AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Junio 2017

EL PROBLEMA ES LA DEUDA
Bieito Rubido ABC 18 Junio 2017

La deuda de España supera ya el total del PIB. Debemos más de un billón de euros. No deja de ser chocante que los números rojos del Estado crezcan día a día, cuando la avaricia recaudatoria de Hacienda bate su récord histórico, hasta el punto de que sus responsables presumen del notable incremento de lo embolsado.

Como consecuencia de esa paradoja, en esta España donde hasta los de derechas se comportan como los de izquierdas –al menos en la vampirización de los recursos privados–, se acentúa la división entre la clase productiva y la extractiva. Los primeros se juegan su patrimonio y ganan dinero porque los consumidores libremente los eligen, al mismo tiempo que generan riqueza y satisfacción entre la ciudadanía. Los segundos, los extractivos, disfrutan de su momento de mayor pujanza, aunque lo único que hacen es aumentar el gasto público: es decir, endeudarnos para el resto de nuestras vidas.

Ya que se llevan nuestros euros, por favor, derrochen menos y paguen la deuda. De momento, gracias a los de la clase creativa, comemos más barato, vestimos por menos y viajamos con tarifas más bajas.

La España del PSOE: plurinacional, unisoberana y esquizofrénica
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Junio 2017

Lo que buscan Sánchez e Iglesias no es quién puede ganar las elecciones, sino quién encabeza la facción dispuesta a aceptar el órdago separatista.

Pedro Sánchez, junto a Rodríguez Zapatero, durante la sesión de este sábado en el 39 Congreso del PSOE | EFE

El PSOE de Pedro Sánchez –ya no tiene gracia ni la fuga de vocales- dejó claro ayer que sólo aspira a estar en la Izquierda, a ser la Izquierda, por encima de cualquier otra ambición. Ya no quiere ser Gobierno de España, ni siquiera estar en él. Aspirando a ser lo mismo, es justo lo contrario de Pablo Iglesias, que quiere ser Gobierno, y no sólo estar en él, porque se considera la única Izquierda y, por ello, con derecho a todo.

Por lo visto, Pedro Sánchez cree que si ocupa el lugar de Pablo Iglesias, el Gobierno le vendrá por añadidura, porque la Izquierda es la única que tiene derecho al Poder y, de una u otra forma, lo conseguirá. Se cumple así la regla de oro de la degradación televisiva que un día me explicó Eugenio Galdón: el que va primero imita siempre al que va segundo para que no le pase, nunca al revés. Si el segundo imita al primero puede no alcanzarlo nunca. Si el primero imita al segundo le cierra el paso.

Sánchez no quiere ir delante de Iglesias
En la Liga de las Estrellas Estrelladas, Pedro Sánchez va por delante de Podemos, pero imita a Podemos para que no le pase, pese a que nunca le ha pasado en las urnas y ahora no le pasa ni en las encuestas. En cambio, Podemos se mantiene en sus trece, de segundón, convencido de alcanzarlo. Es jugar al ganapierde, con el problema de que PP y Ciudadanos, los otros dos jugadores, juegan a ganar: el grande al chico y el chico al grande. El menor es más joven, como su electorado, y piensa que ya crecerá, porque ve al mayor viejo, como su electorado, y piensa que menguará. El mayor piensa que en España se vive mucho y que, mientras dura, vida y dulzura.

Puede decirse que, en el Centro-Derecha la competencia sigue un orden natural, democrático y demográfico, mientras la Izquierda-Izquierda no cree en la democracia ni confía en la demografía, porque creen que por las buenas o por las malas, la Derecha caerá. Y, de paso, también el Centro, por el delito imperdonable de no ser de izquierdas. Cualquiera diría que, en términos puramente lógicos, esa táctica es suicida, porque el aspirante se arrincona y le deja al que tiene el Poder el centro del ring y todo el espacio.

El arma secreta de Sánchez: el separatismo catalán
Pero en España se dan dos circunstancias que explican este aparente suicidio: la Izquierda tiene el Poder en los medios y además tiene un arma que la Derecha se niegan a usar: la liquidación del régimen constitucional. La primera sería importante pero no suficiente, porque el electorado cada vez obedece menos a los grandes grupos audiovisuales a la hora de votar. La segunda, en cambio, fía a un agente exterior al sistema, el golpismo separatista catalán, para hacerse con el Poder tras deslegitimar al Gobierno y dejar solos al PP y C´s en la defensa de la Nación y la Constitución. Lo que buscan, pues, Sánchez e Iglesias no es quién puede ganar las elecciones democráticamente, sino quién encabeza la facción dispuesta a aceptar el órdago separatista y negociar lo legalmente innegociable con los golpistas.

En el caso de Podemos, la táctica ha quedado absolutamente clara en la moción de censura no contra el Gobierno del PP sino contra el régimen constitucional y contra el PSOE si se mantiene en él. En el caso del PSOE la estrategia es la misma pero la táctica es totalmente distinta. Podemos se identifica con los separatistas como el partido antiespañol que es. El PSOE también apoyará a los separatistas, pero fingirá que salva lo que traiciona.

La fórmula elegida por la organización sanchista para colarnos una supuesta preocupación por España que se manifiesta en ayudar a sus enemigos es intelectualmente zafia, como corresponde a un grupo político compuesto por mediocridades que, de no estar en la política, algunos desde la cuna, estarían como Sánchez cuando dejó su escaño: buscando empleo. En realidad, se ha demostrado que es más fácil reconquistar la Secretaría General del PSOE que conseguir un trabajo como profesor fijo o interino. Mal está la enseñanza superior, pero la política está a un nivel muy inferior.

Iceta se nos pone sentimental
En lo que ya compite el PSOE con Podemos es en cursilería caribeña para ocultar la ferocidad destructiva de su proyecto. Tras decir, a pregunta de Pachi López, que "una nación es un sentimiento", la gogó del Llobregat ha añadido que quieren cambiar la Constitución del 78, que ha durado casi cuarenta años y que votó el 88% de los ciudadanos (el 90% en Cataluña) por otra que reconozca, acepte y proteja "los sentimientos nacionales" de los que no tienen más sentimiento que el odio a España, naturalmente a costa de los que, también en Cataluña, tienen un "sentimiento" nacional español, y por tanto, facha, abominable, perseguible y despreciable. O sea, lo del programa racista de ETB contra los españoles pero vendido en plan victimista. En lugar de decir que odian, quejarse de que los odian a ellos.

Esa majadería del sentimiento como base del orden legal, por encima de la nación y del Estado, de la Ley y de la Historia, de la ciudadanía y de sus derechos, no ha sido nunca aceptada por buena parte de la izquierda, que aunque patológicamente sectaria se niega a liquidar la soberanía del pueblo español, de todos los españoles, como base del orden constitucional y que ha votado sucesivamente al PSOE, a UPyD y a Ciudadanos. Incluso al PCE, antes de identificarse por completo con la xenofobia antiespañola.

Que un partido socialista que se dice defensor de los derechos del pueblo prive al pueblo español del mayor de ellos, el de ser dueño de su país, es más que un disparate, peor que una contradicción, un contradiós sin exorcismo argumental posible. Así que el PSOE ha decidido, tal y como ya anunciamos aquí, a convertirse en muchos PSC, que puedan pasar por uno. Difícil tarea, esta de cuadrar el círculo de la soberanía demoliéndola. No ha colado la memez de que España está compuesta por "naciones culturales", ya que no empieza por reconocer a las dos de Cataluña: la mayoritaria y discriminada que habla castellano y la minoritaria que la multa en catalán.

Así que Sánchez ha tenido una gran idea, que es la de mantener las dos cosas a la vez: que España es plurinacional, porque es el paso previo a la alianza con los comunistas y separatistas para llegar al Poder, pero que sólo tiene una soberanía nacional, la española, condición esencial para mantener los votos tradicionales del PSOE. Ya me dirán qué pluralidad puede proclamarse unidad y qué unidad puede reconocerse pluralidad. ¿Y por qué no dos o más pluralidades, que en las partes de España infectadas por el virus separatista es lo primero que la Izquierda debería reconocer?

La estrategia de la contradicción
Pues no. España es, según el PSOE de Sánchez, una nación que no es nación, sino "nación de naciones", algo que nadie sabe lo que es. Y aunque indudablemente "plurinacional", aunque no sabemos de cuántas naciones, es también inequívocamente unisoberana, o sea, una tomadura de pelo a los pluris y a los unis. Yo creo que el PSOE es voluntariamente esquizofrénico y quiere volvernos esquizofrénicos a todos, a las buenas y voluntarias o a las malas y forzosas. Sólo falta que vengan Pablenín y su Pablenina a decirnos que, lo mismo que él, que cobra de Irán y desfila el Día del Orgullo Gay, "asume sus contradicciones", Ex-paña será una moderna nación de naciones, gracias a su soberanía dialéctica y a la dialéctica de su soberanía; la Constitución de Españenstein "asumirá sus contradicciones" como algo natural, como un hecho francamente (quiero decir soviéticamente) positivo, plebeyo, social, empoderado y democrático. Sólo un facha no lo entendería.

De aquellos polvos, estos lodos
La Carta Magna de 1978 fue, para nuestra desgracia, la plasmación de un acuerdo supuestamente ejemplar que escondía bajo su articulado, plagado de lagunas, inconsistencias y trampas, la intención de dos de las partes firmantes, la izquierda radical y los nacionalistas, de romper la baraja en cuanto las futuras circunstancias lo permitieran.
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 18 Junio 2017

Con motivo de la efeméride del 15 de Junio de 1977, hemos vuelto a oír las habituales loas a la Transición, aquel milagroso paso de la dictadura a la democracia realizado sin violencia que abrió el camino de la plena incorporación de España a Europa y al mundo occidental. Este tipo de alabanzas nostálgicas a través del recuerdo de sus principales artífices y de su sabiduría política y de las evocaciones de los testigos aún vivos, se centran en los aspectos admirables y positivos de una operación transformadora, sin duda extraordinaria, que ha sido calificada por uno de sus protagonistas destacados como "momento fulgurante". Semejante visión entusiasta, a caballo entre el mito, la autocomplacencia y la leyenda, oculta otros elementos preocupantes que supusieron errores de bulto con consecuencias deletéreas que hoy padecemos hasta el punto de poner en serio peligro nuestro modelo de convivencia.

Qué duda cabe que el tránsito del tinglado jurídico e institucional montado por el franquismo a una democracia liberal homologable a la francesa, a la italiana o a la alemana, era obligado, y que las Leyes Fundamentales con las que el régimen autoritario creado en 1939 pretendió perpetuarse mediante la mera sustitución del difunto Generalísimo por una figura dotada de los mismos poderes, aunque coronada, no resultaban viable en la España de 1975. Por tanto, el propósito de diseñar un cambio que no fuese traumático, que no rompiese los difíciles equilibrios que debían hacerlo posible y que no quebrase, por lo menos explícitamente, con el orden legal, sólo puede calificarse de acertado, loable y necesario. Asimismo, el modus operandi elegido reveló una considerable imaginación y una indudable habilidad, sobresaliendo en su desarrollo y conducción la voluntad sincera del Rey, el virtuosismo táctico de Adolfo Suárez y la concepción estratégica de Torcuato Fernández Miranda. Los demás actores estuvieron a la altura renunciando a la revancha rupturista o al continuismo a ultranza y plegándose a una solución en la que todo el mundo cedía, es decir, ni perdía ni ganaba por completo, aceptando así un gran pacto civil hecho de compromisos razonables en los ámbitos territorial, social, militar, religioso y de la forma de Estado. Dicho de otra forma, el objetivo era excelente y el método para alcanzarlo eficaz, pero el contenido de lo que se alumbró, la arquitectura constitucional aprobada clamorosamente en referéndum en 1978, contenía larvadas, pero letalmente vivas, las semillas de la descomposición que ahora han florecido en el sobrecogedor espectáculo con el que nuestros políticos nos castigan diariamente.

