AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22 Abril 2017

Corrupción automática
Gabriel Albiac ABC 22 Abril 2017

¿Hay algo en el sistema institucional español que no esté corrompido? Con seguridad, muy poco. La corrupción no es una anomalía del poder. Es uno de sus constituyentes materiales. La formidable máquina de dominio que es el Estado moderno posee los dispositivos necesarios para doblegar en beneficio de sus agentes cualquier norma y cualquier resistencia.

La división, autonomía y contrapeso de los poderes fue ideada para que los engranajes mismos de tal Estado se encargaran de ponerse mutuos frenos entre sí. Montesquieu lo encierra en un axioma brillante: «Para que no se pueda abusar del poder, es necesario que, por la disposición de las cosas, el poder contrarreste al poder».

Algo falló en la configuración de la democracia española. No era extraño, viniendo de una larga dictadura. Bastante fue que España acabase por entrar en una razonable normalidad europea. Pero algo falló. Y sigue fallando. Falló eso que Montesquieu cifra en la escueta fórmula «por la disposición de las cosas». La corrección del abuso de poder no puede ser dejada al buen criterio de un individuo o de un grupo de individuos, que son parte del mismo poder cuya necrosis se les encomienda vigilar. El contrapeso de poderes, que Montesquieu busca diseñar, sólo será eficiente si es un puro automatismo de la máquina a la cual llamamos Estado. Y ese automatismo exige que aquellos sobre quienes recae la facultad de aplicar las leyes sean herméticamente independientes de legisladores y de gobernantes. De no suceder así, la función judicial será una delegación del poder político. Y el poder político quedará blindado en la impunidad de quien se sabe señor de los hombres que habrían de juzgarlo.

Todo en España empezó a descomponerse el 1 de julio de 1985, cuando la Ley Orgánica del Poder Judicial puso en manos del Parlamento la completa designación del órgano de gobierno de los jueces. El Consejo General del Poder Judicial no es, por supuesto, un órgano jurisdiccional. Pero tiene en sus manos la carrera -o la no carrera- de cada uno de los magistrados españoles. Quien nombra manda: es una ley universal de la materia. Y desde aquel infausto 1985, los grandes partidos (y, a su escala específica, los pequeños) se supieron a salvo de rendir cuentas. Un Estado se corrompe cuando no hay nada que le impida corromperse. Porque, como Aristóteles enseñó con maestría absoluta, la corrupción es la determinación definitoria de la naturaleza viva. Vida es la peculiaridad de los cuerpos que se pudren. Antes de resolverse en muerte.

¿Hay algo en el sistema institucional español que no haya llegado ya a la línea sin retorno a partir de la cual la podredumbre desemboca en extinción? El balance del escombro que se va amontonando ante nosotros deja poco lugar al optimismo. En Cataluña y Andalucía, en el País Vasco o Valencia, ayer en Madrid, un paisaje de desolación se extiende más allá de los políticos, a los cuales todos hemos juzgado siempre, en distintos grados, gentes poco fiables.

Pero la corrupción del Estado tiene eso: que pudre a la sociedad entera. Sin apenas excepciones. Para que un político -o un partido- se embolse dinero negro se requiere que un poseedor de dinero negro invierta su peculio en los tales político o partido, a la espera de obtener la justa contrapartida que le devuelva incrementada su inversión. Ni compradores ni comprados pondrán fin a eso. Sólo los jueces. Sólo un poder judicial cuya independencia la ley blinde. Mas, ¿qué ley hay en España que garantice hoy eso?

Cinco reflexiones sobre la corrupción
Ignacio Varela elconfidencial 22 Abril 2017

No seré yo quien reparta sentencias anticipadas de culpabilidad o inocencia; carezco de información y de jurisdicción y ya hay demasiados torquemadas vocacionales para eso. Pero puedo ofrecer algunas reflexiones políticas al hilo de esta penúltima eclosión de casos de corrupción. Las expongo a modo de popurrí, aunque cada una de ellas daría para un artículo.

1. Rajoy como problema, otra vez. Tras el 20-D, algunos opinamos que lo mejor para España, en aquellas circunstancias, era no repetir las elecciones y facilitar una coalición de gobierno encabezada por alguien del Partido Popular que no fuera Mariano Rajoy. A la vista está que fracasamos en ambas propuestas.

Rajoy llevaba, y sigue llevando, una mochila con demasiada carga tóxica. Sobre todo, tres cosas:
La corrupción del PP. Un sinfín de causas judiciales abiertas, cada una de las cuales es una bomba de relojería. Mariano Rajoy ha permanecido ininterrumpidamente en la dirección nacional del PP durante los últimos 30 años. Ha sido presidente, secretario general y director de varias campañas electorales. Era ilusorio suponer que la marea de chapapote que anega a su partido no terminaría contaminándolo de alguna manera.

Los cuatro años de la mayoría absoluta: reforma laboral, ley Wert, ley mordaza, recortes sociales, RTVE… Se veía venir que todo eso sería revisado -si no directamente demolido- en cuanto el PP quedara en minoría.

El incendio catalán. Él fue uno de los pirómanos que prendió la mecha; se hace difícil verlo como el bombero que pueda apagar el fuego.

