AGLI Recortes de Prensa   Lunes 7 Agosto 2017

Las identidades inútiles
Carlos MarmolCronica Global 7 Agosto 2017

España es un país absurdo. Su vida pública lleva décadas condicionada por una estéril guerra de identidades colectivas. Y, sin embargo, ni se respeta la libre voluntad de los individuos ni los servicios públicos funcionan como debieran. Nuestra democracia es una mezcla entre el formalismo parlamentario y los bizantinos debates de siempre: política y fútbol?, en lugar de conspiración partidaria y toros, los entretenimientos cotidianos de aquellas lejanas —o no tanto— élites decimonónicas que podríamos agrupar bajo la etiqueta del Homo Hispanicus. No son muy diferentes a las actuales. De hecho, vivimos sin saberlo en una nueva Restauración —de Cánovas a Sagasta y viceversa—, con dos reyes —emérito y titular— para una misma corona y los nacionalismos de siempre encerrados en su eterno bucle tribal.

Como ya no quedan colonias en ultramar, nos destruimos de forma pacífica: por extenuación. A la brasa del soberanismo se suma la crisis económica, la corrupción sistémica y el abandono, como en el infierno de Dante, de cualquier esperanza de convertirnos —si es que culturalmente lo hemos sido alguna vez— en europeos civilizados. Las autoridades continentales vigilan nuestra Hacienda, vacía tras el rescate bancario y la multiplicación de los minifundios territoriales, pero nos dejan seguir jugando a las banderías. El PSOE del militante Sánchez habla de “plurinacionalidad”. Los socialistas indígenas del Sur gritan su federalismo como un cañón que disparase artillería. Ninguno sabe exactamente de lo que habla. España es plural desde hace siglos —es nuestra anomalía política— y el federalismo de verdad sólo es posible entre Estados existentes. No es nuestro caso: aquí nos basta con las patrias de ficción.

Usamos las lenguas para separar en lugar de para unir(nos). Tenemos un sistema parlamentario secuestrado por partidos parroquiales y una Administración tan infinita como ineficaz. La concordia de la Santa Transición se ha ido por el desagüe. El egoísmo manda; el absurdo rige nuestra existencia. Tenemos más pobres, menos ricos —ambas cosas son malas—, un ejército de funcionarios que consume la mayor parte del dinero de los impuestos y una oligarquía completamente sorda ante el ruido de la calle. Las pensiones son puro humo. El trabajo se ha convertido en un fantasma. Cuesta ser optimista. El difuso nuevo marco institucional de los políticos —más autonomía, la famosa reforma del Senado, ese cementerio de elefantes; y la homilía de una igualdad que no vemos en ningún sitio— da prioridad a los chantajes identitarios sobre las urgencias reales de la sociedad. Es impopular, pero uno se pregunta para qué diablos necesitamos dotar de rango institucional —y presupuestos— a las taifas autonómicas. La identidad debería ser una utopía privada, no un delirio colectivo.

Así es en otros países. España, en esto, es un verso suelto que está sacrificando sus recursos y su tiempo —el valor más preciado— a un juego de banderas que llama identidad a lo que sólo es un robo sistemático. En un país que políticamente nunca ha funcionado, salvo mediante la mecánica de los caudillajes, no fue buena idea multiplicar los cabildos territoriales. Aunque entonces lo pareciera. Seguimos anclados en el viejo conflicto interior. Mientras unos se preguntan qué es España, otros proyectan repúblicas sin viabilidad jurídica y social. Hasta la composición de las Cortes —bicameral— data de 1834. El Senado no sirve para nada. La representación territorial es una quimera cuando vives en una partitocracia absoluta.

Las tensiones políticas entre centralismo y periferia son hechos naturales. Lo anómalo es no darles nunca una solución definitiva. En España jamás hemos querido hacerlo. Tiende a olvidarse, pero el actual Estado de las Autonomías no fue acotado por la Constitución?, que dejó abierta esta cuestión al establecer sólo dos vías legales que, con el paso de los años, han sido superadas por las componendas de los próceres políticos. La descentralización institucional nunca ha sido horizontal, sino vertical. El conflicto entre soberanismo y constitucionalismo es la lucha entre el totalitarismo y la libertad. De su desenlace —dicen— saldrá una nueva España. Nada nos garantiza que vaya a ser menos mala que la actual.

El día que dejemos de soñar con patrias imaginarias quizás podamos considerarnos un país normal, liberado de las malditas identidades inútiles que reivindican quienes viven de las banderas. España no necesita ni un arcoíris plurinacional, ni el federalismo asimétrico, ni el centralismo ignorante. Requiere un proyecto común donde lo obvio —las diferencias— no anule lo necesario: la solución de los problemas reales. Mientras no pongamos punto final a este circo venenoso continuaremos encerrados bajo el humo espeso de un casino de pueblo y seguiremos viviendo como los desgraciados personajes de las novelas de Galdós.

El tremebundo 'zasca' de Alfonso Ussía que hace temblar a Mariano Rajoy: "O el PP cambia de imágenes y actitudes o el próximo CIS será un ¡Zas!"
"En el caso de Rajoy la lealtad se resume en un coro interesado de ambiciones y ascensos que nada tienen que ver con la lealtad"
Alfonso Ussía. ABC. Periodista Digital 7 Agosto 2017

Alfonso Ussía le mete un soberano palo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por su dejadez en temas como el secesionismo catalán.

El genial escritor le avisa claramente este 7 de agosto de 2017 en La Razón que, de seguir con esa apatía, la próxima encuesta del CIS puede ser un zas en toda la boca. Arranca así:

Los gobernantes, aislados y rodeados de pelotas e interesados, no se aperciben del cansancio que causan a sus partidarios y sus votantes. Y vienen los sustos. Rajoy ha triunfado en su política macroeconómica al tiempo que asaltaba a mano armada, por medio de los matones a las órdenes de Montoro, a la clase media, la gran creación del franquismo y motor económico durante el reinado de Juan Carlos I. Con una clase media destruida, la macroeconomía no sirve para ganar unas elecciones. Tenemos un Gobierno antipático presidido por un apático. Lo que nos presentan los otros partidos es mucho peor, pero eso no es mérito de Rajoy. A eso se le llama miedo. Y a pesar del miedo, y a pesar de la macroeconomía triunfante, Rajoy desciende en la estimación popular por un motivo tan poco reflexivo como evidente. Millones de españoles que hemos votado a Rajoy -me incluyo-, que hemos confiado en Rajoy y que hemos creído que Rajoy sería un buen presidente del Gobierno, estamos hasta el gorro de Rajoy, de Soraya, de Montoro y de la política almibarada y dulce del Gobierno de España con los destructores de España.

