AGLI Recortes de Prensa   Viernes 5  Mayo 2017

Si quiere dinero, hágase nacionalista
Gonzalo Bareño La voz 5 Mayo 2017

Yo comprendo que cuando un Gobierno está en minoría tiene que pagar por cada voto que suma en el Congreso. Entiendo también, aunque peor, que cada uno intente obtener la máxima rentabilidad cuando sus votos son imprescindibles. Pero lo que tolero mal es que me tomen el pelo o me hagan comulgar con ruedas de molino, que es lo que me decía mi padre cuando yo le contaba una milonga para justificar lo injustificable.

Las opiniones son libres, pero los números, como los hechos, son sagrados. Y los números son estos. En el 2016, el País Vasco abonó al Estado 1.525 millones de euros por los servicios que la Administración central presta en esa comunidad. Y, tras el voto a favor de los Presupuestos del PNV, el País Vasco abonará en el 2017 por esos mismos servicios 816 millones de euros. Si Pitágoras no falla, eso supone 709 millones menos. O el Gobierno estaba timando al País Vasco, o el País Vasco tima ahora al Gobierno. Aunque me inclino por pensar que el Gobierno y el PNV nos timan al resto de españoles.

Entre la generosa rebaja de 569 millones de euros anuales que el Ejecutivo aplica al Cupo y el sablazo a plazos de 1.400 millones de euros que el PNV le endilga al Gobierno por no aceptar la factura pagada en los diez últimos años, el País Vasco saca una tajada superior a los 4.000 millones de euros en los próximos cinco ejercicios. Cada uno de los cinco diputados del PNV que ayer apretaron el botón rojo se lleva para el País Vasco por ese único gesto 800 millones de euros.

Bravo. Yo si quieren les hago la ola. Y hasta aplaudo al Gobierno, si quiere también, por estar en vías de aprobar unos Presupuestos teniendo a todo el Parlamento en contra, incluidos sus socios de Ciudadanos y del PNV. Pero lo que no admito es que me tomen por tonto. Que el ministro Montoro diga que ninguna comunidad debe sentirse agraviada o que el PNV afirme que este pacto «no perjudica a nadie» y que encima, riendo por lo bajinis, nos explique que ha aceptado el acuerdo por responsabilidad y sentido de Estado.

El vergonzoso cuadro lo completa un PSOE que se limita a cargar contra el Gobierno, pero no tiene agallas para reprocharle al PNV en el Congreso que saque tajada por sus votos a costa de aumentar la desigualdad entre los españoles. No sea que mañana los socialistas necesiten también el apoyo de los nacionalistas vascos. Y no digamos ya Ciudadanos, que después de proponer eliminar el Cupo vasco por injusto e insolidario, vota a favor del cuponazo de 4.000 millones para el País Vasco.

Sabemos desde hace mucho que una negociación de los Presupuestos es un mercado persa. Pero este año llevamos camino de batir todas las marcas. Porque si cada diputado del PNV pellizcó 800 millones, la única representante de Coalición Canaria arrancó ella sola 1.300 millones a cambio de su voto. Pero tranquilos. El solitario parlamentario de Nueva Canarias, imprescindible para que se aprueben los Presupuestos, se relame ya pensando en superar pronto ese récord. La conclusión es obvia. Si quiere arañar dinero para su comunidad, hágase nacionalista.

Rajoy y el PNV, amor a cambio de dinero
Melchor Miralles Republica 5 Mayo 2017

No es una historia de amor. De nuevo un Gobierno de España se entrega en manos de un partido nacionalista tras un escarceo que se prolonga durante meses. Parece, tras escuchar a los protagonistas, que la cosa culmina en matrimonio, pero no se engañen, no hay amor, es sexo de pago, son votos a cambio de euros. Se repite la historia. Y como siempre, hay acuerdos que no conocemos, pero conoceremos, porque todo termina sabiéndose.

Desde hace años, PSOE y PP, PP y PSOE, pactan con nacionalistas vascos y catalanes para poder mantenerse en el Gobierno. A cambio del apoyo hay que pagar, y lo hacen, con desahogo, porque no ponen ellos el dinero. Ellos se limitan a ceder, y al cabo de los años, cobrado el dinero, llegan las facturas de verdad, que nos cuestan muy caras.

Rajoy maltrató al PNV mientras dispuso de mayoría absoluta. Ni pensando en que podía serle útil pensando en el problema catalán trató de mantener con los nacionalistas vascos una política de acuerdos. Andaba muy ocupado Rajoy en aplastar con su mayoría a todos, ejerciendo de matón de Parlamento, mientras la corrupción le iba rodeando. No aprovechó el momento para afrontar en serio una renegociación del famoso e injusto Cupo vasco, le pudo la displicencia, no avanzó un milímetro, y ahora ha llegado el PNV tranquilo a la negociación, sabedor de que tenía a Rajoy de rodillas, y nos ha salido el apoyo a Rajoy y sus Presupuestos a 500 millones de euros cada voto. Ahí es nada. Una risa. Pero los ponemos nosotros, es del erario, y ese lo manejan con mano blanda y abierta.

Al presidente del Gobierno le traen al pairo los agravios que genera con otras Comunidades Autónomas. El Cupo vasco sigue siendo una anomalía que genera desigualdades, es mal visto en Europa y los dirigentes populares, incluido Rajoy, lo critican en privado, pero ahí está, Y además de pasta, se han ganado un calendario concreto y cerrado para cerrar la denominada Y ferroviaria vasca, donde también hay diferencia de trato, pues se garantiza la entrada del AVE soterrado en Vitoria y Bilbao, cuando se le ha negado lo mismo a otras capitales por su excesivo coste. Un agravio detrás de otro para que el presidente siga en su sitio.

El PP de Rajoy no tiene principios. O, si los tiene, los guarda con facilidad en el cajón cuando se trata de mantenerse en el poder. Todo es a corto, no importan las siguientes generaciones, solo las próximas elecciones, y como el PNV es un partido de derechas de toda la vida, dejan a un lado que se trata de una formación política que tiene una idea del Estado que nada tiene que ver con la del PP, o eso creíamos, y que mantiene como aspiración última la independencia, aunque son inteligentes, valoran la pasta y saben aprovechar la debilidad de los Gobierno en minoría para sacarles la hijuela. Y con el dinero que le sacan al Gobierno de España siguen construyendo poco a poco su proyecto identitario.

Y ahora vendrán los catalanes, con su declaración de independencia en la cocina prepara para ser servida, y sacarán conclusiones, y apretarán las tuercas, y se harán de nuevo las víctimas, y hablarán de agravios comparativos. Y sí, vale que es bueno aprobar los Presupuestos Generales del estado, pero no a cualquier precio. A ver si fuera Rajoy el que tuviera que poner la pasta si aceptaba ese precio. A 500 millones de euros cada voto. Un disparate. Y la ideología y los principios al garete. No, no le llamen amor, es solo sexo de pago, y la cama aparte. Porque ya nos enteraremos de las cosillas que habrán pactado en secreto. Y el escándalo será mayor. Es una película que ya hemos visto.

¿Existiría España con 17 peneuves?
Roberto L. Blanco Valdés La voz 5 Mayo 2017

El rechazo ayer de las enmiendas de totalidad al proyecto de ley de Presupuestos supone una magnífica noticia que hay que esperar culmine con la adopción final de la ley que permite a las Administraciones Públicas gastar y recaudar.

