AGLI Recortes de Prensa   Lunes 17 Julio 2017

El profeta del desastre.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Julio 2017

Definitivamente Pedro Sánchez se ha apartado de la realidad y confunde deseos con realidades. Su última sentencia de “la España nación de naciones vendrá” resume su deriva hacia un mundo irreal donde este madrileño ha decidido permanecer. Es tal el cacao mental de su propuesta de nación, que cae directamente en el ridículo más espantoso. Porque este individuo piensa que componer una nación es algo tan simple como ir ajustando las diferentes piezas de un puzle imposible. Porque la primera cuestión es si cada uno de los españoles ha llegado a plantearse alguna vez el que su terruño de nacimiento es una nación diferenciada de la única reconocida desde hace siglos, España. Y, como dije ayer, no veo a un murciano o extremeño haciéndose los onanismos mentales de si Murcia o Extremadura son algo más que territorios con siglos de historia en su mochila que llevan marchando juntos desde la reunificación lograda por las coronas de Castilla y Aragón tras la reconquista de la invasión musulmana.

España es una nación sin fronteras entre sus regiones y las únicas que existen son a nivel administrativo consecuencia de una perversión de lo que debería ser un sistema autonómico descentralizado. Y la culpa es sin duda de los partidos políticos que han querido hacer de sus autonomías unos territorios pseudo feudales en un sistema kafkiano de delegación de competencias que nunca debieron transferirse. Un absurdo que nos ha llevado a una Sanidad asimétrica y a la existencia de tantas tarjetas sanitarias como autonomías. O por otro lado, a una educación dispar que, en aquellas autonomías donde gobiernan partidos nacionalistas, ha llegado al extremo de manipulación descarada de la enseñanza, violación de derechos fundamentales como el ser educado en la lengua común, el español, e incluso a la inculcación de falsedades históricas e inculcación del rechazo por todo lo que es y significa la cultura española.

Desde la instauración de este sistema autonómico se ha permitido por los diferentes gobiernos de España el que, en determinadas autonomías como El País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares, se haya desarrollado una política contraria al espíritu de la Constitución. Unas regiones donde se ha exacerbado el sentimiento nacionalista, la mentira de un Estado opresor y represor y la existencia de movimientos ultra nacionalistas insaciables en sus pretensiones de autodeterminación, hasta llegar al punto donde ya directamente desafían al Estado de Derecho, pretendiendo avalar una independencia de forma unilateral y realizar un referéndum ilegal e inconstitucional basándose en el derecho a decidir de los pueblos y erigiéndose como tales. Y es aquí donde personajes como Pablo Iglesias y su partido PODEMOS, o Pedro Sánchez y su desquiciado partido PSOE dominado por una ejecutiva monocolor tras una purga de la disidencia, son cómplices y colaboradores necesarios para que se haya producido el desafío secesionista impulsado por sediciosos políticos catalanes que ostentan cargos de representación en el Gobierno de la Generalidad y en el Parlamento de la comunidad autónoma de Cataluña.

Pedro Sánchez tras su ignominiosa dimisión – cese de final de octubre del pasado año, ha vuelto a las andadas y decididamente “se ha tirado al monte”, o mejor decir que se ha subido al monte y ahora se intenta tirar al precipicio arrastrando a su partido, que solo es para él, como para tantos individuos que se arriman a la política para medrar y prosperar, un instrumento con el que conseguir su ambición personal. Para ello no dudó en hacerse pasar ante una militancia exaltada y radicalizada por víctima cuando era el auténtico verdugo de un partido que hubiera caído bajo el abrazo de PODEMOS y condenarse, como ya ha hecho IU con líderes como Alberto Garzón o Tania Sánchez y otros de semejante cariz, pasando a ser lacayos sumisos del aprendiz de dictadorzuelo.

Y en esas estamos, con un Pedro Sánchez imparable en su carrera suicida hacia el pacto del nuevo Frente Popular contra el Partido Popular. SU estrategia pasa por poner todas las piedras y bloquear el camino al PP para que se vea forzado a terminar con la legislatura y convocar unas nuevas elecciones generales. Porque la alternativa de esa moción de censura “no improvisada” pero sí no descartada, es inviable por la propia debilidad de los pactos necesarios y la evidente división del grupo parlamentario socialista. Si cuando la investidura de Mariano Rajoy, ya hubo desobediencia de voto en los que se posicionaron en le “no es no” del cesado ex Secretario general Pedro Sánchez, ahora nadie puede asegurar que el resto mayoritario de diputados vaya a obedecer una orden que pone al PSEO en manos de PODEMOS y de los secesionistas.

Me parece que Pedro Sánchez alucina en colores con su propuesta de irrealidad histórica y social, porque la dolorosa realidad es que España es una nación donde prosperan traidores apátridas capaces de colaborar con aquellos que quieren destruirla. Intenciones no las oculta. Habrá que ver si consigue sus objetivos. Y aquí no cabe decir que este es un problema exclusivo del Gobierno de España, ni siquiera de uno o dos partidos políticos, sino que es un problema que nos afecta a todos los españoles que se sientan como tales por encima de sus raíces localistas y regionales. Si fuimos capaces de crear el llamado “espíritu de Ermua” y salir a la calle para luchar por la libertad, deberíamos ser también capaces de responder todos ante el desafío secesionista y la actitud traidora de sus cómplices. SI eres español, no te avergüences y demuéstralo.

¡Qué pasen un buen día! Felicidades a todas las Cármenes y a los hombres del mar y la Marina española que hoy celebran su día.

Hay que frenar el reclutamiento de yihadistas
EDITORIAL El Mundo 17 Julio 2017

Desde el inicio del conflicto en Siria, más de 11.000 islamistas radicales de 74 países han abandonado sus lugares de origen para integrarse en el Estado Islámico (IS) y otras organizaciones terroristas de corte yihadista. En Europa, las principales levas se han registrado en Francia, Reino Unido y también España, lugar de reclutamiento de musulmanes extremistas y refugio de salafistas desde hace aproximadamente siete años. Actualmente, en la UE hay fichadas unas 65.000 personas sospechosas de tener algún tipo de vinculación con el yihadismo. Todas estas cifras indican que la lucha contra quienes siguen empuñando la guerra contra el infiel no se dirime sólo en los focos de conflicto, como Siria o Irak, sino también en Occidente.

El testimonio que publica hoy EL MUNDO de Raquel Alonso, esposa de Nabil Benazzou, islamista miembro de la célula yihadista denominada Brigada Al Andalus, muestra con crudeza la rapidez y la facilidad con la que un tranquilo ciudadano español puede convertirse, en el breve lapso de un mes, en un islamista que acaba colaborando con grupos terroristas.

Es evidente que la Policía Nacional y el resto de fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado llevan mucho tiempo -especialmente a raíz del 11-M- desarrollando un eficaz dispositivo para prevenir la radicalización y el reclutamiento de españoles por parte del yihadismo. Sin embargo, cabe insistir en la necesidad de reforzar todos los instrumentos al alcance de la ley para laminar una amenaza que muestra el eco de la propaganda yihadista en España. Urge frenar la captación de jóvenes en nuestro país por parte del islamismo radical. Primero porque supone un gravísimo problema de seguridad. Y, segundo, porque contribuiría de forma decisiva a minar los tentáculos del terrorismo del IS en suelo europeo.

Las víctimas del terrorismo y la memoria
Ricardo Ruiz de la Serna. Gaceta.es 17 Julio 2017

Hoy, en España, al escaso castigo impuesto a los terroristas se quiere sumar el olvido inducido, la desmemoria impuesta y la impunidad en la Historia.

La división de los partidos políticos a la hora de conmemorar el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco hace veinte años es un síntoma terrorífico de la división que fractura hoy España. Hace dos décadas, las fuerzas democráticas que sufrían los asesinatos a manos de ETA reaccionaron con un espíritu de unidad y firmeza contra el terrorismo que aún hoy nos conmueve. Me llena de tristeza pensar que, pasado ese tiempo, solo nos quede un recuerdo de aquellas jornadas de rabia que parecían alumbrar, sin embargo, un tiempo nuevo.

Por desgracia, ese tiempo nuevo ha terminado y han regresado las ambigüedades calculadas, los argumentos falaces, las trampas dialécticas para enmascarar la verdad. So pretexto de igualdad para todas las víctimas, se silenciaba el recuerdo de quien simbolizó, en aquel verano de 1997, la unidad de todos los demócratas frente a los asesinos y sus amigos. Esos amigos siguen, por cierto, en los ayuntamientos, en los parlamentos, en los colegios… Con la pretendida excusa de “no destacar a una víctima sobre las demás”, en realidad se trata de sumirlas a todas en el silencio y el olvido.

Así, parece de mal gusto recordar que ETA gozó del silencio cómplice de muchos y de las simpatías de muchos más que callaban cuando asesinaba a guardias civiles, policías nacionales y militares en los “Años de plomo”. Sus familias tenían que enterrarlos en silencio y casi en secreto. Sus hijos debían estudiar en colegios donde pocos conocían el trabajo de sus padres. Mientras tanto, los jóvenes de ETA quemaban contenedores de basura y autobuses en las calles -en los casos más graves, los nacionalistas admitían que eran “gamberros”- antes de pasar a Francia a integrarse en los comandos de asesinos.

Algunos quieren que todo eso se olvide.
Hace dos días se cumplieron 31 años del atentado de la plaza de República Dominicana. 12 guardias civiles muertos y 32 heridos. Gracias al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que revocó la Doctrina Parot que había establecido el Tribunal Supremo, el terrorista Antonio Troitiño, condenado por este atentado, cumplió solo 24 años de prisión. Apenas dos años por asesinato. Una suerte parecida tuvo otra terrorista condenada por este atentado: Inés del Río, responsable de la infraestructura del Comando Madrid. Cumplió una condena de 26 años de prisión por 24 asesinatos. No llegó a año y medio por vida segada.

