AGLI Recortes de Prensa   Lunes 24 Julio 2017

La verdadera corrupción del PP.
José Javier Esparza Gaceta.es 24 Julio 2017

Lo que hace del PP un partido corrupto no es que fulano o mengano metan la mano en la caja. No, porque con toda seguridad hay en el PP otros muchos miles de fulanos o menganos que jamás se llevarían un euro que no sea suyo. Tampoco el PP es un partido estructuralmente corrupto por haber creado una red de financiación paralela. No, porque eso podría arreglarse depurando responsabilidades y, por otro lado, se supone que precisamente esa cuestión es la que se dirime ahora en los tribunales. Ni el PP, en fin, es un partido especialmente más corrupto que los demás. No, porque los casos que sacuden al PSOE o al separatismo catalán, o incluso a los más recientes como Podemos, son frecuentemente más graves. La corrupción forma parte de la naturaleza humana. Justamente por eso hacen falta leyes. El PP, en este capítulo, no es peor ni mejor que los demás.

No, no. Lo que hace del PP actual un partido esencialmente corrupto no es lo económico, sino lo político: el haber traicionado sin el menor empacho las convicciones, ideas y principios de la inmensa mayoría de sus votantes. ¿Hay que enumerar las traiciones? Imponer una política fiscal confiscatoria, validar la cainita “ley de memoria histórica”, consolidar la ley del aborto de Zapatero, consagrar el llamado “matrimonio homosexual”, desmantelar los medios de comunicación y asociaciones cívicas de la derecha social, suscribir la normalización política de ETA, impulsar la “ideología de género” incluso dictando legislaciones liberticidas, reforzar el tinglado autonómico en beneficio de sus propios caciques locales, elevar la deuda pública hasta lo irreparable, anteponer los intereses de las oligarquías financiero-mediáticas a los intereses nacionales, colaborar en la destrucción del modelo de enseñanza, asumir como propia la ideología social de la izquierda, renunciar definitivamente a cualquier resto de soberanía nacional… ¿No es suficiente?

La corrupción esencial del PP consiste en esto: haberse convertido en una estructura amoral de poder, con palmario desprecio de las ideas que dice representar y, por supuesto, de los ciudadanos que le votan. Y todo eso, que es lo verdaderamente grave, no lo sancionará ningún juez.

El descontrol autócrata de la deuda
R. Centeno / J. C. Bermejo / J.C. Barba / J. Laborda / Vanesa Monge El Confidencial 24 Julio 2017

El 26 de mayo de 2006, la Asociación de Inspectores del Banco de España envió al entonces vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Hacienda, Pedro Solbes, una carta alertando sobre la inminencia de una gigantesca crisis, por la complaciente actitud del gobernador “ante el desmedido crecimiento del crédito destinado en su mayor parte al inmobiliario, cuyos precios son insostenibles”. Solbes no solo ignoró tan grave y urgente advertencia, sino que afirmó públicamente que “cuanto más se endeuden los españoles para comprar pisos, más ricos serán, pues los pisos jamás pueden bajar de precio”.

En cualquier país democrático, el gobernador y el ministro habrían sido procesados. El resultado, como ustedes ya conocen, fue un empobrecimiento masivo, millones de parados y el tejido productivo gravemente dañado. Si en 2006 la principal responsabilidad del BdE era la regulación del sistema financiero, obligación que inclumplieron clamorosamente, ahora es la estabilidad y el cumplimiento del mandato constitucional respecto a la deuda, algo que de nuevo se está sorteando y burlando mediante una tupida trama de normas, que permiten una emisión de deuda continua y su maquillaje contable.

Deuda sin control
Desde el pasado año, un grupo de profesores y economistas independientes hemos denunciado ante las autoridades europeas y el Banco Central Europeo la inexplicable sobreestimación del PIB de nuestro país. Para ello presentamos tres estudios correspondientes a las aproximaciones tradicionales del cálculo del PIB (producción, renta y gasto). Cálculos que ni siquiera el INE ha podido desmentir cuando fue requerido para ello por el prestigioso Instituto de Economía Mundial de Kiel. Las conclusiones: una sobreestimación del PIB de entre el 17% y el 18%.

Ello tiene gravísimas implicaciones. Nuestra deuda es ostensiblemente mayor. Sin soberanía monetaria, cualquier incremento de tipos de interés, de la aversión al riesgo o el fin del QE nos llevaría a un círculo vicioso, crisis de deuda-crisis bancaria, de muy difícil solución, con un empobrecimiento adicional de los ya muy sufridos ciudadanos españoles. Pero además dicha sobreestimación estaría ocultando algo negado por la clase política: nuestra presión fiscal es una de las mayores de Europa (cobramos salarios modestos, pero pagamos impuestos como los países más ricos).

Acorde con todo ello, el último informe de la Comisión Europea pone de relieve la vulnerabilidad económica que atraviesa nuestro país y que ha enterrado en deuda el porvenir de varias generaciones de españoles. Llegados a este punto, la pregunta es: ¿cómo es posible que el Estado pueda seguir emitiendo deuda pública en estas condiciones? ¿No se supone que después de perder nuestra soberanía económica, tras la reforma del artículo 135 de la Constitución española, deberíamos cumplir los criterios Maastricht sobre adecuación de deuda pública y déficit? ¿O estamos de nuevo ante una gran mascarada?

Para responder a estas preguntas hace falta desenvolverse entre una copiosa elaboración de informes, leyes orgánicas, reales decretos, circulares del Banco de España y datos realizados ex profeso, para hacer comprensible que se sigan emitiendo ingentes cantidades de deuda pública. Por eso, antes de nada, quizá convendría mirar a lo que ha ocurrido en nuestro pasado próximo cuando, tras la aprobación del Real Decreto 705/2002, de 19 de julio, por el que se regula la autorización de las emisiones de deuda, se igualaron las emisiones de las haciendas locales en las mismas condiciones y beneficios que se aplicaban a las de deuda pública del Estado.

A partir de entonces, se sustituyó la obligación de otorgamiento de escritura pública (papel) por publicación en el BOE en el caso de emisión de deuda de las entidades locales, organismos autónomos y empresas públicas de capital, y eximió de toda responsabilidad de la verificación previa de las emisiones de deuda pública a la CNMV.

