AGLI Recortes de Prensa   Sábado 6  Mayo 2017

El timo de los presupuestos “alternativos”
Daniel Lacalle elespanol 6 Mayo 2017

“The minute you walked in the joint, I could see you were a man of distinction, a real Big Spender” Cy Coleman

La solidaridad con el dinero de los demás es la actividad favorita de algunos partidos.

Cuando se analiza el Plan de los presupuestos del Estado de 2017, lo primero que deberíamos hacer es pensar en por qué se aprueban o rechazan.

Claramente, estos presupuestos cumplen con las exigencias de todos los partidos. Sin embargo, por cuestiones tácticas, una parte los rechaza.

El gasto social se sitúa en un 55,8% del presupuesto, Sanidad crece un 2,3% con respecto a 2016, Educación un 1,7% e I+D+i un 4%. El sistema de becas se ha incrementado en 252 millones de euros desde el ejercicio 2011. La dotación en Pensiones aumenta un 3,1% respecto a 2016, y se destinan 139.647 millones (más del 40% del gasto total).

El gasto total consolidado, según la estrategia de política fiscal del Ministerio de Hacienda, asciende a 479.991 millones de euros (41,3% del PIB). Es decir, austeridad, muy poca, ya que gastamos más que en 2007 y 2011.

La realidad es que, si borramos de estos presupuestos las siglas del partido en el poder, el 90% del parlamento los tendría que aprobar porque siguen escrupulosamente las directrices de prioridad social, dentro de la sostenibilidad de las cuentas.

Pero todos quieren gastar más… con nuestro dinero. En el debate de los presupuestos no se ha dado una sola replica que hable de rentabilidad de ese gasto. No se habla de gasto en educación por alumno, donde estamos en la parte alta de la media de la OCDE, o de resultados en PISA, o de patentes en I+D+i, donde alcanzamos una cifra récord en Europa aunque gastásemos menos, ni se habla de la balanza tecnológica, la diferencia entre lo que importamos y exportamos, que ha mejorado sustancialmente desde 2011. Hay que gastar.

Muy bien, ¿y cómo lo financian?
Es curioso que los mismos que critican estos presupuestos por sus estimaciones de ingresos y riesgo de incumplir el déficit, fíen sus cartas de los Reyes Magos Burocráticos a… aumentos de ingresos estimados mucho mayores.

Estos presupuestos estiman un aumento de ingresos fiscales del 4,6% hasta los 443.395 millones de euros. Es decir, se prevé un avance de la recaudación superior a su crecimiento promedio el periodo 2012-2016, del 1,8%. Si ponemos en duda esas cifras de ingresos, deberíamos ser mucho más cautelosos, por lógica, con las exigencias de gasto, sobre todo los gastos corrientes.

Pero los mismos partidos que critican esta subida esperada como “poco realista”, se lanzan a hacer estimaciones propias que las multiplican. Una broma. Llamar optimista a una estimación y presentar otra menos creíble es irrisorio. Pero quejarse del riesgo de incumplir el déficit y a la vez exigir mayor déficit es hilarante.

Los propios Inspectores de Hacienda han alertado sobre estimaciones optimistas por recaudación de impuestos, y el BCE y la Universidad de Lisboa cifran la media de error en las estimaciones de ingresos fiscales por impuestos en un 1% a 1,4% del PIB. Entre 2007 y 2011, por ejemplo, las comunidades autónomas incumplían sus estimaciones optimistas de ingresos entre un 4% y un 8%, disparando con ello el déficit. El historial de errores en la estimación de ingresos fiscales es enorme, en toda Europa, y el propio BCE lo alerta en sus estudios.

El truco
El truco de los partidos al estimar ingresos fiscales es que, cuando se descubre que no eran realistas, ya se los han gastado. Estimaciones de ingresos de ciencia ficción para gastos muy reales y concretos. Y, entonces, cuando se dispara el déficit, la deuda … hablan de recortes. No hablan de su incapacidad de gestionar lo que hay, solo piensan en que si no se recaudan esos ingresos que se han inventado, la culpa es del manido cuento del fraude fiscal (les invito a ver las vergonzosas estimaciones de multiplicadores fiscales de Podemos). Luchar contra el fraude fiscal, el que haya, es esencial, pero no gastárselo antes de recaudarlo. Porque partir de esas cifras, TODAS estimadas, y gastárselas de antemano lleva a la quiebra.

¿Se han fijado en las estimaciones de los partidos a cinco años de ingreso por impuesto de sociedades? Crecimiento lineal exponencial. Como si no hubiese ciclos y los beneficios no bajasen y subiesen.

La estimación irreal de ingresos y los subterfugios presupuestarios cuentan con una ventaja. El que lo gasta ya lo ha disfrutado. A usted, al que lo paga, le supone más impuestos hoy y más impuestos mañana, y más deuda que pagarán sus nietos.

Los que le dicen que se puede gastar todo lo que se quiera sin riesgo lo dicen de corazón, porque ellos no tienen el riesgo. Es de usted.

No existe ningún país en la Unión Europea donde se use más el cuento de subir los impuestos a los ricos y el supuesto fraude fiscal como aparente maná de caudal eterno al que siempre se puede acudir. Eso en un país donde los redistribuidores de la nada van bajando el listón de lo que es ser rico al ritmo de su voracidad confiscatoria.

Los “impuestos a los ricos” es el timo más recurrente en el discurso. En España hay menos de 4.700 contribuyentes que ganen más de 600.000 euros al año. No precisamente “grandes fortunas”, y suponen unos 2.500 millones de euros de recaudación. Ni duplicando el esfuerzo fiscal se consigue financiar una fracción de los espejismos de gasto de los redistribuidores de la nada.

Por eso bajan el listón de lo que son “los ricos”. Hasta que no quede ni uno, y entonces hunden el país.

Todos los redistribuidores de la nada critican la presión fiscal actual a familias y autónomos, y en las comunidades y ayuntamientos donde gobiernan, la aumentan todavía más. Todos hablan de más impuestos a los “ricos” y donde gobiernan le llaman rico a usted, y se los suben más aún. Ni uno solo va a reducir el esfuerzo fiscal.

Pero cuando se incumple -y se incumple- esa cifra de ingresos mágicos, entonces le culparán a otro de los “recortes” y, si ponen al país al borde de la quiebra de nuevo, a “los mercados”.

Y la culpa solo será nuestra.

La realidad es que las promesas de enormes gastos hoy se convierten en la realidad de mayores recortes e impuestos después. Ya le tocará a otro cuadrar las cuentas. Con el dinero de los demás.

Tejemanejes del cupo vasco
Mikel Buesa Libertad Digital 6 Mayo 2017

El cupo es la cantidad que el País Vasco abona anualmente al Estado para financiar las competencias que éste ejerce y que no han sido transferidas a la región. Su metodología de cálculo está fijada en la Ley del Concierto Económico, donde se establece que al coste de dichas competencias atribuible al País Vasco hay que restarle ciertas cantidades por los impuestos que, aunque recaudados por el Estado, corresponden a las Diputaciones Forales –el principal es el IVA–, así como la parte proporcional del déficit público estatal. Todo ello se concreta en cifras, cada cinco años, en la Ley del Cupo.

El problema fundamental que reflejan esos cálculos no viene del método, sino del hecho de que su configuración ha sido siempre el resultado de un tejemaneje político, de un tira y afloja, de un intercambio de prebendas por votos cuando el apoyo del PNV ha sido decisivo para el Gobierno de España. Por ello, desde hace muchos años me he referido siempre a este asunto como si fuera un pufo, pues las leyes del cupo han falseado sistemáticamente las cifras y han convertido las correspondientes mentiras en una verdad legal. Por ejemplo, en la de 2007 –la última aprobada– las competencias estatales se valoraron en la mitad de su coste, la compensación por IVA se multiplicó por cuatro y la cifra del déficit fue un puro invento, pues en aquella época el déficit del Estado había desaparecido. Como resultado, el País Vasco se ahorró unos 4.500 millones de euros al año.

Desde 2007 hasta 2016, el País Vasco ha pagado un promedio de 972,2 millones de euros anuales en concepto de cupo, según nos muestra la contabilidad presupuestaria del Estado (véase el gráfico). Ahora, después del acuerdo PNV-PP, a esa cifra se le va a aplicar una rebaja de 140 millones que, aunque se descuenten en posteriores ejercicios, a efectos contables reducen el cupo de la década pasada a un nivel sólo un poco superior al alcanzado por la aportación de Navarra. Si tenemos en cuenta que esta última comunidad tiene una población y un PIB que no llegan al 30% de los del País Vasco, nos encontramos con la paradoja de que, en la última década, mientras que cada uno de los navarros ha contribuido a los gastos del Estado con 824 euros al año, cada uno de los vascos sólo habrá pagado 384 euros.

