AGLI Recortes de Prensa   Jueves 15 Junio 2017

La ruptura pendiente
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Junio 2017

Lo ocurrido hace cuarenta años fue un milagro. Se celebraron unas elecciones democráticas tras una larguísima dictadura nacida de una cruel guerra civil. Y se celebraron sin necesidad de que se pasara por una revolución que hundiera el régimen anterior y diera a luz uno nuevo, y sin que hubiera más derramamiento de sangre que el provocado por los atentados terroristas. El que todo se hiciera pacíficamente fue debido en gran medida a eso, a que antes de procederse a la destrucción de lo que había se construyó un nuevo régimen genuinamente democrático. Si, como exigía el PSOE de entonces, se hubiera impuesto la ruptura a la reforma, el riesgo de que todo volviera a ahogarse en un baño de sangre hubiera sido mucho más elevado.

Sin embargo, la reforma gracias a la cual se celebraron aquellas primeras elecciones democráticas, a las que pudo concurrir libremente el Partido Comunista de España, tenía un pecado original que la izquierda todavía no le ha perdonado. Se trataba precisamente de eso, de que era una reforma de la dictadura y no una ruptura con ella. Es curioso que quienes más esfuerzos hicieron por sabotearla fueran los socialistas y no los comunistas. El PSOE sintió la necesidad de hacerse perdonar su irrelevancia durante la dictadura. Y la mejor forma de hacerlo era oponiéndose a la reforma. En cambio, los comunistas, sobrados de pedigrí opositor al franquismo, creyeron en la reforma por ser el modo que mejor garantizaba que nuestro enésimo intento por ser un país democrático no se fuera, como tantas veces antes, al garete.

Al final, el PSOE de Felipe González se avino a colaborar con la reforma de mala gana, prestándose a participar -a regañadientes- en las elecciones de junio de 1977. Sin embargo, el electorado premió a los más reacios a ella con el liderazgo de la oposición y el marchamo de futura alternativa al conglomerado de la derecha, que tendría que abandonar el Gobierno en pocos años para demostrar que el nuevo régimen era en efecto una democracia. En cambio, los comunistas, que habían padecido la persecución durante la dictadura y que asumieron disciplinadamente la necesidad de la reforma, fueron condenados por ese mismo electorado a ser nada más que meros figurantes en el régimen que tanto ayudaron a alumbrar.

El caso es que, ya fuera porque los socialistas se quedaron atascados en la ruptura o porque los comunistas no obtuvieron las recompensas que esperaban, toda la izquierda española se culpa de no haber en su momento impuesto la ruptura. Y ahora son muchos los que quieren hacer lo que en aquel entonces no se atrevieron, no quisieron o no pudieron hacer. Abusan de que hoy el riesgo de violencia es muy inferior y de que, por tanto, el dinamitado de un régimen y la creación de otro parece que puede hacerse sin aparente riesgo. Aparte de que una revolución siempre entraña peligro, por muy pacífica que vocacionalmente sea, está el que tendría por objeto imponer a media España un nuevo régimen en beneficio de la otra media. Y no está claro que los perjudicados se vayan a dejar.

Pueden alegar que el actual régimen, en la medida en que no es más que reforma del de la dictadura, conserva elementos de ésta, como su bandera y su himno, de los que muchos izquierdistas abominan. Pero es mentira. Para empezar, tanto la bandera como el himno son anteriores al franquismo. Que éste se apropiara de esos símbolos fue posible porque la Segunda República renegó de ellos, entre otras cosas, porque se trató de un régimen implantado por unos contra los otros. En cambio, la democracia del 78, inaugurada por las elecciones del 77, es un régimen fruto del compromiso de todos los españoles y no la consecuencia de que unos prevalecieran sobre los otros. Lo que parte de la izquierda desea, en cambio, es transformar el actual, heredero de un esfuerzo por superar la Guerra Civil y sus consecuencias, en otro que sea heredero directo de la Segunda República. De este modo volveríamos a tener un régimen más izquierdista que democrático.

Con independencia de cuán abominable pudiera ser tal régimen, los riesgos que conllevaría para la convivencia son obvios. Mientras, lo que sí está logrando la izquierda es beneficiarse de la necesidad de ser constantemente apaciguada, con lo que el régimen actual viene desde su origen derivando hacia otro donde premia la igualdad sobre la libertad, incluso cuando gobierna la derecha. A cambio la izquierda nos concede la gracia de conformarse con que la ruptura siga estando pendiente. Pendiente, pero no olvidada.

¿Recuperación económica?: la gran mascarada
Quienes están acumulando capital de forma desaforada en los últimos 30 años son los terratenientes, no Silycon Valley u otros titanes tecnológicos. Son los propietarios de suelo urbanizable, que se encuentran en una posición única para extraer rentas a la ciudadanía y con ello hundir aún más los salarios.
Juan Laborda vozpopuli.es 15 Junio 2017

Todo es una mascarada, un montaje. El sistema financiero, roto; la inversión privada inexistente; la pobreza, creciente; la acumulación de capital, neo-feudal. Lo último, lo del Popular. No hay recuperación alguna, todo es una construcción artificial, casi farsa por y para el uno por ciento más rico, y nadie más. Nada podría ser más obvio sobre la base de los resultados económicos de los últimos veinte años. Desde la crisis monetaria asiática y la primera burbuja tecnológica del 2000, Occidente solo sobrevive generando inflaciones de activos que simplemente benefician al 1% más rico. Y España con sus burbujas inmobiliarias, un alumno aventajado. Todo lo demás, teatro del Barroco.

¿Por qué estamos atrapados en este ciclo de generación burbujas y sus estallidos, sin recuperación sostenible? La respuesta es muy sencilla. Debido a una política monetaria y fiscal distorsionada, que continúa creando riqueza de papel y entregándola a la superclase -el 1% más rico-, inflando los activos financieros, poniendo un martillo sobre los salarios y permitiendo que los monopolios depredadores sigan expandiéndose y financiando sus posiciones de poder. Y aquellos que justifican un estímulo de arriba hacia abajo, puro pensamiento feudal, dicen chorradas, una más a unir a la idea de desregular para crear mercados eficientes. No hay ningún efecto riqueza que levante todos los barcos. Es mentira.

Entonces, ¿por qué el “establishment” y sus voceros mediáticos mantienen una posición tan agresiva de negación de la realidad después de todos estos años de fracaso? Muy sencillo. La superclase está siendo remunerada no por ver aquello que deberían ver, la realidad, sino por manejar y manipular una situación de farsa completa. Y la mayoría de los denominados expertos y de nuestros políticos se limitan a seguir el dictado de aquellos a pies y puntillas, no vaya a ser que sufran el exilio del acceso a las salas de privilegio y poder. Por eso la generación de nuevas burbujas va a continuar. La reforma no vendrá de los viejos partidos establecidos o de aquellos que la propia superclase financia y promociona. El dinero y el impulso de la hipocresía y la codicia son demasiado atractivos.
El mundo fantasioso de las burbujas

Las políticas económicas significativas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente, bajo el marco de las actuales políticas económicas, solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos. Pero la implementación de dichas políticas monetarias activa distintas burbujas financieras y/o inmobiliarias. Ello supone de antemano reconocer el fiasco de una de las hipótesis más falsas del actual paradigma dominante: la eficiencia de mercados. Además, pone de manifiesto cómo las élites económicas y políticas diseñaron, en ausencia de subidas salariales, un sistema encaminado a sostener una expansión artificial de la demanda.

La implementación de una política monetaria excesivamente expansiva conlleva procesos de endeudamiento y la activación de distintas burbujas financieras a cual más grande. Primero la tecnológica, después la inmobiliaria, y finalmente la de los balances de los Bancos Centrales. Ello permitió, a su vez, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de los más ricos. Sin embargo, sabemos que cualquier intento de fuga hacia delante vía burbujas acabará siendo abortado. Y ahora también
¿Y España, qué?

Aquí, más de lo mismo, la gran mascarada, otra burbuja inmobiliaria. Lo que está ocurriendo en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia con los alquileres turísticos promovidos por distintos vehículos de inversión, incluidos fondos buitres, se parece al viejo oeste, no hay ley alguna. Y el gobierno y las élites patrias encantados de conocerse, sonrientes, ufanos, incapaces de entender la dinámica económica patria. Salarios miserables, rentistas en plena faena, oligopolios y monopolios depredadores. Y un aspecto preocupante, una ruptura inter-generacional. Jóvenes sin futuro, pensionistas sosteniendo el Régimen.

Pero vayamos a lo último, a la burbuja en alquileres y vivienda en nuestra querida España. Cuando desagregamos el capital para saber qué está provocando el aumento de sus retornos que vio Piketty en su libro el Capital del Siglo XXI, observamos algo brutal, feudal. Matthew Rognlie del MIT en “A note on Piketty and diminishing returns to capital”, cuando separa el capital en sus distintos componentes observa que el único factor con retornos crecientes en los últimos 60-70 años es la tierra, las propiedades inmobiliarias. Quienes están acumulando capital de forma desaforada en los últimos 30 años son los terratenientes, no Silycon Valley u otros titanes tecnológicos. En las grandes áreas metropolitanas se observa que los propietarios de suelo urbanizable se encuentran en una posición única para extraer rentas a la ciudadanía y con ello hundir aún más los salarios. Pero aquí paz y después gloria, no pasa nada, hasta que estalle esta nueva burbuja de muy corto recorrido, profundamente distópica.

