AGLI Recortes de Prensa   Domingo 9 Julio 2017

España, país enfermo (III)
Juan Laborda www.vozpopuli.com 9 Julio 2017

Frente a la propaganda oficial, un mercado laboral que reparte miseria; unos jóvenes desarraigados, desesperanzados; un país sin futuro. Pero el problema se encuentra en las entrañas de nuestro país. España está sumergida en una profunda decadencia que afecta a casi todas las áreas de nuestra sociedad. Es un declive político, económico, social y moral. La democracia ha sido secuestrada por y para unos pocos. Las élites, bajo su instinto de clase, no han renunciado ni un ápice a su posición de poder y riqueza, especialmente durante la Gran Recesión. Por eso, volvamos a 2008 y al transcurso de La Gran Recesión en España. Qué pasó realmente en términos de dinámica de poder y que implicaciones tuvo. El origen de la crisis sistémica española fue el endeudamiento privado insostenible de la economía española. Como consecuencia de ello, cuando se hundió el colateral que alimentaba esa deuda, en su mayoría activos inmobiliarios, los diferentes sectores privados (hogares y empresas no financieras) se vieron obligados a reducir su deuda y entramos en recesión. En este escenario, los activos tóxicos del sector bancario español lo eran no por un problema de liquidez o porque no se entendiera lo que valían. Valían, y valen, mucho menos de lo que dicen los bancos en su balance.

El problema era otro. Los bancos no querían asumir esas pérdidas a expensas de sus consejos de administración y sus acreedores -incluida la deuda senior- y obligaron al contribuyente a subvencionarlos. Los acreedores alemanes que financiaron el sector bancario español no querían asumir las pérdidas derivadas de la mala gestión de lo que en realidad eran empresas privadas, obligando al gobierno español a implementar una política fiscal de austeridad para garantizar el reembolso de sus créditos. Bajo el principio de demanda efectiva significó una profunda recesión.

Cambio de actitud
En España durante el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se redujo de más del 7% del PIB a cerca del 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado, esto significó una recesión económica gravísima. Pero desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se ha relajado. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016. La razón no es que realmente se dieran cuenta de la necesidad de recurrir a una política fiscal expansiva en una recesión de balances como la única herramienta realmente eficaz. El objetivo era otro, evitar un resultado electoral que en ese momento era nefasto para sus intereses. No cabe duda de que si otras fuerzas políticas llegaran al poder, Bruselas volvería a acelerar la austeridad presupuestaria, con la contracción adicional que esto implicaría, usando como amenaza el cierre del "grifo" de la Unión Europea Banco Central.

En la primera fase de la Gran Recesión, por lo tanto, el problema fue la deuda privada y la fragilidad bancaria. Nuestra situación se asimilaba a la de Irlanda. Si hubiéramos hecho lo correcto para hacer frente a una recesión del balance -reestructuración del sector bancario a expensas de los tenedores de bonos senior, alivio de la deuda privada, controles de capital, expansión fiscal, aumentos salariales ...- el problema generado en el últimas décadas, bajo el predominio del pensamiento único, se habría resuelto. Ese problema se llamaba deuda privada. Pero no fue así. Como consecuencia, en la actualidad, y derivado de todo ello, se incrementó la deuda soberana. A pesar de ello la fragilidad bancaria no se ha reducido. Pero no sólo ha habido una flexibilización presupuestaria programada con Bruselas. La ayuda del Banco Central Europeo ha sido bien conocida. En el último año, casi 110.000 millones de euros han llegado a nuestro país debido a la política de flexibilización cuantitativa del BCE. La contraparte es más deuda total y externa. Sin embargo, no se canaliza hacia nuevas inversiones productivas, lo que nos permitiría garantizar un mayor crecimiento nominal futuro, y de esta manera garantizar el reembolso de la deuda. En realidad, los flujos de inversión extranjera se utilizan para financiar al Tesoro español (España no tiene soberanía monetaria ) y la compra de bonos corporativos de las grandes multinacionales, bajo el paraguas de la "seguridad" proporcionada por los bancos centrales. Esto no es específico de España, es en realidad una tendencia mundial. En una economía financiarizada, las inversiones especulativas son dominantes, y aquellas destinadas a mejorar el capital productivo no son tan necesarias.
Fragilidad recuperación española y dinámicas de poder

Si los tipos de interés a corto y largo plazo aumentan, la deuda soberana de España estaría sujeta a una carga financiera que nos haría inviables como país (España no tiene soberanía monetaria como Reino Unido). Seguiríamos los pasos de la malograda Grecia Para que esto suceda, sería suficiente que el Banco Central Europeo dejara de comprar deuda soberana secundaria española, especialmente si las primas de riesgo aumentan. El efecto sería explosivo. Y eso puede suceder, como le sucedió a Grecia. Estamos bajo la espada de Damocles. Permítanme una última observación sobre la estructura del poder en España. En nuestro país, el ejecutivo democrático está sometido a un conjunto de poderes de origen diferente, muchos de ellos no electorales, como las grandes empresas o algunos órganos de la Unión Europea. Esta agregación de poderes contrasta con la separación teórica de poderes en cualquier democracia avanzada.

El problema es que estos poderes siguen diseñando cambios radicales que les permitan mantener su statu quo. Su objetivo último es proteger su riqueza y su poder, y no duden que si fuera necesario promoverían un radical desmantelamiento político de lo que queda de nuestra democracia. Intentarán conservar y consolidar su control sobre el sistema de deuda. Saben que si pierden este control, automáticamente se arruinan y perderán el control del poder. Aquí es donde debemos ser proactivos y empujar hasta que surja una nueva clase política que rompa de una vez por todas con esta dinámica. Además, esta superclase tratará definitivamente de que el poder de regular los diferentes oligopolios no corresponda a los gobiernos y esté efectivamente controlado por las corporaciones. El principio rector de las élites gobernantes fue, es y seguirá siendo trivial: cuando el cambio amenaza con imponerse, entonces las reglas cambian. No ignoramos esta regla elemental porque mientras dure, España será un país sin futuro.

El trío apocalíptico
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 9 Julio 2017

En su célebre texto esotérico, San Juan describe a cuatro aterradores jinetes cuya interpretación simbólica ha hecho correr mucha tinta a lo largo de los siglos. El significado más común atribuye una devastadora identidad a cada uno, el blanco es el poder, el rojo es la guerra, el negro es el hambre y el bayo, la peste. Se trata sin duda de terribles desgracias padecidas recurrentemente por los seres humanos desde su aparición en la tierra, que Vicente Blasco Ibáñez tomó como título de una de sus novelas más conocidas y que Hollywood plasmó en dos películas muy taquilleras, una en 1921, protagonizada nada menos que por Rodolfo Valentino y otra en 1962, cuyo papel estelar desempeñó Glenn Ford.

Se acaba de celebrar en Hamburgo el G-20, que reúne a los primeros mandatarios de un conjunto de países que representan el 85% del PIB y el 75% de la población mundiales. Por tanto, el primer jinete es ellos mismos como grupo, capaces de sumir al planeta en las peores desgracias o de traer la paz y la prosperidad, dependiendo de sus decisiones. Los otros tres tienen en este principio del siglo XXI nombres distintos a los que figuran en el legendario libro sagrado. Se llaman hoy nacionalismo, populismo y proteccionismo y aunque no son nuevos en la vida de los pueblos del globo en la era moderna, campan en nuestros días con especial virulencia y pueden acarrear, si no son derrotados, las catástrofes más pavorosas. Estos tres siniestros caballeros han sido lanzados al galope por la reciente crisis financiera que estalló en 2008 y que dio lugar a la gran recesión que todavía colea. Disipada la ilusión del fin de la Historia, los conflictos se multiplican, las amenazas no cejan y el horizonte se ensombrece a ambos lados del Atlántico y no digamos en Oriente.

