AGLI Recortes de Prensa   Sábado 30 Septiembre 2017

La juventud domada
Jesús Laínz Libertad Digital 30 Septiembre 2017

De todos los espectáculos dados por la sociedad catalana durante estas últimas semanas, el más repugnante ha sido, sin duda, el de la utilización de los niños por los agitadores separatistas. Si quedaba alguna duda sobre su pésima calaña, la han disipado para siempre. Esos pobres niños, cuya inocencia ha sido violada por los totalitarios que gobiernan su tierra desde hace cuarenta años con el beneplácito de los estúpidos gobernantes de la nación, no tardarán en convertirse en jóvenes militantes de la causa separatista. Fanáticos e incapaces de reflexión porque nunca habrán conocido otra cosa.

Lo hemos comprobado en esos jóvenes catalanes, domados y castrados, saliendo en rebaño de la universidad para obedecer las consignas de quienes han programado sus mentes con pasmosa desvergüenza e implacable constancia. ¡La rebelde juventud! Ni una sola excepción, ni una sola duda, ni un solo gesto gallardo, ni un asomo de rebeldía. ¡Beeeeeeeee! Unanimidad digna de Orwell. No se dan cuenta los catalanes del horror al que se enfrentan y al que, lamentablemente, van a tener que seguir enfrentándose durante muchos, muchos años.

El mayor triunfo del totalitarismo catalanista consiste en la anulación de la capacidad de protesta de los ciudadanos ante la injusticia y la opresión. Y cuando se alzan las protestas siempre es contra los oprimidos, nunca contra los opresores. Aunque la teoría dice que, en cualquier circunstancia, época y lugar, cuando se prohíbe dudar y protestar, es obligatorio que el hombre inteligente dude y el valiente proteste, el nacionalismo catalán ha conseguido que sean muy pocos los que dudan y protestan. E infinitos los que se apuntan a colaborar con la propaganda dictada por el poder, el acoso a los disidentes y el insulto a la nación declarada enemiga.

¿A qué se debe tan singular fenómeno? A la indefensión de España, eternamente lastrada con la analfabeta imagen negrolegendaria, cuya última manifestación habría sido el régimen franquista. Sobre quien se atreva a defender la existencia de España y la justicia de su causa frente a la sinrazón separatista caerán enojados anatemas provenientes de quienes consideran que las únicas naciones existentes, que los únicos patriotismos dignos, son los opuestos a ella. Este acto reflejo mental tiene como causa principal el evidente nacionalismo del que hizo gala el régimen surgido tras una guerra en la que habían sido vencidos, además de las izquierdas, los nacionalistas vascos y catalanes. Tomando el rábano por las hojas, no son pocos los españoles actuales que, al identificar España con Franco, rechazan su nación por considerarla un invento franquista. ¿Por qué, entonces, no podría identificarse imprescriptiblemente a Francia con el reinado de Luis XIV, a Inglaterra con Enrique VIII, a Italia con Julio César, a Alemania con Bismarck o a Rusia con Iván el Terrible? Todos ellos, al igual que Franco, fueron parte de la historia de esas naciones, pero a nadie se le ocurriría establecer el vínculo indisoluble entre aquellos gobiernos y la nación, como si ésta quedara condenada a ejercer eternamente la representación de aquel instante de su historia.

Algunos siguen aferrados a la idea, o más bien a la esperanza, de que la moda separatista pasará y que, aunque los separatistas controlen el sistema educativo, no necesariamente continuará el reclutamiento de los jóvenes para sus partidos, pues antes o después reaccionarán contra los adoctrinadores. Para ello echan mano del argumento personificado en ellos mismos: ¿no había utilizado el franquismo las aulas para adoctrinar a dos generaciones en una ideología de la que, al día siguiente de la muerte de Franco, ya no se acordaba nadie? ¿No son ellos mismos, antifranquistas desde su juventud, la prueba de que la educación adoctrinadora franquista no dio resultado?

Pero quienes así opinan no se han percatado de su grave error de interpretación. Efectivamente, el régimen franquista desplegó, sobre todo en sus primeros años, cierto aparato adoctrinador dirigido a formar a los estudiantes en los principios ideológicos sobre los que se sustentaba: la famosa asignatura Formación del Espíritu Nacional. Pero no pudo tener éxito porque iba contra la corriente del mundo. Los aliados de Franco en 1936 habían sido derrotados, y su memoria condenada a la ignominia, en 1945. Y España no es una isla que pueda ser desconectada del resto de Europa y del planeta. Las películas que veían los españoles eran norteamericanas; la música que escuchaban, inglesa; la literatura y la prensa, de todas partes. El estilo de vida que copiaban era el anglosajón. No tarareaban el Prietas las filas, sino el Quiero ser una chica ye-yé. Los españoles no peregrinaban al Valle de los Caídos a rezar ante la tumba de José Antonio, sino a Perpiñán a ver películas verdes. Los ídolos de los jóvenes no eran ni el capitán Palacios ni el coronel Moscardó, sino los melenudos cantantes de Liverpool. Por todo ello el adoctrinamiento franquista estaba condenado a fracasar. No podía luchar contra el mundo, sobre todo cuando el mundo había decretado la excepcionalidad de un régimen que todos sabían condenado a desaparecer en cuanto falleciese su constructor.

Por el contrario, la actual Formación del Espíritu Nacionalista tiene éxito porque, además de contar con unos medios de difusión que el régimen franquista no pudo soñar, va a favor de corriente. Se equivocan quienes afirman que los separatismos están condenados a desaparecer en este mundo tendente a la globalización. Véanse los recientes ejemplos de Escocia deseando separarse del Reino Unido y de éste votando por la separación de la Unión Europea. Es precisamente esa globalización la que acaba de empezar a provocar la reacción contraria en muchas comunidades de todo tipo –nacionales, lingüísticas, culturales, religiosas– que se resisten a la uniformización. Además, y esto es lo decisivo, en el caso de España hay que tener presente que es la encarnación misma de lo reaccionario, por lo que cualquier doctrina que se le oponga parte con la bendición de progresismo.

Un solo ejemplo: la opresión del franquismo, normal en un régimen dictatorial, hizo que muchos cantautores emplearan sus musas para protestar contra el régimen cantando; la actual opresión separatista, aberrante en un régimen democrático, no ha encontrado quien la cante, pues nada hay que merezca protesta.

Por otro lado, el adoctrinamiento franquista de ayer fue mucho menos intenso que el separatista de hoy, y fue debilitándose paulatinamente hasta desaparecer bastante antes de la muerte de Franco. Por el contrario, el adoctrinamiento separatista, omnipresente en aulas y medios de comunicación, no deja de crecer en extensión e intensidad.

Y así hemos llegado al absurdo de que España, esa nación que encarna una evidente realidad histórica en la que se imbrican desde hace muchos siglos los vascos y los catalanes, y que garantiza la libertad y la igualdad de sus ciudadanos, carga con la fama de fascista, y por lo tanto enfrentarse a ella es rebelde. Por el contrario, los separatistas –de vocación opresora y uniformizadora inconcebible en la Europa civilizada, que llevan tres décadas imponiendo inmersiones lingüísticas, acaparando totalitariamente política, sociedad, enseñanza y cultura, y que incluso se han apoyado en la privilegiada situación de incontestabilidad que les han brindado las pistolas del terrorismo separatista– pasan por rebeldes. Quienes son apartados, mal mirados, discriminados, perseguidos, oprimidos, insultados, acallados e incluso asesinados son tenidos por opresores. Quienes, calentitos en el rebaño, se han sometido a la dictadura separatista presumen de rebeldes.

www.jesuslainz.es

La España que quiero
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 30 Septiembre 2017

El sabado 30, a las 12 de la mañana, estaré junto a vosotros, como un fantasma, como un espíritu lejano, frente al Ayuntamiento de Cartagena.

Como en las Vascongadas, obviamente, apenas hay convocadas concentraciones para reivindicar la unidad de España, La Tribuna del País Vasco compartirá presencia en la ciudad trimilenaria con su hermana más joven, La Tribuna de Cartagena, para situarnos juntos frente al golpismo secesionista de extrema izquierda que busca romper nuestro país porque, en el fondo, sabe que si consigue quebrar nuestra nación logrará abatir nuestra historia, nuestros hábitos, nuestros valores, nuestra estirpe y nuestro legado.

No debemos confundirnos. Quienes buscan una Cataluña independiente quieren abrir una nueva era. Se ven a sí mismos como un antes y un después en los anales de Europa, como la punta de lanza de un movimiento nacionalista y anarcosocialista que ha de acabar de una vez por todas con la civilización occidental, de la que España forma parte esencial, y con los valores, los modos y las costumbres que caracterizan a ésta y que son responsables de los niveles más altos de progreso, desarrollo y bienestar que los seres humanos hemos alcanzado nunca.

Para mí, cuando alguien trata de desgarrar España está intentando resquebrajar más de veinte siglos de nuestro legado judeocristiano, otras tantas centurias de nuestra herencia grecolatina, un idioma, el español, que es una de las grandes conquistas de la cultura universal, y una historia grandiosa que solamente puede entenderse desde la integridad de una nación que ha sido protagonista principal de no pocos de los acontecimientos que han jalonado con mayúsculas la historia de la humanidad.

Entiendo a quienes sienten España como algo casi sagrado y deífico, intensamente espiritual, que trasciende la realidad cotidiana de los individuos, de los colectivos o del territorio que la conforman. Pero ese no es mi sentimiento hacia España.

Para mí, España, y por eso estaré este sábado junto a vosotros, al menos de corazón, es el tañer de las campañas en centenares de ermitas esparcidas por los campos de Castilla, es un barco gallego empequeñecido en medio del Atlántico, es la belleza de un olivo, es Covadonga, son los templos romanos de Cartagena, las capillas románicas, las catedrales góticas, las plazas mayores, los conventos, las iglesias barrocas y los edificios modernistas.

Para mí, España, como gran parte de Europa, es Velázquez y es Goya, es el espíritu celta, es la pionera Universidad de Salamanca, es la Generación del 98, y es parte fundamental de un sistema de creencias que adora a la mujer, a la Dama de Elche, a las madres vascas o a nuestras grandes guerreras. España es el Cantar del Mio Cid, es el amor cortés, son los cruzados liberando Tierra Santa, es don Pelayo emprendiendo la Reconquista y son Fernando de Aragón e Isabel de Castilla liberando Granada.

Para mí, España, son las guerras y batallas de mis, de nuestros antepasados, son los valores de mis abuelos, el esfuerzo trabajador de mi padre, las historias de mi madre y, sobre todo, el saberse parte de una unidad indivisible que de Compostela a Palos y de Barcelona a Huelva ha lidiado a lo largo de los siglos con todo tipo de sucesos y aconteceres. Sucesos y aconteceres que nos han hecho más grandes, más libres y, creo, vamos a ver pronto si es así, más fuertes.

Quisiera estar con vosotros a las 12 de este sábado para decir que no al totalitarismo golpista del Gobierno y del Parlamento catalán; para decir que no a las amenazas guerracivilistas de la extrema-izquierda; para decir que no a quienes tratan de convertir a Cataluña en la gran puerta de entrada a Europa de la barbarie islamista y de la estulticia bolivariana; para decir que no a quienes adoran a los verdugos y escupen a las víctimas; y, especialmente, para decir que no a quienes solamente buscan convertir a Cataluña en una arma con la que poner fin y acabar con la democracia, la libertad, las creencias y los valores que compartimos desde tiempos inmemoriables.

Para decir, simplemente, que no. Que no pongan sus sucias manos sobre esta nuestra España.

¡Hay que ir!
EDITORIAL Libertad Digital 30 Septiembre 2017

Todos los españoles tienen el deber cívico y la obligación moral de salir este sábado a la calle para manifestar su más absoluta repulsa hacia el golpe de estado que pretenden perpetrar los secesionistas el próximo domingo mediante la celebración de un referéndum ilegal. En momentos convulsos como el actual, donde lo que está en juego es la libertad y la defensa de derechos fundamentales, es cuando la sociedad civil debe demostrar su entereza y solidez frente a todos aquellos que quieren vulnerar nuestro marco de convivencia, con independencia de lo que hagan los partidos políticos.

El proceso secesionista abierto en Cataluña no solo constituye una flagrante violación de la ley y una clamorosa vulneración de la Constitución, sino, sobre todo, un insulto a la inteligencia y un ataque directo a la soberanía de todos los españoles, el pilar básico sobre el que se sustenta la democracia representativa. Tal afrenta merecería, pues, una respuesta firme por parte del Gobierno, la Justicia y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para restablecer el orden constitucional que no se está produciendo por la actitud contemplativa de un Gobierno de Mariano Rajoy siempre dispuesto a rendirse antes incluso de dar la batalla. Es por eso que los españoles viven los últimos acontecimientos con una sensación de abandono y desamparo. Y también por ello cobra más sentido todavía que la sociedad civil muestre su más clara y enérgica reprobación hacia quienes desean romper el país e imponer sus particulares designios al conjunto de la población, ya que lo que está en juego es nuestro presente y futuro como nación.

No deja de ser significativo que ningún partido con representación parlamentaria respalde las movilizaciones convocadas este sábado. Partidos que como PP, PSOE y Ciudadanos con su actitud cobarde y acomplejada nos hacen cada vez más difícil referirnos a ellos como partidos con vocación nacional.

España ha disfrutado del mayor período de estabilidad política, económica y social de su historia en estos 40 años de democracia gracias al marco de derechos, libertades e igualdad ante la ley que establece la Constitución. Es el momento de salir en su defensa. Hay que gritar unidad frente a quienes desean la ruptura; proteger el estado de derecho frente a los que blanden el radicalismo; y garantizar la libertad de todos frente a la minoría que sueña con imponer por la fuerza su particular utopía política. Unidad, libertad e igualdad ante la ley es lo que simboliza hoy la bandera de España. La sociedad civil tiene que movilizarse y acudir este sábado a las 12 del mediodía a los ayuntamientos a expresar su repulsa contra los golpistas, desde el pueblo más pequeño hasta la capital más grande. ¡Hay que ir!

ARTÍCULO EN LA RAZÓN
Alfonso Ussía le mete un chute de espabilina a Rajoy en un duro artículo y le insta a plantarse en Barcelona el 1-O
"Y el 2 de octubre, nada de lisonjas y prebendas a los golpistas. El peso de la Ley. Y si tienen que entrar en la cárcel mil delincuentes, que lo hagan"
Juan Velarde. Periodista Digital 30 Septiembre 2017

Alfonso Ussía no se anda con rodeos. Igual critica a su propio director, Francisco Marhuenda, por no controlar un ataque en La Razón al propio escritor, como que le mete, como este 30 de septiembre de 2017, un soberano palo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El columnista del diario de Planeta le mete un chute de espabilina y le pide un gesto necesario al jefe del Ejecutivo español, que el 1 de octubre de 2017 no se parapete tras los muros del Palacio de la Moncloa y se plante en Barcelona para decirle con su simple presencia que bromas con romper España no va a tolerar ni media.

Así arranca su artículo de contraportada en La Razón el siempre genial Ussía:
Señor Presidente del Gobierno: Entendemos y valoramos su viaje a los Estados Unidos para reunirse con Trump, que apoyó la unidad de España y calificó de tontos a los separatistas. Y entendemos y valoramos también la suspensión de otro viaje previsto que podrá realizarse cuando pase el meneo. Lo que no entendemos, y por ello, no podemos valorar, es su desaparición. No sabemos si está en La Moncloa, en Pontevedra, en el Camino de Santiago o en el de Santo Toribio de Liébana. De lo que no hay duda es que usted no está. Y si está, que estará en alguna parte, su obligación es dar la cara y reprimir públicamente las tonterías que están emitiendo algunos de sus ministros.

Le recuerda que usar el dinero para acallar las voces separatistas es pan para hoy y hambre para mañana:
Dice el señor Guindos, el del acento pijo, que está abierto a negociar suculentas mejoras económicas para Cataluña. Es decir, que el chantaje sirve. Mañana serán los vascos, y más tarde los gallegos y los canarios, con toda la razón. El Gobierno de España está dispuesto a beneficiar a unos delincuentes que no se ha atrevido a meter en la cárcel. Y el señor Méndez de Vigo, el que se olvida de Carlos I y se acuerda de Pablo Motos, ha reconocido su plena confianza en los Mozos de Escuadra. No digo que los Mozos de Escuadra no merezcan un margen de serena confianza, pero hasta la fecha, muchos de ellos, empezando por su Mayor, el charnego vallisoletano Trapero, no han hablado y actuado con arreglo a sus deberes y obligaciones. El ministro de Cultura no puede ni debe entrar en valoraciones que corresponden al ministro de Interior, que sin hacer demasiado ruido, al menos ha cumplido con su responsabilidad mandando a Cataluña a los guardias civiles y policías nacionales. Y de esos sí nos fiamos plenamente.

Le pide a Rajoy que dé la cara ante esta situación:
Pero las palabras de Guindos, o de Méndez de Vigo o de vaya usted a saber quién, señor Presidente, siempre cobardes y melindrosas, acomplejadas y fatuas simultáneamente, no van acompañadas de la voz que esperamos. Esa voz es la suya, y no se oye. Es conveniente e imprescindible escudarse en las leyes, los fiscales y los jueces. Lo contrario sería golpear a la auténtica democracia. Pero al mismo tiempo es conveniente e imprescindible que usted, señor Presidente, hable, opine, informe, advierta, y se enfrente a una realidad que es consecuencia de los pactos a espaldas de la ciudadanía de usted, de Zapatero, de Aznar, de González y de Adolfo Suárez con los independentistas, antaño llamados nacionalistas. Excluyo a Leopoldo Calvo-Sotelo, un hombre serio sin tiempo en la presidencia del Gobierno para conceder privilegios a los traidores.

Le exige que se plante el 1 de octubre de 2017 en Barcelona:
Y me permito el atrevimiento de recomendarle un gesto. Usted, señor Presidente del Gobierno, culpable de no haber ordenado el cumplimiento de las leyes durante seis años, culpable de haber reaccionado bien y tarde, cuando es mucho más asumible que el Gobierno de España reaccione bien y pronto, usted, señor Presidente, nos daría una agradable sorpresa a los españoles que creemos en nuestra unidad, nuestra libertad, nuestra Constitución y nuestras leyes, si el domingo viaja a Barcelona y sigue desde allí los acontecimientos del golpe de Estado. Y desde allí, desde Barcelona, se dirige a todos los españoles para anunciarles que el refrendo de los separatistas ha constituido un fracaso. Su integridad física estaría a salvo, por ello no se preocupe. Puede instalar su despacho de un día en cualquier edificio propiedad del Estado, incluido el Palacio de Pedralbes, reservado a los Reyes, si éstos no lo ocupan, que nada me extrañaría ver al Rey el domingo en Barcelona.

Subraya Ussía que España se juega prácticamente la vida y que no puede dejarse todo al albur de que unos separatistas acierten o no con su reto de romper la unidad del país:
El domingo se juega España muchas cosas, y los españoles necesitamos gestos para mantener la confianza. Gestos de la Corona y gestos del Presidente del Gobierno. El Rey tiene un campo de acción limitado por la Constitución, pero el de usted carece de márgenes y fronteras. El gabinete de crisis, mejor en la Delegación del Gobierno en Cataluña que en La Moncloa. De cuando en cuando, en situaciones tan graves como las que se suceden en Cataluña, el Presidente del Gobierno tiene que dar ejemplo. No sólo a través de sus palabras, sino con su presencia en el lugar de los hechos.

Y concluye con un consejo, que al día siguiente del 1-O, es decir el 2 de octubre de 2017, todos los que han delinquido que den con sus huesos en la prisión:
Y el 2 de octubre, nada de lisonjas y prebendas a los golpistas. El peso de la Ley. Y si tienen que entrar en la cárcel mil delincuentes, que lo hagan sin sentir el complejo y el temor de quienes lo ordenan. Todos somos iguales, pero usted posee la singularidad de su cargo. El uno de octubre en Barcelona. El dos, en La Moncloa y el tres, los delincuentes y violentos en chirona. El Estado no puede traicionar a España.

Facta, non verba
Kiko Méndez-Monasterio gaceta.es 30 Septiembre 2017

Es inevitable sentir un placer reaccionario y algo voluptuoso al contemplar a progres de todos los partidos escandalizados y llorosos por el golpe catalán. Tantos años arrinconando la idea de España en la marginalidad, escupiendo en su historia y colmando de alabanzas y reverencias a todos sus enemigos para que ahora, ups, resulte que les sorprende y apena que España ya no exista. A mí se me escapa media sonrisa condescendiente, esa que se utiliza cuando te estás mordiendo la lengua para no susurrar: ya os lo dije, necios. Y aunque nos enseñaba don Colacho que los revolucionarios de hoy nos vengan de los revolucionarios de ayer, lo cierto es que ni el placer reaccionario es duradero (¿cuál lo es?) ni la venganza sabe dulce cuando la historia, al darte la razón, se lleva por delante el patrimonio propio.

Insiste Juan Arza, brillante y valiente portavoz de la sociedad civil catalana, en la importancia de estudiar el fenómeno como un golpe posmoderno, cuyos métodos, organización y propaganda escapan al análisis clásico de las insurrecciones populares. Seguro que tiene razón, sobre todo atendiendo a sus motores y referencias, porque los impulsores de la rebelión están más influidos por Harry Potter y las series de HBO que por el 98, el 27, o por cualquier otro foco intelectual de los que escribían en cuartillas. Pero aún estando de acuerdo en lo singular y novedoso que pueda tener el proceso de ruptura, eso no significa que los más tradicionales métodos no sirvan para detenerlo. Al menos en un primer momento. Incluso pueden resultar más efectivos, porque todavía la realidad tangible de los barrotes, las multas y las porras, pesa más que los orgasmos virtuales de quienes crean en el mundo 2.0 una realidad paralela.

El debate, cómo método político, ya está desaparecido en Cataluña. La política -como en todo tiempo revolucionario- se ha convertido en un deporte al aire libre, con las turbas como protagonistas. Y en estas horas los hechos valen más que las palabras, ya inútiles como siempre que existe un exceso de propaganda. Facta, non verba. Lo que suceda en estos días conformará el futuro mucho más que todos los discursos que se produzcan. Si el gobierno de la nación no utiliza todo su poder, imponiendo la ley hasta las últimas consecuencias, estará traicionando en términos penales sus más fundamentales deberes. Quizá ya lo haya hecho al permitir que la Generalidad, que es una institución del Estado, actúe durante tanto tiempo en franca rebeldía. Si las instituciones rebeldes, públicas y privadas, continúan impunes y llegan a proclamar la independencia de una parte del territorio, el Estado habrá enterrado no sólo el derecho, sino la legitimidad para mantener el monopolio de la violencia. Esto último hará que lloren más los progres de todos los partidos y todas las tertulias, suplicando porque regresen las palabras, los moderados razonamientos, el consenso y los debates, todo lo que ellos han prostituido hasta el extremo. Y sentiremos los reaccionarios otro placer voluptuoso, más intenso todavía pero igual de breve, porque a determinadas edades liarse a bofetadas produce una pereza infinita.

El Leviatán de la equidistancia
Borja Gutiérrez. gaceta.es 30 Septiembre 2017

Algunos eruditos en las antiguas culturas hebrea o judía, así como diversos estudiosos de la Biblia, han escrito sobre la misteriosa figura del Leviatán, describiéndolo como un terrorífico monstruo marino, capaz de representar al mismísimo mal, de causar el caos y sembrar la destrucción a su paso. En lo que no han coincido exactamente, es en la descripción de su fisionomía, ya que algunos lo imaginan como un gran cocodrilo, otros como una ballena o un tiburón y otros, como una serpiente de proporciones gigantescas. Yo lo imagino como una especie de pulpo gigante con una cabeza dominante que muestra sus fauces amenazantes mientras que con los tentáculos diseminados por sus ocho patas, va tanteando todo cuanto le rodea, a una distancia de sus fagocitantes fauces lo suficientemente cautelosa, como para no alertar del inminente peligro a sus víctimas.

Mientras visualizo la imagen de este leviatán, el “monstruo” Podemos me viene a la cabeza, como ese ente destructor que busca sembrar el caos, pues en ese desorden e inestabilidad es en el que mejor actúa para dividir y tratar de imponer su proyecto totalitario.

Su líder, Pablo Iglesias, es el encargado de medrar mostrando sus fauces dialécticas y su zurda cerrada con ira. No conforme con llamar “presos políticos” a los detenidos la semana pasada por orden judicial, durante el operativo policial llevado a cabo en Barcelona, para abortar “las estructuras de Estado” que los independentistas estaban ultimando para creación de su ansiada “República Catalana”, ahora se ha atrevido a vaticinar una brutal represión policial sobre ese conjunto de desamparados ciudadanos que solo reclaman “pacíficamente” la independencia de Cataluña.

Y frente a la feroz radicalidad del líder Iglesias… nos hallamos de bruces con la ambigüedad y la equidistancia que en Madrid, Manuela Carmena, presenta ante las situaciones críticas que éticamente no permiten manifestaciones engañifas de medio pelo. Así, ante el desafío secesionista, la máxima representante en el Ayuntamiento de Madrid del partido político que lo gobierna, vuelve a situarse en la ambigüedad de la que en tantas ocasiones ha hecho gala, evitando manifestaciones expresas sobre la elección entre la defensa de España y la Constitución o, por el contrario, quienes quieren saltarse la legalidad.

Pero hay cuestiones de tan crucial importancia que no admiten dobleces ni equidistancias, y aunque el verbo no sea claro, los hechos delatan los pensamientos y las intenciones.

Y es que desde Ahora Madrid, la marca blanca de Podemos que en la capital lidera Carmena, se había cedido un local municipal en El Matadero para la celebración el día 17 de septiembre de un acto a favor del referéndum declarado ilegal por el Tribunal

Constitucional; acto que finalmente no pudo llevarse a cabo al ser suspendido por el titular del Juzgado número 3 de lo Contencioso-Administrativo de Madrid.

Asimismo, la pasada semana, mientras en Barcelona las huestes secesionistas rodeaban la Consejería de Economía y Hacienda, para amenazar a la Guardia Civil que registraba el edificio cumpliendo la oportuna orden judicial, Ahora Madrid y Unidos Podemos respaldaban una manifestación ilegal organizada por “Madrileños por el derecho a decidir” y trataban de llegar a la Puerta del Sol.

Por si alguien albergaba aún género de duda sobre el sectarismo que rezuma Podemos, pudo borrarla de un plumazo al comprobar cómo los veinte ediles de Ahora Madrid, incluida la propia Carmena, votaron durante el pleno celebrado el pasado miércoles en contra de apoyar a los alcaldes y concejales atacados por defender la Constitución en Cataluña. La portavoz Rita Maestre, se permitió la licencia de apostillar con natural frescura y sin vergüenza, que en su grupo son “orgullosamente equidistantes” y se mostró a favor de la celebración de un referéndum pactado en el que los catalanes puedan decidir sobre su independencia.

De nuevo aparece la pretendida equidistancia que Ahora Madrid o Podemos pretenden colar a los ciudadanos y de la que según Maestre, se sienten muy orgullosos. Nada más lejos de la realidad, los hechos hablan por sí mismos. Y mientras los tentáculos del Leviatán simulan una ambigüedad impostada, las fauces de su líder Iglesias, están preparándose para sacar partido de su pretendida España inestable, aturdida y desmembrada.

Golpe de Estado en marcha (25)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Septiembre 2017

EL 1 DE OCTUBRE NO HABRÁ NINGÚN REFERÉNDUM EN CATALUÑA. MENDEZ DE VIGO: UN PORTAVOZ DE LO MÁS CHISTOSO.

Ayer tras el Consejo de Ministros, tuvo lugar la tradicional rueda de prensa en la que el portavoz del Gobierno y Ministro de Cultura y festejos varios, se dedicó a ironizar sobre algo tan serio como el desafío secesionista y a repetir cual lorito, las consignas del “no votarán”, aunque descafeinadas con un “No habrá ningún referéndum en Cataluña”. Y aquí viene el matiz importante, no dijo no permitiremos que se repita otro 9 N, cerraremos colegios, requisaremos urnas y papeletas y boicotearemos cualquier intento de votación. Se limitó a decir que no habrá referéndum. Y eso solo es decir una perogrullada que solo contiene una verdad jurídica, pero no invalida el hecho de que de algún modo se produzcan votaciones en colegios de poblaciones incontrolables, porque es imposible cubrir todo el territorio de la autonomía. Votar se va a votar, quizás incluso se llegue a cifras significativas. Otra cosa diferente sea el sistema alternativo del recuento, la falta de garantías, lo cutre de las urnas del todo a cien, y todo aquello que le quita cualquier viso de validez democrática, con independencia de su legalidad jurídica, pero que solo es una excusa para sustentar una declaración unilateral de independencia por parte los golpistas.

Mariano Rajoy anda perdido, no solo en lo físico eludiendo a los medios de comunicación, sino en lo personal al estar inmerso en un océano de dudas. Creo que ayer el Gobierno de España perdió la oportunidad de dar un mensaje de seriedad, de firmeza y de compromiso, que diera tranquilidad a los españoles en un enfrentamiento que dura ya demasiados años, que ha alcanzado cotas de crispación y de violencia inadmisibles y cuyo final está lejos de vislumbrarse. Y el colmo llega cuando por fin parece que una parte de la llamada “sociedad silenciosa” de Cataluña, que no “mayoría silenciosa”, decide manifestarse y demostrar su rechazo a la imposición golpista del secesionismo, los principales partidos políticos PP, PSOE y CIUDADANOS, deciden darles la espalda y no apoyar esas manifestaciones. Supongo que en aras de no aumentar la crispación. Una actitud que demuestra lo débil de su posición y la falta de compromiso real en la defensa del Estado de Derecho en una autonomía donde se llevan violando los derechos constitucionales de los ciudadanos durante décadas.

Porque todo el mundo habla ya abiertamente de diálogo y reforma de la Constitución tras el 1 de octubre, pero donde no se tiene la misma idea de cómo abordarlo, ni quienes deben ser los interlocutores, ni los límites y bases de la negociación. Tres aspectos fundamentales que hasta ahora han sido incapaces de consensuar. Porque por un lado tenemos unos partidos como PDeCAT, ERC, la CUP e incluso las diferentes marcas de PODEMOS, responsables de haber llevado muy lejos el desafío secesionista, hacer un uso delictivo de las Instituciones democráticas del Estado, prevaricar, malversar fondos públicos y promover algaradas callejeras tumultuarias con uso de la violencia, de la coacción y amenazas a las Fuerzas de Seguridad del Estado, y a funcionarios públicos en el desempeño de su trabajo. Esos partidos y sus dirigentes no pueden ser ahora interlocutores válidos mientras no renuncien a sus comportamientos anti democráticos. Tampoco los actuales dirigentes de esos partidos pueden formar parte de ninguna mesa de negociación y sí ser enjuiciados como máximos responsables de este proceso de sedición.

Por otra parte, hay partidos políticos de los que se engloban indebidamente como “constitucionalistas”, que tampoco parten de una posición homogénea en cuanto a la forma y contenido de ese futuro diálogo. Mientras el PP parece defender el actual estatus quo respecto a lo fundamental de la Constitución en cuanto a la Soberanía y la indivisible unidad de España, el principal partido de la oposición, el PSOE, defiende la plurinacionalidad, y por tanto la plurisoberanía al reconocer la existencia de unos supuestos pueblos diferenciados asimilables a “naciones”. CIUDADANOS, mantiene una posición mucho más cercana a la del PP, pero propone eliminar ciertos privilegios como el cupo vasco y los Fueros. PODEMOS, se alinea con las posiciones del nacionalismo independentista y, como el PSOE, propugnan lo de la plurinacionalidad y el derecho a decidir de los diferentes pueblos de España. Así que en este batiburrillo ideológico ¿cómo se va a plantear un diálogo serio, coherente y aceptable por todos los españoles?

Es evidente que si hemos llegado a esta dramática situación ha sido por culpa exclusiva de una clase política incompetente, egoísta, oportunista y carente de ideología y de sentido de Estado, que durante décadas ha consentido reinos de taifas en algunas autonomías como El País Vasco o Cataluña y en general allí donde el nacionalismo estaba incrustado en la sociedad, y que este actuase con total impunidad en una labor de adoctrinamiento de futuras generaciones en el sentimiento ultra nacionalista, pervirtiendo y falseando la historia e imponiendo progresivamente limitaciones y barreras a todo aquello que representaba a España, a la que identificaban como el Estado opresor y represor de las libertades de sus respectivos pueblos. Un sentimiento que exacerbaba los más bajos instintos de odio y rechazo por lo español, con consignas como “España nos roba”.

¿Con quienes van a dialogar en una sociedad que ha sido enfrentada y dividida? Hay encuestas que aseguraban que el 80% de los catalanes estaban a favor del referéndum. Y eso es porque ha calado la idea de que realmente se consideran un pueblo diferente del español y con derecho a expresarse sobre qué tipo de relación quieren tener con España o con el mundo. No ha habido pedagogía en hacerles ver la falsedad de ese concepto inculcado por diferentes partidos políticos, no solo los nacionalistas, y ahora, va a ser muy difícil convencerles de lo que les han estado machaconamente inculcando desde la infancia. Porque la realidad es que el Estado ha hecho dejación de su responsabilidad y va a ser una tarea muy larga y dura cambiar a la sociedad.

Y es verdad que lo más peligroso de los mensajes son aquellas ideas básicas que terminan por arraigar en lo más profundo del cerebro de los seres humanos y una vez allí, quedan enquistadas y son casi imposibles de eliminar. Y es que hay mensajes que aunque simples, tienen una fortaleza brutal y son tremendamente efectivos. Basta con adular el ego y hacer creer que se es diferente y superior sobre el resto de la humanidad, o que se nos está coartando nuestro libre albedrío. Eso que se llama ingeniería social, lleva practicándose desde el principio de los tiempos como método de manipulación de la sociedad y tiene más poder de convicción que el uso de la fuerza bruta de forma dictatorial.

No habrá referéndum, pero sí votación, o lo que es lo mismo, el Estado de Derecho no va a impedir que se cumpla el desafío como había prometido Mariano Rajoy, porque no se ha querido hacer uso de la potestad legal para descabezar el movimiento golpista y asumir el control de la autonomía. Una vez más, la incompetencia, la cobardía y la falta de firmeza al gobernar, han permitido una felonía de una minoría uqe desprestigia a España y avergüenza a los españoles.

Solo me queda volver a pedir que estos incompetentes dimitan y se convoquen ¡ELECCIONES GENERALES YA!
¡Que pasen un buen día!

España “y sus ríos revueltos”: De nuevo Cataluña
Antonio García Fuentes Periodista Digital 30 Septiembre 2017

Escribo el 29 viernes y hasta este momento no han detenido al presidente catalán, no han puesto cañones en las puertas de su palacio, ni han desmantelado a “los mozos o soldados catalanes”; pero “el río revuelto sigue por empecinamiento del presidente y sus seguidores”, los que han incitado hasta a los niños de las escuelas para que “militen en defensa de lo que ya no es otra cosa que una rebelión más o menos abierta y caiga quién caiga”. Ya veremos lo que ocurre el domingo “trágico”, donde y como aseguran los italianos… “Lo que tenga que ser, será”.

