AGLI Recortes de Prensa   Lunes 1 Mayo 2017

Los 550 días más odiosos de la democracia española
Ninguna ley se ha aprobado en lo que va de legislatura. Tampoco en la anterior. 550 días sin que el Congreso haya cumplido una de sus funciones. Falla la separación de poderes
Carlos Sánchez elconfidencial 1 Mayo 2017

En la página web del Congreso se puede leer un registro administrativo sorprendente, y que, en cualquier otro país, hubiera movido los cimientos del sistema político. Desde que comenzó la actual legislatura –hace ahora medio año Mariano Rajoy pronunció su discurso de investidura–, el Congreso de los Diputados no ha aprobado ni una sola ley ordinaria. Tan solo ha sacado adelante pequeñas modificaciones de dos leyes orgánicas referidas a la reforma de la ley de estabilidad presupuestaria (esencial para que las CCAA pudieran seguir funcionando) y una reforma sucinta de la ley electoral. "No existen leyes aprobadas", dicen los encargados del registro con una sinceridad que pasma.

Al menos, y por razones de urgente necesidad, en lo que va de año se han presentado seis reales decretos-ley, pero uno de ellos decayó tras ser rechazado por la mayoría de la Cámara (el de los estibadores). Ninguno de gran relevancia. Tampoco se han aprobado reales decretos legislativos, lo que da idea de la parálisis del Congreso más allá del ruido mediático que generan periódicamente declaraciones malsonantes o burdas estrategias.

Como es evidente, la transcendencia del colapso legislativo sería menor si el actual periodo de sesiones hubiera sido el 'habitual', pero sucede que comenzó su andadura tras la fallida última legislatura: casi un año sin Gobierno. Eso quiere decir que desde el 27 de octubre de 2015 no ha salido ninguna ley del parlamento. Es decir, han pasado 550 días sin que el Congreso y el Senado hayan cumplido una de sus funciones fundamentales: aprobar leyes.

La última norma que vio la luz tiene que ver con los privilegios e inmunidades que se conceden a los países extranjeros o a las organizaciones internacionales con sede en España. Como se ve, un asunto de gran transcendencia para el segundo país con más desempleo de la Unión Europea (tras Grecia).

La ausencia de leyes no solo es un problemas político, social y económico, sino que es también un desafío a la separación de poderes. Máxime, cuando la arquitectura institucional que llevó al país a la ruina y a perder casi cuatro millones de empleos sigue incólume. Intacta. El parlamento carece de personalidad política propia (resultan agobiantes los múltiples vetos del Gobierno sin que el Constitucional diga nada) y hoy es un auténtico pelele en manos del Ejecutivo, lo que permite todo tipo de tropelías. De este Gobierno y de los anteriores.

Brazos de madera
La baja calidad de la democracia española no es, desde luego, un asunto nuevo. La 'jibarización' del sistema parlamentario tiene que ver, sin duda, con el sistema de representación, lo que convierte a diputados y senadores en meros brazos de madera que suben y bajan la cartulina del voto de forma mecánica en función de lo que diga el jefe de filas.

Más allá de este aspecto de carácter general –un problema que la democracia española no ha sido capaz de resolver en 40 años–, lo relevante es que la ausencia de acuerdos entre partidos hasta alcanzar una mayoría suficiente para aprobar leyes suscita la idea de que este país solo puede ser gobernado por mayorías absolutas, sambenito que recuerda a esa peregrina idea que decía el franquismo de que los españoles no estaban preparados para la democracia. Una especie de totalitarismo silencioso que ahoga la política y hasta los sistemas parlamentarios.

Se trata de un argumento verdaderamente ridículo. Hace 40 años, este país avanzó con los consensos necesarios para aprobar la Constitución o los Pactos de la Moncloa en un contexto bastante más difícil que el actual, lo que quiere decir que –al contrario de lo que suele creer– la ausencia de pactos no está en el ADN de los españoles, sino en la existencia de una mala clase política que está en campaña electoral de forma permanente. Algo que explica que la política se vea siempre en términos de vencedores y vencidos, lo cual es verdaderamente absurdo cuando más de las dos terceras partes del Congreso tienen posiciones muy cercanas sobre los grandes asuntos del país. Lo demás es pura retórica.

Hay quien piensa que el partido del Gobierno es el principal interesado en trasladar a la opinión pública la idea de que es la oposición –todos salvo Ciudadanos– quien sabotea cualquier pacto para justificar (después de aprobarse los presupuestos de 2017) un adelanto electoral. Por el contrario, el Ejecutivo esgrime que no cuenta con mayorías suficientes –probablemente con razón– para sacar adelante nuevas leyes, lo que explica que asuntos de tanta transcendencia como la reforma de las pensiones o la reforma de la financiación autonómica (que afecta a materias tan relevantes como sanidad, educación o dependencia) se estén tramitando por la vía lenta.

Mariano Rajoy cometería un grave error si apuesta por esa estrategia que supondría un uso arbitrario del poder. Lo que probablemente sea bueno para el PP en términos electorales –siempre que la corrupción no acabe por anegarlo todo–, no tiene por qué ser bueno para el país. Y lo mismo cabe decir de los partidos de la oposición, que tiene un compromiso político con la gobernabilidad. Y aunque es verdad que el Partido Socialista está en pleno debate sobre la elección de un líder, parece obvio que si el Gobierno no existe legislativamente, tampoco existe la oposición, lo que no es incompatible con que el parlamento tenga autonomía a la hora de proponer leyes.

