AGLI Recortes de Prensa   Domiongo 2 Julio 2017

España, país enfermo
Juan Laborda www.vozpopuli.com 2 Julio 2017

España es un país enfermo. Y su dolencia ha devenido en endemia. Por endemia entendemos una enfermedad que se produce en una población concreta con carácter permanente, sin necesidad de que se introduzcan nuevos agentes causantes de la misma en esa población. Y la endemia patria afecta a nuestra población joven, sin futuro, destrozada, fulminada, humillada por nuestras élites políticas y económicas, con la colaboración inestimable del resto de la ciudadanía. Pero a las élites les da igual, su voto se nutre básicamente de esa franja de edad de la población, creciente, cuyas pensiones se empiezan a pagar con la emisión de deuda pública.

¿Cómo se puede calificar un país donde menos de dos de cada diez jóvenes se marcha de casa de sus padres para vivir por su cuenta? ¿Cómo se puede definir un país donde uno de cada cuatro jóvenes que trabaja lo hace para ser pobre? ¿Cómo se puede definir un país donde el 38,2% de las personas de 16 a 29 años se encuentran en riesgo de pobreza? Y estos datos son consecuencia de la frágil situación del mercado laboral y de un sector de la vivienda totalmente inaccesible.

España, país sin futuro. ¡Cómo se han reído de nosotros!
Si hiciéramos unos cálculos sencillos para expresar en euros de 2017 el salario bruto de un joven recién licenciado de hace 30 años, nos echaríamos las manos a la cabeza, nos indignaríamos. Y todo como consecuencia de las enésimas reformas de un mercado laboral, que bajo un envoltorio de “modernidad”, su único resultado ha sido el empobrecimiento de los trabajadores más jóvenes.

El Observatorio del Consejo de la Juventud
El Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE) correspondiente al tercer trimestre de 2014 ofrece un abanico de datos que debería ruborizar a nuestra clase política, especialmente a quienes nos han desgobernado en los últimos 30 años. Pero no se preocupen, tienen piel de reptiles.

Empecemos por unas breves pinceladas sobre el mercado laboral. Los datos del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) indican que el 92,2% de las nuevas contrataciones realizadas a jóvenes de 16 a 29 años fueron de carácter temporal, mientras que los contratos indefinidos sólo fueron el 7,8%. En materia de empleo, la precariedad, la temporalidad, la subocupación y sobre-cualificación caracterizan las condiciones laborales de nuestra juventud, donde la tasa de paro de los menores de 25 años supera el 52,4%. El 41,7% lleva menos de un año en la empresa actual y uno de cada cuatro tiene una jornada inferior a 35 horas semanales. Imagínense cuál sería la tasa de paro ajustada por precariedad, temporalidad, y jornada parcial no deseada (la famosa tasa de paro U6 utilizada en otros países). Al final las distintas reformas laborales no han valido para nada, simplemente para pauperizar a nuestros jóvenes.

Además de la precariedad laboral, el segundo elemento de pauperización de nuestra juventud es la vivienda. Según los datos del Observatorio de Emancipación una persona joven debería destinar el 57,9% de su salario para poder adquirir una casa en propiedad y debería cobrar 4,1 veces su salario para hacer frente al importe de la entrada de una vivienda en régimen de compraventa. Si se opta por el alquiler, una persona joven necesita el 69,3% de su sueldo para hacer frente a la cuota mensual. Con un salario medio que ronda los 800 euros, la compra, y aún más el alquiler, están por encima del llamado 'umbral de sobreendeudamiento' que las propias entidades bancarias fijan en el 30% de los ingresos de la persona. Con estos datos, sólo el 10% con mayores salarios de la juventud trabajadora puede comprar una vivienda sin riesgo de sobreendeudamiento.

Reflejo político, y propuestas alternativas
Con esta triste realidad, ¿cómo es posible que los partidos que se han turnado los últimos 40 años no se hayan desgastado todavía más? Básicamente porque mientras destrozaban, por un lado, con sus políticas económicas, a los jóvenes este país; por otro lado, con buen ojo político, apenas han tocado a ese grupo cada día mayor de potenciales votantes, los mayores de 65 años. Como ya detallamos en su momento, la Encuesta Financiera de las Familias muestra, tanto en términos de renta como de riqueza, como la crisis, en un análisis por edades, se ha cebado con los más jóvenes, pero “ha respetado” la posición de los mayores. La renta y riqueza de este último grupo no se ha visto en términos medios menguada.

Mientras que la renta de los hogares jóvenes, aquellos cuyo cabeza de familia cuenta con menos de 35 años, descendió un 22,5% entre 2011 y 2014 –recordemos que ya gobernaba el actual ejecutivo-; la renta de los jubilados en ese mismo período aumentó un 11,3%. En términos de riqueza, la situación es todavía más dramática. En los hogares cuyo cabeza de familia cuenta con menos de 35 años la riqueza se hundió un 46%. Sólo tienen deudas. Por contra, los únicos que se salvaron de esta caída, por tramos de edades, fueron los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 65 y 74 años. Su riqueza aumentó un 11,7%.

Con estos datos no quiero decir que los pensionistas sean los responsables directos de la situación de sus hijos y nietos. Las razones hay que buscarlas en las políticas económicas implementadas por los gobiernos de turno, y en la ausencia de un sector privado con suficiente músculo para generar el empleo suficiente. Las soluciones ya las hemos discutido aquí: teoría monetaria moderna y su propuesta de empleo garantizado; subida del salario mínimo; el establecimiento de un impuesto sobre la renta del suelo a “lo Henry George”, mientras que bajamos los impuestos al resto de factores productivos y, sobretodo el IVA; el desarrollo una política pública de vivienda que hunda los alquileres y precios de la vivienda patria; y, en el medio plazo, una vuelta a la industria, lo que algunos denominan eufemísticamente cambio de modelo productivo.

Como ustedes pueden comprobar en ningún caso propongo una rebaja de las pensiones, todo lo contrario, pero si no se cambia radicalmente de política económica no les quepa ninguna duda que dicho recorte ocurrirá, y la pauperización se extenderá a toda la ciudadanía. Simplemente un dato, la paga extra de los pensionistas de este año se ha financiado con la emisión de deuda pública. ¿Hasta cuándo?

Tinieblas y secretos de alfombra: la corrupción del poder
El tráfico de influencias es viejo como la política. Pero en España, al contrario que en otros países, todos los gobiernos han renunciado a regular los 'lobbies'. Ahí crece la corrupción
Carlos Sánchez El Confidencial 2 Julio 2017

La historia de las finanzas europeas no se entendería sin Nathan Mayer Rothschild, el célebre banquero alemán que hizo una colosal fortuna por un puñado de palomas mensajeras que recorrieron con prontitud las 244 millas que separan Waterloo (Bélgica) de Londres.

Rothschild, como se sabe, fue el primer banquero de la City que supo que Napoleón había sido derrotado en aquella crucial batalla gracias a tan rupestre medio de comunicación. Cuando Nathan conoció de primera mano que el 'sire' había fracasado ante el duque de Wellington y el mariscal von Blücher, comandante del ejército prusiano, comprendió que la historia de Europa sería distinta desde aquel 18 de junio de 1815.

Tras conocer la noticia, Rothschild vendió acciones en la Bolsa de Londres para dar una señal falsa, tan falsa como la falsa moneda, de que Inglaterra se había postrado ante Francia, lo que provocó un desplome en la City del precio de los bonos británicos. Pero cuando la noticia verdadera –la derrota de Napoleón– llegó a Londres por los conductos oficiales, Rothschild ya había tenido tiempo suficiente para comprar todo lo que se le ponía a tiro a precios de derribo. Así es como nació la leyenda de un banquero, pionero de lo que hoy se conocería como información privilegiada con el objetivo de manipular el mercado, aunque en este caso sin utilizar malas artes. Simplemente con ingenio.

El príncipe de las tinieblas no es Rothschild, pero quiere serlo. Tiene, aproximadamente, su misma astucia, pero, al contrario que el primer gran banquero de la City, no juega con su dinero, sino con el de otros. Lo hace por encomienda de gestión. Y así es como se ha construido una leyenda a su alrededor convenientemente silenciada por muchos medios a cambio de información. Y si la información es poder, nada mejor que estar a bien con los intermediarios. Aunque eso obligue a callar. Aunque eso obligue a mirar hacia otro lado.

El virrey de los hoteles de lujo no es el único. Ni por supuesto el más taimado. Es uno más de los cientos de conseguidores que en esta España del siglo XXI pululan por los aledaños del poder sin que nada ni nadie les ponga coto. Sin duda, porque al poder lo que le interesa es, sobre todo, disponer para sí de una red clientelar a la que alimentar de forma generosa a cambio de influencia. A cambio de extender sus redes. El trabajo sucio que lo hagan otros. El pesebre de toda la vida.

Y nada mejor que disponer de una red de conseguidores que, como los antiguos sofistas, alquilan sus servicios a cambio de estar siempre con quien manda. A cambio de influencia.

