AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7  Mayo 2017

Generosidad, Grandeza y finura.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  7 Mayo 2017

Ahora resulta que Mariano Rajoy pide a todos “generosidad y grandeza” para tener unos Presupuestos Generales que le aseguren su poltrona en la Moncloa por un par más de añitos. Y desde luego solo pide que los demás se muestren tan generosos y grandes como él lo ha sido con el PNV, con Coalición canaria y Nueva Canaria con el dinero de todos los españoles. Porque la grandeza, a fin de cuentas, se demuestra con este tipo de actuaciones. ¿Será por dinero? Esa grandeza es la que nos ha llevado a endeudarnos hasta el 100% del PIB y sacar pecho por ello en un esperpéntico “¡ “semos” los mejores!”. Porque hemos ido de una bancarrota y seis millones de parados, a una colosal hipoteca nacional con una deuda impagable e imparable y cuatro millones y medio de parados, la mayoría de larga duración y nula esperanza de recolocación, ni siquiera en puestos de trabajos esporádicos, temporales y basura. Más que grandeza, lo que tenemos ya es una situación de pobreza en una amplia capa de la sociedad española.

Los franceses populistas y demagogos como el partido Nacional de Marie le Pen, también hablan de grandeza, aunque para ellos “la grandeur” es la expresión del ultra nacionalismo que ya defendía de Gaulle. Un ex general de la segunda guerra mundial dispuesto a hacer de Francia una potencia mundial nuclear militar, autónoma en el desarrollo tecnológico y del Franco su moneda fuerte. Eso sí, tras el plan “Marshall” de ayudas a la reconstrucción. Un objetivo que llevaba una carga orgullosa de desagradecimiento e inquina personal por la, esta sí, generosidad del pueblo americano de los USA, (algunos pensamos que interesado) en su papel de recuperar para la democracia a Europa combatiendo el fascismo y posteriormente el comunismo hasta su neutralización.

Hoy precisamente, los franceses deben decidir en la segunda vuelta electoral presidencial si optan por seguir contribuyendo y liderando la grandeza de una Europa Unida o prefieren mirarse el ombligo y optar por intentar recuperar su “grandeur” siguiendo el camino de los conservadores británicos de Theresa May y su entusiasta y desafiante actitud para llevar a cabo las negociaciones de su salida de la UE, el llamado Brexit. Porque elegir a Le Pen es elegir el ultra nacionalismo sin matizaciones. Alguien que quiere sacar a Francia de la UE, recuperar el Franco como moneda nacional y hacer del Euro, la moneda común, una moneda virtual como el Bitcoin. Un engendro sin control y sin garantías que solo está sirviendo para contribuir al blanqueo de capitales, a refugio de mafias, a evasiones fiscales y a la creación de una burbuja de estafa piramidal que puede ser tan dañina o más que la provocada por la de Lehmans Brothers y que nos arrastró a una de las peores crisis económicas mundiales.

Estamos en unos momentos decisivos en los que está en juego mucho más que unos Presupuestos nacionales y la continuidad de un Gobierno en minoría parlamentaria acosado por la corrupción. Estamos ante lo que puede ser el inicio de una caída de fichas en cadena que acabe con el sueño de unos Estados Unidos de Europa. Postulados de partidos ultra radicales como el Frente Nacional de Le Pen, Syriza de Alexis Tsipras, PODEMOS de Pablo Iglesias, el PSOE que propone Pedro Sánchez y los siempre oportunistas partidos nacionalistas, solo son cómplices y colaboradores necesarios de aquellos que, como los USA o la Confederación Rusa, solo pretenden que la Unión Europea fracase en su proyecto.

La economía es importante, pero lo es más si el esfuerzo es proporcional a las condiciones de cada uno para conseguir juntos un objetivo superior y si a él todos contribuimos sin sentirnos que unos solo miran por sus objetivos egoístas. La generosidad no puede ser siempre en una sola dirección, porque entonces se transforma en claudicación, como en este caso, en pago por un chantaje. En vez de grandeza y amplitud de miras, lo que tendremos es mezquindad y mirada perdida en un horizonte diferente del que vemos todos los demás como meta. Una apuesta segura por el fracaso.

No hay nada más motivador que la necesidad perentoria de la subsistencia. Y eso es algo innato en los seres vivos. El PP, como el PSOE, tratan de subsistir a su manera y por diferentes caminos. Mariano Rajoy dice que a los que no apoyen sus Presupuestos, que caminaremos en paralelo. En ambos casos las consecuencias pueden coincidir en llevarnos al fracaso y a una involución de lo conseguido. Desde luego que Mariano Rajoy alude a los profetas del catastrofismo censurando a los propaladores de “malas noticias” como forma de hacer política, acusando al mensajero de ser el culpable de que esas malas noticias existan. Pide “finura”, que debe ser algo así como contemporizar y contribuir al engaño lanzando mensajes positivos en una burda emulación del “España va bien” de Aznar, o el “estamos en la champion league” de Zapatero.

Pero ya saben ustedes el dicho de “genio y figura, (en este caso finura), hasta la sepultura”. Lo malo es querer hacer pasar por paño fino lo que solo es un áspero sayo de estameña. Mariano Rajoy parece preferir rodearse de finura y grandeza en su palacio monclovita, alejado del populacho vocinglero, basto e irritadamente duro de entendederas.

¡Que pasen un buen día! Y que los franceses dejen alguna vez de ser chovinistas y comprendan que Europa merece la pena, aunque haya que cambiar bastantes cosas que no funcionan nada bien. El enemigo no está fuera, ya lo tienen dentro.

Amenazas permanentes, soluciones provisionales
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 7 Mayo 2017

Se suele repetir con razón que la corrupción es consustancial a la condición humana y que un cierto número de responsables públicos venales es inevitable. Sin embargo, que una desgracia sea parte de la vida no significa que la mejor actitud ante ella sea la resignación o la indiferencia, o lo que es aún peor, el acomodo a sus abusos, paso previo a la indulgencia para acabar en la aceptación.

Cuando los comportamientos desaprensivos de las elites políticas alcanzan tal frecuencia, duración y gravedad que esta plaga pasa de ser episódica a sistémica, sus efectos sobre la sociedad pueden ser letales. Cabe preguntarse en qué circunstancia un determinado nivel de corrupción deja de constituir un conjunto de casos individuales aislados para situarse en el terreno de lo estructural. Los criterios para responder a esta pregunta son por una parte de orden cuantitativo y por otra funcionales. Si el montante total de los recursos movilizados por las tramas que desde sus responsabilidades ejecutivas, judiciales o parlamentarias practican la prevaricación, el cohecho, el tráfico de influencias, la falsedad documental, el aprovechamiento indebido de información privilegiada, el nepotismo, el clientelismo, el blanqueo de capitales, la evasión fiscal y demás figuras delictivas asociadas al manejo ilícito del dinero de sufrido contribuyente, alcanza un porcentaje del PIB que no pueda ser considerado insignificante, la calificación de sistémica para la corrupción imperante está justificada.

En España, estimaciones solventes calculan la suma movida por los numerosos escándalos que hemos padecido en este ámbito como próxima a los 50000 millones de euros, lo que difícilmente se puede calificar de despreciable. De hecho, equivale prácticamente al actual déficit anual de las Administraciones.

En cuanto a su funcionalidad, la corrupción entra en lo sistémico cuando forma parte de la marcha habitual del sistema institucional, es decir, cuando el Estado en todos sus órganos y competencias requiere para hacer girar sus ruedas de la lubrificación permanente de las mordidas, sobornos y peajes en efectivo o en especias y cuando el expolio de las arcas comunes deviene costumbre. Sin poder afirmar categóricamente que esta sea la situación española, ha habido Ayuntamientos o Comunidades que en etapas concretas de su historia han operado sobre la base del saqueo permanente de su presupuesto. Por consiguiente, no resulta exagerado establecer que nuestro país, si no ha caído de lleno en la categoría de intrínsecamente corrupto, en territorios y momentos concretos se ha acercado peligrosamente a ese oscuro abismo.

Además del perjuicio directo que causa la corrupción por la dilapidación de caudales públicos, el deterioro de la imagen nacional, la disuasión a los inversores y el freno al crecimiento, sus efectos derivados o indirectos pueden ser realmente catastróficos. Un ejemplo reciente acaecido en nuestro vecino del norte ilustra perfectamente este deletéreo fenómeno. Francia es un pilar de la Unión Europea, Estado fundador, extensión geográfica considerable, riqueza de siglos, depósito de cultura extraordinario. Si la presidencia de la República francesa cayera en manos de una fuerza aislacionista, proteccionista, excluyente, antieuropea y ultranacionalista, el proyecto de integración continental que nos ha proporcionado, con sus aspectos mejorables sin duda, setenta años de paz, prosperidad y progreso, correría un serio peligro y podríamos sumirnos en una pesadilla de recesión, pobreza, división y conflictos que nos haría retroceder a los peores años del siglo XX.

Basta considerar la propuesta del Front National de abandonar el euro para volver al franco para darse cuenta de que los franceses no se enfrentan a una agenda política equivocada, sino a la pura y simple demencia. Pues bien, la trapacería del candidato de centro-derecha François Fillon -el único que presentó un programa de reformas valiente y realista que hubiera afrontado de verdad los males endémicos de Francia- al colocar a su esposa como asistente parlamentaria con un jugoso sueldo sin que la susodicha dama se dignase ir a trabajar un solo día, embolsándose así medio millón de euros por la cara, ha estado a punto de abrir las puertas del Elíseo a Marine Le Pen. En un plano más doméstico, las corruptelas reiteradas del PP y del PSOE han alimentado a la fiera podemita que, si ocupase La Moncloa, arrastraría a España al infierno de violencia, escasez y desesperación que hoy padecen griegos y venezolanos.

Es por todo ello que la corrupción ha de ser reducida a los límites en que su capacidad de daño quede neutralizada, tanto en sus dimensiones inmediatas como en las derivadas. Para nuestra desgracia, el sistema institucional que soportamos carece de los mecanismos de control, supervisión y asunción de responsabilidades que permitiría cumplir esta indispensable misión, ni tampoco alberga la energía cívica requerida para configurar un clima moral respirable. Solo nos queda el triste consuelo del mal menor, bien sea en la figura de un joven y brillante financiero de contornos ideológicos difusos y aficionado al relativismo indoloro o de un registrador impertérrito que ha adoptado el fatalismo indolente y la mirada hacia otro lado como método infalible de dilatar cualquier problema. La tragedia es que las soluciones por exclusión suelen ser débiles y provisionales, mientras que las amenazas nacidas del abandono pusilánime de la autoexigencia, la coherencia y la honradez son poderosas y permanentes.

