AGLI Recortes de Prensa   Martes 16  Mayo 2017

El peligro de un PSOE que parece no tener remedio
EDITORIAL Libertad Digital 16 Mayo 2017

El debate de las elecciones primarias del PSOE ha debido de resultar desalentador para los afiliados y votantes que esperan ver en su partido una alternativa al PP digna de tal nombre. Ninguno de los tres candidatos a la Secretaría General ha dado muestras de tener un proyecto moderno y sólido para España, que garantice la estabilidad del sistema en unos momentos en que pesan sobre él muy graves amenazas, procedentes del populismo de ultraizquierda y del separatismo.

Pedro Sánchez, el candidato más ruinoso que jamás ha tenido el PSOE, se ha vuelto a mostrar como un político sin escrúpulos, capaz de asumir cualquier felonía nacionalista y defender el mayor disparate neocomunista con tal de mantenerse a flote. Susana Díaz opone al ex secretario general la estupefaciente garantía de un régimen, el del socialismo andaluz, que acredita los casos de corrupción más graves de la historia reciente y que arrostra un legado pavoroso en términos de gestión, que explica en buena medida los deficientes registros socioeconómicos de Andalucía, una de las regiones más atrasadas de Europa. Frente a ellos, Patxi López casi parecía un estadista de fuste; pero lo cierto es que es un político que cuando no ha sido inane ha sido tóxico: a él fue al que la matriarca de los Pagaza le dirigió el memorable vaticinio funesto: "Harás cosas que nos helarán la sangre".

Fue bochornoso ver a semejante trío soltar disparates e insensateces sin cuento, especialmente cuando se pusieron a hablar de la nación de naciones, el Estado plural y los hechos identitarios: no hicieron sino dejar meridianamente claro el pavor que les infunde no pasar la prueba del sometimiento al nacionalismo reaccionario en lugares como Cataluña o el País Vasco. Sus propuestas económicas y la demagogia barata podemoide que se gastaron hacen temer lo peor de un PSOE moribundo que no es de fiar ni para sus propios votantes.

Ninguno de los tres candidatos sabe lo que es trabajar fuera de la política, cómo funciona la economía real, cuáles son los problemas a los que se enfrentan diariamente el empresario y el trabajador medios. Sólo han sabido medrar en el partido, al que no han dejado de exprimir. Son casta amenazada que no podría sobrevivir en la sociedad a la que pretenden comandar. Brutal.

El PSOE no tiene remedio con ninguno de estos tres personajes de ínfima categoría. Eso no es el problema. El problema, el drama, es que este partido impresentable sigue siendo crucial en el funcionamiento institucional de España. Sólo o en compañía de otros, como los neocomunistas de Podemos y los separatistas golpistas, el daño que puede hacer a la Nación es tremendo.

El trofeo que usurpó Podemos
Cristina Losada Libertad Digital 16 Mayo 2017

Nunca he tenido claro que los problemas del PSOE puedan achacarse sin más a esa crisis de la socialdemocracia que está condenando a la marginalidad a los partidos socialistas en tantos países de Europa. Englobar el declive del PSOE en tal crisis endémica implicaría concederle una densidad ideológica de la que ha carecido, al menos, en el último decenio. Si es que la tuvo alguna vez desde el fundacional Congreso de Suresnes hasta hoy.

Los puntos de inflexión ideológicos que experimentaron en distintos momentos los partidos socialdemócratas en Alemania, Reino Unido o los países nórdicos, y en los que optaron por dejar atrás el izquierdismo y marchar hacia al centro, no se produjeron en el PSOE. Ni siquiera aquel abandono del marxismo, que no fluyó de un debate, sino de un chantaje (la dimisión de Felipe González), fue precedido de una catarsis: tampoco la provocó. El estilo político que caracterizó al PSOE desde entonces es una combinación de radicalidad retórica y un pragmatismo que, en lo fundamental, la desmiente. Las buenas cosechas electorales que iba a conseguir con este cóctel no incentivaron la reflexión. Y así llegamos a lo de Susana, Pedro y Patxi.

¿Proyecto? Somos de izquierdas. Vale. La izquierda útil de Susana versus "aquí está la izquierda" de Pedro. Lo siento, Patxi, pero la historia estuvo entre los otros dos. ¿Y cuál es la diferencia entre esas dos izquierdas, la útil que pone leyes en el BOE, de Susana, y la que está allí donde Pedro esté? No hay más que una gran diferencia: una se abstuvo para que hubiera un gobierno del PP y la otra no se hubiera abstenido para que hubiera un gobierno del PP. Eso es todo. Oídos los tres candidatos, en especial los dos más beligerantes, se confirma que el proyecto socialista en España no se define en positivo, sino en negativo: es lo que se oponga y frene al PP.

Eso, francamente, no es mucho. Fue suficiente en una época, pero esa época pasó. Ahora hay más agentes políticos relevantes que se oponen al PP. Uno desde la izquierda, otro desde el centro. Es duro quedarse sin el monopolio, pero es lo que hay. El problema del PSOE no es que esté dividido: está dividido porque no tiene ni un proyecto ni un posible líder que merezcan el calificativo de renovador. Los candidatos siguen adheridos a la retórica de toda la vida, incapaces de dar el salto hacia un nuevo marco de referencias. No digo que sea fácil. Pero ni lo intentan. Del menguante espacio socialista no sale ninguna idea. Del espacio de la derecha tampoco, pero está en el poder.

Bueno, si no hay ideas, tal vez haya imágenes. Es ahí donde Susana pierde. Es la imagen del aparato. Es la imagen institucional. Es la imagen de lo establecido. También es la imagen de la política clientelar, pero no pienso que eso importe tanto a la militancia, lástima. Por encima de todo, es la imagen de la connivencia con el enemigo:la ungida por los que decidieron facilitar que hubiera un gobierno del PP. Eso es pecado mortal cuando la principal seña de identidad de los socialistas se reduce a ser enemigos irreconciliables del Partido Popular. ¿Cómo extrañarse de que todo el romanticismo se lo haya quedado Pedro, defenestrado de mala manera por empecinarse en el no a Rajoy? Ello al punto de que un dirigente políticamente convencional como él, que firmó un preacuerdo de gobierno de corte socioliberal con C’s, parece hoy la viva imagen de la verdadera izquierda. Ser la izquierda, ser la verdadera izquierda, es el trofeo que Podemos usurpó a los socialistas. Es el trofeo que, a falta de otro proyecto, muchos militantes socialistas suspiran por recuperar.