Ahora la única obligación reside en elevar una propuesta al BdE, quien a la vista de la memoria de emisión, la eleva con su informe a la consideración del Ministerio de Economía. Así de sencillo resulta seguir endeudando a los españoles, y esto a pesar de que tras la reforma del artículo 135 de la Constitución española el 27 septiembre de 2011, por la cual el Estado se había obligado a cumplir con la estabilidad presupuestaria y que finalmente tomaría forma en la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, donde se establecieron los parámetros: regla de oro y el techo de gasto.

La regla de oro es una norma fiscal de obligado cumplimiento cuyo objetivo es lograr la estabilidad presupuestaria, mientras que el techo de gasto es un mecanismo propio para lograr esa estabilidad y que negocia exclusivamente Cristóbal Montoro con los representantes de las CCAA.

Tanto el artículo 135 de la Constitución española como la LOEPS prohíben expresamente la emisión de deuda pública por encima del 60% del PIB, excepto en los casos de catástrofes naturales, recesión económica grave o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control de las administraciones públicas y perjudiquen considerablemente su situación financiera o su sostenibilidad económica o social, y siempre apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados. Ninguno de estos factores se produce y el Gobierno sigue emitiendo deuda indiscriminadamente, y, además, sin el consentimiento del Congreso.

Pero, en esta explicación, tiende a olvidarse que ya en etapas anteriores con la Circular 4/2011, de 30 de noviembre, del Banco de España (que modifica la Circular 3/2008, de 22 de mayo, sobre determinación y control de los recursos propios mínimos), el BdE contemplaba la emisión de deuda de la Administración general del Estado, organismo autónomos, empresas públicas de capital y los entes locales con solvencia económica propia, como si mantuviera todavía en su poder las competencias en materia monetaria.

Se dejó así una puerta abierta para poder seguir emitiendo deuda pública, eso sí, sin control práctico alguno y que fuera poco clara para los ciudadanos, permitiendo así que únicamente sea el ministro de Hacienda quien autorice al Estado a realizar emisiones de deuda pública, lo que en última instancia pone de manifiesto una gestión que podríamos tildar de autócrata y cuyos excesos entierran en deuda a varias generaciones de españoles.

Lo realmente escandaloso es que nuestros dirigentes están faltando al obligatorio cumplimiento de normas de rango superior (Constitución y ley orgánica) mediante el uso de normativas de rango inferior (reales decretos y circulares), incurriendo presuntamente en una ilegalidad manifiesta y flagrante.

En otro artículo no les quepa duda de que les detallaremos y cuantificaremos la cuantía de esta deuda autócrata.

Medidas profilácticas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 24 Julio 2017

La errática carrera del secesionismo catalán hacia la nada está produciendo extraños efectos colaterales. Por ejemplo, que el diario del Conde, también llamado La Vanguardia, haya ejercido la censura contra un notable colaborador, el periodista Gregorio Morán por una de sus Sabatinas intempestivas que a la dirección del periódico le pareció querellable. Leí con atención la pieza y no encontré el motivo, aunque tampoco estoy de acuerdo con algunos aspectos del texto de Morán. Por ejemplo, con este párrafo: "Mi viejo amigo el nacionalista vasco Iñaki Anasagasti inventó el feliz término de la Brunete mediática para designar ese macizo de la raza castizo de la pluma y la palabra, que embiste contra todo lo que ni le gusta ni entiende". El macizo de la raza es un sintagma cuya titularidad ostenta en La Vanguardia Enric Juliana, pero Morán se lo adjudica al colectivo de periodistas, entre los que me cuento, que se atrevió a manifestarse contra el Plan Ibarretxe desde posiciones constitucionalistas. En el momento actual de Cataluña, el propio Gregorio Morán formaría parte de la Brunete mediática, precisamente, por el artículo censurado.

Puigdemont debe desayunar cada mañana el postre que tomaba Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally para mostrar ese grado de excitación sostenida, aunque en esta ocasión y momento ha encontrado en el presidente del Gobierno algo parecido a una firme determinación de cumplir y hacer cumplir la ley, que es el primer deber de todo gobernante. El precedente golpista que sufrimos el 23-F tuvo en su resolución un intento de calmar a la fiera con lo que el maestro Umbral llamaría "una manita de yogur en los huevos" y que conocimos como 'El pacto del capó'.

El joven Sánchez ha hecho suya esta estrategia y llama diálogo a pactar la impunidad con los golpistas. Y una compensación económica, que no es cosa de que se vayan de vacío. Todo pueblo elegido tiene derecho a la condonación de la deuda con su poco de maná. Lo propuso el gran Ábalos, aunque se lo tumbó en un pispás la brava Margarita Robles. La deuda catalana era, al cierre del último ejercicio, de 75.000 millones de euros, dos tercios de los cuales están en manos del Estado. Pero no diré yo que el secretario de Organización estuviera ayuno de razón ni de precedentes. Condonar no es imponer a un tercero una medida profiláctica. El PSC, partido-guía de los socialistas españoles, fue beneficiario de una quita por parte de La Caixa, que anotó en la arena de la playa 6,57 millones de euros de los 14,3 millones que los socialistas catalanes le debían desde 1994. Con la vara que midiéreis seréis medidos, ya lo dice el Evangelio de San Mateo y toda precaución es poca.

Rajoy se ha puesto en su sitio y cerrará el grifo del FLA, que un trimestre tras otro tiene como principal beneficiaria a la autonomía catalana. Salvo que la Generalidad demuestre semana a semana que no se gastará la pasta en preparar el objetivo ilegal del 1-O. Ya tocaba. El presidente ha seguido por fin el gran ejemplo de la maestra de mi pueblo, ya citada en esta columna, que a finales de los años 50 presidía una cofradía de damas piadosas que se reunían los domingos por la tarde con el párroco y evaluaban las necesidades de los más menesterosos. Alguno de ellos, singularmente un mendigo borrachín, Matiotas, las esperaba a la salida para pedirles la limosna. Doña Josefina negaba el óbolo con tanta piedad como cargada de razón: "A ti, no, Matías, que te lo gastas en vino". Eso que aquel buen hombre jamás se lo habría gastado en urnas.