¿Por qué una magnífica noticia? Por dos razones: porque la aprobación de las cuentas públicas dará estabilidad para continuar la política de recuperación de cuyo éxito son buena muestra los excelentes datos de empleo de este mes de abril; y porque rechazar los Presupuestos abocaría a la convocatoria inmediata de elecciones, algo disparatado teniendo en cuenta que otros comicios no iban a colocarnos en una situación parlamentaria mejor que la actual.

Dicho lo cual, y como Xosé Luis Barreiro en su magnífico artículo de ayer, yo también estoy que me subo por las paredes ante el pacto de los gobiernos vasco y nacional que permitió rechazar las enmiendas a la totalidad. Un pacto que consiste esencialmente en modificar el montante del Cupo que el País Vasco tiene que pagar al Estado en un sentido contrario al que, según los especialistas en financiación autonómica, debería haberse hecho: rebajándolo de forma sustancial ¡y con carácter retroactivo! en lugar de aumentarlo en proporción al mayor peso de la economía vasca sobre la economía nacional. Si ya el sistema de cupo, injusto donde los haya y desconocido en todos los sistemas federales, fue un trágala en su momento, la reforma que ahora se pacta a cambio del apoyo a los Presupuestos es un abuso obsceno e insufrible por insolidario y despectivo hacia el conjunto del país.

Pues no se trata solo de dinero, aunque estemos hablando de muchísimo dinero. Se trata de que los dirigentes del PNV no han hecho, ni aun retóricamente, la más mínima referencia a España, a los españoles y a los intereses generales. Ellos están a lo suyo, en un negocio en el que las Cortes se convierten en una especie de bolsa donde los nacionalistas invierten sus valores (sus votos) con el único objetivo de obtener pingües beneficios.

¿Se imaginan que los partidos nacionales hicieran lo mismo que los nacionalistas? Es decir, ¿se imaginan que el sistema de partidos español estuviera compuesto por 17 fuerzas que van al Congreso a hacer lo que hace el PNV: sacar tajada de sus votos sin importarle un pito lo que le suceda al resto del país? Yo me lo imagino sin esfuerzo: que simplemente España, como comunidad colectiva de ciudadanos solidarios, dejaría de existir. Aquí cada uno iría a lo suyo y nadie a lo de todos en un reino de taifas que solo tendría en común los egoísmos territoriales de sus miembros. El PNV, como todos los nacionalistas, es la prueba viviente de que con ellos la pervivencia de cualquier Estado nacional digno de tal nombre es tan solo una quimera. Esa es, sin duda, más allá de lo que va a costarnos, la gran lección del acuerdo que permitirá aprobar los Presupuestos del Estado.

Una legislatura agónica
José Luis González Quirós vozpopuli.es 5 Mayo 2017

A medida que avanza una legislatura tan atípica como la que estamos viviendo crece la sensación de que los políticos apuestan claramente por resolver sus problemas a cambio de no ocuparse de los nuestros. La mejor prueba de ello es cómo compran los votos que ellos necesitan con nuestro dinero, gastan sin límite con tal de que sus cuentas salgan, aunque las nuestras se disparaten al infinito.

A fuer de ser perverso, el sistema ha llegado a resultar perfectamente equívoco, de forma que se acaban mezclando en una suma surrealista, por ejemplo, en el renglón de los tributos al PNV, el acabamiento de las obras de la alta velocidad, que muy bien podrían defenderse desde una óptica nacional, con el abaratamiento del cupo, que no hay por dónde cogerlo, pero todo sea por la continuidad de don Mariano que tanto nos beneficia a todos, según él mismo repite insistentemente. ¡Qué cara está saliendo esta investidura in extremis! Claro es que la seguridad jurídica de algunos parece no tener precio.

El número de la cabra, sin cabra
Los de Podemos, fieles a su misión fundacional de válvula de seguridad del sistema, persisten en representar la visión posmoderna del número de la cabra, ese portento estético y callejero con trompeta, escalera y mamífero artiodáctilo, rumiante y cavicornio, animal doméstico que se cría fácilmente en zonas quebradas y de poca vegetación, o sea que abunda en las Españas. No otra cosa es el numerito de la moción de censura sin candidato conocido justo en el momento en que a don Mariano no le llegaba la camisa al cuello, y, en el colmo de la oportunidad, cuando se dirimen cuestiones de alta metafísica entre los clercs del socialismo, que han protestado airadamente por la interferencia del coletas.

A eso se le llama matar dos pájaros de un tiro, y ya es proeza haberlo conseguido sin Errejón, ese mártir del populismo intelectual, sacrificado en aras del tacticismo leninista bien entendido, que es lección primordial de cualquier izquierdista. Mientras tanto, don Mariano ha podido apañar en la ardiente oscuridad su liaison con el PNV sin que le molesten mucho. ¡Qué razón tienen quienes afirman que esa pinza sextina y catalana les ha salido bordada!

Empate a 11 goles en las primarias del PSOE
También se las apaña muy bien en la discreción fuera de foco don Pedro Sánchez que casi empata a avales con la dueña del cortijo cuando esta presumía de llevar una ventaja de escándalo en este indicador cercano de por do van doñas. La estrategia de Sánchez, que, en cualquier caso, ha demostrado valor y carácter, se estudiará en el futuro como ejemplo de aproximación a la victoria segura, una especie de win-win, aunque solo para sí mismo, porque, si gana, habrá llevado a cabo una proeza, pero, si pierde, será el amo de una buena mitad del territorio, porque, y esto no lo pone ningún socialista en duda, de ganar la lideresa del Betis, tendrá que empezar a decir exactamente lo mismo que Sánchez viene repitiendo desde hace mucho tiempo, o sea que no a Rajoy. De tal forma que, si Sánchez pierde, ganará lo que propone y tendrá a una buena parte de las milicias de su parte, de forma que no parece demasiado difícil pronosticar que todo el que si pierde gana acabará realmente ganando. Pero queda muy poco para saberlo, o para empezar a verlo.

La derecha huérfana
El run-run continuo en los mentideros otrora populares es el de la posibilidad que germinen nuevas ofertas para el centro derecha, es lo que piensan y desean todos los que han dejado de votar al PP, y los que todavía no lo han hecho, pero lo harán en cuanto puedan, y no acaban de sentirse entusiasmados con la figura un poco meliflua de Ciudadanos, que, por ejemplo, acaba de votar junto al PNV un plus de distinción para los de Bilbao, Riau, Riau. Claro es que todavía son muchos los que creen a Montoro y afirman con seriedad que no se han mercadeado votos, que eso no se hace, que el PP es un partido honorable y que cumple con sus electores: son todavía millones los que así lo creen, los que admiran a Hernando, los que querrían ser eternos como Arenas, los que ven en Rajoy a un prototipo de gallardía y sinceridad. Son muchos, no les quepa duda, y Podemos hará lo que sea necesario para que puedan seguirlo siendo, porque el miedo al hombre del saco perdura con indómita fiereza en el alma amodorrada de muchos españoles mayores de cuarenta.

El problema es siempre quién le pone el cascabel al gato, porque no es que escaseen las ofertas (el registro de partidos ronda la decena de millares) sino que no es fácil acertar con la fórmula verosímil, con la idea viable, pero sería poco realista pensar que los ciudadanos que están cada vez más decepcionados y hartos de cualquiera de las versiones que ha ensayado el PP, para competir en desacierto y frustración, van a resignarse para siempre a quedarse sin banderín de enganche, entre otras cosas porque son muchos, saben bien lo que quieren y conocen muy bien por experiencia lo que es el hartazgo, de forma que una de las razones, entre otras varias, que pueden llevar al brusco acortamiento de una legislatura tan inestable, tiene que ver con el ganar espacio para aventar temores en el estado mayor del rajoyismo, que, pese a tal nombre, es muy pequeño.