He asistido recientemente a una interesante charla de Javier Santiso, el joven y brillante economista franco-español autor del impactante ensayo España 3.0, en el que analiza de manera implacable nuestro modelo productivo en comparación con el de otros países y desentraña las causas de nuestro escaso éxito a la hora de sacar el máximo partido a nuestras muchas potencialidades. Escuchándole y siguiendo la catarata de datos que expuso, la conclusión es que albergamos en nuestro seno a los tres jinetes apocalípticos a los que me refería, la exacerbación de la diferencia excluyente, la demagogia irresponsable y la tentación del aislamiento. El golpe de Estado que preparan sin recato los separatistas catalanes, las pulsiones colectivistas y anti-europeas de Podemos, la parálisis del Gobierno y las fluctuaciones irresponsables del PSOE de Pedro Sánchez dibujan un cuadro realmente desalentador. Frente a la tríada letal que nos acogota, Santiso propone otra de carácter benéfico: innovación, internacionalización y educación. La evidencia empírica es irrebatible, tal como demostró con numerosos y contundentes ejemplos. Las sociedades que han elegido la senda de la apertura, de la competitividad y de la inversión masiva en capital humano, están recogiendo los frutos de esta estrategia acertada, las que se cierran, basan su crecimiento en sectores de bajo valor añadido y descuidan sus sistemas educativos, padecen elevadas tasas de paro, sufren escasez y se desagarran por divisiones internas. Basta examinar los casos de Corea del Sur y Siria, de Venezuela y Chile o de España y Dinamarca, por situarnos en tres continentes distintos, para calibrar los efectos de optar por un marco conceptual u otro.

España no está condenada fatalmente al fracaso y el éxito espectacular de determinadas empresas o individuos a nivel global así lo indican. Sin embargo, se trata de excepciones, cuyo número demuestra que otra España es posible, pero cuyo triunfo ha tenido lugar a pesar de nuestro diseño institucional y nuestros esquemas mentales y no, como ocurre en aquellos países que lideran el crecimiento y el bienestar, impulsado por ellos. La lección a extraer es que hemos de, por utilizar el mismo anglicismo que Javier Santiso, “resetear” España, romper moldes caducos y lanzarnos sin reservas a una reforma muy ambiciosa, no sólo de nuestro orden legal y de nuestra estructura territorial e institucional, sino de nuestra forma de entender la realidad. Ni el afán destructivo teñido de mesianismo, ni la ambición oportunista ni el inmovilismo concentrado en la mera perduración nos ayudan a progresar, por el contrario, nos conducen a la frustración y al retroceso material y moral. Montemos, pues, las cabalgaduras adecuadas para huir del trío apocalíptico antes de que nos veamos en el penoso deber de reconstruir sobre un solar arrasado.

Rivera tiene un problema con los impuestos

Rivera ha arrancado al Gobierno una rebaja de impuestos de 2.000 millones. Pero los perjudicados son las rentas más bajas, las más beneficiadas del Estado de bienestar
Carlos Sánchez El Confidencial 9 Julio 2017

Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, ha perdido una buena oportunidad de ser un político diferente. Ha optado por lo más fácil: bajar los impuestos para arañar unos votos en lugar de lo que hubiera sido más sensato, plantear un IRPF más equitativo y con más potencia recaudatoria. Precisamente, para proteger a quienes dice defender. Porque las rentas bajas son, no hay que olvidarlo, quienes más se benefician de los servicios públicos y de las prestaciones sociales. Y de ahí que cuando se opta por mermar los ingresos en el núcleo duro de la financiación del Estado de bienestar, los perjudicados son, obviamente, las rentas más bajas, que quedan al margen del amparo de los poderes públicos.

Es casi de manual que el IRPF –por su naturaleza progresiva– es el mejor instrumento para hacer política social. De hecho, la manera más rigurosa de analizar el índice de Gini –el mejor método para medir la desigualdad de renta– es hacerlo antes y después de impuestos, con lo que se quiere reflejar que unos Estados hacen más esfuerzos que otros a la hora de procurar sociedades más equitativas.

Y parece evidente que cuando el Estado cuenta con menos recursos para dependencia, sanidad, educación o protección de los parados de larga duración, esa cualidad de los Estados sociales tiende a diluirse. Mala noticia es, por lo tanto, meterle mano al IRPF para hacer política redistributiva o para compensar los bajos salarios que genera un modelo productivo de bajo valor añadido.

Otra cosa muy diferente hubiera sido si el líder de Ciudadanos hubiera planteado bajar la presión fiscal de las rentas más bajas y, al mismo tiempo, compensar esa merma recaudatoria con la subida de otros tributos, por ejemplo, los medioambientales, cuyas externalidades negativas (salud pública o los efectos sobre el cambio climático) son evidentes. O, incluso, tocar algunos tipos reducidos del IVA que hoy son manifiestamente injustos, como reiteradamente han pedido al Gobierno los organismos multilaterales. O eliminar algunas deducciones en el Impuesto de Sociedades que reducen los recursos públicos de manera irracional. O, incluso, recortar el gasto público en partidas ineficientes, como los 11.467 millones de euros que este país se gastó el año pasado en subvenciones públicas.

Rivera, sin embargo, ha optado por lo más fácil. Actuar como un 'lobby' (cuya actividad es completamente legítima) para satisfacer a su electorado: jóvenes urbanos mileuristas, lo que, en definitiva, supone hacer una transferencia de rentas del Estado (esos 2.000 millones de euros que pierde el sector público) al sector privado que paga pocos salarios beneficiándose de un desempleo del 18% que necesariamente presiona los salarios a la baja. No parece una gran credencial para un partido que se declara constitucionalista, liberal, demócrata y progresista.

Capitalismo clientelar
La rebaja de impuestos procurada por Ciudadanos, además de oportunista, tiene, incluso, un comportamiento político ciertamente pernicioso y que conecta, desgraciadamente, con eso que su responsable económico, Luis Garicano, ha venido en llamar –con buen criterio– capitalismo clientelar o de amiguetes, y que no es otra cosa que hacer política para favorecer a determinados colectivos en detrimento de otros a costa del erario público. Un viejo problema de la política nacional que hace más de un siglo denunció, entre otros muchos, Joaquín Costa, y que, desgraciadamente, España no ha sabido erradicar.

Capitalismo clientelar es también agujerear el IRPF con deducciones a la carta en función de intereses electorales. Ciertamente, no es tan chusco como lo que hacía el conde de Romanones en su histórica circunscripción de Guadalajara (48 años siendo diputado ininterrumpidamente por esa provincia), donde regalaba colchones para que le votaran, pero al fin y al cabo supone una degradación de los intereses generales, que, en última instancia, es lo que debe prevalecer en la vida pública. Es lo mismo que se ha hecho, por ejemplo, en el caso de los autónomos (otra fuente electoral de Ciudadanos), y cuya factura costará alrededor de 1.000 millones de euros.