La Carta Magna de 1978 fue, para nuestra desgracia, la plasmación de un acuerdo supuestamente ejemplar que escondía bajo su articulado, plagado de lagunas, inconsistencias y trampas, la intención de dos de las partes firmantes, la izquierda radical y los nacionalistas, de romper la baraja en cuanto las futuras circunstancias lo permitieran, es más, de trabajar con paciencia, mala fe y astucia durante los años que hiciese falta, hasta conseguir los cambios sociológicos propicios a la imposición de sus tesis extremistas, sectarias y liquidadoras de la unidad nacional. Este marco mental y este clima de opinión han llegado por fin, fruto de la terrible recesión tras la crisis financiera, del afloramiento ofensivo de múltiples casos de corrupción y del lavado de cerebro sistemático infligido en las aulas y en los medios de comunicación a los catalanes durante treinta y cinco años, pagado por cierto por el resto de los españoles.

Los separatistas, el PSOE de Sánchez y Podemos y su proyecto común de demolición de nuestra economía, nuestras libertades y nuestra cohesión nacional, no son otra cosa que la lógica consecuencia de haber proporcionado los instrumentos políticos, educativos, financieros, simbólicos y mediáticos apropiados a los que hace cuatro décadas fingieron acomodarse a un sistema pluralista, abierto y democrático con el soterrado designio de rectificar lo que a su vengativo juicio fue una injusticia histórica acaecida en el fracaso de la Segunda República y la derrota bélica de los que siempre han considerado sus antepasados ideológicos. Las constantes alusiones de Zapatero a su desdichado abuelo y su nefasta Memoria Histórica, la obsesiva persistencia de Pablo Iglesias por reconstruir la historia contemporánea de nuestro país de acuerdo con su delirio maniqueo y la ofensiva final de los secesionistas catalanes, son signos evidentes de que la Transición fue, en efecto, un espejismo, y que los viejos demonios familiares no fueron conjurados, sino temporalmente aplacados.

Es verdad que hemos disfrutado de un largo período de progreso, paz y prosperidad, pero esa constatación satisfactoria no nos ha de cegar a la hora de hacer un análisis riguroso y desapasionado de las tremendas deficiencias de nuestro sistema institucional, territorial y político, que nos han empujado al borde del abismo en que nos encontramos. La colonización del Estado por los partidos, la venalidad desatada, el gasto público desaforado, el envenenamiento inmisericorde de los espíritus en Cataluña, el deterioro de la separación de poderes, una normativa electoral que elimina el vínculo entre representante y representado, una estructura territorial divisiva e insostenible, factores todos ellos incompatibles con una democracia viable, se encuentran esparcidos en los distintos capítulos de la Ley de leyes de 1978, como muelles comprimidos prestos a saltar. La afirmación falsamente consoladora de que el problema no está en la Constitución, sino en el mal uso que los políticos han hecho de ella, responde a una imperdonable ingenuidad o a una mentira deliberada. Está ya sobradamente probado por la experiencia que el éxito de las sociedades humanas se apoya en un buen diseño institucional y el desplegado a partir de las bases concebidas en la Transición dista, y a la vista está, de ofrecer un ejemplo a seguir.

La conclusión es que solamente una reforma profunda, valiente y ambiciosa de nuestro actual ordenamiento fundamental nos sacará del hoyo en el que estamos hundidos. Para ello, sin embargo, se ha de consolidar una nueva mayoría social dotada de la sensatez y el buen criterio que la respalden. Hasta que exista, y no aparecerá espontáneamente, me temo que nos espera una época de tensión, retroceso y enfrentamientos entre españoles. Si la Nación sobrevive a tal prueba, es de esperar que quede vacunada de las patologías que hoy amenazan con destruirla.

Jueces en España: ¿Quién es el guardián de los guardianes?
Alfonso Rojo. Periodista Digital 18 Junio 2017

Decía mi padre que no conviene meterse con médicos o jueces, porque a lo largo de la vida siempre existe el riesgo de caer en sus manos.

No voy a hablar de los galenos, a los que sin duda se debe en parte que España aparezca en el ranking de la revista ‘Lancet' con una de las diez mejores sanidades del mundo y con los que hasta ahora, gracias a Dios y a un código genético de primera división, apenas tengo relación.

No me ocurre lo mismo con los magistrados, de los que he declarado en más de una ocasión que más que respeto, mantra que repiten como loros políticos y periodistas, me infunden pavor.

En el sistema político español, ese que urdieron con enorme ilusión los Padres de la Transición hace 40 años y que degenerando ha llegado al Estado de la Autonomías que tenemos hoy, la clásica separación de poderes es bastante precaria.

En la práctica, apenas existe entre Ejecutivo y Legislativo, porque quien gana las elecciones, determina desde La Moncloa cualquier votación o ley que hagan los diputados.

El poder del Presidente, que con un simple párrafo del BOE pone firmes a los magnates del IBEX 35, es inmenso en todos los ámbitos de la vida española excepto en uno: el judicial.

Ahí poco tiene que rascar y mucho de lo que preocuparse. Los jueces, en paralelo al Gobierno y a menudo en competencia con él, son el otro gran poder español.

Un juez, si se le pone, puede mantener en prisión preventiva tres años a un tipo como Paco Granados, dar permiso para salir a sacarse el carnet de conducir a una terrorista como ‘La Tigresa', dejar en libertad antes de fecha a un tarado como el ‘Violador del Ascensor', cerrar una empresa boyante, parar una obra pública imprescindible, modificar caprichosamente un plan de urbanismo, exigir una fianza multimillonaria o poner una multa abracadabrante.

No responden de nada ni ante nadie, pueden decidir lo que les da la gana y hasta legislar por la puerta de atrás. Lo han hecho a la hora de ‘ajustar' con sus sentencias la reforma laboral y lo hacen a diario en muchos otros campos.

Incluso presumen de ello, como hizo el juez Velasco cuando soltó que ellos tienen que "interpretar la ley conforme al pueblo".

No se que les recuerda eso de la ‘voluntad popular', pero a mi me hace evocar con cierto estremecimiento otros tiempos y latitudes.

Los guardianes tendrían que tener un guardián y volver a leerse las reglas del juego en democracia.

España nunca ha sido una Nación de naciones
ELIGIO HERNÁNDEZ esdiario 18 Junio 2017

El exfiscal General del Estado, militante del PSOE, arremete contra la decisión de Pedro Sánchez de apostar por la "plurinacionalidad", una decisión con efectos letales para la convivencia.

Desde el punto de vista histórico España es comparativamente uno de los países más antiguos de Europa. El eximio filósofo Julián Marías, discípulo de Ortega y Gasset, ha escrito que España ha sido la primera Nación que ha existido, en el sentido moderno de esta palabra, de tal manera que las expresiones «Monarquía española» y «Nación española» han precedido largamente a «España», la denominación cinco veces centenaria de nuestro país”, y en su libro “Ser Español”, ha advertido: “Se está manipulando la historia de España, por los partidos nacionales que la desconocen y por los partidos nacionalistas, que cuentan una historia que no ha existido jamás”.

Como la "autobiografía de una Nación", ha definido el historiador donostiarra Juan Pablo Fusi la Historia de España de Menéndez Pidal,-una obra colectiva de 42 tomos en 65 volúmenes en la que han trabajado más de 400 autores españoles y extranjeros,- como también la han definido los grandes historiadores que se han ocupado de estudiar en profundidad el enigma histórico de España: Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, y más recientemente, Álvarez Junco y el catalán Gabriel Tortella, e intelectuales como Azaña, Ortega, Gregorio Marañón, y Laín Entralgo, entre otros.

Un origen constitucional
Cataluña, como recuerda Tortella, que pertenece a España desde 1479, hace 538 años, y antes al reino de Aragón durante nueve siglos, jamás ha sido una Nación.

Desde el punto de vista jurídico-constitucional la palabra “Nación”, aparece en el artículo 2º de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789 de la Revolución Francesa: “El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación, y ninguna institución ni individuo puede ejercer autoridad que no emane expresamente de ella”, definición que pasó casi literalmente a la Constitución liberal de 1868 : “La soberanía reside esencialmente en la Nación, de la que emanan todos los poderes”.

La Constitución de Cádiz de 1812 había definido la Nación en su artículo 1º como “El conjunto de Españoles de ambos hemisferios”, que rigió también para los denominados “españoles de ultramar” que asistieron a las Cortes de Cádiz. El art.40 del proyecto de Constitución Federal de la 1ª República Española, redactado principalmente por Emilio Castelar, sólo consideraba a España como Nación y no reconoció el término nacionalidad.

La definición de la Nación la consagró el abate Sieyés: “El conjunto de ciudadanos que residen en un determinado territorio, en igualdad de derechos, y sometidos a un mismo ordenamiento jurídico”. La nación no se define, como, por ignorancia, hizo Pedro Sánchez a preguntas de Patxi López en las elecciones primaras del PSOE, por las identidades nacionales, ni por la cultura o la lengua, porque muchas naciones son multiculturales, y si se definieran por la lengua, en Suiza, en la que se habla cuatro lenguas, habría cuatro naciones.

Terrible confusión
No cabe confundir la nación en el sentido jurídico de nuestro constitucionalismo histórico, con la llamada impropiamente “nación cultural” recogida en el artículo 2 la Constitución de 1978 como “nacionalidades” de carácter cultural (Andrés de Blas), y en el preámbulo de la Constitución en el que se dejó claro que “la Nación Española proclama su voluntad de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de sus derechos, sus culturas y tradiciones, sus lenguas e instituciones”. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña declaró constitucional el término nación que consta en el preámbulo de éste, pero sin carácter normativo.

El art.2 de la Constitución de 1978, establece que ésta se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

La votación de este artículo que se produjo durante el Pleno del Congreso mostró un amplio consenso entre los principales grupos políticos con 278 votos a favor, 20 en contra y 13 abstenciones. Similar consenso se mostró en el Senado con 140 votos a favor, 16 en contra y 11 abstenciones.

Jordi Solé Tura, ponente de Constitución de 1978 entonces por el PSUC (Partido Comunista), ha escrito en su libro “Nacionalidades y Nacionalismos en España”, que el artículo 2 de la Constitución constituye la base legal para superar el enfrentamiento histórico entre las dos concepciones de España, de tal manera que su modificación rompería el consenso constitucional y podría derrumbar todo el edificio constitucional.

Rompiendo el consenso
Alfonso Guerra, artífice del consenso constitucional, ha escrito que la Constitución de 1978 es el armisticio final de una guerra civil, de una larga dictadura y de dos siglos de enfrentamiento”.[]

La enmienda a la Ponencia-Marco, del equipo de Pedro Sánchez, para aprobarla en el Congreso del PSOE,- fruto del “caos intelectual del PSOE”, como lo ha calificado el profesor Elorza,- que propone “una reforma constitucional federal,-que encubre su abolición,- manteniendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, debe perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado apuntado en el artículo 2 de la Constitución”, rompe el consenso constitucional sobre el artículo 2 de la Constitución, cuya reforma con tal enmienda remueve los cimientos del edificio constitucional, y vulnera la Declaración del Consejo Territorial de Granada del PSOE de 6 de julio 2013.

