AGLI Recortes de Prensa   Jueves 29 Junio 2017

Oración fúnebre por España
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Junio 2017

Leeré con detenimiento los discursos para celebrar que, desde hace 40 años, vamos con regularidad a votar. Imagino que pocos dirán que, desde hace 40 años, hemos ido perdiendo algo sustancial que definía a los que votábamos o nos absteníamos. El sistema político nos ha ido sustrayendo con un furor propio de regímenes autoritarios el sentido histórico de la ciudadanía española. Nos han robado, sí, nuestro ser histórico, el ser nacional español. El ciudadano español es hoy casi un ente abstracto que desconoce por completo su pasado y, por tanto, no sabe qué pasa en el presente y no puede diseñar su futuro. La mayoría desconoce incluso la sangre derramada de los españoles asesinados por ser españoles. Pocos jóvenes serían capaces de citar diez nombres, entre más de mil asesinados por ETA, solo por ser españoles.

No tenemos ni siquiera un libro de historia común. La vinculación sensata y racional del pasado con el presente y el futuro ha desaparecido. La historia ha sido pisoteada. Todo es una farsa ideológica. Faramalla de fórmulas vacías para mantener el corral tranquilo. Sí, sí, digámoslo clarito, dentro de la morralla cultural de la España amurallada-amorrallada, como diría el filósofo Carlos Díaz, los mejores, los seres más excelentes de España, han sido sumidos en el descrédito por salir fuera de esta sopa de bobos que desprecia cuanto ignora. No se pongan nerviosos, amigos lectores, y no despotriquen contra el mensajero. Miren a nuestros líderes y juzguen sus grandezas. ¿Grandezas? Pocas ven. Para qué citar sus miserias… Con ese telón de fondo lleno de antiguallas anacrónicas y gentuza sin ningún pudor moral ni dignidad política, solo nos queda seguir interrogando a lo que queda de los partidos políticos y a sus secuaces ideológicos, periodistas de carril, junta-letras, académicos, editores y toda la escoria al servicio de este lodazal institucional: ¿qué idea de España tienen ustedes?, ¿puede construir un partido político un proyecto de vida en común si cada día nos roba nuestra principal seña de identidad?, ¿puede alguien defender con verosimilitud la Constitución española si previamente no reconoce que esta ley ha sido construida sobre la "unidad nacional"?

Sí, amigos, no tengan vergüenza en reconocer lo fundamental: estos cuarenta años han servido para hacer desaparecer por completo el ser nacional. No exagero. Es un hecho fácilmente comprobable. Ahora mismo ya estoy imaginando al imbécil que al leer esta columna hará mojigatas ridículas con mi expresión "ser nacional" o "España se rompe". Ese tipo de personaje bastardo no es una rareza, está por todas partes, se aloja no solo en la antigualla comunista de Podemos, sino en todas la organizaciones políticas que tienen representación parlamentaria. Cualquier botarate en el Parlamento puede hacer una gracieta de esta carencia de la ciudadanía española. Ahí está la prueba principal de nuestro trágico destino.

Pero existen otras tres pruebas que son irrefutables sobre la pérdida del ser nacional de los españoles. La primera es que todos los grandes consensos de la Transición saltaron por los aires hace ya mucho tiempo; la defensa de la unidad nacional ya ni se plantea como consenso. Segunda, nadie con un poco de sentido común puede dejar de contemplar como un drama la operación del aparato del PSOE para hacer desaparecer a su secretario general y, posteriormente, su reinserción por la militancia. Este partido no está en crisis sino abierto en canal o, dicho con el lenguaje de la nueva ejecutiva, es un partido de partidos, que pretende un imposible, como su fórmula nación de naciones, el cuadrado redondo. Tercera, la sociedad, el pueblo o gentío sigue con gusto los gestos del presidente de la cosa: aquí no pasa nada. La corrupción pasará y Rajoy seguirá gobernando con una oposición de opereta. El gentío imita con fruición a los militantes del PP: aquí no pasa nada. Desaparecidas las estructuras organizativas fundamentales del PP, este partido queda reducido a ser una parodia angustiosa de la vieja fórmula de los liberales: un partido de individuos abstractos. A abstractos individuos de una sociedad es a lo que quiere reducir el PP la nación española…

Pues eso, amigos, es lo que se ha celebrado en el Congreso de los Diputados: o seguir con este lodazal o convertirnos en seres de fácil estabulación. Y el problema más grave es que nadie ha entonado una oración fúnebre. Ni para eso hay cuajo.

«Die Fackel» y la verdad innegociable
Hermann Tertsch ABC 29 Junio 2017

Cuando llega hoy en día un aviso de los juzgados de una querella por supuestas injurias no se informa de quién es el ofendido. Se recibe un burofax que contiene una citación, un número de expediente y una contundente amenaza de que si no se comparece se dicta orden de detención para ser convenientemente arrastrado ante la Justicia. Es una pena que esta contundencia en la amenaza ante un incumplimiento así no la muestre el Estado ante sus grandes enemigos. Pasa lo contrario. Si nos trataran como a los cabecillas de la sedición en la Generalitat, tendrían que mandar con la citación un cheque del ministro Cristóbal Montoro. Cuando llega una de esas querellas se pregunta uno que quién será esta vez el ofendido. Suelen ser gentes de puño de hierro y mandíbula de cristal. Alimañas atacando y damiselas atacadas. Gentes que llaman a diario ladrones y asesinos a los gobernantes de España se ofenden cuando se les recuerda que sus camaradas sí han sido asesinos y ladrones siempre que han podido. La misma gente que te insulta y difama desde una televisión o las redes pero considera insufrible toda respuesta. Saben bien que algunos con nuestras convicciones y nuestro perfil no podemos sino perder ante quienes parecen hoy cabalgar con el zeitgeist. La verdad hoy es menos defensa que consuelo. Vivimos ahora y matonismo, mentira e ideologías pedestres y brutales gozan de nuevo de momentos estelares.

A veces el ofendido resulta ser alguien como Gonzalo Boyé, ese chileno que llegó a España, se subcontrató con ETA y vigiló a Emiliano Sevilla durante 249 días de secuestro en condiciones inhumanas. La sentencia le condenó a catorce años de los que cumplió muchos menos. En otros países habrían sido treinta y los habría cumplido. Aquí salió y se hizo abogado estrella de la izquierda y "experto" en LaSexta y publica una revista de basura contra las instituciones, contra la religión católica y de abierta empatía con fuerzas terroristas y totalitarias antioccidentales. Siempre en clave de humor, por supuesto. Como Monzón, alias Wyoming. Siempre el mensaje venenoso disfrazado de broma para que, si son denunciados por alguna vileza, los jueces le vean a todo la parte graciosa. Si el juez no entendiera la inmensa gracia y el buen humor correría el riesgo de ser calificado de facha o fracasado, por ejemplo en LaSexta. Y se acabaría su carrera como la del juez Francisco Serrano, aquella perfecta cabeza de caballo en la cama para todos los de la profesión. Métanse con la ideología de género y del izquierdismo dominante y acaban en casa haciendo punto.

El mensaje al periodista no es distinto. Escribir con honradez es ofender. Hoy más que nunca. Y llega un burofax o te acosa la mafia ideológica y buscan tu muerte civil. Por decir extravagancias. Como que los cristianos merecen y no tienen en España los mismos derechos de protección que los homosexuales. Que la cobardía del Gobierno es culpable de la descomposición de ley y seguridad en España. Que si Blanquerna lo asaltan militantes de izquierda estarían absueltos como Rita Maestre. Que las comunidades musulmanas en Europa jamás muestran lealtad a quienes les han dado lo que no les negaron los estados fallidos musulmanes. A Karl Kraus, no recuerdo si era él quien encuadernada las demandas, le puso en mayo de 1930 una de tantas uno de sus muchos enemigos íntimos, el crítico Alfred Kerr. Le pedía 20.000 coronas por haber recordado en un escrito unas actitudes vergonzosas suyas durante la guerra que Kerr quería olvidar y hacer olvidar. Kraus contestó con once páginas en Die Fackel tituladas "Conciliación" que destruían a Kerr bajo una catarata de verdades. Kraus murió pobre. Pero nadie logró jamás que retirara una verdad pronunciada.

Las 101 naciones
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 29 Junio 2017

En el Estado Plurinacional de Bolivia, que suma 10 millones de habitantes, se integran 36 naciones, cada una de ellas con sus fronteras y su idioma propio, en los departamentos de Beni, La Paz, Pando, Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca.

La nación Pacahuara, por ejemplo, cuenta con 46 habitantes; la nación Bauré, 976; la nación Cayucaba, 645; la nación Aymara, 2.098.317; la nación Guarasu, 31; la nación Yuracaré, 2.755; la nación Guarayo, 9.863; la nación Araona, 90; la nación Chácobo, 501; la nación Chiquitano, 187.248; la nación Siriono, 308; la nación More, 101... El idioma que se habla en cada una de estas naciones es oficial en Bolivia, junto al español.

Nada más hacerse público que Pedro Sánchez ha decidido convertir a España en un Estado Plurinacional al estilo de Bolivia, se ha reverdecido la esperanza de las naciones que anidan en el territorio español, sojuzgadas cruelmente por el feroz centralismo imperial de Madrid. La Asociación Independentista de Cartagena ha sido la primera en dirigirse al Ministerio de Asuntos Exteriores reclamando su reconocimiento como nación, tras recordar la gloriosa fecha de 1873 en que se declaró independiente. Jumilla hizo lo mismo aquel año y anunció públicamente que si su vecina la nación murciana traspasaba sus fronteras, "Jumilla se defenderá como los héroes del 2 de mayo, triunfará en la demanda y no dejará en Murcia piedra sobre piedra".

Según me cuentan, ahora en pleno siglo XXI, el partido por la Independencia Gijonesa ha declarado que no acepta su integración en la nación de Asturias, dominada por Oviedo, y se propone reclamar la soberanía nacional de Gijón. Varias agrupaciones tarraconenses, una leridana y otra sabadellense, luchan contra el yugo centralista de Barcelona y aspiran a que Tarragona, Lérida y Sabadell ejerzan el derecho a decidir y sean reconocidas como naciones en la España Plurinacional. Las 5 principales islas baleares y las 7 canarias desean constituirse en 12 naciones soberanas, amparadas por la geografía y por la historia. Valladolid, por su parte, no quiere saber nada de León ni León de Valladolid, y aspiran cada una de las dos ciudades a la independencia. No se descarta que en Andalucía haya que proclamar al menos una veintena de naciones soberanas.

Tras la España de la Transición y el Estado de las Autonomías, el PSOE sanchista parece dispuesto, en fin, a edificar la España de las 101 naciones independientes. El ciento y la madre, supongo que esta última sería la vieja España. Ni siquiera se salva Madrid. La agrupación podemita para la soberanía de Torrelodones ha decidido ya que el próximo 2 de octubre sus ciudadanos ejerzan el derecho a decidir y proclamen al pueblo madrileño nación independiente.

