AGLI Recortes de Prensa  Martes 6  Junio 2017

¿DE VERDAD ESTAMOS SALIENDO DE LA CRISIS?
Los datos más polémicos de la economía española
Fernando Paz Gaceta.es 6 Junio 2017

Aunque nunca han estado exentos de manipulación, posiblemente jamás se ha prestidigitado con los números del desvergonzado modo en que los gobiernos actuales lo hacen.

En nuestro caso, data de casi un lustro el que el gobierno aproximadamente español incluyera en el cálculo del PIB partidas tales como el tráfico de drogas, el contrabando en general y la prostitución. Al fin y al cabo, ¿no son actividad económica? Y como actividad económica que son, dicha inclusión hizo que nuestro país se convirtiera en el quinto de la eurozona en el que más aumentó el PIB gracias a ella. Todo un logro para los gobiernos Mariano Rajoy.

No parece importarle mucho a nuestra clase política el que el montante nacional de drogas y prostitución sea superior al de la inversión en investigación y desarrollo. Lo verdaderamente importante es que el PIB se ha incrementado en torno al 4% gracias a la inclusión de estas partidas. Es innegable que en la actual situación el volumen de prostitución y drogas, y de la economía sumergida en general, se ha incrementado sustancialmente. Su inclusión en el PIB es el mejor reconocimiento de un gigantesco fracaso.

La tasa de paro y los salarios
Por otro lado, la tan pregonada creación de empleo arroja algunas sombras oscuras.

En general, la tasa de creación de empleo es moderada en la eurozona. El desempleo ha descendido hasta el 9.5%, lo que sería preocupante pero no excesivo, dadas las magnitudes económicas que estamos tratando. Ahora bien, los parámetros que se utilizan en el cálculo de la tasa de paro son más que discutibles.

Pues el que crezca la demanda de mano de obra debiera, lógicamente, haber impulsado una subida salarial en la UE. La ortodoxia económica dice que la bajada del paro se traduce en un aumento de los salarios. Pero esto no está ocurriendo ¿Por qué?

En primer lugar, porque la tasa de paro que figura en las estadísticas está falseada, ya que los requisitos que se consideran para clasificar a una persona como población activa restringen las cifras de paro. Todos los que no están buscando empleo de forma activa, no están registrados; además, aquellos que no manifiesten su disposición a trabajar en un plazo menor de dos semanas, también están excluidos de dichas estadísticas.

De modo que muchos parados de larga duración que no reciben prestación de desempleo no computan. Y en España, sólo el 44% de los desempleados reciben alguna prestación; es decir, que más de la mitad no cuentan a estos efectos.

La realidad es que la oferta de empleo es, así, mucho mayor de que se supone; el paro en España está en el 18.50%, pero el paro real alcanza el 27-28%.

A eso hay que sumarle aquellos que trabajan a tiempo parcial pero querrían tener un empleo a tiempo completo, que no son pocos. En el conjunto de la UE, hasta un 3% de la población trabajadora. En España, esa cifra es superior.

Los salarios descienden
En el conjunto del PIB, los salarios han descendido un 3,4% entre 2010 y 2013, lo que ha situado en el 13% el número de los que se hallan en riesgo de exclusión.

De acuerdo al INE, entre el 2008 y 2014 los salarios han disminuido un 0,7% en términos netos, mientras que entre esos mismos años los precios han subido un 8,5%. Así que la pérdida de poder adquisitivo asciende hasta el 9,2%, (llega a superar el 10% si nos detenemos en 2013, pero el descenso de los precios en 2014 y el ligero repunte de los salarios ese año maquillan algo el tramo de referencia).

Consecuencia del proceso de destrucción de empleo, desde 2009 se ha producido un aumento de productividad ya que disminuyó principalmente la ocupación remunerada con salarios más bajos con lo que, aunque también bajaban los salarios medios, la media del conjunto subía; es algo ficticio y puramente estadístico, que esconde algo parecido a una catástrofe social paliada solo gracias a la existencia de una estructura familiar poderosa que, en un país deficitario en servicios sociales, ha hecho la vez de una poderosa red asistencial.

El descenso de los salarios ha sido más pronunciado entre quienes llevan entre uno y veinte años en las empresas, mientras que los nuevos contratados sí los han visto incrementados; es decir, que las retribuciones de los temporales han aumentado mientras que han descendido las de los indefinidos.

Se entiende que la situación de una cierta seguridad compensa el descenso salarial pero, sobre todo, este ha sido posible ya que sobre los indefinidos no ejerce presión alguna la competencia generada por la demanda de empleos, de modo que la transformación de los empleos temporales en indefinidos ha dado lugar a un abaratamiento, en términos netos, de los costes salariales.

El gobierno puede así presumir, y cerrar de paso la boca a oposición y sindicatos, alegando las cifras de transformación de ese empleo temporal en empleo indefinido; y además, ha aumentado la productividad, lo que ha redundado en una sustancial mejora de las exportaciones. Ese aumento de la productividad ha tenido lugar, pues, sobre los lomos de los empleados indefinidos.

Precariedad
Aunque es cierto que los empleos que se crean se transforman en buena medida en indefinidos, esto no debe llamarnos a engaño. El panorama general no es bueno, y la percepción social es pesimista acerca del empleo, pues en muchos casos este está escasamente relacionado con la formación de aquellos que acceden al mercado laboral, de lo que se deriva una disminución de las posibilidades de promoción.

Una característica de la sociedad moderna es la movilidad, pero no como algo accesible a unos pocos, sino como un mecanismo del sistema a fin de estimular la búsqueda de un futuro mejor para la persona y dinamizar el conjunto social; desde luego, hoy la población no siente que estemos en el reino de las oportunidades. La movilidad, hoy, implica al menos tanto riesgo de ir a peor, vía precariedad, como de mejorar.

La dificultad de mejorar se percibe de forma algo difusa, pero cierta. En parte, se debe al hecho de que la creación de empleo es ficticia. Lo que se está produciendo es un reparto del tiempo de trabajo; hay más personas trabajando para un mismo desempeño. Si medimos las horas trabajadas, estas han descendido en los últimos cinco años en unos 700 millones.

Pese a este hecho, el aumento de la productividad es innegable. Como también lo es el que continúa el descenso de los salarios y una rápida pérdida de poder adquisitivo por parte de las clases medias, asalariados y autónomos en general. Y el panorama no parece que vaya a cambiar mucho en los próximos años.

Las debilidades estructurales que dañan la competitividad de la economía española
Javier Fernández La voz libre 6 Junio 2017

Periodista

España mantiene su posición en el World Competitiveness Ranking. En concreto, la economía nacional ocupa el puesto 34, igual que en 2016, de un total de 63 economías analizadas. Sin embargo, España sigue lejos de la posición que ocupa en el Producto Interior Bruto (PIB) mundial, ya que España es aún la décimo cuarta economía mundial, según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional. Con respecto a otras grandes economías de la UE, Alemania se sitúa en la posición 13 del ranking, Reino Unido en la 19, Francia en la 31 e Italia en la 44.

El World Competitiveness Ranking, uno de los más prestigiosos y completos informes sobre competitividad internacional, elaborado por el IMD World Competitiveness Center, aborda la dimensión política, social y cultural de la competitividad, además de la estrictamente económica, al evaluar la capacidad de los países para proveer aquellas infraestructuras, instituciones y políticas que fortalezcan y apoyen la competitividad de las empresas.

El World Competitiveness Ranking 2017 está liderado Hong Kong, Suiza y Singapur, ocupando las siguientes posiciones EEUU y Holanda, por este orden. Irlanda se coloca en sexta posición y se sitúa por encima de Dinamarca, Luxemburgo, Suecia y Emiratos Árabes Unidos, que ocupan las primeras diez posiciones.

En el informe se analiza la competitividad de los países participantes a partir de cuatro áreas: Resultados Económicos, Eficiencia del Gobierno, Eficiencia Empresarial e Infraestructuras. España alcanza su mejor ranking en el área de Infraestructuras, donde se sitúa en la posición 26. La peor posición en el ranking se da en el área de Eficiencia Empresarial, donde se sitúa en la posición 42.

El aspecto en el que más ha mejorado la competitividad de la economía española en el último año ha sido en la Eficiencia del Sector Público. España se sitúa en la posición 38 del total de 63 países, subiendo nueve posiciones con respecto a la edición anterior. Entre los factores que mejoran en 2017 cabe destacar el riesgo de inestabilidad política, el diferencial de tipos de interés y la estabilidad del tipo de cambio. No obstante, continúan siendo un importante lastre para la competitividad el déficit y la deuda pública, todo lo referente a la regulación del mercado laboral y su flexibilidad, la burocracia para crear una empresa, la elevada contribución a la Seguridad Social por parte de las empresas y la economía sumergida.

En el otro extremo, el área que ha bajado más posiciones ha sido Resultados Económicos, que baja cinco posiciones hasta la 35. Dentro de los factores que componen este área, las principales debilidades de la economía española se concentran en la evolución del empleo y la capacidad de adaptación de la economía, ya que se sitúa en las últimas posiciones del ranking en aspectos como tasa de paro, desempleo juvenil, desempleo de larga duración o resiliencia de la economía.

Además, aspectos como el peligro de relocalización de la industria se ven como un lastre a la competitividad. Destacan como fortalezas, dentro de los Resultados Económicos, el PIB per cápita, la exportación de servicios comerciales, la inversión directa en el exterior, la inversión extranjera directa en España o la concentración de exportaciones por productos.

En Eficiencia Empresarial España se sitúa en la posición 42, tras empeorar una posición. Aunque en España destacan los activos del sector financiero, los trabajadores cualificados, las grandes empresas y la productividad, ocupa una de las posiciones más bajas del ranking en lo referido a atracción y retención de talentos, transformación digital de las empresas, emprendimiento o formación laboral. Según se desprende de los resultados del informe, la eficiencia empresarial se ve lastrada por la necesidad de reformas económicas y sociales y, además, se hace necesario mejorar la utilización de tecnologías, incluido el big data.

El último de los factores estudiados se refiere a Infraestructuras, donde se analiza el grado en que los recursos básicos, tecnológicos científicos y humanos cubren las necesidades de las empresas. En este factor España registra sus mejores resultados dentro del ranking (posición 26), ganando una posición con respecto a la edición de 2016. España ocupa una muy buena posición en ingenieros cualificados, esperanza de vida e infraestructuras sanitarias. No obstante, determinados aspectos continúan siendo un lastre para nuestra competitividad, ya que no se ajustan a los requerimientos del sistema productivo, como los conocimientos de idiomas, la adecuación de la educación universitaria o la atracción de científicos e investigadores.

La lucha contra la corrupción y la democracia en peligro
Melchor Miralles Republica 6 Junio 2017

Corrupción ha habido mucha. Desde hace mucho tiempo. Amparada, auspiciada, bendecida y protegida por todos los partidos políticos que han tocado poder en el ámbito municipal, autonómico o nacional. Buena parte de los capos de las grandes compañías han sido cómplices, corruptores, y se han visto beneficiados por ella. Han conformado un gang, un grupo cerrado, pequeño, un selecto club de delincuentes inmorales que han hecho y desecho a su antojo, controlando la vida y la hacienda de todos. No más de quince personas, empresarios de postín, altos cargos institucionales y dirigentes de partidos políticos se lo han montado, lo han controlado todo, han robado lo que no está escrito y encima, socialmente, han impuesto sus códigos, y pasan por ser gente respetable, Y como durante los años de la burbuja al personal le iba bien, se ha tragado con todo. Y quienes manejaban el cotarro incubando el desastre han orquestado la degeneración del sistema, y todo se va a ir al garete.

La Fiscalía General del Estado padece un descrédito quizá insuperable. Desde el inefable Leopoldo Torres a Maza, pasando por Eligio Hernández, Moscoso, Conde Pumpido y compañía, la institución padece un descrédito quizá insuperable. Hay que derribar el edificio y construir uno nuevo. Los cimientos no se sostienen. Lo de Moix es una más, que se veía venir. Hay un control de los políticos de turno insoportable, que ejercen a partir del principio de jerarquía y unidad de acción. Y cómo se les ha otorgado más poder con las reformas, están a hostias entre ellos, y a hostias con el adversario político de sus jefes, y por el camino revientan las costuras de un sistema de garantías que es el deseable, pero con independencia. Se han creído que estaban por encima del bien y del mal, han hecho algunas investigaciones de éxito, claro, sólo faltaría, pero la lista de víctimas de sus cacerías políticas es también extensa.

Soy un convencido de que la responsabilidad de dirigir los procesos penales no debe ser sustraída a los jueces. El proceso penal y la política criminal son uno de los termómetros esenciales de la salud democrática de un estado de Derecho, y el nuestro está fallando de modo estrepitoso. Porque no funciona la arquitectura del procedimiento, se han hecho inventos pretendidamente progresistas que han afectado a lo esencial y en aras de una supuesta lucha contra la corrupción se han posibilitado excesos, errores, ajustes de cuentas políticos y cacerías inmorales en las que se han llevado por delante las garantías de los justiciables, de todos los colores.

