AGLI Recortes de Prensa   Jueves 20 Julio 2017

Derechos humanos pisoteados en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 20 Julio 2017

Los cabecillas del golpe de Estado separatista justifican sus propósitos delictivos con la excusa de que han intentado pactar con el Gobierno un referéndum y no lo han conseguido. La mecánica dialogante de los golpistas no difiere gran cosa de la que practican los atracadores con sus víctimas, de tal manera que si no consiguen sus propósitos por las buenas lo plantean a las malas. No es novedad. Durante décadas, el nacionalismo catalán ha impuesto sus tesis por las bravas, a base de sanciones, multas y señalamiento de los disidentes y en un flagrante incumplimiento de las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional en materia de usos lingüísticos, entre otros ámbitos. Han arrinconado el español en la escuela, amenazado a los padres que pedían que el español no fuera considerado una odiosa lengua extranjera, hostigado a quienes denunciaban la discriminación implícita en la "atención individualizada" de los niños "españoles", llevados a un rincón del aula y tratados como inadaptados sociales.

La imposición del modelo nacionalista de escuela ha pisoteado los más elementales derechos de miles de familias y ha hecho desistir a muchas más para evitar problemas a sus hijos y esquivar la defunción social y laboral implícita en la acusación de las fetuas separatistas de "politizar la enseñanza" y "atentar contra la cohesión y la convivencia". La Generalidad y los centros educativos públicos, así como numerosos concertados, incumplen con publicidad y regodeo todas las sentencias contrarias a sus prácticas totalitarias obtenidas gracias al coraje de decenas de familias. Nunca ha pasado nada, salvo que los denunciantes han tenido que cambiar a sus hijos de colegio, dejar el trabajo, cerrar más de un negocio de cara al público y trasladarse de localidad.

Con el Estado desparecido en Cataluña en una materia tan sensible y en tantas otras, a nadie puede extrañar que los nacionalistas se dispongan a perpetrar la tropelía de provocar una irreparable fractura social con el espantajo del 1-O. Los responsables directos de la situación pretenden afrontar el impacto parapetados tras una red clientelar que ha servido durante años de pantalla para simular un escenario democrático donde se desarrollaba la planificada construcción de un régimen totalitario. Ahora amenazan con tomar las calles porque ningún Gobierno de España ni ningún poder del Estado les ha parado los pies cuando durante décadas han violado derechos elementales invocando los delirios más clasistas, racistas y supremacistas.

Que el Ayuntamiento de Castelldefels, gobernado por una alianza de socialistas y separatistas, denuncie y señale a una veintena de padres que se atreve a pedir que se cumpla la ley y haya seis horas lectivas de español a la semana en lugar de tres mal dadas, y además para apuntalar el odio a España, debería provocar una respuesta inmediata del Estado, pero lo único que provoca es la convocatoria de una manifestación de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) frente a la sede consistorial, a la que a lo mejor asiste algún concejal del PP o de Ciudadanos.

Luis de Linde entona el mea culpa
Juan Laborda www.vozpopuli.com 20 Julio 2017

El gobernador de Banco de España Luis Linde explicó de una manera bastante convincente, en la apertura de la Comisión para la investigación de la crisis financiera, los graves errores cometidos a la hora de atajar la crisis financiera. Si bien las explicaciones llegan tarde, y resulten en parte insuficientes, es un primer paso para al menos entender y no volver a repetir los errores cometidos. Quizás faltaba en su análisis algo que, dicho sea de paso, no es de su incumbencia, un análisis de las relaciones de poder y las presiones existentes en aquel momento para hacer aquello que finalmente se acabó haciendo.

Entre los errores cometidos, el máximo representante del regulador señaló que “no se tomaron las medidas adecuadas para frenar un crecimiento insostenible de los créditos, sobre todo los inmobiliarios”. Esta idea es fundamental. Son necesarios controles ex-ante de la evolución del crédito para luego evitar un castigo ex post a los deudores, vía desahucios.

Linde señaló además algo de lo que venimos advirtiendo desde estas líneas, “las fusiones frías de las cajas –SIP- no resolvieron los problemas de solvencia y gobernanza”. Eso es evidente y es aquí donde se deben introducir las relaciones de poder existentes en nuestro país. El diagnóstico de la salud de nuestro sistema financiero estuvo sometido a la presión de los propios banqueros patrios, a la vanidad de los políticos de turno, y a las interferencias de distintos intereses privados.

La banca fue incapaz de ver lo obvio, la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, esa misma banca que no quería oír hablar de controles ex ante del crédito; y que, tras la hecatombe, se negó a la creación de un banco malo. Nos referimos a los políticos de turno, que vivían muy bien bajo la ola de la burbuja y que hicieron oídos sordos a ciertas llamadas a la prudencia. Y para rematar la faena, el diseño de cómo hacer frente al problema, especialmente de las cajas de ahorro, correspondió a consultoras privadas, casi todas ellas con conflictos de intereses con el propio sistema financiero que debía ser intervenido. Mientras, los trabajadores e inspectores de la institución reguladora atónitos ante semejante espectáculo.

No se previó la dureza de la burbuja
El gobernador de Banco de España afirmó también que “no se previó la dureza de la burbuja porque se pensó que la economía crecería en 2011 y que se creyó que se podía atajar de forma suave”. Dicho en Román-Paladino, bajo su esquema de funcionamiento era impensable una recesión de balances.

Al igual que ahora, la mayoría de los economistas y los gobernantes de turno achacaban los males de la economía española a la ineficiencia del sector público y a una baja productividad del factor trabajo, que debería compensarse vía salarios más bajos. En base a este diagnóstico aplicaron el recetario de la Teoría Neoclásica dominante, bajo el cual se educaron. Consistía en un cóctel peligroso para la salud de los españoles: política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (papel del BCE), y deflación de salarios. Como consecuencia la economía española se vio abocada a una crisis sistémica y entró en una recesión de balances.

El problema era exactamente el contrario. Era el sector privado el que presentaba problemas de solvencia. La deuda de las familias, empresas, y entidades financieras superaba el 320% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se desplomó. La banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, pasó a ser insolvente. Los sectores privados entraron en una profunda recesión económica. Como consecuencia del descenso del colateral, y los elevados niveles de endeudamiento, las familias disminuyeron el consumo y recuperaron ahorro, las empresas no financieras dejaron de invertir, destruyeron capital ya instalado, y despidieron a trabajadores. Las entidades financieras cortaron el grifo del crédito, en un contexto de incremento de la mora, y trataron de recapitalizarse a costa de los contribuyentes. Y el sector público que hacía de contraparte del sector privado, generó importantes déficits.