Plurinacionalidad es incompatible con el federalismo
En realidad, el fin político de la citada enmienda, motivada por el interés personal electoral Pedro Sánchez, es contentar a los independentistas catalanes y vascos, y al PSC de Cataluña,- que por ello ha pasado de 53 diputados en el Parlament en 1999 a los 16 que tiene ahora-, y acercarse a Podemos, en cuyo programa electoral se recoge que las naciones,-no dice cuántas,- que comprenderían la España plurinacional, tendría todas el derecho a decidir, eufemismo del derecho a la determinación, lo que abre la puerta al cantonalismo, una bomba de relojería, como lo ha calificado el historiador Gabriel Tortella, añadiendo que no hay país plurinacional que no se haya ido al garete, como la Unión Soviética, el imperio austrohúngaro y la Yugoeslavia de Tito.

Contrariamente a lo que se pretende con el engendro de dicha enmienda, la plurinacionalidad es incompatible con el Estado Federal. La Nación Suiza que se formó de entre pequeños Estados casi independientes que existieron desde finales del siglo XIII hasta 1798, no califica como naciones a los actuales cantones que integran la Federación.

La Nación norteamericana en su más que bicentenaria Constitución no reconoce como naciones a California o a Texas, que fueron estados independientes, como antes las 13 colonias británicas que se unieron en una Confederación, hasta que en 1850 y en 1848 se adhirieron, respectivamente, al Estado Federal de la Unión; ni la Nación Alemana reconoce como nación a Baviera que fue Estado Libre hasta hasta que se adhirió voluntariamente a la República Federal Alemana en 1949, como un land más.

Una traición al PSOE
Pero lo más grave es que la enmienda de Pedro Sanchez traiciona la defensa histórica del PSOE de la Nación Española, mantenida heroicamente en momentos dramáticos de la vida nacional, como don Juan Negrin, presidente del Gobierno, en noviembre de 1938, con ocasión del Consejo de Ministros celebrado en Pedralbes, que afirmó, según refiere Julián Zugazagoitia: "No estoy haciendo la Guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. Estoy haciendo la guerra por España y para España, por su grandeza y para su grandeza. No hay más que una nación: ¡España!. No se puede consentir esta sórdida y persistente campaña separatista y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que yo siga dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional. En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los desafueros de los de adentro”.

Analogías históricas inquietantes
La historia de España es el cuento de nunca acabar.
Mario López www.diariosigloxxi.com 18 Junio 2017

Los dos partidos que se han concordado para turnar pacíficamente en el poder, son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado les mueve, no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que de fijo ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos...

No lo digo yo. Lo dejó dicho Benito Pérez Galdós en Cánovas, uno de sus episodios nacionales. Don Benito no llegó a ver la descomposición del bipartidismo turnista que, con tanta desazón criticó hasta el último día de su vida. Él, que encabezó junto a Pablo Iglesias Posse las listas de candidatos del PSOE al Congreso de los Diputados; de aquel PSOE marxista, obrero e ilustrado (populista diría hoy su actual Ejecutiva), un PSOE principal causante de la desaparición del bipartidismo. Desaparición que, merced a la contumacia de los reaccionarios nostálgicos del Antiguo Régimen, acabó siendo conjurada por una guerra que permitió la implantación de una atroz dictadura; la cual, a su vez, nos devolvió a bipartidismo. Bipartidismo que, de un tiempo a esta parte, ha saltado por los aires gracias (entre otras cosas) a la irrupción de Podemos, partido liderado por otro Pablo Iglesias.

No sé si nuestra historia reciente es algo así como la historia de la eternidad borgiana o los cien años de soledad de García Márquez o, más humildemente, el cuento de nunca acabar. Nos falta un Pérez Galdós que nos lo explique bien.

Crisis bancarias: un monstruo viene a verte
Diez años después del estallido de las hipotecas 'subprime', la concentración del poder en pocas manos no deja de crecer en la banca. Tres entidades controlan la mitad del negocio
Carlos Sánchez elconfidencial 18 Junio 2017

Cuenta Bernanke en sus memorias una anécdota deliciosa. En una ocasión, su antecesor en la Reserva Federal, Alan Greenspan, le confesó que cuando se declaró a su mujer, Andrea, lo hizo de forma tan ambigua que ella –corresponsal de la NBC News– tardó tiempo en comprender que lo que le estaba pidiendo era el matrimonio.

Greenspan, como se sabe, tenía fama de ser deliberadamente enigmático, y suya es la célebre respuesta que le dio a un periodista cuando le preguntó sobre la política monetaria de la Reserva Federal. “Si usted cree que me ha entendido, es que no me he explicado bien”.

La formidable ambigüedad de Greenspan marcó una época. Hasta el punto de que ha creado escuela entre los gobernadores de los bancos centrales. De ahí que cada comunicado del BCE o de la Fed haya que leerlo entre líneas. Los comunicados, de hecho, hablan más por lo que callan que por lo que cuentan. Hoy, al contrario de lo que sucedía en tiempo de Volcker o de Karl Otto Poehl, el poderoso presidente del Bundesbank, lo que se gestionan son las expectativas. De ahí, la calculada oscuridad en los mensajes sobre tipos de interés o sobre movimientos futuros de la política monetaria.

No es el caso de España, donde el banco central no cultiva la ambigüedad. Ni siquiera los eufemismos. Simplemente, oculta la realidad escondiéndose tras una mera descripción de lo que ha sido la crisis financiera, pero sin entrar a hacer una mínima valoración crítica. No solo de su gestión, sino de lo que ha sucedido en este país para que las ayudas al sistema financiero se hayan saldado con un coste de 60.600 millones de euros, de los que el 65% los paga el contribuyente –vía deuda– y el resto el Fondo de Garantía de Depósitos, que en última instancia también es dinero del ahorrador.

El gobernador Linde tuvo una buena idea cuando lanzó la iniciativa de hacer un informe sobre la crisis financiera, pero en un lugar de plantearlo como un ejercicio intelectual valiente para conocer lo que había fallado, el resultado en un mera descripción sin enjundia económica y sin músculo intelectual. Craso error. Sin un análisis certero de lo que ha sucedido, es probable que se vuelva a caer en los mismos errores. O similares. Y ahora que se cumplen diez años desde el estallido de las hipotecas 'subprime' bueno sería que se analizara el pasado. No con afán revanchista –como deja entrever la comisión de investigación que se ha creado en el Congreso de los Diputados– sino, simplemente, para evitar futuras crisis financieras.

Aquí empezó todo
Como se recordará, todo empezó el 7 de junio de 2007, cuando dos fondos de cobertura con una fuerte carga hipotecaria gestionados por Bearn Stearns –el quinto mayor banco de inversión de Wall Street– comenzaron a sufrir enormes pérdidas, lo que obligó a los prestamistas, en unos casos, a exigir mayores garantías, o en otros, simplemente, se negaron a prestar más dinero. El 31 de julio, menos de dos meses después, ambos fondos entraron en quiebra, y Bank of America, que había garantizado algunas operaciones, perdió en el envite 4.000 millones de dólares.

Diez días después, el 9 de agosto, BNP Paribas, por entonces el mayor banco de Francia, había impedido que los inversores sacaran su dinero de tres fondos de inversión con títulos respaldados por hipotecas 'subprime' a causa de que se había evaporado su liquidez, como había reconocido la propia entidad. Tan solo seis días después, el 15 de agosto, Countrywide Financial, el mayor banco de crédito hipotecario de EEUU, amenazó con la quiebra. La Gran Recesión llegaría pocos trimestres más tarde, y con ella cambios políticos de indudable transcendencia. Aunque el capitalismo nunca se reinventó, como reclamaba Sarkozy, lo cierto es que el mundo de ayer, como diría Zweig, era muy distinto al actual.

¿Qué había pasado? Como reconoció honestamente Bernanke, “nuestras previsiones resultaron erróneas porque no tuvimos en cuenta la posibilidad de que las pérdidas en las hipotecas 'subprime' pudieran desestabilizar no solo al sistema financiero de EEUU, sino al sistema financiero mundial”. Lo más singular, como reconoció Bernanke, era que solo el 13% de todo el mercado hipotecario era 'subprime' (alto riesgo por el perfil económico del comprador de la vivienda). Lo cierto, sin embargo, ese que ese pequeño porcentaje contaminó todo el sistema financiero, que se basa, como se sabe, en la confianza. Pero también en la transparencia.

Oligopolios y competencia
Y en este sentido, se echa en falta la ausencia de un debate serio sobre las consecuencias que traerá para España un proceso de concentración del poder bancario sin precedentes, lo cual sugiere –a priori– la creación de oligopolios incompatibles con la competencia. No estará de más recordar que con la compra del Popular por parte del Santander, la cuota de mercado de las tres primeras entidades del país –el propio Santander, BBVA y la Caixa– asciende al 49% en el mercado de pymes; al 48,3% en crédito a empresas y familias; y al 49,6% en recursos de clientes. Es decir, la mitad del mapa bancario está ahora en manos de tres consejos de administración.

No es un asunto menor. Como le gustaba decir a José Ángel Sánchez Asiaín, el negocio bancario es profundamente asimétrico. La banca tiene una posición privilegiada porque obtiene información de sus clientes que es negada a otros intermediarios, lo que concede a las entidades financieras una mejor posición de partida. Como decía Asiaín, “cada producto de activo y pasivo es una fuente de información”, y de ahí que jueguen con ventaja. Los bancos no solo prestan dinero, sino que tienen habitualmente una intensa presencia en actividades económicas, muchas de ellas reguladas. Incluidos servicios públicos esenciales, como la energía, las telecomunicaciones o las infraestructuras. Ademas de los seguros o la asistencia sanitaria privada. Es por eso que una buena regulación es la clave para impedir la existencia de oligopolios capaces de doblar el brazo a cualquier consejo de ministros.

Máxime, cuando este país ha vivido ya dos formidables crisis financieras en 40 años de democracia. La primera, afectó a nada menos que 56 de los 110 bancos que operaban en España en 1977, mientras que la más reciente se ha comido cerca del 6% del PIB que nunca se recuperará.

Y por eso, haría bien el Banco de España en explicar los riesgos de una alta concentración en el sistema financiero, muy superior al de países como Francia, Alemania o Italia, donde entidades regionales –ahora liquidadas tras la ruina de las cajas de ahorros– intervienen de forma significativa. Sobre todo, cuando se trata de un mercado en el que juegan solo los operadores nacionales.

Es curioso, en este sentido, que, en plena globalización, el mercado del dinero siga siendo un asunto local en España, lo cual sugiere la existencia de barreras a la competencia exterior, en particular en algunas regiones con cuotas de mercado inaceptables. Y aunque es evidente que el número de operadores no garantiza la competencia –en la España posfranquista siete entidades se repartían el mercado con una desvergüenza total–, lo cierto es que cuotas de mercado tan relevantes invitan a la sospecha. O, al menos, a la duda.

Es evidente que la naturaleza del informe del Banco de España no tenía por objeto evaluar los riesgos futuros del sistema financiero. Pero hubiera sido más útil que el presentado este viernes, que es un mero documento descriptivo de lo que ha pasado en el mapa bancario desde que Zapatero dijo en Nueva York aquello de que el sistema bancario español era el más solvente del mundo. Que se lo digan a los accionistas del Popular y a los contribuyentes.