Se necesitaba a alguien del PP que afrontara el nuevo periodo ligero de equipaje, sin el desgarro de enmendarse a sí mismo con cada decisión.

Rajoy, jugando al 'catenaccio' durante el año del bloqueo, se las arregló para quedar como la única solución practicable. Se benefició de la rígida estructura jerárquica del PP, que hace prácticamente imposible el relevo en la cúpula; de la bisoñez de Albert Rivera, que a estas alturas aún no ha decidido si está a setas o a rolex; de la ambición febril de Pedro Sánchez; y de la triple guerra civil en la izquierda (entre el PSOE y Podemos, dentro del PSOE y dentro de Podemos) .

Pero el hecho de ocupar la única salida gracias a la burricie de los demás no te convierte en una buena salida. Rajoy era más parte del problema que de la solución el 21 de diciembre de 2015 y lo sigue siendo ahora.

2. Responsabilidad política y responsabilidad jurídica. Ambas son exigibles, pero responden a lógicas autónomas y separables. Le peor que puede hacerse es ligarlas entre sí, creando automatismos que pervierten el sistema.

La responsabilidad política tiene que ver con la torpeza, la incuria y el engaño. La jurídica, con el delito. No se requiere un proceso judicial en marcha para que haya responsabilidad política, ni es razonable atribuir necesariamente consecuencias políticas a cualquier trámite judicial que afecte a un cargo público.

Los socialistas reclamaron la dimisión de Rajoy cuando se conoció su cómplice intercambio de mensajes con Bárcenas. Fue un caso fundado de exigencia de responsabilidad política: no imagino a un primer ministro británico o a un canciller alemán manteniendo el cargo tras un bochorno semejante. Como hay responsabilidad política manifiesta, con actuación judicial o sin ella, si dentro de un gobierno se desarrolla un sistema mafioso de reparto de subvenciones como los ERES andaluces.

Ahora bien, si se establece que un acto procesal sin carga condenatoria -ni siquiera acusatoria- activa automáticamente el resorte de la dimisión, eso habría que incorporarlo a la ley para que los jueces de instrucción sean conscientes de que, al citar a declarar o investigar a un responsable público, están provocando su cese y, quizás, la caída de un gobierno. ¿Por qué no se hace? Porque sería descaradamente anticonstitucional. Pues lo que es inconstitucional en el derecho escrito debe serlo también en el consuetudinario.

3. La reforma de la Administración. Nueve de cada 10 casos de corrupción política en España se relacionan con la adjudicación de contratos públicos. Es evidente que nuestros procedimientos de contratación administrativa son un agujero negro que favorece los contubernios y las prácticas corruptas. Si ahí está el tumor, es ahí donde hay que operar. Mientras eso no se revise a fondo, el despliegue de medidas represivas es pura demagogia.

4. El efecto retardado de la corrupción sobre la opinión pública. Cuando se produce el hecho corrupto, nadie se entera. Cuando se descubre -lo que suele ocurrir años más tarde-, explota la indignación social. Esta es la paradoja: la persecución y el castigo del delito no producen alivio, sino una erupción de malestar colectivo.

Acaba de suceder en el caso de Madrid. La primera vez que una gobernante del PP, Cristina Cifuentes, se mueve para descubrir y denunciar un episodio de corrupción ocurrido años atrás, se encuentra con titulares del tipo “abismo de corrupción en el PP”, formulados en tiempo presente; lo que la convierte en víctima política de su propia acción purificadora. Es disuasorio para que los gobernantes de hoy se animen a indagar en la corrupción de ayer, especialmente si afecta a su partido.

5. La crisis política que se avecina. La justicia en España se mueve en modo paquidermo. Cuesta un mundo que arranque pero, una vez en marcha la maquinaria, no hay forma de detenerla. Esta no será la última citación judicial de Mariano Rajoy, habrá más: no olvidemos que su partido como tal está formalmente imputado en otros procesos. Y no es descartable que un juez de instrucción decida preventivamente llamarlo a declarar acompañado por su abogado (eso y no otra cosa es la imputación).

Con los estándares en boga, ello desencadenaría una crisis política descomunal. Lo que en diciembre de 2015 pudo haberse hecho con relativa facilidad (poner a otra persona en el lugar de Rajoy), ahora sería mucho más complicado. Ni es sencilla la sustitución de un presidente recién elegido que acaba de ser aclamado en el congreso de su partido, ni se vislumbra un gobierno alternativo viable con este parlamento.

Tras los últimos sucesos, Rajoy ha perdido la ventaja de apretar el botón de las elecciones anticipadas. Con lo que está pasando en los juzgados y lo que se ve venir, sería una temeridad para el PP exponerse al voto ciudadano.

No hay mejor tratamiento para la higiene política de un país que la medicina preventiva, pero esa es la que nuestros dirigentes no han practicado jamás. Por eso van aprendiendo a trompazos que ni el tiempo lo cura todo ni en el Estado de derecho los votos limpian el delito.

