AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2 Septiembre 2017

Muerte dulce
Epicteto www.vozpopuli.com 2 Septiembre 2017

En el juego del mus, al que tan aficionados somos los españoles, sobre todo en el norte de España, el jugador que, teniendo cartas para ganar, no arriesga se puede encontrar con una sorprendente derrota al final de la partida, y eso es lo que se llama ‘muerte dulce’.

La actuación del Gobierno de la Nación, que es patrimonio único e indivisible de todos los españoles, a lo largo de lo que los independentistas catalanes se empeñan en llamar "el proceso", cuando es pura y simplemente un intento de sedición, ha supuesto para muchos españoles una creciente sorpresa y un profundo disgusto que ha llegado con claridad a muchos medios de comunicación con motivo de los atentados terroristas que han tenido lugar recientemente en Cataluña.

Somos muchos los que nos hemos visto tristemente sorprendidos al ver cómo nuestro Gobierno desaparecía prácticamente y perdía el protagonismo que debía corresponderle en una información que afectaba de forma profunda y llenaba de tristeza a todos los españoles y también a toda Europa y a una gran parte del mundo civilizado.

No sólo nos cuestionamos si ésa era la única actitud legalmente posible, cosa muy discutible, sino por qué se han cedido competencias que afectan gravemente a la integridad del Estado de manera torticera, no informando previa y puntualmente a todos los españoles de la gravedad de esa decisión.

Estamos descubriendo, quizás tarde, que nuestros políticos llegan en ocasiones demasiado lejos cuando peligra su supervivencia en el poder o cuando tienen que alcanzarlo, sin reparar, al hacerlo, en que pueden poner en peligro la integridad del Estado e incluso la seguridad de los españoles.

No vamos a poner de manifiesto todos los errores cometidos por unos y otros, coincidentes con estos últimos atentados. Ya lo están haciendo otros mucho mejor informados que nosotros. Lo que nos parece enormemente preocupante es la atonía de un Gobierno y de gran parte de la clase política ante la creciente evolución de un proceso que aprovecha todo, desde la huelga de los vigilantes del aeropuerto de El Prat hasta los atentados terroristas, para tratar de hacer adeptos dentro y fuera de España.

Hay dos aspectos que parece conveniente señalar. Si las leyes no permiten actuar de otra manera, lo mismo que con mayoría absoluta se dotó por ley al Tribunal Constitucional de competencias que se consideraron necesarias, podían haberse hecho las modificaciones legislativas que la evolución de los acontecimientos y la seguridad de los españoles con un mínimo de previsión requerían imperiosamente. No haberlo hecho a tiempo, cuando la composición del Parlamento lo permitía, es imperdonable.

Otro aspecto a destacar es, a nuestro juicio, todavía más evidente. Las instituciones catalanas están totalmente controladas por personas y partidos que no sólo se están manifestando como radicalmente independentistas, sino que son profundamente desleales al Estado que debían representar y además se califican a sí mismos de astutos. ¿Se podía esperar de semejante tropa, como diría Romanones, algo diferente de lo que han hecho en una situación como la que acabamos de atravesar?

Tratar de ocultar la realidad, en un intento inútil de conseguir una unidad que no existe a base de buenismo, es una actitud largamente desacreditada por la experiencia. Parece, por el contrario, que es hora de actuar con decisión, con valor y con un liderazgo decidido y claro que es, a nuestro juicio, lo que están esperando la mayoría de los españoles.

Un jugador de mus sabe que los que siempre pierden son los que se ven sorprendidos con la ‘muerte dulce’. Aunque cueste admitirlo, hay ocasiones en las que a los insensatos sólo se les puede callar con un órdago a tiempo, y para ganarlo hay que tener cartas y España las tiene.

El caballo de Troya del independentismo
OKDIARIO 2 Septiembre 2017

Podemos se ha convertido en el caballo de Troya del independentismo en Madrid. Como hicieran los soldados del rey Agamenón para asaltar las murallas de aquella ciudad asiática de la antigüedad, los golpistas catalanes están utilizando su propio artilugio: la connivencia con los populistas. Así podrán hacer apología del referéndum ilegal desde el corazón del Estado. Decía el poeta Homero en el Canto XX de la Iliada que “no advierte su mal el insensato hasta después que lo ha sufrido”. Desde el Ayuntamiento de Madrid están contribuyendo con su insensatez al mal de una intentona sediciosa. Un desafío anticonstitucional al que dan voz y espacio despreciando así la legalidad vigente. La alcaldesa Manuela Carmena y el resto de sus adláteres vuelven a ceder un espacio público a los mismos que el pasado sábado convirtieron la manifestación de Barcelona en contra del yihadismo en un lamentable escrache político.

Aquéllos que insultaron, abuchearon y trataron de intimidar con pancartas falaces a Felipe VI y a los miembros del Gobierno tendrán un espacio público en Matadero Madrid, recinto de índole cultural que controlan desde el Palacio de Comunicaciones. El Consistorio se equivoca totalmente al ceder un lugar de todos los madrileños a la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Su líder, el independentista Jordi Sánchez, incluso se ha atrevido a poner en solfa la paz social: “La suspensión del referéndum no saldrá gratis”. Una osadía que no hace sino certificar la línea de actuación que siguen los radicales desde el otro lado del Ebro. Lamentablemente, poco o nada se puede esperar de la marca blanca de Podemos en la capital de España. Como sucedió el pasado mes de mayo, cuando también habilitaron una sala del Ayuntamiento a Carles Puigdemont y compañía, Manuela Carmena ha vuelto a poner la sede y su jefe, Pablo Iglesias, las directrices.

No es de extrañar, ya que tras muchas declaraciones y movimientos taimados, Iglesias ya defiende a cara descubierta la celebración del referéndum ilegal. De hecho, el secretario general de Podemos participará en un acto de la Diada en defensa de “la soberanía de Cataluña”. Además, se han unido a los golpistas de la CUP, la propia ANC y ERC para defender las votaciones secesionistas del próximo 1 de octubre. Al final, tanto los populistas made in Venezuela como los herederos del independentismo al 3% están unidos por un denominador común: el odio a España. Odio al sistema de monarquía parlamentaria que nos ha dado el periodo de paz y prosperidad más largo de nuestra historia. Algo que es contrario a los postulados de Podemos, un partido que no tiene razón de ser sin la decadencia y la confrontación constante. Los ciudadanos deben tomar nota para los próximos comicios. Podemos quiere partir España en dos.

Lo ridículamente correcto
Como el primer objetivo de la izquierda es acabar con la Iglesia, se ha dedicado a proteger a los musulmanes
Santiago Martín ABC 2 Septiembre 2017

Gramsci, el ideólogo y fundador del partido comunista italiano, aconsejó a los suyos que se introdujeran preferentemente en dos ámbitos de la sociedad: la educación —incluido todo lo referente a la cultura— y la justicia. Lo primero porque, según él («Cuadernos de la cárcel»), las clases opresoras someten al proletariado a través de un lenguaje específico. Lo segundo porque, a través de jueces afines al partido, podían acosar y destruir moralmente a sus oponentes políticos. Gramsci es, pues, el «inventor» de lo que hoy llamamos «políticamente correcto»: un lenguaje específico que se utiliza para determinar qué se puede decir, quién lo puede decir y dónde se puede decir.

El que no se somete a esta dictadura, es inmediatamente descalificado —«facha», «racista», «homófobo» y más recientemente «islamófobo»— e incluso es condenado por esos jueces afines, que no tienen ningún pudor en mostrar sus preferencias saltando luego a la política partidista, sin que eso arroje ninguna sombra de duda sobre las sentencias que han dictado antes.

Lo «políticamente correcto» es una de las tiranías que la izquierda utiliza para controlar la sociedad. Como su primer objetivo no es ayudar a los «parias de la tierra» sino acabar con la Iglesia, se han dedicado a proteger a los musulmanes, con la esperanza de perjudicar a los católicos, además de tener entre ellos un nutrido caladero de votos. Como dominan la cultura, han logrado que incluso gente que no es de su línea política, se pliegue a sus deseos.

Es puro miedo. Miedo a los musulmanes radicales y miedo a no ser políticamente correctos y que los llamen «islamófobos». El resultado es el esperpento que ha estado a punto de tener lugar en el Liceo de Barcelona. En julio se dio la orden de que, al representar la ópera de Rossini «El viaje a Reims», la palabra «cruz» fuera sustituida por la palabra «amor». La denuncia de la cantante, Irina Lungo, lamentando que deba decir «el amor brillará», en lugar del original «la cruz brillará», y la presión recibida al saberse lo que iban a hacer, les ha hecho desistir de sus planes. Censurar a Rossini porque no es políticamente correcto, no es más que la consecuencia de la ridícula dictadura cultural a la que la mayoría se ha sometido.

Defensa de la libertad y de España
España es mucho más que una nación; es un país. No es un acuerdo efímero, liviano, arbitrario, no es ni debe ser el terreno de juego de los poderosos. Es la continuidad de nuestra sociedad.
José Carlos Rodríguez www.vozpopuli.com 2 Septiembre 2017

Ha creado Juan Ramón Rallo cierto revuelo con su defensa de la secesión de Cataluña. Rallo ha echado sal a una herida abierta; contribuye a curarla, sí, pero duele. Duele tener que plantearse que los secesionistas puedan tener razón, pero si esta herida necesita algo es zaherir el discurso político con un verdadero debate de ideas. Es lo que ha hecho el autor. Lleva años haciéndolo, pero ha vuelto a plantear la cuestión en un artículo en El Confidencial, y con su última palabra nos quedamos. Vamos al debate. No soy el único. Roberto Centeno lo ha intentado, pero ha hecho lo que ha podido y ha soltado un exabrupto.

