AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 27 Septiembre 2017

Enemigos del Estado y de la verdad
No eran peligrosos nazis sino españoles hartos de tanta agresión impune
Hermann Tertsch ABC 27 Septiembre 2017

El domingo pasado, los dirigentes comunistas de Podemos y diversos personajes de otros grupos afines, convocaron una asamblea para apoyar el golpismo en Cataluña. Cuyo fin es la destrucción de España. A cualquier europeo le sorprendería que se puedan celebrar así como así actos de apología y apoyo directo al crimen político. Porque no hay crimen político más grave que la sedición y la rebelión y de eso estamos hablando. Pero en España hemos llegado a ello. Porque llevamos décadas acostumbrando a la población a tolerar lo intolerable. El acto estaba convocado en un pabellón del recinto ferial de Zaragoza, donde el ayuntamiento podemita se afana por fomentar todo lo que pueda hacer daño al orden constitucional. Todo esto habría pasado inadvertido hace unos meses o años.

Pero los tiempos han cambiado. Como la agresión a la unidad de España y a la legalidad en las pasadas semanas y meses ha llegado a unos niveles inauditos, son ahora muchos los españoles que están ya realmente inquietos. Y han abandonado, por fin cabe decir, la indiferencia y el desinterés por la suerte de sus compatriotas en Cataluña y de España en general. Muchos están hartos del desprecio con que tratan una y otra vez a su sensibilidad y sus sentimientos aquellos que no dejan de exigir atención y respeto a su sensibilidad y sus sentimientos. De ahí que un grupo fue a expresar su descontento por aquella cita organizada para ayudar a destruir su patria, su seguridad y el futuro de sus hijos. Ese grupo fue creciendo hasta reunir unos cuantos cientos de hombres, mujeres, ancianos y muchos niños que, con banderas nacionales, demostraban su orgullo, sí, su orgullo por ser españoles que querían defender a España de la agresión permanente y de un peligro inminente. Y su indignación ante la agresión de que es objeto la Nación por parte de un gobierno regional sedicioso en Cataluña.

Dentro del recinto estaban algunos de los prebostes mayores de la franquicia comunista venezolana. Son hombres comunistas bregados como Juan Carlos Monedero que sabe bien lo que son las operaciones militares de sus camaradas cubanos y el terrorismo de sus camaradas de las FARC colombianas así como las operaciones de terror que organizan sus otros camaradas, los del régimen chavista para el que él ha trabajado. Pues todos esos comunistas se pusieron a temblar porque zaragozanos, llegados en familias, protestaban contra su miserable complicidad en los intentos de destrucción de su patria. Y esos comunistas que no parpadean cuando ven a un guardia bolivariano disparar a quemarropa a un niño venezolano estaban histéricos porque según decían habían sido rodeados por 400 nazis y no podían salir y no había policía suficiente para rescatarlos de las garras de aquellos desalmados. Siempre son iguales esos siniestros caracteres. Pues inmensa mayoría de los medios de comunicación repitió todas esas mentiras que los plañideros comunistas les suministraban allí dentro. En aquel mar de banderas españolas de gentes honradas que pedían respeto para su patria había al parecer una con un escudo del régimen anterior. Pues la multiplicaron cien veces para dar apariencia al asalto de unos peligrosos extremistas que nunca fue. Todos los medios convirtieron en ultras a quienes en su inmensa mayoría eran españoles de todas las edades hartos de ser despreciados y de que se agreda a la patria común. El periodismo volvió a demostrar el grado de iniquidad de que es capaz cuando la cobardía y el adoctrinamiento son su único criterio. Y este Gobierno volvió a quedar en evidencia por su culpa en completar la labor de Zapatero de otorgar total hegemonía informativa a una izquierda y un filoseparatismo que son enemigos del Estado y de la verdad.

España es bastante diferente
Pío Moa gaceta.es 27 Septiembre 2017

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Recordarán muchos aquel lema turístico “España es diferente”, publicitariamente bueno pero que despertaba las iras del mundillo progre. La verdad es que las fuertes diferencias entre las culturas nacionales constituye un rasgo típico de la civilización europea, por lo cual no sobraba destacar las peculiaridades hispanas. Muchas de ellas se conservan, o se han acentuado otras negativas. No está de más recordar unos cuantos aspectos en que España es normal o bastante homologable en Europa: corrupción, degradación de los medios de masas, pacifismo contra la paz, auge de la prostitución, feminismo cutre, políticos responsables de la crisis e intocables, violencia doméstica, desplazamiento de la cultura y el idioma nacionales por el inglés, hedonismo pedestre, aborto, y un largo etc.

En otros campos destacamos bastante sobre la media: desempleo, población penal, número de policías y guardias, expansión de la droga, degradación del poder judicial, fracaso escolar y otros semejantes. Bueno, también en varios deportes.

Hay algunos aspectos en los que, sin embargo, somos especiales:

a) España es el único país europeo que soporta una colonia extranjera en su territorio.
b) Es el único país europeo con un vecino que amenaza su integridad nacional.

c) Único país europeo cuyo gobierno colabora activa y servilmente con el país colonialista y con el que amenaza su integridad, sin hacer el menor movimiento efectivo para frenar tales hechos: alentándolos, más bien.
d) Único país cuya Constitución afirma la unidad nacional y al mismo tiempo permite vaciarla progresivamente de contenido.

e) Único país con un movimiento terrorista que ha gozado de complicidades y apoyos intensos y variados, izquierdistas, separatistas, eclesiásticos e internacionales, como he vuelto a recordar en La Transición de cristal.
f) Único país en que un gobierno ha colaborado y colabora activamente con una banda terrorista, impunemente y sin que la oposición denuncie el clamoroso delito.

g) Único país más o menos democrático con presos políticos: el gobierno ha declarado así, implícita pero indudablemente, a los terroristas al afirmar para ellos una “solución política” en pro de “la paz”.
h) Único país europeo cuyos políticos apoyan y alientan los procesos separatistas.

i) Único país sin oposición real. La única estrategia de la que dice serlo ha consistido en aguardar a que la crisis económica desaloje al gobierno actual. Y ha tenido la suerte –que podría convertirse en desgracia—de que la crisis haya caído con el PSOE en el poder.
j) Creo que también es el único país en que los políticos desafían las resoluciones judiciales, las incumplen y no les pasa nada. Al revés, se refuerzan.

Hay más peculiaridades, pero estas bastan para dar idea de por dónde vamos.

(En LD, 23-IX-2011)

Las ventajas de vivir en una Región independentista
Javier Barraycoa gaceta.es 27 Septiembre 2017

A muchos les extrañará un título así de contundente, y más en medio de un estado de casi de excepción que vive la nación española. Y para más inri, sorprenderán que vengan de un catalán que se siente profundamente español. Pero me reafirmo en el título. Ciertamente vivir en una región independentista permite reconsiderar constantemente la causa de los males de España y atender a ellos en una tensión existencial fuera de lo normal. Lo que en un principio parece un drama vital, permite, no obstante, alcanzar una perspectiva de la realidad que en otras regiones españolas es casi imposible.

En primer lugar, cuando emerge la lacra del independentismo, auténtico veneno espiritual de las almas individuales y colectivas, se visibiliza un mal que existe -de forma latente e invisible- en otras partes de España. El nacionalismo en sí mismo es la idolatría de la nación que no admite ninguna trascendencia sobre ella. De tal forma que el individuo queda sometido a un alma colectiva que debe concretarse, o visibilizarse, en forma de Estado. Cuando el nacionalismo catalán crea su universo simbólico, él mismo se visibiliza e intenta imponerse. Así, sin solución de continuidad, se crea una fractura social entre aquellos que lo aceptan y los que lo repugnan. Ello permite un nivel de conciencia que no tienen los que simplemente pueden caer en al nacionalismo español en cuanto idéntica forma idolátrica que el catalán o vasco. Sin mbargo, al carecer de un referente claramente visibilizado simbólicamente no pueden reaccionar frente a él.

Por eso, los que nos ha tocado la desgracia de vivir en lugares donde ha arraigado un nacionalismo particular, podemos deshacernos con mayor facilidad de la tentación del nacionalismo español. Nuestro sentir de Patria, en los catalanes no nacionalistas, es más fino (perdonen la arrogancia) y acertado que en tierras que no han tenido esa experiencia. Para nosotros Patria y Nación son dos realidades sustancialmente diferentes que nunca deben fusionarse ni confundirse. La trascendencia innata en el ser humano nos apela al sentido de Patria como transfusión de generaciones en el tiempo y respeto a la herencia recibida y los principios intrínsecos que conlleva. El concepto sano nación de Nación nos adentra en una realidad presente en el que la prudencia (en cuanto virtud aristotélica) debe constantemente aplicarse factualmente. Nación y Patria deben armonizarse, pero nunca confundirse ni fundirse. Por ello, cuando no se distingue entre Nación y Patria se acaban confundiendo como lo mismo. Entonces germina esa idolatría que pretende dotar a la organización política de una sustancialidad eterna y cuasi divina.

Hay una segunda ventaja de vivir en aquellas tierras tradicionales donde hoy el nacionalismo ha esquilmado toda auténtica tradición para crear estereotipos falsos, replicables mediática o educativamente. En ellas, ciertamente, se ha acabado sustituyendo el alma de un pueblo por una estructura de emotividad colectiva fácilmente modelable por la ingeniería social. Esta segunda ventaja, decimos, es que en nuestra tierra catalana –a modo de ejemplo- descubrimos que el nacionalismo no es la causa de los males patrios, sino el efecto de otro mal. Este otro mal puede ocultarse fácilmente allá donde el nacionalismo local es prácticamente inexistente. ¿ Y cuál es entonces la causa del nacionalismo? La respuesta es simple: el liberalismo.

El nacionalismo no deja de ser la aplicación de la máxima liberal –aplicada colectivamente- de que cada individuo es absolutamente libre de elegir y nada puede determinar su libertad. Si la persona no tiene determinaciones trascendentes y superiores a su libertad y ésta puede autodeterminarse absolutamente siempre que quiera, ¿qué menos podrán hacer los pueblos? Cuando se contempla así el nacionalismo, como una proyección colectiva del falso concepto de libertad individual, es cuando comprendemos dónde está la actual raíz del mal social. Ello permite que los que vivimos en regiones nacionalistas desarrollemos más fácilmente anticuerpos espirituales y morales. Porque percibimos que el nacionalismo es el epifenómeno de una sociedad desgastada por el liberalismo (y a eso le hemos dado el pomposo nombre de posmodernidad).

Por el contrario los pueblos de España que no han tenido que convivir diariamente con el esperpento y el drama nacionalista, no han desarrollado esos anticuerpos. Son comunidades que están inoculando el liberalismo sin darse cuenta de sus efectos colectivos (sólo individuales) y no podrán reaccionar contra él. Por eso, en el resto de España, la llamada derecha, sociológica o política ha caído en la enorme trampa de autoproclamarse “liberal”. Ello explica la transformación sociológica de la derecha en la España donde el voto conservador ha sido dominante durante décadas. Lo que a los catalanes nos ha traído el nacionalismo (el pensamiento único y dominante de izquierdas), en el resto de España ha sido introducido sutilmente por la derecha. Esta ha acabado aceptando buena parte de la ideología de izquierdas y la ha integrado (sin en menor rubor) en sus programas políticos. La vieja derecha, aquella que aún en la II República tenía principios inamovibles y que supo reaccionar frente a un proceso revolucionario, ha quedado desvanecida por el cloroformo del liberalismo. Si existe una parte de España aún conservadora, podemos decir que es consustancial a ella el estar lánguida y adormecida. Esta España que se cree libre del nacionalismo, no ha generado anticuerpos y cree que los partidos conservadores defenderán unos valores colectivos que la mayoría de sus votantes ya son capaces de aplicar en sus vidas privadas.

Curiosamente, donde domina el nacionalismo, la derecha liberal, tierna y enternecedora, anestesiada y anestesista, va desapareciendo para dejar un espacio en el ámbito público que nadie es capaz de llenar, de momento. Puede que en esos ámbitos ya esquilmados, pueda volver a injertarse la rama al árbol de la Tradición que resucite un concepto de Patria y Nación; y que España que no sean un mero reduccionismo a una mezcolanza de estructura administrativa-burocrática, con sobredosis de sentimentalismo, producida especialmente cuando en los eventos deportivos les va bien a nuestros representantes.

La paradoja de este artículo de hoy reside en que donde más arraigado está el nacionalismo, si sabemos conceptualizarlo adecuadamente y descubrir su verdadera naturaleza, es de donde hay más posibilidades que renazca un sentimiento de Patria española no contaminado de nacionalismo español. Y ahí donde teóricamente se salvaguardan las “esencias patrias”, el adormecimiento de las conciencias, almas, moral y principios, dejen paso a un reinado hegemónico del internacionalismo de izquierdas, que en el fondo es el fin para el que ha sido diseñado el nacionalismo “deconstructor” de Patrias.

¿Qué hiciste tú para evitar que una nación como España se rompiera?
Javier García Isac.  latribunadelpaisvasco.com 27 Septiembre 2017

Mientras que en España se liberan asesinos, violadores y criminales, mientras se permiten conductas sediciosas y rupturistas y mientras se mantiene a gobiernos autonómicos desleales que ponen en juego nuestra convivencia, se encarcela a ciudadanos por decir lo que pudiera parecer una obviedad “catalanidad es Hispanidad”.

Los sucesos de la librería Blanquerna, acaecidos el 9 de septiembre del 2013, no tienen precedente jurídico en nuestro país. Catorce personas entraron en una librería conocida “como la embajada de la generalidad en Madrid”, en un acto que fue el pistoletazo de salida de lo que hoy estamos viviendo. Los incidentes apenas duraron algunos minutos, y al poco tiempo se inició la conferencia con total normalidad. Ese mismo día, las catorce personas fueron identificadas, detenidas y pasadas a disposición judicial. Después de un juicio donde son condenados a penas menores, la fiscalía recurrió para elevar esas penas y obligar la entrada en prisión de los encausados.