Igual que Cuba y Venezuela
OKDIARIO 22 Abril 2017

Cuando la delación se impone al Estado de Derecho y los chivatos dictan sentencia por encima de los jueces, los países entran en colapso y la democracia muta en dictadura. Así pasó en Cuba cuando Fidel Castro hizo de la ‘revolución’ su forma de imponer con puño de hierro la oligarquía comunista. Un camino que ha seguido al pie de la letra su hermano Raúl y que parece perpetuarse a pesar de la muerte del sátrapa primigenio. También ocurrió en Venezuela, donde primero el dictador Hugo Chávez y ahora su atroz miniyo postmortem, Nicolás Maduro, han llevado al país hasta el precipicio de una guerra civil. Los muertos se amontonan en las calles —más de 20 en las últimas horas— y los jerarcas dictatoriales se esconden tras el salvajismo de sus prosélitos, a los que arman para que tomen las calles y machaquen así las manifestaciones pacíficas de la oposición. Incluso a través de la televisión —dominada por el Ejecutivo, como pretende Podemos en España— un siniestro personaje como el militar Diosdado Cabello muestra el retrato y las direcciones de dirigentes de la oposición.

Con el clima de persecución dislocada que reina en el país caribeño, ese tipo de actos equivale a asegurarle la muerte civil —en el mejor de los casos— a los venezolanos que discrepan del régimen. Son las consecuencias de instalar una justicia alternativa que criminaliza sin pruebas a los individuos y convierte en dogma el pensamiento único. Punitivo contra aquéllos que osan desafiarlo en defensa de la libertad. Una corriente delatora que nos retrotrae a tiempos de la Inquisición y que los dirigentes de Podemos, inspirados por sus padres económicos de Venezuela y por los ideológicos de Cuba, tratan de instaurar en España. El odiobús —o Tramabús para los podemitas— no sólo insulta con calificativos como “mafiosos” a políticos y periodistas sin causa alguna con la justicia, ahora también se ha convertido en una suerte de elemento represor contra los españoles, al servicio de cualquier acusación arbitraria.

Si su vecino le tiene manía y desea un ajuste de cuentas, sólo tiene que llamar a Echenique y sus adláteres y el odiobús de Podemos se presentará en la puerta de su casa para hacerle saber a todos los miembros de su comunidad que usted es un “miembro de la trama”. Sin más consideración de ningún tipo. Si la idea del autobús, por cutre y tendenciosa, era un disparate, este nuevo paso adelante de los radicales posee tintes siniestros y anticonstitucionales. ¿Qué se creen en Podemos para señalar, perseguir y estigmatizar a los ciudadanos? ¿Con qué libertad y auctoritas? La Fiscalía tiene que poner punto y final de una vez por todas a este dislate antes de que nuestro país sea la nueva Cuba castrista o, peor aún, la nueva Venezuela bolivariana.

Agua de Cloaca y agua de Canal
Javier Somalo Libertad Digital 22 Abril 2017

El miércoles de Pascua las miradas se dirigían a Génova 13 por aquello de que el presidente Mariano Rajoy tendría que declarar como testigo en el caso Gürtel. Pero un brusco fogonazo cambió el centro de atención.

Los guardias civiles que "custodiaban" a Ignacio González ese miércoles de detención televisada bien podrían ser unos navy seals como los que se cargaron a Osama Ben Laden. Aparecieron en las fotos de todos los periódicos junto al reo, pertrechados con equipo desmedido y luciendo brazo de operaciones especiales remangado. Era la segunda parte, anunciada muchos días antes de que sucediera, del cogotazo de Rodrigo en el coche celular. Tan anunciada fue la escena que dio tiempo a poner las cámaras como cuando la CNN grabó, desde la playa, un desembarco de los marines en Somalia; los unos iban con gafas de visión nocturna y los otros, con focos y trípodes. Así está la cosa: por la mañana se anuncian las detenciones y los registros que habrá en día para que el gran público pueda hacer agenda.

Pero esto no deja de ser la necesaria diferencia entre las formas y el fondo. En algunos casos, la justicia puede caer con el mismo peso sobre el presunto delincuente con una citación que con una aparatosa detención televisada. Está claro, que si se opta por la segunda vía –y que Josu Ternera, por ejemplo, pueda verlo desde su archiconocido escondite–, es porque interesa que el primer golpe deje fuera de juego a ciertas personas cuanto antes y el mensaje llegue a quien tenga que llegar.

Lo realmente sobrecogedor es que de pronto, tantos viejos conocidos hayan salido a la vez del laberinto, en el que cada cual deambulaba por su callejuela, y ahora se encuentren en la explanada de salida, confundidos, cegados por el sol del campo abierto, con las lealtades difusas, dañadas colateral o vilmente. Periodistas, tertulianos, políticos, personajillos, empresarios, comisarios, jueces disidentes o fiscales concurrentes... Allí están todos, demasiado juntos, como el cuadro de actores –con héroes, villanos y secundarios– que sale a recibir el aplauso o abucheo final de la platea. Uno, dos, tres sumarios, quizá seis u ocho, qué más da. Gürtel, Nicolay, Pujol, Púnica, Lezo… el "caso España", en definitiva, dividido en piezas judiciales o en actos teatrales.

