AGLI Recortes de Prensa    Lunes 3 Abril 2017

De Presupuestos de ficción y de tontos útiles
Cristóbal Montoro sabe que lo único relevante de los Presupuestos es que se aprueben, lo demás da exactamente igual. Para eso está la deuda
Roberto Centeno elconfidencial 3 Abril 2017

Con seis meses de retraso —dado que la Comisión, siempre al servicio de Alemania, ignora el Pacto de Estabilidad y mira hacia otro lado ante los incumplimientos sistemáticos de compromisos y déficit, que suple luego con ríos de deuda—, Rajoy ha presentado los PGE-2017. Nuevas cuentas de ficción donde nada se cumplirá y no pasará nada, excepto que el pueblo español estará cada día más endeudado y más empobrecido, con un reparto de la renta y la riqueza que clama al cielo. Desde 2007, la deuda se ha multiplicado más de tres veces —cada familia media debe ya 133.000 euros—, los salarios han caído un 20%, la riqueza de las familias un 40%, un tercio de la clase media ha sido destruida, el empleo creado es temporal y los salarios, tan miserables que como dice la propia Bruselas: “El empleo en España ya no garantiza el salir de la pobreza”.

Pero lo más grave del asunto es que los medios, salvo honrosas excepciones, son colaboradores principales del desastre político, económico y social al que nos ha llevado el régimen del 78, el más corrupto, nepotista y despilfarrador de nuestra historia. Se limitan a comentar las cifras del Gobierno como si de un ejercicio serio de previsión se tratara, en lugar de explicar a los españoles lo que sucede en realidad: prometen todo, no cumplen nada y nos endeudamos en 592.082 millones en cinco años —la cifra más alta en términos de PIB de nuestra larga historia—. Eso significa la ruina de la próximas generaciones de españoles durante no menos de 50 años. Hay una correlación clara y demostrable entre decisiones de endeudamiento y golfadas políticas como el FLA o Sareb, y sumando todo —deuda, avales, intereses, etc.—, 50 años resultan una visión muy optimista.

La nula credibilidad de los Presupuestos
Por ello, antes de opinar sobre los PGE-2017, es imprescindible recordar lo ocurrido con Presupuestos anteriores elaborados por las mismas personas.

PGE-2012
Fueron los primeros elaborados por el Gobierno de Rajoy. En ellos se preveía una caída del PIB del -1,7%, un déficit público del 4,4% y una reducción del gasto de 17.000 millones de euros. Lo que ocurrió en realidad fue una caída del PIB un 70% mayor, que además falsearon 'as usual' hasta 2016, cuando el INE publicó la cifra definitiva. El déficit público fue más del doble, del 10,5%, superando al desastre Zapatero, y no hubo reducción de gasto, si no un incremento de 13.000 millones.

Y lo compromisos no es que se incumplieran, es fueron exactamente lo contrario. Prometen una Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, "se obligará a todas las AAPP a alcanzar el equilibrio estructural", prometieron “racionalizar el sector público para evitar duplicidades”, y en el colmo del engaño y la miseria moral, prometieron “crear empleo estable y de calidad”.

La realidad: cero estabilidad presupuestaria, a las AAPP se les abre un crédito ilimitado a interés cero para que puedan seguir despilfarrando —donde Cataluña se lleva la parte del león para que financien cómodamente la sedición, un delito de alta traición por el que Rajoy y su Gobierno deberán ser juzgados algún día—. Y es que el PP se ha convertido hoy en un partido de traidores, traidores a España y traidores a sus votantes: hacen todo lo contrario de aquello por lo que han sido votados. Se mantiene íntegro todo el despilfarro público, y el grueso del empleo creado sería temporal y a tiempo parcial con un sueldo medio de 600 euros.

PGE-2013
Más de lo mismo. Las previsiones del déficit público fueron -4,5% para 2013, -2,8% para 2014 y -1,9% para 2015. La realidad sería: 7,01% (+56%) —el déficit número 166 de un total de 188 países ordenados de menor a mayor—; 5,7% en 2014, el segundo más alto de la UE (+103%); 4,5% en 2015 (+137%). Y lo más inaudito, haciendo gala de seriedad y cumplimiento de los objetivos.

PGE-2014
Los objetivos de déficit público: -5,8% 2014; -4,2% en 2015 y -2,8% en 2016. La realidad: un déficit del 6% en 2014 (sin corregir aún por el INE), el tercer déficit más alto de la eurozona, 5,13% en 2015 y 4,7% en 2016. “La Seguridad Social reducirá su déficit progresivamente hasta el 0,5% del PIB en 2016”. El déficit de la Seguridad Social ha sido del 1,8% del PIB o el 320% superior. Ingresos tributarios previstos, 178.632 millones o +2,3%; realidad: 173.795 o -0,5%.

Y esto no se lo pierdan: se crea la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, AIReF, para “velar por el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria, deuda pública y regla de gasto y para dotar de más transparencia a las políticas fiscales de las distintas AAPP”; una mendacidad sencillamente inaudita. En la AIReF no les importa nada excepto sus poltronas, les trae sin cuidado la verdad, y menos que nada la miseria y la falta de esperanza de millones de personas, a lo que tan activamente están contribuyendo ocultando cómo el Régimen del 78 está arruinando a las próximas generaciones de españoles.

PGE-2015
Objetivos de déficit público: -4,2% 2015; -2,8% 2016; -1,1% 2017. Realidad: -5,1% en 2015, un punto más de lo previsto y sin que la cifra sea definitiva. Dentro de dos años, el INE nos dirá que fue del 6% o más, 4,7% en 2016, y 1,1% en 2017. Previsión ingresos tributarios: 186.112 millones; realidad: 182.256 millones.

PGE-2016
Objetivo de déficit público: -2,8% en 2016 (a ver si los 'juntaletras' que cuentan que la previsión de déficit era del 3,6% se leen el Libro Amarillo y se enteran de una vez), -1,4% en 2017 y 0,3% en 2018. Previsión de ingresos tributarios: 193.520 o +6,2%.

Y ahora vamos con la realidad. Ingresos tributarios, 186. 249 millones o un +2,3%, casi la tercera parte. Déficit del 4,3%, cifra groseramente falsa. Si tomamos las cifras publicadas por el BdE, la deuda total de las AAPP, según las cuentas financieras de la economía española, se ha incrementado en 44.000 millones en 2016 y la Seguridad Social ha necesitado 19.200 millones del Fondo de Reserva para cubrir su déficit. En conjunto, 63.200 millones de euros o el 5,7% del PIB oficial, es decir, ha incumplido por más de un punto un año más.

“El objetivo de déficit no existe”
La frase anterior, pronunciada el jueves por Montoro, resume lo que ya sabemos: que las cifras y las promesas presupuestarias del PP no valen ni el papel en que están escritas. Por ello, lo más relevante de estos Presupuestos porque eso es lo único que sí se cumple -el incremento brutal del despilfarro político- es que hacen fijos a 250.000 enchufados que metieron los sindicatos entre sus familiares y amigos, fundamentalmente en Sanidad y Educación, para cubrir el escandaloso absentismo —cuatro veces mayor que en Europa—, más 40.000 que va a colar Susana Díaz por la puerta de atrás y otros 67.000 más (donde solo policía, guardia civil y poco más son necesarios).

Un gasto adicional de 11.000 millones de euros anuales —porque el absentismo seguirá igual y contratarán a nuevos enchufados eventuales— que se añade al despilfarro de más de 100.000 millones que representa el Estado autonómico. España es el segundo país de Europa que más paga a los empleados públicos después de Luxemburgo, un 44,3% más de media que los trabajadores del sector privado, que son quienes pagan toda la fiesta, siendo, a la vez, el país con mayor desigualdad social de Europa. Luego, el cobarde de Rajoy, en lugar de aplicar el art. 155 y procesar a los sediciosos, da 4.000 millones para infraestructuras a Cataluña, única región de España que tiene todas sus capitales conectadas por AVE.

Y sin sonrojarse, ponen el techo de gasto en 118.337 millones, 5.000 millones menos que en 2016. ¿A quién le van a quitar lo que cuestan los nuevos enchufados y los sediciosos? ¿A los pensionistas, a los parados, a los dependientes? Y luego hablan de un fuerte aumento de la recaudación con toda su cara: 200.963 millones, un 7,9%, menos de crecimiento que en 2016, donde la recaudación aumentó solo un 2,3%. Dicen que por la inflación se recaudará más de IVA y de IRPF (ocultando que bajarán las pensiones en 1.500 millones), pero el 1,5% de ambos son 2.000 millones, y ¿hasta los 14.000 necesarios? Dice Montoro que el hecho de que los ingresos tributarios son hoy mayores “es la garantía de que el déficit se cumplirá”. En marzo de 2016, la Agencia Tributaria decía que “los ingresos tributarios fueron de un 5,6% más”, ¿y qué pasó a fin de año? Que subieron solo un 2,3%.

Pero todos estos camelos no importan nada, pues como sabe muy bien Cristóbal, el ministro más listo del Gobierno, lo único relevante de los Presupuestos es que se aprueben, lo demás da exactamente igual. Para eso está la deuda; solo en enero la han incrementado en 7.800 millones. ¡Si será por dinero! Y como ya tienen los tontos útiles para sacarlos adelante, y además entusiasmados, y a los vendidos de la AIReF para certificar la mentira, el que las cifras no cuadren, ¿a quién le importa?

“Este es un mensaje a Europa en el que decimos que España es un país que cumple, en que el Gobierno tiene un socio que puede discrepar en unos temas pero con el que puede estar de acuerdo en lo importante”, afirmó Rivera tras hacer públicas las cifras del acuerdo. Ante tamaño despliegue de estupidez y de ignorancia, uno no sabe bien si Rivera es tonto o un listo que, desde que la cúpula de C´s se ha subido al coche oficial con chófer y accedido a todas las prebendas del poder —una corrupción institucional escandalosa, inexistente en toda Europa, y en un país donde el 34% de los niños vive en riesgo de pobreza y 3,1 millones de parados, el 72%, carecen de cobertura alguna—, parece estar dispuesto a comulgar con ruedas de molino.

