AGLI Recortes de Prensa   Martes 11 Julio 2017

Terrorismo y “pensamiento Disney”
Editorial latribunadelpaisvasco 11 Julio 2017

La exuberancia de recursos materiales actúa como uno de los principales y más poderosos agentes de narcotización de las voluntades, pero, además, las colectividades que alcanzan elevados niveles de opulencia se caracterizan por desarrollar paralelamente una portentosa capacidad para interceptar y cauterizar todos aquellos elementos capaces de poner en peligro los pilares básicos sobre los que se asienta su prosperidad. No resulta factible afirmar que todo aquel sujeto (persona, colectivo, organizaciuón o sociedad) que alcanza unas elevadas y generalizadas cotas de renta ha de situarse de inmediato en condiciones de aceptar acríticamente las felonías más insospechadas y las más obtusas aberraciones éticas, pero sí resulta innegable que si al abotargamiento de las conciencias que indefectiblemente provoca el dinero fácil se le añade la laxitud moral, la desidia del compromiso y la apatía de la sensibilidad provocada por el pensamiento posmoderno, nos hallamos ante un tejido social, especialmente representado por sus élites, que es incapaz de proteger no sólo valores esenciales como la paz o a la libertad colectivas, sino que también resulta incompetente para salvaguardar los fundamentos básicos sobre los que se asientan la integridad y la dignidad de las personas.

Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, es el más reciente y mejor representante de este “pensamiento Disney” que tiene modelos de amplio renombre como José Luis Rodríguez Zapatero, Barack Obama, Justin Trudeau o el Papa Francisco, entre otros muchos. Hace unos días, el máximo responsable del Ejecutivo parisino afirmaba, sin sonrojarse, que “no es posible actuar contra el terrorismo global si antes no se actúa contra el calentamiento global”.

Este tipo de afirmaciones petulantes, que mezclan ignorancia, demagogia y cobardía a partes iguales, reflejan de un modo escandaloso la nada ética en la que vive Occidente y demuestran, una vez más, que la apatía moral y de indolencia ideológica impulsadas por la globalización socialdemócrata, agravadas por la capacidad corrosiva de la extrema izquierda que tan bien vive en Europa de las subvenciones públicas, están resultando demoledores para los compromisos individuales y colectivos en defensa de las libertades idividuales y de la seguridad colectiva, y están dando como resultado un conjunto de Gobiernos lacios, líquidos y vacuos desprendidos de todo tipo de voluntad de resistencia y carentes de cualquier estrategia para reafirmar nuestros valores.

El analista Eric Delbecque, director del Departamento de Inteligencia Estratégica de la Consultora de Riesgos Sifaris y autor del libro “Le Bluff sécuritaire”, recientemente editado en Francia por Editions Delbecque, explica muy gráficamente en la revista “Valeurs” lo que está ocurriendo:
“(Occidente) ha perdido toda voluntad y toda estrategia de poder: palabras como ‘nación’ o ‘voluntad de poder’ se han convertido en groserías porque son percibidas como belicistas o xenófobas (…) Sufrimos, fundamentalmente, de una enfermedad de falta de voluntad. Como nuestras élites no creen en la nación no creen en la necesidad de batirse por ella. A partir del momento en el que un país comienza a dudar de sí mismo y quiere abandonar su historia, no puede imponer ninguna estrategia de poder”.

Hace unos meses fue John Kerry, secretario de Estado con Barack Obama y una persona muy alejada de cualquier ideología extremista o de cualquier comportamiento políticamente “duro”, quien respondió con claridad a quienes, como su jefe de entonces o Emmanuel Macron hoy, abogaban por cierto “laissez faire, laissez passer” con respecto a la amenaza terrorista.

“El terrorismo, especialmente el terrorismo del Estado Islámico (EI), es una amenaza para el mundo entero. El Estado Islámico es una organización abierta y públicamente comprometida con la destrucción de Occidente y con la generación del caos en Oriente Medio. Imagínense que pasaría si no resistiéramos y lucháramos contra ellos. Seguramente, nos enfrentaríamos a nuevas migraciones masivas hacia Europa que destruirían el viejo continente, que terminarían con el proyecto europeo y que alumbrarían una situación parecida a la que ya se vivió en los años treinta del pasado siglo XX, con los fascismos y los nacionalismos campando a sus anchas. Por esto estamos interesados en luchar contra el terrorismo, tenemos un enorme interés en ello”.

¿Hasta dónde tendrá que caer Occidente para que estalle la Resistencia?

Podemos, el Espíritu de Ermua y la degeneración de la vida política española
EDITORIAL Libertad Digital 11 Julio 2017

Hace veinte años, el secuestro y posterior asesinato del concejal popular de Ermua Miguel Ángel Blanco sacó a las calles a millones de españoles sin distinción de ideologías, que clamaron como nunca antes contra el terrorismo de la organización nacionalista vasca ETA. Por primera vez, la sociedad española tomó masivamente la calle para exigir el castigo de los culpables y pedir a las fuerzas políticas unidad para acabar con la banda terrorista. Así surgió el Espíritu de Ermua, extraordinaria fuente de legitimidad social y política que permitió poner en marcha las medidas más eficaces para acabar con ETA y su tan infame y crucial entorno.

Si en aquellos días de julio de 1997, cuando España entera lloraba el asesinato del joven concejal y lo convertía en un punto de no retorno en la lucha antiterrorista, alguien hubiera dicho que dos décadas después habría un partido como Podemos, volcado en el blanqueamiento de los criminales y en el ninguneo de la memoria de Miguel Ángel Blanco, probablemente habría sido tachado de loco. Y, sin embargo, eso es lo que nos depara hoy día la realidad.

Buena muestra de ello la tenemos en –quién iba a decirlo hace veinte años– el Ayuntamiento neocomunista de Madrid, tan dado a utilizar la fachada de su emblemática sede como un mural político pero que se ha negado a rendir homenaje en ella al joven concejal popular vilmente asesinado. Se trata del mismo Ayuntamiento que utiliza el callejero para perpetrar el más abyecto guerracivilismo y de los mismos personajes oprobiosos que no dudan en loar públicamente a repugnantes asesinos como Fidel Castro y sus secuaces bolviarianos.

Podemos, sus satélites y sus cómplices son la hez de la política española. El exacto opuesto de lo que significó el Espíritu de Ermua. No pueden ni podrán jamás manchar la memoria de Miguel Ángel Blanco, pero por desgracia sí son un fiel reflejo de la degeneración de la vida política nacional: ni en la peor de las pesadillas se podría haber concebido hace veinte años que tantos millones de españoles respaldaran a formaciones antisistema de esta calaña.

Homenajear a Miguel Ángel es hacerlo a la lucha contra ETA
EDITORIAL El Mundo 11 Julio 2017

"Hoy, 12 de julio de 1997, no es, no va a ser, no puede ser un día más. Esta tarde, los heraldos de la irracionalidad amenazan con volver a cruzar la frontera de la crueldad y la barbarie. Esta tarde pueden consumar la amenaza que pende sobre la cabeza de Miguel Ángel Blanco y llevar hasta el final el pulso que han echado no al Gobierno, ni a Interior, ni a las fuerzas de seguridad, ni a tal o cual partido, ni a un grupo determinado de ciudadanos, sino al conjunto de la sociedad vasca y española". Así empezaba el editorial de EL MUNDO el día en que fue vilmente tiroteado -con dos disparos en la cabeza y de rodillas- Miguel Ángel Blanco, que moriría al día siguiente.

Desafortunadamente ETA cumplió su amenaza, pero provocó una feliz reacción en la inmensa mayoría de la ciudadanía en las fuerzas políticas democráticas, que recogieron el desafío que había lanzado la banda terrorista. Fue el momento en el que en el País Vasco se empezó a aislar de verdad al terrorismo y a sus riberas políticas y sociales. Por eso aquellos días dijimos que "bajo el clamor de la protesta popular y de la impotencia y la rabia que ha embargado a millones de ciudadanos, se ha generado espontáneamente estos días -por decirlo con una metáfora- un impresionante caudal de energía contra la violencia de ETA y su entorno".

Por ello, y como ya decíamos hace unos días con motivo del recuerdo de la liberación de José Antonio Ortega Lara tras su inhumano secuestro, es imprescindible mantener viva la memoria de lo que ocurrió, que hubo víctimas que sufrieron y sufren y verdugos que hicieron sufrir. Por eso es necesario luchar para que no se distorsione el relato de los hechos, tal y como pretende el nacionalismo vasco radical. Afortunadamente, hace seis años que ETA no mata y dice que ha entregado sus armas. La banda ha sido derrotada por la democracia y buena parte de la victoria se gestó en aquellos días de julio de 1997, cuando España salió a la calle para repudiar aquel crimen. Ahora queda que ETA se disuelva, pida perdón a las víctimas y ayude a esclarecer los asesinatos que todavía no han sido resueltos por la Justicia.

Por eso es imprescindible que todas las fuerzas políticas democráticas se encarguen de mantener un relato veraz de lo que ha sucedido con el terrorismo en España en los últimos cincuenta años. Y aquí no vale buscar un justo medio, sencillamente porque no lo hay. Por eso no se entienden las reticencias de la alcaldesa de Madrid en homenajear desde el Ayuntamiento la figura de Miguel Ángel Blanco con la excusa de que sería "una situación de menosprecio de unas víctimas con relación a otras". Es cierto que la alcaldesa y el propio consistorio van a participar en los actos en los que se va a recordar la memoria del concejal del PP, pero no hacía falta ese hilar tan fino de una alcaldesa que no ha dudado en poner pancartas y banderas de todo tipo en la fachada del Ayuntamiento. Como tampoco se entiende esa equidistancia de algunos dirigentes de Podemos con la memoria de Blanco, que enturbian los homenajes que se le riden estos días por toda España. Y algo similar, aunque en un tono mucho menor, ocurre en el PSOE Su presidenta, Cristina Narbona ha defendido los actos en recuerdo de Blanco y ha reconocido que el denominado espíritu de Ermua que nació como respuesta popular y política al cruel asesinato fue "un movimiento imparable por parte de la sociedad vasca y española". Pero a la vez, fue incapaz de condenar la actitud de los grupos municipales socialistas en Bilbao y en tres municipios de Cádiz que no han apoyado los homenajes.

Como dijo ayer Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel y presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, "recordar a mi hermano es recordar a todas las víctimas y el paso al frente de la sociedad vasca y española". Es una pena que 20 años después, cuando a ETA sólo le queda rendirse, aparezcan fisuras en los partidos que sólo hacen remover algunos rescoldos.

Hispanohablantes
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 11 Julio 2017

El pasado lunes participé en la creación de un movimiento para la libertad. Aunque se trata de la libertad del idioma, para la defensa de la lengua de todos los españoles y contra la opresión lingüística, fue para la libertad, porque de eso se trata, de la libertad de las personas, y, por tanto, de proteger sus derechos. El binomio libertad-derechos es indisoluble. Si no hay libertad no hay derechos, y si no hay derechos no hay libertad. Uno y otro están ligados, son inseparables. Y los derechos son individuales, nunca colectivos. Los derechos no los tienen las cosas ni los colectivos, los derechos son de las personas que son las que en su genuina naturaleza son sujetos de dignidad a proteger. Los derechos colectivos no existen, son la excusa perfecta para atacar a las personas, a los individuos como detentadores de la libertad, de la dignidad como personas y de su individualidad diferenciada.

Los gays, las lesbianas, los heterosexuales, los vascohablantes, los catalanohablantes, los negros, los blancos, las mujeres, los hombres, los niños, las niñas… detentan derechos no por ser de un colectivo sino por ser personas. Cada uno de ellos son un bien a proteger. Por eso las lenguas no tienen derechos, no deben ser objetos a proteger como tales, sino los hablantes, las personas que las hablan.

Esa era la finalidad de ese consorcio de asociaciones que se ha articulado en torno a una asociación que va a empezar su andadura. Se va a llamar “HispanoHablantes” y tiene como objeto la defensa de los castellanohablantes en España y blindar sus derechos mediante una proposición de ley que se pretende llevar al Parlamento español para que sus señorías, los diputados, representantes de la soberanía nacional, la tomen en consideración. No se trata de ir contra las lenguas autonómicas, que son una riqueza en sí mismas, ni ir contra los padres y madres que eligen como lengua de enseñanza/aprendizaje las que son de naturaleza regional. Se trata de que, con la misma consideración del derecho que tienen a elegir esas lenguas, se proteja el mismo derecho de quienes quieran hacerlo en la lengua común de todos los españoles. Y esto es concordante con lo que estipula la Constitución Española que claramente contempla que es deber de todos los españoles conocer el castellano y tienen el derecho a hablarlo, mientras que las lenguas regionales son un derecho y no un deber. Lo mismo establecía la II República en la Constitución de 1931 que recogía en su artículo cuarto que a nadie se le podía obligar a ni al conocimiento ni al uso de una lengua regional, o en su artículo cincuenta que la lengua castellana era obligatoria en todo el territorio nacional y se usaría como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria. Es conveniente recordarlo ahora que pululan por ahí tantos republicanos que al parecer desconocen lo que era su matriz de referencia.

En definitiva, se trata de defender los derechos del conjunto de los ciudadanos en las comunidades autónomas y del conjunto de España de la que forman parte. No va contra nadie.

¿Pero no les parece a ustedes que a esta altura de nuestra historia reciente es un contrasentido y un absurdo que un grupo de ciudadanos lleve a la sede de la soberanía la defensa de su lengua nacional que es la más vigorosa junto al inglés en su extensión por el mundo? Esa tarea la deberían adoptar los representantes de los españoles, o, si no, ¿a quién representan? Es como si los franceses no pudieran hablar el francés, o los ingleses no lo hicieran con el inglés, etc. Este sinsentido no tiene parangón en ninguna parte del mundo. En todos los países civilizados los ciudadanos pueden elegir la lengua en la que quieren educar a sus hijos, o la lengua en la que desean hablar si hay alguien que les entienda. Es decir, prima la libertad.

Pues para esto tan simple ha nacido esta asociación, con el objetivo de convencer a sus señorías, los representantes de los españoles, que han de proteger derechos, es decir han de proteger a los ciudadanos a los que se supone que han de representar y defender. ¿O si no, para qué les hemos elegido?

En fin, queridos lectores. Yo me animo a pedirles a ustedes una ayudita personal. No económica, que también lo necesitamos, sino colaborativa en el propósito de difundir la idea de que unos ciudadanos se han mojado, por fin, para reivindicar algo tan lógico como que en España se hable, se aprenda, y se pueda relacionar con otras gentes en su lengua, el español, o si lo prefieren en castellano. A mí particularmente me gusta más el término español porque es la lengua de todos los españoles. Si se llama así en Argentina, en Venezuela, en Chile y en otros muchos países, ¿qué sentido tiene que aquí no le demos esa denominación?

Para que lean y difundan…. www.hispanohablantes.es Echen un vistazo a esta página. Merece la pena. Y apúntense en “contacto”. Les necesitamos. Es una empresa muy ambiciosa, y, sobre todo, fundamental. Ya está bien de que los nacionalistas de izquierdas o de derechas utilicen a los niños, los adoctrinen y usen la lengua para la formación del espíritu nacionalista. Yo acabé hasta sálvese la parte de la formación del espíritu nacional en tiempos de Franco, y ya es hora de que dejemos a la gente en paz, que hable en la lengua que quiera y piense como le dé la gana, sin comeduras de “tarro” sin formación del espíritu nacional, ya sea éste catalán, vasco, gallego, valenciano o congoleño. Que nos dejen en paz de una vez.

