AGLI Recortes de Prensa   Martes 25 Abril 2017

Esperanza Aguirre, apoteosis de la mentira
Javier Caraballo elconfidencial 25 Abril 2017

Merecemos que se diga la verdad. Casi doscientos procesos judiciales después por corrupción política, con una cadencia sostenida de casi un escándalo judicial al mes desde la década de los noventa, desde aquellos albores tan lejanos del ‘caso Juan Guerra’, ya no hay más salida que la verdad. Catarsis completa de la corrupción para que dejen de explicarnos, detención tras detención, trama tras trama, que se trata de casos aislados que solo afectan a los procesados que expulsan del partido con una diligencia que, al contrario de inocencia, lo único que demuestra es la culpabilidad de las estructuras. No la responsabilidad; digo la culpabilidad de quienes han alentado, fomentado y ocultado prácticas que tenían como único objetivo que un partido político se perpetuara en el poder y que una camarilla mantuviera intactos los privilegios de los que se beneficiaban.

La inmensa mayoría de los episodios de corrupción en España tienen un origen compartido: el sostenimiento del poder. Las vías para conseguirlo son dos, igualmente corruptas pero de un alcance social diferente, redes clientelares y redes de financiación ilegal. De lo que intentan convencernos tras cada escándalo judicial es de que nos fijemos solo en los platos de la balanza, siempre para perjudicar al adversario político, pero doscientos procesos judiciales después ha llegado la hora de que el ciudadano se fije en el fiel de la balanza que, a uno y a otro lado, lo que mide es una misma práctica corrupta, la codicia de los partidos que degenera en la obscenidad de sus dirigentes. Tenemos la obligación ciudadana de trascender de los detalles, por groseros que puedan resultar, y preguntarnos a qué fin último obedecían esas podredumbres. La codicia de los partidos políticos por perpetuarse en el poder, ese el fiel de la balanza, donde hay que fijar la mirada.

Esperanza Aguirre siempre nos señala los platos de la balanza. Esa ha sido siempre su escapatoria, su disculpa. Tres veces ha dimitido y en ninguna de ellas ha dicho la verdad. Era mentira cuando dijo que abandonaba la Comunidad de Madrid, al poco tiempo de ganar las elecciones, porque quería dedicarse a su familia y a la vida privada fuera de la política; era mentira cuando dimitió como presidenta del Partido Popular de Madrid por una supuesta responsabilidad 'in vigilando' tras la detención de Francisco Granados, que sigue en prisión desde hace más de dos años y medio como presunto cabecilla de la trama Púnica; y es mentira ahora, cuando ha dimitido como concejal y portavoz de los populares en el Ayuntamiento de Madrid, porque “no vigilé más” sobre los manejos de Ignacio González en la Comunidad de Madrid, cuando le dejó el sillón de presidente tras la primera de las mentiras. Miente con la misma facilidad con la que llora; miente con el mismo desahogo con el que se dio a la fuga, a punto de arrollar a un policía local, después de espetarles, chulesca: “¿Qué pasa, bronquita y denuncia? Vais a por mí porque soy famosa, tienes la placa, denuncia al vehículo”. Y se piró pegando un acelerón de su coche, embalada hacia su casa para fabricar la mentira de una conspiración.

Desde el ‘tamayazo’ que la hizo presidenta autonómica hasta ahora, en su tercera dimisión, ya reducida a concejal, todo ha sido impostura, una desmedida ambición de poder. Todo es mentira porque la única palabra que tiene en Esperanza Aguirre es aquella que solo pronuncia cuando no hay micrófonos ni cámaras delante. Ahí está, descarnada, su verdadera dimensión. Como aquella vez que la sorprendió un micrófono que creía apagado y, en la lucha por el poder de Caja Madrid, se congratulaba, susurrándole al oído a Ignacio González, de haberle birlado un puesto al sector de Ruiz Gallardón, entonces alcalde de Madrid, en el consejo de administración de la entidad: “Hemos tenido la inmensa suerte de poderle dar un puesto a IU quitándoselo al hijo puta”. En los corrillos, en los despachos, sin micrófonos delante, Esperanza Aguirre no llora porque ha sido implacable en el control de todo lo que le rodeaba, lo que inhabilita absolutamente para esgrimir cualquier excusa 'in vigilando' con la que pretende sacudirse la corrupción de su entorno.

Dos personas que, con toda probabilidad, no se habrán conocido en la vida ofrecen una opinión muy parecida de sus prácticas ocultas, uno es columnista de El Confidencial, José Antonio Zarzalejos, y el otro fue el concejal que denunció la Gürtel, José Luis Peñas. Zarzalejos ha contado varias veces las presiones que tuvo que soportar cuando era director del diario 'ABC' y no bailaba al son de los platillos que hacía sonar la presidenta. “Insaciable, vanidosa, ignorante y miserable, con una ambición poco controlada. No conozco a ningún personaje político con poder político y económico que tenga un comportamiento más alejado de algunas prácticas democráticas”, ha llegado a decir Zarzalejos.

José Luis Peñas fue al despacho de Esperanza Aguirre, en 2005, para denunciar las prácticas corruptas del PP madrileño y escuchó desde la puerta “a ese hijo de puta, no le voy a recibir”. ¡Otra vez el ‘hijoputa’ como argumento! Sin llegar al despliegue de calificativos de Zarzalejos, el ‘delator’ de le Gürtel sostiene que Esperanza Aguirre es “una perfecta trilera de la política, y lo veríamos si pudiéramos coger la hemeroteca y analizar todas las mentiras que ha ido diciendo dependiendo de lo que convenía en cada momento”.

Merecemos que se diga la verdad y las lágrimas falsas de Esperanza Aguirre deberían ser la gota que colma el vaso. No es ella el problema; es lo que representa. Es la mentira sostenida sobre el origen real de la corrupción política en España. Catarsis completa de corrupción empezando por las lágrimas de Esperanza Aguirre a la que, acaso, ya solo queda dedicarle unos versos de su tío, Jaime Gil de Biedma, para reconfortarnos con la idea de que la corrupción no es un mal endémico de España; que existe otra España, otros políticos y otros gobiernos. “Quiero creer que no hay tales demonios./ Son hombres los que pagan al gobierno,/ los empresarios de la falsa historia./ Son ellos quienes han vendido al hombre,/ los que le han vertido a la pobreza/ y secuestrado la salud de España”.

Todos los fuegos el fuego

Ignacio Camacho ABC 25 Abril 2017

No hay modo de pasar página. Ni de que la nación tenga una cierta estabilidad política mientras al partido de Gobierno lo esté devorando la corrupción por las patas. Día tras día, los telediarios escupen basura sobre una opinión pública hastiada. Ministros, diputados y demás altos cargos musitan vagas excusas para salir del paso con la cabeza baja. Saben que aunque estén personalmente limpios no pueden dedicarse al trabajo institucional con los pies hundidos en una charca. Andan bloqueados, en estado de shock, zarandeados por el turbión de escándalos que se suceden a ritmo de dos por semana. Están en el poder pero se sienten incapaces de gobernar porque consagran su tiempo a esquivar bofetadas.

El PP se halla a punto de entrar en colapso. El estallido tardío de la etapa de Aguirre es imposible de acotar como un período amortizado. Madrid no es Murcia ni Valencia; es el bastión simbólico del centro-derecha, el escaparate de la política liberal lo que ha saltado en pedazos. Aunque el esperancismo había creado un contrapoder interno alternativo al de Rajoy, los ciudadanos no distinguen esos matices casuísticos; entre otras cosas porque todos se agrupan bajo las mismas siglas y porque el actual presidente tuvo varias oportunidades de desbaratar el mandarinato. En vez de dar un golpe en la mesa cuando consolidó su liderazgo, prefirió dejar correr las cosas y ahora se ve ante la penitencia de ese pecado. Al margen de la salpicadura de las irregularidades y presuntos delitos a toda la reputación de la marca popular, la más que probable financiación ilegal de campañas electorales afecta de lleno a la circunscripción por la que él mismo era candidato.

Más allá de la delimitación de responsabilidades individuales, en gran parte del electorado ha empezado a calar la idea de la estructura corrupta, del PP como una organización podrida. El concepto puede resultar injusto pero se difunde apoyado en la evidencia de una venalidad extensiva. La concatenación de asuntos turbios favorece esa impronta demoledora sobre la que percute con éxito el discurso populista. El asentamiento de un arquetipo moral negativo y de un marco mental adverso amenaza con consecuencias dramáticas; si hasta ahora el marianismo ha resistido es por el temor que inspira a las clases medias su presumible alternativa. Pero todo tiene límites y el eterno aplazamiento de la catarsis conlleva el riesgo de acabar conduciendo a una crisis de hastío nihilista.