De “una gran decepción apoyar unos Presupuestos que incrementan en forma disparatada el despilfarro político y que en absoluto se corresponde con el mandato que nos dieron nuestros votantes. Montoro y Rajoy mienten masivamente y todos en C´s lo sabemos”, calificaría Juan Carlos Bermejo, líder de la oposición a Rivera en la formación naranja. “Todo ello [el incremento disparatado del despilfarro político] perjudica a los más débiles, como son los dependientes, los pensionistas, los estudiantes y los parados, aumentando el grado de desigualdad en la sociedad para convertirnos en una de las más injustas de toda la OCDE”.

“Los 32 diputados de C´s están para impedir que la situación siga empeorando, sin embargo, no hemos hecho valer nuestro programa electoral. Los ahorros que podíamos haber conseguido reduciendo el gasto superfluo y la industria política servirían para obtener más recursos para gasto social y dejar de endeudar al país. Hemos perdido una oportunidad histórica”. Pero quienes no han perdido su coche con chófer ni sus escandalosas prebendas son los mandos de C´s, que es lo que importa. Y en cuanto al apoyo del PNV, pidiendo reducir a la mitad su ridículo cupo cuando pagan 10.000 millones anuales menos de lo que pagarían en el régimen común, obtener la política penitenciaria para liberar a los asesinos de ETA... es simplemente un acto más de traición de Rajoy y del PP a España y a su votantes.

¿El PPSOE?
Luis Ventoso Londres ABC 3 Abril 2017

En 2004 y 2008 Rajoy cayó frente a Zapatero. La primera vez por la manipulación política del dolor de un atentado, una vileza inaudita (véase cómo han cerrado filas en Londres). La segunda vez porque la inercia económica mundial soplaba muy a favor, hasta el punto de que el irresponsable Zapatero pensaba que lo económico era jauja y se entretenía con la ingeniería social y reabriendo heridas (volver a la Guerra Civil y dar aire al separatismo). Rajoy no es un candidato de pegada. Posee varias virtudes, pero su hándicap es que parte de la población no puede con él. Sin embargo en 2011 logró una espectacular mayoría absoluta. ¿Por qué? Pues porque el PSOE fue atropellado por el crack de 2008. Todos los partidos de Gobierno que concurrieron a las urnas en esas fechas perdieron. El descrédito del PSOE se agravaba por una atolondrada gestión de la crisis, negándola de modo infantil, y también había hartazgo por el clima de corrupción (no se olvide que era, y es, el partido del latrocinio de los ERE y que por entonces su ministro portavoz estaba en el juzgado).

Los votantes de Rajoy esperaban ante todo que sacase a España del marasmo económico. Pero hubo algo más en ese voto masivo. Se demandaba una regeneración de la vida pública y una profundísima reforma del país, retirando entidades superfluas y podando y ordenado la hipertrofiada floresta autonómica. Rajoy ha cumplido la parte medular del contrato: reflotó al país desde la sima, un hito que un día se reconocerá. Solo él y su equipo saben cómo bailamos en el abismo. Pero el resto de las expectativas de los votantes quedaron defraudadas, en parte porque las urgencias de la crisis monopolizaban los desvelos, y también por el talante del presidente.

La promesa ética acabó en los bochornos de Bárcenas, Granados y Valencia. Aunque después se impulsaron oportunas leyes anticorrupción, la mancha ha quedado. Lo de meter mano a las taifas autonómicas, ni mentarlo. Frente al separatismo se ha defendido el imperio de la ley —¡qué menos!—, pero se actúa contra los sediciosos de forma acomplejada, sin defender con energía y altura discursiva la valía de España y los derechos de los españoles de Cataluña. La reforma educativa, imperfecta, se ha retirado de manera vergonzante. Todo el paquete zapaterista de ingeniería social se ha dado por bueno, porque se entiende que lo quiere la calle. Por último, pasada la agonía de la crisis, la política económica es similar a la que haría un socialdemócrata moderado, como han explicado en ABC dos excelentes artículos de Sagardoy y Pérez-Maura. No se percibe una vocación liberal, con una fiscalidad que devuelva en serio el dinero al bolsillo de los ciudadanos, porque este Gobierno, formado casi al completo por funcionarios, simplemente no cree en eso.

Los nuevos presupuestos desbordan las capacidades reales de España, como saben sus autores, y engrosarán la ingobernable losa de deuda que estamos emplumando a las generaciones venideras. Pero en un país más bien alérgico a los números ese anecdotilla nada importa. Para bien o para mal, en la próxima campaña costará encontrar grandes diferencias entre Susana y Mariano, más allá de las capilares.

¿España va bien?
José García Domínguez Libertad Digital 3 Abril 2017

El terror islámico ha desplazado a algo más de diez millones de visitantes hacia España en los últimos cinco años. Se dice pronto, diez millones.

Tal como demostró en su día el célebre Barón de Münchhausen, si uno ha caído al fondo de un pozo es imposible salir de él tirando hacia arriba con fuerza de los cordones de los zapatos. De idéntico modo, no puede ocurrir que un país instalado en la recesión dé en crecer al súbito modo merced a que una reducción general de los salarios traiga como consecuencia el aumento del gasto en consumo de sus habitantes. Eso, simplemente, es imposible. Si bajan los sueldos, no puede dispararse el consumo. Bien, pues siendo imposible, resulta que es lo que se supone que viene sucediendo aquí, en España, desde 2015 hasta la fecha. Así las cosas, hay algo que no cuadra en la eufórica narración oficial que predica el final definitivo de la crisis. Una narración cuya lógica interna se hilvana en torno a los presunto efectos estimulantes de la reforma laboral, que, gracias a haber encogido los salarios, habría provocado una "devaluación interna" en España, el equivalente contemporáneo a las devaluaciones de la peseta cuando nuestro país aún disponía de divisa propia. Ese relato ubicuo solo presenta un pequeño problema, a saber, que es falso. Para que no lo fuera, tendría que haber sucedido que el despegue de la economía española a partir de 2015 se hubiera sustentado en el sector exterior. Una devaluación interna eficaz debiera haberse traducido en un incremento paralelo de las exportaciones que operase como catalizador del despertar económico general. Pero resulta que no ha sido así.

Por el contrario, más del 90% del crecimiento que viene experimentando el PIB en los dos últimos ejercicios se explica por el despegue del consumo interno. Más del 90%. El país lleva dos años creciendo no gracias a la inversión privada, y tampoco por efecto del gasto público o a las exportaciones. España está creciendo única y exclusivamente porque aquí dentro se gasta más dinero en servicios y bienes de consumo. El gran misterio es quién está gastando todo ese dinero que ha puesto en marcha la rueda del crecimiento. En apariencia inexplicable, la paradoja es que un país con niveles de paro estratosféricos esté consumando tal prodigio. Obviamente, la reforma laboral no ha podido tener nada que ver en ese asunto. Y el comercio exterior tampoco, por algo nuestra balanza comercial no energética sigue siendo hoy tan deficitaria como siempre. ¿Entonces? Pues solo hay un entonces que valga para explicar lo inexplicable: el turismo. Gracias a la inseguridad en los países de la costa africana del Mediterráneo, amén de la que también sufre Francia, nosotros estamos batiendo todos los récords históricos de turistas. El terror islámico ha desplazado a algo más de diez millones de visitantes hacia España en los últimos cinco años. Se dice pronto, diez millones.

¿Y qué ha tenido que ver con eso la política laboral del Gobierno? Como ya se ha adelantado ahí arriba, nada. Los sueldos del sector de la hostelería y los servicios, de natural bajos, se han reducido aún más en la última etapa, es cierto, pero no por efecto de la reforma laboral y su énfasis en los convenios de empresa, sino por otra razón. Ha ocurrido algo tan simple como que la masa de trabajadores inmigrantes que fueron expulsados del sector de la construcción cuando estalló la burbuja, personas que por su precaria capacitación laboral se ven forzadas ahora a demandar empleo en la hostelería, empuja a la baja el nivel salarial en ese ramo a causa de la competencia entre ellos. No es la reforma laboral del PP, es el exceso de oferta de mano de obra en relación a la demanda. Añádanse, en fin, los nacionales de clase media y media-alta que, tras más de un lustro conteniendo la respiración antes de gastar un euro, se animan ahora a cambiar de coche y a renovar los electrodomésticos de la cocina, además de los residentes extranjeros que proceden de idéntico modo. ¿Resultará ese tridente un motor capaz sostener el despegue definitivo de España tras nueve años en el pozo? La respuesta se antoja sencilla: no.

Presión para que Venezuela vuelva a ser una democracia
EDITORIAL El Mundo 3 Abril 2017

La presión internacional y la rápida y coordinada acción de la oposición venezolana han frustrado el autogolpe de Estado del régimen chavista. Ante la catarata de críticas mundiales y la amenaza de sanciones de la comunidad iberoamericana, el Tribunal Supremo de Caracas tuvo que dar marcha atrás en su cacicada de arrebatarle todos los poderes legislativos a la Asamblea Nacional, democráticamente elegida, y con mayoría de diputados opositores. Pero no nos engañemos. El chavismo se ha quitado la careta definitiva y ha demostrado lo lejos que es capaz de llegar con tal de perpetuarse en el poder. Todos los pasos del régimen en los últimos tiempos son una huida hacia adelante, acorralado como se siente por el gran malestar de la población, que padece una crisis económica y de desabastecimiento insoportable.

Y si ha tenido que dar marcha atrás en este golpe es porque, en la antesala de descomposición en la que se encuentra el oficialismo, un paso tan grave en la deriva autoritaria como éste no tardó en provocar fisuras incluso en la cúpula chavista. La fiscal general, muy próxima al Gobierno de Maduro, esta vez no pudo menos que denunciar que se había producido "una ruptura del orden constitucional". Y sectores del ejército estaban seriamente alarmados ante la posibilidad de que la asonada institucional desembocara en un estallido violento. Todo unido a la condena casi unánime de la comunidad internacional ha hecho que Maduro viera las orejas al lobo.