Hispanohablantes y la II República: cuidado con las confusiones
Nota del Editor 11 Julio 2017.

A mi apreciado Ernesto parece que le han vendido la píldora y da por sentado que "Hispanohablantes" defiende  lo que  establecía la II República en la Constitución de 1931 que recogía en su artículo cuarto que a nadie se le podía obligar a ni al conocimiento ni al uso de una lengua regional, pero en su letra pequeña admiten que al menos sea obligatorio el estudio de la lengua regional como asignatura, lo que es claramente inadmisible por mucho que el  tribunal anti constitucional destroce la constitución española.

EL PRECIO SOCIAL DE LA UE
Bruselas fractura Europa
Arturo García Gaceta.es 11 Julio 2017

Francia, Italia y Alemania ilustran la deriva que está tomando la ciudadanía europea: posturas enfrentadas, rechazo a las políticas comunitarias y movimiento en las calles.

Este artículo bien podría titularse ‘Los 700 días que cambiaron Europa’, pero sería injusto restar méritos a las políticas aplicadas por Bruselas durante la última década antes del comienzo de la crisis de refugiados. La presión migratoria sobre el Viejo Continente se hizo insoportable hace más de dos años y la canciller alemana, Angela Merkel, decidió decretar la política de puertas abiertas. El resto es historia: colapso en los puertos griegos, miles de muertos en el Mediterráneo, incidentes en las principales ciudades y la infiltración de decenas de terroristas -un 30% según las estadísticas que maneja la UE- en el flujo de verdaderos refugiados de guerra.

Los atentados cometidos por islamistas -algunos criados en los barrios periféricos de las grandes capitales europeas y otros retornados de Siria e Irak que se aprovecharon de las lindezas del espacio Schengen- han sido la consecuencia más visible de estos dos años, pero no la única. Esta semana, las autoridades suecas -aquellas que presumían de su modelo multicultural ante Donald Trump- han suspendido la celebración de un festival de música por la incapacidad para hacer frente a la oleada de abusos sexuales que se avecinaba.

Noticias que no copan portadas, pero que han transformado la vida de los ciudadanos. Los europeos se han acostumbrado al terrorismo -las grandes movilizaciones son cosa del pasado- y lo van haciendo conforme a los cánones que impone la nueva Europa diseñada por Bruselas. No obstante, todo tiene un precio y los principales países del continente ya han comenzado a pagarlo.

En Francia, Italia o Alemania la fractura social es evidente y se empieza a palpar en la sociedad. En Reino Unido, antier socio preferente, se vive una situación similar y los problemas se han trasladado desde Londres hasta ciudades del norte del país, como Birmingham o Manchester.

El islam francés
La brecha respecto al islam se acrecienta aún más en Europa. El 60% de los franceses admite ya sin ambages que no cree que el islam sea compatible con los valores de la sociedad, mientras que el 65% apuesta por reducir la inmigración. Ambos asuntos se convirtieron en capitales durante la campaña de las pasadas elecciones presidenciales, pero la llegada de Emmanuel Macron al Elíseo no hace presagiar un cambio de sentido en este aspecto.

Una encuesta de Ipsos para Le Monde muestra un aumento del rechazo a la inmigración masiva entre los partidarios de todos los partidos, incluidos los socialistas. Según el 61% de los franceses, la mayor parte de los recién llegados no hace “esfuerzos” por integrarse en Francia.

Un 74% de los encuestados afirma que el islam quiere imponer “su modo de funcionamiento” a la sociedad francesa. Un sentimiento que es mayoritario entre los partidarios del Frente Nacional y Los Republicanos y que continúa al alza entre los socialistas y los votantes de Macron.

Según los datos de Ipsos, el 85% de los franceses otorga al fundamentalismo islámico un lugar preeminente en su lista de problemas. La histórica connivencia de las autoridades francesas con las corrientes más radicales del islam ha provocado la llegada de miles de islamistas organizados en células a los barrios periféricos de las principales ciudades.

Restricciones en la vestimenta, discriminación de la mujer y lugares sólo para hombres. Puede parecer que hablamos de alguna ciudad perdida al oeste de Mosul, pero es la realidad que se vive en muchos suburbios de París. Allí grupos de musulmanes radicales han tomado las calles y “recomiendan” a los vecinos que ciertas prácticas no son “nada aconsejables”. Todo ello con la connivencia de las autoridades galas, que han abandonado estas zonas a su suerte, al igual que ocurre en Reino Unido o Alemania.

En las calles y cafeterías de estos barrios hay un aspecto común que se repite: las mujeres desaparecen. Dos activistas de la llamada Brigada de las Madres denunciaron los hechos y mostraron la reacción de los musulmanes gracias a una grabación con cámara oculta. Cuando Madia y Aziza accedieron al establecimiento, los hombres se sorprendieron. Las mujeres tienen prohibido “de facto” entrar en estos negocios y su presencia incomoda a muchos musulmanes que admiten sin reparos que “no deberían estar aquí”.

Molenbeek, distrito islamista
Bruselas, capital de la Unión Europea, acoge las sedes de sus instituciones y a un gran número de trabajadores europeos. Pero antes de la llegada de estos funcionarios ya era una ciudad multicultural. Y es que entre los muchos inmigrantes que llegaron a la capital belga destaca la comunidad musulmana. Según las últimas estadísticas al menos una cuarta parte de la población pertenece a ella, así como más de la mitad de los recién nacidos, y dentro de 20 años podrían ser mayoría. Estas cifras han despertado críticas en algunos sectores políticos.

“A Bruselas se le conoce como la capital de Europa, pero creo que se está convirtiendo en la capital del islam. El Gobierno ha sido demasiado tolerante con la inmigración y esta ya es incontrolable. Ahora tenemos una especie de invasión islámica”, afirmó el miembro del Parlamento de Flandes y militante del partido Interés Flamenco Filip Dewinter.

El ejemplo más evidente es Molenbeek, el barrio islámico por excelencia de Europa y lugar de reunión de gran parte de los terroristas que han atentado en el continente. Todo comenzó en la década de los sesenta. En aquellos años, los predicadores salafistas llegaron al país tras unos encuentros diplomáticos. El rey Balduino realizó una oferta a su homólogo saudí Faisal, que estaba de visita en Bruselas, para -a cambio de petróleo- permitir la construcción de una Gran Mezquita en el centro de la ciudad.

El esplendor económico que vivía Bélgica impulsaba entonces a muchos marroquíes y turcos a viajar al país. El acuerdo entre los dos reyes haría que la mezquita fuera el principal lugar de culto. Los saudíes lograron el alquiler del pabellón oriental de Bruselas por 99 años, a coste cero. Tan sólo un año después, el régimen de Riad abría la Gran Mezquita y el Centro Cultural Islámico de Bélgica, uno de sus primeros bastiones en el interior de Europa.

El Parlamento belga ha presentado varias mociones para aflojar los lazos con Arabia Saudí y, especialmente, reducir la presencia salafista en el país. Sin embargo, la mayor parte ha sido rechazada. El miedo a ser tachados de islamófobos en un país que ha sido golpeado duramente por los yihadistas sigue siendo muy elevado.

Debate en Italia
Los italianos comienzan a estar cansados de la inmigración. El país transalpino, por su cercanía con las costas del norte de África, ha sido tradicionalmente receptor de miles de recién llegados, pero en los últimos tiempos algo ha cambiado.

La crisis de refugiados y las irresponsables decisiones tomadas desde Bruselas podrían parecer el inicio de la situación, pero hay que remontarse tiempo atrás, al comienzo de las Primaveras Árabes, para entender el estado actual.

Estos procesos revolucionarios -alentados y financiados desde Occidente- que terminaron con algunos de los regímenes autoritarios vigentes en Libia, Egipto o Túnez no tuvieron las consecuencias esperadas y la democracia llegó, cuando lo hizo, en condiciones muy deficientes. El ejemplo más evidente es la Libia tras Gadafi, con dos parlamentos simultáneos que no cuentan con las competencias necesarias para gobernar un país que ha quedado en manos de las mafias y los señores de la guerra.

La ausencia de gobiernos estables hace imposible negociar un acuerdo migratorio y las hampas se aprovechan de ello. Los miembros de las bandas se valen de la laxitud de las autoridades libias y parten en pequeñas lanchas neumáticas hacia aguas internacionales con miles de indocumentados.

La controversia está ahora en las calles. Hace apenas seis años, el 71% de los ciudadanos era partidario de conceder la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia. Hoy ese porcentaje es completamente diferente: la mayoría, el 54%, se opone -según el último sondeo publicado por Ipsos-.

El debate en el Parlamento es intenso -se está intentando tramitar la ley para hacer frente a estos casos- y son muchos los que identifican este cambio de parecer con la ausencia de seguridad.

El propio presidente de Ipsos, Nando Pagnocelli, aseguró que “los riesgos de seguridad -no sólo por lo que se refiere a episodios de microcriminalidad (atracos a las personas, robos en los apartamentos, pequeños traficantes de droga, etc), sino también por la posible presencia de terroristas-“ generan rechazo entre los ciudadanos.

La ley ‘ius soli’, que prevé conceder la nacionalidad a todos los hijos de extranjeros que nazcan en Italia, parte de un texto que ya fue aprobado por la Cámara de los diputados en el año 2015 con el apoyo del centro-izquierda y la firme oposición de Forza Italia de Berlusconi, Liga Norte, Hermanos de Italia, y la abstención del Movimiento 5 Estrellas (M5E).

TRAS CASI TRES AÑOS DE IMPOSICIONES MIGRATORIAS
Bruselas admite la realidad: ‘Los terroristas llegan en el flujo de refugiados‘
Arturo García Gaceta.es 11 Julio 2017

La UE impuso el discurso unitario para todos los países miembros y tachó de xenófobos e insolidarios a aquellos dirigentes europeos que se atrevieron a denunciar la situación. El tiempo les ha dado, desgraciadamente, la razón.

“En el flujo de refugiados se infiltraron decenas de terroristas”. Dos años y medio han tenido que pasar para escuchar esta afirmación del Eurojust, la agencia de cooperación judicial de la Unión Europea (UE), que certifica lo que La Gaceta lleva denunciando desde entonces: los yihadistas han convertido la ruta de los Balcanes en su autopista de acceso a Europa.

Un simple vistazo a las imágenes procedentes de los puertos griegos o las fronteras húngaras hacían cuestionarse un asunto delicado que fue obviado por la mayor parte de la prensa: ¿Dónde estaban las mujeres? Hombres y niños formaban parte del flujo y los centros de las principales ciudades europeas se llenaron sin que ninguna autoridad respondiera a esta pregunta.

Michèle Coninsx, presidente del Eurojust, confirmó esta semana lo que era un secretos a voces: “Es una situación alarmante, porque vemos que estos traficantes [de personas] algunas veces financian el terrorismo; estos traficantes están siendo utilizados para garantizar la infiltración de miembros del Estado Islámico (EI)”.

La afirmación de Coninsx choca con el discurso mantenido hasta ahora por la canciller alemana, Angela Merkel, que trató de imponer una línea de acción a todos los socios. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se negó a aceptar las imposiciones de Bruselas y fue tachado de xenófobo por la prensa internacional, pero día a día más países se han unido a su causa e incluso el siempre tibio Mariano Rajoy aseguró en la cumbre del G20 que había que tratar de solucionar los problemas en “sus países de origen”.

“Respecto a la infiltración, escuchamos cada vez de forma más regular que hay un riesgo de mezcla entre la inmigración ilegal financiando el terrorismo y que la inmigración ilegal es utilizada por personas para llegar a la UE como ‘durmientes’ o ‘lobos solitarios’ y después llevar a cabo ataques“, sentenció Coninsx.

Lejos quedan los tiempos en los que desde Bruselas se vendían las bondades del espacio Schengen y su capacidad para contener este tipo de situaciones. La ausencia de controles reales en las fronteras permitió que los terroristas cruzaran desde Irak y Siria, con la connivencia de las autoridades turcas en muchos casos, hacia Bruselas, donde se establecieron para organizar, entre otros, los ataques islamistas del 13 de noviembre de 2015 en París.

Minimizar la violencia
Merkel, que ha ido matizando su discurso con el tiempo hasta el punto de admitir las “graves deficiencias de su gestión”, eliminó de un plumazo el plan europeo migratorio en 2015. Se puso al frente de una comisión de control, proclamó el ‘Welcome Refugees’ y pronunció la frase que le ha perseguido desde entonces: “Lo conseguiremos”.

La orden a autoridades y medios era clara: “No puede haber problemas”. Sin embargo, los miles de abusos cometidos por recién llegados la noche de Año Nuevo en Colonia incendiaron a la población. Lo sucedido se intentó ocultar por todos los medios. Poco se conocía al principio de las agresiones sexuales a jóvenes alemanas. Pero hubo algún diario que -contraviniendo las indicaciones de las autoridades- informó finalmente sobre la autoría de los ataques sexuales, en su mayoría perpetrados por inmigrantes.

Lo que en un primer momento se vendió como algo aislado, poco a poco fue adquiriendo una entidad mayor. Según publicó el diario Süddeutsche Zeitung, los casos, que en un principio se contaban por decenas, llegaron a los 1.200. Un informe al que ha tenido acceso este medio recoge que las autoridades reportaron que más de 2.000 hombres estuvieron implicados en agresiones sexuales a 1.200 féminas en la última noche de 2015.

Ya en 2016, Merkel comenzó a rectificar su discurso ‘buenista’ y reconoció la “posibilidad” de que los yihadistas se aprovecharan del flujo migratorio. Le habría bastado con leer La Gaceta para llegar a semejante conclusión. Pero además las palabras de Merkel fueron la continuación de la advertencia del jefe de la Inteligencia del país, Hans Georg Maassen, que reveló entonces que diecisiete terroristas del Estado Islámico habían entrado a Europa como solicitantes de asilo.

La necesidad de mano de obra
Aunque los ataques en París y Bruselas -organizados y perpetrados por terroristas que utilizaron la ruta de los Balcanes para colarse en Europa- dieron la razón a las tesis de Orbán, Merkel puso en marcha el sistema de cuotas para obligar a cada país a acoger a un número determinado de refugiados.

El 02 de diciembre de 2015, este diario hacía público que Salah Abdeslam, cerebro de los atentados de París, había recorrido durante septiembre de ese mismo año la ruta de los refugiados. “Desde su barrio de Molenbeek, cerca de Bruselas, partió hacia Alemania, Austria y Hungría a comienzos de mes y, de nuevo, a finales”, señalaba el informe.

El inicial pretexto humanitario dejó paso entonces a la necesidad económica. Las principales empresas se posicionaron a favor de acoger al mayor número de migrantes posible, sondeando incluso la posibilidad de eliminar el salario mínimo. La ONU, tras unas declaraciones del siempre oportuno George Soros, anunció su plan para España. Este incluía la llegada de doce millones de inmigrantes para combatir el llamado invierno demográfico provocado por el envejecimiento de la población y las nulas políticas en favor de la familia.