Podemos empezar por la moda de los secretos de sumario, que solo pueden ser aceptados en asuntos del todo excepcionales, absolutamente tasados en el tiempo, plenamente justificados. La realidad es que se está abusando de decretar secretas causas que no lo merecen, por tiempo notoriamente excesivo, y por el camino se están llevando por delante el esencial derecho de defensa, y las consecuencias ya las hemos visto, y lo que nos queda por ver. Como sucede con los macro sumarios que se incoan a partir de grandes operaciones policiales de nombres exóticos y a veces patéticos, muchos de los cuales terminan con sentencias de primera instancia difícilmente sostenibles en las casaciones o en estruendosos fracasos en el primer fallo, que posibilitan que los responsables de graves delitos se vayan de rositas por una instrucción deficiente de las causas.

Y qué decir del inusitado poder que se le han otorgado a algunas unidades policiales, como por ejemplo la UCO de plena actualidad. Las batallas internas de los partidos también llegan a la Policía y la Guardia Civil, como a los jueces y fiscales, y hemos asistido a operaciones descabelladas, insólitas. Y cada día conocemos informes en los que se mezclan verdades con mentiras, pruebas con indicios, todo ello salpicado de valoraciones jurídicas que les son ajenas a los cuerpos policiales, porque solo competen a los jueces. ¿A cuento de qué un policía o un guardia civil ha de entrar en si alguien ha de ser imputado o no, o ha de calificar jurídicamente unos hechos? Los responsables policiales, que también abusan con frecuencia de su autoridad con los detenidos, solo han de investigar, constatar y buscar pruebas de los hechos delictivos, y poner a los presuntos responsables, junto a las pruebas obtenidas, a disposición de la autoridad judicial, y ahí termina su trabajo. Hoy no sucede así. Hay atestados e informes policiales que parecen sentencias, se incluyen en los mismos hechos sin prueba alguna, se omiten informaciones relevantes porque no conviene a los jefes que están al servicio de políticos y muchas veces, antes de ser entregados a los juzgados, que tienen decretado por supuesto el secreto del sumario, se lo facilitan a periodistas de la cuerda del jefe, y a quien Dios se la dé, San Pedro y las televisiones del duopolio se la bendigan.

El Estado de Derecho se resiente, la división de poderes es una quimera y la lucha contra la corrupción es corrupta hasta las cachas. Vivimos una deriva más que preocupante, y entre tanto, los máximos responsables de este desaguisado siguen en sus puestos, siguen en la mamandurria, siguen controlando el cotarro y la democracia se va al garete. Y ojo, que el problema no es el sistema. No se ha inventado uno mejor. El problema está en quienes han pervertido el sistema, se han apropiado del poder, lo manejan a su antojo y no lo sueltan ni pa dios.

La Libertad de Expresión asesinada
Ignacio Blanco Gaceta.es 6 Junio 2017

Es difícil recordar un auge del sector del transporte por carretera como el que protagoniza hoy nuestro país, con el Bus de Hazteoir, el Trama Bus de Podemos o el Pelo Bus del padre Angel, sólo falta el “No es No” Bus de Pedro Sanchez, que puede resumir su programa político en esas 6 letras.

Daniel Ripa, Secretario General de Podemos y Diputado Asturiano, ha dicho que el Autobús de Hazteoir no era bienvenido en Asturias, como si el nuevo caudillo comunista nos representara a todos los asturianos. ¿Qué será lo próximo a lo que el Podemita, asturiano tardía, impida la entrada en su cortijo astur?. El mismo participó del tumultuoso grupo violento LTGBI-podemita que apedreó el autobús de Hazteior en Asturias, sin que ninguno de los vándalos haya sufrido la lógica consecuencia legal, de momento.

Una consecuencia legal que nuestras cobardes instituciones no hubieran dudado en aplicarle a cualquier vándalo de menor pedigrí izquierdista o LGTBIsta. Sólo la valiente empleada de la gasolinera reprendió a los señoritos de izquierdas, que abandonaron el lugar sin recoger el destrozo, para que la humilde trabajadora limpiara la mierda que los dignísimos LGTBI-Podemitas dejaron atrás.

Un autobús en el que rezaba el lema “Dejad a los niños en paz”. Resulta evidente, por la petrea recepción que tuvo el autobús, que los violentos LGTBI no quieren dejar a los niños en paz. Pero es normal, es difícil pensar en una frase más ofensiva ¿no creen ustedes?.

Son estos mismos vándalos de izquierdas, siempre los mismos, los que reclaman Libertad de Expresión, los mismos que pretenden derogar la Ley Mordaza, mientras amordazan violentamente a quienes no opinan como éllos. Sólo un esquizofrénico puede vivir con tales disonancias cognitivas.

Hemos visto a Pablo Iglesias boicotear actos en la universidad cuando no gustaba lo que otros opinaban, hemos visto impedir violentamente hablar a Felipe González en una universidad, escraches a la puerta de domicilios particulares, se han reventado actos en la Universidad de Oviedo por simple discrepancia ideológica, o como los representantes israelíes en España requieren de grandes despliegues de seguridad sólo para poder hablar. Y son siempre los mismos grupos violentos de izquierdas los responsables de la mordaza fáctica.

Por el contrario, estos grupos violentos de izquierdas, pueden decir cualquier chorrada, quemar crucifijos u orinarse en la constitución, con total impunidad. Y así es como debe ser, pues la opinión no puede ser penaliza, ni por la ley, ni por la religión, pero tampoco por la fuerza de los matones del Daniel Ripa de turno.

Resulta evidente que la Libertad de Expresión en España ha sido asesinada. Ha sido asesinada por una minoría violenta y por una mayoría silente, ha sido asesinada por autoridades y políticos cobardes, ha sido asesinada por los Ripa y los Iglesias, todos unos licenciados universitarios, que parecen desconocer que la Libertad de Expresión en la única libertad que debe ser defendida para que la disfruten los que no opinan igual.

La Libertad de Expresión, es un derecho fundamental reconocido en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, un derecho definido como medio para exponer ideas, esencial para el descubrimiento de la verdad, como refirió John Stuart Mill, sólo limitado por el principio del daño y el principio de la ofensa. No es Libertad de Expresión defenderla sólo para los que opinan como uno mismo. Y por eso, la lucha por la Libertad de Expresión es la más digna y generosa de todas, porque esa lucha no es en beneficio propio, sino de otros para que puedan expresar libremente lo contrario que tú defiendes.

Si en el pasado eran los militantes de izquierdas quienes ponían en peligro su integridad por el simple hecho de exponer sus ideas, hoy son las violentas izquierdas radicales, las que pretenden acabar por la fuerza con toda Libertad de Expresión que no sea la suya propia.

Los mismos activistas violentos LGTBI que hasta hace poco luchaban por ser escuchados y respetados, como lo son en la actualidad en nuestro país, ya no están satisfechos con sus logros. Quieren imponer su ideología de género, que ya es enseñanza obligatoria en las escuelas. Quieren amordazar con violencia a quien no opina como ellos. La misma penuria a la que estos colectivos fueron sometidos en el pasado, quieren imponerla a quienes hoy no comparten su visión, como pretende también la izquierda radical, antigua, mezquina, fracasada y casposa del licenciado Ripa. Lo dicho, solo el psiquiatra puede dar solución a esta disonancia.

Algunos atribuyen a Sir Winston Churchill que “Los fascistas del futuro se llamarán antifascistas”. El licenciado Ripa y sus matones LGTBIstas se denominaban antifascistas, pero ya sabemos todos lo que son cuando silencian por la fuerza a quien discrepa de su totalitaria ideología.

Terrorismo y su propaganda
Antonio García Fuentes Periodista Digital 6 Junio 2017

La mejor arma que tiene el terrorismo es la propaganda; por tanto hará lo que sea por conseguir el máximo de ella (y cómo aquí en España hizo la ETA asesina); y la moneda más a su alcance “y más barata es y será la sangre derramada”, por tanto seguirá empleando la masacre en cualquier lugar que les interese; en general las grandes ciudades y en ellas las grandes aglomeraciones de gentes; por tanto en Europa, siempre serán pensadas a realizar donde las vienen haciendo en las últimas décadas; la última de ellas en la gran ciudad inglesa de Mánchester. ¿Después de esta qué ocurrió?

Pues lo de siempre; todos los periódicos, todas las cadenas de televisión y radio; todos los periódicos y todos “los lilas” de Internet, se subieron al carro de difundir las noticias, lo más posible y entre ella, la figura “y fama” del autor del hecho, que en vez de denigrarlo y destriparlo al máximo que cada idioma permita; han difundido hasta “el color de los calcetines que tal bicho usaba”; por tanto más que “presentar a ese impresentable”, seguro que para muchos, han presentado una figura, en cierto modo deseable, por el protagonismo alcanzado y por la fama adquirida, por la que muchos, musulmanes o ateos, serían capaces de dar su propia vida.

¿Qué quiero decir en concreto? Pues lo que arriba digo; por tanto hay que limitar al máximo la difusión de noticias que más que beneficiar, nos perjudican a toda la humanidad. Por tanto, pienso que lo mejor sería limitar la información a hechos “fríos” y sus resultados en forma de decir cuanto antes que el autor ha sido detenido y lo que le espera puesto que va a ser juzgado de inmediato.

Y visto cómo actúan estos “bichos”, habría que ir pensando el que aparte de serles retirado de inmediato, su pasaporte, de igual forma habría que hacerlo a los miembros de toda su familia, incluida hasta la del parentesco en segundo grado de la misma; pensando incluso en la expulsión del Estado, según qué grados de complicidad se encontrasen en las investigaciones; o sea crear tal grado de “miedos” similares a los que ellos sin ningún escrúpulo quieren crear en nosotros; o sea y más claro, “aplicar la misma sentencia que el propio Cristo dijo en sus prédicas… “quién a hierro mata a hierro muere”; puesto que visto lo que en defensa de nuestra propia civilización ésta hace, lo que está haciendo Occidente es prácticamente nada, o como dice la metáfora de buscar una aguja en un pajar”.

Está súper demostrado que “poner la otra mejilla”, no sirve nada más que para que… “te las rompan las dos”; y ya está bien de pagar impuestos para que cada vez estemos más indefensos y desamparados; puesto que en esos atentados, no los sufren nada más que la masa, “los infinitos privilegiados que mantenemos, esos siguen bien guardados y custodiados en los reductos costosísimos que les pagamos vía impuestos ya confiscatorios”.

Lógico que en este cada vez “más revuelto río”, los peces que en él nadan, estén cada vez más rebeldes y pidiendo que les limpien las aguas, para al menos poder nadar en ellas, trabajar y crear riqueza, para que en definitiva la disfruten otros más que ellos.

Los políticos tienen el deber de reunirse en forma continua e ir tomando medidas necesarias, puesto que, haciendo declaraciones idiotas, reuniones a la puerta de sus palacios o sedes y dedicando varios minutos de silencio, eso son protestas idiotas y que a los terroristas, les causan… “miedos, pero de risa o risotadas”.

Recuerdo que tras “lo de Mánchester” ya ha habido en Inglaterra dos atentados más; y no me extrañaría que cuando esto publique, hubiera alguno más.

Y… “No me vengan con las idioteces demagógicas de racista, xenófobo, fascista, nazi y tantas chuminadas como dicen los que viven de la política y afines y no saben decir nada más que chorradas”. En la propia naturaleza, el bicho más insignificante se defiende a muerte mientras tiene vida, “nosotros somos mucho más que esos minúsculos seres que con toda dignidad, defienden su vida y su casa o territorio”; lo que es toda una lección positiva para aquel que piensa y define; por mi parte nunca he pertenecido y menos defendido ninguna opción política, religiosa o sectaria; hasta hoy todas me dan asco o repulsión. Todas van a vivir ellas y los suyos, el resto no les importamos nada.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Dignificar la política
Santiago Trancón La voz libre

La política. Nadie habla bien de ella. Es una actividad tan despreciada como despreciable. Hecha (y henchida) de mentiras, engaños, traiciones, ambiciones infames. Compendio de todo lo ruin, abyecto, depravado y aborrecible. Así nos la hacen ver y sentir la mayoría de los políticos. Dan pruebas de ello cada día. Sin embargo, ¡oh paradoja!, los necesitamos, los apoyamos, los votamos. Algunos, incluso, los admiran y envidian. Lo más llamativo es ver a políticos hablar mal de la política y los políticos. Escuchen a algunos dirigentes de Podemos. Dan por supuesto que ellos no son políticos porque son distintos. No pertenecen a esa casta de malditos bastardos.

Recuerdo aquello de Franco: “Haga como yo, no se meta en política”. Trump también ha dicho que él no era político ni aspiraba a serlo. “La política es sucia”, ha sentenciado. Cuando se exhibe tan descarada muestra de cinismo lo que queda en entredicho no es la naturaleza de la política, sino la democracia. Lo que estorba no es la política, sino la política democrática, el control democrático de la política. ¿Pero es inevitablemente inmunda y perversa la política?

Aclaremos el concepto. En sentido estricto, política es todo lo que hacen los políticos: establecen leyes, toman acuerdos, ejecutan decisiones, controlan su cumplimiento. En una democracia, todo esto se lleva a cabo por delegación, mediante partidos, votaciones y elecciones. El objetivo es ordenar y controlar la vida en común, las relaciones sociales y la distribución de bienes y servicios. Algo imprescindible para que una sociedad funcione.