¿Quién ganará el próximo combate?
De las legislaturas que no se acaban de manera automática se suele salir por piernas cuando existen posibilidades de ganar que podrían perderse en pocos meses. No es el caso, no tengan duda. La Presidencia del Gobierno tiene tales poderes, reales y supuestos, que, en caso de duda, lo mejor es mantenerse amarrado al palo, aunque arrecie el vendaval, esa es, al menos, la doctrina más común, la más connatural a cualquier alto funcionario. Rajoy mantiene una clama que o tiene o finge muy bien, pero son muy variadas las circunstancias que podrían obligarle a hacer lo que nunca querría. La victoria de Sánchez está en esa lista y veremos en los próximos días cómo los terminales habituales se azacanan en vaticinar toda clase de males si el maligno se sale con la suya. Lo malo es que los amenazados no votan ahora y que determinadas proclamas de algunos líderes mediáticos muy sabihondos pueden ser oro molido para la causa sanchista.

También podría ser un juez, o varios, los que se obstinasen en preguntar dónde pone eso de que un presidente del gobierno no pueda ser llamado a la tarima, o al banquillo, que no es cosa de discutir sobre términos, y además, ese temor podría ayudar a que se desaten muchas bocas cerradas por la prudencia y el cálculo. Tampoco es que escaseen las desgracias que pueden venirnos de fuera, especialmente cuando los especialistas en equivocarse afirman rotundos la victoria de Macron en esa Galia que llama a Asterix y a Obelix a luchar contra los europeos, pero eso se ventila todavía antes.

Lo que parece claro en cualquier caso es que los españoles tendrán que volver a las urnas tal vez antes de lo que se piensa, y que es posible que las ganas de muchos en repetir un espectáculo como el de esta legislatura de bochorno no sean suficientemente intensas, de manera que la pregunta sobre quién heredará al rajoyismo es pertinente, porque un rajoyismo sin Rajoy parece tan imposible como lo fue el franquismo sin Franco, y aunque Rajoy pueda envidiar algunas de las prerrogativas que se atribuye un Maduro, no está en su mano sacarse del hoyo tirando de sus cabellos, aunque es bastante seguro que trataría de hacerlo.

Periodismo de sándwich y tentempié
Emilio Campmany Libertad Digital 5 Mayo 2017

Ha publicado El Español la transcripción de una conversación grabada por la Policía con ocasión de la Operación Lezo en la que Mauricio Casals, presidente de La Razón, le comentaba a Rodríguez Sobrino, consejero delegado del mismo medio, que "el sándwich al PSOE con La Sexta funciona de cine". No hay ninguna novedad en ello. Eran vehementes los indicios de que la estrategia del PP, la diseñara Arriola o no, ha sido encumbrar a Podemos para restarle votos al PSOE. De esta forma, las elecciones que no ganara el fláccido entusiasmo que despierta Rajoy se vencerían gracias al medroso tembleque que provoca Podemos. También era evidente que el medio ideal para desarrollar tal táctica era La Sexta, cadena originariamente de izquierdas que ahora pertenece al grupo que con más ahínco sostiene a Rajoy al frente de nuestra desgraciada nación.

Pero una cosa es tener la certeza moral de que eso es lo que se está haciendo, que permite tanto a los periodistas tibios como a los caraduras negar la evidencia, y otra muy distinta es disponer de la prueba palpable de que efectivamente es así. Quienes votan al PP de Rajoy por miedo a Podemos pueden muy bien no querer saber que el comunismo bolivariano ha aterrizado en España de la mano, no sólo de Irán y Venezuela, sino también del PP y del Grupo Planeta. Pero deberían ser conscientes de que, al colaborar con su voto para que la triquiñuela funcione, facilitan que la única alternativa real a Rajoy sea Pablo Iglesias. De seguir La Sexta y el resto del grupo haciendo lo que hacen, el líder de Podemos acabará llegando al Gobierno cuando el estiércol acumulado entierre a los líderes que al PP le quedan, incluido el propio Rajoy. Y todo para que siga al frente del Gobierno este dominguillo que, además de incumplir sus promesas, ni siquiera es ya capaz de hacer un chiste con gracia, como ése a cuenta de la moción de censura que no rieron ni sus habituales pelotas.

Si el luctuoso hecho de ver a un comunista rigiendo los destinos de España llega a acontecer, podrán buscarse muchos culpables. Por supuesto, el principal será el PSOE, por escorarse hacia la extrema izquierda, por dejarse levantar la merienda y por ser incapaz de regenerarse. Pero, por mucha culpa que tengan los socialistas, jamás los comunistas habrían alcanzado en España el respaldo que hoy tienen, y que en el futuro podrían tener, sin un Rajoy que hace favores a algunos medios de comunicación a cambio de que éstos dirijan el foco y acerquen el micrófono a los atrabiliarios líderes podemitas. Todo podría resumirse diciendo que, para que Pablo Iglesias pueda al final darse un atracón, La Sexta le da un tentempié a Rajoy haciéndole un sándwich al PSOE. La pregunta es quién va a pagar la cuenta. Pero ésa tiene siempre la misma respuesta: los españoles.

El número de la cabra
Antonio Burgos ABC 5 Mayo 2017

Por falta de uno, dos circos, dos, hay en la Feria de Sevilla. El Gran Circo Mundial, cuyo promotor, si mal no recuerdo, mereció una justa Medalla de las Bellas Artes, y el Gran Circo Alaska, con Fofito, es decir, con la memoria de los payasos de la tele de media España. Grandes atracciones anuncian esos circos, desde el hipopótamo gigante a un animal que trae el Circo Mundial y que más representativo de muchas cosas de nuestra nación no puede ser: el «ligre», mitad león, mitad tigre, como aquello de «mitad monje, mitad soldado», pero puesto al día; pues lo que ahora es políticamente correcto es mitad pene y mitad vulva, por ejemplo; o mitad liberal y mitad gilipollas, como resultan muchos del Gobierno; o mitad comunista y mitad disfrutón de una vidorra de marqués, dueño de veinte pisos.

Me extraña, empero, que ninguno de los dos circos de la Feria de Sevilla traigan la atracción más de moda: el número de la cabra que a cada momento montan los artistas de Podemos: ¡artistas, que sois unos artistas! El número de la cabra lo hacen cotidianamente los de Podemos tanto en el Congreso de los Diputados como en sus pasillos; lo mismo en los plenos de los ayuntamientos que en los parlamentos de la Señorita Pepis de las autonomías. Que se sepa, nunca han propuesto ni mucho menos se ha aprobado, una sola medida para atajar lo que quita al sueño a los españoles, como el paro, la falta de perspectiva laboral para los chavales que salen de la Universidad, la delincuencia mayor o menor que va en aumento, los impuestos que a partir de junio o julio hacen a los que trabajan esclavos económicos del Estado, que se lleva su sueldo: por llevarse, hasta se lleva Montoro un buen pellizco de cada premio medio gordo de la Lotería.