El propio Mario Draghi se unía a este argumento ante Mariano Rajoy. El presidente del BCE alertaba sobre la necesidad de trabajadores en el Viejo Continente y dejaba entrever que en el futuro sería necesaria una reducción del salario mínimo. Esta teoría fue también avalada por los empresarios alemanes: “Los refugiados serán un pilar para el próximo milagro económico alemán”, aseguraban entonces.

Unos meses después la realidad era muy diferente. Según una encuesta de Reuters, sólo uno de cada 10.000 refugiados estaba trabajando actualmente en el país. En las 30 empresas del DAX que, recuerden, justificaron la llegada masiva de personas al país, sólo 63 refugiados se encontraban dados de alta en la seguridad social.

El yugo mediático
Desde el comienzo de la crisis de refugiados, Canadá se convirtió en uno de los países que más solicitantes de asilo aceptó. Para justificar la acogida masiva, el primer ministro, Justin Trudeau, aseguró que a quienes “huyen del terror y la guerra, Canadá les da la bienvenida, independientemente de su fe”.

Tras decenas de episodios violentos y la expulsión del país de varios marroquíes por delitos similares, muchos ciudadanos mostraron su desacuerdo con el primer ministro. Sin embargo, el Ejecutivo canadiense y los principales medios de comunicación tenían un plan para acabar con el problema.

No informar. Así de fácil y de duro. La idea de la cadena CBS, la más seguida e importante del país, ha sido apoyada por numerosos medios de comunicación y pasa por ocultar los delitos cometidos por recién llegados y su nacionalidad “para evitar condenas en función del origen”.

Es habitual que los medios de comunicación europeos censuren informaciones negativas acerca de los refugiados. El silencio mediático en torno a los disturbios y la violencia en la ruta de los Balcanes ha provocado un grado de ignorancia importante en la opinión pública, pero La Sexta cruzó un umbral difícil de superar.

La cadena informó en su página web acerca de una violación en Austria. Los hechos tuvieron lugar en el mes de diciembre, cuando un refugiado iraquí agredió sexualmente a un niño de 10 años en una piscina de Viena. El atacante alegó que se trataba de una “emergencia sexual” porque no había tenido relaciones desde hacía mucho tiempo.

El violador, identificado como Amir A., atacó al menor cuando se encontraba dando clases de natación en un centro deportivo. Amir comenzó a hablar con el pequeño y a continuación le forzó alegando que “no entendía sus reiteradas negativas”.

En junio de este año, un tribunal lo declaró culpable de ataque sexual grave y violación de un menor. La sentencia condenaba al refugiado a seis años de prisión y le obligaba a indemnizar a la familia con 4.730 euros. Tras meses de incertidumbre, un tribunal de apelación aceptó finalmente el recurso de la defensa y revocó la condena.

En su noticia, de apenas tres párrafos, La Sexta obvió la nacionalidad y la condición de refugiado del violador y en ningún caso informó de que este tipo de prácticas se habían convertido en tónica habitual desde el comienzo de la crisis de refugiados.

ACOSAN Y AGREDEN A LAS MUJERES
La ‘policía moral islámica’ impone la sharía en Berlín
La Gaceta  11 Julio 2017

Bandas islamistas están empleando la violencia y la intimidación para instaurar la sharía en algunas partes de Alemania. Sus principales objetivos son las mujeres de origen checheno que viven en Berlín.

Según publica Der Taggespiegel, un vídeo que circula por las redes sociales desde marzo de este año muestra un ejemplo de esta imposición de la ley islámica, muy extendida ya en algunos barrios de la capital germana. En las imágenes se ve a un hombre armado que dice lo siguiente:

‘’Aquí, en Europa, muchas mujeres y hombres que parecen mujeres chechenos hacen cosas indescriptibles. Lo sabes, lo sé, todo el mundo lo saben’’, comienza el fanático.

‘’Mujeres chechenas que ligan con hombres de otras etnias y se casan con ellos, mujeres chechenas que han elegido el camino incorrecto y esas criaturas que se hacen llamar hombres chechenos; los pondremos firmes’’.

‘’Habiendo jurado sobre el Corán, salimos a las calles. Esta es nuestra declaración de intenciones, no digan que no les hemos avisado, no digan que no lo sabían’’, amenaza.

La Policía ya ha iniciado una investigación sobre los hechos. Tal y como recoge el diario alemán, en las últimas semanas al menos dos mujeres y un hombre han denunciado agresiones y otras dos chicas han sido perseguidas y amenazadas por los islamistas.

Estas bandas no sólo se dedican a agredir a sus correligionarios. Los refugiados cristianos son otro de sus objetivos, a quienes acosan y agreden. También participan, según el diario, en el tráfico de drogas y extorsiones.

Así actúan estas bandas
El modus operandi de esta ‘policía moral islámica’ ha sido descrito por una de sus víctimas a Meduza, un portal noticias con sede en Letonia.

La mujer describe cómo los islamistas la grabaron caminando junto a un hombre no checheno y poco después se presentaron en su casa. Ella pudo esconderse pero a su acompañante le dieron tal paliza que perdió la mayoría de sus dientes.

‘’¿Qué les importa mi vida privada’’, se queja. ‘’No les conozco. No quiero conocerlos. No soy su hermana o hija. Mi vida privada no le interesa a nadie más’’, asegura.

Las prácticas que persiguen
Esta ‘policía’ islámica considera ‘transgresiones’ actividades tan simples y normales en Europa como acudir a las escuelas donde se imparte educación sexual, pasear con hombres que no sean musulmanes, llevar prendas que llamen la atención…

Muchas mujeres y niñas preferirían llevar un estilo de vida más occidental pero aseguran que conservan ciertas tradiciones musulmanas para no llamar la atención de los islamistas.

‘’Incluso llevando el hijab (velo islámico) me han llamado prostituta por maquillarme los ojos’’, relata una joven a Meduza.
‘’Para ganarse el respeto de la gente tienes que ponerte un pañuelo, bajar la mirada y no salir de casa. ¿Quién querría este tipo de vida?’’, se pregunta otra.

Meduza cita al Frankfurter Allgemeine Zeitung y estima que alrededor de 36.000 chechenos entraron en Alemania en los últimos cinco años.

Estocolmo, otra capital europea islamizada
Según un informe del gobierno sueco, que recoge el diario Sharq al-Awsat, el número de áreas denominadas “zonas de alta peligrosidad” por la aplicación de la sharía en Estocolmo, ascendió a 62 en el primer semestre de 2017 respecto a las 55 censadas en diciembre de 2016.

Tal y como ha recogido Infobae, el jefe de la policía de Estocolmo, Lars Alversjo, ha declarado que “hay niveles de violencia como nunca se han visto en el país y hay varias zonas de Estocolmo que están quedando fuera de la esfera del Estado”.

También ha explicado que “el sistema jurídico, pilar en toda sociedad democrática, está colapsando en Suecia”. Asimismo, dicho informe muestra que el aumento no sólo incluye el número en cantidad, sino también el tamaño geográfico de dichas áreas.

Por su parte, el Servicio de Seguridad Sueco (Säkerhetspolisen) ha advertido de que en el país se están infiltrando “cientos de islámicos que comparten la ideología del Estado Islámico, y en muchos lugares los funcionarios públicos solicitan escolta policial o protección para desplazarse a sus oficinas”.

‘UN ABUSO DE MENORES INSTITUCIONALIZADO’
El Colegio Americano de Pediatras tumba los argumentos de la ‘ideología trans’
La Gaceta  11 Julio 2017

Michelle A. Cretella, presidenta de la Asociación, denuncia que la promoción de la llamada “disforia de género” infantil ha crecido tanto en los últimos años que ha provocado “un abuso de menores institucionalizado” a “gran escala”.

¿Se acuerdan del Colegio Americano de Pediatras? Quizá les suene por el informe que sus miembros publicaron en marzo de 2016 bajo el título “La ideología de género hace daño a los niños”, en el que confrontaban ideología con ciencia y recordaban lo dañina y peligrosa que la ideología de género es para los más pequeños.

Los miembros de esta asociación estadounidense formada por pediatras y expertos de la salud instaban a “rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto” al tiempo que defendían que “condicionar a los niños a creer que esto es normal constituye una abuso infantil”.

Pues bien, la presidenta del Colegio Americano de Pediatras, Michelle A. Cretella, lo ha vuelto hacer. Esta pediatra vuelve a alejarse de lo políticamente correcto y a rechazar la campaña por normalizar la transexualidad en un artículo publicado el pasado 3 de julio en la revista The Daily Signal bajo el título “Soy pediatra. Cómo la ideología transgénero se ha infiltrado en mi campo provocando el abuso infantil a gran escala”.

‘Un abuso de menores institucionalizado’
Cretella lamenta que “la ideología trans no sólo está afectando nuestras leyes, sino que se está introduciendo en las vidas de los más inocentes -los niños-, con un apoyo creciente por parte de la comunidad sanitaria”. Asimismo, explica que hoy en día “cualquier profesional que se atreva a cuestionar las terapias de cambio de sexo podrá ser expulsado de sus trabajo”.

La pediatra señala en su artículo que, en el año 2013, “el desorden de identidad género pasó a llamarse disforia de género”, lo que supuso el comienzo de la “normalización” que vemos ahora. En 2014, existían 24 clínicas que se especializaban en el cambio de sexo agrupadas a lo largo de la costa de California. Un año más tarde, había 40 en toda la nación”.

Para la experta, la promoción de la llamada “disforia de género” infantil ha crecido tanto en los últimos años que ha provocado “un abuso de menores institucionalizado” y a “gran escala” sobre una base argumental que deja mucho que desear. Asimismo, explica que los niños que “insisten en que no tienen el género asociado con su sexo biológico son inmediatamente considerados transgénero”.

“En la vida normal y en la Psiquiatría, cualquiera que de forma consistente y persistente insiste en algo contrario a la realidad física, se considera confundido o delirante, por lo que es ignorado”, explica la estadounidense al tiempo que denuncia que “esto ha sido acogido por las instituciones públicas, en los medios, la educación y nuestro sistema legal y ahora está recomendado por la mayoría de las organizaciones médicas nacionales”.

“El movimiento transgénero se ha infiltrado en la comunidad médica y en nuestra cultura ofreciéndonos una narrativa errónea. La ciencia cuenta una historia diferente”, defiende Michelle.

1. Los estudios sobre gemelos demuestran que “nadie nace atrapado en el cuerpo equivocado”
La especialista explica que ciertos estudios cerebrales sugieren que algunos bebés nacen con “un cerebro transgénero”. Sin embargo, se ha demostrado que estos estudios “son totalmente erróneos”.

La experta asegura que “si los gemelos idénticos tienen el 100% del mismo ADN y están expuestos a las mismas hormonas prenatales, “deberíamos esperar que ambos gemelos se identificaran como transgénero”.

Cretella explica que el mayor estudio sobre gemelos transgénero adultos, realizado por el doctor Milton Diamond en 2013, muestra que sólo en el 28% de los casos, los gemelos idénticos se identificaban ambos como transgénero.

2. La identidad de género es maleable, especialmente en los niños jóvenes
La doctora también explica que “el manual de Sexualidad y Psicología de la Asociación Psicológica Americana demuestra que entre el 75 y el 95% de los niños termina por aceptar su sexo biológico al finalizar su pubertad”.

“El número de niños que expresan aflicción sobre su género y que persisten a lo largo del tiempo, se ha incrementado de forma dramática”, tal y como demuestra un estudio en el Reino Unido. Para la presidenta del Colegio Americano de Pediatras, “utilizar bloqueadores en los procesos trans provoca un aumento del riesgo de fracturas de huesos cuando sean jóvenes adultos, un riesgo potencial creciente de obesidad y cáncer testicular”

3. Los bloqueadores de la pubertad no han probado su seguridad
Según explica la pediatra, basándose en un artículo publicado en la revista The New Atlantis, “el uso no indicado de estos bloqueadores provoca un aumento del riesgo de fracturas de huesos cuando sean jóvenes adultos, un riesgo potencial creciente de obesidad y cáncer testicular y un desconocido impacto en el desarrollo psicológico y cognitivo”.

“En 2006 y 2007, la revista ‘Psychoneuroendocrinology’ reportó anormalidades cerebrales en el área de la memoria y del funcionamiento ejecutivo entre los hombres adultos que recibieron bloqueadores por razones ginecológicas”.

Asimismo, la doctora explica con argumentos científicos que no existen casos documentados de menores que hayan abandonado el uso de bloqueadores. Además, evidencia que las hormonas de cruzamiento sexual son peligrosas para la salud, y que todos estos procedimientos “no previenen el suicidio en menores”.

El PSOE gallego pide sancionar a la Guardia Civil por denunciar el uso de señales no escritas en español
Gonzaga Durán okdiario 11 Julio 2017

El alcalde socialista de Gondomar (Pontevedra), Francisco Ferreira, pide sancionar a la Guardia Civil, después de que denunciase al Ayuntamiento por la existencia carteles de tráfico escritos únicamente en gallego.

La Benemérita alega que el Ayuntamiento incumple la Ley de Tráfico, que en su artículo 56 especifica que “las indicaciones escritas de las señales se expresarán, al menos, en la lengua española oficial del Estado”. Además, el artículo 138 establece que “figurarán en idioma castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en el estatuto de autonomía cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha comunidad”.En su denuncia, también propusieron una sanción económica de 80 euros por cada señal.

Sin embargo, el alcalde del PSOE tacha la denuncia de “atentado contra la lengua gallega”, amparándose a su vez en el Estatuto de Autonomía, que establece el castellano y el gallego como idiomas cooficiales en Galicia. También ha pedido a los servicios jurídicos del Ayuntamiento un informe “porque porque no sabemos cómo resolver el problema, ya que, en principio, el Consejo no puede ir contra sus propios actos”.

Pero Francisco Ferreira no sólo ha pedido sancionar a la Guardia Civil por sus denuncias, sino que también ha solicitado la intervención de la subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Ana Ortiz. En este sentido, pide convocar una junta local de seguridad urgente con el objetivo de “hacer frente a este y otros temas que tienen que ver con la relación de la Guardia Civil y el Consejo que puede generar alarma”.

Su socio de Gobierno carga también contra la Guardia Civil
El principal socio del PSOE en este Ayuntamiento gallego, el partido nacionalista Manifesto Miñor, también carga contra la Benemérita. El teniente alcalde y portavoz de esta formación, Antonio Araúxo, afirma que es “inadmisible que la Guardia Civil se meta con la lengua gallega a través señales que llevan años colocados”.

“Los agentes de Gondomar nunca tuvieron problemas con el idioma, así que alguien tendrá que corregir esta anomalía”, ha añadido el propio Araúxo.

Una de estas indicaciones fue colocada hace 18 años, mientras que las otras dos restantes fueron ubicadas en 2007. Las denuncias de la Guardia Civil fueron interpuestas en marzo de este mismo año y presentadas mediante registro en abril.

El asunto ha llegado al Congreso
Este enfrentamiento ha llegado al Congreso de los Diputados, mediante preguntas a la Mesa de la Cámara Baja por parte de los socios de Podemos en Galicia, En Marea. En su texto, reconocen que estas señales están escritas únicamente en gallego, lo que vulnera la ley, al tiempo que alegan que estas indicaciones “llevan diez años en los mismos sitios”.

Los diputados gallegos arremeten contra la Guardia Civil al acusarles de tener “cierta fijación” hacia la lengua gallega. “La aplicación de la Ley de Tráfico en los territorios con lengua propia debería ser más flexible”, esgrimen desde la formación podemita.

La forense que acreditó que Bolinaga no estaba en fase terminal derrota a ‘El País’ en los tribunales
Agustín de Grado okdiario 11 Julio 2017

El diario El País ha perdido la batalla judicial que mantenía con Carmen Baena, forense de la Audiencia Nacional que negó en su informe que el terrorista Josu Bolinaga estuviera disfrutando de sus últimos días de vida cuando se procedió a su excarcelación por razones humanitarias. El terrorista obtuvo la libertad condicional el 30 de agosto de 2012 y murió el 16 de enero de 2015, casi tres años después.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid ha estimado el recurso de apelación que en su día presentó Carmen Baena contra el fallo en primera instancia y condena a la editora de El País a publicar en su edición impresa y digital la rectificación que solicitaba la forense con la misma relevancia que otorgó a la información con la que pretendía desacreditarla.

El diario del grupo Prisa había publicado que la forense ignoró la orden del juez para explorar por sí misma al carcelero de José Antonio Ortega Lara en el Hospital Donostia de San Sebastián y aclarar si el riñón con metástasis en el cerebro y un pulmón que le otorga menos de un año de vida era suficiente para ponerlo en libertad condicional. Según el periódico, Baena no lo hizo a pesar de que el juez Santiago Pedraz, que sustituía al juez de Vigilancia Penitenciaria José Luis de Castro, se lo había ordenado a petición de la fiscalía de la Audiencia Nacional. La información de El País estaba imputando, de facto, a la forense una desobediencia cualificada.

Sin embargo, la forense nunca recibió la orden de viajar hasta San Sebastián para explorar personalmente a Bolinaga. Carmen Baena debía emitir su informe, como así hizo, teniendo únicamente en cuenta los informes médicos que le había remitido el juez de guardia. Y conforme a ellos, Baena acreditó científicamente que Bolinaga no estaba en fase terminal y, por tanto, no procedía su excarcelación por razones de enfermedad.

El País se negó a la rectificación incluso después de demostrarse que el documento en el que basaba su información se estaba manipulado al haberse suprimido en la parte inferior el destinatario, que no era Carmen Baena, sino Instituciones Penitenciarias.

La sentencia que da la razón a la forense revoca el fallo en primera instancia porque “la rectificación peticionada por la actora no se sustenta en hechos fantasiosos o contrarios a la lógica humana”. Recuerda el tribunal que el derecho de rectificación consiste “en reducir el riesgo de confusión entre información publicada y verdad pues no puede descartarse que una información veraz conforme a la diligencia profesional exigible resulte a la postre, equivocada”.
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Ocho verdades sobre el crimen de Miguel Ángel que alguien intenta blanquear

Carlos Dávila esdiario 11 Julio 2017

Transcurridos 20 años se están impartiendo algunas especies claramente infundadas. Algunas están sirviendo para que se abra paso el camino de una cierta condescendencia con los presos de ETA

Ni García Gaztelu, alias “Txapote”, ni su novia, Irantzu Gallastagui Sodupe -si es que sigue siendo su novia que eso nos debe traer a todos por una higa- han pedido nunca perdón. No lo han pedido por sus abyectas fechorías en general, ni por la más espectacular de todas ellas: el secuestro y posterior asesinato en julio de 1997 del concejal de Ermua por el Partido Popular Miguel Ángel Blanco.

Ambos continúan en la cárcel de Huelva donde seguirán muchos años, a no ser que algún juez o más concretamente el magistrado español del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo no se dedique a convencer a sus colegas de que estos asesinos tienen que ser excarcelados porque su banda, la de los criminales de ETA, ya ha dejado de matar.

Luis López Guerra vive de la prórroga que le ha servido en bandeja el Tribunal Supremo español, que en marzo pasado tumbó la iniciativa de enviar a Estrasburgo al que ha sido hasta hace muy poco tiempo presidente del Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos. Este magistrado tampoco es que ofrezca demasiadas garantías pero alguna más que López Guerra, sí.

Y a lo que íbamos: el 10 de julio de 1997, Iranztu Gallastegui, se acercó a Blanco cuando bajaba del tren que tomaba a diario para ir a su trabajo en una gestoría en la que había encontrado acomodo laboral meses antes. “Amaia”, que por este alias atendía la asesina, encañonó a Miguel Ángel y le condujo hasta un automóvil donde se hallaba el jefe del comando terrorista, su novio, o lo que fuera, “Txapote”.

Algunas crónicas generosas con los criminales aún aseguran que la tal “Amaia” convenció al concejal para que se acercara con ella al automóvil, pero nada más lejos de realidad: la terrorista puso su pistola en la espalda de Blanco y le conminó a que fuera con él hasta el vehículo donde esperaban sus dos conmilitones. Muchos años después, “Amaia”, esa fiera de la naturaleza, relató que los secuestros de Miguel Ángel Blanco y del industrial Cosme Delclaux “me movieron las tripas de gusto”.

Por tanto, ni ella ni Gaztelu -quizá, con Juan Lorenzo Lasa Michelena “Txikierdi” en el argot el asesino más cruel en la historia sanguinaria de la banda- han pedido perdón. Es más: se han negado a solicitarlo y se han reafirmado en su satisfacción por haber infringido a las “fuerzas de ocupación” españolas, tanto dolor, tantos y tantos atentados.

Algunos colegas como José Luis Urrosolo Sistiaga sí que han obrado de otra forma. Urrosolo fue el único, el único etarra que todavía en la prisión, la misma tarde del 10 de julio cuando Miguel Ángel Blanco estaba encarcelado en una dependencia que aún sigue estando sin localizar pero que se encuentra con toda seguridad en Argoña, exigió a sus antiguos compañeros la liberación del concejal popular. Desde luego sin ningún éxito.

Los múltiples mediadores
Sobre las mediaciones de aquellos días se ha construido una gran fantasmagoría. Lo cierto es que solo algunas se presentaron por el cauce oficial, por la vía del Ministerio del Interior. Su titular de entonces, Jaime Mayor Oreja, recibió el ofrecimiento del dirigente democristiano de toda la vida, Joaquín Ruiz Jiménez, ministro que fue de Franco y que posteriormente se inclinó por una adscripción ideológica muy próxima al socialismo cristiano.

Ruiz Jiménez sí pidió a Mayor que le dejara plantear lo imposible, y el ministro le dijo sencillamente esto: “Por tu cuenta, pero no tienes el aval del Gobierno”. La misma respuesta recibió la que había sido secretaria de Estado de Interior con Juan Alberto Belloch, Margarita Robles, que en el tiempo en que ostentó la titularidad de esa Secretaría intentó por todos los medios contactar con ETA y conseguir o alguna tregua o más ambiciosamente, el cese de su actividad criminal.

Robles utilizó sistemáticamente a algunos integrantes de la Comunidad de San Egidio, una sociedad nacida al amparo del Concilio Vaticano II y dirigida por el italiano Andrea Riccardi, obsesionado siempre por lo que la comunidad siempre denominó: “Los esfuerzo por la paz y la concordia universal”.

Robles obtuvo la misma contestación del ministro que también conoció las gestiones que estaba realizando por su cuenta y riesgo Pedrojota Ramírez que incluso llegó a enviar a la prisión donde estaban “Pakito” y “Txelis” a una periodista muy destacada por su conocimiento de la actualidad vasca y, desde luego, por los entresijos de ETA.

Los dos etarras confesaron a la periodista que “no podemos hacer nada” que “esto (el secuestro) se nos ha escapado de las manos”. También intentó intervenir un movimiento terrorista internacional: los Tupamaros de Uruguay que, al mando de José Mújica, luego presidente de Uruguay, urgieron públicamente a ETA a que pusiera en libertad a Blanco. Sin resultado alguno, claro está.

Estamos olvidando que en aquellos años el PNV trataba de cerrar un acuerdo con ETA
Nadie está queriendo recordar por otra parte en estos días que en aquellos años de plomo, muy concretamente entre 1995 y 1997, el Partido Nacionalista Vasco intentaba a toda prisa un acuerdo con ETA, el acuerdo que luego, tras el asesinato de Blanco, se plasmó en el pacto de Estella. Joseba Egibar y Gorka Aguirre eran los portavoces del PNV en las negociaciones que siempre autorizó expresamente Xabier Arzalluz.

Es más: en las horas en las que Blanco permaneció secuestrado, Arzalluz tuvo que desmentir privada y públicamente que tuviera contacto alguno con los dirigentes de la banda. El día 11 transmitió directamente al Gobierno de José María Aznar que “no puedo hacer nada, que se han vuelto locos, y que no tengo posibilidad alguna de hablar con ellos”. Pero el PNV siguió negociando.

Es cierto también y así hay que escribirlo, que un par de meses antes del asesinato del edil popular, Alfredo Pérez Rubalcaba por parte del PSOE pidió expresamente a Jaime Mayor Oreja que acercara al País Vasco “a todos los presos posibles”.

Todas estas verdades vale la pena traerlas a colación porque veinte años después de aquel pavoroso asesinato, se están impartiendo algunas especies claramente infundadas, algunas de las cuales están sirviendo curiosamente para que se abra paso el camino de una cierta condescendencia con los presos de ETA, como si la banda y el propio “Txapote” ya no fueran más que un mal recuerdo, como si tuvieran derecho a estar muy cerca de sus casas para en su tierra ser, seguir siendo, presentados como unos héroes o incluso como unas víctimas de la intransigencia del Estado Español a reconocer al soberanía independiente del País Vasco. Una auténtica tropelía.

La rentabilidad de la sangre derramada por los asesinos de ETA
La unidad fue efímera, el daño monstruoso
Hermann Tertsch. ABC. Periodista Digital  11 Julio 2017

LO temía. Según se acercaban las fechas del vigésimo aniversario de aquellos días terribles de julio de 1997, me temía los alardes de sentimentalismo. Y las frases altisonantes.

Como esa de «por primera vez unió a los demócratas contra el terror», como si no hubiera sido también la última. Entonces cristalizó el frente de Estella. No se fraguó unidad sino que se dio su primera gran voladura. La definitiva llegaría tras el 11-M. O esa otra de «entonces comenzó el fin de ETA», como si ese fin hubiera llegado.

Como si ETA no se hubiera transformado en una poderosa maquinaria política que no necesita pistolas porque tiene los presupuestos de gran parte de la población vasca y navarra. Porque logra una victoria política tras otra y el Estado y el constitucionalismo retroceden sin parar.

Cuando ETA, bajo diversas siglas, dicta la agenda y domina el mensaje y el espacio público. En ayuntamientos, en colegios y facultades, en asociaciones, en las ONG, sindicatos y grupos ciclistas, culturales o montañeros. ¿Matar para qué? Sin oposición, avanzan con cada día que envejecen y mueren los últimos educados en lealtad a España en aquellas tierras y no huidos antes a otras regiones.

Todos compiten en su odio a España, los que les ordenan y enseñan desde pequeños en perfecta simbiosis las mil siglas de ETA y el PNV, su eterno socio y rival por el poder y el dinero que el Concierto tan generosamente proporciona. ¿Ese es el fin de ETA al que se refieren? Ofende quien miente cuando hay tanta sangre por medio. Tan eficazmente derramada. Tan rentable.

Temía yo esa inflación de sentimiento efímero, ese sentimentalismo tan útil para que el público se sienta autocomplacido y para dejar fechas, nombres y hechos convertidos en cómodos símbolos de ocasión.

Que se retiran al trastero como el belén o arbolito de Navidad de plástico. Y a otra cosa. A buscar pactos con los nacionalistas socios del rodillo etarra. A pactar con la ultraizquierda o ayudarla en las televisiones. A esa izquierda tan aliada con los separatistas como con dictaduras extranjeras. Aliada e inspiradora de todos los enemigos del Estado y de la Nación Española.

Con José Antonio Ortega Lara fue moderado el ceremonial mediático. Lógico. Al fin y al cabo, está vivo. Además abandonó el PP en protesta por la política de Mariano Rajoy de continuar la senda de José Luis Rodríguez Zapatero. En excarcelaciones de terroristas, el ninguneo a las víctimas y el desmantelamiento de la presencia de España en el País Vasco y Navarra.

Y ahora, aunque han escrito y hablado con solemnidad de Miguel Ángel Blanco hasta los que ignoran a las víctimas todo el año, nadie puede ocultar que no hay unidad ni frente a la violencia, el separatismo ni nada.

El PSE de Bilbao se niega a homenajear a Blanco como los filoterroristas en el Parlamento catalán o la alcaldesa comunista de Madrid que homenajea a delincuentes como Alfon o Bódalo y dictadores asesinos como Castro y Chávez.

Lo que sí comenzó tras aquel julio de 1997 fue el Pacto de Estella. Y la coordinación de ETA con el separatismo catalán. Y la negociación secreta del PSOE con ETA después de 2000. Y llegaron las bombas de Atocha. Y Zapatero. Y la revancha de la guerra civil como razón de Estado.

Y la renuncia del PP a un proyecto nacional que se enfrentara a un emergente Frente Popular y a la disgregación de España. Todo capítulos del proceso de deterioro que sume a España en la crisis existencial que sus enemigos -ETA y sus aliados- buscaban y que expone la brutal rentabilidad de la sangre derramada.

¿Dónde estamos veinte años después?

Cayetano González Libertad Digital 11 Julio 2017

Me parece que esta es la pregunta lógica que cabe hacerse, cuando en estos días estamos recordando y de alguna manera volviendo a vivir unos acontecimientos –la liberación de Ortega Lara y el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco– muy importantes en la historia reciente de España. Porque en aquellos días de julio de 1997 la sociedad española en general, y gran parte de la vasca en particular, reaccionó, se rebeló y dijo alto y claro "¡basta ya!" a la barbarie terrorista de ETA.

Veinte años después estamos, y esto es algo objetivamente muy importante, en que ETA ya no mata, porque ha sido derrotada policialmente por el excelente y brillante trabajo de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, particularmente de la Guardia Civil. En las entrevistas que, para el especial informativo de LD, Javier Arias Bosque ha hecho al general Pedro Muñoz –que durante años fue el máximo responsable de los Servicios de Información de la Guardia Civil– y al mando de la Benemérita que estuvo al frente del servicio de investigación del secuestro de Ortega Lara se pone claramente de manifiesto ese trabajo abnegado, constante y eficaz, que fue dando sus frutos y resultados. Que ETA no mate es un alivio, sobre todo para sus potenciales víctimas, pero la cuestión desgraciadamente no se agota ahí.

Porque, veinte años después, no se puede decir con verdad –como pretende hacer creer la versión políticamente correcta defendida por el Gobierno, el PSOE, PNV y muchos medios de comunicación– que ETA ha sido derrotada del todo. Habrá que volver a reiterar que ETA era y es algo más que una banda terrorista; era y es un proyecto político que tenía y tiene como objetivo la destrucción de España, y que para conseguirlo, durante muchos años, ha utilizado la violencia. Ahora no lo hace –insisto que fundamentalmente por el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado–, pero las marcas políticas de ETA están en las instituciones vascas, navarras y españolas gracias a Zapatero, a seis vocales de aquel Tribunal Constitucional presidido por Pascual Sala que le enmendó, con un par, la plana al Tribunal Supremo, pero también gracias a la inacción de Rajoy, que no ha tenido durante los ya casi seis años que lleva en el poder ninguna política antiterrorista propia: se ha limitado a heredar los desastres de Zapatero y a, como es habitual en él, no hacer nada, renunciando por ejemplo a volver a sacar a ETA de las instituciones aplicando la Ley de Partidos, que el Gobierno de Aznar aprobó en 2002 y que todavía sigue vigente.

