AGLI Recortes de Prensa   Domingo 23 Julio 2017

Reflexión desde las antípodas
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 23 Julio 2017

Escribo esta columna en Melbourne, estado de Victoria, Australia. Me encuentro en este vasto país-continente hasta fin de este mes y por tanto mis colaboraciones de este domingo y del próximo viajarán por la red desde el lado opuesto del planeta a mi residencia habitual en Madrid. Aunque vivimos en un mundo globalizado y las distancias no tienen el mismo significado que en otras épocas porque todo lo que sucede en cualquier punto de la tierra se hace presente de manera inmediata en las pantallas de los diversos terminales que nos acompañan, la sensación física de la lejanía subsiste y cambia la perspectiva. Vista desde Australia, la impresión que produce España es la de un lugar en el que sus gentes, estupendas por muchos motivos, se dedican intensamente a cosas absolutamente irrelevantes, y esta elección profundamente equivocada de sus prioridades les acarrea una pérdida lamentable de tiempo, recursos y oportunidades.

Desde mi llegada al hogar de los marsupiales echo todas las mañanas una ojeada a la prensa local para ver cuáles son los los temas que merecen la atención de esta sociedad vibrante, innovadora y multiétnica. Compruebo que, al igual que en nuestros lares, los medios reflejan debates muy vivos sobre las cuestiones más diversas, pero con una diferencia muy significativa: todos los temas que ocupan los titulares y que son objeto de comentario o análisis tienen contenido real, es decir, afectan a problemas o hechos tangibles, tienen consecuencias prácticas, y los elementos de lo que se puede denominar simbólico, carecen de relevancia para los australianos.

Los problemas medioambientales, urbanísticos, financieros, laborales y educativos, así como asuntos culturales, artísticos o científicos, llenan las páginas de los periódicos o los programas de televisión, junto, por supuesto, con los avatares de los conflictos internacionales en curso. La vertiente política de su vida en común abunda asimismo en portadas, artículos, declaraciones y comentarios, y sus representantes y gobernantes se enzarzan en duras polémicas sobre esta o aquella medida o sobre tal partida presupuestaria, lo propio, en definitiva, de una sociedad libre, democrática y abierta.

Sin embargo, temas como la forma de Estado, la lengua o la identidad es evidente que no les importan en absoluto. En su bandera figura la de otro país, situado por cierto a decenas de miles de kilómetros y que no pocos australianos no han pisado ni pisarán jamás, a la cabeza de su sistema institucional figura una anciana reina cuyo retrato cuelga en los despachos oficiales y que vive en la otra punta del orbe, su división territorial, indispensable por su muy extensa superficie, es estrictamente geográfica y funcional sin connotaciones identitarias más allá de lo inofensivamente folklórico y su numerosa población aborígen conserva su modo de existencia ancestral, aunque sus integrantes tienen toda suerte de facilidades si desean recibir una buena formación e incorporarse a la modernidad.

Por lo demás, en sus grandes urbes, ciudades y pueblos conviven armónicamente ciudadanos y residentes temporales de decenas de razas, orígenes y religiones diversos, que obviamente se expresan en sus círculos familiares y sociales en un amplio abanico de idiomas, si bien en el nivel oficial, público, escolar y universitario el inglés es el vehículo de comunicación universal y no hay nadie que no lo domine o no se esfuerce por hacerlo.

La renta per cápita australiana es de 47000 dólares, su inflación no llega al 2% y su tasa de desempleo es inferior al 6%. El nivel de seguridad y paz social es muy satisfactorio, el de criminalidad es muy bajo, la corrupción puramente anecdótica y, como es de esperar, Australia ocupa uno de los puestos más destacados en el índice de libertad económica.

Imaginemos ahora donde estaría España sin separatismos, con políticos honrados, y con sus enormes potencialidades plenamente desarrolladas y dedicadas a la mejora de la competitividad en vez de a estériles y divisivas memorias históricas o al cultivo de rencores ancestrales. Si con la CUP, Puigdemont, Pablo Iglesias, Rajoy, Sánchez, una estructura territorial e institucional pensada para ser ineficiente y derrochadora y 40.000 millones de euros dilapidados en latrocinios municipales, autonómicos y nacionales, estamos creciendo al 3%, si tuviésemos la sensatez de los australianos nos saldríamos del mapa mundi. Ser español es maravilloso, pero triste.

'Le Monde', sobre la Generalidad: el gobierno de los "catalibanes"
El diario francés se hace eco de la purga en el ejecutivo de Puigdemont y del intento de "imponer un referéndum ilegal".
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 23 Julio 2017

El sesgo radical del remodelado gobierno catalán merece la atención del periódico Le Monde, que en una crónica publicada el jueves afirma que los "moderados han abandonado el barco" bien sea por temor a sufrir pérdidas patrimoniales o porque no están dispuestos a incumplir las leyes.

Tras recoger los cambios habidos en los últimos días, se refiere a los nuevos cargos como "los miembros más radicales del PDeCAT, a los que los antinacionalistas denominan catalibanes". "La huida adelante del gobierno catalán" es el titular de la noticia.

Para ilustrar las características de los nuevos consejeros se les califica de "independentistas de primera hora" y "los más determinados a desobedecer al Tribunal Constitucional". La información resume las intenciones del gobierno regional en un párrafo: "La coalición independentista liderada por Puigdemont no tiene intención de recular. Su hoja de ruta está clara, imponer un referéndum ilegal sin el acuerdo de Madrid y declarar el día después la independencia de Cataluña si gana el sí, al margen del índice de participación".

Autobús de Hazte Oír: prevalece la libertad de expresión
EDITORIAL El Mundo 23 Julio 2017

La Audiencia Provincial de Madrid ha anulado la inmovilización cautelar del autobús con el que Hazte Oír hizo campaña contra la transexualidad en las calles de la capital. Según el tribunal, que calificó de "ideocrático" la decisión de impedir su circulación, no existe base para pensar que el mensaje de esta organización católica pudiera ser delictivo. De esta forma, el autobús de Hazte Oír podrá volver a circular sin necesidad de mutilar el mensaje. En concreto, éste decía así: "Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". El juez sitúa esta acción "en un debate de ideas".

Este periódico ya indicó en su día la inoportunidad y el completo desatino que supuso hacer girar alrededor de los niños una campaña con un inequívoco contenido ideológico. Sin embargo, la sentencia nos parece razonable porque hace prevalecer el derecho a la libertad de expresión.

El autobús fue inmovilizado por la Justicia en marzo, a instancias de la Fiscalía, que consideraba que su mensaje se dirigía "a las personas con una orientación sexual distinta, negándosela, lesionando de esta manera su dignidad". El tribunal, en cambio, sentencia que no puede considerarse un atentado a la infancia que Hazte Oír se dirija "a los padres", a quienes la Constitución garantiza el derecho a formar a sus hijos de acuerdo a sus propias convicciones.

La libertad de expresión, en tanto derecho fundamental, no entiende de colores partidistas. Guste o no su mensaje, Hazte Oír tiene derecho a expresarlo. Y, tal como subraya el juez, llama la atención el celo para impedir la circulación de su autobús con la permisividad dispensada al Tramabús, el autobús fletado por Podemos en el que, sin reparar en su presunción de inocencia, se vinculaba a políticos y periodistas con la corrupción.

Actualizando la fragilidad financiera de España

Juan Labordawww.vozpopuli.com 23 Julio 2017

La situación actual de España es de enorme fragilidad financiera. Ya saben nuestra tesis de partida. El momento presente se parece muchísimo al de los años previos al colapso de la burbuja inmobiliaria. Nuestra economía presenta dos problemas de fondo, aparentemente intangibles, apenas comentados y analizados en y por los voceros mediáticos patrios; y que, en ausencia de soberanía monetaria, nos podrían estallar en cualquier momento. En primer lugar, como ya saben ustedes, una gran parte de nuestro volumen de deuda pública está siendo refinanciado en los últimos años mediante el programa de compra de activos del Banco Central Europeo, mejor dicho por Banco de España. En segundo lugar, la banca española, una vez que se protegió insolidariamente a los acreedores foráneos en el saneamiento de nuestro sistema bancario, éstos lo aprovecharon para reducir su financiación a la banca patria. Desde ese momento es Target 2, es decir, el resto de Bancos Centrales, quienes financian las necesidades de nuestro sistema bancario sobredimensionado, frágil e inestable.

Dependemos, por lo tanto, del Banco Central Europeo y de los caprichos de Bruselas, que obviamente nos pueden imponer lo que quieran, como quieran y cuando quieran. El problema de fondo, recuerden, es la ausencia de soberanía monetaria que nos hubiese permitido implementar las medidas correctas desde un punto de vista económico y social allá por 2008.

El proceso de endeudamiento de nuestra economía es alrededor de un colateral no tan nítido, claro y palpable como en su momento fue el precio de la vivienda. Nos referimos a la deuda soberana. En ausencia de soberanía monetaria -como es el caso actual de nuestro país-, un aumento de la aversión al riesgo, es decir, un incremento de los tipos de interés -y no tiene que ser muy elevado- generaría una crisis de incalculables consecuencias. Si caen los precios de los bonos soberanos, en un entorno de aumento de los tipos de interés e incremento de las primas de riesgo, la economía española recaerá. Al perder la soberanía monetaria, dentro del Euro, las probabilidades de este cisne negro son mayores de lo que prevé el consenso y de aquello que se puede leer en los “mass media” patrios. La situación se complica a través de una maraña de Leyes Orgánicas, Reales Decretos, Circulares del Banco de España y datos realizados ex professo, que permiten emitir ingentes cantidades de Deuda pública sin control aparente. De ello ya hablaremos pronto.

Los datos actualizados de la deuda de España

En los cuadros 1-3 presentamos los datos actualizados de la deuda de España a partir de los datos publicados por Banco de España y recogidos, dentro del apartado de estadísticas, en el epígrafe cuentas financieras de la economía española, concretamente en el capítulo 2. Son los datos actualizados correspondientes al primer trimestre de 2017.

Evolución Deuda de España por sectores, 2008-actualidad (millones de euros)

Cuadro 1

Cuadro 1 J.L.

