AGLI Recortes de Prensa   Martes 23  Mayo 2017

Bruselas, la corrupción y la economía
Primo González Republica 23 Mayo 2017

El mismo día en el que los socialistas españoles festejan la victoria de Pedro Sánchez como secretario general del partido, la Comisión Europea ha dado a conocer (por boca del comisario económico, el socialista francés Moscovici) el paquete de recomendaciones que, país por país, lanza el máximo órgano de la Eurozona para reflexión de sus socios y para que tomen nota, cada uno en lo que le atañe, para afrontar lo que Bruselas considera correcciones necesarias. El diagnóstico siempre viene bien, sobre todo cuando lo realiza quien nos contempla desde una cierta lejanía.

En el caso español no son muchas las admoniciones (no llegan a una docena sobre casi 30 posibles), pero son interesantes, entre otras cosas porque la Comisión se ha metido por primera vez a valorar el impacto negativo de la corrupción política (que encuentra concentrada en Autonomías y Ayuntamientos) y las medidas poco adecuadas que se han arbitrado para controlar sus efectos sobre la vida pública y sobre la economía. La corrupción está teniendo en España un impacto negativo cada vez más influyente en el ánimo general y en la actividad empresarial. Antes de que la Comisión Europea se ocupara del asunto, varias instancias españolas habían mostrado ya su preocupación por la potencial influencia negativa de los innumerables circuitos que vician el funcionamiento de algunos mecanismos económicos. La corrupción, además de sus rasgos de índole moral y ética, es también un circuito que desvirtúa la libre competencia, que resta eficacia al funcionamiento correcto de la economía y que desvía fondos fuera de los circuitos en los que deberían ubicarse, es decir, afectan a la fiscalidad, a la recaudación y a la distribución de rentas.

Es la primera vez que la Comisión Europea le asigna a este problema una prioridad tan alta y valora con tanta intensidad sus efectos en la situación económica, lo que pone de relieve tanto la falta de sensibilidad que la Comisión había tenido hasta la fecha sobre este asunto (que por desgracia viene de hace algún tiempo) como la fuerza con la que está actuando en los últimos tiempos en el país, viciando no sólo los mecanismos de la vida política sino también los engranajes económicos del país.

La segunda oleada de valoraciones críticas que realiza la Comisión Europea sobre la España de estos días tiene mucho que ver con el mercado laboral, con los desajustes entre sistema educativo y necesidades del sistema productivo, con la todavía inadecuada legislación laboral que castiga la creación de empleo fijo (mediante una protección excesiva, que deriva en efectos contraproducentes) y favorece la precariedad y el empleo temporal. España necesita dar de nuevo una vuelta importante a los mecanismos que regulan las relaciones laborales.

La Comisión lanza de nuevo sus críticas a las excesivas indemnizaciones por despido en el caso del empleo fijo, uno de los vicios de base que tiene el sistema laboral español y que desincentiva la creación de empleo fijo por su alto coste relativo así como merma la productividad y la eficiencia de amplios sectores laborales. La inadecuada regulación laboral en este terreno tiene bastante que ver con la existencia de fuertes barreras para acceder al mercado de trabajo, aunque este acceso también se ve dificultado por la inadecuada formación profesional que reciben los jóvenes. El binomio que forman el mercado de trabajo y el sistema productivo no sintoniza bien en España, tiene muchos desajustes, la gente es formada para cosas que las empresas no demandan y al revés. Y ese es uno de los toques de atención que Bruselas no deja de lanzarnos cuando busca razones que expliquen la alta tasa de paro juvenil y trata de aplicar remedios que en España no acabamos de aplicar.

Bruselas pide a España que ponga fin al derroche en el gasto público
Mantiene abierto el expediente español por déficit excesivo y cierra el portugués
cristina porteiro. bruselas. La Voz 23 Mayo 2017

«Fatiga reformista», es el nombre que le ha dado Bruselas a la relajación del Gobierno español en materia de ajustes fiscales desde el 2014. Lo ha vuelto a constatar en las recomendaciones específicas por países. El Ejecutivo comunitario mantiene a España bajo el brazo correctivo. El procedimiento por déficit excesivo seguirá abierto hasta nuevo aviso ya que el Gobierno español no será capaz de bajar del 3,2 % este año, una décima por encima de lo pactado. Todo lo contrario que Portugal. La Comisión Europea propuso cerrar su expediente, abierto en el 2009. El comisario de Economía, Pierre Moscovici elogió los esfuerzos de los portugueses: «Es una muy buena noticia [...] La decisión de cerrarlo fue muy clara y unánime». El riesgo reside en la reestructuración de la Caixa Geral de Depósitos. El comisario del euro, Valdis Dombrovskis, aseguró que la situación está controlada y el impacto «contenido».

En mejor forma se encuentra el sector financiero español. Eso dice el texto de recomendaciones en las que se señalan mejoras en el mercado laboral, atribuidas a una mayor «flexibilidad» en la contratación. Pero ahí terminan las palmadas en la espalda. Los tirones de oreja vienen por el flanco del control y la eficiencia del gasto público, los bajos ingresos fiscales por el IVA y los impuestos medioambientales, la liberalización de sectores profesionales (todavía pendiente), el desempleo rampante, la alta temporalidad de los contratos laborales y la ausencia de una red de protección contra la pobreza.

Bruselas cree que España ha hecho un «esfuerzo limitado» en estas áreas, especialmente en la reforma de las contrataciones públicas, poco transparentes. La Comisión está preocupada por el buen uso de los fondos públicos y los mecanismos de recorte automáticos cuando una Administración se desvía del objetivo de déficit. «Queremos que se refuerce la regla de gasto para evitar lagunas legales y evitar interpretaciones que conduzcan a una mayor flexibilidad en el gasto», aclaran fuentes de la institución.

El desempleo juvenil y de larga duración sigue provocando sudores fríos a Bruselas, que exige al Gobierno más inversión en formación en I+D. Y cómo no, la deuda: «España se enfrenta a medio plazo a altos riesgos en torno a la sostenibilidad fiscal», reza el texto. Alcanzará su pico del 108 % en el 2027.

En cuanto a corrupción, Bruselas saca los colores al Gobierno: «No se han adoptado estrategias preventivas a medida para mitigar sus riesgos». Sus expertos critican tanto la falta de protección para los informadores como las facilidades para la prescripción de delitos.

Otros 7.000 millones para Grecia
Mientras, el Eurogrupo se reunió este lunes en Bruselas para tratar de desbloquear el tramo urgente de 7.000 millones del tercer rescate de Grecia. Atenas los necesita para hacer frente a sus vencimientos de deuda en julio. No hubo grandes avances para negociar cómo aliviar la deuda griega. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, insistió ayer en que no aflojarán la soga hasta que termine el programa. La misma línea es la que defendió el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Puigdemont responde a la invitación de Soraya con la ley marcial
EDITORIAL Libertad Digital 23 Mayo 2017

Si personajes tan mediocres han llegado a amenazar al Estado con su destrucción, es solo porque España tiene un Gobierno incapaz

El mismo día en que el presidente catalán imparte en Madrid una conferencia para explicar sus planes secesionistas, hemos conocido la existencia de una ley de excepción elaborada por la Generalidad para proclamar la república catalana en caso de que la operación fracase por la vía del referéndum.

El texto, desvelado por el diario El País, detalla las medidas clásicas de un Golpe de Estado, que se pondrían en marcha de manera automática tras la aprobación exprés en el parlamento regional catalán de una denominada "ley de transitoriedad jurídica". Esta ley prevé la apropiación por parte de las autoridades catalanas de las infraestructuras del Estado, el control de todos los funcionarios públicos, la asunción exclusiva de la administración de Justicia y la facultad de decidir quién es o no catalán en esa nueva realidad jurídico-política que pretenden alumbrar.

El nivel de detalle es tan preciso, que los redactores de la futura norma fundacional pretenden garantizar por su cuenta y riesgo la permanencia de esa pintoresca república catalana en la Unión Europea o que el resto de los españoles seguiremos pagando las pensiones de todos los catalanes. Nada dice el texto sobre los 80.000 millones de euros de deuda pública acumulada por la Generalidad tras décadas de latrocinio, incompetencia y derroches identitarios, pero es fácil suponer que su deseo es que también quede a cargo de los contribuyentes españoles.

Ahí tiene Soraya Sáez de Santamaría la adecuada respuesta a su irresponsable invitación al presidente regional de Cataluña, para que viniera al Congreso de los Diputados a explicar sus planes golpistas. El papel desempeñado por la vicepresidenta en esta última crisis con los separatistas se pone aún más de relieve tras conocer las medidas de excepción que los nacionalistas catalanes pretenden imponer a los ciudadanos de Cataluña.

Ya puede el presidente Rajoy desgañitarse ante la prensa tachando de abuso los planes de Puigdemont y compañía, pero lo cierto es que si personajes tan mediocres han llegado a amenazar al Estado con su destrucción, es solo porque España tiene un Gobierno incapaz de ponerlos frente a sus responsabilidades al tiempo que hace honor a las suyas, la primera de las cuales es garantizar el orden constitucional.

La delegación separatista ha recibido, como era de esperar, el espaldarazo de la alcaldesa de Madrid y de Pablo Iglesias. Ambos personajes, y sus organizaciones, están siempre dispuestos a lustrar las botas de cualquiera que amenace la libertad de los ciudadanos o pretenda imponer un sistema totalitario. Pero ni Carmena ni Iglesias tienen -afortunadamente- capacidad ejecutiva alguna, al contrario que Soraya Sáez de Santamaría, cuya actitud hacia Puigdemont no difiere en exceso de la de estos liberticidas. Desde esa perspectiva, la vicepresidenta del Gobierno de España supone un riesgo mucho mayor para la estabilidad de nuestro sistema democrático que los planes delirantes de un grupo de delincuentes potenciales de tan baja estofa como los actuales dirigentes de la Generalidad y los que le apoyan en la capital de España.

Mitin pro sedición
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Mayo 2017

El aquelarre separatista protagonizado de forma vergonzosa ayer en dependencias oficiales del Ayuntamiento de Madrid, solo fue posible gracias a la sectaria actitud de Manuela Carmena y su equipo de gobierno de las marcas blancas de PODEMOS. La presencia casi furtiva del líder podemos Pablo Iglesias, que accedió por la puerta trasera, solo puso el colofón a la indignidad de un acto más del desafío secesionista, que, como siempre, contó con la publicidad y cobertura mediática que atrae a esa nube de carroñeros que anteponen intereses económicos bastardos en aras de la libertad de información. A nadie parece preocupar la clara ilegalidad de lo que sin duda fue un mitin en un acto que el Tribunal Constitucional había incluido incluido implícitamente en su sentencia contra el proceso ilegal independentista.

Manuela Carmena se ha erigido en cómplice al facilitar local y medios a este acto ilegal. Un acto que nunca debió celebrarse, no en dependencias oficiales de todos los madrileños. Carmena y su equipo podemos han prevaricado y deberían ser acusados e investigados por si además hubieran incurrido en malversación de fondos públicos. Al parecer, la Fiscalía va a investigar el contenido de la "exposición" , eso que Carmena quiso enmascarar como convivencia entre Instituciones, el Gobierno de Generalidad y el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Y la verdad es que lo vomitado por Carles. Puigdemont es una oda a la estulticia y al desatino, amén de un fanfarroneo de clara rebeldía y traición Institucional.

El Presidente del Gobierno autonómico lanzó una serie de soflamas en su detallada exposición de la parte final de la hoja de ruta independentista. Su apelación constante al diálogo quedó en evidencia cuando lo supeditó a que el Gobierno de España pactase la realización del referéndum en Cataluña. Y si eso no se producía, ellos harían una declaración unilateral de independencia. En ese momento, tomarían el control completo de las Instituciones incorporandolas al nuevo Estado. Todo lo anterior lo harían por la legitimidad que les otorga su mayoría parlamentaria autonómica. No reconocen la legalidad vigente de la Constitución y no están dispuestos a someterse a "la trampa" del debate de su proceso en la sede de la Soberanía Nacional, el Congreso de los Diputados.

Lo que más me extrañó ayer fue, sin duda, la respuesta y el asombro que mostró Mariano Rajoy, que llegó a calificar las palabras de Puigdemont como un chantaje al Estado de derecho, cuando lo natural es que hubiera dicho, golpe de Estado y ultimátum. Volvió a pedir que se atreviera a ir a presentarlo en el Congreso y se limitó a su viejo manteca de que el Gobierno que el presidente velará porque se cumpla la Ley. No sé si de eso se deduce que está dispuesto a aplicar el artículo 155 de la Constitución, suspender y tomar el control de la autonomía antes de que los secesionistas cumplan sus amenazas. Eso que algunos llaman "choque de trenes".

Ya dije ayer que España está en una situación de grave peligro en varios frentes, especialmente en la actitud de determinados líderes y partidos políticos con visiones involución estás incompatibles con el desarrollo de las libertades sociales y económicas. Ello agravado por el ataque de los enemigos de España, que desde la transición han estado adoctrinando a los ciudadanos de su comunidad en un sentimiento ultra nacionalista y anti español, con la complicidad y permisividad mezquina de los diferentes gobiernos del PSOE y del PP. Era evidente que en un momento determinado, esas fuerzas nacionalistas estarían en disposición para lanzar su órdago. Ese momento ha llegado y nadie, ni siquiera el sorprendido Rajoy puede alegar desconocimiento. Hacerlo sería, o bien ingenuidad imprudente y temeraria, o cinismo e hipocresía y tomar a los españoles por imbéciles, tontos del haba.

No es hora de pomposas declaraciones, sino de actuar. Ha llegado la hora de gobernar y no mirar al tendido. Ha llegado la hora de aplicar la ley, perseguir el deltoides, detener a los delincuentes y de devolver la legalidad a las Instituciones del Estado, en este caso a la autonomía de Cataluña. Urgen soluciones.

¡Que pasen un buen día!

Vista a la izquierda
Cayetano González Libertad Digital 23 Mayo 2017

El inapelable triunfo de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE subraya todavía más lo que en frase del ex –ministro de Interior y ex –eurodiputado del PP, Jaime Mayor Oreja, tomando la terminología militar, se está produciendo en la política española desde hace un tiempo: "un vista a la izquierda". Es evidente que la victoria del "candidato de la militancia" frente a la oficialista Susana Díaz apoyada por casi todos los barones y figuras históricas del partido, significa que las bases del PSOE han apostado por la radicalidad y por el populismo como señas de identidad de una formación política que ha gobernado España veintiuno de los cuarenta años transcurridos desde la transición.

Pedro Sánchez podrá ser criticado por muchas cosas, pero no por ocultar –lo ha manifestado claramente durante la campaña de las primarias- cuál es su objetivo principal en su acción política al frente del PSOE: unir y liderar a la izquierda para echar a la derecha del poder. Es decir, entenderse a corto o medio plazo con Podemos, con los independentistas catalanes y con todos los que haga falta, para sumar más que el PP y poder ser investido en un futuro más o menos próximo Presidente del Gobierno.