Recuerda que:
Soraya tejió el plan de fulminar al socialismo, que es un plan rebosado de riesgo. Casi lo consigue, pero el PSOE, como el PP, en momentos puntuales pueden alcanzar techos inesperados desde la seguridad que concede el saber que los suelos se mantienen en millones de votos fieles y seguros. El plan de Soraya no fue otro que alentar a «esos desgarramantas» -según Arriola-, de Podemos y agrietar la fidelidad de los votantes del PSOE. Pero el ratón se ha convertido en león. Podemos ha disfrutado de una publicidad gratuita imposible de superar. Las televisiones, las radios y la prensa han regalado a Podemos sus mejores espacios. Resulta inconcebible que en una sociedad del siglo XXI un partido con hechuras de 1918 y fracturas de 1936 a 1939, reúna la ilusión renovadora de cinco millones de españoles. No se trata de un milagro. Esta realidad pavorosa responde al cálculo errado del perverso plan sorayino. Y si a ello añadimos la benevolencia con Cataluña y sus dirigentes separatistas, y la amenaza de la escisión unilateral respondida desde el Gobierno con palabras que ya nadie cree, y la descomposición de nuestras costumbres gracias a las alianzas municipales y autonómicas de Podemos con el peor PSOE imaginable, se entiende el varapalo del CIS al Gobierno del Partido Popular. No es Rajoy un instigador de iras. Pero sí un generador de cansancios, hastíos e indiferencias.

Destaca que:
El Presidente de un Gobierno que simultáneamente es el presidente de su partido, carece de la capacidad de oír. La lealtad se oye, pero en el caso de Rajoy la lealtad se resume en un coro interesado de ambiciones y ascensos que nada tienen que ver con la lealtad. Rajoy es un hombre poderoso poderosamente asustado. Y cuando oye, sólo escucha a quienes le dicen lo que saben que desea oír. La clase media no puede ofrecer puertas giratorias, y la política fiscal, brutal e implacable, se ha desahogado, no en los poderosos, sino en los españoles que viven de su trabajo. El milagro macroeconómico viene de la ruina de la clase media, no de la inteligencia de Rajoy y su equipo económico o sus agentes de la Gestapo tributaria.

Asegura que:
Pero aún así, y ante el temor de un comunismo bolivariano o un socialismo sostenido por las ansias vengativas de Podemos -el invento de Soraya-, el PP ganaría cómodamente unas próximas elecciones si sus votantes recibieran un mensaje claro de regeneración ética y firmeza constitucional. Y está a tiempo de hacerlo. Pero nadie, exceptuando a sus colaboradores por la cuenta que les trae, confía ya en Rajoy y en su firmeza para cumplir la ley y obligar a los demás a cumplirla. Ante la claridad y la chulería del separatismo catalán, la ley no se ha cumplido. El diálogo y los trapicheos han tumbado al cumplimiento. El cumplimiento de la ley puede ser engorroso y antipático, pero es obligatorio. Se ha llegado a un punto de desconcierto y desánimo, que sólo un gesto de firmeza, puede impedir su expansión.

Y remacha que no sólo se vive de la buena marcha económica:
Los marcadores económicos anuncian magníficos resultados, y el Gobierno cae estrepitosamente. No todo es la economía, y España lo demuestra. Rajoy ha cansado. Se ha cansado y nos ha cansado a los demás, propios y ajenos. Y España está en juego por culpa de protagonismos y ambiciones personales. Las vacaciones sirven para eso. Para meditar. En el caso de Rajoy el descanso es innecesario porque está suficientemente descansado. O el PP cambia de imágenes y actitudes o el próximo CIS será un ¡Zas!

Brumarios
Las condiciones están maduras, «tovarich» Iglesias
Jon Juaristi ABC 7 Agosto 2017

Venezuela: todo el poder para los soviets. Como advirtió el presidente colombiano Santos, el viernes se consumaba en el desdichado país hermano la destrucción de la democracia. Horas antes, Maduro había declarado que él no era un dictador, pero que, literalmente, «me provoca la idea de ser un dictador» (es decir, traduciendo del español del Caribe,«me apetece la idea de ser un dictador»). Bueno, pues ya lo ha hecho oficial, ya es un dictador sin complejos, un dictador fuera de toda duda. Pero no un dictador venezolano más, como los Vicente Gómez o Marcos Pérez Jiménez. Aquellos, por lo menos, no mataron de hambre a su pueblo. Aprovechando el centenario de la Revolución soviética, Maduro da un golpe de Estado de factura leninista en una fase de ruina económica autoinducida y de incipiente comunismo de guerra.

Porque de eso se trata y no cabe engañarse al respecto. Las palabras de la presidenta de la Asamblea Constituyente –perdón, del soviet de Caracas– no dejan margen para especular sobre lo que haya querido decir: «tenemos todo el poder para combatir la guerra económica». Traduzcamos al español: con el pretexto de que alguien nos está haciendo la guerra (pues de otro modo sería inexplicable que hayamos hundido el país con tanta rapidez y eficacia), impondremos desde ahora el comunismo de guerra. Sí, exacto. Como los leninistas, pero adelantándonos a la guerra civil y a la intervención, que a lo mejor llegan, porque estamos haciendo todo lo posible para que esa fantasía nuestra se convierta en una guerra de verdad y así nadie pueda negarnos que tenemos razón. El comunismo de guerra significa en todas partes lo que significó por vez primera en Rusia: abolición de la propiedad privada, expropiaciones generalizadas, suspensión de garantías constitucionales, terror abierto contra los enemigos de la revolución y, sobre todo, hambre, hambre y hambre. «En Venezuela no pasamos hambre y no pasaremos hambre», dice Dalcy Rodríguez. Si lo dijera sólo por ella y por su presidente, nadie podría negar la evidencia. Maduro pertenece indiscutiblemente al género de los dictadores de tallas grandes, como Kim Jong-Un, aunque no den la talla.

Trotski, que fue el único bolchevique que leyó a Marx y llegó, como éste, a la convicción de que el socialismo científico consistía en una síntesis entre la filosofía hegeliana, la economía política angloescocesa y la gran escuela histórica francesa de la Francia del XIX, se permitió la humorada de describir el desarrollo de la Revolución rusa sobre el patrón de la francesa, cuyo impulso original se habría agotado con el golpe del 18 brumario del año VIII que dio el poder absoluto a Napoleón (Marx escribió del 18 brumario de Luis Napoleón, o sea, del golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851, y Trotski habló del 18 brumario de Stalin en 1922). A su modo, el golpe de Estado de Maduro tiene alguna similitud con todos los de la serie, pero no se inserta en una cronología predeterminada, como la de la Revolución rusa de Trotski. En el programa bolivariano, el 18 brumario de Nicolás Maduro precede a la creación del soviet supremo, cuyo objetivo inmediato no es otro que la implantación del comunismo de guerra. En el 18 brumario de Luis Napoleón, Marx recogió una idea de Hegel según la cual las tragedias históricas se repiten como comedias. Tal idea es falsa, y no debería confundirnos la irreprimible tendencia de Maduro a hacer el payaso (sin gracia alguna, por otra parte). Su 18 brumario inaugura un tiempo trágico, que ni el Papa –ahora insultado por Dalcy Rodríguez– ha dejado de intuir. Acabarán exigiéndole que el Vaticano devuelva el horroroso retrato de Bolívar, regalo de Chávez a Juan Pablo II.