En el cuadro 1 se recoge la evolución Deuda de España por sectores en millones de euros. Se observa como desde 2008 la deuda privada se ha reducido en casi 782.000 millones de euros, normal en un proceso de desapalancamiento de familias, empresas y entidades financieras. Por el contrario, se ha producido un fuerte incremento de la deuda pública, en casi 1 billón de euros. Ello se debe básicamente a dos razones. Por un lado, la intensa recesión de balances acelerada por las políticas económicas implementadas desde mayo de 2010, y que activaron los estabilizadores automáticos. Por otro, a un incremento del stock de deuda pública correspondiente a fondos que se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros (rescate bancario).

En los cuadros 2 y 3 se recogen y estudian dos fotos fijas, cierre de 2008 y el último dato disponible, primer trimestre de 2017, para ver cómo ha evolucionado lo que debemos al resto del mundo, nuestra deuda externa, su cuantía y qué sectores patrios son quienes tienen esas deudas con el exterior.

Deuda Externa España a cierre de 2008

Cuadro 2

Cuadro 2 J.L

Deuda Externa España a cierre de primer trimestre de 2017

Cuadro 3

Cuadro 3 J.L

La deuda externa se aproxima los 1,15 billones de euros, cifra que representa el 102% del PIB español. Esta cantidad significa el 28% de la deuda en su conjunto de la economía española. El resto es deuda entre sectores residentes. La cifra es muy parecida a 2008, un poco más alta, pero la composición ha variado drásticamente. El 47% de la deuda externa corresponde ahora al sector público, frente al 20% de 2008. Por el contrario, las deudas que nuestras entidades financieras deben al exterior representan “solamente” el 25% del total de nuestra deuda externa, frente al 54% en 2008. Mientras, la deuda externa de las sociedades no financieras representa el 27% del total de la deuda patria con el exterior, cifra casi idéntica a 2008. Lo que estos datos confirman es por qué desde el exterior, con el apoyo entusiasta de las élites bancarias, se impuso una política de austeridad. Se trataba de disponer recursos públicos para destinarlos a financiar a terceros, a ellos.

El crecimiento del crédito sin crecimiento de la renta es una receta para el desastre

El problema es que a fecha de hoy sigue sin entenderse la naturaleza endógena del dinero, y una máxima elemental: el crecimiento del crédito sin crecimiento de la renta es una receta para el desastre. En este sentido, las causas que originaron la actual crisis económica no solo no se han corregido sino que han empeorado. El cierre en falso de La Gran Depresión hace que la carga de la deuda en los países desarrollados siga siendo un evento extremo, utilizando cualquier medida histórica, que forzosamente requerirá una ola de condonaciones de deuda. Ello es especialmente cierto en países que carecen de soberanía monetaria, entre ellos los que forman parte de la zona Euro. Por eso la inestabilidad y fragilidad financiera de nuestra querida España sigue siendo máxima.


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Rajoy se entrega al separatismo vasco y Sánchez se arrastra ante el catalán
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Julio 2017

El grado de obscenidad que está alcanzando la entrega del presunto Gobierno del antiguo PP en la todavía llamada España sólo es comparable a la sucesión de disparates perpetrados por Pedro Sánchez en esta última semana. Uno de los frutos del pacto Rajoy-Urkullu está siendo la silenciosa entrega de Navarra al separatismo vasco, símbolo de la cual ha sido la discreta absolución de Uxúe Barcos en un caso de corrupción descarado que debería haber acarreado su condena y dimisión. Pero ella es la fragata que patrulla las aguas de la ribera norte del Ebro, frontera meridional del lebensraum nacionalista, así que, por supuesto, dentro de la indiscutible independencia del Poder Judicial (para inclinarse ante los poderosos, sean de pistola o de BOE) la señora Barcos ha sido absuelta de cobrar a la vez en dos sitios. ¿No es la bilocación una de las características del foralismo?

Gracias, pues, a ese Urkullu que Soraya ha puesto como ejemplo al separatismo catalán, la flota anexionista de Pamplona seguirá surcando las aguas del Ebro y las fuerzas euskaldunizadoras, tan desatadas en Navarra como las catalanizadoras en Baleares y la Comunidad Valenciana, seguirán acercando las tierras, troceando la soberanía y disolviendo la ciudadanía. Al fondo del pacto, para cuando toque, quizás este mismo Otoño, queda la famosa Disposición Transitoria que permite la anexión de una comunidad a otra, y que, como las "nacionalidades y regiones", forman parte del peaje nacionalista en la redacción de la Constitución de 1978. Si el separatismo catalán se lo permite, el Gobierno de Madrid demostraría que, con un poco, sólo un poco, de buenas maneras, el separatismo puede conseguirlo todo. Y que sólo las malas maneras de Cocomocho impiden al Gobierno rendirse lo que quisiera. Es verdad que del árbol de las malas maneras de la ETA caen las nueces del PNV, pero eso es pasado. El Presente se llama Presupuesto, y ante él se olvida el pasado, se humilla el presente y se hipoteca el futuro.

Rajoy se desdice y Montoro se acuerda del FLA
El problema de Rajoy es que el separatismo catalán está tan fuera de control que, violentando su naturaleza, tiene que hacer como que hace algo. No menos de cinco años lleva diciéndonos que de ninguna manera podrían alterarse los flujos de dinero de todos los españoles hacia una Cataluña que lleva desde 2012 quebrada y secuestrada por los separatistas. Según los medios rajoyistas no se podían cerrar los hospitales, había que tratar a los catalanes como a los demás españoles, un problema de liquidez regional arruinaría la imagen global de la economía española… y los tres latiguillos clásicos: "no va a pasar nada", "se va a cumplir la Ley", y "el Gobierno sigue apostando por la moderación y el soborno, glups, o sea, el diálogo."

¿Qué ha pasado para que ahora anuncie el Ministerio de Hacienda que está dispuesto a cortar los fondos del FLA si la Generalidad destina un solo euro al referéndum del 1-0? ¿Es que ha destinado un solo euro a nada que no sea promover la destrucción del Estado, atacar a la nación española y vulnerar minuciosamente todo el ordenamiento legal? ¿No gastó nada en el referéndum anterior, pese a la prohibición del Constitucional? Cuando algunos –muy pocos- decíamos que el Gobierno debía cortar el FLA, porque incurría deliberadamente en el delito de auxilio a la rebelión, nos ponía verdes el rajoyato mediático, en versión pepera o podemita, porque en eso coincidían Atresmedia, la Sexta, Mediaset, La Cuatro y TVE. ¿Qué está pasando para que, de pronto, cambien de opinión Rajoy y Montoro?

Evidentemente, lo que está pasando es que don Pantuflo y sus Zapatillas han tenido que reconocer que la purga dentro del golpismo catalán para asegurar el referéndum ha demostrado lo que ellos se han negado a ver: que ya no hay soborno que valga, ni el penal a los Pujol ni el civil a los Godó. Y que la nueva generación de mindundis separatistas no tiene demasiado que perder en Andorra. Si acaso, la costumbre de cobrar todos los meses.

Dice Rivera que hace dos años Montoro aseguró que cortaría el FLA si la Generalidad gastaba el dinero en actividades ilegales, tipo referéndum. La prueba de que no lo ha hecho, es que desempolva esa amenaza. ¿Pero va en serio? Tan en serio como Junqueras y Cocomocho, o sea, muy en serio. Cuando echan al jefe de los Mozos de Escuadra y ponen a a un tío que se ha burlado de todos los españoles diciendo que se van porque les damos pena, la cosa va en serio. No tanto como para intervenir la autonomía y procesar al sujeto, que es lo que haría cualquier Gobierno digno de ese nombre, pero sí para constatar que ni la entrega de Navarra puede asegurar la paz de la pantufla en Cataluña, el hacer como que no pasa nada cuando pasa de todo.

Naturalmente, si las zapatillitas del Gobierno no fueran la emanación pantuflesca del inquilino monclovita, la evidencia de que llevan cinco años metiéndonos la mano en el bolsillo para meter la pata en Cataluña, debería suponer la expulsión del Poder de la pandilla de inútiles que urdieron y han jaleado la táctica de Rajoy de no hacer nada y dejar que el enemigo se desgaste solo. Ya se ha desgastado, ¿y qué? Seguirá desgastándose, o sea, haciendo lo que mejor hace, que es desgastar a España. ¿O es que el ilegal referéndum y la ilegal ocupación de espacios públicos aprovechando las vacaciones estudiantiles y la llamada de la selva de JxSí y la CUP, no va a suponer desgaste para España? Una Barcelona en aparente rebelión, para lo que bastan cuatro gatos, como en el 15M, ¿no va a atraer a las televisiones del todo el mundo, empezando por las telesorayas? Por supuesto que sí. ¿Y qué tiene previsto ante esto el Gobierno, que dice que lo tiene previsto todo? Absolutamente nada. Y la prueba es que ahora se acuerda del FLA.

Sánchez puede venir y Rajoy puede dimitir
Como todo lo susceptible de empeorar suele hacerlo, el desastre del PP en el Gobierno es superado por la calamidad del PSOE en la Oposición. Con Podemos abiertamente alineado con los separatistas, su rival Pedro Sánchez ha ofrecido esta semana tres ocurrencias fantásticas: una es la de hacer una quita en la deuda de Cataluña, premiando así la deslealtad; otra, proclamar de rodillas ante Urkullu la existencia de la nación vasca, ante la que ese escombro llamado España deberá abdicar de su soberanía; y la tercera, anunciar ante el florido socialismo balear, apéndice de Junqueras más que de Iceta, que el futuro es el del reconocimiento de las naciones que vienen padeciendo el cerril centralismo español, esa cosa lastimosa del PP. ¡Llegan las rebajas de Verano del PSOE! ¡Naciones para el nene y la nena!

Pero si alguien cree que Rajoy ya no tiene más remedio que actuar, olvida una lección no muy lejana de la Historia de España. Lo más fácil del mundo para el cobarde es huir, y eso en política se llama dimitir. ¿Por qué, si Rajoy no ha hecho nada contra el separatismo catalán para no tener que usar la fuerza contra el golpismo, se vestirá de legionario y no de cabra o carnero? Hay una larga tradición de dimisiones para esquivar responsabilidades. En 1939, al culminar huyendo la guerra civil que habían provocado, dimitieron todos: de Azaña a Negrín, pasando por Martínez Barrio, o sea, del Jefe del Estado al Presidente del Gobierno pasando por el Presidente de las Cortes. Se quedó el pobre Besteiro, en la cárcel. ¿Por qué va Rajoy a sacar fuerzas de flaqueza y no a flaquear, sin más? Más cerca que de Besteiro yo lo veo de Casares Quiroga, aquel gallego Presidente del Gobierno en Julio del 36, al que le dijeron "¡Se ha levantado el ejército en África!" Y contestó: "Pues yo me voy a acostar".

