AGLI Recortes de Prensa   Jueves 10 Agosto 2017

Diez años de crisis, y la misma música sigue
PABLO PARDO. Washington El Mundo 10 Agosto 2017

"El nuevo batacazo bursátil desata el temor a una crisis económica global". Cuando el 10 de agosto de 2007 EL MUNDO puso ese titular en la primera página, acompañado por otros dos en la sección de Economía ("Los bancos centrales acuden de nuevo en auxilio de los mercados por temor a una crisis económica global" y "La SEC investiga a las firmas de Wall Street por si ocultan pérdidas"), nadie -incluyendo al coautor de aquellas informaciones que es también el de estas líneas- pensaba que estábamos entrando en la que iba a ser la mayor crisis desde la Gran Depresión: una hecatombe que estuvo, entre otras cosas, a punto de liquidar el euro, y a la que muchos atribuyen la oleada de populismos de izquierda y derecha que hoy pueblan -y, en algunos casos, como Estados Unidos, gobiernan- el mundo.

Diez años más tarde, la economía mundial todavía está recuperándose de la hecatombe. El crecimiento potencial de EEUU, por ejemplo, ha caído en más de un punto, de modo que la primera potencia mundial no puede aspirar a expandirse al 3,5%, como antes, sino al 2%. Eso en parte se debe a la caída de la natalidad pero, también, a las secuelas de restricción financiera, miedo al consumo, deflación, y paro de larga duración -lo que hace que los trabajadores pierdan habilidades profesionales- de la crisis.

Hoy hay más regulación financiera. Los bancos de EEUU han sido obligados a abandonar las operaciones de autocartera -es decir, a operar con sus propios fondos en los mercados, a veces tomando riesgos suicidas a sabiendas de que iban a ser rescatados-, y la UE está tratando, con mucha más pena que gloria, de unificar su mercado financiero y regulatorio. Pero, a pesar de los triunfalistascomunicados, como el que este miércoles emitió la UE declarando que todos los problemas han quedado atrás, las grandes cuestiones de la crisis siguen sin haber sido resueltas. El problema no es que haya entidades demasiado grandes para caer, sino que el mercado financiero está demasiado interconectado como para que una entidad, por pequeña que sea, pueda quebrar sin tener consecuencias inesperadas. Los métodos tradicionales de control de riesgos han quedado desacreditados y, lo que es más grave, lo mismo ha sucedido con la confianza en los gobiernos democráticos para actuar de forma rápida y eficaz en tiempos de crisis.

Al final, la catástrofe fue evitada por las mismas instituciones que crearon las condiciones para que ésta se produjera en primer lugar: los bancos centrales, unos organismos que no son transparentes, y que están diseñados para operar al margen de los representantes elegidos por el pueblo.

Los bancos centrales han inyectado toda la liquidez que han podido en el mercado. Eso ha generado más desigualdad, porque, al poner dinero, han favorecido a las rentas del capital sobre las del trabajo. Y posiblemente han creado nuevas burbujas financieras. El hombre que más hizo por crear la burbuja que llevó a la crisis que ahora cumple 10 años, Alan Greenspan, lleva semanas advirtiendo de que hoy hay una burbuja en el mercado de los bonos. Al final, sobra dinero, aunque, claro está, eso no signifique que a todos nos sobre el dinero. Sólo a unos pocos. Como explica un gestor de banca privada de una gran entidad estadounidense que no quiere dar su nombre: "La Bolsa sube, los bonos suben, todo sube, porque hay que meter el dinero en algún sitio".

Eso recuerda al "cuando la música pare, en términos de liquidez, las cosas van a ser complicadas. Pero, mientras tanto, tienes que seguir bailando". La frase es del entonces presidente y consejero delegado de Citigroup, que era el mayor banco del mundo, hace justo 10 años y dos meses. Menos de un año y medio después, Charles Prince estaba destituido, y Citigroup era nacionalizado.

Lawless territory
José María Carrascal ABC 10 Agosto 2017

¿Va camino Cataluña de convertirse en un «Territorio sin ley» como aquéllos del Oeste norteamericano en los que la única ley era la del que sacase antes el revólver y tuviera el caballo más veloz? No es que vaya camino de ello. Es que empieza a serlo ya. La última prueba es ese manual para okupas que enseña a destripar pisos forzando su cerradura y tomar la electricidad de la farola más próxima para que la pague el ayuntamiento. Editado por la sección juvenil de uno de los partidos que gobiernan hoy Cataluña. Como quienes protagonizaron el reciente asalto a un autobús de turistas, los ataques a bicicletas, a los negocios que las alquilan o rompen escaparates de hoteles y tiendas de lujo. ¿Cuántos delitos hay en ello? Media docena por lo menos. Sin que se haya producido ni una sola detención, aunque han dejado tras sí todo tipo de pistas. Teniendo la desfachatez de pedir abiertamente la nacionalización de pisos vacíos y parques de atracciones. Claro que ¿puede extrañarnos si quien gobierna en Barcelona y Cataluña son precisamente quienes irrumpieron en la escena pública defendiendo una forma de hacer política que consiste precisamente en violar todo tipo de normas y de leyes, que les ha llevado, no ante los tribunales o la cárcel, sino al cargo que ocupan? Quien se asombre o escandalice es un idiota o un farsante.

En Cataluña se están infringiendo las leyes no desde ayer ni anteayer, sino desde que el nacionalismo ocupó el poder y conculcó las disposiciones que estaba obligado a hacer cumplir, empezando por la postergación del español en la enseñanza. Y eso no es lo peor. Lo peor es que lo hizo ante la pasividad del Gobierno español de turno, fuera del PSOE o del PP, que necesitaban sus votos para gobernar. E incluso sin necesitarlos, en los periodos que tenían mayoría absoluta. Por dejadez, por incuria, por el complejo de inferioridad ante unos catalanes más europeos, más demócratas, más emprendedores, más listos también, en lo que hay que darles parte de razón, pues nos convencieron de que les robábamos, cuando eran sus líderes quienes les robaban.