La solución al problema ya fue ideada hace más de 100 años por un economista de San Francisco, Henry George. La tierra, y a través de ella de los inmuebles, tienen valor porque las distintas administraciones públicas proporcionan "bienes públicos", desde escuelas, hasta centros sanitarios, pasando por el transporte público, parques y sistemas de alcantarillado. Henry George, Joseph Stiglitz, Richard Arnott, Fernando Scornik o Fred Harrison han demostrado que si el valor de un lugar proviene de los bienes públicos, entonces tiene sentido gravar el valor de la tierra en sí para pagar por cosas como la infraestructura. En otras palabras, las personas que reciben el beneficio del gasto público deben ser también los que paguen los costes.

A diferencia de los impuestos sobre la renta, sobre las ventas o sobre los beneficios empresariales, el impuesto sobre el valor de la tierra no tiene ninguna posibilidad de asfixia de la actividad económica. La razón es muy sencilla, la cantidad de tierra es fija, por lo que no hay carga impositiva excesiva, es un impuesto neutral. Y, como el propio Henry George señaló, el impuesto redistribuye la riqueza de los ricos a los pobres sin castigar la creación de riqueza. Y más cuando se ha demostrado que son estos nuevos terratenientes del siglo XXI, propietarios del suelo, quienes diariamente sorben la sangre a la ciudadanía. Ya es hora de parar a estos vampiros.

Moción de censura España no se merece un Iglesias, cierto, pero tampoco un Rajoy
Jesús Cacho vozpopuli.es 15 Junio 2017

A punto de cumplirse el cuarenta aniversario de la celebración de las primeras elecciones democráticas habidas en España desde febrero de 1936, asistimos ayer en el Congreso de los Diputados a un debate lleno de simbolismo, una de esas reapariciones teatrales que el tren de la Historia dedica a los países frágiles de memoria. El transito pacífico de la dictadura de Franco a la democracia no hubiera sido posible sin la determinación del PCE de Santiago Carrillo de dar carpetazo a la guerra civil y abrir la vía de la reconciliación entre hermanos, del mismo modo que tampoco lo hubiera sido si las Cortes franquistas no hubieran aceptado hacerse el famoso harakiri desatando lo que estaba “atado y bien atado”. El Partido Comunista caminó entonces de la dictadura a la democracia, aceptando las reglas de juego de la democracia parlamentaria. Cuarenta años después, sin embargo, y en el entorno de una España tan distinta como distante, los neocomunistas de Podemos pretenden caminar desde la democracia a la dictadura, previa conquista de un poder que no les han dado las urnas.

Una moción de censura convertida en farsa, en altavoz de esa agitación permanente que el populismo necesita para hacer posible el permanente jaque mate a las instituciones, en la senda del “cuanto peor, mejor”. Podemos tiene prisa. La buena marcha de la economía y la salida de la crisis que se advierte en el PSOE con la vuelta de Pedro Sánchez colocan a las tropas del general Iglesias ante la necesidad de plantear una batalla que intuyen decisiva. Se han recuperado 2.194.667 de los puestos de trabajo que se destruyeron durante la crisis (el 65,6% del empleo perdido). El número de afiliados a la Seguridad Social es ya de 18.345.414, cifra no alcanzada desde diciembre de 2008, con un crecimiento interanual del 3,87%. La creación de empleo es homogénea tanto a nivel sectorial como de CC.AA. España crea uno de cada cuatro empleos que se generan en la zona euro. La contratación indefinida a tiempo completo crece en 2017 a un ritmo del 13,6%, encadenando 40 meses consecutivos de incremento. La negociación colectiva se ha dinamizado. Los aumentos salariales pactados en convenio registran una tendencia ascendente… A Podemos se le acaba el viento de cola de una crisis que ha creado innumerables agraviados.

Es la deslumbrante paradoja española: una economía que crece en medio de una crisis política descomunal, crisis sistémica que tiene en la corrupción su talón de Aquiles, con el partido del Gobierno acosado diariamente en los tribunales por la legión de corruptos que ha engendrado. Es ahora o nunca. Un PP muy malito, un PP contra las cuerdas que sufre como un perro, y un PSOE que acaba de abandonar la UVI pero aún está en planta. Era el momento. En la división de tareas a la que en el teatro de los sueños de Podemos tan aficionados son Lenine & señora, a Irene Montero le correspondió el papel más fácil: arrear estera sin compasión con la enumeración de los escándalos de corrupción que afectan al PP. Rajoy recibió hasta en el cielo del paladar: el monstruo que habéis alimentado en las televisiones “italianas”, Mariano, goza de buena salud. España descubrió ayer a un remedo de Pasionaria, con cierto parecido hasta en el físico, sin el carisma de Dolores pero con tanta mala leche como Ibárruri, con mucho veneno encima, capaz de mantenerse dos horas largas en la tribuna sin quebrarse, y capaz también tanto de entusiasmar a la claque morada como de asustar a una mayoría de españoles.

Un enemigo de la unidad de España
A su lado, palideció Iglesias y su “estilo desabrochado”, abrumado quizá por la importancia del jaque mate. El líder de Podemos se “desabrochó” ayer del todo al hablar del problema catalán. En realidad quedó en pelota picada. “Hay que buscar una fórmula para que los catalanes decidan” (…) “Hay que hacer un referéndum con garantías y reconocimiento”, y hay que debatir un proyecto común “que refleje constitucionalmente la plurinacionalidad de España”, mediante “un Estado Federal o Confederal”, que a Pablo le da lo mismo Juana que su hermana. “Queremos convencer a los catalanes de que se queden, pero no les podemos imponer nada”. ¿Imponer a quién, Pablo? ¿A la minoría de los catalanes nacionalistas, o a la mayoría de los que no lo son? He aquí un enemigo de la unidad de España. “Ustedes no entienden España y por eso no están capacitados para gobernarla”, le dijo a Mariano. Él sí la entiende: la imagina rota en 17 taifas empobrecidas y radicalizadas, sobre las que resultaría más fácil reinar convertidas en otras tantas repúblicas bananeras a la manera del paraíso que hoy gobierna su amigo Maduro en Venezuela.

El secesionismo catalán es la palanca que Podemos ha encontrado para someter a un estrés permanente a España y su unidad, y hacer realidad el “cuanto peor, mejor”. Se entiende que Rajoy saltara al ruedo desde el minuto uno. La moción de censura no era una broma, en contra de lo que muchos pensaban. Y había que levantar la moral de un partido muy castigado, emocionalmente reducido a escombros. El líder del PP volvió a demostrar ayer que es un gran parlamentario, probablemente el mejor de la Cámara. Saliendo a contestar a la Montero restó protagonismo al propio Iglesias, por un lado, y convirtió la moción en lo que en realidad fue: un cuerpo a cuerpo entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición –de eso iba el envite de Podemos, de hacer pupa al Partido Socialista-, porque el PSOE fue ayer el gran ausente. Mariano dejaba de nuevo al descubierto la columna vertebral de su estrategia para conservar el poder: nosotros somos la garantía de la estabilidad y el orden; enfrente está el horror de Podemos, porque el PSOE no existe. Elijan. Mal día para el PSOE.

El gallego volvió a demostrar ayer que es el gran activo del PP y también su pasivo. La suerte del PP y también su desgracia. Es tal la carga de oprobio que a cuenta de la corrupción lleva sobre sus espaldas, que el partido de la derecha –obligado cuanto antes a cambiar de nombre y de piel, forzado a refundarse con urgencia- no hallará la paz hasta que él no desaparezca de la escena política española, y con él quienes aún le acompañan de la generación de Aznar. Del gallinero de ayer cabe extraer, en mi opinión, dos conclusiones: que el derrotado Iglesias no tendrá más remedio que subirse al carro de una eventual moción de censura que Pedro Sánchez (¿dulce revancha?) podría plantear en un futuro no lejano, y que Rajoy tiene, repito, que irse cuanto antes, para, con su desaparición, abrir la puerta a un partido de nuevo cuño digno de ser votado. El hedor de la corrupción aireada ayer por veneno Montero resulta ya insoportable. “No es buena idea que usted gobierne, a los españoles no les gustaría. No le veo merecedor de ese honor ni a España de ese castigo”, terminó ayer Mariano su discurso. Tiene razón: España no se merece un Iglesias, cierto, pero tampoco un Rajoy.

Desencantados por la ausencia de reformas
El rugido del león elespanol 15 Junio 2017

Tal día como hoy de 1977 España estrenaba la democracia con la celebración de las primeras elecciones generales de nuestra historia reciente. La fecha es significativa porque el Congreso y el Senado emanados de aquellos comicios redactaron y aprobaron un año más tarde la Constitución vigente. Arrancaba así lo que ahora se denomina, de manera despectiva por parte de la izquierda radical y el independentismo, el "régimen del 78".

Aprovechando la efeméride, y coincidiendo con la reciente moción de censura presentada por Pablo Iglesias, SocioMétrica ha sondeado la opinión de los españoles sobre los cuarenta años de andadura democrática. El resultado del estudio llama la atención porque sólo el 48% de los encuestados se siente “satisfecho” con el nivel de democracia alcanzado, frente al 44% que asegura no estarlo. También porque el descontento crece progresivamente entre los más jóvenes -de 18 a 30 años, un 49% se confiesa “insatisfecho” frente al 35% que dice lo contrario- y es mucho más acusado entre los votantes de Podemos -un 70% no está conforme- que en el resto.

Frustración ciudadana
El descontento creciente de los jóvenes con la democracia hunde sus raíces en estallido de la crisis de 2008 y se alimenta de la incapacidad de los partidos para regenerar el sistema. De hecho, el estado de la cuestión que refleja el sondeo de SocioMétrica es coherente con el cambio operado en el debate político desde el advenimiento de Podemos y sus confluencias, que han hecho de la frustración ciudadana y las críticas al sistema dos palancas para crecer electoralmente.

