AGLI Recortes de Prensa   Jueves 4  Mayo 2017

El escándalo del cupo vasco
EDITORIAL Libertad Digital  4 Mayo 2017

Por evitar otras elecciones se silenció el coste que iba a tener para los españoles un Ejecutivo dependiente, de nuevo, de los nacionalistas.

Mucho se habló, tras las elecciones generales de junio, del coste económico que tendría para los españoles la celebración de unas terceras elecciones incluso cuando los sondeos ya empezaban a pronosticar al PP y a Ciudadanos –tal y como siguen haciendo– una holgada mayoría absoluta en caso de celebrarse. Poco se tuvo en consideración, sin embargo, el coste que iba a tener para los españoles que el Ejecutivo de Rajoy tuviera que depender de los nacionalistas para poder gobernar. Y lo cierto es que, dados los resultados de las pasadas elecciones, el Gobierno no sólo se expone a ver tumbadas muchas de sus iniciativas legislativas –ya le ha sucedido en más de una ocasión–, sino a tener que pagar un alto precio a los nacionalistas vascos y canarios para sacar adelante algo tan básico como los Presupuestos Generales del Estado.

El caso del PNV es especialmente sangrante por cuanto la comunidad autónoma vasca –al igual que la navarra– ya parte de una situación de privilegio, por cuanto no participa del sistema de financiación por el que se rigen todas las demás comunidades autónomas, adscritas al régimen general. A diferencias de estas últimas, las provincias vascas son las encargadas de recaudar los impuestos que pagan los contribuyentes residentes en la región, y, posteriormente, abona cada año al Gobierno central el coste estimado –más bien, negociado– de las competencias que desempeña el Estado en el País Vasco –Defensa, Asuntos Exteriores e infraestructuras como puertos y aeropuertos– a través del famoso cupo.

El respaldo del PNV a los Presupuestos de 2017 no sólo va a suponer que el Gobierno autonómico pase a pagar un 40% menos por dicho cupo, sino que el Gobierno central le devuelva 1.400 millones que los nacionalistas reclamaban en el litigio sobre el cupo entre los años 2007 y 2017. En total, el acuerdo sobre las liquidaciones de años anteriores y la nueva ley quinquenal supondrá para el Gobierno central una factura que superará los 4.000 millones de euros.

Por si esto fuera poco, el acuerdo con el PNV incluye un capítulo de cuestiones políticas, que los nacionalistas describen como propias de la denominada agenda vasca, que ni ellos ni los representantes del PP han querido detallar y que bien podrían estar relacionadas con la política penitenciaria, en concreto con el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco.

Si inadmisible es la falta de transparencia en este último punto, más bochornosa es la carta de naturaleza que otorgan los grandes partidos nacionales al trato privilegiado que reciben el País Vasco y Navarra, ante lo que hasta Ciudadanos ya guarda un elocuente y decepcionante silencio. Si tan favorable es esta práctica hacendista, que se extienda a todas las comunidades autónomas; y si no, que no la tenga ninguna. Lo que no es de recibo son las asimetrias y los privilegios que violan –y cada vez con mayor descaro– la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Si hay una corrupción institucionalizada es precisamente la que afecta al demencial e ineficiente sistema de financiación autonómico. ¿De qué igualdad y de qué justicia cabe hablar cuando se trata de un sistema autonómico cuya financiación depende de lo holgada o escasa que sea la mayoría del que partido que maneja el Gobierno nacional? El concierto económico, tal y como está planteado, es un desafuero que penaliza a los Gobiernos autonómicos comprometidos con el proyecto nacional mientras que premia a quienes fomentan el nacionalismo disgregador.

Mariano I, el Abstencionista
Si hay algo que concederle a Mariano Rajoy es que condensa especialmente bien uno de los rasgos más destacados del español contemporáneo: “No meterse en líos”.
Rafael Bardají gaceta.es  4 Mayo 2017

De una raza históricamente considerada aguerrida y valiente, España ha pasado a ser un pueblo de desinteresados, comodones y hasta de cobardes. Porque, esa es la realidad, disfrazar la realidad para no tener que enfrentarse a ella es, al final, una cobardía.

Tal vez el rasgo más esencial de Mariano Rajoy sea su continuado abstencionismo. Da igual la faceta de su gobierno, siempre está ahí. Hay una votación en la UNESCO que niega cualquier relación histórica entre el pueblo judío e Israel, y ¿qué hace el Ministerio de Exteriores del presidente Rajoy? Ni apoya ni rechaza, se abstiene. Estalla el mayor escándalo de corrupción en la joya de la corona del PP, Madrid, y ¿qué hace nuestro presidente?

Delega en otros para que lidien con el problema y hace como que mira para otro lado mientras prosigue en su gira por las Américas. Si es un lío, que sean otros a quienes toque resolverlo. Puede que La Moncloa y Génova quieran vender la dejadez del gobierno ante el problema catalán como una estrategia sofisticada e inteligente, pero se explica mucho mejor por algo más simple: miedo al enfrentamiento y dejadez. Manos arriba, como en el programa de Chicote, nada de en la masa.

¿Pero es Rajoy y su actitud ante la vida un asunto pasajero, ligado a su personalidad, o, por contra, un rasgo ya perenne de nuestra identidad nacional? Hay sociólogos de sobra –y alguno muy bueno- que nos describen al detalle cómo hace 50 años era imposible, por poner un ejemplo, pensar en no cumplir con el matrimonio eclesiástico para formar una familia y cómo hoy, hasta los matrimonios civiles caen en picado.

Por no hablar de la urbanización y el consumo y todo lo que de cambios sociales conllevan. Lo que ya no explican con igual precisión es el cambio cultural y moral que también se produce vertiginosamente en España. Dicho de otra manera, la crisis de valores y el profundo vacío moral que se abre ante nosotros. Y que en buena parte explica la aceptación o satisfacción con nuestros actuales dirigentes políticos y el rechazo de aquellos que han osado intentar otra cosa.

Es verdad que la crisis cultural y moral en España se solapa con la profunda crisis que afecta a Europa, donde una sociedad consumista, hedonista y caprichosa se ha olvidado de los sufrimientos y esfuerzos de la generación precedente que la hizo posible. Es más, Europa es la expresión de la crisis de eso que tradicionalmente hemos llamado el mundo occidental.

No hay más que ver la película producida por el hoy asesor especial del Presidente Trump, Steve Bannon, Generation Zero (gratis en YouTube, dicho sea de paso), para comprobar cómo y por qué la generación de los baby boomers fue consentida y malcriada hasta convertirse en un fuerza de irresponsabilidad, despreocupación e insolidaridad. El yo, lo mío y el ahora desplazó por completo las nociones de esfuerzo y recompensa, sacrificio y logros, trabajo y reconocimiento. Aún peor, en Europa y, sobre todo, en España: ¿Para qué trabajar si el Estado me mantiene? ¿Para qué esforzarme en aprender, si paso sin aprobar? ¿Para qué creer si eso implica responsabilidad?

Hoy, hay más fieles rezando en mezquitas los viernes que católicos los domingos en las iglesias. ¿Es un problema? Para mí, sin dudarlo. Y gravísimo. Nunca hasta hora se ha dado una civilización sin vinculación a una religión, una civilización enteramente laica. Precisamente por eso el Islam es hoy una fuerza pujante, a pesar de que la falte el espíritu científico-técnico y el talante emprendedor de nuestra sociedad, y el Cristianismo una religión en decadencia.

A Roma le sucede lo mismo que a España, que sus dirigentes prefieren el apaciguamiento a la confrontación, la dejadez a la intervención, la espera a la acción. Puede que algunos problemas los resuelva el tiempo, pero muchos, no. Su solución depende de las decisiones que se adopten en un momento determinado. Y si hay algo que comparte el actual papa Francisco, con Merkel, Hollande y Rajoy, es su inclinación a tomar medidas equivocadas que, en lugar de contribuir a resolver, agravan los problemas. Lo más fácil a modo de ejemplo es citar, en el caso de los políticos, la desastrosa política de brazos abiertos ante la emigración musulmana.

El mundo occidental, en tanto que expresión de unos valores comunes de responsabilidad individual, libertad y oportunidades, está siendo atacado por fuerzas externas y carcomida al mismo tiempo desde dentro en el mejor de los casos ante la pasividad de nuestros líderes, en el peor con su complicidad. Y en cuanto se alza un a voz en contra del actual estado de cosas, se forma un frente común para resistirse a cualquier mejora o cambio. Ahí está el alivio de la UE cuando Geert Wilders no triunfó en Holanda o ante la ventaja de Macron sobre Le Pen en las presidenciales francesas. Pero la UE se equivoca.