Para el futuro, se nos anuncia un cupo de 956 millones que, seguramente, experimentará ulteriores rebajas, pues ya se las arreglarán los nacionalistas –y los foralistas del PP y el PSOE– para encontrar la manera de escaquear unos cuantos euros con sus argumentos falaces y su contabilidad creativa. Es el precio que se paga, en forma de privilegio financiero para los vascos, a cambio de la contribución del PNV a la estabilidad política –y a su propio bolsillo–. Por ello, nos dice la contabilidad territorial en su último informe que el Gobierno vasco cuenta para sus gastos con 1.680 euros por habitante más que el resto de las CCAA. Multipliquen ustedes por la población beneficiada y se encontrarán con la bonita cifra de 3.639 millones, que, por cierto, ponemos los demás españoles para tener contentos con su superior sanidad, sus mejores escuelas, sus destacadas carreteras comarcales y sus variopintos perifollos ornamentales a nuestros compatriotas del norte.

El agravio del cupo vasco dinamita la búsqueda de acuerdo sobre financiación autonómica
Varias comunidades piden el fin de la negociación bilateral entre el Estado y el País Vasco y Navarra.
Jorge Sáinz elespanol 6 Mayo 2017

El Gobierno asume que el cupo vasco le pasará factura en la negociación de la financiación autonómica. Dirigentes de varias comunidades han criticado el agravio que, en su opinión, supone el acuerdo entre PP y PNV. El presidente de Aragón, Javier Lambán, dijo que el pacto es "absolutamente imposible".

En privado, distintos responsables autonómicos entienden que los 1.400 millones del cupo dejan menos dinero para repartir a las comunidades del régimen común. Y apuestan a largo plazo por que las autonomías forales contribuyan de alguna manera a la financiación del resto de comunidades.

"El acuerdo con el PDECat hubiera salido más barato que con el PNV", dicen desde algunas comunidades.

El Gobierno acordó abrir el diálogo sobre la financiación autonómica en la Cumbre de Presidentes de enero. Las comunidades y el Estado nombraron una comisión de expertos, que se dio un plazo de seis meses para presentar una propuesta.

Los trabajos de los 21 expertos son secretos. El documento de la comisión debe entregarse en agosto. A continuación, el Gobierno reunirá el Consejo de Política Fiscal y Financiera para discutirlo. Pero, a partir de ahí, recuerdan desde la consejería de una comunidad, hay que llevar una ley al Parlamento. Y el Gobierno no tiene mayoría.

"Se va a tener que negociar", dicen estas fuentes. "Si no es posible el acuerdo con el PSOE, otra vez entran en juego el PNV, Ciudadanos y el resto de grupos".

Lambán: "Acuerdo imposible"
La predisposición al acuerdo no puede ser peor. Lambán dijo esta semana en las Cortes de Aragón que el proceso de reforma de la financiación autonómica ha quedado arruinado. "Criticábamos el cupo vasco porque era injusto, pero después de este acuerdo, el problema de la financiación y el reto de una ley con las comunidades autónomas queda absolutamente imposible de ser aprobada", dijo el presidente socialista de Aragón.

Ximo Puig, otro de los barones socialistas, fue igual de contundente: "Si hay dinero para solucionar el cupo vasco, que haya dinero también para solucionar el resto de la viabilidad de las comunidades autónomas". Puig lleva semanas criticando la, a su juicio, infrafinanciación de Valencia en los Presupuestos.

El último modelo de financiación autonómica se aprobó en 2009 durante el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. El Gobierno repartió 11.000 millones entre las comunidades de régimen común. Es muy difícil que, si quiera, se llegue a igualar esa cifra en la negociación actual.

El País Vasco también cobra del régimen común
Algunos expertos autonómicos sospechan que el PNV ha incluido una parte correspondiente de esta partida de 2009 en la parte que se les adeudaba del cupo. El cabreo es monumental, porque teóricamente este dinero está reservado para las comunidades del régimen común y no para las forales, que recaudan sus propios impuestos.

Por eso, hace tiempo que algunas comunidades piden abiertamente acabar con la bilateralidad Estado-comunidad del País Vasco y Navarra. Es posible que en la negociación que se avecina después del verano, varias regiones planteen algún mecanismo que obligue a las autonomías forales a contribuir de un modo horizontal a la financiación del resto de comunidades. Otra cosa es que esa reforma salga adelante.

Son varios los expertos que defienden una reforma en profundidad de la financiación autonómica en España. Sin embargo, no creen que el acuerdo del cupo haga saltar el sistema por los aires. "El sistema es el que es y está muy ligado a la coyuntura económica", explican. "Si la economía crece hay más dinero para repartir, el problema es cuando se produce una crisis como la que acabamos de superar. Entonces surgen problemas como los que estamos viviendo".

La rebelión del mundo profundo
Vicente Baquero gaceta.es 6 Mayo 2017

Esta idea que fue expresada por el político italiano Massimo D`Alema hace algunos años, refiriéndose al hecho de que la gente, mayoritariamente, no leía la prensa, y que por tanto su grado de conocimiento de la verdadera realidad política del país era deficiente a la hora de tener que elegir o tomar decisiones, y que por consiguiente habría que buscar otra forma de llegar hasta ese “pueblo profundo”, a esa masa que vive al margen de las realidades de la economía y de la política. Dicha declaración tiene hoy más sentido que nunca ya que rige un sistema democrático electoralista sin atenuantes.

Es evidente que D’ Alema era un optimista, que tenía a la prensa en una injustificada estima en cuanto a su objetividad, aunque en la realidad, la mayoría de la población lee más prensa que libros, que sería lo más formativo verdaderamente, y se sumerge en esa nueva prensa que es la visual televisiva, que directa o indirectamente está siendo utilizada como mecanismo de transmisión ideológica descarado por parte de diferentes grupos de interés: en Italia, concretamente, cuando lo dijo era notoria la preeminencia del grupo de Berlusconi, que de este tema sabía mucho, que salpicaba el espectáculo frívolo y desmoralizado con el mensaje político.

Sin embargo hay que reconocerle el acierto a ese político veterano al poner el acento en una idea simple pero evidente: la de que no se está llegando a una gran parte de la ciudadanía, desnudándose de palabras y discursos, mensajes y concesiones a la galería, la realidad es que no se está comunicando con una mayoría de personas, esa que él denomina “pueblo profundo”.

Un pensamiento, una intuición si se quiere, que debería hacer meditar a la actual clase política: ¿Por qué? : ¿Será porque predomina el interés del propio grupo que domina los medios y que tal preferencia no coincide con el interés general, será porque la manipulación y tergiversación de las noticias es tan obvia que la gente rechaza instintivamente tales postulados, será porque han perdido credibilidad los mensajeros utilicen el medio que quieran , será porque cada vez las minorías tradicionalmente bien formadas ya carecen de importancia y que aquellos que tienen un criterio, tras el estudio y la experiencia, son arrastrados por la corriente de la masa, será que la ignorancia, incultura y pasividad de esa mayoría “profunda” es tal que irremisiblemente sería imposible hacerla comprender cualquier convicción racional …? Lo cierto es que son muchas las posibles razones de tal falta de comunicación, pero la culpa no es tanto del sujeto pasivo, sino de aquellos que manejen los medios o los criterios de selección en temas como la educación del país o cual ha de ser el mensaje y el contenido de esos medios.

La afirmación de que la tele –radio – prensa- internet basura, es la preferida y por tanto las audiencias son las que mandan a la hora de emitir o promocionar unos temas y contenidos en lugar de otros, es falaz como mínimo: si a un individuo desde niño se le alimenta correctamente, en base a lo que es mejor para su salud, no se está practicando ninguna agresión a su libertad, sino favoreciendo su salud física y mental. Es curioso como hay tanta preocupación para que no se coman grasas perniciosas, excesos de dulces, alcoholes sin control, bollería insana, comida basura, y se le incita a tomar alimentos naturales: fruta, verdura, pescado, proteínas con moderación hacer ejercicio…. En resumen: si a un niño se le atiborra de caramelos y chocolate, al cabo del tiempo no querrá otra cosa y es nuestra obligación conseguir que tal deterioro de su persona no se llegue a materializar. ¿Por qué entonces se permite envenenar a la audiencia de toda edad con basura mental que lo único que produce es atrofia intelectual y elimina la función crítica del cerebro que es esencial para tomar decisiones acertadas?