En el asunto de Ignacio González y el Canal de Isabel II no ha tardado en aparecer, por ejemplo, Javier López Madrid, que compartió piso de estudiante en Londres con Francisco Granados –en prisión por la Púnica y a la espera de juicio– además de ser "compi yogui" de la reina de España y yerno de unos de los hombres de siempre del emérito Juan Carlos y que presuntamente conseguía o colocaba dinero para Ignacio González, el cual ya fue espiado en Colombia y grabado cuando trató del asunto de su ático con Enrique García Castaño y Villarejo, que también intimaba con López Madrid, con el que se metió en el follón de la dermatóloga Elisa Pinto y que dice que asesoraba a Corinna en sus líos y que Adrián de la Joya –detenido también por hacer de bróker suizo de la cosa– era su "tronco" o que "el CNI es muy Mauricio Casal" –imputado junto a Francisco Marhuenda por presuntas "coacciones" a Cifuentes– y "muy amigo de la pequeñita", la vice de Barcelona que tan callada está. ¡Qué fatiga!

Recuerdo ahora también aquella comida discreta celebrada en mayo de 2016 en un restaurante madrileño de la calle de Claudio Coello aireada desde El País por Javier Ayuso, ex jefe de prensa de la Casa Real. Los comensales fueron el comisario Villarejo, Mauricio Casals, Antonio García Ferreras y Adrián de la Joya. Sólo queda sano –en libertad– García Ferreras, director del programa de máxima audiencia del grupo mediático al que pertenece Edmundo Rodríguez Sobrino, también detenido. Pero ninguno de ellos figura en la cartelera del tramabús de Podemos. Y en medio de todo, siempre en cameos estrambóticos, el pequeño Nicolás, protagonista de un sumario que hace estragos entre periodistas y policías.

¿Qué tendrá que ver Bárbara Rey con un pinchazo de navaja a una dermatóloga, cuentas en Suiza, financiación irregular de un partido, grabaciones a ministros, compiyoguis, tanto comisario, Corinna, vídeos en Colombia, comisiones, áticos, coacciones a políticos, latrocinio en Cataluña, el chivatazo del Faisán o las pesquisas póstumas, paralelas e inservibles del 11-M? Si esto es lo que los agentes chavistas llaman "la trama" les queda mucho por contar y más por desentramar.

Todo parece gravísimo, sí, pero, ¿qué habría pasado si en las épocas de Filesa-Malesa-TimeExport, los GAL, Roldán y el capitán Kahn, Paesa el zombi, Mariano Rubio, las cartas portuguesas, las escuchas del CESID, la Cruz Roja, el AVE, el BOE… hubiera existido internet? He recabado opiniones diversas: unos dicen que eso no habría sucedido tan groseramente de haber existido internet; otros opinan que el mismísimo presidente del Gobierno habría acabado en prisión.

De momento, el agua sucia de la cloaca se ha mezclado con la potable del Canal de Isabel II pero todos dicen de esta agua no beberé –ni bebí– y la dejan correr por si, aunque sea pasada, mueve molino. Queda por saber si la enorme explosión de la tubería que ha enfangado la semana política ha sido inducida por artificieros expertos o ha surgido por una sobrecarga inesperada de caudal. Tendremos más pistas si la semana que viene, como se comenta, se cobran piezas superiores, aunque sean antiguas, porque está claro que una dimisión de Esperanza Aguirre no contendrá la riada. Empieza a convertirse en evidencia lo que algunos ya barruntan como una de las batallas finales del PP contra el PP.

El falso axioma de Mariano Rajoy.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Abril 2017

Mariano Rajoy definitivamente vive en otro mundo, o al menos intenta dar la impresión de que nada de lo que ocurre a su alrededor le afecta. Tiene bien ganado el título de “el imperturbable”. Nada le influye, sigue con su expresión de esfinge egipcia lo mismo para decir que “estamos en el proceso de recuperación”, como para decir que “la gente del PP no se porta mal nunca”. La verdad es que esa pose, solo modificada cuando hace uso en el Congreso de su proverbial ironía dialéctica para ridiculizar al oponente político, es una característica que no solo exaspera a la oposición, sino también a muchos de su formación y electores. Su frase preferida para censurar la actitud del contrario es la de ”esto no es serio ni razonable”. Como si mostrar los sentimientos y reacciones típicamente humanas fuera un síntoma de descontrol personal inadmisible en alguien de su educación y formación. Una actitud típica del rancio abolengo de las élites y burguesía “de provincias”.

Una actitud que roza el esperpento en un silogismo que “a contrario sensu” pretende decir que en el PP no existe el pecador, que todos los que pertenecen a esa gran familia son puros, y si alguien peca es que no es del PP, o si lo era, se le aparta cual apestado. Es el negacionismo como base argumental. Lo que no interesa, simplemente no existe. Una actitud incomprensible en quien pretende convencer de ser el adalid de la regeneración política y de la lucha contra la corrupción. Solo los demás son los impuros que deben ser regenerados y seguir el ejemplo de los del PP, gentes de bien incapaces de hacer el mal. Y eso me recuerda la actitud de de los Fariseos a los que Jesús de Nazareth dijo “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.”