De momento está provocando una situación de bloqueo. Al Gabinete le va a costar en estas condiciones cerrar un acuerdo sobre los Presupuestos; como mínimo tendrá que afrontar un aumento del precio. Ya no puede encerrar la corrupción en un compartimento estanco; en política, como en el relato de Cortázar, todos los fuegos son el mismo fuego. Y acaso sea la propia legislatura la que acabe consumida en ese incendio.

Las islas podridas de la calle Génova
Roberto Osa okdiario 25 Abril 2017

La realidad siempre supera a la ficción. Si no, intenten imaginar una serie televisiva que se marcara el objetivo de abarcar los casos de corrupción que gangrenan las instituciones públicas. Desde luego, sólo con los casos que atañen al Partido Popular –ya sea de manera directa o indirecta– la ficción dejaría en mantillas a las longevas Doctor Who, Los Simpson o Cuéntame. Con esta última pasa un fenómeno curioso: lleva tantos años que, los que la dejamos de ver hace tiempo siempre preguntamos: “¿Por dónde van ahora?” Y algún fiel seguidor te indica que la historia ya se va acercando a finales de los ochenta. Para la macroserie sobre la corrupción del PP, me veo preguntando lo mismo y recibiendo esta respuesta muchos años después: “Aún siguen con la Gürtel”.

Y es que a las más que sobadas acusaciones de blanqueo, prevaricación, falsificación, malversación, fraude, apropiación indebida, destrucción de pruebas, financiación ilegal… Ahora el juez Velasco atribuye a Ignacio González delitos de organización criminal. Ni me imagino lo desagradable que ha debido de ser para Esperanza Aguirre el hecho de acudir a declarar ante un juez por los tejemanejes que sucedían a su alrededor y de los que ella dice no haber sabido nada en años. Uno, cinéfilo empedernido, se la imagina en la cocina de su casa a lo Michael Corleone en El Padrino III: “¡Creía que ya estaba fuera y me vuelven a meter dentro!” Dichoso Ignacio, por tu culpa la pobre hace pucheros delante de los micrófonos.

Otro que lo ignora todo es el presidente Rajoy. Como anda de viaje por Brasil, se evita que le pregunten en la sesión de control del Senado, y por el Congreso no hay pleno en las próximas dos semanas, así que la única opción de Mariano sería tirar de plasma, pero no creo que se moleste. Ya que anda por Brasil, que pregunte por los veintitrés millones de euros que supuestamente han malversado Ignacio González y los suyos en la compra de la empresa brasileña Emissao con dinero público. Suerte para Rajoy que aún tiene a su María Dolores para salir a no decir nada por él: “Menos mal que me queda Cospedal”, debe de pensar Mariano.

Pongámonos en el hipotético caso de que Rajoy y Aguirre nunca se enteran de nada; que nunca vieron un sobre, ni un disco duro, ni una mordida, que no supieron de Correa, ni de Bárcenas, ni del Bigotes, ni de tantos otros. En el mejor de los casos –para ellos– estaríamos hablando de unos incompetentes de grado superior, y si tuvieran algo de vergüenza, se irían a su casa con el rabo entre las piernas. Cuesta creer esta hipótesis porque, los cientos de casos aislados y los miles –sí, miles– de imputados hacen que hasta los caramelos de propaganda electoral del PP huelan a podrido. Aislado viene de isla, y la corrupción del PP es una plaga continental. Dices esto y se ofenden los votantes. Más debería ofenderles el saqueo a las arcas públicas y la chulería con la que se ha hecho a lo largo de las últimas dos décadas. Y siguen gobernando, y amenazan con que todo lo que no sea el PP sería el caos. Que venga pronto el caos.

El PP, en causa de disolución
La costumbre de robar se paga, aunque además de robar se gobierne
Isabel San Sebastián ABC 25 Abril 2017

La Ley de Sociedades de Capital establece como causa de disolución de toda sociedad de capital las pérdidas que dejen reducido su patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social. Si consideramos un partido político como una sociedad cuyo patrimonio principal es la credibilidad, la coherencia, la capacidad de ilusionar a la ciudadanía con sus propuestas, la decencia y la eficacia en la gestión, estarán ustedes conmigo en que la pérdida de capital que acumula el PP desde hace años con cada nuevo escándalo de corrupción, sumada a la producida por la difuminación de sus valores y principios, le conduce a una situación muy próxima a la disolución forzosa. Y lo peor está por venir.

El caso Lezo, último de una larga lista, aglutina factores personales y políticos susceptibles de convertir la imputación de Ignacio González y sus colaboradores en el Canal de Isabel II en una bomba de relojería. Venganzas largo tiempo alimentadas, rencores rancios, amistades inconfesables, relaciones íntimas, traiciones, desengaños cruzados sin los cuales sería difícilmente explicable el cúmulo de gravísimas acusaciones (y no menos abrumadoras pruebas) que pesan sobre el ex presidente de la Comunidad de Madrid y permiten augurar revelaciones de infarto referidas no solo a las finanzas del PP madrileño, sino a las cuentas de la calle Génova y a la gestión de algún ex ministro. Revelaciones que bien podrían hacer tambalearse al Gobierno. Porque, como dijo el mismo González al ver a la Guardia Civil desembarcar en su casa, "este marrón no me lo como yo solo". Y el "marrón" en cuestión entra de lleno en la madre de todas las corrupciones conocidas y por conocer: la financiación ilegal del partido, de todos los partidos con poder, a través de comisiones pagadas por las empresas a cambio de adjudicaciones públicas cargadas al contribuyente. Un pastel extraordinariamente goloso cuyo reparto ha sido y es objeto de disputa entre miembros de una misma familia ávidos de tajada (que se lo pregunten a Bárcenas o a los Pujol Ferrusola). Un iceberg de proporciones gigantescas del que apenas hemos visto asomar la punta.

Coinciden en el tiempo, de forma probablemente no casual, el caso Lezo y la declaración de Rajoy por los sobresueldos de la Gurtel. Como si una cosa pudiera tapar la otra en lugar de acumular sospechas. Como si eso que los pretorianos del marianismo llaman "aguirrismo", tratando de crear un cordón sanitario en torno al presidente, fuera ajeno a las siglas de la gaviota y en el comité de dirección popular todos se chuparan el dedo. Como si el electorado y la opinión pública trazaran líneas rojas entre representantes de una misma marca pendiente de renovación auténtica, de una limpieza a fondo y no de pura cosmética. Como si la pérdida de capital político inherente a estos escándalos no resultara letal para todos los integrantes de la formación, incluidos los intachablemente honrados, que son holgada mayoría aunque no ostenten el mando.

Madrid es una cloaca de corrupción
Alejandro Inurrieta vozpopuli.es 25 Abril 2017

Existe una cierta sensación social de que Madrid es un ejemplo para el resto del Estado como paradigma de la gestión económica, e incluso de la igualdad y distribución de la renta. Por supuesto, el mérito ha sido, y sigue siendo, de los magníficos gestores del PP que sustituyeron al siempre castizo y casposo, y hoy correligionario de la derecha más patética, Joaquín Leguina. Esta veneración mediática, trufada de millones en publicidad institucional, sigue resistiendo los sucesivos casos de corrupción, en un alarde de pérdida absoluta de dignidad y objetivad periodística.

El riego de dinero público ha logrado callar durante años las sospechas de corrupción en la Comunidad de Madrid.
La Comunidad de Madrid es cierto que tiene una de las mayores cifras de renta per cápita de España, algo que tiene algunos componentes exógenos que explican una parte importante de esta clasificación. En primer lugar, el plus de capitalidad es relevante, ya que es la sede de gran parte de las grandes empresas, de la Administración General del Estado, de la Curia y del Ejercito, y centro financiero neurálgico. Por tanto, sería bueno aislar este efecto, para saber cuál es el verdadero capital económico intrínseco a la Comunidad de Madrid para poder evaluar el impacto real de la gestión del PP, apoyado por Ciudadanos, y así poder juzgar con rigor su actuación.

Algún día se estimará el verdadero impacto del gobierno del PP en Madrid excluyendo el plus de capitalidad y la corrupción
Pero lo que sí es intrínsecamente madrileño ha sido la puesta en marcha de la supuesta agenda liberal, primero con Esperanza Aguirre y luego con Gallardón, cuyas consecuencias penales hoy las estamos viendo en todos los telediarios, no solo nacionales, sino también internacionales. Los que más criticaban al sector público son los que más se han aprovechado de él, engordando sus cuentas corrientes, propias y de familiares cercanos, con el beneplácito intelectual de colaboradores necesarios como Daniel Lacalle, hoy muy callado después de ser el fichaje estrella de Esperanza Aguirre y luego de Cifuentes, o Rallo, eterno defensor del PP en todas sus vertientes.