Hoy, en España, al escaso castigo impuesto a los terroristas se quiere sumar el olvido inducido, la desmemoria impuesta y la impunidad en la Historia. Quienes exigen justicia sufren la acusación de pretender venganza. Quienes se atreven a recordar deben carga el estigma de no querer pasar página. Se pretende disimular en una pretendida generosidad lo que, en realidad, no es más que cobardía.

Catorce años después del asesinato de Joseba Pagazaurtundua, las palabras que su madre, Pilar Ruiz Albisu, dirigió a Patxi López en 2005 han tenido un terrible cumplimiento en la vida política española:

“Porque, Patxi , ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!”.

Hoy, En España, se sigue “llamando a las cosas por los nombres que no son”. El enfrentamiento por el homenaje a Miguel Ángel Blanco ha sido solo un ejemplo de ese muro de olvido con el que algunos pretenden silenciar a las víctimas del terrorismo.

La verdadera lección de la crisis que Podemos olvida
Juan Ramón Rallo El Confidencial 17 Julio 2017

La semana pasada, el secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, publicó en estas páginas un artículo donde se hacía eco del reciente informe del Banco de España sobre la crisis financiera. De acuerdo con Álvarez, el regulador no ha reflejado en su informe cinco lecciones muy importantes que, en cualquier caso, todos deberíamos extraer de la depresión: primera, la crisis todavía no ha terminado; segunda, no solo las cajas fueron víctimas del fiasco burbujístico, también los bancos; tercera, los mecanismos de supervisión no fueron eficaces; cuarta, las ayudas estatales también fueron recibidas por entidades privadas, y quinta, el sistema financiero español ha sido el que más rápidamente se ha concentrado de toda Europa.

Se olvida mencionar el secretario de Economía de Podemos aquella lección que debería haberse convertido en clave tras el estallido de la crisis económica, a pesar de que el Banco de España tampoco le otorga en su informe la importancia que debiera: a saber, las fortísimas distorsiones financieras y productivas que genera la política monetaria expansiva de los bancos centrales. Álvarez es presto a la hora de responsabilizar al mercado de todos los males de la crisis (a la “laxitud de la regulación”), pero renuente a la hora de exponer cómo el intervencionismo monetario de los estados envenena, corrompe y distorsiona el funcionamiento del mercado.

Al respecto, incluso el Banco de España, a regañadientes y en contra de su propio sesgo ontológico, se ha visto forzado a reconocer que la laxitud monetaria que impulsaron los bancos centrales occidentales a partir de 2001 alimentó la burbuja de endeudamiento, y esta, a su vez, la burbuja de activos:

El avance de la economía mundial se vio puntualmente afectado por la crisis de las empresas tecnológicas y por los atentados terroristas de Estados Unidos, en 2001. Sin embargo, las principales economías avanzadas respondieron a dichas tensiones con políticas monetarias expansivas, que propiciaron, en parte, una continuación del ciclo financiero alcista, con crecimientos continuados del crédito y del precio de algunos activos, incluyendo, en un buen número de economías avanzadas, el de los bienes inmobiliarios.

En otras palabras, entre 2002 y 2005, los bancos centrales rebajaron hasta mínimos históricos sus tipos de interés de intervención para así abaratar el coste de refinanciación a corto plazo de las entidades financieras en el mercado interbancario. Merced a esta provisión privilegiada de liquidez a la banca, esta pudo expandir —a su vez abaratadamente— su oferta de crédito a largo plazo hacia el ladrillo, incentivando el consabido sobreendeudamiento de familias y empresas que, inevitablemente, fue acompañado de la consecuente inflación de los activos inmobiliarios y de la concentración de factores productivos en la industria de la construcción y en el resto de actividades complementarias.

Fueron los bancos centrales occidentales quienes sentaron las bases de los desequilibrios económicos que asolaron la economía mundial a partir de 2002. Blanquear su responsabilidad únicamente sirve para ocultar los tres grandes vicios que aquejan a nuestro sistema financiero y que lo condenan a experimentar recurrentes ciclos de auges y depresiones. Primer vicio: los privilegios estructurales de los que disfruta la banca privada merced a su acceso irrestricto a la financiación que le proporciona el banco central para protegerla frente a todo riesgo de iliquidez. El segundo, derivado del anterior: dado que el banco central protege a la banca privada del riesgo de iliquidez, esta se siente incentivada a endeudarse a corto plazo y prestar a largo plazo (transformación de plazos), esto es, se siente incentivada a invertir a un plazo mucho más largo que aquel al que sus financiadores están dispuestos a ahorrar (descoordinación entre ahorro e inversión). Y tercer vicio: una vez los políticos toman conciencia de que pueden manipular los mercados financieros a través de la palanca de la política monetaria, se habitúan a hacerlo de manera regular para influir sobre el resultado electoral (ciclo económico-político).

El paso indispensable para avanzar hacia un sistema financiero mucho más sano sería erradicar todos estos injustificables privilegios de los que a día de hoy disfruta la banca privada y que son la causa profunda de los pingües beneficios que habitualmente cosecha. Cada banco debería ser responsable de la gestión de su propio riesgo de liquidez —manteniendo una cierta coherencia entre la liquidez de sus fuentes de financiación y la liquidez de sus inversiones— y, en consecuencia, ningún banco debería detentar el poder para socializar, a través del recurso al banco central, ese riesgo de liquidez entre los restantes ciudadanos.

Paradójicamente, el mayor y más indecente de los parasitismos que ejerce la banca privada sobre el conjunto de la población —y que, para más inri, se halla en el corazón mismo de esta reciente crisis económica— ha sido completamente olvidado por Podemos. Incluso en un momento en el que el Banco de España —un banco central nacional corresponsable de la catástrofe comunitaria— empieza a entonar el mea culpa, los de Podemos prefieren contemplar el dedo antes que elevar la vista hasta la Luna. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que un partido tan presuntamente opuesto a las oligarquías económico-financieras desvíe la atención desde el principal foco de latrocinio y de descoordinación económica actualmente existente en nuestra banca?

Pues porque, en el fondo, Podemos sabe que Estado y banca se necesitan mutuamente para medrar a costa del resto de la sociedad. La banca logra del Estado un conjunto de privilegios jurídicos que le permiten socializar sus riesgos y sus potenciales pérdidas entre los ciudadanos; el Estado logra de la banca un torrente de financiación barata que le permite sufragar un volumen de gasto apalancado muy superior al que podría impulsar en su ausencia. Un perverso maridaje del que ambos salen ganando y del que la población resulta perdedora neta. De ahí que los de Pablo Iglesias se mantengan silentes ante la verdadera mordida con la que nos castiga la banca: porque nos quieren ocultar la auténtica lección que deberíamos haber extraído de esta crisis, a saber, que debemos separar radicalmente Estado y banca.

La mosca y la oreja: la sospecha del socialismo andaluz
Pedro de Tena Libertad Digital 17 Julio 2017

Sabido es que el socialismo en Andalucía debe su dominación hegemónica desde hace 38 años a la astucia de un Rafael Escuredo y sucesivos presidentes socialistas, hasta hoy, que se envolvieron a la manera catalana y vasca en la bandera regional usurpando el discurso nacionalista de los herederos de Blas Infante. Su picardía consistió en no cuestionar, como hubiera sido coherente, los privilegios forales ni la protección política tradicional de los intereses catalanistas. Aparecían como paladines de la aspiración andaluza a la igualdad de trato económico, social y político, mientras silenciaban unas desigualdades que achacaban a la derecha señoritinga, al franquismo y a quien fuese, Alejandro Rojas Marcos incluido, menos a los nacionalismos catalán y vasco. El claroscuro les ha funcionado estupendamente y para las elecciones de 2019 nadie espera nada que no sea más de lo mismo.

Sin embargo, hay una mosca que se ha posado detrás de la oreja de muchos andaluces y, bastantes de ellos, socialistas. La II República sólo consideró, constitucionalmente, dos autonomías, impulsadas por los nacionalismos separatistas de Cataluña y País Vasco, pero las obligó, formalmente, a una igualdad de trato con los demás ciudadanos españoles. El franquismo abolió los privilegios forales en parte, pero en la Constitución de 1978 fueron rescatados como "derechos históricos", un peaje que tanto UCD como la derecha españolista, de la mano en esto del PSOE y del PCE, pagaron gustosamente, en la convicción de que el problema separatista iba a desaparecer o a suavizarse de manera decisiva.

No ocurrió así. Lo sucedido fue y es que ambos nacionalismos traicionaron la voluntad constitucional, en la que nunca creyeron, a la primera oportunidad. En estos momentos, el desafío separatista catalán, mucho más virulento por cuanto allí no hay privilegios forales ni derechos económicos históricos y legales, podría cambiar transitoriamente de táctica. Casi seguros ya de un trastazo notable de su referéndum independentista, podrían admitir otra prórroga histórica a cambio de ventajas económicas y fiscales. Esto es, un fuero catalán de índole similar al vasco y al navarro.

La oscuridad de la nueva dirección socialista, su referencia a la plurinacionalidad y su alusión, de nuevo, al federalismo asimétrico, esto es, a la desigualdad de trato y condición entre los ciudadanos españoles según donde se nazca y se viva, es la mosca que se ha posado detrás de la oreja del socialismo andaluz. Los privilegios forales fueron silenciados por razones de interés nacional y maquillados como derechos históricos. Pero ¿cómo tragar el sapo de un neofuero catalán, llámese como se llame luego, sin más historia que una imposición del separatismo?

Está claro que en el PSOE hay ya quienes para salvar la unidad federal están dispuestos a instaurar y legalizar una nueva desigualdad –"asimetría", dicen– entre los ciudadanos españoles. No sería, en mi opinión, más que una aspirina transitoria contra la neuralgia separatista, como la de 1978. Pero esta vez el PSOE de Andalucía tendría que abandonar el claroscuro y elegir entre defender el anhelo histórico andaluz a la igualdad de trato, derechos y deberes o sumarse al enjuague de los privilegios forales y neoforales. La mosca ya está detrás de la oreja, porque esta vez habría que envolverse en la bandera andaluza contra la propia dirección socialista, si no se quiere ceder a PP, C´s y Podemos el abanderamiento blanquiverde. Susanita tiene un moscón, un moscón grandullón.