De la fundación de España
Fernando Paz. Gaceta 24 Julio 2017

Las comunidades nacionales tienen una identidad, sin las que no son comprensibles ni se justifican. España no es cualquier cosa que se erija sobre el viejo solar ibérico. Las naciones –los pueblos- no son geografía: son historia. Y España es el producto de un devenir histórico determinado.

Esa identidad se va forjando a lo largo del tiempo, en un proceso muy lento –desde la perspectiva humana-. Como en el caso de las personas, las naciones y los pueblos se desarrollan a lo largo del tiempo, sin que el niño que fuimos sea cosa diferente al adulto que somos aunque, al mismo tiempo, las diferencias entre uno y otro sean enormes.

La identidad española lleva siendo destruida sistemáticamente desde hace cuatro décadas. Una destrucción llevada a cabo, increíblemente, por los dirigentes de un pueblo español al que están privando de su razón de ser. Del rapto de esa identidad se han derivado las más funestas consecuencias en forma de eclosión nacionalista en un gran número de territorios, hasta el punto de que allá donde no hay un particularismo propio se adopta el del vecino.

Hoy se ha hecho moda negar la existencia misma de la nación española, mientras se acepta entusiásticamente la existencia de cualesquiera otras naciones en su seno. A la afirmación de que España es una de las naciones más antiguas de Europa (Mariano Rajoy ha dicho “la más antigua”) se ha respondido con sorna -y un cierto desprecio hacia lo propio- que la nación española no existe sino hasta la guerra de la Independencia o, como mucho, desde la llegada de Felipe V.

Obviamente, se confunden nación histórica y nación política, por un lado; y, por otro, siendo claro que el concepto de nación política no puede remontarse antes de fines del siglo XVIII -Goethe cifró en Valmy su nacimiento-, cosa distinta es que España exista, que es el verdadero asunto en liza.

La nación histórica española, que equivale a decir la Hispania como reino (léase España) aparece entre los siglos VI y VII, cuando se produce el surgimiento de las naciones europeas al hundirse la arquitectura romana -un proceso que se prolonga siglos-; en ausencia de esa superestructura, las unidades administrativas políticas subyacentes han de hacerse cargo de su propio destino.

En el caso que nos ocupa, el de Hispania, la profundamente católica población hispanorromana se hallaba dominada por una minoría germánica, los visigodos, fuertemente romanizada y cristianizada en su versión arriana. Durante casi dos siglos, la diferencia religiosa entre arrianos y católicos se reveló un muro entre unos y otros.

A lo largo de ese tiempo, se sucedieron y asesinaron entre sí los monarcas godos, hasta el ascenso de Leovigildo en 572, cuyo objetivo fue unificar Hispania, para lo que había que fortalecer la institución monárquica. Así que, además de terminar con el reino suevo y reducir a su mínima expresión la presencia bizantina en el sureste peninsular, abolió la prohibición de los matrimonios mixtos y, consciente de que solo a través de la homogeneización religiosa podría alcanzar su ideal, intentó rematar la unidad convirtiendo a la población al arrianismo.

Es posible, aunque hay disputas en torno a este asunto, que la sublevación de su hijo Hermenegildo en la Bética fuese la que le impeliera a considerar la necesidad de la unidad religiosa pero, como quiera que fuese, lo cierto es que una vez dominada aquella, emprendió una decidida política de conversión de los católicos hacia el arrianismo. La tarea era, sin duda, ímproba, pero Leovigildo jugó sus cartas con una cierta habilidad no desmentida por el resultado final (de hecho consiguió que el obispo de Zaragoza se pasase al arrianismo).

El propósito homogeneizador de Leovigildo se consumó bajo su hijo, Recaredo, aunque desde una perspectiva distinta: la unificación se produciría gracias a la conversión del reino al catolicismo, ya que el mismo monarca se había hecho católico gracias a los buenos oficios de Leandro, obispo de Sevilla, el mismo que había conducido al catolicismo a su hermano Hermenegildo.

Por eso, una de las primeras cosas que hizo Recaredo al subir al trono fue convocar el III Concilio de Toledo (mayo de 589) con el fin de conducir a la monarquía al catolicismo. La proclamación de la catolicidad monárquica gótica fue esencial para asentar la idea de comunidad (dentro de unos límites) que se venía desarrollando desde que Roma considerase a Hispania una sola.

A través de la transformación en un reino católico, las distancias entre la población y los dominadores godos sin duda menguaron. Durante los tiempos de Chindasvinto y Recesvinto resultó muy evidente el carácter de la acción real, que se identificaba plenamente con la Iglesia católica tanto como deseaba proteger al pueblo de los abusos de los reyes, fijando el tesoro de la corona a fin de que los monarcas no sintieran la tentación de aumentar el erario a costa del expolio popular.

Por otro lado, a esas alturas del siglo VII, Hispania era vista como una unidad sin género de dudas desde el exterior, y cuando los musulmanes la invadan, reflejarán esa condición en la misma denominación unificada –Al- Andalus- que darán al territorio.

La invasión islámica es, desde luego, crucial. Cuando se produce, siguen existiendo diferencias entre godos e hispanorromanos –se mantenía un reparto desigual en la posesión de las tierras, algo básico- y, para no pocos hispanos, la llegada del ejército árabe y norteafricano apenas representó sino la sustitución de unos dominadores por otros. Y no solo los hispanorromanos: también sucedió así para una significativa parte de la nobleza goda, que se islamizó sin mayores problemas.

Pero otros muchos no lo percibieron de ese modo. Una parte de la nobleza germánica se había refugiado en el norte peninsular huyendo de las asechanzas musulmanas o de las sempiternas querellas civiles godas. Entre ellos se encontraba don Pelayo, refugiado en Asturias -originariamente perseguido por Witiza, y más tarde huyendo de los invasores musulmanes-.

La resistencia que entonces comenzó estuvo unida al sentimiento de la “pérdida de España” que recogió aquel cenobita que completase la crónica de san Isidoro. Era el tiempo en que los francos contenían en Poitiers la invasión oriental, mediado el siglo VIII. “Pérdida de España”, así refirió el monje lo acaecido en La Janda, y no una mera caída del reino visigodo, como traspiés político, no; era un mundo lo que había sucumbido. Lo que le reemplazó no era España. Era, sustancialmente, otra cosa. Porque España no es –ya se ha dicho- cualquier cosa que se erija sobre el solar ibérico.

