AGLI Recortes de Prensa   Lunes 12 Junio 2017

Popular: la degradación imparable de España
Roberto Centeno elconfidencial 12 Junio 2017

La quiebra del Popular es solo un episodio más en la imparable degradación de España desde el nefasto Régimen del 78, que nos robaría la democracia, y donde la corrupción institucional y personal, el nepotismo, el despilfarro y la incompetencia más sangrantes han sido sus grandes señas de identidad. La caída del Popular comienza por una desastrosa gestión, impulsada por un Banco de España que ignora la advertencia incontrovertible de sus inspectores sobre la inminencia de una gran crisis inmobiliaria. Desde entonces, no ha habido tropelía ni mendacidad de la que no fueran capaces para ocultar la realidad. La cúpula del Popular, como en otros bancos y cajas, entraría en forma tan irresponsable como desproporcionada en la financiación inmobiliaria, ignorando riesgos y acudiendo a financiación masiva externa a corto para prestar a largo, algo sencillamente de locos.

Los culpables, Ángel Ron —que recibió una indemnización de 26 millones de euros— y su equipo de insensatos, que se han ido de rositas, como todos los golfos y ladrones ciegos de avaricia que partidos políticos y sindicatos pusieron al frente de las cajas en sustitución de los honrados profesionales, llevándolas a la ruina. Emilio Saracho se hace cargo del Popular en febrero y comete un error inaudito: dar como buena la auditoría de PricewaterHouse y los informes conscientemente falsos del BdE, cuando era un secreto a voces que el banco estaba quebrado con un déficit de provisiones cercano a lo 8.000 millones. Cuando se da cuenta de la verdad, empieza a explicar que el banco es un desastre, lo que solo sirve para empeorar las cosas. Empiezan a retirarse depósitos, y accionistas de referencia como Blackrock liquidan todas sus posiciones, la cotización se hunde mientras el regulador que conocía la realidad de sobra sigue mirando para otro lado.

¿Por qué el BdE no actuó ya en 2016?, ¿por qué la CNMV no prohibió hace semanas las posiciones cortas, o al inicio del hundimiento masivo no suspendió la cotización? ¿Por qué Méndez de Vigo —un cretino integral portavoz del Gobierno— afirma el día 2 que todo está perfecto en el Popular? Incompetencia elevada a infinito, complicidad de los reguladores, sabedores de la situación real del banco, todo en manos de la casta política del 78, que ha colocado a dedo a legiones de ineptos, parásitos y ladrones en sustitución de los profesionales. El resultado, una profecía autocumplida: el banco entra en situación de iliquidez porque se ha provocado el pánico sin que los reguladores hagan nada. El banco quiebra ante la iliquidez, 300.000 accionistas y bonistas han perdido todo su dinero, y miles de empleados serán despedidos, aparte de perder sus ahorros que el banco les obligó a invertir en acciones del mismo, un drama inimaginable.

Ahora bien, ¿que gente relevante con acceso a información privilegiada ha vendido, y/o especulado a la baja, contra el banco? La CNMV tiene todos los datos. ¿Se exigirán las responsabilidades previstas en la ley? Los pequeños accionistas y bonistas serán como siempre los grandes perdedores, pero también hay grandes accionistas como la 'sindicatura del Popular', que agrupa a las familias históricas que controlaban el banco, o sea el Opus. Hace dos años, sus acciones valían más de 2.000 millones, hace una semana, 300, hoy, cero. Justo castigo por poner y mantener a un loco peligroso como Ron al frente de su banco. Increíblemente, el Opus y sus terminales mediáticos tratan ahora de exculpar a Ron y cargar contra Saracho, que fue un capullo, pero en ningún modo el responsable del desastre.

¿Un pelotazo histórico o una grave carga?
Muchos se preguntan si Ana Patricia Botín ha acertado quedándose con un banco plagado de incertidumbres. Mi opinión personal, después de hablar con algunos expertos conocedores de hechos y cifras, es que se trata de una excelente operación aprovechando inteligentemente una ocasión única. Única porque solo el Santander estaba en condiciones de realizarla, el BBVA está en Babia con un presidente que parece no creer en la banca tradicional y sí en la banca 'online', una manera segura de llevar a la irrelevancia a un banco tradicional. La Caixa no tiene recursos y el recabarlos al mercado hubiera supuesto el debilitamiento del núcleo duro nacionalista, algo a lo que no están dispuestos, y un banco extranjero, imposible, porque cada vez se concentran más en sus países y áreas habituales.

Si la cotización en bolsa es una guía, los mercados, con una subida de la acción del 5% jueves y viernes, están asumiendo que ha sido una buena decisión. Lo que es seguro es que ha habido una profesionalidad de primer nivel en la gestión y realización de la compra. El Santander conoce perfectamente el valor de los activos tóxicos del Popular, que liquidará ordenadamente, pero a la mayor velocidad posible; la entidad se sanea pero no se fusiona con el Santander, por lo que al final del día tendrán un negocio bancario limpio de polvo y paja, con fuerte implantación en pymes y autónomos y con sinergias operativas y comerciales muy importantes. Estiman una rentabilidad mínima del 14% con tipo de interés negativo, aunque ven más probable que alcance el 20%; si suben los tipos, se irá al 30%-40%.

De otro lado, la compra se realiza no a los accionistas sino al Mecanismo Europeo de Resolución. Aunque legiones de abogados se están ofreciendo a los accionistas y bonistas engañados y van a disparar en todas direcciones y a todo lo que se mueva, y durará años, la barrera del BCE es infranqueable y el Santander no tendrá que responder de nada, y no ha pagado un euro, como dicen los juntaletras patrios, sino mas de 7.000 millones, que es lo que tiene que meter. Quienes sí tendrán que responder son Ron y los suyos, cuya incompetencia y avaricia ha llevado el banco al desastre, por mucho que les protejan el Opus, los supervisores del BdE y la CNMV, que han mirado para otro lado desde el principio, y el auditor PricewaterHouse.

Saracho podía ignorar la ruina que era el Popular, pero el BdE lo sabía de sobra, como sabe de sobra que no es el único banco español quebrado, e hicieron y hacen lo mismo que desde 2008: mentir sin recato sobre la situación real y no tomar medida alguna. Es gratis. Los litigantes no recuperarán nada porque el Popular no valía nada, estaba quebrado, otra cosa es que el BdE y Price hayan mentido. Pero pueden conseguir procesar a los responsables, lo que sería genial, entre ellos De Guindos, cuyas mentiras sobre la realidad económica son de auténtico escándalo. ¿Recuerdan a este tramposo afirmando que el rescate bancario no costaría un euro a los contribuyentes, y ya van más de 60.000 millones y sigue, o hace días —como buen miembro del Opus— afirmando que el Popular no tenía problema alguno?

Hacia el abismo: jueces del pueblo y delitos impunes de lesa Patria
Hace dos domingos, en un estremecedor artículo titulado "El fiscal Moix y la rebelión de los 'jueces del pueblo", se explicaba el proceso por el que la Fiscalía Anticorrupción se ha convertido en un reino de taifas donde los fiscales, muchos de ellos de izquierdas, campan por sus respetos. En palabras de uno de los más reputados penalistas de Madrid, “con sus excepciones, es gente poco recomendable, muy ideologizada, cargada de filias y fobias, energúmenos que circulan con el cuchillo en la boca y que han puesto el principio de legalidad en el arroyo”, “la situación está descontrolada”, afirma un exjuez de la Audiencia Nacional, “y no hay nadie en el Gobierno capaz de poner orden”. Como dijo un conocido juez, “los jueces tenemos que interpretar la ley conforme al pueblo”, solo faltan los “soviets de barrio” para vigilar y juzgar qué quiere implantar la guerracivilista de Carmena.