El PSOE, partido por la E
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Mayo 2017

La comedia de los avales para las primarias del PSOE ha terminado en tragicomedia. Y si no llega a tragedia será porque le conviene más el género del esperpento. A estas alturas, da igual que la engañadora resultara engañada, que la listilla resultara más tonta que el listillo que iba de tonto o que el timo del tocomocho haya acabado siendo el del timador timado. Lo importante es que esta teatralización del poderío del aparato de uno de los dos partidos que se han turnado en el Poder desde que en España hay democracia -40 años el próximo mes de Junio-, ha salido del alarde burocrático roto por el eje que hace tiempo le falta: su condición de partido nacional español. El organismo socialista está irreversiblemente enfermo, médicamente desahuciado, por falta de vitamina E. Sin España, el PSOE pierde hasta su capacidad de destruirla, que tampoco sería la primera vez que lo intenta.

El mapa de la todavía E y de la vieja anti-E
El reparto de avales muestra a un PSOE atrincherado en el sur, sobre todo Andalucía, con un discurso que aunque sea retóricamente, conserva la idea de España, y un PSOE, en realidad un PSC ampliado desde Cataluña a Baleares, País Vasco y Valencia, solares del separatismo antiespañol, que ha parasitado el PSOE hasta convertirlo en una cáscara vacía, vaciada más bien, de cualquier sentido nacional; una fuerza profundamente antiespañola que usa al PSOE como herramienta para volar del régimen constitucional.

Gane quien gane, ni el PSOE pro-separatista contará con Susana ni el anti-separatista contará con Snchz. Tampoco con López, aunque se haga el Indalecio Prieto, que al final fue el apoyo clave de Largo Caballero y de la bolchevización del partido en los años 30, pórtico de la Guerra Civil.

El PSC, ayer de Maragall y hoy de Iceta, ha volcado la fuerza de su organización en favor del candidato más fácil de convertirse en ariete de la estrategia separatista. En 2002 fue Zapatero, ahora Pedro Sánchez; pero en realidad, hace quince años sólo apostó por el más débil, el ignoto Zapatero, enfrentado a Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández. En 2017, había que elegir al que puede batir a Susana Díaz, que es un Bono sin fuerza o una Díez sin principios. Y entre Patxi Nadie y Pdr Snchz, que en el tiempo que ha estado fuera de la Secretaría General, ha descubierto que Cataluña es una nación, el PSC ha elegido al que parece más fuerte cuando se pase de las musas al teatro, de los avales a los votos, y ese es, sin duda, Pdr Snchz. Hubieran elegido a Patxi, pero si Pedro quiere ser Pere, mejor que mejor.

Podemización y esquerranización
Está claro que la fuerza de Pdr Snchz proviene del descrédito del bipartidismo, uno de cuyos polos ha encarnado calamitosamente en las dos últimas elecciones. Pero no es menos evidente que ese descrédito nace y se mantiene desde hace dos años por la fuerza del aparato de propaganda de Podemos, puesto a su servicio por el PP: las telesorayas Sexta y Cuatro.

No importa que Ferreras, el hombre que, según las grabaciones filtradas a El País recibía órdenes de Casals para presionar a Cifuentes en favor de Edmundo, consejero La Razón y de Ignacio González, se haya pasado a Susana Díaz en los últimos meses. Lo que realmente hace daño al PSOE es el discurso podemita sobre la corrupción política, basado en hechos reales, pero no menos reales que la corrupción totalitaria del partido venezolano de Pablo Manuel Iglesias Turrión. Y éstos se ocultan.

Porque para que funcione de cine el sandwich de Podemos y el PP de Rajoy y Soraya, es preciso mantener veinticuatro horas diarias esa atronadora máquina de propaganda que se basa en atacar al PP en general, pero que alcanza, por la fuerza de los tramabuses, a PRISA y al PSOE. No se puede sacar en el autobús del odio podemita a Cebrián y González sin que eso afecte a la candidatura de Susana Díaz, apoyada por el aparato del PSOE, de Felipe al chavista Zapatero, pasando por el prisaico Rubalcaba.

Y tampoco es posible que Ferreras siga su guerra contra Prisa –cada vez menos creíble, pero con mayor intensidad- para defenderse de esas filtraciones que muestran los inevitables servicios políticos prestados a su empresa sin que esa defensa, basada en atacar al PRISOE perjudique al PSOE en su estructura nacional, favoreciendo, indirecta o directamente, a la facción socialista más identificada con el nacionalismo y Podemos.

Lo peor de la bolchevización del PSOE de Snchz es la rendición al separatismo, que es también el pan nuestro de cada Sexta. Lo peor de la podemización del PSOE es la esquerranización del PSC, amo del PSOE.

La ruleta soviética del Zar Mariano
El PSOE no ha necesitado nunca que nadie le empuje a suicidarse y, de paso, suicidar a España. Pero, en esta ocasión, el discurso de Podemos ha tenido en La Sexta y la Cuatro dos altavoces permanentes denunciando el "golpe" del aparato del PSOE contra Pdr Snchz, al que Podemos no dejó ser Presidente y ahora utiliza como ariete contra "el partido de la cal viva".

Muchas veces hemos denunciado que el PP atizaba criminalmente el incendio del PSOE potenciando a Podemos, y que Rajoy jugaba a la ruleta rusa no en sólo en la sesera del PSOE sino en la del PP y del propio sistema democrático y constitucional. Debimos hablar de la ruleta soviética, porque nunca como ahora Podemos ha parecido de forma tan sórdidamente nítida como el partido de las checas. Y debimos denunciar, más que a Rajoy, al Zar Mariano I, cuya zarina Soraya ha dejado campar tan a sus anchas al Tele-Rasputín que ambos, Zar y Zarina, pueden verse, de un día para otro, sin Corona, sin Poder y en el sótano de la casa Ipàtiev, esperando a la Parca. La pena es que no estarán solos.

Yerra Antonio Elorza
Vicente Torres Periodista Digital 7 Mayo 2017

Yerra, pero sólo al final del artículo, cuyo título es ‘Un falso enemigo’. A lo largo del mismo se refiere con acierto a la actitud de Podemos y del macho alfalfa, cuyo propósito no es otro que alcanzar el poder, para en ese momento instaurar un régimen inspirado en el chavismo, con la vista puesta en convertirlo en una dictadura como la de los Castro.

El error está en pedir o sugerir una alianza de los partidos democráticos en un frente anticorrupción, porque todos los partidos que tienen poder tienen casos de corrupción. La prueba es que cuando UPyD puso las querellas merced a las cuales se están destapando los casos que conocemos no le acompañó ningún partido ni sindicato. Cuando este partido se tuvo que retirar de los casos iniciados, por falta de dinero, ningún otro partido, ni tampoco ningún sindicato ha hecho suyas las querellas.

La solución no pasa por formar un frente hipócrita anticorrupción, sino por hacer los cambios en el sistema que la hagan más difícil o arriesgada la corrupción. Esos cambios iban precisamente en el programa del partido citado anteriormente, que también es el que más y mejor ha luchado contra la corrupción, con el resultado electoral que se ha visto.

A la mayoría de los votantes no les preocupa tanto la corrupción como pudiera parecer, salvo que sea del PP, partido que sabiéndose objeto de odio africano por parte de ciertos sectores debería haber cuidado mejor este aspecto.

La propuesta consiste en establecer la separación efectiva de poderes, y sólo iba en el programa de UPyD. No puede ir en el programa de Podemos, porque este partido aspira a controlar todos los poderes.

Si los jueces se supieran amparados por un poder judicial absolutamente independiente y con presupuesto propio no cabe duda que la sensación de impunidad que han tenido muchos políticos desaparecería. No sólo en la cuestión del dinero, sino también en otras violaciones de la ley que se vienen produciendo.

Johannes Fest en Leganes
Hermann Tertsch ABC 7 Mayo 2017

Ominoso silencio ante acosos de la jauría totalitaria

Uno de los libros más instructivos y auténticos sobre la vida cotidiana bajo el nacionalsocialismo es el titulado "Yo no", de Joachim Fest, gran biógrafo de Hitler y de Albert Speer y autor también del libro "El hundimiento" que yo tuve el honor de presentar con él en Madrid y Barcelona unos años antes de su muerte en 2006. En el citado libro "Ich nicht", Fest brinda un homenaje a su padre, un maestro de escuela que niega su adhesión al nacionalsocialismo tras la llegada de Hitler al poder. Todos presionan al maestro para que se una al partido, pero él se niega y asume las consecuencias. Son la discriminación profesional, las hostilidades y el acoso, su aislamiento social, el despido y el desempleo antes de ser llamado a filas. Todo lo podía evitar, como le pedía su mujer. Con haber pedido el carnet del partido NSDAP habrían desaparecido los problemas.

Pero el padre, Johannes Fest, era un maestro católico prusiano de profundas convicciones. En sus frecuentes riñas matrimoniales por esa actitud que tanto perjudicaba a toda la familia por el aislamiento y la penuria económica, él zanjaba las discusiones con su "Ich nicht!". El libro es un monumento a la fortaleza del individuo en su lucha en soledad por lo que sabe justo. Y a la elegancia moral de quien no consideraba su conducta sino su inexcusable deber ante sí mismo. Por alto que fuera el precio. Esos pocos hombres que nunca cedieron fueron los mayores héroes. Otros pocos que fueron nazis se revolvieron después contra el régimen criminal que habían ayudado a crear. Pero la mayoría nazi entusiasta se convertiría en antinazi según se rendía. Ni un día antes. Eso sí, después con fervor. Siempre en el rebaño, siempre en la jauría, sea del signo que sea. Y ante el acoso al individuo en soledad, silencio sepulcral.

En Leganés hay una maestra que recuerda a Johannes Fest. Alicia Rubio es una profesora de instituto que ha escrito un libro con su opinión sobre la peste totalitaria y agresiva que es la ideología de género. Fracasada la utopía económica colectivista, es hoy el instrumento más poderoso y eficaz de la izquierda para imponer la liquidación de los valores fundamentales de la sociedad occidental abierta. Alicia Rubio es sometida a una salvaje cacería para darle muerte civil porque ha escrito el libro "Cuando nos prohibieron ser mujeres…. y os persiguieron por ser hombres". Es un libro contra la tiranía del pensamiento emergente de los grupos de presión feministas, homosexualistas, LGTBI, animalistas o como se vengan en llamar. Financiados por dinero público se convierten en feroces grupos de interés y tienen ya una aterradora capacidad de intimidación. Utilizan sin complejos ni pudor métodos de acoso nazis y comunistas del siglo XX.

Podemos y los referidos grupos le han declarado una "fatwa", la acosan allá donde está y han logrado ya que el Instituto la cese. Se puede coincidir o discrepar de la opinión de Alicia Rubio en todo, en algo o en nada. Lo que debe alarmar a todo español decente es el silencio ominoso de los partidos y del gobierno de Madrid que toleran esta salvaje agresión contra la libertad de expresión y creación.

Hay una ofensiva general contra las libertades y contra la verdad, la del presente y la del pasado. Alicia Rubio es una víctima más. Y todos miran hacia otro lado. El periodismo también. La intimidación totalitaria crece sin cesar. Pronto puede ser tan grande como la indiferencia y cobardía de unas elites y una sociedad que puede acabar pronto como aquella que Joachim Fest nos evoca con su padre como advertencia.