Esa estrategia de Ciudadanos de gobernar para su electorado es coherente con lo que tradicionalmente han sido en Europa los partidos bisagra. Pequeñas formaciones que responden a intereses de parte porque tienen su origen en legítimas reivindicaciones corporativas. Pero se suponía, al menos es lo que dice Rivera, que Ciudadanos quería ser un partido de gobierno y disputarle al PP la hegemonía del centro derecha.
Reforma global

Desgraciadamente, ha optado por lo primero. Y, en lugar de plantear una reforma del sistema impositivo global –España continúa recaudando 8,3 puntos de PIB menos que la UE–, ha preferido hacer populismo fiscal en su obsesión por capitalizar su respaldo a Rajoy.

Pero se le olvida de que la economía tiene ciclos que son inherentes al sistema capitalista (63ª crisis desde principios del siglo XVII, según acreditó el economista Liaquat Ahamed en 'Los Señores de las Finanzas') y que, por tanto, eso obliga a hacer políticas contracíclicas por razones de prudencia presupuestaria. Algo que explica que los niveles de presión fiscal no sean un fin en sí mismo, sino un medio, un instrumento para lograr determinados objetivos. Lo otro es ideología de la mala.

¿A quién se le echará la culpa cuando no se reduzcan las listas de espera o cuando muchos dependientes mueran sin recibir atención por falta de recursos? ¿O cuando un joven deje los estudios por fracaso escolar por no tener profesores de apoyo? ¿O cuando la justicia no sea diligente por falta de medios? ¿O cuando muchos graduados no puedan estudiar un máster por ausencia de recursos de sus padres?

Es verdad que esos 2.000 millones de euros no dan para mucho (representan apenas el 3% de la recaudación del IRPF), pero lo que sí dan es una mala señal: se hace política clientelar para ganar votos, lo cual no parece muy razonable cuando España continúa inmersa en el Protocolo de Déficit Excesivo y es el país de la UE con mayor desequilibrio fiscal.

Tan solo este año tendrá unas necesidades de financiación netas (saldo entre emisiones y amortizaciones) equivalente a 35.043 millones, lo que indica que el volumen de deuda continúa creciendo en términos absolutos después de haber aumentado en una impresionante cifra que aparecerá en los manuales de economía. En la última década, en concreto, la deuda pública ha crecido en nada menos que 744.057 millones de euros que tendrán que pagar las próximas generaciones.

¿No hubiera sido más razonable destinar esos recursos a rebajar esa montaña de deuda? Es demagógico y populista decir que se quiere compensar fiscalmente a las rentas bajas y a los jóvenes, pero, al mismo tiempo, se les deja una imponente deuda que, como explica el profesor Garicano a sus alumnos, no es más que el pago de impuestos en diferido (aunque con intereses). Y endeudarse para financiar una rebaja de impuestos inevitablemente recuerda el viejo chiste de Abundio.

Podemos ante el espejo roto
Ignacio Camacho ABC 9 Julio 2017

La repulsa a Maduro significaría para ellos abdicar de su superioridad ideológica y moral, dar por fracasado su modelo

Quizá algún día, en el improbable caso de que lleguen a consumar su asalto al poder e impongan su anhelo distópico de una sociedad nueva, los dirigentes de Podemos se atrevan a explicar la verdadera razón de su contumaz complicidad con el régimen de Venezuela. No ya con el chavismo, que hasta sus últimos valedores consideran traicionado, sino con la desfigurada y trágica parodia revolucionaria en que Maduro ha convertido su resistencia. Es una realidad objetiva que al partido morado le convendría electoralmente distanciarse de esa degeneración siniestra, por mucha afinidad sentimental y mucho padrinazgo fundacional que le deba; sin embargo, ni el evidente patetismo de la agonía venezolana, que avergüenza a cualquier sociedad democrática, logra arrancar de Pablo Iglesias ni de su entorno una condena tajante y expresa. No ya una repulsa política sino una simple expresión de distancia ética.

Este silencio, en el mejor de los casos equidistante o ambiguo, no puede obedecer sólo al original patrocinio financiero, por más que los maduristas puedan saber demasiados detalles antipáticos sobre ese mecenazgo primigenio. Más bien parece que se trata de un fenómeno de cerrazón ideológica, de terquedad en la defensa de un modelo. Los podemistas son conscientes de la sombría degradación del poder post-chavista pero se niegan en redondo a renunciar a sus fundamentos. A romper el espejo de sus convicciones, a aceptar la derrota moral que para ellos supondría reconocer que el proyecto piloto de un nuevo orden libertador expira en medio de estertores sangrientos. Y buscan, como hizo la vieja izquierda ante el corrupto declive del castrismo, atenuantes casuísticos y conspiraciones culpables para esquivar la para ellos desasosegante certeza de que el proyecto comunista acaba siempre en el hambre del pueblo.

Pero al menos los antiguos marxistas acabaron por admitir que los regímenes de Cuba o de la URSS habían malversado sus ideales, que las nomenclaturas políticas -la casta- se habían convertido en usurpadoras ilegítimas de una fe igualitaria que seguía intacta en sus principios y conceptos. Éste es el paso que aún no ha dado Podemos, cuya dirigencia exhibe tal grado de soberbia narcisista que es incapaz de reprobar el envilecimiento de su paradigma para que nadie piense que se equivocaron de ejemplo. Iluminados y persuadidos de su mitológica misión redentora, se resisten a reconocer el fracaso de su arquetipo original aunque no estén tan ciegos para no asumirlo en su fuero interno.

Porque eso equivaldría a confesar la posibilidad de no tener razón, a abdicar siquiera en teoría de su superioridad, a abrir un resquicio de duda en su autoconvencimiento. Y hasta ahí podíamos llegar: el artículo primero del manual del caudillaje dice que los jefes nunca se equivocan, y el segundo que en el remoto caso de que se equivoquen… se aplicará el artículo primero.

Cataluña, las coacciones y la Ley
Melchor Miralles Republica 9 Julio 2017

Ya sabemos que Rajoy y Sánchez, ante el formidable desafío de los independentistas catalanes, se han puesto de acuerdo en que no cumplir la legislación vigente es ilegal. Todo un éxito. Hombres de Estado, sin duda. Un acuerdo para la historia, qué duda cabe. Alcanzado el mismo, todo sigue igual, aunque nos cuenta Fernando Lázaro en El Mundo que el Gobierno trabaja sobre la idea de no aplicar el artículo 155 de la Constitución y utilizar, no sabemos cuándo, la Ley de Seguridad nacional para frenar a los secesionistas.

Esta es una ley aprobada en septiembre de 2015 tras un acuerdo entre los mismos Rajoy y Sánchez, y estaba prevista para hacer frente a situaciones que pusieran en riesgo el orden constitucional. Para el Gobierno, tiene la virtualidad de dejar en cueros al líder del PSOE, que no podría oponerse a su aplicación cuando apoyó el texto hace menos de dos años, y la ventaja de que, al tratarse de una ley, su aplicación no requiere de un trámite parlamentario que con el 155 sería sin duda engorroso.

La Ley de Seguridad nacional contempla que el presidente del Gobierno asuma funciones para poder dar órdenes en todos los ámbitos de la Administración, incluyendo todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Primero, el presidente debe declarar mediante real decreto la situación de interés para la seguridad nacional, incluyendo la definición de la crisis, el ámbito geográfico del territorio afectado y la duración y posible prórroga. Contempla, además, la posibilidad de nombrar una autoridad funcional determinando sus competencias para dirigir y coordinar las actuaciones que procedan, sin verse afectados los derechos fundamentales y las libertades públicas.

