AGLI Recortes de Prensa   Sábado 20  Mayo 2017

¿Dónde está el límite del expolio fiscal?
EDITORIAL Libertad Digital 20 Mayo 2017

Los españoles son sometidos a todo un reguero de impuestos a nivel nacional, autonómico y local cuyo pago no solo asfixia financieramente a familias y empresas, sino que, además, dificulta la creación de empleo y la acumulación de riqueza, lastrando con ello el bienestar y el progreso del conjunto de la sociedad. Y lo peor de todo es que, más allá de la elevada factura que exige Hacienda, el sistema fiscal español también adolece de graves defectos e injusticias.

Uno de los muchos desmanes que, hasta ahora, protagonizaba el Fisco era el impuesto de plusvalías municipales sobre la venta o transmisión de inmuebles, puesto que éste se aplicaba con independencia del valor real del bien, de modo que el propietario estaba obligado a pagar incluso cuando perdía dinero con la operación, vulnerando así los principios elementales del derecho tributario. El Tribunal Constitucional ha anulado esta semana el evidente abuso que suponía la aplicación de dicho gravamen en caso de que la venta no suponga beneficios para el titular del bien, lo cual abre la puerta a la devolución de los pagos indebidos que se hayan registrado en los últimos cuatro años no prescritos, pero esto no quita que su vigencia se haya extendido durante años ni que el Gobierno, en coordinación con los ayuntamientos, esté ya trabajando en un nuevo modelo para mantener en pie el impuesto de plusvalías.

No es el único atropello. El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es otro ejemplo de la tributación arcaica, retrógrada y confiscatoria que, por desgracia, sigue existiendo en España. A diferencia de la práctica eliminación que instauró en su día la Comunidad de Madrid, todavía son muchas las comunidades autónomas que se apropian de una parte sustancial del legítimo patrimonio que poseen las familias, para sonrojo, vergüenza y lógica indignación de la población. Resulta, simplemente, deleznable que la clase política se apropie, vía impuestos y embargos, de los mayores o menores ahorros que hayan logrado acumular los españoles a base de años de trabajo y esfuerzo por el hecho de fallecer o donar en vida sus bienes. El único calificativo que merece dicha práctica, abolida ya en la mayoría de países desarrollados, es el de robo o expolio, tal y como manifiestan los miles de españoles que han protestado en las calles de Asturias, Andalucía o Aragón para solicitar la eliminación de este tributo.

Sin embargo, los partidos políticos, todos sin excepción, siguen haciendo oídos sordos. De hecho, el PSOE, lejos de rectificar este intolerable saqueo fiscal, pretende ahora extenderlo a todas las regiones de España, incluyendo aquellas que han optado por derogar de facto esta lesiva tributación. Y, por si fuera poco, los programas que han presentado los candidatos socialistas a la secretaría general del partido abogan por una nueva subida histórica y generalizada de impuestos a familias y empresas, y, muy especialmente, al ahorro de los españoles. Esta particular orientación fiscal es, en primer lugar, injusta, puesto que, en el fondo, supone tributar varias veces por lo mismo. Si las rentas del trabajo ya pagan IRPF, el fruto de éstas -la rentabilidad que genera el patrimonio acumulado- debería quedar exento. Y, en segundo término, resulta muy dañina para la economía, en general, y la ciudadanía, en particular, puesto que mina y desincentiva el ahorro, el pilar básico sobre el que se asienta la generación de riqueza y empleo.

Una cosa es contar con un sistema fiscal sencillo, transparente y eficaz para financiar los servicios públicos básicos y otra muy distinta saquear a los contribuyentes mediante impuestos inmorales, abusivos y confiscatorios para que los políticos puedan despilfarrar a placer, al tiempo que lastran la capacidad económica y el bienestar del conjunto de los españoles.

¡Basta ya de federalismo!
Jesús Laínz Libertad Digital 20 Mayo 2017

La izquierda española no tiene cura. Cualquier argumento es inútil contra sus dogmas de fe, incluidos los adoptados por contagio de otras opciones políticas teóricamente opuestas. El principal de ellos, obviamente, es la hispanofobia que tanta complicidad le hace tener con los separatistas. Probablemente éste sea el problema más grave de la España de nuestros días: el hecho de que la mitad del electorado vote a partidos que tienen alergia a la nación que aspiran a gobernar.

La manifestación más suave de este contagio es la moda federalista a la que se han apuntado incluso los izquierdistas que todavía se atreven a declararse opuestos a los separatistas. Porque, a pesar de esta oposición, siempre les queda, quizá como acto reflejo, la reivindicación de una mayor descentralización para demostrar que son progresistas y en absoluto partidarios de un centralismo al que identifican con Franco.

Pero tendrían que empezar demostrando por qué la descentralización es progresista y la centralización reaccionaria. Y por qué la descentralización es más eficaz, justa, económica y limpia que la centralización, ardua tarea en una España que sufre desde hace cuarenta años un sistema de modélica ineficacia, injusticia, carestía y corrupción. Y por qué no es suficiente con una lógica descentralización administrativa y se necesitan diecisiete poderes legislativos, superfluos y carísimos. Por no hablar de su utilización por los separatistas para dinamitar el Estado desde dentro.

¿Por qué, una vez demostrado el fracaso estrepitoso del Estado de las Autonomías, no ha aparecido en toda la izquierda española una sola voz que proponga su sustitución por un sistema centralista como el francés? ¿Será que el orden republicano francés, tan eficaz y económico, es invento franquista?

Por otro lado, si tanto les gusta lo federal y lo descentralizado, ¿acaso el Estado de las Autonomías no es un estado federal con otro nombre? ¿Acaso consideran que una mayor federalización –es decir, descentralización– iba a sanar los problemas de España? ¿Tan positiva les ha parecido la experiencia que quieren intensificarla?

Yendo al origen, federar significa unir lo desunido, no desunir lo unido. Bastaría para comprenderlo un levísimo vistazo a la historia: el paulatino proceso de integración de los cantones suizos, la alianza entre las colonias norteamericanas, la unificación de los estados alemanes, etc. Ortega lo explicó con claridad durante el debate constitucional de la Segunda República:

Dislocando nuestra compacta soberanía fuéramos caso único en la historia contemporánea. Un estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión.