Ahora bien, resulta imprescindible redoblar la presión extranjera hacia el régimen bolivariano. Porque la interrupción del golpe por los mismos golpistas en modo alguno significa que se haya recobrado la normalidad política. Ya no existe Estado de Derecho. Maduro se ha ido arrogando en los últimos meses superpoderes en materias como la economía, la seguridad o la defensa que le permiten gobernar prácticamente como un autócrata. Y el Parlamento tiene tan restringidas sus facultades que sus leyes y resoluciones son papel mojado, porque cada vez que aprueba algo, la Justicia bolivariana lo tumba. Se han dictado hasta 56 sentencias contra la Asamblea Nacional desde las elecciones legislativas de diciembre de 2015, cuando el oficialismo fue derrotado. Un hostigamiento insoportable que demuestra que en el país caribeño ni rigen el orden constitucional ni una verdadera democracia.

El chavismo, tanto en la etapa de Chávez como durante el mandato de Maduro, ha pisoteado sistemáticamente las libertades y los derechos humanos. Y está inmerso en una durísima represión contra la disidencia -llenando las cárceles de presos políticos como el dirigente opositor Leopoldo López-. De ahí que resulte tan necesario el apremio internacional, sobre todo de los países de la región, para forzar a Caracas a la convocatoria urgente de unas elecciones presidenciales limpias y transparentes, que son ahora mismo la única solución para que Venezuela empiece a recuperar la normalidad política y la necesaria estabilidad social. La Organización de Estados Americanos debe invocar la Carta Democrática que le permitiría incluso la expulsión temporal de Caracas, un instrumento de presión que se antoja inevitable. Por su parte, desde Mercosur, se urge a Maduro a garantizar la separación de poderes y a liberar de inmediato a todos los presos políticos, barajando de lo contrario medidas sancionadoras.

Esa presión internacional, unida a la defensa de la democracia de los venezolanos en las calles, es el único camino. Y España debe ejercer un papel de vanguardia, liderando cuantas iniciativas sean necesarias en la Unión Europea destinadas a impedir por más tiempo la impunidad con la que actúa desde hace años el chavismo. Por suerte, la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país tiene muy claro dónde hay que posicionarse en estos momentos ante la espinosa situación venezolana. Lástima que el tercer partido en número de escaños, Podemos, rompa esa unidad con una actitud vergonzosa. La justificación del golpe realizada por figuras tan relevantes de la formación morada como Juan Carlos Monedero sería de chiste si no fuera un asunto tan dramático, por cuanto desde el mismo chavismo han tenido que retractarse con un reconocimiento implícito de lo lejos que habían llegado.

Sectores de la oposición tendieron la mano a Maduro para buscar soluciones dialogadas a la mayor crisis política en el país en décadas. El presidente populista respondió con un portazo y redoblando la represión. Ahora sólo cabe que hablen los venezolanos en unos comicios urgentes.

El Golpe, en Madrid
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 3 Abril 2017

ES TAN golpista el régimen de Maduro que el jueves dio un golpe de Estado mediante el Tribunal Supremo, dirigido por un fiscal suyo, que ya fue condenado por asesinato y expulsado de la policía tras un homicidio. Y el viernes, tras comprobar la reacción internacional ante la usurpación de poderes por parte del Supremo, que se había proclamado Poder Legislativo, Maduro salió de su aquiescente silencio y ordenó al Supremo que cambiara su decisión, orden que el policloaca golpista cumplió el sábado. Como dijo Luis Almagro, Secretario General de la OEA que con el presidente peruano Kuczynski ha acaudillado la reacción americana contra el autogolpe del chavismo, el colmo de la falta de respeto a la Constitución es restaurar el orden constitucional a través de otro acto igualmente anticonstitucional.

Al único que le da lo mismo es al Monedero de Pablontero, que tras defender el golpe del Supremo contra la Asamblea por orden de Maduro, esgrimiendo el sutil argumento de que era para defenderse del golpe que, en realidad, había dado la Asamblea Nacional, ahora dirá lo contrario: que Maduro tuvo que dar este golpe contra el Supremo para defender, sin merecerlo, a esa oposición agazapada en la Asamblea nacional. Si le dieron medio millón de dólares por un informe que nunca hizo sobre una moneda que nunca existió, pueden darle un millón por decir una cosa y la contraria. ¡Mientras le den!

Si la tradición del Golpe de Estado no fuera primero ensayarlo, se podría decir que el chavismo ha demostrado que está para el arrastre. No es seguro. Lo que sí ha quedado claro es la voluntaria irrelevancia política y diplomática de España -uncida al sicariato de Zapatero-, en algo antaño esencial en nuestra política exterior: defender la democracia como régimen deseable para Iberoamérica. Era también una gran oportunidad de desquitarnos del ridículo cosechado en Cuba y Colombia como criados de Obama. Incluso de poner colorados a los rojos podemitas. Pues nada: la Zarzuela, La Moncloa, el Parlamento y los partidos democráticos se han escondido mientras la reacción diplomática americana desbarataba el autogolpe. Hemos perdido la ocasión de ser decentes, que además era gratis. Nos hemos retratado como un país irrelevante, con un Gobierno miserable y una oposición inexistente. El golpe sólo ha triunfado aquí.

Autogolpe de opereta
Juan Pina vozpopuli.es 3 Abril 2017

Hace diez meses, el informe del jurista hispano-venezolano Andrés Guevara explicaba detenidamente cuáles fueron, a lo largo de los años, los pasos normativos concretos que fueron marcando la involución del país sudamericano. El objeto del informe, dirigido al público español, era ayudarnos a detectar señales equivalentes en los programas, declaraciones y —en su caso— decisiones de gobierno de nuestra nueva extrema izquierda. Guevara exponía cómo, ya fuera en Derecho civil, mercantil, penal o laboral, el chavismo había ido adoptando de forma calculada decisiones que, más allá de su alcance concreto, coadyuvaban a un claro objetivo final: erosionar ese espontáneo entramado de interrelaciones que es la sociedad civil, sustituyéndolo por la mera ejecución de las instrucciones estatales.

El fin último de los verdaderos socialistas (“del siglo XXI” o de cualquier siglo) nunca es el cambio de gobierno sino de Estado. Llegar al gobierno es sólo el camino para hacerse con el Estado y ampliarlo hasta eliminar todo vestigio de libertad, apropiarse de todos los bienes, someter a todas las personas y planificar en adelante cuanto haya de suceder en la economía, en la cultura y en cualquier otro ámbito. En su infinita arrogancia, jamás se plantean la duda de si esa planificación pudiera resultar inferior al conjunto de interacciones de millones de tomadores de decisiones, movidos por sus propios fines e intereses y cooperando voluntariamente unos con otros para alcanzarlos. Para un socialista, todas esas interacciones descontroladas, descoordinadas, deben impedirse y sustituirse por un plan organizado desde arriba. Los comités de expertos al servicio de los fines socialistas saben más lo que conviene a la gente que la gente misma, dónde va a parar.

El Derecho, cuyo estricto cumplimiento reivindican airadamente los socialistas desde la Oposición, pasa a ser secundario y maleable tan pronto alcanzan el poder, y a partir de ese momento se irá reformando para añadirle complejidad, distorsionar sus principios básicos y someterlo a los fines de ingeniería social desde el poder ejecutivo. Porque, y esto es lo realmente importante, los socialistas no creen en la separación de poderes. Es muy significativo que precisamente en Venezuela se sustituyeran los tres poderes tradicionales del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) por cinco, añadiendo dos más, los fantasmagóricos poderes Ciudadano y Electoral, en liza con los anteriores. Algún incauto podría pensar que en el ánimo de los autores de la actual constitución de 1999 había un especial celo garantista, que su deseo era evitar la concentración de poder y afianzar los derechos del individuo. Nada más lejos de la realidad. Como afirma Guevara, “nunca como ahora el Ejecutivo se inmiscuyó en el desarrollo de la esfera individual de los venezolanos usurpando funciones de los otros poderes públicos, los cuales se encuentran completamente subyugados a los designios del gobierno central, vaciados de poder real como cascarones vacíos”.

Pues bien, el autogolpe de la semana pasada se desarrolló precisamente en torno a la separación de poderes. Tanta “innovación” jurídico-constitucional para acabar en dos actos típicos de una dictadura: el primero, que un poder del Estado (el judicial) retirara la autoridad a otro poder del Estado (el Legislativo); y el segundo, que un tercer poder (el Ejecutivo) instara el sábado al primero a revisar sus sentencias para ver si, ante el clima interior generado y ante el enfado de la comunidad internacional, podía restituir formalmente los poderes de la Asamblea para, como hasta entonces, seguir desacatando sus decisiones.

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo venezolano, cuestionada en sus decisiones hasta por la mismísima fiscal general, chavista, ha representado perfectamente el papel de un poder judicial títere. En su delirante prepotencia, el chavismo ha desarrollado en torno a la carta magna de 1999 todo un llamado “neoconstitucionalismo” caracterizado por el sometimiento de la propia constitución a los objetivos de la revolución socialista. Cuando, en 2007, un referendo echó atrás las enmiendas propuestas por el chavismo, que habrían eliminado de iure la propiedad privada y la libertad económica, el régimen siguió su curso adoptando por decreto la medidas que necesitaba para ese mismo fin, aunque no pudiera ampararlas en el texto constitucional.

La pésima opereta de la semana pasada no ha conseguido ocultar el fracaso estrepitoso del edificio constitucional chavista. Ni fue sincera ni ha sido efectiva la pretensión de crear ex novo un marco jurídico, digamos, “futurista”. A la postre, ha resultado evidente hasta para los más ingenuos que ese decorado tapaba la simple y eterna vocación socialista de concentrar el poder en manos de una nomenklatura incuestionable y omnipotente. Los legisladores y los jueces venezolanos carecen de poder. Los primeros se ven ignorados y desobedecidos. Los segundos son una mera correa de transmisión, fieles a quien les nombró. Para ese viaje constitucional no se necesitaban alforjas. No hacía falta todo un sofisticado marco de alta politología llamado a… ¿a qué? No ha hecho sino reproducir los errores de los regímenes totalitarios de otras regiones y de otras épocas.

Lo que los socialistas no han comprendido, a cien años de la Revolución Rusa, es que la única manera de combatir los excesos del poder, de cualquier poder, es atomizarlo y sustituirlo por la acción individual de todos. Nunca será perfecta, pero siempre será mejor. Divide et impera. En realidad, la alta jerarquía socialista sí lo ha comprendido perfectamente pero jamás ha aspirado a combatir tales excesos, sino a sustituir a quienes los cometían antes para continuar haciéndolo ella en adelante, con total impunidad.

