AGLI Recortes de Prensa   Sábado 19 Agosto 2017

Atentado en Barcelona
La prensa irresponsable y los cuerpos en La Rambla
Rubén Arranz. vozpopuli 19 Agosto 2017

Tan perjudicial es que un periódico sea excesivo y exagerado como que acostumbre a ocultar determinados detalles para no disgustar u ofender. Una noticia está igual de alejada de la realidad si cuenta hechos que no ocurrieron como si omite datos importantes porque resultan incómodos.

Circula por internet un vídeo que muestra con una abrumadora claridad la perfidia de los bárbaros del ISIS. Dura aproximadamente 10 minutos y presenta la ejecución de dos soldados turcos. Las imágenes no son las típicas de un vídeo-aficionado, sino que están cuidadosamente seleccionadas y compilan los planos tomados por varias cámaras. Todo un derroche de medios al servicio del aparato propagandístico. En este documento gráfico, se observa cómo uno de esos barbudos integristas realiza un juicio sumarísimo a los militares y los prende fuego. Ambos se achicharran entre súplicas y gritos de dolor, ante la heladora mirada de su verdugo. Quien editó el vídeo no omitió ningún detalle macabro de la escena, pues su objetivo era atemorizar a los infieles y advertirles del alto precio que pagarán por estar en el bando de los herejes. Una auténtica pesadilla. Pero una pesadilla real.

Cada vez que los fundamentalistas islámicos matan en suelo europeo se desarrolla un esquema informativo que es muy similar en todos los casos y que no está exento de controversia. Primero surge un mensaje que advierte de que algo grave ha ocurrido. En los minutos siguientes, la confusión toma el mando y las noticias llegan con cuentagotas. En mitad de esta tensa espera, Twitter se erige en una especie de campo de maniobras en el que cada soldado acude con su escopeta. Como el ejército de Pancho Villa. Cada uno con su opinión y con sus balas. Nadie calla, aunque no tenga ni idea de lo que ha ocurrido. Signo de estos tiempos.

Aparecen entonces rumores, bulos y todo tipo de hipótesis de barra de bar que no hacen más que aumentar el desconcierto. También afloran los vídeos y fotografías de esos testigos presenciales que prefieren ejercer de 'youtubers' antes que de ciudadanos. Tarde o temprano, un medio de comunicación se hace eco de uno de estos documentos gráficos (o de una patraña) y surge el debate sobre la necesidad de publicar material explícito.

Sacar conclusiones acerca de la labor que deben ejercer los medios de comunicación en estos casos resulta harto complicado. Máxime si se tiene en cuenta que este debate se suele plantear en las horas posteriores al atentado, cuando las bestias carroñeras afloran de entre las sombras para tratar de sacar provecho de la desgracia y los adalides del 'buenismo' intentan a toda costa que sus mensajes –tan almibarados como interesados- se escuchen. Pero, en estas situaciones, conviene tener claro que la labor de la prensa es informar de lo ocurrido con la mayor fidelidad posible, sin distorsionar los hechos y sin ocultar información relevante.

La cuestión es determinar dónde termina lo informativo y dónde comienza lo morboso.

Las fotos de los asesinados en La Rambla
Se han escuchado en las últimas horas múltiples llamamientos para que los medios de comunicación omitan los detalles más escabrosos del atentado de Barcelona. Entre ellos, el de la Policía Nacional, que este jueves, de forma sorprendente, se empeñó en Twitter en ocupar un terreno que no le corresponde, al emplazar a los medios a que ‘pixelaran’ las “imágenes duras” de La Rambla barcelonesa.

Quienes defienden que la prensa debe ocultar los detalles violentos inciden en que las imágenes con ‘sangre’, además de no ser relevantes desde el punto de vista informativo, suponen una falta de respeto para las víctimas y para sus familiares. También opinan que los detalles macabros sólo benefician a quienes quieren instrumentalizar el atentado. En este grupo se encuentran los terroristas, que con este tipo de acciones buscan sembrar el terror en Occidente. Hacer ver que cualquier europeo, en cualquier momento, puede ser carne de cañón. Desde este punto de vista, cuanto más explícitas sean las imágenes de sus acciones, más pánico generarán entre la población y más larga será la sombra del yihadismo.

El conocido fotoperiodista Enrique Meneses, se oponía tajantemente a que los medios camuflaran la violencia para “proteger la digestión” de los ciudadanos. “Los niños (…) están acostumbrados a una especie de muerte artificial, falsa. La muerte es la muerte y después (de morir) no te levantas y haces otra película. Es un error meter eso en la cabeza a los niños. Hay que enseñarles la realidad”, aseguró, en una entrevista concedida a la revista Jot Down. Desde este punto de vista, no habría que censurar ni las imágenes de los cuerpos de La Rambla, ni los vídeos de ejecuciones que difunde el ISIS a través de internet.

La violencia gratuita nunca es de recibo, pero quizá la población no sería igual de consciente acerca de las consecuencias de estas matanzas terroristas si se le ocultaran la totalidad de las imágenes del horror.

La semana pasada, quien firma este artículo criticaba los excesos que realizan algunos medios de forma habitual para incrementar su audiencia. Pero tan perjudicial es que un periódico sea excesivo y exagerado como que acostumbre a ocultar determinados detalles para no disgustar u ofender. Una noticia está igual de alejada de la realidad –o manipulada- si cuenta hechos que no ocurrieron que si omite datos importantes porque resultan incómodos. O si cae en el sensacionalismo más execrable, como esa reportera de LaSexta que el jueves tuvo la 'brillante' idea de preguntar a uno de los testigos del atentado cómo se sentía. Una obviedad. Una cuestión que sobraba, que buscaba que brotaran las lágrimas. Amarillismo puro y duro.

Ni los medios deberían camuflar o relativizar el problema del terrorismo yihadista por motivos editoriales (una decena de matanzas en Europa en un año y medio no se pueden definir como 'casos aislados'), ni evitar contextualizar los hechos como es debido. Aunque eso implique retratar a unos gobernantes que han actuado en los últimos años con tanto 'buenismo' como inconsciencia con quienes llaman a la Guerra Santa.

No deberían los medios evitar referirse la amenaza que suponen los individuos radicalizados en Occidente ni callar sobre la hipocresía de los Estados europeos, cuyas fuerzas de seguridad persiguen a los integristas -con suma y encomiable diligencia- a la vez que sus dirigentes mantienen idilios inconfesables con las teocracias arábigas, semillas del wahabismo y pulmón de grupos como el ISIS. Un modus operandi inexplicable que podría compararse con el hecho de intentar acabar con una mafia apresando a sus matones, pero haciendo la vista gorda sobre los capos y el don. Como intentar matar a un hombre cortándole los dedos de una mano.

El ejemplo del tsunami de Japón
Siempre que los yihadistas actúan en Europa y surge el debate sobre la labor que deben realizar los medios de comunicación en estas ocasiones, alguien hace referencia a la cobertura informativa del tsunami de Japón de 2011. Entonces, apenas si se exportaron fotografías de los cadáveres que había ocasionado la ola gigante. Se actuó con un proverbial pudor.

Quienes recurren a este ejemplo no tienen en cuenta que una catástrofe natural no tiene nada que ver con un atentado terrorista, aunque ocasione un número de víctimas mucho mayor. Entre otras cosas, porque los ciudadanos no necesitan excesivas explicaciones para entender las causas de un maremoto y las acciones que ponen en marcha las autoridades para tratar de aminorar los efectos de la siguiente ola gigante. Pero quizá sí que deban ser conscientes de la dimensión de la amenaza yihadista para poder comprender las medidas que se toman para garantizar la seguridad de la población, como, por ejemplo, declarar el nivel 5 de alerta antiterrorista, que implicaría el despliegue de militares en objetivos estratégicos.