Con un PSOE de Pedro Sánchez que nada tiene que ver con el que llegó al poder en 1982 de la mano de Felipe González y si más con el de Zapatero; con una crisis de Nación que tiene su manifestación más inmediata y preocupante en el desafío secesionista que se ha planteado desde Cataluña, el Gobierno del PP se encuentra sin su aliado natural para defender lo que el propio Rajoy ha definido este lunes como "la liquidación del Estado de Derecho", en referencia al contenido de la denominada ley de desconexión preparada por la Generalidad. Porque el actual Ciudadanos no es sospechoso de tener una postura ambigua en esta cuestión, entre otras cosa porqué nació en Cataluña para defender los valores constitucionales, pero su fuerza electoral no es suficiente. Aparte de que el partido de Rivera se tendrá que replantear seriamente su relación con el PP, si a este partido le siguen salpicando los casos de corrupción.

En este "vista a la izquierda" que supone el triunfo de Sánchez, también hay que contar con la vaciedad que en el momento presente y desde hace ya un tiempo representa el proyecto ideológico del PP, necesitado de una urgente regeneración, algo que no será posible ni creíble mientras Rajoy siga al frente del partido y del gobierno. La retirada del político gallego es algo que cada día se presenta más necesario y eso lo saben bien quienes aspiran a sucederle. La más activa y enredador en esa hipotética carrera sucesoria es Soraya Sáenz de Santamaría, lo que no quiere decir que sea ni el relevo natural de Rajoy ni la más querida dentro de las filas populares. El silencio y la distancia sobre estos avatares que mantiene el barón regional de más peso entre los populares, Alberto Núñez Feijóo, es inteligente porque tiempo habrá para dar la batalla en la que muy posiblemente haya más contendientes.

El panorama que se dibuja en el horizonte es muy preocupante. Los independentistas catalanes aprietan, los vascos esperan su momento, el PSOE se transformará con Sánchez en un partido radical y populista y el PP empieza a dar señales evidentes de ser un proyecto agotado. Ciudadanos sigue siendo una incógnita desde el punto de vista de su fortaleza electoral, Podemos está ahí y del desconcierto o desorientación no se libra nadie, desde importantes grupos de comunicación hasta la propia Iglesia. El populismo se va abriendo paso en España y eso, evidentemente, no es una buena noticia.

Franco su sepultura y “los miedos” cuarenta años después
Antonio García Fuentes Periodista Digital 23 Mayo 2017

En España y entre otras muchas, tenemos dos desgracias destacables; la de una clase política inútil y la de un pueblo inculto en mayoría y que no sabe defenderse de la demagogia política; lo que termina creando conflictos sangrientos y que nunca solucionan, ni solucionaron nada.

Ahora les ha dado a los primeros, por volver “al Valle de los Caídos”, para tratar de que saquen de allí “los restos mortales” de Franco y de paso los de “José Antonio”; cosa que a mí que soy una víctima más de aquella maldita guerra civil, provocada por la mentada inutilidad política arriba señalada más que a otra “cosa”… me causa risa, pena, piedad y conmiseración; puesto que “a estas alturas y seguir removiendo ese triste potaje”, ello ya es de un absurdo elevado al máximo posible y por causas que ya he reiterado muchas veces y que hoy reitero una vez más.

Primera de ellas, es que “todo eso y Franco incluido”, SON HISTORIA; y la Historia como tal, hay que asumirla puesto que los hechos históricos no se pueden eludir y al final, se imponen, pase lo que pase y pese a quienes sean; las generaciones posteriores lo que deben es enterarse de la verdad de ello leyendo lo mucho ya escrito y que es más que suficiente para saber por qué ocurrieron. Lo idiota por demás es reescribir la historia para beneficiar a una parte de la otra; la guerra la ganó Franco y no hay más; de haberla perdido, por descontado que “su tumba hubiese sido otra, como lo fue la de Mussolini, que antes de enterrado lo colgaron por los pies”.

En Internet y “refugiándose en su ignorancia”; alguno me ha dicho:
“Mensajepor AnxelKoldo » Mar May 16, 2017 12:29 pm: Lo mejor es convertir a EsPPaña en una Finca, con cuartél y caPPilla, con una buena remesa de curas y franco-tiradores. Una Grande y Libre”. Y al que le he respondido: “Mensajepor Antonio García Fuentes » Mié May 17, 2017 9:11 am

Este capullo con las idioteces de siempre; si no tienes inteligencia para debatir, calla y no demuestres más tu supina inutilidad. Hace más de cuarenta años que murió Franco y aún le tienen miedo... como para mondarse de risa”. Todo ello en relación a mi artículo “Vascos y derechos de “conquista” que se perpetúan”.

Lo que hay hoy que hacer, es asumir la historia como tal y ni temer y menos desear “un nuevo Franco”; sí denunciar lo que hicieron y hacen los “herederos de Franco y el Franquismo”, que han sido todos los que han mangoneado los cuantiosos bienes nacionales que dejó el dictador y los que hoy han desaparecido y han pasado a manos privadas debido a los mangoneos y robos efectuados por todos los que en base a esas malas artes, nos privaron al resto de españoles de esos cuantiosos bienes que gobernando Franco fueron atesorados completando todo ello una España rica y próspera de la que hoy no queda nada, o casi nada; y de esto apenas nadie habla; de ahí que conviene que todos los españoles sepamos la verdad de nuestra historia, pero no la que nos cuentan la inutilidad de políticos que sólo habla de parte de ella; y eso es delictivo, por las consecuencias que pueden desprenderse de ello”.

Y sobre la sepultura de Franco ; y el monumento que la contiene; la verdad es que Franco nunca pensó en ser enterrado allí; él tenía previsto ser enterrado y junto a su esposa, en “un rincón” de “El Pardo”, que es donde trascurrió la mayor parte de sus vidas; pero “sus herederos más adictos”, decidieron por su cuenta el sepultarlo en Cuelgamuros, precisamente para tratar de que “el franquismo siguiera vivo”; cosa imposible, puesto que desaparecido Franco, con él fue enterrado el franquismo y prueba de ello es el fracaso de todos los que han intentado su “resurrección”; dejemos pues y de una puñetera vez, a los muertos en paz y vivamos lo mejor que podamos, pero trabajando por recuperar lo positivo del pasado, que fue mucho más de lo que nos han dicho, los que tratan de tapar su inutilidad con mentiras infames que no arreglan nada.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Federico Jiménez Losantos: "Con los golpistas no se dialoga; se les encarcela y, después, se les juzga"
El director de Es la mañana participó en un acto de la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad sobre el “fortalecimiento de España”.
Jesús Fernández Úbeda Libertad Digital 23 Mayo 2017

El Auditorio de la Mutua Madrileña ha albergado en la tarde de este lunes a 600 ciudadanos a quienes les duele nuestra nación o, al menos, les duele que esté en manos, tirando por el eufemismo, incompetentes. Acudieron a la quinta sesión del ciclo El necesario fortalecimiento de España, organizado por la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad. El encuentro, llamado "El fortalecimiento de la conciencia de España", contó con la presencia del director de Es la mañana de Federico y presidente de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos; el presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández Galiano; el director de La mañana de la COPE, Carlos Herrera, y el director de ABC, Bieito Rubido.

Los coordinaba la periodista Isabel San Sebastián, quien arrancó el acto señalando que "nos contraprograma el Ayuntamiento de Madrid con Puigdemont, que está desgranando, "bajo la hospitalidad de Manuela Carmena, su programa secesionista". "Al frente del PSOE hay un secretario general que considera Cataluña una nación y que quiere reformar la Constitución para cuadrar el círculo de la nación de naciones", añadió.

Durante el primer bloque, los ponentes expusieron su "diagnóstico" de la situación. El primero en hablar fue Fernández Galiano, quien apostó por "fortalecer España" evitando "la tremenda ceremonia de confusión a la que España está sometida". El presidente de Unidad Editorial dijo que los ciudadanos "deben tener conciencia de España y de que forman parte de un Estado, que forman parte de una realidad jurídica, histórica y cultural" y, recordando las palabras de Jiménez Losantos, señaló que "España es una realidad previa al marco jurídico vigente que le da carta de naturaleza".

Galiano lamentó que "hemos asistido pasivamente a una gestión desleal de competencias cedidas por el Estado a las Comunidades Autónomas: la educación, los medios… han estado al servicio del falseamiento de la idea de España".

Carlos Herrera comenzó su relato diciendo que la nación española, a su "entender", empieza "con la nación liberal, la nación de Cádiz, la de España y las Españas de ultramar": "¿Cuaja? Sí, evidentemente cuaja. Pero desde ese mismo momento está a una serie de cuestiones que son recurrentes, casi cíclicas. Llega un momento en el que algunos preferimos los Estados a las naciones. Porque el Estado sé lo que es: que me atiendan sanitariamente, que me eduquen a los hijos, que funcionen los semáforos, que determinados cuerpos defiendan la ley… Y la nación es como cuando le preguntaron a Pedro Sánchez el otro día. Una nación es un sentimiento, una cultura… entonces, el Betis también".

El periodista recordó que cuando él se crió en Cataluña "el separatismo siempre rondó al 20-25%, estaban más de moda, menos de moda… pero existía un separatismo agazapado en la forma de nacionalismo". "Y este separatismo, que con la mano derecha gobernaba el 4% y con la izquierda adoctrinaba a las nuevas huestes, estaba esperando la oportunidad. Y ésta llegó", añadió.

Federico Jiménez Losantos empezó didáctico: "España ha tenido muchas constituciones, pero estas constituciones han tenido una sola España. España, antes que un hecho nacional y constitucional, es un hecho de civilización romana y cristiana que tiene 2.000 años. Ahora no estamos vestidos con chilaba porque España como hecho de civilización, en nuestro caso, depende de una serie de valores y tradiciones muy anteriores a su conformación legal. Hemos tenido derecho romano, godo, mezcla de ambos… pero al final, cuando se instaura otra civilización, los españoles, que se sabían españoles, durante la Reconquista, está la idea de España". Acto seguido, soltó el primer gancho: "Yo no es que sea muy católico, y menos por pasar por la COPE, ahora bien, la doctrina, a diferencia de los obispos me la sé. Y me asombra que haya obispos que predican el odio a España como parte de la manera de llegar a cardenales".

El director de Es la mañana de Federico recordó una entrevista que hizo en 2004 a Jaime Mayor Oreja, donde el expolítico del PP le dijo: ‘Mira, Federico: lo que se están cargando es la Transición’". Jiménez Losantos señaló que "hay una clase política que nunca ha admitido la legitimidad de España, y siempre la ha combatido" y, volviendo a 2004, relató: "Llega Zapatero y se carga la Transición mediante un engendro siniestro y que entonces firmó el novio de Corinna y que se llama Ley de Memoria Histórica. Supone cargarse, efectivamente, en el espíritu y en la letra, toda la Constitución, toda la Transición, toda la concordia, aquello que el PCE llamó "reconciliación nacional". ¿Cómo es posible que el Jefe del Estado firme algo que le deslegitima como Jefe del Estado, que deslegitima el Estado? Claro, había cosas que ocultar".

Después, el presidente de Libertad Digital dijo que cuando llegó el PP al poder con mayoría absoluta "con la promesa de derogar la Ley de Memoria Histórica, no lo hacen, y llegan al espectáculo de que la vicepresidenta del Gobierno ofrece a Cocomocho –Puigdemont- las Cortes. Y todos los medios dicen: "¡Qué lista la presidenta!". ¿Cómo que qué lista?".

Por su parte, Bieito Rubido clausuró este bloque señalando que "esta sala viene a evidenciar hoy que los buenos somos más. Pero, históricamente, las minorías gritonas y bullangueras se acaban imponiendo a una mayoría que suele ser cómoda y silenciosa. Y, en España, la mayoría es así. Lo de hoy es un acto excepcional. Que haya 600 personas preocupándose por el estado de España no es frecuente". El director de ABC criticó que en España "no hay estrategia de país": "Los medios de comunicación están en manos italianas, y ahora vamos a entregar las infraestructuras, incluido el satélite Hispasat, a las empresas italianas. Falta un proyecto para este país, no lo hay".

Responsabilidad individual
En el segundo bloque, que orbitaba en torno al papel de los medios, Fernández Galiano apostó por "hacer autocrítica": "Los políticos no pueden hacer aprendices de brujo. Ahí está la famosa frase de que "España es una nación de naciones culturales". Tampoco los periodistas: debemos opinar, pero no de cualquier manera. He visto propuestas que me llaman muchísimo la atención. ¿Cómo es posible que desde los medios se proponga la reforma de la Constitución porque sí?".

"Que los medios tengan una responsabilidad no exime de la responsabilidad individual" afirmó Jiménez Losantos. Acto seguido, señaló que "los más audaces son los más ignorantes siempre" y puso como ejemplos a Rodríguez Zapatero –"el más zote que hemos tenido"- y a Schz (Pedro Sánchez): "Este hombre ha descubierto Cataluña en los últimos meses, y ha descubierto que es una nación cultural. Vamos a ver, al menos serán dos naciones culturales: ha habido literatura en castellano y en catalán". Tras criticar de nuevo a Soraya Sáenz de Santamaría por brindar el Parlamento a Puigdemont, sentenció: "Con los golpistas no se dialoga. A los golpistas se les encarcela y, después, se les juzga". El auditorio se dejó las manos aplaudiendo.

Por su parte, Herrera dijo que "buena parte de la fauna política nacional debe perder complejos. Hay periodistas con percebes en las ingles y años de ejercicio que deberían perder complejos porque demuestran infantilismo en muchas cosas y, una de ellas, es el concepto de España". Finalmente, Rubido lamentó que "como director de ABC, recibo críticas furibundas cada vez que hacemos una portada en la que se habla bien de España".

"Sánchez le viene muy bien a Rajoy"
Para terminar el encuentro, Isabel San Sebastián preguntó a los ponentes por la elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE. Carlos Herrera comentó que el "votante de izquierda europeo tiene una tendencia alocada al suicidio. De repente, quiere darse una pequeña fiesta y se castiga de una manera insospechada. De ahí que elijan a Hamon o a Corbyn, que dicen "qué de izquierdas somos", pero luego no gustan a nadie. El PSOE se ha dado un autohomenaje en este sentido".

Fernández Galiano describió al nuevo líder del PSOE como "un tipo voluble, es capaz de todo", advirtiendo de cuánto más se ha radicalizado el PSOE en comunidades como País Vasco o Cataluña, "asumiendo tesis no propias, ha ido perdiendo la autonomía. ¿Qué queda de ese partido socialista en esas dos comunidades autónomas? ¿Qué puede ocurrir si el PSOE opta por lo que quieren las bases? Que el votante no se interesará por esa opción. Las bases pueden estar radicalizadas, pero los votantes no".