Todavía los de mi generación se acuerdan de las noches de teatro de calidad en la TV, y cómo, poco a poco, al día siguiente, aquello servía para que la gente comentara en el bar o la taberna el planteamiento de una obra maestra desde Lope a Beckett, Moliere o Lorca… ¿Porqué? Por la simple razón de que los temas vitales más trascendentes siguen interesando a los hombres siempre y cuando alguien se los recuerde… La gente no es tan estúpida ni tan indiferente.

¿No será porque un colectivo humano ignorante es más fácilmente manejable, es más dócil y obediente a las consignas que favorecen los intereses de aquellos que en cada momento ostentan el poder? No es casual que últimamente hayamos visto errores tan manifiestos en las encuestas de población en países tan dispares como Gran Bretaña o Colombia… ¿No será porque dichas encuestas y demás medios de comunicación lo que buscan es ante todo condicionar las decisiones de la población, y que al menos una parte de ella comienza a darse cuenta, y milagrosamente, contra viento y marea se rebela?

Lo paradójico del tema, creo, es que las reacciones que buscan los “núcleos de poder” tanto públicos como privados, de ese “pueblo profundo”, al que alude D`Alema, parecen estar programadas negativamente, y este pueblo en lugar de rebelarse contra aquellos que realmente le están utilizando, a base de lavar cerebros con utopías, se vuelve contra aquellas instituciones que mejor podrían librarla de esa sujeción mental: los viejos valores, las instituciones que durante siglos han velado por su seguridad física y jurídica, la cultura con mayúsculas, el esfuerzo y la paciencia, mientras que por el contrario se fomenta el desconcierto moral, los abusos de todo tipo, una tolerancia destructiva y el abandono suicida de la estructura básica del orden social familiar.

¿Quién saldrá vencedor de esta gran prueba de supervivencia, de este desafío entre unas élites rectoras que pretenden crear un nuevo modelo social, paradigma como dicen ahora, y ese “pueblo profundo” o mayoría silenciosa, que instintivamente se rebela contra tal pretensión?

Por desgracia, cada vez más, esa población mayoritaria, ha sido privada de una formación y apartada del contacto efectivo con unas minorías representativas capaces de enfrentarse a la nueva dictadura del pensamiento único. Es una lucha desigual pues si vence la ingeniería social, la sociedad resultante tal como la conocemos, desaparecerá, y lo que sobrevenga se parecerá más al caos que a una utopía y si lo que prevalece es la visceralidad de ese “pueblo profundo” lo que puede sobrevenir es la anarquía. Siempre queda la cruda y desgraciada posibilidad de un conflicto o una serie de conflictos, más o menos graves, en función de la distancia del observador al núcleo del mismo y su intensidad.

Creo que sería una misión irrenunciable por parte de aquellos que a nivel nacional e internacional ostentan situaciones de poder representativas, que barajen la posibilidad de reconocer que se han cometido equivocaciones, o al menos se han producido desfases entre los deseos y la realidad, e invertir ciertas medidas y volver a replantearse un modelo de expansión social distinto al previsto, normas y directrices que han sido puestas en marcha durante estos últimos años, leyes que ofenden o generan rechazo por una buena parte de la población, aunque eso entrañe tomar decisiones difíciles y complicadas. Aunque algunas resulten contrarias a sus simpatías o referencias ideológicas, es un pequeño sacrificio de tolerancia real para evitar un choque de trenes.

Por qué puede ganar Le Pen
Jesús Laínz Libertad Digital 6 Mayo 2017

En mayo de 2002, tras el estrepitoso fracaso del socialista Lionel Jospin, Jacques Chirac se enfrentó a Jean-Marie Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Chirac arrasó, naturalmente, con el 82% de los votos que le entregaron tanto los votantes de su partido derechista como los de su rival izquierdista, unidos todos ellos contra el que percibieron como el enemigo común.

Hoy, quince años después, la hija de aquel enemigo común se enfrenta con el centrista Macron tras un nuevo fracaso de la izquierda francesa. Siendo similar la situación, en principio parecería razonable deducir que el resultado final también será similar. Sin embargo, el tiempo no ha pasado en balde y no son pocos ni de poca importancia los cambios que se han ido acumulando.

En primer lugar, estos quince años han desgastado mucho a los partidos llamados tradicionales, percibidos como corruptos, nepotistas e incapaces de ofrecer soluciones a problemas nuevos y graves. Y se trata de un fenómeno que ya ha provocado agitaciones electorales considerables no sólo en Francia, sino también en otros países como Italia, Reino Unido, Austria, Alemania y, por supuesto, España.

En segundo lugar, algo mucho más importante. En 2002 la UE todavía no había descarrilado. Faltaba por llegar la Constitución Europea y los posteriores referendos desaprobatorios que comenzaron a evidenciar que el proyecto europeo ya no ilusionaba como antes. La llamada eurofobia no ha hecho sino aumentar, y su último y contundente episodio, la salida británica, todavía no ha empezado a desplegar sus efectos tanto en el propio Reino Unido como en los países en los que se multiplican los partidarios de aflojar amarras con la entidad supranacional. Francia entre ellos, evidentemente.

Pero el cambio más importante vino de más allá de las fronteras europeas. Pues en mayo de 2002 sólo habían pasado ocho meses desde aquella fatídica jornada neoyorquina que abrió trágicamente las puertas del recién estrenado milenio. Y tras las miles de víctimas en las Torres Gemelas han llegado muchos miles más en las guerras y actos terroristas que han ensangrentado el mundo entero a causa del fanatismo yihadista. Además, al agravamiento del enfrentamiento entre algunos sectores del Islam y el mundo occidental hay que añadir la creciente presencia de la desordenada inmigración extraeuropea, lo que está provocando graves desórdenes inimaginables hace no muchos años. Aparte de los cada día más frecuentes atentados terroristas, muchos de los cuales han ensangrentado suelo francés, no hay que olvidar el fracaso de un multiculturalismo ya denunciado hace varios lustros por voces no precisamente adscribibles, como suele hacerse por pereza mental, a la extrema derecha o el fascismo. Pensemos, por ejemplo, en Oriana Fallaci y Giovanni Sartori.

Todo ello ha provocado que muchos franceses perciban la Francia de hoy como un país económicamente declinante, políticamente maniatado, agitado por graves conflictos internos y, por último pero no lo menos importante, inseguro. Porque la douce France ya no es el cher pays de mon enfance que cantara Charles Trenet, sino un país crecientemente inhóspito para muchos millones de franceses, votantes tanto de la derecha como de la izquierda.

Es un error continuar demonizando al Frente Nacional y a sus votantes con los viejos epítetos diseñados por la Comintern en el periodo de entreguerras para deslegitimar a todo lo considerado derecha antes de siquiera poder comenzar a debatir. La inmensa mayoría de los votantes de Le Pen no saben quiénes fueron Maurras, Pétain o Salan, y les importa un comino saberlo. La clave del asunto no está ahí por mucho que en los últimos días Macron haya agitado viejos fantasmas de Vichy y la OAS para meter miedo a los votantes indecisos.

Hace ya dos siglos de la célebre sentencia de Goethe sobre el orden como supremo valor de una sociedad, incluso a pesar de que pudiera ser injusto. Pues desde el momento en el que no hay orden, tampoco puede haber justicia. Probablemente el deseo de recuperar el orden perdido sea el movimiento subterráneo que marcará las elecciones francesas de este 2017. Y las de años venideros. Y no sólo en Francia, sino en toda Europa.

Por eso la union sacrée de 2002 no se va a repetir. Muy probablemente gane Macron, aunque indudablemente sin la enorme ventaja que consiguió hace quince años Jacques Chirac. Pero habrá que ver cuántos franceses consideran que las políticas que han regido Francia y Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial siguen siendo válidas y cuántos consideran que son incapaces de resolver unos problemas nuevos que amenazan su prosperidad, su tranquilidad y sus vidas.

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Si yo fuera francés, votaría a Marine Le Pen
José Javier Esparza gaceta.es 6 Mayo 2017

Si yo fuera francés, votaría a Marine Le Pen. El mero enunciado de esta frase ya habrá suscitado, con toda seguridad, una oleada de animadversión. Esa es precisamente una de las razones por las que votaría al Frente Nacional. En “Doce hombres sin piedad”, la obra de Reginald Rose, se plantea la situación de un acusado al que ya todo el mundo ha condenado de antemano; sólo uno de los doce miembros del jurado duda sobre su culpabilidad, y finalmente convence al resto de que el acusado no era culpable. No creo que los argumentos que aquí voy a esgrimir en favor de Marine Le Pen vayan a convencer a nadie, porque este condenado ya está visto para sentencia a ojos del jurado, pero al menos se me permitirá sembrar la duda.