El Popular o el cáncer que no estaba sólo en las Cajas
Jesús Cacho vozpopuli.es 18 Junio 2017

“Fui a verlo a poco de su desembarco para conocer sus intenciones”, asegura un directivo de un banco de negocios puntero, “Y me dijo textualmente que `esto no tiene solución, a menos que me hagan un traje a la medida desde el punto de vista regulatorio que me dé tiempo para capitalizar el banco vía generación interna de recursos. Como eso no me lo van a permitir, te digo que esto no tiene salida´”. Emilio Saracho llegó al Banco Popular (BP) el pasado diciembre, con la vitola de triunfador como vicepresidente mundial de JP Morgan en Londres y con el encargo de salvar al Popular del desastre. Misión imposible. “Tengo la sensación de estar en deuda con este país, y ha llegado el momento de hacer algo, de devolverle algo de lo que me ha dado”, dijo entre amigos y conocidos, todos extrañados por lo que parecía la pirueta sobrada de un tipo engreído y sabelotodo, carente de toda experiencia en banca comercial. El mercado le tomó enseguida la matrícula, viendo en su llegada la decisión de vender el banco al mejor postor. Acertó a medias: vendió el banco pero por un euro, y ahora tiene una doble deuda moral con este país y una gigantesca deuda monetaria, ésta bien real, con los 400.000 accionistas y bonistas a los que ha dejado en la ruina. Un auténtico desastre.

El mercado ya venía muy escaldado con un “Popu” que lleva años moviéndose en la cuerda floja, en realidad desde la retirada de Luis Valls y la llegada al poder en octubre de 2004 de Ángel Ron como presidente ejecutivo. Tras hacer arrinconar la tradicional política de prudencia made in Valls, Ron decidió entrar cual elefante en cacharrería en un mercado inmobiliario ya sobrecalentado, del que empezaban a escapar a toda prisa los grandes del sector. Había que crecer a cualquier precio. Cuando en 2008 estalla la burbuja, el Popular elige la vía del atajo mediante “la ocultación de la morosidad real, la refinanciación de clientes morosos cuya deuda no hacía sino engordar, la manipulación del balance, las ampliaciones de capital, dos, que salen con fórceps y con descuentos importantes…” (un director general en activo, que reclama el anonimato). Años de tapar agujeros y mentir al mercado o al menos intentarlo. Nadie entendió que el Banco de España (BdE) permitiera una operación como la compra del Pastor en octubre 2011, cuando todo el mundo sabía que tanto comprador como comprado figuraban en todos los charcos inmobiliarios y en proporción muy superior a la que les correspondía por tamaño. Por si fuera poco, acometió la compra a puro pulmón, sin ayudas de ninguna clase, en una operación que vino a demostrar de nuevo que la suma de dos bancos malos no hace uno bueno. Y menos mal que el supervisor, en un raro gesto de autoridad, vetó la huida hacia delante de varias operaciones de compra en Latam y en la propia península, caso del luso Novo Banco.

“Ha habido siempre una brecha importante entre la realidad que del BP vendían sus gestores y lo que el mercado opinaba de su situación, lo que es casi tanto como decir que nunca terminamos de creernos la información oficial que deslizaba el management, cuando era un secreto a voces que mantenía una exposición al riesgo promotor superior a la oficialmente reconocida y sobre todo mal provisionada”. Y ello con las autoridades de supervisión mirando hacia otro lado, un comportamiento que ya resultó clave en el drama de las Cajas de Ahorro y que esta crisis ha vuelto a poner de manifiesto. La pura realidad es que el “Popu” tenía que haber sido intervenido en 2012 como un pasajero más del ominoso tren del rescate de las Cajas, ello a pesar de haber superado todos los test de estrés habidos y por haber. En impedirlo se emplearon muchos, empezando por el BdE y siguiendo por el resto de los grandes bancos, interesados en sacar a BP del lote de los apestados para poner de manifiesto que aquel cáncer afectaba en exclusiva a unas Cajas tomadas al asalto por políticos irresponsables, pero que los bancos, entidades privadas gestionadas con criterios profesionales, estaban, faltaría más, inmaculados, libres de toda sospecha.

Con el cuadro someramente aquí descrito, la llegada de Saracho se antoja uno de esos misterios cuya explicación parece situada más allá de las fronteras del entendimiento humano. Tal vez sería bueno que la consejera Reyes Calderón, la mano que meció la cuna por control remoto, explicara en qué encina de la sierra madrileña se le apareció la efigie, en forma de arcángel Gabriel, de este conspicuo banquero de negocios dispuesto a presidir un banco comercial sin puta idea de banca minorista. Su falta de habilidad a la hora de comunicar la situación de la entidad es tan notoria que induce a la sospecha. “El diagnóstico es unánime: estamos abocados a ampliar capital o a una operación corporativa”, anunció en Junta General el pasado 4 de abril. “La independencia es un valor hasta que se convierte en una carga”. Como no era creíble que hombre de su experiencia cometiera equivocación tan grosera, la gente con mando en plaza pensó que aquello no había sido un desliz, sino que don Emilio se había encargado de matar aposta la ampliación, había cegado tal posibilidad, dejando el banco abocado a un proceso de venta como única salida, conjetura que está en el origen de las especulaciones vertidas en torno al verdadero papel de Saracho en la pérdida de valor del BP y en su ubicación definitiva en la rada del Santander.

Caídas en bolsa y fuga de depósitos
Un día antes, el 3 de abril, el consejero delegado, Pedro Larena, anunció su salida del banco después de que el nuevo capo manifestara su intención de corregir las cuentas de 2016 (3.485 millones de pérdidas) para realizar cargos importantes en los resultados de marzo de 2017. Aquel día la acción se desplomó casi un 10,5%. Empezaban a funcionar los vasos comunicantes entre las caídas en bolsa y la huida de depósitos (muy sensibles al rumor en BP, al pertenecer mayoritariamente a pymes), una situación capaz de tumbar a la entidad más sólida del mundo. El 5 de mayo, durante la presentación de resultados trimestrales, un analista pregunta de sopetón a Saracho por la cuantía de los depósitos que han salido del banco en la primera quincena de abril -"¿me puede usted precisar esa cifra"?- y el viajado Saracho, el jefazo de JP Morgan, no sabe qué contestar, escurre el bulto, porque es consciente de que la sangría se está produciendo y puede que resulte imparable. Y cuando abre el data room a los potenciales interesados, de nuevo se muestra esquivo, rácano con la información solicitada, que ya sabíamos cómo estaba el banco, que para qué queríamos más datos, con un par, un comportamiento que no contribuyó sino a acrecentar las alarmas y extremar las precauciones de los potenciales oferentes.

El acelerón final es más o menos conocido. El pánico en Bolsa y su correlato de retirada de depósitos, que culmina un día, martes 6 de junio, con la ausencia de liquidez. Popular no hubiera podido abrir sus oficinas al día siguiente. “Y hubo un largo y tumultuoso clamor como la voz de mil torrentes, y a mis pies se cerró, sombrío y silencioso, el profundo y corrompido lago sobre los restos de la Casa Usher”. El BCE acelera sus planes –tenía previsto anunciar el nombre del comprador el viernes 9, al cierre del mercado- y notifica a la Junta Única de Resolución que el banco español está en quiebra y urge aplicar el Mecanismo Único de Resolución (MUR), de modo que a través del FROB reclama ofertas vinculantes para ya mismo, para las 10 de la noche del martes. En esa hora postrera, BBVA exige una cláusula que le cubra de cualquier contingencia derivada de posibles reclamaciones judiciales, pero el FROB contesta que aquello son lentejas, respuesta ante la cual Francisco González decide irse a la cama dejando el campo abierto al Santander de la señora Botín, para quien el valor patrimonial del banco era negativo. De nuevo lentejas. De modo que cuando a las 2,15 de la madrugada del miércoles, y ante dos notarios madrileños, se abren los dos únicos sobres llegados a la sede del FROB, uno de ellos estaba vacío. El otro ofrecía 1 euro por Popular.

Un fiasco financiero en el que, como es usual, hay un responsable principal, Ángel Ron, un escolta muy significado, Emilio Saracho, y una serie de cooperadores necesarios pertenecientes a ese cuerpo de guardia de inútiles entorchados que ocupan la dirección del Banco de España y la CNMV. El emporio levantado por los hermanos Valls, los Buddenbrook del “Popu”, dilapidado por los miembros de la tercera generación. Pesimismo fin de siècle. Capítulo aparte merecería el auditor, PwC. Luis de Guindos, que en un primer momento se dejó enredar por Saracho, ha salvado los muebles, escarmentado como estaba por el aparatoso rescate de las Cajas que ha costado decenas de miles de millones al erario, quitándose de encima este muerto sin dinero público y garantizando los ahorros de los depositantes. Cuentan que el titular de Economía ha ganado puntos en Europa al haber sido el primer ministro del ramo en poner en marcha, y en menos de 24 horas, el mecanismo del MUR. La desaparición del Popular como entidad independiente, con todo, deja tras sí la estela escandalosa de los miles de accionistas que lo han perdido todo, y abre la puerta a una batalla jurídica de la que seguramente estaremos años hablando. El 75% de los empleados del banco son accionistas, no pocos de ellos con créditos concedidos por la propia entidad para comprar los títulos.

“Creo que Ana Botín ha hecho un buen negocio, como la Bolsa se ha encargado de reconocer”, asegura un banquero madrileño. “En realidad este era un deal para el Santander, cuyo balance puede resistir mejor la digestión, unido a una mayor agresividad a la hora de desaguar activos malos. Una labor de gestión para los próximos 2/3 años, que consolidará el liderazgo del Santander en España y le reportará muchos beneficios, seguro”. ¿Un botín hecho a la medida de los Botín gracias a la labor de zapa de un “infiltrado” llamado Emilio Saracho? La condición del aludido de antiguo alto ejecutivo del Santander, donde colaboró precisamente con la actual presidenta, ha alimentado esta interpretación que, como la mayor parte de las teorías conspiratorias, tendría la virtud de explicar lo ocurrido con demoledora sencillez, permitiendo encajar las piezas de un puzle ciertamente complicado: Saracho habría llegado a BP con la misión de reducir el valor de la acción a cero y endosárselo a sus amos de siempre.

La mujer más poderosa del país
La realidad, sin embargo, parece algo distinta. La relación entre Ana Botín y el aludido se quebró un día del año 1998, cuando el ejecutivo irrumpió en el despacho de su padre de muy malas maneras. Lo cuenta un testigo de aquel episodio, que reclama el anonimato: “Fue después de comer. Yo estaba despachando con Emilio [Botín] en su despacho, cuando entró un Saracho descompuesto. ¿Sabes lo que te digo? Increpó a Botín. Que me voy del banco por que no aguanto a la inútil de tu hija un minuto más. Y se largó. Emilio pareció desconcertado un segundo, pero enseguida se repuso: déjale que se vaya con viento fresco; nosotros, a lo nuestro”. En todo caso, si Saracho era un infiltrado, ambas partes lo han disimulado muy bien. Ana Botín lo ha despedido prácticamente con motorista, sin hablar hablado una sola vez con él. El banquero de negocios se ha cubierto de gloria.

La compra del Popular, un banco que llegó a ser el más rentable de Europa, convierte a Ana P. Botín en reina indiscutible de las finanzas hispanas, y desde luego en la mujer más poderosa del país, restaurando la pata del poder financiero que tras la muerte de su padre y la retirada de César Alierta de Telefónica había quedado coja. Nos encaminamos hacia un oligopolio financiero al que ha ido a morir, como ríos a la mar, todo el viejo entramado de bancos y Cajas que, además de dar servicio al consumidor, generaban riqueza, daban empleo, y garantizaban un cierto equilibrio democrático en el juego de los poderes que hoy se ve amenazado por ese monopolio capaz de ejercer un poder vicario sobre el resto, incluidos el ejecutivo, el legislativo y el judicial, y por supuesto el mediático. Ello por no hablar de las dificultades que para el normal desenvolvimiento de muchos negocios, básicamente de pymes, supone la merma drástica de competencia que se está operando en un sector tan vital para la marcha de la economía como es el financiero. Un peligroso escenario para las libertades, sin que, además, hayamos resuelto de verdad el saneamiento de nuestro sistema bancario (Liberbank y lo que cuelga) o de lo que queda de él.

