AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29 Septiembre 2017

El campo embarrado
Al desestimar la suspensión preventiva de la autonomía, el Estado se puede ver abocado a emplear la coacción física
IGNACIO CAMACHO ABC 29 Septiembre 2017

Asumida la idea de que el domingo no va a haber un referéndum en Cataluña, los separatistas han volcado su esfuerzo en lograr que lo parezca. Quieren rodear los colegios electorales, sacar urnas de cartón a las calles, formar colas de gente que salgan retratadas en la prensa extranjera. Una movilización que les permita decir: si esto lo hemos hecho frente a una prohibición completa, imaginad lo que haríamos si nos dejan. Los votos ya son lo de menos para ellos: acostumbrados a glorificar derrotas van a sustituir el cómputo de papeletas por la épica de la resistencia.

Mariano Rajoy, que afirmó con máxima solemnidad que no habrá consulta, estará en condiciones de honrar su promesa. Pero le servirá de poco si en vez de una votación se encuentra con una demostración que permita al independentismo presumir de su fuerza. Técnicamente no es posible hablar de referendo sin censo, sin junta electoral, sin garantías, sin interventores, acaso sin urnas siquiera. Sin embargo, será difícil admitir la derrota completa de los soberanistas si consiguen abrir un número significativo de locales y agolpar una multitud en sus puertas. Y no está claro que no puedan hacerlo jugando en su campo como juegan, con el público volcado a su favor y con el terreno embarrado por mil estratagemas.

Al elegir la vía judicial y la del estrangulamiento logístico, el Gobierno ha decidido disputar el pulso entregando al adversario la iniciativa. Los rupturistas han planteado el envite como una guerra de guerrillas reforzada con los ingentes recursos materiales y políticos de la autonomía. A estas alturas, y tras renunciar a la suspensión preventiva de las instituciones y por tanto a cercenar la convocatoria desde el mismo poder convocante, ya no queda más que un modo de hacer que las instrucciones judiciales sean obedecidas. Se llama autoridad coercitiva, y tal como está la situación puede requerir la opción indeseable de la coacción física.

Ésa ha sido la elección estratégica del marianismo y sólo el domingo podrá saberse su resultado. Existía otro camino, el del ejercicio de los poderes constitucionales, pero el presidente decidió rechazar por prudencia ese atajo. Si su método resulta eficaz saldrá del aprieto bajo palio, pero la eficacia depende de que no quede ninguna duda de la victoria del Estado. Y no cualquier victoria: se necesita un triunfo contundente, palmario, incontestable, axiomático. Un desenlace remotamente parecido a un empate no sólo dará alas al secesionismo; la propia oposición, hasta ahora relativamente leal, estará al quite para aprovecharlo. Cuando se trata de sofocar una insurrección, de imponer la obediencia a la ley, no caben soluciones que necesiten glosas, interpretaciones ni comentarios. Tiene que haber un vencedor patente e indubitado.

El final de la cuenta atrás va a ser crítico; hay margen para cualquier cosa menos para el fracaso.

Si yo fuera presidente
Mayte Alcaraz ABC 29 Septiembre 2017

Son de agradecer los consejos de González y Aznar pero al Estado lo desguarnecieron ellos

Ver los toros desde la barrera es cómodo, limpio y permite dar rienda suelta al listo que todos llevamos dentro: este es un maula, aquel no tiene valor, el otro no sabe torear... Si trasladamos este ejercicio diletante al fútbol, quién no ha sido el entrenador de su equipo con una cerveza en la mano repanchingado en el sofá... Mariano Rajoy es estos días el torero al que algunos ven justo de fuerzas y otros aconsejan templar, no vaya a ser que el toro se lo lleve por delante. O el míster al que algunos exigen armados de un plato de olivas que se cierre atrás para defender y otros reclaman que juegue al ataque. Parientes, amigos, compañeros, taxistas, camareros me asaetean con las recetas que Rajoy debería aplicar para solucionar de un plumazo la sedición en Cataluña. He de decir que la mayor parte de ellos, unos a lo Montgomery y otros a lo Patton, lograban resolver en media sobremesa veraniega el problema mandando a la cárcel a los responsables del golpe de Estado.

Nada sorprendente en unos ciudadanos cansados de ser insultados y calumniados por un puñado de traidores al Estado. Ahora bien, tener que escuchar a Felipe González en público, y a José María Aznar en círculos más restringidos, repartir consejos sobre lo que ellos harían si la mayor crisis política en España les hubiera sorprendido con despacho en La Moncloa es especialmente irritante. No porque los expresidentes, ambos probados servidores de España y con trayectorias en líneas generales altamente positivas en defensa de nuestro país, no puedan tener su propia opinión sobre esta cuestión nuclear, sino porque alguna autocrítica deberían antes hacer respecto al "marrón" que dejaron a sus sucesores. Especialmente a Rajoy porque Zapatero fue el pirómano que aprobó la nefasta reforma del Estatut cumpliendo órdenes de su socio Carod-Rovira, otro ejemplo de amor a España.

Que digo yo que estaría bien que González reconociera que, bajo la presidencia de Calvo-Sotelo y con su firma como jefe de la oposición, se firmaron los "Acuerdos Autonómicos" que empezaron a despojar de competencias al Estado; que fue él quien transfirió en sus dos primeros años de mandatos 486 funciones y servicios a las Autonomías y al terminar su presidencia les cedió hasta 1.368 competencias estatales; que su Gobierno favoreció la creación de órganos auxiliares, como defensores del pueblo o consejos consultivos, que duplicaron a escala regional los órganos de poder del Estado... y todo con la palmadita condescendiente de un futuro delincuente, Jordi Pujol, maestro en cambiar apoyos en las Cortes por dinero y poder para convertir a muchos niños catalanes en incubadoras de odio a España. Y luego llegó Aznar que, monitorizado también por Pujol, culminó un proceso que llevaría al Estado a perder las últimas y sustantivas competencias en educación y sanidad y, lo que es peor, a desistir de un proyecto ilusionante de país en la zona 0 del nacionalismo. Eso sí, si González y Aznar fueran presidentes...

Fuerzas del orden y Constitución
JORGE DE ESTEBAN El Mundo  29 Septiembre 2017

El ex presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Earn Warren, en una conferencia en 1962 sobre James Madison, manifestó que "los padres fundadores de la Constitución se aseguraron de que el Gobierno federal tuviera el poder necesario para gobernar". Aserto que cobra más fuerza aún en un país extremadamente descentralizado como es el norteamericano, en el que rige la llamada "cláusula de supremacía", desarrollada en el artículo VI de la Norma Fundamental. Este artículo, que debe recordarse especialmente en la hora actual española, dice así: "Esta Constitución y las leyes de los Estados Unidos que se expidan con arreglo a ella, y todos los tratados celebrados o que se celebren bajo la autoridad de los Estados Unidos, serán la suprema ley del país y los jueces de cada Estado estarán obligados a observarlos, aun cuando se encuentre en la Constitución o en las leyes de cualquier Estado alguna disposición que lo contradiga".

En definitiva, los constituyentes americanos estaban adoptando avant la lettre el principio de jerarquía normativa desarrollado por Kelsen, base de todo régimen auténticamente constitucional. Principio éste que adquiere su máximo rigor sobre todo en los Estados descentralizados. No es extraño, por tanto, que un prestigioso constitucionalista americano haya escrito que "por medio de la cláusula de supremacía, los constituyentes norteamericanos evitaron que el Gobierno federal se convirtiera en un subordinado de los Estados miembros de la misma manera que habían destruido la eficacia de la Confederación original". Y, más adelante, insiste en que "la cláusula de supremacía puede considerarse rigurosamente como la clave de bóveda de la Constitución. Sin ella, no cabría ningún verdadero sistema federal, sino únicamente una débil unión moral entre los diversos Estados. En otras palabras -añade-, quítese esta especial pieza y la maquinaria federal se caería hecha pedazos".

Pues bien, si traigo a colación estas reflexiones americanas es porque aquí se encuentra la clave fundamental para entender lo que está sucediendo en Cataluña, o mejor dicho, en la España actual. En efecto, nuestra Constitución no adoptó este principio esencial de manera radical, tal como sucede en Estados Unidos, sino que todo lo más aceptó una "pseudocláusula de supremacía" insuficiente y vergonzante, pues en su artículo 149.3 dice que: "La competencia sobre las materias que no se hayan asumido por los Estatutos de autonomía corresponderá al Estado, cuyas normas prevalecerán, en caso de conflicto, sobre las de las comunidades autónomas en todo lo que no esté atribuido a la exclusiva competencia de estas". Luego la Constitución no está siempre por encima de los Estatutos.

Semejante decisión, tras no haber dejado claras cuáles son las competencias del Estado y cuáles las de las comunidades autónomas, permitió otro de los enormes errores del Título VIII de nuestra Constitución, el cual se debe a varios juristas -y después al Tribunal Constitucional- de modo irresponsable, en mi opinión, respecto al llamado "bloque de constitucionalidad", copia caricaturesca de un concepto que elaboró la doctrina francesa, pero en ese caso con evidente justificación.

Sin embargo, esta idea que era lógica y racional en Francia para conferir un vigor constitucional inmediato a normas que tenían su razón de ser fue, como ocurre con frecuencia en nuestro país, un ejemplo de plagio mal aplicado y, por tanto, el resultado fue desfigurar nuestro sistema normativo. Efectivamente, los autores del invento, azuzados por los nacionalistas, establecieron que los Estatutos de autonomía forman parte del llamado bloque de constitucionalidad, con lo cual una norma es inconstitucional no solo cuando infringe el texto de la Constitución, sino también cuando va en contra de algún artículo de cualquier Estatuto. Dicho en otras palabras: los Estatutos de Autonomía quedaban equiparados a la propia Constitución y con ello se hacía pedazos el principio de jerarquía normativa, y, por supuesto, la señalada "cláusula de supremacía", porque incluso se ha llegado a dar el caso, como ocurre en el discutible Estatuto de Cataluña, de que se incluya en sus artículos interpretaciones de cómo debe entenderse la Constitución (ver, por ejemplo, su artículo 110).

Todo esto, como digo, es la causa principal, aunque ciertamente no la única, de la crisis actual, la cual no es una crisis estrictamente de Cataluña, sino que es una crisis que puede llevarse por delante a la Nación española. Pero vayamos por partes para demostrar la ambigüedad y la confusión de nuestro sistema de distribución de competencias entre el Estado y la Comunidad Autónoma de Cataluña, en un problema que ha surgido ante los graves incidentes que se pueden producir el próximo día 1 de octubre, y en los que se pueden enfrentar ni más ni menos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con los denominados Mozos de Escuadra. Tal situación es posible si se duda, como parece, de la lealtad constitucional de los Mozos, por lo que el Estado ha tenido que enviar refuerzos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional para evitar posibles inhibiciones de la policía autonómica ante los eventuales desordenes públicos.

Sea lo que fuere, está bien claro que de acuerdo con la Constitución y las leyes que la desarrollan en materia de seguridad, los Mozos (o mejor dicho, sus jefes políticos) podrían incurrir en una clara conducta delictiva que no se puede tolerar. De entrada, se ocupa de la cuestión el artículo 8 de la Constitución, señalando que "las Fuerzas Armadas constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Es decir, este artículo no es más que la consecuencia máxima de que la unidad y la integridad del territorio español tiene como última garantía la intervención de las Fuerzas Armadas. Así lo confirman los artículos 2 y 15.1 de la Ley de 17 de noviembre de 2005 de la Defensa Nacional, estableciendo lo siguiente: "La política de defensa tiene por finalidad la protección del conjunto de la sociedad española, de su Constitución, de los valores superiores, principios e instituciones que en esta se consagran, del Estado social y democrático de derecho, del pleno ejercicio de los derechos y libertades y de la garantía, independencia e integridad territorial de España". Naturalmente corresponde al Gobierno, según señala el artículo 97 CE y el 5 de la ley citada, la política de defensa y su ejecución y, especialmente, a su presidente, la determinación de sus objetivos y la gestión de las situaciones de crisis.

Ahora bien, donde podría haber dudas sobre las competencias de los Mozos es en la confusa distribución de competencias del artículo 149 1.29 CE, puesto que este artículo trata de las "competencias exclusivas del Estado" y sin embargo permite la creación de policías autonómicas, de acuerdo con las leyes. De las disposiciones que se ocupan de la delimitación de tareas entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Policías Autonómicas, la más importante es la LO de 13 de marzo de 1986. Merecen resaltar dos artículo: el 38.2.c, en donde se dice que en caso de grandes concentraciones humanas las autoridades estatales competentes o la propia Policía autonómica puede solicitar la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, en tal caso, según el artículo 46.2, serán los mandos de estos últimos los que asuman la dirección de la operación. Existen otras normas que van en el mismo sentido, pero no me resulta posible citarlas aquí. En consecuencia, no puede haber dudas por parte de los Mozos de Escuadra de a quién tienen que obedecer en el supuesto de órdenes enfrentadas: o se obedece a la Constitución y al Gobierno legítimo de España o se obedece a un pseudogobierno sin derecho y contra el derecho. Porque además deben tener en cuenta que el político nacionalista es el único animal que tropieza dos veces en el mismo referéndum fraudulento.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Cataluña como oportunidad
España y la libertad de la mano, frente a la mentira, frente al delirio racista de los apellidos catalanes, disimulados con Sánchez y Rufianes de ocasión.
José Luis González Quirós vozpopuli.es  29 Septiembre 2017

A partir del 1 de octubre, y pase lo que pase en esa fecha, España tiene que afrontar un problema que no admite más maniobras dilatorias, ni paños calientes. Una parte significativa de la población catalana, con las autoridades autonómicas a la cabeza, se ha colocado en estado de insumisión, ha decidido actuar al margen de los canales constitucionales, y está dispuesta a proclamar una soberanía separada de la española. Naturalmente, no hay ninguna razón para rendirse a esa pretensión tan airada como absurda, pero menos razón hay para considerar que ese sea un problema con el que hay que convivir, como quien soporta una dolencia incurable, hasta que la muerte lo resuelva.