Rubido alertó del "problema" que supone que "una persona con tan pocos criterios pueda ser presidente del Gobierno con la suma de todas las minorías del Congreso". Terminó Federico Jiménez Losantos, señalando al PP y a Mariano Rajoy: "El problema de Sánchez no es lo que haga el PSOE. El PSOE es una maldición que los españoles arrastramos. También se acabó con la tos ferina: no pasa nada. El problema es qué va a hacer Pedro Sánchez el Gobierno. Para Mariano, cuanto peor sea la izquierda, mejor le va a ir no ya al PP, sino a él y a su grupo. Lo malo es que le ha venido a Dios a ver para seguir con su política".

La quinta columna de Puigdemont es Podemos
OKDIARIO 23 Mayo 2017

Podemos y los golpistas utilizaron la casa consistorial de todos los madrileños para estrechar sus lazos políticos. Más que una conferencia sobre independentismo, fue un encuentro entre los radicales de uno y otro lado del Ebro. Manuela Carmena puso la sede y su jefe, Pablo Iglesias, las directrices. No obstante, el secretario general de los morados entró a hurtadillas y por la puerta de atrás para evitar el abucheo de los ciudadanos. Síntoma de que, aunque ahora enarbole la “patria española” en sus mítines, es el líder de la quinta columna del independentismo en sede parlamentaria. Centro de esa soberanía nacional donde Carles Puigdemont y Oriol Junqueras se niegan a comparecer por falta de proyecto real y miedo a los mecanismos de la democracia.

Ellos prefieren la amenaza al argumento: “Habrá referéndum aunque haya querellas y condenas”, dijo el vicepresidente de la Generalitat. El sempiterno victimismo de los independentistas catalanes jalona sus discursos desde los muy lucrativos —y opacos— tiempos de Jordi Pujol y el 3%. Amenazas que, por otra parte, chocarán una y otra vez contra la Constitución si los partidos políticos que integran el arco parlamentario se muestran firmes ante el chantaje de aquéllos que quieren romper España. Resulta evidente que el Estado no puede contar con Podemos para esta misión. La connivencia entre morados y secesionistas es indisimulable. De ahí que no fuera extraño encontrar en el Palacio de Cibeles a ínclitos como Juan Carlos Monedero, Xavier Domènech o Gerardo Pisarello. Flor y nata de la política fútil, construida con razones de cartón piedra.

Los falsos padres de la patria catalana olvidaron explicar cómo piensan articular su proyecto si deben 77.500 millones de euros a las arcas públicas. Tampoco dijeron ni palabra de los 9.500 millones que tendrán que devolver al Estado durante el próximo año y medio debido a los préstamos del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Fue, como cabía esperar, una reverberación de argumentos oídos con anterioridad: “El Gobierno no tiene tanto poder como para parar tanta democracia”. Mantra sobre mantra hasta el fracaso final, único destino que aguarda tanto a Puigdemont como al resto de promotores de esta deriva a ninguna parte cuyo objetivo principal es esconder la ruina gestora que carcome Cataluña.

Memoria histórica para todos
Jaime Rocha La Razon 23 Mayo 2017

Un magnífico artículo publicado en un diario de tirada nacional por el brillante y joven periodista Salvador Sostres, leído más tarde en un programa de radio de la máxima audiencia, corre por las redes sociales como la pólvora, su título, un poco largo pero muy clarificador: “¿Por qué avergonzarse de ser hijo de los que ganaron la Guerra Civil?”.

No voy a revelar su contenido, solo me permito reproducir un párrafo: “Los políticos de la derecha tendrían que curarse del complejo antifranquista. La clase política del franquismo fue brillante y seguramente la más culta y preparada que hemos tenido en siglos. Nadie tiene que avergonzarse de haber sido ministro de Franco, o de que su padre o su abuelo lo fueran.

Sostres sigue con unas comparaciones que les voy a ahorrar. Mi padre, como muchos jóvenes que el 36 apenas superaban los 20 años, estudiaba una carrera civil, su vocación no era la milicia. Estalla la guerra y es movilizado y enviado al frente donde fue herido dos veces. “Alférez provisional, cadáver efectivo”, se decía. Terminada la trágica contienda entre hermanos, truncados sus estudios, se acoge a una oportunidad e ingresa en la Academia de Artillería de Segovia.

Era yo un niño, pero recuerdo perfectamente, con todo lujo de detalles, cuando a mi padre, por turno, le confiaban la defensa de algún detenido del “maquis” (Organización guerrillera antifranquista que, acabada la guerra civil española, se mantuvo activa en grupos aislados en las zonas montañosas y rurales españolas).”El maquis” no desapareció hasta 1950, aproximadamente.

Les aseguro que hacia todo lo posible para salvarles la vida, se dejaba las pestañas estudiando y repasando códigos y leyes. He visto a familias de miembros del maquis fusilados agradecerle lo que a ellos les constaba que había hecho por salvarlos. Naturalmente, el maquis, como guerrilleros que eran, bajaban de la montaña para robar, asaltar en los caminos (mi familia lo sufrió) y luchar contra el ejército regular, muriendo y matando. Era una guerra de guerrillas con todos los aspectos negativos que conlleva.

Todas las guerras son malas, son el fracaso de la diplomacia, cuando se trata de distintos países, o de la política, cuando se trata de un conflicto civil. Existen desde que el ser humano puso sus intereses personales o colectivos en contraposición con los de otros grupos, es decir, desde el principio de los tiempos. De todas las modalidades de guerra, la peor, sin duda, es la guerra civil. Han existido y aún existen en cualquier parte del mundo, las hubo en USA, Rusia, Francia, México, las guerras carlistas españolas y, por supuesto, la de 1936 entre otras. A lo largo de la historia humana, se han producido durísimas guerras civiles en todo el planeta.

Siendo así, siendo un desgraciado suceso que causa tremendas heridas en las sociedades que las sufren, la convivencia, el perdón, la reconciliación deberían ser los objetivos inmediatos y profundos para reconstruir lo destruido y de hecho así suele suceder. ¿Quién recuerda en Rusia la revolución de 1917? ¿O la de Estados Unidos de Norteamérica de 1861? ¿O la revolución francesa? ¿O nuestras guerras carlistas?

Escribí en 2010 “Las dos Españas” y lo ilustraba con los dos hermanos Machado, como un mal permanente que nos impide una convivencia civilizada. En la historia reciente de España, en la que empieza en los comienzos del siglo XX, se suceden alternativamente situaciones políticas de dictaduras, monarquías, repúblicas, golpes de Estado (así en plural) y, lo que fue un ejemplo para el mundo, la transición pacífica de la dictadura a la democracia.

Volver la vista atrás solo nos llevará a repetir situaciones no deseables, como muchas de las mencionadas. Hasta los propios protagonistas de la repúblicas reconocieron (era tan evidente y grave) el fracaso que supuso la primera, con cambios continuos de gobierno y declaraciones de guerra entre regiones y ciudades, (“Viva Cartagena”) o la segunda con la revolución de Asturias de 1934 y muchísimas cosas más que aquí no caben.

Cuando la transición democrática había logrado paliar, o reducir a mínimos, esos enfrentamientos, llega la “España de la autonomías” y descentraliza hasta lo inimaginable, empezando por la educación, como cuestión más grave, que propicia el adoctrinamiento y consecuente radicalización de los jóvenes, siendo utilizados políticamente por grupos separatistas, con terrorismo incluido o no, hasta lograr en un periodo de apenas 30 años una masa crítica de separatismo en sus sociedades.

Por si no era suficiente, aparece, de la mano del presidente Zapatero, una “Ley de Memoria Histórica” absolutamente partidista, solo para una parte de los contendientes de la guerra civil. La otra parte, la que ganó la guerra, que también tiene sus muertos, torturados y ejecutados en cunetas o checas, la sociedad, de vencedores y vencidos, que fue capaz de levantar al país absolutamente destruido a los niveles de los que disfrutábamos en 1960, y a la entrada en organismos internacionales, de esa no se puede ni hablar. Pronto nos obligarán a que pidamos perdón por ser hijos de militares que ganaron la guerra. ¿Quieren memoria? Muy bien, pero la completa, no una parte. Memoria histórica para todos. Ya va siendo hora de poner las cosas en claro.

déficit excesivo
La CE carga contra España por la corrupción
Intereconomía gaceta.es 23 Mayo 2017

Bruselas ha mantenido a España dentro del grupo de países con déficit excesivo, junto a Grecia, Francia y Reino Unido. Además, ha exigido más reformas, como promover la contratación indefinida y mitigar la corrupción.

La Comisión Europea ha instado además a España a mejorar la coordinación de los servicios de empleo, los servicios sociales y las empresas para responder a las necesidades de parados y empresarios y medidas para promover la contratación indefinida.

En sus recomendaciones, Bruselas da un toque de atención a España por la corrupción, e indica que pese a los “progresos” para combatir ese problema, y en particular las investigaciones sobre casos a nivel local y regional, no se han desarrollado “estrategias preventivas a medida para mitigar los riesgos de corrupción“. Tampoco existe una estrategia preventiva compartida en los distintos niveles gubernamentales, añade.

Bruselas ha dado a conocer sus consejos económicos por países de cara a los próximos 12 a 18 meses, que alertan de la falta de un plan general en España para combatir la segmentación en el mercado laboral y recuerdan que el país tiene uno de los mayores porcentajes de empleo temporal en toda la Unión Europea.

También recomiendan acciones para abordar las “persistentes disparidades” regionales en las condiciones para poder disfrutar de unos ingresos mínimos garantizados y para mejorar la ayuda a las familias, incluido el acceso a cuidados infantiles de calidad.

En primer lugar, el Ejecutivo comunitario sugiere a España que garantice el cumplimiento de sus obligaciones en relación con el procedimiento de déficit excesivo, incluidas las medidas para reforzar el marco fiscal y el de licitaciones públicas. “España todavía carece de un marco político claro y consistente de contratación pública que asegure el cumplimiento legal“, así como la competencia y la eficiencia económica, dice la CE, que recuerda que el Gobierno español ha aplicado medidas este año que deberían mejorar el sistema de supervisión en ese ámbito y que están pendientes de la aprobación del Parlamento.

También menciona la necesidad de llevar a cabo una revisión completa del gasto para identificar posibles áreas donde mejorar la eficiencia. La CE recomienda asimismo a España abordar las disparidades regionales existentes en los resultados educativos, en particular, mediante el refuerzo de la formación de los enseñantes y a través del apoyo individual a los estudiantes.

Por último, pide a las autoridades españolas que garanticen una inversión “adecuada y sostenible” en la investigación e innovación, y que refuercen la gobernanza a todos los niveles. También sugiere a España que garantice la aplicación completa y a tiempo de la ley sobre la unidad de mercado.

El PSOE de Pedro Sánchez y el triunfo del infantilismo
Más allá del relato de la traición a la militancia socialista, lo que ha galvanizado la victoria de Sánchez ha sido su exacerbación del infantilismo. Es decir, su triunfo no es el de la democracia sentimental sino el del infantilismo.
Javier Benegas VZ 23 Mayo 2017

Explicaba acertadamente Manuel Arias, en su artículo “Tótem y tabú”, que sin una historia capaz de galvanizar al público, nadie puede conseguir votos suficientes. Y que ese es precisamente el as que guardaba en la manga Pedro Sánchez y que no tenía Susana Díaz: “una narrativa capaz de dar un sentido a la trayectoria de su partido”.

Así, como continúa explicando Manuel Arias, lo que ha hecho Sánchez es “invocar un tótem capaz de unificar a la tribu y denunciar la violación del tabú por parte de sus rivales internos”. El tótem sería pues la identidad ideológica de la izquierda. Y el tabú, cualquier entendimiento con la derecha y, en su defecto, con todo indicio de liberalismo.

Sin embargo, hay que matizar que lo que estigmatiza al Partido Popular no es ser la derecha sino la pesada losa de la corrupción y también su perfil de partido orgánico que, con unos cuadros integrados por numerosos funcionarios, controla las instituciones a capricho.

En realidad, para muchos votantes conservadores, el PP de Rajoy no defiende sus valores sino que contantemente los traiciona. En cuanto a los liberales, el Partido Popular ha devenido en una organización tan estatista y enemiga de la sociedad abierta como pueda serlo el Partido Socialista. En definitiva, el PP no es un partido conservador, de derechas, mucho menos liberal, sino una organización cuyo fin es ella misma, un aparato de poder tan imbricado en las instituciones que, en la práctica, es difícil separar uno de otro.

De hecho, mientras la izquierda tiene varios padres, los votantes conservadores y liberales están huérfanos. Los que votan al PP no lo hacen por convicción sino para evitar que gobierne la izquierda. En cuanto a los incondicionales; es decir, el suelo del PP, lo constituye un voto clientelar sin ideología, que simplemente prefiere mantener el actual equilibrio porque consideran que les reporta algún beneficio.

Sin embargo, el hecho de que el PP tenga muy poco que ver con un partido conservador clásico, y mucho menos con uno de corte liberal, no ha sido obstáculo para que Pedro Sánchez acusara con éxito a sus rivales de cooperar con una derecha que en realidad no existe. Por lo tanto, más allá del relato de la traición a la militancia socialista, lo que ha galvanizado la victoria de Sánchez ha sido su exacerbación del infantilismo. Es decir, su triunfo no es el de la democracia sentimental sino el del infantilismo.

Sucede que desde los baby boomers, pasando por la Generación X hasta llegar a los Millenials, el infantilismo de las sociedades desarrolladas ha sido una constante. Estas tres generaciones han crecido al calor de una sobreprotección creciente. De hecho, se ha dado la circunstancia de que al mismo tiempo que el entorno social se volvía cada vez más seguro, la sensación de peligro iba en aumento. Y tanto familias como instituciones, en su búsqueda de la seguridad absoluta, han impedido que los individuos desarrollaran habilidades sociales esenciales, hasta volverlos incapaces de resolver por sí mismos los más simples conflictos, menos aún de aceptar que el fracaso y el sufrimiento forman parte del aprendizaje.

El resultado es una sociedad inmadura que ha hecho de “justicia social” su bandera, que lamenta el esfuerzo e incentiva el victimismo, que reniega del héroe y ve con simpatía al pusilánime. Con todo, lo peor es que una sociedad que por todas partes ve ofensas e injusticias, que para resolver el conflicto más trivial necesita la intervención de las instituciones, es lo opuesto a esa Gran Sociedad que vislumbraba Hayek, porque renuncia a su espacio y dota al Estado de una capacidad coercitiva sin límites.

En una sociedad extremadamente dependiente, los políticos carecen de incentivos para hacer lo correcto. Muy al contrario, fomentarán el infantilismo para expandir aún más sus atribuciones, retroalimentando de esta manera el círculo vicioso. De hecho, así han transcurrido los últimos 60 años, con algún que otro pequeño paréntesis, hasta que el shock de la Gran Depresión hizo saltar por los aires un consenso imposible. En realidad, la socialdemocracia no colapsó por no ser suficientemente de izquierdas, sino porque era imposible compatibilizar la realidad con los deseos de unos votantes inmaduros.