Se trata de un proceso parecido al registrado en las cúpulas policiales de la mano de Zapatero, que el cobarde patológico de Rajoy, a pesar de tener todo el poder, no revirtió. Y ahora van a por él. También es lo que pretenden los sindicatos en la Agencia Tributaria, exigiendo la contratación de 5.000 comisarios políticos con pruebas a medida, que irán también con el cuchillo en la boca a por los contribuyentes. O el caso más grave del Tribunal Constitucional, o de la jurisdicción penal, o sea el Tribunal Supremo, que como denuncia García Trevijano, el mejor pensador político español del siglo XX, “el TC, sin jurisdicción para ello, invade competencias que no tiene, y mientras no objeta las dos amnistías fiscales del PSOE, declara nula la del PP. Y el Tribunal Supremo que, como Rajoy, no hace nada para perseguir el gravísimo delito de la sedición catalana, poniendo en riesgo cierto la unidad de una nación que se constituyó hace 1.400 años y se consolidó hace más de 500 con la expulsión de los invasores musulmanes”.

O lo ocurrido en la enseñanza, donde el carné de izquierdas es más importante que el conocimiento y el 80% de los profesores carece de competencia para explicar las enseñanzas a su cargo, lo que ha destruido el gigantesco ascensor social que fueron en su día las universidades públicas. O la Sanidad, cuya desastrosa gestión por políticos enchufados y sindicalistas ha casi doblado su coste. Nadie cumple con su obligación, la situación está fuera de control en manos de personas incompetentes y fuertemente ideologizadas, cuando no llenas de odio. “Alguien tiene que poner freno a esto”, afirma un importante magistrado del Supremo, pero nadie va a hacerlo, tenemos lo que nos merecemos, es lo que hemos votado.

Puigdemont nos amenaza con total impunidad
EDITORIAL Libertad Digital 12 Junio 2017

Iniciativas de este tipo abren las puertas a la violencia contra el discrepante, que para los separatistas es todo aquel que no se somete a sus dictados.

El anuncio del referéndum separatista realizado por Puigdemont el pasado viernes no ha tenido ninguna respuesta por parte del Gobierno de la Nación. Tampoco la oposición en Cataluña parece dispuesta a reconocer la gravedad de las últimas decisiones del Ejecutivo regional catalán, que avanza con paso firme hacia la secesión en régimen de absoluta impunidad.

El Gobierno y la oposición catalana insisten en que el anuncio de Puigdemont carece de relevancia, puesto que no se ha firmado ningún decreto para la convocatoria de ese referéndum secesionista. Unos y otros recurren cobardemente al procedimiento administrativo y se niegan a ver la importancia política de una serie de decisiones que vulneran el orden constitucional, dando lugar a una cadena de hechos consumados que puede ser irreversible.

Buena prueba de ello son los carteles que ya han comenzado a aparecer en Cataluña en los que se declara "enemigos del pueblo" a los líderes de los partidos de la oposición. No hay que ser muy inteligente para saber que iniciativas de este tipo abren las puertas a la violencia contra el discrepante, que para los separatistas es todo aquel que no se somete a sus dictados.

La oposición catalana está actuando con enorme imprudencia, pero la máxima responsabilidad, con toda lógica, recae en el Gobierno, cuya primera obligación es garantizar la supervivencia del Estado que el separatismo trata de destruir. La negativa de Rajoy a intervenir contra la amenaza más grave que se cierne sobre la Nación es el principal acicate de los separatistas para llevar adelante su proceso liberticida. Si no hay urnas en Cataluña el próximo 1 de octubre no será por el Gobierno, sino porque la coyuntura de ese momento no interese a los secesionistas. De lo contrario, habrá referéndum. Será ilegal, pero el objetivo de amedrentar a más de la mitad de la sociedad catalana, que no quiere sucumbir ante un movimiento totalitario de cleptómanos y antisistema, se habrá cumplido con creces.

Los terroristas, el problema irresoluble
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Junio 2017

No sé si en Europa el problema del terrorismo (o mejor, de los terroristas islámicos) no se puede o no se quiere resolver. Existe una cierta soberbia intelectual al pensar que todos los problemas tienen solución, pero en las matemáticas y en la vida hay algunos irresolubles. Respecto al fanatismo de la guerra santa musulmana, al menos cabe rebajar algunos de sus efectos más desastrosos con un poco de cabeza, aunque el coste parece ser creciente.

En primer lugar, hay que pensar que la llamada lucha contra el terrorismo no se debe llevar a cabo dentro de los Estados nacionales. Lo que pasa es que la cooperación internacional en este terreno deja mucho que desear, incluso, como hemos visto, entre el Reino Unido y sus aliados. Ya en un plano más práctico, resulta estúpida la decisión de abatir a los terroristas en cuanto se les ve actuando. Mejor sería disponer de buenos tiradores para reducirlos vivos, aunque heridos. De esa forma constituirían una valiosa fuente de información. Es claro que nos encontramos ante una guerra en la que la comunicación adquiere un papel primordial. Por todo lo anterior se impone la decisión de que las operaciones antiterroristas las lleven a cabo fundamentalmente los militares, no los policías. Lo que parece ridículo en extremo es que en Inglaterra haya todavía policías que no lleven armas. Por cierto, se ha caído el mito de que la Policía británica es la mejor del mundo. Tampoco han salido muy airosos los servicios de Inteligencia del Reino Unido, antaño modélicos.

La tesis de que hay que cerrar las fronteras a los inmigrantes o refugiados musulmanes se muestra sobremanera ingenua. Los recientes atentados de Inglaterra revelan que los terroristas ya están dentro, incluso han nacido y han sido educados en el Reino Unido. Lo cual no contradice la idea suprema de que las tropas de la guerra santa se localizan en diversas naciones. Precisamente es esa extensión universal lo que hace imprescindible la lucha antiterrorista a escala internacional. Ya existe la ONU, pero nunca se había visto una burocracia tan amplia y tan inútil. De manera especial, los llamados cascos azules constituyen la fuerza más inoperante de la Historia.

Más inútil es la respuesta a los atentados terroristas cuando apela a la "unidad". Es una muestra de la retórica vana que se emplea cuando los asuntos políticos no se comprenden bien. Qué más quisiera la población que percibir que sus políticos todos están por la labor de acabar con la amenaza terrorista. Pero en la práctica se les ve muy despistados, los pobres. Especialmente resulta patética la respuesta a un atentado: le dedican una "enérgica condena" o algo parecido. Es la fórmula para quedar bien, pero la verdad es que ese tipo de frases anulan cualquier decisión sensata.

Particularmente nefasta es la idea generalizada de que Europa es culpable de las matanzas de los islamistas al haber provocado los Gobiernos conservadores ciertas guerras o invasiones. Suelen citar las de Iraq o Afganistán. El razonamiento resulta pueril por circular. Si nos encontramos ante una situación bélica, no parece racional acusarnos de cargar sobre el enemigo. Lo que ocurre es que el tal enemigo nos parece muy útil para proveernos de drogas alucinógenas o de petróleo.