Y, como dicen de los toros mansos sin fuerza, se acostó.

Independencia País Vasco/Independencia Cataluña
JESúS LóPEZ - MEDEL El Confidencial 23 Julio 2017

Hace cuarenta años, tras los comicios del 15-J de 1977, se puso en marcha un proceso constituyente. No se convocaron como tales, pero surgiría una Constitución año y medio después. Inicialmente el Gobierno de Adolfo Suárez pretendió que el texto se redactase por el Ejecutivo. A ello se opusieron los demás grupos, especialmente el PSOE, empezando la andadura de la mano de los llamados siete padres (y ninguna madre, claro).

En ese proceso, uno de los retos fue pasar de un Estado centralista a otro profundamente descentralizado. En esa tarea, se comprometieron y participaron activamente los nacionalistas catalanes desde un primer momento. A ellos, con aceptación de los demás (salvo la AP de Aznar y Rajoy), se debe la configuración de un Estado autonómico y la introducción del término “nacionalidades” junto a regiones, dando entrada a las CCAA a tener competencias exclusivas y, sobre todo, compartidas en abundantes materias.

Con aciertos y desaciertos el sistema funcionó más o menos hasta quedar agotado el modelo, pues en este tiempo no se han realizado ajustes ni sobre cooperación. Las tensiones históricas territoriales siempre han existido, pero durante ese tiempo estuvieron más o menos encauzadas y estabilizadas, aunque estuviesen latentes. Pero lo cierto, es que el problema catalán está aún más vigente y caliente.

Cuatro décadas después, respecto las dos comunidades con más sentido identitario histórico, se observa una evolución diferente de los pertenecientes a una y a otra, a Euskadi y Catalunya. Si en el año 1980, de cuando se aprueban ambos Estatutos (ambos rechazados por AP) se tenía más temor desde Madrid a cómo iría en el norte. En cambio se consideraba que el 'seny' y pragmatismo catalán evitaría problemas.

Algunos ya entonces advirtieron que, pese a esa apariencia, sería a la inversa, lo cual con las políticas de los últimos años se ha acentuado. Los interlocutores del País Vasco que parecían personas más rocosas –a los que les habían salido unos hijos muy peligrosos–, resultarían ser más pragmáticos que lo que se esperaba de aquellos que desde las orillas del Mediterráneo se supone eran negociadores.

El muy reciente euskobarómetro revela unos datos que reflejan un muy diferente estado de opinión en Euskadi respecto Cataluña. Así, solo el 42 % de los vascos demandaría un referéndum. Por otra parte, el 31% de los electores sería partidario de la independencia, mientras que dos tercios están conformes con mantener o, en su caso, incrementar el autogobierno. Pero además, hay algo muy importante y sintomático: que el clima es sosegado y no se percibe tensión de confrontación con Madrid. El PNV gobierna allí con el apoyo del PSOE y, simultáneamente, llega a acuerdos relevantes con el PP en Madrid. Y la ciudadanía, decía, esta calmada.

En cambio en Cataluña tanto el ambiente como las opiniones son muy diferentes. Así, el porcentaje de gente que quisiera poder decidir el futuro de Cataluña es muy elevado y abrumadoramente mayoritario, cuestión que Madrid sigue despreciando. Cuestión a matizar si se plantea como lo está haciendo la dirigencia catalana a modo de referéndum unilateral, sin garantías, donde no habrá interventores de una opción y sin ningún valor jurídico y sobre todo, con mucha confusión.

Asimismo, quienes se declaran independentistas catalanes son una cifra bastante superior a la de los ciudadanos del País Vasco y no existe esa elevada proporción de satisfacción con el grado de autogobierno. Como si esta vía estuviese finiquitada. Y ciertamente lo está.

Hay muchos elementos para ponderar por qué ha sido diferente la evolución de uno y otro. Para empezar, con la paradoja de que el PNV no aprobó la Constitución sino que se abstuvo, pese a lograr por la Disposición Final primera un estatus que claramente puede calificarse como confederal en su relación con el Estado Español. Es importante que no se ignore esto.

La bilateralidad del trato y el sistema muy peculiar de financiación también lo evidencia. Esto, guste a algunos o no, es una realidad: el País Vasco es en la práctica un Estado confederal con España. No tienen necesidad de llegar a un pulso con el Estado pues están cómodos en su situación, y a pesar de que eran sus hijos radicalizados los batasunos, actuales Bildus, con ellos apenas ni van a jugar ni al frontón. Han tenido la fortuna de no ser agraviados por Madrid y también la astucia de conseguir lo que desean sin vociferar.

En cambio para entender por qué Cataluña lleva otra deriva hay varios elementos a considerar. Aparentemente, Cataluña, estaba muy satisfecha con la recuperación de sus instituciones históricas y con el autogobierno. Además Tanto González como Aznar (por razones egoístas de gobernabilidad en Madrid) fueron bastante proclives a transferirles más y más competencias. Incluso tendría Cataluña, permítanme el ejemplo expresivo, una que ni el País Vasco ha pedido nunca hasta ahora: instituciones penitenciarias.

Pero todo se desmorona con el nuevo Estatut. Fue un cúmulo de despropósitos. Primero con Zapatero impulsando y comprometiéndose a algo que no podía cumplir: no cambiar nada. Pero no es que cambiase un poco sino que fue desnaturalizado por completo en el Congreso.

Desde los jacobinos se extendió por muchos lugares de España un ambiente muy cateto de catalanofobia. Socialistas castellanos, extremeños y andaluces lo alimentaron. A ello se sumaría con ardor guerrero el PP que alentó con irresponsabilidad una fobia hacia lo catalán. La 'lideresa' madrileña que ejercía de Marujita Díaz cantando “Banderita tú eres…” y a la cárcel a los que pitasen el himno. Campañas de boicot de cava y otros productos calaron en un pueblo español. Así surgían más independentistas.

Luego vino el Tribunal Constitucional para en una disparatada y penosa sentencia jurídicamente, eliminase lo poco que había quedado del Estatut. Con mucha razón, Cataluña se sintió agraviada y cuando además existía en ellos un clima de victimismo, no hay nada peor que dar razones a este. El Estatuto que, a pesar de ser bastante recortado por las Cortes, fue aprobado por el pueblo catalán en referéndum, sería varios años después aún más laminado por el Tribunal Constitucional. Sin duda, fue una humillación.

Pero el poder central, en lugar de advertir su error, profundizó para luego encontrar la vía de estilo Rajoy: no hacer nada. En este tiempo, se perdió la cordura en Cataluña y los que eran nacionalistas catalanistas se convirtieron en independentistas, la 'senyera' histórica y oficial fue sustituida por la 'estelada' y la conjunción racionalidad-sentimiento se inclinó absolutamente hacia este.

La burguesía del Liceu pactó y se dejó absorber por un partido de izquierdas y profundamente republicano, perdiendo la antigua Convergencia su esencia mientras que ERC se aprovecha de todo el desgaste de esta. Y lo peor es que para ello se entregaron y dependen como marionetas de otras fuerzas básicamente anarquistas. La CUP es la reencarnación del viejo anarquismo que solo tuvo eco en Aragón y Cataluña. Su fin no es tanto la independencia (esta sería solo un paso) sino la subversión de todo. Por eso, tienen como aliado al partido más carente de identidad.

Mientras esto sucede, el Gobierno de Madrid sigue inmóvil (se opuso, a la Constitución; se opuso al Estatuto, se opone a todo por sistema) y a cualquier propuesta que hace la oposición. Así no se soluciona nada. Son además muy contraproducentes y generadoras de más independentismo las declaraciones sonoras de la ministra de Defensa apelando al Ejército. Siguen sin entender desde el PP que es eso de “piel” que decían en un anuncio publicitario.

Si se quiere abordar el problema de la relación de Cataluña con el conjunto de España, deben darse pasos aunque el PP no estará dispuesto. Para eso son “conservadores” en el sentido de inmovilistas. Pero ese encaje y articulación pasará, guste o no, por establecer un sistema de relación como la que se tiene con Euskadi. Un sistema confederal donde la antigua expresión de la soberanía ha evolucionado mucho en la teoría y en la realidad en España, aunque algunos ni se enteren ni quieren que se enteren quienes lucen bandera.

Hace cuarenta años, Adolfo Suárez fue audaz permitiendo que Josep Tarradellas volviese a España antes de reestablecerse la Generalitat. Eso contribuyó a una normalización. Esperar del presidente español actual un mínimo gesto de audacia en algo es una quimera.

¿No acepta el PP y sus votantes el apoyo del nacionalismo vasco? ¿Por qué no dar a Cataluña el mismo estatus? Y si el primero admite el pluralismo en Euskadi, ojalá que, en el Mediterráneo, sus líderes decidan construir una Cataluña plural y no excluyente.

*Jesús López-Medel es abogado del Estado y escritor.

Tots som Marià (Disección de una estrategia maquiavélica que está asfixiando al golpismo)
EDUARDO INDA okdiario 23 Julio 2017

Que si es “un blandiblú”, que si es “un maricomplejines”, que si “con éste no se puede ir a ninguna parte”, que si “no pone lo que hay que poner encima de la mesa”, que si “se ha cargado el PP con tantas bofetadas a los principios esenciales” del centroderecha, que si “los independentistas catalanes están liándola con el dinero de todos los españoles”… Al hombre tranquilo que al modo del personaje de John Wayne es Mariano Rajoy se le han hinchado las narices, por no mentar otra parte más ilustrativa de su augusto y longilíneo cuerpo. Y los que le negaban el pan y la sal, amén del valor, tendrán que meterse sus palabras donde les quepan. El presidente del Gobierno resolvió el viernes en Consejo de Ministros intervenir las cuentas de la Generalitat para impedir por la vía de los hechos que el dinero de los impuestos de los 20 millones de contribuyentes patrios se emplee para el golpe de Estado de la banda de Junqueras y su subordinado Puigdemont. Porque sí, no nos engañemos, lo del Govern es diccionario de la Real Academia y manuales de Derecho Político en mano un golpe de Estado en toda regla: “La toma del gobierno de un modo repentino por parte de un grupo de poder vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión nacidas del sufragio universal y el Estado de Derecho”. Más claro, agua.