Responsabilidad editorial
El Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) difundió este jueves una guía con recomendaciones sobre cómo informar sobre los atentados terroristas que, a juicio del autor de este artículo, incluye algunos consejos bastante certeros. Entre otras cosas, porque pide a los medios que no se recreen innecesariamente en detalles morbosos (¿Cómo te sientes?, preguntó la periodista de LaSexta) y solicita que respete escrupulosamente la privacidad de los heridos, de las víctimas y de sus familiares.

En cualquier caso, pone la pelota en el tejado de la prensa, que nunca debe autocensurarse por las presiones de 'lobbies' interesados, ni mucho menos por los 'tuits' del responsable de las redes sociales de la Policía.

“Los niños (…) están acostumbrados a una especie de muerte artificial, falsa. La muerte es la muerte y después (de morir) no te levantas y haces otra película. Es un error meter eso en la cabeza a los niños. Hay que enseñarles la realidad”, dijo el fotoperiodista Enrique Meneses.

En definitiva, regodearse en los detalles sangrientos puede llegar a resultar igual de perjudicial para los ciudadanos que omitir información relevante en una noticia para no herir sensibilidades. En este tipo de acontecimientos luctuosos, se demuestra que hay medios que lo saben hacer, aunque también se ven multitud de ejemplos de mala praxis. De periodistas despistados, de contertulios sectarios y de editores que se guían por sus propios intereses, filias y fobias, aunque sea a costa de sacrificar la verdad.

La información es un dardo con la punta muy afilada. Y cuando este proyectil se utiliza para hacer daño y se lanza sobre una sociedad que acaba de sufrir un atentado y, por tanto, tiene la piel sensible, puede ocasionar heridas de consideración. Irreparables.

El terror y el hecho diferencial
Estamos preocupados por los flujos de terroristas entrenados desde Siria, y con graves motivos. Pero lo que no somos capaces de prever es que se encienda la llama de la Yihad en cualquier vecino que pase por un proceso de renovación espiritual.
José Carlos Rodríguez www.vozpopuli.com 19 Agosto 2017

Un joven ha deglutido a Mahoma y ha depositado como excremento un plan. Consiste en alquilar una furgoneta y lanzarla contra la muchedumbre en las Ramblas de Barcelona. En realidad, el plan formaba parte de una fosa de la que conocemos algunos detalles. Los de un segundo atentado en Cambrils. Los de otro gran atentado que ha saltado por los aires en Alcanar. Todo ello ha de entenderse dentro de las enseñanzas de un auto proclamado profeta, quién sabe si bien digeridas. El Islam, ya en la época del profeta, creció ensangrentado cimitarras. Un proselitismo sangriento, que los muy fieles no pueden descartar categóricamente. Los muy fieles tienen entre sus opciones vitales el camino séptico a la quddusia.

Sería injusto, probablemente, calibrar la santidad en el Islam con la cercanía al crimen. No me corresponde a mí fijar la correlación ni la proporción de huríes. Doctores tiene el Islam. Lo que es indudable es que el crimen contra el infiel forma parte de las opciones de un buen musulmán. Ni siquiera hay que seguir la sanguinaria tradición del profeta. Basta con considerar héroes a los asesinos, que la comunidad les ensalce, que espere a la aparición de un fiel cargado con las palabras de Mahoma y la sintaxis de un AK47.

Es verdad que son pocos los elegidos para la gloria. Pero son muchos los que la celebran; no la mayoría, pero sí muchos. Y lo que es muy difícil de predecir es quién sentirá la llamada de Alá a cargar contra otros. Estamos preocupados por los flujos de terroristas entrenados desde Siria, y con graves motivos. Pero lo que no somos capaces de prever es que se encienda la llama de la Yihad en cualquier vecino que pase por un proceso de renovación espiritual, o que acabe de convencerse, haciendo caso a los periodistas, de que esta sociedad no merece la pena.

Además, cuenta con todos los medios de la sociedad abierta a su alcance. El alquiler de un piso o de un vehículo. Unas cuantas bombonas de butano. La información necesaria para convertir los bienes pensados para vivir en instrumentos mortíferos. ¿No recurrió el socialismo alemán al gas para hacer más productivos sus propios planes sépticos? Lo tienen todo a su alcance. Incluso a sus potenciales víctimas.

El caso de Cataluña. Tres o cuatro décadas buscando algún hecho diferencial. Como son españoles, la diferencia tiene que marcarse con los otros españoles, esa costumbre tan nuestra. El pan tumaca es andaluz, de modo que no acaba de servir. La corrupción vuelve a hermanarles con Andalucía, con lo cual, tampoco. El seny es lo contrario de lo que muestran los dirigentes que se empeñan en votar, de modo que dejémoslo.

¿Qué les queda? El idioma. Pero tienen que imponerlo con medios islámicos. Y no sólo por el recurso a la violencia, en este caso organizada, propia de un Estado. Sino por el filtro de la inmigración. No quieren americanos hispanoablantes, y han preferido acoger arabeparlantes. Y aquí lo tenemos, al hecho diferencial.

Muerte y mentira
Aunque Europa se engañe, estos crímenes tienen sentido
Hermann Tertsch ABC 19 Agosto 2017

El atentado de Barcelona tiene poca historia por detrás. Una furgoneta y unos autores con voluntad de matar al mayor número posible de occidentales, de europeos, de blancos, de cristianos. Llámenlos como quieran. De eso se trataba. El atentado tiene una terrible e inmensa historia por delante. La estremecedora cifra de víctimas demuestra que los dos hombres con voluntad de hacer daño han sido inmensamente eficaces. Contrastan los medios con los efectos desoladores. De las muertes, las vidas segadas, los heridos, los familiares, el inmenso dolor que nunca se apagará del todo, las vidas rotas, cientos de vidas quebradas de una forma u otra en las Ramblas de Barcelona. Esos son los destinos personales. De los colectivos, de las reacciones públicas, ya sabemos a estas alturas casi todo antes de que lleguen. El miedo subirá unos grados y la alarma antiterrorista cambiará de color. Y muchas palabras manidas. El islamismo no es el islam. No conseguirán nada. Son pocos y aislados. La comunidad musulmana está con la democracia, etc. Eso dura lo que dura en esa sociedad espástica en la que una frase manipulada de Trump sobre nazis hace olvidar la crisis nuclear con Corea del Norte. Y en España unos delincuentes separatistas coparán las portadas con sus chulerías en cuanto hayan sido enterradas las víctimas.

Si no se repite pronto se bajará la guardia y pronto nos dirán que ha habido más ahogados este verano que muertos por el yihadismo. Nadie dirá que este atentado cumple su papel a la perfección, que lo cumple. Porque el Daesh puede retroceder en Mosul o en Racqa pero nunca deja de avanzar por la geografía urbana de las ciudades europeas. Estos atentados son su bandera. No hacen falta muchos. Nos demuestra que están aquí y dispuestos a matar. Esa es su superioridad. Son más fuertes mentalmente, son cada vez más y han venido a mandar. Ellos tienen fe, creen en su Dios y también en su destino. No son terroristas ni yihadistas la mayoría. Pero nunca estarán de parte de los infieles en ninguna guerra. Por mucho que se empeñe y engañe el necio mensaje de la corrección política socialdemócrata en Europa. Esa que combate implacablemente a los europeos que creen en la cohesión cultural y abre las fronteras a quienes quieren destruirla.