En estos últimos días, algunos de estas catorce personas, están recibiendo las respectivas notificaciones para proceder a su inmediata entrada en prisión. El escándalo es mayúsculo, el escándalo, debe hacernos reflexionar. Se encarcela a los que están dispuesto a defender la unidad de España, y se es extremadamente comprensivo con todos aquellos que de una u otra manera desean romperla. Sobre todo, el escándalo es sonrojante, si es puesto en comparación con la desidia que están poniendo las autoridades a la hora de identificar, detener y encausar a los responsables de los graves incidentes que estos días están asolando Cataluña en general y muy particularmente Barcelona. Coches destrozados de la Guardia Civil, amenazas a las fuerzas de seguridad del estado, desobediencias jurídicas varias, presiones a jueces y fiscales, quema de banderas e insulto a las instituciones y un largo etcétera de despropósitos que parecen no importar a nadie con responsabilidad de evitarlo.

Estamos asistiendo a la comisión de un delito anunciado, somos testigos de cómo nos están robando España con la complicidad de todos los poderes públicos. Se pretende ser ejemplarizante con los “patriotas” que de una u otra manera no están dispuestos a consentir la consumación de la infracción, del crimen, de la fechoría. La solicitud de ingreso en prisión a los “catorce de blanquerna” justo en este momento, ni es casual, ni es baladí. Forma parte de un plan urdido para neutralizar toda disidencia, todo movimiento, toda persona que ponga de manifiesto el actual estado de las cosas.

Vemos imágenes que nos emocionan, vítores a la policía y a la Guardia Civil, alimentos que les son entregadas a las fuerzas de orden público en el puerto de Barcelona, ciudadanos que les muestran su apoyo y solidaridad. Pero después de la emoción inicial, me embarga una situación de vergüenza ajena, un escalofrío recorre todo mi cuerpo que me obliga a meditar, que me obliga a preguntarme si es real lo que estamos viviendo. Ciudadanos anónimos protegiendo a policías y guardias civiles y no al revés, emotivas despedidas a los cuerpos especiales cuando salen de sus respectivas ciudades camino de Cataluña, como si fueran al frente del este. Si, definitivamente, todo esto me produce vergüenza y mucho desanimo, mientras permitimos que catorce inocentes vayan a prisión como chivos expiatorios para contentar al secesionismo, para contentar a todos los que desean ver rota España. El miedo y la cobardía se apodera de todo y de todos. Lo que medrosos y advenedizos piensan que esto no va con ellos. Se equivocan, llegara un día en que todos seremos juzgados. No hablo de justicia Divina, que también. Hablo de generaciones venideras, hablo de cuando se nos pregunte ¿que hiciste tu para evitar que una nación como España se rompiera? ¿Dónde estabas? ¿fue suficiente? Ese juicio llegará y pondrá a cada uno en el sitio que merece.

Los españoles estallan hartos de tragar y dan al independentismo de su medicina
A.I.M. esdiario 27 Septiembre 2017

Después de aguantar muchos años de provocaciones, la cuenta atrás hacia el 1-O ha removido algo dentro de millones de ciudadanos. "A por ellos" no es un grito de odio, sino uno de hartazgo.

La cuenta atrás para el 1 de octubre, sea lo que sea que vaya a pasar ese día, está removiendo algo por dentro a millones de españoles; haciendo que afloren sus sentimientos patrióticos.

Eso y las imágenes llegadas desde Cataluña de los independentistas más radicales quemando banderas de España, intimidando a quienes no piensan como ellos y acosando a los policías y guardias civiles desplegados por el Ministerio del Interior.
Las imágenes más impactantes del acoso a la Guardia Civil enfadan a media España

En Huelva, Guadalajara, Córdoba, Toledo, Jaca, Algeciras... en las últimas horas miles de ciudadanos anónimos han organizado despedidas espontáneas en cuarteles y comisarías de los agentes que emprenden el camino a Cataluña para defender el orden constitucional.

Vídeos como éste grabado en Huelva se han hecho virales; como también el cántico coreado en toda España: A por ellos, que hay quienes en Cataluña se han tomado como una incitación a la violencia.

Este mismo martes el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, ha señalado que son "expresiones de odio" y ha pedido al ministro del Interior que las condene. Pero nada ha dicho de las expresiones de odio que los catalanes no independentistas llevan años soportando y callando.

Las banderas de España vuelven a engalanar los balcones y ventanas de miles de hogares, y esta vez no por un campeonato de fútbol. E incluso en Cataluña se ha triplicado la venta de la rojigualda en los últimos días, según cuenta este martes La Razón.

Pero eso no va a ser todo. De móvil en móvil y de muro en muro está corriendo estos días la convocatoria que anima a los españoles a concentrarse ante sus respectivos ayuntamientos el sábado al mediodía.

Se trata de una iniciativa de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) al margen de cualquier partido político, y de hecho llama a los manifestantes a aparcar "cualquier símbolo de partido" e ir únicamente pertrechados con "el único símbolo que nos une a todos, que no es ni de izquierdas ni de derechas, el de la patria común e indivisible: la bandera de España".

Sostiene Denaes que España"tiene que hablar antes del 1-O", y lo cierto es que la convocatoria está alcanzando mucha difusión. El sábado se verá.

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Los catalanes marginados de Cataluña… y de España

Carlos Gorostiza vozpopuli.es 27 Septiembre 2017

En todo este follón de Cataluña se destaca siempre que los independentistas no llegan a la mitad de los votantes. Que su mayoría absoluta en el Parlament no se corresponde con el porcentaje de voto (47,7%) que obtuvieron en unas elecciones que ellos mismos tildaban de plebiscitarias. Que ser superados por los votantes no independentistas (50,62%), pese a la enorme participación (77%) y a una movilización no menos grande de los partidarios de la secesión, fue un fracaso en toda regla que tratan de tapar ahora con prisas.

Sin embargo, la voz de los nacionalistas es prácticamente la única que se escucha. Su intensa y larga estrategia de hacerse con todos los resortes del poder y de la comunicación ha logrado que su discurso sea el único aceptable en la calle y, lógicamente, el único audible.

Sin duda la presión social es muy grande. Un dirigente del Partido Popular catalán protestaba hace unos días: “nos van a linchar”, resumiendo el acoso que los soberanistas han desplegado contra su partido y sus militantes. Los alcaldes del PSC han denunciado las amenazas que sufren y varias sedes socialistas han aparecido pintarrajeadas, lo mismo que la tienda de los padres de Albert Rivera. No debe extrañar que esa mayoría de catalanes que no quieren irse de España se mantenga en silencio y solo hable en privado, salvo honrosas excepciones.

A nadie puede exigírsele que sea un héroe y es muy comprensible que quienes se saben en contra de la corriente que acapara ahora las calles se refugien en un prudente silencio. Levantar la voz con toda seguridad les dará problemas en su entorno inmediato y nada les garantiza que vaya a suponerles ventaja alguna a posteriori. Y ahí está la clave.

A los catalanes no nacionalistas seguramente les cabe la sospecha razonable de que, cuando todo esto se solucione, los nuevos interlocutores catalanes con el resto de políticos españoles no serán ellos sino que serán, como siempre, los dirigentes nacionalistas que entonces queden. Saben que no son parte de la clase dirigente de su tierra y, sobre todo, que así se ha admitido en el resto de España. Saben que son mayoría seguramente, pero una mayoría a la que los nacionalistas desprecian y el resto de españoles no escucha.

Han podido ver cómo año tras año, Gobierno tras Gobierno, a derecha e izquierda, el resto de España compraba el discurso de Pujol y daba por bueno que los suyos hablasen en nombre de “los catalanes”. Me resulta obvio porque igual pasaba con los vascos que no comulgábamos con el nacionalismo, que soportábamos con decepción que en el Congreso se llamase “Grupo Vasco” al del PNV, aun cuando hubiera más diputados vascos en la cámara de otros partidos que del jeltzale. Pero esos otros no eran “vascos del todo”, eran vascos “a medias”.

Ver con qué facilidad se compraba en Madrid el relato nacionalista era desolador para un vasco como yo y supongo que también lo será para un catalán no independentista. Desolador pero instructivo. Esa sensación de no ser tenidos en cuenta, de no importar, es lo que mueve al silencio. ¡Los nacionalistas son los que mandan en tu tierra y los únicos que nos importan en Madrid, tú no te metas en líos! Esa es la lección que han recibido estos catalanes silenciosos, marginados por ambos lados. En Euskadi conocemos bien esa sensación, aunque debo reconocer que a los vascos no nacionalistas al menos nos quedaba el consuelo de sentir en el resto de España un afecto que no veo que se ofrezca a los catalanes a los que ahora apelamos.

El gran éxito del independentismo es que pensemos que los no nacionalistas son españoles trasladados, que no se puede ser catalanista y español, que todos ellos han de sentirse españoles de idéntica forma y que, en fin, no deberían hablar “tanto catalán”. La asombrosa e irresponsable alimentación de ese discurso tóxico que tanto gusta a los independentistas, hace sospechar que estos tendrían sedes abiertas en muchas emisoras, en muchos taxis y en muchas barras de bar de Madrid. En demasiadas. Porque lo que consigue es, justamente, alejar a los catalanes más prudentes, que son los que más queremos y los que más falta hacen. Sentirse un poco más escuchados y también un poco más queridos es lo que necesita esa mayoría de catalanes para empezar a ser cada día menos silenciosa.

Comités de Defensa del Referéndum: el golpe separatista se cubaniza
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2017

La peculiar forma de impedir la celebración de la ilegal consulta secesionista del próximo domingo –mantener en sus cargos a los cabecillas del golpe pero instar a sus subordinados a respetar el Estado de Derecho– no sólo no ha logrado que la Administración regional en rebeldía renuncie a consumar los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de fondos públicos que conlleva la celebración y hasta la mera convocatoria de dicha consulta, sino que ha alentado a los golpistas a perpetrar nuevos desmanes: ahí están el sedicioso llamamiento de Puigdemont del pasado miércoles, los preparativos de un enfrentamiento violento con las fuerzas del orden y el acoso a todo ciudadano disidente.

Habrá que confiar en que los nada confiables Mossos d’Esquadra cumplan la orden de la Fiscalía Superior de Cataluña de precintar todos los puntos de votación, designados por sus sediciosos superiores políticos, a fin de que no se pueda llevar a término la votación liberticida. Será necesario que ejecuten con la mayor probidad el control de los colegios, y que adviertan a los directores de los centros –dependientes de la no menos golpista Consejería de Educación– de las consecuencias que puede depararles el desobedecer la prohibición de ceder las llaves de los mismos.

Sin embargo, de lo que se puede estar seguro es de la intención de los golpistas de la CUP de exacerbar la tensión y, si se tercia, llegar al enfrentamiento con las fuerzas del orden. No otra finalidad persiguen los socios de Puigdemont con la creación de unos infames CDR (Comités de Defensa del Referéndum), que, en concordancia con los ominosos Comités de Defensa de la Revolución cubanos, pretenden señalar, perseguir y amedrentar a los disidentes. Es más: los batasunos de Cataluña quieren incluso okupar los colegios electorales para impedir que las Fuerzas de Seguridad puedan clausurarlos. Así las cosas, no es ni mucho menos descartable que el domingo arroje imágenes propias de una jornada de terrorista kale borroka.

Aunque un desafío institucional tan grave como el lanzado por Artur Mas en 2012 debió haber sido sofocado de inmediato, mediante la suspensión de toda Administración en manos de los golpistas, lo único positivo de esta crisis tremenda es que pone completamente al descubierto la naturaleza totalitaria y violenta de un proceso que no ha tenido en ningún momento otra finalidad que la voladura del Estado de Derecho. Algunos nacionalistas –exponentes de esa burguesía acomodada y beneficiaria del régimen nacionalista que se ha impuesto en Cataluña a lo largo de los últimos 40 años– creían y todavía creen que pueden embridar y domar el tigre revolucionario. Pero no se puede cabalgar a lomos de un tigre, y llegará el momento en que vean que tampoco cabe desmontarlo sin correr el riesgo de ser devorado.

En cualquier caso, ya es hora de restablecer en Cataluña el orden constitucional, lo cual exige más, muchísimo más, que impedir la celebración del pseudorreferéndum del domingo.

El vértigo del 1-O: el referéndum ya es la independencia
Ignacio Varela elconfidencial 27 Septiembre 2017

Tal como se han puesto las cosas, puede que el debate sobre una eventual declaración unilateral de independencia (DUI) después del referéndum quede en especulación ociosa. No porque la DUI se formalice o no, sino porque el mero hecho de que el domingo se produzca algo que se asemeje lejanamente o pueda presentarse como un referéndum supondría anticiparla en la práctica. La celebración de la votación, por incompleta y discutible que resulte, se ha convertido en la forma más inmediata y efectiva de desligar a Cataluña del Estado español. Ambas partes son conscientes de ello.

Mariano Rajoy arriesgó mucho al anunciar con solemnidad que el 1 de octubre no habrá un referéndum en Cataluña. Una afirmación que hoy mantiene sin matices. Cuando eso lo dice un presidente del Gobierno, no estamos ante un pronóstico ni ante una expresión de voluntad, sino ante un compromiso formal e indeclinable. La apuesta es elevadísima, porque ello le obliga no solo a desautorizarlo jurídicamente, sino a impedirlo físicamente.

Cuando enfrente tienes una formidable maquinaria institucional, respaldada por una parte muy importante de la población, dispuesta a confrontar su poder con el tuyo y derrotarte sobre el terreno —su terreno— violando todas las reglas del juego, la situación puede tornarse vertiginosamente dramática.