Lo dicho: si lo de los secesionistas catalanes no es un golpe de Estado, un putsch en terminología germánica de los años 20 del siglo pasado, que venga Dios o el diablo y lo vea. El “¡hasta aquí hemos llegado!” presidencial no es, sobra recalcarlo, un calentón de un tipo que tiene la virtud de no enfadarse nunca (lo cual tampoco es bueno en términos absolutos). No. Era la justificación que aguardaba para tapar la boca a los que le acusan de “no hacer nada” para desatascar el laberinto en el que han metido a España y, sobre todo, a su región, los fascistas que quieren imponer la voluntad de sus gónadas al 60% de los catalanes que dice rotundamente “no” al separatismo. Por cierto: a los que acusaban al presidente de fomentar con sus políticas el independentismo habrá que preguntarles si la culpa del bajón del último sondeo de la Generalitat es también suya…

La sorpresa del viernes es un importantísimo hito en el conjunto de una estrategia tan inteligente y brillante como no menos maquiavélica. La cuestión no era entrar cual elefante en cacharrería sino más bien como lo haría un felino amaestrado. El maquiavélico Príncipe de Moncloa ha evitado sagazmente propiciar el martirologio de los golpistas catalanes. A los que reclamaban y reclaman la entrada en acción del Ejército o la Guardia Civil, les responde imputando a los Mas, Homs, Rigau, Ortega y cía. A los que le pegan día sí, día también, a Soraya Sáenz de Santamaría por “complicidad” con los malos, Moncloa les da una soberana (y nunca mejor dicho) lección metiendo la mano en el lugar donde más duele: el bolsillo. Y en el camino no quedan víctimas del otro lado sino simple y llanamente, delincuentes, que es lo que son, que es lo que es todo aquél que se pasa la norma por el arco del triunfo.

Cuando tu mujer, tu marido, tu compañera, tu compañero, tu hija o tu hijo barruntan que te puedes quedar pecuniariamente hablando en pelota picada, la reacción inmediata es obvia: “¡Déjate de tonterías y cumple la ley o vete de la política”. A nadie le gusta ejecutar un downgrade en la madurez, cuando la jubilación está a tiro de piedra, máxime en este momento procesal de la historia en el que la esperanza de vida va camino de los 100 años. La acción del Tribunal de Cuentas, desvelada esta semana en primicia por OKDIARIO, es mano de santo para el imperio del mal. Al patriota suizo Artur Mas le ha entrado el tembleque tras saber que tendrá que apoquinar los 5 millones que oficialmente costó el referéndum ilegal del 9 de noviembre de 2014. En realidad, salió por 10 kilos pero sólo se puede probar la mitad. Menos da una piedra.

Tan o más efectiva está resultado la actividad silenciosa del tándem Agencia Tributaria-Guardia Civil visitando todas las empresas que colaboran en la fabricación o suministro de los instrumentos para la subversión institucional. Miento: colaboraban porque todos han puesto pies en polvorosa. Nadie quiere saber nada del pelos que manda en el Palau de Sant Jaume. Que una cosa es ser independentista y otra bien distinta gilipollas o suicida. Los avisos a unos navegantes llamados alcaldes tampoco han caído en saco roto. Tres cuartos de lo mismo ha ocurrido con los recaditos enviados por la Fiscalía a altos funcionarios del Govern. El patriotismo desaparece cuando la trena acecha, cuando te puedes quedar sin curro y cuando te pueden limpiar todo lo que has ganado en toda una vida. La pela es la pela.

El Ejecutivo que preside Mariano Rajoy lo tiene clarinete, que diría un cheli: “No habrá referéndum”. Tengan razón, no la tengan, resulten churras, resulten merinas, una cosa está clara: todos los españoles de bien debemos estar al lado de nuestro presidente del Gobierno. Todos somos Mariano o, aplicando ese maravilloso bilingüismo que tanto ha enriquecido Cataluña, “tots som Marià”. Lo mismo afirmaría si el que estuviera en la casa más flamante de la Carretera de La Coruña fuera el gran Adolfo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o, por poner por caso, Pedro Sánchez. No puedo concluir lo mismo de un Pablo Iglesias que está al modo de las izquierdas del 36 por la destrucción de España. Nada le gustaría más que ver cómo la nación más antigua de Europa salta en mil reinos de Taifas. Su odio a España y todo lo que tenga que ver con España es cerval. Sobre el himno, por poner sólo un ejemplo, el tronco de Otegi fue tajante: “Es una cutre pachanga fachosa”. Pero, en fin, Iglesias nunca llegará a presidente porque si algo ha distinguido a España en 40 años de democracia es su centrismo, su moderación y su transversalidad. Y el pájaro, qué les voy a contar que ustedes desconozcan, suspende cum laude en las tres materias.

Lo más hilarante de todo, lo que se le escapa a un Puigdemont que era el segundo menos listo de su clase, es que la respuesta a su órdago fortalecerá a Mariano Rajoy. Inevitablemente, llegará el momento en el que el poder ejecutivo tenga que enseñar los dientes aplicando la ley como se hace con todo hijo de vecino. En una democracia no puede haber espacio para la impunidad. Eso se lo dejamos a esa República de Puigdemont y Junqueras que nunca traspasará el umbral que separa sus calenturientas mentes de la realidad. El objetivo no deseado de su pulso será el crecimiento de las expectativas electorales de Mariano Rajoy cuando sea vea en la obligación de suspender o, más bien, controlar temporalmente la autonomía cumpliendo el artículo 155 de la Constitución. Un 155 que existía pero del que casi nadie había oído hablar hasta hace poco menos de una década cuando el secesionismo catalán metió la quinta de la mano no de un nacionalista llamado Jordi Pujol sino de un Gobierno presidido por un socialista. Me refiero, obviamente, a un Pasqual Maragall rehén de Carod-Rovira. En todo este guirigay una cosa está clara: el 1-O no habrá plebiscito o, como mucho, será como el 9-N, un plebiscito de la señorita Pepis. Y otra casi tan clara: los independentistas devolverán a Rajoy a los 160 ó 170 escaños. Habrán hecho un pan con unas tortas: gatillazo, estacazo (al bolsillo) y orgasmazo para el PP. ¿Se puede ser más tontos?

Y encima se lo creen
Nota del Editor 23 Julio 2017

España está rota por culpa de un hatajo de inútiles que no cumple con su obligación de evitar que unos impresentables y facinerosos cometan y sigan cometiendo delitos de todo tipo. Y si no era suficiente la inmersión lingüística en Cataluña, vascongadas, Navarra, Valencia, Galicia, baleares, ahora vienen los adyacentes descerebrados a ampliarla a Aragón. Y el gobierno dirigido por un felino amaestrado, si, por los destructores de España.

La solución catalana será la salida española
Xavier SalvadorCronica Global 23 Julio 2017

¿Qué pasará? ¿Cómo crees que acabará todo esto? ¿Seguirá Puigdemont hasta el final? ¿Será capaz Rajoy de parar esta situación? ¿Qué pensáis los catalanes de lo que está pasando? Es sólo una muestra mínima de las preguntas que nos vemos obligados a responder, tanto en Barcelona como en Madrid, sobre la situación política catalana de los últimos tiempos. Preguntas en las que la mejor respuesta para no irritar a un interlocutor es contestar con un lacónico: “No sé, es todo muy difícil, ¿y tú cómo lo ves?”. Pelota al suelo.

Pero sí que hay algunas respuestas en las proximidades de la recta final del proceso independentista. El Centro de Estudios y Opinión (CEO), un organismo dedicado a la demoscopia y dependiente de la propia Administración autonómica catalana, ha presentado la conclusión de su último estudio y los resultados son clarificadores pese a toda la cocina que hayan incorporado los comisarios políticos que habitan en esa institución: sólo el 48% de los catalanes está a favor de que se celebre un referéndum unilateral de independencia.

Cuando el discurso de los nacionalistas de Junts pel Sí y la CUP, que obtuvieron también el 48% de los votos a candidaturas en las últimas elecciones, descansa en la supuesta supremacía democrática de depositar las urnas para que el pueblo se exprese, esos datos son demoledores. ¿Cómo justificar su democrática consulta si más de la mitad de la población no está siquiera alineada?

Hasta ahora existían argumentos legales para rechazar ese referéndum impuesto por una minoría parlamentaria. Sin embargo, los resultados que arroja la encuesta sociológica son más categóricos y concluyentes si cabe. No existe legitimación más que en la calenturrienta mente de algunos hiperventilados.

Un amigo periodista bromeaba con su director que “de aquello no se hablaba en los semáforos” para minimizar el interés de una información o de un tema que se le había sugerido. Pues usando su mismo símil me atrevo a decir que una de las consecuciones de los procesistas es que, en efecto, de la política catalana se habla ya mientras se espera a que cambie el color del semáforo, aunque quizá no en el sentido que a ellos les apetecería. El hartazgo mayúsculo, en uno y otro lado, es constante y la causa dejó de excitar como unos años atrás.

La Cataluña mayoritaria no respalda determinadas actitudes políticas que nos han llevado a deteriorar la imagen de marca del territorio​, de las empresas, asociaciones, entidades civiles e, incluso, de las personas. Pagamos todos por unos pocos en la conformación de una identidad nueva, menos sardanista, emprendedora y turística que antaño. La nueva imagen que proyecta el territorio catalán allende fronteras es el de una comunidad hostil, empecinada en sus raíces, donde se prefieren las hojas al rábano, donde lo superficial y efímero pasa por delante de lo sustantivo y duradero. Un lugar en el que sus habitantes han enloquecido en buena parte por cuestiones más pegadas al corazón que a la razón y en el que la clásica distinción política entre clases sociales –ricos, pobres, explotadores, explotados, privilegiados y marginados– ha saltado por los aires. En los nuevos tiempos, los catalanes somos vistos como estos ciudadanos, todos ataviados con la camiseta amarilla, remedo posmoderno de la barretina, que salen a la calle cada 11 de septiembre, como siempre con tarjeta, a expresar una fe, un credo, jamás un hecho objetivo o racional.

