AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26 Abril 2017

Nigromantes: España, este muerto, no resucitará
José Javier Esparza gaceta.es 26 Abril 2017

Vamos, mirad alrededor: España está muerta. Todo huele a podrido. Oh, sí, claro: a nuestro lado hay millones de personas fantásticas, de trabajadores entregados a su tarea, empresarios honrados, científicos de excelente nivel, militares abnegados, jueces justos, políticos decentes… Por supuesto. Pero mirad la España institucional –esa que todos hemos elegido, esa que todos sostenemos-: no hay pilar de la vida pública que no esté corroído por la carcoma. El desorden establecido bien puede insistir en que “somos un gran país”: muchos están dispuestos a creerlo, como el enfermo terminal agradece que se le augure larga vida. Pero todo el mundo sabe lo que hay. Esto ha entrado en colapso. Hoy España ofrece el aspecto de un leproso que se arranca trozos de carne mientras grita “aquí no pasa nada”. ¿No habéis visto el color macilento de quienes nos hablan de regeneración y progreso, sus bocas sin dientes, sus cuencas vacías? España es un zombi. ¿Quizás así lo entendéis mejor?

Unos –cada vez menos- gritan “arriba España” pensando que ante el conjuro, en efecto, el muerto se levantará. Otros –cada vez más- cantan las glorias de un cadáver aún más putrefacto, el de la II República, creyendo con fe ciega que a fuerza de “memoria histórica” y otros pases mágicos ese muerto resucitará. Y en otros lugares vemos cosas aún más asombrosas, como el intento de construir naciones nuevas, como un Golem siniestro, a base de mitologías artificiales y población inmigrada. España se ha convertido en una asamblea de nigromantes que intentan devolver vida a la materia inerte y a la historia muerta.

También en los círculos del poder –político, financiero, mediático- se celebran oscuros ritos para crear un Frankenstein: maquinan una segunda transición que consistiría en romper todo vínculo con la primera –demasiado marcada por el pecado nefando del “franquismo”- y edificar una transición nueva sobre la base de un nuevo PP y un nuevo PSOE redefinidos en torno a los dogmas del pensamiento dominante, ese nihilismo blando del arrepentimiento histórico y el narcisismo de masas, ese mundo suicida –¿pero ya qué mas da?- de la gente que prefiere tener mascotas a tener hijos y tener smartphone a tener patria. Un mundo hecho a la medida de ese ser que Nietzsche llamó “último hombre”. Una segunda transición, sí, que consistirá –ya lo estamos viendo- en subordinar por completo nuestra economía a otros, supeditar sin máscaras nuestra defensa a otros, someter aún más nuestra vida pública a las redes caciquiles de los partidos, arbitrar fórmulas que permitan desgarrar el tejido nacional –moderadamente, sin tensiones, sin fatigas- en provecho de los separatismos locales, dejar que se extingan en el vacío los últimos restos de identidad nacional –esa cosa tan casposa, ¿no?, tan molesta, tan mala para la globalización- y acostumbrarnos a todos al lugar subalterno que se nos ha adjudicado. La España sin alma que podrá disolverse definitivamente en el magma de la mundialización, enunciando por última vez su nombre en el gracioso inglés que hablan los camareros en los bares de Torremolinos. ¿Y no hay oposición? Oh, sí la hay: una extraña cofradía de uniforme morado que vive obsesionada con abrir las puertas a toda inmigración, estimular la descomposición de la unidad nacional y deshacer los últimos restos de la vieja vida. O sea, una oposición que no pide sino acelerar lo mismo que desea hacer el poder. Este es el paisaje de la “segunda transición”.

Frente a eso, nada más que los nigromantes. Pero no, no habrá resurrección. Ninguna resurrección. No resucitará la fantasmagoría alucinada de la II República, que nunca fue ese dechado de virtudes que hoy cantan, entre vindicativos y lúgubres, sus iracundos parroquianos. No resucitará tampoco la España de Franco, que cumplió su ciclo histórico y se extinguió, porque ella quiso, preparando la llegada de la siguiente. Ni resucitará la España de la transición setentera y el “habla, pueblo habla”, que es precisamente la que ahora se está descomponiendo entre hedores de partitocracia corrupta, separatismos desaforados, economía hiperdependiente y precaria, miseria moral e ignorancia de masas. En el peor de los casos, estaremos condenados a vivir entre los Golem y los Frankenstein de los separatismos y de la “gente de orden”.

¿Os duele? Ya. A vosotros –a algunos, al menos-, os gustaría que vuestro nombre siga significando algo, que vuestro suelo siga siendo vuestro, que vuestra gente siga sabiendo quién es. Vosotros –algunos de vosotros- seguís queriendo tener algo a lo que poder llamar “patria”. Bien. Pues abandonad toda esperanza de resurrección. Vuestra única opción es una metamorfosis. Tenéis que cambiar no sólo de piel, sino también de órganos. Porque esta España sin nombre, sin identidad, sin hijos, sin dioses y sin tierra no va a ninguna parte. Está muerta. Y no, no la resucitará un poema.

¿Cómo lograr la supervivencia de España? "Hay que construir poder"
¿De verdad queréis que esto –vuestro nombre, vuestro suelo, vuestra gente- siga existiendo? Bien, pues yo os daré la receta: construid poder, que es la llave de la Historia. Nadie ahí arriba, donde se toman las grandes decisiones, ignora cómo se hace eso. Construir poder no es invadir Portugal. Construir poder es buscar tu independencia energética, favorecer una acumulación de capital que te permita lanzarte a grandes proyectos de desarrollo, promover tu industria más puntera, evitar que tu riqueza esté en manos de otros, asegurar tu autosuficiencia alimentaria. Dar a tu gente una formación excelente, tener hijos que garanticen el reemplazo demográfico, estimular a tu sociedad para que sea activa y creativa, proteger eficazmente hasta al último de tus ciudadanos garantizándole trabajo, educación, salud y alimento dignos. Cultivar la propia identidad para fortalecer el sentimiento de comunidad nacional, combatir a los que intentan romper el conjunto, que tus armas estén a tu servicio y no bajo la voluntad de terceros. Obrar de tal modo que tu socio te respete y tu enemigo te tema, como obran todos los países que en el mundo pintan algo. Todo eso puede –debe- hacerse en democracia, en paz y en libertad. Pero en España, en los últimos años, y en nombre de la democracia, la paz y la libertad, hemos hecho todo lo contrario: hemos renunciado a cualquier forma de poder nacional. Y el resultado, hoy, es que nuestra paz, nuestra libertad y nuestra democracia empiezan a ser simples caricaturas.

Ya sé que no es esto lo que la mayoría queréis oír. ¡Da tanta fatiga!, ¿verdad? ¡Tener hijos…! ¡Reducir deuda pública…! ¡Reconducir la educación a la disciplina…! ¡Construir poder…! Todo eso requiere una energía, una tensión y una voluntad que ya pocos quieren reencontrar. Es mucho más amable, claro que sí, seguir hozando en el lodazal de nuestra descomposición, cuyo hedor casi ni percibimos gracias a los densos sahumerios de la telebasura, el fútbol patrocinado por jeques wahabistas y el discurso adormecedor de una clase política que, caciquil, sólo vela por mantener sus densísimas redes clientelares. Es mucho más amable resignarse a esa ideología de la rendición, de la claudicación, que lleva tantos años masajeándonos las conciencias: olvidad quiénes sois -¡tan malos…!-, disfrutad de vuestro bienestar artificial, acoged al terrorista de antaño, no tenséis las cosas, dejaos consolar por el discurso sentimental con el que se envuelve el poderoso. Después de todo, es por vuestro bien.

¿No queréis eso? Pues bien, la decisión es vuestra: o metamorfosis o muerte. No hay más.

Y de nuevo dimitió la cazatalentos
Liberal Enfurruñada okdiario 26 Abril 2017

Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma, condesa consorte de Bornos, Grande de España. Concejal del Ayuntamiento de Madrid con Fraga. Ministra de Educación y Cultura y Presidenta del Senado con Aznar. Presidenta del PP de Madrid, de la Comunidad de Madrid y hasta el lunes, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, con Rajoy. Y cazatalentos. Ha dimitido poco a poco, por fases, a regañadientes, muy forzada. Primero como Presidenta de la Comunidad, en su segunda dimisión como Presidenta del PP madrileño y ahora, en la tercera, y a ver si a la tercera va la vencida, del Ayuntamiento. Muy amada por unos y muy odiada por otros, finalmente su biografía se contará con más claroscuros de los que ella desearía por su fantástica capacidad para fichar “chorizos”.

En las autonómicas de 2003 fue la candidata más votada, quedándose a un escaño de la mayoría absoluta que sí alcanzaban juntos PSOE e IU. Sin embargo se produjo el conocido “Tamayazo” por el que dos diputados del PSOE pasaron al Grupo Mixto para no apoyar a su candidato, tras reunirse con el responsable de finanzas del PP en la Comunidad y un par de constructores que poco después vieron recalificados algunos de sus terrenos en Villaviciosa de Odón, forzaron la repetición de las elecciones, y así obtuvo Aguirre mayoría absoluta. Hasta 2010 fue también Presidenta de la fundación Fundescam, a la que la Agencia Tributaria acusó, cuando el delito ya había prescrito, de financiar ilegalmente sus campañas de 2003 y 2004. También estuvo envuelta en acusaciones de espionaje político a miembros de su propio partido. Pero lo más escandaloso ocurrido bajo su presidencia del PP de Madrid se desarrolla en torno a la operación Púnica y los casos Gürtel y Lezo, por los que, entre otros, han acabado en prisión un puñado de sus alcaldes y sus dos vicepresidentes, Francisco Granados, quien fue su Consejero de Presidencia y Secretario General del PP madrileño; y su heredero, Ignacio González.

Ya en marzo de 2012 Eduardo Inda y Esteban Urreitztieta publicaron en El Mundo que la policía estaba investigando a Ignacio González en relación con su ático de lujo en Estepona, propiedad de una compañía con sede en un paraíso fiscal, administrada por un conocido testaferro. Vivienda que los agentes sospechan que se trata del pago de una comisión relacionada con la trama Gürtel. Desde entonces hasta hoy han pasado cinco años en los que González fue promocionado por Aguirre a Presidente de la Comunidad de Madrid, rodeado de sospechas entorno al lujoso nivel de vida de que hacía gala a la vista de todos. Años en los que la cazatalentos ha puesto repetidas veces “la mano en el fuego” por él, hasta que la semana pasada fue enviado a prisión.

Efectivamente Aguirre bajó impuestos en Madrid y favoreció la libertad de horarios comerciales. Sí, bajar impuestos es liberal, pero sólo por hacerlo no te conviertes en la Hayek española. Bajó impuestos duplicando la deuda pública. No privatizó Tele Madrid sino que se usó en beneficio partidista. No privatizó Caja Madrid, sino que se utilizó para colocar y financiar a amigos. No privatizó el Canal de Isabel II, sino que el juez Velasco sospecha que se usó para financiar al PP. El presunto uso de una gigantesca maquinaria pública, financiada con el sudor de los ciudadanos, en beneficio propio, de su partido y de sus amiguetes es completamente antiliberal. Usar la etiqueta del liberalismo con una cazatalentos como Esperanza Aguirre es como usar al Che Guevara para representar la democracia; todo un despropósito.

Dimitir no es un nombre ruso
El Aguijón gaceta.es 26 Abril 2017

Esperanza Aguirre ha presentado la tercera dimisión de su carrera política. Acosada por la trama delincuente del PP de la Comunidad de Madrid, Aguirre confirma que no fue capaz de controlar y vigilar a aquellos que la rodeaban y decide poner fin a su etapa en el ayuntamiento de la capital de España.

Sin estar investigada, imputada para los legos, Aguirre dimite como concejal tras sentirse engañada por Ignacio González, su mano derecha. Aguirre, con sus defectos y virtudes, es “rara avis” en el mundo de la política.

Los autodenominados regeneradores de la casta española no siguen el ejemplo de la dama pepera.
Juan Carlos Monedero es el único que ha dimitido en el ámbito de Podemos antes de llegar a ostentar un cargo con responsabilidad pública.