Ya lo había explicado Unamuno algunos años antes, en 1919, con palabras a las que deberían prestar atención los españoles de un siglo más tarde:
España se disuelve, y se disuelve por falta de un ideal colectivo español, de la conciencia de una misión común española en la historia. ¿La creará el federalismo? Todo lo contrario. Con ese grupito de parlamentillos, de pequeños parlamentos regionales –o nacionales, nos es igual– sobre los que haya una especie de Reichstag, de Dieta del Estado español, no se corregirá ninguno de nuestros males, sino que se agravarán más bien. Y si no, al tiempo.

Pero hay otro problema, terminológico en este caso, que también debería ser atendido por nuestros adoradores izquierdistas del federalismo. Pues un estado federal supone la articulación en unidades denominadas estados, pero no la existencia de varias naciones. En un estado federal podrá haber varios estados, pero sólo una nación. En USA, por ejemplo, con cincuenta estados, a nadie se le ocurre cuestionar la existencia de la nación estadounidense y afirmar la de las naciones oregoniana o massachusettense. ¿Les preguntamos a los habitantes de los estados de Sajonia y Renania si pertenecen a las naciones sajona y renana en vez de a la alemana? La federalización consiste en preguntarse si a una nación le conviene o no organizarse en estados federados. Pero lo que se preguntan nuestros separatistas y sus lacayos federalistas es exactamente lo contrario: cómo separar a las naciones englobadas en la estructura supranacional llamada Estado español. Pues para nuestros separatistas e imitadores, ignorantes del más elemental vocabulario de derecho político, la palabra estado presupone y exige la existencia de una nación.

Finalmente, los hinchas del federalismo sostienen que con la conversión de España en un estado federal el separatismo desaparecerá. ¿De verdad creen que el separatismo es un problema de técnica administrativa? ¿A quién quieren engañar? ¿A los separatistas? ¿A los votantes de izquierda? ¿A ellos mismos?

Para no cansar, limitémonos a recordar lo que explicó el esquerrista Joan Tardà a la revista Jot Down el pasado mes de octubre. En ella declaró que "Zapatero fue una gran oportunidad perdida". ¿Por qué? Éstas son las palabras de Tardà:

En 2003 hicimos los tripartitos para normalizar el independentismo y fue un e´xito. El 2004 hicimos la investidura de Zapatero porque deci´amos lo siguiente: Como los independentistas sólo somos el 12% y, aunque no nos guste, tenemos que sacrificar una generacio´n, y que no sean dos, vamos a hacer con la izquierda espan~ola una parte del viaje hasta la estacio´n federal. Cuando lleguemos al estado federal espan~ol la izquierda espan~ola bajara´ del tren y nosotros continuaremos hasta la estacio´n final, que es la repu´blica de Catalun~a.

¿No se cansarán nunca nuestros federalistas de hacer de mamporreros de los separatistas?
www.jesuslainz.es

Entre todos la mataron…
Gonzalo Duñaiturria okdiario 20 Mayo 2017

…y ella sola se murió”. No tengo claro si el español de a pie es consciente de cómo se ha conculcado y herido de muerte a la justicia y, por ende, al Estado de Derecho. Y de ello son responsables los partidos y la propia institución judicial. Todos han contribuido tanto a “judicializar la política” como a “politizar la justicia” con la meta de controlar a quien debe ser controlador. La principal característica de una democracia es el gobierno del pueblo a través de sus representantes, con el objetivo del bien común. Una democracia “viciada” o únicamente “formal” es aquella en la que el poder político intenta controlar los tres poderes. Los constantes atentados a la independencia del poder judicial, propiciados en numerosas ocasiones por éste mismo, suponen una flagrante violación de los derechos fundamentales constitucionalmente protegidos.

Se hace necesario denunciar que el poder político, de uno u otro signo, legisla con el objetivo de controlar la justicia, ha dilapidado el principio de presunción de inocencia, somete a nuestros tribunales a constantes deficiencias presupuestarias desembocando en el actual colapso de nuestros juzgados, utiliza vergonzosamente las filtraciones de los sumarios como medio y forma de hacer política y controla una Fiscalía que, con indignas guerras intestinas, nos ofrece casi a diario el origen de sus males antaño denunciados por muchos. La Constitución Española estableció con toda claridad la necesidad de su independencia, de forma que atentar contra la separación de poderes era atentar contra la propia Constitución y contra el Estado de Derecho. Frente a ello, el legislativo promovió una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial donde se otorgó al poder político la facultad de nombrar a todos los miembros del Consejo General del Poder Judicial, cosechando la facultad de nombrar a los miembros del Tribunal Supremo, de los Tribunales Superiores de Justicia, a los componentes de diferentes Salas así como a los presidentes de las distintas Audiencias Provinciales. Cargos que no dudo de su independencia personal, pero con una clara imagen de ser deudores de sus cargos a quienes les nombran. Distintas reformas posteriores no han acabado con semejante despropósito.

La tragicómica utilización de la figura de la “imputación”, hoy “investigación”, como sacabuche entre los partidos y donde por la mañana exijo la dimisión del contrario y por la tarde justifico la del propio, ha dejado al proceso judicial como una “fase secundaria”, como sombra sustituta de un proceso real e independiente, entronándose con ello una justicia más cercana a la época del terror revolucionario francés de 1793 que a una nación moderna y desarrollada del siglo XXI. La falta de medios y el atasco de los juzgados son otro ejemplo de la dependencia del poder judicial al poder político. La desorbitada carga de asuntos que este último obliga a soportar a los jueces, multiplica la injusticia, al carecer los togados de tiempo material para estudiar los asuntos con la profundidad necesaria para resolverlos con justicia. Otro órgano que responde a las extrañezas de la sociedad es la propia fiscalía que, al depender jerárquicamente del poder político, prácticamente nada puede hacer. Subordinación e independencia se baten en duelo ante la atónita mirada y asombro de los justiciables.