En el fondo lo que funciona en Europa es un extraño complejo de inferioridad ante la cultura musulmana, que se encuentra ya funcionando entre nosotros. Europa pasa por alto que ningún país de predominio islámico es verdaderamente una democracia. A pesar de la primavera árabe, no hay indicios de que pueda aceptarse en ellos un régimen parlamentario moderno. Son muchas las expresiones de ese complejo de inferioridad. Por ejemplo, en Europa se erigen imponentes mezquitas, pero se prohíbe el funcionamiento de las iglesias cristianas en muchos países musulmanes. Es corriente que en Europa se vigilen los menús de las comidas colectivas (colegios, aviones, trenes) para que no se presenten los platos que lleven carne de cerdo. No se justifica fácilmente tal protección a unas costumbres que resultan exóticas en la vida europea. Hace poco hemos visto que algunos políticos de la izquierda española felicitaban a la comunidad musulmana por el comienzo del ramadán. Son los mismos que han logrado erradicar de la vida española algunas fiestas de la tradición cristiana, como el Corpus. Algún presidente de una comunidad autónoma ha salido ahora con la gansada de que va a suprimir las vacaciones escolares de Semana Santa. No sé si prosperará la idea de que la Navidad es realmente para los progresistas la fiesta del solsticio de invierno. Todavía no ha llegado la ley que prohíba imponer nombres de santos a los recién nacidos, pero todo se andará. ¿No nos habremos vuelto locos?

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

LA NOCHE DE LOS ALFANJES LARGOS
La verdadera historia de la crisis de Qatar
Qatar sólo es una península del tamaño de Murcia, pero ese pequeño emirato acaba de convertirse en el centro del mundo. ¿De verdad financia al terrorismo islamista? Sí. Pero los que denuncian a Qatar también lo hacen. Una historia para quitar vendas de los ojos.
Danube Melul / José Javier Esparza gaceta.es 12 Junio 2017

Arabia Saudí, Bahrein, Egipto, Yemen y los Emiratos Árabes Unidos han roto relaciones diplomáticas con Qatar. A la ruptura se han sumado después Libia, las Maldivas y Mauritania. Tal vez usted vea esta crisis como algo lejano. Le parecerá más cercano cuando sepa que Qatar es accionista muy principal de Iberdrola, El Corte Inglés y el Grupo Prisa, además de patrocinar al Barça y tener en sus manos una parte no desdeñable de la deuda pública española.

El conflicto ha desatado una crisis sin precedentes en un punto especialmente combustible del mapa. Motivo declarado: que Qatar apoya al terrorismo islamista. Pero tal vez usted se pregunte cómo es posible que los aliados de los Estados Unidos en Oriente Próximo denuncien al país que alberga la principal base militar norteamericana en la región, que eso es Qatar. O cómo es posible que países que han llenado el mundo de mezquitas salafistas –véase Arabia Saudí- denuncien a alguien como promotor del terrorismo. Que Qatar ha financiado a grupos terroristas es algo sabido desde hace mucho tiempo. Está en documentos públicos desde 2004. Son, por cierto, los mismos documentos que también implican a otros países del Consejo de Cooperación del Golfo, o sea, los mismos que ahora acusan a Qatar. ¿No es incongruente? Lo es.

Para entender este embrollo hay que olvidar todos los tópicos habituales. No busque usted quién lucha contra el terrorismo, quién defiende a Occidente o quién combate por el islam. Imagine más bien un escenario de agentes donde todos y cada uno pelean por su propio interés, trazando unos y otros alianzas temporales y contradictorias que enseguida van a resolverse en conflicto para dejar paso a otro mapa de alianzas nuevas. Sólo así puede entenderse la complejísima madeja que envuelve en la región a árabes y persas, suníes y chiíes, jeques petroleros e inversores internacionales, Hermanos Musulmanes y wahabistas, terroristas de toda obediencia (y desobediencia), aliados y enemigos de los Estados Unidos, desde Pakistán hasta Egipto y desde Turquía hasta Israel, pasando por Irán, los saudíes y los riquísimos emiratos del Golfo. Todos y cada uno negocian, pactan y se engañan (y, a veces, se matan) en el mismo tablero. Es un escenario de desnuda lucha por la supervivencia y por el poder.

En el caso que nos ocupa, la clave de la cuestión está en la propuesta norteamericana, expresada por Trump en su reciente viaje a Oriente Próximo, de que los países árabes organicen una estructura de defensa propia. Eso que se ha llamado una “OTAN árabe”. Atención a la fecha: 20 de mayo. El protagonista político del mundo arábigo es sin duda Arabia Saudí, pero la principal base militar norteamericana está en Qatar. Los cataríes aspiran a convertirse en pivote de esa nueva alianza militar. Saudíes y demás no están dispuestos a aceptarlo. Esta disputa reaviva a su vez conflictos de muy distinto orden: político, económico, religioso, etc. ¿Se ha hecho ya usted a la idea? Bien: pues empecemos.

Cómo ha estallado la crisis
El primer acto de la presente crisis no se escribe en la península arábiga, sino en Washington. El pasado 23 de mayo, con Trump recién llegado de su gira exterior, la Fundación para la Defensa de la Democracia (FDD) organiza una conferencia en la capital de los Estados Unidos. La FDD es un think tank financiado por hombres de negocios y familias judías en línea con los neocon norteamericanos, y que se dedica exclusivamente al análisis del terrorismo internacional. Es en esa conferencia donde se denuncian los lazos de Qatar con los Hermanos Musulmanes, así como el apoyo catarí a Hamas y a los combatientes islamistas de Siria, y la disposición de Qatar para ser refugio de los talibán afganos. Los conferenciantes son nada menos que el ex secretario de Defensa Robert Gates y la ex alta funcionaria del mismo Departamento Mary Beth Long.

Gates, que ha dirigido la Defensa de los Estados Unidos tanto con Bush como con Obama, propone abiertamente que Washington debe reconsiderar la ubicación de su base militar en Qatar. Pero Gates no expresa una simple opinión personal: se está haciendo eco de los argumentos del embajador de los Emiratos Árabes Unidos, Yousef Al Otaiba, que se los ha enviado a la FDD en una cadena de emails que reproducimos en esta página. Al Otaiba menciona además un artículo de la revista Forbes sobre el particular y, de paso, señala que la prensa turca ha vinculado a la FDD y a los Emiratos con el intento de golpe de estado en Turquía. La madeja empieza a embrollarse. Pero quedémonos con lo esencial: alguien tan influyente como Gates propone en una plataforma tan señalada como la FDD, y de la mano de los Emiratos Árabes Unidos, abrir una nueva base militar norteamericana, destinada a ser el centro logístico y de inteligencia de la “OTAN árabe”, en otro país del Golfo.

El 4 de junio, domingo, estalla la crisis: bajo el liderazgo de Arabia Saudí y Egipto, los principales aliados árabes de EEUU cortan relaciones con Qatar. Incluso Jordania, tradicionalmente templada, reduce su representación diplomática en Doha, la capital catarí. La acusación de alimentar al terrorismo internacional (léase “terrorismo islamista”) circula por todo el mundo en apresuradas notas de agencia. No parece una iniciativa del gobierno norteamericano; es más, todo indica que a Trump este giro le pilla con el paso cambiado. Pero aún han de pasar más cosas.