Desgraciadamente, tres generaciones sucesivas fomentando el infantilismo y la dependencia son muchas. Así que en vez de aprovechar la crisis para revertir la situación, los partidos, celosos de conservar los mecanismos de poder que el Estado proporciona, han optado por seguir maniobrando dentro de los estrechos márgenes del infantilismo, estableciendo a lo sumo diferentes gradaciones. Así, mientras unos proponen hacer leves ajustes para parchear la maltrecha socialdemocracia, otros ven en la exacerbación del infantilismo el as en la manga con el que ganar la partida.

Pedro Sánchez es de estos últimos.

El infierno que nos tienen preparado
Jesús María Zuloaga La Razon 23 Mayo 2017

Volver al siglo VII
El yihadismo se ha convertido en el principal enemigo para la estabilidad de Occidente, de las sociedades democráticas que tienen su base en los principios del Cristianismo. Miles de personas están en la primera línea del combate contra esta amenaza. Los medios de comunicación se deben empeñar, bajo los principios de contar la verdad y denunciar los ataques a la libertad, en este combate global.

A fuerza de leer escritos del Estado Islámico, se llega a la conclusión, por más que traten de presentarse como los salvadores del mundo, que su criminalidad, maldad en definitiva, disfrazada de superioridad ética y religiosa, esconde unos sentimientos de vulnerabilidad e impotencia.

Saben que lo que predican no es posible, que sus objetivos son inalcanzables y que tienen tantas contradicciones internas que cuando empiezan a hablar no tardan en encontrarse con la primera incongruencia con la que iniciaron su discurso.

Por eso, tienen que optar, en función de motivaciones religiosas que sólo les conducen al fanatismo, a soluciones sencillas que no requieran de mentes mínimamente coherentes y formadas. Lo que hay que hacer, según su “doctrina”, es matar a todos los infieles (que son los que no piensan como ellos, en especial a los cruzados-cristianos) porque lo “manda nuestra religión” (?). Da igual un empresario, jóvenes, niños que juegan en el parque, el jubilado que hace cola para comprar el pan, al que vende el periódico o tiene un puesto de flores, el taxista...da igual. Además, el destino que Alá tiene para ellos es pura y simplemente el infierno. Vamos, que el asesinato es sólo el comienzo de los padecimientos.

Lo del infierno que nos han preparado no tiene desperdicio: torturas, en la que el fuego es el más duro de los castigos. De hecho, cuando la piel se quema, se vuelve a regenerar para quemarse otra vez. La única comida está en los frutos del árbol de Zaqqum. Se trata de cabezas de demonios y el agua que hay para beber esta hirviendo. Desde luego, el panorama es francamente sombrío.

En cambio, a ellos les espera un paraíso en el que, además de las famosas huríes (mujeres vírgenes) los ladrillos son de oro y plata; el suelo está lleno de gemas y azafrán; hay un árbol que da una sombra imposible de recorrer (¿será para que no les dé más el sol?) y los ríos son de agua, miel, leche y vino (el que no han podido beber en la tierra, pero que por lo que se ve les gusta). Para colmo, sopla un viento que hace que los musulmanes ganen en belleza.

Esto lo escribe uno de nosotros y quién lo lea pensara que estamos de pericial psiquiátrica; es lo que hay y no conviene tomárselo a broma. Esa falsa superioridad, justificada en las grandes injusticias que sufren (y por lo visto no cometen), demuestra su impotencia y vulnerabilidad, lo que les hace mucho más peligrosos. Que sean reos de sus creencias, que quieran devolver al mundo a épocas oscuras, sin libertad ni acceso a la cultura, sometiendo a las mujeres como esclavas, sin progreso y con la espada como única ley, es algo que al final les tiene que atormentar. Pero a los demás que nos dejen en paz.

Para que no nos llamen fascistas
Salvador Sostres ABC 23 Mayo 2017

El PSOE ha decidido, a través del voto de sus militantes, suicidarse como partido útil para España. Si con la gestora -es decir, sin Sánchez- los socialistas habían empezado a centrarse, a recuperarse en las encuestas hasta superar a Podemos y a resultar creíbles -o no tan increíbles- como alternativa de gobierno entre los españoles con dedos de frente, ayer la democracia directa puso las cosas donde la democracia y sobre todo la directa suele ponerlas, que es en el retrete, donde tantas otras pulsiones primarias y fisiológicas necesidades son evacuadas. Al próximo que vuelva a hablarme del «orgullo de las primarias« le mandaré una foto dedicada de Pedro Sánchez, uno de los hombres más tontos de España.

¿Qué son las bases? ¿Qué sentido tiene transferirles el destino político del partido? Jamás el tumulto ha sido amigo del matiz, ni portador de ninguna luz como no fuera la del incendio. ¿Qué inteligencia se puede esperar de algo tan obtuso y «hooligan» como sin duda es la militancia? Por miedo a que nos llamen fascistas apelamos a su sabiduría y al rito precultural e incivilizado del «una persona, un voto». Luego llegan los resultados y tampoco somos capaces de entender lo que hemos hecho mal, porque nos sigue colapsando el miedo a que nos llamen fascistas y porque no tenemos ninguna idea mejor.

Cuando Felipe estaba ya en Gobelas le pregunté si tenía razón Lluís Llach por haberle demandado por incumplimiento de promesa electoral en relación con el referendo de la OTAN y nuestro posterior ingreso en ella. Me respondió que el referendo fue un error, una salida por la tangente de alguien que no asume que la responsabilidad de gobernar implica tomar las decisiones que sean o le parezcan las más oportunas, con independencia de lo que prometiste cuando no tenías ni la información ni los elementos de juicio suficientes. El expresidente me dijo que lo que tenía que haber hecho era entrar en la OTAN y anticipar luego las elecciones para depurar las responsabilidades por el cambio de opinión, pero en ningún caso dejar una decisión tan importante en manos de una ciudadanía que en su inmensa mayoría no podía entender el alcance de su sufragio.

Es comprensible que el padre de un hijo asesinado quiera matar al asesino. Es comprensible que en casos de legítima desesperación creas que el dolor que te hacen se cura causando el mismo daño. Por eso no es una buena idea dejar la aplicación de la Justicia en manos de las víctimas o de sus familiares y por eso nuestra sistema judicial se basa en el castigo y en la reinserción pero nunca en la venganza.

Es comprensible que la militancia del PSOE crea que con Pedro llegarán antes, porque la turba es de brocha gorda, y más la turba izquierdista. Pero si los socialistas inteligentes sabían que no es verdad, y que además es mentira, y podían prever que las bases tirarían a su monte de facilismo y demagogia, ¿por qué lo permitieron? Si son suficientemente inteligentes para saber lo que saben, por qué han de comportarse como unos bobalicones por miedo a que les llamen fachas o caspa? A mí me lo llaman cada día y en mi vida no vota nadie. A veces mando y a veces me toca obedecer: es la jerarquía. La Iglesia lleva más de 2.000 años de grandes éxitos y en sus primarias sólo vota el Espíritu Santo. ¿Te imaginas que al Papa lo eligiéramos todos los católicos votando? ¿Qué clase de Santidad podríamos atribuirle al que saliera elegido? Tampoco en el PP hay primarias. ¿Te imaginas que las hicieran? Igual tendrían de presidente a Ignacio González, encarcelado.

Mal resultado para el PSOE, que va a seguir desangrándose en el rincón, rivalizando con Podemos en un terreno que Pablo Iglesias conoce mucho mejor. Mal resultado para Rajoy, que tendrá que lidiar con un escenario mucho más inestable. Y mal resultado para los españoles, que nos quedamos sin una izquierda positiva y centrada como lo fue la de Felipe González, capaz de ser alternativa de gobierno y de poder llegar a gobernar con moderación y acierto.

Ganan las primarias. Gana la antipolítica. Gana la demagogia de la urna, gana la turba. Las masas están para mirar y aplaudir; y no para exhibirlas como fuerza bruta ni para cederles el protagonismo ni mucho menos el liderazgo político. Los mejores amigos de la democracia directa, de los referendos y de las bases envalentonadas fueron los grandes tiranos del pasado siglo. Demostraciones callejeras cada día, cristales rotos en la noche. Apartad a las criaturas.

¿Socialistas?
Gabriel Albiac ABC 23 Mayo 2017

Más allá de la lógica pelea por poder y sueldo entre tres personajes zafiamente mediocres, ¿hay algo en lo cual hallar una pizca de grandeza en esta guerra del PSOE? Los más sentimentales dirán que sí, que ese algo se llama «socialismo», que es herencia mayor de los movimientos liberadores europeos. Y se equivocarán -pero ellos no lo saben-, al soñar que «socialismo» sea un término en cuyo contenido unívoco culminen los ideales ilustrados. «Socialismo» arrastra resonancias más complejas.

Acuñado, en la primera mitad del siglo XIX, para designar cierta visión crítica de la realidad social, socialismo acabó por tomar, en 1848, el sentido técnico de una doctrina de partido: un modo transitorio de organización social que, mediante apropiación colectiva de los medios de producción, ya sea estatal o cooperativamente, abriría el camino hacia la supresión de las clases sociales definitoria del comunismo.

La experiencia de entreguerras fue letal para esa mitología socialista que, en 1932, el Diccionario de la Academia Francesa definía como «doctrina que preconiza un plan de organización social y económica que subordine los intereses del individuo a los del Estado». Tal estatalismo atraviesa ideologías diversas. «Socialistas» se dirán todas las variedades de la izquierda europea, incluida la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de Stalin. Pero igual de socialistas se dirán los movimientos fascistas desde su nacimiento. En la Italia en la cual Mussolini funda el Partido Fascista por escisión del Socialista. En la Alemania en donde «nacional-socialista» -o, quizá mejor traducido, «socialista nacional»- es el nombre del «partido de los trabajadores alemanes», sobre el cual alzaría Hitler su poder y, con él, el mayor exterminio de la historia moderna. «Socialista» es también, claro está, el reformismo que, a partir del Congreso de Bad-Godesberg, en 1959, tomará nombre, menos envilecido, de «socialdemocracia».

Los tres, no demasiado ilustrados, personajes que se enfrentaban ayer tenían ante sí una tarea a cuya complejidad no parecen dotados para dar respuesta. ¿Qué es el PSOE? Responder que es el partido que fundara Pablo Iglesias hace 138 años, daría sólo risa. Ese partido desapareció durante los cuatro decenios de la dictadura. Sus siglas fueron luego arrebatadas a sus legítimos -y ancianos- propietarios. Y entregadas a aquellos a quienes el Departamento de Estado juzgó los más fiables en una transición que coincidía con el principio del fin de la guerra fría. El encargo se cumplió admirablemente. Pero aquella cosa, inventada para pilotar el trasvase del franquismo a Europa, una vez cumplida su función, quedó sin objetivo. Y el PSOE es hoy -ni más ni menos que todos los partidos- una estructura funcionarial y un fantástico proveedor de empleos en una sociedad donde el empleo ha pasado a ser un lujo. A eso se reduce todo.

Tres aspiraban ayer al puesto mejor pagado. Ninguno sabría ganarse la vida de otro modo. Compadézcalos quien pueda. Yo no.

Salto al vacío
Ignacio Camacho ABC 23 Mayo 2017

Cuando Pedro Sánchez publica en Twitter le suelen sobrar caracteres. Es el suyo un lenguaje simplista, de inspiración publicitaria y consignas breves. La expresión de un pensamiento tautológico en el que sobran las subordinadas; una sintaxis escueta para una política monosilábica. Con el no-es-no y el sí-es-sí ha levantado un proyecto, ha amotinado a las bases, ha plebiscitado la abstención en la investidura de Rajoy y ha recuperado en pocos meses su puesto. Como Sansón, ha sacudido las columnas del templo para llevarse por delante a los filisteos. La enfermedad ideológica del Partido Socialista es muy grave cuando una candidatura puede triunfar con tan poco fundamento.

Pero ha ocurrido y el triunfo de Sánchez empuja al PSOE a un salto al vacío. A un vuelco en la estructura de la organización y a una estrategia de alianzas que puede acabar con el modelo tradicional del partido. Eso era lo que pretendía evitar la coalición agrupada en torno a Susana Díaz: la liquidación del método de funcionamiento representativo. El del poder de los territorios, las instituciones y las baronías, el del comité federal y los órganos de contrapeso político. El antiguo -y nuevo- secretario general ha cimentado su victoria en la oferta de un liderazgo vertical, directo, asambleario, populista, y pocos dirigentes dudan de que se empleará a fondo, purga incluida, para cumplir lo prometido. Como el rey nazarí Muhammad V, que tras ser derrocado volvió a la Alhambra y colgó en la puerta las cabezas de sus enemigos.

Sánchez convirtió las primarias en una revancha y ha ganado. Le ha funcionado el discurso de rebeldía contra el aparato entre una militancia rabiosa a la que ha encandilado con una tensión próxima al colapso. Ha hecho un programa del odio a la derecha -y a las propias élites socialistas- y con eso ha captado el voto del cabreo, la rabia y el desencanto. Susana Díaz le construyó el personaje con sus errores tácticos; la forma convulsa en que ejecutó el golpe de octubre dejó viva a su víctima y le facilitó la escritura del guión que hasta entonces no tenía; le diseñó un relato. Le permitió erigirse en una especie de tribuno de la plebe, de jacobino sans-culotte, y se convirtió a sí misma en diana del repudio al cuartelazo.

El desenlace de esta abrasiva elección interna, envenenada de hostilidad caníbal y de desgarro, no sólo supone un punto de no retorno en la trayectoria autodestructiva del socialismo democrático; afecta a la estabilidad del Estado. Sánchez no ha ocultado su intención de acercarse a la extrema izquierda para constituir contra el PP un frente de rechazo. La moción de censura podría resultarle tentadora si Iglesias lo apoyase a él como candidato. Todo es impredecible en un hombre tan aficionado a los bandazos, pero que ha logrado sobrevivir a su aniquilación política con la resistencia suicida de un partisano.

Suicidio socialista
Isabel San Sebastián ABC 23 Mayo 2017

Tengo para mí que el PSOE no sale de ésta. No, al menos, en forma y fondo comparables a lo que fue y representó. La guerra que se ha librado en el partido a lo largo de estos meses por el control de la organización lo ha dejado reducido a escombros, sobre los que reinará un Pedro Sánchez ávido de venganza. Susana Díaz está muerta fuera de su feudo andaluz. Patxi López sobrevivirá, sometido sin condición. Pero las ruinas son tan difíciles de recomponer en algo parecido a una casa común que si yo fuera dirigente de una formación política me grabaría a fuego en el programa que las primarias, lejos de constituir la mejor receta posible para dirimir el liderazgo, son la peor. Un auténtico suicidio.

La lucha abierta entre aspirantes a la secretaría general o la cabeza de una lista no solo abre heridas purulentas entre presuntos compañeros, exhibidas con deleite en ciertos medios de comunicación para mayor gloria de las siglas que aspiran a comerse los despojos, sino que pone al descubierto el divorcio existente entre los deseos y expectativas de una militancia ahíta de ideología y los del conjunto del electorado que escoge su papeleta en busca de soluciones para problemas reales. ¿Qué empresa o qué familia saldría indemne de un debate público a martillazos como el mantenido entre Díaz, López y Sánchez, fingiendo haber zanjado en él las diferencias y volver a caminar unida? Ninguna. La fórmula solo funciona, como juego de apariencias, cuando se convierte en mero trámite al que concurre un candidato predeterminado y otro en calidad de sparring dispuesto a ser vapuleado. Cuando hay pelea de verdad, como en este caso, los daños son tales que resultan irreparables para el conjunto, porque, además de alimentar odios y rencores personales brutales, como los que vimos florecer en ese duelo a tres fratricida, abren heridas por las que sangra un flujo letal de votos.