Nada más lógico, por supuesto, que imitar a Bolivia que ha sido un modelo de estabilidad. Desde su independencia en 1825, solo ha padecido 191 golpes de Estado. El hallazgo de Sánchez constituye una sagaz solución y es, sin duda, el futuro que desean para España las nuevas generaciones podemitas que trabajan para modernizar nuestro país con las 101 repúblicas de taifas que se dibujan en el horizonte.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

Sin ley no hay democracia
Editorial larazon 29 Junio 2017

La conmemoración del 40 aniversario de las elecciones del 15 de julio de 1977 con las que se abrieron las puertas de la democracia se produce en un momento en el que, por primera vez, hay opciones políticas cuya estrategia se basa en una revisión crítica de lo que supuso superar una etapa dramática de nuestra historia sin volver a la violencia. Ahora todo parece sencillo, pero no fue fácil. Se impuso un gran sentido de la responsabilidad en un momento crucial, «convencidos de que la Guerra Civil y la dictadura eran una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España», según lo expresó ayer en su discurso Felipe VI en una sesión extraordinaria de las Cortes.

No sabemos qué hubiese pasado si los políticos de entonces, a derecha e izquierda en todas sus intensidades, hubiesen preferido el enfrentamiento al diálogo, el empecinamiento ideológico al consenso. Lo cierto es que se optó por el único camino posible para evitar el enfrentamiento y «fuimos capaces de dialogar, de pactar y consensuar sin preguntarnos qué fuimos o qué éramos sino qué queríamos ser».

La Constitución de 1978 aseguró un marco legal avanzado, útil y que daba respuesta a las exigencias históricas del momento. Permitió por primera vez tener un proyecto político común, un «gran proyecto de reconciliación nacional, el gran propósito nacional de unir a las dos Españas, en palabras del Rey. Y permitió, además, construir una sociedad más avanzada socialmente y dibujar un nuevo mapa territorial, ejemplo de descentralización.

Que la izquierda representada por Podemos, y en menor medida por el PSOE de Pedro Sánchez –pero con un entusiasmo tacticista que deja mucho que desear– quieran «cuestionar el modelo español de impunidad» del franquismo es un mal principio para entender la España del 77, lo que supuso la política de reconciliación nacional para la construcción de un sociedad verdaderamente democrática y lo mucho que todavía nos queda por hacer. En este capítulo, el papel de los socialistas en su nueva etapa se aleja de los principios de la Transición y explora en el ignoto territorio de desenterrar muertos, algo por lo que nunca gastó su tiempo en aquellos años grises.

El acto en que Unidos Podemos y PSOE participaron contra el «modelo de impunidad» representa la vuelta al enfrentamiento más trasnochado y a la renuncia a la convivencia. Es la vieja estrategia de crear dos bloques irreconciliables. Viejísima y peligrosa política. Ignorar nuestro pasado y de dónde venimos forma parte del adanismo que caracteriza a la llamada nueva izquierda radical y populista y a sus aliados circunstanciales. Don Felipe incidió de manera especial en la necesidad de mantener la convivencia que abrió el «gran pacto constitucional» que permitió años de libertad y progreso.

La defensa de la legalidad es, en definitiva, la única línea que nadie debe sobrepasar. Si no se respetan esas normas, ponemos seriamente en peligro la democracia y la defensa de los derechos de los ciudadanos. No pasaron inadvertidas, aún sin mencionarla, la deriva independentista catalana, que ha optado por situarse fuera de la ley, despreciando las normas, poniendo en riesgo la convivencia y dividiendo a los españoles. Cuarenta años después de las primeras elecciones, España está ante un reto clave: que nuestra democracia sea respetada, que no se vulnere la legalidad y que nadie rompa la convivencia. Citó el Rey a Castelar cuando éste apuntó que «el menosprecio a las leyes, que nos conduce a una decadencia sin remedio, es el más terrible y el más incurable de todos nuestros defectos». En el arranque de aquella primera legislatura, Don Juan Carlos dijo: «La democracia ha comenzado. Ahora hemos de tratar de consolidarla» Este sigue siendo nuestro objetivo: defender la democracia.

Ley y democracia
Nota del Editor 29 Junio 2017

Estoy hasta el gorro de los monárquicos. El editorialista de La Razón, puede tener algo de cualquier cosa, pero no tiene razón. Como español hablante estoy hasta el gorro de que mis derechos humanos, constitucionales y legales sean pisoteados especialmente en las zonas donde el español es lengua impropia y donde los jueces, desde el tribunal anti constitucional hasta los estamentos siguientes interpretan las leyes como más les conviene a quienes apoyan por si acaso. La izquierda, palabra que hoy en día no tiene el significado que tuvo pero si tiene tipos que aún no reconocen que la guerra civil que ellos causaron ya terminó, siguen empeñados en ganarla, peleando sin contrarios en el quinto frente. Y como decía al principìo, los monárquicos defendiendo la desigualdad de los españoles y tratando de echar la sardina a su lado, con el dinero de los demás, intoxicando al personal, dedicando a la causa editoriales, hospitales, bibliotecas, estaciones de metro.

Ahora, a por la III República
Jorge Vilches. vozpopuli  29 Junio 2017

La reacción de Podemos a la conmemoración de las elecciones generales de 1977 nos ha dejado una buena muestra de las consecuencias del plan de Sánchez, ese que se funda en pactar con “las fuerzas progresistas” para conseguir el poder: desprecio a las instituciones y deseo de ajuste de cuentas. El nuevo PSOE y sus aliados non vienen a cambiar la política, sino lo político; es decir, a transformar las bases de la convivencia.

El primer aviso de Sánchez fue su obsesión por el “mapa rojo” de España tras las municipales y autonómicas de 2015, consistente en aliarse con cualquiera para llegar al poder en los territorios, aun a costa de su perjuicio a corto plazo. Una buena muestra de ello es el ayuntamiento de Madrid, donde los socialistas despreciaron la alcaldía que les ofreció el PP para apoyar a unos podemitas que los han devorado.

El segundo aviso fue el pacto que Sánchez empezó a negociar en septiembre y octubre de 2016 con los de Iglesias y los independentistas, y que provocó su defenestración y el nombramiento de una Gestora. Ahora, tras barrer a Susana Díaz y a la vieja estructura territorial de los barones con las primarias, no avisa, sino que marca el rumbo de su programa para dar la vuelta al marco de convivencia política y social que España se marcó desde 1977.

Las dos claves del actual entramado institucional son la monarquía y el Estado de las Autonomías, y el plan es acabar con ambas. Hay quien aplaude esto, como los que se alegraron cuando se marchó Alfonso XIII porque odiaban a los Borbones y eran antimonárquicos, pero a los pocos meses se lamentaban diciendo “No es esto, no es esto”. Quizá haya que quedarse con lo que dijo Karl Popper, quien alarmó contra los que vendían futuras sociedades armónicas sobre la ceniza del presente. Los llamaba “arrogantes”, porque esos izquierdistas –casi siempre lo son- creían conocer la mecánica del individuo y de la sociedad, de su historia y desenvolvimiento.

Los nuevos socialistas ya han anunciado que defenderán una futura sociedad en armonía, progresista e igualitaria basada en la plurinacionalidad del Estado. El papel lo aguanta todo, pero el reconocimiento de un grupo humano como nación supone el atribuirle la soberanía tanto como restársela a la nación originaria, la española, que queda en una indefinición identitaria y de poder que conlleva su desaparición como sujeto constituyente. Es evidente que toda nación tiene derecho a decidir sus bases de convivencia, lo político, con lo que, al haber varios sujetos soberanos nuevos en España, la Constitución de 1978 carecería de sentido y legitimidad.

Rajoy preguntó por esta cuestión a Pablo Iglesias, futuro socio de Sánchez, en su teatral moción de censura. El líder de Podemos citó entonces a Jellinek, el teórico de la soberanía del Estado, que fue el mismo planteamiento sobre el que los nacionalsocialistas construyeron su dictadura. Los diputados del PP no se dieron cuenta de este pequeño detalle, o no sabían de qué hablaba (no sé qué es peor). Pero en el caso español, donde el Estado tiene ya forma federal, la aplicación de la fórmula de Iglesias sería lo que Mises llamaba “gobierno omnipotente” en un “momento revolucionario”: la concentración de poder en un Ejecutivo para cambiar el orden político y social en nombre del pueblo, algo tan viejo como Robespierre, el jacobinismo y el Terror.

El plan de alianzas de Sánchez sentencia a muerte la soberanía nacional a golpe de hecho plurinacional, bajo un discurso falsamente democrático, simplón, de esos que empiezan y terminan en la tautología de “lo que quiera la gente”. Ese mecanismo, tan del gusto de los populistas socialistas y nacionalistas, lo aplicarán a la monarquía. En el debate del 39º Congreso del PSOE, celebrado este mes, se debatió el asunto. Nino Torre, ex susanista, secretario general de las Juventudes Socialistas, propuso agregar al programa que su partido se comprometía a “avanzar e implantar la república como modelo de Estado”. Para ello proponía conseguir “apoyos y complicidades mediante una reforma constitucional en la convocatoria de un referéndum”.

La oportunidad de este pulso a Felipe VI no convenció al PSOE de Sánchez, que en su plenario llegó a una componenda: avanzar hacia la Tercera República “fortaleciendo los valores republicanos”. Ese giro al republicanismo, dicen, es la consecuencia de una demanda de la gente: la de profundizar en la “lógica democrática”.

Nadie dijo nada sobre qué son los “valores republicanos”, ni siquiera se esgrimió la infantil adaptación de Zapatero del concepto de “republicanismo cívico”. El motivo es que toda esa parodia republicana es la expresión de una desesperación, no de una convicción. Ya en 2014 Rubalcaba detuvo un movimiento en las bases el PSOE que pretendía proponer la república para paliar la crisis ideológica en la que el partido estaba sumido. Ahora que la presencia de Podemos ha aumentado el temor a quedar como algo testimonial, como el socialismo francés, ese republicanismo desesperado ha florecido.

La República es una forma muy seria que consiste en algo más que en el antimonarquismo, en el odio a los Borbones, en una carrera electoral en la que se compite por la hegemonía de la izquierda, o en un ardid para llenar los huecos de un modelo socialdemócrata que ya tienen los demás. Y es que Sánchez debería explicar cómo se articula una república federal plurinacional. Aunque me temo la respuesta: “Lo que quiera la gente”.

Un aniversario cutre capaz de esconder a un rey avaro
Jesús Cacho. vozpopuli  29 Junio 2017

Por una de esas extrañas circunstancias que acontecen en la rúa española, el cuarenta aniversario del 15 de junio de 1977, primeras elecciones generales tras el final de la dictadura, se ha celebrado el 28 de junio de 2017, casi dos semanas después de lo que hubiera sido pertinente, y con una ceremonia un poco cutre para el alto fuste de la ocasión, un acto casi de tapadillo, como corresponde a un régimen que murió el 2 de junio de 2014, abdicación de Juan Carlos I, y al que nadie ha tenido el buen gusto de dar cristiana sepultura, que ahí sigue, insepulto, la huesera al sol de esta España fundida por el calor de una crisis política descomunal, atiborrada de turistas, plena de orgullo gay, ahíta de corrupción, pero con una economía que crece al 3,1%, balneario de todas las contradicciones, rada de innumerables miserias, sin que tras la empalizada de aquel junio de 2014 se adivine un horizonte de futuro capaz de garantizar otros 40 años de paz y prosperidad. De convivencia. Seguimos en la estela de un régimen muerto y mañana Dios dirá.

