AGLI Recortes de Prensa    Lunes 10 Abril 2017

El problema es Europa
Amando de Miguel Libertad Digital 10 Abril 2017

Los españoles de mi generación hemos sido fecundados con la divisa orteguiana de que Europa era la solución. Puede que hasta ahora haya funcionado así respecto de los problemas que aquejan a la vida pública española. Pero ha llegado la hora de las lamentaciones. "No es esto, no es esto", habría dicho el filósofo madrileño de encontrarse ahora vivo.

El primer desencanto se deriva de identificar Europa con la Unión Europea. La etiqueta resulta pretenciosa por una doble razón. Por un lado, quedan fuera Rusia y ahora el Reino Unido, dos formidables Estados rotundamente europeos. Por otro, los Estados miembros de la Unión Europea han cedido algunas de sus competencias (la moneda, cierta legislación muy intervencionista) pero conservan el grueso de las prerrogativas soberanas. Por tanto, la Unión no lo es tanto.

No es fácil que haya más concesiones a unos verdaderos Estados Unidos Europeos, porque la Historia pesa mucho. La idea del Estado-nación es esencialmente europea, por lo que cuesta mucho ceder soberanía a una entidad superior. Es más, asoma la posibilidad de que algunos Estados de Europa puedan desmembrarse; por lo menos lo intentan.

Pero el inconveniente para una verdadera Unión Europea es que la experiencia hasta ahora ha resultado muy cara. El nuevo triángulo administrativo Bruselas-Estrasburgo-Frankfurt se muestra demasiado oneroso para las funciones que cumple. La nueva burocracia de la Unión Europea se añade a la de los respectivos Estados asociados. En el caso español todavía hay que añadir un tercer sumando: el de las administraciones regionales, llamadas irónicamente autonomías. El conjunto del aparato público no se puede costear con eficacia, tantos derroches supone.

La ineficiencia pública se complica todavía más al disponer los europeos de la fórmula del llamado Estado de Bienestar. Supone un privilegio y un progreso respecto al resto del mundo, pero no puede costearse sin un continuo déficit en las cuentas públicas.

En el inmediato pasado la expansión del sector público se podía atender con impuestos porque crecía todavía más la productividad. La cual se derivaba de los adelantos técnicos (ahora dicen tecnologías), pero sobre todo del valor que los europeos han concedido al esfuerzo personal (ética del trabajo). Sin embargo, ese valor se degrada por momentos. La combinación de una productividad decreciente y unas aspiraciones sociales convertidas en derechos lleva a una carga impositiva que se hace insoportable. Se dice que algo así ocurrió ya con la declinación del Imperio Romano. La Historia a veces se repite, solo que el Imperio Europeo no ha llegado a su culminación política. Además, los grandes sucesos históricos ahora se aceleran más.

Por si fuera poco, se les ocurre a algunos insensatos que la Unión Europea debe admitir a Turquía. Es la disparatada consecuencia de un estado de opinión que pasa por alto la tradición cristiana de la construcción europea. Habría que cambiar la bandera de la UE, que se hizo con el azul del manto de la Virgen María y las 12 estrellas de su corona. De momento, habría que digerir la desconexión británica de la UE. Todos vamos a perder un poco con esa extravagancia, y más que ninguno, los llanitos de Gibraltar.

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Lo peor que le ha pasado a Cataluña
Vicente Torres Periodista Digital 10 Abril 2017

He leído en algún sitio que Rufián ha explicado qué es, en su opinión, lo peor que le ha pasado a Cataluña. Pero esa opinión sólo puede interesar a gente de pocas luces, o alguien que no esté bien de la cabeza. Y no digo que no abunden los que están en el segundo caso; ni los del primero, porque si no fuera así este señor no estaría cobrando una pasta.

Pero es cierto que a Cataluña le han pasado cosas malas. El deterioro económico es muy grande, no ya en relación con la situación que tenía, que también, sino con la que tendría si las cosas hubieran transcurrido con la normalidad que cabía esperar. Pero este deterioro, que sigue su curso, no es lo más importante, sino que esta cuestión hay que adjudicársela al de la convivencia, pues se han roto familias, amistades, confianzas… La crispación de la vida pública es el peor problema que tiene hoy Cataluña, y va en aumento, puesto que hay tipos que están tocados, que disfrutan haciendo crecer la tensión, profiriendo insultos y amenazas, sembrando odios, agitando tempestades.

Y hay otro tercer factor en lo que al deterioro se refiere, y es el de la educación cívica y los buenos modales, que eran muy apreciados en Cataluña y que hoy han desaparecido por completo. Basta con fijarse en que la alcaldesa de Barcelona es Colau para darse cuenta de que algo gordo ha pasado en la sociedad catalana; es suficiente escuchar a Forcadell encadenar sandeces para entender que una parte del pueblo catalán ha perdido el oremus; o a Rahola gritando, sin que nadie se escandalice; o al propio Rufián metiendo la pata una y otra vez.

Lo peor que le ha pasado a Cataluña es que la doctrina nacionalista, esa peste, haya logrado implantarse allí. En donde lo consigue, el daño es incalculable.

Alerta máxima frente al ISIS
Pablo Sebastián Republica 10 Abril 2017

Los recientes atentados terroristas del ISIS en Londres y Estocolmo y los dos últimos contra sendas Iglesias coptas de El Cairo y Alejandría han puesto en estado de alerta máxima a las principales capitales de la Unión Europea, ahí incluidas las españolas por las aglomeraciones de ciudadanos que siguen las procesiones de la Semana Santa.

Sobre todo ahora que los llamados lobos solitarios del ISIS han encontrado en el ataque con vehículos, y no sólo camiones, un arma mortífera y eficaz contra los ciudadanos indefensos que asisten a concentraciones sociales. De ahí las medidas preventivas de seguridad que se están adoptan en lugares como Sevilla donde se anuncia una masiva asistencia de turistas y vecinos del lugar para presenciar las procesiones.

Al fondo de todo ello aparece el fantasmal estado islámico atrincherado en Siria e Irak, y hasta el momento imbatible sobre el terreno bélico porque los bombardeos aliados y los rusos y sirios se cruzan con la guerra civil siria, y no hay manera de que cuerpos regulares de ejércitos de tierra logren derrotar a los ejércitos del terror. Ahí está la batalla de Mosul que dura ya semanas sin que el ejército iraquí consiga la conquista completa de la ciudad.

Un ISIS que además cuenta con poderoso armamento y capacidad financiera fruto de ventas ilegales del petróleo y con redes de información y comandos desplegados por una Europa -muchos de ellos al abrigo de las migraciones-, que sigue siendo su objetivo más fácil de alcanzar y el que les genera más y eficaces réditos de propaganda internacional.

Solo una respuesta coordinada de los aliados occidentales y árabes en la que se incluya un poderoso ejército de tierra podría derrotar al ISIS y acabar con el núcleo duro del terrorismo yihadista. Pero esa coalición no existe al día de hoy y sufre tensiones internas entre los aliados occidentales desde que Donald Trump llegó a La Casa Blanca y criticó a Europa y a la OTAN, como tampoco existe cohesión en el mundo árabe.

Y todo ello favorece al régimen del terror instalado e Siria e Irak y también en Libia, Egipto y Nigeria. De manera que no vemos una solución o una salida a corto plazo para este gran problema y mucho nos tememos que la oleada de atentados en la UE va a seguir, por lo que las medidas preventivas son muy necesarias incluso a sabiendas que los terroristas en muchos de los casos las pueden superar.

Más yihadismo de extirpación cristiana en Egipto
José Javaloyes Republica 10 Abril 2017

Con precisión religiosa atenida al calendario cristiano, el terrorismo islamista golpeaba este domingo de Ramos, por El Cairo y Alejandría, con muy sensible profusión de víctimas, mientras la actualidad internacional comparece en un horizonte de acusada tensión luego del bombardeo estadounidense en Siria como castigo a la entente sirio-rusa por el uso, reiterado y masivo, de armas químicas en el curso de una guerra civil que va ya para los siete años de horror y toda suerte de miserias.

Concurren en esta ocasión la próxima visita al país del Nilo, donde un golpe militar quitó de en medio un régimen islamista que combatía la legalidad constitucional vigente tras del derrocamiento del presidente Hosni Mubarak, con la renovada tensión entre Estados Unidos y Rusia luego del bombardeo naval de una base aérea siria, en respuesta al reiterado empleo, por las fuerzas de Al Asad de armas químicas, en el que casi 100 personas perdieron la vida, niños muchas de ellas.

Dos anotaciones conviene hacer antes de seguir adelante: Una, que la población cristiana de Egipto apenas alcanza, en la actualidad, el 10 por ciento del censo; y otra, que después del uso anterior de armas químicas por el régimen de Al Asad, la Rusia de Putin asumió la responsabilidad de guardar en depósito las que este poder árabe tuviera; circunstancia ésta que transfería al depositario la responsabilidad de un eventual y reiterado empleo.

Se infiere de tal circunstancia, del empleo ahora repetido de las prohibidas armas químicas, que Rusia tiene una responsabilidad específica en términos irrefutables. Circunstancia agravada por el hecho de que esgrimió su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear la Resolución que se adoptara por este órgano contra el uso de las mismas.

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Perdón
Pedro de Tena Libertad Digital 10 Abril 2017

No, no son sólo los terroristas y simpatizantes de ETA los que tienen que pedir perdón a sus víctimas.