No es sólo por solidaridad con los venezolanos que debemos exigir a Rajoy y a Dastis una acción diplomática mucho más contundente para ayudarles a librarse del régimen. Es también por interés propio. Concluía Andrés Guevara su informe alertándonos sobre nuestros propios riesgos: “la tentación totalitaria no distingue latitudes, regiones ni orígenes etnoculturales. Allí donde la libertad parece segura es donde hay mayor riesgo de perderla. Un día desaparece y se hace extremadamente difícil recuperarla. Por ello permanecen más vigentes que nunca las palabras de Jefferson: el precio de la Libertad es su eterna vigilancia”.

Dos presidentes tóxicos
Pedro de Tena Libertad Digital 3 Abril 2017

A Zapatero le sucederá la contaminada Susana Díaz, que ya verán. A Rajoy le heredará él mismo, a lo que se ve.

Pero no por su tendencia a un sentimentalismo de corazón, esto es, el de quien siente pesar por el sufrimiento ajeno. No, no crean que abundan esos sentimentales, sobre todo en una época donde la información sobre el sufrimiento es tal y tanta que se nos encallece el sentidero. Quienes sí crecen son los que practican un sentimentalismo manipulador de graves consecuencias. Como ha glosado hace unos días nuestra admirada Alicia Delibes en este periódico,
una sociedad que se mueve más por las emociones que por la razón puede ser fácilmente manipulada por cualquier demagogo oportunista que carezca de escrúpulos para adular los buenos sentimientos de la gente con el fin de hacerse con el poder.

Los españoles hemos tenido mala suerte con los últimos presidentes del Gobierno. El primero, el cada día más ridículo José Luis Rodríguez Zapatero, no es que no haya tenido nunca ni idea de la historia, ni de la de España ni de la de la humanidad (ni siquiera de la de sus abuelos). Es que ha querido inventarla partiendo de cero, como hacen los manipuladores. Toda la experiencia acumulada es inútil para bobos así. En vez de ver más lejos aupándose a hombros de las enseñanzas de los hechos, críticamente meditadas, exclama al modo comunista: "Si los hechos no concuerdan con nuestras teorías, pues peor para los hechos". No se ha visto bochorno mayor para un político que su actuación en Venezuela, donde ha limpiado la bota del golpista Maduro. Y ni se ha enterado. O sí. Yo no sé si cobra o no por lo que ha hecho, pero mientras él mediaba con el tirano, la democracia venezolana estaba en la calle o en la cárcel.

El segundo, Mariano Rajoy, ha implantado esta semana un sentimiento que nos faltaba y que yo mismo he percibido, eso sí y menos mal, durante un momento. Creíamos que el PP era un partido que trabajaba por la unidad y la cohesión de España. Pues Rajoy nos ha demostrado que ser independentista es un chollo, infectando al resto de España con el virus nacionalista radical. Cierto que no empezó él, que fue Franco, que creía narcotizar con dinero nacional a los antiespañoles. Rajoy, que ya ha anulado a su partido eliminando las voces críticas, y que ya ha mermado toda esperanza de regeneración porque la corrupción, ni la suya ni de la nadie, está siendo enmendada con honor, ahora va y lanza un mensaje que expresa el sentimiento siguiente: "Cuanto más antiespañol seas, más trincarás de España y sus presupuestos".

Seguramente habrá otros, pero no creo que tan tóxicos ni con tanta capacidad presente y futura para contagiar a los ciudadanos su veneno sentimentaloide. "Entre bobos anda el juego, y eran todos fulleros", escribió Gracián. Solemnes o no, uno ha querido inventarse España y la realidad (guerra civil inclusa). El otro, con su intoxicación de una eficaz anestesia, anula toda inquietud ideológica y moral e incluso, toda sensibilidad nacional.

A Zapatero le sucederá la contaminada Susana Díaz, que ya verán. A Rajoy le heredará él mismo, a lo que se ve. Esto es, como anticiparon Borges y Bioy, tenemos el tóxico infiltrado en el menú.

La Inquisición española hoy
Javier Salaberria  latribunadelpaisvasco.com  3 Abril 2017

Ya no hay autos de fe, ni hogueras, ni potros de tortura corporal. Pero la Inquisición, como algunas instituciones del pasado, lejos de desaparecer, ha mutado. Ha sabido sobrevivir y adaptarse a los tiempos. Ha cambiado de códigos y credos, incluso de metodología y amparo legal. Pero sus víctimas sufren el mismo tormento a través de unos medios que, en lo básico, pretende idéntico fin que su predecesora: eliminar la herejía, juzgando y condenando con escarnio al reo, como advertencia para las masas.

Examinemos el poder judicial.
¿Quién es juez? ¿Por qué es juez?

Si el poder ejecutivo y el legislativo emanan de la voluntad popular -al menos en teoría- el poder judicial emana de la propia estructura del Estado, es decir que se es juez “por la gracia de Dios” (del Estado) ya que nadie elije a sus jueces como nadie elije a sus reyes. Al igual que el monarca, cuyo único mérito para serlo consiste en haber nacido heredero de una corona, el juez es una persona cuyo único mérito es haber cursado una licenciatura de derecho y haber superado unas oposiciones para ser juez. No debe someterse a una evaluación moral, a una simple evaluación psicotécnica, ni debe probar aptitudes respecto a la justicia, la sensibilidad social, o un desarrollo de su formación humana y espiritual. Para nada.

Debe ser un empollón que controle cómo sacarse una plaza en la judicatura y punto. Puede que incluso haga trampas para ello, nunca lo sabremos. Debe conocerse las leyes, aunque no se le pide que comulgue con su espíritu ni con su finalidad ya que no se le evalúa por su calidad humana sino por sus conocimientos técnicos puestos a prueba en una singularidad llamada examen de oposición. Por lo demás puede ser un paranoico, un psicópata, un mentiroso, un maniaco depresivo, un incompetente, un corrupto, un imbécil, un pervertido, una mala madre o un incompetente…Si pasa el examen técnico sobre conocimientos teóricos es juez y el estado le dará lo armará para juzgarnos a todos y nadie le moverá de su cargo ni podrá exigirle nada salvo sus propios colegas del gremio. Si esto no es medieval que baje Dios y lo vea.

Algunos de los jueces en activo hoy en día fueron profesores o compañeros de facultad. Les conocí como personas que jugaban al mus, se emborrachaban y fumaban canutos años antes de que vistieran su toga. Y qué quieren que les diga, mi madre tiene más sentido común sin estudiar Derecho.

El sistema enseña a medrar en el propio sistema según unas normas endogámicas. La Justicia es algo casi etéreo, espiritual, de otro mundo, y como no podemos medirla la sintetizamos químicamente y la empaquetamos para venderla al por mayor como si fuera comida basura –porque rápida, lo que se dice rápida, no es-.

Por eso dicen que en un juzgado no se hace justicia; y tendrás suerte si se aplica la ley correctamente. Algunas veces, por la carambola del destino, algunos van a la cárcel merecidamente y los inocentes salen contentos del Palacio de Justicia -menuda ironía de nombre-. Es verdad. Incluso a un servidor le ha pasado, puedo dar fe. Pero es como jugar a la lotería.

La mayor parte de las veces sales escaldado. También la Inquisición de vez en cuando mataba a un mal bicho, a un hereje peligroso para la sociedad. Cierto. Uno de cada cien. Su método era parecido al de incendiar un bosque para cazar una ardilla. La ardilla ardía sí, pero no era la única criatura calcinada.

Con nuestro sistema judicial pasa lo mismo. Lo de que sea lento y en ocasiones esté colapsado es el menor de los problemas.

Además de la calidad humana de los jueces, algo que esta sociedad hace tiempo ha decidido que es intocable, hay otros ingredientes a tener en cuenta.

La burocratización hasta el absurdo de los procedimientos y trámites convierte a la administración de justicia en un calvario para el que se enfrenta a ella. Hacienda es más ágil y amable. Con eso queda todo dicho.

El acceso a la justicia gratuíta, en principio un beneficio que debería ser universal, como la educación, la vivienda, el trabajo o la sanidad, es doblemente tortuoso. En primer lugar, se exigen tantos requisitos que si no contratas una gestoría puedes volverte loco para obtener el papeleo. Pero como eres un pobre desempleado, por eso solicitas Justicia Gratuíta, lo tendrás que hacer tú mismo y dispones de todo el tiempo del mundo ya que no trabajas. Así te dan un poco de entretenimiento.

En segundo lugar, hay personas que no tienen otra ocupación que arruinar la vida de sus semejantes. El estado amablemente les facilita su ocupación ya que podrán interponer de forma totalmente gratuita e ilimitada las demandas y denuncias que creyeran necesarias para volver loco a alguien. Aunque pierdan todas y cada una de las causas iniciadas, el daño psicológico y económico que van a infligir a la otra parte será brutal. Esta práctica es más habitual de lo que ustedes puedan pensar sobre todo entre divorciados, cuando una de las partes decide vengarse de la otra maquiavélicamente.

Caso a parte merecen los peritos. Si hacerse juez es un acto de insondable esoterismo, ser perito, técnico o forense es sin duda la manifestación angélica de la Gracia Divina.

“In dubio pro fidei” (en caso de duda se favorecerá la fe –la fe en el perito-) ese debe ser el verdadero lema de los juzgados y no el famoso pero inaplicado “in dubio pro reo”. La presunción de inocencia es un chiste de mal gusto. Aquí todos somos sospechosos y culpables hasta que un perito demuestre nuestra inocencia. ¿Quién perita a los peritos? ¿Cómo es posible que una psicóloga trabajadora de los Servicios Sociales, con más bajas por depresión que un adolescente con mal de amores, víctima de su propio estrés laboral, emita un informe clave para que un juez determine el desamparo o no de varios menores? Es sólo un ejemplo de muchos. ¿No pudiera ser que ese informe esté plagado de errores, falsedades, apreciaciones subjetivas, proyección de prejucios, y sea lo menos científico que se pueda esperar de un informe técnico?

Ese sólo es un botón de muestra del inmenso y terrorífico poder que hemos depositado en una panda de profesionales, muchos de ellos mediocres, que pueden literalmente quemarnos en la hoguera sin que sufran por ello ni un leve remordimiento.

De los abogados y los fiscales mejor hablo otro día o puede que tal como estoy de ánimos hoy la tecla me traicione y me plantan una demanda colectiva. ¡Y luego hablan mal de los periodistas! ¡Por favor, somos unos pardillos comparados con esas pirañas!

El sistema probatorio y de testigos…Uf! ¡Con la Iglesia hemos topado! Testigos falsos, sin identidad, chapuceramente reclutados y chapuceramente interrogados… Pruebas obtenidas por una policía desbordada por tanta estupidez que le quita tiempo para dedicarse a lo realmente importante, forenses desbordados por informes kilométricos sobre idioteces mayúsculas, denuncias falsas, falsos testimonios, etc.

En definitiva, salvando, como ocurre en todos lados, a algunos esforzados profesionales que dan todo lo que pueden y más, nuestro querido sistema judicial es una institución antidemocrática, autoritaria, caprichosa, derrochadora, corrupta, ineficaz y enormemente injusta, apoltronada en el más absoluto inmovilismo y en la endogamia gremial. Toda una joya de la corona, y nunca mejor dicho.

Cuando el río suena, agua lleva. ¿Han visto el excelente programa de Cuatro sobre los “desokupas”? ¿Por qué prosperan empresas de matones profesionales que defienden los intereses de propietarios y empresarios? ¿Por qué cada vez más nos vamos hacia una justicia callejera frente a una justicia institucional? ¿Por qué acabaremos todos poseyendo armas como en EE.UU. y volveremos a los duelos de honor clandestinos de antaño?

Son sólo preguntas retóricas.

Como dicen los anglosajones cuando alguien reacciona desproporcionadamente ante algún error, fallo o sospecha: “¡I didn´t expect the Spanish Inquisition!” (¡No me esperaba a la Inquisición Española!). Ningún ciudadano español de este siglo la esperara… Hasta que da con ella, de nuevo, en los juzgados y tribunales de nuestro sistema judicial actual.

Visto para sentencia.

Zapatero y los otros cómplices de Maduro
EDITORIAL Libertad Digital 3 Abril 2017

Los que, como Zapatero, tratan de legitimar a los golpistas falseando la realidad son la verdadera lacra que los convierte en una vergüenza mundial.

El golpe definitivo del chavismo contra los escasos restos de democracia que sobrevivían en Venezuela se ha perpetrado en medio de una escandalosa indiferencia internacional. En la noche del miércoles el Tribunal Supremo, integrado por un puñado de marionetas al servicio de Maduro, acabó con la ficción democrática chavista al atribuirse las funciones que legítimamente corresponden a la Asamblea Nacional. La huida hacia adelante del régimen ha sido tan escandalosa que hasta la fiscal del Estado, otro monigote chavista, se ha visto obligada a reconocer que la decisión de los jueces de Maduro vulnera gravemente la Constitución. El propio régimen chavista no ha tenido más remedio que dar un paso atrás ante la imposibilidad de negar que la decisión de sus jueces ha sido un flagrante golpe de Estado.

Pero la asonada contra el sistema democrático por parte de la horda chavista no comenzó en la noche del pasado viernes. Está en marcha desde que el militar golpista Hugo Chávez llegó al poder para implantar un régimen socialista inspirado en el modelo cubano. La derrota parlamentaria en las elecciones de 2015 fue el punto de no retorno, a partir del cual el chavismo simplemente trata de sobrevivir chapoteando en su propia inmundicia moral.

Cualquier líder del mundo democrático debe estar al lado de la oposición al chavismo, integrada por defensores de las libertades como Leopoldo López, encarcelado por el régimen venezolano por motivos políticos. España, por sus vínculos históricos y sus estrechas relaciones con Hispanoamérica, debe hacer gala de un compromiso especial y liderar en la escena internacional las iniciativas destinadas a defender al pueblo venezolano del sistema totalitario que ha arruinado al país a un ritmo jamás salvo en tiempos de guerra.

El Gobierno de Rajoy tiene en este asunto una especial responsabilidad. Su rechazo a pronunciarse enérgicamente contra la última maniobra antidemocrática de Maduro lo convierte en cómplice silencioso de una asonada golpista que debería haber movilizado a todas las cancillerías internacionales, con España a la cabeza.

Pero el caso más despreciable es el del anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, convertido en el ariete europeo del narcorégimen venezolano con un servilismo que, ojalá, lo convierta definitivamente en un apestado internacional. Sus grotescas gestiones apelando al diálogo con los golpistas son impropias de un demócrata y un motivo de vergüenza para los socialistas españoles que, como Felipe González, defienden sin fisuras la libertad del pueblo venezolano que los amigos de ZP llevan masacrando sin piedad desde hace ya 18 años.

Los líderes de Podemos, grandes beneficiarios del chavismo desde los orígenes de este movimiento ultraizquierdista, se esconden para no poner de manifiesto su abrumadora responsabilidad en el sufrimiento de los venezolanos. Pero en ellos es la actitud que cabía esperar. Los que, como Zapatero, tratan de legitimar a los golpistas falseando la realidad son la verdadera lacra que los convierte en una vergüenza mundial.

Pascual Tamburri, en busca de la verdad
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 3 Abril 2017

El pasado viernes, por la tarde, recibí una llamada del director de La Tribuna del País Vasco -y más tarde otra de Fernando Vaquero-. Inmediatamente pensé que el motivo sería alguna cuestión relacionada con mi habitual colaboración con ese periódico digital, pero me soltó el latigazo que me dejó con el alma en un vilo: “Pascual Tamburri ha muerto”. Ahora mismo no sé cuál fue mi respuesta, mi reacción. Creo que se me escapó un taco, una exclamación irreproducible. No daba crédito. Hacía dos días que le escribí un email, de los muchos que yo le enviaba alabándole los profundos artículos que redactaba en varios medios de comunicación, entre otros éste en el que compartíamos espacio como columnistas. Su respuesta fue diciéndome que mi artículo sobre Navarra también era bueno, a lo que le contesté que formábamos un buen equipo.

La llamada de nuestro amigo Raúl González Zorrilla me dejó noqueado. ¿Cómo íbamos a suponer que un hombre joven, dinámico, vitalista, optimista en su realismo acuciante, generoso y bueno, amable, inteligente, versado en mil disciplinas del ámbito humanístico y por tanto humanista que nos recordaba a los personajes del Renacimiento, ensayista, amante como nadie de su Navarra y luchador para que no la desnaturalizaran quienes ahora ocupan el poder aprovechándose de la fragmentación parlamentaria, etc, iba a morir, repentinamente, como si Dios quisiera arrancarnos de la vida a alguien querido para recordarnos que somos efímeros, y que estamos de paso?

Aún estoy conmocionado. Navarra, y por extensión España, ha perdido a una persona de gran importancia intelectual a la que la muerte no ha dejado desarrollar todo lo que hubiera sido posible proyectar de sí mismo, de sus altas capacidades y formación académica.

Fue doctor en Historia Medieval y licenciado en Derecho y Ciencias Políticas. No es cuestión hacer en un artículo en recuerdo de Pascual Tamburri -por necesidad de espacio conciso- un relato de su vida y obra, pues sería demasiado prolijo y extenso. Pero todo ello lo voy a resumir en una reflexión: fue un hombre en búsqueda de la verdad. Un apasionado de la verdad. La verdad como actitud, la verdad como indagación, la verdad como contraposición a la falsedad, a la manipulación, al adoctrinamiento político. La verdad como postura ante la vida.

La verdad siempre es incómoda para el que la descubre, pues deshace tópicos, moviliza las conciencias, rompe posturas anquilosadas, destruye falacias interesadas, mitos, construcciones cognitivas al servicio de intereses mezquinos, mata la simiente de la ignorancia como germen de esclavitudes, de servilismos tiránicos. Pero la verdad, aunque libera y nos emancipa, es comprometida, nos sume en riesgos, nos aproxima al ostracismo, nos arranca del sopor, de la tranquilidad de lo cotidiano, de la rutina.

Así fue Pascual. Podía con su amplio currículum académico y profesional haber vivido una existencia tranquila, apacible. Incluso haber tenido notables éxitos en todos los órdenes, pero prefirió el compromiso, la denuncia sutil, educada, pero siempre armada de razones y argumentos incontestables, sólidos, probados desde el rigor y soportados en las fuentes del conocimiento más allá de la simple opinión.

Gracias, Pascual, por tu magisterio, por tu autoridad académica, por tu bondad basada en la búsqueda incesante de la verdad. Gracias por ser tan amable, cercano, cordial, civilizado en un mundo convulso donde los valores se desmoronan.

Nos has dejado rotos, consternados, pero tu estela nos alumbra.


Madrid
«Rebelión» de padres de centros públicos a favor del bilingüismo
Sara Medialdea ABC 3 Abril 2017

Diez colegios y cinco institutos de Las Rozas han remitido una nota a la Federación Regional de Asociaciones de Padres (FAPA) de alumnos Giner de los Ríos en defensa del bilingüismo en los centros de la Comunidad de Madrid. Advierten que no se sienten representados por la FAPA en esta cuestión.

En su escrito, las asociaciones de padres y madres firmantes del documento señalan que a finales de febrero fueron citados por la FAPA Giner de los Ríos a una reunión para valorar los 10 años de funcionamiento de este programa de bilingüismo. La reunión se celebró en el Instituto de Enseñanza Secundaria Lázaro Cárdenas, de Collado Villalba. Señalan que en dicha reunión, desde la FAPA Giner de los Ríos se realizaron «algunas afirmaciones» que estas AMPAS de las Rozas «queremos contrastar en unos casos y en otros manifestar directamente nuestro desacuerdo».

«Bilingüismo elitista»
Concretamente, protestan porque se señaló que «el bilingüismo en Madrid es elitista», una afirmación con la que no están de acuerdo porque ese modelo aplicado a los centros públicos «ha permitido el acceso a un nivel de inglés que muchos de nuestros hijos, sólo con los medios de nuestras familias, no hubieran podido adquirir».