Veinte años después, el PNV, que traicionó vilmente el denominado Espíritu de Ermua al irse a pactar con ETA en Estella, sigue ahí, vivito y coleando: es la novia de todos y gobierna en el País Vasco con los socialistas; recibe 4.000 millones del Gobierno de Rajoy a cambio del apoyo de sus cinco diputados a los Presupuestos y gobierna en Navarra con Bildu y Podemos. Y encima hay que aguantar que destacados dirigentes del PP –el partido de Miguel Ángel Blanco– destaquen la moderación y el sentido común del PNV y del lehendakari Urkullu por no seguir –de momento, habría que decir– la vía catalana.

Veinte años después, y tras pactar con ERC en Perpiñán en enero de 2004, ETA ve cómo el proceso independentista que intentó impulsar con el PNV para el País Vasco, primero en Estella y luego con el Plan Ibarretxe, avanza y de qué manera en Cataluña, y no renuncia a retomarlo en su añorada Euskal Herria. De momento, en Navarra hay un Gobierno del PNV apoyado por la marca de ETA, Bildu, y Podemos, que no hace más que dar señales inequívocas de ir en la dirección de propiciar la anexión de la Comunidad Foral al País Vasco.

Veinte años después, la batalla por contar la verdad de lo que ha pasado –a mí me gusta más emplear la palabra verdad que la del relato– no se está dando por parte de todos los que deberíamos hacerlo, empezando por el Gobierno de la Nación. Y poco a poco se está imponiendo ese escenario que tan bien describía el expresidente Aznar en la entrevista que concedió hace unos días al Grupo Libertad Digital, en el que se quiere hacer creer que aquí en el fondo hubo dos bandos enfrentados y que por lo tanto las culpas tienen que estar repartidas. Un escenario donde no es correcto ni conveniente hablar de vencedores y vencidos, de víctimas y verdugos.

Veinte años después, personas como Aznar, Mayor Oreja e Iturgaiz resultan molestos no para los terroristas, no para sus cómplices, no para los nacionalistas, sino para sus propios compañeros de filas o asimilados, como la propia Fundación Miguel Ángel Blanco, presidida por la hermana del concejal asesinado. Quien diseñó el acto homenaje a Miguel Ángel Blanco que tendrá lugar el próximo miércoles en el Teatro Real de Madrid y quien dio el visto bueno al mismo han tenido lisa y llanamente un comportamiento mezquino y ruin, al no contar para el mismo con los testimonios de las tres personas que en julio de 1997 eran el presidente del Gobierno, el ministro de Interior y el presidente del PP del País Vasco, respectivamente, y en razón de esas responsabilidades vivieron desde el Gobierno y desde el PP aquel asesinato a cámara lenta, y más cerca estuvieron de la familia Blanco.

Veinte años después, como también denunciaba Aznar en la citada entrevista, las víctimas resultan molestas para quienes gobiernan, en Madrid o en Vitoria, y para todos aquellos que querrían pasar página. Y las víctimas son molestas para todos esos porque son la voz, el testimonio, el ejemplo viviente de la enorme falsedad que algunos quieren construir en torno a lo que ha pasado en los últimos sesenta años por mor de la violencia nacionalista de ETA.

Veinte años después, a las puertas de la sede nacional de su partido en la calle Génova y en un acto homenaje a Miguel Ángel Blanco, la persona que autorizó en el verano de 2012 el inicio del proceso que acabó con la puesta en libertad del carcelero-torturador de Ortega Lara, Iosu Uribetxeberria Bolinaga, se atreve a decir que las víctimas "se merecen todo el apoyo, todo el esfuerzo y todo lo que podamos hacer por ellas". No, señor Rajoy, usted no tiene ninguna credibilidad cuando dice esas cosas, porque se dejó toda con aquella excarcelación, o cuando no dio la más mínima batalla para evitar la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la denominada Doctrina Parot, que permitió la excarcelación de numerosos etarras, así como de violadores y peligrosos delincuentes.

Veinte años después, un gran objetivo sería que todos los jóvenes españoles –aquellos que no habían nacido o tenían uno, dos, tres años cuando Ortega Lara fue liberado y Blanco asesinado– conozcan lo que ha pasado. Nos tenemos que rebelar ante lo que hace unos días se pudo ver en un reportaje de televisión: a un inocente joven de unos 16 años le enseñaron la foto en la que se ve a Ortega Lara llegando a su casa de Burgos el día en que fue liberado, con la mirada perdida, con una poblada barba de 532 días, acompañado por su mujer, pero también por un guardia civil y un policía nacional, y le preguntaron si sabía quién era el de la imagen. El joven la miró y después de unos segundos contestó: no sé, pero me imagino que será un terrorista al que acaban de detener. Si no nos rebelamos contra esto y no nos ponemos manos a la obra, estamos muertos como nación, porque no habremos sabido transmitir a los jóvenes lo que ha pasado y no honraremos a nuestros héroes modernos, que eso son, y no otra cosa, todas las víctimas del terrorismo.

Los miserables de Miguel Ángel Blanco

Javier Caraballo El Confidencial 11 Julio 2017

“En España, lo mejor es el pueblo”, sostenía Antonio Machado y tenemos que empeñarnos en repetirlo, una y otra vez, para no caer en el abatimiento de ver a tanto miserable que nos hace pensar que este país, en realidad, no tiene remedio alguno. El pueblo de España, sí, la gente de la calle, los que se ganan su pan cada día y solo ansían que sus hijos puedan encontrar un trabajo cuando acaben los estudios. El pueblo de España, gente sencilla que quiere vivir en libertad, caminar por las calles sin miedo y que el sueldo les dé para llegar a fin de mes. El pueblo de España que se echó a la calle cuando secuestraron a Miguel Ángel Blanco porque todos se conmovieron como si fuera el secuestro de un vecino, de un familiar. Pensaban que podían pararlo, detener la barbarie, y se pintaron las manos blancas para gritar “basta ya”.

El pueblo de España que puede verse aquí mismo, en Ermua, un pueblo de obreros, con gentes llegadas de todos los rincones, andaluces, extremeños, gallegos y vascos, que trabajan en Eibar, y van y vienen todos los días, como hacía Miguel Ángel Blanco. Si ese es el pueblo de España, si así son sus gentes, por qué parece que nos avergonzamos de nosotros mismos, que hasta el aniversario del asesinato cruel de un joven concejal acaba embarrado por una asquerosa polémica de intereses cegatos. Por qué lo miserable ensucia y se apodera de lo más grandioso. Hasta el espíritu de Ermua, 20 años después, se ha convertido inexplicablemente en un recuerdo molesto, que se quiere superar.

Cuando la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se niega a colocar una pancarta con la cara de Miguel Ángel Blanco con el argumento de que se genera “una situación de menosprecio de unas víctimas en relación a otras", es posible que ni ella misma sea consciente de la debilidad de su planteamiento y la tristeza que provoca. Es probable que Miguel Ángel Blanco sea la única víctima de ETA que podría representarlas a todas, porque la memoria de Miguel Ángel Blanco pertenece a toda España. Esa es la ridícula ceguera de la alcaldesa de Madrid y la de todos aquellos, también socialistas y nacionalistas, que pensarán, aunque no lo digan, que por homenajear a Miguel Ángel Blanco están favoreciendo a un adversario político, el Partido Popular, al que pertenecía y representaba como concejal en Ermua.

Esa foto de Miguel Ángel Blanco llena de besos o las fotos de una plaza entera llena de manos blancas de repulsa son el símbolo de una sociedad entera; recordar y homenajear a Miguel Ángel Blanco es recordar y homenajearnos a todos nosotros, a España, a la sociedad española, y quizá sea ahí donde radica todo el problema: en la dificultad que tiene España para sentirse orgullosa de sí misma, de su pasado, y ese complejo ha acabado afectando también a la memoria de Miguel Ángel Blanco.

Hasta en la propia Ermua se recela del recuerdo. ¿Cómo puede ser posible que ni los protagonistas de aquel estallido de rabia y de valor, que fue como un nuevo Dos de Mayo contra la opresión y el terror de los etarras, quieran recordar aquellos días? La incomprensible duda se la trasladó ayer Carlos Alsina, en su programa de Onda Cero, al propio alcalde de Ermua, que no ha variado desde entonces, el socialista Carlos Totorika. Y lo que respondió fue tan sincero como desolador: “Dentro de Euskadi, a la gente de Ermua se les señalaba como ‘los españoles’, como los antivascos. Eso lo hemos vivido de forma terrible, como un estigma dentro de Euskadi. La presión del terrorismo y la visión de los unos y los otros, los vascos y los españoles, y eso ha marcado profundamente a la gente, también en Ermua. Por lo tanto, hay un cansancio y una incomodidad en la sociedad vasca, en la de Ermua también”.

Hay quien piensa en el País Vasco, y en otras partes de España también, especialmente en algunas fuerzas de izquierda, que la superación de ETA, una vez que la banda ha dejado de matar, consiste en olvidar el pasado. Y será por eso por lo que el recuerdo de Miguel Ángel Blanco, con todo lo que significó, ha acabado convirtiéndose en un recuerdo ingrato, una incomodidad.

Decía Antonio Machado que “en España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo. La demofilia es entre nosotros un deber elementalísimo de gratitud”. ¿De verdad es así? ¿Existe esa España? El pueblo que vemos, con el que nos cruzamos cada día en el rellano del ascensor, al que saludamos en las aceras, con el que trabajamos en la fábrica o en la oficina, esa gente sencilla no puede ser la que se avergüenza de Miguel Ángel Blanco, la que le incomoda su memoria, la que prefiere ignorarlo porque piensa que, al homenajearlo, le hace un favor al Partido Popular.

El pueblo español no puede ser ese, no tendría que ser ese, pero llega un aniversario como este y se convierte, como un terrible despertar, en el día de los miserables de Miguel Ángel Blanco. Algo estamos haciendo muy mal en España y esa pendiente por la que caemos es una grave amenaza de futuro. Veinte años después, el espíritu de Ermua, que debería convocarnos a todos los españoles como un motivo de orgullo, de unidad, de rebeldía frente a una banda de tiranos asesinos, se ha resquebrajado. El espíritu de Ermua hoy es el símbolo de un complejo, el complejo de España. Aunque a todos nos gustaría decir en voz alta como Machado que “en España, lo mejor es el pueblo”.

El espejismo de aquellos días de julio

La autora analiza por qué el espíritu de unión que recorrió España durante el secuestro de Miguel Ángel Blanco ha desaparecido.
Consuelo Ordóñez El Espanol 11 Julio 2017

Mi primera reacción fue echarme a la calle. La noticia de que ETA había secuestrado a Miguel Ángel Blanco y anunciaba un chantaje con su vida me empujó a hacer lo que llevaba dos años y medio haciendo sin descanso. En enero de 1995 ETA había asesinado de un tiro en la cabeza a mi hermano Gregorio mientras comía en un bar de San Sebastián. A partir de entonces acudí a todas las concentraciones para condenar los asesinatos y para pedir la libertad de los secuestrados, a todos los plenos para comprobar con mis propios ojos que Herri Batasuna se negaba a condenar los crímenes, a todas las manifestaciones que empezaban a convocarse para protestar contra el terrorismo y las amenazas. En todas había algo en común: la soledad. Mismas caras una vez tras otra. Con Miguel Ángel fue diferente.

Aún recuerdo con emoción las horas que pasamos en la calle clamando por su libertad. Por primera vez Herri Batasuna se sintió acorralada. Sus sedes fueron dianas de la ira y los gritos de la muchedumbre por fin los señalaban alto y claro no como cómplices de ETA, sino como responsables al mismo nivel que los terroristas. Por primera vez los ciudadanos se identificaron con la víctima y, como pocas cosas hay tan poderosas como la empatía, pidieron a los asesinos que los miraran, que ahí tenían sus nucas. Por primera vez sentimos que no estábamos solos.

Lo que ocurrió aquellos días de julio fue un espejismo. Estos días asistimos a un recordatorio entre nostálgico y romántico de lo que pasó, entre alabanzas a los ciudadanos que por fin dieron un paso adelante y escalofríos al volver a ver las imágenes que asombraron al mundo. La estela de los acontecimientos sigue hoy viva en buena parte de la sociedad española que recuerda qué hacía en el momento exacto en el que ETA secuestró a Miguel Ángel. Sin embargo, apenas quedan rescoldos de lo que ocurrió en la sociedad vasca.

En el pueblo de Miguel Ángel, en Ermua, sigue gobernando el mismo alcalde que entonces, el socialista Carlos Totorika. Pero la segunda fuerza más votada, EH Bildu, la heredera de la Herri Batasuna de aquellos días, se niega a condenar el crimen y lo hace desde los sillones de decenas de ayuntamientos vascos y navarros y desde los escaños del Congreso de los diputados. La tercera fuerza política es el PNV, el partido que con Miguel Ángel secuestrado se puso la careta de defensor de la ley y al que bastaron pocos meses para sentarse a negociar con ETA por miedo a perder la calle de la que hasta entonces tenía el monopolio. Juntas las fuerzas nacionalistas suman hoy casi los mismos votos que el socialista Totorika.

Pero hay más. Muchos de los ciudadanos de Ermua preguntados estos días en entrevistas y reportajes sobre aquellos días de julio prefieren no hablar o “mirar hacia delante” o criticar que aquello “se manipuló” o apenarse de que el recuerdo de su pueblo esté ligado al crimen de Miguel Ángel. En definitiva, se sienten incómodos. Bien es sabido que la memoria es molesta porque no se ciñe a rememorar lo que pasó, sino que empuja a los ciudadanos a preguntarse qué hacían ellos mientras todo eso ocurría. Puede que muchos vecinos de Ermua salieran a la calle a pedir la libertad de Miguel Ángel, pero quizá no lo habían hecho antes ni lo siguieron haciendo después. Y ahora que es tiempo de contar y de desempolvar el pasado sin la amenaza del tiro en la nuca, hay quien se da cuenta de que hacerlo significa sacar a relucir sus vergüenzas. No sorprende el dato de un informe del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo que afirma que la mayoría de la sociedad vasca -el 44%-prefiere pasar la página del terrorismo en lugar de cultivar la memoria de las víctimas. Más bien, la cifra causa vergüenza.

La elección de la mayoría es cobarde y, además, peligrosa. Pasar la página del terrorismo sin haberla leído implica obviar que el discurso de odio que ha imperado durante décadas en la sociedad vasca ha dejado un poso que no desaparece bajo una alfombra de silencio. Ese poso es el que sale a relucir cuando las fiestas de los pueblos se convierten en aquelarres etarras, cuando una turba propina una paliza a dos guardias civiles y a sus novias o cuando decenas de personas homenajean entre vítores y bailes de honor a terroristas recién salidos de prisión. Las fiestas, las palizas y los homenajes ocurren en las mismas calles donde hace veinte años se clamó por la vida y la libertad. Pero eso, como decía, hoy es sólo un espejismo.

Hoy, cuando las instituciones vascas discuten cómo construir la sociedad, tienen más en cuenta a los asesinos que a las víctimas. El goteo de informaciones en torno a los presos de ETA es incesante, mientras la opinión de las víctimas se desprecia con el argumento de que hablamos desde las entrañas. Hoy el Gobierno vasco se llena la boca hablando de normalización y nos bombardea con los presupuestos millonarios de planes de convivencia que buscan promover un relato basado en la teoría del conflicto, teoría que presenta a dos bandos enfrentados: ETA y el Estado. Porque algo falla en esa nueva sociedad normalizada cuando la segunda fuerza más votada es la heredera del brazo político de ETA y cuando la mayoría de los vascos prefiere enterrar la memoria del pasado terrorista. Por desgracia, ni siquiera el aldabonazo a las conciencias que supuso el crimen de Miguel Ángel fue suficiente para evitar que hoy sigamos viviendo en la indignidad.

*** Consuelo Ordóñez es presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE).

La prueba del algodón de Pedro Sánchez

Editorial OKDIARIO 11 Julio 2017

Mañana se cumplen 20 años de la brutal muerte de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA. El 12 de julio de 1997, sobre las 17.00 horas, dos cazadores encontraron el cuerpo moribundo y maniatado del concejal muy cerca de Lasarte. Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, le había descerrajado dos tiros en la cabeza. Su secuestro y posterior asesinato provocaron la mayor movilización ciudadana de la historia de España. Nuestro país, como pocas veces antes, salió a la calle con una ideología común: la libertad. La posibilidad de una España mejor y más unida nunca fue tan real. El sacrificio extremo del concejal de Ermua hizo que los españoles sacaran lo mejor de sí mismos. De ahí que resulte incomprensible que ciertos dirigentes de un partido de hondas convicciones constitucionalistas como el PSOE se afanen en ningunear la figura de un hombre que es símbolo de España. Pedro Sánchez debe imponer un criterio general que evite que su dirección al frente del PSOE quede en evidencia. Es su prueba del algodón.

El capítulo más reciente lo encontramos en Madrid. Manuela Carmena se ha negado a rendir homenaje a Miguel Ángel alegando que “supondría destacar una víctima sobre todas las demás”. Un argumento pueril si tenemos en cuenta que su partido ya organizó un reconocimiento al red skin Carlos Palomino. Un dislate al que se ha unido Purificación Causapié, líder socialista en la capital de España. Su comportamiento es más propio de alguien poseído por el síndrome de Estocolmo que de una persona con todos los sentidos puestos en la realidad que le circunda. ¿Qué ganan en Ferraz 70 apoyando semejante despropósito? Sánchez debe tomar cartas en el asunto lo antes posible y, de paso, evitar el efecto contagio.

El Partido Socialista de Euskadi en el Ayuntamiento de Bilbao se ha negado junto al PNV a que la ciudad recuerde a Miguel Ángel Blanco en el aniversario de su muerte. Ante la propuesta del PP para que se coloque un monolito del concejal de Ermua, la formación que dirige Idoia Mendia a nivel autonómico ha dicho “no”. Un sinsentido si tenemos en cuenta que, además, fue precisamente Bilbao el lugar donde se desarrolló la mayor manifestación de la historia de Euskadi para pedir la libertad de Blanco horas antes de su muerte. Pedro Sánchez siempre se ha distinguido por su meridiana claridad en este tipo de causas. No ha tenido ningún problema a la hora de defender la libertad de Leopoldo López. Tampoco en reconocer, a través de la Ejecutiva Federal del PSOE, que el héroe de Ermua “merece un reconocimiento” en el aniversario de su asesinato. Con la misma firmeza ha de establecer un criterio general en su propia formación. Al igual que sucede con el referéndum ilegal de Cataluña, los desvaríos de unos pocos socialistas pueden causar mucho daño a todo el partido.

Sin «espíritu de Ermua»
Ainhoa Martínez La Razon 11 Julio 2017

La negativa de Carmena a desplegar una pancarta en homenaje a Miguel Ángel Blanco desencadena una oleada de críticas y rompe el sentimiento de unidad política que generó la muerte del edil del PP 20 años atrás.

Hace 20 años, España quedaba conmocionada por el secuestro de un desconocido concejal del PP. Los terroristas habían puesto fecha a su muerte si no se cumplían sus exigencias y la sociedad no entendía semejante atrocidad. Ese día y los siguientes, millones de ciudadanos dijeron basta y salieron a las calles por todo el país, incluso en el País Vasco, donde el miedo al miedo era todavía más fuerte. Pero la indignación pudo con ese silencio y nació lo que se conoce como el «espíritu de Ermua», que no es más que la demostración ciudadana de que no les iban a callar. Fue una «explosión de rabia» que «despertó muchas conciencias que estaban dormidas», como señalaron a LA RAZÓN, entre otros, el director de cine Iñaki Arteta y el ex lendakari Patxi López con motivo del XX aniversario de la muerte del edil. Este espíritu de unidad que se fraguó hace dos décadas ha sido imposible de reeditar ahora, cuando el memorial por el asesinato de Blanco ha sido motivo de división entre partidos políticos que en otro tiempo alzaron las manos blancas al cielo pidiendo libertad.

La decisión de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de no desplegar una pancarta en recuerdo a Miguel Ángel Blanco despertó la crítica unánime de PP, PSOE y Ciudadanos. Una decisión que ni siquiera genera consenso en su formación, pues el alcalde de Valencia, Joan Ribó, se desmarcó ayer de Madrid y sí colgará una pancarta el próximo 13 de julio para rendir homenaje a Blanco. Por su parte, Carmena justifica la decisión del consistorio en que «no haya una individualización de unos nombres frente a otros» y señaló que su Ejecutivo estará «encantado de hacer cualquier declaración en el sentido de sumarse a la repulsa y a la vez valorar lo que significó en la reacción ciudadana». Posiblemente sea en el Pleno donde se produzca esa declaración conjunta, que puede ser presentada por el resto de grupos municipales o incluso partir del Gobierno municipal. La alcaldesa consideró que «lo que no tenía mucho sentido era la pancarta en la fachada en la medida en la que eso tiene mucho que ver con lo que puedan acordar las asociaciones de víctimas», ya que lo que se persigue –en su opinión– es «no hacer una situación de menosprecio de unas víctimas en relación a otras». Y fue más allá mediante un comunicado en el que anunció la convocatoria de una concentración en homenaje de todas las víctimas el próximo miércoles, manteniéndose en su postura de ningunear al concejal asesinado.

El argumento del «agravio comparativo» es el mismo que esgrimió el PSOE en ayuntamientos como el de Bilbao o algunos pueblos de Cádiz –San Fernando, Puerto de Santamaría o Jerez– para vetar semanas atrás en sus plenos el impulso a diversos homenajes a Blanco. Este posicionamiento generó graves discrepancias en el seno del propio socialismo, pues mientras algunos cargos como el presidente de la FEMP, Abel Caballero, lo encontraban «absolutamente rechazable y detestable», la dirección de Pedro Sánchez primero censuró y después dejó libertad a los municipios para establecer su postura al respecto. Ayer, esta falta de criterio unificado se volvió a reproducir. La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, se dirigió a Manuela Carmena para explicitarle que Miguel Ángel Blanco «merece un reconocimiento» porque su muerte provocó en su día «un movimiento imparable por parte de la sociedad vasca y española». Cuestionada, entonces, por la actitud de los ayuntamientos socialistas de Bilbao y Cádiz, Narbona evitó censurarla. La presidenta del PSOE estará hoy junto con el ex lendakari Patxi López en el homenaje que se realizará en Ermua al edil asesinado hace 20 años. Quien más explícita se mostró en su crítica a la actitud de Carmena fue la hermana del fallecido, Mari Mar Blanco, que acusó a la alcaldesa de sumarse al «silencio cómplice» frente a ETA. Tras el homenaje que el PP celebró ayer a las puertas de Génova, Blanco reivindicó que recordar a su hermano es recordar a todas las víctimas del terrorismo y lo que «supuso el espíritu de Ermua». La diputada del PP considera que este «gesto» acompaña a las palabras de Unidos Podemos que, aunque ayer reconoció que la muerte del edil fue «un puñetazo en el estómago de todo un país» y que cualquier homenaje «está siempre justificado», no promoverá ningún acto en su recuerdo. También Mariano Rajoy reivindicó el «espíritu de Ermua» como «un cambio muy importante en la visión de muchas cosas» en la lucha contra ETA. Consideró que el homenaje a Blanco supone un recuerdo a todas las víctimas, que son «uno de los argumentos más importantes para luchar contra el terrorismo aquí y fuera de aquí». El PP dedicará toda la semana a recordar a Miguel Ángel Blanco, con actos en Bilbao –al que asistirá el jefe del Ejecutivo– y en Ermua. Movimiento contra la Intolerancia se concentrará el próximo viernes en Sol. Desde el País Vasco, el lendakari, Iñigo Urkullu, recordó a Blanco y expresó su reconocimiento a todas las personas que «sufrieron la sinrazón del terrorismo».

Miguel Ángel Blanco, 20 años después
Roberto Osa okdiario 11 Julio 2017

A menudo, la historia del ser humano se escribe con sangre. Esta frase se ha repetido tantas veces y en tantos contextos que ya hace tiempo que perdió el sentido. Para valorar los avances, especialmente en lo que a democracia se refiere, las sociedades tienen que ver pasar los años hasta que –sólo con un poco de perspectiva histórica– se empieza a entender cuáles son los momentos que rompieron la cadencia del horror. Veinte años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, podemos encontrar fácilmente la conexión entre lo que era la sociedad vasca hasta entonces y lo que es hoy. No obstante, en el caso de Miguel Ángel Blanco sí que se detectó de inmediato que la historia estaba cambiando sobre la marcha, que aquello tan jodidamente atroz que había sucedido estaba marcando claramente el devenir de la banda terrorista ETA y de las sociedades vasca y española.

En 1997, ETA mató a trece personas, de las cuales ya únicamente se recuerda el nombre de Miguel Ángel Blanco. Sin ir más lejos, dos meses antes de su asesinato, la banda terrorista mataba de un tiro en la cabeza a José Manuel García, agente de la Guardia Civil, mientras estaba en la barra de un bar con su mujer, y dos meses más tarde que el concejal de Ermua moría en Basauri Daniel Villar por una bomba lapa colocada bajo su coche, a escasos metros del lugar donde vivía. Son sólo algunos ejemplos del modus operandi de la banda, los más próximos al asesinato que hizo estallar el movimiento de indignación social contra ETA más potente hasta el momento.

Cualquier muchacho que en 2017 alcance la mayoría de edad apenas recordará los asesinatos de ETA, que siguió matando hasta hace no tanto, 2010 fue el otro día como aquel que dice; aún murieron 67 personas más después de Miguel Ángel Blanco. Estos muchachos, desgraciadamente, tienen fresco el terrorismo islamista, pero están creciendo como la primera generación sin miedo a ETA. Comunicados hechos por encapuchados con txapela, bombas, secuestros, disparos en la cabeza. Por suerte, los adolescentes de hoy pueden escuchar las siglas de la banda terrorista y la retahíla de sus actos y pensar en todo ello como algo irreal, más próximo a ficciones del tipo Los Soprano o The Wire.

Pero conviene recordar. Miguel Ángel Blanco fue secuestrado. Txapote le metió dos balas en la cabeza mientras estaba de rodillas y con las manos atadas a la espalda. Agonizó durante más de doce horas hasta morir. Uno de sus captores, Mujika, se suicidó dos años después. Txapote e Irantzu Gallastegui, los otros dos responsables del asesinato, aún están encarcelados. La respuesta de la sociedad civil ante esta barbarie fue el principio del fin para ETA. La memoria nos hace ser más conscientes de lo que se ha logrado en los últimos años. Aunque duela.

Por qué no quieren homenajear a Miguel Ángel
Cristina Losada Libertad Digital 11 Julio 2017

En Ermua, el alcalde Carlos Totorika ha hablado estos días del paso del tiempo. De cómo unos vecinos que participaron masivamente, hace 20 años, en los actos contra ETA por el secuestro y asesinato del joven concejal Miguel Ángel Blanco –unos vecinos a los que él mismo tuvo que frenar entonces para que no incendiaran la sede batasuna–, hoy están divididos y mucho prefieren pasar página, en lugar de sumarse al recuerdo y homenaje del aniversario. "Durante estos años hemos sufrido las malas caras y notado el odio acumulado en la sociedad vasca. Ese es el estigma de Ermua", dijo.

El estigma de Ermua, si no interpreto mal al alcalde, que ya era alcalde cuando mataron a Miguel Ángel, es haber encabezado la primera, masiva y contundente reacción ciudadana contra la organización terrorista ETA en el territorio que ETA quería suyo. Un territorio que se cuidaba de mantener controlado, vigilado y amedrentado con sus secuestros, asesinatos y extorsiones, y a través de su importante red de cómplices y cooperadores. Los habitantes de Ermua, hace dos décadas, desafiaron bravamente ese control, algo que nunca había ocurrido. Ese levantamiento no se lo perdonaron nunca ni los de ETA y sus matones auxiliares, ni los que esperaban recoger las nueces ni los medrosos que temían –y temen– más a los que se rebelan contra la dictadura terrorista que a los terroristas.

Por lo que dice Totorika, los vecinos de Ermua han terminado por ceder a la presión social del entorno que, o bien estaba con ETA, o bien estaba cómodo no siendo incómodo para ETA. Y yo no voy a reprochárselo. Para nada. En todo caso, la crítica será para aquellos que no quisieron o no supieron mantener vivo aquel impulso ciudadano. Para aquellos que lo consideraron peligroso. Peligroso, sí. Porque si cundía el ejemplo, si los ciudadanos le perdían hasta ese punto el miedo a ETA, igual la dictadura terrorista se acababa antes de tiempo.

En este vigésimo aniversario del secuestro y asesinato del concejal de Ermua, asistimos a un curioso escaqueo: aquí y allá, en unos ayuntamientos o en otros, muchas veces Podemos y algunas el Partido Socialista, están evitando que se hagan homenajes a Miguel Ángel Blanco. Los renuentes se escudan en que no se puede reconocer a unas víctimas más que a otras. O en que el PP está utilizando el aniversario para sacar rédito político. Esto lo dicen los socialistas vascos y puede que tengan razón. Pero resulta que Miguel Ángel era del PP. Y resulta que la manera de impedir que el PP extraiga en exclusiva algún rédito político no es desmarcarse del homenaje, sino participar en él. La cuestión importante, sin embargo, no es la pelea en la charca por los réditos. Es lamentable y mezquina, pero nada más.

Lo importante son los pretextos. Que haya pretextos para no hacer lo que hay que hacer cuando se cumplen 20 años de un asesinato que fue el catalizador de una reacción ciudadana que condensó el rechazo de la sociedad española a la ETA. Es absurdo el pretexto que ha dado la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para no colgar una pancarta alusiva a Miguel Ángel. Eso de que no se puede homenajear a una sola víctima para "no hacer una situación de menosprecio de unas víctimas en relación a otras" no tiene pies ni cabeza. Cada homenaje a una víctima del terrorismo es una homenaje a todas las víctimas del terrorismo. Yo no sé si las asociaciones de víctimas, como alega Carmena, piden que no se individualicen los actos de memoria, pero si lo hacen se equivocan. Es al revés: hay que individualizarlas, hay que recuperar la individualidad de la que quiso despojarlas el terrorismo.

Los pretextos ocultan. Ocultan que, en realidad, no quieren homenajear a Miguel Ángel. No quieren recordar a Miguel Ángel porque no quieren recordar aquel levantamiento ciudadano contra la ETA en el territorio que la ETA quería suyo. No es casualidad que la resistencia a este recuerdo venga, sobre todo, de Podemos. En el mitificado antifranquismo de su cuadro dirigente, ETA tiene un lugar, y no un lugar menor, en el que figurará como representante de la lucha del pueblo vasco, que es exactamente como ETA ha querido ser vista y como quieren sus herederos que se la vea. La rebelión ciudadana contra ETA en el País Vasco en julio de 1997 no apuntala ese mito: lo echa abajo. Los podemitas se ponen muy estupendos cuando se les acusa de simpatías con la ETA. En lugar de sobreactuar retóricamente, deberían actuar. Este aniversario era una ocasión. Y en esta ocasión están mostrando que forman parte de aquellos que prefieren no incomodar. Como aquellos que estaban cómodos no siendo incómodos para ETA.

Una farsa criminal
Pío Moa. Gaceta.es 11 Julio 2017

En “Una hora con la Historia” hemos tratado el “Desastre del 98? y sus ondas expansivas, que llegan con plena fuerza hasta hoy. Para España supuso una verdadera quiebra moral que dio alas a separatismos, el terrorismo anarquista y la demagogia socialista, además de un llamado “regeneracionismo” que daba alas a los movimientos anteriores. Quienes salieron peor librados de aquella guerra fueron, sin embargo, los filipinos. Pueden oír la sesión en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=HGUZBjunSUI
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Últimamente estamos de aniversarios políticamente significativos. Hace poco el de la transición, ahora el de la liberación de Ortega Lara o el del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Del segundo, el PP ha pasado de puntillas, porque el caso Bolinaga, el bestial carcelero de Ortega, dice todo sobre lo que ha llegado a ser ese partido y ese gobierno. En cambio se ha volcado con el aniversario del citado asesinato, a cuya víctima PP y gobierno han hecho mil homenajes. Pero, ¿a quién homenajean en realidad? ¿A quién homenajea un gobierno que ha reconocido los asesinatos como un modo aceptado de hacer política y los ha recompensado con legalidad, dinero público, presencia institucional, proyección internacional, liberación y acercamiento de presos…? Homenajean precisamente a los asesinos en una burla sangrienta a las víctimas. Una burla criminal a las víctimas, la apoteosis de la complicidad con los asesinos, a quienes en la brutal perversión del lenguaje dicen haber derrotado.

¿Y quiénes son las víctimas? Aparte de las personas directamente asesinadas hay otra víctima de la que nadie se acuerda: el estado de derecho. Un estado que admite el terrorismo, “dialoga” con él y premia sus atentados como está dicho, no es un estado de derecho. Es otra cosa. Es la manifestación, una más, de una democracia corrompida hasta el tuétano por unos políticos delincuentes. De una democracia fallida.

Un rasgo asombroso dentro de esta asombrosa situación es que prácticamente nadie haya señalado estas clamorosas evidencias. No sé si soy el único en denunciarlo, pero desde luego no he visto a nadie más decirlo con claridad. Y esto es así porque, como he expuesto en La guerra civil y los problemas de la democracia, ni la derecha ni mucho menos la izquierda tienen pensamiento democrático en España. “Democracia” es una palabra mágica que cada político, partido e intelectual usa a su manera y en su propio interés. Pues bien, el estado de derecho es un elemento absolutamente básico de la democracia, y ha sido destruido entre la ETA y los gobiernos de ZP y Rajoy ante los ojos de todo el mundo y sin que nadie o casi nadie haya dicho una palabra al respecto. Lo cual indica mucho, de paso, sobre la calidad del análisis político corriente.

Recapitulemos los hechos. En Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, he explicado cómo la ETA gozó de tratamiento especial, “político” por parte de la izquierda y la derecha desde la misma Transición. Es decir, se identificaba democracia con antifranquismo, con lo que ¿quién más antifranquista que la ETA? ¿No merecía un premio por sus asesinatos, en especial el de Carrero Blanco, que según tantos botarates de la transición había abierto el camino a la democracia? Claro que la ETA siguió asesinando, muchísimo más que en el franquismo, y los gobiernos siguieron insistiendo en la negociación y en la “salida política”. “Solución” impulsada también especialmente desde El País, principal orientador intelectual no solo del PSOE, sino también de la derecha.

Esto solo cambió con Aznar, gracias sobre todo a la presión de Mayor Oreja y contra gran parte de los capitostes del propio PP. El cambio consistió, simplemente, en no relacionar los crímenes terroristas con la política, y aplicarles ¡por primera vez de modo coherente!, las reglas del estado de derecho. Y los resultados fueron, también por primera vez, determinantes. La ETA fue progresivamente acorralada, cada vez más incapaz de matar, y con un apoyo popular en rápida caída. Aquella política, única admisible en una democracia real, habría acabado de curar en uno o dos años más el cáncer etarra, tan alimentado por la “solución política”. En tales circunstancias volvió el PSOE al poder y rápidamente procedió a invertir la política anterior. La aplicación de la ley fue sustituida por “diálogos” clandestinos con los desbaratados asesinos, ofreciendo a sus disfraces políticas todo género de facilidades, que no es preciso repetir.

La complicidad –esta es la palabra— con la ETA por parte de Zapatero, su partido y su gobierno se explican fácilmente: todos ellos comparten hasta un noventa por ciento de ideología (incluido el apoyo a LGTBI). Pero llegó Rajoy al poder y, para sorpresa de los ingenuos, siguió exactamente la misma política, fortaleciendo las máscaras políticas de la ETA. Digo sorpresa de los ingenuos porque ya cuando el PP estaba en la oposición, en 2008, observé, para escándalo de tantos “analistas”, que Rajoy iba a seguir a Zapatero (http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/no-es-rajoy-pro-etarra-3407/2.html). ¿Por qué, se dirá, si el PP no tiene afinidad ideológica con la ETA? Digamos que el PP realmente no tiene ideología, más allá de cuatro tópicos vagos sobre esto o aquello y sobre todo la idea de que “la economía –el dinero—lo es todo”, como ha explicado el lector del Marca. De ahí que su política actual venga siendo la concesión, la claudicación, el entreguismo, la financiación-soborno, la corrupción compartida con todos. Con ello espera calmar los radicalismos de la izquierda y los separatistas, a quienes ha llegado a parecerse en casi todo. Pero, contra lo que imaginan sus admiradores, Rajoy es tan “asno solemne”, que en lugar de calmarlos los encabrita y encona, mientras la ley es vulnerada a diario por unos y por otros. Empezando por el propio gobierno que, siempre en la farsa, habla de “cumplir la Constitución”.

Y así hablar de democracia en España es hoy una burla más de la realidad. El país vive en estado de farsa, y los “homenajes” a Miguel Ángel Blanco solo ponen de manifiesto la calidad infame de ese permanente insulto a la democracia, a la decencia intelectual y al propio lenguaje, deformándolo y pervirtiéndolo para hacerlo significar lo contrario de lo que denota. Trump se refirió a los Clinton así: “No olvidéis, son criminales”. Y España vive en una permanente farsa criminal que todo lo corrompe y que se quiere hacer pasar por “libertad, derechos, pluralismo, y todas las palabras bonitas que a los farsantes de turno se les ocurra, para desconcertar y neutralizar la necesaria respuesta ciudadana, la necesaria resistencia a tanta vileza

OKDIARIO revive en presente cinco días que no debemos olvidar (II)
La mayor movilización ciudadana de la historia
Manu Bravo Pérez okdiario 11 Julio 2017

Cae la noche en Ermua y apaga un día gris. Marimar Blanco Garrido sostiene una vela entre sus manos. Absorta en la luz que desprende, la llama se refleja sobre los cristales redondos de unas gafas que le ocupan la mitad del rostro. El secuestro de su hermano le ha obligado a pasar de niña a mujer en menos de 24 horas. Ayer era sólo una chica de 23 años que perfeccionaba el inglés en Gran Bretaña. Hoy, la portavoz de su familia ante la barbarie de ETA.

Lleva una rebeca roja sobre una camisa negra. Está sentada en el suelo de la plaza donde tantas veces ha jugado con Miguel Ángel. Sus padres permanecen callados junto a ella. Su madre, Consuelo Garrido, apoya la cabeza con dificultad sobre la mano izquierda. El paso de las horas acentúa el temblor del cuerpo y la severidad de los rasgos en sus progenitores. Cientos de vecinos los acompañan en plena calle. Es una vigilia sin hora de cierre que se extiende por el resto de España. Todos unidos, sin decir nada. Convencidos de que el silencio es el grito más fuerte.

En este nuevo País Vasco que surge tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco, los ciudadanos ya no se esconden ni cuentan las chinas desperdigadas por el asfalto cuando caminan por el pueblo. Ahora yerguen la cabeza llenos de dignidad y miran de frente a los verdugos.

Simpatizantes de Herri Batasuna se han manifestado este viernes a favor del traslado de los presos vascos a Euskadi. La misma exigencia que los terroristas han trasladado al Gobierno a cambio de la vida de Miguel Ángel. Por primera vez, los ciudadanos se atrevido a gritar en contra de ellos. Al final de la disputa verbal, los efectivos de la Ertzaintza han tenido que proteger a los violentos.

Ermua es el centro de España desde que ETA secuestró el 10 de julio al concejal del PP. Los españoles, vecinos todos de la localidad. El país entero ha llevado un lazo azul durante este viernes: personas, medios de comunicación, instituciones… Desde la Puerta del Sol en Madrid hasta la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela pasando por Sevilla, Valencia, Tenerife… Los ciudadanos aún confían en que los dirigentes de ETA tengan un súbito ataque de humanidad y descarten el crimen.

La excepción de Batasuna
Miguel Ángel Blanco tenía sólo 11 años cuando Patxi Zabaleta llegó a concejal del Ayuntamiento de Pamplona. Era 1979 y la caída de la dictadura franquista abrió de par en par el panorama político en España. Zabaleta representaba entonces a Unidad Popular, la coalición de Herri Batasuna en la capital de Navarra. El nombre de este antiguo seminarista convertido ha saltado de boca en boca a lo largo de este 11 de julio como posible mediador para conseguir la libertad del edil ermuarra.

Zabaleta es actualmente diputado de Batasuna en el Parlamento navarro y siempre se ha mostrado contrario al terrorismo de ETA. Su intención es mandar una carta a la cúpula de la banda para pedir la liberación del concejal. “Mera cuestión de derechos humanos”, asegura con más optimismo que confianza.

Las peticiones de libertad llegan en riada hasta Ermua. La fachada del Ayuntamiento está repleta de telegramas con mensajes de apoyo para su edil. El edificio se asemeja a una casa de papel con más de 50 metros de folios y hojas de cuaderno que se resumen en un lema: “Miguel Ángel, te esperamos”. Lejos de España, el Papa Juan Pablo II, Amnistía Internacional y el Premio Nobel de la Paz en 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, piden un gesto humanitario a los terroristas.

Mientras tanto, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado trabajan a contrarreloj y sin descanso para encontrar con vida al concejal. El Ejecutivo sigue firme en su voluntad de no ceder ante el “chantaje de ETA”. El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, ha calificado el secuestro de “coacción y amenaza”. Como respuesta, ha destinado más de 5.000 agentes para que rastreen hasta el último camino, callejón y nave industrial del País Vasco.

Reunión de urgencia
La Mesa de Ajuria Enea ha vuelto a reunir esta mañana a los partidos que firmaron el acuerdo para la normalización y pacificación de Euskadi. Entre los distintos representantes estaban el presidente del PNV, Xabier Arzallus, el presidente del Partido Popular vasco, Carlos Iturgaiz, y el consejero de Justicia, Ramón Jáuregui. El lehendakari, José Antonio Ardanza, ha lanzado un mensaje rotundo a los terroristas: “Este pueblo no ha perdido aún la esperanza, que nadie se atreva a matarla en la persona de Miguel Ángel Blanco”.

Estas palabras han recorrido las calles de Euskadi durante todo el día con la fuerza de un deseo que sirve para no desfallecer. Al llegar la tarde, Marimar Blanco se ha puesto al frente de una manifestación en Ermua para pedir la liberación de “Miguel”, como siempre le dice. Junto a ella, su cuñada. Iban con las manos entrelazadas, seguidas por más de 10.000 personas que caminaban al grito de “libertad”. Había tantos ciudadanos que las calles de la población se han quedado pequeñas. Parecían gigantes caminando por una maqueta.

Marimar ha interpelado a su hermano como si lo tuviera delante: “Miguel, en septiembre tienes que realizar un viaje que prometiste a Marimar, tu novia, en el coche que has comprado y que todavía no has visto. También decirte que tengas la entereza necesaria para soportar estos crueles momentos y mantengas la esperanza en tu pronto regreso porque te estamos esperando con muchas ganas de abrazarte”.

Nadie dormirá esta noche
Pasan ya casi cuatro horas desde esas palabras vespertinas. La vigilia paraliza el pueblo en estos momentos. Marimar sigue con la vela entre las manos en compañía de sus padres y de cientos de vecinos. Todos forman una gran familia en estos días de espera. Todos son compañía necesaria ante la ansiedad de una cuenta atrás sin la más mínima tregua.

Las manecillas del reloj del Ayuntamiento de Ermua sobrepasan ya la medianoche. Estamos en los primeros minutos del 12 de julio, el día señalado por ETA. Quedan menos de 16 horas para saber si los etarras serán capaces de cumplir su amenaza. Mengua el tiempo y crece la angustia. Los segundos pasan rápido y, al mismo tiempo, caen pesados como sentencias. “Aún es posible…”, dicen en el pueblo. Se aferran a esa frase. Desdeñan el sueño. Las horas siguen corriendo en contra de Miguel Ángel Blanco. Nadie vislumbra por ahora la manera de poner una pausa a esta pesadilla.

EL LÍDER DE VOX, EN LOS DESAYUNOS THE EXPERIENCE CLUB
Santiago Abascal: “Hay que poner en su sitio al Estado de las Autonomías”
Rotundo y crítico, asegura que hay que aplicar la ley en Cataluña, es decir, "el artículo 155", y poner a Puigdemont y Junqueras "a disposición judicial por conspiración para la sedición"
Joaquín Vidalestrelladigital 11 Julio 2017

Santiago Abascal, presidente de Vox, se ha mostrado firme frente a la situación política en Cataluña esta mañana a lo largo del desayuno Café Babelia Experience Club, en Madrid. El líder político ha reclamado “que se cumpla la ley”, es decir, “el artículo 155” que suspende la autonomía de Cataluña. Incluso ha ido más allá, al asegurar que Puigdemont y Junqueras "deben ser puestos a disposición judicial”, entre otros delitos por “conspiración para la sedición”. En un largo análisis, a preguntas de los periodistas invitados por el Experience Club, Abascal ha mostrado su punto de vista sobre la política española, europea y el devenir de su propio partido.