El final parcial de este estado de cosas se aproxima. Escribo parcial porque la solución final al clima de opinión generado en Cataluña por décadas de nacionalismo subyacente –acentuado en los últimos cinco años para aflorar los frutos de tiempos de educación y medios de comunicación dogmáticos– no se resolverá ni con una intervención de la autonomía ni con una negociación política de concesiones recíprocas. El problema está enquistado y su disolución debería ser el gran reto de la clase política española en general.

La renuncia de la España administrativa a Cataluña no es discutible, ha sido un hecho y ha constituido un gravísimo error. Cuando primero Felipe González y más tarde José María Aznar entregaron las llaves del país al pujolismo en aras de la gobernabilidad coyuntural hicieron un flaco favor a su propio y distinto proyecto político español. Existe quien dice que la única forma de regresar a un espacio de convivencia razonable pasa por volver el contador a cero, retirar todas las competencias y empezar de nuevo su traslado autonómico pero con condiciones distintas y mayores certezas de su ejercicio lógico y no sectario o partidario. Quizá sea maximizar la solución al problema, pero lo rigurosamente cierto es que otras vías como la no celebración del referéndum será apenas un parche a un reventón en la rueda del Estado de las autonomías y al modelo de distribución territorial del Estado español.

Las reflexiones vienen todas, pues, sobre cómo resolver de la forma más estructural y sostenible posible el contencioso nacionalista en las tierras de España. Es obvio que ni con nuevos mártires, ni con victorias incomodas para el perdedor puede lograrse un marco de convivencia política sostenible en la historia. Ese es el gran debate pendiente no sólo de los partidos políticos, sino de toda una sociedad en su conjunto. Cuando alguien pregunta sobre cuál es la mejor salida para los actuales acontecimientos vale la pena llevarle a la reflexión de por qué se han producido y cómo evitar su repetición futura. De lo pasado sólo podemos aprender, pero el futuro está por supuesto pendiente de edificar bajo nuestra capacidad y destreza política. La salida al actual enquistamiento entre un nacionalismo catalán radical y un gobierno del Estado con pequeños tics nacionalistas tan acomplejados como tacticistas bien lo merece. Ya no se trata sólo de Cataluña y sus hiperventilaciones identitarias, el modelo realmente en riesgo si resulta incapaz de resolver esta confrontación actual es el de la propia España.

¿De qué parte está usted, señor P. Sánchez?
“Si nunca dije la verdad fue porque la verdad siempre fue una mentira…” Desconocido.
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 23 Julio 2017

Si en España, en esta cuitada España del día de hoy, hay alguna persona que viene entrañando el peligro de que el país entre en involución; de que nuestra nación, en vías de recuperación de sus problemas derivados de la crisis del 2008, pueda acabar cayendo en las manos de este comunismo bolivariano que nos viene amenazando desde hace unos años; dirigido, capitaneado y dominado por este personaje, Pablo Iglesias, de físico semejante al del guerrillero cubano Ché Guevara, y de ideas soviéticas y estalinistas, capaces de acabar, en un corto espacio de tiempo, con todo el bienestar, progreso, paz, orden y tranquilidad de los que hemos estado disfrutando durante los años anteriores al advenimiento de la crisis internacional, que nos ha afectados durante los ocho últimos años y que, gracias a la labor del gobierno del PP, estábamos empezando a recuperar de nuevo.

Este personaje, capaz de resucitar de sus propios errores, que provocaron que fuera fulminantemente apartado del poder por los miembros de su propio partido y que, por su habilidad en hacerse con el apoyo de los miles de ciudadanos ávidos de venganza, rencorosos y nostálgicos de aquellos años en los que sus colegas de la II República consiguieron llevar a nuestra nación a las puertas de su autodestrucción, de la que nos libramos, por mucho que se le quiera hurtar el mérito, gracias al general Franco que impidió que los proyectos frente populistas del señor Stalin, consiguieran instaurarse en España, pese a que estuvieron a punto de conseguirlo. Pedro Sánchez consiguió que, el populismo radicalizado de las bases de su partido, saliera en su ayuda, viendo en él al líder que no conseguían identificar en el resto de barones del partido socialista y tampoco en Susana Díaz, por considerarlos poco extremistas, faltos de la radicalidad que ellos exigían al nuevo dirigente que ellos deseaban, que debía ser capaz de acabar, de una vez, con el predominio de la derecha durante las últimas legislaturas.

Hubo unos momentos en los que su reaparición en la esfera política, después de su victoria en las Primarias de su partido, en los que llegamos a pensar que, el personaje, había cambiado, que el tiempo que estuvo en el ostracismo le había hecho reconsiderar los errores que cometió; que sus reflexiones le habían convencido que el enfrentamiento a cara de perro que mantuvo con Rajoy, negándose a hablar y negociar con él, le había perjudicado y que, en su reaparición al frente del PSOE, su actitud respecto al líder de los del PP iba a ser, si no amistosa y cordial, algo impensable en él, sí al menos práctica y sensata para que, en cuanto a los temas de Estado, ambas formaciones políticas fueran capaces de combinar sus esfuerzos para afrontarlos.

Fue sólo un espejismo. Si la reunión que mantuvo Sánchez con Rajoy, para tratar del tema catalán, sirvió para que tuviéramos la esperanza de que, al menos en la cuestión del independentismo catalán, se había producido consenso; que la sensatez se había instaurado en las relaciones entre ambos partidos, tradicionalmente los más potentes y clásicos de los partidos nacionales y que, en cuanto al tema del nacionalismo se podía apreciar la intención de ambos partidos, el PP y el PSOE, de estar dispuestos a mantener una postura unida e inquebrantable; después de que haya pasado un corto espacio de tiempo, nos hemos podido dar cuenta de que todas las esperanzas que habíamos concebido respeto a la unidad, fortaleza y solidaridad para enfrentarse al separatismo catalán; quedaban convertidas en agua de borrajas, desde el momento en que el señor Sánchez empezó a poner condiciones, pedir concesiones, hablar de modificaciones constitucionales para encajar una nueva forma de Estado de tipo federal que satisficiese a los catalanes y, finalmente, rizando el rizo, hablar de una quita en la enorme deuda que la Generalitat tiene contraída con el resto de España. No sólo ha dejado sólo, ante el desafío catalán, al PP del señor Rajoy, sino que se ha desdicho de aquella oferta de apoyo incondicional, para convertir su presunta colaboración en una retahíla de exigencias que, cualquier persona que tenga un poco de sentido común y que conozca cuáles han venido siendo las exigencias de los catalanes, no tiene más remedio que admitir que, las propuestas de Sánchez, no son más que una serie de concesiones al nacionalismo catalán, muchas de las cuales tienen el carácter de discriminatorias con respecto al resto de autonomías españolas. Lo cierto es que no se sabe, ahora que ya estamos ante la evidencia de que los separatistas catalanes, a pesar de los problemas que surgen dentro de sus mismos partidos y de las deserciones que se vienen produciendo en sus filas; da la impresión de que parecen dispuestos a lanzarse de cabeza a desafiar a la nación española intentando, por todos los medios a su alcance, que se celebre el referéndum “para decidir” con el fin de obligar al Gobierno y a los partidos constitucionalistas ( si es que todavía queda alguno del que podamos fiarnos) a aplicar medidas represoras, cuanto más fuertes mejor, para alimentar su victimismo, con la esperanza de que, el pueblo catalán, iba a reaccionar en masa si ello llegara a ocurrir.

La deslealtad de Sánchez tiene una fuerte ligazón con su acercamiento a Podemos y con sus tête a tête con el señor Iglesias, para intentar sacar al PP del gobierno y ocupar ellos su sitio, aunque, para ello, los acólitos de Iglesias (si el resto se lo consentía) tuvieran que cederle la presidencia del gobierno al señor Sánchez que, sin duda, es lo que anduvo buscando desde que consiguió ser aupado a la secretaría del PSOE. La situación del país es lo suficientemente complicada para que, en estos momentos, ante el inminente enfrentamiento con los separatistas catalanes, se produzcan intrigas en contra del actual gobierno o se intente sacar ventaja a costa de la debilidad del mismo, precisamente cuando la unidad de la nación española se halla en entredicho. Lo que parece ignorar o, al menos, no le dedica mucho tiempo a meditar sobre ello, es que toda Europa está en una situación complicada, como ya hemos comentado en otras ocasiones, en la que, aparte de intentar que el Brexit inglés no acabe perjudicando la estabilidad de la UE y los problemas que se pudieran derivar para los ciudadanos europeos afincados en la Gran Bretaña; tampoco podemos olvidar la invasión de inmigrantes que amenaza las fronteras de los miembros más orientales de la UE, una situación que ya está creando los primeros desencuentros entre los países más amenazados por la invasión y el resto de países que, por mucho que se haya hablado de ello, no parecen estar dispuestos a que avalanchas de inmigrantes atraviesen sus fronteras, después de lo que ha ocurrido con los inmigrantes a los que, la señora Merkel, ofreció asilo y los disturbios de convivencia que tuvieron lugar con la población oriunda; una situación que puso en graves apuros al gobierno alemán.

Sin duda, una entente de socialistas con los podemitas, si conseguían el número de votos precisos para formular una moción de censura en contra del actual gobierno del PP, crearía una situación en España lo suficientemente complicada por el modelo de gobierno que ello acarrearía, evidentemente de perfiles completamente distintos a los que hemos disfrutado desde que, la transición de la dictadura a la democracia, tuviera lugar. Es obvio que esto favorecería a los separatistas catalanes y puede que, una situación semejante, también indujera a los vascos a pedir un trato igual al de los catalanes. El señor Iglesias se ha manifestado, repetidamente, en el sentido de que cada autonomía tiene el derecho a escoger si quiere pertenecer a España o prefiere independizarse de ella. Y, ante esta posibilidad, ante un posible gobierno de extrema izquierda en España, y sus evidentes repercusiones en el resto de la UE y en Bruselas, para no hablar de lo que pudieran pensar Alemania y Francia de unos vecinos gobernados por los discípulos del señor Maduro, con unas políticas diametralmente distintas a las de la CE y dirigidos por la misma clase de políticos que están al frente de Grecia, con aquel revolucionario Tsipras, discípulo de Maduro que, finalmente, tuvo que inclinar la cerviz ante los famosos hombres de negro y que fue quien ha llevado a su país, Grecia, a una situación mucho peor que la que hubieran obtenido si hubieran aceptado las condiciones que, primeramente, se les ofrecieron para liquidar sus deudas por la propia CE.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sentimos preocupados por la evolución que están tomando los acontecimientos en nuestra nación; en la que, mientras los catalanes amenazan con crear un problema grave de convivencia, intentando separarse del resto del pueblo español; una imprevista resurrección del comunismo más radical, amenaza de nuevo a un país que ya parecía vacunado contra una invasión que amenazó con hacerse con España durante la Guerra Civil de 1936. Hubo medio millón de muertos y, lo peor, muchas familias enfrentadas y muchos odios producto de los enfrentamientos bélicos. Esperemos que seamos capaces de evitar que, como pasó entonces, estos nuevos enfrentamientos entre españoles, no acaben otra vez, llevándonos a dirimir por la fuerza lo que no supimos hacer por el buen entendimiento.