Pero la política es mucho más. En sentido amplio, política es también todo lo que hacemos los ciudadanos. O sea, todo aquello que está condicionado por el orden y las normas sociales y que, a su vez, condiciona o influye en la vida y el orden social. Podemos decir que todo depende de la política y todo influye en la política. Lo que hacen los políticos condiciona lo que hacemos los ciudadanos, y lo que hacemos los ciudadanos condiciona lo que hacen los políticos. Así que no hay manera de sustraerse a la política. Directa o indirectamente, la política está presente en todo. En todo lo colectivo que tiene que ver con el orden y la vida social, y en todo aquello individual que depende de lo público o social.

Si somos conscientes de cómo la política influye en nuestra vida, resulta poco coherente despotricar contra la política en general o juzgar a todos los políticos, por principio, como seres corruptos, sospechosos o despreciables. Más aún si consideramos que no hay democracia que no se asiente sobre el ejercicio de la política y la acción de los políticos. La actitud más sensata debiera ser tomarnos en serio nuestra condición política, nuestra inevitable implicación política. O te dejas llevar y aceptas pasivamente lo que hacen y dicen los políticos, o decides influir activa y conscientemente en lo que esos políticos dicen y hacen. No hay posibilidad de evadirse, de aislarse, de dejar de ser responsable de lo que sucede a tu alrededor.

Por pasiva o por activa, todos hacemos política, todos nos metemos (o estamos metidos) en política. Al negar la política estás haciendo política. Al dejar la política en manos de otros, estás haciendo política. Te puedes alejar de la política, pero la política no por eso se alejará de ti. Si tú no quieres hacer política, otros la harán por ti. Los ciudadanos hemos de asumir responsablemente nuestra condición política: eso significa ser ciudadanos en una democracia. Que ese compromiso consciente se concrete o exprese a través de un partido, una plataforma ciudadana, una asociación, mediante el ejercicio de una profesión o un trabajo, o simplemente votando, eso ya depende de las preferencias individuales.

Quienes tengan una mayor inquietud política, quienes sientan la necesidad de intervenir en la vida pública y social, de modo natural tratarán de canalizar este impulso a través de una acción política directa. Quienes hoy viven en condiciones de precariedad, de indefensión social, de injusticia, de desigualdad, de inseguridad, de amenaza a su situación social y económica, de miedo al futuro... Se sentirán tentados a entregarse al pesimismo, refugiarse en su mundo familiar e individual, apoyar soluciones políticas extremistas, seguir a aspirantes de caudillos… Pero también podrán reconocer su condición de ciudadanos libres y responsables, comprometiéndose con la acción política de algún partido.

La democracia necesita que los ciudadanos asuman su compromiso político de forma consciente y consecuente. No sirve de nada la queja, la descalificación totalizadora, la inhibición o el radicalismo verbal, desahogos momentáneos que nos dejan con la misma frustración y ansiedad. Para cambiar la sociedad es imprescindible organizarse, unir esfuerzos, compartir análisis y definir objetivos. De esta necesidad nacen los partidos políticos.

Los partidos hoy, sin embargo, padecen el mismo mal que quieren combatir: no son organizaciones para mejorar la vida de los ciudadanos, para transformar la sociedad y acabar con los graves problemas que padece, sino que se han convertido en aparatos lastrados por luchas internas, la defensa de sus intereses y el servicio a los grupos de poder dominantes. ¿Es posible recuperar la dignidad de la política, construir otro tipo de partidos?

Para ello es necesario empezar desterrando esa idea de que la política es una profesión o una actividad de expertos, especialistas o individuos excepcionales, y no un compromiso personal basado en principios éticos o morales como la honestidad, el amor a la verdad, la igualdad y la justicia. Ya dijo Plutarco que “no se debe elegir la política por un impulso repentino, por no tener otras ocupaciones o por afán de lucro, sino por convicción y como resultado de una reflexión, sin buscar la propia reputación, sino el bien de los demás".

La política, por más ejemplos que tengamos de lo contrario, no puede ser algo separado de la vida real, sino una prolongación natural de todo aquello que uno hace, piensa y siente. Un partido no puede ser una secta, ni un lobby, ni una cofradía, ni una oficina de colocación. La política no puede ser un modus vivendi, ni un medio para sentirse importante, ni un espacio donde resolver problemas personales o de identidad.

Pero la política tampoco es, como se suele afirmar con cierta impostura, un sacrificio, un servicio o una entrega incondicional a los demás. Debe ser, eso sí, una actividad humana movida por nobles sentimientos. La mayor satisfacción de la acción política es contribuir a cambiar las ideas y la vida de los otros, ayudar a transformar la sociedad y mejorarla, despertar la confianza en la unión y el esfuerzo colectivo, aminorar el sufrimiento y el malestar de los más desfavorecidos, promover el mayor bienestar para la mayoría. Quienes no albergan en su interior estos sentimientos, quienes no encuentran en ellos suficiente compensación a su esfuerzo y empeño, nunca entenderán que la política puede ser también una actividad digna y estimulante. Tan digna como necesaria, tan apasionante como arriesgada. Tan importante como para no dejarla en manos de los que se hacen profesionales de la política para su propio beneficio.

> Santiago Trancón Pérez es impulsor del CINC y exmilitante del PSOE.

Qatar: ruptura de relaciones o declaración de guerra
Enrique Navarro Libertad Digital 6 Junio 2017

Trump reafirmó que en el juego de equilibrios entre los dos grandes actores de la región, Irán y Arabia, optaba por este segundo, reforzando la alianza con Turquía.

Qatar es un minúsculo país asentado sobre un mar de gas que lo ha convertido en el país más rico de las monarquías absolutas de Golfo. Nunca un nombre geográfico resultó tan apropiado. Está gobernado por el jeque Tamin, simplificando para no rellenar el articulo con nombres de nobles árabes, que dio un golpe de estado contra su padre, en la mejor tradición lugareña. Un país donde viven a cuerpo de rey 250.000 qataríes para los que trabajan dos millones de extranjeros, entre ellos 200.000 egipcios, con menos derechos laborales que los elefantes de los circos y que son la pantalla perfecta para ocultar transferencias millonarias a países de origen de los inmigrantes, casualidad todos ellos envueltos en guerras o en acciones de terrorismo. Allí se construyen estadios para albergar un mundial de fútbol, en los que mueren trabajadores a diario, sin que nadie considere esto noticia. Donde un expresidente de la Federación Nacional de Fútbol ha sido designado por el Departamento del Tesoro norteamericano como un financiador de grupos terroristas mientras disfruta de una cómoda vida de impunidad en Qatar.

Cualquiera podría preguntarse qué hace este país dedicándose a financiar grupos terroristas por doquier, como si se tratara de una acción benéfica. Por otra parte, también deberíamos preguntarnos por cuestiones tan relevantes como que, si este país lleva financiando al terrorismo internacional desde los años noventa, especialmente a Al Qaeda, ¿por qué la base militar más importante de Estados Unidos en la región está ubicada en Qatar? También podríamos interrogarnos por otra cuestión fundamental: si este gobierno es tan maléfico, ¿por qué el presidente Trump se reunió con el Emir Tamin hace escasamente tres semanas, cuando todos los países de la región firmaron un memorándum para luchar contra las redes de financiación del terrorismo, y que fue vendido como el mayor éxito de la política exterior de Trump? Otro papel mojado.

Para ir dejando de lado consideraciones que podrían vincular esta noticia con el reciente atentado de Londres, hay que decir que esta crisis se lleva fraguando desde hace años, especialmente desde 2011, y que cobró inusitada fuerza a raíz de dos hechos, en principio inconexos, tremendamente importantes ocurridos en las últimas semanas.

Por un lado, la visita de Trump a Arabia se cerró con la mayor venta de armas de la historia, más de cien mil millones de dólares para crear el ejército más poderoso de la región, con un sólo objetivo que está en el origen del reino, dominar el Islam desde el Mar Rojo hasta Irán. Cuando Arabia estaba en el objetivo de muchos países por sus conexiones pasadas y presentes con acciones terroristas, Trump reafirmó que en el juego de equilibrios entre los dos grandes actores de la región, Irán y Arabia, optaba por este segundo, reforzando la alianza con Turquía. Trump ya no ve a Erdogan como una amenaza sino como una oportunidad de crear una alianza islámica junto a Egipto para controlar los recursos de la región, terminar con el terrorismo y sobre todo acabar con el régimen de los ayatolás que ha hecho del apoyo a los terroristas de medio mundo un eje fundamental de su política exterior. Este será otro error histórico, de aquí no va a salir nada bueno.

Pero esas ventas y el significado político que tienen, no son gratuitas. Por una parte, deben contar con el apoyo del gran aliado innombrable de Arabia, Israel. Y quienes son los dos grandes enemigos de Israel en la región, Qatar e Irán. Y en segundo lugar, Trump necesita vender este oscuro negocio con un rédito político, y en esta clave debemos entender una parte de esta reacción desatada contra Qatar.

La segunda razón es más estratégica. Qatar es el peón de Irán en su eterna confrontación contra Arabia. Irán comparte con Qatar uno de los yacimientos de gas más importantes del mundo. El minúsculo país asentado sobre una bombona de butano se ha manifestado muy comprensivo con el régimen iraní y lo ha defendido contra sus enemigos y por eso Arabia ha iniciado el proceso para provocar un cambio político en Qatar.

Sólo necesitaba una excusa y se la ofreció en bandeja el jeque Tamin cuando en unas declaraciones a Al Jazeera hace dos semanas, otra de las víctimas de esta crisis, exigió en un acto público, que Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin evaluaran su postura anti-Qatar y detengan las continuas campañas y las acusaciones contra su país; asimismo indicó que resulta imposible ignorar la preeminencia regional e islámica de Irán como una potencia que garantiza la estabilidad de la región. Defendió asimismo a los Hermanos Musulmanes en su lucha en Egipto; también a Hamas en Gaza, y a los grupos terroristas que luchan en Siria. Semejante oportunidad no pasó desapercibida para el gobierno de Arabia que encontró el casus belli que andaba buscando hace años para intervenir en el pequeño país vecino.

Unos pocos días más tarde, se inició una campaña muy intensiva contra Qatar en los medios de difusión de Arabia y de sus aliados, que ha desembocado con esta acción que más que una ruptura de relaciones parece una declaración de guerra en toda regla. El abandono de los ciudadanos qataríes en los países; el cierre del espacio aéreo, la clausura de Al Jazeera; que junto a su primo hermano, Hispan TV, la cadena en la que se estrenó Pablo Iglesias, esparcen los intereses iraníes por el mundo, denotan más bien un cambio de régimen en el país. De hecho, un miembro de la propia familia real, Sheikh Saud, se presentó como mediador de Arabia para resolver el conflicto llevando un mensaje muy claro a Doha: suspender las actividades de la fundación de la Jequesa; congelar las relaciones con Irán; cesar las operaciones en Libia, Egipto y Sudán y expulsar a los extremistas. Toda una declaración de guerra.

Puede que una vez más las aguas vuelvan a su cauce ante el interés de todos y en especial de Estados Unidos de mantener el status quo; o bien podemos encontrarnos ante una deriva bélica impredecible; aunque conociendo a los personajes más me inclino por lo primero. No obstante, el cierre de Al Jazeera es una gran victoria de la monarquía saudí que la temía más que a un nublado, sabiendo qué pasa en el Golfo cuando se nubla el cielo. Ahora podrá impulsar su propia cadena como la CNN del Islam y continuar incrementando su influencia. Pero no nos equivoquemos, esto tiene poco o nada que ver con la financiación del terrorismo internacional, sólamente con los intereses geoestratégicos de unos sátrapas, algunos de los cuales son nuestros amigos.

Qatar desestabiliza el frágil 'statu quo' de Oriente Próximo
EDITORIAL El Mundo 6 Junio 2017

La geopolítica global se ha visto zarandeada tras la abrupta decisión de varios países musulmanes, encabezados por Arabia Saudí, de romper sus relaciones con Qatar por favorecer el terrorismo. La medida tiene enormes repercusiones en todo el mundo. Primero, porque incrementa la tensión en Oriente Próximo, la región más caliente del planeta. Pero, además, por la importancia económica del emirato. Qatar, la nación con el mayor PIB per cápita, cuenta con enormes reservas de petróleo y, sobre todo de gas -sólo por detrás de Rusia e Irán-. Y se estima que la Autoridad Inversora en manos de su familia real maneja casi 80.000 millones de dólares en participaciones empresariales en toda Europa y EEUU, sobre todo en el sector inmobiliario. La Bolsa qatarí sufrió ayer una gran sacudida y su importante aerolínea nacional, con muchos enlaces europeos, se vio de inmediato obligada a modificar sus rutas. Todas las cancillerías están seriamente preocupadas por una crisis de consecuencias impredecibles.

