AGLI Recortes de Prensa   Lunes 31 Julio 2017

La imparable degradación tercermundista del empleo
Roberto Centeno El Confidencial 31 Julio 2017

La EPA del segundo trimestre mostró un incremento del empleo de 375.000 personas. Gobierno y mayoría de medios han echado las campanas al vuelo, engañando una vez más a los españoles sobre su significado real, que consolida una tendencia imparable de empobrecimiento y desigualdad en la que ya somos maillot amarillo de Europa.

El número total de horas trabajadas en la economía, cifra también publicada por el INE pero que casi nadie se ha tomado la molestia de comprobar, no hace más que bajar, lo que significa que solo se están repartiendo gracias a la reforma laboral unas horas de trabajo cada vez menores entre más personas con sueldos y condiciones laborales auténticamente miserables, a lo que se añade algo más grave si cabe: la tasa de paro juvenil subió nada menos que ¡seis puntos!, el 47,6%, respecto al primer trimestre del año.

“El número de parados baja de los cuatro millones por primera vez desde el cuarto trimestre de 2008”, afirman triunfales la mayoría de los grandes medios, es decir, tratan los empleos de 2008 y de 2017 como si fueran iguales, cuando la diferencia entre ambos es abismal. Los empleos de 2008 eran empleos más o menos dignos.

En cambio, hoy estamos hablando de empleos de 850 euros brutos de media, y si vamos más atrás en el tiempo, a mediados de los setenta, el sueldo de una sola persona era más que suficiente para vivir, para comprar una vivienda y para educar a los hijos, hoy es imprescindible el sueldo de dos personas, y con los nuevos empleos que se están creando ya ni siquiera eso, 1.700 euros brutos al mes no dan para ello. Estamos hablando de una degradación estructural imparable del mercado laboral como jamás se había conocido en más de 100 años. Echar las campanas al vuelo por ello es de una irresponsabilidad y de una miseria moral difícilmente superables.

Unas desigualdades sangrantes
Mientras que para la media de la OCDE entre 2007 y 2014 la desigualdad ha permanecido prácticamente sin cambios, España es el país donde más ha crecido, ¡se ha doblado en 12 años!, y es que los salarios basura —el 70% de los trabajadores jóvenes percibe menos de 1.000 euros mensuales— son los que prevalecen, y la situación la han empeorado aún más desde 2014.

La Comisión, en su informe 'España 2017', alerta de los altos niveles de desigualdad, pobreza y exclusión social, “conseguir un empleo en España ya no garantiza el salir de la pobreza”, y las cifras que da son escalofriantes: el 28% de los españoles está en riesgo de pobreza o exclusión social, y el 34,4% de los niños, algo realmente tercermundista. Uno de cada cuatro contratos que se firman tiene una duración de menos de siete días, y en esta última EPA el 70% de los empleos creados ha sido de carácter temporal.

Por el contrario, entre 2007 y 2016, medido por el importe medio de la base imponible del IRPF, las personas más ricas con ingresos declarados superiores a 600.000 euros ganan hoy en euros constantes, para eliminar el efecto de la subida de precios, un 41% más, pero como además hay un 30% menos de perceptores de más de 600.000 euros, los 7.300 que quedan —los megabeneficiarios de la crisis— no es que ganen un 41% más, es que ganan un ¡105% más!, mientras que el resto de contribuyentes —la clase media y la clase trabajadora— ha visto reducida su base imponible en un 13%

Si ahora hacemos la misma comparación entre grandes empresas y pymes, en este caso sobre la base de ingresos tributarios y siempre en euros constantes, mientras que las primeras han ingresado un 18,7% menos, la contribución a los ingresos tributarios de las pymes se ha desplomado un 146%, y habida cuenta que estas representan el 90% del tejido empresarial español, ello da una idea cuantitativa del brutal nivel de destrucción del tejido empresarial, lo que nos ha convertido en un país de enchufados públicos, especuladores y 'camareros'. Y cada vez peor, a junio de 2017, el coste salarial por trabajador ha caído un -0,2%: como el IPC ha subido un 1,5%, la pérdida de poder adquisitivo ha sido del 1,7%, la más alta de Europa.