Ciudadanos también ha crecido precisamente por abanderar la regeneración del sistema. Sin embargo, mientras el partido de Rivera opta por las reformas, la formación de Iglesias defiende la ruptura, como ha vuelto a quedar de manifiesto en la moción de censura a Rajoy.

Las soluciones son conocidas
El matiz es importante porque las reticencias del presidente del Gobierno a cumplir los compromisos adquiridos en su pacto de investidura y, en definitiva, su negativa a introducir cambios sólo puede servir de trampolín a aquellas opciones que abanderan una enmienda a la totalidad. El diagnóstico está hecho y las soluciones apuntadas y de sobra conocidas. Democratizar los partidos, garantizar la separación de poderes, asegurar la igualdad entre los españoles y atajar la corrupción son, entre otras medidas, el único camino para que las nuevas generaciones confíen en las posibilidades de nuestra democracia.

Resulta significativo que Adolfo Suárez sea el presidente mejor valorado de la democracia con casi un sobresaliente, una calificación muy superior a la que obtienen quienes le sucedieron luego en el cargo. El reconocimiento de este protagonista principal de la Transición es el justo reconocimiento a la generosidad con que gestionó la puesta en marcha de las reformas que hacían falta hace 40 años. Ahora las necesidades son distintas, claro, pero el reto no es menos importante.

Las propuestas de la Comisión Europea para garantizar el futuro del euro
Alvaro Anchuelo Republica 15 Junio 2017

Como continuación del Libro Blanco sobre el futuro de Europa, publicado el 1 de marzo de 2017, la Comisión Europea está elaborando una serie de documentos que sirvan de base para la reflexión sobre el futuro de la Unión. El último, recién presentado, se dedica a la Profundización de la Unión Económica y Monetaria.

Una parte de las propuestas que contiene perfilan el camino para completar la ya iniciada Unión Bancaria, así como la proyectada Unión de los Mercados de Capitales. La Unión Bancaria consta de cuatro pilares: una regulación común para todos los bancos europeos, actualmente en funcionamiento; un supervisor único, encargado de velar para que se cumpla, que es hoy esencialmente el BCE; un Fondo Único de Resolución, dotado con aportaciones de los bancos, que sirva para hacer frente a futuras situaciones de crisis bancaria; un Fondo de Garantía de Depósitos común.

Es en los pilares tercero y cuarto donde quedan tareas pendientes, como bien señala la Comisión. Sus acertadas propuestas pretenden aumentar el pequeño tamaño del Fondo Único de Resolución, proporcionándole el respaldo del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), un fondo mucho mayor, en principio destinado únicamente a los rescates de gobiernos que sufran crisis de deuda soberana. La otra línea de avance, así mismo correcta, propone que el Fondo de Garantía de Depósitos sea verdaderamente común, pues actualmente siguen existiendo fondos nacionales, aunque hayan unificado sus normas de funcionamiento (de forma que en todos los países cubran los depósitos hasta 100.000 euros).

La Unión de los Mercados de Capitales, por su parte, busca que las empresas europeas (incluyendo las medianas y pequeñas) tengan más facilidades para financiarse emitiendo títulos en los mercados de capitales de cualquier país de la Unión, dejando así de depender tan fuertemente de la financiación bancaria.

Donde el documento de la Comisión resulta poco ambicioso es en el terreno de la Unión Presupuestaria. En este campo, la Unión Europea podría hacer más de forma inmediata, sin necesidad de grandes reformas institucionales, si existiese voluntad política. La política fiscal sigue esencialmente en manos nacionales. Es preciso, por tanto, avanzar en la coordinación de esas políticas fiscales nacionales, de forma que tengan en cuenta su efecto sobre el conjunto de la Unión. En las recomendaciones que se hacen a cada país como parte del Semestre europeo, sería preciso sacar los colores con la misma intensidad a los países con posibilidades de expandir su política fiscal y excesivos superávit, como Alemania, que a los deficitarios. Los ajustes deben de ser simétrico.

Por otro lado, el verdadero embrión de una política fiscal común ya existe: es el MEDE. Los títulos de deuda que emita estarán respaldados por todos los países participantes, de forma que son de facto eurobonos. Dada su enorme capacidad de préstamo, debería flexibilizarse su uso. Hoy está destinado sólo a los rescates soberanos. La Comisión propone que además respalde al Fondo de Resolución. En paralelo, debería ampliarse aún más su uso, de forma que pudiese dar préstamos a países en crisis (con desempleo superior a la media, o que se ven obligados a recortar la inversión pública a causa de dificultades presupuestarias) para que pudiesen aplicar políticas anticíclicas. Por supuesto, estos préstamos deberían estar sujetos a una condicionalidad mucho menos estricta que la prevista para los rescates soberanos, y aprobarse por mayorías cualificadas en vez de por unanimidad.

A más largo plazo, las propuestas de la Comisión se quedan cortas, pues aceptan como restricción que no haya transferencias permanentes entre países. El objetivo último debería ser, por el contrario, un presupuesto común mucho mayor, que desempeñe funciones de estabilización macroeconómica. Para ello, la Unión debe dotarse de nuevos recursos propios, como la tasa Tobin a las transacciones financieras, o un Impuesto de Sociedades en que se armonice entre países no solo la base, sino también los tipos, y parte de la recaudación (o toda) vaya al presupuesto común. Con estos recursos, la Unión Europea debe involucrarse en el apoyo a los desempleados, tanto en forma de prestaciones como de mejores políticas activas de empleo destinadas a formarlos. Esto, además de tener efectos económicos positivos, permitiría que los ciudadanos visualizasen más claramente a la Unión como su defensor, con el consiguiente aumento de respaldo social al proyecto europeo.

Tales políticas implicarían transferencias de recursos entre países. Sin embargo, Alemania debería recordar los enormes beneficios que obtiene de la Unión: un mercado de 500 millones abierto a sus productos, totalmente libre de aranceles y otras barreras, un euro más depreciado de lo que estaría una moneda alemana propia, o el papel que desempeña como potencia mundial en cuanto que país líder de la Unión. Pagar por todo esto un precio en términos de transferencias no sería en absoluto descabellado.

Sobre el odio al imperio español
El odio al imperio español no es algo original, es un odio similar al que los griegos sintieron por el romano, o el que los franceses e ingleses sintieron en los siglos XVIII y XIX por el ruso
Ignacio de la Torre elconfidencial 15 Junio 2017

Hace muchos años, leí cómo la Inquisición española, que operó durante más de 300 años en España y las Indias, generó un número de condenados a muerte inferior a las 3.000 personas, según el hispanista británico Kamen, cifra que aumentaría según otros estudiosos hasta 10.000. El número de condenados sobre el total de procesados se acerca al 4%, muy por debajo de lo que comúnmente se piensa. A su vez, muy pocos fueron quemados vivos, en contra de lo que se cree, ya que este castigo se reservaba a los 'relapsos' o gente que habiendo confesado luego se desdecía. En este punto, resultan sangrantes las confesiones por tortura, pero según la documentación de la Inquisición valenciana, tan solo un 2% de los procesados eran sometidos a tortura.

También es importante precisar que entre los condenados de la Inquisición no solo figuran 'delitos' religiosos, sino también procesos por delitos más comunes como la pederastia o la falsificación de monedas. Además, en las Indias el mandato de la Inquisición solo se dirigía a colonos, no a indígenas, indígenas que por otro lado siempre figuraron en los censos de población realizados por los funcionarios reales, junto a la población europea o mestiza, algo que nunca ocurrió con los censos ingleses o franceses. En conjunto, la Inquisición ejecutó a unas 30 personas al año entre Europa y América entre los siglos XVI y XIX.

Muy posiblemente, la Inquisición española fue nociva para el país y su progreso, inmoral en sus métodos e inaceptable en sus planteamientos, pero su extensa documentación permite a los historiadores cifrar realidades y combatir con estas los mitos que generan las leyendas, a veces amplificadas por el cine y la cultura popular. La 'leyenda negra' de la Inquisición se popularizó desde mediados del siglo XVI, exagerando en muchos casos sus perniciosas acciones.

En la matanza de San Bartolomé, los franceses mataron en una noche entre tres y cuatro veces la gente que mató la Inquisición en 300 años
Pues bien, la matanza sobre los hugonotes protestantes instigada por Catalina de Médici y perpetrada por católicos franceses en la noche de San Bartolomé, el 23 de agosto de 1572, alcanzó el rango de 10.000 a 20.000 asesinatos. En otras palabras, los franceses mataron en una noche entre tres y cuatro veces la gente que mató la Inquisición en 300 años.

Sin embargo, ¿qué leyenda negra ha perdurado?
Si la Inquisición española es uno de los grandes pilares de la leyenda negra, el otro gran vector en el que se basó la leyenda negra fue el 'genocidio' en América. Si las afirmaciones del fraile español Bartolomé de las Casas sobre la intensidad de las masacres cometidas por los españoles sobre los indios fueran ciertas, cada español hubiera tenido que matar 16 indios al día desde la llegada de Colón a América hasta la independencia de las colonias en el primer tercio del siglo XIX.