La filtración de los sumarios y su falta de control no hacen sino agravar la imagen de usar al Poder Judicial como medio y recurso de barriobajeras escaramuzas entre la clase política. Es necesario poner coto a las dudas y en numerosos casos, a muchas certezas. Ningún representante del CGPJ ni de las altas magistraturas deben ser elegidos desde el poder político ni desde ningún otro pseudo poder del que se deriven sospechas de que detrás se encuentran intereses ajenos a la impartición de la justicia. La esencia de la democracia consiste en que el Poder Judicial controle con eficacia a los otros dos poderes del Estado. Como dijo Francisco de Quevedo: “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”.

La deriva de la UE
MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA El Mundo 20 Mayo 2017

Algo falla en el puente de mando europeo cuando el hecho de que el Reino Unido haya decidido dejar la UE se llega a considerar como un acontecimiento afortunado que permitirá dar un nuevo impulso al proyecto común. Ni Rusia, ni Turquía, ni la bomba demográfica norteafricana, ni el derrumbe demográfico europeo, ni el populismo, ni la falta de crecimiento, ni la tentación aislacionista de EEUU, ni eso que Ortega denominó la "sacudida del gran magma islámico" han servido para que la Unión Europea se decida a hacerse cargo de su propio destino en la última década. Pero, al parecer, lo de Londres sí ofrece expectativas inmejorables.

Aun descontando la urgencia por salir del paso de quienes se han sentido sobrepasados por los acontecimientos, no es fácil de entender que se diga que el Brexit, más que un problema, es una bendición para Europa. Porque el Reino Unido no era el problema de Europa. Porque, ahora, no sólo la dimensión comunitaria es menor, sino que su adaptación al contexto mundial ha de producirse con Londres fuera. Y porque los que se quedan parecen haber decidido establecer como prioridad la de hostilizar al que se marcha y apoyar en esa acometida el futuro de todos. Lo que significa que el Reino Unido no sólo estará fuera sino que probablemente también estará en contra, y estará más cerca de EEUU. Si todo eso forma una gran oportunidad, no parece que lo vaya a ser de nada bueno. Y no parece una visión suficientemente enfocada la que lleva a pretender hacer de eso la base de un nuevo impulso europeísta constructivo y duradero.

El proyecto europeo nació por la enseñanza de los desastres que producen las políticas de agitación de antagonismos, aun cuando puedan parecer rentables en el corto plazo. Por eso, precisamente, hay que advertir sobre ellas. Por supuesto que hay abierto un legítimo debate de intereses que proteger en el Brexit, pero existe un punto de nacionalismo europeo en algunas de las cosas que se escriben y que se dicen que debería llevar de inmediato a la reflexión de todos.

De entre los motivos de fondo para revisar y fortalecer el proceso de integración europea, la hostilidad sobrevenida hacia el Reino Unido no es el de mayor rendimiento práctico; ni el de mejor calidad política; ni el de más clara coherencia histórica y cultural; ni el de mejor virtud cívica; ni el de más nítida inteligencia estratégica; ni, desde luego, el de mayor capacidad movilizadora a favor del europeísmo. Cuesta pensar que a la pregunta de "¿por qué la Unión Europea?", la respuesta que un europeo medio pueda pronunciar con convicción sea "porque hay que hacer frente al Reino Unido".

Si la nueva relación con Londres ha de consistir en sustituir el acervo comunitario por el acerbo comunitario, Europa perderá no sólo su relación con un aliado indispensable, sino parte de su propia razón de ser histórica, algo que viene ocurriéndole desde 2003 y que tiene una relación directa con el Brexit. Se debilitará y se fracturará aún más.

En ese año coincidieron la quiebra del Pacto de Estabilidad y Crecimiento; la ruptura del Tratado de Niza y su incomprensible sustitución por un proyecto constituyente europeo abocado al fracaso; y, finalmente, una severa erosión del vínculo atlántico, con reiterada exhibición de coqueteo de algunos líderes europeos con Putin incluido... Y ahora estos lodos.

Ninguna de estas rupturas estratégicas del proyecto europeo tal y como había sido pactado entre los socios tuvo como responsable al Reino Unido. Y cualquiera que tenga presente la relación de ese país con la Unión a lo largo de los años, reconocerá como especialmente hirientes para la versión británica del europeísmo cada uno de estos sucesos.

En 2003 se inició una deriva continental que no sólo ha ido apartando al Reino Unido del proyecto europeo, sino que ha ido apartando también a las opiniones públicas de los Estados que aún permanecen dentro de él, porque no se percibe ni el sentido ni el beneficio de lo que se busca. Ralentizar las reformas económicas que el euro necesita, quebrar el vínculo atlántico y forzar la base nacional y estatal del proceso de integración europea a favor de una imposible constitución europea carente de soporte sociológico, son opciones de fondo que tienen consecuencias graves: reacción populista, con la nación o con la clase como protagonistas, en ambos casos conceptos reelaborados para dividir y excluir; y en ambos casos, los conceptos de base sobre los que se produjo el gran desastre europeo.

El Brexit no se ha producido en coincidencia con un momento de plenitud europeísta, sino con un momento de deriva continental que ha apartado al proyecto europeo de su propia historia, de sus propios propósitos y de sus propios intereses. Y que, al hacerlo, ha alimentado el populismo.

Europa no puede juzgar con ponderación el 'Brexit' si no se juzga también a sí misma. Porque de una Europa a la deriva es de donde se ha marchado el Reino Unido, y ojalá no lo hubiera hecho. Y de ahí es también de donde se están marchando, por millones, los europeos que están siendo llamados a las urnas en cada país, incluida España, y ojalá no lo sigan haciendo. Pero la reacción política ante el Brexit no está abriendo ningún camino transitable al proyecto europeo realmente posible, y está por definir cuál será la aportación del nuevo presidente francés y qué le permitirá hacer o no el novísimo escenario político del que es beneficiario pero que aún está muy lejos de liderar. Se parte del mismo error que persiste desde hace casi quince años: no revisar críticamente la deriva continental que se produjo alrededor del año 2003.