Podemos ha hecho memorables números de la cabra, como cuando Iglesias se preconizó vicepresidente del Gobierno, que es como si yo me pido ser arzobispo de Oviedo? Otro número de la cabra importante fue la sesión circense que ellos mismos llamaron «Vista Alegre Dos», que tiene nombre de cárcel grande y capaz de alojar a familias enteras, por numerosas que sean, como los Pujol. Bajo la carpa del «Vista Alegre Dos» montó Podemos el número de la cabra de apartar del poder al Niño de la Beca y castigarlo en el Congreso, mandándolo a las bancas de atrás, como los malos alumnos que no se saben la lección: la rentable lección del «sí, buana». Ha habido otros números de la cabra muy divertidos en la capital de España, como el referéndum para peatonalizar la Gran Vía o querer convertir el Arco de la Victoria de la entrada a la Universitaria en no sé qué de esto que se lleva ahora tanto de la mal llamada Memoria Histórica. Que es, a su vez, otro número de la cabra, según el cual la guerra que ganaron los nacionales resulta que la perdieron y que el Día de la Victoria lo siguen celebrando los rojos: el Día de la Victoria Kent, naturalmente.

Pero entre todos los números de la cabra que lleva montados Podemos, como querer quitar las azafatas vistosonas en el Gran Premio de Jerez y en la Vuelta Ciclista a España y cosas así de inútiles y prescindibles, el mejor de todos es el de la Moción de Censura a Rajoy. Un amigo dice que es tal numero de la cabra, que la Moción de Censura a Rajoy es la Ficción de Censura o la Micción de Censura, y fuera del tiesto. «Echar al PP» fue el numero de la cabra que montaron tras las municipales y el PSOE tragó, apoyando a alcaldes podemitas con tal de que no gobernaran los más votados, que eran del PP. Entre ellos, Cádiz. Por eso hay tanto levante en Cádiz. La leyenda dice que cuando llega el circo a Cádiz, viene también el levante. Desde que llegó Kichi a Cádiz con su circo y sus números de la cabra, ya ven qué levantera este verano y hasta ahora en primavera.

Escohotado, amigo de la libertad
Santiago Navajas Libertad Digital 5 Mayo 2017

Que dos antiguos comunistas como Escohotado y Losantos hayan llegado a valorar más a Adam Smith que a Karl Marx nos hace tener esperanza de que finalmente no sea un milagro que los amigos de la libertad terminen ganando la batalla cultural.

En su trilogía sobre "los enemigos del comercio", Antonio Escohotado (aquí entrevistado por Federico Jiménez Losantos https://www.clublibertaddigital.com/ideas/sala-lectura/2017-02-16/antonio-escohotado-entrevistado-por-federico-jimenez-losantos-parte-3-6059848.html) hace dos cosas: de manera explícita, analizar a los adversarios de la libertad económico-política que se han dado en la Historia; pero también emerge entre líneas una pauta de los rasgos que constituyen la esencia del liberalismo en su más alta y noble expresión, la corriente espiritual que siempre ha defendido la libertad como el valor supremo, la democracia como el sistema político civilizado y el comercio como una actividad económica basada en la legitimidad de la propiedad privada y la competencia.

¿Cuáles son estos rasgos que constituyen el talento liberal y que se desprenden de la obra de Escohotado? Me han salido veinte, una cifra estupenda, redonda y no demasiado larga. En primer lugar, el individualismo, la creencia de que los sujetos están por encima de las colectividades. En relación con la anterior, la defensa del libre albedrío, ya que si no fuéramos libres, con alguna que otra restricción física o biológica, no podríamos reclamar la responsabilidad. Eso nos lleva al tercer punto: la consideración de que existe una naturaleza humana, más o menos flexible y adaptable, a partir de la cual construir una pedagogía razonable. Una pedagogía que use fundamentalmente la fuerza moral en lugar de la fuerza física, tal y como hacen aquellos que proponen el diseño de hombres nuevos. Por todo ello, se da en el liberal una alergia a la planificación social y trata de que sea la propia espontaneidad de la sociedad civil la que lleve hacia el bien común. Vale cierto paternalismo liberal, pero solo desde el más sacrosanto respeto a la libertad individual. Por ello, el liberal es partidario de la amistad en lugar de del odio social (de clase, de raza, de género, de religión), por lo que abomina de la violencia política y prefiere al líder mediocre que no pretenda cambiar a la sociedad como un todo o a los individuos en particular que a uno mesiánico con ínfulas de ingeniero social. Desde el punto de la vista del conocimiento, prioriza la pasión por la ciencia y la verdad antes que por la propaganda y el activismo.

En el terreno económico, trabaja por la compatibilidad entre el valor de uso y el valor de cambio, por lo que no considera que el dinero sea algo sucio o diabólico sino, por el contrario, una herramienta fundamental para permitir la expansión de los negocios y la riqueza. A partir de la fundamentación de la ley en el Derecho, hace una defensa de la propiedad privada y maneja los incentivos adecuados, tanto materiales como espirituales, para una acción, tanto privada como pública, más eficiente y justa, de modo que se desarrolle una equidad entendida como desigualdad justa basada en el mérito. No busca ninguna utopía, tan supuestamente perfecta como absolutamente inalcanzable, sino mejorar el actual estado de cosas progresivamente. Y al estar contra cualquier sistema puramente ideológico se manifiesta a favor del pluralismo cultural, dentro de los límites de la tolerancia y el respeto a los que piensan de manera diferente. Un pluralismo que le lleva a hacer una apología del talento inventor, innovador y empresarial, ya que, aunque aumenta la desigualdad, también lleva a una mayor diversidad y a que se premie relativamente más a los desfavorecidos. En lo económico, se orienta hacia los mercados como mecanismos de coordinación espontánea y el Estado como monopolio legítimo de la violencia y organizador minimalista de los intercambios voluntarios. Lo que no es óbice para defender una solidaridad basada en la libertad y en la compasión, que esté por encima de facciones partidistas, en un contexto moral donde el imperativo kantiano sea un ideal regulativo. Y en el largo plazo, una apuesta por una sociedad globalizada basada en el cosmopolitismo frente a la reacción nacionalista de las comunidades excluyentes.

En una de las más bellas páginas de Los enemigos del comercio, en el primer tomo, Escohotado explica que el liberal no puede ser conservador, a despecho de que apoye la propiedad privada como institución, porque apuesta por la autonomía individual y quiere consolidarla del modo más inequívoco y práctico posible, que es regulando los deberes hacia terceros. Relativista por vocación, contempla la aspereza de la vida sin esperanza de milagro, tratando de identificar "lo propicio para una mayor eficacia del esfuerzo humano". Está orgulloso de responder con un "no sé" y un "lo estudiaré" a cuestiones donde el resto dispone de dogmas ciertos, y cifra la prudencia en aprender a jugar sin trampas.

Sostiene Antonio Escohotado que su trilogía no está guiada por unas tesis previas, sino por un cuestionamiento de unos dogmas, de su pasado izquierdista, que le llevaban a detestar el comercio, la propiedad privada y el interés. Tras la investigación, lo que emerge es una pauta de cómo conjugar en liberal un siglo XXI que se eleva sobre un pasado casi siempre tenebroso dominado por los enemigos del comercio. Que dos antiguos comunistas como Escohotado y Jiménez Losantos hayan llegado a valorar más a Hayek que a Althusser, a Adam Smith que a Karl Marx, nos hace tener esperanza de que finalmente no sea un milagro que los amigos de la libertad, la verdad y, claro, el comercio terminen ganando la batalla cultural.

Cazar carlistas, la diversión del Frente Popular en Tolosa
Juan E. Pflüger gaceta.es 5 Mayo 2017

La memoria histórica sigue insistiendo: la represión realizada por los nacionales fue organizada para acabar con todos los enemigos políticos mientras que la represión republicana fue improvisada y un fenómeno de ira de grupos descontrolados que actuaban por libre. Una afirmación que cada vez es más claramente falsa. La represión republicana obedeció a una estrategia -la misma que se aplicó en la URSS y en el resto de países soviéticos- planificada y minuciosamente organizada. Su objetivo no era otro que el de acabar en el plazo más breve con todos los representantes de lo que ellos denominaban las fuerzas contrarrevolucionarias.