Riad, secundado por casi todas las petromonarquías del Golfo y por Egipto, acusa, en efecto, a Doha de "apoyar el terrorismo" financiando a grupos en la órbita del Estado Islámico y Al Qaeda en Siria y Yemen. Pero, en realidad, la tirantez entre Arabia Saudí y Doha viene ya de muy lejos. La causa principal es el paulatino acercamiento del rico emirato a Irán, el gran rival del régimen saudí. En lo político, Riad y Teherán pujan por la hegemonía en Oriente Próximo; y, en lo religioso, estamos ante los dos grandes faros del sunismo -la rama mayoritaria del islam- y del chiísmo; el enfrentamiento entre ambas corrientes está detrás de las guerras actuales en el mundo musulmán.

Durante décadas, Qatar fue un país satélite de Arabia Saudí, que marcaba su débil política exterior, siempre con la bendición de EEUU. Washington, de hecho, tiene en territorio catarí una de sus bases militares más importantes de Oriente Próximo, con unos 3.500 efectivos, desde la que se supervisan el espacio aéreo y las operaciones bélicas de casi toda la zona. Pero desde hace más de una década Qatar busca convertirse en una influyente potencia, tanto política como económica. Y para ello intenta librarse de la tutela saudí, lo que ha provocado numerosos choques estratégicos. En aras de ganar relevancia internacional, no olvidemos que albergará el Mundial de fútbol de 2022, cuya adjudicación ha estado rodeada de toda clase de polémicas, incluido el debate sobre si tendrá que disputarse en invierno.

Una de las principales herramientas del régimen catarí para adquirir peso tanto en el mundo árabe como en la geopolítica global es la cadena de televisión Al Jazeera, financiada por la dinastía reinante. Esta cadena se ha convertido en una de las plataformas informativas más importantes en los países musulmanes. Y es indudable que, por ejemplo, jugó un papel fundamental en el desencadenamiento de las Primaveras Árabes que derribaron gobiernos en países como Egipto o Túnez. Las monarquías del Golfo acusan a Doha de estar desestabilizando toda la región a través de Al Jazeera y del acercamiento a Irán.

Lo cierto es que Qatar mantiene un peligroso juego a varias bandas en aras de buscar un espacio autónomo en el Golfo. La antigua península de pescadores y cultivadores de perlas ha estado del lado saudí en la guerra de Yemen y en la batalla para descabezar a Asad en Siria, pero no dudó en apoyar a los Hermanos Musulmanes en Egipto, provocando la furia de Riad, y coquetea con Teherán por motivos económicos y para desequilibrar las actuales posiciones de fuerza en el tablero regional.

En todo caso, estamos ante una grave crisis que resulta urgente reconducir, con la imprescindible mediación de EEUU, por tantos intereses como hay en juego. La división de las potencias árabes sería letal para la lucha contra el yihadismo y los procesos diplomáticos en marcha para Siria. Y sólo beneficia a Irán, que, no lo olvidemos, está aún muy lejos de una actitud amistosa con Occidente.

El Islam y la tolerancia de Europa
Javier Benegas www.vozpopuli.com 6 Junio 2017

La dejación de las instituciones europeas a la hora de hacer prevalecer leyes generales ha sido enmascarada con la tolerancia acrítica. Así, el carácter general de la ley, que es propio de la democracia liberal, ha dado paso a un particularismo legislativo y a reglas informales donde la excepción cultural es la norma.

Denunciaba Claire Lehmann,? editora del magazine Quillette, a propósito del atentado de Manchester, que cuando los niños aún estaban retirando de sus cabellos trozos de carne humana, la islamofobia se había convertido ya en la preocupación prioritaria.

En efecto, con los cadáveres aún calientes, numerosas personas, desde las redes sociales y los medios de comunicación, orientaron sus esfuerzos no sólo a contener la inevitable ira de una multitud conmocionada, sino a perseguir y censurar cualquier exceso dialéctico.

Con el eco de la explosión todavía reverberando, repetían que no era el Islam sino el extremismo religioso el que asesinaba. Que no eran sus practicantes sino un número reducido de fanáticos. Así, con los cuerpos, brazos, piernas, cabezas, vísceras y sesos aún esparcidos por doquier, los celosos guardianes de la tolerancia imponían una contención emocional que no dejaba margen para esos instantes de furia, atolondramiento e histeria que sobrevienen inevitablemente después de una masacre.

Es evidente que después de un acto de violencia atroz las emociones se disparan. Y siempre habrá quienes aprovechen la turbación para denunciar el Islam como la mayor de las amenazas. Sin embargo, cuando la sangre derramada aún está fresca, no es el momento de prevenciones morales. Numerosas personas acaban de ser asesinadas. Y lo que la civilidad exige es justicia; es decir, que los criminales y sus cómplices sean perseguidos, detenidos, juzgados y castigados. Después, cuando los restos humanos sean debidamente enterrados y los ánimos se calmen, será momento de hacer prevenciones, pero también de realizar análisis que vayan más allá de la acrítica tolerancia europea.

La falsa tolerancia
Como explicaba Furedi, desde la llegada de la democracia liberal, la primacía de la libertad como valor fundamental supuso abstenerse de coaccionar a los discrepantes y condenarlos al silencio. Y si bien, desde la perspectiva liberal clásica, ser tolerante implicaba juicio y discriminación, en última instancia no podía existir censura sino que se imponía el respeto hacia las personas que, en conciencia, tenían determinadas creencias. No obstante, ese respeto no era acrítico puesto que existía un conexión entre tolerancia y juicio. Sin embargo, en la esfera pública actual esa conexión ha desaparecido: la tolerancia ha pasado a ser un mero complemento "inclusivo”, de tal suerte que, como advertía Alan Wolfe, "No juzgarás" se ha convertido en el undécimo mandamiento.

En realidad, debatir nuestras diferencias y señalar a los demás lo que nos resulta desagradable de sus creencias es algo consustancial a la democracia. Sin crítica y sin juicio, la tolerancia es un valor superficial, una excusa para no escuchar y, lo que es peor, para evitar dilemas morales. Sin embargo, la tolerancia que se promueve desde las instituciones nacionales e internacionales es superficial, y cualquier cultura, costumbre o conducta que se derive de estas no puede ser juzgada sino aceptada de forma acrítica por el bien de la armonía y la paz social.

Así, paradójicamente, en las democracias actuales, no ya los exabruptos sino el propio acto de juzgar está siendo censurado, incluso erradicado del espacio público. De hecho, la Unión Europea, en colaboración con Twitter y Facebook, se plantea desarrollar directivas no para perseguir la intolerancia flagrante sino para evitar la difusión de contenidos que, de alguna remota manera, pudieran dar soporte intelectual a cualquier cosa que, a juicio de técnicos y burócratas, se le parezca, lo que jurídicamente es un disparate; y democráticamente, una barbaridad. Con todo, lo peor es que la posición de las instituciones nacionales e internacionales, de los políticos y expertos respecto de esta peligrosa deriva iliberal no sólo no es contraria sino fervientemente favorable.

A este respecto, la declaración de la UNESCO es paradigmática. Su llamada a la tolerancia se presenta como “una respuesta al actual aumento de los actos de intolerancia, violencia, terrorismo, xenofobia, nacionalismo agresivo, racismo, antisemitismo, exclusión, marginación y discriminación contra las minorías nacionales, étnicas, religiosas y lingüísticas, los trabajadores migrantes, los inmigrantes y los grupos vulnerables dentro de las sociedades, así como los actos de violencia e intimidación cometidos contra personas que ejercen su libertad de opinión y de expresión, todo lo cual amenaza la consolidación de la paz y la democracia tanto a nivel nacional como internacional, y son obstáculos para el desarrollo”.

Pero por ningún lado se contempla que las creencias, y no los individuos, puedan ser juzgadas racionalmente como inconvenientes.

El problema es Europa
Hoy se dirime si el Islam es el problema o lo es su perversa interpretación por parte de minorías radicalizadas. Tras los sucesivos atentados yihadistas, mientras algunos exigen su prohibición y el cierre de fronteras, otros abogan por más y mejores políticas de integración y la permeabilidad total de las fronteras. Parece lógico deducir que la mayoría de musulmanes que viven en Europa no son radicales, de lo contrario, la situación hace tiempo que se habría vuelto completamente insostenible. Sin embargo, no es tanto que la gran mayoría sean moderados o, incluso, en algunos casos laicos, como el poder que sobre toda la comunidad musulmana ejerce una minoría radicalizada y bien organizada, especialmente en las mezquitas, los suburbios y guetos donde la concentración de islamistas resulta abrumadora.

Los españoles deberíamos entender mejor que la mayoría de europeos la dinámica que tiene lugar en estas circunstancias. No en vano, durante los años de plomo de ETA, el País Vasco sucumbió a la ominosa ley del silencio. La inmensa mayoría de vascos ni eran terroristas ni simpatizaban con ETA, pero bastó la determinación de una minoría radical bien organizada y financiada para atenazar e instrumentalizar a la sociedad vasca. Evidentemente, algo tuvo que ver, cuando menos, la pérdida de competencias del Gobierno Central, la “neutralidad” de las instituciones autonómicas y, de manera derivada, la permisividad de las autoridades locales.

Lo mismo parece suceder con las instituciones nacionales, regionales y municipales en numerosos países europeos respecto a unas comunidades islámicas cada vez más numerosas e infiltradas por radicales. En los lugares donde la concentración es muy elevada, el Estado de derecho retrocede. Lo cual no sólo supone un problema para la supervivencia de la sociedad abierta sino que, además, deja a los que están en disposición de integrarse a los pies de los caballos; es decir, en manos de los radicalizados.

La pérdida de autoridad
La dejación de las instituciones europeas a la hora de hacer prevalecer leyes generales ha sido enmascarada con la tolerancia acrítica. Así, el carácter general de la ley, que es propio de la democracia liberal, ha dado paso a un particularismo legislativo y a reglas informales donde la excepción cultural es la norma. Con el tiempo, la renuencia a abordar el problema con todas sus consecuencias y, sobre todo, sus costes políticos, es lo que ha impedido la integración de las comunidades musulmanas. Y también que, en la práctica, sean las minorías radicales bien organizadas las que estén imponiendo progresivamente la Sharia.

Sí, sobre el papel, los gobiernos europeos tienen todavía el poder para revertir la situación. Pero, a nivel social, en los lugares donde las comunidades musulmanas son mayoritarias, carecen ya de la autoridad necesaria para hacerlo; de la voluntad de los gobernantes ni hablamos. Resulta por lo tanto comprensible, o al menos debería serlo, que muchas personas se planteen hasta qué punto las políticas de acogida estarán cebando una bomba. Y debatirlo abiertamente no es iliberal, al contrario: es de un liberalismo prístino.

Recuperar el juicio
Si alguna lección debemos extraer de todo este despropósito es que, contrariamente a lo que instituciones internacionales como la UNESCO expresan, no existe obligación moral de extender el respeto otorgado al ejercicio de la autonomía individual a la conclusión o creencia subsiguiente. El proceso del razonamiento moral y la toma de decisiones implica necesariamente realizar actos de juicio. La sociedad abierta no puede mantenerse de otra manera; tampoco el Estado de derecho. Sin embargo, en contra de esta interpretación liberal clásica, la versión dominante de la tolerancia pretende despojarla del acto del juicio.

Con todo, lo más preocupante es que este error se está institucionalizando a través de la acción indicativa de los gobiernos, incluso de la propia Unión Europea. Y ahora se proponen vigilar no ya actos y expresiones manifiestamente impertinentes sino, también, juicios racionales que supuestamente "puedan" inducir a la intolerancia. Si esto es liberal, que venga Alá y lo vea.

DE NUEVO EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA
Qatar: el 'patrocinador del terrorismo' a nivel mundial
La Gaceta 6 Junio 2017

Los países del Golfo han tomado una decisión histórica al cortar relaciones diplomáticas con Qatar por "apoyar" a grupos terroristas. Hasta Arabia Saudí, difusor del wahabismo, censura sus políticas.

Arabia Saudí, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Libia han decidido romper sus lazos diplomáticos con Qatar por considerar que el país "apoya el terrorismo". En un comunicado sin precedentes acusan a Doha de "violaciones graves con el fin de romper la estabilidad en la zona".

Las palabras más contundentes han sido las de Riad. La dictadura islámica señala a Qatar por "incitar al abandono del Estado, poner en peligro su soberanía y la adopción de organizaciones terroristas, entre ellas los Hermanos Musulmanes, el Estado Islámico y Al Qaeda". Las autoridades saudíes también acusan a Doha de respaldar a Irán en su apoyo a los "grupos terroristas" en la provincia de mayoría chií saudí de Qatif, así como en Bahréin, además de apoyar a los rebeldes hutíes del Yemen.

El régimen saudí, principal difusor de la doctrina wahabista a nivel mundial, rompe de esta manera con un socio clave en la zona que apoyó a Riad durante la crisis de refugiados, cuando desde Occidente se presionaba a los países del Golfo para que aceptaran inmigrantes. El 'no' fue rotundo, a pesar de contar con instalaciones como las carpas de La Meca con capacidad para dos millones de personas.

El Cairo, por su parte, también acusa al emirato de Qatar de "apoyar las operaciones terroristas en el Sinaí (noreste) y de intervenir en los asuntos internos de Egipto y los países de la región de manera que amenaza la seguridad nacional árabe y favorece las diferencias dentro de las sociedades árabes".

Tras el comunicado, la alianza árabe encabezada por Arabia Saudí y que combate en el Yemen junto al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi ha anunciado la expulsión de Qatar de la coalición.