Está eligiendo el suicidio asistido que, aunque lento, no deja de llevarnos a la muerte. Sin ir más lejos, la demografía es destino y está claro que con el rumbo tomado por los miembros de la UE, Europa dejará de ser lo que era más pronto que tarde. En una entrevista hace ya algunos años, el historiador y experto en el Islam, el profesor Bernard Lewis, auguró que para final de este siglo Europa sería islámica. Se tomó entonces, 2004, como una exageración producto del shock de los atentados jihadistas, pero me gustaría que se lo preguntaran hoy a las miles de mujeres asaltadas en Alemania, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Francia, Inglaterra o Noruega en los últimos años. A ver qué opinan.

Dicen que la muerte siempre nos sorprende. Y tal vez no nos demos cuenta de la muerte de Europa por cómo llega. La UE se ha convertido en una máquina eutanásica; nuestros dirigentes, en un sedante adormecedor; y la jihad, violenta o silenciosa, en el veneno en nuestras venas. Mientras no queramos ver que sólo puede haber salvación rompiendo la baraja, estaremos aceptando nuestro fatal destino como algo inevitable. Claro, que como diría Mariano Rajoy, luchar contra eso es un lío.

España en venta: Rajoy, PNV y proceso
Pablo Planas Libertad Digital  4 Mayo 2017

Los suculentos beneficios obtenidos por el PNV a cambio de aprobarle los presupuestos a Rajoy han provocado oleadas de estupor e hiperventilación en Cataluña. Fabricantes, editores, intermediarios, directivos y representantes patronales blanden el acuerdo sobre el cupo entre el Gobierno central y el vasco como una magnífica oportunidad para anular el proceso y hacer un flashback hasta el año 2012, cuando el inevitable Artur Mas activó el botón del pánico separatista para tapar la corrupción, la bancarrota de la Generalidad y los drásticos recortes sociales. Ahí se acuñó el "Espanya ens roba".

La división social, la tensión política, la fuga de empresas y la pérdida de inversiones y oportunidades económicas son los resultados más visibles de la acción de gobierno de la Generalidad desde que empezara el proceso. La actividad legislativa del Parlament es de un volumen irrisorio y se circunscribe a la elaboración de normas y pronunciamientos secesionistas. Todo ello acompañado por un bombardeo propagandístico sin precedentes financiado por ayuntamientos, diputaciones y el Fondo de Liquidez Autonómica, barra libre y flujo de efectivo que ha permitido a la Generalidad mantener el vasto dispositivo nacionalista de adoctrinamiento mediático, escolar y cultural.

Los dos últimos presidentes de la Generalidad pasarán a la historia por sus insuperables dotes para hacer el ridículo y rebajar su cargo a la mera bufonada. Los enfrentamientos y la división en la sociedad catalana no sólo han tenido unas leves consecuencias judiciales para sus principales promotores. También han provocado, junto a la confesión de Pujol y el estallido del sistema 3%, un pronunciado declive electoral de Convergencia, al que se pretende hacer frente con un chapucero cambio de siglas.

Puigdemont lleva camino de superar a su valedor. De seguir como hasta ahora, las encuestas sitúan al Pdecat en la pura irrelevancia. Un cambio de trazada y candidato tampoco garantiza que el partido se vaya a recuperar de las irresponsabilidades y graves errores de sus últimos dirigentes. Y eso sin tener en cuenta que el juicio del caso Palau de la Música o las investigaciones sobre el 3% embarran a Mas e incluso a Puigdemont a cuenta de su paso por la alcaldía de Gerona.

Las patronales y grupos empresariales que tras generosas regalías (la inversión publicitaria de la Generalidad en los medios propios y afines es un escándalo de proporciones multimillonarias) daban cobertura a la delirante derrota del capitán Mas le echan ahora en cara el acuerdo entre Rajoy y sus colegas de las provincias vascongadas y suplican a Puigdemont que haga caso a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y se deje de monsergas.

Habrá quien alce las campanas al vuelo y quien vea en el apaño con el PNV una jugada maestra, tanto del Gobierno como de los nacionalistas vascos. Ajuria Enea consagra la independencia económica del País Vasco gracias al Gobierno de Rajoy, quien a su vez indica hasta dónde está dispuesto a llegar si la Generalidad renuncia al referéndum. España está en oferta, de rebajas, liquidación de existencias. Oriol Junqueras lo ha visto y ya ha puesto un huevo en ese cesto al enviar a su consejero de Sanidad, Toni Comín, a pedir con la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, y en nombre del Gobierno de España, la Agencia Europea del Medicamento para Barcelona.

Mas, en cambio, sopesa proponer una huelga general si no se puede llevar a cabo el referéndum. Quienes le doraban la píldora no hace tanto dicen que nunca entendió nada y que él, su partido, Puigdemont y el que venga detrás están amortizados.

El elefante en el salón
Podemos es el elefante en el salón del PSOE. Un problema obvio que no se puede ignorar por más que se disimule
Ignacio Camacho ABC  4 Mayo 2017

Difícil de eludir, imposible de ignorar. En la política americana se llama elephant in the room a un problema obvio que ocupa el centro de la escena y estorba de manera irremediable aunque todo el mundo finja disimularlo. Eso fue Trump, por ejemplo, desde el principio de su campaña: un paquidermo ninguneado que se paseaba por todas las habitaciones hasta que acabó enseñoreándose de la casa (Blanca).

Podemos es el elefante en el salón de la izquierda socialdemócrata moderada. Su propuesta de moción de censura ha irrumpido en las primarias con un factor de distorsión que incomoda a los socialistas con su solo anuncio, aunque finalmente no sea presentada. Pablo Iglesias ha logrado introducir en el debate del PSOE el tabú de la relación con su partido, que todos los candidatos tratan de aparcar de forma más o menos abstracta. Sólo Pedro Sánchez es, sin atreverse a decirlo abiertamente, favorable a una confluencia frentepopulista hasta el punto de que su modelo de organización pretende despejar el camino mediante una estructura asamblearia.

La cuestión de fondo consiste en que los socialistas son conscientes de que no pueden volver a gobernar solos en plena deconstrucción del bipartidismo. Necesitan a Podemos para regresar al poder aunque nadie está por ahora dispuesto a admitirlo. El sueño de Susana Díaz de una alianza a escala nacional con Ciudadanos sólo sería posible si el PP se desplomase por debajo del 25 por 100, algo poco verosímil ahora mismo. Y todos, menos quizá Sánchez, saben lo que significa compartir Gobierno con su némesis: un chantaje perpetuo y un calvario autodestructivo.

Sucede además que la mayoría de sus votantes, y tal vez hasta de sus militantes, no ve con malos ojos esa alternativa. Desde luego les parece mejor que permitir que siga Rajoy y eso permite a los populistas hurgar en la herida, haciendo incluso guiños a los sindicatos para acercarlos a su deriva. El asunto es especialmente enojoso para Díaz, que ha basado su campaña en una elipsis ficticia. Ella habla de ganar porque Sánchez no ha hecho más que perder, pero pasa de puntillas sobre el problema de formar una mayoría. Porque salvo que le devore de golpe diez o quince puntos a Podemos, lo que no parece viable a corto plazo, no podría reducir su cuota de coalición a un papel subsidiario como el que en su primer gabinete andaluz le cedió a Izquierda Unida. Además, el susanismo es, como lo era González, visceralmente anticomunista. Y ya conoce cómo las gasta Iglesias, que no ha creado su proyecto para apuntalar al PSOE sino para suplantarlo arrebatándole su hegemonía.

Agobiados como están con su crisis de liderazgo, los dirigentes socialistas prefieren aplazar esa estrategia según el conocido adagio de no cruzar el puente antes de llegar al río. Pero al otro lado del río espera un elefante que a la menor oportunidad se puede convertir en cocodrilo.

Así empezó el felipismo
Pablo Molina Libertad Digital 2 Mayo 2017

Los casos de corrupción que afloran en España tienen como principal protagonista al Partido Popular. Es lo lógico por dos razones fundamentales: el PP es el partido que acumula una mayor cuota de poder político y, a diferencia de los socialistas, que se llevaron un susto muy duradero tras la apabullante corrupción del tardofelipismo, los populares no habían vivido en sus carnes nada parecido, lo que ha permitido que se corrompieran sin grandes sobresaltos.

Los corruptos son inevitables, sobre todo en una Administración tan disparatada como la nuestra, que mantiene en nómina a unos 100.000 profesionales de la política en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, parlamentos, empresas públicas y el Gobierno central. Por pura estadística, es imposible evitar que al menos unos cuantos decidan enriquecerse a cuenta del erario. De hecho, si despojáramos al trinque del dinero público de su perfil odioso, podríamos decir que tenemos un índice de corrupción aceptable para un Estado que maneja casi medio billón de euros anuales. Con los felipistas en plena forma, el desfalco generalizado podría ser ahora monumental.

Pero lo grave en estos asuntos no es que algunos golfos utilicen la política para hacer negocio. Lo que resulta letal es que alguien de dentro denuncie a un corrupto y en el partido mantengan al segundo y sancionen al primero por lenguaraz. En ese momento, todos los diques se rompen y los corruptos vocacionales, que hasta entonces no se atrevían, se lanzan a trincar como si no hubiera un mañana, convencidos (con razón) de que el partido los protegerá llegado el caso. Puro felipismo, este marianismo actual, al que solo le falta ya que le salga una directora general con una cámara frigorífica en casa para guardar decenas de abrigos de visón, comprados con las mordidas del ministerio.