Rajoy sigue al mando
Marcello Republica 16 Mayo 2017

Mientras Pedro y Susana discuten como conejos ensimismados a cara de perro sobre si los que los persiguen son galgos o podencos, Rajoy continúa su periplo internacional y prepara la aprobación de los Presupuestos de 2017 para asegurarse dos años más en el poder, al margen de recusaciones y de votaciones testimoniales en su contra de una mayoría de la oposición que no logra tumbar en el Parlamento la hegemonía política del PP.

Lo que permite a Rajoy, al margen del espectáculo de la corrupción de su partido y con la ayuda del demencial desafío catalán que refuerza su posición, posicionarse en el liderazgo español. Y Europa junto a Merkel y Macron en el tiempo crucial del Brexit y la esperada refundación de la UE que pretende el presidente de Francia y a la que en breve se unirá desde Italia Matteo Renzi si recupera la presidencia del Gobierno.

La crisis del PSOE, salvo triunfo -hoy incierto- de Susana Díaz no acabará mientras Ciudadanos parece no tener más remedio que seguir apoyando a Rajoy, como lo hace el PNV a cambio de dinero y estabilidad. Y ello deja a la izquierda de este país en posiciones de debilidad y en una lucha continua entre lo que Díaz llama la ‘izquierda útil’ e Iglesias la izquierda alternativa y radical. La que tampoco logra despuntar en las encuestas porque ha tocado su techo de indignación popular y no está en condiciones de ofrecer ahora soluciones creíbles y viables para la mayoría de los ciudadanos.

De manera que, por el momento y salvo incidente mayor en la trama aún inagotable de la corrupción del PP, Rajoy se mantiene al mando del buque español y navega por aguas de la recuperación económica aunque dicho rumbo, que permite el crecimiento y la recuperación del empleo, no acaba de solucionar los problemas de millones de ciudadanos naufragados en la crisis ni garantiza rebajar la deuda y apuntalar las pensiones.

Cuestiones que como la educación, la sanidad y el mapa territorial necesitan un gran acuerdo nacional que al día de hoy es bien difícil de imaginar, por lo que el mapa político continuará como está y con pocas variantes en el caso de un adelanto electoral.

Las primarias del PSOE y la izquierda recalcitrante
Editorial vozpopuli 16 Mayo 2017

Desde el análisis superficial, se podrá decir que el encono existente entre Susana Díaz y Pedro Sánchez abrió durante el debate una amplia brecha por la que se coló Patxi López. Que éste aprovechó esa inquina personal para apropiarse del mensaje de unidad y crear algo parecido a un discurso político. Sin embargo, la unidad del PSOE, como la de cualquier otro partido de ámbito nacional, es inseparable de la unidad de España. Lamentablemente, algo tan elemental parecen no entenderlo los candidatos a las Secretaría General, incluido el propio López.

En efecto, podemos especular sobre si Pedro Sánchez salió bien librado, si Susana Díaz estuvo más o menos convincente o si Patxi López sorprendió a ambos. Pero más allá de los nombres propios, el problema de fondo del PSOE sigue siendo el mismo: carecer de una idea de España desde la que vertebrar un proyecto político que se exprese de forma inequívoca en todas partes. Porque es eso lo que ha terminado por arruinar a un Partido Socialista que, durante décadas, fue sinónimo de poder. Al fin y al cabo, ¿qué se puede esperar de una organización nacional, cuyos aspirantes a la Secretaría General ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo en la definición de España?

Y es que el problema de la izquierda española, y muy especialmente de este PSOE que alumbró Zapatero, está en la renuncia a llamar a las cosas por su nombre. Sin embargo, cuando se aspira a gobernar un país, lo primero es reconocer la existencia de ese país. Y no sólo como Estado sino como comunidad. Porque es la comunidad la que da origen al Estado y no al revés. Después, en todo caso, se atenderán las diferentes sensibilidades.

Desde el particularismo y la indefinición, a lo único que puede aspirar el PSOE es a transformarse en un partido-movimiento, emulando a su principal enemigo: Podemos. Y donde hay un original, las copias no venden. Por el contrario, si se quiere apelar a esas señas de identidad del Partido Socialista a las que López aludía, habrá que hacer honor a todas: no sólo a la “o” de “obrero” sino también a esa “e” tan molesta. Porque un partido político, en efecto, debe ser parte, pero una cosa es no ser neutral y otra muy distinta es no tener una idea de España.

Es esta calculada indefinición, que los tres candidatos manifiestan cada uno con su particular galimatías, lo que ha convertido al PSOE en un partido pequeño, fragmentado y cada vez más irrelevante, que a duras penas sobrevive pactando localmente con sus adversarios. Es muy difícil hacer creíble la idea de solidaridad o prometer que las reglas de juego serán iguales para todos cuando, en el Estado más descentralizado del mundo, se insiste una y otra vez en avanzar hacía la asimetría, prometiendo lo imposible: compatibilizar la igualdad de derechos entre personas con la concesión de privilegios a determinados territorios.

Para colmo de males, en lo económico los tres candidatos se comprometen a desandar lo andado en materia económica. Creen que bastará con derogar la reforma laboral para que los pobres desaparezcan. Que para crear riqueza es suficiente con los boletines oficiales, aunque lo que generen sea dependencia y redes clientelares. Que el “Estado empresario” puede sustituir a la iniciativa privada, aunque sus fallos, a la vista de la corrupción sistémica, sean más recurrentes que los del mercado. Además, parecen ignorar que España ya no tiene margen para el endeudamiento. Y que multiplicar los panes y los peces ya no puede correr a cargo del presupuesto.

Lo peor, con todo, es que ninguno de los candidatos parece tener fe en la sociedad española. Y es precisamente esa falta de confianza, junto con el afán de supervivencia personal, lo que ha llevado al PSOE hasta un callejón sin salida. Susana, Patxi y Pedro son, cada uno a su manera, el producto de un Partido Socialista, no ya ajeno a la socialdemocracia que hoy se desfonda en Europa, sino viejo y abotargado que ha terminado siendo rehén de una izquierda recalcitrante.

Rajoy y su cómoda impotencia
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Mayo 2017

La semana pasada, durante una asamblea del Instituto de Empresa Familiar, que agrupa a decenas de empresas importantes del país, desde Acciona y Ferrovial a Mercadona y Gestamp, el presidente de dicho organismo preguntó al presidente del Gobierno si consideraba posible "acometer reformas de calado que hagan de España un sitio mejor para vivir y desarrollar la actividad empresarial". Rajoy, tras recordar que "tenemos 137 diputados", reconoció que "su mayor preocupación en este momento" no era hacer nuevas reformas sino "mantener las que se han hecho".

