AGLI Recortes de Prensa   Martes 15 Agosto 2017

El último velo
ARCADI ESPADA El Mundo 15 Agosto 2017

Durante una buena temporada el avestruz socialdemócrata hundió la cara en el barro y reclamó al gobierno del Estado que no recurriera a la ley para encarar las maniobras del gobierno nacionalista de Cataluña. Diálogo, diálogo y diálogo, exigían los 'niergas'. Resultaba difícil hacerles entender que la gran novedad de la deriva nacionalista era, precisamente, que habían renunciado al diálogo. Este verano, tal vez por influjo de la faulkneriana Luz de agosto, han empezado a asumir la novedad. Pero de inmediato han cubierto su faz virginal con el último velo: ley y no fuerza. Tal vez haya quien se sorprenda de que la jefa de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas, comparta este punto de vista. Decía ayer en El País: "No nos pongamos en el escenario idílico de Puigdemont que sería el de la fuerza". No hay lugar para la sorpresa. El ordenado cajón de la inanidad socialdemócrata es transversal. Siempre hay para elegir cuando nada se tiene que decir.

El discurso de un escueto demócrata es otra cosa. Incompatible con la conocida mínima: "Hágase la injusticia y sobreviva el mundo". Y nunca distingue entre la ley y la fuerza, porque no puede concebir una fuerza al margen de la ley. Todo lo contrario de lo que está explícito e implícito en esa frase de Arrimadas que incluye, además, un juicio gravemente inexacto sobre el presidente Puigdemont y el conjunto del gobierno desleal. No es que estén esperando, con idílica aspiración, el desencadenamiento de la fuerza. Es que llevan mucho tiempo utilizando la fuerza, sin que la candidez de la opositora Arrimadas parezca haberlo percibido. Desde el momento en que la mayoría nacionalista del parlamento catalán se desvinculó de modo solemne de las decisiones que pudieran tomar los tribunales, el Proceso se convirtió en un acto de fuerza continuado. Con una vertiente pública y otra secreta, porque parte de la actividad del gobierno desleal se mueve ya en la clandestinidad, como corresponde a cualquier organización criminal que pretende lograr sus objetivos a través de la fuerza.

Frente a ello los demócratas no tienen más alternativa que actuar, exactamente, con todas las de la ley. Es decir, sin omisión de ninguno de los requisitos indispensables para su perfección o buen acabamiento. Y entre ellos, inexorablemente, aquellos que habrán de dar enérgico sentido a la vida fofa de Carles Puigdemont i Casamajó y conducirlo al nuevo e idílico escenario donde la cuarta pared no será ya metáfora.

Oportunidad para que el 'caso Faisán' no quede impune
EDITORIAL El Mundo 15 Agosto 2017

El conocido como 'caso Faisán' es uno de los episodios más lacerantes de la reciente etapa democrática de nuestro país. El chivatazo a ETA el 4 de mayo de 2006 en un bar de Irún con ese nombre sirvió a la banda terrorista para evitar una inminente redada contra su aparato de extorsión. Recordemos que en aquellos momentos estaba en marcha una negociación entre el Gobierno de Zapatero y ETA, y el chivatazo llegó a ser esgrimido por alguno de los emisarios de Moncloa como demostración de que el Ejecutivo cumplía sus "compromisos" en el proceso.

El vergonzoso asunto llegó a ser juzgado, después de muchas irregularidades en la investigación y de que el caso pasara por las manos de hasta tres magistrados -uno de ellos, Baltasar Garzón, no dudó en dejarlo en un cajón para que durmiera el sueño de los justos-. Y hubo dos condenados, el que fuera jefe de la Policía en el País Vasco Enrique Pamies, y el comisario José María Ballesteros, ambos por revelación de secretos, aunque se libraron de ser encausados por colaboración con banda armada, pese a la evidencia de la cadena de hechos que quedaron probados ante el tribunal. En todo caso, el caso Faisán ha quedado hasta la fecha sepultado por un manto de impunidad inadmisible en un Estado de Derecho.