No, no son sólo los terroristas y simpatizantes de ETA los que tienen que pedir perdón a sus víctimas. Podemos, si queremos, escondernos tras sus muertos ennegreciendo su conducta y blanqueando… la nuestra. Sí, la nuestra, la mía. Los que formamos parte de los movimientos que se enfrentaban al franquismo –de pelajes tan diversos que transitaban desde el cristianismo obrerista de la HOAC y la ZYX al carlismo renovado, atravesando los sindicalismos y llegando hasta los socialismos y comunismos varios e incluso sobrepasándolos– nunca condenamos abiertamente los asesinatos de ETA ni tuvimos en cuenta el dolor de las víctimas y sus familias. Cierto que éramos jóvenes y, en buena medida, ignorantes, soberbios y, como consecuencia, estúpidos. Cierto que después evolucionamos paulatinamente hasta comprender el valor de la democracia y sus reglas de convivencia. Cierto también, confesemos, fue que cuando ETA mató por primera vez lo comprendimos, y que seguimos comprendiendo sus crímenes, e incluso algunos aplaudiéndolos, hasta bien muerto Franco. Esa es la verdad.

Tenía 17 años cuando conocí la identidad de la que se creyó entonces fue la primera víctima de ETA, el comisario de la social, Melitón Manzanas. Para nuestro propósito de enmienda, da lo mismo que fuera o no la primera víctima de los terroristas. Lo cierto es que, a todos los movimientos antifranquistas de entonces, como si hubiera una consigna general procedente de nadie sabe dónde, nos penetró la convicción de que aquel comisario era un torturador de la dictadura y que su asesinato era comprensible. Ni siquiera los más pacifistas de aquellos movimientos alzaron la voz para denunciar que asesinar por causa de ideas políticas era una barbaridad si lo que se quería era edificar una democracia. Ya entonces se desarrollaba la irracional y miserable doble vara de medir que hacía comprensibles unas muertes mientras se condenaban absolutamente otras. Entre los cristianos, el argumento emanaba de las doctrinas del tiranicidio, sobre todo del padre Mariana, a su vez ancladas en la filosofía escolástica. Para los demás, la violencia estaba justificada de una u otra manera, bien por el carácter de militares, agentes del orden de la dictadura o extremistas de derecha de las víctimas, bien porque el fin justificaba los medios.

Esta comprensión es la que explica que, aún hoy, ETA exija a la izquierda española en su conjunto, y a buena parte de la derecha, un trato penal preferencial y privilegiado. En el fondo, creía y cree haber tenido el coraje de hacer lo que los demás aprobaban usufructuando sus resultados políticos. Ya saben, lo de sacudir el árbol y recoger las nueces. Luego ETA cometió graves errores estratégicos: asesinato de civiles sin relación alguna con el franquismo (Hipercor y otros muchos), asesinato de políticos de la democracia (desde militantes del UCD, PP y PSOE con algunas víctimas, muy pocas, del PNV) y asesinato de Yoyes, por querer dejar las armas, entre otras salvajadas como la de secuestros como el de Ortega Lara y agonías como la de Miguel Ángel Blanco. Tal comportamiento iluminó a muchos sobre el verdadero carácter del terrorismo etarra. Pero voy a dejar en el aire una pregunta incómoda. ¿Y si ETA hubiera seguido matando en el País Vasco y fuera de él sólo a militares, policías y militantes de partidos del centro y la derecha, una especie de Tinellazo de sangre? Esta pregunta exige una reflexión y una respuesta sinceras de toda la izquierda española.

Por mi parte, quiero pedir perdón a todas las víctimas del terrorismo etarra y de los demás terrorismos españoles, que tampoco fueron condenados en su día. Yo no defendí su absoluto derecho a la vida y me siento avergonzado. Tardé mucho en comprender algo tan sencillo como que el fin no sólo no justifica los medios, sino que son éstos los que acaban preconfigurando el fin. La grandeza moral de nuestras víctimas del terrorismo que nunca buscaron venganza –que podrían haberla incluso exigido por la enormidad de sus sufrimientos– nos han salvado a todos como democracia y como sociedad digna. Ahora piden sencillamente justicia. ¿Alguien será capaz de justificar la impunidad de los asesinos?

La entrega de armas etarra que nunca existió
Ernesto Ladrón de Guevara TBN 10 Abril 2017

“ETA convoca una comparecencia a cara descubierta, con sus efectivos existentes, ante las cámaras de televisión y el resto de medios informativos".

"En esa puesta en escena anuncia solemnemente su disolución para siempre, y pone a disposición de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado todos sus archivos, documentación y referencias donde puedan localizar el arsenal que les queda, anunciando que hay armas, explosivos y logística armamentística de las que desconocen su paradero, pues quienes lo saben están en prisión; pero que van a ponerse a disposición de la justicia y de las fuerzas policiales para convencer a dichos reclusos a que revelen su paradero".

"ETA pide perdón por su etapa sangrienta, especialmente a las víctimas y perjudicados por su acción terrorista. ETA solicita la organización de una convención con los afectados por su causa para escenificar la solicitud de perdón, un relato de los daños y perjuicios causados y la inefectividad de dicha estrategia para lograr sus objetivos, pero, sobre todo, admite la terrible inmoralidad de sustituir la vida democrática por la coacción y el miedo que ha calado profundamente en la sociedad vasca. ETA muestra su arrepentimiento y está dispuesta a resarcir moralmente a las víctimas, y en la medida de sus posibilidades contribuir económicamente en acciones que reparen al menos testimonialmente a los miles de damnificados. ETA, manifiesta su deseo de que los más de doscientos mil ciudadanos vascos que tuvieron que emigrar de su tierra abandonando sus casas y trabajos para salvarse del acoso y persecución vuelvan, recuperando el clima de concordia y convivencia que nunca se debiera haber perdido, tras décadas de terror".

"ETA, contrita, manifesta que quienes tengan penas por acciones sangrientas deben cumplir la condena que haya determinado la justicia en las cárceles, si bien ayudará a los presos etarras a que pidan perdón públicamente, propongan las medidas para reparar a las víctimas de sus acciones violentas, y preparen un plan verificable de reinserción social y de reconstrucción de lo que ha sido la memoria del terror, desvelando la información que posibilite dilucidar la autoría y modus operandi del asesinato de las más de trescientas víctimas que aún están sin aclarar. Solamente en este contexto se estudiará la reducción de penas y el acercamiento de los presos a sus lugares de origen".

"ETA manifiesta, así mismo, que los objetivos de la Banda y de aquellos que han sido beneficiarios por el terror en las instituciones quedan deslegitimados, y que cualquier pretensión política ha de ajustarse al imperio de la ley y al marco de la Constitución, por ser la única vía legítima".

"En este marco, ETA confía en que todo vuelva a la normalidad y que el juego político, social y económico, así como el cultural, se desenvuelvan en un clima pacífico, de tolerancia, y de respeto a la pluralidad y a los derechos individuales de los ciudadanos del País Vasco y Navarra, en el marco de la Constitución”.

Es evidente que esto no es lo que ha sucedido. Es lo que hubiera podido ocurrir si ETA y quienes favorecen esta mascarada siniestra, aglutinados en una foto patética y denigrante, tuvieran algo de dignidad y no estuvieran atentos a estrategias aberrantes.

ETA no ha hecho nada, salvo teatro. No sé si se trata de una comedia o de drama, puesto que a tragedia no llega por lo inane de una escenificación de entrega de armas inexistente y falaz; o, en todo caso intrascendente, para un cambio de escenario real de la política vasca y de la reparación a los damnificados por los años durísimos y larguísimos de sangre y fuego. Es una maniobra para dar legimidad a su pantomima de acercamiento de presos, o de anmistía, y para diluir la verdad de lo sucedido durante los años de terrorismo, dándole pátina de legitimidad, y, seguir en la dinámica de la construcción de Euskal Herria, ocupando las instituciones con una fuerza que ni por asomo hubieran soñado los años del tiro a la nuca y del amonal.

Es patético y ridículo que partidos como PSE (¿PSOE?) participen de esta farsa. Pero allá ellos, si así creen que van a rascar votos del nicho abertzale, que no les pase nada.

Lo que queda de ETA

JORGE DE BUSTOS El Mundo 10 Abril 2017

De su arsenal más mortífero nunca se desprenderá ETA por dos razones. La primera porque no se trata de armamento material sino espiritual, es decir, de las ideas que inspiraron sus series de asesinatos. Unas ideas -el nacionalismo y el comunismo- que se han revelado demasiado eficaces para fomentar el crimen masivo -y después justificarlo- como para que sigamos creyendo que no son intrínsecamente perversas. El nacionalismo es la guerra, sentenció Mitterrand, y el terrorismo tan sólo es la modalidad cobarde y low cost de la guerra. El comunismo, por su parte, santifica el robo, pero como la gente se resiste a que le roben lo que es suyo, al final hay que matarla para quitárselo, como tiene muy bien explicado Federico Jiménez Losantos.

ETA hacía muy bien lo propio del nacionalismo y del comunismo. Pero no puede entregar su ideología por una segunda razón: porque nadie se lo ha pedido. Y no se lo piden porque la suya es, con coquetas gradaciones, la misma necrófila ideología que aún profesan demasiados. Si la derrota de ETA no sirve para echar una gruesa palada de tierra sobre sus pretextos teóricos, que se resisten a morir, habremos perdido una oportunidad histórica para secar la fuente profunda y recurrente del terror.

Se alegará que un etarra siempre fue un sujeto demasiado primario como para imaginarlo leyendo a Lenin, siquiera a Arana. Y es verdad: ETA nunca fue otra cosa que una mafia de paletos sociópatas que se metían a pegar tiros porque les parecía más romántico que follar cabras. Pero los del gatillo sólo servían a mentes ligeramente superiores permeadas por tres o cuatro lecturas deformantes.

Luego están los tontos útiles, los artesanos de la farsa, los nuevos políticos marchando solemnes en la cofradía del santo blanqueo, quizá porque han nacido demasiado tarde para que mataran a alguno de los suyos y porque su empatía selectiva no acierta a imaginar cómo se siente su adversario de escaño en el funeral de un compañero. Y otro día hablaremos de los vascos. Y de las vascas.