El profesor de la Complutense fue obligado a desaparecer de la primera plana política por sus chanchullos con Hacienda, pero a día de hoy sigue controlando los hilos ideológicos de la formación morada. En repetidas ocasiones Monedero ha confirmado su regreso a la política activa, una vez se haya enfriado su fraude fiscal (según calificación de los inspectores de Hacienda).

No dimite el mesías Pablo Iglesias, a quien un juzgado ha condenado a pagar las costas tras confirmar que el líder de Podemos recibió 272.000 euros del régimen de Maduro en un reconocido “tac haven”. Iglesias, que se ha llenado la boca con críticas a quienes mantienen su dinero (legalmente) en paraísos fiscales, guarda ahora silencio tras confirmarse el pago de Venezuela en las Islas Granadinas.

No dimitió Íñigo Errejón, inhabilitado por la Universidad de Málaga como investigador, tras ser suspendido de empleo y sueldo por no acudir a trabajar en un puesto creado expresamente para él mientras realizaba labores de asesoramiento a Podemos.

No ha dimitido Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos, quien mantuvo a su asistente varios años sin alta en la Seguridad Social y con un contrato “en negro”, mientras trabajaba como científico del CSIC en Zaragoza con una nómina de 2.500 euros mensuales.

No dimitió Ramón Espinar tras reconocer públicamente que utilizó su vivienda protegida, pagada con el dinero de su padre, condenado por las “tarjetas Black”, para especular con ella.
No dimite el jornalero andaluz Diego Cañamero, tras su enésima imputación por la justicia española.

Tampoco dimitió Tania Sánchez, ex primera dama de Podemos, imputada por la adjudicación a la empresa de su hermano en el ayuntamiento de Rivas de contratos por valor de 1,2 millones.
No dimite la concejal madrileña Rita Maestre, condenada por un delito contra los derechos religiosos.

Y así podríamos seguir durante varias páginas, pero “Dimitir no es un nombre ruso”, tampoco para los cutres aprendices de Lenin que se forran en la política española.

Los empresarios de la corrupción
Es tan evidente que sin empresarios no habría corrupción que, por esa razón, la realidad se hace tan indigesta, porque los empresarios siempre acaban salvándose de los casos de corrupción
Javier Caraballo elconfidencial 26 Abril 2017

Es como un agujero negro de todas las sentencias judiciales sobre grandes casos de corrupción. ¿Dónde están esos tipos, los empresarios? ¿Cómo consiguen esconderse, eludir la Justicia? Se diría que son invisibles, o que no existen, si no supiésemos que el esquema más básico y elemental de la corrupción tiene que constar necesariamente de dos elementos: alguien que pone dinero y alguien que lo trinca. Si falla alguno de esos dos componentes, es imposible que se dé un caso de corrupción. De esta corrupción elemental, claro, porque pueden determinarse otras corrupciones en las que intervienen otros factores y que, incluso, pueden prescindir del dinero. Pero hablamos de la corrupción primera y grosera, como la financiación ilegal de los partidos políticos en España, centro de gravedad de todos los escándalos que hemos conocido.

En su declaración durante la vista oral de esta pieza del caso Gürtel, el señalado como cabecilla principal, Francisco Correa, describió sin florituras el funcionamiento de una trama de financiación ilegal: “¿Por qué obras se pagaban comisiones?”, le preguntó la fiscal. “Eran carreteras, autopistas, obras del AVE o de medio ambiente… Un dos o un tres por ciento… Yo entregaba el dinero de los empresarios a Luis Bárcenas y él era quien repartía. Yo solo le daba el dinero a Bárcenas. Era la práctica habitual”, respondió Correa. Cuando el fiscal quiso que lo detallara un poco más, Correa comenzó a divagar: “Es imposible que me acuerde de todas las obras. No me acuerdo de todo, es imposible…”. Pero quedaba claro el funcionamiento que, por otro lado, es de una lógica insultante. ¿Por qué iba a pagar un empresario comisiones a un partido político si no fuera porque a cambio obtiene algún beneficio? Algún beneficio, por supuesto, que sea superior a la mordida, hasta el punto de que la haga rentable para la contabilidad de su empresa.

En el entramado de Filesa, idéntico al de la Gürtel en cuanto a sus objetivos finales de financiación ilegal de un partido político, había todo tipo de empresas, los principales bancos de España y también alguna de las grandes constructoras, pasando por potentes industrias energéticas y multinacionales de otros sectores que se implantaron en España en aquellos años. En definitiva, grandes emporios empresariales, como es normal también; los que no van a aparecer nunca en una trama de corrupción son los autónomos que tienen dificultades para pagar las trimestrales del IVA y las facturas de su local. Pues bien, los hechos probados de la sentencia de Filesa describen un mecanismo parecido al de la Gürtel, solo que los socialistas institucionalizaron aún más las mordidas y crearon sociedades que se dedicaban expresamente al cobro de las comisiones. “Un conglomerado de sociedades cuyo fin primordial era la creación de fondos económicos necesarios para hacer frente a los gastos originados al Partido Socialista Obrero Español”, dice la sentencia del Supremo.

Volvamos otra vez a la pregunta fundamental: ¿podría funcionar un entramado de corrupción así sin la participación de empresarios, de los principales empresarios de España? Es tan evidente que sin empresarios no habría corrupción que, por esa razón, la realidad se hace tan indigesta, porque los empresarios, los grandes empresarios, siempre acaban salvándose de los casos de corrupción. Impresionante pero cierto. Ocurre igual que con las estructuras de los partidos políticos, que podrían ser otro de los ‘agujeros negros’ de la lucha contra la corrupción. En el caso Gürtel, aún están por verse los resultados de la pieza separada en la que se va a juzgar a una veintena de empresarios, pero ya, de momento, en la fase de instrucción se han caído del procesamiento algunas de las principales empresas españolas. ¿Funcionaba la Gürtel solo con empresas medianas para las grandes obras de infraestructura de España, como describía Correa? Lo normal es pensar que si se cobraban comisiones para las pequeñas empresas, lo mismo ha debido ocurrir con las grandes constructoras, pero eso no está acreditado en el procedimiento.

En el caso Filesa, la explicación que dio el Tribunal Supremo a la increíble absolución de los grandes empresarios, muchos de ellos implicados por pagar con cantidades millonarias por informes falsos, constituye una pieza maestra del arte del disimulo judicial. Dice así aquella sentencia: “Como consecuencia de los ingresos generados por esa vía, como pagados o como donados, fue necesario que otras entidades proveedoras del PSOE intervinieran igualmente en el montaje de toda esa gestión, con objeto de que gastos que habrían de ser abonados por el partido lo fueran con parte de los ingresos obtenidos por tales informes, para lo cual se generaron por estas empresas proveedoras facturas inciertas sobre supuestos servicios prestados a Filesa cuando en realidad lo habían sido al PSOE. No consta debidamente acreditada la razón última por la que las empresas accedieron a esas operaciones”. El ‘giro maestro’ está en considerar que el dinero entregado al PSOE por las empresas eran ‘donaciones’ para posteriormente añadir que, además, no existe constancia de que las empresas recibieran algo a cambio por pagar por los informes falsos.

En el juicio de la Gürtel, tras la intervención de Correa, ha llegado la declaración contraria del tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, y de forma muy significativa, su versión de lo ocurrido se asemeja como gotas de agua a la sentencia de Filesa. A juicio de Bárcenas, lo que aportaban los empresarios al Partido Popular “eran donativos que no tenían carácter finalista, se hacían a cambio de nada”. Como, además, lo complicado será demostrar que existe una vinculación directa entre las comisiones pagadas y la concesión de una obra, porque ningún acto de corrupción se plasma en un recibí, pues nada. Falta mucho aún para que finalicen los juicios de la trama Gürtel, pero en algunos aspectos ya podemos ir vislumbrando el final. ¿Comisiones? No, donaciones.

Basurero
ANTONIO LUCAS El Mundo 26 Abril 2017

La basura es una herramienta de contabilidad. Se genera de arriba abajo. Unos generan desperdicios que otros recogen, aprovechan, reciclan. La basura es ancestral. Lo moderno es el basurero, un recurso que empieza con el consumo masivo. De cuando irrumpimos las clases medias y nuestra estrenada solvencia renunció definitivamente al estiércol visible. La basura es un síntoma. El basurero, una expiación: la suma entre lo que se produce y se desestima. Pura vida.

Desde hace un par de décadas, hablo de España, la inmundicia comenzó a asomar por otras grietas. Cambió de registro. No olía. Una panda de políticos desaprensivos se aupó como friso generando una mugre a estrenar. Sofisticaron el pufo, generaron mierda que era, inmediatamente, ocultada en el fondo del acuario. Un pelotón de periodistas a sueldo, mamporreros de cloaca, asesores, empresarios, abogados, algunos jueces y otros especímenes de dudosa gloria civil se encargaban de que aquello no flotase. Así se construyó el bipartidismo y en ese bidé se asentó un tramo de la democracia.

El resultado de aquel tiempo feliz es este momento siniestro. Exactamente esto que vemos y avergüenza. Lo del PP. Lo del PP de Rajoy, un sujeto de cerebro reptiliano capaz de andar sin moverse. El partido del Gobierno es un cañón de porquería. La sede de la calle Génova, la prolongación de un Palermo con SMS en vez de pizzini. El éxtasis universal de estos tipos es la basura. La que generan. La que nos lanzan. Por mucho menos, en cualquier país civilizado, el PP de Madrid pasaría a ser una formación ilegal. Y Rajoy dimitiría aumentando el agujero negro de este país: su fosa séptica. España, a las 16.11 horas (cuando escribo), es una vergüenza. Un himno infame. Un muladar.

Esta cultura del saqueo y los «volquetes de putas» se devorará a sí misma. Y por el camino dejará a los viejos sin pensión y sin frascos, a los jóvenes sin sitio. Peor que la basura industrial es la basura humana. Los Nachetes, los ministros sentimentales con amigos untados, las lideresas de tercera dimisión, los fiscales a dedo, los que callan, las conversaciones de mafiosos blanqueados en las urnas. Esto, todo esto es la sublimación del Estado/despojo. Y algo aún peor: la enésima prueba de una resignación. Al PP que roba también lo han votado millones de personas. Tenemos lo que algunos quieren. Merecemos lo que tenemos. El deseo de poner el tinglado patas arriba quedará una vez más en chispa de verbena. Ellos han confeccionado el marco institucional para su blindaje o su defensa. Hoy nadie protesta ya por nada. Y así se va clausurando el horizonte. No existe regeneración sin trauma. No habrá terminado el largo oficio de tinieblas de la corrupción hasta que todo salte por los aires. Lo demás es homilía de tertuliano. Hubo un momento en que parecía que el ventarrón del 15-M se lo iba a llevar todo por delante. Pero el sistema está preparado para aplacar los entusiasmos. Sabe tapiar las ventanas. Cuando en la selva callan los monos es que se avecina el cataclismo. Por eso aquí y ahora se habla más que nunca. La política no está hecha para el ciudadano, sino para el poder. Ahora veremos cómo le buscan alternativas a la basura. Incluso la perfeccionarán, cuando el sentido último de su destape es arrasarla. ¡Arriba esos patriotas!

@Antoniolucas75

La santabárbara
Ignacio Camacho ABC 26 Abril 2017

Como cortafuegos va a resultar muy débil. La dimisión de Esperanza Aguirre en el único cargo que mantenía era una exigencia imprescindible de responsabilidad y de higiene política pero no le servirá de mucho ni a ella ni a su partido. La expresidenta madrileña ejerce entre la izquierda, como Aznar, una especie de magnetismo inverso, una fascinación irresistible como objeto de fobia que trasciende la vigencia de sus cargos y se manifiesta en un altísimo poder de convocatoria de audiencias televisivas. La seguirán persiguiendo y es probable que ella se deje encontrar, amiga como es de los micrófonos abiertos y de las cámaras encendidas. Al PP tampoco le resuelve gran cosa su marcha más allá de proporcionarle un cierto alivio inmediato y provisional, una descongestión mínima, un poco de carnaza para entretener a la jauría. Aguirre no podía continuar ni un momento más pero a partir de ahora será el propio Rajoy el centro de la ofensiva. La operación Lezo le ha estallado en la santabárbara con la potencia destructora de una carga de dinamita.