Una vela a dios y otra al diablo
Son oradores de gran talento, como lo eran los sofistas, que sostenían con desparpajo en cada sitio lo que el poder quería oír. Una cosa y la contraria. Poniendo una vela a dios y otra al diablo. Una candela a Pablo y otra a Mariano. Una a Florentino y otra a Pedro Sánchez. Incluso a Zapatero, que nos ha hecho ricos gracias a su política audiovisual. Si hay que quitar la publicidad a la televisión pública, se quita. Estorba para construir el duopolio. Al fin y al cabo, ¿qué es la ideología?, sino un instrumento para alcanzar el poder. Pura funcionalidad. Puro leninismo de cartón piedra.

Algunos lo llaman picardía o ‘bussines plan’, pero en realidad es el clientelismo de toda la vida desde el tiempo de los romanos. No en vano, sus empresas estarían amenazadas si no fueran sofistas. Aunque eso obligue a editorializar a favor del enemigo. O a imponer consejeros delegados como hombres de paja, simplemente para seguir en el machito.

El regeneracionismo de Joaquín Costa y su ataque brutal contra el clientelismo político, en realidad, es una necesidad tan vieja como el café ‘migao’, que dicen en Andalucía. Los ‘clientes’ romanos, de hecho, eran ciudadanos libres que se ponían bajo la protección de un patrón a cambio de favores mutuos. Y su figura entronca literariamente con la del capo que concede dádivas a sus patrocinados a cambio de un buen servicio. Una especie de besamanos del poder establecido contra el que luchó de forma denodada el aragonés con escaso éxito.

No es el oficio más viejo, pero debe estar entre los diez primeros. Menos en España, donde todo el mundo sabe que el tráfico de influencias forma parte del sistema político sin que ningún Gobierno haya decidido regularlo. Probablemente, porque es mejor vivir en las tinieblas que en el reino de la transparencia. Es más fácil no rendir cuentas que hacerlo. Y solo cuando uno de los dos partidos que han gobernado este país en los últimos 35 años está en la oposición, es cuando alguien recuerda que hay un poder usurpado que se escapa a la ciudadanía. El poder de las tinieblas.

Albert Rivera, con buen criterio, ha pedido que se regule la labor de los 'lobbies', pero, por el momento, ha pinchado en hueso. Para el poder es más fácil y fructífero un vis a vis a solas con los príncipes de la oscuridad.

Mejor no dar explicaciones que revelar secretos de alfombra –cara y bien mullida– por la que caminar en el palacio de la Moncloa, donde se cuecen las concesiones administrativas y las ‘earmarks’, aquellas morcillas en forma de disposiciones adicionales que se incluyen a última hora en las leyes por ser impopulares y que forman parte del clientelismo político. Al fin y al cabo, como dicen que dijo Bismarck, con las leyes pasa como con las salchichas: es mejor no ver cómo se hacen.

Todo antes que elaborar el registro de lobistas que este país necesita como el comer. Luz y taquígrafos, que decía el clásico.

Ortega Lara es hoy un perdedor desesperanzado
EL HOMBRE QUE VOLVIÓ DEL INFIERNO
Ignacio Camacho / ABC. Periodista Digital 2 Julio 2017

LA barba por la cintura, el paso inseguro, la mirada vacía, el aire aturdido, los rasgos macilentos. Aquella mañana de julio, hace veinte años, España vio salir a un hombre del infierno.

Del rescate de Ortega Lara al asesinato de Miguel Ángel Blanco se sucedieron diez días terribles, agónicos, estremecidos, siniestros; diez días en que España pasó del júbilo al llanto durante la espeluznante cuenta atrás que detuvo el pulso del país entero.

Nadie que la haya vivido olvidará jamás esa amarga sensación basculante entre la alegría y el miedo; ni el estremecimiento de horror ante el crimen ni el escalofrío de ver a un fantasma recién escapado del cautiverio.

Esa doble sacudida moral cambió la percepción de los españoles sobre el terrorismo. El estado de ánimo colectivo pasó de la indolencia a la rabia, de la pasividad a la rebeldía. Aún quedaban por delante años de plomo, de sufrimiento y de congoja, pero fue entonces cuando el final del horror empezó a dejar de ser una utopía.

La nación decidió sublevarse, ofrecer resistencia, negarse a dar la batalla por perdida. Aherrojó la resignación y se echó a las calles a proclamar su orgullo de libertad, su necesidad de convivir, su recobrada autoestima.

Algo ha salido mal, sin embargo, cuando en este anhelado tiempo sin violencia ni sangre continúan supurando demasiadas heridas. Ortega Lara es hoy un hombre desesperanzado, un perdedor abatido por la idea de que el desenlace ha relegado a las víctimas. Se siente mortificado por el olvido de una sociedad acomodaticia, relegado por la autocomplacencia de una ética pancista.

La suya es la estampa del desengaño, la de un héroe abandonado por una comunidad ingrata y olvidadiza. Y como él, tantos otros que padecieron la amputación de sus mejores años o tantos deudos de inocentes que entregaron sus vidas.

No se trata sólo del relato, de la historia oficial que no se está escribiendo como debería ser escrita. Es la confortable equidistancia indolora que amenaza con envolver el holocausto en el celofán de un armisticio conformista.

Es la arrogancia con que los verdugos y sus cómplices se comportan sin arrepentimiento mientras las víctimas parecen estorbar en la flamante avenencia política. Es la soledad de quienes se perciben a sí mismos como rémoras de la paz, como engorrosos testigos de una verdad inconveniente y comprometida.

Hay una deuda por saldar. Es una obligación de la democracia, del Estado y de todos nosotros devolver a quienes sufrieron o murieron en nuestro nombre siquiera una parte de las esperanzas desatendidas.

Rescatarlos del zulo del olvido y darle a su sacrificio vestal un sentido de presencia activa. Impedir su ensimismamiento, su destierro interior, su orfandad; ofrecerles una razón que revoque su melancolía. Y eso sólo se logra con la prevalencia cristalina de tres conceptos elementales: memoria, dignidad y, sobre todo, justicia.

Un nuevo ciclo histórico en España
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 2 Julio 2017

Se ha conmemorado recientemente con la debida solemnidad el cuadragésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas, las que tuvieron lugar el 15 de Junio de 1977, diecisiete meses después del entierro de los restos del General en el Valle de los Caídos. A diferencia de lo que sucede en otros países del mundo occidental, donde las grandes efemérides patrióticas disfrutan de un clima de apoyo unánime de todo el espectro político y de la inmensa mayoría de la población, España ha sido, una vez más, diferente.

El principal protagonista de la Transición, que fue bautizado con el honroso título de motor de la misma, no ha sido invitado a la ceremonia de celebración en el mismo hemiciclo que le vio elevarse a la jefatura del Estado para pilotar la etapa más brillante de nuestra historia contemporánea, aquellos años legendarios en los que nuestro país pasó de la dictadura a la democracia sin ruptura y sin quebrar el orden legal. Una parte del Congreso, además, ha hecho rancho aparte para dejar claro que su interpretación de tan significativo aniversario es distinta y que, lejos del espíritu de reconciliación, concordia y patriotismo que debiera impregnarla, sigue instalada en el revanchismo, el rencor y el ansia destructiva. La incomprensible ausencia del uno y el empecinamiento vengativo de los otros demuestran que el nuevo ciclo que se avecina -existe una práctica unanimidad en dar el período iniciado hace cuatro décadas por agotado- no gozará de la misma voluntad compartida de renovación institucional sin traumas.

Tres hechos de estos días invitan a una reflexión objetiva y serena sobre el sistema político todavía vigente. Ciudadanos se ha negado a seguir negociando los Presupuestos con el Gobierno hasta que éste no acepte una reducción del IRPF para rentas medias y bajas, Albert Rivera y Pedro Sánchez han acordado que sus formaciones hagan un estudio conjunto de una posible reforma constitucional y la Guardia Civil ha comenzado a interrogar a funcionarios de la Generalitat en relación a su participación en los preparativos del referéndum ilegal anunciado para el primero de Octubre. El cuadro que dibujan los acontecimientos cotidianos desde que estalló la recesión, surgieron con fuerza nuevos partidos y la ofensiva separatista se recrudeció en Cataluña hasta desembocar en el puro golpismo, ha multiplicado los intentos de analistas políticos e historiadores para entender las causas del descarrilamiento del régimen del 78.

La literatura al respecto es ya abundante y, como siempre sucede con los fenómenos sociales, los enfoques pueden ser múltiples, los diagnósticos variados y las explicaciones diversas. Hay un factor que subyace a nuestra actual crisis múltiple que no ha sido, curiosamente, mencionado por casi nadie y en el que he venido insistiendo últimamente sin demasiado éxito. Me refiero a la ya indisimulable realidad de que la maquinaria institucional, la normativa electoral y de partidos y el modelo territorial diseñados en la Transición fueron pensados por políticos en favor de sus intereses parciales sin que la sociedad civil, el empresariado y la comunidad académica tuvieran apenas influencia. Acostumbrados a "no meterse en política" desde 1939 en adelante, asistieron pasivamente a los trabajos de los profesionales del poder que, como es natural, construyeron un edificio para satisfacer su insaciable apetito de púrpura y también, y obscenamente, de dinero.