En Presidencia del Gobierno y los ministerios de Interior, Justicia y Administraciones Públicas tienen bien estudiados los procesos de aplicación tanto del 155 como de este Ley, y hay división de opiniones respecto a cuál sería idóneo aplicar. En el Ejecutivo hay opiniones diversas y todos los miembros del gabinete son conscientes de que la decisión la adoptará el presidente, que no es habitual que haga comentarios sobre las decisiones que va a adoptar hasta que ha dado el paso.

En lo que hay coincidencia en los varios constitucionalistas con los que llevo semanas hablando es en que la decisión es trascendente, en que nos acercamos cada día al momento de dar un paso adelante por parte del Gobierno, y en que no parece sensato el miedo que hay para aplicar un artículo de la Constitución que no suspende la autonomía, sino que se limita, por el contrario, a garantizar el cumplimiento de la legalidad vigente, es decir, del Estatuto, obligando a una comunidad que viola la ley a cumplir con la legalidad.

También hay coincidencia en que el 155 o la Ley de Seguridad Nacional habría que emplearlas antes de que se consume la celebración del referéndum y posterior declaración de independencia, como anuncia la Generalitat, porque de lo contrario, consumada la declaración secesionista, lo que habría que aplicar es el artículo 116 de la Constitución, porque se habría consumado un golpe de Estado y habría que recurrir a medidas penales por sedición o rebelión. “Y, me dicen, es irresponsable que el PSOE descarte radicalmente la posibilidad de aplicar la Constitución, porque ello es una muestra de debilidad intolerable que debilita al Estado frente a quienes están empeñados en incumplir la ley”.

¿Y los ciudadanos catalanes? ¿No son conscientes de la gravedad de la situación? Los políticos que gobiernan Cataluña están llevando a los catalanes a una situación límite, con evidente riesgo de fractura social, cuyas consecuencias pueden ser gravísimas. No estamos ante un desafío contra España. Quien conozca la realidad sabe que se trata de un desafío a los catalanes, de un intento de secuestro de la soberanía de los catalanes. Y la sociedad catalana, las clases medias, la burguesía, parecen anestesiadas ante un envite que puede fracturar la convivencia social y comprometer gravemente el futuro de todos ellos y de todos los españoles.

Los independentistas se llenan la boca hablando del “pueblo catalán”, de “los catalanes”, en una utilización del lenguaje y los sentimientos de todos los catalanes que tiene como consecuencia la exclusión de quienes no piensan como ellos, que son muchos, probablemente la mayoría, aunque permanezcan en silencio, acobardados ante la potencia coactiva del aparato propagandístico oficial. Las palabras de los independentistas catalanes no se corresponden con la realidad, porque no hay una mayoría de catalanes que quieran separarse de España el 1 de octubre. Y buena prueba de ello es la Constitución bolivariana que se han marcado, para tratar de declarar la independencia con el apoyo como mucho del 20% de los catalanes, un acto de golpismo populista supuestamente de izquierdas que nada tiene que ver con un proceso democrático.

Esto es lo que hay. Y mientras tanto, siguen pasando los días, y no sabemos qué es lo que tiene pensado el Gobierno, más allá de las pomposas e inútiles declaraciones reiterando lo obvio, que va a hacer que se cumpla la legalidad vigente. Por ahora pierde por goleada, pues no hay semana que no se viole alguna ley en Cataluña.

Tiempos de Miguel Ángel
Iñaki Arteta Libertad Digital 9 Julio 2017

Ahora que nos enteramos casi al minuto de que un conductor ha utilizado su vehículo para asesinar a gente al azar por las calles de cualquier capital del mundo occidental, los terroristas nos aparecen como desdibujados, anónimos ciudadanos que comprarán en cualquiera de nuestros barrios, que tendrán aspecto y vida más o menos normal, con su ideología fanática tan interiorizada que ni la notamos. Y también es ahora cuando cuesta tomarse la molestia de recordar, por ejemplo, que hace tan solo 20 años, en esta parte del sur de la Europa civilizada, unos jóvenes que habían estudiado en nuestros colegios, hablaban nuestro idioma, compraban en las tiendas de nuestros barrios, veían la misma televisión que nosotros y jugaban al fútbol en la calle como nosotros, practicaban el terrorismo sin que muchos lo llamaran así porque se usaba más lo de lucha armada o acciones.

Esos jóvenes tenían padres y amigos a los que les parecía una heroicidad que hicieran lo que hacían, comprendiendo, defendiendo o justificando en público lo que en tantos telediarios o informativos radiofónicos nos interrumpía la comida: asesinatos con disparos, bombas en coches o motos, gente muerta o destrozada en nuestras calles, personas que a lo mejor eran de aquí o no, con nombres que no nos decían nada, policías o desconocidos ciudadanos asesinados, como el de aquel día de julio, por ejemplo, un jovencito indefenso de un pequeño pueblo que fue secuestrado durante unos días con el único propósito de torturarle y matarle sin ninguna piedad. Nos avisaban así a todos los demás, advirtiéndonos de su final con mensajes de odio que eran comprendidos por un buen número de conciudadanos nuestros que compartían con los asesinos que había razones que no eran un Dios o el Occidente, pero sí igual de trascendentes o más, razones más que suficientes para asesinar y violentar la calma de una sociedad que pretendía vivir en paz.

Pensamos que la democracia era una buena manera de vivir pero está claro que no puso en práctica los recursos para defenderse a sí misma porque le venció, nos venció, el miedo o le fallaron, nos fallaron, los principios, el coraje. Y es ahora, pasados los años o por eso mismo, que seguimos obligados a compartir espacios con los que ni todo ese tiempo les ha servido para considerar que tantos días terribles, tanto matar, tanta maldad premeditada fueron únicamente producto de la más extrema vileza. Fue entonces cuando nos saltó por los aires la esperanza de aquellos días en los que muchos imaginábamos un futuro de derrota y humillación para los que con tanto desdén repartieron dolor, de victoria por aplastamiento de sus planes totalitarios, de justicia para los muertos, de desaparición de aquella pesadilla que sobrepasó nuestras expectativas.

Porque nada de aquello fue para vivir mejor, ni para la convivencia ni para la igualdad o el progreso, y ahora es cuando lamentamos que aquella experiencia no tuviera unas consecuencias más duraderas en nuestra conciencia de sociedad, que no fuera la experiencia definitiva acerca del bien y del mal, un aborrecimiento sin fisuras de las causas del asesinato político y un destierro absoluto de sus defensores. No supimos cómo derrotarlos aunque tuvimos la confianza inconsciente de que iríamos poniendo las cosas en su sitio por eso de que la verdad termina imponiéndose y los buenos son capaces de ganar al final o por lo menos de liderar el relato. Ahora queda la duda de si hemos hecho lo suficiente para defender y reivindicar la verdad y la dignidad de la vida de los muertos, el miedo de los perseguidos, la lucha de los más atrevidos, el sufrimiento y la humillación de tantos.

