AGLI Recortes de Prensa   Martes 18 Julio 2017

Cataluña o el deterioro inexorable de la democracia
Bieito Rubido (ABC). Periodista Digital 18 Julio 2017

En Cataluña, el deterioro de la democracia y del Estado de Derecho avanza inexorablemente, mientras el Gobierno central espera detener el proceso con alguna carambola kafkiana, que nadie conoce y todos ignoran.

Quienes en Cataluña quieren cumplir la ley o muestran su temor a desacatarla son cesados fulminantemente. O bien se van antes de que los echen, como ayer hizo el máximo responsable de la policía autonómica, Albert Batlle. Su abandono es muy significativo.

Se marcha asustado, argumentando sin rodeos «motivos políticos». Asistimos a un golpe de Estado en toda regla, con un organismo, la Generalitat, que fantasea con una constitución propia y un país independiente, en un claro delito contra el Estado, su integridad y su legalidad. Mientras, en La Moncloa, parecen tener miedo a utilizar todos los resortes del Derecho para defender a los ciudadanos de quienes nos quieren agredir.

La unidad en algo tan esencial tampoco acompaña a la clase política: en un momento de emergencia nacional, Sánchez merendó ayer con el partido comunista pro separatista, Podemos.

Cuándo se jodió lo de Cataluña
Alfonso Merlos okdiario 18 Julio 2017

Zapatero está en el origen. Y lo sabe. Él mismo confesó —tarde, ¡muy tarde!— que su frase no fue nada afortunada. Se la dirigió, mirándole a los ojos, a Pascual Maragall: “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”. El camino al desastre estaba servido. Era sólo el pistoletazo de salida, la semilla de la que han nacido y crecido las plantas carnívoras del separatismo catalán. Y así estamos donde estamos.

Era la pura aberración. El mejor favor que se le podía hacer a un independentismo adormecido que se conformaba con la pasta en cantidades industriales —¡ay el 3%!—, y que consideraba simplemente imposible, insufrible, intransitable la hoja de ruta para la construcción de las estructuras de un Estado propio. Aquella es la insensatez que explica todo. Primero, un partido pretendidamente nacional como el PSOE establecía de un plumazo que lo que los catalanes votasen se iba a situar no en el mismo plano sino en uno distinto y superior al que marca la soberanía de todos los españoles —¡qué disparate!—. Pero segundo, nada menos que un presidente del Gobierno prescribía y compraba la idea de que cediendo y cediendo, capitulando y capitulando, se podía aplacar a las hienas de la ruptura hasta convertirlas en felinos más o menos domesticables —¡qué miopía!—.

La historia demuestra que el apaciguamiento es la receta perfecta para aproximarse a la ruina. Antes o después. Y así se entiende que el shaheed Puigdemont, los consejeros pretendidamente valientes —en realidad suicidas— que aún no han huido y toda suerte de plataformas promotoras de la discordia que han esquilmado el bolsillo de los ciudadanos —Ómniun Cultural, ANC— se hayan echado definitiva e irremediablemente al monte salvo que algún golpe de calor de agosto les haga desertar para poner a salvo su patrimonio y su libertad, por si resulta que la justicia funciona de verdad y asoma pronto e imparable el horizonte de las cárceles y de las multas. Es la cruda verdad. Pero junto a ella intenta abrirse paso la gran mentira de Sánchez, heredada de aquel aserto de ZP: “¡El culpable es el PP!”. No por inacción, no. Por echar gasolina, por tensar la cuerda, por imponer políticas centralistas y trasnochadas, por aplicar recetas añejas y de la derecha extrema para solventar la denominada —de forma cursi y empalagosa— ‘cuestión territorial’.

¡Al contrario! Rajoy ha optado hasta hoy más por el guante de seda que por el puño de hierro. Y el proceso de insolidaridad y deslealtad no sólo no lo han detenido sus desmelenados promotores sino que lo han cargado de dinamita. Y, para derrotarlos, hay que entenderlos. La tropa de Junqueras o los vástagos de Pujol no pugnan para que su región esté mejor financiada, o para que ‘Madrid’ la dote de mayores y mejores infraestructuras. Ya lo dijo el campechano José Bono: “No es que quieran comer en un plato más grande, es que quieren comer aparte”. ¡Pues claro! Tal vez nos equivoquemos, pero Mariano no parece dispuesto a permitir que estos descerebrados rompan la mesa a pedazos y, enfurruñados, se líen a sillazos contra el resto de civilizados comensales.

El día que la izquierda se amputó el cerebro.
José Javier Esparza Gaceta.es 18 Julio 2017

Hace muchos años, en 1982, cuando la mitad de vosotros no habíais nacido, el PSOE de Felipe González ganó las elecciones y un joven profesor muy bienquisto en medios progresistas saludó alborozado el advenimiento de “la vicerrevolución”. Aquel profesor era Fernando Savater, que después, durante años, iba a desempeñar un papel muy relevante como gurú de la izquierda española. Ese papel, sin embargo, fue menguando a medida que el poder de la izquierda fue creciendo. También a medida que la izquierda se acobardaba y Savater, por el contrario, echaba mano de coraje en el sórdido conflicto vasco. La izquierda acabó repudiando a Savater. Como a tantos otros de los suyos.

Hoy la izquierda política española es, intelectualmente hablando, un páramo sembrado de sal. No porque no haya cerebros notables en la izquierda, sino porque la izquierda política se ha hecho a sí misma una brutal lobotomía. Zapatero convirtió al PSOE en una secta destructiva y en esa orilla de la vida pública ya sólo quedan, pudriéndose encallados, eslóganes nihilistas sobre la transexualidad y la revancha histórica. Por eso a Savater, por ejemplo, ya sólo le hace caso la derecha (y desde luego, no toda). Parece el castigo de algún dios travieso y canalla.

Savater se ha equivocado muchas veces, pero tiene ese talento difícil del tipo que se somete a crítica continuamente, de manera que se rehace, se recompone y vuelve a la primera línea con banderas de ideas siempre francas y valientes, que invitan a la discusión. Lo hizo en el caso vasco –a riesgo de la propia seguridad personal- y lo ha hecho también en el caso catalán. En un país normal (la España de hace veinte años, por ejemplo), la voz de un personaje así sería siempre escuchada y discutida. En la España de hoy, no. Aquí sólo tienen voz oficial los paniaguados, los gritones y los monstruos de feria. No hay debate público, sino sólo tecnocracia, demagogia y circo, lo mismo a izquierda que a derecha. Para enunciar una idea has de retirarte al bosque. Al bosque de este periódico, por ejemplo. Bienvenido al bosque, Fernando Savater.

Cinco mentiras sobre el referéndum independentista en Cataluña
Pedro Sánchez asume al menos cuatro mentiras del nacionalismo
Edurne Uriarte. ABC. Periodista Digital 18 Julio 2017

SI alguien salió de España hace mes y medio, justamente después de que Sánchez anunciara su apoyo al Gobierno contra el referéndum ilegal, y viajó tranquilo por aquello de la unidad constitucionalista, debería leerse su entrevista de este 17 de julio de 2017 en «La Vanguardia».

Para volver a la cruda realidad. Que consiste en que Pedro Sánchez asume al menos cuatro mentiras del nacionalismo, y, además, ofrece otra.

La primera, la mentira ofensiva, la identificación de los nacionalistas con toda Cataluña. Si hasta el líder de la oposición y aspirante a presidente de Gobierno de España asume que lo que reivindican los nacionalistas es lo que quieren todos los catalanes, es difícil que los otros alcen la voz.

Casi tan difícil como que los seguidores del Barça que se sienten españoles, por ejemplo, saquen una bandera nacional en medio de las pitadas al himno. Porque, oficialmente, no existen. Ni siquiera para Pedro Sánchez que exige al Gobierno que ofrezca «una solución política», «a Cataluña». No a los nacionalistas del PdeCAT, de ERC y del CUP (menos de la mitad del voto en las autonómicas pasadas), sino «a Cataluña».

La segunda, la mentira hábil del nacionalismo, asumida en la práctica por Sánchez y por la gran mayoría, la idea de que el referéndum es una reivindicación mayoritaria por lo que hay que darle una respuesta política. Aquello de que «todos quieren decidir», lo que se sostiene tramposamente con encuestas. Y, en efecto, la gran mayoría responde que sí, si usted le pregunta si quiere decidir sobre el futuro de Cataluña en un referéndum.

