AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23  Junio 2017

Cuando toda la mediocridad de la política cabe en un tuit
Agustín Valladolid vozpopuli.es 23 Junio 2017

A James Joyce le molestaba sobremanera la mediocridad. Decía que nadie puede ser un verdadero artista sin librarse “de la mediocridad ambiental, de los entusiasmos a bajo precio, de las sugerencias maliciosas y de todos los aduladores influjos de la vanidad y de la ambición”. Aplíquese sin miedo el aserto a cualquier campo. También al de la política, una de las actividades humanas que mayores dosis de creatividad artística requiere para alcanzar sus fines. Porque la mediocridad es el mayor disolvente de la política. Por encima de la corrupción.

Cada vez que identifico un acto político de manifiesta mediocridad, me acuerdo de otro tipo de primera, Manuel Chaves Nogales. Y últimamente me acuerdo muy a menudo. En su libro “La agonía de Francia” (Libros del Asteroide, 2010), una despiadada crónica sobre la Francia que firmó el armisticio en 1941 con la Alemania nazi, hay una afirmación tremenda: “El gobernante francés y en general el político, no obstante su mediocridad, a pesar de todos sus defectos, de su falta de visión histórica y aun, en ocasiones, de su claudicante moralidad, era, en los últimos tiempos, muy superior a la masa que representaba”. No hace falta detallar lo que Chaves Nogales pensaba de aquella “masa”.

Casi siempre ha sido así. A lo largo de la historia, especialmente en los sistemas democráticos, el nivel de los gobernantes ha sido bastante superior al de los gobernados. También en España. Incluso en los peores momentos de la Segunda República. Y cuando el modelo funciona a satisfacción, así debe ser. La democracia también es el menos malo de los sistemas políticos porque promueve, en teoría, la elección de los mejores. El problema es cuando no se pasa con claridad de ahí, de la teoría, y se abre paso la certidumbre de que con demasiada frecuencia los elegidos no son los más adecuados.

En España, el descrédito de la política no es casual. Ni únicamente la consecuencia de la galopante corrupción que hemos padecido. Hay una causa de mayor alcance, y de imprescindible diagnóstico a los efectos de identificar soluciones. Si el respeto por los políticos se ha derrumbado hasta niveles desconocidos, es por la sensación de creciente incompetencia que transmiten. Una incompetencia que, desgraciadamente, no es coyuntural, sino fruto de años y años en los que se ha ido sedimentando la perniciosa práctica de premiar la fidelidad y sancionar el mérito.

La metódica demolición partidaria de la inteligencia
En España, la mayor penetración sufrida por los partidos ha sido la promovida por los corruptores, que, como la mafia, situaron a sus peones en puestos claves de los órganos provinciales o regionales de las formaciones políticas, así como en un buen número de ayuntamientos con un evidente potencial de crecimiento urbanístico. Pero el factor de mayor peso a la hora de seleccionar el poder partidario, en los distintos niveles territoriales, fue durante décadas el de la pertenencia al clan, el de la mansedumbre y acatamiento sin discusión de las consignas que trasladaba el capataz. Excepcionalmente, se hacía sitio a la brillantez. Y entonces, pasaban cosas, la gente reaccionaba, volvía la ilusión. Hasta que la etnia ponía de nuevo las cosas en su sitio.

El resultado de años y años de metódica demolición de la inteligencia, por parte de los aparatos, son partidos menguados, instituciones débiles. Pero también dirigentes menores que un día defienden una cosa y otro la contraria; dirigentes que prometen la regeneración democrática de sus partidos y a continuación toman decisiones de calado despreciando la opinión de sus compañeros; dirigentes contaminados por el peor de los virus, el que transmite la antipolítica: el cortoplacismo, la preeminencia del interés particular frente al general, la desvergonzada abdicación de principios para satisfacer ambiciones inconfesables.

No me refiero a nadie en concreto. El retrato puede aplicarse a más de uno. Aunque sí quiero hacer una expresa referencia a los primeros pasos de Pedro Sánchez tras su incuestionable triunfo en las primarias. Porque si los eurodiputados socialistas han llegado a la conclusión, después de meses de negociación, de que el Tratado de Libre Comercio de la Unión Europea con Canadá (CETA) “es un buen acuerdo, moderno y progresista que toma en cuenta las preocupaciones tanto de la UE como de los socialistas europeos”; o que el “CETA puede ser considerado un modelo para los futuros acuerdos comerciales de la UE”, tal y como se puede leer, todavía, en la página del Grupo de los Socialistas & Demócratas del Parlamento Europeo, es cortoplacista y desleal despreciar el trabajo de tus compañeros con un tuit. Ni más ni menos que de la presidenta del partido.

Como es cortoplacista, desconcertante para una buena parte del electorado histórico del PSOE y, a mi juicio, un error estratégico de primer orden, volcarse en la recuperación de los votos perdidos por la izquierda y descuidar el flanco socialmente mayoritario, situado más cerca del centro, en un momento en el que lo que esperan del PSOE los ciudadanos es que recupere cuanto antes su perfil más institucional y se alinee indubitadamente con el Gobierno en la defensa del Estado frente al desafío independentista, en lugar de coquetear con la idea de una inoportuna y probablemente desestabilizadora moción de censura.

En el entorno de Sánchez hay quien dice que no hay que preocuparse, que solo se trata de movimientos tácticos previstos en una primera fase y que no irán más allá. Veremos. Son ya demasiadas ocasiones en las que oímos defender una cosa y la contraria; asistimos a demasiados giros bruscos de rumbo; observamos demasiados indicios de que se vuelve a primar la sumisión y se arrincona la inteligencia. Y el país no necesita este PSOE que proyectan las primeras decisiones de su líder. Este país necesita, en este minuto, un PSOE previsible, sin dobleces. Un PSOE ambicioso, cuyo objetivo vaya más allá del muy mediocre y arriesgado de hacerse sitio en el territorio de Podemos. Porque si mediocre es el objetivo, mediocre será el resultado.

Pedro Sánchez ante el desierto de los tártaros
José Luis González Quirós vozpopuli.es 23 Junio 2017

Hace falta ser muy sectario o muy miope para negar cierta energía y grandeza de ánimo a Pedro Sánchez, unas condiciones sin las cuales hubiese sido imposible derrotar a un aparato tan cualificado como el del PSOE, una victoria contra los augurios de tantísimo experto y contra buen número de intereses. El problema que se le plantea ahora a Sánchez es el de saber administrar ese éxito para que no se convierta en la soga que termine por ahorcarle, y no le resultará fácil hacerlo. No se trata de Sánchez haya obtenido una victoria pírrica, aunque el saldo final es menos luminoso que el puro resultado, sino de que lo único que ha conseguido es dominar un cuartel al borde de un desierto, como el que describió Dino Buzzati, desde el que los rivales pueden elegir no atacarle nunca o, peor aún, obsequiarle con un doloroso ninguneo. El hecho de no ser diputado le va a pesar como una losa, y el Coletas de Arimatea dispuesto a sostenerle en esa dolorosa travesía puede ser algo menos piadoso que el José bíblico y aprovechar el caso para propinarle una puñalada definitiva.