Porque aunque el marianismo intente acotar el escándalo al círculo esperancista, siempre crítico y zapador del liderazgo del presidente, es la organización entera la que ha salido malparada de la sacudida. El papel simbólico de Madrid como ciudadela sagrada de la derecha otorga un efecto devastador a la onda expansiva. Las tramas de Granados y González afectan a la marca electoral y a sus elementos de cohesión, a las élites empresariales, a la aristocracia financiera, a la nomenclatura partidista. A los sectores de apoyo que cimentaron bajo los mandatos de Aguirre y hasta de Gallardón la larga hegemonía capitalina. Y aunque se tratase de una ínsula casi autónoma, muchas veces abiertamente enfrentada a la autoridad de Rajoy, todos gobernaban bajo las mismas siglas y quien dejó hacer tiene pocas opciones de presentarse como víctima.

La avería es muy grave. Estructural. El PP está en peligro de implosión y al presidente le va a ser muy difícil evitar que esta crisis afecte a la estabilidad de su Gobierno. Lo logró con la de Bárcenas pero ahora hay una diferencia crucial: no tiene mayoría y vive pendiente de precarios acuerdos. La amenaza de convocatoria electoral, que era su principal arma de disuasión, queda muy amortiguada por la evidente repercusión negativa de los indicios descubiertos. Ya no puede ir a las urnas sin correr un altísimo riesgo. La situación es muy delicada por más que el líder presuma –con razones contrastadas– de su eficacia en el manejo de los tiempos.

En este cuadro, la tercera renuncia de Aguirre es un episodio objetivamente menor, casi un trámite agrandado por el fuerte impacto mediático de una personalidad singular. La carismática lideresa había pasado ya al panteón de víctimas marianistas, pero es la larga época de cohabitación consentida la que está bajo la lupa judicial.

Los pecados de Aguirre
Hermann Tertsch ABC 26 Abril 2017

Ayer dimitió de su último cargo uno de los gobernantes capaces y uno de los pocos espíritus libres del triste, romo y mediocre escenario político español, Esperanza Aguirre. Por estas características, por sus innegables logros en la gestión de gobierno en Madrid, por su músculo político que tanto humilló en la derrota a sus adversarios y por las cotas de popularidad que llegó a alcanzar, ha sido durante lustros la pieza más codiciada a abatir en la cacería inmisericorde que es la lucha política. Gracias a la irrupción explosiva en nuestra historia contemporánea de un presidente de gobierno socialista llamado José Luis Rodríguez Zapatero, en la España del siglo XXI los adversarios políticos vuelven a ser enemigos. Enemigos a liquidar. Como en aquella trágica II República que tantos quieren reeditar. De momento no se llama como entonces a la liquidación física del adversario. Como hacía Dolores Ibarruri, cuyo nombre han puesto a calles, plazas y edificios en sustitución de los nombres de escritores y otras personalidades que deben ser olvidados por no haber destacado con hoz y martillo. Aún no se busca la muerte física, basta con la civil.

Desde hace lustros hasta ayer mismo, Aguirre ha encabezado la lista de políticos a destruir. Sus virtudes tanto como sus defectos hicieron de ella la persona más odiada por sus enemigos ideológicos, que nunca le perdonaron sus mayorías. Pero también por quienes en principio deberían haber sido sus meros rivales en el seno de su partido.

El PP despide a Aguirre diciendo que ha sido una «persona relevante». Y tanto. Como que les ha dado las mayorías a los que se presentan como renovadores, cuando llevan 30 años con responsabilidades en el partido. Y sin embargo, Aguirre tiene inmensa culpa en lo sucedido. En lo sucedido al PP y a toda la mayoría social que no quiere una política revanchista de izquierdas, ni una reedición del Frente Popular ni un régimen bolivariano como el que ahora mata a su población de hambre o a tiros. Tantas veces valiente, tantas veces soberbia, no tuvo el coraje en 2008 ni después de romper la baraja para impedir el secuestro por los triunfadores del Congreso del PP de 2008. Ni la conversión del partido en mero aparato de gestión del poder y subsistencia para Rajoy y su gente. La lucha abierta contra la intención de Rajoy de privatizar para sí el PP, desde dentro o desde fuera del partido, habría cambiado el escenario político español. Rajoy no se habría encontrado con un partido a su izquierda como Ciudadanos, sino uno a su derecha que hubiera defendido valores y criterios liberal-conservadores para racionalizar y modernizar una España que es inviable tal como está. Valores y principios tan olvidados por Rajoy como despreciados por su entorno. No tuvo Aguirre el valor de hacerlo y ese es su peor pecado. Aún peor que su imperdonable falta de perspicacia y criterio a la hora de elegir a sus colaboradores. Ahora se va arrollada por la corrupción ajena por el interés coincidente en que la odiada pieza fuera por fin abatida.

Pujol Ferrusola en prisión y otras coincidencias
Pablo Sebastián  Republica 26 Abril 2017

Cuando estábamos hechizados escuchando el lenguaje culto y refinado con el que el preso Ignacio Gonzalez y ex presidente de la Comunidad de Madrid se dirigía a su amigo Eduardo Zaplana para decirle que al juez Eloy Velasco ‘hay que mandarlo a tomar por el culo a Onteniente y a escarbar cebollinos’, de pronto, y como si alguien desde la otra orilla del Atlántico hubiera tocado un botón, el juez José de la Maza decide mandar a prisión incondicional por blanqueo de 30 millones de euros a Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito del ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol i Soley.

Y a la espera estamos de que el patriarca de los Puyol y ex Molt Honorable empiece a sacudir, como amenazó, en su comparecencia en el Parlamento de Cataluña las ranas de ese árbol imaginario de donde, según él, podían caer muchos nidos. Pues, de momento, de su nido familiar donde todos ya están imputados acaba de caer su hijo mayor Jordi en la cárcel de Soto Del Real donde va a coincidir con Ignacio González.

Y todo esto ocurre con el Congreso de los Diputados encrespado en contra de Rajoy por la corrupción a raudales del PP de Madrid, con Pedro Sánchez subiendo en las primarias del PSOE y pidiendo a su partido que pida ahora mismo la dimisión de Rajoy, con Albert Rivera sin saber qué hacer con los Presupuestos de 2017 en semejante tesitura y con Pablo Iglesias echando a Iñigo Errejón de las tertulias de la SER para enviarlo al ostracismo y evitar que tenga el menor protagonismo.

Naturalmente algún ‘mal pensado’ habrá que diga que la prisión decretada contra Pujol Ferrusola es una finta del Gobierno de Rajoy para desviar la atención mediática del PP hacia Cataluña. La que se ha convertido en el mejor escudo protector del Presidente Rajoy. Porque a medida que crece el desafío catalán -ahora recalentado por una burda amenaza de Lluis Llach- más seguro parece Rajoy en la Moncloa a pesar que la corrupción del PP está poniendo en peligro su presidencia y su estabilidad política.

Desde el Gobierno del PP se dirá que todo esto son coincidencias, pero ya hay demasiadas coincidencias en torno a la corrupción de Gonzalez en el PP de Madrid: el ministro Catalá envía, antes de su detención, a González un SMS deseándole que se le acaben los ‘líos’; el secretario de Estado de Interior recibió a Pablo Gonzalez poco antes de la caza de su hermano Ignacio; el ministro de Interior Zoido reconoce que habló por teléfono con González; y el preso González y Zaplana coinciden en que el fiscal Moix es una perita en dulce, etcétera, etcétera.

Sin embargo, lo cierto es que Ignacio González y Pujol Ferrusola ya están los dos en la cárcel de Soto Del Real mientras los tribunales continúan la labor de desenredar las enormes madejas de la corrupción que no cesa y que muy ronco nos ofrecerá nuevos capítulos de interés general.

La corrupción nuestra de cada día
José Luis Manzanares  Republica 26 Abril 2017

Aquello de los casos aislados de corrupción fue una socorrida excusa para quitar hierro al problema y, quizá también, para eludir responsabilidades en las alturas del correspondiente partido político, sea por no prevenirlos a tiempo, sea por no trasladar a los fiscales o jueces los hechos indiciariamente delictivos. Las solemnes peticiones de que se haga justicia con los corruptos ya sujetos públicamente a investigación suelen retrasarse hasta que no queda otro remedio. Raro es el día en que algún conmilitón no entra en la cárcel o evita el trance mediante el pago de una fianza. Los informes policiales se airean y los medios de comunicación abren y cierran sus ediciones con el nuevo escándalo.

Recuerdo haber escrito meses atrás que los muchos pocos hacen un mucho y que los cada vez más abundantes casos conocidos apuntaban hacia una corrupción generalizada, transversal, vertical y horizontal. Ocurre como con aquellos pasatiempos en los que al lector de la revista o periódico sólo se le ofrecía una sucesión de puntos numerados que, una vez unidos a pluma, lápiz o bolígrafo, mostraba la imagen de una persona, animal o cosa. Hoy, en España, nos sale el rostro rubicundo y autocomplaciente de la Corrupción, con mayúscula.

Por de pronto, la manoseada invocación de casos aislados o manzanas podridas en una cesta de frutas de primera calidad no se ajusta a la realidad presente. De otro lado, la pretendida singularidad de los malos ejemplos habría de referirse a supuestos de corrupción organizada y, frecuentemente, con ribetes mafiosos, en los que se integran parientes, amiguetes, correligionarios, colegas de diferentes pelajes y, como núcleo indispensable, algunos consejeros, concejales, delegados u otros dignatarios próximos al urbanismo y la contratación pública. Sin olvidar la putrefacción, política, sindical y patronal de las Cajas de Ahorro. Hablamos de cifras astronómicas que superan con mucho el coste del muro entre Estados Unidos y México, las ayudas de la Unión Europea a Ucrania y, probablemente, los costes del AVE.

La generalización de la corrupción en nuestros partidos tradicionales explica que muchos electores hayan optado por confiar su voto a partidos nuevos o de escasa importancia en el pasado. Si los ciudadanos piensan que la corrupción es la misma a derecha que a izquierda, la decisión final puede ser la de taparse las narices y seguir votando conforme al ideario de su partido de siempre. La política no lo es todo. También hay que preocuparse del trabajo, la familia, los amigos, el pago de la hipoteca y la compra del coche. Además, nos queda el consuelo de que de otras peores hemos salido.

Los escándalos de las últimas semanas sirven también para olvidarnos de otros problemas. ¿Quién se acuerda ya de los estibadores y de la multa diaria que pagamos por no cumplir con la legislación europea? ¿A quién le interesa saber con qué dineros se pagan sus viajes propagandísticos los altos dignatarios que propugnan la independencia de Cataluña a cualquier precio? ¿Serán los dineros de los partidos secesionistas o los del presupuesto de la Generalidad? ¿Se estará cometiendo un delito continuado de malversación? ¿Es acertada nuestra oferta a los gibraltareños, la doble nacionalidad incluida?

Y puestos a preguntar ¿por qué la corrupción es mayor en las riberas del Mediterráneo que en las del Mar Cantábrico? Madrid no cuenta por ser un compendio o rompeolas de todas las Españas. ¿Y por qué las fundaciones sin ánimo de lucro parecen ser terreno abonado para el chanchullo? ¿Las controla alguien o se repite la historia de nuestro desastre financiero con el Banco de España y la Comisión Nacional de Mercado de Valores como simples espectadores sin competencias ni responsabilidades?

La corrupción en España podría hacer suyos algunos versos del Don Juan Tenorio de Zorrilla: “yo a las cabañas bajé”, “yo a los palacios subí”, “y en todas partes dejé memoria amarga de mí”.

Sobre la izquierda devorando las bases de la sociedad occidental
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 26 Abril 2017

Criticamos a los nacionalistas, pero la izquierda es tan culpable como éstos en la destrucción de España.

Hay una triple ingeniería social.
Por una parte, tenemos a la vista del que quiera verlo una ideología de género desaforada que llega al límite del ridículo en algunas ocasiones. Nadie duda de la esencial igualdad del ser humano, independientemente de cualquier condición personal y social. Nadie duda de que hay que seguir trabajando para la esencial igualdad de la mujer con el hombre en aquello que sea equiparable, por ejemplo, en las condiciones de vida y trabajo. Pero la maternidad es insustituible. Ningún hombre puede cumplir el papel de la madre. El hombre debe coadyuvar a la crianza y la educación de la prole, con responsabilidad en su función de padre y compartiendo el cuidado de los niños, pero la familia debe estar estructurada y dividida en función de roles. Padre y madre nunca podrán ser iguales, porque biológicamente son distintos. Parece una evidencia, pero en este mundo de subversión de valores parece que no lo es. Decir lo contrario es respetable, otra cosa es que sea sensato y bueno para que la familia esté bien organizada. Ni el padre debe hacer “mutis por el foro” en su función de padre ni la madre ha de abandonar su función de madre que no es la misma que la del padre porque no lo ha sido nunca en la filogénesis de la especie.