Claro que la gran mayoría respondería exactamente igual en cualquier pregunta sobre un referéndum y contaríamos con una amplísima mayoría favorable a decidir en referéndum sobre el futuro de España o la supresión de las multas de tráfico o el establecimiento del derecho laboral a seis meses de vacaciones.

La tercera, la mentira burda, la de que existe en España una «recentralización». Es asombroso, pero el líder de la oposición lanza la misma acusación que los nacionalistas. Y hasta parece creérselo.

Cierto que millones de personas en el mundo aún creen que Elvis sigue vivo, lo que me causa el mismo asombro, pero con el alivio de que tal creencia no tiene consecuencias políticas y la de Sánchez sobre la recentralización las tiene, e importantes.

La cuarta, la mentira piadosa, piadosa para con ellos mismos, que Sánchez y la izquierda comparten con una negación. La negación del componente económico fundamental del movimiento independentista.

Esto no es un problema de «desamor», como dice Íñigo Errejón, es más bien de dinero, del dinero que los independentistas no quieren repartir con las regiones menos ricas de España. Lo que debería, teóricamente, repugnar a la izquierda igualitaria, la que dice defender la igualdad entre todos los españoles y los mecanismos de redistribución para lograrla. De hecho, lo llaman extrema derecha y hasta fascismo cuando lo plantea la Liga Norte, por ejemplo, en Italia.

La quinta, la mentira creativa, que es propia de Pedro Sánchez y del PSOE porque no interesa ni al propio nacionalismo, la mentira de la «solución federal», llamarle a lo nuestro como a lo de Alemania para tener la misma o menor descentralización que ellos y la misma posibilidad de declarar la independencia unilateral, es decir, ninguna.

Y, además, añadirle que se trata de igualar a los ciudadanos de todas las comunidades, que es justamente lo que no quieren los nacionalistas. Así está de precaria esta salud de la «unidad constitucionalista», y ésa es la gran baza del independentismo.

Lindezas sobre la ley y Cataluña
RAFAEL JIMÉNEZ ASENSIO El Mundo 18 Julio 2017

La independencia es una aspiración legítima. El problema es en qué marco se expresa y a través de qué formas. Las formas representaron la primera conquista del Estado liberal frente al Antiguo Régimen, una puerta que abriría mucho tiempo después la llegada del Estado constitucional que se caracteriza por una idea básica: la supremacía de la Carta Magna. Da pudor recordar cosas tan obvias.

Desde que se inauguró ese insólito y solemne (las formas mal entendidas) proceso de desconexión promovido por las instituciones catalanas, hemos visto proliferar, como dijera Tocqueville, muchas copias históricas y muy pocos originales. Veamos algunas.

La primera copia surge por la utilización en Cataluña del viejo instrumento del Antiguo Régimen denominado 'lettres de cachet'. La deliberación y la publicidad de las leyes fueron conquistas revolucionarías frente a la existencia de leyes (o resoluciones) secretas que el absolutismo monárquico utilizaba para doblegar a su antojo a unos desamparados súbditos. Pues bien, vuelven tales lettres de cachet revestidas de modernidad, lo que no puede ocultar su origen espurio. Son la ley para el referéndum y la ley de transición jurídica. Tanto predicar la transparencia para esto. Mejor practicar.

La segunda copia -siguiendo los equivocados principios de los revolucionarios franceses- la inicia un Gobierno central (mal asesorado por altos funcionarios del Estado metidos a políticos), pues no hay día que no se nos recuerde cansinamente la primacía de la Ley y se orille la Constitución. Bien es cierto que ese Gobierno ha recurrido -tal vez en exceso- al Tribunal Constitucional, pero sólo como un medio de combatir la infinidad de ocurrencias del laboratorio institucional catalán. Invocar la Constitución parece no tener fuerza persuasiva en términos políticos. El valor de la Carta Magna no cotiza al alza. Constitución acomplejada.

Y, así, sin apenas darnos cuenta el independentismo ha hecho suya la idea de primacía de la Ley. Si la Ley "es -como recordaba Carré de Malberg- la norma más alta" del sistema jurídico, cambiar una ley por otra implica reconocer que la nueva será la aplicable. De ahí la lección magistral que ha dado el independentismo catalán sobre el (nuevo) sistema normativo catalán: la jerarquía máxima la tendrá (cuando salga de las tinieblas) la Ley para el Referéndum. Insólito ejercicio de prestidigitación constitucional. Ya no son sólo "las 13 campanadas" de reloj soberanista, como escribieron inteligentemente los profesores Ferreres, Fossas y Saiz Arnaiz; es que ya nadie sabe cabalmente cómo hacerlo funcionar.

La Historia también nos ilustra -tercera copia- que determinadas (malas) decisiones de los tribunales, más aún si son estos supremos o constitucionales, pueden abrir heridas profundas que terminan por desestabilizar un país o, como en el caso de la sentencia Dred Scoot del Tribunal Supremo de Estados Unidos, contribuir al estallido de la Guerra de Secesión. No pretendo establecer ningún paralelismo, pero la irresponsabilidad política compartida por varios presidentes, gobiernos y partidos, así como una pésima gestión judicial, abrió una brecha que el paso del tiempo no ha hecho más que ahondar. La Historia contará mejor la incidencia que ha tenido todo ello en el desarrollo de los acontecimientos. Mi tesis es que mucha.

Y para colmo de males viene la resurrección de Carl Schmitt. El profesor Baño León afirmaba que Schmitt es un submarino que emerge en la superficie con las crisis constitucionales. Fue primero el independentismo catalán quien aireó la bicha. Planteada la batalla en el terreno de la Ley (y no de la Constitución) era muy fácil rematar la jugada. Y ello se lograba enfrentando legitimidad con legalidad. La lectura del poliédrico y complejo autor alemán da para mucho. Y en ello se empeñaron los fieles del independentismo, la legitimidad (decían) estaba de su lado mientras construían una legalidad alternativa. Ya está in pectore, aunque de momento en lettres de cachet.

Carl Schmitt también nos habla de dos nociones: destrucción y quebrantamiento de la Constitución. Dos conceptos de alcance diferenciado. Ambos de actualidad. El objetivo independentista (ya verbalizado) es destruir en su territorio (negándolo de raíz) el orden constitucional vigente para crear (poder constituyente) sobre sus ruinas un nuevo Estado constitucional. Difícil operación la de edificar sobre los escombros del Derecho otro Estado de Derecho. No hay ejemplos de ello. Sí de lo contrario.

Por su parte, el quebrantamiento constitucional implica una ruptura grave de la normalidad constitucional y, caso de concretarse, puede dar paso (probablemente sea lo que busquen para que se retrate el carácter "autoritario del régimen") a la activación de mecanismos extraordinarios de defensa de la Constitución que se conocen como medidas excepcionales, entre las que siempre se cita el artículo 155 CE, si bien su naturaleza es distinta a la de aquellas previstas en el artículo 116 CE.

En su obra Teología Política, Schmitt afirma algo muy conocido: soberano es quien decide el estado de excepción. Sus tesis alimentaron a Hitler y al partido nacionalsocialista para dar carpetazo a la normalidad constitucional, que fue sustituida, en palabras de Giorgio Agamben, por un estado de excepción permanente.

Es razonable que si una Constitución (también la de una hipotética República catalana) es quebrantada gravemente o pretenda ser destruida, se pongan en marcha los mecanismos de defensa recogidos en aquella. Las medidas excepcionales por definición son siempre temporales y deben ser proporcionadas. Pero no gozan de buena fama, sobre todo tras las experiencias históricas que han marcado su devenir. Tampoco entre nosotros, pues fueron utilizadas en innumerables ocasiones, las más recientes por el franquismo. Desde entonces, y tras su reflejo en la Constitución de 1978, con la excepción singular del estado de alarma, duermen plácidamente. Hay, no obstante, momentos en que su aplicación puede resultar necesaria. El terrorismo islamista ha provocado que varios países occidentales las hayan adoptado, prolongando sus efectos en el tiempo. La normalidad constitucional se puede ver rota en cualquier democracia, por muy avanzada que sea.

En nuestro caso el problema es otro. Si se aplican tales medidas, se adoptarán para defender la Constitución. Pero en este largo y tedioso enfrentamiento político entre las instituciones catalanas y centrales, la Constitución ha sido la gran ausente.

