AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10 Julio 2017

La izquierda, tonta útil del golpismo separatista
EDITORIAL Libertad Digital 10 Julio 2017

La operación secesionista en Cataluña, que podría tener en el referéndum anunciado para el primero de octubre su punto de no retorno, vuelve a poner de manifiesto la deslealtad de las fuerzas de izquierda y su falta de escrúpulos. Ante un envite golpista que va contra la propia supervivencia de la Nación, los partidos izquierdistas continúan haciendo gala de una indefinición que los convierte en cómplices de las fuerzas golpistas.

En Podemos parece ya garantizada una crisis interna a cuenta de su franquicia catalana, que ha decidido apoyar la consulta separatista de la Generalidad. Pablo Iglesias ha desautorizado al líder podemita catalán asegurando que no se puede participar en una consulta sin garantías y poniéndose del lado de Ada Colau, que disputará a Podemos la hegemonía de la extrema izquierda catalana. Sin embargo, también los comunes de la alcaldesa de Barcelona han decidido participar en la farsa, en un nuevo giro que refleja la esquizofrenia en que se ha sumido la izquierda antisistema.

En cuanto al PSOE, Pedro Sánchez se debate entre afirmar el compromiso de su partido con la igualdad de todos los españoles y la necesidad de contemporizar con el PSC para evitar un desgarro interno. Los socialistas, víctimas de un complejo abrumador, tratan de dejar una puerta abierta a los separatistas aunque ello suponga traicionar a los que les votan fuera de Cataluña.

Socialistas y podemitas proporcionan así un balón de oxígeno a las fuerzas separatistas catalanas, que, sin duda, sabrán aprovecharlo. Los dirigentes de ambos partidos han convertido a sus formaciones en mano de obra barata del separatismo en esa labor de zapa contra el orden constitucional. Lo de Podemos era previsible, no en vano se trata de un movimiento que busca destruir el sistema democrático. Mucho más grave es la traición del PSOE. No solo por su mayor representatividad electoral y territorial, sino porque, una vez más, su maquiavelismo insensato y su profunda deslealtad lo convierten en un problema formidable para la Nación.

La PosEspaña de PluriSánchez
Laureano Benítez Grande-Caballero. Periodista Digital 10 Julio 2017

Empiezo a sospechar seriamente que esto que se viene llamando «posmodernidad» tiene su clave de bóveda, su piedra filosofal, su más pura quintaesencia en el prefijo lingüístico «pluri», o en otros de parecida significación, como «multi», «poli», etc. Por ejemplo, tenemos un mundo multipolar, sometido a la ideología multicultural, a la plurisexualidad de la LGTBI... esto es así, hasta el punto de que quizás fuera más conveniente sustituir la posmodernidad por la «plurimodernidad», pues la clave del mundo actual es un demoledor relativismo donde hay muchas verdades, lo que equivale a decir que ninguna.

En esto, como en tantos otros fenómenos asociados a lo posmoderno, España está demostrando un asombroso copyright, pues las patentes de sucesos modernísimos con las que estamos asombrando al mundo no han tenido parangón en la historia, hasta el punto de que somos un país tan multicolor -¿lo ven?- variopíntico y surrealista, que vamos de invento en invento que es una barbaridad.

Yo, por ejemplo, me crié con la idea, con la verdad absoluta de que España era «una, grande, y libre». Sin embargo, ahora resulta que, después de muchos años de españolía -estudiando historia, para más inri-, me entero de que España es un país plurinacional. Siempre he sabido que nuestra Patria -unidad de destino en el Bilderberg universal- ha sido presa preferente de las multinacionales, y ahora resulta que también somos víctimas de las plurinacionales. Para decirlo en pocas palabras, hemos inventado -con tantas posmodernidades como nos han aportado las hordas antisistema- un ente ectoplasmático que se podría llamar «PosEspaña». Toma ya.

Y eso que todavía no hemos entrado plenamente en lo que la progresía de los niñatos puñoenalto llaman «Segunda Transición». Para mí que, cuando conspiren para establecer «la Tercera», nos llevarán directamente a la ExEspaña. Dos repúblicas y tres transiciones, ¿alguien da más? Esto sí que es «pluri».

O sea, que somos «un país de países», «una nación de naciones», una «España de Españas», «un polipaís», «una multiEspaña», «un país de naciones», etc. Algunos inventaron los reinos de Taifas, otros los cantones, otros los estados federales, y nosotros nos hemos sacado de la manga la plurinación. En fin, ahora tenemos las Españas unas, grandes y libres, y tendríamos que decir aquello de «¡Vivan las Españas!».

No es de extrañar, ya que la idea ha sido lanzada por un pluriseñor que responde al nombre de Sánchez. En realidad, habría que llamarle PluriSánchez, porque Sáncheces hay más de uno, oiga.

Por ejemplo, tenemos al Pedrito que se envolvió en una gigantesca bandera española el día de su toma de posesión como secretario general del PSOE, al más puro estilo yankee. Luego, tuvimos a un aprendiz de brujo con el mismo nombre que pactó un contubernio con los naranjitos centroizquierdosos para ser presidente en lugar del presidente; más tarde, el PluriPedro celebró un aquelarre zugarramurdiano con los bolivarianos coletudos y con separatistas de toda laya, con la misma intención de asaltar el cielo de la Moncloa a cualquier precio.

Más recientemente, emprendió un caravanserai por media España, como si fuera un vendedor ambulante de crecepelos, y ahora va de ungido por las bases para asaltar el poder nuevamente. Este PluriPedro recuerda cada vez más al portentoso Mortadelo, que se sacaba un disfraz distinto en cada viñeta. Multimorfo, polifaceta, pluriorme, un psicólogo diría que padece el trastorno de personalidad múltiple. Jiménez Losantos le llama acertadamente «EsquizoSánchez»: bolivariano, rojo, sociata, socialdemócrata, liberal reformista, republicano, monárquico... con este currículum, no es de extrañar su insistencia en que España es plurinacional.

Lo que son las cosas, hemos pasado de la España del pluriempleo a la España de las plurinaciones y los pluriPedros.

Sin embargo, en una cosa este pluriSánchez no es demasiado «pluri»: ¿se han fijado ustedes en que este patético candidato a gobernar España celebra sus mítines ante un auditorio en donde no ondea una sola bandera española? Enseñas republicanas, haylas, y también banderas arcoirisadas, y alguna que otra de las autonomías, pero ninguna bandera de la España «una, grande, y libre», la única que ha existido, y la única que existirá por siempre.