Autorretrato de la Cataluña mestiza
Lo que sucede es que, si llegara a celebrarse ese referéndum, los independentistas acudirían a votar en masa mientras los demás se abstendrían mayoritariamente
Ignacio Varela El Confidencial 23 Julio 2017

Montserrat Baras es el nombre de la presidenta del Centre d’Estudis d’Opiniò, equivalente catalán del CIS. Tal como está el patio, quizá tarden poco en purgarla; pero de momento, el organismo que dirige suministra encuestas razonablemente rigurosas y fiables sobre la opinión de los catalanes.

Su último barómetro trimestral muestra el retrato inconfundible de una sociedad catalana irremediablemente mestiza, en la que los elementos de catalanidad y de españolidad coexisten y se entremezclan de forma inextricable. La catalana es la sociedad más compleja y diversa de España; y precisamente por eso, cualquier pretensión de romper sus delicados equilibrios y hacer que una de sus partes aplaste a las otras se vive internamente como una amputación traumática e insoportable.

Empecemos por los orígenes. El 68% de la población adulta declara haber nacido en Cataluña, el 25% procede de otros lugares de España y hay un 7% de extranjeros. Pero si nos remontamos una generación, comprobamos que solo el 41% tiene padres catalanes; y si damos un segundo paso atrás, el 55% revela que ninguno de sus abuelos nació en Cataluña, y solo un 19% tiene cuatro abuelos de la tierra. Así que para encontrar casos de los famosos ocho apellidos catalanes hay que buscar con lupa y linterna. Ese no es un nacionalismo que pueda sostenerse sobre la pureza de sangre.

Luego está el tema de la lengua. La primera sorpresa es comprobar que, al preguntarles (en catalán) en qué idioma desean realizar la encuesta, el 50% elige seguir con el catalán y el 47% prefiere cambiar al castellano (a los restantes les da igual). La imagen de equilibrio lingüístico se agudiza en otras respuestas, como se ve en el cuadro:
 

Catalán

Castellano

Ambas

¿Cuál es su lengua propia?

42

48

9

¿Cuál usa más a menudo?

40

44

15

¿Cuál se usaba en su casa natal?

36

56

5


Aún hay un ligero predominio del castellano, aunque la diferencia ya es pequeña y tiende a reducirse. Estamos ante el retrato perfecto de una sociedad bilingüe.

Vamos al sentimiento de pertenencia, ese que para algunos explica el concepto de nación. ¿Cómo se autodefinen los habitantes de Cataluña?

- El 43% dice ser “un catalán que vive en Cataluña”;
- El 17% se define como “un catalán que vive en España”;
- El 19% como “un español que vive en Cataluña”;

- Y el 9% como “un español que vive en España”
Los que admiten en su autodefinición una referencia española suman el 45%, frente a un 43% que la excluyen. Más equilibrio, imposible.

El 44% se declaran "más catalanes que españoles” o “únicamente catalanes"

En una escala en el que el punto 0 representara el máximo grado de españolismo y el punto 10 el catalanismo más extremo, la media resultante situaría a los catalanes en el punto 6, que sugiere un catalanismo templado. De hecho, el grupo más numeroso (39%) se coloca en el 5, el punto intermedio entre españolismo y catalanismo. Nada que ver con la polarización terrible que estimula el régimen secesionista.

Por eso mismo, el 51% de los catalanes dicen sentirse “tan españoles como catalanes”, “más españoles que catalanes” o “únicamente españoles”. El 44% se declaran “más catalanes que españoles” o “únicamente catalanes”.

Todo esto, como es lógico, se traslada a las posiciones políticas. En algo parece haber clara mayoría: el 77% está insatisfecho con el funcionamiento de la democracia y el 62% considera que Cataluña ha alcanzado un nivel insuficiente de autonomía dentro de España. Esa insatisfacción de base, exacerbada más allá de lo racional y transformada en pasión insurreccional, es el motor emocional del 'procés'. Y el objetivo político no es aplacarla con una solución viable, sino llevarla al límite provocando una gigantesca frustración.

¿Cómo debería ser la relación entre Cataluña y España? Un mínimo 5% cree que Cataluña debería ser meramente una región española. Para el 30%, debe permanecer como una comunidad autónoma. Y para el 22%, debería evolucionar para transformarse en un Estado dentro de una España federal.

En total, 57% de partidarios de permanecer –con diversas fórmulas– dentro de España. Formulado así, solo el 35% apuesta porque Cataluña sea un Estado independiente: 27 puntos de diferencia.

Eso sucede cuando se abre el abanico de las posibilidades. Cuando este se reduce a una opción dicotómica, el 41% se pronuncia por la independencia y el 49% en contra. Así se explica que el oficialismo se resista a plantear una decisión compleja y pretenda obligar a que se decida en términos simples de un sí o un no. Son lentejas, las tomas o las dejas.

Otra cosa es lo que se refiere al referéndum. El 48% quiere que se celebre, tanto si el Gobierno español lo autoriza como si no. A ellos añadimos el 23% que desea una consulta, pero solo si es acordada entre los dos Gobiernos, y nos sale un 71% de catalanes partidarios del referéndum.

Lo que sucede es que, como muestra la misma encuesta, si llegara a celebrarse ese referéndum convocado unilateralmente –e ilegalmente–, los independentistas acudirían a votar en masa mientras los demás se abstendrían mayoritariamente. Si al resultado se le diera alguna validez, se estaría decidiendo separar a Cataluña de España con el voto de 2 millones de personas sobre una población adulta de 5 millones y medio.

Por eso Iglesias, contra toda evidencia, insiste en la tesis inverosímil de que hay que autorizarlo porque no es un referéndum de verdad, sino solo una movilización –algo así como una manifestación grande, pero con urnas de juguete en lugar de pancartas–.

En todo caso, parece claro que están mezclándose dos debates muy distintos. En el debate social (que no en el legal) sobre el referéndum, los independentistas parecen tener clara ventaja. El debate sobre la independencia, sin embargo, lo van perdiendo. La única forma que tienen de intentar ganar su batalla es mezclar y confundir ambas cosas para lograr una mayor inflamación del independentismo a partir de la ansiada prohibición del referéndum.

Y cuando les prohíban el referéndum ilegal, convocarán elecciones, sí. Pero no serán, como creen los bienpensantes, unas elecciones autonómicas del Estatut, sino unas constituyentes al estilo Maduro, igualmente provocadoras e ilegales, con el propósito de que se las prohíban también y seguir atizando el fuego hasta que todo arda. Pero de esto, si les parece, hablamos otro día.

'Operación Franco': el relato separatista sobre la 'guerra sucia' del Estado
La Generalidad tensa la cuerda y acusa al Gobierno de discriminar a los catalanes y utilizar "las cloacas de Interior" contra el independentismo.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 23 Julio 2017

Hiperventilar es la consigna. La más leve reacción política o judicial en contra del proceso separatista es encajada y reciclada por el gobierno de los "catalibanes" como un atentado contra los derechos más elementales de los catalanes que muestra la raíz "totalitaria" de un Estado que no ha superado el "tardofranquismo". Las comparaciones con el régimen franquista están a la orden del día y en boca de todos los dirigentes separatistas, así como "las cloacas del Estado" como concepto, "trending topic" en un ejecutivo caracterizado también por la gran afición de la mayoría de sus componentes a expresarse sin filtros en las redes sociales.

El control de gastos semanal anunciado el viernes por el Gobierno para impedir la malversación de fondos públicos en la organización del referéndum es por el momento el último "agravio" y nuevo ejemplo de lo que los separatistas llaman "Operación Cataluña", una vasta suma de maniobras que tanto abarcan las investigaciones judiciales sobre el 3% como la administración del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) pasando por las derivadas catalanas de las guerras de comisarios.

Las grabaciones de los encuentros de Jorge Fernández Díaz en su etapa como ministro de Interior con el que era director de la "Oficina Antifraude" de Cataluña, Daniel de Alfonso, son la base del documental "Las cloacas de Interior", elaborado por el empresario Jaume Roures, para reforzar el relato de una "Operación Cataluña" con oficina siniestra incluida. La supuesta policía anticatalana de Interior es sólo una parte del cuadro, que también incluye al sistema judicial, por lo que tanto las sentencias del Tribunal Constitucional como las investigaciones sobre la financiación irregular de Convergencia estarían "contaminadas" por esta suerte de trama que según la retórica nacionalista practica una "guerra sucia" de la que no están exentos los medios de comunicación críticos con el proceso.

Denuncia en Europa
Tras la emisión del documental, en español, por TV3, la Generalidad ha decidido elaborar un informe y enlazar la pieza de Roures en un envío a los principales gobiernos europeos. El título del documento es: "El Ministerio de Interior de España ha utilizado a la Policía para denigrar a los dirigentes de los partidos independentistas catalanes y la oposición española".

En el texto, la Generalidad se escuda en la producción de Mediapro para asegurar que se intentaron "fabricar" historias contra los políticos nacionalistas para filtrarlas a la prensa. No comenta, sin embargo, el origen anónimo de la media docena de grabaciones que fueron filtradas al diario Público. La consejería de "Exteriores", que es la que difunde el "Memorándum #38", señala que ni siquiera es casual la coincidencia de la emisión del filme en TV3 con la apertura del proceso en el Tribunal de Cuentas sobre las responsabilidades de Artur Mas en la malversación de los más de cinco millones de euros que costó el pasado referéndum del 9-N. Acusa al Estado de tener un "problema" con su "pasado autoritario" e insiste en que celebrará la consulta de autodeterminación del 1 de octubre.