No hay en el Brexit potencia integradora alguna que pueda desbloquear los problemas de fondo que sufre la Unión desde hace años. No hay en esa decisión mensaje alguno que las opiniones públicas del resto de la UE puedan recibir de manera clara y que las mueva a apoyar una integración mayor en ninguno de los aspectos principales del proyecto europeo. Si la salida del Reino Unido es una oportunidad inmejorable para relanzar la Unión, ¿por qué no se reconoce al menos el estancamiento que justifica el relanzamiento? ¿Por qué no se aborda públicamente su gravedad y sus causas, más allá del reciente intento de la Comisión? Y, finalmente, ¿por qué no se establece luego una relación argumental comprensible entre los problemas detectados y las soluciones requeridas? El Brexit no es una afortunada ocasión para Europa, sino un problema grave y un síntoma de un deterioro profundo. Insistir en lo contrario podría llegar a convertirlo en su tragedia.

Sórdida bandera de la igualdad
Hermann Tertsch ABC 20 Mayo 2017

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, presume de tener solo 900 euros en la cuenta corriente. También de no tener patrimonio, pese a sus más de cinco lustros de vida laboral. Algunos pensarán que se organiza mal si no tiene una reserva mínima para un gasto extraordinario. Y que si tan mal se organiza en casa, no podrá hacerlo mucho mejor fuera. Eso sería una reflexión propia de una lógica vetusta y ajena al Zeitgeist y las rubias progresistas. Hoy, lo conveniente es presumir de pobre. Y de orígenes pobres, si paupérrimos, mejor. Ahí tienen a los candidatos socialistas en la carrera de primarias disputándose la niñez más menesterosa. «Yo tuve una infancia muy modesta». -«La mía mucho más»- «¡Pues anda que yo! Toda esta pretensión de orígenes pobres, sean ciertos o no, solo son una estafa más de la impostura ya permanente de los políticos de las democracias europeas. La pretensión de pertenecer a los más desfavorecidos se produce en la España de hoy en muy diferentes formas y lleva a límites grotescos. Como los de la familia de Pablo Iglesias, supuestos perseguidos del franquismo y en realidad privilegiados por el empleo público y cuantiosas prebendas del régimen de un Franco que antes había perdonado la vida y la cárcel a su abuelo y lo instaló en la clase media pese a su siniestra andadura como comisario político del batallón Margarita Nelken. O todos los «niños de papá» que dirigen Podemos como las Serra, la desasistida Rita Maestre o ese Ramón Espinar que habla de sí como «hijo de obrero» y es un mimado y tramposo cachorro del sistema con privilegios hasta en la Tarjeta Black de su padre. La impostura es sangrante en esta nueva era de adoración de la Igualdad como Bien Supremo. La igualdad es el instrumento más eficaz del totalitarismo.

Hay un concepto de igualdad que ha sido una bendición para la especie humana. La igualdad entre los hombres hechos a semejanza de Dios es el concepto fundamental cristiano que hizo posible la evolución de la sociedad occidental hacia una cultura con la dignidad, individualidad y libertad del ser humano como principal referente. Después de diversos ensayos, algunos terroríficamente fallidos, quedaba demostrado que el sistema político que mejor garantiza la corrección de errores y abusos contra el individuo es la democracia. Sin embargo, celebra ya su retorno triunfante un concepto de igualdad que no es el de que todos nacemos iguales con la llama de la divinidad y el libre albedrío. Sino el de una igualdad que nos impone conductas y sentimientos para un orden social que mutila carácter, reprime voluntad y exige sumisión.

La igualdad de los seres humanos por naturaleza desiguales sólo puede simularse con la mentira y con la fuerza. Está en plena marcha el nuevo proyecto ideológico igualitario en su fase grotesca y ridícula, la farsa, en la que los políticos pretenden tener, querer y sentir lo mismo que la masa. Pero también está avanzada la fase tenebrosa, cruel y eventualmente sangrienta, el drama. Norbert Bolz con su «El discurso de la desigualdad» (edit. Wilhelm Fink, Munich) hizo el gran alegato contra las siniestras tendencias de ese nuevo igualitarismo sentimental, el nuevo totalitarismo. El castigo a quienes se rebelan contra el dictado ideológico y sentimental se practica ya con buena conciencia. De momento con una represión no violenta. Y ya funciona la eficaz movilización mediática del odio hacia quienes discrepan, luego no quieren ser iguales. Hay europeos que perciben el peligro. Pero aun no hay masa crítica la reacción. La sórdida bandera de la igualdad vuelve a ser, disfrazada de justicia, la gran amenaza para unas libertades en retirada.

La reconstrucción del 11-M que nadie quiere hacer
Carlos Sánchez de Roda elespanol 20 Mayo 2017

El pasado 9 de septiembre, un tren entró a excesiva velocidad en los cambios de vía de la estación de Porriño (Pontevedra), descarrilando y golpeando los muros de un paso superior y los postes de electrificación, a consecuencia de lo cual hubo cuatro víctimas mortales y medio centenar de heridos.

Seis meses después, el pasado 9 de marzo, cumpliendo las órdenes del juez instructor del caso, se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos dirigida por peritos judiciales y técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Se reconstruyó lo ocurrido reproduciendo las mismas condiciones que el día del accidente, se repitió paso a paso el recorrido del tren accidentado, se siguió el mismo horario que el día del accidente y la misma secuencia de señales.

A continuación, los peritos se desplazaron a unas instalaciones de Adif en Redondela, lugar al que había sido trasladado el tren accidentado y en el que se encuentra desde entonces depositado y custodiado. Allí los técnicos realizaron nuevas comprobaciones. Todo ello es completamente normal. A nadie puede extrañarle este modo de proceder, que se repite siempre en casos similares. Se reconstruye lo ocurrido y se investiga el lugar de los hechos.

Sin embargo, algo tan básico, algo tan lógico como es una reconstrucción de lo ocurrido, no se realizó tras el terrible atentado del 11-M, en el que hubo nada menos que 192 víctimas mortales y miles de heridos. Y no se aplicó ese procedimiento tan normal a pesar de las enormes dudas que ensombrecen todo lo relacionado con la naturaleza de las bombas que estallaron en los trenes y con el explosivo empleado.