Rallo tiene toda la razón y está totalmente equivocado, e igual se sube a una roca inexpugnable que da un salto al vacío. Su análisis es correcto, en parte, pero es también insuficiente o está mal planteado. El núcleo de la cuestión es la comunidad política. ¿Qué es? ¿En qué consiste? ¿A qué obliga? ¿Cuál es el papel del individuo en la misma?

Rallo recurre al concepto de nación, que es puro veneno. La nación es una construcción ideológica, una ficción que cubre el Sauron de las ideas políticas, que es la soberanía nacional. La idea de que hay una voluntad común, articulada por los dirigentes políticos, y residida en el Estado como en un altar, ha ido reptando por los siglos hasta alcanzar el cetro en la república de las ideas. No hay voluntades comunes, el sistema político no puede articularlas y el Estado es un instrumento para el juego de la política, que consiste en que unos roban a los demás y se reparten el botín entre ellos y el propio Estado. Así como el marxismo se ha revestido de ciencia o el Islam de religión de paz, la soberanía nacional se presenta disfrazada de su opuesto: como un agente liberador. Por instinto, Juan Ramón Rallo rechaza la nación y a su ideología, y plantea que la comunidad política debe basarse en la voluntad, o al menos el consenso o la aquiescencia de las personas. ¿No decíamos que Rallo tiene toda la razón?

Sólo que para eso hay que recurrir a una idea muy distinta; no la de nación, sino la de patria. Podríamos hablar de ella como el conjunto de instituciones dentro de la comunidad política, como el poso histórico de generaciones de vida en común. Nuestra patria es la realidad histórica de España, es la referencia que nos define como sociedad. Es lo que entra dentro de los lindes cuando hablamos de “nosotros”; es lo que somos porque es lo que son nuestros padres y fueron los suyos y serán nuestros hijos.

Es una comunidad, pero no es un club. Como todas las cosas verdaderamente importantes, no tiene un fundador. Lo que tiene es siglos de vida en común. Sus orígenes son trémulos y su historia está inacabada, como toda obra humana, pero tiene la consistencia de la empecinada continuidad en el tiempo. Y, por tanto, no es razonable hablar de España como si fuese un acuerdo recién creado.

Pasa con los países, pasa con las patrias, si se prefiere, lo que ocurre con otras instituciones. Con el derecho, por ejemplo. Con el lenguaje. Son resultado del poso de la interacción de millones de personas durante decenas, centenares de generaciones. La izquierda entiende que la sociedad y sus instituciones son creaciones deliberadas y arbitrarias. Y que por tanto se pueden cambiar a voluntad, y pueden servir de instrumento para sus sangrientos paraísos. No es casualidad que el origen histórico de la izquierda sea la Ilustración, y que fuera entonces cuando se acuñó el concepto de nación. La nación es el rapto de la patria por la política. España es mucho más que una nación; es un país. No es un acuerdo efímero, liviano, arbitrario, no es ni debe ser el terreno de juego de los poderosos. Es la continuidad de nuestra sociedad.

La comunidad política es el ámbito sobre el que oprime el Estado. Rallo y yo seguimos a Herbert Spencer y su “derecho a ignorar al Estado”. Y por supuesto que un país, incluso España, puede romperse. ¡Cuánto ganaríamos si el Estado se descompusiera por falta de adhesión! Sólo que la base del Estado no es la adhesión, claro, sino la fuerza. Si no podemos disolverlo, al menos podríamos romper el Estado por los pies, por el territorio, y dividirlo a base de secesiones. Eso que hemos ganado. Y, en principio, yo no puedo estar más de acuerdo.

Es aquí cuando llegamos al caso de Cataluña. Rallo, y yo, defendemos la secesión cuando un pueblo, ¡una comunidad política, Juan Ramón!, está siendo oprimido y puede organizarse sobre nuevas bases. Chechenia, pongo por ejemplo. Pero en nuestro caso, hay una única comunidad política, que es España. Y si para un número creciente de españoles su país se ha convertido en Goldstein y son tan pequeños que renuncian al todo para replegarse en la parte, no es por la represión política. No es por el robo organizado por el Estado. No es porque tienen cercenados sus derechos personales y buscan nuevas formas de protegerlos.

Es porque el discurso está manipulado por los políticos, en los medios de comunicación, en las escuelas, en todos los ámbitos públicos, al servicio de la falsa idea de que Cataluña es una nación. Han sido modestos y no se han atrevido a considerarla un país, pero sí una nación. Y no necesitamos regresar del futuro pasa saber que el catalán tiene todos los males del nacionalismo. La mentira como discurso. El futuro esplendoroso como señuelo. El poder como maquinaria extractiva. El pueblo como fruta madura. Y el individuo como sospecha. Cataluña está por hacer porque Cataluña es una invención. Es una promesa de felicidad eterna para incautos.

Los nacionalistas temen, con razón, que como mucho pueden crear un nuevo Estado, pero no pueden destruir el país, España. Lo que yo temo es que esa nueva creación será más lesiva para las libertades que la mano muerta del Estado español. Y que, en estas circunstancias, la defensa de la libertad y la de España son la misma.


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Cataluña no merece un Gobierno que nos mienta (España tampoco).
José Javier Esparza Gaceta.es 2 Septiembre 2017

El problema no es que la policía autonómica catalana evaluara mejor o peor el aviso de Inteligencia sobre un eventual atentado en las Ramblas. Esta es una cuestión importante, sí, pero políticamente secundaria. El verdadero problema, lo que hace realmente escandaloso este asunto, es que el Gobierno catalán haya mentido reiteradamente sobre la existencia de tal aviso. Primero negó –varias veces- que tal aviso existiera, pero resulta que existió. Después negó que viniera de la Inteligencia americana, pero resulta que venía precisamente de ahí. Además negó que la Policía Nacional lo comunicara al Gobierno autonómico catalán, pero resulta que Interior sí lo comunicó. De manera que la pregunta que uno se hace es por qué la Generalidad de Cataluña ha mentido sistemáticamente sobre este asunto negando extremos que, acto seguido, se han revelado ciertos uno detrás de otro. ¿Qué trata de ocultar el Gobierno catalán?

Es imposible no parafrasear al avieso Rubalcaba después del 11-M: Cataluña se merece un Gobierno que no nos mienta. Bien es cierto que el separatismo catalán ha construido todo su proyecto sobre una gigantesca mentira estructural, así que, ¿qué más da una mentira más? Pero sí, sí que da. Aquí no estamos hablando de querellas de partido y sensibilidades autonómicas, sino de dieciséis muertos –que podían haber sido muchos más- y decenas de heridos. Estamos hablando de la vida de los ciudadanos, de la seguridad pública, que ha quedado gravemente comprometida por la actitud del gobierno autonómico catalán y, por elevación, por la inhibición del Gobierno de España en ese territorio. Y esto hay que decirlo por muy políticamente incorrecto que resulte.

Hablemos un poco del famoso “aviso de la CIA”. Los servicios de información de nuestros países reciben todos los días varios avisos de eventuales ataques terroristas. España, concretamente, viene recibiendo una media de dos alertas por semana desde hace un año, por lo menos. Estas alertas provienen fundamentalmente de los barridos masivos de comunicaciones de la NSA norteamericana, que pescan innumerables peces de muy diverso volumen y entidad: a veces se trata de alertas reales, en otras ocasiones son simples baladronadas. Por eso, normalmente, las alertas transmitidas vienen con la etiqueta de “veracidad desconocida” y “solamente para propósitos de inteligencia”. Es decir que su finalidad no es iniciar una operación.

policial formal, sino aumentar el volumen de información, contrastar la información nueva con la ya disponible y, eventualmente, promover investigaciones de comprobación. A esto se refiere el Gobierno autonómico catalán cuando dice que el “aviso de la CIA” era poco verosímil. Pero le ha faltado a la Generalitat añadir la segunda parte: explicar los criterios para evaluar la alerta y justificar por qué no desarrolló una investigación. Porque ese habría sido el procedimiento adecuado. En último extremo, puede aceptarse que la alerta pareció irrelevante porque no había con qué cocinarla. Bien. Un error; grave, pero comprensible. Pero queda abierta la segunda cuestión: ¿Por qué el Gobierno catalán ha mentido sistemáticamente?

A fecha de hoy, la única respuesta posible es esta: el Gobierno catalán ha mentido sistemáticamente sobre este asunto porque, más allá de la actuación policial, ha intentado utilizar el trauma de los atentados para reforzar su proyecto separatista. Al Gobierno catalán le importa muchísimo más su proceso de independencia que la seguridad y la vida de sus ciudadanos. En ese contexto, lo último que podía reconocer es que recibió un aviso procedente de la Inteligencia americana (nada menos) y repetido por el Gobierno de España (el gran malvado) y que la policía de un territorio que aspira a su independencia fue incapaz de evaluarlo correctamente. Por eso, en su cadena de mentiras, se ha enredado en un laberinto que perfectamente podría haber eludido diciendo la verdad. Y si alguien tiene otra explicación para este enigma, que lo diga.

Últimas peripecias de la Inquisición progre
Jesús Laínz  Libertad Digital 2 Septiembre 2017

En esto consiste la Inquisición progre, en la denigración impune de todo lo que caracteriza históricamente a Europa y el servilismo hacia todo lo que pueda serle nocivo.

Cinco días después del atentado de Barcelona, Enrique Álvarez, responsable del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Santander, publicó en el Diario Montañés un artículo, titulado "El Islam y el mal", en el que vertió algunas opiniones que no han sido precisamente bien recibidas por parte de algunos creadores de opinión locales.