De lo contrario, se estaría ante un auténtico secuestro de la democracia. Los ciudadanos eligen a a sus diputados para que hagan leyes, no para convertir el hemiciclo en una tertulia política. Ni mucho menos en un plató de televisión como le gusta a Podemos. Al fin y al cabo, "la libertad", como decía Isaiah Berlin, “no es libertad para hacer lo que es irracional, estúpido o erróneo". Ni en un sentido, ni en otro.

Por qué en España no hay un fuerte partido de ultraderecha
Amando de Miguel Libertad Digital 1 Mayo 2017

En España tenemos la copia en negativo y en tres dimensiones de un partido de ultraderecha: Podemos.

La pregunta se halla en boca de todas las personas que se preocupan por algo más que el fútbol. Por cierto, quizá sea el fútbol en España la alternativa funcional a un partido político organizado de ultraderecha. Pero, fuera de bromas, hay más razones para explicar la ausencia que digo.

Si bien se mira, casi todos los partidos del arco parlamentario se comportan ahora como si fueran de izquierdas. Por lo menos en su lado práctico de auspiciar el aumento del gasto público. En cuyo caso, un partido que se declarara verdaderamente de derechas, y no digamos de la extrema derecha, parecería algo extravagante.

Lo anterior presenta un aspecto histórico y psicológico. Es lo que podríamos llamar complejo de la derecha, para que no la asocien al franquismo. El cual no se propuso fundar un partido político, puesto que lo del Movimiento fue una filfa. Tanto la UCD como Alianza Popular y luego el PP han quedado para mucha gente como los "herederos del franquismo", esto es, tiznados de totalitarismo. Lo cual es una falacia, pero funciona. Así, todos los partidos de la derecha quieren alejarse del franquismo y se proclaman "de centro"; realmente se convierten en acólitos de la izquierda.

Hay más razones. Los partidos ultraderechistas de más arriba de los Pirineos manifiestan una especie de nacionalismo, opuesto tanto a la Unión Europea como a los Estados Unidos de América. En España no puede existir un nacionalismo de ese tipo, pues ya tenemos nuestros propios nacionalismos catalanes, vascos, gallegos y lo que haga falta. El acendrado europeísmo de los políticos españoles es otra forma de manifestar el rechazo del franquismo, aunque hayan pasado más de cuatro décadas desde el óbito de Franco.

Y sin embargo en España tenemos la copia en negativo y en tres dimensiones de un partido de ultraderecha: Podemos. Da igual que sus cabecillas se consideren de extrema izquierda, supérstites de la Revolución Soviética de hace un siglo. Los extremos se tocan cuando la línea se hace un círculo. Precisamente ese es el emblema de Podemos, técnicamente el ouroboros, esto es, la serpiente que se muerde la cola. El nicho de un partido que propugne un orden nuevo, una revolución totalitaria, lo rellena perfectamente Podemos. Más auténticos descamisados y vocingleros no puede haber. Podemos estar satisfechos de los chiquilicuatros de Podemos. Para ellos todos los demás son fascistas. Cree el ladrón que todos son de su condición.

Un rasgo de los partidos ultraderechistas de Europa es la xenofobia, el rechazo de los inmigrantes extranjeros (futbolistas excluidos). Pero resulta que en España ese sentimiento no es tan fuerte; los inmigrantes no se sienten tan discriminados como en otros países allende los Pirineos. Por eso aquí, puestos a odiar, se odia a los ricos según la tradición anarquista, tan nuestra.

Lo que sí se echa de menos en el arco parlamentario español es la piedra clave de un partido liberal-conservador. Sobre todo, sea cual fuere el partido, lo que se demanda es que se provea de personas que piensen, que tengan ideas y no ocurrencias. Va a ser difícil (ahora se dice "complicado").

Los números y los primos
Pedro de Tena Libertad Digital 1 Mayo 2017

Hay todavía genios que se revuelven en sus tumbas por no haber podido encontrar el secreto, la música o la poesía de los números primos, que de todo se ha escrito. Incluso han existido comunistas de nivel, Koestler, por ejemplo, que encontraron en ellos y sus misterios consuelo ante una condena a muerte. Pero, claro, en esta España degenerada que sigue el consejo del torero de Triana, no ya para subir en la escala social, sino para sobrevivir, hay que dividir entre números y primos. Luego hay que especificar que tales números no tienen que nada que ver con los de la aritmética. Después, hay que aclarar que lo de primos no se relaciona con la condición de primeros de unos números deslumbrantes. No, no. Los números de este artículo son los números entendidos como piezas teatrales menores o de circo, mejor numeritos –que el diminutivo muestra mejor lo que significamos–. Los primos que aquí mencionamos somos nosotros mismos, el conjunto de los incautos ciudadanos españoles que asistimos con la boca cada vez más abierta al espectáculo político infantil que se nos sirve cada día.

Podríamos dar un repaso reciente. El numerito hierático y jeroglífico de Rajoy ante la pirámide que se le cae encima o no; el de su favorita en Barcelona jugando en el tenis con los separatistas; el de Susana Díaz tirándose de los pelos ante la corrupción popular, jajaja; el de Pedro Sánchez reconociendo a Cataluña como nación; el del tal Garzón y su amnesia ante la más importante organización criminal de la historia; el de los Pujol, por fin uno en la cárcel; el de los sumarios de los juzgados, que salen como pájaros no tan locos, de los cajones; el de la tuerta Villacís que no tiene ángulo para ver a Juan Marín; el de Maillo ordenando y mandando en el PP andaluz de ex Arenas; el de Montoro y el famoso despacho… Pero reconozcamos de una vez por todas que la cátedra en numeritos políticos se la llevan de calle Pablo Iglesias y su banda.

Dejando de lado la reciente moción de censura mayor; al bebé, ya ausente habitual, de la Bescansa, igualmente desaparecida; las sublimes campañas del cumbre Errejonito gafotas; las maniobras del tramabús más inseguro de la nación; la caradura inagotable de la Montero, las negaciones de Pablo Manuel en el huerto de Maduro, factura inclusa, y las erupciones ideológicas del tocado Monedero, el numerito de la semana, destinado a los primos españoles, mayormente andaluces en este caso, es el de Echenique anunciando/renunciando/pronunciando –qué sabe nadie– una moción de censura en el Parlamento andaluz a la mismísima manijera del cortijo. Reconozcamos que esta vez, al menos, el numerito ha tenido gracia. Ya mismo, nosotros, los primos, estamos imaginando a Moreno, el subalterno, de paje, quiera o no, en la ceremonia orquestada por Susanita asistida por su ratón Marín contra la pinza.

Teresita, Echenique: seré un primo, pero ese numerito quiero verlo.

Un país de chiste
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 1 Mayo 2017

Hay una viñeta que sale recurrentemente en mis columnas y en la vida política española: la publicó Ramón en la portada de Hermano Lobo en agosto de 1975. Se veía en ella a un preboste franquista hablando al pueblo: "O nosotros o el caos", a lo que el populacho respondía: "El caos, el caos". "Es igual", replicaba el tribuno: "También somos nosotros".

He contado el chiste en columnas dedicadas a distintos gobiernos. Hoy, su planteamiento sigue valiendo para el PP, que tiene un pilar muy sólido en la amenaza que para sus votantes supone un posible triunfo de Podemos. Lo que pasa es que ha llegado el tiempo de la paráfrasis. Hoy, en esta hora agónica del bipartidismo, el orador sería un líder emergente, un proclamado regenerador, muy preferentemente Pablo Iglesias Turrión. Y el chiste, adaptado, diría: "O nosotros, o la corrupción". "La corrupción, la corrupción", clamaría la chusma a grandes voces. Un Pablo tranquilizador, explicaría: "Es igual, también somos nosotros".

No hablo en términos cuantitativos, ojo. Las corruptelas de estos chicos no se pueden comparar en euros a los casos 'Gürtel' o 'Canal', del PP; a los ERE o 'Formación' del PSOE, o a los de la familia Pujol o Convergència en Cataluña. Pero la Fundación CEPS que dio origen a Podemos recibió de Hugo Chávez seis millones de dólares para crear una fuerza bolivariana en España, a la que incluso bautizó con el acrónimo de un partido venezolano (POr la DEMOcracia Social). Hace un mes, un tribunal rechazó la demanda de Pablo Iglesias contra Ok diario por acusarlo de haber recibido de Maduro 272.000 dólares en un paraíso fiscal y le ha condenado en costas. Su programa La Tuerka ha sido patrocinado por Irán, lo que él justificaba así (Zaragoza 2013): "A los iranís (sic) les interesa que se difunda en América Latina y España un mensaje de izquierdas para desestabilizar a sus adversarios, ¿lo aprovechamos o no lo aprovechamos?".

Su antiguo socio, Enrique Riobóo, lo acusó de haber cobrado en negro y pagar a los cámaras de su programa salarios de 100 euros mensuales. En negro pagaba también Echeminga Dominga, su secretario de Organización, a su asistente.

Íñigo Errejón organizó una trama con el profesor de la Universidad de Málaga y militante de Podemos, Alberto Montero Soler, que le concedió una beca de 1.800 euros mensuales, dispensándole de las obligaciones contractuales que imponía la misma. Era imposible que Errejón realizara aquel trabajo mientras dirigía la campaña electoral de las europeas 2014. Montero fue compensado con la cabeza de lista de Podemos por Málaga en las generales del 26 de junio.

Monedero recibió 425.150 euros por un presunto trabajo para el que no estaba capacitado y que facturó con una empresa inexistente en la fecha del contrato. La antigua novia de Iglesias, Tania Sánchez, y Ramón Espinar, el de las coca-colas a pares, ganaron 50.000 y 30.000 euros respectivamente en la compraventa de sendas VPO.

Hay más casos, pero no me queda espacio. Lo cualitativo es que todo eso lo hicieron antes de tocar pelo. ¿Se imaginan a Monedero como ministro de Fomento o a Irene Montero con mando en RTVE? Rien ne va plus, el PP es un partido para la refundación, lo cual no sería grave, para esos casos está la alternativa. El problema es que el partido que debería encarnarla, creo que ya está dicho, tendría que haber afrontado la refundación hace seis años. Y la regeneración era esto. Otro día hablaremos de C's, pero yo no me extrañaría de que llegado el caso, los españoles voten en legítima defensa. A pesar de la corrupción.