De aquellos polvos vienen estos lodos y violar la ley es el deporte nacional en Cataluña, dañando ya intereses principalmente catalanes. Si los nacionalistas creen que esos anarquistas que tan bien les han servido para adelantar su agenda, van a contentarse con atacar a los extranjeros (españoles incluidos), están muy equivocados. Luego irán a por ellos y a por sus negocios, como empiezan a hacer, entre otras cosas porque quieren hacerlos de otra manera, como dicen con el turismo. Una manera que nada tiene que ver con la burguesa y bastante con la de Castro y Maduro. Es su problema. Y el nuestro.

Por cierto, convendría recordar que el bandolerismo fue uno de los mayores problemas de Cataluña hasta que se incorporó plenamente a España bajo los Borbones. Camino de Barcelona, don Quijote se encontró con la cuadrilla de uno de los más famosos: Roque Guinart. Pero ésa es otra historia. ¿O es la de siempre?

El enigma islamista de Blas Infante, mártir andaluz
Javier Caraballo El Confidencial 10 Agosto 2017

“Los andaluces han nombrado padre de la patria andaluza a un musulmán: Blas Infante, valiente pájaro”, lo dijo el filósofo Gustavo Bueno, ya fallecido, en plena campaña de aprobación del último Estatuto andaluz, hace ya más de diez años, y consiguió lo que sin duda pretendía, que una monumental bronca política estallara al instante. Le pidieron, le exigieron, que rectificara, que pidiera perdón a los andaluces, pero Gustavo Bueno, que era un calambre, se negó en redondo y sólo accedió a aclarar que lo de “pájaro” lo decía en tono coloquial, sin ninguna pretensión ofensiva.

Para todo lo demás, el filósofo asturiano se remitía a un hecho histórico que nadie discute, aunque las interpretaciones sean en ocasiones visceralmente enfrentadas. El hecho histórico es siguiente: En su búsqueda de las raíces del andalucismo, en septiembre de 1924, Blas Infante viaja a Marruecos, con objeto de visitar la tumba de Al Mutamid, el rey poeta, el último de la taifa de Sevilla, desterrado por los bereberes a morir al norte de África, antes de la Reconquista. Blas Infante localiza la tumba, entonces en estado ruinoso, en la ciudad de Agmat , junto a Marrakech, y le rinde todo tipo de honores. Es a partir de ese detalle cuando se disparan las versiones: ¿se trataba de honores o, realmente, Blas Infante se convirtió al islam?

Lo que sostenía Gustavo Bueno, y otros muchos, es que Blas Infante se convirtió al islamismo y que existen testigos de aquello. “Blas Infante peregrinó a la tumba de Motamid, conoció a Omar Dukali, descendiente del último Rey de Sevilla y fue testigo de su Shahada, ceremonia pública de su reconocimiento como musulmán, el 15 de septiembre de 1924, ante dos testigos que le regalaron una chilaba y una daga bereber, que conservó durante toda su vida”. La misma tesis, por cierto, que, en la actualidad, defienden en sus foros y páginas web las principales asociaciones islamistas de España.

Lo que ocurre es que Gustavo Bueno no se quedaba ahí sino que, además, se permitió imaginar cuál era el sentimiento oculto de Blas Infante: “No estamos ante un caso inaudito, el de la redefinición de una sociedad política desde coordenadas teocráticas. Sabino Arana proyectó a Euskadi como una República, bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús. Blas Infante también habría concebido un Estado libre andaluz, Al Andalus, bajo la advocación de Mahoma”.

Lo curioso de esta interpretación, la ensoñación de proyectar el futuro de la Andalucía actual como Al Andalus, es que aún hoy hay quien la defiende, entre ellos los escasos independentistas andaluces, además de las mencionadas asociaciones islamistas, por intereses obvios. El filósofo asturiano quizá lo hacía para advertir de los riesgos de la historia inventada del nacionalismo extremo en España, pero esos otros, los de ahora, quizá ni siquiera saben de lo que hablan. De hecho, la tesis más aceptada en la actualidad es que Blas Infante se limitó a rendir honores al rey poeta de acuerdo al ‘protocolo’ religioso que existía.

“El viaje lo transfigura en peregrinación. Supera el interés cultural sin olvidarlo. Deja toda frivolidad turística. Va con todo el respeto a rendir su homenaje al Rey cumpliendo el ritual dispuesto en el Islam”, le dijo el historiador Enrique Iniesta, principal investigador de la vida y obra de Blas Infante, al periodista Juan José Tellez en una serie de artículos en los que detalla aquel periplo del ‘padre de la patria andaluza’. De la misma opinión es el historiador Manuel Ruiz Romero: “La perversión de los hechos está llevando incluso a difundir que Blas Infante adoptaría un supuesto nombre en árabe. La ignorancia es atrevida y pone alfombras al descrédito”.