Suspensión de los vuelos
La aerolínea Qatar Airways ha suspendido todos sus vuelos a Arabia Saudí tras la ruptura de relaciones y el cierre de las fronteras entre ambos países.

"Qatar Airways ha suspendido todos sus vuelo a Arabia Saudí hasta las 23.59 horas GMT del 5 de junio", explicó la fuente, que confirmó que "continúan programados los vuelos que partirán este martes desde Qatar" al reino saudí.

Desde la compañía aseguraron que en las próximas horas mandarán una actualización para dar a conocer si los vuelos de este martes y de los días venideros serán suspendidos.

Por otra parte, la aerolínea emiratí Etihad Airways, con sede en Abu Dabi, aseguró que sus aviones no volarán "hasta nuevo aviso" a Qatar desde este martes.

Patrocinador del islamismo
Desde hace más de una década, Qatar se ha convertido en uno de los principales patrocinadores del islam en Europa. Los petrodólares qataríes han financiado la construcción de miles de mezquitas en todo el continente, al frente de las cuales han situado a imanes de su cuerda para difundir su particular visión del islam.

En España, por ejemplo, el plan pasaba por levantar 150 templos hasta 2020. La inteligencia española mostró su preocupación en este diario por las sospechas internacionales acerca de una posible financiación del Estado Islámico por parte del Emirato. "Tenemos que preguntarnos quién está armando, quién está financiando al Estado Islámico. Y la palabra clave es Qatar". Fue el aleman Mueller, del partido demócrata-cristiano, uno de los primeros en señalar directamente al Emirato de Qatar. Hizo esas declaraciones en octubre de 2014. Antes, y de manera más o menos directa, lo habían hecho otros: fuentes diplomáticas alemanas habían señalado que, si bien Qatar apoyaba a distintos grupos moderados, era cierto que había prestado su apoyo también a grupos radicales que soñaban con la implantación del Califato Islámico.

En marzo de 2015, el secretario de Terrorismo e Inteligencia financiera de Estados Unidos, David Cohen, señalaba el soporte de Qatar a miembros del Estado Islámico en Siria y denunciaba una legislación "demasiado permisiva" con determinadas donaciones de particulares a personas e instituciones relacionadas con el terrorismo.

El director del Royal United Services Institute de Qatar, Michael Stephens, respondía en un análisis de septiembre de 2014 que no de forma directa, pero sí indirecta. Hay donantes anónimos, decía, que han apoyado financieramente a los extremistas de Siria, porque ven con buenos ojos la implantación de un Califato Islámico (como el autoproclamado por los terroristas del ISIS). "Arabia Saudí y Qatar, convencidos de la pronta caída del presidente sirio Bashar al-Assad y de que un Gobierno sunita sería positivo para ellos, apoyaron a grupos radicales", añade, en referencia a grupos como Liwa al-Tawhid, Ahrar al-Sham o Jais al-Islam, todos relacionados con los peligrosos miembros de Al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria.

Mezcla de una política "chapucera y de una buena dosis de ingenuidad", señalaba Stephens, el resultado final es que las cuentas del Estado Islámico han visto multiplicar sus ingresos desde Qatar.

Donaciones millonarias
Los países del Golfo se negaron a acoger refugiados a pesar de que contaban con importantes medios para ello. Europa se convirtió en el destino principal de los inmigrantes y países como Qatar se aseguraron de que estos no viajaran con destino Oriente Próximo. Mientras Arabia Saudí financió el levantamiento de mezquitas en Alemania, los qataríes pagaron a los sirios los estudios en Francia.

El fiscal general de Qatar y la Universidad Sorbona de París firmaron un acuerdo por el que los árabes donarán 1,8 millones de euros durante tres años a la institución educativa. El objetivo no era otro que la financiación de matrículas y del alojamiento de cientos de estudiantes refugiados en la capital francesa.

La iniciativa no fue recibida con agrado por todos los sectores estudiantiles. El sindicato Unión Nacional Interuniversitario, por ejemplo, se quejó de la acogida de los refugiados sirios en las aulas mientras otros estudiantes franceses ''con méritos se han quedado sin plaza por falta de espacio''.

Francia no es el único país europeo al que los estados árabes han regalado dinero. Las universidades de Oxford y Cambridge han aumentado su solvencia gracias a la financiación de Arabia Saudí, convirtiéndose este país en el mecenas principal de la educación en el Reino Unido. La mayoría de estos fondos están destinados únicamente al estudio del Islam, Oriente Medio y la literatura Árabe.

En 2008, el príncipe saudí Alwaleed bin Talal donó 8 millones de euros a universidades de Cambridge y a Edimburgo. En 2005, el príncipe apodado 'Sultán' fue un poco menos generoso y pagó 2 millones al Museo Ashmolean, dependiente de Oxford. Hay otros muchos donantes que financian a las universidades británicas. El sultán de Omán, Qaboos bin Said, concedió 3,1 millones euros a Cambridge para financiar dos puestos, incluyendo el de un catedrático de árabe. Así una larga lista de naciones como Emiratos Árabes Unidos -5 millones a la Universidad de Exeter- o Abu Dhabi -a la Universidad de Gales-.

Los socios de Cebrián
Ghanim Alhodaifi Al Kuwari se convirtió en 2015 en uno de los socios principales de Juan Luis Cebrián dentro del Grupo Prisa. Con un perfil profesional vinculado a la construcción y alejado de los medios de comunicación, el qatarí participó en la ampliación de capital del grupo con una aportación de 64 millones de euros, con lo que se hizo con 6,4 millones de acciones.

A partir de ese momento, el millonario árabe ha contado con dos asientos en el Consejo de Administración que preside Cebrián, en el que hay un total de 12 puestos.

Al Kuwari también preside Investment Holding Group, una compañía bien relacionada con las élites qataríes cuyo objetivo principal es "jugar un papel activo y creativo en el mercado de Qatar, con una fuerte voluntad de contribuir grandiosamente al futuro del país". En su momento, los medios especularon con que la entrada de este qatarí en el accionariado de Prisa tenía por objetivo tener una mayor presencia ante la Unesco, que meses antes había formado un convenio con Cebrián.

Rosell y Qatar
La relación entre el FC Barcelona y Qatar se inició en diciembre de 2010, cuando Qatar Foundation acordó patrocinar al primer equipo por un contrato de 170 millones durante cinco años, una cantidad que resultó vital para compensar las pérdidas económicas del club catalán, que posteriormente pasó a lucir el emblema de Qatar Airways, la aerolínea del Emirato.

El expresidente Sandro Rosell, en prisión por supuesto blanqueo de capitales, había mantenido lucrativos negocios con el Gobierno qatarí por medio de la empresa Bonus Sports Marketin, para el que había desarrollado el programa Football Dreams. Finalmente vendió la compañía a The Dahall Al Baraka Group, uno de los grupos más importantes a nivel privado de Qatar.

Donaciones a la Fundación Clinton
Aunque los medios de comunicación centraron su foco mediático sobre Donald Trump, su rival Hillary Clinton no tuvo más remedio que admitir que había aceptado un millón de dólares procedentes de Qatar durante su época como secretaria de Estado, sin informar de ello al Departamento de Estado, pese a que prometió que permitiría al organismo revisar las donaciones de gobiernos extranjeros.

Wikileaks filtró los correos electrónicos del jefe de campaña de Clinton, John Podesta, con las autoridades qataríes, que presionaban para mantener un encuentro con el expresidente estadounidense en el 65º aniversario de Bill Clinton. En otro de los mensajes, Clinton señaló que era el momento de “usar herramientas diplomáticas y de Inteligencia tradicionales para presionar a Qatar y Arabia Saudí", pues ambos gobiernos estaban dando apoyo a "otros grupos radicales suníes en la región", al margen del ISIS.

Resulta paradójico que los Clinton aceptaran donaciones para su fundación "sin fines lucrativos" de países que ellos mismo admitían que estaban detrás de las acciones terroristas en Oriente Medio. En otro correo Hillary aclaraba la situación: “El avance del Estado Islámico en Irak da al Gobierno estadounidense una oportunidad para cambiar la forma en la que hace frente a la caótica situación de seguridad en el norte de África y Oriente Próximo”.

¿De verdad queremos ganarles a los asesinos yihadistas?
La sociedades europeas no parecen dispuestas a asumir la lucha contra el yihadismo de verdad, no como deberían. Y nuestros líderes políticos actuales, aún menos.
Matthew Bennett www.vozpopuli.com 6 Junio 2017

Pues nada, aquí estamos de nuevo. Otro atentado. Otra matanza. Dos en una misma campaña electoral. Diríase que los terroristas quieren influir en el resultado. Mientras otra vez colocan velas y flores, y los políticos se suceden para ofrecer condolencias, compasión y entendimiento, leo y escucho algunos pensamientos muy confusos sobre esto del terrorismo islamista, así que vamos a simplificar un poco para centrar las mentes primero.

Punto primero: la causa raíz del problema terrorista actual es la existencia de la ideología salafista islamista yihadista, dentro del Islam o como una rama (malvada) del Islam. Si no fuera por la existencia de dichas creencias, de dichos llamamientos, no existirían los problemas actuales con el terrorismo islamista. En palabras del autor Shiraz Maher, él mismo un ex miembro de Hizb ut-Tahrir: "Este proyecto milenario cree en el progreso mediante la regresión". ¿La regresión a qué?, podemos preguntarnos; "Las prácticas de las primeras tres generaciones del Islam", según el artículo. Mezclamos con Afganistán, Bosnia, Chechenia, Irak, Al Qaeda y demás y nos sale el fundamentalismo del Estado Islámico, DAESH, IS, ISIS o como queramos llamarlo. A diferencia de ETA o del IRA, parece que no hay absolutamente nada que quieren negociar: su fin sería erradicarnos, matarnos de la manera que fuera. Y cuántos más, mejor. ¿Niños? Adelante. ¿Mujeres? Las más pecadoras y merecedoras de la hoz yihadista (según ellos, ojo, que nadie me saque la frase de contexto). No quieren la independencia de ninguna región, ni la reunificación de ninguna isla, sino que nosotros y nuestros países y modo de vida dejen de existir. Léase cualquier nota de prensa de la Guardia Civil o Interior de los últimos dos años: «El detenido, de 34 años de edad, mantenía contactos con personas radicales de la ciudad autónoma a las que les exigía que siguieran un modo de vida rigurosamente adaptado a la ideología salafista».

Así de paso despejamos la falacia racista que se trata de "todos los musulmanes". De ninguna manera.

Punto segundo: el efecto último del punto primero en Europa, Francia, Bélgica, Alemania y ahora varias veces en Reino Unido, está siendo la matanza y mutilación de ciudadanos indefensos y desprotegidos. Niñas en un concierto en Manchester, padres que esperan a recogerlas después, parejas o amigos cenando y de copas en un barrio de Londres o el centro de París, otros que se encuentran en un puente de camino a casa, alemanes comparando regalos y dulces en un mercadillo navideño, franceses y turistas celebrando la Bastilla en la playa durante el verano. Según nuestra cultura e ideas occidentales y democráticos, actividades todas absolutamente inocentes y normales. Como muy bien dijeron la semana pasada los familiares de las víctimas de Manchester y los ex soldados especialistas, a lo que van es a matar a nuestros hijos, en casa, y ya lo están haciendo.

De momento, España se ha librado, quizás por tener otro enfoque, quizás por no participar en el bombardeo a DAESH en Siria, quizás por suerte. Pero todo esto sirve aquí también, porque deberíamos ir preparándonos y aprendiendo de los fallos de los demás. Vistos los tres atentados terroristas mortales en Londres y Manchester en las últimas semanas—y a pesar de las cinco tramas terroristas que Theresa May dice que la Policía ha frustrado desde el ataque en el puente de Westminster—está claro que en Reino Unido el sistema está fallando.

Imagínese por un momento que se encuentra en algunos de esos lugares con sus hijos y de repente aparece el yihadista suicida de turno lleno de odio y violencia, con el objetivo inmediato de matarle y quitarle piernas y brazos a sus retoños. Supongo que querría, como yo, que hubiera entre ese ser repugnante y su familia uno o varios policías o soldados, con armas suficientes como para parar al loco asesino. Tampoco querría, y aquí coincidiríamos de nuevo, que dichos agentes protectores se encontraran desarmados, o armados sólo con una porra. Pues es lo que le pasó al PC Keith Palmer, muerto delante del parlamento en marzo, y a un agente aún desconocido en Londres el sábado, quien se encaró él sólo, con su palo, a los tres terroristas suicidas, armados con cuchillos y—en ese momento—aparentemente con chalecos explosivos. Recibió múltiples lesiones en la cara y las extremidades y ahora está en el hospital. Sus colegas con las metralletas llegaron ocho minutos más tarde y tumbaron a los atacantes.

Mucho han hablado los políticos desde el sábado de esos ocho minutos, en plan «miren qué rápido y qué bien protegidos están por nuestra Policía», pero no dejan de ser ocho minutos demasiados largos. En Manchester no pudieron parar nada porque Abedi se explosionó en medio de una multitud. El mismo Gobierno admite que hay 500 tramas bajo investigación, con 3.000 yihadistas sueltos, y otros 20.000 sospechosos de apoyarlos. Frente a eso, 5.500 agentes armados, según Financial Times: «la mitad de lo que había hace 15 años». Que es muy difícil y costoso controlar todo eso, llegó a decir la misma jefa de la Policía Metropolitana de Londres, Cressida Dick, el lunes por la mañana. No me diga. Pues, para eso están. Y si les faltan recursos—materiales, financieros, humanos—para cumplir con su misión, deben exigirlos al Gobierno de turno, y el Gobierno proveerlos de inmediato.

Los agentes rasos, esos que están ahí enfrente de los terroristas en las calles, saben que les faltan recursos. Se han quejado repetidas veces y este fin de semana lo han vuelto a hacer. Aquí un ex detective jefe del Scotland Yard tachando al Gobierno de "mentiroso" directamente, y aquí un sargento anti-terrorista en activo: "Nosotros la Policía protestamos por los recortes. No nos hicieron caso". The Guardian estima que si incluimos todos los tipos de agente, el Partido Conservador—que se supone que juega en casa en materia de seguridad y defensa—, con Theresa May como Ministra de Interior, recortó 46,700 policías y agentes desde el 2010. Como ha hecho lo que ha hecho, Jeremy Corbyn, el líder laborista, el lunes pedió la dimisión de May tres días antes de las elecciones generales. Inaudito. Y eso que la idea surgió del antiguo director de estrategia de…David Cameron, un tal Steve Hilton: "Theresa May es responsable por los fallos de seguridad en London Bridge, Manchester, Westminster Bridge. Debería dimitir, no presentarse de nuevo".

Parece que hay mucha gente que, de acuerdo con la Señora Dick, cree que es demasiado complicado luchar contra esta amenaza, y que hay que aceptar que esto va a pasar como los accidentes de tráfico o los infartos, que es parte de la vida moderna en el siglo XXI en un entorno urbano. Que cada equis tiempo, tendremos que aceptar que asesinen a unos cuantos más. Yo no sé ustedes, pero yo me niego. Por mi, por mi hijo y por ustedes. Que hay que cambiar las estrategias, o darles a los policías más recursos, o modificar nuestras ciudades y espacios de ocio para que estén más seguros, hagámoslo. Pero no estoy muy convencido de que como sociedades estemos dispuestos a asumir esa lucha de verdad, no como deberíamos. Y nuestros líderes políticos actuales, menos aún.

España / Defensor del Pueblo
Soledad Becerril deja el Defensor del Pueblo tras cinco años en el cargo
Francisco Fernández Marugán, adjunto a la Defensora del Pueblo y exdiputado socialista, se queda al frente de la institución hasta que los grupos parlamentarios alcancen un acuerdo sobre el sustituto.
Efe La Razon 6 Junio 2017

Soledad Becerril, quien en 2012 se convirtió en la primera mujer en estar al frente del Defensor del Pueblo, no seguirá en el cargo a partir del próximo 21 de julio, cuando se cumplen los cinco años de su mandato, según ha podido confirmar Efe.

Su cargo como defensora del pueblo finaliza en julio, mes en el que Becerril cederá el testigo al sexto responsable de esta institución, cuyo primer responsable fue nombrado por el Parlamento en 1982.

Seis responsables a los que es justo sumar el nombre de María Luisa Cava de Llano, quien ocupó el puesto "en funciones" de 2010 a 2012, tiempo que tardaron los partidos políticos en consensuar el nombre de Becerril.

El nombramiento de la actual defensora, de 72 años, fue aprobado por los plenos del Congreso y del Senado los días 17 y 18 de julio de 2012 y tomó posesión de su cargo el día 23 del mismo mes.

Será Francisco Fernández Marugán, adjunto a la Defensora del Pueblo y exdiputado socialista, quien se quede al frente de la institución a partir del 21 de julio y hasta que los grupos parlamentarios alcancen un acuerdo sobre quien será la persona que sustituirá a Soledad Becerril.

Según prevé la ley, se necesita el apoyo de tres quintas partes del Congreso para dar luz verde al nombramiento del Defensor del Pueblo.

Este martes Soledad Becerril ofrecerá una rueda de prensa en la sede madrileña de la institución para dar más detalles de su decisión de dejar el cargo.

El Defensor del Pueblo es una forma mas de tomar el pelo a los españoles
Nota del Editor 6 Junio 2017

Los profesionales de la política se cuidaron muy bien de que los españoles no pudieran presentar directamente recursos de inconstitucionalidad y depositaron ese derecho conculcado en el defensor del pueblo, que obediente ha hecho lo que le han mandado. El caso de la conculcación de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes en las regiones donde el español es lengua impropia, en que el defensor de turno se replegó a las órdenes del mando, y en vez de presentar recurso, se limitó a dar algunos consejos, demuestra su inutilidad. De todos modos, aunque pudiera presentar recurso de inconstitucionalidad, el tribunal anti constitucional español es otro caso de lo mismo, así que llamar democracia a esto es un insulto al sentido común

Quejicas valientes
BERTA GONZÁLEZ DE VEGA El Mundo 6 Junio 2017

Cuando los alumnos de Baleares se sienten para hacer Selectividad se encontrarán la prueba en catalán pero, este año, podrán pedir copia en español sin más, un acto de libertad que ha provocado que dimitan algunos profesores del tribunal organizador. Antes, sólo se daba a quien justificara por qué estaba exento. Los que prefieran el español para jugarse la entrada en un grado exigente tendrán que levantar la mano y pedírselo a unos profesores obligados a señalar cuántos han sido. Serán pocos, claro. Con ese método es justo lo que se busca, el "te lo dije" que no le interesaba a nadie. Lo suyo sería ver qué pasa si se pusieran dos montones a la entrada de la clase y, luego, analizar cómo se han corregido unos y otros. Esa transparencia sin sociedades panameñas no se investiga.

Este año es distinto gracias las gestiones del Ciudadanos balear de Xavier Pericay (no confundir con Ciudadanos de Juan Marín, Andalucía). Ha sido el Gobierno central el que contactó con la Universidad de Baleares para pedir las copias en español. Al enterarse, se procedió a las instrucciones y a un lenguaje que delata. Se proporcionará versión española "en caso de que el alumno se queje". No es que te dé la gana hacerlo en la lengua oficial en España. No. Es que eres un quejica. El presidente del tribunal es Joan Stela, profesor de Física, que no leerá revistas en catalán si le interesa el futuro de su especialidad. Tampoco si le gusta el pasado desde la manzana de Newton. Leerá en inglés, idioma en el que se examinarán cientos de alumnos baleares en los A levels británicos. A lo mejor ha llegado la hora de abrir un Colegio Español subvencionado allí.

Según la noticia de Mayte Amorós, los profesores dimisionarios alegaron que «el cambio introducido convierte la lengua propia de Baleares en una lengua folclórica, accesoria y prescindible» y que "no tiene otra explicación que la fobia y el odio hacia la lengua propia de Baleares, el catalán". La otra explicación se llama libertad para considerar que, efectivamente, el catalán es una lengua menor en una visión del mundo, pero que la use quien quiera. Unos imponen y otros eligen. Los quejicas que levanten la mano serán valientes.

Quizá hablamos demasiado de Cataluña. Conviene hacerlo también de Baleares y de Valencia.

Karen Armstrong: Asturias premia a quien no cree en Asturias
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 6 Junio 2017

O suprimimos los Premios Princesa de Asturias o le acabarán dando alguno a Eva Hache.

Cuando Juan Goytisolo recibió el Cervantes en 2015, estos premios oficiales cayeron tan bajo que algunos pensaron que era imposible que los jurados siguieran excavando en busca de momias o muladares. Pero la concesión del Premio Princesa de Asturias a las Ciencias Sociales a la exmonja Karen Armstrong (1944), otra hija del 68, demuestra que toda situación desesperada es susceptible de empeorar.

Los méritos de Armstrong señalados por el jurado son "su rigor científico y tender puentes entre religiones", pero su obra es insostenible ante cualquier análisis histórico, incluso los hechos por mí, que no soy ningún experto. Prácticamente ninguna de sus afirmaciones se ajusta a la realidad.
En Granada no había ni campanas ni sinagogas

Así describe la entrada de los Reyes Católicas en Granada el 2 de enero en Los orígenes del fundamentalismo:
Con profunda emoción, la multitud observaba el estandarte cristiano que se elevaba ceremoniosamente sobre los muros de la ciudad, mientras repicaban las campanas y se difundía la noticia por toda Europa, ya que Granada era el último bastión musulmán en la cristiandad. Las cruzadas contra el islam en Oriente habían fracasado pero, al menos, los musulmanes habían sido expulsados de Europa.

En Granada no sonó ninguna campana porque no las había, como no había iglesias… ni sinagogas. Los turcos, que eran musulmanes, estaban ya asentados en Constantinopla y los Balcanes. ¿Será que Armstrong, en un rasgo típico de la superioridad anglosajona, no considera europeos a quienes residen al este y sur de Viena o bien ignora al Imperio Otomano para que la realidad no le estropee su libro? La guerra de Granada fue precedida por la conquista de Otranto (1480-1481) por los turcos, que causó una conmoción en la acosada cristiandad por la crueldad con que los invasores trataron a los civiles italianos, ya que causaron numerosos mártires. Por otro lado, en España permanecieron varias docenas de miles de moriscos protegidos por la Corona y el alto clero para tratar de convertirlos, hasta que fueron expulsados en 1609.

La reconquista cristiana de los antiguos territorios de al-Andalus fue una catástrofe para los judíos de la península. En el Estado musulmán, las tres religiones monoteístas (…) habían sido capaces de convivir en armonía durante más de seiscientos años. Los judíos, en particular, habían gozado de un renacimiento cultural y espiritual y no estaban sometidos a los ‘pogromos’ que constituían el sino de este pueblo en el resto de Europa

Los judíos estaban sometidos a la dimma, como los cristianos, y la colaboración que muchos de ellos prestaron a los invasores en el siglo VIII no salvó a sus descendientes de la persecución, como les ocurrió a los witizanos. En 1066 se produjo en Granada un pogromo en el que la turba asesinó en un día a 4.000 judíos como mínimo. Los almohades y los almorávides también persiguieron a los judíos. Maimónides y su familia tuvieron que fingir su conversión al islam en 1148 y luego huyeron a Egipto.

...cuando Fernando e Isabel conquistaron Granada en 1492, heredaron una numerosa y nueva población judía en esa ciudad.

Aunque le sorprenda a Armstrong, en Granada ya no quedaban judíos. El ambiente en la ciudad era tal que Boabdil temía que los fanáticos le matasen y por eso pidió a los cristianos que adelantasen su entrada.

Para concluir con sus barbaridades, da por sentado que Santa Teresa de Jesús, a la que despoja de su condición de santa (igual que a San Juan de la Cruz), era judía conversa, cuando sólo lo fue uno de sus abuelos, Juan Sánchez de Toledo.

Godos feos y atrasados frente a árabes hermosos y seductores
Un alma gemela de Armstrong fue María Rosa Menocal, profesora de Harvard y autora de La joya del mundo: musulmanes, judíos y cristianos, y la cultura de la tolerancia en al-Andalus. De no haber fallecido en 2005 y, quizás, de no haber huido de la Cuba comunista, habría jugado varios números en la tómbola de estos premios. Encuentro en sus páginas estas perlas:

Hacia el año 711 un ejército de bereberes recién convertidos al islam, al mando de un grupo de omeyas de Siria, llegó a Europa.
Interesante verbo, llegar, en vez de los más violentos invadir, irrumpir, asaltar o penetrar.

Como el resto de la Europa posromana del siglo VIII, la península Ibérica era un lugar pobre y culturalmente opaco.
La patria de San Isidoro era tan pobre que los invasores se apoderaron del thesaurus de los reyes godos y de miles de mujeres rubias y blancas para su placer.

Los asentamientos visigodos de Iberia a los que los musulmanes se habían mudado no eran gran cosa
Por eso, los musulmanes se aposentaron en todas las ciudades que encontraron: Toledo, Córdoba, Sevilla, Zaragoza, o Pamplona, donde residían la realeza y la aristocracia godas, y no construyeron ninguna.

Un visir, al-Mansur, realizó asaltos provocadores y dañinos contra algunas fortalezas cristianas del norte.
Almanzor no era visir, sino chambelán (hayib) y esos "asaltos" fueron más de 50 razias o aceifas contra ciudades (León, Zamora, Coimbra, Santiago, Barcelona, Sepúlveda…) que no eran únicamente por necesidades militares, sino para obtener esclavos y, claro, esclavas, deseados por los mercados de Córdoba.

En su lamentable prólogo a La joya del mundo, Harold Bloom (califica a la España de 1493 como "la España de Cervantes", que nació en 1547, y se las apaña para meter a Franco en su elogio de un ensayo sobre al-Andalus, y no por la Guardia Mora) hace una definición perfecta del libro:
...es una canción de amor dedicada a los poetas judíos, musulmanes y cristianos (sobre todo a los trovadores) de lo que una vez llamamos la Alta Edad Media.

En efecto, Menocal escribió una "canción de amor", cursi, irreal y ridícula. Allá ella. Lo idiota es tomar su libro como una investigación histórica fidedigna, cuando tenemos los de, entre otros, Serafín Fanjul, Felipe Maíllo y el siempre permanente Mahoma y Carlomagno, de Henri Pirenne.