¿Está la Unión Europea creciendo o engordando?
Daniel Lacalle elespanol 1 Mayo 2017

“Keep a steady job, play God” Robert Lamm

El índice de sentimiento económico en la Eurozona se encuentra en máximos de cinco años. El índice (ESI) subió a 109,6 y lleva creciendo desde hace cuatro años. Con estimaciones de crecimiento del consumo que se mueven entre 1,5 y 1,7%, y de la inversión de 2,5%, se confirma lo que indican los índices manufactureros, que también se mantienen en expansión.

A los datos positivos se añade que los resultados empresariales empiezan a acompañar. Del Eurostoxx 600 han publicado 186 compañías con un aumento de ventas decente, pero mejora –por el efecto base- de beneficio neto muy superior a las ventas.

No se puede negar el fortalecimiento, porque además ocurre a la vez que se han fortalecido los balances. ¿Es una consecuencia directa de la política del Banco Central Europeo? No necesariamente. La política del BCE ha afectado negativamente a los resultados del sector financiero y los márgenes de las empresas se mantienen pobres en el negocio doméstico, mientras que el desapalancamiento se llevó a cabo de manera mucho más intensa entre 2011 y 2013.

No se puede negar que los mensajes de “palo y zanahoria” de Mario Draghi han sido esenciales para evitar que se genere una burbuja inmobiliaria, pero no deja de ser relevante que casi el 30% del crédito concedido al sector privado vaya a inmobiliario, servicios y administración. El nivel de crecimiento no es preocupante, pero sí el hecho de que el aumento de la inversión y el crédito vayan a sectores de bajísima productividad.

El crecimiento de la inversión es un elemento de cautela. No es solo el hecho de que el crecimiento de la inversión es muy pobre porque los tipos bajos y el exceso de liquidez han sido factores esenciales a la hora de perpetuar una sobrecapacidad endémica (25%) y zombificar los sectores de baja productividad. Es que casi la mitad de la formación bruta de capital en las grandes economías viene de la construcción, como alerta Claus Vistesen.

El crecimiento del crédito del 2,4% en marzo nos muestra que el aumento de la masa monetaria sigue siendo muy superior al crecimiento de los principales indicadores, sean crédito, consumo o inversión, y si esa mejora se genera en sectores cuya rentabilidad y supervivencia dependen del gas de la risa monetario porque sus márgenes y valor añadido no aumentan, puede generarse un riesgo importante. Por eso merece la pena analizar una ratio que los analistas tendemos a olvidar en Europa, que es la de inventarios sobre ventas.

Es decir, la acumulación de bienes producidos con respecto al ritmo al que se vende. Esa acumulación, de momento, no es preocupante en la Eurozona, pero no podemos ignorar el riesgo de que las condiciones de crédito extremas empujen a perpetuar un modelo de pobre valor añadido. Cuando más del 50% del crédito total concedido –público y privado- se va a gasto corriente y áreas de baja productividad, el breve efecto “placebo” de la política mal llamada expansiva se convierte en un efecto boomerang después. Como cuando nos decían que se tomara una cerveza para “curar la resaca”. En realidad no la cura, perpetúa la borrachera.

Según Moody’s el riesgo es enorme cuando una parte muy significativa de las empresas y estados no podrían absorber un aumento de tipos de interés del 1%.

Por eso es tan relevante el mensaje de Draghi sobre la importancia de reformas estructurales y recordar que la política monetaria no es una barra libre para aumentar desequilibrios. Pero desafortunadamente, y a pesar de sus mensajes, la perpetuación de esos desequilibrios y el incentivo perverso que supone para aumentar el peso de los sectores de baja productividad es enorme. Es bien evidente. ¿Quiénes son los sectores y empresas cuya decisión de inversión depende de que los tipos sean bajos? Los de pobre valor añadido, bajo margen y débil productividad. Con todo el esfuerzo que se lleva a cabo por parte del BCE para evitar los incentivos perversos, es imposible limitarlos porque el mayor incentivo perverso es la política mal llamada expansiva en sí misma.

Lo que pasa es que, cuando ese pobre efecto de crecimiento y productividad que se da por el gas de la risa monetario deje de surtir su efecto placebo, se dirá que “no se hizo suficiente”, y que hay que repetir.

Hay elementos positivos. Los bancos de la eurozona pagaron €3.600 millones al Banco Central Europeo por el exceso de liquidez en 2016 que, a cierre de este artículo, sigue situada en 1,27 billones de euros. Eso demuestra que no se están lanzando a hacer préstamos como locos, y prefieren ser penalizados a volver a entrar en los errores de 2007.

El crecimiento del crédito que empieza a darse no será en sectores de alta productividad y márgenes altos, pero los resultados de la encuesta del Banco de España, por ejemplo, muestran que los criterios de aprobación de préstamos a sociedades no financieras se han endurecido ligeramente durante en el primer trimestre de 2017, manteniéndose estables los de los créditos a hogares para adquisición de vivienda, y relajándose los de los destinados a consumo y otros fines. No me gusta la palabra “endurecer”, cuando es prudencia y lógica.