La fragilidad económica y política de los Estados Unidos
El hartazgo del pueblo estadounidense alcanza cotas históricas. Una nueva encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de la Universidad de Chicago es un mal presagio para la presidencia de Donald Trump y para la economía estadounidense.
Juan Laborda vozpopuli.es 18 Junio 2017

Estados Unidos es, a fecha de hoy, y de manera creciente, el eslabón más frágil global, tanto a nivel geopolítico como económico. Las razones son diversas. Por un lado, el empeoramiento de la actividad económica. Por otro, un clima de deterioro político y social de proporciones históricas. Ello se traduce, en un mundo cada día más multipolar, en un declive geopolítico. La confluencia de deterioro económico, hostilidades políticas, y declive geopolítico arrastrarán a los Estados Unidos a una situación caótica, fuera de control.

Venimos advirtiendo en los últimos meses, desde estas líneas, del deterioro económico de los Estados Unidos, sin duda alguna el área económica que más está desentonando en lo que llevamos de año. Y cuando parecía que los distintos indicadores adelantados apuntaban a una paulatina recuperación, tras un desastroso primer trimestre de año, la mayoría de ellos empiezan de nuevo a señalar una desaceleración intensa. La economía global, profundamente inestable, podría registrar una notable desaceleración a partir del eslabón que, tanto analistas como economistas, consideraban más fuerte, los Estados Unidos.

Los indicadores adelantados de la OCDE sugieren que la recuperación relativa de Estados Unidos se está agotando, exactamente igual que la de Reino Unido. Son dos países que sufrirán una intensa desaceleración, sino recesión, cuando estalle el ciclo de deuda, salvo que usen su soberanía monetaria, empiecen a aumentar salarios, y de manera decidida dejen ya de mimar a una superclase cada día más rentista y menos productiva.

Pero este proceso se está extendiendo a otras áreas desarrolladas. En Japón se ha frenado la recuperación de las expectativas, al agotarse los efectos del uso conjunto de la expansión cuantitativa y fiscal. En Europa sólo Alemania mantiene un momentum positivo, mientras continúa la debilidad de Italia, a la que se une Francia. Ya saben nuestro razonamiento. El país teutón ha disfrutado de un tipo de cambio que no le corresponde, sorbiendo la sangre de sus socios comunitarios, a través del cual ha generado un vergonzoso superávit por cuenta corriente que debería haber reciclado. Ello toca a su fin porque el euro ha iniciado una carrera alcista imparable que le aproximará a los 1,35 USD/EUR.

La debilidad económica de los Estados Unidos
En Estados Unidos la tasa de ahorro aún no ha revertido a la media como en otras economías. En ausencia de subidas salariales, el sobreendeudamiento, retroalimentado por una riqueza ficticia, favoreció un crecimiento del consumo por encima de la renta disponible. Esta dinámica se reactivó vía política monetaria, de manera que una vez se desinflen los mercados financieros estadounidenses, sobrevalorados, el desapalancamiento correspondiente debería implicar un consumo privado más bajo, menor inversión privada, y por lo tanto una tasa de ahorro más alta, salvo que se vea compensada por fuertes subidas salariales.

Dado que el déficit de un sector siempre emerge como el superávit de otro, el déficit combinado de gobiernos y hogares se traduce en un superávit en los márgenes de los beneficios corporativos, que se han disparado a niveles récord en los últimos años. Básicamente, los déficits del gobierno y de los hogares han permitido que el consumo y los ingresos corporativos se mantengan estables a pesar de que los sueldos y salarios se han desplomado hasta el punto de que el porcentaje de participación de la renta de la fuerza laboral en el PIB ha caído al nivel más bajo en las tres últimas décadas. Ya que los inversores parecen creer que estos márgenes de beneficio son permanentes, y no lo son, la valoración de las acciones se encuentra en múltiplos sobrevalorados. Por ello es interesante seguir los beneficios empresariales, que ya están cayendo.

Y es en este escenario donde debemos desempolvar un riesgo endógeno olvidado por gran parte de analistas y economistas, el inicio de un nuevo ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros, profundamente sobrevalorados. Dicho ciclo se iniciaría en los mercados financieros yankees, los más sobrevalorados del planeta, con una divisa excesivamente apreciada, y en un contexto de desaceleración-recesión de dicha economía no anticipada por la mayoría de analistas.

El deterioro político de los Estados Unidos
Pero hay todavía algo más peligroso, de naturaleza intangible, el profundo deterioro político de los Estados Unidos. Mientras que el establishment aún no ha asumido la victoria de Donald Trump, éste muestra un comportamiento errático, infantil, de completa inacción. El hartazgo del pueblo estadounidense alcanza cotas históricas. Una nueva encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de la Universidad de Chicago es un mal presagio para la presidencia de Donald Trump y para la economía estadounidense. La nueva encuesta muestra que el 64 por ciento de los estadounidenses desaprueba el trabajo que Trump está haciendo. Particularmente preocupante para una democracia, el 65 por ciento dice que no respeta las instituciones y tradiciones del país. En temas específicos, el 66 por ciento desaprueba su manejo de la atención de la salud; el 64 por ciento rechaza la actitud de Trump sobre el cambio climático; el 63 por ciento se muestra disconforme con su política exterior; el 60 por ciento desaprueba su manejo de la inmigración y el 55 por ciento critica cómo maneja la economía.

Obviamente, estos datos amenazan al consumo estadounidense que, en ausencia de subidas salariales, es totalmente insostenible. A pesar de la centenaria campaña de propaganda de Wall Street para convencer a Washington de que controla las palancas del crecimiento económico de los Estados Unidos y, que por ello, debe ser bendecido y aplacado con todos sus deseos, los ciudadanos informados comprenden y saben que el poder económico está en manos del consumidor, en una nación donde dos tercios del PIB es el gasto de los consumidores. Y todo apunta a que Estados Unidos desplegará, salvo que empiecen a entender y aplicar la Teoría Monetaria Moderna, la segunda fase de su particular recesión de balances, y detrás la mayoría de países occidentales, entre ellos y particularmente el nuestro.

SOS desde Chile: su modelo liberal está en peligro. “El populismo ha vuelto a Chile", según el economista Cristián Larroulet.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 18 Junio 2017

Cristián Larroulet es una de las mentes más brillantes del liberalismo hispanoamericano. Este economista, académico, político e investigador se formó en la Universidad de Chicago y contribuyó a difundir en su país las ideas liberales que acabaron haciendo de Chile una de las democracias más prósperas del continente.

Ha participado en la fundación del Instituto Libertad y Desarrollo, un think tank de notable influencia en el panorama político, y también en la creación de la Universidad del Desarrollo, constituida en 1990 y pionera en el desarrollo de la formación superior privada. En el terreno de lo público, ha colaborado puntualmente con presidentes de centro-izquierda como Eduardo Frei, Ricardo Lagos o Michelle Bachelet, si bien su principal responsabilidad llega en 2010, cuando Sebastián Piñera le nombra ministro secretario general de la Presidencia.

En el marco del X Foro Atlántico convocado por la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), Larroulet visitó Madrid para participar en un ciclo de charlas sobre el populismo. Con visible preocupación, manifestó que "es un poco incómodo, pero hay que reconocer que se empieza a hablar de Chile en eventos o conferencias sobre la decadencia de las instituciones en América Latina. Hace algunos años habría sido impensable…".

El chileno explica que, "por fortuna, se ha tendido a ver a mi país como una de las pocas naciones latinoamericanas que ha logrado consolidar un modelo de desarrollo político y económico más o menos estable. Y esto viene de atrás. Entre 1820 y 1910, Chile es el país que más crece en toda América Latina. La figura de líderes como Andrés Bello marcó para bien la trayectoria que seguimos durante ese primer siglo de independencia. Pero ya en el siglo XX aparecen poco a poco las tensiones populistas que creíamos haber esquivado. Surgen nuevos liderazgos carismáticos, algunos de corte militar, otros de corte marxista. Y la estabilidad queda en entredicho".

La llegada de Salvador Allende supone, como es evidente, un punto de inflexión en la historia de Chile. "En 1973, la situación era imposible. Teníamos la inflación más alta del mundo, un parlamento roto… Aquello era insostenible", recuerda. Luego llegó el régimen militar de Augusto Pinochet y, a finales de los años 80, la consolidación de la transición a la democracia.

"Desde entonces, y por más de veinticinco años, Chile ha dado ejemplo al resto de países de la región, precisamente porque hemos esquivado el populismo. Somos líderes en renta per cápita, somos el país más próspero de la región… pero empieza a haber muchas razones para el pesimismo", explica.

En opinión de Larroulet, "el populismo ha vuelto a Chile. Es duro pero es así. Hay gente incrédula de esta tesis, porque Michelle Bachelet ya fue presidente entre 2006 y 2010 y su gestión entonces fue más o menos rigurosa. Pero el fenómeno populista está muy presente en su nuevo mandato. La Bachelet que tenemos hoy es muy distinta a la de hace una década".

¿A qué se debe esta deriva? "En el año 2006 empezó a cuajar un movimiento liderado por estudiantes y por intelectuales. La idea central: olvidar todo lo construido, dejar atrás décadas de consenso en el modelo económico… y utilizar la 'retroexcavadora' para tumbar todos los cimientos del sistema que tanto éxito nos ha dado. La economía de mercado, la democracia liberal, la sociedad abierta… pasan a estar en el punto de mira", lamenta.

Según Larroulet, Bachelet ha lanzado cuatro ataques frontales al exitoso modelo chileno. "Primero, una reforma educativa que quita poder a los padres, resta autonomía a las instituciones formativas y frena la participación del sector privado en el sector. Segundo, una reforma laboral que lo único que hace es darle más poder a los sindicatos y restarle flexibilidad al mercado de trabajo. Tercero, una reforma tributaria que golpea especialmente a las empresas y también a los trabajadores. Y cuarto, la pretensión de lanzar una nueva Constitución.

"En la legislatura anterior al gobierno de Bachelet se creó un millón de empleos, se redujo la desigualdad, se creció al 5 por ciento… pero bajo su mandato el crecimiento se ha estancado, la inversión cae, el empleo se deteriora… Poco a poco, vamos volviendo a las políticas, a los discursos y a los vicios del populismo", denuncia.

"¿Soy pesimista? No, hay esperanza, pero depende de dos factores: por un lado, la democracia (siete de cada diez chilenos rechaza las reformas de Bachelet, el apoyo a la presidenta es de apenas un 18 por ciento); por otro lado, instituciones (por ejemplo, el TC nos ayuda a frenar los excesos de las reformas de la retroexcavadora, el Banco Central es independiente y evita escenarios de desorden monetario, se mantiene la apertura comercial y se esquiva la tentación proteccionista). Hay elecciones en noviembre. A fecha de hoy, parece claro el triunfo de Sebastián Piñera. La sociedad chilena reconoce que el país funcionó bien entre 2010 y 2014. Por eso soy optimista. De hecho, creo que su triunfo electoral puede ser incluso más amplio que el de 2010, pero hay que trabajar para que así sea", explica.
El mundo, a mejor

Pese al boom populista, Larroulet insiste en que la globalización y la expansión del capitalismo han tenido efectos beneficiosos. "Si uno considera cómo ha evolucionado la humanidad en los últimos cincuenta años, resulta evidente que hemos vivido un cambio a mejor. Pensemos en China o en India, donde cientos de millones de personas han salido de la miseria más absoluta. Pensemos en mi país, Chile, que ha reducido la tasa de pobreza del 40 al 8 por ciento. Si vemos la realidad con la mirada de la igualdad de oportunidades, entonces parece evidente que el mundo ha cambiado a mejor, con más igualdad en el progreso y mucha menos pobreza".