Cada español hubiera tenido que matar 16 indios al día desde la llegada de Colón a América hasta la independencia de las colonias en el siglo XIX
Así de contundente se muestra la profesora de Historia María Elvira Roca, que ha sido docente en Harvard e investigadora en el CSIC. En su excepcional y extremadamente documentado libro recientemente publicado, 'Imperiofobia' (Siruela, 2017), analiza el surgimiento de la leyenda negra contra el imperio español, leyenda que se contrapone con la 'Legenda aurea', libro medieval muy popular que narraba la vida de santos heroicos. 'Imperiofobia' no es una defensa subjetiva del imperio español. Como buena historiadora, la autora se basa en analizar documentación y datos objetivos, para sobre los mismos plantear una realidad histórica y confrontar esta con supuestas verdades repetidas durante siglos.

Es interesante recordar cómo muchos pueblos indígenas ayudaron a los españoles levantándose contra sus violentos amos, proceso especialmente relevante en la conquista de México, cuando muchas tribus se aliaron con los escasos 200 hombres de Cortés para librarse de la férula de Moctezuma. El motivo es sencillo: el imperio azteca era mucho más horrendo que el español. Así, cuando se inauguró en 1487 el gran templo a Huitzilopochtli en Tenochtitlán (donde hoy se erige la catedral de México DF), el emperador azteca Ahuitzotl lo 'celebró' sacrificando a 80.400 prisioneros, muchos de ellos niños, en cuatro días; 14 víctimas por minuto, un ritmo de genocidio que superó incluso las cámaras de Auschwitz, según el historiador Victor Davis Hanson ('Matanza y cultura').

No está mal para no conocer los aztecas ni siquiera la rueda; lo suplieron con cuatro toboganes donde iban arrojando a los acuchillados simultáneamente.

En realidad, el odio al imperio español no es algo original, ya que, como demuestra 'Imperiofobia', es un odio similar al que los griegos sintieron por el imperio romano, el que los franceses e ingleses sintieron en los siglos XVIII y XIX por el imperio ruso, o el que una buena parte de los intelectuales europeos sintieron y sienten por el imperio norteamericano.

Los españoles, al igual que los romanos, fueron difamados como racialmente impuros (el antisemitismo figura siempre en las críticas a los imperios), degradados, incultos… en gran parte por los intelectuales italianos, que no entendían por qué su refinada patria estaba ocupada por bárbaros españoles. Los intelectuales griegos proferían el mismo tipo de odio hacia los romanos. La realidad es que esos intelectuales jamás serían capaces de levantar un imperio, algo que sí hicieron los soldados romanos y españoles. Ambos imperios, a su vez, admiraron profundamente a Grecia y a Italia. Roma hizo frente a sus críticas con una premonición: “Ochocientos años de prosperidad y disciplina han consolidado esta enorme máquina del Imperio romano, el cual no puede ser destruido sin derribar también a aquellos que lo destruyan”.

Los siglos oscuros de muchas zonas de Europa tras la caída de Roma avalan dicha profecía.

El odio contra los imperios surge siempre del complejo de inferioridad “que resulta de ocupar una posición secundaria” y de la frustración

Como afirma la profesora Roca, el odio contra los imperios surge siempre del complejo de inferioridad “que resulta de ocupar una posición secundaria” y de la frustración. En sus palabras, “el negocio de la irresponsabilidad es fundamental para entender el éxito siempre arrollador de las propagandas antiimperiales. Vender irresponsabilidad ha sido siempre muy lucrativo. Que la culpa sea de otro es descansado. Alivia el alma y nos evita muchos quebraderos de cabeza y mucho esfuerzo”.

Dado que el imperio español fue el cuarto más grande del mundo, con 20 millones de kilómetros cuadrados (lo superaron el inglés, el ruso y el mongol), las reacciones de odio son entendibles en un contexto histórico. Lo interesante es por qué perviven: se generan fuera y luego acampan dentro. Como dice la autora, lo único que queda del imperio español es el odio que ciertas corrientes de opinión aún siguen sintiendo por España.

La lectura del libro genera una conclusión evidente: el odio se mantiene porque sus elementos subyacentes, a saber, el complejo de inferioridad, la irresponsabilidad y la frustración, siguen vigentes.

Hay que frenar ya el terror de Boko Haram
EDITORIAL El Mundo 15 Junio 2017

Buena parte de la atención mundial está puesta en Oriente Próximo, donde el Estado Islámico -el mayor desafío global- ha implantado su Califato de terror. Pero no menos desesperada es la situación en el corazón de África. Allí campa a sus anchas otro grupo yihadista, Boko Haram, que en 2015 juró fidelidad al IS. La sanguinaria secta viene implantando desde hace 15 años el estado de terror en las vastas zonas de Chad, Níger, Nigeria y Camerún bajo su control.

Miles de personas han muerto ya a manos de Boko Haram, cuyo avance ha obligado a unos 2,3 millones de personas a abandonar sus hogares y a malvivir hoy en campos de refugiados a los que casi no llega la ayuda internacional.

EL enviado especial de EL MUNDO, Alberto Rojas, ha sido testigo de los gravísimos estragos que está causando Boko Haram en la cuenca del Lago Chad, con 7,1 millones de personas afectadas por una de las cuatro grandes hambrunas que hay en el mundo. La maltrecha economía del Chad, por ejemplo, se ha hundido ante la imposibilidad de exportar ganado por los ataques de la secta yihadista.

Hoy publicamos algunos testimonios sobrecogedores que reflejan cómo acudir a clase se ha convertido en un gravísimo riesgo. Porque Boko Haram sabe que no hay mejor antídoto contra el radicalismo que la educación;y de ahí que perpetre secuestros masivos de menores en las escuelas. A los niños los convierte en soldados, y a las niñas, en esclavas sexuales, cuando no en bombas humanas.

La comunidad internacional no puede seguir cerrando los ojos ante el imparable ascenso de Boko Haram. La ONU alerta de sus atrocidades y de la necesidad de actuar ante la hambruna. Pero hoy sólo una intervención militar de las grandes potencias, junto a la Unión Africana, podría frenar el avance yihadista.

La transportista gala Stef asentada en Barcelona rechaza al nº1 de su promoción por no ser catalán
Borja Jiménez okdiario 15 Junio 2017

La multinacional de transporte en frío Stef, con unos 2.000 empleados en España, ha desatado la polémica. Rechazan al número uno de un proceso de selección en Cataluña por ¡no ser catalán¡

Se puede comprender que, en Cataluña, exijan que quien vaya a ser responsable de un determinado departamento tenga un dominio del idioma regional, en este caso el catalán. Sin embargo, este candidato, con el que ha hablado OKDIARIO, esgrime que lleva más de cinco años en Barcelona, con lo que se defiende a la perfección con el catalán. Pero no es suficiente, la empresa desestimó su trabajo al “no ser catalán nativo”. Así se lo transmitieron.

Se ponen chulos
Debe ser norma habitual cuando una empresa es acusada de nacionalista o de independentista (que no es el caso de Stef). En este artículo sólo ponemos en tela de juicio el hecho de que se pueda despreciar a alguien que, aun siendo el mejor en lo suyo, no es catalán.

Y lo mejor de todo (o lo peor), es que cuando nos hemos dirigido al departamento de comunicación de la compañía nos han hablado con sorpresa: “Sí, ¿y?”, exponen desde la firma gala, que afirma que no entiende el problema de que se intente contratar a alguien nativo de Cataluña… aunque no sea el mejor.

“Si llegas a ser catalán te habríamos contratado”
OKDIARIO ha hablado también con la persona que fue rechazada por Stef por no ser nativo catalán. “En el mes de abril yo barajé cambiarme de empresa. Entonces, hice un proceso de selección con Stef. Pasé tres pruebas para gestionar parte de Cataluña en la empresa, y en cada una de ellas me iban advirtiendo de que querían a alguien nativo catalán. Fui pasando entrevistas, y aunque me insistían en que querían a alguien nativo, yo continué el proceso porque considero que mi catalán es bueno tras más de cinco años aquí”.

“Llegué a la tercera entrevista –continúa-, y en ella vi que, tras hacerla, no me respondían. Me sorprendió mucho, porque parecían estar encantados. Finalmente, a través del head hunter, que era de Randstand, me dijeron que por tema de dirección quieren a alguien nativo”, sin embargo, desde el departamento de Recursos Humanos le llegaron a decir que “si llegas a ser catalán, habrías sido la persona seleccionada”.

Pasados un par de meses, hace sólo unos días, le volvieron a llamar desde la empresa. “Me dicen que en Stef han vuelto a preguntar por mí, y yo me sorprendí, porque evidentemente sigo sin ser nativo. Pero bueno, me acerqué a ver qué me decían”, explica, pero le volvieron a llamar a los dos días diciéndole que “ha sido un error, porque tiene que ser nativo”.

“Yo es que hasta lo podría entender si fuese una pequeña empresa familiar catalana, que se tiene que mover por pueblos de la región. Pero no es así, con lo que no tiene ningún sentido”, concluye la persona desechada por no ser catalán.


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Pablo Iglesias: autopsia de un fracaso

Jorge Vilches vozpopuli.es 15 Junio 2017

Ha caído el Iglesias presidenciable, si es que alguna vez lo fue. La moción de censura nos ha permitido contemplar la autodestrucción más estrepitosa de la vida política española desde 1977. Ni siquiera Hernández Mancha, en aquella absurda actuación improvisada contra FelipeGonzález, mostró tantas carencias indeseables para candidato a presidente una democracia medio normal. En la actuación del caudillo de Podemos ha quedado al descubierto lo que muchos decíamos desde hace tiempo: la vacuidad de un producto televisivo y autoritario, fundado en la excitación de las emociones más bajas, con una dosis nauseabunda de demagogia.