El recuerdo de esa España que se había perdido remitía, inevitablemente, al pasado godo. No porque este fuese contemplado como si de un tiempo venturoso se tratase, que no lo fue y que la población tenía buenas razones para no considerarlo de ese modo. Pero sí porque era el tiempo en que había existido España.

Lo que España había sido hasta entonces es bien distinto de lo que llegaría a ser después, esto es claro. No debe caerse en el anacronismo de pensar en aquella Hispania como en España tal y como hoy la concebimos: pero sin duda significaba cristianización y romanización. Y por esa razón se pensaba en la pérdida de aquello como motivo más que suficiente para comenzar el combate.

Una lucha que estuvo ligada, pues, a ese pasado godo. No es cuestión baladí el que el primer caudillo, Pelayo, fuera un espatario de don Rodrigo, el último rey godo, ni si su origen era o no germánico, aspectos que se han cuestionado aunque sean más posibles que los intentos de convertirlo en un hispanorromano propietario de tierras en Asturias (si bien pudo muy bien tratarse de un noble godo con tierras en esa región).

Pero, aunque no puede desdeñarse sin más la presencia de elementos indígenas en la formación del reino asturiano, son sin duda esenciales los de origen germánico. Cierto que las primeras crónicas omiten el origen gótico del reino, pero ello puede explicarse de acuerdo al testamento de Alfonso II: los godos eran culpables de la pérdida de España (lo que era cierto). Sin embargo, bajo Alfonso III las crónicas apuntan en un sentido completamente distinto y reivindican la evidencia de los lazos con los visigodos. En ese tiempo, a fines del siglo IX, se está produciendo la emigración de mozárabes hacia las tierras del Duero, abandonadas por los musulmanes a lo largo del siglo VIII, e interesa subrayar esa ligazón germánica; ahora bien, ese interés ¿no es, en sí mismo, significativo?

El derecho común que regía a los mozárabes era el recogido por el Liber Iudiciorum, que era también la base del derecho leonés y asturiano, con seguridad desde Alfonso II (el mismo que despreciaba a los godos) y que había sido promulgado por Recesvinto –unificando los derechos de ambas comunidades- mediado el siglo VII. Estuvo vigente hasta 1348, y fue el fuste legal no solo en León y entre los mozárabes, sino también en Cataluña.

Lo esencial, y lo que interesa precisar, es que la continuidad de esos elementos góticos es bien visible en la Hispania (valga la España) del tiempo de la primera reconquista; ciertamente se ha abusado de tal interpretación en algunos periodos posteriores de la historia, pero eso no autoriza a proponer alternativas descabelladas por motivos igualmente ideológicos.

Sin duda que el embrión de España se halla en la Hispania romana, que le da su primera unidad -aunque esta sea administrativa- y que toma cuerpo, debido al hundimiento del imperio romano, estando los godos de guardia en Hispania. Con ellos, por ves primera se levanta un reino independiente que abarca el conjunto de la península dándole, así, una cierta naturaleza política y que, como tal, es reconocida fuera de Hispania.

Cabe rastrear ese mundo gótico que sucumbe a comienzos del siglo VIII en la resistencia –primero- y constitución –después- de los reinos peninsulares de Asturias y León. Y, por tanto, el elemento germánico visigodo está presente en el proceso que llamamos Reconquista y que, precisamente por afirmar la suma trascendencia de la cesura que representó la invasión islámica, representó una especie de hilo conductor con un pasado necesario en la creación de un mito histórico determinante.

Cuando se habla de España, pues, hay que acordar que, con las debidas cautelas y sin caer en el anacronismo, esta es una de las naciones históricas más antiguas de Europa: con el reino franco superpuesto sobre la Galia, que crea Francia, la que más.

La falacia federalista
Carlos León Roch. Médico. latribunadelpaisvasco 24 Julio 2017

En el “no saber qué hacer” ante el ancestral problema catalán, soportado durante dos siglos por monarquías absolutas o constitucionales; por repúblicas federales o unitarias; por dictaduras y “dictablandas” militares o por “frentepopulistas” ha llevado, en esta alarmante hora, a revivir la llamada “solución federal”, en la inaudita ignorancia del significado del término, y en la absurda equiparación con las repúblicas federales” de USA o Alemania, entre otras.

Como todo el mundo debería saber, en las repúblicas federales la soberanía -vamos , el “derecho, a decidir”- no reside en cada uno de los estados que las constituyen, ni en los pueblos que las forman, sino en el conjunto de la nación.

Ni California, ni Tejas, ni Prusia pueden independizarse, pese a formar parte de una afianzada república federal. Tan es así que cuando, en el siglo XIX diez estados “federados” norteamericanos pretendieron constituir una Confederación, condujeron a esa nación a una terrible guerra fratricida… que terminó consolidando aquella república federal.

Y es que la única fórmula política que permite el “derecho a decidir” es la Confederación”, como aquella intentada por los desdichados estados sureños “usacos”.

En contraposición, la República - o el Estado- Federal es como el actual llamado Estado de las Autonomías de España…, con un poco más de “bombo”; con más o menos competencias económicas, sanitarias o fiscales, decididas y cuantificadas siempre por el poder legislativo de toda la nación, así como aplicado y controlado por el poder ejecutivo, por el gobierno de la nación.

La Constitución 1978 institucionaliza el término equívoco, ambiguo y nefasto de “nacionalidades”, junto al legítimo y “familiar” de regiones... Y es que en el “pasteleo” de aquellas Cortes Constituyentes de 1978, ¡que no eran ni fueron convocadas como constituyentes!, junto al estúpido y erróneo ”café para todos” se consintió la entrada en el texto de ese cáncer de crecimiento lento que ahora, cuarenta años después, amenaza de muerte a todo el cuerpo nacional.

Tal vez por todo eso, muchos también propiciamos un cambio constitucional, aunque –me temo- en sentido muy contrapuesto al mayoritario, pues se trata de regresar a un estado unitario, muy desconcentrado periféricamente, pero no descentralizado; con excepciones en el tratamiento de algunas regiones, provistas de legítimas y diferenciadas identidades culturales, pero con los ancestrales vínculos de la historia, de la sangre, del cariño y del amor.