Ellos tienen muchos hijos, todos los que Alá les otorga. Un dios que cada vez tiene a más que le rezan en Europa. Mientras el dios que, con su figura del humano a su imagen y semejanza, hizo posible la sociedad libre, compasiva y próspera de Occidente ya no tiene quien le rece. El atentado de ayer es como el de Niza, Berlín y otros en ciudades con grandes comunidades musulmanas. También los hubo en Israel. Atentados, miren por dónde, celebrados por parte de mucha izquierda española. Ayer destacaba en sus solemnes condenas la soldadesca de la depravación política del nacionalismo catalán y la izquierda española. Como si Barcelona fuera un escenario equivocado. Como si cuando firmaron con ETA que no matara en Cataluña y solo en el resto de España, la yihad también hubiera firmado. Porque esos filoterroristas que adoran a Otegi, hacen campaña para las FARC y cobran con Hizbullah, en Teherán o en la narcotiranía de Maduro, no soportan que les recuerden que los asesinos que ayer sembraron la muerte en las Ramblas de Barcelona son sus camaradas. Porque aunque rechacen horrorizados esta, la más brutal, global y asesina de las acciones de turismofobia, lo cierto es que comparten con los autores el odio a muerte a Occidente.

Atentado en Barcelona: ¿cómo y por qué se ha llegado hasta aquí?
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 19 Agosto 2017

Después de muchos años, España vuelve a sufrir un nuevo atentado terrorista. Esta vez en la ciudad de Barcelona y siguiendo un procedimiento parecido al utilizado en otros atentados (como el de Niza o el de Berlín). Este atentado se produce, casualmente, apenas unos días después de que Al Qaida publicara un número especial de su revista que siembra fundadas dudas sobre la tesis que atribuye a "Al Qaida" los atentados del 11-M, algo que ha sido objeto de un sonoro silenciamiento no sólo por los grandes medios sino por algunos que pretendieron significarse en la búsqueda de la "verdad" de los atentados. El atentado de Barcelona vuelve a plantear varias cuestiones: ¿Qué ha pasado para llegar a esta situación? ¿Qué se puede pretender con este atentado@Desdelatlantico.

I. LAS PELIGROSA RELACIÓN DEL SEPARATISMO CATALANISTA CON EL SALAFISMO
Quizás sea útil para entender lo ocurrido en Barcelona recordar que Cataluña es, quizá, la región de España con una presencia islamista (salafista) más importante. Esto no es un producto del azar sino el resultado (querido o no) de una política iniciada por el padrino del separatismo catalanista, Jordi Pujol i Soley. Pujol, agente del lobby pro-marroquí como se reveló claramente en unos documentos recientemente revelados, ante la necesidad de mano de obra barata en Cataluña pretendió atraer a mano de obra marroquí en lugar de la procedente de países hispanófonos. A su juicio, sería más fácil "catalanizar" a quienes no tenían una herencia o tradición hispánica.

Marruecos, naturalmente, aprovechó la ocasión. A tal efecto, comisionó a un agente suyo, el espía Nureddin Ziani. Ziani se infiltró en los medios islamistas, a los que apoyó. A cambio de obtener la cobertura de los catalanistas para fomentar el salafismo en Cataluña, Nureddin Ziani, se comprometió a difundir el separatismo catalanista entre su "clientela", a saber, los emigrantes marroquíes.

Una vez constatado que el espía marroquí Ziani se dedicaba a apoyar el salafismo, el servicio secreto español, CNI, decidió su expulsión. Resulta procedente recordar que la decisión del gobierno español fue recibida con hostilidad por el gobierno regional separatista catalanista. El entonces portavoz de Convergencia (CDC, hoy PDCat), Josep Rull, manifestó públicamente su rechazo a la expulsión de Ziani a quien defendió por considerarlo "soberanista". Rull confesó así claramente que este espía de Marruecos se dedicaba a promocionar el separatismo catalanista.

II. EL FANATISMO, CALDO DE CULTIVO DEL TERRORISMO
Parece razonable pensar que para ejecutar actividades terroristas o bien debe mediar un poderoso móvil económico, o bien hay que estar sumamente fanatizado. La existencia de fanáticos es así el caldo de cultivo del terrorismo. No hay duda que el salafismo es una visión fanática y fanatizante del islam. Estos fanáticos son el terreno en el que se reclutan los eventuales terroristas, con la ventaja de que su escaso nivel intelectual o racional les hace fácilmente manipulables.
La tarea fanatizante de Ziani, a la postre, no sería sino la consecuencia última de algo que el mismo Hassan II, confiado en su impunidad internacional, no tuvo vergüenza en confesar públicamente: que el terrorismo es un instrumento de la política marroquí.
[terrorismo]

III. APUNTES SOBRE LA AUTORÍA MATERIAL
Cuando escribo estas líneas, en las últimas horas del día 17, no está aún del todo clara, la autoría material.
Se ha filtrado el nombre y la foto del sospechoso de ser autor material del atentado, un súbdito marroquí parece que nacionalizado español.
Sin embargo, otras informaciones apuntan a que el individuo en cuestión se personó en dependencias policiales para denunciar que le robaron sus documentos.
Las informaciones proporcionadas en este momento son que un sospechoso ha sido muerto y otros dos están detenidos.
Para colmo, en el comunicado del EI-ISIS-DA'ISH reivindicando el atentado, y difundido en árabe, alemán y español, mientras las versiones árabe y alemanas hablan de "soldados" (del ISIS), la versión española habla de "un soldado".

IV. HIPÓTESIS SOBRE LA AUTORÍA INTELECTUAL
A pesar de la reivindicación formal del atentado por el ISIS, hay muchas dudas sobre la autoría intelectual y están abiertas todas las hipótesis. No olvidemos que el ISIS, como ha quedado ya más que demostrado, igual que Al Qaida, son organizaciones que están apoyadas por determinados Estados (que incluso pueden haber participado en su creación).

De entrada, la reivindicación del ISIS dice que el atentado es una respuesta contra España por formar parte de la "coalición"... pero ¿qué "coalición"? Esta referencia a la "coalición" no puede sino sembrar el desconcierto sobre la credibilidad de esta reivindicación.

Cabría también plantearse si este atentado no se halla en relación con la reciente activación por Marruecos de otro de los instrumentos de su política, la emigración ilegal.

Finalmente, podríamos preguntarnos si el atentado es la "respuesta" al hecho de que ALGUIEN que pactó la ruptura de España con OTRO ALGUIEN parezca haberse echado atrás en el último momento.

El tiempo dirá.

Una vez más y una vez igual
Gonzalo Duñaiturria okdiario 19 Agosto 2017

Es complicado escribir sobre la matanza ocurrida en Barcelona, España, hace escasas horas. Y una vez más, nos encontramos ante lo de siempre. Sentimientos encontrados, valoraciones vacuas, análisis repetidos hasta la saciedad y propuestas sobre “qué hacer” que nos hacen volver al principio. No se ofrecen soluciones reales por miedo a salirse de lo “políticamente correcto” y en muchos casos, una vez más, la política se reviste de luto impostado mientras nos enteramos de lo sucedido a través de un cargo de segunda y en catalán.