Y hay además otro asunto de gran importancia, y es que los peritos de Porriño pudieron acudir, seis meses después del accidente, a inspeccionar el tren en el lugar en el que se conservaba debidamente custodiado. En el 11-M, a pesar de haber pedido expresamente que se conservaran los trenes (1), los peritos se quedaron muy pronto sin ellos, pues todos menos uno desaparecieron en pocos días. Se salvó el que explotó en Santa Eugenia, cuyo misterioso e insólito tratamiento expuse en un artículo anterior.

El 11-M se cerró judicialmente equiparando las bombas explotadas con las de una mochila aparecida en la comisaría de Vallecas que nadie vio en los trenes, mochila que contenía una metralla que los forenses no encontraron en los cuerpos de las víctimas y de cuyas huellas en los vagones no hay noticia que se haya investigado. Por otra parte, los análisis químicos de las trazas de explosivo realizados en el laboratorio Tedax se cerraron con algo tan poco concreto como “componentes de dinamita”, sin que se acudiera al mejor dotado laboratorio de la Policía Científica para tratar de aclarar algo más esa imprecisa conclusión.

En esa situación es evidente la importancia que habría tenido hacer algo tan normal como es una reconstrucción de las explosiones, utilizando para ello una mochila de las características de la de Vallecas y comprobando los efectos de su explosión en un tren, pero lamentablemente una prueba tan crucial y clarificadora no se llevó a cabo. Aunque, como veremos a continuación, sí hubo un tímido, aunque fallido, intento de realizarla.

Más de un año después del atentado, el 16 de marzo de 2005, el juez instructor del 11-M ordenó que cuatro peritos especialistas en explosivos de la Policía y de la Guardia Civil, dos de cada cuerpo, realizaran un informe conjunto sobre las explosiones en los trenes. Dentro de las cuestiones planteadas por el juez a los peritos estaba la siguiente (documento 1): “Si consideran necesario, al objeto de contestar con la adecuada precisión a las anteriores cuestiones, reproducir o simular, utilizando vagones de idénticas características a los que sufrieron los atentados, las explosiones que pudieron realizarse”.

Es decir, en este caso, a diferencia del de Porriño, el juez no ordena reconstruir los hechos, sino que se limita a consultar a los peritos “si consideran necesario reproducir o simular las explosiones”. Al parecer, el propio Del Olmo no lo consideraba muy necesario, pues no se atrevió a ordenar su realización, y trasladó la decisión a los propios peritos.

Los destinatarios de la consulta hecha por el juez están muy claros: los cuatro peritos que han de designar, por parejas, Policía y Guardia Civil. El asunto le llegó al comisario jefe de los Tedax de la Policía, Sánchez Manzano, quien interpretó de una forma muy curiosa y personal la orden del juez, y en vez de designar a los peritos para que redactaran, con los de la Guardia Civil, el informe pedido por Del Olmo, lo que hizo fue elaborar él mismo su propio informe personal, firmado por él y sólo por él, constituido en perito especialista único, y remitírselo al Juez denominándolo equívocamente "informe elaborado por la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ" (documento 2). Así pues, Sánchez Manzano elabora y envía al juez un informe que no se le había pedido a él, sino a cuatro peritos.

Oficio de respuesta a la petición por el juez de un informe pericial conjunto. El Subdirector General Operativo dice adjuntar un “informe elaborado" por el Tedax. En realidad, sólo lleva la firma de Sánchez Manzano.

Oficio de respuesta a la petición por el juez de un informe pericial conjunto. El Subdirector General Operativo dice adjuntar un “informe elaborado" por el Tedax. En realidad, sólo lleva la firma de Sánchez Manzano.

Y no era la primera vez que Sánchez Manzano actuaba de esta forma, pues ya el 10 de junio de 2004 había redactado su propio informe personal relativo entonces a la mochila de Vallecas. Y hay que recordar aquí lo que escribe en su libro el propio Manzano en relación con su firma de los informes periciales (2): "Mi firma consta en este documento, como en todos los informes periciales, bajo las abreviaturas del visto bueno. Ese visto bueno, que encabeza la firma del jefe de la dependencia, no implica asumir su contenido, lo que resultaría improcedente, salvo que reuniera las condiciones de perito y hubiera participado en la práctica de la pericia".

Pero en este caso su firma no va precedida de las abreviaturas del visto bueno. Alguna razón muy poderosa debía tener en este caso el Comisario Jefe para incumplir la orden del juez y constituirse él mismo en único autor del informe, sin el visto bueno de nadie.

Y creo que queda claro que, con el envío del informe, se da por contestada la petición del juez, pero no se dice nada respecto a que se trate de un informe conjunto con la Guardia Civil, como se le pedía expresamente, sino que se trata de un informe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ. Es como si se tratara de evitar la colaboración con la Guardia Civil, y se intentara contentar al juez con un informe sustitutivo propio que nadie le había pedido.

En su informe personal, Manzano contesta una por una las cuatro cuestiones planteadas por el juez y, entre ellas, lo relativo a la posible reconstrucción de las explosiones. Y claro, Sánchez Manzano estima que esas reconstrucciones no son necesarias (documento 3), puesto que “no aportarían unos datos objetivos, que permitan contestar con la adecuada precisión a las cuestiones planteadas”, y utiliza como argumento que los efectos de la explosión “dependen de diferentes factores”, como si no pudiesen ser reproducidos factores como los por él invocados: compactación, confinamiento del explosivo, colocación del artefacto e iniciación de la carga, del medio que les rodea, del lugar donde se produce, etcétera. ¿De verdad que esos factores no podían ser reproducidos? Siguiendo tan extraño criterio serían muy pocos los casos reproducibles.

Lo que sí hizo Sánchez Manzano fue designar a los dos peritos que le pedía el juez, pero no los nombró con la misión que se le solicitaba, que era clara e inequívocamente redactar el informe -misión que ya el propio Manzano había cumplido por su cuenta-, sino que los designó “para ampliar los estudios realizados sobre estos u otros extremos”.