El fracaso ha sido tan clamoroso que el resto ha salido fortalecido. Rajoy, porque le ha permitido figurar como una opción sensata frente a la perorata vocinglera y gesticulante, el chiste sórdido y el eslogan mediocre. Iglesias y Montero le han brindado gratis este triunfo. Albert Rivera dio la impresión de ser un político fiable, votable, incluso maduro, que tiene todavía mucho que aportar. Incluso Ábalos, con ese estilo poscomunista –para bien y para mal, ojo-, salió airoso: ahora el PSOE parece una opción más centrada, hasta europea.

El ejercicio de Iglesias ha servido justo para lo contrario de lo que pretendía; es decir, para asentar al gobierno, a los partidos contrarios, y fortalecer la situación política. El augur del caos se convirtió en el mismo caos. Tras las dos horas de gritos de Irene Montero, Iglesias hizo un discurso tan aburrido como vacío. El intento de convertir la moción de censura en una causa general contra el PP, en un aquelarre, le dejó en evidencia: no sabe Historia, ni Derecho Político, ni Economía. Es impresentable que un político presuntamente presidenciable, con estudios superiores, tenga esas carencias y, lo que es peor, presuma de lo contrario.

Iglesias ha convertido la política en espetar eslóganes fáciles, retumbantes en los medios amigos, en puestas en escena con camisetas y autobuses, incluso videojuegos. Todo ello cruzado de insultos, gritos y aspavientos. Las risas coreografiadas y los aplausos coreanos de los diputados podemitas a los vituperios de su caudillo lo dicen todo. Mientras Albert Rivera cumplía en puridad su función en una moción de censura, que consiste en examinar al candidato, éste, mostrando la realidad de su personalidad y proyecto, realizaba un ataque personal. Esta táctica tan propia de los totalitarios del siglo XX desveló lo que es Podemos: la canalización populista de la peor versión de la izquierda.

La autodestrucción de Iglesias no paró ahí. El complejo de superioridad moral que ha acompañado a las izquierdas desde Fernando Garrido y Francisco Pi y Margall, pasando por Pablo Iglesias Posse, González y Zapatero, incluso Julio Anguita, ha cobrado todo su esplendor en Podemos, y especialmente en su líder. La soberbia con la que se ha dirigido al resto de partidos nacionales y regionales, no destila cultura ni inteligencia, sino todo lo contrario. No ha comprendido el fundamento de lo político, pero tampoco el sentido de la política. Y si no sabe qué significa esto, no sirve.

La actuación de Iglesias ha mostrado que canalizar la desafección con una política sentimental y un odio calculado, teatralizar y bastardear el sufrimiento de la gente por la crisis, da rendimiento en las urnas, logra cargos y presupuestos, pero es indigno. Porque en la moción de censura no hubo un programa de gobierno, como indicaron todos los portavoces de los grupos parlamentarios, sino una retahíla de vejaciones que parecen guionizadas para televisión.

No hubo proyecto económico detallado, salvo subir y subir los impuestos. Ni habló Iglesias de cómo paliar el desempleo, o fomentar el crecimiento. Se limitó a leer lo que parecía un índice de un programa electoral. No explicó qué entiende por “nación” ni por “plurinacionalidad”, sino que se escapó citando a Jellinek, quien defendió que la soberanía era del Estado, no de la nación. Además de esta enorme contradicción para el que dice defender la soberanía del pueblo, no dijo cómo pretende articularlo de forma legal. Las grandes palabras quedan bien ante periodistas masajistas y la rendida militancia, pero luego hay que concretar, y aquí, como en el resto, falló clamorosamente.

Una moción de censura constructiva consiste –da ya hasta reparo repetirlo- en presentar un programa de gobierno alternativo, inclusivo, respetable, abierto a las grandes opciones políticas, y motivado por la urgencia. Pero presentó una crítica zafia y destructiva que solo ha contado con el apoyo de Bildu, el brazo político del terrorismo etarra, y de ERC, que quiere robarnos la libertad política con tal de cumplir su joseantoniana unidad de destino en lo universal.

Ni programa, ni liderazgo. En otros países el populismo triunfa porque tiene un líder carismático, con tirón, transformador, atractivo, positivo, ilusionante, con personalidad constructiva. Con Iglesias, el populismo socialista español jamás triunfará. Esa es la suerte de nuestro país, inmerso peligrosamente en el infantilismo político y la democracia sentimental. Ya dice el CIS que el caudillo de Podemos es el político más repudiado por los españoles, lo que ya es decir.

No solo es su personalidad, sino que su estilo retrae a cualquiera que crea en la democracia como una forma de resolución de conflictos. El líder podemita defiende que la democracia es el reparto de la riqueza –robar a todos para luego repartirlo siguiendo un criterio ideológico- y su gobierno exclusivo y sin oposición, en un Estado Nuevo para un Hombre Nuevo y una Sociedad Nueva.

Pero espantados los unicornios totalitarios, lo que queda es una democracia prostituida para crear problemas y ahondar el caos. Por eso, los podemitas repiten que estamos en “emergencia democrática”, porque necesitan que haya una sensación de haber llegado a la culminación del desastre y que ellos son los únicos posibles salvadores. Ya sufrimos cuarenta años a un mesías, no nos hace falta otro.
 

Pablo Iglesias y la conjura borbónica
José García Domínguez Libertad Digital 15 Junio 2017

Los diputados portugueses del Bloco de Esquerda no suelen utilizar el vocablo patria en su oratoria política, pero les resultaría inconcebible contemplar la mera hipótesis teórica de que un ciudadano de Oporto o de Lisboa pudiese ser objeto de un tratamiento fiscal diferente al de otro de Coimbra o de Setúbal; absoluta, radicalmente inconcebible. Alexis Tsipras, el líder de Siryza, tiene a gala no ponerse nunca corbata en los actos oficiales, pero jamás se dirige a un auditorio sin que aparezca a su al lado, bien visible, la bandera de Grecia; jamás.Todos los actos de Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon que Podemos considera su referente al otro lado de los Pirineos, concluyen con los asistentes puesto en pie y cantando La Marsellesa, el himno oficial de la República; todos, sin excepción. Los mítines del partido de Pablo Iglesias, en cambio, se cierran por norma con el canto coral de una pieza, "L’Estaca", que el representante separatista Lluís Llach dedicó en su día al abuelo Siset, un personaje real que en tiempos de la República fue militante de Esquerra Republicana de Cataluña y que, en tanto que tal, participó en la sublevación armada contra España que protagonizó su partido en 1934, los célebres hechos de octubre.

El de Podemos debe de ser el único caso en el mundo en que un grupo político adopta como himno oficioso una canción compuesta en homenaje a alguien que quiso destruir su propio país. Apenas un síntoma, otro más, de su triste condición de colonia intelectual de los micronacionalistas periféricos. Porque lo que yace tras ese desprecio algo clasista que los parlamentarios de Podemos suelen mostrar hacia otros diputados que no son hijos de ministras ni de altos funcionarios del Estado y que, por tanto, tuvieron que ponerse a trabajar en un banco en lugar de alargar las mieles de la juventud con agradables estancias en Italia o en universidades privadas de Estados Unidos no es precisamente un conocimiento profundo ni riguroso de la historia de España. Así, cuando Pablo Iglesias señala al primer rey de la dinastía Borbón, Felipe V, como portador de un proyecto deliberado para exterminar la lengua catalana no lo hace por maldad, sino por pura y simple ignorancia.

Y es que solo desde el genuino lavado de cerebro que han aplicado los intelectuales orgánicos del catalanismo a la progresía mesetaria cabe entender que todo un profesor universitario trague con que en las monarquías del Antiguo Régimen hubo política lingüística alguna. Para Felipe V, que por cierto habló casi siempre en francés y nunca mostró demasiado afán por dominar el idioma castellano, la cuestión del catalán, simplemente, no existía. A Felipe V, como al resto de los monarcas absolutos de su tiempo, le traía sin cuidado el idioma en el que hablasen o dejasen de hablar sus súbditos; esa bagatela le era por entero indiferente. A ojos de un Borbón de principios del XVIII, el catalán era tan invisible como sus propios criados, seres ante los que realizaban incluso los actos más íntimos porque los consideraban meros objetos inanimados. Cualquier europeo culto lo sabe. La prueba es que si los Borbones se hubieran propuesto acabar con el catalán, en Cataluña no hablaría catalán nadie. Porque cuando un Estado se propone exterminar una lengua, simplemente, la extermina. Por eso, caro Pablo, en la República de Francia nadie habla ya catalán. Ocurre que la República de Francia, que no su abolida monarquía, decidió que el catalán tenía que desaparecer. Y desapareció. Así de simple, Pablo.

Tenemos que hacer pedagogía con esta gente. O acabarán con el país.

La catalanofobia ¿victimismo o arma del catalanismo?
"Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco." Manuel Azaña. Presidente de la República Española por Izquierda Republicana
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 15 Junio 2017

Cuando, estos días, en los que se ha desarrollado la famosa moción de censura contra don Mariano Rajoy, presentada por los comunistas bolivarianos de Podemos, encabezados por Pablo Iglesias, secundado por esta muchacha, Irene Montero, en la que no es difícil descubrir, bajo su agradable apariencia, este rencor innato de aquellos que todavía no consiguieron digerir su derrota en la Guerra Civil, aunque ellos, por aquellos años, ni siquiera fueran un proyecto de persona; hemos tenido la ocasión de escuchar, de boca de este gran traidor a España y los españoles que, no obstante, sigue perteneciendo al Congreso y usando de los privilegios de que dispone por ocupar un escaño en el hemiciclo donde radica la representación de la soberanía de la nación española. Si señores, el señor Tardá, muy en su papel de depredador de la Constitución, perfectamente imbuido de su papel de separatista consumado y fiel a su fanatismo, como representante de aquellos que se han propuesto convencer a los catalanes y a quienes tengan la humorada de escucharles, que España sigue empeñada en acabar con los catalanes y no menciona, de lo que verdaderamente se trata que, en realidad, son sólo algunos los catalanes que, imbuidos de espíritu revolucionario y de su odio visceral hacia todo lo español, siguen intentando llevar a cabo, sin importarles lo que se vean obligados a hacer, su proyecto de acabar con la unidad de la nación española, llevando a Cataluña a el desastre mayor de toda su historia.