Por otro lado, el empleo público que sigue creciendo, de entre quienes solo 700.000, en palabras del ministro Montoro, "han conseguido sus plazas a través de oposiciones limpias y transparentes", supera de nuevo los tres millones, con salarios medios a finales de 2016 de 29.456 euros, un 37% superiores a los del sector privado, lo que no sucede en ningún otro país desarrollado, y ahora Rajoy va a incrementar la cifra en 250.000 puestos, a los que no pueden acceder —excepto Cuerpos de Seguridad— más que los parientes, amigos y correligionarios de UGT y CCOO,​ estando vedados para el resto de los españoles. Y toda esta degradación sin precedentes, todo este sufrimiento de la mayoría de la población, ha sido en vano.

Desde 2007, hemos aplicado la política económica más desastrosa de Occidente: falsificación sin límite de la realidad, ajustes indiscriminados llamados 'reformas', política de reducción de rentas, endeudamiento vertiginoso, descontrol total del gasto, particularmente el autonómico, con injusticias que claman al cielo, como el régimen foral del País Vasco y Navarra, o el sistema financiero, que después de haber invertido en él cientos de miles de millones de euros en dinero público sigue pendiente de un hilo, todo lo cual nos expone gravemente a “los futuros 'shocks' de los mercados”.

Y es que España se ha convertido desde 2007 en el imperio de la ocultación y de la mentira. Empecemos por lo más grave, la deuda pública, que ha crecido en 1,03 billones desde ese año y en 588.000 millones desde 2012. Gobierno, Banco de España, AIReF, etc. engañan a los españoles contándoles que la relación deuda/PIB es del 100% del PIB, porque solo contabilizan la deuda según protocolo de déficit excesivo, una convención contable de Bruselas aplicable a aquellos países con un déficit público de más del 3% del PIB, pero que no recoge toda la deuda, que a finales de marzo 2017 ascendía a 1,55 billones de euros o el 137,5% del PIB.

Y todo ello utilizando las cifras de PIB oficial, porque si lo comparamos con el real estaríamos hablando del 167,2%, deuda que por otra parte no para de crecer, una burbuja de deuda completamente fuera de control, cuyo estallido en cuanto empiecen a subir los tipos de interés y desaparezca el QE (expansión cuantitativa), es decir, los 70.000 millones de euros que el BCE dedica cada mes a la compra de deuda pública y privada, hará que el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007 parezca una broma.

Pero también el sistema financiero se ha endeudado con el eurosistema en 173.000 millones de euros con un crecimiento del 36,3% en los últimos 12 meses, o el programa de compra de activos adquiridos por el BCE, que suma ya 265.000 millones de euros, ¡un 65% más que hace un año! La burbuja de deuda, con la que los bancos sostienen al Ibex 35 y la estructura política, es hoy el gran talón de Aquiles, como antes lo fue el ladrillo.

En resumen, mientras que el Gobierno nos pinta un paisaje tan idílico como falso, la situación estructural de la economía española se resume así:
Un modelo de Estado (el autonómico) imposible de financiar y que produce las desigualdades territoriales mayores de nuestra historia, con una insolidaridad jamás conocida; una deuda imposible de devolver que nos llevará a la suspensión de pagos en cuanto empiecen a subir los tipos de interés y BCE ponga fin a su disparatada política de dinero ilimitado a coste cero, que favorece extraordinariamente a los países del norte, particularmente Alemania, y arruina a los del sur, particularmente España; un sistema financiero pendiente de un hilo; un sistema de pensiones quebrado donde los gastos superan un 20% a los ingresos, lo que se cubre con deuda, y un mercado laboral donde la calidad del trabajo, los salarios y la protección social es ya claramente tercermundista .

Esa y no otra es la realidad económica y social de España hoy, todo lo demás es pura demagogia y propaganda vana, como cuando Zapatero afirmaba que teníamos el sistema financiero más sólido de la galaxia y que no había ninguna crisis.