Para resumir, el artículo giraba en torno a la idea central de que
el Islam es una religión mala y perversa porque niega la cualidad esencial de Dios, el Amor (…) porque niega por completo el libre albedrío humano, porque tiene una concepción totalmente determinista y fatalista del hombre (…) porque niega la igualdad esencial en dignidad y derechos de todos los seres humanos (…) y porque ha traído al mundo, desde el minuto uno hasta el día de hoy, un sinfín de guerras, de odios y de divisiones irreconciliables, tanto en su ámbito interno como en sus relaciones con la cristiandad.

Por todo ello el autor proponía, "hasta donde la democracia lo permita", no fomentar la penetración del islam en suelo europeo e intentar restaurar la influencia de la religión de Cristo.

Hasta aquí, nada que debiera llamar la atención, sobre todo si se tiene en cuenta que su autor es un conocido escritor católico que expresa sus opiniones como puede hacerlo –o, visto lo visto, debería poder hacerlo– cualquier otra persona de cualquier ideología política o creencia religiosa. Sin embargo, ha estallado el escándalo entre los militantes de la Santa Inquisición Progre –periodistas y políticos de PSOE, IU y Podemos–, los cuales y las cualas, mesándose los cabellos, han pedido la destitución de su responsabilidad municipal e incluso la apertura de investigaciones para determinar si podría considerársele reo del delito de odio para hacerle pasar por los tribunales por haber escrito tan pecaminosas palabras.

Que se esté de acuerdo o no con estas opiniones es irrelevante, y a nadie deberían escandalizarle ni nadie debería pretender acallarlas. Al fin y al cabo, en eso consiste la libertad de expresión proclamada en nuestra Constitución: en no poder impedir que se expresen las ideas que no compartimos.

Pero lo más divertido del asunto es el doble rasero que estos virtuosos de la hipocresía aplican a los asuntos religiosos. Ahorrémonos explicaciones mediante el simple relato de unos hechos acaecidos, también en estos últimos días agosteños, en la vecina Bilbao. Porque con motivo de la reciente Semana Grande, a la "konpartsa libertaria" Hontzak no se le ha ocurrido mejor modo de decorar su caseta que con una imagen de Jesucristo crucificado dividido en las porciones anatómicas de la matanza de una res: paletilla, costillar, panceta, solomillo, falda y criadillas. A la Inquisición progre le debió de parecer estupendo, pues no dijo ni pío. Pero cuando el obispado reclamó su retirada, los señores inquisidores –por ejemplo, los de EH Bildu– clamaron por el "grave ataque a la libertad de expresión" y respondieron colgando la imagen de marras en otras casetas.

El asunto no es nuevo, evidentemente, aunque en los últimos tiempos estemos disfrutando del agravamiento y aceleración de acontecimientos parecidos a causa de la paciente siembra realizada durante las últimas décadas.

Un ejemplo entre mil: en 1999, con motivo de la celebración de su décimo cumpleaños, el diario El Mundo editó una colección de libros titulada "Las 100 joyas del Milenio". El prólogo del Dioses y héroes de la antigua Grecia de Robert Graves fue encargado al escritor Ramón Irigoyen, quien, más que en el libro del egregio autor inglés, se centró en su resentimiento contra el cristianismo, al que consideró fuente de "demente suficiencia" entre sus fieles. Definió a los católicos españoles como "más brutos que un arado etrusco", calificó a los crucifijos como un "mal de ojo", se enorgulleció de "blasfemar a razón de unas doscientas blasfemias por minuto" y lamentó que la cultura griega no hubiera rozado la vida española porque "aquí, levantes donde levantes una piedra, siempre te salta al ojo una puta iglesia románica".

¿Habría sido posible, tanto en la forma como en el fondo, un artículo semejante pero en sentido contrario? Evidentemente, ningún editor lo habría publicado jamás.

En esto consiste la Inquisición progre, en la denigración impune de todo lo que caracteriza históricamente a Europa y el servilismo hacia todo lo que pueda serle nocivo.

Ya lo explicó en 1925 el comunista francés Louis Aragon con insuperable claridad:
¡Mundo occidental, estás condenado a muerte! Nosotros somos los derrotistas de Europa. Poneos en guardia, o, mejor aún, reíd mientras podáis. Nosotros pactaremos con todos vuestros enemigos (...) Sembraremos por doquier los gérmenes de la confusión y el malestar (...) Somos los que siempre daremos la mano al enemigo.

Eso que llamamos Europa o mundo occidental lleva muerto bastante tiempo. Los europeos de nuestra generación no somos más que los últimos organismos que sobreviven a duras penas sobre su cuerpo putrefacto. Y ésos que tanto presumen de su título de progresistas, en cualquiera de sus variantes, son los gusanos encargados de terminar de comerse el cadáver.
www.jesuslainz.es

Contra la nación ideológica
Eduardo Arroyo Gaceta.es 2 Septiembre 2017

La nación en la que muchos crecimos se verá puesta en entredicho en apenas un mes debido al “referendum” promovido por la Generalitat. La banda de cretinos que va a hacerlo carece del más elemental nivel para cuestionar nada de lo que España, una de las cuatro naciones más relevantes de Occidente, ha sido desde que Roma creara la provincia de Hispania. Pero esto no es lo que importa si no el hecho de que los sediciosos son más vitales y más arrojados que los que piensan lo contrario. De nada sirve que unos cuantos militantes o, sencillamente, una minoría indignada con todo lo que está pasando se manifieste en las calles de Barcelona. El hecho es que hay un porcentaje importante de la población catalana que vive en la alienación provocada por la ignorancia de su pasado y en el odio a España. De ahí que resulte absurdo considerar todo esto un problema legal o jurídico que puede atajarse con impugnaciones y demandas ante los tribunales. Es ridículo escuchar a la vicepresidente del gobierno, por ejemplo, Soraya Saez de Santamaría, declarar que el “ilegal” referendum “no va a producirse” porque el Estado dispone de no se sabe cuantos policías o guardias civiles desplegados. Todo eso es un parche que no va a cambiar la cuestión a largo plazo.

Y es que “constitucionalistas” y “secesionistas” comparten, para sorpresa de muchos, una creencia común: la de que España es, sobre todo, una nación ideológica. Es decir, que la pertenencia o no a la nación española radica en el convencimiento común en torno a unos “valores”. Dado que la ley en vigor responde a un convencimiento ideológico previo, al cual justifica, si cambia el convencimiento puede cambiar la ley y, por consiguiente, la estructura legal del Estado.

Pero esta idea juega un papel dominante no solo aquí. Escasamente hace unos días, líderes de cuatro países europeos -Francia, España, Italia y Alemania- se dieron cita en París para un acuerdo en torno a la “crisis migratoria”. Los cuatro acordaron una política para otorgar asilo a los migrantes en “condiciones de vulnerabilidad” que soliciten asilo en sus países de origen en lugar de en sus países de destino. La cumbre, convocada por ese producto del “marketing” y del dinero, Emmanuel Macron, contó también con los mandatarios de Libia, Niger y Chad, y concluyó la necesidad de reasentar en Europa a los “migrantes particularmente vulnerables”. Para ser aceptado en estos países, y por consiguinete en la UE, bastaría con ser incluído en una lista de “elegibles” proporcionada por la ONU. No hace falta ser muy listo para percatarse de la insensatez de la medida, destinada a cambiar la faz de los países más antiguos de Occidente, toda vez que África cuenta con cientos de millones de “vulnerables” y “elegibles”. Sin embargo la medida adquiere sentido si se considera que las naciones de destino son solo fruto de un consenso en torno a “valores” un tanto vagos y etéreos. Es decir, son todos naciones ideológicas en las que las realidades, mucho menos abstractas, de la religión, la lengua, la historia común y la pertenecia a un grupo étnico concreto, con siglos e incluso miles de años de arraigo en un suelo común, no resultan relevantes frente a las necesidades y deseos de los “vulnerables”.

Esta idea de la nación ideológica es compartida por igual por PP, PSOE, Podemos, PdCat, ERC y otros. El problema es que la citada idea nació en oscuros conciliabulos de intelectuales, más que en la realidad histórica y por ello está destinada a provocar conflicto, sufrimiento y destrucción. Puede que sea útil a los plutócratas que pagan y mantienen a sujetos como Emmanuel Macron, pero desde luego no al pueblo francés y tampoco al pueblo africano, del que se vale para fines inconfesables. Todo esto solo sirve a la estrategia del capital global y por eso, para devolver la paz al mundo, deberán tenerse en cuenta otras realidades humanas mucho más concretas, con las que convivimos a diario y que están tan metidas en nuestras vidas que apenas nos damos cuenta de su existencia.

El futuro de España y de todo el Occidente pasa por renegar de la nación ideológica que quieren imponernos los reyes del dinero. Se trata de algo que ni uno solo de los partidos al uso puede hacer,

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA/ SERAFÍN FANJUL
"No existe el deseo de integración entre los musulmanes"
FERNANDO PALMERO El Mundo 2 Septiembre 2017

«El problema estriba», afirma Serafín Fanjul en La quimera de Al Ándalus (Siglo XXI, 2004) al hablar sobre la supuesta tolerancia de la religión islámica, «en que la base del islam, el mismo Corán, exhibe exhortos y mandamientos de claridad meridiana (es la palabra de Dios, increada y eterna) y que ningún buen musulmán se atreverá a contravenir sin arrostrar el desprestigio público: '¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío'». Afirmaciones como ésta han procurado al historiador madrileño la calificación de islamófobo y, por supuesto, fascista, algo imposible de sostener si se lee su extensa obra académica. O incluso la ensayística y la literaria. O sus frecuentes colaboraciones periodísticas. Conocedor como pocos en nuestro país de la historia, la literatura y la religión islámicas, Fanjul sostiene que negar una realidad insoslayable edulcorando con buenas intenciones programas de integración social que no acometen el problema de raíz es la mejor forma de conducirnos a todos al desastre

¿Existe un conflicto larvado entre las comunidades cristiana y musulmana en España?
Tanto como un conflicto, no, pero sí una separación. En el islam, la sociedad es mucho más hermética, más cerrada y menos dispuesta a admitir la relación distendida y natural con otras comunidades humanas. Que los árabes, con una lengua distinta y una cultura distinta, tiendan a encerrarse, tiene esa explicación primera. Pero luego hay otra que quizá es más determinante y es la propensión de los musulmanes a considerarse siempre un grupo a parte. Esto lamentablemente es así. Por parte de los inmigrantes musulmanes no hay deseo de integrarse. Intentan reproducir aquí sus formas de vida y la forma de organización que traen procedente de sus países. Ser del Madrid o del Barcelona, o pagar impuestos a Montoro, son formas de integración muy superficiales. La manera de integración verdadera, la que salva todas las distancias y rompe ese tipo de barreras es la fusión física, sexual, o sea, los casamientos mixtos de hombres y mujeres de las dos procedencias.