Las primarias no garantizan tampoco un incremento sustancial en la calidad de nuestro sistema de representación, en la medida en que depositan todo el poder decisorio en los militantes, obviamente más radicales en su postura que los votantes de una formación, obligando a estos últimos a tragar con la elección de esa minoría sectaria, cambiar de partido o refugiarse en la abstención. Dicho de otro modo; benefician claramente al extremismo y la demagogia, en perjuicio de la sensatez y capacidad de gobierno. Por eso gana entre las bases quien luego pierde en las urnas. Se me dirá, con razón, que mejor el conjunto de los afiliados que un pequeño número de «aparatchik» o directamente un dedazo. Pero la solución verdaderamente democrática, la única válida a efectos de recuperar para el pueblo la soberanía hoy secuestradas por los partidos, sería un cambio en la ley electoral que permitiera a los ciudadanos conocer a sus representantes y pedirles cuentas de sus actos. Una reforma hacia la circunscripción unipersonal tan distinta a la concepción actual de la relación entre elector y elegido que ninguna formación política ha querido nunca apostar por ella.

Ayer ganó holgadamente Pedro Sánchez pero perdieron el PSOE y España. Ganó la confrontación. Ya se relame de gusto Pablo Iglesias pensando en ese secretario general socialista ansioso por arrojarse a sus brazos para avanzar de su mano, y la del separatismo, hacia el abismo populista. Hoy Mariano Rajoy escruta el paisaje tras la batalla, analiza las encuestas que siguen colocando al PP en cabeza y se reafirma en su negativa a probar semejante cicuta.

En defensa propia: artículo 155 de la Constitución
Rosa Díez elespanol 23 Mayo 2017

Y cuando dejaron de hablar de "lo suyo", resultó que el dinosaurio seguía ahí...

Bueno, llamar dinosaurio a la pulsión sediciosa de las autoridades catalanas es una figura poética... Porque los dinosaurios aparecieron y desaparecieron en la Tierra sin que el ser humano tuviera ninguna responsabilidad en ello. Y sobre esto que está pasando en Cataluña sí que tenemos responsabilidad, y en algunos casos, culpabilidad.

Esta reflexión viene a cuento del borrador de la "ley catalana para la independencia" (algo así le llaman al texto en el que se perpetra el golpe de estado institucional) que ha publicado este lunes El País como primicia.

Lo que más me preocupa (no diré que me extraña, pues todo es consecuencia de lo mismo) es que a la hora en que me he puesto a escribir este artículo aún no se han pronunciado al respecto ni el Gobierno ni ningún partido político nacional. Sí lo ha hecho el PSC, que ha dicho que es "una chapuza jurídica". Vamos, que si lo hacen mejor jurídicamente no tienen nada que objetar... Algo así como si quienes descubrieron los campos de exterminio de Hitler se hubieran limitado a hacer un informe sobre la salubridad del agua o el número de camastros por pabellón...

La Ley, toda la Ley y nada más que la Ley
Pero no sé por qué me sorprende si, al fin y al cabo, para ellos y para el jefe del partido hermano que acaban de elegir una nación es un sentimiento.... y ellos tienen el suyo. Lo de defender derechos... eso para otro día, ya si tal...

Voy a lo serio. Y lo serio es que hemos conocido un texto que confirma, paso a paso, que la sedición es imparable si no se toman medidas aplicando la ley para defender los derechos de todos los ciudadanos. Sí, la Ley, toda la Ley y nada más que la Ley. O sea, aplicando la Constitución en todos y cada uno de sus artículos.

Ya sé que Rajoy no puede esperar nada de ninguno de los partidos políticos que componen el Hemiciclo; sí, digo bien, de ninguno. Porque, desgraciadamente, Cs está en el enjuague desde el mismo día en que decidieron (ellos y en compañía de otros) lanzarse a sustituir a los convergentes en Cataluña y en Madrid.

Y tampoco es que Rajoy y su partido tengan mucha voluntad; a la vista ha estado durante todos estos años en que han dejado hacer, a ver si escampaba mientras esperaban a la puerta de la casa y le daban más dinero al chantajista. Pero aunque no esté muy por la labor, Rajoy es el presidente del Gobierno de España, como a él le gusta decir. Y tiene el deber, la responsabilidad, y los instrumentos para parar el golpe. Sí, para parar el golpe contra la democracia y contra las leyes que la articulan; o sea, tiene el artículo 155 de la Constitución, que está ahí para defender a los ciudadanos de los excesos y desmanes de un gobierno despótico.

Frenar la sedición y el golpe de Estado
En cualquier democracia del mundo, los autores del texto que organiza la sedición estarían ya declarando ante el juez; en España el coordinador de los trabajos, Pi Sunyer, sigue ostentando la Medalla al Mérito Constitucional... Sé que la cosa pinta mal, pero quiero creer que somos muchos, los suficientes, los que no estamos dispuestos a renunciar sin dar la batalla a cuarenta años de democracia.

Una vez más le pido al presidente del Gobierno que active el artículo 155 de la Constitución. Que lo haga en defensa de los derechos de todos los españoles, para proteger la ley y la democracia, para frenar la sedición y el golpe de Estado. Y también para proteger a los ciudadanos españoles que desde Cataluña se sienten solos y abandonados por quien tiene la obligación de velar por sus derechos.

Los españoles nos hemos convertido en nuestros peores enemigos. Y estamos a punto de cargarnos definitiva y oficialmente la democracia del 78. Me pregunto qué más tiene que ocurrir para que reaccionemos siquiera en defensa propia.

*** Rosa Díez es cofundadora de UPyD.

"El Gobierno catalán tiene una mentalidad identitaria fundamentalista"
Pagazaurtundúa: "La secesión es un golpe de Estado sobre una parte del territorio"
wwww.latribunadelpaisvasco.com 23 Mayo 2017

La eurodiputada de UPYD, Maite Pagazaurtundúa ha advertidodesde Belgrado, donde participa en una misión de la comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo, que “los resultados de la locura tóxica de un nacionalismo identitario, como el que está propagándose en Cataluña se sufren hoy en los Balcanes”, con graves problemas económicos y políticos.

Pagaza ha reaccionado así a las informaciones publicadas hoy sobre el borrador secreto de la Ley de Transitoriedad Jurídica de Cataluña, la conocida como ley de ruptura, que aspira a ser la constitución provisional del Parlamento catalán antes de lanzar el proceso constituyente que desembocará en la "república parlamentaria" de Cataluña.

“El Estado no debe tolerar ni un minuto más la conspiración contra la ley. El Gobierno catalán tiene una visión no democrática y ése es el problema de fondo. Su mentalidad identitaria fundamentalista. El Estado español deben aplicar la ley porque es necesario para que no se deshaga el Estado de derecho. El máximo representante del Estado en Cataluña no puede seguir desacatando las leyes”, manifestó la diputada magenta.

“Hay una acumulación de indicios de conspiración para diversos delitos. La secesión es un golpe de Estado sobre una parte del territorio. El gobierno y los partidos mayoritarios han querido pactar o disimular, pero es un enorme error. Ahora tienen que enfrentarse a una situación muy difícil en la que no puede inhibirse. Tiene que hacer cumplir la ley. Tiene que actuar”, agregó.

En Serbia, como en los Balcanes, explicó, “vemos que el error ha sido pensar en el Estado nación ligado a una identidad nacional, étnica, y no pensar en términos de ciudadanía. En Cataluña, estamos a punto de caer en ello. La locura tóxica del nacionalismo identitario lleva a una espiral de desastre social, económico y político garantizado”.

¿Quillo o pisha?
La Academia Andaluza de la Lengua puede ser una gran iniciativa
Luis Ventoso ABC 23 Mayo 2017

Un tesorero en Sevilla del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), el de Gordillo y Cañamero, demanda una Academia Andaluza de la Lengua, según contó ABC. Como somos un país poco serio, la iniciativa de dotar al andaluz con su preceptiva academia ha sido recibida con chufla casi universal. Un rechazo injusto y frívolo. La Academia del Andaluz es necesaria, y no solo desde un punto de vista sapiencial, sino que además puede convertirse en un polo de empleo, a poco que se apliquen las recetas de desarrollo económico que desde la noche de los tiempos viene empleando con éxito el socialismo andaluz.

El promotor de la Academia quiere que ocupe un antiguo convento sevillano, el de San Hermenegildo. Es una demanda razonable, no vamos a embutir a la Academia en un segundo sin ascensor del barrio de la Judería, o en un galpón angosto de un polígono. La Academia, si queremos hacer las cosas bien y con mínimo lustre, necesitará de entrada un auditorio, donde conferenciar en «andaluz académico». También una biblioteca, con obras selectas en andaluz (ya se ha traducido El Principito). Por supuesto harán falta una secretaría, archivo digital, salas con cabinas donde los alumnos puedan escuchar la correcta fonética y un cuarto de las escobas. Como estamos en Sevilla, y dado que la Academia debe honrar la tradición, sería idóneo dotar las instalaciones con un ambigú, donde apurar una Cruzcampo fresquilla y una tapa, que no todo va a ser gramática y semiótica. El convento hace falta, desde luego. De hecho, igual se nos queda chico.

Para limpiar las instalaciones se necesitará una tropa. Y no vamos a recurrir a una contrata capitalista. Lo progresista es contar con un grupo de funcionarios adscritos al «Cuerpo de Limpieza de la Academia Andaluza de la Lengua». Ahí, mínimo, cuatro empleos, que el convento es tocho. La biblioteca requerirá cinco bibliotecarios, porque entre vacaciones, Feria y Semana Santa no se da abasto. En secretaría, al menos otros seis funcionarios, que hay mucho que organizar. Como mínimo, habrá que traer a Chomsky para la inauguración, que además de lingüista es comunista. Pero donde hay que echar el resto es en investigación: por lo bajo, quince funcionarios. Está todo por hacer y se abre un campo de estudios fascinante: «Análisis socio-semántico de los términos quillo y pisha», «Bisho como sustantivo polisémico», «Génesis filológica de ozú y ole», «Variedades dialectales de la denominación de la flora en la Sierra de Cazorla»…

Toda Academia que se precie debe mantener relación con otras, organizar intercambios culturales por medio planeta. ¿Vamos a delegar la organización de esas embajadas del saber en manos de terceros? Ni de coña. La Academia precisa de su propia agencia de viajes: al menos seis funcionarios de plaza fisgando en el Tripadvisor. Por último, quedan los académicos. Con menos de 40 no apañamos, porque hay una jartá de curro. Y no van a trabajar por el jerolo: dietas para todos; y el presidente y los ocho vicepresidentes, uno por provincia, en nómina y con pluses. Ya me salen más de cien empleos. ¡Y ni hemos empezado con los cursos de formación!

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Lo que distingue al adoctrinamiento de la educación
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 23 Mayo 2017

Todo indica que se va por el camino de reconocer que los nacionalismos adoctrinan, no educan. La diferencia entre adoctrinamiento y educación se basa en que el primero trata al individuo como un objeto o engranaje al servicio de una ideología totalitaria y el segundo busca el logro de personas autosuficientes, autodefinidas y capaces de regir sus propios destinos individuales. Entre uno y otro concepto hay un abismo, pues el primero no respeta los derechos humanos, y el segundo, sí. El primero es autoritario en su germen y el segundo es democrático y respetuoso con la naturaleza humana. Es lo que separa la idea de persona de la idea de sujeto alienado sin capacidad de pensamiento propio.

Pues bien, estos días el término adoctrinamiento se ha extendido como una mancha de aceite por todos los medios de comunicación y lo usan asociaciones y partidos que están contra la manipulación de los contenidos curriculares al servicio de los fines nacionalistas allí donde hay tensiones separatistas. Hace unos meses, era impensable el uso mediático de este término. Se nos tildaba a los que durante décadas venimos calificando como adoctrinamiento lo que está ocurriendo sobre todo en Cataluña y País Vasco como si fuéramos unos exagerados, unos excéntricos. No hace mucho en unas jornadas en las que fui ponente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo denunciando la vulneración de los derechos del niño con pruebas palpables, y haciendo un repaso de las evidencias que mostraban el adoctrinamiento en la escuela, uno de los ponentes que estaba de oyente me llamó de todo menos bonito.

Este avance en la asunción conceptual de lo que está ocurriendo en las nacionalidades [sic] absurdamente llamadas históricas, es un paso de gigante, aunque parezca algo irrelevante. Es el punto de partida para la asunción de un problema, para el diagnóstico de una enfermedad que tenemos en nuestro cuerpo constitucional y para abordar algún camino para resolverla.

Es también un paso adelante que el Ministerio de Educación haya puesto en marcha a la Alta Inspección para averiguar la manipulación de los libros de texto en el conjunto de las comunidades autónomas y actuar, en su caso, vía tribunales haciendo cumplir la ley y el rigor académico de lo que se enseña en los centros educativos. Y así, velar por el cumplimiento, al menos, del porcentaje establecido en lo que se considera cuerpo de conocimiento común para homologar mínimamente los títulos académicos y profesionales en toda España. Pero el Ministro de Educación se contradice de una forma palmaria, pues hace unos días manifestó que no podía hacer nada para evitar el adoctrinamiento escolar (no existe “adoctrinamiento educativo” pues es un oximorón) ya que las comunidades autónomas tienen la capacidad de aprobar los contenidos de los libros de texto. En pocas horas cambió de postura, lo cual es de agradecer, y ha pasado a la acción. Pero tengo dos preguntas malintencionadas, por una parte: ¿por qué se cedió a las autonomías la capacidad de aprobar los contenidos de los libros de texto? ¿Cuál es el motivo de esa bajada ruin de pantalones? Y, por otra parte, me cuestiono si una vez recabada la información se va a hacer algo, cosa que yo mismo respondo que no, a la luz de los precedentes.

Digo que no se va a hacer nada y que son fuegos de artificio porque llevamos décadas conociendo informes de la Alta Inspección (yo tengo alguno que no me acuerdo cómo lo conseguí pues ha pasado bastante tiempo de aquello) y no se ha producido actuación alguna de ningún género. Digo que no porque yo he vivido experiencias como un viaje a Moncloa en tiempos de Felipe González para entrevistarme con un asesor de vicepresidencia, que me dijo que me volviera por donde había venido porque no había que molestar al PNV, que era socio preferencial. Yo digo que no porque en cuanto se muevan algunas ramas de ese árbol que se llama nacionalismo, el PNV se va a liar a bofetadas con el actual Gobierno y, como sabemos, la llave de la gobernabilidad está ahora en sus manos, cosa inexplicable en un Estado democrático y donde se respete el mandato mayoritario de las urnas. Es decir, que seguiremos igual pese a que, efectivamente, sea un paso importante el reconocimiento y diagnóstico del problema que se llama adoctrinamiento nacionalista; aunque yo digo que no solamente es característico de los nacionalistas, los hay otros camuflados bajo el pretexto de que la educación sirve “para transformar la sociedad”. No les descubro de dónde viene esta cita. Revisen los programas políticos y descubrirán a los autores.