¿Estábamos o no estábamos aquella mañana, aquella tarde, en la calle rodeados de tantísimos otros, gritando por lo obvio, por lo que llevábamos treinta años sin atrevernos a gritar? ¿estaban o no estaban los culpables y sus cómplices en la otra acera disculpando aquel y los más de 700 asesinatos anteriores, apuntándonos a los demás como culpables de su decisión de matar? A cambio de derrota total los tenemos confundidos con el paisaje de calles y farolas, entre la gente de los bares y supermercados, aparentemente vulgares e inocentes pero excolaboradores necesarios, implicados con la causa, participantes en aquellas tramas horribles y junto a otros cuyo necesario y complementario papel fue el de sibilinos cómplices, condescendientes y compresivos recogedores de nueces, que amagaban de vez en cuando con políticas rompedoras, ibarrechianos planes independentistas, estridentes y estresantes, que pretendían jugar con nosotros, probando hasta qué punto soportaríamos su sometimiento.

Hoy, esos mismos, aprovechan el cúmulo de páginas de periódicos que hemos tirado a la basura desde entonces para que no nos parezca extraño que se postulen como profesores de la paz en países lejanos intentando que todos los que fuimos testigos olvidemos cómo quisieron aprovecharse de aquel momento, los días de Miguel Ángel, para acercarse a la trama asesina por si era la salida más interesante para lograr lo suyo. Favorecidos por el paso del tiempo y la tendencia olvidadiza o la falta de una educación favorable a la verdad de los hechos, disimulan como si trabajaran por nuestra felicidad diciéndonos que ya terminó, que hubo cosas que hicieron daño a unos cuantos, pero que otros muchos también sufrieron y que como todo ha sido sufrimiento repartido en paquetes iguales pues es mejor no liarla y hacer borrón y cuenta nueva, que ya se encargarán ellos de elaborar el discurso y el itinerario justo de nuestra memoria. Que habrá muchos relatos, pero hay que saber que la auténtica realidad de nuestra historia se esconde detrás de ese cuadro, del Guernica, que lo pintó un malagueño pero es la piedra angular de nuestra gran mentira propagada por el mundo, la que esconde únicamente, he dicho únicamente, mentira y miseria moral y que nos obliga a aceptar entre nosotros, ocupando lugares visibles en nuestra sociedad a quienes proclamaron o entendieron que el horror y la patria pueden estar por encima de la libertad y la vida.

En julio de 1997 Iñaki Arteta trabajaba como fotógrafo en el Gabinete de Prensa de la Diputación Foral de Vizcaya. Posteriormente ha dirigido películas y documentales sobre las víctimas del terrorismo como Trece entre mil, 1980 o Contra la impunidad.

‘Abrió conciencias y rompió silencios’
FAES: El sacrificio de Miguel Ángel Blanco hizo tomar partido contra ETA
Rosalina Moreno Gaceta.es 7 Julio 2017

El expresidente Aznar destaca que la pasión y muerte de Miguel Ángel Blanco hizo que muchos despertaran de un largo letargo moral para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

La fundación FAES, presidida por el expresidente del Gobierno José María Aznar, ha homenajeado la figura de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP en Ermua asesinado hace 20 años por ETA. Con motivo de la conmemoración de su secuestro y asesinato el próximo 13 de julio, ha lanzado un análisis en el que destaca que su “sacrificio” hizo “tomar partido” a los ciudadanos “por la verdad, por la compasión, por la dignidad”.

FAES recuerda que hace 20 años se producían en apenas unos días dos hechos que han marcado la historia más reciente de España: la liberación de José Antonio Ortega Lara después de un secuestro que duró 532 días en condiciones atroces, y el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Ermua, víctima de la venganza de ETA por la liberación de Ortega Lara.

Considera que la sociedad todavía no es “consciente del hito que su sacrificio representó” y hace hincapié en que “Miguel Ángel abrió conciencias y rompió silencios”, pues “hizo que muchos despertaran de un largo letargo moral para distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto”.

“Los españoles y nuestro Estado de derecho tomaron en sus manos la responsabilidad de enfrentarse a ETA, de denunciar a sus cómplices políticos y de poner fin a la idea adquirida de que el final del terror requeriría, en una forma u otra, pagar un precio político”, subraya el documento.

La fundación presidida por Aznar señala que tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco “dejó de mirarse a ETA a través de los ojos del nacionalismo y se afrontó la lucha contra la banda terrorista de frente, sin los intermediarios que se presentaban como respetables y que esperaban que se les retribuyera políticamente”.

El trágico episodio sirvió para rechazar “tanto los fines como los medios, porque aceptar fines legítimos dejaba a salvo el proyecto totalitario de ETA”, añade.

Además, FAES afirma que “no hay ‘otras víctimas’, ninguna, ni remotamente comparables en ningún sentido a las víctimas del terrorismo de ETA como Miguel Ángel”, de la misma forma que “tampoco hay una categoría de ‘todas las víctimas’ que merezcan unirse en un mismo tributo de reconocimiento y dignificación”.

Por último, la fundación subraya que “ni las víctimas ni la ley han sido un obstáculo para el final de ETA, sino que han constituido los activos imprescindibles de una sociedad a la vez democrática y decente para acabar con el terrorismo”.

Críticas a la política antiterrorista de Rajoy
Aznar ha criticado duramente esta semana la gestión del final del terrorismo del Ejecutivo de Mariano Rajoy, al que acusa de “no impedir que se produzca una relectura” de la actividad asesina de ETA, y ha denunciado que ‘la excarcelación de Bolinaga fue un error’.

Cabe destacar también que ante el rumbo que ha tomado el PP en los últimos años el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara ya no espera nada de este partido. “Es una formación viciada”, sentencia este miembro de VOX. Lo cuenta aquí:

La miseria moral del PSOE y Podemos
Además, hay que recordar que políticos socialistas y podemitas se están negando a honrar a Miguel Ángel Blanco en esta vigésima conmemoración de su secuestro y asesinato demostrando así su miseria moral.

Sin embargo, los actos de homenaje se sucederán en cascada. Más de 70 se llevarán a cabo entre este viernes y el próximo jueves en toda España impulsados por la Fundación que lleva su nombre.

El primero ha arrancado este viernes en Santander y el principal tendrá lugar el próximo día 12 en el Teatro Real de Madrid.

Interior conmemora en un vídeo 20 aniversario
Pero habrá más, y del Gobierno de España no pueden faltar. Este viernes, el ministerio del Interior también ha difundido un vídeo en el que reclama unidad frente al terrorismo y pone de relieve que aquel acto significó el principio del fin para ETA.

Entremezcla imágenes históricas de las manifestaciones que se produjeron tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel con otras en las que aparecen una pistola, varias balas, una cuerda y un hacha, que en conjunto forman el número veinte, de los 20 años que se cumplen.

De fondo, Marimar Blanco, la hermana del concejal y presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo (AVT), rememora los gritos y manos que se alzaron frente a las balas, así como el dolor y el sufrimiento que fueron necesarios para frenar la violencia de ETA. “Sólo unidos vencemos al terror”, recuerda.

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El post-liberalismo post-nacional de post-Ciudadanos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Julio 2017

Pocas cosas, y muchas hay del género arrojadizo en la España actual, me han chocado tanto como las declaraciones de Albert Rivera en uno de esos debates o desayunos de trabajo, a veces piscolabis de tarde, que son la diaria pitanza de la "Prensa de declaraciones", que prescinde de cualquier opinión solvente a cambio de cualquier ocurrencia insolvente del político de turno. Televisiones y radios extraen unos segundos de las horas servidas por la Prensa declarativa y ya tenemos los titulares titulados de cada día.