Pero de eso estamos aún muy lejos...
Hay que tratar por todos los medios integrar a las mujeres musulmanas, porque los hombres lo tienen más fácil, se pueden ir al fútbol, a la piscina... pero a la mujer la dejan en casa.

¿Ayudaría o perjudicaría a esa integración la prohibición del velo en lugares públicos?
Esa es una normativa lógica de seguridad en un país moderno. Hay ciertas cosas que son inadmisibles, porque el color del pelo, el color de las ojos y la forma de las orejas son los signos de identificación en todo carnet o pasaporte. Ni por la calle se puede admitir.

¿Y en las aulas?
Yo di clases en El Cairo a finales de los 60 y en aquel tiempo no había en Egipto una sola mujer con el velo, porque se había producido un descrédito de ese reaccionarismo y de esa forma de vestir. En 1923, a la vuelta de un congreso feminista en Roma, las activistas Hoda Shaarawi y Saiza Nabarawi, al llegar a la estación de El Cairo se quitaron el velo y lo tiraron, y a partir de ese momento, que me parece emocionante por lo que representa de búsqueda de libertad y de liberación, el velo empezó a desaparecer en Egipto. Pero luego, tras el asesinato de Sadat, que era un beato musulmán, los Hermanos Musulmanes introdujeron una corriente de islamización en un país que era ya muy islámico. Al principio empezaron regalando ropa a mujeres pobres; luego, crearon una red de asistencia social y médica, daban ayudas económicas, ropa, comida... todo con dinero que venía de Arabia Saudí, y de esa forma el tejido social empezó cada vez a inclinarse más hacia el integrismo. Uno de los gestos fue poner a las mujeres como estaban antes de 1923.

¿No es sorprendente que jóvenes que parecen integrados cometan actos como los La Rambla?
No, porque no están integrados. Para que una persona arrolle con un camión a sus semejantes, ponga una bomba o coja un kalashnikov en una discoteca, tiene que haber habido una preparación. No es que un imam le haya comido el coco durante tres semanas, eso es una estupidez, es una infraestructura mental y de formación que reciben desde pequeños. En un momento pueden hacer el gamberro tomando alcohol y tratando de ligar con las barcelonesas porque ven que es divertido, pero de pronto eso se corta y esas personas vuelven al punto de donde salieron, porque el imam les dice que están haciendo mal, que se van a ir al infierno, que están deshonrando a sus padres... Como ocurre con los terroristas españoles o de cualquier lugar, a veces las familias tienen mucho que ver. En Cataluña, precisamente, se les ha dado a los inmigrantes musulmanes todo tipo de facilidades, de ventajas y de tratos de favor respecto a la población autóctona para que se sientan bien y para que se quieran sumar al proyecto separatista. Pero finalmente siempre anteponen la pertenencia religiosa a cualquier otro tipo de lealtad, lo cual puede ser comprensible, pero en una sociedad de otro tiempo. En una sociedad medieval aquí también era así. El fenómeno religioso separa mucho, y si son religiones tan herméticas como es el caso del islam, que es una religión inmune a cualquier influencia exterior, la cosa es todavía más dura. La integración musulmana es un problema muy serio.

¿Cree que en España hay 'islamofobia'?
No. Tradicionalmente los españoles no somos gente xenófoba, al contrario, hay una admiración bastante bobalicona hacia los extranjeros que se supone que son listos y ricos. Hacia los pobres y supuestamente tontos, no, pero por pobres, no por extranjeros. Es más un problema económico y social que de visión islamófoba. En España la gente no sabe lo que es el islam, no sé si eso es bueno o malo.

¿De dónde viene el complejo de inferioridad de España hacia la dictadura marroquí?
El problema principal de España es la corrupción. Hay unos intereses económicos españoles muy fuertes que están impidiendo de hecho que la posición de España con respecto a Marruecos sea más dura. La debilidad viene de nosotros, de que el aparato político-económico dirigente en España no se siente seguro porque le pueden sacar cualquier cosa en cualquier momento y no es fuerte para actuar en el exterior. No puedo acusar directamente a nadie, pero hay empresas e inversiones en Marruecos... ¿por qué trajeron a principios de los años 2000 a miles de marroquíes a Cataluña? Eso no fue una casualidad. Si Pujol pudo traérselos para no traer ecuatorianos ni colombianos, que eso es evidente, tuvo que haber un permiso y una autorización del Gobierno central. Ahora se pagan las consecuencias de aquellas alegrías y permisividades. El caso de Marruecos es como el de Gibraltar, es evidente que hay españoles interesados económicamente en que eso siga.

¿Por qué el PP ha desaprovechado su mayoría absoluta para hacer más cambios?
Porque participa del consenso de los políticos, eso que llaman la unidad y que no es más que la unidad personal de los distintos grupos y las distintas facciones de los partidos. Les interesa más la unión entre ellos que los intereses generales. Rajoy es un señor que personalmente no me inspira la más mínima simpatía, no tengo inconveniente en decirlo. Es un señor muy soberbio, muy cobarde y muy vago, y la combinación de los tres elementos juntos... Le preocupa más llegar a un acuerdo en una subcomisión con los vascos y los catalanes que poner en su sitio a los separatistas.

¿Cómo es posible que haya dejado pudrir la situación en Cataluña de tal forma?
Porque no tomó medidas legislativas hace cuatro años cuando se veía venir la cosa. El otro referéndum dijo que no se iba a hacer y se hizo. Ahora dice lo mismo, ya veremos, de momento se limita a esconderse detrás de los jueces. Tiene que tomar medidas políticas. No sé si hay que aplicar el 155 o si hay que desarmar a los Mossos, pero el TC no va a impedir nada, no tiene fuerza material para hacerlo. Toda esta dejación de funciones es absolutamente gratuita e innecesaria, porque el Estado sigue teniendo elementos coercitivos muchísimo más fuertes de los que puede tener la Generalidad de Cataluña y no sólo legales, también económicos, propagandísticos... pero no utiliza ninguno.

¿El problema viene desde la Transición?
Sí, porque se dejaron cabos sueltos creyendo que se iban a integrar los separatistas, que se llamaban nacionalistas y ahora soberanistas. Durante 40 años la estrategia ha sido darles dinero e impunidad para hacer con él lo que les diera la gana. Y lo han hecho. Y ahora salen los casos de corrupción de la familia Pujol. Pero sobre todo, las consecuencias políticas han sido siniestras. Como entregarles la Educación, no sólo a los catalanes, sino a todas las comunidades autónomas, o el orden público. Fue Aznar el que autorizó la policía catalana y ahora pagamos las consecuencias. Aznar fue un buen presidente pero cometió algunos errores.

¿Como cuáles?
El principal, suprimir la mili. Si se quita el servicio militar obligatorio se está mandando a la población el mensaje evidente de que la defensa nacional no es asunto suyo, que se va a resolver con mercenarios. Y eso es letal. Si en algún momento España tiene que responder a una amenaza militar exterior, y no está descartado que venga del único sitio de donde puede venir dada nuestra situación geográfica, nadie va a querer hacer nada. Una comunidad humana tiene que defenderse si lo necesita, una comunidad que renuncia a defenderse no merece sobrevivir. Yo soy pacífico, pero no pacifista. Ante una amenaza exterior hay que reaccionar. No digo mandar tropas fuera.

¿Ni siquiera para luchar contra el IS?
Interviene militarmente el que puede, no el que quiere. Y si además nosotros no queremos, no sé si tiene mucho sentido plantearlo.

¿Se puede considerar una guerra los ataques del terrorismo islámico en Europa?
Sí que lo es. Pero es una guerra en la que no se puede luchar con tropas ni divisiones, hay que luchar de otra forma, con inteligencia, en las dos acepciones, con medios y con dinero. Pero lo más grave es que la idea extendida es que no hay ningún motivo para tener que defenderse. Eso es gravísimo.

Ha denunciado en varias ocasiones la condena ciega y en bloque de la colonización americana.
Es culpa nuestra por no haber sabido contrarrestarlo con los medios que tenemos, y los que tenemos desgraciadamente no se dedican a eso. Cuando uno va a América se da cuenta de hasta qué punto fue una acción magnífica, ciclópea, de una grandeza enorme. El establecimiento de ciudades, el trasplante de cultivos, de acá para allá y de allá para acá, de fauna, la fundación de instituciones culturales, de sociedades de amigos del país, de canales comerciales, de arte, de cultura criolla... Y es sintomático que los florecientísimos virreinatos de México y de Perú al día siguiente de la independencia se hundieron. El siglo XIX es el siglo de la caída del PIB de lo que había sido Hispanoamérica. Hasta final del siglo no recuperan el nivel que había tenido antes de la independencia.

¿Cómo ve el estado de la Universidad española?
No es justo decir que todos los profesores son unos incompetentes y que ninguna de nuestras universidades figura entre las 200 mejores del mundo, como se repite tanto. Es injusto, porque los criterios con los que se hacen esos baremos los hacen los mismos tipos de Hong Kong y de Harvard, con arreglo a sus criterios y a sus propios intereses. Hay determinados departamentos de algunos centros muy buenos. El problema es que la universidad española se masificó a partir de los años 70 de una manera terrible, y hoy hay tal cantidad de alumnos y tal cantidad de profesores que no es funcional. No es lógico que España, con poco más de población que Alemania, tenga porcentualmente el doble de universitarios, pero está mal visto decir que hay que poner numerus clausus y que hay que reducir el número de estudiantes, el número de profesores y el número de universidades. Yo creo que hay que reducirlo. Por otra parte, el Estado autonómico, entre otras grandezas, nos ha traído que cada autonomía y luego ya cada provincia tienen que tener un aeropuerto, el AVE... y una universidad, como mínimo, y a veces incluso una editorial propia.

España es un país poco interesado por la cultura.
El hundimiento del conocimiento es un problema a escala global. En la cuestión cultural, quizá haya que ayudar, la idea de que no se puede subvencionar la cultura es culpa de la derecha liberal. De esa forma te cargas un montón de cosas, por ejemplo, todas las academias, menos la de la Lengua, por el diccionario. Si no ayudas a que se mantengan determinadas cosas, mueren. Y hay un monocultivo de subcultura anglosajona que nos está comiendo por completo.

Tras los pasos de Nerón y Diocleciano

Borja Gutiérrez Gaceta.es 2 Septiembre 2017

Narran los libros de Historia, cuán crueles y antojadizas fueron las persecuciones a los cristianos en la Antigua Roma, desde la época de Nerón hasta la de Diocleciano. Paradójicamente aquellos primeros cristianos eran acusados de “ateos” pues no rendían culto a los dioses de Roma y, por ello, eran llevados ante las turbas que les gritaban enloquecidamente: “¡que mueran los ateos!” La Historia ha demostrado a lo largo de siglos de evolución que aquéllas no serían las últimas persecuciones y aunque dos mil años después, la Humanidad se ha desarrollado notablemente, aún siguen existiendo ciertas prácticas que perduran en el tiempo, ya que subyacen enraizadas a la propia esencia del ser humano. Estas malas prácticas se han instrumentalizado de forma deliberada por quienes desean a toda costa lograr objetivos políticos nada lícitos, tratando de conseguir mediante la manipulación, la confusión y el engaño, aquello que no fueron capaces de alcanzar con las urnas. Para ellos, todo vale y, naturalmente, el fin justifica los medios, ya sean un pleno extraordinario en el Congreso, una fallida moción de censura, una campaña permanente de descrédito, o pueriles insultos que pronunciados por boca de quien no tiene ningún tipo de autoridad moral, tornan en caída libre sobre sus frentes tal como le ocurre a aquel que escupe al cielo.

La Humanidad ha evolucionado en infinidad de aspectos pero, por el contrario, en pleno siglo XXI, siguen existiendo turbas movidas por la obsesión de perseguir, acosar y derribar a sus oponentes políticos. Es lo que le sucede a los partidos que conforman la faz izquierda de la política española, desde el PSOE a Podemos, pasando por esa amplia nebulosa de grupúsculos radicales, abertxales o separatistas. La Izquierda ha cambiado las túnicas romanas por las actas de diputado y ya no se reúnen en viejas plazas romanas, sino en el Congreso, aunque siguen tratando de instrumentalizar las calles para manipular a los ciudadanos. Su objetivo se ha convertido en una gravísima obsesión: echar al presidente Rajoy y al Partido Popular del gobierno de las instituciones a toda costa. Y digo “gravísima” porque en las circunstancias políticas en las que se halla España en estos momentos con la ofensiva secesionista de la Generalitat de Cataluña, por un lado; la amenaza del terrorismo yihadista, por otro; y las tensiones en Europa por el proceso de implementación del Brexit, entre otras circunstancias, resulta que Mariano Rajoy y el Partido Popular suponen las únicas garantías de solidez y estabilidad con que cuenta nuestra nación.

Ya lo dijo un iluminado Pablo Iglesias, cuando afirmó sin ningún tipo de vergüenza que su objetivo era echar al Partido Popular de las instituciones. Y vaya si el líder morado le ha puesto empeño a su causa, aunque ello le suponga sumirse en el más bochornoso de los ridículos. Ayer, Iglesias, volvió a demostrar en el Congreso su falta de talante, utilizando el insulto y la pataleta como sus mejores armas dialécticas. En realidad, eso era lo que buscaba la Izquierda con esta sobreactuación parlamentaria carente de sentido.

Más me preocupa la deriva que vive el PSOE ante la incoherencia de sus acciones, exigiendo ayer la dimisión del presidente Rajoy y, sin embargo, no habiendo secundado la moción de censura orquestada por Podemos, el pasado mes de junio. Poco sentido tiene que exijan algún tipo de responsabilidad política a quien hace pocas semanas no reprobaron mediante la moción de censura. Y entre los vaivenes de sus de sus acciones, la última novedad es que desde Ferraz se está pidiendo un donativo a los militantes del PSOE por correo electrónico para “echar a Rajoy”… esto ya es para nota.

Es muy peligroso el juego al que se está prestando el partido socialista, participando en una campaña de descrédito personal hacia nuestro presidente, mediante el socavo de la confianza de la ciudanía para desestabilizar un gobierno y por consiguiente, a un país que lo que más necesita en este momento es unidad y contundencia ante el desafío nacionalista.

Es lamentable que se convoque un Pleno extraordinario para acosar al presidente del Gobierno por unos hechos que ocurrieron hace ya dos décadas, cuando estos ya están en manos de la Justicia, y cuando desde del propio Partido Popular se han establecido los mecanismos legislativos oportunos para combatir la corrupción, cosa que ningún otro partido ha sacado adelante. Y es que como dijo el propio presidente, la mejor vía contra la corrupción son las reformas que ha llevado a cabo el propio Gobierno.

No obstante con frecuencia me pregunto: ¿Por qué no se exige a otros partidos lo que se exige al Partido Popular? Aún estamos esperando que el PSOE reconozca al menos su responsabilidad en la trama de los EREs en Andalucía. No está de más recordar que el PSOE es el único partido condenado con sentencia firme por corrupción, además de encabezar el ranking de la corrupción en España. También estamos esperando que Podemos dé alguna explicación sobre su presunta financiación a través de tiranías criminales como las de Venezuela o Irán.

Está claro que las turbas del siglo XXI pretenden estigmatizar al presidente Rajoy y al Partido Popular, que representan la única opción política real con capacidad de mantener España fuerte y unida frente al desafío de quienes quieren desmembrarla a toda costa. Únicamente un país sólido y bien posicionado internacionalmente podrá participar activamente desde posiciones de liderazgo en la lucha contra la amenaza del islamismo radical. Los tiempos de Nerón y de Diocleciano ya quedaron lo suficientemente lejos en la Historia; es tiempo de dejar atrás las persecuciones obsesivas y de centrarse por completo en las prioridades que demanda nuestro país; es tiempo de luchar por la unidad de España y por la seguridad de todos los españoles.

Pa habernos matao
Es que solo queda un mes, lo que vienen siendo treinta días. Menudo vértigo. Menudas prisas
Carlos Herrera ABC 2 Septiembre 2017

Teóricamente, el referéndum es dentro de un mes. Un mes. Treinta días. No tres, ni cinco, ni siete: un mes para desplegar un operativo tan complejo como el que precisa la organización de un refrendo destinado a conseguir un país independiente dentro de la Unión Europea y tal y tal.

¿Y en un mes serán capaces de organizar un cacao semejante? Nunca he puesto en duda la capacidad operativa de los catalanes, pero se me antoja que son precisas varias condiciones que, por el momento, no se cumplen. Primero, un censo. Después unas urnas. Más tarde unos comités de garantías, luego una convocatoria oficial, más allá una empresa encargada del recuento, y, por encima de todo, las consabidas bendiciones oficiales. Pues salvo que sorprendan con alguna genialidad insospechada, aún no hay dispuesto nada de todo ello.

El Tribunal Constitucional, ese enemigo declarado de toda catalanidad, ha suspendido, una tras otra, modificaciones del reglamento del Parlament y partidas presupuestarias destinadas a actuaciones preparatorias del referendum ilegal. La presidenta Forcadell está imputada y sobre el consejero de Gobernación pende una querella por el intento de compra de urnas. El Tribunal de Cuentas tiene abierto un procedimiento para recuperar fondos públicos que emplearon los Más y compañía. El Gobierno obliga a verter información semanal del destino de cada euro de los fondos del FLA y recuerda a todos los Ayuntamientos que es ilegal compartir cualquier dato censal o ceder locales para la comisión de una ilegalidad. Más: para convocar un referéndum, hace falta promulgar una ley que lo sustente, y la misma aún no ha sido admitida a trámite por la Mesa del Parlamento catalán, indudablemente con el fin de no ser corneada por el Constitucional a los pocos minutos. En realidad, en Cataluña no firma un papel ni dios. El miércoles, este fenómeno de la política contemporánea llamado Turull, sugería que podía brotar la ley mediante el sistema de Decreto: no importa, el TC también puede suspender un Decreto. Volviendo a lo del censo: es sabido que a este tipo de pachangas van a votar los convencidos y partidarios de quien lo convoca, con lo que no se esperan resultados ajustados; pero hace falta, al menos para saber quién se acerca a la urna, un listado de los catalanes con derecho a serlo ante una urna secesionista: si un consistorio cede un censo vulnera los derechos de las personas, como dijimos, y los listos de los alcaldes se exponen a sanciones nada agradables.