Pero el compromiso se ha hecho aún mayor cuando todos los poderes e instituciones del Estado se han involucrado activamente en la tarea de frenar el referéndum. Desde las fuerzas políticas leales a la Constitución hasta el Tribunal Constitucional, desde el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a los jueces de instrucción que investigan causas penales, desde la Fiscalía en todos sus niveles a los cuerpos de policía, desde el Ministerio de Hacienda al Tribunal de Cuentas: todos han sido beligerantes ante este desafío a la legalidad constitucional.

Esto significa que la celebración efectiva de la votación —incluso de un remedo de ella— privaría de autoridad no solo al Gobierno, sino a todas la instituciones del Estado. ¿Qué deberían hacer los magistrados del Tribunal Constitucional al comprobar que sus reiteradas sentencias unánimes prohibiendo el referéndum quedaron en papel mojado? ¿Cómo se sentirían los jueces y fiscales de Cataluña que se han jugado hasta el físico por defender la ley? ¿En qué lugar quedarían la policía y la guardia civil después del enorme despliegue de estos días?

A un lado, un Gobierno autonómico insurrecto, aliado con una organización revolucionaria. Al otro, el aparato del Estado democrático al completo. En medio, la vigencia de la Constitución en todo el territorio español. En estas condiciones, ni siquiera una apariencia de empate es admisible.

Lo que tenemos delante ya no es una contienda legal o política. Ni siquiera un asunto de autoridad, sino de desnudo poder físico. Ya no se discute quién tiene la razón o quién está del lado de la ley, sino únicamente quién impone materialmente su voluntad en la jornada del domingo. Y desde Maquiavelo sabemos que la batalla del poder es la única que un Estado no puede perder sin renunciar a su esencia.

Según parece, todo el tomate está en el control de los locales destinados a la votación. La estrategia de la Generalitat y sus aliados es clara: ocupar preventivamente los colegios electorales mediante escudos humanos que disuadan la acción policial, para asegurarse de que se abren y se mantienen abiertos durante toda la jornada.

Lo ha explicado la CUP y lo explicó también Puigdemont en La Sexta: si cuando lleguen los Mossos a requisar las urnas se encuentran ante una multitud, el deber de no provocar un grave altercado de orden público primará sobre el de obedecer las órdenes del fiscal. Se trata de formar piquetes de activistas dispuestos a todo y presentarlos como pacíficas colas de ciudadanos esperando para votar.

Con ello se lograría un doble objetivo: por una parte, transmitir la impresión de una participación masiva en la votación. Por otra, proporcionar a Trapero la coartada que necesita para desobedecer haciendo como que obedece. El hecho de que los 5.000 puntos habituales de votación se hayan reducido a 2.000 ayuda operativamente a tal propósito.

Da igual que las urnas sean de cartón y las papeletas de mentira. Si se consigue que las televisiones muestren imágenes de colegios electorales abiertos y abarrotados de gente por fuera y por dentro, lo demás es coser y cantar. A falta de una autoridad electoral que vigile la limpieza de la votación, con las mesas formadas exclusivamente por independentistas —ya se ocuparán de enviar a primera hora a militantes de toda confianza para que las ocupen— y sin interventores de la oposición, el resultado que se haga figurar en las actas será el que les dé la gana. El 'conseller' de Interior saldrá por la noche proclamando el resultado que más le convenga (incluso engordando los votos del no para que el traje quede más presentable) y nadie podrá desmentirle con pruebas. El pucherazo estará consumado, y también la derrota del Estado.

A partir de ahí, la posterior declaración de independencia pasaría a ser una mera formalidad, porque no hay mayor prueba de independencia que demostrar en la práctica que el Estado, con toda su cohorte de legisladores, jueces, fiscales y policías, carece de fuerza en ese territorio para hacer cumplir la ley.

La orden del fiscal de precintar los colegios demuestra que sabe muy bien que ahí es donde se juega todo. Durante el fin de semana, asistiremos a una carrera entre los activistas y la policía por llegar antes. Es de temer que los Mossos sigan arrastrando los pies, pero el Gobierno aún no ha agotado su arsenal de medidas y aún queda al menos un Consejo de Ministros.

Coincido con quienes insisten en que una hipotética solución al conflicto de Cataluña solo puede venir de la política. Pero antes hay que crear la condiciones para que la política pueda operar, y esas condiciones no se dan ni se van a dar de aquí al domingo. Quizá todo podría haber sido de otra manera, pero hemos llegado a este punto y no sirve de nada ignorarlo. Como también nos enseñó el genio florentino, “no se puede evitar la batalla cuando el enemigo quiere darla de todo en todo”.

Para que a partir del lunes el Estado pueda negociar con Cataluña, primero tiene que seguir siéndolo, y demostrarlo el domingo. El mundo estará atento a ello. Por decirlo en lenguaje tenístico, lo del día 1 no es un punto de set, sino de partido. Si lo gana el Estado, continúa el partido. Si no, 'game over'.

La sociedad vasca y Cataluña
Beatriz Talegón okdiario 27 Septiembre 2017

Leo estos días mensajes alarmistas sobre la posible participación de jóvenes radicales abertzales en la jornada del 1 de octubre. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dicen estar alerta ante los supuestos llamamientos “solidarios” que desde el País Vasco están haciéndose para colaborar con la sociedad catalana que quiera votar el próximo domingo.

Es comprensible que la sociedad vasca (parte de ella) se sienta solidarizada con la sociedad catalana (parte de ella). Concretamente, aquéllos que quieren plantear un debate profundo sobre la soberanía del Estado, sobre la regeneración democrática de España, y por qué no, sobre la soberanía de los pueblos que conforman nuestro, hasta ahora, país. No faltará quien considere que todo esto es aberrante, la ruptura, el cataclismo, sedición, rebelión y un sinfín de cosas más. Siempre se puede exagerar, por supuesto. Y tienen derecho a hacerlo.

Por mi parte, considero que nos encontramos ante un momento histórico. Delicado. Que requiere de muchísimo diálogo, sosiego y generosidad. Empatía y capacidad de entendimiento. Lo que antes se consideraba “hacer política” y ahora brilla por su ausencia.

Considero muy positiva la sinergia entre los políticos vascos y catalanes. Porque los primeros han tenido que hacer su labor, la defensa de la democracia y de la paz, en condiciones verdaderamente difíciles. Saben de diálogo, de paciencia, de empatía y sobre todo, de establecer límites. Los catalanes nunca han tenido que hacer frente a la violencia, no al menos durante nuestra democracia; han trabajado el ámbito del diálogo e institucional. Pero ahora, tengo la sensación de que necesitan repensar sus planteamientos. Es positivo aprender de las experiencias.

Por su parte, el Partido Popular y el Partido Socialista deben reflexionar seriamente. Se han alejado totalmente de la sociedad, su representación en lugares como Cataluña y País Vasco ha perdido apoyos de manera evidente. Y la razón no es otra que el hecho de haber perdido su capacidad de interlocutores. Deben ponerse las pilas. Ambos. Y entender que en todo lo que sucede se está dando también un conflicto generacional, sí. Porque ahora quienes nacimos en democracia estamos pasando a formar parte de la generación adulta. Y resulta que lo que nos han contado durante toda nuestra vida no encaja con lo que vemos.

Dejen su bloqueo, señores del Gobierno. Asuman que España ha crecido, ha madurado y requiere que se reformen sus normas más fundamentales. Asuman que esta España no nos representa a una gran cantidad de personas. Queremos que sea abierta, dialogante, acogedora y que presuma de una democracia que permita respirar a todos, sin asfixiar a nadie.

Empiecen por demostrar que entienden lo que sucede en Cataluña como una cuestión que requiere de acción política. Ni la policía ni los jueces deben hacer la tarea que le corresponde a los políticos, que además, son los causantes de esta tensión absurda que solamente hace daño a la sociedad.

Acaten pero no de mentirijillas
OKDIARIO 27 Septiembre 2017

Los Mossos d’Esquadra harán lo apropiado y lo más conveniente para ellos mismos si finalmente acatan la legalidad vigente y se ponen bajo las órdenes de Diego Pérez de los Cobos, el coronel de la Guardia Civil que dirige el gabinete de coordinación de la Secretaría de Estado de Seguridad. Una determinación que, sin embargo, deberá demostrarse con hechos y no con palabras. Hasta el momento, el desempeño de la policía autonómica catalana ha sido cuanto menos ambiguo. Este mismo lunes, el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, ha preferido enviar a su número dos a la reunión con Pérez de los Cobos antes que acudir él. Un desaire si tenemos en cuenta que los otros cuerpos policiales han acudido con sus máximos representantes en este asunto: el comisario Sebastián Trapote, de la Policía Nacional, y el general Ángel Gonzalo, de la Guardia Civil.

Hasta el momento, los Mossos están jugando una doble partida: por un lado, hacen lo mínimo posible para disuadir los desórdenes provocados por los golpistas; por el otro, tratan de no salirse en exceso de la legalidad vigente, ya que son conscientes de las duras consecuencias que podría conllevar la desobediencia. La Fiscalía no permitirá que los altos mandos de la fuerza regional desobedezcan las órdenes procedentes del Ministerio de Interior. Además, han ordenado a Trapero que identifique a los responsables de los centros electorales de cara al próximo 1 de octubre. Por ello, el Ministerio Público ha dejado claro que no tendrá ningún problema a la hora de imputar e inhabilitar a los que caigan en un comportamiento ilegal.

Los Mossos deberán demostrar en los próximos días de qué lado están verdaderamente, si de los golpistas o de la Constitución. Los antecedentes no son muy halagüeños, sólo hay que recordar la facilidad que tuvieron un millar de energúmenos para cercar el cuartel de la Guardia Civil en Manresa. Unos hechos que no se pueden repetir y que, desde luego, no hubieran tenido lugar si los Mossos, asuntes, hubieran hecho su trabajo. El Gobierno está haciendo todo lo posible para que la cordura reine en las calles pero para ello es necesario que todos los cuerpos policiales colaboren con su mejor desempeño, también los Mossos. Veremos si la predisposición a acatar las órdenes del mando único es real o sólo una media verdad.

‘ES UNA GRAN PANTOMIMA’
Las víctimas: ‘La Ponencia de Memoria del Parlamento vasco blanquea a ETA’
La Gaceta  27 Septiembre 2017

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha denunciado la “gran pantomima” que supone la Ponencia de Memoria y Convivencia del Parlamento Vasco por citar a víctimas de ETA con “sus verdugos”, con lo que se suma a las críticas del PP y de Covite a este foro.

La ponencia de Memoria y Convivencia, en la que participan todos los partidos excepto el PP porque entiende que este foro no persigue deslegitimar a ETA, reanuda este miércoles sus trabajos para escuchar tres testimonios.

Uno de ellos es Unai González, que cumplió seis años de cárcel por pertenecer a Jarrai y que ha sido propuesto por EH Bildu como víctima de la dispersión, ya que su suegra murió en un accidente de tráfico cuando iba a visitarlo.

Este expreso prestará testimonio junto a los familiares de dos políticos asesinados por ETA: Rosa Lluch, hija del exministro socialista, Ernest Lluch, y Josu Elespe, hijo del teniente de alcalde del PSE en Lasarte (Guipúzcoa), Froilán Elespe.

Para la AVT esta es la ponencia de la “desmemoria y el olvido” porque en ella comparecerán “víctimas del terrorismo junto con sus verdugos y un ‘tótum revolútum’ de víctimas de diferentes violencias que no son en absoluto comparables”.

A su juicio, se trata de “una estrategia de blanqueamiento y reparto de responsabilidades” y de una “gran pantomima” en la que “se muestra a los terroristas como víctimas de la dispersión y de los abusos policiales, queriendo difuminar así su responsabilidad en estos más de 50 años de terrorismo“.

La AVT considera que jamás se conseguirá construir “la historia verídica de lo que sucedió” si se “manipula y tergiversa” el terrorismo de ETA y se “obvia que la banda terrorista es la única responsable de la mayor vulneración de derechos humanos que ha habido en España”.

También el parlamentario vasco del PP Carmelo Barrrio ha tachado de “absolutamente intolerable e injusto para las víctimas” de ETA que el condenado por pertenecer a Jarrai comparezca en esta ponencia junto a dos asesinados por la banda terrorista y ha culpado a PNV, PSE y Elkarrekin Podemos de aceptar la petición de comparecencia de Unai González que hizo EH Bildu.

En el mismo sentido se pronunció el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que ha acusado a estos tres partidos de utilizar esta ponencia parlamentaria para “falsear el relato del terrorismo”.

ALGO QUE DECIR
Vocabulario para orientarse en el 1-O (primera aproximación). Por José Javier Esparza
José Javier Esparza gaceta.es 27 Septiembre 2017

Para entender a Puigdemont, Junqueras, Colau y compañía, o para comprender cabalmente lo que viene en los medios de comunicación catalanes, hay que conocer el nuevo significado de las palabras. Porque hay, en efecto, un vocabulario específico del 1-O. He aquí una primera aproximación.

Catalanes: nacionalistas catalanes.
Identidad catalana: separatismo catalán.

Sociedad catalana: organizaciones creadas por el Gobierno catalán para difundir con dinero público el separatismo.
Españoles: todos los que no son separatistas catalanes o de otros lugares.

Hacer política: hacer concesiones a los separatistas.
Dinero público: Inagotable maná de origen desconocido que, mediante las preces del clero separatista, baja del cielo para financiar el “prusés”.

Medio de comunicación: Vuvuzela del “prusés”.
“Prusés”: Larga marcha del pueblo elegido (catalán) hacia la independencia.

Independencia: estado de perfección en el que los catalanes separatistas mandarán sobre los demás catalanes.
Derecho a decidir: yo decido por ti y por mí.