Ustedes podrán decir que los sectores de buenos márgenes y alta productividad no necesitan crédito, o al menos en la cantidad que los demás y probablemente tengan razón. Pero piensen en el razonamiento. Si es así, y lo es, entonces el baremo de crecimiento de crédito como factor de mejora de la economía es un error. Porque expone el apalancamiento a sectores que no pueden acometer un cambio de ciclo con fortaleza.

En realidad el problema de la Eurozona no ha sido nunca de liquidez –ya había exceso de la misma en 2013- ni de acceso a crédito, sino de exceso de deuda, bajo valor añadido y sobrecapacidad. La solución no debería haber venido de una política monetaria que incentiva el endeudamiento, por mucho que alerte Draghi, sino de eliminar ese exceso de gasto improductivo y favorecer el cambio de patrón de crecimiento desde la tecnología y el valor añadido. Pero a la represión financiera se le ha añadido la fiscal. Y por mantener los desequilibrios de la década de exceso estamos perdiendo la oportunidad de prepararnos para el futuro.

Estamos muy lejos de una situación de burbuja, lo miremos de la manera que lo miremos. Pero en Europa estamos perpetuando la sobrecapacidad y el peso de los sectores de baja productividad y renta de posición, esos que llamamos “estratégicos” desde el dirigismo, y aumentando deuda para sostener gasto corriente. Y eso no nos hace más fuertes, nos hace más gordos.


En España la tasa de paro ‘a la americana’ es del 28,9%
La EPA del primer trimestre de 2017 es clara: el desempleo en sentido amplio, como se mide en EEUU, es un auténtico drama, un 28,9%.
Alejandro Inurrieta vozpopuli.es 1 Mayo 2017

La propaganda mediática sigue haciendo mucho daño sobre la conciencia real de la situación económica en España. Con el bombardeo de las imágenes del turismo que viene, las playas y hoteles llenos y la contratación de camareros/as, el país respira aliviado y coge confianza en el futuro. Esto se deja notar en las conversaciones a pie de calle, a lo que ayuda que eminencias como Daniel Lacalle o Rallo salgan permanentemente a constatar las bondades de nuestra recuperación, aunque es verdad que a veces tengan enfrente a economistas como Carmona, lo cual ayuda mucho a la perpetuar la depresión de algunos.

La propaganda de medios y economistas afines siguen dando una visión muy parcial del drama del desempleo
Pero lo más delirante ha sido la aprobación del Plan de Estabilidad enviado a Bruselas en el que De Guindos se atreve a afirmar que España tendrá una tasa de paro del 11,2% en 2020, seguramente tras ingerir alguna sustancia emanada del Excel que permite semejante osadía. Con estos mimbres y el estado primaveral que atraviesa el país, es difícil que otro análisis más sosegado y menos triunfalista se abra paso entre tanto merengue y peloteo de la prensa y los economistas a sueldo que engañan sistemáticamente a la población tradicionalmente poco formada en estos temas.

Las previsiones del Gobierno para 2020 no dejan de ser delirantes si se analiza en profundidad la realidad laboral
Pero por lo menos, hemos conseguido una cosa y es que el Ministerio de Empleo haya reconocido que, tras la publicación de la EPA del primer trimestre, las horas de trabajo todavía están por debajo de las que existían con anterioridad al estallido de la crisis. A esto hay que unir que faltan 668,000 empleos para igualar la tasa de empleo que teníamos entonces, aunque la población activa es sustancialmente menor en la actualidad, y con tendencia decreciente. Faltan 26 millones de horas de trabajo, por tanto, para que Rajoy pueda decir que devuelve la misma situación con la que España comenzó a detestar a Zapatero, allá por 2008.

Faltan 26 millones de horas de trabajo y 668.000 empleos para llegar a la situación de 2007.
Pero, a diferencia de EEUU, la única medida de tasa de paro que se publica es la standard, sin contemplar las diversas contingencias que hay detrás del desempleo. Como se puede apreciar en el gráfico siguiente, si sumáramos a la tasa convencional, los desanimados, los empleados a tiempo parcial involuntarios y los que no buscan empleo, pero desearían trabajar, nos encontramos con una realidad muy distinta: una tasa de paro del 28,9%, estable incluso a pesar de la cierta recuperación de empleo basura al que asistimos. Existe, por tanto, una realidad diferente a la que nos quieren arrastrar los que solo persiguen que el PP se perpetúe en el poder.

Si midiéramos el desempleo como en EEUU, la tasa real de paro estaría en el 28,9%.

Tasa de Paro U6 en España.

Tasa de Paro U6 en España. Fuente: F. Felgueroso (FEDEA)

Pero el mercado laboral español está mucho peor que lo que las cifras oficiales dicen, y sobre todo si se analizan las tripas, siempre con el sesgo de los datos que publica el INE que tienen algunas lagunas en su medición. En primer lugar, con la reforma laboral, cada hora de aumento del trabajo precario, ha costado la pérdida de diez horas de trabajo estable. Los menores de 45 años pierden el equivalente a 1,6 millones de empleos, mientras que los que superan dicha edad, aumentan en 900 mil. Se observa que los menores de 45 años pierden 1,1 millones de empleos fijos, el 16,1% y 172 mil precarios, el 6,1%. Por su parte, los mayores de 45 años aumentan un 16% sus empleos estables, 717 mil, y un 34% los precarios, 215 mil. En suma, se pierde empleo de las personas menores de 45 años, fundamentalmente empleo fijo (el 16,1%) y se gana empleo precario de los de más edad (34%).