Los peligros del desafío catalán
JAIME IGNACIO DEL BURGO El Mundo 31 Julio 2017

No es fácil entender la postura del Partido Socialista Obrero Español en la cuestión catalana. Mientras dice defender la unidad nacional, hace lo posible para poner palos en la rueda del Gobierno, en vez de cerrar filas junto a él. A estas alturas, practicar el funambulismo político sólo contribuye a dar alas al separatismo.

A principios de julio, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se estrecharon la mano en La Moncloa. Los medios lanzaron las campanas al vuelo porque los dirigentes de los dos partidos que hasta ahora han sustentado la legitimidad constitucional nacida del gran consenso nacional de 1978, estaban de acuerdo en utilizar todos los instrumentos previstos en la Constitución para cumplir y hacer cumplir la ley y el Derecho.

Pero poco duró la alegría en casa del pobre. La portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, se encargaría de echar un jarro de agua fría al declarar que el PSOE se opondría a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. De nada sirvió que el histórico dirigente socialista Felipe González defendiera la necesidad de dar respuesta al independentismo con todos los medios constitucionales, sin exclusión. El propio Pedro Sánchez se encargaría de descalificarlo y, no contento con ello, a renglón seguido anunció su intención de negociar una solución alternativa con Podemos, amigo de todos los grupos independentistas que en España hay, y que no oculta su objetivo de acabar con el «régimen» antidemocrático y oligárquico impuesto en 1978 para conducirnos, alegres y confiados, hacia una sociedad bolivariana marxista.

Ignoro cuál va a ser la estrategia del Gobierno para abortar el procés catalanista. Supongo que habrá previsto cualquier contingencia. Pero tengo la impresión de que ni en Cataluña ni en el resto de España hay plena conciencia de que vivimos unos momentos cruciales para la estabilidad democrática de nuestra sociedad y de su sistema de libertades. No pretendo ser catastrofista, pero a cualquiera se le ocurre que si se echa gasolina al fuego se corre el riesgo de provocar un incendio incontrolable.

En 2003 publiqué un libro titulado Jaque a la Constitución. En él analizaba los diversos proyectos de reforma del Estatuto catalán de 1979, que acababan de iniciar su andadura en el Parlamento de Cataluña ante la indiferencia general. No tengo el don de la profecía, pero tras estudiar su contenido escribí: «A la vista de lo que está por venir, presiento que Cataluña lleva camino de convertirse en un nuevo problema... Estamos tan solo ante un juego de esgrima de los políticos. Sin embargo, en los juegos peligrosos puede pasar cualquier cosa. Y si Dios no lo remedia, la vida catalana está a punto de una radicalización sin precedentes por causa de la irresponsabilidad de alguno de sus políticos».

Catorce años después, nos enfrentamos a un referéndum ilegal, convocado y organizado por la propia Generalidad, para legitimar una declaración unilateral de independencia. De momento, sólo la violencia verbal ha hecho su aparición. Por fortuna, Terra lIure no es más que un sórdido recuerdo. Y no será fácil llamar a las barricadas revolucionarias a los ciudadanos de una Comunidad cuyo PIB per cápita en 2015 superaba los 27.000 euros, con un impresionante progreso económico, social y cultural. Pero en este insensato mundo todo es posible.

Cada día que pasa, el margen para un acuerdo político es más estrecho. Se recrimina al Gobierno por no haberlo intentado. En su descargo diré que un Gobierno constitucional no puede dialogar con quien le exige, como cuestión previa, el reconocimiento del derecho de Cataluña a destruir la unidad de España, pues no otra cosa se oculta en un eufemismo como el derecho a decidir.

En los debates constituyentes, el ponente de la Minoría Catalana, Miquel Roca, sostuvo que «nación de naciones» era un concepto innovador. Las nacionalidades «son aquellas identidades históricas y culturales... que vienen a configurar la realidad de la resultante en una España-nación, una nación española que en este sentido cobra su dignidad». El propio Jordi Pujol, tras defender la singularidad autonómica catalana, abogó por «un Estado equilibrado, un Estado fuerte, no en el sentido autoritario de la palabra, sino en el de la eficacia y en el de la capacidad de servicio; un Estado al servicio de sus ciudadanos, del orden y de la justicia. Por todo ello, nuestra minoría ha aceptado plenamente la Constitución, ha aceptado plenamente el marco constitucional».