Por otra parte, una ideología que trata de homologar el matrimonio de personas del mismo sexo con el heterosexual. No entiendo por qué la unión de personas del mismo sexo debe llamarse matrimonio cuando en la antigua Roma de la que procede el Derecho Romano que tiene sus fuentes en el Derecho Natural se llamaba matrimonio a la unión de un hombre con una mujer, cuyo fin es la reproducción, sin perjuicio de la satisfacción sexual. Es una perfecta estupidez llamar a esta idea milenaria pensamiento retrógado, cuando ha existido así siempre. Y en aquella Roma había una homosexualidad absolutamente consentida y normalizada. Pero una cosa es la homosexualidad y sus derechos y otra el matrimonio.

En ambas versiones de ideología “progre” existe un planteamiento de ingeniería social cuyo objeto último es atacar la idea de la familia como fin último y cambiar el orden de valores en los que se ha estructurado la sociedad occidental desde siempre, hasta la llegada del materialismo histórico de Friedich Engels (El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado). La familia en las sociedades occidentales es el elemento sustancial para vertebrar la sociedad. Cambiar ese orden de valores es destruirla y sustituirla por el Estado omnipresente. Y eso ya lo inventó Lenin, y está totalmente superado por la historia, por la aberración del Estado soviético y la destrucción del humanismo que ponía a la persona como valor esencial a proteger. En este caso esa subversión lleva a que los derechos del niño queden supeditados y postergados al ideal colectivista. Eso no es progresismo. Es profundamente regresivo.

La tercera cuestión, en la que coinciden básicamente los nacionalistas, la izquierda, y últimamente una derecha timorata, es la destrucción de la unidad nacional, la desvertebración territorial y la volatilización de los puentes que unen a los diferentes territorios de España, poniendo la diferencia por encima de la coincidencia cultural, y las realidades históricas. En este planteamiento de fondo las lenguas regionales tienen una vital importancia para el mundo del nacionalismo y de la izquierda, como planteamiento de imposición, no de libertad en su uso. Y para ello el objetivo es dañar la lengua común, el español o castellano, erradicándola del espacio escolar y cultural y coaccionando para que quede relegada del uso social. Eliminando el vínculo lingüístico y primando las lenguas regionales se modifica la percepción del mundo y las cosas, y se elaboran marcos cognitivos que rompen la cultura común empobreciendo a las colectividades y sumiéndolas en un microcosmos rústico limitativo a lo próximo, a lo concreto, infantilizando a nuestras sociedades.

El enigma que requiere una respuesta científica alejada de las apreciaciones frívolas y simples es cuál es la razón que lleva a la izquierda, cuanto más radical más exasperadamente desvertebradora, a esas posiciones. La respuesta no es fácil. Me gustaría conocer la opinión de mis lectores al respecto.

Sin cambiar de bandera
Fernando Paz gaceta.es 26 Abril 2017

Tengo la certeza de que cuando se cumpla la hora de los enanos que nos ha tocado vivir y se difuminen los prejuicios ideológicos de nuestro tiempo, volverán a ponderarse los ejemplos personales por encima de las filias y fobias de cada cual. Porque, en definitiva, hay pocas muestras más elocuentes de la grandeza humana que el reconocimiento al adversario.

En la España de nuestros días –a la que parece urge borrar el pasado con pulsión homicida- sucede todo lo contrario. Un proceso de envilecimiento agudo impide la mínima concesión, el menor reconocimiento, a quienes militan en la trinchera de enfrente, porque es condición del rencor el enconarse tanto más cuanta mayor sea la grandeza de aquello que odia.

Décadas antes de que ese encanallamiento se expandiera, pertinaz, por todo el cuerpo social, nos enseñaron a admirar cosas como el heroísmo y la fidelidad a una causa. Por supuesto que razones para el resentimiento nunca han faltado, pero estas rara vez conseguían entristecernos de rencor. La literatura que devorábamos y las películas que nos ataban al sillón de la sobremesa, como lo que nos predicaban nuestros mayores, mostraban que no importaba tanto la causa cuanto el gesto, muchas veces desesperado, del valor y de la lealtad. Así nos educaron.

No conocí a José Utrera Molina; jamás le tuve, que yo sepa, a menos de dos metros y, aunque alguna vez me acometió el impulso espontáneo de saludarle, un seguramente estúpido respeto humano me refrenó. Algo, como puede suponerse, que lamento hoy más que nunca.

De Utrera admiré muchas cosas, pues era hombre admirable en un sinfín de sentidos. Fue modelo de servicio público, inspirado en esa idea inscrita en las mejores páginas de la generosidad joseantoniana que conceptúa la política como sacrificio. Sabía -quién mejor que él- que, no siendo el régimen falangista, ni habiéndolo sido nunca, al amparo del mismo habían podido los falangistas realizar una honda labor social al servicio de los españoles.

Jamás, en más de dos décadas de ejercicio político, su comportamiento desmintió el fuerte impulso moral que lo animaba. Cuando el avejentado general a cuyas órdenes sirvió se despidió de él, ya en el tramo final de su vida, le rogó, con profunda emoción:
“Solo le pido que no cambie, que continúe fiel a los ideales que ha servido. Una lealtad como la suya no es frecuente”.

Utrera así se lo juró a Franco, y en los años que siguieron a su muerte, supo mantenerse incólume en mitad de la estampida. Sabía, en confesión propia, que su mejor hora había pasado y que ya no habría de volver.

Con algo de melancolía recordaba en un artículo de no hace muchas fechas, que deseaba morir "con la certidumbre de que hasta el último momento de mi vida, he respetado la verdad y he rechazado el odio”. Y tengo para mí que ha así ha sido.

Cuando llegue el día –que habrá de llegar- en el que se recupere el gusto por la norma, y se veneren la verdad y la justicia; y en el que las gentes en lugar de burlarse de los hombres íntegros los tenga como ejemplo; cuando llegue el día -que habrá de llegar- en el que, como en aquella literatura de nuestra juventud, se realcen el valor y la lealtad y se respete, antes que nada, la limpia ejecutoria personal; cuando llegue ese día, en fin, de muchos de entre quienes se declararon sus enemigos -sin que él los tuviera por tales- no quedará ni el recuerdo.

José Utrera Molina ha muerto fiel a su bandera, como prometiera un día, hace ya cuarenta años. Cuarenta años durante los que se convirtió en un monumento a la lealtad. Que lealtades como la suya, así le dijo el general, no son frecuentes.

UKIP apuesta por prohibir el velo
'El multiculturalismo es el enemigo de los derechos de la mujer'
Nuttall ha presentado la "agenda de integración" del partido de cara a los comicios, que incluye "una moratoria en la creación" de nuevas escuelas islámicas en este país, donde hay centros de todas las confesiones, y el procesamiento de los padres cuyas hijas sean sometidas a mutilación genital.
EFE La Gaceta 26 Abril 2017

El partido británico UKIP ha decidido marcar con contundencia su discurso de cara a los comicios que se celebrarán el próximo 8 de junio. Después de que la ciudadanía haya decidido que Reino Unido saliera de la Unión Europea, -uno de los principales objetivos del partido,-la formación centrará ahora su foco en reivindicar la identidad cultural del país.

El líder del eurófobo y antiinmigración partido británico UKIP, Paul Nuttall, ha asegurado que su propuesta de prohibir el velo facial y otras medidas contra la comunidad musulmana "promoverán la integración en el Reino Unido".

Nuttall ha presentado la "agenda de integración" del partido de cara a los comicios, que incluye "una moratoria en la creación" de nuevas escuelas islámicas en este país, donde hay centros de todas las confesiones, y el procesamiento de los padres cuyas hijas sean sometidas a mutilación genital.

El UKIP adelantó el lunes su propuesta de prohibir el velo facial femenino en público -como ya hizo en las elecciones de 2010-, que llevan una minoría de las mujeres musulmanas en el Reino Unido y que está aceptado al amparo de las libertades de expresión y religión.

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, dijo el pasado febrero que su partido no prohibiría la "niqab" o velo facial porque "lo que una mujer viste es su elección".

Al presentar sus prioridades para la integración, Nuttall dijo que éstas no están diseñadas "para sembrar la división" sino que "promoverán la integración en la sociedad británica", siguiendo el ejemplo de prohibiciones similares introducidas en otros países europeos.

En el Reino Unido, se ha apostado durante años, con consenso político, por el multiculturalismo frente a la asimilación cultural, de modo que las diferentes culturas que conviven pueden expresar sus particularidades siempre que lo hagan dentro de la ley.

Por su parte, la portavoz de igualdad del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Margot Parker, ha argumentado que "el multiculturalismo crudo", -que ha descrito como la libertad de los inmigrantes de mantener los estilos de vida "no modernizados" de sus países de origen-, es el "enemigo de los derechos de las mujeres".

Tras la victoria del "brexit" en el referéndum del 23 de junio, el UKIP, fundado para lograr la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), trata de ampliar su mensaje a fin de ganar un escaño en la Cámara de los Comunes.

Douglas Carswell, el único diputado que hasta ahora tenía la formación y que procedía del Partido Conservador, anunció el 25 de marzo que abandonaba el UKIP y la primera línea política, con lo que el partido se ha quedado sin representación parlamentaria.

El exlíder y actual eurodiputado, Nigel Farage, que dimitió tras el referéndum del "brexit" o salida de la UE del año pasado, ha descartado por su parte concurrir a estos comicios, después de presentarse anteriormente sin éxito en siete ocasiones.

Los partidos británicos están inmersos en la precampaña después de que May anunciara la semana pasada la convocatoria de elecciones anticipadas el 8 de junio, a fin de afianzar su liderazgo de cara a las negociaciones con Bruselas para el "brexit".

Aumento imparable de partidos políticos islamistas en Europa
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu 26 Abril 2017

La Sharia reemplaza a todas las leyes hechas por el hombre. Este es el precepto islámico del hakimiyyah, el principio del poder y derecho de gobernar, legislar, y emitir un juicio es exclusivo de Dios. El poder de legislar y juzgar es un derecho exclusivo de Allah, por lo que cualquier persona que legisla sobre otra persona es culpable de usurpar el poder divino y sustituir a Dios.

Esto es lo que hace a los musulmanes un grupo inmigrante diferente a cualquier otro grupo. Los musulmanes son el único grupo de inmigrantes que llega a nuestros países con un modelo prefabricado de la sociedad y el gobierno (sharia) que ellos creen que es superior a lo que tenemos aquí, y trabajan para instituirlo.

Durante los últimos tiempos los medios de comunicación nos han lanzado miles de informaciones sobre el avance de la llamada extrema derecha en Europa, pero no han comentado nada en absoluto sobre la proliferación de partidos políticos islamistas en nuestro continente.

Denk es un partido holandés establecido y dirigido por dos inmigrantes turcos. Denk se hizo con tres escaños en el parlamento holandés el mes pasado, convirtiéndose en el partido de más rápido crecimiento del país, afirmaba el diario holandés NRC Handelsblad.


El avance de Denk ha impulsado otras formaciones musulmanas en Europa. Mientras las críticas arrecian en Francia contra el Frente Nacional de Marine Le Pen, muchos musulmanes europeos también observan el Partido de la Igualdad y la Justicia (PEJ), dirigido por el turco Sacir Çolak.

Austria también ha visto el resurgir de los partidos políticos islámicos. El de más visibilidad es el Nuevo Movimiento para el Futuro (NBZ), que, al igual Denk y el PEJ, fue fundado por inmigrantes turcos.

En la región de Bruselas se fundó en 2012, el partido 'Islam' -que es una especie de acrónimo de “intégrité, Solidarité, Liberté, Authenticité, moralité ”-. Sus líderes se enorgullecen en seguir el Corán y cuentan con delegacione en los distritos de Bruselas, Anderlecht, Molenbeek (el centro del radicalismo en Bélgica) y Lieja.