La derrota del IS es una prioridad internacional
EDITORIAL El Mundo 10 Julio 2017

La liberación de Mosul, la capital del Estado islámico (IS) en suelo iraquí, es la primera gran victoria de la coalición internacional liderada por EEUU desde que hace tres años Al Baghdadi proclamara el nacimiento del Califato en los territorios conquistados en Siria e Irak. La toma de Mosul es sin duda el principio del fin del grupo terrorista, cuya derrota y destrucción son una prioridad militar para la comunidad internacional. Es cierto no se puede minusvalorar ni la influencia de la organización en la zona, ni su capacidad para reclutar nuevos efectivos insurgentes, pero la coalición de fuerzas que luchan contra el yihadismo puede felicitarse por esta trascendental victoria que cambiará el curso de la guerra. Ha costado casi nueve meses y miles de vidas, pero la derrota infligida al IS por las fuerzas especiales del Ejército iraquí adiestradas por EEUU, y reforzadas con efectivos suníes, chiíes y kurdos, es de vital importancia, puesto que lo debilita considerablemente y libera a la población del régimen de terror impuesto por los islamistas.

En primer lugar, la caída de Mosul supone la pérdida de importantes yacimientos petrolíferos que el IS utilizaba como fuente principal de ingresos en el mercado negro del petróleo y pierde un gran número de rutas de abastecimiento entre Irak y Siria. Además, la conocida como perla del norte es una ciudad cargada de simbolismo, ya que fue en la histórica mezquita de Al Nuri (destruida por los propios islamistas hace pocos días, reduciendo a escombros el minarete de Al Hadba, símbolo de la ciudad) donde Al Baghdadi se autoproclamó califa y ha jugado hasta ahora el papel de capital espiritual del yihadismo. Finalmente, la reconquista de Mosul es la mejor noticia que podría recibir una población que ha sufrido, en nombre de la 'sharia' (ley islámica), indiscriminadas ejecuciones públicas, lapidaciones, decapitaciones, violaciones y humillaciones a las minorías étnicas y religiosas así como a las mujeres, convertidas muchas ellas en esclavas al servicio de sus captores. No obstante, sólo en suelo iraquí, en las zonas rurales del país, unas 150.000 podrían estar aún sometidas al terror islamista. La liberación de la ciudad, que ha quedado reducida a escombros, podría ser también la oportunidad de que miles de refugiados (se calcula que alrededor de 900.000 personas, la mitad de la población existente antes de la guerra, residen en campos) pudiesen regresar a la ciudad y a lo que quede de sus casas.

Las fuerzas de la coalición internacional son conscientes de que aún pasará un tiempo hasta que el IS sea derrotado por completo. Reducida su presencia en Irak a pequeñas poblaciones, el objetivo ahora es la conquista de Raqqa, su capital en suelo sirio. Allí la situación es bien distinta, ya que Siria es un avispero dividido en numerosos enclaves controlados por fuerzas muy diversas, en las que el Ejército de Asad, apoyado desde el aire por la aviación rusa, está recuperando posiciones que le permiten permanecer en el poder. En contra de este apoyo, EEUU desea la caída del tirano sirio, cuyos ataques contra la población civil con armamento químico provocaron un bombardeo autorizado por Trump.La guerra en Siria dura ya más de seis años y se estima que han muerto alrededor de 320.000 personas, además de haber provocado el mayor éxodo de población desde la II Guerra Mundial. El acuerdo de alto el fuego pactado entre Trump y Putin en la cumbre del G-20 es una buena noticia, aunque su eficacia puede ser escasa.

Estas diferencias, sin embargo, debieran dejarse a un lado para combatir al IS, el principal enemigo para la estabilidad internacional. Es probable, que como respuesta a las derrotas que está sufriendo, el IS apueste por la insurgencia y el terrorismo en cualquier parte del mundo, en especial en Europa. Por ello es necesario que continúe la acción bélica de la coalición internacional y que se refuerce la cooperación y la unidad entre todos los países europeos para hacer frente al peligro que supone el terrorismo islámico para la paz mundial.

El memoriazo histórico andaluz y el respeto a los alumnos
Pedro de Tena Libertad Digital 10 Julio 2017

Uno de los libros de Historia Universal que leía tras ser consciente de que sabía muy poco fue el que editó Planeta con el impulso de la Unesco hace 30 años o más. Una de las muchas ventajas que tiene el despertar de las pesadillas ideológicas dogmáticas de la adolescencia es que se comprende la indigencia intelectual que condujo a esa locura. Vienen aquellos tomazos a colación porque en ellos, junto a la exposición del tema de que se tratase, se añadían notas muy precisas y, a veces, bien extensas de la opinión discordante de otros historiadores sobre los mismos hechos. Los profesores de historia de bien saben que el respeto a la libertad y a la personalidad de los alumnos exige una exposición de los hechos reconocidos y una visión crítica de las diferentes interpretaciones existentes.

Pero cuando se habla de "memoria histórica", ahora ya, además, de "memoria democrática" en Andalucía, sólo se atiende al período que va desde la proclamación de la Segunda República a la transición democrática, sin fechas precisas para este segundo hito. ¿Se trata de dar a conocer los hechos reconocidos y las interpretaciones que sobre ellos hacen los más prestigiosos historiadores o se trata de lavar el cerebro de los niños y adolescentes con una tergiversación absoluta de hechos y explicaciones?

Unos ejemplos aclararán la inquietud legítima que sienten muchos padres. ¿Se presentará la proclamación de la II República como resultado del entusiasmo por un proceso electoral legítimo o como un golpe de Estado perpetrado tras unas elecciones municipales? Si se considera golpe de Estado el intentado por el general Sanjurjo en 1932, ¿se dirá que fue un golpe de Estado el impulsado en 1934 por nacionalistas catalanes, la UGT, la CNT, el PSOE de Largo Caballero y el PCE? ¿Se concluirá que Stalin fue un ángel guardián de la República o se aceptará que fue un manipulador de la guerra en pro de sus intereses, y que ordenó el asesinato de disidentes del PCE, Indalecio Prieto incluido? ¿Se seguirá imponiendo que el franquismo fue un horror total o comenzará a admitirse que, pese a la dictadura, la España pobre pasó de las alpargatas y el hambre al piso, los pantanos y el seiscientos? ¿Se seguirá ensalzando la "lucha democrática" de ETA asesina de civiles, militares, policías y políticos o se subrayará de una vez que sólo ha sido una banda terrorista sin escrúpulos que no aceptaba la democracia surgida de la Constitución de 1978?

¿Por qué hace falta incrustar una materia curricular específica de memoria histórica en la educación primaria, la secundaria, la universitaria, incluso la de adultos? ¿Acaso no es bastante con la asignatura de Historia de España, que todos deberían estudiar críticamente?

Susana Díaz, que ha prometido públicamente rigor y respeto por la verdad, debería esmerarse por que todos los alumnos andaluces, una vez impuesto el memoriazo histórico, tuvieran conocimiento imparcial y documentado de las versiones más sólidas existentes sobre esa parte de la historia. Otra cosa será, de nuevo, un intento de lavado de cerebro tan grato a los que nunca han creído ni en los hechos, ni en la libertad de las personas para erigir la propia visión del mundo y de si mismos.