Los populistas, que ya han empezado a hacer sus pinitos en la corrupción antes de haber tocado el poder (traficando con VPO, cobrando informes absurdos a países tercermundistas, defraudando a Hacienda, trincando becas black o abusando de empleados domésticos sin darlos de alta), confían en que, esta vez sí, la gente, o sea los de abajo, les dará su confianza para que dignifiquen la política, como la encarnación del espíritu puro que son. Lo más asombroso de todo es que puede que tengan razón.

El felipismo, al menos, no tenía enfrente un movimiento totalitario dispuesto a poner en jaque todo el sistema. Lo de ahora puede llegar a ser mucho peor.

Liberados de trabajar
El Aguijón gaceta.es  4 Mayo 2017

Con los cadáveres aún calientes de los mariscos ejecutados en la fiesta de Primero de Mayo, vuelven los sindicalistas liberados a la dura rutina laboral.

Según datos (no) facilitados por los sindicatos y el Gobierno, es imposible conocer el número exacto de liberados sindicales, ya que esas cuestiones corresponden directamente a los comités de empresa. Estudios externos destapan que 15.000 trabajadores dedican toda su jornada laboral a la defensa de los derechos de los trabajadores en los sectores público y privado. Unos 500 millones de euros cuestan a los españoles los representantes sindicales a tiempo completo, sin contar con los gastos de reposición por otros trabajadores para realizar su trabajo original y otros desembolsos indirectos. Las cifras aumentan si contamos con los liberados sindicales que disponen las propias centrales sindicales. Todo muy confuso.

Un dato, Álvarez y Fernández Toxo, líderes de UGT y CCOO, llevan más de tres décadas disfrutando de la liberación sindical.

No hay que confundir la figura del liberado con la del delegado sindical. En España unos 350.000

trabajadores defienden a sus compañeros desde su puesto de trabajo. Con algunas preferencias y derechos, no llegan a disfrutar de las condiciones especiales de sus compañeros liberados.

A pesar de los recortes y congelaciones del Gobierno del PP, motivo principal de las últimas manifestaciones organizadas por los sindicatos, las subvenciones a las centrales siguen alcanzando cifras desorbitadas. Una cantidad cercana a los 10 millones de euros reciben anualmente los “defensores de los trabajadores”, cifras que quedan muy lejos de los 29 mill € adjudicados por el PSOE de Zapatero en el año 2011, en la cresta de la crisis económica.

Estos datos contrastan con el funcionamiento de las centrales sindicales en los países de Europa. Salvo en Francia, donde el sistema es similar al español, con millonarias subvenciones y múltiples denuncias de caciquismo y corrupción, son los trabajadores los que sufragan el funcionamiento de los sindicatos con sus cuotas personales.

Curiosamente, la cifra de afiliación es más baja en los países que costean mediante ayudas institucionales a los sindicatos que en aquellos en los cuales son los trabajadores los que mantienen el funcionamiento de los mismos. En nuestro país, con una caída del 20% de afiliación en los últimos años,

13 de cada 100 trabajadores busca el respaldo sindical. En Suecia, por ejemplo, un 70% de los asalariados paga su cuota sindical.

La respuesta al desapego de los “currantes” a los sindicatos en España es sencillo, las centrales sindicales se han convertido en focos de corrupción y enchufismo, almas gemelas de los partidos políticos. La historia reciente de UGT y CCOO guarda escándalos bochornosos, el cobro de un 10% de los despidos a los trabajadores, el caso ERE en Andalucía, la Promotora de Viviendas Sociales…

Los actuales sindicatos son unas instituciones rancias y caducas, aunque necesarias, que necesitan reformular su existencia para seguir ejerciendo su fin primordial, defender a los trabajadores. Mientras tanto, seguirán cayendo en popularidad y en afiliación.

Esta película ya la hemos visto, y hace no mucho
Los 6 grandes grupos mediáticos franceses, a muerte contra Le Pen
Hay seis grandes grupos mediáticos en Francia, y los seis apoyan con entusiasmo indisimulado a uno de los dos candidatos. Creo que a eso lo llaman "diversidad".
Carlos Esteban gaceta.es  4 Mayo 2017

La elección de presidente en Francia es a dos vueltas, dirimiéndose en la segunda quién de los dos candidatos más votados en la primera prefiere el electorado, pero nadie lo diría leyendo la prensa el día después de la primera llamada a las urnas. 'Il a gagné!' ("¡Ha ganado!"), exultaba en su portada L'Express, aunque en esto imitaba a toda la prensa gala, con todas las portadas presentando la efigie del candidato al que todos dan como presidente, Emmanuel Macron.

En el quiosco solo destacaba L'Obs al mostrar a ambos candidatos, aunque Macron sobre fondo blanco y Le Pen sobre fondo oscuro como sus opciones. Lo último, ayer mismo, consistió en hacer decir a un genealogista que Le Pen desciende de Mahoma (Reuters).

Esta película ya la hemos visto, y hace no mucho: dos candidatos a la presidencia, y la prensa mayoritaria absolutamente volcada en rebuscar los más absurdos trapos sucios de uno y a ensalzar al otro. Sí, es cierto, Francia no es Estados Unidos. Pero la desvergonzada parcialidad del panorama mediático es demasiado idéntico como para no encontrar evidentes paralelismos.

Le Pen, por otra parte, está copiando también en eso del libro de estilo del candidato Trump, y responde al desprecio de la prensa con más desprecio. Para empezar, en su campaña dejó de acreditar a los medios que se habían destacado por sus manipulaciones más descaradas contra la candidata del Frente Nacional, lo que provocó la esperable 'carta abierta' de más de treinta cabeceras rasgándose las vestiduras en la versión de Le Monde online.

Después de haber tratado a Le Pen de un modo abyecto -mis palabras-, la prensa globalista acusa al Frente Nacional de coartar "la libertad de hacer su trabajo" y se presenta como "víctima de maltrato.

En el largo texto, que contiene las habituales apelaciones a la libertad de prensa, a la objetividad y a todo lo que ustedes estén acostumbrados a leer en ocasiones así, se olvida mencional el veto total que impuso la campaña de Macron a los medios rusos RT y Sputnik, algo similar a cuando los medios americanos denunciaron vociferantes la la atención selectiva de Trump con la prensa cuando habían callado ante el veto de Obama a la cadena Fox. Hablar de imparcialidad a estas alturas son ganas de perder el tiempo y marear la perdiz.

La propia Marine dejó claro que su postura sobre los medios se parece como un huevo a otro huevo a la de Donald Trump -a saber, que los medios convencionales son 'la voz de su amo' del globalismo y que el público ha dejado de confiar en ellos- en un significativo intercambio con una periodista el pasado mes de marzo. Conviene recordarlo.

La periodista le recuerda su consejo a la ciudadanía de que "se aleje de los medios tradicionales y se informe en Internet" y le pregunta si no cree que eso es "peligroso".

"¿Por qué?", replica Le Pen con una sonrisa divertida. Porque, balbucea la reportera, en Internet se encuentran teorías de la conspiración y todo tipo de información "que no está verificada".

Responde Le Pen 'a la gallega': "¿Cree que no hay teorías de la conspiración en los medios tradicionales? Yo he leído toneladas de cosas sobre cómo Rusia ha manipulado la campaña presidencial y cosas así. Quiero decir, hay como poco tantas noticias falsas en los medios tradicionales como en Internet". Y añade: "En cualquier caso, no puede ser peor que lo que ustedes hacen y lo que escriben en la prensa convencional".

Al fin, cuando la periodista le acusa de estar empleado la misma estrategia de Trump de demonizar a los medios, Le Pen sentencia: "Señorita, usted es consciente de que el pueblo francés no tiene la menor confianza en los medios, ¿verdad?".

Pero no es solo la prensa, naturalmente, que no deja de ser una herramienta al servicio de sus dueños. Presentar la lucha contra Le Pen como una repetición del combate contra el Fascismo de los años Treinta puede resultar ridículo por muchas razones, pero funciona, hasta cierto punto. Para quien quiera ver lo que hay detrás de quienes financian los ataques a Le Pen, en cambio, parece evidente que es su oposición a la Unión Europea y la OTAN lo que provoca su hostilidad. Y su pavor.

Que todos los candidatos descartados se dieran una prisa indecente en pedir el voto para Macron -con la excepción titubeante del cuarto, el 'podemita' Jean-Luc Mélenchon- es significativo, pero quizá lo sea aún más la alegría con que fuera de Francia se suman los apoyos en una injerencia que, de tratarse de Putin, llevaría a exhaustivas investigaciones.