La decadencia del periodismo escrito es paralela a la de la política, así que transcribiré las palabras del repetidamente llamado "líder naranja" tal y como las dio Europa Press, que aunque sea 'sorayosa' no inventará lo no ha dicho, porque, dada la entidad del asunto él lo habría desmentido. Si no lo hizo, y aunque la crónica sea zarrapastrosa, doy por dicho lo que dicen que dijo. Esta es, en su literalidad, la mayor parte de la crónica del evento:

Una crónica de nuestro tiempo
"El líder de la formación naranja ha dicho hoy, en un foro de debate en Madrid, que trabaja para que no haya que aplicar el artículo 155 de la Constitución --que supone intervenir parcialmente la autonomía--. En su opinión, eso sería darle un titular "fantástico" a los nacionalistas: "ni se lo vamos a dar, ni lo vamos a aplicar".

En opinión del líder de la formación naranja (sic), en este momento hay dos fases ante el problema de Cataluña. La primera consistiría en impedir que se produzca el referéndum soberanista, aunque cree que "hasta Puigdemont sabe que no va a haber referéndum".

"Antes del 1-O, firmeza, serenidad y unión de los partidos constitucionalistas", ha afirmado, para acto seguido explicar que la segunda fase sería la del día después y consistiría en definir un proyecto de país ya que, ha alegado, los separatistas "no van a dejar de serlo de golpe y porrazo, ni van a dejar de hacer trampas, o de utilizar artilugios y artimañas".

Por ello, propone que "alguien tome el timón" y en lugar de "achicar" agua del barco, se ponga un rumbo y se defina "hacia dónde va España". "¿Quo Vadis?", ha exclamado.

Su propuesta consiste en "actualizar" la Constitución y "no para satisfacer a Puigdemont y a Junqueras" sino porque considera que España se merece "renovar, reforzar, mejorar" el marco constitucional. En su opinión, los cambios que hay que introducir en la Carta Magna pasan por suprimir los aforamientos, reformar el Senado para que sea una verdadera cámara territorial con competencias y menos senadores; "tocar" las circunscripciones electorales para poder tener una "ley electoral más justa" y definir la competencias del Estado y las de las autonomías y ayuntamientos. Además, ha recordado que la regeneración también está en la Constitución.

Su modelo, según ha dicho, es "de corte federal", pero se muestra contrario a la reforma que pretende el PSOE en la que propone reconocer a España como una nación de naciones y también se opone a "dividir la soberanía nacional" porque cree que la actualización de la Constitución debe ser para reforzar la cooperación y la igualdad.

EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO
En opinión de Rivera, si España realiza estas modificaciones, hace una reforma profunda del sistema educativo, reforma el marco laboral y apuesta por la innovación, España puede ser "el mejor país del mundo en 8 o 10 años".

Pero antes de todo ello, su plan más inmediato es "impedir el referéndum y ganarles en las urnas". Para ello, ha dicho que va a pedir al PSOE y al PP que confíen en la victoria y en que entre todos los partidos no independentistas saquen como mínimo un escaño más que los separatistas.

Cree que algunos partidos "tiran la toalla" de antemano porque creen que no van a ganar, pero Rivera ha recordado que él ha apoyado a Cristina Cifuentes en Madrid y a Susana Díaz en Andalucía aunque no haya ganado su formación política en ninguna de estas dos regiones.

HABLARA CON PP, PSOE Y PODEMOS PARA GOBIERNO ALTERNATIVO
Se ha mostrado convencido de que la líder de la formación naranja en Cataluña, Inés Arrimadas va a tener un papel fundamental porque "seguramente" va a tocar a Ciudadanos liderar la formación de un Gobierno alternativo "de consenso, de coalición...". Para ello, ha dicho que hablará con PP, PSOE y con "Podemos si hace falta" para ver "cómo acabamos con el 'procés'".

"A ver si van a apoyar a Junqueras", ha exclamado entre risas de los asistentes, y acto seguido ha recordado que de Pablo Iglesias se lo "espera todo" porque el secretario general de Podemos ya ha dicho que le parece "muy sensato" lo que dice Puigdemont. No obstante ha avisado: "¿Vamos a dejar pasar la oportunidad para que gobierne Junqueras?".

Según Rivera, si logran parar el 'procés' entonces se podrá poner en marcha una "mesa de competencias, de financiación autonómica, se verá si hay que reformar la Constitución y en qué términos...". Pero antes de eso, ha insistido en que hay que "bajar del monte" a los separatistas.

"PUIGDEMONT NO SIRVE COMO INTERLOCUTOR"
En este sentido, el líder de la formación naranja ha explicado que para hacer política "hay que tener delante a políticos", pero considera que Puigdemont o Junqueras no son interlocutores válidos porque "no respetan ni sus propias reglas del juego, ni el Estatut, ni el reglamento del Parlament...".

Por ello, ha insistido que si en Cataluña no hay un cambio de interlocutor, no es posible la interlocución. Además, considera que están divididos entre los propios independentistas y ha apostado por dejarles que "se cuezan en su división". "Vamos a ver cómo salen de esa, si echan a todos los que discrepan... es el hundimiento", ha exclamado."

Resumiendo lo desparramado
Entiendo, a través de la dificultosa redacción, que Rivera dice esto:

Nadie va a aplicar el artículo 155 de la Constitución y Cs está de acuerdo, para no darles a los golpistas catalanes un titular del que quejarse.
Como creemos que no va a haber referéndum, nos preparamos para las elecciones y esperamos que Inés Arrimadas obtenga una mayoría para formar Gobierno, gracias al apoyo de los partidos no separatistas.

Ante esas elecciones, preferimos que no haya ninguna acción legal contra el golpismo de la Generalidad y los partidos que la apoyan.
No desesperamos de la abstención de Podemos ante un gobierno de Cs, porque la alternativa es apoyar a Junqueras; mucho hasta para ellos.
A cambio de la formación de Gobierno en Cataluña, Rivera está dispuesto a asumir la reforma constitucional que piden PSOE y Podemos.
Rivera no tiene la menor idea sobre el contenido de esa reforma.

Cuando se culmine esa reforma aún desconocida, España será el jardín del Edén Constitucional, y con otras reformas -las de Educación y Justicia, tal vez la Fiscal- ataremos a los perros con longaniza de Monreal.

Tras cuadrar estos cuatro círculos, si Rivera no es presidente, es que no hay Justicia en el Mundo. Pero también eso lo reformará. Laus Deo.

Revoluciones de bolsillo y extremistas de centro
Nace, con estos proyectos electorales inmediatos a cuenta de varias reformas legales posibles y en medio de la crisis más grave de la historia moderna de España, un nuevo proyecto político que sustituye al tradicional de Ciudadanos, basado en la defensa de la Constitución y la igualdad de los españoles ante la Ley, en especial los oprimidos por el separatismo catalán.

Los que añoraban un centro técnicamente puro sobre el que gravitara la política española, ya lo tienen. El nuevo Cs es tan federalista como el PSOE, o sea, que no sabemos cuánto, pero acepta que no se aplique la ley, o sea, como el PP. Todos los cambalaches futuros son posibles en función de las expectativas de presente que en cada instante avizore Albert Rivera. Ha nacido -acaso muerto- el post-liberalismo post-nacional de Post-Ciudadanos.

Estoy leyendo el libro Revolución, suerte de proclama electoral de Macron ofreciéndose a servir a los franceses, un servicio aceptado de mil amores. No me extraña, cuando lo más íntimo del revolucionario -Brigitte aparte-, es cómo recuerda los libros que leía en su casa de provincias y que luego comentaba con su abuela. Está claro que los revolucionarios del siglo XXI no son como los del XIX, pero si hay un país en el que reivindicar esa ilustración de provincias, viendo caer la lluvia desde una mesa camilla a la luz de bombillas ambarinas, puede llamarse "revolución", y que lo crean y lo voten, ese es, sin duda, Francia. Releeré el sustancioso prólogo de Rivera cuando termine las revelaciones revolucionarias de este simpático conservador.