Aniversario roñoso, cicatero, que en su mísera puesta en escena se ha visto obligado a esconder al que sin duda es el gran protagonista vivo de la Transición, del paso de la dictadura a la democracia, el heredero de Franco a título de Rey, cuya determinación a la hora de desmontar lo que estaba atado y bien atado tenemos que agradecer los españoles, pero de quien los españoles también tenemos que sentirnos avergonzados porque, desaparecidos los temibles “poderes fácticos” que a punto estuvieron de hacer encallar la nave, se entregó con verdadera delectación a coleccionar mujeres y, lo que es peor, a amasar dinero de todas las formas imaginables, casi ninguna lícita. “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”. De aquellos polvos vinieron los lodos de una corrupción que por capilaridad se extendió de arriba abajo hasta alcanzar todas las capas sociales, anegando las instituciones y llenando de escarnio la vida pública.

Un rey, ahora le dicen emérito, que es necesario esconder para que en la ceremonia conmemorativa de ese 40 aniversario no contamine la figura de su hijo que preside el acto, no dañe los cimientos del edificio que Felipe VI está obligado a reconstruir y sobre el que debe asentarse el buen nombre de la Corona, prestigio que su irresponsable padre redujo a escombros; no manche en tan señalada ocasión el incipiente prestigio del heredero, poniendo en peligro una de las pocas sorpresas agradables que, al menos de momento y mientras no se demuestre lo contrario, nos ha deparado este final atropellado de régimen: la aparición de un rey dispuesto a predicar con el ejemplo de una vida personal y familiar sin tacha de corrupción.

Y porque se trataba de una efeméride que había que celebrar de tapadillo hasta el punto de tener que esconder a Juan Carlos I, los discursos de ayer fueron pobres más que pacatos, de vuelo corto, faltos de grandeza, y muy miopes en lo que al futuro colectivo concierne. Sí, es verdad, la convivencia, claro está, que no se trata de volver al garrotazo y tente tieso de una bala en la frente tras la tapia encalada del amanecer de un cementerio, no es eso, no es eso, pero ¿no hay nada más que eso? ¿Nada con lo que soñar? ¿Nada para imaginar un país mejor, más justo, más libre, más rico, más honesto, más vivible? Puede, también, que no fuera el momento para desatar las cinchas que aprisionan el futuro colectivo, el caso es que ni en el discurso de la presidenta del Congreso ni en el del propio rey se advirtió ayer ese largo aliento de regeneración que reclaman las grandes cuestiones que el país tiene pendientes. Aplausos comedidos, frías manos huecas, sordina de abrazos, resignada voz baja.

Escenografía de país descoyuntado
Apenas 48 horas antes del acto de ayer, del Congreso se había enseñoreado un presunto delincuente como Luis Bárcenas, depositario de los secretos de la financiación del PP, y el domingo por la noche, y en prime time, un canal de televisión había exhibido la figura obscena de otro presunto, a la sazón antiguo comisario de policía, representante de esas cloacas del Estado que han terminado por contaminar a la Justicia y a buena parte de la prensa española, a esos maestros del periodismo de investigación a quienes Anacleto Agente Secreto tiene en nómina. Ante Bárcenas se rindió un PP que no sabe dónde esconderse, se creció un PSOE desnortado perdido en la niebla de la plurinacionalidad, y aulló como sabe la Pasionaria de Podemos, ese látigo de la corrupción de aquí que aspira a vendernos la miseria de allí, la miseria y la muerte de los regímenes totalitarios que en el mundo han sido, un Podemos que el domingo noche se encargó de jalear en las redes sociales la actuación de comisario cloaca.

Este es el escenario. La escenografía del país descoyuntado que vivimos, anclado en una crisis de liderazgo que hubiera sido imposible imaginar una década atrás. El régimen que expiró en 2014 no encuentra recambio. No hay debate de regeneración, no hay pulso democrático. Abundan, sí, los discursos cargados de odio al que piensa distinto, discursos de rufianes plagados de narcisismo supremacista. Y con buena parte de la sociedad española a por uvas, pensando en la playa, complacida en el engaño, bailando entretenida en la toldilla de popa al ritmo de la orquesta, mientras el barco se escora peligrosamente. Ni asomo de ese gran debate nacional obligado a reconocer el fracaso de un Estado autonómico que ha roto la unidad de mercado y amenaza con romper la otra, la más importante, la unidad de España, por no hablar de la Justicia, la financiación de los partidos, la ley electoral, y tantas otras cosas.

Es verdad que ha sido mucho lo logrado en estos años. También muchas las ilusiones perdidas en la hoguera de una corrupción capaz de laminar cualquier esperanza, al punto de que ahora mismo parecen mucho más fuertes, meten mucho más ruido, las fuerzas del mal que las del bien. Haríamos mal, sin embargo, en volver a las andadas, en permitir que los viejos demonios familiares históricos de los españoles volvieran a campar por sus respetos. Quienes estamos convencidos de que cualquier tiempo pasado fue peor, debemos esforzarnos en hacer realidad, siquiera en nuestro entorno, la posibilidad de esa regeneración capaz de construir sobre lo ya existente esa liberal España que anhelamos. Los lectores de Vozpópuli que quieran acompañarnos en esa tarea serán siempre bienvenidos.

El Congreso, contra el interés nacional
Emilio Campmany Libertad Digital  29 Junio 2017

El Congreso de los Diputados ha aprobado que Pablo Iglesias compatibilice su sueldo de diputado con el de locutor de HispanTV, el medio que Irán emplea para influir en España, entre otros países. Se supone que los diputados están sometidos a un severísimo régimen de incompatibilidades con el fin de evitar que se corrompan. Se trata de que los diputados no puedan verse tentados de favorecer a sus clientes o empleadores en perjuicio del interés general. Pero cuando se supone que no hay ese peligro puede autorizarse la actividad remunerada. Sin embargo, el caso de Pablo Iglesias es excepcional, porque no es el interés general el que se podría ver perjudicado, sino el nacional. La cuestión no es si se puede o no ser diputado y locutor a la vez. La cuestión es quién paga esos emolumentos y para qué. HispanTV no es un medio cualquiera. Es una cadena iraní, financiada por el régimen de los ayatolás. Lo que le acaban de autorizar a Pablo Iglesias es la recepción de un salario de una teocracia, enemiga de Occidente, que reprime las libertades en su territorio y ampara el terrorismo. Dicho de otro modo, le permiten estar a sueldo de una potencia extranjera que pretende erradicar de la sociedad española los valores occidentales, entre otros medios, a través de HispanTV.

El PSOE ha votado en contra con el solo argumento de que se opone a toda compatibilidad. Pero PP y Ciudadanos han votado a favor, quizá para poder así aprobar la compatibilidad pedida por sus propios diputados. Pero ésa sigue sin ser la cuestión. Los demás diputados que han solicitado autorización para sus actividades remuneradas extraparlamentarias no pretenden que se les autorice a cobrar un estipendio de ninguna potencia extranjera que sin reparos podría calificarse de enemiga.

Que nadie en el Congreso de los Diputados, ni siquiera los socialistas, que son los únicos que han votado en contra, haya puesto de relieve esta circunstancia pone en evidencia la hipocresía de nuestros parlamentarios. Dicen combatir la corrupción y luego autorizan aquella sobre la que recaen las peores sospechas, las que permiten suponer que un diputado podría estar obligado a obedecer las consignas de una potencia enemiga desde el momento en que recibe dinero de ella. Evidentemente, aunque el Congreso no hubiera autorizado la compatibilidad, Irán podría encontrar el modo de pagar a Pablo Iglesias, pero al menos tendría que hacerlo ilegalmente y, si se llegara a descubrir, se pondría en evidencia la colusión. De este modo, en cambio, se legaliza lo que es a todas luces ilegítimo. Y se hace aplicando una norma encaminada a combatir la corrupción. El PP y Ciudadanos podrían en consecuencia ser acusados de obviar el interés nacional por electoralismo, en la medida en que Podemos resta votos al PSOE. Y los socialistas… Bueno, a los socialistas nunca les ha preocupado el interés nacional.

El fuego de la memoria
Maite Pagazaurtundúa Libertad Digital 29 Junio 2017

Hay hechos que se nos prenden con levedad o se diluyen sin que nos demos cuenta. Otros se graban a fuego vivo en la memoria personal de todos los que tenían conciencia en un momento. Esos hechos son los que marcan un tiempo histórico.

Hace veinte años. No olvido la mirada inocente de Miguel Ángel Blanco.No olvido la de José Antonio Ortega Lara recién liberado. Se abría al infierno que le hicieron sufrir durante casi dos años. No olvido un miserable y despiadado titular de periódico: "Ortega Lara vuelve a la cárcel", publicado al día siguiente de su liberación por parte de la Guardia Civil. Fue en la portada del periódico Egin. El responsable de ese titular, Martin Garitano, redactor jefe del diario, llegó a diputado general de Gipuzkoa tras presentarse a las elecciones por las siglas lobistas de los presos de ETA en el año 2011.

No quiero olvidar la fortaleza de la familia de Miguel Ángel Blanco durante las cuarenta y ocho horas en que la organización terrorista ETA nos chantajeó. Ni la del alcalde de Ermua. Ni la de aquel Gobierno. Ni la de la sociedad. Sé que no es posible aproximarnos al mal absoluto que sufrió durante esos dos días el joven concejal del Partido Popular en Ermua. Ni a una minúscula parte del dolor y angustia de su familia en ese tiempo terrible. Ni desde que encontraron su cuerpo agonizante en una zona poco transitada del municipio de Lasarte-Oria.

Miguel Ángel pertenecía a una joven generación de valientes concejales que, tras el asesinato de otro joven líder, Gregorio Ordóñez, se unieron a otros, socialistas y populares, que aguantaban la persecución de los nacionalistas que mataban y la incomprensión de los nacionalistas que no mataban y nos gobernaban.

En el verano de 1997 yo era madre primeriza tras haberse malogrado un primer embarazo. No puedo explicar la felicidad que sentíamos por aquella criatura que nació sana y llena de determinación. La niña se quedaba muy atenta y silenciosa en su cochecito mientras gente de todas las edades aplaudíamos o coreábamos con todo el alma –profundamente unidos–, clamando que no asesinasen a Miguel Ángel. Fuimos millones en todo el país.

Fuera de nuestra familia no comentábamos la amenaza de muerte que ya se cernía sobre mi hermano Joxeba, porque dos años antes un comando de ETA había sido detenido por la Guardia Civil a pocos días de asesinarlo. Nuestra madre había sido increpada por algunos radicales y empezaba a notar que su presencia resultaba incómoda en algunos lugares donde hacía la compra. Nosotros, sus hijos, ya no podíamos salir de noche por Hernani, porque habían puesto en marcha lo que llamaron "socialización del sufrimiento", que consistía en una estrategia de acoso integral para todos los que no compartíamos la ideología nacionalista vasca sin ocultarlo. La ponencia política que había puesto en marcha esa intensa campaña fue discutida y aprobada por miles de militantes de HB en 1994 y se fue poniendo en marcha en cada pueblo, en cada barrio, en cada vecindario. Lo hicieron al mismo tiempo que en asuntos lingüísticos y culturales se acercaban a los nacionalistas que no mataban. Era una coartada perfecta.