La última lección de la integración social en Francia
Mikel Azurmendi  latribunadelpaisvasco.com 7 Mayo 2017

Tras diez años de investigación se acaban de publicar este mes de enero seiscientas páginas de análisis sociológico tituladas “Trayectorias y Orígenes”. Son páginas que se leen como una novela de las sagas que actualmente construyen Francia. Sus autores son veintidós investigadores del Instituto nacional de estudios demográficos” (INED) y del Instituto nacional de estadística y estudios económicos (Insee), los cuales establecieron una primera encuesta de gran envergadura entre 22.000 personas. Luego estuvieron encuestando durante los años 2008 y 2009 sobre las vidas de 8.300 inmigrados surgidos de siete sucesivas oleadas que entraron en Francia en la segunda mitad del siglo XX. Y las han ido comparando finalmente con las de 8.200 de sus descendientes de entre 18 y 35 años (nacidos en Francia o llegados a ella con menos de 6 años) pero, también, las compararon con las vidas de franceses sin ascendencia extranjera.

Algo más que un granito de arena en nuestro conocimiento, esta última aportación demuestra que, pese a los actuales balbuceos y aprietos de recepción de refugiados sirios, Francia logra por lo general integrar a los inmigrantes. Queda así probado que en Francia la segunda generación no se repliega en el comunitarismo multiculturalista; pero también queda patente que los hijos de los magrebíes así como de los turcos y subsaharianos tienden hacia el gueto étnico. Y, sin embargo, se cree discernir que entre todos ellos su “apego a Francia es fuerte”. Esta segunda generación nacida en Francia cursa estudios y obtiene diplomas, encuentra cónyuge y amigos que no son de ascendencia inmigrante y hasta deja de lado la lengua de sus padres. Pero esa generación de hijos de inmigrantes cae en el paro mucho más a menudo y durante más tiempo que los hijos de franceses de origen autóctono. Y, en consecuencia, esa generación nacida en Francia se siente discriminada.

En lo que concierne a una integración cultural se sabe que las chicas de esta segunda generación acaban el bachillerato en la misma proporción que las demás chicas francesas de la población general e, incluso a veces, en una proporción algo mayor. En Francia, el 65% de chicas acaba el bachillerato, pero las chicas chinas de segunda generación lo acaban en un 80% y las de origen camboyano, vietnamita o laosiano en un 70%. Esta elevada proporción queda nivelada a la baja por las chicas de origen turco o argelino que lo acaban, respectivamente, en el 38% y el 51%. Estos resultados son muy diferentes en lo que concierne a los chicos de segunda generación, de la que solamente el 48% termina el bachiller, 11 puntos por debajo de la media nacional. Si el 62% de la población francesa de entre 18-35 años ha terminado el bachiller, los de la segunda generación de origen inmigrante lo hacen en un 55%. También los de origen turco y magrebí son los causantes de rebajar esa estadística. Espectacular, pues, el fracaso escolar de esta franja de hijos de inmigrantes. En lo que concierne a una integración familiar, se ha comprobado que el 67% de los chicos y el 62% de las chicas de segunda generación de inmigrantes contrae matrimonio mixto. Y la prole de estos matrimonios mixtos resulta idéntica a la de las mujeres de 40 años de la población general.

Sin embargo los indicadores de la integración económica les son francamente adversos a los hijos e hijas de esta segunda generación de origen inmigrante. Para empezar, el mismo diploma no les vale lo mismo que a los demás franceses. La regla parece ser que los hijos siguen más o menos difusamente la pauta de sus padres inmigrantes, lo cual muestra que se da un desclasamiento cierto de estos franceses de segunda generación inmigrante. En general, aceptan puestos de menor calificación y progresan más lentamente que el resto de los jóvenes franceses. También tienen más dificultad de acceder a una vivienda digna así como a las distracciones ociosas del tiempo libre. Tras estas pautas se percibe que los jóvenes de la segunda generación sí hacen el esfuerzo de integración pero que la sociedad francesa en su conjunto no lo hace cuando la dinámica le correspondería a ella. Con ello se constata que la generación de los hijos dice sufrir más discriminación de la que sufrieron sus padres inmigrantes. Esta experiencia se convierte tanto más traumática cuanto que los hijos formen parte de minorías visibles guetificadas (turcos, magrebíes, subsaharianos). A estas minorías no les protege apenas el contraer matrimonio mixto ni incluso cierto nivel de ascenso profesional. La regla parece ser que si un matrimonio mixto de jóvenes convive con sus padres en el ámbito cerrado de barriada (gueto) sufre más todavía del racismo que las demás categorías socioprofesionales.

Hay entre un 5% y un 9% de descendientes de africanos y magrebíes que dice haber sufrido discriminación y vejaciones racistas en su lugar de trabajo. Entre los hijos de inmigrados europeos esa proporción es del 1%, idéntica a la de los de origen asiático. ¿Es tal vez este hecho lo que explica la lentitud de emergencia de mandos profesionales entre los trabajadores pertenecientes a determinadas comunidades? Los encuestadores se inclinan por el sí, por suponer que son razones discriminadoras como el racismo. En el cómputo total francés uno de cada cinco trabajadores llega a ser un mando profesional. La media de acceso a un puesto de mando para un hijo de inmigrante europeo es de uno cada tres trabajadores. Para el magrebí o turco lo es uno cada 12´5 trabajadores. He ahí el gran fracaso de la inserción profesional de este grupo masculino de hijos de inmigrantes sin apenas diploma escolar y con tendencia al gueto (porque un tercio de ellos no tiene diploma escolar alguno).

Francia, un tercio de cuya población total está compuesta por una población originada en la inmigración, sabe ahora con toda certeza lo que ya suponíamos de tiempo atrás:
1º Que los hijos de los inmigrantes no ponían distancia entre su comunidad y la comunidad nacional francesa y que apetecían formar parte de ella pero que tenían que superar dos horcas caudinas: el éxito escolar y la vivienda.

2º Que en la medida en que determinadas franjas de inmigrantes (de origen magrebí, turco y subsahariano) no han superado favorablemente ambas pruebas, perpetuándose en barriadas cada vez más cerradas (en las ZUP de toda Francia o “Zone à Urbaniser par Priorité”, bastante más de la mitad de los habitantes son magrebís y turcos), y en la medida del enorme fracaso escolar de sus jóvenes generaciones, la integración no progresa adecuadamente.

3º Que el Estado francés ha descuidado fatalmente esos dos aspectos esenciales de la integración social de los inmigrantes más propensos al gueto.

4º Que la experiencia del racismo dicen vivirla casi exclusivamente esos jóvenes de segunda generación que habitan esas zonas guetificadas con fuertes experiencias de delincuencia y que han fracasado escolarmente. En cambio, el resto de las jóvenes generaciones de los inmigrantes no constatan experiencias de racismo.

5º Que las ONG y demás empresariado social que gestiona cauces de integración inmigrante han contraído una responsabilidad enorme al no haber dirigido su vigilancia hacia los lugares de inserción escolar y laboral, habiéndose dedicado a plantear un combate exclusivamente antirracista (generando una ideología a la contra, ideología que acusa a la sociedad de islamofobia). Los magrebíes en especial pero también los turcos han sido víctimas de esta ideologización tanto para su percepción de la realidad como para su contacto con ella.

5º Ideologización también perceptible en esta investigación de “Trayectoria y Orígenes” a tenor de que su metodología no ha tomado en consideración el estudio de los casos de indudable éxito profesional y universitario de hijos de familias magrebíes y turcas a fin de comparar las causas de presencia o ausencia de ciertas experiencias de racismo. Uno de los tres coordinadores de esta investigación, Patrick Simon del INED, en una entrevista al periódico Le Monde (9 de enero de 2016) condenaba la política francesa de asimilación “centrada en la imposición de normas y de valores olvidándose que la integración es un intercambio y una adaptación recíproca permanente”. Para este demógrafo francés el ideal de integración social es una “transición de la sociedad francesa hacia su carácter multicultural... (para) reconstruir una cohesión en torno a la diversidad”.

Y yo me pregunto si no debe una sociedad democrática “imponer normas y valores” a los inmigrantes que vienen de una cultura no democrática, donde no existe ni siquiera una conciencia de los derechos humanos. Me pregunto sobre qué “intercambio y adaptación recíproca” podrán efectuarse entre los ciudadanos de una sociedad democrática y los inmigrantes sin costumbre democrática ni virtudes cívicas de tolerancia e igualdad de trato entre hombres y mujeres. Si se la compara con la población de cualquier país magrebí o turco, me pregunto si no es mil veces mayor la diversidad de la sociedad francesa, tanto en lo cultural, sexual, religioso, alimenticio, profesional, etc. Y me pregunto si la fuente de esa diversidad no será lo que precisamente deba asimilar todo inmigrante que venga a una sociedad democrática. ¿No es la libertad, la igualdad de todos ante la ley y la tolerancia esa fuente de diversidad que nos posibilita a cada ciudadano ser todo lo diferente que uno quiera?

Las encuestas e investigaciones son importantes, pero ellas no indican el camino que hay que seguir para integrar a los inmigrantes. Ellas sólo ofrecen cuantificadores y porcentajes, una foto aritmética de la realidad. Lo realmente importante es saber a dónde queremos ir con esa foto, cómo usarla para mejorar la calidad democrática de la ciudadanía y el control de sus instituciones.

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El abrazo de Rajoy con el PNV: ¿Un mal menor o un mal mayor?

Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com  7 Mayo 2017

Rajoy y el PNV han convertido la política en un mercado persa. Pero esto no es nuevo, ni bueno.

Es cierto que un bloqueo de los presupuestos conlleva problemas muy serios para la economía en España y para la normalidad, que significa tener unos presupuestos que permitan programar actuaciones. Los presupuestos son el instrumento principal de la acción de gobierno. Sin éstos no se pueden poner en marcha políticas proactivas ni programar actuaciones de desarrollo y bienestar. Es una forma de paralización de la vida política y económica pues unos presupuestos prorrogados no son la herramienta para abocar situaciones novedosas y prevenir riesgos sistémicos futuros. En ese sentido es una buena noticia que la acción parlamentaria no haya puesto en el dique seco las principales líneas de gasto e ingreso para el ejercicio correspondiente. Eso sin entrar en el contenido concreto de dichos presupuestos que sería objeto de un análisis que no corresponde a este artículo.

Pero lo que no puede admitirse es que el principal partido de la oposición, el PSOE, ponga en las manos del nacionalismo la resolución de esta situación, ya que es el cuento de nunca acabar. Siempre, los nacionalistas, con unos pocos escaños en el Congreso de los Diputados, actúan de bisagra y condicionan las políticas presupuestarias, sacando provecho de la necesidad de sus escaños para lograr la mayoría suficiente para aprobarlas. Prácticamente en todas las legislaturas, salvo aquellas en las que los principales partidos han sacado una mayoría absoluta, han sido los nacionalistas los que han rebanado la hacienda pública para su provecho, no para dar coherencia a la acción de gobierno o para favorecer al conjunto de los españoles. Al respecto cabe la calificación de chantaje con finalidad de lucro, pues cualquier política ha de tener como horizonte el bien común, y no el particular, aunque sea una comunidad autónoma la beneficiada de hacer la necesidad virtud.