La satrapía de Venezuela
Amando de Miguel Libertad Digital 7 Agosto 2017

No me valen las antiguas etiquetas canónicas de dictadura, autoritarismo, totalitarismo, caudillismo, etc. Se necesita una más clásica y exótica, como satrapía, para describir el horror del madurismo de Venezuela, la pequeña Venecia. Así la bautizaron los conquistadores españoles. Supongo que ahora va camino de que le cambien el nombre y pase a ser Bolivareja o algo por el estilo.

Hay que ver lo que era Venezuela hace un par de generaciones: una especie de tierra de promisión por sus ubérrimas cosechas, el maná del petróleo, las ciudades pujantes. Era el sueño que atrajo a tantos emigrantes de muchos países, especialmente de España, canarios y gallegos, deseosos de medrar. Hoy se ha convertido en un erial, un muladar, una ciénaga de despotismo, violencia y miseria. Sigue los pasos de Cuba, donde se perpetúa una tiranía hereditaria, perfectamente aceptada por el mundo llamado "occidental". Seamos realistas: muchos cubanos y venezolanos se encuentran muy conformes con su respectivo régimen político, que ellos entienden como revolucionario y antiimperialista. Con su pan se lo coman.

Tampoco hay lugar para escandalizarse mucho. Una gran parte de los Estados del mundo, aunque presuman de democracias populares, indigenistas o bolivarianas (¡pobre Bolívar!), son realmente inmundas autocracias. En el mejor de los casos pueden pasar por autoritarismos. Lo que ocurre es que a los españoles nos toca más de cerca la situación de nuestras hermanas, Cuba o Venezuela. No es solo la proximidad cultural o idiomática. En España funciona un partido con todas las de la ley, cuyo propósito, de llegar a gobernar, es importar una revolución castrista o madurista. Se presenta con el atroz marbete voluntarista de Podemos. No nos va a engañar con sus manifestaciones en pro de la democracia auténtica o de la gente. También en Venezuela hay elecciones, plebiscitos, parlamentos, estentóreas apelaciones al pueblo y a la paz.

No serían tan malos los dictadores comunistas si al final no trajeran la pobreza más despiadada para la generalidad de la población, al tiempo que sus mandamases se aíslan en la opulencia. Es decir, se cumple la paradoja de que los paladines de la igualdad causan la desigualdad más miserable.

Es inútil discutir si en Venezuela hay o no elecciones democráticas. Ya sabemos que son una farsa, como es sólito en los regímenes comunistas. La mejor prueba es la gran cantidad de venezolanos que votan con los pies, esto es, huyen a otros países, entre ellos el nuestro. Bienvenidos sean. Algunos serán descendientes de los canarios o gallegos que emigraron a Venezuela hace dos o tres generaciones con el propósito de "hacer la América".

Esta nueva colonia de venezolanos en España nos avisa: cuidado con Podemos, una monstruosa creación de la satrapía chavista o madurista. No hay más que verlos descamisados y henchidos de resentimiento. Bien es verdad que Maduro acabará pronto como Ceaucescu, pongo por caso. Pero su semilla la tenemos en España y se multiplica a costa del declive del comunismo y el socialismo. Podemos ya ha fagocitado al Partido Comunista y ahora va a por el PSOE. La operación ha sido favorecida económicamente por esos dos modelos democráticos que son Irán y Venezuela. ¡Qué hermosura!

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

CONSTRUYENDO UNA SOCIEDAD HISTÉRICA
Las ‘Trece rosas’: una historia donde nada es rosa
José Javier Esparza Gaceta.es 7 Agosto 2017

La izquierda española, para seguir manteniendo su hegemonía ideológica, necesita reescribir continuamente su historia y deformarla.

La capacidad de la izquierda para construir leyendas es realmente admirable. El caso de las llamadas “trece rosas” es un perfecto ejemplo. Empezando por la circunstancia de que a esas mujeres fusiladas en 1939 se las considere socialistas cuando, en realidad, eran comunistas. Pero para entender adecuadamente el capítulo, en el que nada es rosa, conviene ponerlo en su contexto.

Cuando acabó la guerra civil, el Partido Socialista Obrero Español estaba literalmente triturado, dividido en al menos cuatro facciones. Hay que recordar que el último acto de la contienda es una batalla intestina en el bando del Frente Popular: a un lado, el Consejo de Defensa de Madrid, liderado por Besteiro con el coronel Casado y el anarquista Cipriano Mera; al otro, el gobierno Negrín, entregado al Partido Comunista y cuyos principales líderes ya habían huido del país. Aquella batalla no fue cosa menor: hubo cerca de 2.000 muertos. Sobre esta ruptura se añadió inmediatamente otra en el exilio: los socialistas de Indalecio Prieto, por un lado, contra los de Negrín, que a estas alturas ya había sido expulsado del PSOE. Prieto y Negrín no peleaban por razones ideológicas, sino por controlar el tesoro expoliado y expatriado por los jerarcas republicanos para sufragar su exilio. El PSOE nunca se recuperará de estos desgarros, y por eso su trayectoria bajo el franquismo fue tan poco relevante. Pero aun antes había habido otra ruptura, esta de mayores consecuencias: la de las Juventudes Socialistas, que fueron el instrumento de Moscú para fagocitar al PSOE.

Recordemos sumariamente los hechos: desde abril de 1936, con el protagonismo de Santiago Carrillo y por instrucción directa de Moscú, las organizaciones juveniles del partido socialista y del partido comunista se fusionan en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Cuando estalla la guerra, los militantes de las JSU ingresan en masa en las llamadas Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, la organización paramilitar del Partido Comunista, a la que tan pronto veremos en el frente como en la represión ejecutada en la retaguardia. Finalmente, en noviembre de 1936 y bajo la dirección personal de Santiago Carrillo, las JSU rompen con el PSOE y se pasan al Partido Comunista. Las JSU, por tanto, eran una organización dependiente del PCE, enteramente subordinado a su vez a la Komintern y al Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo líder, por si alguien ha olvidado, era Stalin. Todas estas cosas son bien sabidas y los propios protagonistas las han contado reiteradas veces. Es asombroso que aun sea preciso recordarlas.