De la tolerancia a la imposición
La liberticida batalla LGTB
Fernando Paz Gaceta.es  10 Julio 2017

Precedida de años de promoción homosexualista, la celebración en Madrid del Día Mundial del Orgullo Gay ha dado el impulso final a la institucionalización LGTBI en nuestra sociedad; parlamentos y asambleas autonómicas, televisiones y medios en general, figuras de relieve público, responsables políticos y partidos, altos representantes del Estado…todos han asumido la imposición del programa del lobby homosexualista en el nombre, claro, de la tolerancia y la igualdad.

Tolerancia gay
Tolerancia e igualdad no parecen ser los términos más adecuados para describir ni el proceder ni los propósitos del lobby gay. Tanto las terminales mediáticas del mismo (que son la práctica totalidad) como las ciber-hordas elegetebé, hace tiempo que vienen dando muestras de su virulencia contra el que ose disentir, sin excepción. Todo aquello que reclamaban para sí no hace mucho, lo niegan ahora a quienes discrepan de sus dogmas.

Su víctima más reciente ha sido el periodista Miguel Temprano. Harto de la barra libre de la que disfrutan, Temprano ha denunciado tanto la beligerancia municipal madrileña a favor del colectivo homosexualista, como el increíble rastro de suciedad que los participantes en las jornadas del World Pride han dejado en las calles de Madrid (se calcula que asciende a unos 469.000 kgs de basura) así como la creciente falta de respeto del lobby y de las instituciones hacia los cristianos.

Aunque, naturalmente, se ha ganado la reprobación pública, no le falta razón a Temprano: el mismo ayuntamiento que se niega a poner el belén en Navidad argumentando que “no todos los madrileños son cristianos” invierte cantidades ingentes del presupuesto para celebrar los eventos del World Pride. ¿Creerá que todos los madrileños son homosexuales?

El dinero gastado por el consistorio madrileño se justificó desde la alcaldía como una inversión, dado que el equipo municipal capitalino estimó en unos tres millones la cantidad de visitantes que acudiría a Madrid con motivo del evento. Pero la realidad ha demostrado que la afluencia turística apenas ha alcanzado una tercera parte de lo previsto. ¿Algún partido político inquirirá al equipo municipal al respecto?

Objetivo esencial de los grupos de presión homosexualistas es la marginación y expulsión del espacio público de todo aquel que se niegue a manifestarles una sumisión activa. Seguramente, Temprano no ignora que ha cavado su tumba profesional.

Victimizándose
Pese a que la magnitud de su poder es una evidencia clamorosa, el lobby homosexualista no renuncia a seguir victimizándose, aspecto irrenunciable de su estrategia.

Su modo de actuación es conocido. Mientras impone de modo implacable su ideología, sostiene que existe una persecución contra los homosexuales -en cuyo nombre dice hablar- exprimiendo en su favor cualquier incidente que pueda beneficiarles y silenciando aquello que les perjudique, para lo que cuenta con un masivo apoyo mediático.

Ese victimismo se fundamenta en la bien probada “tasa de inevitabilidad”; en toda sociedad se producen agresiones por razones religiosas, sexuales, políticas, deportivas, de tráfico…por más medidas que se tomen, es imposible erradicar por completo la violencia. Dicha tasa de inevitabilidad es convenientemente utilizada para seguir alentando el victimismo, a partir de una deformación mediática que enfoca tan solo aquellos hechos que favorecen a las organizaciones LGTBI. Por el contrario, se omite que, por ejemplo, el cristianismo es mucho más perseguido que la homosexualidad, incluso en Occidente, pero ese tipo de noticias rara vez alcanza los medios generalistas por los que se informa la mayor parte de la población.

De este modo, y pese a que el lobby homosexualista ha alcanzado una hegemonía social incontestable, al mismo tiempo pretende ser la víctima de una sociedad patologizada por causa de los valores tradicionales.

Increíblemente, mucha gente lo cree así.

¿Persecución?
¿Alguien puede sostener sin enrojecer que los homosexuales son discriminados, perseguidos o excluidos de nuestra sociedad?

La realidad comprobable es que el homosexualismo está siendo promovido por todos los medios, sin descanso, de forma indisimulada a través de películas, series de televisión, noticieros, programas de entretenimiento, concursos, artículos de prensa. De forma sistemática, la imagen que se proyecta de él es positiva; rara vez se dará el caso de que un homosexual desempeñe un papel negativo en una serie o película.

La beligerancia de las instituciones es, en este momento, máxima. Todos los parlamentos, los principales municipios, los partidos políticos con representación parlamentaria, sin excepción, concurren a una especie de carrera para colmar las aspiraciones del lobby gay; ¿de verdad pretende pasar el homosexualista por un colectivo perseguido cuando cuenta hasta con el apoyo explícito de la Casa Real? Curiosa persecución.

En Madrid, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento les han colmado de privilegios, y si no, véase lo que se ha hecho con el logotipo de la cadena autonómica de televisión, con los pasos de cebra, con los semáforos, con los bancos de los parques o con la normativa contra el ruido, suspendida por Carmena durante el tiempo que ha durado la celebración del World Pride.

El colmo de esta situación es que las instituciones están entregando la educación de los menores a los lobbys homosexualistas, convirtiéndolos así en los ingenieros de las almas de nuestros hijos. Estos colectivos homosexualistas imponen una visión del mundo y de la persona extremadamente pobre, sin apenas sostén científico, basada tan solo en apriorismos ideológicos. ¿Excluidos?

Creando la opinión pública
Un caso paradigmático de cómo el lobby gay ha dado la vuelta a la opinión pública en su favor es el de los Estados Unidos.

Desde hace casi treinta años, allí funciona un fortísimo grupo de presión homosexualista que ha logrado una influencia poco menos que increíble hace apenas un par de generaciones. Desde 2008, dicho lobby es una organización decisiva en la Cámara de Representantes de Washington, en la que suma unos 120 miembros. Su influencia en la política estadounidense es enorme: mientras que en 2008 solo uno de los miembros del equipo financiero de Obama pertenecía al homosexualismo militante, cuatro años más tarde ya eran quince.

Entre tanto, al tiempo que presionaba en la capital, el llamado Gay Media Task Force se constituía como un grupo de poder incontestable en Hollywood, abriéndose paso en los años ´80 con una rapidez tal que, en unos meses, logró que todas las productoras y cadenas de televisión le consultaran antes de incluir alguna temática homosexual en sus series, películas o programas.

Exhibió una aplastante demostración de su poder cuando logró que nada menos que ABC retirase una famosísima serie en todo el mundo –Marcus Shelby MD- en la que aparecía un hombre casado homosexual que pretendía salir de su situación y un profesor también homosexual que abusaba de un menor. Desde entonces ejerce una auténtica dictadura, como nunca nadie antes en la industria del cine, elaborando los guiones de las principales series norteamericanas que se exportan al mundo entero.

Pese a todo esto, el lobby amenaza a quienes no se pliegan de modo completo a sus propósitos. La menor desviación les conduce a acusar a Hollywood de homofobia: como suena. La Gay&Lesbian Alliance Against Defamation (Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación, conocido como GLAAD por sus siglas en inglés) considera inadmisible que solo un 20% de las películas incorporen personajes gays en las grandes producciones, y por supuesto, rechaza que pueda hacerse broma alguna acerca de la tal inclinación sexual.

Defendiendo que el papel de los medios no es reflejar la realidad, sino crearla, Sarah Kate Ellis, presidenta de GLAAD, ha admitido sin el menor rubor la manipulación llevada a cabo: “a través de los medios de comunicación y la narración de historias, hemos construido una conciencia, hemos impulsado la acción y hemos acelerado la aceptación”. No hace falta recordar la importancia de lo que sucede en Estados Unidos para el resto del mundo.

Desde el mismo ámbito se siguen orquestando campañas, la última a favor del transexualismo, una temática que había pasado desapercibida hasta hace apenas unos meses; antes de 2015, el New York Times tan solo había publicado un par de artículos al respecto; en los últimos dos años, suman más de mil.

Y así se construye la opinión pública.

Nuevas leyes represivas
En todo occidente, la presión social es asfixiante y, por si esto fuera poco, se han aprobado leyes de “odio” contra la “homofobia”. Por supuesto, el lobby es parte fundamental para decidir quién está incurso en estas acusaciones y quiénes infringen dichas leyes.

A su vez, esto no deja de ser un problema, por cuanto los supuestos sobre los que se erigen los dogmas LGTBI chocan frontalmente con la realidad. Esto está intensificando la represión, que aumentará cuanto mayor sea el apartamiento de la realidad y, sobre todo, cuanto más crezca la sospecha de que todo el asunto es una inmensa locura.

Los proyectos legales que se barajan en estos momentos contemplan la imposición de un sistema de cuotas en las empresas y en el sector público en exclusivo beneficio del lobby gay, y están siendo asumidos con entusiasmo por los partidos políticos, sin apenas cuestionar en lo más mínimo la redacción original de los colectivos LGTBI.

Además, la ley que en estos días se prepara prevé sancionar incluso al que denuncie los abusos que dichos colectivos cometen. El lobby homosexualista quedará más allá de toda crítica e incluso de la ley, convenientemente adecuada para blindarle.

Las más recientes noticias recogen las propuestas de que se decomise todo material impreso o de que se cierren los medios digitales que traten el tema de forma inadecuada. Estamos hablando de una auténtica quema de libros tipo siglo XXI.

Pero ¿quién ha elegido al lobby gay?
Lo primero que habría que preguntarse es por qué los partidos políticos, los medios, la corona y el poder financiero se pliegan de este modo a las exigencias de las organizaciones homosexualistas.

¿Qué representatividad tienes estas asociaciones? ¿Quién los ha elegido como portavoces de los homosexuales? ¿Quién los ha votado?

La respuesta es: nadie. Y, sin embargo, todos los partidos han decidido conferir ese poder a unas organizaciones que carecen de representatividad alguna lo que, entre otras cosas, les sirve para vivir del dinero público.

El poder político está haciendo que de la mano de la ideología de género y del lobby homosexualista, estemos viviendo una especie de regresión neofeudal: la introducción del concepto de discriminación positiva que ha logrado en su beneficio el lobby gay nos ha conducido a una especie de excepcionalidad permanente que hace desaparecer, de facto, el principio de igualdad ante la ley.

A partir de un principio teóricamente común, el mundo LGTBI ha adquirido un status de privilegio frente a la generalidad de los ciudadanos. Estos poco pueden decidir al respecto: los políticos ya lo hacen por ellos.

Utilizando a la homosexuales
Carentes de representatividad ¿puede afirmarse que de verdad hablan en nombre de los homosexuales?

En primer lugar, como decimos, su representatividad no la deben a ningún procedimiento democrático, sino a la exclusiva voluntad de los políticos, los financieros y los medios.

En segundo lugar, el lobby gay utiliza a los homosexuales como un medio para la consecución de objetivos ideológicos, pero su suerte personal les trae sin cuidado: por eso prohíben la existencia de terapias para los homosexuales que desean dejar de serlo, algo que recogen las leyes aprobadas por el Partido Popular allá donde gobierna.

Resulta evidente que el verdadero objetivo de los colectivos homosexualistas no es sino el de la imposición de una visión del mundo, utilizando a los homosexuales como el feminismo lo hace con las mujeres, o los comunistas con la clase trabajadora: como una palanca de cambio social.

Las personas homosexuales son instrumentalizadas y, a través del ya conocido proceso de victimización, se les convierte en esa punta de lanza revolucionaria. Cada reivindicación se hace en el nombre de la discriminación histórica que los homosexuales han sufrido, algo ya consagrado como inatacable. Por tanto, oponerse al programa LGTBI es negar los derechos de esas personas; ya tienen una bandera imbatible.

Si quieres saber quién manda…
Llegados a este punto, lo que en primer lugar está en juego es la libertad, concebida de modo muy elemental: el derecho a expresar aquello que uno cree.

En estos momentos, a través de la corrección política, el derecho a la libertad de expresión en la práctica está abrogado, porque la coerción social y legal impuesta es tal que nadie se atreve siquiera a hacer un chiste o un simple comentario que pudiera entenderse incorrecto; hay temas con los que, sencillamente, no se bromea.

Con toda oportunidad cabe evocar aquella frase de Voltaire: si quieres sabes quién manda, mira a quién no se puede criticar.


****************** Sección "bilingüe" ***********************
Negrín y Azaña: acabar de raíz con los separatistas

Roberto Centeno El Confidencial 10 Julio 2017

La causa más relevante de que España se encuentre cada día más desvertebrada y empobrecida es que tenemos la clase política más ignorante, antipatriota y corrupta de nuestra historia. En palabras de Antonio García Trevijano, el más grande pensador político español de todo el siglo XX, “el régimen del 78 supuso el triunfo de la cobardía y la deshonestidad. La cobardía no camina en solitario, siempre se apoya en el bastón de la ignorancia, y esta produce necesariamente irresponsabilidad. Y no solo del Gobierno y de la clase política en su conjunto, sino de la casi mayoría de los gobernados”. No en vano, el prestigioso semanario alemán 'Der Spiegel' afirma que “España tiene la peor clase política de Europa”.

En su conocido libro 'Guerra y vicisitudes de los españoles', el socialista vasco Julián Zugazagoitia, ministro de la República durante la Guerra Civil, hizo una crónica “por si tiene alguna utilidad para quienes deseen conocer, serena y fríamente, la historia de la guerra”. Aparte de describir con detalle la traición a la República del PNV, lo que permitiría a Franco tomar Bilbao y luego Santander con muy escaso esfuerzo, recoge la opinión de Juan Negrín, presidente del Gobierno de mayo del 37 a marzo del 39, maestro de Severo Ochoa y el hombre más inteligente y honesto de la República, sobre los separatistas catalanes; algo que el guerracivilista, anticristiano y antisemita de Iglesias ignora como ignora casi todo, o igual que Sánchez, otro iletrado para quien España, la unidad nacional mas antigua de Europa, resulta que es una nación de naciones.

Negrín y Azaña, contra el separatismo
“A la victoria del primer día [en el cruce del Ebro por el ejército republicano] se mezcla la traición de los separatistas de la Generalitat”, clama un Negrín decidido a aniquilarlos, “no estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan gravemente los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz. Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra; amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas esas peculiaridades, España”.

La declaración de guerra al separatismo catalán por parte de Negrín terminaría con estas frases más contundentes aún si cabe: “El que se oponga a la política de unidad nacional debe ser cesado de su puesto fulminantemente. Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco sin otra condición de la que se desprendiese de alemanes e italianos. En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los de afuera y de los de adentro. Mi posición es absoluta y no consiente disminución”.

Zugazagoitia subraya a continuación, “el propio Azaña no se hubiera expresado con más vehemencia”. Azaña, que no tenía ni de lejos la categoría humana e intelectual de Negrín —“No cree en nada, carece de fe, todo lo ve perdido. Se interesa, en cambio, en las cosas más mezquinas y menudas. Está en los menores detalles de su comodidad o de su pasión, lo demás no cuenta para él”, decía Zugazagoitia de su jefe y correligionario en 1937—. En este tema, los dos presidentes eran irreductibles y así lo expresaba Azaña: "Yo nunca he sido patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga poderes, dinero y más dinero".

El responsable de Orden Público, Paulino Gómez, quería encarcelar a la Generalitat al completo. Si el Frente Popular hubiera ganado la guerra, a los separatistas vascos y catalanes a quienes consideraban una banda de traidores y cobardes, después de lo ocurrido en Bilbao, Santoña y Laredo en 1937 y durante la batalla del Ebro en 1938, les habrían pasado a cuchillo. Todo lo contrario que los izquierdistas actuales, solo preocupados en resucitar rencores y resentimientos, unos enanos al lado de aquellos gigantes. Franco, por su parte y presionado por la Santa Sede, amnistió a la mayoría; una presión tanto más inaudita de la jerarquía católica cuanto que el propio Zugazagoitia relata también una conversación con el presidente de la Generalitat Companys, en la que este genocida se jactó de haber “exterminado a todos los curas, frailes y monjas de Cataluña”, y ahora resulta que la mitad de la jerarquía catalana está con sus asesinos .

Zapatero y Rajoy, la antítesis de Negrín y Azaña
Al contrario que sus predecesores, Zapatero y Rajoy fomentan decididamente, con la irresponsabilidad y cobardía que les caracteriza, el separatismo catalán. Primero Zapatero, un irresponsable absoluto, diría que aprobaría cualquier Estatut que les enviara el Parlamento catalán, y así lo hizo. En su artículo primero, el Estatut afirmaba que Cataluña era una nación, algo que no ha sido jamás, nunca en su historia ha sido independiente y menos una nación. En sentido contrario, se permitían el disparate oceánico de afirmar que España no lo era, es decir, la unidad nacional más antigua de Europa, creada en el siglo VI por los visigodos y reafirmada en el siglo XV con la total derrota y expulsión de los invasores musulmanes, que sería un gran Imperio durante tres siglos, resulta que no era una nación porque así lo deciden cuatro pueblerinos iletrados.

No solo eso, todo el arco parlamentario de socialistas, comunistas y nacionalistas apoya la aprobación de ese engendro, lo que es una muestra clara de la inaudita degradación sufrida por la clase política, que reniega así totalmente de lo que era la posición irreductible del PSOE y del PC cuando ambos eran partidos políticos con una ideología y una visión clara de España, y hoy convertidos en meras bandas mafiosas sin otra ideología que el poder, sin programas económicos y políticos que se tengan en pie, y sin visión alguna de España. A uno le entristeció particularmente en su día ver cómo políticos de casta como Alfonso Guerra, que hoy claman por la aplicación del art. 155, votaban a favor de tamaño disparate.

El siguiente y mucho peor aún que Zapatero fue Rajoy, el líder político más cobarde de Occidente. Rajoy había prometido durante su campaña electoral enviar a los 'hombres de negro' (intervenir) a todas las CCAA que no cumplieran los objetivos de déficit, pero en lugar de ello les daría todo lo necesario a coste cero para que siguieran despilfarrando, más de 220.000 millones de euros a día de hoy. De este dinero, la parte del león, más de 70.000 millones, se la entregaría a los separatistas catalanes para que financiaran cómodamente la independencia, abrieran embajadas y persiguieran todo lo español. Rajoy miraría para otro lado desde el principio ante los incumplimientos flagrantes de la ley y ante la preparación con luz y taquígrafos de la sedición, algo que no ha ocurrido jamás en ningún otro país.

Como acusa García Trevijano, “esto no es ponerse de perfil, como dice Sánchez, tan desleal a España como al socialismo, es que jamás en la historia de los pueblos civilizados un presidente del Gobierno ha cometido un delito tan grave como flagrante, al erigirse en colaborador necesario de la conspiración y la proposición para la sedición. Según los artículos 544 y siguientes del Código Penal, el delito de sedición aunque no se consume tiene penas de cárcel de ocho a 10 años, y de 10 a 15 si fueran personas constituidas en autoridad. Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para que el delito esté consumado no es necesario que haya logrado los fines propuestos, porque es un delito de tendencia y de mera actividad”.

“La mera provocación, conspiración o proposición para la sedición es ya un delito [art. 548]. Rajoy y su Gobierno han permitido que se consume el delito, es decir, no han hecho nada para impedir la sedición de Cataluña aunque no haya sido consumada. Rajoy ha claudicado en la defensa del imperio de la ley y de la democracia, algo por lo que debería ser destituido y procesado. Es el más grave de todos los crímenes políticos concebibles. Algo que como es un delito infraganti debe impedirlo cualquier autoridad, particularmente jueces”.

El terror y la vileza

FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Julio 2017

Veinte años después de la liberación de Ortega Lara y del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, que el cabecilla batasuno Floren Aoiz, anunció (léase amenazó), como "resaca" tras la "borrachera", es triste ver cómo se vende como derrota el evidente triunfo de la ETA, visible en tres escenarios: la suelta de los asesinos, la asunción de su programa político por toda la izquierda y la marginación en el PP de las víctimas que no respaldan la política sobre la ETA de ZP, asumida como propia por Rajoy, y de los líderes del PP que en aquellos días, en La Moncloa o el PP vasco, vivieron la mayor de las alegrías y la peor y más previsible de las penas.

Toda memoria del terror que no se limite a lagrimitas, Imagine y velitas, es hoy sañudamente perseguida por los nadajoyes, empeñados en administrar nuestros recuerdos con la amenaza de mandar al díscolo al rincón sin subvención. El mismo dinero público que corrompió a la AVT de Alcaraz con el faisán Rubalcaba, compra hoy el aplauso a los faisanes del PP, excarceladores de Bolinaga, carcelero y torturador de Ortega Lara, que era del PP de Aznar, Mayor e Iturgáiz; de ese PP que no tolera Rajoy.

Tras lo de Bolinaga y la suelta masiva de etarras por Gallardón, sólo una semana después de asegurar que no tenía legalmente que hacerlo, nada puede sorprendernos en la política de Rajoy ante el terrorismo. Cuando era o estaba en Interior, me llamaron un día porque habían encontrado en los papeles de la ETA algunos nombres de la COPE. Tuve la impresión de que las víctimas, pasadas o futuras, se las endosaban a Belén Bajo, porque tenía corazón. No es achaque del PP. Lo mismo percibí el día en que casi matan a Aznar, cuando me llamó Belloch para ofrecerme una mutua colaboración.

Pero ni Barrionuevo, Corcuera Asunción, Belloch o Rubalcaba, tal vez ni Tigrekán, habrían teledirigido una fechoría como la de Rajoy a través de Marimar Blanco, marginando a Aznar, Mayor e Iturgáiz del homenaje a su hermano. Un correo impersonal y adiós. A cambio, hablarán Alfonso Alonso y uno de Nuevas Generaciones, nueve añitos cuando entonces. Sólo falta Soraya por María San Gil.

Cuando ZP pactó con la ETA, Rajoy le dijo: "Usted ha traicionado a los vivos y a los muertos". Podría ser su epitafio político. El de aquel PP al que enorgullecía votar, ya lo es.

El legado de Miguel Ángel Blanco contra ETA

Editorial  Gaceta.es 10 Julio 2017

Echar la vista atrás para recordar aquellos días de julio de hace veinte años es rememorar a un país atormentado. El secuestro, tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA marcó un antes y un después en la capacidad de respuesta de nuestra sociedad, especialmente de la vasca. El espíritu de Ermua que nació entonces fue una explosión social de dignidad que empujó a los dos grandes partidos, PP y PSOE, a poner en marcha los instrumentos políticos, jurídicos, penales y diplomáticos que condujeron a la derrota policial de la banda.

Hoy, debemos celebrar que ETA no asesine, pero también tener presente que no se ha disuelto y que sus representantes están presentes en las instituciones con un objetivo: blanquear la historia etarra.

Dos décadas después del asesinato, Batasuna ya no está sola. Podemos y PNV comparten buena parte de su discurso desde una equidistancia deplorable. Existe el riesgo de esa involución dramática en el llamado relato vasco. Hasta tal punto que un partido tan atacado por ETA como el PSOE ha dado la espalda a los homenajes a Miguel Ángel Blanco en importantes ayuntamientos del país.

La democracia no puede permanecer contemplativa ante esa política de dignificación de los asesinos. Está obligada a preservar la memoria y desarrollar una imprescindible pedagogía que garantice el legado de la verdad sobre lo que ocurrió. La victoria no será total hasta que ETA no haya desaparecido, haya entregado las armas y se hayan esclarecido los 300 asesinatos sin resolver. Es una cuestión de dignidad y de justicia. Se lo debemos a las víctimas, a Miguel Ángel.

Negación del héroe
M. Rivera De la Cruz El Espanol 10 Julio 2017

Aquel día de hace veinte años. Aquel día de julio, tibio y amable, que vivíamos con la resaca de la liberación de Ortega Lara como una patada en los morros a los asesinos de ETA y toda su camarilla ideológica. Tenían que vengarse, y lo hicieron en Miguel Ángel Blanco. Veinte años hace de la muerte en cámara lenta de un muchacho, hijo de obreros, que se había labrado la vida a pulso y aún encontraba tiempo y valor para hacer de concejal en un pueblo salpicado de roña abertzale. Querían vengarse, repito, pero calcularon mal el golpe.

Aquel día de hace veinte años la sociedad vasca se sacudió el miedo y salió a la calle. Recuerdo a una chica muy joven, diciendo entre lágrimas que hacía mucho tiempo que tenía ganas de gritar, y hasta entonces no se había atrevido. Porque por aquel entonces en Euskadi había demasiada gente que no se atrevía a muchas cosas. El asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un latigazo definitivo en las conciencia de todos: en las conciencias de los cobardes, en las de los débiles, en las de los tibios, en las conciencias de los que aún querían justificar lo injustificable.

Escuché por la radio a la madre de un etarra diciendo al aire “esto no, hijo, esto no”. Vimos a los ertzainas quitarse las capuchas por primera vez, y los mozos sanfermineros se arrancaban el pañuelico rojo en señal de duelo. Se acababa la fiesta y empezaba una lúcida catarsis colectiva que hizo del nuestro un país más decente. Miguel Ángel se convirtió en el hijo de todos, el hermano de todos, el vecino de todos. Su muerte galvanizó los sentimientos de un país entero, que plantó cara al terror de una forma unánime. Por eso se me ponen los pelos como escarpias al saber que algunos socialistas niegan homenajes al chaval de Ermua “porque todas las víctimas son iguales”.

La frase es tan cierta como mezquina: claro que ningún muerto es más que otro, pero algunas muertes tienen una especial carga simbólica que no hay por qué ignorar.¿O es que cuando mataron a Luther King no habían asesinado antes a otros inocentes? ¿Sería lógico negarle un homenaje esgrimiendo la certeza de que más personas de color sufrieron la crueldad de los racistas? La disculpa de mal pagador esgrimida por quienes regatean un recuerdo al mártir de Ermua esconde una realidad tenebrosa. Ni siquiera ellos se creen sus excusas. Pero aquí deberían encenderse más luces rojas que las que prendió Abel Caballero. Esto no va de familias. Es otra cosa, y da mucha pena.

Andaluces, catalanes y traidores
Igual que existe un 'síndrome de Estocolmo', habría que considerar la posibilidad de nominar el 'síndrome del charnego'
Javier Caraballo El Confidencial 10 Julio 2017

La traición de la memoria es la mayor perversión del independentismo. La memoria de los emigrantes que levantaron aquella tierra como mano de obra barata y que ahora, cincuenta o sesenta años después, traicionan su propio recuerdo y se comportan como aquellos burgueses que un día los llamaron "charnegos", ese término que suena a ganado vacuno. Son los hijos y nietos de emigrantes andaluces, sobre todo andaluces, que llegaron en los últimos años del franquismo en oleadas hasta Cataluña, huyendo de la hambruna a la que el franquismo había condenado a Andalucía. ¿De verdad quieren hablar de represión, de marginación, de postración? Había que comer y en muchos pueblos de Andalucía, aun después de la crueldad de la posguerra, no había ni un mendrugo de pan.