Democracia: el poder pone urnas para sí mismo.
Votar: acto mágico mediante el cual el catalán explotado por España asciende a la condición de auténtico catalán.

Diálogo: escuchar en silencio al nacionalista catalán.
Mambo (subdialecto de la CUP): ahorcar al burgués (catalán) con la cuerda que te ha vendido.

Protesta pacífica: romper vehículos oficiales de España.
Protesta festiva: llamar asesino al Rey de España.

Rey de España: Señor de la Noche Oscura.
Ley: lo que decida el parlamento catalán.

Represión: toda ley que no decida el parlamento catalán.
Nación: cualquier agrupación humana excepto España.

España: Franco.
Rajoy: Franco.
Guardia Civil: Franco.
Fiscal: Franco.
Constitución: Franco.
Franco: El padre del Señor de la Noche Oscura.

Desmoralización nacional por desistimiento
Pablo Sebastián republica 27 Septiembre 2017

Los acontecimientos de Cataluña están provocando desánimo, indignación y una profunda decepción en un amplio sector de la ciudadanía española por causa de la débil -‘proporcional’- y a todas luces escasa respuesta que el Gobierno de Rajoy y el Tribunal Constitucional están dando a los golpistas del referéndum del 1-O que permanecen instalados en las instituciones que el Estado tiene en Cataluña.

Un desistimiento en las funciones y el mandato constitucional que ambos, Gobierno y TC, tienen y al que se sumado con entusiasmo el PSOE desde donde Pedro Sánchez ha llegado a decir que ‘en el referéndum 1-O no debe haber vencedores ni vencidos’, o sea un empate entre los demócratas y los golpistas (sic).

Algo con lo que ahora parecen conformarse los dirigentes del PDeCAT cuando declaran que no son partidarios de una Declaración Unilateral de Independencia, como si con ello nos hicieran un favor y de esa manera se garantizaran un sitial -de igual a igual con los demócratas- en una posterior mesa de negociación entra la Generalitat y el Estado, venido a menos.

Recordaba hace unos días el admirable escritor Felix de Azúa que durante el golpe del 23-F de 1981 al menos dos personas un militar (Gutiérrez Mellado) y un civil (Adolfo Suárez) se quedaron de píe mientras el resto de Diputados se agacharon (con excepción de Santiago Carrillo que permaneció sentado). Y concluía su artículo en El País (19/09/2017) diciendo en referencia al golpe catalán y al comportamiento de los demócratas: ‘allí están todos agachados hasta saber quién gana. No hay ni dos de pie.’

Mientras tanto en Cataluña siguen los preparativos del referéndum por parte de la Generalitat y la campaña por el ‘si’ a la independencia de los dirigentes de PDeCAT, ERC y CUP. Todo eso que ha sido prohibido por el TC, Tribunal que parece haberse tomado unas vacaciones para no tener que aplicar el artículo 92 de su propia Ley, suspendiendo como debiera en sus funciones tanto al Govern de Puigdemont como a la Mesa de Forcadell.

Un notable desistimiento del TC al que se suman otros del Gobierno y de su Fiscalía que se resiste a imputar el delito de sedición a los máximos autores del golpe, Puigdemont y Forcadell incluidos, porque dicho delito conlleva duras penas de cárcel y parece claro que tanto Rajoy como Sánchez no quieren que se aplique la Ley como se debe y prefieren que todo se quede en unas multas llevaderas, como las que ahora le están pasando al cobro a Artur Mas por la consulta del 9-N de 2014.

Naturalmente todo esto de la Democracia, el imperio de la Ley, el Estado de Derecho y la Constitución se ablanda y relativiza en aras del sueño imposible de recomponer la convivencia catalana y la unidad de España -por la que ayer hizo votos el Presidente Trump- en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez que se otorgue a Cataluña el título de nación y se le reconozca un concierto fiscal como el del País Vasco, es decir ofreciéndoles más dinero a cambio de unos pocos años de lealtad constitucional como ha insinuado el ministro De Guindos al Financial Times.

Crece la sensación de orfandad en la ciudadanía española y la de estupor entre los demócratas que residen en Cataluña mientras nos acercamos a la fatídica fecha del 1-O con un continuo tira y afloja de trucos y contra trucos entre el Gobierno de España y el de la Generalitat que hace ya tiempo que debió estar suspendido por el Tribunal Constitucional. Y que, diga lo que diga el PDeCAT, incluye entre sus planes el proclamar la independencia de Cataluña desde el balcón de la Generalitat.

Golpe de Estado en marcha (22)
Vicente A. C. M. Periodista Digital


LOS MOSSOS TEMEN QUE EL PRECINTO DE COLEGIOS ELECTORALES ACARREE PROBLEMAS DE ORDEN PÚBLICO.

Ya empiezan los Mossos a querer desmarcarse y cuestionar las decisiones de la Fiscalía sobre las acciones encaminadas a garantizar que los secesionistas no consigan su objetivo de abrir colegios ilegalmente y disponer mesas y urnas para votar en ese referéndum sin garantías declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. Respecto a la última orden de precintar los colegios que los golpistas han difundido como locales para votar, consideran que ese dispositivo podría acarrear problemas de orden público. Y claro, desde luego al menos la CUP ya ha iniciado los preparativos con la creación de los llamados Comités de Defensa del Referéndum. Una serie de unidades de acción que intentan garantizar, de forma pacífica, la apertura de los colegios ocupándolos antes de que los Mossos procedan a su precinto y, de ese modo, facilitar que se realice la votación sin problemas. Es decir, la CUP, un partido de extrema izquierda radical que ya ha dado sobradas muestras de que usa la violencia en sus manifestaciones y concentraciones, tiene previstas ya para estos días grupos de acción a los que llama Comités de Defensa, que más bien son una fuerza de ocupación que busca el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad encargadas de hacer cumplir la ley y defender el orden público.

La realidad es que el comportamiento previo de los Mossos ante los actos violentos de acoso a la Guardia Civil hace dudar seriamente sobre su implicación y lealtad institucional. Las ordenes no se cuestionan, se acatan y se cumplen. La finalidad de la medida, operativo policial, solo trata de obstaculizar la comisión de un delito de desobediencia, de prevaricación y de malversación de fondos públicos, en un acto claramente enraizado en un proceso de sedición. La toma de filiación de los responsables de esos colegios electorales es la primera medida de control y de comunicación a los responsables de las consecuencias de que desobedezcan y colaboren con la realización del referéndum ilegal. La siguiente medida es hacer visible mediante el precinto de los accesos, con lo que, si se violan estos y se accede a los locales, se estará cometiendo otro delito y las fuerzas de seguridad deberán actuar.

Es clara la provocación que lanza la CUP con la creación de esos Comités de Defensa y su amenaza de ocupar los colegios electorales antes de que los Mossos procedan a precintarlos. Su intención no es otra que buscar el enfrentamiento y la respuesta de desalojo que obligatoriamente debe darse por parte de las fuerzas de seguridad. Y a esto debemos sumar el comportamiento violento de su rama juvenil ARRAN y los lamentables episodios de la pasada semana en Barcelona, Manresa y otras poblaciones de Cataluña, Esta actitud delictiva sitúa a este partido claramente fuera de la ley por su comportamiento antidemocrático y de corte revolucionario, que le hace acreedor a ser excluido e ilegalizado del mapa político español.

Parece claro que con este comportamiento lo único que buscan es el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en una clara provocación como forma de conseguir una imagen de represión de las libertades y de la violencia del Estado contra el pueblo. Es por eso que hay que actuar antes de que lleguen a conseguir su propósito. Y eso comienza por la exigencia de responsabilidades penales a quienes promueven estos nuevos actos de desobediencia y de desafío a la legalidad vigente. Es la hora de que la Fiscalía denuncie estos hechos ante los jueces y se impute a la cúpula de un partido anti sistema y radical como es la CUP.

¡Que pasen un buen día!

El independentismo, enfermedad infantil del nacionalismo
Luis de Velasco republica 27 Septiembre 2017

En esa fase estamos. En un interesante artículo publicado el pasado día 25 en El País “Combate por la hegemonía” de Antonio Santamaría, el autor se refiere a las tres fases de los movimientos nacionalistas según Miroslav Hroch. Una cultural, de reivindicación de las diferencias culturales; otra autonomista donde se reclama el autogobierno dentro del Estado y una tercera, la independentista, es decir Estado propio como templo de la nación. Estamos en esa tercera fase aquí y ahora, esa fase que recuerda aquello del “izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” que escribió Lenin.

Analizar las causas próximas y remotas que nos han llevado hasta aquí es muy complejo y, sobre todo, muy polémico. Lo estamos viendo cada día, incluso cada hora con declaraciones, análisis, artículos totalmente diferentes. Salvo mínimas excepciones la mayor parte de los mismos se utiliza como arma arrojadiza en esta lucha que no es otra cosa que una lucha por el poder, elemento decisivo en todo devenir social sobre todo en momentos como el actual, que hay que calificar como decisivos, incluso revolucionarios. Porque lo que persiguen los independentistas es una verdadera revolución en nuestro país por reaccionarios que sean sus objetivos.

A estas alturas a menos de una semana de la convocatoria del 1-O y dentro de la confusión reinante hay algunas cosas claras (para quienes las quieran ver, seguramente no serán muchos).

Una es que el salto a la ilegalidad y por ello la ilegitimidad en este proceso, es clara responsabilidad del independentismo. Se produce con las aprobaciones ilegales en el Parlament de las leyes del Referéndum y de la Fundacional de la República y de Transitoriedad. Es decir, cuando tras sesiones bochornosas se pone en marcha la llamada “Desconexión”. En su toma de posesión, enero de 2016, como nuevo presidente del gobierno catalán gracias a los votos de la CUP, Puigdemont habló de su programa, un programa para los siguientes dieciocho meses, el mismo programa de Mas definido por la declaración institucional declarada en su momento inconstitucional. Ese programa, nudo central de “prucés”, busca la “desconexión”, es decir la independencia de Cataluña. Se trata de ir articulando una legalidad e institucionalidad “catalana”, paralela a la española. Así cuando el nuevo presidente remarcó que ese proceso sería acorde a la “legalidad” ya estamos viendo a la que se refería, a la legalidad “ilegal”, la catalana y esto no es un juego de palabras.

Esto nos lleva una segunda consideración hoy también muy clara más allá de disquisiciones teóricas. Se ha producido una enorme quiebra en la sociedad catalana así como en la sociedad española en su conjunto puesto que la primera es parte, muy importante cualitativa y cuantitativamente, de la segunda. Lo estamos viendo cada día y, lamentablemente, la tensión seguirá creciendo, por supuesto también después del próximo día 1. Quiebra ciudadana e institucional de la que el principal responsable es el independentismo, esa enfermedad infantil, con el gobierno Puigdemont a la cabeza acompañado de sus abundantes y variopintas terminales tanto dentro como fuera de Cataluña.

Mucho y con cabeza muy fría habrá que trabajar a partir del próximo 2 para deshacer tantos entuertos. Difícilmente con los mismos primeros actores. Pero ese es otro tema para más adelante.

Profesores universitarios analizan el futuro convulso de España. "España vive un momento crítico"

La Tribuna del País Vasco - La Tribuna de Cartagena 27 Septiembre 2017

La Tribuna de Vasco se ha puesto en contacto con diferentes y prestigiosos profesores universitarios para tratar de hallar algo de luz en el sombrío panorama que se cierne sobre España a corto plazo. Todos ellos han respondido a similares preguntas o han mostrado una opinión general sobre el porvenir del país. Ninguno de ellos cree que el golpismo catalán tenga alguna posibilidad de triunfar, pero todos coinciden en lo peligroso que resulta que el Estado democrático no sea capaz de hacer cumplir las leyes o que éstas no se apliquen a todos los ciudadanos por igual.

Carlos Roldán (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid). Profesor Titular de Filosofía. Director de Teatro. Escritor y ensayista.
¿Cómo valora el momento actual que se está viviendo en Cataluña?
Es un momento que tenía que llegar como consecuencia del excesivo poder electoral e institucional que se le ha dado a una ideología que naturalmente se vuelve totalitaria en tiempos de crisis.

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre?
Habrá enfrentamiento en las calles azuzada y dirigida por la delincuencia organizada en que se ha convertido la Generalitat. Responsabilizará de esta violencia al Estado ya que ha interiorizado la mentalidad de una guerrilla en vez de una Institución. Se ha barbarizado.

¿Qué cree que ocurrirá a partir del 2 de octubre?
La facción más liberal y burguesa de los delincuentes de la Generalitat se irá de rositas y se adscribirán a la plataforma federalista que PSOE y Podemos están tratando de organizar, las CUP proclamarán la independencia unilateral y serán borrados del mapa asumiendo la peor parte ya que la escasa contundencia estatal se centrará en ellos. En menos de diez años y con una Constitución reformada aún más federal volverán a intentar lo del 1-O.

¿Cuál es –en su opinión- la o las decisiones que debería tomar el Gobierno de España?
Suspensión de la autonomía catalana. Cárcel para los responsables del 1-0 y prohibición de los partidos separatistas. Reforma urgente de la Ley Electoral para que los votos de todos los españoles valgan lo mismo y circunscripción electoral única en las elecciones generales. Nada de esto hará el PP ni ningún partido del régimen actual. Va en dirección contraria a su propia naturaleza y función.

¿Qué es para usted España?
España debe ser una nación política unida que lidere o al menos coopere en un proyecto humano alternativo al capitalismo global, y basado en valores republicanos, democráticos y socialistas.

