AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 30 Agosto 2017

El desconcierto constitucionalista ante la anunciada comisión de un delito
EDITORIAL  Libertad Digital 30 Agosto 2017

A pesar de que el portavoz de la Generalidad, Jordi Turull, ha proclamado la disposición de los golpistas a aprobar las inconstitucionales leyes de ruptura sin pasar siquiera por el Parlamento regional catalán, sino mediante un decreto ley; y a pesar de que el propio Puigdemont se ha mostrado favorable, incluso, a que su quimérica república catalana disponga de un ejército propio, el presidente del PP catalán, Xabier García Albiol, ha asegurado categóricamente que "altos responsables del Gobierno de Cataluña" son "plenamente conscientes" de que el ilegal referéndum secesionista del 1 de octubre "no se va a celebrar". "Es cierto que hay una parte de ellos, como Puigdemont y Junqueras, que sí lo creen", admite Albiol; "pero", añade, "otros saben que no se va a celebrar porque el Gobierno de España no lo va a permitir".

Nada resultaría más grato que felicitar a Albiol por su pronóstico si, llegado el 1-O, se comprueba que, efectivamente, el Gobierno de España ha logrado evitar lo que no se atrevió a impedir el 9 de noviembre de 2014. Sin embargo, a día de hoy su optimismo no tiene fundamento alguno, y se podría decir incluso que es irresponsable. Resulta, por otro lado, sumamente representativo de la colosal contradicción en que está incurriendo el campo constitucionalista, que por una parte afirma que la nueva consulta secesionista no se celebrará y, al mismo tiempo, aboga por que sea la Justicia quien castigue lo que, a su juicio, no se va a producir. Tremendo.

Al margen de que una cosa es evitar la comisión de los delitos de malversación de fondos públicos, prevaricación, desobediencia y usurpación de funciones que entraña el 1-O y otra muy distinta castigarlos, el único consenso que impera entre la somnolienta e indolente clase política constitucionalista consiste en airear la obviedad de que lo que se está perpetrando desde la Administración autonómica catalana choca frontalmente contra el ordenamiento jurídico. Fuera de eso, no hay la menor coincidencia en la forma de afrontarlo. Las declaraciones que ha hecho este lunes la socialista Margarita Robles, partidaria de que el 1-O el Gobierno ordene retirar por la fuerza las urnas de la ilegal consulta, no son representativas de un PSOE que lo apuesta todo a algo tan contraproducente como intentar contentar a los golpistas con una reforma constitucional que admita lo inadmisible: que Cataluña es una nación y España, un "Estado plurinacional".

Poco después, la propia Robles se ha visto obligada a aclarar que sólo planteaba "una cuestión puramente jurídica"; "desde el punto de vista político, espero que esa situación nunca llegue a producirse, precisamente por que actúe la política, por que haya sentido común y haya diálogo", ha añadido.

Nada que objetar a las primeras declaraciones de Robles: "Ante el conocimiento de cualquier acto preparatorio para la comisión de un hecho delictivo, la obligación es impedir que se cometa ese hecho delictivo". El caso es que se tiene conocimiento de que los golpistas pretenden perpetrar una nueva consulta secesionista desde hace más de un año, y resulta surrealista que haya que esperar al 1-O para realizar una circense y teatral retirada de urnas que bien pudiera dar lugar a enfrentamientos perfectamente evitables. En ningún otro país democrático se hubiera permitido a nadie ostentar cargo público alguno mientras manifestara y mantuviese su intención de atentar tan gravemente contra el ordenamiento jurídico como lo están haciendo los mandatarios regionales de Cataluña desde 2012.

Ciertamente, hay una vía política, al margen de la judicial, para poner fin al subversivo proceso secesionista; pero no pasa por ese diálogo político con el que tantos encubren su apuesta por contentar a quienes no se van a contentar ni merecen ser contentados. Se trata de una medida estrictamente política, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que no pretende castigar penalmente a nadie por ningún delito cometido, sino evitar que desde las propias instituciones del Estado –las Administraciones autonómicas lo son– se pueda atentar gravemente contra los intereses de España.

Aunque se necesitaría más tiempo que lo que queda para el 1-O para llevar a cabo, en aplicación de dicho artículo, la suspensión de la Administración regional catalana, ¿alguien en su sano juicio cree que, pasada esa fecha, los sediciosos mandatarios regionales se van a convertir en escrupulosos observantes del ordenamiento constitucional? Pues eso parecería creer –o quiere que se crea– el secretario de Comunicación de Ciudadanos, Fernando de Páramo, empeñado en asegurar que "estamos ante los últimos días del proceso".

Ojalá no sea así, pero es de temer que el auspicioso pronóstico del representante de Ciudadanos sea tan infundado e como el de Albiol, dignos representantes ambos de una clase política constitucionalista instalada en una tan cómoda como insensata ceguera voluntaria.

El precio prohibitivo
Nadie estará dispuesto a asumir el drama
Hermann Tertsch ABC 30 Agosto 2017

Cataluña no se va a independizar. No lo va a hacer por muchos motivos, pero uno capital es que nadie está dispuesto a generar ni soportar la violencia que sería necesaria para romper España. Y mucho menos la violencia que resultaría de la misma y que se extendería por toda la geografía española y quizás por la cada vez más inestable Europa. Nadie quiere esa violencia salvo despojos minoritarios de la sociedad del bienestar y la tolerancia malentendida. Que una siniestra alianza entre estos radicales urbanos, fanáticos aldeanos y políticos inmorales haya puesto en jaque a un Estado del Primer Mundo como es España se debe a debilidades del sistema, de los partidos y de unos políticos ya todos producto de una selección negativa propia de regímenes socialistas. Por eso el mensaje nacionalista ha tenido tiempo, poder y dinero para convencer a sectores amplios de la sociedad de que ellos los protegen mejor que España. Porque en España han gobernado políticos dispuestos a entregar a los nacionalistas los recursos para el engaño a cambio del apoyo para su propio autoservicio. Los partidos, convertidos todos en agencias de contratación con libre y consensuado acceso al erario, se sirven del Estado, esquilman a la clase media y pactan lo que sea con quien sea con tal de seguir haciéndolo.

Así se ha llegado al final de fiesta. Porque parte de los privilegiados ya no tienen otros privilegios que exigir en trueque o chantaje que los símbolos supremos de estado-nación. Con los que seguirían sirviéndose de su estado y esquilmando a su clase media. Aunque sea ya imposible pedirles a muchos siquiera que conciban una reacción del actual Gobierno de España con la firmeza y contundencia necesarias para poner fin a la deriva criminal del gobierno de la Generalidad, llega el momento en que es imposible ceder, simular o despreciar, esas tres pasiones de Rajoy. Y habrá que ver quién puede más, como dice un Trapero Mayor de los Mozos de Escuadra, en referencia a su gente armada por un lado y las Fuerzas de Seguridad del Estado por el otro. No debe tener ninguna duda. En Cataluña escasean las verdades. Y hay una arrolladora: hay muchos más españoles, también en Cataluña, capaces del sacrificio personal por España, incluido el último y supremo, que nacionalistas dispuestos a ofrecer no ya la vida o la salud, siquiera su patrimonio, empleo o pensión por defender el proyecto de secesión y destrucción de España.

Solo conocemos separatistas en tiempos de bonanza en los que estar contra España y la legalidad granjea pingües beneficios, mientras defender España y su Constitución solo desgracias y represalias. Hay que conocer poco al ser humano para no saber que de cambiar esas condiciones cambiarán muchas opiniones. Un nauseabundo producto de la degradación moral e intelectual de la sociedad catalana, Gabriel Rufián, era un españolito más que se hizo separatista cuando vio el nicho laboral. El negocio le salió redondo. Pero tal como es, con mucho dinero español y a diario en todas las teles. No para acabar en una trinchera. Entre los errores más terribles de los gobiernos de Madrid estuvieron la entrega de competencias clave para la siembra del odio y la retirada de símbolos e instituciones de España de aquella región. Y muy especialmente la callada aceptación de la viabilidad de la destrucción pacífica de España. Se propagó la disparatada quimera de que sus partes rotas lograrían esa convivencia armónica supuestamente inviable en la España unida. De que la aventura sería gratis. Se debió dejar claro hace mucho que España no puede romperse sin violencia y sin sangre. Que el precio del capricho de unos pocos es demasiado alto.

Herrera explota en COPE contra la última "mentira" catalana: "Hasta los huevos"
ESdiario 30 Agosto 2017

El locutor de la emisora de los obispos ya no puede más. El último órdago ilegal catalán ha colmado el vaso de su paciencia y ha hecho el peor de los augurios para los ciudadanos catalanes.