España y Francia, unidas y firmes contra ETA
Editorial La Razon 10 Abril 2017

Mientras las autoridades francesas han comenzado interrogar, de momento en calidad de testigos, a los llamados «verificadores» para que expliquen su relación con la banda etarra en el marco del supuesto desarme, la Audiencia Nacional española prepara las correspondientes comisiones rogatorias ante la Justicia francesa para que especialistas de la Guardia Civil y la Policía Nacional puedan desplazarse al sur de Francia y examinar los lotes de armamento hallados en los distintos zulos.

Se trata, por supuesto, de investigar si algunas de las armas entregadas puede dar pistas o indicios que permitan aclarar algunos de los crímenes de ETA que están sin resolver, pero, dado el mal estado y la antigüedad del material, no parece que haya que abrigar demasiadas esperanzas. De cualquier forma, los acuerdos de colaboración antiterrorista firmados con Francia especifican que unas armas incautadas pueden entregarse a la Justicia española, una vez que se haya dado por cerrado un proceso judicial en el país vecino, y viceversa.

Frente a quienes desde el entorno proetarra pretenden hacer creer a los incautos que el Gobierno de París ha cambiado de política en lo que se refiere a la banda, lo cierto es que la colaboración entre España y Francia contra el terrorismo, incluido, por supuesto, el de ETA, sigue siendo tan firme y estrecha como hasta ahora.

El monolito vasco
Cristian Campos El Espanol 10 Abril 2017

Cita el periodista David Rieff en su libro Elogio del olvido a un escritor norirlandés que propuso 1) honrar la historia de su país con un monumento a la amnesia y 2) olvidar inmediatamente después dónde lo habían construido. Lástima que el de la amnesia sea un lujo que sólo se pueden permitir aquellos que tienen los colmillos manchados de sangre. Léase los vascos que mataron pero también esos aproximadamente 300.000 paisanos que masticaron con toda la parsimonia moral posible sus kokotxas mientras los etarras despedazaban niños a sólo unos metros de sus sociedades gastronómicas. ¿De qué otra manera podrían soportarse a sí mismos si no fuera por la amnesia?

“Hay un momento de Trece entre mil, la película de Iñaki Arteta, en que un guardia civil habla de un asunto realmente interesante. Los antecedentes de este hombre, y el argumento de autoridad que de ellos se desprende, llaman la atención. Una mañana entró en su coche con sus gemelos de dos años, arrancó, dio un par de vueltas y el coche estalló. Vivo, aunque con los tímpanos reventados, salió corriendo hacia la parte de atrás donde estaban los niños. Uno estaba bien, Álex, me parece que se llamaba. El otro, sin embargo, estaba partido en varios trozos. El padre explica ante la cámara que era ciertamente difícil recoger los trozos, que se le resbalaban, y pone en este detalle una atención fría y técnica, muy convincente. Sin duda, uno de los problemas de que despedacen a tu hijito es esa característica jabonosa de los trozos. ¿Cómo cogerlos, eh?” (Arcadi Espada).

El único monumento que merecería la historia del País Vasco de los últimos cincuenta años es un monolito en forma de Almax. El que nos ha hecho falta a los españoles para soportar fotos como esta y el que le ha hecho falta a esos 300.000 vascos para digerir, mientras se sucedían los atentados, las mencionadas kokotxas.

Las víctimas, sin embargo, no pueden permitirse el lujo de la amnesia. La mayoría de ellas porque están muertas y eso sería mucho pedirle a un cadáver. El resto, porque supondría traicionar la memoria de sus padres, madres e hijos asesinados y añadir el insulto del olvido a la injuria del crimen.

[Hay que recordar que si los japoneses han podido perdonar Hiroshima es porque, a diferencia de los vascos, no se autoengañaron respecto a la espiral de demencia criminal a la que les arrastraron Hirohito y su primer ministro HidekiTojo durante la II Guerra Mundial. Quizá los ciudadanos japoneses no se merecían dos bombas atómicas. Los generales del ejército, los miembros de la Kempeitai y los del Taisei Yokusankai se merecían una docena y suerte tuvieron de que sólo les cayeran dos. Pero España no fue el Japón de la II Guerra Mundial ni siquiera durante los peores años del franquismo o de los GAL. Una bomba atómica se puede perdonar. Un atentado terrorista, jamás.]

Dice también David Rieff que al final de cualquier conflicto hay que escoger entre paz y justicia. Y añade que en el País Vasco la paz es más importante que la justicia. La frase del hijo de Susan Sontag sería impecable aplicada al caso japonés o al de la antigua Yugoslavia. Es decir al de una guerra convencional. Pero es inaplicable a ETA, única “beligerante” en un “conflicto” en el que uno de los “bandos” ha puesto las balas y el otro sólo los muertos y la ley.

Escribo “beligerante”, “conflicto” y “bandos” entre comillas porque ETA nunca ha sido un bando beligerante en un conflicto sino sólo una asociación de delincuentes.

Sorprendentemente, el principal responsable del blanqueamiento del nacionalismo vasco, el caldo de cultivo de ETA, no está siendo la izquierda radical vasca, ni la burguesía vasca de cocineros y banqueros de Neguri, esa que ha tenido en sus manos y desde el primer día la posibilidad de acabar con ETA de un plumazo, sino el Partido Socialista de Euskadi. Un PSE sin el cual las tradicionales llamadas al diálogo y la negociación serían sólo un concurso de posturas entre vascos y para vascos. Un pintoresquismo local, como el aurresku. E igual de interesante.

Que el PSE, a fin de cuentas la delegación regional de un partido que se pretende nacional, haya adoptado el discurso nacionalista vasco como propio es señal de que la justicia, la libertad y la igualdad puntúan bajo en su escala de prioridades. Pronto (al tiempo) defenderán también la inclusión en nuestros códigos civiles y penales de lo que ellos denominarán “una interpretación moderada” del islam. Hay veces en las que es mejor callar y parecer un hipócrita que hablar y despejar todas las dudas.

Lo de Podemos es otra cosa bastante más banal. El partido de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero ha llegado tarde a la tradicional alianza histórica de los partidos comunistas con los terrorismos que les caen ideológicamente cerca. Su admiración por uno de los cabecillas de la banda y por los linchadores de Alsasua sólo se explica por el sentimiento de culpa provocado por esa tardanza. “No pudimos estar ahí en los momentos álgidos del conflicto pero os recibiremos como artífices de la paz y aplaudiremos a vuestros familiares en el Congreso como jamás aplaudimos a las víctimas”. De Podemos, un partido de adolescentes de buena cuna fascinados por una violencia que no han vivido jamás en primera persona, poco más puede esperarse.

A la kale borroka etarra, por cierto, cabe endosarle también la responsabilidad estética de jersey de punto grueso de esa izquierda regresiva encarnada en okupas, escracheros, quemacontainers, justicieros sociales, quinceemes y demás infantilismos ideológicos residuales del 36. Pocas veces la fealdad intelectual ha encajado tan perfectamente con el desprecio por la estética de sus portavoces. Lo dice todo que sea la capucha, una prenda cuya única virtud es la de cubrir la cabeza del portador para que no pueda escapar de ella ni una sola idea inteligente, el logo oficioso de su ideología.

Que la entrega de las armas era una obra de teatro entre paisanos y para consumo interno vasco es una obviedad. Como dijo Montano, fue un espectáculo digno de Gila. Si ese es todo el arsenal que le quedaba a ETA o sólo la mitad, si la banda ha ocultado parte de su armamento y escondido toneladas de explosivos, es en realidad secundario. Lo verdaderamente importante es, como dice Pilar Rodríguez Losantos, la indiferencia con la que la pantomima fue recibida hace 48 horas por todos los españoles. 120 armas o 1.200, tres toneladas o treinta o ninguna, fueron irrelevantes frente al Madrid-Atlético de Madrid del sábado por la tarde. Y esa es la prueba de la intrascendencia actual de ETA.

[Si algo hay que reprocharle a los españoles de los últimos cincuenta años es su simpatía por los vascos y su desprecio por los catalanes. Herencia, por supuesto, de esa visión romántica del vasco como luchador proletario contra el franquismo y de los catalanes como burgueses egoístas e insolidarios de morro fino. Una mentira que no ha sido capaz de desmontar ni la evidencia de que la única burguesía que ha gozado de extraordinarios privilegios fiscales en este país ha sido la vasca ni la de que los catalanes no han matado a nadie como sí lo han hecho, a dos carrillos, los vascos. Lo cual deja una segunda conclusión inquietante. Un madrileño, un andaluz o un gallego prefieren pagarle las Fantas a un nacionalista vasco que contemporiza con el terrorismo, es decir con el principal heredero ideológico del caciquismo rentista y católico español, que a un burgués catalán cuya mayor amenaza es la de que te ponga a trabajar con la barbilla levantada. Aunque también demuestra -no voy a mencionar sólo lo malo- el fracaso de ETA a la hora de asumir la representación de lo vasco y de apoderarse de los principales símbolos culturales del vasquismo.]

Aniquilada e infiltrada hasta el tuétano por la Guardia Civil, encarcelada casi al 100%, habiendo alcanzado el 0% de sus objetivos políticos y “auditada” por unos “artesanos de la paz” churriguerescos. Eso es lo que queda hoy de ETA. Dos o tres generaciones de vascos que le regalaron la mitad de su vida, la buena, a las cárceles de España. El único país del que van a tener jamás un DNI y al que cada año van a tener que rendir no ya las armas sino su declaración de la renta.