También el exministro del Partido Popular Manuel Pimentel, que nunca ha disimulado su andalucismo, recreó la figura de Blas Infante en un discurso y se detuvo en este episodio como la mejor expresión de los agravios históricos sufridos por Andalucía: “Incluso intentaron bautizarnos como Castilla la Novísima. Aunque ese secuestro del nombre no funcionó, si lograron extrañarnos de nuestra propia historia. Con la caída de Al Ándalus se quiebra el espejo de nuestra identidad. Queríamos vernos en el pasado y no nos encontrábamos. Ya no existíamos. Esos que habitaron Andalucía desde los albores de la humanidad no éramos nosotros, eran otros. Nosotros llegamos tras la Reconquista. El expolio más cruel se había operado (…) Debemos repetirlo con fuerza, incluirlo en nuestros libros de texto, asimilarlo vitalmente. Al Ándalus no es la historia de los árabes, es parte muy importante de la historia de los españoles en general, y de los andaluces en particular. Al Ándalus no lo hicieron los moros, lo hicimos nosotros, es reflejo de nuestro propio genio. Hasta que no lo hagamos nuestro, no podremos reconciliarnos con nuestra propia historia. Blas Infante lo tuvo claro”.

¿Quién era Blas Infante? ¿Era independentista, federalista, nacionalista o, acaso, nada de eso le importaba porque lo que quería era convertir a Andalucía en una república islámica? ¿Cuál de esas versiones es la acertada? Siempre se puede encontrar a alguien capaz de documentar cada una de esas interpretaciones, por disparatada o alejada que parezca y pueda ser. Por eso siempre he pensado que, al final de todo, el pensamiento de Blas Infante es menos importante que el símbolo que ha creado la historia de su figura; para la inmensa mayoría de los andaluces, Blas Infante murió por defender una idea, la dignidad y el progreso de Andalucía, de los andaluces. Por eso, su nacionalismo no era excluyente sino integrador y universal, cultural e identitario: “Yo no me propongo fundamentar una nación, sino un ‘ser’ (…) Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano”.

Lo mejor de la vida de Blas Infante fue su entrega a Andalucía, su rabia ante la hambruna de las mujeres que recorrían vestidas de negro las calles empedradas de los pueblos blancos, camino de la fuente; su rabia ante los ojos tristes de los jornaleros, sentados en corro en la plaza del pueblo esperando que los señalara el dedo del cacique; su desesperación ante el destino animal de los niños yunteros.

Ante la injusticia de una región condenada a contemplar el esplendor de su pasado sólo en las piedras de sus torres, de sus palacios, de sus ruinas, de su historia, Blas Infante quiso rescatar el orgullo de ser andaluces, la necesidad de abrir un camino distinto. La posibilidad de cambiar la historia. El símbolo se completó después con su muerte, su asesinato, en un descampado por los soldados franquistas, fascistas de ojos incendiados por el odio, por el fanatismo, por el cainismo, por el absurdo. Cada madrugada del 10 al 11 de agosto se oye el eco de los disparos, en una carretera a las afueras de Sevilla, y se ve caer a Blas Infante fusilado.

El coste del gasto público sobre nuestros bolsillo se dispara un 17%
El peso de los presupuestos de las administraciones sobre el PIB per cápita ha crecido en plena crisis.
Libre Mercado Libertad Digital 10 Agosto 2017

¿Qué peso tiene el gasto público sobre el PIB per cápita de los españoles? ¿Estamos soportando unas Administraciones Públicas a la altura de nuestra capacidad o, por el contrario, nuestras estructuras estatales resultan excesivamente costosas?

Hace más de tres lustros, Joaquín Trigo y Mercedes Pizarro se propusieron responder a esta pregunta con el informe España en Europa: un esfuerzo fiscal desproporcionado. Aquel documento, publicado por el Círculo de Empresarios, ofrecía distintas maneras d medir el peso de los impuestos y del gasto sobre el bolsillo de los contribuyentes.

El coeficiente más destacado de aquel trabajo era el llamado Índice de Frank, que Libre Mercado ha calculado para 2015, encontrando que el peso de los impuestos en relación con el PIB per cápita es más alto en España que en Suecia, Alemania, Reino Unido, Holanda, Japón, Canadá, Australia, EEUU, Suiza, Irlanda…

Pero hay otras formas de medir el esfuerzo fiscal que asumen los contribuyentes. Una de las alternativas que ofrecían Trigo y Pizarro en su informe consiste en comparar el peso del gasto público con el PIB per cápita. La siguiente gráfica, elaborada con datos para España publicados por la OCDE, muestra la evolución de este indicador para los veinte años comprendidos entre 1995 y 2015:

A la vista está que el peso del Estado iba en descenso en los años de gobierno de José María Aznar. Mientras que en 1995 veíamos que este indicador era de casi 1,8 puntos, mientras que en 2005 era inferior a 1,2 puntos. Llegó entonces el periplo de Rodríguez Zapatero, que impulsó leves rebajas en 2006 y 2007 antes de disparar el peso del Estado sobre el PIB per cápita entre los años 2008 y 2011.

El primer año de gobierno de Mariano Rajoy, marcado por la subida de IRPF, IVA, Sociedades e Impuestos Especiales, llevó el peso del Estado sobre el PIB per cápita hasta los niveles más altos desde finales de la década de 1990. Desde entonces, el peso del gasto público sobre el PIB per cápita ha bajado hasta recuperar niveles más reducidos, al nivel de 2009. Sin embargo, conviene apuntar que, si comparamos 2008 con 2015, vemos que el peso del gasto público sobre el PIB per cápita ha aumentado un 17%.

Malas noticias para el separatismo
EDITORIAL Libertad Digital 10 Agosto 2017

La recuperación económica es una mala noticia para el separatismo, empecinado en contraprogramar los signos que avalan la superación de la crisis con anuncios catastrofistas sobre la inconsistencia financiera del sistema de pensiones, la temporalidad o mala calidad del nuevo empleo, la deuda y la creación de nuevas burbujas. Según Oriol Junqueras, España tendrá serios problemas para hacer frente a las pensiones en breve. Otro gran experto en nada, Carles Puigdemont, augura una tormenta sobre la prima de riesgo en otoño y el regreso de las vacas flacas, amenazas que se ciernen sobre la economía española y de las que se podrían librar los catalanes si apoyasen una república independiente.