Y en todo este problema subyace la llamada inmersión lingüística, que es un eufemismo para erradicar el castellano de las aulas –yo prefiero llamarlo español pues es la lengua del conjunto de los españoles-. La imposición del catalán, del vasco, del gallego, o del valenciano se basa solamente en un objetivo que nadie reconoce, que es la sustitución del profesorado por otro adicto al sistema pro-nacionalista en cada una de esas regiones, aunque sea el PP el artífice. Es una realidad tan palpable como el reconocimiento estos días atrás en un diario de gran tirada en el País Vasco de que el 80% del profesorado vasco es abertzale, es decir patriota vasco, lo que tiene una semántica de militancia de la causa.

Para ver la aberración que supone la inmersión generalizada, voy a citar las palabras de una madre sueca, publicada en el diario La Gaceta, en la que se critica la situación en las Baleares como “incomprensible”, como “cosa de locos” “Se estableció en Ibiza hace algunos años y hoy regenta un pequeño negocio. Desde hace algunos años es mamá y ha sido desde entonces que ha descubierto con sorpresa la realidad educativa de las Islas Baleares: ‘¡No podemos elegir educación en castellano para nuestros niños en la escuela pública!’.” “Y denuncia el “fracaso escolar” que genera la situación. Un fracaso que también afecta a su propia hija: “los exámenes son exclusivamente en catalán, mi hija responde en castellano pero, aún conociendo las respuestas, ‘le ponen un cero por no responder en catalán’”. La pobre madre ha tenido que recurrir a “Madrid”.

Yo dudo de que le ayuden, pues es lo habitual. Es decir, pasar de puntillas sobre estas cuestiones. Solicitas la protección de tus derechos constitucionales y te dejan tirado, aunque procedas de Burundi. Pero lo importante es adoctrinar. Los derechos están sujetos a “los derechos colectivos” que inventó Lenin para liquidar a los individuos.

Inaceptable ultimátum de Puigdemont con el referéndum
EDITORIAL El Mundo 23 Mayo 2017

El Gobierno catalán no sólo no está dispuesto a dar marcha atrás, sino que ha dejado claro que no piensa demorar más su órdago al Estado. En un acto organizado en el Ayuntamiento de Madrid, en el que estuvo acompañado por Oriol Junqueras y Raül Romeva, Carles Puigdemont lanzó ayer un ultimátum al Gobierno al asegurar que "jamás" renunciará a celebrar un referéndum independentista y que, de no mediar un acuerdo con el Ejecutivo en las próximas semanas, tiene previsto consumar su amenaza en otoño.

El presidente de la Generalitat quiso escenificar una supuesta oferta de diálogo al Gobierno, al que exigió "sentido de Estado". En realidad, lo que hizo fue ratificar, en plena capital de España, la extraordinaria gravedad del desafío separatista. Manuela Carmena justificó el alquiler de un espacio municipal a las autoridades catalanes por la necesidad de tender puentes con el independentismo. Es una posición tan buenista como desacertada porque está claro que ni Puigdemont ni ERC se mueven en una lógica institucional que facilite la búsqueda de acuerdos. Su premisa de organizar un referéndum, que liquidaría la soberanía nacional, hace inviable cualquier acercamiento con el Gobierno. En consecuencia, actos como el de ayer -que contó con la presencia de Pablo Iglesias- sólo sirven para alimentar la retórica de los dirigentes separatistas, que necesitan seguir parapetados en el victimismo para justificar su deslealtad.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría instó el viernes a Puigdemont a ir al Congreso a defender un cambio constitucional para la celebración de una consulta. Aunque el Gobierno no concretó exactamente cómo sería el formato de esta comparencia, el president rechazó de inmediato este ofrecimiento. A estas alturas, es evidente que Junts pel Sí no aspira a una reforma constitucional que encauce una modificación del Estatuto, como en su día persiguió Ibarretxe en el País Vasco, sino que pretende imponer su hoja de ruta separatista, haya o no consulta.

La Ley de Transitoriedad Jurídica, cuyo borrador publicó ayer El País, confirma que el Gobierno catalán tiene previsto declarar la independencia por la vía de la unilateralidad si no hay referéndum. Hay que recordar que la mayoría independentista del Parlament ya impuso una reforma del reglamento que permitiría la aprobación exprés de este texto en trámite de lectura única.

La norma supone, de facto, la ruptura con el Estado, la liquidación del marco constitucional y la quiebra de los principios democráticos en Cataluña. El independentismo ha mantenido en secreto durante meses la redacción de este texto, que fija las bases del proceso constituyente para la formación de la "república parlamentaria" de Cataluña. De hecho, la ley de ruptura operaría a modo de constitución catalana durante dos meses hasta la eventual proclamación del nuevo Estado.

Los portavoces de Junts pel Sí tacharon ayer de "desafasado" el borrador de la ley de desconexión que ha salido a la luz. En todo caso, en vista de su contenido, cabe concluir que abocaría a Cataluña a una inseguridad jurídica sin precedentes. En su articulado se da por hecho que una Cataluña independiente seguiría perteneciendo automáticamente a la Unión Europea -lo que contradice la legislación comunitaria-, que el paro o las pensiones estarían aseguradas y que todos los tributos pasarían a depender del Govern. Además, prevé poner la Justicia al servicio del Ejecutivo catalán -el presidente de la Generalitat elegiría al presidente del nuevo Supremo-, y la anulación o el sobreseimiento de los procesos penales contra investigados o condenados por la causa independentista, como Artur Mas o Francesc Homs. La ley también contempla que la Generalitat asuma los 29.000 funcionarios del Estado en Cataluña. Una hipótesis imposible porque, tal como advirtió el sindicato de funcionarios CSIF, un empleado público catalán que infrinja la Constitución se expone a perder su puesto de trabajo.

El secesionismo sabe que poner urnas sin el respaldo de la ley no sólo conduce a la frustración, sino que es impropio de democracias. De ahí que resulte ridícula la apelación de Puigdemont a la autodeterminación de Cataluña, un derecho que la ONU sólo contempla para las colonias y los territorios ocupados militarmente.

Rajoy calificó de "chantaje intolerable" la arquitectura jurídica diseñada por Puigdemont para materializar la independencia. El Estado debe contemplar todas las opciones que permite la ley para embridar una amenaza que Puigdemont dejó claro ayer que no piensa postergar.

Un desafío antidemocrático
Editorial La Razon 23 Mayo 2017

Si el nacionalismo catalán no entiende que su plan secesionista supone la liquidación del Estado de Derecho, no nos debe extrañar que para su futuro Estado –que, según sus planes, se declarará unilateralmente en unos meses– ni se contemple la separación de poderes.

Es tal el disparate jurídico sobre el que se apoyan los independentistas, que sólo nos puede llevar a una conclusión: se trata de ocultar bajo un supuesto lenguaje legal muy victimista un verdadero golpe a la legitimidad democrática. Así es, y aunque intenten defender el derecho a romper esa legitimidad cumpliendo el mandato de la «voluntad del pueblo catalán» –capaz por el solo hecho de serlo de constituirse en una fuente de derecho–, se trata de un golpe a nuestra instituciones.

¿Cómo explicar que la Ley que regulará la secesión ni siquiera se podrá discutir en el Parlament? La visita ayer a Madrid de los tres principales dirigentes de la Generalitat, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Raul Romeva, fue anunciada como la última posibilidad de que «España escuche el clamor» de la sociedad catalana a favor de un referéndum que, por lo que sabemos hasta ahora, esconde una pregunta que no engaña a nadie: «¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente de España?». Ese es el objetivo y para hacerlo realidad, para romper la sociedad española, han puesto todos los medios de que dispone la Generalitat, que no son pocos.

Lo hemos dicho y lo volveremos a repetir siguiendo lo que dicta nuestra Constitución: la soberanía nacional reside en el conjunto del pueblo español y ninguna comunidad puede hacer valer unos derechos históricos, agravios territoriales o los llamamientos de unos dirigentes iluminados para acabar con ella. Ningún estado democrático lo permitiría, como han podido comprobar después de su campaña para «internacionalizar el proceso»: ningún gobierno europeo les ha prestado apoyo.

Lo que sucedió ayer en el Ayuntamiento de Madrid es la escenificación de que el independentismo no es la causa de la democracia como preconizan, sino el uso abusivo de las instituciones públicas catalanas al servicio de un proyecto antidemocrático que es capaz de desafiar al Estado diciendo que «no tiene tanta fuerza» para impedir el referéndum. Sólo cuenta con la ayuda de Podemos, una partido obsesionado con desligitimar nuestra democracia y que para llevar a cabo su último artefacto propagandístico, la moción de censura a Rajoy, no dudan con mercadear con los dueños de la Generalitat de prestarles su apoyo al referéndum si éstos se suman a su última campaña. Proponer la ruptura con España y luego querer «entablar buenas relaciones», o decir que sólo «se trata de la autodeterminación de Cataluña, que no es negar a nadie, sino reafirmarse a sí misma», sólo demuestra la falacia en la que está instalado el independentismo.

La llamada Ley de Transitoriedad Jurídica que tiene ultimada la Generalitat no deja dudas sobre la declaración unilateral de la secesión si el Estado no pacta la consulta o cuáles son sus planes sobre los funcionarios, la obtención de la ciudadanía –y el pasaporte–, o nombramiento del presidente del Tribunal Supremo, que correrá a cargo del presidente de la Generalitat: he ahí la división de poderes. La conferencia en el Ayuntamiento de Madrid sólo fue un ejercicio propagandístico con la única intención de decir que «nosotros hicimos todo lo posible». Exigir una «operación de Estado» para pactar un referéndum y romper la soberanía nacional es un ejercicio de cinismo sólo equiparable a querer «dar voz» a los que están en contra de la independencia e invitarles a votar. El verdadero problema que tiene Cataluña en estos momentos es el de un gobierno desleal que usa los medios del Estado para acabar con la soberanía nacional. Sólo puede haber diálogo si la Generalitat recupera la sensatez.

Un 'chantaje' al Estado que merece otra respuesta
El rugido del león elespanol 23 Mayo 2017

La filtración de un borrador de la ley de ruptura atribuido a la Generalitat de Cataluña, que este lunes ha publicado El País, hubiera sido sólo un episodio más en la estrategia de dramatización propagandística de los promotores del procés de no ser porque Mariano Rajoy en persona ha dado veracidad al documento. Paradójicamente, ha sido el presidente quien, horas después de que la Generalitat se desmarcase de este supuesto guion para la independencia “por estar desfasado”, ha confirmado la supuesta autenticidad del texto tildándolo de “chantaje” y de “amenaza al Estado”.

Se puede entender que el autor o los autores de un documento delictivo traten de eludir la acción de la Justicia, pero resulta insólito que el jefe del Ejecutivo advierta de que las autoridades de una Comunidad Autónoma están atacando a la “democracia” y, sin embargo, no ordene inmediatamente al Ministerio Público y a los cuerpos de seguridad que investiguen una sospecha tan grave relativa a un hecho concreto.
Delitos tipificados

El desmentido -a través de Twitter- de la Generalitat puede resultar creíble o puede ser sólo una añagaza para eludir la depuración de responsabilidades. Hay que tener en cuenta que el Código Penal establece penas de cárcel e inhabilitación -artículos 544 y siguientes- a quienes induzcan o propongan la sedición; que el reglamento del Parlament ha sido reformado adrede para aprobar una “independencia exprés”; que se han dado muchos pasos en pos de la ruptura y que no sería extraño, pues, que los independentistas intenten que la Justicia no tenga tiempo de perseguir el delito antes de su consumación.

Lo que supone un dislate, que sólo puede generar más inquietud y alarma, es que tras filtrarse el detalle de los mecanismos para activar la “República parlamentaria de Cataluña”, la respuesta de Rajoy sea sólo retar a Puigdemont a debatir cara a cara con él Congreso. Por supuesto que es en el Parlamento, y no en una negociación bilateral con el Gobierno o en una delirante rueda de prensa como la que ha protagonizado Puigdemont en Madrid, donde los separatistas deben someter a debate cualquier propuesta que afecte a la soberanía nacional.

Sin embargo, ello no impide que si el presidente ha constatado que autoridades públicas de la Generalitat han elaborado un plan para independizarse no active las pesquisas necesarias para perseguir a sus autores. Es verdad que ya antes ha habido rumores sobre la existencia de un borrador de Constitución catalana, pero no se trataba de una información tan detallada como ésta. Si la amenaza al Estado es ahora más grave, lo lógico es que el presidente responda con algo más que una inusitada vehemencia.

La responsabilidad de PP y PSOE en el disparate independentista
Melchor Miralles Republica 23 Mayo 2017

Lo tienen claro. El acto de Puigdemont de hoy en el Ayuntamiento de Madrid es otra pantomima. Si no hay referéndum habrá declaración de independencia. Y si lo hay, también. Estremece leer el borrador de la Ley de Transitoriedad Jurídica catalana que ha desvelado El País. Es un disparate descomunal, liquida la separación de poderes y acredita que sus redactores y patrocinadores ambicionan un Estado totalitario. Quizá la clave está en saber quién ha filtrado el documento hoy, porque había poco más de una decena de personas en el secreto. Y todo apunta a Esquerra o la CUP. Por ahora la primera consecuencia es que el Fiscal General del Estado ha reunido a la cúpula del Ministerio público para estudiar el documento y analizar si hay delito en el borrador. Y Rajoy y Sáenz de Santamaría siguen con la “operación diálogo”.

El borrador, se coja por donde se coja, pone los pelos de punta por el desprecio a los valores esenciales de la democracia que desprende cada artículo. El documento funcionaría como Constitución catalana provisional durante dos meses, que es el plazo que da al Parlament para poner en marcha un proceso constituyente que terminaría en la república catalana, y si el Estado español impidiera la celebración del referéndum, entraría en vigor de modo inmediato, según establece su disposición final.

La pregunta para el referéndum es clara y directa. “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente de España?”, y lo más grave, señala que una mayoría de votos a favor, por reducida que sea, y sin límite mínimo de participación, ratificará la decisión y la haría vinculante. Es decir, que si hay una participación del 40% y gana el sí con un 50,01 % saldría adelante, o sea, con el apoyo de un 15% de los ciudadanos catalanes. Este es el concepto de democracia que manejan. Pone los pelos de punta.