Representantes del partido Renacimiento y Unión
En España apareció en 2014 el partido musulmán Renacimiento y Unión. Los impulsores de la iniciativa son en su mayoría musulmanes españoles de origen inmigrante que residen en Granada.

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El discurso más sincero de Mayor Oreja
De ETA al 11M y Podemos, las diez mentiras de nuestro tiempo político
Hay un nuevo orden mundial, pero no es una "camarilla de conspiradores", sino el resultado de la evolución del "lenguaje moral" del ser humano. Y lo convierte todo: la política, la economia, la vida...
La Gaceta 26 Abril 2017

Se titula El fortalecimiento de la verdad y, quizá por eso, es más que un análisis político. Es, en realidad, la conferencia más sincera -desde una perspectiva personal- que el que fuera ministro de Interior y eurodiputado del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, ha pronunciado.

Forma parte del ciclo El Necesario Fortalecimiento de España, organizado por la Fundación Valores y Sociedad y la Fundación Villacisneros, y ha contado, este miércoles, con la participación, también, de Jon Juaristi.

El escenario analizado: España, desde el año 2000 hasta nuestros días.
El diagnóstico: Desde ese año 2000, la prevalencia de la mentira sobre la verdad se ha acrecentado en España deshumanizando a la sociedad: “Este predominio de la mentira es la causa más profunda del desprestigio del quehacer público, que hoy [en plena operación Lezo, caso Pujol, los cursos de formación…] adquiere en las sociedades occidentales niveles insoportables”.

El método: la elaboración de un decálogo de mentiras instaladas que va desde el desarme de ETA hasta la irrupción de Podemos, pasando por la imposición de un nuevo orden mundial.
Así analiza la realidad Jaime Mayor Oreja:

“He constatado que la deformación de la verdad histórica de España, la proliferación de diversas “leyendas negras” en diferentes períodos, y nuestro silencio ante ellas, constituye una de las razones por las que la crisis “en” España es ya la crisis “de” España. Pensé también que si desde la falsa historia la mentira nos había ocasionado un singular daño, quienes conocemos la verdadera por haberla vivido, no tenemos derecho a permanecer en silencio”.

Por eso, Mayor Oreja, que califica la Transición, la primera victoria socialista y la refundación del Partido Popular de Aznar como etapas llena de “verdad”, denuncia que, desde entonces, la sociedad "se aleja más de la verdad incluso como aspiración". “El pensamiento débil arrasa, y lo políticamente correcto exige una policía del pensamiento para deslegitimar y marginar a los heterodoxos. Se relativiza todo o casi todo, y preferimos abandonar la verdad para abrazar la mentira. Dejamos de creer”.

Así se configura el decálogo de mentiras instaladas en España desde el año 2000:

Mentira 1: La mayoría absoluta del PP en el año 2000 transformó el partido y a su presidente.
No es cierto, señala Mayor Oreja, que asegura que “quien cambió tras la mayoría absoluta del Partido Popular fue la izquierda española”. Hasta entonces, dice, “la izquierda aceptaba que algún día la derecha, el centro-derecha, pudiese ganar las elecciones. Pero no aceptaba que eso ocurriera de manera reiterada y duradera, y que de esa mayoría relativa no se pasara de nuevo a un Gobierno de la izquierda sino a la mayoría absoluta del PP”. Entonces la izquierda cambió y “decidió movilizar y radicalizar a los medios de comunicación y a los políticos afines”, explica Mayor que asegura que “la izquierda reproducía así el mismo comportamiento que tuvo con el gobierno de centro-derecha en la Segunda República”. “La reacción frente al “Prestige” en las costas gallegas y la movilización por la guerra de Irak, fueron presagio y cultivo de lo que años después daría lugar al movimiento del 15-M, movimiento de los indignados en el año 2011”.

Mentira 2: El atentado del 11-M de 2004 fue una acción islamista como cualquier otra.
Consciente de que se adentra en un tema “polémico”, señala que “sobre los hechos conocidos, que están al alcance de cualquiera, se ha impuesto también la mentira”. “No se puede decir seriamente que aquel atentado no tuvo como principal objetivo cambiar el rumbo de España (…) El objetivo y la razón de aquel atentado era inequívocamente cambiar el rumbo de España. Y por ello, nada tiene que ver con otros atentados yihadistas producidos en distintas ciudades europeas posteriormente. (…) El 11-M fue concebido y consumado deliberadamente para tenerlos”, afirma Mayor Oreja que señala que mantener lo contrario constituye un ejercicio de ocultación de la verdad. “El resultado electoral fue nítidamente afectado por ese suceso y por el uso político y mediático que de él se hizo en los días siguientes, que pretendió y logró en buena medida, hacer pasar por falsario a quien decía la verdad y hacer pasar por defensores de la verdad a quienes la ignoraron y la ultrajaron sin el menor pudor”.

Mentira 3: El Gobierno de Rodríguez Zapatero y ETA no abrieron una negociación.
“ETA dejó de matar porque el Gobierno socialista, y su presidente, abrieron un proceso que no ha dejado de estar vivo y que ha vuelto a hacerse presente en un ridículo e irrelevante desarme de ETA”, comienza sobre esta mentira Mayor Oreja, que describe luego el proceso de esa negociación: blanquear y legitimar el proyecto político de ruptura de ETA; trasladar la apariencia de que nada cambiaba para poner en marcha política antiterrorista opuesta a la de Aznar; hacer creer que ETA, por un lado, y Bildu o Sortu, por otro, eran dos realidades enfrentadas, para inventar una supuesta rebelión de unos frente a otros. “Otegi era ahora el hombre de paz, capaz de rebelarse contra ETA cuando, la verdad, por el contrario, era que todo este proceso estaba liderado por la propia ETA”.

Mentira 4: ETA está derrotada, y los españoles hemos derrotado a ETA.
“ETA no sólo es una organización terrorista. ETA, por encima de cualquier otra consideración, es un proyecto de ruptura de España”, señala Mayor Oreja que concluye que, si bien “gracias a una decidida acción política impulsada por el Partido Popular y a la acción extraordinariamente eficaz de las Fuerzas de Seguridad del Estado” ETA tuvo que cambiar de estrategia, pactó con las fuerzas nacionalistas y con el Gobierno de Rodríguez Zapatero convencida de que sería un camino más útil para la fractura de España. “Cualquier relato que pretenda hacer pasar por provechoso lo que en realidad es desastroso, será siempre una mentira”. “A fecha de hoy, lo que ha producido este proceso como contrapartida al crimen, es que se ha legitimado a ETA”. “ETA no ha alcanzado el poder en la autonomía vasca. Pero es parte del poder en la Comunidad Navarra. Y es la alternativa real al PNV. Y mientras tanto, los partidos constitucionalistas desempeñan un papel secundario y auxiliador del partido gobernante en el País Vasco.

Mentira 5: El problema catalán discurre muy mal, pero el vasco va en la buena dirección.
Una nueva falsedad, alerta Mayor Oreja, que recuerda que sólo hay “un movimiento nacionalista, fruto casi siempre de los complejos de inferioridad del conjunto de los españoles”. “ETA ha sido la tradicional vanguardia del movimiento nacionalista, pero cuando fue consciente de la debilidad de su posición por efecto de las buenas políticas y de la movilización social, decidió dejar de ser vanguardia. Dentro del movimiento nacionalista se va produciendo lo mismo que sucede en un equipo de una carrera de relevos, que el testigo pasa de mano en mano”, describe. Así, este único movimiento nacionalista, aparece como un “vehículo sin marcha atrás. Posee la velocidad que le da la inercia de la insatisfacción y del resentimiento. Y ha jalonado ya tres hitos muy importantes: primero, la obtención de poder a través de las autonomías; luego, el haber enunciado como irrenunciables el derecho a la autodeterminación y el derecho unilateral a la secesión; y finalmente, la preparación de un plan para la ruptura. No tiene marcha atrás. No puede retroceder por sí solo. La única esperanza, hoy lejana, es que el conjunto de los españoles acertemos a poner en marcha de nuevo un proyecto político y un proceso social que puedan oponerle una resistencia suficiente”.

Mentira seis: La crisis era y es económica, financiera y política.
Esta es, señala Mayor Oreja, “la madre de todas las mentiras”. La crisis que venimos arrastrando “es de carácter moral, está dentro de nosotros mismos”, diagnostica el exministro: “El relativismo es el actual statu quo y frente a él, la reacción, el extremismo, el populismo”. “No me atrevo a predecir, ni mucho menos a profetizar, el desenlace de esta confrontación, inédita para nuestra generación, que se está produciendo en la sociedad occidental. No lo hago porque resulta impredecible, porque la crisis hoy está fuera de control, porque seguimos sin comprender, y por ello sin diagnosticar, su autentica naturaleza”.

Mentira siete: No existe un nuevo orden mundial, un statu quo.
Sí existe, asegura Mayor Oreja. Y es la “socialización de la nada, el resultado de una sociedad líquida, sin valores sólidos y permanentes”. No se refiere “a una especie de camarilla de conspiradores reunidos en secreto para dar forma a su capricho a las nuevas relaciones mundiales”, sino a “las preferencias políticas y de consumo, a los gustos y las aficiones, a las formas del civismo, a los medios y a las redes sociales”. Se refiere Mayor Oreja a “los valores predominantes, que lo son por un largo proceso de decantación secular que ha ido dando forma al mundo del siglo XXI”. Habla de la “evolución del lenguaje moral en el que se comunica hoy la mayor parte de la humanidad”, que tiene como principal referencia “el dinero -máxima expresión del estado líquido-”.

Mentira ocho: Ese nuevo orden mundial es inocuo para los valores cristianos.
Muy al contrario, a juicio de Mayor Oreja ese Nuevo Orden Mundial “tiene una obsesión enfermiza, patológica para destruir los valores cristianos, en términos de civilización, y reemplazarlos por la nada”. Esos valores a destruir son el valor de la vida, la naturaleza del matrimonio y la familia, el profundo y noble significado de la obligación y el sacrificio… Y, por eso, “no es suficiente condenar, con razón y con razones, estos riesgos que encierran el extremismo y el populismo. Es preciso rectificar, ser capaces de abordar la socialización de la nada que sufrimos”.

Mentira nueve: El debate político es el de siempre, nada ha cambiado.
“Afirmar esta mentira es lo más cómodo, es lo que probablemente más gustaría, pero no es verdad, es una mentira más”. Aunque parece que es preferible “pensar y decir que todo sigue igual, que hay un debate entre la izquierda y la derecha, entre los cristiano-demócratas y los social-demócratas, entre los liberales y los socialistas”, el único debate que hay ahora, explica el ex eurodiputado, “es el protagonizado por el statu quo relativista, por un lado, y el extremismo o populismo, por otro”.

Mentira diez: En este nuevo y único debate, lo más urgente es alinearse.
Sin alinearse ni con el statu quo ni con el populismo, Mayor Oreja se declara “huérfano” en lo político y en lo social. “Pero no podemos ni debemos estar en la equidistancia, en la mitad, entre los dos contendientes. A lo que estamos obligados más que nunca es a ofrecer una visión diferente de la crisis total que padecemos. Tenemos la obligación de ir a la raíz de lo que nos sucede, y contarlo. Sabiendo diferenciar que a la hora de afrontar un problema no es lo mismo abrazar el extremo que buscar la raíz del mismo. Lo más urgente es buscar la verdad, decir la verdad, sufrir por decir la verdad, si es necesario; probablemente desde la fortaleza de la soledad”.

Como conclusión, un escenario difícil, pero no pesimista: “Tenemos la obligación de entender que el necesario fortalecimiento de España pasa por trabajar y sufrir en la búsqueda y en el fortalecimiento de la verdad. Y después de entenderlo, hacerlo”.

Pujol, víctima de Lezo
Emilio Campmany Libertad Digital 26 Abril 2017

Aparentemente, han sido los treinta millones de euros que ha movido Pujol Ferrusola estando ya imputado lo que ha provocado que en la Audiencia Nacional se hayan decidido a decretar la prisión incondicional del hereu. Sin embargo, es mucha casualidad que la decisión se haya tomado precisamente en los días posteriores a que, con ocasión de la operación Lezo, se hayan decretado unas cuantas prisiones incondicionales por mucho menos de lo que han hecho los Pujol. El agravio comparativo era ya tal que no era posible hacer algo diferente.