Es un problema que hay que afrontar y resolver, no será fácil, ni se conseguirá sin dolor, pero no podemos seguir como hasta ahora, conllevando de manera masoquista una situación tan podrida como insoportable.

Lo que ahora ocurre es consecuencia del fracaso de una iniciativa generosa que caracterizó a la Transición y que ha llevado a Cataluña a unas cotas de autogobierno que superan la comparación con cualquiera de los modelos federales que existen en el mundo. Los nacionalistas catalanes han sido desleales al pacto constitucional, del que formaron parte decisiva, y a las continuadas muestras de confianza en el autogobierno que han ido dando los sucesivos gobiernos nacionales. Lo que se pensó que podría serenar al nacionalismo catalán ha servido para fortalecerlo, y para hacerles creer que no existe límite alguno a sus pretensiones, de manera que la soberanía nacional catalana habría de ser la consecuencia necesaria de todo ello. Es fácil entender que la crisis económica y la corrupción política han sido factores que han catalizado el proceso, pero sea como fuere, hemos llegado a un punto en el que se necesita revisar a fondo toda esta historia.

En una análisis puramente lógico, la consecuencia de esta deslealtad de los nacionalistas nunca podría consistir en ceder más de lo que se ha cedido, sino, por el contrario, en poner el contador a cero y revisar todo el régimen estatutario que ha traído consigo el atentado permanente a la Constitución, a la ley, a la democracia, a los derechos individuales de los no nacionalistas, al intento cínico e hipócrita de un golpe de estado capaz de desestabilizar la convivencia de los catalanes entre sí y la del conjunto de España. La suspensión de la autonomía de Cataluña no puede ser simplemente la consecuencia de unos actos condenables, sino la constatación de que ese camino no ha conducido a nada que se pueda asumir y que, por tanto, habrá que empezar de nuevo.

Un problema muy grave
El Gobierno, y las fuerzas políticas que quieran defender la democracia y los derechos individuales, los partidos que crean en la libertad política de los ciudadanos no pueden seguir actuando como si estuviésemos ante incidentes aislados que pasarán, como pasan los temporales y las sequías. Lo que ha sucedido es la consecuencia de una voluntad, la de los separatistas, y de una negligencia, la de casi todos los demás, con el Gobierno y los partidos nacionales muy a la cabeza, y de aquí deberá partir la iniciativa para poder poner la cuestión catalana en una vía de solución, para hacer que dejemos de estar absurdamente a la defensiva, para acabar con la hipocresía que olvida el sufrimiento de los ciudadanos sometidos a un régimen despótico, que, por ejemplo, no les deja hablar ni estudiar en su lengua, y que pretende borrar radicalmente su presencia en el espacio público. Me refiero a esos ciudadanos catalanes y españoles indefensos frente a los supremacistas, a esas gentes a las que, en el colmo del cinismo, se les reprocha a veces que no hayan salido a la calle a defenderse.

Esto significa, nada menos, que la política española deberá redefinirse, que los partidos tendrán que dejar de mirar para otra parte y prepararse para defender de manera inteligente, constante e imaginativa la españolidad de Cataluña, los derechos civiles de quienes allí viven, y el sometimiento de las instituciones catalanas a la ley común. De no hacerlo, las consecuencias serán espantosas, y el mayor peligro que ahora mismo acecha a los españoles es la ausencia de liderazgos políticos capaces de hacer frente a la hondura histórica, cultural y política del desafío que nos está planteando el separatismo catalán.

Por la derecha y por la izquierda
Aquí, como diría Blas de Otero, no se salva ni Dios (la Iglesia, por supuesto, tampoco, y ha sido espectacularmente poco ejemplar y nada valiente en sus jeremiadas al respecto), porque las responsabilidades por omisión a todos nos llegan. La derecha ha sido incapaz de proporcionar un ideal moral de ciudadanía y de libertad, y lleva tiempo enfangada en su autodefensa penal y sin proponer nada que sea mínimamente ejemplar exigente y atractivo, preocupada tan solo en mantener limpia la cucaña del ascenso y la amenaza del miedo a que otros lo harían peor, una estrategia que les ha llevado a promocionar una izquierda de adefesio con tal de poder ganar por apenas un cuerpo al rival tradicional. Una derecha sin ideales, anómica y cobarde no puede seguir siendo el apoyo imprescindible de una unidad nacional puesta en entredicho por parte considerable de la población catalana.

La izquierda verdadera deberá salir de su ensimismamiento antifranquista y reparar de una buena vez en la E de España que llevan en su nombre. El PSOE ha perdido toda oportunidad de recuperar en Cataluña la primogenitura política nacional y solo acertará a reconstruirse como partido esencial en la medida en que pierda el miedo a identificar a España con la libertad común, en que se quite el sambenito del Tio Tom de los señoritos supremacistas de la burguesía separatista catalana. El error de Felipe González al encomendar el PSOE catalán a los maragalles ha durado demasiado tiempo, y ha sido casi deletereo para los socialistas y para todos, pero formó parte de esa apuesta de la Transición que ha salido tan mal, y es absurdamente inútil seguir llorando por ella.

España y la democracia, una misma tarea
En su desesperada intentona por llegar al final de la escapada, los separatistas nos han hecho, muy a su pesar, dos favores de cierta importancia. El primero, dejar al descubierto sus vergüenzas, pasarse por salva sea la parte cualquier clase de garantías morales y legales para conseguir lo que pretenden. Se han manifestado como lo que son, como autócratas capaces de manipular a las masas, de organizar diversos aquelarres y noches de los cristales rotos, pero no han dado la más ligera señal de buscar otro reconocimiento que el de su omnímoda voluntad: absolutismo puro que enlaza con el pasado carlista de la estirpe, con un pensamiento premoderno y puramente sentimental, imaginario, barroco y de gutapercha. El segundo favor ha consistido en un típico despiste de fanfarrón, han olvidado la fortaleza del Estado, aun en manos de pusilánimes, y no se han dado cuenta de que su proceder iba a poner en píe las energías dormidas de una ciudadanía que no estará dispuesta al mangoneo, al chulesco porque sí, ni al privilegio incesante.

Al actuar de ese modo, nos aprestan a una tarea indudablemente pendiente, repensar más sólidamente la democracia y la unidad española, acabar con los factores que han hecho posible el enfrentamiento territorial, y hacerlo volviendo a escribir con una caligrafía más precisa y con una ambición más exigente, el programa político que nos deberá dar la continuidad y la grandeza de horizontes que ahora parecen agotados y en almoneda. No hay otra solución: más democracia, más libertad, más dignidad, más unidad, más inteligencia común, mayor respeto a la ley, y una determinación invencible de no perecer ante remolinos de la historia inspirados en una imposible vuelta atrás, en una supuesta democracia, mezcla de algarada y de facción, que ni lo puede ser ni realmente lo pretende.

España y la libertad de la mano, frente a la mentira, frente al delirio racista de los apellidos catalanes, disimulados con Sánchez y Rufianes de ocasión, frente a la demencial confusión de España con el franquismo, olvidando, freudianamente, lo mucho que tantísimos catalanes agasajaron a ese su Caudillo. Todo ese edificio levantado sobre un pasado mutilado y quimérico, se vendrá abajo si se le contrapone una enérgica apuesta por la libertad, la igualdad y la solidaridad, en la confianza de que la realidad, por oscura que parezca, se acaba imponiendo siempre a las ficciones más necias.

‘HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO’
No os merecéis a Castilla
La Gaceta  29 Septiembre 2017

La web magnificomargarito.com ha publicado este artículo, que ha comenzado a circular por las redes sociales y que por su interés reproducimos íntegramente:

No me insultéis más ni a mi ni a mi tierra. No insultéis a mis abuelos, no insultéis a mis ancestros. No insultéis a Cervantes, a Delibes, a Teresa de Ávila, al iusnaturalismo del que nacen los derechos humanos, a Juan de Padilla, a Juan de Austria… No insultéis más a una tierra que con su concepto del hombre cambió para siempre el destino de la humanidad. ¿O qué cojones os creíais que somos? ¿Quien os ha utilizado para pensaros mejores que nosotros? ¿Exactamente por qué motivo nos odiáis? ¿En qué sois diferentes? ¿Qué pensaríais de vosotros mismos si en toda América se hablara catalán? ¿Qué pensaríais si vuestras leyes supusieran el germen de las libertades de todo el mundo? ¿Exactamente en qué os creeis mejores que Castilla?

Os lo diré. Vosotros, los de las algaradas en las calles de Cataluña, representáis lo más oscuro, lo retrógrado y lo patético frente a una historia de grandeza, heroísmo, democracia y libertad que representa el país del que sois parte: España. Pretendéis acabar con el progreso, con la libertad y con la luz para arrojaros de modo suicida hacia el pasado, hacia el salvajismo. Os queréis entregar a quien os oprime, os queréis inmolar, sacrificaros para divertimento de la panda de fascistas que os está dirigiendo al abismo. Sí, fascistas. Lo del otro día fue “La Marcha sobre Roma” y parecíais camisas negras. Representáis las cavernas, sois los bárbaros frente a Roma. Sois una panda de niñatos incultos y paletos que pretendéis hacer una revolución con iPhones mientras en Castilla mis paisanos se parten el lomo en tierras llena de adobe, polvo y pobreza para que vosotros podáis insultarnos con un porro en la mano.

Sois un rebaño, siento lástima y cuando despertéis de este sueño, de esta borrachera de vaso de plástico y piercing de hoz y martillo vais a pasar una larga temporada abochornados por la vergüenza, el ridiculo y el espanto que estáis sembrando ante la mirada atónita de vuestros hijos, a los que estáis llenando de odio. Despertad, aunque solo sea por ellos.

Odiáis a España porque odiáis a Castilla, y la odiáis porque no os la merecéis. Estáis insultando a una tierra que ha derramado sangre para que hoy vosotros podáis ser libres. Estáis insultado esfuerzos que jamás comprenderíais. Si solamente alguien os hubiera contado los sacrificios históricos de Castilla, la generosidad de una tierra que junto a otras se diluye para crear España, para crear algo superior, una unidad histórica, un destino, una de las naciones más grandes de la historia, para dar al resto de reinos de la península las leyes y los frutos de su grandeza…

Si supierais lo que supuso para esta tierra hacer una reconquista prácticamente solos, si supierais lo que supuso atravesar un océano hacia el fin del mundo y llevar ley y dignidad a todo un continente, si supierais lo que los jesuitas y otras órdenes han hecho para dar esperanza en los cinco continentes, si supierais el estado de pobreza extrema de nuestros pueblos, si supierais que aquí solo dejaron adobe mientras llenaron Austria de mármol…Si supierais que nos estamos muriendo mientras vosotros, los pijos, queréis abandonar a su suerte a nuestros mayores…

Porque eso es lo que queréis. Cortar la solidaridad entre hermanos. Pero no vais a conseguirlo jamás. Vais a perder. No, no podéis votar. Por supuesto que no se puede votar, por ejemplo, si matamos o no a los niños pelirrojos, si apartamos a los judíos, si flagelamos a las adúlteras. No podemos decidir ciertas cosas. La democracia no es votar, paletos. La democracia es entre otras cosas, garantizar que los bárbaros no podáis votar acabar con la igualdad o con la libertad. Y eso es lo que va a seguir pasando, que España va a defenderos de vosotros mismos, de los que os tratan como rebaño. Por supuesto que vais a perder. Espero que podamos ayudaros a garantizar la libertad y el progreso llenando las cárceles de fascistas y criminales. Si por mi fuera, iba a pasar mucho tiempo hasta que os perdonemos.

Pero lo acabaremos haciendo. Como siempre”.

Nosotros
Salvador Sostres ABC 29 Septiembre 2017

El mismo tiempo que hemos invertido en odiarnos, en agraviarnos, en hacer ver que no éramos hermanos, en exagerar las diferencias y disimular las afinidades, en de verdad creer que estamos en condiciones de aplastar al otro y que esto es lo que queremos; exactamente el mismo tiempo que hemos gastado siendo crueles y arrogantes, buscando la innecesaria humillación del que no era de aquí, o de allí, e insistiendo en el abrumador y vergonzoso escarnio -que yo confieso haber practicado hace algunos años- vamos a tener que invertirlo en volvernos a querer, o más exactamente, en recordar que siempre nos hemos querido, y en darnos cuenta y comprobar que el espectáculo de los últimos años nos ha vuelto menos luminosos y que somos más pobres sin la vieja alegría por cenar juntos en Barcelona o en Madrid y sin la esperanza compartida.

Hemos cedido a las bajas pasiones seguramente violentados por la crisis económica, pero también por las muchas y muy variadas crisis personales y el vacío en el que se ahogan las almas que no se miman. Hemos proyectado inútilmente la rabia de nuestras pequeñas impotencias contra el difícil arte de querernos y vivir juntos. Nos hemos rebajado a ese extravío moral del que tanto cuesta regresar que es la culpa ajena.

«España es una democracia de baja calidad», hemos dicho. Y también «a por ellos», el otro día en Huelva. Contra tanto despropósito me escribió ayer mi querido amigo Fernando Bermejo: «No pasa de octubre sin irte a ver un día. Me comprometo. Hay que ir a Barcelona. Yo amo Barcelona. Ya está bien!!». Y evidentemente tiene toda la razón y ya está más que hecha la reserva en Hoja Santa.

El domingo pasará lo que tenga que pasar pero el lunes continuaremos viviendo aquí y continuaremos viviendo juntos. El desprecio no va a funcionar. El rencor no es un argumento. Pelearnos no nos ha hecho ni más fuertes, ni más sabios, ni hoy nos necesitamos menos que ayer ni de todo este debate quedará ninguna inteligencia fértil que merezca la pena conservar. Más bien todo lo contrario: la palma se la han llevado los gañanes de uno y otro lado, los bravucones, los muertos de hambre, los que buscan en la bronca el protagonismo que jamás tendrían en el talento, ni en la verdad, ni en la luz: y hasta hemos insultado a Serrat.