A poco de estallar la crisis, el lunes 5, alguien “hackea” los informativos de la cadena Al Jazeera, la poderosísima televisión catarí, y en la pantalla aparece un inesperado vídeo del emir de Qatar en persona, Tamim bin Hamad Al Thani, diciendo cosas extremadamente comprometedoras. Escenario: una graduación militar. Discurso del emir: no es sabio alentar las hostilidades contra Irán, que es un peso pesado regional islámico que no se puede ignorar; las relaciones con Israel son buenas, y en lo que concierne a la “OTAN árabe”, nadie debe preocuparse porque Trump va a durar muy poco en el cargo. ¿Qué quiere decir que Trump “va a durar muy poco”? ¿Es una amenaza de muerte? ¿Es una previsión política? El escándalo, en todo caso, es mayúsculo.

El emir denuncia inmediatamente que todo es falso. Que él no ha hecho esas declaraciones. Que es un montaje perpetrado por hackers, del mismo modo que, dos semanas atrás, alguien “hackeó” (supuestamente) la agencia de noticias oficial iraquí para introducir unas opiniones del emir sensiblemente hostiles hacia Arabia Saudí. Y si ha sido un “hacker”, ¿para quién trabaja? Los EEUU envían al FBI a investigar el asunto. Comienzan por señalar a los rusos. Los cuales, por su parte, dicen no tener nada que ver y que esperarán al final de la investigación. ¿Rusos? Tiene poco sentido. Rusia mantiene con Qatar buenas relaciones comerciales. El año pasado el Fondo de Riqueza Soberana de Qatar acordó invertir 2.700 millones de dólares en la empresa estatal petrolera rusa Rosneft. El hecho, en todo caso, es que los países árabes del Golfo cortan relaciones con Qatar. Y lo hacen con los argumentos “inspirados” por los Emiratos en aquella conferencia de la FDD en Washington.

Qué pinta aquí el terrorismo
El 6 de junio, en medio del incendio, Trump se asoma a twitter y echa más leña al fuego: “Durante mi viaje reciente a Medio Oriente declaré que no podía seguir habiendo financiación para ideologías radicales –tuitea el presidente-. Los líderes señalaron a Qatar. ¡Miren!”. Y también: “Es bueno ver que la visita a Arabia Saudita con el rey y (otros) 50 países ya está dando resultados. Dijeron que asumirían una línea dura sobre la financiación, y todas las referencias apuntaban a Qatar. Quizá esto será el principio del fin del horror del terrorismo”.

Quizá, pero la crisis no ha hecho más que empezar. Porque, al otro lado del tablero, los rivales de Arabia aprovechan para marcar su propio territorio. Turquía aprueba enviar tropas a Qatar (para proteger al emirato). Irán arropa a Qatar. Pakistán envía alimentos a Qatar. Irán es enemigo abierto de los Estados Unidos, pero Turquía es miembro de la OTAN y Pakistán es una potencia nuclear íntimamente unida a Washington. ¿Qué hacen Turquía y Pakistán actuando al revés de lo que parece ser la línea americana? No es fácil seguir aquí el hilo de las alianzas, pero continuemos describiendo la madeja.

Bien, ante todo: ¿Es verdad que Qatar guarda lazos con el terrorismo islamista? Sin duda, sí. Lo llamativo es que ese argumento vuelva a ponerse ahora sobre el tapete. Los datos que vinculan a Qatar con el terrorismo son públicos desde hace años. El Departamento del Tesoro de los EEUU publicó el 28 de julio de 2011 las conexiones de Irán con Al Qaeda, y allí se afirma públicamente que algunos de los “facilitadores” de esas conexiones residen en Qatar. Ahora bien, el Tesoro añade que la financiación para el pago al gobierno iraní no proviene sólo de fondos cataríes, sino también de otros países del Golfo. Irán detiene a presos relevantes de Al Qaeda, acepta los pagos de los “facilitadores” y excarcela a esos presos para que vayan a… Pakistán, aliado eminente de los Estados Unidos.

¿Quiénes son esos “facilitadores”? El primero que aparece en la lista es Ezedin Abdel Aziz Khalil, conocido como Yasin al-Suri, que opera y vive en Irán desde 2005, y que recauda fondos de todos –todos- los países del Golfo. Además de facilitador, es un reclutador: alista gente para los grupos terroristas. Los Estados Unidos han puesto precio a su cabeza: la recompensa para quien dé información sobre su paradero exacto es de 10 millones de dólares.

¿Un enemigo de los EEUU recibe dinero de los aliados de EEUU para atacar a los aliados de EEUU, que ponen precio a su cabeza? Sí. Se entenderá mejor si lo planteamos de esta manera: en un escenario tan caótico como el de Oriente Próximo, donde no hay bloques aliados, sino que todos son socios y enemigos al mismo tiempo, los grupos terroristas se han convertido en un excelente instrumento para prolongar la política por otros medios. No es que los estados utilicen a los terroristas como punta de lanza, o no exactamente. Más bien es esto otro: tolerar los movimientos de un grupo terrorista en tu suelo puede ser una útil baza para incordiar al vecino en el suyo y, además, para atacar a otros grupos terroristas. Es exactamente lo que se ha visto en el contexto de la guerra de Siria, por ejemplo.

El mencionado informe del Tesoro norteamericano sirvió, en su día, para avalar las sanciones de Washington contra Irán y el consiguiente embargo económico. Pero hay más: en el contexto de la presente crisis, aparece otro de los agentes árabes, Omán, y da un chivatazo que ha pasado desapercibido, pero que es de enorme importancia, a saber: que los EEUU, en tiempos de Obama, trenzaron conversaciones secretas con Irán, y que el mediador de esas conversaciones fue… Qatar. Otro puente entre Qatar y el régimen de los ayatolás.

¿Y por qué es tan importante Qatar?
A estas alturas se estará usted preguntando por qué es tan importante Qatar, perejil de todas las salsas. Resumámoslo así: una pequeña península del tamaño de la provincia de Murcia, con una población de 2,7 millones de habitantes, que nada literalmente en hidrocarburos (reservas de petróleo para 37 años y la tercera mayor reserva mundial de gas) y, muy importante, una situación geoestratégica decisiva, como un saliente en medio del Golfo Pérsico, razón por la que los Estados Unidos instalaron allí en 2002 su mayor base militar en el área de Oriente medio, la de Al Udeid, con espacio para 10.000 efectivos y 100 aeronaves. La anterior base americana en la región estaba en… Arabia Saudí: la Príncipe Sultán. Qatar está gobernado por una familia de la misma órbita wahabista que los saudíes, pero, justamente por eso, sus conflictos con el vecino saudí son permanentes. Donde Arabia Saudí reclama la natural primogenitura del mundo suní, Qatar intenta por todos los medios marcar su propio espacio. Lo ha hecho por dos vías: la financiera y la diplomática. Y con gran éxito.