Otra cosa es que haya que vestir la resolución con la concurrencia de nuevos hechos que justifiquen la modificación de las circunstancias procesales del investigado. Sea lo que sea que diga el auto, cualquier saqueo que de las cuentas públicas hayan podido cometer Granados o González palidece ante el volumen de lo extraído por los Pujol. Es posible que la Policía haya conseguido contra los dos dirigentes del PP madrileño pruebas más contundentes de las que tiene contra la familia y que eso pueda justificar jurídicamente la flagrante diferencia de trato. A más a más, está el que algunas de las pruebas contra los Pujol se han contaminado por ser fruto de un robo y que la imposibilidad jurídica de ser empleadas en el futuro juicio dificulte la acumulación de evidencias que permitan una condena que en los casos de Granados y González se antoja más fácil de lograr. Pero no lo es menos que existe la poderosa sospecha de que, en el caso de los Pujol, se han utilizado pruebas viciadas que fueron proporcionadas precisamente con el fin de obstaculizar el procedimiento abierto contra ellos. No sólo, sino que el celo investigador aplicado al caso Pujol no ha sido tan obstinado como en la Púnica y en la operación Lezo, donde se llegó a instalar un micrófono en el despacho de González que ha sido decisivo para obtener pruebas contra el expresidente de la Comunidad de Madrid. No consta que con los Pujol se haya intentado nada parecido.

Como explicación a la sorprendente diferencia de trato aletea alrededor de todo el caso la amenaza del jefe del clan cuando, en sede parlamentaria, dijo con su media lengua que la siega de una rama, o sea, la de su familia, provocaría la caída de otras. Es lícito sospechar que quien se sintió aludido en tal ocasión ha procurado que ningún Pujol fuera a prisión. Finalmente, la operación Lezo y el agravio comparativo han hecho lo que hasta ahora se había evitado, que un Pujol diera con sus huesos en la cárcel. Si la amenaza de las ramas no era un farol y si efectivamente González tira de su particular manta y revela quién antes que él empleó las mismas mañas para enriquecerse en la Comunidad de Madrid, no va a poder uno perderse un solo telediario. Esto cada vez se parece más a la legislatura aquella de 1993-1996. Ya veremos a quiénes les cuesta qué cargos y cuándo. Pero es evidente que esto se está poniendo muy serio.

Sorayenstein
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 26 Abril 2017

Ayer, varias facciones de Podemos/IU convocaron una cacerolada ante la sede del partido de Miguel Ángel Blanco para compararlo con sus asesinos e instarle a «disolverse y entregar las armas». No sé si la gracia es de Zapata, el que dijo que Irene Villa iba a por repuestos al cementerio de las niñas de Alcàsser, se lo susurró a la podemita de Navarra el Carnicero de Mondragón o es cosa del novio de Montero, empeñado en que ocupe el sitio de Errejón hasta en la tertulia de la SER. Hay tantos podemitas que admiran a la ETA y odian al PP (véase en You Tube a Pablo Manuel en la herriko taberna alabando al Planeta ETA) que la nueva burla a las víctimas del terrorismo puede ser idea de cualquiera. El monstruo de la doctora Sorayenstein ha escapado al control de su creadora.

La pobre tiene tanto poder que no logra abarcarlo. Para tapar la llamada a declarar de Rajoy en el Caso Gürtel, financiación ilegal del partido que pastorea desde 2003, activó el PCDP (Protocolo de Control de Daños del Presidente) y puso en marcha lo que desde hace meses se anunciaba como una teledetención «como la de Rato pero más». Lo fue, desde luego, y siguiendo el manual: llegada del GMH (Grupo Mediático Habitual) antes que la Guardia Civil y codetención en vivo y en directo. Faltó el acogotamiento de Rato sin estar esposado y por agentes de Montoro, tan improvisados que uno llevaba todavía la etiqueta del anorak nuevo con el letrero «Aduanas».

Pero lo que son las prisas: no contó la doctora con el tamaño de la criatura, que por el noble esfuerzo del juez-pueblo Velasco llegaba a la altura del GMH, el grupo de Sorayenstein que administra a Podemos y que este año ha ganado 140 millones de euros, más que todos los diarios de papel e internet juntos. Y van y le confían el secreto del sumario al GMH. Qué error. Ferreras tuvo que disfrazarse de rana para ocultar a mauricios, edmundos y marhuendas. Menos mal que, siguiendo el PCDP, Cifuentes ha dicho que eso de «que se entere que no es sólo La Razón sino Antena3, Onda Cero y La Sexta» no era amenaza, qué va, sólo una mentirijilla para engañar a Edmundo. Y el juez, que no comprobó la amenaza con la amenazada, los desimputó a toda prisa. Uf. Pero ayer, zas, el despacho de Montoro. El PCDP sacó lo de Dancausa pero no da el peso. Hoy tendrán que imputar a alguien más gordo.

La corrupción, el PP y el chiste de Gila
Existe una corrupción previa a la económica. Es la corrupción moral por la baja calidad de las instituciones. Hay una huida del derecho administrativo para tener las manos libres
Carlos Sánchez elconfidencial 26 Abril 2017

Un viejo chiste de Gila sostenía que Pericles había ordenado construir el Partenón porque tenía un cuñado que fabricaba columnas. El gran Gila -hijo de una España dura y miserable- se había salvado de ser ejecutado durante la guerra porque el pelotón de fusilamiento estaba borracho y no acertó a rematar a sus víctimas.

Gila, a partir de aquella experiencia terrible, construyó en torno a sí mismo un personaje que ridiculizaba la tragedia y el absurdo de la guerra. Pero en el fondo, lo que reflejaban sus chistes era un retrato de la España que el humorista sentía a su alrededor, situada entre la miseria moral y el esperpento. Al fin y al cabo, no hay mayor corrupción que una dictadura. Por eso, cuando Gila hablaba de las columnas del Partenón y del cuñado de Pericles, en realidad, lo que pretendía era denunciar que la corrupción es consustancial a la condición humana.

No sólo la corrupción económica -la rapiña grosera de bienes públicos-, sino, sobre todo, la corrupción moral, que es un lastre que arrastran todas las sociedades en proporción directa a la calidad de sus instituciones. Esa corrupción moral -primer paso para la de carácter económico- es, precisamente, lo que explica que España salga tan mal parada en los índices internacionales y en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), donde la corrupción se ha encaramado hasta los puestos de cabeza.

Sin duda, por un problema de fondo que tiene que ver con la hiper-representación de los partidos políticos y de sus satélites en el sector público. Es curioso que una democracia de baja calidad como es la española tenga partidos tan fuertes cuando ejercen el poder -al contrario de lo que sucede cuando están en la oposición-, cuando el tejido de la sociedad civil es verdaderamente frágil y exiguo. Algo que explica la extensión de sus redes de influencia en todo el ámbito de lo público: cajas de ahorros, empresas públicas, fundaciones, sociedades mercantiles o consorcios, que es donde se localizan los casos más frecuentes de corrupción, fundamentalmente en las administraciones territoriales.

La creación de una jungla de sociedades situada en los aledaños de lo público forma parte de una corriente de fondo que los profesores de derecho público suelen llamar 'huida del derecho administrativo', que no es otra cosa que la obsesión de los poderes públicos -principalmente comunidades autónomas y ayuntamientos- por crear sociedades instrumentales para escapar de los controles que ejercen tanto los tribunales y cámaras de cuentas o los propios interventores del Estado, lo que ha favorecido la realización de conductas repugnantes que suponen un verdadero saqueo de lo público.

La huida del derecho administrativo se vende habitualmente como una herramienta útil para que las empresas públicas tengan mayor flexibilidad a la hora de relacionarse con sus proveedores o con su política de adquisiciones. Pero en realidad, en muchos casos, se trata de una burda maniobra de distracción.

Parece evidente que empresas no controladas por los aparatos de fiscalización del Estado son más propensas a la corrupción, como ha sucedido en los últimos años. Una especie de liberalismo de mesa camilla -como el que se generó durante los gobiernos de Esperanza Aguirre- que en realidad escondía un atraco al Estado por parte de unos pocos que han entendido el servicio público como un trampolín social. Liberales en lo social pero completamente colectivistas cuando se trata de proteger los intereses del propio partido colocando en puestos clave a los conmilitones.

Lo mismo que en Cataluña, donde una familia -los Pujol- establecieron una red clientelar en nombre del nacionalismo que a la larga convirtió a empresas e instituciones en palanganeros del poder omnímodo de la Generalitat.

Endogamia y puertas giratorias
En definitiva, una endogamia en estado puro. Hasta el punto de que en los últimos 20 años los sucesivos gobiernos han concedido nada menos que 227 indultos por delitos relacionados con la corrupción. Una mala señal que agrede, también, a los miles y miles de funcionarios y políticos que actúan con honorabilidad, y que ven manchado su prestigio social por una banda de desalmados.

Ahora que se habla tanto de puertas giratorias, es significativo que todos o casi todos los consejos de administración de las empresas públicas y sus sociedades satélites están preñados de políticos profesionales que llevan desde los 18 años en la cosa pública sólo por pertenecer a un partido político.

¿Qué pintaban y pintan los políticos en consejo de administración del Canal de Isabel II o de muchas otras empresas públicas? Esa corrupción moral es la que lleva, a la postre, a la corrupción económica en un buen número de casos. Al fin y al cabo, los partidos que están en el poder -y más los que llevan muchos años en la poltrona sin una oposición con capacidad real de vigilar- tienden a tener una visión patrimonial de la Administración.

La respuesta que se ha dado hasta ahora contra la corrupción ha sido casi exclusivamente desde el endurecimiento de las leyes, pero sin atajar las causas que explican tanto mangoneo. 'No hay pan para tanto chorizo", se decía en el 15-M.

La última reforma del Código Penal, por ejemplo, extendió el delito de malversación de caudales a la “gestión desleal que perjudica el patrimonio público”. Pero la norma olvidó algo mucho más relevante para combatir las causas de la corrupción. El delito de administración desleal también se produce cuando se nombra para un cargo público a quien es un ignorante, un inútil o, simplemente, carece de la idoneidad adecuada para desempeñar su puesto de trabajo, y que ha logrado sólo por llevar media vida en un partido político, como ha sucedido en Madrid -y otras comunidades autónomas- donde se ha gobernado con mayoría absoluta desde hace décadas. Como alguien dijo, largas mayorías absolutas llevan a corrupciones absolutas, salvo que el país tenga una calidad institucional de la que España todavía carece en grado suficiente.

Alguien tendría que hacer en algún momento un mapa de los cargos públicos capaz de identificar cuántos mandamases de medio pelo y nula preparación moral e intelectual llevan toda su vida profesional en un cargo puesto a dedo por su jefe político por sólo decir 'sí, mi amo'. El resultado sería sorprendente. Ya Galdós advertía -en 1912- que España estaba cercada por “manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto”. En eso estamos.

Sánchez y la nación de naciones

Propone cambiar la Constitución para reconocer a España como un Estado plurinacional, atribuyendo sólo a Cataluña y País Vasco la condición de naciones singulares dentro de la nación española
Ignacio Varela elconfidencial 26 Abril 2017

Pedro Sánchez aterrizó el pasado fin de semana en Barcelona, de campaña de primarias. Programó una entrevista en 'La Vanguardia' y en ella clavó el titular que traía enlatado para la ocasión: “Cataluña es una nación y España una nación de naciones”.

Que nadie se entusiasme ni se alarme en demasía. A Pedro I el Derrocado siempre le han sobrado arte y soltura de cuerpo para adaptar sus mensajes a los requerimientos del contexto y del auditorio. De hecho, un somero recorrido por Google y YouTube proporciona un surtido de declaraciones dispares sobre el mismo tema en distintos momentos y lugares. En las materias importantes, Pedro nunca fue excesivamente persistente en sus opiniones.

Sin embargo, el asunto es serio y el momento también, y merecen ser tratados como algo más que un 'sound bite' de campaña electoral. Dejemos pasar (sólo por esta vez) la tosca manipulación del pensamiento de Gregorio Peces-Barba que perpetra Sánchez en la entrevista, y vayamos al tema de fondo.