El lunes continuaremos viviendo aquí, griten lo que griten en Huelva y rompa lo que rompa la CUP. Estaría bien que el domingo lo recordáramos, porque la rabia sólo crea rabia y cuando la marea baja la ternura -y sólo la ternura- es la metáfora de la solución universal.

El privilegio catalán
Iván Vélez Libertad Digital  29 Septiembre 2017

El mes de septiembre, cuyo final dará paso a ese primero de octubre en el que las sectas catalanistas, imbuidas del fundamentalismo democrático envolvente, pretenden dar cauce a su hispanofobia mediante una votación que no es sino un subterfugio para la secesión, ha dejado varias publicaciones que analizan diversos aspectos históricos cuyo conocimiento es necesario para entender cómo se ha llegado a la actual situación. A esa crisis nacional que tiene como protagonista a Cataluña.

Mientras en la calle y en los medios se libra la batalla de la propaganda y la agitación, el final del verano ha hecho coincidir varios trabajos: el nuevo libro de Jesús Laínz, El privilegio catalán (Encuentro); una columna de Juan Velarde publicada en ABC, "Raíces del problema catalán", y el libro colectivo Negreros y esclavos: Barcelona y la esclavitud atlántica (siglos XVI-XIX) (Icaria), con Lizbeth J. Chaviano Pérez y Martín Rodrigo y Alharilla como editores. En los tres textos se hace hincapié en la dimensión económica que ha tenido el catalanismo, cuyo despegue va comúnmente ligado a la pérdida de las provincias de Ultramar, es decir, a la clausura de unos mercados blindados para el comercio catalán gracias a una política arancelaria a la que contribuyeron sus organizaciones mercantiles y una importante presencia catalana en los Gobiernos –ahora llamados Madrid– que impulsaron tales medidas.

Las obras mencionadas, pese a que Laínz se ocupa también del inicio de la expansión española en América, coinciden en señalar al siglo XVIII, con su cambio dinástico, como el punto de inflexión de una economía, la catalana, que se vio favorecida con la borbónica apertura portuaria, que fortaleció enormemente a Barcelona, ciudad que canalizó el flujo mercantil e industrial catalán. Velarde señala además una circunstancia que suele pasar inadvertida, especialmente para aquellos que presentan la Guerra de Sucesión como un enfrentamiento entre Cataluña y España. Tan falsaria interpretación de una guerra que fue civil, dinástica y europea a la vez, encubre la realidad de la Cataluña de principios del XVIII, que se debatía, según comarcas y grupos ideológicos, entre Carlos y Felipe, entre Austrias y Borbones. Teniendo esto muy presente, Velarde se adentra en el siglo XIX para afirmar, recordando que toda economía es política:

Se amplió esta base industrial en el XIX, por el impulso recibido, gracias al proteccionismo textil, para liquidar la base carlista muy fuerte que existía en la región, durante las guerras civiles desde Isabel II a Alfonso XII.

La alusión a los carlistas nos conduce necesariamente a sus antagonistas, los liberales, en sus diversas modulaciones. Un liberalismo que tenía, además de la operatividad política señalada por Velarde, una dimensión mercantil unida al aumento de las rutas y de la circulación de mercancías. Un tráfago que dejó arrumbada la pequeña industria de hilaturas y paños clásicos frente a la pujanza que ofrecían otras materias, como el algodón o la caña de azúcar. El XVIII vio crecer la industria algodonera en detrimento de, por ejemplo, el lino, tan importante en un siglo de esplendor gallego al que sucedió una etapa de decadencia y éxodo. La reordenación económica del Imperio español, especialmente de la actividad que se asentaba en las Antillas, exigía también la llegada de una mercancía envuelta en la sordidez de sus beneficiarios, los negreros, que consignaban en su contabilidad los dividendos arrojados por la venta de bultos, de negros bozales, de esclavos, en definitiva. Es a este incómodo colectivo, voluntariamente olvidado por determinada historiografía, al que se consagra la tercera de las obras citadas, que desgrana sonoros apellidos de la burguesía catalana, antepasados de muchos de los hombres que hoy siguen marcando la actualidad política y económica de una región favorecida por el proteccionismo, al que Laínz dedica numerosas páginas. Vinculados al esclavismo, linajes como Vidal-Quadras, Mas, Maristany, Benet y Adroher conviven con familias asentadas en los principales puertos peninsulares del dieciocho español, e incluso con regias figuras como la de la reina madre María Cristina de Borbón.

No se trata, y así lo subrayan sus autores, de afirmar que la prodigiosa ciudad de Barcelona alcanzara su vigor económico únicamente gracias a los elevados beneficios que arrojaba la, por otra parte, peligrosa trata de humanos, pero no es menos cierto que muchos de los prohombres de las altas esferas catalanas debieron parte de su éxito, económico y social, a tan vergonzosa práctica. Hasta tal punto este mercado humano fue copado por españoles nacidos en Cataluña que la palabra catalán, así lo afirma el historiador alemán Michael Zeuske en Negreros y esclavos…, era a menudo en Cuba sinónimo de negrero. Desaparecida de las Antillas en 1886, la esclavitud dejó importantes dividendos y, probablemente, una sensibilidad racial que, en sintonía con los vientos ideológicos de la época, nos podría conducir a las teorías frenológicas del Dr. Robert, de quien se ocupara largamente Francisco Caja en su La raza catalana.

Encabezábamos este escrito con el título escogido por el historiador montañés para su más reciente obra. En efecto, de privilegios que atravesaron el XIX, el XX, incluyendo el periodo franquista y su transformación en democracia coronada, e incluso el XXI, se ha nutrido el catalanismo, que esgrimió hasta hace escasas fechas el lema "España nos roba", desmentido por clanes familiares en cuya vanguardia se sitúa el de los Pujol. Sin embargo, desactivada esta coartada, las manifestaciones de odio a España en territorio catalán siguen creciendo, acaso porque, como bien supo ver Quevedo, la nuevamente rebelde Cataluña no lo es, al menos no en exclusiva, ni por el güevo ni por el fuero.

Estado de Agitación
Arturo García gaceta.es  29 Septiembre 2017

La RAE define la palabra agitar como la acción de inquietar, turbar o mover violentamente el ánimo. Cataluña se prepara para uno de los fines de semana más convulsos de los últimos 70 años y el Estado, encabezado por Mariano Rajoy, ha permitido que la agitación se adueñe de las calles. Los jóvenes, adoctrinados durante años en el odio a España, creen formar parte de un proceso revolucionario que las fuerzas nacionalistas han gestado en las puertas de sus casas, en cada parque de barrio y en los pueblos más pequeños con la connivencia de los sucesivos gobiernos que han mirado siempre hacia el otro lado.

“Iremos a votar y tendrán que quitarnos las urnas y las papeletas”, aseguran miembros de la CUP a nuestro compañero Rafael Núñez Huesca. El clima de insurrección es total. Viven de hacer la revolución. De la épica. De las historias de Allende y la II República. De los mapuches y los movimientos anticoloniales. De la canción protesta y la Revolución de los claveles, de los barbudos cubanos y de Ernesto Guevara.

El éxito del discurso nacionalista ha sido lograr que los jóvenes añoren guerras que no vivieron. Que quieran formar parte de una revolución buscando a los grises en cada esquina mientras el Estado español oprime su causa. No hay más que repasar las acciones de Rajoy en Cataluña para entender que este argumento está muy alejado de la realidad.

Toca dialogar
En Europa, el presidente del Gobierno descarta una mediación de Bruselas y, al igual que ante Donald Trump, mantiene que el referéndum no se va a celebrar: “La legalidad se va a restablecer en Cataluña”.

El discurso comunitario en torno al desafío soberanista se ha limitado al lenguaje burocrático que caracteriza a esta institución. Las palabras de Angela Merkel o Emmanuel Macron no han tenido ni el peso ni el fondo adecuado a la amenaza que se cierne sobre un socio comunitario. Carlos Esteban explica que uno de los argumentos más repetidos por los contrarios al proceso soberanista en Cataluña es que no se independizará porque la Unión Europea no lo permitiría. Un ‘club’ que avanza tan decidido y con tanta urgencia hacia la creación de un ‘megaestado’ no va a consentir que en uno de sus miembros surja un miniestado que les estropee el proyecto.

Aunque no lo digan abiertamente, la independencia de Cataluña caería bien Bruselas. Lejos de dañar sus planes de integración, la fractura de España aceleraría el proceso y serviría de seria advertencia para el resto de los Estados miembros.

Por España
Madrid acogerá este fin de semana hasta cuatro manifestaciones en favor de la unidad de España. Un simple paseo por la capital basta para entender que el desafío soberanista ha provocado el despertar de la mayoría silenciosa, de los españoles orgullosos de su país y que no están dispuestos a que más de 500 años de historia se fracturen ahora.

La marcha más mediática de todas, apoyada por personalidades como Santiago Abascal, Jaime Mayor Oreja o Isabel San Sebastián, ha sido convocada por la Fundación DENAES (Defensa de la Nación Española) este sábado a las 12:00 en todos los ayuntamientos españoles.

‘’Es la hora de que se escuche a la España silenciosa. La España que soporta, con su trabajo y esfuerzo, los desmanes, corrupciones y torpezas de la política. La que tantas veces es ignorada desde las administraciones porque no es amiga de tumultos ni de alborotos”, reza el manifiesto. Poco más que añadir. Nos vemos en Cibeles.

Se celebra este sábado
Mayor Oreja, San Sebastián y Tertsch: ‘Por qué estaré en la manifestación por España’
Julio Llorente gaceta.es  29 Septiembre 2017

La sociedad civil apoya la unidad nacional. Al menos, eso es lo que pretende demostrar Fundación DENAES, que ha convocado concentraciones para este sábado a las 12:00 frente a los ayuntamientos de todas las ciudades bajo los siguientes lemas: ‘Es hora de que se escuche a la España silenciosa’ y ‘España somos todos’.

La concentraciones, en las que se defenderá también a las acosadas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tienen como objetivo reunir a todos los españoles, con independencia de su ideología, firmes en el propósito de defender su patria. Por ello, los organizadores han pedido a los asistentes que no lleven banderas partidistas; que porten, simplemente, la bandera constitucional española, símbolo de nuestra unidad.

Han sido ingentes los apoyos que ha recibido DENAES para esta manifestación. Entre las organizaciones que se han adherido a ella, cabe destacar a ‘Hazte Oír’, a ‘Cañas por España’, a ‘Grupo de Estudios Estratégicos’, a ‘Cataluña somos todos’ y a la ‘Fundación Valores y Sociedad’.

También han expresado públicamente su respaldo algunas egregias personalidades del panorama político y mediático español: Hermann Tertsch, Isabel San Sebastián, Jaime Mayor Oreja… Precisamente ellos han explicado a La Gaceta los motivos por los que secundan una manifestación que los tres han coincidido en motejar de ‘necesaria’.

Jaime Mayor Oreja
‘Secundo la manifestación por razones obvias. Simplemente habría que decir que el momento es crítico todo lo que significa apoyar la idea de España, la nación, está bien hecho. Es un momento en el que, aunque sólo sea por medio de pequeños granitos de arena, hay que ayudar a todo lo que esté en la buena dirección. Y esta manifestación está en la buena dirección’.

Hermann Tertsch
‘Apoyo la manifestación porque creo que es muy necesaria. Creo que es indispensable que los españoles nos manifestemos en este momento. La política de silencio, de concesiones y de cobardía ha sido nefasta; nos ha traído donde estamos. El Partido Popular ha revelado una ineptitud y una incapacidad para resolver el conflicto catalán y presentarlo bien ante el mundo. Ha sido un fracaso catastrófico y, por eso, los españoles debemos emanciparnos y salir a defender la unidad de España y la Constitución, algo que, por desgracia, no hemos hecho antes. Es muy necesario que los españoles salgan el sábado con su bandera constitucional, española, para decir que no van a permitir ningún tipo de operación posterior; para decir que lo que quieren es que se cumpla la ley y la Constitución’.

Isabel San Sebastián
‘Yo apoyo la unidad de España y la defensa de la Constitución, que están siendo gravemente amenazadas por el golpe de Estado que está en curso en Cataluña. Por supuesto, hay que respaldar todas las medidas legales que se han tomado y se siguen tomando; hay que respaldar a los jueces; hay que respaldar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado… Todo esto debemos hacerlo en la calle; no hay que dejar que la calle sea de ellos. Tenemos que manifestar públicamente nuestro compromiso con España, con su democracia y su Constitución’.

Cataluña, infierno regulatorio: publica 650.000 páginas de nuevas normas en plena crisis
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital  29 Septiembre 2017

La sobrerregulación es un problema que afecta a toda España, pero especialmente a Cataluña. Según revela un informe de la CEOE, la región mediterránea fue la que emitió más páginas de nuevas regulaciones y normas a lo largo del pasado año. Para ser precisos, el número de folios del boletín oficial autonómico creció en 90.856 durante el ejercicio 2016.

Esta cifra contrasta con los buenos datos que presenta el País Vasco, donde solo se publicaron 5.639 páginas en el boletín oficial de la comunidad. También sala mal parada Cataluña cuando la comparamos con sus regiones vecinas: en Aragón se emitieron 33.741 páginas de nuevas normas y regulaciones, mientras que en la Comunidad Valenciana se publicaron 37.206. En ambos casos, son cifras mucho más altas que las del País Vasco… pero claramente inferiores a las de Cataluña.

Pero el año 2016 no fue un caso aislado. Cataluña lleva años liderando la tabla de la hiperregulación autonómica. En 2009 su boletín oficial autonómico emitió 97.906 páginas. Un año después, en 2010, alcanzó las 94.672. Algo más bajas fueron las cifras de 2011 y 2012: 66.868 y 64.692. Pero la producción normativa volvió a dispararse en los años siguientes, coincidiendo con el repunte del desafío independentista.