Y eso, tras fracasar en todo aquello que se propusieron. Ni la Baader-Meinhof, paradigma del terrorista comunista más esperpéntico y gratuito, naufragó tan miserablemente como lo ha hecho el terrorismo socialista y nacionalista vasco. Que nadie dude de que en breve los terroristas de ETA serán material de chiste para los Cassandra de turno. Están a un tris de convertirse en el Carrero Blanco del siglo XXI. Qué justicia tan poética.

Quedan 300 asesinatos por resolver y cuyos culpables no han sido condenados por ellos (aunque sí por otros crímenes). Esa es la verdadera “entrega de armas” que debería reclamársele a ETA. Ellos, a cambio de esa confesión, deberían recibir lo mejor que puede ofertarles una democracia: quimioterapia penal y fría indiferencia. Que es el tratamiento que se reserva a los cánceres y a los delincuentes.

Lo del perdón, si acaso, que se lo pidan a dios.
*** Cristian Campos es periodista.

Los tontos del pueblo (vasco)
J. A. Montano El Espanol 10 Abril 2017

Un profesor universitario del País Vasco nos contó hace dos años en Málaga el final de ETA. Él no lo llamó así, pero era el final de ETA.

Una mañana muy temprano salió a caminar por un bosque cercano a su pueblo. Cuando se hubo internado, oyó los alaridos de un hombre. Eran alaridos insistentes, desesperados, rabiosos. Se aproximó sin hacer ruido, ocultándose, hasta que lo vio. Era un etarra que había cumplido hacía poco su condena. En el pueblo no lo trataban como a un héroe, sino como a un tonto. Eso le haría comprender –si no lo había comprendido ya en la cárcel– la gran tontería de su vida. Así que se iba de noche al bosque a gritar. Quizá no por sus crímenes, pero sí por él mismo.

En los callejones sin salida de la mente de los etarras se ha ido acabando ETA. Con el empuje indispensable del Estado, de las fuerzas de seguridad y de los ciudadanos que se opusieron (no tantos, por desgracia), que les han prestado un servicio a su autoconocimiento. Aunque este no se ha implantado del todo. En otros pueblos sí son celebrados los terroristas, y los envuelven en la grasa del sentido: un sentido falso, fraudulento. Y a él se agarran porque no tienen nada más, prorrogando su condición de tontos.

Hay que estar entontecido por la ideología (y lo están tantos, por desgracia) para ver épica, e incluso historia, en el chiste de Gila que protagonizaron los gilis de Bayona. Una panda que daba grima, en la que no faltaron los curas de rigor. Lo nauseabundo fueron como siempre las amenazas. De esas no se desarman. Eso de llamar ahora a los demócratas, como hizo Otegi de acuerdo con el comunicado de ETA, “los enemigos de la paz”. Hasta en el último pedo apestan a lo que han apestado desde el principio.

“Tomamos las armas por el Pueblo Vasco”, dice el comunicado de los tontos del pueblo. Con esas mayúsculas compensatorias, tal vez por lo mucho que lo empequeñecieron.

Un rasgo entrañable (y cargante) de los tontos es querer dárselas de inteligentes. Pero cuando la cuestión es simple, hablar de complejidad, de causas, de razones, etcétera, etcétera, es una muestra más de tontería. Y aquí la cuestión era de lo más simple: unos asesinos mataban, secuestraban, coaccionaban. Lo único inteligente era no enredarse y verlo con claridad.

Los nacionalistas son siempre los peores de su “nación”. Y los nacionalistas asesinos son los peores de los peores. Asesinaron porque eran los más tontos.

El paripé
Ignacio Camacho ABC 10 Abril 2017

VALE, muy bien. Si ETA ha entregado unas armas habrá que ir a recogerlas. Que la Policía haga inventario y las examine por si, improbablemente, hubiese en ellas algún rastro que permita investigar cualquiera de los 325 crímenes pendientes de esclarecimiento. Y ya. Nada que agradecer. Ni siquiera a esos campanudos fantasmones que ya llevan la gratificación en los honorarios que pasan a las fundaciones y organismos mediadores. Menos a los autodenominados «artesanos de la paz» que tratan de hacer pasar por armisticio su derrota. La suya, sí, porque además de que bastantes de ellos proceden del cosmos filoetarra –alguno incluso lleva varias detenciones en su currículo–, contribuyen con su intervención y su actitud al maquillaje propagandístico de la banda. Qué paz ni paz; se trata de una rendición a plazos y no hay eufemismos que valgan.

Así que requísese el arsenal como un trámite burocrático y vamos a lo que importa, que es eso que ahora se conoce como el relato. Es decir, la prevalencia de la verdad frente al intento de pasar de matute el cuento de un proceso falso. La cosa es así: ellos, los malos, han perdido y nosotros, los buenos, hemos ganado. Y nadie se va a tragar ninguna dignificación que enaltezca el papel de los derrotados. Porque no lo merecen y porque faltan algunos detalles de índole penal y moral que garanticen la ausencia de impunidad y completen en lo posible la reparación del daño.

Primero la disolución, claro. Luego la colaboración con la justicia en la aclaración de los delitos pendientes y en la localización de sus autores fugados. Para continuar, el cumplimiento de las condenas sin beneficios penitenciarios; la declaración de arrepentimiento, la petición de perdón a las víctimas y el reconocimiento del inútil dolor causado. Esto en el plano estrictamente técnico de un pliego de condiciones mínimo y necesario. Porque después habrá que abordar un asunto más complejo que consiste en evitar que el proyecto etarra recurra a testaferros políticos para administrar su legado.

Sí, es la derrota
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 10 Abril 2017

Confieso que la tribuna que publicó ayer el columnista Espada me sumió en una leve perplejidad. No por mi incapacidad de comprender todo lo que exponía, sino por alguno de los conceptos que manejaba, y, sobre todo, porque se observan errores parecidos en el bando de los demócratas. ¿Son los demócratas un bando? se preguntaría mi buen amigo Espada y probablemente se respondería que no, porque eso supondría dotar de una cierta legitimidad constitutiva al bando de los terroristas.

Empezaré por afirmar que el teatrillo organizado el sábado por ETA y por algunos de sus partidarios es una expresión de la derrota de los terroristas, por más que se esfuercen en disfrazarlo de empate. Sostiene el autor que hablar de la derrota supone una claudicación democrática, porque implica reconocer al terrorismo como ejército. No forzosamente. Se puede sufrir una derrota en cualquier deporte, en una partida al mus, o "en enfrentamientos cotidianos", define la RAE en su segunda acepción de derrotar. Un libro esencial de nuestro tiempo es La derrota del pensamiento, aunque Alain Finkielkraut no le atribuye característica de ejército al conformismo posmoderno.

"¿Acaso se derrota al asesino en serie?" se pregunta Espada. Hombre, es una analogía inadecuada; no se conocen casos de ejércitos unipersonales. Los terroristas constituyen un ejército imaginario que libra una guerra imaginaria contra un Estado que sí es real. Los terroristas imitan en su estructura y en su lenguaje la estructura y el lenguaje del Estado al que combaten: llamaron "impuesto revolucionario" a la extorsión y "cárcel del pueblo" al cuchitril de los secuestros, -cómo llamar cárcel del pueblo a algo que el pueblo no sabía dónde estaba-. Después rebautizaron como "zulo" al agujero donde guardaban secuestrados y armas. Hoy la voz está reconocida por la RAE como "lugar oculto y cerrado para esconder ilegalmente cosas o personas secuestradas". Los terroristas y la Policía, en función de su proximidad, tenían a veces un lenguaje fronterizo. Los etarras llamaban "detenciones" a sus secuestros y calificaban de "secuestros" a las detenciones de las fuerzas de seguridad. Estuvo cumbre el vicario Pagola de San Sebastián, llamando "atentados justos" a las actuaciones de la Policía, cuando "en el ejercicio legítimo de su poder, detiene a una persona".

Urrusolo, un practicante, decía ayer en El Diario Vasco: "Hay organizaciones que ganan su lucha, como en Cuba o en Nicaragua. Otras negocian su final, como el IRA, cuando ven que las reivindicaciones no avanzan. Pero hay otras que pierden su lucha sin más, sin nada a cambio, sin que medie siquiera una conversación que fructifique en un acuerdo. Ese es el caso de ETA y esa es su derrota". Txema Montero, un conocedor, afirmó en una entrevista en Deia en 2012: "ETA ha sido derrotada por la Guardia Civil". Es justo que así sea: con el terrorismo termina la Guardia Civil, no la Real Academia.

Estoy parcialmente de acuerdo con lo que dice Espada sobre la petición de perdón. No porque el hecho de pedirlo obligue a la otra parte a concederlo, sino porque no se debe someter a las víctimas a ese estrés. Deben arrepentirse por lo que fueron y lo que hicieron, disolver la organización en la que militaron y ofrecerse para aclarar los crímenes sin esclarecer. La investigación de las armas no dará mucho de sí: saber con qué pistola asesinaron a alguna víctima, pero no qué dedo apretó el gatillo. Para acceder a los beneficios penitenciarios deberán cumplir lo que prescriben el artículo 90 y siguientes del Código Penal. Eso es todo.

Los 'artesanos' que desprecio
M. Rivera De la Cruz El Espanol 10 Abril 2017

Empecemos por el principio: ETA está como está gracias a la eficacia de la Guardia Civil, los éxitos de la Policía y el coraje de todos aquellos que plantaron cara a la banda. Entre unos y otros se les acorraló, se les aisló, se les cerró el grifo. Un miembro de la Ertzaintza me contaba que los huidos a Francia vivían en pisos de mala muerte y recibían de la cúpula etarra tan magros estipendios que pasaban hambre.