No por sabido deja de resultar elocuente que ambos personajes estén al frente de una Administración que depende de las constantes inyecciones del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para hacer frente a su día a día, que incluye la financiación de un golpe de Estado. A la ignorancia más abracadabrante en materia económica suman una deslealtad delictiva y una demagogia propagandística que se resume en el supremacista mensaje de que los españoles se aprovechan de los impuestos de los catalanes y el Estado estrangula la capacidad de la región y penaliza el independentismo con represalias en financiación e infraestructuras.

Esas mentiras tuvieron mucha cuerda durante lo peor de la crisis, pero comienzan a resultar demasiado groseras en el actual contexto, con el repunte, a veces tímido, pero real, de los principales sectores de la economía nacional. Si España se parece poco al bucólico panorama que pinta Rajoy, menos aún al retrato de los separatistas y sus dramáticas e inconsistentes predicciones.

En los años más duros, con el desempleo desbocado y la prima de riesgo por encima de los quinientos puntos, caló en muchos catalanes la teoría de que el separatismo podía ser una solución para salir de la crisis. Fueron los tiempos en los que el catalanismo explotó un supuesto expolio fiscal que servía para extender el infundio de que una economía catalana disgregada del resto de España tenía más opciones para salir de la crisis y recuperar los niveles de vida de comienzos de siglo. Muchos ciudadanos compraron esa mercancía, pero las circunstancias han cambiado y la independencia hace tiempo que se percibe por una gran parte de la población como un grave riesgo, y no sólo para el bienestar material. El desprecio por la democracia, las leyes y la convivencia de que hacen gala los dirigentes separatistas tiene un correlato violento. Los ataques de la CUP contra el turismo vienen a refrendar que la bonanza económica es un serio problema para el proyecto de república catalana, de la misma manera que el colapso del aeropuerto de El Prat por una huelga salvaje sirve a los propósitos separatistas de difundir la especie de que con la independencia eso no pasaría. A pesar de la inoperancia del Estado en ese caso, la bola es tan grosera que podría tornarse en contra de sus promotores. No hay más que atender a la incapacidad de la Generalidad y el Ayuntamiento para hacer frente a las hazañas antiturísticas de sus socios de la CUP o perder el tiempo en un somero repaso de los postulados económicos de estos antisistema, cuya influencia sobre las políticas del Gobierno golpista y del consistorio barcelonés viene dada porque sus votos son imprescindibles para el grotesco empeño de proclamar una república que pretenden la Dinamarca del sur de Europa y no sería más que una mala y trágica copia de la Albania comunista o la Venezuela de Maduro.

SIGUE AUMENTANDO
El número de inactivos crece en casi 300.000 personas y roza los 16 millones
Estrella Digital 10 Agosto 2017

El número de personas inactivas, es decir, que no trabaja ni busca empleo, ha aumentado en el último año en casi 300.000, hasta rozar los 16 millones y marcando un máximo histórico para un segundo trimestre.

Los últimos datos relativos al segundo trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) detallan que son 15.901.500 las personas inactivas en España, una cifra que, si bien ha disminuido en 13.200 respecto al trimestre anterior, se ha incrementado en casi 300.000 en el último año.

De esta forma, el número de inactivos se sitúa muy cerca de los 16 millones de personas al alcanzar la segunda mayor cifra registrada en la serie histórica del Instituto Nacional de Estadística (INE), por detrás de los 15.914.700 del primer trimestre del año.En la comparativa interanual, más correcta al tratarse de periodos comparables, se refleja un incremento del 1,74 % del número de inactivos en el segundo trimestre, el mayor desde el año 1984.

La mayor parte de los inactivos son mujeres (9,2 millones), aunque su número se ha incrementado en 100.000 personas, siendo los hombres, con un total de 6,6 millones, los que más inactivos ha sumado en el último año, casi 200.000 más.

El número de inactivos se ha incrementado en el último año en todos los tramos de edad, menos entre los de 25 a 29 años, 40 a 44 años y 55 a 59 años. No obstante, los mayores incrementos los han experimentado los mayores de 65 años, que han sumado 140.000 inactivos desde junio de 2016, lo que responde a las personas que dejan de trabajar al jubilarse.

Así, atendiendo a la clase de la inactividad, en el último año se han incorporado 153.500 personas por jubilación o prejubilación, a las que habría que añadir 65.000 más por incapacidad permanente.

También se ha incrementado en 22.100 el número de inactivos por motivos de estudios, y es que entre la población de 16 a 24 años han pasado a la inactividad más de 30.000 personas en el último año. Además del incremento de los incapacitados y jubilados, destaca el aumento del número de inactivos que se dedican al cuidado de niños, adultos enfermos, incapacitados y mayores, con 97.800 más en el último año.

No obstante, aunque el número de inactivos que habían tirado la toalla y ni siquiera buscaban un empleo se ha reducido en 56.000 personas en el último año, estos desanimados superan aún las 300.000 personas y la mitad de ellos son mayores de 55 años. En el primer trimestre del año había más de 10,2 millones de inactivos que perdieron su empleo hace más de un año y su número ha crecido en casi 200.000 personas desde junio de 2016.

La mayor parte de los inactivos no ha concluido la educación secundaria (más de 11 millones de personas), si bien destacan los más de 2 millones de personas que tiene estudios superiores y no trabaja ni busca empleo.En su último informe de coyuntura laboral, CCOO destacaba precisamente que "el descenso del paro es mayor que la creación de empleo", debido a que hay "otros factores" que explican la reducción del desempleo.

El sindicato apunta que la población se está reduciendo por el envejecimiento y la emigración, lo que influye positivamente en las estadísticas laborales, al tiempo que aumenta la población activa, "primero por el aumento de las personas desanimadas" y después, por las jubilaciones y otros factores. De la misma manera, UGT constata que la población activa mantiene "un progresivo descenso, ligado en parte a los procesos de emigración y al efecto desánimo entre el colectivo de desempleo de larga duración".

De las guerras
Rafael Bardají Gaceta.es 10 Agosto 2017

Dirigentes políticos, altos mandos militares y responsables de organizaciones humanitarias, todos se han puesto a celebrar como locos la expulsión del Estado Islámico de Mosul, esa segunda ciudad de Iraq donde hace tres años el entonces líder del grupo armado islamista declaró solemnemente la instauración del nuevo Califato.

Y, en cierta medida, no es para menos. Junto a los rumores de que su líder espiritual habría sido abatido por un bombardero ruso el pasado mes de mayo, la caída de Mosul representa un fuerte golpe tanto al operativo militar del Estado Islámico, como a su ideario. Su territorio se encoge a marchas forzadas, su capacidad de reemplazar a sus muertos es progresivamente menor y su financiación no deja de resentirse.

Con todo, las celebraciones deberían disfrutarse con cierta perspectiva y en su justa medida. Por varias y serias razones: La primera, la campaña para acabar con el control del E.I. sobre Mosul no ha sido un paseo de rosas, todo lo contrario. El asalto al bastión Islámico se anunció hace justo un año y, de hecho, ha exigido más de 7 meses de intensos combate calle a calle, casa a casa. No es fácil contar con datos fiables habida cuenta de la guerra psicológica que libran los dos bandos, pero es razonable asumir que en Mosul había unos 6 mil miembros armados del Estado Islámico que han combatido con uñas y dientes contra 100 mil soldados de la coalición, básicamente iraquíes y con algunos miles de guerrilleros entrenados, armados y dirigidos por elementos de la Guardia Revolucionaria Iraní. Si esto nos enseña algo sobre las batallas a venir, quiere decir que la fuerza para expulsar a grupos terroristas de zonas urbanas tiene que ser muy superior en número y contar con una gran libertad para causar daños y destrucción, incluidas, lamentablemente, bajas de civiles no combatientes. De hecho, el nivel de destrucción física en importantes barrios de la ciudad, sobre todo en la zona vieja y El Centro, se asemeja mucho a de Stalingrado o Dresden en la Segunda Guerra Mundial.

¿Lo que hemos visto en Mosul nos sirve de precedente para otros combates? Tenemos una experiencia anterior que hace llevarnos a pensar que sí, la liberación por el ejército iraquí de la ciudad de Fallujah en junio de 2016. También miles de soldados contra unos pocos centenares de militantes del Estado Islámico. El nivel de destrucción fue terriblemente alto y la ciudad hoy, un año después, sigue sufriendo de innumerables carencias en servicios básicos, desde abastecimiento de comida, a electricidad y agua o escuelas y hospitales. De hecho, las tropas gubernamentales mantienen un cordón sanitario y controles en torno a la ciudad por miedo a elementos durmientes del E.I. Que pudieran operar desde Fallujah contra objetivos en la capital Bagdad.

Si, como suele afirmarse, el crecimiento del Estado Islámico se debió a la frustración de grandes capas de la minoría sunní iraquí y a las penurias a las que les sometía la política discriminatoria del gobierno central, controlado por la mayoría chií, las posibilidades de erradicar por completo el rencor, la frustración y el deseo de venganza, parecen escasas. Por lo visto en Fallujah, sería imprescindible, además de una política de reconciliación generosa, una inversión urgente en infraestructuras de más de 50 mil millones. Algo que Bagdad no parece ni querer ni poder encima de la mesa.

La segunda gran razón para moderar el entusiasmo por la toma de Mosul deriva de las propias estadísticas: según el mando americano de la coalición, en Mosul habrían muerto unos 2.500 guerrilleros del E.I. Esto es, que entre 3.500 y 4 mil habrían sido capaces de replegarse a otras zonas, bien en Siria o rurales de Irak. Cierto, nada sabemos de su capacidad para aprovisionarse de munición y explosivos, pero son cifras nada desdeñables si tenemos en cuenta el pasado del grupo, cuando actuaba como una organización terrorista sin control de territorio alguno. Con Mosul, el Estado Islámico ha perdido su presencia urbana en Irak (aunque no del todo todavía, ya que hay algunos pueblos en su poder), pero no ha perdido ni su presencia ni su capacidad de atentar. de hecho, hemos visto en estas últimas semanas una relativa intensificación de ataques suicidas en Bagdad.

Con todo, es razonable pensar que lo que ha sucedido con Mosul se repetirá en todas las ciudades bajo control del E.I incluida su capital en Siria, Raqqa. Es cuestión de tiempo y de guerra sucia. El problema es determinar si el Estado Islámico, que ha sido capaz de reinventarse una y otra vez desde sus orígenes como Al Qaeda en Irak bajo Al Zarqawi, podrá llevar a cabo otra nueva mutación y hacia qué forma. Hoy por hoy, la mayoría de expertos creen que sus líderes volverán a adoptar tácticas puramente terroristas, con atentados de alta y baja intensidad en Oriente Medio y en el resto del mundo. Pero el escenario de una fusión con Al Qaeda, organización que lejos de desaparecer ha estado reorganizándose estos años, también es contemplado por otros.

En cualquier caso, y esta es una tercera llamada a la prudencia, incluso la derrota militar sobre el terreno del Estado Islámico puede hacernos pensar que el jihadismo como ideología también está derrotado. Al contrario. La desaparición del Califato tras la I Guerra Mundial, tardó 8 décadas en ser reivindicado por Osama Bin Laden en su primera alocución pública tras los ataques del 11-S, porque entremedias los países árabes se dieron a experimentar con el socialismo y el nacionalismo. Hoy, entre las monarquías tradicionalistas y el jihadismo no queda nada con lo que experimentar, dado que la instauración de la democracia no se ve viable. Por eso, la desaparición del Califato instaurado por el EI no va a servir de factor de desmovilización, sino, más que probablemente, de motor de radicalización de muchos musulmanes que se van a ver desposeídos una vez más de su capacidad de autogobernarse de acuerdo a la ley islámica.

Tras el Califato, habrá que derrotar a sus cachorros, la generación Califa que se ha formado entre nosotros, especialmente, y que está expuesta al atractivo de los guerreros que vuelven del campo de batalla. El número de sospechosos de jihadismo en Europa es tal que a los cuerpos de seguridad y de inteligencia les resulta prácticamente imposible controlarlos no ya a todos, sino a una ínfima parte. Ahí está el hecho de que los últimos atentados hayan sido cometidos por musulmanes conocidos por la policía como islamistas.

Y queda una cuarta razón para enfriar el entusiasmo, así como a la II Guerra Mundial le sucedió la Guerra Fría, la victoria sobre el Estado Islámico será obra de una coalición dispar de elementos, países y grupos armados. Queda por ver quién va a ejercer el control sobre el territorio recobrado, sobre todo en Siria, donde kurdos independentistas combaten con Turcos anti-kurdos; islamistas moderados contra Al Qaeda e E.I.; rusos contra todo el que se oponga a Basher el Assad; el Assad con los iraníes contra toda la oposición; e iraníes avanzando su presencia en el Levante. La presencia de la CIA y unidades de operaciones especiales no bastarán para hacer valer su control sobre las zonas que se liberen, ni para mediar entre contendientes del mismo bando. Sólo quienes tengan una presencia significativa sobre el terreno serán capaces de imponer su orden. Y de momento, el gran ganador es Teherán.

La eliminación del control territorial del Estado Islámico no va a traer la Paz y la estabilidad en la zona. y esa es otra graban lección estratégica para todas las democracias que tienen contingentes desplegados en la región (sean de adiestramiento, como España, o de combate): Sin una visión estratégica se pueden ganar todas las batallas y acabar perdiendo la guerra porque le orden resultante sea tan malo o peor que lo que había. España está en Irak porque algo había que hacer en términos de solidaridad con nuestros aliados, pero para las naciones que de verdad cuentan y que tienen capacidad de dar forma al conflicto, definir sus objetivos es ya una tarea inexcusable. Por esta y por las guerras que vendrán.

Lacalle-Escohotado: no hay que dar de comer al victimismo
Segundo capítulo de la serie de vídeos que EL ESPAÑOL publica con las reflexiones económicas surgidas entre el economista liberal y el filósofo autor de la trilogía sobre el capitalismo y la libertad del mercado.
E.E. El Espanol 10 Agosto 2017

Continuamos con la serie de vídeos que estamos publicando durante todo este mes de agosto en EL ESPAÑOL con los aspectos más importantes de una larga conversación en la que el economista liberal Daniel Lacalle y el filósofo Antonio Escohotado, aportan sus reflexiones y recetas para el futuro de la economía española.
Planificación estatal

En este segundo episodio Lacalle y Escohotado intercambian ideas sobre planificación estatal, valor de la iniciativa individual y globalización. Para el economista liberal y el filósofo la planificación estatal y supranacional es un freno al desarrollo individual como fuente de riqueza.

Según Antonio Escohotado “el valor es la capacidad que tiene el ser humano de hacer más barato algo que se hacía más caro”. “No se dan cuenta de que el ser humano es innovador y que si tú le quitas la iniciativa, le quitas la fuente de riqueza. A mi juicio el factor que define realmente el valor no es nada sólido, tangible, ni mucho menos inmueble”, indica.

Respecto de esta planificación Daniel Lacalle cree que “no hay mayor egoísmo subjetivo que el que tiene una persona que toma el poder y que no tienen ningún tipo de responsabilidad personal”. Y continúa indicando que “en esta época que estamos viviendo es lo que se genera un rechazo a lo que llamamos globalización”.


Isolux acuerda con los sindicatos un ERE que afectará al 44% de la plantilla Isolux acuerda con los sindicatos un ERE que afectará al 44% de la plantilla E.E. / Agencias La constructora se declaró insolvente el pasado 12 de julio con un 'agujero' patrimonial de 801,9 millones de euros.

Rechazo a la globalización
“¿Y por qué se genera este rechazo? No porque la gente perciba que hay algo negativo en el comercio internacional ni en que busquemos la mejor manera en que tu y yo comerciemos. Sino porque se traslada la decisión completa de cómo se vertebra este comercio global a unos entes supranacionales liderados por unos burócratas, que además de tener un incentivo perverso de que las cosas continúen siendo como en el statu quo tienen los recursos de los demás. Son solidarios con los recursos de los demás”, indica Lacalle.