No es posible avanzar (¡retroceder más bien!) en el ámbito autonómico-federal sin caer en el desastre confederal, magnifica iniciativa -por otro lado- para comenzar a unir regiones o naciones independientes, pero arcaica, insolidaria y nefasta para enfrentar regiones unidas durante cinco siglos.

Estos días, junto a la estúpida propuesta federal, en mi ciudad (Cartagena) se ha conmemorado (celebrado por algunos) la revolución cantonal del siglo XIX que en el seno de la I República (¡esa federal!) condujo al esperpento – heroico, eso sí, para miles de cartageneros- con bombardeo naval de Alicante; desembarco en Almería; declaración formal de guerra a Prusia, y solicitud, asimismo formal, de adhesión a los EEUU, como un estado más… Siete largos meses de bloqueo, de asedio, de incesantes bombardeos destruyeron mi trimilenaria ciudad.

Y esa historia, hipotético y posiblemente escéptico lector, es absolutamente verídica. Refleja el desastre que condujo a la España “Una e Indivisible” la malhadada república federal. La única que ha habido en nuestro país…

¡Cáspita si hubieran dos!

De lo que nos libró Franco
Pío Moa. Gaceta.es 24 Julio 2017

Este sábado, en Una hora con la Historia, tratamos las claves del separatismo catalán, tan ignoradas por la mayoría de los políticos , informadores y creadores de opinión. Anterior: Cómo hicieron grande a la ETA, gracias a sus primeros asesinatos: https://www.youtube.com/watch?v=myRxMiMjf10&t=5s

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Me preguntaba alguien en tuíter por un buen libro sobre la II Guerra Mundial para un joven de 16 años. Le dije que no conocía ninguno realmente bueno, aunque en el plano militar era interesante el de Liddell Hart. Obviamente, disto mucho de conocer ni siquiera una parte amplia de la bibliografía, aunque sí he leído algunas historias generales o sobre asuntos o batallas parciales. Prácticamente todas las historias están escritas desde el punto de vista de los vencedores, sin concesiones y con los nazis como el mal absoluto. En mi libro sobre Europa, y en Años de hierro he procurado matizar algo, aunque de modo muy aproximado en el segundo. En Europa he enfocado aquella guerra como un conflicto entre tres grandes ideologías surgidas de la Ilustración y convertidas en una especie de religiones sucedáneas. Claro está que se complicaban con intereses nacionales o imperiales, pero lo que le dio su peculiar carácter, la sistematicidad industrial de las atrocidades, fue precisamente el conflicto ideológico.

Pero no quiero hablar ahora de eso. Recientemente ha sido publicada una investigación de la estudiosa alemana Miriam Gebhardt sobre un asunto particularmente penoso, las masivas violaciones de alemanas realizadas por las tropas useñas en la posguerra. Se conocían las violaciones perpetradas por las tropas soviéticas, que algunos han estimado en dos millones, y que han sido muy aireadas en las historias prooccidentales. Las correspondientes a los soldados useños lo han sido mucho menos, de hecho han sido un asunto tabú durante muchos años, suponiéndose que había habido casos aislados o infrecuentes, duramente castigados cuando eran descubiertos. La realidad ha sido muy distinta: por lo menos 190.000 alemanas fueron violadas, probablemente muchas más, por los ocupantes occidentales. Estos, además, jugaban con la miseria reinante para prostituir a gran número de mujeres, muy a menudo madres de familia, que así podían alimentar a esta. En algún sitio, quizá en Años de hierro, señalé que se decía que los soviéticos violaban y los useños prostituían, pero estos también violaron masivamente.

En tuíter tuve una pequeña discusión sobre este asunto, señalando algunos que, de todos modos, ese tipo de atrocidad fue más masivo entre las tropas soviéticas. Es cierto. Pero también lo es que Rusia había sufrido una ocupación sencillamente brutal, y que el ansia de venganza ayudaba a explicar, aunque no a justificar, la conducta comunista. En cambio, los nazis se habían portado mucho más civilizadamente en el oeste, no teniendo los anglosajones otra excusa que el “enfado” por las pérdidas militares que les ocasionó la resistencia alemana. Parece que los alemanes dejaron en Francia unos 200.000 hijos con francesas, que no procedieron de violaciones, desde luego. Tampoco pueden argumentar con la suerte de los judíos, de los cuales se desentendieron básicamente los gobiernos aliados.

El sentido de estas consideraciones es recordar que gracias al franquismo España se libró de tales crímenes. Pese a lo cual hemos oído, con ocasión de aniversarios como el del desembarco en Normandía (donde creo haber leído que murieron más civiles franceses que combatientes germanos), a algunos políticos e historiadores españoles lamentar que no nos hubieran invadido también los anglosajones. Los mismos canallas pintan los años 40 en España con los más negros colores, cuando el país se libró de bombardeos, deportaciones, violaciones y asesinatos (las tropas useñas asesinaron a muchos prisioneros, y en sus campos perecieron hasta un millón según algunos cálculos, aunque otros los reducen bastante), etc. De hecho, los años 40 fueron en España incomparablemente mejores, en todos los sentidos, que en el resto de Europa, salvo, si acaso, Suiza y Suecia. Y el país pudo luego desafiar y derrotar el criminal aislamiento que trataron de imponerle los vencedores, democracias y soviéticos en unión. España no tuvo Plan Marshall, pero supo reconstruirse sin él, y quedó libre de la inmensa deuda contraída por el resto de Europa occidental, tanto con el dinero como con las tropas useñas.

Al inmenso beneficio de haber librado a España de la guerra mundial se suma el de haber derrotado a los partidos separatistas, golpistas y totalitarios en la guerra civil. Solo por estos dos méritos transcendentales, la figura de Franco debe figurar entre los máximos estadistas españoles en varios siglos. Pero, como sabemos, tuvo otros muchos méritos, a los que me he referido en varias ocasiones. Solo mencionaré otros dos referidos a aquella década que insisten en calificar de negra tantos especialistas en “mentira, estupidez y canallería”: la derrota del maquis, una peligrosa guerra de guerrillas que pretendía retoñar la guerra civil; y no haber hecho caso a la pandilla monárquica de Don Juan, que con su notabilísima necedad habría repetido la historia de la última etapa de Alfonso XIII. Estas cuestiones dan mucho de sí, y pensé que el publicar Los mitos del franquismo tal vez saldrían al ruedo quienes piensan de otra manera. Nada de ello ha ocurrido. Naturalmente.