España al borde de un ataque de nervios
Los políticos no tienen derecho a mantener al pueblo en tensión constante
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 17 Julio 2017

Es evidente que, lo que viene sucediendo en España desde que se inició la crisis de las sub prime americanas, allá por el año 2008, tiene una parte en la que la economía asumió todo el protagonismo de lo que les sucedió a los ciudadanos españoles, que se vieron sorprendidos por unos acontecimientos que, quizás los más expertos vudús de las finanzas o los más selectos pensadores de los ciclos económicos, hubieran podido predecir, pero que, evidentemente, fuera por la euforia del sector de la construcción o por la creencia generalizada de que aquellos tiempos de progreso y bonanza no tendrían fin, nadie se atrevió a denunciar y, si se hubieran atrevido, con toda seguridad los resultados no hubieran variado mucho, dada la inercia de una situación en la que los ciudadanos se encontraban cómodos, seguros de que la gallina de los huevos de oro nunca acabaría de seguir poniéndolos.

Fuere como fuere, la realidad es que, a partir de aquellos momentos, las cosas comenzaron a ir mal en nuestra nación, las empresas empezaron a perder dinero, los negocios flojearon, las inversiones cesaron y el fenómeno de la reducción de plantillas empezó a ser la mayor amenaza para la nación española. Se comenzó a perder la confianza en el futuro, a reducir riesgos, a bajar la cifra de ventas, a cerrar negocios, a quebrar industrias, a crecer amenazadoramente las cifras del paro y a caer en picado la construcción y las empresas relacionadas con ella, que fueron la mayoría. Los bancos fueron los más directamente afectados y las cajas de ahorros las que amenazaron con el gran cataclismo económico, debido a los riesgos desproporcionados que habían asumido, la mayoría de ellas, con el sector de la construcción.

Y aquí, señores, comenzó para el pueblo español la gran odisea, la travesía del desierto que, a través de restricciones, falta de trabajo, recortes de salarios, incertidumbre respecto al futuro, miedo a perder el puesto de trabajo, recortes de beneficios sociales, congelación de las pensiones, reducción de los gastos familiares y a verse obligadas muchas familias a acoger en su seno a familiares que no disponían de lo necesario para vivir; se hizo endémica para el pueblo español. Esta fue la primera etapa en la que la crisis y las medidas del Gobierno para intentar sobrepasarla, empezó a afectar al nivel de vida de los ciudadanos y a la economía de toda la nación española. Pero quedaba una segunda parte, todavía menos previsible, que desgraciadamente parece que no tiene trazas de llegar a su fin.

Los sindicatos, los políticos, los partidos de las izquierdas y los propios españoles que, fuere por el pánico, por la inseguridad, por el temor a empeorar más la situación o por constatar que se trataba de una crisis que afectaba a casi todo el mundo, que repercutía de una forma parecida en todas las naciones y que, cualquier protesta, acción intempestiva o reclamación extemporánea, no haría más que aumentar el riesgo de que la nación entrara en quiebra soberana. Durante los primeros años se mantuvieron en una actitud expectante, se amoldaron a las restricciones y permitieron que, cuando el PSOE tiró la toalla y le pasó el relevo al PP, éste pudiera poner en marcha una serie de medidas duras, evidentemente molestas y necesarias, siguiendo las indicaciones de la UE, para evitar que se tuviera que pedir el rescate por parte de las instituciones económicas europeas. Se evitó y se logró obviar lo peor.

Pero cuando parecía que la crisis iba evolucionando a mejor, cuando empezaron a asomar rayos de esperanza en el horizonte, intervinieron de nuevo los políticos. Era el momento de aprovechar los primeros síntomas de mejora para posicionarse, desplazar a quienes desde el Gobierno habían logrado cambiar el signo de la economía, reflotar el sistema industrial y darle la vuelta al paro, para que, todos aquellos partidos que no supieron enfrentarse a la crisis, ahora, a tiro pasado, vinieran a reclamar el trozo del pastel, incluso antes de que estuviera cocinado por completo. Primero surgieron los carroñeros venidos de fuera, los buitres bolivarianos que, fieles a sus métodos anarquistas y a sus procedimientos marxistas, utilizaron la insidia, la mentira, la propaganda, la demagogia y la marrullería para sembrar la cizaña en una parte del pueblo más directamente afectada por las penurias de la crisis. Lograron, en parte, su objetivo y, de paso, provocaron un verdadero caos político que afectó a todos los partidos que tradicionalmente formaban parte del arco parlamentario español.

Pero, al parecer, no era suficiente para acabar de enrarecer el ambiente social en nuestro país. Los nacionalistas, en este caso los catalanes, quisieron aprovechar las aguas revueltas para, suponiendo que el gobierno Central estaba debilitado, intentar lanzar su particular órdago para sacar provecho de la situación de inestabilidad en la que se suponían que se encontraba toda España, para dar su particular golpe de Estado, con la clara intención de poner al Gobierno ante la amenaza de una secesión en toda la regla, que le obligase a sacar los tanques y los aviones para detener la sublevación catalana. Y en estas estamos.

Lo peor es que, los partidos que siempre se habían declarado con contrarios a cualquier intento de ruptura de la unidad del Estado española, pretenden jugar con dos barajas cuando, por una parte ( como hace el señor Sánchez del PSOE) dicen apoyar al Gobierno en cuanto a impedir el referéndum que se proponen hacer los separatistas de Puigdemond y Junqueras, pero, por el otro lado, están hablando de dialogar, de evitar enfrentamientos, de cambiar la Constitución para contentar a los rebeldes, cuando, como es evidente, el usar semejantes procedimientos que, si los catalanes hubieran querido, ya se hubieran podido utilizar en etapas anteriores; en la crispada situación actual, al mismo borde de que se lleve a cabo la amenaza de declaración de la independencia; es obvio que ningún estado, con dos dedos de sentido común, se prestaría a dejarse chantajear por una banda de traidores a la nación y al resto de españoles.

Y hete aquí, señores, a lo que nos estábamos refiriendo en el titular de este comentario. Los españoles, desde finales del 2007 hemos estado sometido a toda clase de presiones de todo tipo. Empezando por las de tipo económico, laboral, social, financiera y política. No ha bastado que la crisis y la recesión nos hayan tenido contra las cuerdas durante unos años, en los que hemos estado al borde del precipicio; sino que, los políticos, los que simplemente han procurado para su propia conveniencia, los que tanto les da lo que le ocurra a España y a los españoles, con tal de situarse en el poder, llenarse las faltriqueras y hacer y deshacer a su antojo; todos estos individuos a los que, lo mismo les da organizar manifestaciones en las calles que decretar una moratoria contra el turismo en Barcelona o actuar contra la propiedad privada, imponiendo tasas sobre las viviendas vacías; estos vividores que han encontrado su modus vivendi en la política, donde han conseguido asegurarse unos sueldos que nunca soñaron recibir, a cambio de no dar golpe; insultar al resto de representantes del pueblo; maquinar contra la actividad de las cámaras en las que ellos mismos participan; reprocharles a los del PP lo que hicieron en favor de España y reclamar que se les cedan a ellos las potestades para poder darle la vuelta a la tortilla, convirtiéndonos en un estado dividido, con un sistema anarquista y desechado del resto de naciones europeas.

Los ciudadanos hemos llegado al límite del aguante, del desconcierto, de la abominación de la política y de sus representantes y sólo deseamos que se nos deje en paz, se aplique la Constitución, que para esto la aprobamos mayoritariamente entre todos, que se meta a los chorizos en las cárceles y que, cada partido, proceda a descargarse de la carga de advenedizos que, a través de los años, los han ido corrompiendo. España ha vuelto a una situación que, a los que tenemos recuerdos de otros tiempos y que tenemos conocimientos de lo que sucedió a partir del abril de 1931; de los nefastos sucesos que se fueron produciendo durante los años que siguieron a la proclamación de la II República, nos hace pensar que aquellos tiempos de criminales, asesinatos, quemas de iglesias y guerra civil, lejos de constituir un recuerdo lejano, tiene verdaderas posibilidades de reproducirse.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la impresión de que llevamos viviendo siglos sometidos a tensiones políticas, que nada tienen que ver con la situación económica en la que nos encontramos, cuando parece que, todos los datos que van apareciendo, siguen siendo favorables a una recuperación evidente de nuestra nación, si es que, los que están empeñados en negarla, no consiguen salirse con la suya y nos conducen a uno de estos paraísos comunistas en los que sueñan.

“Los suecos están asustados y enojados. Algunos ya no pueden ocultar su ira”
Ingrid Carlqvist: “La guerra contra el Islam será la única salida para Suecia y Europa”
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 17 Julio 2017

Nacida en 1960 en Vantörs, localidad cercana a Estocolmo, la periodista y escritora sueca Ingrid Carlqvist tiene una larga experiencia como redactora en múltiples medios de comunicación nórdicos y norteamericanos. De la mayor parte de ellos ha sido despedida por sus opiniones críticas sobre el mundo musulmán y, sobre todo, por sus denuncias constantes contra el proceso de islamización forzada que, en su opinión, atraviesa su país, así como el resto de Europa. “Si dices algo al respecto, eres un ‘islamofobo’, puedes ser procesado y te arriesgas a ir a prisión durante varios meses. Los políticos se niegan a tomar en serio nuestras preocupaciones; primero, nos llaman racistas, luego tratan de silenciarnos”. Actualmente, Carlqvist es analista del canal de televisión Fox News.

¿Cuál es la verdad de lo que sucede en Suecia con la inmigración musulmana?
Suecia ha pasado de ser uno de los países más homogéneos del mundo a ser un país donde aproximadamente el 37% de la población tiene en sus orígenes conexiones extranjeras. Paralelamente al aumento de la inmigración se ha producido a un fuerte incremento de la criminalidad más violenta, como asesinatos, violaciones o guerras de pandillas, delitos que no se conocían en la vieja Suecia. Nuestro país ha cambiado totalmente, para mal. Los suecos solíamos sentirnos seguros, pero ahora son muchas las personas que tienen miedo a salir de su propia casa. Las mujeres salen a la calle con sus esprays de pimienta en el bolso y sé que muchos hombres han comenzado a realizar prácticas de tiro. En Suecia, es ilegal tener armas, pero si te unes a un club de tiro o te conviertes en cazador, puedes conseguir una licencia.

Otro problema derivado de la inmigración musulmana es que en Suecia se han levantado muchas mezquitas desde las que se predica el odio contra nuestros valores y nuestra forma de vida. Pero si dices algo al respecto, eres un ‘islamofobo’, puedes ser procesado y te arriesgas a ir a prisión durante varios meses. Los políticos se niegan a tomarse en serio nuestras preocupaciones; primero, nos llaman racistas, luego, tratan de silenciarnos.

¿Suecia ya no es el paraíso mundial de la libertad, la organización y la tolerancia?
No, no lo es. La vieja Suecia todavía está ahí, pero cada día que pasa es más pequeña. Los suecos están asustados. Muchos de ellos abandonan las ciudades para comprar una casa en el campo, donde todavía pretenden hallar la Suecia de siempre. Pero eso es así hasta que abren un centro de acogida a inmigrantes en el pueblo y todo vuelve a empezar otra vez. Cada día escucho a más y más suecos decir que están realmente enojados, y algunos ya no pueden ocultar su ira. Dicho esto, creo que todavía somos corteses y agradables, pero muchas personas me dicen que lo único que quieren es que los musulmanes abandonen nuestro país. El partido Demócratas de Suecia, el único partido que se posiciona abiertamente contra la inmigración, ganará las elecciones el próximo año. Estoy segura.

En su opinión, ¿por qué hay en las instituciones suecas y en otros países europeos una negativa radical a debatir los peligros que pueden derivarse de una masiva inmigración musulmana?
Estas instituciones son las que han permitido la inmigración musulmana masiva y no pueden reconocer lo terrible que fue esa decisión. Los políticos siempre se niegan a admitir que han hecho algo mal, así que continúan haciendo más y más de lo mismo, hasta que un día tengamos guerras civiles por toda Europa. Me temo que ya no hay solución pacífica a esta situación. Por supuesto, si se decidiera prohibir el islam muchos musulmanes regresarían a sus propios países, pero eso no va a suceder nunca. No hasta que la guerra nos obligue a tomar la decisión.

Ivan Rioufol, editor de Opinión en “Le Figaro”, ha señalado lo siguiente: "Existe una alianza ideológica entre Marx y Alá para acabar con la civilización occidental". ¿Está de acuerdo con esta afirmación?
Me parece que tiene razón. No todos los izquierdistas y todos los musulmanes piensan así, pero hay muchos de ellos que creen que todos los poderes deben ser derrocados. Y, de cualquier manera, la izquierda y los movimientos musulmanes odian, por diferentes razones, a nuestra civilización occidental y, sobre todo, odian al “hombre blanco”. Como hacen las feministas. Es por eso que las feministas nunca dicen nada sobre los musulmanes violando a mujeres suecas, pero constantemente denuncian a los hombres suecos “que golpean a sus esposas”. Cuelan el mosquito, pero se tragan el camello.

¿El islam radical está poniendo fin a la renombrada democracia sueca?
Sin duda, si no empezamos a luchar pronto y de verdad, es lo que va a pasar. Pero yo sigo creyendo en que los vikingos suecos despertarán y defenderán a su país y a sus mujeres. Será una declaración de guerra, pero estoy segura de que la vamos a ganar porque somos más inteligentes y porque somos más justos. Suecia pertenece a los suecos. Nuestros antepasados construyeron este país y tenemos que defenderlo para nosotros y para las futuras generaciones.

¿Existen zonas de Estocolmo, Malmö, etc. fuera del control del Estado, tal y como ha denunciado el jefe de policía de la capital sueca, Lars Alversjo?
No ocurre en el centro de las capitales, pero hay zonas de estas ciudades que están, efectivamente, fuera del control del Estado. Las ambulancias y los bomberos no entran en estos territorios sin protección policial, y cuando las fuerzas de seguridad llegan son atacadas violentamente. Son “no-go zones”. Estoy seguro de que la policía podría hacer mucho más para limpiar estas áreas, pero no se le permite. ¿Qué ocurriría si la policía entrara allí y algunos musulmanes acabaran heridos o asesinados? Este es el escenario que más temen los políticos porque una situación así podría causar disturbios en toda Suecia. Pero la policía tendrá que actuar algún día en esos lugares y, en mi opinión, cuanto antes, mejor.

¿Está Suecia, al igual que otros lugares de Europa, al borde de una guerra civil entre comunidades, tal y como están advirtiendo importantes intelectuales del continente como Gilles Kepel, Laurent Obertone, Zemmour o el propio Rioufol?
Sí, lo estamos. Podríamos resolver esto pacíficamente si tuviéramos políticos que admitieran los problemas y se atrevieran a devolver a muchos musulmanes a sus países de origen. Hay que dejar de ofrecer a estas personas todos los beneficios de nuestro sistema de bienestar social, y hay que prohibir mezquitas y pañuelos islámicos. Pero eso nunca sucederá, así que temo que la guerra será la única salida.

¿Cree usted que hay una estrategia política para reemplazar a la población original sueca (y europea)?
Esta es la eterna pregunta que nos hacemos todos. ¿Los políticos tienen un plan o, simplemente, son así de estúpidos? Creo que algunos de ellos piensan que si la población no es homogénea, nunca podremos luchar. En una sociedad con muchos grupos pequeños y sin una gran mayoría, la gente nunca se unirá ni protestará contra el Gobierno. Entonces pueden hacer lo que quieran. Podría haber otros grupos que también nos odian y que quieren matar a todos los blancos. Si ese es el caso, están haciendo un buen trabajo. Creo que los blancos son sólo el 7-9% de la población mundial ahora…

¿Qué futuro prevé para nuestros hijos?
Todo depende de lo que suceda en los próximos años. ¿Vamos a luchar por Europa para que nuestros hijos tengan su propio lugar en el mundo o simplemente nos rendiremos al islam? Como dije antes, creo que ganaremos porque este es nuestro continente y somos más inteligentes que ellos. Ojalá tenga razón y no me equivoque.

¿Hay razones para la esperanza?
Sin duda. Más y más suecos y europeos se están despertando. Y están enojados. Lo que más temo es que aquellos que han estado durmiendo durante tantos años renunciarán al despertar. Pensarán que es demasiado tarde y que todo está perdido. ¡Pero no lo está! Seguimos siendo la mayoría en nuestros países y este es nuestro continente. ¡Mientras los europeos entiendan esto, no hay necesidad de desesperarse!

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pentimento de Ermua
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 17 Julio 2017

El 12 de julio de 1997 se celebró en Bilbao la más grande manifestación contra ETA jamás convocada. La cabeza de la misma arrancó a iniciativa de Arzalluz, sin esperar al presidente del Gobierno ni al ministro del Interior, que no habían llegado todavía. Aquella marcha fue un clamor, la primera vez que en una manifestación contra ETA se rompía la consigna de silencio de los convocantes, el Pacto de Ajuria Enea.

Aquella tarde mataron a Miguel Ángel y, un año después, el PNV y EA negociaban con ETA la exclusión de las fuerzas "cuyo objetivo es la destrucción de Euskal Herria y la construcción de España (PP y PSOE)", un precedente del Tinell, pero firmado con los asesinos de Miguel Ángel. El Pacto de Ajuria Enea da lugar al Acuerdo de Lizarra, el PNV jubila a Ardanza y lo sustituye por Ibarretxe. La coalición de Gobierno que mantenía desde hacía 10 años (menos ocho meses) con el PSE se acaba y el PNV arranca la VI legislatura junto a EA y en pacto de legislatura con Euskal Herritarrok, la marca de HB. Uno de los 41 votantes que tuvo Ibarretxe aquel 19 de mayo de 1999 fue el parlamentario Josu Ternera, jefe operativo de la banda terrorista.

El espíritu de Ermua dio lugar a dos plataformas ciudadanas, el Foro Ermua y ¡Basta ya! y su vigencia propició una política antiterrorista que llevó al Gobierno de Aznar y al PSOE el pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Pero no era un pacto de Estado. El nacionalismo estuvo en contra desde el principio y los socialistas lo aplicaron de manera sumamente creativa, con las conversaciones de Eguiguren con Arnaldo Otegi ya en los primeros meses de la firma.

Veinte años después del asesinato de Miguel Ángel no han querido honrar su memoria los nacionalistas, ni los socialistas, salvo la honrosísima excepción de Carlos Totorika. Tampoco Podemos, sus extensiones y mechas, ni el Ayuntamiento de Bilbao, ni el de Madrid, ni el de Barcelona, ni el Congreso de los Diputados. En Lasarte ha fracasado por la abstención del PSE, Podemos y PNV una iniciativa del PP para que el pleno condenase la violencia de ETA y guardase un minuto de silencio en honor de Miguel Ángel Blanco. Es una muestra de coherencia, si bien se mira. Los socialistas que gobiernan el pueblo en cuyo término fue encontrado Miguel Ángel con dos balas en la cabeza, ya se abstuvieron el 14 de febrero pasado, cuando el mismo concejal propuso un minuto de silencio por Froilán Elespe, teniente de alcalde socialista asesinado en 2001.

Veamos sus efectos. A la hora del secuestro, Ermua tenía ocho concejales socialistas, ocho del PP, dos del PNV, dos de IU y uno de HB, Jon Cano, que aquel día tuvo que huir de la ira de sus vecinos. Dimitió y nadie quiso reemplazarlo. Veinte años después, el PSE ha perdido dos, el PP otros dos; el PNV ha ganado uno, EH Bildu tiene dos concejales más que entonces y el espacio de Unidos Podemos ha pasado de dos a tres.