Se pierde empleo fijo entre los menores de 45 años y se gana empleo precario entre los mayores de dicha edad.
El drama viene acrecentado cuando se constata la escasa empleabilidad de los parados de larga duración. El 43,4% de todas las personas paradas y el 54,2% de las que llevan más de cuatro años, carecen de formación mínima que les permita acceder a cursar Certificados de Profesionalidad de segundo nivel: es decir carecen de habilidades mínimas como leer y escribir con un grado de comprensión y soltura suficiente. Esto supone algo más de 1,8 millones de personas paradas, y casi 559.000 parados que llevan más con más de cuatros años en situación de desempleo.

Más del 50% de la población parada de larga duración carece de formación básica para acceder a Certificados de Profesionalidad, lo que reduce a cero su empleabilidad.
En resumen, desde la perspectiva del empleo, la tendencia es menos horas y más precario, y desde la óptica de las personas paradas, menos protección y menos políticas activas, algo que es responsabilidad del PP, pero también de algunos gobiernos autonómicos. Por ejemplo, Andalucía ha estado 5 años sin convocar ayudas a la formación y cuando lo ha hecho, se las ha adjudicado a una parte de la red clientelar que apoya y sostiene el ejecutivo de Susana Diaz.

Andalucía es un ejemplo de malas prácticas para con las políticas activas de empleo con más de 5 años sin ayudas a la formación
Concluyendo, la EPA del primer trimestre de 2017 es clara: el desempleo en sentido amplio, como se mide en EEUU, es un auténtico drama, un 28,9%, las horas de trabajo y asalariados siguen por debajo de 2007 y la calidad del empleo, así como la cobertura y la empleabilidad revelan un mercado laboral con graves carencias y problemas estructurales.

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Los (in)suficientes que no admiten lecciones.
Vicente A.C.M. Periodista Digital 1 Mayo 2017

En política existen muchos “latiguillos”, esas frases cortas que suelen usarse para descalificar al oponente político cuando nos afea un comportamiento censurable. Y la respuesta es siempre la misma con independencia del partido y del asunto, “no admitimos lecciones de nadie”, o la de “lecciones las justas” o la de “hay que venir aprendidos de casa”. No dirán que no les suena. El caso es que como se dice del amor, de tanto usarlo se estropea y se rompe. Se trata simplemente de un comportamiento chulesco y pretendidamente airado y ofendido ante acusaciones que incomodan tal y como esa china en el zapato. Simplemente es una expresión más de la soberbia que impregna a quienes se consideran con certificado ético de superioridad, o como en este caso, al menos de igualdad con aquellos que se atreven a recriminarles en actitudes poco ejemplares como los múltiples casos de corrupción.

Y realmente lo que esconde esa respuesta es simplemente una falta de humildad y de aceptación de las propias miserias. Y por supuesto una falta total de voluntad para evitarlas. No existe ni reconocimiento, ni acto de contrición, ni propósito de enmienda, sino negación y soberbia. Y así, ¿Cómo esperan tener el perdón y la absolución? Alguien incapaz de admitir sus errores y no aprender de ellos está condenado a tropezar siempre en la misma piedra y caer sin poder avanzar. Y nadie les va a esperar ni ayudar a levantarse. Si hay algo que caracteriza al ser humano es que una parte esencial del desarrollo de su intelecto ha sido aprender de los errores. Y ha sido la propia naturaleza la mejor maestra en dar las lecciones de humildad y poner las piedras en el camino. Todos necesitamos aprender y reconocer nuestras limitaciones y nuestras debilidades para poder sobreponernos a ellas.

Está claro que una clase política que se cree que no necesita más lecciones, nunca podrá solucionar los problemas de los ciudadanos. La corrupción es algo normal usado como instrumento de ganar poder. Existe desde siempre y siempre nos acompañará porque va con la naturaleza humana. Pero a pesar de esta incuestionable realidad, debemos hacer lo posible para reducirla a la mínima expresión, censurarla y establecer sanciones lo suficientemente duras para que sean ejemplarizantes y disuasorias. No se puede admitir la transigencia con este tipo de comportamientos ni aceptar el socorrido “y tú más” o ese de no admitir lecciones. Quienes así actúan nunca podrán ser parte de la solución y deben ser apartados del poder, que es lo mismo que decir de la tentación. Ya se sabe que, evitando la tentación, aunque no podamos evitar al pecador impenitente (e impertinente), se evita el pecado.

Pero tampoco podemos caer en escuchar a los falsos profetas de la virtud que señalan al resto sus deformidades, mientras esconden las propias. Porque son precisamente los que más acusan los que más tienen que esconder y se revuelven y escandalizan porque a ellos se les señalen sus propias deformidades. Un ejemplo de fariseísmo es sin duda el del líder de ese partido de ultra izquierda antisistema bolivariano, quien contribuyó al asesoramiento de un régimen dictatorial del cual recibió su mercenario salario que no dudó en ocultar al fisco de España y tenerlo a salvo en un paraíso fiscal. O el de ese “molt deshonorable” que supo aprovechar su cargo para enriquecer a todo su clan familiar cobijado bajo la bandera del nacionalismo independentista. Ninguno de ellos admitía lecciones, sino que las daban a los demás con total desfachatez.