La vía diplomática: ante todo, mostrarse como un poder alternativo a Arabia Saudí. ¿Cómo? Al viejo estilo: aplicando la máxima de que “tu vecino es tu enemigo y el vecino de tu vecino, tu amigo”. Si Arabia se las tiene tiesas con Irán, Qatar se acercará a Irán. Si los saudíes rivalizan con Turquía, Qatar se acercará a Turquía. Si los wahabistas de La Meca chocan con los Hermanos Musulmanes, Qatar –no menos wahabista- engrasará sus relaciones con los Hermanos a través, por ejemplo, de Hamas en Palestina. Si Arabia Saudí quiere convertirse en voz del islam salafista elevando mezquitas por todas partes, Qatar no sólo construye mezquitas, sino que además crea una cadena de televisión, Al Yazeera, para mostrarse como portavoz del islam en el mundo de la comunicación global. Y así sucesivamente. En esa partida, Qatar lleva años ganando por la mano a los saudíes, especialmente después de los atentados del 11-S, cuando el pequeño emirato se llevó la base americana antes mencionada. Con ello consigue, además, que otros se apoyen en Qatar para apretar las tuercas ocasionalmente a los saudíes, ya se trate de Turquía, Pakistán, Irán o Israel. La de Qatar no es una diplomacia de bloques: pesca en todas las aguas donde puede. Así es capaz de sentarse en la mesa simultáneamente con Hamas y con Israel (luego daremos algunos detalles), con Washington y con Teherán, incluso con el Pentágono y con Al Qaeda. Ese arriesgado equilibrio de funambulista convierte a Qatar en un socio tan necesario como peligroso.

Un excelente ejemplo de cómo juega Qatar en el terreno diplomático son sus relaciones con Israel. Decía el emir en el célebre video hackeado en Al-Yazeera que “las relaciones con Israel son buenas”. Y de hecho lo eran. Israel y Qatar intercambian delegaciones comerciales, con sus oficinas en ambos países, desde 1996. Estas relaciones se enturbiaron en 2006 por un episodio que da la medida del tipo de juego que le gusta practicar a Qatar. El emirato envió a unos ingenieros para hacer una prospección en los pueblos de la frontera del Líbano con Israel, pueblos que habían quedado devastados durante los enfrentamientos de Hezbollah con el ejército israelí durante la Segunda Guerra del Líbano. Una vez los ingenieros pasaron el informe, Hezbollah –recordemos: milicia chií libanesa apoyada por Irán y considerada terrorista por EEUU, Israel, la Unión Europea y el bloque árabe del Golfo- facilitó al propio emir catarí una sala donde recibió a los antiguos habitantes de esos pueblos. Allí el emir Tamim bin Hamad presentó su proyecto de reconstrucción de la zona y entregó personalmente a los vecinos cheques de hasta 80.000 dólares. De inmediato comenzó la reconstrucción, que incluyó lugares de culto tanto sunitas, como chiitas y cristianos. ¿De qué se trataba? De comprar la fidelidad de Hezbollah, de trazar un puente de oro con la Guardia Revolucionaria iraní (el emir se ha reunido varias veces con el jefe de la Fuerza Quds, el comandante Qasem Soleimani), de mostrarse ante todo el mundo musulmán como los mejores defensores de la causa y de evitar nuevas incursiones de Israel, porque estos pueblos no son la franja de Gaza, son el Líbano. En terrenos colindantes, por cierto, a los que tiene arrendados la ONU para las tropas de FINUL, donde murió el cabo español Soria.

¿Y es sólo una jugada local? No, y esto es lo más importante de todo. A partir de ese contacto con Hezbollah y de su “pueblo” en la frontera israelí-libanesa, Qatar se convierte en una pieza fundamental en materia de información para Irán, naturalmente, pero también para Israel, con quien sigue manteniendo relaciones, y por supuesto para los Estados Unidos, que siguen teniendo en Qatar su principal base operacional en la región. Así juega sus cartas Qatar. Cualquier otro en esas condiciones habría terminado naufragando. Pero es que Qatar tiene algo que no tiene “cualquier otro”: dinero, mucho dinero.

Esa es la otra vía, la financiera: a partir de 2005, Qatar crea un fondo soberano, Qatar Investment Authority, para optimizar los ingresos por hidrocarburos. Hoy es el décimo mayor fondo soberano del mundo, con activos por valor de 270.000 millones de euros. La cuantía y oportunidad de sus inversiones habla por sí sola. Sólo un dato: en España, donde Qatar entra de la mano de Zapatero, siete de las diez mayores operaciones de los fondos de inversión soberanos desde 2011 hasta 2014 corresponde a dos fondos cataríes, con compras por valor de 5.815 millones de euros. En España, Qatar está presente –y con mando- en Iberdrola, Prisa (El País), El Corte Inglés, el grupo de comunicación Mediapro (el de Jaume Roures, fundador de La Sexta), el patrocinio del Barcelona club de fútbol, la filial brasileña del Banco de Santander, la sociedad de Ferrovial en el aeropuerto de Heathrow, la inmobiliaria Colonial (del grupo Villar Mir), la filial alemana de la constructora ACS (Hotchief), el puerto deportivo de Tarragona o el Hotel Renaissance de Barcelona, por citar sólo algunos de los casos más significativos. Y España, evidentemente, no es su único destino: Qatar tiene intereses directos en Energías de Portugal, el Credit Suisse (un 8%), el Barclays Bank (un 6%), Siemens (21%), el Grupo Volkswagen (17%), Glencore (la primera empresa mundial de compraventa de materias primas y alimentación: un 9%), la joyera Tiffany Co. (un 13%), las petroleras Rosneft y Shell, la inmobiliaria internacional Brookfield, la red de tuberías de gas de la National Grid en el Reino Unido, enormes propiedades inmobiliarias en Londres (los almacenes Harrods y el rascacielos Shard, entre otros), en Nueva York y en distintos lugares de Francia. De manera que nadie puede tratar a Qatar como a una potencia menor; sencillamente, porque en términos económicos y financieros es una potencia mayor.

Paisaje provisional
De momento, su potencia económica no ha librado a Qatar del aislamiento por parte de sus “hermanos” árabes, que han culminado la ruptura diplomática con un cierre de fronteras que, en la práctica, significa un bloqueo internacional. Pero eso no quiere decir que Qatar se quede solo. El conflicto catarí llega en un momento en el que los Estados Unidos y Alemania han retirado sus misiles de la base turca de Incirlik. Turquía, recordémoslo, sigue en la OTAN, pero Trump –como antes Obama- quiere que los países árabes construyan su propia “OTAN”. Ahora bien, Turquía, que es islámica, no es árabe, y queda fuera de ese nuevo espacio de defensa al tiempo que se ve amenazada por él, siquiera sea en términos de rivalidad regional. Otros agentes de la zona desconfían igualmente de los árabes y prefieren mantener el lazo con Qatar. Y no son precisamente agentes menores.

El gobierno de Erdogan, que no da puntada sin hilo, ha encargado a la Asamblea de Exportadores Turcos que esté lista para atender las demandas de Qatar si no se levanta el veto y ha conseguido del parlamento turco la autorización para enviar 5.000 soldados a su base militar en Qatar. ¿Para qué? Seguramente para estar en primera línea sobre el terreno. Turquía posee un gran ejército y Erdogan goza de un carisma islamista indiscutible, de manera que puede permitirse el lujo de presentarse como valedor de Qatar y elemento de disuasión para los otros jeques petroleros. De paso, les dice a los norteamericanos que nadie como Turquía para mostrar al resto del mundo musulmán cómo funciona una Alianza de defensa militar. Es decir que un aliado importante de los EEUU opta por Qatar. Y no es el único, porque Pakistán también se ha manifestado ajeno al conflicto. Los paquistaníes, en efecto, firmaron un acuerdo comercial con Qatar para la compra de su gas líquido que aún tiene por delante 15 años de vigencia, y ya han dicho que no piensan romperlo.