El PSOE no lo es todo
Sánchez ha ganado unas difíciles elecciones internas, pero su éxito no ha sido inenarrable. Al finalizar se felicitaba de lo grande que es el PSOE, pero el PSOE es algo más que ese importante y aguerrido núcleo de seguidores que le vitoreaban como a un nuevo David tras partir la frente del gigante. Hay un PSOE que no ha celebrado esa victoria, y esa porción del partido es, y representa, una parte de la realidad española, muy en especial, esa que la historia del PSOE ha construido en estos cuarenta años. Si Sánchez la pierde de vista, se equivocará gravemente, sobre todo porque ahora mismo tiene más trabajo, y más posibilidades, en el frente interno que en el campo abierto de la política nacional en el que, le guste o no, hay un letrero que dice: “Con Rajoy te has de conformar hasta que nos toque votar”.

En favor de Pedro Sánchez hay que decir que este PSOE que ha puesto en píe se parece mucho al de los primeros años de Felipe González, advertencia necesaria porque ahora se ha convertido en un tópico hablar de González como si hubiese sido una especie de doble de Helmuth Kohl. La grandeza de Felipe está en haber llevado esa nave a puerto durante muchos años, pero sus orígenes tienen más que ver, en tipología de votantes, en ideales políticos, y en arraigo social, con el PSOE de Sánchez que con esa especie de ejército de funcionarios del partido que se le ha enfrentado con tan escaso magín.

Felipe tenía como circunstancia poco feliz al PCE y a Carrillo, que no era ningún aficionado, pero logró hacerse con sus votos, y eso es lo que Sánchez tendría que hacer con esa plataforma visceral de comunistas y demagogos de varia lección que le disputa su lugar al Sol, retirarles los votos y poner a sus dirigentes en una vitrina. Fácil no ha de ser, porque a Rajoy le sigue interesando más el comando Iglesias, que nunca podría derribarle, que la columna Sánchez, que muy bien puede acabar con él. Si la determinación que ha demostrado Sánchez para recuperar el timón la sabe mantener ahora con la brújula, es posible que acabe envejeciendo en la Moncloa, pero si se empeña en llegar a puerto a base de manotazos, no tendrá una tercera oportunidad.

El PP, bussines as usual
Rajoy ha sido feamente desautorizado por el Tribunal Constitucional, pero como el asunto no afecta a la estabilidad, parece que el varapalo no le ha conmovido suficientemente. La sentencia reprocha literalmente al Gobierno el anteponer la recaudación a la justicia, pura música celestial en oídos tan habituados a las quejas de principio. En una muestra más de lo que es este partido, Montoro, propuso al Parlamento una ley que prohíba futuras amnistías, seguramente sin que nadie más del PP hubiese tenido la oportunidad de pensar ni un minuto en esa ocurrencia. En el PP manda quien manda, y hasta los extesoreros y las viejas guardias obedecen cuando se trate de garantizar que nunca ha pasado nada. Es evidente que conseguirán sus objetivos, o gran parte de ellos, pero a lo que en otro momento pudo ser un gran partido liberal conservador le ha salido un cáncer incurable porque la gente no suele ser tonta del todo, o, al menos, no suele serlo siempre.

La oportunidad directa del caso la representa Ciudadanos que se tendrá que mover en un cuadrilátero que no resulta nada fácil. No puede permitir que el Gobierno caiga en manos de los demoledores, ni tiene que facilitar que el bucle de Sánchez, del que ha hablado Rivera, convierta el Parlamento en una especie de coro de plañideras por lo que pudo ser y no ha sido. Rivera y Sánchez no dieron con la tecla para hacer saltar a Rajoy, y no supieron llevar a las elecciones un programa conjunto: ambos están pagando todavía los intereses de errores tan gruesos, y han de formar una especie de extraña pareja si no quieren verse abducidos por los agujeros negros de los extremos.

El desierto político
En tiempos de tribulación, no hacer mudanza, recomendaba uno de los mayores estrategas de la historia. Nos encontramos en una situación tan inestable y compleja que cualquier política correría el riesgo de convertirse en polvo de ser expuesta al aire corrosivo de una situación imposible y que, sin embargo, ha de durar, porque el que tiene la llave para cerrar la puerta y convocar elecciones va a preferir que el calvario judicial del PP se apure con él en la Moncloa.

En estas situaciones lo esencial es no cometer errores de bulto, y no será difícil evitar las trampas más burdas como una nueva moción de censura o unas elecciones demasiado inmediatas. El único que está obligado a intentar, a hora y a deshora, la cuadratura del círculo es el señor de los anillos, por dos razones, sobre todo: en primer lugar, porque, o llega pronto al poder o se le harán evidentes todas las carencias, mientras que si se instala ya podemos ir poniéndonos en lo peor, como muestra valga ese análisis orwelliano de lo bien que han actuado los concejales de Madrid gastándose la pasta de todos para que sus amigos le confirmen lo corruptos que son sus enemigos. La segunda razón es que Iglesias es, por ahora, lo que Fraga fue para AP, el fundador indiscutible, pero esa gracia que no le sirvió a Fraga para gran cosa, será menos duradera en una fuerza en la que abundan los politólogos, los guerrilleros, los agentes dobles, los místicos y los profetas. La prisa que tiene Pablo es suya en exclusiva, y el gran error de Pedro, sería dejarse llevar por los consejos apresurados de quien da la sensación de estar a punto de perder el avión.

'Euronó' es 'Europsé'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 23 Junio 2017

La velocidad de sus giros, volteretas y rectificaciones convierte en un acto profundamente injusto la crítica al Psodemos del Camarada Sánchez, vulgar "compañero" antes de emprender, puño en alto, la tarea de sublevar a "los parias de la tierra". Hace tres días estaba a favor del Tratado de Libre Comercio UE-Canadá, que las Cortes refrendarán o vetarán el jueves. Anteayer, según Narbona, estaba en contra. Menos mal que no lo critiqué, porque ayer, tras posar con Moscovici, Sánchez anunció su abstención, el Europsé. Si hoy se hace la foto con el Dalai Lama votaría en blanco; y si lo suyo con Pablenin se institucionaliza en Instagram, pueden rodear juntos el Congreso en vez de ir a votar. En rigor, Pedro es casi el único que puede decir "no nos representan", aunque lo haga Pablo. O no. En fin, un lío.