La cuestión del ser de España puede abordarse desde un punto de vista intelectual en el marco de un debate más o menos académico. ¿Qué es España?, es algo que se han preguntado durante siglos historiadores, literatos, filósofos y estudiosos de la política, sin llegar nunca a ponerse de acuerdo en una doctrina común.

La bibliografía al respecto es abundantísima. Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz mantuvieron durante decenios, desde el exilio, una polémica apasionada sobre la realidad histórica de España, no a base de titulares de prensa, sino de volúmenes de mil páginas.

También Joaquín Costa, Unamuno, Ortega, Azaña, Maeztu, Menéndez Pidal, Marañón, Madariaga, Ramos Oliveira, Laín Entralgo, Vicens Vives, Caro Baroja, Raymond Carr… y más próximamente Santos Juliá, Juan Pablo Fusi, Fernando García de Cortázar y tantos otros que han pensado en serio –y frecuentemente han discrepado- sobre el origen y la naturaleza de España.

En ese terreno de las ideas, me cuesta poco compartir la tesis de que caracterizar a España como una nación de naciones es lo que mejor se ajusta a su formación histórica.

No es historiador ni plantea un debate teórico. Es un político profesional que pone sobre la mesa una propuesta concreta con importantes consecuencias

Pero Pedro Sánchez no es historiador ni plantea un debate teórico. Es un político profesional que, al parecer, pone sobre la mesa una propuesta concreta, una decisión para tomar aquí y ahora, con importantes consecuencias prácticas.

¿Cuál es esa propuesta? Según sus propias palabras, cambiar la Constitución para reconocer expresamente a España como un Estado plurinacional, atribuyendo a Cataluña y al País Vasco – y sólo a ellas- la condición de naciones singulares dentro de la nación española.

Ahora bien: si un dirigente responsable propone algo de esa trascendencia –que afecta a la propia definición constitucional del Estado y tendría repercusiones en cadena en todo el ordenamiento jurídico-, está obligado a continuación a responder a unas cuantas preguntas:

Primera: ¿Qué modificaciones jurídicas en concreto haría para llevar a cabo su propuesta?

Sólo se me ocurren dos caminos legales para dar ese paso: el primero sería reformar el artículo 2 de la Constitución. El segundo, que el Tribunal Constitucional declare que “nacionalidad” y “nación” son la misma cosa, constitucionalmente válidos por igual.

Pero el TC ya sentó su doctrina en la famosa sentencia sobre el Estatuto de Cataluña: “La nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en sentido jurídico-constitucional. Y en ese específico sentido, la Constitución no conoce otra que la Nación española”.

Así que la única forma de hacer lo que Sánchez desea es alterar el artículo 2 de la Constitución para introducir en él la palabra “naciones”. El texto resultante hablaría de la nación española y de “las naciones y regiones que la integran”.

Tras la “reforma Sánchez”, España quedaría como una nación con otras dos naciones dentro; y los demás, amontonados en confuso barullo regional

Lo que nos conduce a la segunda pregunta: A partir de ahí, ¿quién otorgaría a cada territorio la condición de nación o de región? ¿La propia Constitución, o sería un “sírvanse ustedes mismos”? Pedro Sánchez nos da su respuesta: “Ese reconocimiento (el de nación) se tiene que dar en la Constitución tanto al País Vasco como a Cataluña”.

Lo que significa que, tras la “reforma Sánchez”, España quedaría como una nación con otras dos naciones dentro, Cataluña y Euskadi; y todos los demás, amontonados en confuso barullo regional.

La tercera pregunta, inevitable, es qué consecuencias prácticas tendría ese cambio jurídico. Porque supongo que no se pone patas arriba la definición constitucional del Estado con un propósito meramente retórico: una reforma jurídica –y esta no es menor- sólo tiene sentido si transforma la realidad.

¿Se derivarían de ello diferencias entre el autogobierno de los territorios reconocidos como naciones y el de los demás? ¿Afectaría al modelo de financiación? ¿En qué términos se expresaría institucionalmente la plurinacionalidad? ¿Cómo se relacionarían las dos naciones así reconocidas con la nación española y con las que quedaran excluidas de esa condición?

Y por último, ¿con qué mayoría parlamentaria y con qué mayoría electoral se propone Sánchez sacar adelante esa reforma? Les recuerdo el método: mayoría de dos tercios en el Congreso y en el Senado, disolución de las Cortes, elecciones generales, nueva votación en ambas Cámaras repitiendo la mayoría de dos tercios y, finalmente, referéndum. ¿Qué probabilidad vislumbra Pedro Sánchez, con el actual mapa político, de armar un consenso sobre su propuesta capaz de completar todo ese recorrido sin quebrarse?

Quien aspira a gobernar España no debe salir a plantear un asunto de esta envergadura sin haber echado una larga pensada a sus implicaciones

A mi juicio, quien aspira a dirigir un partido y a gobernar España no puede ni debe salir a plantear públicamente un asunto de esta envergadura sin haber echado una larga pensada a todas sus implicaciones y tener respuesta para la multitud de interrogantes que suscita. Eso es lo que distingue a un político responsable de un charlatán.

En todo caso, empezaré a tomar en serio esta idea de Pedro Sánchez cuando, además de explicar con detalle todo lo anterior, la repita en los mismos términos en un mitin en Toledo, en Canal Sur y en 'La Voz de Galicia'.

Pero si sólo se trata de apostar a las primarias y endulzar los oídos de los-compañeros-y-compañeras-del-pesecé, por favor, que juegue con juguetes menos peligrosos. Ya sabe, el blabablá de La Militancia, El Noesnoísmo y el modelo portugués, todo eso que le queda tan mono y que no hace daño a nadie.

Otegi versus Aramburu: bajeza moral y derecho al olvido
Josep Maria Cortés cronicaglobal 26 Abril 2017

Resistir lo es todo. Lo sabe bien Arnaldo Otegi, que busca reconducir el pasado sin advertir que una parte de lo ocurrido tiende siempre a la entropía. En el País Vasco, esto tiene que ver con ETA, protagonista vergonzante del miedo de los inocentes. Y él, Arnaldo, --al que su biógrafo, Antoni Batista, presenta hoy como un pacifista-- nos debe precisamente esa parte del pasado que se perdió en la "muerte térmica", la que sobrevino después del pecado: la muerte física de muchos y el dolor de tantos. Al entonces líder de Batasuna se le pidió muchas veces que se distanciara de los terroristas. Él nunca respondió y ahora resulta inerme (pese a sus discutibles seis años en la cárcel de Logroño por el caso Bateragune) su declaración de buenas intenciones. No le debemos nada, como no sea la paz de los cementerios. Y él nos debe la bajeza moral del tiempo de las pistolas.

El derecho al olvido del que habla David Rieff (en su libro Elogio del olvido) no tiene nada que ver con el odio de los insurgentes que amenazaban nuestra vida cotidiana. ¿O es que vamos a ceder ante los que descerrajaban nucas de jóvenes uniformados, de políticos, de vecinos y de amigos inolvidables como Ernest Lluch, el cerebro mejor amueblado de los años de transiciones y transacciones? No es tan sencillo.

Aceptamos que Otegi pidió "disculpas" y pronunció un "lo siento de corazón, si he añadido dolor o humillación a los familiares de las víctimas", en El tiempo de las luces, una larga conversación con el periodista Fermín Munarriz. ¿"Disculpas"?, insuficiente. "Si he añadido...", ¿un condicional? ¡Vamos hombre!

¿Vamos a ceder ante los que descerrajaban nucas de jóvenes uniformados, de políticos, de vecinos y de amigos inolvidables como Ernest Lluch, el cerebro mejor amueblado de los años de transiciones y transacciones?

Frente al militante sibilino que depone el frentismo sin acatar el sentido común, renace el argumento, sin preámbulos ni ambages, de Fernando Aramburu, líder de ventas con su novela Patria en el reciente Sant Jordi. Aramburu ha trazado un camino posible de reconciliación. Fue el ganador de la fiesta del libro muy por encima de los autores catalano-monoglósicos (y admirables, pero no por ello) mal que les pese a los soberanistas. Propone la creación de un espacio de reconciliación lenta en el que todos deben tener cabida y derecho a la palabra, a la explosión de sus rencores hasta que no quede una gota de resentimiento. Solo se sana lentamente. Una herida como la que infligió ETA no se cura con declaraciones apresuradas sobre el fin de la lucha armada y el comienzo de la política en pro de la independencia, traspasando mecánicamente la experiencia del Sinn Féin en Irlanda del Norte. ¡No! Quien, en los años de plomo, no levantó un cadáver sobre el adoquín llovido del casco viejo de Donosti casi no sabe de qué estamos hablando.

La paz lo vale todo. Pero si de verdad queremos restañar las heridas, no se nos puede escatimar el perdón. Que los etarras pidan perdón en un entorno ad hoc sin escudarse en su lucha contra el monopolio de la violencia del Estado. Leviatán no puede ser un pretexto para sembrar el miedo en los ojos de los inocentes. Esta idea impregna a Rieff, periodista de investigación e hijo de Susan Sontag, la pluma que mejor ha metaforizado un mundo como el nuestro, sórdido y sin costuras. También impregna a la tradición internacionalista (modestamente, digo) de la que carecen los revolucionarios de chambergo y fular vinculados a Sortu, Bildu y a todas las marcas blancas que puedan crearse, incluida la misma CUP, en Cataluña.

¿Seguimos adelante sin preocuparnos de lo que ocurrió en el pasado? Por supuesto, si callan las armas. Pero para adentrarnos en la espesura de un vínculo democrático auténtico habrá que recorrer la distancia iniciática de la expiación. No entremos en leyes de memoria, pero sí en las casas comandadas por mujeres que perdieron a sus hijos, como las que describe Rafel Nadal en La senyora Stendhal, un alegato contra el sectarismo enjambrado en los años de contienda civil, en la Garrotxa y La Selva, donde los milicianos sembraron el caos y la destrucción de todo aquello que significaba orden burgués y menestralía.

Ni Euskadi ni España y mucho menos Cataluña se pueden permitir una gota más de odio. Derecho al olvido sí, pero en igualdad de condiciones

Nada, ni el levantamiento de los africanistas contra la II República. Nada justifica el crimen y el dolor (de nuevo) en los ojos de los inocentes, casi siempre anónimos. Robert Capa no nos dejó la imagen congelada de esta destrucción íntima; los fotorreporteros inventaron el campo de batalla y dejaron (para más adelante) el drama de los indefensos lejos de la cámara, nuestro tercer ojo, "insaciable y omnisciente", en palabras de Enzensberger.

Nunca sabremos qué hubo de auténtico en aquellos gudaris de monte arriba y pacharán. Igual que ocurre en el caso de la comunicación de McLuhan, con "el medio es el mensaje", los conflictos sociales se superponen de tal manera que nuca lo nuevo sustituye a lo viejo; solo lo eclipsa, como ocurrió con el Octubre bolchevique mucho después de los jacobinos de Robespierre. En el mundo de los levantamientos, lo pasado revive con otro lenguaje tal como se ha visto tantas veces, desde la Comuna de París; revive como una idea polisémica, según la ocasión. Le ocurre lo mismo que a la permanente revolución digital de nuestros días, en la que caben cosas tan peregrinas como los diseños de los pintores fovistas o la Polaroid de Wim Wenders, en una película de cine.

Las revoluciones modernas son lo que un pueblo se puede permitir, no más. Son como el arte para Andy Warhol: "Lo que uno puede exigirse y pagarse". Y quizá este sea el tope. Ni Euskadi ni España y mucho menos Cataluña se pueden permitir una gota más de odio. Derecho al olvido sí, pero en igualdad de condiciones. No podemos revivir el pasado, pero sí revisitarlo desde el corazón, para soslayar precisamente el despojo, la entropía, aquello que según la termodinámica acorta nuestras vidas y confunde nuestra memoria. Otegi y Aramburu parten de premisas distintas para llegar, ojalá, al mismo punto. Ambos saben que la verdad es la primera víctima de una guerra.