Por desgracia hay muchos más casos como los aludidos en los que aquellos que más lecciones daban solo ocultaban sus miserias morales. Es por eso que veo necesario que nosotros, los ciudadanos, sí que hayamos aprendido la lección y hagamos todo lo posible por aplicarnos a resolver el problema y lograr que, si no evitarlo porque es imposible, sí al menos minimizarlo y sancionarlo de forma rotunda, como dije antes, de forma ejemplarizante y disuasoria. Si no lo hacemos, esta vez será nuestra culpa. Hagamos realidad ese otro latiguillo que tanto le gusta a esta hipócrita clase política, “tolerancia cero” con la corrupción.

Empecemos por obligar a estos orgullosos doctores de la hipocresía y de la demagogia a tomar lecciones de humildad. Seamos sus maestros y sus evaluadores. Y si no superan las pruebas, deberán repetir curso sin aceptar que pasen con asignaturas pendientes.

¡Que pasen un buen día!

La post educación
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  1 Mayo 2017

EL PP sigue progresando adecuadamente desde el centro al vacío. En 1999, antes de la mayoría absoluta, publiqué un ensayo contra la deriva centrista aznarí, Viaje al centro de la nada, que no le gustó nada al Faraón, que había alumbrado en México una Internacional centrista a su imagen y conveniencia, o eso creía él, con el democristiano Eugenio Nasarre como ideólogo y la Nueva Revista como vehículo formal. No creo que Nasarre hubiera llegado en su pastelería al rancio bizcocho borracho de Méndez de Vigo, aunque como correligionario de Wert, todo es posible. Pero si éste se rindió a los separatistas tras un ridículo fervorín parlamentario y tragó la catalanización, la euskerización y se cargó la Filosofía, para compensar por el lado sociata lo entregado por el lado nacionalista, su sucesor ha ido más lejos: al barranco, y ha tirado a los alumnos por él.

Méndez de Vigo -o Da Morte- ha liquidado las reválidas con el aplauso de Podemos, que las llama franquistas, y de Ciudadanos, porque estimulan el memorismo. Así no recordará nadie sus promesas de mejorar la educación, porque nadie sabe lo que no recuerda. También ha suprimido la Literatura Universal en la ESO. Y pone una pica en le plat pays de Brel, más pastueño que Flandes, dejando pasar curso con dos suspensos. Pero deja lo más dulce para el postre, una fechoría que no soñó Marchesi, ideólogo de Maravall y Rubalcaba, ahora defensor de la LOGSE en la Tercera de ABC: la eliminación orwelliana del suspenso. ¡Qué alivio!

Ya la LOE sociata, hija de la LOGSE y hechura de pedagogos que no han tocado una tiza en su vida, dejaba pasar de curso con cuatro suspensos, por si los pepiños de ZP no habían terminado el bachiller. Pero la indigencia intelectual de la horda podemita, que viene con faltas de ortografía orales, obliga a sus padrinos del PP a rebautizar el suspenso, no vayan a presentar otra moción de censura contra el islamófobo Cervantes.

¿Y cómo llamar al suspenso para que no evoque ignorancia? ¿Tal vez consenso -«en la mejora de rendimiento»-? ¿Disenso -«en la valoración de parámetros estimativos»-? ¿Preaprobado -ya que al final aprobará-? Barrunto que se impondrá post aprobado. Ya que estamos en la era de la post verdad, antes mentira o propaganda, es el lógico fruto centrista de la post educación, del post PP, de post Rajoy.

Derecho a saber
El Gobierno debe informar al detalle sobre el precio del apoyo del PNV
Luis Ventoso ABC 1 Mayo 2017

Parte del tembleque territorial de España se debe a que cada vez que hubo en La Moncloa un gobernante en minoría acabó pasando por el mostrador nacionalista para mantenerse en el poder. El Estado se fue desguazando, en un goteo de concesiones a salto de mata, sin orden ni plan y que solo atendía a la debilidad parlamentaria del González o Aznar de turno. El habitual prestamista de cabecera no era otro que el hoy desenmascarado Jordi Pujol. Pasaba entonces por reflexivo y equilibrado «hombre de Estado», cuando en realidad se centraba en otros afanes: ir minando el Estado con «estructuras de país» para una hipotética Cataluña independiente y lucrarse a título particular a costa del erario público catalán.

El recurso a muletas nacionalistas por parte de los Gobiernos centrales generó una doble perversión: el Estado consumó una discriminación que era injusta con el resto de los territorios, pero además resultó que los beneficiados respondieron a las regalías con una queja crónica y cansina, que ha ido a más, hasta que hoy algunos de los primados ya amenazan estruendosamente con la independencia.

¿Han reconocido los nacionalistas catalanes que la última financiación autonómica de Zapatero fue dictada por Mas? ¿Han escuchado alguna vez a un lehendakari en los fastos del Aberdi Eguna contando a su público que un vasco recibe el doble de financiación per cápita que la media del conjunto de los españoles? Si el País Vasco se siente agraviado, ¿cómo debe sentirse entonces Valencia, cuyos vecinos perciben un 60% menos de fondos por cabeza que los vascos, según datos de Hacienda de la pasada legislatura?