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El cascabel catalán

Juan Pérez de Mungía. Periodista Digital 24 Julio 2017

La solución al problema de a quien encargar la celebración del referendum catalán, no es un comi-sionado o un consejero especial, sino, literalmente, un hombre de paja, o en su versión 3.0 un hombre o una mujer virtual. Puigdemont intenta endosar la organización del referéndum a algún psicópata que no sea paranoico con su patrimonio o que no tenga patrimonio, algo difcícil cuando llevan chupando del bote de la melaza política nacionalista tantos años. La única forma sería un voluntario virtual, cuyo sueldo podría además repartirse entre los consejeros mas fieles.

Junqueras utiliza el célebre eslogan, "Yo no soy tonto" rehusaba aceptar un cargo que desea en tanto en cuanto le gusta ser el mártir de la patria catalana para que el futuro le ponga al lado de tantos otros chivos expiatorios de la quimera catalana, por algo es un economista frustrado y un historiador de su propia historia. La realidad, en este caso, no supera a la ficción. Incapaz de inventarse una Lara Croft, Junqueras ha señalado a quien debe sacarse de la foto, a Vidal de Ciurana, a Neus Mun-té, la portavoz del Ejecutivo catalán, y a la consejera de Educación, Meritxell Ruiz. Temerosos de su patrimonio, renuncian al matrimonio político con un gobierno corrupto. Junqueras pretende la colectivación del asesino como en el célebre Asesinato en el Orient Express ahora denominado Re-ferendum Express.

El referendum es una patera abadonada a la deriva por los traficantes de almas, que tras quitarle el motor a la chalupa los han dejado en alta mar para que sus navegantes, peleen entre ellos, como en la película de Hitchcock, Náufragos. Todos los consejeros embarcados luchan por su supervivencia, nadie se fia de nadie, todos temen de todos. El drama del referendum está servido. El ataúd flotante de la Generalitat enfrenta un destino incierto mientras algunos son arrojados por la borda ante la dudosa honradez del gobierno.

Algunos se han apropiado de los víveres secesionistas, otros crédulos confian en las directrices del que defiende la raza, los oportunistas esperan su momento, el dueño de la brújula desconoce que está imantada. Todos son prisioneros de sus creencias y no conocen su destino final, la explosión de la calle que tirará por la borda el manual nacionalista, descubriendo que, al igual que la Biblia o el Corán, son solo una ficción mitica.

Los días avanzan sin moverse del lugar en el que se encuentran, el agua se agota. La cara humana de algunos engaña a la audiencia que no descubre que los nazis solo obedecen las instrucciones de su ideología nacionalista. No existe escapatoria, paradójicamente en un bote salvavidas, donde algunos han sido amputados del Govern, otros, acostumbrados a hacer política sin ropa interior corren el riesgo de coger una pulmonía secesionista. Los actores interpretan su papel, no hay intriga, no hay suspense, solo el drama humano de aquellos que desconocen su propia historia y solo quieren sobrevivir para relatar la que han inventado.

El referendum es una cajita de sorpresas, una urna de cenizas humanas, un ataúd de cadáveres po-liticos que enfrentan su destino a unas elecciones anticipadas que darán como fruto la desaparición de una vez por todas del partido del neonazi Jordi Pujol, el partriarca de la nación catalana, y de su matriarca que exhausta de tranferir los misales de capilla en capilla, ha visto como sus hijos van cayendo en la trena a cambio de salvar los millones de sus estafas.

Existe un pueblo catalán que ha sido engañado, estafado, ninguneado, un pueblo del común, ese lugar donde desaparece la razón y pervive la tribu. La mafia y sus acreedores pretenden borrar la identidad de un pueblo y dejarlo a merced de la batuta de sus opresores. Es la cabalgata celeste da-liniana, el gran masturbador, donde un elefante con patas de insecto intenta sostenerse en pie. El pueblo despertará de su letargo y consciente del delito nacionalista pasará factura politica a sus opresores.

El Estado debe reprimir la rebelión separatista catalana

Cinco siglos de la nación española no pueden ser destruidos por unos cobardes separatistas
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 24 Julio 2017

Tenemos la impresión de que se quiere contemporizar con quienes no se cortan un ápice cuando se trata de enfrentarse al Estado para pedirle ,¡qué digo! exigirle con malos modales, que se rinda ante sus desafíos como si, en realidad, quienes dispusieran del poder, de los medios, del apoyo democrático y de los recursos materiales y legales para hacer cumplir las leyes de la nación fueran ellos y no, como es evidente, la nación española, en su conjunto, enfrentada ante una comunidad que pretende presentarse como si, en realidad, en esta desigual partida de naipes, ellos tuvieran todos los triunfos y España se viera indefensa ante ellos.

Lo que sucede es que, lo queramos reconocer o no, quiera el Gobierno del señor Rajoy admitirlo o prefiera seguir aparentando que domina la situación; pretendan algunos partidos políticos dulcificar la amenaza y otros prefieran ignorarla, por estimar que la postura de los secesionistas catalanes favorece sus proyectos para España; el caso es que, cada día que pasa, cada acción que emprende el Gobierno para dificultar el progreso de la deriva independentista de Cataluña, la respuesta que se recibe por parte de los nacionalistas, siempre constituye una réplica mordaz, amenazante y belicosa, sean todos los que apoyen el camino hacia la independencia de España o sean algunos que, no obstante, son los más combativos y forman el núcleo duro que, incitados por los anarquistas de la CUP, la formación que podríamos decir que tiene, pese a su poca representación parlamentaria y sus escasos seguidores, la llave para obligar, al parlamento catalán, a que siga empeñado en su obsesión separatista por mucho que, desde todos los servicios jurídicos y asesorías de dentro y fuera del Parlament, se viene denunciando la imposibilidad de que se lleve a cabo este referéndum, ya que no existe apoyo legal alguno que permita afrontarlos desde la legalidad.

De hecho, ya son demasiados los sujetos integrados en las altas esferas del Gobern catalán y de las instituciones que colaboran con él en la locura que les hace insistir en su empeño, sin que tengan la menor contención, se atengan al más mínimo sentido común o respeten la legislación vigente que utilizan como arma de ataque las diatribas con las que, sin el menor rubor, insultan, amenazan, desautorizan y critican cualquier medida del Estado para impedir que sigan manteniendo su intención de llevar a cabo la consulta que, el TC y el Parlamento español, han advertido que sería desde todos los puntos de vista ilegal y contraria al ordenamiento jurídico español. El nuevo conseller de interior de la comunidad catalana, el que ha sustituido al que manifestó, con toda claridad, la imposibilidad de llevar a término un referéndum que carecía de la más mínima legalidad; un tal señor Joaquin Forn, precedido de la fama de ser un fanático del separatismo, ya ha anunciado que, pese a todo, los mossos que ahora dependen de él “no sólo no llegaremos a impedir el referéndum, sino que será todo lo contrario: facilitaremos su participación”. Otro de los más intolerantes con los catalanes que no quieren la separación de Cataluña del resto del país, el conseller de la Presidencia, Jordi Rull, se ha despachado a su gusto comentando las medidas del Estado para vigilar cada euro que se gaste la Generalitat, de los que recibe del FLA, en gastos para el referéndum, cuando se ha apresurado a amenazar: “Si colapsan económicamente y financieramente Cataluña, España se hundirá, así de claro”. Curiosamente, para este individuo, el impedir que se invierta en la preparación del referéndum ilegal, puede provocar que Cataluña se hunda económicamente y financieramente ¡Cuesta entender que alguien pueda desbarrar e una forma tan absurda! Este mismo conseller, ha insistido en su argumentación, hablando de que “Hacen un discurso del miedo porque ellos lo tienen y ven que no podrán frenarlo… Las amenazas no nos frenan, sino que nos estimulan para hacerlo mejor” ¿Miedo, a qué? A cuatro bocazas que, si tuvieran tiempo para pensar en lo que hacen, si fueran capaces de valorar sus errores de cálculo o si tuvieran dos dedos de sentido común y no fueran siervos de su locura, seguramente se darían cuenta de que quienes están en la picota, bailando en la cuerda floja y más cerca de la cárcel que de la presidencia de la Generalitat, son precisamente ellos.

Si bien, el Gobierno, parece que sigue preso de sus limitaciones, de su forma de gobernar basada en aguantar lo posible y de no tomar medidas que pudieran perjudicarles en unas futuras elecciones, no parece estar dispuesto a actuar con energía y rotundidad para parar enérgicamente cualquier nuevo intento de amenaza o extorsión. En cuanto a la ciudadanía e incluso en la catalana, ya se empiezan a notar movimientos de cansancio, muestras de que el tema catalán ya está agotado y, en consecuencia, deseos de que se acabe de una vez con tanta reclamación, poniendo orden en una comunidad que no parece dispuesta a aceptar la democracia española. Es cierto que, como parece que sería lo normal ante una situación en la que se está poniendo en evidencia el intento de un golpe de Estado para romper la unidad de España, el Ejército permanece tranquilo lo que, según nuestro criterio, no quiere decir que no esté en alerta observando lo que está sucediendo en Cataluña.

Puede que haya pasado desapercibido y que muchos ciudadanos no hayan reparado en ello, pero, con motivo del pasado día 18 de julio, conmemoró la efeméride de aquel día en el que, hartos de los crímenes que iba tolerando una República en manos de politicastros de izquierdas, se produjo el alzamiento del Ejército de Marruecos. Un texto escueto pero rotundo, una circular difundida por el Ejército de Tierra, causó el enfurecimiento de un diputado de Podemos, un tal Julio Rodríguez, que quiso denunciar el hecho. El texto de la circular era el siguiente: “En este día de 1936, oficialmente, se inicia en toda España un alzamiento cívico-militar, en el que participa la mayoría del Ejército. Es un día importante en la historia de nuestra patria que merece ser recordado, para que las generaciones futuras eviten que se produzcan las circunstancias que propiciaron el levantamiento bélico. Los pueblos que olvidan su historia están irremisiblemente condenados a repetirla”. Es imposible decir en menos palabras algo tan evidente, real desde el punto de vista histórico y aleccionador en cuanto a recordar que la situación insostenible de aquellos días, la falta absoluta de autoridad, los desórdenes callejeros, los crímenes de las brigadas cenetistas y de la FAI y el comportamiento del gobierno frente populista de la República y del señor Companys en Cataluña, fueron los causantes de que en España se impusiera el terror y, en consecuencia, la necesidad de que alguien se hiciera cargo de la situación para evitar que el país cayera en manos de las hordas comunistas del Kremlin. Franco se ocupó de ello.

Ya no queda tiempo para componendas, es obvio que todos los intentos de hacer entrar en razón a estos secesionistas catalanes han fracasado y que el Gobierno y la señora vicepresidenta han errado en su estrategia. Ahora ya no caben más contemplaciones, ya no queda otro recurso que enseñar a quienes incumplen las leyes o amenazan con hacerlo, lo que les espera a si no acatan la Constitución, no obedecen a los Tribunales o no se sujetan al imperio de la Ley; pretendiendo crear un estado dentro de otro estado y amenazando a los legítimos gobernantes, elegidos democráticamente por el resto de ciudadanos de la nación, con enfrentarse violentamente al Estado de Derecho. El destino de estas personas no debe ser otro que el de comparecer ante los tribunales para responder de sus delitos y recibir la pena correspondiente a todos los delitos que, en sus acciones ilegales, han acumulado. Su destino la cárcel.

O así es como señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, creemos que ha llegado el momento en el que se hace imprescindible, para conservar nuestras tradiciones, el respeto por nuestros valores, la estabilidad de nuestra democracia, el orden de nuestras calles y la unidad de nuestra nación, España; que, por parte de que quienes tienen la misión de velar por nuestra patria e impedir que las fuerzas que desean su desintegración se salgan con la suya, se tomen las medidas oportunas para cortar por lo sano cualquier intento, tanto comunista como separatista, en el que se pretenda atentar contra nuestra Constitución o valerse de artimañas y triquiñuelas para maquinar, solapadamente, las intrigas y maldades encaminadas a provocar el desorden, el temor, la inseguridad y la destrucción de lo que durante tantos años de paz y de orden, España, ha conseguido para sus ciudadanos, no precisamente gracias a esta izquierda radical y destructiva que intenta acabar con todo nuestro acervo cultural, para acabar conduciéndonos al “madurismo” venezolano.