De entrada, hay unanimidades que despiertan sospechas. Es realmente sorprendente que detrás de Macron se hayan alineado tanto la derecha de Los Republicanos como la izquierda de los socialistas, tanto el dinero saudí como el lobby judío, tanto la banca Rothschild como la Unión de Organizaciones Islamistas de Francia, tanto el Gran Oriente de Francia como significativas personalidades eclesiásticas, además de la inmensa mayoría de los medios de comunicación, la totalidad del poder financiero, la Unión Europea, el PP lo mismo que el PSOE, etc. ¿Qué potencia es capaz de suscitar semejantes unanimidades? Sólo el poder. Un poder tan avasallador que incluso se considera con derecho a excluir de la vida pública a otro candidato, es decir, a una porción significativa de los ciudadanos. Mal asunto.

El argumento de combate que suele exhibirse para condenar a Le Pen es de corte ideológico: el Frente Nacional es ultraderechista, fascista, racista, etc. Ahora bien, es difícil saber qué quiere decir exactamente eso hoy en día. Las filas del Frente Nacional están llenas de inmigrantes de primera generación. Por otra parte, ¿acaso las libertades públicas corren riesgo con Marine Le Pen? Es difícil creerlo: el Frente Nacional ha gobernado ya en numerosas instancias municipales y nadie podrá decir que allí las libertades públicas han menguado. Por el contrario. Macron ha formado parte de un gobierno que sí ha aprobado leyes estrictamente liberticidas, como esa que prohíbe informar a las mujeres que van a abortar de las opciones alternativas que tienen en la mano. ¿Quién es de verdad un peligro para las libertades públicas? Por eso yo, si fuera francés, votaría a Marine.

Con frecuencia se dice por ahí que una victoria de Marine Le Pen significaría llevar a Francia a la catástrofe. Eso es una incógnita, ciertamente. Lo que pasa es que la catástrofe, en Francia, ha llegado ya: ha sido la política de Hollande, y resulta que Macron ha sido su ministro de Economía. ¿Hay que pensar que ahora Macron, en el gobierno, hará una política distinta y más eficaz que la que hizo en el gobierno? Eso es puro pensamiento mágico. Es verdad que la situación de Francia es catastrófica. El aspecto económico es sólo uno de ellos. Para salir del hoyo, al gobierno francés se le ocurrió, en tiempos de Sarkozy, crear un comité donde –oh, sorpresa- ya estaba Macron. El candidato del sistema siguió después con Hollande, y nada menos que como ministro, y los resultados fueron aún peores. Macron es responsable directo de la catástrofe económica de Francia. Por eso yo, si fuera francés, votaría a Marine.

Vamos a ver: lo que ha pasado en Francia en los últimos años es una calamidad en todos los órdenes, y en todos y cada uno de ellos aparecen detrás Macron o las instancias que ahora le apoyan. El país se ha llenado de miedo por el terrorismo islamista, y Macron está entre quienes insisten en que el islam no es un problema. El orden público se ha hundido por la inmigración descontrolada, y Macron está entre quienes sostienen que la inmigración es “una oportunidad económica”. La educación –que era la joya de la corona- está naufragando por los dislates del Gobierno socialista, y Macron ha formado parte de esos gobiernos. La economía zozobra, y la economía es Macron. Raro es el francés que no ha sufrido en sus carnes las consecuencias de los errores de la Unión Europea, y resulta que el candidato de la UE es Macron. Por eso yo, si fuera francés, votaría a Marine.

Hablemos un poco de la Unión Europea. Desde que el euro entró en vigor, la realidad objetiva es que el coste de la vida ha crecido hasta un 14% mientras que los salarios sólo han aumentado un 6% -y estas cifras son las más benevolentes de cuantas se han ofrecido al respecto-. El paro ha aumentado de forma exponencial y ha sacudido de manera especial a los más jóvenes. Las generaciones que protagonizaron el prodigioso periodo de los “treinta años gloriosos” del desarrollo económico han de ver ahora cómo sus hijos, con toda seguridad, vivirán peor que ellos. Nadie entiende qué está pasando. Por qué la agricultura o la ganadería, que teóricamente eran sectores privilegiados frente a los de otros países, son ahora nichos de miseria y suicidios. Por qué la gran industria francesa, supuestamente orgullosa de la cualificación de sus trabajadores, se marcha ahora a otros países para encontrar mano de obra peor cualificada pero más barata. Por qué la gran crisis migratoria, que la mayoría de la población ha vivido como una amenaza, ha sido sin embargo propiciada por la propia Unión Europea. ¿Es esta la Europa que querían los franceses? ¿Son estos los beneficios de la Unión? Por eso yo, si fuera francés, votaría a Marine.

¿Sería una catástrofe salir de la Unión Europea? Es posible. Pero lo seguro es que la catástrofe será seguir en estas condiciones o incluso acelerar el proceso, como Macron pretende. Cuando uno extravía el camino, lo sensato es parar, retroceder y buscar el lugar donde todo se torció. Lo que propone Marine Le Pen se parece mucho a esto. Todo lo contrario que Macron. Ahora mismo Francia entera es un gran absceso que hay que reventar. Una presidencia de Macron sólo significaría que el absceso siga creciendo. Por eso yo, si fuera francés, votaría a Marine.

Juncker enfurece a los británicos al decir que el inglés pierde peso en la UE
Asegura que la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión es una "tragedia".
Juan Sanhermelando elespanol 5 Mayo 2017

La escalada de tensión entre Bruselas y Londres no para de aumentar. Tras el cruce de acusaciones por la supuesta interferencia en la UE en las elecciones británicas, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha vuelto a enfurecer este viernes a la clase política y periodística de Reino Unido al decir de forma irónica que el inglés se ha convertido en una lengua decadente en la UE debido al brexit.

En un discurso pronunciado en Florencia que ha comenzado precisamente en inglés, Juncker ha explicado que a la hora de hablar en público siempre dudaba entre la lengua de Shakespeare y el francés. "Pero ahora he elegido: me expresaré en francés porque de forma lenta pero segura el inglés está perdiendo importancia en Europa", ha resaltado. Sus palabras han sido acogidas con risas y aplausos del público.

La prensa anglosajona se ha hecho rápidamente eco de estas declaraciones y las ha interpretado como un nuevo ataque de Bruselas al Gobierno británico de Theresa May, sin tener en cuenta su tono jocoso. Juncker habla de forma fluida francés, inglés y alemán (además de luxemburgués).

En realidad, no es cierto que el inglés haya perdido peso en la UE. Al contrario, se ha convertido en la lengua de trabajo dominante en todas las instituciones comunitarias desde la adhesión de los países del este en 2004, mientras que el francés ha quedado relegado a una posición marginal. El inglés es también la lengua más popular en la enseñanza secundaria en toda Europa. La estudian el 97,3% de los alumnos, muy por delante del francés (33,8%), según los últimos datos de Eurostat.

Una tragedia
Juncker ha lamentado que los británicos hayan decidido marcharse justo en el momento en el que la recuperación económica se consolida y el crecimiento de la UE es "el doble" que el de Estados Unidos. "Es una tragedia", ha resaltado. Pero también ha admitido que las "debilidades" y "policrisis" de la Unión "explican en parte los resultados del referéndum británico".

"No quiero que se subestime la auténtica importancia y dimensión de esta decisión soberana del pueblo británico. No es algo menor. Pero vamos a negociar de forma justa con nuestros amigos británicos", asegura el presidente de la Comisión.

No obstante, también ha querido dejar claro que "no es la Unión Europea la que abandona al Reino Unido sino el Reino Unido el que abandona a la Unión Europea, y esta diferencia de estatus debe hacerse sentir y se hará sentir en los próximos años".

Las declaraciones de Juncker enrarecen todavía más el ambiente entre Bruselas y Londres a pocas semanas de las elecciones del 8 de junio y del inicio de las negociaciones del brexit. La primera ministra británica, Theresa May, ha acusado a la UE de interferir en la campaña para tratar de sabotear su victoria.