No es difícil prever cuáles serán las consecuencias. La visibilidad constitucional sólo será efectiva en su lado más oscuro. Eso traerá probablemente letales consecuencias para un sistema constitucional que está cogido con pinzas y cuestionado por muchos frentes. Con ello no quiero decir que tales medidas sean inaplicables (pues son parte de la Constitución), sólo que su puesta en marcha -dada su naturaleza excepcional o extraordinaria- debe llevarse a cabo como última ratio, con exquisita prudencia y proporcionadamente. En política nunca es aconsejable matar moscas con cañones.

La Constitución de 1978 tiene, sin duda, muchas grietas tras casi 40 años de vigencia. Pero mientras esté vigente, con sus taras y soluciones discutibles, es el único marco de convivencia estable al que agarrarse. Requiere, sin duda, una revisión profunda (hay quien propone lisa y llanamente la creación de un nuevo sistema constitucional; el tradicional adanismo hispano hace así acto de presencia), pero los consensos son muy complejos de alcanzar y la inevitable llamada al pueblo español a través del referéndum, sea este facultativo o preceptivo, será inevitable. Y ello juega como elemento de parálisis de cualquier proceso de cambio. Tras algunas recientes experiencias por todos conocidas, las llamadas al pueblo para decidir sobre asuntos esenciales vía referéndum se asemeja cada vez más a lanzar una moneda al aire. Quien no tiene qué perder, se apunta al juego. Tantas veces como sea necesario. Hasta que salga cara.

Pero algo habrá de hacerse, aparte de ir de bravucón o quedarse quieto. No se va a ninguna parte sólo con la Ley sin hacer política, como tampoco se puede hacer política (por muy político que sea el problema) sin respetar las formas, menos aún inventándoselas de modo unilateral. Los juegos de manos para otros escenarios. Lo obvio es que hay un problema y además enquistado, que cada día que pasa se enreda más.

Sin embargo, encontrar alguna respuesta a esta cuestión requiere liderazgos contextuales consistentes. Llevamos tiempo esperando que tanto en el Gobierno de España como en el de Cataluña haya líderes que estén a la altura de los retos político-constitucionales que se han planteado. Y ese liderazgo no se improvisa, menos aún en corto espacio de tiempo. Como decía Schumpeter, el material humano en política es clave del éxito o fracaso de un país. Veremos cómo se sale de este laberinto. Siempre hay salida, al menos si por unos y otros se intenta buscarla.

Sun Tzu y el arte de la guerra catalana
Matthew Bennett www.vozpopuli.com 18 Julio 2017

Mucho se ha escrito y hablado sobre la estrategia a lo largo de los siglos, desde Troya hasta Boyd o incluso los hombrecitos verdes de Putin en Crimea, pasando por el famoso Clausewitz en el ámbito militar o Michael Porter para las empresas. Recomiendo Strategy: A History, de Lawrence Freedman, si el lector quiere profundizar en la evolución histórica del tema y de las ideas y límites principales.

Veamos si las siete preguntas clave de Sun Tzu, el general chino del sexto siglo a. C., a quien suele atribuirse el "Arte de la Guerra", nos pueden ayudar a desenredar un poco el desenlace del tema catalán: un pulso de voluntades políticas de principal importancia para el futuro de España. Las preguntas vienen ya en el primer capítulo del libro . Con ellas, dijo, "puedo predecir la victoria o la derrota".

1) ¿Cuál de los dos soberanos está imbuido con la Ley Moral?
Define la ley moral como aquello que hace que el pueblo esté en "completo acuerdo con su regidor, a quien seguirán en la vida o la muerte, sin temor al peligro". ¿Quién tiene eso que llamamos "la razón"? Los separatistas defienden su "derecho" internacional humano de autodeterminación y Rajoy la primacía de la Constitución española (que también, a fecha de hoy, es de los catalanes). Una mayoría de españoles (55%) en toda España está en contra de la celebración del nuevo referéndum. En Cataluña, el 66% de los ciudadanos quiere una consulta acordada con Madrid—cosa que no va a pasar—pero incluso entonces sólo el 41% dice que votaría para la secesión. El pueblo catalán entero no está "en completo acuerdo" con Puigdemont, ni siquiera con una papeleta, no ya con la vida.

2) ¿Cuál de los dos generals tiene más habilidad?
Artur Más sa vanagloriaba de "astuto", ¿y qué ha sido de él? Quemó los puentes con la CUP y luego ha sido procesado, condenado e inhabilitado. Al irse Mas, llegó Puigdemont y ha llevado a los separatistas a una especie de callejón sin salida política. Que yo vea, en este último año y medio ha sido incapaz de inspirar el mismo fervor ni siquiera entre los independentistas. En el otro lado, ahí sigue Rajoy, a su manera, con su estrategia de paciencia y desinterés. Antes el motor de la "fábrica de independentistas", parece que ahora se empeña menos en ese sentido. Tal vez ha aprendido a calmar su soberbia. El peligro para él esta vez es que tendrá que hacer algo para impedir el nuevo referéndum, y pasar a la acción supondrá salir de su zona de confort.

3) ¿Quién tiene las ventajas derivadas del Cielo y la Tierra?
Dado que los Ejércitos español y catalán (que no existe) no se van a enfrentar a sablazos, podemos entender esto como el terreno jurídico por un lado y, por qué no, el control actual real del territorio y de los activos que contiene. Vista la defensa del constitucionalismo hecha por Rajoy y respaldada por los líderes europeos e internacionales, las montañas de la ley parecen bien dibujadas tras siete años de enfrentamiento. El Brexit sólo ha hecho que Bruselas apoye más las posturas de sus Estados miembros existentes. Puigdemont, en cambio, cuenta con el apoyo de Gerry Adams, Viggo Mortensen, Desmond Tutu y José Bové. Sigo sin entender cómo creen los separatistas que el Estado español les va a entregar porque sí el control de los puertos del Estado, de la red eléctrica o del delta del Ebro.

4) ¿En qué bando se aplica de manera más rigurosa la disciplina?
Observo que los líderes y funcionarios españoles implicados en todo esto se refieren siempre a la ley y actúan—aunque sea muy lentamente y poco dramático—según la ley. Hasta el punto de aburrirnos y lloverle a Rajoy las críticas por ser un impasivo Don Tancredo. Ha habido pocas fisuras, por no decir ninguna, en Moncloa en todo este tiempo. En Barcelona, acaba de haber una purga en el seno del mismo gobierno separatista catalán: los no conformes, los no fieles, a la calle. Esto se podría entender como una suerte de disciplina revolucionaria, pero en este caso está claro que señala debilidad y desorden, no fuerza y compromiso.

5) ¿Quién tiene el Ejército más fuerte?
España. Como ya hemos apuntado, el Ejército catalán no existe. Tampoco tiene la posibilidad legítima de emplear la fuerza policial a fines separatistas. Esto lo saben los policías, que son agentes de la ley y que disponen de ese uso legítimo de la fuerza gracias a ella, y nunca fuera de ella. El lunes dimitió el jefe de los Mossos, él que siempre había defendido " la neutralidad " de sus agentes. Y como tercer apunte aquí, los propios independentistas siempre han hecho alarde de su estrategia pacífica y no violenta. Han querido siempre que España les entregue Cataluña sin más, sin lucha, sin esfuerzo en la vida real (y en 48 horas, como pretende el nuevo plan).

6) ¿En qué bando están mejor formados los oficiales y la tropa?
Los independentistas son maestros en montar aquello que ya se ha llegado a denominar como "la romería separatista". Esteladas, camisetas, consignas en inglés para los medios internacionales, una programación de actos coordinados al milímetro para presentar a Cataluña como la víctima del Estado español franquista opresor. También son muy buenos haciendo declaraciones y discursos secesionistas, incluso firmando algún papel legislativo o administrativo para rebelarse contra Moncloa. Más allá de eso, que yo vea, no ha habido formación alguna en "seceder de España". ¿Cómo serían los actos concretos? ¿Cuáles los pasos reales específicos? ¿Hay alguien en el Govern que se ha estado preparando para encararse con y desobedecer a un agente de la Guardia Civil? ¿En algún piso de Barcelona existe el Comando de l'Ebre, que ensaya todos los días cómo poner una valla en la A2 entre Lérida y Fraga e izar la estelada entre los olivos?