Dados los resultados de las últimas elecciones generales, que, tal y como era previsible, nos condenan a seguir teniendo sine die un gobierno en funciones, resulta evidente hasta qué punto es cierto lo que dice ahora Rajoy y hasta qué punto era estúpida aquella proclama del "España necesita un gobierno cuanto antes" que tantos utilizaron –entre ellos, Rajoy– para evitar la celebración de unas terceras elecciones generales. Lo malo es que, aunque Rajoy sea plenamente consciente de su impotencia, parece cómodamente instalado en ella. Y no hay nada mejor que lo pruebe que aquel "reformismo pausado", tal y como lo bautizó Vidal-Quadras poco antes de abandonar el PP, en tiempos en los que este partido gozaba de una holgada y omnipotente mayoría absoluta. De la política antiterrorista a la renuencia a bajar los impuestos y el gasto público; de la reforma del aborto al entierro del Plan Hidrológico Nacional; de la política energética a la pasividad ante el secesionismo catalán o del endeudamiento público a la Ley de la Memoria Histórica, la política de Rajoy, a pesar de su mayoría absoluta, se caracterizó por mantener casi todo aquello que estando en la oposición no había querido aprobar.

Si su carácter y su desapego intelectual por los principios liberal-conservadores que otrora abanderó su partido llevaron a Rajoy a mantener bajo siglas del PP buena parte de las reformas y la política llevada a cabo por Zapatero, ahora su impotente mayoría le procura una excusa perfecta a su inmovilismo.

Con todo, parece innegable que Rajoy prefiere depender de la abstención del PSOE o de los peajes al PNV que del apoyo exclusivo de Ciudadanos, tal y como podría pasar en caso de unas nuevas elecciones generales. Lo primero implica un cómodo inmovilismo con una resistencia de perfil bajo por parte del principal partido de la oposición; lo segundo implicaría tener que afrontar reformas de calado espoleadas por el partido de Rivera, siempre y cuando este último se acordase –claro está– de que los ciudadanos que le votaron no lo hicieron para que asumiera la indolencia del PP ante el secesionismo catalán, su voracidad fiscal y su despreocupación por el endeudamiento público, para oponerse a la liberalización del mercado de los estibadores o para desenterrar los huesos de Franco.

En cualquier caso, Rajoy esta cómodamente instalado en un inmovilismo que otrora excusó, paradójicamente, por la mala herencia recibida y que ahora justifica en unos resultados electorales que no quiere alterar con la convocatoria de unas nuevas elecciones. El remate de la paradoja será que esa comodidad se le venga a alterar con las primarias del PSOE.

Vascos y derechos de “conquista” que se perpetúan
Antonio García Fuentes Periodista Digital 16 Mayo 2017

España “no se consolidará jamás”, mientras siga siendo gobernada por políticos inútiles, cobardes e indignos como aquí siempre han gobernado; puesto que una equidad digna de denominarse así, aquí nunca la hubo; “esto” siempre ha sido un gran conglomerado de intereses de parte y por ello, el dominio “del más fuerte” predomina, mientras al resto lo explotan de mil maneras y así nunca las partes sojuzgadas pueden llegar a ciertas equidades, que traerían una prosperidad compartida y que por lógica debiera revertir en un bienestar general. Es de nuevo D. Roberto Centeno el que en su serie (El disparate Económico) nos da una lección de la repelente historia de España de la que no se quieren enterar los que se benefician de ella y menos los que se dicen gobernar con justicia; lean el contenido de lo que copio y entren en las direcciones que les dejo; y manden “a la M”, a todos los políticos de todos los partidos, puesto que con ellos, siempre vamos a tener, más de lo mismo o mucho peor.

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“Rajoy prevarica con el cupo vasco para prolongar su poder
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2017-05-08/rajoy-prevarica-con-el-cupo-vasco-para-prolongar-su-poder_1378550/
El presidente del Gobierno ha vuelto a prevaricar. Esta vez, comprando la voluntad del PNV con dinero público para sacar adelante los Presupuestos: Los tres grandes rasgos definitorios de Mariano Rajoy son: la cobardía, la mentira y la inmoralidad. La cobardía que ya no es solo tal, sino que en caso de Cataluña es colaboración con la secesión, un delito gravísimo perfectamente tipificado en el Código Penal, renunciando a hacer cumplir la Constitución y la ley en esta región española que jamás en toda su historia fue independiente y menos una nación, y renunciando a la defensa de los derechos humanos más elementales, abandonando a su suerte a los millones de catalanes que se sienten ante todo españoles, perseguidos y discriminados por una banda de sediciosos sin otra fuerza real que la que les otorga la cobardía sin límites de Mariano Rajoy.

En cuanto a la mentira, la verdad en España es siempre lo contrario a lo que afirma Rajoy. Es bien conocido el incumplimiento de todas las promesas que le llevaron a su aplastante victoria sobre el indigente mental Rodríguez Zapatero. Desde bajar impuestos a recortar el escandaloso despilfarro político, empezando por eliminar las duplicidades entre AAPP, cerrar 1.500 empresas públicas inútiles o enviar a 'los hombres de negro', es decir, intervenir todas las comunidades autónomas que no cumplieran los objetivos de déficit. Haría justo lo contrario. En el debate de investidura, Rosa Díez exigió a Rajoy acabar con la corrupción que estaba devorando España. Lleno de ira, acusaría a Díez de mentir y negaría que existiera corrupción, lo que arrancaría el aplauso de socialistas y separatistas.

Debate de investidura en diciembre de 2011
Y en cuanto a inmoralidad, Rajoy ha demostrado ser capaz de cualquier cosa con tal de seguir mandando. Carece totalmente de principios o de patriotismo, solo cree en el poder. No solo permitió la corrupción generalizada en su partido, es que además permitió una cultura de persecución y expulsión sin contemplaciones a los 'traidores' que denunciaban a sus compañeros corruptos, algo característico de la mafia pero inconcebible en un partido político en una democracia.

Además, Rajoy prevaricó para hacer el sándwich al PSOE eliminándolo como rival, lanzando al estrellato al monstruo Podemos, un partido antiespañol, guerracivilista, ferozmente anticristiano y antisemita, y tan ayuno de conocimientos como sobrado de odio. Pues bien, Rajoy y su genio maléfico Santamaría prevaricaron con La Sexta, que estaba quebrada y tendría que haber sido cerrada, permitiendo su adquisición por Atresmedia en contra de la ley y a pesar de la oposición de la CNMV, poniendo La Sexta al servicio de Podemos. Hoy ha vuelto a prevaricar comprando la voluntad del PNV con dinero público.