Cuando acabó la guerra civil, en abril de 1939, los principales cuadros del Partido Comunista ya estaban en el extranjero. Primero en Francia, pero París proscribió a los comunistas después del pacto de Stalin con Hitler (agosto de 1939), así que casi todos acabaron en Moscú. Cerca de un millar de personas se instalaron en la capital soviética. Meses antes, en junio, Santiago Carrillo había publicado su célebre carta contra su propio padre, el socialista Wenceslao, de la facción de Besteiro, acusándole de traición. Los socialistas –decía entre otras cosas Santiago Carrillo- habían dejado en la cárcel a millares de comunistas para que las tropas de Franco los encontraran allí al entrar en Madrid. Eso era verdad. La carta tenía por objeto exculpar al PCE –y sobre todo al propio Santiago- de responsabilidad en la derrota y romper cualquier lazo entre el PCE y el PSOE. Consiguió su objetivo, aunque a Carrillo le costaría recuperar su posición en la cúpula de un PCE cuyo buró político se reunía en Moscú en un ambiente de tempestad. No era para menos: José Díaz, el ya muy quebrantado secretario general, acusaba de traición a las JSU, es decir, a Carrillo.

El episodio de las “trece rosas” tiene que inscribirse en este contexto. En el verano de 1939, lo que ha quedado del PCE en España es menos que nada: los que no han huido, han sido ejecutados por las socialistas en el golpe de Besteiro y Casado –véase el caso de Barceló- o están presos y esperando juicio o paredón. El primer intento de reconstrucción del partido en torno a Matilde Landa es frustrado de inmediato por la policía (Matilde fue condenada a muerte, pero una intervención del filósofo García Morente, ya sacerdote, la salvó del paredón). Acto seguido toma su testigo Cazorla, viejo camarada de Carrillo en los días de Paracuellos, pero con la misma rapidez es delatado desde el interior. Son episodios que he documentado abundantemente en “El libro negro de carrillo” (Libros Libres, Madrid, 2010). En Madrid permanecen, sin embargo, núcleos menores de las JSU, que sienten la necesidad de multiplicar las acciones para evitar la acusación de traición que se formula contra ellos. Ahora bien, esos sectores que aún quedan en la capital son los más vinculados a la represión roja en retaguardia, dirigidos por líderes de tercer o cuarto nivel y prácticamente sin comunicación con la cúpula de la organización, que está en el extranjero. Son tales líderes los que, supuestamente, tramaron el asesinato de Isaac Gabaldón a finales de julio de 1939.

El comandante Isaac Gabaldón, guardia civil, estaba adscrito al Servicio de Información Militar de Gutiérrez Mellado y era encargado del Archivo de Logias, Masonería y Comunismo, es decir, un puesto clave de la represión de posguerra. Fue asesinado en la carretera de Talavera junto a su hija (Pilar, 16 años) y su chófer. El asesinato fue imputado a los comunistas, es decir, a las JSU. Hubo una redada que desmanteló los últimos restos del partido comunista en Madrid y llevó al tribunal, primero, y al paredón después, a 56 personas, entre ellas las jóvenes que luego la propaganda comunista bautizará como las “trece rosas”. El mismo día del asesinato, según refiere Piñar Pinedo citando una resolución judicial del 20 de octubre de 1939, apareció en la prisión de Porlier nada menos que Gutiérrez Mellado para excarcelar a uno de los detenidos, el militante comunista Sinesio “el Pionero”, que resultó ser un confidente del SIM. Sólo él se salvó. Y enseguida desapareció para siempre. Todo el episodio del asesinato de Gabaldón y la investigación posterior está lleno de misterios y contradicciones. No es, en todo caso, el objeto de este artículo.

Los 56 detenidos en aquella operación fueron acusados de terrorismo, tanto por el asesinato de Gabaldón como por otras tentativas. Objetivamente, terrorismo era. Después, la mitología de la izquierda española ha convertido a las víctimas, y en particular a las “trece rosas”, en leyenda. La placa que conmemora su muerte dice que “dieron su vida por la libertad y la democracia”. No: dieron su vida –o, más bien, se la quitaron- por la dictadura del proletariado y por la revolución bolchevique, que era en lo que realmente creían. Su historia no carece de valor, como la de todos los que mueren defendiendo sus ideas, pero invocar al efecto “la libertad y la democracia” es un disparate que sobrepasa los límites del ridículo.

La realidad de los hechos es esta: nada en este episodio es rosa, ni en un lado ni en el otro. La represión de posguerra es respuesta directa a la de la guerra, como ocurre en todas las guerras civiles que en el mundo han sido. Reconstruir el episodio como si fuera una película de buenos y malos es un infantil ejercicio de estupidez. Hoy debería ser posible hablar de estas cosas con cierta frialdad. Pero la izquierda española, para seguir manteniendo su hegemonía ideológica, necesita reescribir continuamente su historia y deformarla hasta el punto de convertirla en mitología (con la anuencia cómplice y cobarde de una derecha necia hasta el infinito). Así nos han construido una especie de nuevo santoral donde cada beato tiene su hornacina, y ay de quien ose profanar los altares utilizando palabras inadecuadas. Nada podrá atenuar la pena del reo de blasfemia. Lo próximo será obligar a los culpables a pasear por las calles con sambenito y coroza, para escarnio público. Estamos construyendo la sociedad más histérica de todos los tiempos.

A vueltas con la Memoria Histórica
Juan Chicharro Republica 7 Agosto 2017

No es la primera vez que desde esta columna analizo los efectos que la Ley de Memoria Histórica está ocasionando en la sociedad española, entre otros los relacionados con los cambios en el callejero de las ciudades españolas, y desde luego no será la última, por considerar que lo que se está haciendo es ante todo un sinsentido, toda vez que mientras observamos cómo se elimina el recuerdo de los que fueron vencedores en aquella contienda se erigen otros homenajeando a los que la perdieron, de forma sectaria y faltando a la verdad histórica. O todos o ninguno, he dicho más de una vez y lo reitero.

Por otro lado cobra actualidad que como consecuencia de la acción de la justicia nos encontramos que en Madrid el Gobierno de la Sra. Carmena, liderado por Podemos y formado por IU, Equo y Ganemos, ha decidido ahora paralizar el cambio de rótulos de 52 calles por “prudencia”, ya que en las últimas semanas, los jueces de la capital han recibido seis recursos por parte de particulares y asociaciones que piden interrumpir el cambio del callejero. Creen que algunas de las calles mencionadas no se ven afectadas por la Ley de Memoria Histórica. El Gobierno local ha decidido consecuentemente esperar el dictamen de los jueces sobre las medidas cautelares solicitadas. Y otro sí podríamos decir de lo que vemos en otras ciudades, también, como, por ejemplo, Alicante.

La guerra civil que tuvo lugar hace ochenta años es algo que debería quedar en manos de historiadores y en al ámbito de la investigación académica para que la sociedad lo asuma con criterio. Es de todo punto insensato destapar heridas que quedaron cerradas en la Transición y que quedaron ya en las páginas de la historia. El nivel de bienestar adquirido en la España moderna dejó los rencores de aquella guerra en el pasado, más sin embargo emerge de nuevo el odio en el debate político desgarrando España de forma preocupante y lamentable. Plegarse a admitir la imposición sectaria de la LMH es inadmisible cuando no absurdo, pues sería aplicable igualmente contra los que formaron parte del Frente Popular, cuyas estatuas y símbolos florecen ahora por doquier, ofendiendo a los descendientes de quienes fueron víctimas del odio marxista por el mero hecho de pensar distinto que aquellos, y así entraríamos en una espiral absurda y sinsentido.