"Los cambios tecnológicos, como ya advertía Joseph Schumpeter, tienen ganadores y perdedores. Eso genera situaciones complejas o difíciles que hay que saber manejar. Pero desde el punto de vista del progreso humano, no hay ninguna duda de que las últimas décadas han ido a más, por tanto hay que defender los pilares de la democracia liberal y de la economía de mercado", zanjó.

Ocho falsedades sobre la inmigración e islamización que las élites nos venden como ciertas
Yolanda Couceiro Morín  latribunadelpaisvasco.com 18 Junio 2017

Estos son algunas falsedades de la ideología dominante en las esferas políticas difundidas por los medios y redes del Sistema. Todas estas falsedades, que nos venden como dogmas, invierten la realidad, ya sea por ceguera ideológica o por simple negación de los hechos (incapacidad intelectual, pereza mental…). Esa ideología es hegemónica, se impone políticamente en los medios de comunicación, aunque no es compartida por la mayoría de la población (como lo demuestran las encuestas al respecto).

Éstas son algunas verdades oficiales del régimen imperante:

1- La integración de los inmigrantes fracasa por regla general (sobre todo con los musulmanes y los africanos, muchas veces también musulmanes) porque nuestra sociedad y sus valores están en quiebra. Falso. En realidad ocurre lo contrario: la inmigración masiva de gentes inintegrables agrede a la sociedad de tal manera que sus propios valores se derrumban ante este brutal y agresivo embate. El estado de nuestros valores no genera esa falta de integración, ciertamente no la facilita, pero no la provoca. No se puede integrar ni asimilar a las normas de un país a poblaciones cada vez mas numerosas y prolíficas, las cuales son mayoritariamente indiferentes y hostiles a los valores y a la identidad del país de acogida. Nuestros valores (sean cuales sean), y el estado en que se encuentran, no están realmente en la base de ese fracaso de la integración porque simplemente nuestros valores no les interesan a esos musulmanes y africanos (y a otros), más bien los rechazan y los combaten.

2- Europa no está amenazada por la inmigración, se enriquece con la nueva “diversidad”. La invasión es en realidad una oportunidad para solucionar los problemas de unas sociedades envejecidas necesitadas de aporte de “sangre joven”. Falso. En realidad, si nada cambia sustancialmente en los próximos años/décadas, Europa desaparecerá como unidad antropológica, política y cultural antes de finales de este siglo. Sólo se salvarán aquellos países (como Hungría, Polonia y algunos más) que, conscientes de los peligros de la inmigración descontrolada de pueblos mayormente de cultura islámica y africana, están cerrando a cal y canto sus fronteras. Europa no es un sistema político concreto, un ente desencarnado, ni siquiera una “idea”, sino una identidad histórica construída sobre la homogeneidad étnica de origen europea y no “cosmopolita”. Por otra parte no vemos cómo esa inmigración, producto de sociedades fracasadas y rotas nos pudieran enseñar a trabajar, a producir y a progresar, a generar libertad y prosperidad. Sus países de origen no son (en su inmensa mayoría, sino todos) ningún modelo en ese sentido, ni están en situación de darnos lecciones acerca de nada como no sea el desorden, la barbarie y la regresión en todos los terrenos.

3- Los inmigrantes son personas desfavorecidas, que viven en condiciones de marginalidad y son víctimas de discriminaciones diversas. Eso es completamente falso. Todos los días nos enteramos del sistemático trato de favor que reciben de las administraciones, de los beneficios que reciben por su condición de inmigrantes, de los privilegios de los que gozan frente a los nacionales de los países de acogida. La lluvia de subvenciones y ayudas de todo tipo que reciben los inmigrantes por regla general contrasta con la mezquindad con que se auxilia a los nacionales en muchas ocasiones. El Estado de bienestar es copado por esas poblaciones extranjeras que absorben más y más recursos económicos y humanos a medida que pasa el tiempo. Los inmigrantes no son parias sociales, por el contrario las administraciones los miman y hasta los ceban, con todo tipo de medidas de discriminación positiva y políticas preferenciales. La “exclusión” de esos grupos se debe al propio rechazo de los interesados de integrarse en las sociedades de acogida, escudándose en el supuesto racismo de los autóctonos para disimular su propio racismo contra los que los acojen. Son los nativos de las capas más modestas de la población local europea las que se ven relegadas y excluidas.

4- El islam laico, tolerante y democrático (y hasta feminista y “gayfriendly”, según los chiflados de Podemos y asimilados) es bienvenido entre nosotros. La “convivencia” es posible, deseable y hasta necesaria, si no imprescindible. Falso. El islam es fundamentalmente una religión/ideología teocrática, antidemocrática e intolerante. El islam y el islamismo es la misma cosa. El Corán no permite ninguna duda al respecto. El islam espiritualista (sufismo), no fanático, es algo minoritario y marginal. Nunca ha sido posible una convivencia pacífica y provechosa con el islam. Ante la duda, echad una ojeada a los libros de Historia y a la actualidad que nos traen las noticias diarias.

5- La islamofobia es un grave problema entre los europeos. Los musulmanes sufren discriminación en nuestros países. Falso. El islam goza de los favores de los poderes públicos. A menudo los musulmanes ni tienen que pedir para que se les dé. Nuestras autoridades se adelantan constantemente a sus reclamaciones y exigencias. El islam goza de favores y privilegios desorbitados en una Europa cristiana que ha sufrido a lo largo de su historia varios embates islámicos que han dejado regueros de sangre en distintos escenarios durante muchas generaciones (Península Ibérica, Balcanes, piratería berberisca en el Mediterráneo durante siglos…). Los actos “islamófobos” son insignificantes estadísticamente. Los actos hostiles y criminales en nombre del islam por el contrario son numerosos. La islamofobia no ha hecho hasta ahora ningún muerto, mientras que el islamismo comete atentados un día si y el otro también contra los europeos, con cientos de muertos y heridos año tras año. Pero el problema es la islamofobia, (consistente básicamente en comentarios en Facebook, tuits subidos de tono o algún artículo de opinión sobre el tema). La islamofilia es en realidad la política oficial de la ideología dominante de las élites, y eso a pesar de la creciente hostilidad y agresividad de las poblaciones musulmanas instaladas en suelo europeo y los actos terroristas que se multiplican.

6 – No hay que mezclar islam e islamismo, que supuestamente no tienen nada que ver el uno con el otro, y no “estigmatizar” el islam que, claro está, no tiene ninguna relación con los atentados terroristas. Falso. La sangrienta barbarie del autodenominado Estado Islámico, de Boko Haram, de Al-Qaeda, etc…, se lleva a cabo en nombre del islam, al igual que la inmensa mayoría de los atentados terroristas y las sanguinarias guerrillas en el mundo. La misma naturaleza del islam es la de mantener un doble discurso. El Corán predica una yihad violenta y sin piedad y preconiza la extensión en todas partes de un modelo sociopolítico totalitario.

7- El islam es integrable en nuestras sociedades europeas, sólo hace falta poner la voluntad y los medios (sobre todo los medios: es decir financiar nuestra propia invasión y colonización) para facilitar la integración sin traumas ni enfrentamientos de poblaciones extranjeras cada día más numerosas. Una completa locura. La realidad desmiente a diario esa quimera. La islamización de Europa se pretende llevar a cabo con la aquiescencia dócil de los europeos que han de pagar por su pérdida de libertades, su creciente sumisión y su esclavización futura. La compatibilidad del islam con Occidente es una de las mas grandes estafas y una de las más ridículas ilusiones y contradiciones de la ideología dominante, ese conglomerado islamoizquierdista que pretende llevar a cabo sus enloquecidas teorías a la práctica de la mano de los islamistas que hoy recitan el Corán y pronto cortarán cabezas en nuestras calles. Los lobbies proinmigracionistas (izquierdistas, feministas, LGTB, etc…) llorarán pronto lágrimas de sangre si la islamización sigue avanzando: la paridad hombre/mujer, la igualdad de los sexos, el matrimonio homosexual, los privilegios de las “nuevas sexualidades”, todo eso será proscrito y barrido, y de paso algunas gargantas serán cortadas de oreja a oreja por los barbudos enturbanados, hoy tan ardorosa como inconscientemente defendidos por la tropa “rosa”.

8- El Estado de bienestar europeo y su modelo social son igualitarios y abiertos a todos. Falso. El Estado de bienestar y su modelo social han sido pervertidos por la sistemática preferencia extranjera, la discriminación positiva hacia los inmigrantes a costa de los nacionales, es decir por una ideología racista anti europea mal disimulada. Cualquier “refugiado” recibe, apenas pisa suelo de cualquier país europeo, unas ayudas desorbitadas que se le niegan a los autóctonos en situación de necesidad. Los “refugiados” y demás ilegales son mejor tratados por nuestras autoridades que muchos nacionales de las capas modestas que han trabajado toda su vida y han aportado a la sociedad riqueza con sus actividades y sus impuestos. Todo lo que se le da a los inmigrantes sin que hayan aportado nada previamente sale del bolsillo de los trabajadores europeos. Bajo el dogma de la “solidaridad” y el “deber de acogida”, el Estado funciona sobre la discriminación y la explotación de los europeos en beneficio de los inmigrantes.

Sigue a Yolanda en Twitter: @yolandacmorin

"The Wall Street Journal" denuncia el asalto islamo-izquierdista a la Catedral de Córdoba
www.latribunadelpaisvasco.com 18 Junio 2017

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, defendió la semana pasada en Estados Unidos la titularidad de la catedral de Córdoba como propiedad de la diócesis, ante los intentos de expropiársela a la Iglesia. Las instituciones andaluzas, controladas por la extrema izquierda del PSOE, IU y Podemos, llevan a cabo desde hace años una permanente y bien financiada campaña propagandística que intenta contrarrestar los hechos: tanto la Junta de Andalucía, como los tribunales de Justicia, como el el Ayuntamiento de Córdoba, como el cabildo catedralicio han establecido reiteradamente en Derecho la incontestable titularidad de la Iglesia.

Ahora, el periódico económico "The Wall Street Journal" ha publicado un artículo escrito por la especialista Charlotte Allen, que denuncia que esa campaña tiene un origen laicista que ha encontrado en los orígenes arquitectónicos árabes de la catedral una simple excusa, y utiliza además la creciente inmigración musulmana como aliada.

El artículo de Allen, que es una de las más brillantes medievalistas norteamericanas, se titula muy significativamente "The Spanish left yearns for the Deconquista", ("La izquierda española suspira por la Deconquista"), donde la palabra "deconquista" trata de transmitir la animadversión a la historia de España y a sus siete siglos de Reconquista cristiana como causa última del intento de expropiar el templo y que vuelva a ser mezquita.

La autora de “El Cristo Humano: La búsqueda del Jesús histórico explica que "la hostilidad hacia la Iglesia de los intelectuales españoles de izquierda", enriquecida con "nuevos aliados": "Los activistas musulmanes dentro y fuera de España son una sólida base electoral para la izquierda anticatólica".

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Sánchez y el PSOE de la España plurinacional

EDITORIAL El Mundo 18 Junio 2017

Con la vieja guardia aparcada, con el susanismo desactivado -no se sabe hasta cuándo- y con el sanchismo conteniendo la euforia. Así va a cerrar hoy el PSOE su 39º Congreso Federal, que arroja dos conclusiones principales. La primera es que la elección de Pedro Sánchez como secretario general supone el inicio de una tregua entre las diferentes corrientes. La segunda es que tanto de la composición de la Ejecutiva -hecha a medida de Sánchez- como del contenido de las ponencias -especialmente la asunción, por primera vez en la historia de este partido, del carácter "plurinacional" del Estado- se deduce que el PSOE ha puesto punto final al viejo PSOE que germinó en Suresnes. Ahora, sin las ataduras de su primer mandato y liberado de la tutela de Susana Díaz, Sánchez ya no tiene excusas para redefinir la oferta política de los socialistas.