Al presidente de la Comisión Europea, el 'urnófobo' Jean-Claude Juncker, así como a la canciller alemana Angela Merkel, les faltó tiempo para felicitar a quien, legalmente, no ha ganado otra cosa que el derecho a presentarse a la segunda vuelta. Con la segunda votación a solo dos semanas de la primera, en otros tiempos se consideraría, en el mejor de los casos, una flagrante quiebra de la cortesía y la prundencia internacionales, y en el peor de un obsceno intento de influir en el proceso electoral de un país soberano.

La lista de respaldos a Macron, esa nada con traje de chaqueta, deja a las claras lo mucho que se juega el establishment en estas elecciones, empezando por las principales figuras del propio Gobierno del país, pese al hecho de que Macron no se ha presentado como candidato socialista sino al frente de su propia plataforma, En Marcha, cuyas siglas coinciden -por si no quedaba claro que se trata de una marca personal- con sus propias iniciales.

Manzanas podridas traigo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  4 Mayo 2017

Puedo comprender que el PSOE atraviesa un momento muy delicado en el que cualquier movimiento que remotamente sea coherente con el sentido de Estado, será aprovechado por PODEMOS y su apuesta de candidato a Secretario General, para acusarles de colaboradores con el PP. Puedo comprender el miedo a que ese candidato, que nunca debió serlo ni aceptado tras los graves acontecimientos que dieron lugar a su cese – dimisión, obligue a adoptar públicamente posiciones mucho más radicales que las que normalmente tendrían. Puedo comprenderlo, pero no admitirlo, sobre todo cuando los argumentos dados son tan endebles y tan incongruentes como esa respuesta a la pregunta de ¿A dónde vas? Manzanas traigo. El PSOE basa su posición de no apoyar ni abstenerse con los presupuestos en excusas como que “la corrupción arrasa con la credibilidad de la recuperación de la economía” y presenta por ello una enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales de este año 2017. Unos presupuestos que llevan nueve meses de retraso y que sobrepasan por la izquierda en aspectos sociales incluso a los que en su momento presentó el PSOE cuando gobernaba.

Si fuera por eso, hace tiempo que Andalucía o Cataluña, deberían estar sin aprobar sus presupuestos por la evidente corrupción y la cantidad de cargos públicos implicados. Y es que una enmienda a la totalidad solo es una actitud política radical incompatible con la razón y que solo busca el desgaste de un Gobierno al que, sin embargo, han contribuido a su existencia tras su abstención en la investidura para evitar unas nuevas elecciones generales. Una actitud muy loable en un momento en que la credibilidad de España estaba en riesgo, y que está siendo aprovechada por sus enemigos incluido el candidato revanchista radical expulsado, para sus fines de acoso y derribo a un partido que ha sabido gobernar España desde la transición, con sus luces y sus sombras, como ahora le pasa al PP.

Porque con las cuentas no se puede hacer demagogia ni hacer brindis al sol y prometer lo que se sabe que no se puede cumplir. Lo queramos o no, o como dicen los super cursis tertulianos de los programas de debate político, “nos guste más, o nos guste menos”, España está dentro de un club con unas determinadas reglas que todos los socios deben cumplir, y el incumplimiento se sanciona. Se puede plantear como hacen algunos partidos radicales, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, volver a la situación anterior de supuesta independencia donde prime la Soberanía nacional y el control total de la economía nacional. Podemos dejar el club y volver a nuestra moneda, pero eso tiene un coste y todos deberíamos ser conscientes de él.

Partimos de la base en que en ese club no todos los socios pagan la misma cuota por la pertenencia. Hay países cuyas rentas y desarrollo le s convierte en socios contribuyentes netos, es decir, que tienen un balance negativo entre lo que aportan y lo que reciben oficialmente a la gestión común. También están los que durante cierto periodo de transición reciben más fondos de los que aportan, a fin de caminar hacia un equilibrio que dé más estabilidad económica. Esta situación ha favorecido el uso por parte de los llamados euroescépticos de mensajes eurófobos culpando a los países del sur de despilfarrar y malgastar esos fondos en una especie de fiesta que ellos pagan. Este mensaje es el que ha motivado el que se haya producido el Brexit y aumente el sentimiento nacionalista como en Francia, mientras en otros países como Grecia el populismo quiere que el resto de socios siga pagando sus excesos. Algo que en España comparte PODEMOS y en cierta medida un amplio sector del PSOE.

Hay que ser serios y ser conscientes de nuestras fortalezas, pero también de nuestras debilidades. España está en un proceso de recuperación desde una situación de bancarrota y sin credibilidad, por esas burbujas varias estalladas en un momento de crisis y recesión económica mundial. España es, hoy por hoy, el motor de la UE en cuanto a creación de empleo e incremento del PIB. Pero que nadie se piense que somos un Mercedes lujoso, confiable y potente, o un espléndido Rolls Royce clásico, potente y super lujoso, o un Alpine Ranault , somos un modesto utilitario que sigue avanzando entre el atasco por el arcén, dando la falsa impresión de que vamos a más velocidad. Un espejismo que acabará en el momento en el que se disuelva ese atasco y se reinicie la marcha de crucero de esos colosos de la carretera.

Simplemente la pregunta que habría que hacer es si realmente estamos en disposición de asumir ese mensaje eurófobo y, como dice Montoro, celebrar nuestra salida de la borrachera de la fiesta que otros han pagado, yéndonos de copas sin dinero y confiando en que algún panoli pagará nuestra factura. Esa actitud, que sí que ha sido la conducta habitual de sindicalistas y demagogos predicadores de la igualdad y de los derechos, y no de los deberes, no puede proponerse como solución, so pena de que debamos asumir las consecuencias y se nos exijan con el "¡paga lo que debes!"

El PSOE no puede hacer demagogia con su enmienda a la totalidad, y mucho menos acusando al oponente de algo que comparte vergonzosamente con él, la corrupción. No es aceptable la excusa de estar sometido a una presión insoportable por parte de sus enemigos declarados PODEMOS y su apuesta de candidato.

¡Que pasen un buen día!

Dogmas intocables
Prohibido discrepar: ¿el fin de la Libertad de Expresión?
La Gaceta  4 Mayo 2017

Desde 1993 las Naciones Unidas vienen celebrando todos los 3 de mayo lo que se ha venido a llamar el Día Mundial de la Libertad de Prensa con el objeto de fomentar unos medios de comunicación “libres, pluralistas e independientes”.

La realidad mediática en España, sin embargo, dista mucho de encajar en tal definición. De un tiempo a esta parte la libertad de expresión está viéndose mermada de forma alarmante. Algo que ocurre, tristemente, con el beneplácito, cuando no complicidad, de las grandes plataformas de comunicación de masas.
Ni Libertad de Prensa ni Libertad de Expresión

La libertad de prensa deja de operar desde el momento en el que la libertad de expresión es cercenada. Es justo lo que está ocurriendo en nuestro país con determinados ámbitos de debate sobre los que se ha establecido la censura, el hostigamiento y hasta la sanción legal.

El relato oficial, sobre todo en lo relativo a la llamada ideología de género, no admite discrepancias. Contradecir los dogmas que los partidos políticos en su totalidad y la inmensa mayoría de los medios han establecido como los únicos válidos supone un acto heroico y no exento de consecuencias. Repetimos, también legales.

Cabe recordar lo establecido sobre la libertad de expresión en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas”.
Alicia Rubio y el Colegio Juan Pablo II, casos para la preocupación

El caso de la profesora Alicia Rubio, cesada como jefa de estudios por publicar un libro contrario a la ideología de género, es la úlitma muestra de una peligrosa deriva totalitaria en la que se ha instalado la realidad política y social española.

Rubio mostró su opinión, contraria a las leyes de género, en un un libro de nombre “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres”. Sufrió un feroz linchamiento ideológico que incluyó acoso y amenazas. No encontró amparo. El claustro de profesores del Instituto donde imparte clases la cesó de manera fulminante. Ni una palabra de apoyo. De ningún partido político. Ningún medio se ha hecho eco de ello.

Aún más preocupante resulta el caso del Colegio Juan Pablo II, cuyo director ha sido multado por hacer llegar una carta a los padres de sus alumnos en la que discrepaba de los postulados de la ideología de género. Una sanción que se produce en virtud de una ley, llamada “contra la LGTBfobia”, que opera hoy en la Comunidad de Madrid (y con redacciones similares en nueve autonomías más) y que no tolera disensiones.

Nadie levanta la voz. Nadie está velando por la libertad de expresión. Tampoco los medios, que guardan un silencio cómplice en el día de la libertad de prensa.

VEN A PERSONAS 'CON MUCHAS GANAS DE EXPRESARSE'
La AVT ofrecerá ayuda psicológica a las víctimas del terrorismo en el País Vasco
La Gaceta 4 Mayo 2017

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) comenzará el próximo martes a atender psicológicamente a afectados por acciones terroristas en el País Vasco. Así lo ha informado la organización, que en 2012 firmó un convenio de colaboración con la Universidad Complutense de Madrid cuyo fin es realizar un seguimiento psicológico de las víctimas del terrorismo.