De mi caso particular – en el que no voy a incidir – podría recordar que aún sigo sin saber donde están los restos de dos hermanos de mi padre, asesinados por las milicias del amanecer en Madrid, por el mero hecho de formar parte de una familia conservadora. Así, sin más. Pero ya digo que no insistiré en circunstancias personales, si bien releyendo la citada LMH vemos como esta “reconoce el derecho a la reparación moral y a la recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron persecución y violencia durante la guerra civil por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa”. Y releyendo la Ley me pregunto si una persona como José Antonio Primo de Rivera que fue perseguido, encarcelado y fusilado por motivaciones políticas e ideológicas, sufriendo serias irregularidades judiciales y legales en el proceso por el que se le condenó a muerte, no está afectado por esta Ley.

Me pregunto qué pasaría si sus herederos exigieran su reparación y reconocimiento como víctima de la guerra civil. La situación es tan aberrante que, por ejemplo, en la Comunidad de Aragón, se prohíbe el canto del “Cara al sol” mientras entonan alegremente la “internacional” puño en alto recordando los mejores tiempos de la Unión Soviética y de los “gulags” que tanto añoran.

Todo cuanto estamos viendo es una absurda pantomima de odio, que no conduce a nada bueno y que los dirigentes políticos deberían reconducir. Lamentablemente, la calle y los medios están en manos de los amantes de la revancha inútil, ya que el PP ha preferido abandonar a la mayoría de sus votantes, huyendo del calificativo de “franquista” situándose cada vez más lejos del centro-derecha que dice representar.

No tengo duda alguna de que la irresponsabilidad histórica de este partido, el PP, acabará más tarde o más temprano con ellos mismos, si bien quizás antes como consecuencia de su desmedido afán de meter la mano en la caja pública, tal y como vemos con asombro de forma continua en los últimos tiempos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La lengua como instrumento para la secesión

Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 7 Agosto 2017

Esta propaganda de subvenciones coparticipada entre la Diputación de Vizcaya y el Gobierno Vasco se ha distribuido en Guecho (Vizcaya), lo cual no quiere decir que no lo haya sido en otros municipios. En ella se puede observar que se sufraga parte del coste de la rotulación de los negocios y empresas, llegando hasta el 50% de los gastos si la misma es íntegramente en euskera y el 30% si lo es en ambas lenguas (castellano y euskera), y, evidentemente nada si es en castellano; y, además, se remite a los interesados a unas determinadas empresas de Guecho que les aplicarán un descuento adicional.

La preocupación de los ingenieros sociales del espíritu nacionalista es que el uso social del euskera no solamente se ha estancado en niveles similares al inicio del proceso de la construcción nacional, sino que ha retrocedido en los últimos diez años, según informaba recientemente La Tribuna del País Vasco, de fuentes del Clúster de Sociolingüística.

Solamente el 12,6% de la población vasca usa de forma regular el euskera como vehículo de comunicación en sus relaciones cotidianas, pese a los 18.200 millones de euros empleados en imponer su aprendizaje a los ciudadanos de la Comunidad, incrementando solamente en 1,8 puntos dicho uso social desde 1989. Lo cual es un rendimiento de la inversión francamente inexistente, pues estamos hablando de treinta años de euskaldunización forzada. Queda demostrado que las lenguas no se pueden imponer, pues su uso depende de los hablantes y de la satisfacción de sus necesidades. Y el euskera, por mucho que se empeñen, como ya anunció Unamuno, está condenado a la desaparición con el tiempo, simplemente porque no es útil en un mundo globalizado cada vez más intercomunicado y abierto. Lo demencial de todo esto es que se gasten tan ingentes cantidades del presupuesto público habiendo necesidades de todo tipo de carácter perentorio y afectas a los derechos fundamentales.

Sin embargo, no desisten en el empeño. Basta que comprueben que dicho uso social es puramente testimonial para que aborden estrategias de inducción ambiental para modificar las percepciones de la masa de los ciudadanos y modelar sus esquemas cognitivos, como es malversar el dinero público para lograr que la calle se vista de una señalética privada y pública euskaldun.

Van a seguir en el empeño, y, de paso alimentar a unos estómagos agradecidos que viven del cuento aprovechándose de un dispendio que es de verdadero juzgado de guardia, con el consentimiento y aplauso de los paniaguados que necesitan del apoyo de los nacionalistas para sus ambiciones de poder.

Por otra parte sigue la presión sobre los trabajadores de los servicios públicos. Por ejemplo, un amigo me transmite que en Sopelana se exige euskera para limpiar la playa y lo mismo para ser conserje de un conservatorio de la capital vizcaína.

En ABC se informaba uno de estos días que en Portugalete se van a subvencionar con 600 euros a los comercio que rotulen en euskera sus nombres y actividad, siendo de dominio público que esa localidad costera es mayoritariamente de origen inmigrante y en su casi totalidad castellanohablante mucho antes de que construyeran su famoso puente colgante.

Esta demencial y desoladora situación contrasta con el valor del español sobre el PIB, que un periódico tan poco sospechoso de españolismo como la Vanguardia cifra en el 16%, más o menos similar a la lengua de Inglaterra sobre su producto interior bruto. Es decir, que lejos de aprovechar el importante peso económico de la lengua sobre la riqueza nacional, es decir del conjunto de los españoles, aquí se desprecia este hecho incontrovertible y lo damos la espalda, favoreciendo lenguas que tienen una masa de hablantes irrelevante y que no aportan nada de valor añadido como lengua de comunicación, comercio y transferencias de todo tipo: laborales, económicas, culturales, etc. Es como tener un mundo a la inversa, vuelto de espaldas a la realidad. Sencillamente demencial. Todo para favorecer a los caciquismos locales y las ansias de poder y control de unos nacionalistas de pura cepa o advenidos, cuyo sentido y objeto es simplemente actuar de mangoneros de causas perdidas y propósitos desaforados.

El informe, titulado El valor económico del español: una empresa multinacional, revela que ese idioma es el activo intangible más valioso que posee la economía, y destaca que es la única de las grandes lenguas internacionales que hoy tiene un diccionario, una ortografía y una gramática comunes (citado en la Vanguardia).

Así estamos y estaremos, pues nadie está por la labor de corregirlo, por ejemplo haciendo que estas fuerzas políticas periféricas y carpetovetónicas sean irrelevantes a la hora de conformar gobiernos, lo que obligaría a copiar lo que hizo Charles de Gaulle en Francia, cambiando un sistema proporcional corregido como el nuestro a un sistema mayoritario de doble vuelta. Esa es la diferencia entre un país moderno y progresista en el sentido más político del término y otro partitocrático donde no se respeta la voluntad de las mayorías, como el nuestro.