El hecho de que el susanismo no haya plantado batalla ha convertido el Congreso Federal en una especie de convención política. Díaz mostró su apoyo al equipo de dirección que elija Sánchez, pero la cuestión de fondo que planeará a partir de ahora es cuanto tiempo durará este armisticio forzado por la contundencia del resultado de las primarias. A la vista de lo aprobado ayer con relación al modelo territorial, no parece que vaya a durar mucho. El PSOE sigue planteando una reforma federal de la Constitución, pero deja en agua de borrajas la Declaración de Granada al asumir "el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado apuntado en el artículo 2 de la Constitución". Lo primero que cabe decir es que este planteamiento constituye una flagrante contradicción. Resulta inviable compatibilizar la definición de España como una nación de naciones con el mandato constitucional que exige que la soberanía nacional reside en el conjunto del pueblo español, y que es justo la posición ratificada ayer por Susana Díaz. Sánchez, a pesar del compromiso con la unidad nacional expresado en su última llamada a Mariano Rajoy, hace propio el discurso del PSC y singularmente de Iceta, que es el auténtico ganador en esta batalla interna. Sin embargo, al igual que hizo Zapatero cuando prometió aprobar la reforma del Estatut, este giro puede entenderse como una pirueta del líder socialista para contentar a los independentistas en pleno desafío separatista. Un ejercicio estéril, tal como le ha recordado el propio Alfonso Guerra y tal como demuestra la experiencia durante las últimas décadas. Cuando los ponentes de la Constitución incluyeron el término "nacionalidad", los nacionalistas lo entendieron como un punto de partida pero no de llegada, por lo que es fácil predecir que tampoco se contentarán con la definición alumbrada por Sánchez.

De todo ello cabe colegir que el modelo territorial seguirá tensando las relaciones entre la dirección y los barones, por mucho que éstos se empeñaran ayer en apelar a un mensaje de "unidad". El PSOE tendrá muy difícil volver a ser una alternativa de Gobierno mientras no mantenga un discurso homogéneo en todo el territorio nacional en una cuestión medular como es la territorial.

El gesto de Sánchez admitiendo el carácter plurinacional del Estado, además de un intento evidente de acercar posturas con Podemos, muestra que su regreso a la Secretaría General del PSOE tiene consecuencias programáticas de calado para este partido. Resulta sintomático que, a diferencia de todos los precedentes desde la Transición, el lema escogido por el PSOE para su Congreso -"Somos la izquierda"- no contenga un mensaje en clave electoral sino ideológico. Este detalle, acredita la importancia estratégica que tiene para el PSOE encontrar un hueco que le permita pescar votos tanto en el flanco de la abstención como en el de la izquierda, pero sin mimetizarse con Podemos.

La reconstrucción del proyecto político del Partido Socialista debe ser la prioridad para Pedro Sánchez. De ello depende tanto el futuro de su partido como la gobernabilidad del país. Pero debe hacerlo sin atajos y sin estériles concesiones al soberanismo catalán, que ha mostrado su nula voluntad de entendimiento.

Una matanza que no hay que olvidar
Editorial La Razon 18 Junio 2017

Mañana se cumplen treinta años del atentado de Hipercor en Barcelona, la mayor matanza cometida por la banda etarra, en el que los terroristas asesinaron a 21 personas – cuatro niños entre ellas– e hirieron a otras 45. Las tres décadas transcurridas han visto el triunfo de la democracia y la libertad sobre el terror, la victoria, en definitiva, del Estado de derecho sobre la violencia totalitaria, pero, sobre todo, el final del discurso turbio con el que una parte de la izquierda española y de los movimientos nacionalistas pretendieron cubrir ideológicamente la actuación criminal de ETA. Basta con hacer memoria, o con acercarse a la hemeroteca de aquellos años de plomo, para descubrir el infame mecanismo de propaganda que trataba de enmascarar la vileza.

Ocurrió, por supuesto, con el atentado de Hipercor, como con otros muchos. En el caso de la matanza de la Avenida Meridiana de la Ciudad Condal, no faltaron dirigentes políticos intentando transferir parte de la responsabilidad hacia las Fuerzas de Seguridad del Estado por no haber desalojado el centro comercial tras el aviso de bomba. Con esa infamia, que hoy nos parece impensable, se hacía pasar un ataque directo e indiscriminado contra la población civil como un «fallo de cálculo» de los asesinos.

La investigación policial y el posterior juicio acabarían por desmontar una insidia que, durante muchos años, formó parte del relato justificativo de los proetarras y que, aunque parezca mentira, consiguió contaminar una sentencia de la Audiencia Nacional. Pero aquella matanza, como todos los asesinatos de ETA, fue la consecuencia lógica del intento de imposición de un ideario político mediante el terror, sin límites morales o principios éticos. Los autores directos fueron los etarras Josefa Ernaga, Domingo Troitiño y Rafael Caride Simón, que es el único de los tres que permanece en prisión, ya que los dos primeros se beneficiaron de la anulación de la «doctrina Parot» por el Tribunal de Estrasburgo.

No sólo introdujeron un vehículo cargado de 30 kilos de explosivos y cien litros de gasolina, mezclada con escamas de jabón y disolventes –para producir un efecto napalm– en el estacionamiento de un centro comercial abarrotado, sino que en sus avisos de bomba proporcionaron información equivocada sobre la hora prevista de la explosión, con la que pretendían ampliar sus efectos. Incluso, aunque no se pudo probar, pudieron estar detrás de la oleada de falsos avisos de bomba que sufrió en fechas previas la ciudad de Barcelona. Es preciso recordarlo porque, pese a la derrota, muchos de los que jalearon o justificaron el terrorismo etarra quieren reescribir la historia.

En este sentido, se ha dicho que el atentado de Hipercor significó «un antes y un después» en el cambio de percepción de la sociedad española sobre ETA, precisamente, porque se trató del primer ataque deliberado contra población exclusivamente civil. Pero no es cierto. La sociedad española percibía perfectamente la naturaleza criminal de la banda. En todo caso, Hipercor despojó de las últimas excusas a quienes buscaban réditos políticos en la vergonzosa ambigüedad. Pero ya es pasado, y en estos días, todas las instituciones, desde el Ayuntamiento de Barcelona al Gobierno, pasando por el Parlamento catalán, se están volcando en el homenaje a las víctimas de aquella matanza, conscientes de que sólo desde el reconocimiento del dolor sufrido –que es de toda la sociedad española–, desde el relato veraz de lo que fue la defensa de la libertad y el orden constitucional, se conseguirá la derrota total de terrorismo y la desaparición de la banda asesina que más daño ha hecho a los españoles.

30 años del atentado de Hipercor, la mayor masacre indiscriminada de ETA
Los etarras colocaron un coche-bomba en el aparcamiento del centro comercial. Usaron pegamento y jabón para agravar los efectos de la explosión.
J. Arias Borque Libertad Digital 18 Junio 2017

19 de junio de 1987. Viernes. Domingo Troitiño Arranz, un joven nacido en el pequeño pueblo de Tariego de Cerrato, en Palencia, pero educado en el odio a España en su escuela del País Vasco, entra conduciendo un Ford Sierra en el Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona. Lleva varios años dentro de ETA, al igual que su hermano y su tío. Es uno de esos terroristas que tienen añadido el complejo de no ser vasco por ninguno de sus cuatro costados, un hijo de la emigración.

En el maletero del vehículo transporta una bomba compuesta por 27 kilos de amonal y otros 200 litros de líquido inflamable. Para potenciar los efectos de la explosión, él y sus compañeros de grupo etarra –Josefa Mercedes Ernaga Esnoz y Rafael Caride Simón–, han añadido pegamento y escamas de jabón. El efecto es similar al del Napalm. La mezcla se pega al cuerpo ensañándose con su víctima. El temporizador tiene programado la hora del horror: las 16:08 horas de ese mismo día.

La estructura del centro comercial era simple. Cuatro plantas, tres de ellas subterráneas. Las dos superiores eran tienda, las dos inferiores, aparcamiento. El grupo Barcelona de ETA había estudiado detenidamente el lugar y había decidido que el coche-bomba debía ser estacionado en la primera planta del aparcamiento para causar el mayor efecto destructivo posible. En esa planta fue donde lo dejó Domingo Troitiño.

El vehículo utilizado por los terroristas había sido robado cuatro meses antes. Exactamente, el 16 de febrero en San Sebastián. De ello, se había ocupado la estructura logística de ETA, dedicada a facilitar a los terroristas buena parte de la infraestructura que necesitan para cometer sus actos criminales. El entonces jefe de la banda, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros, les había ordenado que facilitaran el coche al grupo Barcelona.

Los terroristas realizaron tres llamadas advirtiendo de la colocación de una bomba. Avisaron a la Guardia Urbana, a la centralita del propio Hipercor y al diario Avui. Dieron una hora para la explosión: las 15:30 horas. Las Fuerzas de Seguridad y la seguridad de Hipercor registraron con ahínco las dos plantas del centro comercial dedicadas a tienda, pues la colocación de un coche-bomba en un aparcamiento era algo que en aquellos años sonaba impensable.

Las intensas labores de búsqueda concluyeron sin resultado. Teniendo en cuenta que en aquella época se recibían sólo en la ciudad de Barcelona una veintena de falsas llamadas de amenaza de bomba al día y que la hora a la que supuestamente iba a estallar la misma se había superado con creces, la seguridad del centro comercial no aceptó la sugerencia de las Fuerzas de Seguridad de evacuar el edificio por si acaso.

Un infierno agravado por pegamento y jabón
A las 16:08 horas de la tarde el temporizador activó la bomba y se desató el infierno en el interior del centro comercial. La explosión provocó un gran agujero en el techo de la primera planta del aparcamiento, por lo que la onda expansiva afectó también de lleno a la primera planta, dedicada a alimentación, y donde se encontraba una importante cantidad de ciudadanos que realizaban sus compras en esos momentos.

La mezcla de pegamento y escamas de jabón ardiendo se pegaban a los coches del aparcamiento, a las paredes y a los cuerpos de las personas, consumiendo rápidamente el oxígeno y dejando todo absolutamente carbonizado. En algunos puntos del interior se alcanzaron temperaturas de 3.000 grados, algo agravado por el hecho de que la explosión afectase a los sistemas eléctricos y dejase inservibles los sistemas antiincendios.

Por si fuera poco, todo el centro comercial quedó cubierto por una espesa nube de humo negro tremendamente tóxico, que dificultaba tanto salir a la gente atrapada en el interior y no afectada por la explosión o su onda expansiva como entrar a los primeros miembros de los servicios de emergencia para iniciar los trabajos de rescate y asistencia. ETA acababa de realizar su primera gran masacre indiscriminada contra población civil.

Tras la fuerte explosión, empezaron a salir personas del edificio, y entre ellas algunos primeros heridos. "Salían corriendo, muchos de ellos ensangrentados, y los que procedían del sótano, además de las quemaduras, llamaban la atención porque se les había abrasado instantáneamente el cabello", explicó un testigo presencial del atentado.

Los bomberos y los equipos de emergencias entraron en el edificio utilizando sistemas autónomos de respiración y consiguieron llegar al foco de la explosión, en el segundo sótano, sobre las 17:15 horas, una hora después de la explosión. "Cuando llegamos a la zona del estacionamiento ya no se oían gritos de auxilio ni lamentos. Sólo había humo y silencio", explicó entonces al diario La Vanguardia uno de los bomberos que llegó a la zona.