La agenda liberal de Aguirre y Gallardón en Madrid se ha traducido en vivir del dinero público a través del saqueo permanente
Esta puesta en marcha de la cadena de saqueos ha supuesto un enorme quebranto para la economía de Madrid, pero sobre todo para las clases más desfavorecidas, y ha dejado al aparato productor y social completamente desmoralizado, al entender que son las grandes familias las que se reparten el pastel de las grandes obras. Aquí no han faltado todos los ingredientes para un vodevil mafioso, y a veces muy cutre. Comenzó con el tamayazo, aquel episodio muy sórdido de compra de votos que nadie ha querido investigar a fondo, tal vez porque hay personas e instituciones demasiado poderosas involucradas, pero que fue el pistoletazo de salida para una carrera de apropiación de fondos públicos, que parece no tiene fin.

Curiosamente, el origen de aquellos diputados del PSOE, era un grupo capitaneado por un personaje siniestro como Balbás, hoy tertuliano en las teles de extrema derecha, que fue quien aupó a Zapatero en las primarias, y en cuyo grupo militaban personas hoy muy famosas como Antonio Hernando. Como se puede ver, las cloacas ya prometían en aquellos lejanos días de 2003, cuando los dos grandes partidos trataban de repartirse el enorme botín de Madrid.

El origen de la corrupción hay que buscarlo en el Tamayazo, silenciado porque podría alcanzar altas esferas
Llegada al poder por esta vía, Aguirre se fue despojando de la vieja guardia, acogiendo en su seno los pujantes nuevos cachorros, muchos de ellos caciques en sus municipios, como era el caso de Granados. Junto a esta mano derecha tan brillante, los subsiguientes nombramientos, tanto de la baronesa, como de Gallardón, no desmerecieron: Guemes, Lamela, González, Figar, Taboada, Pedro Calvo o la propia Cifuentes, han mostrado el mismo patrón: servirse del cargo para hacer negocios. El dinero público ha sido el lubricante para que grandes empresarios, y medianías como Arturo Fernández, viviesen del BOE o el BOCAM sin tener que arriesgar nada, simplemente esperando y amañando los concursos públicos para obtener obra pública: grandes hospitales, colegios, radiales, depuradoras, o simplemente la reforma de la calle Serrano en Madrid, pactada cuando escaseaba la gran obra pública.

La corte de aprovechados del dinero público que han acompañado a Gallardón y Aguirre es larga y todos/as de buenas familias
Los grandes beneficiados ya los sabemos todos, los cuales han sido generosos con la financiación del PP, como se comprueba al leer los múltiples sumarios delictivos que se filtran sin misericordia a los medios de comunicación. Tal vez por eso, Madrid va muy bien, porque las grandes elites no paran de hacer obras inservibles, como las radiales, la Ciudad de la Justicia fantasma, o el tren a Navalcarnero sin vías. Este engrase permanente, junto al plus de capitalidad, está permitiendo que la economía madrileña despunte, a lo que hay que unir el atractivo turístico.

Pero qué hay debajo de tanto boato y corrupción. Pues también hay mucha miseria. Hay barrios muy degradados que apenas se ven, porque la ciudad está diseñada para que el turista jamás tenga que pisar Villaverde, Vallecas o las Barranquillas, por no hablar de San Cristóbal de los Ángeles. La industria poco a poco ha desparecido, la ciudad de Madrid ha expulsado a muchos jóvenes, apenas hay política de vivienda asequible, el empleo basura es la tónica entre los menores de 30 años, y el envejecimiento de la capital favorece la inactividad y la desesperación entre las clases medias y bajas. Los servicios públicos se deterioran y los científicos del CSIC y otros organismos ya no pueden sobrevivir con los sueldos de miseria. Las universidades se vacían, en parte por la escalada de tasas, pero también por la escasa natalidad en una sociedad dura y sin posibilidades de conciliación.

La realidad de Madrid es otra muy distinta y hay mucha pobreza, desigualdad, envejecimiento sin atención y juventud sin futuro
Para ver en su estadio más crudo esta alienación laboral y el sin sentido de la vida en Madrid recomiendo visionar en el cine la película: “La Mano Invisible” de David Macian, basada en la novela de Isaac Rosa, a partir del día 28 de abril en casi toda España. Uno sale deprimido, después de una gran obra, pero al menos puede verse en un el espejo de la dura vida diaria para tanta gente en la capital. Mientras, el jolgorio de los medios afines a las elites extractivas sigue intentando exaltar el mérito democrático de Cifuentes porque ha llevado a la Fiscalía el tufo que desprendía el Canal de Isabel II, empresa de la que ella formó parte. Eso sí, con coacciones ficticias por medio, en boca del jurista, tertuliano e historiador Marhuenda, machista blanqueado por todo el grupo Atresmedia tras llamar zorra a la jefa de gabinete de Cifuentes, tal vez por un mero calentón o accidente.

Esta realidad de la alienación del factor trabajo se puede ver en una magnifica película: La Mano Invisible, con texto de Isaac Rosa.
Otro día también habrá que contar el otro gran cortijo de corrupción y mala gestión que asola otro gran territorio: Andalucía. Y ahí, Susana Diaz y sus antecesores tienen mucho que decir. Lamentablemente, los mecanismos son muy parecidos y los afectados los mismos: los más desfavorecidos.

No es regeneración: es una lucha interna de poder
Juan Ramón Rallo elconfidencial 25 Abril 2017

Si uno atiende a la sucesión de hechos que hemos vivido durante los últimos días —revelación de toda la trama mafiosa de Ignacio González a instancias de Cristina Cifuentes y dimisión final de Esperanza Aguirre—, podríamos estar tentados a concluir que el PP ha iniciado un sano proceso de regeneración política frente a su omnipresente corrupción precedente: a saber, los (presuntos) delincuentes están siendo procesados, los responsables políticos de no haberlos vigilado con suficiente diligencia han cesado de todos sus cargos y, por último, los honestos delatores se hallan ahora mismo en los puestos de mando del partido. El juego ha terminado: los buenos ganan, los malos pierden.

Sin embargo, mucho me temo que semejante caracterización del proceso político resulta extremadamente ingenuo. La política no es una batalla entre buenos y malos donde, en ocasiones, acaban triunfando los buenos: es una guerra permanente entre malos donde aquellos con mayor capacidad y menores escrúpulos para practicar las malas artes acaban conquistando el poder. Ya nos lo explicó hace más de medio siglo Friedrich Hayek en su afamada obra 'Camino de servidumbre': quienes llegan al poder son indefectiblemente los peores, pues las habilidades necesarias para gobernar con mano de hierro dentro de un partido son la total docilidad ante los líderes originales para ir ascendiendo en la jerarquía; la absoluta maleabilidad de las convicciones personales para no rebelarse jamás contra cualquier decisión que tomen esos líderes originales; la ausencia total de auténtica lealtad como para cambiar rápidamente de bando tan pronto como muten los superiores jerárquicos; la frialdad psicopática de ir acumulando durante años toda la basura posible de tus compañeros (los famosos dosieres) para así poder amenazarlos, instrumentarlos, someterlos o desactivarlos cuando llegue el momento adecuado; la hipocresía de apuñalar por la espalda a tus presuntos amigos; la desvergüenza de ir comprando y vendiendo favores personales para conformar una coalición de poder; la capacidad de mentir continuamente y sin pudor hasta engañar a los ciudadanos; y, sobre todo, la sed infinita de poder como para tragar durante décadas con toda la ciénaga anterior.

El 'cursus honorum' de la política recompensa el arribismo, la amoralidad, la hipocresía, la traición, la manipulación de masas, la mentira y el tráfico de influencias. Características todas ellas que los políticos maman a diario dentro del partido y que, de manera nada sorprendente, despliegan desde el gobierno tan pronto como acceden a él. La corrupción y el abuso de poder propio de prácticamente todos los altos cargos políticos son solo mimetizaciones de su 'modus viviendi' dentro de su formación.

En este sentido, la operación Lezo no nos muestra una versión degenerada y ruin de la política: al contrario, lo que hace es sacar nuevamente a la luz que las entrañas de la política son degeneradas y ruines aun cuando los gobernantes advenedizos repitan tramposamente la misma milonga que ya recitaron en el pasado sus predecesores: que ellos “son diferentes” e inmaculados. Ahora bien, la ruindad y degeneración política que saca a la luz la operación Lezo abarca no una sino dos dimensiones: por un lado, hemos comprobado cómo una parte muy importante del viejo Partido Popular de Madrid se dedicaba (presuntamente) a robar a manos llenas con la cooperación necesaria de esa pútrida casta empresarial patria que, como OHL y tantas otras compañías dependientes del presupuesto y de la regulación pública, lleva lustros medrando a la sombra del poder político y al margen de la competencia de un mercado libre; pero, por otro, también hemos presenciado cómo otra parte muy significativa del nuevo Partido Popular de Madrid (en alianza con el Partido Popular nacional) ha instrumentado la inmundicia interna que llevaba años conociendo, encubriendo y recopilando para ajustar cuentas y para completar la purga de cualquier resto de oposición interna.

Resultaría extremadamente voluntarioso creer que, por ejemplo, Cristina Cifuentes se ha lanzado a ventilar ahora las cloacas del partido por un súbito ataque de honorabilidad, patriotismo y responsabilidad institucional: más bien, todo apunta a que se trata de una operación astutamente diseñada para terminar de concentrar en sus manos el poder absoluto sobre el PP de Madrid, incluido sobre ese foco insubordinado que hasta ahora constituía el grupo municipal madrileño. De no ser así, si de verdad Cifuentes y el resto de populares que la jalean se movieran por principios morales y no por intereses y cálculos tacticistas, la única cabeza que deberían exigir públicamente no es la de su otrora reverenciada lideresa suprema Esperanza Aguirre, sino la de su actual reverenciado líder supremo Mariano Rajoy. ¿O es que acaso la misma culpa in vigilando que sin duda tiene Aguirre frente a la corrupción de Púnica o Lezo no la comparte en idéntica medida Rajoy frente a la corrupción de Gürtel y Bárcenas? ¿Es que acaso la defensa cerrada que hizo Aguirre de su número dos es sustancialmente distinta al apoyo político y moral que le ofreció Rajoy a su tesorero? Y si ambos casos son calcados, ¿por qué el Partido Popular en su conjunto ha forzado la dimisión de Aguirre al tiempo que continúa brindando un respaldo sumiso, incontestado y entusiasta a Rajoy?

Pues porque el estallido de la operación Lezo no ha procedido de un arranque de honradez anticorrupción del PP madrileño y del PP nacional: ha sido una forma de instrumentar la corrupción que ya conocían para laminar en el momento oportuno a aquellos dirigentes internos que les resultaban incómodos. Toda la falsa retórica regeneracionista que pretenden vendernos enmudece ante ese elefante en la habitación que es Mariano Rajoy: al menos, claro, hasta que en algún momento futuro Rajoy comience a caer en desgracia, se resista a marcharse y los mismos que hoy le juran lealtad eterna se lancen a cazarlo sacando a la luz 'detritus' hoy ya conocidos pero convenientemente reservados hasta la ocasión propicia.

Eso, y no un duelo ideológico entre caballeros idealistas, es la contienda política. Evidentemente, no hay mal que por bien no venga y, al menos, los ciudadanos descubrimos, a modo de “daños colaterales” de estos enfrentamientos intestinos, una pequeña parte de todas las redes clientelares y extractivas que nuestros gobernantes van creando en el ejercicio de su cargo: cuando unos y otros tratan de matarse mutuamente revelando al público las vergüenzas delictuosas de sus enemigos, algunos de esos políticos corruptos terminan siendo procesados y condenados. Pero muchos otros no, pues lo que le interesa a cada político no es luchar contra la corrupción, sino machacar a sus rivales con todas las armas disponibles al tiempo que, claro está, nos intenta persuadir a todos los ciudadanos de que su objetivo sincero y abnegado sí es el de luchar contra la corrupción. Señores del PP: si es así, apunten más alto. A lo más alto.

Hay vida después de la corrupción
Pablo Planas Libertad Digital 25 Abril 2017

En España se condena y se condona lo que haga falta. Curado de espanto, el ciudadano tiene el gen del escepticismo y un abundante refranero del recelo como virtud. La tierra se hunde bajo los pies de Ignacio González, que arrastra en su caída a Esperanza Aguirre en una virguería de demolición controlada que incluye las bochornosas tripas del poder y los medios de esa derecha que demuestra su irrefrenable propensión a la irresponsabilidad y la estulticia pagándole la fiesta a Podemos, la izquierda más inculta, vengativa, rastrera, chusca y rabiosa de toda Europa.

Puede parecer el fin del mundo, pero personajes arquetípicos de la corrupción política y la que no es política en sus más variadas especialidades son tenidos sin mayores miramientos por grandes patricios y hombres de honor en el sentido no siciliano de la expresión. Felipe González, por ejemplo, goza de un gran reconocimiento y se ensalza su época como si aquellos no fueran los años en los que empezó el gran saqueo. Hasta Jordi Pujol se pasea ya por la calle con normalidad, frecuenta algunos viejos restaurantes y ha superado el trance de la confesión sobre la calderilla de la enorme fortuna familiar. La vida sigue, la justicia es lenta y la política, indulgente.

El mayor de los Pujol Ferrusola, como todos señalados, se mueve entre canales, de Isabel II a Panamá pasando por las Islas del Canal, con la pericia de un Danny Ocean en el Bellagio, mientras a su padre le acaban de conceder la gran orden del presidente mártir de la Generalidad de Cataluña. Según el manifiesto firmado por Puigdemont, Junqueras y todos los consejeros en el que se comprometen a celebrar un referéndum, Pujol es un represaliado político del Estado totalitario español, un héroe de la democracia, un freedom fighter de primera. "El pasado más inmediato", reza el texto, "nos recuerda que todos los presidentes de la Generalidad del siglo XX sufrieron exilio o prisión por defender nuestras libertades, con el asesinato del presidente Companys como paradigma de hasta dónde está dispuesto a llegar el poder estatal para detener nuestra voluntad".

Quienes sustentan semejante disparate refieren el encarcelamiento de Pujol durante dos años y medio por ser el autor de un panfleto en el que llamaba "corrupto" a Franco. "Sabe que un país podrido", escribía Pujol sobre el dictador, "es fácil de dominar, que un hombre comprometido por hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre prisionero". Habló la sartén, se cree el ladrón y con el cazo en la mano. Todo pasa. España destaca por su resiliencia frente a las infantas sin honra y los ladrones políticos. Parece que hiperventila, pero sólo ronca.

Jean Noël Etcheverry y Michel Berhocoirigoin
Covite denuncia a los 'mediadores' del 'desarme' por colaborar con ETA
La Gaceta 25 Abril 2017

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha denunciado este lunes ante la Audiencia Nacional a los "intermediarios" del desarme de ETA Jean Noël Etcheverry y Michel Berhocoirigoin por un presunto delito de colaboración con organización terrorista, encubrimiento y tenencia y depósito de armas.

Según ha explicado Covite, los ciudadanos franceses Jean Noël Etcheverrry y Michel Berhocoirigoin participaron en el "supuesto desarme de ETA" en diciembre de 2016 en Louhossoa (Francia), donde se incautó un depósito de armas y explosivos y se detuvo a cinco personas.

La denuncia presentada por Covite ante la Audiencia Nacional recuerda que ya se ha cursado a Francia una comisión rogatoria sobre la escenificación de la entrega de armas realizada en Bayona (Francia) el pasado 8 de abril para determinar si alguna de ellas "forma parte de algún procedimiento abierto contra la banda terrorista".

Sin embargo, "no se tiene conocimiento" de que se haya actuado igual respecto al armamento incautado a ETA en Louhossoa, que "puede corresponder al 15% restante" y que "es igualmente necesario para la investigación de los cerca de 300 asesinatos terroristas no esclarecidos", entre otros delitos. Por esta razón pide que también se acuerde pedir auxilio judicial en este caso cursando una nueva comisión rogatoria a Francia.

El documento de Covite recoge distinta correspondencia presuntamente cruzada entre los autodenominados "mediadores" y ETA que cuentan con la firma de los denunciados, quienes "afirman haber comenzado a destruir armas de la banda terrorista". En opinión del colectivo de víctimas esta destrucción "supondría la eliminación y alteración de pruebas esenciales para la investigación de más de 300 asesinatos de ETA no resueltos".

En el caso de Jean Noël Etcheverry, Covite señala que, en declaraciones a Le Figaro, el 20 de diciembre de 2016 señaló: "Después de sacar las armas de las cajas, empezamos a neutralizarlas con ayuda de una amoldadora y un taladro".

En cuanto a Michel Berhocoirigoin, la asociación alude a una entrevista publicada el pasado 26 de diciembre en el Diario de Navarra en la que al ser preguntado por la destrucción de armas, presuntamente "admite el delito". "Para nosotros era muy importante filmar cómo neutralizábamos el armamento que ETA había puesto en nuestras manos", habría explicado Berhocoirigoin a este medio.

Covite recuerda además que ambos "han rechazado públicamente dar el nombre o identificar a miembros de ETA que ejercieron de interlocutores" y que, en ninguna de sus misivas, pidieron a los terroristas a "entregarse y colaborar" con la justicia.