Algo que acreditan, recuerdan, los títulos conseguidos por alumnos de estos centros y financiados por la Comunidad de Madrid, ya que son exámenes externos, realizados por el British Council, «que no pueden disfrazar los resultados obtenidos».

Otra de las afirmaciones que matizan son las relativas a que «los profesores nativos no saben lo que tienen que hacer y en ocasiones,interfieren con los profesores titulares». Los padres y madres que escriben el documento señalan que «no tenemos constancia alguna de esta injerencia por parte de los nativos de apoyo».

Protestan especialmente por comentarios vertidos en la reunión de febrero, como que «a los padres nos han vendido humo» o «que nos han dado gorras y hamburguesas y hemos ido de cabeza a los centros bilingües», expresiones que les parecen «una falta de respeto».

Menos nivel
Otro argumento que fue utilizado en aquella reunión para criticar el programa de bilingüismo es que «los alumnos bilingües están perdiendo nivel en Lengua española y en general, en las asignaturas que se impartían antes en español: Ciencias Naturales, Historia, Música...». Algo que a los padres tampoco les consta que sea real. «Creemos que esta afirmación es gratuita y que habrá que contrastarla con datos oficiales de este curso 2016/2017 en la PAU.

En concreto, con los resultados que obtengan en dicha prueba, los primeros alumnos de Sección que se presentarán finalmente a la PAU, frente a los alumnos de centros no bilingües. Consideramos que ésta será una prueba de peso para analizar los resultados del modelo de Madrid en alumnos que cursan en bilingüe desde el inicio».

En todo caso, aportaron las conclusiones del estudio realizado en 2013 por Esmeralda Sotoca del CEIP Ángel Berzal Fernández, en el que sobre una muestra de 2.153 alumnos, se concluye que: «Lengua y Matemáticas no se ven afectadas negativamente por el hecho de estar escolarizado en un centro bilingüe; de hecho en Matemáticas hay diferencias a favor de los bilingües».

Los padres aseguran no sentirse representados en este tema por la FAPA, ya que creen que en la reunión «se trató de descalificar sin más el modelo y sus resultados». Por eso, le piden que no transmita a ninguna instancia «educativa, política, administrativa o de cualquier índole y por cualquier vía que ésta sea la forma de analizar el bilingüismo por parte de los centros públicos de Las Rozas».

Punto de vista político
Creen que el asunto se abordó «desde un punto de vista más político que educativo». Y recuerdan que en la reunión participaron muy activamente «representantes sindicales y políticos (dos representantes de Podemos)», pero fue «casi nula la participación de los representantes de los padres asistentes».

Sólo están de acuerdo en dos de las conclusiones a que se llegó: pedir a la Comunidad de Marid la realización y publicación de pruebas de nivel por expertos externos, para la valoración de la implantación del modelo; y revisión de la dotación de medios, programas curriculares y profesores cualificados a los centros.

Solo protestar
Critican además estos padres y madres la «ausencia casi total» de medidas de mejora del modelo bilingüe en la reunión, en la que «se planteó poco más aparte de proponer reducirlo, eliminarlo o simplemente protestar por la manera de haberse implantado, o sugerir que seamos las familias las que saquemos a nuestros hijos de centros bilingües para llevarlos a los no bilingües».

No olvidan las reivindicaciones también en su misiva, en la que proponen mejorar el programa bilingüe elevando la formación del profesorado, bajando las ratios de alumnos por aulas, e incentivando los intercambios con centros extranjeros, entre otras medidas.

Entrevista
Consuelo Ordóñez: «A ETA no le conviene volver a matar, porque ahora está en las instituciones»
Adrián Mateos ABC 3 Abril 2017

La presidenta de Covite asegura que ve el desarme de ETA «con mucha desconfianza»

El próximo 8 de abril, ETA revelará la localización de sus últimos arsenales. Al menos, así lo anunciaron sus mediadores, los autodenominados «artesanos de la paz». A pesar del optimismo que desprenden las administraciones españolas, la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez (Caracas, 1951), teme que el llamado ‘Día del desarme’ termine por convertirse en un acto propagandístico.

¿Cómo recibió la noticia del desarme de ETA?
Con mucha desconfianza, porque lo que hasta ahora hemos vivido siempre han sido tomaduras de pelo. ETA ha intentado rentabilizar las pocas armas que le quedan con actos propagandísticos, lo cual se entiende, porque estamos hablando de asesinos. Lo que me preocupa es que las instituciones de este país den credibilidad a sus mediadores.

¿Qué opina de los autodenominados «artesanos de la paz»?
Han sido fichados por la propia ETA, es un insulto a la inteligencia. Los mediadores fueron detenidos el pasado diciembre mientras trataban de destruir armas. Eso tiene nombres: obstrucción a la Justicia y destrucción de pruebas. Es intolerable que digan públicamente que ellos son quienes gestionan el material de la banda y que nadie menos nosotros les haya llamado a declarar ante la Audiencia Nacional. ¿A mí me va a representar esta gente que ha destruido armas y pruebas?

¿Alberga esperanzas de que se pueda llevar a cabo el desarme con éxito?
Yo hasta ahora he sido muy escéptica, obviamente. No me puedo creer las palabras de los matones de ETA, me lo han demostrado millones de veces. Pero vamos a ver qué pasa.

¿Qué sensaciones le transmite el llamado ‘Día del desarme’?
Hasta que no pase el día no puedo decir nada. Yo quiero que la Policía española y la francesa disuelvan los zulos que quedan por verificar, porque las armas tienen que estar siempre a disposición de las autoridades. Eso es lo que me hubiera gustado a mí, no esta propaganda.

¿Acudirá al acto algún representante de Covite?
A nosotros no nos han invitado, porque no nos engañemos, a quien representa la sociedad civil es a la izquierda radical. Han sido elegidos por ETA y forman parte de ese sector. Ellos consideran que los muertos, los vascos y vascas asesinados por ETA, no somos sociedad civil. Nos niegan eso. ¿Y yo me tengo que fiar de esta gente?

Hace unos días, la nueva secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, dejó abierta la puerta a acabar con la dispersión de los presos si ETA desaparece definitivamente. ¿Qué opina al respecto?
Está bien, pero antes tienen que rechazar su trayectoria criminal. La vía Nanclares, que fue diseñada por el Gobierno vasco con el de Zapatero, exigía más a la banda para acercarlos al País Vasco. El PP puede vender que pide mucho menos de lo que exigía el PNV y PSOE.

¿Vislumbra el fin de ETA?
Yo sé que ETA no va a volver a matar, pero no porque haya llegado al convencimiento de que nunca debió utilizar la violencia. Lo que han hecho es cambiar de estrategia. Están en las instituciones, y claro, no pueden permitirse un muerto, porque no quieren perder el poder. Pero ellos nunca van a condenar un atentado, no les conviene.

explica cómo afecta a sus hijos
Un padre denuncia el adoctrinamiento del lobby LGTB en las aulas
LA GACETA 3 Abril 2017

"Mi hijo de 7 años me dijo que le habían dado una charla de ‘igualdad’ y que decían que podemos elegir ser lo que queramos, que hay niños que quieren ser niñas, y al revés, y que es importante sentirse bien, y que ahora te operan y te ponen y te quitan lo que sea y no pasa nada".

Estas son las palabras con las que un padre cuenta al portal Religión en Libertad (ReL) cómo sus hijos recibieron una charla de "igualdad" en un colegio de una localidad del sur de Madrid y fueron adoctrinados en ideología de género.

Sin conocimiento de las familias, denuncia este padre, "unos profesionales en su materia" impartieron charlas a los alumnos en las que se les instaba a elegir si querían ser niñas aunque fuesen niños o viceversa y se tachaba de fanáticos a quienes no estaban de acuerdo con esta ideología.

El padre que decidió compartir su caso con ReL también relata cómo su hija le contó que había recibido una charla y que le habían puesto un vídeo "precioso". El vídeo en cuestión se llama HollySiz y muestra a un niño que quiere ser niña pero que se enfrenta a la "incomprensión" de sus compañeros de clase, de su profesora y de su padre. El vídeo termina con el padre vestido de mujer recogiendo a su hijo en el colegio para mostrarle su apoyo.

Según este testimonio, varias familias reclamaron al centro que informase sobre el contenido y las fechas de las charlas previstas en el colegio para poder decidir si sus hijos acudían a ellas, ya que no hubo ninguna notificación sobre estas conferencias en las que se adoctrinó en ideología de género.

"Algunos estimábamos que no era necesario aportar esa información a niños tan pequeños que no tienen capacidad, ni necesidad de hablar de algunos temas, que deberán explicarse a su debido tiempo", señala este padre a ReL, al tiempo que denuncia que los discrepantes han llegado a ser tildados de "ultracatólicos".

La respuesta del centro a las quejas fue que las personas que imparten las conferencias "son profesionales en su materia" y que estas charlas "suelen venir fijadas por Educación".
La Ley Cifuentes o la imposición ideológica en las aulas

La Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género -más conocida como ley contra la LGTBfobia- aprobada en la Comunidad de Madrid el pasado mes de julio pretende imponer la ideología de género en las aulas.

Con la aprobación de la nueva ley LGTB, la Comunidad de Madrid se ha comprometido a incluir en los currículos y programas de todos los centros educativos contenidos pedagógicos para enseñar la diversidad sexual.

“La Consejería competente en materia de educación incorporará la realidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual en los contenidos transversales de formación de todo el alumnado de Madrid“, reza la nueva ley.

De aplicarse la norma, no sólo los centros públicos se verán obligados a enseñar la diversidad sexual y las reivindicaciones LGTB a sus alumnos, sino que esta ley también afectará a los centros concertados y privados. “La Comunidad de Madrid elaborará una Estrategia integral de educación y diversidad sexual e identidad y expresión de género. Las medidas previstas en este plan se aplicarán en todos los niveles y etapas formativas y serán de obligado cumplimiento para todos los centros educativos", advierte la ley.

La norma establece, además, que los centros sostenidos con fondos públicos se verán obligados a realizar actividades específicas para dar visibilidad a la realidad LGTB “tradicionalmente escondida en el ámbito escolar”.