Irán, por supuesto, también se ha alineado con Qatar. Ambos países comparten la mayor falla subacuática de gas líquido, el yacimiento North Field, que suministra prácticamente todo el gas catarí. Irán ha llamado a la calma a los países del Golfo porque le interesa conservar la amistad de Qatar, intermediario en innumerables asuntos. De hecho, en cuanto se conoció el veto a Qatar, Irán ofreció cubrir las necesidades de agua del emirato y puso a trabajar a la unión de exportadores de productos agrícolas para dar cobertura a la demanda catarí, que importa el 90% de todo lo que consume. La reacción saudí, según denuncia Teherán, fue activar a un comando del Estado Islámico para que atentara en el parlamento iraní y en el mausoleo de Jomeini: dieciséis muertos y decenas de heridos. Irán acusa expresamente al hijo predilecto del rey Salman, Mohammed bin Salman, de haber orquestado ese atentado precisamente como represalia por haber roto el veto a Qatar.

Israel también ha movido ficha: se ha desvinculado de Qatar y se ha alineado con los jeques del Golfo por boca del ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, que ha dicho que el veto a Qatar “abre muchas posibilidades a la cooperación en la lucha contra el terrorismo”. Lieberman habla implícitamente de Hamas, la fuerza islamista palestina nacida de los Hermanos Musulmanes. Y Hamas, por su lado, ha puesto el grito en el cielo al ver que los saudíes y sus socios, en su acusación a Qatar, la incluyen entre los grupos terroristas, lo que para los palestinos es una traición a la solidaridad árabe y musulmana.

¿Y los Estados Unidos? Perplejo al principio, acusador después, mediador más tarde y, por último, nuevamente acusador, Trump da la impresión de estar intentado tomar la iniciativa en un asunto que le ha pillado desprevenido. Pero la base de Al Udeid sigue estando donde está, y el Pentágono, por boca del mayor Adrian J.T. Rankine-Galloway, ya ha dicho que no ha recibido instrucciones para sacar sus aviones de Qatar, y que seguirán haciendo vuelos a Afganistán, Irak y Siria desde la base catarí. Difícil será que EEUU rompa el statu quo. Pero sí es previsible que utilice el conflicto en su propio beneficio. ¿Cómo? Una hipótesis: después de las reuniones del secretario de Defensa James Mattis con el Estado Mayor turco en Ankara, se ha avanzado la posibilidad de estimular el choque entre Al Qaeda y el Estado Islámico. Y uno de los principales interlocutores con Al Qaeda es precisamente Qatar.

El hecho es que el conflicto de Qatar, en el explosivo escenario de Oriente Próximo, va mucho más allá de una riña regional. En esta “noche de los alfanjes largos” entran simultáneamente en juego el proyecto americano de una “OTAN árabe”, las influencias cruzadas en la guerra de Siria, las disputas por la hegemonía en el mundo musulmán, el conflicto palestino, el terrorismo islamista con sus numerosos rostros y, por supuesto, la eventual amenaza de una acción contra Irán. Y todo eso, girando en torno a una península del tamaño de la región de Murcia.

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En las comunidades con "lengua propia"
Guerra planficada contra el español

Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com  12 Junio 2017

Cuando un mismo fenómeno coincide en el tiempo y se produce de similar forma no es casual, sino que sigue una pauta con un objetivo.

Vamos a ir viendo cosas que han venido sucediendo en fechas inmediatamente precedentes a la redacción de este artículo.

En Baleares, debido a la presión jurídica y de ciudadanos que exigen sus derechos constitucionales, han hecho la pamema de abrir la posibilidad de hacer el examen de selectividad en castellano, que es la lengua abrumadoramente mayoritaria entre la ciudadanía autoctona. Pero no ha sido una realidad exenta de dificultades. Si un alumno deseaba realizar la prueba en español tenía que pedirlo, y justo había tres fotocopias en cada aula; y los exámenes repartidos estaban todos en catalán. Es decir, el cumplimiento de la normativa se ha producido de mala manera y poniendo trabas, de tal guisa que el mero hecho de solicitar el examen, haciendo un ejercicio de defensa de los propios derechos, es casi un hecho heroico y pocos alumnos se han atrevido a hacerlo. Y luego dirán –ya lo sabemos en otras comunidades- que todo el mundo solicita el catalán y que es una realidad el apoyo existente.

En Valencia, padres y profesores se han tenido que organizar para vigilar el cumplimiento de sendas sentencias (hasta tres) que anulan el decreto de plurilingüismo de Marzá, que consiste no en favorecer las lenguas sino en erradicar el castellano de las aulas. Todo apunta a que la Administración gobernada por PSOE, Compromís y Podemos tratará de sortear las sentencias con subterfugios, y de imponer sus medidas en contra del castellano en las aulas. Con lo cual se le obligará al demandante a tener que solicitar la ejecución de la sentencia. Y como siempre, la Fiscalía de la Comunitat Valenciana poniendo trabas en las ruedas de la justicia diciendo que “]considera que el decreto de plurilingüismo ‘no lesiona ningún derecho fundamental’, pues ‘no se prohíbe ni se excluye’ la enseñanza en castellano ‘ni se impone’ la del valenciano, y tampoco ’se limita ni restringe la libre elección de centro’. A los hechos nos remitimos, y ya empieza a ser hora de que los fiscales no dependan del gobierno de turno, sea el que sea. No en vano una plataforma valencianista (PLV) ha presentado ante la inspección educativa una denuncia porque en un Instituto de Elda “[…] se adoctrina, politiza y ataca las señas de identidad del pueblo valenciano”. Pero es que, además, tienen la desfachatez los del Gobierno Valenciano de dirigirse al Secretario General de la Carta europea de las lenguas regionales o minoritarias, como bien denuncia Idiomas y Educación en el siguiente blog, como respuesta dirigida a esa instancia para corregir a estos falsarios. No se pierdan su lectura que es interesantísima.

Comentábamos la semana pasada que en Aragón intentan introducir el catalán en la enseñanza, para lo que han autorizado su uso como lengua vehicular

También comentábamos que, en Galicia, tal como denuncia Gloria Lago (Galicia Bilingüe), las universidades ofrecen dinero a los estudiantes que realicen sus tesis doctorales y trabajos en gallego, de tal manera que en el mejor de los casos pueden llegar a los 600 euros y en el peor a 150 euros. Es decir, que el dispendio en la implantación de las lenguas alcanza límites absolutamente disparatados; como ocurre en el País Vasco, donde las cifras son multimillonarias para la implantación del euskera desde hace cuatro décadas, sin que el uso social del euskera apenas haya prosperado, lo que certifica que la gente lo aprende para luego olvidarlo, tal como a este articulista le ha contado algún euskaldunizado forzoso, lo que hace de este despropósito una prevaricación moral, aunque no lo sea legal.