La salida de tono de May ha obligado a intervenir al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que ha pedido al Gobierno británico "moderación" y "respeto". "Estas negociaciones ya son suficientemente difíciles por sí mismas. Si empezamos a pelearnos incluso antes de que empiecen, se convertirán en imposibles. Está en juego demasiado como para dejar que nuestras emociones se descontrolen", dijo Tusk este jueves.

AGREDIDA EN SU VISITA A LA CATEDRAL DE REIMS
El partido de Macron, detrás de las agresiones a Le Pen
Juan E. Pflüger gaceta.es 6 Mayo 2017

La líder del Frente Nacional y candidata a la presidencia de Francia en segunda vuelta, Marine Le Pen, ha sido agredida este viernes a la salida de una visita a la catedral de Reims. Acudía junto al líder de Debout la France, Nicolas Dupont-Aignan, en una visita que estaba fuera de su agenda de campaña y que no fue comunicada a la prensa. Sin embargo, docenas de radicales de izquierda esperaban a los dos dirigentes políticos a su salida del templo, símbolo para los monárquicos franceses, y lanzaron a la candidata diversos objetos.

Tras salir del lugar de la agresión la candidata frontista ha declarado que quienes apoyan a Macron están detrás de la ola de violencia que padece Francia tras la primera ronda de las elecciones presidenciales. En su perfil de la red social Twitter, Le Pen ha asegurado que “Quienes sostienen a M. Macron agitan la violencia por todas partes, incluso en la Catedral de Reims, lugar simbólico y sagrado. Ninguna dignidad”.

Entre quienes acosaron y agredieron a Le Pen había varios jóvenes que llevaban camisetas con el nombre de Macron y su lema para esta segunda vuelta electoral: “Ensemble la France”.

Marine Le Pen no hablaba sin conocimiento de causa. A las nueve y media de la mañana, los militantes de En Marcha, el partido de Macron, eran convocados a manifestarse contra Marine Le Pen en la puerta de la catedral. A través de sus resdes sociales convocaban a sus militantes para actuar con violencia contra la presencia de la líder frontista.

En las redes sociales el grupo Reims En Marche escribía: “¡Militantes!¡Urgente! La Le Pen viene a la catedral en unos minutos. ¡Venid con amigos y venid a silvarla y tambien a empujar! Globos y camisetas de Macron y de Europa están disponibles en el local. ¡Venid!¡Hay que matarla! Go, go, go,”

Ante esta violencia, uno de los militantes y componente del grupo de Reims En Marcha preguntó “¿Matarla?” Y el responsable de las redes sociales contesta: “Sí, ¡Destruir su imagen!¡Hacedla diabólica!”.

Estos mensajes han sido hechos públicos por parte de varios dirigentes del Frente Nacional, que han pedido explicaciones al propio Macron. Sin embargo, el partido del candidato centrista a la segunda vuelta ha mantenido un sintomático silencio tras la agresión sufrida por Le Pen.

No es un hecho aislado. El jueves por la tarde, pocas horas antes de esta agresión, la líder frontista vivía una escena similar en la Bretaña francesa, cuando un grupo de personas le arrojó huevos a su llegada para realizar una visita a la fábrica Dol-de-Bretagne.

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El cupo vasco, o el huevo de no pagar impuestos

No es por el fuero, es por el huevo de no pagar impuestos.
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 6 Mayo 2017

La mayoría de los países europeos tienen un único régimen fiscal para sus ciudadanos. España, que da lecciones al mundo, tiene cinco: el de Álava, el de Guipúzcoa, el de Navarra, el de Vizcaya y el de las demás provincias, sujetas al llamado régimen común. Cada uno de estos cinco ámbitos es soberano para fijar los impuestos y recaudarlos en su territorio. Por ejemplo, la Diputación de Guipúzcoa, gobernada por Bildu, aprobó en 2012 un Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas, que en 2015 se modificó.

El concierto vasco es el régimen que regulas las relaciones tributarias dentro de la comunidad autónomas vasca y de ésta con el Estado español. El convenio navarro es lo mismo entre Navarra y el Estado. Se establecieron en el siglo XIX después de las derrotas carlistas y, pese a su injusticia objetiva, han sobrevivido hasta el siglo XXI.

Constituyen además un peligro para la unidad nacional, como expresan las palabras de Pedro Luis Uriarte, antiguo consejero delegado del BBVA:
¿Cómo se puede pretender construir un país independiente sin una base sólida económico-financiera? Base dada por el Concierto. (…) Son dos elementos diferenciales comunes que reconocen competencias específicas en el campo tributario y sirven para articular una relación diferencial con el Estado.

Los ricos hacen que los pobres paguen por ellos
Aunque muchos tratan de encajarlos en la entelequia de los derechos históricos, la foralidad y hasta la Edad Media, el concierto y el convenio nacen como concesión del Estado moderno. En 1841, sólo dos años después de la conclusión de la primera guerra carlista (1833-1839), la Ley Paccionada, aprobada por las Cortes, establecía para Navarra el régimen del convenio. La oligarquía navarra renunciaba a sus Cortes estamentales, su rey tradicional, su Consejo Real y sus aduanas, y aceptaba la Constitución y la reina liberales... a cambio de pagar pocos impuestos.

En 1876, después de otra nueva guerra carlista (1872-1876), una ley abolió los fueros vascongados y sometió a las provincias vascas a la legislación ordinaria, lo que suponía la desaparición de los límites a la explotación de las minas de hierro, la introducción del servicio militar obligatorio y el cobro de impuestos. Para pasar de un sistema en el que apenas existía tributación al nacional, el Gobierno de Madrid, presidido por Antonio Cánovas del Castillo, estableció en un decreto de 1878 un período de transición a fin de que las Provincias Vascongadas se concertasen con las demás, lo que incluía la elaboración de un censo de riqueza.

Las diputaciones, controladas por las oligarquías locales, mantuvieron una fiscalidad basada en el consumo de productos demandados por las clases media y baja: harina, sal, vino, aceite, chacolí... Otros impuestos concertados eran las contribuciones de inmuebles rústicos, de comercio e industrial y las rentas de papel sellado.

Así, los ricos lograron que la tributación por sus minas, sus palacios, sus astilleros, sus barcos y sus ferrocarriles no sólo fuera menor en comparación con la que gravaba bienes idénticos en el resto del país, sino que todos los vascos, incluidos sus asalariados, colaborasen en el abono de sus rentas.

En las décadas posteriores, cuando se acercaba la renovación del convenio o el plazo teórico para que éste se extinguiese, las oligarquías organizaban campañas contra Madrid y en defensa de los fueros. Como entonces existía el partido carlista, los políticos dinásticos de Madrid y luego los republicanos hacían la vista gorda y pactaban la renovación, en ocasiones sin que se actualizase la aportación respectiva a medida que crecía la riqueza.

Javier Ybarra y Bergé, víctima de ETA en 1977, describió las inmensas ventajas de los conciertos para la oligarquía local:
Este concierto reconocía a las Vascongadas una autonomía económica muy beneficiosa, ya que evitaba la intervención directa del Estado a efectos económicos en el país, a cambio de una cantidad cifrada de antemano y que abonaban las diputaciones provinciales al Gobierno.

Franco lo redujo y Suárez lo amplió
El mayor cambio se produjo en 1937, cuando el Gobierno de Burgos, encabezado por el general Franco, dictó un decreto que retiraba los conciertos a Vizcaya y Guipúzcoa debido a que el PNV había puesto esas provincias del lado del Frente Popular. De esta manera, los privilegios fiscales quedaron reducidos a dos provincias, entonces de economía exclusivamente agraria y poco pobladas.

Franco renovó su convenio y concierto respectivos, con entusiasmado agradecimiento de las diputaciones, que le cubrieron de honores que unas décadas después le retiraron.

En la transición, el PNV, los demás nacionalistas vascos e incluso algunos partidos de izquierdas reclamaron como innegociable la restauración del concierto, y Adolfo Suárez cedió ante ellos. En esos años, cuenta Javier Arzallus, que él y Jordi Pujol discutieron sobre el concierto y el catalán lo rechazó, porque lo consideraba un mal negocio, ya que si caía la recaudación, el Estado no tenía que cubrir el déficit de la región. ¡Qué equivocado estaba entonces Pujol! Mariano Rajoy lleva años transfiriendo miles de millones a la Generalitat en rebelión y anuncia muchos más.

Aunque las leyes orgánicas y las sentencias del Tribunal Constitucional y del Supremo han delimitado el contenido del concierto, para que la presión fiscal sea similar en todo el territorio nacional, las diputaciones dictan bonificaciones y exenciones para empresas y particulares, algunas de las cuales son recurridas como discriminatorias por las comunidades vecinas y acaban en Bruselas, como las vacaciones fiscales vascas.