Veinte años después se ha conmemorado un aniversario importante. No para Carmena, ay, mi Carmena, que cree que no se debe singularizar a una víctima por encima de otras. Ella no puede calcular que fue ETA quien destacó a Miguel Ángel al someterlo a una pasión y muerte tan crueles, que encendieron la rabia la protesta ciudadana, aunque fuese por poco tiempo. Veinte años después ha sido honrado por su partido y poco más. Como le pasó al Rey emérito en el 40º aniversario de las elecciones constituyentes, el PP no ha encontrado sitio para dos testigos muy cualificados: Aznar y Jaime Mayor, presidente del Gobierno y ministro del Interior en aquel julio de 1997.

El rídiculo, el delirio y el contragolpe
El autor analiza las diferencias entre el actual desafío soberanista catalán y el perpretrado durante la Segunda República por Lluís Companys en 1934.
Jorge Vilches El Espanol 17 Julio 2017

Los golpes de Estado no se anuncian, se ejecutan. La costumbre independentista de hacer nación a través de la propaganda institucional les ha jugado una mala pasada. No han podido evitar el exteriorizar la crisis de gobierno al minuto, ante todos los medios y con todo lujo de detalles.

Es impensable que un golpe de Estado, incluso cualquier acción política de peso que quiera ser seria, se vaya contando paso a paso, palabra a palabra y purga a purga, y aun así quiera triunfar. La televisiva eliminación de tres consejeros del gobierno catalán porque no ponían su patrimonio a disposición de la unidad de destino en lo universal, y su sustitución por tres leales a la causa, facilita localizar al procés entre el ridículo y el delirio.

El ridículo
Curzio Malaparte, que no era catalán mientras no diga lo contrario el subvencionado Institut Nova Història, apuntó en su clásico Técnicas de golpe de Estado (1931), aquellos Putsch que triunfaban y los que caían en el ridículo. Del conjunto se infiere que las claves del éxito en el golpismo son dos: adaptar las técnicas y tener delante un gobierno inoperante.

En consecuencia, no es posible que triunfe hoy en Cataluña un golpe planteado como si estuviéramos en 1934, ni se puede detener tal acción utilizando los mecanismos de entonces. En la época de Companys se combinó el poder autonómico, la prensa de partido y la huelga general, pero no se controlaron las vías de comunicación ni las fuentes energéticas, y menos aún las fuerzas del orden y el ejército. Es más; no se cerraron las alianzas entre los partidarios y los sindicatos, quienes se odiaban entre sí. El ridículo duró diez horas.

El general Batet y el gobierno legítimo y legal de la República aplicaron entonces lo que Malaparte llamaba "métodos tradicionales": la fuerza, pero nada más. Tras el humo, las rendiciones preventivas y las valerosas huídas por las alcantarillas, llegaron los mártires de papel y foto que alimentaron la religión independentista. El problema fue que la represión a los golpistas no llegó a su lógico desenlace: la ilegalización de sus organizaciones, la inhabilitación perpetua para sus dirigentes, las condenas sin amnistía posible, y la requisa de su patrimonio personal e institucional.

Aquello nos trae una enseñanza: el gobierno fue hábil para neutralizar el golpe, pero no ejemplarizó contra el golpismo. En este sentido, el caso de Hugo Chávez es paradigmático: golpista en 1992, liberado dos años después, llegó al poder en 1998 para imponer una dictadura.

El delirio
Todo proceso revolucionario o golpista -su definición depende de quién lo vea-, tiene una consecuencia inexorable dada por la historia, una auténtica ley de los procesos políticos: los más radicales se acaban haciendo con el poder porque representan la pureza del golpe. Las purgas a las que asistimos en el Govern en los últimos días son una muestra. Por eso, incluida la debacle de esa organización recaudatoria con ánimo de lucro llamada todavía PDeCat, ahora toma las riendas del procés la ERC de Oriol Junqueras. Mientras la CUP, al fondo a la izquierda, que cuenta con tropas de asalto, canturrea Bon cop de falç, defensors de la terra! esperando asumir el poder.

La República independiente catalana no será nunca, en estas condiciones, una democracia homologable a las del resto de Occidente. Como tampoco lo es su referéndum, por mucho que quieran emparentarlo con los de Quebec y Escocia. Su consulta resulta una técnica burda para legitimar un golpe de Estado, mostrando, a su entender, el apoyo de las masas. Por eso se quiere plantear sin apoyo en la legalidad, sin garantías democráticas de información igual y plural, sin controles judiciales, policiales ni administrativos. Es una técnica del golpe institucional muy conocida: el 5 de octubre de 1934 se convocó una huelga para mostrar la decisión de un pueblo, hoy es una convocatoria a urnas, adornada de democratismo.

Ya señalaba Julen Freund que el riesgo de las democracias era caer en el democratismo, en el dominio de lo político sobre el ámbito privado por interés de una oligarquía, esa minoría que Aristóteles -que tampoco era catalán a no ser que el Institut Nova Història lo desmienta-, identificaba con el gobierno de unos pocos en nombre del pueblo, que detentaban el poder en su propio beneficio, no en el de la gente.

Ese independentismo catalán es la consecuencia, sobre todo, del estatismo rampante de las últimas décadas, de ese reclamo general a que el poder político intervenga en la vida social. Esa tendencia ha llegado al punto de que ese poder determine la identidad individual y colectiva, la interpretación de la historia, la moral, la cultura, o las creencias religiosas. Todo esto se ha hecho bajo el falso lema democrático de que es la voluntad del pueblo. Hitler convocó cuatro referéndums y Franco dos, bien arropados en dicho eslogan, y eso no convirtió a ninguno de ellos en demócratas.

El contragolpe
El CIS dice que la mal llamada “cuestión catalana” –Cataluña es plural y tiene muchas cuestiones- no interesa ni al 1% de los españoles. Cansancio, aburrimiento, indiferencia y hartazgo se mezclan con la sensación de cantinela impune, de que retar al Estado sale gratis. Cuando Henry David Thoreau escribió su conocida obra La desobediencia civil (1849) no podía imaginar que la respuesta de un Estado a una declaración de incumplimiento de las normas pudiera tener un recorrido tan largo y tan público. Le hubiera desconcertado.

A los españoles no les interesa el asunto, pero a quien sí debe preocupar el independentismo golpista es al gobierno de España. El contragolpe de Estado también está descrito, y tiene dos claves: la aplicación de técnicas actuales, y la inoperancia del golpista. Las medidas que ha decidido el Ejecutivo parecen claras: denuncias ante los tribunales de aquellos cargos públicos y funcionarios que no cumplan la ley, y embargo de patrimonio personal. Cárcel, inhabilitación y bolsillo parecen ser las armas para desinflar el golpismo.

Ahora bien, la consecuencia del éxito de un contragolpe, que viene a ser otra ley histórica de los procesos políticos, debería ser el refuerzo del Estado y de quienes ejercen el poder. Para que esto sea posible es necesario desarmar al golpismo y concitar la unidad sin fisuras ni medias tintas de los leales a la letra y al espíritu de la Constitución. Sin embargo, solo el PP y Ciudadanos tienen una actitud responsable. PSOE y Podemos se muestran equidistantes, como si se pudieran quedar en tierra de nadie a la hora de decidir entre la ley y el golpe de Estado. Ojalá me equivoque, pero puede ser que la ocasión de fortalecer la democracia, la verdadera, se arruine como en 1934.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense de Madrid y coautor del libro 'Contra la socialdemocracia. Una defensa de la libertad' (Deusto, 2017).

Despropósitos y 'problema catalán'
JOSEBA ARREGI El Mundo 17 Julio 2017

En los años en los que el PNV, buscando pasar a la historia como el gran pacificador, firmó el acuerdo de Estella/Lizarra con Batasuna -corría 1998-, los sindicatos nacionalistas y una ETA en tregua para excluir a los no nacionalistas de la formación de la comunidad política vasca, hubo bastantes nacionalistas que, no estando de acuerdo con lo firmado por su partido, reaccionaron rebajando el significado de lo que suponía el pacto: "No es para tanto", decían.

Ésta ha sido la postura asumida por la mayoría de los partidos españoles frente al nacionalismo vasco y catalán en general, y en especial frente al proceso iniciado no con la propuesta de referéndum de autodeterminación de Mas, Junqueras y Puigdemont, sino con la propuesta de reforma confederal de la Constitución española, en fraude de ley, a través de la reforma del Estatuto de Cataluña impulsada por Maragall. Para pasar de la conllevancia a la convivencia, para dar acomodo a los nacionalistas, para fortalecer a los supuestos moderados y pragmáticos, había que concederles ventajas -en autogobierno, en cuestiones de política lingüística y educativa, en cuestiones competenciales y en gestos y palabras que reforzaran el reconocimiento de las respectivas naciones, y en financiación- para que se sintieran cómodos y no pensaran en romper el Estado.

El PNV se fue a Estella/Lizarra y firmó el acuerdo citado cuando ya se llevaban muchos años practicando por parte de los partidos y de las instituciones españolas esa política de rebajar el significado de lo que reclamaban y de ceder en casi todo con tal de que se mantuvieran en la moderación y en el pragmatismo. Y, en Cataluña, al hilo de la misma política, fueron los socialistas catalanes los que adelantaron en radicalidad nacionalista a los mismos nacionalistas proponiendo una España confederal, que no federal, resumida en la frase de Maragall: nuestras competencias blindadas y las del Estado a medias. Así hemos llegado a la situación actual.

Teniendo en cuenta el punto al que ha llegado el problema, y no sabiendo cuál va a ser la solución, al menos sí sería de interés repasar las fallas de todo este proceso. Es cierto que en la propia Constitución se confunde Estado y Gobierno central, con lo que el lenguaje utilizado por todos los políticos -repito, por todos- ha estado sumido en la confusión de no saber distinguir entre Estado y Gobierno central. Ello ha facilitado que los nacionalistas hayan colocado a sus comunidades autónomas fuera del Estado siempre que lo han creído conveniente, cuando en realidad se estaban refiriendo al Gobierno. Pero la confusión permitía ese salto.

