AGLI Recortes de Prensa   Jueves 6 Julio 2017

El futuro de la democracia española, en juego
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 6 Julio 2017

Los ciudadanos españoles exigimos al Rey, al Presidente del Gobierno y a la Jefatura de las Fuerzas Armadas que defiendan con firmeza la Constitución y la libertad ante los golpistas catalanes

Si el Gobierno central no hace lo que debe hacer y, por ejemplo, no aplica inmediatemente el artículo 155 de la Constitución para detener el Golpe de Estado que el totalitarismo independentista catalán, en alianza con la extrema izquierda, ha puesto en marcha, la situación de España se hará insostenible. Y será una situación intolerable no solamente por el devenir tortuoso que sufrirá Cataluña, y especialmente las decenas de miles de ciudadanos no nacionalistas que viven y trabajan en esta región, sino, sobre todo, porque las principales instituciones españolas, desde la Monarquía a las Justicia, pasando por el Parlamento y las fuerzas armadas, quedarán ante los ciudadanos como instrumentos inútiles que no pueden salvaguardar lo que nos es más querido y más valioso: la libertad, la convivencia civilizada, el respeto a las leyes, la igualdad entre los ciudadanos y la seguridad para nuestros hijos.

Ante el Golpe de Estado declarado en Cataluña, el Gobierno de Mariano Rajoy, la Monarquía de Felipe VI y el Ejército español han de saber que los ciudadanos demócratas españoles les estamos mirando fijamente, con tanta atención como desconfianza. Y que esperamos encarecidamente que defiendan nuestros derechos como hombres y mujeres libres que somos, que esperamos que protejan el futuro de nuestros niños (y su derecho a vivir y estudiar en su país hablando en su lengua materna) y que esperamos que resguarden con fuerza nuestro sistema de convivencia de esa contumaz chusma nacionalista, incendiaria y radical que, malversando los recursos públicos, trata de imponer a todos los españoles sus pesadillas más delirantes y fanáticas.

En estos momentos de la historia, los ciudadanos simplemente decentes, quienes pagamos religiosamente nuestros impuestos, quienes tratamos de facilitar la convivencia colectiva, quienes tratamos de transmitir ideales de tolerancia a nuestros descendientes y quienes todavía confíamos y creemos en los valores que se derivan de palabras como patria, tradición, familia, estirpe o historia, nos encontramos excepcionalmente irritados por la absoluta incapacidad y el desinterés de nuestras instituciones para defender nuestros derechos más elementales: sobre todo, a la seguridad física, a la protección normativa, a la garantía de podermos entender en español con nuestros vecinos, a la libertad en cualquier parte del territorio y a la esperanza de un futuro para nuestros hijos.

Cada vez tenemos menos cosas, menos certezas, menos seguridades y menos confianza en el Estado. Y cada vez tenemos más rabia y más tentaciones de defendernos por nuestra cuenta. Si uno de los nuestros, todo coraje, acaba de dar su vida para defender la vida de una mujer desconocida a la que estaban atacando algunos de esos terroristas que nuestros Gobiernos han metido en nuestros países y de los que ahora son incapaces de defendernos, imagínense qué puede ocurrir si muchos españoles comienzan a tomar las decisiones necesarias y urgentes que sus instituciones son incapaces de tomar… Los demócratas españoles esperamos que el Rey, el Presidente y la Jefatura del Ejército nos defiendan de la sinrazón y castiguen a los golpistas como marca la Ley. Y habrán de hacerlo así, con contundencia, eficacia y rapidez, porque, en caso contrario, podría darse la situación de que una posible independencia de Cataluña pasase a ser el menor de sus problemas.

España, país enfermo (II)
Juan Laborda www.vozpopuli.com 6 Julio 2017

Raudos y veloces, distintos voceros del actual ejecutivo se han lanzado a loar los últimos datos de empleo. ¿Cómo se puede defender unos datos donde para reducir el paro del mes de junio en 98.317 personas se firmaron más de 2 millones de contratos? ¿Han visto ustedes la afiliación el último día de junio? ¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¡No, España no genera empleo, reparte miseria para beneficio de unos pocos que sorben la plusvalía del trabajo! Y de los jóvenes ni hablamos. Sí, España, país enfermo.

Los datos del mes de junio de las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo Estatal (SEPE) son simple y llanamente un reflejo del modelo productivo por el que optó finalmente España: país de camareros, desindustrialización, salarios bajos y precariedad laboral. El número de parados registrados en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo Estatal (SEPE) ha bajado en junio en 98.317 personas en relación al mes anterior. En términos desestacionalizados el paro se redujo, en dicho mes, en 21.668 personas. Para ello, el número de contratos registrados durante el mes de junio fue de 2.089.520. Ya saben qué tipo de empleo implican estos datos. Pero lo más increíble es el dato de afiliación. A cierre de mes no sólo no subió respecto al cierre de mayo, sino que cayó. El 30 de junio el número de afiliados a la Seguridad Social era de 18.196.843 frente a los 18.261.899 a cierre de mayo, es decir, hubo un descenso en la afiliación respecto al cierre del mes previo de 65.056 personas. El 30 de junio la afiliación se redujo en 257.014 personas. Sin comentarios.

Miseria, competitividad y productividad
Hemos entrado en una fase de crecimiento de la economía en la que se reparte la miseria. El empleo que se crea es de baja calidad, precario y, como tal, inestable y poco productivo. Como consecuencia, la productividad de los factores productivos sigue estancada. Salarios bajos, baja productividad de los factores productivos, descenso de la población activa, unido a la demografía y la falta de voluntad política amenaza nuestro sistema público de pensiones.

Esta realidad, el reparto de la miseria, que domina el devenir de nuestro país, especialmente tras La Gran Recesión, es paralela al mayor despegue histórico de nuestro sector exterior, que algunos desde el actual ejecutivo descubrieron solo cuando llegaron al poder. España jamás ha perdido competitividad en las últimas dos décadas. Junto con Alemania el nuestro es el único país que en los últimos 20 años mantuvo e incrementó su cuota de exportaciones, no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos.

Los actuales gobernantes siempre confundieron productividad aparente del trabajo con competitividad. España tiene una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopólicas- es intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas. Sin embargo, nuestro sector exportador, desde 1994, nunca ha dejado de crecer, y es ahora cuando se encuentra ante una disyuntiva vital, o se implementan nuevos proyectos de inversión o su efecto se diluirá como un azucarillo. Las disponibilidades de bienes de equipo se han recuperado ligeramente tras hundirse masivamente en el período 2008-2013. Añadamos además otro factor preocupante que hemos comentado desde estas líneas: distintos vehículos de inversión, especialmente foráneos, están adquiriendo la propiedad de empresas familiares españolas de tamaño pequeño y mediano, además de otras de gran tamaño, buscando rendimientos ex ante atractivos. Estamos perdiendo el control de estas empresas a favor de capital extranjero, lo cual es preocupante.

Reforma laboral y soluciones alternativas
Ante el brutal incremento del paro durante la Gran Recesión, en vez de repensar que es lo que queríamos para nuestra querida España, las élites optaron por repartir la miseria. La búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva, donde el intercambio de favores y el caciquismo desparecieran definitivamente de la faz de nuestro país, requiere tiempo. Además, sus efectos no son inmediatos, y las actuales élites perderían privilegios. Ante tal disyuntiva, enésima patada hacia adelante, que paguen los de siempre. Se impuso una reforma laboral diseñada exclusivamente con la intención de abaratar los salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos.

Objetivo, mantener el statu-quo de los oligopolios patrios.
En el blog anterior resumimos las soluciones alternativas que hemos ido discutiendo en los últimos años desde estas líneas, basadas todas en la absoluta superioridad del principio de demanda efectiva: teoría monetaria moderna y su propuesta de empleo garantizado; subida del salario mínimo; el establecimiento de un impuesto sobre la renta del suelo a “lo Henry George”, mientras que bajamos los impuestos al resto de factores productivos y, sobretodo el IVA; el desarrollo una política pública de vivienda que hunda los alquileres y precios de la vivienda patria; y, en el medio plazo, una vuelta a la industria, lo que algunos denominan eufemísticamente cambio de modelo productivo. Si no se hace nada de ello, todo seguirá igual.

La Narnia catalana de Pedro Sánchez
Jorge Vilches www.vozpopuli.com 6 Julio 2017

Europa duerme, solo preocupada porque no falte una mano que meza su cuna. Mientras, la democracia ha dejado de ser un contenido para convertirse en unas formas de decidir la política, cualquier política. Todo es negociable entre oligarquías, incluso el fin de la libertad en una región como Cataluña.

A los españoles no les interesa el “procés”, esa vía a la independencia a través de una insistencia llevada hasta la náusea y el aburrimiento, basada en escapar de la justicia por corrupción masiva, el complejo de superioridad etnocultural y un psicosomático victimismo. Es el discurso de la supuesta civilización esencialista catalana frente a la presunta barbarie hispánica, pero no interesa. Lo dice el CIS y punto. “Que negocien”, y sanseacabó. A la gente le importan más las formas que el contenido. Y esto lo sabe Pedro Sánchez.

El proyecto político del nuevo PSOE solo necesita tres ejes: echar al PP, derribar toda la legislación de la etapa de Rajoy, y negociar (léase “ceder”) con quien sea para conseguir el poder. Por eso, tras salir de su entrevista con Felipe VI y eludir la pregunta sobre la contratación de su hermano por Diputación de Badajoz, dio su solución al problema del golpe de Estado en Cataluña. Lo importante, dijo, es el diálogo.

La superficialidad de Sánchez molesta a todos aquellos que distinguen la política de oposición, propia de temas y circunstancias normales, de la defensa de lo político en aquellos momentos, como los actuales, en los que se cuestionan las bases de la convivencia. No es un fenómeno extraño, sino reflejo de nuestro tiempo.

Lo alarmante de Europa es la persistencia de las ficciones, e incluso de las utopías, esas falacias destructoras de democracias. Mantenemos unas instituciones europeas fundadas en principios universales de efecto placebo, como la kantiana paz perpetua, la felicidad general, y la igualación social, pero que desconocemos. Por lo menos, Jean-Claude Juncker ha dicho la verdad sobre el Parlamento europeo: “Son ustedes ridículos, muy ridículos”, al comprobar que solo había 30 diputados de los 751 convocados. Claro que, estas noticias pasan casi desapercibidas. Si pidiéramos a los españoles que citaran tres instituciones de la Unión Europa, o que dijeran, ya que votan, cómo se eligen a los cargos públicos europeos, nos encontraríamos que no sabrían qué contestar; pero daría igual, porque lo importante son las formas y la imagen.

No hablo de la verdad oficial, sino de la tendencia actual de la sociedad europea a sublimar las formas sobre los contenidos, las palabras a los principios. Me refiero a esa mala costumbre de confiar en el poder, a no pedir explicaciones ni concreciones, a que nos baste con que un político diga: “Para encontrar una solución hay que hablar”.

En realidad, por eso ha triunfado “el centro” en Francia, porque responde a esa necesidad del europeo de delegar la gestión de la comodidad proporcionada por el Estado en alguien que continúe la práctica. Nadie se adentró en el programa de Macron, en sus contradicciones y eclecticismo; solo se quería una fórmula fiable para que la gestión de la finca no perturbara el sueño.

Europa duerme, solo preocupada porque no falte una mano que meza su cuna. Mientras, la democracia ha dejado de ser un contenido para convertirse en unas formas de decidir la política, cualquier política. Todo es negociable entre oligarquías, incluso el fin de la libertad en una región como Cataluña. Por eso han conseguido que mucha gente defienda que votar es la esencia de la democracia, cuando en realidad es la manifestación popular periódica y reglada sobre el ejercicio pasado del poder y los deseos de conservación o cambio. En Venezuela se ha votado, por ejemplo, pero no existe democracia; es más, Hitler convocó cuatro referéndums y Franco dos, y eso no les convirtió en demócratas.

El culto a las formas de la política está destruyendo lo político. Es más democrático, por legal, aplicar el artículo 155 de la Constitución de 1978 que sentarse a dialogar con los golpistas. Pero parece no importar, insisto. Los políticos del gobierno amagaran con frases alambicadas, y esperarán a que los independentistas se consuman en luchas internas y en su propio ridículo. Los políticos de la oposición dirán, como ya hacen, que la culpa del “procés” la tiene el Gobierno, y que hay que encontrar fórmulas políticas. Es sintomático que hayan sido Felipe González y José María Aznar, ambos repudiados en partidos que se lo deben todo, los que han hablado de aplicar dicho artículo.

Este vacío argumental es un calmante para la mayoría de la gente, y eso lo sabe Pedro Sánchez. ¿Para qué va a concretar en qué consiste su fórmula federal, o quién se sentaría a negociar, con qué legitimidad, o apoyándose en qué ley? Es más sencillo y rentable aludir a mesas de diálogo, a mágicas negociaciones, y predicar pomposamente una Narnia catalana.

Esa sublimación de las formas no es exclusiva del PSOE de Sánchez; también de Ciudadanos. ¿En qué quedó su bandera de la urgente regeneración? En reproches al PP. Por lo demás, ahí están, ufanos de su frustrada proposición de gestación subrogada –los vientres de alquiler, vamos-, que no respondía a ninguna demanda social general, ni a movimientos sociales mayoritarios, ni luchas históricas, ni manifestaciones callejeras, ni acampadas eternas, y de la que se felicitan muchas clínicas y los gurús del transhumanismo. Pero Ciudadanos sabía que la proposición no iba a salir adelante por la oposición de todos los grupos. ¿Qué sacaban entonces? Fácil: la imagen de modernos.

Esta primacía de las formas y de la imagen está en consonancia con la crisis de la clase política. Tras 40 años de democracia, los partidos se han convertido en empresas de formación profesional y colocación, lugares donde hacer carrera siempre que se guarde el culto al líder y las normas del patriotismo corporativo. En ese mundo burocratizado y estático, hoy, la mejor forma de sobrevivir, en una sociedad que duerme, es prometer lenta y solemnemente el sol y la primavera de Narnia.

El vértigo de hacer cumplir la ley en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 6 Julio 2017

Los expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero coincidieron este miércoles en un foro sobre las primeras elecciones democráticas que sin embargo tuvo como principal objeto de reflexión la ilegal consulta secesionista que los sediciosos gobernantes regionales catalanes pretenden perpetrar el próximo 1 de octubre.

Aunque los tres exmandatarios expresaron un rotundo rechazo a este nuevo desafío nacionalista al Estado de Derecho, las intervenciones más coincidentes, lúcidas y contundentes fueron las de Aznar y González. El primero advirtió, tal y como ya hiciera hace unos años: "Antes que España se romperá Cataluña"; y el segundo defendió la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna como forma de devolver Cataluña al orden constitucional.

Resulta asombroso que, casi cinco años después de que el expresidente de la Generalidad Artur Mas amenazara públicamente al Gobierno de la Nación con emprender un proceso secesionista, y del sinfín de ostentosas desobediencias a los Altos Tribunales que le siguieron por parte de la Administración regional en rebeldía, sea la primera vez que alguien que ha ostentado las máximas responsabilidades de gobierno se atreva a plantear la aplicación de ese artículo de la Constitución, que permitiría, aun de forma gradual, suspender las competencias autonómicas que los sediciosos mandatarios regionales están utilizando ilegal y arteramente para atentar gravemente contra los intereses de España... con el auxilio financiero del Fondo de Liquidez Autonómica, es decir, de la propia Administración central del Estado.

Tan bochornosa e irresponsable dejación de funciones por parte del Gobierno y del resto de la clase política se explica por algo que, con todavía mayor acierto, señaló este miércoles Felipe González: que "asumir la responsabilidad política de cumplir y hacer cumplir la Constitución es bastante duro" y que "siempre es relativamente más fácil ampararse en otras actuaciones", en velada referencia a la forma que ha tenido el Gobierno de escudarse en el Poder Judicial, cuyas sentencias el propio Poder Ejecutivo no se ha atrevido a ejecutar y hacer cumplir.

Efectivamente, siempre fue más fácil para Rajoy despachar el chantaje de Mas y la multitudinaria manifestación de la Diada de 2012 en pro de un Estado independiente como simple "algarabía" que coger el toro por los cuernos. O fingir que en Cataluña se cumplía la ley, que reconocer que en esa parte del territorio nacional ni siquiera se respeta el derecho a estudiar en español. O atender las reclamaciones económicas extraordinarias que los sediciosos le exigían "sin condiciones" –o incluso ofrecerles un "nuevo y singular modelo de financiación para Cataluña"–, que condicionar la entrega del dinero del FLA a una pública renuncia al ilegal proceso secesionista. Para Rajoy siempre fue más cómodo hacer la vista gorda ante el incumplimiento de las leyes y sentencias contrarias proceso de secesión, o de los topes del déficit autonómico, que aplicar el artículo 155 de la Constitución o los "mecanismos de intervención" que contemplaba su propia y no menos burlada Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Y es que hacer cumplir la ley es, ciertamente, muy duro; sobre todo para una persona con un carácter tan acomodaticio como el señor Rajoy. Y si lo era ya en tiempos en los que gozaba de una amplísima mayoría absoluta, todavía lo es más ahora que tiene una exigua mayoría enfrentada a un partido socialista que, en los antípodas de lo que plantea Felipe González, busca desbancar al PP con el apoyo de Podemos y las formaciones nacionalistas.

En cualquier caso, "ya es hora de que se alce un sensato y responsable muro de firmeza ante esta deriva secesionista", tal y como ya se planteó en estas páginas hace cinco años. Ahora que tanto se habla de una "solución política" como artera y encubierta forma de hacer contraproducentes concesiones a los sediciosos, conviene señalar que no hay mejor solución política que someterlos al imperio de la ley mediante la aplicación del artículo 155 de la burlada Constitución. Sólo de esa forma, como también señalaba recientemente y con fugaz acierto Juan Luis Cebrián, se conseguirá que el debate ya no sea "cuándo van a lograr la independencia sino cuándo van a recuperar la autonomía".

El reemplazo de la población europea
Giulio Meotti latribunadelpaisvasco 6 Julio 2017

Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

Primero, fue la ruta húngara. Después fue la ruta balcánica. Ahora Italia es el epicentro de este terremoto demográfico, y se ha convertido en el punto débil de Europa con la llegada de cientos de miles de migrantes.

Con casi 10.000 llegadas en un reciente periodo de tres días, el número de migrantes en 2017 superó los 60.000, un 48% más que en el mismo periodo del año pasado, que fueron 40.000. En el fin de semana de Pascua se rescató una cifra récord de 8.000 migrantes del mar Mediterráneo y fueron llevados a Italia. Y eso sólo es la punta del iceberg: durante el verano, la cifra de llegadas desde Libia no hará más que aumentar.

Se está produciendo un reemplazo de la población en Italia. Pero al abrir los grandes periódicos, apenas se encuentran esas cifras. Ningún canal de televisión ha dedicado tiempo alguno a lo que está pasando. Las críticas no están permitidas. La invasión se considera un hecho consumado.

En 2016, llegaron 176.554 migrantes a Italia, ocho veces más que en 2014. En 2015, fueron 103.792. En 2014, fueron 66.066. En 2013, fueron sólo 22.118. En los últimos cuatro años, llegaron 427.000 migrantes a Italia. En sólo los primeros cinco meses de este año, 2017, Italia recibió el 10% del total de migrantes de los últimos cuatro años.

Hay días en que la marina y la guardia costera de Italia rescatan a 1.700 migrantes en 24 horas. El país está agotado. Hay pueblos italianos donde una décima parte de la población ya la componen nuevos migrantes. Estamos hablando de pequeñas localidades de 220 habitantes y 40 migrantes.

Uno de los principales aspectos de esta revolución demográfica es que está teniendo lugar en un país que está envejeciendo drásticamente. Según un nuevo informe de la Oficina de Estadística italiana, la población de Italia descenderá a los 53,7 millones en medio siglo, lo que representa una pérdida de siete millones de personas. Italia, que tiene una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo, perderá entre 600.000 y 800.000 ciudadanos cada año. Los inmigrantes superarán los 14 millones, en torno a una cuarta parte de la población total. Pero en el escenario más pesimista, la población italiana podría descender hasta los 46 millones, una pérdida de 14 millones de personas.

En 2050, un tercio de la población de Italia estará compuesta de extranjeros, según un informe de la ONU, Replacement Migration: Is It a Solution to Decline and Aging Populations? (Migración de reemplazo: ¿es una solución al declive y envejecimiento de las poblaciones?), que concibe un crisol de culturas que podría estallar provocando tensiones culturales y sociales. El nivel de llegadas caerá anualmente de las 300.000 personas a las 270.000 para 2065; durante ese mismo periodo, se espera que lleguen 14,4 millones de personas. Sumados a los más de cinco millones de inmigrantes que hay actualmente en Italia, se espera que el 37% de la población sea extranjera: más de uno de cada tres habitantes.

Además, el sistema de ayuda humanitaria ha alcanzado nuevas cotas de escándalo. "La hipótesis de investigación a verificar es que los sujetos vinculados al ISIS actúen como soporte logístico de los flujos migratorios", fue la advertencia planteada delante del Comité Schengen, al fiscal italiano contra la mafia y el terrorismo, Franco Roberti. Ahora los jueces están investigando la conexión entre los traficantes de migrantes de África del Norte y las ONG italianas que los rescatan en el Mediterráneo. Los traficantes llevan a los migrantes a los barcos de las ONG, que después llegan a los puertos italianos. Se ha abierto otra investigación judicial sobre los intereses económicos de la mafia en la gestión de los migrantes tras su llegada.

Sólo al 2,65% de los migrantes que llegaron a Italia se le concedió el asilo en condición de auténticos refugiados, según Naciones Unidas. Los demás, al parecer, no estaban huyendo de las guerras y el genocidio. Sin embargo, a pesar de todas estas evidencias, uno no puede comparar a los migrantes con los judíos que huían del nazismo. El papa Francisco, por ejemplo, comparó los centros para migrantes con los "campos de concentración". Uno se pregunta dónde están las cámaras de gas, los "experimentos" médicos, los crematorios, el trabajo esclavo, las marchas forzadas y los pelotones de fusilamiento. Los periódicos italianos están publicando ahora artículos sobre el "Holocausto mediterráneo", comparando la muerte de los migrantes que tratan de alcanzar el sur de Italia con los judíos gaseados en Auschwitz. Otro periodista, Gad Lerner, para defender a los migrantes, describió su condición con la misma palabra acuñada por los nazis contra los judíos: untermensch, seres humanos inferiores. Estas comparaciones son difundidas en los medios por una precisa razón: acallar el debate.

Para entender lo vergonzosas que son estas comparaciones, hemos de ver el coste de cada migrante para los fondos públicos italianos. Los inmigrantes, una vez registrados, reciben un salario mensual de 900 euros al mes (30 euros al día para gastos personales). Otros 900 euros van para los italianos que los acogen. Y se necesitan 600 euros para cubrir los costes del seguro. En general, cada inmigrante cuesta a Italia 2.400 euros al mes. Un policía gana la mitad de esa suma. Y un voluntario naval que salva a los migrantes recibe un salario de 900 al mes. ¿Fueron los nazis tan amables con sus untermenschen judíos?

El coste de los migrantes para las finanzas públicas de Italia ya es enorme y destruirá cualquier posibilidad de crecimiento económico. "El impacto general para el presupuesto italiano del gasto en los migrantes ya se cuantifica en 2.600 millones [de euros] en 2015, y se espera que sea de 3.300 millones para 2016 y de 4.200 para 2017, en un escenario estable", explica el Ministerio de Economía. Si tomamos estas cifras de forma relativa, nos darán una idea más nítida de cuánto se está gastando Italia en esta crisis: en 2017, el Gobierno está gastando 1.900 millones de euros para pensiones, pero 4.200 millones para los migrantes, y 4.500 millones para el plan nacional de vivienda, frente a los 4.200 millones de euros para los migrantes.

El establishment cultural italiano está ahora totalmente volcado en esta migración masiva. La película italiana nominada a los premios de la Academia el año pasado fue Fuego en el mar, cuyo protagonista es un doctor que trata a los migrantes a su llegada. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, se llevó 27 DVD de la película a una sesión del Consejo Europeo. Los canales comerciales de la televisión italiana produjeron muchos programas sobre los migrantes, como Lampedusa, por la isla italiana. Cien mil italianos incluso salieron a las calles de Milán en una "marcha de solidaridad" con los migrantes. ¿Qué "solidaridad" puede haber si medio millón de personas han sido rescatadas por el Gobierno italiano y todo el país parece decidido a abrir sus puertas a todo África del Norte?

Winston Churchill estaba convencido de que el Mediterráneo era el "punto débil" de la Europa de Hitler. Ahora se ha convertido en el punto débil de la transformación de Europa en Eurabia.

Sigue el adoctrinamiento en las aulas
Susana Díaz impone la Memoria Histórica en los colegios andaluces
Agustín Benito Gaceta.es 6 Julio 2017

La Junta impone la Memoria Histórica y una única versión -manipulada- sobre la Historia de España y en concreto sobre la Guerra Civil y el franquismo en la escuela.

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha señalado que Andalucía incluirá la Memoria Histórica en la educación primaria, secundaria, el bachillerato y en la de adultos, continuando en el adoctrinamiento en los colegios y la imposición de una única versión -manipulada- sobre la Historia de España y en concreto sobre la Guerra Civil y el franquismo.

“Andalucía va a dar ejemplo en la reparación pendiente con las víctimas del franquismo”, ha afirmado Díaz en el acto institucional de conmemoración del nacimiento de Blas Infante.

Esta iniciativa, que ya fue prometida por el PSOE, la llevará a cabo el Ejecutivo andaluz mediante el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica y Democrática, aprobada el pasado mes de marzo en el Parlamento andaluz sin un voto en contra y que según sus críticos no busca más que la “revancha” y el regreso a las “dos Españas”.

Díaz ha subrayado que Andalucía “va a dar un paso al frente para fortalecer los valores democráticos” y ha negado el espíritu revanchista. “Quien quiere ver un intento de adoctrinamiento o de reabrir heridas del pasado, se equivoca; nada más lejos de la intención del Gobierno”, ha dicho. A su juicio, esa iniciativa “no solo es necesaria sino un buen ejercicio para evitar esa tentación tan propia de la condición humana de tropezar dos veces en la misma piedra”.

Asimismo, ha reafirmado el compromiso del Ejecutivo andaluz de “avanzar cada vez más para que las víctimas y familiares -del franquismo- encuentren la paz y el honor que les negaron”, a lo que ha apostillado: “Ya es hora”. Aunque no se ha manifestado sobre las víctimas de la represión del Frente Popular.

PSOE, Podemos e IU señalaron que la ley dejaba a la región como “vanguardia” en la recuperación memorialista y aseguraron “que no se partía de cero dada la experiencia de casi 20 años de políticas de memoria por parte de la Junta de Andalucía”. Estos partidos coincidieron en el apoyo unánime a la exhumación de las fosas comunes y en agradecer a las asociaciones izquierdistas -todas subvencionadas- su trabajo durante años.
‘Una ley que institucionaliza la mentira’

Luis Felipe Utrera Molina, el hijo del exministro José Utrera Molina, fallecido el pasado mes de abril, y la Fundación Francisco Franco ya aseguraron que la Ley “institucionalizaba la mentira”. “Es un hito trascendental en el proceso imparable de institucionalización de la mentira y el sectarismo en nuestra sociedad, promovido y consentido por acción u omisión por todo el arco parlamentario”, escribió el hijo del ex vicepresidente del Gobierno en un artículo en ABC.

Aseveró que su preámbulo “constituye una colosal muestra de manipulación histórica que impregna su articulado”. En él se aseguraba que “el 18 de julio de 1936 se produjo un golpe militar contra el Gobierno de la República y como consecuencia, y en defensa de la legalidad constitucional de la Segunda República Española, se desencadenó la Guerra Civil…”.

“Que los grupos parlamentarios socialista y comunista aprueben este preámbulo se entiende porque, en definitiva, el odio de clase y el sectarismo están en el ADN de la extrema izquierda, que ha fagocitado a la socialdemocracia civilizada”, continuó Luis Felipe.

En este sentido, censuró que “el centro y la derecha, supuestos representantes de la moderación y la concordia, permitieran la aprobación de una ley cainita que establece la condena de la mitad de España que se alzó contra un proceso revolucionario que, primero mediante el fraude electoral y luego con extremada violencia pisoteó el Estado de derecho” y tildó la abstención de PP y Ciudadanos de “colosal irresponsabilidad histórica”.

El fraude electoral ha quedado acreditado con la reciente publicación de actas manipuladas, con raspaduras y cambios siempre a favor del Frente Popular. La Ley de Memoria Histórica, promulgada en 2007 durante el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y mantenida en su totalidad por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, ha perdido así, según los críticos, la escasa “legitimación” que tenía, pues definía a la República como el culmen de los valores democráticos y justificaba la necesidad de la ley para reivindicar la democracia

El fracaso nórdico
Óscar Elía Mañú Gaceta.es 6 Julio 2017

Durante todo el siglo XX, la llamada socialdemocracia nórdica ha sido el modelo a imitar, o el modelo soñado, por gran parte de la izquierda europea y mundial.

El ejemplo sueco, danés o finlandés se convirtió en el término medio soñado por la izquierda mundial, entre el totalitarismo soviético y el libre mercado occidental. La vía democrática al socialismo evitaba las nacionalizaciones forzadas, la represión hacia los disidentes, y las tensiones internacionales.

Para los partidos socialistas continentales, el modelo nórdico se convirtió en el deseado objetivo a lograr, pese a las dificultades que las sociedades francesas, italianas o españolas ofrecían para avanzar en esa dirección.

En el imaginario progresista mundial, los países nórdicos han sido durante décadas los “países más avanzados del mundo”.

En los años noventa, el peligro de colapso económico obligó a estos países a introducir medidas de liberalización en seguridad social, pensiones y sanidad. Las reformas entusiasmaron a los economistas liberales, que hoy señalan a los países nórdicos como un ejemplo a seguir.

A diferencia de muchos países europeos, presentan equilibrios en el gasto público, y unos servicios sociales envidiados por casi todos los Estados europeos. Y ¿no son Ericsson, Volvo o IKEA ejemplos a seguir del modelo sueco?

El resultado es que liberales e izquierdistas reivindican para sí mismos el modelo nórdico: probablemente ambas partes tengan motivos para ello. Pero lo fundamental que escapa a los economistas e ideólogos es el hecho de que el supuesto éxito nórdico, socialdemócrata o liberal, esconde en su seno el gran peligro moderno: el del hombre light.

Así por ejemplo, durante décadas, el Estado socialdemócrata ha ido extendiendo por la sociedad sueca una mentalidad caracterizada por el materialismo, que ha reducido la vida humana a la satisfacción del bienestar material; la neutralidad moral, el relativismo y el subjetivismo respecto a las grandes cuestiones humanas; la indiferencia religiosa en una vida pública dominada por el socialismo; y sobre todo ello, la presencia permanente del Estado en todas las actividades de la vida social, relegando a familias y comunidades a meros receptores de servicios sociales.

Suecia, con más o menos impuestos, con más o menos libertad económica, ha sido el país pionero en impulsar el aborto de manera pública y gratuita. Es reconocido por haber convertido la eutanasia en un derecho básico.

El feminismo y la ideología de Género, que ahora amenazan con imponerse en el resto de Europa a golpe de censura y adoctrinamiento, es ideología cuasioficial en el país nórdico. De la misma manera que lo es el pacifismo en política exterior, y el multiculturalismo en política social.

El éxito económico parecía, no sólo funcionar pese al hombre light, sino hacerlo precisamente gracias al carácter liviano de éste. Con esta lógica en marcha, el último paso, ante el éxito económico, fue extender decididamente el Estado de Bienestar de manera universal a los miles de inmigrantes que acudían a la llamada de los subsidios y las ayudas suecas.

Durante décadas, su generosidad ha acogido a inmigrantes y refugiados procedentes de medio mundo: Suecia ha sido en la historia contemporánea país de refugio para muchos europeos.

En época de globalización, la apertura a la inmigración musulmana de un país que trata por igual a todas las religiones, que acoge generosamente a todos sin preocuparse de la cultura, de un Estado del Bienestar que no se preocupaba por las creencias sino por la eficacia y la felicidad soft, parecía algo lógico. ¿Qué podría salir mal?

Exactamente lo que era previsible que saliese mal al unir una sociedad blanda con el islamismo. La creación de guetos y no-go-zones, el aumento de las violaciones y ataques sexuales, el miedo a atentados islamistas no es algo privativo de Suecia.

Todos los países europeos lo sufren por igual. Pero en lo que sí parece diferir el caso sueco es en dos aspectos esenciales. En primer lugar, la frialdad y la dificultad con la que un Estado omnipresente reacciona ante las nuevas amenazas procedentes del radicalismo islámico, asentado en barrios y zonas de Estocolmo y Gotemburgo.

Las autoridades reaccionan tarde, mal, quitando importancia a los problemas o tratando de disimularlos: en la rígida e ingenua burocracia del Estado de Bienestar no cabe forma de pensar que hacer con los barbudos islamistas que exigen que sus creencias sean reconocidas.

En segundo lugar, están las dificultades de la sociedad sueca, desarmada cívica y moralmente, para afrontar un fenómeno que ha caído como una piedra en el estanque dorado.

La dependencia del Estado impide en familias y comunidades una reacción que obligue a las instituciones a tomar medidas. Baste comprobar como el país del que han salido más de 300 terroristas a combatir con el Estado Islámico, organizaciones subvencionadas se dedican… a repartir folletos entre la comunidad musulmana para explicar como respetar los derechos de mujeres y homosexuales.

En fin. Hoy los suecos parecen atrapados por sus propias contradicciones, labradas durante décadas.

El Estado asistencial universal sigue ejerciendo de efecto llamada; el humanitarismo oficial de su política exterior sigue favoreciendo la llegada de inmigrantes ajenos por completo a la sociedad sueca, y que traen consigo sus propias costumbres y tradiciones; la burocracia estatal y jurídica, acostumbrada a desdeñar las grandes cuestiones humanas, no sabe como afrontar el radicalismo religioso islamista; y la sociedad sueca, paralizada por los dogmas multiculturales, por el relativismo moral y por el buenismo naif, asiste, entre paralizada y despreocupada, a la destrucción de la convivencia.

Es el resultado del dogma socialdemócrata, el fracaso del modelo nórdico allí donde nadie lo esperaba.

HAY MILES EN TODO EL PAÍS
Tres mezquitas salafistas cerradas en Francia por apología del terrorismo
La Gaceta  6 Julio 2017

Francia ha movilizado 23.000 policías y gendarmes para garantizar la seguridad con ocasión de las vacaciones estivales.

El Gobierno francés está instruyendo el cierre de tres mezquitas por apología del terrorismo, indicó hoy el ministro del Interior, Gérard Collomb, que señaló que durante el periodo en que lleva en vigor el estado de emergencia, desde noviembre de 2015, se han clausurado 16.

Collomb, en una entrevista al canal de televisión “CNews”, indicó que la justificación del cierre es que en esas mezquitas se pronuncian discursos de incitación a la comisión de actos terroristas.

El ministro indicó que durante esta temporada estival se han movilizado 23.000 policías y gendarmes para garantizar la seguridad con ocasión de las vacaciones.

Preguntado sobre la crisis de la inmigración en el Mediterráneo, reiteró que su prioridad es “establecer un cierto número de acuerdos con los países de donde vienen esos inmigrantes” para que aquellos que no tengan derecho de asilo puedan ser devueltos allí rápidamente.

Una cuestión que -anticipó- se va a abordar en una cumbre el próximo día 24 en Túnez con los países mediterráneos.

Teniendo en cuenta que el problema es que en Libia “no hay un Estado estable” y que eso ha propiciado la acción de “traficantes de una crueldad terrible”, su idea es establecer al sur de ese país “una especia de cordón sanitario” para realizar controles allí.

De hecho, anticipó que los países europeos van a pedir al Alto Comisariado para los Refugiados de la ONU (ACNUR) que instale bases para tramitar las llegadas de los inmigrantes y “en el caso de los países seguros, devolverlos a sus países”.

En cuanto a los inmigrantes que se concentran en el norte de París en torno al centro humanitario de acogida temporal de potenciales demandantes de asilo que se abrió en noviembre, el ministro afirmó que “se va a examinar muy rápidamente su situación” para expulsar a los que no puedan acogerse al estatuto de refugiado.

“No queremos que haya 2.000-3.000 personas en la calle” y para evitarlo en un primer momento se van a repartir en diversos puntos de la región de la capital, contó.

Arabia Saudí continúa su campaña
Arabia Saudí tiene a Francia en su punto de mira. La evidente islamización que vive el país ha provocado que el régimen de Riad considere el territorio francés como el escenario ideal para difundir su particular visión del islam. En 2016, Pierre Conesa, exalto funcionario de Defensa francés, desvelaba los 8.000 millones aportados por las autoridades saudíes para difundir la “palabra de Mahoma” por todo el mundo.

Y es que las injerencias saudíes en Francia son más que evidentes. Gran parte de la comunidad musulmana, especialmente en las ciudades más importantes, está influenciada por clérigos pagados por Arabia Saudí y las mezquitas de mayores dimensiones son financiadas con petrodólares. El objetivo no es otro que lograr una “representación real y fuerte” dentro del país.

Riad considera prioritario extender su red de mezquitas. En 2016, diferentes fundaciones relacionadas con Arabia Saudí participaron en la construcción de ocho mezquitas, a razón de entre 200.000 y 900.000 euros por proyecto. El wahabismo es la doctrina que se imparte en estos centros y no hay que olvidar que su concepción del mundo es prácticamente idéntica a la del Estado Islámico.

Los investigadores aseguran que Arabia Saudí ha gastado 3.759.000 euros sólo en 2016 para llevar a cabo su proyecto. Catorce imanes a sueldo de Riad ejercen en las mezquitas más importantes de Francia y adoctrinan acerca de la yihad, el sometimiento de las mujeres, la necesidad de castigar a los homosexuales y la expansión del islamismo a nivel mundial.

GRACIAS AL PARAGUAS DE LAS INSTITUCIONES
Sociedades británicas acusan a Arabia Saudí de promover el terrorismo
Arturo García Gaceta.es 6 Julio 2017

Riad dedica ingentes cantidades de dinero para expandir su particular visión del islam, cercana a la del Estado Islámico, por todo el mundo.

Arabia Saudí es el principal promotor extranjero del radicalismo islámico en el Reino Unido, según un informe divulgado por la Sociedad Henry Jackson, que pide una amplia investigación sobre la influencia de ese país.

Ese grupo de pensamiento (“think tank”), especializado en relaciones internacionales y con sede en Londres, señala que hay un “claro y creciente vínculo” entre las organizaciones islámicas que reciben fondos del extranjero, los predicadores que fomentan el odio y los grupos yihadistas que apoyan la violencia.

Esta organización -cuyo informe lleva el titular de “Extremismo islámico en el Reino Unido financiado del extranjero”- pide una pesquisa pública sobre la influencia de Arabia Saudí y otros países del Golfo, pero la embajada saudí en la capital británica ha calificado las afirmaciones contenidas en el documento de “totalmente falsas”, informa la cadena BBC.

En el año 2015, el entonces primer ministro británico, el conservador David Cameron, ordenó un informe sobre la existencia y la influencia de las organizaciones yihadistas, pero aún no ha quedado completado.

El Reino Unido tiene desde hace décadas una relación estrecha con Arabia Saudí, con el que mantiene importantes vínculos económicos, diplomáticos y de seguridad.

De acuerdo con el informe de la citada sociedad, varios países del Golfo suministran apoyo financiero a mezquitas e instituciones educativas islámicas, que han recibido a predicadores extranjeros.

De los países del Golfo, Arabia Saudí figura como primero de la lista, dice el documento, que relaciona a individuos y fundaciones con la exportación de “ideología fanática del wahabismo” -la corriente político-religiosa musulmana del sunismo-.

Como suele ser habitual, la primera ministra británica, Theresa May, ha defendido en el pasado que los vínculos entre Londres y Riad son importantes para la seguridad y el comercio del Reino Unido.

Reino Unido: semillero islamista
Londres se ha convertido en una de las ciudades más multiculturales de Europay la población musulmana ha creado auténticos guetos en barrios como Newham y Tower Hamlets, donde el verdadero poder está en manos del consejo de la Sharia Islámica de Leyton. El este de la capital británica se ha transformado en una suerte de califato que tiene sus propias leyes, sus propias escuelas, sus propios líderes y sus propios templos. Todos ellos, vinculados o controlados por grupos radicales como el Islamic Forum of Europe (IFE). Creada por Jamaat-e-Islami Chowdhury Mueen-Uddin, condenado a muerte en noviembre de 2013 por el Tribunal de Crímenes de Guerra de Bangladés, la organización extremista tiene un objetivo: imponer un ‘califato’ en Europa.

Allí los más jóvenes pueden vivir sin hablar inglés y sin relacionarse con personas que no sean musulmanas. Esas calles crean el caldo de cultivo ideal para los radicales, para que los imanes hagan el trabajo sucio a los terroristas en las mezquitas, desde donde se organizan recolectas de dinero para financiar la yihad. Las escuelas coránicas sirven para adoctrinar a los más pequeños, todo ello financiado por el contribuyente británico.

Precisamente estas escuelas son uno de los lugares escogidos por los radicales para adoctrinar a los más pequeños. Un documental ha puesto de manifiesto cómo, gracias a la connivencia del Gobierno británico, los musulmanes enseñan la sharia en sus propios centros, educando a los niños en valores tales como la inferioridad de la mujer o la enfermedad que supone ser homosexual. Los manuales son un auténtico manifiesto islamista que sigue la ideología del Estado Islámico, también de Arabia Saudí, y que distan mucho de la imagen de musulmanes moderados que las élites tratan de hacernos creer.

a televisión francesa entrevistó a Neal Robinson, experto en las enseñanzas del corán, que revisó un libro para chicos de 15 años en el que se les enseña qué partes del cuerpo deben cortar en caso de robo. Los ejemplares incluyen ejemplos gráficos y diferentes sentencias dependiendo del delito cometido. En el caso de los homosexuales, a los lectores de Gaceta.es les sonará de los cientos de ejecuciones realizadas por el Estado Islámico, la pena impuesta es la muerte arrojados desde un edificio o la lapidación pública.

Este manual para adolescentes contiene gran parte de la doctrina ideológica del ISIS. Los yihadistas esgrimen la sharia como argumento para cometer cientos de atrocidades y Europa consiente que estas enseñanzas se realicen también en suelo europeo. No es extraño, por lo tanto, los cientos de casos de jóvenes musulmanes radicalizados que, según Angela Merkel, han sido “apartados de la sociedad y residen en guetos”. Tal vez, y sólo tal vez, la educación radical también tenga algo que ver.

A continuación, Robinson pasó a revisar un libro de ejercicios para niños de 6 años. Los ejercicios del mismo no tienen desperdicio, desde obligar a los pequeños a repetir una y otra vez que los infieles irán al infierno, hasta hacer escribir a las niñas que su destino es ser buenas madres y mujeres leales. Si no, ya saben, su destino es la lapidación.

Este plan de estudios es dirigido por el Servicio de Educación de la embajada saudí en Londres, pero es un esquema que, gracias a diferentes organizaciones, se repite en numerosas ciudades británicas. Las autoridades saudíes, que han dado la espalda a los miles de refugiados que huían de la guerra en Oriente Medio a pesar de tener sobrada capacidad para acogerlos, justifican el adoctrinamiento asegurando que se trata de “actividades extraescolares”. Un vacío legal del que se aprovechan, pues este tipo de educación no está sometida al control gubernamental.

Según la plataforma HazteOir.org
Carrefour es cuestionada por 32.000 españoles por marginar el español en un centro comercial de Barcelona
OKDIARIO 6 Julio 2017

Carrefour está siendo cuestionada por 32.000 ciudadanos por marginar el español en un centro comercial de Barcelona. Y es que desde el pasado 4 de julio el presidente de la compañía en España, Pascal Clouzard, recibe 600 correos electrónicos por hora en los que le recuerdan que “el español es la lengua mayoritariamente hablada en Cataluña y, junto al catalán, la lengua oficial de esta región”.

El envío de correos se está realizando a través de una petición en internet difundida por HazteOir.org con el título ‘Carrefour se ríe de los españoles’ que se puede consultar aquí. El presidente de esta organización, Ignacio Arsuaga, explica la petición ciudadana en estos términos: “Es muy enriquecedor que puedan convivir dos lenguas en armonía. Esa es la apuesta que debería hacer Carrefour en Cataluña en vez de hacer guiños al separatismo, que sólo fomenta la discordia”.

Y es que la multinacional de distribución ha remodelado su centro Carrefour Market Ramblas, situado en el centro de Barcelona y ha eliminado todo vestigio del español en la rotulación. Los carteles están en español y en inglés.

“El español”, recuerda Arsuaga, “lo habla en Cataluña, de manera preferente y habitual, casi el 60% de la población. Si lo que pretende Carrefour es congraciarse con los que están tratando de romper España, debe saber que los españoles también podemos romper con su cadena de supermercados”.

Para rotular únicamente en inglés y catalán, el departamento de atención al cliente de Carrefour explica que no pueden hacer otra cosa atendiendo a la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña. “Sin embargo”, explica Arsuaga, “esta norma autonómica únicamente exige que la señalización y los carteles de información estén redactados, al menos, en catalán. Es decir, que no está prohibido rotular en español”.

En el correo que envían al presidente de la compañía, los consumidores le dicen, entre otras cosas, esto: “Estoy seguro de que recapacitará y solucionará esta inexplicable discriminación con el español. Es la mejor manera de ver que su empresa respeta nuestros derechos como clientes”.

“Es la hora de los ciudadanos”, añade el presidente de HazteOir.org. “Si los políticos dividen y algunas empresas optan por marginar la lengua que une a todos los españoles, será la gente corriente la que hable y haga valer sus derechos”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Llamamiento a los 'fascistas'
Pablo Planas Libertad Digital 6 Julio 2017

Después de casi cuatro décadas de odio a España, discriminación del español, inmersión lingüística forzosa, adoctrinamiento escolar, manipulación mediática, corrupción a saco y el anuncio de un segundo referéndum de autodeterminación en Cataluña, la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, recuerda que el Ejército está para preservar la integridad territorial y la soberanía nacional. También la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, exhibe músculo de abogada del Estado para decir que el Gobierno es capaz de refutar la ley del referéndum en 24 horas. Y por si aún quedaban dudas sobre la rotundidad wagneriana de la retórica gubernamental, Mariano Rajoy ha dado un paso al frente para oponerse gallardo y decidido a los planes separatistas con el demoledor argumento de que "los delirios totalitarios nunca vencerán al Estado".

Estupendo, magnífico, impecable. Muy bien Dolores, Soraya y Mariano. Pasa que Puigdemont se parte, Junqueras se troncha y Romeva se monda el coco con el filo de los folios de las sentencias y requerimientos del Tribunal Constitucional. Por no hablar de la CUP, que quiere convertir la catedral de Barcelona en botiga de maría, academia de acrobacias malabares y liceo de la flauta. Casi dan ganas de que se salgan con la suya para asistir a tan prodigiosa transformación y ver la cara que se les queda a los Pujol, Junqueras y Puigdemont, tan de misa bajo palio ellos y más ahora que se han reconciliado con Omella, porque el arzobispo ya es cardenal y ha firmado un panfleto episcopal con sus colegas catalanes a favor del referéndum.

El Estado en Cataluña pinta ya muy poco o nada. Aludir al papel del Ejército en el ordenamiento constitucional es hablar por hablar. Ponderar la capacidad de respuesta administrativa de la Abogacía del Estado supone caer en la trampa de que la ley del referéndum es una norma jurídica en vez de un mojón de veinte folios con manchas de grasa de fuet en el original. Se ha tachado el texto de bolivariano, pero tal truño no se lo comerían ni los amanuenses de Maduro. En cuanto a Rajoy, presume de la fortaleza de la democracia española cuando en Cataluña esa democracia ni está ni se la espera.

¿De qué Ejército y de qué integridad habla la ministra de Defensa si el Gobierno en el que participa ha descartado aplicar la Constitución y su artículo 155? ¿De verdad se cree la vicepresidenta que los recursos en el TC van a frenar a los golpistas? ¿Será Rajoy capaz de evitar las represalias a los ciudadanos que se nieguen a formar parte de las mesas electorales o se limitará a repetir que España es una gran democracia para evitar que el vecino separatista rarito no le llene la puerta de casa de excrementos ante el silencio de la comunidad?

Como decía Santiago Vidal, el exsenador de ERC y exjuez que redactó una carta magna catalana entre fallos y sentencias, la Generalidad tiene a todos los catalanes fichados. O sea que hay censo y puede que hasta urnas, a tenor de la cantidad de cubículos de metacrilato que decoran los fastos del referéndum. El Gobierno puede torpedear la consulta que ya mismo es una chapuza antidemocrática, pero el 1 de octubre se va a encontrar con un mondongo en forma de simulacro de votación, gente encadenada a las puertas los colegios, protestas en las calles y acampadas en las plazas.

El frente separatista no prepara una votación sino una rebelión y tiene una red clientelar suficiente como para aparentar que más de la mitad de la población está a favor de la independencia. Dispone además de las administraciones, el sistema educativo entero, los medios y la magnífica línea Montoro de crédito a coste cero para gastarse el dinero de todos los españoles en manifestaciones, embajadas y propaganda supremacista a cargo de mercenarios como Rufián y el alcalde socialista de Blanes.

¿Qué tiene el Estado frente a eso? Todo y nada, porque el Gobierno del PP es el primero que no cumple con la Constitución. De lo contrario, ya habría aplicado el referido 155. Así es que los ciudadanos de Cataluña contrarios al proceso separatista están solos y sólo ellos podrán parar el golpe con una desmovilización consciente y activa, con la disidencia por pasiva, negándose a formar parte de las mesas electorales como se negó la profesora Dolores Agenjo a ceder las llaves del instituto del que era directora en Hospitalet para el 9-N. Los ciudadanos que sean designados presidentes, vocales o suplentes de mesa y se declaren insumisos frente a la norma suprema que se han sacado del sobaco convergentes, republicanos y cuperos no van a tener un Estado detrás sino un Estado ausente o en contra, porque el Estado en Cataluña es la Generalidad desde que Pujol dijo que él era el representante ordinario de la cosa en su cortijo.

Disidentes, objetores, botiflers, charnegos, autonomistas, posibilistas, pragmáticos de Unió, unionistas de Vox, defraudados de Ciudadanos, asqueados del PP, estafados del PSC, miembros del Centro Izquierda de España, podemitas internacionalistas, ácratas altermundistas e infiltrados del CNI en la CUP, fascistas todos: la cosa está jodida. Si vais a votar, las manos os olerán a mierda durante décadas. Si os negáis a formar parte de una mesa electoral, dejaréis de existir, seréis muertos en vida, no podréis optar a oposiciones de cualquier tipo y no podréis hablar de política en público. Y el 155 no se aplicará jamás, que lo sepáis. Podemos ser la mayoría zulú, pero el hombre catalán tiene caballos, fusiles y ametralladoras.

Universidades por la Constitución
Manuel I. Cabezas González. latribunadelpaisvasco 6 Julio 2017

Profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

· El pasado 15 de mayo, el Personal Docente e Investigador (PDI), el Personal de Administración y Servicios (PAS) y los estudiantes de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) recibimos un correo de la autodenominada plataforma “Universitats per la República”. En él se nos anunciaba la creación de este espacio aglutinador, en defensa de la autodeterminación de Cataluña, de la realización de un “referendum” unilateral y, como correlato, de una “República Catalana Independent”. A la misiva se adjuntaba el “Manifest d’Universitats per la República”, al tiempo que se nos pedía que lo apoyáramos con nuestra firma, para consolidar el proceso de ruptura e independencia de Cataluña.

· Ante el contenido y los objetivos tanto del correo como del manifiesto, un grupo de profesores de la UAB, que no comulgan con estas ruedas de molino (referéndum unilateral y desprecio-desacato a la legalidad vigente) han considerado que no podían responder a esta iniciativa-provocación con el “silencio del miedo y de la cobardía” (abate Dinouart, dixit), que es el silencio del que calla cuando resulta imperativo hacer oír la voz. En efecto, piensan que violar la democracia en nombre de la democracia constituye una aberración intelectual que no puede quedar sin respuesta porque, como enseñó Hannah Arendt, los gobernantes y los ciudadanos debemos respetar el abcé del sistema democrático, que se resume en el hecho de que no hay democracia fuera de la ley.

· Estas son las razones que les han impelido a romper el silencio y a crear una plataforma alternativa a la de los nacionalistas-independentistas; y, por el otro, a redactar también un manifiesto alternativo, “Universidades por la Constitución”, que han enviado a toda la comunidad universitaria de Cataluña (PDI, PAS y estudiantes) y que me permito resumir para mis lectores.

· Según este manifiesto, los miembros de la plataforma alternativa “Universidades por la Constitución” consideran que la Constitución de 1978 inauguró el período más largo de libertad, concordia y prosperidad de nuestra historia. En ella se reconocen los derechos individuales y colectivos de los españoles, sin ningún tipo de discriminación; además, se configura el funcionamiento de las instituciones donde están representados todos los españoles, con independencia de su lugar de residencia; por otro lado, se establece una razonable separación de poderes, cada día más robusta; y finalmente, gracias a ella, los españoles hemos podido convivir en libertad sin que una de las dos Españas, a las que se refirió Antonio Machado, nos helara el corazón.

· Ahora bien, frente a nuestro Estado social y democrático de Derecho en el que “todos los ciudadanos y poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”, los líderes de algunos partidos políticos de Cataluña (ERC, CDC-PDE-Cat y CUP-CC) están utilizando su escuálida mayoría en las instituciones de autogobierno para saltarse a la torera el ordenamiento constitucional y el Estado de derecho. Por eso, empleando toda suerte de ardides y por la vía de los hechos consumados, pretenden convocar un referéndum unilateral y proclamar una república independiente, liquidando así la soberanía nacional, que reside en todos los españoles, el pluralismo político y la división de poderes en Cataluña. En su perversa concepción de la democracia, estos partidos rechazan las normas aprobadas en aquellas instituciones del Estado donde ellos no tienen mayoría y desacatan las resoluciones de los Tribunales, contrarias a sus intereses partidistas.

· Para los redactores del manifiesto, la situación actual del PDI y del PAS, que no comparten el proyecto secesionista, es ya harto incómoda. Sin embargo, en los próximos meses, puede devenir crítica, si los partidos secesionistas aprueban la llamada “ley de transitoriedad jurídica” y proclaman unilateralmente la república catalana. Ante esto, poca ayuda cabe esperar de los órganos de gobierno de las Universidades públicas, que se sumaron sumisamente al pacto por el derecho a decidir. Además, “el hombre de la estaca” (Lluis Llach) ya ha advertido que la Generalitat sancionará a los funcionarios díscolos que osen desobedecer las “leyes republicanas”.

· Frente a estas imposiciones y amenazas barriobajeras, impropias de un estado democrático, los miembros de la plataforma “Universidades por la Constitución” reivindican la plena vigencia de nuestro ordenamiento constitucional, garante de las libertades, el pluralismo y la democracia en Cataluña y en el resto de España. Y por eso, al modo de los caballeros medievales que se reunían alrededor del pendón en el fragor de las batallas para reconocerse y evitar el “fuego amigo” (el pendón era el equivalente del moderno y anglosajón “meeting point”), invitan a todos los constitucionalistas a que se sumen a la plataforma “Universidades por la Constitución” para respaldar el ordenamiento constitucional y para difundir el manifiesto alternativo entre los miembros de la comunidad universitaria.

· “Divide et impera” (“Divide y vencerás”), éste era uno de los secretos-armas utilizado por los romanos para doblegar a los “bárbaros” y sumar nuevos territorios a su Imperio glotón. Por eso, para huir de la división y de la derrota segura, los miembros de la plataforma “Universidades por la Constitución” invitan a los universitarios constitucionalistas a que se reúnan bajo el pendón-Constitución de 1978, a seguir el lema de d'Artagnan y los tres mosqueteros (“Uno para todos, todos para uno”) y a unirse en defensa de nuestra Constitución, ya que como dice el refrán español sólo “la unión hace la fuerza”.

(*) Manuel I. Cabezas González es miembro de la plataforma “Universidades por la Constitución”

Una efímera rebelión por la dignidad
Consuelo Ordóñez Libertad Digital 6 Julio 2017

Después de la liberación de José Antonio Ortega Lara, tras 532 días de tortura, ETA anunció que el precio sería alto. Lo hizo por boca del portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, Floren Aoiz, que dijo en rueda de prensa que después de la "borrachera policial" llegaría la "resaca" si no había una "solución política". Tal afirmación, que en realidad constituía una amenaza en toda regla, se sumó al saco de desfachateces que en aquel tiempo los voceros de ETA podían proferir en calidad de miembros de partidos políticos legales con todos sus derechos reconocidos. Floren Aoiz estaba, cómo no, en lo cierto.

La noticia del secuestro de Miguel Ángel Blanco y el ultimátum que recayó sobre su vida no frenó a la izquierda abertzale, sino todo lo contrario. Mientras ayuntamientos de decenas de pueblos y ciudades del País Vasco convocaban concentraciones por la liberación del joven concejal, Herri Batasuna organizó manifestaciones en las tres capitales vascas y en Pamplona para pedir el acercamiento de los presos de ETA, precisamente la moneda de cambio que exigían los secuestradores de Miguel Ángel. Mientras varios centenares de vitorianos se concentraban pidiendo la libertad de Miguel Ángel, decenas de radicales trataron de reventar el acto a base de consignas escupidas a voz en grito. Mientras todos los partidos políticos se unían en bloque para suplicar que Miguel Ángel saliera vivo de aquel chantaje, los representantes de Herri Batasuna evitaron unirse a cualquier acto público, haciendo gala del silencio cómplice que les unía con ETA.

Aun así, la postura de Herri Batasuna no extrañó a nadie. En aquellos años reinaba la indignidad en el País Vasco: los portavoces de ETA campaban a sus anchas en nuestras instituciones y la mayoría de los ciudadanos, de mis conciudadanos, miraban para otro lado, bien por miedo, bien por comodidad, bien por connivencia. Aquella espiral de indignidad se rompió con el secuestro de Miguel Ángel. De repente, y sin previo aviso, miles de personas salieron a la calle. San Sebastián, escenario semanal de concentraciones minoritarias y aisladas, se convirtió en un mar de actos de protesta. También por primera vez los radicales, en lugar de someternos a sus ya habituales contramanifestaciones, en las que pedían que nos mataran, decidieron permanecer en sus madrigueras. La abrumadora respuesta social los dejó en casa. Mi hermano Gregorio lo repitió hasta la saciedad durante su etapa en el Ayuntamiento de San Sebastián: "Derrotaremos a ETA cuando la aislemos social y políticamente". Para eso los ciudadanos tenían que salir a la calle en masa. Gregorio no pudo verlo: ETA lo había asesinado dos años y medio antes.

De haber estado vivo, habría presenciado escenas inéditas, como cuando miles de donostiarras acudimos ante la catedral del Buen Pastor y, antes de que se desenrollara la pancarta que debía presidir el acto, empezamos a gritar consignas contra ETA: "Asesinos", "Nunca más", "Vascos sí, ETA no". O como cuando los asistentes decidimos quedarnos aunque el acto ya se había dado por concluido porque la rabia y la esperanza nos impedían volver a casa como si nada estuviera ocurriendo. O como cuando un grupo de manifestantes se dirigió a la sede de Herri Batasuna en la calle Urbieta y algunos lanzaron tres docenas de huevos contra la fachada. "No son vascos, son hijos de puta", "Dónde están, no se ven, los cojones de HB", "ETA, HB la misma mierda es". En los gritos se plasmaba la verdadera rebelión de la dignidad que vivimos en aquellos fatídicos días. Por fin los ciudadanos pedían en masa lo que hasta entonces sólo unos cuantos exigíamos: que cesara el chantaje terrorista y que se frenara a su brazo político.

En una de esas concentraciones supe que los terroristas habían dejado malherido a Miguel Ángel. Intuía el drama que la familia estaba viviendo y decidí acercarme al hospital Nuestra Señora de Aránzazu. Allí me encontré con su hermana Marimar. Fuera, los amigos de Miguel Ángel esperaban el desenlace. En unas horas se confirmó que la amenaza de ETA se había hecho realidad, y el clamor contra los terroristas desbordó las calles. Nunca habíamos visto algo así. Nunca más lo volveríamos a ver.

Con Miguel Ángel de cuerpo presente, el nacionalismo vasco entonó su gran mentira. El lehendakari, José Antonio Ardanza, hizo durísimas declaraciones contra Herri Batasuna: acusó a sus miembros de "cómplices" del asesinato y dijo que eran "los verdugos de este país". Otro destacado líder del PNV, Iñaki Anasagasti, declaró: "Si a HB le parece bien este atentado, debe salir de la democracia". Y el Gobierno vasco en pleno, en un comunicado, señaló:

Lo que estos días ha ocurrido y sigue ocurriendo es, más bien, la explosión de un sentimiento popular, largamente contenido, de hartazgo ante una situación absurda e insoportable que sólo ETA y HB han provocado y mantienen.

Todo, cada palabra de Ardanza, de Anasagasti y del Gobierno del PNV, todo, cayó en saco roto con la firma del Pacto de Estella. En él, PNV y HB se unían en pro del diálogo con ETA y para excluir a los partidos constitucionalistas. En enero de 1999, HB apoyó al PNV para aupar a Juan José Ibarretxe al sillón de lehendakari. Habían pasado 18 meses del asesinato de Miguel Ángel.

El Pacto de Estella fue el retrato de sí mismo que el PNV concedió a la sociedad vasca. Podría haber mantenido su discurso de firmeza, pero optó por poner la mesa de la negociación a ETA poco antes de que los terroristas anunciaran una tregua. Podría haber pactado con partidos que condenaran sin fisuras el terrorismo, pero prefirió hacerlo con quienes amparaban y promovían la violencia. Su reacción fue, sin duda, de miedo. La protesta ciudadana se les había escapado de las manos y decidieron, directamente, acallarla. Por eso siempre estaremos en deuda con ellos: les debemos que frenaran la mayor rebelión por la dignidad que el País Vasco viera nunca.

Lo que nos queda hoy es el símbolo de Miguel Ángel. El hecho de que buena parte de los españoles recuerde qué hacía o dónde estaba cuando ETA lo secuestró, y de que se emocione al ver las imágenes de lo ocurrido, es el mejor ejemplo de la trascendencia de su asesinato. Para muchos, nada volvió a ser igual después de aquellos días de julio.

En lo que a mí respecta, hay un hilo que siempre me unirá con Miguel Ángel Blanco y con su familia: Javier García Gaztelu, alias Txapote. Sobre este ilda recaen varias condenas de asesinato, incluidos el de Miguel Ángel y el de mi hermano. Txapote está en prisión desde 2001 y no ha dado muestras de que su postura se haya movido un ápice de los postulados que lo llevaron a salir a matar. Una parte de la sociedad vasca lo sigue viendo como un héroe. Ahí reside el principal reto al que los demócratas nos enfrentamos: escribir un relato del terrorismo en el que los asesinos no tengan otra categoría más que la de terroristas. En esa historia, Miguel Ángel siempre será, ni más ni menos, un símbolo de la libertad.

Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, concejal del PP de San Sebastián asesinado por ETA el 23 de enero de 1995. Actualmente es presidenta del Colectivo de Víctimas de Terrorismo del País Vasco (Covite).

Odian la esperanza
Agapito Maestre Libertad Digital 6 Julio 2017

El 12 de julio de 1997, hace veinte años, el asesinato de Miguel Ángel Blanco, joven concejal del PP en Ermua, marcó un hito en la historia de España. Una tragedia terrible fue el inicio de una esperanza. Ese año los etarras y sus cómplices nacionalistas ya habían asesinado a 17 personas, pero la crueldad y saña que utilizaron con el joven concejal de Ermua provocó una movilización ciudadana contra ETA que quedará para siempre grabada en la memoria los españoles de bien. La rebelión popular, la rebelión de los ciudadanos españoles, contra el terrorismo y sus cómplices fue de tal magnitud que muchos pensamos que el Espíritu surgido del asesinato de un hombre no sólo regeneraría nuestra democracia, sino que también recuperaría la unidad perdida de nuestra cultura, es decir, rescataría el sistema de esperanzas de la cultura española. Poco duró la alegría. Los nacionalistas con la colaboración de la casta política más impresentable de la historia de España, cuyo representante más destacado sigue siendo Rodríguez Zapatero, hicieron todo lo posible y más por matar ese espíritu de Ermua… Lo consiguieron.

Pruebas del éxito de los terroristas y los nacionalistas hay por todas partes. No enumeraré sus éxitos institucionales porque, seguramente, dañaría la sensibilidad de las almas bellas que me leen. Pero dos ejemplos pueden valer para situarnos en el fracaso de esa esperanza. Hace cinco años escribí un libro sobre las Víctimas de ETA. Se lo dediqué a mi amigo Salvador Ulayar, quien presenció en la puerta de su casa el asesinato de su padre. Recogía mis reflexiones sobre el trato despectivo e indiferente que había dado la sociedad española a las víctimas del terrorismo. Lo mandé a varias editoriales, pero todas lo rechazaron. No soportaban que las víctimas fueran presentadas como el modelo principal para la construcción de la ciudadanía española. Todos los editores decían que el tema era "escabroso". Discutible, era la palabra que más usaban esos hipócritas. Y, además, ese asunto no vendía. No interesaba a nadie. No sé si los editores estaban muertos de miedo o es que mi libro era malo. Lo cierto es que renuncié a seguir buscando editorial y lo guardé en un cajón para tiempos mejores… O sea nunca.

A los dos años de mi fracaso, Salvador Ulayar contó su historia y el asesinato de su padre en un libro lleno de verdad y belleza, pero, lamentablemente, tampoco encontró editor y tuvo que pagar de su bolsillo la edición. Salva no quiso recurrir a la caridad de nadie. Solo quería contar la verdad de una víctima, es decir, sus esperanzas y desesperanzas para quien quisiera mirarse en un espejo de un ciudadano herido, una víctima, entre miles, del terror de ETA. Este libro está lleno de inteligencia, valor y elegancia, es decir, todos esos valores que rechazan los resentidos. Sospecho que no ha tenido muchos lectores. Las víctimas del terrorismo han sido negadas de múltiples maneras. Y sospecho que la casta política seguirá ocultándolas, aunque son la única esperanza para regenerar la democracia.

Este par de ejemplos ilustran mi absoluta desconfianza en una época donde la esperanza, la libertad rescatada de la fatalidad, ha desaparecido. Nadie quiere saber cuál es el significado para la cultura española en general, y la democracia en particular, de los crímenes de ETA y sus cómplices nacionalistas y comunistas para aquí y ahora. La razón se ha eclipsado ante los hechos cotidianos. La barbarie es el pan nuestro de cada día. La gente vive adaptada al medio como los animales. Pocos quieren saber de dónde venimos y menos a dónde vamos como sociedad. A pocos les interesa cuál es el futuro que le espera a un ciudadano español. Por eso, ahora, cuando conmemoramos los veinte años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, no me ha extrañado el comportamiento infame de los políticos revolucionarios, colaboradores de ETA y los nacionalistas vascos y catalanes, que se niegan a recordarlo. Para esta gente esa acción es muy peligrosa. No les falta razón. Mejor negar el pasado que recordarlo, porque ellos podrían aparecer colaborando con los criminales. Prefieren no correr el riesgo de ayudar a rescatar, o mejor, hallar la esperanza perdida que millones de españoles tuvieron hace veinte años. Esa esperanza era un genuino mecanismo democrático por el que muchos seres humanos, ciudadanos españoles, querrían realizar su inacabado ser democrático.

Porque el recuerdo siempre es peligroso, porque volver con el corazón y la inteligencia al pasado, a los instantes que son aún nuestras raíces, puede trastornar la supervivencia de quienes solo quieren ser animales, es decir, gente sin pasado ni futuro, se niegan a conmemorar el asesinato de Miguel Ángel Blanco o la liberación de Ortega Lara. Cualquier cosa puede hacerse y decirse, salvo celebrar el espíritu rebelde, democrático, el espíritu de Ermua, contra el terrorismo y el nacionalismo que se produjo en España, hace veinte años, cuando ETA asesinó al concejal del PP. Y, sin embargo, ay, quiero creer que la esperanza perdida queda. Permanece. Está ahí a nuestra disposición. Podemos volver a ella en cualquier momento. El recuerdo crítico del pasado es más que un arma para defendernos de las alimañas del presente. Es nuestra seña de identidad democrática.

Veinte años después
María San Gil Libertad Digital 6 Julio 2017

Hace 20 años teníamos un Gobierno valiente que no se doblegó ante las amenazas terroristas y que se volcó en la derrota de la banda terrorista.

Veinte años después, a menudo tengo la tentación de pensar que lo único que ha merecido la pena ha sido mi hijo Íñigo. En julio de 1997 yo estaba embarazada de mi primer hijo. Recuerdo con emoción la liberación por parte de ETA de Cosme Delclaux y la liberación, gracias a la Guardia Civil, de José Antonio Ortega Lara, después de un martirio de más de 500 días. Recuerdo como si fuera ayer el momento en el que me enteré de que ETA había secuestrado a un compañero mío de Ermua y la angustia de las 48 horas del chantaje terrorista. Recuerdo que el hecho de estar embarazada me ayudó a poner una cierta distancia emocional con todo lo que aconteció esos días.

Mi ginecólogo me llamó el viernes 11 de julio para prohibirme taxativamente acudir a cualquier tipo de manifestación que se organizara y sugerirme que intentara no implicarme demasiado en el drama que en esos momentos estábamos viviendo. No hay que olvidar que hacía escasamente año y medio que ETA había asesinado a Gregorio Ordóñez mientras comíamos en un restaurante de la Parte Vieja, y a mí me había costado un tiempo recuperarme psicológicamente del estrés postraumático.

Veinte años después, revivo los sentimientos agridulces de aquellos días, la felicidad de mi embarazo y la angustia por la vida de ese concejal al que yo no conocía y cuyo terror en manos de los terroristas no podía ni imaginar. Intenté no revivir el dolor y la rabia que había sentido el 23 de enero de 1995, cuando mataron a Goyo; intenté no pensar en el desgarro de sus padres, de su hermana y de su novia e intenté centrarme, de manera egoísta, en la esperanza de una vida nueva y en la ilusión de mi inminente maternidad.

No fui a la manifestación de Bilbao, me quedé en casa esperando a que mi marido volviera y me contara cómo había sido, cómo la sociedad se había volcado y había salido a la calle para exigir a la banda terrorista la liberación de Miguel Ángel Blanco. Unánimemente, el mundo era un clamor, la sociedad civil, los políticos, los medios de comunicación… hasta el Papa habló en favor de Miguel Ángel Blanco. La maldad de los terroristas sacó lo mejor de cada uno de nosotros. Por fin nos rebelamos ante la crueldad y la vileza, por fin fuimos, unos más que otros, capaces de aparcar ideologías políticas y clamar unidos por la liberación de un joven concejal que, sin quererlo, se estaba convirtiendo en un símbolo.

Mi hijo nació el 1 de septiembre y desde entonces he intentado, con más ahínco si cabe, que viva en una sociedad en la que no te puedan matar por pensar distinto ni te puedan secuestrar para convertirte en moneda de cambio. Durante muchos años he creído que merecía la pena robar horas a mis hijos para dedicarlas a trabajar para derrotar a ETA y recuperar la Libertad. El recuerdo de Gregorio, Miguel Ángel, Fernando, José Luis y tantas y tantas personas que fueron asesinadas por defender España y la libertad de todos nos hizo ser más generosos, más valientes y más corajudos en la defensa de unos principios elementales y absolutamente prepolíticos como la vida y la libertad.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco removió algo en las conciencias de todos los españoles, incluidos muchos vascos que hasta entonces se habían mantenido de perfil ante la existencia de una banda terrorista y todo su entramado. La reacción social fue tan contundente y tan sincera que creímos que no sólo podríamos derrotar a ETA, sino que podríamos desbancar al PNV de su gobierno hegemónico en Ajuria Enea. No hay que olvidar que, sin utilizar los mismos medios, el nacionalismo en su conjunto defiende el mismo proyecto de ruptura con España, la misma independencia (el árbol y las nueces). El asesinato de Miguel Ángel Blanco nos dio la fuerza y la valentía que teníamos que haber tenido desde el primer atentado de ETA; su crueldad fue tal que no pudimos por menos que rebelarnos contra ETA y el Espíritu de Ermua se convirtió en una marea que nos arrastraba con el grito unánime de "¡Basta ya!".

La imagen de todos los políticos (menos lo de Herri Batasuna, claro) en la reunión de condena de la Mesa de Ajuria Enea; la familia de Miguel Ángel Blanco en el balcón del Ayuntamiento de Ermua; las manos blancas alzándose al cielo en señal de protesta; los ertzainas quitándose el pasamontañas, dejando sus caras al descubierto y abrazándose con ciudadanos anónimos; los grupos de personas increpando a concejales de Herri Batasuna en las puertas de sus sedes, todas esas imágenes fueron para mí acicate e impulso para trabajar durante muchos años con la esperanza de que no se tuvieran que volver a repetir.

Hace 20 años, quienes hacíamos política en el País Vasco teníamos el respaldo, el cariño y la fuerza de toda la sociedad española. Teníamos con nosotros a un Gobierno de la Nación valiente que no se doblegó ante las amenazas terroristas y que puso todos los instrumentos del Estado de Derecho al servicio de la derrota de la banda terrorista. Medidas judiciales, medidas políticas y apoyo social fueron la mejor combinación para poner a ETA contra las cuerdas.

Podríamos haberlo conseguido, solo hacía falta perseverar, ser tenaces y resistir, cuando las convicciones son firmes merece la pena, pero por lo visto las convicciones no eran lo suficientemente firmes. La ética se convirtió en estrategia y, 20 años después, la Memoria, la Dignidad y la Justicia que reclamaban las víctimas del terrorismo se han convertido en artesanos de la paz, reconciliación y tabula rasa.

Casi mil asesinatos después, miles de familias destrozadas, innumerables heridos, secuestrados, extorsionados y una sociedad enferma de cobardía, miedo y falta de libertad, el brazo político de ETA está en la instituciones (donde se les trata por parte de todos los demás partidos como si fueran demócratas de toda la vida), el proyecto político de ETA no ha sido deslegitimado, los asesinos cumplen minicondenas y pasean tranquilamente por las calles de pueblos y ciudades donde no hay ni una sola placa que recuerde a sus víctimas. El PNV sigue gobernando y su descomunal responsabilidad en la historia ha sido blanqueada gracias, entre otros motivos y por citar sólo el último, a su codiciado voto para los Presupuestos Generales del Estado.

Si recuerdo el año 1997, lo único que mereció la pena fue el nacimiento de mi hijo Íñigo…

En julio de 1997 María San Gil era portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián en sustitución de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA el 23 de enero de 1995.

Ni perdón ni olvido
Carlos Iturgaiz Libertad Digital 6 Julio 2017

Cuando se cumple el vigésimo aniversario del secuestro y asesinato de mi compañero Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular del ayuntamiento vizcaíno de Ermua, los tristes recuerdos y vivencias de aquellos fatídicos minutos y horas del mes de julio siguen incrustados en mi cerebro, la cicatriz que nos abrió la banda criminal y asesina de ETA me sigue supurando, y tengo la sensación de que jamás se cerrará.

Cuando mi maestro y amigo Jaime Mayor Oreja me dio el relevo en la presidencia del Partido Popular del País Vasco, jamás pensé que aquel cargo llevase la pesadilla de tener que enterrar a varios de mis compañeros, aunque con el asesinato de Gregorio Ordóñez ya presagiábamos algunos que lo peor estaría por llegar.

Es curioso que lo sentíamos y lo temíamos casi en soledad en la familia de los populares vascos, ya que, a raíz del asesinato de Goyo, cuando pedí protección para mis compañeros al que entonces era consejero de Interior del Gobierno vasco, Juan María Atutxa, éste me derivó a su segundo, José Manuel Martiarena, con quien tuve una tensísima reunión, puesto que cuando le dije que los políticos del PP vasco estábamos amenazados me negó la mayor diciéndome que, según su información, sólo los ertzainas y jueces eran objetivo de la banda terrorista.

En ese momento le dije con lógico enfado que no había más que hablar y que le haría responsable de lo que nos pudiera pasar, y cuando vio que me levantaba para abandonar la reunión me pidió que no me fuera y que pondría, a regañadientes, una mínima seguridad para algunos cargos institucionales del PP vasco. Obviamente, Martiarena se tuvo que tragar todas sus palabras cuando los hechos desgraciadamente demostraron que ETA ya había colocado a los miembros del PP vasco en su especial corredor de la muerte.

El día en que las alimañas etarras secuestraron a Miguel Ángel Blanco me encontraba en Pamplona, invitado a los Sanfermines por el entonces presidente de Navarra, Miguel Sanz. A los postres de la comida en el Palacio Foral recibí la llamada de mi secretaria informándome de que los del periódico proetarra Egin le habían avisado de que habían recibido una llamada de ETA exigiendo que en 48 horas el Gobierno de Aznar acercara a todos los presos etarras a cárceles vascas, o si no ejecutarían al concejal de Ermua.

Tras recibir aquella llamada abandoné la comida y me puse en contacto con los familiares de mi concejal, aturdidos porque un periodista les había llamado para confirmar lo que yo sabía. Entre sollozos me preguntaban dónde estaba Miguel Ángel, y con gran desazón no pude contestarles. Les dije que me estaba dirigiendo a Ermua y que en poco más de una hora llegaría a su domicilio.

La segunda llamada fue al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, quien no sabía nada en ese momento. Nunca olvidaré que, tras escucharme, me dijo: lo matarán. Jaime sabía en aquel instante, y con su siempre acertado análisis de la situación, que, entre otras cosas, los etarras querían vengarse del éxito de la Guardia Civil, que diez días antes había liberado de su inhumano cautiverio al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

En el transcurso del viaje a Ermua tuve la oportunidad de hablar con Atutxa, con el presidente Aznar, que me pidió tranquilidad y que transmitiera su apoyo a la familia y a todos los cargos públicos vascos del PP, y con todos los integrantes de la Mesa de Ajuria Enea: Ardanza, Jauregui, Madrazo, Mosquera, Garaikoetxea, al que localizaron en alta mar. Todos me llamaron inmediatamente; todos, excepto Arzalluz, que nunca me respondió y dejó ese papel a Egibar.

Cuando llegué a Ermua, la tragedia ya se había apoderado del pequeño salón de la familia Blanco. Allí se encontraba su madre, Chelo, su novia, Mar, sus tíos y sus primos, y yo comenzaba a familiarizarme con una familia que me hacía preguntas y que sabía que no tenía respuestas. Hablábamos de Miguel Ángel, de cómo le conocí en un bar cercano a la sede del PP local, donde le invité a desayunar junto a la portavoz Ana Crespo, y cómo me contaba el tímido chaval que tocaba la batería en una banda de música, su ilusión por ser de los más jóvenes de la corporación ermuarra y que tenía como objetivo que construyeran un polideportivo en Ermua. Le pregunté lo que ganaba como concejal, y me contestó que 350 pesetas al mes, es decir, poco más de dos euros actuales, lo que demostraba que la pasión de los hombres y mujeres concejales populares vascos no era ni el cargo ni el poder –que no teníamos, por estar todos en la oposición–, sino el compromiso con nuestro país, España, y la defensa de sus signos, símbolos e instituciones.

La familia seguía hablándome de los planes de Miguel Ángel, que había dado el anticipo para comprarse un coche; de sus vacaciones; de que no se atreverán a matarle... Mientras su madre sólo me decía: me lo van a matar, y temía la reacción de Miguel padre cuando llegase a casa.

Ese momento llegó, y jamás olvidaré cómo aquel hombre vestido con su mono de albañil y con las manos llenas de escayola comenzó a darse fuertes cabezazos, llorando como un niño, contra las paredes del pasillo de aquella modesta vivienda ermuarra.

El contador se había puesto en marcha y las noticias de lo que pasaba en esos minutos me desbordaban. En las calles de toda España la gente mostraba su furia contra ETA, se creaba el Espíritu de Ermua, los medios nacionales e internacionales querían saber; hubo llamamientos por la liberación del concejal desde el Vaticano a grupos guerrilleros centroamericanos.

Pocas horas antes de la hora límite se convocó una manifestación en Bilbao, jamás había asistido tanta gente a una; de derechas e izquierdas, nacionalistas y no nacionalistas, todos juntos con esperanza de cambiar el sino de Blanco, y con gritos de ánimo a los políticos y al Gobierno de la Nación, para pedir la liberación de Miguel Ángel. Con un calor sofocante, los que agarrábamos la pancarta pudimos llegar, a duras penas, por el gentío que había, a las escalinatas del Ayuntamiento, donde nos esperaban otros políticos, entre ellos Arzallus, al que me colocaron al lado. Por cierto, que cuando la gente comenzó a gritar "Vascos sí, ETA no", el propio Arzallus me espetó al oído: "Iturgaiz, esos que gritan son los de los autobuses que habéis traído de fuera del País Vasco"... Sin comentarios.

Sin poder comer por tener un nudo en el estómago, esperaba junto a Paco Álvarez Cascos y Ángel Acebes la hora fatídica; esa hora y ese momento que todos los españoles recordarán porque es de las cosas que jamás se olvidan. Desgraciadamente, llegó la hora, y a los pocos minutos un teletipo de una agencia de noticias en rojo urgente señalaba que en un paraje guipuzcoano se había encontrado el cuerpo de un joven con dos tiros en la nuca. No había duda, era él, llegó con un hilo de vida al hospital de San Sebastián. Cuando llegué, el médico me anunció que no había nada que hacer. Cuando me dejaron ver a Miguel Ángel, postrado en su cama entubado, pensé que se produciría el milagro, ya que le vi mover la mano, como si fuera un espasmo, y el médico me contestó que esa era la evidencia de que el cerebro ya no le funcionaba y estaba clínicamente muerto.

Mis compañeros lloraban en el hospital, la gente lloraba en todos los rincones de España, no había consuelo, y las ratas batasunas de todos los pueblos vascos se escondían en sus casas y herriko tabernas sin asomar la cabeza. Antes del entierro, pedí al lehendakari Ardanza que convocase de nuevo la Mesa de Ajuria Enea; me dijo que había reticencias por parte de algún miembro para que se convocase. Ese algún era Arzallus, quien, sentados a la mesa, y con el cadáver caliente de Miguel Ángel Blanco, me dijo, con su habitual y categórica forma de hablar: Iturgaiz, hoy todos estamos encima de la cresta de la ola, pero la ola bajará, y cuando la ola baje cada uno cogeremos nuestro camino. Su profecía se hizo realidad en poco tiempo, cuando el PNV, con los acólitos de esa ETA que descerrajó dos tiros en la nuca de mi concejal, con Batasuna, firmó el vergonzoso Pacto de Estella para echar a los no nacionalistas de su tierra vasca.

Por todo ello, no puedo ni quiero perdonar ni olvidar lo que hicieron con nosotros o con los socialistas en el País Vasco; con guardias civiles, militares, policías, jueces, ertzainas, periodistas, empresarios, niños, mujeres, funcionarios de prisiones, etc. Porque, aunque suene duro, el nacionalismo radical nos quiso exterminar, a los populares nos mataban por ser españoles, y no obtuvimos el calor o la comprensión de los que se llamaban nacionalistas democráticos; al revés, nos acusaban de utilizar a las víctimas, y algunos nos escupían que nos lo teníamos merecido y nos los habíamos buscado. Después de Blanco, la historia se repetía en mi casa política del PP vasco, con Caso, Zamarreño, Iruretagoyena, Indiano, Pedrosa; y con más compañeros asesinados en Navarra, Cataluña y Andalucía. Una sangría.

Termino recordando a la sociedad vasca y del resto de España, y especialmente a los jóvenes, a toda esa gente radical que forma parte de una sociedad enferma, que sigue en las calles manifestándose y reivindicando el acercamiento de los criminales de ETA a cárceles vascas. Por esa misma reclamación que ellos cacarean, ETA asesinó a un joven vasco, y si esos nauseabundos criminales tuvieron suficiente arrojo para pasar un tiempo de su vida haciendo seguimientos de personas y dando información como verdaderos chivatos, o pegando un tiro o colocando una bomba en Sevilla, Granada o Madrid, no deberían tener problemas en cumplir íntegramente sus merecidas condenas de prisión alrededor de donde eligieron aposentarse por un periodo para dejar sangre y dolor.

NOTA: En julio de 1997, Carlos Iturgaiz era presidente del PP del País Vasco. Actualmente es diputado del mismo partido en el Parlamento Europeo.

Manipulación de la historia
El humillante y manipulador homenaje de Rentería
www.latribunadelpaisvasco.com 6 Julio 2017

El pretendido homenaje del Ayuntamiento de Rentería, en manos de Bildu, a tres víctimas de la banda terrorista ETA, tenía un macabro truco: la placa de recuerdo de los asesinados por ETA se colocó justo al lado de otra placa que recordaba a las "víctimas de los franquistas".

Hace unos días, la mayor parte de los medios de comunicación españoles, en sintonía con la totalidad de los principales partidos políticos parlamentarios, daba grititos de alegría porque el Ayuntamiento de Rentería (Guipúzcoa), gobernado por la formación proetarra EH Bildu, había rendido un homenaje a tres víctimas de ETA. Según se informaba por tierra, mar y aire, se trataba de la primera ocasión en la que un consistorio en manos de la autodenominada izquierda abertzale rendía tributo a varias personas asesinadas por la banda terrorista ETA. Los homenajeados fueron el policía municipal y militante socialista Vicente Gajate Martín, asesinado en 1984; y los concejales del PP José Luis Caso, asesinado en 1997, y su sustituto en el cargo, Manuel Zamarreño, asesinado en 1998.

Pero como demuestran las imágenes que hoy publica en exclusiva La Tribuna del País Vasco, el “homenaje” de los proetarras a las víctimas de ETA tenía un truco que fue silenciado por todos los medios de comunicación y los políticos presentes en el acto: y es que la placa de recuerdo a Gajate, Caso y Zamarreño que el alcalde de Rentería, Julen Mendoza, colocó junto a la Sala Capitular del Ayuntamiento de Rentería se situó exactamente al lado de otro cuadro en el que la corporación municipal homenajea a “los funcionarios municipales destituidos por los franquistas, y en particular al concejal y los cuatro trabajadores desaparecidos y fusilados Serapio Mendarte Ugarte, Félix Elgarrista Arbelaiz, José Elorza Narvaiza, Celestino Gaztelumendi Berasategui y Miguel Irastroza Echeverria”.

De esta manera vergonzosa, sibilina y humillante, la corporación municipal de Rentería se alinea con quienes tratan de rescribir la historia de lo sucedido en el País Vasco diluyendo las responsabilidades éticas de los verdugos y de sus cómplices políticos y abogando por convertir a todos los hombres y mujeres de esta tierra en víctimas de diferentes afrentas que se anulan unas con otras. Todo, con un único fin éticamente demoledor: implantar artificiosamente la idea de que “es necesario pasar página” y “ceder desde todas las partes” para alcanzar una “reconciliación” en la que no haya “ni vencedores ni vencidos”.

La búsqueda de impunidad para la banda terrorista ETA y para la autodenominada “izquierda abertzale” que está tratando de hacer efectiva la coalición Bildu, los nacionalistas, los socialistas y la extrema izquierda de Podemos se construye sobre una estrategia fundamental que queda perfectamente reflejada en las placas colocadas en el Ayuntamiento de Rentería: mezclar a las víctimas del terrorismo, de los “excesos policiales”, de los malos tratos, de torturas, de agresiones injustas e, incluso, de la dictadura franquista y de la batalla de Machichaco, con la pretensión, tan sibilina como vergonzosa, de fomentar la mentira suprema de que la actividad asesina de ETA solamente es una cara más de un conjunto variado de violencias ejercidas desde el Estado democrático español o desde personas, entidades u organizaciones ligadas a éste.

Y es que, a pesar de lo que ahora traten de hacernos creer la clase política en su conjunto y la mayor parte de los medios de comunicación, la existencia evidente de víctimas de diferentes organizaciones terroristas y de víctimas diferentes a las víctimas del terrorismo no debe hacer olvidar que en el País Vasco jamás ha habido “dos bandos enfrentados” o que el único conflicto real que ha existido en esta comunidad es el generado por la banda terrorista ETA, que ha asesinado a casi un millar de personas, que es la responsable de algunos de los crímenes más horrendos que se han producido en Europa a lo largo de las últimas décadas y que todavía ahora desea conseguir un premio político por dejar de matar.

Como hace unos meses se señalaba desde el Foro contra la Impunidad en el País Vasco, “frente a quienes apelan a no volver la vista hacia atrás y a camuflar lo sucedido para no despertar las iras de quienes todavía amenazan con volver a asesinar, el recuerdo fiel, constante y permanente de lo padecido ha de erigirse como el núcleo central de cualquier proyecto conjunto de sociedad que pretenda superar varias décadas de terror. A pesar de las interpretaciones perversas que se hacen al respecto, la memoria histórica de lo reciente no es algo que impida cerrar las viejas heridas. Más bien al contrario, la memoria es la única herramienta de que dispone una sociedad para interiorizar sus desmanes, para vertebrar nuevos caminos de futuro que se alejen de la atrocidad y, sobre todo, para cerrar con un mínimo de solidez heridas colectivas que jamás debieron haberse provocado. Un hipotético perdón del daño causado, que hay que recordar que es algo que no puede exigirse desde un punto de vista político o jurídico, solamente pueden tener sentido sobre el recordar fiel de lo que ha acaecido y sobre una perspectiva a largo plazo que presente visos ciertos de que el horror no va a volver a reproducirse. Nada podrá reconstruirse desde un punto de vista ético si, interesadamente y para acercar a los terroristas los beneficios de la impunidad, se intenta correr un tupido velo sobre la infamia y la iniquidad y se intenta difuminar el perfil testimonial, acusador y claramente definido de las víctimas del terrorismo, al mismo tiempo que se refuerza el protagonismo reivindicativo de los antiguos etarras que ahora dicen no querer matar”

La carta viral de un profesor despedido por no hablar valenciano hunde a Oltra
ESdiario 6 Julio 2017

Mónica Oltra está haciendo estragos con su política lingüística.

El consejero de Educación valenciano, próximo a ERC, ha puesto en la calle a 1.300 docentes, víctimas de la política lingüística de la Generalitat. Y lo llaman “progreso”.

"Tengo 61 años y soy un funcionario interino con más de 31 años de trabajo como profesor de Educación Secundaria. En mi larga experiencia profesional, con una trayectoria intachable, he recorrido más de quince centros educativos distintos de la Comunitat Valenciana"...

Así comienza la indignada carta de un docente valenciano, Vicente Jover Robles, víctima de la depuración lingüística de la Generalitat valenciana del PSOE y Compromís, que tiene como ideólogo al polémico consejero de Educación del llamado gobierno de progreso, Vicent Marzá.

"En Valencia -continúa este profesor- cuando se nos contrató, hace años, no se nos exigía el requisito lingüístico. Pero ahora las leyes han cambiado y los gobiernos progresistas plantean otros requisitos, como el Certificat de capacitació, para seguir realizando nuestra labor educativa".

"Somos más de 1.300 profesores de los que dependen muchas familias. Hemos sido válidos y necesarios para el trabajo educacional durante muchos años y lo hemos hecho con entrega y con pasión, sin tener en cuenta las condiciones adversas en que muchas veces nos hemos encontrado y que han influido en la conciliación familiar, personal y profesional", prosigue Jover.

"La mayoría de todos nosotros tenemos más de 50 años, un futuro incierto y, en este momento, una inestabilidad económica y emocional que nos afecta a nosotros y a nuestras familias, ya que será muy difícil encontrar otro trabajo", explica este docente en la misiva que fue publicada hace unos días por el diario Levante y que se ha hecho viral entre los trabajadores del sector educativo de la Comunidad Valenciana.

"Creo que, como dice el Estatuto de Autonomía de 1982, hay particularidades lingüísticas de las zonas castellano-parlantes que se deben tener en cuenta, porque son especificidades personales, sociales y profesionales, que ayudan a estudiar las situación de los trabajadores y a engrandecer a los pueblos. En mi caso personal, la labor educativa la realizo en zonas castellano-parlantes y mi residencia está en Requena".

LENGUA Y EDUCACIÓN
Kristin, la madre noruega que defiende el español en Valencia
Llegó a España en el año 2000 con el sueño de vivir aquí. Ahora tiene tres hijos y le preocupa que ellos no aprendan bien el español.
David Soler Crespo El Espanol 6 Julio 2017

Kristin Tennebø Holslag llegó a España hace 17 años. De pequeña, sus padres le llevaban a la Península de vacaciones y se enamoró tanto del país que decidió estudiar español en Noruega. “Siempre ha sido mi ilusión vivir aquí”. A sus 36 años está casada y tiene tres hijos de nacionalidad española. Su mayor temor ahora es que no aprendan bien el castellano: “Mi filosofía es que si estamos en este país vamos a entregarnos a aprender el idioma”, mantiene en una entrevista con EL ESPAÑOL.

Kristin se ha movilizado contra el nuevo decreto educativo impulsado por el consejero de Educación, Vicent Marzà, desde febrero. Con el nuevo Programa Plurilingüe Dinámico (PPD) puesto en marcha por el gobierno de Ximo Puig, su hija, a punto de entrar en la escuela infantil, daría tan sólo cuatro horas de castellano durante toda la semana. "Mi hija habla poco y si sólo se le va a dar clase en valenciano no va a aprender bien el castellano", se queja.

Esta madre afincada en Alfàs del Pi (Alicante) forma parte de Idioma y Educación y Hablamos Español, dos asociaciones en defensa del español en la educación e instituciones públicas.

Tres colegios públicos, todos en valenciano
Kristin vive con su marido, holandés de nacimiento, y sus tres hijos, Dani (8 años) Lucas (6) y Malin (2), en uno de los municipios más multiculturales de España. En el pueblo de Alfàs del Pi hay tres colegios públicos y en todos se aplicará el nivel Avanzado 1 del nuevo plan educativo, a través del cual la mayoría de las clases serán en valenciano. “Mi hija, por ejemplo, va a entrar en Infantil. Cursará 21 horas a la semana en valenciano y 4 en castellano. Esto no es plurilingüismo, es una imposición.”

Para sortear la nueva ley, otros padres han optado por matricular a sus descendientes en uno de los cuatro colegios privados que hay en Alfàs del Pi. Sin embargo, Kristin ni quiere ni puede permitirse llevar a sus vástagos a una escuela privada. “Quiero que vayan a un colegio en español, pero es que tampoco podría pagar un colegio privado para mis tres hijos. Me costaría mi nómina entera”.

Problemas para ayudar a sus hijos
El conflicto con el idioma traspasa esas aulas. Kristin asegura que su hijo mayor, que empezará el próximo mes de septiembre 4º de primaria, ya da un 44% de sus clases en lengua valenciana, a pesar de estar matriculado en castellano. “Una de las asignaturas troncales, ciencias naturales, ya la dan en valenciano”, añade.

No poder estudiar en lengua española se convierte en un problema a la hora de ayudar al aprendizaje en casa: “Un día le pregunté a mi hijo mayor cómo se decía hígado en castellano y me contestó fetge, que es su significado en valenciano. Nunca lo va a aprender en español y eso no es algo que se enseñe fuera del aula. Ningún padre va y le dice a su hijo: vamos a hacer un repaso de los órganos y de los huesos”.

La movilización de Kristin en defensa de la enseñanza en español empezó tras aprobarse el decreto el 27 de enero. “Quiero que aprendan bien el español, pero también que sepan valenciano, que también es importante. Lo que no pueden hacer es quitarnos el derecho a elegir", reflexiona.

Un sistema basado en el de Finlandia
El consejero de Educación valenciano ha asegurado en varias ocasiones que la nueva normativa se ha elaborado estudiando otros modelos como el de Finlandia, país al que viajó junto con Puig, para "aprender" de su sistema educativo.

Kristin asegura categóricamente que el consejero miente. “No ha aplicado nada de lo que tiene que ver con Finlandia. Allí sí tienen el derecho de elegir entre las dos lenguas oficiales: el sueco y finés”.

En su país de origen también hay dos lenguas oficiales, el noruego y el saami, una lengua de Laponia que sólo la habla menos de un 1% de la población. “Este nuevo decreto sería igual que imponer en mi país la lengua saami y no dejar estudiar en noruego”, compara Kristin.

Un decreto suspendido por la justicia
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana tumbó el decreto de Marzà el pasado 24 de mayo al considerar que podía producir “graves daños y perjuicios de reparación imposible o difícil para los intereses y derechos” de los estudiantes.

La consejería de Educación ya ha recurrido la suspensión. En el colegio al que van los hijos de Kristin seguirán con el nuevo sistema de plurilingüismo hasta que no haya una resolución final. La indignación de esta madre se extiende entre los demás padres de alumnos que, según Kristin, “están flipando". Además, esta madre adelantar que para el curso que viene no habrá ningún matriculado de países escandinavos en el colegio al que lleva a sus hijos.

Su deseo ahora es sólo que se restablezca el decreto anterior. “Estoy desesperada, si los propios políticos no respetan la ley o la justicia, ¿qué ejemplo está dando a todos los ciudadanos?”. De momento, ya ha pedido que matriculen a su hija en la línea en castellano y hacer caso omiso al nuevo decreto.


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