Quizá porque ha leído apresuradamente los debates constituyentes, Pedro Sánchez pretende convertirnos en una «nación de naciones». Ha comenzado por conceder el título de nación a Cataluña y al País Vasco. Quizá algún día nos dé a conocer la lista de las demás naciones-Estado. O tal vez ha decidido volver a las fuentes históricas del PSOE, y, en concreto, al Congreso de Suresnes de 1974, celebrado en los estertores de la Dictadura franquista, en el que los socialistas acordaron la constitución de una «República federal de las nacionalidades», a las que se reconocía el «derecho de autodeterminación». De modo que a cada nacionalidad ibérica se le atribuía la facultad de «determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español».

Es cierto que el artículo 2º de nuestra Constitución reconoce la existencia de nacionalidades, pero a éstas sólo se les atribuye el derecho a la autonomía. No somos una unión, confederación o federación de naciones o Estados soberanos ni tampoco un Estado plurinacional. El único titular de la soberanía es el pueblo español y la propia Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, como patria común e indivisible de todos los españoles.

Ahora bien, aunque el pueblo español aceptara una reforma tan destructiva para la unidad nacional como la que propone Sánchez, la fórmula socialista no serviría para resolver el problema catalán. Porque los separatistas rechazan de plano formar parte de la nación española para convertirse en un Estado-nación independiente.

La idea de España como nación soberana, integrada por nacionalidades y regiones autónomas, mereció el respaldo de la gran mayoría de los españoles en el referéndum de la Constitución de 1978, incluidos los ciudadanos de Cataluña. En ella el sí obtuvo el 90,8% de los votos emitidos, con un porcentaje de participación del 67,6% del censo. Y no es ocioso recordar que el Estatuto catalán de 1979 fue refrendado por el 88,15% de los votantes, con una participación del 59,7%, y en el Estatuto de 2006 la participación fue sólo del 48,85% del censo, pronunciándose a favor el 73,9%, con un apoyo popular de apenas el 36% (1.881.765 votos de un censo de 5.222.464 electores).

No se puede exigir al Gobierno que negocie lo innegociable. La Generalidad ha llegado demasiado lejos y no hay síntomas de marcha atrás. Las Naciones Unidas sólo reconocen el derecho de autodeterminación o «derecho a decidir» a los territorios que padecen una dominación colonial o están sometidos a una discriminación social y cultural cuyo origen sea la dominación política de un pueblo sobre otro. ¿Puede alguien sostener seriamente que Cataluña está sometida a la opresión del Estado español? Todos los ciudadanos españoles, incluidos los catalanes, disfrutamos de los mismos derechos y la cultura o la lengua propia de cada comunidad están plenamente garantizadas. A mayor abundamiento, el Gobierno de España surge de la voluntad de un Parlamento que representa democráticamente, mediante elecciones libres y periódicas, a la totalidad de los ciudadanos españoles.

Hace tres años, defendí como solución al problema catalán la incorporación a la Constitución de una disposición adicional, similar a la que ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales, que dio cobertura constitucional al Estatuto vasco de 1979 y al Amejoramiento del Fuero navarro de 1982. Una nueva disposición adicional podría reconocer un estatus especial para Cataluña, basado en el principio de bilateralidad (que no debe confundirse con un régimen de soberanía compartida). Esta fórmula no afectaría al artículo 2º y bastaría con que fuera aprobada por las Cortes españolas, conforme a lo dispuesto en el artículo 167 de la Constitución. Pero a la vista de la intransigencia non santa del independentismo catalán esta solución, como cualquier otra que pueda plantearse dentro de la Constitución, está condenada al fracaso. Difícil papeleta la del Gobierno. Y más si el Partido Socialista continúa con su pernicioso funambulismo político.

Jaime Ignacio del Burgo fue senador constituyente y presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados.

El PSOE sigue desunido y sin una idea clara de qué es España
EDITORIAL El Mundo 31 Julio 2017

Pese a las continuas apelaciones a la "unidad", el Congreso Federal del PSOE de junio en el que Pedro Sánchez fue ratificado como secretario general acabó con un amargo regusto a desunión. Y ayer se confirmó que, en realidad, el partido está profundamente fracturado, tanto por los choques que provoca el debate kafkiano sobre el modelo territorial de España, como por el encono insuperable que caracteriza la relación entre Sánchez y Susana Díaz. La presencia ayer del primero en el Congreso de los socialistas andaluces era casi obligada; sin embargo, no sólo no ha servido para cerrar viejas heridas, sino que ha contribuido a agrandar la imagen de enfrentamiento, por la frialdad entre los dos dirigentes y por el cruce de mensajes nada amistosos a través de los que cada uno pretendía marcar su espacio.

"Nunca me hagas elegir entre las dos lealtades", le espetó la presidenta andaluza a Sánchez, dejándole claro que no piensa mostrar una adhesión inquebrantable a la dirección del partido si ésta colisiona con la lealtad a Andalucía y sus intereses. O, dicho de otro modo, Díaz no está dispuesta a pasar por el aro de Ferraz de tener que sumarse a peligrosos experimentos como la "plurinacionalidad" o "el país de países" a modo de Estado federal que se ha sacado Sánchez para tratar de contentar a los sectores más pronacionalistas del partido, como el PSC. Primero, porque la dirigente sevillana quiere reivindicar al PSOE histórico -en clara oposición al sanchismo-, alejado de este tipo de planteamientos desde la Transición. Y, sobre todo, porque una vez perdida la carrera de primarias, toda su atención se centra ahora en volver a ganar las elecciones en Andalucía, lo que, llegado el caso, le permitiría otro intento de asaltar Madrid si el efecto Sánchez se desinfla, como sospechan los críticos. Díaz sabe que la falta de una idea coherente de España que está demostrando Ferraz puede costarle un disgusto electoral en su feudo, si no logra marcar distancias claras. Por eso advirtió al secretario general la víspera de recibirle que "los socialistas nunca hemos sido nacionalistas; siempre hemos puesto a las personas por delante de los territorios".

La batalla entre Sánchez y Díaz se antoja tan larga como letal, porque la división siempre acaba siendo penalizada en las urnas. Detrás del cruce de reproches mutuos hay, además, una idéntica actitud revanchista que hace imposible todo acercamiento de posturas. Sánchez no dudó en laminar a los susanistas de su Ejecutiva, crecido por la mayoría casi absoluta que le otorgó la militancia, y Díaz le ha respondido ahora con la misma moneda, al formar una nueva dirección del socialismo andaluz sin rastro de sanchistas críticos.

En todo caso, lo cierto es que el PSOE está en un laberinto, enzarzado en un debate territorial que casi nadie entiende. Con la excusa de abrir una nueva vía ante el desafío independentista catalán, el partido ha incorporado por primera vez en su historia a su ideario la "plurinacionalidad" de España. Esa fórmula no sirve para aplacar al nacionalismo;y, sin embargo, ya se está viendo que puede originar no pocos problemas. Por lo pronto, ha dado alas a que el PSOE valenciano haya abrazado durante su congreso regional las tesis más nacionalistas. No deja de ser una paradoja que Ximo Puig, que con tanto ardor apoyó en las primarias a Díaz, esté ahora detrás del giro valencianista para tratar de disputar el espacio a Compromís. Aunque en el pasado reciente ya se ha demostrado lo mal que le va al PSPV cuando actúa como si fuera un partido nacionalista más. Aunque mayor polémica y desconcierto ha causado la disparatada propuesta del PSOE de Baleares, instando a crear una federación entre sus islas.

Lo que está claro es que Sánchez se muestra incapaz de acabar con las trifulcas en el seno de su partido y, peor aún, de fijar un modelo territorial nítido. Y así es muy difícil que el PSOE vuelva ser una alternativa de Gobierno real. No puede seguir nadando en la ambigüedad en un asunto tan crucial.