El ciudadano se sentiría menos intranquilo si viese que semejante masacre se trata como un tema de Estado dejando de lado los bastardos intereses políticos de siempre. Pero en pocos años hemos destruido lo que de Estado teníamos. Hemos contemplado a primeras horas, las más importantes, cómo comparecían los responsables de ‘Govern’, cuando si fuera un tema de Estado deberíamos tener, mínimo, al ministro del Interior. Contemplamos, como si de una moviola se tratara, declaraciones políticas de todos los grupos, muchas vacías de contenido, cuando uno de ellos, sí, Podemos, no se adhirió al pacto contra el terrorismo yihadista.

Nuestra idea de ‘Estado’ es un auténtico fracaso. Mientras los que saben indican que es necesario actuar desde la seguridad y la defensa, España no supera el 2% del PIB en gastos en Defensa, estando en el puesto número 25 de los países desarrollados y sólo por delante de Islandia, Bélgica y Luxemburgo. Qué honor.

España no es la única que desconoce qué hacer ante semejante provocación. Europa también actúa de forma timorata, incapaz de plantear verdaderas y drásticas medidas. Se debe actuar sin complejos. El relativismo cultural hoy existente nos hace mucho más débiles y los términos medios y las medias tintas nos convierten en un queso lleno de agujeros. Debemos mantenernos firmes en nuestros valores y nuestra cultura, pues ellos nos hacen más fuertes. Valores como la defensa de la vida en todas las circunstancias y de la dignidad personal de cada ser humano. El indudable respeto a la diversidad, a la libertad religiosa y la tolerancia hacia todas las religiones minoritarias, pero teniendo en cuenta nuestros orígenes cristianos, que han sido precisamente los que nos han aportado lo que hoy somos. Sin complejos.

Europa no ha entendido el fracaso del multiculturalismo. Se ha confundido asimilación con integración. El multiculturalismo no ha funcionado nunca porque remite al inmigrante a la pobreza y de ahí al despotismo islámico. Por muchas generaciones que pasen en suelo europeo, no hay integración y provoca un aumento del radicalismo islamista y, por lo tanto, es caldo de cultivo del terrorismo yihadista. Con la no integración, el individuo acaba encerrado en comunidades islámicas apartadas de la sociedad rechazándose todas y cada una de las oportunidades que nuestra sociedad ofrece a quienes deberían integrarse.

En definitiva, la actual política del multiculturalismo encierra al inmigrante en un mundo cerrado y dominado por oscuros y radicales imanes donde además, por miedo a caer el clichés falsos de inexistente xenofobia o racismo, en Europa no se ha sabido controlar a las comunidades radicales cuando es bien sabido que en muchas, demasiadas mezquitas y lugares de reunión islámicos, controlados por imanes radicales, se fomenta el odio a Occidente. Pero no es posible denunciar que en pro de una mal entendida libertad, los lugares donde se invita a matar son permitidos y financiados con dinero público. La aparición de comunidades hostiles a nuestra sociedad y a nuestra cultura supone un problema para la paz social, un peligro para nuestras libertades y una constante amenaza a nuestros valores. La libertad es un valor pero hoy en día queda coja sin seguridad.

Como dijo José San Martín, “la seguridad de los pueblos a mi mando, es el más sagrado de los deberes”.

Examen de Estado
Ignacio Camacho ABC 19 Agosto 2017

Era utópico pensar que íbamos a librarnos de lo que no se han librado Alemania, Inglaterra, Bélgica o Francia. De hecho ya estábamos teniendo suerte, aunque la suerte, en materia de seguridad, haya que trabajarla. Las fuerzas policiales españolas la han trabajado a fondo y con eficacia pero el riesgo cero no existe y menos ante un terrorismo que ataca al azar y usando coches como arma. Nadie está a salvo en esta maldita guerra declarada contra la sociedad abierta, libre y democrática. Negar la existencia del mal, la evidencia de su siniestra encarnación en nuestras propias vidas, podrá conformarnos pero no lo evita ni lo espanta.

Estamos a prueba. Como sociedad civil, como pueblo solidario, como Estado y como nación políticamente desarrollada. Esta es la clase de hechos que definen un carácter colectivo, su entereza ante una agresión tan cruel como arbitraria. Es la hora de la grandeza de miras, de los liderazgos solventes, de la nobleza de espíritu, de las luces largas. En los próximos días vamos a ver y oír en acción a muchos cretinos de toda laya; éste es un país que fabrica sectarios y estúpidos en serie y a gran escala. Es muy probable que asistamos a manipulaciones ventajistas, a posverdades virales, a inculpaciones arrojadizas, a explicaciones sesgadas. Ésa es la onda expansiva del terror, la que revienta por dentro la convivencia, la que siembra dudas y discordias, la que utiliza el miedo y la ira como metralla. La última vez que ocurrió algo así se fracturó la médula social y en la radiografía salió una España asustadiza, enconada de odios y recelos, y una clase dirigente oportunista incapaz de situarse a la altura de las circunstancias. De algo debería servir aquella experiencia dramática; en estos momentos no cabe resignarse a aceptar que acaso no hayamos aprendido nada.

Sean conscientes o no de ello los autores de la matanza, han elegido un punto neurálgico de máxima crispación, un escenario inflamable de delicadeza máxima. No han podido encontrar para su macabro designio un escenario más propicio que esta Barcelona crispada por un conflicto artificial en una atmósfera cargada de suspicacias. Pero también se trata de una oportunidad de reforzar esos hilos invisibles que más allá de desvaríos políticos mantienen cosida la urdimbre sentimental de España. Y en esto se va a retratar todo el mundo, desde los usuarios de las redes sociales hasta una dirigencia pública que está ante la obligación de acreditarse como élite digna de confianza. Cada uno va a dar la medida de su estructura moral, de su responsabilidad institucional y de su conciencia ciudadana. Éste es un momento clave, decisivo, del que puede salir una autoestima colectiva reforzada en el dolor o una herida definitiva, letal, en la cohesión comunitaria.

Es tiempo de no equivocarse. De apreciar las virtudes del silencio y el riesgo de las palabras innecesarias.

¿Lobos solitarios o mal nacidos?
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 19 Agosto 2017

No estaría de más que alguien nos dijera a qué hora y en qué plaza serán las manifestaciones masivas de los musulmanes que viven en distintas ciudades españolas en protesta y repulsa contra aquéllos de su misma sangre que asesinan en Cataluña en nombre de una atávica y cruenta religión. “Pues no las vas a ver”, me dice Paw Martínez, “como no las habrás visto en ninguna capital de Europa”, añade, refiriéndose a las masacres que ya han cometido los lobos solitarios de Alá, eufemismo que encubre a unos tarados que matan infieles porque sí, porque les pone matar, que no saben hacer peor cosa.

Creemos que la mayoría de musulmanes que invaden la península no son terroristas. Y suponemos que parte de ellos son buenas personas, aunque de colmillos retorcidos, por lo que les importa un bledo que sus sicarios manden a la tumba a nuestra gente. Aquel zorro que fue Franco, aquel animal que los combatió y conocía como nadie, nos lo advirtió por escrito: “No hay moro bueno”. El musulmán jamás se levantará contra su hermano verdugo, ni dará un paso al frente en plaza pública ante tamaña barbarie. Se limitará a publicitar panfletos hipócritas y a partirse de risa en el profundo zulo de su mezquita.

Mientras que la avaricia de Pablo hiena Iglesias acepte los podridos y homófobos petrodólares de Irán, que sostienen al muy ridículo comunismo de Podemos, dicho soplapitos evitará sumarse al pacto antiyihadista de los partidos democráticos. Aun así —y me apuesto diez langostas—, la hiena saldrá en el telediario, en medio de cuantos se alcen contra la atrocidad cometidas en Cataluña. No en vano, hablamos de un veleidoso soplapitos, que tapa su chepa con coleta y oculta los dientes inferiores barajados. Una birria de hombre que se las de machito Alfa y que desprecia a quien no le vote.

Tan codicioso semi-analfabeto se enriqueció con Maduro, se cree un jeque iraní y los muertos de Barcelona le vienen bien para salir en la foto. Otra hiena solitaria, otro mal nacido.

De bolardos y bastardos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Agosto 2017

No existe protección total contra quien quiere atentar y provocar una masacre como las que se han producido en los últimos atentados yihadistas en ciudades de la UE como Londres, París, Berlín, Estocolmo, Niza y ahora Barcelona. El “modus operandi” de usar un vehículo pesado, camión o furgoneta, o todo terrenos a modo de tanqueta de asalto contra la población civil indefensa y desprevenida que pasea tranquilamente por avenidas peatonales, cumple con el doble objetivo de sencillez y eficacia. No se necesita un entrenamiento especial ni manejo de armamento, el propio vehículo se convierte en la más eficaz arma. Una debilidad que solo parcialmente se puede reducir mediante el uso de los famosos bolardos de acero escamoteados en el terreno o la colocación de elementos pesados disuasorios como son las conocidas “jardineras decorativas” o bloques de hormigón armado ocupando el espacio libre de acceso. Un sistema que ha demostrado su eficacia sobre el terreno en el control de acceso en zonas de conflicto bélico a instalaciones sensibles como son los edificios oficiales, acuartelamientos de tropas, etc.

Conforme pasan las horas y como suele ocurrir en este tipo de sucesos con gran conmoción social que crean sensación de inseguridad y el miedo que es lo que persiguen los terroristas, viene tras la etapa de desconcierto inicial, la consabida reafirmación en el éxito, la eficacia de la respuesta y las concentraciones de auto convencimiento y determinación en la victoria, la ineludible “búsqueda de culpables”. Se trata de que cada responsable intenta cubrir su cuota de responsabilidad y señalar a otros. Y este ha sido el caso de la famosa carta de finales del 2016 donde se aconseja el uso de estos sistemas de protección de bolardos y bloques jardineras en zonas susceptibles de ser objetivo terrorista por su habitual masificación, como puede ser el centro de Madrid zona de la Puerta del Sol y calles de Preciados, Mayor, Arenal, etc., o como ha sido el caso de Barcelona, en las mundialmente conocidas Ramblas.

Resulta ahora que se insinúa que esta recomendación no fue atendida por los responsables de la seguridad ciudadana en Barcelona, véase Ayuntamiento y Mozos de Escuadra. Y si a esto añadimos la filtración de un supuesto aviso nada menos que de la CIA al CNI de España y de este a los Mozos sobre la gran probabilidad de un atentado de grandes dimensiones yihadista en Barcelona y en concreto en las Ramblas, ya tenemos el escenario típico de ir buscando al chivo expiatorio de todo este desaguisado de seguridad. Y es que las víctimas inocentes y las imágenes de una avenida repleta de cadáveres y de heridos, es algo muy difícil de olvidar de la memoria colectiva y que provoca que los ciudadanos en su frustración miren a sus gobiernos y dirigentes en busca de la seguridad perdida.

Y es que, aunque muchos comunicadores se desgañiten intentando convencer a sus conciudadanos de que estamos inmersos en una guerra con el radicalismo islamista lanzado a una yihad de conversión o aniquilamiento del infiel, en la que nuestras calles, nuestras plazas nuestras avenidas han sido declaradas por el enemigo como escenarios bélicos, esta idea no parece haber calado en una sociedad que sigue viendo el conflicto como lejano en tierras donde otros mueren a diario en atentados terroristas. Y creo que es hora de que todo el mundo se conciencie de la dramática realidad y dejen de frivolizar y seguir pensando que eso no va a ocurrirles a ellos ni en sus calles. Atentados como el de París en la sala Bataclán y en las calles y cercanías del Estadio de Fútbol, son un doloroso ejemplo de lo cerca que está la línea de fuego.

Es evidente que existen multitud de lugares de adoctrinamiento en el fanatismo religioso impropiamente llamadas “mezquitas”, donde unos no menos fanatizados imanes proclaman la lucha santa contar el infiel y convencen a sus fieles para convertirse en mártires y soldados de Alá. Es evidente que no podemos seguir tolerando esa doctrina del odio en nuestra propia casa en una mal interpretada democracia y libertad religiosa. El enemigo está dentro e incluso comparte nuestra nacionalidad y derechos. Ha existido demasiada permisividad a la hora de admitir una inmigración con la que nunca se ha tratado de establecer unas normas de convivencia aceptables para todos, dejándoles hacer a su voluntad manteniendo sus costumbres y usos, la mayoría inaceptables en nuestro sistema de democracia y de libertades, sobre todo en cuanto a las mujeres se refiere. Unos colectivos que lejos de integrarse han permanecido en auténticos guetos sin que a nadie pareciera importarle.

Y ahora se trata de concienciar a todos los ciudadanos de una realidad incómoda que va a requerir soluciones incómodas y que recortarán nuestras libertades en aras de la seguridad. Y aquí no existe demagogia tolerable. Estamos en una guerra de supervivencia de nuestra civilización occidental de democracia y de libertades y todos debemos colaborar para que finalmente podamos salir vencedores. Ya no basta con comunicados de apoyo de un Islamismo “llamado moderado” pero que sigue financiando a estos grupos radicales, tal y como sucede con países de la península Arábiga y las dinastías de incontables jeques. El Islam debe ser parte activa en la lucha contra esa facción de su propia religión y colaborar a su destrucción, empezando por dejar de ser el soporte económico y espiritual de esos grupos. En caso contrario deberán ser considerados como parte de esos enemigos de la civilización occidental.

Ni minutos de silencio, ni concentraciones multitudinarias de repulsa politizadas, ni más altares de flores y velas improvisados, eso son solo muestras de nuestra frustración e impotencia. Debemos pasar a la acción y no permanecer en estado permanente de alerta de seguridad esperando a ver cuándo ataca el enemigo. Tomemos conciencia de que estamos en guerra con un enemigo que se oculta entre nosotros y espera su oportunidad para causar el mayor daño y víctimas posible.

¡Descansen en paz estas nuevas víctimas inocentes de la barbarie humana! Tomemos la iniciativa contra el radicalismo y el fanatismo.

Podemos sigue de perfil contra el yihadismo
EDITORIAL  Libertad Digital 19 Agosto 2017

La unidad política es un factor clave en la lucha contra el yihadismo, al igual que sucede con cualquier otra forma de terrorismo. El hecho de que los representantes políticos no coincidan a la hora de identificar cuál es el verdadero enemigo a batir ni qué métodos emplear para acabar con esta lacra acaba generando división y, por tanto, debilitando la solidez que debe mostrar en todo momento la sociedad y las instituciones del Estado contra el poderoso enemigo común del islamismo radical. De hecho, esta unidad no solo es imprescindible a nivel interno, sino también en el ámbito internacional, puesto que se trata de una guerra global declarada contra Occidente.

De ahí, precisamente, la importancia de que los políticos traten de mostrar estos días una imagen de unidad frente al terror. Sin embargo, las meras palabras no son suficientes. Se necesitan hechos. Y es aquí donde Podemos demuestra, una vez más, que, pese al brutal golpe terrorista que acaba de recibir España tras el atentado de Barcelona, prefiere mantenerse de perfil contra el yihadismo en lugar de dar un paso al frente junto al resto de fuerzas políticas.