Volviendo a las urnas: la Generalidad declaró desierto el concurso para adquirir urnas ya que ninguna empresa se arriesgaba a participar en una iniciativa ilegal, con lo que deberían contar con las depositadas en algunos municipios para los diferentes procesos electorales; quien así lo haga se expone a no pocas acciones punitivas. Otrosí de los locales y el presupuesto necesario. A estas alturas, los votantes ya deberían tener claro la pregunta, las respuestas, el lugar de su voto, las garantías de limpieza... Y lo único que saben es que el Alto Tribunal suspendió cualquier partida presupuestaria destinada a pedir el voto en semejante chapuza. Ya no hablemos de los funcionarios: más allá de que alguno tenga la tentación de colaborar en la liberación de pacotilla de su pequeño país, todo servidor público sabe que su obligación es cumplir la legalidad. Si a eso se añade que a Puigdemont no le recibe ni La Sirenita de Copenhague y que nadie en el mundo quiere saber nada de esta charlotada, habrá que colegir que mucho tendrán que inventar la autoridades (es un decir) de Cataluña para organizar con éxito un referéndum dentro de un mes. Porque, carnes mías, es que solo queda un mes, lo que vienen siendo treinta días. Menudo vértigo. Menudas prisas. Pa habernos matao.

La izquierda radical desnortada en Cataluña

editorial La Razon 2 Septiembre 2017

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha anunciado su participación en el acto paralelo a la Diada que prepara el partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Más allá de las repercusiones internas que provoque la presencia de Iglesias en una acto de Catalunya en Comú, pues es sabida la resistencia del secretario podemita local, Albano Dante Fachin, a confluir con la formación de Colau, no deja de sorprender la confusión ideológica que trasluce tanto el propio acto en sí, convocado en Santa Coloma de Gramanet, como su alegada justificación: la defensa de la soberanía del pueblo catalán en «Cataluña, en el Estado y en Europa».

No es difícil comprender la actitud de muchos de los antiguos seguidores del partido morado, al que las encuestas predicen un sensible descenso en la intención de voto, ante una postura que trata de eludir la cuestión principal de lo que se discute en Cataluña, envolviéndola en un discurso vacío de contenido y lleno, eso sí, de los lugares comunes del populismo radical.

La izquierda netamente separatista en Cataluña tiene más que suficientes partidos en los que cobijarse y ha demostrado por activa y por pasiva que rechaza cualquier alternativa al referéndum ilegal y a la desobediencia de la Constitución y las leyes. La oferta de componendas al separatismo no le dará un solo voto de más a Podemos, por mucho que se envuelva en «bellas palabras» que no significan nada.

Puigdemont, las mentiras de un bufón
Jimmy Giménez-Arnau  okdiario 2 Septiembre 2017

Serio sería ponerlo en boca del centinela Marcelo frente el príncipe Hamlet, en el palacio real de Elsingor. Prefiero hacerlo a través de los divertidos dibujos de los Simpson, cuando Skinner, déspota del orden, chilla que: “Algo huele a podrido en Dinamarca”. En efecto, la inauguración de la embajada catalufa en dicho país ha resultado un choteo de dimensiones mayúsculas. La expansión diplomática de la fregona Puigdemont, con su excelentísima embajadora, Francesca, la hermana mediocre de Pep Guardiola, liderando tamaño dislate, es para partirse de risa. De ahí que opte por los dibujos animados.

Al danés le importa un rábano el numerito circense de los castellets, castellers y la siempre amena y apasionante sardana. Los daneses, en esto, se parecen bastante a los españoles. El pelele de Puigdemont y su embajadora de quita y pon, tendrían que haberse ilustrado antes de montar un sórdido happening en una capital vikinga, donde priva el desfase. Está visto que la última imbecilidad que ha escenificado el president del procés sintoniza con las múltiples mentiras que se saca de la manga el zafio gachó para desprestigiar a Cataluña, pues quien fue parido lerdo suele recaer en la estúpida tara.

No hay más triste bufón que el de la tragicomedia cuando apenas le queda un suspiro de vida política. El de la fregona por corona se encamina hacia su final luciendo la sonrisa del provinciano corrupto. La consigna de Puigdemont, Forn y los Mossos está más que clara: “Mentir hasta morir”. El bufón, tras inaugurar la inútil cancillería de Copenhague, sigue alucinando con sedes futuras en las Islas Feroe e inluso en la Conchinchina, donde tan necesitado anda el aborigen de aprender el muy eufónico idioma catalán que se expande a costa del erario español. Mentecato y soplapitos hasta la muerte.

Al fantoche sólo le pone el olor de las comisiones, saca provecho de cada turbio apaño que promueve y nunca le huele a podrido, aunque la peste embadurne a su tierra natal. La suyo es mentir, inventarse una embajadora catalana —con pasaporte español—, pues la elegida, de diplomacia, no sabe un bledo. Mentir, o negar que la CIA avisó a los Mossos que La Rambla estaba en el punto de mira yihadista para cometer un atentado en Barcelona. Zoido, duro y honesto ministro de Interior, habría de mandar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil a poner firmes a esos títeres de los Mossos y al bufón.

El Periódico, o el alto precio por disparar al sheriff
Rubén Arranz. vozpopuli  2 Septiembre 2017

'El Periódico de Catalunya' pegó este jueves un bofetón al padre, a quien se le llenaba la boca con la libertad de expresión, pero mientras tanto colocaba a sus peones en el Consejo Audiovisual de Cataluña para no perder el control sobre las televisiones y las radios. Y quien, con la excusa de potenciar el catalán, entregó decenas de millones de euros a los periódicos para conseguir su amistad. En algunos casos, a prueba de incendios.
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En esta España de la eterna pelea entre Villarriba yVillabajo, en la que el odio cainita ha aplastado a la razón tantas y tantas veces, no resulta extraño que quien actúa en favor del bien común se lleve más golpes que quien se empeña en reventar la convivencia. La podredumbre está tan extendida y el horizonte está tan nublado que este jueves, cuando El Periódico de Catalunya dejó en evidencia a la Generalitat al publicar el mensaje de la CIA que revelaba que los Mossos d’Esquadra conocían riesgo de atentado en Barcelona desde el pasado mayo, no fueron pocos los que la emprendieron contra el director del diario y firmante de la noticia, Enric Hernández.

No es este articulista defensor del absurdo corporativismo que rodea a esta profesión, que provoca que una parte de quienes la ejercen caigan en un delirio onírico que les hace pensar que son importantes y necesarios. Ahora bien, eso no es óbice para denunciar un fenómeno que se ha vuelto últimamente demasiado habitual: emprenderla contra quien airea una exclusiva. Por desconfianza, por inquina o por motivos políticos o empresariales. Por esta razón, hubo un momento este jueves en el que dio la impresión de que se estaba llevando más palos el mensajero que quienes habían tratado de instrumentalizar el atentado para ganar posiciones en su batalla política.

Resulta curioso, en este sentido, que algunos de los periodistas que con más asiduidad acuden a la cloaca para arramblar con toda la información posible, limpia o intoxicada, hagan gala de un paladar tan fino a la hora de evaluar el trabajo de otros. O que algunos de los políticos con más tachones en rojo en su currículum –como en este caso Juan Carlos Monedero- se erijan como una especie de inquisidores.

Todo el mundo tiene el derecho (y el deber) de dudar de lo que figura en negro sobre blanco. Pero, francamente, hacerlo después de escuchar el jueves a Joaquim Forn admitir que los Mossos recibieron el 25 de mayo un aviso –“poco fiable”- sobre la posibilidad de que se produjera un atentado suena raro, cuanto menos. De hecho, quizá obedezca a razones políticas, empresariales o vaya usted a saber de qué tipo.

Territorio Comanche
En cualquier caso, lo que hizo El Periódico de Catalunya con la publicación de dicha exclusiva tiene implicaciones más allá del periodismo. Básicamente, porque osó plantar cara a la Generalitat y disparar al sheriff de una comunidad autónoma donde los medios han tenido tradicionalmente una fuerte dependencia del poder político. Pegó un bofetón al padre, a quien se le llenaba la boca con la libertad de expresión, pero mientras tanto colocaba a sus peones en el Consejo Audiovisual de Cataluña para no perder el control sobre las televisiones y las radios. Y quien, con la excusa de potenciar el catalán, entregó decenas de millones de euros a los periódicos para conseguir su amistad. En algunos casos, a prueba de balas.

Eso explica que desde que el Parlament aprobó la declaración de desconexión, el 9 de noviembre de 2015, y hasta el pasado marzo, los informativos de la televisión pública catalana dedicaran el doble de tiempo a hablar del proceso soberanista (27 horas, 8 minutos y 28 segundos) que de todos los casos de corrupción que desde entonces han estado de actualidad. Y eso explica que La Vanguardia, el periódico más influyente de Cataluña, emprendiera un viaje hacia el independentismo durante los últimos años de José Antich como director, abandonando a su suerte a su lector nacionalista.

El Grupo Godó, propietario de esta cabecera, ha sido el principal beneficiario de las subvenciones de la Generalitat durante los últimos años. El pasado lunes, sus responsables enviaron un burofax al columnista Gregorio Morán para comunicarle su despido. Sucedió pocas semanas después de que criticara en un artículo -censurado- la docilidad de los medios de comunicación de esta comunidad autónoma, bien regados con dinero público.

Este viernes, el director de contenidos de Lavanguardia.com, Jordi Juan, publicaba un polémico artículo en el que lanzaba un dardo envenenado a El Periódico (“Crear campañas artificiales, manipular burdamente supuestos documentos oficiales”) y lamentaba la falta de ética de quienes se dejan intoxicar por las fuentes políticas interesadas. Eso sí, obviaba que Godó no ha estado precisamente alejado del Govern ni ha renunciado a las famosas ayudas públicas por la edición en catalán.