La polémica de Américo Castro con Sánchez Albornoz
Cuando se habla de al-Andalus como cumbre de la tolerancia un español no puede olvidarse de Américo Castro. Aparte de su interpretación de la presencia musulmana en España, los tres tienen en común un punto muy interesante: Castro y Menocal fueron profesores de literatura y Armstrong también quiso serlo. Es decir, su conocimiento del islam y de al-Andalus es, principal y primariamente, literario.

Castro escribió tales sandeces sobre la vida cotidiana en al-Andalus y la influencia de lo árabe en el ser español que Claudio Sánchez Albornoz se arremangó y le replicó en España, un enigma histórico. La polémica entre ambos exiliados fue homérica y Castro, que pretendía hallar las razones del fracaso de su República en la batalla del Lago (Guadalete) o por ahí, quedó aplastado bajo los datos que amontonó Sánchez Albornoz: leyes, crónicas, sentencias, represiones, persecuciones, batallas, necrópolis.... Sin embargo, sus teorías las encontramos en otros individuos dados a la literatura, esta vez como creadores, no como estudiosos: Antonio Gala y Juan Goytisolo. Como ya expliqué el año pasado, otro inspirador de los neo-andalusíes es Ignacio Olagüe, autor de un libro que cualquier bachiller de los años 60 puede refutar.

Tanto Armstrong como Menocal reconocen en sus libros el impacto que en ellas causaron los ataques terroristas del 11-S de 2001 y declaran que ya no se sienten seguras. Cabe preguntarse en qué casita de muñecas vivieron hasta esa fecha, porque los europeos, los árabes, los judíos, los hispanoamericanos y muchos asiáticos han sufrido el terrorismo (en ocasiones animado desde Estados Unidos como apoyo a los luchadores por la libertad) desde hace más de medio siglo.

La pregunta pertinente es por qué unas teorías disparatadas y mentirosas son premiadas y presentadas como si fueran verdad o, en el mejor de los casos, como "propuestas interesantes". Y la única respuesta que yo encuentro es el impulso político. ¿Por qué el apocalíptico Paul Ehrlich sigue recogiendo premios y cheques por el mundo cuando todos y cada uno de sus pronósticos catastrofistas (por ejemplo, aseguró que en EEUU morirían millones por hambrunas en torno al año 2000) han fracasado? Porque hay fuerzas poderosísimas que creen en el malthusianismo y están convencidas de que sobran cuatro quintos de la humanidad.

Y detrás de Karen Armstrong y de María Rosa Menocal hay un movimiento que desea, por un lado, presentar el islam como una religión encantadora, tolerante y hasta igualitaria y, por otro lado, denigrar el cristianismo, a la vez que demoler los fundamentos de la nación española.

Una creyente en el progreso y la razón
El acta del jurado añade que Amstrong merece el premio por "su compromiso activo con la difusión de un mensaje ético de compasión, paz y solidaridad". Ah, lo importante es el mensaje para las masas; que sea un engaño no es significativo.

Ya nos advirtió Jesucristo: "Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de cordero, pero por dentro son lobos rapaces". ¿Sorprenderá al lector saber que Armstrong es desde 2005 miembro del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de las Civilizaciones?

En sus libros, Armstrong se presenta como una de las últimas creyentes el progreso y la razón, como si fuera un científico positivista alemán de 1900, una pretensión ridícula después de los genocidios del siglo XX. En Los orígenes del fundamentalismo expone una idea absurda, pero que tiene mucho éxito en el Imperio Progre: todos los creyentes (judíos, cristianos y musulmanes) que se toman su fe en serio son fundamentalistas y están equivocados (porque lo dice ella) y encima todos los fundamentalistas son iguales. Así, equipara al predicador cristiano Jerry Falwell, que no ha matado a nadie, con Osama bin Laden. Y ya lanzados, ¿por qué no a Benedicto XVI, que advirtió que "la dictadura del relativismo puede destruir la libertad" con los terroristas del ISIS que degüellan coptos?

Es hasta cierto punto comprensible que estas novelas buenistas sobre al-Andalus subyuguen a académicos que viven en Estados Unidos. A fin de cuentas, en los campus de California y Harvard no hay nada que recuerde las guerras del islam contra la cristiandad y los europeos.

Lo que trastorna es que en Oviedo se dé un premio con el nombre de Asturias a quien considera Asturias una aberración, un fruto podrido de "la insidiosa Reconquista".

SIN APROBACIÓN EN EL PLENO
Retiran el recuerdo a los 180 asesinados en Los Yébenes
Juan E. Pflüger Gaceta.es 6 Junio 2017

Nuevamente la dictadura de lo políticamente correcto ha vuelto a actuar contra la ley, la justicia y la Historia. La Ley de Memoria Histórica, ese decreto aprobado por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a actuar imponiendo su criterio. Aunque eso suponga que vuelve a enfrentar a la sociedad entre si, y a ésta con la verdad histórica. Ha sido en el municipio toledano de Los Yébenes, donde el alcalde socialista, Anastasio Priego Rodríguez, ha decidido sin someterlo al Pleno Municipal, la retirada de una placa que recordaba a las víctimas de la brutal represión cometida por el Frente Popular durante la Guerra Civil.

La decisión fue tomada por parte del grupo socialista en el Ayuntamiento, que ordenó la retirada de la placa a los “caídos por España”. Para evitar que los vecinos protestasen contra esta medida decidió que lo mejor era quitar la placa durante la noche o a primera hora de la mañana. Y así lo hizo. Cuando la portavoz de la oposición municipal en el consistorio, la popular María Cruz García Gómez, le pidió explicaciones, el alcalde se limitó a decir que cumplía con la Memoria Histórica. Además le informó que la placa retirada iba a ser retirada por otra que recordase “a todas las víctimas” de la Guerra Civil.

Como ya ha publicado La Gaceta, las víctimas causadas por los republicanos asciende a 180, y las condenas de muerte tras la Guerra, dictadas por los tribunales franquistas y ejecutadas son siete. Una importante diferencia, que es lo que quieren borrar los responsables municipales ahora.

Es más, llama mucho la atención que pretendan poner el recordatorio a los ejecutados por la Justicia franquista tras la contienda en una cruz, símbolo de los católicos, cuando la represión frenepopulista tuvo especial interés en acabar con todos los religiosos del pueblo.

En Los Yébenes las milicias dirigidas por el vecino Santos González tenían el objetivo claro de acabar con todos los religiosos. Asesinaron al párroco, Jesús Martín Díaz y al coadjutor de la parroquia local, Félix Calleja Blas. También matarona Luis Ramirez, sacerdote y coadjutor en Herrera del Duque (Badajoz), que pasaba unos días de descanso veraniego en su localidad natal, y a los sacerdotes Miguel Torija y Ricardo Marín González. Este último caso deja clara la saña con la que se emplearon los comités de milicias locales que se desplazaron hasta el municipio de Yepes, donde Ricardo Marín se encontraba detenido, para ser ellos quienes le asesinaran. También murió, en esa persecución religioas el capellán del marqués de Cañadahonda, junto al marqués, a su hijo y a su yerno.

Ahora, después de haber intentado humillar a los 180 asesinados por los partidos del Frente Popular, entre ellos el PSOE que ahora gobierna el Ayuntamiento, han quitado la placa y los símbolos que había en la cruz.

Una placa cuya retirada no ampara la Ley de Memoria Histórica porque no cumplía ninguno de los requisitos marcados en su articulado. En su artículo 15 establece que “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas”.

Como queda claro, la placa era un recuerdo a las víctimas de la represión republicana. Ni era una exaltación del franquismo, ni de la sublevación militar, ni de la Guerra Civil y mucho menos de la Dictadura, porque las 180 víctimas de Los Yébenes fueron asesinados antes de acabar la contienda.

Esta circunstancia deja patente que la única razón por la que se ha decidido quitar el reconocimiento a los caídos es, una vez más, el afan de revancha y ocultar los crímenes cometidos por uno de los bandos, al que admiran los partidos de izquierdas en España.

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La pieza de Navarra
Cayetano González Libertad Digital 6 Junio 2017

PP y PSOE no son conscientes de lo que supone para el proyecto nacionalista cobrarse la Comunidad Foral.

Los miles de navarros que el pasado sábado salieron a las calles de Pamplona para manifestarse en defensa de su bandera sabían perfectamente que estaban defendiendo y defendiéndose de algo más: de los incansables afanes anexionistas de los nacionalistas de uno y otro signo que gobiernan Navarra desde hace dos años apoyados por Podemos.

La integración de Navarra en la Comunidad Autónoma Vasca, junto a los tres territorios ubicados en el sur de Francia, daría forma a esa Euskadi idílica y pastoril que en su día diseñó el fundador del PNV, Sabino Arana. Un objetivo, junto a la ruptura de España, también compartido por ETA y por el que esta banda terrorista ha asesinado a 857 personas, 42 de ellas en la Comunidad Foral.

Cuando hace dos años la nacionalista de Geroa Bai Uxue Barkos logró hacerse con la Presidencia de Navarra, gracias al apoyo de Bildu y Podemos –lo mejor de cada casa–, algunos alertamos del peligro que eso suponía para el mantenimiento del actual estatus político del territorio como comunidad foral diferenciada del País Vasco.

Pero los intereses partidistas, por un lado, y la ceguera política de los dos grandes partidos nacionales, por otro, hicieron que el foco de atención del PP y del PSOE se pusiera en otros frentes. Mientras, los nacionalistas, que a constantes y persistentes no les gana nadie, empezaron en Navarra a hacer su trabajo en el terreno educativo, cultural, social. Lo último ha sido ese acuerdo del Parlamento Foral para derogar la Ley de Símbolos y permitir que los ayuntamientos navarros que así lo decidan puedan colocar la ikurriña. Una bandera que, conviene recordar, era y es la del PNV, que este partido impuso como bandera oficial del País Vasco cuando se elaboró el estatuto de autonomía de Guernica. Es un paso más, en el terreno de los símbolos, que va en la dirección de presentar como normal algo que evidentemente no lo es.

Los nacionalistas nunca han sido mayoría en Navarra. De hecho, el PNV, el partido mayoritario y hegemónico en la Comunidad Autónoma Vasca, ha tenido siempre una presencia residual en ese territorio, y cuando sufrió su escisión, en 1986, quien se quedó con esa parte del electorado fue Eusko Alkartasuna, partido ahora integrado en la coalición Bildu. Tampoco hay una mayoría nacionalista, ni social ni política, actualmente. Lo que ocurre es que el PP no existe, y el PSOE ha dado tantos bandazos que se ha hecho irreconocible para un electorado de izquierdas que quiere que Navarra siga siendo Navarra. Sólo está dando la batalla Unión del Pueblo Navarro (UPN), cuya razón de ser y de existir es precisamente la defensa del estatus actual de Navarra. Y, de los nuevos partidos, Ciudadanos no ha conseguido cuajar en el territorio foral.

Dentro de esa dejadez de los dos grandes partidos nacionales, destaca con luz propia el que Rajoy no haya cumplido una promesa electoral que hizo antes de lograr la mayoría absoluta en 2011: derogar la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que es la que regula el mecanismo para la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca. No tiene ningún sentido que esa puerta siga abierta casi cuarenta años después de aprobarse la Carta Magna. Y como los nacionalistas, insisto, son muy tozudos y perseverantes, ahí seguirán hasta que logren sus objetivos.

Desgraciadamente, seis siglos después sigue teniendo plena actualidad el lema del escudo de armas del príncipe Carlos de Viana, que contenía una representación de dos perros royendo un hueso con la siguiente frase: Utrimque roditur, "por todas partes me roen". Lo grave es que eso suceda gracias la pasividad del PP y del PSOE, que no son conscientes de lo que supone para el proyecto nacionalista cobrarse la pieza de Navarra.

La Generalitat contra Cataluña
Editorial La Razon 6 Junio 2017

Carles Puigdemont fue elegido presidente de la Generalitat el 11 de enero de 2016 con 70 votos a favor y 63 en contra. Su nombramiento fue una solución improvisada –era el número tres de la lista de Junts pel Sí por Gerona– para poder recibir el apoyo de la CUP, un grupo anticapitalista, independentista y de militancia antisistema, que pedía la cabeza de Artur Mas. La honorabilidad de lo que quedaba del viejo partido de Pujol estaba por los suelos con tal de no dejar el poder. La condición para este apoyo no era otra que la de llevar a Cataluña a la secesión, con o sin referéndum, acordado o sin acuerdo.

Por lo tanto, Puigdemont, JxS y sus socios circunstanciales nunca han querido negociar y abrir una vía de diálogo, ni han querido escuchar a la mitad –por lo menos– de la sociedad catalana que buscaba otras opciones antes que la de romper con el resto de España. Pusieron 18 meses de plazo y no tenían más objetivo que cumplirlo, aunque fuese con retraso. Por delante se llevaban a la Constitución y al Estatuto.