El PP hará mal en querer ignorar la evidencia y no hacer un serio acto de contrición reconociendo sus errores al no haber actuado con firmeza ante esos casos de corrupción. También según la Biblia todos los ángeles eran seres puros, sin embargo, en ese mundo idílico siempre surge alguno que se cree superior incluso de aquél que le creó y le dio el poder y es cuando surgen nuestros pecados capitales, la envidia, el orgullo, la avaricia, la ambición, el egoísmo, la soberbia. Aunque el peor de todos es creerse más listo que los demás y considerarles estúpidos. Un error muy habitual que más pronto que tarde nos harán evidente y deberemos asumir las consecuencias.

Habla Rajoy también de que "El peor error, la peor equivocación, el mayor disparate, es generar división en vez de trabajar por la unidad". No sé si con ello quiere decir aquello de que no se debe tirar piedras contra el propio tejado, o explicar la teoría del boomerang y demás eufemismos de acciones que perjudican al que las hace y concluir que los trapos sucios se lavan en casa. O sea, que la denuncia realizada por Cristina Cifuentes para no poder ser acusada de complicidad en los desfalcos del Canal de Isabel II, en época de sus antecesores en el cargo, Alberto Ruíz Gallardón y Esperanza Aguirre, es atentar contra la unidad del PP generando división entre los corruptos y los que intentan esconderles y los que intentan denunciarles y echarles. Será por eso que Mariano Rajoy, en su esfuerzo por mantener la unidad, mandó ese sms de apoyo, solidaridad y ánimos a su ex Tesorero Luis Bárcenas aunque fuera evidente el desvío de fondos de la caja B a cuentas en Suiza.

Creo que el PP nunca ha tenido la intención de acometer seriamente el problema de la corrupción en sus propias filas y ese va a ser su mayor error y la causa principal de su pérdida de confianza entre los ciudadanos. Negar la realidad y no mostrar arrepentimiento cerrando filas, no conduce a nada bueno en un momento en que España necesita partidos fuertes que defiendan esa unidad que el PP reclama a sus militantes. NI PSOE ni PP están ahora en condiciones de transmitir seguridad sobre el futuro a los ciudadanos que les aleje del fantasma de un Gobierno de alianza del nuevo Frente Popular liderado por un partido radical de extrema izquierda, PODEMOS, que es una apuesta segura para la desmembración de España y la involución hacia una dictadura de corte bolivariano con pérdida de las libertades.

Si esa es la enseñanza que el PP quiere trasmitir a sus Nuevas Generaciones, deberemos perder toda esperanza.
¡Que pasen un buen día!

La corrupción, ¿causa o efecto?
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 22 Abril 2017

La Historia nos permite sacar la lección de que la corrupción suele ser el síntoma más característico del declive de un imperio o de un régimen político. La cuestión es si la corrupción es causa o efecto.

Esta pregunta es pertinente en unos momentos en los que la sociedad española está sacudida por el escándalo que ha provocado la trama mafiosa que encabezaba Ignacio González, que llevaba años actuando con absoluta impunidad hasta que la Justicia ha decidido actuar.

Desde que este periódico reveló el asunto de su apartamento de lujo en Estepona, tengo muy pocas dudas de que el ex presidente madrileño ha aprovechado su cargo para enriquecerse. Los rumores sobre sus actividades ilícitas eran un clamor, pero nadie había podido lograr las pruebas, ya que él mismo se ocupó en crear una red de sociedades opacas en paraísos fiscales para tapar sus prácticas.

Su detención e ingreso en prisión no es una sorpresa para nadie en los círculos de poder de este país. Pero lo grave de este asunto es que las conductas de González no podrían haber prosperado sin la complicidad de su partido, de los empresarios a los que pedía dinero, del poder judicial y de algunos medios de comunicación.

Fue Mariano Rajoy quien le apartó del poder hace dos años, cuando impidió que se presentara candidato a volver a presidir la Comunidad de Madrid. Pero esa decisión llegó demasiado tarde, cuando la dirección del partido tenía más que sospechas de que González había utilizado el Canal para cobrar comisiones y que el PP de Madrid se había financiado ilegalmente. Fue un error de cálculo porque el escándalo les ha acabado por estallar.

Igualmente responsables son los empresarios de la construcción que le han pagado por favores políticos. En lugar de plegarse a sus exigencias, podían haberse negado. Pero prefirieron ceder al chantaje para poder seguir obteniendo contratos en Madrid. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Pero también hay una importante responsabilidad en la falta de diligencia de la Justicia, que durante muchos años ignoró las evidencias de su enriquecimiento. Más grave todavía es la actuación de la cúpula fiscal en la investigación que ha llevado a cabo la UCO, obstaculizada por quien debería haber procedido con el mayor celo posible para perseguir el delito. Ello pone de relieve que la Fiscalía sigue mediatizada por el poder político, lo cual lleva sucediendo desde que Felipe González ganó sus primeras elecciones e impulsó en 1985 la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Hay, por último, un oscuro papel de los medios de comunicación, todavía por esclarecer, que han sido en algunos casos cómplices activos del ocultamiento de abusos de poder y de una gestión fraudulenta.