Lástima que en lugar del escriba de la agencia, la conferencia, debate o desayuno tardío del jefe de Ciudadanos no contara con la crónica de un Josep Pla, porque Rivera pide ya un retrato de 'homenot'. Es una pena para los que creyeron atisbar en él lo que, en tiempos de la Restauración, llamaban "un grande hombre", pero, en fin, otro siglo será.

El legado de Miguel Ángel Blanco contra ETA

Editorial La Razon 9 Julio 2017

Echar la vista atrás para recordar aquellos días de julio de hace veinte años es rememorar a un país atormentado. El secuestro, tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA marcó un antes y un después en la capacidad de respuesta de nuestra sociedad, especialmente de la vasca. El espíritu de Ermua que nació entonces fue una explosión social de dignidad que empujó a los dos grandes partidos, PP y PSOE, a poner en marcha los instrumentos políticos, jurídicos, penales y diplomáticos que condujeron a la derrota policial de la banda.

Hoy, debemos celebrar que ETA no asesine, pero también tener presente que no se ha disuelto y que sus representantes están presentes en las instituciones con un objetivo: blanquear la historia etarra. Dos décadas después del asesinato, Batasuna ya no está sola. Podemos y PNV comparten buena parte de su discurso desde una equidistancia deplorable. Existe el riesgo de esa involución dramática en el llamado relato vasco. Hasta tal punto que un partido tan atacado por ETA como el PSOE ha dado la espalda a los homenajes a Miguel Ángel Blanco en importantes ayuntamientos del país. La democracia no puede permanecer contemplativa ante esa política de dignificación de los asesinos. Está obligada a preservar la memoria y desarrollar una imprescindible pedagogía que garantice el legado de la verdad sobre lo que ocurrió. La victoria no será total hasta que ETA no haya desaparecido, haya entregado las armas y se hayan esclarecido los 300 asesinatos sin resolver. Es una cuestión de dignidad y de justicia. Se lo debemos a las víctimas, a Miguel Ángel.

DE LA 'CORONA CATALANOaRAGONESA' AL 'PROCÉS
¿Quieres ser Mosso d’Esquadra? Esta es la historia que deberás aprender en 252 páginas
A los aspirantes a Mossos se les entrega un manual de 252 páginas donde hay auténticas 'perlas'
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial 9 Julio 2017

Ser policía autonómico en Cataluña tiene su intríngulis, ya que deberá aprender una historia que, en ocasiones, no coincide con la versión que conocemos. Y, en otras, muestra conceptos de indudable partidismo y que científica o históricamente pueden ser puestos en tela de juicio. Pero el ‘procés’ y la idiosincrasia de la clase gobernante de Cataluña obligan a estas particularidades.

A los aspirantes a Mossos se les entrega un manual de 252 páginas donde hay auténticas ‘perlas’. Entre otras cosas, y siguiendo las teorías revisionistas que la Administración catalana ha alimentado durante los últimos años, se data el nacimiento de la ‘Cataluña Vieja’ en el año 801, aunque oficialmente no se consideró nunca hasta cientos de años después un territorio con una unidad jurídica, territorial o incluso cultural. En aquella fecha, no obstante, “se enmarcó un territorio que aglutinaba a los territorios pirenaicos […] que fueron divididos en condados”.

"Con el paso del tiempo [añade el texto] Guifré el Pilós [Wifredo el Velloso], fundador del ‘casal’ de Barcelona, reunió diferentes condados y repobló las planas interiores de la Cataluña central. A partir de ese momento, se produjeron dos fenómenos que fueron definitivos para que Cataluña se convirtiese en una unidad política independiente”. El primero fue un “proceso hereditario del poder condal” y el segundo, la “desvinculación final de los condes catalanes ante la monarquía francesa, lo que aconteció hacia el 988, con el conde Borrell II”. Así se formó la “Cataluña soberana” que significó la “consolidación definitiva de Cataluña como una unidad política de Estado feudal, independiente y aglutinada por la casa de Barcelona”.

Otra de las particularidades que aporta el manual de los Mossos d'Esquadra es el invento de otro concepto controvertido: la corona catalanoaragonesa. “Jaume I el Conqueridor fue quien inició la expansión de la Corona catalanoaragonesa”, dice el libro en cuestión. Lo malo del caso es que esa Corona nunca ha existido, ya que los territorios hoy asimilados a Cataluña estaban bajo el manto protector de la Corona aragonesa.

Se abonan, así a las tesis de los historiadores afanados en reinventar la historia para justificar ‘anhelos milenarios’ de Cataluña como nación e incluso, como se ha dejado caer en muchas ocasiones –hasta en discursos oficiales de la cúpula de la Generalitat–, como “la nación más antigua de Europa”. En los textos de oposición de los Mossos no solo se niega que hubiese una Corona de Aragón, sino que se afirma que los catalanes pactaron de tú a tú con los aragoneses. Así, subraya que la Confederación Catalanoaragonesa era “una unión dinástica más que una fusión entre Aragón y Cataluña, en la cual cada territorio conserva sus instituciones, leyes y tradiciones y solo comparten el monarca que se convierte en el ‘Conde Rey’. Lo que no se pudo mantener fueron los derechos sobre Occitania [comarcas sureñas de Francia]”.

Reconoce el texto, eso sí, que “en el siglo XIV nace la Diputación del General o Generalitat, que era una permanente de las Cortes [españolas], con la misión de ejecutar las decisiones de estas, la defensa de las constituciones y leyes y la recaudación de impuestos”. Y añade a continuación que “la Monarquía hispánica tenía el centro político en Castilla, donde residían el Rey y las Cortes. Cataluña mantenía sus instituciones y el virrey era el representante del Rey en nuestro territorio”.

Tiros contra el PP
En el apartado de las ‘ideas fuerza’ de historia, el manual de los futuros agentes de la autoridad destaca que “Cataluña nace como entidad política soberana bajo las mismas circunstancias que muchos reinos medievales”. También destaca que “la pérdida de las libertades colectivas de Cataluña es consecuencia de la derrota militar del 11 de septiembre de 1714 ante las tropas francesas y castellanas de Felipe V en lo que llamamos Guerra de Sucesión y que se produce por la muerte sin descendencia del rey Carlos II”.

El documento es muchos menos explícito y detallado con la historia reciente. Así, zanja el resumen de la II República diciendo que el 14 de abril de 1931 “Francesc Macià proclamaba la República Catalana que, tres días más tarde, se convertiría en la Generalitat de Cataluña”. Y respecto al Estatuto de 2006, el que acordaron el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de CiU, Artur Mas, apunta con bala hacia el PP. Tras recordar que fue un texto aprobado por el Parlament, por las Cortes y en referéndum, subraya en varias ocasiones que el PP presentó diversos recursos de inconstitucionalidad contra el mismo y, después de cuatro años en vigor, “salió la sentencia del TC que modificaba sustancialmente el Estatuto”.