EL PNV pide el acercamiento
Alcaraz, sobre el ‘otro Bolinaga’: ‘Los que merecen compasión son las víctimas'
Martina Megías GCT 26 Abril 2017

Las víctimas del terrorismo lanzan un claro mensaje al Gobierno de Francia: “La compasión hay que tenerla con las víctimas y sus familiares, no con los etarras”. Así se ha manifestado en declaraciones a La Gaceta el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, después de conocer -con “sorpresa”- que la justicia francesa ha anulado la condena del terrorista de la banda de ultraizquierda ETA Oier Gómez Mielgo por encontrarse “gravemente enfermo de cáncer”.

Pero hay más. Este miércoles Francia estudiará la demanda de liberación de sus abogados, empeñados en que Gómez Mielgo -condenado a 15 años de prisión por tirotear a dos gendarmes y haber herido a uno de ellos en abril de 2011 para escapar de un control- pueda ser trasladado a un hospital próximo a su familia. Lo importante -ha reclamado sin reparos la defensa- “es que esté hospitalizado en condiciones y pueda ser atendido por su familia”.

(Oier Gómez Mielgo)
“Si Francia se ampara en una ‘grave enfermedad’ para liberar a este terrorista estará haciendo lo mismo que el Gobierno de España lleva haciendo durante años: traicionar a las víctimas”, ha advertido Alcaraz, que ha mostrado su total rechazo a la excarcelación de Gómez Mielgo. Para Voces contra el Terrorismo, “la condena no se le debe anular a nadie que haya atentado contra la vida de otra persona… si está apto para eso, que asuma las consecuencias”.

La suspensión de la pena de este etarra de 33 años -después de que un experto oncólogo hubiera confirmado el diagnóstico de su cáncer- “va a favorecer la impunidad”, ha lamentado Alcaraz, a la vez que lo ha comparado con el caso de Bolinaga, el sanguinario asesino que no se arrepintió. “Esta decisión de la justicia francesa abre el camino a que otros terroristas se acojan a supuestas enfermedades para salir de la cárcel, como ya hizo Bolinaga”, ha denunciado.
Gómez Mielgo, ¿el nuevo Bolinaga?

El 12 de septiembre de 2012 Iosu Uribetxebarria Bolinaga fue premiado por la Audiencia Nacional (AN), que le concedió la libertad condicional por un supuesto cáncer terminal. El etarra cumplía la máxima pena tras haber sido condenado a 178 años de prisión por asesinar a tres guardias civiles y a 32 por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, pero la AN decretó su excarcelación amparándose en un informe que aseguraba que el terrorista tenía un 90% de probabilidad de fallecer antes de un año. “En esta situación clínica, más de la mitad de los pacientes fallecen antes de los nueve meses y la probabilidad de supervivencia a los 12 meses estaría en torno al 10%”, añadía.

(Iosu Uribetxebarria Bolinaga)
Pero la realidad dio la razón a quienes dudaban de la “humanidad” de la justicia y aseguraban que su nombre formaba parte de la negociación para que ETA se reconvirtiera en fuerza política y dejara de matar. También dejó en evidencia al Gobierno. Y es que desde su salida de prisión hasta su muerte casi dos años y medio después -el 16 de enero de 2015- se pudo ver a Bolinaga paseando sin rubor, entre risas, confidencias y chiquitos en compañía de amigos por las calles y tabernas de Mondragón.

Ahora el juez que ha anulado la pena de Gómez Mielgo también justifica esta decisión amparándose en “la gravedad de su estado de salud”. Esto lo habría comprobado él mismo, tras desplazarse el pasado jueves hasta el hospital de La Pitié-Salpêtrière de París -donde está internado desde comienzos de año- para abordar su caso. Pero además de haber sido condenado en Francia a 15 años de cárcel, tiene tres euroórdenes pendientes de ejecución -dos de España y una de Portugal-, por lo que, al menos de momento, la suspensión de la pena no basta para su puesta en libertad.
‘Rajoy, estás traicionando a vivos y muertos’

“Qué pena que tengamos que enterarnos de lo que está pasando a través de nacionalistas, separatistas y etarras y no por el Gobierno, que es el que miente a los españoles”. Así de contundente se ha mostrado Alcaraz tras la confirmación realizada por el presidente del PNV En Guipúzcoa, Joseba Egibar, de lo que era un secreto a voces: hay negociación sobre presos etarras en los Presupuestos. La formación, dice, incluye en el “cuadro negociador” con el PP sobre los Presupuestos la política penitenciaria que -ha señalado- “debe cambiar si ETA desaparece”.

Para Alcaraz, “esto deja en evidencia -de nuevo- a Mariano Rajoy”. “Se le pueden aplicar unas palabras que le dijo él a José Luis Rodríguez Zapatero: estás traicionando a vivos y muertos”, ha lamentado. Desde Voces contra el Terrorismo denuncian que el Ejecutivo de Rajoy “está jugando con la sangre derramada por nuestras familias desde el momento en el que las condenas de los etarras están condicionadas en función de la aprobación de unos presupuestos para mantenerse en el poder”.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha advertido en conversación con La Gaceta que “cualquier Gobierno que ceda y conceda en materia penitenciaria nos tendrá enfrente”. “La distancia que separa a los presos de sus casas está en sus manos: la ley sólo les pide desvincularse de ETA y rechazar la violencia. Nunca lo han tenido más fácil, pero prefieren seguir siendo militantes orgullosos de su trayectoria criminal”, han lamentado desde la asociación presidida por Consuelo Ordóñez.

Cataluña: los golpistas amenazan a quienes no se sumen al golpe
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2017

Escasos días después de que Puigdemont y Junqueras reiteraran su compromiso de "convocar, organizar y celebrar" una nueva e ilegal consulta secesionista, la portavoz de la Generalidad, Neus Munte, ha confirmado este martes las afirmaciones del diputado de Junts pel Sí Lluís Llach de que el Gobierno regional catalán sancionará a los funcionarios que se nieguen a acatar las inconstitucionales leyes de transitoriedad jurídica y de desconexión que se presentaran en el Parlamento local en los próximos meses.

Aunque no ha querido "plantearse el escenario" en el que los funcionarios se rebelen ante los sediciosos mandatos de los gobernantes separatistas, Munté ha dejado claro que "las leyes nos obligan a todos, en cada momento y según el marco vigente", dejando meridianamente claro que entre esas leyes de obligado cumplimiento estarán, llegado el momento, las que pretenden dar un armazón jurídico a su ilegal pretensión de desconectarse del ordenamiento jurídico español.

Aunque esta noticia evoque un mundo al revés en el los delincuentes imponen su ley y amenazan con sancionar a quienes no les obedezcan, lo cierto es que esta amenaza de los golpistas catalanes no debería a estas alturas sorprender a nadie. Nadie se compromete a hacer caso omiso a la Constitución y a los tribunales, tal y como por escrito, de palabra y obra vienen haciendo desde hace años los sediciosos mandatarios regionales de Cataluña, para luego tolerar que haya funcionarios fieles al Estado de Derecho que hagan caso omiso a la las leyes de "desconexión y transitoriedad jurídica" con que los separatistas pretender subvertir –todavía en mayor medida– el ordenamiento jurídico.

El tiempo, en cualquier caso, dirá si hay funcionarios que se atrevan a rebelarse ante sus sediciosos mandatarios en defensa del Estado de Derecho. Hasta la fecha, han sido pocos los que se han atrevido a desobedecer mandatos abiertamente ilegales como los que imponen a los mossos redactar en catalán los partes policiales, los que obligan a los comercios a rotular en esa lengua o los que excluyen al castellano como lengua vehicular de la enseñanza. Recuérdese también que Dolores Agenjo, la única directora de instituto de toda Cataluña que valientemente no cedió las llaves de su centro para que se realizara el ilegal referéndum del 9 de noviembre de 2014, confesó en su día: "Temíamos más al Departament que al Gobierno [español]".

Y hasta cierto punto es lógico que así sea: la quiebra de la Nación entendida como Estado de Derecho es más el resultado de un pecado de omisión por parte de quienes tienen la obligación de hacer cumplir la ley que de un pecado de obra por parte de quienes la violan. En este sentido, tanto o más que la bravuconería de los separatistas debería escandalizar la pusilanimidad de un Gobierno como el de Rajoy, que, con el no menos indecente acuerdo de todas las formaciones políticas con representación parlamentaria, no se atreve a intervenir, en defensa de la legalidad y al amparo del articulo 155 de la Constitución, la Administración regional en rebeldía y, por el contrario, permite –incluso financia indirectamente– que unos golpistas rijan las instituciones autonómicas y destinen millones de euros del contribuyente a un ilegal proceso de construcción nacional. Pero en esas estamos y en esas seguimos.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Societat Civil Catalana desmonta en Madrid las mentiras independentistas
Josep Borrell, Andrea Levy y Juan Carlos Girauta participan en el acto de la entidad, que denuncia que los medios públicos catalanes utilizan el dinero de todos para la causa secesionista
 lavozlibre.com 26 Abril 2017

Madrid.- Societat Civil Catalana ha celebrado este martes en Madrid el acto titulado ‘¿Qué está pasando en Cataluña?’ en el que han intervenido el presidente de la entidad, Mariano Gomà; el vicepresidente, Álex Ramos; el exministro del PSOE y expresidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell; la vicesecretaria general de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy; el portavoz del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta; y el historiador y periodista, Fran Carrillo.

Ramos ha realizado una breve exposición de la formación de Societat Civil Catalana y los objetivos de la entidad. Durante su intervención, ha dejado claro que la asociación pretende dar “visibilidad a todos aquellos catalanes que no son secesionistas” y explicar con argumentos que “la independencia ni nos conviene ni la queremos”.

Además ha asegurado que “los medios públicos catalanes utilizan el dinero de todos para la causa secesionista” y que esta situación debería dejar de producirse “cuanto antes” porque no corresponde con la realidad social que hay en Cataluña. En este sentido, ha recordado los resultados de la última encuesta que la entidad encargó a Gesop, destacando que “el 75% de los catalanes quiere escuela trilingüe”, que “el 55% catalanes considera que el referéndum divide” y que “78% catalanes tiene vinculación con el resto de España” y, posteriormente, ha añadido que “la secesión no se producirá”.

Por otro lado, Andrea Levy ha celebrado que Societat Civil Catalana organice un acto en Madrid porque lo que está pasando en Cataluña es algo que “afecta a todos los españoles” y ha denunciado que la Generalitat inculca desde hace años, a través los medios, las escuelas y las entidades públicas, que “sólo hay una forma de ser catalán que es la de no ser español”. Levy también ha dejado claro que “la independencia no es un proyecto viable en democracia” y que el Ejecutivo catalán “pasará a la historia por haber hecho el ridículo”.

Josep Borrell, por su parte, ha advertido que “en el resto de España no se le da la importancia al tema catalán y es el problema más grande” que hay en este momento. El expresidente del Parlamento Europeo ha asegurado que en Cataluña “ha habido deslealtad originaria por parte de la Generalitat” y que el proceso secesionista no es reciente, sino que se ha ido creando desde hace mucho tiempo. En materia educativa ha lamentado que él no pudo “estudiar en catalán” y que hoy “los niños no pueden estudiar adecuadamente en lengua castellana” y que un ejemplo de “pre fascismo” lo vivió en el momento en que una persona le increpó por haber escrito el libro ‘Las cuentas y los cuentos de la independencia’ sin habérselo leído.

El portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, ha explicado que hace unos años en Cataluña se puso en marcha “el programa 2000”, un plan de “penetración absoluta en la sociedad, en el que se preveía que todos los cargos relevantes en Cataluña tenían que ser ocupados por nacionalistas”. Además ha lamentado que Lluis Llach haya amenazado este martes a los funcionarios catalanes que no acepten la secesión, aunque también ha explicado que “un Estado no se rompe ni con una DUI, ni con un referéndum ilegal”. Por otra parte, ha destacado que “no todos los catalanes queremos privilegios, ni todos los catalanes decimos que España nos roba”.

Fran Carrillo, durante su intervención, ha asegurado que en Cataluña “hay un doble falseamiento: en la historia y en los sentimientos” y que esta situación se produce desde la transición. En este sentido, ha señalado que Rafael Casanova acababa sus discursos diciendo “viva Cataluña y visca España” y que en este momento “los nacionalistas están a punto de decir que Dios creó en seis días el mundo y al séptimo creó Cataluña”. De hecho, ha destacado que lo primero que hace un nacionalista es “controlar la educación” y que “el nuevo populismo se disfraza de nacionalismo”.
 


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