El noesnó contra Rajoy era sencillo, y si lo llamamos Pedronono fue porque nos llevaba a las terceras elecciones generales en seis meses, pero lo podía entender cualquiera. Con apoyo escolar, hasta Adriana Lastra, que ha explicado la "nación de naciones" diciendo que Asturias es un Principado y España, un reino; y que ambas 'formas de gobierno' coexisten bien. ¿Cómo le explicas que el Principado de Asturias es el del Reino de España, si va camino de los 40, es asturiana y no lo entiende? Francamente difícil.

Lo de Europa es peor. Papeles y más papeles, y más tratados, y más papeles. ¡Con lo fácil que es decir noesnó y salvar a la Amazonía! La fórmula de Pablenin es simplicísima: "No queremos tratados de libre comercio, lo que queremos es que miles de niños no mueran de hambre buscando en los contenedores de basura". Claro, que entonces llega Rivera, le dice "celebro que por fin se preocupe por Venezuela" y lo joroba. A Pablenin le da igual pero no al Camarada Sánchez, que busca votos en la escombrera podemita sin perder los pocos que dejó en el PSOE.

Como el oportunismo volatinero de su partido en política exterior es de antes de ZP, Pedrosisi podría recuperar aquel "de entrada no" de Felipe sobre la OTAN, firmado con la URSS en diciembre de 1977 por Felipe, Guerra y Boyer, y reconvertido luego en "Sí, por el bien de España". Luego el no era para nuestro mal. Pero el cambiazo del demagogo sevillano fue refrendado por el telepueblo porque lo hizo en cuatro años, ¡no en cuatro minutos!

¿Para qué los diputados?
Daniel Martín Ferrand Republica 23 Junio 2017

Mientras en Francia –y en el resto de Europa– andan ilusionados con el triunfo de Emmanuel Macron –que quizás, como él mismo postula, suponga un renacimiento francés y europeo– en España aún no hemos conseguido superar la resaca del debate que, con motivo de la moción de censura de Podemos, se celebró la semana pasada en el Congreso de los Diputados.

Al margen de algunas frases dignas de los hermanos Marx, de la ramplonería imperante y de la generalizada ausencia de ideas y proyectos, al final, como siempre en la carrera de San Jerónimo, todo se quedó en el voto en bloque de los distintos partidos, en la eliminación sistemática y reglamentada de esos diputados que, se supone, también son individuos.

El asunto vuelve a revelarse dramático y, sobre todo, nada democrático cuando observamos el comportamiento de la bancada socialista en el último año. Primero iban a obedecer las órdenes de Pedro Sánchez para decir no a Mariano Rajoy. Pero tras el golpe de Ferraz Sánchez desapareció del mapa y la negativa tornó en abstención.

De la misma manera, si hace una semana, en la comisión de Exteriores, los diputados socialistas votaron a favor del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA), ahora, por orden del retornado Pedro Sánchez, se abstendrán cuando dicho acuerdo se someta a votación en el pleno del Congreso.

Lejos queda mi intención de ponerme a analizar dicho tratado internacional, por mucho que, se supone, debamos ser europeístas. Lo que me asombra es que, de nuevo, los diputados pierden libertad, autonomía, individualidad, para ponerse bajo las órdenes –totalitarias– de sus respectivos líderes.

¿Acaso todos los diputados, y no solo los socialistas, carecen de la capacidad para decidir sobre la pertinencia, bondad o inconveniencia de la moción de censura o el CETA? ¿Necesitan que alguien de “arriba” les diga lo que tienen que hacer? Si es así, ¿por qué son diputados? ¿Para qué los necesitamos? ¿No podríamos dedicar el dinero que nos gastamos en ellos a partidas presupuestarias auténticamente beneficiosas para el conjunto de los españoles?

Pero, sobre todo, ¿se puede considerar una auténtica democracia lo que se perpetra en los pasillos del Congreso y solo se representa en el salón de plenos?

Ciertamente, en todos los países democráticos de nuestro entorno existen partidos, y en muchos los bloques parlamentarios siguen una política común. Pero, si el partido impone su voluntad al representante de una determinada circunscripción, se rompe, flagrantemente, el contrato entre votante y elegido. Aquí, en España, o en cualquier otro lugar.

Por eso se habla de partitocracia. Y por eso quizás el invento de la democracia esté en crisis: porque es difícil creer que nuestro particular representante –por cierto, no sé en concreto cuál es el mío en ninguna de las administraciones que me sangran– defienda nuestros intereses si solo obedece a aquello que le dicen sus “mayores” y no a lo que le dicta su conciencia o, de haberlos, sus ideales.

El asunto es tan tragicómico que en todas las formaciones existen sanciones para aquellos que rompen la disciplina de voto. Pero, ¿cómo sostener que un diputado socialista haya cambiado tanto de opinión en el último año si realmente estaba defendiendo a sus votantes? ¿En serio que no hay nadie del PP que no esté de acuerdo con Rajoy, al que algunos ya llaman el nuevo Castelar?

Como afirmo, este problema es común en todo nuestro entorno. Y, a mi entender, es uno de los principales factores que minan la confianza en el sistema político democrático y fomentan la aparición de populismos antidemocráticos. En Francia, por suerte, eligen directamente a su presidente. Esperemos que Macron cumpla con las expectativas y consiga que recuperemos la fe en el espíritu humanista sobre el que se sustenta Europa.

Ahora, más que nunca, es lo que auténticamente necesitamos: individuos autónomos capaces de decidir por sí mismos lo que es mejor para el conjunto del municipio, la comunidad autónoma, la nación, el continente, el planeta.

La bochornosa podemización del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 23 Junio 2017

Esta estrategia es un desastre para una España que ya tiene un espectro político volcado hacia la extrema izquierda, pero además está por ver que sea la solución a los problemas del PSOE.

El nuevo PSOE parece empeñado en lo mismo que el PSOE de toda la vida desde hace prácticamente tres décadas: rebajar el nivel intelectual y político de un partido que otrora por lo menos podía presumir de una dirección con ciertas capacidades.

El currículum de Sánchez y los que le rodean no presagiaba nada bueno: no hay prácticamente ningún nombre que haya sido relevante de verdad en el mundo de la política, y aún menos que pueda presumir de una carrera profesional fuera del partido o de la cosa pública.

Sin embargo, por poco que se esperase de ellos, en sólo unos días han pulverizado a la baja todas las expectativas. El nuevo PSOE es plurinacional, aunque nadie sepa muy bien qué diablos significa eso: ora quiere una España boliviana, ora una australiana. Ayer estaba a favor del comercio internacional, hoy está en contra, y mañana no estará ni a favor ni en contra…

Lo único que parecen tener claro Sánchez y los suyos es la voluntad de colocarse a la izquierda del ultraizquierdista Podemos, en el convencimiento de que arrebatarán a los de Iglesias el voto socialista que le ha robado previamente.