El objetivo es conocer hasta qué punto están afectadas por algún trastorno psicopatológico y dar el tratamiento psicológico más eficaz disponible a aquellas personas que presenten un diagnóstico relacionado con haber sufrido un atentado terrorista.

Hasta el momento el convenio se ha llevado a cabo en Extremadura, Murcia, Valencia, Galicia, La Rioja, Madrid y Castilla-La Mancha y ahora comienza a aplicarse en el País Vasco. "Somos conocedores de la necesidad de asistencia psicológica en dicha comunidad autónoma, sobre todo por la situación que aún a día de hoy siguen viviendo las víctimas en esta región" castigada por la acción de la banda terrorista ETA, destaca.

Tras un primer contacto, cinco psicólogos se desplazarán al País Vasco para realizar entrevistas presenciales en las delegaciones del Gobierno y en el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.

Los psicólogos que trabajan en el proyecto del País Vasco destacan la importancia del seguimiento que se ha empezado a hacer a las víctimas de esta comunidad por varias razones. La primera es que las víctimas que han permanecido en el País Vasco tras el atentado comentan que "dada la circunstancia social de la región" apenas han hablado de lo que les ha sucedido con nadie "por miedo a no saber de qué bando eran". Incluso no cuentan en las asistencias médicas y psicológicas a las que acuden que sus lesiones están relacionadas con un atentado.

Los psicólogos están encontrando personas con muchas ganas de expresarse y de hablar no sólo de lo que les sucedió sino también de cómo han tenido que llevar todas las consecuencias derivadas del atentado y de ser víctima del terrorismo "en un ambiente hostil para ellos".

La AVT destaca que otra razón por la que este programa es de gran importancia es porque en muchos casos es la primera vez que estas personas tienen contacto con un psicólogo. En este sentido indican que esta ayuda les habría venido muy bien en los primeros momentos, pero agradecen a la AVT que aún así se busque conocer su historia y darles ayuda.

La asociación advierte de que se están detectando casos en los que las consecuencias psicopatológicas siguen muy presentes a día de hoy aunque hayan pasado incluso más de treinta o cuarenta años.

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La paz del cupo

Emilio Campmany Libertad Digital  4 Mayo 2017

Una de las bendiciones que iba a traer el adiós al bipartidismo era la de poder prescindir de los nacionalistas para formar mayorías. El ganador de las elecciones ya no tendría que comprar los votos de los nacionalistas vascos o catalanes, o de ambos, para poder ser investido. Se suponía que ya no tendríamos que pagar el precio que se ha estado pagando no sólo en dinero, también en generosas concesiones a la agenda nacionalista, que han hecho que en el País Vasco y Cataluña partes considerables de la Constitución no están vigentes de facto. Esto pareció confirmarse cuando Rajoy salió investido sin tener que negociar nada con los nacionalistas.

Sin embargo, llegado el momento de votar los Presupuestos, vuelven a ser decisivos los votos del PNV. Cuentan las crónicas que en el momento en que escribo está a punto de suscribirse un acuerdo por el que el PNV votará los Presupuestos a cambio de que se resuelvan a su favor las disputas pendientes sobre cuánto tenía que haber contribuido el País Vasco a los gastos del Estado en los dos últimos lustros y a cuánto ascenderá el cupo en los próximos cinco años. De nuevo nos hallamos en la situación de que unos españoles se beneficien en perjuicio del resto gracias a que votan a partidos nacionalistas. Si todos hiciéramos lo mismo, el país sería ingobernable. Los partidos de ámbito nacional deberían imponerse que el chalaneo presupuestario se limitara a lo que es aplicable a toda España y no a lo que reciba cada territorio. El PNV puede legítimamente exigir que se gaste más en educación, en Extremadura y en el País Vasco, o en sanidad, en Andalucía y en Euskadi. Lo que no es legítimo es exigir más dinero, para lo que sea, con tal de que se gaste en su territorio. Y el Gobierno, de cualquier color, no debería permitirse descender a negociar en esos términos.

Lo terrible es que esto no es ni mucho menos lo peor. Junto a los beneficios económicos que los nacionalistas logren para los españoles que viven en su territorio están los acuerdos por los que el Gobierno se obligará a ceder soberanía en tal o cual ámbito, a veces forzando las costuras de la Constitución, cuando no rompiéndolas. Estarán además los acuerdos para retirar recursos de inconstitucionalidad pendientes y que sean formalmente constitucionales leyes y actos que no lo son o que al menos el Gobierno creía que no lo eran. Y eso sin contar lo peor con diferencia, lo que acuerden respecto a la ETA, probablemente la transferencia de las competencias en materia de prisiones junto con el traslado de todos los presos etarras a cárceles del País Vasco. No es casualidad que Erkoreka diga que el acuerdo alcanzado traerá la "paz fiscal", porque en lo que está pensando es en la paz etarra. Nuestro problema no es la ausencia de mayoría absoluta. El verdadero es de falta de dignidad.

La astucia vasca
Xavier Salvador cronicaglobal  4 Mayo 2017

Artur Mas se hizo llamar El Astut por los supuestos quiebros que realizaba ante el Gobierno español en temas jurídicos y políticos mientras era presidente de la Generalitat. Su astucia, sin embargo, sirvió de poco. Para ser exactos, de casi nada.

Mas acabó sentado en el banquillo de un tribunal y condenado por su participación en el pseudoreferéndum del 9N. Hoy es un político inhabilitado legalmente y amortizado electoralmente. Su pretendida astucia no se enseñará jamás en las universidades ni en las escuelas de negocio como caso práctico de éxito. Si acaso, lo contrario.

En el otro fiel de la balanza descansa la verdadera astucia política en España. La lideran los políticos vascos, que una vez más han demostrado que los ruidos y silencios que practican desde tiempos inmemoriales son modulados con inteligencia de primer orden. Siempre fieles al propósito de que más listo es quien mejor subsiste, la clase política vasca vuelve a dar una señal inequívoca de que existe un nacionalismo atemperado con el que pueden convivir incluso los que no lo son.

Disfrutan en el País Vasco de unas condiciones heredadas de históricas prebendas que nadie parece dispuesto a modificar. Del franquismo a la democracia las volvieron a cargar en la mochila y su sistema fiscal, el Cupo y demás prerrogativas económicas rigen como un elemento distintivo y verdaderamente diferencial. De poco sirve que algunas voces, con argumentos incontestables, recuerden que el sistema autonómico de los vascos es insolidario por naturaleza. Ellos lo saben, apelan a la historia y se acabó el debate.

Para que la discusión sobre esas excepcionales circunstancias permanezca hibernada no hay mejor bálsamo que la negociación con el Gobierno español de turno. En eso han sido unos verdaderos maestros. Con la misma argumentación que utilizaba Jordi Pujol en su día, a los dirigentes del nacionalismo del norte no les importa transaccionar con sus homólogos de Madrid en nombre de la gobernabilidad del Estado o de cualquier otro argumento que sirva para llenar el zurrón de recursos en su territorio.

Acaban de suscribir un nuevo acuerdo que da otros 15 años de tranquilidad y respiro a los ciudadanos de Euskadi con su particular y preferente situación de las finanzas públicas. A cambio, el PNV garantizará a Mariano Rajoy que podrá aprobar los presupuestos generales de 2017. Una nueva y maestra jugada del ajedrez político español.

Convendría que quienes lideran aquellas tierras extendieran su conocimiento sobre el posibilismo. Enseñar pragmatismo es más difícil con unos alumnos que con otros, y seguro que Mas ya no aprobaría ninguna asignatura. Oriol Junqueras y algún otro, en cambio, es posible que se sintieran encantados de conocer los métodos y triquiñuelas de mejorar la vida de sus ciudadanos sin necesidades de fractura social, desobediencia legal y otros muchos problemas que su actuación comporta para los catalanes. Ya les adelanto que a algunos dirigentes políticos catalanes les corroía la envidia al conocer cómo el PNV ha resuelto sus asuntos. Sin más, pero nunca con menos.

Pago muy alto al PNV por el apoyo a los Presupuestos
EDITORIAL El Mundo  4 Mayo 2017

El PNV votará hoy en el Congreso en contra de las enmiendas a la totalidad de la oposición a los Presupuestos Generales del Estado. Es un gesto imprescindible en el actual escenario político para que puedan seguir su tramitación parlamentaria. Los nacionalistas vascos han acabado saliendo en auxilio del Gobierno al sellar un acuerdo por el que se comprometen a respaldar las cuentas que, con casi toda probabilidad, verán la luz gracias al apoyo también de Ciudadanos, CC y el disputado voto del diputado de Nueva Canarias.