Y Escohotado remata con una reflexión sobre los sistemas económicos mundiales que, a su juicio, funcionan: el que tiene seguridad social como la Unión Europea y el de Estados Unidos donde la gente gana mucho más porque la presión fiscal es inferior. “¿Por qué pueden los americanos tener ese sistema?. Porque el rencor en Europa es mucho más alto y hay al menos un 10% de voto comunista y en Estados Unidos hay un 0,03%. Entonces, no hay que dar de comer a los sentimientos, no hay que dar de comer al victimismo”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Tontos del haba.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Agosto 2017

Alguno de mis escasos y habituales comentaristas me ha dedicado a mi último post de ayer titulado “Quemando etapas y naves” una observación donde me indica entre asombrado y enojado un ¿Le ha afectado a Vd. el calor veraniego? Para añadir de que el texto escrito era “delirante”, y a continuación negar que todo lo escrito existiera y fuese real. Y todo porque al parecer he debido tocar la fibra sensible de su ultra nacionalismo independentista con mi análisis descarnado del callejón sin salida al que nos lleva el desafío secesionista en Cataluña. Y no, mi amable lector y comentarista, no me ha afectado el calor veraniego, no se me han calentado los cascos, ni he sufrido una enajenación transitoria en la que haya perdido la noción de la realidad. Por desgracia, es la realidad española la que supera a la ficción y puede llegar a interpretarse como delirante. Porque nadie con un mínimo de sentido común puede entender lo que está pasando en España a una clase política, yo le llamo casta, empeñada en destruir lo que con tanto esfuerzo hemos construido entre todos los españoles tras una etapa convulsa que empezó en la última fase de la II República comandada por el Frente Popular de izquierdas, una guerra civil fratricida con rebelión militar de por medio y una larga dictadura y una no tan idílica transición hacia la democracia.

Nadie puede entender el empeño que algunos tienen en obligar a todos los españoles a sentirse como ellos quieren que se sientan, fomentando los peores defectos como el odio, el rencor, la envidia, adulando su ego e inculcándoles delirios como el de que son diferentes y merecedores de que se les reconozca esa diferencia. Y es que los tontos del haba abundan por doquier y lo peor es que se juntan en asociaciones y plataformas cívicas con aspiraciones mesiánicas como la ANC, ANA y partidos con nombres que parecen eslóganes publicitarios o panfletarios revolucionarios como el de “PODEMOS”, “ACTUA”, “En Podem comú”, “Mareas”, y una larga lista de formaciones de todo pelaje antisistema como la CUP. Y como no, estos mindundis “que no representan a nadie” como diría ese intelectualoide nacido argentino beneficiario de la generosidad sanitaria española, son los que intentan destruir lo poco que los españoles hemos conseguido.

El último líder mesiánico minoritario en, como decía el genial Groucho Marx, al hablar despejar la duda de parecer tonto del haba ha sido el presidente de la Asamblea Nacional Andaluza, una réplica con faralaes de la Asamblea Nacional de Cataluña de sardana y barretina. Este nacionalista andaluz que dijo que le habían tratado en Crimea con honores de Jefe de Estado, se ha descolgado diciendo que, si Cataluña se independiza el 1 de octubre, Andalucía lo hará al día siguiente. Otros como el nuevo “influencer” del estilismo de la coleta masculina, ha llegado a calificar a Andalucía como “la nación olvidada”. Así que ya me dirán si la realidad española no es delirante para cualquier observador neutral y si cabe algún alma de cántaro más en esta vieja nación.

Creo que haré realidad ese dicho que el mayor desprecio es no hacer aprecio y no voy a dedicar más tiempo a personajillos como al susodicho espécimen del homus andalucensis que además reclama territorios del futuro Estado andaluz incluyendo parte de Portugal, Murcia y Marruecos. Y yo que creía que eran los yihadistas los que amenazan con reconquistar Al Andalus. Si por delirar que no quede….

¡Que pasen un buen día!

Cataluña: Los radicales se hacen dueños de la situación
José Oneto Republica 10 Agosto 2017

Este miércoles acaba de superarse la fecha tope para que pudiesen coincidir unas posibles elecciones autonómicas con el referéndum del 1 de octubre, con lo que se cierra una de las posibilidades que han venido manejando sectores nacionalistas para obviar la consulta y, convertir las elecciones autonómicas, en unas elecciones independentistas. Mientras se sigue barajando la posibilidad de una opción B con una posible suspensión del referéndum y la convocatoria de unas elecciones Constituyentes con listas de independientes, sin políticos, la realidad es que, a estas alturas, la celebración del referéndum para los independentistas es inevitable y han apostado tan fuerte que parece imposible, por ahora, que den marcha atrás.

Por si quedara alguna duda la presidenta del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell, acaba de asegurar que el referéndum independentista, seguirá´ adelante y se celebrara´ efectivamente ya que “ninguna acción represiva o juri´dica lo puede evitar”.En una entrevista al Daily Express, la segunda autoridad institucional de Cataluña asegura que “el Gobierno espan~ol au´n no entiende que no puede extinguir la voluntad del pueblo catala´n de decidir libremente su propio futuro”. La presidenta del Parlament, se mostro´ consciente de que el gobierno de Mariano Rajoy usara´ todas las armas que tenga en su mano para frenar el proceso: “El Estado utilizara´ todo su arsenal, como ya esta´ haciendo, para actuar contra los representantes electos de los catalanes, y asustar y amenazar a los funcionarios, Ó para intervenir au´n ma´s las finanzas de la Generalitat”.

Sin embargo, las autoridades y la mayoría parlamentaria catalanas están preparados para sortear todos los obsta´culos hacia el referendo separatista del 1 de octubre: “Estamos completamente preparados para defender nuestra democracia y el derecho de los catalanes a decidir”.

Forcadell se mostro´ convencida de que Catalun~a no quedara´ al margen de la Unio´n Europea: “Catalun~a seguira´ formando parte de la Unio´n Europea si la mayori´a de los catalanes esta´ de acuerdo, y creo que la mayori´a de catalanes quiere ser parte de la UE porque la sociedad catalana es una sociedad muy europei´sta”.