Pero claro, Del Olmo no se conformó con el informe de Manzano, pues no era eso lo que había pedido, y su respuesta fue convocar a los peritos designados por Manzano y por la Guardia Civil para que fueran ellos, y sólo ellos, quienes redactaran el informe solicitado.

Tras diversas vicisitudes en la redacción, ocasionadas por haber desaparecido los trenes que había que investigar y por no disponer del suficiente material fotográfico de los mismos -que hubo que suplir con el procedente de Renfe, Bomberos y Ayuntamiento-, los peritos emitieron su informe (documento 4), en el que, como cabía esperar, pues no sería procedente contradecir al comisario, descartan la posibilidad de reproducir las explosiones en los trenes, puesto que “no se pueden reproducir, con exactitud, ni las mismas condiciones que presentaban los artefactos que explosionaron, ni las existentes en el interior de los vagones en el momento de las explosiones. Por lo tanto, como quiera que las reproducciones no serían exactas, tampoco de su resultado se podrían extraer conclusiones válidas que permitan contestar con mayor precisión aún a las preguntas formuladas en la pericia”.

Y así se dio carpetazo al asunto. Se repiten los argumentos de Sánchez Manzano: las reproducciones no serían exactas. El comisario podía dormir tranquilo, no se revisaría su actuación investigadora del 11-M, como ya advertí en otro artículo.

En resumen, según la opinión de Sánchez Manzano y de los cuatro peritos que elaboraron el informe conjunto, como no se pueden reproducir las explosiones con exactitud, es mejor no reproducir nada y quedarnos con otras cosas mucho más exactas como el análisis químico que dio como resultado “componentes de dinamita” y “ninguna substancia digna de mención”; exactas como son las muestras de metralla que aparecen, desaparecen y se transforman en los almacenes Tedax; exactas como son las muestras de tierra y de algodones que se recogen, pero que no se sabe si se analizan o no y que, en cualquier caso, desaparecen; exacto como es el cráter fantasma producido en el tren de Santa Eugenia, desconocido para los peritos a pesar de que ése era el único foco de explosión que podían visitar y que seguramente visitaron; exactas como son las toneladas de material de los trenes que desaparecieron por arte de magia; exacta como es la limpieza a fondo a la que se sometió el tren de Atocha en la propia estación antes de sacarlo en la mañana del día 12, y del que desaparecieron toneladas de material con destino desconocido; exacto como es el desguace final de los trenes, realizado ante la policía, sin que al parecer nadie lo ordenara ni lo autorizara; exactos como son los restos del tren de Santa Eugenia, que aún se conservaban en las fechas en las que se redactó el informe conjunto, pero que fueron totalmente ignorados en ese informe; exacta como es la inexistencia de restos de los dispositivos y contenedores de ninguna de las 12 bombas explotadas; exactas como las fotos tomadas por ferroviarios y bomberos; exacto como es, sobre todo, la mochila de Vallecas, supuestamente recogida en El Pozo por concienzudos agentes Tedax que no desconfiaron de sus más de 10 kilos de peso y a cuyo interior ni siquiera echaron un vistazo tras las tres explosiones allí producidas; exacto como es su supuesto y rocambolesco recorrido por todo Madrid; exacto como es su supuesto contenido cargado de metralla que no apareció en los cuerpos de las víctimas y cuyas huellas nadie atestiguó haber visto en los trenes; exacta como es la desaparición de las fotos que se tomaron de su desactivación, y como es el centrarlo todo en esa mochila, que ella sí que es exacta, mucho más exacta que cualquier reproducción de las explosiones. Teniendo esa mochila, tan fiable, ¿para qué investigar más?

No, no se ha hecho todavía la reconstrucción de lo sucedido el 11-M, pero aún se podría hacer. Bastaría con que se lo propusiera alguna autoridad policial o judicial competente que se enfrentase a las trabas que con toda seguridad le opondrían los principales y más poderosos partidos. Esa reconstrucción aclararía muchas dudas, pero claro, ¿a quién interesa que se aclaren esas dudas? Ahí tenemos a las víctimas, que llevan 13 años reclamando verdad, justicia y dignidad sin que nadie las escuche y atienda.

(1) Los Tedax de Madrid propusieron trasladar los trenes del 11-M a un apeadero del distrito de Vicálvaro donde tenían previsto buscar durante semanas pruebas y muestras de explosivo con una inspección exhaustiva de los convoyes explosionados. Así lo declaró el 23 de noviembre de 2011 ante la juez Coro Cillán el Inspector Jefe de la Brigada Tedax Provincial de Madrid el 11-M, Cáceres Vadillo.

(2) Juan Jesús Sánchez Manzano, 'Las bombas del 11-M', 2013. Página 72.
*** Carlos Sánchez de Roda es ingeniero y autor del libro 'Los trenes del 11-M' (Última línea, 2015), donde expone cómo la precipitación en el desguace de los vagones provocó grandes lagunas e incluso errores judiciales que podrían haberse evitado.

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La madre superiora en la hoguera

Eduardo Goligorsky Libertad Digital 20 Mayo 2017

Si una persona, cualquiera sea su nivel social, adopta como modus vivendi el saqueo de los bienes públicos y del patrimonio de sus conciudadanos, debe estar preparada para que, cuando se descubren sus delitos, caiga sobre ella toda clase de quebrantos, desde los que provienen de la estricta aplicación de la justicia hasta los que resultan de la indignación de sus víctimas reales o potenciales.

Sin embargo, la complejidad de la naturaleza humana hace que también el escarmiento sirva de pretexto para ejecutar venganzas personales o, peor aun, para que quienes han sido cómplices del transgresor utilicen a este como chivo expiatorio de sus propias culpas. "¡Al ladrón! ¡Al ladrón!", vociferan estos sinvergüenzas, señalando al reo, mientras esconden en sus cajas de caudales una parte sustanciosa del botín mal habido. O, aprovechando la confusión, estos mismos oportunistas encubren actos de mayor envergadura contra la ley y la convivencia. Como es, por ejemplo, un golpe de Estado secesionista.