No se habla de otra cosa. La ley de ruptura catalana ha extendido la preocupación por toda la sociedad y ha copado los editoriales de todos los medios. También en la radio, donde Carlos Herrera terminó explotando contra lo que considera una gran mentira que sólo puede acabar de la peor de las maneras.

Según el locutor de COPE, "asciende lo que Juntos por el Sí, empujados por la CUP, aprobaron en el Parlamento de Cataluña, la Ley de Transitoriedad Jurídica. No deja de hacer una aviso de los pasos que se están dando para un pequeño golpe de Estado. Pero es todo mentira, no es ninguna ley ni es de ninguna república. Pero que hará al final del proceso llegue un momento de fricción".

A juicio del director de Herrera en COPE "para un independencia la gente tiene que salir a la calle, tiene que haber sangre, y la gente no está dispuesta". En este punto recordó que "si Cataluña quisiese ser independiente lo hubiera sido hace mucho tiempo. El primer intento fue en la I República con Estanislao Figueras (y el primer presidente de la República, Don Estanislao Figueras, dimitió con la frase: “Estoy hasta los huevos de todos vosotros") y el segundo Maciá en el 31 y la tercera de Companys en el 34, con Lerroux en el Gobierno. Dura dos días Companys y empiezan a salir de las alcantarillas".

No obstante, señaló Herrera, "los tiempos han cambiado. Sin algo más que el deseo de un golpe de Estado tú no creas una república. Para tapar lo de la manifestación no hay nada como una ley bolivariana. Las auténticas víctimas del proceso son los que viven en Cataluña, no los que vivimos en Sevilla. Es la comisión de un delito".

En su opinión, "es un debate jurídico. Ninguna ley puede derogar una Constitución, ninguna. Habría amnistía para los líderes soberanistas. Le obliga a tener la nacionalidad catalana. Y luego, la deuda que tiene Cataluña acumulada por el desastre administrativo de los gobiernos de Cataluña, esa no se paga. Y como somos guay y cool, no vamos a tener ejército".

Y para terminar, el peor de los augurios: "Le estoy diciendo lo que hay, en qué consiste esto. Al final, esto acaba con unos que quieren hacer una cosa delictiva y otros que tienen que impedirlo en nombre de la ley, y eso crea fricciones. La fricción es inevitable".

Los antisistema con coche oficial
Amando de Miguel  Libertad Digital 30 Agosto 2017
 
Las únicas aportaciones originales de los españoles a la historia de los movimientos políticos contemporáneos han sido el carlismo y el anarquismo. Puede que fueran dos versiones antitéticas de lo mismo.

Un hispanista tan apasionado por todo lo español como el inglés (del grupo exquisito de Bloomsbury) Gerald Brenan encontró la clave para entender su Laberinto español en el anarquismo. También es curioso que, llegado el momento de la Transición democrática de 1977, se recobraran todas las formaciones políticas del pasado, excepto el anarquismo. No apareció de momento, pero, pasado el plazo de una generación, se presentó con brío juvenil un remedo de la vieja acracia española. Me refiero a esa repelente mixtura que forman las mesnadas de Podemos con las Mareas gallegas, la catalana CUP (Candidatura de Unidad Popular) y los antisistema de todos los pelajes. Parecerán excrecencias, pero siempre fueron veleidades admiradas por otros militantes de la izquierda.

No hay más que recordar el lamentable soneto de Antonio Machado, que así se cierra: "Si mi pluma valiera tu pistola/ de capitán, contento moriría". Es un homenaje a Enrique Líster, el famoso revolucionario anarquista que traicionó a los suyos y llegó a ser general del Ejército soviético con Stalin. Organizó la lucha de los maquis españoles en los años 40. Murió tranquilamente en 1994, tras regresar a España en 1977. Antonio Machado no tuvo tanta fortuna.

Otro ejemplo imperecedero de fervor anarquista es la célebre novela y película de Ernest Hemingway Por quién dobla la campana. Por cierto, no se sabe por qué el traductor se empeñó en que fuera Por quién doblan las campanas. Esa obra del enamorado de España supuso un enaltecimiento internacional de los anarquistas y comunistas españoles durante la guerra civil.Perdieron la contienda, pero gozaron de una buena prensa. Todavía hoy se repite en todo el mundo y en castellano el grito de la Pasionaria: "¡No pasarán!". Bueno, realmente pasaron, pero esa es otra historia.

Bien es verdad que los antisistema hodiernos no son tan líricos ni tan patibularios como sus ancestros. Baste decir que normalmente han pasado por la universidad, lo cual tampoco es una garantía, vista lo jamona que está últimamente el alma mater. Hoy algunos másteres se hallan al alcance de cualquiera.

Los actuales antisistema no reniegan de las mieles del poder político. Antes bien, se valen de todas las trapacerías para participar de las coaliciones que gobiernan o van a gobernar. Al menos se envanecen con algunos altos cargos municipales o regionales, lo suficiente para poder disfrutar de coche oficial, aparte de otras sinecuras. ¡Qué gran cosa debe de ser hacer la revolución sin apearse del coche oficial! El cual requiere al menos dos turnos de chóferes, no vaya a ser cosa de explotar al obrero.

Se entiende que estos nuevos populistas recobren, embelesados, las viejas palabras del anarquismo histórico: federación, solidaridad, reparto, acción directa. Tampoco hacen muchos ascos al entendimiento con los terroristas. ¿No han llegado a decir los de la CUP que el verdadero terrorista es el Rey? La auténtica alma anarquista se revela al propiciar la okupación de algunas viviendas, por lo general de gente humilde. Puede ser una extraña forma de solidaridad. Intentan recuperar el sueño del reparto, no tanto con la nacionalización de los latifundios como con la de las grandes fortunas. Claro que no pasan de una especie de proyecto utópico para satisfacer las ansias idealistas. De lo que no se privan es de la alianza con los separatistas, ahora considerados como soberanistas. Todo sea por disfrutar del coche oficial de alta gama.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

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Inseguridad jurídica, el gran lastre invisible de la economía española

La lentitud de la Justicia, la arbitrariedad legislativa o la débil protección de la propiedad privada hacen mella en el crecimiento de España.
Diego Zuluaga  Libertad Digital 30 Agosto 2017

Asentada la recuperación, es propicio preguntarse cuáles son los puntos flacos de la economía española, vista la proximidad de la siguiente recesión -la experiencia histórica es de una contracción cada siete años- y la realidad de que aún nos encontramos por debajo de la media de la eurozona en PIB per cápita. ¿Cómo mitigar el daño de la próxima crisis y converger más pronto que tarde con las economías más prósperas del mundo?

En los tiempos que corren, tanto por sus consecuencias políticas como por el impacto mediático, podría pensarse que el separatismo en Cataluña y el sangriento terrorismo islamista presentan las amenazas más sobresalientes al bienestar futuro de los españoles.

Si bien es cierto que la incertidumbre creada por el independentismo probablemente esté frenando la inversión de forma temporal, los efectos permanentes se reflejarán más en una redistribución del capital y las empresas hacia el resto de España que en una pérdida neta de producción. Ésa por lo menos ha sido la experiencia en países como Canadá y Gran Bretaña que recientemente han sufrido fenómenos similares.

Del mismo modo, aunque los estudios académicos indican que el terrorismo etarra redujo el PIB del País Vasco en diez puntos porcentuales entre 1975 y 2000, gran parte de este impacto respondía a la persistencia del terrorismo nacionalista vasco y a la expectativa de que continuara en el futuro. La violencia islamista, sin embargo, opera de manera casi aleatoria -tanto en la selección de los lugares como de las víctimas- y es discutible su permanencia con la inminente derrota del ISIS. Pese al coste humano y psicológico, se calcula que el 11-S redujo el crecimiento estadounidense en sólo medio punto porcentual, que de todos modos se recuperó en los trimestres siguientes.
Débil protección de la propiedad

Por el contrario, uno de los factores que históricamente ha relegado a la economía española a la segunda división de los países desarrollados es la inseguridad jurídica. Nos referimos fundamentalmente a la proverbial lentitud de la Administración Pública, la propensión de sucesivos gobiernos a cambiar marcos legislativos clave de forma frecuente y arbitraria, y en general a la débil protección de los derechos de propiedad. La corrupción política refleja en parte esta falta de robustez institucional que otorga al político el papel de valedor de causas particulares.

Es ya ampliamente conocido el atasco de causas a todos los niveles de la Administración de Justicia. Y lo preocupante es que en algunos casos las dilaciones van en aumento. Según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, los procesos por expropiación forzosa tardaron en 2016 una media de 16 meses en dirimirse, cuatro meses más que en 2007. En el caso de los conflictos colectivos, la duración media fue de más de once meses -llegando a 58 en Baleares- cuatro veces más que al comienzo de la crisis. Esta tendencia al alza se observa también en procesos por despido, accidentes de trabajo y medio ambiente.