Es más, el presidente de Vox piensa que este artículo, el 155 de la Constitución, debe ser aplicado incluso a las comunidades autónomas “que se han saltado las normas de Hacienda en los techos de gasto”. Cree que los actuales líderes del Gobern catalán han tomado una decisión “deliberada y descarada” en su plan independentista, ilegal a su juicio. En este sentido la actuación del Ejecutivo de Mariano Rajoy –Abascal fue militante del PP vasco hasta 2014– es inadecuada al desafío independentista, que “el Gobierno se ha escondido en las faldas de los magistrados del Tribunal Constitucional”. “No me sorprendería que el Gobierno de Rajoy quisiera ahora apelar al Estatut que defendía Zapatero. He oído a Soraya Sáinz de Santamaría defenderlo, e incluso sorprendentemente a Esperanza Aguirre, en un mitin en Cataluña”.

La cuestión, para Abascal es que “hay que reaccionar frente al dogma de las autonomías, de los impuestos, la ideología de género y en general contra todo lo que ha desarrollado la izquierda desde mayo del 68”. En este sentido, ha hecho un repaso crítico a algunos de los asuntos de la actualidad que tienen que ver con los independentismo en diferentes comunidades autónomas. Tal es el caso de Navarra, en plenos Sanfermines inmersa en una guerra de banderas e identidades, en la que Bildu sostiene un Gobierno de Geroa Bai junto a Podemos. “Lo que pasa cuando el Estado arría las banderas, es que alguien ocupa su espacio”. Eso es lo que sucede a su juicio en navarra. “Los nacionalismos hacen una carrera de reelevos, igual que cuando estaba ETA. Ahora está en vanguardia el nacionalismo catalán y el vasco está a la expectativa, en la reserva”. “Este plan –explica Abascal– de destrucción política de España está apoyado por Podemos”. “Para mi es igual de ilícitos los medios –la violencia terrorista– como el objetivo”, ha asegurado. En este sentido, el político de Vox ha recordado que “Pablo Iglesias comenzó su carrera política en una Heriko-taberna de Navarra, alabando la perspicacia de ETA”. Él cree que Podemos está colaborando en este sentido con “el nacionalismo catalán y el vasco”.

Estos días de recuerdo del 20 aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco son especialmente amargos para Santiago Abascal, que era compañero de militancia en el PP vasco, en lo que ha definido como “un doloroso recuerdo”. Bajo su punto de vista el problema en la actual política antiterrorista no es solo el acercamiento de presos, sino la liberación de convictos etarras. “Las marcas de ETA están en las instituciones vascas, lo que supone una gran traición y una dejación”, ha dicho, “porque se está siguiendo la hoja de ruta que trazó Zapatero”.

“Cuando acabó la Primera Guerra Mundial todo el mundo pensaba que ya nunca más habría una guerra así. Y luego llegó la Segunda Guerra Mundial. Hoy ETA no mata, pero nada nos garantiza que no vaya a hacerlo en el futuro”, ha dicho el dirigente de VOX: “¿Por qué no va a volver a matar ETA, si ya lo hizo antes?”.

Santiago Abascal explicó a los periodistas presentes en el Experience Club la política de acuerdos de Vox con otras formaciones europeas, con contactos cercanos incluso al Frente Nacional de Marine de Pen, con quien afirmó compartir cosas, no todo. “Sé que no triunfaremos hasta que nos llamen fascistas, que es lo que hace la izquierda cuando alguien se sale del carril de lo políticamente correcto, aunque nosotros no somos fascistas ni muchísimo menos”. En su reflexión sobre el populismo, aseguró que su partido no lo es, ya que se dedica a decir lo que piensa, sin entrar en consideraciones ni “intentar llegar al hígado de la gente”. Un populismo bien diferente al de Podemos, según ha argumentado. Abascal reconoce que coinciden el algunos postulados con partidos de extrema derecha europeos, y ha afirmado que la Unión Europea, con la que es profundamente crítico, “”está tolerando la invasión islámica de Europa”. Del mismo modo, ve punto positivos en la política migratoria de Trump, porque en el fondo, asegura, no hace más que regular lo que la economía del país puede asimilar en cuanto a emigración.

“El PP es la nada ideológica”, ha asegurado finalmente Abascal, que procede de esta formación política, de la que se salió antes de las elecciones europeas de 2014, precisamente para fundar Vox. El dirigente cree que “el poder por el poder es lo único que cohesiona hoy al PP”. Rajoy está haciendo todo lo que criticó a Zapatero antes de la elecciones. Todo lo ha mantenido e incluso lo ha dotado con más medios presupuestarios, como es el caso de la Alianza de Civilizaciones” . “Eso si que es populismo, decir una cosa antes de la elecciones y luego hacer todo lo contrario”, ha rubricado.

Carmena excarceló a presos de ETA y los GRAPO “porque el control carcelario es caro”

Agustín de Grado okdiario 11 Julio 2017

“Toda mi vida he criticado con mucha firmeza al terrorismo y a ETA”, declaró Manuela Carmena en una entrevista durante la campaña electoral que terminó llevándole a la Alcaldía de Madrid. Lo cierto es que a principios de los 90, la hoy alcaldesa de Madrid fue protagonista de varias polémicas por su comportamiento como jueza de Vigilancia Penitenciaria desde 1989, cargo al que llegó con el objetivo declarado de “vaciar las cárceles” y dejar en ellas solo a los presos que, en su opinión, pudieran ser tratados como la ley exige. “El control carcelario es muy estéril y caro, pero hay otros controles sociales muy importantes, como el barrio, el trabajo, las presentaciones periódicas, las evaluaciones, etcétera”, declaró.

Conforme a su filosofía, Carmena decidió poner en libertad al etarra José Manuel Azcárate en 1992. Estaba condenado a 57 años de prisión. Entre otros delitos, por el secuestro del directivo del Athletic de Bilbao Juan Pedro Guzmán. Carmena se apiadó del terrorista porque padecía varices esofágicas crónicas que le ocasionaban hemorragias internas. En realidad, Azcárate sufría esas varices esofágicas desde los 14 años, lo que no le impidió ingresar en ETA y ser un miembro activo. La excarcelación provocó las protestas del entonces ministro de Justicia. Tomás de la Cuadra-Salcedo llegó a pedir la modificación de la ley para que las eventuales excarcelaciones de terroristas dependieran del Ejecutivo y no de jueces como Manuel Carmena.

Carmena se dejó convencer por la buena voluntad del terrorista y le concedió el tercer grado cuando éste manifestó que se arrepentía y que quería desvincularse de la banda. Una semana después, Azcárate ofreció una rueda de prensa para confesar todo lo contrario: que no se arrepentía de sus crímenes y que rechazaba también acogerse a las medidas de reinserción. El ‘enfermo’ incumplió la obligación de comparecer periódicamente ante las autoridades penitenciarias y permaneció fugado durante ocho años (de 2004 al 2012).

La benevolencia de Manuela Carmena alcanzó también a terroristas del GRAPO. Decidió poner en libertad a José Ignacio Cuadra, condenado a 72 años por varios delitos de terrorismo, por padecer una afección renal. Y a Mercedes Herranz, detenida en 1982 tras asesinar con una bomba a un chatarrero, por padecer “esclerosis múltiple con desmielinización del sistema nervioso central”.
Asesora sobre las víctimas policiales

Años después, la hoy alcaldesa de Madrid decidió asesorar al Gobierno vasco en 2011 para estudiar la concesión de ayudas a víctimas policiales. Las Víctimas del Terrorismo rechazaron ese informe por considerarlo equidistante con los etarras. Manuela Carmena cobró 6.000 euros brutos al mes del Gobierno vasco.

Por colocar al mismo nivel a las víctimas del terrorismo con las de la supuesta represión policial, la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, aseguró: «Carmena siempre se ha distinguido por inclinar la balanza del lado de los terroristas».

El reparto de las subvenciones
Ya con Manuel Carmena como alcaldesa, el gobierno municipal de Ahora Madrid decidió eliminar de los Presupuestos municipales de 2016 las “subvenciones nominativas” que recibían las víctimas del terrorismo. Recibían 102.000 euros con Ana Botella. Pretendió dejarlas a cero. Sin embargo, tras la polémica, decidió suprimir las ayudas a Covite (la asociación de víctimas del País Vasco), reducir las de la AVT e incrementar la de la Asociación de Afectados del 11-M que preside Pilar Manjón. A día de hoy, las tres asociaciones reciben la misma cantidad: 24.000 euros anuales.

Otra sentencia del TC que Cataluña no da muestras de querer cumplir
Han salido 1,3 millones de documentos desde 2006 (400.000 de forma irregular) y la Generalitat no ha respondido a la petición de devolver lo que la ley ordena
Concierto para reclamar los papeles de Salamanca en el Palau Sant Jordi - ABC
Nunchi Prieto Salamanca ABC 11 Julio 2017

Tras más de una década de entrada en vigor de la Ley de Restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos incautados con motivo de la Guerra Civil custodiados en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca –convertido hoy en Centro Documental de la Memoria Histórica– y de tres años de que el Tribunal Constitucional (TC) sentenciara que los legajos no entregados a sus legítimos propietarios tenían que retornar a Salamanca, el Gobierno catalán persiste en su actitud de mirar para otro lado. No hace ni un mes que el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, ha vuelto a escribir al conseller de Cultura pidiendo información sobre las devoluciones a sus propietarios y exhortando a la restitución de cuantos documentos estén indebidamente en su poder.

A la luz de la deriva secesionista en Cataluña parece evidente que la desmembración del Archivo era algo más que una aspiración patrimonial, puesto que acabó siendo parte de un proceso íntimamente relacionado con la unidad de España. Según dijo la consejera de Cultura y Turismo de Castilla y León, María Josefa García Cirac durante la entrega de los premios Salvar el Archivo de Salamanca, «su preservación, la defensa de su unidad, la defensa en definitiva de la unidad de España, tan amenazada estos días, supone la implicación de la sociedad civil y de las instituciones en algo de todos los españoles. Desde la Junta se ha respetado la legislación vigente, se ha buscado la unidad del patrimonio y se ha respondido al sentir de la mayoría».

Tampoco han servido los tres autos judiciales dictados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña tras la demanda presentada por la citada Asociación Salvar el Archivo, ni que once partidos políticos hayan firmado un manifesto reivindicando a la Generalitat que devuelva los documentos que mantiene indebidamente en su poder, ni una declaración institucional de las Cortes de Castilla y León en este mismo sentido, ni las iniciativas respaldadas por varios municipios españoles, ni dos mociones en el Senado, ni una campaña con más de 68.000 firmas, ni concentraciones, ni…

Lo único constatable a día de hoy es que entre el 19 de enero de 2006 y el 4 de diciembre de 2014 la Generalitat de Cataluña ha recibido 2.292 cajas con documentos aunque el Gobierno reduce la cantidad a 1.673. La diferencia se debe a que varios centenares de cajas no fueron entregadas completas y sus documentos se reubicaron en otras hasta completarlas. Teniendo en cuenta esos números y traducido a documentos estaríamos hablando de entre 1,1 y 1,3 millones de documentos, de los que más de 400.000 nunca debieron salir de Salamanca, a lo que hay que añadir más de 1.060 libros, diez carteles, dos láminas, tres mapas y planos, diez panfletos y ocho tarjetas postales. Por si todo ello fuera poco, no se han dejado copias, no se han compulsado y no existe relación detallada de los documentos que han sido entregados a la Generalitat, según fuentes consultadas.

El Gobierno del Partido Popular tuvo en sus manos derogar la ley con la mayoría que le dieron las urnas en 2011 –se habría evitado el envío de diciembre de 2014–. Según la Asociación Salvar el Archivo, se ha limitado a enviar a la Generalitat cinco cartas para que remita la documentación que tiene en su poder indebidamente, que ni siquiera han sido contestadas.

La devolución de los llamados «papeles de Salamanca» fue una reivindicación del nacionalismo catalán desde 1977, si bien la primera vez que se reclamaron fue en 1980, cuando el diputado de Alianza Popular Antonio de Senillosa presentó una proposición no de ley en el Congreso, firmada por Manuel Fraga. Tres años después, el Ministerio de Cultura y la Generalitat llegaron a un acuerdo para microfilmar los documentos, 507 legajos en total, a fin de que el Archivo Nacional de Cataluña tuviera una copia de todo el material depositado en Salamanca.

Creación del archivo
En marzo de 1995, el Gobierno socialista de Felipe González acordó a propuesta de la ministra de Cultura, Carmen Alborch, devolver a Cataluña los archivos de la Generalitat confiscados por las tropas franquistas. Más de un año después, ya con el PP en el poder bajo la presidencia de José María Aznar, una comisión de expertos recomendó crear un Archivo de la Guerra Civil en Salamanca y devolver la documentación de la Generalitat republicana a Cataluña en forma de depósito y sin que el Estado perdiera la titularidad.

En 1999, el Ejecutivo de Aznar creó el archivo en cuestión y al año siguiente Gobierno y Generalitat constituyeron una comisión técnica para analizar el futuro de los «papeles de Salamanca», que finalizó sus trabajos en 2002 sin acuerdo y con dos dictámenes separados, uno de historiadores nombrados por el Patronato de la Junta de Archivos que abogaba por mantener los documentos en Salamanca; y otro de historiadores nombrados por la Generalitat que proponían depositar en Cataluña los documentos anteriores a 1936 relacionados con esta comunidad. El Patronato del Archivo General de la Guerra Civil, presidido por la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, rechazó el traslado de documentos a Cataluña «para preservar la unidad de archivo», ante lo cual la Generalitat anunció quer recurriría.

El primer envío –en total se han realizado ocho– tuvo lugar bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras su victoria. Sin mayoría en las elecciones de marzo de 2004, necesitó los votos de Esquerra Republicana de Catalunya y uno de los acuerdos fue, precisamente, la salida de los documentos de Salamanca. Y lo mismo en 2010 cuando Zapatero requirió la abstención de CiU para sacar adelante medidas económicas por la crisis.

Una comisión de expertos presidida por Federico Mayor Zaragoza elaboró un dictamen con 14 votos favorables de 17 miembros y tres abstenciones parciales, en el que recomendaba devolver los documentos a Cataluña. En abril de 2005, el Gobierno aprobó con el voto en contra del PP el proyecto de Ley de Restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos –en junio 80.000 personas, se manifestaron en la Plaza Mayor contra esta norma–, que entró en vigor en noviembre de ese mismo año

También se creó el Centro Documental de Memoria Histórica (CDMH), del que formaría parte el Archivo de la Guerra Civil. Problemas surgidos con el emplazamiento retrasaron el proyecto. Casi cuatro años después el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, inauguró un centro que hoy apenas tiene actividad, tras haberse invertido cerca de diez millones de euros.

Al habla ayer con la Generalitat, que acaba de cambiar de conseller de Cultura, este diario no pudo recabar posición oficial sobre el cumplimiento de la sentencia, informa D. Morán. En el Congreso, la presidenta de la Comisión de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, de Ciudadanos, afirmó a ABC que «hay que cumplir las sentencias, esta igual que la de Sijena» y lamentó que se centre el debate en los papeles de Salamanca en lugar de desatascar el CDMH, que «podría reunir fondos que aún están repartidos por medio mundo y pueden ayudar mucho a los investigadores».
 


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