Independentistas, ¿hasta cuándo abusaréis de nuestra paciencia?
Manuel I. Cabezas González.   latribunadelpaisvasco 7 Agosto 2017

Profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

· Corrían los primeros días de noviembre del 63 a. de J. C. cuando el político romano Catilina, al no poder acceder al Consulado —después de varios intentos fallidos— por medios legales, decidió hacerlo ilegalmente mediante una conspiración o golpe de estado. Para ello, utilizaría los sobornos, perpetraría el asesinato de Cicerón, su rival y su mayor enemigo político, y provocaría la matanza del mayor número posible de senadores. Cicerón fue informado del complot y lo denunció con pelos y señales en el Senado, en la primera de sus catilinarias (el 8 de noviembre del 63 a. de J. C.). La primera frase de este breve discurso hizo fortuna, convirtiéndose en una de las citas más recordadas y famosas de Cicerón. Reza así: “Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” (“¿Catilina, hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?”).

· Cuando Cicerón pronunció este discurso, Catilina estaba también presente en la sesión del Senado. Ahora bien, ningún senador se sentó a su lado; le hicieron el vacío, como si fuera un apestado. Catilina intentó replicar a Cicerón, pero los senadores se lo impidieron, interrumpiéndole continuamente, insultándolo y acusándolo de traidor. Por eso, tuvo que salir por piernas del Senado, abandonó Roma y se reunió con Manlio, que estaba al mando del ejército rebelde en Etruria. Muy poco tiempo después, todos los conspiradores fueron detenidos y ejecutados, y Catilina, sin agallas para arrostar sus responsabilidades ante el Senado, se suicidó. De esta forma (con actos y no solo con palabras) terminó la conjura y así se salvó la República romana.

· He traído a colación el hecho histórico de la conspiración de Catilina contra el juego político limpio y la legalidad de la República romana, porque la dinámica de su fracasado golpe de estado se parece mucho al “prusés” ilegal de independencia unilateral de Cataluña, que algunos “Catilinas” de la casta política catalana tratan de culminar el próximo 1 de octubre.

· Desde el inicio de la Transición política española (1975), los “Catilinas” catalanes —con pasamontañas, en el pasado; o sin él, en la actualidad— se han dedicado a preparar, despacio pero sin pausa, el golpe de estado que quieren perpetrar, el 1 de octubre, con premeditación, publicidad y alevosía. De hecho, a lo largo de más de 40 años, han estado chantajeando a todos los Gobiernos de España, tanto a los del PP como a los del PSOE, y nunca nadie les ha parado los pies. Así, han ido arañando y mermando las competencias del Estado en Cataluña y, como contrapartida, han sido incrementadas las competencias, cada vez más exclusivas, del Gobierno de la Generalidad.

· En efecto, para llegar al poder, los sucesivos presidentes de los Gobiernos de España casi siempre han vendido, como Fausto, su alma (la defensa de los derechos de todos los españoles) al diablo (los insaciables “Catilinas” nacionalistas catalanes). De esta forma, para satisfacer sus apetitos de poder a cualquier precio, González, Aznar, ZP y Rajoy han seguido el consejo contenido en esa frase atribuida a Enrique de Navarra, según la cual “Paris vaut bien une messe”: “París (la conquista del poder) bien vale una misa (tragar los sapos de los chantajes y exigencias de los “Catilinas” de Cataluña).

· Desde hace más de 40 años, fruto de estos chantajes y exigencias, se ha producido, como hemos indicado, un goteo constante de traspasos de nuevas competencias a Cataluña; y ya no queda casi nada por trasferir. Por otro lado, en Cataluña, se ha utilizado sistemáticamente el fraude de ley, con recursos y apelaciones a las sentencias judiciales, para dilatar los procesos y retrasar el cumplimento de las mismas. Además, es moneda de curso legal, el desacato a las sentencias judiciales, el ninguneo y el desprecio hace el poder judicial así como las prevaricaciones de diferentes instituciones, que dictan leyes y resoluciones contrarias a la legislación vigente del más alto rango. No debemos olvidar tampoco las agresiones a las instituciones y símbolos de nuestro Estado de Derecho (quema de retratos del Jefe del Estado y de la bandera de España, abucheos al himno y a las autoridades legítimas, etc.).

· Por otro lado, fruto también del recelo a provocar a la bestia independentista, los sucesivos Gobiernos de España han practicado el “silencio del miedo y de la cobardía” (abate Dinouart) ante los hechos que acabamos de exponer y también ante el latrocinio sistemático y sistémico del “Honorable” (?) Jordi Pujol y su “famiglia”, tanto de sangre como política, que Pasqual Maragall denunció con el “Ustedes tienen un problema y ese problema se llama el 3%”. Dentro de la misma lógica cómplice y cobarde, podemos situar la propuesta que el PSOE ha hecho, hace unos días, por boca de su portavoz, José Luis Ábalos: el Gobierno de España debería hacer borrón y cuenta nueva con las desequilibradas cuentas de Cataluña, por medio de una quita de su deuda. Propuesta increíble donde las haya, que prima a aquellos que no han sabido gestionar o que han despilfarrado los recursos de Cataluña y que, para más inri, amenazan con el jaque mate del referéndum ilegal del 1-O y de la independencia unilateral.

· Basta con estos botones para ilustrar que, desde el inicio de la Transición, los Catilinas independentistas catalanes no han cejado en su empeño y se han crecido, poco a poco pero sin pausa, tirándose al monte y comportándose como genuinos “hooligans”, ante la dejación de funciones de los sucesivos Gobiernos de España. Entre nosotros, no ha habido un Cicerón ni un Senado romano que les hayan parado los pies y que les hayan administrado una buena dosis de cicuta sanadora, i.e. de democracia y de legalidad vigente; y, por eso, ellos han seguido erre que erre con el “prusés” de independencia de Cataluña.

· Se suele decir que, si olvidamos la historia corremos el riesgo de repetir los errores del pasado. Ante el desafío del complot de Catilina, el Senado romano puso fin, en unos días, al golpe de estado; y los golpistas recibieron su merecido. Por eso, ante el jaque mate al Estado de Derecho, planificado desde hace décadas y datado para el próximo 1 de octubre, los “Catilinas independentistas catalanes” tampoco pueden salirse con la suya. Por un lado, son minoría y están solos, sin ningún apoyo nacional o internacional de importancia, aunque aparentemente parece que tienen más moral que el Alcoyano. Además, el que echa un pulso al Estado de Derecho, sólo puede perderlo. Para acabar con esta provocación y desafíos contantes, basta con que los poderes del Estado sigan el ejemplo de Cicerón y del Senado romano y cumplan y hagan cumplir las leyes, como juraron o prometieron cuando tomaron posesión de sus cargos. Como dijo el torero Rafael Guerra “Guerrita”, “lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible”