El asesinato de los carlistas de Tolosa obedece a esta preparación y organización de los crímenes. Es otro de tantos ejemplos de ello. En tan solo unas horas, la mayoría de los miembros del Partido Tradicionalista Español de esa población de Guipúzcoa fueron detenidos y asesinados. En el proceso colaboraron tanto las milicias locales como los responsables políticos del Frente Popular en la capital guipuzcoana, San Sebastián.

Los 17 miembros de la ejecutiva y los máximos representantes del carlismo en Tolosa fueron inmediatamente detenidos, trasladados a la prisión de San Sebastián, donde eran entregados a las milicias locales para que fueran fusilados en el cementerio de la localidad.

A la vez, los carlistas y dirigentes políticos de otras formaciones que eran detenidos en localidades próximas a Tolosa, eran trasladados hasta allí para ser asesinados fuera de sus municipios y evitar que las familias pudieran denunciar o hacerse eco de los crímenes para poder seguir cometiéndolos. Así ocurrió con al menos once personas, cuyos cuerpos sin vida fueron abandonados junto a la Fuente de Tolosa después de haber sido asesinados sin proceso ni garantías de ningún tipo.

Al empezar la Guerra Civil Tolosa tenía poco más de doce mil habitantes. Como en la mayoría de las ciudadaes y municipios vascos, el carlismo tenía una importante presencia social que era interclasista. En el Partido Tradicionalista Español había desde obreros a industriales, pasando por albañiles, delineantes o zapateros. El carlismo, frente a lo que tradicionalmente señalaban sus adversarios durante la república, no era un movimiento político vinculado a los grandes propietarios, como tampoco lo era la Falange.

En Tolosa, los carlistas tenían representación en el ayuntamiento. Concretamente, en el momento de estallar la Guerra Civil, tenían dos concejales. Eran el obrero Rufo Andoño Artazo, de 47 años, y José Caballero Orcolaga, industrial de 61 años. Este último había sido alcalde de la localidad entre 1912 y 1913 y había sido el constructor del tranvía que une Tolosa con San Sebastián.

La mayoría de los carlistas de Tolosa asesianados, murieron en la capital guipuzcoana la madrugada del 1 de agosto de 1936, tras haber sido trasladados desde el municipio en los días anteriores y concentrados en la prisión de San Sebastián o en el buque Aranzazu Mendi. Desde allí trasladados juntos al cementerio municipal, en cuyos muros fueron fusilados. Aquella madrugada, además de los dos concejales anteriormente citados, fueron asesinados: Pedro Caballero Inchausti, industrial de 54 años; José Burgui Goizueta, empleado de 42 años; Gabriel Herranz García, comerciante de 32 años; Patricio Muruzabal Pagadizabal, comerciante de 54 años; Eulogio Nuñez Pérez, delineante de 32 años; Julian Portu Laermosa, albañil de 46 años; y José María Raguan Zubeldia, ingeniero de 23 años y jefe del Requeté local; Victoriano Goya Cómez, corredor de fincas de 29 años; y Antonio Zunzunegui Aramburu, empleado de 23 años.

Tras estos asesinatos, también murieron manos de las milicias frentepopulistas Joaquín Aizpurua Ezquiaga, obrero de 48 años y su hijo, Igancio Aizpurua Goñi, también obrero y de 16 años que fueron fusilados en San Sebastián una semana después.

Más adelante, la cacería de carlistas continuó con el asesinato, esta vez en Bilbao de: Cipriano Estmba Lerchundi, zapatero de 43 años; Antonio Elósegui Larrañaga, industrial de 43 años y Saturio Eyara Casi, obrero de 81 años que había sido miembro de la Asamblea Consultiva de Miguel Primo de Rivera en representación de la Confederación Sindical de Obreros Católicos entre 1927 y 1929.

También en Bilbao fue asesinado el obrero de 63 años Martín Ezcurdia Lizaso. De su muerte conocermos más detalles gracias a la declaración de uno de los testigos de la misma. Fue detenido el 25 de julio en su casa, en presencia de su esposa y sus hijos. De allí se le trasladó a la cárcel del partido judicial, de donde fue trasladado a San Sebastián. Como mantuvo en todo momento una actitud altiva y de enfrentamiento y desprecio hacia sus captores, se le apartó del grupo y fue llevado al Convento de los Ángeles Custodios de Bilbao, donde había un centro de interrogatorio y torturas. De allí fue sacado junto a otro grupo de presos tras un bombardeo de Bilbao por las tropas nacionales. Fue salvajemente linchado y su cuerpo mutilado vivo. Presentaba, según el informe de los forenses que certificaron su muerte, “varias heridas de bala y la cabeza separada del tronco”.

La organización de la represión en la retaguardia del Frente Popular queda clara en el traslado que se hacía de los presos. En Tolosa fueron asesinados otros once carlistas, de pueblos próximos. Entre ellos Julián Goicoechea Zubiria, metalúrgico de 17 años y Felipa Lara Yatueta, sirvienta de 26 años.

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Independentistas que niegan el derecho a decidir

José Blasco del Álamoelespanol 5 Mayo 2017

Como mi mujer es valencianoparlante, como yo hablo español y el mundo inglés, decidimos que nuestro hijo tuviera una educación trilingüe que fomentase las dos primeras lenguas. Sin embargo, al ver que ningún colegio público o privado de Castellón capital nos ofrecía esa posibilidad, optamos por una educación bilingüe, mitad en valenciano, mitad en castellano.

Eran los días en que nos enteramos de que la conselleria d’Educació había presentado a los centros un nuevo programa educativo plurilingüe para el primer ciclo de primaria. Aunque dicha conselleria está en manos del partido catalanista Compromís -defensor de la inmersión lingüística-, le dimos un voto de confianza; pero enseguida descubrimos la trampa: los alumnos que elijan el nivel avanzado (seis asignaturas en valenciano, dos en inglés y una en castellano), tendrán doble premio al acabar el bachillerato, el título B1 en inglés y el Mitjà de valenciano (en los otros niveles, a pesar de dar casi las mismas horas de inglés, no se obtiene el B1).

El nuevo programa ya ha tenido tres impugnaciones en los tribunales de organizaciones que consideran que vulnera gravemente el derecho a la educación y a la igualdad con agravios comparativos. El ministro de Educación, Méndez de Vigo, dijo en un principio que denunciaría al Consell si no lo retiraba, pero, tras unas pequeñas modificaciones que en nada cambian la esencia del programa, ha acabado aceptándolo -¿qué podíamos esperar del Gobierno central, incapaz de hacer cumplir las sentencias en Cataluña?-.

Aún nos quedaba una última decepción: todos los colegios de Castellón capital han optado por el nivel avanzado, con lo cual, si queremos que nuestro hijo vaya a la escuela pública, sólo va a recibir una asignatura en español. ¿Dónde está nuestro derecho a decidir como padres en una comunidad con dos idiomas oficiales, cuyo Estatuto de Autonomía dice que nadie podrá ser discriminado por razón de su lengua?

Siempre he mirado con perplejidad la inmersión lingüística catalana, sin entender que periodistas como Julia Otero o Jordi Évole la defiendan. Me acuerdo de las palabras de Leo Messi: “Mi hermanita volvió a Argentina porque en la escuela le hablaban catalán y lloraba”. ¿Dónde estuvo el derecho a decidir de los padres de Messi?