Los incidentes que iba sufriendo nuestra madre nos sirvieron para ocultarle en un primer momento que necesitábamos que ellos salieran de Hernani. A hacer desaparecer las rutinas de las comidas familiares dominicales, con el fin de evitar dar facilidades a los asesinos. Años después, el que mató a Joxeba fue, de hecho, un vecino de nuestro pueblo. Pocos meses más tarde, también nosotros nos habíamos instalado en la capital donostiarra. Para el verano de 1997, ante el riesgo tan severo en su caso, Joxeba, su mujer Estibaliz y los niños, muy pequeños, se habían trasladado a la Rioja alavesa. Si cuento esto es por poner el contexto real y concreto del alcance de la persecución.

A Miguel Ángel Blanco buscaron matarlo causando el mayor sufrimiento posible. Los forenses certificaron que el calibre del arma era pequeño –no el habitual en aquella organización terrorista– para que la primera bala no lo matase y pudiera sufrir un poco más, siendo consciente de que llegaba el segundo tiro y para que la agonía durase horas. Uno de los tres asesinos se suicidó dos años más tarde tras enloquecer.

Del chantaje y la tragedia surgió un espíritu de libertad y el compromiso de intelectuales vascos, especialmente de profesores, que también fueron perseguidos. El Foro de Ermua, la iniciativa Basta Ya o el colectivo de víctimas Covite surgieron en el País Vasco desde un profundo sentido del deber cívico.

El juicio por el asesinato de Miguel Ángel se celebró en el año 2006. No quiero que olviden la mirada y la risa despiadada de los asesinos Javier García Gaztelu e Irantzu Gallastegi. Su familia tuvo que soportar el dolor añadido de la arrogancia y chulería de los asesinos y de buena parte de los familiares y amigos que se desplazaron para apoyarles. Consuelo Garrido, madre de Miguel Ángel, dijo después del juicio que no podía dejar de pensar y mirar las manos que fueron capaces de matar a su hijo.

Este es el fuego de la memoria que los nacionalistas desean apagar implantando –con importantes recursos económicos y un objetivo de largo plazo– una verdad oficial que mezcla tiempos históricos y otras violaciones de derechos humanos para esconder la magnitud de esa estrategia de odio a lo español, de adoctrinamiento ideológico y la persecución de la libertad de conciencia que no importó a los líderes nacionalistas que no mataban. Tienen los votos para esconder esa responsabilidad difusa, para establecer una política de reconciliación cómoda para los cientos de miles de personas que pidieron nuestro asesinato. Esta es la prioridad de la política de paz y convivencia que lidera el Gobierno vasco de la mano deJonan Fernández, etnopacifista que evolucionó desde el mundo de Herri Batasuna y persona apropiada para la reconciliación entre nacionalistas.

ETA no mata. Se disolverá cuando considere que puede obtener beneficios publicitarios, electorales o penitenciarios. Los etarras salen de la cárcel y son recibidos como héroes sin que las autoridades se inquieten, pero las placas en memoria de los asesinados que colocan las víctimas de Covite enfadan a los gobernantes. La vida privada es más cómoda en el País Vasco ahora y hay más tolerancia privada, porque el nacionalismo es realmente hegemónico y los tabúes políticos son más pesados que hace veinte años. Un detalle que pasa inadvertido: han regresado las pintadas amenazadoras a las sedes políticas para apretar un poco. Contra el PNV, para que se esfuerce en resultados prácticos sobre la situación de los presos etarras. Contra los socialistas y populares, para que consientan.

En julio de 1997 Maite Pagazaurtundua era parlamentaria vasca por el PSE-EE y concejal del Ayuntamiento de Urnieta (Guipúzcoa). En la actualidad es eurodiputada por UPyD.

8 de cada 10 jóvenes siguen en casa de sus padres
España, en el podio de la vergüenza: segundo puesto en desempleo juvenil
La Gaceta  29 Junio 2017

Los contratos laborales temporales, el desempleo juvenil y el alto alquiler de los hogares son algunas de las causas por las que los jóvenes españoles tienen serias dificultades para poder desarrollar un proyecto de vida propio.

Los datos arrojados por el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE) -que hace un seguimiento periódico de las condiciones sociolaborales y los procesos de transición a la vida adulta, analizando distintos factores, entre los que figura el empleo y la vivienda-, muestran la desoladora situación de los jóvenes españoles.

Según su último informe, uno de cada cuatro jóvenes que trabaja lo hace para ser pobre. El documento también refleja que un 38,2 % de las personas de entre 16 y 29 años se encuentran en riesgo de pobreza y que sólo un 19,5 % ha podido emanciparse.

La juventud española, sin proyecto de vida propio
Los datos corresponden al segundo semestre de 2016 y, a juicio de Víctor Reloba, vicepresidente del CJE, sitúan a España “en el podio de la vergüenza, con el segundo puesto en desempleo juvenil de Europa y muestran la dependencia que los jóvenes tienen del colchón familiar”.

“La juventud española tiene serias dificultades para poder desarrollar un proyecto de vida propio”, asegura Reloba, que destaca que la tasa de emancipación sigue bajando (un 5,26 % menos que en 2015) e indica que 8 de cada 10 jóvenes siguen en casa de sus padres, el dato más bajo desde 2002.

En Europa, la tasa media de emancipación es del 52,1 % (aunque sus datos contemplan la franja de edad de 18 a 34 años, frente a los 16-29 de España), con una edad media de abandono del hogar familiar de 29 años entre los españoles y de 26 de los europeos.

Más del 90% de los contratos son temporales
Reloba ha destacado que en este descenso de la tasa de emancipación destaca el éxodo de la población migrante (más precoces en el abandono del hogar) y ha expresado su preocupación por el “saldo migratorio interautonómico”, que se efectúa en dos pasos: de poblaciones rurales a grandes ciudades y de estas al extranjero. “Esto amplía la desigualdad, ya que se agrava el despoblamiento de las zonas rurales”, ha manifestado el responsable del CJE.

El informe alerta sobre la tasa de paro, que afecta al 31,6 % de los menores de 30 años, y resalta que “España ha batido su propio récord de temporalidad”: un 57,1 % de la juventud que trabaja es temporal, un 7 % más que en 2015.

De las nuevas contrataciones para jóvenes, un 92,2 % son temporales, frente a un 7,8 % de indefinidos y, además, tienen “muy corta duración”, ya que un 41 % son de menos de un año, el 41,4 % “ni sabe su duración” y solo el 16, 7 % lo tendría con una duración superior al año. Hay que añadir el incremento de las jornadas parciales (más comunes en mujeres) que alcanzan a un 28,1 % de la juventud.

El derecho a la vivienda, convertido en un privilegio
Ante estos datos, Reloba advierte de que “una juventud pobre es un país pobre”, ya que recuerda que los jóvenes “están llamados a sostener el Estado del bienestar y las pensiones con su trabajo e impuestos”, por lo que vaticina que España “camina hacia el colapso social y demográfico”.

Sólo un 10 % de los jóvenes “con mayores salarios puede comprar una vivienda”, destaca el informe, que estima que tendría que destinar el 57,9 % de su salario para poder adquirir una casa y debería cobrar 4,1 veces su sueldo solamente para hacer frente al importe de la entrada.

Los datos también “son alarmantes” si se opta por el alquiler, ya que un joven necesita el 69,3 % de su sueldo para hacerlo, por lo tanto con un salario medio de unos 800 euros, la compra y el alquiler están por encima del “umbral de sobreendeudamiento”.

El CJE denuncia que “están convirtiendo el derecho a la vivienda en un privilegio“, y demanda un giro en políticas de empleo y alquiler, mientras denuncia que la recuperación económica no ha llegado a los jóvenes que viven en una situación de incertidumbre: “no saben si perderán el empleo, tendrán que irse de España o podrán formar una familia”. “Esto hace imposible a las personas jóvenes pasar a la vida adulta”, subraya el CJE.

‘Hay que elaborar un plan nacional de Natalidad’
El pasado mes de enero, el presidente del Instituto de Política Familiar (IPF) Eduardo Hertfelder, instaba a elaborar un Plan Nacional de Natalidad’ ya que “hasta ahora no ha existido una sensibilidad hacia la institución familiar, hacia las funciones sociales que cumple ni hacia los problemas que padece. Todavía no han comprendido que apoyar a la familia es una inversión social y no un gasto. Se necesita convertir a la familia en una prioridad política eliminando la visión cortoplacista que tienen las administraciones y los políticos”.

Asimismo, Hertfelder explicaba que el bajo índice de natalidad “es una de las causas de la pérdida de juventud y del envejecimiento poblacional, con las consecuencias previsibles a medio plazo de la quiebra del Estado de Bienestar”.

Por su parte, Alejandro Macarrón, director general de la Fundación Renacimiento Demográfico, describía las causas y consecuencias del invierno demográfico que está viviendo España. En una entrevista concedida a La Contra tv, definía esta situación como un “suicidio” de nuestro país ya que, asegura, “nos vamos a morir como pueblo porque no queremos tener hijos”.

El trilerismo "demócrata" de la memoria histórica
La Verdad Ofende   latribunadelpaisvasco.com 29 Junio 2017

Este es el relato del mayor ejercicio de cinismo que ha conocido la historia contemporánea de los hombres, y que asombra por seguir vivo, aún.

Un cinismo que nace en la inquina de quienes se saben perdedores ante la historia y ante sí mismos, fiduciarios de una ideología genocida y catastrófica, cuyo único haber ha sido el crimen y el golpe de Estado, el pucherazo, el asesinato político y la quiebra de todas las naciones que gobernaron, mientras como el peor de los trileros (santo oficio comparado con ellos) vendían democracia por dictadura, derechos por tiranía y progreso por ruina y miseria.

El 17 de Julio de 1936, mi abuelo y sus compañeros de armas, en un acto de responsabilidad militar a su juramento, y de heroísmo ante la situación política de España, se rebelaron contra el Frente Popular, una coalición de partidos marxistas afanados en importar la dictadura del proletariado soviética, que tras reventar las elecciones de febrero de 1936, soltaron de las cárceles a todos los asesinos criminales que habían protagonizado el anterior golpe de Estado de izquierdas, conocido por revolución de octubre.

Este fue diseñado, financiado y armado por el PSOE de Largo Caballero y Prieto, y desarmado por el general Franco, el general Casado y el general Batet, en el ejercicio de sus funciones castrenses y a las órdenes del presidente de la II República, D. Niceto Alcalá Zamora, haciendo prevalecer la legalidad aún vigente, y que desapareció en febrero de 1936, cuyo último y agonizante estertor fue el asesinato de D. José Calvo Sotelo, líder de la oposición, anunciado en cortes de viva voz por la comunista Dolores Ibárruri ante José Tarradellas y otros, que dieron fe de tal suceso.