La arbitrariedad legislativa es otro problema acuciante para las empresas que operan en España. El ejemplo reciente más paradigmático es la retirada a partir de 2010 de las subvenciones de tarifa a las energías renovables. Ello nos ha convertido en el país europeo con más pleitos pendientes en el Tribunal de Arbitraje del Banco Mundial, duplicando el número de casos del segundo, la corrupta y dictatorial Hungría. Lo grave no es el cambio legislativo en sí, ya que los subsidios verdes de la era Zapatero habían dilatado el déficit de tarifa e inducido una sobrecapacidad difícilmente sostenible incluso en los últimos años del boom, sino la imagen de país chapucero que transmite de España, ahuyentando la futura inversión extranjera en proyectos de envergadura.
Alquiler y okupas

Pero quizá la debilidad estructural más grave en lo que al régimen legal se refiere es la endeble protección de la propiedad privada frente a invasiones públicas y privadas. Sólo en los últimos años hemos comenzado a recuperarnos de la devastadora decisión de Franco -más socialista de lo que comúnmente se reconoce- de congelar los alquileres en 1946. Su Ley de Arrendamientos Urbanos destruyó en la práctica el mercado del alquiler en España durante medio siglo, y sólo con el estallido de la burbuja inmobiliaria ha vuelto a crecer, aunque sus dimensiones son aún muy inferiores a las de mercados europeos como el alemán o el británico.

Al legado de intervención franquista se une ahora el fenómeno de los okupas, parapetados tras Podemos y grupos afines, y frente a quienes los propietarios se encuentran indefensos por la pusilánime respuesta judicial a semejante usurpación. Conviene recordar que países de nuestro entorno que llevan más tiempo sufriendo ocupaciones tienen en la actualidad regímenes mucho más estrictos para contrarrestarlas. España, en cambio, sitúa la balanza en contra de los propietarios. No sorprende, por tanto, que el último Índice Internacional de Derechos de Propiedad nos sitúe a la cola de Europa occidental, sólo por delante de Grecia e Italia.

La inseguridad jurídica es una barrera a la inversión doméstica y extranjera. La expectativa de costosos y prolongados procesos judiciales aplaca la voluntad inversora de las empresas, reduciendo de este modo la productividad de los trabajadores y la ocupación. La arbitrariedad legislativa y la falta de vigor en la defensa de la propiedad privada apuntan en la misma dirección, hacia menos inversión, menos producción y menos oferta. No es gratuito que los países más ricos del mundo usen el sistema legal anglosajón y escandinavo, ambos reconocidos por su relativa transparencia, estabilidad y firmeza. Si queremos igualarlos, España deberá seguir su ejemplo.

Diego Zuluaga es economista e investigador del Institute of Economic Affairs de Londres.

Nazismo cultural
Fran Carrillo okdiario 30 Agosto 2017

Todo movimiento político surgido de una idea romántica o revolucionaria parte siempre de una consideración de oprobio frente a la que oponen una existencia sentimental consciente. El éxito y pervivencia de dicho movimiento necesita, a posteriori, de una mayoría social evidente que respalde la fechoría emocional que comete. Lo minoritario es difícil que subsista más allá de acciones puntuales. En Cataluña, hoy, se repiten esquemas conocidos ya concebidos. El procés combina la modernidad de un movimiento utópico y revolucionario con las apelaciones románticas de regreso a un pasado que nunca existió, pero que conviene construir a base de mitos y educadores subvencionados. El crecimiento del seny indepe se debe al odio visceral de pertenencia al régimen democrático del que procede y sin el cual ninguna manifestación, violenta o no, se produce. Matar a la madre, la democracia, como prueba de fuerza, es sin duda la tensión de la que nace todo lo demás.

Al procés actual lo apoya una sugerente clase media, nacida de esa burguesía catalana que pasó de ser española a secesionista de la noche a la mañana. Votantes siempre de partidos liberal-conservadores desde los tiempos de La Renaixença, esa burguesía que admiraba a Cambó y leía a Vicens Vives y Plá, abraza ahora las burradas tuiteras de santos rufianes y arcángeles gabrieles. Cataluña del revés. Pero, sobre todo, el procés se asienta en las masas despolitizadas de jóvenes que, desde la pubertad de su radicalismo, han capitalizado la causa de forma irreverente. Destrozan socialmente aquello que siempre unió a Cataluña: el sentido común.

Sin suborganizaciones creadas ad hoc para la causa, ningún entramado es posible. Ian Kershaw, el mejor biógrafo de Hitler, ya habló de la importancia de estas entidades para configurar un orden totalitario en su magna obra, ‘Hitler: 1889-1936’. Alienar la cultura a través de los valores forma parte de toda estrategia soberanista. Para ello es preciso construir un nuevo panorama que rehúse todo tipo de influencias, sobre todo si son españolas. Priorizar por un lado lo catalán (lengua, familia, raza) y fomentar las virtudes del pueblo elegido, al que enfatizan por delante de todo valor individual, constituye el quehacer nacionalista. La Heimat (tierra de origen) y el Volk (pueblo) como origen y destino del mismo delirio totalitario. Han desarrollado un sistema de sincronización de las diferentes organizaciones sociales y culturales con la política e ideología del procés, alterando en muchas de ellas su esencia de nacimiento. La propaganda que acompañó al acto del otro día, una manifa que acabó en retrato de la infamia, nutre de contenido cada acto del gobierno y acólitos. Todo lo que no entre en ese ecosistema es literalmente censurado.

La ANC, Omnium Cultural y tantas otras, recuerdan a esa Reichskulturkammer (Cámara de la Cultura del Reich) que aglutinaba las diferentes entidades e inquietudes culturales y artísticas de la patria, y quien regulaba la pureza de los movimientos estéticos del Reich. La cultura sirve cuando la propaganda lo decide. Sublimar el arte por el arte no es tarea de los totalitarios, sino vigilar la pureza de su substancia, para que nadie quiebre su inmaculado origen (catalán). El procés quiere ganarse el corazón del pueblo mediante el terror, la amenaza, el chantaje y el mito constante de la opresión, y para ello es necesario que la sociedad inhale unos valores culturales, lo que el historiador alemán Mosse llamó una “cultura total”, que nadie cuestione, que abrace el común objetivo de la independencia, eco romántico de un periodo en el que el hombre sólo es hombre si sirve a un propósito, aunque ello le convierta en parte de un rebaño adocenado.

Cataluñistán
Manuel Molares do Val Periodista Digital 30 Agosto 2017
 
Cataluña crea soñadores extraordinarios, calenturientos, capaces de reír al lado del Rey en los momentos más trágicos, como Ada Colau en el primer homenaje a los entonces quince, hoy 16, asesinados por una banda de jóvenes yihadistas en su ciudad, Barcelona, y en Cambrils.

Algo así hacía Dalí, el genio catalán por antonomasia, ante el cadáver de algún amigo. Y es que en Cataluña hay quienes llegan a dominar instituciones para hacer genialidades como proclamar la independencia.

Para lograrla Jordi Pujol patrocinó como otra genialidad en los 1990 la Fundación “Nous Catalans” para integrar a los inmigrantes, especialmente musulmanes, en la catalanidad activa y posible independentismo frente a su verdadero país de acogida, España.

Esperaban generaciones de musulmanes que hablaran solo catalán y de Cataluña sin incidir en la necesidad de adaptar sus creencias a los valores occidentales; lo lograron con esas mujeres veladas, familiares de los terroristas, que dicen no haber conocido sus intenciones, ya, ya.

Así fueron creando Cataluñistán, y ahora los españoles nos encontramos con que el islam violento se apodera de jóvenes educados para el independentismo catalán.

Lo que explica la carta abierta de una educadora social que atendió a los futuros terroristas en los colegios de Ripoll que llora porque eran muy buenos catalanes y que como los ha matado la policía se quedó sin “mis niños”.

Un sentido de culpabilidad impregna los medios informativos regionales, no por el fracaso de la conversión a la mentalidad occidental de los 600.000 musulmanes actuales en Cataluña, sino por no haber logrado transmitir el amor en exclusiva a esa nación separada de España con el sueño genial de Pujol de los “Nous Catalans”.

Ahora “mis niños” se proponen imponer el Califato en Cataluña y luego en toda España, pero en catalán.

Barcelona, qué solos se quedan los muertos
Javier Caraballo El Confidencial 30 Agosto 2017

Qué solos se quedan los muertos en España. ¿Cuánto ha pasado del atentado? ¿10 días, 12? ¿Desde cuándo no importan las víctimas del atentado de las Ramblas? Acaso los muertos ya llegaron olvidados a la manifestación que se convocó en su nombre, su entierro público, y eso es como morir dos veces, una sensación extraña, de hastío y de pena, que ya la cantaba el poeta: “No sé; pero hay algo / que explicar no puedo, / algo que repugna / aunque es fuerza hacerlo, / el dejar tan tristes, / tan solos los muertos”.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ya dijo que el atentado de Barcelona no iba a cambiar la hoja de ruta de la independencia, pero lo que nadie esperaba es que las paletadas de olvido sobre las víctimas de las Ramblas iban a taparlo todo tan pronto y, sobre todo, que subrepticiamente se fuese a utilizar el atentado como la plataforma definitiva para lanzar sobre la mesa el órdago independentista.

Lo que ocultaban aquellas declaraciones, que entonces parecían grotescas, de Carod-Rovira era esto, la aceleración del 'procés'. Sobre la tragedia del atentado, el antiguo líder de Esquerra dijo aquello de que, “por primera vez, en 37 años, el Estado no ha existido” y acaso pensábamos que se trataba solo de una provocación más, una chulería, un despropósito cargado de miseria moral. Cuando todavía hay víctimas del atentado, debatiéndose entre la vida y la muerte, ¿cómo puede nadie pensar en estrategias políticas? Pero era así, un cálculo preciso de cómo el atentado de Barcelona podía servir para espolear la ‘hoja de ruta’ de la independencia. No solo no la iba a frenar ni a interrumpir, como sostenía Puigdemont, sino que serviría para reactivarla.

El atentado de Barcelona se ha convertido, 'de facto', en el preámbulo de las leyes de desconexión, por eso ayer se presentó todo el paquete de golpe. Como si la gestión del atentado por parte de los Mossos d’Esquadra se hubiera convertido en el primer paso, 'de facto', de la independencia. Por eso dijo Carod lo que dijo, para grabarlo en la mente de los suyos: la independencia ya ha comenzado.

Tantas son las tergiversaciones de la historiografía catalana que, al final, este solo sería un episodio más. Desde el 11-S de la mítica Diada hasta ahora, cada paso de la historia de Cataluña se ha manipulado y manoseado para hacerlo pasar como un acto de sublevación a favor de la nación catalana que nunca existió. Ya lo advertía Josep Pla en los albores de la democracia, que se estaba fabricando una historia de Cataluña que nunca había existido, y lo que ha ocurrido desde entonces, en estas casi cuatro décadas de autogobierno, es que se ha impuesto la oficialidad de una memoria inventada y se han aniquilado, silenciado, marginado o ignorado las voces de intelectuales que no se ajusten a la doctrina.

“Hay historiadores catalanes —o se llaman así, hay de todo— que tienen un proyecto de país y buscan que la historia les dé la razón. Y fabrican más memoria que historia”, dijo en una entrevista hace un par de años el rector de la Universidad de Lleida, Roberto Fernández Díaz, cuando se condenó él mismo a la irrelevancia catalanista por desmontar algunos de los mitos del nacionalismo.

En la cadena de fabricación de la memoria inventada, de la que hablaba el rector, el atentado de Barcelona se ha comenzado a manosear, casi desde el mismo día, para intentar convertirlo en el último eslabón: la tragedia de las Ramblas como demostración de autosuficiencia de un país que ya funciona como Estado independiente y tiene sus propios héroes. Ya lo decía Rufián cuando se oponía a la presencia del rey Felipe VI en la manifestación, y ahora debemos entenderlo con la perspectiva de la manipulación de lo sucedido: "La manifestación del 26-A la deben liderar héroes por su cometido y no reyes por su apellido”.

Los elogios al trabajo de los Mossos d'Esquadra, las alabanzas constantes al jefe de esa policía, Josep Lluís Trapero, no eran al trabajo policial, sino a la simbología que, de repente, se estaba creando, para hacerles ver a los catalanes que el proceso ya se había puesto en marcha, que la República catalana ya tenía su propias fuerzas y cuerpos de seguridad, su propio ejército, sin necesidad de que ningún otro le prestase ayuda o colaboración.

Llegará un día, acaso, en el que todo esto lo recordaremos como un tiempo de delirios incontrolables y también de silencios y de complicidades. Llegará un día en el que España dejará de ser un país con una constante inclinación hacia la autodestrucción, en el que el interés de todos sea mirar al futuro, trabajar juntos, y recuperar el pasado solo para superarlo y nunca jamás repetirlo. Llegará ese día y, aunque no lo veamos, alguien rescatará como una muestra más de infamia el atentado de Barcelona y lo pronto que se olvidaron de los muertos porque la urgencia estaba en aprovechar el momento para agitar los planes rupturistas de un puñado de políticos. Y entonces solo podrá repetir otra vez aquellos versos para consolar su incredulidad ante lo que había sucedido. “No sé; pero hay algo / que explicar no puedo, / algo que repugna”. Ay, Barcelona, qué solos se quedan los muertos.

Ciudad muerta
José María Albert de Paco  Libertad Digital 30 Agosto 2017

1) El islam es una religión de paz que nada tiene que ver con el terrorismo. La guerra que libra el islamismo contra la civilización rinde, de manera más o menos cotidiana, matanzas de infieles, crímenes de honor, ablaciones de clítoris, jurisprudencias basadas en el ojo por ojo y, en general, estados de opinión contrarios a la democracia. Alá es el único dios en cuyo nombre se sigue asesinando en el siglo XXI, y al margen de disquisiciones teológicas o etimológicas sobre conceptos como el de sharía, no parece pertinente dejar de lado esa evidencia a la hora de abordar sucesos como el de Barcelona. Un hombre tan poco sospechoso de islamofobia como Mario Vargas Llosa ha llamado la atención al respecto en infinidad de ocasiones. Esta reflexión, por ejemplo, tan afable como certera, corresponde a un artículo publicado en El País hace 4 años: "Tengo algunos amigos musulmanes y todos ellos, personas cultas, modernas, tolerantes, genuinamente democráticas, me aseguran que no hay nada en su religión que no sea compatible con un sistema político de corte democrático y liberal, de coexistencia en la diversidad, respetuoso de la igualdad de sexos y de los derechos humanos. Y, por supuesto, yo quiero creerles. Pero, ¿por qué no hay todavía un solo ejemplo que lo demuestre?". Más expeditivo, el periodista libanés Ghasan Charbel, en un artículo reciente en el periódico panárabe Asharq al Awsat recogido por El Medio, se preguntaba: "¿De dónde sacamos [nosotros, el islam] semejante carga de odio? ¿Por qué sentimos la tentación de colisionar con el mundo y no de vivir con él y en él?".

2) Muchachos como tú y como yo. De los asesinos hemos conocido a sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos, su educadora social, su maestra, su alcalde, sus amigos y hasta las hectáreas de marihuana que cultivaba uno de ellos en su Marruecos natal. De las víctimas, apenas un apunte. No tengo la menor duda de que hay que encararse con el mal y a sus aledaños, pero no para aliñar el relato de un sueño truncado.

3) Barcelona es una ciudad abierta, diversa y tolerante. Es probable que confundiéramos nuestra dicha con la circunstancia de vivir en una ciudad dichosa, que nos hiciéramos un lío y, obnubilados por la rumba olímpica, termináramos por pergeñar un falso recuerdo. Pla, nuestro primer xerraire, ya previno al mundo acerca de Barcelona ("una ciudad espantosa, agobiante y de escasísima calidad [...] con un nivel de violencia indescriptible", le dijo a Serrano Soler). Sea como fuera, Cobi, el maragallismo y la apacible sonrisa de Eduardo Mendoza propiciaron el espejismo de una ciudad de dibujos animados, modalidad línea claral, si bien al entuerto también contribuyó, y no precisamente de forma residual, la ofuscada admiración que España, y particularmente Madrid, ha profesado por Cataluña. La manifestación del sábado, en que los nacionalistas hostigaron a militantes de Nuevas Generaciones, SCC y C's, destrozaron carteles en español y llamaron "asesino" a un individuo que portaba una bandera de Israel, sepulta definitivamente una leyenda que, en los últimos años, presentaba variados signos de agotamiento. La vergüenza que sentí me resultó vagamente familiar, pero mientras duró el desfile no acerté a identificar en qué otro instante de mi vida había sentido una repulsión así, tan angustiosamente física. Al poco me acordé: fue en septiembre de 1989, con motivo del abucheo al rey Juan Carlos I en la inauguración del Estadio Olímpico, aquel Freedom for Catalonia entre cuyos promotores, por cierto, figuraba el consejero Forn, sexador de muertos. El mismo zumbido encrespado, el mismo espesor en el aire, la misma fronda envenenada.

Por lo demás, la prueba de que el multiculturalismo no sólo no es un trasunto de la diversidad sino que se opone a ella fue la ausencia de las banderas de las 34 nacionalidades de las víctimas (incluyendo a los heridos): Alemania, Argelia, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Marruecos, Canadá, China, Colombia, Cuba, Ecuador, Egipto, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, Reino Unido, Holanda, Taiwán, Honduras, Rumanía, Hungría, Irlanda, Italia, Kuwait, Macedonia, Mauritania, Pakistán, Perú, República Dominicana, Turquía, Venezuela y España.

4) Una manifestación masiva. En las fotos, los manifestantes aparecían formando un bloque por efecto de los teleobjetivos, que tienden a comprimir el espacio. En verdad, la densidad en el centro del Paseo de Gracia no excedía de 1 manifestante por metro cuadrado, y por los laterales se circulaba perfectamente. No hay que despreciar la posibilidad de que una de las razones por que los barceloneses no atestaran las calles fuera el Alavés-Barça, que se disputaba a la misma hora.

5) Una minoría que no representa a nadie. Reducir la presencia independentista al cogollo de banderas que se ve en las imágenes es erróneo. Las banderas más aparatosas, en efecto, correspondían a quienes allí se concentraban, pero toda la manifestación era una fan zone independentista, con profusión de esteladas anudadas al cuello, carteles contra el Gobierno y el Rey, y una presencia más que notable de viejas-del-visillo prestas a zarandear españoles. Siempre Pla: "¿Cataluña? Un país de groseros".

6) Los españoles también llevaron banderas. Cierto, pero, que yo viera, ningún español trató de achicar el espacio de nadie (menos aún de forma organizada) ni concibió la posibilidad de abuchear o insultar a Puigdemont, Junqueras o Colau. Y pese a ello, el coolumnismo a lo Évole, ese que aspira a salir sin mácula de todos los charcos, sigue arrastrando el fardo de esos dos-nacionalismos-igualmente-perniciosos, confundiendo (copyright: Savater) apéndice con apendicitis.

7) Ada Colau cedió el protagonismo a la policía, los bomberos, los taxistas y los servicios médicos. La tortuosa relación de Ada Colau con la democracia da lugar a equívocos que son en verdad claudicaciones. Colau tenía la obligación de estar al frente de la manifestación no por una cuestión de protagonismo, sino porque los políticos electos son la única dignidad civil que representa a todos y cada uno de los ciudadanos. Entiendo, no obstante, que un personaje que basó su campaña electoral en consignas como "No nos representan", en el desprecio, en suma, a las instituciones democráticas, sea incapaz de asumir esa evidencia y acabe cediendo al pueblo la cabecera de la marcha y a los insurrectos el servicio de orden.

8) En cambio Myriam Hatimi, de la Fundación Ibn Battuta, que se decía representante de una comunidad, lo fue a pie juntillas. Aunque antes que repesentante deberíamos decir delegada, comisionada o embajadora. Porque en la manifestación hubo pocos, muy pocos musulmanes.

9) El abrazo del padre del niño asesinado con el imam de su pueblo fue un ejemplo de concordia. Y la demostración de que la bondad suprema también puede ser aterradora.

Secesionismo.
Las 10 mentiras desmontadas de la independencia de Cataluña
Una usuaria de Facebook rebate los argumentos del independentismo
Redacción www.lavozlibre.com 30 Agosto 2017

Harta de las mentiras sobre la independencia de Cataluña, una usuaria de Facebook ha decidido desmontar las 10 más evidentes e históricas del proceso.

Ha sido María Pilar Crespo Hernández una de las usuarias de Facebook que ha querido compartir las 10 mentiras desmontadas del independentismo catalán. Un texto elaborado por un experto que asegura estar “harto” de “aguantar mentiras independentistas, que ensalzan a la gente de Cataluña que desprovisto saber que sus políticos son de la pésima forma posible se las creen”.

Una por una, el texto desmonta las 10 mentiras históricas más repetidas que han hecho que muchos crean en un proceso de secesión.

Las repasamos, una por una:
La primera no es otra que el manido argumento de “España nos roba”, asegurando que Cataluña es la CCAA que más aporta al Estado y la que menos recibe. Algo que en Facebook este texto desmonta. Es Madrid, con mucha diferencia, seguida de Baleares y La Rioja la comunidad que aporta más de lo que recibe a cambio.

2. La segunda de las 10 mentiras es asegurar que Cataluña genera más riqueza que cualquier otra región de España. En realidad, Navarra o Baleares cuentan con una renta per cápita mayor e incluso Madrid supera a Barcelona en comercio e inversión industrial.

3. Cataluña fue reino independiente. Es una de las mentiras más repetidas y que más hondo ha calado, cuando en realidad nunca ha habido ningún Estado catalán, siendo los únicos Reyes de la región los de Aragón. Además, la casa condal de Barcelona no representa la actual Cataluña y tampoco fue independiente, ya que perteneció primero a los reyes francos y después al reino de Aragón.

4. La corona catalano-aragonesa tampoco existió. Aunque el caballero de Barcelona Ramón Berenguer IV se casó con la emperatriz aragonesa Petronila, nunca fue nombrado rey de Cataluña ni tan siquiera de Aragón.

5. La quinta de las mentiras históricas que desmonta el texto de Facebook es que Cataluña es una nación histórica. No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX, la crisis de 1898 y la pérdida de Filipinas que el patriotismo catalán comenzó a ahondar.

6. El origen de su bandera es catalana. En realidad es una bandera aragonesa. De hecho, todos los autores catalanes del medievo se referían a ella como la señal real de Aragón. Algo que desmonta la mentira de Carod Rovira cuando afirmó que la unión “catalano-aragonesa adoptó la senyera catalana de las cuatro barras”.

7. Otra de las mentiras del independentismo catalán es afirmar que Cataluña siempre ha querido ser independiente. Algo que se desmonta conociendo que tras el asalto de las tropas de Napoleón en 1808, los catalanes se levantaron contra Francia y lucharon a muerte por la libertad de España. De hecho, Agustina de Aragón era barcelonesa de padres leridanos.

8. La Diada como símbolo de resistencia. El 11 de septiembre de 1714, fecha que utilizan siempre los independentistas como inicio de la lucha de Cataluña contra la supuesta opresión de Castilla, es en realidad el día en el que las tropas de Felipe V entraron a Barcelona, que estaba bajo dominio francés. En el asedio a la ciudad, miles de catalanes lucharon para la que estimaban como legítima dinastía española.

9. El español fue una imposición de Felipe V. El documento de Facebook resalta que existen documentos que demuestran que se editaban más libros en alcaide que en catalán.

10. La última de las mentiras que desmontan en Facebook es que los catalanes siempre han querido ser independientes. “No nos desespañolizamos ni un ápice manteniéndonos excesivo catalanes; en fin, que la fianza de ser nosotros bastante españoles consiste en ser demasiado catalanes, porque lo contrario es ir contra la naturaleza”, dijo el diputado de la Liga Regionalista en las Cortes de 1931. Unas palabras que suenan a unión y fusión total con el resto de España.

El catalán volverá a ser requisito para ser médico en Baleares... por un 'tuit'
MÉS protestó contra una resolución mediante la cual se dispensaba del catalán para el acceso a plazas; horas después, la resolución fue modificada.
Libertad Digital 30 Agosto 2017

Después de días y semanas de polémicas y discusiones, este martes, el Boletín Oficial de las Islas Baleares publicaba una resolución mediante la cual se dispensaba de los conocimientos de catalán exigidos para el acceso a plazas de médicos, enfermeros y farmacéuticos.

Sólo unos minutos más tarde el partido ecosoberanista MÉS, socio del PSOE en el Gobierno balear, mostraba su malestar y rechazo a que el catalán dejara de ser requisito, pasando a ser mérito como ya lo fuera durante la anterior legislatura. "Hemos hemos hecho constar nuestro rechazo a la resolución de eximir del catalán en el IBSalut. Los trabajadores tienen que conocer el catalán", rezaba el tuit de MÉS per Mallorca.

Ya por la tarde, el IBSalut, mediante su director general Juli Fuster, anunciaba que modificaría su propia resolución para "adecuarla a los criterios de fomento del uso de la lengua propia". De este modo, según el propio Fuster, "se dará más peso al conocimiento del catalán a la hora de contratar" médicos, enfermeros y farmacéuticos.

Una medida "incoherente"
El Pacto del Gobierno Balear, formado por PSOE y MÉS y apoyado por Podemos, aprobó en el Parlamento regional el pasado 31 de marzo de 2016 la modificación de la Ley de la Función Pública balear para que el catalán volviera a ser requisito y no mérito en el acceso a la administración autonómica. Durante la anterior legislatura, el Partido Popular había modificado la ley para que el idioma fuera sólo un mérito más.

En la nueva modificación se preveía que se pudieran establecer excepciones en la obligatoriedad del uso del catalán, por ejemplo cuando la prestación asistencial pueda resultar afectada por la insuficiencia de profesionales. Una excepcionalidad que ahora vuelve a quedar en duda.

"Este Govern se burla, día sí día también, de los ciudadanos", declaraba Xavier Pericay, portavoz de Ciudadanos Baleares, tras las idas y venidas de ayer. "El Govern ha ido aplicando la contrarreforma según le ha convenido", continúa, añadiendo que "no lo ha exigido a sus cargos de confianza, pero sí a los candidatos para ocupar una plaza de interino como agente forestal". La nueva resolución para los médicos enfermeros y farmacéuticos "constituye la culminación de esta tomadura de pelo", zanja Pericay.

La batalla para salvar la lengua de los siete hablantes
El ixcateco se habla en Oaxaca (México) y lo domina menos de una decena de lugareños
Otros idiomas como el chontal o el zapoteco también corren peligro en el país azteca
En total 187 dialectos están a punto de desaparecer. Un grupo de lingüistas intenta salvarlos
Ander Izaguirre El Mundo 30 Agosto 2017

Don Hilarino es la única persona que tiene teléfono móvil en Chontecomatlán, un pueblo de 400 habitantes. Se empeñó en comprarlo. No puede hablar con nadie, porque la cobertura no llega a este rincón de la sierra, pero él habla y habla sin parar con el teléfono en la mano.

Don Hilarino apunta a un árbol con la pantalla, se pone a grabar y dice:
-Ijltaa a ek guishanajl.
(Esto es un árbol de aguacate).

Apunta a una casa y dice:
-Ijltaa ley nejujlk.
(Ésta es mi casa).

Sigue caminando, sigue apuntando, sigue diciendo:
- Ijltaa lane ajlbae jlijuala gahi.
(Este camino lleva al siguiente pueblo).

Don Hilarino Torres Mendoza -campesino de 56 años, sombrero de paja, barba mechada de canas- graba frases en chontal de Oaxaca. Es una de las 68 lenguas -con sus 364 variantes dialectales- que todavía se hablan en México. Todavía: porque 187 de esas variantes están en riesgo medio, alto o muy alto de desaparición, según los datos del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI). El chontal que habla don Hilarino es uno de los idiomas que ya parecen condenados. Sólo quedan unos 3.500 hablantes, que usan tres dialectos distintos, viven desperdigados por las sierras y tienen en su mayoría más de 50 años.

Don Hilarino está allá, en medio del oleaje de cordilleras verdes y nubosas, y no para de levantar su teléfono y de grabar frases en chontal.

-Este hombre es asombroso -dice Salvador Galindo-. Nosotros llegamos acá para recoger testimonios en chontal y para proponerles un método de revitalización del idioma. En algunas comunidades nos reciben con un poco de desconfianza. Pero en Chontecomatlán enseguida se nos acercó don Hilarino, nos dijo que estaba muy contento por nuestra visita y nos enseñó un montón de vídeos.

Había un problema.
-El hombre no se maneja muy bien con el teléfono. Nos enseñaba un vídeo y luego sin darse cuenta lo borraba. ¡Cuánta información habrá borrado porque le da al botón que no es o porque ya no tiene sitio en la memoria!

Con su teléfono, Don Hilarino intenta salvar los restos de una eliminación sistemática que él vivió de niño:
-Qué pasaba entonces, pues que los maestros te prohibían hablar en chontal. Te decían: si tú hablas tu chontal, te voy a dar tu... -hace el gesto de un puñetazo-. Nosotros pues ya no platicábamos. Yo no dejé de hablar el chontal, pero los niños de ahora ya no lo usan. Ahorita queremos rescatar la lengua pero qué pasa, que no hay recursos, que el Gobierno no ayuda a enseñar la lengua chontal.

Antes enviaron a maestros que prohibían el chontal, ahora no envían a maestros que ayuden a recuperarlo.

El maestro Galindo hace lo que puede. Tiene 45 años, la cara ancha zapoteca, el pelo negro, revuelto y denso, siempre una sonrisa que a ratos parece melancólica y a ratos irónica. Trabaja para el Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca (Cedelio), un organismo gubernamental, y cada año recorre decenas de miles de kilómetros por las sierras y los valles, visitando a las comunidades más lejanas.

Oaxaca es un territorio muy montañoso, con valles profundos, remotos y aislados que cobijan la mayor diversidad lingüística de México. En Oaxaca hay 18 grupos étnicos -mixtecos, zapotecos, triquis, mixes, chatinos, chinantecos, mazatecos...-, que hablan 16 idiomas indígenas con docenas y docenas de variantes. El mixteco tiene 81 variantes, muchas de ellas ininteligibles entre sí; el zapoteco tiene 62, y sigue la lista.

En junio de 2016, Galindo recorrió las pistas de tierra de la cordillera Chontal, por bosques de pinos y encinas, para devolver un tesoro a su lugar de origen: unos discos compactos con 17 horas de grabaciones que el lingüista estadounidense Paul Turner había hecho con hablantes de chontal en 1967. Esas grabaciones quedaron olvidadas durante décadas, hasta que el arqueólogo histórico Danny Zborover las encontró en la biblioteca de la American Philosophical Society, en Filadelfia. Zborover y su colega lingüista Aaron Sonnenschein contactaron con Galindo, quien los guió por los 16 pueblos en los que se habían hecho las grabaciones.

-El regreso fue muy interesante -dice Galindo-, porque sirvió para observar los cambios de una lengua tan pequeña como el chontal en medio siglo. Bueno: sirvió para ver el retroceso.

-En algunas comunidades, como la Candelaria, la mayoría de los adultos aún hablan chontal, y muchos jóvenes también. Se oye en la calle, en las casas, en las reuniones municipales... -dice Sonnenschein-. Pero en otras, como Santa María Ecatepec, se perdió mucho. Hablan casi todo en español.

Sonnenschein y Zborover repartieron a los vecinos docenas de copias de las grabaciones de 1967, y de paso hicieron encuestas: ellos decían palabras y frases en español, y los entrevistados las traducían al chontal. Con muchas más lagunas en 2016 que en 1967.

-Incluso encontramos a una de las personas que Turner entrevistó y que ahora tiene 79 años -dice Sonnenschein-. Fue una entrevista muy triste, porque él ya casi no usa la lengua, y no fue capaz de responder a las preguntas que sí respondía medio siglo antes.

-El hombre ni se acordaba de que le habían hecho la grabaciones en 1967 -dice Galindo-, pero cuando escuchó su voz, se echó a llorar. ¡Medio siglo! Él mismo se escuchaba respondiendo a las preguntas cuando era joven, y entonces se acordaba: «¡Ah, sí, es verdad, se decía así!». Pero fue muy triste. En el pueblo ya casi no hablan la lengua.

Sonnenschein quiere mantener alguna esperanza -«si los jóvenes se animan, si las comunidades hacen el esfuerzo, si las organizaciones como Cedelio apoyan...»-, pero dice que la lengua chontal está en riesgo alto de extinción.

-Esas comunidades perderán una manera de ver el mundo. La Humanidad perderá una manera de ver el mundo, unas palabras, unos matices, unas historias, unas literaturas.

Galindo fue maestro de Primaria en varias escuelas indígenas de Oaxaca. Ganó una beca para irse un año a la Universidad de Arizona, donde estudió métodos de enseñanza adaptados a la diversidad cultural, y ahora aplica esas ideas con sus colegas del Cedelio. Viajan a las comunidades indígenas, proponen programas para revitalizar sus lenguas -programas que han tenido éxito con lenguas nativas de Estados Unidos y Canadá, pero que también tuvieron mucho más apoyo institucional-, o al menos intentan registrar aquellos idiomas condenados a la extinción.

Sienten urgencia: los idiomas se pierden a chorros y ellos intentan conservarlos en cestos con agujeros.

-Queremos comprar grabadoras y computadoras, queremos dar cursos de formación a los hablantes más comprometidos -dice Galindo-. Son ya muy mayores, no han transmitido la lengua a las siguientes generaciones, pero algunos al menos tienen el interés de registrar lo que saben. Pero no tenemos ni dónde guardar ese material: en el Cedelio no tenemos servidores de almacenamiento. Nos dejan sin presupuesto, nos dejan fuera hasta de los organigramas oficiales.

México es uno de los países con mayor diversidad lingüística de todo el mundo.
-Pues al Gobierno no le importan nada nuestros idiomas.