A años luz de lo acaecido cuando los padres fundadores de la gran nación americana, propietarios de feraces haciendas, prósperos comerciantes y ávidos lectores de la Biblia y de los clásicos griegos y latinos, redactaron su bien medida Ley de leyes a finales del siglo XVIII a partir de un profundo conocimiento de la naturaleza humana y sus muchas flaquezas, nuestros constituyentes, entre los que no figuró un solo liberal genuino, pusieron a los españoles a merced de una partidocracia voraz que se entregó enseguida con ininterrumpido entusiasmo, independientemente de adscripciones ideológicas auténticas o ficticias, a gastar sin freno, a incrementar el tamaño del Estado para engordar a sus clientelas, a exacerbar lo que nos divide, a denigrar lo que nos une y a robar a mansalva.

Ahora los actores recién llegados a esa escena crepuscular proponen cambios sustanciales en el argumento, en el elenco y en el decorado. Podemos pugna por sustituir la imperfección de nuestra maltrecha democracia por el horror del colectivismo totalitario, prestando así verosimilitud al planteamiento estaférmico de que es preferible el purgatorio al infierno. Ciudadanos rezuma buenas intenciones y muestra intuiciones acertadas con iniciativas aisladas correctas, pero le falta dar el paso decisivo de atacar el fondo del problema, que no es otro que reemplazar el Estado ineficiente, disfuncional, hipertrofiado, financieramente insostenible y pasto de élites políticas extractivas que padecemos, por una Administración de, por y para los ciudadanos, como proclamó un mítico campeón de la libertad. Esa es la cuestión nuclear, a mi juicio, del probado fracaso del sistema aún vigente y mientras la sociedad española no encuentre las energías movilizadoras y el instrumento político eficaz para esta indispensable operación de renovación y saneamiento, realizada, eso sí, con el tino y la prudencia requeridas, no saldremos del impasse en el que nos debatimos. Como suele suceder, la lucidez, si es solitaria, no aporta consuelo.

Dos millones menos uno
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 2 Julio 2017

Ahora, con la apertura de ese cajón de desastres afectivos que es el poliamor, todo el mundo maneja con desparpajo el término pansexualidad. Permitan que lo expropie. Soy yo quien lo creó. Un escritor tiene que acuñar neologismos. Tengo la conciencia tranquila. He inventado varios: bullipolleces, martirimonio, causualidad y así hasta veintisiete topónimos para rebautizar España. En mi libro El sendero de la mano izquierda, que propone un código de conducta expuesto en ciento ochenta y un aforismos, se lee: «No seas heterosexual ni homosexual. Sé pansexual». Quod erat demonstrandum: la primera edición de esa obra es de 2002.

Hasta hace poco los lectores, los periodistas y los curiosos me preguntaban qué es eso de la pansexualidad. Ahora la dan por sabida y que me zurzan. Pero no escribo estas líneas para reclamar el copyright, sino para refunfuñar un poco a cuento del morrocotudo follón que devasta Madrid. Hablo de oídas, porque el jueves salí huyendo, como tantos otros, de lo que ya había empezado y, sobre todo, de lo que se avecinaba. Ya lo habrá hecho.

Séanle leves, amigo lector, el estrépito del Orgullo Gay, los excesos coreográficos de su desfile y la basura, los condones y los regatos de orina que emporcarán el centro de una ciudad que es ya, de por sí, una de las más sucias de Europa, pero no caiga en la tentación de achacarme un delito de homofobia. Siempre he defendido el derecho de los homosexuales, de los transexuales, de los pansexuales (yo), de los asexuales (allá ellos), de los crossdressers, de los queers y, por supuesto, de quienes sólo son heterosexuales a palo seco, a hacer con su libido, su anatomía y sus fantasías lo que les venga en gana, a condición de que no medie engaño, abuso, explotación ni violencia.

Pero, una vez sentado ese criterio con inequívoca claridad, me declaro culpable de varios delitos de odio que nada tienen que ver con las preferencias sexuales ni emocionales. Odio las muchedumbres y las manifestaciones, odio la barahúnda, las avalanchas y los rebaños, odio todo lo que altere el silencio, la quietud, la soledad y el buen gusto. Tea for two, si hablamos de amor, o for many, durante un ratito, si hablamos de poliamor. Siento ser un aguafiestas, pero el Orgullo Gay me parece algo tan hortera como el Carnaval de Río, el Junts pel Sí, las paradas de Kim Jong-un, la final de la Champions o la Cabalgata de Reyes. Beatus ille, decían Horacio y Fray Luis.

Ridículo europeo contra Google
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 2 Julio 2017

Me piden una valoración urgente de la multa enorme de 2.400 millones de euros que la Comisión Europea ha dirigido a Google por “abuso de posición dominante”. Pues bien, mantengo lo mismo desde hace años: Creo que no hay motivo para multar a Google por ser el mejor buscador del mercado ni por ofrecer sus servicios de la mejor manera posible; creo que la UE más globalmente ignorante de las últimas décadas, dejándose presionar por los grandes monopolizadores de la información y de la comunicación en el viejo continente, está juzgando al buscador norteamericano con criterios preindustriales, y creo también que, nuevamente, la UE está protegiendo de un modo paternalista los intereses de algunas empresas locales con efectivos grupos de presión en Bruselas por encima de los intereses de los ciudadanos.

Estoy conforme con que es necesario hacer todo lo posible contra las prácticas monopolísticas y frente al predominio avasallador que algunas empresas tienen en el mercado. Pero creo que la mejor forma de luchar contra la competencia abusiva es fomentando la aparición de nuevas empresas, incentivando el emprendizaje de los ciudadanos, apoyando a los jóvenes empresarios, incitando a la competitividad, facilitando las inversiones, financiando políticas innovadoras, reforzando los flujos entre las universidades y las empresas y, sobre todo, reafirmando la creatividad de los hombres y mujeres de la UE. Todo lo demás me parece una pataleta vergonzosa y contraria al progreso empresarial, económico y social... Como no puedo competir contigo, te castigo.

A las empresas hay que vigilarlas y fiscalizarlas, tal y como señala la ley, para que de verdad ofrezcan a los consumidores los productos que dicen ofrecer y, desde luego, no por ofrecer a éstos productos y servicios bien desarrollados, innovadores, completos y competitivos.

Ante los constantes ataques al estudio del español y frente a la imposición educativa de las lenguas autonómicas
www.latribunadelpaisvasco.com 2 Julio 2017
Los máximos representantes de las principales organizaciones españolas pro-libertad de elección de lengua se reunirán el próximo lunes en Madrid

Los presidentes de la Asociación por la Tolerancia, Marita Rodríguez; de Galicia Bilingüe, Gloria Lago; de la Fundación Nacional Círculo Balear, Jorge Campos; así como representantes de entidades pro libertad de elección de lengua de País Vasco, Comunidad Valenciana, Navarra y Aragón, ofrecerán una rueda de prensa el próximo lunes día 3 de julio para anunciar las acciones que llevarán a cabo para abordar el cada vez más acuciante problema de falta de libertad lingüística que afecta a las personas que tienen el español como lengua materna, en numerosas comunidades autónomas de España.

Es la primera vez que todas las entidades que trabajan en favor de la libertad de elección de lengua se unen para actuar conjuntamente, ante la deriva que este problema está experimentando en España, ahora agravado por las propuestas de “plurinacionalidad” y las insinuaciones sobre cesiones al nacionalismo para lograr su apaciguamiento por parte del gobierno de la nación, que parecen llevar aparejadas una menor libertad lingüística para los hispanohablantes.


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Los lavanderos de Pujol

EDUARDO INDA okdiario 2 Julio 2017

El viernes flipaba. ¿Por qué flipaba en un país en el que flipar se ha convertido en misión imposible toda vez que todo es flipante y, consecuentemente, lo normal es la excepción y no la regla? El que les escribe alucinó al contemplar cómo la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tenía el enésimo detalle de la Justicia española con la familia Pujol. Esta vez el afortunado era Júnior, el primogénito de la diabólica pareja compuesta por el ex president autonómico y su dona, la simpar Marta Ferrusola. Lleva desde el 25 de abril en la trena que debió pisar hace cuatro años cuando saltó a la luz el escándalo que nadie durante décadas se había atrevido a destapar en Cataluña. Todos lo sabían pero todos callaban como mierdas o como delincuentes de la información. Unos, los editores, porque sobre-coger pastuki de la Generalitat provoca que tu medio tenga las cuentas resueltas nada más subir la persiana del negoci el 1 de enero, y otros porque el miedo es libre, porque no dan para más o porque saben que meterte con la royal family de Cataluña es sinónimo de muerte civil segura.