Según esta Ley de Transitoriedad, la República parlamentaria de Cataluña “se constituye en un Estado de Derecho, democrático y social” y “mientras no sea aprobada la Constitución del Estado catalán, la presente ley es la norma suprema del ordenamiento jurídico catalán”. Dan por hecho, pese a los pronunciamientos públicos que existe en sentido contrario, que Cataluña formará parte de la Unión Europea y en una muestra del surrealismo del texto, jurídicamente dan valor y retienen la legislación española que les conviene, siempre que “se interpreten y apliquen de acuerdo con esta ley y el resto de normas catalanas dictadas con posterioridad”, y dan el salto al vacío al decretar la recuperación de la vigencia de aquellas leyes promulgadas por la Generalitat que han sido anuladas por el Tribunal Constitucional.

Por supuesto, la única lengua oficial es el catalán, aunque el castellano tendrá un “reconocimiento especial”, la “Administración General de Cataluña sucede a la del Estado español en el territorio de Cataluña” y todo aquel funcionario español que quiera incorporarse a la nueva Administración “requiere la posesión de la nacionalidad catalana en aquellos puestos de trabajo que impliquen el ejercicio de poder o autoridad pública”. El Estado catalán se subroga con la posición del Estado español en los contratos formalizados por este, sujetos a la legislación de contratos públicos.

Respecto al Poder Judicial y la Administración de Justicia, consuman el asesinato definitivo de Montesquieu, se cargan la división de poderes y articulan un complejo sistema para elegir a la cúpula de la magistratura catalana, que queda bajo el control del presidente de la República y el Gobierno. El actual Tribunal Superior de Justicia se convertirá en Tribunal Supremo catalán, el presidente nombrará al presidente de ese Tribunal Supremo y al fiscal general, y crea una Comisión Mixta (una suerte de CGPJ), formada por el presidente del Supremo, el ministro de Justicia, cuatro jueces y cuatro personas designadas por la Generalitat, que junto a la sala de gobierno del Supremo elegirán a la cúpula judicial. Un galimatías que solo esconde el control absoluto por el Ejecutivo de todos los poderes de la República. Y este punto es esencial para ellos, como acredita la prisa en que comience a funcionar. Solo cinco días después de que se apruebe la Ley Fundacional, el Parlament elegirá a los presidentes de sala del Supremo y a los cinco jueces que la cámara tiene que designar para que formen parte de la sala de Gobierno. Dos días después se formaría la sala de Gobierno del Supremo y esta podrá constituirse con la mera asistencia de la mitad más uno de sus miembros, es decir, con la sola presencia de los designados directamente por el Parlament y los presidentes de Sala. Un procedimiento que podría ser digno de haber sido parido en cualquiera de los países más absolutistas del planeta. Y la guinda es que se apropiarían de todas las causas judiciales que afectan a Cataluña y que se instruyen ahora en la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo español, para “sobreseer o anular los procesos penales contra investigados o condenados por conductas que buscaran un pronunciamiento democrático sobre la independencia de Cataluña o la creación de un nuevo Estado de manera democrática y no violenta”. Lo que viene siendo una amnistía total y que se vayan de rositas los políticos que se han pasado por el forro la legislación vigente.

Y este disparate ha sido elaborado por un equipo de juristas liderados por Carles Viver Pi Sunyer, exvicepresidente del Tribunal Constitucional de España. Ole los cojones de quienes le designaron. Una muestra más de la formidable responsabilidad que tienen respecto a lo que está sucediendo el PP y el PSOE, el PSOE y el PP, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, presidentes del Gobierno de España que, incumpliendo sus obligaciones, mirando por el interés propio y no el interés general, con el único fin de garantizarse su mantenimiento en el poder, se arrodillaron ante los nacionalistas, les financiaron, miraron a otro lado y les ampararon mientras saqueaban las arcas públicas y ahora no saben cómo resolver el problema.

Puigdemont, Peineta y Pedorreta en Madrid
Pablo Planas Libertad Digital 23 Mayo 2017

Para no ir en serio, parecían bastante convencidos no sólo de la celebración del referéndum sino de la inmediata proclamación de la República catalana

El último argumento nacionalista para calentar el ánimo de sus huestes es que la relación entre coste y beneficio del llamado proceso es "extraordinariamente favorable" a sus intereses. Tal cual lo soltó Francesc Homs en uno de esos bolos unplugged en que los dirigentes separatistas presumen de tener a todo el mundo controlado y lanzan avisos a los funcionarios sobre el obligado cumplimiento de las disposiciones del Parlament.

Que lo diga Homs, que ha perdido el escaño en Madrid, prueba el escaso efecto de la política de penas menores para delitos mayores, de las inhabilitaciones frente a lo que ya no es un golpe de Estado sino un Estado paralelo, una Generalidad fuera de la ley y un parlamento convertido en una asamblea okupa en manos del voto de calidad del sector más radical y atrabiliario de la CUP.

Aún prevalece en el moderantismo monclovita la teoría para iniciados de que la cosa no va de veras porque al amigo Oriol (Junqueras) no le interesa el referéndum y la "nueva" Convergencia busca candidato macronita para un nuevo escenario de autonomismo bien entendido. Para no ir en serio, en el mitin de este lunes en el centro de Madrid parecían bastante convencidos los tres intervinientes no sólo de la celebración del referéndum sino de la inmediata proclamación de la República de Cataluña en calidad de estado soberano del concierto internacional de las naciones.

Si Puigdemont, Junqueras y Romeva tuvieran un talento a la altura de su cuajo, en vez de pronunciar discursos hubieran hecho un "tricicle", el memo, con perdón de los mimos, a base de cortes de mangas, peinetas, pedorretas y una traca final con doble calvo del "minister" catalán de Asuntos Exteriores.

La terna catalanista no se presentó en Madrid para pedir la vez y tomar la alternativa, sino para avisar de lo que hay, hechos consumados, por si al Gobierno le interesa no hacer más difícil (es un decir) la rendición incondicional y se aviene a lo que sería (o será) un referéndum tan parecido a la democracia como una violación al sexo consentido. En el fondo es por nuestro bien, dijeron los tres, uno tras otro.

DESMONTADAS UNA A UNA
Las falacias del secesionismo
El Semanal Digital 23 Mayo 2017

Cataluña ingresaría en el grupo de los países subdesarrollados de prosperar el desafío secesionista, erigido sobre mentiras históricas y económicas que se demontan una a una con datos.

¿Se puede hablar con razón de una historia de España contra Cataluña?
No, en absoluto. Ni en 1714 ni en los trescientos años transcurridos desde entonces. Si la política democrática consistiera en esgrimir agravios históricos probablemente los pueblos europeos, y con ellos el español, nunca hubiéramos logrado superar nuestras diferencias de forma pacífica.

¿La Transición fue querida por los catalanes?
De manera abrumadora, la Transición española fue también una transición muy catalana. Los catalanes tenían una clara conciencia de que no había habido una guerra civil de Cataluña contra España, sino una guerra civil de todos los españoles, también de unos catalanes contra otros catalanes.

¿La Constitución y el Estatuto de 1979 fueron queridos por los catalanes?
La Constitución española es también la Constitución de los catalanes, que la celebraron masivamente. Lo es sea cual sea su residencia, igual que es la Constitución de los madrileños, los vascos o los andaluces que viven y trabajan en Cataluña. Dos de los siete ponentes constitucionales eran catalanes y muchos diputados y senadores catalanes hicieron aportaciones destacadas a la Constitución, apoyada en definitiva por más del 90% de los catalanes, una de las cifras más altas de España.

¿La Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de 2006 impide que los catalanes tengan un estatus satisfactorio dentro del marco constitucional español?
Obviamente no. Eso se repite todos los días en declaraciones y documentos, hasta el punto de que esa es la creencia general de muchos ciudadanos catalanes, pero no es verdad. Es una lamentable excusa, porque el Estatuto era inconstitucional en numerosos e importantes aspectos y el Tribunal Constitucional no tuvo más remedio que declararlo así. No fue por razones más que legales, aunque políticas y sociales existan muchas desde luego.

¿Puede hablarse de falta de representación de los catalanes en el proceso constituyente o en las instituciones del Estado?
No, bajo ningún concepto. Desde 1977 hasta hoy el número de diputados en el Congreso elegidos en Cataluña ha sido de 579. Los diputados elegidos en Madrid han sido 429. Algo parecido puede decirse del Senado. Desde ese punto de vista, la Constitución y las leyes que se han hecho en el Congreso de los Diputados para toda España han sido, de alguna manera, mucho más catalanas que madrileñas. La negativa de Puigdemont a debatir su desafío en el Congreso resume el carácter ilegal del monólogo secesionista, que se magnifica en su emproio de medios públicos, en la educación en los centros públicos y no reconoce el derecho a rebatir ni la jerarquía de las leyes o de la soberanía compartida de todos los españoles.

¿Existe un derecho a decidir al margen de la Constitución y el Derecho?
Ni en España ni en ninguna otra democracia. La Constitución y las leyes son precisamente las que aseguran el derecho a decidir sobre los asuntos políticos que nos afectan, como se viene haciendo con absoluta transparencia y naturalidad en las elecciones locales, autonómicas, europeas y generales, entre otros procedimientos, incluido el referéndum en los términos fijados en la Constitución.

¿Es aplicable a Cataluña el llamado derecho de autodeterminación?
No, no lo es. Se trata de un derecho limitado a procesos de descolonización y regímenes no democráticos y que no respetan el Estado de Derecho, sujeto a condiciones enumeradas por la ONU que no tienen nada que ver con lo que sucede en Cataluña ni en ninguna otra parte de España. Ninguna Constitución del mundo democrático lo reconoce y sólo dos lo hacen: la de Etiopía y la de una pequeña isla del archipiélago caribeño, San Cristóbal y Nieves.

¿Es legal convocar referendos como el 2014 o el próximo otoño?
No. Ni la Generalitat de Cataluña ni ninguna otra institución española pueden plantear un referéndum con semejante contenido.Cuando se apela al derecho a decidir, como ocurría en la Ley del Parlamento Vasco y ahora en Cataluña, el Tribunal observa que ese derecho presupondría la existencia de un sujeto (pueblo vasco, pueblo catalán) equivalente al sujeto titular de la soberanía que es el pueblo español. Pero ni cabe otro soberano, ni el derecho a decidir deja de afectar al conjunto de los ciudadanos. El independentismo supone alrededor del 7% de la población española, donde reside la soberanía nacional, pero también la democracia: se pretende quitar, de manera unilateral e ilegal, un derecho básico del Estado de Derecho al 93% de los españoles, catalanes incluidos.

¿Puede el Estado convocar una consulta o delegar la convocatoria de la misma en la Generalitat, tal y como ha acordado el Parlament?
Es imposible. No cabe que ninguna institución, ni siquiera el Gobierno del Estado, convoque un referéndum de secesión. Como tampoco cabe que el Gobierno delegue en la Generalitat la competencia para convocar una consulta de esta naturaleza, y menos aún para convocar un referéndum con unas preguntas anunciadas por los propios interesados, que ya se conoce que son inequívocamente inconstitucionales.

¿Existe algún otro cauce legal para una consulta de secesión en Cataluña sin modificar la Constitución?
No existe ningún otro cauce legal para una consulta de secesión en Cataluña sin modificar la Constitución. Si la Constitución no se puede reformar fácilmente es porque de ese modo se garantiza que el acuerdo de todos no se puede cambiar entre unos cuantos, y esto es algo que beneficia a los partidos pequeños, no al revés, como en ocasiones se afirma. Ni aunque el Gobierno de Rajoy quisiera, pues, podría aceptarse algo así.

¿España ha robado en el pasado a Cataluña?
No. Desde el siglo XVIII se constata un intenso proceso de modernización de la sociedad catalana, uno de cuyos indicadores más claros es el aumento de su población. Gracias a estas políticas proteccionistas y no de libre competencia, Barcelona pudo convertirse en una gran ciudad comercial e industrial, como núcleo de una Cataluña próspera. En cifras, la dependencia de Cataluña de España es absoluta; tanto por el comercio interior cuanto por la participación en Europa gracias a la pertenencia a un Estado integrado.

¿España roba ahora a Cataluña?
Por supuesto que no. El secesionismo afirma que existe un presunto maltrato fiscal que padecen los ciudadanos catalanes en el actual modelo de Estado y que por ello es urgente alterar el sistema de financiación de Cataluña, como primera etapa, y avanzar luego por la senda de la ruptura como un empeño ineludible tras tantos años de injusticia. Pero eso no es más que un mito, algo que a fuerza de ser repetido puede llegar a parecer verdadero, pero no lo es.

Es, simplemente, la propaganda que algunos partidos catalanes han alimentado para activar uno de los factores más peligrosos del populismo nacionalista: el sentimiento de pertenencia a una comunidad que es agredida desde el exterior y cuya identidad está siendo puesta en peligro. Los medios públicos catalanes, los más costosos de España con un gasto superior a canales nacionales como Antena 3 y Tele 5, han sido una sistemática maquinaria de envenenamiento de los ciudadanos con propaganda incompatible con los datos fríos.

¿Cuál sería la moneda de una Cataluña fuera de España?
Una Cataluña fuera de España estaría fuera también de la Unión Europea y, cómo no, de la Unión Económica y Monetaria, es decir, del euro. La deslocalización de instituciones financieras, los costes de financiación más elevados, la caída de las exportaciones a España y a la UE, y la deslocalización de empresas no financieras son algunos de los efectos que se seguirían naturalmente del mantenimiento del “euro catalán” como moneda de una Cataluña escindida. Basta recordar que, cuando la Generalita ha querido financiarse al lado de España, su deuda ha sido calificado de 'bono basura' y ha tenido que inventar 'bonos patrióticos' para que los catalanes les presten dinero. Sin España, Cataluña hubiera quedado arrollada por la crisis: unos 60.000 millones de euros han ido a parar allí a través del FLA, el mismo importe que uno de los rescates a Grecia.

¿Sería más rica una Cataluña fuera de España?
Al contrario. Su situación económica cambiaría muchísimo y para mal. Además de perder el euro, si Cataluña se encontrase fuera de la Unión Europea se vería separada de sus vecinos, España y Francia, y del resto de socios europeos por el Arancel Exterior de la Unión; la legislación de la Unión dejaría de aplicarse en Cataluña, y también se vería privada de los Fondos de la Política Agrícola Común y de los demás fondos que a lo largo de su historia Europa ha creado para paliar los efectos de la crisis en países que han estado seriamente afectados por ella o para favorecer el desarrollo regional de algunos de ellos. Sería, simplemente, un desastre quizá irreversible: su reincoporación a Europa sería lenta, condicionada o directamente imposible. Nadie en la UE avalaría algo así a costa de España.

¿Seguiría Cataluña en la OTAN?
No, no seguiría en la OTAN, por razón equivalente a la anterior. Su portavoz recientemente ha dejado claro que si una parte del territorio nacional de un país se secesiona, tendría que renegociar su entrada: “Para que cualquier nación se incorpore a la Alianza necesitaría obtener el consenso de todos los aliados de la OTAN”. Seguiría dependiendo, también en eso, de España. Y tampoco podría estar en la ONU: países con tensiones internas como Francia, Rusia o China lo vetarían, sin la menor duda.