Por supuesto, esta estrategia de podemización es un desastre para una España que ya tiene un espectro político volcado hacia la extrema izquierda, pero además está por ver que sea la solución a los propios problemas del PSOE: en primer lugar, porque no parece claro que los de Sánchez sean mejores que los podemitas a la hora de ofrecer a la sociedad una alternativa de comunismo bolivariano; y en segundo porque hoy, en día, los vasos comunicantes entre los partidos son mucho mayores que antes, por lo que si los socialistas se escoran excesivamente para ganar voto extremista, no hay que descartar que la sangría de voto centrista sea aún mayor.

Sólo el tiempo y las convocatorias electorales darán la medida exacta de si la nueva/vieja dirección socialista se está equivocando o no; mientras tanto, lo que está quedando fuera de toda duda es la falta de calidad –y de sentido del ridículo– de unos personajes cuya única brújula parece ser oponerse a aquello que apoye el PP, aunque eso suponga estar en contra de lo que ellos mismos defendían hace bien poco.

Buenismo, cieguismo, loquismo
T Xilef E. gaceta.es 23 Junio 2017

De la misma forma que el buenismo es una degeneración de la gran virtud de la bondad, por torpeza o ingenuidad demagógicamente manipuladas en un contexto de exaltación sentimentaloide y en menoscabo de la razón; el cieguismo es la adopción motu proprio, por cobardía o insensatez, del grave defecto involuntario de la ceguera para no ver o no arriesgarse a enfrentar lo que a todas luces está pasando; y el loquismo es la inoculación deliberada y generalizada (a otros, rara vez a uno mismo) de una pandemia mental mucho más peligrosa que aquellas inocentes locuras sobre las que ironizaba Erasmo.

Si el buenismo era un preocupante indicio de decadencia, el cieguismo nos sume en la obscuridad y la desorientación y el loquismo nos lleva directos al abismo y al suicidio como civilización.

A diferencia de la triada dialéctica hegeliana que llevaba a la manifestación ideal del Espíritu Absoluto, en contraste con la optimista evolución teilhardiana hacia el punto crístico Omega, en contraposición con otras fantasiosas especulaciones gnósticas del descubrimiento de nuestra supuesta divinidad inmanente, esta troika infernal solo puede conducirnos, si Dios Padre no lo remedia, a nuestra extinción o, si hay supervivientes, a una verdadera y larguísima Edad Obscura.

Nos enfrentamos a tres nuevas dolencias que encuentran terreno abonado para propagarse entre personas que, por una sobredosis de ideología, han apostatado de sus creencias, cultura y raíces más profundas y de la fe de sus mayores, o que, por las razones que sean, tienen odio de sí, de su raza y de su historia.

Tres enfermedades curiosamente concomitantes con una desbocada ingeniería social que en poco más de una diminuta y alocada generación nos está llevando como borregos al matadero.

Buenismo y cieguismo fueron tolerar y loquismo ha sido votar y desear llegar al control de la natalidad hasta descender por debajo de la tasa de reposición y llevarnos así a la renuncia a nuestra pensión, estado del bienestar y estirpe; a la exaltación de la violencia y la divinización del instinto sexual mas primario, al genocidio del aborto; a la glorificación del supermercado espiritual light new age y de la pura superstición sobre la operativa y ferviente religiosidad profunda; a la práctica desaparición del compromiso nupcial y familiar y al divorcio exprés; a una masiva inmigración de sustitución espléndidamente financiada que ha durado más allá de lo razonable al prolongarse en tiempos de paro; al delirio de una longevidad solitaria y de una ilusa inmortalidad posthumana y estéril, a un abandono total de nuestra escasa juventud, mal pagada, desempleada y empujada a la emigración, al panegírico y promoción de la homosexualidad, a la imposición escolar de la ideología de genero y en suma a una perversión de menores que, de todas nuestras lacras, fue aquella que mas irritó al Maestro Jesucristo; a una cada vez más patente ausencia de democracia con leyes impuestas a la mayoría por una partitocracia dominada por minorías corruptas y la imposición de la censura liberticida de “lo políticamente correcto”; a una blandenguería que deja estupefacto al mundo ante la violencia salvaje de los alóctonos inasimilables y a una inacción culpable de políticos cada vez más mudos e irresponsables, si no cómplices a lo witizano, ante la evidente amenaza de una sustitución de poblaciones.

Quizás los nuevos invasores no vengan al galope como Tarik sino en modestas pateras, pero no tardarán más de dos generaciones en imponerse a degüello debido a la abismal diferencia en fertilidad entre unos inmigrantes que nos desprecian y no se integran y los locales que se auto menosprecian y se desintegran. El nuevo lema de estas “élites” traidoras es: si no te gusta o no te responde tu pueblo, cámbialo por otro.

Y muy pronto, esas minorías gobernantes seguirán, no nos engañemos, con otros puntos de su agenda como la generalización de la eutanasia directa, presentada en un principio como voluntaria y más tarde como forzosa para los "sobrantes". Y después, posiblemente se legalizarán el incesto, la pederastia y quien sabe qué barbaridades (stricto sensu) más.

Esta claro que a Alguien no le gustan los hombres y sus comparsas desean hacerlos desaparecer como sea y cuanto antes. Pero tampoco quedarán indemnes, que no se hagan ilusiones, quienes le sirven.

Se trata de tres plagas ¿o debemos llamarles los tres nuevos jinetes del Apocalipsis que acompañarán a la Parca? Diseminadas arteramente por pequeños grupos y sectas interesados en la confusión y en un sincretismo y un mestizaje maleables que renuncien a todo sentimiento fuerte de identidad colectiva religiosa, nacional , cultural o étnica. Son poderes en la sombra que, en definitiva, desean la aniquilación de la Cristiandad y del genio europeo. Su fin último; un espejismo global de mundo unido y en paz que esconderá un mercado y una dictadura únicos en manos de poquísimos.

Tres delirios que, de seguir extendiéndose cómo ahora, hasta embotar a la mayoría de nuestra población autóctona, corren grave riesgo de llevarnos, hic et nunc, a que los europeos seamos barridos de la historia y exterminados físicamente en conflictos, pronto guerras civiles, suscitados por aquellos. O invadidos/sumergidos demográficamente por otros pueblos con culturas más primitivas, violentas y pujantes manejados por fuerzas obscuras que tienen poco de BUENAS, mucho de CIEGAS y están completamente LOCAS.

El CETA y Montesquieu
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Junio 2017

Una de las consecuencias de la colonización que Podemos está llevando a cabo en Ferraz por medio de Pedro Sánchez es la amenaza de que el PSOE no ratificará el tratado de libre comercio con Canadá. Dice Rajoy que en tal caso los españoles haríamos el ridículo.