Ninguno de los partidos que se califican a sí mismos de nacionales y con vocación de Estado se ha planteado a tiempo la necesidad de cerrar el proceso llamado autonómico, consecuencia de la indefinición obligada que se halla en la Constitución, dejando la puerta abierta a ulteriores evoluciones que han sido aprovechadas por los que sin la más mínima lealtad al conjunto, han utilizado la ambigüedad semántica permanentemente para alejarse de la lógica constitucional que, por muy abierta que sea en su indefinición inicial, no lo es para nada en su significado: la referencia a los pueblos de España en el preámbulo, la referencia a las nacionalidades, la apertura al autogobierno de las nacionalidades que ya lo tuvieran en el pasado, el reconocimiento de los derechos históricos en la Transicional tienen sentido siempre que se entiendan en la lógica que dice que el Estado español en su conjunto ni surge de sus diferentes partes, ni puede ser reconducida a sus partes originarias, ni por confederación, ni por derecho a la bilateralidad integral y exclusiva, ni por ampliación del Concierto económico a la relación política de Euskadi con el Estado. -Sería importante no olvidar que Cánovas concedió lo que hoy se denomina Concierto en sustitución de los Fueros, anulados con el propósito de que la nueva relación fiscal de las provincias vascongadas con el Estado sirviera a la incorporación de éstas al concierto económico de España-.

En la ya bastante larga historia de este despropósito, se han ido acumulando ambigüedades, malinterpretaciones, abuso de lenguaje, ignorancia intencionada de la lógica del sistema constitucional español, instrumentalización de las ideas, tacticismo permanente y sin visión del conjunto, negación de las mínimas reglas de entendimiento, argumentos forzados e insostenibles. Si no se revisa todo esto, sea cual sea la solución al problema actual, la simiente de la discordia seguirá estando presente en el horizonte político español.

Algunos ejemplos: no hay forma de definir la democracia si no es a través de varias definiciones. Democracia es voluntad del pueblo, Estado de derecho, cultura constitucional, aconfesionalidad del Estado, gestión del pluralismo, libertad de conciencia. Cada una de las referencia añade algo, si no se tienen en cuenta todas ellas, la democracia es malinterpretada y mal concebida.

No se puede hablar permanentemente de diálogo si no se dice cuál es la gramática que se debe respetar para que el diálogo sea posible. En un Estado de derecho, tal gramática es la Constitución. Fuera de ella no es posible el diálogo y apelar a él es una traición al lenguaje mismo. Sin respeto a la ley no hay diálogo en democracia. Es evidente que las leyes se pueden cambiar, pero siempre respetando las previsiones procesales y legales previstas para ello, no a partir de la nada y recurriendo al absoluto de una voluntad no ligada ni limitada por ningún derecho.

El derecho de autodeterminación no existe en el Derecho Internacional. Lo que existe en este derecho se ve perfectamente mirando a la Venezuela de hoy: el derecho de los ciudadanos venezolanos a un buen Gobierno. ¡En eso consiste el derecho de autodeterminación, en nada más -y en nada menos! La soberanía y las referencias a ella no arreglan nada: la soberanía nace para sustituir la legitimación del poder por parte de la voluntad divina. Por eso la soberanía es poder absoluto, indivisible, incomunicable, ilimitado e intransferible. Es decir: antidemocrático.

Lo que sí existe es el hecho histórico de unas sociedades, de unos pueblos, que han llegado a formar Estado, una gran conquista histórica. Lo que sí existe es el hecho de que muchos de esos Estados han logrado en la historia europea constituirse en Estados de derecho, en los que la soberanía y la voluntad constituyente llegan a ser democráticas porque se someten al imperio del Derecho y pasan a ser voluntad constituida. Esa voluntad constituida como Estado de derecho es algo a cuidar, a proteger, a revitalizar continuamente. Y ello requiere de una democracia militante, a pesar de lo que afirme el Tribunal Constitucional. Es un valor moral al servicio y como garantía de la libertad de los ciudadanos.

En un estado de derecho y en comunidades que se definen oficialmente como bilingües no se puede ocultar una de las lenguas oficiales en la actividad llevada a cabo por la administración, ni en la educación ni en la propia actividad administrativa. Y en esta cuestión no hay nada que ceder ni que imponer en el diálogo con los nacionalistas: afirmar que una comunidad autónoma que cuenta con una lengua distinta a la castellana pueda tener competencia exclusiva sobre la lengua específica significa afirmar que la tiene también sobre la otra lengua oficial, pues en un espacio bilingüe la actuación sobre una de las lenguas incide en la otra necesariamente. Menos aún se puede decir que por tener una lengua específica debe tener competencias exclusivas en educación.

El federalismo es algo a lo que se puede querer llegar. Quien firma estas líneas es firme defensor del federalismo. Pero no sirve para usarlo como táctica en el debate político, ni para solucionar el problema del nacionalismo. En este caso sólo se hiere de muerte la idea misma de federalismo, que bastantes dificultades tiene por lo demás para ser aceptada por muchos ciudadanos españoles.

Los derechos históricos o se entienden dentro de la lógica del conjunto de la Constitución española o la revientan. Todas las confederaciones o se han transformado en federaciones -Suiza, EEUU-, o se han deshecho -Malasia/Singapur-.

Llama la atención que ante el problema catalán tal cual está planteado hoy, algunos opten por decir que la solución pasa por dar a Cataluña lo que tiene Euskadi. Euskadi ya tenía lo que tiene ahora cuando el nacionalismo vasco se fue a Estella/Lizarra con el resto de nacionalistas excluyendo a los que no lo fueran de la comunidad política vasca. Luego ésta no puede ser la vía de solución. Los nacionalistas vascos no han renunciado en su ideario a nada.

Es preciso repasar todo lo que se ha dicho y lo que no se ha dicho en la historia de la relación del Estado con los nacionalismos. Si no se hace, la próxima crisis está anunciada por bien que se solucione la actual con Cataluña.

El verdadero (y desconocido) coste de la independencia
Xavier SalvadorCronica Global 17 Julio 2017

Colectivos de independentistas en el mundo económico tratan sistemáticamente de cantar las bondades de una Cataluña segregada de España. Hablan de su virtual sostenibilidad, de su mejora tributaria, de la solvencia de un sistema de pensiones propio y --no se pierdan la anécdota-- uno de ellos llegó a decir, en plena crisis inmobiliaria, que esa situación se resolvería de inmediato cuando la independencia llegara y los países compraran edificios para sus cancillerías en Barcelona...

No existe ningún estudio serio sobre qué supondría la secesión. Repito, ninguno. Todo lo más que se ha producido son aproximaciones que están subordinadas a que, si algún día llegara esa situación, debería verse cómo se desarrolla. Falta todo para especular: quién asume activos y pasivos de un país, qué efectos comerciales tendría en los mercados y cuáles serían los movimientos personales y empresariales motivados por tal decisión. En suma, que resulta imposible conocer qué pasaría ni tan siquiera como ejercicio de formulación de hipótesis económicas, una modalidad a la que el Colegio de Economistas catalán se ha aficionado desde que está gobernado por el fundamentalista de su actual decano, Joan B. Casas Onteniente.

Lo que empieza a ser más fácil de contabilizar son los costes para los catalanes de los años que llevamos con la amenaza independentista sobre la mesa. Llegará un día, con las aguas más calmadas, en que podremos saber cuántas empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña, cuántas inversiones hemos perdido por temores a la inseguridad jurídica, cuáles han sido las decisiones económicas que empresas de fuera y de dentro del territorio han adoptado teniendo ese riesgo sobre sus mesas y así un largo y complejo etcétera.

Finalmente, existe otro coste igual de intangible en su cálculo pero que debe ser considerado. Este medio explicaba en las últimas horas que las urgencias médicas del principal hospital, el de Vall d’Hebron, siguen colapsadas y que las listas de esperas se prolongan sin aparente solución inmediata. Pasa algo similar en el centro hospitalario de Blanes, un enclave turístico que aún recibirá más visitantes en las próximas fechas. Y, mientras, el consejero de Salud de Cataluña, Toni Comín, asiste, día sí día también, a actos a favor de la independencia. La sanitaria es una competencia transferida desde el comienzo del Estado autonómico y responsabilidad única de la administración de la Generalitat.

Que el soberanismo ha tapado sus recortes y sus déficits con la gestión pública gracias a su discurso es una evidencia. Pero que esa dejación de funciones y ese mal gobierno nos está costando a los catalanes dinero y calidad de un Estado del bienestar todavía en construcción hay muchos secesionistas que se niegan a aceptarlo. Si al final tienen que esperarse horas en un box o en un pasillo de un hospital, lo acaban atribuyendo al robo español y se quedan tan anchos.

Habrá un momento, quizá no demasiado lejano, en el que las aguas fluyan por sus cursos normales y entonces podamos echar la vista atrás y aprovechar la historia para hacer cuentas. Serán los costes verdaderos y no la entelequia nacionalista? de lo que está suponiendo su escalada de los últimos años. Esperemos que haya economistas menos sectarios que Casas dispuestos a formular trabajos serios.

ENTREVISTA AL CINEASTA VASCO
Iñaki Arteta: ‘No me representa ningún partido, me siento huérfano’
Rosalina Moreno Gaceta.es 17 Julio 2017

Se pronuncia sobre la política antetorrista del Gobierno y los desprecios de la izquierda a Miguel Ángel Blanco; revela qué puertas le han cerrado con su último documental, ‘Contra la impunidad’, y avanza el proyecto con el que anda.

El cineasta vasco Iñaki Arteta conversa con La Gaceta sobre los desprecios de la Izquierda a Miguel Ángel Blanco; que se haya negado la palabra al expresidente Aznar y al exministro Mayor Oreja en el homenaje a este edil de Ermua asesinado hace 20 años; y que los jóvenes de este país no sepan quiénes son Blanco y José Antonio Ortega Lara.

También cuenta qué consejos da a sus hijos y qué se diría a él mismo si tuviera la posibilidad de llamarse a sus 18 años; revela cuáles son sus aficiones; qué le ha hecho dar vueltas en la cama, inquieto; y con qué sueña. Además, avanza en este diario con qué proyecto anda; y explica si le cierran puertas por abordar el terror de ETA y remover conciencias.