José Luis Orella (Universidad CEU San Pablode Madrid). Profesor Titular de Historia Contemporánea. Director Departamento Historia del pensamiento
¿Cómo valora el momento actual que se está viviendo en Cataluña?
Crítico, porque aunque la postura proindependentista no sea mayoritaria, su capacidad de sugestionar a casi dos millones de catalanes, no es ninguna broma. Tienen base para ser una mayoría social en el futuro, si siguen disponiendo del control de la cultura y la educación.

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre?
Esperemos que quede en una pantomima, con éxito exclusivamente en pueblos muy pequeños, y con la imposibilidad de hacerlo en los grandes centros urbanos, por la fuerte presencia policial.

¿Qué cree que ocurrirá a partir del 2 de octubre?
Es el nacimiento de un victimismo de una “nación herida”, se abre la campaña electoral para unas elecciones catalanas, donde ERC juega a tomar el poder como elemento director del movimiento independista, y Podemos y sus aliados juegan a ser el socio que lleve a Cataluña hacia un federalismo de naciones ibéricas.

¿Cuál es –en su opinión- la o las decisiones que debería tomar el gobierno de España?
Se necesita una nueva lectura del régimen de 1978, que se encuentra agotado y amortizado. La pluralidad de España debe permanecer visible, pero compatible a través de la cultura y la educación con el ser de España, lo que evidencia la necesaria devolución de estas competencias a las autoridades centrales, por parte de las consejerías de educación.

¿Qué es para usted España?
Es una comunidad nacional afianzada por siglos de historia, que ha logrado aunar una unidad, en su origen de Fe, proveniente de una gran diversidad cultural y de caracteres, que nos hizo únicos, para tener la flexibilidad de generar el primer imperio global de la historia, y mantenernos como primera potencia del mundo, durante siglo y medio; y como tercera otro siglo y medio.

José Manuel Cansino (Universidad de Sevilla). Profesor Titular de Economía Aplicada. Director de la Cátedra de Economía de la Energía y del Medio Ambiente. Columnista de prensa. Analista político.
¿Cómo valora el momento actual que se está viviendo en Cataluña?
Como un momento grave, previsible y superable. En las últimas décadas se han reforzado todos los “particularismos” regionales al tiempo que se ha hurtado cualquier afecto social y político a la Nación Española salvo en el ámbito deportivo. El secesionismo ha crecido sin tener que enfrentarse a un discurso cultural, histórico y político desde España que lo desenmascarase.

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre?
Desde antes del 1 de octubre se ha puesto en marcha un proceso de aplicación de la ley que no se detendrá ese día. El tiempo judicial no es el tiempo político pero es implacable. Posiblemente sólo le quepa al presidente de la Generalidad volver a convocar unas nuevas elecciones vestidas otra vez de plebiscito. Al mismo tiempo habrá un test determinante para ver si las competencias en materia de seguridad siguen transferidas o no. La Fiscalía ha encargado a los mossos que sean los primeros en impedir el referéndum ilegal.

¿Qué cree que ocurrirá a partir del 2 de octubre?
Probablemente una huelga general en Cataluña. Sin embargo no debe pasarse por alto que ni los escarches ni las manifestaciones de estos días están siendo masivos. Ni siquiera lo fue cuando rodearon a la Consejería de Hacienda de la Generalidad. Toda la deriva secesionista es esencialmente emocional. Se desgasta con el tiempo si las expectativas no se satisfacen.

¿Cuál es –en su opinión- la o las decisiones que debería tomar el gobierno de España?
Las decisiones deben ser de Estado y no de gobierno. Los secesionistas han medido mal sus posibilidades de respaldo internacional; por ejemplo con la reivindicación de los ‘Países catalanes’ que afecta a Italia (Cerdeña) y a Francia (Rosellón). Son países con un fuerte sentimiento nacional y ya han pasado por desafíos más fuertes como el terrorismo. Junto a esto, la revalidada victoria de Merkel ratificaría la posición de Alemania; para un alemán violentar la Constitución es algo desde todo punto inaceptable. Por último, el respaldo de EEUU al gobierno espanta el fantasma de una posible injerencia rusa. Injerencia que nunca ha pasado de la mera especulación conspiranoica.

¿Qué es para usted España?
Sin lugar a dudas un sugestivo proyecto de vida en común que ha tenido una aportación determinante en la Historia de la Civilización humana y que debe liberarse de la losa del complejo para seguir sumando en el contexto mundial.

José Gabriel Storch (Universidad Complutense de Madrid). Profesor Titular de Derecho Civil. Ensayista. Escritor.
¿Cómo valora el momento actual que se está viviendo en Cataluña?
Bajo una tensión preocupante y, al tiempo, esperanzada. Lo primero, porque supone un riesgo grave de fraccionamiento de España y de marginación de la mayoría de catalanes que no es independentista. Y lo segundo, porque esa mayoría de catalanes que se sienten españoles pueden, y deben, hacer valer su voz. El problema parece ser que una minoría de embaucadores y de populistas tienen maniatada a esa mayoría, con cantos de sirena y una machacona propaganda que comienza desde la infancia en los colegios.

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre?
Mucho ruido y pocas nueces. Alguna algarada (en la que se busca, ante todo, algún mártir), que rápidamente se controlará desde los poderes del Estado.

¿Qué cree que ocurrirá a partir del 2 de octubre?
Esa es la cuestión más difícil. No se puede de un plumazo resolver un problema secular (a los catalanes no les gusta que les manden en lo suyo ni que les saquen los dineros para pagar fiestas y corruptelas ajenas), que fue especialmente alimentado por el victimismo pseudo histórico de la Renaixença y por los sucesivos Gobiernos de la Generalidad. Haría falta un grandioso esfuerzo de recíproca generosidad y buena fe para resolver el problema, del que ya decía Ortega, con harto pesimismo, que no nos queda más remedio que convivir con él.

¿Cuál es –en su opinión- la o las decisiones que debería tomar el Gobierno de España?
En primer lugar, pacificar y aplacar a los aguerridos y airados, y no con el garrote sólo (eso no haría más que aumentar el ya secular victimismo). Y, desde luego, que las competencias en Educación sean controladas por el Estado o transferidas a éste, pues es a través de la educación como se alimenta a las masas poblacionales en el odio a España. La solución, pues, la veo a muy largo plazo, pero el paso hay que darlo ya, con fortaleza, pero también con templanza, con la ayuda del Derecho.

¿Qué es para usted España?
Una empresa colectiva de la Nación que afirme la dignidad humana y la justicia social como valores supremos. Tarea apasionante pero también difícil…

Sergio Fernández Riquelme (Universidad de Murcia). Profesor. Historiador. Escritor. Investigador social.
¿Cómo valora el momento actual que se está viviendo en Cataluña?
Es un conflicto identitario artificial, como todos, que enfrenta a ciudadanos y a regiones que perfectamente pueden vivir en armonía, mientras Europa y el mundo camina hacia un futuro casi sin fronteras e interconectado globalmente. Un conflicto entre dos formas de concebir la identidad nacional: España o el sueño de una nación plural y cívica (con sus virtudes y defectos) y Cataluña o la ucronía de una nación étnica y cultural (rememorando la dialéctica entre Renán y Strauss, entre franceses y alemanes a finales del siglo XIX) y que esconde, como todos las polémicas entre "tribus y taifas", el debate sobre temas cruciales para la vida diaria de los ciudadanos y que pasan casi inadvertidos: el futuro del Estado del bienestar, la defensa de los derechos laborales, los problemas demográficos, el cambio climático, etc.. Estamos en un momento histórico crucial que va a definir, posiblemente para siempre, la relación de la región catalana con el resto de España, y el mismo futuro de la nación española como unidad jurídico-política.

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre?
Habrá un simulacro de Referéndum, mediante una movilización independentista en las calles y un voto simbólico en varios centros electorales.

¿Qué cree que ocurrirá a partir del 2 de octubre?
Es difícil saberlo, pero posiblemente siga el conflicto institucional habiendo dos hipótesis viables: la más probable, a mi juicio, es que el Gobierno de Cataluña proclamé la Independencia unilateral y la creación de una República catalana (rememorando al Estat Català de Francesc Macià), provocando un choque definitivo de futuro incierto; la más improbable, pero más deseable, es que se llegue a un acuerdo entre Madrid y Barcelona sobre una nueva relación de futuro que acabe con el proceso soberanista y cierre el debate identitario en la España del siglo XXI (mediante un nuevo pacto fiscal o una reforma constitucional específica). Pero la Historia siempre es "probabilidad humana" (no siempre objetiva), siendo posible el acuerdo cuando parecía imposible (no siempre racional).

¿Cuál es –en su opinión- la o las decisiones que debería tomar el gobierno de España?.
Lo único que puede hacer el Gobierno es defender la legalidad y la unidad de España, eso sí, impulsando un nuevo proyecto nacional que recupere la convivencia y la concordia entre los pueblos y regiones del territorio nacional sobre valores superiores.

¿Qué es para usted España?
Es un gran proyecto histórico en común entre generaciones, familias y diversas regiones y culturas, que pese a errores y conflictos pasados de los que hay que aprender, ha sido y puede seguir siendo ejemplo de convivencia y solidaridad en busca de la protección de las necesidades reales de la población: la solidaridad y la unión en pro de la defensa de los derechos ciudadanos (sociales, laborales, medioambientales) ante los riegos de este mundo global cada vez más injusto y contaminado.

Rogelio Alonso. Profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
¿Cómo definiría la actual situación política y social en España?
Es una situación anómala en el sentido de que un país como España atraviesa momentos de inestabilidad considerable motivados por un sorprendente problema. Me refiero al cuestionamiento de la legalidad y del marco jurídico político por parte de formaciones políticas nacionalistas y de una parte del electorado minoritaria en el conjunto del país, pero significativa en ciertas comunidades autónomas.

En un país con una democracia consolidada es una anomalía ese cuestionamiento de la legalidad y de la legitimidad democrática, de las instituciones desde las que ejercen su poder quienes tanto se benefician de la propia democracia que desafían y atacan.

Existen en España problemas políticos, sociales y económicos que requieren la atención y la acción de la elite política, si bien en la actualidad el debate político y mediático está dominado por ese desafío independentista bajo el que subyacen muy preocupantes actitudes: hay actores políticos dispuestos a chantajear al Estado en su afán de destruir los cimientos del mismo. Y también hay quienes minimizan la seriedad de un ataque a la legitimidad y a la legalidad democrática y las consecuencias que ello tiene tanto para la convivencia como para el desarrollo político, social y económico del país.

Es normal la existencia de conflictos en un sistema democrático, y constantemente los ha habido en el nuestro y los habrá. Pero es lamentable la pérdida de energía y de tiempo que se derivan de conflictos generados por agravios inventados y por la falta de lealtad a la comunidad política.

Félix de Azúa. Doctor en Filosofía y Catedrático de Estética. Articulista y escritor
¿Cómo definiría la actual situación política y social en España?
Conflicto en la finca. Los señoritos están alterados. La solución para España pasa por limpiar el país de amiguetes, cosa harto difícil cuando todos los políticos se jubilan en las grandes compañías. No podemos seguir pagando jubilaciones de inútiles con el recibo de la luz, del teléfono y así sucesivamente. Pero lo peor es el desastre territorial. La dejadez gubernamental ha permitido que avance el fascismo provincial de un modo insensato. Veremos si se puede remediar ese dislate o es ya demasiado tarde.

La falacia nacionalista de que el castellano fue impuesto a la fuerza en Cataluña
Castilla no trató de imponer su lengua y los monarcas de la dinastía de los Habsburgo procuraron, al igual que en otros rincones de su imperio, que se respetaran las lenguas locales.
César Cervera ABC 27 Septiembre 2017

La posición estratégica de Cataluña, puerta hacia el resto de Europa y bañada por el Mediterráneo, ha convertido su historia en un constante mestizaje cultural. Al contrario de lo que afirman los nacionalistas, en esta región española el catalán no ha sido el único idioma y, desde luego, el castellano nunca fue introducido a la fuerza. Ambos idiomas, y otros, convivieron en Cataluña sin confrontación hasta el siglo XX.

Como relata Jordi Canal en «Historia mínima de Cataluña» (Turner), el catalán se originó en el noreste peninsular y en el sur de la Galia a partir del latín vulgar que introdujeron los romanos durante la conquista. La alta penetración que tuvo la cultura romana, sobre todo en el litoral, hizo a su idioma inmune a la influencia celta, griega, fenicia e ibérica. Solo en la zona pirenaica la influencia latina fue menor, hasta el punto de que en Ribagorza y Pallars se habló hasta la época carolingia una modalidad del vasco.

Al igual que con otras lenguas peninsulares es imposible saber el momento exacto en el que el latín vulgar, en la variante de este territorio, evolucionó a un incipiente catalán. Algunos filólogos sugieren el primitivo romance se conformó entre los siglos VII y VIII. Lo que está claro es que durante la Edad Media Cataluña y el resto de territorio peninsular fueron multilingües. El catalán –como señala Jordi Canal– «nunca, a lo largo de la historia, ha sido la única lengua en Cataluña. Ha coexistido, tanto en sus formas habladas como escritas, con otras lenguas, igualmente consideradas como propias por una porción más o menos amplia de catalanes». De esta forma, la convivencia entre el latín, la lengua de oc, el aragonés y el catalán fue lo habitual en Cataluña.
La convivencia medieval entre lenguas

La lengua de oc o provenzal fue la lengua cultural de lo que es hoy en día el sur de Francia y las regiones vecinas durante todo el periodo medieval, particularmente a través de los trovadores y trobairitz. En Cataluña la penetración fue amplia e incluso cuando dejó de usarse a nivel oral, la poesía se siguió cultivando en lengua de oc durante siglos, no así la prosa. De modo que esta tradición no se rompió definitivamente hasta el siglo XV con la obra del valenciano Ausìas March, autor de «Llir entre cards».