Ocho o diez bocas que alimentar en un cortijo en el que solo cabía la esperanza de la limosna. Cerca de un millón de andaluces emigró en dos décadas a Cataluña, entre las décadas de 1950 y 1960. Tan dura llegó a ser al principio la vida para esas pobres gentes que emigraban a Cataluña en busca de pan, que cuando se hacían redadas en las chabolas en las que se instalaban para vivir se les mandaba a un ‘pabellón de clasificación de indigentes’ en el que se les retenía y se les trataba como animales, con duchas desinfectantes y raciones mínimas de comida y agua, hasta que el gobernador civil de turno decretaba su expulsión, con el aplauso de la prensa y la sociedad burguesa catalana.

Esa es la historia real y, como tal, solo debería servir para ser recordada, para aprender de los errores, para condenar la explotación, para rechazar las injusticias, para exigir igualdad. Nunca para mirar hacia atrás con ira porque el único sentimiento que tendría que nacer de un pasado tan duro es el orgullo de haberlo superado. No ocurre así y esa es la memoria traicionada cuando en Cataluña se oye hablar a hijos y nietos de los emigrantes andaluces, de aquellos charnegos de las chabolas, y en vez de reivindicar sus raíces, hablan con desprecio de su tierra.

Por eso, en Esquerra Republicana habrán elegido portavoz a un tipo como Gabriel Rufián, porque el origen andaluz de su familia, su fe de converso, sus deseos de agradar y de ser acogido por aquellos que despreciaban su origen, lo hacen más agresivo que cualquier otro independentista con "ocho apellidos catalanes". Sus apellidos y sus raíces son las de tantos otros cientos de miles: una familia de ocho hermanos que malvivía en Bobadilla, ahogados en el mar de olivos de los latifundios de Jaén. Si Rufián se ha hecho famoso en el Congreso, ha sido porque, como ningún otro independentista, habla “con asco y con odio”, como él mismo dice. Y porque quiere ser el máximo exponente del triunfo del independentismo catalán sobre España, el más humillante: “Soy charnego e independentista, he aquí vuestra derrota y nuestra victoria”, como dijo en uno de sus primeros discursos.

Cada vez que se acerca en Cataluña un periodo de especial tensión política, cada vez que el independentismo agita las aguas, surge una polémica en la que un inmigrante andaluz, o descendiente de inmigrantes andaluces, se pronuncia a favor de Cataluña y desprecia su tierra. A veces se trata de un vídeo en el que una señora, andaluza de origen, defiende el independentismo porque “Cataluña nos ha dado el pan que comemos”, y otras veces es un dirigente político, como el alcalde de Blanes, Miquel Lupiáñez, que tuvo sus quince minutos de gloria hace unos días cuando, en Onda Cero, dijo aquello de que la diferencia entre Cataluña y el resto de España era como la de Dinamarca con el Magreb. “Las prioridades aquí son otras, la sociedad se mueve más por un espíritu de construcción, de avanzar, de esfuerzo, responsabilidad y compromiso. No es que en el resto de España no existan, pero se viven de otra manera. No digo que nos roben o que aquí trabajemos más, aunque tampoco lo considero justo”.

Miquel Lupiáñez Zapata nació como José Miguel Lupiáñez Zapata en la Alpujarra de Granada. Con ocho años, en 1969, los padres del hoy alcalde de Blanes emigraron a Cataluña porque “no podían vivir, no podían alimentarme” en una Alpujarra olvidada, subdesarrollada y abandonada a su suerte en aquellos tiempos. ¿Cómo puede culparse al pobre de su pobreza? Hoy ya no se emigra de la Alpujarra a Cataluña porque sus niveles de paro son parecidos (a finales de 2016 en Blanes había un 18 por ciento de paro, solo dos puntos por debajo de Narila, donde nació Lupiáñez) y las condiciones de vida de la Alpujarra han cambiado radicalmente gracias al desarrollo y las inversiones que han llegado con la democracia. Sin embargo, el alcalde de Blanes no solo mantiene en su mente la imagen de pobreza de cuando emigraron sus padres sino que, además, culpa a su tierra del abandono: “Las prioridades aquí son otras…”.

La igualdad en España, el Estado de las Autonomías que tanto insulta a catalanistas e independentistas, ha conseguido que se acorten las diferencias, que haya carreteras donde antes solo existían caminos polvorientos, hospitales donde no llegaba el médico, escuelas donde el analfabetismo era una circunstancia natural. Cuando se ha extendido el progreso, han disminuido las diferencias. Pero la mentalidad no ha cambiado porque a los andaluces se les sigue considerando charnegos, de otra raza o de otra especie. “Yo he estado en Andalucía de vacaciones y la verdad es que la gente trabaja cuatro horas. La mayoría de las horas están en el bar o están de fiesta. Las calles siempre están llenas, yo no lo entiendo”, dice una chica en uno de esos vídeos que van aflorando en estas épocas de especial tensión independentista en Cataluña.

Tanto lo han repetido, que se los han creído hasta los propios insultados. Ya sé que hay otros muchos miles de emigrantes andaluces, y no andaluces, que hoy viven en Cataluña y que se sienten indignados, acosados e insultados. Pero no son ellos los que salen en los vídeos, sino esos otros que reniegan de sus raíces y traicionan su propia memoria con una mentira inventada, mil veces repetida: “España nos roba”. Igual que existe un ‘síndrome de Estocolmo’, habría que considerar la posibilidad de nominar el ‘síndrome del charnego’.

Señora impetuosa: "Cataluña nos ha dado el pan que comemos".
No muerdas la mano que te da de comer. No hay refrán más servil, más perruno.

Respeto absoluto a toda ideología que acate los principios básicos que recogen la Constitución y desprecio absoluto a quien tuerce y pervierte la memoria de su pueblo. No son conversos, son traidores.

Maldad
Francesc Moreno Cronica Global 10 Julio 2017

Dividir y enfrentar a los catalanes, poner en riesgo la paz social en base a mentiras y abuso de poder, sólo puede ser calificado de maldad. A medida que se acerca el 1-O, los gerifaltes del conglomerado secesionista han acelerado sus despropósitos mediante actuaciones que no sólo se saltan la legalidad catalana y española sino el más elemental sentido común. Pretender celebrar un referéndum independentista y declarar la independencia por la vía de hecho, tras siglos de convivencia, sin el más mínimo soporte democrático, abusando de una mayoría parlamentaria que no les habilita ni para hacer una ley electoral y en contra del propio Consell de Garanties Estatutàries además del Tribunal Constitucional o la ahora puesta de moda Comisión de Venecia, no es una opción política legítima.