Podríamos apelar a la frase de Jesús cuando dijo aquello de que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero lo cierto es que este caso pone al desnudo las carencias de nuestra democracia, los límites de la separación de poderes y la falta de controles de quien gobierna.

Vuelvo a la pregunta inicial sobre la corrupción: ¿es causa o efecto del deterioro del sistema? Probablemente la respuesta correcta es que es causa y también, efecto. La democracia no consiste sólo en votar cada cuatro años y en respetar unas reglas formales. Es, sobre todo, un conjunto de controles y contrapesos, que en nuestro país ha fallado de forma estrepitosa. Ante este tremendo fracaso, las soluciones deben venir desde dentro y son los partidos los que tienen que afrontar el dilema de regenerarse o morir por descrédito. El populismo aguarda a la vuelta de la esquina.

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La indignidad moral de una sociedad
Gonzalo Duñaiturria okdiario 22 Abril 2017

No recuerdo en que vídeo vi el otro día un espectáculo repugnante. Por suerte, aquéllos que aparecían en él no me tienen de Fiscal. Entre vítores, aplausos y un “paseíllo” en el centro de San Sebastián, un nutrido grupo de filo violentos recibieron a un ex recluso de ETA. Aitor Olaizola abandonó la cárcel tras pasar los últimos seis años entre rejas por pertenecer a la banda terrorista. Tras su salida, y engullido de una enorme chulería insultante, semejante alimaña fue homenajeada por docenas de personas que se aglomeraron a ambos lados de una calle del Casco Antiguo de Donosti. Semejante sabandija, Aitor Olaizola, condenado en 2010 por la Audiencia Nacional a seis años de cárcel por pertenecer a ETA, fue entronado. Su penuria moral putrefacta no impidió, en una de las ciudades más bonitas del mundo, pero infecta de especímenes indeseables, que el exrecluso fuera recibido este martes como un héroe por la multitud, que aprovechó la ocasión para realizar cánticos a favor del acercamiento de los presos terroristas al País Vasco.

Aunque real, es muy fácil trazar las miras hacia aquellos que directamente provocaron oleadas de pena y sufrimientos por sus atrocidades. Pero tal miserable y sus acólitos no actuaron solos. Impusieron su miedo vil, bellaco y despreciable con la complicidad de parte de la sociedad vasca, indubitadamente adjetivada de la misma forma. Y el devenir de los tiempos y su caverna oscura obligaba a la otra parte, aquella que mantuvo la frente erguida y la moral lustrosa, a enterrar a sus muertos, a nuestros muertos, de forma oculta, escondida y de forma casi culposa. El homenaje del otro día es un ejemplo de indignidad moral. En su esencia, la indignidad es el antivalor. Es la máxima capacidad de conseguir que el ser humano se deshumanice y se degrade. A aquellos que lo practican, de forma directa o indirecta, por comisión o por omisión, los hace merecedores del desprecio, de la náusea y del vómito. Ante la indignidad de una sociedad educada en el odio solo cabe el rechazo por parte de aquellos que entendemos una sociedad distinta, pero sobre todo el castigo de la fuerza moral, la determinación desde la verdad, la justicia y la memoria.

Una parte de la sociedad vasca ataca desde su envenenado convencimiento las bases sobre las que construimos nuestra convivencia Y lo hace ensalzando el cobarde y ruin asesinato, enalteciendo a aquellos que acabaron con las vidas de casi mil inocentes y fomentando lo peor del ser humano. Y cómplice de esa porción de la sociedad infecta se encuentra la parte emponzoñada de cierta “clase política”. Los coqueteos de una “facción” del socialismo vasco con los filo violentos, la hipócrita y farisaica actitud del PNV y por supuesto la ruin y despreciable actitud de Podemos, que llega a justificar el atentado contra dos guardias civiles y sus parejas por parte de un grupo de energúmenos, son un ejemplo de semejante degradación moral. Y frente a lo anterior tenemos el antídoto. El ejemplo de la dignidad y la preeminencia moral de las víctimas. Son aquellas que han dado su salud, su integridad y en muchos casos su vida. Su actitud nos produce orgullo y ejemplo, frente a la profunda tristeza e inmenso asco hacia aquellos que han conseguido subvertir las normas del Estado de Derecho y que en cualquier ocasión se posicionan junto a los que delinquiendo, las infringen.

Es obligado reiterarlo. No existió jamás un conflicto entre iguales en el País Vasco y Navarra, por mucho que los indignos moralmente y siempre apoyados por los amigos de los asesinos terroristas de ETA insistan en lo contrario. Aquellos que homenajearon al asesino deben saber, y por lo menos yo se lo digo, que solo existió una agresión cobarde de asesinos contra la Guardia Civil, policías nacionales, policías municipales y policías autonómicos, militares y ciudadanos españoles. Que reflexione gran parte de la sociedad vasca. Para una gran parte de ella ha sido muy fácil mirar hacia otro lado. Pero como dijo Sir Francis Bacon: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”.
rmitirá la construcción de pisos turísticos en la última sede de los okupas de Patio Maravillas

¿Dónde están las armas del PNV?