La convivencia entre el aragonés y el catalán también se extendió durante varios siglos. No obstante, dentro de la Corona de Aragón, conformada por los reinos sometidos al Rey de Aragón (Aragón, los Condados catalanes, Valencia, las islas baleares, parcialmente Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles y los ducados de Atenas y Neopatria), la lengua no era el eje vertebrador, ni el factor común, sino la sumisión a la jurisdicción de un Rey y de una dinastía, la Casa de Aragón. Cada uno de los territorios conservó su propia lengua y en la Cancillería real, organizada por Jaime II, los funcionarios dominaban a la perfección el catalán, el aragonés y el latín, del mismo modo que lo hacían los comerciantes y la incipiente burguesía. En la Corte, por su parte, se hablaba o el aragonés o el catalán dependiendo del lugar en el que estuviera establecida. La influencia entre ambas lenguas fue inevitable.

Más adelante, en la unión dinástica que se produjo con los Reyes Católicos, Castilla y su idioma adquirieron un papel preeminente con respecto al resto de reinos debido a que la población castellana suponía el 80% de España y ocupaba tres cuartas partes del territorio peninsular. El castellano se convirtió en la lingua franca, la lengua común, en España. No obstante, como Henry Kamen recuerda en su libro «España y Cataluña: Historia de una pasión» (La Esfera de los libros), Castilla no trató de imponer su lengua en ningún momento y los monarcas de la dinastía de los Habsburgo procuraron, al igual que en otros rincones de su imperio, que se respetaran los idiomas locales. Es más, la clerecía no catalana llegada en esos años se esforzó en aprender la lengua catalana y los jesuitas, por ejemplo, se cuidaron de escoger solo a catalanes para trabajar en la región.

La lengua de las élites: el castellano
La edad de oro de la literatura castellana, entre los siglos XVI y XVII, vincularon en Cataluña la idea de que este idioma era propio de las letras cultas. De las 38 obras impresas en Lleida en las dos primeras décadas del siglo XVII, doce eran en latín y el resto en castellano; mientras que ninguno en catalán. Pero mientras en las librerías catalanas las obras más vendidas eran en castellanos, con un éxito inédito de los textos de Santa Teresa de Ávila; en las calles casi todo el mundo hablaba catalán. «En Cataluña el pueblo común no entiende el castellano», afirmaba todavía en 1636 un clérigo de esta región española. Entonces, ¿cómo y cuándo se produjo el proceso de asimilación del castellano entre las clases bajas?

El proceso comenzó con la práctica de las élites de Barcelona del bilingüismo por una razón pragmática e inmediata. La administración del virrey y la Inquisición manejaban el castellano como lengua vehicular y quien quería influenciar en estos organismos requería conocer esta lengua. Un amplio sector de las clases altas prefería hablar castellano en vez del idioma del vulgo y educar a sus hijos en esta lengua, así como realizar los discursos públicos en ella. De las élites, el castellano se trasladó finalmente al pueblo con el paso de los siglos, pese a lo cual el catalán sobrevivió en una «modalidad infradesarrollada», de espaldas a la alta cultura.

La lengua hablada en Cataluña fue casi exclusivamente el catalán hasta finales del siglo XIX. Lo que contradice el mito nacionalista de que después de 1714, cuando se produjo el asedio de Barcelona que puso fin a la Guerra de Sucesión, hubo un intento desde la Corte de Madrid de erradicar el catalán. En este sentido, sí es cierto que las Leyes de Nueva Planta exigieron el uso general del castellano en la administración, con el fin de unificar las ordenanzas administrativas. Lo que no evitó que el catalán siguiera usándose en la vida pública y privada de forma mayoritaria. Así las cosas, no hay que olvidar que en la corte de Felipe V la lengua oficial era el francés y los despachos importantes se realizaban en esta lengua. El castellano no era ya una lengua tan predilecta como se podría esperar... En cuanto a la alta cultura, el idioma efectivo era el italiano, lejos de la edad de oro de la literatura castellana un siglo antes.

De la represión franquista a la nacionalista
El castellano fue asimilado de forma progresiva desde arriba, mientras que el catalán seguía vivo abajo sin que fuera objeto de agresiones de ningún tipo. A finales de siglo XIX fue perdiendo influencia, sobre todo en las grandes ciudades. Durante la dictadura de Primo de Rivera se intentó limitar su uso, pero aquella intentona tuvo pocos efectos prácticos. No así con la dictadura Franquista, donde la lengua catalana fue penalizada en todos los ámbitos a modo de castigo contra una zona considera rebelde por el bando nacional. La publicación y venta de libros en catalán quedaron restringidos, e incluso hubo intromisiones en la esfera privada con la obligación de bautizar a los niños con nombres castellanos. Una vez finalizó el periodo dictatorial, la Generalitat trató de revertir todo el proceso valiéndose de algunos de los mismos instrumentos represivos pero, esta vez, contra el castellano. El objetivo de las últimas décadas ha sido el de controlar y casi eliminar el papel del idioma más hablado hoy en la vida pública y privada de Cataluña: el castellano.

Los nacionalistas han empleado el separatismo lingüístico como arma arrojadiza y la Generalitat ha relegado el castellano a una posición secundaria, a pesar de que los estudios sobre el uso del catalán apuntan a que el castellano ya es el idioma más habitual. Según la encuesta de usos lingüísticos de la población de 2013, realizada por la Generalitat, el catalán es el idioma habitual del 36,3% de la población de Cataluña, mientras que el castellano lo es para el 50,7% de los habitantes.

La tendencia parece clara. En el mencionado libro de Kamen, se atreve a pronosticar que en el futuro el catalán pueda acabar en la lista de la UNESCO de lenguas europeas en amenaza de extinción, como le ha ocurrido al euskera recientememte. «No es sorprendente, porque el bilingüismo regional nunca ha funcionado en ninguna parte, en ningún país. En España, todas las lenguas minoritarias están amenazadas por el avance del castellano», sostiene el hispanista.

Nos merecemos lo de Cataluña
Pedro de Hoyos Periodista Digital 27 Septiembre 2017

Soy de la triste opinión de que España se merece lo que está pasando en Cataluña. Somos responsables. O al menos somos corresponsables por haber elegido gobiernos que han dado alas a los independentistas, menospreciando sus fuerzas, sus intereses o su voluntad. Y a pesar de ver lo que estaban haciendo los hemos reelegido cada cuatro años. Culpables.

Las ofensas del nacionalismo catalán, sus continuos menosprecios, han llegado al punto de igualar España y fascismo, España y robo, España y Franco. Y sin embargo los españoles hemos hablado catalán cuando le interesó a Aznar y hemos “aprobado” lo que saliera del Parlament cuando convenía a Zapatero. Saliera lo que saliera, porque cuando Zapatero lo afirmó no se sabía aún, aunque se podía prever, el rumbo separatista de aquel nuevo Estatut.

Sus ofensas, racistas, clasistas, se producían con desprecios de Pujol al idioma (“Que pongan el karaoke” vino a decir cuando le pidieron que reprodujera en castellano unas declaraciones que acababa de hacer en catalán), a la historia o a las leyes. Y los gobiernos centrales, elegidos democráticamente, doblaban una y otra vez la cerviz ante él cuando interesaba aprobar una nueva ley. Y en cada caso se producía una venta de los intereses generales españoles a los intereses catalanistas. Y volvíamos a reelegir a unos y a otros. Culpables.

Durante años los nacionalistas han incumplido sentencias de los más altos tribunales sin que pasara nada, lo que significaba manga ancha para Cataluña, y sin que nadie les exigiera respeto a los tribunales emanados de la constitución. Durante décadas han escondido y ofendido la bandera de todos, sin que el Estado haya intervenido en defensa de la legalidad y los intereses comunes. Durante décadas los nacionalistas han perseguido el idioma castellano, por muy cooficial que fuera, sin que jamás el Estado haya intervenido en defensa de la realidad.

Durante décadas los nacionalistas han manipulado la Educación, burlando la enseñanza del castellano. Y nadie en nombre del Estado ha intervenido en defensa de la legalidad y de los intereses comunes. Durante décadas la escuela catalana ha adoctrinado a los niños –si hay algún tabú en Educación debe ser el de la manipulación de niños indefensos- sin que la Alta Inspección del Estado haya intervenido.

Y siempre hemos reelegido a los causantes que, felices y satisfechos, seguían cometiendo las mismas tropelías. Con nuestro permiso, claro. Con nuestro voto. ¿Somos o no responsables? Y no obstante todo ello la inversión del Estado (o la privada favorecida por el Estado) ha seguido yendo a una de las regiones más ricas y prósperas, abandonando a las más pobres y desfavorecidas y a pesar del cariz que con el paso de los años iba tomando ya la situación en Cataluña.

Los gobiernos pasados andaban sobrados de razones para cortar tantos desmanes, pero no lo han hecho por miedos o por complejos, no fuese que alguien les llamase españolazos. ¿Por qué se ha callado cada vez que desde medios oficiales se alentaba el “España nos roba”? ¿Por qué no se ha ayudado a las familias que querían estudiar en castellano? ¿Por qué se ha callado después de cada ofensa al himno? ¿Por qué a pesar de las amenazas de independencia se ha seguido invirtiendo preferentemente en Cataluña? ¿Por qué no en Murcia, Palencia o Burgos? ¿Por qué nuestros dirigentes se han encogido de hombros, han callado y tolerado? ¿Nadie sabía que las bolas de nieve van siempre hacia abajo y aumentando de tamaño?

Hemos llegado por consentimiento a esta situación kafkiana, en la que defender la legalidad constitucional es facha, en la que enseñar la bandera nacional es facha (Dios mío, ¿cuándo seremos como los franceses o los daneses?). Por consentimiento hemos llegado a una situación en la que el nacionalismo ha copado todos los puestos de la sociedad, desde las AMPAS a los bomberos, como si en Cataluña solo hubiese una sociedad, un solo sentimiento de catalanidad, sentimiento del que con desprecio de las instituciones se han apropiado exclusivamente los nacionalistas. Por consentimiento nacional hemos permitido que los más brutos del nacionalismo hayan llegado a hacerse con el poder y plantear al Estado un duelo en el OK Corral que, si no lo van a ganar, nos debilita y ofrece una imagen del ridículo nacional en todos los medios internacionales. Y ofende al sentido común a la decencia y a 40 millones de españoles. Bueno, menos a Pablo Iglesias y los suyos.

España se merece lo que está pasando en Cataluña.

Las agencias de viajes ya notan el ‘procés’: se desploman el turismo en Cataluña por encima del 20%
Borja Jiménez okdiario 27 Septiembre 2017

Las agencias de viajes y compañías turísticas españolas están notando un importante bajón en las reservas hoteleras y de apartamentos, y en los propios viajes a Barcelona. Un bajón, que se ha acentuado en las previsiones para este próximo fin de semana, en el que la Generalitat sigue teniendo previsto continuar con su amenaza soberanista con la celebración el referéndum ilegal.

Aunque las agencias de viajes y su patronal, Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), han adquirido la estrategia de “no meter miedo”, y niegan en primera instancia un declive turístico en Cataluña tras los últimos acontecimientos, lo cierto es que fuentes internas de determinadas agencias de viajes han confirmado a OKDIARIO que la caída asciende en algunos casos al 20% en comparación con octubre del año pasado.

Para muestra de la estrategia tanto de la patronal como de las propias agencias, basta ver lo sucedido esta semana. Rafael Gallego, como portavoz de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), ha asegurado a determinados medios nacionales que las reservas de viajes a través de agencias desde el resto del país hacia Cataluña “se han paralizado en seco” para este fin de semana.

Sin embargo, según ha podido saber OKDIARIO, estas palabras han provocado un incendio interno en la patronal, toda vez que el presidente de la misma, Martí Sarrate, ha explicado a este periódico que “Gallego no es la persona autorizada a hablar con los medios”. De este modo, Sarrate ha querido suavizar las palabras de su compañero en la patronal, diciendo que “estábamos más preocupados con el tema de los atentados que con la situación actual en Cataluña. La gente que elige Cataluña como destino vacacional no lo deja por esta situación. Al final, Cataluña representa el 25,7% en materia turística en el Gobierno español”.

Y es que, aunque explica que “es cierto que en los países con conflictos la situación turística se agrava”, distintas agencias de viajes han reconocido a este periódico que la realidad se acerca más a las primeras declaraciones de la patronal. Es decir, que sí que están notando un importante declive en las contrataciones turísticas, y más si cabe de cara a este fin de semana.

“Nosotros creemos que hay que buscar una solución efectiva de la situación. Hay que tener respeto hacia los ciudadanos y empresas que conformamos esta sociedad plural y abierta. Esto es lo único que reclamamos y reivindicamos”, explica a este periódico el presidente de CEAV.
Las turísticas empeñadas en garantizar la paz

Una de las grandes agencias de viajes de este país han reconocido que son muchos los viajeros extranjeros que preguntan sobre la posibilidad de viajar a Cataluña con seguridad, a lo que la atención al cliente de estas empresas están obligadas a asegurar al turista la paz en la región catalana, algo que, obviamente, ni ellos mismos saben.

OKDIARIO habla con jóvenes universitarios contrarios al 1-O
Estudiantes de la UAB: “Nos han llegado a escupir y a tirar piedras por no pensar como los independentistas”
Raquel Tejero okdiario 27 Septiembre 2017

Sociedad Civil Catalana lucha por defender las ideas de aquellos que no comparten el espíritu separatista de aquellos que abogan por el referéndum ilegal de Cataluña. OKDIARIO ha visitado el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona con Josep Lago, coordinador de Joves SCC y María Domingo, vicecoordinadora de la plataforma. “Hemos vivido momentos muy tensos por defender la unidad de España”, asegura la joven de tan solo 22 años.