Así, en 2013 se emitieron 70.148 páginas de nuevas regulaciones, mientras que en 2014 se publicaron 74.884 folios en el boletín oficial autonómico. La tendencia se mantuvo en 2015 y 2016, con cifras casi idénticas: 90.536 páginas hace dos años y 90.856 a lo largo del pasado ejercicio.

De modo que, en plena crisis, los políticos catalanes han publicado más de 650.000 páginas de nuevas regulaciones y normas. Un tsunami regulatorio que golpea a familias y empresas, sujetas a un número creciente de restricciones y disposiciones políticas.


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El caro precio de la temeridad separatista
EDITORIAL El Mundo  29 Septiembre 2017

Que la inseguridad jurídica provocada por el órdago separatista conlleva un coste, y que ese coste repercutirá sobre los bolsillos de todos los españoles -incluyendo los catalanes-, es algo que ya sabíamos. Que las agencias de calificación, como Moody's, han degradado la nota de la deuda catalana hasta el bono basura es también conocido. Que los bancos de inversión, como JP Morgan, desaconsejan apostar por España y hacerlo mejor por Portugal a causa de la inestabilidad que se ha apoderado de Cataluña y afecta a la coyuntura de todo el país, se supo a comienzos de esta misma semana. Pero aún no contábamos con un pronunciamiento al respecto del Banco de España. Hasta ayer.

Es la primera vez que el organismo dirigido por Luis María Linde incluye a Cataluña como factor de riesgo directo para el crecimiento de nuestra economía. Es cierto que la desaceleración de la economía ya estaba prevista, pero el Banco de España -con su habitual lenguaje cauto y medido- avisa de que "las tensiones políticas en Cataluña podrían afectar eventualmente a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación" del Estado en los mercados de deuda. El mejor termómetro de esa incertidumbre serán las oscilaciones de la prima de riesgo, que de momento no ha registrado alteraciones reseñables pero podría hacerlo en caso de alarma política o social en Cataluña. Así es como una región históricamente considerada la locomotora económica de España ha pasado a ser, por obra y efecto de la involución ideológica que representa el nacionalismo exacerbado, una rémora para el PIB nacional.

Pero la irresponsabilidad de los gobernantes catalanes no deben pagarla sus ciudadanos. Por eso el ministro Luis de Guindos anunció ayer una nueva inyección a la Generalitat de 1.971 millones con cargo al Fondo de Liquidez Autonómica. Una decisión justa que lamentablemente no servirá para quebrar el argumento victimista y la falacia del "España nos roba", pues no nos encontramos ante un proceso de razones, sino de emociones. Fue la gestión desastrosa del gobierno de Mas la que precipitó la necesidad del rescate por parte del Estado, pero el ex president impulsó el procés para excusar su fracaso ante los ciudadanos, desviando así la diana de su indignación hacia Madrid. Conviene recordarlo en vísperas de los lodos de desorden público que pueden provocar finalmente aquellos polvos de cobardía y temeridad.

Entretanto, la acción judicial no se detiene en defensa de la ley. La Guardia Civil intervino ayer un centenar de urnas y dos millones y medio de papeletas ilegales, mientras los Mossos d'Esquadra afirman que se reservan en exclusiva la decisión operativa sobre el cierre de centros de votación. Que para ello invoquen la misma doctrina torticera formulada por el consejero Forn -la seguridad ciudadana es un bien a proteger superior al propio cumplimiento de la ley- solo es otra prueba más que se acumula sobre el cerro de ambigüedades que mantiene en vilo al Gobierno respecto de la lealtad del Cuerpo dirigido por el mayor Trapero. La estrategia desleal sigue un recorrido circular: el separatismo reparte guías para formar colas gigantes de buena mañana en las puertas de los colegios, y de ese modo facilitan que los Mossos puedan ampararse en la nutrida concurrencia para no tener que impedir la votación, como es su deber.

Para terminar de añadir presión, arrecia la protesta de la comunidad estudiantil -tradicionalmente dirigida por los más radicales-, hasta el punto de manifestarse ante un cuartel de la Guardia Civil. Mientras tanto, Reporteros sin Fronteras denuncia el acoso organizado que el independentismo está ejerciendo sobre los profesionales de la información. Que como es bien sabido, es la primera víctima que se cobra la destrucción del orden legal por la vía de los hechos y de la propaganda.

Los españoles asisten atónitos a este panorama. Su Estado no puede defraudarles.

Nadie está por encima de la ley
OKDIARIO 29 Septiembre 2017

“De la ley a la ley a través de la ley”. Fueron las palabras de uno de los hombres esenciales de nuestra historia reciente: Torcuato Fernández-Miranda. Junto a Adolfo Suárez, el gran arquitecto político del sistema democrático que ha propiciado el mayor periodo de paz y prosperidad en la historia de España. El mismo que ahora pretenden volar por los aires tanto los independentistas catalanes como los populistas bolivarianos. Palabras que, adaptadas a los tiempos actuales, también podrían valer para entender mejor cómo se resolverá el complicado contexto en el que habita Cataluña. El desafío secesionista ha llegado demasiado lejos y es lógico que el Gobierno sea firme y actúe con determinación ante los golpistas. Por ello, haría bien en destituir e imputar un delito de rebelión a Carles Puigdemont si éste declarara la independencia tras el referéndum ilegal del próximo 1 de octubre. De hecho, incluso su detención a instancias de la Fiscalía sería más que correcta, tal y como hizo la II República con Lluís Companys tras proclamar el Estado catalán en 1934.

El Ejecutivo ha actuado con sumo cuidado y diplomacia hasta el momento a pesar de las innumerables provocaciones y amenazas que ha tenido que soportar por parte de los golpistas catalanes. Así, en un loable ejercicio de contención y diplomacia, han advertido hasta el paroxismo y de manera incansable a la Generalitat sobre las consecuencias que tendría la deriva secesionista. Traspasado el punto de no retorno por parte de los secesionistas debido a la perseverante voluntad de celebrar el ilegal 1-O, tienen que ser conscientes de que el Tribunal Constitucional y la propia Fiscalía se les echarán encima y con razón. No es nada más que la ley. Ni persecuciones ni represión como argumentan de manera demagógica y falaz. Sólo las normas que nos rigen a todos los españoles y que hacen de éste un país del primer mundo. Únicamente la ley y nada más. Una ley que está por encima de cualquier persona, de cualquier desafío… en definitiva, de cualquier ilegalidad. Y la que están urdiendo en Cataluña es superlativa.

Golpe de Estado en marcha (24)
Vicente A. C. M. Periodista Digital  29 Septiembre 2017

LOS DIRECTORES DE CENTROS EDUCATIVOS PIDEN EL CESE TEMPORAL DE SUS CARGOS.INTERIOR CONSTATA QUE LOS MOSSOS NO IMPEDIRÁN EL REFERÉNDUM.

La cobardía va por barrios, independentista sí, pero salvando las posaderas por si acaso vienen mal dadas. Eso es lo que parece haber llevado a los responsables de los colegios e institutos públicos en Cataluña para descargar toda su responsabilidad en la Consejería de educación del Gobierno de la Generalidad. Pero por aquello de poner una vela a Dios y otra al diablo, le han pedido a la Generalidad que les cese temporalmente de sus cargos hasta el día 2 de octubre y así evitar su posible inhabilitación por haber colaborado en la realización del referéndum ilegal del 1 de octubre. Esos mismos directores y responsables han mantenido una reunión con Carles Puigdemont y le han hecho una entrega simbólica de las llaves de sus dependencias para que el Gobierno de la Generalidad use las instalaciones para lo que desee. Sin embargo, sobre el tema del cese Puigdemont solo les ha comunicado que no se preocuparan y que la Generalidad les protegerá.

La otra gran noticia fue la reunión de la Junta de Seguridad convocada de forma exprés por Carles Puigdemont y a la que incomprensiblemente por parte del Gobierno de España acudieron tanto el máximo responsable de la coordinación, ratificado por la jueza de TSJC, el Coronel Diego López de los Cobos, como altos cargos del Ministerio de Interior: el Secretario de Estado de Seguridad, Jose Antonio Nieto, el Delegado del Gobierno, Enric Millo, y el Secretario General Técnico del Ministerio, Juan Antonio Puigserver. Por parte del Gobierno de la Generalidad y altos mandos policiales estuvieron el Presidente Carles Puigdemont, el Consejero de Interior, Joaquim Forn, el Director General de los Mossos, Pere Soler y el Mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero. Una reunión que era la viva imagen del esperpento y cuyo único objetivo era certificar la desobediencia por parte de la Generalidad y no reconocer de hecho la dependencia de la policía autonómica ni de la jueza, ni de la Fiscalía, ni del coordinador general designado.

Y la pregunta es ¿para qué acudieron esos representantes por parte del Gobierno? Nada les obligaba a hacerlo dado el procedimiento anormal y fuera de norma de la convocatoria. Y la realidad fue que no sirvió para nada la reunión, salvo para escenificar ante los catalanes, la firmeza de su Gobierno y su negativa a dejarse arrebatar su competencia en cuanto a Seguridad, que recae en la Consejería de Interior y en el cuerpo policial autonómico de los Mossos de Esquadra. Fue un error de bulto y una torpeza más de un Gobierno que sigue dando pasos como si pisase huevos y no querer romperlos. Con esa comparecencia solo demuestra su debilidad y su incapacidad para tomar el control real de una policía autonómica cuyos mandos y una parte sustancial de sus componentes, son independentistas y comparten las tesis de sus oficiales en cuanto a no ir en contra de lo que consideran un derecho y la voluntad del inexistente pueblo catalán.

Y aquí vuelvo a lo de la cobardía, el querer amagar, pero no dar, por miedo a las consecuencias. Y así no se devuelve la legalidad ni se persigue a los delincuentes. Ya lo dije ayer, la única forma de acabar con este pulso entre los golpistas y el Estado de Derecho pasa por la inhabilitación efectiva, procediendo a su detención y puesta a disposición judicial, de los principales dirigentes responsables, tanto del Gobierno de la Generalidad, como de la Mesa del Parlamento autonómico y de las organizaciones más implicadas en llamamientos a la rebeldía, la insurrección y la sedición. Es una cuestión de Seguridad Nacional en la que está en peligro la propia supervivencia de España. Y ya no debe importar con qué apoyos políticos se cuentan, ante la poca fiabilidad de algunos como el PSOE de Pedro Sánchez, cuya idea de España dista mucho de ser la que la mayoría de españoles desea y además pretende cambiarla sin consultarnos usurpando la Soberanía Nacional y mercadeando con ella para satisfacer las exigencias de los golpistas. Un acto de absoluta cobardía tomado ya por su socio preferente de coalición para desbancar al Gobierno del PP, el proindependentista Pablo Iglesias y PODEMOS.

Se comenta que el Presidente Mariano Rajoy está preparando una comparecencia antes de la realización del referéndum. También la hubo antes de aquella farsa de consulta del 9 de noviembre del 2014, donde aseguraba que no se iba a celebrar y se celebró. Y el próximo domingo, 1 de octubre, también se va a celebrar y ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional tienen capacidad para evitarlo, ni para aplicar la fuerza con la contundencia necesaria para disolver colas, cerrar colegios y requisar urnas. Sobre todo, porque no se cuenta con la colaboración de los Mossos, que intentarán interponerse y entorpecer en lo posible la actuación de las FFyCCSE enviadas oficialmente para apoyarles en su labor de hacer cumplir la ley e impedir que se realice el referéndum ilegal. Es la crónica de un fracaso anunciado.

También se comenta que el Rey D. Felipe, está preparando una comparecencia en la televisión, que ya se compara con aquella que realizó su padre el Rey D. Juan Carlos en aquella noche tensa y dramática del golpe de Estado del Coronel Tejero el 23 de febrero de 1981 con el asalto y secuestro del Congreso de los Diputados, interrumpiendo una sesión parlamentaria de investidura. Esta comparecencia tiene su relevancia, al reconocer que lo que asistimos es a otro golpe de Estado en un referéndum ilegal manipulado y sin garantías, con llamadas a concentraciones y manifestaciones callejeras y ocupaciones de colegios y recintos electorales para impedir el acceso a las FFyCCSE encargadas de cumplir con la orden judicial de precinto y confiscación de papeletas, urnas y documentación censal usada. Un referéndum que, con independencia de la participación y el escrache, acoso y señalamiento de aquellos que no lo apoyan, usarán la incuestionable victoria del Sí en un innecesario recuento, para hacer una declaración unilateral de independencia.

Creo que las comparecencias, de producirse antes del domingo, solo deben contener un mensaje, el de la suspensión inmediata de la autonomía de Cataluña mediante la aplicación de la ley de Seguridad Nacional, y en paralelo, proceder a la detención de los principales responsables y la destitución de los altos cargos del Gobierno de la Generalidad, Mesa del Parlamento autonómico y mandos policiales claramente insumisos. No se debe llegar al domingo y poner en una posición indeseable a las FFyCCSE que deben proteger el orden constitucional, actuando contra los ciudadanos. La jornada va a ser todo menos festiva.

¡Que pasen un buen día!

Españoles sin España
Javier Orrico Periodista Digital  29 Septiembre 2017

¿Escribir? ¿Para qué? En este momento sólo quisiera vivir en el País de Nunca Jamás y poder declararle mi amor a Campanilla, mientras los piratas quedan lejos y España no existe. No existió nunca. No la recuerdo. Nunca fui español. Nunca hube de aguantar la mentira, el sectarismo, la estupidez. Nunca sentir la amargura de ver a un país privilegiado, dotado de todos los dones de la tierra, cierre de los jardines mediterráneos y puerta del océano, empeñado en su autodestrucción, rebozado en el odio, infectado de racismo, reaccionario hasta la hez, aún bajo las sotanas carlistas, mientras los que se dicen revolucionarios se ponen del lado de los nuevos nazis y rezan en Monserrat oraciones a la butifarra.