También se alega que el libre comercio es un bien en sí mismo. Y que en Canadá priman valores parecidos a los nuestros. Tonterías. Si no se ratifica, quien hará el ridículo será Rajoy, no los españoles. Si por otra parte bastara la bondad del libre comercio o tener valores comunes para firmar el tratado, no habrían sido necesarios siete años para negociarlo. El PSOE es muy dueño de considerarlo malo para España o para Europa y votar en consecuencia.

Nada de esto pasaría si la Unión Europea funcionara según reglas genuinamente democráticas. Para la entrada en vigor del CETA, debería haber bastado la ratificación del Parlamento Europeo. La cuestión es que ningún Gobierno quiere ampliar las funciones de aquél. No quieren porque ahora no son los parlamentos, ni el europeo ni los nacionales, quienes redactan las leyes europeas, incluidos sus tratados. Son los Gobiernos. Sustraen al Legislativo parte de sus funciones, y ocultan el escándalo negociando los unos con los otros. Es como si en España las leyes las negociaran los presidentes autonómicos y a las Cortes les quedara tan sólo la función de decir amén.

La responsabilidad de que el Parlamento Europeo no tenga apenas funciones es más de los países del Norte que de los del Sur. Ellos no quieren que la última palabra la tenga una asamblea donde haya diputados italianos, griegos, portugueses y españoles. Con todo, al menos con el CETA, a los respectivos parlamentos les queda la posibilidad de negar la ratificación. La mayor parte de la legislación que negocian los Gobiernos entre sí o es de aplicación directa o es obligatorio transponerla a los respectivos ordenamientos jurídicos. Sin embargo, las decisiones legislativas debería tomarlas un cuerpo legislativo, que, en este caso, no puede ser otro que el Parlamento Europeo.

Otra cosa distinta es que, aquí, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, sin tener ni idea de lo beneficioso o perjudicial que pueda ser para España, estén pensando en no ratificar el CETA para debilitar a Rajoy. Como también lo es que Rajoy, a pesar de saberse en minoría, no haya negociado el respaldo en España antes de dar su visto bueno en Bruselas. Pero si fuera como debiera y el Parlamento Europeo tuviera la última palabra, nos ahorraríamos el bochorno. Si continuamos empeñándonos en que el Parlamento Europeo sea irrelevante, el avance en la integración europea acumulará más funciones legislativas en manos de los Gobiernos de los Estados miembros. Que las tengan conjuntamente y que para ejercerlas tengan que negociar entre ellos no oculta que lo que se está haciendo es destruir la división de poderes en toda la Unión.

¿Los yihadistas están tomando Europa?
Giulio Meotti  latribunadelpaisvasco.com 23 Junio 2017

Artículo Vía Gatestone Institute

"Alemania está construyendo lentamente un ejército europeo bajo su mando", según cuentan en algunos medios. Al parecer, la canciller alemana, Angela Merkel, tras su choque con el presidente de EEUU, Donald Trump, quiere invertir, junto con Francia, en un ejército europeo.

Actualmente, sin embargo, sí hay un único ejército real en Europa: el Ejército Yihadista, como los terroristas que atentaron en Londres el 3 de junio y asesinaron a siete personas sólo dos días después de la matanza de Mánchester.

En los cuatro países que han sufrido más ataques terroristas —Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania—, la cifra de extremistas oficiales ha alcanzado los 66.000. Eso suena a verdadero ejército en servicio activo.

Los servicios de inteligencia han identificado a 23.000 extremistas islámicos que viven en Gran Bretaña como potenciales terroristas. La cifra revela el auténtico grado de la amenaza yihadista en el Reino Unido. La magnitud del desafío islamista al que se enfrentan los servicios de seguridad se reveló después de las fuertes críticas por haber pasado por alto muchas oportunidades para detener al terrorista suicida de Mánchester.

Las autoridades francesas están vigilando a 15.000 islamistas, según una base de datos creada en marzo de 2015 y gestionada por la Unidad de Coordinación Antiterrorista de Francia. Diferentes estudios calculan hasta 20.000 islamistas radicales franceses.

La cifra en la lista de vigilancia antiterrorista de Bélgica ascendió de los 1.875 en 2010 a los 18.884 en 2017. En Molenbeek, el famoso nido yihadista en la capital de la UE, Bruselas, los servicios de inteligencia están vigilando a 6.168 islamistas. Piénsenlo: 18.884 yihadistas belgas frente a los 30.174 soldados belgas en servicio activo.

El número de yihadistas potenciales en Alemania se disparó de los 3.800 en 2011 a los 10.000, según Hans-Georg Maassen, jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución (el servicio de inteligencia doméstica de Alemania).

Estos islamistas han construido una poderosa infraestructura de terror dentro de las ciudades europeas. Estas bases terroristas son enclaves autosegregados, multiculturales, donde los musulmanes extremistas promueven el fundamentalismo islámico y aplican la ley islámica, la sharia: las Tower Hamlets talibanas en el este de Londres, en las banlieues o suburbios franceses y en el "triángulo de la sharia" en La Haya, conocido como "el minicalifato" en los Países Bajos. Estos extremistas musulmanes pueden conseguir cómodamente sus armas de los Balcanes, donde, gracias a las fronteras abiertas de Europa, pueden viajar sin problemas. Pueden también conseguir su dinero del extranjero, gracias a que países como Qatar y Arabia Saudí. Estos islamistas pueden autofinanciarse mediante las mezquitas que dirigen, así como conseguir "recursos humanos", donados por la migración masiva y descontrolada que llega a través del Mediterráneo.

Son 23.000 yihadistas potenciales en Reino Unido; 18.000 en Bélgica; 10.000 en Alemania; 15.000 en Francia. ¿Qué nos dicen esas cifras? Podría haber una guerra en Europa "en unos pocos años", como el jefe del ejército sueco, el general Anders Brännström, dijo a los hombres bajo su mando que debían esperar.

Veamos lo que pasó en Europa con los atentados desde 1970 a 2015:
4.724 personas murieron por atentado con bomba; 2.588 por asesinato; 2.365 por asaltos; 548 en situaciones con rehenes; 159 por secuestros; 114 por ataques contra edificios. Miles resultaron heridos o desaparecieron.

El terrorismo ha matado en toda Europa a 10.537 personas en 18.803 ataques reportados. Y está empeorando:
Los atentados en 2014 y 2015 han causado el mayor número de muertes; entre ellos los dirigidos a civiles, funcionarios del gobierno, empresas y medios de comunicación, por toda Europa, desde 2004.

Ya no es impensable que los yihadistas tomen Europa. Los extremistas islámicos ya están recogiendo lo que sembraron: lograron derrotar a Geert Wilders y Marine Le Pen, los únicos dos candidatos europeos que de verdad querían luchar contra el islam radical. ¿Y si mañana estos islamistas armados asaltaran el Parlamento en Roma, las urnas electorales en París, las bases del ejército en Alemania o los colegios en Londres, en un ataque al estilo del de Beslán?

El chantaje de los terroristas ya es visible: han desestabilizado el proceso democrático en muchos países europeos y están redactando los términos de la libertad de expresión. Han logrado presionar a Europa para trasladar el frente de batalla desde Oriente Medio hasta la propia Europa. De todos los soldados franceses involucrados en operaciones militares, la mitad están desplegados dentro de Francia; en Italia, más de la mitad de los soldados italianos se utilizan en la operación "Calles Seguras", que vela por la seguridad de las ciudades de Italia.

Tras el 11-S, Estados Unidos decidió combatir a los islamistas en Afganistán e Irak, para no tener que combatirlos en Manhattan. Europa eligió la dirección opuesta: es como si Europa hubiese aceptado convertir sus propias ciudades en un nuevo Mosul.

Si los líderes europeos no actúan ya para destruir al enemigo que tenemos dentro, el resultado podría ser un "escenario afgano", en el que los islamistas controlan parte del territorio, desde donde lanzan ataques contra las ciudades. Europa podría ser tomada de la misma manera que el Estado Islámico tomó gran parte de Irak: con sólo un tercio del territorio iraquí.

O independencia o EMA: ambas no
Jesús Royo Arpón lavozlibre.com 23 Junio 2017

Lingüista

EMA es, ya lo habrán adivinado, la Agencia Europea del Medicamento, que deberá migrar de Londres, por efecto del Brexit, y va a caer en... ¿dónde? No es moco de pavo: más de 900 empleados, decenas de miles de expertos internacionales de paso y una actividad económica de alto valor añadido. Por eso hay bofetadas entre las ciudades de Europa para que les toque esa lotería: Milán, Frankfurt, Copenhague, Amsterdam, Viena y Estocolmo parecen bien situadas.

Y Barcelona. Barcelona parece que podría llevarse la Agencia. Tiene buen clima, gran industria farmacéutica y buena infraestructura hospitalaria, lo que favorece la investigación. También buenas comunicaciones y logística de congresos, cosa importante. Pero además tiene un edificio enterito, la torre Agbar, totalmente disponible al retirarse recientemente Aguas de Barcelona y no concretarse la oferta de un megahotel. Se trata de un edificio singular, en un entorno de alta cualificación, de arquitecto de firma (Nouvel), y que llena el skyline: ideal como logo identificativo de la Agencia. Además, y no es poco, los funcionarios de la EMA estarían encantados con venir a Barcelona: es la ciudad preferida por un 78% de ellos.

Pero hay un detalle sobre el que hay una conspiración de silencio: la cosa independentista. Está claro: el procés es incompatible con la EMA. ¡No iban a dar una Agencia Europea a una ciudad que en breve va a dejar de pertenecer a la UE! Irse del Brexit para caer en el Catalexit sería de locos. O sea, que una de dos: o bien el procés va en serio, y entonces olvidémonos de la Agencia, o bien nos admiten en la carrera por la Agencia, lo cual significa que el procés es mentira. Es decir, las posibilidades de que el procés culmine en la independencia son exactamente cero.

A mí me encantaría que la Agencia estuviera aquí, porque Barcelona es una ciudad smart, una potencia en industria química, y tiene la proporción óptima de ciudad ibérica y europea, formal y apasionada, culta y razonablemente feliz. Pero también porque significaría dejar al descubierto la tontería -o la perversidad- del independentismo. Que todo era un mal sueño, un cuento para entretener a la población con su juguete preferido, un señuelo para distraer al pueblo y que no se fije en el pésimo gobierno, los recortes, la corrupción. Mas debió pensar que mejor liderar al pueblo, conducirlo a la Icaria prometida, que tener al pueblo enfrente, pasándole cuentas por la crisis. Esa ha sido la fórmula. Y ahora que ya salimos, pues “de lo dicho no hay ná”. Otra vez con las banderas enrolladas bajo el brazo, de vuelta a casa. Hasta la próxima.

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La desesperada indecencia secesionista
Roberto L. Blanco Valdés La voz 23 Junio 2017

Primero fue Artur Mas quien, con una ilimitada desfachatez, se comparó con Rosa Parks. Ahora es su sucesor en la presidencia de la Generalitat quien, subiendo la apuesta de la desvergüenza hasta extremos sencillamente delirantes, pone al mismo nivel la sublevación secesionista en Cataluña con la resistencia civil del pueblo español contra el terrorismo etarra. El secesionismo catalán está ya tan desesperado en su camino hacia el abismo que ensucia todo lo que toca.

Artur Mas ha sido siempre un hombre de poder. Tanto que durante ¡30 años! ejerció ininterrumpidamente cargos públicos. Rosa Parks fue una humilde mujer negra que vivía en los años cincuenta del pasado siglo en Alabama, uno de los estados más racistas de la Norteamérica segregacionista. Mas fue juzgado y condenado a dos años de inhabilitación por haber organizado un referendo ilegal de autodeterminación en un país democrático que respeta escrupulosamente los derechos personales y la autonomía regional. Parks fue encarcelada por negarse a ceder su asiento a un blanco en el autobús en que viajaba, como lo exigían las leyes segregacionistas de Alabama y se convirtió, tras ello, en una de las líderes de una de las luchas más heroicas y admirables del siglo XX: la que se desarrolló en Estados Unidos por los derechos civiles. Que Mas pretenda equiparar su sublevación contra una Constitución democrática a la resistencia frente a la segregación racial es mucho más que una ridícula mentira: es una horrible ofensa a los indecibles sufrimientos de decenas de millones de personas.

La que ha irrogado Puigdemont a las víctimas de ETA y a los españoles que durante medio siglo resistimos el chantaje de las pistolas o las bombas es igual de indecente, pero nos toca más de cerca. Pretender que los secesionistas que preparan una sublevación contra nuestro Estado democrático desde una de las regiones con más autonomía del planeta son comparables a los millones de españoles que se sublevaron contra una organización criminal que cometió casi mil asesinatos constituye una de las mayores infamias que es posible imaginar.

Pero la extrema vileza moral a la que han llegado Mas y Puigdemont dice mucho sobre su desesperación. Mas sabe muy bien que no se parece en nada a Rosa Parks, y Puigdemont, que su traición a la Constitución y a la ley que prometió cumplir y hacer cumplir nada tiene que ver con la lucha contra ETA. Pero, perdido ya todo pudor y el más elemental respeto a la verdad, uno y otro recurren a episodios que se han ganado un puesto de honor en la memoria colectiva con la única y descabellada finalidad de legitimar una acción que, salvo por sus seguidores, es vista por todo el resto del país, dentro y fuera de Cataluña, como lo que es en realidad: la mayor muestra de desprecio a la ley, a la convivencia y a la paz social vivida en España desde la recuperación de la democracia.

Las ventajas de un choque de trenes
Se convoca un referéndum legal de autodeterminación en octubre y resulta que los independentistas pierden en las urnas. ¿Sería el final del conflicto?
Javier Caraballo elconfidencial 23 Junio 2017

Rafael Escuredo, primer presidente de la autonomía andaluza, ha roto dos veces el discurso oficial en los últimos treinta años. Lo hizo cuando, recién aprobada la Constitución, reclamó para Andalucía una autonomía con el mismo nivel de autogobierno que se había reservado sólo para Cataluña, Euskadi y Galicia, y lo ha vuelto a hacer ahora, estos días, cuando ha defendido en Sevilla las ventajas del choque de trenes que todos invocan como la mayor tragedia imaginable. ¿Ventajas? ¿Cómo puede recomendar nadie en España un choque de trenes?

La explicación que ofrece Escuredo tiene la lógica de lo inevitable y la fortaleza del Estado de Derecho; tiene la fuerza de quien no se deja pisotear ni permite que nadie construya verdades oficiales; tiene el pragmatismo de quien persigue zanjar de una vez este deterioro cansino que sólo conduce a que un conflicto se agrave cada día más. Ante esa perspectiva, el choque de trenes es lo único que puede garantizar una situación nueva, distinta, que supere este largo tiempo de siempre lo mismo que se ha instalado en España cuando se habla del conflicto de Cataluña por la deriva separatista. Ante esa perspectiva, el choque de trenes es lo único que puede reafirmar en España el imperio absoluto de la ley. A partir de entonces, todo lo demás.

Ocurrió hace unos días, en el transcurso de una interesante charla sobre “La encrucijada de Cataluña” que compartieron en Sevilla, invitados por el Foro Andaluz Nueva Sociedad, el citado Rafael Escuredo, Xavier Trías, ex alcalde de Barcelona y hoy militante independentista del PDeCat, y Juan Cano Bueso, presidente del Consejo Consultivo de Andalucía. Ya en los prolegómenos de su charla, Escuredo le dirigió a Xavier Trías una duda que debería hacer temblar a cualquier demócrata catalán que siga considerándose como tal: ¿por qué no es posible celebrar este tipo de actos en Cataluña?

El propio Escuredo ha querido en algunas ocasiones acudir a alguna universidad catalana o a algún foro social para debatir sobre la independencia y rápidamente se lo han desaconsejado porque correría peligro el acto en sí mismo y hasta su integridad si se obstinara en el empeño de hablar en contra de la independencia. “En Cataluña, la confrontación política ha llevado a una confrontación social. Tengo reuniones de amigos en las que se ha dejado de hablar de política porque era un factor de división”.

En ese ambiente de tensión, el desafío que se ha lanzado para el próximo mes de octubre es el de “referéndum o cárcel”, como se anotaba aquí mismo el otro día, y ante esa tesitura lo que remarca Escuredo es que en un Estado de Derecho nadie puede ganar con la ilegalidad. “En un marco revolucionario o de confrontación bélica, sí, pero en un entorno de legalidad, no existen precedentes en toda la historia: nadie le gana un pulso al Estado desde la ilegalidad. Ahora bien, ¿se puede resolver el problema de Cataluña sólo con sentencias del Tribunal Constitucional? Yo digo que no. ¿Pero se puede resolver aceptando las lentejas de los independentistas, o derecho de autodeterminación o nada? Pues tampoco. Así que, a estas alturas, el choque de trenes es inevitable. Es más, muchas veces tienen que chocar los trenes. Y cuando chocan, se analizan los desperfectos, se cuidan a los heridos y se entierran a los muertos. Porque habrá muertos entre los jefes, eso seguro, y si no que se fijen en Ibarretxe”, recuerda el ex presidente de la Junta de Andalucía.

En su relato, construido con humor y sin dramatismo, Escuredo llega a esa conclusión después de explorar, incluso, lo que podría ocurrir en España si, para evitar el choque de trenes, se accediera a las exigencias del independentismo. Se convoca un referéndum legal de autodeterminación en octubre y resulta que los independentistas pierden en las urnas. ¿Sería el final del conflicto? “Claro que no -contesta Escuredo-. Porque que si has hecho uno, a los dos años pides que se haga otro referéndum. Y así una vez, dos veces, hasta que, supongamos, que a la tercera vez, pasados nueve años, finalmente el referéndum se aprueba y ganan los independentistas: Cataluña se declara República Independiente. Lógicamente, de forma inmediata, Euskadi pide también su referéndum y los gallegos dicen, ‘pues nosotros también’. Todos celebran su referéndum y los ganan. ¿Se habría resuelto entonces el problema? En absoluto: Cataluña diría entonces, ‘oiga, que somos los Países Catalanes, no sólo las cuatro provincias’. Euskadi diría lo mismo, Navarra y el sur de Francia”. De nuevo, vuelta a empezar…

Nadie sensato en España quiere un choque de trenes, pero no conviene que sigamos engañándonos con una cesión que no va a llegar. Es inevitable, sí. Un choque de trenes para cambiar de vía y comenzar de nuevo. Con los cambios que sean precisos, pero siempre dentro de la Constitución española. Un gran acuerdo de todos los partidos políticos y de los presidentes de comunidades autónomas para impulsar el estado autonómico, desgastado ya por la presión de los nacionalistas.

La Constitución hablaba de nacionalidades y regiones y, pasado el tiempo, con el alto nivel de competencias del que disfrutan las comunidades autónomas, ni siquiera debe contemplarse ya como un agravio que algunas autonomías lleguen más lejos que otras en sus capacidades de autogestión. Siempre que se respete la Constitución y la solidaridad entre las regiones, la asimetría no es una amenaza de nada. Zanjar el conflicto con la fuerza de la ley, conversar y pactar entre todos. Todo lo demás, es seguir dándole vueltas al mismo molino de frases hechas. Y como dice Escuredo, “que dejen ya de decir que el problema de Cataluña es que no se siente cómoda en España porque para eso, como dice un amigo mío, que se compren un tresillo, no hace falta cambiar la Constitución.

El Gobierno aragonés aumenta un 44% los fondos para promocionar el catalán en los colegiosDedicará 24.000 euros a difundir y fomentar en las aulas tanto el catalán como el aragonés
El Gobierno aragonés PSOE-Chunta ha decidido aumentar un 44% los fondos destinados a promocionar el catalán en los colegios e institutos de la región, tanto en los públicos como en los privados-concertados. La política de promoción de las «lenguas propias» en las aulas -el catalán y el aragonés- contará este año con 24.000 euros, una cantidad que el propio Gobierno regional ha destacado que es un 70% superior a la que destinó el año curso pasado para el mismo fin.
ABC 23 Junio 2017

El Ejecutivo aragonés PSOE-Chunta ha emprendido un despliegue de acciones para fomentar la promoción del aragonés y del catalán como «lenguas propias» de esta región. Aragón tiene desde hace años una Ley de Lenguas que ha estado rodeada de controversia. Tanto el aragonés (fabla de raíz pirenaica) como las modalidades lingüísticas de influencia catalana que se hablan históricamente en el Aragón oriental tienen reconocida la consideración de «lenguas propias», minoritarias, en esta Comunidada autónoma. Desde hace décadas figura reconocido en su Estatuto de Autonomía, aunque la cuestión ha resultado políticamente espinosa y no se empezó a desarrollar hasta hace apenas diez años, y acompañado de polémica.