Zurda fobia a España
JORGE BUSTOS El Mundo 31 Julio 2017

Entre Pedro y Susana ha estallado la paz, y lo sentimos. Su pelea era la última esperanza que nos quedaba de limitar algún día el número de naciones que contiene España. Ahora proliferarán las soberanías al norte de Despeñaperros, cada una con su hecho diferencial y su identidad histórica, que es la manera genial que ha encontrado Sánchez de llenar la España vacía. A falta de individuos físicos, la va a petar de espectros nacionales. Cada mañana los españoles actualizaremos en el teléfono el diseño territorial del Estado, igual que consultamos la previsión meteorológica, más que nada para no invadir a nadie sin querer al salirnos de la M-50.

A la amenazada especie del socialista ilustrado -ese lince ibérico atropellado una y otra vez por el sanchismo- le frustra la degradación de su vieja sigla. Por eso se va Madina. Pero antes de derramar lágrimas socialdemócratas debería preguntarse por el momento exacto en que empezó a joderse el PSOE, vencido hoy bajo el peso de una letal hispanofobia que se remonta -como explica María Elvira Roca- a la traición de los afrancesados, ganados por rencor o por dinero para la causa extranjera de la leyenda negra. A Pedro Sánchez no le cabe siquiera el mérito de resultar original o decisivo en el natural progreso de ese daño; lo único que él ha descubierto es una capa desconocida de dureza en el rostro vulgar del trepa ibérico.

En realidad, tampoco la izquierda española está sola en su complejo nacional. Durante el proceso de descolonización de Argelia, el argelino no independentista que fue Camus constató, melancólico: "La derecha ha concedido a la izquierda los derechos exclusivos de la moralidad y ha recibido a cambio el monopolio del patriotismo. Francia ha perdido por duplicado". Y ese fue el pacto del que aún viven todos los bipartidismos occidentales: la derecha relajó la moral, la izquierda aceptó el orden. Lo más parecido a un propósito de enmienda patriótica en la izquierda no ha venido del PSOE sino de Errejón, que al fin se ha atrevido a cuestionar la antipatía irracional que en su bando despierta la mera idea de España. Ojalá más Camus y menos Laclau.

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Sin atajos para la reinserción de los etarras
EDITORIAL El Mundo 31 Julio 2017

El discurso del final de ETA no es ya únicamente una estrategia política encaminada a obtener los máximos beneficios para quienes todavía tienen asuntos pendientes con la Justicia y lavar la imagen de la banda. Publicamos hoy que terroristas huidos y presos están constatando que ya no existe ninguna estructura que los respalde y, por tanto, han empezado a dar pasos de forma individual para intentar solucionar sus problemas. Este movimiento se ve más claramente entre los huidos de la banda. "Cada uno está tratando de buscarse la vida", señalan fuentes de la lucha contraterrorista.

Sin duda, es una buena noticia que los presos y los huidos de la Justicia constaten que ETA ya no tiene ningún tipo de estructura en la que puedan apoyarse. Significa que, efectivamente, el Estado de Derecho ha conseguido derrotar a ETA, sin paliativos.

Esta situación ha llevado también a un cambio entre los presos de la banda, que recientemente votaron por abandonar la línea dura y acoplarse a la situación de los presos comunes para empezar a acogerse a beneficios penitenciarios, como el disfrute de permisos o acogerse al tercer grado.

Es un paso significativo y consideramos que la respuesta del Gobierno debe seguir marcada por los mismos criterios que hasta ahora: los etarras deben mostrar claramente su ruptura con ETA, expresar su arrepentimiento pidiendo perdón a las víctimas y, sobre todo, exigir que colaboren con la Justicia para esclarecer los más de 370 asesinatos de la banda todavía no resueltos. Se trata de una petición de las víctimas y, como decía el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, recientemente a EL MUNDO, esa colaboración no se está produciendo en absoluto.

Terrorismo callejero en Barcelona
EDITORIAL Libertad Digital 31 Julio 2017

La CUP está dispuesta a servir de cuña del golpe de Estado en las calles, a implantar la dictadura de la 'kale borroka'.