Otro ejemplo de la injusticia básica de este sistema. Volkswagen Navarra montó una empresa subsidiaria en Barcelona a través de la que vendía sus automóviles al extranjero, de modo que la devolución del IVA de la venta lo hacía el Ministerio de Hacienda y no la Hacienda navarra. Por ello, el Gobierno nacional reclamó 1.513 millones de euros al Gobierno foral, pero en 2015 el ministro Montoro perdonó sin contrapartidas a Navarra esos millones abonados por el resto de los españoles (salvo los vascos).
La destrucción de la fiscalidad moderna

Para apaciguar a los separatistas catalanes y ganar unos diez años más de cierta paz, algunos genios, como José Manuel García Margallo, proponen una reforma constitucional y, claro, más dinero, en concreto un sistema de financiación similar al vasco.

¿Qué sucedería si las Cortes concedieran a Cataluña un concierto económico? José Calvo Sotelo, ministro de Hacienda de la Dictadura de Primo de Rivera entre 1925 y 1930, negoció la renovación de los conciertos vascos y del convenio navarro y dejó escrito que, aparte de constituir una injusticia (Calvo Sotelo pretendía que los españoles pagasen los mismos impuestos, con independencia de su clase social y de su lugar de residencia), si se extendían al resto de las regiones acabarían con la Hacienda nacional. El Gobierno central debería pedir, por favor, a los Gobiernos locales fondos, como hacía Carlos I en las Cortes para pagar su campaña al trono del Imperio.

Los del referéndum y los del cupo
Javier Somalo Libertad Digital 6 Mayo 2017

El nacionalismo en España siempre estuvo marcado por ETA. De hecho, el problema radica en que el catalán ha disfrutado de venia gracias a una inventada condición no violenta –se ha matado y secuestrado en nombre de la estelada– frente al terrorismo nacionalista vasco. Hasta en eso han disfrutado los separatistas catalanes de un "hecho diferencial" por la maldita manía de no considerar un problema en su conjunto.

Albert Boadella fue claro cuando denunció que en Cataluña no hacían falta muertos porque se rentabilizaban los del País Vasco en la causa común. La prueba más atroz de aquella durísima verdad fue el pacto de Carod Rovira con los etarras para que no mataran en Cataluña. La veda se firmó en Perpiñán y Carod Rovira, que actuaba como presidente de la Generalidad en funciones y viajó en coche oficial con banderín protocolario, salió indemne.

Nunca han faltado claros avisos de que la secesión vendría antes por el Mediterráneo que por el Cantábrico pero era lógico que la sociedad temiera más al que más muertos dejaba. Ahora sucede al revés y caeremos en el mismo error: el País Vasco no tardará en hacer un pedido de urnas mientras se marea la perdiz en Cataluña. El caso es que los culpables del gran problema de España han sido y son acreedores del poder central, pues sin ellos ni PP ni PSOE se habrían hecho con el ansiado poder en varias ocasiones. Y ese poder no ha hecho sino perpetuar –casi ya legalizar– las pretensiones del nacionalismo.

Lamentablemente la actualidad nos trae un nuevo ejemplo de esta perversión. Me refiero a la crónica en la que Pablo Montesinos da cuenta del enfado de barones como Alberto Núñez Feijóo o Juan Vicente Herrera por la hipoteca de los Presupuestos en forma de cupo vasco. Es muy grave la respuesta de La Moncloa: "no hay agravio comparativo". Pero es todavía peor el argumento que conduce a esa respuesta: hay nacionalismos buenos y nacionalismos malos, según la época y su servicio al poder. Dicen que "el debate es el pacto con la Euskadi moderada frente al rupturismo" y que por eso han "premiado" –de premio– la moderación.

Es bueno y moderado pues, el nacionalismo de Estella que pactó con ETA tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel con el que no se podía pactar bajo ningún concepto, como rezaba el Preámbulo del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo de 2001. Y es malo el nacionalismo que antes era bueno porque no era violento pese a que lo era y pese a lo que dijo Boadella, entre otros. El nacionalismo otrora dialogante que encarnó el bueno de Jordi Pujol que, sin embargo, sigue siendo incompatible con la cárcel y que merece, pese a su terrible maldad, puente aéreo o AVE semanal de la vicepresidenta del Gobierno español.

Estos lodos, es bien sabido, proceden de la Transición pero no son un mal achacable en exclusiva a aquel proceso pues también se brindaron los instrumentos que hacían posible corregir vicios propios de un periodo tan delicado para España tras cuarenta años de dictadura. El milagro no podía ser completo entonces pero la inacción –y, sobre todo, la perversión– posterior han conseguido minar el origen de nuestro último periodo democrático y abocarnos a contemplar su revisión en términos de venganza.

Siempre que se ha hablado de reformar la Constitución –lógicamente imperfecta si casi no se ha tocado desde que se pactó– ha sido para dar más poder a los nacionalismos y dotarla de mecanismos de autodestrucción. Tanto es así, que nombrar el artículo 155 es como hacer una viñeta de Mahoma. El PSOE –con ayuda de la saliente UCD– se cargó la LOAPA, que no era sino el desarrollo lógico del 155, una protección de la Constitución frente a los previsibles, muy previsibles, abusos de nacionalistas vascos y catalanes.

Después llegó la "gobernabilidad", propiciada desde Cataluña por un político –Jordi Pujol– que hoy puede resistirse a entrar en prisión pese a la pública exposición de los maletines del trinque y, desde el País Vasco, por el partido protector de ETA. Las mayorías que PP y PSOE firmaron con el nacionalismo sí que fueron hipotecas con cláusulas.

Hoy, cuarenta años después, ya podemos contar la abdicación de un rey, el hundimiento de un partido que tuvo doscientos escaños y miles de escándalos, los equilibrios con la Justicia de otro que disfrutó de dos mayorías absolutas y, por último, un partido con cinco millones de votos que quiere volver a 1936 y que el PP parece necesitar como antítesis para justificar su existencia.

Además, hoy también parece que todo el mundo admite que aprobar unos Presupuestos Generales del Estado conlleva una partida destinada a la compra de dicha aprobación. En el caso del cupo vasco, del todo ilegal por mucha costumbre que le preceda. En la subasta, además del dinero, se concede patente de corso a la mejor oferta. Argumentos, como vemos, no faltarán para defenderla por parte del comprador.

Quizá la clave esté en que Mariano Rajoy piense que a veces –¿a veces?– hay que saber "mirar a otro lado". Y mirando para otro lado, paradigma del disimulo, nos quieren decir que los del referéndum ilegal no se van aunque ahora sean malos y que los del cupo –también ilegal pero más oficial– se quedan porque son buenos aunque no tarden en pedir presos etarras y urnas. Resulta que el turnismo de los separatistas con el Poder consistía en comprar a quién le toca ser moderado y a quién salvaje. Hasta la siguiente mayoría.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

Evoco el miedo bajo el totalitarismo
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 6 Mayo 2017

Sé que los españoles que padecieron los horrores de la guerra incivil, y los que después soportaron la represión de la dictadura franquista, podrán juzgar de poca monta el miedo que experimenté bajo el totalitarismo peronista, que es el que aquí evoco. Ni que decir tiene que, para quienes las sufrieron, es mucho peor el recuerdo de las atrocidades perpetradas en la Alemania nazi y los países por ella ocupados, y en la Unión Soviética y China y sus satélites comunistas.

Pero si traigo a colación mi miedo arcaico es porque acaba de suceder en Cataluña algo que me refrescó la memoria y me hizo revivir abruptamente episodios desdichados de mi adolescencia en Argentina. No tan tremendos como los que acabo de enumerar, pero inquietantes cuando amenazan con sofocar la libertad y los derechos individuales –como hizo el peronismo e hicieron y hacen todos los totalitarismos– en una comunidad como la catalana, que parecía bendecida por la cordura y destinada a ser un modelo de convivencia fraternal. Hasta que aparecieron los portadores de identidades milenarias y los salvapatrias de pacotilla.

El ojo atento del poder
Vayamos al quid de la cuestión. Una de las lacras del totalitarismo consiste en que impone coactivamente la sumisión a todos los miembros de la Administración Pública, prodigando amenazas y sanciones contra los desobedientes. Así procedió el peronismo, tanto en sus prolegómenos filonazis como bajo la férula de Perón a partir de 1946.