7) ¿Qué Ejército es más constante en la recompensa y en el castigo?
¿Qué bando ofrece una correcta relación entre actuar bien o actuar mal? ¿Qué es actuar bien o actuar mal? Puigdemont no puede convencer ni a sus propios consejeros. Puigdemont largó a Baiget—y a varios más—porque Baiget temía por su patrimonio. Que un rato en el trullo, sin problemas, pero no me toques la pela. Eso ya son palabras mayores. Sería un castigo demasiado ejemplar. No compensa ni intentarlo, no ya la secesión en sí sino la segunda consulta, el gran paso previo. En el otro bando, Rajoy ha ofrecido desde el principio la ley, la ley y nada más que la ley; su amparo y su castigo, según.

Podríamos cambiar de autor, o modernizar el criterio estratégico, pero creo que llegaríamos a la misma conclusión. A nivel estratégico, los separatistas catalanes tienen poco o nada que hacer. A no ser que Rajoy meta la pata de aquí a octubre.

ENTREVISTA AL ESCRITOR Y FILÓSOFO
Fernando Savater: ‘Cataluña es la región más corrupta de España’
Pepe Gª Saavedra Gaceta.es 18 Julio 2017

Fernando Savater integra ese pequeño reducto de la izquierda española que huye del sectarismo y no concibe una España próspera si se fragmenta. Destaca la incompatibilidad entre progresismo y nacionalismos y entiende la corrupción como algo cotidiano.

En una entrevista con este diario aborda estos temas y muchos más. ¿Debe el Gobierno aplicar el artículo 155 en Cataluña? ¿Hay separatistas por convicción y separatistas por necesidad? ¿Fronteras abiertas o controles para frenar la inmigración? ¿Se merecía Miguel Ángel Blanco un homenaje especial? La Gaceta pregunta, Fernando Savater responde.

-¿Cuál es la solución para frenar el desafío separatista?
No tengo ninguna idea original sobre el aspecto, creo que es la aplicación de la ley. Vivimos en un Estado de Derecho donde hay unas leyes que protegen las instituciones y a los ciudadanos, y habría que aplicarlas al caso de un grupo de personas que con intenciones golpistas están haciendo desde un tiempo actuaciones subversivas. Lo que no entiendo es por qué no se ha aplicado hace mucho.

–¿Se refiere al artículo 155?
Me refiero a aplicar las leyes que hay, el 155, el 140 o el 180. Todas las que hay. En principio, el 155 es el último eslabón, porque ya se refiere a toda la autonomía. Yo creo que antes se debería haber aplicado una serie de artículos a las personas concretas que han llevado a cabo actuaciones concretas que, a mi juicio, son delictivas.

-¿Debió aplicar el Gobierno hace mucho tiempo este artículo constitucional para evitar haber llegado a esta situación?
Yo creo que debería haber aplicado la ley antes. El artículo 155 va dirigido a la autonomía, no a las personas concretas. Yo lo que digo es que a ellos se les debería haber aplicado mucho antes la ley, con más contundencia. En reserva está ese artículo de la Constitución para el último escenario.

-¿Cuál es esa situación?
Si el día 1 de octubre hay referéndum y si hay quien a raíz de ese referéndum sin garantías, sin justificación legal ninguna, empieza a tomar decisiones como si Cataluña se hubiese separado del resto del país.

-¿No cree que vaya a haber referéndum separatista?
No creo que se llegue a ese punto.

-En caso de que sí se llegue, ¿el día 2 el Gobierno debería aplicar el tan temido artículo?
O el mismo día 1.

-¿Hay marcha atrás o nos encontramos en un punto de no retorno?
Espero que haya marcha atrás del proceso en general. Hay una serie de personas que están comprometidas y a las cuales, insisto, se les debería aplicar las leyes en cualquier caso, con referéndum o sin él. En fin, lo mismo que cuando un atraco al banco sale mal también se procesa a los que lo han intentado. En este caso, este atraco político que han intentado los nacionalistas catalanes también tiene que ser juzgado y castigado.

-¿Qué parte de culpa tiene el Gobierno?
Ha actuado con un exceso de indolencia. Le debía parecer que las cosas de Cataluña eran tan fantásticas que terminarían por apagarse por sí solas. Como si ante un incendio forestal uno lo que dice es ‘bueno, esto serán cuatro chispas y terminará apagándose solo’. Esa indolencia nos ha llevado a tener en frente un incendio de una mayor magnitud.

-Da la sensación de que hay una gran parte de nuevos independentistas que no lo son por convicción, como los recientes cesados en el Gobierno de Puigdemont
Es evidente que en Cataluña hay muchas personas que han visto en el independentismo una huida hacia delante para tapar el hecho de que es la región más corrupta de España. Otros lo habrán hecho para garantizar su poder… En fin, cada uno tiene sus razones para unirse al independentismo.

-Usted forma parte de esa corriente de izquierdas progresista que defiende la unidad de España. ¿Es compatible ser de izquierdas y defender a ultranza los nacionalismos periféricos como ocurre en Podemos o el PSOE?
Evidentemente no. No hay movimiento más reaccionario dentro de un Estado democrático que defender su fragmentación. Eso es un principio político inamovible. El hecho de posicionarse a favor de una parte del Estado que quiere separarse de otra, mucho más cuando es una zona rica, es la cristalización de la insolidaridad y de todos los valores opuestos a la izquierda.

-Entiendo que no cree en la España plurinacional…
Es que no sé lo que es eso (risas). El otro día fui a una mesa redonda en Valladolid en la que participaba el alcalde, ahora portavoz de la ejecutiva socialista. Alguien allí le preguntó: ‘sobre esto de la España plurinacional, Castilla-La Mancha qué es, ¿nación o región?’. No supo contestar. Entonces, ¿qué es eso de la nación?, ¿cuántas hay?. ¿Usted llama nación a algo que tiene que tener Estado? Las naciones se supone que son políticas que aspiran a conformar un Estado. Si se refiere a entes con lazos culturales, una cosa así de vaga, pues claro. Entonces habrá miles, no sólo dentro de España, también de cada ciudad.

-¿Considera la plurinacionalidad peligrosa?
Los disparates y las equivocaciones en política son peligrosas siempre.

-Hablando de Estados, vamos al tema de las fronteras. ¿Usted defiende su apertura total como algunos mandatarios de la UE o cree que es necesario un control?
Las fronteras están para garantizar derechos, protecciones… a los que viven dentro de ellas. El hecho de que haya una frontera que no permita entrar a cualquiera o a cualquier tipo de mercancía es algo razonable. Naturalmente, también la hospitalidad y el estar abierto a ayudar a quien lo necesita es razonable. No deberían ser ni telones de acero ni tampoco el puro coladero que permita, pues eso, que los jubilados británicos que no tienen suficiente apoyo de su seguridad social se trasladen a Mallorca a disfrutar de la nuestra.

-Para acabar con la crisis migratoria, como defienden algunos gobiernos como el de Hungría, ¿hay que actuar en los lugares de origen del conflicto o, por el contrario, seguir acogiendo a más y más inmigrantes?
Tratar de solventar las crisis en los lugares de origen es una vía razonable. La gente no emigra por gusto, por capricho, en la mayoría de los casos.

-Ahora mismo hay un debate en el seno comunitario. Los países como Alemania que abogan por una flexibilización de las fronteras y acoger a más inmigrantes frente a los países del Este que defienden fortalecerlas. ¿Dónde se sitúa Fernando Savater?
No soy un experto, supongo que esas cosas presentan muchos elementos a evaluar. A mí la postura de Merkel siempre me ha despertado simpatía porque Alemania es un país rico, que necesita mucha mano de obra… Esa postura, más bien de apertura, en lo que yo entiendo, me despierta simpatía. Y esa postura tiene que estar siempre ligada a la posibilidad de atender a quienes llegan. La pregunta que habría que hacerse es: ¿a cuánta gente podemos acoger?.

-Decía antes que Cataluña es la región más corrupta, ¿cómo se le pone coto a esa lacra?
También aplicando las leyes. Tiene que haber una vigilancia y una capacidad de imponer sanciones. Además, debería haber una instancia de control por encima de los partidos, pero ajena a los partidos.