Del artículo, también llama la atención la referencia a esos “nobles periodistas que no dudan abiertamente en decir que son independentistas o defensores de la unidad de España antes que periodistas”. Resulta chocante, precisamente, porque columnistas habituales de ese periódico, como Pilar Rahola, hace mucho tiempo que entraron en ese juego.

Sin ir más lejos, en el artículo que ha publicado este 1 de septiembre se ponía una venda en los ojos y, lejos de reconocer que los Mossos sabían de la existencia de un mensaje que advertía de la posibilidad de que se produjera un atentado en La Rambla –aunque no le dieran el crédito suficiente-, hablaba de una operación de desprestigio contra Cataluña que será contestada el 1-0 por la imparable “marabunta catalana”.

Salvar al soldado Puigdemont
Sería injusto obviar que el rotativo dirigido por Màrius Carol ha sido últimamente crítico con el devenir del proceso soberanista. Un mero vistazo a los editoriales que figuran en la hemeroteca sirve para comprobar que ha denunciado el sectarismo que impulsó recientemente a Carles Puigdemont a apear de su Gobierno a quienes dudaron del éxito de su viaje hacia la independencia. El diario también ha reprobado la falta de voluntad de diálogo tanto del Ejecutivo central como de la Generalitat; y los más febriles argumentos antisistema de la CUP. Y el pasado domingo, horas después de la manifestación de Barcelona, expresó su rechazo a la actitud de quienes pitaron al Rey.

Pero este viernes, con inesperada fiereza, el rotativo ha puesto en duda la veracidad del documento publicado por El Periódico y ha criticado a quienes tratan de incluir la ‘seguridad’ en la brega política. También ha valorado la labor de los Mossos d’Esquadra. Es decir, ha echado un capote al Govern y ha sembrado dudas sobre la labor de Enric Hernández, que da la impresión de haberse quedado solo en Cataluña. O casi.

A la campaña de una buena parte de los medios de comunicación de esta comunidad autónoma, que ha porfiado de lo publicado por El Periódico, se suma la de uno de los baluartes ideológicos del independentismo, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que publicaba hace unas horas un mensaje en Twitter que decía lo siguiente: “¿Flores en los coches o mierda en los periódicos? Nosotros lo tenemos claro. Yo, con Trapero (mayor de los Mossos. ¿Y tú?”.

Pura demagogia. Una nueva muestra de que la batalla contra El Periódico de Catalunya y contra quien ponga en duda la versión oficial de los Mossos y la Generalitat ha comenzado. De momento, ya han sido varias personas del mundo de la política y del periodismo que le han acusado de nutrirse de la cloaca del Estado. Lo han hecho pese a que el propio Puigdemont reconoció hace dos meses a Enric Hernández que conocía la advertencia de los servicios de inteligencia. Da igual, todo vale. Lo importante es que el prusés siga en marcha.

Medios al servicio de 'la única verdad'
Está claro que ningún medio está libre de polvo y paja. También es innegable que prácticamente la totalidad de los empresarios del sector ingresan dinero público con una mayor o menor frecuencia. En algunos casos, de forma reprobable, como revelaba la investigación del caso Lezo, en la que se observaba cómo la prensa de la cuerda de Ignacio González recibía trato de cliente VIP. Cama balinesa, botella de champán, fresas con nata y una generosa ayuda económica.

El problema es que en Cataluña da la impresión de que el Govern, con estas subvenciones, ha pretendido que la prensa de esta comunidad autónoma difunda sólo su verdad y nada más que esa verdad, que incluye la suficiente dosis de odio como para agrandar la inquietante fractura existente entre España y una parte de la sociedad catalana.

Eso ha situado en la misma trinchera mediática a los fervientes defensores del proceso soberanista, a los que estaban medio convencidos y a los que ni fu ni fa, pero necesitaban mantener abierto el chiringuito en medio de la tormenta perfecta que se desató cuando llegaron, al mismo tiempo, la crisis de la prensa escrita y la recesión económica.

Publicó el diario El Mundo hace un tiempo que, entre 2008 y 2014, la Generalitat inyectó 181 millones de euros en los medios de comunicación. En esas circunstancias, ¿quién va renegar del independentismo?

¿Y quién va a disparar al sheriff?

Trapero, Olivera, las cloacas y la independencia de Cataluña
Tono Calleja. vozpopuli  2 Septiembre 2017

¿Apuntaba el 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero, al comisario José Luis Olivera cuando preguntaba al director de El Periódico al dictado de quién escribía? Da igual, los independentistas dan por hecho que las cloacas del Estado filtraron las alertas.

El pasado jueves, el major (jefe) de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, lanzó un ataque directo al director de El Periódico de Catalunya, Enric Hernàndez, que publicó la alerta de Estados Unidos sobre un posible atentado en La Rambla. En una declaración sin precedentes para un funcionario policial, Trapero preguntó al periodista: "¿Quién le ha dictado todo esto?".

Además, el máximo responsable policial de los Mossos inició su comparecencia, en la que también estaba presente el conseller de Interior catalán, Joaquim Forn, lamentando que ni Hernández ni Lluís Mauri, del mismo diario, hubieran asistido a la rueda de prensa para aclarar juntos algunos puntos.

¿Quién considera Trapero que "dictó" la noticia a Hernàndez? No se puede saber con certeza. Aunque la publicación de un segundo documento de Estados Unidos por parte de El Periódico, y cuyo destinatario es el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (Citco) parece señalar al jefe de esta unidad, que es el comisario José Luis Olivera.

Olivera, que era el responsable de la Udef cuando estalló el caso Gürtel, también fue señalado por el anterior presidente del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, como uno de los dos comisarios que presuntamente habrían mantenido una reunión con dos fiscales anticorrupción catalanes, que rechazaron la petición policial para que se llevara a cabo el registro e investigación de la sede de Convergència Democrática de Catalunya (CDC) por un supuesto caso de corrupción.

Según el entonces presidente del sindicato policial, estos dos comisarios acudieron a esa cita "sin permiso de sus superiores". En las esferas independentistas e incluso en Podemos, en concreto Juan Carlos Monedero, se da por hecho que "Olivera es un comisario político del PP".

Pese a ello, no se puede concluir de forma rigurosa que Trapero pensara en ese momento que la persona que "dictaba" las informaciones a El Periódico fuera Olivera, y por tanto, que el origen de estos documentos está en las cloacas del Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz. Pero muchos de los independentistas así lo creen.

La filtración podría proceder de las cloacas del Estado, siempre según la interpretación nacionalista, que desarrollaron la denominada operación Cataluña. Y esta información de Enric Hernàndez tendría como objetivo, tal y como denunció el conseller de Interior, Joaquim Forn, desplegar una campaña de desprestigio e intoxicación "desde algunos sectores" que, según él, tiene "objetivos políticos muy claros". Y por eso Forn lanzó la pregunta retórica de quién tenía interés en "ensuciar" el trabajo de los Mossos.

Esta sospecha, que parece muy evidente, parece legitimar a los que defienden con uñas y dientes cualquier acción de los Mossos d'Esquadra, aunque sólo sea por la mera oposición al PP. Por eso hay que investigar si Olivera, acusado de formar parte de las cloacas del Estado, filtró el documento.

La mera publicación de un documento procedente de un servicio secreto en el que se alertaba de un posible atentado es un hecho muy grave, que ha enfurecido a la Policía. Y por eso la filtración también debería ser aclarada. Nada hay que reprochar al diario catalán, a excepción de que no dijera desde el primer momento que la alerta que publicó era en realidad una simple copia del original.

Un error al que se agarró con fruición la Generalitat, que ya tiene su enemigo exterior: las cloacas del Estado, en las que ahora también participaría El Periódico de Catalunya, según su versión de los hechos. Sin embargo, esta versión no puede ser óbice para que el Gobierno de Carles Puigdemont reconozca sus errores en la gestión de los atentados.

Por su parte, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, deberá acabar, de una vez por todas, con las supuestas cloacas del Estado, y sobre todo deberá dar una explicación a las filtraciones de documentos, pero sobre todo apostar por una mayor coordinación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, incluyendo por supuesto entre ellas a la Ertzaintza y a los Mossos d'Esquadra.

El Gobierno valenciano inventa una 'treta' para saltarse la sentencia del TSJCV
Los padres valencianos estallan tras el decretazo de Puig para imponer su dictadura lingüística
OKDIARIO 2 Septiembre 2017

Varias asociaciones de padres de la Comunidad Valenciana han firmado un comunicado en el que denuncian la “tomadura de pelo” del Gobierno PSOE-Compromís, que preside el socialista Ximo Puig, en la aplicación del polémico decreto del plurilingüismo, suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de esta Comunidad (TSJCV).

El Gobierno valenciano aprobó este viernes una ‘treta’ para burlar a la Justicia y seguir adelante con la aplicación de su modelo lingüístico, que vincula la enseñanza de valenciano e inglés, de forma que sólo aquellos alumnos que opten por el itinerario con más horas de valenciano recibirán finalmente un certificado que acredite su capacitación de lengua extranjera.

El decreto aprobado por el Consell permitirá la aplicación del decreto suspendido en Infantil de tres años. Este procedimiento, sólo podría ser recurrido por el Gobierno o por 50 diputados o senadores.

Los padres-reunidos, entre otros, en la Plataforma No al Decretazo Sí a la Elección-recuerdan al conseller de Educación, Vicent Marzà, que la orden de suspensión cautelar “afecta a todos los niveles de educación”.

“Timolingüismo”
Se quejan, además, de que el Gobierno autonómico haya desvelado su maniobra a solo diez días del inicio del curso escolar, para evitar reacciones y recursos.

“Tan solo han tenido que pasar cien días desde que, el pasado 24 de mayo, fuese suspendido el decreto del ‘timolingüismo’ para que los padres y toda la comunidad educativa hayan sido informados acerca del modelo lingüístico que se aplicará en los centros escolares; es decir a tan solo diez días antes del inicio del curso. Una vez más han apurado los tiempos para intentar evitar que los que somos contrarios a su norma podamos reaccionar, para poder así imponer un modelo que cuenta con la desaprobación de la mayor parte de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana”, firman en el comunicado.