Más franquismo y TC
La decisión del Gobierno de controlar los gastos de la Generalidad fuera de presupuesto no consta en este envío a las cancillerías, una humillación que ha sido encajada con rabia por Puigdemont a través de su twitter. El presidente regional menta el rescate bancario (sin citar Catalunya Caixa), el expediente de la plataforma Castor, el de las autopistas radiales de Madrid y la misma "guerra sucia"/"Operación Cataluña" y se pregunta si el Estado devolverá el dinero de los "informes falsos".

El vicepresidente de la Generalidad y líder republicano Oriol Junqueras ha publicado un artículo en El Periódico en el que sostiene que además de las sentencias del TC contrarias a impuestos como el euro por receta o los depósitos bancarios, "el Gobierno del PP también ha decidido intervenir -de hecho estamos intervenidos desde el 2012 con el inicio del FLA- todavía un poco más la Generalitat que, en la práctica, significa añadir más dificultades a la gestión ordinaria de nuestros recursos. El Gobierno del PP, el mismo que se ha fundido la hucha de las pensiones, actúa con criterios arbitrarios y contra la lógica económica y el sentido común, día sí día también".

Jordi Turull, el nuevo consejero de Presidencia y portavoz, ha declarado por su parte que "España se hundirá si colapsan económicamente a Cataluña" mientras que el titular de "Territorio y Sostenibilidad", Josep Rull, ha advertido que la medida del Gobierno "es pegarse un tiro en el pie porque el Estado es el principal acreedor de Cataluña". También ha calificado el control de "certificado de buena conducta como en los tiempos de Franco" y de que se trata de una medida que lejos de impedir el referéndum "afectará a todos los catalanes".

El frente separatista pinta un escenario apocalíptico a fin de tensar la situación y tratar de movilizar a sus bases para añadir más crispación a poco más de ocho semanas del hipotético referéndum del 1-O. Cualquier material vale para la pira, ya sea una medida técnica, como la fiscalización del FLA, o que la Guardia Civil actúe en calidad de policía judicial en muchos de los casos de corrupción que carcomen a los viejos líderes de Convergencia reciclados en tuiteros del PDeCAT y "soldados" de la independencia, según la expresión de Marta Pascal, coordinadora general del partido, tras reciclar que en la purga de Mas y Puigdemont no ha caído ningún dirigente de ERC, igual que con las inhabilitaciones e imputaciones.

Joaquim Forn: la mazmorra catalana
Josep Maria Cortés Cronica Global 23 Julio 2017

La insurrección ha despertado, por lo visto, al genio de la nación. Los dirigentes soberanistas buscan una gramática política que sirva a sus intereses pero que a la vez esté desprovista de la semántica que la ennobleció. El carácter elemental y difuso de la democracia directa de Artur Mas es la base de su atracción. Al procés le encaja mejor la lengua desafiante de Robespierre que el latín de Cicerón. Cataluña es una cenicienta que ha perdido su antiguo encanto; y a los que se sienten todavía estimulados por la dialéctica heredada de los popes de la patria les aguarda una decepción. Serán recibidos desde el puro utilitarismo: “Independencia o nada”, y cosas por el estilo.

La poesía política ha muerto. El reino de las bellas palabras ha sido enterrado por los asesores del Príncipe (Puigdemont). Como muestra de esta precariedad, puede servir la conversación idiota mantenida el pasado miércoles entre el consejero de Interior, Joaquim Forn y el delegado del Gobierno, Enric Millo: “Le pido que vele por el cumplimiento estricto de la ley” (dijo Millo); “Cumpliré los acuerdos de la Junta de Seguridad” (contestó Forn). Un intento de bonjour, tristesse frente al “quita de ahí moscardón y que sepas que el 1-O los Mossos permitirán que cualquier ciudadano pueda votar con tranquilidad y seguridad”.

El conseller de Interior se tira de cabeza a la piscina saltándose la colusión entre la legalidad vigente y la hipotética. Al final, se trata de los Mossos d’Esquadra, y él piensa que esta vez les tenemos pillados por ahí. Forn ha optado por atar en corto al nuevo jefe de la policía, el atrabiliario Soler Campins​: es mejor tenerlo dentro de la carpa, que “mee en su sitio y no que, desde fuera, mee para dentro”, como pensaban del temible Edgard Hoover los políticos demócratas de la era Kennedy. El estupor y el desasosiego creados por el Termidor del catalanismo conservador acabarán con la bondad natural de la gente. Abogado de profesión y concejal casi vitalicio del Ayuntamiento de Barcelona, Forn es el guardián de un jardín de mil senderos. Fue el hombre de confianza de Xavier Trias, el último noucentiste. Ahora le han cambiado el paso. Debe estar siempre al acecho como los limpiabotas que iban buscando clientes, de estación en estación, por el metro de la ciudad.

Cuando el pasado jueves supo de la entrada de la Guardia Civil con pasamontañas en el Palau, le encomendó a Jordi Turull que los detuviera en el inmenso hall adoquinado de la plaza de Sant Jaume. La UCO iba simplemente tras el rastro de Germà Gordó, la conexión del 3%​, pero la prensa entregada ya había decidido que la contrarrevolución de los tricornios estaba en marcha. “Putos picoletos”. El momento estuvo abonado a los referentes; algunos hablaron de Lluís Companys ante el general Batet con la mediación del obispo Irurita, aquel prelado carlista, navarro y conservador al que los generales dejaron morir a manos de los milicianos antes de conceder un canje. Durante la misma mañana del pasado jueves, en el Parlament se repitió la operación policial, pero esta vez Carme Forcadell, partidaria de que los cargos imputados abandonen el acta, reconoció que es difícil trabajar con Gordó entrando y saliendo. El procés es un conjunto inarticulado de versiones y contraversiones en el que todo está dicho, solo se cambia a conveniencia el orden de los factores, pero nadie inventa nada, como en la borgiana Historia universal de la infamia.

Turull, el nuevo hombre fuerte del Govern, mintió al decir que los guardias no habían cruzado la puerta del Palau, cuando en realidad se pasearon todo el día por el interior del edificio. Forn le flanqueó en todo momento, con los códigos en la mano. El conseller conoce el verticalismo de los cuerpos armados ya que se ocupó de la cartera de Seguridad y, por tanto, de la Guardia Urbana y de los Bomberos de Barcelona, durante su mandato como primer teniente de alcalde de Trias. En aquella etapa tuvo que afrontar el intento de reabrir la investigación contra los agentes de la Guardia Urbana implicados en el llamado 4F, el desalojo de un edificio okupa de Ciutat Vella en 2006, que acabó con un agente gravemente herido. Forn mostró su pericia al servicio del poder al sepultar de papeles la memoria del triste asunto. Fue un burocraticidio digno de aquel agrimensor condenado de por vida a servir los intereses impersonales del castillo.

Forn significa una ruptura con el lenguaje conciliador de su antecesor, Jordi Jané, pureta, asustadizo y legalista hasta el punto de llevarse bien con Zoido, el ministro que Rajoy ha dejado en Castellana, 2, en el despacho maldito de Fernández Díaz, agujereado de micros por el Centro Nacional de Inteligencia. Jané fue la pieza que se cobraron ERC y CUP ante el permeable Puigdemont, un president adaptativo. En la etapa muy reciente del constructivismo, capeó el temporal con un proyecto de unificación de Mossos y de policías locales, presentado como una especie de “estructura de Estado”; es decir, como el embrión de la futura policía de Cataluña. Pero ni eso le sirvió como certificado de pureza de sangre. Finalmente, tuvo que poner pies en polvorosa después de que su esposa, Margarida Gil, fuese nombrada miembro del Consejo de Garantías Estatutarias, el órgano que vela por el ajuste de las leyes catalanas a la Constitución y el Estatuto y que ya se ha pronunciado en dos ocasiones en contra del referéndum. No hay lugar para la gente de orden en la plataforma independentista que navega sin brújula.

En su lugar, Forn esperaba en el primer tiempo del saludo. El nuevo conseller de Interior es otro sujeto frontalizado por el toque Pinyol, la generación de Francesc Homs, el Savonarola catalán, que se anunció ruidosamente en el Freedom for Catalonia para romper amarras y desacralizar el reformismo de sus mayores. Forn es una elección ad hoc para llegar al directorio. A él le tocará anunciar la mazmorra que complace a los que nunca tienen bastante y con él, según la penúltima hoja de ruta, transitaremos hacia el consulado, la plenitud del viaje indepe, más allá de la guillotina.

La revuelta catalana tendrá su brumario, pero nunca dispondrá de un imperio (con el permiso de Ucelay-Da Cal, autor de El imperialismo catalán). Nuestros Bonaparte son fieles a la Gloriosa o, a lo sumo, ingenieros de puentes antes que estrategas.

‘ES LAMENTABLE’
Guardia Civil y Policía denuncian el acoso de los bildutarras en Navarra
La Gaceta  23 Julio 2017

Piden que se refuercen las plantillas de ambos Cuerpos en la Comunidad Foral ante el acoso batasuno.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y el Sindicato Unificado de Policía (SUP), las dos organizaciones mayoritarias en ambos cuerpos, han denunciado la “lamentable” insistencia de EH Bildu en pedir que los miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional abandonen la Comunidad Foral de Navarra.

Ambas organizaciones reconocen la “singularidad” de la Comunidad Foral de Navarra en lo que respecta a los Cuerpos de Seguridad que conviven en su territorio, pero abogan por una solución basada en “potenciar la coordinación y la optimización de recursos”. Y así seguir haciendo de Navarra una de las comunidades más seguras y con menor índice de delincuencia en toda España.

“Ha quedado demostrada la eficacia del trabajo que la Guardia Civil y la Policía Nacional han llevado a cabo en Navarra en los últimos años”, dicen. En este sentido, piden que se refuercen las plantillas de ambos Cuerpos en la Comunidad Foral.

“El servicio que se presta a los ciudadanos en materia de seguridad debe quedar siempre al margen de cuestiones políticas”, señalan, antes de pedir “el apoyo incondicional para todos los policías y guardias civiles que trabajan en esta Comunidad Foral, dónde tanto ellos como sus familias siguen padeciendo una situación de acoso que les perjudica profesional y personalmente”.

Cabe señalar que la pasada semana, varios cientos de personas se concentraron en apoyo a los batasunos detenidos el 15 de octubre de 2016 por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado penas de entre 12 años y 6 meses, y 62 años y 6 meses de cárcel para ocho procesados en esta causa por un delito de terrorismo.