La denuncia ha sido presentada después de que Covite instase sin éxito el pasado 22 de marzo a la Audiencia Nacional a citar como testigos a los "intermediarios" en el desarme de ETA, después de que uno de ellos, Jean Noël Etcheverry, anunciase a través de la prensa que el armamento ya no estaba "en manos de ETA". "Ahora lo gestionamos nosotros", habría dicho.

Entrevista a la socióloga Izaskun Sáez de la Fuente
«Si no financiabas a ETA te convertían en objetivo militar»
«Misivas del terror», que será presentado hoy en Madrid, pone de relieve el sufrimiento de los empresarios extorsionados por la banda terrorista
Adrián Mateos ABC 25 Abril 2017

Las cartas se convirtieron para ETA en un arma tan peligrosa como las propias balas. De hecho, fue el instrumento que la banda terrorista utilizó para extorsionar a más de 9.000 empresarios entre 1993 y 2008. Pero la cifra podría ser muy superior, según el estudio «Misivas del terror», realizado por investigadores del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto que será presentado este martes en Madrid.

Su coordinadora, la socióloga Izaskun Sáez de la Fuente (Bilbao, 1970), destaca que la intimidación resultó muy efectiva para la organización, que obtuvo de esta forma la mayor parte de sus ingresos.

¿Cómo surgió el «Impuesto revolucionario»?
Al principio ETA buscaba contribuciones voluntarias, pero ¿hasta qué punto contribuye uno voluntariamente o contribuye por si acaso para que no se te personen en la empresa dos o tres y te digan: «Oye, estamos luchando por la libertad del País Vasco y tú tendrás que dar una cuota de lo tuyo»? El mal llamado «impuesto revolucionario» se acuña tras la muerte de Franco, a partir del 75, que es cuando comienzan a llegar las primeras cartas.

En su libro explican que las misivas iban adquiriendo un tono distinto con el paso del tiempo. ¿Cómo se producía esta evolución?
El tono de las cartas iba cambiando a medida que ETA se daba cuenta de que con la primera no conseguía el efecto intimidante y el doblegamiento de la voluntad de las personas a las que extorsionaba. Si una decidía no pagar, empezaba a aumentar la dosis de amedrentamiento. Hay gente que ha recibido hasta siete u ocho cartas. Evidentemente, el miedo que pretendían inocular era cada vez mayor, de tal manera que si en un principio se pedía una contribución voluntaria, al final se hablaba de que tanto la víctima como sus bienes y su familia se habían convertido en objetivo militar.

¿Qué otros mecanismos utilizaba ETA para inculcar el miedo en sus víctimas?
En el momento en el que descubrían que no había manera de doblegar la voluntad de los extorsionados, las cartas eran más frecuentes y se diversificaban los mecanismos. Primero, las misivas ya no llegaban directamente a ellos o a sus empresas, sino a sus familiares. Incluso a sus hijos menores de edad. Entonces empezaban a verse en la diana: los violentos hacían pasquines en la calle que los señalaban como fascistas, realizaban concentraciones amedrentadoras frente a sus domicilios o incluso les dejaban animales muertos en las puertas de sus casas.

¿Qué sentían las víctimas cuando recibían una de esas cartas?
Cuando uno recibe la primera carta se hace al menos dos preguntas. La primera es: «¿Por qué me ha tocado a mí?». Esa pregunta adquiría matices diferentes si uno pertenecía al colectivo nacionalista, porque ellos entendían que se ponía en entredicho su compromiso con la causa vasca. Y la siguiente era: «¿Quién se ha chivado?», porque tenían la sensación de que había «gente de campo» en su entorno más o menos próximo que había contado a ETA cuál era su situación personal. Es decir, cómo vivía, si tenía o no dinero, si su empresa poseía dividendos o no…

«Gente de campo», «impuesto revolucionario»… Parece que ETA consiguió establecer e imponer su propio lenguaje.
Sí, por supuesto. Desde la perspectiva ética nosotros hemos denunciado el uso perverso del lenguaje que realiza ETA, que de alguna manera alimenta lo que fue la justificación o la legitimación social de la extorsión. Hasta los medios de comunicación usaban estos términos. En lugar de hablar de secuestros se hablaba de arrestos. En lugar de asesinatos se hablaba de ejecuciones en manos del «tribunal del pueblo».

¿Cuáles eran las consecuencias de no pagar?
Si no hacías caso a las cartas, evidentemente te situaban en el punto de la diana. Podías ser objeto de un secuestro o directamente ser asesinado. Hay gente que, más que las secuelas personales, subraya el sentimiento de culpa que ha sentido por haber colocado a su familia en el punto de mira de los violentos. Son familias que han sufrido secuelas después del shock experimentado. Además, hay que tener en cuenta que, en general, no estamos hablando de familias pobres, sino de personas con recursos que parecía que no tenían derecho a sufrir porque tenían dinero. «¡Pero si es un capitalista, que se pague un spa!», decían.

¿Consiguió ETA que pagaran muchos empresarios?
Por los estudios que se han hecho hemos podido comprobar que la mayoría no pagó ni se marchó de la Comunidad Autónoma. Pero con el dinero de los que pagaron fue suficiente como para mantener a ETA durante más de 40 años.

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Freedom Catalonia? ¡Viva Cartagena!
¿Existe Cartagena? (y III)

Josele Sánchez  latribunadelpaisvasco.com 25 Abril 2017

Sólo a quienes comparten con Rajoy la máxima de que las cosas se arreglan siempre por sí solas se les escapa que España se encuentra ante una situación límite, que los pilares que la sostienen están completamente agrietados y que toda su estructura amenaza con un inminente derrumbe. El chantaje secesionista catalán hace ya mucho tiempo que dejó de ser una amenaza para convertirse en la auténtica aluminosis que, de no actuar de manera inmediata, hará que España -tal y como ahora la concebimos-acabe convertida en escombros.

Estos males no han surgido ahora por generación espontánea sino que vienen de la redacción de la Constitución del 78, una Constitución que el pensamiento único dominante nos ha hecho creer que era algo así como la Tabla de los 10 Mandamientos, algo maravilloso y sagrado que todos debíamos venerar. Y es todo lo contrario.

La Constitución del 78 es la madre de todos los males, el foco de infección que ha ido invadiendo a la nación hasta conducirla a la actual situación de metástasis. Los padres de la Constitución inventaron aquel café para todos para satisfacer las caprichosas aspiraciones de lo que denominaron nacionalidades históricas, entendiendo por historia exclusivamente el periodo anterior al alzamiento militar del general Franco.

Así las cosas, por ejemplo, se consideró nacionalidad histórica al País Vasco, nos machacaron con aquello del conflicto vasco, un engendro inventado a finales del siglo XIX por el canalla Sabino Arana en el territorio de las Vascongadas, frente a los méritos navarros cuyo reinado (este sí verdaderamente histórico) se remonta al año 824.

De igual modo Andalucía se convirtió en nacionalidad histórica por los méritos contraídos durante la Segunda República, elevando al pederasta Blas Infante a la categoría de padre de la patria andaluza, mientras se ignoraba la historia de Aragón cuyo reinado se remonta mil años atrás. Se sacaron comunidades autónomas de debajo de la manga, Madrid y sus derechos históricos como pueblo independiente, o Cantabria, por lo que Castilla (según lo visto y lo legislado por los constituyentes) ¡nunca debió haber tenido salida al mar!

La Constitución del 78, más que unir a los españoles los enfrentó generando territorios de primera y de segunda, originando discriminaciones flagrantes entre ciudadanos de una misma nación y dando origen a una confrontación, tácita o explícita, entre los ciudadanos de unos territorios y los de otros.

Para colmo de despropósitos, y en ese aberrante Estado de las Autonomías, se cedió a cada comunidad las competencias en materia de educación, lo que ha posibilitado la creación de generaciones instruidas en el odio a España y en la mentira sistemática. En Cataluña las escuelas imparten auténticos lavados de cerebros que hacen creer a los niños (que después se convierten en adultos, y que votan…) que el primer hombre no se llamó Adán sino Jordi, que la primera mujer no era Eva sino Montserrat y que el paraíso estaba en Vilanova i la Geltrú. Y en las Vascongadas, donde ya son muchas las generaciones educadas en unas ikastolas empeñadas en adoctrinar sus falsedades: el australopiteco tenía RH vascuence y lo que descubrió Colón, que el creyó las Indias, fue, en verdad, una extensión de Iparralde…

A la manipulación y tergiversación de la historia, la Constitución del 78 le otorgó carta de naturaleza; se utilizaron las diferentes lenguas como hechos diferenciales, como si aquellos territorios que carecen de lengua diferente al español no tuvieran particularidades de las que enorgullecerse. Yo soy valenciano, y valencianoparlante, y he tenido que tragar una paulatina y constante catalanización de mi idioma con el beneplácito, tanto del Partido Popular, como del PSOE. La mentira, reiterada hasta la saciedad acaba por convertirse en verdad y hoy la mayoría de españoles dan por bueno que el valenciano es un dialecto del catalán, cuando la historia (la historia de verdad, no la inventada por políticos miserables), demuestra que el Reino de Valencia existía cuando más allá de la frontera del Ebro lo único que habían era cuatro masías dispersas. Parecen cómicos mis argumentos pero, desgraciadamente, no lo son. Se trata de la trágica fotografía de la España de hoy y de cómo y por qué hemos llegado hasta aquí.