Fue el fracaso más estrepitoso de la ortodoxia económica dominante, incapaz de entender las relaciones causales y los principios económicos más elementales. Todo por incompetencia económica, ideología y defensa de los intereses de la superclase que para eso aupó a dichas teorías inservibles.

Conclusión
Ojalá la intervención de Linde sea sincera y lo que ha pasado estos años, un destrozo sin paliativos de las condiciones de vida de la ciudadanía, especialmente de los más débiles, no vuelva a pasar. La prueba del algodón será la siguiente fase de la Gran Recesión, cuando la aversión al riesgo de los mercados financieros, que ya ha empezado muy tímidamente, se extienda y se generalice. Y ello está más cerca de activarse de lo que muchos se imaginan.

Venezuela, Cataluña y la confusión liberal
Jorge Vilches. Vozpopuli  20 Julio 2017

Es triste, aunque no sorprende, oír y leer a algunos liberales equiparar el referéndum que celebraron los venezolanos con el que quieren perpetrar los independentistas catalanes. Esto se debe a las enormes carencias que arrastra el liberalismo político desde hace décadas.

La gran diferencia entre el pensamiento izquierdista y el derechista es su idea del Poder. Mientras liberales y conservadores se han centrado en cómo se gobierna, los socialistas se han preocupado por quién gobierna. Esta es la razón de que, al tiempo que los liberales se solazan en estériles y enclaustrados debates sobre la maternidad subrogada, el derecho a portar armas y la bajada de impuestos, la gente de izquierdas pone en marcha tácticas para hacerse con el Poder.

Es más; en su desprecio por los principios básicos de la política, algunos liberales, aquí y en el resto del mundo, no distinguen entre gobierno y Estado. Las izquierdas, sí. Por eso, desde la década de 1930 los socialistas occidentales se han dedicado a conquistar el motor del Estado: la sociedad. Dominada la mentalidad de los hombres, que son quienes ponen en marcha la organización estatal, se controla la opinión y la acción, y de ahí se conquista el gobierno.

A esos socialistas no les importaba al principio no poseer la hegemonía política, porque los otros, los adversarios, gobernaron con sus principios y valores creyendo que así copaban el mercado electoral. A esa política la llamaron “progresista”. Esto se debe a que los socialistas se apropiaron de la idea de progreso ante la pasividad de los liberales.

Entre todos han logrado que la gente piense que progresista es todo aquello que derribe la tradición y la costumbre, y que alumbre una Sociedad Nueva guiada por la “justicia social”, la lucha contra la desigualdad económica, el reparto de la riqueza, el feminismo supremacista, el multiculturalismo y el ecologismo, como modos de ir eliminando el capitalismo y sustituir la libertad por una igualdad orwelliana.

Esto no se consigue ganando unas elecciones por sorpresa, sino controlando la mentalidad social durante décadas, hacer que cada persona sea, consciente o inconscientemente, un agente del cambio. “Odio al indiferente”, que escribió Gramsci. Así se logra el dominio de los servicios del Estado sin la necesidad de crear y entrenar una Guardia Roja para dar un golpe. El gobierno caerá luego, como fruta madura.

El cambio se ha ido produciendo en los últimos ochenta años. Trotsky entendió que el Poder se alcanzaba dominando los engranajes del Estado y de los servicios que presta a la sociedad, porque son precisamente ellos los que permiten la vida social. Gramsci, en la misma época, coincidió en la conclusión, pero sin recurrir a la fuerza: era posible hacerse con el Estado si se conseguía la hegemonía cultural en la sociedad. Bien; pues lo han hecho.

Mientras los izquierdistas conquistaban la mentalidad social, a los liberales se les hizo creer que la economía era lo relevante y la política algo secundario; que importaba más un debate sobre la soberanía individual para vender órganos vitales, sexo o consumir drogas, que debatir acerca de los fundamentos de lo político. ¿Ninguno de esos sabios liberales economicistas se ha preguntado por qué las nuevas generaciones, desde hace décadas, salen del colegio siendo de izquierdas? Lo saben, pero se limitan a impartir conferencias y cobrar cursillos a un auditorio ya convencido, y a casa.

Las izquierdas han ganado la batalla de los valores y de los principios hasta el punto de que han pervertido la idea de democracia, instalando la pretensión superficial de que votar es la esencia de lo democrático. ¿Cuántas veces hemos oído a los podemitas decir que Venezuela es una democracia porque la gente vota? ¿O no hemos oído decir lo mismo a los independentistas catalanes, que quieren imponer un régimen autoritario que termine de eliminar las libertades?

Incluso se llega a leer a algún liberal que lo que ocurre en Cataluña es el choque entre dos nacionalismos: el español y el catalán. No han entendido nada. Es la lucha entre el autoritarismo y la libertad, el democratismo y la democracia, la creación de una falsa comunidad homogénea y los derechos civiles.

La consulta que llevaron a cabo los venezolanos el domingo 16 de julio fue legal, acogida a los artículos 70, 333 y 350 de su Constitución, para evitar otra vuelta de tuerca del narcogobierno del dictador Maduro, quien quiere imponer un Estado comunal. El referéndum en Cataluña, por el contrario, es parte de un golpe de Estado que culmina la deriva liberticida en esa región.

Los venezolanos que votaron el 16-J lo hicieron para defender el Estado de Derecho y el imperio de la ley, y poner freno así, legalmente, a una dictadura que vulnera las normas constitucionales, las garantías democráticas y los derechos humanos. No tiene nada que ver con el referéndum independentista en Cataluña. Para un liberal debería estar claro.

Condenas y no condenas del 18 de julio
Percival Manglano Libertad Digital 20 Julio 2017

Como concejal del Partido Popular al Ayuntamiento de Madrid, estoy adscrito al Distrito de Salamanca. Es decir, ejerzo mi labor de oposición al Gobierno de la alcaldesa Carmena no sólo a nivel central sino también en uno de los 21 distritos de la capital.

Todos los meses se celebra un Pleno de la Junta de Distrito. Funciona de manera muy similar al Pleno central. En él, los grupos políticos controlan al concejal de Gobierno (en el caso de Salamanca, el anarquista Pablo Carmona) y hacen propuestas.