Así que, el señor Tardá, en este simulacro aburrido, insoportable, barriobajero y repetitivo de lo que se puede entender como una moción de censura; de la que, por sus formas bellacas, sus interminables discursos disparatados, por la canallesca de quienes han confundido el Congreso con un garito de borrachos y deslenguados, y por la evidente falta de compostura y buena educación de todo este lumpen que, todavía no llegamos a saber el por qué, han conseguido introducirse en nuestras instituciones, desde donde pretenden acabar con España, sometida a sus ataques en contra de nuestras costumbres, cultura, creencias, ética y formas democráticas; en uno de sus arrebatos que, tan frecuentemente lo convierten en una especie de furia desatada del mal, se ha permitido una de estas frases en las que se condensa, en pocas palabras, todo lo que se encierra en esta obsesión que tienen muchos catalanes de que, desde el resto de España, se está maquinando contra ellos, contra su lengua, contra sus instituciones; al tiempo que el Estado español viene aprovechándose de ellos para robarles, con los impuestos, el dinero que ellos generan con su “laboriosidad” que, para ellos, está muy por encima de la del resto de los españoles: “Apoyamos la moción contra un régimen incorregible que ha aumentado la catalanofobia”.

¡No, señor Sardá, está usted completamente equivocado! A ver si se entera usted de una vez de que, si ha habido culpables de esta catalanofobia que usted, injustamente, les atribuye al resto de españoles que no comulgan con sus ideas, han sido, sin duda alguna, ustedes mismos, los extremistas catalanes, los que han convertido su lengua en un arma arrojadiza contra el idioma español, los que han dejado de cumplir las sentencias de los tribunales, los que se han pasado por el arco del triunfo la Constitución española y los que, desde un parlamento catalán que, si las autoridades españolas no hubieran sido tan blandas permitiéndoles que llegasen a convertirse en una amenaza para la unidad de España, está poniendo en práctica un plan, a todas luces de traición a la nación española, cuya evidente intención, que tampoco han ocultado en ningún momento, ha sido desafiar al Estado, imponer sus ideas de creerse ser una nación independiente del resto de España y hablar de democracia y fundamentar en ella sus manejos secesionistas, sin que, aparentemente, sean capaces de entender lo que, en realidad, es la verdadera democracia, sus reglas, sus deberes y derechos y, evidentemente, su supeditación a todos aquellos que la constituyeron votándola de una forma mayoritaria, por medio de un referéndum en el que, fue Cataluña la región de la nación donde hubo más votos para avalarla. Si algún día tuviera que someterse, al pueblo español, la posibilidad de que Cataluña fuera independiente, tendría que ser con los votos de la mayoría de los españoles y no sólo con los de los catalanes.

Y no olvidemos lo que, respeto a la enseñanza y la actitud de los curas y obispos catalanes, se comentó en 1932 por el diputado Antonio Royo Villanova en el debate sobre el Estatut de Catalunya en las Cortes Constituyentes de Madrid, el 16 de junio de 1932: “Han sido los maestros y los curas los que han creado el catalanismo antiespañol". La campaña, la virulenta campaña que se viene utilizando contra la lengua castellana y la permisividad con la que los sucesivos gobiernos de la nación española han ido soportando las evidentes irregularidades que la enseñanza catalana ha ido cometiendo, en cuanto a la norma constitucional que obliga a todos los españoles a entender y usar el castellano como lengua oficial y, la vergüenza de que, un español, en Cataluña, se vea impedido de que sus hijos puedan recibir, en la escuela pública, la enseñanza en castellano, cuando es evidente que le asiste el derecho a pedirla. Al efecto, vamos a recordar una frase de un español universal, don Miguel de Unamuno quien, refiriéndose al victimismo catalán, se pronunció en los siguientes términos: “Hablar de nacionalidades oprimidas –perdonadme la fuerza, la dureza de la expresión- es sencillamente una mentecatada; no ha habido nunca semejante opresión, y lo demás es envenenar la Historia y falsearla”.

Esta apelación a una realidad falsa que confunde el rechazo que producen todos aquellos que siguen empeñados en separase de España y del resto de españoles de la nación; que los activistas, los catalanistas acérrimos y los comunistas adheridos por propia conveniencia a la causa separatista; nada tiene que ver con la simpatía que se pueda tener por los catalanes que, viviendo en Cataluña, continuamos sintiéndonos españoles, deploramos la actitud de los políticos catalanes que intentan alejarnos de nuestra patria y somos partidarios acérrimos de que el peso de la Ley caiga, con toda su fuerza, sobre todos aquellos que intentan por todos los medios, especialmente ilegales, llevarnos a la ruina y al enfrentamiento entre españoles, algo que ya sucedió en la Guerra Civil de 1936.

Es evidente que, por otra parte, la actitud del actual gobierno respeto a la cuestión catalana, que piensan en el diálogo, la negociación, las buenas maneras y la transacción como medios para arreglar el problema; cuando es obvio que la realidad demuestra que no hay nada que negociar y sí mucho que decir y exigir. El Estado debería actuar contra todos estos que se han tomado facultades de las que carecen, han promulgado leyes que son evidentemente inconstitucionales y, por si fuera poco, están intentando amedrentarnos a los españoles que no transigimos con su política revolucionaria, intentando marginarnos, apartarnos y silenciarnos, para evitar que levantemos nuestras voces para denunciar tales intentos de violentar nuestra Constitución de 1978.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, cuando escuchamos que, en las Cortes españolas, hay individuos como el señor Tardá que son capaces de enfrentarse al resto de los parlamentarios, lanzando patrañas sobre el aprecio que se tiene en España a los catalanes; sin que haya nadie capaz de contestarle, diciéndole que han sido ellos, los separatistas, los nacionalistas fanáticos, los que divulgando infundios y falsedades sobre el destino de los impuestos que pagan o los que se olvidan de los miles de millones que vienen recibiendo del Estado a través del FLA o los que omiten que, una parte de las ayudas que reciben del Estado se utilizan, por la Generalitat, para invertirlos en crear instituciones paralelas a las del Estado, para tener preparado un gobierno en la sombra que pudiera hacerse cargo de una Cataluña independiente, si es que esto pudiera suceder, los que se han convertido, gracias a sus errores, en personas non gratas para el resto de España.

Fascismo puro y muy duro
Editorial OKDIARIO 15 Junio 2017

La multinacional del transporte Stef coge el testigo de Decathlon a la hora de claudicar ante la dictadura lingüística, política y social que tratan de imponer desde la Generalitat de Cataluña. Ambas son empresas de origen francés y ambas rinden pleitesía ante las presiones impuestas por Carles Puigdemont y demás golpistas. Stef ha rechazado al número 1 de un proceso de selección por el mero hecho de no ser catalán. Da igual que las actitudes y aptitudes del candidato fueran óptimas. Tampoco importa que llevara cinco años viviendo en Barcelona y que dominara la lengua regional como si fuera un nativo. Su pecado era, simplemente, no haber nacido dentro de los 32.100 kilómetros cuadrados que delimitan Cataluña.

Un caso así sería impensable, incluso, en el Reino Unido del Brexit. En pleno siglo XXI, este tipo de sesgo discriminatorio es impropio de cualquier sociedad avanzada. Sobre todo cuando el mercado laboral en España está sujeto al principio de igualdad y no discriminación. Algo que además está reforzado por el artículo 14 de nuestra Carta Magna. No hace falta recordar lo que sucedió en Europa hace menos de un siglo cuando varios iluminados trataron de imponer un “espacio vital” donde el color de piel, ojos y cabellos delimitaban quién cabía o no. Las sociedades que olvidan su historia están condenadas a repetirla. Por tanto, los catalanes deben rebelarse ante este tipo de conductas alentadas desde las instituciones públicas.

Es importante que los ciudadanos se atrevan a denunciar cada uno de estos hechos, ya que nos retrotraen a un pasado arcaico en el que se estigmatizaba a las personas por razones de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión. Metáfora, no obstante, de lo que supone el propio independentismo: atraso, aislacionismo y prejuicios basados en creencias casi mitológicas. Características, en definitiva, que definieron algunas de las páginas más negras del siglo XX. Lo más preocupante es que el mensaje restrictivo de la Generalitat está calando entre algunas empresas, apoderándose también de ciertos sectores de la sociedad. Los catalanes deben desprenderse de él si no quieren ser presa del atraso. Eso no sólo sería perjudicial para ellos, sino que además desnaturalizaría la esencia misma de una región que, por su condición marítima y de frontera entre dos países, ha sido sinónimo de apertura y tolerancia durante siglos.