JUAN IGNACIO DEL BURGO El Mundo 22 Abril 2017

La mascarada de Bayona, organizada por ETA y su cuadrilla de verificadores nombrados por la banda -que, al parecer, no se fueron de Francia con los bolsillos vacíos-, me ha traído a la memoria un oscuro episodio protagonizado por el PNV en los años de la Transición que aún está sin aclarar. Respecto a la farsa que pretende ignorar la victoria de nuestro Estado democrático de Derecho sobre el terrorismo criminal, sólo destacaré el cinismo de quienes han militado en ETA o la han coreado durante toda su criminal historia, al presentarse ahora como artesanos de la paz.

Pues bien, el PNV hizo caso omiso del espíritu de conciliación reinante en España durante los años de la transición a la democracia. Y, así, mientras las antiguas asociaciones de ex combatientes franquistas pasaban prácticamente a mejor vida y las organizaciones de izquierda renunciaban a resucitar las suyas a fin de no reabrir las viejas heridas, los nacionalistas reorganizaron sus propias milicias y comenzaron a rememorar año tras año -y lo acaban de hacer el pasado sábado en el monte Bizkargi- las escasas hazañas bélicas que protagonizó su ejército de gudaris durante la Guerra Civil. Quizá quieran ocultar así su gran traición a la II República cuando en el verano de 1937 unos 30.000 soldados vascos se negaron a combatir fuera del País Vasco y se rindieron a los italianos en Santoña. Este insólito hecho facilitó el derrumbamiento del frente de Santander y Asturias y produjo un golpe mortal a la causa republicana.

Es cierto que, durante el franquismo, los dirigentes nacionalistas mantuvieron vivo el recuerdo de la contienda. Sin embargo, no pudieron evitar que un grupo de jóvenes militantes del partido ("esos chicos descarriados", los solía llamar el histórico Manuel de Irujo) decidiera en los años 60 pasar a la acción violenta ante la pasividad de sus mayores. Así surgió ETA, que ha escrito una de las páginas más negras de nuestra historia contemporánea.

Tras la aprobación del Estatuto de 1979, transferidas las competencias educativas al Gobierno vasco, vendría el adoctrinamiento de las nuevas generaciones, a las que se enseña desde entonces que en julio de 1936 España invadió Euskadi y acabó con las libertades vascas e, incluso, que separó a Navarra de Euskal Herria. Una cantinela constantemente repetida, aunque las cosas no fueran así. Hubo más vascos y navarros en las tropas nacionales que en las republicanas. Muchos de los que militan hoy en las filas abertzales son hijos o nietos de requetés. Lo cierto es que la guerra en el País Vasco como en el resto de España fue una trágica contienda fratricida.

Ya en plena democracia, el PNV mantuvo en su propaganda política el espíritu guerracivilista. Cuando el pacto de Estella de 1998 provocó la ruptura de los nacionalistas con el Gobierno de Madrid, quebrando la unidad de los demócratas lograda tras el cobarde asesinato de Miguel Ángel Blanco, el dirigente nacionalista Xavier Arzalluz incrementó la agresividad del lenguaje guerracivilista. Después de oír sus soflamas dominicales se sacaba la impresión de que Guernica estaba a punto de ser bombardeada de nuevo, esta vez por las huestes "franquistas" del PP de José María Aznar.

Pues bien, en 2004, la televisión vasca emitió un programa titulado Euskadi, 25 años de recuerdos, para conmemorar la promulgación en 1979 del Estatuto vasco. Uno de los entrevistados fue Xavier Arzalluz, que se refirió a los acontecimientos ocurridos desde la muerte de Franco y el golpe de Estado de 1981.

Aludió en primer lugar al miedo sentido por muchos en los estertores del régimen dictatorial: "¿Qué pasará cuando se muera Franco?". Y en ese contexto formuló esta sorprendentes revelación: "Nosotros estábamos preparados. Nosotros incluso teníamos armas. Toda una partida de metralletas fabricadas por nosotros. No te puedes hacer una idea lo fácil que es en este país fabricar una metralleta o cualquier cosa con todos los talleres que hay, que muchos son de gente nuestra. Habíamos traído de Venezuela a un especialista, digamos, en turbulencias políticas que era nuestro, pero había estado trabajando con los americanos, para reunir a la gente joven y formarla. Por tanto, teníamos gente y teníamos armas. No para ninguna acción espectacular sino, simplemente, por si aprovechándose de la situación creada hubiera bandas o de extrema derecha o incluso de ETA que intentaran en aquel momento apoderarse, la sorpresa o lo que sea, de la situación. Yo tenía una pistolita clandestina, que me regaló un puertorriqueño...".

Sin embargo, Arzalluz no dijo más y nos quedamos sin saber el fin de la historia, porque, ¿dónde están las armas? ¿Qué se hizo con las metralletas fabricadas? ¿Posee todavía el PNV algún arsenal clandestino? ¿Qué fue del especialista en turbulencias?

Recuerdo haber formulado por aquel entonces en el Congreso una pregunta por escrito al Gobierno sobre la confesión de Arzalluz, pero el ministro del Interior socialista se llamó andana. De modo que ahí queda ese montón de preguntas sin respuesta. No estaría de más, ahora que este turbio asunto es historia pasada, que el PNV nos dijera qué se hizo de aquellas armas.