Como en cada “rio revuelto” donde abunda la pesca; hay gran cantidad de pescadores esperando desenlaces y puede que en esa pesca, el pez más gordo a pescar, sea Mariano Rajoy Brey, el que tras "tifones, borrascas y galernas”, sigue navegando en el desvencijado barco, cual es la España actual, que no está sobrada de razones, medios y decisiones, al estilo de aquello también español, de… “El país y yo preferimos más tener honra sin barcos, que barcos sin honra”, que manifestara ante las costas de Chile, el almirante Méndez Núñez hace siglo y medio”; defendiendo los girones del inmenso Imperio Español, ya troceado en gigantescos pedazos y que anunciaba su total liquidación, que lo fue en 1898. Esperemos que lo que ocurre en Cataluña, no sea lo mismo y la España actual no quede “en sus grandes miserias”.

Y mientras escribo voy recordando otras tragedias españolas, otros ríos revueltos y otros momentos históricos de grandes vergüenzas españolas y debidas igualmente a sus nefastos políticos, “dueños o simples administradores de bienes que consideraron suyos más que del pueblo español y su historia”; a saber; el motín de Esquilache, Las Germanías, la expulsión de los moriscos, el asesinato o masacre de Casas Viejas y otras muchas, puesto que nuestra historia, es abundante en desastres políticos. Les dejo unas pinceladas de la trágica historia española para que comprendan cosas que pasaron con bastante profusión. Recordando que el principal motivo de todo lo que ocurre, es la incultura del pueblo en general y el desconocimiento de la verdadera historia de la nación española, la que debiera ser “su principal maestra”.

Motín de Esquilache: Fue una revuelta popular que tuvo lugar en Madrid durante el mes de marzo de 1766. Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, que había llegado a España de la mano del Rey, Carlos III, y que era su principal ministro, trataba de modernizar la corte. Madrid en aquella época era una ciudad oscura, peligrosa y sucia. Se promovieron obras para la limpieza y el alumbrado de la ciudad. Una de las medidas fue la prohibición de la tradicional capa y del sombrero de ala ancha. Se decía que era muy fácil esconder armas con aquellos ropajes, pues podía tapar casi por entero el rostro de una persona. Estas medidas fueron las que colmaron el vaso de la ciudadanía muy agravadas por los aumentos de los precios de los alimentos básicos (quizá la razón fundamental).

Causas de la rebelión de las Germanías: En Valencia y Mallorca la rebelión de las Germanías fue una consecuencia de una evolución anterior, caracterizada por la prepotencia nobiliaria, la corrupción administrativa de los grandes municipios y por tensiones en el campesinado. La deuda municipal de los censales fue una importante reivindicación agermanada, tanto en Valencia como en Mallorca. El movimiento valenciano empezó como una protesta contra los funcionarios de la ciudad y los aristócratas. A continuación la violencia se convirtió en una guerra abierta contra los musulmanes, quienes a su vez apoyaron a sus señores frente a las hermandades. Los cabecillas de las revueltas supieron ver la ventaja de invocar una justificación religiosa para su acción.

LA REBELIÓN DE LOS MOROS DE LAS ALPUJARRAS Y LA DE LOS HEREDADOS PAÍSES BAJOS: Guillermo de Orange cobró ánimos cuando, a los pocos meses de su derrotada revuelta inicial, en diciembre de 1568 estalló la rebelión morisca de las Alpujarras en la misma España. Aunque de momento no podía hacer nada, Guillermo señaló un año después: “Es un ejemplo para nosotros que los moros puedan resistir tanto tiempo aunque son gente sin más sustancia que un rebaño de ovejas. ¿Qué podría hacer entonces el pueblo de los Países Bajos? Veremos qué pasa si los moriscos aguantan hasta que los turcos puedan ayudarlos”. El caso probaba que el impresionante poder español tenía inesperados puntos flacos.
Los moriscos de Granada habían recibido en 1492 ventajas excepcionales, con la esperanza de que se cristianizasen; pero ellos confiaban en una vuelta de Al Ándalus, posibilidad mayor según crecía el dominio del mar por los turcos, uno de cuyos grandes designios era precisamente ese. Así, las concesiones iniciales nunca funcionaron como medio de integración, lo que no ocurrió, pues los moriscos no solo mantenían su religión en un secreto a voces, sino también la lengua árabe, sus ritos, vestimentas y costumbres, festejaban las victorias turcas y colaboraban con la piratería berberisca. Ante las medidas coercitivas, ya en 1500 se habían rebelado en Granada, con ayuda africana, y muchos practicaban el bandolerismo.

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS: El cardenal Richelieu, enemigo eterno de la Monarquía Hispánica, escribió en sus memorias que la expulsión de los moriscos de España constituía «el acto más bárbaro de la historia del hombre». Lo cual no es poco, dado que al cardenal, como a la mayoría de los líderes europeos de su época, no se le podía acusar precisamente de defensor de musulmanes ni de hombre fácilmente impresionable. Así, la decisión de Felipe III de expulsar a más de 300.000 moriscos –los convertidos de moros a la Fe Católica– fue tan salvaje como para retumbar los cimientos de la profunda Islamofobia que reinaba en Europa. Sus consecuencias económicas y demográficas también fueron desoladoras. La palabra morisco hacía referencia a los musulmanes bautizados tras la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Ya fuera una conversión voluntaria u obligatoria, todos los habitantes de procedencia islámica fueron designados de esta manera.

LA MASACRE DE CASAS VIEJAS: El 13 de enero de 1933, Manuel Azaña, presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, escribió en su diario: “Por la mañana (…) había venido también Casares, que me contó la conclusión de la rebeldía en Casas Viejas, de Cádiz. Han hecho una carnicería, con bajas en los dos bandos”. Casares es Santiago Casares Quiroga, amigo íntimo de Azaña y ministro de la Gobernación, que en las semanas anteriores había ido poniéndolo al tanto de la preparación de una nueva tentativa insurreccional anarquista en diversos lugares del país. Las intentonas habían fracasado, una por una, sofocadas por la Guardia Civil, el Ejército y el recién fundado cuerpo de orden público de la Guardia de Asalto.

Solo unos meses antes la República había resistido con éxito un conato de golpe de Estado urdido por el general Sanjurjo y un grupo de militares derechistas y monárquicos. La anotación sobre Casas Viejas es apenas un párrafo en una larga entrada del diario de Azaña, llena, como es habitual en él, de menudos incidentes políticos y observaciones personales casi siempre muy agudas, con esa mezcla de determinación y desapego que es habitual en él. Para saber algo más del escándalo que estallaría muy pronto hay que buscar en otro lado, en las intervenciones parlamentarias de Azaña respondiendo a las preguntas acusatorias de la oposición, defendiendo con vehemencia la acción de su Gobierno en los hechos de enero, e intentando desbaratar, con informaciones ya mucho más sólidas, la calumnia alimentada por el oportunismo de la derecha republicana y por los medios de comunicación monárquicos y católicos: que en Casas Viejas los guardias civiles y los de asalto habían quemado vivos en sus chozas a algunos de los rebeldes y habían ejecutado a sangre fría a campesinos inocentes, mujeres y niños siguiendo órdenes expresas del Gobierno.

Como se puede apreciar, nuestra historia está bastante llena de horribles hechos y donde la Iglesia también tuvo su parte; pero tristemente “ni aprendieron aquellos ni los actuales tampoco, por tanto los desastres hispanos, seguirán explotando”, cosa preocupante por demás… Ya que “la razón de la fuerza nunca arregla nada”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

El Islam es incompatible con la democracia
Vicente Torres Periodista Digital 30 Septiembre 2017

Causa estupor que personas que presumen de ateas y que incluso fomentan la cristianofobia tengan tantos miramientos con el Islam, hasta el punto de haber habilitado un Observatorio de la islamofobia.

Hay maldad e ingenuidad a partes iguales en estos gestos. El Islam es totalmente incompatible con cualquier Constitución democrática.

El hecho de que exija la sumisión ya avisa de la intencionalidad castradora de esta religión. Que luego no existan el bien ni el mal, sino tan solo la voluntad de Dios, deja claro que su pretensión no es otra que la de garantizar a líderes de esta la religión la obediencia absoluta de sus fieles en cualquier circunstancia, porque ellos se reservan el derecho a interpretar la voluntad de Dios.

Tener que aceptar estas religiones totalmente incompatibles con el mandamiento constitucional es como tragarse un sapo. Pero es que, además, en España se tienen unas contemplaciones con ellas y un deseo de comprender que sus fieles tengan estas creencias y de facilitarles las cosas, etc., que resulta incomprensible.

Que haya muchos musulmanes que sean bellísimas personas, no significa que su religión sea buena, sino que lo son a pesar de su religión.

Si al catolicismo se le quitaran los dogmas y el velo de las monjas sería perfectamente constitucional y además podría ser declarado como Bien de Interés Común, en el caso de que exista esta categoría.

Pero hay otras religiones, no sólo el Islam, a las que no hay modo de encajar en ningún ordenamiento democrático y esa debería ser una pista para sus adeptos. El sistema democrático requiere de personas que han alcanzado la madurez y tienen criterio. Y las religiones que no se pueden adaptar a la democracia encuentran su clientela en personas infantilizadas.

Quienes quieran adentrarse en la religión del Islam, porque no tengan bastante con lo dicho, pueden leer a Raad Salam Naaman. Pero también el libro ‘Palabras para Ashraf’, para que vean lo que son capaces de hacer.

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En la misma piedra
LUIS HERRERO ABC 30 Septiembre 2017

Ha llegado el momento decisivo. Desde las dos y media de la tarde de ayer, centenares de padres que entienden la patria potestad como una herramienta supeditada a la erección de la patria catalana están utilizando a sus hijos como escudos humanos para evitar que las fuerzas del orden precinten los colegios elegidos por la Generalitat para albergar las urnas-contenedor del 1-O. La convocatoria infantil, bajo la coartada de celebrar por todo lo alto el inicio del curso académico, incluye partidos de fútbol, concursos de karaoke, sesiones de cine, talleres de yoga y fiestas del pijama. La idea es acampar en las aulas hasta que el domingo, a las siete de la mañana, las colas de electores convocados por la ANC les den el relevo.

Solo una hora después de que Trapero ordenara a los Mossos que evitaran el uso de la fuerza, los agentes pifiaban, en un colegio del Raval, el primer intento de desalojo y se quedaban a 30 metros de la puerta sin poderlo precintar. No hay poli capaz de acometer a mujeres y niños. Si cunde ese ejemplo, las brigadas del prusés, protegidas por los tractores de la Unió de Pagesos, llegarán a mañana en condiciones de repetir otro 9-N. Habrá colegios (veremos cuántos de los 2.315 repelen la acción policial), censo (5.343.358 nombres y apellidos) y electores (alrededor de 3.200.000 según las últimas encuestas). Las urnas de plástico, supongo, saldrán de su escondite en el último minuto y circularán de mano en mano entre los voluntarios que se arracimen en los centros, pertrechados de paraguas, esteladas, butifarras y botellones de cava.

Puigdemont no fanfarroneaba cuando le dijo a Rajoy que no subestimara la fuerza del pueblo catalán -sinécdoque que significa porción independentista-, en respuesta a la advertencia presidencial de no subestimar la fuerza del Estado. De eso va la cosa: de un pulso entre dos fuerzas disímiles que ejercen presión en direcciones contrarias. Se habla de respuesta proporcional cuando la fuerza mayor debe ajustar su potencia para neutralizar a la fuerza menor sin aniquilarla. La proporcionalidad se invoca para ganar batallas sin masacre, no para perderlas por la mínima. Y, la verdad sea dicha, el panorama a estas horas empieza a parecerse mucho al de una derrota del Estado.

Cierto: aún es pronto para saber qué pasará durante el resto del día. El número de precintos está por evaluar. Y el de los desprecintos, también. La pugna entre los que tratan de conseguir que se respeten las leyes legítimas y los que tratan de burlarlas aún sigue abierta. Es demasiado temprano para llegar a conclusiones definitivas, pero esto no tiene pinta de que las fuerzas de seguridad vayan a poder cumplir las órdenes del TSJC. El Gobierno corre el grave riesgo de no poder impedir que se repitan las mismas escenas que en noviembre de 2014.

Ni aquel referéndum se celebró con suficientes garantías para merecer ese nombre, ni éste -en caso de que se le parezca- añadirá un solo quilate a la pésima calidad democrática de aquel. Ya lo ha dicho la Comisión de Venecia. Pero esa no es la cuestión de fondo. Lo que importa, en términos políticos, es que Rajoy se comprometió a poner todos los medios a su alcance para evitar que la imagen internacional de España fuera, otra vez, la de un país donde no se respetan las reglas. La hemeroteca es implacable. «Esta vez no habrá urnas en los colegios electorales -se han hartado de decir los voceros gubernamentales-, no lo vamos a permitir y haremos lo que haga falta para evitarlo».

Ayer, sin embargo, el ministro portavoz ya empezó a recular: «Sin garantías legales, no hay referéndum. Todos sabemos lo que es una consulta. La de mañana no tendrá ninguna validez ni reconocimiento. Es ilegal». Un argumento que recuerda demasiado el de hace tres años. La disculpa de un fracaso. Pincho de tortilla y caña a que los separatistas construirán sobre ese fracaso un discurso legitimador para seguir dando la matraca y los constitucionalistas lo utilizarán como pliego de cargos para machacar al Gobierno. Lo peor de tropezar en la misma piedra es que ya no admite ningún descargo.

Jornada de irreflexión: nada que celebrar, mucho que lamentar
El referéndum como tal será un fracaso. Nadie puede ganar este pulso porque el rasgo esencial de este problema es justamente lo que no se quiere admitir: el empate insoluble en la sociedad catalana
Ignacio Varela elconfidencial 30 Septiembre 2017

Si la de mañana fuera una votación normal, este sábado los catalanes estarían en plena jornada de reflexión y el resto de los españoles dispuestos a disfrutar plácidamente del primer fin de semana del otoño. Nada de eso. Ni lo que mañana suceda en Cataluña tendrá nada que ver con una votación democrática, ni los españoles estamos tranquilos, ni esta es una jornada para la reflexión serena, sino para cánticos de guerra y lamentos premonitorios del desastre. Si en este conflicto enloquecido hubo algún momento para la reflexión, se dejó pasar; y temo que cuando regrese ya será tarde para casi todo.

La pregunta más repetida en estas tensas horas previas a la colisión es ¿qué pasará mañana? El simple enunciado de la pregunta, con toda la carga de incertidumbre que contiene, ya encierra un presagio ominoso. Porque la única respuesta honesta es: nada bueno. No hay forma de que mañana haya una buena noticia procedente de Cataluña. Ni para unos, ni para otros. Démonos por satisfechos si se logra que el día concluya sin desgracias mayores. Por lo demás, al final de la jornada todos tendremos mucho que lamentar y nada que celebrar.

El referéndum como tal será un fracaso. Algún día los ciudadanos catalanes que creyeron de buena fe el discurso plagado de embustes de los dirigentes independentistas se volverán contra ellos por este engaño consciente, masivo e insensato. Les prometieron un referéndum y les servirán, en el mejor de los casos, una chapuza impresentable: votar con un censo robado, echando papeletas de pega en envases de plástico con ranura para un recuento amañado. Les aseguraron la independencia en 18 meses y todo lo que harán será escenificar una charlotada llamada DUI, tras la cual Junqueras volverá a llamar a Montoro para preguntar por sus dineros.

Con sucedáneo de votación o sin ella, con posterior declaración de independencia o sin ella, la próxima semana Cataluña seguirá formando parte de España. Y el próximo mes, y el próximo año. Pero estará más lejos de España que nunca, y más partida por dentro que nunca. Como estará más alejada la posibilidad de encontrar una salida cooperativa al encaje constitucional de Cataluña. Y por el camino, las instituciones del autogobierno habrán devenido inservibles. En algo coinciden desde hace años los ultras del nacionalismo español y los del nacionalismo catalán, separadores y separatistas, 'fachas' y 'rufianes': en querer acabar a toda costa con la autonomía de Cataluña. Pues bien, ya lo han conseguido, enhoramala.

Nadie puede ganar este pulso porque el rasgo esencial de este problema es justamente lo que no se quiere admitir: el empate insoluble que persiste en la sociedad catalana. Los independentistas apelan a una mayoría que no existe; y como no existe se la inventan, la fabrican, la disfrazan y terminan presentando un guiñapo como el del 6 y 7 de septiembre. Y algunos unionistas se empeñan en ignorar que el 'statu quo' actual ya no es aceptable para más de la mitad de los catalanes.

Ni por un instante han creído los dirigentes soberanistas (quizá con la excepción del pobre Puigdemont) que la república catalana pudiera ser una realidad viable a corto plazo. El objetivo del 'procés' no es culminar con una victoria que se sabe imposible, sino precisamente no terminar nunca. Lo que se busca es un 'procés' eterno. Salvando todas las distancias (sobre todo, la ausencia de terrorismo), Cataluña se encamina a una suerte de ulsterización política: un conflicto permanente, una herida abierta a la que no se permite cicatrizar, un marasmo institucional en el que las fronteras de lo legal queden emborronadas, un bucle coercitivo que alimente el irredentismo. Que nadie espere que tras la tempestad venga la calma: la política española está condenada a vivir condicionada por el conflicto catalán durante mucho tiempo, y eso va a lastrar decisivamente no solo la convivencia sino el progreso.

Por lo que se refiere a la jornada de mañana, muy pronto sabremos si estamos ante un simulacro de votación al que los convocantes puedan agarrarse o ante un enorme conflicto de orden público. O una mezcla de ambas cosas. Contando con una votación masiva en los pueblos del interior, el Govern apuesta todas sus fichas a que TV3 pueda ofrecer a primera hora de la mañana imágenes de colegios electorales abiertos y repletos de gente en Barcelona y en las capitales. Y sobre todo, la imagen soñada de Puigdemont, Junqueras, Forcadell y Colau depositando su papeleta, felices y sonrientes, ante una nube de cámaras del mundo entero. Si consiguen eso, lo que suceda el resto del día será irrelevante, y de nada servirán los pataleos del Gobierno tratando de demostrar que “esto no es un referéndum”. Como en las huelgas generales, el veredicto estará establecido en el primer asalto.