Jordito va a pasar poco más de dos meses en esa cárcel desde la que puedes divisar la Sierra madrileña y en la que en estas jornadas de inhumano calor se duerme razonablemente bien. Estos dos meses de prisión provisional contrastan con los 32 de Francisco Granados, cuyos presuntos delitos (de momento, sólo le pueden probar de manera incontrovertible el millón del altillo y su cuenta en Suiza) están muy lejos cuantitativa y cualitativamente de los que han perpetrado una familia que ha robado 3.000 millones de euros. Un potosí que sitúa a Jordi Pujol Soley como la cuarta o quinta fortuna española y, desde luego, dentro del top 100 europeo. Un auténtico milagro de los panes y los peces teniendo en cuenta que su salario anual fue de 80.000 euros anuales (en euros constantes) durante sus 23 años de Presidencia de la Generalitat.

¿Por qué van a sacar del maco a Jordito cuando hay riesgo de que vuelva a ocultar el botín del clan? Les recuerdo que hoy día puedes mover en un segundo miles de millones de un paraíso fiscal a otro. La explicación es muy sencilla y nada tiene que ver con que le defienda el Messi de la abogacía española (Cristóbal Martell): hay en marcha una operación para lavar la imagen de la famiglia real catalana. Ya lo avisó el mayor delincuente político de la historia de Europa: “Si caemos nosotros, cae todo el Estado”. El baile de San Vito se instaló en buena parte de los hombres y mujeres que han gobernado este país todavía llamado España en las últimas tres décadas. Pujol robó como si no hubiera un mañana pero no es menos cierto que en muchas ocasiones lo hizo acompañado de otros superultrahípermegavips patrios- El caso paradigmático fueron los Juegos Olímpicos, una piñata de proporciones bananeras en términos contables y desde el punto de vista de la desfachatez con la que se despachaban las ingentes coimas. Fue una suerte de tangentópoli en la que cada uno ponía el cazo en función de su representación parlamentaria y municipal.

Lo único que quiere la Justicia con Jordito es que parezca que hace Justicia para que la ciudadanía no se mosquee más de la cuenta. Y aquí paz y después gloria. Nos toman por gilipollas. Le acusan de haber movido fuera de España sólo (digo “sólo” porque 29 millones es el 1% de la fortuna pujoliana) 29 millones de euros mientras se desarrollaba la investigación y de cuatro delitos fiscales. Un auténtico regalo del cielo teniendo en cuenta que el saqueo de papá e hijo es de 3.000 millones de euros. Sirva como ejemplo de cuanto les estoy relatando que en la primavera de 2013, apenas tres meses después de que un servidor destapase desde El Mundo el mayor caso de corrupción conocido, la Policía pidió a la Fiscalía y al juez Ruz el registro de la casa de este pájaro y les respondieron que nones.

La Operación Lavandería prosigue. Vaya si prosigue. En ella están enfrascados varios grupos de comunicación notorios y notables: Prisa, cuyo casero es Oleguer Pujol, el Grupo Zeta de la familia Asensio, el Grupo Godó del grande de España que quiere acabar con España (Carlos Godó) y obviamente el de un Roures que forjó su sospechosa fortuna al amparo de la TV3 de Jordi Pujol. Y obviamente también numerosos periodistas, aunque en el caso de éstos no por razones bastardas sino simple y llanamente porque son conscientes de que el golferío entorpece el proceso independentista que tanto les mola. Entre ellos llama poderosamente la atención Jordi Évole, el de las entrevistas felación a Pujol padre y a un Arnaldo Otegi al que sólo faltó dar un pico modelo Pablemos. Para este periodista lo guay, lo cool, deben ser los ladrones y los terroristas. En fin…

Este lavado de imagen tiene como objetivo desacreditar a la Policía española, una de las mejores y más eficientes del mundo, para acreditar a los desacreditadísimos líderes independentistas (Pujol, Mas y cía). Y perdón por el juego de palabras y redundancias. Ahora resulta que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad auscultaron a los Pujol, a Mas, a Trias et altri no porque hayan saqueado o posean cuentas offshore sino por motivos políticos. De coña. Olvidan todos estos embusteros que un agente tiene la obligación de escudriñar cualquier denuncia porque, de lo contrario, puede ser acusado y condenado a una conducta tipificada en el Código Penal: la omisión del deber de perseguir o impedir un delito, que puede acarrear hasta cuatro años de reclusión.

El montaje es tal que han llegado incluso a representar como un quinqui y un malvado a el ex número 1 de la Policía, Eugenio Pino, un personaje honrado a carta cabal, de los de ese plan antiguo en el que se consideraba inmoral hasta llevarte de la oficina un boli bic. Operación en la que han jugado un papel fundamental el diario podemita de Roures con la estrecha colaboración de Marcelino Martín Blas, antiguo jefe de Asuntos Internos de la Policía y que antaño era conocido en el cuerpo por ser “más facha que el Cid Campeador”. Este comisario, más conocido entre sus compañeros por su alias, El Rústico, es el que se quedó la grabación al ministro del Interior Jorge Fernández Díaz que luego acabó en manos de una íntima amiga suya. Éstos son los tontos útiles de los que finalmente acabaron prefabricando mediáticamente una Operación Cataluña que sólo existía y existe en sus calenturientas mentes.

¿Qué buscan? Obvio: los unos, que los Pujol se vayan de rositas y no tiren de una manta que llega a La Angorilla. Los otros, los podemitas, contribuir a destruir al PP y la estabilidad del Estado por aquello de que cuanto peor, mejor. Vamos, un revival de ese 34 y ese 36 que nos llevaron a la Guerra Civil. Y los de más allá sólo desean desmontar unas revelaciones policiales que han metido un palo en la rueda del procés golpista. Ni más ni menos, ni menos ni más. No me imagino yo al PP soltando el cuento de la “operación política” cada vez que les pillan con las manos en la masa. Ni los sobresueldos, ni Gürtel, ni González, ni desde luego Pujol, son conspiraciones sino más bien el ejercicio cabal de la Justicia. Y el que la hace, que la pague. Que puede prevaricar un juez, o un fiscal o un policía pero es física y metafísicamente imposible que lo hagan los tres a la vez.

El periodismo ficción, al que se ha sumado el Parlament de Cataluña de mayoría golpista, no conseguirá su objetivo. Más que nada porque en la ficción y en la realidad siempre acababa ganando el bien. Y así como lo de Gürtel, lo de Bárcenas, lo de Lezo, lo de Púnica, lo de la caja B o lo de los milmillonarios ERE y cursos de formación no era un cuento chino, lo de Pujol y Convergència tampoco lo es. Con una diferencia: lo de los los populares son decenas de millones, lo de los amigos de Évole y cía son miles de millones. Pequeño matiz.

PD: titulo deliberadamente “Los lavanderos de Pujol” y no “Los lavanderos de los Pujol” porque aquí hay un gran ladrón, Don Jordi. Los demás son unos machacas, desde Júnior hasta Oleguer, pasando por Doña Marta, Josep y Oriol. El que podía robar y robó hasta el infinito era el padre. Él era y es el autor material e intelectual y los otros los peristas o los colaboradores necesarios. Basta ya de que parezca que no se enteraba de nada. El gran maligno es él.

De la liberación de Ortega Lara a la suelta de Bolinaga

Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Julio 2017

El triunfo de la ETA y sus cómplices, que han sido y son hasta ahora el PNV, CiU, IU, Podemos y el PSOE de Eguiguren y Zapatero, empezó a fraguarse hace poco más de veinte años, justo tras la liberación de Ortega Lara y el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, anunciado por un jerarca batasuno: "tras la borrachera llegará la resaca" (Floren Aoiz, ahora bajo el paraguas de Sortu) y perpetrado para vengar esa liberación, una de las páginas más gloriosas de la Guardia Civil en su lucha contra la ETA.

Sí, había que vengar la alegría y el reconocimiento de aquel milagro nada milagroso, fruto de la tenacidad y la inteligencia de todas las fuerzas de Seguridad del Estado, que actuaban bajo un Gobierno que no tenía que recurrir al GAL para luchar contra el terrorismo, sino confiar en los que, "sin atajos", podían derrotar a los asesinos. Y que además puso fuera de la Ley a la marca electoral de la banda, Batasuna, que ha cambiado mucho de nombre, aunque ése es el que ha quedado en la memoria, porque sus sedes fueron cercadas tras el asesinato del mártir de Ermua, y una fue quemada. Algo, por cierto, que todavía preocupa en 'TelePodemos', alias La Sexta. La forma de dar esa noticia es para procesar a Soraya y Rajoy, esa pareja que, por seguir en el Poder, le dieron licencia para humillar y destruir a España.

Entre aquella liberación de Ortega Lara y la suelta de su torturador y carcelero Bolinaga por Rajoy hay la misma diferencia que entre la España empeñada en combatir al terrorismo separatista y la dispuesta a compartir el separatismo a cambio de que cese, siquiera de momento, el terrorismo. Entre los muchos testimonios extraordinariamente valiosos que Libertad Digital está publicando en estos días, sobresale el relato de la Guardia Civil sobre la crueldad de Bolinaga, que se negó a decir dónde estaba enterrado Ortega Lara para que muriera de hambre. A ese canalla lo soltó Rajoy y se retrató para siempre: ante el difunto PP y ante toda la nación española.