En aquella época mi padre, ingeniero especializado en sistemas de riego, era funcionario del Ministerio de Obras Públicas. Típico representante de la clase media, no intervenía en política, aunque sus ideas liberales y democráticas lo situaban en las antípodas del peronismo. Y aquí es donde aflora la evocación del miedo. Miedo a revelar sus pensamientos íntimos en presencia de cualquiera de los muchos delatores que estaban al servicio del Gobierno. Si lo catalogaban como opositor ("contreras" los llamaban) perdía automáticamente el empleo. Esta era la obsesión que nos quitaba el sueño a todos en nuestro hogar: el miedo a que dejara de cobrar su sueldo, única fuente de ingresos de la familia. En ese trance aprendí, yo también, lo que era el miedo precoz a la arbitrariedad que pervierte todas las normas de convivencia civilizada. Podían declararlo cesante o, peor aun, exonerarlo, en cuyo caso perdía los años que había acumulado para jubilarse.

El totalitarismo no exige a sus súbditos que profesen la fe en el partido único. Le basta con que estos se humillen y simulen profesarla. Así fue como mi padre se sumó, obligado por el miedo, al rebaño; se afilió, intimidado, al Partido Peronista; acudió, contra su voluntad, a manifestaciones donde era controlada la asistencia; y guardó luto, ocultando sus sentimientos, por la muerte de Eva Perón. El ojo atento del poder vigilaba.

Afortunadamente la familia pudo arrastrarse indemne hasta que la Revolución Libertadora puso fin, en septiembre de 1955, a aquella bochornosa etapa. Vinieron otras iguales o peores, porque el peronismo es una hidra con muchas cabezas, a las que se sumaron las de las dictaduras militares, pero estas otras se ensañaron conmigo y no con mi padre.

La hora del órdago
Lo que aquí me conmueve es pensar en las mesas familiares de funcionarios catalanes donde los hijos también conocerán tempranamente el miedo, preguntándose si sus padres podrán seguir trayendo el sueldo al hogar cuando culmine el proceso. Como siempre ocurre en estos casos, el paliativo consiste en fingir acatamiento, aunque si se atrevieran a correr riesgos la presencia de una sociedad civil, política y cultural anclada en las leyes y en Europa aún podría permitirles optar por la alternativa racional. Por ahora, el miedo ayuda a fraguar la imagen de un bloque compacto de transgresores empedernidos.

Se jactan los secesionistas de haber reunido 158 firmas "entre las del presidente, vicepresidente, consellers, secretarios generales, secretarios sectoriales y territoriales, directores generales, jefes de gabinete, delegados territoriales y representantes de entidades autónomas y empresas públicas" al pie de un manifiesto en el que "el Govern se compromete a organizar, convocar y celebrar el referéndum" (LV, 22/4). ¿Cuántos de estos presuntos genuflexos arriesgarán su sueldo y el bienestar de sus familias cuando llegue la hora del órdago? ¿Firmaron por convicción o porque la nomenklatura local los amenazó con el paro anticipado? Puntualiza Lola García ("Declaración de independencia en diferido", LV, 30/4):

Con ese acto se buscaba la imagen de unidad y firmeza ante las posibles actuaciones de la Fiscalía que puedan derivar en procesamientos penales. Muchos de los presentes acudieron gustosos, pero no a todos les hizo gracia la idea. Incluso encontraron muy escasas las explicaciones que se les dieron a la hora de convocarles.

La tortura de la estaca
El cantautor y diputado con vocación de comisario político Lluís Llach fue quien puso letra, pero no música, al chantaje de las destituciones. Enarbolando la divisa de la obediencia, prometió domesticar a los funcionarios, prietas las filas, en los despachos de la república monolítica. Advirtió a los insumisos potenciales de que si no cumplen con la ley de desconexión "muchos de ellos sufrirán". Textualmente: "Sufrirán". Y lo dijo como si fuera un curtido capataz de plantación sudista acostumbrado a imponer a los esclavos negros flagelaciones o la tortura de la estaca, que consiste en estirar las extremidades de la víctima entre cuatro estacas clavadas en el suelo, a la intemperie y bajo un sol ardiente.

Su amenaza de sufrimiento estaba destinada sobre todo a los Mossos d’Esquadra, en los que "hay sectores muy contrarios" (LV, 26/4). Los yihadistas, traficantes de droga y de seres humanos, pedófilos y maltratadores celebran jubilosos la purga anunciada. Ellos estarán a sus anchas porque los que sufrirán serán los opositores a la desconexión.

Según Llach rodarán cabezas de mossos y según Santi Vidal de jueces. Con la Guardia Urbana y los militares en la picota de Ada Colau y sus adláteres, la república prometida no tendrá rey pero sí corte: la corte de los milagros. Una corte de los milagros tan tenebrosa y aislada de la Comunidad Europea que, por comparación, se diluirá el mal recuerdo que nos dejaron las prácticas mafiosas y etnocéntricas del pujolismo.

Devaluado pensamiento único
Los capitostes del secesionismo deben de estar muy enceguecidos por el apego a sus intereses particulares si no se dan cuenta de que los responsables de las instituciones europeas, y la opinión pública sensata en general, los ven como trasnochados paladines del devaluado pensamiento único.

Carles Puigdemont y los portavoces del PDECat manifestaron su apoyo al inquisidor Llach, olvidando que son ellos quienes merecen ser sancionados por encabezar un golpe subversivo contra la Constitución, las leyes vigentes y el orden democrático, y no los funcionarios que se niegan a ser sus cómplices. Ni siquiera sus predicadores más fieles aguantan tanta torpeza. Escribe el tenaz Francesc-Marc Álvaro, harto de papelones ("Gestos y gesticulaciones", LV, 24/4):

El Govern de Junts pel Sí montó un acto en el Pati dels Tarongers para una gran foto con todos los consellers y altos cargos ratificando por escrito su compromiso solemne con el referéndum, un simbolismo sin recorrido legal. Se quería transmitir unidad y determinación, después de unos días de discordia interna. Pero esta sobreactuación provoca –me parece– el efecto contrario del que se pretende: pone en evidencia las dificultades para controlar la tecnoestructura de la Generalitat y asegurar las lealtades en la cadena de mando.

Este espectáculo regresivo y represivo, que pone en entredicho las lealtades en la cadena de mando, es el que me hace evocar el miedo y el sufrimiento (sí, el sufrimiento provocado por los sádicos precursores de Llach) que padeció mi familia –y las de otros centenares de miles de empleados públicos– cuando aquellos hijos de puta totalitarios transformaron sus puestos de trabajo, técnicos o burocráticos, en engranajes descartables de la omnipotente maquinaria estatal peronista.

Así financia España el odio a Israel
Numerosas asociaciones virulentamente israelófobas extraen suculentas sumas de las Administraciones.
Pablo Molina Libertad Digital 5 Mayo 2017

Entre los centenares de ONG que viven de los presupuestos públicos para, en principio, realizar labores humanitarias en otros países hay algunas con una marcada agenda política que disfrazan sus verdaderas intenciones con presuntas labores de ayuda social. Entre ellas se cuentan las que han tomado partido en contra de Israel y que, so capa de ayudar al pueblo palestino, llevan a cabo toda clase de actividades con las que pretenden socavar la legitimidad del Estado judío. En no pocos casos existen vínculos bien documentados de estas ONG con grupos terroristas palestinos, lo que no impide que sigan accediendo a las ayudas públicas con cargo al bolsillo del contribuyente.

A pesar de las documentadas sospechas de este mal uso de los fondos destinados a la ayuda humanitaria al Tercer Mundo, hasta ahora no había ningún informe sólido que reflejara el auténtico estado de la cuestión. Por primera vez, dos organizaciones especializadas en Oriente Medio, ACOM y NGO Monitor, han puesto números al desvío de fondos con destino a actividades antisemitas, un dinero público que debería estar consagrado a mejorar la vida de los palestinos y no a culpabilizar a los judíos de todos los males de la región.

Se trata del documento Financiación española a ONGs en el conflicto árabe-israelí, un informe sobre el uso dado a los fondos destinados a la cooperación y el desarrollo en el año 2015; fondos que en muchos casos acabaron en manos de organizaciones que desarrollan campañas políticas contra Israel y los judíos. Entre ellas, afirma el documento, hay varias que tienen vínculos con organizaciones terroristas, promueven el antisemitismo, incitan a la violencia y están involucradas en las campañas de boicot BDS (boicot, desinversión y sanciones).

La financiación española destinada a actividades de ONG altamente politizadas para el conflicto palestino-israelí asciende a 5,1 millones de euros sólo en 2015.