El último Pleno del Distrito se celebró el 18 de julio. El PSOE tuvo la original idea de registrar una moción de condena del "golpe de Estado fascista del 18 de julio de 1936". El PP presentó una enmienda para que se condenasen, también, otros golpes de Estado acaecidos durante la Segunda República y todo tipo de violencias sufridas por los vecinos del distrito de Salamanca durante los años de la Guerra Civil. El PSOE, claro está, no aceptó la enmienda. Confirmó así, una vez más, el sectarismo de su memoria histórica. Esto nos llevó a abstenernos.

Reproduzco, a continuación, los argumentos que usé durante el debate.
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La memoria del dictador Francisco Franco goza de una excelente salud, 42 años después de su muerte, gracias a la izquierda española. El PSOE no pierde ocasión para recordar a Franco y, por tanto, aquí estamos, en el Pleno del Distrito de Salamanca de Madrid –destinado, se supone, a tratar de la limpieza, el asfaltado o los servicios sociales de nuestro distrito–, hablando de la Guerra Civil.

Pero, vamos, ¿quieren hablar de la Guerra Civil? Pues nada, hablemos.

Empecemos por recordar que el Partido Popular ha condenado el golpe de Estado del 18 de julio en multitud de ocasiones. Les doy sólo un ejemplo: en 2002, el PP votó a favor de una moción de condena del golpe en el Congreso de los Diputados. Pero, claro, para la izquierda, esto no es suficiente. Nada es nunca suficiente. De hecho, para ella, la acción política del PP debería limitarse a condenar el franquismo, a ser posible todos los días del año.

Condenas a dictaduras, por cierto, que una parte de la izquierda nunca practica cuando aquéllas son ideológicamente afines, como en Cuba o Venezuela.

En todo caso, es importante resaltar que la estrategia de la izquierda para meter a la Guerra Civil en el centro del debate político tuvo un salto cualitativo con la nefasta Ley de Memoria Histórica del nefasto Zapatero. Desde entonces, se ha querido imponer un relato de la Segunda República y de la Guerra Civil de buenos y malos que es pura ciencia ficción.

La Memoria Histórica es un ejercicio de sectarismo ideológico en el que toda coincidencia con la realidad histórica es mera casualidad. Por ello, para atenuar este maniqueísmo, el PP ha presentado una enmienda que ofrece una visión más completa de nuestro pasado. Porque, si vamos a hablar de golpes de Estado, hablemos de todos los perpetrados durante la Segunda República.

Dos de ellos, por lo menos, fueron protagonizados por el PSOE: el de octubre del 34 en Asturias y el de marzo del 39 en Madrid. ¿Los condenan ustedes?

Y, por supuesto, si hablamos de violencias, hablemos de todas las violencias. En nuestro distrito de Salamanca tenemos múltiples ejemplos de violencia republicana, en muchos casos protagonizada por socialistas. ¿O es que acaso han olvidado la checa de Guindalera? ¿O las cárceles de Porlier y Ventas, desde las que cientos de vecinos de este distrito fueron trasladados a Paracuellos y asesinados a sangre fría?

Por cierto, hablando de fosas sin exhumar, ¿saben cuántas de las siete fosas que hay en Paracuellos se han exhumado? Una, solo una.

Pero volvamos a Salamanca. Aquí vivía el líder de la derecha José Calvo Sotelo, asesinado el 13 de julio del 36 por guardaespaldas del líder socialista Indalecio Prieto. ¿Lo condenan ustedes?

Y dejo para el final un ejemplo particularmente funesto. En una esquina de la calle Serrano, junto al hoy puente de Juan Bravo, estuvo la checa liderada por el militante socialista Agapito García Atadell. Éste fue responsable de más de 200 asesinatos durante 1936. Su modus operandi era muy simple: secuestraba a vecinos de nuestro distrito (él lo llamaba "practicar detenciones") y luego pedía rescate.

Así amasó una importante fortuna. Fortuna que se llevó consigo cuando, a finales del 36, intentó huir de España. No lo consiguió. Fue apresado en Las Palmas por las autoridades franquistas en noviembre del 36 siguiendo un chivatazo de las autoridades republicanas. Al año siguiente fue ejecutado.

En resumen, la historia de la Segunda República y la Guerra Civil no está pintada de blanco y negro. No es una historia de buenos y malos.

Cosa distinta es que ustedes, con su infame Memoria Histórica, quieran pintarla de esta manera. En todo caso, no cuenten con nosotros para hacerlo.

Europa Oriental elige mantener la civilización occidental
Giulio Meotti latribunadelpaisvasco 20 Julio 2017

Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

En un histórico discurso para una entusiasta multitud polaca, antes de la reunión de los líderes de la Cumbre del G-20, el presidente estadounidense, Donald Trump, describió la batalla de Occidente contra el "terrorismo islámico radical" como la forma de proteger "nuestra civilización y nuestro estilo de vida". Trump preguntó si Occidente tenía la voluntad de sobrevivir:

“¿Confiamos en nuestros valores para defenderlos a cualquier precio? ¿Tenemos el suficiente respeto por nuestros ciudadanos para proteger nuestras fronteras? ¿Tenemos el deseo y el coraje de preservar nuestra civilización de quienes quieren subvertirla y destruirla?”.

La pregunta de Trump podría tener su respuesta en la Europa Oriental, lugar que eligió para pronunciar su potente discurso. Después de que un terrorista suicida islamista asesinara a 22 personas que asistían a un concierto en Mánchester —entre ellas dos de nacionalidad polaca—, la primera ministra de Polonia, Beata Szydło, dijo que Polonia no iba a ser "chantajeada" para aceptar miles de refugiados por el sistema de cuotas de la Unión Europea. Instó a los diputados polacos a salvaguardar el país y Europa del azote del terrorismo islamista y el suicidio cultural:

¿Hacia dónde vas, Europa? Deja de arrodillarte y despierta de tu letargo, o llorarás por tus hijos todos los días.

Pocos días después, la Unión Europea anunció que iba a iniciar procesos para penalizar a Polonia, Hungría y la República Checa por negarse a aceptar migrantes tal como decidió la Comisión Europea en el esquema que creó en 2015.

Tras el discurso de Szydło, Zoltan Balog, ministro de Recursos Humanos de Hungría, declaró:
El islam es una de las culturas y religiones más importantes, que debemos respetar, pero Europa tiene una identidad diferente, y es obvio que estas dos culturas son incapaces de coexistir sin conflicto. [...] La mayor diferencia es que en Europa, la política y la religión han estado separadas la una de la otra, pero en el caso del islam, es la religión la que determina la política.