En política lingüística, el PSOE que lidera en Aragón Javier Lambán ha quedado condicionado por los acuerdos que tuvo que firmar para poder alcanzar el Gobierno regional tras las elecciones autonomicas de mahyo de 2015: pacto de coalición con la Chunta, y acuerdos de investidura con Podemos y con IU. En todos esos documentos figuró una parte dedicada a la «política lingüística» regional.

En la anterior legislatura, el PP y el PAR (Gobierno de Rudi) aprobaron su propia Ley de Lenguas -todavía en vigor- que derogó la que años antes habían aprobado el PSOE, la Chunta e IU. Ahora, el Ejecutivo del socialista Javier Lambán ultima un nuevo texto para derogar la Ley de Lenguas de la etapa Rudi, nuevo texto en el que el catalán volverá a tener la consideración legal de «lengua propia» en esta región. Mientras tanto, el Gobierno de Lambán lleva tiempo desplegando acciones crecientes de promoción del aragonés y del catalán, tanto en el plano educativo como institucional.

Así, como desveló ABC hace un par de meses, el Gobierno PSOE-PAR tiene ya planificada la creación de su propia Academia de la Lengua para, entre otras cosas, regular el «catalán de Aragón». Además, en el seno dicha Academia se va a crear otro organismo dedicado específicamente a este fin: el «Institut del Catalá», que convivirá con el «Instituto de l'aragonés», ambos incardinados a su vez en la Academia aragonesa de la Lengua.

En cualquier caso, el Gobierno regional pone especial hincapié en no equiparar el catalán de Aragón con el catalán oficial de Cataluña, en marcar distancias -lingüísticas y políticas- en un asunto que es especialmente espinoso. De ahí que, al menos hasta la fecha, toda la documentación oficial que maneja al respecto el Ejecutivo de Lambán se refiera a esa lengua como «catalán de Aragón».

Mientras tanto, hace tiempo que se están desplegando acciones para dar cobertura creciente al catalánen suelo aragonés. Por ejemplo, hace un año el Gobierno aragonés dictó una orden con la que se ha permitido que el catalán pueda ser lengua vehicular en los centros de enseñanza de esta región. Dicha orden reforzó y amplió la enseñanza del catalán en el Bachillerato, y permite impartir el resto de asignaturas en esa misma lengua, en vez de en castellano.

En paralelo, se avanza hacia que el catalán -y el aragonés- puedan tener un estatus jurídico en Aragón que, en la práctica, le reconozca carácter de cierta cooficialidad. Por ejemplo, ya está previsto que el Boletín Oficial de Aragón (BOA) se empiece a publicar a corto plazo en versión trilingüe: castellano, catalán y aragonés.

Mientras tanto, ahora se refuerzan los programas de difusión y promoción del catalán y del aragonés en las aulas para el próximo curso 2017-2018. Según acaba de anunciar la Consejería de Educación del Gobierno regional, los fondos dedicados a estas actividades de promoción se incrementan, en su conjunto, en un 70%. Y, en particular, el programa dedicado al fomento de actividades promocionales del catalán en colegios e institutos se incrementa en un 44%, según ha destacado el director general de Política Lingüística, José Ignacio López Susín.

De esta forma, el programa de promoción y difusión del catalán, denominado «Jesús Moncada», quedará dotado con 10.000 euros para el próximo curso. Idéntico presupuesto tendrá asignado el programa de fomento del aragonés «Luzía Dueso». Y, además, se dedicarán otros 4.000 euros para reforzar la promoción del aragonés en colegios e institutos a través de otro programa de difusión, de nuevo lanzamiento, que se denoimnará «El aragonés en el aula».

Un instituto de Mallorca, a sus alumnos: «¿Naciste en los 'Països de parla catalana' o en el Estado español?»
El centro escolar ha elaborado una encuesta para conocer el grado de uso y estima del catalán entre sus alumnos
JOSEP MARÍA AGUILÓ Palma De Mallorca ABC 23 Junio 2017

El Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Pau Casesnoves del municipio mallorquín de Inca ha llevado a cabo una encuesta entre sus alumnos para conocer su grado de uso y estima del catalán, con la peculiaridad de que en varios apartados de dicha encuesta se hace una distinción entre «Països Catalans» o «Països de parla catalana» y «Estat espanyol» o «Espanya». La encuesta tiene un carácter anónimo —no se pide ningún dato personal— y se puede contestar a través de Internet.

El término «Països Catalans» («Países Catalanes») es utilizado, por regla general, por personas de ideología independentista que consideran que Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana conforman un territorio único a nivel lingüístico y cultural, que en el futuro debería ser además un estado políticamente independiente y desligado por completo de España.

En la primera pregunta de la encuesta del IES Pau Casesnoves, elaborada por el propio centro, se pide a los alumnos cuál es su lugar de nacimiento y se dan cuatro posibles opciones para la respuesta, en concreto, «Països de parla catalana» («Países de habla catalana»), «Estat espanyol» («Estado español»), «Europa» y «Altres» («Otros»). En caso de que haya sido marcada la primera casilla, se pide a los alumnos que especifiquen en qué municipio de los supuestos «Países Catalanes» han nacido. En otra pregunta sí se reconoce, en cambio, la unidad del estado, cuando se señala que si no se ha nacido en Baleares se indique la comunidad del «resto de España» de la que se es originario.

El PP de Inca ha expresado ya su malestar por el contenido de la mencionada encuesta, al considerar que con la misma se intentaría un «adoctrinamiento» de los estudiantes matriculados en el citado centro público. Varios padres de alumnos se han quejado también en el mismo sentido, si bien hasta ahora no ha sido presentada ninguna denuncia formal ante el IES Pau Casesnoves por este asunto.

La página oficial de Facebook del instituto lleva como encabezamiento la frase «Només en català en pot dir t'estim. Prova-ho» («Sólo en catalán se puede decir te quiero. Pruébalo»), que es uno de los lemas de la entidad Joves de Mallorca per la Llengua (Jóvenes de Mallorca por la Lengua). Dicha entidad fue fundada en 1994 y sus objetivos principales son la promoción de la lengua catalana, la cultura y la identidad propia.
 


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