"Los derechos se conquistan, jamás se regalan ni nacen como las patatas"
“Es todo una locura. Se condena el nazismo, pero se aplaude el comunismo y se condena la cristiandad mientras se nos exige adaptarnos al islam”

www.latribunadelpaisvasco.com 15 Junio 2017

VerdadesOfenden, articulista de La Tribuna del País Vasco y uno de los referentes del pensamiento liberal en Twitter, veía hace unos días como la red social norteamericana bloqueaba su cuenta tras la publicación de una serie de tuits críticos con el islamismo político que la izquierda europea abraza en Europa. VerdadesOfenden tenía casi 30.000 seguidores en la red que se han revelado contra este acto de vulgar censura. Mientras tanto, VerdadesOfenden ha abierto una nueva cuenta en Twitter: @ofendelaverdad

¿Por qué, en su opinión, ha censurado Twitter la cuenta de @verdadesofenden?
Es manifiesto que las verdades ofenden: frente a la necesidad de conocer la verdad de nuestro pasado para entender el presente y saber quiénes somos (el viejo anarquista Antonio Escohotado lo explica magistralmente), algunos no admiten hechos que destruyen sus creencias políticas basadas en una historia mal contada y retorcida desde esa ley de desmemoria que el PP de modo cómplice no derogo.

Eso genera odio hacia quien lo cuenta, y ellos quieren sonreír. Se convierten así en censores, pura Inquisición. Lo logran acosándote desde su simpleza de atacar a quien odian, situando la bajeza de su resentimiento revanchista. Pero la gente no es tonta, es siempre la misma cínica hipocresía del charlatán que te habla de derechos y libertad de expresión desde el escrache y el acoso, asaltando tus derechos. “La falsificación del pasado es como la izquierda ha pretendido siempre elaborar un futuro”, dice Dávila validando lo que George Orwell en la guerra civil aprendió viviendo en el Frente Popular: “decir la verdad es un acto revolucionario”. Por eso me censuran; en la búsqueda del poder, la verdad se amordaza. “Cuando soy débil os reclamo la libertad en nombre de tus derechos que cercenaré en nombre de mis ideas tan pronto tome el poder” Puro fascismo, esa hija del socialismo. Te hablan de democracia mientras la expolian. ¡Comunistas!

¿Cree que Twitter en particular, y las redes sociales en general, son condescendientes con la izquierda y la extrema izquierda ideológica y con el marxismo cultural?
Las redes sociales son hoy el medio de información y relaciones de la mayor parte de la gente joven, también la desocupada, pero no solo; hoy todos estamos en las redes. Y la izquierda lidera el “agit-prop” desde siempre. Eso provoca dos situaciones:

A- Conocen a fondo cómo funcionan las redes, lo que les permite manipularlas.
B- Saben cómo acosar al discrepante hasta expulsarlo de ellas.

Quienes usamos Twitter sabemos de largo cómo los círculos de Podemos manejan miles de cuentas bots para difundir su propaganda, pero también para señalar objetivos – leáse personas – y promover acosos y reportes hasta lograr suspender cuentas en Twitter. Por desgracia, Twitter lo permite.

¿Ha tenido alguna explicación de Twitter?
Tan pronto quedó suspendida la cuenta el pasado sábado 2 de mayo a las 11 de la mañana, puse una reclamación. El domingo y el lunes puse otras dos. El martes a las 4.38 de la mañana las tres reclamaciones fueron respondidas automáticamente por un bot (programa) que me envió un mensaje automático: infringí las reglas de Twitter.

¿Por qué cree que hay esa “consideración” y ese “respeto” al Islam hasta el punto de que son muchos los ciudadanos occidentales que reclaman “respetar” la sharía? ¿Por qué, en su opinión, no ocurre lo mismo con judíos y cristianos?

Por complejos y falta de memoria histórica, sin duda. Unos complejos que se fomentan, despreciando nuestra imperfecta pero exitosa historia, y que buscan desunir a Occidente, campo sembrado donde sembrar sus rancias ideas y postulados. Destruir nuestro fértil pasado cultural es el paso previo para imponer su nuevo orden ideológico, socialista e igualitario siempre fracasado, aunque nos lo recuerde Cepeda: "En todas las generaciones siempre hay un grupo de idiotas que creen que el colectiivismo fracasó porque no lo dirigieron ellos". El islam como herramienta hacia el igualitarismo totalitario es esencial, aunque también les devorará a ellos. Es una teoría política teocrática que obliga al adepto someterse a su credo (como el comunismo). No lo digo yo, la traducción del termino islam es esa, “sumisión”, léase, totalitarismo, y la sharia es la ley que se ocupa de que ese absolutismo ideológico se preserve. Pero si lo cuentas, te acusarán de islamofobo, "esa palabra creada por fascistas, usada por cobardes, para manipular idiotas”. (A. Cummins)

No hay términos medios. Las naciones árabes se negaron unánimemente a suscribir la Carta de los Derechos Humanos en 1967 porque ésta contravenía los preceptos que protege la sharia, unos derechos humanos que no reconocen, pero no paran en exigir a Occidente y que los sistemas socialistas jamás respetaron. La Europa de los derechos lleva hasta las últimas consecuencias el respeto por otros credos culturas y valores totalitarios que nos precipita al desastre. Se condena el nazismo con razón, pero se aplaude el comunismo y se condena la memoria de la cristiandad mientras se nos exige adaptarnos al islam. Una locura.

¿Qué va a hacer si Twitter no reactiva su cuenta?, ¿Dónde continuará “ofendiendo” con sus verdades?
Twitter debe reactivar mi cuenta. Y si lo que alega es que incumplí sus reglas debe decir cuáles y cómo para defenderme. De otro modo, adopta una posición de abuso que contraviene toda la legislación europea y cercena mis derechos constitucionales: la libertad de defensa y mi libertad de opinión, acosada y reportada durante dos años en Twitter por esos que ejercen una falsa libertad de expresión hasta el exabrupto, las burlas a la fe católica y la apología del terrorismo, cada día y en total impunidad. Hay cientos de cuentas de este corte ideológico, LGTB, de izquierda radical, de etarras (Bildu-Sortu), de IUnida e islámicas, sin olvidar las de los reyes del trolleo en Twitter, los chicos antisemitas de Podemos, aliados del islam.

Usted, que sigue la actualidad política, social y cultural de una forma muy estrecha y crítica, ¿cómo ve el mundo, cómo ve a Occidente?

Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo, dice un viejo aserto. Hoy no formamos en valores sólidos a los ciudadanos sino en el relativismo del todo vale, la impunidad de los políticos aforados, el mínimo esfuerzo, el consumismo exacerbado, los derechos para todos y el respeto a otras culturas y políticas intolerantes. Pero esto es un error y su factura es carísima, se paga con sangre. Veran:

A - Educar en el relativismo crea ciudadanos sin referentes, lo que les deja al albur del primer demagogo que aparezca vendiendo su crecepelo igualitario que relataron los griegos.
B - Las cosas requieren esfuerzo, pensar lo contrario te lleva a la pobreza y el desastre. Los crímenes también se pagan, no solo por las víctimas. No es venganza, se llama justicia y se basa en el castigo, la reparación y el ejemplo, la advertencia y la disuasión. Todo ha de tener un precio. Si la haces, la pagas. ¿Regenerar en prision? Regenera la lección de una justicia bien aplicada, y si no lo entendiste no gastaré un euro público en explicártelo. Ciertas carceles como las de ETA en Navarra (prisión de Zabala), que levantó Zapatero, parecen hoteles y no penales.


C- La locura del consumismo promovida por la exitosa globalización desde un crédito capitalista irresponsable es otro error. Arruina personas y naciones, pero también acaba con el sistema financiero y su credibilidad, esenciales. Como la infinita deuda pública, esa que quienes jamás crearon riqueza ni empleos tanto aplauden. Viva el vino y que pague el siguiente.
D- Los políticos, corruptos, aforados e impunes, ademas de no devolver un euro desahucian a la gente para vender después su casa a un fondo buitre con un 70% de descuento. Dale el descuento a tu compatriota, imbécil, y ayúdale a sostener este castillo de naipes o vendrán los comunistas con el "exprópiase" y no dejarán nada.

E- Los derechos se conquistan, jamás se regalan ni nacen como las patatas. Regalarlos a quienes desde otras culturas ni los construyeron, ni los entienden ni los protegen nos avoca al desastre. Está pasando. La factura se paga con sangre y miseria. ¿Nuestros políticos? Pasan.

Hay motivos para la esperanza aún cuando resulte hoy más difícil hablar de ciertas cosas que hace cuarenta o cincuenta años?
En esto opino como Pérez-Reverte. Soy muy pesimista. Hemos olvidado todo, recordarlo costará decadas. Le pongo un ejemplo. A las futuras generaciones venezolanas les costará olvidar lo que el comunismo hizo del país con las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo, y en el momento en que el petróleo batió récords históricos en precio. Sus padres votaron a un demagogo que les vendió el crecepelo de la igualdad en la pobreza. Sus hijos, hoy, deberán volver a levantar la nación. Esa factura siempre se paga con sufrimiento y miseria. Votaron al demagogo y no dejó ni democracia. Que les aproveche. España es la siguiente. Arruinados por una deuda impagable, siete millones de ciudadanos ya votan comunismo y otros siete la versión “light” del PSOE que ha quebrado España dos veces ya (en 1995 y en 2011). Pero no se equivoquen, el corrupto PP y Ciudadanos también son socialismo. Sí, nos vamos al guano.


La Tigresa asesina sale de prisión y lo peor no es eso
Jaime González (ABC). Periodista Digital 15 Junio 2017

Idoia López Riaño, cabecilla etarra apodada «La Tigresa», se ha pasado veintitrés años en la cárcel, mucho tiempo si no fuera por el pequeño detalle de que asesinó a veintitrés personas.

Las víctimas recurren a una sencilla operación para justificar su rabia (de un tiempo a esta parte en España -tristemente- las víctimas tienen que justificarse porque su dolor ya no sirve de argumento) y dividen el número de asesinatos por los años que ha pasado en prisión.

El resultado es uno, como uno sería en el caso de que dividiéramos el número de años que pasó en la cárcel entre veintitrés muertos. Siempre sale uno. A año por muerto o a muerto por año, lo que para los familiares de las víctimas es un tiempo humillante, una muestra de la indecencia moral de un Código Penal que ofrece atajos al verdugo.

Sería sencillo ponerse en su lugar, tan fácil que lo que resulta aterrador es que la salida de Idoia López de prisión se haya producido en medio de una doliente indiferencia. Porque por mucho que el tiempo de condena de «La Tigresa» no haya guardado proporción con sus actos criminales, lo peor no es eso, sino lo rápido que en España hemos reseteado la memoria para poner a cero el contador de la infamia y el espanto.

Si los 23 años que Idoia López ha pasado en la cárcel me parecen insuficientes, más grave aún me parece el hecho de que hayamos tardado tan poco en olvidarnos de los muertos que entonces lloramos como nuestros. Por desgracia, hoy ya no son tan nuestros. Su recuerdo emerge envuelto en polémicas puntuales, en momentos concretos, casi siempre a raíz de noticias que tienen que ver con casos como el que hoy alumbra este breve comentario.

Sería hipócrita denunciar la permisividad del Código Penal y no poner el acento en la permisividad del código ético de una sociedad que ha decidido pasar página y envolver el recuerdo de sus muertos bajo la manta extralarga del olvido.

Para que no molesten, los hemos confinado en el rincón oscuro del recuerdo. Despojos sin honra, restos. ¿Qué duele más, que Idoia López Riaño, con veintitrés muertos a sus espaldas, haya pasado solo 23 años en la cárcel, o que hayamos tardado 23 horas en abdicar de la decencia?

El TC ultima un pacto para salvar la mayoría de las medidas que imponen el catalán
Sí tumba el deber de exhibir el 50% de las películas en catalán y rechaza las sanciones por rotular sólo en castellano.
María Peral elespanol   15 Junio 2017

El Tribunal Constitucional quiere superar en breve una asignatura pendiente que arrastra desde 2006 y 2010 en relación con un paquete de leyes dictadas por el Parlamento de Cataluña cuyo punto de conexión es la imposición del catalán en ámbitos tan diversos como la comunicación audiovisual, el consumo, el cine y la inmigración.

Los magistrados están a punto de cerrar -algunas fuentes lo dan por ultimado- un acuerdo sobre los recursos interpuestos contra las llamadas leyes del catalán, un bloque normativo de suma importancia para la Generalitat, que siempre ha considerado todos los temas de la lengua propia como parte del núcleo duro de la política nacionalista.

Los recursos del Gobierno, del Defensor del Pueblo y del Grupo Parlamentario Popular contra la Ley 22/2005, de comunicación audiovisual; contra la Ley 10/2010, de acogida de las personas inmigradas; contra la Ley 22/2010, de Código de Consumo y contra la Ley 20/2010, del cine han constituido hasta ahora una barrera insuperable para el Tribunal Constitucional, en el que no han prosperado los anteriores intentos de abordarlos.

En la última etapa del anterior presidente, Francisco Pérez de los Cobos, se hizo una aproximación de posturas basada en la consideración conjunta de los seis recursos promovidos contra esas cuatro leyes. Pero es ahora, con Juan José González Rivas al frente del tribunal, cuando la posibilidad de sacar adelante asuntos encallados en el TC desde hace 11 años (la ley de comunicación audiovisual) o desde siete años (las otras tres) se estima real.

Intepretaciones conformes
La mayor parte de los preceptos cuestionados de las leyes recurridas pueden ser salvados mediante interpretaciones conformes, con las que el TC indica qué sentido debe darse a la norma o cómo tiene que ser aplicada para que pueda considerarse constitucional.

Ésta es la técnica que va a ser utilizada para salvar polémicas previsiones del Código de Consumo como la relativa a que los consumidores tienen derecho ("de acuerdo con lo establecido por el Estatuto de Autonomía y la legislación aplicable en materia lingüística") a ser atendidos, oralmente y por escrito, en la lengua oficial que escojan.

Según los recurrentes, el derecho establecido en ese precepto viene a imponer a los comerciantes particulares un deber constitucionalmente inexistente de conocer y utilizar el catalán en las relaciones con los consumidores. Para el TC, sin embargo, el precepto se remite a la "legislación aplicable en materia lingüística", por lo que habrá de ser cuando se dicte esta normativa cuando el tribunal tendrá que pronunciarse, si fuese recurrida.

Según las fuentes consultadas, los magistrados consideran que las obligaciones lingüísticas son diferentes si se trata de atender los derechos lingüísticos de los consumidores por parte de funcionarios o instituciones públicas o si se trata de negocios particulares. Respecto a éstos, se rechaza que la normativa autonómica pueda imponer a establecimientos o empresas privadas el deber jurídico de utilizar el catalán (tanto en la relación con sus clientes como en la rotulación de sus negocios) y menos aún que puedan ser sancionados si no lo hacen.

Mediante intepretaciones conformes serán salvada también la ley de comunicación audiovisual, que impone el catalán como lengua "normalmente utilizada" por los prestadores de servicios de comunicación audiovisual públicos. El TC considerará que la norma admite una lectura que no suponga la exclusión del castellano como lengua igualmente de uso normal en los servicios de comunicación audiovisual.

El acuerdo en el que se trabaja estima, en cambio, insalvables algunos de los preceptos impugnados de la leyes catalanas del cine y de inmigración.
La mitad de las películas en catalán

Respecto a la primera, se considera inconstitucional, por desproporcionada, la obligación de las empresas distribuidoras y exhibidoras de películas de que el 50% de ellas sean en lengua catalana, tanto en doblaje como en versión subtitulada.

En cuanto a la ley de acogida de inmigrantes, la propuesta es declarar inconstitucional la norma según la cual estas personas no pueden recibir formación para adquirir "competencias básicas" en lengua castellana si antes no han terminado la formación en catalán. El TC puede considerar contraria a la Constitución esa postergación o discriminación del castellano.

Sin embargo, se plantea una interpretación conforme de otro precepto de esa ley que establece que el aprendizaje lingüístico de los inmigrantes se inicie con la formación en catalán. El TC estima que ello no excluye el castellano, como se ha puesto de manifiesto en el desarrollo reglamentario de esa norma, en el que la formación en ambas lenguas cooficiales es equilibrada.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Primera condena por odio ideológico en Cataluña
Condenan a dos integrantes del grupo ultra 'Rudes Lleida' por atacar un autocar de Societat Civil Catalana
 lavozlibre.com 15 Junio 2017

Barcelona.- Primera condena en Cataluña por odio ideológico. Dos integrantes del grupo ultra 'Rudes Lleida', Xavier Valiente López y Joaquim Aleix Dones Menal, han sido condenados por el Juzgado de lo Penal de Lérida a 24 meses de multa por un delito de coacciones, 20 días de multa por una falta de daños y 15 días de multa por una falta de amenazas con la agravante de actuar por motivos de discriminación ideológica, por lo que deberán pagar más de 5.000 euros cada uno.

La condena tiene su origen en la denuncia que presentó Societat Civil Catalana (SCC) ante los Mossos d'Esquadra por las agresiones sufridas en Lérida el 12 de octubre de 2014, cuando un autocar de la entidad se disponía a desplazarse hasta Barcelona para celebrar la Fiesta Nacional de España.

Los dos condenados que han asumido los hechos y han pactado la sentencia con la Fiscalía y la acusación particular ejercida por SCC, han reconocido que sobre las 9 horas del 12 de octubre de 2014 -junto con otras personas que no han podido ser identificadas- de común y mutuo acuerdo y en acción conjunta, se dirigieron al Camp d’Esports de Lérida, en donde se encontraba un autocar con simpatizantes de SCC que tenían la intención de dirigirse a Barcelona para participar en la concentración convocada en la Plaza de Cataluña de Barcelona.

Cuando el autocar estaba a punto de partir y se encontraban sus pasajeros en el interior, el condenad, Xavier Valiente López subió a cara descubierta al mismo y con ánimo de intimidar a los ocupantes y con actitud desafiante les ordenó que se bajaran del autocar, llamando a los viajeros "fascistas, hijos de puta y os vamos a matar".

Al no conseguir su objetivo, el condenado Xavier Valiente López junto a Joaquim Aleix Dones Menal y otras personas encapuchadas y con las caras tapadas con pañuelo -que no han podido ser identificadas-, mientras realizaban el gesto amenazante de cortarle el cuello a los viajeros, procedieron a lanzar piedras y vallas contra el vehículo, resultando dañada la luna delantera que tuvo que ser reparada. Los hechos cesaron cuando se presentó una dotación de los Mossos d'Esquadra y los encapuchados huyeron.

Los condenados pertenecían al grupo radical 'Rudes Lleida', integrado por seguidores del club de fútbol de la ciudad. Este grupo, según la policía, tiene numerosos antecedentes por diversas agresiones y comportamiento violento.

El coordinador de la Agrupación de Juristas y vicepresidente de Societat Civil Catalana, José Domingo, lamenta que los ciudadanos contrarios al proceso separatista vengan sufriendo ataques violentos motivados por la ideología sectaria e hispanofóbica de los autores. Confía en que esta condena sirva para disuadir a los intolerantes. En este sentido, recuerda que SCC tiene también presentadas diversas denuncias por las agresiones y coacciones que han sufrido el grupo de Jóvenes estudiantes de SCC de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) de manos de colectivos independentistas y otros que se autodenominan falsamente como "antifascistas".
 


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