-El PP está infestado de casos de corrupción y aun así la ciudadanía sigue brindándole su apoyo…
Es que la corrupción es un defecto grave pero no es una cuestión de política. Por ejemplo, puedes pensar que Messi o Ronaldo son personas que no pagan impuestos y sin embargo sigues pensando que son buenos futbolistas.

-Pero Messi y Ronaldo no manejan los fondos públicos…
Eso de que no manejan nuestro dinero, a ver de dónde crees que sacan el dinero para pagarles (risas). Las cantidades de dinero que maneja el fútbol sale de las televisiones, sale de mucho de los que nosotros gastamos. El dinero de un país no es sólo el que está en el bolsillo del Estado, es un ciclo en el que estamos todos metidos. Lo que quiero decir es que la falta de honradez no altera el juego.

-¿Tiene la corrupción un componente social o es una conducta aislada?
Normalmente la gente es todo lo corrupta que le dejan ser, los políticos y todos los demás. Por eso tiene que haber leyes, vigilancia y policías.

-¿Qué parte de culpa tiene en todo esto la educación?
Supongo que sí, que en parte tiene culpa. El educar en que existen otras riquezas que no son las meramente pecuniarias, la riqueza de la solidaridad, de la complicidad entre los ciudadanos… Vivir en una sociedad legal y solidaria es una gran riqueza para quienes la habitan. Todo eso es una cuestión de educación.

-¿Deberían volver al Estado las competencias en esta materia?
El Estado debe estar preocupado y pendiente de que se eduque bien. El Estado no es educador en sí mismo, es el que debe apoyarla y garantizarla.

-¿Está actualmente cumpliendo ese papel?
En parte sí y en parte no, todo tiene matices. Salvo cuando preguntas a alguien de Podemos, que siempre tienen respuesta tajantes (risas), y como yo no soy de Podemos no puedo ofrecer una respuesta tajante.

-No negará que en lugares como Cataluña o País Vasco sí ha habido un problema grave
Eso ya es otra cosa, ahí lo que ha habido es una perversión del sentido de la Educación. En vez de educar para formar parte de un país, para comprender una Constitución, se ha educado a la contra, para decir que los catalanes o los vascos no tienen nada que ver con el resto de los españoles o que son superiores a ellos, que son regiones invadidas… Estas cosas se han introducido en la educación y sobre todo no ha habido ninguna explicación de la importancia de pertenecer a un Estado democrático como España. En ese sentido la educación ha tenido mucho que ver con la situación en País Vasco y Cataluña.

-Usted ha apoyado recientemente a la Plataforma Ahora, ¿qué es lo que reivindican?
Hay gente que conozco ahí metida que está intentando formar una plataforma política y yo he expresado mi apoyo a esa idea. No formo parte de nada porque yo no estoy activamente en política, aunque sigo siendo miembro de UPyD ,y lo que pasa es que simpatizo con esa idea de una plataforma que una a partidos políticos diferentes. Su objetivo es aproximar una serie de grupos menores con una visión próxima a la socialdemocracia que defiende la unidad del país y que cree que un vínculo de ese país es una lengua común, sin menospreciar a las minoritarias.

-Usted ha sido amenazado en varias ocasiones por ETA. No podemos dejar pasar la oportunidad de preguntarle por el homenaje a Miguel Ángel Blanco en Madrid. ¿No le da pena todo ese espectáculo político en un día que debía haber reflejado la unidad?
Me da mucha pena sobre todo porque veo que no se entiende la importancia del caso de Miguel Ángel Blanco. Es una víctima como las demás pero lo diferente que sublevó a la nación fue que no se trató de un atentado, fue una ejecución, una pena de muerte. Los que distinguieron a Miguel Ángel Blanco del resto de los asesinados fue la propia ETA. Le mató de una manera distinta a la que había matado a todos los demás. Convirtió en ejecución y pena de muerte lo que era un atentado.

Todas las personas ya se dieron cuenta de que ETA no era un movimiento guerrillero, sino que era el embrión de un Estado totalitario, de esos que dan penas de muerte y organizan ejecuciones. Eso fue lo que encendió definitivamente las luces de alarma e hizo reflexionar a la población. El que se olvide eso y el que no se recuerde que no se trata de una víctima más, sino una víctima ejecutada que reveló el fondo totalitario de ETA, me parece muy grave. Y me parece muy grave que lo olviden por puro sectarismo los socialistas o la alcaldesa de Madrid.

¿A quién beneficia la imposición idiomática de las lenguas regionales?
hispanohablantes.es latribunadelpaisvasco 18 Julio 2017

Según informa la Plataforma Hispanohablantes, la imposición idiomática que sufren varias regiones españoles "beneficia al lobby formado por personas y empresas que consiguen subvenciones y ventajas por la promoción de las lenguas cooficiales, además de puestos de trabajo bien remunerados, viajes con gastos pagados con motivo de actos y reuniones, y acceso a círculos de influencia que les permiten crecer empresarialmente y que les dan prestigio par ascender profesionalmente. En ese lobby hay, principalmente, editores, escritores, filólogos, y empresas de audiovisual".

Además, para esta asociación, la imposición de los idiomas regionales también "beneficia a partidos nacionalistas y sus plataformas, asociaciones, y fundaciones, que utilizan las lenguas cooficales como un elemento de diferencia, para crear una identidad, una nación. También a otros partidos que no llevan el nacionalismo en sus siglas, pero que necesitan fomentar la identititis, la diferencia, porque muchas personas de sus partidos se benefician del entramado de los cargos y del negocio que generan".

¿A quién beneficia la imposición idiomática en el País Vasco?
http://www.hispanohablantes.es/medios/Beneficia_PaisV.pdf

¿A quién beneficia la imposición idiomática en Cataluña?
http://www.hispanohablantes.es/medios/Beneficia_Cataluna.pdf

¿A quién beneficia la imposición idiomática en Galicia?
http://www.hispanohablantes.es/medios/Beneficia_Galicia.pdf

¿A quién beneficia la imposición idiomática en la Comunidad Valenciana?
http://www.hispanohablantes.es/medios/Beneficia_ComunidadValenciana.pdf

¿A quién beneficia la imposición idiomática en las Islas Baleares?
http://www.hispanohablantes.es/medios/Beneficia_ComunidadValenciana.pdf

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Contumacia en el error al hablar de la sentencia del Estatut
Ignacio Vidal-FolchCronica Global 18 Julio 2017

Cuando algunos se proponen explicar las causas de la estampida separatista, o sea del prusés, mencionan siempre “la sentencia del Estatut”, en vez de leer detenidamente Trenes llenos de psiquiatras, artículo al que hubieran debido seguir –pero me daba tanta pereza— otros cinco o seis profundizando en el análisis psicopatológico del narcisismo de una burguesía herida por la crisis económica, a partir de las penetrantes observaciones de Lacan sobre el goce: para que éste sea pleno, es preciso que el otro no tenga acceso a él; de ahí que tantos narcisos de nuestra región detesten el “café para todos”. ¿Para todos? ¿Y para qué quiero yo algo que tienen todos? No, no: café ristretto Lavazza para mí y los míos; a los demás, achicoria.

Es como poseer un Mercedes Benz: se disfruta mucho, hasta que resulta que todos los cuñados se han comprado un coche igual. A la m… el Mercedes… Es el momento de circular en bicicleta.

El prusés, como ya han señalado algunos analistas, es consecuencia perversa de dos causas fundamentales: una, la insatisfacción general que produjo la crisis económica, el estallido de la burbuja inmobiliaria, la corrupción, el desempleo, el empobrecimiento general de la sociedad; en el resto de España esa insatisfacción o indignación cristalizó en el movimiento del 15M y el nacimiento de Podemos; en Cataluña asestó una grave herida al narcisismo nacional supremacista de una sociedad, narcisismo que –y ésta es la otra causa-motor del prusés— ha sido larga y sistemáticamente alimentado durante décadas de adoctrinamiento por tierra, mar y aire, desde el parvulario hasta la universidad, para la Formación de un Espíritu Nacional. Con la sustanciosa contribución del éxito económico y las victorias del Barça​. Si algo bueno ha tenido el prusés ha sido mostrarnos lo extraordinariamente sencillo que es, teniendo tiempo por delante, ir formando, o formateando, la maleable mentalidad de una masa obediente y adecuadamente gregaria.