Hace tiempo que el artículo 14 de la Constitución Española ha quedado sin efecto práctico y la igualdad de todos los españoles ante la ley es una mera declaración de intenciones sin valor. Vivo en el País Vasco, pero la situación de ventaja que provoca el nacionalismo chantajista es injusta de raíz. No es normal que los vascos no contribuyamos al sostenimiento de los servicios comunes. Si Euskadi fuera independiente estaría claramente desfavorecida con respecto a la actual situación de trato de privilegio. Yo no estoy de acuerdo con estas políticas pues rompen la estructura del funcionamiento del Estado, la cohesión territorial y la solidaridad interregional. Una cosa es el sostenimiento del Concierto Económico y otra que no cumplamos nuestras obligaciones con el resto de España.

El actual endeudamiento de la hacienda pública es insostenible y el Estado autonómico hace agua por todas las partes porque es una tremenda alcantarilla por donde se va el dinero sin ninguna contención. Estamos más endeudados que antes de la crisis y una vuelta a una hipotética nueva crisis nos llevaría a la total insolvencia para hacer frente a nuestros compromisos crediticios. Es preciso reducir los aparatos de las administraciones públicas, absolutamente sobredimensionadas e ineficaces, recortar partidas que lastren el crecimiento del PIB y reducir la presión fiscal para favorecer el desarrollo económico y ajustar los ingresos a un Estado redimensionado con criterios de eficiencia y eficacia. Es decir, en definitiva, tener como parámetros de la acción política el bien común y no el interés y beneficio de los partidos políticos, las corporaciones de todo índole o los grupos de presión que siempre están a la zaga para llevarse una buena tajada del dinero de nuestros impuestos, como en el caso que comentamos del PNV.

Por ejemplo, no tienen ningún sentido gastos despilfarradores como la Y griega vasca para unir capitales que distan cien kilómetros o menos entre sí cuando hay zonas situadas en los vértices de la Península prácticamente aisladas en la red de comunicaciones o con medios de transporte de hace un siglo, nada modernizados, mientras que Cataluña y País Vasco se llevan la parte más sustanciosa de la tajada económica por su poder de presión y de desestabilización. Si desde el principio se hubieran dejado las cosas claras y no haber dado pábulo a lograr beneficios por canales privilegiados en razón a la capacidad de presión, no habríamos llegado a este punto en que nos encontramos y tendríamos las reglas de juego claras. Por esta vía todas las comunidades se pueden embarcar en dinámicas separatistas y esto se convertirá en algo ingobernable. Es hora de poner orden y pie en pared, cosa que Rajoy no está dispuesto a tenor de las concesiones ilimitadas que está haciendo a Cataluña y ahora al País Vasco, abundando sobre situaciones de privilegio que la propia Unión Europea ha advertido que son una anomalía a corregir.

Es hora de demandar tanto al PP como al PSOE visión de Estado y exigirles que acuerden políticas para el bien común de todos los españoles, y por ello es el PSOE el que debería haber evitado esta situación sin provocar ni la devolución de los presupuestos ni la puesta de la llave para avanzar en los presupuestos generales del Estado en las manos del nacionalismo.

Y también viene siendo hora de modificar la ley electoral para impedir que los nacionalistas tengan siempre la última palabra, representando tan solo a una mínima parte del electorado español. Esta situación sería inaudita en otros países de la Unión Europea; luego, por tanto, hay que corregir un problema que venimos arrastrando desde el inicio del actual periodo constitucional.

Un acuerdo con luces y sombras. El difícil equilibrio entre la ética y el pragmatismo político
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 7 Mayo 2017

Sin duda, los españoles no estamos todavía acostumbrados a que, en España, exista un Gobierno en minoría. Un Parlamento multicolor, con participación importante de comunistas antisistema; con un partido socialista sumergido en una campaña de primarias de las que va a depender, en gran manera, su futuro como segunda fuerza del país; con otro partido, Cs, que sobre la marcha se ha declarado como liberal, carente de un programa lo suficientemente explícito y claro de gobierno y enfocado, directamente, a su cruzada en contra de la corrupción una intención, sin duda, muy loable pero de corto recorrido, ya que es de suponer que, la experiencia de los últimos años, alertará a los partidos que han venido padeciendo esta lacra, para tomar las medidas necesarias para evitar que, en el futuro, vuelvan a padecer de semejante tara. ¿A qué se van a dedicar, entonces, los señores Rivera y compañía?

Por eso, cuando hemos visto al señor Rajoy tomar la batuta de la negociación con los vascos y hemos contemplado la facilidad con la que ha abierto la faltriquera del tesoro público para saciar las hambrientas fauces del PNV y nos hemos percatado de lo fácil que les resulta a los nacionalistas vascos olvidarse de sus aspiraciones, aquellas que les imbuyó aquel idealista conocido como Sabino Arana, respecto a una Euskadi libre e independiente; comenzamos a pensar que todo este cuento de los idealismos, nacionalismos regionales, los Aberri Eguna y todos estos movimientos de masas, reclamando la “patria vasca”, tienen un precio, una antitoxina y un antídoto que, curiosamente, parece que se ha transformado en el remedio universal que cura toda esta clase de revoluciones: se llama miles o millones de euros, depende del tamaño de la boca del pedigüeño que haga falta tapar.

Evidentemente se nos presenta una duda cuando se nos habla de una cifra de 4.000 millones de euros para que, un puñado de representantes vascos en el Parlamento de la nación, cambien el sentido de su voto, de negativo a positivo, en la sesión en la que se deberá votar la aprobación de los PGE para el 2017 ¡a buenas horas mangas verdes! Nos gustaría, en este punto valorar ¿ qué es lo que queda del primitivo proyecto de los PGE del PP, después de que haya tenido que aceptar las condiciones de Coalición Canaria, las draconianas exigencias de los de C’s y ahora, la onerosa demanda económica (que no se queda sólo en este año, sino que supone un pago de 500 millones de euros para los subsiguientes ejercicios) del señor Urkullu y compañía? que una cosa sí han sabido demostrar: mucha más inteligencia que los catalanes, que han jugado a desafiar al Estado de derecho rompiendo la baraja, renunciando al pragmatismo que les hubiera proporcionado, sin duda alguna, mejores resultados como, en este caso, les ha supuesto a los vascos.

El señor Rajoy ha jugado, durante meses, a ser un Don Tancredo, inmutable, ajeno a todos los desastres que han ido afectando al PP, desde el caso Gurtel hasta el desastre del señor González, en Madrid; incluso ha llegado el momento en el que ha visto peligrar su única tabla de salvación: los PGE. Su no aprobación, supondría la convocatoria de nuevas elecciones que, tal y como veníamos anunciando desde hace meses, hubieran resultado muy favorables para él si se hubieran celebrado antes de aceptar este último gobierno pero que, ahora, después de unos meses y de los graves casos de corrupción que afectan a su partido, ya no está claro que el resultado de unos nuevos comicios les resultara positivo o, incluso, como ha sido el caso de Madrid, pudiera llegar a provocar un nuevo retroceso respecto del ascenso que han conseguido en las últimas consultas populares.

Sin embargo, aparte de lo que pudiera interpretarse como un toma y daca con los vascos, ajeno por completo a la ética y equilibrio que un gobierno debe mantener para que, en España, no hay autonomías más favorecidas y otras que salgan perjudicadas; para lograr un acuerdo, cueste lo que cueste, que le sirva al Gobierno para salvar la cara. Es cierto que existe otro aspecto que, para muchos, para los que entendemos el PP como un partido de valores, donde los principios éticos y morales deben estar por encima de las conveniencias partidistas y la obtención de votos, no debiéramos olvidar y así debieran haberlo considerado nuestros gobernantes, que España no consiste solamente en Cataluña y el País Vasco, por mucho que sean dos de las autonomías que más destacan en el aspecto económico. Si los presupuestos del Estado contienen una partida de coste, destinada a la financiación de los distintos territorios en que está dividida España, hay algo que no tiene vuelta de hoja: si se aumenta la dotación a una o dos de las autonomías supondrá que el resto van a percibir menos. Si el aumento se detrae de otras partidas presupuestarias, los destinatarios de ellas van a salir igualmente perjudicados. En definitiva, cualquier exceso, mejora, gabela, privilegio o dispensa que se le otorguen al País Vasco o a Cataluña (la gran beneficiada de los préstamos del FLA) significa que, de alguna parte de los Presupuestos, será necesario detraer una cantidad para cubrir la cantidad que ha sido precisa para dotar a la región beneficiada.

No estamos seguros de que, por el sistema de ir cediendo, por renunciar a una política determinada, por claudicar ante las exigencias de los partidos minoritarios o por dejarse, digámoslo claro de una vez, chantajear por los gobernantes de las administraciones territoriales; se consiga la estabilidad de la que parece que presume el ejecutivo del señor Rajoy. ¿Está definitivamente garantizada la gobernabilidad de la nación con estos presupuestos?, ¿el Gobierno tiene asegurado que los proyectos de leyes que vaya a presentar en el Parlamento salgan aprobados?,¿Ciudadanos que, desde que ha empezado esta legislatura se ha mostrado como opositor al Gobierno en todas las votaciones en el Parlamento, excepto esta de los PGE, es de fiar? Mucho nos tememos que no.

Es cierto que se corre la voz de que más vale invertir en Cataluña porque es la que más riqueza produce en toda España y, también es posible que, lo que se invierta en el País Vasco produzca un mayor beneficio que si se hiciera en Andalucía o en Extremadura. Nuestra Constitución en uno de los errores que cometieron los llamados “padres de la patria”, incluye el reconocimiento de la singularidad del País Vasco al que se le conceden una serie de privilegios y excepciones que vienen a desmentir, de una manera incomprensible, todo lo que se dice en el Artículo 1.1 del Título Preliminar y el Art.º 14 de la Carta Magna, en los que se deja meridianamente claro que todos los españoles somos iguales ante la Ley y tenemos los mismos derechos y obligaciones. El Estado debiera hacer tiempo que intentara compensar al resto de autonomías, esta evidente desigualdad de trato, primando a las autonomías más perjudicadas para que compensaran, al menos en parte, este agravio comparativo con los territorios forales.

¿Está tan fuerte el señor Rajoy dentro de su propio partido como para que pueda garantizarnos que no se está intentando bajarlo del pedestal? Mucho nos tememos que, durante lo que queda de legislatura, vamos a contemplar una serie de luchas intestinas en las que, con toda probabilidad, va a figurar la señora Cifuentes, reforzada por su jugada de denunciar a González. ¿Se puede enterrar definitivamente a la señora Aguirre, gran experta en imitar al Ave Fénix, capaz de resucitar de sus propias cenizas? ¿Y la señora vicepresidenta, tan ambiciosa ella, tan expeditiva, tan mandona y tan involucrada en el tema catalán, del que depende que su influencia respecto a Rajoy siga siendo la de ahora o acabe relegada si, como se prevé, se llegara a intentar llevar a cabo, por los secesionistas catalanes, el famoso referéndum catalán, con las consecuencias que para Cataluña y para toda España iba a conllevar? Muchos interrogantes que, con toda seguridad, van a protagonizar los distintos personajes que intervienen en este drama nacional en el que, con toda seguridad, van a tener mucho que decir los resultados de las elecciones socialistas, el señor Pablo Iglesias y su grupo de agitadores; las consecuencias de las elecciones francesas; el desarrollo de las negociaciones del Brexit inglés y el reparto de las distintas agencias europeas que van a tener que abandonar el RU y que, en la actualidad, se las están rifados muchos países de la UE.