Una pancarta con el lema, “También en San Fermín. Altsasukoak (los de Alsasua) libres”, en castellano, euskera e inglés, encabezó la concentración. Familiares de los detenidos portaron la pancarta en el acto, al que se sumaron varias peñas de Pamplona y entre cuyos asistentes se encontraban el alcalde de la capital navarra, Joseba Asiron (EH Bildu), el presidente honorífico de Aralar, Patxi Zabaleta, y cargos electos de EH Bildu y Geroa Bai. Allí se han escuchado gritos que reclamaban la libertad de los detenidos y consignas como “alde hemendik” -fuera de aquí- o “utzi bakean Nafarroa” -dejad en paz a Navarra-.

DEVOCIÓN LIMPIA POR ESPAÑA
Abascal Escuza espera su hueco en el libro de los héroes
Rafael Núñez Huesca Gaceta.es 23 Julio 2017

Fueron tres las veces que la canalla etarra intentó liquidarlo, y tres fueron las veces que la de la guadaña se estrelló en los muros de España.

Santiago Abascal Escuza era menos ambicioso que su hijo Santi. Y con un discurso menos sofisticado. Y seguramente más austero en su vida y sus aficiones. Excepto el año que estuvo en Las Cortes, toda su vida política la hizo en el Valle de Ayala, que conocía mejor que los pastores que aún quedan allí. Un hermoso lugar circundado por elevados riscos y como extraído de la obra de Tolkien.

Era su afición, pasear a caballo por el monte alavés. Eso y España, claro. La Nación. Por ella, y no por otra cosa, se alistó en política. Se alistó y no se afilió, porque defender según qué cosas en las provincias vascas era y es una temeridad. Era tomar papeletas para la rifa del tiro en la nuca. Y lo intentaron. Quemaron su comercio, le persiguieron y le hicieron la vida imposible, pero no lo mataron. Se lo ha llevado un cáncer y no la ETA.

Fueron tres las veces que la canalla etarra intentó liquidarlo, y tres fueron las veces que la de la guadaña se estrelló en los muros de España. Ni siquiera tras las cartas y las amenazas de muerte dejó de celebrar día de la Hispanidad en su querido Valle de Ayala. Toda una extravagancia en la Euskadi de hoy, que no en las Vascongadas de antaño.

“Héroes Españoles de la A a la Z”
Su devoción por España resultaba, por lo limpia e inocente, propia de un niño. Y traigo aquí a colación una anécdota muy reveladora de esto que digo. Cumplía años su nieto Jaime, hijo de Santi Abascal Conde, y con tal motivo le hice llegar un libro. Un libro patriótico pero didáctico, inteligible para un niño: “Héroes Españoles de la A a la Z”, de José Javier Esparza. Pasado el tiempo pregunté al pequeño Jaime por su lectura, por su héroe favorito. Y frunciendo el ceño y con los brazos cruzados me explicó que su abuelo le leyó los primeros perfiles, mas luego desapareció con el libro. “Es muy bueno, Rafa, muy bueno”, me confesaba entre risas mientras le pasaba la mano por la cabeza al crío.

Antes de conocer a los Abascal imaginaba a tipos taciturnos, hombres amargados por la cotidaneidad de la amenza terrorista. ¿Cómo iban a ser esos hombres cuya principal actividad política era la de dar sepultura a otros hombres, amigos por lo general? Y no. Me encontré con una familia sencillos, generosa y de trato extraordinariamente cercano. Otros se hubieran vuelto locos. O se hubieran exiliado, tal y como les exigía la ETA. Éstos no. No lo hizo Abascal Pardo, no lo hizo Abascal Escuza, no lo hizo Abascal Conde y no lo hará el pequeño Jaime, que a partir de ahora ya puede incluir una nueva entrada al libro. Con la “A”, Abascal Escuza.

La Vanguardia se busca la ruina por censurar un artículo crítico con el “procés”
ESdiario 23 Julio 2017

Creía el diario catalán que muerto el perro se acabó la rabia y las redes sociales le han dado un tremendo escarmiento. La columna, “Los medios del Movimiento Nacional”, es apoteósica.

El procés ha provocado a La Vanguardia algo parecido a un desdoblamiento de la personalidad. El diario catalán más leído un día critica las nulas garantías del procés en su editorial y al siguiente censura un artículo por comparar a la prensa catalana con el diario Arriba, boletín pseudoficial del franquismo.

Eso ha sucedido este sábado. El periódico que dirige Màrius Carol ha decidido no publicar la columna que semanalmente escribe el periodista Gregorio Morán, titulada Los medios del Movimiento Nacional.

Los responsables del rotativo pusieron el grito en el cielo al leer en ella cosas como ésta: "Los fondos destinados a diarios como 'Ara', 'Punt Diari', TV3, que superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, que ya es decir, cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos, desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje. Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista!".

Conclusión: optaron por silenciar el artículo y el viernes se lo comunicaron a Morán. Pensaban que muerto el perro se acabó la rabia, pero resulta que ha ocurrido todo lo contrario.

El artículo ha empezado a circular por las redes sociales y ha llegado a muchísima más gente de lo que lo habría hecho en las páginas de La Vanguardia. Entre otras cosas porque diarios como Público y El Periódico lo han publicado de forma íntegra.

En él, el periodista opina, entre otras cosas, esto: "Habría que recuperar ahora los Nuevos Medios del Movimiento Nacional catalán. Te crujen por una disidencia, por una opinión que no sea la de las instituciones corruptas de la Generalitat".

Y a renglón seguido pregunta a los lectores: ¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat? Un intocable. Casi siciliano, entre Toto Riina y Berlusconi (...). Nos vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están pensando en el mañana. El presente siempre queda para los sicarios y los tontos inútiles".

Peor no le podría haber salido la jugada al diario censor. Porque, a mayores, Gregorio Morán ha sido trending topic en Twitter prácticamente todo el día.

La banda terrorista ETA anunciará su disolución a finales de este año
www.latribunadelpaisvasco.com 23 Julio 2017

Lo que queda de la dirección de ETA, los presos de la organización criminal, la dirección de EH Bildu y el colectivo francés denominado “artesanos de la paz” están preparando el anuncio de disolución de la banda terrorista que podría darse a conocer el próximo mes de noviembre.

El hecho de que la mayor parte de los terroristas encarcelados haya aceptado la legalidad penitenciaria vigente para tratar de conseguir beneficios carcelarios hace más fácil de tomar una decisión a la que, en este momento, solamente falta dar los ajustes finales. De hecho, para el anuncio etarra, y como en otras ocasiones, se contará con cierta cobertura internacional del grupo de “mediadores” y “verificadores” que en otras ocasiones también se ha prestado a dar cuerpo a todas las iniciativas de ETA relacionadas con el desarme y el abandono de las armas.

Fuentes consultadas por La Tribuna del País Vasco creen que el anuncio de disolución de la banda terrorista ETA, unido al nuevo clima de entendimiento existente entre el Gobierno de Mariano Rajoy y el PNV, hacen muy factible que 2018 sea el año fuerte en lo que hace referencia al acercamiento a prisiones del País Vasco de los asesinos de ETA encarcelados en diferentes presidios y a la puesta en marcha de nuevos beneficios penitenciarios para los criminales que así lo soliciten.

Lambán recibe más de mil alegaciones contra la promoción del catalán en Aragón
Luz Sela okdiario 23 Julio 2017

La Dirección General de Política Lingüística del Gobierno de Aragón ha recibido más de un millar de alegaciones de ciudadanos contra el Decreto de Estatutos de la Academia Aragonesa de la Lengua, actualmente en trámite de aprobación, que prevé dar cobertura legal al “catalán de Aragón”.

El apoyo desde el Gobierno de Javier Lambán (PSOE) a la promoción del catalán en la comunidad ha provocado malestar en amplios sectores, no solo políticos, sino también de la sociedad.

En el escrito, al que ha tenido acceso OKDIARIO, se considera que el impulso al catalán y el reconocimiento de éste como lengua cooficial implicará “la destrucción de la lengua propia”, en alusión a la variedad dialéctica que se practica sobre todo en la zona colindante con Cataluña.

“Precisamente, la labor de la academia debe ser identificar la lengua de la zona garantizando su conservación, fijar los medios necesarios para que se conserve la lengua hablada en la parte oriental de Aragón: el chapurriau”, se advierte en el escrito de alegaciones.

Los firmantes-más de 1.200– exigen que “en ningún caso se le asigne la nomenclatura “catalán” a la variedad de lenguas que existe en nuestro territorio, ya que el catalán de Aragón no existe”.

El Gobierno de Aragón, con apoyo de IU, Podemos y Ciudadanos, ha anunciado que, en otoño, pondrá en marcha el Instituto del Catalán de Aragón, con el fin de “normalizar” el uso del catalán en la comunidad. Los más afectados son los vecinos de las comarcas de la zona oriental de Aragón, unas 60.000 personas, que denuncian la intención del Gobierno regional de ‘catalanizar’ la zona oriental de Aragón y eliminar las modalidades aragonesas que allí se hablan. Las alegaciones se han presentado de manera espontánea y no han sido promovidas por ninguna asociación ni plataforma.

“Más del 90% de los vecinos de las comarcas de la zona oriental nos identificamos con nuestra lengua materna, el chapurriau (término cariñoso del que nos sentimos orgullosos) o aragonés oriental (lo empleamos académicamente) y con el castellano, que también es nuestro. Somos totalmente bilingües y no queremos que catalanicen nuestro idioma ni que nos eliminen el castellano como ya sucede en la educación”, sostiene uno de los firmantes.

En los últimos tiempos, el Gobierno regional, presidido por Javier Lambán, ha dado un impulso notable a la difusión del catalán en la región. Sobre todo, con la puesta en marcha de una Academia de la Lengua, y dentro de ésta, del mencionado Instituto del Catalán, que se financiará directamente con cargo a los presupuestos de la Comunidad autónoma.

Precisamente, esta semana Podemos reclamó que el catalán sea lengua cooficial en las Cortes de Aragón, y defendió, por ejemplo, la contratación de traductores de catalán para su utilización en la Cámara autonómica, como enmienda tramitada en las propias Cortes de Aragón al nuevo reglamento de la Cámara.

El Gobierno aragonés prevé además que el Boletín Oficial de Aragón se publique próximamente en versión trilingüe: castellano, catalán y aragonés
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