Están contra las cuerdas, y por eso intentan volver a la palestra montando numeritos como el de ayer entregando pistolas roñosas y un cacho de cuerda. Y ahí estaban los mediadores, un grupo chanante en el que hay cheerleaders etarras, un tipo al que han detenido cinco veces, un señor de Sri Lanka que imagino que se parte de risa cada vez que le pagan por venir a hacer el oso, y dos curas.

Claro que el momento friki estaba en Bayona, donde se organizó una monumental mamarrachada que sería para reírse si no tuviese detrás 829 muertos: un montón de hooligans ovacionaban a los llamados “artesanos de la paz” (hace falta ser cursi) frente a los que se encontraban, cómo no, el miserable Otegi y Josu Zabarte, El Carnicero de Mondragón, que tiene a sus espaldas 17 asesinatos.

Zabarte parece un viejo loco, demacrado y feo, con boina y pendientes de folklórica: el clásico chiflado de pueblo del que se ríen los niños. Pero luego abre la boca mellada para fardar de sus crímenes y se te olvida la pinta cutre, el pendiente y la cara de enfermo: sigue siendo la metáfora de la hez humana.

Frente al disparate, un ramillete de almas cándidas (o de almas negras, o de almas tontas del bote) hablan de amor y perdón. No entienden nada. El perdón es un acto individual y voluntario. Respeto a las víctimas de ETA que han decidido absolver a sus verdugos, pero el Estado no debe ni puede entrar ahí: las leyes no tienen sentimientos.

Que ETA pida perdón a cada uno de los españoles. El mío, desde luego, no lo tendrá. Porque llevo los años de plomo clavados en la memoria. Porque recuerdo la muerte como sección fija en el telediario durante los ochenta. Porque escuché explotar tres bombas y vi en directo la sangre de un niño asesinado por los malnacidos. Porque lloré por gente a la que no conocía y luego conocí a aquella gente por la que había llorado y seguí encontrando razones para llorar. Porque ETA representa lo más asqueroso, lo más despreciable, lo más artero de la historia moderna de España, y lo único que deseo para sus representantes es la cárcel y el desprecio. El mismo desprecio que profeso a los que les hacen la ola.

El paraíso de El carnicero de Mondragón
Rafael Latorre El Espanol 10 Abril 2017

Recuerdo cuando la izquierda abertzale regresó a la alcaldía de Hernani tras la ilegalización del brazo político de ETA. Una de las primeras medidas que tomó la alcaldesa fue retirar las cámaras y el personal de seguridad del ayuntamiento. Yo había ido varias veces a Hernani para hacer unos reportajes y me llamó uno de los concejales del PSE para que lo denunciásemos por la radio.

Se habían reunido con la alcaldesa y ella les había dicho que no quería que el pueblo fuera un estado policial y que no tenían nada que temer. Pero sí tenían razones para temer y ese era el objetivo, que no dejasen de temer. Detrás de estas cuestiones aparentemente marginales siempre estaba la intención de generar un miedo culposo. Si tienes miedo del pueblo es porque eres enemigo del pueblo.

Era 2007 y la sede del PSE de Hernani conservaba las huellas de dos ataques con bombas incendiarias. Uno de aquellos concejales me había contado que llevaba unos ocho años sin pisar la plaza. Dejó de ir el día que unos matones le insultaron y le escupieron delante de su nieto. Un año después de que Batasuna, bajo la marca ANV, reconquistara el ayuntamiento de Hernani, y de que su alcaldesa les dijera que no tenían nada que temer, ETA asesinó a Isaias Carrasco en Mondragón.

ETA también es esa podredumbre moral. En aquellos pueblos de aplastante mayoría batasuna yo no le escuché a nadie decir que matar estuviera bien. Pero había muchos, muchísimos, probablemente una mayoría, que no estaban dispuestos a decirte que matar estaba mal. Esa es la lógica de Arnaldo Otegui, tan vigente hoy como ayer, tal y como nos ha recordado José María Ruiz Soroa en un artículo brillante en El País.

El show de la entrega de las armas nos ha permitido comprobar que, ebrios de síndrome de Estocolmo, nos seguimos creyendo que el asesinato y el secuestro de ETA han sido solo atajos inaceptables para la conquista de un fin legítimo. Y no es verdad. El paraíso que El carnicero de Mondragón sueña para el Pais Vasco es coherente con los métodos que ha utilizado para edificarlo. Una utopía rural consistente en la ceremonia perpetua del odio y la exclusión en pueblos de atmósfera asfixiante.

Asumir esto, combatir los fines ahora que los medios son otros, es el gran desafío de la democracia española posETA y no el perdón y todas esas liturgias cristianas que se le demandan a los etarras y que solo tendrían sentido en la más estricta intimidad entre víctima y victimario. ¿Quiénes somos nosotros para perdonar por otros? Por eso la impunidad es inmoral, porque es un perdón que no nos corresponde otorgar. El Estado como sacerdocio.

España
Las víctimas exigen a los etarras que ayuden a esclarecer más de 300 asesinatos
«Hacen teatro, son terroristas, no gilipollas», dice el presidente de la AVT: «Hay que seguir persiguiéndolos y mantener la dispersión de los presos»
Javier Chicote ABC 10 Abril 2017

El capítulo de ETA en la historia de España no se va a cerrar hasta que no se haga justicia y todavía hay 312 víctimas mortales sin autor condenado en 245 atentados, sin contar los amnistiados en 1977. Las víctimas de ETA denuncian que el desarme del fin de semana es un «paripé» que busca blanquear a la banda y que para pasar página es imprescindible que los terroristas colaboren con la justicia. No obstante, sus esperanzas son poco más que cero.

Alfonso Sánchez, presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), lo asegura sin ambages a ABC: «Son terroristas pero no gilipollas. Han destruido armas y las que entregan no van a contribuir a esclarecer asesinatos pendientes. Hasta las han lavado con lejía para quitar restos de ADN».

Alfonso Sánchez sostiene que la entrega del sábado es un «cirquillo, una broma» y denuncia que en el fondo buscan «sacar rédito con los presos, 350 entre España y Francia». Pero desde la AVT insisten en que el preso etarra que quiera un beneficio penitenciario «que colabore con la justicia, que eso está recogido en la vía Nanclares». El líder de la asociación lamenta que «los pocos que se han acogido no han colaborado» para esclarecer los más de 300 asesinatos sin autor conocido y no cree que «vayan a colaborar nunca».

Por eso creen necesario que se mantenga la política de dispersión de los presos y que «cumplan sus condenas»: «No queremos que fusilen a nadie ni cadena perpetua, pero los condenados, ni un día menos de cárcel».

Terroristas reclamados
Desde la AVT también abogan por que la justicia siga contando con medios para continuar las investigaciones abiertas, porque «hay que seguir persiguiendo a los etarras». Alfonso Sánchez recuerda que hay extradiciones pendientes, las de etarras que se refugiaron fuera de España tras las conversaciones de Argel. La AVT, que las solicitó en 1997, recuerda que «solo uno de los terroristas reclamados tiene cinco asesinatos pendientes». De hecho, los últimos juicios celebrados en la Audiencia Nacional se lograron gracias a las extradiciones de México, que supusieron la reapertura de once casos.

Carmen Ladrón de Guevara, abogada de la AVT, se felicita de la reapertura de una veintena de casos, de los que «se han resuelto doce desde que hicimos el informe de situación, en 2011». Entre los reabiertos está el asesinato del magistrado de la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo y general de la Armada José Francisco Querol, su escolta y su chófer en octubre del año 2000.

El agente de la Ertzaintza Josu Puelles, vicepresidente de Covite y hermano del inspector de Policía Nacional asesinado Eduardo Puelles, asevera que «lo principal no es que entreguen los arsenales, sino que se entreguen ellos mismos, que se dejen de pistolitas y pasen por la Justicia para que sean juzgados con todas las garantías de nuestro Estado de Derecho», informa Adrián Mateos.

El cese de ETA se ha traducido, lógicamente, en una reordenación de los recursos de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Especialistas en terrorismo de la Policía y la Guardia Civil han sido destinados a la lucha contra el yihadismo, la gran amenaza mundial para Occidente. Pese a esto, hay un remanente que sigue trabajando en casos de ETA sin resolver, entre sobreseídos, prescritos y amnistiados.

«El dolor de las víctimas no prescribe nunca, los padres que le han matado a un hijo, los hermanos... Ese vacío está siempre y queremos que haya justicia porque las familias no han sido capaces de cerrar ese luto». Las víctimas contemplan ahora, perplejos, a los que se denominan «artesanos de la paz» y han estado años «mirando al techo», denuncia el presidente de la AVT.

Por otro lado, como desveló ABC el pasado enero, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha reabierto la investigación del asesinato etarra del guardia civil Antonio Ramírez Gallardo y su novia, Hortensia González Ruiz, ametrallados en Beasain (Guipúzcoa) el 6 de enero de 1979. El crimen estaba prescrito, pero los argumentos esgrimidos por el fiscal se pueden traducir en la reapertura de muchos más casos. Tras el escrito presentando por el abogado Santiago Milans del Bosch, en colaboración con la Fundación Villacisneros, la Fiscalía de la Audiencia Nacional razonó que aunque el atentado en sí pueda estar prescrito, hay otro delito cometido por los etarras, el de integración en organización terrorista o banda armada, que «es de tracto sucesivo, es decir, se realiza mientras que la persona o personas se encuentren integradas en dicha Organización».

El representante del Ministerio Público incide en que el delito de pertenencia «solo deja de cometerse cuando las personas integradas han sido detenidas o se desvinculan de la Organización terrorista, extremos estos que a día de hoy no se acreditan, por la razón de desconocerse los autores materiales». Por todo ello, hay que investigar para descubrir a los autores y después se verá si se puede proceder contra ellos. La Policía y la Guardia Civil están recabando toda la información de este atentado, cruzando datos de investigaciones posteriores, para entregar un informe al juez.

Memoria y justicia
Todos los colectivos de víctimas hacen hincapié en la importancia de esclarecer los asesinatos no resueltos. Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, ha instado al Gobierno a mantener la política de dispersión de los presos no sólo hasta que se disuelva ETA, «sino hasta que los terroristas aporten la información precisa para esclarecer los atentados sin resolver». Portero insiste en que casi la mitad de los más de 800 asesinatos de ETA aún no se ha resuelto. Por ello, entiende que «por mucho que haya disolución», ETA «no puede recibir contraprestaciones».

Mientras, Mari Mar Blanco, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, considera que lo que hay que hacer es trabajar por la «memoria, dignidad y justicia» de las víctimas.

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Metralla en el alma: «Cuando ETA mató a mi padre dejé de confiar en el mundo que me rodeaba»
Maite Araluce tenía 15 años cuando escuchó desde su casa cómo ametrallaban a su padre, presidente de la Diputación de Guipúzcoa. Cuarenta años después se lamenta de que «las víctimas seamos incómodas»
Javier Chicote ABC 10 Abril 2017

Juan Mari Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, llamó a su casa y avisó de que se retrasaría , que los niños fueran comiendo para regresar al colegio. Maite, que ese cuatro de octubre de 1976 tenía quince años, comenzó a comer junto a siete de sus hermanos. En la mesa solo faltaba la mayor, que estaba fuera. «Papá viene más tarde», les dijo su madre.

«De pronto empezamos a oír metralletas, salimos a la calle y nos lo encontramos todo», rememora Maite. «Todo» era su padre, el chófer de la Diputación y tres policías nacionales acribillados a balazos. Los etarras sabían que el presidente de la Diputación iba a comer a su casa, y lo esperaron en la marquesina de una parada de autobús. Dos de sus hijos se montaron en los asientos delanteros del mismo coche y un tercero detrás, sujetando a su padre, y lo llevaron al hospital.

«A las niñas no nos dejaron bajar, pero yo salí. Recuerdo una escena horrorosa. Subí en estado de shock a casa. Se fueron todos y luego llegó mi madre y nos dijo que no había sobrevivido. Ese día perdí la confianza en el mundo que te rodea».

Cuarenta años después nadie, salvo ellos, saben quiénes fueron los autores de la masacre. Ni han pagado por estos crímenes ni lo van a hacer. «Al año siguiente dieron la amnistía y nos tuvimos que ir de San Sebastián, era imposible vivir allí. Mi madre dijo que no nos podíamos criar en ese ambiente de odio y nos fuimos a Madrid, a empezar una nueva vida. Se te acaba la infancia, la adolescencia, te quedas sin padre».

Maite Araluce critica que «en principio la amnistía se dio como borrón y cuenta nueva, aquí no va a haber nada más, y fue al revés, aprovecharon para rearmarse y para matar».

Hace unos meses Maite acudió a unas jornadas en el País Vasco, donde se afirmó que todas las víctimas del terrorismo tienen derecho a la justicia. Ella levantó la mano para decir que no, que «las anteriores a la amnistía no tenemos ningún derecho a nada».

Recuerda un dato: «En los casos sin investigar, sin detenidos, sin juicio, no tenemos la mitad de la indemnización. Es un tema menor ante la muerte de un padre, que no lo voy a recuperar ni por todo el oro del mundo, pero es un hecho que debe saberse» (si hay juicio, los etarras son condenados a indemnizar a las víctimas, se declaran insolventes y el Estado lo cubre).

La entrega de armas del sábado ha reabierto las heridas. «Estoy indignada, pero sobre todo me puede la tristeza y me duele mucho. No entiendo cómo esta gente tiene la empatía de la gran mayoría de los partidos políticos y las víctimas no tenemos la empatía de nadie. No hemos hecho nada, han acabado con nuestra vida y no contamos con el apoyo de prácticamente nadie, no te lo crees».

La hija de Juan Mari Araluce no comprende por qué se «jalea» a los terroristas y se les invita a «mesas redondas y teatrillos» por entregar «armas limpias, por supuesto». A Maite le sorprende que haya tanta gente que se pone en el lugar de los presos y no en el de las víctimas, «vidas rotas» en cuyas heridas «hurgan una y otra vez», como cuando «un terrorista sale de la cárcel y le hacen una fiesta».

«Una concejal ha pedido al ministro del Interior que encarcelara a los presos enfermos, que hay muchos con enfermedades psíquicas y que por humanidad hay que sacarlos. ¿Y la cantidad de víctimas que tienen enfermedades psiquiátricas, que están encerrados en sus casas? Nadie pide por ellos, es el mundo al revés», sostiene Araluce. Muchas víctimas sienten que son incómodos. No se les saca en las televisiones «para que no se nos ponga cara». «Si cuentas tu historia van a empatizar contigo, y eso hay gente a la que le incomoda».

A las víctimas de la banda terrorista ETA se les exige olvidar y, si no lo hacen, se les reprocha. «No podemos pasar página si nos están metiendo el dedo en el ojo», dice Maite. Recuerda el caso de una víctima que tiene metralla «muy chiquitita en los ojos». Es tan diminuta que no se la pueden quitar. Siempre va con gafas oscuras, «porque si le da el sol se calienta y se expande, lo que le produce un dolor horroroso». Esa metralla la tienen las víctimas en el alma.

El Frente Popular vs. la cerrazón separatista
Ada Colau y X. Doménech se independizan de Podemos
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10 Abril 2017

Era algo que se veía venir y, por lo visto, parece que esto o no fueron capaces de adivinarlo o, si se lo esperaban, no fueron capaces de tomar medidas para intentar evitarlo sabiendo, como sabían, que si Podemos y el substrato izquierdista que siempre ha estado vivo en Cataluña, llegaban a ponerse de acuerdo, si unían esfuerzos y tomaban la iniciativa en la autonomía catalana, lo que es posible que suceda es que, dentro o fuera de España, seguramente dentro, en Cataluña vamos a estar gobernados, sometidos y dependientes de un régimen comunista del tipo de los que ya han demostrado lo que sucede, cuando ellos gobiernan, en los países en los que han conseguido hincar la garra del comunismo bolivariano.

La señora Colau y su fiel servidor y consejero, el señor Doménech, han conseguido llevar a cabo un proyecto que, hace meses, llevaban estudiando, puede que tantos o más que los que lleva la alcaldesa de Barcelona en estado de “buena esperanza”. Un intento, no sabemos si fructífero o condenado al fracaso, de darles esquinazo a sus compañeros del partido Podemos, para crear su propio grupo independiente para la comunidad catalana, con posibilidades de poder tomar decisiones sin tener que estar supeditados al señor Pablo Iglesias ni a ninguno de los de su guardia de corps que, seguramente, sin dar publicidad a su contrariedad, parece que van a acabar por tener que aceptar que, el nuevo partido de Ada Colau y X. Doménech, se convierta, en el mejor de los casos, en uno de estos partidos “asociados”, al estilo de Las Mareas de Galicia, que integran este colectivo de distintas particularidades ideológicas, unidos por la necesidad de hacer piña para que los votos que, cada de uno de ellos, reciba de sus afiliados o simpatizantes, no acaben dilapidándose, debido a la poca entidad de cada facción bolivariana que integran Podemos.

La señora Colau, una activista que ha sabido conducir, con inteligencia, su entrada en política, procedente del sector antisistema y de la algarada callejera, de modo que, cuando ha llegado a ocupar su cargo de alcaldesa de Barcelona, –algo que nadie en su sano juicio hubiera podido esperar de una señora, a la que la policía arrastraba por los suelos, por oponerse a que se pudieran ejecutar los desalojos ordenados por el juez, en los casos de impago de las correspondiente cuotas por préstamos hipotecarios – ha dado el paso siguiente, impulsada por su evidente afán de protagonismo y sintiéndose muy cómoda administrando el poder que representa el estar al frente de un municipio como el de Barcelona; en el sentido de aspirar a formar un partido, un equipo independiente de Podemos y de aquellos que le hacían sombra políticamente y a los que estaba supeditada para tomar según qué decisiones, que ella y su equipo, estaban planeando llevar a cabo una vez que se hubieran librado de las cadenas que los tenían atados al partido de Iglesias, Errejón y Monedero que, seguramente, tenían unos planes distintos para Cataluña y su específica conexión con el resto de España.

Un nuevo partido, del que todavía se ignora el nombre que le van a poner pero que sí se saben cuáles van a ser sus características fundamentales, lo suficientemente “flexibles”, acomodaticias, faltas de excesivas rigideces y con lo que ellos, seguramente, deben entender que fáciles de “vender” al pueblo catalán que, hay que reconocerlo, ya empieza a estar cansado de que los líderes separatistas les vayan diciendo que el momento de la independencia está llegando cuando, por experiencia, saben que esta ofertas hace ya años que la vienen repitiendo sin que nunca, al menos hasta ahora, se haya conseguido más que los tribunales de Justicia tengan trabajo extra para poner en vereda a los que intentan, desde todos los ángulos posibles, ponerle trampas al Estado de Derecho para poder conseguir sus objetivos.

Un eslogan: “la fortaleza de la diversidad”. Este será el nuevo partido del que forman parte los de Ada Colau, BComú, pero al que parece que se les han añadido otros ya conocidos como ICV, EUiA, Equo y parte de Podem. Sus dirigentes apuestan por: “la creación en Cataluña de una República social, democrática y ambientalmente justa como máxima expresión y realización de su soberanía nacional, que quiere compartir soberanía con un Estado de carácter plurinacional”. Seguramente hablan de lo mismo que han venido proponiendo los socialistas, cuando han querido solucionar el problema catalán convirtiendo España en un estado federal, formado por la unión de varias naciones, lo que hoy son sus 17 autonomías. Vale recordar que, CDC, nunca ha querido oír hablar de semejante componenda, rechazando frontalmente entrar a tratar del tema que, para ellos, no tiene otras salida que la de conseguir la independencia de Cataluña y, ello, para ellos supondría acuerdos económicos con el Estado Español; seguir formando parte de Europa ( un imposible, según la legislación europea, pero que ellos, sin desmayar, intentan ocultárselo a sus conciudadanos, diciéndoles que “Cataluña es demasiado importante para que quedara excluida de Europa”).