Certidumbre de impunidad
La certidumbre de impunidad que empujó a Marta Ferrusola a burlarse de su entorno con zafias triquiñuelas semánticas, vino como anillo al dedo a quienes hasta ese momento habían medrado a su sombra y a la sombra de su esposo. De pronto, ella se convirtió en una todopoderosa Lady Macbeth emboscada, travestida de madre superiora. Las fechorías de los Pujol pasaban a ostentar la marca Ferrusola.

Antoni Puigvert se ensaña con la matrona caída disparando una artillería pesada a la que pone sordina cuando se ocupa de casos más inmediatos y comprometedores, como los de los actuales procesados por desobedecer a la Justicia. Exhuma Puigvert una conferencia de la entonces primera dama a la que asistió en febrero del 2001, como cronista del diario El País. En ella, la disertante exhibió prejuicios antimagrebíes "que, por comparación, dejan a Marine Le Pen como una progre". Y añade ("Guionista de su propia parodia - La carta de Ferrusola a su banquero la hará pasar a la historia como la autora de la chirigota que sintetiza su existencia", LV, 19/5):

En la misma conferencia explicó que cuando sus hijos eran pequeños, los había educado a relacionarse con niños que hablaban en catalán, tanto es así que, a veces, cuando los llevaba al Turó Park, ellos le decían que no podían jugar con nadie puesto que todos los niños que encontraban hablaban en castellano.

La Catalunya integradora de su marido quedaba desmentida por el resentimiento cultural y por un desprecio a la diferencia que, además de dar la razón a todos los tópicos críticos sobre los fundamentos étnicos del nacionalismo catalán refundado por su marido, mostraban obscenamente la doble moral: el discurso políticamente digerible de Jordi Pujol contrastaba con los valores segregacionistas que se vivían en su casa. (…) Los principios que su marido defendía con voluntad de construir un país "con valores" han sido desmentidos por su esposa: trabajo bien hecho, esfuerzo, personalismo, humanismo, comunidad integradora… todo era mentira.

Según el razonamiento sesgado de Puigvert, si la bruja hubiera callado y se hubiera consagrado a sus labores, dejando, eso sí, la educación de sus hijos en manos de una institutriz menos permisiva y más cosmopolita, hoy el patriarca conservaría su aureola. No se habrían destapado sus miserias morales ni su labor insidiosa para desguazar España y someter la sociedad catalana a los caprichos de una oligarquía tribal.

Comparsa desechable
Francesc-Marc Álvaro descubre que esta es una oportunidad inmejorable para ejecutar una maniobra de distracción encaminada a reivindicar el patriotismo mítico del padrino acorralado, echando un tupido velo sobre sus desafueros, aunque ello implique descargar un aluvión de posverdades infumables y arrojar otro leño a la hoguera donde arderá la mala de la película, reducida al papel de comparsa desechable en el patio de Monipodio ("¿Qué sabía Jordi Pujol?", LV, 11/5):

A finales del 2002, un ex alto cargo de la Generalitat me explicó lo siguiente, testimonio que publiqué en el 2003, en la primera edición del libro Ara sí que toca!: "Pujol dilapidó, mientras sacaba adelante sus iniciativas a favor del país, el dinero del abuelo Florenci y, al mismo tiempo, no pensó en ganar dinero para los hijos, obsesionado como estaba en reconstruir Catalunya. Los hijos creen que Pujol les jugó una mala pasada a todos, al abuelo y a ellos mismos y, entonces, reclaman el derecho a hacer dinero por su cuenta, y cuanto más mejor. En esta argumentación encuentran una aliada formidable en la madre, Marta, que presiona para que el padre comprenda y tolere las actividades de los hijos. El mensaje que Marta Ferrusola y sus hijos -los mayores, principalmente- dan a entender a Pujol es que, en cierta manera, él ya no tiene derecho a decir nada ni a quejarse, a causa de la dimisión del papel que le tocaba en su día como padre proveedor".

Fin del culebrón dinástico. Su protagonista, la madre superiora epistolar, ¿perdonará a los fariseos que se aprovechan de su mala cabeza para usarla como tapadera de una cadena de latrocinios cuyos orígenes se remontan a los tiempos anatematizados del franquismo? Por supuesto, ella deberá pedir perdón, a su vez, a la sociedad catalana, por la soberbia con que la maltrató y se burló de ella, y también deberá rendir cuentas a la Justicia, junto con su esposo y su prole, por la fortuna mal habida.

Submundo del estraperlo
La cruda realidad es mucho más tenebrosa e intrincada que el cuento chino implícito en el testimonio que recogió Francesc-Marc Álvaro. Para explorar sus entresijos, nada mejor que recurrir al libro de memorias de Manuel Ortínez, La vida entre burgesos (Edicions 62, 1993). José García Domínguez lo definió así ("Les presento al patriarca Pujol", LD, 27/7/2014):

Las extraordinarias memorias de Manuel Ortínez (…) siguen siendo hoy el mejor libro clandestino entre los muchos catalogados en el Índice de la omertà catalana. Inexcusable lectura.

Por sus páginas desfilan, con nombre y apellido, los capitostes de la burguesía catalana que se enriquecieron en el submundo del estraperlo y el tráfico de divisas gracias a la benevolencia de las autoridades franquistas. Entre ellos se destacaba Florenci Pujol, el forjador de la cuantiosa herencia que su hijo Jordi y sus nietos engrosaron hasta topes que la Fiscalía deberá cuantificar.

Relata Ortínez que el Consorcio Algodonero, lobby de la industria textil catalana, contrató a Florenci Pujol para que dirigiera el equipo de porteadores que contrabandeaban cajas de zapatos repletas de pesetas a Tánger, única plaza donde aceptaban cambiarlas por dólares, que luego se giraban a Suiza y Estados Unidos. Y Ortínez conocía a fondo los arcanos de la rocambolesca operación: él confesó ser el jefe operativo de la banda, razón por la cual el Gobierno franquista lo convirtió en el funcionario oficial encargado de desmontarla.