También explica en otro capítulo que la Constitución “no establece directamente el modelo territorial”, sino que deja las puertas abiertas a transformar el Estado y permite que las comunidades tengan sus propios Estatutos de Autonomía, que asumen así una “función constitucional”. El de Estatuto de Cataluña, añade, tiene una doble naturaleza jurídica: “Por un lado, es la primera y fundamental ley del ordenamiento jurídico catalán; y, por otro, es una ley orgánica estatal” y, aunque “está subordinado a la Constitución, está supraordenado al resto de normas del ordenamiento, tanto estatales como autonómicas”.

El texto sobre la historia más reciente realza que en 2012 Artur Mas “comenzó a reclamar un Estado propio para Cataluña una vez fracasada su propuesta de pacto fiscal después de reunirse con el presidente español, Mariano Rajoy. Y lo hizo convocando elecciones al Parlamento de Cataluña, celebradas el 25 de noviembre, que dieron una mayoría favorable al ‘derecho a decidir’ y que determinaron que toda la estrategia política fuese orientada a intentar celebrar un referéndum para pedir la opinión al pueblo de Cataluña sobre su futuro”. Así, destaca que el 12 de diciembre de 2013 hubo un consenso entre CDC, UDC, ERC, ICV, EUiA y la CUP para realizar una ‘consulta’ a la ciudadanía el 9 de noviembre de 2014. “Esa consulta se hizo con la participación de más de dos millones de personas. La consulta fue suspendida y prohibida por el Tribunal Constitucional, que llevó a la Fiscalía a denunciar a los miembros del Gobierno Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs”.

Y más cáustica es la historia actual, zanjada con un solo párrafo: “La situación política desencadenó movilizaciones ciudadanas y llevó a la convocatoria de nuevas elecciones al Parlamento de Cataluña el 27 de septiembre de 2015. En estas, se presentó la coalición Junts pel Sí, que las ganó, y de donde saldría una mayoría parlamentaria a favor de la celebración de un referéndum por la independencia [en realidad, es falsa esta afirmación porque el referéndum no figuraba en el programa electoral de JxS]. Fue investido como nuevo presidente de la Generalitat el Muy Honorable Señor Carles Puigdemont”.

Nada de la caída de Artur Mas, ni de los conflictos políticos con los socios parlamentarios, ni de las tensiones con ERC cuando el propio Mas, acompañado del presidente de la ANC, Jordi Sánchez, y la entonces presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, obligó en una reunión sorpresa al republicano Oriol Junqueras a aceptar una lista única para las últimas elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015, que los independentistas consideraron ‘plebiscitarias’ hasta que no alcanzaron la mayoría absoluta y dejaron de considerarlas como tales.

Los dos dialectos del catalán
Los textos de los Mossos tienen más pasajes polémicos. Entre otras afirmaciones, aseguran que el catalán tiene dos grandes dialectos: el catalán oriental y el occidental. En el primero, se encuadran el rosellonés (hay autores que defienden que el catalán es, en realidad, un dialecto del occitano), el central, el balear y el alguerés, de El Alguer, en Cerdeña. En cuanto al catalán occidental, incluye el “noroccidental o leridano y el valenciano”. En otro de los apartados, define al catalán como “la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas”. También destaca que en 1961 se creó “Òmnium Cultural, que comienza a enseñar el catalán” ante la represión del régimen de Franco.

En el apartado de las instituciones, detalla que los diputados autonómicos tienen tres características: inviolabilidad, impunidad y fueros. “No pueden exigírseles responsabilidades a causa de sus opiniones, manifestaciones o votos expresados en el ejercicio de su función parlamentaria (entendiendo por estas solo las que se hagan en actos parlamentarios o, por excepción, en actos exteriores a la vida de la cámara que sean reproducción literal de un acto parlamentario)”.

Pero las teorías plasmadas son claras y diáfanas, bastante ajustadas a planteamientos meramente jurídicos. Así, reconoce que “las normas emanadas del Parlamento –las leyes– solo pueden ser controladas por el Tribunal Constitucional y no por los órganos jurisdiccionales que integran el poder judicial”. También reconocen los textos que “las leyes del Parlament, desde el punto de vista jerárquico, son iguales a las de las Cortes Generales del Estado y, de la misma manera que estas, desde el punto de vista de la competencia, tienen limitadas las materias sobre las que pueden actuar”. En definitiva, que el manual explica las circunstancias jurídicas en que se pueden mover las instituciones catalanas. Solo hace falta que los políticos de esta comunidad que hablan de reventar el marco constitucional se dignen a estudiar el capítulo correspondiente.

Adoctrinamiento independentista en libros de texto: ¿Cuáles son las fiestas de los ‘Países catalanes’?
OKDIARIO 9 Julio 2017

Una editorial de libros de texto de lengua valenciana financia a grupos independentistas catalanes

En el material de los cursos promovidos por el Consorcio por la Normalización Lingüística, entidad cuyo objetivo es “fomentar el conocimiento, uso y divulgación de la lengua catalana”, se habla abiertamente de ‘Países catalanes‘, entre los que se incluye la Comunidad Valencia e Islas Baleares. La denominación es empleada con frecuencia por los independentistas catalanes en su proyecto de ‘expansión’ por esas comunidades empleando la misma lengua, y para promover su adhesión a la causa separatista.

El adoctrinamiento independentista encuentra en los libros de texto un excepcional vehículo de difusión. Es el caso que se muestra en el siguiente ejemplo.

La utilización del material pedagógico para difundir veladamente las ideas del independentismo es controvertida y sobran los ejemplos. Como informó recientemente OKDIARIO, los libros de texto de los alumnos de la Comunidad Valenciana servirán para ayudar económicamente a la asociación Escola Valenciana, activa defensora del proceso independentista y subvencionada por la Generalitat catalana.

La mencionada asociación recibió este año 120.000 euros de la Generalitat en subvenciones, mecanismo que Puigdemont utiliza para extender sus consignas secesionistas más allá de Cataluña.

120.000 euros de la Generalitat
Escola Valenciana es una asociación muy vinculada al Gobierno valenciano y, de hecho, Vicent Marzá, ahora consejero de Educación, fue uno de sus activistas antes de asumir el cargo.

Pero, además, mantiene fuertes vínculos con el independentismo catalán. La asociación recibió este año 120.000 euros de la Generalitat en subvenciones, mecanismo que Puigdemont utiliza para extender sus consignas secesionistas más allá de Cataluña.

Escola Valenciana está teniendo además un fuerte protagonismo en la defensa de la ‘dictadura’ lingüística, el decreto que obliga a los alumnos a estudiar en valenciano a cambio de recibir más nivel de inglés y cuya aplicación, el próximo curso, ha sido suspendida de forma cautelar por orden del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ).

Pese a ello, la asociación no ha dudado en presionar a los equipos directivos de los centros para que hagan caso omiso a esa suspensión e implanten el decreto.

Defensa del referéndum
Escola Valenciana ha apoyado además a los cargos de la Generalitat imputados por el referéndum del 9N, el expresidente, Artur Mas, la exvicepresidenta Joana Ortega y la exconsejera Elena Rigau.

En febrero impulsó, junto a otras organizaciones, el manifiesto “Por la Democracia”, en defensa del proceso “democrático y soberanista” de Cataluña y contra “la judicialización que pretende imponer el Estado Español”.

“Queremos remarcar que para nosotros el único techo aceptable por el llamado proceso soberanista que se vive en Cataluña no es otro que la voluntad popular expresada libremente. Toda actuación que vaya en contra de este ejercicio representa un ataque a la democracia y es, por lo tanto, inaceptable”, se podía leer en el texto.
 


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