El Gobierno ha convocado el Pacto Antiterrorista para el próximo lunes, pero la formación de Pablo Iglesias ya ha anunciado que acudirá como simple "observador", negándose así a firmar el acuerdo que alcanzaron las principales fuerzas políticas en 2015 para endurecer el Código Penal, mejorar la coordinación y reforzar los recursos materiales y humanos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra la amenaza islamista. El partido morado sigue sin sumarse, pues, a la tan preciada unidad que deben demostrar los principales partidos frente a los fanáticos.

La excusa que emplean para justificar dicha negativa es que hay que atacar las "vías de financiación" del ISIS, como si ello no estuviera ya contemplado, sin reparar además en que el terrorismo que azota Europa no requiere de grandes sumas de dinero, sino de radicales dispuestos a infligir el mayor daño posible blandiendo cuchillos, conduciendo furgonetas o empleando todos los medios que tengan a su alcance. Deleznable y ruin pretexto para tan grave problema. En este sentido, conviene recordar que el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, preguntado sobre el rechazo a participar en el citado pacto, respondió en su día que "hay mucha gente que no ve otra salida que inmolarse" porque Occidente les ha "fallado". Un razonamiento que, no por casualidad, está muy en línea con la barbaridad expresada por la CUP, tras describir el atentado de Barcelona como una forma de "terrorismo fascista fruto de las lógicas internacionales del capitalismo".

Esta forma de justificar lo injustificable es lo que impide realmente a la extrema izquierda, de uno u otro signo, posicionarse junto a las grandes fuerzas democráticas para luchar contra el islamismo mediante este amplio acuerdo. Además, ponerse de perfil reporta al partido de Iglesias importantes ventajas a tener en cuenta, puesto que su papel de observador les otorga la posibilidad de participar en las reuniones, comparecer ante los medios y hacerse la foto junto a los firmantes, transmitiendo así la positiva imagen de que participan de la unidad política contra el terrorismo cuando, en realidad, es todo lo contrario. Asimismo, su no pertenencia les permite incluso desmarcarse de las decisiones que se adopten en esta materia en función de sus intereses partidistas. En definitiva, un nuevo ejercicio de falsedad, ruindad y vileza a cuenta, en este caso, del yihadismo.

Alá en Barcelona
FERNANDO PALMERO El Mundo  19 Agosto 2017

"No es terrorismo. Es guerra. Ya está bien de eufemismos. Que llevan al desastre. Sólo. Es una guerra, en la que el parapeto fronterizo del Mediterráneo se ha disuelto. Es una guerra que está aquí, en todos y cada uno de los países de una Europa fuertemente islamizada (...) una guerra de religión, conforme a las reglas de sumisión que atan al musulmán a un Alá cuyos mandatos constituyen la única ley mundana". Reunidas por Confluencias en un solo volumen bajo el título de Alá en París, las crónicas que Gabriel Albiac escribió desde la capital francesa para ABC sobre los atentados de Charlie Hebdo y el Bataclan son de referencia obligada si uno quiere entender lo que está pasando en Europa y en el resto del mundo desde el fatídico atentado contra las Torres Gemelas que marca el inicio del siglo XXI.

No se trata de atentados aislados. Lo ocurrido desde entonces es sólo reflejo de la guerra que el islam ha declarado al Occidente infiel y que no es sino una consecuencia colateral de otra que se está librando en Oriente Próximo. "Intemporal", dice Albiac, porque "no hay, en el islam, historia. El Corán exige un mundo para el cual no exista el tiempo. Porque vive en la eternidad de Dios. El islam es un anacronismo que no tiene cura (...) La matanza entre el ejército iraquí y el Estado Islámico es sinécdoque de la guerra de Irán contra Arabia Saudí y los Emiratos; la cual guerra es metonimia de un combate teológico que se abre con la batalla de Kerbala en el 680 donde el islam entra en guerra contra sí mismo: chiíes contra suníes. Es una guerra a muerte. Intemporal".

Eso es Barcelona, el jueves, como lo fueron antes Londres, Berlín o París. O Bali y Yakarta. Como lo son Nigeria, Mali y Yemen. Como lo es cualquier actividad en Siria e Irak de un autodenominado califato que, alentado y sostenido por Arabia Saudí y los emiratos suníes, ha implantado el terror y la limpieza étnica y religiosa allí donde gobierna.

Tiene razón Serafín Fanjul cuando dice que La rabia y el orgullo de Oriana Fallaci es uno de esos libros mal comprendidos en su momento pero que leído hoy, 15 años después, se entiende mejor aún la crítica al conformismo occidental frente a la guerra declarada por el islam. Es incomprensible que Europa, en un alarde suicida, siga negándose a llamar guerra a esta ofensiva asesina. No hay mejor forma de perder un conflicto que negando su existencia, mirando para otro lado aun sabiendo que las mezquitas salafistas y las camisetas de fútbol se financian de la misma forma. "No lloréis por París", acababa Albiac: "Llorad más bien por vosotros".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Terrorismo islamista y terroristas musulmanes
Editorial La Tribuna del País Vasco - La Tribuna de Cartagena 19 Agosto 2017

Tras los recientes atentados islamistas de Barcelona y Finlandia, que se suman a la larga lista de crímenes que el totalitarismo musulmán ha provocado en Europa y en Estados Unidos a lo largo de los últimos meses, el mensaje principal de la clase política, mediática y cultural sigue girando sobre las mismas reflexiones vacuas, genéricas y éticamente indecentes de siempre: "lo importante es la unidad", "esta es una lucha global contra el terror", "todos somos víctimas", etc.

Estos son los mensajes políticamente correctos, de rendición y sumisión, que están acabando con nuestra civilización, silenciada, domeñada y esclerotizada hasta la sinrazón por una idiocia socialdemócrata, ignorante, buenista y bienpensante, sin capacidad, sin deseo y sin voluntad para defender los valores y los principios de libertad, tolerancia e igualdad sobre los que se asienta Occidente.

El terrorismo que corroe nuestras sociedades, que quiebra nuestras libertades y que rompe nuestra seguridad, tiene nombres y apellidos: se construye intelectualmente sobre una ideología islamista y está protagonizado por hombres y mujeres de religión musulmana.

El terrorismo islamista es el totalitarismo del siglo XXI y, en Occidente, se alimenta, crece, se oculta y se abraza a los herederos de los grandes movimientos totalitarios del siglo XX: comunistas y nacionalistas. Y a estos hay que vigilar de cerca, porque bajo el nombre de Podemos, Bildu, CUP o tantos otros similares, son los auténticoa caballos de Troya de los bárbaros.

El Islam y el Corán jamás han aportado nada bueno, históricamente, a ninguna civilicación: solo aniquilación, sangre, violencia y guerra. Y hay que actuar en consecuencia: debemos controlar la inmigración musulmana hacia los paises occidentales, convertida ya en una invasión en todo regla, más que en un movimiento poblacional; hay que cerrar mezquitas y centros de culto musulmán, convertidos desde hace años en escuelas patrocinadores del odio y la yihad contra Occidente; estamos en guerra, y Occidente ha de utilizar sus recursos militares para luchar contra el terror, no para que nuestros barcos militares se pongan a disposición de miles de "refugiados" infiltrados de terroristas; las fuerzas de seguridad que defienden nuestra democracia, nuestras libertades y nuestro sistema de convivencia han de estar y verse, orgullosas, en nuestras calles; hay que cortar de raíz ayudas, recursos y subvenciones a quienes no demuestren una asunción sin fisuras de los valores occidentales; hay que romper todo tipo de lazos políticos y ecónomicos con países patrocinadores e impulsores del terrorismo islamista, como Irán o Arabia Saudí, entre otros.