Todo esto ya lo he dicho por activa y por pasiva. Pero no sé para qué me empeño en razonar, para qué insisto, con la máxima humildad y acierto, en diagnosticar lo que sucede, si tú en vez de leerme con atención te empeñas en situar la herida narcisista en “la sentencia del Estatut”: en la terrible, la ignominiosa afrenta de que el PP recogiese en algunas mesas petitorias firmas contra el Estatut, y en que un tribunal superior, concebido, entre otras funciones, precisamente para velar por la legitimidad de las normas nuevas autonómicas o municipales, corrigiese el texto en algunos extremos ciertamente conflictivos –conflictividad nada extraña, teniendo en cuenta quién lo redactó, y para complacer a quiénes—.

Salvo a Pasqual Maragall y a su camarilla, el Estatut no le interesaba prácticamente a nadie; no había un clamor popular que lo reclamase; se lo sacó Maragall como un naipe de la manga para que ERC le dejase gobernar el tripartit; y sólo mediante severa presión sobre la ciudadanía se logró que lo votase un número más o menos aceptable de ciudadanos, que ni siquiera sabía qué cambios introducía el nuevo texto. La gente se encogía de hombros de forma tan ostentosa que el señor Joan Saura se inventó un Bus del Estatut para circular por toda la región difundiendo la buena nueva, como Trotski en el tren. Daba alipori.

Pero tú –y no sólo tú—, contumaz en el error, insistes en que las firmas del PP y la sentencia del Constitucional, que le dio vía libre tras depurarlo de sus excesos, fueron afrentas intolerables, y casus belli, y el Big Bang del prusés. Lamento decir que por más que repitas ese mantra, no dejará de ser falso. Aunque para las mentalidades convenientemente adoctrinadas durante décadas es fácil, desde luego, considerar que cualquier nimiedad es un agravio humillante. Recuérdese, por ejemplo, que convertir la homogeneización europeísta de las matrículas de los automóviles en una muestra de totalitarismo recentralizador sólo requirió diez editoriales y cien artículos en los medios de formación de masas generosamente regados con dinero público.

Un último apunte: ya en el primer artículo del pacto del Tinell (2004), que es la base para la redacción del Estatut​, una cláusula comprometía a todos los firmantes a negarse a cualquier pacto de gobierno o acuerdo de legislatura con el PP, tanto en Cataluña como en toda España. Por más que te disguste el PP, habrás de admitir que hay algo sectario y muy poco democrático en cerrarle la puerta en las narices al partido mayoritario en España (a la sazón en el Gobierno y con mayoría absoluta) a la hora de confeccionar un guiso (el Estatut) potencialmente indigesto y sospechoso, y luego exigirle que se lo coma sin rechistar. Bueno, pues si estás de acuerdo con ello, la próxima vez que menciones el Estatut te ruego que menciones también el Tinell.

Dictadura total
OKDIARIO 18 Julio 2017

La dimisión de Albert Batlle como director de los Mossos d’Esquadra es una muy mala noticia para Cataluña y para España. Batlle defiende la neutralidad dentro de la policía catalana y es un firme partidario de la asepsia política dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Cree que su trabajo ha de garantizar “el cumplimiento de la ley”, no servir a ningún fin político. Además, siempre se ha mostrado contrario al referéndum ilegal. De ahí que, ante el panorama de radicalismo exacerbado que impera entre los dirigentes autonómicos, su marcha desnude aún más el caos que se ha instaurado al otro lado del Ebro y cuyas consecuencias amenazan con extenderse a toda la nación. El Gobierno de Mariano Rajoy debe parar en seco esta deriva que, más que una deriva, es una inmolación política. Por culpa de unos cuantos lunáticos disfrazados con senyeras y barretinas, todo este asunto se puede llevar por delante el bienestar y la prosperidad de millones de catalanes que sólo aspiran, como cualquier ciudadano, a vivir lo mejor posible.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, decía este mismo lunes que “si optan por despeñarse tendrán una respuesta del Gobierno”. La purga a Batlle denota que no sólo quieren “despeñarse”, sino que además van a tumba abierta hacia el precipicio. Cataluña es ahora mismo un compendio de desorden social, económico e institucional que genera una gran inquietud. Carles Puigdemont comanda una Cámara regional que parece el órgano de control totalitario de un país bananero. Más cerca de la Venezuela de Nicolás Maduro que de un territorio próspero de Europa. Las purgas componen el menú institucional diario: purga a los que se oponen al referéndum ilegal del próximo 1 de octubre, purga a los que hablan español, purga a los que rotulan así su negocio o respetan la ley vigente y los principios constitucionales.

Purgas, en definitiva, a todos aquellos que se oponen a dar un golpe de Estado contra España. Batlle ha sido la última víctima tras oponerse a Joaquim Forn, el nuevo consejero de Interior de la Generalitat. Un radical secesionista que no se parará en raya y que, como les adelantó OKDIARIO, purgará a todos los Mossos que hagan su trabajo con escrupulosa equidistancia y no claudiquen ante las veleidades de unos golpistas que sólo tienen como objetivo destrozar la unidad de España. La instrumentalización del Cuerpo es sólo un paso mas hacia la dictadura que les gustaría implantar a Puigdemont y sus acólitos. El Estado debe reaccionar. Detrás de todo este disloque están las víctimas de siempre: los ciudadanos.

La batalla de la charlatanería
Cristina Losada Libertad Digital 18 Julio 2017

Hay un artículo de Pablo Iglesias y Xavier Domènech que está recibiendo críticas. Pobriños, siempre se les critica a ellos. La pieza se titula "Catalunya, un sol poble". Una de las personas que ha tenido poca piedad con los dos plumillas y esa obra suya es Teresa Freixes, que es presidenta de Concordia Cívica, catedrática de Constitucional en la UAB y catedrática Jean Monnet ad personam. "Un sol poble… si ese poble es el que se desprende de su artículo, señorías, no lo van a encontrar por ningún sitio", dice Freixes aquí. Y agrega:

Parten Vds. de los mejores estereotipos acuñados desde el cleptómano secesionismo más rancio. No conocen, socialmente, el terreno que pisan, uno porque no lo ha pisado más que accidentalmente, y el otro porque pisa muy poca parte de territorio.

Yo respeto mucho a Freixes, pero creo que es poco comprensiva con la dificultad –y aún menos con las insuficiencias y los prejuicios– que tienen Iglesias y Domènech. Ninguno de los dos puede aceptar con naturalidad la nación española, ni la Constitución española, ni la soberanía nacional ni nada de eso, porque si no dejarían de ser lo que son: un subproducto tardío de aquella izquierda española que en tiempos de la dictadura se subió al carro de los nacionalismos periféricos. Y les compró todas las mercancías. Que España había sometido y oprimido "a los pueblos", que los pueblos eran naciones pero España no, pues sólo era un Estado y un Estado opresor y represor, que la autodeterminación era un derecho inalienable de aquellos pueblos sometidos y oprimidos, que España era franquista, mientras que los pueblos eran antifranquistas y los nacionalistas, modélicos demócratas, y que España, hablando en plata, daba asquito.

Si llegas con ese cargamento y luego formas tu partido aquí y allá con gentes que vienen del nacionalismo y siguen siendo nacionalistas, es muy difícil, como comprenderá cualquiera, ponerse en contra del separatismo catalán. ¿Qué hacer?, se habrá preguntado Iglesias al modo de su admirado Lenin, ante el golpe que anuncian para el 1 de octubre. La respuesta ya se la dio Ada Colau, diciendo que va a ayudar en lo que pueda a los golpistas. Pero convenía hilar más fino para que esa ayuda no pareciera un sometimiento a los dictados de otros, un puro seguidismo que los pondría a remolque de Esquerra y lo que queda de Convergencia. Así pergeñaron la posición que tratan de exponer en la mentada pieza. En lugar de decir que apoyan el golpe, dicen que apoyan la movilización con la que se quiere acompañar el golpe.