Por ello es una noticia tan esperanzadora que un juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, demostrando un pundonor y un sentido de la justicia dignos de elogio, haya decidido reabrir la causa tras conocer un nuevo informe elaborado por la desaparecida Brigada de Análisis y Revisión de Casos, en el que se apuntan indicios sobre la autoría intelectual del chivatazo entre los altos mandos del Ministerio del Interior que en 2006 dirigía Alfredo Pérez Rubalcaba. De la Mata está decidido a averiguar quién fue la X del caso Faisán. Porque a pesar de que durante el juicio quedó demostrado que Pamies ordenó alertar a ETA de la redada de extorsión en marcha contra su aparato de extorsión, y que Ballesteros fue quien entregó el teléfono al recaudador de la banda para que recibiera el aviso y pudiera así dar al traste con la operación, ambos se negaron a revelar de quién había partido la orden de tan deleznable misión. Su sepulcral silencio estos 11 años, les ha valido irse de rositas y esquivar sus leves condenas.

Como hoy publicamos, la asociación de víctimas Dignidad y Justicia va a pedir al juez De la Mata que cite a declarar en calidad de investigado al que entonces era número dos de Rubalcaba en Interior, Antonio Camacho, ya que el citado informe policial le vincula con el chivatazo. Hay que recordar que en su día, durante el proceso de instrucción judicial, el cargo de más alto rango que tuvo que declarar por este episodio fue el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, pero al ex secretario de Estado no se le citó después de que la sala de lo penal de la Audiencia Nacional no admitiera su imputación.

Se deben realizar todos los esfuerzos judiciales necesarios para que el caso Faisán no quede impune para siempre. Pamies y Ballesteros, los dos únicos condenados, no tuvieron que cumplir el año y medio de cárcel decretado, por carecer de antecedentes. Y algunas artimañas les permitieron blindar su situación económica, pudiendo jubilarse uno de ellos antes de que se aplicara la inhabilitación de cuatro años que incluía la sentencia -el otro estaba también retirado para entonces-.

Al margen de la esfera penal, el Gobierno de Zapatero nunca asumió sus responsabilidades políticas por un escándalo de tal gravedad. Por ello la posibilidad que ahora se abre de que se pueda conocer quién fue el autor intelectual del chivatazo supone al menos un resquicio de necesaria decencia en el sistema. Hay que decir que la actitud del PP ante este caso también ha dejado mucho que desear. Porque los populares fueron muy críticos con Rubalcaba y beligerantes en la oposición, pero desde su llegada al Gobierno han contribuido a mantener el pesado manto de silencio.

El PSOE, con la CUP
Pablo Planas  Libertad Digital 15 Agosto 2017

Lo último que les faltaba a los agentes de la Guardia Civil que han asumido las labores de control del equipaje de mano y los cuerpos humanos en el aeropuerto de El Prat es que un portavoz del PSOE les llame "esquiroles". Es más que probable que el Gobierno haya incurrido en toda clase de dejaciones en el caso aeroportuario barcelonés, pero es indecente censurar lo único que ha hecho bien, que es encomendar el control de los accesos a las terminales al bienintencionado Instituto Armado a fin y efecto de garantizar la libre circulación de cientos de miles de ciudadanos sin desmerecer el derecho a la huelga de cientos de asalariados.

El demiurgo de Pedro Sánchez llamado José Luis Ábalos ha dado en calificar de "esquirolaje" el despliegue de los guardiaciviles en El Prat. Ni siquiera ha sido original. La burbujeante CUP acuñó el palabro nada más trascender que el Gobierno planeaba encomendar la resolución del descalabro aeroportuario a la benemérita institución. Algunos trastornados han extendido la perplejizante teoría de que la Guardia Civil no está preparada para asumir el orden público en el aeropuerto, como si en vez de haber superado unas oposiciones a policías, sus agentes hubieran sido seleccionados en la más deleznable y esclavista empresa de subempleo temporal o, peor aún, en un casting de Gran Hermano.

La mera coincidencia con la CUP debiera alertar a los socialistas de que una cosa es la mandanga de la plurinacionalidad y otra la Guardia Civil, contrastado sustrato de lo que haya de eficacia para bien o para mal en casos contados, en el poliédrico acervo hispánico. Como no hay mal que por bien no venga, ni la estulticia concentrada de Aena y el ministerio de Fomento lamina el reconfortante efecto de la simple presencia de los hombres de verde al final del trámite. La melancolía es inevitable. Tiempo hubo en que la seguridad ciudadana estaba al cargo de lo que era la autoridad competente, concepto jurídico que desborda los límite oníricos de los trabajadores de la sociedad Eulen, "seguratas" subcontratados en condiciones perfectamente perfectibles incluso a la luz del más inquebrantable liberalismo.