Para más ignominia, ni siquiera su traición es original: no hace más que asumir la doctrina del PRISOE de sumisión al PNV (Ver "El discurso del método" de Cebrián contra el pacto PP-PSOE en el País Vasco) y que Zetapé elevó a insólita doctrina de lucha contra el terrorismo: pactar con él. El resultado está a la vista, ignominiosamente cegador. Recapitulemos.

Insensibilidad mediática, culpabilidad política
Solamente diez días pasaron entre la liberación de Ortega Lara y el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco. Pero en esos días, la fuerza moral del superviviente y sus salvadores se convirtió en odio a los torturadores y asesinos de la banda, con Bolinaga y el Txapote a la cabeza. Y aquella movilización gigantesca, que yo describí en El Mundo como El llanto de una nación, pareció anunciar el fin de la impunidad etarra y de su reinado de terror. Hoy, salvo el que quiera cegarse, a la vista está que la ETA ha ganado, a cambio de que medios y partidos digan que ha perdido.

Tras el asesinato en Ermua, seis millones de españoles salieron a la calle y atacaron esa herriko taberna que tanto preocupa a los telesorayos. Pero hoy Ferreras, Rubalcaba y Pablenín se disputan el mérito del cerco y ataque a las sedes del PP en la Jornada de Reflexión, culpándole del 11M. Lo triste es que esa sensibilidad obscenamente preocupada por los derechos de los etarras y ese desprecio al partido de Miguel Ángel Blanco es culpa de Rajoy. El último en la cadena de favores a la ETA, pero el decisivo. Y lo hizo, lo hace, a cambio de nada, que para él es el todo: seguir en Moncloa.

Porque nunca, en estos veinte años, había tenido España un régimen mediático tan sectario, liberticida y miserablemente antinacional, como el actual, diseñado por Zapatero y blindado por Rajoy y Sáenz de Telesoraya. Cuando la prensa de papel trata de sobrevivir y la de Internet de respirar, los dos ámbitos en que la propiedad privada está terminante prohibida y activamente perseguida, que son la radio y la televisión, compiten en vileza a la hora de reescribir la historia de los terroristas y de sus víctimas. Ni una de las dieciséis cadenas nacionales acumuladas ilegalmente por Mediaset / La Cuatro y Atresmedia / La Sexta ha emitido las películas de Iñaki Arteta. Ni uno de sus canales ha producido una historia en honor a tanto sacrificio.

Ni un multimillonario telesorayo, comunista o separatista o las dos cosas, de los que facturan en Barcelona contra Madrid, ha dedicado un programa a quitarles la capucha argumental a los gudaris del tiro en la nuca. ¡Ni uno! Y cuando pareció hacerlo, de inmediato lo compensó con la clásica comprensión periférica, equidistante entre España y sus enemigos, la bala y la nuca. Eso retrata, por supuesto, a la basura mediática española; pero más aún a su jefe, que es siempre el Gobierno, del PSOE o del PP.

Arzallus, Pujol, Felipe y Zetapé, al rescate de la ETA
No se habían extinguido aún los ecos del requiem por Miguel Ángel Blanco y ya el separatismo preparaba el rescate de la ETA. Primero fue Arzallus, firmando el Pacto de Estella o Lizarra para la expresa protección de la banda asesina. Pero más importante fue, al año justo, la Declaración de Barcelona, que, enfriados los ánimos y lavadas las inocentes manos blancas, suponía un respaldo expreso del separatismo catalán y gallego al PNV en su alianza con la ETA. Se trataba de impedir que las movilizaciones masivas contra el terrorismo etarra acarrearan perjuicio o menoscabo al nacionalismo llamado moderado, entiéndase ladrón. Vamos, que la cosecha de nueces no debía mermar por el desprestigio episódico de los que sacudían el árbol, fuera enterrando vivo a Ortega Lara o asesinando a cámara lenta al pobre Miguel Ángel Blanco, en venganza por su rescate.

El éxito del plan separatista para proteger a la ETA y seguir usando sus crímenes para la destrucción de España lo prueba su texto, que dice así:
"Con la mirada puesta en el futuro y, al mismo tiempo inspirándonos en otras iniciativas de este siglo (la Triple Alianza de 1923 o la Galeuzca de 1993), el Bloque Nacionalista Galego, Partido Nacionalista Vasco y Convergencia i Unió, reunidos en Barcelona, declaramos que:

Al cabo de veinte años de democracia continúa sin resolverse la articulación del Estado español como plurinacional. Durante este periodo hemos padecido una falta de reconocimiento jurídico-político e incluso de asunción social y cultural de nuestras respectivas realidades nacionales en el ámbito del Estado.

Este reconocimiento, además de justo y democrático, resulta absolutamente necesario en una Europa en proceso de articulación económica y política y que, además, apunta a medio plazo hacia una redistribución del poder político entre sus diversas instancias y niveles. Una Europa cuya unión debe basarse en el respeto y la vertebración de los diversos pueblos y culturas que abarca.

Y lo es, también, en un mundo cada vez más independiente, sobre el cual pesa la amenaza de la uniformización.

Y acordamos:
- Hacer un llamamiento a la sociedad española para compartir y dialogar acerca de una nueva cultura política acorde con esa comprensión del Estado y promover una concienciación colectiva que refuerce la idea de su plurinacionalidad.

- Ofrecer a Europa y al mundo nuestras propuestas en defensa de la diversidad. Encabezar la política de las identidades, y de su convivencia positiva y creativa.

- Organizar de manera sistemática el intercambio de información, opinión y colaboración entre las gentes y sectores de la ciudadanía activos en los ámbitos intelectual, cultural, educativo, profesional y empresarial, con el objetivo de dialogar acerca de nuestras propuestas y difundirlas.

- Establecer un plan de trabajo conjunto entre nuestras respectivas organizaciones sobre: lengua y cultura, fiscalidad y financiación pública, símbolos e instituciones, presencia en la Unión Europea y sobre otras cuestiones que acordemos. (…)"
(Barcelona, 16 de julio de 1998)

¿Qué hay de nuevo en la defensa de la plurinacionalidad de España por el PSOE y Podemos que no esté ya aquí, suscrito por Pujol y Arzallus? Veinte años después de aquellos días de pasión y muerte, la banda etarra y sus cuates "moderados" ven cómo la Izquierda asume todos sus objetivos políticos. De la operación de salvamento in extremis de ETA hemos pasado a que el PSOE y Podemos compartan con ella lo esencial: dinamitar España legalizando su plurinacionalidad. Las atrocidades etarras fueron el medio, la plurinacionalidad es el fin. ¡Y dicen que hemos derrotado al terrorismo!

Los medios de comunicación catalanes en el gulag independentista
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 2 Julio 2017

Seguramente están al corriente de la aprobación en el Parlamento de Cataluña de una moción en la que se insta al Governa conceder subvenciones públicas solo a los medios de comunicación que se comprometan con la celebración del referéndum independentista anunciado para el 1 de octubre. Como suena. Una noticia como esta, capaz de convertirse per se en un escándalo en cualquier país de nuestro entorno donde se practica eso que llamamos democracia liberal, ha pasado más o menos desapercibida en España y no digamos ya en la propia Cataluña, donde los efectos de la anestesia patriótica sobre la capacidad de discernimiento del común ha alcanzado ya niveles letales. La moción había sido presentada el 22 de junio por los anticapitalistas de la CUP, y este jueves fue aprobada en pleno con los votos a favor de Convergencia, ERC y la mencionada CUP, la abstención de Catalunya Sí Que Es Pot (podemitas catalanes), y el voto en contra de Ciudadanos, PSC y PPC. En Cataluña mandan los comunistas de la CUP y el resto obedece. Viva la libertad.

Es verdad que en todas partes cuecen habas y que en el páramo hispano atesoramos un extenso know how en ese arte mostrenco que consiste en tratar a la prensa como a una puta a la que moler a palos si se muestra díscola o una beata a la que premiar con la zanahoria de la publicidad institucional si se prueba sumisa, y ello con Gobiernos de distinto signo, pero la cosa jamás se había acercado a las cotas de desvergüenza alcanzadas en esta Cataluña de signo fascistoide que pretende imponer el Movimiento Nacional Catalán a la hora de exigir la plena adhesión de todos -personas, empresas e instituciones- al imperativo categórico de la independencia. Recordar la grave responsabilidad contraída por los medios de comunicación catalanes en la situación de ruptura en que hoy vive esa sociedad, resulta ocioso a estas alturas. La mayor parte de los medios, con muy contadas excepciones, vienen comportándose desde hace años, particularmente desde 2012, como perritos falderos del prusés dispuestos a pasar la gorra y a vivir de las subvenciones de la Generalidad, una especialidad en la que es un verdadero artista Javier Godó, III Conde de Godó y Grande de España por la gracia de Juan Carlos I, editor del diario La Vanguardia.

La rendición de los medios al nacionalismo rampante acaba de batir su propio récord. Sometimiento a cara descubierta. Sin caretas. Y con publicidad, nunca mejor dicho. Lo cual que los más inteligentes del lugar se habrán sentido indignados, un suponer, por la afrenta, porque todos sabíamos quién nos mantenía, quién costeaba la nómina a fin de mes, todos éramos conscientes de nuestra vil condición de felpudo del independentismo, pero, digo yo, ¿qué necesidad había de hacerlo explícito de forma tan obscena? ¿Qué necesidad de hacer saber que tenemos un chulo que nos vigila de cerca y paga la cuenta? En Cataluña lo sabíamos unos cuantos. Ahora ya lo sabe toda España. Una putada, se mire por donde se mire. Absurda, además, porque no necesitábamos ser víctimas de ningún chantaje para hacer lo que de mil amores hemos venido haciendo hasta ahora, que es contar las glorias de la Arcadia feliz que nos promete el nacionalismo, esa Dinamarca ideal tan alejada de la atroz Siria española.

La iniciativa es tan grosera que abre algunos interrogantes. Por ejemplo, que la criada esté saliendo respondona. Que el Movimiento esté perdiendo fuelle, que lo está cada vez más, con cada día más gente hasta el gorro, como demuestra el manifiesto de ese centenar de catalanes ilustres que esta misma semana exigía a la Generalidad la suspensión del referéndum porque “no se cumplen los requisitos para que sea democráticamente homologable”. El texto denuncia que “la reciente convocatoria hipotéticamente refrendaria no se fundamenta ni en el Estatuto, ni en la Constitución, ni en el Derecho Internacional. Al contrario, atenta a la esencia misma de la pervivencia del Estado de Derecho”, al tiempo que afirma que “sustituir la razón democrática por el voluntarismo conducirá indefectiblemente a la perversión del sistema político, a la ruina de la concordia cívica y a la fractura de la sociedad catalana”.

El lenguaje amenazador de la CUP
En abierta rebelión contra el Estado, la mayoría independentista del Parlament no está dispuesta a cumplir la ley ni atender a razones. Se acabaron las sutilizas, barridas por el zafio estilo CUP, el flequillo modelo hacha de su portavoz, Anna Gabriel, o la violencia, de momento solo verbal, de un tal Quim Arrufat, portavoz de su secretariado nacional, que este jueves amenazó con “reventar la legislatura si el Govern no hace los deberes para que el 1 de octubre pueda haber un verdadero referéndum desobediente”. Para el susodicho, “hay algunos elementos que no están alineados con el referéndum”, y ya sabemos lo que ese lenguaje, esa terminología, significa en boca de un comunista. Esta es la gente que manda en Cataluña. La que tiene agarrada por lo que le cuelga a la pacata burguesía idiota de la Barcelona rica. Porque solo quien se sabe con mando en plaza es capaz de hablar a los timoratos en términos tan amenazadores: “Hace muchos años que viven de las instituciones, están muy bien acostumbrados al poder autonómico, calculan que todo será más o menos un 9-N y consideran que no tienen que arriesgar su condición personal, ni sus propiedades personales, ni el cargo…” Aviso a navegantes.

Arrufat quiere que la gente del Govern se juegue el tipo: “El presidente y los responsables de su Ejecutivo deben ser conscientes de que toda la gente que tienen en el barco, la tropa, deben ir hasta el final. No vale que del propio ejecutivo que debe organizar el referéndum vengan los errores, las deserciones, las dilaciones…” Se impone el estilo CUP y se exige la sumisión a la prensa, como el día de mañana se exigiría el silencio o el exilio a quien, en el paraíso independentista, no pensara como ellos. Es la militarización de los medios de comunicación, al servicio de una sociedad reñida con los valores que consideramos esenciales en las sociedades democráticas. Hasta aquí ha llegado Cataluña. La iniciativa del Parlament exigiendo la sumisión de los medios para cobrar subvenciones ha sido recibida por la prensa catalana con sordina cuando no silencio. “Nos hemos ido acostumbrando a lo ilegal, y hemos llegado a considerar normal un atentado contra las libertades como este”, afirma un portavoz de Sociedad Civil Catalana, “olvidando que no hay país libre sin prensa libre”. Es verdad, nos hemos acostumbrado a lo irracional y lo fascista, en Madrid y en Barcelona.

Cabe esperar, eso sí, la briosa reacción de la prensa catalana, con el Conde de Godó a la cabeza y Enric Juliana de portaestandarte, dispuesta a redactar un duro editorial conjunto condenando este atentado contra las libertades, a imagen y semejanza de aquel otro editorial (La dignitat de Catalunya) que, en catalán y en castellano, fue publicado el 26 de noviembre de 2009 en los doce diarios con sede en la región, en un grosero intento de presionar al Tribunal Constitucional con ocasión de la sentencia sobre el nuevo Estatut. Seguro que Juliana y los suyos no dejan pasar la ocasión de rechazar el gulag que propone la CUP y consienten sus comparsas de JxSí. Seguro que la están peinando. Tal vez hoy mismo. No perdamos la esperanza.

Puigdemont redobla la apuesta
Y mientras tanto, Puigdemont y su tropa redobla la apuesta, aumenta el desafío, echa nueva leña a la caldera del odio. En un acto con alcaldes independentistas celebrado ayer en la Universidad de Barcelona, el honorable lanzó un nuevo órdago al Estado afirmando que “¡nos tienen miedo de lo que podamos decir y decidir, y más miedo daremos!”. A estas alturas ya solo queda una salida al envite lanzado por el independentismo contra la democracia española. Lo dijo muy claro el viernes el expresidente Aznar, en la clausura del curso de verano de FAES: “si el independentismo crea una situación irreductible -y en eso está-, los medios legítimos de la Constitución y del Estado de derecho no serán una opción, sino el deber de las instituciones democráticas de mantener la legalidad” (…) “Frente a los que han decretado ilegítimamente un estado de excepción en Cataluña, propongamos la normalidad de la Constitución y la ley”.

Y, además de la ley, ¿algo más, señor Aznar? “Pues sí, algo más, hagamos política. Hacer buena política en Cataluña significa sentar bases de entendimiento y sumar voluntades para articular una alternativa amplia al nacionalismo que refleje la pluralidad de la sociedad catalana, que saque a Cataluña de la trampa en la que el nacionalismo le ha arrastrado. Hacer política ahora es sentar las bases de esa alternativa y decirlo claramente”. Que es lo que había que haber hecho desde el principio, en lugar de dejar abandonados a los dictados del independentismo a los millones de personas que en Cataluña se sienten a la vez catalanes y españoles. ¿Se habrá enterado el Gobierno de cobardes que mantenemos en Moncloa?

Entre los saqueos de los Pujol y las provocaciones de Puigdemont
EDITORIAL El Mundo 2 Julio 2017

A medida que pasan los días y a tres meses de la fecha fijada por el Govern de Carles Puigdemont para la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre, el discurso y las acciones de los independentistas están entrando en una deriva desafiante y radical. Ayer, en una nueva representación de fuerza y unidad, dos cualidades de las que carecen, el presidente de la Generalitat, su vicepresidente, Oriol Junqueras, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, participaron en un acto organizado por la Asociación de Municipios y Comarcas de Cataluña (ACM) y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), en el que se escenificó la decisión sin fisuras de estos ayuntamientos de no cumplir la ley y de colaborar en la preparación del referéndum, cediendo sus locales para la colocación de las urnas.

En el acto, al que acudieron unos 500 alcaldes, las dos entidades aseguraron que no darán «ningún paso atrás ante ningún obstáculo político, jurídico o de cualquier tipo que pueda articular el Estado». Una declaración reforzada por Puigdemont, que en su habitual tono retador aseguró que el Gobierno central tiene «miedo» a lo que «la gente» pueda «decir y decidir», obviando conscientemente que la Constitución prohíbe la celebración de este tipo de consultas y garantiza la unidad y la solidaridad territorial como base de la convivencia y la igualdad de todos los ciudadanos. Una vez más, Puigdemont pretende ocultar que no todos en Cataluña apoyan su delirio separatista. Y es que, aunque en la AMI están agrupados el 83% de los Ayuntamientos de Cataluña, representan sólo al 43% de la población total de la comunidad, ya que la mitad de estas localidades cuentan con menos de 1.000 habitantes. Sólo una de las cuatro capitales, Gerona, en la que Puigdemont fue alcalde, forma parte de ella, lo que indica que en las principales ciudades de Cataluña los ciudadanos rechazan de plano el independentismo.

Sin embargo, y pese a que Barcelona tampoco forma parte de la AMI, su alcaldesa, Ada Colau, quiso quitarse el viernes la máscara de la ambigüedad y el doble juego para dejar claro que también ella y su grupo prefieren colocarse al margen de la ley. La líder de Barcelona en Comú impuso su criterio de votar en contra de una moción del PP que exigía no prestar ningún apoyo al referéndum. Y lo hizo sobre los dos concejales de ICV, ahora diluidos en la organización de Colau, que pedían la abstención, y en contra de su socio de gobierno, el PSC, que se sumó a la moción del PP. Se puso de manifiesto la división que hay en el seno de la coalición municipal, y la contradicción en la que viven los socialistas catalanes, ya que algunos de sus ediles están defendiendo abiertamente el derecho a decidir. Después de la actitud de Colau, el PSC debería preguntarse cuál es su posición ante la consulta, ya que no se puede rechazar la celebración de un referéndum unilateral a la vez que se mantiene en el gobierno municipal a quien, como Colau, ha abierto la puerta a colaborar con el proyecto secesionista, confundiendo su sectarismo con la voluntad de los barceloneses.

Pero a la vez que los independentistas pretenden presentarse como los representantes de la voluntad popular, surgen nuevas evidencias de que la deriva soberanista iniciada por los líderes de la antigua Convergència está motivada en parte por la corrupción que ha provocado el desplome del partido y la necesidad de su cambio de nombre. Tal y como publicamos hoy, la familia Pujol envió a un chófer a Andorra a recoger en metálico al menos 1,3 millones de euros. Y lo hizo en abril de 2003, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico. En esas fechas, hay que recordar, Jordi Pujol aún ostentaba la presidencia de la Generalitat, lo que añade al caso un punto de mayor gravedad. Frente a las falsas acusaciones de agravios reflejadas en una de las consignas de la propaganda nacionalista, España nos roba, cada vez hay más evidencia que fueron los nacionalistas los que realizaron un auténtico saqueo de los fondos públicos.

Soy Miguel Ángel Blanco y no quiero que lloréis por mí
Miguel Ángel Mellado El Espanol 2 Julio 2017

«Sí. No lloréis por mí… A la mayoría esta frase os sonará a Evita Perón, no-llores-por-mí-Argentina… Pero no. Está extraída de los Evangelios, pronunciada por Jesucristo con la cruz a cuestas: “No lloréis por mí, llorad por vuestros hijos”. La Biblia era uno de mis libros preferidos. Muchas noches, antes de dormir, leía unas líneas. No sabía entonces el sentido significado que acabaría teniendo para mi familia este versículo de San Lucas.

Porque Chelo, mi madre, no ha parado de llorar desde aquel día en que aparecí herido de muerte, cerca de Lasarte (Guipuzcoa), en la tarde del 12 de julio de 1997.

Hoy, 20 años después, lo veo todo más claro. Será porque la oscuridad agudiza el sentido de la vista, metidos de lleno como estamos en la trituradora de los aniversarios: este sábado, 1 de julio, se ha conmemorado la liberación de Ortega Lara y, además, del empresario Cosme Delclaux… Porque no debemos olvidar que éste como tantos otros secuestrados y extorsionados de ETA también fueron víctimas.

Pues a lo que iba… Estaba hablando de lágrimas y víctimas como el ex funcionario de Prisiones Ortega Lara. Mi madre sigue llorando como una Magdalena, inmersa en un bucle de dolor del que no ha podido liberarse en estas dos décadas. Si ella no estaba mala, con cáncer, el enfermo era mi padre: un infarto, hernias discales, tumores en la vejiga… En las últimas semanas, Miguel ha estado internado en el hospital, lo cual solo contribuirá a acelerar su deterioro mental.

En estos 20 años mis padres han estado más de médicos que en cualquier otro sitio. Como demostró un estudio clínico de la Fundación Fernando Buesa –asesinado dos años y medios después que yo-, los parientes cercanos a los asesinados de ETA desarrollaban más enfermedades que la media nacional.

Quiero aclarar un dato antes de que se me olvide en relación con la liberación de Ortega Lara. A mí no me secuestraron y mataron en 48 horas como venganza por el rescate de José Antonio, 532 días enterrado vivo en un zulo. 'Txapote', 'Amaia' y 'Oker' me metieron en el maletero de un coche en la estación de Eibar, aquel 10 de julio de 1997, obedeciendo la orden de uno de los jefes de ETA, 'Kantauri'. A través de dos cartas, escritas meses atrás, pidió “levantar” un concejal del PP cuanto antes, “y si se resiste, un tiro arriba y a por otro”.

Dejemos claro que no hubo causa-efecto. Mi carnicero, 'Txapote', llegó a Eibar (Vizcaya), pueblo situado a unos pocos kilómetros de Ermua, donde yo era concejal del PP, a finales de junio, cuando nadie sabía, ni el ministro Mayor Oreja, que Ortega Lara iba a ser liberado por la Guardia Civil el 1 de julio, en la llamada Operación Bol (de Bolinaga, el carcelero cruel). Sencillamente, estaba decidido que irían a por mí.

¿Quién dice que los muertos se quedan en paz? Desde aquí, desde el cementerio de Faramontaos (Orense), ves lo que pasa en España y hay muchas cosas que duelen. Y eso que con el tiempo dicen que te vuelves más sabio. En mi caso, habría varias razones: mi tumba está pegada a la de un maestro de enseñanza y naturalista, Pedro Pontes García, y a escasos kilómetros donde pasó su infancia el que luego sería Alfonso X El Sabio, autor de las Cantigas escritas en un bellísimo galaico-portugués.

Como decía, hay cosas que te perforan de dolor. No me duele recordar lo feliz que fui en mi última Semana Santa, pasada aquí, en Faramontaos, con mi novia Marimar, ahora casada y madre en Barcelona. No estoy de acuerdo, pues, con Dante, cuando escribió en su Divina Comedia que “no hay mayor dolor en el infortunio que recordar el tiempo feliz”. Que va. ¡Pero si el recuerdo es lo único que nos queda, tan inasible como nuestras vidas de muertos!

Lo que duele de verdad es la maldad: rematar al muerto. ¿Sabéis qué sucedió hace unos días, en la noche de San Juan, en Eibar, el pueblo donde me secuestraron? El protagonista en la ciudad armera no fui yo, un chico que se metió en política no para medrar –en dos años como concejal gané el equivalente a 5.000 euros, en aquel País Vasco de terror-. Entré en política por rebeldía. ¿Por qué iba a esconderme yo, tan vasco como cualquiera, nacido en Ermua en 1968, el mismo año que Felipe VI?

No, no lloraron por mí en Eibar en sus fiestas de san Juan, sino por quien dio mis coordenadas al comando Donosti para que me secuestraran: Ibon Muñoa, ex concejal de HB, el tipo que dio cobijo en su piso a 'Txapote' cuando visitó Eibar a finales de junio. La misma casa donde se alojaron mis tres asesinos el 8, el 9 y el 10 de julio. “Ibon, vuelve a casa”, decían los carteles y pancartas. En las 'Txoznas' (las casetas) aparecía el retrato del colaborador de ETA como si fuera san Lucas pidiendo a los clientes que lloraran por él.

Espero que mis padres no lean estas líneas. Esta gente nos sigue odiando. Mis padres están en esa fase última descrita por Balzac en su novela La piel de zapa, cuando uno de los personajes exclama: ¿El porvenir? Yo sé cuál es: el porvenir es una cama del hospital.

Pero no nos pongamos tristes. Empiezan las vacaciones. La vida sigue para los vivos así como la no vida para los muertos. Estos días que vienen van a acordarse más de mí con motivo del 20 aniversario de mi “fusilamiento” con una pistola Beretta, un tiro detrás de la oreja derecha y, el otro, en el centro de la zona occipital.

Llegado a este punto, me conformo con que no haya dos versiones de lo que sucedió en los años de plomo y sangre de ETA. O, al menos, que la post-verdad no se imponga a la verdad. La RAE ya ha admitido este palabro. En tiempos de lo políticamente correcto y de la tontería no me extraña que los señores académicos incluyan un neologismo como Post-verdad (Post-truth). Para qué; si existe una palabra rotundamente más acertada como es: mentira.

Ya que ETA nos mató, que no sea en balde. No consintáis, los vivos, que se escriba otro relato de los hechos –unos moríamos, otros nos mataban-. No aceptéis que haya perdón sin que pidan, eso, perdón por todo el daño que nos infligieron.

Yo estoy aquí, sólo, en Faramontaos, desde 2007. Me trajeron porque algunos no me dejaban descansar ni en el nicho de Ermua, donde fui a parar aquel 14 de julio de 1997. Como a tantos, al matarme me robaron dos vidas de un golpe: una con todo lo que tenía en ese momento –no pude ni estrenar el Renault Coupé que compré el día antes de mi secuestro-, y la otra, con lo que iba a tener. Quería ser padre de dos hijos, como han tenido mis asesinos en la cárcel, 'Txapote' (García Gaztelu) y 'Amaia' (Gallastegui Sodupe), presos ahora en la misma cárcel de Huelva.

A ellos les exijo que me pidan perdón por haber matado de dos tiros mis dos vidas. Y, a vosotros, que no lloréis por mí, porque las glándulas lacrimales son peligrosas cuando sólo sirven para enturbiar la verdad de los hechos.

¿UNAS LÍNEAS PARA DON FELIPE?
Sí. Nacimos el mismo año y comenzamos a reinar a la vez. Yo, desde el otro mundo, al convertirme con mi sacrificio no deseado en 'El hijo de todos' y en el gran revolucionario contra el miedo. Y, usted, don Felipe, desde Ermua: el 14 de Julio de 1997, cuando presidió mi funeral delante de millones de españoles, comenzó a ser rey. Se lo debió a su padre, Juan Carlos I. Aquel día le cedió el sitio y años después, en 2014, la corona.

Si me permite decírselo, no he entendido la ausencia de su padre en el acto conmemorativo de las Cortes por los 40 años de democracia. Si en nuestro piso de 80 metros cuadrados de la calle Iparraguerri, en Ermua, cabíamos dos reyes, mi padre Miguel y yo, ¿cómo no va a haber espacio en el Palacio del Congreso para ustedes dos?

En un rato, mis tíos Aurelio y Pacita, vecinos de Faramontaos, vendrán a ponerme las flores de todos los domingos. El 17 me dirán una misa. Así es mi vida. Os dejo ya. Porque como repite don Pedro, mi compañero de sitio, cuando recibimos una visita: “Lo que tú eres ahora, yo lo fui una vez; lo que yo soy ahora, tú lo serás un día”. Así que, querido lector, aprovecha».

Tribunales
El alcalde de un pueblo aragonés acorrala a la Generalitat en los juzgados tras 22 años de lucha
«Cuando me empeñé en hacer justicia por el expolio del Monasterio de Sijena me miraban como si estuviera loco»
Roberto Pérez Zaragoza ABC 2 Julio 2017

Ildefonso Salillas tiene 55 años. Cuando contaba 33 se convirtió en alcalde de su pueblo natal, Villanueva de Sijena (Huesca), centro del histórico y durante siglos poderoso Señorío de Sijena que controlaban las monjas de la orden de Malta. Ildefonso Salillas era el descendiente de una familia estrechamente ligada a ese monasterio y conocedor, de primera mano, del expolio que había sufrido. A sus 33 años se empeñó en hacer justicia. Tras 22 años de lucha, ha conseguido acorralar a la Generalitat en los juzgados y forzarle a devolver el valioso «tesoro artístico de Sijena».

La batalla de este alcalde de pueblo de Los Monegros -lleva en el cargo ininterrumpidamente desde 1996- ha acabado fructificando justo cuando el independentismo catalán está forzando al máximo su particular máquina secesionista. Por eso, en la Generalitat, los reveses judiciales que les ha ocasionado Ildefonso Salillas desde ese pequeño rincón aragonés les cae no solo como la pérdida de un pleito de obras de arte sino, también, como un batacazo en su órdago separatista.

Hace un par de años, Villanueva de Sijena conseguía que un juzgado de Huesca le diera la razón: declaró ilegales, por notoriamente fraudulentas, las compra-ventas realizadas (y simuladas, según la sentencia) entre unas monjas barcelonesas y la Generalitat. Unas supuestas compra-ventas -en 1983, 1992 y 1994- que culminaron el expolio de un centenar de obras de arte de altísimo valor histórico y cultural que formaron parte del patrimonio del Monasterio de Sijena.

«Nos costó muchísimo desentrañar la trama que rodeó a este caso, pero al final pudimos reconstruir las piezas y demostrar ante el juzgado que fue una operación fraudulenta que contó con el concurso, a lo largo de los años, del Obispado de Lérida, del Arzobispado de Barcelona, de la priora del barcelonés convento de Valldoreix y, por supuesto, de la Generalitat presidida entonces por Jordi Pujol y del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), controlado también por la Generalitat», explica Ildefonso Salillas.

El hijo del último cantero de las monjas
Ildefonso Salillas conocía de primera mano lo que había en el interior del Monasterio de Sijena, porque su familia, durante muchas generaciones, trabajó al servicio de esa comunidad de religiosas. «Tengo la certeza documental de que, como mínimo, mi familia trabajó al servicio de las monjas, de forma ininterrumpida, desde el padre de mi tatarabuelo». De padres a hijos pasó el título de canteros del convento, los responsables de trabajar la piedra y acometer las reparaciones y obras necesarias en este histórico cenobio. Pero sus funciones iban más allá de estas funciones. Como civiles de plena confianza de las monjas, se encargaban de asistirlas en otras funciones, incluidas «amortarjar a las religiosas que fallecían y enterrarlas», explica Salillas.

Sus antepasados vivieron y sufrieron por el Monasterio de Sijena. Como su bisabuelo, que «murió en 1936, diez días después de que una columna de anarquistas incendiara el monasterio; estuvo diez días sin comer y beber hasta que murió», cuenta el alcalde de Villanueva de Sijena.

Expolio con un camión de mudanzas
Conocedor de primera mano de lo que fue y lo que había en este cenobio, supo cómo se fue fraguando el expolio del «tesoro artístico» desde 1969. Primero, cuando en diciembre de aquel año el obispo de Lérida ordenó a las monjas que se marcharan a Barcelona para dejar vacío el convento y llevar a cabo obras de rehabilitación. Unas semanas después, el Obispado ilerdense -al que por entonces pertenecía Villanueva de Sijena- mandaba un camión de mudanzas para llevarse decenas de piezas de valor en dos viajes, con un cura como supervisor, «mosen Tarragona, recuerdo que se llamaba».

Pocos años después murió en su «exilio» barcelonés la útima priora que había tenido el Monasterio de Sijena. Y el «tesoro artístico» jamás regresó.

En 1996, nada más llegar a la Alcaldía con 33 años de edad, Ildefonso Salillas dirigió una carta al Obispado de Lérida para reclamarles el centenar de obras de arte desaparecidas. Fue entonces cuando les argumentaron que se habían vendido a la Generalitat y al MNAC. Lejos de darse por satisfecho, Salillas empezó a mover cielo y tierra para que aquello no quedara así. Empezó una batalla judicial en la que -recuerda- al principio le hacían poco caso. «Mi miraban como si estuviera loco, como si fuera un inconsciente por intentar plantar batalla legal contra la todopoderosa Generalitat de Cataluña del todopoderoso Jordi Pujol», rememora.
14 años de litigio en el Tribunal Constitucional

El caso dio sus primeros pasos jurídicos en 1998. Y acabó saltando al Tribunal Constitucional, que tardó 14 años en resolver sobre el litigio por la aspiración aragonesa a ejercer el derecho de tanteo y retracto sobre esa colección artística que había comprado la Generalitat. El Tribunal Constitucional, en una tardanza que marcó un récord absoluto de demora en resolver un caso, determinó que Aragón no tenía derecho a ejercer el tanteo y retracto. Pero aquella misma sentencia puso sobre la pista de una vía jurisdiccional civil que, a la postre, permitió destapar flagrantes ilegalidades cometidas en el trasiego catalán de ese centenar de obras de arte aragonesas.

En 2015, la Justicia sentenció en primera instancia que las compra-ventas formalizadas por la Generalitat de Jordi Pujol y por el MNAC fueron nulas de pleno derecho, por ilegales: se realizaron de tapadillo, sin los preceptivos permisos oficiales del Estado, sin una correcta autorización del Vaticano... Además, hasta se duda abiertamente de que hubiera sido realmente una compra-venta, porque nunca han aparecido los justificantes de pago que debía haber aportado la Administración catalana.

El caso está recurrido por las autoridades de Cataluña. Pero, mientras tanto, Salillas -en una extensa batalla judicial desplegada por el abogado Jorge Español- ha conseguido que se fuerce a la Generaltiat y al MNAC a devolver las 97 obras de arte objeto del litigio. Tras reiterados ultimátums judiciales, hace un año regresaron a Villanueva de Sijena 51 de esas piezas. Ahora, bajo amenaza de encausarlo por lo penal, la jueza de Huesca que lleva el caso ha ordenado al consejero catalán de Cultura, Santi Vila, que disponga lo necesario para que el 30 de julio vuelvan a Villanueva de Sijena otras 44 obras de arte que faltan de esa misma colección. Y, además, se siguen buscando otras dos piezas que el MNAC dice haberlas perdido. Incomprensiblemente, hace meses que reconoció al juzgado que están extraviadas.

Las valiosas pinturas murales
Veintiún años después de que emprendiera aquella tarea desde un pequeño rincón de la geografía aragonesa, Ildefonso Salillas no oculta su satisfacción por lo conseguido, y su agradecimiento por el acierto con el que el abogado Jorge Español ha conseguido hacer doblar la rodilla a la Generalitat ante los tribunales. Y no solo con el «tesoro artístico de Sijena», sino también con las valiosas pinturas murales que igualmente fueron arrancadas de ese viejo cenobio, que se conservan en el barcelonés MNAC -presume de ellas como parte destacada de sus fondos artísticos- y que la justicia también ha ordenado que regresen a su emplazamiento original en Los Monegros.

Ildefonso Salillas reconoce que esta larga, intensa y difícil batalla judicial contra el Gobierno catalán ha sido no solo un empeño en nombre de todo un pueblo, sino también una tarea respaldada por la motivación personal de la memoria de su familia, por su estrecha vinculación histórica con el Monasterio de Sijena.

Al final, el hijo del último cantero de las monjas ha hecho justicia, a costa de exasperar al independentismo instalado en la Generalitat desde un pueblo de Los Monegros que tiene poco más de 500 vecinos empadronados.


 


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