· Si no van seguidas de actos, las palabras solas no bastan. Ésta ha sido de los poderes públicos la actitud hasta ahora. Por eso, en estos momentos, ya no sirve de nada formular la pregunta retórica que dirigió Cicerón a Catilina: “Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?”. Como reza el lema del Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès, “facta, non verba” (“hechos, no palabras”) o, como dice también la sabiduría popular, “obras son amores y no buenas razones”.

www.honrad.blogspot.com

Ilegalizar la CUP
José María Albert de Paco Libertad Digital 7 Agosto 2017

Hostigamiento a la Guardia Civil frente al cuartel de Travesera de Gracia, asalto de la sede del Partido Popular en la calle Urgel, boicot del espectáculo de Jorge Cremades en el teatro Borrás, sabotaje continuado de apartamentos turísticos (fechoría cotidiana a la que tantos barceloneses se han acabado acostumbrado como quien se acostumbra a la llovizna), pintadas amenazantes contra el empresariado en general y contra el empresariado turístico en particular, vandalismo contra vehículos de alquiler privados, ataque contra un autobús turístico de la TMB, apología del terrorismo (que da cuenta, por cierto, de la clase de turismo que merece su absolución); altercado en la pasarela de moda 080, destrozos en escaparates a cuenta de la campaña contra la operación bikini, señalamiento y acoso de propietarios de inmuebles que denuncian okupaciones, encadenamiento en la puerta principal de la Bolsa de Barcelona (con los consiguientes desperfectos), quema de fotos del Rey, regodeo por la muerte de Rita Barberá, criminalización de toda suerte de adversarios políticos (conforme a la querencia ultraizquierdista a erigirse en tribunal de orden público); declaración de solidaridad con los ocho acusados por la agresión de dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua.

No creo que Ada Colau tenga más responsabilidad que los procesionarios en la crecida en Cataluña de la violencia política. No en vano, si Barcelona en Comú ha hecho de la turismofobia uno de sus principales signos de identidad, el soberanismo, desde la sentimentalidad de Montilla al "sí o sí" de Puigdemont, no ha consistido sino en una llamada permanente a quebrantar la ley. Que en ese légamo germinara la semilla del odio era cuestión de tiempo.

Sea como fuera, para que los paralelismos entre la CUP-Arran y Batasuna no se queden en un recurso estrictamente ornamental, no deberíamos omitir los efectos, ni el precio, de esa misma operación semántica. Urge, en fin, asomarse a la posibilidad de que el Estado aplique al conglomerado filoterrorista catalán el mismo tratamiento que aplicó a Batasuna, esto es, la ilegalización.

Cataluña “Somos los otros”: el manifiesto contra la independencia que triunfa en las redes
"No creemos que la independencia sea la solución a todos nuestros problemas: no somos tan ingenuos"
Redacción lavozlibre 7 Agosto 2017

En los últimos tiempos, los catalanes contrarios a la independencia de Cataluña han salido del armario y han decidido alzar la voz ante el hartazgo que les produce el llamado ‘procés’. El último ejemplo, el de un grupo de catalanes, que se autodefinen como “los otros”, y que han puesto en circulación un manifiesto que está sumando muchos adeptos en las redes sociales.

Éste es el manifiesto íntegro:
“Somos los otros catalanes: los que no vamos a manifestaciones y nunca colocaremos ninguna bandera en el balcón; somos tranquilos, tolerantes, trabajadores, pacíficos, discretos y amigos de nuestros amigos; queremos tener salud, dinero, amor y trabajo, como todo el mundo; creemos en la familia y en el esfuerzo personal y no en la donación y subvención para conseguir las cosas; amamos la paz y la libertad. Aborrecemos la corrupción, la violencia, el abuso de poder, la manipulación y la mentira.

Somos bilingües sin complejos; hacemos zapping sin problemas por todas las opciones, y la película de ayer ya no recordamos en que idioma la vimos, (catalán o castellano).

Nos gustan los deportes y animamos igualmente a Nadal, Ferrer, Alonso, al Barça, al Espanyol y a la Selección, y nos da igual si el gol lo mete un catalán o un manchego, mientras ganemos la copa de Europa o el Mundial. Y por respeto no pitamos el himno de España, ni ningún otro.

Estamos bastante hartos del ‘prusés’ y del politiqueo en general por tanta mentira. Votamos al menos malo o por descarte.

Aborrecemos a quienes fomentan las fobias entre territorios, sean del color que sean, de aquí o de cualquier otro sitio para ganar 4 votos, mantener la poltrona y seguir llevándoselo calentito a cuenta de todos.

No creemos que la independencia sea la solución a todos nuestros problemas: no somos tan ingenuos; más bien la política de confrontación y sus líderes son parte del problema.

¿Por qué está todo tan crispado? ¿No tendrían que trabajar todos para sacarnos de esta crisis, dejarse de historias y no confrontarnos unos contra otros? Creo que muchos pensamos así , pero no se nos ve ni se nos oye: “Somos LOS OTROS”. Y aunque saben que estamos nos ignoran por no pensar como ellos.

El 1 de octubre es para los separatistas. Ellos lo han montado para su disfrute y beneficio. No va con nosotros y no iremos a votar la patraña separatista. Que voten los de JxS y la CUP, y que repitan el fracaso del 9N. Es fundamental que NO VOTEMOS en el butifarréndum de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

Después habrá nuevas elecciones autonómicas. Informad a todos los que formamos parte de “LOS OTROS”, a vuestros conocidos, a los indecisos, a los que piensan que esto no va con ellos. Que de nuestro voto entonces dependerá que Cataluña siga siendo feudo de unos cuantos que basan su discurso en el odio a los demás pueblos de España adoctrinando en las escuelas a nuestros niños y difundiendo propaganda y mentiras en TV3 y en los otros medios comprados con subvenciones pagadas con nuestro dinero. Exijamos que los constitucionalistas lo sean por encima de los intereses de sus partidos. Preparaos, porque se acabó el silencio.

Vamos a demostrar a quienes lideran “el prusés” que en el mundo somos catalanes y españoles. Vamos a demostrarles que no nos hemos creído la vil mentira de que “Espanya ens roba”; cuando los únicos que nos han estado robando son ellos: nuestros recursos, nuestro dinero, nuestro orgullo y nuestra dignidad, intentando hacernos sentir inferiores y de segunda. Vamos a decirle a ellos y al mundo que ya basta de muestras de odio, intransigencias y amenazas de sanciones para quien no colabora o piensa como ellos. Vamos a frenar esta aventura que solo nos ha traído y traerá más pobreza económica e intelectual y más crisis a pesar de que nos prometen el paraíso.

Porque amamos Cataluña, porque amamos España, porque queremos seguir siendo europeos. Superemos el nacionalismo“.