Su último trabajo es Contra la impunidad, lanzado el pasado octubre y emitido por primera vez en televisión este pasado jueves. En él recupera la memoria de los más de 350 asesinatos cometidos por ETA que están sin resolver y de los que aún se desconocen sus autores materiales. Si todavía no lo ha visto, aquí lo tiene:

-¿Qué perseguía con este documental?, ¿qué le movió a hacerlo?
Poner de actualidad la situación de las víctimas. En estos momentos en que ETA ya anunció que dejaba de matar y la sociedad se relaja de tal manera que a medida que pasan los días parece que pasan los años nos pareció muy interesante hacer un repaso de cómo estaba la Justicia vinculada a los asesinatos de ETA a través de algunas investigaciones como las de Juanfer Calderin o Carmen Ladrón de Guevara, para la AVT. Quisimos descubrir para la ciudadanía esta situación que es muy sorprendente.

-Hay que verlo para reflexionar…
Sí. Debemos reflexionar sobre qué hemos estado haciendo. En una sociedad democrática en todos estos años hemos estado no sólo no amparando afectivamente a las víctimas, sino que no las hemos dotado de la justicia debida. Que la gente se ponga aunque sea medio minuto en la situación de una persona a la que le han matado al padre o al marido o al hijo, que ve como el Estado de Derecho ha sido incapaz de perseguir y capturar a los que le han hecho daño, no tenga la suficiente eficacia como para, por lo menos, que los procedimientos judiciales no se extravíen, como ha pasado, y que no se tenga el suficiente interés para continuar con esos procedimientos… Eso lo tiene que conocer la ciudadanía. Se ha hecho mal y procuramos explicarlo. Hay muchos errores cruzados que son un escándalo.

-¿Cómo vivió el estreno en la pantalla de televisión?
Imaginando que hay varios cientos de miles viéndola y preguntándome cómo estará asimilando cada uno esa información. Es excitante.

-¿Le cerraron alguna puerta?
Yo creo que no. Cualquiera de las películas que hemos hecho tienen un punto de molestia para ciertos sectores. Las anteriores, más hacia el nacionalismo y en esta última por las vinculaciones que tienen los aspectos que tratamos con la justicia, la política, la Policía… Igual el Gobierno o gobiernos anteriores se pueden sentir molestos y pensar qué hace este tío revolviendo algo que ya pasó y piense que no nos conviene sacarlo. También habrá quien piense que es necesario revisar qué es lo que no se hizo bien. Nosotros trabajamos con intención investigadora y prácticamente en todas las películas que hemos hecho en los últimos 15 años hemos puesto en el centro a las víctimas, qué ha sido de su vida y en este caso nos hemos interesado por la justicia que se merecen por lo que les pasó.

-¿En algún cine del País vasco le han dicho que no?
En Donosti y en Navarra es complicado colocar nuestras películas. Hay pocos cines, claro, pero sí que nos hemos encontrado con reticencias. Esta situación será difícil que cambie debido al enraizamiento que tiene el nacionalismo y el nacionalismo radical. Eso hace que ciertos discursos y ciertas cosas no les parezcan tolerables. Eso está dentro de la lógica de su pensamiento sectario.

-Por cierto, se han disparado las agresiones a guardias civiles en Navarra: 35 en tres meses.
Esto es un indicativo más de cómo están las cosas por el norte. También en las fiestas vizcaínas y guipuzcoanas hay una constante exhibición de símbolos o de iniciativas etarras, del acercamiento de los presos, etc. Eso es con lo que se convive habitualmente.

-¿Y sigue habiendo miedo?
Ya no tanto a que a uno le pase algo, como a demostrar actitudes no nacionalistas o críticas con lo nacionalista o lo ultranacionalista en público. Eso ya forma parte de nuestro ADN de comportamiento.

-¿Usted tiene pistola?
No. Ni para cazar ni para hacer pesca submarina. Y menos mal que en todos estos años gente que ha tenido situaciones complicadas no ha tenido pistola. La población acosada se lo ha tomado con una filosofía ejemplar porque sino qué hubiera sido esto. Por suerte, en nuestro país a la violencia no se le ha respondido con más violencia.

-¿Y esto le ha quitado el sueño?
No. He tenido la suerte de no tener miedo.

-¿Qué le ha hecho dar vueltas en la cama, inquieto?
Lo que me ha quitado el sueño ha sido la preocupación de si estaba haciendo las cosas como se merecía el asunto. He elegido temas y situaciones muy complicadas, he trabajado con material humano muy sensible y me preocupaba por hacerlo lo mejor posible.

-Se sentirá satisfecho. Es para estarlo. Está haciendo un gran trabajo por este país.
En conjunto sí que estoy satisfecho de las cosas que he venido haciendo. Responden a lo que pretendía. Me he tomado la suficiente molestia en investigar y en estar al día de todas estas cosas para hacer productos que sean convincentes y sobre todo que aguanten el paso del tiempo. Que se puedan ver dentro de algunos años y se diga que no han pasado de moda, que se entienden, y que aportan informaciones buenas y rigurosas.

-Por cierto, ¿qué opina de los desprecios de la izquierda a Miguel Ángel Blanco? En el PSOE y Podemos muchos no han querido rendir homenaje al concejal de Ermua asesinado hace 20 años.
Hay cosas que no se entienden. Sobre todo la actitud actual del PSOE en ciertos asuntos.

-Bueno, en Cataluña este partido también se ha negado a rendir homenaje a las víctimas del Hipercor. Ya no nos pilla por sorpresa…
Estos homenajes ponen a prueba esa renovación del desprecio hacia el terrorismo y esa renovación también, si es que la hubiera, de estar inequívocamente con las víctimas.

Pone a prueba a personas o a colectivos de manera que llegado el momento se retratan con su verdadero rostro. Tienen más interés por el futuro de los presos de ETA o en hablar de esa ficción que es la convivencia que en situarse junto a quiénes sufrieron y sufren las consecuencias del terrorismo.

Hay sectores de los votantes tanto del socialismo como de Podemos que no han querido ver nunca que el terrorismo estuvo mal, que no tenía ninguna excusa ni ninguna razón para ejercerse y hoy lo ponen de manifiesto de nuevo con estas actitudes. Lo pasan a limpio argumentando que la víctima era del PP y que por qué destacarla sobre otras. No se trata de quitarle el carnet del partido a una víctima, hay que ser más solidario con la persona y con lo que significa.

-¿Le avergüenzan estos políticos miserables?
Claro que me avergüenzo de cómo está la política en este país en cuestiones tan claves y que deberían ser de tan nítido reconocimiento. Si en ese nivel de la política que linda con lo moral no se es capaz de dar ejemplo, imaginemos en todo lo demás.

Me da pena que ocurra esto en nuestro país. Ya no tanto por los partidos que ha nombrado, sino por los votantes que les apoyan.
Parte de la ciudadanía que ha votado a Podemos es lo realmente preocupante. ¿Qué tendrán en la cabeza?

-¿Y qué opina de la política antiterrorista del Gobierno? Las víctimas no perdonan a Rajoy su ‘traición’ con la excarcelación masiva de etarras por la Parot, ¿y usted?
Se han hecho cosas bien y otras mal. Históricamente los comportamientos de todos los gobiernos de la democracia han tenido muchas actitudes contundentes con el mundo del terrorismo, han luchado por solucionar el asuntos, pero lo han hecho adoptando actitudes como las negociaciones o medidas a favor del nacionalismo. Todo eso se ha heredado y forma parte de nuestra cultura presente. Y ha ocurrido en los últimos años. Vislumbrando el final del nacionalismo se han aflojado muchas cosas. Se han tomado muchas decisiones que incluso las víctimas no han compartido.

-Fue un gran error la liberación masiva de los etarras con el fin de la Parot…
Sí, como otras tantas cosas, entre ellas la legalización del partido, de Bildu. Da la impresión de que muchas cosas han sido un peaje para que terminara el terrorismo. Y lo que se ha hecho es muy discutible. A mí me fastidia enormemente que Bildu sea un partido legal y su consecuencia en la vida cotidiana, me indigna.

-¿Qué consecuencias tiene que esté Bildu en las instituciones?
La principal es la normalización de su presencia en la política vasca y en la estatal. Están en el Congreso, en el Parlamento vasco y tienen poder en las diputaciones y en muchos ayuntamientos. Se les ha permitido. Y también se les ha dejado estar en homenajes cuando sabemos que son actos vacíos, actitudes huecas, para blanquear a ETA.

-¿Usted afirma claramente que Bildu es ETA?
-Lo afirman ellos todos los días. No reniegan de su pasado.

-Y Podemos es amigo de Bildu…
Efectivamente, tienen más actitudes cercanas a los terroristas y a la historia del terrorismo en este país, que a las víctimas o a los que han luchado contra el terrorismo. Eso es evidente. No hace falta más que hacer un clic en Google para ver qué respuestas han dado sobre muchas de estas cosas.

-¿Y qué opina de que al expresidente Aznar y al exministro del Interior Jaime Mayor Oreja se les haya negado la voz en el principal acto en homenaje a Miguel Ángel Blanco -organizado por la hermana del concejal asesinado, que es del PP- . Fuentes cercanas a ambos consideran que por sus críticas al Gobierno de Rajoy en materia antiterrorista? ¿Ve un gran error negarles la voz?
Sí. Es un error no ser inclusivo en este tipo de homenajes. Y con la labor que en su día hicieron. Basta recordar que días antes del asesinato de Miguel Ángel Blanco soltaron a Ortega Lara y ellos estaban de ministro y presidente. Fueron los responsables de esa actuación.

-¿Cómo acoge que la juventud no sepa quién es Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara?
Lo peor es tener una actitud relajada con el pasado. Que no se tenga como una razón de Estado dejar bien patente en los libros de texto qué es lo que ocurrió. El relato tiene que empezar por ahí, por cuatro cosas, no cuatro tomos de la historia de ETA, sino por los conceptos claros: que el terrorismo no tuvo ningún sentido. Y que cale en la juventud el mensaje de que el terrorismo no cabe en la democracia ni tampoco combatir las ideas de los demás con violencia.

-También podrían visionar en clase sus documentales… Pero la culpa no sólo es de los profesores. ¿Dónde están los padres? Cristina Seguí ha contado que su pequeño de 5 años sabe perfectamente quién es Ortega Lara…
Claro, efectivamente. La población adulta de este país que ha conocido el terrorismo en este momento está tremendamente relajada. Piensa: “Ha pasado esto y mejor no darle muchas vueltas”. De ahí parte el primer error, que las propias familias no sean las primeras transmisoras del relato.

-¿Y cree que en general se educa en valores?
No parece que los valores estén muy de moda y que puntúen mucho las actitudes adultas, responsables. Yo creo que en general la sociedad, los medios y todo lo que absorbe la juventud está bastante alejada de lo que podemos considerar valores que aportan a las personas información, valores éticos…

-¿En qué anda ahora?, ¿podría adelantarnos algo de su próximo documental?
Llevo desde principios de año trabajando en un nuevo documental sobre las huellas que ha dejado el terrorismo en el País Vasco. Andamos buscando financiación, subvenciones, las clásicas fuentes de financiación de todo cineasta en este país.

-¿Es complicado conseguir ayudas?, ¿algún partido le ha negado subvenciones?
Llevamos 20 años y no creo haber tenido problemas especiales dependiendo quién gobernara. Es difícil financiar cualquier película, nosotros no tenemos ventaja sobre los demás.

-Le dolerá ver cómo se tira para cosujas y no recibirlas usted que hace esta labor tan importante…
Así es la vida en general. El valor de lo que se patrocina o se subvenciona es muy relativo. Si viéramos en el anuario del cine español lo que se ha subvencionado cada año, no sólo del Gobierno central, sino de las televisiones autonónicas o de las instituciones autonómicas, nos asustaríamos. No se hace un cine que destaque exactamente por la calidad.

-¿Se siente representado por algún partido?
Mi trabajo es totalmente independiente, pero como ciudadano me encuentro sin opción política desde hace años a la hora de votar. He votado a unos cuantos partidos, no me he ido ni a la extrema izquierda ni a la extrema derecha, sino a las formaciones claramente democráticas que ha habido en este país, pero ahora me encuentro huérfano.

-¿Y con qué sueña Iñaki Arteta?
Sueño con poder seguir haciendo mi trabajo y con la mayor frecuencia posible. Ir sacando obras en el menor tiempo posible; siempre tomándonos nuestro tiempo para hacer las cosas con rigor, pero ir produciendo más.

¿Quiere estrenar cada año?
Lo venimos haciendo cada dos, a veces nos ha costado hasta cuatro. Me gustaría como Woody Allen, una al año o una cada dos.

¿Y seguirá con esta temática?
De momento sí. Hay muchos puntos de vista que conviene ir sacando.

-Es usted un tipo magnífico. Me gustaría conocer cuáles son sus aficiones.
Me gusta hacer surf, leer, y veo mucho cine y series.

-Cuéntenos, por favor, si lee en papel o en ebook, qué autores les gustan, cuáles han sido los últimos libros que ha leído o los que más le han gustado…
Leo en papel y fundamentalmente ensayo, aunque ahora estoy leyendo una serie de relatos de Carson McCullers. Leo muchas cosas relacionadas con el tema vasco, pero también filosofía, y me interesa mucho la historia de la violencia y lo relacionado con el holocausto, todo lo que me da el soporte intelectual para acometer mi trabajo.

-¿Y qué música escucha?
Oigo de todo. Desde lo más actual, como Beach House, por ejemplo, que es un grupo de jovencitos, a sinfonías de Gustav Mahler o Sergei Rachmaninov. En fin, música clásica, pasando por Bob Dilan, el pop, adoro la música brasileña… Lo que no me gusta es el heavy, ni el reggaetón, ni tampoco los temas demasiado populares.

-¿Y cómo y cuándo se informa?
Desayunando leo cosas culturales, y al terminar doy un repaso a la prensa digital. Pero todo el día lo paso “pescando” ideas o informaciones para mis trabajos.

-¿Qué opina de la situación en Cataluña?, ¿lee estas noticias a diario o las espacía porque le cansa tanto bombardeo?
Con una vez a la semana me parece suficiente. Se repiten mucho y es excesiva la atención de los medios a este asunto. No tienen ningún derecho a hacer el referéndum ni de reclamar soberanía, todo lo demás sobra.

-Si le diera el poder de llamarse por teléfono a sus 18 años, ¿qué consejo se daría?
Lee más y espabila. Espabilar en el sentido de ver cuanto antes qué es lo que a uno más le conviene.

-¿Y a sus hijos qué consejos le da?
A mis hijos, que tengo tres, les digo que aprovechen el tiempo, que con esfuerzo se pueden conseguir las cosas, pero con esfuerzo de verdad, y que estén atentos a la cultura, a la actualidad… todo dirigido a poder entender el mundo en el que vivimos. Que no presten atención sólo a un tipo de música o de noticias, sino que tengan miras amplias, sean positivos y aspiren a tener criterio. Eso hay que trabajarlo, hay que educarlo.

Cataluña riega medios afines con 7 millones y mantiene una radiotelevisión pública de oro
La Generalitat subvenciona a medios de comunicación privados para fomentar el uso del catalán. La corporación pública cuenta con 236 millones y sus altos cargos con sueldos de oro
Paloma Esteban. A.F. Barcelona. El Confidencial 17 Julio 2017

La promoción de la causa secesionista y la cultura catalana en medios de comunicación, asociaciones y universidades es la última de las grandes apuestas de la Generalitat para trasladar a la sociedad su proceso de desconexión con España. El Govern de Carles Puigdemont concede ayudas públicas para este cometido por un importe total de 18,5 millones, que van a parar a medios de comunicación y entidades culturales, entre otras.

La finalidad de estas subvenciones es, en teoría, fomentar el uso de la lengua catalana, y para ello la Generalitat riega con 7,4 millones públicos medios de comunicación privados: 6,1 de ellos van a parar a publicaciones en papel y digitales, y 1,3 millones a radios y televisiones. Que entre los subvencionados hay cabeceras afines al movimiento secesionista lo demuestran los datos del segundo semestre de 2016 (los últimos a los que se puede acceder): el diario 'Ara' se benefició de 519.938 euros y 687.771 euros fueron a parar a publicaciones vinculadas a 'El Punt Avui'. También 'naciodigital.cat' obtuvo 224.281 euros; 'vilaweb.cat' accedió a 135.181 euros; 'elmon.cat' recibió 52.923; 'directe.cat', otros 38.483 euros; 'recocatala.cat', 30.183 euros, y 'elnacional.cat', 16.985 euros.

A las ayudas a medios debe sumarse el dinero público que la Generalitat gasta en publicidad institucional. Los últimos datos disponibles en la memoria de la Comisión Asesora son los relativos a 2015, año en el que Cataluña destinó más de 29 millones a promocionarse en prensa y medios audiovisuales, y algo más de un millón lo dedicó a creatividad y producción de la misma. Una cantidad muy importante en comparación, por ejemplo, a la inversión del Estado en publicidad ese mismo año, que fue de 37,7 millones de euros. Además, hay que decir que la Administración central no otorga subvenciones a medios de comunicación.

Aparecer en la prensa extranjera ha sido otra de las apuestas del Gobierno catalán este año, y por primera vez decidió extender la publicidad institucional a cabeceras exteriores con un contrato de 127.810 euros para insertar anuncios sobre la conferencia que dieron Puigdemont, Junqueras y Romeva en el Parlamento Europeo el pasado enero.
Ayudas para el catalán, aranés y la cultura

Según los Presupuestos de 2017, entre las subvenciones concedidas a asociaciones están aquellas que elaboren proyectos en "el ámbito de calidad democrática" (36.000 euros) e investigaciones en el ámbito de la paz (40.000 euros), proyectos destinados a recuperar la memoria y derechos humanos (180.000 euros), organizaciones civiles catalanas (132.000 euros) y comunidades catalanas en el exterior (la ayuda más cuantiosa, de un millón de euros), entre otras.

En cuanto a las ayudas enfocadas exclusivamente a la promoción de la cultura catalana, se encuentran los 2,5 millones a federaciones que programen actividades culturales, festivales, proyectos relacionados con la cultura popular y tradiciones de Cataluña, y otros 175.000 euros a subvencionar actividades artísticas relacionadas con la conmemoración del Tricentenario de los hechos de 1714.

Por último, con el objetivo de promover el uso de la lengua, además de las ayudas a medios de comunicación catalanes, la Generalitat da ayudas públicas a la traducción de obras literarias originales en lengua catalana y aranesa (292.000 euros), a iniciativas que contribuyan al fomento del periodismo y al fortalecimiento del espacio catalán de comunicación (1,5 millones), o a la creación de recursos digitales —como aplicaciones para dispositivos móviles— sobre literatura catalana, así como edición de obras literarias (871.100 euros en total).
Una radiotelevisión pública de oro

Más allá de los medios privados, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), entidad que comprende la televisión y radio pública y que depende del departamento de Presidencia, se lleva un importante trozo del pastel presupuestario. En total, 236,2 millones de euros. Una cantidad muy superior en comparación con otras CCAA, como el caso andaluz, cuyos servicios públicos de radio y televisión, Canal Sur, le cuestan a la Junta en torno a 140 millones, o el de Madrid, cuyo presupuesto para sus canales públicos este año es de 69,9 millones.

Las altas retribuciones de los directivos de la CCMA dieron lugar a un informe de la Dirección General de la Función Pública de la Generalitat, que señalaba directamente los salarios por ser muy superiores a lo que en realidad correspondía. De hecho, hasta 2014 la Generalitat publicaba las retribuciones de sus empleados, pero dejó de hacerlo a raíz de estas críticas. Actualmente, su presidenta en funciones es Núria Llorach, íntimamente ligada a CDC, y que ha atravesado varias polémicas. La más importante, hace solo un par de meses, cuando el Parlament aprobó una moción solicitando su dimisión con los votos de todos los grupos a excepción de Junts pel Sí. Su retribución es de 105.061 euros y le siguen los cuatro directores (108.000) y otros dos de menor rango (95.697 euros).


 


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