El socialista Ábalos no es un niñato sino lo suficientemente veterano, cosecha del 59, como para acordarse de toda clase de episodios relativos a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado bajo los gobiernos del PSOE, incluido el de la proclamación del "estado de alarma" de Rubalcaba y Zapatero en el puente de la Inmaculada Concepción y la Constitución de 2010 a causa de la huelga de controladores aéreos. Por primera vez en la historia de España se militarizó por decreto el espacio aéreo. Al cabo del tiempo un juez falló que los controladores tenían razón a pesar de sus sueldos de ensueño, que en el más ínfimo de los casos multiplican por diez el salario de "picolos" y "guripas".

Gracias a la Guardia Civil, los pasajeros de El Prat no han de esperar horas para superar los arcos de seguridad en medio de una huelga total e indefinida. ¿Esquirolaje? Tranquilo, Ábalos, no te soliviantes.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El 1-O y los 21 de Hipercor
Alfonso Merlos okdiario 15 Agosto 2017

El líder terrorista Arnaldo Otegi y los líderes de la CUP comparten un objetivo: destruir España; hacer de una nación grande un país más debilitado, más dividido, más cuestionado, peor. Naturalmente los medios del primero y de los segundos son diferentes. Uno ha apostado históricamente por el tiro en la nuca y el coche bomba; los otros, por el alboroto, la sedición y el matonismo más o menos asilvestrado y cateto. Y aún así, hasta un ciego puede ver hoy (y con creciente nitidez hasta el 1-O) que los despojos del potente movimiento proetarra que ha amparado la violencia totalitaria en el pasado, se han entregado con armas y bagajes a la defensa de la estelada.

Nos encontramos ante un fenómeno indisimulable y obsceno, que tiene su raíz en la laxitud del Estado de derecho para contener o reprimir manifestaciones que en no pocas ocasiones han desbordado el terreno de la simple provocación para entrar, de hoz y coz, en la esfera del delito de odio. Pero además nos topamos con una alianza que encierra una truculenta paradoja. Aquellos que se dan golpes en el pecho proclamando su catalanidad ‘pata negra’ van en comandita con aquellos que han justificado y servido de sustento a los malnacidos que durante décadas han sembrado Cataluña de cadáveres; como cuando volaron el garaje de Hipercor, provocando un socavón de cinco metros de diámetro, abrasando con una bola de fuego a todas las personas halladas a su paso, produciendo efectos similares a los del napalm, elevando la temperatura hasta los tres mil grados y asesinando a 21 inocentes mientras dejaba medio centenar de asfixiados y heridos.

Resulta ya de un patetismo ramplón, pero por otra parte de una aplastante coherencia, que los de la antigua Batasuna y los chicos que tienen cogido por las partes blandas a Puigdemont monten al alimón el numerito de la turismofobia. A fin de cuentas, odian que España sea una potencia mundial en el sector y vaya al alza según todos los indicadores del área OCDE. Pero es de una gravedad infinitamente mayor que los extremistas que tienen semisecuestrada a la vieja, irreconocible y derrotada CiU entiendan que será de un apoyo crucial para tensar la situación el 1-O el respaldo de los chicos de la gasolina.

Hace ya unos años, Jaime Mayor Oreja (considerado incluso desde cierto sector del PP ‘excesivamente cascarrabias’ o ‘siempre pepito grillo’) alertó de una amenaza: la UTE (Unión Temporal de Empresas) de los últimos proetarras vivos con aquellos que desde Cataluña se dejarían la piel y pisarían la ley para deconstruir el régimen constitucional; dos frentes paralelos, convergentes y rabiosos. Han pasado los años. Los demócratas hemos fracasado parcialmente en detener la furibunda ofensiva que persigue acabar con nuestra fortaleza y cohesión. Pero estamos a tiempo de poner pie en pared. Pensemos simplemente (los amorales antisistema jamás lo harán) que aunque lo hubiesen deseado, los 21 de Hipercor nunca podrían haber votado el primero de octubre.