Y, sobre todo, debemos decir muy alto y muy claro que Occidente, levantado sobre 5.000 años de tradición judeocristiana y construido sobre el gran legado grecorromano, es, sin lugar a dudas, la creación más grande y mejor del ser humano, y que debemos defenderlo como lo es: la esencia más depurada de nuestra civilización.

Hay que defender Occidente, sí, de los bárbaros abanderados del Islam, pero también de la izquierda política y el nacionalismo radical que, desde dentro, utilizan la agresión musulmana para acabar con nuestra libertad.

Cómo convertir Cataluña en un vivero de islamistas
Luis del Pino  Libertad Digital 19 Agosto 2017

Hace menos de dos años, publiqué un editorial que esta semana ha vuelto a adquirir una desgraciada actualidad. Aquel editorial se llamaba "República Islámica de Cataluña". Permítanme que rescate algunos párrafos de ese editorial, actualizando los datos:

Según el último censo realizado por la Unión de Comunidades Islámicas de España, en Cataluña hay 515.482 musulmanes, más que votantes de la CUP, más que votantes de Podemos, más que votantes del PP, tantos como votantes tuvo el PSC en las últimas elecciones autonómicas.

En términos relativos, el porcentaje de población musulmana en Cataluña alcanza el 6,9%, mientras que en el resto de España es el 3,6%, prácticamente la mitad. En Gerona, los musulmanes son ya el 11,1% de la población.

Más llamativa aún que las cifras actuales, es la evolución de esas cifras: hace quince años, había unos 30.000 musulmanes en Cataluña; ahora superan el medio millón. Y los nacimientos de hijos de padres musulmanes representan ya más del 10% del total en esa comunidad autónoma.

Para acabar de completar el panorama, 79 de las 109 mezquitas salafistas que hay en España se encuentran en Cataluña.

¿A qué se debe esa anomalía estadística? ¿Cómo es posible que en Cataluña haya el doble de población musulmana que en el resto de España?

Pues tiene una fácil explicación, que ilustra lo que son los efectos secundarios de las políticas demenciales, en este caso las lingüísticas. De un lado, la política de inmersión educativa en catalán y de proscripción social del castellano ha actuado como freno para la inmigración procedente de los países hispanoamericanos. Si eres peruano y quieres trabajar en España, ¿para qué vas a complicarte yendo a un sitio donde os obligan a ti y a tus hijos a aprender un idioma nuevo? Es mucho más fácil (y más lógico) irse a trabajar a cualquier otro punto de España, donde no tienes problema ninguno de idioma. Ese fenómeno creó un vacío en Cataluña y los puestos de trabajo no cubiertos por hispanoamericanos tendieron a cubrirse con inmigrantes de otros lugares, principalmente norteafricanos y pakistaníes.

Pero no solo es que los inmigrantes hispanoamericanos se vieran disuadidos de ir a Cataluña, sino que el gobierno catalán ha adoptado una política consciente, orientada a primar la inmigración procedente de Marruecos.

Angel Colom, el que fuera secretario general de Esquerra Republicana de Cataluña hasta el año 1996 (fecha en la que abandonó ERC junto con Pilar Rahola), terminó ingresando en el partido de Jordi Pujol y fue nombrado sucesivamente embajador oficioso de la Generalidad en Marruecos, secretario de inmigración en la ejecutiva de CDC y director de la Fundación Nous Catalans. Desde esos puestos, Colom se dedicó a animar a la inmigración de jóvenes marroquíes a Cataluña, a estrechar lazos con la comunidad islámica con el fin de sumarla a la causa separatista y a visitar las mezquitas para dejar caer que a los inmigrantes les resultaría más fácil obtener la nacionalidad catalana en una futura Cataluña independiente, que la española.

La penúltima vez que Colom saltó a los medios fue en mayo de 2013, cuando el marroquí Noureddin Ziani (colaborador de Angel Colom y uno de los altos cargos de la Fundación Nous Catalans) fue deportado a Marruecos a solicitud del CNI, por promover el salafismo.

Hace algunos años, el periódico El País publicó un artículo en el que se daba cuenta del peregrinaje proselitista de Colom por las mezquitas y asociaciones musulmanas de Arenys de Mar, Manresa o El Raval, peregrinaje que Colom justificaba con estas palabras: "No se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes". Lo cual plantea con toda su crudeza la hispanofobia que anida en el corazón de todo buen separatista: mientras que a los españoles se les niega el derecho a opinar sobre el futuro de Cataluña, a los marroquíes sí están dispuestos a concederles ese derecho. Paradojas de la vida.

Hasta aquí aquel editorial de hace dos años. Esta semana, algunos de esos a los que desde el separatismo se llamaba con el paternalista nombre de "catalanomarroquíes" han perpetrado una masacre terrorista en Barcelona.

Evidentemente, el terrorismo ataca donde y cuando puede. E igual que se ha atentado esta semana en las Ramblas, mañana podría ser Madrid o cualquier otra ciudad española el objetivo de los islamistas. Pero está claro que las redes de captación yihadista son tanto más efectivas cuanto mayor es el número de personas a las que poder adoctrinar. No es casualidad que Cataluña albergue 3 de cada 4 mezquitas radicales, según datos de los propios mozos de escuadra: los radicales, como cualquier otra organización, se asientan allí donde un mismo esfuerzo les puede proporcionar mayores réditos, en forma de nuevos voluntarios. Es decir, se asientan preferentemente allí donde hay más población musulmana.

En su afán por desmarcarse de todo lo que oliera a España o a español, el nacionalismo ha creado en Cataluña un auténtico vivero de terroristas radicales que jamás se considerarán, por supuesto, ni catalanes ni españoles, y que han esta semana han demostrado con qué facilidad se pueden teñir de sangre las calles de cualquier ciudad desprevenida.

Retrato de la tribu prometida
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 19 Agosto 2017

Mis fuentes de inspiración se debilitan hasta inquietarme cuando algunos sacerdotes y sacerdotisas del secesionismo toman sus vacaciones de verano. Ya echaba de menos las soflamas cotidianas de Pilar Rahola cuando esta se descolgó con un intempestivo panegírico tribal ("Nos con nos", LV, 10/8). La tribu retratada tiene su enclave en la cautivante villa ampurdanesa de Cadaqués.

Comunidad endogámica
Parecía imposible condensar en un solo artículo todos los estereotipos de la cerrazón pueblerina, pero la panfletista emérita lo consiguió. Con el añadido que de que su contenido pone sobre aviso, al lector ilustrado, de la involución cultural y cívica que traería aparejada la materialización de los delirios rupturistas. Porque la sociedad allí idealizada ni siquiera es la de una nación singular, dentro de una nación plural, ni la de una región singular, dentro de una región plural, sino la mínima expresión de una comunidad endogámica cuyos habitantes -que no ciudadanos- están uncidos a la tribu. Precisamente la hipotética república catalana sería un conglomerado de tribus como la que describe Rahola: un engendro pluritribal, donde la tribu de Berga tendría más diferencias con la de Tortosa que la población de Barcelona con la de Madrid.