Y en Navarra el caballo de Troya nacionalista que forma el Gobierno navarro pese a que el que ganó con diferencia fue UPN con 15 escaños, siendo Geroa Bai quien detenta la presidencia con 9, es decir, con poco más que la mitad de la representación de los foralistas, está aplicando la maquinaria del rodillo para imponer el euskera. No obstante, los patinazos son tan clamorosos que llevó al anterior Consejero de Educación a la dimisión, por haber querido imponer con unos pocos alumnos el euskera en toda la Navarra Baja, no habiendo casi inscripciones de alumnos, (únicamente tres en toda la Ribera). Pero persisten en el empeño, contra la voluntad generalizada de los padres. Es correcto que a aquellos padres que lo demanden les ofrezcan esa posibilidad, como se hacía antes; pero lo que es ilegítimo, e incluso ilegal, es que se haga de forma generalizada. Ese proceso ya lo vivimos en Alava, siendo ahora un territorio colonizado.

Dentro de poco tendremos centros con lengua andaluza, bable, extremeño, cántabru y cuantas lenguas o dialectos se inventen. El caso es erradicar el español de las aulas. Y ustedes dirán que soy un exagerado. Pues no. Vean en el siguiente enlace cómo se ha traducido una versión abreviada de "El Quijote" al “cántabru”. Ya saben que el cántabro es una lengua muy parecida al español, cambian todas las “os” de final de palabra por “us” y finito, ya está en cantabru. Así reza el título de la versión traducida: “El ingeriousu jidalgo don Quijoti La Mancha” ¡¡¡Toma castaña verdulera…!!!

En Irlanda se intentó en los años 30 del siglo pasado, y con pragmatismo y sin dar la espalda de la realidad global en la que vivimos, han optado por ser realistas y dejar que sea la lengua absolutamente mayoritaria (el inglés) la que reine en la enseñanza. Demostraron inteligencia y sentido práctico de las cosas.

En España, al contrario, en lugar de rectificar los errores abundamos en ellos, y unos cuantos que practican la ingeniería social para descomponer España, crear reinos de Taifas e ir contra la corriente universal que es que las lenguas con varios cientos de millones de personas seran las que se implanten en las relaciones económicas, comerciales, de tráfico de trabajadores por el mundo, etc; sobre todo el inglés y el español, pero también otras como el chino mandarín –con el paso de los años- y el ruso. Es la ley de la evolución de las sociedades; pero en España alguien ha diseñado un sistema de fragmentación para destruirla y sacarla del concierto de las naciones. Y eso tiene una posible finalidad: España es un lugar geoestratégico fundamental para las grandes potencias mundiales. Cuantos más ceporros haya, y menos unión entre los españoles, más fácil será manejarlos y utilizar el territorio sin oposición para abarcar el domino de Oriente próximo, resto de Europa y África. Seremos unas marionetas en manos de organizaciones internacionales como el Club Bilderberg. Alguien debería dar cuentas de lo que está haciendo.

En próximos artículos seguiré con el muestrario de los esperpentos.

El Estado debe prepararse para la guerra sucia del separatismo
Editorial La Razon 12 Junio 2017

El pasado viernes el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, marcó un camino de no retorno en su embestida contra la democracia con el anuncio de convocar el referéndum sobre la independencia de Cataluña para el 1 de octubre. Ayer, el frente secesionista organizó una movilización en Barcelona, un primer acto de fuerza que sirviera poco menos que de espaldarazo a lo que está por llegar en los próximos meses. Convocado por las entidades soberanistas, contó con el ex jugador y actual entrenador Pep Guardiola como portavoz de un manifiesto que desnudó las vergüenzas de la propia casta separatista y su desprecio por la verdad y por la gente. Guardiola puso voz a una soflama convertida en un atentado a la inteligencia, además de un instrumento propagandístico para criminalizar a España y a los españoles. Sin rubor ni pudor, Guardiola dijo que España es «un Estado autoritario» que practica «la persecución política» y pidió ayuda «a la comunidad internacional» para hacerle frente. Apeló a «todos los demócratas de Europa y del mundo» a estar a su lado «en la defensa de los derechos amenazados en Cataluña». Denunció una conspiración para hundir la sanidad y se refirió a «unidades de la policía política que elaboran pruebas falsas» contra sus dirigentes, además de atribuir la corrupción del 3% a las «presiones de la Fiscalía y la policía judicial».

Un discurso extremista y conspiranoico propio de los sectores más fanatizados de ese mundo. Más allá de que el separatismo pusiera toda la carne en el asador, con la movilización de decenas de autobuses y que lograra una concentración aproximadamente de un tercio de la gente que abarrotó las gradas del circuito de Cataluña a esa misma hora para disfrutar con el Mundial de Motociclismo, se encuentra un movimiento mentiroso y despótico como pocos que ha entrado en la deriva declinante, pero enormemente peligrosa para la convivencia. Que absolutistas de la secesión definieran al Estado que ha contenido la quiebra de Cataluña y ha preservados los servicios públicos poco menos que como su verdugo es inmoral y desalmado. Una mentira mil veces repetida no se convierte en verdad. Guardiola, como el resto de los prohombres del independentismo, debe saber que no basta con definirse como demócrata, presumir de serlo, sonreír o hablar como uno de ellos.

¿Qué tiene de demócrata un régimen que divide a sus conciudadanos entre buenos y malos, señala entre el silencio cómplice a los líderes de la oposición, amenaza a los funcionarios, coacciona a los tribunales con «aquelarres» a sus puertas, reprime los derechos de los castellanohablantes, desactiva la capacidad de control del Parlament, articula procedimientos contrarios a los usos legislativos para imponer sus designios, ningunea a los letrados de la Cámara, silencia incluso a su Consejo de Garantías y descompone en suma todos los equilibrios que convierte un sistema en liberal y derecho? La respuesta es sencilla. Tanto como el rechazo de la comunidad internacional –salvo Nicolás Maduro–, que se ha hartado de remitir a los independentistas a la Constitución. Que atribuyan también los polvos y los lodos de la Cataluña separatista, la corrupción nacionalista, a una conspiración española desborda lo patético. Superado el punto de no retorno en este pulso sedicioso, el Estado debe prepararse para enfrentar una campaña sucia del independentismo y una amenaza creíble. Tendrá que responder con los instrumentos de que dispone, garantizar la libertad y la seguridad de los ciudadanos y reponer los derechos que puedan ser hurtados. Es su deber.

Sigue el juego de los despropósitos en Cataluña
Por desgracia para España y para los propios catalanes, en España parece que ya no existen personajes de la categoría intelectual de Ortega y Gasset
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 12 Junio 2017

“Era España una masa homogénea, sin discontinuidades cualitativas, sin confines interiores de unas partes con otras. Hablar ahora de regiones, de pueblos diferentes, de Cataluña, de Euskadi, es cortar con un cuchillo una masa homogénea y tajar cuerpos distintos en lo que era un compacto volumen…” José Ortega y Gasset (España invertebrada)

Verdaderamente, es una lástima que esto ocurra, cuando es evidente que más necesitaríamos disponer de españoles dotados de tales cualidades, capaces de poner orden y sensatez en algunas partes de la nación española, que no se sabe, si por desidia de algunos, por intereses de otros, por fanatismo de unos terceros o por estupidez de las masas aborregadas, siempre dispuestas a seguir a quienes son capaces de lavarles los cerebros hasta arrastrarlos a precipitarse por el precipicio de la tontería y la propia destrucción; parece que estamos condenados a no salir de esta maldita situación en la que nos metieron los socialistas, precisamente en unos momentos en los que la sensatez y el sentido común debieran de haber sido la directriz del gobierno español.

