Venezuela.

Aquel era el mismo Zapatero que calificó de "accidente" el atentado mortal de ETA en la T-4 de Barajas que costó la vida a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Es el Zapatero que hoy califica de "momento de dificultad" el golpe de Estado lanzado desde el golpismo instaurado en el poder de Venezuela.

Es, de hecho, el Zapatero que desgastó la palabra "diálogo" con ETA mientras ETA seguía matando. Mariano Rajoy lo denunció con coraje pero después hizo como el rey Juan Carlos: olvidarlo y perpetuar el plan criticado, como si fuera indiscutiblemente vinculante. Ahora Zapatero sigue con Maduro el mismo esquema que aplicó a ETA, y Mariano Rajoy, aunque Nicolás Maduro le llame "corrupto" y "fascista", recomienda a Exteriores apoyar los planes dialogantes de Zapatero. Pero, ¿por qué? ¿Qué ata al presidente del Gobierno de España a unos planes del más inepto de los gobernantes que ha pisado jamás La Moncloa? ¿Por qué no se vincula Rajoy a la denuncia de Aznar y Felipe González en vez permitir al ministro Alfonso Dastis titubear ante la enésima materialización de la dictadura de Nicolás Maduro? El titular de Exteriores, en unas declaraciones recientes no escondió la estrategia: "Una de las primeras cosas que me dijo el presidente fue que había que acompañar y apoyar a Zapatero. Que en todo lo que me pidiera, le apoyase".

Teníamos razón antaño. Por lo mismo, también acabaremos teniendo razón al advertir, desde el primer segundo de aquel 15-M, de que Podemos –asesores y admiradores del chavismo– no era una broma. Pedir la prohibición de la Coca Cola en el Congreso y el Senado no es la última travesura mediática de unos novatos: si estuvieran en el poder lo harían sin dudar, y no sólo en las Cámaras. Como siempre, la "anécdota" de la Coca Cola nos llevaría a la categoría: libertad de prensa, expropiaciones, leyes especiales, inutilidad –ya expresada– del Parlamento… hasta toparnos con ese chavismo golpista que se denuncia ahora tras 18 años en ejercicio. Actuar como se debe con Venezuela sería además, todo un avance para que Podemos pusiera sus barbas en remojo… si es que se pretendiera, que no es el caso, otro sinsentido que no acaba de comprender el gabinete Rajoy por muchos cálculos electorales que le hayan susurrado.

Zapatero sigue siendo el origen de casi todos los problemas de España, del PSOE y del PP. Ahora también lo es de los que padecen los venezolanos. De momento, Aznar ya ha pedido a Rajoy que le retire esa inexplicable condición de embajador sin credencial en Venezuela, que le diga de una vez: ¡Por qué no te callas! Si el divorcio ideológico entre el presidente y su mentor sigue nublando la vista de la diplomacia española, podría ser Felipe González el que reviviera, con un cambio de protagonistas, aquel momento memorable del entonces Rey Juan Carlos que Zapatero quiso frenar. Al paso que vamos, lo mismo hasta lo entona Cebrián antes que el Gobierno.

Podemos y la libertad: ¡vaya cóctel!
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 2 Abril 2017

No hay día en que a los dirigentes de Podemos no se les llene la boca con la gran idea de la Ilustración -la libertad-, de la que creen haberse convertido en portadores genuinos, mientras desprecian de forma hiriente a quienes llevamos muchos años defendiéndola. Tal convencimiento, que va más allá de la pura vanidad para entrar en el terreno donde el sectarismo político se convierte en una patología peligrosa, no resiste, sin embargo, el mas elemental contraste con los hechos. Los dirigentes de Podemos han llegado a la pintoresca conclusión de que solo ellos encarnan los grandes valores democráticos, valores que, al mismo tiempo, pisotean sin rubor. Podemos confirman así aquella irónica paradoja que, como nadie, Voltaire se encargó de denunciar: «Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo». Podemos pisotea la libertad cuando se agazapa, tras una descarada verborrea, para no condenar el golpe de Estado que intentó culminar la progresiva conversión del régimen chavista en una abierta dictadura. Según la doctrina oficial del partido morado la democracia no depende de que se respeten sus principios sino las ideas que le gustan a Podemos. Eso explica una lacerante contradicción: que el mismo partido que niega a España naturaleza democrática por haber aprobado una ley de seguridad ciudadana tan discutible como suelen serlo las que en ese ámbito rigen en todo el mundo libre no sea capaz de otra cosa que de guardar un silencio cómplice cuando la poca libertad que aun quedaba en Venezuela trató de ser arrasada por las bravas.

Iglesias recibe en el Congreso a las familias de quienes en Alsasua agredieron, en un acto de claro linchamiento político, a dos guardias civiles y a sus novias. Y al hacerlo convierte a las víctimas del ataque en verdugos y a estos en víctimas de un sistema penal supuestamente autoritario. El hecho de que los agredidos hayan visto violada de un modo brutal su libertad e integridad en tanto que sus agresores estén siendo juzgados con todas las garantías del Estado de derecho es, al parecer, para Podemos, una minucia. Lo relevante es que Podemos se siente más cerca ideológicamente de los agresores que de los agredidos. En una pirueta final que pone de relieve la descabellada idea de la libertad que defienden los que se creen sus primeros adalides Podemos propone que se suprima del Código Penal el delito de enaltecimiento del terrorismo, que está, entre otras cosas, permitiendo que los jueces y la policía luchen sin cuartel contra los primeros enemigos mundiales de la libertad, los yihadistas, cuyos miembros detenidos en España lo han sido sobre todo utilizando la figura penal que Podemos quiere suprimir. Sí, con amigos como Podemos, la libertad no necesita de enemigos.

A los muditos podemitas les mola el golpismo
EDUARDO INDA okdiario 2 Abril 2017

Que un asesino convicto e integrante de una banda de delincuencia organizada presida un Tribunal Supremo es una cosa de lo más normal del mundo. Tiro, obviamente, de ironía para describir el disparate que es Venezuela, la verdadera patria chica de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, la multimillonaria Bescansa, el moderado Errejón (si éste es moderado, yo soy virgen), el black Echenique y cía. Pero la causticidad y la realidad no son en este caso cuestiones excluyentes porque Maikel Moreno, un hijo de mala madre que segó la vida de una mujer de un tiro, es en efecto el gerifalte del máximo órgano judicial del país sudamericano.