De dónde sale el dinero
El complejo entramado institucional y territorial español hace que existan varias capas de administraciones públicas realizando la misma labor. En el caso de la ayuda al desarrollo, tenemos agencias encargadas de esa tarea vinculadas a las comunidades autónomas, los programas propios de la mayoría de los ayuntamientos y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), organismo dependiente del Gobierno de España que debería desempeñar esta labor en exclusiva, dado que las relaciones internacionales, por mandato constitucional, son competencia exclusiva del Estado (art. 149.1.3 de la Constitución española).

El informe revela un dato sorprendente sobre cuál es la administración española que dedica más dinero público a labores antisionistas:
Aunque la mayor parte de donaciones para la cooperación internacional en España está centralizada en la Agencia para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), el mayor donante para las actividades politizadas de las ONG en relación con el conflicto palestino-israelí es la Agencia Andaluza para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aacid), que dio 1.446.397 de euros en 2015. En conjunto, la financiación descentralizada española cubierta en este informe (2.935.550 €) supone más del doble de la financiación centralizada (1.326.720 €) en 2015.

La agencia estatal otorga subvenciones a seis de estas organizaciones, caracterizadas por una labor que el documento ha identificado después de estudiar las actividades que organizan y los programas que financian.

Todas estas organizaciones promueven el BDS y utilizan retórica demonizadora de Israel. Cuatro de seis de estos beneficiarios de Aecid en el año 2015 tienen vínculos con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), designado organización terrorista por EEUU, la Unión Europea, Canadá e Israel. Desde su creación en 1967, el FPLP ha participado en atentados suicidas, secuestros, asesinatos y otras actividades terroristas contra civiles.

Los andaluces financian con sus impuestos numerosas organizaciones de este tipo. Como esta ONG radicada en la Costa del Sol:
Unadikum Brigadas Internacionales es una "asociación que defiende los derechos del pueblo palestino y contra la ocupación y el apartheid israelí" con sede en Málaga. Entre sus objetivos están "exigir el derecho de retorno a través de la presión política"; [la] "asistencia a los presos políticos palestinos en cárceles israelíes, el apoyo a sus familias y campañas para su liberación", y [el] "apoyo a los desplazados por las colonias sionistas y la lucha contra los asentamientos ilegales".

Dicha organización solo está presente en Gaza. Curiosamente, el lugar en el que, por voluntad unilateral del Gobierno israelí, todos los asentamientos fueron desmantelados en 2005.

Como cabía esperar, las comunidades autónomas vasca y catalana, con fuerte presencia institucional de partidos políticos de ultraizquierda, también se distinguen en la financiación de grupos radicales contra el Estado de Israel. Es el caso de esta ONG vasca:
Mundubat –"un mundo" en lengua vasca– es una "ONG de Cooperación al Desarrollo" vasca, fundada en 1988. Un informe de junio del año 2016 presentó un vídeo preparado (…) en apoyo de la "Campaña Internacional por el Derecho al Boicot" que dice así: "Si fuera palestino, usted habría sido expulsado de su casa en 1948… Usted habría muerto mientras jugaba al fútbol en una playa de Gaza. Si fueras palestino, si te hubieras quejado de las condiciones en que vives, serías un terrorista, serías encarcelado, exiliado o muerto…".

En Cataluña existe el caso peculiar del Colegio de Abogados de Barcelona, que destina parte del dinero de sus afiliados a apoyar a organizaciones como Novact, una ONG que
(…) niega el derecho de autodeterminación de los judíos afirmando que "el deseo de etiquetar a Israel como un Estado judío va más allá de la negación de la libertad de religión… Esta discriminación legal pone en peligro los principios básicos de la democracia y el Estado de Derecho y puede equivaler a una situación de apartheid, según el derecho internacional". [En un informe de 2016, la ONG denuncia] el "uso y abuso de la violencia contra manifestantes pacíficos, las recientes restricciones y el control excesivo y la intromisión en el trabajo de las organizaciones de Derechos Humanos" por parte de Israel, y [llega] a afirmar que "el mito de la llamada ‘única democracia en el Oriente Medio’ se cae a pedazos y está perdiendo muchos partidarios en el extranjero debido a las continuas violaciones de los Derechos Humanos y abusos de la población palestina y por la total falta de respeto por el Estado de Derecho y la democracia real".

El documento muestra el sesgo político organizaciones que, con el pretexto de una tantas veces inexistente ayuda humanitaria, destinan el dinero de los contribuyentes españoles a fines que nada tienen que ver con las necesidades reales del pueblo palestino.

Por desgracia, este tipo de relatos hostiles son apoyados por fondos del Gobierno, y también amplifican y legitiman a través de la participación activa de los representantes del Gobierno español y de los políticos en eventos virulentos, bajo la bandera de los "derechos humanos" y el "desarrollo". De esta manera, el compromiso español con la cooperación al desarrollo es explotado en favor de las agendas políticas regionales, en claro desafío a los objetivos oficiales de la política exterior española y a los principios universales de la ayuda exterior.

© Revista El Medio

Cataluña
SCC otorga el Premio a la Convivencia 2017 a la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas
El delegado del Gobierno en Cataluña reivindica la memoria de las víctimas del terrorismo frente a quienes no lo condenan
Redacción lavozlibre.com 6 Mayo 2017

Barcelona.- Societat Civil Catalana ha entregado este jueves el Premio a la Convivencia 2017 a la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot) en la caseta que la entidad tiene instalada en la Feria de Abril de Barcelona.

El acto ha contado con las intervenciones del presidente de Societat Civil Catalana, Mariano Gomà; el vicepresidente, José Domingo; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo; y el presidente de la ACVOT, José Vargas; y el vicepresidente, Santos Santamaría, que han sido los encargados de recoger el premio.

Domingo ha explicado que la ACVOT es una entidad que aglutina a las víctimas que el terrorismo ha causado en Cataluña y a las que actualmente residen en esta comunidad, aun cuando sus acciones hayan acontecido en otras partes de España. El vicepresidente de la entidad ha lamentado que “los políticos secesionistas deberían sensibilizarse mucho más con las víctimas del terrorismo”.

Por otro lado, ha recordado que el año pasado Societat Civil Catalana le otorgó el premio a la Federación de Casas Regionales y Entidades Culturales de Cataluña.

El presidente de la entidad, por su parte, ha explicado que se trata de un premio merecido por la “crueldad” que han sufrido todos los miembros de la ACVOT. Además, Gomà ha dejado claro que “por mucho tiempo que pase no se puede olvidar lo que pasó” y que no está de acuerdo, por tanto, “con todos aquellos que defienden que hay que olvidar todo lo que pasó”, porque tener presente lo que ocurrió implicará “recordar lo que se hizo mal y no se tiene que volver a hacer”.

José Vargas, por su parte, ha mostrado su agradecimiento a Societat Civil Catalana por el premio recibido y ha asegurado que reconocimientos como este “nos animan a seguir trabajando por el recuerdo, la memoria y la dignidad de las víctimas del terrorismo”.

Por otro lado, ha lamentado que las “Administraciones catalanas” no organicen labores de “homenaje" a las víctimas y que en ocasiones se han sentido “despreciados” y “humillados” por el poder político, aunque ha reconocido que “hay políticos que sí se sensibilizan con nosotros”.

En este sentido, ha criticado con dureza al Ayuntamiento de Barcelona porque en el 30 aniversario del atentado de Hipercor “ha negado un espacio” a la ACVOT para hacer una exposición recordando aquel crimen.

Por último, ha reclamado la disolución definitiva de la banda terrorista ETA y ha exigido a Podemos, la CUP, Bildu y Sortu que no expongan “una versión del conflicto cuyo fin es justificar todo el daño que ha hecho esta banda terrorista”.

El delegado del Gobierno en Cataluña, por su parte, ha asegurado que con este acto se están celebrando “los valores de la concordia y la convivencia que tanto defiende Societat Civil Catalana”. Millo ha dejado claro durante su intervención que, “aunque las pistolas y las bombas se han silenciado, nunca se deben silenciar a todas a aquellas familias de las víctimas de ETA”, una banda terrorista que “no se ha rendido”, sino que “han perdido” gracias a la labor conjunta de toda la sociedad española.

Además ha lamentado que “desde las instituciones algunos se nieguen a condenar la violencia de ETA” y ha destacado que “la memoria no debe fundarse sobre mentiras”, sino sustentarse en la concordia, la convivencia y el respeto y, por tanto, no se puede permitir que los homenajes a las víctimas “queden en el olvido”.
 


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