Estoy harto de vivir con gente que cree ser de una raza superior, que hablan de quienes tenemos otra lengua como pobres de pedir que vivimos a su costa, de sus limosnas, de su “solidaridad” de mierda, falsa y repugnante, mientras nos invaden con sus productos y nos desprecian como apestados. No quiero recordar a los miles y miles y miles de entre mis gentes que fueron a barrerles las calles, a enriquecerlos trabajando en sus fábricas, a atender sus comercios, a limpiarles sus lujosas casas de misa y ‘canelons’ los domingos, y los ‘meublés’ de sus putas castellanohablantes, que ahí la lengua ya no importaba.

Y, sobre todo, ya no aguanto más a los prudentes y a los neutrales. ¿Prudentes o neutrales ante un golpe de Estado? Si la prudencia linda con la cobardía, la neutralidad no linda, es directamente una vileza, complicidad adobada en disimulo con el golpismo totalitario.

Lo de los prudentes casi mueve a risa. ¿Es que nadie le ha dicho al Gobierno que lo que hay que combatir no son los efectos, los síntomas, sino las causas? Andar persiguiendo sombras de urnas, enzarzarse en un juego de trampantojos y ocultaciones, de advertencias cruzadas a funcionarios, de redadas en imprentas o empresas de frigoríficos, no tiene más consecuencia que manifestar la naturaleza dubitativa de quien no se atreve a actuar con la contundencia que la razón y la ley le dan. Es decir, de quien duda de su propia legitimidad.

A quien hay que detener es a los que dan las órdenes y no a quienes las cumplen, aunque también, si son órdenes ilegales. Pero lo primero es descabezar el movimiento secesionista, detener a sus jefes y ponerlos a la sombra. En Europa, y en cualquier país donde se respetan la nación y la ley, lo que se preguntan es qué hacen todavía sueltos el presidente de la Generalidad y su gobierno, haciendo declaraciones y llamadas a la rebelión, dando mítines y emitiendo órdenes contra las decisiones judiciales.

Y lo de los neutrales (“maldigo a los neutrales”, que cantábamos con Celaya), los del “sí, pero”, es incluso peor, porque revela siempre el alma de un fariseo. ¡Ah, los sepulcros blanqueados, esa Iglesia que ha dejado de ser española, que vuelve a ponerse del lado de los ricos, de la clase dominante de los nacionalistas, como tantas otras veces!

Dicen los equidistantes que no están con el golpe, pero tampoco con Rajoy, que es el culpable. Sin duda lo es, pero por no haber acabado con esto desde 2012 con el FLA de Montoro en la mano. Pero, más allá de eso, los únicos culpables del delito son los delincuentes, los golpistas.

Y recordemos, además, que esto es el resultado del tripartito de la izquierda, con Maragall a la cabeza, y el ‘Estatut’ que Zapatero pactó con Mas, cuando ni éste esperaba ya nada. Y que fue Zapatero quien anuló el recurso previo de inconstitucionalidad que hizo que el Estatuto se votara antes que la sentencia, lo que aprovecharon los nazionatas para embestir a la gente contra España.

Me temo que lo que nos están preparando los golpistas y sus aliados de la extrema izquierda neonazi, los prudentes, los neutrales y los dialogantes es un enjuague bendecido por los ‘empresaris’ nacionalistas y el IBEX, una España a dos (¡o tres!) velocidades, donde los de siempre, los ‘castellans’, nos quedaremos tocándonos el pijo mientras lo que fue España, acaso presidida por Pedro Sánchez, luz de la plurinacionalidad, y con Jaume Roures de vicepresidente, se descompone en naciones jerárquicamente ordenadas. Eso sí, tendremos doctrina en la Sexta y fútbol en todas las demás Tv. Y puede que hasta nos dejen seguir siendo españoles, pero sin España.

¿Es usted ‘nazi’?
Eduardo Arroyo gaceta.es 29 Septiembre 2017

¿Es usted “nazi”? Naturalmente, lo negará enérgicamente. Puede que hasta se enfade por lo que considera un insulto: a nadie le gusta encarnar el mal absoluto. Pero no olvide que muy posiblemente usted no se cuente entre los que tienen el poder de determinar de manera apodíctica quién es y quién no es nazi. El pasado fin de semana, cuando a Alberto Garzón y a Pablo Iglesias les aplicaron en Zaragoza su propia medicina y quedaron encerrados en uno de sus actos a favor de los sediciosos, Garzón clamaba –por tweeter, naturalmente- contra los “nazis”. Que los que le tenían cercado lo fueran es algo muy discutible pero Garzón ni lo dudaba: estaba cercado por los “nazis”. En el exterior, solo un montón de españoles hartos de tanta agresión y humillación impunes.

Esto es solo un ejemplo de un comportamiento general entre los políticos “progresistas”. Así las cosas, ¿está usted harto de que todos opinen barbaridades y sandeces de su país? Es usted nazi. ¿Qué no quiere que España se balcanice? Es también usted nazi. ¿Tampoco quiere que su país se transforme en una república islámica o en un país caribeño, pasto de mafias extranjeras? Más nazismo. ¿Considera que la educación de los niños es cosas suya y no del Gobierno de la Comunidad Autónoma de turno? Sigue siendo nazi. ¿Le importa que se burlen de sus creencias más sagradas? Lo sentimos de nuevo pero es usted un nazi criminal de guerra.

Lo importante no es quién sea nazi si no quién dice que alguien es nazi. Porque la izquierda española, que abarca gente tan variopinta como Garzón, Iglesias, Tardá y otros cuya inteligencia es inversamente proporcional a su fanatismo, todos ellos odian abiertamente a España porque lo que España ha sido se opone a la demencia de sus anhelos políticos. Ahora, como vulgarmente se dice, “la ocasión la pintan calva”. Teniendo en cuenta que el PDeCat es un cadáver político, “merendable” en un par de meses por la combinación ERC-CUP, hay que concluir que el mencionado “procés” se orienta a fabricar el cortijo de la izquierda, donde ensayar todas sus memeces. De ahí que sus compadres a este lado del Ebro hayan corrido en su ayuda. El video de la CUP en el que se clama por una “república desde abajo” difunde la infamia de identificar España con toda la chusma del régimen del 78 y contraponer esa sociedad con la que solo ellos sueñan, hecha de “okupas”, de políticos del calado de Anna Gabriel y del “melting pot” nacido del “papeles para todos”. No es de extrañar que un pobre lunático como Antonio Baños esté entre los actores del citado “clip”: finalmente, en su delirante “república catalana” podrán ensayar desde el aborto libre en menores hasta la maternidad subrogada online o la “liberalización” del “porro”, pasando por el cambio de sexo, el “poliamor” y todo cuanto transgrede cualquier costumbre establecida. Y, naturalmente, cualquiera que se oponga será un nazi. Total, como nadie va a contradecirles so pena de que algún fiscal especial se persone para enmendarle la plana a golpe de código penal, pues todos contentos.

El problema de todo esto es que está impulsado a medias entre el odio sin par de la canalla y la ignorancia supina de varias generaciones sometidas a una propaganda que no tiene nada que envidiar a la de la DDR. No es si no un ataque más a la civilización que, por desgracia, ha nacido y se ha pagado gracias a la élite política que nos gobierna desde hace décadas. A la CUP le afligiría mucho saber que ellos son el producto más refinado del régimen del 78: ignorantes hasta decir basta, viven poseídos de un idealismo delirante nacido de las fuentes del rencor revanchista de los derrotados de la Guerra Civil. Por eso Gabriel Rufián ilustra su delirio con “el país que nos robaron hace ochenta años”. Que no sepa ni de qué está hablando es otra cuestión; otra cuestión que en realidad no importa pero que ilustra sus parámetros intelectuales, cortos aunque claros.

Por todo ello invito a los lectores, libres de los prejuicios impuestos por los medios de comunicación y por una clase política que es cómplice por dejación de todo lo que está sucediendo, a sacudirse el miedo a los calificativos y a pensar que para esta chusma todos los que no piensan como ellos son “nazis”. España ha hecho grandes cosas en la historia y, desde luego, no es un espacio de derechos como creen los liberales. España es una realidad histórica aplastante y muy anterior a la Constitución de Cádiz, con un fundamento espiritual y cultural del que pocos países pueden blasonar. Sus caminos están jalonados de héroes, de místicos y de conquistadores, a los que la Providencia juntó en esta tierra para mostrar al mundo que la vida puede ser realmente un tesoro. Es en nuestro pasado y en nuestras raíces, esas que el régimen del 78 quiso ocultar, donde está la receta salvadora: debemos volver a ser lo que somos y a tomar posesión de lo que nos legaron las generaciones pasadas.

Por todo ello, frente a la mediocridad y odio de la izquierda, frente a la esterilización mental a la que nos someten nuestros políticos, frente a la alienación en forma de “repúblicas” edificadas desde el lodo, ha sonado por fin la hora de España. La mejor manera de destruir la corrección política, la dictadura de esos que se arrogan el derecho a decir quién y quién no puede expresarse y participar en la arena política, es ningunearles. No son nadie porque nunca han sido nadie. Su fuerza es tu miedo. Pero el miedo no ofrece nada al hombre. Menos aún cuando tenemos tanto que perder.

El entierro del 78
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  29 Septiembre 2017

Si la Iglesia Católica es, como dicen, perita en supervivencias, está claro que El Vaticano cree que el régimen constitucional español ha muerto y que le conviene mendigar el perdón por existir en la república catalana. Ya hace años escribí aquí un comentario sobre la cesión del Opus Dei de varios seminaristas para esconder que no había ni uno solo para cantar misa en Cataluña. Les daba igual la falta de vocaciones, el vaciado lingüístico de las iglesias y engañar al Papa, cuando lo había, a cambio de llevar bajo palio a Pujol hasta el altar de Santa Marta del Trespercent.

La cobarde, miserable y, por desgracia, previsible adhesión de la Conferencia Episcopal Española (tres palabras, tres mentiras) al golpe de Estado catalán, redactada según el escriba Juliana por el jenízaro Omella, es la traición más vil de una confesión religiosa a la confesión milenaria de un país. Pero que el peronista vaticano no hable más de la evangelización de América por España. Han apuñalado a España y al Evangelio a cambio de que les dejen desfilar en la procesión del odio a España, Cruz incluida. Los separatistas usan como escudos humanos a los niños y estos judas usan como escudos divinos a las monjas de clausura para que pongamos la cruz en la declaración de Hacienda. Yo por las monjas estoy dispuesto a pedir, pero a estos 'curicaganers' les he puesto la cruz fiscal. Nunca jamás.

Si la Iglesia se apresta a oficiar el funeral de España, insisto, es que la da por muerta. También se rindió ante Napoleón en 1808 y se equivocó, pero este régimen parece tan carcomido que un golpecito podría tumbarlo. Casi todos los políticos quieren premiar a los golpistas a cambio de que se contenten con saquear todavía más a sus colonias, designio catalanista desde el Arancel Cambó hasta la fecha. Y si los partidos no defienden su partitocracia, pues bueno, pues adiós.

El Gobierno Ma diariosigloxxiricomplejines se avergüenza de serlo y en vez de arrestarlo, coloquia con Trapero. La Oposición Rojicomplejines juega a las encuestas en vez de afrontar el Golpe con la ley y todas sus armas en la mano. Nadie pide ilegalizar a los golpistas, incluyendo a la ETA y Podemos, ni cerrar ciertos medios de comunicación que son la clave del Colp. Un Estado que renuncia a defenderse no es Estado, es un cadáver. Por eso planea el buitre episcopal.

¿Y si dejamos en casa a esa España acomplejada que ha rehuido sus obligaciones?
De momento, pase lo que pase el 1-0, es vital mantener la racionalidad a toda costa, porque de lo contrario nos habremos hundido completamente en la trampa del independentismo.
Agustín Valladolid vozpopuli.es  29 Septiembre 2017

No resulta fácil en estos días mantener la cabeza fría. Pero es imprescindible. No es nada fácil contrarrestar con sosiego, desde una posición institucional, el gamberrismo provocador de un Puigdemont que más parece un activista estudiantil o un infiltrado de la CUP que el presidente de la Generalitat elegido por un partido conservador, que es lo que es. Pero hay que hacerlo. Hay que mantener la racionalidad a toda costa, porque de lo contrario nos habremos hundido del todo en la trampa del independentismo, cuya extraordinaria progresión no tiene fácil explicación desde la lógica. Y es que hace tiempo que los secesionistas lograron introducir en el debate, con todo éxito, la irracionalidad como ingrediente primario. Ellos hablan de sentimientos, pero en realidad se trata de eso otro que sale de las tripas.

La política en Cataluña imita al fútbol. Al mal fútbol. Para los que promueven la separación no importan los métodos. No hay adversarios; hay enemigos. Lo esencial es ganar, aunque sea de penalti injusto en el descuento. Peor aún: lo prioritario no es ganar, sino que pierda el rival. Y a eso juegan, a ganar a cualquier precio o a ver perder al enemigo cuando ya no es posible reaccionar. Hasta se podría decir que en parte ya han ganado. Hace poco no eran nada, y ahora todo el mundo habla de ellos. Han logrado exportar como conflicto político la insolidaridad supremacista de unas élites, culturales, políticas y económicas, que se niegan a seguir contribuyendo a la cohesión de un viejo Estado en el que han progresado como nunca antes lo hicieron.

Pero eso no cuenta. Es más, se niega. ¡Cataluña ha sido históricamente maltratada! Es lo que dicen. Sin ningún rubor. Y no les faltan palmeros, como el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que ha afirmado sin ponerse colorado que “el Estado de las autonomías ha fracasado”. ¿A qué Estado se refiere? ¿Al que ha llevado a Euskadi a tener junto a Navarra la mejor sanidad de España, una de las más altas rentas per cápita y, en cuanto se termine la V vasca, la que probablemente será la más moderna red de comunicaciones del país? Vaya usted a contar ese cuento a Extremadura. Ortuzar miente y además lo sabe, pero tiene miedo. Tiene miedo a Europa. Se autoproclaman europeístas, pero es el europeísmo federal y sin privilegios localistas una de las grandes preocupaciones del nacionalismo. Porque la Europa futura, si quiere tener alguna opción de éxito, nunca admitirá excepciones de índole económico-financiera como la vasca o la que pretende Cataluña.