El abad culpable
El magma de corrupción que envuelve a esta familia y sus allegados económicos y políticos pasa, sin embargo, a segundo plano, cuando se lo compara con el daño que el órdago secesionista que ellos iniciaron provocó y continúa provocando en la sociedad catalana, con repercusiones en toda España y Europa. Denuncié en "Los pecados del patriarca caído" (LD, 30/7/2014):

No, este chanchullo es peccata minuta si se lo compara con el añejo plan secesionista del venerado oráculo, plan que desemboca en una Cataluña fragmentada por tensiones cainitas, donde la idealización de mitologías rancias y rencores artificialmente alimentados está acompañada por la demonización de las raíces históricas y culturales compartidas con el resto de los españoles. La educación coactivamente monolingüe, el sometimiento de los medios de comunicación a las obsesiones identitarias y al espíritu del Volkgeist, sumados a la sustitución de los comicios parlamentarios por referéndums incontrolados y movilizaciones de masas regimentadas, nos aproximan peligrosamente a la matriz del totalitarismo. La salida de la Unión Europea y de todos los organismos internacionales está irrevocablemente asegurada si la herencia que nos deja el ex presidente de la Generalitat se materializa, con el consiguiente desbarajuste económico y la fatídica desprotección frente al terrorismo subversivo, el yihadismo islámico y las mafias internacionales. Este es el pecado mortal que convierte, repito, en peccata minuta la defraudación de unos milloncetes.

Los cronistas sectarios de este proceso retrógrado tienen la desfachatez de enviar a la madre superiora epistolar a la hoguera, mientras reservan el papel de mártir al abad, culpable originario del descalabro social que nos devasta. Se conduele Antoni Puigverd ("El árbol caído", LV, 15/5):

Tiempo atrás, evoqué para definir la tragedia de Pujol, la del rey Lear: el anciano desolado, traicionado por sus descendientes, que arrastra su tristeza por un reino oscurecido, dividido y arruinado.

Sería esclarecedor que la vilipendiada madre superiora epistolar desenmascare públicamente, desde la hoguera, a los cínicos que ayer la adularon y la usaron y hoy la ultrajan. Y que, para vengarse de su bien forrado cónyuge, que contempla impasible cómo sus antiguos cortesanos la humillan, también lo ponga a él en la picota

Entre la amenaza de la estiba y la claudicación ante el nacionalismo
El rugido del león elespanol 20 Mayo 2017

Con la aprobación en el Congreso del decreto de la estiba, el Gobierno evita una nueva multa de 24 millones de euros como la que ya tuvo que pagar España por incumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE que en 2014 obligaba a liberalizar el sector. Si la ley que prevé la adaptación de la actividad de carga y descarga en los puertos a la normativa europea llega con cuatro años de retraso ha sido por la falta de diligencia del Ejecutivo y por su incapacidad para poner fin a los privilegios de los estibadores. Además, su aprobación sólo ha sido posible después de pagar un alto precio a nacionalistas catalanes y vascos.

El Gobierno logró el respaldo del PNV tras cerrar el acuerdo sobre el cupo, que prevé la devolución de 1.400 millones de euros al País Vasco y de comprometer importantes inversiones en infraestructuras a través de los Presupuestos Generales del Estado.

El precio del PDeCAT
Luego el Ejecutivo consiguió que el PDeCAT pasara del no a la abstención tras cederle el control del puerto de Barcelona y al desistir de reclamar a CiU que devolviera los 6,6 millones de euros desviados a este partido desde el Palau de la Música. En este sentido, las críticas de Podemos, que ha atribuido la reforma de la estiba a una componenda entre dos partido corruptos, parecen fundadas.

Que para cumplir con la normativa comunitaria y librarse de la extorsión de los estibadores, Rajoy haya tenido que ceder a las presiones y demandas de los nacionalistas vascos y catalanes es muy preocupante. Tres años después del final del bipartidismo, la gobernabilidad del país vuelve a depender de manera crucial de los nacionalistas.
La formación

Pero es que, además, ni siquiera la extinción de las sociedades de gestión de estibadores contemplada en el decreto permite asegurar que los trabajadores portuarios no seguirán controlando en buena medida las contrataciones. Dependerá de su papel en la formación de los estibadores, cuyos detalles tienen que desarrollarse, y en el periodo de transición de dos años que se ha marcado el Gobierno para asumir plenamente la desregulación del sector.

Los sindicatos de estibadores ya han anunciado que volverán a la huelga en una semana, mientras el ministro de Fomento llama a la negociación con la patronal. Íñigo de la Serna se equivoca al intentar amansar a un colectivo de trabajadores privilegiados que ha hecho de la presión y el chantaje más irresponsables la garantía de sus prebendas. Pero tanto o más al volver a las andadas con los nacionalistas.

Cataluña, ante el desafío secesionista
SCC y ACC denuncian a Mas para que devuelva el dinero gastado en el 9N
También a los exconsejeros Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs
 lavozlibre.com 20 Mayo 2017

Barcelona.- Societat Civil Catalana y la asociación Abogados Catalanes por la Constitución han presentado una denuncia ante el Tribunal de Cuentas al expresidente de la Generalitat Artur Mas y a los exconsejeros Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs para que devuelvan a la Generalitat todos los gastos del referéndum independentista del 9 de noviembre de 2014, que se cifra en más de 5 millones de euros.

El archivo de la causa penal seguida contra ellos por el delito de malversación de caudales públicos no les exime de que no deban responder por su responsabilidad contable y presupuestaria, al haber dispuesto de fondos públicos para llevar a cabo un proceso de “participación ciudadana” carente de cualquier cobertura constitucional, legal y presupuestaria. Además ordenaron, dirigieron y facilitaron la logística y medios materiales para la consulta ilegal disponiendo indebidamente de fondos públicos para una finalidad ajena a las competencias y funciones públicas que tenían encomendadas.

En la denuncia, no se descarta que pueda extenderse la responsabilidad contable a los altos funcionarios que se acredite que colaboraron en la tramitación de los expedientes administrativos generadores del gasto de la consulta ilegal.

Con esta denuncia, no sólo se restaurará económicamente a la Generalitat de Catauña por el quebranto producido por los fondos dispuestos indebidamente, sino que, además, se establecerá un precedente que evite la repetición de la posible malversación de fondos públicos en un nuevo referéndum ilegal.
 


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