Desde luego, los dirigentes de este nuevo partido político que proponen Colau y Doménech, saben las dificultades que, en la práctica, supone el enfrentarse a España y no ignoran que, en la actual situación, con la Constitución de 1978 vigente y con los grandes partidos posicionados en contra del separatismo catalán, no hay manera de forzar el famoso referéndum y saben que los que se empeñan en seguir en esta idea suicida, en un momento u otro van a tener que parar porque, si no lo hacen, van a pasar cosas que no serán buenas para ellos. Por ello hablan de “fortalecer la diversidad” e insisten en “apostamos por la construcción nacional de Cataluña, pero entendemos que esta construcción es más fuerte, viable y posible en la medida en la que se haga a partir de las alianzas fraternas y el propio cambio en el Estado”. Es obvio que no son partidarios del choque de trenes y tampoco de que se produzcan las circunstancias previas para que este choque sea inevitable y adoptan una postura que saben que agrada a los millones de catalanes, que no están de acuerdo con un enfrentamiento a cara de perro con el Estado español, conocedores de que sus consecuencias serían muy malas, especialmente para Cataluña; sin embargo, el establecer un diálogo con el Gobierno y dejar de poner unas líneas rojas infranqueables, sino intentar conseguir el máximo posible de éste para que se lo puedan vender a los catalanes independentistas, pero sensatos, que no quieren hacer un “casus belli” de las discrepancias insalvables que existen con el resto de España; a la vez que intentan consolidarse como primera fuerza política en Cataluña y sacar beneficio económico de todo ello.

El Gobierno de España no debiera de perder de vista este nuevo frente que se le abre en Cataluña, así como evitar dejarse arrastrar por el espejismo que pudiera atraerlo hacia un acuerdo fácil con las izquierdas catalanas –el caso del aparente “buen rollo” del señor Junqueras con la señora vicepresidenta del gobierno nos induce a estimar esta posibilidad – dejando aparte a PDEcat, el sustituto de CDC, en franca decadencia y con escasas posibilidad de conseguir una victoria si en Cataluña, como pudiera ser si el tema de referéndum no se soluciona antes, se tuviera que llegar a unos nuevos comicios para formar una nueva dirección de la Generalitat; algo que, seguramente, nos llevaría a la sorpresa de que, las fuerzas combinadas de la izquierda, consiguieran un resultado lo suficientemente ventajoso para que las alianzas entre ellas pudiera tener capacidad para formar gobierno sin necesidad de la ayuda de esta serie de fanáticos, descerebrados y verdaderos depredadores del bienestar, de la paz y de las libertades del pueblo catalán, los separatistas, especialmente de los españoles que vivimos en esta autonomía que nos sentimos arrastrados por las circunstancias hacia un sistema político que nada tiene que ver con el que existe en el resto de España, sin que veamos que, el Gobierno, tome las medidas oportunas para que no se nos prive de la democracia que votamos en las elecciones generales y caigamos en manos de grupos minoritarios que, sin embargo, han logrado afincarse en tierras catalanas, aprovechándose de las especiales circunstancias a las que estamos sometidos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, no nos queda otra opción que denunciar el hecho incuestionable de que, en Cataluña, parece que no existe respeto por las leyes españolas; la Constitución es como si no existiera y es muy probable que, si nadie se lo toma en serio o si el temor a que se produzca algún tipo de protesta colectiva o una rebelión separatista, tiene atenazado al gobierno de Rajoy; es mejor que se espabilen y tomen las medidas preventivas para evitar que, esta región de España, pudiera quedar convertida en la Cenicienta, dominados por separatistas y comunistas, mientras en el resto de España se mantiene el régimen democrático que nos dio a todos la Constitución de 1.978. Por falta de avisarlo no será.

Recibe el premio 'Catalanes por España' de Espanya i Catalans
Así desmonta 'Empresaris de Catalunya' al separatismo
Un puñado de asociaciones que batallan contra el secesionismo han reconocido la labor de Josep Bou y la plataforma que lidera. La Gaceta ha conversado con el homenajeado para conocer qué piensa de lo que está pasando: el desafío con el referéndum; las sentencias por el 9N y los ataques del separatismo.
Rosalina Moreno Gaceta.es 10 Abril 2017

Este sábado, se han reunido en Barcelona un puñado de asociaciones que batallan contra el secesionismo para reconocer la labor de Josep Bou y la plataforma que lidera. La Gaceta ha conversado con el homenajeado para conocer qué piensa de lo que está pasando: el desafío con el referéndum; las sentencias por el 9N y los ataques del separatismo.

Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya, ha sido homenajeado este sábado por la importante labor que desarrolla: alertar de los estragos ocasionados por el delirio separatista de los gobernantes catalanes, así como de las consecuencias económicas que acarrearía la secesión, para que la sociedad tenga una información "veraz, contrastada y útil", frente al “mundo feliz” que promete el “oficialismo independentista”.

El movimiento Espanya i Catalans le ha otorgado el premio Catalanes por España en un acto muy emotivo, en el Hotel Cataloni de Barcelona, que ha arrancado a las siete de la tarde y se ha prolongado hasta pasada la medianoche. Estos valientes combatientes del separatismo han culminado el homenaje reunidos en torno a una mesa. Con una cena han puesto el broche final. Y entre el acto de entrega del premio y el ágape La Gaceta ha dado la enhorabuena por teléfono a Josep Bou y ha conversado con él sobre los últimos acontecimientos: el desafío con el referéndum; las sentencias por el 9N, los ataques del separatismo; cómo actúa el Gobierno…

En el evento han intervenido los portavoces de Espanya i Catalans, Concordia Cívica, Regeneración Democrática, 12-0, Somatemps, Profesores por el Bilingüismo, de Convivencia Cívica Catalana, y cómo no, Josep Bou, que lo ha cerrado proclamando visca la llibertat, visca Catalunya, viva España. De ipso facto ha arrancado una atronadora ovación del público, que fervientemente se ha puesto en pie, emocionado, y lo ha aplaudido durante unos 5 minutos, “orgulloso de él, de su plataforma, y de lo que están haciendo todas ellas, entre toda la ciudadanía catalana”. De fondo ha sonado el Himno Nacional, llenándolos de satisfacción. Aquí tiene un resumen de las alocuciones de los participantes.

“Es tanto lo que los catalanes contrarios a la secesión tenemos que celebrar”, han expresado con gozo a este diario desde Barcelona con la Selección, presente en el acto. Esta plataforma lucha para que la selección española vuelva a jugar un partido oficial en Cataluña y los duelos de la Eurocopa se vean en pantallas gigantes en Barcelona. En febrero ha celebrado su primer aniversario, y acaba de ser atacada por la podemita Ada Colau, alcaldesa de Barcelona.

La Gaceta recuerda una vez más lo que se refieren, lo que hace la sociedad civil catalana:
Los catalanes han vencido el miedo, se han movilizado en asociaciones, que han proliferado desde 2013 a esta parte (aquí y aquí las tiene) y todas ellas, en unidad, combaten el separatismo en primera línea. Son la resistencia civil, que contraataca y embiste una tras otra todas los desafíos del Govern; de las CUP; de las asociaciones civiles convocantes del aquelarre del 11-S; de Arran; y de las terminales mediáticas de Puigdemont, mientras que el Gobierno, por su parte, se dedica a recurrir al Constitucional.

En su mayoría, estas plataformas le exigen a Mariano Rajoy que se deje ya de recursos y actúe con "más firmeza", con "mano dura", que lleve a cabo la inmediata intervención de Cataluña y aplique el artículo 155 de la Constitución. A esta denuncia se suman dos partidos: Unidos Sí y VOX. En sus reivindicaciones y en la movilización en la calle. El pasado 3 de marzo dieron muestra de esta lucha conjunta, de esta unión de catalanes de derechas, centro, centro-izquierda y de izquierdas en una causa noble, como es que España no se rompa. Y para ello, le han trasladan al Gobierno cuál sería su plan de ataque.

Lo han plasmado en una carta, pero quieren una reunión para desgranárselo mejor y ponerlo también al tanto de la terrible confrontación que hay entre la ciudadanía de Cataluña, de los ataques que sufren a manos de los radicales, ya que el presidente está ajeno a la realidad. Rajoy dice que no ve Cataluña como un Cataluña y reacciona con una lluvia de millones: 4.000. La cita la han pedido con Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta.

Como ha informado este diario, un mes después de la entrega de la misiva en la Delegación del Gobierno, la carta seguía allí retenida. Se enteró Enric Martínez-Herrera, líder de Unidos Sí, en el reciente acto de Rajoy en Barcelona, y porque salió al paso de Soraya para preguntarle qué pasa, que por qué no se reúne con la ciudadanía. La vicepresidenta le dijo que reclamaría su carta a Enric Millo y que habría reunión. A día de hoy aun no hay fecha.

Empresaris de Catalunya, compuesta por más de 400 empresarios y directivos catalanes, también reclama una actuación firme de las instituciones del Estado. Planta cara al separatismo desde hace dos años y medio. La plataforma nació en diciembre de 2014, en medio del miedo al boicot navideño. Avisa de que “nos jugamos el pan”.