Turisfobia, la última estupidez colectiva
Amando de Miguel  Libertad Digital 15 Agosto 2017

No me gusta el nuevo engendro léxico de "turismofobia"; pero se impondrá. Yo preferiría "turisfobia", es decir, odio contra los turistas y sobre todo los negocios que los acogen. No debe confundirse con la idea de regular las actividades turísticas para que las masas de visitantes no ocasionen males mayores. Por ejemplo, es evidente que llegará un momento en el que no se admitirán visitas a las cuevas de Altamira. Tendrán que conformarse con visitar una réplica de ese singular monumento. Quién sabe si no habrá que hacer lo mismo con el museo del Prado y tantas otras joyas del patrimonio cultural.

La "turisfobia" es la agresión vandálica contra la masiva corriente turística, fundamentalmente extranjera. Es una expresión más de los múltiples rencores que muestran los españoles en la vida colectiva. En el fondo se trata de un odio reconcentrado contra España (ahora se dice "el ámbito del Estado") y la economía de mercado, todo en el mismo paquete.

Interesa concentrarnos en la personalidad "turisfóbica", una variante de la xenofobia. No es general, solo una excrecencia de la sociedad. Se puede entender mejor como una variante del terrorismo. Los del grupo Arran ("arran" en vascuence significa "pescado") son solo la continuación catalana de la Kale Borroka vasca. Es decir, aprendices de terroristas. En ambos casos lo curioso es que los cafres agresores previamente se consideran agredidos. Se trata de un mecanismo neurótico.

La primera característica del terrorista "turisfóbico" es una suerte de parroquialismo, algo más extremo que el simple localismo. Solo le interesan las cosas de su tribu. Los foráneos representan una amenaza latente. Es un rasgo muy típico de la debilidad mental.

Más fuerte en este caso es la ideología antisistema, la que se siente incómoda con la economía de mercado, la iniciativa privada y las otras libertades del capitalismo. No se percata de que el ramo turístico es el equivalente del petróleo para la débil economía española. O quizá los terroristas "turisfóbicos" sean conscientes de ello y por eso arremeten contra una de las bases de la prosperidad de los españoles.

La personalidad "turisfóbica" se podría haber desarrollado en toda España, por lo mismo que es general el apoyo a la extrema izquierda o a las mesnadas antisistema. Pero el fenómeno "turisfóbico" ha surgido en las regiones donde domina el nacionalismo. No es casualidad. El odio a los foráneos es consustancial con la actitud nacionalista (ahora resueltamente secesionista).

Uno de los argumentos de estos nuevos cafres es que, al generalizarse el turismo, España (o Cataluña; es igual) se convertiría en un "país de camareros". Representa un profundo desprecio contra los trabajadores de las empresas que transportan, dan de comer, beber y alojamiento a los visitantes.

Con independencia de (ahora se dice "más allá de") los motivos ideológicos, siempre de baja estofa, que alegan los terroristas "turisfóbicos" y quienes les apoyan, hay en ellos un factor de índole psicológica. Es el componente de la personalidad narcisista, la que se considera el centro del mundo, se complace en ser contemplada por los demás y anula el sentimiento de culpa. A toda costa intenta llamar la atención.

¿Cómo habría que tratar a los "turisfóbicos"? Algunos serán enfermos mentales encubiertos y otros delincuentes que causan estragos. A cada uno lo suyo. Eso es la justicia.

En ocasiones es preciso luchar para evitar el desastre
“Una mente cerrada es una cosa buena para perder” Anónimo
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 15 Agosto 2017

Cuando se pretende justificar lo injustificable es posible que lo que, de verdad, se esté intentando es darles aire a aquellos que llevan intentando desestabilizar al actual Gobierno por todos los medios a su alcance. La realidad es que, Podemos, hace ya tiempo que está intentando llevar al PSOE a radicalizarse y, a fuer de ser sinceros, es obvio que lo está consiguiendo, de la mano del actual líder del partido de los socialistas, el complicado, resabiado y un tanto fanatizado señor Pedro Sánchez. Muchos ciudadanos que estamos resignados a ver cómo, poco a poco, la situación de la nación española se va deteriorando, a medida que las fuerzas de las izquierdas van tomando posiciones, estamos observando cómo se van afianzando y están logrando implantarse en una parte, cada vez más importante, de la ciudadanía española. Se va notando como los principios de la democracia, sus valores y sus reglas de funcionamiento, van perdiendo vigencia en la nación española, a medida que las tesis que sostienen los partidos de pensamiento marxista van consiguiendo imponerse en un sector importante de la población que, por extraño que pueda parecernos, por incomprensible de entender o por mucho que nos inquiete y desagrade, está llegando a la convicción de que la acción directa, los acuerdos asamblearios o las decisiones de grupos reducidos de personas, pueden ser considerados como medios legítimos, con fuerza ejecutiva e, incluso, para pasar por encima de las leyes promulgadas por nuestro sistema legislativo en nombre de la representación que las urnas les otorgaron, en el momento en que fueron elegidos para formar parte de las cámaras de representación popular.