“En esta universidad durante mucho tiempo ha habido un monopolio ideológico, nosotros llegamos y rompimos esa dinámica”, afirma Josep sobre los movimientos de ultra izquierda asentados en el centro educativo.

No pensar de la misma manera no les ha salido gratis. Según cuentan y demuestran los vídeos, SCC ha sufrido una serie de ataques procedentes de los grupos más radicales de la universidad. Aunque estos no forman una mayoría en cuanto al número total de estudiantes, “parece que existe una sola voz”.

“Nos han intentado silenciar para que nadie quisiese simpatizar con nosotros”, aseveran. Estos hechos les han llevado en múltiples ocasiones a perder afiliados en la sociedad.

Las acciones violentas han sido de todo tipo, según cuentan los entrevistados. Desde pintadas de “la UAB será la tumba de SCC” a instalar una carpa y que fuese “reventada” y “rociada con un extintor”.

El episodio de la carpa fue precisamente uno de los hechos que popularizaron a la Sociedad Civil Catalana. Josep y María cuentan que “fueron momentos muy tensos” donde la rectora ni siquiera “daba permiso a los Mossos para que entrasen”.

Los jóvenes relatan que, aunque no son hechos que ocurren diariamente, les han llegado también a “escupir y a tirar piedras”. Incluso, según recuerda Domingo, durante una exposición llegaron a “silbarle mientras hablaba”. La actitud del profesor en ese momento no fue de reproche a los increpadores sino “que se rió”.

María critica también la “pasividad del rectorado” lo que convierte su día a día en “más difícil”: “Que la rectora no quiera condenar lo que está pasando es muy grave”, se queja.

“Se dice que en Cataluña no hay violencia, pero cuando uno disiente de lo que ellos piensan sí que la hay”, afirma Lago.

La reflexión a la que el joven llega es que “en Cataluña hay una estrategia interesada de asociar el concepto de facha a la unidad de España”, sin embargo tanto él como María se consideran “de izquierdas”.

Los jóvenes de SCC han concluido la entrevista expresando que, pese al acoso que han sufrido, el apoyo es cada vez mayor. “La gente está harta de ver como unos pocos radicales separatistas dicen qué se puede decir y qué no. Los estudiantes se acercan, nos apoyan y son de cada vez los que creen que no solo es importante su existencia, sino también necesaria”, asegura Josep Lago.

La internacional nacionalista desembarca en el 'procés': corsos, bretones, escoceses...
Movimientos regionalistas e independentistas acudirán a arropar a Puigdemont. Crece la preocupación en Bruselas. Será "un experimento para Europa", dicen los nacionalistas
Rafael Méndez. Ángel Villarino elconfidencial 27 Septiembre 2017

El pasado lunes, la televisión francesa LC1 entrevistó a Carles Puigdemont presentándolo como "el hombre que hace temblar Europa". El 'procés' hace días que saltó la frontera y llegó a las ruedas de prensa de Bruselas y a las portadas de los medios internacionales. Con la internacionalización del procés, el 1-O se convertirá en el "experimento" de los movimientos nacionalistas de toda Europa, como lo define un diputado belga. A los partidos nacionalistas vascos, se suman occitanos, bretones, corsos, escoceses, flamencos e italianos del norte que llegarán a Barcelona como observadores y como apoyo al referéndum, según han confirmado desde sus respectivos partidos a El Confidencial.

Todos mandarán a alguien a apoyar el referéndum ilegal y a tomar nota de lo que ocurra. "Si Cataluña se independiza y entra en la UE rápidamente, eso nos ayudará a todos los movimientos. Si no es así, nos frenará", señala Nil Caouissin, portavoz de la Unión Democrática Bretona. Ninguno de estos grupos nacionalistas, excepto quizás el escocés, tiene por ahora la fuerza del secesionismo catalán. Algunos, de hecho, solo son regionalistas.

La maquinaria exterior de la Generalitat está funcionando a toda máquina para atraer a políticos internacionales. Y los nacionalistas de media Europa se han apuntado sin dudarlo, algunos a título personal, como el diputado del Parlamento escocés Ivan McKee. "No vamos a mandar una delegación oficial, pero varios compañeros del partido visitaremos Barcelona ese fin de semana para permanecer junto a la gente que cree en los principios democráticos. Queremos observar la situación en Cataluña de cerca y aprender de las similitudes y diferencias con Escocia", responde.

El nacionalismo escocés, que tradicionalmente ha optado por un perfil bajo en sus declaraciones sobre Cataluña, está ahora apoyando enérgicamente el voto del 1-O. La primera ministra, Nicola Sturgeon, lo ha dejado claro en su cuenta de Twitter y en entrevistas como esta con la BBC. McKee augura una salida pactada con Madrid, similar a la que alcanzó su partido con el entonces presidente David Cameron en 2012, el llamado Acuerdo de Edimburgo. "Espero que haya diálogo entre los gobiernos de Cataluña y España. Sería preferible eso a que la policía secuestre las papeletas y entre en las redacciones de los periódicos", dice.

En otros casos, se trata de partidos con poco apoyo pero una evolución favorable. Jordi Vera, hijo de republicanos exiliados en Francia y coordinador del partido Oui au Pays Catalan, explica que ha dado todo su apoyo al referéndum declarado ilegal por el Constitucional. "No puedes gobernar contra la gente, y la gente quiere votar. Francia no pudo gobernar en Argelia contra la gente y España no podrá hacerlo", explica en alusión a la guerra de independencia de Argelia hace 60 años tras la colonización francesa.

Vera sigue muy de cerca el asunto y cruzará la frontera hacia "Cataluña sur" el 1-O. En las pasadas legislativas, obtuvo el 3,91% de los votos de su circunscripción. Es poco, aunque él aclara que en las anteriores obtuvo solo el 1%. "El salto es enorme", dice. "El Gobierno español ha perdido la guerra del relato. Así no se puede conservar el territorio", reflexiona este histórico del nacionalismo catalán en Francia, cuyo tío abuelo le pidió hace poco antes de morir que lo enterrara con la estelada pese a haber vivido décadas en Francia. Él no ve más que ventajas en que Cataluña se independice. "Un Estado catalán rico al sur nos podrá ayudar a fomentar el catalán, que ahora no se enseña en las escuelas [francesas] y nadie lo estudia. La gente lo aprenderñia para buscar trabajo".

'Padanos' con esteladas
Vera destaca que su movimiento no aspira a la independencia —algo simplemente impensable en la jacobina Francia— sino a las "tres erres: reconocimiento, respeto y república". En su opinión, el Gobierno de Mariano Rajoy se está equivocando al no negociar: "En 1988, Francia negoció con los independentistas de Nueva Caledonia [un territorio de ultra mar a miles kilómetros de París] la independencia y el referéndum se celebrará el año que viene. Incluso Francia negocia". Como Vera, hay alcaldes independentistas que están llamando a pueblos de Francia con los que sus ayuntamientos están hermanados para que bajen el 1-O a actuar como observadores en el referéndum y hay manifiestos y acuerdos en el sur de Francia a favor del referéndum.

Los representantes de la italiana Liga Norte han ido vestidos más de una vez al Parlamento con camisetas adornadas con la estelada. No faltarán a la cita del domingo aunque, como reconoce el diputado Giancarlo Giorgetti, nunca se han sentido correspondidos por los independentistas catalanes. "Les hemos apoyado siempre, pero no siempre nos han devuelto el favor y no hemos conseguido colaborar de manera orgánica en el Parlamento Europeo. Probablemente leen nuestros periódicos, donde siempre nos pintan como racistas y xenófobos, algo que no es verdad", dice.

A pesar de ser un amor no correspondido, ondearán en Barcelona las banderas de Padania —el territorio imaginario que reclaman—. Su movimiento, reconocen, ha perdido mucha fuerza desde aquel histórico 1996, cuando llegaron a organizar un referéndum casero, sin autorización de Roma. Y cuando su fundador, Umberto Bossi, llegó a proclamar la independencia. "Hay procesos históricos que tienen que madurarse y nosotros ahora estamos más por reforzar la autonomía y el federalismo. Lo que está claro es que los pueblos de Europa avanzan hacia expresiones políticas distintas a los estados nacionales, que son una criatura del siglo XIX".

"Naciones sin Estado"
La región de Francia con más autonomía es Córcega, donde hay un tradicional movimiento nacionalista, que en junio consiguió por primera vez tres diputados en la Asamblea Nacional. Ellos también desembarcarán en Cataluña. Llegarán, entre otros, François Alfonsi, miembro del Partido de la Nación Corsa: "Creemos que el referéndum ofrece todas las garantías democráticas y somos solidarios con el pueblo catalán, que tiene derecho a la autodeterminación". Aunque se cuida de distanciar la situación de Cataluña y la de Córcega: "Cataluña tiene más de 37 años de autonomía y ha creado una estructura administrativa, fiscal y de gobierno. Nosotros estamos muy lejos de eso". Pero sí considera que una eventual independencia "ayudaría a la Europa de los pueblos" que defiende: "El pueblo corso es un pueblo pequeño, pero queremos que tenga su lugar en el futuro de Europa. Igual que lo ha tenido en la historia de Europa".

Muchos grupos nacionalistas, como los propios corsos, encuentran acomodo en el Parlamento Europeo bajo las siglas de la Alianza Libre Europea (ALE), un partido que engloba a fuerzas que dicen representar a "países sin Estado" y que defienden con firmeza la autodeterminación. En este grupo se encuadra el nacionalismo flamenco. Peter Luykx, diputado de la Nueva Alianza Flamenca, participará como "observador". "Fui invitado para el 1-O y, como otros observadores internacionales, estoy deseando ver cómo se vota y si se producen las circunstancias organizativas para que los catalanes voten apropiadamente", explica.

"Mi partido apoya el derecho de autodeterminación", continúa Luykx, "y es una pena que el Gobierno español no haya elegido el diálogo político y se agarre a argumentos jurídicos para evitar el referéndum". En su opinión, "cada vez más regiones de Europa evolucionarán hacia una mayor autonomía" en un contexto en el que "la Unión Europea se encarga de las competencias supranacionales, dejando más espacio para que las regiones se organicen como prefieran. La independencia de Cataluña será un experimento para Europa".

¿Observadores o activistas?
Tras la dimisión de la Sindicatura Electoral —el órgano fundamental para garantizar la legalidad e independencia de la consulta— por las multas impuestas por el Constitucional, la Generalitat anunció que su tarea correría a cargo de observadores internacionales no desvelados. La ANC, los partidos del Gobierno catalán y el propio servicio exterior de la Generalitat llevan días reclutando a estos políticos. El lunes anunciaron que irían cargos de Bildu en el País Vasco. Pero hay más. No todos son nacionalistas, pero sí que hay representación de todos los partidos regionalistas en ese grupo.

El pasado 23 de septiembre, el profesor australiano Ryan Griffiths escribió en 'The Wasington Post' sobre el referéndum catalán y el del Kurdistán. Señaló que el mundo entra en "la era de la secesión". Griffiths, autor de un libro sobre el tema, destacaba cómo los movimientos secesionistas están interrelacionados y aprenden unos de otros. Griffiths explica por teléfono desde Australia a este diario que "es impresionante lo conectados que está estos grupos". Según detalla, mantienen una jerarquía que depende de quién ha ido más lejos: "Los escoceses lograron un referéndum y eso les da autoridad". Sobre cómo se sigue fuera el procés, señala: "Muchos Estados de la UE prestarán atención porque otros grupos nacionalistas pueden tener la tentación de forzar el conflicto y si el Estado va demasiado fuerte puede acabar teniendo que negociar".

Griffiths conoce bien la situación catalana al destacar lo rápido que ha aumentado el porcetanje de independentistas desde la sentencia del Estatut en 2010 y que "si Podemos hubiese ayudado a quitar al PP de Rajoy probablemente habría habido un pacto con Cataluña y no se habría llegado a esta situación, hace dos años habría sido más sencillo Y añade: "En Cataluña hay un buen suelo independendista pero un 30%-40% de la gente en el medio que querría llegar a un acuerdo". Por eso, según él, nada es irreversible y el futuro no está escrito: "Algunas regiones se harán más secesionistas y otras se volverán menos porque su Estado lo hará bien y será más diíficl luchar a favor de la independencia".

La Unión Democrática Bretona también enviará a su representante internacional, Victor Gallou, al 1-O. Nil Caouissin, portavoz del partido nacionalista bretón, explica la postura de su partido: "Somos favorables al referéndum. Sobre la independencia no opinamos, porque eso lo tienen que decidir los catalanes". Caouissin dice que todos los movimientos nacionalistas están muy pendientes de Cataluña y de una eventual independencia unilateral. "La clave será la integración en la UE. Si Cataluña se integra rápidamente, puede favorecer a otros grupos. Cuanto peor les vaya, más le costará al resto". Como en el caso del nacionalismo en Occitania, en Bretaña, su única pretensión es un reconocimiento autonomista, no la independencia.

El independentismo catalán repite como un mantra que una Cataluña independiente seguirá en la UE. Para ellos, es algo inconcebible y da igual que la Comisión y el Parlamento Europeo lo hayan repetido hasta la saciedad. Un artículo de opinión en 'Libération' —diario izquierdista francés— alertaba el fin de semana de que el 'procés' era un problema europeo en el que la UE se jugaba su futuro, aunque buena parte de la prensa internacional ha acogido con simpatía el referéndum y criticado la respuesta del Gobierno de Rajoy.

Cinco veces más de valenciano: la respuesta del colegio al niño autista que pide clases en español
Luz Sela okdiario 27 Septiembre 2017

Los psicólogos aconsejan que dos niños autistas estudien en castellano y la Generalitat valenciana lo impide

19 horas y media en valenciano, por cuatro en castellano (y de éstas, dos y cuarto en matemáticas). Es la ‘respuesta’ del colegio Nuestra Señora de la Esperanza de Crevillente (Alicante) a los padres de dos niños con autismo, que, por recomendación de los especialistas que les tratan, deben recibir enseñanza en castellano.