Posiblemente, los ciudadanos de a pie, los que vemos las cosas que ocurren a nuestro alrededor de una forma menos alambicada, que nos impide un análisis más frio, tenemos tendencia a simplificar, a ver lo que nos afecta directamente como una simple alternativa entre lo que consideramos que nos favorece y aquello que pensamos que nos va a perjudicar y, por consiguiente, es necesario hacerle frente para evitar, en lo posible, que esto suceda. En ocasiones, nos resulta imposible aceptar que algo tan evidente, tan claro, tan indiscutible y tan importante para el pueblo español, por lo que respeta al cumplimiento de su Constitución, su innegable relación con la unidad de la nación española, su insolidaridad con el resto de los españoles, su falta de respeto por la democracia española y su incuestionable traición al Estado de derecho, como está siendo este desafío a cara descubierta, esta ofensa a la nación española y este intento de subvertir el orden constitucional por parte de una porción ( no todos afortunadamente) de los catalanes, empujados por unos políticos que, desde instituciones estatales, prevaricando, retorciendo argumentos, invocando derechos inexistentes y valiéndose del engaño, la coacción, la mentira, la tergiversación y la mala fe, han conseguido arrastrar a una masa de catalanes hacia teorías políticas irrealizables y anticonstitucionales; en cuya defensa siguen obstinados sin que, aparentemente, ocurra nada para conseguir que, esto que lleva años alterando la tranquilidad del pueblo español, se acabe de una vez.

Lo peor de todo este estado de cosas es que, los cambios políticos que se han ido sucediendo de unos años a esta parte, han favorecido que hayan aparecido en el campo de la política nacional una serie de nuevos grupos, muy afines a la extrema izquierda, que parecen estar dispuestos a admitir la posibilidad de que estos independentistas pudieran llegar a salirse con la suya. Los socialistas, antes acérrimos defensores de la unidad de España, a partir de la entrada en escena de este nuevo líder del partido, el señor Pedro Sánchez, ya no se muestran tan firmes en esta idea y empiezan a buscar atajos, soluciones eclécticas o componendas, más o menos legales, mediante las cuales piensan que se podría modificar la Constitución, para aceptar una España de tipo federal, en la que piensan que se daría cabida a un estado catalán pero, como pedía Companys, “dentro de la república española”. Una postura absurda porque, los catalanes, ya se han pronunciado varias veces en contra de semejante solución que, al parecer, no cubre satisfactoriamente sus ansias de independencia, que implican una ruptura radical con el resto de españoles para constituirse en una “nación independiente”, con todas sus consecuencias.

Estos días el independentismo ha dado un nuevo paso, consistente en anunciar la fecha de lo que, para ellos, se ha convertido en un tema de vida o muerte: el referéndum para someter a los catalanes la cuestión de si prefieren continuar siendo españoles o desean formar parte de una república independiente. Sin embargo, tanto el Gobierno como la Justicia española, parecen estar dispuestos a emular al paciente profeta Job y permanecer inactivos hasta que, una firma, una simple firma, señores, que parece ser precisa para que, a lo mejor, encuentren justificación para actuar y se animen a acudir al TC para protestar en contra del acuerdo del Parlamento catalán. Nos la estamos cogiendo con papel de fumar y es posible que, al valernos de tan delgado y débil material, se nos rompa antes de que tengamos tiempo de evitar que la mugre separatista haya dado el primer golpe, y prosiga avanzando, mientras el TC y las autoridades del país siguen pensando si tienen facultades o no para intervenir. Basta escuchar a Puigdemont y sus secuaces, cuando ahora, una vez han dado a conocer la fecha, empiezan a animar a los catalanes a que “por iniciativa propia”, por propio convencimiento, sin necesidad de que se firme convocatorias, aquel día señalado acudan a los centros que alguien señalará, donde encontrarán urnas en las que depositar sus votos. Ello supondrá que la propaganda va adquirir un papel destacado a través de la prensa, las TV, las radios y las tertulias, de modo que se vaya tejiendo la convocatoria, evitando que el Parlamento intervenga en esta parte de la preparación del referéndum.

Ahora estamos en tiempos donde el pacifismo impera, donde un guardia no puede pagarle un palo a un alterador del orden público, donde el okupa tiene más derechos que el propietario del edificio, donde a uno se le obliga a arrendar un piso bajo amenaza de multa, donde a los padres alguien descerebrado los denomina como “guardadores” o donde entrar en una iglesia y desnudarse dentro resulta que no es delito alguno. Si, señores, estamos en un país de tócame Roque, donde todo lo que se nos enseñó en las escuelas, nos inculcaron nuestros padres, aprendimos de nuestros mayores y leímos en los libros, ha dejado de estar vigente, la familia ya no existe, la Guerra Civil no fue como muchos la vivimos, gracias a esta escoria de la Memoria Histórica; la moral de antes se ha convertido en la inmoralidad de ahora y lo que antes era ilegal, estaba prohibido y se consideraba como una perversión, parece que se ha convertido en lo más natural del mundo; aunque el sexo que servía para que hombres y mujeres se acoplaran de una forma natural ahora, para justificar la igualdad y no existiendo otro medio físico mediante el que copiar a los heterosexuales, los homosexuales lo practican utilizando el intestino recto, excretor de las heces, como sustituto de la vagina femenina. Todo muy natural, higiénico y limpio.

Mucho me temo que, si esto sigue el curso que parece que va a tener, si los catalanes, tal y como han acostumbrado a hacer cuando las cosas se les ponen feas ( escurrir el bulto y salir corriendo), en esta ocasión están decididos a pasar a mayores; vamos a tener que contemplar cómo, todas las amenazas intercambiadas entre los unos y los otros, van a acabar con los habituales arreglos en los que, ambas partes, en una especie de representación al estilo de aquellas que les tenemos que soportar a aquellos del Orgullo Gay, se van a bajar los pantalones para acabar, como concluyeron las conversaciones de Chamberlain cuando Hitler se apoderó de los Sudetes. Aquello acabó en la Segunda Guerra mundial. ¿Y el Ejército, qué papel tiene en todo este asunto? Antes ya se hubiera manifestado, hubiera habido ruido de sables; pero esperar que esto suceda hoy en día, es tanto como pensar que los cardos van a hacer florecer rosas. El artículo 8º de la Constitución se puso como mero adorno y nadie puede imaginarse que nunca se utilice.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, hemos dejado de confiar en que, este episodio independentista, se solucione como en otros tiempos se acostumbraba a solucionar, de modo que aquellos que pretendían salirse de las funciones que tenían encomendadas, sobrepasarse en sus atribuciones y traicionar el juramento de lealtad a la patria, recibían el castigo que las leyes tenían previsto para estos casos. Esperar que esto suceda en esta España en la que, el patriotismo, se ha convertido en algo pasado de moda, en donde lo que predomina es el pensamiento relativista y donde no hay nadie que tenga las narices para oponerse a toda esta gentuza que nos han enviado de fuera, para acabar con nuestros años de paz y bienestar; es como pedirle peras al olmo o, si me apuran, todavía más difícil. Me temo que, al menos para algunos, sigue vigente aquella frase de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, menos en medicina, claro.


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