En Cataluña, grupos de secesionistas como la ANC o el Ómnium Cultural, son capaces de influir en los políticos de la Generalitat; instituciones como la alcaldía de la Ciudad Condal se atreve a tomar acuerdos e implantar normas claramente en desacuerdo con la legislación constitucional, al decidir sobre la ocupación por causa de utilidad pública o interés social, sus requisitos y sus condiciones, asumiendo funciones que no les competen. La misma alcaldesa, señora Colau, se ha constituido en protectora de una serie de okupas que infringen las leyes o grupos de manteros formados por inmigrantes ilegales que no dudan en infringir las normas vendiendo productos, ( muchos de ellos robados) en plena vía pública, sin tener autorización para ello, y conculcando los legítimos derechos de comerciantes que pagan sus impuestos, gozan de las autorizaciones administrativas correspondientes para el ejercicio de su actividad y se ven sometidos a una competencia desleal que los perjudica.

Hace tiempo que estamos reclamando que el Derecho de Huelga y sus limitaciones anunciado en nuestra Constitución de 1978, sea objeto de una ley orgánica que lo regule e impida que haya casos, por desgracia muy numerosos, en los que el derecho legítimo de los trabajadores de cesar en su trabajo para reclamar sus derechos laborales, se convierte en ilegítimo, abusivo, y desproporcionado, cuando su ejercicio llega a causar daños desproporcionados, entre en colisión con el orden público o cause graves daños al resto de los españoles que pudieran verse afectados gravemente por ellas. No parece que ningún gobierno, incluso cuando han tenido mayoría suficiente para hacerlo, se haya atrevido a poner coto a los abusos que, en su nombre, han estado cometiendo los sindicatos y los mismos tribunales de derecho al trabajo, que siempre se han mostrado contrarios a sancionar los evidentes excesos en los que han venido incurriendo los que han convocado huelgas.

Hace unos pocos días no referíamos a lo que podría suceder en Cataluña, en relación a la amenaza de que, el 1 de octubre, se convoque un referéndum ilegal para consultar al pueblo catalán si desea seguir siendo español o, por el contrario, si prefieren ser una nación independiente. Esta propuesta la hacen unos partidos que no representan a todo el pueblo catalán, que difieren del concepto de sistema de gobierno que cada uno de ellos propone, que están engañando impunemente al pueblo de Cataluña respeto a la situación en la que quedaría Cataluña si realmente quedara fuera de España, como, por ejemplo, la imposibilidad de que siguiera perteneciendo a la UE si se independizara. También hablábamos de la poca confianza que nos merecía el apoyo, a regañadientes, que el señor P. Sánchez, secretario general del PSOE, le había prometido, al señor Rajoy, en la entrevista que sostuvieron, en la defensa de la unidad de España y, específicamente, en hacer un frente común en el gravísimo caso de Cataluña.

Las matizaciones y críticas que, posteriormente a aquel evento, han ido apareciendo por parte de miembros del PSOE respecto a que, el señor Rajoy, debiera sacarse de la manga una nueva solución política para ofrecerlos a los políticos catalanes, que vienen permaneciendo inamovibles desde el mismo momento en que, el señor Mas, reclamó para los catalanes la independencia de la autonomía catalana. Podemos no ha apoyado en ningún momento al Gobierno y siempre ha mostrado su faceta equívoca respecto al referéndum catalán, admitiendo que no deseaban la marcha de Cataluña de España, pero, al mismo tiempo, apoyando que los catalanes pudieran celebrar su particular consulta sobre su permanencia en España. Y es que, señores, la evidente intención manifestada por Podemos y vista con buenos ojos por los socialistas, respecto a que estos presentaran durante esta legislatura, una nueva moción de censura contra Rajoy, sigue pendiente como espada de Damocles sobre el gobierno popular. Si ello sucediera y se sustituyera el actual gobierno del PP por otro tipo de gobierno, en todo caso con mayoría de izquierdas, es evidente que los nacionalistas iban a conseguir, si la Constitución pudiera ser revisada, como mínimo, situarse como un estado federal lo que, para ellos, aunque no colmara sus aspiraciones, es obvio que les facilitaría, en una nueva etapa, reclamar la separación definitiva de la nación española, alegando que ellos ya eran una nación.