El coste para España del cupo vasco
El origen de este privilegio fiscal inexistente en el resto del mundo civilizado deriva de la abolición del sistema foral al finalizar (y perder) las guerras carlistas, que mantenía a las provincias vascas exentas del sistema tributario. En 1878, Alfonso XII derogó el sistema foral, con la finalidad de que las provincias vascongadas pasaran, en un periodo de ocho años, a tributar igual que el resto de provincias españolas: “Contribuir por todos los conceptos y en idéntica proporción que las demás de la Monarquía". Hoy, 139 años después, no es que sigamos igual, es que estamos infinitamente peor. Un sistema, el foral, pensado para unas provincias agrícolas, se aplica hoy a la región más rica del país.

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Rajoy blinda los privilegios del País Vasco para garantizarse la lealtad del PNV
CARLOS SÁNCHEZ
Luz verde a la renovación del cupo vasco. La metodología se mantiene sin cambios, lo que significa que el País Vasco seguirá beneficiándose del sistema de cálculo
Fui testigo directo, en los comienzos del nefasto Régimen del 78, de cómo unos políticos insensatos presionaron a un jefe de Gobierno más insensato aún —Adolfo Suárez— y sin el menor sentido del Estado para que devolviera a Vizcaya y Guipúzcoa este privilegio fiscal que Franco les había retirado. Mi jefe, Paco Fernández Ordoñez —yo era entonces consejero delegado de Campsa—, estaba decidido a modernizar de una vez por todas el sistema fiscal español y, lógicamente, había decidido acabar con los privilegios fiscales quitándoselos también a Álava y Navarra, que aún los conservaban. Los barones de UCD en Vizcaya —Agustín Rodríguez Sahagún— y Guipúzcoa —Marcelino Oreja—, en un violento enfrentamiento que presencié, instaron a Paco a devolver a Vizcaya y Guipúzcoa sus privilegios fiscales.

Como Paco se negó, fueron a ver a Suárez con el increíble argumento de que si no hacían eso, UCD perdería las elecciones en esas provincias, y este irresponsable absoluto —el del ‘todos café’ que está destruyendo España— obligaría a Paco a ceder. Queden sus nombres para escarnio y vergüenza ante las generaciones futuras. Para la cuantificación de este robo legal existen varios estudios serios sobre tema. Desde el estudio de balanzas fiscales por el equipo de Ángel de la Fuente al Ministerio de Hacienda con cifras de 2011 —en que muestra cómo las provincias forales disponen de un privilegio inaudito que supone un 80% más de financiación por habitante que el resto de las regiones— a los estudios de Mikel Buesa y otros donde se cuantifica de varias formas este gigantesco robo fiscal al resto de España”.

A la vista de todo ello… ¿Qué podemos esperar el resto de españoles aunque seamos inmensa mayoría? Ya lo digo más arriba, más de lo mismo o mucho peor; por lo tanto considero que lo primero por hacer, es negarnos a votar a los que tan indignamente dicen representarnos y procurar que de verdad, surjan aspirantes a político español y con agallas, para dotarnos de leyes, que de verdad, nos haga españoles a todos; para que de verdad también, España llegue a ser, “una sola y sin tantas diversidades y naciones”; que para lo que han servido es para destruir al conjunto en beneficio de grupos mercenarios que nos han robado impunemente y quieren seguirlo haciendo a perpetuidad”; los políticos actuales y de todos los colores no hablan de los problemas de España, hablan de sus propios problemas y los españoles les importamos, “dos cojones”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Otra vez ganó Rajoy
Jaime González ABC 16 Mayo 2017

Conocíamos las razones por las que el socialismo español está en vías de extinción –pérdida de identidad, división y ausencia de un proyecto común– e intuíamos la existencia de grandes diferencias personales, pero era difícil imaginar que todos esos problemas se iban a mostrar tan crudamente en directo a través de un debate entre los tres candidatos a secretario general. La dureza de los ataques que se lanzaron Susana Díaz y Pedro Sánchez convirtió a Patxi López en epítome de la moderación, título meramente honorífico que no se traducirá en votos, sino en un mero reconocimiento simbólico. Salió airoso –al menos en las formas– quien en ningún caso saldrá triunfador en las urnas, y perdieron los dos que se disputarán el título, lo que revela hasta qué punto el socialismo exhibió ayer con toda su crudeza las miserias que le han llevado hasta aquí.

No se trata de buscar culpables, sino de subrayar que entre Susana Díaz y Pedro Sánchez las discrepancias no son meramente puntuales o de matiz, sino que responden a concepciones antagónicas sobre el papel del socialismo y su estrategia a seguir. Tal como están las cosas, lo menos importante es que Díaz y Sánchez no se soporten; lo grave es que son dos figuras contrapuestas cuyo peso resulta imposible que el PSOE pueda soportar al mismo tiempo. Dicho de otro modo: la solución no pasa por integrar al perdedor –"coser" el partido tras las primarias–, sino por que el perdedor firme su capitulación y admita que su derrota lleva implícita una retirada en toda regla. Dado que la convivencia bajo el mismo techo resulta imposible, no queda otra: ella o él habrán de abandonar el domicilio común.

Puede que entre la militancia socialista la cuestión sobre quién ganó el debate despierte interés, pero el futuro del socialismo no lo decidirán sus afiliados, sino los españoles en su conjunto. Y a tenor de lo visto y oído ayer, no sería disparatado afirmar que el vencedor del debate fue, otra vez, Mariano Rajoy, líder de un partido asolado por la corrupción, pero que sigue siendo el tuerto de un paisaje político donde sus rivales están, en mayor o menor medida, ciegos. Es verdad que cuantitativamente el PSOE es el principal partido de la oposición, pero cualitativamente la oposición no se la está haciendo al PP, sino a sí mismo.

Todo un proceso de mutilación que no se resuelve cosiendo, sino extirpando. Porque sus heridas no se arreglan con una aguja, sino con un bisturí.

El Valle de los Caídos y la Memoria Histórica
Vicente Benedito Francés vozpopuli.es 16 Mayo 2017

Después de haber transcurrido más de 40 años de la muerte de Franco (Noviembre de 1975), y de haber contado, en ese largo período de tiempo, con veintidós de gobierno socialista, la semana pasada el Congreso de los Diputados aprobó, con los votos de la totalidad de los grupos parlamentarios y la abstención del Partido Popular, una proposición no de Ley del grupo parlamentario socialista, para la exhumación de los restos del dictador de su sepultura en el Valle de los Caídos. ¿Es realmente ésta una cuestión que ocupa, y preocupa, a los españoles de hoy? ¿Por qué durante 22 años de gobierno de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero -el gran revisionista de la Memoria Histórica- tal cuestión no fue abordada contando para ello con diferentes mayorías absolutas?