Al ver cómo una variante de la inmersión lingüística ha llegado a mi ciudad siento indignación, pena. En algunos pueblos de nuestra provincia hace años que la escuela pública sólo ofrece línea en valenciano, pero nunca creí que pasaría en una ciudad con tantos castellanohablantes como Castellón.

El gobierno de la Generalitat, presidido por el socialista Ximo Puig, es el responsable de haber puesto de conseller de Educación a Vicent Marzà, quien en la Diada de 2014 dijo en una emisora catalana: “Sin Valencia no hay independencia. Sin desobediencia tampoco”. ¿Cómo puede depender de alguien así la educación pública de niños y adolescentes? El día que Ximo Puig le otorgó la conselleria se produjo la segunda transferencia educativa: si la primera había ido de Madrid a Valencia, esta segunda ha viajado de Valencia a Barcelona. La nueva Canal 9 se va a llamar À., un logotipo utilizado habitualmente por el independentismo catalán; su directora general será Empar Marco, corresponsal de TV3 en la Comunitat.

La catalanización de la Comunidad Valenciana tiene casi tantos años como la democracia. Ojeando mis libros de BUP de Llengua i Literatura, he encontrado varias aberraciones históricas: “A l’època de la dinastia Flàvia (69-96) hom ja pot parlar dels Països Catalans com d’un país romà, perquè és aleshores quan Tarragona proporciona a l’Imperi personatges d’un cert relleu i quan Barcelona s’omple de bells edificis públics i s’expansiona mercès al comerç i a la agricultura del seu entorn”; “a finals del segle XV, la unió de la Corona catalano-aragonesa amb la de Castella com a conseqüència del casament dels Reis Catòlics”.

En los libros, Cataluña es el Principat; la Comunidad Valenciana, el País Valencià; y Mallorca, les Illes. De todos estos territorios, el único que nunca ha sido reino es Cataluña (tan sólo Gerona fue principat en la Edad Media). El matrimonio de los Reyes Católicos unió la Corona de Aragón con la de Castilla. Quien miente tan burdamente a niños y adolescentes es capaz de cualquier cosa.

Para que las manipulaciones catalanistas hayan permeado una parte importante de la sociedad valenciana, ha sido necesaria la colaboración, por acción u omisión, del PSOE y del PP, que no han entendido, o no han querido entender con tal de conservar el poder, que lo más rancio e intolerante que ha habido en España desde Franco son los nacionalismos periféricos.

¿Y cuándo empezó a ser catalanista Cataluña? Francesc Cambó, el líder de la Lliga Regionalista, en sus Memorias nos da algunas pistas: “En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en él mi actuación... Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado... No creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio... Aquel era un tiempo en que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí”. (Por cierto, cuando Cambó fue a una sociedad popular de Valencia y se puso a hablar, los silbidos le impidieron continuar, pues el público no quería que le hablasen en catalán).

Josep Pla corrobora la visión prosaica del líder de la Lliga: “Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado”.

Ramón y Cajal dice que la mecha que provocó el incendio fue puramente económica: la pérdida del mercado colonial en 1898, la vuelta a la “nativa desnudez peninsular”, en palabras orteguianas. Ocho años después se celebró en Barcelona el I Congrés Internacional de la Llengua, organizado por el químico Pompeu Fabra. Según mis libros de BUP, Fabra “tenia la preparació tècnica d’un romanista i qualitats humanes excepcionals”; según Unamuno, “era un mal aprendiz de filólogo que elaboró una lengua bastarda infectada de galicismos”. En aquel congreso escogieron el dialecto más hablado de Cataluña -el barceloní- como lengua estándar con el objetivo de imponerlo en sus Països Catalans.

Era la época en que Noruega se había separado de Dinamarca, potenciando las mínimas diferencias léxicas entre el noruego y el danés (no mayores que las del catalán y el valenciano). Mientras los catalanes empezaban a ganar el partido con la táctica del aburrimiento, ningún congreso internacional, ningún brujo de laboratorio, quiso recordar que la reconquista del Reino de Valencia fue una iniciativa aragonesa, no catalana, con lo cual no pudieron traernos su lengua. Ningún congreso internacional, ningún brujo de laboratorio, quiso recordar que la primera traducción de la Biblia del latín a cualquier lengua romance fue la que hizo Bonifaci Ferrer en lengua valenciana; que el primer siglo de oro (del XIII al XV) de una lengua romance es de autores que dicen escribir en “romanç valencià” (Vicente Ferrer, Joanot Martorell, Ausiàs March…); que el primer diccionario traducido del latín a cualquier lengua romance fue El Liber Elegantiarum, de Joan Esteve; hay referencias a la lengua valenciana en el Compromiso de Caspe (1412) y en documentos de la Inquisición; también la nombran Cervantes, Quevedo, Galdós...

Alguien tan ecuánime como Dámaso Alonso escribió: “La lengua valenciana y la catalana están en paridad y al mismo nivel, existiendo una mayor antigüedad de la lengua valenciana, ya que sus raíces se hallan más próximas al latín”. Y otro sabio ecuánime, Salvador de Madariaga: “La lengua valenciana difiere lo bastante de la catalana para poder permitirse gramática y vocabularios propios”.

Pero ya nos advirtió Borges de que la verdad histórica no es lo que sucedió, sino lo que juzgamos que sucedió: si en 1912 Cataluña era una mancomunidad de diputaciones, con el estatuto del 32 ya era una región. Ese año Cajal señalaba que, en la Facultad de Medicina de Barcelona, “todos los profesores, menos dos, son catalanes y nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes”. Después, gracias a la Constitución del 78, Cataluña ya era una nacionalidad. En un siglo, ha pasado de ser una mancomunidad de diputaciones a estar llamando a la mítica puerta de la independencia. Pompeu Fabra y sus acólitos han hecho un buen trabajo.

En las aulas de la Comunidad Valenciana, desde 1983, por obra y gracia del entonces conseller d’Educació, Ciprià Císcar, y del Gobierno socialista presidido por Joan Lerma, se enseña el dialecto barceloní, obviando el valenciano de los clásicos, que ha llegado hasta el siglo XXI a través de Les Normes del Puig.

En todos los colegios públicos de Francia, el francés es la lengua vehicular, potenciando su aprendizaje en primaria (a pesar de que también se habla el occitano, el bretón, el corso y el alsaciano). En España, los nacionalistas-independentistas ya hace años que borraron la enseñanza del español de las aulas públicas catalanas, y van camino de hacer lo mismo en las valencianas. El corresponsal de Cultura del Frankfurter, Paul Ingendaay, tildó de “limpieza lingüística” la política en Cataluña. Ingendaay veía una “utilización de la tutela lingüística, que una vez reprocharon a Franco y que ahora ellos practican”. Denunció también “la multiplicación de multas” contra comercios que rotulan en castellano.

Igual que a mí, a Vicent Marzà “lo nacieron” en Castellón de la Plana. Si algún día tiene hijos, defenderé que los pueda educar en la lengua valenciana (él preferirá llamarla catalana). No puedo entender por qué vulnera mi derecho a decidir que Adrián tenga una educación en español.

***José Blasco del Álamo es periodista y escritor.

España y bien común, o autonomías y cupo

Antonio Robles Libertad Digital 5 Mayo 2017

Podrían ser compatibles, de hecho, los padres de la Constitución fundamentaron la España democrática del 78 sobre el actual modelo autonómico persuadidos de que era la fórmula adecuada para encajar la pluralidad cultural de las regiones de España, descentralizar la administración y disipar las inclinaciones nacionalistas de Cataluña y País Vasco de ruptura con España.