La última traición de los socialistas al gobierno de Rajoy ha tenido lugar cuando, después de despotricar contra los huelguistas del aeropuerto del Prat, una huelga que vienen manteniendo desde hace mucho tiempo y que sigue sin que se vea señal alguna de tener visos de que se llegue a acuerdo; cuando el Gobierno ha decidido aplicar las medidas que le concede la Ley, haciendo que la Guardia Civil recupere por un tiempo las funciones de seguridad en dicho aeropuerto, para evitar el caos que se estaba produciendo en cuanto al retraso de vuelos, suspensiones, pérdidas de enlaces, aglomeraciones de pasajeros y demás incomodidades que perjudicaban gravemente el turismo de esta autonomía y de todas aquellas relacionadas con ella; los socialistas han salido a la palestra acusando al Gobierno de haber actuado mal al normalizar la situación porque, según ellos, con ello se interfiere en el derecho de huelga de los responsables de seguridad de la empresa contratada por AENA, para la misión de vigilar la seguridad de dicho aeropuerto.

En realidad, señores, se trata de poner al actual Gobierno entre la espada y la pared, para crear un clima de descontento que haga olvidar, a una parte de los españoles, la evidente recuperación económica que estamos experimentando, la mejora de las contrataciones de trabajadores, la reactivación de la actividad de las empresas, de sus exportaciones, de las mejoras en la situación del pueblo español y de la buena imagen que se sigue manteniendo de España en el extranjero y, en especial, en la CE donde, cada vez, parece que se nos tiene más en cuenta. La reelección de P. Sánchez, como líder del PSOE, ha significado un grave retroceso en las posibilidades de que, en un momento determinado, al menos en cuestiones fundamentales para el país, se pudieran llegar a acuerdos entre los dos partidos principales del reino de España que pudiera poner límites a todas las intentonas separatistas que surgieran desde Cataluña o el País Vasco y que garantizase que el orden constitucional quedara asegurado, tanto si gobernase el uno como el otro. Por desgracia, la situación se aleja cada vez más de este panorama y todo nos inclina a pensar que lo que se está maquinando es, por supuesto, diametralmente opuesto a un entendimiento y sí, evidentemente, más cercano a que se produzca una entente de izquierdas que pudiera llevar a la declaración de una República, la tercera, de tendencias de extrema izquierda, que impusiese en nuestra nación el advenimiento de un nuevo frente comunista al estilo del que está vigente en la nación americana de Venezuela.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos encontramos ante una peligrosa deriva, cada vez más asumida por los sectores más críticos con las derechas, encaminada a descabalgar al PP del gobierno del país; a introducir en España una atomización de la autoridad y una fragmentación administrativa; a introducir el asamblearismo para imponer las leyes contrarias y limitativas de la propiedad privada favoreciendo lo que, en Madrid y Barcelona, ya se está intentando dándoles poderes a las asociaciones de vecinos, introduciendo personas que asumirán lo que en la Unión Soviética existía en cada bloque de viviendas: los famosos comisarios dependientes de los servicios de inteligencia del Estado, KGB, para vigilar la actividad de cada uno de los vecinos que habitaban aquellos termiteros humanos. Espero que los del PP tengan un As en la manga, que sepan lo que tienen que hacer y que tengan la habilidad de impedir que las urnas que, los separatistas catalanes dicen disponer, sean expuestas en los lugares de votación para depositar las papeletas de los catalanes. Es evidente que, aunque los que votaran fueran unos pocos, si los resultados dieran el sí a la separación, ellos, los capitostes de la revolución, cantarían victoria. Lo peor que nos podría pasar.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial