AGLI Recortes de Prensa    Sábado 8 Abril 2017

Unos Presupuestos irreales y dañinos
EDITORIAL Libertad Digital 8 Abril 2017

España cuenta hoy con un nivel de gasto real similar al existente en el pico de la burbuja inmobiliaria, cuando la tasa de paro rondaba el 8%.

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 que ha presentado esta semana en el Congreso el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, agrava aún más la irresponsable y perjudicial política fiscal que ha seguido el Gobierno del PP en los últimos años. Es indudable que España encara una favorable coyuntura económica, animada en parte por el actual contexto de tipos de interés bajos y petróleo barato, pero esta mejora sigue siendo endeble debido a la existencia de una burbuja pública que tanto el PSOE como el PP se han resistido a pinchar con uñas y dientes a costa, eso sí, de disparar los impuestos al conjunto de familias y empresas españolas.

Los Presupuestos de 2017 inciden en esta errónea deriva. En primer lugar, porque, si bien es cierto que el cuadro macroeconómico en el que se sustentan es factible, incluye una estimación de ingresos fiscales absolutamente irreal, tal y como ya ha sucedido en ejercicios previos. Montoro tan sólo cuadra las cuentas sobre el papel. En realidad, toda su estrategia ha consistido en aumentar más o menos el gasto, al tiempo que promete cumplir con el objetivo de déficit marcado por Bruselas gracias a un sustancial aumento de la recaudación que, sin embargo, nunca se alcanza. Como consecuencia, una vez aprobados los Presupuestos, el Gobierno de Mariano Rajoy se dedica en cuerpo y alma a presionar a Bruselas para lograr una revisión al alza del citado objetivo y, de este modo, poder afirmar al cierre del ejercicio que ha cumplido o, al menos, se ha acercado a la meta de déficit, después de que fuese revisada, eso sí.

Todo apunta a que el PP seguirá la misma dinámica este año. Si en 2016, creciendo a un ritmo superior al 3%, el Estado recaudó casi 20.000 millones de euros menos de lo previsto inicialmente, contando incluso con el inesperado y traicionero sablazo fiscal que Montoro asestó a las empresas a finales del pasado ejercicio, más difícil será alcanzar los ingresos que estima ahora en estos nuevos Presupuestos, ya que sus previsiones son, si cabe, aún más optimistas.

Por otro lado, el Gobierno insiste en seguir elevando el gasto, a pesar de que España acumula ya el mayor déficit de la zona euro y una deuda pública que ronda el 100% del PIB, mientras aprueba la mayor oferta pública de empleo en años, tras convertir en funcionarios a decenas de miles de interinos. Y todo ello, con la manida excusa de que es necesario incrementar el "gasto social". Los datos, sin embargo, demuestran que los famosos recortes brillan por su ausencia. España cuenta hoy con un nivel de gasto real similar al existente en el pico de la burbuja inmobiliaria, cuando la tasa de paro rondaba el 8%, y lo único que ha hecho hasta ahora el PP es evitar la sana e imprescindible reestructuración del sector público tirando de deuda pública e impuestos. El tándem Rajoy-Montoro ha preferido jugar al tradicional electoralismo y clientelismo políticos antes que acometer los numerosos y profundos ajustes y reformas estructurales que todavía precisa el sector público.

Y, por si fuera poco, las cuentas de 2017 también incluyen subidas fiscales, solo que algo más soterradas, puesto que el Gobierno elevará las cotizaciones sociales de autónomos y asalariados con el vano fin de estrechar el gran agujero de la Seguridad Social. En definitiva, más gasto innecesario, más impuestos lesivos para la creación de riqueza y empleo y, por último, más déficit y deuda pública. El Estado se niega a apretarse el cinturón mientras estrecha un poco más la soga a familias y empresas.

Presupuestos para alimentar a la bestia fiscal
Es en las subidas fiscales por la puerta de atrás, en los entresijos del laberíntico sistema tributario español, en lo que se asentará el Gobierno para justificar ese sorprendente incremento de la recaudación en 2017. Y también en la inflación.
Adrià Pérez Martì www.vozpopuli.com 8 Abril 2017

Oh sorpresa, de nuevo es la recaudación el pilar fundamental del Gobierno en materia presupuestaria. Desde que así lo dejara claro en los primeros Consejos de Ministros cuando aprobó las grandes subidas fiscales durante la crisis, lo que los años posteriores ha evidenciado es otra táctica de mayor calado del actual Gobierno: utilizar el déficit público para estar en una constante situación de necesidad de financiación por parte del Estado que excuse su continuo rearme fiscal.

El objetivo de establecer un estado de enorme presión fiscal provoca que cuando se presentan los presupuestos no se espere a que se bajen los impuestos, que siguen siendo mucho más elevados que antes de la crisis, ¡sino saber qué impuestos se subirán!

Y así ha sido. Como en tantas otras ocasiones, el Gobierno no falla en esta materia y también ha subido los impuestos, no sólo a los autónomos elevándoles de nuevo la base de cotización un 3% sino también, y esto ha pasado más desapercibido, la disminución de los beneficios fiscales, especialmente a las empresas, en una nada despreciable cifra de 2.631 millones de euros (casi el 18% del incremento de recaudación que espera obtener el Ministro Montoro en el 2017). Se ha presupuestado que en el IRPF dejarán de aplicarse un 6,2% de reducciones, como por ejemplo, las aplicadas por tributación conjunta, al rendimiento del trabajo, al arrendamiento de viviendas, al arrendamiento por vivienda habitual. Para el caso de las maltratadas empresas por el Impuesto sobre Sociedades, dejarán de aplicarse un 44.6% de los beneficios fiscales que se aplicaron en 2016, en medidas que antaño fueron vendidas por Montoro como beneficiosas para las pymes y que trataban de compensar las subidas fiscales que les asestó en tiempos pretéritos: por ejemplo, la reserva de capitalización o de nivelación, o los tipos reducidos de gravamen. Uno puede decir que las circunstancias de cada contribuyente hace que no puedan aplicarse estos beneficios fiscales pero, entonces, de qué sirven. No aplicar estas medidas, ser inefectivas, es lo mismo que haberles subidos los impuestos a los afectados. Y son 2.631 millones de euros.

Y es en estas subidas fiscales por la puerta de atrás, en los entresijos del laberíntico sistema tributario español, en lo que se asentará el Gobierno para justificar ese sorprendente incremento de la recaudación en 2017. Y también en la inflación. Dado que se recauda en términos nominales, si la inflación infla las variables gravables, más impuestos se recaudarán. Lo que ocurre es que a eso se le llama doble imposición: girar un impuesto sobre otro impuesto, pues eso es la inflación. En 2016, por ejemplo, gran parte del incremento de las bases imponibles del IVA se debieron al incremento de precios.

Otro artificio del que se aprovechará el Gobierno para incrementar la recaudación casi un 8% más que el año anterior pero con un crecimiento económico menor, será la manipulación de los grandes precios de la economía que, parece mentira, todavía en el siglo XXI dependen de las decisiones del Gobierno. Por ejemplo, no es extraño que el ministro de Guindos afirmara que los salarios debían volver a su nivel pre crisis, o que organizaciones como la CEOE empiecen a hablar de que apoyarían una subida salarial de casi el 2%. El Gobierno no sólo prevé que los salarios suban durante este año, sino que hará lo posible para que así sea porque esto supondrá un incremento de las bases imponibles en concepto de IRPF, por ejemplo. Da igual que esta subida artificial, agregada y no ligada a la productividad entorpezca la creación de empleo y dificulte colocar a los millones de parados que todavía hoy están fuera del mercado laboral. Si el ritmo de creación de empleo sigue siendo bueno en términos políticos, como parece que lo será, da igual que no sea más rápido. Las pensiones son otro de los grandes agregados que dependen de la voluntad del Gobierno. Su subida también ayudará a nutrir la enorme recaudación que espera el Ministro.

Otro de los pilares del diseño presupuestario de Mariano Rajoy es el IVA. Y no, no es que hayan subido los tipos de este impuesto. Aprovechando que el consumo gravable de los hogares se mantiene a buen ritmo (+4.5% en 2016) y también el gasto en vivienda nueva (+7.3% en 2016 frente al -1.9% de 2015), el Gobierno ha dado otra vuelta de tuerca, de nuevo en esa estrategia torticera de asentar un complejo sistema fiscal cada vez más asfixiante, para endurecer las condiciones de aplazamiento y fraccionamiento de las deudas tributarias. Las nuevas limitaciones, en vigor desde el 1 de enero, supondrán 1.300 millones de euros. En los primeros meses ya se han recaudado 459 por los menores aplazamiento del IVA del cuarto trimestre de 2016 (que se ingresa en enero de 2017).

Y es que, la tendencia no es sólo a que no faciliten, vía aplazamiento, el pago de impuestos cada vez más elevados, sino la de apuntalar otra de las características que estos presupuestos apuntala un poquito más: la deriva hacia la succión impositiva de manera anticipada, es decir, a través de retenciones. De hecho, gran parte de la mayor recaudación que espera conseguir el Gobierno procederá de los pagos anticipados de las empresas, de las retenciones de los trabajadores o de nuevas retenciones creadas, como la nueva retención sobre la transmisión de derechos de suscripción de valores cotizados, vigente desde el 1 de enero.

En definitiva, un sistema fiscal que el Gobierno ha ido modelando basado en masacrar a las empresas, con el consiguiente perjuicio sobre la inversión, que es creadora de empleo y riqueza y que marca la velocidad del cambio de nuestro modelo productivo que absorberá a más desempleados. Unos trabajadores que con menor inversión serán menos productivos pero a los que, sin embargo, se les acribilla con un elevado IRPF lleno de unos tipos efectivos de retención más elevadas y con menores beneficios fiscales, que terminarán de pasar por la taquilla del Fisco cuando acudan a consumir soportando la inflación y el IVA. Es decir, unos presupuestos muy bien hechos para seguir alimentando a la bestia fiscal.

Yihadismo
El terror yihadista deja 339 muertos en Europa desde 2015
Elisa Chueca okdiario 8 Abril 2017

El ataque de este viernes en el centro de Estocolmo, en el que un camio´n ha arrollado a varias personas, matando a cuatro de ellas, viene a sumarse a una larga lista de atentados terroristas que han sacudido a Europa desde 2015. Fecha desde la que el terror yihadista se suma ya 339 muertes.

– 7 de abril de 2017. Estocolmo: Un camio´n arrolla a los viandantes en una calle comercial y se estrella contra unos grandes almacenes en el centro de Estocolmo, matando a cuatro personas e hiriendo a más de una decena en lo que el primer ministro ha dicho que parece un “ataque terrorista”.

– 3 de abril de 2017. San Petersburgo: Fue en torno a las 14.40 horas cuando se registró una explosión entre las estaciones de Sennaya Ploshchad y el Instituto Tecnológico. Más tarde, fue localizado y neutralizado un segundo artefacto en la parada de Ploshad Vosstania. 14 personas perdieron la vida y 51 resultaron heridas.

– 22 de marzo de 2017. Londres: Un asaltante apun~ala a un polici´a junto al Parlamento brita´nico en Londres tras haber arrollado con un coche a los peatones que caminaban por el cercano puente de Westminster. Cinco personas murieron en el ataque, adema´s del asaltante, que fue abatido por los agentes apostados en el Parlamento, y otras 20 resultaron heridas. Estado Isla´mico dijo que el autor era un “soldado” del califato.

– 1 de enero de 2017. Estambul: Turquía arrancó el año en estado de shock. Un yihadista accedió a la exclusiva sala de fiestas Reina y ametralló a bocajarro a los más de 500 asistentes que celebraban la llegada del 2017. 39 personas fueron asesinadas, 27 eran extranjeros.

– 19 de diciembre de 2016. Berlín: Un camio´n arrolla a los presentes en un mercado naviden~o en el centro de Berli´n, matando a doce personas e hiriendo a otras 56. El autor, identificado posteriormente como el tunecino Anis Amri, consiguio´ escapar, pero finalmente fue abatido por polici´as italianos cerca de una estacio´n de tren en Mila´n di´as despue´s. El Estado Isla´mico reivindicó el atentado.

– 14 de julio de 2016. Niza: Un france´s de origen tunecino al volante de un camio´n pesado arrolla a la multitud congregada en el Paseo de los Ingleses, en Niza, con motivo de la Fiesta Nacional francesa, matando a 86 personas e hiriendo a decenas ma´s. El ataque fue reivindicado por Estado Isla´mico.

– 22 de marzo de 2016. Bruselas: Tres terroristas suicidas de Estado Isla´mico, todos de nacionalidad belga, se inmolan en el aeropuerto de Bruselas y en una estacio´n de metro en el barrio europeo de la capital belga, matando a 32 personas. La Polici´a encontro´ vi´nculos con los atentados de Pari´s de noviembre de 2015.

– 13 de noviembre de 2015. París: Una serie de ataques coordinados y simulta´neos con armas y bombas contra lugares de ocio, incluida una sala de conciertos – Bataclan-, deja 130 muertos y 368 heridos. Estado Isla´mico reivindico´ la autori´a de los ataques. Dos de los 10 autores de los mismos eran belgas y tres franceses.

– 7-9 de enero de 2015. París: Dos milicianos islamistas irrumpen en una reunio´n editorial del semanario sati´rico ‘Charlie Hebdo’ el 7 de enero y matan a 17 personas. Los dos asaltantes, los hermanos Said y Cherif Kouachi, actuaron en nombre de Al Qaeda en la Peni´nsula Ara´biga (AQPA).

Al día siguiente, otro miliciano, Amedy Coulibaly, que conocía a los hermanos, mata a una policía y el 9 de enero, toma varios rehenes en un supermercado judío en Paris, matando a cuatro personas antes de ser abatido por la Policía. En su caso, dijo actuar el nombre de Estado Islámico.

Los muertos no hablan, pero nosotros sí
Fernando Navarro García Libertad Digital 8 Abril 2017
Los muertos no han muerto mientras recordemos que sus campanas, aún no demasiado lejanas, también tañeron por nosotros

Los muertos no hablan, ni besan ni cantan, ni abrazan hijos que lloran eternamente, ni escriben libros ni poemas, ni pintan lienzos ni huelen el jazmín de la noche mientras sueñan mañanas. Los muertos no hablan pero gritan por nuestro silencio. Los muertos no besan, pero anhelan abrazos. Los muertos no cantan, ni pintan ni escriben pero escuchan nuestros pensamientos y así reviven sin realmente hacerlo. Los muertos no abrazan a sus hijos, ni a sus padres ni a sus amores pero pueden hacerlo con nuestras voces que besan y abrazan por ellos, por los muertos, por los asesinados. Los muertos no han muerto mientras recordemos que sus campanas, aún no demasiado lejanas, también tañeron por nosotros.

¡No murieron, los mataron! Los asesinó ETA. Por eso quiero que mi voz sea su sangre en su corazón de nuevo palpitante. Por eso quiero recubrir sus calaveras con carne y nervios de sentido, de amor, de besos y también de hijos que no fueron o no crecieron.

¡Pero yo aun estoy vivo! Por eso no quiero callar como un muerto en vida envilecido, torpe, esquivo y cobarde. Por eso no quiero callar, porque estoy vivo y lo estoy gracias a aquella sangre ignota que, sin embargo, era mía. E intuyo que si vivo es porque otros fueron los elegidos por la canalla asesina. Y es por eso que siento que mi voz y mi sangre son algo suyas y es por ellos que devuelvo una simple gota con mi grito de NO A LA IMPUNIDAD DE ETA.

Las armas en manos del pueblo
Javier Somalo Libertad Digital 8 Abril 2017

Me viene a la memoria un acto del Foro de Érmua, en el que Mikel Buesa dijo: "Las víctimas pedimos justicia porque hemos renunciado a la venganza".

El último atentado de ETA es contra la dignidad y quedará impune. Para la banda, el pueblo está formado por terroristas. De ahí que zulo, palabra que usamos alegremente cayendo en su trampa, signifique "cárcel del pueblo". En los años ochenta, muchos periódicos nacionales aún no hablaban de zulos y transcribían directamente el término en español, ya fuera al describir escondites para sus armas o para los casi cien secuestrados por la banda: "La Policía descubre una cárcel del pueblo en…". Pocas veces o ninguna hemos dicho o escrito simplemente "escondite". Es sólo un detalle más que se une a las otras trampas en las que hemos caído: comando, aparato militar, miembro legal de ETA, conflicto vasco, lucha armada, tregua…

En un comunicado enviado el viernes a la BBC, ETA dice que devuelve "al pueblo" las armas que tomaron para liberarlo. En ese pueblo liberado no hay familias del millar de asesinados o las decenas de miles de heridos en atentados. En su argumentación, los terroristas devuelven las armas a los que nunca han dejado de tenerlas a su entera disposición. De hecho, así era como muchos llegaban a empuñarlas: empezaban como pueblo quemando cajeros cubriéndose el acné con pasamontañas o una kefia, pintando nombres en dianas –marcando objetivos– hasta que un día necesitaban oler la pólvora más de cerca y pasaban por las oficinas de reclutamiento donde lo mismo se toma un zurito que se da una propina para un preso o se financia una Glock: las herriko tabernas,las tabernas del pueblo. Este es el pueblo de ETA y ese, su desarme. Según dicen en el comunicado del viernes:

Tomamos las armas por el pueblo vasco y ahora las dejamos en sus manos para seguir avanzando dando pasos al objeto de lograr la paz y la libertad de nuestro pueblo

Cárceles del pueblo, tabernas del pueblo… armas del pueblo. No las entregan a la Guardia Civil sino a la "sociedad civil", como dice la banda en otro fragmento de su invitación a la fiesta de despedida impune tras casi mil muertos.

Pero al oír hablar de armas en poder del pueblo me viene a la memoria un acto del Foro de Érmua, allá por 2005, en el que Mikel Buesa, profesor de Economía y hermano del dirigente socialista vasco Fernando Buesa asesinado cinco años antes por ETA, dijo:

Las víctimas pedimos justicia porque hemos renunciado a la venganza.

La justicia, y más si es rápida, consigue contener el lógico impulso humano tras el asesinato de un ser querido. Por eso Buesa siguió confiando en la actuación policial contra los terroristas:

[La venganza] no es necesaria en un Estado democrático porque el Estado ejerce la violencia legítima sobre los delincuentes.

Zapatero ya estaba entonces inmerso de lleno en la negociación con ETA –llevaba en ello desde 2000, desde que ETA asesinó a Fernando Buesa, político de sus filas– y comenzaba a pagar los plazos de la sangrienta hipoteca a la que ahora se ha subrogado toda la clase política. Sigue hablando Buesa:

Ahora bien, si el señor Rodríguez Zapatero nos va a decir ahora, por ejemplo, que los tres que mataron a mi hermano pueden ser excarcelados porque ETA ha decidido que a lo mejor tiene una tregua durante ocho meses o cuatro meses o seis meses, entonces yo ya no reclamaré la justicia.

Las palabras de Buesa fueron pronunciadas en la sede nacional del PP recién llegado a la oposición, tras una reunión del Foro de Érmua con el entonces secretario general del partido, Ángel Acebes, y el todavía presidente del mismo, Mariano Rajoy. El triste balance es que no ha habido justicia desde entonces. El mero hecho de que haya más de 300 asesinatos sin resolver y de que la banda pueda reírse de vivos y muertos con el teatro del desarme "en manos del pueblo" así lo certifica. Tras acosar a la banda con eficacia durante mucho tiempo se llegó a la decisión de evitar su muerte reanimándola con un "proceso" que alguien tendría que explicarnos. Porque lo empezó Zapatero pero se hizo vinculante y del caso De Juana Chaos se pasó al caso Bolinaga como si fuera Ley. Todo eso requiere una aclaración que me temo inconfesable. Desde entonces hemos consumido años denunciando el precio de las negociaciones con ETA mientras lo pagábamos, alertando de lo que no debía pasar cuando ya había pasado.

Muy pronto, a primeros de julio, conmemoraremos el vigésimo aniversario de dos hechos que conmovieron al mundo civilizado: la liberación por la Guardia Civil de José Antonio Ortega Lara tras 532 días de secuestro –Bolinaga fue su torturador– y el asesinato a cámara lenta, diez días después, de Miguel Ángel Blanco. Muchos celebrarán que hemos llegado a esa fecha con ETA recién desarmada y vencida por la democracia. Otros dirán la verdad al recordar quién ha terminado ganando el pulso de aquel fatídico mes de julio. En la lucha contra ETA, el Estado ha acabado fallando a las víctimas –pese a lo cerca que estuvo de repararlas– al renunciar a la Justicia, el único dique que contiene a la venganza, inevitable sentimiento primero ante el cadáver de un hermano.

Por la profunda convicción democrática de las víctimas Txapote, el asesino de Miguel Ángel Blanco, de Goyo Ordóñez y de Fernando Buesa podrá visitar a su padre enfermo sin temor a la venganza. Tampoco temerá a la Justicia, arropado por el Estado y por ese "pueblo" al que ETA ha devuelto sus armas para que a nadie se olvide a quién sirvieron, a quién mataron y en qué manos siguen.

Artesanos, angelitos
Son ingeniosos estos ultras, siempre lo han sido. Y cómo consiguen incluir en sus fotos a personas aparentemente prudentes e inteligentes.
Iñaki Arteta Libertad Digital 8 Abril 2017

Arnaldo Otegi, junto al presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en presencia de Rafaela Romero del PSE. | EFE

Es una gran suerte tener la capacidad de poner nombres oportunos a las cosas. Digo que es una suerte porque hay ideas brillantes que no encuentran el nombre apropiado o sus mentores se preocupan más del contenido que de la originalidad de su denominación.

Son ingeniosos estos ultras, siempre lo han sido. Y cómo consiguen incluir en sus fotos a personas aparentemente prudentes e inteligentes.

"Desarme unilateral, irreversible, ordenado, definitivo, verificado, completo,…" Más habilidosos que empáticos, más preocupados por el marketing que por los derechos humanos, mucho más sensibles a la propaganda que a la piedad.

Artesanos, constructores de ilusiones con pocas herramientas y mucha maña. Amantes de la tranquilidad y la vida interior, ejemplo de discreción y equidistancia. ¿A quién no le parecen entrañables los artesanos siempre elaborando cosas preciosas y ahora en extinción?

Artesanos amigos de los pastores. La naturaleza, las materias primas y la tradición son la garantía de pureza de sus labores. Pastores sacrificados y entregados por acercar a la tierra prometida a sus rebaños ¿No merecen un respeto quienes se tomaron el trabajo de elegir la senda correcta y castigar a los que se desviaban de ella?

Artesanos de la paz. Ya detesto este término, pero es maravilloso. ¿Y la paz? ¿Alguien no quiere la paz? ¿Alguien se atreve a decir en voz alta que es contrario a la paz? Pues toma, lo que no nos hemos podido imaginar ninguno en todos estos años: la paz nos la traen unos artesanos. Esto es insuperable. Angelitos emergiendo de las terceras filas de las manifestaciones pro "ETA mátalos". Voces armoniosas e inocentes de desconocidos ciudadanos simulando pertenecer a alguna ONG blanca y neutral emitiendo lisérgicos mensajes de paz y convivencia. Comienza una nueva era, la paz es ahora.

En cuanto veamos esas armas sentiremos que por fin podremos vivir en una sociedad respetuosa y amable: ya no matarán. Miraremos con mejores ojos a quienes festejaban los asesinatos en la plaza de nuestro pueblo, pediremos una banderita de apoyo a los presos para poner en nuestros balcones y así dar muestra inequívoca de nuestro deseo de paz y convivencia. ¿Qué si no es convivencia sino aceptar a todos por igual?

Esas armas que han tenido tantas cabezas cerca, que han sido empuñadas por manos grandes o pequeñas, duras y blandas de humanos despiadados, que han cortado el aliento con cada uso, que han funcionado letalmente con precisión para advertirnos del precio de nuestras equivocaciones, que han ido condicionado bala a bala el destino de nuestra sociedad, dirigiéndonos a un infierno de silencios y abandonos, de miserias morales de difícil recuperación, se mostrarán mudas e inservibles, como ajenas a todo lo vivido por ellas.

Artesanos miserables de la postguerra. Aves de rapiña acercándose sigilosas a los cadáveres con una frialdad profesional, como queriendo cerrar el círculo natural, aprovechando los restos que dejaron otros para alimentar a su camada y seguir volando juntos.

Un sindromazo de Estocolmo se extiende por nuestras calles como el agua que dejan las mangueras de los barrenderos al amanecer desprendiendo aromas psicotrópicos. Más anestesia.

Qué pena que esa paz artesana no la sintieran frente a los cadáveres de sus víctimas en el sitio y en el momento en que se produjeron. Qué pena que no sintieran los mismos deseos de paz la misma tarde de un asesinato y bajaran a la calle indignados a impedir que volviera a ocurrir.

Lo visten de valentía pero es de cobardes ponerse a entregar unas armas que nunca se atrevieron a llevar haciendo como si se las hubieran encontrado en un camino forestal. Aún es más de cobardes pasar a otros el marrón de entregar las armas con las que han trabajado tantos años. Tirar la piedra y esconder la mano. En un lugar tan pequeño como el País Vasco, que haya tanto cobarde… entre el tiro por la espalda, el chivato tras la cortina, el manifestante jaleador de la muerte y los políticos de doble lenguaje, ahora nos sale el artesano de la paz, pinche barato de asesinos jubilados.

Lástima que estos pastores de las ovejas de la paz artesana no ejercieran su apostólica militancia hace veinte años llevando su mensaje por las Herrikos de cada pueblo hasta convencer de que aquellas armas no había que tocarlas. La paz y la convivencia en sus labios son una blasfema mentira. Pero dormirán tranquilos, somos los demás los que tenemos el problema.

Rogelio Alonso, sobre la farsa de ETA: "Es un acto de propaganda que ya está generando réditos"
El autor de Vidas rotas ha comentado en esRadio el acto de blanqueamiento de la banda terrorista ETA.
esRadio Libertad Digital 8 Abril 2017

El investigador y catedrático, autor de Vidas rotas. Historias de los hombres, mujeres y niños víctimas de la banda terrorista ETA, Rogelio Alonso ha comentado en el informativo de esRadio el acto de entrega de armas de la banda terrorista ETA que se celebrará mañana en Francia. Alonso ha remarcado que es "un acto de propaganda" que llevan tiempo planteando y ya "les está generando unos réditos".

Para el investigador "hay un problema que explica el éxito de la banda terrorista" y "tiene que ver con una falta de liderazgo político que ha llevado a este acto de tolerancia". Ha puesto como ejemplo "que si se toleraran diversos grados de impunidad el apoyo a las víctimas sería un sarcasmo" y "es algo que ya ocurre porque hay impunidad" con los actos de la banda terrorista.

"No puedo hablar por las víctimas que ha habido", ha dicho el autor del libro sobre las personas que han sufrido a la banda terrorista que cree que "como ciudadano o investigador" puede decir que "a pesar de que se repitan palabras como relato o derrota la realidad va por otro camino". También ha indicado que "pese a lo que dice el Gobierno la foto de ayer de Otegi con dirigentes del PNV y el PSE es la legitimación de una persona que no ha condenado a ETA".

Sobre la actitud del PP al ser marginado a favor de ETA, Rogelio Alonso ha señalado que "el mismo partido que fue insultado negocia los presupuestos con el PNV" y que "se muestra indignación pero luego no se es consecuente. La semana que viene la vida continuará pero ETA habrá conseguido una legitimación".

A esta situación se ha llegado porque "la responsabilidad es colectiva" y "la indignación si no tiene acción no tiene consecuencia". Además Alonso ha apuntado que "hay víctimas que se sienten muy humilladas porque se ha impuesto una impunidad política y cierta impunidad penal. Y en consecuencia una impunidad moral e histórica".

¿Cuál es el verdadero arsenal de ETA?
Los expertos calculan que los terroristas conservan unas 300 armas de fuego y entre 4 y 5 toneladas de material explosivo.
J. Arias Borque Libertad Digital 8 Abril 2017

¿Cuántas armas tiene ETA en su poder? ¿Qué cantidad de explosivos o material para su confección guarda en sus zulos? Las cifras exactas no se conocen, pero las Fuerzas de Seguridad manejan cifras relativas sobre el material que posee la organización terrorista gracias a años de control y estudio, documentación incautada a los grupos desarticulados y a los propios robos de material que ha venido perpetrando ETA.

Los cálculos de los especialistas cifran en unas 300 las armas de fuego que mantendrían en estos momentos en su poder los terroristas. De ellas, la gran mayoría serían armas cortas, principalmente revólveres de la marca Smith & Wesson, pistolas FN Herstal, pistolas semiautomáticas Sig Sauer y pistolas de la marca Star.

La gran mayoría provienen del robo que realizaron en una fábrica de armas de la localidad francesa de Vauvert en octubre de 2006, en plena negociación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA, cuando los supuestos informes de verificación del alto el fuego que elaboraba el Ministerio del Interior de Rubalcaba decían que la banda no tenía ningún tipo de actividad.

En ese golpe, los terroristas robaron 400 armas cortas (350 revólveres y 50 pistolas), además de munición y piezas de repuesta. De ellas, diferentes operaciones policiales a ambos lados de la frontera franco-española han conseguido recuperar una buena parte, aunque a ETA todavía le quedarían 150 armas cortas de ese robo.

Las Fuerzas de Seguridad también saben que sigue contando en su arsenal con armas largas. Se tienen datos de que mantienen en su poder escopetas Franchi, algún rifle de francotirador con mira telescópica y subfusiles UZI, aunque llevan bastantes años sin ser utilizadas y se descompone el estado en el que se encuentran.

Pese a este recuento más o menos acertado que realizan las Fuerzas de Seguridad el posible número de armas que ETA tiene en su poder, los agentes de la lucha contra el terrorismo son conscientes que la cifra final puede variar porque la banda terrorista ha vendido durante los últimos años algunas de sus armas en el mercado negro para ayudar a financiar el mantenimiento de una estructura.

Los números también bailan cuando se trata de cuantificar el material explosivo que mantienen los terroristas. Se sabe a ciencia cierta que deberían conservar al menos los 1.000 kilos de productos para realizar explosivos que fueron robados durante los años 2006 y 2007 en diferentes localidades francesas. A estas cifras se suman otros tres o cuatro toneladas más que las Fuerzas de Seguridad creen que ya tenía antes de la negociación política que mantuvo con el Gobierno Zapatero.

El problema es que tanto los explosivos como el material para su confección tienen fecha de caducidad, por lo que es posible que buena parte del mismo no se encuentre en las mejores condiciones para realizar atentados terroristas. Entre este material habría nitrometano, pentrita, clorato sódico o polvo de aluminio, además de abono y diversos fertilizantes.

Dan por hecho, asimismo, que los terroristas almacenan diverso material para completar el montaje de las bombas para las que usarían el explosivo anteriormente mencionado. Se trata de material como detonadores, cordón detonante, dispositivos lapa y radiofrecuencia (de emisión y recepción), iniciadores, cajas de conexiones eléctricas...

Los expertos policiales también tienen conocimiento de que la estructura de falsificaciones de ETA sigue operativa y con capacidad tanto para falsificar documentación (documentos de identidad, pasaportes, carnets de conducir, tarjetas sanitarias...) como para hacer lo propio con vehículos (cuentan con máquinas troqueladoras de matrículas y placas en blanco robadas en empresas del sector tanto en Francia como en España.

¿Realidad o mito de Cataluña?
Jesús Laínz Libertad Digital 8 Abril 2017
El catalanismo no es la consecuencia de un conflicto, sino su causa. El problema es que ninguno de nuestros políticos ha conseguido comprenderlo.

Hace algunos días tuve conocimiento de un cartel editado por la Asamblea Nacional Catalana en el que se incluía una cita del célebre discurso que el violonchelista Pau Casals pronunció en la ONU el 24 de octubre de 1971:
Yo soy catalán. Cataluña es hoy una provincia de España. Pero ¿qué fue Cataluña? Cataluña fue la nación más grande del mundo. Les explicaré por qué. Cataluña tuvo el primer parlamento, mucho antes que Inglaterra. En Cataluña estuvo el comienzo de las Naciones Unidas. En el siglo XI todas las autoridades de Cataluña se reunieron en una ciudad de Francia, que entonces era Cataluña, para hablar de paz. ¡En el siglo XI! Paz en el mundo, y contra, contra, contra las guerras, contra la inhumanidad de las guerras. Esto era Cataluña.

El casi centenario Casals –que, por cierto, siempre se declaró catalanista "pero jamás separatista"– contribuyó con estas palabras a alimentar un poco más la puerilidad que caracteriza al catalanismo desde sus orígenes. Su afirmación, por ejemplo, de que "Cataluña fue la nación más grande del mundo" es casi gemela de las más recientes palabras del camarada Cucurull afirmando que el Imperio romano no fue nada hasta que llegaron las catalanes para hacerle grande.

Por lo que se refiere a lo del primer parlamento, aparte del grave anacronismo de equiparar las instituciones medievales con los parlamentos democráticos modernos, bastaría con recordar que la Unesco ha reconocido como "el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo" a las Cortes de León de 1188, efectivamente un cuarto de siglo anteriores a la Magna Carta inglesa. Y a ningún leonés se le ha ocurrido ir a la ONU a decir cursilerías.

Lo de que en Cataluña estuvo el comienzo de las Naciones Unidas, mejor lo pasaremos por alto por su excesiva ridiculez. Y en cuanto al antibelicismo congénito de los catalanes, baste con mencionar a Pedro II el de las Navas, a Jaime I el Conquistador, la Venganza Catalana, Lepanto, el Bruch y el sitio de Gerona para no perder el tiempo en explicaciones.

Pero, aparte del significativo uso de las insostenibles palabras de Casals para avivar el nacional-narcisismo de las atribuladas huestes separatistas, todo ello me trajo a la memoria el debate mantenido sobre este tipo de asuntos hace ahora exactamente medio siglo entre Julián Marías, Maurici Serrahima y Gonzalo Fernández de la Mora. Porque el primero editó en 1966 su Consideración de Cataluña, breve pero enjundioso ensayo en el que defendió la indudable personalidad cultural, histórica y lingüística de Cataluña como algo imposible de comprender, tanto en su pasado como en su futuro, fuera del conjunto de España.

Pocos meses después aparecía una respuesta al libro de Marías. Se trataba de Realidad de Cataluña, de Maurici Serrahima, militante de Unión Democrática de Cataluña en los años republicanos que llegaría a senador por designación real en 1977. Serrahima defendió que Cataluña era un caso único dentro de España por varios motivos históricos: su profunda romanización, sólo igualada por la de Andalucía; el escaso tiempo pasado bajo dominio musulmán; la repoblación efectuada por los francos; el iurisconstitucionalismo de Cataluña, "país de hombres libres" a diferencia del resto de Europa; su prontitud en incorporarse a las transformaciones sociales decimonónicas en comparación con las demás regiones españolas; y, finalmente, la existencia de la lengua catalana, cuya ignorancia reprochaba a los demás españoles. Y, por supuesto, en la arraigada tradición romántica del catalanismo, Serrahima deducía que de todo ello habrían de derivar consecuencias políticas, dogma que, dos siglos después de su proclamación, sigue sin ser explicado.

Gonzalo Fernández de la Mora analizó las tesis de Serrahima en un largo artículo (ABC, 29 junio 1967) en el que rebatió los argumentos del catalanista. La romanización no distingue a Cataluña del resto de España. La escasa islamización tampoco, pues otras partes de la península, como la cornisa cantábrica, quedaron totalmente al margen, y grandes zonas de Cataluña, como Lérida y Tarragona, estuvieron cuatro siglos bajo dominio musulmán. La repoblación franca no fue exclusiva de Cataluña, pues alcanzó territorios navarros, aragoneses y castellanos. En cuanto al constitucionalismo catalán, aparte de lo arriba mencionado sobre las Cortes leonesas de 1188, Cataluña se distinguió precisamente por ser el único territorio español en el que arraigó el feudalismo, y "con una brutalidad aterradora" según el eminente historiador Josep Fontana. Por lo que se refiere al desarrollo industrial, lo mismo podría decirse de otros lugares como Vizcaya, además de que el desequilibrio económico entre regiones es común a todos los países de Europa, tanto en el siglo XIX como hoy. Finalmente, De la Mora no compartía el criterio de la igualdad entre lenguas al considerar que en este terreno no funciona el principio de reciprocidad sino el de eficacia, que lleva a los hablantes de lenguas de ámbito reducido a necesitar conocer una lengua de ámbito nacional e internacional, lo que en sentido contrario no se da. Pero no sólo en España entre catalanohablantes y castellanohablantes, sino en cualquier otro lugar. Por ejemplo, mientras que todos los galeses hablan inglés, pocos ingleses tendrán interés en aprender galés, pues no lo necesitan.

De todo ello dedujo que lo decisivo del hecho diferencial catalán no es ni una peculiaridad intrínseca ni un condicionamiento histórico, sino una actitud, una voluntad. No una fatalidad, sino un programa. Efectivamente, el catalanismo no es la consecuencia de un conflicto, sino su causa. El problema es que ninguno de nuestros políticos ha conseguido comprenderlo.

De ahí que el debate sea tan difícil, pues la decisión separatista está tomada de antemano y ningún argumento, por contundente que sea, sirve para nada. Por eso el prologuista de la reedición del libro de Serrahima en 2002, Herrero de Miñón, perejil de todas las salsas nacionalistas, señaló acertadamente que "si alguna cosa queda clara a la hora de reeditar la obra de Serrahima es la esterilidad del debate establecido con Marías".

De la Mora concluyó su argumentación con este esperanzado párrafo de lejanas resonancias joseantonianas:
Espero que los catalanes jóvenes aspiren a afirmar su personalidad realizando, no valores locales, sino universales, ya sean económicos, estéticos o científicos. El progreso nunca ha brotado de un contingente tipismo –el hongo, la barretina, el turbante o la boina–, sino de la común razón: así la lógica o el cálculo infinitesimal. Instalémonos en ese nivel".

Vana esperanza la del ministro franquista. Pues los hechos han demostrado con creces que los catalanes del siglo XXI no han sido cautivados por la razón, sino por el mito nacionalista. De ahí que sigan contemplando ensimismados la putrefacción de los hongos de la aldea.

www.jesuslainz.es

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¿Organizacion desarmada ?No, Banda terrorista desalmada.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Abril 2017

Otra vez los medios de comunicación vuelven a caer en la trampa de la perversión del lenguaje en lo relativo a ETA. Sin duda alguna ETA es una banda terrorista criminal y nunca puede ser asimilada a una “organización” que es algo mucho más generalista que se aplica lo mismo a una ONG, la ONU, la OMS, la OEA, o a las criminales del tipo de la mafia o la camorra. Y en cualquier caso siempre se ha tratado de un grupo terrorista que no ha dudado en usar todo tipo de armas, pistolas, bombas lapa en automóviles, artefactos explosivos trampa, bombas con activación a distancia, coches bomba con activación temporizada, etc. Atentados que han costado casi 900 víctimas mortales y casi cuatro mil heridas de diversa consideración a lo largo de los 40 años de existencia de esa banda terrorista.

No se puede pervertir el lenguaje llamando a un terrorista como Arnaldo Otegi, que no ha pedido perdón a las víctimas ni se ha arrepentido de su militancia activa en ETA, como un “hombre de paz” tal y como hizo el ex Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. No se puede hablar de desarme a la nueva farsa mediática de hoy, perpetrada con la complicidad de unos “intermediarios” dispuestos a asumir un papel que no les corresponde, internacionalizando el terrorismo como si hubiese sido una guerra entre dos bandos contendientes, cuando la realidad ha sido la acción unilateral terrorista de una banda contra una sociedad, la española, para imponer por el terror de forma cobarde y siempre a traición, sus aspiraciones de independencia con el apoyo de su brazo político como era Herri Batasuna y todas sus marcas y otros grupos abertzales y de una parte no despreciable de la sociedad vasca.

Atentados indiscriminados como el de HIPERCOR en Barcelona, los cruentos de las casas cuartel de la Guardia Civil, aquellos años llamados de plomo, no pueden cerrarse ahora con un acto burlesco más de un supuesto desarme, sin que la banda terrorista pida perdón por sus acciones criminales a las víctimas, aclare todos los casos de asesinatos no resueltos y entregue a sus militantes, incluidos los huidos y acogidos por diferentes regímenes de izquierdas como el de Venezuela. No se puede ahora intentar reescribir la historia de décadas de sufrimiento y presentarla como un conflicto armado. Y aquí me causa verdadero o asco la actitud de algunos partidos políticos y sus dirigentes, que no han dudado en sumarse a esta inmundicia con una foto cuyo protagonista Arnaldo Otegi, representa la cara hipócrita y sonriente del vencedor.

Y es que el empeño de ETA es evitar el que en este proceso de descomposición no se reconozcan ni vencedores, nosotros la democracia, ni vencidos, ellos los terroristas. Pero es que, en El País Vasco, hace tiempo que algunos partidos políticos se apuntaron a las mesas de negociación a pesar de que militantes y compañeros suyos estaban siendo asesinados por ETA. La imagen de Patxi López y el PSE junto a Arnaldo Otegi con la mesa nacional de Batasuna, es el exponente de hasta dónde ha llegado la iniquidad de algunos. Tampoco es de extrañar el que a esa foto de blanqueo del terrorismo de ETA se haya sumado el PNV, cuyos dirigentes han estado defendiendo y apostando por el diálogo con los terroristas y el acercamiento y liberación de los presos, que no son políticos, sino terroristas detenidos y condenados por sus crímenes.

No se trata de una organización desarmada, como dice la propia ETA en su comunicado a los medios, sino de una Banda terrorista desalmada, acosada y obligada a desaparecer por la impagable actuación constante y abnegada de las FFyCCSE de España y las de Francia en los últimos tiempos. Lo que llaman desarme solo es una parte de un proceso de rendición incondicional en la que la democracia exigirá a los terroristas no solo un acto de contrición y arrepentimiento, sino una colaboración efectiva para desenmascarar a aquellos que siguen impunes de sus asesinatos. No se trata de hacer “borrón y cuenta nueva”, sino de pagar por sus actos. Los perdedores no imponen condiciones sino son los vencedores los que pueden comportarse de forma magnánima, siempre que se demuestre arrepentimiento y colaboración.

Aquellos que han acogido una vez más este paripé infecto como el sumun del logro de un gran triunfo, deberían reflexionar y recordar a sus muertos. Lo realmente mezquino es que sean otros recién llegados a la política, que no dudaron en asesorar a regímenes dictatoriales, proclamen legítimo el derecho a la independencia que la ETA reivindicaba para justificar sus actos terroristas y reclamen la libertad de los presos etarras, mientras justifican la prisión para otros allí donde eran privilegiados y bien remunerados asesores.

Lo de hoy me parece un espectáculo grotesco, mezquino e inaceptable por España y por la sociedad española. Es indigno el que el PSOE se haya unido una vez más a ser un actor más de esta infamia. No sé qué opinarán los familiares de las víctimas socialistas a manos de ETA, pero me atrevo a suponer que sentirán el mismo asco y nauseas que yo siento en este momento.

¡Que pasen un buen día!

Sin verificación judicial no hay desarme
Editorial La Razon 8 Abril 2017

El mundo proetarra, camuflado detrás de asociaciones que prostituyen principios tan dignos como la defensa de los derechos humanos o la búsqueda de la paz, se dispone a culminar una gran operación de propaganda con la supuesta entrega a las autoridades francesas de los arsenales de la banda terrorista.

Con independencia del procedimiento que hayan ideado los etarras para evitar que la Justicia proceda a la detención de quienes sean hallados en posesión de armas y explosivos –como ocurrió con el anterior intento, el pasado 16 de diciembre, en el que fueron detenidos cinco militantes abertzales franceses–, la mera palabra de ETA no tiene el menor valor.

Sólo con una verificación judicial, que, necesariamente, pasa por la presentación a las autoridades y su toma de declaración por parte de los responsables del armamento, es decir, de los terroristas que aún permanecen huidos de la Justicia, podría darse por cerrado el asunto del desarme.

Lo demás, sólo sirve para blanquear a unos asesinos que se niegan a colaborar con la Justicia para esclarecer los más de doscientos crímenes cometidos por la banda etarra que siguen sin resolverse. Es, por otra parte, el único interés que puede despertar este espectáculo deleznable: que algunas de las armas que se entreguen conserven trazas balísticas de los casquillos hallados en el lugar del crimen.

Mentiras y propaganda
El Estado no ha derrotado a ETA. Ha renunciado a derrotarla. Se ha conformado con que ella misma decida dejar de matar sin dejar de existir y a cambio le ha permitido que acceda a las instituciones.
Ana Velasco Vidal-Abarca Gaceta.es 8 Abril 2017

Las víctimas del terrorismo en particular, pero también todos los españoles, nos estamos viendo sometidos al escarnio de contemplar un bochornoso acto propagandístico de una falsa entrega de armas organizada por una banda de asesinos y sus amigos, sin la más mínima credibilidad, ante la absoluta pasividad de los poderes públicos, cuyo silencio resulta clamoroso.

Resulta desolador que la iniciativa en un supuesto final de ETA, que ya no es ni derrota ni final, sino transformación, la lleve la propia banda criminal que mueve los hilos a su antojo y que obtiene constantes concesiones pactadas en oscuras negociaciones.

El Estado no ha derrotado a ETA. Ha renunciado a derrotarla. Se ha conformado con que ella misma decida dejar de matar sin dejar de existir y a cambio le ha permitido que acceda a las instituciones, que gobierne o controle numerosos municipios en el País Vasco y que mande a Madrid a diputados y senadores.

El Estado ha sacado de la cárcel a los más sanguinarios asesinos en serie aplicando de forma torticera una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la “Doctrina Parot”, ha puesto al alcance de los terroristas en prisión todas las facilidades para acortar el cumplimiento de sus penas, obviando la necesaria e imprescindible colaboración con la justicia que en teoría se les requiere. En cinco años se ha reducido en un 40 por ciento el número de etarras en la cárcel y en pocos años más ya no quedará ninguno. Sus víctimas ya no importan, son el pasado. Las sentencias judiciales serán papel mojado. Todo vale a cambio de la paz. Todo, incluso que ETA se convierta en un ente legitimado y activo en la política, cuyo pasado hay que olvidar.

Que triunfe ese infame planteamiento es lo que pretende la banda criminal y también los nacionalistas vascos. Pero es lamentable que los partidos nacionales y el Gobierno de la Nación se hayan plegado a tales propósitos, que estén dispuestos a que se hurte a las víctimas el derecho a la justicia y a los españoles el derecho a vivir en una sociedad en la que no se olvide ni arrincone a sus héroes, en la que no se permita la exaltación del terror ni el enaltecimiento de los asesinos. Una sociedad en la que no se difumine el bien y el mal, en la que no se tolere la equiparación entre los que mueren y los que matan, en la que no se mercadee con la justicia ni con la dignidad.

Pero no. El acto organizado por ETA y tolerado por el Gobierno es una nueva humillación, una nueva provocación y una nueva mentira que solo beneficia a los terroristas. Y las inquietantes preguntas que habría que hacerse son ¿Por qué? ¿Es que no somos capaces de poner a cada cuál en su lugar? ¿Es que no queremos? ¿Es que no creemos en la fuerza del Estado de Derecho? ¿O es que hay otros intereses políticos que se anteponen a la verdadera derrota del terrorismo?

Hay precios que jamás se deben pagar.

La foto de la traición
Luis Herrero ABC 8 Abril 2017

En el álbum de fotos de la semana hay una que clama al cielo. En un extremo se ve al presidente del PNV, Andoni Ortuzar, con traje azul y corbata escocesa, dirigiéndole una mirada de complicidad, entre pícara y asustadiza, a la diputada socialista vasca Rafaela Romero. La mujer, en el otro extremo, con chaqueta roja y camisa negra, le devuelve la media sonrisa con gesto de resignación. Entre ambos, un grupo de políticos y sindicalistas le ofrecen a la cámara su mejor semblante. Todos menos uno están serios como guardias suizos. El que ríe abiertamente, feliz como una perdiz, es Arnaldo Otegui.

Los dirigentes del PP, los únicos que se negaron a posar, la han definido como «la foto de la vergüenza». No estoy seguro de que sea la mejor definición. La vergüenza, en sentido estricto, es la turbación de ánimo que produce la mala conciencia o la timidez, y aunque es verdad que algo de eso se intuye en las actitudes corporales de Ortuzar y Romero, lo que más chirría de ambos no es cómo están en la instantánea, sus escorzos de compinches, sino el hecho mismo de estar.

Otegui es el rostro de ETA. Ni se ha arrepentido de su pasado terrorista, ni ha pedido perdón a las víctimas por el dolor causado, ni colabora con la justicia para poder atrapar a los pistoleros que andan sueltos gozando de una libertad que no merecen. Su única pretensión, una vez que que la causa etarra ya ha sido derrotada por la presión policial y la desafección de la gente, es conseguir que los presos de la banda, todavía no disuelta, tengan en la cárcel una vida mejor. La foto sirve justamente para eso. No tiene otra finalidad.

Todo lo que se ve en ella es a una docena de palmeros haciéndole la ola a la pantomima del desarme etarra anunciado para hoy en Bayona. Allí, si se cumplen las previsiones, unos tipos que se hacen llamar artesanos de la paz -a pesar de que alguno de ellos ha sido detenido en cinco ocasiones por su presunta vinculación con ETA- entregarán a las autoridades francesas las coordenadas de algunos arsenales repletos de armas obsoletas, debidamente manipuladas para que no ayuden a la investigación judicial. En eso consiste la gran mascarada que jalean los bustos risueños en la foto de marras.

Nada más ser elegido lehendakari, en enero de 2013, Urkullu acudió a La Moncloa para pedirle a Rajoy un cambio significativo en la política penitenciaria del Gobierno. Según consta en la hemeroteca, el presidente le respondió: «antes de acceder a esa demanda, ETA tiene que seguir haciendo gestos más allá del cese definitivo de la violencia anunciado en octubre de 2011». Urkullu tomó buena nota y, cuatro años después, el pasado 7 de marzo, volvió a La Moncloa para ofrecer el desarme de Bayona como la moneda de cambio solicitada. Rajoy, gracias a Dios, la rechazó. Pero el PSOE, por desgracia, la dio por buena.

Tras la sentencia de Estrasburgo respaldando la política de dispersión de presos, el liderazgo de Otegui en el mundo abertzale quedó en entredicho. Amnistía Ta Askatasuna (ATA), un nuevo movimiento con apoyo creciente entre los reclusos, le acusó de bajarse los pantalones a cambio de nada y comenzó a resucitar la Kale Borroka para para plantarle cara a la política inmovilista del Gobierno. Si quiere atajar el motín, Otegui necesita imperiosamente que el acto de Bayona sea capaz de obtener contrapartidas. Y el PSOE, al suscribir la resolución del parlamento vasco que lo califica de «hito histórico» y «paso imprescindible para la paz», ya ha demostrado que está dispuesto a ayudar para hacerlo posible.

La novela policiaca enseña que para descubrir la autoría de una maldad hay que preguntarse primero a quién beneficia. Y si hay más de uno, a ponerse en lo peor. Que el PSOE quiera ayudar a Urkullu para que Madrid le transfiera la competencia penitenciaria es infame pero lógico, dada su condición de socio de Gobierno. Pero que quiera ayudar a Otegui ya es harina de otro costal. La foto del miércoles no fue la foto de la vergüenza, sino la prueba de su traición.

Consuelo Ordóñez: “El proyecto totalitario de ETA está más vivo que nunca, ahora en las instituciones”
M.A. Ruiz Coll okdiario 8 Abril 2017

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que preside Consuelo Ordóñez, pedirá la próxima semana al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco que curse una comisión rogatoria para interrogar a los “falsos mediadores” internacionales que este sábado tienen previsto escenificar en Bayona el supuesto desarme de ETA.

En declaraciones a OKDIARIO, Ordóñez ha recordado que estos mediadores son los mismos que fueron detenidos el pasado mes de diciembre en un caserío del sur de Francia cuando se disponían a inutilizar un depósito de armas de la banda terrorista. “Iban a utilizar una troqueladora para cortar los cañones de las pistolas“, ha recordado la presidenta de Covite, “estaban cometiendo un delito muy grave, al destruir armas utilizadas en atentados”.

“Esas son las únicas armas que nos interesan, pues pueden servir para esclarecer los cerca de 300 asesinatos que todavía permanecen impunes, no las que dicen que van a entregar este sábado”, ha añadido Consuelo Ordóñez.

La hermana del concejal del PP asesinado en 1995 por ETA en San Sebastián ha calificado de “circo mediático” el acto de entrega de armas que se va a escenificar en Bayona: “Los falsos mediadores, que ahora se hacen llamar artífices de la paz, han sido designados por ETA. No vamos a permitir que quienes han gestionado el terrorismo durante años, pretendan gestionar ahora la paz. No estamos dispuestos a que reescriban la historia para blanquear a los asesinos”.

Erradicar la “cultura del odio”
Consuelo Ordóñez afirma que la gran asignatura pendiente todavía es “desarmar el proyecto totalitario, nacionalista, radical y fanático que, después de cerca de 1.000 muertos y miles de heridos y extorsionados, está más vivo que nunca, porque ahora están en las instituciones”.

A su juicio, por desgracia, “la cultura del odio sigue totalmente enraizada en el País Vasco y Navarra, donde los asesinos en serie de ETA que salen en la cárcel son recibidos como héroes en su pueblo. La izquierda abertzale, que gobierna en Navarra y es la segunda fuerza política del País Vasco, sigue negándose a condenar el terrorismo de ETA“.

La presidenta de Covite advierte que los terroristas “han cambiado de estrategia porque ahora están en el poder”. Su asociación ha sido una de las impulsoras del manifiesto “Por un fin de ETA sin impunidad” que el jueves presentó junto a la ex presidenta del PP vasco María San Gil, la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundua y el filósofo Fernando Savater, en otros.

Ordóñez también ha criticado que Podemos pretenda derogar del Código Penal los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas: “Si un día llegan a gobernar, que tiemblen los cimientos democráticos de este país. Se trata de un partido que se siente muy cercado a los radicales y totalitarios, se dan la mano con Sortu y Bildu“.

Asesinos en serie recibidos como héroes
“Quieren impunidad”, afirma Consuelo Ordóñez, “porque creen que nadie debería ir a la cárcel por matar a alguien que piensa distinto. Esa es la esencia del totalitarismo: justificar la violencia para imponer tu proyecto político”.

¿Qué diría Podemos si se rindiera homenaje a los maltratadores y violadores de niños cuando salen de la cárcel?, se pregunta Ordóñez, “pues eso es lo que sigue ocurriendo en el País Vasco con los asesinos de ETA. No hay peor corrupción que una sociedad podrida por el terrorismo, que una parte de la población siga comprendiendo a ETA”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), José Vargas, afirma que el desarme de ETA “ya lo han hecho las fuerzas de seguridad. El acto anunciado para este sábado es sólo una operación de lavado de imagen y propaganda”.

“Las armas que deben entregar”, afirma Vargas, “son las utilizadas en los 300 asesinatos que todavía no están resueltos. Pero no lo van a hacer porque son así de cobardes, buscan impunidad para que no se resuelvan esos crímenes”.

José Vargas ha considerado que la foto que la representante del PSE Rafaela Ortega se hizo esta semana con el etarra Arnaldo Otegi “es la mayor humillación que el PSOE podía hacer a las víctimas del terrorismo. ¿No han pensado en los socialistas a los que ETA asesinó? Es un insulto a sus familiares”.

El verdadero desarme de ETA: 120 zulos intervenidos por las fuerzas de seguridad en los últimos 25 años
EFE ABC 8 Abril 2017

Las fuerzas de seguridad han intervenido al menos 120 arsenales de ETA en el cuarto de siglo transcurrido desde el desmantelamiento en 1992 en Bidart (Francia) de la entonces dirección de la banda, en los que había acumulado más de 12 toneladas de explosivos y sustancias para fabricarlos y cerca de 1.800 armas.

El estudio de las informaciones del Banco de Datos de la Agencia EFE, contrastadas con diversas fuentes de la lucha antiterrorista, permite un análisis de la ubicación histórica de los zulos y su contenido, a la espera de que se concrete el anunciado desarme de la banda terrorista.

En el análisis del material encontrado destaca el volumen de pistolas, casi setecientas confiscadas desde 1992, así como fusiles, subfusiles y hasta dos misiles portátiles tierra-aire.

Los datos reflejan que 2009, con 22 zulos encontrados, y 2004 (con 11) y 2010 (con 10) fueron los años más «negros" para la capacidad operativa de la banda terrorista, junto con 1999, cuando se hallaron menos zulos (8) pero se requisó una enorme cantidad de explosivos, que alcanzó las 4,3 toneladas.

La cantidad de explosivos y armas confiscadas no incluye las requisadas en el transcurso de acciones terroristas o en desplazamientos, ya que no puede considerarse estrictamente material almacenado.
Zulos en Francia

La mayoría de los zulos se localizaron en Francia (67), siendo Pirineos Atlánticos -la frontera directa con el País Vasco- donde se concentraban más almacenes de ETA, 30, un 44,7 por ciento del total, varios de ellos en Bayona y sus proximidades.

A continuación se sitúan dos departamentos de la región de Occitania en la costa mediterránea francesa, Hérault (9 zulos y el 13,5 por ciento) y Gard, donde las fuerzas de seguridad han encontrado en estos veinticinco años 3 depósitos de armamento de ETA.

2009 (18) y 2004 (10) fueron los años en los que se descubrieron más arsenales de la banda terrorista en Francia, mientras que 2008 (7) fue el de más hallazgos de este tipo en España.

A este lado de la frontera, en el período analizado, se encontraron 52 depósitos de armas, explosivos y munición de ETA, mayoritariamente en Vizcaya (17) y Guipúzcoa (15), lo que supone el 61,5 por ciento de los arsenales.
700 pistolas

En cuanto a las armas, se han intervenido unas setecientas pistolas desde 1992, y varios tipos de fusiles y subfusiles, revólveres y escopetas de caza.

Casi quinientas granadas, lanzagranadas y lanzacohetes (la mayoría de fabricación casera), ametralladoras y hasta dos misiles portátiles tierra-aire forman parte del material incautado en los arsenales de ETA.

Respecto a los explosivos, la banda ha empleado a lo largo de su historia principalmente dinamita (sobre todo Titadyne), amonal (y su variante amosal) y cloratita.

ETA los obtiene fundamentalmente de robos, pero la banda también fabrica sus propios explosivos, sobre todo Amonal (con nitrato amónico y polvo de aluminio, hallado en varios zulos) e incluso el inestable pero más destructivo amonitol.
Grandes operaciones

Los expertos de la lucha antiterrorista consultados por EFE destacan cuatro grandes operaciones en este tiempo.

La primera fue la denominada operación «Santuario» desarrollada en varias localidades del País Vasco francés en octubre de 2004 y que, además de la detención del entonces número uno de ETA, «Mikel Antza», permitió confiscar un gran arsenal de armas y explosivos.

El siguiente gran golpe al aparato logístico de ETA se produjo en febrero de 2010 en Óbidos (Portugal) y los especialistas resaltan su trascendencia porque permitió frustrar los intentos de la banda terrorista de establecer una gran base logística en ese país tras el incremento de la presión policial en Francia.

A mediados de abril de 2011 en varias localidades de Guipúzcoa y Navarra la Guardia Civil llevó a cabo la operación «Geografía»; en un caserío de Legorreta, estaba ubicada lo que los expertos consideraron el gran centro de fabricación y distribución de explosivos de ETA en España.

Finalmente, destaca la penúltima requisa de armas, la operación «Seminario» en Louhossoa (Francia), donde se encontró un importante arsenal que, según las fuentes, estaba destinado a un «simulacro» de desarme.


OTRA VEZ ABREN LAS HERIDAS DE LAS VÍCTIMAS
Ni olvido ni perdón
ETA no está muerta, está latente, silente, observando si se cumple lo pactado; con una mano escribiendo propagandísticas notas de prensa y con la otra sosteniendo las pistolas hacia abajo.
Pilar Rodríguez Gaceta.es 8 Abril 2017

Otra pantomima de ETA. Otro nuevo “desarme”. Otra vez a abrir las heridas de las víctimas. Estamos pagando caro los humillantes acuerdos a los que llegó Zapatero para ponerse la medalla de haber terminado con la banda de asesinos de ultraizquierda, unos pagarés con altos intereses que incluyen liberaciones, amnistías y acercamientos. ETA no está muerta, está latente, silente, observando si se cumple lo pactado; con una mano escribiendo propagandísticas notas de prensa y con la otra sosteniendo las pistolas hacia abajo.

Y presente, muy presente, en las instituciones a las que la corrección política le ha dado acceso y desde donde esparcen el odio que les llevó a matar, contando con el aplauso y la palmadita en la espalda de la escoria moral que representan Podemos y sus satélites

ETA existe en la memoria de cada familia a la que arrebató uno de sus seres queridos. Existe en María del Mar Blanco, que nunca más pudo abrazar a su hermano. En los hijos de los Jimenez-Becerril, a los que condenaron a crecer sin el beso de una madre cuando se caían y sin un padre que les ayudara a levantarse . ETA está presente en Ana Iribar, viuda de Gregorio Ordoñez, que aún se estremece al recordar cuando su hijo le preguntó cómo murió papá. Y en la madre de Silvia, la niña de seis años destrozada por un coche bomba en el cuartel de Santa Pola, que vio como la vida de su hija se le escapaba entre las manos, mientras ella la apretaba contra su pecho susurrándole la canción que cada día le cantaba para dormir. Está en la memoria de las victimas de Hipercor, en cada pensamiento de las madres de los guardias asesinados en la Plaza de la República Dominicana, y en tantas otras familias anónimas a las que ETA decidió quitarles un pedazo de corazón destrozándoles la vida ...y estaba en Fernando Altuna, al que le arrebataron a su padre a los diez años y que aunque él se sintió “vencido, derrotado y humillado”, fue de los pocos valientes que plantaron cara a los proetarras a pie de calle.

ETA está presente en la memoria de todos los españoles, y así debe ser. Por desgracia está aún en las herriko tabernas de cada pueblo del País Vasco, en muchos de los ayuntamientos donde siguen expuestos los retratos de los más sanguinarios pistoleros y en las calles donde se celebran homenajes y manifestaciones consentidas y jaleadas por radicales separatistas y políticos afines. ETA está presente en los bares de Alsasua, en los tuits de Otegui y en periódicos como Gara desde donde diariamente se lanzan proclamas filoterroristas ante la pasividad de un gobierno que mira hacia otro lado.

No se puede olvidar lo que hicieron, mancharon de sangre nuestro país. ETA existe y existirá hasta que no se resuelvan todos los asesinatos que cometieron y se cumplan las condenas integras. Hasta que no pidan perdón y paguen las indemnizaciones. Hasta que no salgan de las instituciones y se ilegalicen los partidos que la representan o apoyan. Y para todo esto hace falta contundencia política, firmeza y apoyo sin fisuras a las víctimas.

Así que no vengan ahora a hablarnos del fin de ETA. Los terroristas de ETA no están desarmados, están desalmados. Es por eso que con ellos ni olvido ni perdón.

¿A QUIÉN QUERÉIS VOLVER A ENGAÑAR?
Nuevo desarme Trampa
Desarmados estaban los hombres, mujeres y niños a los que asesinasteis vilmente por la espalda, o las centenares de víctimas que perecieron tras los atentados que perpetrasteis con coche bomba.
Javier Ygartua Ybarra Gaceta.es 8 Abril 2017

¿De qué desarme estáis hablando? ¿A quién queréis volver a engañar, terroristas? Desarmados estaban los hombres, mujeres y niños a los que asesinasteis vilmente por la espalda, o las centenares de víctimas que perecieron tras los atentados que perpetrasteis con coche bomba.

Mediante estas líneas os manifiesto mi más profundo desprecio, malditos terroristas, cobardes, y os aseguro que perseveraré en mi infatigable lucha contra vosotros hasta veros derrotaros policial, judicial y políticamente ¡Asesinos!

Los que decimos este tipo de cosas somos catalogados como crispadores y enemigos de una falsa paz que no es más que la culminación de un vergonzoso proceso de claudicación de un Gobierno cobarde y genuflexo.

En la Comunidad Autónoma Vasca jamás ha habido ninguna guerra ni conflicto, sino unos asesinos -vosotros los etarras y vuestros servicios auxiliares hoy presentes en las instituciones- y otros que fueron asesinados por defender la Libertad, la pluralidad y oponerse a vuestro totalitario proyecto político, entre ellos mi abuelo, Javier de Ybarra y Bergé, cuyo asesinato es uno de entre los más de 300 pendientes de esclarecer.

No hay ni perdón ni reconciliación posible con vosotros, asesinos, ya que quienes deberían tomar esa decisión están acribillados a balazos y sus inocentes cuerpos dispersos y enterrados por los cementerios de toda España sin posibilidad de acercamiento posible ni subvenciones a sus familiares para que puedan visitarlos en sus tumbas. Ni perdón, ni reconciliación: Memoria, Dignidad, Verdad, Justicia y cumplimiento íntegro de las condenas.

Derogación de la Vía Nanclares y cumplimiento inmediato de la Ley de Partidos con o sin desarmes trampa, porque ese circo que vosotros, asesinos, tenéis previsto organizar este sábado 08 de abril no es más que otra pantomima para justificar futuras concesiones políticas que previamente ya tenéis pactadas con el objetivo de vendernos como una derrota lo que no es más que el triunfo de vuestra organización terrorista sobre un Estado de Derecho laxo y pusilánime.

Y de ahí la pantomima que tenéis orquestada con la certeza de que los medios sumisos al Gobierno venderán vuestro desarme trampa como un triunfo del Estado de Derecho contra el terrorismo. Nada más lejos de la realidad ¿Qué necesidad tenéis de asesinar cuando sin necesidad de hacerlo estáis consiguiendo todos vuestros objetivos políticos? Sería absurdo. El Estado de Derecho se ha rendido ante vosotros, pero puedo aseguraros, asesinos, que desde Reacciona por España os seguiremos combatiendo y no desistiremos hasta veros definitivamente derrotados, fuera de las instituciones, y entre rejas.

Javier Ygartua Ybarra, nieto de Javier Ybarra, una de las primeras víctimas de ETA en democracia -fue secuestrado y asesinado en 1977-.

LAS VÍCTIMAS RECUERDAN AL PP QUE 'TRABAJAMOS TODOS LOS DÍAS, NO SÓLO EN ACTOS ALTERNATIVOS'
‘Hay algo peor que ETA: políticos que blanquean a la banda terrorista’
Sandra Toro | Rafael Núñez Huesca Gaceta.es 8 Abril 2017

200 armas de fuego, entre cuatro y cinco toneladas de explosivos y una importante cantidad de detonadores y efectos para confeccionar artefactos. Se trata del armamento que ETA tiene bajo su poder y que este sábado en Bayona (Francia) tendría que entregar en el caso de que su anunciado "desarme" no sea -como lo califican las víctimas del terrorismo- “una pantomima”.

“Entregar las armas sin los pistoleros que las utilizaron para cometer los asesinatos es un insulto”. Así de contundente se ha manifestado Francisco José Alcaraz, presidente de la asociación Voces contra el Terrorismo, después de que el autoproclamado “mediador” en el "desarme" de ETA Jean Nöel Etcheverry no haya tenido reparos en afirmar que “en el acto de desarme se recordará y apoyará a las víctimas”.

“Es una ofensa que se utilice a las víctimas del terrorismo para blanquear lo inblanqueable”, ha denunciado Alcaraz en declaraciones a La Gaceta. Las palabras de Etcheverry -que no tiene reparos en llamarse a sí mismo “artesano de la paz” tras anunciar la entrega de armas de la banda terrorista- también son una “desfachatez” para Alfonso Sánchez, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que pide “cautela”. “No se le puede dar credibilidad ni a asesinos ni a quienes los avalan”, ha advertido Sánchez, al tiempo que ha recordado que “el auténtico desarme que nos creeremos será el que hagan la Guardia Civil y la Policía Nacional”.

Desde el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) prefieren optar por la prudencia. En cualquier caso -señalan a La Gaceta- "no se puede apoyar a las víctimas y mostrarles respeto sin haber condenado la trayectoria terrorista de los asesinos de nuestros familiares".
'Aquí sólo hay inocentes que han puesto la nunca y etarras que los han asesinado'

Los autoconsiderados “representantes de la sociedad civil” han anunciado además una “concentración principal” para este sábado a partir de las 15:00 horas en Bayona. Esta movilización -han señalado sin tapujos- “será masiva, plural y digna y se desarrollará respetando el sufrimiento padecido por todas las partes del conflicto”. Desde Voces contra el Terrorismo denuncian que “están dejando en evidencia su intención de equiparar a las víctimas con los asesinos”. “Esto es como si nos volvieran a disparar”, ha lamentado Alcaraz, que ha querido dejar claro que las víctimas “confiamos en la justicia y ahora la decepción es generalizada porque la justicia no ha llegado”.

La AVT recuerda que Etcheverry fue arrestado el 16 de diciembre en la localidad vascofrancesa de Louhossoa, junto con otras cuatro personas, cuando se disponían a “neutralizar” armas entregadas por ETA y se pregunta: “¿Qué credibilidad tiene este individuo?”. “Para nosotros no ha habido conflicto y estas personas no son mediadores”, dice Sánchez, que recuerda que “aquí sólo hay inocentes que han puesto la nuca y terroristas que los han asesinado” y niega cualquier tipo de legitimidad a los “mediadores”. “ETA y la izquierda abertzale no hacen nada en balde, siempre actúan movidos por un motivo y el desarme es una pantomima y pura propaganda”, ha añadido.

"Los mediadores de ETA fueron detenidos mientras trataban de destruir armas. Eso se llama obstrucción a la Justicia y supone colaborar con ETA en la destrucción de pruebas", ha denunciado COVITE. Los autodenominados "mediadores" -señala- han hecho un llamamiento a la sociedad civil para participar en el supuesto "desarme". "De nuevo se arrogan el poder de conceder derechos de ciudadanía sólo a quienes piensan como ellos. La sociedad civil es más amplia y plural y también la componemos las víctimas y la ciudadanía democrática que se ha opuesto al terrorismo", recuerda la asociación presidida por Consuelo Ordóñez.
'Hay algo peor que los terroristas: políticos que hacen un blanqueamiento de ETA'

También se ha manifestado sobre el “desarme” el eurodiputado del PSOE Ramón Jáuregui, que no ha tenido reparos en afirmar en declaraciones recogidas por diferentes medios que después de la entrega de armas “lo lógico es una humanización del sistema penitenciario para que vaya resocializando” a los presos etarras “y no enquistando el problema”. Estas declaraciones han provocado la indignación entre los miembros de Voces contra el Terrorismo, desde donde advierten que “hay algo peor que los terroristas: políticos que -como en este caso- hacen un blanqueamiento de ETA y pisotean a las víctimas del terrorismo”. No obstante, Alcaraz asegura no sentirse “extrañado” ante las palabras del socialista, puesto que “es un partido que ha legitimado políticamente a ETA y que le está dando autoridad moral”.

El presidente de la AVT, por su parte, ha calificado como “increíble” la valoración de Jáuregui y se muestra convencido de que “detrás de toda esta farsa están los presos de ETA presionando para que les abramos las puertas de las cárceles”. “¿Creen que somos tontos?”, pregunta con rabia.

'Las víctimas trabajamos todos los días, no sólo en actos alternativos'
Este sábado tendrá lugar además el “gran acto alternativo” al “desarme” de ETA que realizará el Partido Popular del País Vasco para -tal y como denunció Alcaraz en La Gaceta- “blanquear su traición”. El delegado del Gobierno en la región, Javier de Andrés, asegura ahora que la convocatoria de los populares “es importante para dar voz a quienes han contribuido de la manera más eficaz a la lucha contra ETA”. Desde Voces contra el Terrorismo, sin embargo, lamentan que “los partidos políticos están concediendo legitimidad moral a los terroristas respondiéndoles con actos que carecen de sentido para las víctimas”. “No necesitamos actos ni grandes discursos, sólo pedimos justicia, pero esto es algo a lo que tanto el PP como el PSOE han renunciado”, ha recordado Alcaraz, que ha denunciado que “Rajoy, al igual que Zapatero, está en el proceso de negociación y en la hoja de ruta que pactaron con la banda”.

Tampoco comparte el acto Alfonso Sánchez. Para el presidente de la AVT, “el PP se pone a la misma altura que ETA”. “Porque los terroristas hagan una pantomima, ¿hay que celebrar un acto alternativo?”, se pregunta, al tiempo que recuerda a los populares que “las víctimas trabajamos todos los días, no sólo en actos alternativos”.

Jaime Mayor Oreja: ‘El proceso que inició Zapatero en 2004 está más vivo que nunca’
Para Jaime Mayor Oreja la entrega de armas es un hecho irrelevante en sí mismo. Su importancia viene dada, según explica a La Gaceta, porque supone “una expresión de la mentira total y completa en la que vivimos”. Confirma que el proceso que inició Zapatero en 2004 “está más vivo que nunca”.

El espectáculo implica -asegura el exministro del Interior- que se entra en una nueva fase del proceso, relanzado por sus protagonistas: “el PSOE y El País por una parte y Otegi por otra”. Un grupo al que se habría incorporado recientemente el PNV.

¿El proceso tendrá consecuencias? Mayor Oreja es rotundo: “las tendrá”. En primer lugar legitima a ETA y en segundo lugar “lo acerca al poder”. Unas consecuencias que, de hecho, ya están produciéndose: en el País Vasco, ETA ya suma más apoyos que “PP y PSOE juntos”, algo a lo que habría que sumar un avance importantísimo de Podemos. El exdirigente popular concluye advirtiendo que hoy la unidad de España es más débil.

Iñaki Arteta: ‘ETA quiere hacernos creer que nos ha perdonado la vida’
Iñaki Arteta, el cineasta vasco que ha denunciado los más de 300 asesinatos de ETA sin resolver en el documental Contra la impunidad, también califica la entrega de armas de la banda terrorista como “una especie de espectáculo de cara a la galería para hacernos creer que tienen buenas impresiones y que nos han perdonado la vida”.

“Si de verdad quieren reconciliación y tienen buena fe, lo que deberían hacer es admitir sus crímenes, reconocer el dolor causado y poner todos los medios necesarios para que se pueda saber el nombre de los autores de decenas de crímenes sin esclarecer”, ha advertido Arteta, para quien “todo lo que no sea eso, no vale”.

Ante las informaciones que apuntan a que el Gobierno de Mariano Rajoy estaría preparando el acercamiento de de presos etarras a las cárceles del País Vasco pero que esto se llevaría a cabo dentro de unos meses para que no pueda ser interpretado como una concesión tras el “desarme”, Arteta ha sido contundente: “Querrán darle un premio a ETA, pero si dependiera de mí nunca haría concesiones a gente que ha asesinado de la manera que lo han hecho los etarras y que ha aterrorizado a la sociedad española”.

Al respecto también se ha manifestado COVITE, que ha advertido que "cualquier Gobierno que ceda y conceda en materia penitenciaria nos tendrá enfrente". "La dispersión de los presos responde a favorecer su reinserción. Un preso orgulloso de serlo no se reinserta en un lugar en el que le reciben con banda y música a la salida de prisión", ha denunciado.

Crítica de la Unión de Guardias Civiles. 'Estas escenas publicitarias sólo buscan ensalzar a los asesinos'
Los agentes de la Benemérita rechazan el "desarme" de ETA, pues consideran que "mientras estas escenas publicitarias se producen, estos asesinos no han pedido perdón y no han reparado el daño causado".
La Gaceta 8 Abril 2017

La Unión de Guardias Civiles (UniónGC) ha rechazado el "postureo" del anuncio realizado por ETA de entregar las armas, que "no tiene otro objetivo que ensalzar a los asesinos" y ha recordado que la derrota de la banda ETA ha sido gracias al rechazo social y la impagable labor de las fuerzas de seguridad.

En un comunicado, la asociación ha rechazado el anuncio de desarme de ETA, pues considera que "mientras estas escenas publicitarias se producen, estos asesinos no han pedido perdón y no han reparado el daño causado".

"La derrota de ETA ha sido gracias al rechazo social y a la impagable labor de las fuerzas de seguridad del Estado, objetivo prioritario de esta banda asesina, quienes han sufrido innumerables atentados que han costado la vida a sus miembros, 208 de ellos guardias civiles, además de familiares", ha subrayado UniónGC.

En este sentido, la asociación recuerda que la banda aún no ha esclarecido a la justicia los 320 asesinatos sin resolver.

ETA es un proyecto político
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 8 Abril 2017

ETA es fundamentalmente un proyecto político. Por lo que la derrota de ETA sólo se dará si se derrota su proyecto político de secesión.

ETA es fundamentalmente un proyecto político. Esto no es una sospecha, es la constatación de un hecho. Esto quiere decir que la derrota de ETA sólo se dará si se derrota su proyecto político de secesión.

En ese proyecto político no sólo está involucrado el nacionalismo vasco, también lo está el nacionalismo catalán. De hecho, ahora es el nacionalismo catalán quien ha tomado el relevo en la iniciativa secesionista, gozando de la misma impunidad de la que ha gozado el nacionalismo vasco. No importa el asesinato, ni el robo de miles de millones de euros, ni el incumplimiento sistemático de las sentencias. El nacionalismo goza de impunidad; o, aun peor, la persecución a la que se le somete cuando perpetra un crimen es una farsa, por lo que sus autores no sufren graves consecuencias penales por sus desmanes.

Rajoy sigue ejecutando lo negociado por el Gobierno de Zapatero y ETA. Lo negociado pueden leerlo en el libro del periodista Aizpeolea ETA: las claves de la paz, donde se recogen los principales puntos de esa inmoral negociación que Eguiguren, responsable del PSOE, pactó con la banda terrorista. Pero querría que leyesen este breve extracto (págs.169-170):

Quisimos volver sobre la legalización de Batasuna, que sabíamos estaba en el origen de muchos de los problemas. Pero antes necesitamos saber si ETA quería terminar. De ser así, nos comprometeríamos a llegar a un acuerdo con los partidos para que no se obstaculizase a Batasuna si se acogía a la Ley de Partidos. Planteamos, una vez más, la flexibilidad penitenciaria y el acercamiento de presos. En el paquete entraba la revisión de los presos de ETA a los que se les había aplicado la Doctrina Parot, que ya ascendían a decenas así, como la posibilidad de realizar acercamientos a las cárceles del País Vasco.

Todo esto se ha ejecutado, ETA está en las instituciones, se la ha blanqueado. Ahora toca la cesión de las competencias penitenciarias al nacionalismo vasco para que este pueda acercar a los presos y en escaso tiempo comenzar a liberar a todos y cada uno de los asesinos.

Se nos quiere convencer de que si ETA da un paso, como la entrega de unas armas perfectamente localizadas por la Benemérita, España debiera dar otro. Sin embargo, si queremos una sociedad justa y en paz, el criminal sólo tiene un camino, que es entregarse y cumplir íntegramente en la cárcel la pena que su delito merezca.

Con ETA como con el nazismo en 1945, o se entrega, se disuelve sin posibilidad de participar en política y cumple la pena de cárcel que merezcan sus crímenes, o se aplican todos los medios para su eliminación.

Pero el problema de fondo es que ETA es un proyecto de ruptura de España que está en su punto culminante gracias a sus socios del nacionalismo catalán, y Rajoy hace como que pero no aplica todos los medios que tiene a su alcance para derrotar al nacionalismo.

Igual que hace casi 2.000 años, cuando el Bien absoluto fue entregado a sus verdugos a través de un beso, hoy, lobos disfrazados de paz y cumplimiento de la ley están permitiendo que el proyecto de ETA triunfe. Pero, igual que hace 2.000 años, hay hombres cuya única fidelidad es a la verdad, porque saben que es el único camino a la Libertad y a la Paz y no cejarán hasta que lo correcto triunfe.

Juan de Dios Dávila Garijo, hermano del teniente coronel Fidel Dávila –asesinado por ETA– y exconcejal de Hernani por el PP. Presidente de la Fundación Unidad + Diversidad.

La sociedad drogadictiva del "abertzalismo"
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco 8 Abril 2017

Pocos días antes de morir, Pascual Tamburri había enviado a la revista "Razón Española" este pequeño ensayo sobre la relación de la banda terrorista ETA con el tráfico y el consumo de drogas, texto que, a la sazón, habría de convertirse en su último artículo publicado. Desde La Tribuna del País Vasco agradecemos a la dirección de "Razón Española" la autorización que nos ha otorgado para publicar este último trabajo de Pascual Tamburri.

El escritor y periodista Roberto Saviano, especializado en narcotráfico, ha afirmado en varias ocasiones que "ETA ponía la droga; la Camorra, las armas"

El hachís y la marihuana, «drogas blandas», y la cocaína, el speed, la química en general y la heroína en su retorno son drogas. Matan, crean enfermedades físicas y psíquicas incurables y tienen un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo. Pero se han convertido de distintos modos en símbolos de unas generaciones, y ha sido así porque la izquierda ha impuesto sin resistencia la asociación ?patológica? entre consumo masivo de drogas y modernidad y normalidad. Asociación aún más enfermiza y más profundamente arraigada en el entorno nacionalista vasco.

La izquierda impulsa en 2017 en Barcelona la celebración de una convención del ArcView Group, a favor de la legalización del cannabis. Una bandera que hoy es de Podemos, aún más de Bildu-batasuna, y a la que ni IU ni PSOE dicen que no. Tampoco el centro, seamos claros. La alcaldesa Ada Colau ya ha indultado más de cien clubs de fumadores, algunos dedicados al contrabando. Y las cosas son aún más graves en el País Vasco y en Navarra.

Decíamos hace unas semanas en La Tribuna del País Vasco que, en el mundo abertzale, las cosas van mucho más allá. El Gobierno vasco ha presentado una Ley de Adicciones que permite, regula y, en definitiva, favorece el consumo de cannabis. Por una vez, el Gobierno nacional la ha recurrido ante el Tribunal Constitucional, pero como sabemos eso quiere decir muy poco. Y mucho menos con un Mariano Rajoy que se cree necesitado de los votos del PNV. ¿Y por qué quiere el PNV que los vascos se droguen? Palabrería aparte, porque el cambio social que han favorecido durante décadas ha creado una sociedad de policonsumidores; es difícil estéticamente incluso separar el mundo abertzale del consumo de drogas. Y tenerlos contentos implica legalizar lo que hacen. No sólo ellos lo hacen, por cierto, porque el cambio social es mucho más amplio; pero a ellos les afecta mucho más.

En este asunto el punto de vista abertzale ha sido sucesivamente ambiguo, contradictorio e hipócrita. Pero siempre, por distintos medios, criminal.

ETA mató entre 1960 y 2009 al menos a 32 personas diciendo que se dedicaban al tráfico de drogas. La cruzada de ETA contra el narcotráfico se limitó durante más de un decenio a asesinar a pequeños presuntos camellos. El discurso abertzale era sencillo: venden droga, y hacen daño a la juventud vasca; son colaboradores de la Guardia Civil, a la que dan información, que a cambio los protege, y los usa además para corromper a la supuestamente «pura Euskalherria». ¡Qué pena que no fuese verdad! Pero propagandísticamente muchos lo creyeron, o lo aceptaron, durante décadas. ¿Acaso no veían lo que al mismo tiempo consumían, y vendían, los mismos abertzales asesinos?

Los terroristas atentaron con bombas contra locales de ocio juvenil, como el pub El Huerto de San Sebastián en 1980; la discoteca Txitxarro, en Guipúzcoa en 2000; la sala Universal, en Lacunza en 2001; o la discoteca Bordatxo, en Santesteban en 2005. La organización terrorista asesinó, subiendo un escalón más allá de los supuestos traficantes locales (¿enemigos o simplemente competencia?) a José Antonio Santamaría, ex jugador de la Real Sociedad y propietario de la discoteca ibicenca Ku, al que acusaba de traficante… y de informador de la Policía. En 1994 fue asesinado un amigo de Santamaría, José Manuel Olarte, en una sociedad gastronómica de San Sebastián.

El comentario que hizo en los años 90 el portavoz de HB, Floren Aoiz, insistió en el tradicional discurso de ETA: «la droga sirve de arma complementaria a los diferentes aparatos de represión». Con ella «se corrompe a la sociedad vasca y se desorienta a la juventud en el verdadero objetivo de liberación personal y colectiva que se manifiesta en la lucha revolucionaria» y a la vez se mantiene una red de informadores y colaboradores policiales. Veinte años después, uno de los ideólogos de Podemos, el profesor Juan Carlos Monedero, recuperó este discurso: «¿Por qué ETA empezó a asesinar a dealers (camellos) en el País Vasco? Porque resulta que se empezó a distribuir heroína por parte de la Policía en sitios donde la gente podía optar por otras salidas políticas, así que era mejor que se metieran en la heroína» (1). Enemigos, pues, de la patria y del pueblo. ¿Seguro?

«Amonal o metralleta, traficante a la cuneta»
La Policía y la Guardia Civil dijeron y demostraron muchas veces, que mientras ETA decía perseguir al narcotráfico, había y hay personas de su entorno relacionadas con esta actividad. Los miembros de la familia Bañuelos, y luego Juan Fernández Aspiazu y el abogado donostiarra José María Pérez de Orueta no fueron, así, asesinados por traficantes, sino por ser rivales comerciales. O quizás algunos de ellos por ser rivales políticos y como manera de unir a la muerte el descrédito.

Desde el principio casi de la «segunda ETA» había muchos miembros de los comandos adictos o ex adictos a los estupefacientes, y muchos más aún en su entorno social militante. Por ejemplo, en 2010, un comando desarticulado en Ondárroa tenía 39 dosis de cocaína y sustancias para el corte, además de balanzas para pesar la droga. Eso no era inocente, y ni siquiera para su consumo, evidentemente. Era droga destinada a la venta. Eso sí, su venta «militante».

Ya no se trata de un asesino toxicómano, como había sido Ignacio Rekarte y muchos otros. ETA y sus brazos políticos, juveniles, sociales y culturales no sólo consumen y hace ostentación de consumir, sino que han estado implicados en tan ilustre comercio. Razón probable por la que en partes importantes de la sociedad vasca y navarra el consumo es mucho mayor en extensión e intensidad que en otros lugares de España.

¿Una nueva «normalidad revolucionaria»? ETA, como otros grupos terroristas del mundo, como las FARC colombianas, con las que los etarras han tenido vínculos de «solidaridad internacionalista» (2), obtiene gran parte de sus ingresos de la droga. ¿Y a quién vendían la droga los etarras? A los jóvenes vascos. Los suyos y los otros. El escritor italiano Roberto Saviano explicó y demostró que ese entorno militante ha traficado, a veces en contacto con otros grupos militantes, y a la vez recurre a la ideología para justificar sus actos (3): tanto los asesinatos de unos acusados de traficantes como la existencia de sus traficantes en sus propios espacios sociales.

La droga creció en toda España, a impulso de la izquierda política e intelectual y a tolerancia inerme del centro por tres veces en el gobierno. Fue el PSOE de Felipe González el que despenalizó el consumo de drogas. A partir de ahí, los etarras y batasunos han ejercido el control social mediante la eliminación de unos traficantes y la extensión de las drogas por otros.

¿Eran los criminales abertzales la defensa de la sociedad contra las drogas? Todo lo contrario. Sus simpatizantes y afiliados son con enorme frecuencia consumidores múltiples y son animados a serlo. Sus terroristas son consumidores, valga por todos el criminal «Txeroki» que antes de decidir y ordenar un asesinato se fumaba un porro. (4) Como muchos de sus camaradas. Y su banda ?es materia demostrada y juzgada? ha tenido décadas de relaciones con las FARC colombianas, que de drogas algo saben. Así que no se trató de una cruzada de los abertzales contra las drogas, como a veces se presentó para justificar crímenes, sino de la preferencia por ciertos estilos, ciertos consumos y ciertos distribuidores frente a otros. Quien tenga alguna duda, tiene muchos locales juveniles de ese submundo para comprobarlo. Y no tan juveniles.

El hachís ?el de «Txeroki», el de Rekarte y el de cualquiera? es una droga, una droga muy peligrosa, que mata, que crea enfermedades físicas y psíquicas incurables y que, en definitiva, tiene un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo español (5). Es, además, un foco de ilegalidad capilar, que llega hasta cada aula y cada centro de trabajo, que permite la creación de redes de delincuentes. Eso les gusta. En el caso del hachís, añadiéndose al resto de problemas creados por la marihuana, y por si fuese poco, es un gran negocio internacional de nuestro gran rival geoestratégico, Marruecos, que financia con la corrupción de nuestra sociedad las debilidades de la suya. Un gran negocio a largo plazo.

Hasta aquí, los hechos. No seremos nosotros los que ejerzamos de puritanos, ni en esto ni en nada. No olvidamos las experiencias vitales de Ernst Jünger, con o sin Albert Hofmann, con cannabis o con LSD. Ni la azarosa vida, muy explicable por lo demás, de más de un piloto militar como Hermann Göring. Y de muchos otros. Pero las que en una minoría pueden ser decisiones individuales, de las que cada uno es responsable moral y socialmente, se convierten en hecatombes cuando pasan a ser un hecho de masas. Pues bien, nosotros vivimos en una sociedad de masas en la que el consumo de drogas y la adicción a las mismas no son ya minoritarios, ni marginales, sino que definen partes enteras de la comunidad. Incluso para algunos son un signo de identidad.

En nuestra sociedad está ampliamente difundida la idea de que las drogas (blandas o no) son inocuas, y comentarios necios tan habituales como «el tabaco es peor» o «el alcohol mata más gente». La ignorancia es lamentable en el pueblo, pero es denunciable en los formadores de la opinión pública; pues bien, esos lugares comunes tan peligrosos, que fomentan y toleran el consumo de drogas, son tópicos progresistas en toda España y en gran medida nacionalistas y de la extrema izquierda en Navarra y el País Vasco.

En general, es la izquierda la responsable de cuanto sucede, es la izquierda la que reblandeció unas normas penales ya de por sí laxas, es la izquierda ?no lo olvidemos, porque hay fotografías? la que ha fumado porros en las Cortes o ha invitado a los jóvenes a «colocarse». El progresismo ?en todas sus siglas? está llamado a responder de este cáncer social, extendido ya a tres o cuatro generaciones. El centrito, por su parte, peca sólo y nada menos, como en muchas otras cosas, de sumisión total a la norma social progresista que otros crearon e impusieron sin respuesta ni resistencia, ni tanto menos marcha atrás.

Da igual si gobierna el centroderecha o no. Aunque los institucionalmente progres no manden, el PP ha demostrado en esto no quererse alejar nada del PSOE, o si acaso adelantarlo en «tolerancia». ¡Corcuera al lado de según quién queda como un peligroso reaccionario! Hoy se sabe, tanto como hace unas décadas y con menos excusas, que el hachís hiere y la marihuana atonta; y que no son malos por ser ilegales, sino que deben ser tan ilegales como cualquier droga, porque matan. Es insólito que los mismos que son talibanes contra el tabaco y ?cosa culturalmente necia? contra el alcohol sean defensores o consentidores de estas formas de adicción malas sin paliativos. Que tienen la ventaja de mantener «ocupadas» y satisfechas a partes de la juventud, y de servir de símbolo para otras. ¿Por qué siguen callando ante la relación, ya más que histórica, entre ETA y su submundo y las drogas? ¿Querría la izquierda batasuna llevar a sus gaztetxes las normas de su, por lo demás, admirada Unión Soviética? No sería mala idea, no…

(1) http://www.elmundo.es/espana/2014/09/04/5407703c22601de53d8b459e.htm

(2) Consúltese el libro Las conexiones de ETA en América (RBA, Barcelona, 2010), del periodista navarro Florencio Domínguez.

(3) Ver http://www.europapress.es/nacional/noticia-saviano-eta-organizacion-paramafiosa-trafica-droga-usa-ideologia-justificarse-20090831183128.html.

(4) http://www.europapress.es/nacional/noticia-gaztetxes-fumaderos-hachis-txeroki-relacion-farc-doble-rasero-eta-droga-20140904150438.html

(5) Marruecos es el primer exportador de hachís del mundo y la droga aporta un 10% del PIB. http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/05/54f88593ca47411e0f8b4575.html

La foto de la vergüenza
Borja Gutiérrez estrelladigital 8 Abril 2017

Quien no recuerda bien su pasado, debería abstenerse de mentir. O al menos, debería tener memoria para no cometer los mismos errores pretéritos. Así que, comencemos estas líneas refrescando algunos recuerdos. Corría el mes de agosto de 1998 cuando el PNV, Eusko Alkartasuna y ETA firmaron un acuerdo que demagógicamente denominaron como “una nueva era en el conflicto con España”.

Y digo bien demagógicamente, porque el único conflicto con España que existía en ese momento era el que protagonizaban unos matones mafiosos terroristas que asesinaban a sangre fría a periodistas, jueces, empresarios, miembros de los Cuerpos de Seguridad o Fuerzas Armadas, o políticos. Los señores del PNV, EA y ETA tuvieron las santas narices de firmar ese acuerdo un año después de que Miguel Ángel Blanco fuera vilmente secuestrado y asesinado, en una tarde de julio en la que millones de personas en todo el mundo clamaban por la libertad de Miguel Ángel mientras el señor Otegi se tostaba al sol de la playa de Zarautz.

Entre otras barbaridades, en aquel acuerdo a tres bandas se decía textualmente: “EA y EAJ-PNV asumen el compromiso de romper con los partidos (PP y PSOE) que tienen como objetivo la construcción de España y la destrucción de Euskal Herria”. Y ETA se comprometía a declarar una “tregua indefinida”. Aquel acuerdo dio paso pocos días después al Pacto de Estella, en el que todos los anteriores actores, sumados a la izquierda más radical, el condumio de asociaciones proamnistía, el mamandurrio de sindicatos abertzales y la kale borroka política se unían para aislar al PSOE y al PP y crear una “Udabiltza”, una nueva institución que aspiraba a integrar a todos los partidos y que daba alas a la ilegalizada Herri Batasuna para volver a las instituciones. El brazo político de ETA necesitaba tener voz en el parlamento vasco. Y financiación.

Aquel sainete duró lo que tardó el brazo político de ETA en ir aumentando sus exigencias. ETA anunció el final de su tregua un año después y el 21 de enero de 2000 volvió a asesinar. Lo que quedó claro es que aquella tregua fue una trampa, como siempre advirtió el gobierno de Aznar, y sirvió para que ETA siguiera recabando financiación a través de la extorsión a los empresarios vascos y lograr su rearme. Todo fue una gran mentira.

Cinco años y medio después de su anuncio del cese definitivo de la “actividad armada”, y una vez que las fuerzas de Seguridad del Estado les asestaron consecutivos golpes para su supervivencia, ahora ETA nos ha propiciado un nuevo sainete: el de su supuesto desarme. Un epílogo a décadas de asesinatos reconvertido en un acto propagandístico y de blanqueamiento de su historia, para ver si así algunos olvidan sus crímenes.

Este sábado dicen que van a entregar 45 bidones llenos de armas y explosivos, escondidos en zulos cercanos a la frontera de Francia con España. Un gesto al que seguirá un espectáculo circense de conferencias, manifestaciones y muchas fotos protagonizadas por unos supuestos verificadores internacionales y por grupos abertzales, autodenominados de forma muy cursi como “artesanos de la paz”, que serán quienes nos informen de que todo está correcto. ETA podía habernos ahorrado este circo: bastaba con que enviaran por GPS las coordenadas de sus zulos a la Guardia Civil. Y asunto zanjado. Y ya que estamos, que entreguen TODAS las armas, algo que las fuerzas policiales saben que no va a suceder.

Pero la ignominia es aún mayor. A todo este sainete se ha sumado otra romería abertzale. Otegi, ese “hombre de paz” que secuestró a un empresario vasco y fue condenado por pertenencia a ETA, reunió a representantes de todas las fuerzas políticas vascas, a excepción del PP, en una reedición euskaldun del “Pacto del Tinell”. A la foto de la vergüenza le siguió una declaración muy pomposa en el Parlamento vasco. Y a todos estos actos asistió de forma sonrojante el Partido Socialista de Euskadi, el mismo que perdió a tantos compañeros de filas a manos del terrorismo de ETA. Lo que logró esa imagen es expulsar a algunos de los que más han sufrido y a quienes fueron artífices de quienes han conseguido que ETA no consiga absolutamente nada después de 40 años de asesinatos y de extorsión al conjunto de la sociedad vasca. Menos mal que en el PP no olvidamos a nuestras propias víctimas y a todas las víctimas de ETA. No vamos a permitir que sean los terroristas quienes reescriban el relato de tantas décadas de asesinatos.

ETA ha durado tanto tiempo porque siempre contó con apoyo político y social, y sólo empezó a morir de inanición cuando se ilegalizó a su brazo político (aunque sigue manteniendo marcas blancas) y se le restó el apoyo de, entre otras fuerzas políticas, el PSE. Que se aplauda y que se diga que ETA es un “actor de la paz", es tan vergonzoso como ver a los socialistas vascos, con los que tantos muertos hemos compartido, rebajar su nivel de exigencia a ETA y hacerle el juego a Otegi. Pero nada nuevo hay en la arena: también desde el Partido Socialista de Navarro se apoyó a quienes molieron a golpes a dos guardias civiles y sus mujeres en Alsasua, en un claro ejemplo de equiparación de víctimas y agresores.

Frente a esa foto de la vergüenza, lo que cabe es realizar otra foto: La de la Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia de las víctimas del terrorismo. Porque mientras ETA se va de romería pacifista, quedan más de 300 crímenes sin resolver. No basta con entregar algunas armas: sus miembros con crímenes de sangre deben responder ante la Justicia. No basta con buscarse a unos observadores internacionales, como si Francia o España no fueran países democráticos, lo que tiene que hacer ETA es disolverse de una vez, someterse a la Justicia y pedir perdón a las víctimas del terrorismo. Porque ni los verdugos son víctimas, ni el relato de décadas de asesinatos puede reinterpretarse desde la única visión de los asesinos. Se lo debemos a las más de mil personas que dieron su vida y a miles de heridos y familiares. Sólo habrá paz cuando los malvados sean los auténticos perdedores. Se lo debemos a España.

¿Da votos Otegui?
Reflotar al PSOE en las urnas es bien sencillo...
Luis Ventoso ABC 8 Abril 2017

Susana Díaz, seamos un poco sinceros, no es precisamente Roosevelt, pero al lado del contumaz Sánchez parece Pericles. Hace gala de sentido común y de un elemental patriotismo, cualidades de las que carece su rival, un oportunista con una única brújula: su ombligo. Susana es peleona, con un amor propio que la ayuda a maquillar sus carencias, y muy currante. La adorna también una eficacia dialéctica coloquial y sureña, un desparpajo sencillote, pero que conecta con la calle. Carencias tampoco le faltan. Carece de pensamiento económico, más allá de la receta clásica socialista: más subvenciones y más pufo. Su balance legislativo al frente de la Junta es bastante pírrico y en realidad nada ha cambiado allí con ella. Pero al lado de Sánchez resulta una eminencia, sobre todo porque no está dispuesta a vender la unidad de España por un plato de lentejas ni a encamarse con los comunistas. Aunque las primarias son una ruleta rusa, supongamos que impera la lógica y Díaz nos libra de Sánchez. La siguiente fase, reflotar al PSOE en las urnas, será fácil para ella si aplica una sencilla receta: cortar la milonga federalista y asumir a rajatabla la defensa de la unidad de España y de nuestra excelente Constitución. Así de fácil.

Una inmensa mayoría silenciosa de españoles está hasta la zanfoña del entreguismo y el talante amistoso ante el golpe de Estado a cámara lenta en Cataluña. El miércoles mismo Junqueras, con quien hace unas semanas nuestra vicepresidenta compartía unas cordiales risitas en el marco de la gran Operación Diálogo, anunció que en dos meses pondrá fecha al referéndum y recalcó que la legalidad española y el TC le resbalan, porque están «deslegitimados». La Generalitat sublevada contra el Estado, rescatada de la bancarrota por todos los españoles, continúa dilapidando sin problemas en una red diplomática planetaria al servicio de su futura república. La televisión pública catalana ha derivado en máquina de propaganda separatista. La presión desde arriba sobre los catalanes no nacionalistas es insufrible. Las penas a los cargos públicos que vulneran la ley con operaciones para romper el Estado son ridículas (un año de inhabilitación a Homs). Los españoles demandan otra energía y convicción frente a un ataque frontal. El PSOE se ha desinflado en las urnas desde que abrazó un acomplejado flirteo con el nacionalismo (véase al PSE, feliz de foto con Otegui). Resulta lacerante que ante una sedición abierta los socialistas españoles cultiven una exquisita equidistancia ente Rajoy y los separatistas, en lugar de cerrar filas con la otra gran formación de Estado (o que cuenten con una sucursal catalana, el PSC, que no es más que un partido nacionalista light).

¿Quieres ganar votos, Susana? Pues liquida la entelequia federalista, un mejunje ideado tan solo para no coincidir con el PP. Rompe con el PSC y sal en Cataluña con la centenaria marca PSOE. Cierra un gran pacto con Rajoy por la unidad de la nación, que contemple reformas para acabar con la barra libre de los golpistas. Habla de España en positivo y con orgullo. Verás qué rápido suben los votos. O eso, o podéis seguir de cuchipanda con Otegui, que así os va de bien…

Las cosas por su nombre
Santiago González El Mundo 8 Abril 2017

Vean en la foto de arriba una cumplida representación de los artesanos de la paz, observen la delicadeza de sus facciones y admiren la grandeza de su obra servida con la cursilería atroz de su lenguaje.

Había precedentes. Pakito Mujica Garmendia, dirigente que cayó en Bidart, había definido a la organización bajo su mando en sus años de esplendor y coches bomba: "ETA es una organización que lucha para conseguir la paz". Arnaldo Otegi, el pantocrátor en la foto de la vergüenza que se hizo el miércoles en Bilbao, flanqueado en los extremos de la imagen por el presidente del PNV y la figurante socialista Rafaela Romero, había hecho su aportación definitoria a comienzos de los años 90: "ETA, la persuasión armada".

Tuvieron mucho que persuadir, porque la paz tiene muchos enemigos. He aquí la lista completa de los obstáculos que tuvieron que derribar:

LOS ATENTADOS DE LA BANDA TERRORISTALa lista de los 858 asesinados por ETAEl asesinato de una niña en 1960 inició una trágica cadena de atentados que causó víctimas en todas las regiones españolas 21.10.11 - 02:45 - EL CORREO

1968 José Pardines Arcay, guardia civil, Villabona. Melitón Manzanas González, policía nacional, Irún.

1969 Fermin Monasterio Pérez, taxista, Arrigorriaga.

1972 Eloy García Cambra, policía municipal, Galdakao.

1973 Humberto Fouz Escobero, empleado, Francia. Jorge Juan García Carneiro, desempleado, Francia. Fernando Quiroga Veiga, agente de Aduanas, Francia. Juan Antonio Bueno Fernández, policía nacional, Madrid. Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno, Madrid. José Luis Pérez Mogena, chófer del presidente del Gobierno, Madrid.

1974 Gregorio Posada Zurrón, guardia civil, Azpeitia. Manuel Pérez Vázquez, guardia civil, Beasain. Martín Durán Grande, guardia civil, Bilbao. Antonio Alonso Palacín, mecánico, Madrid. María Jesús Arcos Tirado, telefonista, Madrid. Félix Ayuso Pinel, policía nacional, Madrid. Francisca Baeza Alarcón, maestra, Madrid. Baldomero Barral Fernández, panadero, Madrid. Gerardo García Pérez, empleado, Madrid. Francisco Gómez Vaquero, cocinero, Madrid. Antonio Lobo Aguado, ferroviario, Madrid. Manuel Llanos Gancedo, camarero, Madrid. Luis Martínez Martín, agente comercial, Madrid. Josefina Pérez Martínez, ama de casa, Madrid. Concepción Pérez Paíno, administrativa, Madrid. Mª Ángeles Rey Martínez, estudiante, Madrid. Jerónimo Vera García, guardia civil, Pasaia. Argimiro García Estévez, guardia civil, Mondragón. Luis Santos Hernández, guardia civil, Mondragón.

1975 José Díaz Linares, policía nacional, San Sebastián. José Ramón Morán González, policía nacional, Getxo. Andrés Segovia Peralta, guardia civil, Gernika. Fernando Llorente Roiz, policía nacional, Bilbao. Domingo Sánchez Muñoz, guardia civil, Gernika. Mariano Román Madroñal, guardia civil, San Sebastián. Ovidio Díaz López, policía nacional, Barcelona. Carlos de Arguimberri Elorriaga, chófer de autobús, Deba. Francisco Expósito Camio, taxista, Usurbil. Demetrio Lesmes Martín, guarda jurado, Hernani. Esteban Maldonado Llorente, guardia civil, Oñati. Juan José Moreno Chamorro, guardia civil, Oñati. Jesús Pascual Martín, guardia civil, Oñati. Germán Aguirre Irausegui, taxista, Vitoria. Manuel López Triviño, guardia civil, Zarautz. Antonio Echevarría Albizu, alcalde de Oiartzun, Oiartzun

1976 Manuel Vergara Jiménez, guardia civil, Ordizia. Víctor Legorburu Ibarreche, alcalde de Galdakao, Galdakao. Julián Galarda Ayastuy, mecánico, Zizurkil. Emilio Guezala Aramburu, inspector de autobuses, Lezo. Manuel Albizu Idiaquez, taxista, Getaria. Ángel Berazadi Urbe, industrial, San Sebastián. Vicente Soria Blasco, obrero, Soraluze. Jesús Mª González Ituero, policía nacional, Francia. José Luis Mantínez Martínez, policía nacional, Francia. Miguel Gordo García, guardia civil, Barakaldo. Antonio Frutos Sualdea, guardia civil, Legazpi. Luis Carlos Albo de las Llamos, jefe local del Movimiento, Basauri. Juan María Araluce Villar, presidente de la Diputacion de Guipúzcoa, San Sebastián. José María Elecegui Díaz, chófer del presidente de la Diputacion, San Sebastián. Alfredo García González, policía nacional, San Sebastián. Antonio Palomo Pérez, policía nacional, San Sebastián. Luis Francisco Sanz Flores, policía nacional, San Sebastián.

1977 Constantino Gómez Barcia, guardia civil, Mondragón. Antonio Galán Aceituno, guardia civil, Tolosa. Manuel Orcera de la Cruz, policía nacional, San Sebastián. Javier de Ybarra y Bergé, industrial, Getxo. Valentín Godoy Cerezo, Vitoria. Antonio Hernandez Fernández-Segura, guardia civil, Gernika. Angel Rivera Navarrón, guardia civil, Gernika. Augusto Unceta Barrenechea, presidente de la Diputación de Vizcaya, Gernika. José Díaz Fernández, policía municipal, Irún. Joaquín Imaz Marnez, policía nacional, Pamplona. Julio Martínez Ezquerro, concejal, Irún.

1978 José Manuel Baena Martín, policía nacional, Pamplona. Manuel Lemus Noya, policía municipal, Santurtzi. Joaquín Ramos Gómez, policía nacional, Vitoria. Miguel Raya Aguilar, policía nacional, Vitoria. José Vicente del Val del Río, policía nacional, Vitoria. José María Panizo Acedo, guardia civil retirado, Aduna. Esteban Beldarrain Madariaga, empleado de la autopista Bilbao-Behovia, Bilbao. Andrés Guerra Pereda, trabajador de Lemoiz. Alberto Negro Viguera, trabajador de Lemoiz. Miguel Ángel Iñigo Blanco, guardia civil, San Sebastián. Manuel López González, guardia civil, Pamplona. Juan Antonio Marcos González, guardia civil, San Sebastián. Martín Merquelán Sarriegui, taxista, Oiartzun. Antonio García Caballero, policía municipal, Tolosa. Francisco Martín González, policía nacional, San Sebastián. José María Portell Manso, periodista, Portugalete. Domingo Merino Arévalo, Zarautz. José Javier Jaúregui Bernaola, juez de paz, Lemoa. Juan Antonio Pérez Rodríguez, militar, Madrid. Juan Manuel Sánchez-Ramos Izquierdo, militar, Madrid. José García Gastiain, comerciante, Vitoria. Alfonso Estevas-Guilmain Muñoz, policía nacional, Hondarribia. Aurelio Salgueiro López, guardia civil, Mondragón. José Antonio Ferreiro González, policía nacional, Vitoria. Lorenzo Soto Soto, guardia civil, San Sebastián. José Zafra Regil, guardia civil, San Sebastián. Ramiro Quintero Ávila, guarda forestal, Tolosa. Francisco Liesa Morote, militar, Bilbao. Anselmo Durán Vidal, guardia civil, Elgoibar. Ángel Pacheco Pata, guardia civil, Markina. José Benito Díaz García, policía nacional, Bilbao. Elías García González, policía nacional, Bilbao. Ramón Muiño Fernández, policía nacional, Bilbao. Alberto Villena Castillo, guardia civil, Lekeitio. Luis Carlos Gancedo Ron, guardia civil, Getxo. Luciano Mata Corral, guardia civil, Getxo. Andrés Silverio Martín, guardia civil, Getxo. Epifanio Benito Vidal Vázquez, obrero, Durango. Ignacio Olaiz Michelena, transportista, Urnieta. Juan Cruz Hurtado Fernández, carpintero, Gernika. José Luis Legasa Ubiría, constructor, Irún. Rafael Recaola Landa, albañil, Lezo. Mariano Criado Ramajo, guardia civil, Tolosa. Luis Candendo Pérez, trabajador, Antzuola. Leoncio Revilla Alonso, guardia civil, Urretxu. José Rodríguez de Lama, guardia civil, Urretxu. Francisco Mateu Canovés, magistrado del Supremo, Madrid. José Benito Sánchez Sánchez, policía nacional, Basauri. Benjamín Sancho Legido, policía nacional, Basauri. Elias Elexpe Asandoa, taxista, Amorebieta. Heliodoro Arriaga Ciaurre, guardia civil, Villabona. Alejandro Hernández Cuesta, conserje, Irún. Manuel León Ortega, guardia civil, Oñati. Gabriel Alonso Perejil, policía nacional, San Sebastián. Ángel Cruz Salcines, policía municipal, San Sebastián. José María Sarrais Llasera, policía nacional, San Sebastián. Vicente Rubio Ereño, militar retirado, Santurtzi. Juan Jiménez Gómez, policía municipal retirado, Pasaia. Saturnino Sota Argaiz, comerciante, Vitoria. Diego Fernández-Montes Rojas, militar, San Sebastián. Joaquín María Azaola Martínez, delineante, Getxo. Pedro Garrido Caro, comerciante, San Sebastián. José María Arrizabalaga Arcocha, dirigente de Comunion Tradicionalista, Ondarroa. Lisardo Sampil Belmonde, taxista, Iurreta. José Luis Vicente Cantón, sector inmobiliario, Vitoria. Amancio Barreiro Gens, taxista, asesinado por CAA, San Sebastián.

1979 Francisco Berlanga Robles, policía nacional, Pamplona. José María Herrera Hernández, militar, San Sebastián. Constantino Ortín Gil, gobernador militar de Madrid. Ciriaco Sanz García, guardia civil, Llodio. Hortensia González Ruiz, estudiante, Beasain. Antonio Ramírez Gallardo, guardia civil, Beasain. Miguel García Poyo, guardia Civil, Azpeitia. Francisco Gómez Gómez-Jimenez, guardia civil, Azpeitia. Francisco Mota Calvo, guardia civil, Azpeitia. Jesús Ulayar Liciaga, comerciante, Echarri. Esteban Sáez Gómez, guardia civil, Tolosa. José Fernando Artola Goicoechea, representante de comercio, Antzuola. Félix de Diego Martínez, guardia civil, Irún. José Díez Pérez, guardia civil, Andoain. José Antonio Vivo Undabarrena, alcalde de Olaberria, Olaberria. Sergio Borrajo Palacín, militar, Vitoria. Benito Arroyo Gutiérrez, guardia civil, Deba. Miguel Chávarri Isasi, policía municipal, Beasain. José María Maderal Oleaga, empleado de Iberduero, Bilbao. Antonio Recio Claver, policía nacional, Vitoria. Pedro Fernández Serrano, hostelero, Pamplona. Adolfo Mariñas Vence, Tolosa. Miguel Orenes Guillamont, policía nacional, San Sebastián. Juan Bautista Peralta Montoya, policía nacional, San Sebastián. Ginés Pujante García, policía nacional, San Sebastián. Dionisio Imaz Gorostiza-Goiza, propietario de un taller, San Sebastián. Juan Batista García, guardia civil, Tolosa. Pedro Ruiz Rodríguez, policía municipal, Durango. Juan Díaz Román, guardia civil, Oñati. José Miguel Maestre Rodríguez, guardia civil, Beasain. Antonio Peña Solís, guardia civil, Beasain. Antonio Pérez García, hostelero, Lemoa. Jesús Abalos Giménez, militar, Madrid. Lorenzo Gómez Borrero, conductor, Madrid. Luis Gómez Hortiguela, militar, Madrid. Agustín Laso Corral, militar, Madrid. Luis Berasategui Mendizábal, Bergara. Andrés Varela Rua, militar, Tolosa. Ángel Baños Espada, trabajador de Lemoiz. Héctor Abraham Muñoz Espinoza, anticuario, Irún. Diego Alfaro Orihuela, representante de Comercio, Basauri. Francisco Medina Albala, albañil, San Sebastián. Jesús María Colomo Rodríguez, camarero, Beasain. Moisés Cordero López, guardia civil, San Sebastián. Emilio López de la Peña, policía nacional, Bilbao. Antonio Pastor Martín, guardia civil, San Sebastián. Miguel Angel Saro Pérez, policía nacional, Bilbao. José Manuel Amaya Pérez, Madrid. Dorotea Perting, estudiante, Madrid. José Manuel Juan Boix, estudiante, Madrid. Juan Luna Azol, guardia civil retirado, Madrid. Jesús Pérez Palma, estudiante, Madrid. Guadalupe Redondo Vian, ama de casa, Madrid. Dionisio Rey Amez, policía nacional jubilado, Madrid. Juan José Tauste Sánchez, guardia civil, Eibar. Antonio Nieves Cañuelo, guardia civil, Sondika. Manuel Ferreira Simois, policía municipal, Portugalete. Antonio López Carrera, guarda forestal, Sondika. Aureliano Calvo Val, policía nacional, San Sebastián. José María Pérez Rodríguez, policía nacional, Zumárraga. Modesto Carriegas Pérez, empleado de banca, Barakaldo. Julián Ezquerro Serrano, militar, Bilbao. Aurelio Pérez-Zamora Cámara, militar, Bilbao. Lorenzo González-Vallés Sánchez, gobernador militar de San Sebastián. Sixto Holgado Agudo, taxista, Rentería. Luis María Uriarte Alzaa, ex alcalde de Bedia, Lemoa. Pedro Goiri Rovira, camarero, Getxo. Alfonso Manuel Vilariño Doce, policía municipal, Amorebieta. Carlos Sanz Biurrun, policía nacional, Pamplona. Antonio Mesa Portillo, policía nacional, Getxo. Manuel Fuentes Fontan, guardia civil, Portugalete. Fernando Espinola Rodríguez, guarda forestal, Oiartzun. Antonio Alés Martínez, guardia civil, Azpeitia. Ángel García Pérez, guardia civil, Azpeitia. Pedro Sánchez Marfil, guardia civil, Azpeitia. Juan Cruz Montoya Ortueta, conserje, Vitoria. Germán González López, militante del PSOE, asesinado por CAA, Urretxu. Juan Luis Aguirreurreta Arzamendi, administrativo, asesinado por CAA, Mondragón.

1980 Jesús García García, hostelero, Barakaldo. Sebastian Arroyo González, guardia civil retirado, Alsasua. Jesús Velasco Zuazola, militar, Vitoria. Francisco Moya Jiménez, guardia civil, Elorrio. José Miguel Palacios Domínguez, agente comercial, Bilbao. Alfredo Ramos Vázquez, hostelero, Barakaldo. Luis Domínguez Jiménez, trabajador, Bergara. Juan Manuel Román Moreno, policía nacional, Basauri. Alfredo Díez Marcos, guardia civil, Ispaster. José Gómez Martiñán, guardia civil, Ispaster. José Gómez Trillo, guardia civil, Ispaster. Antonio Marín Gamero, guardia civil, Ispaster. José Martínez Pérez Castillo, guardia civil, Ispaster. Victorino Villamor González, guardia civil, Ispaster. Ángel Astuy Rodríguez, policía municipal, Oñati. Miguel Rodríguez Fuentes, militar, Pasaia. Ignacio Arocena Arbelaiz, taxista, Oiartzun. Eugenio Saracibar González de Durana, militar, San Sebastián. José Luis Ramírez Villar, militar, Madrid. José Artero Quiles, marmolista, Eskoriatza. Dámaso Sánchez Soto, comerciante, Durango. Enrique Aresti Urien, seguros, Bilbao. José Piris Caballo, escolar, Azkoitia. Eugenio Lázaro Valle, militar, Vitoria. Luis Martos García, guardia civil, Irún. José Torralba López, guardia civil, Irún. Rufino Muñoa Alcalde, guardia civil, Rentería. José Oyalga Marañón, Pamplona. Jesús Vadaurre Ollita, Pamplona. José Espinosa Viscarret, militar, Pasaia. José Antonio Moreno Núñez, policía nacional, Santurtzi. Ramón Baglieto Martínez, industrial, San Sebastián. Jesús Holgado Sabio, policía nacional, San Sebastián. José Manuel Rodríguez Fontana, policía nacional, San Sebastián. Dionisio Villadangos Calvo, policía nacional, San Sebastián. Ceferino Peña Zubia, empresario, Zarautz. Francisco Puig Mestre, guardia civil, Goizueta. Francisco Ruiz Fernández, guardia civil, Goizueta. Tomás Sulibarria Goitia, Bilbao. Ángel Postigo Mejías, policía nacional, Pamplona. José Pablo García Lorenzo, empleado municipal, Amorebieta. Julio Santiago Expósito Pascual, comerciante, Sestao. Luis María Hergueta Guinea, directivo de Michelin, Vitoria. Joaquín Becerra Calvente, hostelero, Amurrio. Antonio Gómez Ramos, guardia civil, Orio. Aurelio Navío Navío, guardia civil, Orio. Ramón Ledo Taboada, chapista, Bergara. Francisco López Bescos, guardia civil, Logroño. Mario González Blasco, soldador, Eibar. Jesús María Echeveste Toledo, agente de Aduanas, Irún. Antonio Fernández Guzmán, trabajador, Santurtzi. Basilio Altuna Fernández Arróyobe, policía nacional, Vitoria. José María Urquizu Goyoaga, militar, Durango. Antonio García Argente, guardia civil, Markina. Mariano González Huergo, guardia civil, Markina. Miguel Hernández Espigares, guardia civil, Markina. Alfonso Martínez Bella, guardia civil, Markina. Ramón Coto Abad, estanquero, Bilbao. José Ignacio Ustarán Ramírez, dirigente de UCD, Vitoria. Benito Morales Fabián, taxista, Rentería. Sergio Canal Canal, policía nacional, Durango. Jesús Hernando Ortega, policía nacional, Durango. José Antonio Merenciano Ruiz, policía nacional, Durango. Avelino Palma Brioa, guardia civil, Salvatierra. Angel Prado Mella, guardia civil, Salvatierra. José Luis Vázquez Platas, guardia civil, Salvatierra. Carlos García Fernández, estanquero, Eibar. Lorenzo Motos Rodríguez, militar, San Sebastián. Jaime Arrese Arizmendirrieta, dirigente de UCD, Elgoibar. Felipe Extremiana Unanue, ex concejal de UCD, Amorebieta. Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica, San Sebastián. Juan De Dios Doval Mateo, dirigente de UCD, San Sebastián. José María Pérez de Orueta, abogado, Hernani. Julio César Castrillejo Pérez, guardia civil, Zarautz. Modesto García Lorenzo, guardia civil, Zarautz. Miguel Lasa Arrubarrena, peluquero, Zarautz. Arturo López Hernández, guardia civil, Zarautz. Ángel Retamar Nogales, guardia civil, Zarautz. José Alberto Lisalde Ramos, policía nacional, Eibar. Sotero Mazo Figueras, peluquero, Eibar. Miguel Zunzunegui Arratibel, camionero, San Sebastián. Vicente Zorita Alonso, empleado, Santurtzi. Juan García León, guardia civil, Eibar. Aurelio Prieto Prieto, guardia civil, Ibarra. Carlos Fernández Valcárcel, policía nacional, Logroño. Miguel García Baraibar, policía municipal, San Sebastián. Joaquín Martínez Simón, industrial, Logroño. Miguel Ángel San Martín Fernández, comerciante, Logroño. José Javier Moreno Castro, policía nacional, Eibar. Florentino Lopetegui Barjacoba, marinero, asesinado por CAA, Orio. Francisco Pascual Andreu, guardia civil, asesinado por CAA, Orio. Elio López Camarón, mecánico, asesinado por CAA, Azkoitia. Julio Muñoz Grau, funcionario, asesinado por CAA, Azkoitia. Justino Guindos López, guardia civil retirado, asesinado por CAA, Azkoitia. Juan Carlos Fernández Azpiazu, hostelero, asesinado por CAA, San Sebastián. Ignacio Lasa Errezola, autónomo, asesinado por CAA, Azpeitia.

1981 Antonio Díaz García, hostelero, Rentería. José Luis Oliva Hernández, trabajador autónomo, Bilbao. Leopoldo García Martín, policía nacional, San Sebastián. José María Ryan Estrada, Ingeniero, Zaratamo. José Luis de Raymundo Moya, policía nacional, Bilbao. Ramón Romero Rotaeche, militar, Bilbao. José Luis Prieto Gracia, militar, Pamplona. Juan Costas Otamendi, Tolosa. Vicente Sánchez Vicente, policía nacional, Barakaldo. Francisco Francés Garzón, policía nacional, Bilbao. Luis Cadarso San Juan, guardia civil retirado, Basauri. Oswaldo José Rodriguez Fernández, militar, San Sebastián. Antonio Noguera García, militar, Madrid. Manuel Rodríguez Taboada, militar, Madrid. Guillermo Tevar Saco, militar, Madrid. José Olaya de la Flor, guardia civil, Lemoa. Manuel Sánchez Borrallo, guardia civil, Lemoa. Esteban Álvarez Merayo, policía nacional, San Sebastián. María José García Sánchez, policía nacional, Zarautz. Luis Parra Urbaneja, militar, Irún. Ignacio Ibarguchi Erostarbe, viajante, Tolosa. Juan Manuel Martínez Castaños, viajante, Tolosa. Pedro Martínez Castaños, viajante, Tolosa. Magin Fernández Ferrero, militar, Barakaldo. Luis Miranda Blanco, guardia civil, Lezo. Ovidio Ferreira Martín, quiosquero, Basauri. Joaquín Gorjón González, guardia civil jubilado, Basauri. Félix Galíndez Llano, trabajador, Amurrio. Santiago González de Paz, guardia civil, Santurtzi. Manuel Hernández Seisdedos, industrial, Getxo. José María Félix Latiegui Balmaseda, director de Moulinex, asesinado por CAA, Usurbil. Antonio Murillo Chacón, asesinado por CAA, Hernani.

1982 Benigno García Diaz, policía municipal, Ondarroa. Benjamin Fernández Fernández, guardia civil retirado, San Sebastián. José Fragoso Martín, guardia civil, Rentería. Modesto Martín Sánchez, guardia civil, Rentería. Cristina Mónica Illarramendi Ricci, camarera, Sestao. Agustín Martínez Pérez, policía nacional, Sestao. Alfonso Maside Bouzo, policía nacional, Sestao. Ramiro Carasa Pérez, médico, Andoain. Vicente García López, policía nacional, Pamplona. Pablo Fernández Rico, guardia civil, Ondarroa. Ángel Pascual Múgica, ingeniero de Lemoiz, Bilbao. Antonio Huegun Aguirre, taxista, Eibar. Luis Manuel Allende Porrua, odontólogo, Bilbao. Daniel Enríquez García, militar, Bilbao. Rafael Vega Gil, propietario de almacén, Santurtzi. José Luis Fernández Pernás, guardia civil, Pasaia. José Aybar Yáñez, policía municipal, Barakaldo. Juan Antonio García González, guardia civil, Burguete. Alberto López-Jaureguizar Poncela, apoderado de Tabacalera, Bilbao. Miguel Garrido Romero, guardia civil, Mungia. Vicente Gómez Duarte, guardia civil, Mungia. Antonio Cedillo Toscano, policía nacional, Rentería. Alfonso López Fernández, policía nacional, Rentería. Jesús Ordóñez Pérez, policía nacional, Rentería. Juan Seronero Sacristán, policía nacional, Rentería. Emilio Fernández Arias, militar, Erandio. José Giménez Mayoral, guardia civil retirado, Irún. Gregorio Hernández Corchete, calderero, Leitza. César Uceda Vera, militar, Bilbao. Domingo García González, hostelero, Getxo. Francisco González Ruiz, policía nacional, Vitoria. Víctor Lago Román, militar, Madrid. Carlos Manuel Patiño Casanova, comerciante, Rentería. Juan Ramón Joya Lago, guardiacivil, Tolosa. Juan Manuel García Mencía, guardia civil, Irún. Manuel López Fernández, guardia civil, Irún. Enrique Cuesta Jiménez, delegado Telefónica, asesinado por CAA, San Sebastián. Antonio Gómez García, policía nacional, asesinado por CAA, San Sebastián. Alberto Toca Echevarría, director de Asepeyo, asesinado por CAA, Pamplona.

1983 Miguel Mateo Pastor, guardia civil, Ordizia. Benicio Alonso Gómez, empleado de banca, Bilbao. Ramón Iturriondo García, empleado de banca, Bilbao. Aníbal Izquierdo Emperador, empleado de banca, Bilbao. Joaquina Patricia Llanillo Borbolla, ama de casa, Tolosa. Aniano Sutil Pelayo, policía nacional, San Sebastián. Pedro Barquero González, policía nacional, Bilbao. María Dolores Ledo García, ama de casa, Bilbao. Julio Segarra Blanco, policía nacional, Bilbao. Eduardo Vadillo Vadillo, Durango. Juan Maldonado Moreno, guardia civil, Pasaia. Jesús Blanco Cereceda, empleado del aeropuerto de Noain, Pamplona. Manuel Francisco García San Miguel, policía nacional, Sopelana. Ramiro Salazar Suero, empresario, Vitoria. Manuel Peronie Díez, policía municipal, Oiartzun. Arturo Quintanilla Salas, hostelero, Hernani. Pablo Sánchez César, policía nacional, San Sebastián. Manuel Benito José, policía nacional, Portugalete. Alberto Martín Barrios, militar, Bilbao. José Pulido Pavón, chatarrero, Hernani. Ángel Flores Jiménez, guardia civil, Rentería. Alfredo Jorge Suar Muro, médico, Puerto de Santa María. José Reyes Corchado Muñoz, guardia civil, Oñati. Cándido Cuña González, panadero, Rentería. Lorenzo Mendizabal Iturrarte, carnicero, Irún. Manuel Carrasco Merchán, obrero, Villabona. Ángel Martínez Trelles, representante de Comercio, Bilbao. Antonio De Vicente Comesaña, militar, Bermeo. José Antonio Julián Ballano, hostelero, Vitoria. Francisco Javier Collado Azurmendi, vendedor de coches, Zegama. Pablo Garraza García, taxista, Rentería. Eduardo Navarro Cañada, policía nacional, San Sebastián. Ramón Ezequiel Martínez García, policía nacional, asesinado por CAA, Bilbao. Antonio Conejo Salguero, guardia civil, asesinado por CAA, Pamplona. Fidel Lázaro Aparicio, guardia civil, asesinado por CAA, Pamplona. Emilio Juan Casanova López, policía nacional, asesinado por CAA, San Sebastián. Francisco Machio Martos, asesinado por CAA, Azpeitia. Rafael Gil Marín, guardia civil, asesinado por CAA, San Sebastián. Enrique Rúa Díaz, guardia civil, asesinado por CAA, San Sebastián. Francisco Arín Urquiola, directivo Irura, asesinado por CAA, Tolosa.

1984 Guillermo Quintana Lacaci, militar, Madrid. Miguel Francisco Solaún Angulo, ingeniero, Getxo. Pedro Ortíz de Urbina Garayalde, policía nacional, Vitoria. José Naranjo Martín, policía municipal, Elorrio. Bernardo Pérez Sobrino, policía nacional, Bilbao. José Verdú Ortíz, policía nacional, Galdakao. Jesús Alcocer Jiménez, militar, Pamplona. Tomás Palacín Pellejero, policía nacional, Pamplona. Juan José Visiedo Calero, policía nacional, Pamplona. Antonio Velasco Benito, guardia civil, Bilbao. Ángel Rodríguez Sánchez, propietario de un taller, Irún. Juan Flores Villar, militar, Hondarribia. Luis Ollo Ochoa, guardia civil, Pamplona. Diego Torrente Reverte, policía nacional, Pamplona. Ángel Zapatero Antolín, guardia civil, San Sebastián. Manuel Vicente González Vilorio, secretario municipal, Ispaster. Alberto Aznar Feix, militar retirado, Portugalete. Antonio Torrón Santamaría, guardia civil, Portugalete. Juan Rodríguez Rosales, policía municipal, Lekeitio. José María Martínez Martínez, comerciante, Trapagaran. Victoriano Collado Arribas, guardia civil, Elburgo. Agustín David Pascual Jove, guardia civil, Elburgo. José Luis Veiga Pérez, guardia civil, Elburgo. Vicente Gajate Martín, policía municipal, Rentería. Juan Sánchez Sierro, electricista, Zestoa. Joseph Couchot, industrial francés, Irún. Mohamed Hamed Abderrahaman, policía nacional, Irún. Luis Alberto Asensio Pereda, cocinero, Galdakao. Juan Enríquez Criado, militar, Galdakao. Francisco Javier Fernández de la Justicia, militar, Galdakao. Pedro García Suárez, hostelero, Bermeo. José Larrañaga Arenas, ex-jefe provincial del Movimiento de Guipúzcoa, Azkoitia. Enrique Casas Villa, senador PSOE, asesinado por CAA, San Sebastián.

1985 Agapito Sánchez Angulo, peluquero, Portugalete. Ricardo Tejero Magro, director del Banco Central, Madrid. Angel Facal Soto, empresario, Pasaia. Carlos Díaz Arcocha, jefe de la Ertzaintza y militar, Vitoria. Jesús Ildefonso García Vadillo, analista químico, Galdakao. Máximo Antonio García Kreinle, policía nacional, San Sebastián. Luis Navarro Izquierdo, policía nacional, Basauri. Juan José Uriarte Orúe, taxista, Bermeo. Máximo Díaz Bardera, policía nacional, San Sebastián. Francisco Rivas López, policía nacional, San Sebastián. Moisés Herrero Luengo, policía nacional, Getxo. Alfredo Aguirre Belascoain, estudiante, Pamplona. José Martínez Parens, empleado, Markina. Francisco Miguel Sánchez, policía nacional, Pamplona. Esteban Del Amo García, policía nacional, Madrid. Juan García Jiménez, conductor, Madrid. José Millarengo De Bernardo, militar, Portugalete. Vicente Romero González-Calatayud, militar, Madrid. Eugenio Recio García, guardia civil, Santurtzi. Ignacio Montes Abal, marinero, Lekeitio. Estanislao Galíndez Llano, cartero, Amurrio. Juan Merino Antúnez, guardia civil, San Sebastián. Antonio Jesús Trujillo Comino, guardia civil, San Sebastián. Fausto Escrigás Estrada, militar, Madrid. Agustín Ruiz Fernández De Retana, policía nacional, Vitoria. Fernando Amor Calvo, guardia civil, Vitoria. José Exposito Afán, guardia civil retirado, Elgoibar. Eugene Kent Brown, directivo de empresa. Madrid. Clement Perret, industrial francés, Castellón. Félix Gallego Salmón, policía nacional, Vitoria. Isidoro Díez Ratón, guardia civil, Pasaia. Juan Manuel Ibarzabal Duque, militar, San Sebastián. Rafael Melchor García, militar, San Sebastián. José Herrero Quiles, guardia civil retirado, Lasarte. Mario Manuel Leal Baquero, guardia civil, Mondragón. Juan Atares Peña, guardia civil, Pamplona. Alejandro Saenz Sánchez, guardia civil retirado, Lasarte.

1986 Cristóbal Colón de Carbajal Maroto, militar, Madrid. Manuel Trigo Muñoz, funcionario, Madrid. José Antonio Álvarez Díez, policía nacional, San Sebastián. José Ignacio Aguirrezabalaga de la Granja, camarero, Zumaia. Alberto Alonso Gómez, guardia civil, Madrid. Juan José Catón Vázquez, guardia civil, Madrid. Vicente Javier Domínguez González, guardia civil, Madrid. Juan Carlos González Rentero, guardia civil, Madrid. Juan Mateos Pulido, guardia civil, Madrid. Enrique Moreno Arguilea, jubilado, San Sebastián. Manuel Fuentes Pedreira, policía nacional, Bilbao. Juan Caballero Porral, San Sebastián. Antonio Ramos Ramírez, guardia civil, Mondragón. Francisco Casillas Martín, militar, Madrid. Ricardo Sáenz de Inestrillas Martínez, militar, Madrid. Carlos Vesteiro Pérez, militar, Madrid. Carlos José Marrero Sanabria, guardia civil, Zarautz. Francisco Muriel Muñoz, guardia civil, Zarautz. Carmelo Bella Álamo, guardia civil, Madrid. Juan Ignacio Calvo Guerrero, guardia civil, Madrid. José Calvo Gutiérrez, guardia civil, Madrid. Miguel Ángel Cornejo Ros, guardia civil, Madrid. Javier Esteban Plaza, guardia civil, Madrid. Andrés Fernández Pertierra, guardia civil, Madrid. Jesús María Freixes Montes, guardia civil, Madrid. José Joaquín García Ruiz, guardia civil, Madrid. Jesús Giménez Gimeno, guardia civil, Madrid. Ángel de la Higuera López, guardia civil, Madrid. Santiago Iglesias Godino, guardia civil, Madrid. Antonio Lancharro Reyes, guardia civil, Madrid. Adrián González Revilla, guardia civil,Aretxabaleta. Ignacio Mateu Isturiz, guardia civil, Aretxabaleta. José María Picatoste González de Chavarri, militar, Vitoria. María Dolores González Catarain, 'Yoyes', Ordizia. Ángel Barceló Naranjo, Barcelona. Ángel González Pozo, policía nacional, Barcelona. Rafael Garrido Gil, gobernador militar de Guipúzcoa, San Sebastián. Daniel Garrido Velasco, estudiante, San Sebastián. María José Teixeira Gonçalves, ama de casa, San Sebastián. Daniela Velasco Martínez de Vidaurreta, ama de casa, San Sebastián. Julio Sánchez Rodríguez, policía nacional, Bilbao. Genaro García de Andoain Larrinaga, delegado general de la Ertzaintza, Vitoria. Francisco Royo Giménez, vigilante jurado, Barcelona. José Antonio Peña Medina, guardia civil, Oiartzun.

1987 José Angel Ramos Saavedra, militar, Zaragoza. Manuel Rivera Sánchez, militar, Zaragoza. María Luisa Sánchez Ortega, limpiadora, Bilbao. Antonio González Herrera, guardia civil, Barcelona. Juan Fructuoso Gómez, mecánico, Barcelona. Félix Peña Mazagatos, Portugalete. María Teresa Torrano Francia, Portugalete. Carmen Pascual Carrillo, ama de casa, Madrid. Milagros Amez Franco, Barcelona. María Rosa Baldellou Mestre, Barcelona. Sonia Cabrerizo Mármol, estudiante, Barcelona. Susana Cabrerizo Mármol, estudiante, Barcelona. Felipe Caparrós Ubierna, Barcelona. Teresa Daza Cecilia, Barcelona. María Paz Diéguez Fernández, Barcelona. María Emilia Eyre Diéguez, Barcelona. Mercedes Manzanares Servitja, Barcelona. María del Carmen Mármol Cubillo, ama de casa, Barcelona. Matilde Martínez Domínguez, Barcelona. Rafael Morales Ocaña, Barcelona. Mercedes Moreno Moreno, Barcelona. Consuelo Ortega Pérez, Barcelona. Luisa Ramírez Calanda, Barcelona. Luis Enrique Salto Viñuales, empleado de Hipercor, Barcelona. Bárbara Serret Cervantes, Barcelona. José Valero Sánchez, Barcelona. Xavier Valls Bauza, profesor universitario, Barcelona. Jordi Vicente Manzanares, estudiante, Barcelona. Silvia Vicente Manzanares, estudiante, Barcelona. Pedro Galnares Barrera, guardia civil, Oñati. Antonio Ángel López Martínez Colmenero, guardia civil, Oñati. Antonio Ligero Hec, policía nacional, Vitoria. Rafael Mucientes Sanz, policía nacional, Vitoria. Cristóbal Martín Luengo, guardia civil, Bilbao. Manuel Avial García, guardia civil, Gernika. Federico Carro Jiménez, guardia civil, Gernika. Vicente Montova Salazar, policía nacional, Barakaldo. Wenceslao Maya Vázquez, policía nacional, San Sebastián. María Cruz Yoldi Orradre, quiosquera, Pamplona. Antonio Mateo Melero, guardia civil, Ordizia. Pedro Ángel Alcazaz Martos, estudiante, Zaragoza. José Ignacio Ballarín Cazaña, guardia civil, Zaragoza. Silvia Ballarín Gay, estudiante, Zaragoza. Esther Barrera Alcaraz, Zaragoza. Miriam Barrera Alcaraz, Zaragoza. Rocío Capilla Franco, estudiante, Zaragoza. Emilio Capilla Tocado, guardia civil, Zaragoza. María Carmen Fernández Muñoz, Zaragoza. María Dolores Franco Muñoz, ama de Casa, Zaragoza. José Gómez Solís, guardia civil, Soraluze. José Pino Arriero, guardia civil, Zaragoza. Silvia Pino Fernández, estudiante, Zaragoza.

1988 Pedro Ballesteros Rodríguez, guardia civil, Durango. Luis Azcarraga Pérez-Caballero, militar, Salvatierra. Francisco Espina Vargas, policía nacional, Vitoria. Antonio Gómez Osuna, policía nacional, Vitoria. Sebastián Aizpiri Leyaristi, hostelero, Eibar. Francisco Javier Zabaleta Azpitarte, hostelero, Elgoibar. Antonio Fernández Álvarez, guardia civil, Estella. José Antonio Ferri Pérez, guardia civil, Estella. Pedro Antonio Fonte Salido, policía nacional, Izurza. Martín Martínez Velasco, policía nacional, Izurza. José Luis Barrios Capetillo, hostelero, Santurtzi. Francisco Herrera Jiménez, empleado de seguridad, Barakaldo. Ramón Bañuelos Echevarría, Bilbao. Julio Gangoso Otero, guardia civil, Pamplona. Juan José Pacheco Cano, ertzaina, Legazpi. Cristóbal Díaz García, policía nacional, Bilbao. Jaime Bilbao Iglesias, Empleado de TVE, Madrid. Luis Delgado Villalonga, estudiante, Madrid. José Aldaolea Abaitua, sacristán, Eibar. José Antonio Barrado Recio, policía nacional, Eibar. Engraciano González Macho, hostelero, Zarautz.

1989 José Calvo De La Hoz, guardia civil, Getxo. Juan Bautista Castellanos Martín, militar, Bilbao. Juan Antonio García Andrés, policía nacional, Alcalá de Henares. José Montes Gila, policía nacional, Alcalá de Henares. Luis Hortelano García, ertzaina, Bilbao. Manuel Jodar Cabrera, policía nacional, Bilbao. José María Sánchez García, policía nacional, Bilbao. Gregorio Caño García, conductor, San Sebastián. Ignacio Barangua Arbues, militar, Madrid. José Martín- Posadillo Muñiz, militar, Madrid. Conrada Muñoz Herrera, ama de casa, Montillana. Luis Reina Mesonero, pescadero, Bilbao. Carmen Tagle González, fiscal de la Audiencia Nacional, Madrid. José Antonio Cardosa Morales, cartero, Rentería. Juan Pedro González Manzano, policía nacional, Irún. José Ángel Álvarez Suárez, policía nacional, San Sebastián. Eladio Rodríguez García, policía nacional, Getxo. Ignacio Bañuelos Laso, vendedor ambulante, Bilbao. José Martínez Moreno, militar, Madrid.

1990 Ignacio Pérez Álvarez, policía nacional,Galdakao. Aureliano Rodríguez Arenas, militar retirado, San Sebastián. Ángel Jesús Mota Iglesias, funcionario de Prisiones, San Sebastián. Benjamín Quintano Carrero, guardia civil, Pasaia. Elena María Moreno Jiménez, San Sebastián. Miguel Paredes García, San Sebastián. Virgilio Donascimento Afonso, San Sebastián. Francisco Almagro Carmona, ex-policía, Pamplona. Rafael San Sebastián Flechoso, trabajador de Iberduero, Getxo. José Lasanta Martínez, militar jubilado, San Sebastián. José Luis Hervás Mañas, guardia civil, Lumbier. Ignacio Urrutia Bilbao, militar jubilado, San Sebastián. José Manuel Alba Morales, guardia civil, Bilbao. Luis Alberto Sánchez García, Bilbao. Carlos Arberas Arroyo, hostelero, Plentzia. José Francisco Hernández Herrera, policía nacional, Bilbao. Daniel López Tizón, policía nacional, Bilbao. Ramón Díaz García, policía nacional, Sabadell. Juan José Escudero Ruiz, policía nacional, Sabadell. Juan Gómez Salazar, policía nacional, Sabadell. Eduardo Hidalgo Carzo, policía nacional, Sabadell. Miguel Marcos Martínez, policía nacional, Sabadell. Francisco Pérez Pérez, policía nacional, Sabadell. Vicente López Jiménez, vendedor de Prensa, San Sebastián. Luis Alfredo Achurra Cianca, policía nacional, Amorebieta.

1991 Luis García Lozano, gobernador militar de Guipuzcoa, San Sebastián. Isidro Jiménez Dual, vendedor ambulante, Bilbao. Francisco Díaz de Cerio Gómez, guardia civil retirado, Bilbao. José Edmundo Casañ Pérez-Serrano, subdelegado de Ferrovial, Valencia. Luis Arago Guillén, guardia civil, San Sebastián. Manuel Echevarría Echevarría, vendedor ambulante, Bilbao. José Manuel Cruz Martín, policía nacional, Barakaldo. María del Coro Villamudria Sánchez, estudiante, San Sebastián. Francisco Robles Fuentes, guardia civil, Pasaia. Francisco Älvarez Gómez, guardia civil, Ortuella. Juan Chincoa Ales, guardia civil, Vic. Francisco Cipriano Díaz Sánchez, estudiante, Vic. Maudilia Duque Durán, ama de Casa, Vic. Ramón Mayo García, policía municipal, Vic. Ana Cristina Porras López, estudiante, Vic. Pilar Quesada Araque, estudiante, Vic. Nuria Ribo Parera, ama de Casa, Vic. Rosa María Rosa Muñoz, estudiante, Vic. Vanesa Ruiz Lara, estudiante, Vic. Juan Salas Piris, guardia civil, Vic. Enrique Aguilar Prieto, militar, Madrid. Raúl Suárez Fernández, Rentería. Valentín Martín Sánchez, policía nacional, Madrid. Andrés Muñoz Pérez, policía nacional, Madrid. Ricardo Couso Ríos, guardia civil, Trapagaran. Donato Calzado García, Sevilla. Raimundo Pérez Crespo, Sevilla. Manuel Pérez Ortega, funcionario de Prisiones, Sevilla. Jesús Sánchez Lozano, Sevilla. Luis Claraco López, policía nacional, Madrid. Pedro Domínguez Pérez, policía nacional, Madrid. José Luis Jiménez Barrero, policía nacional, Madrid. Carlos Pérez Dacosta, guardia civil, Getxo. Francisco Gil Mondoza, Irún. Alfonso Menchaca Lejona, ertzaina, Bilbao. Francisco Cebrián Cabezas, conductor, Mutxamel. José Luis Jiménez Vargas, policía municipal, Mutxamel. Víctor Puertas Viera, policía municipal, Mutxamel. Francisco Carballar Muñoz, militar, Madrid. Eduardo Sobrino González, guardia civil, San Sebastián. Juan Carlos Trujilo García, guardia civil, San Sebastián. Fabio Moreno Asla, estudiante, Erandio. Pedro Carbonero Fernández, guardia civil, Galdakao. José Javier Urritegui Aramburu, hostelero, San Sebastián. Francisco Javier Delgado González-Navarro, policía nacional, Barcelona. José Angel Garrido Martínez, policía nacional, Barcelona.

1992 Arturo Anguera Vallés, militar, Barcelona. José Ansean Castro, policía nacional, Bilbao. Manuel Broseta Pont, catedrático, Valencia. Virgilio Más Navarro, militar, Barcelona. Juan Antonio Querol Queralt, militar, Barcelona. Francisco Carrillo García, militar, Madrid. Ramón Carlos Navía Refojo, militar, Madrid. Juan Antonio Núñez Sánchez, militar, Madrid. Antonio Ricote Castillo, radiotelegrafista, Madrid. Emilio Tejedor Fuentes, militar, Madrid. Ángel García Rabadán, policía nacional, Murcia. Eutimio Gómez Gómez, celador, Santander. Antonio Ricondo Somoza, estudiante, Santander. Julia Ríos Rioz, panadera, Santander. José San Martín Bretón, guardia civil, Getxo. Enrique Martínez Hernández, guardia civil, lliçà D'amunt. Antonio José Martos Martínez, albañil, Sant Quirze del Vallès. Juan José Carrasco Guerrero, economista, Madrid. Aquilino Joaquín Vasco Álvarez, militar retirado, Madrid. Juan Manuel Hélices Patino, policía nacional, Irún. José Manuel Fernández Lozano, guardia civil, Oiartzun. Juan Manuel Martínez Gil, guardia civil, Oiartzun. Antonio Heredero Gil, militar, Salamanca. Ricardo González Colino, policía nacional, San Sebastián. José Luis Luengos Martínez, trabajador, Rentería. Miguel Miranda Puertas, guardia civil, Madrid.

1993 José Antonio Santamaría Vaqueriza, hostelero, San Sebastián. José Ramón Domínguez Burillo, funcionario de Prisiones, San Sebastián. Emilio Castillo López de la Franca, guardia civil, San Sebastián. Ángel María González Sabino, San Sebastián. Javier Baró Díaz de Figueroa, militar, Madrid. Manuel Calvo Alonso, militar, Madrid. José Alberto Carretero Sogel, militar, Madrid. Fidel Dávila Garijo, militar, Madrid. Domingo Olivo Esparza, militar, Madrid. Pedro Robles López, funcionario, Madrid. Juan Romero Álvarez, militar, Madrid. Juvenal Villafañe García, guardia civil jubilado, Andoain. Dionisio Herrero Albiñana, militar, Madrid. Joseba Goikoetxea Asla, ertzaina, Bilbao.

1994 Leopoldo García Campos, militar, Barcelona. Fernando Jiménez Pascual, guardia civil, Bilbao. Vicente Beti Montesinos, empleado, Barcelona. José Benigno Villalobos Blanco, guardia civil, Trapagaran. Miguel Peralta Utrera, militar, Madrid. Juan José Hernández Rovira, militar, Madrid. José Manuel Olarte Urreizti, empresario, San Sebastián. César García Contonente, tramoyista, Madrid. Joaquín Martín Moya, conductor, Madrid. Francisco Veguillas Elices, militar, Madrid. José Santana Ramos, policía nacional, Berango. Alfonso Morcillo Calero, policía municipal, Lasarte.

1995 Rafael Leyva Loro, policía nacional, Bilbao. Gregorio Ordóñez Fenollar, presidente del PP de Guipúzcoa, San Sebastián. Mariano De Juan Santamaría, militar, San Sebastián. Margarita González Mansilla, ama de Casa, Madrid. Eduardo López Moreno, policía nacional, Bera. Enrique Nieto Viyella, policía nacional, San Sebastián. Jesús Rebollo García, policía municipal, Madrid. Manuel Carrasco Almansa, funcionario, Madrid. Santiago Esteban Junquer, auxiliar de la Armada, Madrid. José Ramón Intriago Esteban, chapista, Madrid. Florentino López del Castillo, conductor, Madrid. Félix Ramos Bailón, funcionario, Madrid. Martín Rosa Valera, conductor, Madrid. Josefina Corresa Huerta, auxiliar de Clínica, Valencia. Luciano Cortizo Alonso, militar, León.

1996 Fernando Múgica Herzog, abogado, San Sebastián. Francisco Tomás y Valiente, ex presidente del Tribunal Constitucional, Madrid. Ramón Doral Trabadelo, ertzaina, Irún. Miguel Ángel Ayllón Díaz-González, militar, Córdoba. Isidro Usabiaga Esnaola, empresario, Ordizia.
1997 Jesús Agustín Cuesta Abril, militar, Madrid. Eugenio Olaciregi Borda, empleado, San Sebastián. Rafael Martínez Emperador, magistrado, Madrid. Domingo Puente Marín, peluquero, Granada. Francisco Arratibel Fuentes, empresario, Tolosa. Modesto Rico Pasarín, policía nacional, Bilbao. Francisco Javier Gómez Elosegi, psicólogo, San Sebastián. Luis Andrés Samperio Sañudo, policía nacional, Bilbao. José Manuel García Fernández, guardia civil, Zierbena. Miguel Ángel Blanco Garrido, concejal del PP, Ermua. Daniel Villar Encisco, policía nacional, Basauri. José María Agirre Larraona, ertzaina, Bilbao. José Luis Caso Cortines, concejal del PP, Irún.

1998 José Ignacio Iruretagoiena Larrañaga, concejal del PP, Zarautz. Ascensión García Ortíz, procuradora, Sevilla. Alberto Jimenez-Becerril Barrio, concejal del PP, Sevilla. Tomás Caballero Pastor, concejal de UPN, Pamplona. Alfonso Parada Ulloa, guardia civil retirado, Vitoria. Manuel Francisco Zamarreño Villoria, concejal del PP, Rentería.

2000 Pedro Antonio Blanco García, militar, Madrid. Fernando Buesa Blanco, dirigente del PSE, Vitoria. Jorge Díez Elorza, ertzaina, Vitoria. José Luis López de la Calle, periodista, Andoain. Jesús Pedrosa Urquiza, concejal del PP, Durango. José María Martín Carpena, concejal del PP, Málaga. Juan María Jauregi Apalategi, ex gobernador civil de Guipúzcoa, Tolosa. José María Korta Uranga, empresario, Zumaia. Francisco Casanova Vicente, militar, Berriozar. Irene Fernández Perera, guardia civil, Sallent de Gállego. José Angel de Jesús Encinas, guardia civil, Sallent de Gállego. Manuel Indiano Azaustre, concejal del PP, Zumarraga. José Luis Ruiz Casado, concejal del PP, Sant Adrià de Besòs. Luis Portero García, fiscal, Granada. Antonio Emilio Muñoz Cariñanos, militar, Sevilla. Máximo Casado Carrera, funcionario de prisiones, Vitoria. Jesús Escudero García, policía nacional, Madrid. Armando Medina Sánchez, conductor, Madrid. José Francisco Querol Lombardero, magistrado, Madrid. Jesús Sánchez Martínez, conductor, Madrid. Ernest Lluch Martín, ex ministro del PSOE, Barcelona. Francisco Cano Consuegra, concejal del PP, Terrassa. Juan Miguel Gervilla Valladolid, policía municipal, Barcelona.

2001 Ramón Díaz García, cocinero, San Sebastián. Josu Leonet Azkune, empleado, San Sebastián. José Ángel Santos Laranga, empleado, San Sebastián. Ignacio Totorika Vega, ertzaina, Hernani. Santos Santamaría Avendaño, Mosso D´esquadra, Roses. Froilán Elespe Inciarte, concejal del PSE, Lasarte. Manuel Giménez Abad, presidente del PP de Aragón, Zaragoza. Santiago Oleaga Elejabarrieta, director financiero de 'Diario Vasco', San Sebastián. Justo Oreja Pedraza, militar, Madrid. Luis Ortiz de la Rosa, policía nacional, Madrid. José Javier Múgica Astibia, concejal de UPN, Leitza. Mikel María Uribe Aurkia, ertzaina, Leaburu. José María Lidón Corbi, magistrado, Getxo. Ana Isabel Arostegi Legarreta, ertzaina, Beasain. Javier Mijangos Martínez de Bujo, ertzaina, Beasain.

2002 Juan Priede Pérez, concejal del PSE, Orio. Cecilio Gallego Alaminos, empleado, Santa Pola. Silvia Martínez Santiago, estudiante, Santa Pola. Juan Carlos Beiro Montes, guardia civil, Leitza. Antonio Molina Martín, guardia civil, Collado Villalba.

2003 Joseba Pagazaurtundua Ruiz, policía municipal, Andoain. Bonifacio Martín Hernando, policía nacional, Sangüesa. Julián Embit Luna, policía nacional, Sangüesa.

2006 Carlos Alonso Palate, empleado colombiano, T4 Barajas. Diego Armando Estacio, empleado colombiano, T4 Barajas.

2007 Raúl Centeno Bayón, guardia civil, Capbreton. Fernando Trapero Blázquez, guardia civil, Capbreton.

2008 Juan Manuel Piñuel Villalón, guardia civil, Legutiano. Luis Conde de la Cruz, brigada del ejército, Santoña. Ignacio Uria Mendizabal, empresario, Azpeitia. Isaías Carrasco, concejal socialista, Mondragón.

2009 Eduardo Antonio Puelles García, inspector jefe policía nacional, Arrigorriaga. Carlos Saenz de Tejada y Diego Salvá Lezaun, guardias civiles, Palmanova.

2010 Jean-Serge Nérin, gendarme francés, Melun.

Si bien se fijan da para un montón de txistes.

La Guardia Civil, el colectivo más castigado por ETA
Desde su fundación en el año 1959, la banda terrorista ha asesinado a 210 agentes del Instituto Armado. Ahora, con el anuncio oficial de su desarme total la Asociación de Suboficiales de la Guardia Civil (ASESGC) recuerda que ETA ha sido derrotado “legalmente”, aunque el Cuerpo ha pagado un "precio muy alto" para lograrlo
Carlos Lospitao estrelladigital 8 Abril 2017

La tarde del 8 de abril de 2017 pasará a la historia como el día en el que la banda terrorista ETA hizo oficial su desarme total. Pero también significará un suspiro de alivio para todos los agentes de la Guardia Civil y para sus respectivas familias, que durante la existencia del grupo terrorista ha vivido con el corazón en un puño. Los guardias civiles han sido los grandes objetivos de ETA. De hecho, la primera víctima fue el guardia civil Pardines, en 1968, y los últimos fueron los agentes Sáez de Tejada y Salvá, en el año 2009. En total, han sido 210 agentes los que han caído desde la aparición de la banda, en el año 1959. O lo que es lo mismo, una de cada cuatro personas asesinadas por ETA pertenecía al Instituto Armado. “Precio muy alto el que ha tenido que pagar el Cuerpo para conseguir su derrota”, afirma Ángel Ramírez, responsable de Comunicación de la Asociación Escala Suboficiales de la Guardia Civil (ASESGC).

Ningún colectivo, institución o formación festejará con más júbilo este desarme total anunciado por el activista de Bizi, Jean-Noël Etcheverry “Txetx”. Pero la ASESGC, presidida por Francisco Silva Nieto, no quiere que esta noticia maquille todo el daño que ha causado la banda terrorista. Por este motivo, recuerdan que ETA ha sido derrotada por el Estado Derecho y reclaman su papel protagonista. “La Guardia Civil, el instrumento más efectivo en la lucha contra esta organización terrorista”, afirma Ramírez.

De todos modos, los guardias civiles no se fían de la banda terrorista y por este motivo exigen su disolución total. “Para la Guardia Civil, como para el resto de ciudadanos españoles, la mera existencia de la organización terrorista supone una amenaza para la seguridad de todos, por lo que el acto de entrega de las armas no puede convertirse en una acción de propaganda para conseguir beneficios, si no va acompañada de su total disolución”, explica Ramírez.

Además, la asociación advierte que el desarme total no es una baza negociadora y espera que el Gobierno se muestre estricto y rígido en este sentido. Tal y como explica Ramírez, “la banda terrorista no está en disposición de exigir al Gobierno español ninguna prerrogativa para su desarme, pues tras ser derrotada legal y policialmente lo único que se puede esperar es su disolución absoluta, teniendo la sensación de que su plan de entrega de las armas se debe a una medida de estrategia política con el fin de alcanzar unos beneficiados para con los miembros de la organización encarcelados y familiares y simpatizantes”.

Un desarme con elogios a las instituciones vascas
ETA ha asegurado que es “una organización ya desarmada” con un comunicado enviado a la cadena británica BBC, aunque no será hasta este sábado, 8 de abril, cuando se cierre de forma definitiva el proceso. “El día del desarme será mañana”, indicaba la comunicación, que los terroristas han enviado a la cadena en inglés y en castellano.

La banda pretende internacionalizar su causa con este gesto. Además, alude a la comunidad internacional para legitimar su desarme y reconoce el apoyo de las instituciones vascas para el proceso. Sin embargo, ataca directamente a España y Francia, “han puesto todos los obstáculos y problemas posibles”, ya que están “empecinados en el esquema de vencedores y vencidos y enrocados en la vía policial”.

A la vez, hacen de la “sociedad civil” los que han asumido “la responsabilidad política y técnica del desarme”. “Tomamos las armas por el pueblo vasco y ahora las dejamos en sus manos, para seguir dando pasos al objeto de lograr la paz y la libertad en nuestro pueblo, porque para avanzar en la agenda de soluciones hay que adquirir compromisos”, dice la banda terrorista ETA.

Los presos, una cuestión pendiente
La disolución es una constante en los mensajes que se han lanzado a ETA, tras la entrega programada de lo que todo el mundo cree es una parte de su arsenal. En la banda hay tentación de mantener, como “una organización desarmada”, algún tipo de identidad asociativa.

El mundo político vasco y el Gobierno no niegan que buscan resolver la cuestión de los presos. Los mensajes que le han llegado a ETA desde el gobierno central son claros: sin disolución, no hay “cuestión penitenciaria”.

ETA tiene en las cárceles a unos 360 miembros, de los que 280 están en España y el resto en Francia, donde están recluidos algunos de los etarras con un horizonte penitenciario más largo. No obstante, hace un lustro, el número de presos era de 600. Los que están a día de hoy detenidos cumplen su condena en 44 cárceles españolas y 20 francesas. Tres etarras cumplen condena en Suiza, Reino Unido y Portugal.

Diez prisiones andaluzas se reparten 95 presos, un tercio del total de reclusos, por delante de los 48 que cumplen penas en cárceles de la Comunidad Valenciana, los 36 encarcelados en las dos de Murcia y, ya en menor medida, en Galicia (24), Castilla y León (20) o los 16 de Castilla La-Mancha. Veintitrés etarras están a menos de 300 kilómetros del País Vasco, cuyas cárceles solo acogen a dos que aún no han roto con la organización. En las cárceles de Burgos, El Dueso (Cantabria) y Logroño, las provincias más cercanas a Euskadi, cumplen condena cinco etarras. Frente a estos centros, el más alejado del Pais Vasco es Cádiz, con 22 presos.

Armas limpias, armas sucias y casi 350 crímenes de ETA sin esclarecer
Los expertos policiales creen que la banda no entregará las armas que puedan ayudar a esclarecer asesinatos
J. Arias Borque Libertad Digital 8 Abril 2017

El show del nuevo desarme de ETA ya está en marcha. Las autoridades francesas han recibido los datos de la geolocalización de 8 zulos o almacenes terroristas en los que se encontraría el armamento de la organización terrorista. Pese a que no se puede asegurar que sean los únicos escondites y que en ellos esté realmente todo el arsenal etarra, los expertos antiterroristas tendrán que analizar, una vez desenterrados, cuál es su contenido.

Una de las claves serán las armas que haya en el interior de los mismos. Si esas armas están limpias o sucias, es decir, si las armas que entrega la organización terrorista han sido utilizadas para cometer algún crimen o si, por el contrario, no se han empleado en ningún atentado. Los expertos policiales se inclinan porque los terroristas entregarán únicamente aquellas que nunca han sido utilizadas, pero hasta que no sean examinadas no se podrá saber.

Este hecho es de mucha importancia porque si la banda terrorista entrega armamento que ha sido empleado en actos criminales, un análisis exhaustivo de las mismas podría ayudar a los investigadores policiales a esclarecer los más casi 350 crímenes de esta organización terrorista que todavía permanecen sin resolver. Serviría para poner nombres y apellidos a asesinatos que todavía no han sido juzgados.

Y es que en la actualidad, casi cuatro de cada diez asesinatos cometidos por ETA permanecen en el limbo jurídico, no tiene autores materiales conocidos y sus autores permanecen impunes, un hecho que se debe o bien a la falta de pistas o bien a las deficientes investigaciones que se realizan durante los primeros años de lucha contra el terrorismo. Una lucha contra el tiempo teniendo en cuenta que los asesinatos prescriben a los 20 años.

Es por esta razón por la que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha presentado una denuncia ante el tribunal, con la intención de que el mismo enviase una comisión rogatoria a Francia para tener información desde un primer momento del arsenal de armas que ETA está entregando en el país vecino.

Punto y seguido para las víctimas: quedan más de 300 crímenes sin resolver
Cuatro de cada diez asesinatos de la banda terrorista no tienen todavía culpable. La prescripción de los delitos, las negligencias de la Administración y las pocas pistas que puedan aportar las armas entregadas en Francia arrojan pocas esperanzas para un colectivo que se enfrenta al desarme con escepticismo.
Marta G. Coloma www.vozpopuli.com 8 Abril 2017

ETA busca poner punto y final a su trayectoria de terror. Por medio de un mediático 'día del desarme' -que las autoridades francesas aseguran que no dejarán celebrar-, la banda terrorista aspira a clausurar el proceso que inició hace cinco años con el anuncio de un alto al fuego permanente. Y todo con una disolución oficial que no se sabe con certeza si llegará algún día.

Pero para muchos no es posible pasar página. El desarme de este sábado sólo será un punto y seguido para las víctimas y allegados de los más de 300 asesinatos sin resolver que la banda tiene a sus espaldas. Tras 57 años de actividad terrorista, el balance de crímenes resueltos es cuanto menos llamativo: cuatro de cada diez atentados de la banda no tienen culpable... y muchos penden de la cuerda floja de la prescripción, que se produce a los 20 años, según el artículo 131 del Código Penal.

Ni siquiera las propias víctimas -el colectivo que realmente ha impulsado iniciativas para que estos asesinatos no queden impunes- se ponen de acuerdo en el número de crímenes que permanecen abiertos. Se han llegado a documentar cerca de 400 y se sabe con seguridad que no hay sentencia para más de tres centenares. A partir de ahí, los números bailan: algunos, como Dignidad y Justicia, incluyen las víctimas de la época franquista y los cifran en 379; otros consideran que un crimen podría no considerarse resuelto si se juzga sólo a los autores materiales y no a los intelectuales (como en el caso del asesinato de Gregorio Ordóñez); y el propio Gobierno vasco concluye que los casos resueltos son aquellos que van acompañados de una sentencia, sea ésta absolutoria o condenatoria.

"Para mí, un crimen resuelto es aquel en el que los autores materiales e intelectuales, así como colaboradores a informadores, han sido condenados", opina Juanfer F. Calderín, periodista y autor del libro 'Agujeros del sistema: más de 300 asesinatos de ETA sin resolver'. Aunque considera importante que la banda entregue parte de su arsenal hoy, Calderín es escéptico respecto a la utilidad que estas armas tendrán a la hora de investigar esos más de 300 asesinatos.

El proceso es complicado por muchas razones. Según detalla el periodista, una vez obtenidas las armas que no se hayan destruido -algo que presuntamente intentaron varios 'mediadores', entre ellos Jean-Nöel Etcheverry, el pasado mes de diciembre en la localidad francesa de Louhossoa-, se realizarían pruebas de balística que determinarían si éstas se han empleado en delitos anteriores presentes en las bases de datos de las fuerzas de seguridad. Pero seguidamente habría que vincular dichas armas a un comando específico, y a partir de ahí, a uno de sus miembros. Si la ubicación de las armas ha cambiado con el tiempo, vincularlas con el autor del crimen sería más difícil.

No es el único obstáculo al que se enfrentan las víctimas. A lo largo de las últimas décadas, esos 'agujeros del sistema' que denuncia Calderín han impedido que las investigaciones no se crucen de forma correcta y cientos de asesinatos queden sin resolver. Todo ello teniendo en cuenta que la iniciativa para reabrir estas causas ha partido siempre de los propios afectados: desde que Maite Pagazaurtundua cogiera las riendas de la Fundación Víctimas del Terrorismo en 2005, se intensificaron los contactos con la Fiscalía que, desde el mandato de Javier Zaragoza, ha conseguido que se reabran crímenes que estaban a punto de prescribir, siendo uno de los últimos el de 'los novios de Cádiz' (1979).

"El Estado de Derecho ha cometido negligencias brutales, como que un informe de balística tarde 20 años en llegar a la Audiencia Nacional o que la confesión de un etarra que confiesa un asesinato no se incluya en el sumario hasta que el crimen prescribe", denuncia Calderín.

Para Iñaki Arteta, director de más de una decena de documentales sobre ETA, las reaperturas se han realizando partiendo de "bases de barro". Por eso va más allá: es necesario conseguir que todos los asesinatos de ETA sean considerados crímenes de lesa humanidad, lo que permitiría que no prescribieran a ojos del derecho internacional.

En su documental 'Contra la impunidad', Arteta analiza de la mano de policías, personas del mundo judicial, políticos y víctimas cómo tantos crímenes han podido desembocar en el vacío legal. El director y guionista, que confiesa que el desarme de este sábado le deja "frío" por proceder de una banda que no reconoce su pasado terrorista, no encuentra una respuesta rotunda.

"No hay una sola razón, sino varias que se han cruzado de forma nefasta. Ha habido muy pocos medios para investigar, sobre todo en los años 80, pero también se ha producido una especie de dejadez, una voluntad constante de negociar con los terroristas, la sensación de que aquello iba a parar pronto a medida que aumentaba el autogobierno en el País Vasco... Esas cosas lo enturbiaron todo un poco, a diferencia de lo que ocurrió con otros grupos armados de la extrema derecha como el GRAPO", explica. El filmógrafo coincide con Calderín, en todo caso, en que en esta situación no vale una mirada 'naïf': "No creo que entreguen armas con pruebas para que les detengan después. Me da igual lo que dejen encima de una mesa o saquen de un agujero: pensar que ETA está diciendo la verdad no me interesa nada.", asegura.

"Van a entregar pistolas sin huellas"
Las expectativas de las víctimas del terrorismo ante el desarme de este sábado son mínimas. En un comunicado emitido este jueves por la Fundación Víctimas del Terrorismo y firmado por 26 asociaciones de afectados -incluidas la AVT, la Fundación Miguel Ángel Blanco, Covite y Dignidad y Justicia-, se limitan a exigir la "entrega total de todas las armas", la "disolución incondicional e inmediata de la banda" y "la estricta aplicación de la ley" por parte de los Gobiernos español y francés, porque "este supuesto final de ETA no puede estar presidido por la impunidad". Añaden, además, que la derrota de la banda sólo llegará cuando ésta desaparezca y se logre su deslegitimación política, social y moral.

La desesperanza es palpable entre este colectivo. Para Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, la entrega de mañana es "una pantomima". "Van a entregar pistolas sin huellas: aquí no se va a resolver nada", insiste, alegando que este sábado no es el 'día del desarme', sino "el de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía francesa".

De la misma opinión es la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez: "Es lamentable que se esté produciendo un circo en torno a un anuncio de una organización terrorista. También es importante destacar que pese a que ETA entrega ahora un conjunto de armas, queda el verdadero desarme de la banda: el de su proyecto político, social y cultural", dado que ETA y sus miembros "son glorificados en el País Vasco a diario". "El hecho de que entreguen las armas que les quedan no significa que se vaya a conseguir erradicar la cultura del odio que han conseguido implantar con apoyo de la izquierda abertzale", explica.

Según fuentes de la Audiencia Nacional consultadas por Vozpópuli, la Fiscalía que ahora dirige Jesús Alonso "continuará luchando para esclarecer" los crímenes sin resolver de la banda terrorista. Estas mismas fuentes insisten en que se seguirá trabajando para evitar que estas causas prescriban y se tratará de que las víctimas sean un "eje prioritario" en la actuación de la Fiscalía.

Alonso ya está en contacto con las asociaciones de víctimas: desde Covite confirman haberse reunido con él y con otras personas de la judicatura para lograr que los responsables de los asesinatos irresueltos acaben en los tribunales. "Tenemos mucha confianza en él, viene con nuevos aires y muchas ganas", apuntan desde la asociación.

Sea cual sea el resultado del desarme de hoy, lo cierto es que el capítulo de los crímenes sin resolver seguirá abierto si no se trabaja en el ámbito judicial. Portero considera este punto imprescindible: "Lo único claro es la derrota policial de ETA. Ahora falta la derrota judicial. Esto no es un final: es un final parcial. Hay que seguir".

Sigue la farsa: ETA señala ocho escondites de armas a las autoridades francesas
Todos los escondites en los que la banda terrorista guardaba su armamento se encuentran ubicados en el departamento de Pirineos Atlánticos.
Agencias Libertad Digital 8 Abril 2017

ETA ha entregado este sábado por la mañana los datos de geolocalización de ocho de sus depósitos de armas (a primera hora se informó de doce escondites, pero luego se confirmaron sólo ocho). Todos ellos están ubicados en el departamento 64 del país, los Pirineos Atlánticos. Así lo han indicado a Efe fuentes de la lucha antiterrorista que no han descartado que puedan haber más almacenes de armamento.

La banda terrorista entregó los datos a los llamados "verificadores". Y fueron estos los que transmitieron la información a las autoridades francesas. Además, en todo este proceso han intervenido las personas del entorno pro-etarra a las que la banda ha encargado la labor de "mediación" entre los terroristas y las autoridades galas. El anuncio de la entrega de armas se ha producido después de que ETA emitiese un comunicado ayer en el que se declaraba "organización desarmada".

Todo el proceso comenzó cuando Jean Noël Etcheverry, el integrante del llamado "Grupo de Luhuso", entregó, a las 8.10 horas en el Ayuntamiento de Bayona, una carpeta con la documentación de la localización de los escondites de ETA y el inventario de las armas al líder de la Comisión Internacional de Verificación (CIV), Ram Mannikalingam. Han actuado como testigos de la entrega de la localización del armamento el pastor protestante Harold Good, y el arzobispo de Bolonia, Matteo Zuppi. También ha estado presente el alcalde de Bayona y presidente de la Mancomunidad de Iparralde, Jean-René Etchegaray.

Mannikalingam confirmaba poco después que la banda terrorista ha puesto bajo control de las autoridades francesas los zulos con algunas de las armas de las que disponía. Mannikalingam, Etcheverry y Etchegaray, han dado a conocer en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento de la localidad vasco francesa, los pormenores del proceso. El verificador ha recordado que se desarma la última organización armada de Europa y que es la "victoria de la democracia sobre la violencia".

La CIV es un un grupo de seis personas con experiencia internacional en procesos de paz. Algunos de los conflictos en el que hna intervenido como asesores son Irlanda del Norte, Sudáfrica, Sri Lanka, Kosovo, Tanzania, Irak y Nepal. Se creó en septiembre de 2011, un mes antes de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada tras la Conferencia Internacional de Aiete, en San Sebastián.
La propaganda

En la jornada de este sábado, el entorno pro-etarra ha programado diversos actos en Bayona (Francia) para dar publicidad al supuesto desarme. Los actos comenzarán a las 10.30 en el cine Atalante, donde se proyectará el cortometraje La paix maintenant, une exigence populaire (La paz ahora, una exigencia popular), del realizador Thomas Lacoste y protagonizado por el llamado grupo de Louhossoa, los autodenominados "artesanos de la paz".

Tras el estreno del filme se llevará a cabo un coloquio en la sala con el propio Lacoste, el profesor de Derecho Jean-Pierre Massias y el exjuez y miembro del comité de Derechos Humanos de la ONU Louis Joinet. A las 12.00 horas tendrá lugar una mesa redonda en una carpa instalada junto a la explanada Roland Barthes con la participación del exconsejero vasco y actual portavoz de la organización en favor de los presos de ETA Sare, Joseba Azkarraga, la antropóloga miembro del Foro Social permanente Aitzpea Leizaola y el exjuez y asesor de la ONU Philippe Texier. Finalmente, a las 15.00 horas tendrá lugar una manifestación.
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