"Las personas resultaron atrozmente quemadas y mutiladas, sin posibilidad alguna de escapar ante la oscuridad producida por el humo negro y los materiales incendiarios adheridos a su cuerpo (...) sin posibilidad alguna de desprenderse de ellos ni apagarlos, ya que su autocombustión se ocasionó sin necesidad de utilizar el oxígeno ambiente", tal y como recoge la sentencia 49/1989 de la Audiencia Nacional que juzgó los hechos

Las cifras del terror
Las cifras de víctimas del atentado de Hipercor son las más numerosas de la historia criminal de ETA. Después de horas sacando heridos y cadáveres, de días de buenas y malas evoluciones en los centros hospitalarios donde fueron atendidos, la masacre se cuantificó en 21 víctimas mortales (cuatro de ellas menores de edad) y 45 personas heridas. Cinco de estas últimas sufrieron la pérdida de un miembro principal y otras 17 lesiones de deformidad o pérdida de miembro no principal.

Cuatro terroristas de ETA fueron condenados por la masacre en diferentes juicios celebrados en la Audiencia Nacional. Los terroristas del grupo Barcelona Josefa Mercedes Ernaga Esnoz y Domingo Troitiño Arranz –con un amplio historial asesino– fueron condenados a 794 años de prisión cada uno como autores materiales. A 790 años y medio de prisión fue condenado el líder del grupo etarra, Rafael Caride Simón, como colaborador en el atentado e ideólogo del mismo.

La dirección de la banda terrorista había ordenado a Caride Simón que llevase a cabo algún atentado contra una empresa de capital francés o de capital mixto hispano-francés y, pensando que Hipercor cumplía con ese requisito, decidió que el atentando se cometiese en el centro comercial que la empresa tiene en la Avenida Meridiana de Barcelona. También fue condenado a 790 años el entonces máximo responsable de los pistoleros de ETA, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros.

El doble ultraje a las víctimas de un violador
EDITORIAL Libertad Digital 18 Junio 2017
La interpretación torticera del Gobierno de España sobre la Doctrina Parot, ha hecho que este peligroso delincuente alcanzara la libertad antes de tiempo.

Pedro Luis Gallego, el Violador del Ascensor, ha sido detenido esta semana después de agredir sexualmente a cuatro mujeres en los alrededores del madrileño Hospital de la Paz. Desde que perpetró su primera violación en 1976, su historial delictivo encadena ingresos psiquiátricos y entradas y salidas de la cárcel, que culminaron en 1995 con una condena a 273 años de prisión por, entre numerosas violaciones, haber asesinado a dos jóvenes, una de ellas menor de edad.

Un monstruo como este, que ha demostrado de manera incontestable la imposibilidad de su rehabilitación, ha de cumplir la pena máxima que permitan las leyes en función de las sentencias impuestas por los tribunales. Sin embargo, la interpretación torticera del Gobierno de España sobre los efectos jurídicos de una orden del tribunal de Estrasburgo en relación con la Doctrina Parot, ha hecho que este peligroso delincuente alcanzara la libertad antes de tiempo junto con casi un centenar de sanguinarios etarras, terroristas del Grapo, violadores y asesinos de extraordinaria peligrosidad.

Como es sabido, la llamada Doctrina Parot es la línea jurisprudencial de los tribunales españoles fijada en 2006 -ante un recurso del etarra del mismo apellido- que decretó que las redenciones de penas por buena conducta u otros beneficios penitenciarios tenían que aplicarse individualmente sobre las condenas recibidas y no en conjunto sobre el máximo legal de permanencia en prisión.

El tribunal europeo revisó esa decisión en 2013 en respuesta a un recurso de la etarra Inés del Río que, como es lógico, solo afectaba a esta asesina y no tenía ninguna otra aplicación ulterior. Sin embargo, la rendición de Zapatero a la banda terrorista ETA y la continuación de esa estrategia por el Gobierno de Mariano Rajoy convirtieron una resolución individual en el pretexto para una catarata de excarcelaciones de los peores criminales y, entre ellos, el Violador del Ascensor.

Las víctimas de este depredador sexual tienen toda la razón en pedir explicaciones a los que han permitido que su agresor estuviera en libertad antes de cumplir las penas que le impusieron los tribunales. Los responsables políticos de este siniestro despropósito deberían ahora dar la cara y explicar a estas víctimas y sus familias que su agresor estaba en la calle porque había que alfombrar el llamado proceso de paz.

Catalanizarse, palcos... cómo contratar obra pública en Cataluña y no morir en el intento
Alquilar un palco en el Camp Nou o "dulcificar la empresa". Así logró la constructora Oproler hacerse con licitaciones tras años presentándose a decenas de concursos públicos con exiguos resultados
A. Fernández. Barcelona elconfidencial 18 Junio 2017

Ser empresario no es fácil. Tener adjudicaciones públicas ya es algo más difícil. Y tenerlas en Cataluña lleva un plus de dificultad añadido. Eso es lo que le pasó a Sergio Lerma, propietario de la constructora Oproler, que durante años se presentó a decenas de concursos públicos con exiguos resultados.

En la segunda etapa del Tripartito, Oproler ganó una pequeña obra en Tarragona. A partir de ahí, se presentó a 25 concursos y no ganó ninguno. Lerma afirmó ante el juez Josep Bosch, que instruye el llamado sumario del 3%, que se personó en las dependencias de Gisa, que era la empresa de la que dependía toda la obra pública del Gobierno catalán, para averiguar el motivo de tamaña mala suerte. “Le dicen que siga intentándolo, que en efecto ‘ya le debería haber tocado a usted otra’. Tras presentar media docena de ofertas más, con resultado negativo, solicita una reunión con el máximo responsable, y le atiende la misma persona de su gabinete para decirle, con la mejor voluntad, que es mejor que no siga perdiendo el tiempo porque ‘Oproler no está en la lista’. Oproler dejó inmediatamente de licitar para Gisa, asumiendo la situación”.

Poco después, un amigo del padre de Lerma le aconsejó que para conseguir obra pública en Cataluña debía "dulcificar el perfil personal y de la empresa, por ser militar y la empresa, de Madrid, así como aumentar la presencia social en Cataluña de la empresa y la suya propia como presidente. Recalcó que el sello de catalanidad es muy relevante".

De esa manera, el empresario madrileño cambia radicalmente de estrategia y toma una serie de medidas drásticas. En primer lugar, decide “mantener el holding empresarial que cuelga de Oproler con sede en Barcelona, en lugar de trasladarlo a Madrid, que era lo previsto, dado que el 90% de la facturación estaba fuera de Cataluña”.

La segunda medida fue alquilar un palco en el Camp Nou. Con ello, visibilizaba su presencia en la comunidad y se ligaba al sello de catalanidad que transmitía el club azulgrana. Al mismo tiempo, realizó mejoras en la sede de su empresa en Barcelona para dar una mejor imagen.

"Sonaba más catalán"
La tercera medida, no menos espectacular, fue crear una empresa con los apellidos de su esposa, “porque sonaba más catalán, y con NIF catalán, con ánimo de potenciarla poco a poco y sustituir a Oproler en Cataluña”. Lerma se vio obligado también a financiar las camisetas de un equipo ciclista aficionado radicado en Barcelona. Por si fuera poco, se cubrió las espaldas y obtuvo la clasificación como contratista catalán para su compañía a pesar de ser “redundante con la clasificación española”.

No le bastaba con eso, ya que el mercado público catalán era muy cerrado y el pequeño grupo de empresas que Jordi Pujol había impulsado durante décadas seguía copando las adjudicaciones públicas. Una de las medidas para contrarrestar la influencia del compacto bloque de adjudicatarios –algunas de cuyas obras también están siendo investigadas por la justicia en el caso Pujol y en el caso 3%– fue hacer “una gran inversión en el departamento de estudios para mejorar dramáticamente la calidad de las ofertas técnicas, gastándose treinta veces más en Barcelona que en Madrid, incluso teniendo en cuenta que la proporción es 15% Barcelona y 85% Madrid”.

Las dos últimas acciones de Lerma para tratar de conseguir obra pública fueron más comprometidas: en el año 2010, “a título personal”, realizó “todavía en época del Tripartito, dos donaciones, declaradas debidamente en la declaración de la renta de dicho año, a dos fundaciones culturales de carácter catalanista moderado”. Esas donaciones fueron a parar a las arcas de Convergència Democràtica de Catalunya, que era la favorita en las encuestas para ganar las elecciones que se iban a celebrar ese mismo año. Además, en aquel momento, ya se conocían los problemas entre los integrantes del Tripartito y se daba por seguro que no se repetiría un Gobierno similar y que gobernaría CiU.

En un escrito posterior al juzgado, el letrado de Lerma insistía en las iniciativas que su cliente tuvo que llevar a cabo para introducirse en el mercado público catalán y añadía, por ejemplo, que tuvo que afiliarse al Gremi de Constructors. Asimismo, se vio obligado a la externalización de tareas en cuanto a la elaboración de las documentaciones técnicas para la presentación de ofertas. En esta tarea, desde el 2011 al 2015, la delegación de Barcelona gastó diez veces más que la de Madrid para una facturación de uno a siete. En consecuencia, el desequilibrio fue de “casi 1/70 en la inversión relativa a la preparación externa de las ofertas técnicas, lo que refleja el esfuerzo brutal que se dedicó a la consecución de obra pública en Cataluña, siendo mediocre el resultado obtenido en proporción a dicho esfuerzo”. ​

El abogado reconoce, no obstante, que “el esfuerzo dio algún fruto, pero claramente insuficiente para la gran inversión realizada. Conviene dejar claro que con todas estas medidas no se pretendió nunca esperar nada del favor de la Administración, sino no temer de la arbitrariedad y poder competir en igualdad de oportunidades con otras empresas, a la vista de los antecedentes de rechazo a una empresa de Madrid”. Así, a partir de las medidas adoptadas, Oproler comenzó a ganar un concurso de cada diez de los licitados por Gisa y uno de cada 20 de los licitados por Bimsa (la empresa de la obra pública del Ayuntamiento de Barcelona, entonces en mano de CiU y con Xavier Trias de alcalde).

Un delegado "oriundo"
Pero la gran baza ese año fue la contratación “de un delegado en Cataluña, oriundo de Cataluña, frente al anterior, que era de Madrid”. El nombramiento recayó en Josep Manel Bassols, un dirigente de Convergència, con línea directa con Artur Mas y responsable de las campañas electorales de CiU en la demarcación de Girona. Bassols (que resultó también detenido en el caso 3%) es el marido de la jueza Núria Bassols, que, como miembro del TSJC, dictó un auto exonerando a Ferran Falcó, expresidente de Adigsa (el holding del Gobierno que controla la vivienda pública,) de adjudicaciones irregulares.

Y es que, en las adjudicaciones de las obras de remodelación de los centenares de pisos públicos, se exigía una ‘mordida’ del 20% a los empresarios si querían los contratos públicos. Todos los altos cargos de Adigsa fueron juzgados este mes de mayo… excepto su presidente, exonerado en el año 2013 por Núria Bassols. Inmediatamente después de esa extraña exoneración, fue fichada por Artur Mas como cargo de confianza en Presidencia, donde acabó como comisionada para la Transparencia cobrando más de 108.000 euros al año. El propio Josep Manel Bassols le había enviado un duro correo a Mas recordándole que se le estaba agotando la paciencia porque no le daban un cargo político a su esposa. El aviso funcionó. Como pareció funcionar su fichaje por Oproler, aunque al final tanto él como su jefe acabaron en el calabozo.


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