Puede sorprender que un hecho que tuvo tanta trascendencia, y que causó tanta inquietud y miedo a la incertidumbre en la sociedad española haya podido pasar bastante desapercibido. Pero, recapacitando un poco, pienso que es normal. Por dos razones. La primera, porque si tenemos en cuenta que una persona no es completamente consciente, en su acepción más respetuosa y rigurosa del término, de lo que ocurre a su alrededor hasta que tiene 10 años, resulta que todos aquellos que hoy tengan menos de 51 años, mas de la mitad de la población, es prácticamente imposible que tengan alguna vivencia directa de aquel Régimen, y por lo tanto nada tienen que celebrar. Y la segunda es que, durante los últimos 40 años, la sociedad española no solo ha protagonizado un impresionante cambio político, sino que también ha experimentado un no menos impresionante cambio social, costumbres y modos de vivir, y que, además, se ha visto inmersa, con todas sus consecuencias, en la revolución tecnológica mundial. La verdad es que me sorprende que los que teníamos, mas o menos, 30 años en el 75, la generación del cambio, hayamos sido capaces de asimilar y de sobrevivir a transformaciones sociales de esa magnitud, sin precedentes en la historia, en apenas 40 años y sin volvernos esquizofrénicos. En el 75 ni el más agudo de los pensadores pudo prever lo que ha ocurrido. Merecemos un premio.

A finales del presente año 2017, se cumplirán 10 de la promulgación de la Ley de Memoria Histórica promovida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En su Exposición de Motivos, la Ley, expresa su pretensión del reconocimiento de “un derecho individual a la memoria personal y familiar de cada ciudadano”, y el objetivo de “contribuir cerrar heridas todavía abiertas en los españoles”.

Con seguridad, ninguno de esos dos objetivos fue logrado con su aprobación. La memoria personal y familiar de cada ciudadano no puede ser promovida por Ley y ésta no sólo no ha cerrado viejas heridas sino más bien ha reverdecido odios que el tiempo había ido haciendo desaparecer.

Sea como fuere, la verdad indubitada es que Franco, tras casi 40 años de poder absoluto, murió en la cama y de viejo. Es cierto que, tras su muerte, fundamentalmente tras su muerte, se produjo en la sociedad española una explosión de libertad, un anhelo de democracia, que quizá estuviera latente y adormecido, pero que sólo se manifestó abiertamente tras su desaparición. A lo largo de los años 70, pero sobre todo a partir de la muerte de Franco, la sociedad española se balanceó como un péndulo: desde el miedo a la libertad, de estar casi absolutamente despolitizada, de no saber qué era aquello de la democracia, a la exigencia de todo, de todas las libertades, de democracia inmediata, a querer ser igual, o más, que cualquier país de nuestro entorno. Esa comprensible ansiedad, la de querer desandar el largo camino del desierto y la frustración, fue el principal riesgo de la transición. Afortunadamente los españoles de entonces, quizá por esa añoranza de expresión en libertad, fuimos capaces de anteponer el interés general, como pueblo y como nación, al particular y partidista. Surgió, espontáneamente, una conciencia colectiva de lo mucho que teníamos de ganar y lo poco que perder si fuéramos capaces de hacer de todos la enorme apuesta que teníamos por delante.

Tenía 27 años en 1.975. Aproximadamente casi la mitad de mi vida ha transcurrido en aquel Régimen. Uno de los grandes estudiosos de la contienda civil española, el historiador norteamericano Stanley Payne, dice que “la memoria histórica es un error”.Es fácil pensar que se refiera a esa “memoria histórica” que ahora se intenta recuperar. La de aquellos que consideran que no han tenido ninguna reparación por las humillaciones que sufrieron, y teme el historiador que, otra vez el revanchismo recalcitrante pretenda reescribir la historia que no fue. Que ello haga revivir la provocación, el conflicto y los enfrentamientos. Reinventar la historia, desde una sola de sus perspectivas, puede conducirnos a resucitar viejos fantasmas del pasado. España, y los españoles, hemos sabido superar la tragedia de la guerra civil, sin duda alguna. Y para ello, hemos antepuesto la generosidad al odio que hoy, pocos, muy pocos, pretenden mantener vivo. Sin embargo, ese complejo, también muy nuestro de no saber expresar con rotundidad que aquella página de nuestra historia está ya pasada, que no es necesario releerla, y menos reescribirla, nos lleva a debates innecesarios, al menos para la sociedad, aun cuando parece que no para la clase política o a una parte de ella.

Y es, en ese contexto, en el que ha de analizarse lo que ha sucedido la semana pasada en el Congreso de los Diputados con la aprobación de la Proposición no de Ley, cuyo propósito es sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Con independencia de la inevitable carga política e ideológica que el Valle arrastra, el paraje es de singular belleza. Si se conociera, con la necesaria profundidad y objetividad la historia real del monumento, su construcción y la finalidad del mismo, quizá, si en él no estuvieran sepultados Franco, que jamás lo pretendió y quiso -y cuya ubicación final fue decidida por Arias Navarro sin el consenso de la familia que prefería el panteón familiar situado en El Pardo- y Primo de Rivera, obviamente ajeno al futuro de sus restos, el debate sería otro.

Si no existiera esa obsesión revanchista, el Valle de la Santa Cruz, que es el nombre de la fundación constituida en su día, sería una referencia turística a visitar, no con el propósito de honrar o legitimar a nadie, sino de conocer un episodio de nuestra historia, pero interpretado en su justa medida y sin deformación intencionada alguna. Existe en el Valle una Abadía de monjes Benedictinos que con su entrega y generosidad lo cuidan espiritual y materialmente. No estigmaticemos esa realidad. No tiene justificación alguna pretender cambiar las cosas que no son posibles cambiar. La historia de la Guerra Civil, es inviolable y la verdad sólo una, para tragedia de todos.

Es, además, un debate intencionado que no obedece al interés real por “sacar a Franco” del Valle de los Caídos, sino por mantener vivo el odio entre españoles y entre clases sociales y esperar de ello un rédito político. Por querer instrumentalizar sin límite racional alguno la vida política. La de los partidos que viviendo tan alejados de la sociedad que les elige pretende hacer valer aquello de que “el fin justifica los medios” y el todo vale para restar fuerza, y votos, al contrario.

Francia, nuestro vecino del norte y con quién hemos compartido tanta parte de nuestra historia, es un buen ejemplo de cómo respetar su historia, la buena y la menos buena. Nadie hoy, ni en Francia, ni fuera de ella, pone en duda que Napoleón Bonaparte dio, en noviembre de 1799, un golpe de Estado contra el Directorio que gobernaba la nación. Nadie hoy, tampoco cuestionaría la ambición personal y política de quién se hizo coronar Emperador de Francia y quiso dominar el mundo, guerra tras guerra. La historia cuenta que el motivo fue acabar con la corrupción y el desgobierno del Directorio, pero, como casi siempre suele suceder, una vez llegado al poder, tardó más de una década en abandonarlo y por la fuerza.

Algunos de los monumentos más visitados de París, tienen en Napoleón Bonaparte a su promotor, el Arco de Triunfo de la capital francesa o la tumba del Emperador, son destino seguro de los turistas que viajan a la capital francesa. Se conservan en perfecto estado y son destinatarios de cuantiosas inversiones para su mantenimiento. Los franceses conocen su historia y no reniegan de ella. La respetan aun cuando puedan comprender que no es gloria honrosa todo lo que su pueblo puede contar de su pasado. Para muchos historiadores y estudiosos del emperador francés, fue un genio militar, para otros un déspota tiránico cuyas aventuras bélicas causaron millones de muertes en aquella Europa. Sin embargo hoy, sus monumentos siguen en pie y respetados por todos. Eso sí la cultura democrática de Francia no está en entredicho.

Pues bien pienso que en nuestro País el monumento debe quedar como está, como un testimonio para las futuras generaciones de que lo que sucedió a mediados del siglo XX no se repita jamás. Pero si lo que se va es a la clausura del Monasterio, la desacralización de la Basílica y a la destrucción de la gran Cruz que preside el Valle, bajo la excusa de sacar los restos de Franco y de José Antonio estamos haciendo un flaco favor a la democracia, a la historia y a la cristiandad, recodemos que Europa y con ella España están presididas por lo valores del cristianismo.

Memoria histórica sí, pero para todos, en sus justos términos y con respeto y tolerancia, por el bien de este gran país que es España.

La izquierda necrofílica y un partido sin marco de referencia: C’S
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 16 Mayo 2017

Lo que voy a decir dará cartuchería a los demagogos de turno para calificarme como franquista. No me preocupa lo más mínimo. Cada uno de nosotros es fruto y efecto de su biografía y la mía tiene componentes claramente liberales y demócratas. Otros no pueden afirmar lo mismo.

El último acuerdo de la mayoría de las Cortes Generales sobre la exhumación de los restos de Franco y de Primo de Rivera me sume en la tristeza y en la desesperanza. Los valores de la Transición democrática que nos posibilitaron superar el enfrentamiento incívico entre los españoles, que cuajó en la Guerra Civil de 1936, han sido ultrajados y violentados con la actitud de los partidos de la mayoría de la Cámara que representa la soberanía nacional. La democracia no lo justifica todo, y este afán de resucitar las dos Españas, de revivir el enfrentamiento entre españoles, de remover a los muertos de sus tumbas, me produce un profundo asco y arcadas.

En 1978, los españoles decidimos superar la dictadura que fue el fruto de aquel enfrentamiento entre españoles y abrir un nuevo recorrido histórico desde la concordia, haciendo borrón y cuenta nueva.

Algunos podrán decir -a mi juicio sin razón- que la sublevación de las fuerzas comandadas por Franco fue un golpe contra un gobierno legítimo, el surgido en las elecciones de 1936. Yo creo que tan ilegítimo fue aquel golpe militar como la situación producida por el asalto al poder de las izquierdas en abril de 1936 violentando el marco constitucional republicano y suplantando a las urnas, llevando el caos y la violencia a las calles y provocando un proceso revolucionario ajeno a la proyección de la voluntad de los ciudadanos sobre la vida política. El libro “1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular” de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, de Editorial Espasa, es claramente demostrativo de esta tesis de un proceso de subversión prosoviética que se inició en la revolución de octubre de 1934 y que culminó en ese asalto al poder sin el más mínimo respeto al dictamen de las urnas.

Cito algún párrafo de ese libro que contiene datos y documentación irrefutables desde el rigor de las fuentes consultadas y la técnica historiográfica:
“Si los resultados electorales se saldaran con una derrota, el periódico [El Socialista] glosaba las palabras de Caballero en Alicante: los socialistas irían ‘a la guerra civil declarada’. Lo confirmó Manuel Albar en Zaragoza (19 de enero): si ganaban las derechas, repetirían otro movimiento como el de ‘Octubre’ ‘para obtener el triunfo definitivo del proletariado’ Tras él, Jiménez de Asúa advirtió que los socialistas no volverían ‘a participar jamás en el Gobierno con los republicanos’ Evaluando mejor que el mismo Caballero los déficits de reciprocidad del pacto, Asúa avisaba en sendos actos en Madrid (2 y 5 de febrero) que el ‘apoyo de las masas proletarias’ al Gobierno republicano vendría definido por la forma en que comenzaran a cumplir los compromisos adquiridos. Y aseguró también que las izquierdas no se detendrían en una depuración solo de las fuerzas del orden, sino que ‘echarían a los funcionarios desafectos al régimen, porque esa es la obligación de defensa del régimen’ “

“A la situación en ayuntamientos y cárceles se le sumaron las represalias directas, no relacionadas con las anteriores, contra los partidos de centro y derecha. Se repitió entonces un patrón definido en buena parte del país: primero el asalto a sedes y periódicos de las derechas, luego la violencia antirreligiosa o las agresiones a católicos, y, finalmente, los ataques a los domicilios sociales de la patronal o a los círculos agrarios”.

Y la manipulación de los resultados electorales fue flagrante como revelan los múltiples casos reflejados en el libro de los cuales pongo a título de ejemplo el siguiente: “Y es que, ciertamente, el caso de La Coruña fue paradigmático. Su escrutinio fue interrumpido varias veces, y de forma ilegal, a instancias del gobernador interino. Las anormalidades comenzaron el día 20, cuando solo comparecieron tres vocales de la Junta y el gobernador ordenó suspender la reunión hasta el día siguiente. Varios vocales alegaron luego que no habían acudido por no garantizárseles su seguridad. Y es que la reunión coincidió con los graves disturbios de esa jornada en la capital coruñesa. Al día siguiente, después de unas pocas horas de actividad, el gobernador interrumpió el recuento oficial por cuestiones de orden público, y lo mismo haría al anochecer del día siguiente. Los medios conservadores lo acusaron de querer ganar tiempo para sustituir actas y modificar el reparto de escaños que, según sus datos, era contrario al Frente Popular. Más allá de eso, lo que el acta de la sesión confirma es la lentitud en la recepción de los pliegos, muchos de ellos admitidos con la Junta ya constituida y el recuento empezado”.

O esta cita, por abundar en los numerosos atropellos a lo largo de la geografía española: “Tan palmario como el anterior fue el fraude en Cáceres. Como se vio, el recuento oficioso había otorgado el triunfo al centro-derecha. La tumultuosa sustitución del gobernador conllevó, la noche del 19, la inmediata del presidente de la Diputación, relevado por el socialista Santiago Sánchez Mora. El secretario de este organismo puso sobre aviso al candidato monárquico, Honorio Maura, de que esa noche Sánchez Mora y el candidato de UR, Faustino Valentín, le requirieron la entrega de la documentación electoral que custodiaba. Como el funcionario se negó, Sánchez Mora lo relevó ‘por enfermedad’ sustituyéndolo, interina e ilegalmente por cuanto no reunía los requisitos para el cargo, por un militante socialista, José Herrera Quiroga, que quedó al cargo, de las actas electorales. El cambio en la secretaría tuvo el efecto buscado, como pudo comprobarse la mañana del 20, cuando se constituyó la Junta. El ambiente era tenso: la Audiencia estaba literalmente tomada, dentro y fuera del edificio, por militantes y simpatizantes del PSOE. Los que accedieron a la sala no dudaron en interrumpir el escrutinio e intimidar a la Junta y a los candidatos conservadores presentes con gritos e insultos. Estos, Víctor Berjano y Teodoro Pascual, advirtieron el cambio de secretario y protestaron la capacidad e Herrera para ocupar el puesto. Sus denuncias subieron de tono cuando se apercibieron de que la documentación electoral de siete municipios venía con el lacrado roto y los sobres abiertos. En cinco mesas había desaparecido el acta de votación, mientras el resto otorgaba al Frente Popular 5.621 votos por 1.021 de sus rivales. Estos datos entraban en contradicción con las certificaciones que poseían los candidatos conservadores, iguales además a los datos publicados por el Gobierno Civil los días previos: a falta de dos mesas, el centro-derecha había obtenido en esos pueblos 5.872 votos por 2.375 del Frente Popular, proporción que concordaba con el resultado de 1933. Significativamente, los resultados de estos pueblos, que habían comenzado a publicarse en el Boletín Oficial de la Provincia como era preceptivo, dejaron de hacerlo con el cambio de autoridades […]”.

Aquel gobierno del Frente Popular tomó al asalto sus cargos sin esperar a la confirmación del escrutinio y con la violencia en las calles. Fruto de aquella violencia murió asesinado más tarde José Antonio Primo de Rivera, al que ahora se intenta exhumar junto a los restos de Franco, cuando no pudo formar parte de la sublevación militar ni de la posterior dictadura porque estaba muerto. Y ahora se le trata de hacer víctima por doble partida. Primero le asesinan y ahora le intentan retirar sus restos del lugar donde reposan.

El libro citado es suficientemente expresivo y demostrativo, a lo largo de sus seiscientas páginas y fuentes analizadas, de la violencia y subversión del orden republicano en aquel maldito año de 1936 que abrió las puertas a la sublevación franquista. En consecuencia, la memoria histórica, si se abre, habrá que hacerlo al completo y aprender de los errores para no repetirlos, cosa que se está haciendo ahora con este intento de sacar a los muertos de sus tumbas, reviviendo el enfrentamiento entre las dos Españas.

Milité en el Partido Socialista durante 18 años, ejerciendo cargos de responsabilidad orgánica e institucional durante una década. Me incorporé en 1982 en aquel proyecto porque aquel Partido Socialista dio carpetazo a las viejas inquinas y apostó por la convivencia, por la paz, y por el orden constitucional. Hoy, desgraciadamente, el Partido Socialista está volviendo a un pasado que nunca se tenía que haber producido, reproduciendo el espíritu de revancha. Zapatero y Sánchez son los principales responsables de ello, aunque no se ve un liderazgo que contrarreste este espíritu desvertebrador para buscar la ecuanimidad y el equilibrio. A la izquierda del PSOE hoy se revive el espíritu representado por Largo Caballero, en contraposición al de Besteiro, que trataba de reconstruir los puentes de la convivencia. Estamos condenados siempre a la polarización que subsume a nuestra patria en las tendencias cainitas y destructivas.

Y lo más paradógico es que una fuerza política centrista y liberal como Ciudadanos sigue sin encontrar su espacio para liderar una nueva idea ilusionante de regeneración política y de construcción de espacios de convivencia, y se suma a los tics de adolescencia política, mientras que la derecha se doblega a la tendencia dominante con sus complejos endémicos. Su abstención no se entiende.


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Editores de libros escolares denuncian presiones autonómicas en la elaboración de sus contenidos
Piden «sentido común» y que la nueva ley educativa fije un «marco aceptado por todos»
Paloma Cervilla Madrid ABC 16 Mayo 2017

El presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de enseñanza, José Moyano, compareció hace una semana en la Subcomisión que negocia el Pacto por la Educación en el Congreso y puso el dedo en la llaga en uno de los asuntos más polémicos que afectan a la elaboración de los libros de texto. En respuesta a una pregunta que le realizó la portavoz de Educación de Ciudadanos, Marta Martín, admitió que este colectivo tiene que lidiar con las presiones, «o recomendaciones» de todo tipo que reciben a la hora de ajustar los contenidos a los decretos autonómicos sobre esta materia.

Posteriormente, y en declaraciones a ABC, el presidente de los editores concretó que las presiones son «de todo tipo» y subrayó que las relativas a «temas identitarios, sobre concepción de la vida, siempre va a haber, de una manera u otra, y depende de quien esté en el poder». Moyano, que no quiere entrar en polémica sobre esta cuestión, sí que subrayó que utilizó la palabra «presión» como una palabra para explicar «lo que nosotros sufrimos en un momento determinado, y dependiendo de quién esté gobernando en una Comunidad, u otra». Una presión que se concreta en que los editores se centren más en un contenido específico o en otro y que, «si hay elecciones, la presión desaparece o cambia de signo. Lo que sí es verdad es que la dispersión y la disparidad del enfoque de los contenidos, en algunos casos, tiene que ver con el que gobierna en ese momento».
«Problema territorial»

El máximo responsable de los editores concreta con algunos ejemplos la presión de la que habla. Por ejemplo, cuando elaboraban un libro sobre geometría en Andalucía «tenían que salir los azulejos de la Alhambra porque estamos en Andalucía. Hasta a eso hemos llegado». O cuando han tenido problemas en el tratamiento del género «hemos creado un grupo de trabajo con Comisiones Obreras». Asimismo, señala que «me puedo encontrar en Navarra que hay un partido político, que está en el poder, y es partidario de educar en el proceso de Euskal Herria. Y puede ser que haya otro que no le parezca bien. Eso nos ha pasado».

Moyano afirma que «el problema territorial se ve reflejado en la educación de manera clara» y que «no tiene sentido que tengamos 17 libros de Matemáticas y 42 de Historia porque incorporan los idiomas autonómicos». Por ello, en su comparecencia pidió que «prevalezca el sentido común y que los contenidos sean compartidos en un porcentaje significativo, respetando la territorialidad y la diferenciación en algunas materias. No creemos que haya que hacer unas Matemáticas, una Biología y una Geografía distintas para cada Comunidad».
«Ensalza las diferencias»

Estas diferencias a las que hace referencia el presidente de los editores han quedado reflejadas en un informe reciente del sindicato AMES sobre el «Adoctrinamiento partidista en los libros de texto de Cataluña en la materia Conocimiento del medio». En las conclusiones de este documento se afirma que en los libros «se ensalza en exceso las diferencias entre los catalanes y los ciudadanos del resto de España, mientras que se reduce o se ignora lo que los une». Igualmente, indica que propician «que en gran parte de los alumnos se generen sentimientos diferentes a los que estudian en el resto de España».

La campaña fue impulsada por líderes de lo que posteriormente sería Podemos
Así puso en marcha la extrema-izquierda el Movimiento 15M
www.latribunadelpaisvasco.com 16 Mayo 2017

Hoy se cumplen seis años del inicio de las movilizaciones del 15M, una campaña de agitación que algunos hoy disfrazan de revolución democrática. Los hechos apuntan en sentido contrario. La web “Contando Estrelas” explica pormenorizadamente su diseño.

Una convocatoria preparada desde círculos comunistas y chavistas.
- 7 de abril de 2011: El grupo “Juventud Sin Futuro”, ligado a la ultraizquierda, convoca una manifestación en Madrid a la que acuden 1.000 personas. La convocatoria acaba con enfrentamientos con la Policía y 13 detenidos. La manifestación es apoyada por el Partido Comunista de Madrid y en ella participan las Juventudes Comunistas y los Jóvenes de Izquierda Unida con sendas pancartas. En “Juventud Sin Futuro” se encuentran algunos de los que años más tarde serán los fundadores de Podemos. Algunos de ellos, como Pablo Iglesias y Fabio Cortese, proceden de las Juventudes Comunistas. Hace una semana, el 8 de mayo de 2016, Pablo Iglesias reconocía: “Hubo una movilización muy importante de Juventud Sin Futuro, en abril, en la que estuve. Ahí se gestó un poco lo que ocurrió en el 15M.“

- 15 de mayo de 2011, 14:59 / Izquierda Unida usa su Twitter oficial para convocar a la gente a las movilizaciones del 15M. Paradójicamente aseguran: “No son manis partidistas”.

Por aquel entonces Pablo Iglesias trabaja para IU como asesor de comunicación. Hasta bien entrado 2013, unos meses antes de fundar Podemos, sigue participando en actos de las Juventudes Comunistas, la rama juvenil del PCE.

- 15 de mayo de 2011, 19:00 / En la Puerta del Sol de Madrid manifestantes del 15M exhiben banderas comunistas y banderas republicanas con la estrella roja.

- 28 de mayo de 2011 / Como nos enteramos años después, la Fundación CEPS, encabezada por Pablo Iglesias y que será el germen de Podemos, envía un informe al régimen chavista venezolano titulado “Estrategias para una aproximación bolivariana al movimiento de los indignados en España y en Europa”, aconsejando “construir nexos entre el Proceso Revolucionario Venezolano” y el 15M, y señalando a Hugo Chávez que las reivindicaciones del 15M “dibujan un modelo de sociedad identificable con el que está construyendo la Revolución Bolivariana”. El documento también aconsejaba una estrategia de infiltración del 15M “aprovechando sus relaciones con camaradas comunistas que participen en esos espacios de movilización”.

- 16 de junio de 2011 / Juventud Sin Futuro presenta un libro (se puede leer aquí en PDF) explicando su participación en la creación del 15M, pero ocultando cuidadosamente toda referencia a la ideología y a la militancia comunista de sus promotores. Entre los autores del libro están Rita Maestre, Íñigo Errejón y otras personas que más tarde pondrán en marcha Podemos. No será el único aprovechamiento editorial que hagan de esa experiencia los promotores de la formación morada: en octubre de 2011 Pablo Iglesias presenta otro libro contando su aportación el 15M.

Objetivo: llamar la atención por medio de la violencia
2008 / Pablo Iglesias presenta su tesis doctoral (ver PDF), en la que afirma sin rodeos (página 416): “uno de los leitmotiv de nuestra tesis doctoral, a saber, la eficacia política de la acción colectiva postnacional cuando alcanza ciertos niveles de conflictividad”. En la tesis Iglesias defiende sin rodeos la convocatoria de manifestaciones ilegales, los cortes de calles y los enfrentamientos con la Policía como métodos para llamar la atención de la opinión pública y presentar al “pueblo”, identificado en los manifestantes radicales, como víctima de un régimen represivo. Esta estrategia de tensión y violencia la pondrá en marcha el grupo organizador del 15M en muchas de sus movilizaciones, no sólo agrediendo a policías, sino también a periodistas, a cristianos y a militantes provida, como veremos más abajo.

- 15 de mayo de 2011, 12:37 / La página de Facebook de “Democracia Real Ya”, organizadora oficial del 15M, publica una serie de lemas para corear en las manifestaciones. Incluso lemas como “Contra la usura, banquero al paredón“, “Contra la corrupción, decapitación“,“Tenemos la solución, banqueros a prisión“ o “Menos procesiones y más manifestaciones”. Esa noche la concentración del 15M en Madrid se salda con 5 policías heridos y 24 manifestantes detenidos, acusados de desorden público y daños al mobiliario urbano.Manifestantes del 15M hacen cortes de tráfico en la Gran Vía madrileña y se enfrentan con la Policía en diversos puntos, como la Plaza de Jacinto Benavente, la calle Fuencarral, Valverde y la Puerta del Sol. La actuación de los violentos ese día es un calco de los ejemplos a seguir que citaba Pablo Iglesias en su tesis doctoral.

- 7 de junio de 2011 / Manifestantes del 15M asaltan un supermercado en Murcia, hurtando diversos artículos y teniendo que ser desalojados por la Policía.

- 17 de junio de 2011 / Acampados del 15M asaltan cinco sucursales bancarias en Vigo.

- 6 de agosto de 2011 / La Confederación Española de Policía alerta del historial delictivo de ciertos cabecillas del 15M, que tienen antecedentes de “robo con violencia, lesiones y de otros delitos que demuestran que esta gente tiene como modo de vida el enfrentamiento”...

Leer informe completo en la Web Contando Estrelas

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