Por eso Viktor Orbán ha sido tachado de "enemigo interior de Europa", porque verbalizó lo que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, jamás dirá: "Mantener Europa cristiana".

Esos discursos oficiales del Grupo Visegrád —el grupo europeo compuesto por la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia— son sólo dos ejemplos de las profundas divisiones ideológicas entre los países de la Europa Occidental y los de Europa Central y Oriental.

Ha habido una tendencia al alza por parte de los líderes de Visegrád de enmarcar el islam como una amenaza civilizacional para la Europa cristiana. Si, en la Europa Occidental, el cristianismo ha sido radicalmente marginado por la opinión pública y duramente restringido por las normas oficiales de la UE, en la Europa Oriental las últimas encuestas revelan que el cristianismo sigue tan fuerte y patriótico como siempre. Por eso Trump llamó a Polonia "la nación creyente". Por eso las revistas católicas de la UE están preguntando abiertamente si existe un "nuevo despertar cristiano" en la Europa Oriental. Eslovaquia aprobó una ley para evitar que el islam se convierta en una religión oficial del Estado.

Estos países de la Europa Central y Oriental saben que el multiculturalismo de la Europa Occidental ha sido una receta para los ataques terroristas, para empezar. Como señaló Ed West, de The Spectator:
No toda Europa, por supuesto. Europa Central —principalmente Polonia, Hungría y la República Checa— siguen estando bastante a salvo de la amenaza terrorista, a pesar de que la primera, en concreto, tenga presencia mediante la OTAN en Oriente Medio. Precisamente porque los motivos son tan evidentes, no se pueden mencionar. Polonia tiene un 0,1% de musulmanes, de los cuales la mayoría provienen de una comunidad tártara establecida hace mucho tiempo, el 5% de Gran Bretaña, el 9% de Francia y el 25% de Bruselas. Y esas cifras van en aumento.

Lo que es presumiblemente "obvio" aquí es que Polonia y Hungría no han sido atacadas por el terrorismo islamista porque tienen muy pocos musulmanes, mientras que en Bélgica y Reino Unido ocurre lo contrario. Es probable que Europa hubiese estado más segura de haber seguido el ejemplo de Europa Oriental.

Europa Oriental no sólo demuestra una mayor comprensión de la cultura occidental que la Europa Occidental; estos países del este también han sido mucho más generosos con la OTAN, el baluarte de su independencia y seguridad. La cultura y la seguridad van de la mano: si te tomas en serio tu propia cultura y civilización, estarás dispuesto a defenderlas.

Un rápido vistazo al gasto militar de los miembros de la OTAN en relación con su PIB demuestra que Polonia cumple el objetivo del 2%, a diferencia de todos los países de la Europa Occidental. Sólo cinco de los 28 miembros de la OTAN —EEUU, Grecia, Polonia, Estonia y Reino Unido— cumplen el objetivo del 2%. ¿Dónde está Francia? ¿Y Bélgica? ¿Y Alemania? ¿Y los Países Bajos?

"A diferencia de la mayoría de sus compañeros de la OTAN y Europa —explicó Agnia Grigas, miembro del Atlantic Council— Polonia, en estas dos últimas décadas, no ha dejado de considerar la seguridad como un asunto prioritario, y en consecuencia, ha ido surgiendo lenta pero firmemente como la piedra de toque de la seguridad europea". Polonia —a diferencia de Bélgica, Italia y otros países europeos— no es un "parásito", sino un socio fiable para su aliado estadounidense. Polonia demostró su leal apoyo a Estados Unidos tanto en Afganistán como en Irak, donde sus tropas combatieron a los talibanes y ayudaron a derrocar a Sadam Husein.

No es casualidad que el presidente Trump escogiera Polonia, un país que luchó contra el nazismo y el comunismo, para pedir a Europa que demostrara un poco de voluntad en su lucha existencial contra el nuevo totalitarismo: el islam radical.

"Occidente seguirá teniendo la ventaja militar durante mucho tiempo todavía, pero poseer armas es una cosa, y poseer la voluntad de usarlas es otra bien distinta", escribió William Kilpatrick, profesor del Boston College. "Occidente es fuerte militarmente, pero débil ideológicamente. Carece de confianza civilizacional".

Por eso es crucial que Europa Oriental siga siendo una voz disidiente fuerte en el proyecto de la UE. Podría aportar la confianza cultural de la que carecen desgraciadamente los burócratas europeos, poniendo en peligro a la propia Europa.

El Gobierno aragonés de Javier Lambán aprobó la Ley de Memoria Democrática, con el fin de reivindicar a los represaliados por el franquismo
Multas de 150.000 euros por cantar el 'Cara al sol' o gritar "¡Viva Franco!"
Se estudiarán en los colegios contenidos históricos que transcurran entre la Segunda República y la Transición, dando importancia a la Guerra Civil y la represión franquista
Periodista Digital 20 Julio 2017

Todo un precedente que sienta el Gobierno de Aragón a raíz de la aprobación de un proyecto liderado por el PSOE y la Chunta Aragonista, denominado como «Ley de Memoria Democrática»: multas a todos aquellos que hagan apología del franquismo.

L decisión la ha tomado Javier Lambán, presidente de la Diputación General de Aragón, que encabezó este proyecto ambicioso que busca honrar la memoria de los represaliados por la dictadura desde el aprobado por el Gobierno socialista de Jose Luis Rodríguez Zapatero.

Con esta nueva ley impuesta, aquellas personas que realicen frases que ofendan la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil recibirán multas de hasta 150.000 euros, incluidas las relacionadas con Franco y su régimen, o el hecho de hacer el saludo fascista o cantar el famoso «cara al sol», pues esta nueva Ley reconoce punible "emitir expresiones ofensivas, vejatorias o atentatorias contra la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil o la dictadura franquista".

OTRAS MEDIDAS
También merecen ser destacadas otras medidas de esta nueva ley como son la creación de una serie de bancos de ADN para identificar familiares asesinados o niños robados, protocolos serios en torno a las exhumaciones y la retirada obligatoria de símbolos y títulos franquistas.

Tal será la determinación del Ejecutivo aragonés que los ayuntamientos que no cumplan los requisitos no recibirán subvenciones oficiales: "Se revocarán los acuerdos de cualquier distinción o título honorífico o exaltación de las personas vinculas al régimen franquista".

En lo que se refiere a la Educación, el Gobierno aragonés también tomará medidas para que la Memoria Histórica sea estudiada en los colegios. Se estudiarán contenidos históricos que transcurran entre la Segunda República y la Transición, dando importancia a la Guerra Civil y la represión franquista.