Ortuzar sabe muy bien que el principal enemigo del nacionalismo no es España, sino la consolidación de la idea que esboza una Europa más solidaria y homogénea. El nacionalismo necesita para sobrevivir de Estados débiles incapaces de desarrollar tal proyecto. De ahí la creciente preocupación que se detecta entre los dirigentes europeos más comprometidos con la UE por el efecto contagio que pueda activar la deriva catalana. De ahí, por contra, la satisfacción de los líderes del independentismo, que han visto cómo Europa ha pasado de la aparente indiferencia a prestar la mayor atención a la evolución del pulso que mantienen con el Estado español. Nadie, en Bruselas, Berlín o París, había dado crédito hasta hace solo unos días a la tesis de que unos políticos representantes de una de las regiones europeas más ricas llegarían a usar la insurrección para imponer sus tesis. Y casi nadie en Europa habría apostado ni un céntimo de euro a que algo así pasaría algún día en Cataluña. Precisamente.

Sin embargo, ha pasado, en parte por la muy tardía respuesta de todos los gobiernos de la democracia, de éste también, que solo ha acertado a poner en marcha cierta pedagogía cuando la epidemia ya afecta a órganos vitales del sistema de convivencia, como la escuela y la universidad. Da mucha pena ver cómo estudiantes que nunca han protestado contra la corrupción galopante que asolaba (y asola) Cataluña se echan ahora a la calle reclamando unas urnas convertidas en el mejor parapeto de los corruptos y de sus herederos.

Da pena ver cómo mientras estos jóvenes -y no sólo de la CUP- presionan a los tribunales, los que organizaron un latrocinio sistémico ocultan su patrimonio; mientras se hostiga a guardias civiles y policías, los corruptos destruyen pruebas. Y da pena ver cómo cierta izquierda, la “nueva” izquierda, se ha puesto al lado de esa élite insolidaria que busca ampliar sus regalías, abandonando a su suerte a las gentes humildes que llegaron a Cataluña hace 40, 50, incluso 60 años, procedentes de Andalucía, Extremadura, Castilla o Murcia, contribuyeron desde muy abajo a hacerla grande y próspera, y viven este trance como una penosísima amputación cuyos efectos se ven acrecentados por el vergonzoso ostracismo al que se les ha condenado.

No sé lo que va a pasar el 1-0. Pero sí lo que entiendo debería pasar después. Ahora que el nacionalismo ha abierto brecha propagandística en Europa lo más probable es que descarte la llamada DUI, Declaración Unilateral de Independencia. No parece que sea una decisión compatible con la pretensión de que la UE acabe intermediando entre Gobierno y Generalitat. Así que lo más probable es que, a pesar de ciertas resistencias, vayamos a elecciones. Y no demasiado tarde. Plebiscitarias, constituyentes o mediopensionistas, pero vitales para el devenir del desafío. Pretenderán aprovechar la calentura, la enorme capacidad de amedrentamiento demostrado por la maquinaria soberanista. Y será entonces cuando haya que echar el resto, hacer todo lo que no se ha hecho. Empezando por perder el miedo; por dejar en casa, todos, a esa España acomplejada que ha rehuido sus obligaciones durante demasiado tiempo; por plantar cara a las mentiras y la demagogia de la “factoría Junqueras”.

El 2 de octubre, pase lo que pase el día anterior, se ha de dar un paso adelante y recuperar el máximo terreno en todos los frentes, sociales, legales y políticos, para que aflore sin temor esa mayoría de catalanes, asustada y sobrepasada por los acontecimientos, que dice querer seguir formando parte de España. Porque mientras eso no ocurra, mientras no sepamos a ciencia cierta la dimensión de esa “mayoría silenciosa” y no consigamos que se movilice, no habrá solución que pueda llamarse duradera.

La paja y la butifarra
JORGE BUSTOS El Mundo  29 Septiembre 2017

Si finalmente bajan a Colón de su fálica columna en Barcelona, habría que convencer a la CUP para que Hugh Hefner ocupase su lugar. Ambos pioneros abrieron nuevos mundos al contribuyente, aunque uno se especializó en la geografía exterior y otro en la íntima. El fundador de Playboy democratizó la masturbación, y el Proceso no es otra cosa que la gran eyaculación del onanismo catalán, una mancha daliniana que se extiende bombeada por el impúdico frenesí de unos narcisos enamorados de su diferencia, sin reparar en que aquí a cada cual le cuelga la suya propia y la usa cuando puede y la Constitución se lo permite.

Pero será difícil convencer a la CUP. No se puede decir que Hefner fuera un partidario estricto de la paridad, pues en algunas de sus fiestas se contabilizó a 100 mujeres por cada 10 hombres. Tampoco la lujosa y lujuriosa Mansión Playboy resiste la inscripción en el catastro de sedes antisistema, aunque cuando abrió sus puertas en la puritana América de 1959 levantó bastante más escándalo que la propuesta cupera del regreso a Altamira, con sus esponjas vaginales y sus crías compartidas por la tribu. Qué digo escándalo: el uso propagandístico de crías humanas de encaste netamente catalán es el último hito en la normalización social del despotismo. El siguiente paso demandará la aplicación de cribas espartanas a los bebés que balbuceen sospechosos fonemas mesetarios, todo ello documentado por la tele autóctona y expuesto en reportajes de sonrosada factura. Hay demasiada gente que exige sanciones ejemplares para Juan y Medio por tijerearle la falda a su compañera y cómplice, pero luego ruega comprensión para una banda de supremacistas que exhiben su madrugador apostolado del odio camuflado de sonrisa. Crearemos súbditos, escolti, pero no sexistas. Esperemos que esos pobres niños, cumpliendo una sana ley histórica, se venguen un día de sus padres.

Eso hizo Hugh Hefner. Educado en el rigor protestante de una familia devota, el joven Hugh decidió decir adiós a todo eso y probar a vivir en libertad, una ideología que siempre nos parece muy superior a cualquier otra a condición de que la hayamos probado alguna vez. Se hizo periodista. Y después se hizo editor erótico, con los resultados conocidos. Su publicación revolvió cuerpos diabólicos con mentes gloriosas, de Monroe a Atwood, de Madonna a Capote. Su decadencia se hizo inevitable no tanto por la gratuidad del porno ubicuo en la era digital -y digital en el más amplio sentido- como por el creciente triunfo del puritanismo intelectual, ese que mientras predica el amor libre encadena el pensamiento salvaje, reacio a la estabulación en las cuadras de lo correcto.

Aunque el tributo escultórico que brindamos a la consideración de Colau no prospere, ya nadie le arrebatará a Hefner el calor de vivir y morir rodeado de sus seres queridos. Que también fueran queridos por otros es lo de menos. A diferencia de la pulsión nacionalista, que se caracteriza por la restricción de lo ajeno, la pulsión erótica se define por la afirmación del otro, del distinto, y no acepta el sometimiento a criterios territoriales o lingüísticos, más allá de que la lengua pueda jugar un papel interesante en el proceso, menos mayúsculo pero más entretenido que el Proceso.

Han despedido a Hefner como icono del exceso. Ojalá el lunes empecemos a despedir el 'prusés' como vicio excesivo que mantuvo esclavizados a los pajilleros de la identidad. Todo el santo día pelando la butifarra.

La dejadez de los Gobiernos centrales llevó la degeneración a Cataluña
Solo Cataluña ha llegado donde llegó Hitler en el abuso infantil y en el adoctrinamiento, y donde hoy está Corea del Norte
Jesús Salamanca diariosigloxxi  29 Septiembre 2017

Ciudades como Salamanca, Oviedo, Granada, Toledo, Huelva, y del resto de España han aclamado durante estos días a la Guardia Civil en su partida hacia Cataluña para impedir el referéndum. El objetivo es poner orden ante la degeneración, las amenazas y la violencia que la CUP y demás partidos de la vehemente izquierda radical han extendido por toda la comunidad autónoma. Nadie puede decir que no es un golpe de Estado, por eso no entendemos la cobardía del Gobierno, las dudas de la Fiscalía General y el infundado temor que atenaza a ambos. Tampoco entendemos la inexistencia de manifestaciones contra esa sedición y el golpe de Estado; muy diferente al momento en que Antonio Tejero Molina vio frustrado su intento el 23F del año 1981.

Esto es consecuencia de la educación. Empezó Rodríguez Zapatero haciendo la vista gorda con el Estatuto de autonomía y ahora tenemos esta metralla social amenazando, exigiendo, protestando y jurando la muerte a España, a los españoles, a la Guardia Civil y al Cuerpo de la Policía Nacional. Una amenaza que no han dudado en extender a los directores de los centros públicos para que cedan locales para las urnas. Todo lo que se está generando estos días es una bomba de relojería porque ni el PP ni el PSOE supieron parar las bravuconadas de la Generalidad y sus delirantes aspiraciones.

La violencia está servida como está servido el adoctrinamiento en las escuelas. Hoy podemos decir que la Alta Inspección en Cataluña es una pérdida de tiempo, una sinrazón y una mayúscula imbecilidad donde la cobardía ha sido el escudo que siempre ha llevado el alto inspector. Algo parecido sucede en el País Vasco, a lo que hay que añadir la mediocridad de esa figura en todo el territorio nacional, empezando por Castilla y León, siguiendo por Extremadura y terminando por todas las demás. ¡Manda huevos, cuánto vago y cuánto gaznápiro hemos pagado desde 1985! (Momento de su creación).

Al menos la UNICEF, programa de la ONU, ya se ha mojado y, tras solicitud argumentada de numerosos profesores españoles, ha instado al MECD a retomar las competencias educativas de Cataluña. Muchos profesores hemos trabajado para llegar hasta aquí –no sin disgustos y contratiempos en nuestra profesión, amenazas incluidas-- una vez comprobado que el Gobierno se escondía y manifestaba su cobardía para volver a asumir las competencias educativas.

Dichas competencias han sido mancilladas por el profesorado independentista catalán. Incluso se ha llegado a amenazar a los padres en muchos centros educativos y a ridiculizar al alumnado, si se descubría que eran hijos de guardia civil o de policía nacional. Solo Cataluña ha llegado donde llegó Hitler en el abuso infantil y en el adoctrinamiento, y donde hoy está Corea del Norte. Hechos como éste hacen que Cataluña se haya convertido en una vergüenza para el profesorado español; si a ello unimos la situación de Cataluña en el informe PISA, entonces sí que debe resetearse el sistema educativo catalán porque no soporta ni un paso en falso más.

Quienes conocemos el tema desde hace tiempo, podemos comprobar y demostrar que la educación en Cataluña ha llegado a mínimos. De la misma forma que podemos demostrar que la figura de la Alta Inspección catalana es el mayor atraco y la mayor vergüenza ministerial desde 1985: no puso los medios para dar equidad a la educación y no sabe qué hacer para parar la revuelta que se le avecina al alto inspector; seguramente, la figura que más sufrirá si algún día el Gobierno pierde su cobardía y decide recuperar esas competencias educativas, hoy denigradas por sus conceptos falseados y su Historia tergiversada intencionadamente, para provecho de cuatro dirigentes ineptos, caducos e insensatos con claras muestras de la indigencia intelectual más absurda.

Ahora toca volver a empezar. Pudo poner orden Zapatero y después pudo hacerlo Mariano Rajoy, pero ambos presidentes se escondieron por cobardía, ineficacia e indignidad. Confío en que no toque llorar el día 1 de octubre y no saquen a relucir las presuntas armas que presuntamente se ha encargado de difundir la CUP, porque alguien debe responsabilizarse. Sería muy preocupante que esas armas fueran el resultado de los zulos que ETA dijo abandonar y entregar, pero que no entregó ya que aún tiene en su poder más de quinientas armas cortas y otro tipo de ellas, además de munición. ¿Tendrá algo que ver la presencia de Otegi estos días en Cataluña? ¡Tiren, tiren de la manta y ya verán!

No es de recibo el hecho de mancillar a España así, tal y como lo ha hecho Cataluña. Estamos ante otro 1934, donde todos los ‘Mossos’ fueron detenidos por defender al traidor Companys antes que la legalidad española: “El Estado Catalán solo duró diez horas y finalizó con la detención de todo el gobierno catalán y los responsables de los Mossos d’Esquadra, a excepción del ‘conseller’ de Gobernación, Josep Dencàs, que había huido a Francia. Todos ellos fueron encarcelados en el barco ‘Uruguay’. Un cautiverio que se prolongó hasta febrero de 1936”

Y no olviden que tras ese 1934 llegó el periodo febrero-julio de 1936, donde la izquierda asesinó sin juicio, violó cuanto encontró a su paso, vejó monjas conventuales, utilizó como animales de tiro a los frailes, incendió conventos e iglesias y, en definitiva, “incendió el alma de los españoles”, en palabras de Ricardo de la Cierva. Y cuando eso sucede, la ciudadanía se arma de virtudes, amor a su patria y esperanza de acabar con la degeneración, el adoctrinamiento, la violencia y el ‘perroflautismo’ de la ominosa izquierda radical, cavernícola y tabernaria.

No olviden que ese sector de la izquierda radical, que siempre anda tras de introducir palos entre los radios de las ruedas, aún pretende ganar la guerra civil; sí, esa en la que los perdedores no supieron defender España, por lo que salieron con el rabo entre las piernas. Al parecer, todavía ansían algunos ganar la guerra; una guerra que no hay que olvidar para no volver a repetirla, bien es verdad que en Cataluña se empeñan en lo contrario y eso es hacernos perder el tiempo y perderlo ellos. Ya decía Napoleón que “Hay ladrones a los que no se castiga, pero que nos roban lo más preciado: el tiempo”.

Finalmente, no quiero dejar pasar la ocasión sin escribir un pensamiento de don Camilo José Cela respecto al nacionalismo y el patriotismo, que tanto se confronta en nuestros días: “El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto”.