El que no sea posible materializar un Estado independiente en estas circunstancias, contra la mayoría de catalanes, de españoles y sin reconocimiento internacional, no limita la responsabilidad de los promotores de esta farsa. No se trata ya de ser o no ser independentista. Cualquier ciudadano de Cataluña con mínima conciencia democrática y respeto por los procedimientos y la convivencia debe rechazar colaborar con un procés que ha perdido cualquier legitimidad y que sitúa a los catalanes frente a coacciones intolerables.

El conglomerado secesionista no sólo desprecia la Constitución, sino que degrada el Estatut y el Parlament. En estas circunstancias, la única salida digna es la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones autonómicas. Y los partidos que son ninguneados en sede parlamentaria día sí y día también, deberían abandonar el Parlament y dejar de hacer de comparsas de las ambiciones de una camarilla que antepone sus ansias de poder al interés del conjunto de ciudadanos sin el menor rubor ni mesura, sin importarles lo más mínimo las consecuencias de sus actos. Los dirigentes secesionistas están sobrepasando todos los límites. No es que no sepan lo que es la ética de la responsabilidad, es que su actuación no puede encubrirse bajo la ética de la convicción sino llanamente en la pura maldad.

Los días que ETA perdió la calle
La autor analiza la catarsis nacional que supuso el asesinato de Miguel Ángel Blanco y reivindica la misma unión política y social para acabar con ETA definitivamente.
Gema Sánchez Medero El Espanol 10 Julio 2017

El próximo jueves se cumplen 20 años del día en el que el joven concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco, fue secuestrado y asesinado por la banda terrorista ETA. Un asesinato a cámara lenta, que recordó mucho al efectuado al ingeniero, José María Ryan. Pero en esta ocasión el calvario y la agonía del concejal desencadenaron grandes muestras de solidaridad con él y su familia. Una catarsis nacional sin precedente, y la mayor reacción ciudadana que jamás se ha conocido. Las manifestaciones y las vigilias se multiplicaban en todas las ciudades españolas, como consecuencia de la conmoción levantada por el ultimátum dado al gobierno de José María Aznar y todo lo que el mismo implicaba, y por las terribles imágenes de dolor y sufrimiento que pudieron contemplar los españoles, solo unos días antes, con la liberación del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara.

Por primera vez en la historia, los simpatizantes de ETA en los ayuntamientos tenían que salir protegidos, las sedes de Herri Batasuna eran atacadas al grito de ¡asesinos!, los ertzainas se despojaban de sus pasamontañas, etc. Pero todo fue inútil, cincuenta minutos después de concluir el plazo del ultimátum, ETA cumplía con su palabra, Miguel Ángel Blanco era asesinado por defender sus ideas sin emplear la violencia. Pero la ciudadanía lejos de amedrentarse volvió a salir a la calle, con más fuerza todavía, para dejar patente su repulsa ante el cruel crimen.

ETA sin quererlo consiguió que se produjera la difícil unión de todos los demócratas, especialmente en el País Vasco. Este hecho supuso un punto de inflexión que vendría a erosionar el apoyo y el respaldo, que hasta entonces, había tenido los terroristas en ciertos sectores de la población vasca. Aquel día ETA perdió la calle porque la indignación superó al miedo. Aunque para los terroristas la lectura fue bien distinta, el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un rotundo éxito, y gracias a él, obligaron a todos los partidos nacionalistas vascos a reactivar su pensamiento abertzale y revindicar la soberanía de Euskadi con la firma del Pacto de Estella o Lizarra.

Pero a largo plazo, no cabe duda, que el asesinato de este joven concejal contribuyó al declive y al principio del fin de ETA. No obstante, es cierto, que desde entonces la banda terrorista asesinó a 67 personas más, hasta que 15 años después cesó definitivamente su actividad. Pero Ermua marcó un antes y un después. Surgieron plataformas ciudadanas –Foro de Ermua y Basta Ya-; se formó el frente constitucionalista y se firmó el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo; se aprobaron la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, o la Ley de Partidos Políticos, por la que se ilegalizó a Batasuna, Acción Nacionalista Vasca y Partido Comunista de las Tierras Vascas por su presunta vinculación con banda armada; se cerraron los periódicos Egin y Egunkaria; se inició una política de dispersión de los presos; se endurecieron las penas; y se potenció la colaboración con Francia.

De esta manera, el 5 de septiembre de 2010, ETA anunció un alto al fuego a través de un comunicado facilitado a la cadena británica de la BBC. Poco después, el 10 de enero de 2011, declaró que éste sería permanente, general y verificable por observadores internacionales, y en octubre de ese mismo año, comunicó el cese definitivo de su actividad armada. Aunque no fue hasta el 17 de marzo de 2017 cuando hizo público su desarme definitivo de manera unilateral y sin condiciones, si bien ante este hecho habría mucho que comentar, cuando lo entregado por la banda terrorista no es más que una pequeña muestra de su arsenal armamentístico.

Tras 20 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco y 6 del fin de la violencia de ETA, ¿qué es lo que se puede decir? Pues que la desunión parece ser, de nuevo, la tónica dominante entre las distintas fuerzas políticas y la sociedad. Temas como el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles del País Vasco, la amnistía para los presos, los recibimientos y homenajes a los etarras excarcelados, la reclamación soberanista del País Vasco, las acciones del mundo abertzale, etc, siguen levantando controversia y opiniones enfrentadas entre unos y otros. Es como si se nos hubiera olvidado el camino espinoso, doloroso y traumático que se ha tenido que recorrer hasta poder llegar hasta aquí.

La semana pasada, nuevamente, la polémica está servida ante la negativa, que han manifestado algunos grupos municipales del PSOE y Podemos, de apoyar las iniciativas planteadas en muchos municipios para dedicar una espacio público a Miguel Ángel Blanco ante el aniversario de su muerte. Es cierto, que pueden tener razón los que argumentan que este tipo de consideraciones se tienen que hacer extensivas a todas las víctimas del terrorismo porque unos no son más importante que otros. Pero tampoco podemos olvidar lo que supuso este asesinato y la crueldad del mismo por tener su tiempo contado. Por ese motivo, unos y otros no deben hacer un uso partidista de esta figura, más cuando el enfrentamiento no conduce a absolutamente a nada, y siempre ha resultado pésimo en la lucha contra el terrorismo.

No se debe caer en errores del pasado y seguir manteniendo un frente común y firme ante el terrorismo y todo lo que ello le rodea. No obviemos que ETA, pese al cese definitivo de la violencia, continúa teniendo operativos en Francia, a dos de sus actuales jefes, Mike Barrios y Daniel Urdin. Y no nos engañemos, ni ahora ni antes la banda terrorista está sola, y frente a ella solo cabe la respuesta unánime de los demócratas. Por tanto, no hay que desviarse del camino marcado y proseguir trabajando en ello en base a la búsqueda del consenso. Ya que si por algo se han caracterizado estos años, es precisamente por el deseo de todos de poner fin, definitivamente, a ETA.

*** Gema Sánchez Medero es profesora de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid.


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