Siempre que leo los argumentos de Rahola y algunos de sus colegas fundados sobre el mito de la "nación milenaria", capto el rancio tufillo del racismo que se cuela entre los retoños del árbol genealógico urdido para reivindicar la superioridad del abolengo personal. Aquí aflora con explícito orgullo heráldico:

El sentimiento de comunidad era tan fuerte y se había tejido con tanta dureza, que todo lo que era externo era extraño. Como ejemplo, mi propia experiencia: mi madre siempre fue considerada "forastera", porque era de Barcelona, y yo, en cambio, al ser Rahola, era cadaquense, a pesar de no haber nacido allí. Ochocientos años de Raholes en Cadaqués me avalaban.

Más claro, imposible. Cuando rige el código tribal todo el espacio exterior, aunque sea territorio catalán, está poblado por "forasteros". Una discriminación institucionalizada:
Los foráneos eran vistos como un cuerpo tan ajeno, que incluso llegó a haber un espacio en el cementerio reservado para los que eran de fuera.

Exactamente como en las antiguos dominios nacionalcatólicos, donde los camposantos vallaban un terreno desacralizado para los herejes.

Autoestima muy atrofiada
Con el énfasis en los ochocientos años de antigüedad patronímica culmina el homenaje al fraude etnocentrista. Cuando nos remontamos a las tinieblas del Medioevo, ¿qué garantía existe de la honorabilidad de los antepasados, amos o siervos, inquisidores o relapsos, verdugos o víctimas? ¿O de la pureza de los orígenes, viciados por violaciones y secuestros? Guerras, revoluciones, migraciones, pestes y hambrunas convertían el mestizaje en la única apuesta segura. La autoestima de los individuos tiene que estar muy atrofiada si necesitan recurrir a un linaje quimérico para recauchutarla. Arcadi Espada puso las cosas en su sitio para una retrospección verosímil cuando escribió (Contra Cataluña, Flor del Viento, 1997):

Siempre pienso de mis antepasados en unos términos poco amables: los imagino cercanos a la animalidad, muy rudimentarios.

El retrato de la tribu encierra la premonición de lo que los sediciosos le reservan a la república embrionaria. ¿La salvación de la identidad catalana? Ni hablar. En la tribu cadaquense cada fragmento tiene su propia identidad. Se jacta Rahola:

Este talante de aislamiento y de comunidad autosuficiente creó varios pueblos dentro del pueblo de Cadaqués, y estas diversas almas todavía perduran, aunque, con el turismo masivo de los últimos años, se han desdibujado las fronteras. (…) Estos cadaquenses que durante siglos han mantenido un deseo imperturbable de vivir en un lugar tan salvaje son los "nos con nos", la comunidad primigenia que se mantuvo cohesionada y cerrada, más allá de las primeras familias que fueron a veranear.

Por lo menos, aducirán los fundamentalistas, la tribu garantiza el blindaje del catalán como lengua común. Falso. La tribu es la tribu, y el vecino, aunque esté muy próximo, es "el otro", "el forastero", como cuenta Rahola respecto de su madre barcelonesa. Con la lengua sucede lo mismo:

Pero el "nos con nos" persiste a pesar de la mezcla y tiene códigos imperceptibles a la mirada ajena. Por ejemplo, solo usan la variante del catalán "salado" entre ellos, pero raramente con un foráneo. Ya son universales, pero mantienen intacto el orgullo de una identidad forjada en el espíritu de la pervivencia y en el instinto indómito de la supervivencia.

Operación contra natura
Este es el retrato de la tribu prometida. O mejor dicho, el retrato de una tribu prometida, porque cada una de las vecinas arrastrará sus propias rémoras sacralizadas como peculiaridades identitarias. Y a esta condición primitiva pretenden degradarnos quienes por mala fe, por ignorancia o por oportunismo frívolo, levantan las banderas de la secesión, de la plurinacionalidad o del blindaje arbitrario de atávicas diferencias de historia, cultura y lengua. Un gueto al lado de otro, aislados de la civilización global.

Una operación contra natura. Contra natura porque España y, dentro de ella, Cataluña y las restantes regiones que la componen ya están inseparablemente amalgamadas a esa civilización global. Contra natura porque implica el cercenamiento de la mayoría de la sociedad ejecutado por una oligarquía colocada al margen de la ley española y del derecho internacional. Lo denuncia sin pelos en la lengua una carta de lector firmada por Pilar González (LV, 7/8):

Tras los últimos cambios en el Gobierno catalán llama la atención que de sus 14 miembros ni uno solo es castellanohablante, cuando el 60 % de los ciudadanos que vivimos en esta comunidad lo somos. Menos mal que el secesionismo catalán se presenta a sí mismo como inclusivo e integrador. Realmente en Catalunya existe un abismo entre la clase política y la sociedad tanto a nivel de lengua como de apellidos. Mientras en las calles de Catalunya los apellidos más comunes son exactamente los mismos que en el resto de España -González, López, Hernández o Jiménez- toparse con un político catalán con estos apellidos es casi como encontrar una aguja en un pajar. No conozco ningún otro territorio de Europa en el que nadie de su Gobierno tenga como lengua propia la de la mayoría de sus ciudadanos. Quizá los castellanohablantes somos ciudadanos de segunda que merecemos ser marginados en una Catalunya independiente. Habrá que tomar nota.

Tomar nota sin olvidar, para ser justos, que ni el Partido Popular ni Ciudadanos aplican, en Cataluña, esta política excluyente en sus listas de candidatos.

Que Cataluña no podrá convertirse indefinidamente en el bastión tribal que añora Rahola, dominado por apellidos que se remontan a tiempos bárbaros, lo certifica la encuesta del Centre d´Estudis d´Opiniò que Ignacio Varela cita en "Autorretrato de la Cataluña mestiza" (El Confidencial, 23/7): el 68 % de los habitantes nacieron en Cataluña, el 25 % en otros lugares de España, el 7 % son extranjeros, el 41 % tiene padres catalanes, el 19% tiene 4 abuelos catalanes, el 55 % no tiene ningún abuelo catalán.

El peso de las lápidas
Como contrapunto al panegírico tribal, es reconfortante desintoxicarse con el discurso esclarecedor de un intelectual lúcido. Cuando Josep Playà Maset le preguntó a Claudio Magris si era tan crítico como Mario Vargas Llosa con los nacionalismos, el entrevistado respondió (LV, 6/11/2014):

Soy crítico. Somos como las matrioskas [muñecas rusas de madera que se insertan unas dentro de otras]. Soy triestino pero eso no niega que sea italiano. Soy italiano y no es una negación de ser europeo. Nacionalismos y micronacionalismos son el fetichismo de la identidad. Yo hablo el dialecto triestino con mis amigos, y lo hago de manera espontánea, natural, no para distinguirme, ni contraponerlo al italiano. La identidad es vivir con simplicidad, sin hablar de ello. Soy un hombre y no una mujer y no tengo por qué repetirlo. Soy italiano sin necesidad de explicar por qué, y amo a mis hijos sin que tenga que explicar lo que hago como padre. La identidad siempre es plural, no es de una sola nación o de una sola lengua, ha de ser integradora. En política, estoy más cerca del liberal de Uruguay que del fascista de Trieste. Los nacionalismos son demasiado endogámicos. Un diplomático me decía que la identidad no puede ser fotografiada, sino filmada, porque está siempre en movimiento.

Los chamanes de la tribu, los espejismos supremacistas milenarios y los linajes con ochocientos años de pátina sucumbirán bajo el peso de las lápidas enmohecidas. Y el 2-O seguiremos disfrutando del privilegio de ser españoles y europeos y de vivir en el sector civilizado de este mundo caótico.


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