De entrada, cabe subrayar que es una buena noticia para los intereses generales que los Presupuestos de 2017 vean la luz. Es el instrumento básico para la gobernabilidad. Sin ellos, la legislatura habría quedado herida de muerte, lo que sitúa en una cierta esfera de irresponsabilidad a los partidos mayoritarios de la oposición, como PSOE o Podemos, que se han negado siquiera a intentar negociarlos con el Gobierno. Pero el respaldo del PNV no sale gratis;todo lo contrario. Y resulta preocupante la claudicación en asuntos financieros bien sensibles para atraer al nacionalismo vasco, que sigue entendiendo la negociación presupuestaria como un mercadeo inadmisible. En este caso, no ha dudado en aprovechar la debilidad parlamentaria del Ejecutivo para apretar las tuercas de un modo un tanto obsceno.

Así, el PNV arranca la devolución de 1.400 millones de euros a cuenta de la cantidad total aportada por Vitoria estos últimos años a través del cupo sobre la que discrepaban el Gobierno vasco y Moncloa. El primero sostenía que había abonado 1.600 millones de más. En Madrid se rechazaba esa lectura. Sin embargo, Montoro, de la noche a la mañana, da la razón a los nacionalistas y se compromete a devolver los citados 1.400 millones. No sólo eso. Desde 2011, estaba prorrogado el cupo vasco, que se debe revisar cada cinco años, porque la falta de acuerdo entre las dos Administraciones ha impedido en todo este tiempo su renegociación. Pues bien, la necesidad de apoyo a las cuentas ha sido un milagroso bálsamo de Fierabrás que ha desatascado el contencioso. Y el PNV consigue una rebaja del cupo de más de 500 millones anuales. Se fija en 956 millones, 540 menos que en 2016. Una cantidad sorprendente, por más que se justifique en que buena parte se debe a la transferencia de las políticas activas de empleo que Vitoria gestiona desde 2011.

El ventajismo negociador del PNV y el resultado final levantan ampollas. Porque no parece de recibo que un asunto como el concierto -convenio en Navarra-, el sistema fiscal diferenciado, y a todas luces ventajoso, con el que cuentan las tres provincias vascas y la Comunidad Foral, sea el centro de la negociación de los Presupuestos de todo el Estado. Está dentro de la lógica que los Gobiernos en minoría hagan concesiones a partidos muleta como el PNV a cambio de apoyo a las cuentas. Siempre ha sido así. Y en el inevitable regateo éstos suelen arañar algunas transferencias de servicios o infraestructuras -también ahora el PNV ha conseguido el codiciado desbloqueo de los accesos del Tren de Alta Velocidad a las capitales vascas-. Pero lo del cupo parece una regalía demasiado onerosa. Recordemos que el concierto económico es una peculiaridad fiscal basada en los derechos forales recogidos en la Constitución. Es el marco legal que permite a las Haciendas vascas recaudar todos los impuestos en sus territorios. Y el cupo es la cantidad con la que contribuyen a la Hacienda estatal por servicios que reciben del Estado, como Defensa, relaciones exteriores, la Corona, infraestructuras nacionales, etcétera.

El concierto ha incrementado las diferencias de renta existentes con otras comunidades. Pero no es el sistema en sí el que está en cuestión, entre otras razones porque su devolución a Vizcaya y Guipúzcoa en la Transición se debió a un gran acuerdo político que nunca han objetado PP y PSOE. Lo que en cambio sí ha sido más que discutible siempre es el modo en que se calcula el cupo y su cuantía. Innumerables estudios demuestran que el País Vasco paga mucho menos de lo que debiera a la Hacienda estatal por su participación en los servicios centrales. Y no digamos ya en concepto de solidaridad interterritorial.

Así las cosas, se agranda aún más el privilegio que comporta un sistema fiscal diferenciado dentro de la unidad de España, único por sus características en la UE. Pero, además, en mal lugar dejan estas concesiones a los partidos estatales en Euskadi. Porque permiten que el PNV siga enarbolando que es el único que arranca beneficios al Gobierno central. Prebendas que, encima, victimizan aún más al independentismo catalán. Mal negocio para España, aunque necesite Presupuestos.

'está asumido por el resto de autonomías'
El nacionalismo vasco celebra la cesión de Rajoy: 'Más dinero para Euskadi'
Rafael Núñez Huesca gaceta.es  4 Mayo 2017

El pacto que ha cerrado el PNV con el Gobierno no sólo incluye al Cupo Vasco sino también a la "Y vasca", temas de tarifas eléctricas en la industria y una mejor coordinación con la Ertzaintza.

El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, ha afirmado este miércoles el acuerdo presupuestario con el Ejecutivo del PP, que incluye el pacto sobre el Cupo, suponía "una ocasión que no se podía desaprovechar", ya que supondrá "más dinero para Euskadi" y "clarificará el panorama financiero de las instituciones vascas".

¿Qué es el Cupo vasco?
El Cupo es el dinero que Euskadi paga al Estado por las competencias no transferidas, como Defensa, Asuntos Exteriores e infraestructuras como puertos y aeropuertos, y el método para calcularlo se establece en leyes quinquenales. La última data de 2007 y ambos gobiernos no han podido renovarla por discrepancias en la metodología.

Según ha explicado Erkoreka, las instituciones vascas llevaban diez años negociando el Cupo con distintos gobiernos en Madrid y Euskadi "no podía dejar pasar" la posibilidad de un acuerdo, a pesar de la implicación del PP en casos de corrupción.

Las otras concesiones
El pacto que ha cerrado el PNV con el Gobierno no sólo incluye al Cupo Vasco sino también a la "Y vasca", temas de tarifas eléctricas en la industria y una mejor coordinación con la Ertzaintza.

Así lo ha avanzado en declaraciones a los medios el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, que además ha afirmado que el acuerdo no contempla la política penitenciaria.

El acuerdo cerrado con el PNV está relacionado con tema de precios energéticos en la industria, con un cronograma detallado de la "Y vasca", con el vehículo eléctrico y los gestores de carga y con en el ámbito de la seguridad para que haya una mejor coordinación con la policía autonómica vasca.

Además, ha dicho que también se ha cerrado una mejor coordinación entre las administraciones para que, por ejemplo, se controlen las ayudas al empleo en forma de bonificaciones y que gestiona la Seguridad Social y también la administración vasca.

Esteban ha afirmado que se trata de un acuerdo "que no perjudica a nadie y que puede ser beneficioso para todos".

El portavoz parlamentario vasco no ha cuantificado el importe al que ascendería este acuerdo pero sí ha incidido sobre todo en el plan detallado de la "Y vasca" que incorpora la entrada a las capitales vascas.

"Por fin tenemos un programa completo. Antes había gestos y pasitos", ha puntualizado, tras insistir en que esta infraestructura es importante para Euskadi porque supone un "eje atlántico", y es una infraestructura de interés europeo "fundamental para todo el Occidente de la península ibérica y para Portugal".
Pacto pese al tsunami de corrupción

"El Gobierno vasco no elige su interlocutor en Madrid, sino que viene determinado por quien eligen los españoles en las urnas y el Congreso en la sesión de investidura", ha advertido Erkoreka, al tiempo que ha añadido que si hay corrupción en el PP "lo deben resolver los tribunales", pero hasta ese momento "ese partido es un actor más en el panorama político".

En cualquier caso, ha dicho que "esto no blanquea a nadie; quien tenga que responder ante los tribunales por causas de corrupción, lo tendrá que hacer igual".

Sobre las acusaciones al PNV de EH Bildu y de Podemos por llegar a un acuerdo para sacar adelante las cuentas del PP, Erkoreka ha reiterado que hasta la fecha ese partido es un actor más en la política vasca, y prueba de ello es que en ocasiones ambas formaciones también han "sumado sus votos" a los populares y han "compartido estrategias parlamentarias".

El portavoz del Gobierno Vasco ha destacado que cuando se firme el acuerdo del Cupo, se "clarificará el panorama económico y financiero vasco", que será "más sólido, estable y mejor dotado para realizar las políticas de las instituciones vascas".
El Cupo, "asumido por el resto de autonomías" según el nacionalismo vasco

Supondrá, ha adelantado, "más disponibilidad de recursos", generará "un escenario financiero de más confianza e inversiones y conllevará la creación de empleo".

Ha recordado que Euskadi "tiene un régimen de singularidad foral que está asumida por el resto de autonomías" y que, en cualquier caso, "lo que paguen o dejen de pagar los vascos al Estado en poco o en nada va a afectar" a los ciudadanos del resto del Estado, dado que la comunidad autónoma vasca representa el 6,24 % del conjunto de la economía del Estado.

De esa manera, ha aclarado, "poco va a afectar el acuerdo del Cupo a la disponibilidad financiera de otras comunidades autónomas".