Por otra parte, la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) sigue preparando lo que será la puesta en escena del referéndum, que se iniciará con la gran manifestación del 11 de septiembre, día de la Fiesta Nacional de Cataluña (Diada) y, que terminará, el mismo día de la consulta, el 1 de octubre, con movilizaciones en las calles de Cataluña, especialmente en Barcelona. La CUP ( Candidatura de Unidad Popular ), el partido que tiene secuestrado al Govern y que realmente es el que manda en la Generalitat, ha iniciado con anticipación la movilización callejera con protestas y ataques contra el turismo y aprovechando ,al máximo, el conflicto de los trabajadores de Eulen, que ha convertido el aeropuerto de Barcelona en un auténtico caos. Tanto la ANC como la CUP han ido ganando terreno haciéndose cargo de la situación. Y eso, dicen, se nota día a día…

Por eso, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, preocupado porosa situación y por la última ofensiva de los antisistemas con la llamada “Turismofobia, se ha referido al miedo que están provocando los más radicales, especialmente de la CUP y ha dicho que es necesario que los más moderados de la sociedad catalana ” planten cara a los radicales” y que es ” necesario que la gente con sentido común, sensatez, equilibrio, mesura; los que quieren seguridad jurídica, que haya trabajo, bienestar y riqueza, que cada vez son más, continúen dando un paso adelante” en Cataluña y ” aíslen a los extremistas y radicales que hoy condicionan al Gobierno de la Generalitat, que está llevando a una situación límite a los catalanes”.

El presidente del Gobierno ha acusado a la CUP y al Govern de Puigdemont de “llevar a una situación límite a más de siete millones de ciudadanos que solo quieren vivir tranquilos y felices en Cataluña”. “Avanzamos más y mejor cuando caminamos juntos”, es el mensaje final lanzado a los catalanes…

Siempre la Guardia Civil
Pablo Planas Libertad Digital 10 Agosto 2017

Los abnegados agentes de la Guardia Civil lo mismo valen para un roto que para un descosido. En calidad de policía judicial, están al cargo de las diligencias relativas a la corrupción nacionalista del tres por ciento y de las afectas a la organización del referéndum separatista que según Rajoy no se va a celebrar el 1 de octubre. Las actuaciones del Instituto Armado son de una reconocida profesionalidad y solvencia, al punto de que en una región devastada por la propaganda del odio a España como es Cataluña los ciudadanos tienen más confianza en la Benemérita que en el Govern y en el Parlament, según la última encuesta del CIS catalán.

Al parecer, la caricatura garbancera del tricornio y el 23-F que difunde con gran despliegue de medios el nacionalismo, sea vasco o catalán, no cala en una ciudadanía empecinada en mostrar un cierto respeto por los hombres de verde. Tal vez se deba al consistente sentido de la justicia del que hacen gala los guardias, a su innegable vocación de servicio y acendrada disciplina o a su contrastada eficacia, pero el caso es que un número de la Guardia Civil representa de forma más positiva y concreta al Estado que un ministro o un alto cargo. Por lo que sea, infunde más confianza.

Llevaría décadas y sería en balde determinar las verdaderas causas del prestigio de la Guardia Civil en particular y de las fuerzas del orden españolas en general entre quienes conducen serenos. El sistema político surgido de la Transición puso de relieve el valor y mérito de los policías –picolos, maderos, cipayos, mozos o pitufos– en la defensa de la vida y la democracia frente al terrorismo etarra. Cientos de miles de ciudadanos pueden referir alguna circunstancia en que los uniformados fueron ángeles de la guarda por tierra, mar y aire. El catálogo de especialidades policiales es tan inabarcable como las razones a su favor.

Es un espejismo, pero la única vez en Cataluña que los manifestantes contrarios a la independencia han sido más que los partidarios resultó ser la ocasión en que la CUP llamó a protestar frente a las puertas de la comandancia de la Guardia Civil en Barcelona. Gran chasco separatista, tanto de los espantaturistas de la CUP como de los Rull y Turull que han llegado al extremo de denunciar a los agentes que por orden de un juez interrogaron a un grupo de altos cargos de la Generalidad.

Por primera ocasión en lo que va de legislatura postautonómica la lideresa cupera Anna Gabriel fue burlada. Ella, que se cargó a Mas, estaba dando la cara por unos convergentes junto a unas decenas de colegas entre los que no había ni un solo alto cargo de la Generalidad, ni el más ignoto militante pedecato ni el más levantisco dirigente republicano. Ni siquiera el secretario de Turull, el pedazo de portavoz que anunció la denuncia contra la Guardia Civil vía Twitter.

Ante las groseras mentiras de la Generalidad y la silente impasibilidad del Gobierno, el magistrado al cargo de las investigaciones sobre los mangoneos de los altos cargos de Puigdemont y Junqueras se vio en la tesitura de tener que desmentir que los agentes fueran unos torrentes sin control, según bramaba el excitado Turull.

Agua pasada. Ahora el epicentro del proceso está en el Aeropuerto de El Prat-Barcelona. El personal de los arcos de seguridad se ha declarado en huelga y cuarenta empleados han caído enfermos al tiempo y de repente. El colapso se arrastra desde finales de julio. Miles de personas han perdido sus vuelos, las esperas para acceder a las terminales han marcado registros de cuatro horas. Tercermundista imagen carroñeada por la Generalidad y sus extensiones ante la abstención del Estado encarnado en Fomento y Aena, cuyos mandos apuntan ahora la opción Benemérita si Interior da el visto bueno. La Guardia Civil siempre presente, pero no estaría de más que alguna vez los encorbatados, en este caso los muy bien pagados directivos de Aena, se hicieran cargo sin tener que tirar de los uniformados. Es lo mismo que pasa con el artículo 155 de la Constitución, que de haberse aplicado a tiempo hubiera evitado el bochorno de dos manifestaciones frente al cuartel de la Guardia Civil en Barcelona.
 


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