O así es cómo, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tendremos que admitir que, si bien es cierto que nos estamos jugando a cara o cruz nuestro futuro como españoles, también lo es el hecho de que tenemos por delante un periodo en el que cualquier cosa puede suceder y, o mucho nos equivocamos o nos quedan muchas cosas de las que, los ciudadanos de a pie, vamos a tener ocasión de asombrarnos. Esperemos que, en todo caso, sea para bien.

El PP, anegado en la corrupción
Gonzalo Baratech cronicaglobal  7 Mayo 2017

La podredumbre en todas las esferas de la administración es un cáncer que se extiende como mancha de aceite y carcome los cimientos del país. El saqueo del 3% perpetrado por Convergència y las andanzas calabresas del clan Pujol se superponen a las tramas protagonizadas por relevantes miembros del PP a escala nacional.

Con pocos días de diferencia, han caído sobre el partido conservador tres proyectiles nucleares. Por un lado, las operaciones Lezo y Trajano. Por otro, la interposición de una querella de la fiscalía contra un bufete jurídico constituido, entre otros, por actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Por último, los magistrados que juzgan el vetusto caso Gürtel han citado a declarar como testigo nada menos que al mismísimo Mariano Rajoy.

Vayamos por partes. Lezo es un inmenso andamiaje de cobro de mordidas urdido por el exadalid de la Comunidad de Madrid Ignacio González y su extensa banda de compinches. Tiene el epicentro en la empresa pública Canal de Isabel II, que abastece de agua a la capital.

La podredumbre en todas las esferas de la administración es un cáncer que se extiende como mancha de aceite y carcome los cimientos del país

Las pesquisas judiciales sobre unas inversiones ruinosas de la compañía en Iberoamérica han descubierto que en ellas medió el pago de comisiones a destajo en una retahíla de paraísos fiscales. En este y otros fregados Ignacio González involucró a media familia. Están imputados su esposa, un hermano, el padre nonagenario y hasta un cuñado. La presencia de este último compone una estampa celtibérica típica, digna del mejor esperpento de Valle-Inclán.

El propio González reside en una espectacular mansión de Aravaca, más propia de jeques del petróleo que de una persona cuya única ocupación conocida es la de profesional del servicio público. ¿Nadie en el PP se sorprendió jamás de que su jerarca madrileño viviera como un potentado?

De los más de 60 encartados en Lezo, un par de pesos pesados son ajenos por completo al campo de la política. Me refiero a Juan Miguel Villar Mir y su yerno Javier López Madrid. El primero, con 85 años a cuestas, lucía una trayectoria impecable en todos los órdenes. Ahora, de golpe, anda imputado en tres escándalos. Primero, Lezo; segundo, Gürtel y la financiación irregular del PP; y tercero, los presuntos amaños en la adjudicación de las obras de un enorme hospital de Palma de Mallorca.

A su vez, López Madrid, yerno de Villar, compañero de yoga de la Reina Letizia y amigo de la infancia del Rey Felipe VI, fue detenido y luego puesto en libertad bajo fianza. En febrero se le condenó a 6 meses de cárcel en el infecto bodrio de las tarjetas black de Caja Madrid.

El saqueo del 3% perpetrado por Convergència y las andanzas calabresas del clan Pujol se superponen a las tramas protagonizadas por relevantes miembros del PP a escala nacional

A este personaje se le acusa del supuesto pago de comisiones a los prebostes populares. A la vez, está metido en unos rocambolescos líos de faldas sazonados con la presencia de turbios elementos de las cloacas policiales.

Por si lo transcrito fuera poco, Cristóbal Montoro, recaudador mayor del Reino, sufre salpicaduras de una querella que la fiscalía ha presentado contra los integrantes del bufete Equipo Económico, fundado por Montoro en 2006. Se reprocha a tal gabinete haberse beneficiado de contratos que el Consejo de las Cámaras de Comercio le otorgó a dedo. La denuncia penal se dirige contra Ricardo Montoro, hermano del ministro, y contra Manuel Teruel, ex gerifalte de dicho Consejo, entre otros.

Como una cereza tira de otra, sobre el PP pende también el asunto Mercamadrid, gestora de los mercados de abastos. La fiscalía indaga a su ex jefa Concepción Dancausa, actual delegada del Gobierno en Madrid y hermana de la presidenta de Bankinter María Dolores Dancausa. Cuando pilotaba Mercamadrid, suscribió un contrato de alquiler absolutamente lesivo para los intereses de la sociedad.

Me dejo en el tintero otros muchos mejunjes en los que está enfangado hasta la coronilla el partido del Gobierno. Lo de esta formación empieza a ser de traca. Por la multiplicidad de sus irregularidades, cada día que pasa se asemeja más a la difunta Convergència. Y mientras tanto, Mariano Rajoy se fuma un habano tan campante.

Manuel Moix: la mano que esconde el saqueo de España
Josep Maria Cortés cronicaglobal  7 Mayo 2017

Tinta calamar. Ahí ahogan las penas las fuentes y sus mensajeros (nosotros). La tinta oscura desdibuja los perfiles; es un medio opaco, en el que el ministerio público descubre el grano entre toneladas de paja. Salvo en el caso de Manuel Moix, el fiscal Anticorrupción, que impidió un salto cualitativo en el sumario del 3%, que hubiese puesto contra las cuerdas al exconsejero Germà Gordó, el hombre de Artur Mas en los negocios nacionalistas; Moix frenó por tres veces la investigación de Ignacio González, reo y expresidente de la Comunidad de Madrid, y también trató de impedir los registros en el caso Lezo, la estafa continuada en el Canal de Isabel II (¡continuada, desde 2001 hasta ayer mismo!). La avanzadilla de la causa pública está infectada. El Estado de derecho solo existe como decorado y su nomenclatura hace rancho aparte.

Moix actúa como un aval torticero de PP y Convergència. Es la expresión, en el poder judicial, de un pacto florentino entre la derecha española y la derecha catalana, que se remonta a 1996, el año del abrazo Aznar-Pujol en el Majestic. Aquella conspiración de silencio --"yo tapo lo tuyo y tú tapas lo mío"-- solo estuvo amenazada potencialmente el día que el expresident catalán habló de no remover el árbol de la inocencia, del que se caerían los pecados como frutos maduros. Después, cortinas de humo y escándalos. Hasta llegar a Moix, el hombre que habla demasiado. Se ha metido él solo en este jardín y lo ha hecho, espero, por ambición profesional. Reconoció en los micrófonos de la SER que la Fiscalía había ordenado las escuchas de González y Zaplana, el dúo de la bencina que conspira en la sombra sobre el mapa judicial que solo le compete al Consejo General del Poder Judicial. Y unos días después manifestó en Onda Cero, a Carlos Alsina, que nunca había tratado de recusar a ningún fiscal del 3%; mentira podrida.

El incendio en la Fiscalía alcanza al Gobierno. Pero Rajoy ha salvado la cara desviando la atención con la aprobación en el Congreso de los Presupuestos, gracias al PNV, el nacionalismo vasco, la grey derechona que huele a cirio quemado. Al presidente le espera una durísima sesión de control en el plenario de la cámara, dentro de pocos días. De momento, ha frenado el cese de Moix, pero el daño ya está hecho, como se ha visto esta semana en el Consejo Fiscal, donde la pepera Asociación Profesional Independiente de Fiscales (APIF) le ha ganado la partida a la Unión Progresista de Fiscales (UPF), de sesgo progre. Moix se mantiene porque lo ha impuesto el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, quien, para compensar el daño, mantiene en el cargo a los dos fiscales del 3% --José Grinda y Fernando Bermejo-- a los que Moix trató de cesar. Todo empezó el pasado mes de abril, cuando el jefe de Anticorrupción firmó un escrito en el que decidía apartar del caso de la presunta financiación irregular de los convergentes, actual PDECat, a los dos fiscales citados, cuyas pesquisas habían atravesado todas las barreras protectoras del delito político de cuello blanco en el que tanto abundan los soberanistas.

Anticorrupción es el cuerpo de élite en un país bonapartista llamado España. Ahí trabajó con absoluto rigor Jiménez Villarejo y también lo ha hecho, en honor a la verdad, Antonio Salinas, este último, durante doce años sin asomar la cabeza y pasando desapercibido. Pero ahora, en apenas dos meses, el titular de Anticorrupción nombrado por el PP, Manuel Moix, se ha hecho adicto al directo y a la paradoja. Pronto será un juguete roto arrumbado en las antesalas del Ministerio de Justicia, en la Plaza de Jacinto Benavente, enfrente del Teatro Lara de Madrid. Conocerá el mazo de usar y tirar que luce Rajoy Brey, el mito compostelano, pontevedrés de cría y gallego implacable que comanda España.

Al verse atrapado entre sus actos y sus palabras, Moix se escuda en la liturgia del secreto del sumario, a cuyas filtraciones "debería ponérsele freno, como hacen en Alemania, donde incluso sancionan a los medios". Pero matar al mensajero nunca funciona. El secreto del sumario no es un bien en sí mismo; solo es un procedimiento, no una ley. Y si lo mezclas con los medios siempre prevalece el derecho a la información, aunque Moix haga ver que no se acuerda. Ojo, hay antecedentes y doctrina que así lo avalan. El que escribe no sería el primer plumilla en ser requerido informalmente por un fiscal o un juez para ofrecer una versión sobre determinado caso. Y siempre acaba todo invocando el apartado de la Constitución que confirma el secreto de las fuentes, emanado del espíritu de la ley aplicable a quienes realizan la misión de "perro guardián de la democracia", en palabras del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Moix actúa como un aval torticero de PP y Convergència. Es la expresión, en el poder judicial, de un pacto florentino entre la derecha española y la derecha catalana, que se remonta a 1996, el año del abrazo Aznar-Pujol en el Majestic

La democracia hoy es un sistema que institucionaliza la desconfianza, algo especialmente visible ante el cierre en falso de la reunión de la cúpula de la Fiscalía. La semana política ha sido pródiga en descentralización territorial de ferias y congresos, con casos "como la insularidad de Canarias o el régimen especial de Ceuta y Melilla", como ejemplificó Montoro en la Cámara baja. El pacto con el PNV, a Rajoy le inspira su origen mestizo, como nieto de Enrique Rajoy Leloup, uno de los redactores del Estatuto de autonomía de Galicia del año 1932, y también como hijo de Rajoy Sobredo, que presidió la Audiencia Provincial de Pontevedra. El presidente es de centro, pero en el caso de los fiscales nos recuerda la voracidad del centro en la desmemoria.

Aunque no lo crea, al Gobierno le cabe el deber de limpiar la vida pública, que exige limpiar a los que se supone que limpian. Pero al cepillar cepillos se queda pegada alguna pelusa. Una Fiscalía dudosa rompe las costuras de lo tolerable, especialmente si se comporta como el poder más enfático y jerárquico del Estado. A Moix no le queda otra que sumergirse de nuevo en la aparente neutralidad de la tinta calamar, el mundo abigarrado de informadores, informantes e informados; allí donde su mano invisible esconde el saqueo de España.

«La democracia tiene dogmas en los que hay que creer funcionen o no»

EMILIA LANDALUCE El Mundo 7 Mayo 2017

Aquilino Duque (Sevilla, 1931) sólo ve películas en blanco y negro. No tiene nada que ver con su fama de reaccionario. Schopenhauer, se excusa, tampoco leía libros que tuvieran menos de 50 años. Hace unos días, Renacimiento publicó su último libro Una cruz y cinco lanzas en el que glosa las figuras de Don Juan de Borbón y de Menéndez Pelayo. Duque observa la realidad con cierta crudeza no exenta de ironía. «Los cuatro jinetes del Apocalipsis actual son el feminismo, el nacionalismo, el ecologismo y el pacifismo. Cuando esas posturas se radicalizan pierden su sentido». Se discrepa, claro, pero nadie puede negarle la coherencia ni que es un grandísimo poeta. Jazmín que yo cortaría / del verde Alcázar de mayo. /Yo, que repiqué a caballo/ las ferias de Andalucía./ Patio de la Montería/ donde el casco es más sonoro... / Que, por romano y por moro,/ harto de mi poderío,/ me voy a tirar al río/ desde la Torre del Oro.

Le llaman facha, carca, franquista...
Me da igual. Yo he vivido en Italia y conozco bien el término fascista. Es un movimiento que existió en un momento y un lugar determinado. Posteriormente, la interpretación del término ha ido degenerando. Ahora se le llama fascista a cualquiera que no siga la cantinela que marca la izquierda. Y me gustaría puntualizar que eso no es nuevo. Llaman fascistas a todos los que integraban el Bando Nacional y la mayoría era gente poco exaltada, de derechas, conservadores. Nada que ver.

¿Por eso en Jerez le quitan el nombre del colegio a Pemán?
Claro. Luego le pondrán el nombre del Tío de la tiza [el compositor de Los Duros Antiguos]¿y por qué no Kichi, ya metidos en chirigotas?

Usted mantuvo buenas relaciones con el exilio español.
Cuando terminé la carrera me quise ir al extranjero porque quería conocer mundo y pensaba que no debía existir una fragmentación de la cultura porque todos éramos españoles. Luego esa concordia, paradójicamente, se enturbió tras la llegada de la Democracia. Yo tenía una magnífica relación con Valente y Alberti -por quien, me gustaría decir, me censuraron un artículo en la revista Platero- pero luego, las cosas cambiaron. También le ha pasado a otros. Por ejemplo, Octavio Paz se llevaba fenomenal con Cortázar; le alojó cuando estaba de embajador de México en la India. Luego en 1968 pasó lo de Tlatelolco [en la protesta murieron alrededor de 250 estudiantes] y se dejaron de tratar. Hay acontecimientos que cambian las cosas.

Cortázar debía de ser fascinante.
Era muy raro. Hasta los cincuenta años era un tipo lampiño total. ¡Impresionante! Luego se tomó hormonas que hicieron que le crecieran esas barbas. Nos tratamos mucho.

Con el exilio durante el Franquismo y franquista durante la Democracia.
No es exactamente así. Yo por ejemplo soy nostálgico del Franquismo porque creo que era bueno para el país en aquel tiempo pero no porque crea que haya que resucitarlo ahora. Hay cosas que ya han pasado a la Historia. Por otro lado, en el exilio había gente extraordinaria pero sé de dónde vengo y a dónde voy. Viví la Guerra Civil desde el primer momento. Tenía cinco años pero esas impresiones no se olvidan. Antes de que estallara el Movimiento en Sevilla (lo escribí en El Rey Mago y su elefante) ya vivíamos aterrorizados. Nosotros éramos de esos que llamaban terratenientes y después del pucherazo en las elecciones del 36, que por cierto ya está demostrado, tuvimos que huir al campo para evitar que nos mataran.

Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, los autores de 1936: Fraude y Violencia... han hecho un trabajo encomiable de investigación.
Lo del pucherazo se sabía de siempre. Hasta Alcalá Zamora y Azaña lo habían reconocido... El caso es que cuando Portela Valladares, presidente del consejo de Ministros, se largó sin que se hiciera el recuento la gente se echó a la calle. Mi familia tuvo que salir arreando. La revolución es un arma que se puede disparar por la culata. Y el que pierde paga el pato.

Pero han pasado 80 años...
La cacareada reconciliación no había sido darse la mano sino cambiarse la chaqueta. Aquí lo que hay es una derecha que acepta inequidades como la Memoria Histórica. Y no sólo la del PP de ahora sino cuando en tiempos de Aznar se condenó el 18 de julio. Pues entonces había que haber condenado también la revolución de Asturias del 34 y el levantamiento de Barcelona. Aquí sólo cede la derecha cobardona...

El cainismo de los españoles es un tópico.
Nuestro mal es el mismo que el de toda la humanidad desde Freud (y Rousseau): culpar a la sociedad o a cualquiera de todo lo que nos pasa en vez de asumir responsabilidades.

La Memoria Histórica es...
Una memoria senil. Los viejos no nos acordamos en dónde hemos dejando las gafas hace cinco minutos; en cambio sí que nos acordamos con todo detalle las cosas del pasado. Y aquí la memoria histórica consiste en hozar en fosas comunes y sacar a relucir cosas de hace mucho tiempo... Sin embargo, se corre un tupido velo sobre los crímenes de los etarras a los que parece que hay que reinsertar a marchas forzadas. Y con el consentimiento del Gobierno.

Parece que se ha impuesto una visión idílica de la II República aunque desde hace algunos años, muchos autores ponen en duda ese relato.
Esa visión es fruto de la ignorancia. Acuérdese cuando Aznar decía que Azaña era su modelo. Azaña dijo grandes verdades pero sólo cuando tenía el aparejo en la barriga.

La Transición, dicen, fue un momento estelar.
Y ha derivado en lo que era previsible. Fue un error ceder ese protagonismo abusivo a los separatistas que, por cierto, estuvieron entre los grandes responsables del fin de la República. Porque si hubo una Guerra Civil es porque hubo una revolución. Y lo que triunfó fue la contrarrevolución. Y menos mal que luego llegó un Franco para manejar este totum revolutum. Franco fue quien dejó el país en condiciones de cambiar de régimen sin traumas.

Las cesiones de Rajoy a los nacionalistas vascos para obtener su apoyo para los presupuestos le parecerán...
¡No me miente a la bicha! Rajoy es Zapatero corregido y aumentado. Yo siempre he dicho que el Estado de las Autonomías es como una corrida en la que salen dos toros ilidiables y se sacan a los cabestros que se quedan en la plaza a perpetuidad. Es una cosa antieconómica. Don Ramón Carande decía: «¿Cómo un país tradicionalmente deficitario de hombres públicos puede multiplicar ese déficit por 17?». El Estado de las autonomías consiste en enfrentar unas regiones con otras y utilizar las lenguas de cada territorio como alcahuetas del separatismo.

Su admirado Menéndez Pelayo, a quién dedica una parte de su último libro solía decir que «el día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas». ¿Cómo cree que acabará Cataluña? No parece optimista.
No me quita el sueño. Será porque me voy a morir pronto y creo que existe una Providencia. Unamuno, antes de morir dijo: «Dios no puede volverle la espalda a España».

Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía, parece dispuesta a encabezar un nuevo amanecer del andalucismo...
Como dijo mi maestro Antonio Machado en Juan de Mairena. «De aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos, extremeños, castellanos, etcétera, antes que españoles, desconfiad siempre. Suelen ser españoles incompletos, insuficientes, de quienes nada grande puede esperarse». Y cuando Tórtolez le preguntó si un andaluz andalucista será también un español de segunda clase, Mairena respondió que sería un español de segunda clase y un andaluz de tercera.

¿Qué le parece el trance que atraviesa el PSOE?
Con Sánchez o Susana Díaz el socialismo ha perdido su razón de ser. Como en el resto de Europa. En el 77 se encontraron que todo lo que ellos pretendían hacer en el país ya lo había hecho su peor enemigo. Es decir: Franco. Por ejemplo, la piedra angular del Estado del Bienestar es la Seguridad Social... ¿Eso cuándo se creó? Con Franco. La cosas como son. Por eso el socialismo tuvo que cambiar la tocata y donde antes se ponía como motivo de lucha el estómago, se bajó más y puso el sexo. Y apostaron por la ingeniería social. Lo que yo llamo el espíritu inmundo del 68.

El PSOE ha perdido votos por la izquierda...
Ha perdido a la parte más bruta. La gente joven es ignorante. Todos lo hemos sido. El motivo de esta crisis lo encontramos en la falta de educación y formación de la gente. Ahora se puede sacar el bachillerato sin aprobar. Por eso hay legiones de desempleados que no sirven para nada y una juventud frustrada que no tiene otro remedio que echarse a la calle y seguir a cualquier demagogo.

Pues Podemos es con Ciudadanos el partido más votado por los universitarios.
Uno de los lugares comunes que me sacan de quicio es cuando dicen que nunca hemos tenido una juventud tan bien preparada como ahora. Eso no es verdad. Si eso fuera verdad no habría tanta gente en Podemos. Pero si uno puede sacarse el bachillerato sin aprobar...¿Para qué vale?

Suecia va a volver a instaurar el servicio militar obligatorio.
Sufrí en el servicio militar pero también aprendí muchas cosas. Me parece una buena idea. A la gente le vendría bien porque es una manera sana de enfrentarse con la vida en lugar de quedarse en su casa arropados por sus papás y sus mamaítas. Los jóvenes necesitan heroísmo y si no se les da, quieren heroína, que el sucedáneo del heroísmo en nuestras sociedades decadentes y permisivas.

¿Y Podemos entonces es heroísmo?
Es un heroísmo sin esfuerzo mental.

Escribe usted que nuestra civilización está cansada de sí misma y que la democracia es la religión de un mundo sin religión.
La democracia está muy bien si funciona. Y hay democracias buenas y malas del mismo modo que hay dictaduras y regímenes autoritarios buenos y malos. La democracia en España no es modélica. Pero por ejemplo, cuando yo viví en Suiza era una delicia ser demócrata. Hemos llegado a un momento en el que cuando la gente que no cree en nada tiene que creer en cualquier cosa. Por eso se buscan sucedáneos. Y así llegamos a la sacralización porque la democracia no tiene principios, tiene dogmas en los que, funcionen o no, hay que creer. Eso es lo políticamente correcto.

¿Es monárquico?
Si sirve para algo sí. Pero si se trata de una institución pasiva o se dedica a firmar leyes como la de la Memoria Histórica con la que se deslegitima a sí misma (¿acaso Franco no dejó de heredero al Rey?), me parece lamentable. Siempre me he considerado monárquico porque entre la República que es una abstracción y la monarquía que es un mito, creo que es más poético un mito que una abstracción. Valle-Inclán era carlista por razones estéticas. A parte de eso, históricamemente, los reinados en España han sido buenos, malos y regulares mientras que las dos repúblicas que hemos tenido han acabado con guerras civiles.

Le molesta mucho que se utilice la expresión Latinoamérica.
Es que lo mejor que ha hecho España es Hispanoamérica y decir «latinoamérica» es aceptar las maniobra que han hecho otros países para que esa gente piense que no tiene nada que ver con España. Y ahí está nuestro legado para bien y para mal. Por eso, considero que no se le debería poner impedimento alguno a la inmigración hispanoamericana.

¿Qué opina de la crisis de los refugiados?
Se hace muchísima demagogia. Lo primero que habría que hacer es que todo lo que nos gastamos en autonomías se dedicara a invertirlo en estos países para que no les hiciera falta emigrar. Y sobre todo no provocar guerras y revoluciones como las que ha provocado Occidente en el Norte de África y en Oriente Medio, que es lo que ha traído todo esto...

Veo que usted apoya a Trump.
Es que tiene mucha razón en muchas cosas.

En España hay otros motivos de orgullo. ¿Sabe que Juan Carlos Izpisúa ha conseguido revertir el envejecimiento de las ratas con una inyección? Usted podría estar interesado...
¿En absoluto! Yo estoy contento como estoy y acepto mi destino. Estoy satisfecho con el tiempo que Dios me haya asignado. ...desde la Torre del Oro.

En Euskadi reina la tranquilidad tras la entrega de las trancas

Jon Juaristi  ABC 7 Mayo 2017

ROSA Díez se lamenta en «El Mundo» de que nadie proteste por el pacto del Gobierno con el PNV acerca del cupo. Tiene razón, es injusto, pero el mundo es ansí, que diría Baroja. Supongo que Rosa escribe desde Euskadi.

No físicamente, quiero decir. No sé dónde para Rosa Díez, pero escribe desde el supuesto de que escribe desde Euskadi, porque fuera de Euskadi, esa autonosuya del PNV, no de Rosa Díez, la gente en general ha protestado bastante.

En Euskadi, no. No ha protestado el PP de Euskadi, ni el Partido Socialista de Euskadi ni Bildu de Euskadi ni Podemos de Euskadi. Sólo ha protestado Rosa Díez, y su protesta ayuda a entender por qué UPyD ha pasado de un solo representante en el Parlamento de Euskadi a cero patatero (en ninguna parte mejor dicho lo de cero patatero que en Vitoria).

En el origen del Concierto Económico, tras la abolición de los fueros vascongados de 1876, sobrevino en las provincias desaforadas lo que los historiadores posteriores han venido llamando desde entonces la «unanimidad fuerista»: todas las fuerzas políticas autóctonas (alfonsinos liberales y conservadores, carlistas, republicanos posibilistas y federales) se pusieron de acuerdo para reclamar la restauración de los privilegios injustamente abolidos, los mismos que Rosa Díez considera injustamente detentados. Y don Antonio Cánovas del Castillo, que estaba deseando devolverlos (por muchos motivos: entre otros, para evitar futuras insurrecciones carlistas que justificasen pronunciamientos militares), los restauró de mil amores bajo la figura de conciertos económicos.

Así era Cánovas, un restaurador de primera. No se explica por qué no tiene ni un puñetero callejón sin salida a su nombre en el país de Arguiñano, Subijana, Arzac y Berasategui.

Me refiero a Euskadi, más conocido en el mundo mundial por su nombre en eusquera tranquilo e internacional, o sea, Basque Culinary Country, especializado, hoy como ayer, en alta repostería.

Y lo que no entiende Rosa Díez, a la que ni de coña podría apodarse Rosita la Pastelera, es que la afición de sus paisanos al pasteleo deriva de aquel principio teológico de efusividad del bien o del económico de beneficio en cascada que el refranero castellano recoge como «el ojo del amo engorda al caballo».

En efecto, ¿qué vasco en sus cabales protestaría por disponer de un cincuenta por ciento más de gasto social a su bienestar dedicado que cualquier ciudadano del «resto del Estado»?

Ya sabemos la respuesta: Rosa Díez. Por eso le pasa lo que le pasa. Tras el final por ahora definitivo de la enésima guerra civil española con la entrega ritual de las armas por el ejército teóricamente vencido a las autoridades francesas, como lo hacen siempre los ejércitos vencidos en las guerras civiles españolas, el Gobierno de España, teóricamente vencedor de la contienda, y ante la unanimidad fuerista de todas las fuerzas políticas autóctonas de Euskadi, confirma, refuerza y aumenta (si posible fuera tal cosa) el privilegio de la «nación foral» (hallazgo verbal supersónico de Íñigo Urkullu o de Aitor Esteban, que sólo por ello merecerían ingresar en la RAE como académicos de número).

Para qué vamos a andar quitando a los vascos fueros o conciertos como Cánovas o Franco, doña Rosa, si luego habrá que devolvérselos mejoradísimos. Y después, el Guernica a Gernika y los presos a casa, presoak etxera, a comer el turrón.

En fin, el privilegio, qué duda cabe, desinfla la corrupción en sus formas clásicas (¿a qué andamos, pues? ¿A privilegio o a corrupción, a rólex o a setas?) y, según Alfonso Alonso, que ha sido ministro de Sanidad, tranquiliza incluso al eusquera. Como el válium 50. Pues.

 via Periodista Digital

ALCARAZ RESPONDE A LOS FAMILIARES DE LOS PRESOS
‘Los etarras deberían salir de la cárcel el día que las víctimas puedan salir del ataúd’
Sandra Toro gaceta.es 4 Mayo 2017

“¿Tenéis dolor mental por sufrir una enfermedad y no por perpetrar atentados y asesinar?”. Esta es la pregunta que las víctimas del terrorismo le hacen, en declaraciones a La Gaceta, a la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, después de que esta haya acusado al Gobierno de tener la voluntad de “causar dolor físico” a los reclusos enfermos por -dicen- “no excarcelar antes a los que sufren dolencias graves”.

Miembros del colectivo se han movilizado este jueves en Vitoria contra -han manifestado- “la decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy de sacar de prisión a los presos enfermos terminales cuando les queden menos de dos meses de vida”. Pero las víctimas consultadas por La Gaceta aseguran que la resolución a la que hacen referencia es “totalmente falsa” y recuerdan que “ningún preso ha muerto a los dos días de salir de la cárcel”. “Hay muchos ejemplos, como Bolinaga”, han añadido.

Premiado por la AN por un supuesto cáncer terminal
El 12 de septiembre de 2012 Iosu Uribetxebarria Bolinaga fue premiado por la Audiencia Nacional (AN), que le concedió la libertad condicional por un supuesto cáncer terminal. El etarra cumplía la máxima pena tras haber sido condenado a 178 años de prisión por asesinar a tres guardias civiles y a 32 por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, pero la AN decretó su excarcelación amparándose en un informe que aseguraba que el terrorista tenía un 90% de probabilidad de fallecer antes de un año. “En esta situación clínica, más de la mitad de los pacientes fallecen antes de los nueve meses y la probabilidad de supervivencia a los 12 meses estaría en torno al 10%”, añadía.

Pero la realidad dio la razón a quienes dudaban de la “humanidad” de la justicia y aseguraban que su nombre formaba parte de la negociación para que ETA se reconvirtiera en fuerza política y dejara de matar. También dejó en evidencia al Gobierno. Y es que desde su salida de prisión hasta su muerte casi dos años y medio después -el 16 de enero de 2015- se pudo ver a Bolinaga paseando sin rubor, entre risas, confidencias y chiquitos en compañía de amigos por las calles y tabernas de Mondragón.

Cuando los asesinos dicen ser víctimas de 'torturas'
Etxerat ha ido más allá y ha acusado al Gobierno de “demostrar voluntad de causar dolor físico hasta el final a las personas que ya sufren una grave enfermedad y dolor mental, como sufrimiento añadido”. "Causa dolor al negarles el acceso al tratamiento médico que requiere su enfermedad y a las posibilidades de estabilización y de alivio, porque no pueden acudir a una unidad de dolor ni de cuidados paliativos", denuncia. Asimismo no tiene reparos en afirmar que “no hay diferencias entre esta decisión y la tortura”, al tiempo que llama a los partidos e instituciones a frenar lo que -sin tapujos- califica como “actuación desquiciada del Gobierno español”.

El presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ya advirtió en declaraciones a La Gaceta que “la compasión hay que tenerla con las víctimas y sus familiares, no con los etarras”. Mensaje enviado al Gobierno de Francia después de que el pasado 24 de abril se conociera que la justicia francesa había anulado la condena del terrorista de la banda de ultraizquierda ETA Oier Gómez Mielgo por encontrarse “gravemente enfermo de cáncer”.

'El problema es el silencio del Gobierno'
Ahora, ante la petición de Etxerat, Alcaraz asegura sentirse tranquilo porque “no me preocupa lo que exigen quienes asesinan, extorsionan y secuestran”. “Lo que me preocupa -añade- es la presión que los proetarras están ejerciendo sobre el Ejecutivo y que esta pueda surgir efecto”.

“No me cabe la menor duda de que la presión etarra al PNV ha dado sus frutos”, ha denunciado Alcaraz en referencia al acuerdo entre el Gobierno de Rajoy y los nacionalistas vascos para aprobar los presupuestos. Un pacto que, tal y como ha advertido el director de Buenos días, España, Eduardo García Serrano, “también incluye el acercamiento de ETA”. Para Voces contra el Terrorismo, el problema es “el silencio del Gobierno”. “El entorno proetarra siempre ha exigido lo mismo, pero tenemos un Gobierno que al final va a ceder… eso es lo que me preocupa”, ha lamentado.

'Los etarras deberían salir de la cárcel el día que las víctimas puedan salir del ataúd'
Las víctimas recuerdan con rabia que “las torturas que dicen sufrir dejarán de sufrirlas cuando salgan a la calle, pero la tortura que sufrimos nosotros con la pérdida de nuestros seres queridos durará de por vida”. “Los etarras deberían salir de la cárcel el día que las víctimas puedan salir del ataúd”, han afirmado. No obstante, hay algo que Alcaraz ‘envidia’ de los proetarras: la “constancia con la que defienden a los asesinos”.

Porque, asegura, “si la sociedad española tuviera un mínimo de empatía con las víctimas y constancia para pedir justicia, hoy no tendríamos nada que temer”. “El problema es que los gobiernos no temen a la sociedad española y ceden a los chantajes y traicionan a las víctimas porque hay una sociedad tolerante que deja hacer”, ha añadido, a la vez que ha lamentado que “tienen más apoyo los asesinos que las propias víctimas”.

"La estrategia de la recatalanización"
Susana Antolín  latribunadelpaisvasco.com  7 Mayo 2017

El 28 de octubre de 1990, “El Periódico de Cataluña” publicaba un documento, titulado “La estrategia de la recatalanización”, en el que se plasmaba la estrategia que en los años venidores habría de poner en marcha el independentismo catalán para conseguir “la nacionalización de Catalunya”.

El texto demuestra lo que intelectuales de la talla de Francesc de Carreras han repetido en diversas ocasiones: el actual "proceso de construcción nacional" comenzó en los primeros años ochenta del pasado siglo, durante el primer gobierno de Jordi Pujol, a través de una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que sólo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente.

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Francisco Caja: «El problema no es el nacionalismo, sino la respuesta que ha recibido del Estado»
«El nacionalismo es una idolatría, una ideología con la que no cabe construir una sociedad justa»

«Padecemos su embrollo, una gran mentira, un enorme embuste elaborado durante años»
«El gobierno central no ha podido ignorar ni el expolio constante del nacionalismo en Cataluña, ni su proyecto totalitario y antidemocrático»

«Pero no han hecho nada; todo lo contrario: hasta ahora sólo ha realizado cesiones», siendo «moneda de cambio los derechos de los ciudadanos»
«Lo que han conseguido con esta política de cobardía y de cesiones es fracturar España y Cataluña»

CFuencisla. HazteOir.org 10 Octubre 2014
El presidente de CCC ha inaugurado este viernes el ciclo #YoRompoConRajoy de Tapas HO ofreciendo las claves del "embrollo catalán" y subrayando "la cobardía y las cesiones" del Gobierno de Rajoy al nacionalismo, que han seguido fracturando España y Cataluña.

REDACCIÓN HO.- El profesor de la Universidad de Barcelona, presidente de la asociación Convivencia Cívica Catalana y miembro del Patronato de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Francisco Caja, quien sabe muy bien lo que es sufrir la intolerancia y la violencia del nacionalismo, agradecía la invitación para inaugurar el ciclo #YoRompoConRajoy de las Tapas HO, encuentro que hemos ofrecido en directo por internet, vía streaming, indicando “que me satisface porque no tengo muchas oportunidades en dirigirme así a un público en Cataluña”. En su intervención ha analizado el “embrollo catalán, que lo es de España en su conjunto”, resaltando las siguientes ideas:

El nacionalismo es una idolatría, una ideología con la que no cabe construir una sociedad justa, un proceso y una plaga que llevamos muchos años tratando de combatir desde que tomado nuestra bella tierra de Cataluña, como analizo en el libro La raza catalana (Editorial Encuentro).

Nos encontramos antes un grave problema político que no solo para Cataluña, sino para toda España. Para definirlo, he escogido la palabra “embrollo”, que según la RAE significa “enredo, confusión, maraña, conflicto del cual no se sabe cómo salir”, pero también en su acepción, de “embuste o gran mentira”. Y es que es lo que es: una gran mentira, un enorme embuste elaborado durante años, sobre la que no cabe edificar una sociedad y que pretende crear una sociedad uniforme, donde el poder sólo cabe ejercerlo de forma totalitaria.

El nacionalismo ha convertido su propio interés, más o menos legítimo, en un derecho: así, su pretensión de romper España lo define como un derecho inalienable, de ahí salen las lindezas con las que nos bombardean, como el “derecho de autodeterminación”, el supuesto “expolio” a Cataluña, el derecho a imponer la inmersión lingüística…

El nacionalismo, un proyecto político de largo recorrido desde 1978
Todo empezó con la Constitución de 1978, votada por todos, pero fue en Cataluña donde más acudieron a las urnas, un 67,9% participó en el referéndum, 8 décimas más que en la media nacional. Y fue Cataluña la que más apoyó la carta magna, un 90,4%, frente al 87,7% de la media nacional.

Pero en 1980, cuando se le daba victoria a PSC, es Pujol quien llega al poder de la Generalitat. Su operación, y esto es lo escandaloso, es que identifica a Cristo con Cataluña, el trabajo y divisa de Jordi Pujol es “Pensamiento hecho realidad”: ‘el pensamiento construye la realidad’, ‘las ideas se hacen realidad…’ lo que él piense es la realidad. Es de hecho el lema de Pujol cuando se retira de la política y crea el Centro de estudios Jordi Pujol, cerrado tras su último escándalo.

“Independientes o residuales”, plantea el nacionalismo desde hace cuatro años. Por lo tanto, señalan, ‘no nos queda más remedio que ser independientes.’
Con estas ideas, el nacionalismo va movilizando a las masas: así tenemos imágenes como las de 1981 de un Nou Cmap gritando ¡Viva Tierra Lliure!…

La absoluta impunidad penal concedida a Pujol: en 1996 se publica un libro donde se documenta como Pujol y su familia robaban a manos llenas a los españoles, con pelos y señales: Jaque el rey (Edit. AKAL). Se vendieron 20 mil ejemplares. Era vox populi lo que estaba pasando, pero no se hace nada. Y es que en 1985 el presidente del Gobierno de España, Felipe González, le había procurado a Pujol una patente de corso, definida por la famosa frase de Alfonso Guerra “Montesquieu ha muerto” asesinan la separación de poderes y acaban con la independencia en los nombramientos de los jueces. Sólo 8 magistrados se resistieron a los cantos de sirena de Felipe González.

En medio de esa impunidad, el nacionalismo goza de la posibilidad de sustituir el libre mercado por una trama clientelar: de este modo, la Generalitat controla la mitad de los negocios de Cataluña.

En todo esto, resulta muy revelador la publicación el 28 de octubre de 1990 el documento hasta entonces secreto del nacionalismo catalán “La Construcción nacional”, un largo texto que describe “la estrategia de la recatalanización” y los pasos que hay que adoptar para lograr estos fines totalitarios. El primer campo de acción es el del “pensamiento”, donde se incluyen líneas como “la configuración de la personalidad catalana” y “la elección y divulgación de conceptos que definen nuestro pueblo”, al que se describe como “más cultos, más europeo, más solidario, con mayor vigencia de los valores cristianos…”; a ello acompañan un nuevo concepto de “nación” y un memorial de “agravios” (una Cataluña discriminada económica y culturalmente que no puede desarrollar su potencial, etc.).

En definitiva: se propone un plan de control de las conciencias en la sociedad catalana, controlando el pensamiento, la escuela, la universidad, los medios de comunicación… Y esto de una forma absoluta.

Cesiones al nacionalismo, a costa de los derechos de los ciudadanos
Todo esto no lo han podido ignorar los sucesivos gobiernos centrales: ni el expolio constante que ha protagonizado el nacionalismo en Cataluña, ni las intenciones ni el proyecto totalitario y antidemocrático de Jordi Pujol. Pero no han hecho nada frente a ello, todo lo contrario: hasta ahora sólo han realizado cesiones al nacionalismo. Me lamento de ello, pero más con un gobierno como el actual, por no actuar contra quien se ha especializado en el engaño a los ciudadanos.

El PP ha incumplido gravísimamente: no ya con el tema del aborto y la reforma de Gallardón, sino, en el tema que analizamos aquí, por prometer por ejemplo que garantizaría la libertad lingüística y el derecho de todos los escolares en Cataluña a recibir una educación bilingüe, cuando además hay mediante programas de demostrado éxito para este fin. No han cumplido. Cataluña es el único lugar del mundo donde se prohíbe la educación en la lengua del estado, imponiendo coercitivamente la inmersión lingüística. Y esto se traduce la desigualdad social, como vienen a confirmar los informes PISA.

Y ahí tenemos a una izquierda, apoyando lo que genera desigualdad social en Cataluña. Ya sabemos lo que es la izquierda española, pero también sabemos lo que es la derecha: cuando Aznar accede al poder se produce una catástrofe, los Pactos del Majestic de 1996, y en 1998 se consolida de la exclusión del castellano de la vida oficial, convirtiéndola en una lengua residual, cuando es la lengua de la mayoría de los catalanes en la calle. Aznar nos regala con una ley que nos convierte en ciudadanos de segunda. Frentee a esto, desde 1998 Convivencia Cívica Catalana suma victoria tras victoria en los tribunales, victorias pírricas, porque el gobierno autonómico incumple sistemáticamente resoluciones judiciales, y lejos de exigirle nadie su cumplimiento, ocurre todo lo contario: el Gobierno central sigue haciendo sucesivas cesiones al nacionalismo, le otorga nuevas concesiones, le permite el enriquecimiento hasta límites indecibles, el control nacionalista del comercio, de las escuela, de los medios de comunicación… creyendo que si no, la radicalidad del nacionalismo llevaría a la ruptura. El propio fiscal jefe del TSJ de Cataluña tiene instrucciones específicas del Gobierno para no hacer nada. Con ello, los nacionalistas han ido creando la estructura de un estado en Cataluña para expulsar a España, como los alemanes querían expulsar a judíos de la faz de la tierra. La LOMCE también ha supuesto un fracaso absoluto, pese a las prometidas mejoras para satisfacer la libertad educativa en aulas. El premio a Rajoy por estas cesiones es mantener la estabilidad política y que siga gobernando.

Lo que han conseguido con esta política de cobardía y de cesiones es fracturar España y Cataluña: la gente ya no habla de política en sus casas, hay un ambiente de división y de guerracivilismo en Cataluña, que te excluye si no cumples con los ritos del nacionalismo, si no vistes su camiseta y no haces acto de presencia gritando que eres un nación oprimida por España y defiendes ejercer “un derecho inalienable a la autodeterminación”.

¿Tiene solución el embrollo catalán?
Es lo que cabe preguntarse tras todo este análisis. Sin una bola de cristal, sé lo que va a pasar, porque ha ocurrido con la ley del aborto, con la de educación… A pesar de tener mayoría absoluta para acabar con los abusos, para que la educación sea libre en Cataluña…, ya estanos oyendo que “hay formas para abordar la reforma de la Constitución”: esta derecha, entre cínica y boba, está pensando ya en premiar nuevamente nada menos que a los que violentan el orden constitucional.

Lo previsible pues es que nos defrauden, que nos engañen y que privilegien a nacionalistas, y ello cuando hay muchos instrumentos para defender el orden constitucional. Las Fuerzas Armadas están para defender la unidad de España; tienen el artículo 155 de la Constitución y el 116 (referido a la declaración de los estados de excepción, de alarma y de siti9); se aplaudió al Gobierno cuando lo usó frente a la huelga de controladores, y ahora que la situación es mucho más grave ¿no se atreven?

El problema es que con estas cesiones al nacionalismo manejan como moneda de cambio “dinero” ajeno: la moneda de intercambio son los derechos de los ciudadanos, como el que no se pueda llevar a nuestros hijos a recibir una educación mínimamente adecuada, en la que no se desarraigue a los niños de su lengua española hasta en el patio…

Estamos en un momento crucial. El problema no es el nacionalismo, sino la respuesta que ha recibido desde el Estado por los diferentes gobiernos; mientras les salga gratis violentar el orden constitucional, seguirán haciendo lo mismo.


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