En fin, ya se sabe que hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer, en palabras de Clarasó. Al igual que hay muchas personas interesadas en que todos tengan qué callar, para que no hablen de ellos –decía don Jacinto Benavente—y eso es lo que le pasa al ‘Gover’ de la Generalidad.

Un 'pícnic' que amenaza con dejar en evidencia al Estado
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol  29 Septiembre 2017

La decisión de Moncloa de consentir que los promotores del referéndum separatista lleguen al 1-O al frente del golpe puede ser un error histórico que España acabe pagando muy caro. En el Gobierno ya asumen que la votación será, al menos, como la consulta del 9-N de 2014, aun cuando la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se comprometió a que algo así no volvería a repetirse.

"Pícnic" lo ha llamado este jueves el secretario de Estado de Interior José Antonio Nieto tras acudir a la la Junta se Seguridad convocada de forma unilateral por Puigdemont: "El domingo se podrá celebrar [el 1-O], cada uno lo hará como quiera, en un caso con un pícnic, en otro caso con una manifestación...".

La 'rebelión' de los Mossos
El problema para el Gobierno es que, en contra de las resoluciones de la Justicia, los Mossos tienen decidido permitir que se celebre el 1-O. EL ESPAÑOL aporta hoy tres informaciones que así lo revelan. Mandos de los Mossos ya han comunicado a responsables de la Policía Local de varios municipios catalanes que no cuenten con ellos para impedir el referéndum. Eso obligaría en último término a que se ordenase actuar a policías nacionales y guardias civiles.

Por otra parte, desvelamos el contenido del atestado que recoge, paso a paso, lo ocurrido el pasado 20 de septiembre en los registros de la Consejería de Hacienda, cuando los guardias civiles que actuaban por orden judicial fueron sitiados por una multitud durante todo un día. Pues bien, pese a los continuos requerimientos emitidos desde primera hora por los agentes a los Mossos, la intendente de distrito, Teresa Laplana Cocera, se negó a enviar refuerzos, y ello aun cuando se vivieron momentos de enorme tensión.

Un oscuro panorama
También resulta esclarecedor el relato que aportamos de cómo el presidente de la Assamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, presumió ante un mando de la Guardia Civil de tener a su disposición y al otro lado del teléfono al mayor Josep Lluís Trapero, por si querían negociar con él. Precisamente por los altercados de Barcelona ante la Consejería de Hacienda, la Fiscalía de la Audiencia Nacional presentó la semana pasada una denuncia por sedición contra Sánchez.

Con este panorama es previsible hacerse una idea de las grandes dificultades que el próximo domingo va a encontrar el Estado para que prevalezca la ley en Cataluña. El "pícnic" puede acabar siendo un durísimo rejón al Estado. ¿Se habrían atrevido los Mossos a llegar tan lejos si Puigdemont y su Gobierno no siguieran moviendo los hilos del golpe?

Crónica de un golpe a la democracia en Cataluña
El autor sintetiza el desafío soberanista por orden cronológico: el detonante fue el caso Banca Catalana, la fase final las elecciones autonómicas de 2015 y el fin la vuelta al imperio de la ley.
Francisco de la Torre Díaz elespanol  29 Septiembre 2017

“Los Dioses, a los que quieren destruir, primero los ciegan”. Este antiguo proverbio griego describe con precisión el terrible efecto de la ceguera de algunos dirigentes, también, cómo no, en esta tragedia griega en la que se ha convertido el “procés per la Independencia”. Y la peor ceguera, siempre, es la del que no quiere ver. Aunque ahora a muchos dirigentes separatistas les haya cegado el no querer ver la inevitable respuesta del Estado, antes los ciegos fueron otros.

La crónica de cómo hemos llegado hasta aquí, hasta donde nunca hubiésemos debido llegar es muy larga. Las raíces de esta triste ruptura de la convivencia son muy profundas. Sin embargo, en vísperas de un golpe a la democracia, el pseudo-referéndum separatista, es bueno recordar qué hemos pasado por alto. Aquí no pretendo analizar las causas del odio y la desafección, sino simplemente dar cuenta de los avisos de que una élite independentista estaba promoviendo un proceso para estar exenta de cualquier control.

Esto comienza con el caso Banco Catalana. En ese momento a Jordi Pujol le funcionó envolverse en la bandera catalana para librarse de cualquier responsabilidad. Ese precedente creó una sensación de invulnerabilidad e impunidad que llega hasta nuestros días. Hace varios años, cuando algunos dirigentes separatistas empezaron a verse salpicados por casos de corrupción, empezó la transformación: se fueron convirtiendo en independentistas cada vez más radicales. En realidad, no deberíamos engañarnos: la desobediencia a las leyes no es algo que haya comenzado en las últimas semanas del Procés, sino que llevaba años en marcha. Ahora simplemente ha quedado al descubierto que algunos hablaban de Estat propi cuando lo que querían decir era Justicia propia para garantizar su impunidad.

La fase final del procés comienza en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015. Hay que recordar que las candidaturas no separatistas obtuvieron más votos populares que las dos secesionistas, Junts Pel Sí y la CUP. Por otra parte, el partido menos votado, la CUP, impone como Presidente de la Generalitat y líder del Procés al número tres de la lista por Girona, Carles Puigdemont. Entonces, los partidos independentistas no querían un referéndum, lo consideraban una fase superada. De hecho, no lo llevaban en su programa electoral, donde sí llevaban declarar la independencia.

Cuando el pasado mes de agosto, finalmente Puigdemont se decidió por la famosa consulta, tomó una decisión que ha pasado desapercibida, pero que es crucial: no convocó elecciones autonómicas el uno de octubre. Si lo hubiese hecho, a nadie se le oculta, no sólo que hubiese sido mucho más complicado impedir la consulta, sino también que hubiese habido, en cualquier caso, alguna expresión democrática porque hubiese habido urnas de verdad. Esa decisión, que no quisimos ver o de la que nos hemos olvidado, lo que prueba es que la intención última era una pura Declaración Unilateral de Independencia, y que el Referéndum era simplemente una excusa.

Por esa razón, no sólo se aprobó en dos días aciagos en el Parlament la no-ley del Referéndum. También se aprobó el bodrio liberticida de la “ley de Transitoriedad jurídica y fundacional de la República”. El objetivo no era conocer la voluntad de los catalanes, era simplemente la independencia, y blindarse frente a cualquier tipo de responsabilidad. Para eso, el President elegiría al Poder Judicial, liquidando la separación de poderes, y los autores del procés se autoamnistiaban de cualquier delito, cometido, como no en favor de la “Patria”. De hecho, Puigdemont afirmó que a él sólo lo podía inhabilitar el Parlament, considerándose inmune a cualquier responsabilidad judicial.

Estos dos bodrios, las leyes del referéndum y de transitoriedad, fueron registradas en agosto después de llevar muchos meses escondidas en un cajón. Ya entonces había que ser ciego para no ver que estaba en marcha un golpe contra la democracia. Poco después, tras los atentados de Barcelona y Cambrils, los separatistas organizaron una encerrona en la manifestación de repulsa de los atentados. Por supuesto, fue una vergüenza inenarrable los insultos que recibieron los representantes de todos los españoles, encabezados por el Rey. Hay pocas cosas más lamentables que insultar a los que se desplazaron a Cataluña para solidarizarse con las víctimas de un atentado. Pero de nuevo, fue algo preparado y organizado: el intento de politizar y dividir en un asunto tan sensible no fue espontáneo.

Quizás la muestra más evidente de ceguera, por no querer ver la realidad fue la comparecencia del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el pasado 31 de agosto en el Congreso. No sólo es que Montoro certificase que ni un solo euro público se estaba destinando al Referéndum, sino que nadie salvo Ciudadanos le señalase una cuestión evidente: la palabra y el certificado de Oriol Junqueras no eran garantía suficiente, y tampoco lo eran los de una interventora General que dependía de él. Había que enviar a los interventores del Estado a Cataluña en una misión de control para saber qué estaba pasando. La financiación del referéndum lo estaba haciendo la Generalitat, como hizo con la consulta del 9-N del 2014. Esto era el elefante en la habitación que los demás partidos no querían ver.

A muchos se les cayó la venda del golpe que estaba en marcha, los días 6 y 7 de septiembre, cuando el Parlament tuvo las sesiones más lamentables de su historia. Esos días, la mayoría separatista violó los derechos de los diputados, el reglamento de la cámara, la normativa del Consell de Garanties Estatutàries, el Estatut y la Constitución. En fin, Forcadell, Puigdemont, Junqueras, y el resto de diputados de Junts pel sí y la CuP, con tal de aprobar las leyes de referéndum y transitoriedad, acabaron con el mínimo respeto a cualquier norma atropellando a los diputados de toda la oposición haciendo uso de una mayoría absolutista.

El Gobierno del PP impugnó todo esto ante el Tribunal Constitucional, que suspendió todos estos bodrios, así como la convocatoria del no-referéndum, considerándolas como puras de vías de hecho, al margen del ordenamiento jurídico. Pero el Gobierno no tomó más medidas. Quizás por eso, en esos días la ceguera cambió de bando, confiando en que el Gobierno no iba a hacer mucho más.

El pasado 14 de septiembre, tanto Junqueras como su Interventora General enviaron cartas al Ministerio de Hacienda negándose a remitir más certificados de cumplimiento de la legalidad presupuestaria. Se pasó de los incumplimientos a la desobediencia pura y dura. Esta vez, la reacción fue contundente: la intervención de las finanzas de la Generalitat. En nuestra opinión, las medidas estaban plenamente justificadas porque ante la renuncia absoluta a efectuar el control financiero, había que restablecer la legalidad presupuestaria. Mi partido, Ciudadanos, apoyó sin fisuras estas medidas, así como el trabajo de jueces y fiscales para parar el golpe.

Estas medidas fueron recurridas por la Generalitat, y sorprendentemente por Podemos. El recurso de Podemos instando la suspensión “cautelarísima” del control de las finanzas de la Generalitat fue rechazado por el Tribunal Supremo. Seguramente, tanto Junqueras como la Interventora General de la Generalitat, Rosa Vidal, se han arrepentido de haber enviado las cartas, pensando que no iba a haber reacción. La ceguera cambió de bando. En cuanto al sentido del recurso judicial de Podemos, creo que retrata su posición política de forma más nítida que ninguna declaración. Respecto al PSOE y sus posturas cambiantes respecto del golpe en Cataluña y la reacción de los poderes del Estado, casi mejor no comentar nada.

La actuación de jueces y fiscales, así como la de los policías y guardias civiles están dificultando la logística del golpe, como también lo están haciendo las medidas de intervención de las finanzas de la Generalitat. No habrá referéndum el próximo domingo. Pero eso era una excusa. Habrá que ver qué decisión toma Carles Puigdemont. Que finalmente todo quede en manos de una persona que no fue candidato a presidir la Generalitat deja bien a las claras que todo esto no tiene nada de democrático.

La salida a todo esto sólo puede ser legal y democrática. Por eso hay que restablecer el imperio de la Ley, pero también devolver la voz a los catalanes para que puedan tener una representación política que no se sitúe al margen de la ley. La gran pregunta en estos momentos es cuánto tardaremos, y con qué coste social adicional, en llegar hasta aquí. La otra gran pregunta es a cuántos, de los que los Dioses han cegado, destruirá políticamente todo este proceso.

*** Francisco de la Torre Díaz es diputado de Ciudadanos.

La Generalitat ha dado 4 millones al grupo que organiza los “escudos humanos” para proteger las urnas
M.A. Ruiz Coll okdiario  29 Septiembre 2017

Un golpe de Estado para destruir la Constitución, financiado con dinero público a través de los impuestos de todos los españoles. La Generalitat ha concedido desde 2012 subvenciones que suman más de cuatro millones de euros a la Plataforma per la Llengua, una de las asociaciones que están captando voluntarios para actuar como “escudos humanos” el 1-O, con el fin de evitar que la Policía retire las urnas del referéndum ilegal de independencia.

Se trata de la misma asociación que, junto a Omnium Cultural, puso en marcha en 2002 una campaña de boicot a las marcas que no etiquetan sus productos en catalán. Bajo el lema “Compreu i no compreu”, ambas asociaciones difundían a través de una página web un listado de marcas que no debían comprar los catalanes, porque estaban etiquetadas sólo en castellano.

“Estamos en 2002 y todas las empresas que venden sus productos en el mercado de consumo configurado por los Països Catalans (Principado de Cataluña, País Valencià, Illes Baleares, Catalunya Nord, Andorra, Franja de Ponent y l’Alguer) ya empiezan a tener claro que no pueden continuar ignorando la existencia de la lengua catalana. Hay que considerar como un hecho muy grave y escandaloso actuar como si el catalán no existiera“, señalaba la campaña, que actuaba bajo el paraguas de la denominada Organització de Consumidors i Usuaris en Llengua Catalana.

Y añadía: “A partir de ahora, fomentaremos la compra exclusiva de aquellos productos que incorporen el catalán en el etiquetado y la publicidad, y promoveremos un boicot activo a aquellas empresas que no cumplan con estos mínimos lingüísticos”.

Omnium
Una imagen de la campaña de boicot “Compreu i no compreu” impulsada por Omnium y la Plataforma per la Llengua.

Tras la polémica que provocó aquella campaña, la Plataforma per la Llengua ha puesto en marcha ahora una iniciativa similar: una aplicación de teléfonos móviles para marcar a aquellos establecimientos comerciales que no atienden a sus clientes en catalán. La asociación presume de que ya tiene censados un millón y medio de comercios, en función de su grado de uso del catalán.

La Plataforma per la Llengua recibió en 2012 una subvención de medio millón de euros de la Generalitat y otro convenio le garantizó una inyección económica de 1,8 millones para el período 2013-2015. El Ejecutivo de Carles Puigdemont le ha adjudicado luego otro convenio para otorgarle ayudas que suman otros 1,8 millones hasta 2018. En total, más de 4 millones de euros públcios desde 2012.