La bronca monumental de Isabel Coixet a los separatistas en “El País” hace furor
ESdiario 20 Julio 2017

Muchos catalanes echaban de menos que los artistas e intelectuales se posicionaran sobre el desafío independentista. La directora de cine ha roto el silencio para hablar así de claro.

"Desde hace mucho tiempo se promueve y fomenta continuamente el desprecio hacia los otros territorios del Estado español. Esto es una especie de cansina vuelta al patio del colegio: ese es tonto; el de más allá, un vagazo. Como persona viajada que soy puedo dar fe de que la tontería y la pereza no son patrimonio exclusivo de ningún pueblo del mundo. Si así fuera, ya me tendrían pidiendo asilo en la tierra de los perezosos. La pereza está muy infravalorada".

De esta forma tan gráfica arranca el artículo publicado este miércoles por la directora de cine Isabel Coixet, que hace en el diario El País una desgarradora radiografía del independentismo y que se ha convertido en uno de los textos más vistos y compartidos del día en la web del diario. Bajo el título Cataluña: Una visión naif del referéndum, Coixet acusa a Carles Puigdemont y su Gobierno de "anteponer, antes que cualquier debate sobre qué hacer para mejorar la vida de los ciudadanos, las ventajas de una mítica tierra de promisión que pasa indefectiblemente por la 'desconexión' de España".

"Que existe en muchos sectores de la población un sentimiento genuinamente nacionalista es innegable y merece el máximo respeto. Personas como Puigdemont o Junqueras han confesado -y les creo- la enorme ilusión que les hace la existencia de un Estado independiente", asegura Coixet, para matizar a continuación: "Es cuando imponen sus aspiraciones, asumiendo que todos las compartimos, cuando empiezan los problemas. No se han molestado en averiguar qué pensamos y por qué los que no compartimos esa ilusión".

"El debate sobre las esencias patrias -prosigue la directora de cine- ha engullido el debate sobre qué clase de sociedad queremos. Con la independencia, esto va a ser una mezcla de Shangri-La, Legoland y Ganímedes. Todavía estoy esperando que alguien me cuente cómo va a ser la nueva república independiente catalana. Si alguien tiene pistas, por favor que las comparta. A mí Legoland me gusta mucho, pero no quiero vivir en ella, debe de ser incomodísimo".

"Hay que dejar de estar absortos en nuestro ombligo y elevar la vista más allá de banderas y agravios", clama Coixet en las páginas de El País, en las que advierte a los soberanistas que "no ser independentista no significa ser fascista ni de Ciudadanos ni del PP. Significa simplemente que pensamos que ser catalán y ser español no son conceptos antagónicos".

"Un referéndum convocado unilateralmente sin censo y sin ningún control, con el argumento de que basta la mitad más uno para declarar la independencia, no, gracias. (...) Sumar y amar siempre es infinitamente mejor que destruir, restar y odiar", concluye la carta abierta de Coixet.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Alcance histórico del 18 de julio

Pío Moa. Gaceta.es 20 Julio 2017

¿Había notado ud que los ataques al franquismo vienen de los políticos e intelectuales más corruptos y falsarios? :pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf
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Esta semana se ha cumplido el 51 aniversario del alzamiento del 18 de julio de 1936, y es importante, ante todo, entender por qué se produjo y contra qué. Eso debiera estar claro hoy para todo el mundo, pero ocurre lo contrario. Desde hace más de 40 años, ya en pleno franquismo, cundió la versión de que se trató de un golpe militar contra un gobierno normal y democrático salido de una elecciones igualmente normales y democráticas. Esa era la tesis difundida por la escuela comunista de Tuñón de Lara y acogida por otras fuerzas políticas hasta volverse dominante, también en la derecha, hasta principios de este siglo. Con algunas voces discrepantes como la de Ricardo de la Cierva, que, como se jactaba una profesora de tres al cuarto, había sido erradicado de la universidad.

Creo poder decir sin jactancia que en este panorama mis estudios sobre los mirtos de la república, la guerra y sus orígenes, contribuyeron a cambiar ese panorama de modo drástico. Cuando digo esto me refiero al aspecto intelectual: ni una sola de mis tesis o de mis datos han sido rebatidos convincentemente. En realidad, la respuesta ha sido, no un debate racional, sino sartas de insultos y descalificaciones personales, seguidas de una espesa campaña de silenciamiento en los medios de masas, muy especialmente en los de derecha como ABC, La Razón, La Vanguardia, la radio y televisión “de los curas”, etc. Es lógico, nunca han sido demócratas y quieren pasar por tales a fuerza de hacerse los antifranquistas, siguiendo a una izquierda que siempre tendió al totalitarismo y la corrupción.

De modo que cuando digo que en el aspecto intelectual hemos vencido a la superchería de estos años, debo añadir que no ocurre igual en la opinión pública, manipulada y moldeada por los medios, partidos e historiadores pro Frente Popular. Hoy por hoy, una gran masa de españoles cree a ciegas las historietas que le cuentan unos auténticos estafadores políticos, a cuyos modelos republicanos definiera el liberal Gregorio Marañón con las palabras “mentira, estupidez y canallería”. Y como esta situación es muy grave y abona todo tipo de políticas siniestras, insistimos tanto en la urgencia de dar la batalla cultural por la verdad histórica, sin la cual no habrá posibilidad de una regeneración democrática.

Pues bien, vamos a la realidad histórica. Como está demostrado desde hace bastantes años, las elecciones del Frente Popular fueron fraudulentas y aplicadas en un clima de violencia e ilegalidades desde la campaña y el recuento electoral hasta la destitución de Alcalá Zamora, pasando por otras elecciones parciales y la llamada revisión de actas. He insistido de manera especial en ello y últimamente dos estudiosos han dado nuevos detalles que lo corroboran. Esta aclaración es fundamental porque todos los discursos que vienen falsificando la historia y deformando la política, parten del supuesto de unas imaginarias elecciones democráticas. Aquellos comicios fraudulentos dieron lugar de modo inmediato a un proceso revolucionario extremadamente violento, despótico y arbitrario, que he detallado y documentado en el libro El derrumbe de la República. En cinco meses hubo cientos de asesinatos, incendio de innumerables iglesias, registros de la propiedad, sedes y prensa de derechas, provocaciones, invasiones de fincas, secuestros, etc. en medio de un verdadero hundimiento económico.