Bilingües sin complejos
Nota del Editor 7 Agosto 2017

¿ Y que significa ser bilingüe sin complejo ? ¿ Que son capaces de hablar en español y cambiar instantáneamente a hablar en lengua regional ? ¿ Significa eso que quienes no tengan esa característica no puede estar en el grupo?  ¿ Entonces los recién nacidos no pueden ser bilingües sin complejos, ni los español hablantes que pasaban por allí , ni los hijos de los demás que no quieren que sus hijos sean indoctrinados en lengua regional ?. Pero la pregunta es la de siempre: ¿ Quíen se beneficia del bilingüismo ? o de otra manera ¿ Quien sale perjudicado con el bilingüismo ajeno ?.

El bilingüismo que se impone a los demás es un atropello. Su mochila de complejos ya no admite mas carga.

EXIGEN ‘AMNISTÍA’
La izquierda batasuna homenajea al etarra Kepa del Hoyo ante la inacción del Gobierno
La Gaceta  7 Agosto 2017

Aplausos para el etarra ‘Txapote’, condenado a más de 450 años de cárcel por los asesinatos de Miguel Ángel Blanco, Fernando Mújica y Gregorio Ordóñez, entre otros.

Varias decenas de batasunos han rendido este sábado homenaje en Galdácano (Vizcaya) al etarra Kepa del Hoyo, fallecido el pasado martes a los 46 años de un infarto en la cárcel de Badajoz cuando practicaba deporte, ante la desidia y la falta de acción de la Justicia y del Gobierno de Mariano Rajoy.

Del Hoyo -Almedralejo 1971-Badajoz 2017- cumplía una condena de 25 años de prisión por facilitar a la banda terrorista de ultraizquierda ETA información que sirvió para que liberados de la banda terrorista asesinaran en septiembre de 1997 al policía nacional Daniel Villar Enciso y también participó en el asesinato del policía Modesto Rico ese mismo año.

Además, recopiló información sobre los políticos del PP Carlos Iturgaiz y Leopoldo Barreda y sobre el ex líder del PNV, Xabier Arzalluz.

La manifestación para reivindicar al pisolero ha sido convocada por Sortu y su organización juvenil, Ernai y el sindicato LAB, y en la misma han participado, familiares y amigos del fallecido, así como los expresos de ETA como el sanguinario Jose Antonio López Ruiz “Kubati” o Enrique San Epifanio “Pipe”.

Por parte de los convocantes han asistido el portavoz de Sortu Arkaitz Rodríguez, el coordinador general de EH Bildu y exmiembro de ETA, Arnaldo Otegi, e históricos de la izquierda batasuna como Rufi Etxebarria y el secretario general adjunto de LAB, Igor Arroyo.

Los manifestantes han recorrido varias calles de Galdácano tras una ikurriña con crespón negro y una fotografía del etarra, y han portado pancartas con lemas como “A quienes lo han dado todo por el pueblo, se lo debemos todo”; “Arriba los ‘gudaris’ de ayer, de hoy y de mañana”; “Golpea duro hasta la victoria” y “El pueblo no te olvida, seguiremos firmes en la lucha”. Además, han exigido “amnistía para todos los presos”.

Durante el acto, familiares de los etarras han leídos sus nombres –entre ellos el del exjefe militar de la banda Francisco Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, condenado a más de 450 años de cárcel por los asesinatos de Miguel Ángel Blanco, Fernando Mújica y Gregorio Ordóñez, entre otros.

Antes de la marcha, el portavoz de Sortu, Arkaitz Rodríguez, ha pedido, en declaraciones a los medios, el “fin de la política de dispersión y de la política penitenciaria de venganza actualmente en vigor y que Kepa del Hoyo sea la última víctima de la misma”. “La sociedad vasca no quiere más sufrimiento -ha aseverado-; la sociedad vasca desea la paz y la paz exige, entre otras cosas, que los agentes políticos, sociales e institucionales de Euskadi seamos capaces de diseñar conjuntamente una hoja de ruta para que todos los presos salgan a la calle y los refugiados vuelvan a casa”.

'España, un cuento bien contado'
Jordi Mercader firma "un relato periodístico sobre el largo viaje de las Españas, desde el plural original hasta el singular sobrevenido y venerado como una verdad indiscutible"
Redacción Crónica Global  7 Agosto 2017

La intensificación del movimiento independentista catalán en los últimos años ha dejado al descubierto el fracaso de la apuesta constitucional de 1978 como fórmula para superar la crisis territorial en España. ¿Cuál es el origen de esta tensión crónica? ¿Qué errores y aciertos a lo largo de la historia han contribuido a llevar al país a esta situación? ¿Hay alguna forma de resolverla de una vez por todas?

Jordi Mercader afronta estas cuestiones en España, un cuento bien contado, un libro editado y ofrecido en abierto por Crónica Global en una serie de catorce capítulos y una introducción:
Mapa político de España en 1840 / CG 01. Las huellas en la arena
España, un cuento bien contado: una península de Reinos 02. Una península de reinos
España, un cuento bien contado 03. Un rey de reinos
España, un cuento bien contado: el plural y el singular en la Constitución, por Jordi Mercader 04. El plural y el singular en la Constitución
Muerte de Guifré el Pelós, de Claudio Lorenzale / CG 05. Los mitos fundacionales
Grabado de Barcelona en 1714 06. La leyenda política
El cardenal Enrique Herrera Oria / CG 07. España en la escuela
Mapa de las regiones de España durante la dictadura franquista / CG 08. La memoria de los mapas
Xosé Manuel Núñez Seixas 09. ¿Nos engaña la historia?
Jordi Mercader: España, un cuento bien contado: El empate nacionalista y los penaltis 10. El empate nacionalista y los penaltis
Jordi Mercader: la Nación de naciones 11. La Nación de naciones
Marco Antonio y Cleopatra / CG 12. La nariz de Cleopatra
Urna electoral en unas elecciones 13. Votar, votar y votar
Carles Puigdemont y Mariano Rajoy cuando le regaló 'El Quijote' 14. Instalados en el cul-de-sac

Periodista, escritor, tertuliano y uno de los analistas que mejor conocen la política catalana, Mercader (Cartellà, Girona, 1956) define la obra como "un relato periodístico sobre el largo viaje de las Españas, desde el plural original hasta el singular sobrevenido y venerado como una verdad indiscutible". "Un trayecto que ha desembocado en el embrollo actual, en las urgencias históricas desencadenadas por el descontento de Cataluña tras el fiasco del Estatut, aprobado por un Parlament ilusionado y sentenciado por un Tribunal Constitucional apegado a la literalidad de la Carta Magna", añade.

"Esta serie periodística está inspirada en numerosas aportaciones de historiadores y pensadores que revelan las múltiples contradicciones de la transformación de España en un Estado ajeno a sus pueblos. Hasta llegar al cul-de-sac en el que andamos perdidos por el empuje del movimiento independentista catalán. La interpretación histórica de manos de la política, los mitos y leyendas, el peso de la escuela, la memoria de los mapas o las modificaciones de la realidad por parte de la geografía política son algunos de los factores analizados en la búsqueda de las huellas de las viejas naciones de la nación", concluye el autor.

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