La bronca genial de Juan Marsé contra el “procés” deja tiritando a Puigdemont
ESdiario 24 Julio 2017

Algunos artistas e intelectuales catalanes han decidido romper la “omertá” sobre el proceso independentista. El Premio Cervantes 2008 no deja títere con cabeza entre los secesionistas.

Se puede decir más alto pero no más claro. Y, todo, en boca de un Premio Cervantes. El escritor catalán, Juan Marsé, firma este lunes una ácida radiografía sobre el "procés", en la que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras no salen especialmente bien parados.

"Lo que se propone el Govern es rigurosamente incompatible con un Estado de Derecho. No necesito otro argumento para rechazar tal propuesta. Yo no soy nacionalista y todas las banderas me repugnan. Soy más bien provinciano, incluso comarcal. Soy pueblerino, digamos hortelano. Con el huerto me basta", afirma Marsé en el diario El País.

"Está bien claro: que un grupúsculo antisistema como la CUP, una panda de impresentables llenos de estulticia y roña ideológica, tenga agarrado al despeinado president Puigdemont por los cataplines y pueda determinar los presupuestos generales de la Generalitat y las derivas más delirantes (como pedir que la Catedral de Barcelona se convierta en un mercado) que adornen el proyecto de secesión, muestra hasta qué punto la sociedad catalana está abocada al futuro más incierto, ridículo y calamitoso".

"La triste realidad -continúa el escritor- es que el señor Puigdemont y el señor Junqueras, dos luminarias políticas que pasarán a la historia del esperpento ibérico, comparten, como ha escrito Valentí Puig, una aparatosa ignorancia sobre el Estado de Derecho y sobre la política, y, en concreto, sobre la historia política de Cataluña y de toda España".

Marsé reconoce además que le repugna "el relato maniqueo del Govern, la desvergüenza y la impunidad con la que Puigdemont y Junqueras mienten al hablar en nombre del pueblo, al apelar reiteradamente y del modo más miserable del mandato del pueblo que dicen haber recibido".

"Y de esa empanada mental que llaman el derecho a decidir… Sí, vale, pero ¿a decidir qué? ¿Que nos vamos de España y de Europa?", concluye.

Junto a Marsé, se posicionan contra el referéndum del 1 de Octubre otros destacados artistas catalanes como Joan Manuel Serrat, Isabel Coixet, Javier Mariscal o Eduardo Mendoza.

Sólo está en catalán y en inglés
La mano independentista ya se nota en los Mossos: eliminan el castellano de su web
Borja Jiménez okdiario 24 Julio 2017

Pere Soler, flamante director de los Mossos, ya está aclimatando el cuerpo a su gusto… y al de Carles Puigdemont, que sabe muy bien a quién ha puesto para cubrir la vacante de Albert Batlle, quien dimitió al frente de los Mossos a la vista de la deriva independentista que estaba tomando la Generalitat de Cataluña con sus funcionarios de cara al referéndum ilegal del próximo 1 de octubre. Apenas una semana después de llegar, ya ha ordenado eliminar el castellano de la página web de los Mossos.

Dicho y hecho. Ni diez días han pasado desde que Pere Soler se encuentra al frente de los Mossos y ya ha eliminado la información en castellano de la página web, aunque ha dejado la traducción al inglés. Para los españoles no, para los extranjeros sí. OKDIARIO ha llamado a la Generalitat para preguntar por los motivos que les han empujado a ello, y desde ahí se limitan a responder que “no lo saben”, ya que ellos se limitan a elaborar contenido para la web, y no deciden los idiomas.

Un importante cargo de la Generalitat ha confirmado a este periódico que la principal preocupación de Puigdemont era que los Mossos d’Esquadra entorpecieran el referéndum ilegal que se pretende celebrar el próximo 1 de octubre. De hecho, las mismas fuentes explican que a Albert Batlle se le empujó a salir desde la cúpula de la Generalitat.

Pere Soler es un hombre independentista, como ya ha demostrado a través de sus redes sociales. Y esa ideología es la que quiere impregnar sobre el cuerpo de seguridad que controla la Generalitat. De hecho, en contra de lo que sucede con otros cuerpos de Cataluña, como los bomberos, ha eliminado el castellano para que sólo los catalanoparlantes puedan comprender las directivas de los Mossos.

En este sentido, la página web de la administración catalana sigue haciendo aguas. Se han preocupado en eliminar el castellano antes incluso que en cambiar el nombre del director de los Mossos d’Esquadra, ya que en la web sigue apareciendo Albert Batlle en ese cargo.

Según ha podido saber OKDIARIO, al nuevo director del cuerpo policial catalán ya se le ha transmitido su principal objetivo: garantizar inmunidad a sus agentes ante la presión del Gobierno central de cara al referéndum.

Los sindicatos, sorprendidos
Cuando este periódico se ha puesto en contacto con los sindicatos de los Mossos la respuesta, en todos los casos, ha sido de sorpresa. ¡Ni lo sabían! Es decir, que Pere Soler ha intentado hacer este cambio sin generar mucho ruido, sin embargo, OKDIARIO ha localizado el cambio a tiempo y, lamentablemente para él, generará el ruido que él tratará de acallar.

Valentín Anadón, portavoz de la Federación de Profesionales de la Seguridad Pública (FEPOL), explicó a OKDIARIO tras la dimisión de Albert Batlle que en términos de gestión, el director general, Albert Batlle, “ha sido un director que tiene en su mochila cosas positivas”.

En el caso de que se diese una orden a los Mossos para que se celebre el referéndum… no es algo que contemple aún el cuerpo policial catalán. “De momento eso son conjeturas. Yo no puedo adelantarme a los acontecimientos, pero esperamos que sea alguien responsable al respecto. Independientemente de la persona que esté al frente de los Mossos, nosotros haremos lo que hemos hecho siempre: defender los derechos y las libertades de todos los catalanes y hacerlo manteniendo la seguridad jurídica”, concluyó entonces Anadón.
 


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