Entender qué era el Frente Popular exige atender a sus componentes de hecho o de derecho. Su principal partido, el PSOE, había organizado la insurrección de octubre de 1934 para imponer un régimen de tipo soviético, y estaba muy influido por el PCE, agente orgulloso de la política de Stalin. Estaba la separatista Esquerra catalana, que había participado en el mismo golpe, con la idea de disgregar España. Los anarquistas habían lanzado tres sangrientas insurrecciones contra la república. Los republicanos de izquierda, orientados por Azaña, habían intentado varios golpes de estado al perder las elecciones de 1933. Y en plena guerra se les incorporaría el PNV, un partido fanáticamente racista y antiespañol. Con asombroso descaro estos partidos, que habían atacado violentamente la legalidad republicana, se proclamaban en 1936 republicanos, otro fraude colosal, y como tales y demócratas los presenta una masiva historiografía con bárbara falsedad.

Pero no era solo el hecho de que ninguno de ellos fuera demócrata ni respetase la legalidad republicana. Sus programas y políticas demuestran que se trata de una conjunción de partidos totalitarios o golpistas con otros separatistas. Y ello es definitivo: el Frente Popular atacaba directamente la integridad nacional y buscaba imponer tiranías totalitarias, y de acuerdo con ello obraba. Por lo demás, cada partido tenía sus propias aspiraciones, y ya antes del 18 de julio andaban a tiros los socialistas con los anarquistas, y luego, en plena guerra civil unos y otros se mataron a mansalva, hasta terminar el conflicto en una segunda guerra civil entre los propios partidos del Frente Popular. Con todo, había algo en lo que todos concordaban: en la destrucción violenta y sangrienta de la Iglesia y de la cultura cristiana, raíz de la cultura occidental. Y a ello se aplicaron sistemáticamente.

Queda claro, pues, contra qué se produjo el alzamiento del 18 de julio: contra lo que representaba el Frente Popular y en pro de la supervivencia de la unidad nacional, de la cultura cristiana, de la propiedad privada y de la libertad personal, aunque fuera preciso sacrificar hasta cierto punto diversas libertades políticas. Estos motivos no fueron en absoluto pretextos. Esto es absolutamente esencial señalarlo, porque casi todas las historias se pierden en consideraciones menores o parciales que oscurecen lo principal. Repito: la causa inmediata del alzamiento, que empezó con un golpe militar fallido, fue el violento y sangriento proceso revolucionario salido de unas elecciones fraudulentas, que empujaba a un régimen totalitario y ponía en gravísimo peligro la unidad de España y la cultura cristiana.

Pero a menudo los protagonistas de un hecho histórico ignoran otros alcances más amplios de sus acciones. Así, hemos visto cómo casi nadie ha enmarcado el Desastre de 1898 en el amplio cuadro histórico que le da sentido, pues aquella derrota cerró una gran etapa histórica comenzada para España con el Descubrimiento de América, y culminó asimismo un siglo XIX también desastroso desde la invasión napoleónica. Vimos también como una derrota que económicamente no fue grave, supuso en cambio un golpe moral y político tremendo, cuyas ondas llegan con fuerza hasta hoy. Entonces surgió un regeneracionismo que pretendía crear una nueva España sin raíces, denigrando toda la historia anterior, a base de ideas nebulosas, aspiraciones contradictorias y una retórica vacua y pomposa. Y cobraron intensidad factores antes poco importantes, como el terrorismo anarquista, los separatismos y un socialismo demagógico e intelectualmente pobre. Estos movimientos hundieron el régimen liberal de la Restauración y tras la breve dictadura de Primo de Rivera abocaron a una república caótica, en la que aumentaron la miseria y los odios sociales hasta desembocar en el Frente Popular. Es decir, La república y el Frente Popular pueden entenderse como la consecuencia del Desastre del 98, de su crisis moral generadora de odios profundos a España, al cristianismo y entre partidos.

Se nos plantea, por tanto, el significado del régimen salido de la guerra civil. Este puede entenderse justamente como el intento de superar las consecuencias del 98, en una época en que la democracia liberal estaba en crisis en toda Europa. ¿Lo consiguió? Cuando murió Franco, España era una importante potencia industrial, con una gran clase media, los viejos odios olvidados para la inmensa mayoría, el anarquismo y el republicanismo casi extinguidos, unos separatismos de muy escaso arraigo. Una sociedad próspera, con razonable orgullo nacional, políticamente moderada, uno de los tres o cuatro países del mundo con mayor esperanza de vida al nacer, etc. Aquella nueva sociedad había superado en lo esencial los efectos del 98 que habían llevado a la crisis de la república y el Frente Popular.

El carácter e intenciones de la nueva España quedaron bien demostrados cuando, al plantearse la democratización del país después de Franco, la inmensa mayoría rechazó en referéndum la fraudulenta y peligrosísima opción rupturista y optó por la llamada reforma de la ley a la ley, de la legitimidad del franquismo a la de la democracia. Opción traicionada muy pronto por los partidos, empezando por el que venía más directamente del franquismo y dirigido por políticos vanos e incultos. Pero que la obra del franquismo había sido profunda lo demuestra el largo esfuerzo de décadas que han debido hacer sus enemigos para falsificar la historia, imponer una despótica y totalitaria ley de memoria histórica, y convertir la democracia en una parodia. El antifranquismo es la vuelta a las miserias que propiciaron la guerra civil, nacidas a su vez del Desastre del 98. De ahí la enorme importancia, reiteramos, de la batalla cultural por rectificar unas tendencias destructivas y por hacer una España digna de su mejor historia.
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El tema de “Una hora con la Historia”, este sábado, será “Claves del separatismo catalán”, sobre las que la mayoría de los políticos tienen solo ideas muy vagas.
La sesión anterior versó sobre Cómo la ETA se hizo, o mejor dicho la hicieron, grande: https://www.youtube.com/watch?v=myRxMiMjf10

La concupiscencia separata

Cristina Seguí. Okdiario 20 Julio 2017

Quiero que me preserven cual amapola para durar hasta 2060 y ahorrarme la matraca separata. Pasar directamente a la parte en la que me cuentan cómo acaban los amores concupiscentes de mis personajes favoritos indepes: Tardá y Otegi, quienes juntos y de bolos por las ciudades de la nueva República Catalana, acabarán como Jeanette y Carlos Mata. Con tanto bono de hotel acabará el temita en tragedia cuando ambos quieran hacer el amor en su respectiva lengua vernácula. La labor por la cosa catalana diluyéndose en el apetito desordenado por los placeres deshonestos con euskaldunos.