El caso, revelado por OKDIARIO, se ha convertido en representativo de la lucha de los padres de alumnos de la Comunidad Valenciana contra el ‘decretazo’ lingüístico del Gobierno autonómico. El plan, que vincula la enseñanza en valenciano a un mayor nivel de inglés, se encuentra suspendido de manera cautelar por el Tribunal Superior de Justicia. Sin embargo la consejería de Educación firmó un decreto, con opacidad y apenas unos días antes del inicio de curso, para saltarse la suspensión en el nivel de tres años. La consecuencia es que la mayoría de los centros se han adherido al nivel que imparte un mayor número de asignaturas en la lengua autonómica.

La historia de los dos pequeños, de 7 y 3 años, fue revelada por este diario, cuando su madre, María, dirigió una carta abierta a la asociación ‘Crevillente por la Libertad Lingüística’, en la que reclamaba enseñanza en castellano para sus hijos.

“Llevo meses viendo cada noticia y leyendo cada recorte de periódico acerca del plurilingüismo y sinceramente estoy cansada. Cansada de ver como intentan a toda costa meternos el valenciano, cansada de ver como nos ningunean a los padres, y cansada de que digan que los padres de los niños de tres años hemos podido elegir. No, señor Marzá, no hemos elegido nada”, comenzaba la misiva.

La madre contaba cómo “desde el primer día de terapia” los expertos habían recomendado que hablasen a sus hijos en castellano “ya que debido a su condición tienen dificultades en el desarrollo y comprensión del lenguaje”.

El hijo mayor ya acudía al centro, “el único cole que tenía educador” pero el problema se planteó este curso, cuando el pequeño, Eric, debía comenzar sus clases. El centro “sin contar con los padres y excusándose en que no tienen otra opción” ha implantado el nivel de valenciano avanzado, se lamentaba la madre.

“Por favor, que alguien me explique en que momento he elegido yo colegio y la lengua vehícular en la que estudia mi hijo pequeño. Mi hijo de tres años lleva desde los 11 meses en terapia, sus terapeutas me lo han dejado claro, que ahora el niño tenga que estudiar en valenciano es contraproducente. Dile a un niño con grandes problemas de comprensión que ya sabe los colores, los números, las formas, las letras etc que el amarillo es groc, o que la letra m ahora es ema. Y todo porque a cuatro políticos se les ha ocurrido la genial idea de imponer el valenciano”, se quejaba en la carta. Pese a hacerse público su caso, el pequeño deberá acogerse al nivel del centro, y recibirá la enseñanza en valenciano.

“Esta mañana antes de marcharme a trabajar mi mujer me ha entregado el plan de estudios de mi hijo Eric de tres años. Es una de esas veces que me he sentido indefenso, frustrado e impotente”, se ha lamentado el padre de los pequeños, Guillermo, en las redes sociales.

“No soy político, soy un simple trabajador que lucha por sacar a su familia hacia adelante-añade- Pero sí creo ser más coherente que estos políticos que solo miran por sus intereses y dejan de lado al pueblo. No les interesamos y si hay alguien que se queja es simplemente un daño colateral, así funciona esto”.

Y termina: “Probablemente no consiga nada, pero déjenme decirles que no me van a callar, que seguiré protestando. Que no me parece justo que eliminen la línea castellana imponiéndonos la lengua valenciana”.

Cuando el Estado deserta
La Cataluña interior: Donde España ya no está
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 27 Septiembre 2017

Las hermosas tierras de la provincia de Gerona hace tiempo que están ‘desconectadas’ de madrileños, asturianos o canarios. Una gran parte de los catalanes del interior viven sumergidos en un ecosistema cultural y nacional propio donde la profusa iconografía independentista invoca una situación de ‘anormalidad nacional’ que es urgente corregir

Hay dos Cataluñas con límites geográficos relativamente bien definidos. La litoral, que abarca las ciudades de Barcelona y Tarragona y sus respectivas áreas de influencia, que concentra casi el 80% del PIB y dos tercios de la población, y la Cataluña interior. La primera es aún plural y partidos como PSC, Ciudadanos y PP conservan cierta influencia. Pero hay otra Cataluña, sobrerrepresentada en el Parlament merced a un sistema electoral nada inocente, que es, de facto, otro país.

Cuando los analistas demoscópicos preocupados por la situación hablan de “población irrecuperable” se refieren a estos catalanes. Vecinos de Olot, de Ripoll, de Banyolas cuya relación con (el resto de) España se reduce a un Barça-Real Madrid dos veces al año. El castellano ha desaparecido por completo y el catalán opera como lengua franca y exclusiva. En las comunicaciones oficiales y en las conversaciones de botiga. En la prensa, la cartelería, la televisión y en los menús del día. Un cartel de ‘Municipi per la independència’ saluda al visitante y anuncia una atmósfera asfixiante al discrepante.

Un espectador extranjero, desconocedor de la histórica españolidad de estas tierras, podría deducir que se trata de una bolsa de población atrapada en un Estado ajeno. Como rusos encapsulados en Letonia tras el desplome de la URSS.

Amer, Plaça de la Vila. Del ayuntamiento sólo cuelga la senyera.
La senyera oficial, antaño icono del catalanismo, es hoy sospechosa de unionismo y, salvo del mástil del ayuntamiento, ha sido erradicada por completo del paisaje urbano. Y es muy probable que los más jóvenes no hayan visto jamás una bandera de España. Hace mucho tiempo que el Estado desertó de estos lugares, ignorando la máxima del almirante Blas de Lezo: “Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden”.

Josep Ramón Bosch, primer presidente de Societat Civil Catalana, no se cansó de advertirlo:
“Yo vivo en el interior de Cataluña, lo que quiere decir que ya vivo en la independencia. En mi pueblo no hay una bandera española en cuarenta kilómetros a la redonda. Hay esteladas en lugares públicos y también en muchas casas privadas. En los colegios e institutos hay un adoctrinamiento real, España es percibida como un concepto antiguo, caduco y antinatural incluso, como un Estado opresor. En según qué zonas, por tanto, ya no se puede estar peor”.

Artillería visual
Y si España y sus símbolos son la opresión, la omnipresente senyera esteleda es la bandera de la Cataluña que nace. La bandera de combate, el icono de la rauxa. Luce en cada balcón y sólo cede espacio a eslóganes que claman ‘democràcia!’ y ‘llibertat!’.
Incluso sin gente, las calles de estos pueblos gritan. La iconografía se escucha rotunda, asfixiante. Moldea conciencias y mantiene enhiesta la conciencia nacional. Es el recuerdo permanente de la tarea por hacer, de la libertad conculcada. Y así lo entiende la propia Assemblea Nacional Catalana en cuyo último vídeo, una vez lograda la secesión, se pliegan las banderas :

La artillería visual del independentismo es el motor de la espiral del silencio de Elisabeth Noelle-Neumann. Los individuos, decía la politóloga alemana, adaptan su comportamiento a las actitudes que entienden predominantes. Y su silencio alimenta las actitudes predominantes. “Hay pueblos en los que no se puede hablar”, explica Manuel Lara, vecino de Anglès, a este periódico.

La sensación al pasear por las hermosas localidades gerundenses de Amer, La Cellera o Anglès es que España ya no está. La ‘España eterna’ que un día vivió y murió en Los Sitios de Gerona se ha confinado en Madrid. El sistema de administración autonómico ha hecho prescindible la presencia del Estado. Ocurre como con el castellano: sencillamente los vecinos ya no lo necesitan. El interlocutor público es la Generalitat. Suyos son los hospitales, los colegios, las becas, la policía o la labor asistencial. El Estado no tiene un espacio físico en Barcelona para alojar policías, cuanto menos lo iba a tener en estas localidades. España no está en lo físico, no ha de sorprender que tampoco esté en lo sentimental.

Familia rota por el separatismo
Cataluña: Así es la fractura social
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 27 Septiembre 2017

En su ambición por separar a Cataluña de España el separatismo está rompiendo familias enteras. Daños colaterales de un procés cuyos dirigentes presentan como aséptico e indoloro. Esta es la historia de Manuel y Carmen, dos patriotas de Anglès (Gerona) ‘abandonados por el Estado’

Dice wikipedia que Anglés es “un municipio español de la comarca de la Selva, en la provincia de Gerona, Cataluña”. Basta un paseo por allí para advertir que “municipio español” sólo lo es nominalmente.

Anglés, un pueblo de apenas cinco mil habitantes, está situado en un hermoso valle a cien kilómetros al norte de Barcelona y a diecisiete de Gerona. Es la Cataluña interior, donde el suelo es fértil y muy apto para la agricultura. No en vano, es una de las actividades principales de la localidad junto con la industria textil. Diez minutos de carretera comarcal llevan hasta Amer, el pueblo natal del actual presidente de la Generalitat.

La casa de Manuel y Carmen da a la carretera comarcal.
Manuel y Carmen llegaron a Anglés con veintitrés y veintiún años respectivamente. Como tantos otros andaluces, vinieron buscando la prosperidad que su tierra no les daba. Trabajaron -él de carpintero, ella en una fábrica-, vivieron y tuvieron hijos y ahora nietos. Mas de un tiempo a esta parte las cosas han cambiado. La política lo ha envenenado todo. “Están pasando cosas que yo nunca había visto aquí en cincuenta años”, lamenta Manuel. Se han roto muchas familias, entre ellas la suya. El separatismo ha arrasado amistades y familias. Una de sus hijas, convertida a la nueva fe nacional, sencillamente dejó de hablarles. Va para dos años que no ven a sus nietos, confiesan entre lágrimas. “Todo por la política, para que luego digan que no hay fractura social”.

La bandera de España como símbolo de libertad
Entre las centenares de esteladas que cuelgan del pueblo destaca la bandera de España de balcón de Manuel y Carmen. La única en toda la comarca. “Estoy muy orgulloso de mi bandera”, dice él. Un símbolo de resistencia en una provincia donde el separatismo es por completo hegemónico. Un exotismo que les ha valido insultos y desprecios pero que permanecerá anclada al balcón mientras vivan. Porque no se irán: “Somos españoles, ¿por qué íbamos a irnos?”. Ver ondear la enseña nacional les libera de un entorno cada vez más hostil. Su casa es casi un consulado doméstico. Es España. También lo era Anglès cuando llegaron pero el adoctrinamiento que durante cuarenta años se ha trabajado en las escuelas les ha convertido en extranjeros en su propio país.

Ella cree que ganarán, él aún alberga esperanzas. Quiere creer que el Estado actuará en algún momento. Y traslada a este periodista una petición, casi una súplica: “por favor, cuenta en Madrid que estamos abandonaos”

«Autorizo a mi hijo a salir de la escuela para manifestarse»
Los colegios piden a los padres que les dejen ausentarse de las clases como símbolo de «responsabilidad y compromiso» con el referéndum
Ainhoa Martínez / Toni Bolaño. Madrid / Barcelona. LR

La educación es uno de los pilares clave para la inoculación y propagación del virus independentista en las generaciones futuras. La Generalitat ha descubierto en la utilización partidista de los menores y en esta maquinaria educativa –que hasta ahora había trabajado a baja intensidad, pero con un goteo constante– el mejor arma de manipulación para consumar su pulso al Estado hasta las últimas consecuencias. Si la semana pasada Sociedad Civil Catalana (SCC) denunciaba en su perfil de Twitter que colegios e institutos de Cataluña lucían pancartas en favor del «sí» e interrumpían las clases para manifestarse por la celebración del referéndum del 1-O, en los próximos días estos centros llaman directamente a secundar una huelga educativa durante dos jornadas lectivas completas.

Según un documento al que ha tenido acceso LA RAZÓN, los colegios han remitido a los padres de sus alumnos la autorización requerida para permitir que los menores se ausenten del centro en horario lectivo. El colegio justifica su iniciativa «ante la situación de conflicto político que se vive en Cataluña», por ello, la escuela en cuestión «apela a la resolución pacífica y dialogada de los conflictos, el respecto a los derechos humanos y la no-violencia como estrategia de transformación social».

Bajo la coartada de que trabajan para «educar y ayudar a crecer como personas a los alumnos», la dirección del centro les invita a ausentarse de las clases como símbolo de «responsabilidad y compromiso en sus actuaciones, en una semana de notable complejidad como será esta». El Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans promueve el paro lectivo de dos días (hoy y mañana) en los centros de secundaria. Tal como anunció en un comunicado, defiende la necesidad de organizar a las estudiantes y la comunidad educativa en defensa del referéndum de autodeterminación «que lleve a la liberación nacional del pueblo catalán» y, en este contexto, quieren dar voz a «los estudiantes de secundaria que no podrán votar en el referéndum, y entendemos que su incansable lucha debe ser visibilizada». La iniciativa se suma a la huelga en las universidades para los días 28 y 29 de septiembre convocada por la plataforma Universitats per la República, en la que están representados los estudiantes de todas las universidades catalanas.

Esta vuelta de tuerca, que ya no se circunscribe a paros parciales sino a jornadas de huelga completas, visualiza la situación de desigualdad y desamparo a la que se enfrentan muchos padres y alumnos que asisten perplejos a la interrupción de lo que es un derecho para ellos por causas soberanistas que les son ajenas. Algunos incluso no comulgan con las movilizaciones «pero no dan la cara por temor a represalias», denuncian desde SCC. Desde el Ministerio de Educación, su titular, Íñigo Méndez de Vigo, ya anunció el pasado viernes que se ha dado traslado a la Alta Inspección Educativa de las cartas que algunos centros están remitiendo a los padres, para que sus hijos se ausenten de las clases, para que se inicie la pertinente investigación.
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