Consideran que el Gobierno valenciano les está “tomando el pelo, tanto a los padres como al TSJCV”, al paralizar la aplicación del decreto a partir del segundo curso del segundo ciclo de Educación Infantil, pero mantenerlo en las aulas experimentales de 2 años y en el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil, 3 años, a través del mencionado decreto.

Los padres recuerdan, según sentencia del Tribunal Supremo, “el derecho de los niños en Educación Infantil a recibir la enseñanza en la lengua peticionada por los padres”.

Además, denuncian que en el modelo de preinscripción en los centros escolares no se les ofrecía la posibilidad de manifestar la lengua en la que quieren que sus hijos reciban la enseñanza.

“Ni con el decreto ya suspendido ni con el decreto ley se nos ha ofrecido dicha posibilidad por lo que exigimos que de cara al inicio de curso se realice la consulta a las familias afectadas”, advierten.

“Los padres consideramos que el órdago lanzado por el tripartito al Estado de Derecho, a través de un decreto ley que incumple lo señalado por el TSJCV, el Tribunal Supremo y la Alta Inspección Educativa, debe obtener una respuesta por parte de los grupos políticos parlamentarios contrarios al decreto y por parte del Gobierno Central ya que son los únicos con
potestad para elevarlo al Tribunal Constitucional”, concluyen.

La oposición: una “burla” a la Justicia
Los padres valencianos llevan meses peleando contra este decreto, sin que desde el Gobierno de Puig y Oltra se hayan atendido a sus demandas.

“Queremos que los niños y niñas aprendan valenciano, castellano e inglés de manera eficiente. El plurilingüismo se mantiene firme“, explicó Marzà este viernes. La norma-que no será publicada hasta el martes en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana-ha recibido la censura de la oposición. En el PP, han acusado al conseller de “burlarse” de la Justicia con una “triquiñuela sin precedentes”.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, afirmó que el partido “seguirá luchando por la libertad educativa”. Desde Ciudadanos se ha registrado una solicitud de reprobación de Marzà.

En julio, el TSJCV declaró la suspensión del decreto del Gobierno valenciano, al considerar que suponía una discriminación para aquellos alumnos que eligen estudiar en castellano.

La reforma lingüística de PSOE y Compromís establece tres niveles lingüísticos: básico, intermedio y avanzado. Una denominación ya enrevesada y que revela la intencionalidad de este plan. En el ‘avanzado’ la práctica totalidad de las materias se imparten en valenciano, y los alumnos reciben también más horas de inglés. El básico cuenta con más horas en castellano.

Los niños catalanes vuelven al cole con el mismo “adoctrinamiento" político en sus libros de texto
El sindicato de profesores AMES sigue sin la respuesta del Ministerio de Educación para evaluar los libros de los alumnos de 5º y 6º de Primaria en los que denuncian contenidos politizados contrarios a España.
Rocío Gil Grande www.vozpopuli.com 2 Septiembre 2017

El curso escolar en Cataluña está a punto de comenzar y lo hará con los mismos libros de texto del año pasado, unos libros cuyo contenido fue denunciado por el sindicato catalán de profesores AMES en un informe que remitió al Ministerio de Educación alegando un “adoctrinamiento ideológico partidista”. Tal y como el sindicato explica y confirma a Vozpópuli la propia cartera de Íñigo Méndez de Vigo, el Ministerio aún no ha dado respuesta a esta queja ni evaluado la situación.

En concreto, el sindicato elaboró en mayo un informe correspondiente a 14 libros de 5º y 6º de Educación Primaria de las siete principales editoriales que operan en la comunidad autónoma referidos a la materia de Conocimiento del Medio (que abarca Geografía e Historia y Ciencias Sociales).

Según el informe, hay libros que se centran en la Historia de Cataluña, mientras que a España “no se le dedica ni una sola página”; otros que califican a las “provincias” catalanas como “comarcas”, y que aseguran que el Estatuto de Cataluña es “la ley más importante de Cataluña”, obviando la Constitución Española.

También “se dice que los romanos entraron en el territorio catalán el año 218 a.C. y lo fueron ocupando militarmente, poco a poco”, lo que “propicia la idea de que Cataluña ya existía y fue invadida, cuando en realidad en aquella época no existía en absoluto el concepto de Cataluña”, continúa el documento.

La 'Corona Catalanoaragonesa'
Otro de los “inventos de algunos historiadores independentistas”, reza el informe, es el de hablar de la “Corona Catalanoaragonesa” en lugar del Reino de Aragón, “que es lo que recogen todos los escritos de aquella época”. De hecho, en alguno de estos libros se refieren a Carlos I de España y V de Alemania como “Carlos I de Castilla y de Cataluña-Aragón).

Al referirse a las instituciones de gobierno, en otro de los libros solo se hace referencia al Parlament, al President del Govern y al Govern, sin ninguna referencia al Congreso de los Diputados, ni al Rey ni al Gobierno de España. “Sorprendentemente, se dice que Barcelona es la capital de Cataluña, de la misma forma que se podría decir que París lo es de Francia”, expone el documento.

Estos hechos, asevera el informe de AMES, “transmiten una visión de la historia en la que España, como nación, es muy poco relevante, sus intervenciones respecto a Cataluña son siempre negativas, las monarquías en general son perjudiciales, mientras que los gobernantes catalanes siempre se presentan como buenos, es decir, como defensores heroicos de su pueblo”.

Comparación entre Cataluña y otros países europeos
De hecho, se llega a comparar Cataluña con otros países europeos como Italia, Alemania, Bélgica y Reino Unido, refiriéndose a esta comunidad autónoma como una “región europea que puede tener un gobierno propio”.

“Se han encontrado planteamientos ideológicos partidistas, es decir, planteamientos que solo son defendidos por determinados partidos políticos, que lo hacen aunque no sean planteamientos acordes con nuestra Constitución, por lo cual, en un Estado de derecho, no se deberían enseñar en los centros educativos”, expone el informe.
Sin respuesta del Ministerio

“No hemos recibido ninguna respuesta”, admiten a Vozpópuli desde el sindicato AMES, que remitió en junio este informe al Ministerio de Educación para que lo evaluase la Alta Inspección. Desde el sindicato han insistido en que “los libros no cambian, son los mismos que estarán en este curso que empieza en unos días”.

El sindicato vuelve a denunciar que “lo que hay que darle al alumno son datos, información objetiva, pero no hay que animar a tomar parte política”. En estos libros, aseguran, “dicen que los gobiernos de aquí (Cataluña) lo han hecho todo bien, y los de allí (España) lo han hecho todo mal y con mala intención”, lo que “genera animadversión en el alumnado y potencia una reacción de rebelión contra tanta injusticia”.

Incide en que se trata de un “adoctrinamiento político para que el alumno se vaya posicionando, que cuando sea más mayor proteste de forma más airada y que cuando sea votante, emita su voto a favor de unos partidos y en contra de otros”.

El informe de este año se realizó a raíz de la queja de varios profesores que habían detectado esta politización de los libros. Ahora, dicen desde el sindicato, están comenzando a analizar también los libros de cursos posteriores relativos a la ESO.

Antecedentes en otras comunidades
Los contenidos ideológicos o politizados no son exclusivos de Cataluña. El año pasado, Baleares fue noticia por un libro de texto de 2º de Bachillerato en el que se dan consignas políticas favorables al Govern balear y se criticaba la anterior legislatura gobernada por el PP de José Ramón Bauzá, contenido por el que la editorial Casals (responsable del libro) se vio obligada a rectificar y a eliminar dichos contenidos.

También fue sonado en 2015 el caso del libro de 6ª de Primaria que, en la Comunidad de Madrid, equiparaba el gobierno de Esperanza Aguirre con la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil. El texto explicaba que Aguirre ostentó el récord de porcentaje de voto recibido por una sola persona cuando fue elegida senadora, el 50%.

En ese mismo año, varias asociaciones de padres de la Comunidad Valenciana denunciaron también la “politización” de los libros de texto y de las clases por el discurso “pancatalanista”, aunque no hicieron referencia explícita al contenido de algún libro de texto concreto.

Estos son algunos ejemplos de lo ocurrido en los últimos años. Unos hechos que se ven promovidos por el reparto de competencias a las comunidades autónomas en materia de Educación y que lleva años suscitando recelos por la diferenciación de contenidos educativos y el adoctrinamiento a los alumnos en las distintas comunidades.

Cataluña
Tarragona acogerá el congreso de enseñanza del español como lengua extranjera
OKDIARIO 2 Septiembre 2017

Tarragona acogerá el congreso de la Asociación para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ASELE), informa la Universidad Rovira i Virgili (URV).

El congreso se celebrará del 6 al 9 de septiembre en la ciudad y reunirá a unos trescientos especialistas en la enseñanza del español, procedentes de varios países. El contenido se estructura en tres bloques: el tratamiento del léxico, el vocabulario y la cultura y los diccionarios y los corpus.

Los ponentes son Joe Barcroft (Washington University in St. Louis), Concepción Maldonado (Universidad Complutense de Madrid), Margarita Alonso (Universidad de A Coruña), Marta Higueras (Instituto Cervantes), Sara Robles (Universidad de Málaga) y Danica Salazar (Universidad de Oxford).

Los especialistas tratarán sobre la adquisición del léxico, la multicultura en las aulas o cómo incluir los contenidos culturales de literatura, historia y arte en el programa.

Es la primera vez que la URV organiza este congreso de los especialistas de la enseñanza del español, que debatirán en el Campus Catalunya de la universidad tarraconense.

 


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