Las juventudes de la CUP, formación que sustenta el Gobierno de convergentes y republicanos en la Generalidad, han reivindicado el ataque terrorista contra un grupo de turistas que recorría la Ciudad Condal a bordo de un autobús turístico de la empresa municipal Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). Ocurrió el pasado jueves, a las doce del mediodía, en las inmediaciones del estadio del FC Barcelona. Varios encapuchados asaltaron el autobús, amenazaron al conductor y los pasajeros con un cuchillo y desalojaron el vehículo. Después pincharon las ruedas y pintaron en el vehículo eslóganes contra el turismo. Los pasajeros creyeron estar ante un atentado islamista, dadas las capuchas y el cuchillo, pero en realidad se trató de una "acción de autodefensa" de Arran –la facción juvenil del partido parlamentario y con representación municipal–, según la jerga empleada para la reivindicación de la autoría en Twitter.

Así es que, en pleno proceso separatista, a dos meses del referéndum del 1-O, un comando de la CUP se ejercita en la práctica del terrorismo callejero con el asalto, desalojo e inmovilización de un autobús turístico a plena luz del día y al lado del Camp Nou. Cuatro días después, tanto la Generalidad como el Ayuntamiento siguen sin denunciar el ataque porque están a la espera de unos indeterminados informes sobre lo sucedido, que en todo caso consideran un acto de "vandalismo".

La reivindicación del atentado por parte de la CUP es el prólogo de la manifestación convocada para este lunes contra la Guardia Civil frente al cuartel del Instituto Armado en la capital catalana. Los antisistema, jaleados por el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno regional, Jordi Turull, protestan por las diligencias judiciales sobre el referéndum y la implicación en ellas de altos cargos de la Generalidad. Ésta denuncia a la Guardia Civil y la CUP señala el objetivo. Está por ver lo que sucede, habida cuenta de los cambios en la cúpula de los Mossos y de que a la concentración le ha puesto yesca el portavoz de Puigdemont. La CUP está dispuesta a servir de cuña del golpe de Estado en las calles, a implantar la dictadura de la kale borroka mientras sus diputados y los de Junts pel Sí registran en el Parlament unas leyes que harían las delicias de su conmilitón ideológico Nicolás Maduro, el grotesco tirano que está devastando y bañando en sangre Venezuela.

El ataque terrorista al autobús turístico muestra hasta dónde están dispuestos a llegar los separatistas en su empeño de celebrar el referéndum golpista del 1-O. La falta de una condena firme por parte de la Generalidad evidencia que se trató también o sobre todo de una advertencia a la población local. Los encapuchados de la CUP tienen barra libre. De otro modo, la Generalidad de Puigdemont y Junqueras ya habría anunciado que renuncia a la violencia y convocado elecciones autonómicas.

Varios consulados de Barcelona están en manos de empresarios independentistas
M.A. Ruiz Coll okdiario 31 Julio 2017

Los consulados en Barcelona de dos de los países más proclives a reconocer la independencia de Cataluña, Lituania y Letonia, han estado hasta hace poco controlados por dos empresarios inequívocamente identificados con el proyecto separatista de Carles Puigdemont.

Se trata de Jordi Sumarroca Claverol (detenido en julio de 2015 por la corrupción del 3% del PDeCAT) y Xavier Vinyals i Capdepon, presidente de la Plataforma Pro Seleccions Catalanes que la Generalitat ha regado con subvenciones públicas millonarias para fomentar el independentismo.

En una grabación difundida por OKDIARIO, uno de los fundadores y dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Manyé, sostiene que las urnas del referéndum ilegal del 1-O “ya están compradas” y están escondidas en un Consulado extranjero en Barcelona. Se trataría de una artimaña para proteger las urnas hasta el 1 de octubre, ya que las embajadas y consulados gozan de inmunidad diplomática: la Policía española no puede entrar en ellas porque violaría el derecho internacional.

El cónsul honorario de Letonia en Barcelona ha sido, hasta 2016, Xavier Vinyals i Capdepon, quien presidente de la Plataforma Pro Seleccions Catalanes. Desde 2005, esta asociación recibe cada año una subvención de 1,2 millones de euros de la Generalitat para promocionar la participación de la “selección nacional catalana” en distintas competiciones deportivas internacionales.