También se masca la tragedia con algún otro conspicuo indepe como Rufián, a quien Maduro podría comerle la tostada del liderazgo charnego al exigirle a “Rajoyito” el referéndum catalán con las mismas garantías que la consulta por la Constituyente auspiciada por la oposición venezolana.

Un colono redondeado con propinas públicas por darle pellizquitos en el trasero a Franco desde el Congreso de los Diputados no puede competir con los 900 muertos que se han currado los dos prosélitos de la guadaña fichados por Puigdemont y Junqueras.

Este último puñetero “héroe” convertía esta semana a sus dos hijos de 2 y 4 años en escudos humanos contra el Gobierno de España para ayudarse en el golpe independentista: “¿Quieren decirme que vendrán unos hombres a mi casa y echarán a mis hijos a la calle?”. Seguramente en una alegoría directa con lo que los independentistas llevan haciendo durante décadas con los hijos de los demás al meterlos en sus aulas de eugenesia social para fabricar y dominar a los individuos como forma de seguridad del nuevo Estado que éste pretende alcanzar, interiorizando valores, postulados, normas inviolables y hasta un código moral.

También hay otros personajes de la actualidad política sujeto-pasivos de la causa indepe. Como José Luis Ábalos Meco, el Secretario de Organización y diputado nacional del PSOE cuyo particular concepto de la solidaridad y derechos sociales para la mayoría de los españoles es el de imponernos la hipoteca de la propaganda separata y el dispendio del ridículo internacional proponiendo una quita de la deuda catalana mientras imponen la pobreza en lugares como Andalucía, donde descartan dejar de robar sus herencias a familias humildes con el impuesto de sucesiones. El socialismo que típicamente sacrifica a las comunidades pobres para beneficiar a las más ricas.

Una especie de conciencia psicológica colectiva nazi que consolide un escenario de soliviantamiento social. Este será el auténtico averno nacional que quedará tras el 1-O. Uno casi imposible de apagar.

Con él, esta semana se ha pronunciado el nuevo jefe de los Mozos de Escuadra, Pedro Soler y Campins, cuyo objetivo es el de transformar a la policía nacional autonómica en una estructura militar como organismo primigenio del golpe de Estado. Su cargo se antoja mucho más efímero si cabe que el de Albert Batlle, purgado por tener la osadía de anticipar que la policía cumplirá con la Ley en lugar de con la troupe de la sublevación nacional. Soler, el nuevo odiador, material de desecho del outlet convergente, se ha manifestado anunciando que le damos pena todos los españoles. Cuanto menos curioso cuando él va a sudar 2 meses y pico de ridículo de un mando ficticio sobre 17.000 hombres mientras los demás estamos de asueto estival practicando el “manspreading” y nos jalamos unas gambitas de Huelva.

Cómo conseguir un ambiente irrespirable
Pablo Planas Libertad Digital 20 Julio 2017

La tropa de iluminados que está al frente de la Generalidad se dice dispuesta a todo, al punto de que Jordi Turull, el nuevo portavoz de la gavilla, se monda con lo de que Mas vaya a tener que pagar cinco millones por el desaguisado del 9-N. Dice Turull que "si por cinco millones se creen que vamos a parar la independencia, dan risa". El proceso es un programa de centrifugado de las emociones de los separatistas, a quienes los demás tanto les causan pena que risa. Parece que a los nuevos pirómanos del Gobierno regional no les impresionan demasiado las multas. Eso sí, no hay manera de que firmen papel alguno y sin huevos no hay tortilla. En realidad se trata de provocar un incendio devastador y que parezca cosa de un rayo.

Los separatistas tienen menos prisa en hacer el referéndum que en suplicar a gritos que se lo impidan. Si se pueden evitar comprar las urnas, los ordenadores y programas informáticos antes de que el Estado se vea obligado a adoptar medidas coercitivas, eso que se ahorran en la multa que les pueda caer después. De ahí se infiere el tono abiertamente desagradable, prepotente y desafiante de todos los voceros del referéndum. No quieren urnas sino contenedores de basura en llamas.

Uno de los exaltos cargos radicalizados que pulula en el entorno de Mas, Josep Martí Blanch, desveló en un artículo en El Periódico los planes de la cúpula del golpe con un notable grado de detalle sobre el propósito de convertir el parque de Barcelona donde está el parlamento autonómico, al lado del Zoológico, en una réplica de la plaza Tahrir. Escribía Martí Blanch:

El parque de la Ciutadella se convertirá durante unas semanas en una revisitada plaza de Tahrir en la que la primavera árabe se tornará otoño catalán. Un otoño que debilitará las posiciones del Gobierno hasta que, sea por voluntad propia, sea por presión internacional, se avenga a aceptar la nueva situación o, como mínimo, a negociarla.

Tal vez se refiera a eso Puigdemont cuando dice que Rajoy y Sáenz de Santamaría miran al dedo en vez de a la Luna, que sería del 2 de octubre en adelante. Tahrir o Maidan, los mulás de la Generalidad ya se imaginan a familias enteras en huelga de hambre por la independencia y la irrupción de la Guardia Civil a tricornio calado en el despacho del president. Más una buena bullanga con disturbios y descalabrados que abra los telediarios de medio mundo (altercados callejeros en la capital española del turismo de botellón) para que de una vez por todas tengamos un problema de irreparables consecuencias sociales, culturales y económicas ahora y para las generaciones venideras.

Esa es la idea y mientras tanto a provocar, volar puentes, incendiar el ambiente, redoblar las mentiras, ampliar los fingidos agravios y resoplar a tope para provocar un estado de máxima excitación entre las bases separatistas y una insoportable tensión social. El 1-O es una pantalla superada, según su jerga, porque si no hay urnas será culpa de Madrid y si es una chapuza, pues también. Ellos siempre ganan y tienen razón.