Si consiguen eso, la autoridad del Estado español habrá quedado irreversiblemente dañada, y ninguna posterior sentencia condenatoria de los tribunales podrá remendar el roto. No hay nada más delicado para un Estado que un desafío abierto a su poder de hecho. Cualquiera que sea el contenido de la batalla, la derrota operativa del Estado es un fin revolucionario en sí mismo. Por eso todas las fuerzas populistas y subversivas del mundo concitan hoy sus esperanzas en esas primeras horas del domingo en Barcelona.

El problema es que este Estado democrático, que se ha pertrechado para responder con eficacia a las agresiones externas (por ejemplo, el terrorismo), no está preparado para hacer frente a una sublevación nacida en su propio seno y que utiliza para destruirlo los instrumentos institucionales que el propio Estado le ha suministrado. Rajoy ha albergado siempre la convicción de que en algún momento los secesionistas darían un paso atrás, y así ha llegado hasta el día de hoy. No lo han dado ni lo darán, y esa constatación le está produciendo más perplejidad que efectividad. Si todos tenemos la sensación de que los independentistas han ido siempre un paso por delante, ¿por qué hemos de confiar en que mañana será distinto?

La diferencia entre un nacional y un nacionalista es que el primero siente que pertenece a un país y el segundo cree que el país le pertenece. Cuando este decide esgrimir su supuesto título de propiedad, ha llegado la hora de la resistencia. En eso queda esta triste jornada de irreflexión.

«Catalonios» contra catalanes
RAFAEL DE MENDIZÁBAL ALLENDE ABC 30 Septiembre 2017

Sobre Cataluña se ha escrito y hablado sin tasa en lo que va de siglo y de milenio, sobre todo desde que el presidente Rodríguez Zapatero impulsó un nuevo Estatuto con promesas que no podía cumplir. En este diálogo de sordos se ha utilizado generosamente el neolenguaje, orwelliano, para anestesiar la realidad y enmascarar el activismo agresivo. Así han surgido voquibles como «soberanismo» para diluir la carga explosiva del separatismo, conceptos como el «derecho a decidir» lo que sea, y una novísima concepción de la democracia, identificada con el acto de «votar», también lo que nos venga en gana según el humor del momento pero con fijación en un «referéndum», ese instrumento que paradójicamente tanto fascina a los déspotas. Con la mejor voluntad propongo el adjetivo «catalonios» para la minoría menguante de quienes deseen irse de España y reservar el de catalanes para los demás.

Es muy expresiva la metáfora de que el mundo sea un gran teatro, donde todos somos personajes. La puso en circulación Calderón de la Barca, que también nos descubrió la vida como un sueño. Pues bien, la función representada en el Parlamento catalán a lo largo del 6 de septiembre, espectáculo bochornoso desde su perspectiva histórica, no fue una tragedia o un drama, ni siquiera una comedia, sino una farsa, con actores deshumanizados conscientes de que sus gesticulaciones y sus monocordes discursos eran palabras en la arena. Valle-Inclán lo hubiera llamado «esperpento». Un referéndum idéntico había sido declarado contrario a la Constitución, un año antes, por el Tribunal Constitucional y la convocatoria para éste, firmada por el presidente de la Generalitat esa madrugada, sería suspendida horas después por el «intérprete supremo» de nuestra ley de leyes, ratificada en otro referéndum –éste sí, glorioso– por la mayoría abrumadora del pueblo español, con el 91% afirmativo de los votos de los catalanes.

Los acontecimientos se han sucedido con cierta precipitación. Una vez aprobada la «ley» del referéndum de autodeterminación, sin debate real y esa misma noche fue convocada tal consulta para el 1º de octubre. Veinticuatro horas después el TC suspendía su vigencia al admitir el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Gobierno de la Nación. En este peligroso sendero se echó a rodar a la mañana siguiente, alterando sobre la marcha el orden del día, otra «ley» de transitoriedad jurídica y fundacional para regular la vida «legal» de Cataluña tras el «sí» secesionista, producto de la fantasía, como punto final de la «desconexión» del resto de España. Esta actuación, aun cuando sea eslabón de una cadena, tiene una significación propia y trascendente. Sus autores, los 71 diputados que la votaron, pisan así terreno minado y cruzan la línea roja del Código Penal. Con un talante más burocrático que épico equivale al «¡Visca l’Estat Catalá!» dentro de la República Federal Española que Lluís Companys proclamó en 1934, pero sobrepasado. La votación final tuvo lugar en la madrugada, casi amanecido el viernes, así que en la mañana del primer día hábil la Abogacía del Estado presentó el recurso de inconstitucionalidad en nombre del Gobierno, así como contra el sedicente «código tributario». Veinticuatro horas después eran admitidos ambos a trámite por el Tribunal con el efecto automático de suspender la vigencia del primero y el art. 6º del otro.

La advertencia, clara amenaza, de que, si era suspendida esta segunda «ley» su gente, tras la Diada, saldría a las calles, es muy significativa y dice más de lo que enuncia. La última bala en el cargador de los grupos antisistema que carecen del necesario respaldo electoral del pueblo –populus– ha consistido siempre en apelar a la plebe –plebs– en manifestaciones y algaradas con el rostro oculto por el pasamontañas, destrozando a su paso el mobiliario urbano, los escaparates de las tiendas, los cajeros automáticos de los bancos y cuanto encuentran en su camino, en lucha violenta con las fuerzas policiales antidisturbios. El alzamiento tumultuario trata siempre de provocar víctimas entre quienes componen la masa o los espectadores, buscando «mártires» de la «represión». Buscan un muerto o mejor varios, fuere quien fuere, alguien que pasaba por allí, usted o yo, al que luego en sus protestas, siempre violentas in crescendo, revestirán de características y propósitos a su gusto. A tales esbirros vociferantes y malencarados se les coloca el rótulo de «mayoría social». No la que vota y vence en las urnas. Ésa está en el trabajo o en el hogar.

Barcelona tiene mucha experiencia en este aspecto. Hubo un tiempo en que exportaba al resto de España los sicarios que acabaron con la vida de Cánovas, Canalejas y Dato. En la misma Cataluña, los pistoleros andaban a tiros por las calles, dando pretexto para el «golpe de Estado» primorriverista de 1923 animado por la «Lliga». Poco tiempo ha transcurrido desde el brutal acoso a los diputados del Parlament. No es la tierra seráfica que nos describen quienes ahora pretenden dinamitar la Constitución, como ya Cervantes dejó testimonio. Para los fanáticos de cualquier causa todo vale. Uno de ellos, a cara descubierta, ante las cámaras de la Televisión autónoma el trágico 17 de agosto, afirmó sin empacho que «si Cataluña fuera independiente, esto no hubiera sucedido». Repasad los archivos. La estupidez, la cerrazón mental, pone a veces el vello como escarpias. Saben, eso sí, que ahora o nunca y, por ello, no les detendrá ninguna aberración. Por otra parte, la única salida que ven «airosa» los insurgentes en su desvarío consiste, como de costumbre, en imputar el fracaso a la «represión» del Estado. Para conseguirla no cesarán en las provocaciones aumentando su intensidad hasta colocar un cadáver, al menos, en el asfalto. Deseo fervientemente que mi profecía sea una goyesca pesadilla de la razón.

RAFAEL DE MENDIZÁBAL ALLENDE ES MAGISTRADO EMÉRITO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

El Gobierno ha empeñado su palabra
EDITORIAL El Mundo 30 Septiembre 2017

La incertidumbre marca las vísperas de un domingo ominoso. A la misma hora en que el Gobierno de España, a través de su portavoz Méndez de Vigo, insistía ayer en que el referéndum ilegal no se va a celebrar -el presidente Rajoy ha empeñado en ello su palabra-, la Generalitat exhibía las urnas con las que está decidida a burlar la ley y a burlarse de todos los españoles. Que tales urnas, con las que se pretende sustituir a las reglamentarias, hayan sido fabricadas en China y sean receptáculos de plástico, opacos y sin sellar, solamente añade esperpento a la humillación. Hace mucho que en Cataluña se rebasó el límite fijado por Tarradellas para la actividad política: no hacer el ridículo. Pero vaya si se puede rebasar.

Podríamos ensayar metáforas ingeniosas sobre la calidad de la hipotética república que nacería de semejantes receptáculos, pero por desgracia es posible que el de mañana no sea el día festivo que intenta proyectar el separatismo. En una democracia europea no se da un golpe contra el Estado de Derecho sin que pase nada. Lo saben los golpistas, que escudriñan las declaraciones de líderes internacionales en busca de un leve guiño a su proyecto antidemocrático. No lo encontrarán en Estados Unidos, como dejó claro a su manera el presidente Trump, ni tampoco en Europa, reunida en una cumbre que ha explicitado una vez más el apoyo comunitario al orden constitucional español. El más contundente fue Macron: "Solo conozco un interlocutor: España". El editorial de Le Monde supone un triunfo del periodismo, entendido como respeto a los hechos: "El gobierno de Madrid está perfectamente justificado para declarar ese escrutinio como ilegal. Todos los tribunales constitucionales del país lo han juzgado así. Es contrario a la Constitución democrática de 1978 aprobada por la casi unanimidad de los catalanes. Los tres cuartos de los diputados del Parlamento nacional, de derecha o izquierda, se opusieron".