Si no entendemos la diferencia, entendamos, por lo menos, lo del demos. Es súper fácil, tan fácil, que según Iglesias y Domènech es evidente. Lo dicen así: "Es evidente que existe un demos catalán que hace de Cataluña un sujeto político". Las evidencias no necesitan explicación, pero por si acaso los autores ofrecen la prueba: "La prueba es que fue solo la ciudadanía catalana la que refrendó el Estatut". No se le ocurra replicar a nadie que otros estatutos de autonomía fueron refrendados de la misma manera, ni que la Constitución fue refrendada por el demos español. Porque resulta que "el pacto territorial del 78 no era sino un pacto de reconocimiento precario de soberanías". Las soberanías ya estaban ahí. La Constitución las reconoció de forma precaria. Ahora, deduzco, hay que reconocerlas de forma no precaria. De ahí que hablen de"la batalla por las soberanías en toda España".

A mí siempre me ha parecido que Iglesias es muy de batallas. Diría incluso que es muy de batallitas. A veces, suena como un joven abuelo cebolleta. Pero es especialmente notable cómo explica con Domènech qué es eso de la batalla de las soberanías. Porque es aún mejor que el modo en que quieren hacer pasar la consigna nacionalista de "un sol poble" por un canto a la pluralidad. Esto escriben:

Ganar la batalla de las soberanías es ganar la batalla de construir amplias mayorías que permitan construir para decidir y que saben que se decide construyendo un país más justo, más limpio y más libre.

Construir mayorías que permitan construir para decidir y que saben que se decide construyendo. Más limpio, imposible. Limpio de significado. Comprendamos la dificultad. Ante el desafío separatista, la única batalla que pueden dar Podemos y los comunes es la que Iglesias y Domènech dan en ese artículo: la batalla de la charlatanería.

'Catmikazes'
Julio Murillo Cronica Global 18 Julio 2017

En la recta final de un proceso que a estas alturas ya aburre hasta a las moscas –a pesar de que el ritmo de la película es endiablado–, mientras los independentistas de andar a pie triscan como cabras por los riscos, sin badajo en el cencerro y más desconcertados que nunca, llega la hora de la verdad, la hora de los héroes tot per la pàtria i més, la hora de los catmikazes: esos políticos suicidas, orgullo de nuestra nación milenaria, que con un par de lo que hay que tener –en salva sea la parte– emulen a los fanáticos pilotos de los zero japoneses en las postrimerías de la Guerra del Pacífico.

Se trata, básicamente, de arrodillarse y besar tres veces la Santa Estelada Suprema, de dos mil quinientos metros cuadrados, desplegada en Sant Cugat –el tamaño sí importa, que esto va de falocracia pura y dura–; cantar Els Segadors, con los ojos arrasados por las lágrimas; jurar lealtad al cantamañanas del mocho y al beato de Sant Vicenç del Horts; poner el patrimonio familiar a salvo –en Kioto o en Andorra–, y antes de subir al caza cargado de bombas, vaciar de un solo trago una botella de sake, perdón, de ratafía.

Una vez en el aire, impulsados por ese Viento Divino de la ira vieja y el fet diferencial, ya sólo queda elegir el objetivo. Al grito de Banzai! –y con ánimo festivo– nuestros líderes procederán a estrellarse, uno tras otro, contra el Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña, contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña, contra la Comisión de Venecia, contra la normativa de la UE y, sobre todo, contra el odiado portaaviones Constitución Española Franquista, construido en El Ferrol.

El tamaño sí importa, que esto va de falocracia pura y dura
Se trata, evidentemente, de causar el mayor daño posible al enemigo y a nosotros mismos, teniendo en todo momento muy presente la arenga efectuada por el Gran Samurái Oliol Junkelas, cuando durante la presentación de las Galantías pala la democlacia: pol un lefeléndum legal, efectivo y vinculante espetó: “La legalidad española es ilegal. La legalidad catalana es legal, superior, y fraternalmente fraterna, porque obedece a los mandatos de la Unicef, la FAO, la Agencia Espacial Europea, Greenpeace, el Club de Fumadores de Pipa, y la ONU. España no cumple con los tratados internacionales que rubricó en su día, porque en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se dice que el hombre nació para independizarse. Sí, para independizarse; que el resto es secundario. Así que nosotros cumplimos con el mandato de la ONU, porque no sé si les he dicho que tenemos un mandato de la ONU... ¿Y cómo podría yo negarme a cumplir un mandato de la ONU? ¡Ni quiero ni puedo! ¡Lo nuestro es una misión divina!”.

Toda esta retahila de sandeces capaz de fulminar a cualquiera, puede soltar, a la que le dan un micrófono, el que parece estar destinado a ser el futuro presidente de la Generalidad de Cataluña –Déu meu, huyamos por la izquierda–. Él va y lo larga, y se queda tan campante, con el rostro iluminado por la dicha –en plan beatus ille–, con sonrisa bobalicona, mientras con un ojo mira a Almería y con el otro apunta a Raticulín.

Mientras tanto, el otro iluminado, el Emperador del campanile de Girona, para no ser menos, se aventaba el flequillo a soplidos y soltaba en la Universidad de Barcelona, ante la presencia de 500 caciques de la vara, una amenaza destinada a encoger el alma a todo bicho viviente: “¡Les damos miedo, y más que les daremos!”.

Confieso que sentí terror al escucharlo. Poco después, cuando aún nos temblaban las piernas a todos, guillotinó a Jordi Baiget, al que el papel de catmikaze le venía muy grande, por poner en tela de juicio la deriva que les lleva, a ellos y a nosotros, a ir a freír espárragos en Ítaca. El buen hombre, en un arrebato de sinceridad, argumentó que el poder del enemigo bien pudiera ser causa de aplastante derrota, y que él podría incluso asumir ir a la cárcel, pero que lo de suicidarse y suicidar su patrimonio ni hablar del peluquín.

El tinglado se les cae, todo se desmorona a su alrededor, y tienen claro que tras haber engañado a cientos de miles de personas durante cinco años, o cumplen con lo prometido o salen por piernas y no dejan de correr hasta Tombuctú

Puigdemont no podía permitir semejante traición al credo único en tiempo de guerra, y ni se lo pensó: lo fulminó, pese a la protesta y pataleo de algunos. Y atrapado como está por la tenaza de ERC y la CUP, ha seguido dándole, en los últimos días, a las tijeras de podar. Crisis de Govern al canto y limpieza de sotobosque y matorral. Adiós a Neus Munté, Jordi Jané y Meritxell Ruiz, patriotas, por lo visto, de medio pelo. Porque no son éstas horas de tibieza, duda o comedimiento. Sus sustitutos, Jordi Turull, Joaquim Forn y Clara Ponsatí, respectivamente, encarnan la esencia perfecta del guerrillero estilo unabomber que tanto precisa Cataluña en estos momentos: dispuestos a la inmolación personal, a la guerra sin cuartel y a llegar hasta el final, peti qui peti...

La última sacudida la ha protagonizado hace escasas horas el director de los Mossos, Albert Batlle, que ha presentado su dimisión, probablemente por haber sido puesto en un brete por Cocomocho y su guardia pretoriana; ya saben: “O dimites por las buenas o te dimitimos por las malas”. Asegurarse, tal y como está el patio, una obediencia ciega por parte de los Mossos en el referéndum del 1 de octubre es esencial para toda esta caterva de iluminados. El tinglado se les cae, todo se desmorona a su alrededor, y tienen claro que tras haber engañado a cientos de miles de personas durante cinco años, o cumplen con lo prometido o salen por piernas y no dejan de correr hasta Tombuctú.

Esto no ha hecho más que comenzar, amigos. Al calor de un verano sofocante se une la demencia de unos sectarios dispuestos a alimentar la caldera a base de mucha nitroglicerina. Y a la combustión infernal le llaman democracia. Mientras tanto, Mariano dice que no es preciso aplicar ni el 155 ni ningún otro protocolo de emergencia nacional, y hace volutas con el humo del puro mientras mira al infinito... ¿Hay alguien más ahí? ¡Que Dios nos coja confesados!

Lo dicho, es la hora de los catmikazes, la hora de la inmolación colectiva y colegiada. Damas y caballeros, sediciosos todos: pongan a salvo sus carteras, acciones, inmuebles y patrimonio, y estampen sus firmas. Bon cop de falç i... Banzai!

La Generalidad admite que oculta información pública para dificultar "el asedio del Estado"
El Diario Oficial de la región publica el traspaso de las competencias electorales de Gobernación a Vicepresidencia.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 18 Julio 2017

El consejero de Presidencia y nuevo portavoz del Govern, Jordi Turull, protagonizó su primera rueda de prensa tras el consell executiu con un cambio en la estrategia de comunicación del frente separatista. A partir de ahora, "se explicarán las cosas cuando se hayan completado". Así ha respondido a todas las preguntas relativas a la compra de las urnas, el censo y los aspectos técnicos de la organización del referéndum del 1 de octubre.