¿Cuánto empleo y riqueza perdería Cataluña?
Por efecto frontera y deslocalización, los Flujos Comerciales de Cataluña con el resto de España se contraerían un 45%. En la actualidad, la economía catalana vende entre 44.000 millones y 62.000 millones de euros al resto de España, según qué magnitudes se incluyan en el epígrafe, que se pondrían en peligro. El stock de Inversión Extranjera Directa se reduciría en 20.000 millones.

El impacto en el empleo sería muy grave: provocaría una destrucción de hasta 447.000 puestos de trabajo, el 16% de la ocupación, de modo que la tasa de paro alcanzaría el 34,4%. El déficit público aumentaría al 10,3% del PIB y la deuda pública hasta el 118% del PIB, con vencimientos anuales del 25% del PIB, lo que situaría a Cataluña entre los países más endeudados.

El grave deterioro de las finanzas públicas obligaría a fuertes recortes de gasto público de la Generalitat en partidas clave para el bienestar social. Las implicaciones negativas en el balance bancario harían inviable la financiación de PYMES y supondrían una restricción financiera insalvable. En fondos europeos, Cataluña perdería cada año unos 500 millones de euros, en su mayoría agrícolas, lo que reduciría un 16% la renta de las 59.000 masías. Y, por último, Cataluña tendría que hacerse cargo de al menos 100.000 millones de la deuda de España que le correspondería liquidar como cuota propia del conjunto.

Esta información se ha elaborado con datos del Ministerio de economía, de la propia Generalitat de Cataluña, con datos propios de ESD y con sendos estdios de Societat Civil Catalana y de la fundación FAES recopilados por ABC.

Alejo Vidal-Quadras:
‘Es demencial que se invite a Puigdemont al Congreso a explicar el golpe de Estado’
Un político, un empresario y un sociólogo -abanderados de la causa antiindependentista- analizan en La Gaceta la actuación del Gobierno frente a los embistes del separatismo.
Rosalina Moreno gaceta.es 23 Mayo 2017

La última de las afrentas ha tenido lugar este lunes, en la sede del Ayuntamiento de Madrid, desde donde el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont ha acusado al Gobierno de Mariano Rajoy de no haberle cedido el Senado para promocionar la ruptura de España y, en tono desafiante, ha asegurado: "Se trata del enésimo rechazo al diálogo y no será el último, pero no van a caber muchos más". Ha advertido a Rajoy de que la Generalidad "no aceptará" que nadie le obligue a renunciar a sus principios. "Haremos lo necesario para que haya referéndum", ha sentenciado en esta conferencia patrocinada por la alcadesa de la capital, la podemita Manuela Carmena.

Un desafío al que el Gobierno ha replicado invitando al president a que a "dar la cara" en el Congreso de los Diputados para defender su plan, además de calificar de "intolerable" el gravísimo "chantaje" y la "amenaza" al Estado que cree que supone el borrador de la denominada "ley de ruptura" catalana. Por su parte, el líder de VOX, Santiago Abascal, ha subrayado que la unidad de España no se negocia y ha pedido una vez más la detención de Puigdemont.

¿Y qué es lo que piensan de toda esta situación otros abanderados de la cruzada contra el separatismo? Un político, un empresario y un sociólogo analizan en La Gaceta la actuación del Gobierno frente a los embistes del separatismo y cuentan cómo creen que terminará esto.

El exeurodiputado popular Alejo Vidal-Quadras no da crédito a que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, “esté preparando abiertamente junto con su gobierno y la mayoría parlamentaria de la Cámara catalana la liquidación de la unidad nacional y se le invite al Congreso a explicar cómo piensa hacerlo”. Le parece “demencial” esta actuación del Gobierno y recalca que “no se ha visto nunca en la historia de la humanidad que se ofrezca el Parlamento a un golpista para que cuente cómo piensa dar el golpe”.

Considera que Puigdemont ha rechazado este ofrecimiento porque ni él da crédito. Preguntado sobre si cree que el Gobierno está pasmado para actuar así dice que “semejante disparate revela que el Ejecutivo tiene tal pasividad frente al asunto catalán que ya raya lo increíble”.

Señala que los populares creen que “esto les hace ser más abiertos y más demócratas y que le quita razones a los secesionistas”, pero les advierte de “se equivocan completamente porque lo que da es la imagen de un Gobierno débil y genuflexo frente a los agresores”.

Recuerda que él ya hace tiempo que viene diciendo que el procés sólo tiene dos salidas, ambas traumáticas. Una es que “se produzca de facto la separación de Cataluña y España y los separatistas ocupen la Agencia Tributaria, ordenen a los jueces que se pongan a las órdenes de la Generalitat y que Cataluña empiece a actuar como un Estado independiente, y el Gobierno español asista a este golpe impávido, inmóvil y paralizado”.

La otra es que “el Ejecutivo lo impida usando la fuerza legítima del Estado, y justificando sus facultades constitucionales que están bien claras en el artículo 155”.

Informa a Mariano Rajoy de que si no se ha enterado, los separatistas “utilizan sus recursos al Tribunal Constitucional para decorar el cuarto de baño”, y subraya que “la vía judicial se ha demostrado que es totalmente inoperante porque no cumplen ninguna sentencia”. Por eso, insiste en que sólo hay estas dos salidas.

“Veremos a ver qué es lo que hace el Gobierno y cómo se comporta el PSOE”, añade Vidal-Quadras. Dice que de Podemos no se puede esperar ninguna ayuda, pero que Ciudadanos lo normal es que apoye al Ejecutivo si se decide a aplicar la ley y la Constitución, “Lo del PSOE de Pedro Sánchez ya es una incógnita”, añade el exeurodiputado y presidente catalán hasta que fue apartado por la dirección del partido tras el ‘pacto del Majestic’ con CiU.

Vidal-Quadras se dio de baja del PP en enero de 2014 con una dura carta a Rajoy y desde entonces viene criticando los reiterados incumplimientos del programa del PP, así como la inactividad del Ejecutivo frente al desafío separatista.

El empresario Josep Bou, presidente de la plataforma Empresaris de Cataluña, también se ha pronunciado sobre la Ley de transitoriedad que El País ha desgranado este lunes.

Resalta que viene a ser una ley base de una Constitución catalana, los cimientos sobre los que se pretenden construir todas las demás leyes, y que de aplicarse van a violentar a la democracia en Cataluña.

Bou, que este pasado abril ha sido homenajedo por su lucha contra el separatismo, destaca que sería una temeridad tanto del Govern como de parte del Parlament que intenten ir a un RUI (Reréndum unilateral de independencia). Les avisa de que tendrán que atenerse a las consecuencias, “como les ha pasado a Artur Mas, Irene Rigau, Joana Ortega y a Francesc Homs”, porque “la Ley se va a aplicar” y no se dejará hacer ese referéndum “pase lo que pase y cueste lo que cueste”.

Mientras tanto, ve “con buenos ojos la invitación del Gobierno a Puigdemont a que hable en el ágora de la palabra y de la libertad”. Indica que el president “ahí no podrá soltar un monólogo, como es su estilo” ya que la gran mayoría de los 350 diputados estará en contra que es asaltar el poder constituido.

Dice que como a Puigdemont “no le agrada en absoluto que le lleven la contraria y tumben sus argumentos con datos”, “prefiere hacer lo de este lunes en el Ayuntamiento de Madrid, soltar su discurso e irse para Cataluña otra vez”. Insiste en que el presidente de la Generalitat tiene que ir a las Cortes a dar la cara. “Si tan convencido está de que lo que pretende hacer está bien y está ajustado a derecho cómo no va a ir”, exclama.

Sobre que Junts pel Sí haya asegurado a través de un comunicado que aunque el Gobierno vete el referéndum, se celebrará denuncia que lo que hacen es tensionar al pueblo catalán y que lamentablemente van a seguir haciéndolo. Dice que “están obligados a continuar por este camino porque tienen detrás a la Asamblea Nacional Catalana y a movimientos sociales que les aprietan muchísimo” y, por lo tanto, “van a convocar el referéndum después del 11 de septiembre, cuando la moral del separatismo está muy aguda”.

¿Qué va a ocurrir? Bou cree que no se va a poder realizar, que no será posible. Manifiesta que “el Estado tiene muchísima capacidad y fuerza para impedirlo” y que “esta vez no va a dejar hacer un 9 de noviembre de 2014, que fue una fecha deplorable”.

Dice que al no poder hacer esta consulta ilegal, los separatistas saldrán con la moral bien alta criticando que les han prohibido hacerla, que han hecho lo que han podido, que lo han intentado, pero que el Estado no se lo ha permitido, quedarán como mártires y convocarán elecciones.

El historiador, sociólogo, politólogo Javier Barraycoa, además de portavoz de Somatemps, también cree que la única salida que les queda a los secesionista es “intentar un enfrentamiento institucional para hacerse los mártires”.

Recuerda que el pasado 23 de abril, día de Sant Jordi, los secesionistas hicieron en la Plaza de Cataluña un encuentro entre periodistas, políticos e intelectuales, y que Antoni Castellà i Jordi Borràs, diputado de Junts pel Sí y portavoz de Demòcrates ya dijo entonces que después del referéndum vendría automáticamente la independencia, que no habría si quiera una transitoriedad, lo que significa que llevan muchos meses trabajando en esto.

No obstante, Barraycoa destaca que todas estas leyes en cuanto salgan serán anuladas automáticamente por el Tribunal Constitucional.

Comenta que Esquerra ha empezado una campaña electoral sobre un referéndum donde no hay todavía convocatoria, no hay pregunta, no hay fecha y que quieren hacerlo de corrido todo, por ejemplo, en agosto para que coja fuera de juego al Estado, aunque a su juicio el Estado estará atento y todo eso se detendrá.

Barraycoa insiste en que una declaración unilateral de independencia internacionalmente no la apoyaría absolutamente nadie, pese a que los separatistas vendan que sí y que eso demuestra que los separatistas “están en su nube y que la única estrategia real que tienen es convocar esta consulta ilegal para que el Gobierno lo tumbe y hacer una declaración de independencia que no tendrá absolutamente ninguna validez, y como mucho obligarán al Gobierno de España a inhabilitar al Govern”.

También ve que habrá elecciones adelantadas sí o sí, que es algo que no quieren reconocer los separatistas más radicales y más implicados.

La invitación del Gobierno a Puigdemont a las Cortes le parece “un brindis al sol” porque sabe que el president no va a ir a hacer el ridículo delante de España.

También destaca que a cinco meses de un referéndum que va a decidir la fractura de un Estado, que el presidente autonómico esté pidiendo dialogar “es absurdo”. Barraycoa ve todo esto “postureo”, por ambas partes.

Hace un llamamiento al Gobierno, tras el triunfo de "Pedro Sánchez, que ha hecho más de un guiño al separatismo, al referéndum”, para que actúe con más contundencia frente a esta Ley de transitoriedad y a este intento de hacer el referéndum.

Preguntado qué es para él mayor contundencia pide, por ejemplo, inhabilitar por 10 años a los dirigentes políticos que lideran este embite del separatismo.

Por otro lado, también cuenta que en estos momentos el líder de ERC, Oriol Junqueras, tiene temor a firmar la convocatoria de la consulta, que le inhabiliten y que no pueda presentarse a las siguientes elecciones.

También comenta que en el PDCat a dos consejeros que serían los sustitutos naturales de Puigdemont en las próximas elecciones, Neus Munté y Santi Vila, los van a hacer dimitir del Govern para teóricamente presentarse a unas primarias para los comicios municipales, de las que quedan 2 años. "Con esta excusa quedarán fuera del Gobierno, se libran de ser inhabilitados y podrán presentarse", explica el portavoz de Somatemps y recalca: "aquí todo el mundo está jugando a un tacticismo salvaje".

"Imagínate que convocan el referéndum y el Gobierno se pone duro e inhabilita a todo el Govern. Eso significa que Junqueras queda fuera y los únicos que pueden presentar a alguien sería el PDCat”, resalta.

Por su parte, Barraycoa considera que todavía no es necesaria la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Sin embargo, otros promotores de plataformas civiles catalanes y de partidos políticos no ven otra salida que su inmediata aplicación y la intervención de Cataluña.

Se lo han transmitido a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por carta. Llevan dos meses reclamándole una reunión para desgranarle con más detalle cómo piensan que debe actuar el Ejecutivo, pero Soraya les ha dado la callada por respuesta mientras que siguen tendiendo la mano al separatismo.

EDITORIAL EN COPE
Carlos Herrera: "Carmena es la tonta útil de los separatistas catalanes"
"No sabía yo que tender la mano es anunciar un golpe de Estado"
ANTÓN PÉREZ Periodista Digital 23 Mayo 2017

Carlos Herrera lanzó un demoledor editorial este 23 de mayo 2017 en COPE contra un hecho político sin precedentes: la presencia de Carles 'Puschtdemont' en un local alquilado del Ayuntamiento de Madrid:

El jefe de una administración autonómica llega a proponer un delito en un local que le cedió la tonta útil, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y todos los miembros de Podemos que pudieron estar allí. Llegó Puigdemont y le dijo al Gobierno que no podrá parar el referéndum, no tiene tanta autoridad el Estado español para parar tanta democracia. El que no tiene poder es el presidente de la Generalidad para revolver el Estado español y organizar un referéndum.

También ha arreado a La Vanguardia por poner a Puigdemont como víctima del Gobierno de Rajoy:
Puigdemont tiende la mano, dice el titular estupefaciente de La Vanguardia. No sabía yo que tender la mano es anunciar un golpe de Estado. Han ido a Madrid a exigir la rendición del Estado. Si se llama negociar a anunciar la comisión de un delito, a apropiarse de las estructuras del Estado y que la fiesta la sigan pagando el resto de los españoles.

Tanta amabilidad como la de ayer no cuadra con una ley de ruptura. Tal y como la vamos conociendo, que prevén aprobar por mayoría simple, cuando cualquier revisión del estatu jurídico, precisa de los dos tercios de la cámara. Aquí no. Pretender hacer todo eso con una mayoría simple.

MEDIOS SUBVENCIONADOS
Herrera también recordó como el separatismo obligó a algunos medios --entre ellos la COPE- a incluir propaganda independentista como en las dictaduras. Cabe mencionar que según el borrador de la Ley de Transitoriedad que desveló El País "a la Sindicatura Electoral Catalana se le reserva, por otra parte, un papel principal a la hora de controlar los medios de comunicación durante la campaña del referéndum".

El organismo "dicta las instrucciones que considere necesarias y resuelve las reclamaciones de acuerdo con el procedimiento que ella misma establezca". Además, si detecta que los medios, tanto públicos como privados, no informan con los criterios que considera oportunos, "puede adoptar medidas compensatorias para restablecer el equilibrio entre las opciones sometidas a referéndum".

De esta manera, se podría corregir la línea informativa de un medio de comunicación -también de los privados- si se considera que está excesivamente escorada hacia una de las dos opciones que se someten a votación. Durante la campaña para la consulta independentista del 9 de noviembre de 2014, la Generalitat ya entró en conflicto con los medios privados catalanes al intentar obligar a algunos de ellos a insertar de manera gratuita propaganda de la votación.

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