Pero después de casi 40 años los resultados están a la vista: aquellas autonomías por las cuales se fundó el Estado autonómico, lejos de integrarse, cada día encuentran un nuevo agravio para irse de España. Nadie duda de que inicialmente el invento cuajó y produjo mejoras evidentes, al menos para los partidarios de la descentralización. Pero después de 40 años… ¿el Estado autonómico ha logrado el fin para el que fue diseñado? A todas luces, no. Lejos de remitir las reivindicaciones territoriales, han aumentado. Lejos de aplacarlas con más cesiones, las han fortalecido; lejos de blindar el bien común, la igualdad de los españoles y la unidad de España se han debilitado y se deshilachan a ojos vista. La fórmula del apaciguamiento, la conllevancia y las mayores cesiones ha fracasado. En realidad, las mal llamadas comunidades históricas han aprovechado estas cuatro décadas para poner el sistema educativo, los medios de comunicación públicos y los presupuestos de sus territorios al servicio de la construcción nacional propia.

A la luz de estos hechos sería pertinente preguntarse si es una buena inversión un nuevo modelo de coche que deslumbró los primeros diez mil kilómetros, pero a los cuarenta mil da más problemas que servicios.

La última prueba la tenemos con la aprobación de los presupuestos. El gobierno en minoría del PP ha vuelto a ceder al chantaje del concierto y cupo vasco. Si ya de por sí el cupo vasco y el convenio navarro son privilegios frente al régimen común del resto de las autonomías, ahora se aumenta el agravio. Por poner unas cuantas cifras comparativas: un ciudadano español que resida en una de las 15 autonomías del régimen común dispone de unos ingresos públicos medios por año de 3.000 euros; si es un ciudadano vasco, de 4.112, un tercio más. Si Madrid disfrutase de este privilegio del País Vasco, le corresponderían al año 12.000 millones de euros más de los que recibe, sin contar que aporta más que él, tanto porcentualmente como en cifras totales. Y si toda España tuviera las mismas condiciones que el País Vasco o Navarra, dispondría de 40.000 millones más para servicios sociales de los que ahora carece. Eso sin contar con el rebaje en el alquiler del cupo, que pasa de 1.525 euros al año a menos de 956. Para ver cómo afecta a nivel real en la gente, un ejemplo de carne y hueso: un desempleado de larga duración con dos hijos a su cargo en el resto de España cobra 426 euros/mes; en Euskadi, 824. Y así en becas, alquileres públicos, compras de vivienda de protección oficial, servicios hospitalarios etc. Una verdadera vergüenza. Hasta Bruselas clama al cielo porque esto crea islas fiscales que rompen las reglas de competencia leal entre territorios. Cuestión prohibida por la UE.

¿Tenía el Gobierno de Rajoy una necesidad ineludible para vendernos? No. Podría haber pactado con el PSOE cuestiones de Estado, como es este caso, con la voluntad de que cuando cambien las tornas el PP respete el pacto de Estado de forma recíproca. ¿Por qué no lo han hecho? Porque a uno y a otro les interesan más sus haciendas electorales que el bien común de los españoles y el destino de la nación.

El tercero en discordia, Cs, nació para eliminar el chantaje de los nacionalistas en la formación de los gobiernos de España. Se postulaba como bisagra. Consideraba que los territorios no tenían derechos, que los derechos eran de las personas. Por eso se oponían al concierto y al cupo vascos y al convenio navarro. Parece ser que ya tampoco, como en tantas otras cosas. Seguro que nos lo saben explicar.

La malograda UPyD hubiera dicho no, como hubiera dicho no el Centro Izquierda de España que estará presente en las próximas elecciones.

Esperpento secesionista, no catalán
SERGIO FIDALGO El Mundo 5 Mayo 2017

La autodenominada "revolución de las sonrisas" separatista hace tiempo que ha entrado en modo esperpento. Si a Carles Puigdemont o a Oriol Junqueras les hubiera dado por pasear por el madrileño Callejón del Gato, donde moraban los espejos deformantes que glosó Valle-Inclán, estos hubieran reventado. No por la mayor o menor belleza física de estos dos políticos, sino porque representan el absurdo con mayúsculas, y tanta concentración de energía distorsionante no hay materia que lo resista.

Resulta gracioso que la Generalitat pida "lealtad institucional" al Gobierno que encabeza Mariano Rajoy para que Barcelona sea la sede de la Agencia Europea del Medicamento. La Ciudad Condal merece acoger este importante organismo, pero los partidos secesionistas no ayudan con sus continuos ataques, ofensas e insultos a todas las instituciones que nos representan a todos. Los del "España nos roba" exigen la "lealtad institucional" que incumplen cada día. Menos mal que aunque los separatistas no se consideran "españoles", tenemos un Ejecutivo que considera que todos los catalanes somos ciudadanos de este país, y nos trata como lo que somos, españoles de pleno derecho. Y vela por nuestros intereses, como lo hace con el resto de compatriotas.

El esperpento sigue con los continuos viajes de Junqueras, Mas, Puigdemont y Romeva, ordenados como los hermanos Dalton, de mayor a menor estatura política, que no física, y sin querer compararles con atracadores de bancos. Sus faltas son más de orden moral y cívico. En sus excursiones buscan vender las "bondades" del proyecto separatista. Intentan difundir en el extranjero lo que es un acto antidemocrático: considerar que hay catalanes de primera (la minoría que busca la secesión) y de segunda (la mayoría que quiere formar parte de España).

Los dirigentes separatistas quieren romper España y se quejan que el cuerpo diplomático español no les ponga la alfombra roja. Y además les molesta que nuestros embajadores expliquen a los mandatarios extranjeros las pretensiones excluyentes de los secesionistas. Y cuando, de manera legítima, el Gobierno central protesta por lo que es un abuso de los fondos públicos que provienen de los impuestos de todos los españoles, para vender en otros países la ruptura de España, los secesionistas se hacen los ofendidos. ¿Da o no da para una novela de Valle-Inclán?

Otro esperpento de este folletín por entregas tiene como protagonista al héroe de varias generaciones de progres de este país. ¿Qué ser humano amante de la igualdad y la justicia social no ha cantado L'estaca en una noche de amistad por las tascas de Burgos, Sevilla o Madrid? Este himno ha sido, es y será uno de los signos de identidad de todo aquel que quiera demostrar su apego al internacionalismo obrero, la solidaridad entre pueblos y la lucha por la emancipación de los oprimidos.

Una cosa es que Llach cante sus clásicos antifranquistas en un campus o en una concentración por los derechos humanos, y otra muy diferente es ir dando discursos por Cataluña en los que se amenaza a los funcionarios de la Generalitat que, por su voluntad de cumplir las leyes vigentes en un país democrático como España, no obedezcan los dictados del Gobierno de Junts pel Sí. Este ex cantautor ha decidido pasar de L'estaca al garrote, a la sanción y, porque no decirlo, a la marginación de aquellos trabajadores públicos que simplemente cumplan con su obligación: no saltarse las normas.

Lo curioso es que los secesionistas están tan seguros de su impunidad que han colgado estos discursos en las redes sociales. La red está llena de intervenciones gloriosas de personajes como el ex juez Santiago Vidal o el historiador Víctor Cucurull. Si no conocen a este último intelectual ya tardan en conectarse a Youtube o al portal Dolça Catalunya con un pack de palomitas y comenzar a disfrutar. Si se lo toman en serio, se indignarán. Si lo disfrutan como lo que es, el auténtico heredero de las películas de Pajares y Esteso, pasarán una velada entretenida.