Objetivo: Llenar el Camp Nou de Esteladas
Hasta ahora, su éxito se ha reducido a modalidades como el hockey femenino sobre patines, el fútbol sala femenino y el pitch & putt (que debe resultar muy popular), en el que la selección catalana se ha medido a la de Euskadi. Con la subvención millonaria de la Generalitat, la Plataforma ha centrado sus esfuerzos en llenar el Camp Nou de esteladas y politizar a favor del independentismo cualquier acontecimiento deportivo que se celebre en Cataluña.

Pero en 2016, el entonces ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo retiró a Xavier Vinyals la acreditación que le permitía actuar como cónsul honorario de Letonia en Barcelona, después de que colgara una bandera estelada independentista en la fachada del Consulado. Xavier Vinyals ha sido también, con poco éxito, candidato a la presidencia del Barça.

También el empresario Jordi Sumarroca Claverol ha cesado en sus funciones como cónsul honorario de Lituania, tras ser detenido en julio de 2015 por financiar ilegalmente a Convergència (hoy PDeCAT) a través de la trama del 3%. Sumarroca también está imputado por pagar comisiones ilegales al hijo mayor del ex presidente Pujol, Jordi Pujol Ferrusola.

Sumarroca instaló el consulado de Lituania en la sede de Teyco, en la calle Císter.
Hijo de uno de los fundadores de CiU, Jordi Sumarroca había instalado el Consulado de Lituania en un palacete de la calle Císter: se trata del mismo edificio en el que tiene la sede de su empresa, Teyco, utilizada para pagar las comisiones ilegales. Según publicaron varios medios, la Policía sospecha que el empresario utilizó la valija diplomática del país báltico para sacar dinero de España.

El ex presidente del Barça
Otros conocidos empresarios catalanes, con un perfil menos identificado con el independentismo, ejercen la misión diplomática de distintos países en Barcelona. Es el caso del cónsul honorario de Estonia en Barcelona, Josep Lluís Rovira (que ha sido presidente de la federación de la Petita i Mitjana Empresa de Catalunya) o del editor Pere Vicens Rahola (presidente de la Editorial Vicens Vives), que ejerce como cónsul honorario de Uzbekistán en Barcelona.

En su condición de cónsul honorario de las islas Seychelles, el ex presidente del Barça Joan Gaspart ha instalado el Consulado General de aquel país en el mismo edificio de la calle Sabino Arana (muy cerca de la Avenida Diagonal) en el que tiene su sede el grupo de empresas que preside, que incluye la cadena hotelera Husa.

La presidenta de Coca-Cola European Partners, Sol Daurella, ejerce el cargo de cónsul honoraria de Islandia en la Ciudad Condal. En este caso, el Consulado está instalado en un palacete de la calle Canarias. Sol Daurella está casada con el vicepresidente del Barça y de la Banca Rothschild en España, Carles Vilarrubí, a quien también investiga la Audiencia Nacional por el pago de comisiones ilegales a Jordi Pujol Ferrusola.

También dos ex políticos vinculados al “sector negocios” de Convergència ejercen hoy como cónsules honorarios en Barcelona. El cónsul de Albania es Josep Maria Calmet Iglesias, que fue vicepresidente de la Diputación de Barcelona y ha sido consejero delegado de la petrolera Petrocat. En este caso, el consulado está instalado en un palacete de la calle Elisenda de Pinós.

El “sector negocios” de Convergència
Durante años, fue uno de los hombres de confianza de Lluís Prenafeta, quien fue detenido en 2009 junto a Macià Alavedra por la financiación ilegal de CiU. Antes de ejercer la representación diplomática de Albania, Calmet Iglesias fue cónsul honorario de Canadá en Barcelona.

El actual cónsul de Singapur en la Ciudad Condal es Josep Manuel Basáñez, quien fue conseller de Economía de la Generalitat durante la presidencia de Jordi Pujol Soley. Entre otros cargos, ha sido consejero delegado de Autopistas ACESA y de la cadena de supermercados Caprabo.

 


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