Desde hace 40 años, tras llegar la democracia, la transición y el perdón, los protagonistas de la guerra civil, vencedores y vencidos, decidieron hacer tabla rasa de lo ocurrido en la II Republica que desembocó en la guerra civil e intentar de nuevo otro ejercicio de democracia, tras la fallida II República, que como todos saben llegó tras unas elecciones fraudulentas que ganaron por mayoría absoluta los monárquicos, cuyos resultados jamás se publicaron, y que a solo tres semanas de llegar se estrenó quemando por España cerca de 300 templos cristianos.

Para quienes hoy, agarrados a la cainita ley de memoria histórica que Rajoy no derogó, pretenden reivindicarse como herederos de esos marxistas (jamás demócratas) y darnos lecciones de derechos y señalar - desde su falso púlpito de pureza política nacida de una verdad impostada - a quienes estuvieron con el franquismo, recordar que hoy se ponen calles, colegios y plazas públicas a asesinos de retaguardia (Marcos Ana), torturadores de checas (Alberti) genocidas de Paracuellos (Carrillo), o a quienes dieron la orden (Pasionaria) de matar al líder de la oposición, secuestrado en su casa de noche y asesinado de dos tiros por la espalda en la nuca, mientras se levantan estatuas al Lenin español (Largo Caballero).

La memoria histórica está fresca y documentada en los que somos hijos del legado de la España de Franco, un país sin analfabetos. La gran biblioteca del mundo libre esta al alcance de todos en un simple smartphone, se llama Internet, un invento más del próspero capitalismo y la libertad de mercado que hasta la China comunista practica, mientras quienes aún persisten en el error socialista igualitario, hacen agonizar a sus pueblos bajo la tiranía chavista, coreana o castrista, todas comunistas, presumiendo de demócratas.

Ya no engañáis a nadie. Vuestros lemas no buscan la concordia sino la discordia civil y la inquina totalitaria del "tu odio mi sonrisa". Hoy, vuestra pretendida condición de demócratas a sueldo de Irán o pagados por sus socios iberoamericanos del chavismo deja de ser creíble cuando señaláis a judíos, defendéis el islam y saludáis de modo chirriante a semejantes regímenes criminales, travestidos de LGTB, mientras se ahorcan homosexuales en las tiranías árabes que os financian y jaleáis al Che Guevara, ese homofobo confeso de gatillo fácil.

La historia os colocó en vuestro sitio, y pronto los hechos, los votos y la memoria histórica os devolverán al lugar de donde provenís si no os enmendáis, ni os moderáis y persistís: El último tomo de la historia de los crímenes del comunismo que aun reivindicáis, mientras llamáis democracia marxista leninista lo que fue, es y será la peor de las dictaduras que jamás conoció la humanidad, ese oxímorón que os atrevéis a llamar progresismo.

Desde la amordazada pluma heterosexual de @Verdadesofenden que decenas de trolls reportaron hasta bloquear (por poco tiempo) os escribió @Ofendelaverdad

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Boicot a la democracia
EDITORIAL Libertad Digital 29 Junio 2017

Lo más destacable y encomiable de la celebración del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas en el Congreso de los Diputados ha sido el discurso del Rey. Felipe VI ha trazado una radiografía de la España de las últimas cuatro décadas y de los esfuerzos para superar la "intolerancia, la discordia y la falta de entendimiento entre españoles". Haciendo un viaje al pasado para entender el presente, el Rey ha saludado que los españoles hayamos logrado superar una historia "convulsa e incierta, en la que se sucedían los pronunciamientos y los golpes de Estado, las guerras y la violencia", y en la "que se derribaba una y otra vez todo lo que antes se había construido".

Además de celebrar la estabilidad política, el progreso económico y social y la convivencia en paz y libertad alcanzados desde aquellas primeras elecciones de 1977, Don Felipe ha querido advertir, muy oportunamente, de la necesidad de preservar "la legalidad constitucional, como manifestación y decisión de la voluntad soberana del pueblo español". Asimismo, ha lanzado un claro mensaje a quienes pretender saltarse las leyes: "El respeto a esas normas, en democracia, no es una amenaza o una advertencia para los ciudadanos, sino una defensa de sus derechos. Porque dentro de la ley es donde cobran vigencia los principios democráticos". Y es que fuera de la ley, como bien ha señalado el Monarca, "sólo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y, en último extremo, la negación misma de la libertad".

Así las cosas, no es de extrañar que los únicos que no han secundado las lúcidas y sensatas palabras del Rey sean precisamente aquellos que no creen ni en España, ni en la ley ni en la libertad. Tal es el caso de los proetarras de Bildu y de los igualmente separatistas de ERC, que se han ausentado de la sesión; pero también el de los diputados de la antigua Convergencia que se han dedicado a mostrar pancartas a favor de ese atentado a la soberanía nacional que representa la ilegal consulta secesionista prevista para el próximo 1 de octubre.

No menos lógica y despreciable ha sido la actitud guerracivilista de los representantes de Podemos, que han querido convertir el acto conmemorativo en un homenaje a las "víctimas del franquismo" –no a las del Frente Popular ni a las del terrorismo de extrema izquierda–, con la clara pretensión de resucitar el odio entre españoles.

Para estos nostálgicos de la dictadura del proletariado y defensores de regímenes tan abyectos como el cubano o el venezolano, el Rey "no ha estado a la altura" por haber exhibido "equidistancia" entre "los verdaderos luchadores por la democracia" y "quienes defendían la dictadura". Como si lo que se celebrara este miércoles fuera un juicio al franquismo, o como si la democracia la hubiera conseguido hace cuarenta años la residual oposición a la dictadura y no la colaboración entre españoles, que dejaron de verse como enemigos irreconciliables incapaces de convivir en paz y en libertad.

Otra muestra del repugnante sectarismo de Iglesias, peón de la teocracia iraní, exterminadora de comunistas, ha sido su pretensión de que se prohibiera la entrada al Congreso a Rodolfo Martín Villa, uno de los políticos clave de la Transición. Pretensión tanto más absurda si se tiene presente que proviene de un comunista irredento que se encandila con relatos mitificadores de organizaciones terroristas como el FRAP (en el que militó su padre) y para quien la Transición y la Constitución "no instauraron un régimen democrático", sino una "engañifa lampedusiana" en la que "todo cambió para que todo siguiera igual".

En lugar de asistir a la conmemoración del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas para tratar de boicotearla, más hubiera valido a los podemitas haberse ausentado, como sus admirados Bildu y ERC. Ellos son, de hecho, la principal amenaza que se cierne sobre el régimen de libertades que nada debe a Iglesias y los de su ralea.

La merma de coraje político financia el peligro con dinero público
Cristina Seguí okdiario 29 Junio 2017

600 palabras es un espacio pírrico para explicar cómo el país número 17 del índice democrático mundial legitima a una clase política y cultiva a una masa social que envidia a Mali, a Marruecos e Irán que se encuentran entre el 100 y el 158. Existen españoles que prefieren a Salah Abdeslam antes que a la amenaza del Capital. Todo ello tiene su origen en el sesgo ideológico de la prensa, en la tolerancia con partidos que promulgan ideologías genocidas equiparables a la esvástica. En la merma de coraje de nuestros Gobiernos occidentales, tan bienintencionados y ávidos de promover el respeto por las religiones minoritarias que son capaces de pasar por alto prácticas como el matrimonio forzoso y el menoscabo a la mujer con tal de evitar que la sociedad estigmatice a los musulmanes. Hay demasiados ninis y universitarios que insultan o desconocen a Gregorio Ordoñez y a Ortega Lara. Carne blanda que te contesta “Alfon” cuando les pides un nombre de entre las 856 víctimas de 40 años de terrorismo etarra en España.

Alguno me acusó de racista cuando esta semana aseguré en Twitter que “la práctica totalidad de los yihadistas capturados en España —687 desde el 11M— cobraba onerosas pensiones públicas”. Hoy lo repetiré por si no les quedó lo suficientemente claro a aquéllos que regalan supralegitimidad moral a terroristas llamándoles ecosistema cultural. Lo haré para aquellos políticos que llaman Estado del Bienestar a la práctica del proselitismo islamista comprándose clientes con dinero público. A regalar la nacionalidad en comunidades autónomas gobernadas por nacionalistas. Un voto para el PNV, Compromís o Junts Pel Sí por cada marroquí, pakistaní, magrebí o argelino bailando la sardana. “¡Allahu Akbar, Sabino Arana!”. Ahí va:

Saib Lachhab: yihadista marroquí de 41 años detenido en Vitoria en febrero del 2017. Había estado combatiendo en Siria y según se desprende del auto de ingreso en prisión emitido por la Audiencia Nacional recibía 1.800 euros mensuales a través de la RGI que concede el País Vasco y a Prestación Complementaria de la Vivienda.

Redouan Bensbih: marroquí de 26 años que murió en Siria en marzo de 2014 combatiendo mientras percibía 836 euros de la RGI vasca. Siguió ingresando el subsidio en su cuenta bancaria durante 5 meses después de muerto.

Ahmed Bourguerba: argelino residente en Bilbao en julio de 2015. Cobraba 625 euros más otros 250 complementarios para el alquiler de una vivienda. No dejó de cobrar las ayudas durante sus 3,5 años de prisión provisional. Ya había sido detenido en 2003 acusado de integrar una célula de apoyo a Al Qaeda en Irak y procesado por Baltasar Garzón en 2005 por financiarla.

Ejemplos exitosos de la compra de votos islamistas son también los cinco terroristas que abrieron en canal Europa con los atentados de París y Bruselas en 2015. Entre todos sumaban subsidios públicos por valor de 51.000 euros.

Según Wall Street Journal, aquellos atentados costaron 30.000 euros en el caso de París y unos 3.000 euros en el caso de Bruselas. Más de 100 muertes pagadas con dinero público y un primoroso margen de beneficio para yihadistas como Salah Abdeslam, receptor de 21.000 euros del erario belga.

El Gobierno catalán ya ha reconocido que hay más de 4.000 receptores de ayudas que perciben una cantidad superior al SMI. En la Comunidad Valenciana el Gobierno nacionalista compuesto por Compromís y el PSOE ya ha anunciado que los inmigrantes sin papeles cobrarán hasta 532 € al mes. Les invito a consultar los beneficiarios de ayudas a la vivienda sólo en la Comunidad de Madrid. Mientras, 300 policías españoles mutilados en acto de servicio se encuentran sujetos al límite máximo de percepción mensual establecido en la Ley de Presupuestos cuando piden cobrar el subsidio de compañeros heridos en el marco del combate antiterrorista. Mientras, un ciudadano cobra 800€ tras 40 años de trabajo cotizados. Para la corrección política estas líneas son discurso racista. En las casas y los bares, un peligro intolerable e inasumible.

El Rey, el rey tapado y la república
Pablo Planas Libertad Digital 29 Junio 2017

Iglesias ha estado a la altura de los filoetarras batasunos que boicotearon el discurso de Don Juan Carlos en la Casa de Juntas de Guernica, allá por 1981

El jefe de Podemos no podía pasar por alto la oportunidad de montar su circo en el Congreso de los Diputados en la sesión para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la celebración de las elecciones democráticas de 1977. Frente a la solemnidad de la ocasión, Pablo Iglesias ha expuesto parte de su catálogo de gestos y actitudes contrarias a la imprescindible urbanidad parlamentaria de las democracias consolidadas. Dar el cante con el "¡Viva la democracia!", que sonó a "¡Viva el vino!"; abstenerse de aplaudir el discurso de Felipe VI y criticar la supuesta "equidistancia" del Rey entre los herederos del franquismo y sus víctimas fueron las aportaciones del delegado bolivariano en el "Estado".

Con tal despliegue de ridículas memeces, Iglesias ha estado a la altura de los filoetarras batasunos que boicotearon el discurso de Don Juan Carlos en la Casa de Juntas de Guernica, allá por 1981, encerrona que el actual emérito superó con la cara de circunstancias característica de los borbones para casos como las pitadas al himno nacional en los partidos de fútbol.

Podemos, con los nacionalistas catalanes y los bildutarras, odia la democracia española y la ataca por su flanco más débil, la definición de monarquía constitucional, la efigie del Rey en el mascarón de proa de un sistema tan perfectible como en riesgo de ser dinamitado. Cuarenta años después de la libertad sin ira, se constata que con la actual izquierda la Transición hubiera sido literalmente imposible.

No ayudan a refutar la demagogia podemita ni la sumisión de Sánchez al estalinismo latino ni ocultar al monarca emérito en una jornada que en lugar de honrar nuestra democracia ha puesto de manifiesto que Pablo Iglesias es un proyecto empeorado de Nicolás Maduro.

El rey que mandó callar al gorila Hugo Chávez no podrá presumir demasiado de su desempeño durante los últimos años en el trono, pero asumió, cumplió o acató su papel en momentos críticos, cruciales y determinantes, que es mucho más de lo que se podrá decir jamás de un tipo que se inventa las citas. Si en el peor de los supuestos Juan Carlos I fue un elemento neutro de la democracia, alguien tan mediocre y pagado de sí mismo como el emperador de los círculos morados y ayatolá de las redes sociales es claramente una fuerza negativa, una catástrofe sin paliativos, el último malware.

Iglesias no consiguió que la Policía detuviera a Martín Villa a las puertas del Congreso. Sin embargo, se puede apuntar el tanto de la sonora ausencia del emérito en la celebración de las Cortes. Juan Carlos es historia. Ocultarlo a estas alturas es entrar en el juego de Podemos, la manipulación y perversión del pasado, y un paso atrás en dirección a una república a la venezolana.


Lo del 'The New York Times'
Ramón De España cronicaglobal 29 Junio 2017

Recientemente, los independentistas han experimentado genuinas hemorragias de satisfacción gracias al ya célebre editorial del The New York Times en el que se recomendaba al Gobierno español que permitiera el referéndum anunciado para el 1 de octubre, aunque aconsejando a los votantes que se inclinaran por el no. ¿De dónde salía esa toma de postura?, se preguntaron muchos. Pues todo parece señalar al corresponsal del diario en España y Portugal, Raphael Minder, un suizo educado en universidades de Inglaterra y Estados Unidos, que así pasa a incorporarse a esa peculiar parodia de la brigada Lincoln que ya contaba con lumbreras como Matthew Tree, Liz Castro y Patrícia Gabancho. La única diferencia entre Minder y estos tres radica en que el suizo parecía un hombre dotado de bastantes más luces. O a esa conclusión llegué cuando lo conocí el año pasado, durante una cena en casa de mi amiga Isabel Coixet: el Minder con el que yo hablé era un tipo simpático y culto al que una pequeña editorial británica le había encargado un libro sobre el prusés?, tema sobre el que andaba bastante pez y para el cual solicitó ayuda y consejo a los presentes.

Recuerdo que Isabel le acabo pasando una lista de diez o quince nombres del sector no independentista para que cotejara sus opiniones con las de los procesistas a los que pensaba entrevistar. De esa lista, ¿cuántos recibieron la llamada del señor Minder? Lo acertaron: ninguno. No sé qué hizo con la lista de marras. Ignoro si la tiró a la basura o si la utilizó para limpiarse el trasero tras una urgencia fisiológica, pero el caso es que solo habló con independentistas, lo cual no dice mucho sobre su respeto a la vieja ley del periodismo que aconseja consultar a las dos partes de una disensión. Cuando me enteré de que había salido fascinado de entrevistar a Mikimoto y a Pilar Rahola, ya intuí que pintaban bastos. Todo parece indicar que un suizo culto y políglota puede ser abducido por los procesistas hasta el punto de no querer saber nada con los no procesistas.

Evidentemente, el señor Minder está en su derecho de simpatizar con quien le apetezca, pero no creo que lo esté cuando silencia a todo un sector de un conflicto. Muy profesional no me parece esa actitud, aunque, eso sí, le garantiza la traducción al catalán de su panfleto y su presencia en los programas de Xavier Graset, Mònica Terribas y Jordi Basté. No descarto, incluso, que le pongan una silla fija en las inacabables tertulias monocolores de El Punt-Avui Televisió. Que le aproveche, aunque ya le digo que en la casa de cierta cineasta barcelonesa no volverá a comer gratis en la vida.

¿Qué remedia y qué envenena la plurinacionalidad?
Antonio Robles lavozlibre 29 Junio 2017

Periodista, profesor y político

Vivimos tiempos empalagosos, insoportablemente sentimentales. Hay que excitar emociones, evitar deberes y no responsabilizarse de nada. El pueblo sólo tiene derechos, y los políticos y sus medios afines parecen una lámpara inagotable para ofrecer privilegios, que cuelan por derechos. Manda la dictadura de la irresponsabilidad, y el que venga detrás que arree. Ya se sabe, exigir esfuerzo y responsabilidad, ser coherentes o mostrar las contrapartidas del beneficio es de cascarrabias y gente responsable; o sea, aburridos. Hoy lo que prima es la adulación y la adolescencia. ¿Qué más da lo que prometas con tal de que te voten?

La política se ha llenado de frívolos analfabetos y aduladores. ¿Qué es una nación, Pedro? “Es un sentimiento (…)”. ¿Para qué molestarse en reflexionar antes de soltar la ocurrencia? O peor, ¿para qué prepararse concienzudamente si eso es más una rémora que una virtud, en este tiempo de expertos en comunicación? ¿A quién puede importar que la ocurrencia pudiera encubrir vicios ocultos? ¿A quién preocupa hoy la falta de previsión? ¿Acaso importa que la ocurrencia plurinacional pueda provocar mayores males que los que pudiera solucionar?

Intentemos ser didácticos antes de despeñarnos en el abismo de la plurinacionalidad como hace la izquierda enfurruñada con España. ¿Por qué no empezamos por definir el problema, o sea, por definir el concepto de nación, distinguir sus varias acepciones y calibrar las consecuencias de su desconocimiento o mal uso? No olvidemos que las palabras las carga el diablo.

¿QUÉ ES UNA NACIÓN?
Nación, en su acepción etimológica viene del acto biológico de nacer y se refiere a los nacidos dentro de un grupo social que posee algún rasgo común diferenciado: así, los peleteros en la Edad media, los maragatos de Astorga o los gitanos de aquí y de allá. La noción tuvo varias acepciones a lo largo de la historia, pero ninguna con las características de la nación política surgida en la época moderna, y la nación sentimental originada por el idealismo romántico del siglo XIX.

No es cuestión, por tanto, de ponernos pedantes haciendo una hermenéutica etimológico nominalista de nación a lo largo de la historia, sino de abordar los dos conceptos básicos de nación que nos ocupan y preocupan desde el siglo XVIII-XIX en Europa, y vuelven a sus peores andadas hoy en España.

DOS CONCEPTOS IRRECONCILIABLES DE NACIÓN: LA MODERNA Y LA ROMÁNTICA
Sigamos la distinción que hace Alain Finkielkraut de dos conceptos de nación irreconciliables:

- El de nación romántica, de base étnica, cultural, antropológica o sentimental, y
- El de Voluntad General, o nación política.

La primera surge del romanticismo alemán, que atribuye a cada nación una naturaleza persistente en el tiempo con unos rasgos comunes de los que participan todos sus miembros. Esa naturaleza es el Volksgeist (el espíritu del pueblo). La nación sería así el alma del pueblo, preexistente al individuo de la cual participa y le constituye. El individuo sería la consecuencia de la nación y no al revés. O dicho de manera descarnada, nacemos en un contexto, con una lengua, una cultura, unas costumbres que hablan, sienten por nosotros y nos individualizan como grupo compacto y cerrado frente a otros grupos nacionales. Nuestro ser, nuestra libertad y nuestra felicidad están indisolublemente encadenados al alma colectiva de la nación. Nuestra identidad es la identidad de la nación.

El concepto de nación como voluntad general, por el contrario, no es preexistente al individuo, sino la consecuencia de la voluntad general del conjunto heterogéneo de ciudadanos, que se organizan bajo leyes comunes. Es la nación como sujeto jurídico, como marco de soberanía política originada por la Revolución Francesa, la que fundamenta la soberanía de un Estado democrático de Derecho. Tal nación política es inseparable de la delimitación de un territorio, o sea, de un espacio geográfico donde vive un conjunto de ciudadanos heterogéneos organizados bajo leyes comunes. Oponer al concepto moderno de nación, jurídico y territorial, el romántico de nación cultural o pueblo, como sujeto anterior y sobre el que se funda la nación política, no es más que una invención ideológica fantaseada por el romanticismo e impuesto por los nacionalistas.

La nación cultural esclaviza, la nación política libera; la primera determina, la segunda convierte a los súbditos en ciudadanos. La primera es esencialista, crea rebaños, la segunda es abierta, da pie a la ciudadanía de hombres libres e iguales, dueños de su destino.

Pedro Sánchez ni siquiera repara que la indigente definición que soltó en el debate a la secretaría del PSOE es la que engendró todos los fascismos del siglo XX y en la que se basan hoy en España los nacionalismos catalán, vasco y gallego para reivindicar un Estado propio: lengua propia, cultura diferenciada y costumbres únicas.

Es la nación como sentimiento, es la nación cultural de Sánchez, Iglesias, Iceta, Ada Colau, y todas las mareas surgidas de Podemos, es la noción romántica originada en el siglo XIX, basado en un supuesto espíritu del pueblo, natural y preexistente en el tiempo. Es la reivindicación de un pasado legendario que nunca existió, y la esperanza de un futuro de miel y rosas tan lírico como el pasado imaginado. En este caso, incorporado por los nuevos latiguillos lingüísticos de moda comenzados por pluri y multi culturales, nacionales y lingüísticos.

No hace falta ser un lince para colegir que estos dos modelos son los que enfrentan hoy día en España a los que defienden el derecho a decidir y a los que defendemos que la soberanía de la nación reside en todo el pueblo español.

LAS CONSECUENCIAS DE LA ESPAÑA PLURINACIONAL
Ahora bien, y más allá de lo que son o cómo se definen las naciones, la apuesta de Pedro Sánchez por una España plurinacional bajo el pretencioso nombre de nación de naciones ¿qué significa?, ¿qué consecuencias podría tener? ¿Podría haber abierto la caja de Pandora sin advertirlo, y en lugar de solucionar el problema territorial de España, pudiera estar agravándolo? ¿Sus vicios ocultos provocarán daños colaterales irreversibles o calmarán los impulsos narcisistas en ebullición? ¿Cerrarán la tendencia a la ruptura de Cataluña, País Vasco y Galicia, o, por el contrario, aparecerán más naciones que setas?

No son preguntas retóricas, cualquier gobernante sensato antes de lanzar la piedra ha de prever sus efectos.

Si la nación de naciones sólo se refiere al reconocimiento cultural, tal como ha establecido el último congreso del PSOE, y la nación cultural está basada en el sentimiento, tal como definió Pedro Sánchez, ¿cuántas naciones hay en España? ¿Quién decide su número? ¿La Constitución puede legislar sentimientos? ¿Sabe Pedro Sánchez en qué lío nos ha metido?

Veamos, si Cataluña es una nación con un sentimiento cultural distinto del de España, ¿cuánto tiempo tardaría en exigir el derecho a ser sujeto político, frente a la soberanía española? ¿Si ahora exigen derechos históricos inventados, cómo no iban a hacerlo una vez hubieran sido reconocidos como nación “cultural”?

Pero eso solo sería el preámbulo de la pesadilla por venir. Una vez abierta la veda, ¿qué rincón de España no reivindicaría ser nación? ¿Están convencidos de que se limitaría a Cataluña, País Vasco y Galicia? ¿Con qué derechos territoriales? Porque nadie se creerá, después de ver las cesiones sistemáticas de todos los gobiernos de España a los nacionalistas, que se quedaría en una cuestión meramente nominal. Por de pronto ya sabemos lo que pretenden los nacionalistas catalanes (que no Cataluña) y que cada vez están más dispuesto a admitir los defensores de la plurinacionalidad: Reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña en términos políticos en cuanto te vuelvas de espaldas, competencias identitarias exclusivas, empezando por blindar el modelo de inmersión lingüística, o sea excluir los derechos de los hispanohablantes y legalizar el adoctrinamiento escolar; convertir el TSJC en la última instancia judicial en Cataluña, o sea, convertirlo en el Tribunal Supremo Catalán, es decir, enterrar la corrupción del 3%; hacienda propia al modo y manera del concierto y cupo vascos, y principio de ordinalidad; relaciones bilaterales a través del Senado, y posiblemente incorporar la dirección soberana de los Mossos d'Esquadra. Cualquier Croacia que se precie, antes de romper con la legalidad se ha de dotar de fuerzas armadas. En resumen, acabar con la distribución económica entre territorios, legitimar la exclusión de los derechos lingüísticos de la mitad de Cataluña, inutilizar el artículo 14 de la Constitución para convertir la barrera lingüística actual en una frontera de cristal contra la movilidad laboral del resto de españoles y preparar el siguiente paso para convertirnos en extranjeros con derechos de residencia, pero en extranjeros en el plano cultural, lingüístico y económico, y si tienen oportunidad, también en el electoral (Como en Lituania hicieron con la población ruso hablante nada más independizarse. Pujol la evocó como modelo repetidamente en su tiempo).

¿Se imaginan un escenario de despiece de la nación española más inquietante? ¿Ha contemplado por un instante Pedro Sánchez lo que acaba de montar? Le recomendamos “el aprendiz de brujo”, de Disney. Son cosas de niños, tranquilo.

El disparate no se queda aquí, podemos desnudarlo aún más. No sabemos cuántas naciones hay en España, pero si aceptamos la plurinacionalidad de España, ¿por qué no la de Cataluña? ¿Y si es así, cuántas naciones pudiera albergar?

Lo diré con palabras de un socialista sensato, Nicolás Redondo: “Si Cataluña es una nación natural por la suma de sentimientos, lengua y reivindicaciones de diversa naturaleza y sin embargo el principio de pluralidad es tan válido en Barcelona como en Madrid, ¿podríamos admitir razonablemente que es posible la existencia de varias naciones en Cataluña? Lo digo porque no creo que pertenezcan a la misma nación sentimental por ejemplo, Guardiola y Boadella, Artur Mas y Félix de Azúa, Puigdemont y Carlos Herrera o Pilar Rahola y Borrell...”.

La respuesta desde la nación sentimental, es sí. Sí pueden surgir muchas naciones diferentes en Cataluña; pero ninguna desde la nación política como sujeto jurídico: la sociedad actual no es homogénea: ni ideológica, ni cultural, ni económicamente. Los vínculos que en otro tiempo sirvieron para crear grupos más o menos homogéneos (tribus, clanes, etnias, pueblos), basados en la identidad, han sido sustituidos por el único elemento posible hoy de integración social: la pertenencia a una comunidad política.

Si nos salimos de la nación política, si aceptamos el sentimiento como fundamento de la nación cultural, ¿cómo discernir la validez de un sentimiento u otro? ¿Acaso no es mayor el sentimiento hispanohablante en Cataluña que cuenta con el 55,1% de lengua materna española, y un 31% de lengua materna catalana? ¿Por qué van a reconocer la nación cultural de los nacionalistas catalanes, y no la de Tabernia, un territorio formado por Barcelona y Tarragona que reivindica separarse de la Cataluña nacionalista?

SIN LEATAD NO HAY NI NACIÓN DE NACIONES NI UNA ESPAÑA FEDERAL
La cuestión, sin embargo, no es si Cataluña es una nación sin soberanía política, sino si el nacionalismo debe disponer del estatus de nación para llevar adelante sus fechorías. La cuestión no es si tal nación se reduce a una identidad cultural, o a mera referencia del derecho a la diferencia étnico-lingüística. El problema no es siquiera el reconocimiento explícito de nación cultural, es la actitud del nacionalismo por instrumentarla para ser Estado. Al día siguiente de tal estatus, reanudarían la marcha hacia el reconocimiento de nación como sujeto jurídico soberano ¿O alguien lo duda? Estoy convencido que muchos socialistas tampoco. Pero si no lo dudan, ¿por qué lo apoyan? Es hora de que no sean los políticos los únicos responsables de las acciones políticas equivocadas. Si Pedro Sánchez dirige hoy el PSOE y ha nombrado una ejecutiva monocolor contradiciendo la pluralidad que pide para España, es porque una masa de militantes lo han puesto ahí. Y no será porque no fueran advertidos. Unos y otros han de aprender una lección que todos los gobiernos de España no han seguido en cuatro décadas aprender: Si quien chantajea o lanza un órdago no teme perder nada en el intento, seguirá importunando sin mesura; si quien amenaza y cada vez que lo hace gana algo, aún cuando pierda en la amenaza, seguirá haciéndolo; si quien coacciona e impone ultimátum tiene la seguridad de que nunca pondrá en peligro su seguridad actual o su hacienda, tendrá la seguridad que sus adversarios están a su merced; si quien está dispuesto a jugárselo todo sabiendo que en el peor de los casos se quedará como está o sacará alguna ventaja, acabará pensando que es impune e intocable, y a partir de ahí, cualquier revés, por pequeño que sea, sacará de él al déspota que ha logrado alimentar el adversario. Tiene que haber un modo de hacerle ver a Sánchez y sus adláteres, que ceder ante los nacionalistas, sólo es alimentarles, que tratar de apaciguar a la fiera, sólo es vender al resto de los españoles. Sólo queda un camino, aceptar el reto a los nacionalistas, y vencerlos. Cualquier otra cesión, es alargar el problema para empeorar la solución.

Y aquí entramos en el mantra del Federalismo, el segundo concepto, junto a la plurinacionalidad con que Pedro Sánchez ejerce de aprendiz de brujo sin mayor conocimiento.

Aunque sea delegable, la soberanía de un Estado no es compartible, ni divisible. Estados Unidos es una Estado federal, y por eso, único. Como Alemania, por poner dos Estados serios. EEUU no es una Confederación donde los diferentes Estados conservan su soberanía y podrían retirarse a su soberanía única cuando lo consideraran necesario. La soberanía de EEUU es única, y ningún Estado que lo conforma puede decidir por sí mismo independizarse. De hecho, la Constitución de EEUU consagra la unión como eterna e indivisible.

Para que tal Federación, como pasó con Alemania, llegara a existir, antes debieron existir Estados soberanos que decidieron pactar la unión con otros para formar una unidad superior única. Con un presupuesto básico: la lealtad. Sin lealtad es imposible la federación. Y en España si algo han demostrado hasta la saciedad los nacionalistas es deslealtad y mala fe. ¿Pero cómo puede ser España un Estado federal si ninguna de sus regiones es Estado propio? Para ello, primero habrían de separarse y después unirse con un pacto entre las partes. ¿Es eso juicioso? ¿No tenemos otra cosa que hacer? ¿Saldríamos sin ningún rasguño de la contienda?

Dejémonos de engañar, unos, porque no saben cómo neutralizar a los nacionalistas, otros porque lo que pretenden es romper España. Por unos motivos u otros, ven en la España Federal una Confederación, dónde, en el mejor de los casos, cada cortijo territorial pueda hacer lo que le venga en gana, y en el peor, promoverla como paso previo para separarse a la primera oportunidad.

Ha llegado la hora de mirarnos a la cara y decirnos la verdad, la ciudadanía española padece una anorexia patriótica que la lleva a desentenderse de la defensa de España. Especialmente la izquierda. Por eso, es especialmente oportuno promover un proyecto político de izquierdas que defienda la soberanía nacional española, la soberanía de la nación como espacio del bien común, de ciudadanos libres e iguales. ¿Por qué? Porque en buena medida, la izquierda ha sido la causante, por inhibición, de la hegemonía moral del nacionalismo identitario. Un error, un complejo, una traición a la igualdad de los ciudadanos frente a los privilegios de los territorios.

En gran parte proviene de la confusión que la izquierda arrastra desde la dictadura, entre el régimen franquista y el Estado español. El nacionalismo de Franco estuvo tan obsesionado en identificar su régimen con España, que la izquierda hace lo imposible por distanciarse de España para defenderse del estigma franquista. Un disparate. Es como si la izquierda alemana actual confundiera el régimen nazi con Alemania.

No se entiende que partidos nacidos para defender la igualdad de los ciudadanos frente a las desigualdades sociales, se dediquen a apuntalarlas cuando tales desigualdades las defienden los territorios. Que lo haga la derecha, es parte de la lógica de su ideología; que lo defienda la izquierda es un atentado contra todos los principios que la inspiraron históricamente. La impostura no puede ser mayor: persiguen la igualdad económica entre los ciudadanos tomados uno a uno, pero sacralizan la desigualdad económica de los territorios; detestan a los ricos, pero si los ricos son los territorios, entonces pasan por alto su corrupción y reclaman para ellos la soberanía suficiente para poder seguir actuando sin controles ni molestias. Es decir, exigen privilegios, reclaman paraísos para las rentas más altas y se desentienden de los obreros, pensionistas y parados de las comunidades más pobres. Una izquierda nunca vista. Parece que desconocieran, por ejemplo, que miles de pensionistas de determinados territorios no podrían cobrar sus pensiones sin los excedentes de los más pudientes.

Esa falta de un proyecto nacional de la izquierda frente al nacionalismo disgregador ha provocado una agudización de las diferencias económicas, sociales, culturales y lingüísticas entre los españoles en función de dónde vivan. Todo ello camuflado por el lenguaje ambiguo y tóxico que la izquierda ha tomado de los nacionalistas, y que ha dejado indefensos intelectualmente a muchos demócratas. Al no denunciar el carácter antidemocrático de los nacionalismos, se ha ido permitiendo una deslegitimación del sujeto de la soberanía nacional: el pueblo español; o sea, el conjunto de los ciudadanos.

La derecha ha pactado y entregado de manera irresponsable un poder incontrolado a los nacionalistas. Ha sido incapaz de aplicar la ley y defender la Constitución en temas esenciales. Y la izquierda no ha sabido defender una idea democrática de la nación española. Ha permitido poner en duda su legalidad y su legitimidad.

Centro Izquierda de España (dCIDE) ha nacido para conseguirlo, y lo primero que estamos empeñados en lograr es que la izquierda española ame de nuevo a su país, o si quieren un enunciado menos sentimental, que vuelva a reconciliarse con España.

Antonio Robles, Charo Cañete, Santiago Trancón, Marita Rodríguez y León Arsenal, miembros del CN de dCIDE.

La trinidad de la madre superiora Ferrusola: la familia, el bolsillo y Cataluña
No le gustan los extranjeros ni los que no hablan catalán. La superiora, capaz de abroncar al entonces 'molt honorable' en público, es la verdadera 'jefa' del clan
A. Fernández. Barcelona elconfidencial 29 Junio 2017

Mucha religiosidad, pero poca vergüenza. Esa es la conclusión que cualquier ciudadano de bien puede sacar del perfil de Marta Ferrusola Lladós, que durante muchos años se consideró la ‘primera dama’ de Cataluña y a la que no le dolían prendas en regañar en público a su marido, el entonces todopoderoso Jordi Pujol, o a los dirigentes de CiU, a los que daba lecciones de moralidad y de patriotismo.

Marta Ferrusola es el ánima de la familia Pujol. Ella se encargó de la educación de sus hijos, les inculcó el amor por el dinero y les instruyó en el noble arte de hacer dinero a espuertas en nombre de la patria. El mal llamado clan Pujol es, en realidad, el clan Ferrusola, y los últimos descubrimientos así lo constatan: una nota manuscrita de Marta Ferrusola, desvelada ayer por El Confidencial, es hilarante, si no fuese porque esconde una incómoda verdad: la Ferrusola se autoapodaba la ‘madre superiora de la congregación’, daba órdenes de cómo mover el dinero en paraísos fiscales y a los ‘milloncejos’ de pesetas los llamaba ‘misales’.

Marta Ferrusola y su lenguaje en clave para hablar con la Banca Reig
El juez José de la Mata, en un auto fechado el 30 de diciembre de 2015, destacaba que había dos escritos manuscritos fundamentales entre los ‘papeles de Andorra’: el primero era una nota de Jordi Pujol Ferrusola, en la que el mismo día que abría una cuenta con 307 millones de pesetas (más de 1,8 millones de euros), en el año 2000, explicaba que él no era dueño de los fondos de la misma, sino que el titular real era Jordi Pujol i Soley, a la sazón presidente de la Generalitat. El otro era del propio ‘president’. Estaba fechado en mayo de 2001 y en él afirmaba que era propietario de la cuenta 63810 y que, en caso de defunción, esa cuenta debía pasar a Marta Ferrusola Lladós.

Ahora ha aparecido otro papel nuevo: el manuscrito de la matriarca, Marta Ferrusola, en el que se arroga el papel de ‘madre superiora de la congregación’. No desentona ese cargo con su profunda religiosidad. Los Pujol siempre han sido de iglesia y misa, muy vinculados al cristianismo patrio, aunque más patrio que cristiano.

Pero si algo tiene Marta Ferrusola, aparte de carisma, es una infinita fortaleza interna para negarlo todo, hasta lo más evidente. En su comparecencia ante la comisión parlamentaria de investigación del fraude y la corrupción, pronunció una frase que quedó marcada a fuego en la memoria colectiva de Cataluña. “Si no tenim ni cinc” (‘Si no tenemos ni un duro’), contestaba con cara de ancianita buena al diputado ecosocialista Marc Vidal. Meses antes, había legalizado las cuentas secretas millonarias que toda la familia tenía en Andorra. Y un minuto después le volvía a insistir en que “vamos con una mano delante y otra detrás”. Claro que debía ser para que no cayesen al suelo los billetes de las alforjas. Y negaba con vehemencia que tuviese cuentas en el paraíso fiscal pirenaico.

Los tres mantras de la madre superiora
La nota manuscrita desvelada ahora data de diciembre de 1995, lo que denota que ya entonces manejaba las finanzas del clan, mientras algunos de sus hijos apenas sobrepasaban el umbral de la pubertad y no sabían todavía volar por su cuenta fuera del amparo de sus padres.

Marta Ferrusola los educó en una férrea disciplina nacionalista con ribetes de xenofobia, de autosuficiencia y de complejo de superioridad. Por eso, por su 'modus operandi', la familia ha de ser vista más como clan Ferrusola que clan Pujol . Y es que hay tres cosas intocables para esta dama de hierro: su familia, su Cataluña y su bolsillo.

La matriarca navegó en las procelosas aguas de la política. En 1991, una estudiada estrategia de Marta Ferrusola, a la que secundaba su hijo Jordi Pujol Ferrusola (que frecuentaba algunos círculos de activistas muy vinculados a Convergència Democràtica de Catalunya), provocó la defenestración de Miquel Roca i Junyent, entonces número dos de Jordi Pujol. La importancia de la operación radicaba en que un nuevo grupo de ‘patriotas’ se iba a hacer cargo de las finanzas de Convergència. Algunas de las reuniones premilitares del ‘golpe de despacho’ contra Roca se celebraron en el despacho de Rafael Español, presidente de La Seda (empresa en cuyo consejo de administración se sentaban como premio destacados líderes políticos, especialmente vinculados a CDC, en el que estuvo incluso Jordi Pujol Ferrusola que, aparte, facturaba cantidades millonarias a la compañía química), y participaron algunos de los nombres que se sentaron en puestos clave cerca de Jordi Pujol: Joan Maria Pujals (consejero de Cultura), Francesc Xavier Marimon (consejero de Agricultura, a quien Jordi Pujol Ferrusola llegó a ofrecer el cargo de delegado de la Generalitat en Madrid) o Antoni Comas (consejero de Bienestar Social y pariente de Pujol). Todos ellos tuvieron que pasar el filtro de Ferrusola para sentarse en el Gobierno catalán. ¿Eran nacionalisats y católicos? ¿Y además amigos de sus hijos? Pues cargo asegurado.

El grupo logró apartar a Roca del control de las finanzas de Convergència y a partir de ahí comenzó una nueva etapa en el devenir económico y político de Cataluña, con la familia Pujol Ferrusola controlando todos los resortes de poder, tanto en la política como en la economía, puesto que esta se supeditaba a los designios del gobernante debido a las onerosas adjudicaciones públicas realizadas desde la Generalitat.

Un Gobierno vampirizado
Marta Ferrusola no ha escondido nunca su ideario. No le gustan los extranjeros, no le gusta que se ataque a Cataluña y no le gustó que José Montilla fuese presidente de la Generalitat porque tenía apellido español y no hablaba catalán a su gusto. Responsable de la sectorial de deportes de CDC, Marta Ferrusola siempre hizo negocios al calor del Gobierno autonómico. Por ser la esposa de quien era, logró varios contratos con las consejerías de Presidencia, Economía, Gobernación y Medio Ambiente de la Generalitat, que ella siempre negó hasta que aparecieron los documentos cuando llegó el Tripartito al Gobierno. Solo del departamento de su marido cobraba 18.000 euros al año, aunque ante el Parlamento afirmó que solo había tenido una relación con la Generalitat: había llevado plantas al despacho de su marido… como regalo, claro.

Su actividad, no obstante, se extendía como mancha de aceite. Así, logró suculentos contratos con Fira de Barcelona, por ejemplo. Porque donde veía oportunidad de negocio, no tenía empacho en descolgar el teléfono y llamar personalmente a cualquier responsable. Así, pudo facturar 20 millones de pesetas a FCC (una de las constructoras más favorecidas por su esposo) para engalanar de plantas el World Trade Center. O ser la elegida para cambiar el césped del Camp Nou a mediados de los noventa, en un episodio de juzgado de guardia, porque el club azulgrana tuvo que levantarlo todo y ponerlo de nuevo.

Con respecto a la Administración, los Pujol vampirizaron la Generalitat. En 1986, la empresa José Ferrusola SA tuvo que ser absorbida por Tipel SA, de la familia Prenafeta. Lluís (que metió a trabajar en su emporio a Jordi Pujol Ferrusola y a Artur Mas, por ejemplo) echó una impagable mano a su superior Jordi Pujol al quedarse con la empresa de la familia de su esposa, Marta Ferrusola. Tipel inyectó 450 millones de pesetas durante los siguientes años, pero no pudo salvarla de la quiebra. Y un apunte curioso: Tipel recibió avales de la Generalitat durante esos años, precisamente por un monto de unos 400 millones, aunque cuando Tipel presentó suspensión de pagos el 5 de abril de 1994, el ICF obvió los avales impagados y le concedió una línea de financiación extraordinaria por más de 1.000 millones de pesetas. Un año más tarde, Tipel quebró.

El dinero, hacia América
En el sector de los negocios, se asoció con los Raventós de Raventós y Blanc, para relanzar Hidroplant (la empresa originaria que abrió con este nombre quebró, pero luego le puso el mismo nombre a otra). Vivió una década de ‘vino y rosas’, hasta que la llegada del Tripartito al poder cortó de cuajo la escandalosa sangría de dinero que fluía desde el Gobierno hacia Hidroplant, que acabó siendo vendida en 2006 a una multinacional danesa, cuando ya acumulaba cuantiosas pérdidas.

Pero mientras se agrandaba el agujero de pérdidas en su empresa catalana, Ferrusola agrandaba igualmente el remanente en sus cuentas andorranas. Ahora ya conocemos que tenía ‘misales’ en Andorra. Muchos ‘misales’: todo el clan pudo haber escamoteado 69 millones de euros desde los años ochenta hasta la fecha. Pero queda por esclarecer el papel que tuvo la empresa Kopeland Foundation, una firma panameña creada por BPA para poner al servicio de Marta Ferrusola y de su hijo Jordi Pujol Ferrusola. A esa compañía se transfirieron los fondos andorranos de ambos, con el fin de poder hurtarlos al fisco después de que se hubiese filtrado que tenían cuentas secretas en el paraíso fiscal. Para evadir el dinero, el clan se sirvió no solo de Kopeland, sino también de la firma Global Services Advisory Ltd. y del testaferro panameño José Cornelio Berdiales. Tras las enrevesadas y céleres transferencias a las empresas 'offshore' a mediados de 2014, los Pujol y los Ferrusola, efectivamente, se quedaron sin blanca. Pero su dinero (y los misales) ya estaban a buen recaudo al otro lado del Atlántico.

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