Merced a unos derechos forales dudosos en pleno siglo XXI, Navarra y el País Vasco siguen beneficiándose de un modelo fiscal enormemente ventajoso respecto al régimen común (de hecho la UE lo considera una anomalía). Todos los españoles hemos aceptado esa discriminación, respetando los discutibles motivos históricos y sobre todo en nombre del «vamos a llevarnos bien». Pero lo mínimo que deberían hacer los beneficiarios del agravio es dar las gracias, o al menos no ir de víctimas.

El PP está gobernando con gran debilidad parlamentaria. Si España fuese el país que debería ser, el otro partido de Estado, el PSOE, antepondría los intereses nacionales a las mezquindades sectarias y negociaría con el PP para sacar adelante los presupuestos sin necesidad de pasar por la ventanilla nacionalista, que por desgracia siempre ha resultado ingrata y desleal. No ha podido ser y Rajoy ha dado orden de regatear con el PNV para salvar sus cuentas (y su puesto). Los ciudadanos hemos de conocer al detalle qué se les va a dar a los nacionalistas vascos a cambio de su ayuda, de qué cantidades hablamos y si existen también concesiones políticas y cuáles son. Es decir: la transparencia elemental en una democracia avanzada. Con los precedentes que hemos padecido, resultaría lacerante que se repitiese un mercadeo entre tinieblas al estilo de los apaños de la era Pujol. No somos una sociedad infantil. Los españoles somos un pueblo soberano que tiene derecho a saber. Así que informe, señor Rajoy, cuente a la ciudadanía el contenido exacto de su oferta al PNV.

Covite denuncia que ETB cometió 41 infracciones en su programa anti español
Un programa del 8 de febrero tachaba a los españoles de catetos, fachas, paletos o chonis
Pablo Ojer ABC 1 Mayo 2017

Desde la ley autonómica 5/82 de creación de la televisión pública vasca, Euskal Telebista, hasta el contrato de programación 2016-2019, pasando por el libro de estilo de ETB, la televisión pública vasca incumplió hasta 41 puntos de los distintos documentos que rigen su emisión con el programa «Euskalduna naiz, eta zu?» (Yo soy euskaldún, ¿y tú?), que se emitió el pasado 8 de febrero en el canal dedicado íntegramente a la programación en euskera. Así se desprende del informe que acaba de remitir el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) al Comité Europeo contra el Racismo y la Intolerancia.

Según el texto, se infringen nueve puntos de la Ley 5/82 y el decreto que la desarrolla, el 157/82, que suponen la fundación de la televisión pública vasca. De la normativa básica española sobre el sector de la comunicación audiovisual, la ley 7/2010, se incumple su artículo 4, que resalta «derecho a recibir una comunicación audiovisual plural».
Líneas internas

En clave más interna y propia de ETB, el programa incumplió, según Covite, seis líneas generales de programación, aprobadas hace tres años y medio. Y cinco de los estatutos de redacción de ETB, que son aplicables a los profesionales de la imagen y del sonido «que elaboran y difunden de forma directa todos los contenidos». El contrato programa de ETB 2016-2019 recoge los principios éticos de la ley 5/1982 y de la ley española de comunicación audiovisual, así como directivas europeas. De este texto se incumplen cinco apartados.

Pero quizá lo más flagrante sea el incumplimiento del libro de estilo de ETB, el documento básico que debe dirigir toda actividad periodística de los profesionales, tanto internos como externos. En este caso se incumplen nada más y nada menos que 16 puntos.

Así pues, la emisión del programa ‘Euskaldun naiz, eta zu?’ incumplió todos los documentos que rigen la buena práctica en un medio de comunicación y los propios de los medios públicos, que deben tener, si cabe, más cuidado y respeto por el ciudadano, que los medios privados. En el capítulo emitido el 8 de febrero, titulado «Espainia» (España) se preguntaba a distintos personajes vascos sobre la sensación que le producían los españoles, como si ellos no lo fueran. Eso sí, bajo la premisa de los locutores de que los españoles son «catetos, fachas, paletos o chonis». Los entrevistados consideraban que el himno o la bandera española daba asco e incluso provocaban náuseas.
Share del 2,8%

El informe de Covite explica que «según la consultora especializada Kantar Media, en su estreno obtuvo una audiencia de 27.000 espectadores, lo que representa un ‘share’ o cuota de pantalla del 2,8%». Se trata del capítulo más visto de la serie. La emisión anterior fue vista por tan sólo 6.000 personas.

Ante la polémica suscitada, la dirección de Euskal Telebista respondió de inmediato que los calificativos habían sido sacados de contexto: «Es una obra de humor y el vídeo resume un producto para la polémica y la ofensa a base de extractos completamente descontextualizados».

Pero lo cierto es que no hizo demasiada gracia. Ni tan siquiera a los partidos que amparan a la televisión pública vasca. El propio informe de Covite recoge cómo el Gobierno vasco rechazó el contenido de dicho programa mediante una declaración institucional en la que se afirmaba que «se trata de un programa cuyo contenido no comparte el Ejecutivo vasco». El propio Lendakari afirmó que «no solamente entiendo y comprendo, sino que como persona y como lehendakari hago mío el sentimiento de ofensa que muchos ciudadanos hayan podido percibir».
 


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