Al Gobierno de Mariano Rajoy no le quedaba más solución que aplicar la Ley. Ni medidas «coercitivas», ni la de la «fuerza» que con tanto interés reclaman los independentistas. Sólo se ha aplicado la fuerza de la Ley. Rajoy no tenía más salida que aguantar el envite separatista con los valores de la democracia. En la hoja de ruta trazada por la Generalitat y el magma asociativo que sustenta el «proceso», estaban claramente marcados los pasos y unos hitos que rompían abiertamente con la legalidad.

El primero era modificar el reglamento del Parlament que permitiese aprobar sin debate la llamada Ley de Transitoriedad Jurídica, que es en esencia una declaración de independencia. El segundo es la convocatoria de un referéndum, cuya misión es levantar la bandera del «derecho a decidir» –eufemismo de autodeterminación–, consigna con la que atraer a los que, aun estando en contra de la independencia, quieren votar «no», y de paso construir un bloque más amplio en el que puedan incluirse al nuevo partido de Ada Colau y a Pablo Iglesias, que, por supuesto, también se ha apuntado.

Esta semana Puigdemont puede hacer pública la fecha para el referéndum y la pregunta («¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?», aunque a ERC le gustaría «¿Quiere que Cataluña sea una República independiente?»). El Gobierno ya ha anunciado que recurriría de forma inmediata al Tribunal Constitucional cuando el anuncio se publique en el Boletín Oficial de la Generalitat. Hará valer el artículo 161.2 de la Constitución, pero cree que es necesario que en estos momentos se dé un paso más y que la Abogacía del Estado reclame ante el TC que, en caso de incumplimiento, que Puigdemont, como máximo responsable de la organización del referéndum, sea suspendido.

El escenario que los independentistas han dibujado es el del enfrentamiento directo con el Estado y forzar al máximo la situación como herramienta electoral. La pregunta es: ¿por qué la Generalitat persiste en una posición que no tiene salida? ¿Por qué insiste en mantener un plan independentista si no cuenta ni con el apoyo de la mitad de los catalanes? ¿Por qué insiste en decir que el nuevo Estado catalán no tendría que abandonar la UE? ¿Por qué no dice a los catalanes que no han conseguido el apoyo de ningún país a su plan? ¿Por qué, en definitiva, se empeñan en buscar la ruptura de hecho con España y construir una Cataluña partida en dos?

En estos momentos, se está viviendo un enfrentamiento político dentro del independentismo entre, por un lado, el PDeCAT, que puede quedar en la marginalidad política, y que necesita rentabilizar electoralmente el conflicto, y, por otro, ERC, que ve cercano el momento de situarse como fuerza central del nacionalismo catalán y alcanzar la Generalitat. En medio, están los ciudadanos catalanes.

La traición del alcalde de Londres
Santiago Navajas Libertad Digital 6 Junio 2017

Hace unos meses me felicitaba en estas misma páginas por la elección de Sadiq Khan como alcalde de Londres. Me parecía una buena noticia que un musulmán llegase a tal cota de poder, tan real como simbólico. Me equivoqué. Khan ha demostrado participar de la doctrina apaciguadora del partido laborista que llevó a Chamberlain a pactar con Hitler, poniendo el valor de la (supuesta) paz por delante de la (real) libertad.

En su caso, el apaciguamiento se lleva a cabo respecto de los musulmanes fanáticos que perpetran ataques terroristas. De las declaraciones de Khan sobre los últimos asesinatos islamistas en Londres sería imposible saber si tras el terrorismo que está arrasando la capital británica, el resto de Europa y el mundo entero se encuentran grupos marxistas-leninistas, anarquistas nihilistas o herederos de los nazis que llevaron a Churchill a espetar a Chamberlain:

Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra y elegiste la deshonra, y también tendrás la guerra.

Ahora al apaciguamiento se le denomina inclusividad, dentro del paradigma multiculturalista que lleva a esconder la cabeza bajo tierra y comerse la lengua para, como el alcalde de Londres y los medios progresistas, jamás relacionar los atentados terroristas con el islam. De manera parecida a cómo Gemma Nierga llamó a dialogar con los etarras que acababan asesinar a Ernest Lluch, bajo el síndrome político de que el grupo de extrema izquierda era de los suyos (descarriados pero de la misma familia socialista). Con la excusa de no propagar la islamofobia, están socavando los principios liberales de las sociedades abiertas occidentales. Kahn, que en una ocasión despreció a los musulmanes moderados tachándolos de ser como el "tío Tom" (es decir, musulmanes que estarían sometidos a los occidentales), debería haber encabezado desde su cargo político la reforma del islam que propone Hirsi Ali para que triunfase la versión más acorde con los valores de la civilización. Al mismo tiempo, debería haber aplicado una tolerancia cero contra las raíces religiosas del terrorismo, que no están en el Vaticano o en el palacio del Dalai Lama sino en las mezquitas, madrazas y demás centros vinculados con la versión más ortodoxa del islam, que es la dominante en el mundo.

Por ejemplo, en Indonesia, el país con más musulmanes y que tiene fama, aunque más bien es una leyenda buenista, de ser cuna de un islam moderado y compatible con la democracia, se han introducido leyes de acuerdo con la sharia que han permitido que se azote a los gais mientras un público entusiasmado aplaude y pide que les golpeen más fuerte. Además, a un candidato cristiano que tenía posibilidades de llegar a ser presidente del país, el gobernador de origen chino de Yakarta, lo han condenado a dos años de cárcel por haber supuestamente blasfemado contra el islam, algo que solo sucedió en la cabeza dictatorial de sus enemigos políticos y en la mente esquizofrénica de los fanáticos islámicos.

La traición de Kahn se explica en esta advertencia de Karl Popper, que había visto cómo las repúblicas de Austria y Alemania eran destruidas desde dentro por no haber querido combatir a los nazis y a los comunistas que pretendían destruirlas:

Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia (...) Debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza (...) Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución.

El triunfo de Trump es el nefasto y lamentable movimiento pendular que respondió a la incapacidad e incompetencia de Barack Obama, apoyado por unos medios que jaleaban su rendición conceptual ante el avance de los intolerantes de extrema izquierda y el fundamentalismo islámico. No necesitamos ni el simplismo xenófobo de Trump, que identifica a los islamistas con los inmigrantes, ni la banalidad multiculturalista de Obama y sus intelectuales, que defienden, como Olivier Roy en Francia, que el islam no tiene nada que ver con los yihadistas occidentales sino con el proceso de deculturación que sufren los pobres chavales cuando pierden la conexión con sus raíces y no se integran en nuestras sociedades. La culpa de que nos maten, según esta perversa lógica progresista, es… ¡nuestra! Porque no hemos puesto suficientes medios (más allá de una educación pública gratuita, una sanidad gratuita y unas subvenciones sociales casi infinitas…) para que estos rebeldes sin identidad se encuentren como en casa.

Sería una farsa si no fuese una tragedia. Por supuesto, no necesitamos a un alcalde de Londres musulmán incapaz de hacer explícitos, combatiéndolos, los fundamentos islámicos del terrorismo que asuela su ciudad, al tiempo que trata de hacer que nos resignemos (¿cristianamente?) a que vivir en una gran ciudad conlleve acostumbrarse a los atentados. Como si fuese igual que te atropelle un conductor borracho que un tipo que se considera un asesino de Alá. Nada que ver con la valentía y honestidad que demostró David Cameron cuando tras un atentado pidió a los musulmanes ingleses que ayudaran a la Policía a combatir a los terroristas, al tiempo que recordó que los musulmanes son las principales víctimas de los musulmanes y que, contra Obama o Roy, es un error (y un crimen de lesa intelectualidad, añado yo) sostener que el integrismo es fruto de nuestros errores o de la pobreza.

Sadiq Kahn no tiene ni la capacidad intelectual ni el talante político necesarios, seguramente tampoco la voluntad religiosa, para plantar cara a los intolerantes. Pero los que somos herederos de la tradición liberal que venció a los totalitarios del siglo XX no nos vamos a resignar, porque tenemos el ejemplo de los que, como Popper, Hayek, Berlin, Camus, Aron o Russell, nos enseñaron que ante la violencia no hay que poner la otra mejilla sino, por el contrario, en primer lugar, llamar a las cosas por su nombre y, en segundo lugar, hacer caer sobre los violentos todo el peso y la firmeza del Estado de Derecho.

Terrorismo
Las cárceles se llenan de yihadistas en plena agonía etarra
Los fiscales de la Audiencia Nacional piden refuerzos a José Manuel Maza para afrontar el aumento del terrorismo islamista, que tiene en España a 228 reclusos, cuando el número de reos de ETA ha caído hasta los 360
Tono Calleja www.vozpopuli.com 6 Junio 2017

La agonía de la banda terrorista ETA, que no ha cometido un atentado desde marzo de 2010, ha coincidido con el auge del yihadismo. Y este cambio en la sociedad española se detecta bien en el sistema penitenciario, que en los últimos años ha protagonizado un aumento exponencial del número de presos vinculados con el terrorismo islamista, que ha llegado a 228.

De forma paralela, la población reclusa etarra disminuye año a año. Los últimos datos conocidos de reos etarras elevan hasta 280 el número de integrantes de la banda terrorista presos en España, a los que habría que añadir otros 80 recluidos en 21 prisiones francesas: 360 en total.

Esta cifra supone casi la mitad del número de etarras que estaban presos en las cárceles españolas y francesas el 20 de octubre de 2011, el día que la banda anunció el "cese definitivo de la actividad armada". Ese día había un total de 703 miembros de la organización encarcelados.

115 presos yihadistas
La paulatina disminución de etarras encarcelados, que poco a poco cumplen sus condenas, contrasta con la actividad yihadista. A finales de 2016, el número de presos yihadistas en España era de 115, a los que hay que añadir otros 33 reclusos que pese a no haber sido condenados por terrorismo, han desplegado en las prisiones "misiones de adoctrinamiento y difusión de ideas radicalizadas sobre el resto de internos".

Asimismo, la Policía incluye a otros reclusos potencialmente vulnerables a abrazar la causa yihadista, lo que eleva la cifra a 228 recluidos en la cárceles españolas. En agosto de 2015 el número de presos islamistas o susceptibles de radicalizarse era de 186, lo que supone un incremento de alrededor del 20%.

Precisamente este lunes, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha anunciado que pedirá a la Fiscalía General del Estado que refuerce su plantilla con al menos otros cuatro fiscales ante el aumento de trabajo que ha supuesto desde 2014 la amenaza del terrorismo yihadista, han informado a Efe fuentes fiscales.

"Enorme trabajo" para la Fiscalía
Esta decisión ha sido acordada en Junta de fiscales, integrada por quince miembros de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, y es la primera reunión de carácter "operativo" que se celebra desde el nombramiento de Jesús Alonso al frente de este departamento.El acuerdo reclamando más fiscales, que Alonso elevará al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha sido adoptado al entender que, al igual que se han reforzado las plantillas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la de la Fiscalía también requiere de más operativos ante el "enorme trabajo" que ha supuesto la amenaza yihadista.

Por su parte, fuentes policiales consultadas por Vozpópuli, que son críticas con la actual dirección de la Policía, hacen hincapié en que la mayoría de las detenciones de yihadistas están vinculadas con el delito de enaltecimiento del terrorismo. Este hecho haría más difícil, siempre según estas fuentes, que los arrestados puedan ser condenados, ya que los jueces y fiscales tendrían más difícil probar la participación activa de los detenidos en "auténticas" actividades terroristas.

Sin embargo, fuentes judiciales han rechazado cualquier exceso de celo por parte de las autoridades judiciales y policiales españolas a la hora de arrestar a yihadistas. En este sentido, explican que el sistema jurídico español incluye entre los delitos vinculados al terrorismo tanto el adoctrinamiento como el adiestramiento. Sin embargo, la directiva europea de terrorismo solo incluye el adiestramiento.

Para las mencionadas fuentes judiciales consultadas por Vozpópuli esta diferenciación muestra que el sistema jurídico español está "más avanzado", pues España ha sufrido el terrorismo etarra durante décadas, lo que explicaría que la normativa española sea "más eficaz" que la media comunitaria.

Los recientes ataques yihadistas realizados en Reino Unido y Francia posibilitarán, siempre según las fuentes judiciales consultadas, que ambos países, que ahora mismo no consideran delito el adoctrinamiento, incorporen este supuesto a su ordenamiento jurídico como mecanismo para luchar contra los terroristas antes de que hayan dado el paso hacia el adiestramiento militar.

Un detenido en libertad
Por otra parte, el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha dejado en libertad a Abdelilah El Fadual El Akil, el marroquí detenido el pasado jueves por la Policía reclamado por su país por su presunta vinculación con el yihadismo y que fue juzgado por los atentados del 11M.

Fuentes jurídicas han informado de la decisión del juez, adoptada el pasado viernes pero conocida este lunes y que va en contra de la opinión de la Fiscalía, que solicitó el ingreso en prisión del detenido.

Abdelilah El Fadual El Akil, de 47 años, fue detenido en Madrid en una operación de la Comisaría General de Información desarrollada por la Orden Internacional de Detención dictada el pasado mes de mayo por las autoridades marroquíes.

Se le buscaba por, presuntamente, haber pertenecido a una organización terrorista para la preparación de actos violentos con el fin de alterar el orden público, así como para la obtención de fondos encaminados a la financiación de esas actividades.


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