De ese café para todos, de las prisas por diseñar un marco autonómico que fuera consensuado por todas las fuerzas políticas de la Transición y del poder ejercido por un importante lobby empresarial de la ciudad de Murcia, nació la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, un territorio que, a día de hoy -según diferentes encuestas realizadas- es el de menor sentimiento de arraigo regional de todas las comunidades de España. Por algo será: acaso porque las cosas se hicieron mal y con prisas, porque se legisló en contra de la historia, de la verdad y de la justicia y, sobre todo, porque los constituyentes despreciaron el sentimiento y la voluntad de los ciudadanos. Y es que hay cosas que no pueden legislarse, lo mismo que hay cuestiones que no pueden someterse a votación.

Y este argumento me sirve para desmontar todo paralelismo entre el noble y justo sentimiento cartagenerista y el bastardo chantaje independentista catalán.

Algunos catalanes (bastantes catalanes), mientras disfrutaban y disfrutan de las mejores infraestructuras de la nación, durante varias generaciones fueron maleducados en unas escuelas que les inculcaron una historia inventada o tergiversada, engañados con su hecho diferencial que abarca desde el "pa amb tomaca" hasta el "día del llibre i la rosa", instruidos hasta el adoctrinamiento por unos medios de comunicación sectarios de titularidad pública y manipulados por unos gobernantes corruptos e indecentes, se creen –en aras a la democracia- con el derecho a decidir sobre su continuidad en el proyecto nacional español.

Y no hay nada sobre lo que tengan derecho a decidir porque, frente al supremo valor del liberalismo del sufragio universal se impone el derecho natural, la verdad, la justicia y el sentido común. Nadie puede decidir con su voto si es de día o de noche, si es invierno o verano. Como nadie, con una papeleta, puede decidir sobre si Dios existe o no. Porque existen verdades trascendentes. Porque por muy poco políticamente correcto que sea manifestarlo (salvo para irritadas exhibidoras de senos tatuados con las letras FEMEN y otros respetabilísimos colectivos defensores de diferentes opciones sexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas, transexuales y medio pensionistas) un varón tiene pene y una hembra tiene vagina, sin necesidad de manifestarlo a través de autobuses propangandísticos y así seguirá siendo por lo siglos de los siglos amén, por mucho que la cuestión se sometiera a plebiscito y la mitad más uno de los votantes manifestaran lo contrario. El separatismo catalán se ha ido forjando a base de consignas sembradoras de odio, ¡España nos roba! que, lejos de combatir por falsas, sucesivos gobiernos de España han intentado ensordecer a base de inyectar miles y miles de millones de euros en las arcas catalanas.

Algunos cartageneros (muchísimos cartageneros), que padecían y padecen de unas infraestructuras tercermundistas, con una historia trimilenaria que han tenido que ir contando de padres a hijos porque en las escuelas no se estudia, con un pasado glorioso y ciertamente diferencial que abarca desde mastienos hasta andalusíes pasando por fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos y visigodos, sin voz ninguna en medios públicos de comunicación e incluso marginados por la televisión autonómica murciana, con unos políticos también corruptos que además de llevárselos crudos por la cara han desoído las necesidades y el sentir de la ciudadanía, han tenido que organizarse en multitud de plataformas cívicas con las que defenderse del olvido institucional y, curiosamente, han ido aumentando en amor a España y en patriotismo fecundo.

Decir que Cartagena es, con toda probabilidad, la ciudad más españolista de todas las capitales de la vieja piel de toro no es sino una obviedad. Seguro que habrá quien argumente que eso es porque al haber tanto personal militar los matrimonios entre civiles y militares son números. Pues muy bien. Si es por eso me parece estupendo, no será este articulista quien mantenga reservas estéticas a la hora de manifestar su orgullo por las Fuerzas Armadas. Lo que sí puedo dar fe es de que en ningún otro lugar he visto tantas banderas españolas en balcones y ventanas de edificios civiles. Lo que sí puedo sostener es que todo discurso cartagenerista que he escuchado (y a la hora de escribir este tercer artículo les aseguro que ya me he visto absolutamente todo lo habido y por haber en Internet) sólo he percibido muestras de amor a España, de defensa a ultranza de su españolidad y de continuas referencias históricas al españolismo de Cartagena. Porque ese sentir abrumadoramente mayoritario de los cartageneros, que seguro ganaría en votación de manera aplastante, no he escuchado ni una sola petición de referéndum. Porque como muy bien saben los cartageneros si se es se es y no hace falta que nadie te lo conceda en unas urnas.

Los cartageneros no es que no se sientan murcianos, es que no lo son. Y no hay discusión que valga. No lo son, por mucho que lo diga la legislación vigente y seguirían sin serlo por mucho que lo avalara un referéndum que no piden (y que además ganarían arrasando). Porque como decía José Antonio, la verdad es verdad aunque consiga cien votos y la injusticia es injusticia aunque consiga cien millones de votos.

El cartagenerismo, como manifestación política y social del amor por Cartagena, ha ido creciendo de manera inversamente proporcional al compromiso de los políticos con los ciudadanos hasta llegar a la situación actual en la que ha sido el pueblo el que ha tenido que organizarse políticamente para estar presente en las instituciones, tras convencerse de que los partidos políticos tradicionales jamás les representarían. Y, por el momento, han llegado hasta la mismísima alcaldía de Cartagena. Por el momento…

¿Qué diferencia el cartagenerismo de los nacionalismos periféricos y enfermizos de Cataluña y Vascongadas? Primero, que el cartagenerismo se basa, se fundamenta y se arraiga en su profundo amor a España. En segundo lugar que, a diferencia de los nacionalismos citados, el cartagenerismo se basa en una historia real de tres mil años, en una historia de la que consideran su parte más gloriosa las aportaciones de Cartagena a España, a su defensa y a su unidad nacional. Y encima, (y con esto voy a ir terminando este escrito), el cartagenerismo es un sentimiento que debería ser contagioso; ¡ojalá una pandemia de cartagenerismo nos afectara a los españoles infectándolo todo, llenando cada rincón y cada casa de la nación del orgullo, del sentimiento, de la dignidad, de la rebeldía y del patriotismo de las buenas gentes de Cartagena!

España (lo decía al principio del artículo) se encuentra en una situación límite y tiene que actuar ya sí o sí, vía artículo 155 de la Constitución o vía los cuatro tercios de La Legión; España debe actuar ya en Cataluña, por lo civil o por lo militar, y me importa un rábano que me tilden de fascista por decir lo que digo (quienes lo hagan, ni me conocen, ni tampoco tienen puñetera idea de qué va eso del fascismo). Y si el gobierno de Rajoy (que es el que debe hacerlo) no lo hace, generaciones y generaciones de futuros españoles habrán de lamentarlo y el actual presidente pasará a la historia con menos popularidad que José Bonaparte. Y una vez España haya resuelto el callejón sin salida al que nos han llevado los dirigentes nacionalistas de Cataluña, habrá de plantearse cómo rearmarse, como rehacerse a sí misma para que hechos iguales o similares no vuelvan a producirse. Y Cartagena es ejemplo pedagógico para ello.

Tal vez una España construida desde el respeto a la verdadera historia de los pueblos, organizada territorialmente de manera práctica, económica y respetuosa con los sentimientos de pertenencia territorial de los ciudadanos, sea una buena base sobre la que construir los cimientos de una nueva patria, de una España grande, unida, soberana y libre que perdure eternamente.
Amén.
http://latribunadelpaisvasco.com/not/6386/-existe-cartagena-i-/
http://latribunadelpaisvasco.com/not/6400/-existe-cartagena-ii-/

El funeral del PP liberal y el triunfo de la Checa del 11M (y II)
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Abril 2017

Segunda parte del ensayo El funeral del PP liberal y el triunfo de la Checa del 11M.

Este mismo sábado, J.M. Contreras, uno de los socios fundadores de la Sexta con Roures, Benet y Barroso, esos que Cebrián llamó "visitadores nocturnos de la Moncloa" de ZP, -él lo era diurno con González y ahora con Soraya-, publicó en Infolibre un artículo -Protejamos la pena del telediario- que su Sexta ha aplicado esta semana contra el PP de ayer para tapar al PP de hoy y su propia corrupción empresarial. Es decir, que los que mandan a través del duopolio televisivo en la España actual, por delegación de Moncloa y al servicio de Podemos, defienden abiertamente la muerte del Estado de Derecho y la creación de un régimen asesino y difamador como los de Cuba y Venezuela, que tienen en el linchamiento de los enemigos políticos –inocentes o no, da igual; están condenados antes de llegar a juicio, si llegan- su herramienta esencial de propaganda y terror político.