Jaime Ignacio del Burgo fue presidente de la Diputación Foral-Gobierno de Navarra.

País Vasco, Andalucía y Cataluña son las autonomías que más recursos públicos dedican a este cometido
Las diferentes administraciones españolas subvencionan con casi seis millones de euros a ONG's proislamistas que se dedican a atacar a Israel

www.latribunadelpaisvasco.com 22 Abril 2017

ACOM, una organización aconfesional e independiente que trata de reforzar la relación entre España e Israel a través del trabajo conjunto con el gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil, acaba de hacer público un completo informe en el que revela que el Gobierno de España, organismos autonómicos y ayuntamientos de este país, regalan anualmente casi seis millones de euros en donaciones y subvenciones a ONGs que mantienen vínculos con organizaciones terroristas, promueven el antisemitismo y /o incitan a la violencia contra Israel.

Según ACOM, "el mensaje que difunden estas organizaciones beneficiarias de fondos de los contribuyentes españoles contradice directamente la política de los propios donantes, las administraciones del estado, contra el terrorismo y el yihadismo. Estas ayudas evidencian una intolerable hostilidad gubernamental contra un estado amigo y democrático, además de alimentar el contexto global de populismo que recompensa el extremismo, la siembra del miedo y la incitación al odio (...) La asignación presupuestaria a organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos mientras fomentan el genocidio y niegan el derecho a existir en paz y seguridad a los ciudadanos del único Estado Judío es una indignante constante en nuestro país.

"La financiación pública de España a organizaciones no gubernamentales (ONG) con objetivos políticos e involucradas en el conflicto palestino-israelí es generalizada y está altamente descentralizada, correlacionándose con los varios niveles de gobierno en España. Los fondos son administrados y asignados por el Gobierno Central, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones Provinciales, los municipios y los Colegios de Abogados, y refleja profundas fisuras políticas y radicalización regional" (...) "La financiación española se ha concedido repetidamente a las ONG que llevan a cabo campañas políticas contra Israel. Varios beneficiarios tienen vínculos con organizaciones terroristas, promueven el antisemitismo, incitan a la violencia, y están involucrados en las campañas de boicot BDS (boicot, desinversión y sanciones). La financiación española destinada a actividades de ONG altamente politizadas en el conflicto palestino-israelí asciende a 5.1 millones de euros sólo en 2015" (...)

ACOM recuerda que en mayo de 2016, la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AVCD) firmó un acuerdo de cooperación con la ONG palestina Addameer para “ayudar a los prisioneros palestinos”, con un monto total para la organización de 199.988 euros. "Addameer es una filial del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), declarada organización terrorista por EE.UU, la Unión Europea, Canadá e Israel".

En otro apartado del estudio se pone de manifiesto cómo el partido vasco independentista, proetarra y de extrema izquierda EH Bildu hizo un llamamiento en 2015 para la “liberación inmediata de Khalida Jarrar,” descrita como “defensora de los presos políticos palestinos desde hace mucho tiempo”. Jarrar, vicepresidente de Addameer, es una funcionaria de alto nivel del FPLP y fue acusada en abril de 2015 por diversos delitos, entre ellos ser miembro activo de una organización terrorista (FPLP) e incitar a la violencia pidiendo secuestrar soldados israelíes.

"Los secesionistas de extrema izquierda en la comunidad autónoma vasca promueven la solidaridad con otros movimientos nacionalistas de izquierdas en todo el mundo como parte de su estrategia política. Como dijo el político de EH Bildu y preso de ETA recién liberado Arnaldo Otegi, “Siempre hemos reconocido la importancia del internacionalismo. Hemos descubierto que las luchas deben ser más globales en su naturaleza”.

Paz con Dignidad (PCD), una ONG española que promueve habitualmente campañas de boicot BDS, recibió en 2015 607.287 euros de los fondos públicos destinados para actividades relacionadas con el conflicto palestino-israelí. "Mientras hacía referencia a temas antisemitas clásicos, la coordinadora de PCD, Amparo Pernichi, reivindicó en marzo de 2016 que Lord Balfour “pidió a los israelíes (sic) que vivían en todo el mundo y que tenían mucho dinero, a los más ricos, que ayudasen al pueblo de Sión a establecerse en ese territorio. [Este fue uno de] los dos acontecimientos históricos [que] preparó el camino para el genocidio que ocurrió después“.

Dice el informe de ACOM que la ONG catalana Novact invitó a activistas palestinos Munther Amira y Manal Tamimi a una conferencia sobre “prevención del extremismo violento”, financiada por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD) y la Unión Europea (UE). "Tamimi ha incitado a la violencia y glorificado el terrorismo en numerosas ocasiones en Twitter".

La Agencia Andaluza para la Cooperación para el Desarrollo Internacional (AACID) llevó a cabo un evento de BDS “contra el apartheid israelí”, junto con la ONG Asociación Al-Quds Andalucía, en 2014, con Raji Sourani del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) y Sergio Yahni del Alternative Information Centre (AIC), dos organizaciones con presuntos vínculos con el FPLP.
 


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