Este tipo de personajes, muchos de ellos con ayudas públicas de las administraciones que controlan los separatistas, llevan años predicando por toda Cataluña la necesidad de romper los lazos con el resto de españoles. Unos, como Llach, de manera más suave y generalmente sin caer en excesos, otros con discursos que rayaban en el delirio. Las tesis, las de siempre. Que España es una democracia de baja intensidad que oprime los anhelos de libertad del pueblo catalán. Que España saquea a Cataluña el dinero que necesita para progresar económicamente y garantizar el bienestar de las nuevas generaciones. Que España no comprende ni tolera la diferencia cultural que supone el tener una lengua tan rica como el catalán.

A los secesionistas no les importa que la mayoría de los catalanes se sientan españoles. Ni que la lengua catalana, gracias a las instituciones creadas por la Constitución del 78, tenga en Cataluña un reconocimiento público y un apoyo excepcional en el ámbito educativo, empresarial, comunicativo y cultural. Ni que los mecanismos de solidaridad interterritorial sean los mismos que existen en cualquier democracia avanzada. Ni que Cataluña es rica, sobre todo, por el trabajo de millones de ciudadanos provenientes del resto de España en las fábricas de Barcelona y otras localidades de esta comunidad autónoma.

Para intentar convencer a los ciudadanos no han dudado en falsear la historia y retorcer los datos. Y han creado un aparato propagandístico que comienza en las guarderías y en las escuelas de primaria y acaba en los comedores de todos los hogares catalanes, gracias a los medios de comunicación públicos y privados subvencionados que no dudan en poner a sus periodistas al servicio de la causa de la secesión. Pero a pesar de sus esfuerzos durante más de tres décadas siguen sin ser mayoría. La consulta del 9-N demostró que los secesionistas, incluso haciendo trampas al solitario ampliando el censo a colectivos que en unas elecciones no tienen derecho a voto, no son suficientes para imponer una separación de Cataluña por las bravas.

Y desde ese momento se ha pasado de la revolución de las sonrisas al esperpento catalán. Para mantener la ficción de que su causa sigue bien viva no dudan en recurrir a una serie de personajes estrambóticos que se dedican a calentar el ambiente, para intentar mantener alta la moral de su gente. Los discursos de Llach no hacen más que revelar una realidad: en la Cataluña de Puigdemont y Junqueras no se respetan las leyes de una democracia consolidada como la que consagra la Constitución de 1978.

Los secesionistas saben que han perdido, pero siguen jugando con la ficción que existe una legalidad catalana al margen de la española. No les importa no ser mayoría, ni carecer de todo tipo de apoyo internacional, ni siquiera hacer el ridículo, como cuando se difundió una grabación del número dos del PDeCAT, David Bonvehí, en la que aseguraba que si hacía falta ya buscarían un candidato "autonomista", y por lo tanto no separatista, para su partido. Al final Oriol Junqueras culpó al "Estado" de intentar debilitar al proceso secesionista con la difusión de esta conversación que se celebró en un restaurante, cuando en la mesa de al lado había dos dirigentes de ERC. ¿Serían dos infiltrados del CNI? Otro esperpento más.

"Hemos de buscar candidatos autonomistas por si no acaba bien la cosa". Ya no engañan a nadie, salvo a los que viven de que el 'procés' siga adelante. Que son muchos. La receta para revertir la locura que está viviendo Cataluña es simple, pero requiere valor y voluntad: respeto a la ley y apoyo a las entidades cívicas catalanas que luchan por mantener los lazos con el resto de españoles desmontando las mentiras de los secesionistas. Pedagogía de lo mucho que las administraciones públicas hacen por Cataluña y desmentir la propaganda de los independentistas. Y así, seguro que la causa de la buena convivencia ganará. Y acabaremos con el esperpento secesionista, que no catalán.

Actores que se mojan
Iñaki Arteta Libertad Digital 5 Mayo 2017

Ay, el mundo de la cultura vasca. Como en todos los lados, hay gente y gentuza. Ocurre que no todo lo que se acerca al círculo de la cultura es honorable aunque esta proximidad con los valores de la CULTURA crea en muchos la ilusión de un incremento instantáneo de su prestigio intelectual. Pero no exageremos dándolo por perdido al completo, ni mucho menos.

Que no se diga que ese mundo de la cultura vasca no se implica o permanece callado frente a las sacudidas de injusticia de esta sociedad tan desigual e injusta. No. Muchos participan en campañas humanitarias, algunas discutibles, como las del acercamiento humanitario de presos políticos de conciencia en su lucha por la libertad contra un estado opresor. Ante esta cuestión algunos como la actriz Itziar Ituño y otros muchos más, como aquellos que, con mucho más humor, expresaron su odio, no a la banda asesina, sino a lo "español" en un programa televisivo, lo dan todo. A estas alturas ni siquiera hay que ser malpensado para deducir que sencillamente expresan una comprensión natural hacia el terrorismo etarra y sus consecuencias. Ay, esos vascos del mundo de la cultura vasca. Desde la atalaya de su falsa imparcialidad histórica, subidos a lo más alto del desprecio a los valores de la convivencia, se atreven a echarnos discursos biempensantes. Paz, derechos humanos, convivencia. Acto seguido, misteriosa y burdamente humana, aparece la conveniencia: se aprecia, y mucho, el trabajo en territorio enemigo.

Perseguidos y masacrados respirando libremente aire puro en la tierra de sus opresiones. Dice la actriz Itziar Ituño, que también se le ha podido ver en Cuéntame cómo pasó: "Tengo que vivir en Madrid de lunes a viernes y los fines de semana volveré a Euskadi para los bolos de teatro que tengo pendientes".

Es tremendamente extraño ser tan abertzale y querer trabajar en España, entre españoles aunque sea de lunes a viernes (quizás comente al volver que se ha tenido que tapar la nariz en ese Madrid de la corrupción). Además, sobrada de trabajo (ya quisieran algunos críticos con el nacionalismo poder decir lo mismo).

También esta mujer cuenta en su currículum con haber participado en la película Motxilaren Umea, "un film que trata la vulneración de derechos de la que son víctimas hijos e hijas menores de personas presas, que en su estreno en marzo deparó un emocionante momento de reconocimiento a los más de mil pequeños que viven en primera persona esa situación en Euskal Herria". Todos los intérpretes son amateurs salvo Itziar Ituño. Se trata de "un film pedagógico porque los niños no saben qué es la dispersión pero entienden perfectamente qué es estar sin tus padres". Estar sin sus padres.

Ser tan abertzale, promotora del acercamiento de presos asesinos y hacer un papel de policía en una cadena española. Imaginemos a un joven y convencido neonazi haciendo un papel de judío para la televisión pública de Israel.

Yo creo que esta chica es el prototipo de chica vasca comprometida y eso seguro que es muy importante para ella y para su público autóctono. Alguien debería indicarle que su causa no es tan presentable como se cree y que ser agente doble es muy complicado. Debería preparase para comprender que si le han contratado (y pagado) para trabajar interpretando a una policía buena y española algo nos chirríe a los que observamos en su asunto un ramalazo de desalmada hipocresía. Qué pensarán los presos de los que se preocupa y por los que es capaz de trabajar sin cobrar o ese su público que admira a los famosos vascos que se mojan.

Aunque también les digo que ya que Bildu está en las instituciones, en las tertulias y sus militantes no arrepentidos de su pasado siguen siendo legión en el País Vasco, quizás exageramos escandalizándonos por esta cuestión bastante menor. Porque ellos lo quieren todo, está claro. Pero ¿se lo damos o no se lo damos?

 


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