Vale la pena leerlo entero, y temblar, pero resumiré lo sustancial:
"Esta semana hemos asistido a un capítulo más de nuestra reciente historia política, la esperada detención de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, que tantas noticias había protagonizado como recurrente sospechoso de haber cometido numerosos actos delictivos, sin que hasta ahora la ley hubiera actuado contra él. Una cámara de la Sexta pudo conseguir las únicas imágenes de su captura por las fuerzas de seguridad".

Esto es falso. Fue la UCO la que accedió al Sextabús, para proceder a la detención conjunta y tapar con lo de González la llamada a declarar de Rajoy.

"No hay duda de que uno de los momentos televisivos preferidos de muchos espectadores es el de poder ver la llamada ‘pena del telediario’. Son esas imágenes, desgraciadamente repetidas en multitud de ocasiones, en las que algún expoderoso corrupto es introducido en la parte de atrás de un coche policial tras su detención. Siempre me llama la atención su reacción, que de manera casi milimétrica suele reproducirse de forma cotidiana. El personaje en cuestión suele caminar atropelladamente con la cabeza baja, incluso cubierta, y busca meterse en el vehículo que se convierte en una especie de último refugio donde cree poder terminar con su agonía. Dentro del coche, intentan ocultar su rostro con manos y brazos o con alguna prenda de vestir o se esconden detrás del asiento".

Esto es cierto, pero se ve que Contreras no tiene familia, a la que nadie salvo un marrajo quiere humillar, o se cree impune ante el Sextabús y la UCO. Debe de serlo, porque la absorción de la Sexta por A3 fue delictiva y ahí sigue.

"Es una pena que las fuerzas de seguridad suelan colaborar en ese comportamiento que impide que algún reportero, de forma calmada, pudiera acercarse al detenido y preguntarle sobre las razones de su ocultamiento, aclarándole que, aunque se tape la cara, todos le estamos viendo y, sobre todo, todos sabemos perfectamente quién es y qué ha hecho".

Esto es falso. Nadie sabe "perfectamente, lo que es y lo que ha hecho", salvo el que tenga la condena hecha antes del juicio, el fiscal o juez de un Estado totalitario. A la Sexta la llama su Gobierno de su PP. Y en el caso Rato hemos visto a la policía tratarlo con menos celo que a los etarras.

"Es habitual escuchar voces públicas que defienden la eliminación de las penas del telediario. El argumento de base es que esas imágenes suponen una condena social de facto, que ignora el principio de la presunción de inocencia. La cuestión no puede ser más absurda. Las imágenes no reflejan la condena sino la detención, porque hay firmes indicios de que ha cometido algún delito. Si el principio de presunción de inocencia se antepusiera a todo, ni siquiera la detención debería tener lugar puesto que no ha habido aún condena. Un disparate".

¿Un disparate que todos sean inocentes hasta que se demuestre lo contrario? Quizás Contreras lo piensa sobre etarras e islamistas, no sobre los del PP, a los que tan "perfectamente" conoce. Y la burla al "cretinismo democrático y parlamentario" (Lenin) acaba en este sadismo de chequista:

"Lo que sí reflejan esas voces es el daño moral que parece infligir a los corruptos detenidos esas imágenes difundidas incesantemente en las televisiones. He de reconocer que en mi caso me provocan un efecto hipnótico. Siento un alivio cuando las veo. Por un momento, esa reproducción electrónica de la realidad me hace creer que quizá hay justicia y que, de vez en cuando, el que la hace la paga. Pienso que ese castigo público debería formar parte de cualquier condena por un delito que supone el enriquecimiento ilícito, el haber sacado provecho, quebrantando la ley, de la confianza de los ciudadanos y de transformar el servicio público en vehículo para el robo de bienes ajenos".

Y ahora llega el regodeo del co-creador de la Sexta gracias a ZP:
"Propongo por tanto regular un protocolo especial para llevar a cabo la detención de los corruptos. Puedo llegar a entender que se impida el contacto directo a reporteros y ciudadanos con los acusados para evitar altercados e incidentes. Se deberían habilitar unas vallas de seguridad que facilitaran la visibilidad del público asistente. Sin embargo, el paseíllo hasta el vehículo policial habría que reglamentarlo. Deberíamos dejar al menos 200 metros de recorrido obligado, para que el detenido, convenientemente esposado, se dirigiera hasta el coche. Propongo que el desplazamiento lo hiciera en solitario y sin elementos que entorpecieran su marcha. Todo ello, eso sí, perfectamente televisado, con posibilidad de utilizar diferentes tomas y repeticiones con cámaras superlentas, al estilo de los encierros de San Fermín. Incluso, propondría la colocación de una mini cámara que portara el detenido en su solapa que nos permitiera tener una toma subjetiva de gran valor emocional. Una buena selección musical difundida con megafonía sería el toque final perfecto. El denostado reggaetón de Luis Fonsi, Despacito, sería una banda sonora perfecta con esa simbólica estrofa final:

Pasito a pasito, suave suavecito
Nos vamos pegando, poquito a poquito
Hasta provocar tus gritos
Y que olvides tu apellido
Despacito"

Lo de "provocar tus gritos" suena a torturador vocacional o rapero podemita. A "la azotaría hasta sangrar" o "soy un marxista devenido psicópata". Pero Contreras olvida algo demasiado deprisa: el apellido del corrupto no lo ha olvidado despacito ni deprisita el directivo de la Sexta detenido junto a González ni el gran jefe Casals, sino el camarada Ferreras, que lo tapó. ¿Por qué Contreras no comenta este caso de corrupción de la empresa que él fundó, nada menos que un descarado chantaje mediático para que no lo denunciaran? ¿Todavía pertenece a la empresa?
El mal menor no es un bien, es sólo menor

En fin, al leer este alarde tiránico de los que tras participar en el tinglado corrupto del PP de Madrid fingen desarticularlo para ahorrarse ellos la cárcel, vuelvo al dilema insoluble: el destino del liberal es siempre comprometido, porque uno elige los enemigos, no los aliados. Tras reñir con Aznar, lo defendí contra los golpistas del chapapote iraquí. Tras la traición de los liberales del PP, los defendí contra Montoro y el impuesto de Sucesiones. Tras leer a los viejos golpistas del 13 M, del Nunca mais y ahora del Sextabús vuelvo a la doctrina del mal menor para combatir el mayor: la tiranía. La corrupción del PP madrileño y su artera utilización para tapar la de Rajoy me ahorrará votar al PP, porque no se puede ni se debe votar a un muerto. Pero el PP medio liberal merecía un mejor funeral.

Jueces del pueblo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Abril 2017

Las manifestaciones del juez Eloy Velasco titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional no pueden extrañar de alguien que, como un colega y ex camarada suyo, Baltasar Garzón, pasó por la política y volvió a desempeñar su cargo de juez con las consecuencias que todos sabemos por clara prevaricación en una actitud sectaria y revanchista inaceptable en quien ostenta tanto poder. Porque Velasco afirma que “los jueces somos del pueblo y debemos interpretar la ley conforme al pueblo”. No sabía que las leyes eran tan imperfectas que su aplicación dependiese de la interpretación subjetiva del juez de turno en función de su personal percepción del sentir popular. Más bien creía que el margen de maniobra era escaso y que la Ley ante todo debería ser justa e imparcial sin dejarse influenciar por la presión mediática o popular. Porque si así fuera, no se estaría juzgando sino prejuzgando y dejándose llevar no por el análisis riguroso de pruebas y testimonios, sino por el vocerío del populacho.

El pueblo ya se expresa en las urnas y es en el Congreso y el Senado donde se legisla y deben ser los jueces los que se encarguen de juzgar a quienes las incumplan y sancionarles con las penas previstas. Aquí el pueblo no pinta nada y, es más, ni se le pregunta en la redacción de las leyes, ni siquiera en temas tan importantes como la aplicación plena de condena en determinados delitos como violaciones, abusos sexuales y pornografía infantil, violencia de género, terrorismo, etc., o reconsiderar la aplicación de la pena de muerte huyendo de la demagogia de la reinserción. Casos como el de Josu Ternera exiliado y localizado en Venezuela, el del etarra de Juana Chaos o el de Josu Zabarte “el carnicero de Mondragón”, deberían servir de ejemplo de la calaña de verdaderos psicópatas, su nulo arrepentimiento y el fracaso de esa política de “buenismo” de reinserción.