Entre otras actividades, la asociación edita un informe periódico titulado “Balanzas lingüísticas”, en el que realiza la habitual recapitulación de agravios: denuncia que el Gobierno español no usa la lengua catalana en el Congreso de los Diputados, ni en el nombre de sus empresas públicas, ni en las monedas, ni en los sellos, ni en la señalización de carreteras, ni en las comunicaciones del Banco de España, ni en los pasaportes, ni en el DNI, ni en los convenios bilaterales firmados con la Unión Europea, ni en los juzgados. Y así, hasta 130 motivos de agravio.

Ahora, la Plataforma per la Llengua y sus socios de Omnium Cultural han puesto en marcha la web www.escolesobertes.eu, en la que solicitan la inscripción de voluntarios para ocupar los colegios electorales desde el viernes, para evitar que la Policía y la Guardia Civil retiren las urnas del referéndum ilegal. Hasta el momento hay más de 50.000 voluntarios inscritos.
boicot

La entidad también pedía el boicot contra varias marcas de vinos y cava.
Omnium Cultural también se financia parcialmente con dinero público. El año pasado recibió 144.400 en subvenciones otorgadas por las Administraciones gobernadas por el PDeCAT y ERC (la Generalitat, diputaciones y ayuntamientos) y el año anterior recibió 221.000 euros por el mismo concepto.

Además, declara haber recibido 180.000 euros anuales en forma de patrocinios privados y un millón de euros como “donaciones” de empresas y particulares. En el mismo ejercicio 2016 dedicó 1,4 millones de euros a gastos de personal (tiene una plantilla de 57 personas) y 800.000 euros en publicidad a favor del proceso de independencia de Cataluña.

De su presupuesto global, que supera los 4 millones de euros, destinó 27.000 euros a la Plataforma Pro Seleccions Catalanes y otros 47.800 euros a la Asamblea Nacional Catalana (ANC), principal impulsora del referéndum ilegal de independencia junto al Ejecutivo de Carles Puigdemont.

La periodista que llama a delatar a la Policía figura en la trama que recibió 15 millones de la Generalitat
C. Cuesta y M. A. Ruiz okdiario  29 Septiembre 2017

La periodista y ex directora de TV3 Mónica Terribas acaba de utilizar su programa en la radio pública catalana para pedir a los oyentes que delaten los movimientos de los policías y guardias civiles enviados a Cataluña a impedir el referéndum ilegal del 1-O.

La estrella de la radio pública catalana aparece vinculada al nuevo proyecto empresarial de Eliseu Climent, editor del semanario independentista El Temps y creador de un entramado de sociedades y fundaciones que ha recibido más de 15 millones de euros de la Generalitat catalana. Esta inyección de dinero público se inició en 2003 bajo la Presidencia de Jordi Pujol Soley quien, casualmente, figura entre los nuevos socios en el plan de expansión de Climent.

Ya en 2012, Eliseu Climent anunció que Mónica Terribas sería, junto a otras conocidas personalidades, una de las accionistas de referencia en la ampliación de capital puesta en marcha para transformar su sociedad Edicions del País Valencia SA (editora de la revista El Temps) en Espai de Comunicació SA.

Dos de los accionistas que participan en el proyecto han confirmado a OKDIARIO que la ampliación de capital anunciada ya se ha cerrado y en los próximos días se darán a conocer los nombres del consejo de administración de la nueva sociedad. El objetivo es crear un gran grupo de comunicación, estrechamente vinculado al independentismo, con presencia en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares. Es decir, lo que los independentistas denominan los Países Catalanes.
Investigado en la Operación Pretoria

Junto al nombre de Mónica Terribas, Climent anunció la incorporación de otro socio al proyecto: el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol Soley. La aparición de Pujol es especialmente delicada, ya que fue precisamente durante su Presidencia cuando la Generalitat de Cataluña comenzó a otorgar subvenciones millonarias a las fundaciones vinculadas a Eliseu Climent, según un informe que elaboró la Guardia Civil en el marco de las investigaciones del caso Pretoria.

El mismo análisis especifica que las cuatro diputaciones catalanas también se sumaron al riego de dinero público al entramado de Climent: le adjudicaron otros dos millones de euros en subvenciones.

Entre la documentación recabada por el instructor de ese caso de corrupción, el juez Baltasar Garzón, se encontraba el testimonio de dos trabajadores del Ayuntamiento de Santa Coloma, Albert Gadea y Pascual Vela, que se habían opuesto a la firma de unos convenios con una de las fundaciones de Climent.

Entre la documentación figuraba, de hecho, una carta enviada por Eliseu Climent el 27 de enero del 2008 a la entonces concejal de Santa Coloma de Gramenet Núria Parlon -hoy en la Ejecutiva de Pedro Sánchez en el PSOE-, en la que le recuerda que habían asistido a una reunión en la sede del PSC con José Zaragoza (secretario de organización) para firmar cuatro convenios de colaboración con varias fundaciones por 10.000 euros cada uno.

La Guardia Civil extendió la investigación en aquel momento y detalló que Eliseu Climent y su esposa, Rosa Raga, estaban vinculados a 17 sociedades y fundaciones. Entre ellas están Acció Cultural del País Valencià, la Fundació Ausiàs March, el Institut Internacional d’Estudis Borgians y Edicions del País Valencià.

Entes que habrían recibido entre el 2002 y 2009 subvenciones, contratos públicos y ayudas de diversas Administraciones. Sólo de la Generalitat de Cataluña, la suma de esas ayudas asciende a 15.084.347 euros. El objetivo de esta inyección económica no sería otro que promover con dinero público el pancatalanismo independentista en la Comunidad Valenciana.

En sus conclusiones, el documento de la Guardia Civil destaca igualmente el patrimonio inmobiliario gestionado por el matrimonio Climent (19 inmuebles) y el trasiego de más de tres millones de euros facturados por las empresas de Climent a las fundaciones que recibían dinero público la Generalitat.

La noticia de la entrada de Terribas y Pujol en el futuro expansivo de El Temps fue comunicada por la propia empresa a finales de 2012, cuando se anunció que Eliseu Climent, editor y propietario del semanario El Temps desde 1984, dejaría de ser el dueño de la publicación valenciana tras impulsar un proceso de ampliación de capital.

Según explicó el propio Eliseu Climent públicamente, la decisión de transformar la empresa editora se debía a que “esto es una empresa familiar. Yo ya tengo 71 años y ninguno de mis dos hijos tienen intención de continuar con ella. Ante ese escenario, hay que abrir la entidad para que entren nuevos accionistas y se consolide una estructura que permita garantizar la continuidad de El Temps durante, al menos, otros treinta años más”.

Los otros socios de Climent
El folleto difundido por Climent anunciaba que la entrada de Terribas y Pujol formaba parte de una conversión y reforzamiento empresarial: “Ediciones del País Valenciano SA, la empresa editora de El Temps, se transformará en Espai de Comunicación, SA, donde integrarán todas sus publicaciones (El Temps, Tiempo Digital, Anuario de The Economist y el contrato exclusivo de publicación con Der Spiegel) y que contará con un accionariado diverso y comprometido.

“Sumarse al nuevo accionariado es formar parte de un proyecto sólido, e incluso imprescindible, que debe responder a los nuevos tiempos con más potencia, con más voces, con más proyección […] al servicio de un país que se reclama normalizado y digno”, anunció el editor.

El economista y ex consejero del Banco de España Guillem López Casasnovas ha confirmado a OKDIARIO que la ampliación de capital ya se ha culminado con la entrada de nuevos socios. Su hermano, el historiador Joan López Casnovas, también se ha incorporado a la nueva sociedad, aunque “con una aportación económica mucho más modesta que la de mi hermano”. El historiador ha explicado que participó junto a Climent en una reunión celebrada en Palma para captar inversores entre los empresarios de Baleares.

Entre los nombres de los nuevos accionistas de la editora de Eliseu Climent anunciados en su momento también se encuentran el presidente de la patronal hotelera de Benidorm (Hosbec) Antoni Mayor, el presidente de la Bolsa de Barcelona Joan Hortalà, y el director general de la Ràdio Televisió d’Andorra SA, Francesc Robert.

La empresa editora de Climent ya cerró en 2014 una ampliación que fijó su capital en 136.306 euros y, un año después, su junta general puso en marcha una nueva operación para captar otros 84.000 euros.

Black Block: así es el manual de terrorismo callejero que manejan los violentos de la CUP para el 1-O
R. Tejero y N. Doral  okdiario 29 Septiembre 2017

Los separatistas radicales se preparan para incendiar las calles de Cataluña este fin de semana y en los días siguientes al referéndum ilegal del 1-O. Y lo harán con la ayuda de grupos internacionales antisistema y sus métodos de vandalismo callejero, como el ‘Bloque Negro’ (BN).

Se trata de un temido conglomerado de grupos anarquistas y antiglobalización europeos, experto en técnicas de agitación y violencia urbana y en el que participan miembros de la izquierda radical de País Vasco, y asociaciones del entorno de ETA.

Grupos de la extrema izquierda separatista vinculados a la CUP y su rama juvenil, Arran, ya han hecho circular a través de las redes sociales un manual de técnicas de guerrilla urbana bajo ese nombre, ‘Black Bloc’ (Bloque Negro) y con el también dan nombre a sus comandos callejeros .

Manual de terrorismo urbano de ETA
Un cuadernillo en el que se recogen tácticas e instrucciones utilizadas tanto en la kale borroka del País Vasco. “Literalmente, es un copia y pega de lo que hacen los ‘cachorros’ de ETA”, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad, y que se han completado con imágenes y recomendaciones para sobre el uso de la “violencia y la resistencia activa” del grupo internacional que provocó graves disturbios este verano en Alemania, con motivo de la reunión del G-20. También con lo aprendido en enfrentamientos con la Policía en Barcelona, como recuerdan sucedió en el Día de la Hispanidad de 2002.

El manual Bloque Negro de terrorismo callejero recuerda Barcelona 2002.
La CUP mantiene una “relación fluida”, y a partir de este fin de semana, con motivo del referéndum ilegal del 1-O, esa colaboración entre Arran y Ernai (las juventudes de Sortu, y bajo el control de EH Bildu, que lidera Arnaldo Otegi) amenaza con trasladarse a la calle con el BN como invitado especial.

El manual que están distribuyendo los independentistas radicales lleva por título ‘Bloque Negro. Por qué la libertad no será parlamentada’, consta de 72 páginas y 15 capítulos en los que no sólo se explica cómo funcionan las Unidades de Intervención Policial (UIP ) y los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), sino también sus formaciones, material y modo actuación.

El cuadernillo, que comienza con una breve introducción abogando por la “lucha violenta contra el Estado capitalista”, ofrece datos de cómo se organizan “los 1.350 agentes y las 27 UIP y 8 GRS” que hay en toda España. “Cada unidad tiene 50 agentes, y tres grupos operativos, por cada uno una ‘lechera’“, explican , y que “cada grupo tiene 3 escuadras y 2 equipos: de intervención, apoyo y reserva, seguridad y gaseadores”.

Instrucciones sobre ataques y sabotajes
El manual, en cuya portada figura el dibujo de un joven encapuchado, incluye fotografías de los antidisturbios con flechas que indican el tipo de equipamiento que llevan (escudo, porrras, escopetas de bolas y gases), sus características y cómo dañarles. Así, señalan que los trajes protectores “les ayudan a que su cuerpo no se vea afectado al caerles ‘bombas molotov’ pero que el punto en que este material se derrite es de 130 a 168 grados”. Es “lo más fácil”, según recomiendan los terroristas antisistema.

Los terroristas callejeros recomiendan el uso de cócteles molotov
Otra instrucción que ofrece este manual de ‘kale borroka’ es que, y así lo indica textualmente “el casco puede ser saboteado pintando su visera trasparente que el antidisturbios subira´ si es in- cauto y si este la limpiase perderi´a segundos que nosotros aprovechamos.”

El panfleto ‘Bloque Negro’ alecciona a los violentos sobre los distintos tipos de formación que pueden tomar los UIP y GRS en la calle. Lo hacen en el capítulo 4, (‘Tipos de Formaciones Policiales’) y en él explican con todo lujo de detalles, con la ayuda de fotografías y esquemas gráficos, las variantes. Los aprendices de terroristas citan por ejemplo: formaciones en línea’, ‘en columna’, ‘en escuadra’, ‘con apoyo de vehículos’, ‘en guardia’, y explica en qué consisten con un ‘cuándo, cómo y por qué se hacen’.

Por ejemplo, indica que pueden ser para ‘la captura de líderes’ o la ‘retirada de barricadas’. Pero es en las instrucciones sobre el propio equipamiento que deben llevar los terroristas callejeros donde instruyen cómo actuar. Antes de empezar, recomiendan que “la capucha es indispensable” y “llevar apuntados en los brazos los números de teléfono de abogados y amigos para comunicar un posible arresto”.

Cócteles molotov y clavos retorcidos
Entre el tipo de material necesario recomiendan llevar cascos, guantes, mascarillas, tapones para los oídos, capuchas, martillos, materiales inflamables, petardos, hondas, tirachinas, y tuercas tornillos o monedas para arrojar a la Policía. También clavos retorcidos para la retirada en caso de que carguen los antidisturbios.

Material utilizado para atacar a los antidisturbios de cara al 1-O
El manual incluye enlaces de vídeos sobre técnicas de reducción policial y también instrucciones sobre cómo hacer frente a un ataque químico. Asimismo, enseñan a neutralizar bombas lacrimógenas, replegándose, protegiéndose el rostro y también a devolverlas.

Otra de las enseñanzas de los alevines de terroristas es la de cómo hacer frente a cargas policiales: “Nunca correr hacia las paredes buscando espacios abiertos para evitar ser acorralados” e incluso cómo “proteger el bazo si uno es derribado en el suelo”.

Finalmente, el cuadernillo de ‘Bloque Negro’ también instruye sobre cómo proceder si se es identificado y detenido, y los principales derechos que tienen si se les aplica la ley antiterrorista. Entre las recomendaciones: no testificar y pedir el hábeas corpus.

 


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