-¿Cómo se siente, señor Bou?
Emocionado. En Empresaris de Catalunya no estamos acostumbrados a que se nos reconozca nuestra voz. Es un honor que por asociaciones del arco constitucional lo hagan, es muy agradable para nosotros, que estamos bregando un entorno muy complejo.

-Muchas de ellas están unidas, pero otras tantas quieren ir por libre. ¿Qué llamamiento les hace?
Que han de tener una estrategia en común y así serán fuertes, podrán hacer muchas más movilizaciones y con buenos resultados. En las manifestaciones que vayan a hacer tienen que estar todas unidas. Hemos de estar todos, absolutamente todos unidos porque no nos separa nada, lo único distinto son los nombres de nuestras plataformas, que cada una combate en una determinada materia: hay quien se ocupa de la economía, nosotros de la empresa, otros de la información, otros de la sociedad….

-¿Habrá o no referéndum?
No, el referéndum no se va a celebrar. No se les va a permitir con lo que pasó el 9 de noviembre de 2014. Fue una desgracia para los catalanes porque se nos hundió la moral a todos. En cambio, el movimiento secesionista creció bárbaramente porque se les dejó hacerlo y desde entonces piensan que lo pueden conseguir todo. Esta vez no ocurrirá y supongo que los separatistas justificarán ante sus votantes que han hecho lo posible por su mundo, por su separación, pero que no ha podido ser y tendrán que convocar elecciones autonómicas.

-¿Y qué le parecen las sentencias de inhabilitación por el 9N?
Han sido tenues, aunque están sujetas a derecho porque se les ha condenado solamente por un delito, el de desobediencia. No de prevaricación y lo más importante, la malversación de fondos, que acarreaba penas de cárcel. Como no se les ha acusado de esto último la sentencia técnicamente es justa porque se les ha condenado sólo por una cuestión, que es la más liviana.

-¿Si a Mas y Homs les hubieran acusado de malversación de caudales públicos acaso habría ahora estas partidas en el referéndum?
No. No sé por qué han desoído el tema de la malversación de fondos, que es un hecho cierto. Todos en Cataluña sabemos que se utilizaron dotaciones económicas para contratar actividades, acciones, locales, para hacer el 9N. Se malversó el dinero público, pero no se ha tenido en cuenta y la Generalitat ha aprobado un presupuesto ilegal que anima la confrontación social.

-El radicalismo del separatismo va a más. No cesan los ataques…
El Gobierno de Puigdemont ha sido nefasto a nivel de convivencia y de economía. A nivel de convivencia, porque realmente se está peor en Cataluña. Hay división. No se ha llegado a un enfrentamiento, pero sí a la fractura, que se ha ahondado con sus políticas.

Cuánto daño están haciendo las CUP, el PDCat y Esquerra Republicana. Las CUP porque son gente de acción directa y anticapitalista, pero realmente el daño institucional lo hacen las tres formaciones, que quieren saltarse la legalidad y el ordenamiento jurídico. Tampoco hay mucha diferencia entre ellas, salvo que en las maneras y en que el PDECAT cree en la economía y en el mercado y las CUP no, es anticapitalista.

-¿Y qué dice de la actuación del Gobierno frente al procés?
Que el Gobierno perdió la oportunidad de actuar en fechas pretéritas, pero esto ya es agua pasada. La actuación que está teniendo en estos momentos es comedida, sopesada. Estoy convencido de que va a actuar al repique. Que en el momento en que se hagan cosas que allanan la legalidad vigente y la Constitución va a actuar. Ahí tenemos cierta seguridad los empresarios catalanes de que esto no irá más lejos con la ley en la mano. Si no hay ley y si no hay orden no hay nada.

Una recorrido por el trabajo de Empresaris
Que “pero piensan igual, pero prefieren no hablar” fue su primera denuncia en La Gaceta, unos días antes de celebrar su puesta de largo en sociedad.

Desde entonces, no ha cesado en su lucha. Este 2017 celebrará una serie de actos por toda Cataluña para contar "las ventajas de la unidad de mercado y la estabilidad jurídica frente a la propuesta de ruptura unilateral". El primero de ellos tuvo lugar en Berga (Barcelona), donde Bou sostuvo que "el prestigio y sentido común catalán se pierde embajada tras embajada que se abre por parte de la Generalitat".

"Cataluña hubiera prosperado mucho más en los últimos años y hubiese consolidado su liderazgo en España y Europa si el procés no hubiese generado incertidumbre tanto económica como jurídica, que lo único que han provocado es un freno en la inversión", reprocha a Puigdemont.

El pasado 24 de enero también se plantó en el Parlamento Europeo horas después de que el president diera una charla, en la que el Govern dejó 127.000 euros del erario público en propaganda.

Las bondades que Puigdemont vendió allí del procés fueron desmontadas una tras otra por una delegación de Empresaris de Catalunya, que alertó a Europa de las consecuencias de la secesión, que ha detallado en varias ocasiones en La Gaceta.

Esta delegación de catalanes leales a España fue invitada por Teresa Giménez Barbat (ALDE Group), la eurodiputada que hizo llegar la Cabalgata separatista al Europarlamento. ‘Cataluña, corazón económico de España y Europa: problemas económicos y sociales para Cataluña, España y Europa, derivados del proceso independentista', se tituló la conferencia.

“Hemos venido a replicar discursos como los de Puigdemont. Tenemos que reconducir la situación porque las empresas salen perjudicadas y la inversión en Cataluña disminuye de forma alarmante”, manifestó Bou.

En febrero, el presidente de esta plataforma participó en una mesa redonda en Madrid sobre ‘El fortalecimiento del coraje cívico en la defensa de España’.

Bou habló de las denuncias a las que se enfrentan los empresarios por no rotular en catalán, y tildó de miserables las declaraciones de Francesc Homs de que si a él le condenan será el fin del Estado.

“Nosotros sabemos cuál es nuestro deber y nada ni nadie no os va a parar cueste lo que cueste. Con orgullo y decencia creemos en la nación porque nosotros somos la gran mayoría de los catalanes y nos negamos a que se acabe con la nación que conocemos”, expresó el empresario. Después del acto, se desplazó hasta el plató de El Gato al Agua para detallar su intervención. Pueden verlo pinchando aquí: "Si Cataluña se independiza los pensionistas perderían 216 euros".

Bou también informa de que la fuga de empresas ha aumentado un 44% y alerta de que la caída de la inversión ha sido de un 53% y va a suponer a finales de año de 1.000 a 1.200 millones de pérdidas de facturación en las empresas. “Puigdemont ha creado un perjuicio a Cataluña. Sus políticas son erráticas y está perjudicando”, sentencia.

Dice que con la deuda se ha seguido en la misma línea. “Ahora estamos en 76.500 millones de euros, sigue subiendo y el 70% de ella se tiene con el Estado español”, indica el empresario.

Además, advierte de que, según una encuesta realizada entre sus socios y simpatizantes, “hasta el 87% de los empresarios se plantearía trasladar su negocio fuera de Cataluña si el Govern continúa con su proceso de ruptura del resto de España”.

Hay que recordar también que según un reciente estudio de Informa D&B, Madrid es la comunidad que más empresas atrajo en 2016 y Cataluña, la que más perdió. A Madrid llegaron 1.401 mercantiles nuevas procedentes de otras comunidades, de las que el 22 % procedieron de Cataluña, mientras que 944 compañías trasladaron sus domicilios a otras autonomías, lo que le otorga un saldo positivo de 407 nuevas firmas. El descenso de Cataluña es el mayor de toda España, seguido por Navarra, que perdió 73.

Esto es sólo una pequeña muestra de la cruzada de Empresaris de Catalunya, que no cesará en intentar abrir ojos a sus paisanos sobre los efectos del procés, ya que “la información que da la Generalitat o sus medios de comunicación es muy sesgada o sencillamente se omiten datos”.

Y esta es la gran labor de Espanya i Catalans
Espanya i Catalans es un movimiento cívico que se creó a través de las redes sociales. Nació en Barcelona como reacción a la utilización de las reivindicaciones protagonizadas por la ciudadanía en la manifestación del 11 de septiembre de 2012, porque “al ser tergiversada, la movilización fue capitalizada e instrumentalizada, de forma interesada, en beneficio del separatismo”.

Sus denuncias eran los recortes sociales llevados a cabo por el Gobierno de la Generalitat, y la manipulación de la opinión pública por parte de los medios de comunicación, controlados y subvencionados por la Generalitat, al defender la decisión de no aceptar los fallos judiciales que declaraban inconstitucional algunos artículos del nuevo Estatut de Autonomía.

En Espanya i Catalans defienden lo siguiente: "La pertenencia de Cataluña a España, su unidad, con respeto y solidaridad hacia/con todas sus comunidades, y la transversalidad, con independencia de la ideología política de sus integrantes, porque lo que nos une es nuestro amor a España”.

Es un claro ejemplo de que en cuestiones importantes, como la defensa de la identidad nacional española en Cataluña, no hay miramientos de orden político y todos reman en la misma dirección, porque es más lo que les une que lo que les separa.

En su primera edición de este premio, celebrado en febrero de 2015, Espanya i Catalans reconoció la labor de Dolores Agenjo, la directora del Instituto Pedraforca de Hospitalet de Llobregat, que no cedió las llaves de su centro para colocar las urnas de la consulta separatista del 9 de noviembre, pese a las presiones recibidas por parte de la Generalidad.

Aquí pueden ver aquel acto, “un homenaje justo y merecido a una catalana que supo oponerse a la ilegalidad promovida por el Gobierno secesionista y sedicioso presidido por Artur Mas".

Es así cómo la cuidadanía catalana contraria al separatismo, harta de ilegalidades, se declara insumisa ante cualquier decisión adoptada por los separatistas que no respete la Constitución, ha pasado a la resistencia y defiende la unidad nacional.


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