En la carretera. Los trabajadores del Cedelio sólo tienen una furgoneta para recorrer los 93.000 km2 del Estado de Oaxaca -un territorio mayor que Andalucía. A veces, como hace hoy Galindo, usan su coche particular. Salen de expedición para dos, tres o cuatro días, porque en los caminos de las montañas y las selvas nunca saben cuánto durará el viaje ni dónde van a dormir. Siempre hay alguien que los acoge, pues han tejido una red de amistades.

-Es muy importante ir a los pueblos. Somos una institución pública, financiamos proyectos, talleres, publicaciones, pero los trabajadores nos implicamos personalmente, trabajamos mano a mano con los maestros indígenas, los alcaldes, los hablantes. Llegas a una comunidad en la sierra, a 12 ó 15 horas de la ciudad de Oaxaca, te viene un abuelito y te dice: no me puedo creer que vengan desde la capital a preocuparse por nuestra lengua. Eso les anima.

Galindo tenía pendiente una ruta por varias comunidades de la Sierra de Juárez y ya no quiere retrasarla más.
Por eso sale a las ocho de la mañana desde Oaxaca con su coche. Toma la carretera 175, que se dirige al norte y se cuela por un desfiladero: es la entrada a la sierra, entre las primeras colinas secas, cubiertas de matorrales y encinas. La carretera -trazado sinuoso, pendientes muy empinadas- presenta un estado magnífico en sus primeros 50 kilómetros: asfalto nuevo, rayas de pintura amarilla reluciente, señales reflectantes en cada curva.

-La carretera está de lujo hasta Guelatao, porque es el pueblo en el que nació Juárez.
El zapoteco Benito Juárez: presidente mexicano en el siglo XIX, resistente contra el invasor francés, modernizador de la República, benemérito de las Américas.

-Las autoridades van todos los años a Guelatao, en el cumpleaños de Juárez, a hacer sus discursos, con las marchas, los himnos, las banderas y todo eso, así que la carretera la mantienen perfecta.
A partir de Guelatao, la carretera sigue trepando por la sierra y se convierte en un camino cada vez más estrecho, con baches cada vez más profundos, hasta que desaparecen las últimas ronchas de asfalto y ya solo queda un camino traqueteante de tierra apisonada. Por lo visto, en las comunidades más altas de la sierra debería nacer un presidente de México para que les asfaltaran la carretera.

El Estado mexicano sí extendió otras infraestructuras por estas montañas: los Centros de Integración Social (CIS), internados en los que estudian los jóvenes de la región. En la Sierra de Juárez hay dos: uno en Guelatao y otro más arriba, en Zoogocho.

-Los crearon en la década de 1940, para incorporar a los pueblos indígenas al Estado-nación mexicano. Hacían dos cosas: castellanizar a los jóvenes y enseñarles oficios, carpintería, electricidad, mecánica... -explica Galindo.

En Guelatao, los pabellones del CIS -dormitorios, talleres y aulas para unos 200 alumnos indígenas- están junto a una laguna. Dicen que en esa laguna un borrego cambió la historia de México en 1818.

El borrego se escapó de su rebaño, cayó al agua y se ahogó. El pastor era un huérfano de 12 años, de nombre Benito Juárez, y cuenta la leyenda que decidió huir a la ciudad de Oaxaca para evitar la bronca de su tío. El propio Juárez escribió que no, que él se marchó porque en la sierra estaba condenado al analfabetismo y a la miseria: en Guelatao no había ni escuela, y él, hijo de «indios de la raza primitiva del país», no sabía leer ni escribir. En Oaxaca estudió y estudió y estudió, se abrió paso entre el racismo y el clasismo, aprendió castellano, latín, inglés y francés, se graduó como abogado, defendió a indígenas en los tribunales, empezó una carrera política que lo llevó a la presidencia.

Siempre fue obvio: no había modo de prosperar en la sociedad mexicana sin hablar castellano. La historia de Benito Juárez sirvió para expresar eso mismo pero con enfoque positivo: los indígenas podían llegar a lo más alto, incluso a la presidencia, siempre que estudiaran castellano.

Complejos. Mis padres hablaban zapoteco entre ellos, pero con los hijos se pasaban al castellano. Era la lengua con la que podríamos estudiar y tener mejores empleos -dice el maestro Andrés Domínguez, de 48 años, en el pueblo serrano de Zoogocho-. Ahorita tenemos otra sensibilidad, queremos conservar el idioma, pero tú hablas en zapoteco a los adolescentes y te contestan en castellano, porque se avergüenzan. Es la lengua de los campesinos, de los pobres, la que se habla en casa pero no fuera.

Zoogocho está en el corazón de la Sierra de Juárez, a 1.500 metros de altitud, entre montañas cubiertas de pinos, ocotes, madroños, cedros y encinos. Sus habitantes despejaron unas pocas tierras para cultivar unas huertas y criar animales.

-Antes el pueblo vivía de la agricultura -dice el maestro Domínguez-, pero ahora el ingreso principal son las remesas que mandan los emigrantes desde EEUU.
La sierra se despuebla rápido. El censo de 2010 dice que Zoogocho tenía 368 habitantes; en Los Ángeles (California) vive una comunidad de más de 1.500 zoogochenses, que fueron emigrando desde hace más de medio siglo. Los emigrantes y algunos de sus hijos siguen hablando zapoteco: dicen que si el idioma se salva, se salvará en los barrios de California y no en las sierras oaxaqueñas.

El inglés. Dos chicas de 16 años se me acercan en la plaza porque tengo pinta de gringo.
-Do you speak English?
Les digo que yes, a little bit, pero que hablo mejor español. Se decepcionan un poco. Insisten: ¿no podríamos hablar un poco en inglés, just five minutes? Lo estudian en el colegio, ven películas en la computadora, me dicen, pero acá nunca tienen ocasión de hablarlo.

-Vale, de acuerdo. Why are you learning English?
-Because we want to visit the United States y because el English suena muy chido.

En extinción. Quedan siete personas que hablan ixcateco.
Los siete saben -y nadie más- que chuquiji significa plátano, que uxandu xje es jaguar y que namitsi es abuelo. Los siete viven en Santa María Ixcatlán, un pueblo de 500 habitantes en la Sierra Madre del Sur, a 150 kilómetros de la ciudad de Oaxaca.

Al ixcateco le pusieron todo el empeño. Los del Cedelio recopilaron un vocabulario, colocaron señales escritas en ixcateco en las calles, en los edificios, en los lugares públicos, incluso trajeron a finales de 2016 a la doctora Leanne Hinton, de la Universidad de California, para que explicara su método maestro-aprendiz, que pone a trabajar juntos a viejos y jóvenes y que ha servido para revitalizar pequeñas lenguas indígenas en Estados Unidos.

¿Qué posibilidades de supervivencia tiene una lengua con siete hablantes?
-Sinceramente, ninguna -dice Galindo-. En los últimos años invertimos dinero, tiempo, el esfuerzo de muchas personas, pero se siguen perdiendo hablantes. Los siete sólo hablan el idioma cuando los reunimos nosotros.

Me cuenta un lingüista -exigiendo anonimato- que a los hablantes del ixcateco les queda un último interés por su lengua:
-Los ancianos empezaron a pedir dinero a cambio de palabras. Veían que llegaban lingüistas extranjeros que querían hacer vocabularios, así que empezaron a cobrarles: 40 pesos [unos dos euros] por cada palabra. Luego subió la cotización, llegaron a 70.

Un jornalero gana 150 pesos diarios: el precio de dos o tres palabras. Con el vocabulario puesto a la venta, el lingüista sospecha que los ancianos a veces colaban algunas palabras inventadas. Y, evidentemente, no les interesaba que creciera el número de hablantes: no querían competencia.

Galindo conoce estos fenómenos:
-En algunas comunidades hay una especie de proveedores oficiales. Cuando llega un investigador, siempre tiene que pasar por esas personas. A veces los estudios y los proyectos se deforman, porque hay interés económico pero no hay un interés cultural verdadero. Nosotros nos negamos a entrar en subastas. Si la propia comunidad no tiene interés por revitalizar la lengua, si sólo es un programa de las instituciones, fracasará seguro.

Galindo quiere ser justo con los hablantes ixcatecos.
-De verdad que hacen un esfuerzo titánico. Ahí están doña Juliana, don Gregorio, don Pedro, don Cipriano. O la hija de don Cipriano, Rosalía, que tiene treinta y pico años y es la hablante más joven. Nos reunimos con ellos, intentamos organizar talleres, pero ya son mayores, están cansados, no tienen la energía para dedicarse a la enseñanza. Vamos con ellos a la escuelas a enseñar un poco de ixcateco, pero los niños no tienen interés.