El Diari Oficial de la Generalitat ha publicado este martes el traspaso de las competencias de "procesos electorales" del departamento de Gobernación al de Vicepresidencia. Formalmente, Oriol Junqueras ya es el responsable operativo del 1-O. Y el ejecutivo, según la versión trasladada por Turull, "ha analizado los itinerarios posibles para la compra de las urnas dentro del marco de la ley". Y hasta ahí se ha limitado a desvelar el portavoz, que se ha escudado en "el asedio del Estado" para cerrarse en banda: "Ellos no explican los itinerarios que siguen para frenar el referéndum por lo que hemos decidido que administraremos la información en función del beneficio de la causa".

La segunda línea maestra es la adopción de una toma de decisiones colegiadas que tampoco concretó Turull. Todo lo que se haga en materia de referéndum llevará el sello del Govern."Siempre hablaremos en nombre del Govern", ha declarado, aunque no aclarado si será a través de la firma conjunta de los decretos o con presentaciones públicas sin documentos como hasta ahora.

El término"itinerario" fue el más usado por Turull en su estreno como portavoz, una primera comparecencia en la que llegó a afirmar que "estamos en una situación en la que un fiscal nos puede abrir una investigación por comprar un paquete de folios porque puede pensar que servirán para hacer el recuento".

Para mantener el interés, pero también sin aportar datos, comentó Turull que "en los próximos días se reunirá el órgano coordinador del referéndum" compuesto por el presidente de la Generalidad, el vicepresidente, el secretario del ejecutivo y del departamento de Junqueras. No obstante, la primera reunión tendrá como invitados al consejero de Justicia, el republicano Carlos Mundó, y al propio Turull.

"Españoles" sin proyecto
Así pues, la Generalidad de los independentistas "puros" trata de jugar al despiste y acentuar las descalificaciones contra el sistema judicial, "las cloacas del Estado" y el Gobierno.

Preguntado por los mensajes del nuevo director general de la Policía, Pere Soler, que ha llegado a afirmar que "los españoles me dan pena", Turull trató de restar importancia al episodio y declaró que "quiero pensar que se refería a que mientras aquí tenemos un proyecto, los ciudadanos españoles, que tienen toda nuestra estima y nuestro aprecio, pues, ejem, ahí ese proyecto no se ve".
Nueva renuncia en Interior

Un nuevo cargo del departamento de Interior ha presentado su dimisión. Se trata de Federic Adan, director del servicio de emergencias 112. Adan ha argumentado motivos personales y su fidelidad personal al anterior consejero, Jordi Jané, para presentar la renuncia. En el PDeCAT predicen más bajas.

Hostigamiento al castellano en las autonomías
El Ayuntamiento de Casteldefells margina a las familias que pidan educación en castellano
Denuncian «acoso municipal» al español en Cataluña, mientras en otras regiones, como la vasca, solo se impulsa el uso del euskera en las aulas
ABC Madrid  18 Julio 2017

Las alarmas saltaron en septiembre de 2015 con el denominado caso de Balaguer (Lérida), donde una familia que pedía más enseñanza en castellano para sus dos hijos fue víctima de una campaña de acoso público que le obligó a cerrar su negocio y a escolarizar a sus dos pequeños en un centro a 30 km, como avanzó ABC en su edición del 7 de abril de 2016. El caso, que llegó al Defensor del Pueblo catalán, generó especial polémica porque se apuntó, por primera vez, a las autoridades políticas como responsables, en parte, del hostigamiento a estas familias. Representantes de varias formaciones políticas (CDC, Unió, ERC, la CUP y PSC) secundaron una masiva protesta convocada por los padres del colegio Gaspar de Portolà en contra del fallo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) -de junio de 2015- que ordenaba impartir el 25% de las clases en castellano en las aulas de los dos alumnos afectados. Además, se acusó a los responsables del colegio y a la propia consejería de Enseñanza de «filtrar los datos de las familias», lo que permitió el acoso. La Generalitat negó en todo momento su implicación en el conflicto.

Ahora, un escrito publicado en la revista digital del Ayuntamiento de Castelldefels, localidad en la que una treintena de familias del colegio Josep Guinovart han reclamado también escuela bilingüe para sus hijos, da fe, de nuevo, de que el acoso a estos padres no es solo por parte de la comunidad educativa. «Es la primera vez que un gobierno, en este caso local, se posiciona tan explícitamente contra las familias que reclaman esta opción para sus hijos. Siempre hemos denunciado que el conflicto lingüístico está politizado. Ésta es una prueba fehaciente de que es así», denuncia en declaraciones a ABC Ana Losada, portavoz de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), que ha amparado y asesorado a estos padres en su proceso reivindicativo.

En el escrito, consultado por ABC, el Ayuntamiento, a través de su revista, defiende abiertamente el actual modelo de inmersión educativa y «se pone al lado de las familias del colegio afectadas por la rotura del proyecto inclusivo en catalán». «Lo que está diciendo implicitamente es que no apoya a los otros padres que, amparados por la ley y la Constitución, han pedido más castellano para sus hijos», precisa Losada.

Veinte familias avaladas
El Consistorio recuerda que en base a diferentes fallos judiciales, el centro está obligado a impartir el próximo curso «como mínimo el 25 por ciento de las clases en castellano en la mitad de las aulas». De hecho, de las 30 familias que reclamaron judicialmente ese derecho, una veintena ya han sido avaladas por la justicia. «Eso significa que todos los cursos excepto P3 y sexto de Primaria tienen alumnos afectados y tendrán que impartir más castellano», precisa la portavoz de la AEB.

El Ayuntamiento cuestiona también la actual ley educativa vigente (Lomce). «La sentencia tiene su marco legal en la Lomce, conocida popularmente como ‘Ley Wert’, que establece que el castellano es la lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado y que la Generalitat debe asumir el coste de escolarizar en castellano a los alumnos cuyas familias lo hayan pedido. Esta ley del gobierno del PP provocó un gran rechazo en muchas capas de la sociedad, no sólo en la comunidad educativa», apunta la noticia municipal.

Desde que empezarom a llover las sentencias judiciales en el colegio de Castelldefels, en noviembre de 2016, «estas familias han sufrido continuas e inaceptables presiones por parte de la dirección del centro, del Ayuntamiento, del sindicato Ustec y de la entidad Somescola», afirma Ana Losada. «La directora y la jefa de estudios han fomentado el enfrentamiento entre las familias, al mostrar su oposición a la sentencia del TSJC y al animar a otros padres a organizarse y a protestar». El Ayuntamiento de Castelldefels fue arrebatado al PP en las últimas elecciones y pasó a manos del PSC, Movem Castelldefels (ICV-EUiA), ERC y Castelldefels Sí Pot, que llegaron a un acuerdo para formar gobierno. La que fue concejal de educación durante años en este consistorio, es según denuncia la AEB, la que «ha orquestado el movimiento contra estas familias desde la asociación de padres».

Pese a la lluvia de fallos a favor de estas familias, la postura de la consejería ha sido siempre la misma. «Se escudan en que la Ley Educativa Catalana (LEC) blinda la inmersión y en que, según ellos, ya se están aplicando en este curso 206-2017 las medidas cautelares impuestas por el alto tribunal catalán», aseguran a este diario algunas madres afectadas por las sentencias.

Los defensores del bilingüismo no están de acuerdo en cómo se han estado aplicando los fallos y llevan meses denunciando ante la justicia y las autoridades educativas «el cumplimiento a medias de los fallos». Según ha podido saber ABC, finalmente el colegio ha optado por una decisión más global y establecerá doble línea el próximo curso 2017-2018.

Doble línea en 2017-18
Así lo reconoce en una nota que ha colgado en algunas aulas del colegio, a la que ha tenido acceso este diario. En ella (hay varias, una por curso) se establecen dos grupos de alumnos por cada curso distinguiendo entre los que piden o han pedido escolarización en castellano y los que no. La AEB reconoce que es un paso hacia adelante, aunque no la opción óptima, ya que puede «ser discriminatoria» y causar «segregación», informa Esther Armora.
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