Cualquier salvajada que se les ocurra a nivel institucional es posible en el Estado bolivariano. Ya conocíamos la profesión del presidente, conductor de autobús, actividad respetable donde las haya aunque no parece la más adecuada para ejercer las máximas funciones ejecutivas de una nación. Ahora conocemos los macabros méritos contraídos por el tal Maikel para liderar la Corte más importante de la República Bolivariana de Venezuela.

Como sabemos hace tiempo los que poseía Diosdado Cabello para detentar la Presidencia de la Asamblea Nacional: ser el capo del narcotráfico en el país. Ni un gramo de cocaína se mueve en las 25 provincias venezolanas sin el visto bueno del en estos momentos diputado y hasta enero de 2016 number 1 del legislativo. Durante tres ejercicios ejerció el pluriempleo compatibilizando la Cámara con el comercio de polvos blancos en cantidades industriales. Pero no se engañen: llegó donde llegó merced a virtudes añadidas: era el jefe de otros dos mundialmente conocidos camellazos, Efraín Campo y Franki Flores. Dos tipos que ahora se alojan en un maravilloso hotel rejas estadounidense tras ser cazados por la DEA con una cantidad que lógicamente no era para consumo personal: 800 kilos. Cuando les pusieron las esposas en pies y manos, cantaron la Traviata: “Nuestro jefe es Diosdado Cabello”. Lo que callaron como putos a la implacable Agencia Antidroga estadounidense fue un insignificante detalle, la identidad de su tío y de su tía: Nicolás Maduro y Cilia Flores, la trincona primera dama.

Volvamos a Maikel Moreno. Este repugnante asesino hizo de mamporrero de su jefe Nicolás Maduro el jueves pasado al disolver “porque sí” la Asamblea Nacional, en manos de la oposición democrática desde hace 14 meses pese a los pucherazos con que les obsequió la dictadura en los comicios de diciembre de 2015. El matón justificó su decisión en la toma de posesión de cuatro diputados de la provincia de Amazonas que, según él, fueron elegidos en medio de irregularidades. Echó mano de este falsario argumento como se podría haber sacado de la manga cualquier otro por alucinante que fuera. La oposición habla de “golpe de Estado” erróneamente. Es tanto como suponer que antes había una democracia. Mucho más certero estuvo el presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que dio en el clavo con el término “autogolpe”. Es decir, un golpe para asentar una autocracia. Ni más ni menos.

Venezuela es una dictadura prácticamente desde el año 98, cuando Hugo Chávez aterrizó democráticamente en el poder. Porque las satrapías no sólo son hijas de los tanques y las bayonetas. El mundo está lleno de tiranos que conquistaron la Presidencia en las urnas. Hitler es el sangriento símbolo de cuanto digo. Desde el minuto 1 el orondo paracaidista se cargó el poder judicial purgando a fiscales y jueces independientes, el legislativo robando elección tras elección con el expeditivo modus operandi de quemar las papeletas de la oposición (no todas sino las suficientes para ganar y dar apariencia de elecciones libres), la propiedad privada quedándose las propiedades de los adversarios del régimen y la economía de libre mercado por la vía de expropiar las empresas con un justiprecio de 0 dólares.

Hay registrados presos políticos, una de las características de cualquier sistema absolutista, desde al menos 2003. Un policía que se negó a decir “amén” al chavismo, Héctor José Rovaín, fue el primero en dar con sus huesos en la cárcel con cargos más falsos que Judas. Y ahí sigue. A día de hoy, Leopoldo López es el más famoso pero no el único. Hay al menos 92 leopoldoslópez en las durísimas prisiones venezolanas. Muchas de ellas, como la de nuestro héroe socialdemócrata, son puras jaulas, sin techo o paredes que te guarezcan de la lluvia, el frío o el calor. De las inclemencias climatológicas… o de los excrementos que les lanzan los cobardes carceleros.

La dictadura no es, pues, una novedad en Venezuela. Dura ya 19 años. Casi dos décadas en las que la economía se ha hundido pese a gozar de las mayores reservas petrolíferas del mundo, cuatro lustros en los que se han consumado más de 400.000 asesinatos y 7.000 días en los que llevarte algo a la boca se ha hecho más complicado que cuando sí había alternancia en el poder y democracia. Tiempo en el que la inflación se ha llegado a situar en el 700% anual. Es decir, que lo que el 1 de enero compras por 100 euros el 31 de diciembre te cuesta 700. Un joven disidente llamado Brian Fincheltub lo pudo manifestar ayer más alto pero no más claro en un artículo titulado Golpistas siempre: “Es la historia de un pueblo que se condenó a sí mismo tratando de castigar a su clase política. Millones de personas que votaron por orden y mano dura sin saber que lo que se avecinaba era el más puro estado de anarquía donde los que pueden salvarse son unos pocos privilegiados”.

La fiscal general del Estado, Luisa Ortega, ha parado teóricamente los pies al Supremo instándole a que devuelva las competencias al Parlamento. Debe ser que tras observar que a su asqueroso amigo Nicolás Maduro le quedan dos telediarios, ha sentenciado: “Pongámonos al frente de la manifestación antes de que la manifestación nos lleve por delante”. No es o era dudosa: esta pájara fue el cerebro del encarcelamiento de ese mito viviente que es Leopoldo López. Digo teóricamente y digo bien porque lo más normal es que se trate de un mero movimiento táctico tras la unánime condena de la comunidad internacional. Bueno, unánime, no. España ha oscilado entre la rotunda tibieza de Mariano Rajoy y el implícito colaboracionismo de José Luis Rodríguez Zapatero. El colaboracionismo por omisión es otra forma de colaboracionismo. El ex presidente socialista considera que la resolución emitida por el asesino Maikel Moreno es “un elemento más del conflicto que se vive en Venezuela, fruto del antagonismo intenso entre dos modelos de entender el país”. Manda narices. Las dictaduras hay que condenarlas sin ambages ni paños calientes, sean azules, rojas o mediopensionistas. Querido José Luis: no es la pugna entre la visión de un partido democrático y otro, entre la derecha y la izquierda. Ni tampoco un conflicto. Es simple y llanamente un régimen en el que el führer con el que te reúnes en Miraflores y su camarilla tienen bajo pata a 30 millones de conciudadanos.

Todo seguirá igual en Venezuela… y en España. O irá a peor en Venezuela… y en España. Mucho me temo que la libertad resucitará as usual: tras el derramamiento de hectolitros de sangre de un pueblo que no aguanta más. Y, mientras Leopoldo López continúa en Ramo Verde, los miserables discípulos de Maduro en España continúan negándose a reprobar las salvajadas de su patrocinador. Ya se sabe: quien paga, manda. Quien no censura la tiranía no es por equidistancia, moderación o imparcialidad. Es, sencillamente, porque es lo mismo. Si no estás activa e inequívocamente en contra del totalitarismo es que estás a favor de él. Y, consecuentemente, eres la misma basura ética, estética y moral. Olvidar o hacer oídos sordos a lo que está aconteciendo en Venezuela es condenarnos a la posibilidad de repetirlo en España. “No seas exagerado”, me objetará alguno. Por cierto, la misma frase que soltaban a los realistas venezolanos, y no precisamente mágicos, que en la recta final de los felices 90 vaticinaban el desastre en un país con la mayor y mejor calidad de vida del Cono Sur. No tentemos a la bicha…

Adiós Pascual Tamburri, el mejor de todos
Ricardo Chamorro esdiario 2 Abril 2017

Tu lucha por preservar la identidad de Navarra de los falsificadores de la pistola o de la corbata, tu afán por la justicia o tu amor por la libertad, no hicieron fácil tu vida profesional.

Querido Pascual, no sé cómo expresar mi profunda tristeza por tu perdida.

Has tenido que morir en primavera, dejándonos huérfanos de esperanza, una vez más. Pero todos tus escritos, tus trabajos, tus obras, tus consejos, tu profundo sentido de la patria, están presentes para darnos testimonio de tu brillantez.

El amor a Olite, a Navarra, a España y a la Europa eterna alumbrada por la luz de Roma, impregnan toda tu obra.

Tu lucha por preservar la identidad de Navarra de los falsificadores de la pistola o de la corbata, tu afán por la justicia, tu espiritualidad ignaciana, tu amor por lo sencillo, la libertad y lo rural, no te hicieron nada fácil tu vida profesional y pública, aun siendo una de las cabezas más brillantes de Navarra y de España, acreditado por tu esplendida trayectoria universitaria y de investigación. Enemigo del fariseísmo, el convencionalismo provinciano y la hipocresía política, lo tenias muy difícil. Eras una buena persona y ello no está hoy cotizado.

Siempre guardare en mi recuerdo las subidas montañeras al San Donato, al Pico del Lobo, al Aneto, al Almanzor, cantando y en camaradería. Como diría tu paisano García Serrano, marchábamos de manera altiva, juvenil, tirando los pies por delante, sin respeto a las mil costumbres de este tiempo podrido.

Tampoco olvidare nuestras charlas frente a una botella de vino de Olite; como preparabas la pasta italiana, las exquisitas verduras de la rivera cocinadas por tu madre, los paseos por Olite, las cenas en Pamplona, la Plaza del Castillo, tus clases magistrales de historia y sociedad.

Como tú mismo nos decías “la muerte no es el final de nada; y la muerte, como el dolor y como tantas cosas buenas y malas, es parte de este don precioso que es la vida. No somos pura materia, y por eso para nosotros morir no es tan grave como para la gente de este mundo desquiciado”

Has muerto joven, con muchas cosas por hacer, y de manera inesperada, como lo hizo tu paisano Ángel María Pascual con quien tenias tantas cosas en común. Aquí en frente tengo el libro suyo que me regalaste editado por el Gobierno de Navarra

Te despido con un poema de Tolkien, a quien tanto venerabas:
Salido de la duda, libre de las tinieblas,
cantando al Sol galopó hacia el amanecer, desnudando la espada:

Encendió una nueva esperanza, y murió esperanzado;
fue más allá de la muerte, el miedo y el destino;
dejó atrás la ruina, y la vida, y entró en la larga gloria

Descansa en paz viejo amigo, te echaremos mucho de menos

A la edad de 46 años
Muere el intelectual y columnista de La Gaceta Pascual Tamburri
La Gaceta 2 Abril 2017

Pascual Tamburri Bariain ha fallecido a los 46 años de edad en Estrasburgo. Tamburri, licenciado en Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Derecho y doctor en Historia Medieval, estaba considerado uno de los intelectuales más sólidos que el tradicionalismo español tenía en su haber.

Colaborador de La Gaceta, donde venía escribiendo una columna semanal, publicó numerosos ensayos y cientos de textos de análisis y opinión, todos ellos con un mismo denominador común: el patriotismo, la defensa de Navarra, su patria chica, y la reivindicación de una cosmovisión tradicional que entendía gravemente amenazada.

Tamburri, de padre italiano y madre navarra, estaba muy unido a Italia. Experto medievalista, fue investigador del Colegio Español de Bolonia.?
De carácter afable, defendía la incorrección de sus ideas sin aspavientos, sin estridencias, algo que descolocaba a sus adversarios. ?
Siempre presto al compromiso desinteresado, Pascual escribía para este periódico con periodicidad semanal, mas su colaboración no sólo quedó ahí. Se ofrecía para asesorar y orientar, y siempre puso sus inacabables conocimientos al servicio de este grupo y de sus ideas.

En su último texto para este periódico, ‘Agoniza un sistema, llega un tiempo nuevo’, Pascual nos consolaba en lo que parece un triste presagio: “Que el camino no vuelva atrás no quiere decir que no siga adelante, ni que haya que renunciar a ser, y a renacer, y a construir sobre los principios que la mezquina modernidad materialista ha tratado de destruir creando sólo tristeza y desilusión”.

Dios lo tenga en su Gloria.

Por qué EEUU está perdiendo la guerra en Oriente Medio
¿Se apartará de Trump de la senda entreguista de Obama?
Pablo Molina Libertad Digital 2 Abril 2017

El repliegue militar y político del complejo escenario mesoriental decretado por la Administración Obama ha hecho que el grueso del esfuerzo de la lucha contra el terrorismo yihadista se esté llevando a cabo en la dirección equivocada. Las decisiones del equipo de Donald Trump en Siria e Irak no han cambiado de manera sustancial esta circunstancia, y a pesar de que el Estado Islámico (EI) está cerca de perder sus últimos bastiones, la amenaza terrorista contra Occidente no va a desaparecer. De hecho, lo más probable es que la situación global empeore.

Eso es al menos lo que sugiere este informe del Institute for the Study of War (ISW), una organización estadounidense especializada en asuntos militares que lleva años analizando las decisiones de la Casa Blanca en Oriente Medio. Los expertos de esta institución vaticinan la derrota de EEUU en los dos principales conflictos de Oriente Medio (Siria e Irak), a menos que modifique de manera radical su actual estrategia. Veamos por qué.

El primer error de bulto fue demorar la intervención militar cuando surgió el EI y no atacar al grupo terrorista antes de que conquistara amplios territorios en Siria e Irak y consolidara su poder en Raqa y Mosul.

Si EEUU hubiera ayudado a iraquíes y sirios a retomar Raqa y Mosul rápidamente en 2014, el EI podría haber colapsado. Recuperar esas ciudades tres años más tarde sin un plan viable para lo que venga a continuación no tendrá el mismo resultado. (…) El Estado Islámico mantiene otros territorios [en Siria e Irak]. Y, lo que es más importante, mantendrá la capacidad de penetrar en las comunidades árabes suníes que permanecen bajo asedio incluso después de que caigan sus bases más importantes. El Estado Islámico está además (…) transformando su idea de un califato físico a una comunidad virtual y organizada que persiga [sus] objetivos independientemente de la organización [central]. Derrotar al EI en Irak y Siria puede que no sea suficiente para acabar con él (…)

Los expertos del ISW aseguran, además, que la principal amenaza para Occidente no es el EI, sino Al Qaeda. La red terrorista creada por Ben Laden está aprovechando la circunstancia de haber quedado fuera del foco principal de las acciones militares lideradas por EEUU, lo que le ha permitido crear un potente ejército en el norte de Siria, listo para convertirse en la referencia del yihadismo mundial en cuanto los reveses en el campo de batalla acaben con la hegemonía del EI.

Pero el error más grave de Obama, en el que el estudio del ISW coincide con no pocos analistas, fue su política entreguista y apaciguadora ante Rusia e Irán.

Los flagrantes crímenes de guerra que tales regímenes [el ruso y el iraní] han cometido en Siria han radicalizado a las comunidades árabes suníes, capturadas y controladas por el EI y Al Qaeda. La comunidad árabe suní –fundamental para la derrota definitiva del yihadismo salafista– ahora percibe a EEUU como cómplice en la campaña ruso-iraní para destruirla.

El ISW destaca otras consecuencias perniciosas de este entendimiento de Obama con Moscú y Teherán:

Rusia e Irán están construyendo un orden regional basado en sus intereses compartidos a corto plazo (…) Esa situación niega a América la libertad de proteger sus propios intereses. La coalición ruso-iraní hará más difícil para EEUU responder a las amenazas terroristas contra sí, defender a aliados clave como Israel y asegurarse el acceso completo a las rutas comerciales de las que depende su economía.

El informe incluye recomendaciones a la Administración Trump en caso de que quiera cambiar el curso de la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio, y pone el énfasis en que se cuente con las poblaciones árabes suníes de la zona, sin cuyo concurso la derrota del EI y Al Qaeda es prácticamente imposible. Esta alianza estratégica serviría también para contrarrestar la creciente expansión del poderío de Moscú y Teherán en la región.

© Revista El Medio

CRÍMENES DEL COMNUNISMO
Almería: sacas y campos de concentración en una represión organizada por el Gobierno

Almería: sacas, campos de concentración y una represión organizada por el Gobierno
Juan E. Pflüger gaceta.es 2 Abril 2017

La participación de las autoridades del Frente Popular en Almería desmontan el tópico de que la represión republicana fue obra de incontrolados.

Almería fue uno de las ciudades que pasó toda la Guerra Civil en manos de las autoridades republicanas del Frente Popular. Tras el fracaso del levantamiento que se produjo el 21 de julio, con tres días de retraso sobre el resto del territorio, lo que permitió a los milicianos de los partidos de izquierdas organizar una defensa que consiguiera derrotar a los alzados. De inmediato, el Comité Central, órgano de dirección de la ciudad y coordinador de la provincia que estaba controlado por los partidos del Frente Popular, comenzó la labor de represión.

Durante los primeros días se detuvo a centenares de personas relacionados con los partidos de la derecha: CEDA, agrario, Falange, Carlista,.. y a todos los religiosos que pudieran ser localizados en los pueblos y en la capital de la provincia. Frente a la idea de que la represión fue espontánea y no organizada, lo que ocurrió en Almería demuestra lo contrario: las sacas que se cometieron durante eran supervisadas directamente por el socialista Eustaquio Cañas Espinosa, Gobernador Civil de la provincia, quien, según los testigos, asistía a estos actos previos a los asesinatos con “visibles muestras de regocijo”. Desde todos los municipios y desde los centros políticos, todos los prisioneros fueron trasladados a la Prisión Provincial que, en pocos días quedó saturada. Para seguir recibiendo presos se habilitó como cárcel el convento de las Adoratrices, incautado por los republicanos al comienzo de la guerra.

Esta nueva cárcel también quedó saturada y se habilitaron dos barcos mercantes, el Capitán Segarra y el Astoy Mendi, que habían estado destinados al transporte de mineral y cuyas bodegas -habilitadas como celda para los presos- contenía restos tóxicos y pólvo de mineral. Es espacio seguía siendo insuficiente y se habilitó la cárcel del Ingeni, en la fábrica de azúcar abandonada del barrio de Los Molinos.

Más adelante se construirían algunos campos de concentración en municipios de la provincia para albergar a los presos que se seguían deteniendo en los distintos municipios. Se conoce la existencia de dos de estos campos, uno en el municipio de Turón y otro en el de Murtas.

La causa general recoge un listado en Almería de 691 asesinatos cometidos por la represión en la retaguardia a manos de las milicias de los partidos del Frente Popular, armadas por el Gobierno republicano.

De toda la represión en Almería, solamente el 2,5% de los casos fueron personas condenadas a muerte por un tribunal popular. El resto obedecía a la actuación de individuos al margen del sistema judicial, por muy manipulado que este estuviera.

Duarante el primer mes de guerra los asesinatos se realizaron de manera aislada. Eran generalmente cometidos por pequeños grupos de milicianos que aprovechaban el traslado de algún preso desde un pueblo de la provincia hasta la capital para asesinarlo en algún lugar del camino y dejar allí su cuerpo abandonado. Pero a partir del 14 de agosto comenzaron las sacas y los asesinatos sistemáticos. En la noche de aquel día, un grupo de milicianos accedió, con permiso de los funcionarios y mostrando autorizaciones de diversas autoridades, al buque prisión Capitán Segarra. Allí recogieron a 28 presos de una lista que llevaban elaborada y fueron trasladados a la playa de la Garrofa, donde fueron fusilados. En lugar de dar el tiro de gracia a sus víctimas, optaron por atarlas a barcas de pescadores y adentrar los cuerpos mar adentro donde cortaban las cuerdas que les sujetaban y allí los abandonaban. Muchos de los cuerpos eran encontrados días después cuando llegaban a la costa, en la zona conocida como el Zapillo. Aquella noche fueron asesinados solamente políticos: eran los dirigentes locales de Falange, tradicionalistas y de Acción Popular.

Las sacas se sucedieron en los días siguientes. El siguiente turno le toca a los presos del otro buque prisión, el Astoy Mendi, y el lugar elegido para su asesinato es el barranco del Chisme, en Vícar. En este caso las víctimas son los obispos de Almería y Guadix, diez sacerdotes y dos civiles.

En esta saca uno de los civiles era el picador de toros Juan Colomina que, mientras están asesinando a los sacerdotes consigue escapar, con las manos atadas con alambre, y esconderse de sus perseguidores. Dos días después es visto por una mujer que, en lugar de socorrerle decide denunciarle ante el comité revolucionario de la barriada de Casablanca que le apresa y acaba fusilándolo.

El 31 de agosto otros 23 sacerdotes son sacados del Astoy Mendi y llevados a los Pozos de Tabernas, a un lugar llamado La Lagarta. Allí son fusilados junto al brocal del pozo donde un indiviudo con un palo largo los empuja para que caigan, todavía vivos. Después, sin haber recibido el tiro de gracia, les lanzan palas de tierras para cubrir los cuerpos.

En el Pozo de La Lagarta seguirían llevando víctimas de sacas hasta colmar el hueco. Momento en el que se dejó de utilizar e intentó sellarse el acceso. Tenía una profundidad de 28 metros.

Como la zona en la que estaba ese pozo era útil por su situación, buscaron otros pozos en la zona y repitieron las sacas hasta llenar los de La Contraviesa y Cantavieja.

Los mayores tormentos se produjeron en los campos de concentración de Turón y Murtas. Construídos con la guerra muy avanzada, empezaron a recibir presos a finales de 1937, pero la llegada de grandes contingentes se produjo en mayo de 1938 con desplazados desde las cárceles de la capital. Para conmemorar la fiesta del 1º de mayo de aquel año, el Gobernador Civil Eustaquio Cañas Espinosa le envió 300 presos al responsable del campo de Turón, que era un tal Galán, perteneciente al 23 cuerpo del Ejército Rojo. Junto a los presos, el Gobernador Civil enviaba una nota: “Ahí te mando trescientos fascistas, cuando se te acaben, pide más”.

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El papelón de los partidos españoles en el Golpe de Venezuela
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Abril 2017

No tiene precedentes en la diplomacia española un ridículo, vulgo papelón, como el que en el Golpe y Retrogolpe, tal vez sólo ensayo del Supergolpe de Estado en Venezuela, han protagonizado los tres grandes partidos del Parlamento español y la partida chavista teleprotegida por 'Soratresmedia' y 'Rajomediaset'. Unos no han perdido ocasión de quedar como Cagancho en Almagro. Los otros, tampoco. PP y Ciudadanos no dijeron nada contra el Golpe, salvo Dastis 'el Plastis', que dijo "eeeehhh" así que aparentemente aceptaron absolutamente todo. La Zarzuela quedó aún peor por orden del Gobierno, que a su vez, como confesó Eehh Dastis, está a las órdenes de Zapatero. Y en el PSOE, el repugnante empleado chavista, condenado por toda la oposición democrática, defendió lo que González condenó, o sea, que 1-1, 0-0 o Nada-Nada. ¡Bien empieza el Susanato!
El incomprensible silencio de Ciudadanos

El papel más absurdo fue el de Rivera, que pese a ser el único que ha ido a Caracas a defender a los presos políticos y ha participado con Aznar y González en el acto de apoyo a Leopoldo López, decidió pasar el día del Golpe convenciéndonos de que existe la pobreza infantil, no familiar, y de que la combaten unos Presupuestos que endeudan a los niños de hoy, que, salvados ya del hambre, serán adultos mañana. Mientras se fija la renta-per-cápita del bebé y el salario-base del potito, la brillantísima estrategia de comunicación naranjita deja para otro año la pobreza juvenil, la madura y la senil, de momento -como la maternidad- subrogadas en los Presupuestos del PP, modelo de despilfarro. Era más liberal cuando era socialdemócrata.

La banda podemita -antes Fundación CEPS, financiada por Chávez- defendió el golpe de sus padrinos, pero de la forma caótica propia de sus desportillados cerebros. Monedero, que tenía despacho en Miraflores junto a un etarra y que, protegido por Montoro, trincó medio millón de dólares por un informe que no hizo sobre una moneda que nunca existió, defendió que el Golpe lo había dado la Asamblea y lo había parado Maduro, así que hoy dirá que lo dio Maduro y lo paró la Asamblea. O pedirá que lo dé del todo, a saber. Pablontoro, que anda estupienamoriscado y estupitontorrón, dudó un estupimomento, así que los walking dead del finado Errejón, se dedicaron a comparar el Golpe con la condena de la Cassandra que vejó a las víctimas del terrorismo y pedía un piolet para Cifuentes y un tiro en la cabeza para Rajoy, el mismo humor de Zapata al burlarse de los judíos del Holocausto, las víctimas del terrorismo y la niñas de Alcasser. Nada tienen que ver los dos asuntos, pero salieron por ahí, o sea, por peteneras. Ahora dirá el finado que ha hecho muy bien Maduro en parar el golpe que no dio.

El Gobierno tardó 23 horas y media en emitir un mísero tuit de Rajoy condenando el golpe, cuando toda Iberoamérica, salvo Cuba, México y la Narcolombia de 'Santochenko', retiraba embajadores, cercaba al chavismo en la OEA y obligaba a los golpistas a perpetrar otro golpe para deshacer el Golpe, mostrando hasta qué punto la legalidad del gorilato es una tomadura de pelo para idiotas o una narcofuente de financiación para sinvergüenzas.
El corrupto origen de la complacencia con el gorilato

Para entender este bochornoso episodio de la política española hay que hacer memoria, o sea, recurrir a la memoria desmemoriada del siniestro Zapatero. En la tercera legislatura de ZP, formalmente presidida por Rajoy, el Jefe del Departamento de Recursos Humanos y Financieros del PP hizo que su ministro del Interior Fernández Díaz recibiera durante tres horas al guionista de la rendición ante la ETA y el separatismo catalán. El de Juana de Mariano se llamó Bolinaga. Y el golpismo catalán sigue ahí, tan fresco.

En esta cuarta o vicequinta legislatura 'zetaposa', presidida también por Rajoy, el brioso líder del PP ha decidido entregarle también las flojas riendas de la política exterior, identificándose con la catastrófica política internacional de 2004 a 2011 cuya única tarea fue la de desmontar todas las alianzas creadas por Aznar y sustituirlas por el invento iraní de la Alianza de Civilizaciones, que al final se redujo a aliarse con el islamismo por la vía turca de Erdogan y uncirse sórdidamente al comunismo caribeño por la narcovía del triángulo totalitario que forman Cuba, Venezuela y las FARC.

El primer escándalo de la alianza del Gobierno de ZP con el gorilato venezolano se produjo cuando Bono, su ministro de Defensa, se extravió dos días en Caracas volviendo el Perú, circunstancia que algunos trataron de justificar como una visita a Raúl Morodo, compañero suyo en el PSP de Tierno Galván y embajador de España en Caracas y de Chávez en Madrid. Fruto de esa visita y de los contactos que la fraternidad tiernista le brindó en Venezuela fue la venta al Gorila Rojo de varias fragatas con la más moderna tecnología militar, facilitada a España por los USA, pero no para armar al ejército chavista, entonces al borde de la guerra con Colombia.
El caso de las fragatas de Bono

La reacción de los USA fue de indignación pública y acusaciones de corrupción emitidas en esa zona gris entre lo privado y lo público que suele llamarse "fuentes oficiosas del Pentágono y el Departamento de Estado". Lo único que le faltaba a España para arruinar su imagen exterior era que, tras desertar de Irak, Zapatero y Zapabono le vendieran armas a Chávez. Aunque el Gobierno dio parcialmente marcha atrás en lo de las fragatas, España quedó como un país corrupto, entregado al cobro de comisiones por la venta de armas valiéndose de su condición de miembro de la OTAN y de aliado hasta entonces preferente de los USA, que nos daba valiosa ayuda en la vigilancia por satélite de la ETA. Esta ayuda era muy inconveniente para ZP, al que podían pillarle con la ETA a algún Faisán.

Pero tras el episodio de las fragatas, nadie en Washington ha vuelto a fiarse de Madrid. Tras ser despreciado durante toda una legislatura, ZP logró poner la nota gótica de sus enlutadas hijas en la Casa Blanca y, de paso, nos puso a todos en ridículo. Cuando con Pedro Jota y Carlos Herrera el tragacuras guerracivilista de la Ley de Venganza Histórica fue invitado al Desayuno de Oración del Presidente, el ridículo se hizo esperpento. Pero hay que insistir, para valorar la fechoría de Rajoy, que también con los USA, la política de ZP, con 'Desatinos' al aparato, fue destruir lo que hizo Aznar durante ocho años, mejorando a su vez lo que hizo González -que nos llevó a la I Guerra del Golfo-, con Fernández Ordóñez en Exteriores.

Ahora está consagrado a destruir no sólo el legado de Aznar sino el del mejor González, pero al llegar al Gobierno con mayoría absolutérrima, Rajoy dijo que aplicaría la doctrina que contra Zapatero había sostenido en las Cortes, tanto en política antiterrorista -"usted ha traicionado a los vivos y a los muertos"- como en política exterior, donde las opciones son más sencillas y baratas: conservar las alianzas antiguas y hacer alguna nueva. Don Promesas Quenofalten.

En la UE, Rajoy cumplió el guión político, obligado por el rescate de la mitad del sistema financiero español, las Cajas de Ahorros. Pero nunca cumplió los compromisos de rigor presupuestario pactado con Bruselas -se limitó a subir salvajemente los impuestos- ni recuperó la política de Aznar en Iberoamérica, que se supone es nuestro ámbito de influencia natural. De forma inexplicable, o sólo explicable por la corrupción, España se ha puesto a la cola de todas las fechorías del Obamato, desde la rendición ante la dictadura castrista al respaldo al siniestro acuerdo de Santochenko y Timochenko que entregaba Colombia a las FARC. ¡Cómo disfrutó el 'Gallo Margallo' haciendo de monaguillo de Obama y el Papa! ¡Cómo cantó, con Campechano renqueando a su vera, la victoria de La Habana y Bogotá, que acabó en humillante derrota para los socios y amigachos de Narcolombia!
Saldo de una diplomacia de saldo

Total, que la postura oficial de España, de la Zarzuela a la Moncloa pasando por las Cortes, ha sido la de ponerse de perfil cuando el respetable público iberoamericano, salvo tres tiranías o narcoestados, conseguía que el Presidente devolviera el toro golpista al corral. Se puede ser más cobarde, aunque no sé bien cómo, pero es absolutamente imposible ser más tonto.

El inquietante regreso de los asesinos en vísperas del 'fake' etarra
Los habíamos olvidado pero se empeñan en regresar. La benignidad de un juez de vigilancia penitenciaria y el matonismo bajo mano de Otegi y Sortu, nos retrotraen a escenarios pasados
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 2 Abril 2017

No vayamos a olvidar la historia reciente entre los humores euforizantes de un propagandístico “desarme” de la organización terrorista ETA que se producirá (?) con acompañamientos impensables -el Gobierno vasco medita estar con los “artesanos de la paz” (sic) cuando anuncien la localización de los arsenales el próximo día 8- y reclamación al Gobierno para que “se mueva” y altere la política penitenciaria de dispersión de los presos de ETA. Incluso se adelanta que los dirigentes de la banda podrían convocar una asamblea “epistolar” posterior a la entrega de las armas para debatir su disolución. Quien crea que el itinerario de los terroristas es tan lineal y le atribuya autenticidad es que no ha aprendido absolutamente nada de la naturaleza perversa de esta maquinaria criminal que ha asesinado a 859 personas, extorsionado a más de 10.000, secuestrado a decenas, destruido por valor de incontables millones de pesetas y euros, y atemorizado a cientos de miles de vascos y otros españoles.

Resulta muy inquietante, por esa razón, que en este tiempo previo a la 'perfomance' del desarme (el próximo sábado en la localidad francesa de Bayona) se produzcan dos noticias no suficientemente destacadas en los medios de comunicación. Por una parte: el juez de vigilancia penitencia de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ha autorizado a Francisco Javier García Gaztelu -en primer grado penitenciario en la cárcel de Huelva- a visitar a su padre que padece de movilidad reducida y está enfermo. Este tipo, cuyo alias es el de 'Txapote', fue condenado (autoría, inducción, cooperación necesaria) por los asesinatos de Gregorio Ordoñez, "ejecutado” con un tiro en la nuca el 24 de enero de 1995 en San Sebastián; de Fernando Múgica Herzog, dirigente socialista, de varios tiros por la espalda en San Sebastián el 6 de febrero de 1996; de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP de Ermua, de dos tiros en la cabeza el 13 de julio de 1997; de Fernando Buesa, consejero del Gobierno vasco y dirigente del PSE y de su escolta el ertzainza Jorge Díez, por la explosión de un artefacto en Vitoria el 23 de febrero de 2000; y del periodista y militante antifranquista José Luis López de Lacalle de dos tiros por la espalda en Andoaín el 7 de mayo de 2000. Entre otras, estas víctimas están en el historial de Txapote, que sale de la cárcel -contra el criterio de la Junta de Tratamiento- gracias a la benevolencia del juez de vigilancia penitencia de la Audiencia Nacional pese a que el que fuera jefe “militar” de ETA no haya pronunciado una palabra de arrepentimiento por sus crímenes. El fiscal no se ha opuesto.

Por otra parte, y para que las huestes etarras y afines no se les desmanden a Arnaldo Otegi y a Sortu, el exetarra ha encomendado a su conmilitón, José Antonio López Ruiz, alias 'Kubati', que imparta conferencias por Euskadi y pastoree en la mejor doctrina de la resistencia y el orgullo criminal a aquellos que tengan la tentación abandonista tras la supuesta entrega de las armas por la banda terrorista. Kubati -que resulta, al parecer, muy persuasivo- fue el asesino material el 10 de septiembre de 1996 en la plaza de Ordizia (Guipúzcoa) de María Dolores González Cataraín, alias Yoyes, antes dirigente “militar” de ETA y que regresó, arrepentida, a su pueblo. Cayó exánime tras ser baleada ante los ojos atónitos de su hijo de tres años. Su asesinato por este tipo -el tal José Antonio López Ruiz, 'Kubati'- resultó un eficacísimo mensaje a los miembros de ETA que estuvieran en la tesitura de la duda sobre la violación del voto de clausura cuando se ingresaba en la banda. Es lógico que Arnaldo Otegi le haya encomendado advertir a los entornos de ETA y a los propios presos que se estén quietos y permanezcan obedientes sin sacar conclusiones propias sobre el significado del supuesto desarme de la banda terrorista.

Los habíamos olvidado -una política española recordó hace un par de días que como Borges nos enseña el olvido es la mejor venganza y el mejor perdón- pero se empeñan en regresar. La benignidad sin condiciones de un juez de vigilancia penitenciaria y el matonismo bajo mano de Otegi y Sortu, nos retrotraen a escenarios que creímos propios de un tiempo irreversiblemente pasado. Este es un momento para la alerta. Se trata de no blandear ante la representación etarra, secundada de forma increíblemente torpe por el Gobierno vasco que preside Urkullu en coalición con los socialistas del PSE. Se trata, sencillamente, de que no nos los creamos. Ahí están, 'Txapote', un criminal en serie sin adarme de pesar por sus crímenes, y 'Kubati', un asesino despiadado de su propia compañera, como avisos de que esto no se ha acabado y de que ETA intenta estirar su presencia en la sociedad española mediante su penúltimo y publicitado engaño.

El pinganillo de Valle-Inclán
Gloria Lago Libertad Digital 2 Abril 2017

En 2016 expiraron los derechos de autor de las obras de Valle-Inclán y el mundo del nacionalismo gallego lo celebró al grito de ¡Valle-Inclán ha quedado liberado!, como si la obra de Don Ramón hubiese permanecido secuestrada y oculta los últimos 80 años. Muy al contrario, ha estado deleitando y enriqueciendo a sus lectores, y dando lugar a más tesis y trabajos de investigación en todo el mundo que ningún otro autor gallego. Los nacionalistas, expertos en manipular el lenguaje, en realidad se referían a que ya no tendrán que respetar la voluntad de la familia del autor, que nunca ha querido que la obra de Valle se traduzca al gallego. El motivo de esta negativa lo condensó su nieto Joaquín en la siguiente afirmación: "Se traduce lo que no se entiende".

Traducir a Valle al gallego equivale a leer a cualquiera de los grandes de la literatura española en otro idioma pudiendo hacerlo en castellano, u optar por la traducción de Cantares gallegos estando capacitado para leerlo en la lengua que Rosalía prefirió escribirlo. Una de las principales recompensas por esforzarse en perfeccionar el conocimiento del inglés o el francés es poder leer a Henry James en versión original y a Flaubert en su lengua, la que él plasmaba en un borrador y corregía una y otra vez en busca de le mot juste, la palabra precisa. No entiendo que alguien quiera privarse de disfrutar el resultado del esfuerzo de un genio. Valle, igual que Flaubert, era un sibarita de las palabras. Ambos utilizaban una gran variedad de registros para caracterizar a sus personajes.

Don Ramón se vale de recursos fonéticos, de numerosos americanismos en sus vocablos, de palabras castizas y también de recreaciones de términos en gallego. Imagino a los traductores subvencionados por la Xunta devanándose la sesera al toparse con un galleguismo; ¿cómo traducirlo? ¿usando un castizismo en el texto en gallego?. En Italia, donde Valle es muy apreciado, se debatieron entre plasmar sus peculiaridades léxicas de forma literal, con una traducción libre de acierto imposible, o con una nota a pie de página. Imaginamos que aquí harán lo mismo para que lo lean personas que lo entienden perfectamente en versión original. Don Ramón, tan dado a convertir adjetivos en adverbios, habría creado uno bien sonoro para describir tamaño despropósito.

Cuando Blanca Cendán fue nombrada directora del Centro Dramático Galego al llegar Feijóo a la Xunta, declaró que Valle-Inclán era un problema. El "problema" era su lengua; porque el CDG no representa obras en español ni siquiera tratándose de Valle. Lo hicieron en 1998, y la intelectualidad nacionalista, la única visible en Galicia, mimada y regada con subvenciones por todos los gobiernos de la Xunta, puso el grito en el averno de los suevos y dijo que con ello se abría una herida en la credibilidad del teatro nacional gallego. A principios de este mes de marzo comenzaron los ensayos en el CDG para el estreno de dos de sus obras, y hay tanto alborozo en la cultura oficial de Galicia, que se está hablando más de Valle que en los últimos 30 años. Joaquin del Valle-Inclán apuntaba a una motivación para esta obsesión por traducir la obra de su abuelo al gallego, "Si el mundo nacionalista tiene necesidad de un símbolo para sentirse más potente es su problema, que empiecen traduciendo a Murguía, que está todo en castellano". Pero, claro, Murguía no es Valle.

Estos celos, esta pelusilla insinuada Joaquín del Valle, derivaría de la incapacidad del nacionalismo gallego para asimilar lo evidente, que los más sobresalientes literatos gallegos escribieron en español. Por otra parte, les amarga aceptar que la literatura creada en español por escritores de Galicia también es cultura gallega, que hay tanta Galicia en Valle, en la Pardo Bazán, o en Torrente Ballester, como en Neira Vilas o en Cabanillas. El objetivo del nacionalismo no es solamente buscar en la lengua un hecho diferencial sino acotar la cultura a un sólo idioma. Llevan años haciéndolo con la colaboración de todos los gobiernos autonómicos, y no sólo en Galicia.

Después de traducirlo vendrá la apropiación. Denles unos años y harán creer a las nuevas generaciones que Don Ramón era gallegohablante. No los subestimen. Si sus colegas de Cataluña fueron capaces de colar que lo de 1714 no fue una guerra de sucesión sino un conflicto bélico entre Cataluña y España, el tuneado de Valle también lo lograrán. En su imaginario, nuestro autor ha sido prisionero de sus herederos, una víctima de la historia, de la colonización, del autoodio que atenaza a los hispanohablantes de Galicia. El camino ya se va insinuando; se organizan talleres sobre el autor dirigidos a niños y jóvenes para fomentar el uso del gallego, y se acaba de celebrar la primera edición del Premio de relato corto Valle-Inclán para estudiantes de secundaria con patrocinio de la Xunta. Sólo pueden presentarse obras en gallego, en español están prohibidas.

Es sencillo saber qué vendrá después. Una vez traducida su producción teatral harán lo mismo con el resto de su obra. Un filón para el lobby de la lengua. Esas obras se estudiarán en los institutos y Valle dejará de ocupar un breve espacio en la programación de literatura española para engordar el escuálido currículo de literatura gallega, donde la insigne Rosalía Castro comparte espacio con mindundis juntaletras. Nuestros alumnos habrán de leerlo en gallego, y se perderán la música de sus palabras, la forma magistral cómo elegía los adejtivos, la cadencia de sus frases. Decía la directora del CDG: "Con la traducción Valle siempre sufre...pero eso es muy relativo". Claro, estaremos haciendo patria.

El Consejero gallego de Educación, Román Rodríguez, se felicitaba porque el paso a dominio público de la producción literaria del autor arosano "posibilita a súa tradución a calquera das linguas do Estado". Traducirán, pues, a Valle-Inclán, a pesar de que su hijo Carlos siempre sostuvo que Don Ramón dio instrucciones estrictas de que su obra nunca fuera traducida a otras lenguas de España. Con las traducciones de Valle tendremos, pues, un remedo del indecente "pinganillo del Senado". Los mismos que no pueden admitir que el más universal de nuestros escritores escribiera en español, no toleran que vascos, gallegos, catalanes, valencianos, o baleares, tengamos un poderoso elemento de unión, que es la lengua española, la lengua precisamente, ese instrumento que el nacionalismo usa para separar. El "pinganillo del Senado" despierta rechazo en cualquier persona sensata por ser un despilfarro y porque mueve al sonrojo que quienes se comunican en la lengua común fuera del hemiciclo, exijan traducción para entenderse dentro de él, pero el "pinganillo de Valle", además de un gasto superfluo, traerá consigo una innecesaria pérdida de expresividad, una mutilación empobrecedora y dolorosa, la constatación de que tener lengua cooficial no siempre enriquece.

 


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