Si ya es una verdadera vergüenza la extrema politización de los diferentes estamentos de la Justicia, resulta bochornoso el que además se permitan asociaciones gremiales con nombres tan escandalosos como “Jueces para la democracia”, en lo que discrimina a todos aquellos que no perteneciendo a esa organización les señala como contrarios a la democracia. Porque al igual que en el estamento militar no se permiten asociaciones de carácter político, ni se admite que sus miembros si se apartan de la milicia para ejercer cargos políticos, puedan retornar a la vida militar y conservar su rango. Y tengo la misma opinión de las asociaciones de carácter político evidente existentes en las FFyCCSE como las de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Unas Instituciones en las que son vergonzosos comportamientos de ciertos comisarios que más que policiales son claramente políticos.

Por otro lado, el juez Eloy Velasco se dedica a reclamar más medios para su gestión, culpando a sus superiores de la lentitud en la resolución de los casos por esa falta de tiempo y de medios. Y aquí desde luego que tiene razón, al igual que pasa en otras muchas Instituciones del Estado en las que la descoordinación, la ausencia de bases de datos informáticas compartidas y cruzadas hace que sea una Administración ineficiente incrementada por el aislacionismo autonómico. Tampoco es el primer juez que se queja de la falta de medios y de tiempo, ni tampoco el que “tire la toalla” y pida un traslado. Basta recordar el calvario pasado por la juez Mercedes Alaya con la Junta de Andalucía y sus superiores del CGPJ en su labor de instrucción de los casos de los falsos ERE’s y de los cursos de formación. En cuanto a los medios humanos, bastaría con eliminar las administraciones paralelas, asesores y demás parásitos de empresas públicas inservibles y ruinosas, sustituyéndoles por plazas de funcionarios ofrecidas en convocatorias de oposiciones públicas abiertas.

No dudo de que el juez Eloy Velasco intenta cumplir con su deber, incluso con una dedicación personal superior a la exigible. Pero el día tiene 24 horas y el exceso de trabajo termina por influir negativamente en el rendimiento y en la fiabilidad de las actuaciones. Ya lo dice el saber popular, ese del que este juez se siente identificado, “el que mucho abarca, poco aprieta”. Y eso vale lo mismo para todos, incluso aquellos políticos que no ven problemas en desempeñar múltiples cargos de responsabilidad y pretenden tener el don de la ubicuidad. Es muy humano querer acaparar cargos, porque además de ser muy lucrativo, sirve para remarcar el alto estatus del que los desempeña.

Soy de la opinión que un juez instructor no debe dejar sus causas a medias, y mucho menos cuando deja tras de sí instrucciones abiertas de miles de folios, un reguero de detenciones y de prisiones sin fianza a “investigados” a los que se les mantiene en esa condición en una indefensión que se eterniza sin acusarles formalmente e iniciar la fase del juicio. Porque una Instrucción debe ser resolutiva en base a las pruebas aportadas y no prospectiva en un “a ver lo que sale” de la presión a los investigados amparándose en un supuesto riesgo de fuga y de destrucción de pruebas no siempre aplicado con los mismos criterios a diferentes investigados.

Creo que la sociedad española no necesita de más jueces estrella que aprovechen para promocionar sus libros, para los que sí que parece que hayan tenido ese tiempo que reclaman para su exceso de trabajo. Superdotados que sacan tiempo de donde no lo hay. Eso sí, para lo que les interesa.

¡Que pasen un buen día!

TRAS LA ANULACIÓN DE LA CONDENA A OIER GÓMEZ MIELGO
Las víctimas, sobre el ‘otro Bolinaga’: ‘Los terroristas no se merecen compasión’
Martina Megías gaceta.es 25 Abril 2017

Las víctimas del terrorismo lanzan un claro mensaje al Gobierno de Francia: “La compasión hay que tenerla con las víctimas y sus familiares, no con los etarras”. Así se ha manifestado en declaraciones a La Gaceta el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, después de conocer -con “sorpresa”- que la justicia francesa ha anulado la condena del terrorista de la banda de ultraizquierda ETA Oier Gómez Mielgo por encontrarse “gravemente enfermo de cáncer”.

Pero hay más. Este miércoles Francia estudiará la demanda de liberación de sus abogados, empeñados en que Gómez Mielgo -condenado a 15 años de prisión por tirotear a dos gendarmes y haber herido a uno de ellos en abril de 2011 para escapar de un control- pueda ser trasladado a un hospital próximo a su familia. Lo importante -ha reclamado sin reparos la defensa- “es que esté hospitalizado en condiciones y pueda ser atendido por su familia”.

“Si Francia se ampara en una ‘grave enfermedad’ para liberar a este terrorista estará haciendo lo mismo que el Gobierno de España lleva haciendo durante años: traicionar a las víctimas”, ha advertido Alcaraz, que ha mostrado su total rechazo a la excarcelación de Gómez Mielgo. Para Voces contra el Terrorismo, “la condena no se le debe anular a nadie que haya atentado contra la vida de otra persona… si está apto para eso, que asuma las consecuencias”.

La suspensión de la pena de este etarra de 33 años -después de que un experto oncólogo hubiera confirmado el diagnóstico de su cáncer- “va a favorecer la impunidad”, ha lamentado Alcaraz, a la vez que lo ha comparado con el caso de Bolinaga, el sanguinario asesino que no se arrepintió. “Esta decisión de la justicia francesa abre el camino a que otros terroristas se acojan a supuestas enfermedades para salir de la cárcel, como ya hizo Bolinaga”, ha denunciado.

Gómez Mielgo, ¿el nuevo Bolinaga?
El 12 de septiembre de 2012 Iosu Uribetxebarria Bolinaga fue premiado por la Audiencia Nacional (AN), que le concedió la libertad condicional por un supuesto cáncer terminal. El etarra cumplía la máxima pena tras haber sido condenado a 178 años de prisión por asesinar a tres guardias civiles y a 32 por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, pero la AN decretó su excarcelación amparándose en un informe que aseguraba que el terrorista tenía un 90% de probabilidad de fallecer antes de un año. “En esta situación clínica, más de la mitad de los pacientes fallecen antes de los nueve meses y la probabilidad de supervivencia a los 12 meses estaría en torno al 10%”, añadía.

Pero la realidad dio la razón a quienes dudaban de la “humanidad” de la justicia y aseguraban que su nombre formaba parte de la negociación para que ETA se reconvirtiera en fuerza política y dejara de matar. También dejó en evidencia al Gobierno. Y es que desde su salida de prisión hasta su muerte casi dos años y medio después -el 16 de enero de 2015- se pudo ver a Bolinaga paseando sin rubor, entre risas, confidencias y chiquitos en compañía de amigos por las calles y tabernas de Mondragón.

Ahora el juez que ha anulado la pena de Gómez Mielgo también justifica esta decisión amparándose en “la gravedad de su estado de salud”. Esto lo habría comprobado él mismo, tras desplazarse el pasado jueves hasta el hospital de La Pitié-Salpêtrière de París -donde está internado desde comienzos de año- para abordar su caso. Pero además de haber sido condenado en Francia a 15 años de cárcel, tiene tres euroórdenes pendientes de ejecución -dos de España y una de Portugal-, por lo que, al menos de momento, la suspensión de la pena no basta para su puesta en libertad.

‘Rajoy, estás traicionando a vivos y muertos’
“Qué pena que tengamos que enterarnos de lo que está pasando a través de nacionalistas, separatistas y etarras y no por el Gobierno, que es el que miente a los españoles”. Así de contundente se ha mostrado Alcaraz tras la confirmación realizada por el presidente del PNV En Guipúzcoa, Joseba Egibar, de lo que era un secreto a voces: hay negociación sobre presos etarras en los Presupuestos. La formación, dice, incluye en el “cuadro negociador” con el PP sobre los Presupuestos la política penitenciaria que -ha señalado- “debe cambiar si ETA desaparece”.

Para Alcaraz, “esto deja en evidencia -de nuevo- a Mariano Rajoy”. “Se le pueden aplicar unas palabras que le dijo él a José Luis Rodríguez Zapatero: estás traicionando a vivos y muertos”, ha lamentado. Desde Voces contra el Terrorismo denuncian que el Ejecutivo de Rajoy “está jugando con la sangre derramada por nuestras familias desde el momento en el que las condenas de los etarras están condicionadas en función de la aprobación de unos presupuestos para mantenerse en el poder”.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha advertido en conversación con La Gaceta que “cualquier Gobierno que ceda y conceda en materia penitenciaria nos tendrá enfrente”. “La distancia que separa a los presos de sus casas está en sus manos: la ley sólo les pide desvincularse de ETA y rechazar la violencia. Nunca lo han tenido más fácil, pero prefieren seguir siendo militantes orgullosos de su trayectoria criminal”, han lamentado desde la asociación presidida por Consuelo Ordóñez.
 


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