Una intervención del Estado podría causar, no obstante, lo que ya pasó cuando se ilegalizó Batasuna. En teoría iban a arder Bilbo y Donostia y no pasó nada ni en Bilbao ni en San Sebastián. El separatismo confía en el vasto tejido clientelar y funcionarial que cada 11 de septiembre desde hace cinco años exhibe un músculo muy notable para amortiguar el impacto, pero cuando se entre en esa fase Tahrir prevista en el programa separatista habrá que recalcular el número de manifestantes que caben en un metro cuadrado de asfalto dada la tendencia del nacionalismo a contar por miles donde hay uno o ninguno

El PSC y los separatistas de Castelldefels marcan a las familias que piden una enseñanza bilingüe
El equipo de gobierno municipal, encabezado por el PSC, prepara una moción en la que anima a un colegio a incumplir las sentencias.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 20 Julio 2017

Nuevo señalamiento contra los padres de la enseñanza bilingüe. El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Castelldefels, con la alcaldesa socialista María Miranda Cuervas al frente, se suma a la campaña de la Unión de Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza de Cataluña (USTEC) y la organización Somescola contra un grupo de padres que osó pedir más horas de enseñanza en español e inglés para sus hijos en el Colegio de Enseñanza Infantil y Primaria Josep Guinovart de la localidad barcelonesa.

El asunto se remonta a 2015, cuando un grupo de 38 familias solicitó a la dirección del colegio que se valorara la opción de que el castellano y el inglés también fueran consideradas lenguas vehiculares.

El centro hizo oídos sordos. En su web ya deja claro que "la lengua de aprendizaje que se utiliza en la escuela es el catalán y, a pesar de la pluralidad lingüística de nuestro alumnado, nos une la comunicación".

El español, "en diferentes momentos"
En cuanto al español y el inglés, en el "proyecto educativo" del Colegio Guinovart se aduce: "En diferentes momentos del proceso de aprendizaje, enseñamos a nuestros alumnos a ser competentes en la expresión y comprensión de la lengua castellana e inglesa (sic)".

De las 38 familias iniciales, 25 presentaron recursos en vía administrativa y al final 20 llevaron su reivindicación por la vía contencioso-administrativa ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), según informa la Asamblea por la Escuela Bilingüe (AEB). El TSJC ha dictado varios autos en los que sostiene que dada la condición oficial del español en Cataluña, al menos el 25% de las horas lectivas deben ser en español.

Acusaciones a los padres
Tras las fatuas sindicales y de Somescola (una suma de entidades erigidas en policía de la inmersión lingüística y la erradicación del español), el Ayuntamiento se dispone a aprobar una moción en la que acusa a las familias de politizar la educación y hace una llamada a desobedecer las resoluciones de los tribunales. La propuesta lleva las firmas del PSC, ERC, el PDeCAT y Catalunya Sí Que És Pot (CSQP) y sostiene también que los padres vulneran la cohesión social y la convivencia. Según un comunicado de la AEB, "la medida cautelar dictada por el TSJC implica que, de cara al próximo curso, 16 horas se han de impartir en catalán, seis en castellano y tres en inglés. Es decir, se ha de programar una asignatura más en castellano". En la actualidad, de las 25 horas lectivas, 19 se imparten en catalán, tres en español y otras tres en inglés.

Protesta de la AEB
Dado el reiterado incumplimiento de centro y las graves acusaciones de los partidos contra los padres, la AEB ha convocado una concentración de protesta frente al Ayuntamiento de Castelldefels este jueves a las seis y media "en defensa de una escuela bilingüe y en contra del acoso de las instituciones a las familias que defienden el modelo de bilingūismo integral en catalán y en castellano en la educación".

La AEB censura que los partidos acusen a las familias de estar manipulados y califica la moción de "peligroso ejemplo de hostigamiento desde las instituciones a una parte de los ciudadanos y una clara incitación a la desobediencia de los tribunales".

El de este colegio de Castelldefels es la reedición de casos como el del colegio Gaspar de Portolà en Balaguer o los Maristas de Mataró. La AEB ha publicado un informe (en el documento adjunto) sobre la inmersión en Cataluña en el que denuncian procedimientos como la "atención individualizada" en un rincón del aula a los niños cuyos padres solicitan más horas de español.

Multas de casi mil euros a 24 empresas de Barcelona por no rotular en catalán
La Agencia Catalana del Consumo sostiene que defiende el derecho del consumidor a recibir información en lengua catalana, incluida la de carácter fijo como rótulos
Nuria Vázquez Cronica Global 20 Julio 2017

El Gobierno de Cataluña lleva desde 2010 imponiendo sanciones a los comercios que no utilizan el catalán en letreros, menús u ofertas de negocios. Lo hace a través de la Agencia Catalana del Consumo (ACA), organismo encargado de hacer cumplir el código de consumo de Cataluña.

Se trata de una ley que se redactó en la recta final del último Gobierno de Jordi Pujol, tomó forma con la llegada del tripartito a la Generalitat y el actual mandato de Carles Puigdemont mantiene como uno de los factores de vital importancia.

La suficiente como para que la ACA defienda estas multas como una manera de “establecer la protección de los derechos e intereses lingüísticos de las personas consumidoras” y se basa en la legislación vigente, que tipifica como infracción, precisamente, vulnerarlos.

Derecho del consumidor
En respuesta a una pregunta parlamentaria del grupo popular en el Parlamento de Cataluña, el Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat publica en el Butlletí Oficial de la Generalitat de Catalunya (BOPC) que todos los consumidores “tienen derecho a recibir información en catalán e incluye, entre otros, la información de carácter fijo como rótulos exteriores e interiores”.

Desvela, posteriormente, que la ACA sancionó, en 2016, a 24 compañías asentadas en Barcelona por “vulneración de los derechos lingüísticos de las empresas con actividades en Cataluña”. Unos datos que no diferencian entre los establecimientos comerciales y los otros tipos de empresas, ni tampoco se desglosan por distritos.

20 expedientes en trámite
Por sectores, el Gobierno catalán interpuso siete multas a comercios minoristas en general (por 5.700 euros en total); cinco relacionados con la hostelería (2.100 euros); dos, con los electrodomésticos, metal y cubertería (2.300 euros); dos, con la industria del material eléctrico, electrónico y óptico (1.800 euros), y dos más con las telecomunicaciones (1.900 euros).

También sancionó con una multa a sectores de otras actividades como la industria química (400 euros); la alimentación, bebida y tabaco (600 euros); los servicios personales, culturales, deportivos y asociativos (200 euros); las actividades financieras y seguros (500 euros); actividades inmobiliarias, servicios empresariales (600 euros) y automoción, talleres y estaciones de servicio (300 euros).

Un total de 16.400 euros en infracciones de los que, el mismo año, recaudó 14.200 euros. Pero hay más, ya que a principios de mayo había 20 expedientes sancionadores más en trámite, entre ellos de los sectores de educación, hostelería y transporte, de los cuales ocho contienen denuncias de particulares y dos, de una entidad.
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