Asimismo, los centros educativos deberán contar en sus bibliotecas con libros de temática LGTB para que sean consultados por alumnos y profesores. Estos libros, según impone la ideología de género, deberán evitar referirse a la heterosexualidad con términos como “normal” o “natural”.

Londres: en marcha 423 nuevas mezquitas mientras se han cerrado 500 iglesias
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu 3 Abril 2017

El Instituto Gatestone informa de la tasa sorprendente de cierres de iglesias en la capital del Reino Unido, una tendencia también reflejada en otras partes de Europa, y el enorme número de mezquitas que se han establecido en su lugar.

“Londres es más islámico que muchos países musulmanes juntos”, afirma el predicador Maulana Syed Raza Rizvi.

La Iglesia de Hyatt fue comprada por la comunidad egipcia que ser convertida en mezquita. La Iglesia de San Pedro se ha convertido en la mezquita de Medina. La mezquita de Brick Lane se construyó sobre una antigua iglesia metodista. No sólo los edificios se convierten... también las personas. El número de conversos al Islam en Inglaterra se ha duplicado; a menudo se abrazan el Islam radical, como hizo Khalid Masood, el terrorista que atentó en Westminster.

El Daily Mail ha publicado unas fotografías de una iglesia y una mezquita a pocos metros la una de la otra en el corazón de Londres. En la Iglesia de San Giorgio, diseñada para dar cabida a 1.230 fieles, sólo 12 personas se reunieron para celebrar la misa. En la Iglesia de Santa María, había 20.

La mezquita de Brune Estate tiene un problema diferente: el hacinamiento. Sólo puede dar cabida a 100 musulmanes. El viernes, los fieles deben salir a la calle para orar. Dadas las tendencias actuales, el cristianismo en Inglaterra se está convirtiendo en una reliquia, mientras que el Islam será la religión del futuro.


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Francia no debe caer en la trampa
Editorial La Razon 3 Abril 2017

Ante la liturgia tétrica que se anuncia para el próximo día 8 en las inmediaciones de la localidad francesa de Bayona, hay que poner por delante de cualquier otra circunstancia y lectura sobre lo que allí acontezca una premisa que todo demócrata de bien debería suscribir y es que aquellos que le hacen el juego al terrorismo de cualquier signo, que colaboran de una u otra forma en su estrategia, no sirven a la democracia ni a la libertad ni a la convivencia y mucho menos a ese concepto superlativo de paz que va inseparablemente ligado al de justicia.

No hay dudas ni matices sobre una conducta intrínsecamente reprochable y repudiables. Y es importante tenerlo en cuenta ante lo que está por llegar. ETA, en compañía de sus inseparables y muy cercanos y comprensivos miembros de la denominada Comisión Internacional de Verificación, pretende oficializar una nueva, y por lo visto definitiva, entrega de armas para esa fecha.

Los terroristas han ultimado un espectáculo de propaganda con el que erigirse de nuevo en actor político de la realidad vasca y poder de paso plantear compensaciones, especialmente en el terreno del acercamiento de los presos, pero no sólo en ese asunto. Se han beneficiado para ello de un escenografía propicia en la que todo el nacionalismo vasco, empezando por el Gobierno del PNV, ha contribuido en mayor o menor medida. Cada uno ha jugado el papel que le correspondía para dar vuelo a la enésima maquinación de los etarras y de sus marcas políticas, necesitadas de ganar bazas en su discurso para recuperar parte del enorme terreno perdido en las instituciones y en el sentir de los ciudadanos. Instrumentalizar esta paz teatralizada y mendaz, patrimonizarla en suma ante la sociedad, forma parte también de esa reescritura del epílogo del terrorismo, y del blanqueamiento de la historia de ETA. En este punto, el papel de las autoridades francesas se nos antoja fundamental.

Los mediadores pretenden que el país vecino pase por alto todo, acredite y oficialice el desarme y, por consiguiente, avale la buena voluntad de los terroristas y sus cómplices. Las autoridades galas tienen todas las razones en su mano para no hacer el juego a ETA ni caer en una trampa que conllevaría hacer la vista gorda a varios posibles delitos en curso, desde colaboración con banda terrorista a la tenencia de depósitos de armas y explosivos. Francia, como lo ha sido en todo este tiempo, debe ser contundente e implacable en defensa de su legalidad y también de la internacional y, sobre todo, de la lealtad con un país socio y amigo como España. Su objetivo sólo puede ser desenmascarar el teatro etarra y depurar cualquier conducta fuera de la ley.

Es importante resaltar el papel de la Guardia Civil, siempre vigilante e implacable en defensa de nuestra seguridad y del Estado de Derecho, que ha solicitado ante la Fiscalía que, en caso de algún tipo de entrega de arsenal, se requiera al país vecino las evidencias necesarias para determinar si las personas o las armas están implicadas en algún delito cometido en España. Por lo demás, la democracia debe mantenerse firme y exigente con una banda terrorista derrotada por las Fuerzas de Seguridad hace tiempo que sólo tiene una salida posible: su disolución, desarme, rendimiento de cuentas ante la Justicia y colaboración en el esclarecimiento de los 300 asesinatos sin resolver. Fuera de este guión, fuera de una paz con vencedores y vencidos, sólo están los que pretenden que ETA y los suyos sean amnistiados por la historia. Y eso no ocurrirá. La democracia se lo debe por encima de todo a los muertos y a sus familias, a todas las víctimas, pero además a todos los españoles de bien.

De la nada a la miseria
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 3 Abril 2017

Una reciente encuesta desvelaba hace pocos días que el apoyo al independentismo catalán ha descendido, aunque es cierto que todavía hay una parte considerable de la población que le gustaría romper con España.

Nada tengo que objetar a que cada uno defienda las ideas que quiera siempre que no se vulneren los cauces legales. Y creo que cualquier convicción puede ser respetable a condición de que no se avasalle a los que no piensan lo mismo. Pero el problema de Mas, Puigdemont, Junqueras y los nacionalistas catalanes es que han convertido su causa en una caricatura de sí misma a fuerza de sacralizarla y considerar que el mundo está pendiente de lo que ellos dicen y hacen.

Como se ha visto en su visita a EEUU, a los americanos no les importa nada la independencia de Cataluña porque ni siquiera saben dónde está en el mapa. Y a Puigdemont no le ha recibido nadie no por miedo a desairar al Gobierno español sino porque no les interesa lo que les pueda contar ese señor.

Los dirigentes nacionalistas se han puesto a decir cosas tremendas sobre España. El propio Puigdemont ha manifestado al otro lado del Atlántico que nuestro país no es una democracia. Ello no sólo no hace ningún daño al Gobierno y las instituciones sino que deja en ridículo al presidente de la Generalitat, porque no hay nada peor para defender una causa que exagerarla hasta el extremo.

Igual le sucede al inefable Raül Romeva, que firmaba un artículo en The Guardian como ministro de Asuntos Exteriores de Cataluña. Ese permanente quiero y no puedo revela la debilidad de una reivindicación que no cuenta con ningún respaldo internacional y que cada vez parece más inviable en una Europa que ha cerrado las puertas a la revisión de las fronteras de 1945.

Ya sé que hay muchos españoles que creen que hay que responder a la rebeldía de la Generalitat contra las leyes mediante una respuesta contundente como la aplicación del artículo 155. Yo creo que la mejor estrategia es ignorar las tonterías que están haciendo los nacionalistas porque sencillamente es imposible que puedan desconectar unilateralmente de España.

No hay espacio para desarrollar este argumento, pero lo que sostengo es que la obsesión de Puigdemont, Mas y compañía de demostrar que ellos mean colonia y que son los más demócratas y los más listos del planeta resulta sencillamente patética. Es cierto que han propiciado una profunda división en la sociedad catalana, pero a pesar de toda su retórica todavía no han hecho más que gestos simbólicos, la mayoría destinados a provocar a lo que ellos llaman "Madrid".

Me parece que van de farol y que no les podemos tomar en serio porque sencillamente un personaje como Puigdemont no es creíble y menos todavía un Artur Mas al que la corrupción le llega hasta el cuello. Se han instalado en una dinámica que les resulta rentable políticamente y en un chantaje que les funciona, pero es imposible tomarles en serio. Lo mejor sería no hacerles caso.

Como subrayaba Marx la historia siempre se repite como farsa. Los independentistas están repitiendo miméticamente la ópera bufa de la asonada de 1934. Terminará como entonces: en un ridículo espantoso.

Golpe de Estado anunciado
Francesc Moreno cronicaglobal 3 Abril 2017

Mariano Rajoy ha declarado, con motivo de su última visita a Barcelona, que actuará con proporcionalidad, prudencia, mesura y equilibrio frente al desafío soberanista. En la misma entrevista descartó la aplicación del artículo 155 de la Constitución, asegurando que el Estado tiene otros mecanismos para que se cumpla la ley. La posición del presidente del Gobierno, coherente con su trayectoria, es la de esperar y ver. Su postura contrasta con la de las voces, cada vez más numerosas, que piden una actuación menos contemplativa del Gobierno y han abogado por la intervención de la Generalitat.

El debate de fondo es doble: ¿hasta cuándo debe esperar el Gobierno para actuar y cuál ha de ser el alcance de su actuación? La posición que se desprende de las palabras de Rajoy es que se esperará al último minuto. Que se permitirá la convocatoria y que, sólo en caso de que no sean atendidos los requerimientos de suspensión, se activarán otros mecanismos que no se han explicitado pero que, si Rajoy no cambia de opinión, serán proporcionales y prudentes, lo que parece descartar el desalojo de los secesionistas del poder mediante la intervención de la Generalitat.

Esta estrategia de actuar a la defensiva y dejar la iniciativa a los secesionistas tiene sus riesgos. Ellos marcan el calendario, y las meras amenazas de actuar judicialmente, sobre todo después de la liviandad de las sentencias por el 9N, no parece que vayan a disuadirles. Por ello creo imprescindible aclarar cómo se va a impedir el referéndum. No se debe reaccionar en exceso pero, a la vista de su plan de actuación, que contempla la ocupación de la calle y la desobediencia, deben explicitarse las medidas a adoptar en cada escenario y no esconderlas por una mal entendida moderación que acabará favoreciendo una confrontación más radical.