Un acuerdo temerario que salva a Rajoy y apuntilla a Puigdemont
Todo ha salido demasiado caro: para el Estado ahora, y más adelante cuando los demás territorios reclamen tratos similares; también para el PNV porque su avaricia ha roto el saco
José Antonio Zarzalejos elconfidencial  4 Mayo 2017

Los términos del acuerdo entre el Gobierno central-PNV-Gobierno de Vitoria (es a tres bandas y no a dos como se está escribiendo, de ahí que haya habido dos actos de firma, uno público y otro clandestino) resulta tan excesivo en las contrapartidas que obtienen los nacionalistas a cambio de salvar –no los presupuestos, sino el grueso de la actual legislatura- que se convierte en temerario, es decir, en imprudente. También lo es, porque el pacto altera la naturaleza técnica del modelo del cupo que es la concreción compensatoria del sistema de concierto económico mediante criterios previamente acordados que no deben admitir más que meros ajustes. Y por fin, lo es, porque implica un agravio manifiesto al resto de las comunidades autónomas.

Consigue, eso sí, que Mariano Rajoy haya salvado las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado para 2017, forme una mayoría de hecho de 175 diputados y remita un mensaje absolutamente letal a Carles Puigdemont cuya apuesta por el referéndum unilateral queda poco menos que ridiculizada frente a la rentabilidad de la negociación ante un interlocutor débil. Y logra, a fin de cuentas, que Ciudadanos asuma el acuerdo, aunque se sustancie en una Comisión Mixta integrada por el Gobierno central, el vasco y las Diputaciones Forales. Un acuerdo que no requiere la aprobación del Congreso.

Vayamos por parte:
1) El Estado pagará a la Comunidad Autónoma Vasca 1.400 millones por un cálculo excesivo de lo abonado por Vitoria a Madrid por la prestación allí de las competencias que aún desempeña. El Gobierno había cifrado en 1.600 la deuda vasca contraída desde 2007 a 2017 y ahora la deja en 200 millones de euros. Bastaría este error grosero de cálculo para reclamar una explicación cabal de cómo es posible confundirse tanto en la aproximación a la cifra que se decía debida con la que ahora se exige.

2) La recuperación de esta cantidad por el País Vasco será progresiva: 10% en 2017, 15% en 2018, 20% en 2019, 25% en 2020 y 30% en 2021. Nótese que el flujo de devolución prácticamente coincide con el itinerario de la XII legislatura.

3) Desciende también el cupo para este y los próximos años. Estaba calculado en 1.200 millones, pero el acuerdo lo deja en poco más 900 para 2017.

4) La inversión del Estado para el TAV –que llegará a las tres capitales vascas- es de 3.300 millones de euros con el objetivo de que entre en servicio el año 2023.

5) El Gobierno retira recursos de inconstitucionalidad contra leyes vascas, desbloquea ofertas de empleo público, en particular en la Ertzaintza (que aumentará sustancialmente su plantilla), se compromete a suprimir una veintena de pasos a nivel, rebaja la tarifa eléctrica industrial con un menor coste de 50 millones de euros para las empresas vascas y concede subvenciones para entidades culturales como Artium, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Opera (ABAO) o el Museo Marítimo.

Estas contrapartidas garantizan, según el portavoz del Gobierno vasco, “quince años de paz fiscal” pero son imprudentes –por su innecesaria dimensión y cuantía- que las hacen temerarias para el Gobierno vasco. Es igualmente temeraria la rectificación en la liquidación del cupo. Así lo explica Alberto Ayala, el analista de El Correo y de referencia en Euskadi: “Indiscutible desde el punto de vista de las ventajas económicas que aporta a Euskadi, el acuerdo resulta bastante más cuestionable política y metodológicamente. El PNV es plenamente consciente de que acaba de dar un oxígeno imprescindible para su supervivencia a un Rajoy cercado por la corrupción. Pero es que además, el hecho de que una cuestión presuntamente técnica deba resolverse otra vez en base a al interés político de los gobernantes de turno en Madrid y Vitoria erosiona la propia credibilidad del modelo.”

Esta es la gran cuestión: el Concierto Económico es una realidad jurídica y fiscal, de carácter bilateral, desde 1878, se recogió como opción constituyente del País Vasco en el Estatuto de 1979, basándose para ello en la Disposición Adicional Primera, regía en Álava y –el convenio- en Navarra, sin solución de continuidad desde el siglo XIX y su carácter contributivo viene determinado por criterios técnicos –aplicación de un porcentaje del 6,24% de la renta estatal que debía pagar el País Vasco con los ajustes pertinentes- y no de carácter político. No atenerse a este principio, efectivamente, altera el modelo y lo pone en peligro no sólo en el sistema constitucional español sino ante la Unión Europea.

El acuerdo entre los gobiernos de Bilbao y Vitoria, el PP (sin su concurso PNV-PSE no hubiesen podido aprobar el presupuesto vasco de este año) y el PNV, proporciona a precio de oro la subsistencia política de Rajoy en uno de sus peores momentos por la emergencia de la corrupción de su partido en Madrid y trata de desactivar la política secesionista en Cataluña liderada por Puigdemont aunque lo hace a costa de pervertir el Concierto y desafiar la ecuanimidad en el trato con las demás comunidades autónomas. Todo ha salido demasiado caro: para el Estado ahora, y más adelante cuando los demás territorios reclamen tratos similares; también para el PNV porque su avaricia ha roto el saco al desnaturalizar el sistema paccionado de financiación y politizarlo. Y para el propio Rajoy que entroniza a los nacionalistas vascos como el “tercer partido” de la legislatura. Y deja una incógnita en el aire: Ciudadanos deberá reaccionar ante un exceso de estas características o su reputación quedará lesionada. Y es que en política no vale todo.

Así hemos perdido los principios en el Partido Popular
Carlos Delgado Truyolselespanol  4 Mayo 2017

Han transcurrido ya casi dos meses desde la celebración del último congreso del Partido Popular en Baleares, y casi cuatro años desde que, siendo consejero de Turismo y Deportes del Gobierno de las Islas Baleares, abandoné voluntariamente la primera línea política para volver a mi despacho profesional de abogado en Palma de Mallorca. Y estos cuatro últimos años de vida profesional absolutamente ajena a la burbuja política me han sido de gran utilidad para confirmar la idea que siempre he tenido de que, desgraciadamente, todos los partidos políticos en general y el -hasta el momento- mío en particular, tienen la sorprendente costumbre de defraudar y traicionar a sus votantes.

En el caso del Partido Popular de Baleares, el asunto es mucho más grave por cuanto persiste en la histórica tendencia de asumir e interiorizar el discurso de la izquierda política y mediática, convirtiéndose en un partido de dirigentes cobardes y acomplejados, incapaces de defender los principios que se supone debería defender un partido de centro-derecha nacional. Y ello podría solucionarse si, por lo menos, a falta de convicciones propias, tuvieran unas directrices nacionales que “seguir” o a las que “obedecer”, cosa que en la realidad no ocurre.

En este sentido quiero recordar que el lema de mi campaña electoral a la Alcaldía de Calviá en el año 2007 fue “Sin Complejos”, con el que obtuve una mayoría absoluta aplastante, los mejores resultados jamás cosechados por el PP en un municipio tradicionalmente “de izquierdas”, el segundo en población de Baleares, del que fui alcalde ocho años (tras prometer que ese era el máximo de tiempo que estaría en el cargo), y consiguiendo que mi sustituto, también del Partido Popular, ganara las siguientes elecciones municipales con mayoría absoluta.

Pero ahora, inmerso en una gran tristeza y decepción, debo reconocer que ha sido la normativa promulgada en su día por el Partido Popular la que ha permitido la inmersión lingüística catalana en nuestros colegios (tras el valiente pero fallido intento de evitarlo del ex presidente José Ramón Bauzá); ha sido el grupo parlamentario del Partido Popular el que se salió del pleno del Parlamento Balear para no votar en contra de la derogación de la Ley de Símbolos que había aprobado su Gobierno anterior (que, entre otras cosas, impedía que en los colegios se colgaran banderas independentistas catalanas), derogación propuesta y ejecutada por el actual Gobierno del Pacto de izquierdas y separatistas; y ha sido el Partido Popular el que, en el último Congreso regional, ha rechazado mi enmienda sobre la libre elección de lengua en la educación durante todo el proceso educativo, oponiéndose, de esta manera, a que los niños puedan estudiar en español en esta parte de España.

Y todo ello con el agravante de que la presunta defensa de la lengua catalana, cuya supervivencia no corre en la vida real ningún peligro, encubre un objetivo latente pero nunca manifestado: con la excusa de la enseñanza monolingüe del catalán, formar a los niños y adolescentes en el nacionalismo para lograr en un futuro no lejano integrar las Islas Baleares en los anhelados por algunos “países catalanes”. Aquí vamos más lentos que en Cataluña pero -bien remunerados- seguimos la misma eficaz hoja de ruta.

Mi partido ha perdido también, por el camino, los principios esenciales del liberalismo económico, bien matizados por unas adecuadas políticas sociales que apliqué a fondo en mi etapa como alcalde de Calviá. Nadie defiende ya en el PP la iniciativa privada, el libre mercado, la libertad de empresa y de comercio, y la reclamación para nuestros ciudadanos de una menor carga tributaria y administrativa. A nadie le importa la reducción a sus justos términos de una Administración desmesurada y, en las Islas, frecuentemente duplicada o triplicada en sus organismos y funciones.

En Baleares, los ayuntamientos, los Consells Insulares y el Gobierno autonómico han crecido en sus aparatos administrativos de forma exponencial, y se superponen en sus competencias en muchas materias, conduciéndonos irremisiblemente a la ineficacia administrativa y al gasto desaforado. Una sociedad insular de cerca del millón de habitantes tiene casi 250.000 funcionarios o empleados públicos y el coste de esa carga administrativa mastodóntica recae injustamente, sin que en el PP nadie se atreva a rechistar, sobre los curtidos hombros de los de siempre: autónomos, pequeños empresarios y familias de las islas.

Han sido muchos años ya en esta batalla, presentándome a dos congresos regionales, en 2008 y 2010, totalmente solo contra el aparato del partido, aunque apoyado por un 31% y un 33% de valientes afiliados que no deseaban ser cómplices de la decadencia y que fueron firmes en la defensa de determinados principios. Porque fuimos nosotros los que por primera vez hablamos de primarias, de una permanencia máxima de ocho años en los cargos públicos, de la imposibilidad de acumular cargos remunerados y de la necesidad de que se permitiera a los padres elegir la lengua vehicular en la que estudien sus hijos, siempre estudiando también la otra lengua oficial.

Ahora, casi diez años después de mi primera candidatura, vistos los resultados del último Congreso, ha llegado el momento de reconocer que mi Partido no está capacitado para vehicular los derechos que una buena parte de la sociedad reclama de las instituciones que la gobiernan. Con cierta nostalgia y dolor de corazón, pero con la mente fría, no queda más remedio que caer en la cuenta de que el tacticismo, la corrección y la inmediatez no deben anteponerse a todo y que, probablemente, muchos de los tradicionales votantes del PP en las Islas Baleares tendremos que buscar un instrumento más apropiado para luchar por el mantenimiento de determinados principios que los liberal-conservadores hemos considerado siempre irrenunciables. Esos principios que han sido abandonados por el actual Partido Popular.

*** Carlos Delgado Truyols ha sido alcalde de Calviá, presidente de la Federación de Entidades Locales de las Islas Baleares y consejero de Turismo y Deportes del Gobierno balear.

Hay muchas clases de independentistas
Jesús Royo Arpón lavozlibre.com  4 Mayo 2017

Lingüista

Juan Claudio de Ramón en 'El final del paradigma Ortega-Cambó' (elPaís, 3 de abril 2017) nos insta a superar el fatalismo de que Cataluña es naturalmente nacionalista, y que España debe limitarse a aceptarlo así, y a contentarlo en parte -o sea, “darle algo”- para que no se desmande. Pero me interesa la conclusión: el catalanismo no es estructural, puede ser derrotado y desplazado, y Cataluña volver a integrarse en el Estado en pie de igualdad y fraternidad (y libertad también, porque el ambiente etnicista del nacionalismo, aparte de infumable, es irrespirable). Para ello “no queda más que la confrontación dialéctica diaria con el nacionalismo”. Pues a eso vamos, en eso estamos.

Hay que diferenciar muchos grados de independentismo. La argumentación debe ser diferenciada para cada uno de los grupos indepes. De los dos millones largos que actualmente se ubican ahí, hay que facilitarles el camino de retorno a digamos “la normalidad”. Siempre en la convicción de que quedará un residuo –pongamos medio millón- de irreductibles, el “pinyol” más integrista. El resto son “independentistas condicionales”, como lo era la “mayoría silenciosa” del franquismo: qué pronto dejaron de serlo, cuando comprobaron que los comunistas no olían a azufre. Hay que propiciar que esos indepes condicionales bajen del burro: y por lo tanto, que puedan bajar de él, que no les suponga un trauma inasumible, que se les espere con los brazos abiertos. Y risas.

Hay muchas clases de independentistas:
1.- Los “pese a todo”: son los que Arzallus decía que firmarían la independencia aunque tuvieran que limitarse a comer berzas. Me huelo que Junqueras es de estos, la independencia por encima de todo, incluso perdiendo.

2.- Los “si no perdemos”, es decir continuando como ahora pero sin el engorro –la llauna- de estar en España.
3.- Los “si ganamos”. Para seguir igual, mejor no moverse.

4.- Los “solo si seguimos en Europa y/o en el euro”. Fuera hace mucho frío.
5.- Los “solo si se garantizan las pensiones”, y todo el estado del bienestar.

6.- Los “solo si el proceso es pacífico”, o sea excluyendo la guerra.
7.- Los “solo si se puede seguir siendo español”, por doble nacionalidad, o aceptando de entrada un “estatuto de extranjería”. Algo como los palestinos.

8.- Los “sólo si el castellano es también lengua oficial”.
9.- Los “solo si el catalán es lengua única oficial, o al menos dominante”. Digo yo: como ahora, vaya.

10.- Los “solo si respetamos la Constitución”. Nada de aventuras, horror vacui.
11.- Los “solo si seguimos en la liga española”. De fútbol. De hoquey no, claro.

12.- Los “solo si se aseguran todas las mejoras y ningún riesgo”. Hay quien cree que la independencia traerá la Utopía: “per canviar-ho tot”, dicen.
13.- Para cerrar el círculo, también están los que no serían independientes bajo ningún supuesto, los que están dispuestos a arrostrar cualquier incomodidad o incordio con tal de sentir el orgullo de ser español. Con poco se conforman.

Beinat Aguinagalde y Joanes Larretxea
Condenados a 44 años los dos etarras que asesinaron al empresario Ignacio Uría
La Gaceta  4 Mayo 2017

La Audiencia Nacional ha condenado a 44 años de cárcel a Beinat Aguinagalde y Joanes Larretxea por el asesinato del empresario vasco Ignacio Uría en 2008, a quien fijaron como objetivo dentro de la "campaña de terror" que lideró ETA contra la construcción del tren de alta velocidad (TAV) en el País Vasco.

"Para el tribunal no hay duda alguna de que el asesinato de Uría lo cometió el comando 'Ezuste' de ETA, y que tal y como concluía un informe de inteligencia realizado por la Ertzaintza, en ese comando Joanes Larretxea actuaba como 'liberado' y Beinat Aguinagalde como miembro 'legal' del mismo, sujeto a las órdenes de Larretxea", señala la sentencia.

Por ello, la Audiencia Nacional condena a cada uno por los delitos de asesinato terrorista (25 años), detención ilegal terrorista (12 años), robo de vehículo con fines terroristas (4 años y medio) y daños terroristas (2 años y medio) y les obliga a indemnizar con 400.000 euros a la viuda e hijos de Uría.

La sentencia, de la que es ponente el magistrado Javier Martínez Lázaro, considera probado que el 3 de diciembre de 2008 los dos integrantes del citado comando esperaron en las proximidades de la empresa de Uría, en Azpeitia (Guipúzcoa), a que este saliera. "En el momento en que este acababa de introducirse en su vehículo, se le acercó uno de los integrantes del comando y le disparó a bocajarro", señalan los jueces, que añaden que después los condenados huyeron en un coche que robaron a un hombre "al que mantuvieron maniatado y retenido durante varias horas".

Un asesinato que fue reivindicado por ETA "por los canales habituales" a través del diario GARA, en el que justificaba la muerte del empresario "por su responsabilidad en el trabajo de la construcción de un proyecto impuesto a Euskal Herria, el tren de alta velocidad y por negarse a pagar el impuesto revolucionario".

Por tanto, recalca la sentencia, ETA marcó como objetivo terrorista a Uría "por la única razón de ser propietario y consejero delegado de una de las empresas adjudicatarias de la construcción del citado tren", que entendían "contraria a los intereses del pueblo vasco".

La Sala considera que "el asesinato se cometió de forma alevosa" y que se llevó a cabo bajo "trampa o emboscada", ya que "se esperó a la víctima indefensa y se disparó contra ella sin que existiese por su parte posibilidad de evitar la agresión".

Además, hace referencia al silencio de los acusados en el juicio y acude a la doctrina del Tribunal Constitucional que dice que "la omisión de explicaciones acerca del comportamiento enjuiciado (...) puede utilizarse por el juzgador para fundamentar la condena".

En cuanto al delito de detención ilegal, la Sala asegura que lo cometieron al capturar al dueño del coche en el que huyeron, que esa mañana "terminó encañonado y maniatado por los terroristas durante horas".

Sin embargo, el tribunal rebaja a 44 años la condena a Aguinagalde y Larretxea frente a los 50 que pidió el fiscal en sus conclusiones definitivas, en las que apreció la agravante de disfraz en el asesinato, por no haber podido precisar si la barba que llevaba uno de ellos era propia o formaba parte de un disfraz.

El comando Ezuste, responsable de cinco atentados, uno de ellos el del concejal del PSE Isaías Carrasco por el que ya fue condenado Aguinagalde a 32 años de prisión, también estaba integrado por Manex Carrasco, condenado por el Tribunal Supremo por estos hechos.
 


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