En el día a día nadie habla el idioma.
-Pues qué le vamos a hacer. Registramos todo lo que podemos, para que quede la memoria, pero tendremos que pensar en la ceremonia fúnebre del ixcateco.

Consecuencias. ¿Qué se pierde cuando se pierde una lengua?
Para el lingüista estadounidense Christopher Moseley, «cada idioma es un universo mental estructurado de forma única, con unas asociaciones, unas metáforas, un vocabulario, un sistema fonético, una gramática y un sistema de pensamiento exclusivo».

¿Qué se perderá con el ixcateco?
-El ixcateco es como una isla -dice Galindo-. En una región de lenguas mixtecas y chocholtecas, es una lengua distinta, una rareza que va a desaparecer. Me parece interesante su relación con la geografía y con la naturaleza. El pueblo está en la reserva de la biosfera Tehuacán-Cuicatlán, en una zona montañosa con comunidades aisladas. Por eso ha sobrevivido el idioma hasta ahora, por el aislamiento. Es la única lengua que tiene nombres para algunas plantas endémicas de esas montañas. Cuando se pierda, se perderá esa parte del conocimiento, esa interpretación particular de una parte del mundo.

En el mundo antiguo de valles aislados, de grupos humanos con muy poco contacto, abundaban los idiomas. En un mundo de comunicaciones cada vez más fáciles y veloces, parece obvio que esa variedad se reducirá.

-Las personas seguirán interpretando el mundo, seguirán nombrándolo -dice Galindo-. Algunas lenguas mueren pero las culturas siguen desarrollándose y adaptándose, siguen viviendo.
Las clases. Zoogocho sigue viviendo. En cuanto entramos al pueblo, suenan trompetas.

El nombre oficial es San Bartolomé Zoogocho. A todos los pueblos indígenas les añadieron un santo: Chontecomatlán es Santo Domingo Chontecomatlán, Zoogocho es San Bartolomé Zoogocho, Yatzachi es San Baltasar Yatzachi, y así todos. Celebran las fiestas de esos santos con mucha veneración y mucha parranda.

Las trompetas de Zoogocho no son -hoy- por ninguna parranda. Están llamando a clase a los alumnos del Centro de Integración Social.
-Los CIS ya no son centros de castellanización, pero mantienen su nombre -dice Galindo-. Integración social: como si los indígenas no fuéramos parte de la sociedad. Y les queda algo de ese espíritu de adoctrinamiento, de disciplina fuerte, una educación de estímulo y respuesta automática. ¿No oíste el toque de trompeta? Era la llamada para comer. Les gusta mucho esto de los toques de trompeta para llamar a clase, para salir a comer, para el recreo, para todo.

En el patio de la escuela, unos 60 chicos y chicas -casi todos vestidos con vaqueros y camisa blanca- se han agrupado para escuchar los avisos. Dos profesores explican los cambios en las clases, dan una pequeña bronca a los impuntuales, otra bronca un poco mayor a aquellos grandotes que anduvieron burlándose de unas niñas pequeñas.

Los carteles de la escuela están escritos en tres idiomas: español, ayuuk y zapoteco.
-Tenemos un compromiso con las lenguas indígenas -dice el maestro Andrés Domínguez-. Editamos algunos libros bilingües, en español y en zapoteco, con cuentos y leyendas de la comunidad. También enseñamos la escritura. Y tenemos profesores zapotecos, pero al internado vienen alumnos de otros valles, que hablan zapoteco de variantes muy distintas, o alumnos mixtecos, mixes, chinantecos... No podemos atender a toda esa diversidad. Al final la lengua común es el castellano.

Los CIS ya no son centros de castellanización: tampoco hace falta.
Este internado de Zoogocho ofrece una especialización en estudios musicales. La banda ha hecho giras por Oaxaca, por otras regiones de México, por Estados Unidos. Muchos de sus antiguos alumnos tocan ahora en bandas profesionales o dan clases en los conservatorios de las ciudades. O, como Víctor Reyes, un zapoteco de 32 años, vuelven al centro como profesores.

-Los músicos de la banda hablamos idiomas distintos, a veces cuesta un poco entenderse porque tenemos costumbres distintas. Pero nos adaptamos. Una banda es justo eso: un grupo de gente distinta que se entiende con el idioma común de la música, para crear algo juntos.

Sombras. Galindo conduce el coche monte arriba y monte abajo, monte arriba y monte abajo. En una ladera aparece un puñado de casas desperdigadas.
-Es un pueblo fantasma -dice.
Y que allí vive su madre.

El pueblo de Yatzachi está en el borde de unos barrancos que se desploman a un valle profundo, que ya está en sombra a las cuatro de la tarde. Al otro lado del valle, en unas montañas cubiertas de pinos, se ven aldeas construidas en los rellanos de las cumbres y en terrazas inverosímiles. Da la impresión de que bastaría un estornudo para que las casas se derrumbasen monte abajo hasta caer al río. -Al otro lado viven los mixes. En este estamos los zapotecos -dice Galindo.

Y que los zapotecos jóvenes ya no hablan el idioma.
Vemos a un hombre viejo por los caminos de Yatzachi y a nadie más. Quedan unos 180 habitantes, porque la mayoría emigró: algunos se fueron a la ciudad de Oaxaca, otros se marcharon a California. Hay más nativos de Yatzachi en cuatro calles de Los Angeles que en el propio Yatzachi. La mayoría de las casas son de ladrillo y hormigón, están sin pintar, o a medio pintar, o a medio terminar, o medio abandonadas, o abandonadas del todo. Entre las casas y las casetas, entre las parcelas reconquistadas por los matorrales, se alza una iglesia sorprendente: enormes muros de piedra, cúpulas rojas con ribetes blancos, aspecto de alcázar que vigila el valle.

-Ya no viene ni el cura. Siempre le digo a mi madre que deberíamos convertir la iglesia en biblioteca -dice Galindo.
Su madre vive en una de las pocas casas de adobe que resisten en pie. Nos espera en la puerta: doña Rebeca Llaguno, 60 años, una mujer chiquita de movimientos muy vivos, pelo blanco recogido en una coleta, camiseta gris, vaqueros, sandalias. Es maestra jubilada.

-Cuando veo a alguien por la calle, me alegro mucho -dice-. ¡Todavía hay gente en mi pueblito!
Nos sienta a Salvador y a mí en una mesa de la entrada y nos saca una jarra de agua de maracuyá. Luego se mete en la cocina a preparar tortillas de maíz, frijoles y quesadillas.

-Este pueblo se va a pique -dice doña Rebeca-. Los jóvenes se marchan a la ciudad, y cuando vuelven es para llevarse a sus padres. Yo no quiero irme a la ciudad, allá la gente se cruza por la calle y ni se dicen nada. Como puros animalitos.

-¿Y qué hace usted durante el día?
-Tengo dos pollos, arranco hierbas, visito a algunos vecinos que ya no pueden caminar, les hago la compra cuando viene la camioneta de los abarrotes.

Doña Rebeca no quiere moverse, pero no porque le haya faltado ese gusto: poca gente habrá recorrido como ella las sierras de Oaxaca hasta sus rincones más remotos. Fue profesora de escuelitas indígenas toda la vida. Recuerda los tiempos en los que llegaba a esas comunidades, sin carreteras, sin luz, sin agua corriente, donde los chamaquitos iban a la escuela desnudos, donde daba clases en una lengua que no se podía escribir.

Que decían que no se podía escribir.
Después de servirnos las tortillas, doña Rebeca entra en su cuarto y vuelve con un librito amarillento de 1985. Es el alfabeto zapoteco que ella elaboró, junto a otros cuatro maestros y lingüistas, y que sirvió para empezar una escritura común de la lengua zapoteca: una joya.

Antes usaban ese alfabeto en la escuelita del pueblo. Ahora no hay escuelita: no hay niños. Y los pumas bajan del monte cada vez más a menudo, dice doña Rebeca.
-Bajan... ¿al pueblo?
-Sí. Como cada vez hay menos personas, los pumas bajan con más confianza. Se pasean por la calle. Los vecinos tienen sus encierritos de ganado, 10 ó 15 ovejas, y viene el puma y las mata a todas. Se come dos, pero las mata a todas.

Cuando era niña, recuerda doña Rebeca, los maestros castigaban a los alumnos si hablaban zapoteco.
-Nos ponían una multa de 50 centavos si nos escuchaban: eso era el jornal que ganaba mi padre por todo un día de trabajo en el campo. Si veíamos a un maestro por la calle, nos escapábamos por el miedo de que nos oyera hablar en zapoteco. Cuando venían y nos preguntaban en español, nos quedábamos mudos. Así nos fuimos quedando muditos.

Al despedirnos, me regala el alfabeto y me pide que se lo enseñe a la gente. Porque no: no todos quedaron muditos.
 


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