La democracia, como ha ocurrido demasiadas veces en la historia, no debe ser débil y permitir que la convicción y arrojo de los que tienen proyectos políticos que la ponen en grave riesgo puedan aprovecharse de ella para destruirla. Puigdemont ha dicho que no cree que el Estado utilice la fuerza para frenar el referéndum. Será que su mera posibilidad debilita al secesionismo. El secesionismo amenaza con usar la suya. Lo mejor que puede hacer el Estado para no tener que utilizarla es transmitir la convicción de que no dudará en hacerlo si es preciso. Que puede hacer uso legítimo de ella. La presunción de la debilidad de la respuesta de Rajoy fortalece los planes secesionistas.

Debe quedar claro que, si la amenaza golpista no se frena ante la ley, lo que arriesgan los secesionistas es ser desalojados del poder. Utilizando todos los medios legítimos permitidos por nuestro Estado de derecho. Ni más, ni menos. Sin excesos pero sin miedo. Con prudencia pero sin dejación de las obligaciones. Ante un golpe de Estado anunciado, la democracia debe actuar para defenderse.

Campaña de las TV catalanas. Zapatero erre que erre
“Los fanáticos tienen sus ensueños, con los que forjan un paraíso para su secta” J. Keats
Miguel Massanetwww.diariosigloxxi.com 3 Abril 2017

Se puede ser persona de ideas fijas, se puede admitir que uno tenga predilecciones destacadas que, en ocasiones, no le permitan ver con claridad la realidad e, incluso, se puede aceptar que se intente dorar con alguna inexactitud una teoría que pueda avalar un determinado comportamiento, afición o creencia; pero lo que no se puede, en ningún caso, es aceptar que el fanatismo, la radicalidad o sentimientos basados en el odio, el rencor o la visión equivocada de unas ideas, se conviertan en un intento de engañar, de tergiversar o de mentir intencionadamente, para favorecer o incitar al incumplimiento de la legalidad vigente y, aún más, si esta legalidad está amparada por la democracia.

En Cataluña ya estamos acostumbrados a que se nos quiera vender gato por liebre, porque ya son muchos los años en los que, el catalanismo intolerante, se ha ido afincando en muchos ciudadanos gracias a la propaganda, incisiva, continuada y generalizada que los medios de comunicación, los políticos, los grupos de catalanistas acérrimos y los partidos políticos partidarios de la independencia de Cataluña de España, vienen desarrollando a través del monopolio de medios de información, que han conseguido gracias a las concesiones que partidos políticos nacionales, para garantizarse la gobernación, han ido concediendo, a través de los distintos gobiernos de la nación, sin que, al respecto, podamos diferenciar entre partidos de derecha o de izquierdas porque, en ambos casos, sus dirigentes han caído en el mismo pecado: anteponer el interés partidista a las conveniencias de toda la nación.

Lo cierto es que no se puede sintonizar ninguna TV en Cataluña, especialmente si se trata de la TV3 catalana, que no tenga en antena alguno de los programas en los que tertulianos, presentadores, comentaristas o políticos no se dediquen a full time a poner a chupa de dómine a España, a su gobierno, a los partidos constitucionalistas y, en general, a todo el resto de españoles que ocupan la superficie del resto de la nación española. Los personajes encargados de defender el independentismo catalán, de argumentar respecto a los “errores” que se están cometiendo con el trato “injusto” que se dispensa a Cataluña, de lo que “roban” los españoles a los “laboriosos” ciudadanos catalanes, de las “atrocidades” que se intentan cometer, desde España, con el uso del idioma catalán y del “peligro” de que, desde el Estado español, se intentara maniobrar para intentar “acabar” con el catalán, cometiendo así la enorme ofensa a quienes, con la excusa de evitar de que aquellos suceda, han decidido hacer desaparecer de toda Cataluña, el castellano, lengua oficial del Estado español y hablada en todo el mundo por más de quinientos millones de personas; son, sin duda alguna, los que no dudan en considerarnos a todos los españoles, incluso a los que vivimos en tierras catalanas queriendo seguir siendo españoles, como un conjunto de necios, ignorantes, mal intencionados y enemigos a batir, porque están cometiendo la “gran equivocación” de pretender que Cataluña siga siendo una parte indivisible de España, que creemos que nunca ha tenido lugar la pretendida individualidad política que se vienen atribuyendo y que, los intentos de tergiversar la Historia de nuestra nación, no son más que inventos y elucubraciones de fanáticos que no saben cómo justificarse ante los que formamos el grueso de la población española.

Periodistas como el señor Cuní o la señora Rahola, junto a otros muchos que han conseguido encontrar su modus viviendi defendiendo, a capa y espada, el derecho de los catalanes a la independencia; que se auto consideran como personas entendidas en política, no tienen inconveniente alguno en hurtarles a los catalanes verdades como un puño respecto a las consecuencias que tendría para los catalanes emprender esta arriesgada aventura de independizarse de España. Omiten, una y otra vez, que como ya les han venido anunciando desde todos los foros europeos, fuera de la nación española no tendrían la más mínima posibilidad de formar parte de la Europa comunitaria; carecerían de medios para financiarse y de obtener apoyo y préstamos de los bancos europeos tales como el BCE, el BEF y el mismo FMI. Tampoco gozarían de los apoyos que han estado recibiendo, como parte de la nación española, para seguir recibiendo subvenciones y préstamos para poder ir sosteniendo, a trancas y barrancas, las instituciones; como, por ejemplo, el pago de pensiones, la asistencia sanitaria, la deuda con las farmacias y todo el resto de cuestiones que, si no fuera por el apoyo del Estado, las ayudas del FLA ( por las que no pagan ningún interés) y los miles de millones de financiación que han ido percibiendo desde hace años, es muy posible que, en estos momentos, la comunidad catalana hubiera entrado en default desde hace ya mucho tiempo.

Pero esta serie de presuntos “sabios” que nos van machacando desde las pantallas televisivas; lo mismo que periódicos, como La Vanguardia, adalid de la prensa catalana, presuntamente “moderada” infiltrada de separatistas que no desaprovechan la ocasión para tratarnos de imbéciles al resto de españoles, porque resulta que creemos en la vigencia de nuestra Constitución, en la unidad del Estado español, en la necesidad de tener un ejército fuerte para que, si llegara el caso, supiera enseñarles a estos disidentes lo equivocados que están si siguen pensando en que podrán salirse con la suya.

Y hablando de la estrella del grupo Godó, La Vanguardia, conviene recordar su especial y, sin duda, a cara de perro, campaña a muerte contra el señor Trump, que no puede toser sin que algún periodista del medio le ataque con toda su artillería. Pero han tenido un fallo cuando han incluida en su separata “Quién” a la señora Kellyanne Conway, portavoz de la Casa Blanca, a la que no dudan en calificar como “la portavoz más mentirosa del mundo”, un aserto que debieran de haber meditado bien antes de comprometerse, porque, dentro de su misma redacción, de sus propios columnistas y del partido separatista que los ha venido subvencionando, con aportaciones millonarias, para que puedan emitir La Vanguardia en catalán, CDC, hoy PDEcat, son una verdadera multitud los que superarían a esta señora en cuanto a engañar, mentir y falsear información, apelando a sus patrañas, sus mentiras y sus promesas que nunca van a poder cumplir, como son los casos citados y los del señor Mas, Homs, Junquera, Romeva, Munté, C.Forcadell y, como no, el ínclito e incansable señor Puigdemont, cuyas aventuras quijotescas por territorio de los EE.UU, meramente universitario, por supuesto, vienen sido loadas, magnificadas y exaltadas por el periódico catalán, cuando la realidad es que, como siempre que lo han intentado, sus esfuerzos para vender la secesión catalana, además de inútiles y llamados al fracaso, lo único que han logrado ha sido incurrir en el más deprimente ridículo y en un gasto demasiado oneroso para las debilitadas finanzas de la comunidad catalana que, si no fuera por la garantía del Estado español, ya haría tiempo que habrían quebrado por no poder pagar los intereses de sus calificados como “bonos basura”, imprudentemente emitidos por la Generalitat catalana.

Y aquí un breve comentario sobre otro de los seres más cenizos, si los hay, que existen en la nación española y al cual, por desgracia los españoles, debemos el encontrarnos en la delicada situación política (en cuanto a la económica, gracias al PP y a su evidente desgaste, hemos conseguido situarnos en una situación esperanzadora), en la que nos encontramos. Hablamos, naturalmente del señor Rodríguez Zapatero, el expresidente que, por desgracia, parece que sigue en la ignorancia del hecho de que, gracias a sus errores, a su incompetencia y a su cerrazón intelectual y fanatismo político, consiguió llevar al país al mismo borde de la quiebra. Sigue siendo gafe cuando ha intentado actuar de mediador en el caso perdido de Venezuela y su presidente Maduro. Lo peor es que, cuando el señor Maduro, calculando mal los efectos de una acción semejante, ha querido tentar la suerte en su ansia totalitaria, haciendo que el TSJ venezolano privase de sus derechos e inmunidad al Parlamento de Venezuela; el señor Rodríguez Zapatero, en una demostración más de que sigue en su inopia habitual, viene insistiendo en que el problema venezolano debe seguir centrado en el diálogo con el sátrapa, una opinión que parece que ya no sustenta nadie ni la misma OEA que ya parece que ha desistido de poder controlar al camionero que ocupa la dictadura comunista en el país venezolano.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, seguimos incapaces de entender cómo, en pleno siglo XXI, después de las enseñanzas de los cien últimos años de Historia de la humanidad, todavía no hayamos aprendido nada respecto a las consecuencias de estas revoluciones populares que, desde el año 1917, con la Revolución de octubre rusa, no han dejado de producir crímenes, torturas, hambrunas, pobreza y miseria que siempre, como ya es algo endémico en la humanidad, acaban agravando la situación de aquellas personas a las que, pretendidamente, se decía que se iba a ayudar. Lo mismo que ocurre en algunas naciones hispanoamericanas, como la misma Bolivia, en las que la irrupción del comunismo bolivariano no ha conseguido otra cosa que impedir su progreso, su desarrollo económico y aquellas libertades que se prometían para un indigenismo siempre sacrificado.
 


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