Qué pasará el 1 de octubre no lo sabemos. Sí sabemos qué debe pasar: que se cumpla la orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, cuyo sentido último no es aplastar la voluntad inocente de echar una papeleta en una urna de plástico, sino defender el derecho de todos a conservar lo que nos pertenece por ley. El encargado de aplicar esa instrucción, el cuerpo judicial de Mossos d'Esquadra, ha ordenado -como no podía ser de otra manera- requisar las urnas y cerrar los centros. Pero se reserva la decisión de intervenir o no en función de su particular criterio, en aras de la seguridad. Ayer por la tarde, en cuanto concluyó la jornada escolar, comenzaron las ocupaciones de colegios, planificadas por las organizaciones separatistas con la complicidad de Puigdemont y sus socios. La deslealtad recorre todos los órdenes políticos y sociales, desde la cúpula del Govern hasta el activismo subvencionado o el sindicato de estudiantes; desde el taimado Trapero hasta la facilitadora Colau; desde los obispos de nostalgia carlista hasta los medios adictos, entre los cuales se cuenta el magnate Roures que, fiel a sus dos pasiones, cobra a los periodistas por la cobertura del independentismo.

El número de banderas, el tonelaje de los tractores y el volumen de los cánticos no son la fuente del ordenamiento jurídico de los pueblos, sino la Constitución aprobada por el sujeto soberano de la nación, sujeto encarnado en el conjunto del pueblo español y no solo en una parte. Es necesario repetir estas razones una y otra vez, frente a la avalancha de emociones que persigue sofocar las protestas de los genuinos demócratas, conciudadanos que afrontan el planeado despojo de sus derechos políticos y su forzosa conversión en extranjeros en Cataluña. Esto es lo que está en juego.

Por lo demás, las imágenes de niños ocupando los colegios en la tarde de ayer, perfectamente ajenos a la voluntad sediciosa que los involucra a modo de escudos humanos para disuadir a los Mossos, permanecerán en la retina como un hito posmoderno de ese reverso del autoritarismo que según Kundera es la cursilería. Esperemos que la otra cara de la 'revolución de las sonrisas' no sean los ultras violentos que esperan su oportunidad para entrar en acción.

Comprendemos la necesidad de observar una proporcionalidad exquisita para no dar bazas gratuitas al victimismo nacionalista, pero los españoles están hoy tan en vilo como el propio Gobierno. Y eso nunca debería haberse permitido. De nada sirve que Puigdemont y Junqueras sean deslegitimados como interlocutores: ya contábamos con ello. Para mañana, contamos con la protección de un Estado democrático que no puede fallarles a los ciudadanos libres e iguales -todavía- de la Nación. Solo sobre la victoria de la ley podremos restablecer la convivencia.

No mientan; no engañen
Gonzalo Duñaiturria okdiario 30 Septiembre 2017

A veces uno se pregunta si es posible hacer más el ridículo y acaba contestándose que sí. Los próceres del secesionismo en Cataluña no tienen límite a la hora de hacerlo. Y no es posible ser más ridículo ni en su parafernalia de forma cómo, quizá más importante y sutil, en sus planteamientos de fondo. Formalmente, el procés está resultando cómico. Y cómicas son las actuaciones de aquellos que se encuentran detrás del mismo tanto como las de aquellos que se ponen de perfil encumbrando su resentimiento, felonía y nauseabunda cobardía. Y en su fondo, semejante comedia bufa está resultando una auténtica mofa, un insoportable baldón. Sus intérpretes tratan de vender, y existen aquellos que se lo compran, que España conculca la democracia porque no deja votar. Como si del “suplicio de Tántalo” se tratara, gota a gota deslizan dicho mensaje para ofertar a España como azote de los demócratas que humildemente solo aspiran a “poder decidir”.

No dudan en instrumentalizar su maltrecha estrategia desde un sinfín de ilegalidades donde copan un gran porcentaje de los delitos que figuran en nuestro Código Penal. Es tan arrabalera su actitud que no tienen vergüenza ni empacho en utilizar a los menores con tal de mantener viva la llama de su procacidad. Y no señores, la actitud del Estado y de sus instituciones no se proyecta a impedir una votación, sino a impedir un acto ilegal; revístanlo como deseen. No señores, el concepto “democracia” y el hecho de “votar” no tiene que ir indisolublemente unidos. Sin duda alguna, en toda democracia “real” es elemento esencial el voto, el sufragio universal, pero no toda sociedad que vota se inserta en una forma de gobierno democrática. No mientan, no engañen. ¿Saben ustedes que las elecciones en Corea del Norte se celebran cada cinco años y se elige a los miembros de la Asamblea Suprema del Pueblo?.

Corea del Norte, ejemplo de democracia plural. Y Cuba, crisol y cuna de libertades, ¿conocían ustedes que su sistema electoral establece, mediante una ley electoral vigente desde 1992, dos tipos de procesos nada más y nada menos?. Qué decir de China, con unas garantías democráticas que son el arquetipo y el espejo donde los amantes de la libertad han de mirarse. ¿Sospechaban que todo ciudadano de la República Popular China que haya cumplido los 45 años de edad tiene derecho a elegir y a ser elegido? No señores, democracia no es solo votar. Democracia es ante todo cumplir la ley. Democracia es la forma de gobierno donde todos los ciudadanos son iguales ante la norma jurídica y donde, fuera de bastardos intereses políticos y no solo políticos, sobre aquel que la incumple recae todo el peso de la justicia. Una nación es más democrática cuanto mayor seguridad tienen sus nacionales en sus instituciones, cuando se defienden y respetan sus símbolos, cuando aquellos que ejercen la alta magistratura de gobernar no se paran ni vacilan en reinstaurar y mantener el orden. Una nación es democrática cuando un gobierno y sus instituciones se encuentran sometidos a la ley.

Las ensoñaciones de los caricatos secesionistas se añaden a ese cúmulo de constantes falsedades en las que se encuentra inmerso el procés. No se persigue un acto formal, se oprime, como debe ser, un acto ilegal. Y no es posible, en este momento, mantenerse en la equidistancia, en lo “gris”. La democracia real necesita que todos se retraten y que la sociedad reflexione sobre la actitud de sus representantes. Y sobre todo la democracia exige que su gobierno actúe sin miedos ni complejos, exento de obsesiones miedosas por las vacías críticas de una oposición irresponsable, porque como dijo el gran político español Antonio Maura: “Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen”.

¿Ambigüedad ilegal?
OKDIARIO 30 Septiembre 2017

Josep Lluís Trapero sigue jugando a la ambigüedad sobre la actuación de los Mossos d’Esquadra en el referéndum ilegal de este domingo. El jefe de la policía autonómica catalana ha ordenado requisar las urnas y cerrar los colegios pero, al mismo tiempo, ha dicho que no hay que hacerlo mediante el uso de la fuerza. Trapero trata de demonizar la acción de los agentes con sus palabras. Una estrategia connivente con la propaganda independentista y tramposa de cara a los ciudadanos. Sobre todo si tenemos en cuenta que tanto la CUP como sus cachorros borrokas de Arran han anunciado disturbios para tratar de imponer su voluntad golpista a la gran mayoría de los demócratas que pueblan Cataluña.

Aunque lo deseable sería que ningún policía tuviera que emplear la fuerza, lo cierto es que ante según qué escenarios resulta comprensible. Incluso recomendable siempre que ésta se aplique con proporcionalidad y con arreglo al sistema democrático y al Estado de Derecho que protege a todos los ciudadanos. Trapero bordea el cinismo con sus palabras. Él sabe perfectamente que los independentistas radicales intentarán okupar los colegios aunque sea mediante acciones violentas. Sólo la contundencia policial —medida y congruente— puede disuadir a los golpistas en su ánimo de subvertir las leyes que articulan nuestra Constitución. El mayor de los Mossos debería tener cuidado si toda esta puesta en escena es sólo un ardid para dejar vía libre a los organizadores del referéndum ilegal de este domingo.

La Fiscalía ha dejado muy claro que imputará e inhabilitará a cualquier cargo público que caiga en la ilegalidad. Por lo tanto, Trapero tiene una lupa escudriñando cada uno de sus movimientos. Más si cabe cuando ni siquiera acudió a la reunión con el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos para coordinar las acciones de los distintos cuerpos policiales de cara al 1-O. Lo deseable es que el uso de la fuerza brille por su ausencia. Sin embargo, y en el caso de tener que usarla, siempre que sea de manera ponderada y para garantizar la seguridad ciudadana y el cumplimiento de la ley, estará más que justificada. Otra cosa es que Trapero pretenda hacer trampas al solitario. En ese caso, las instituciones del Estado tendrán que estar muy atentas ante cualquier ilegalidad.

Cataluña: Alguien va a pagar esto muy caro
Fernando Jáuregui. Periodista Digital 30 Septiembre 2017

Resulta difícil imaginar que se haya podido llegar hasta aquí, a tal grado de irregularidad política y de conculcación de toda práctica democrática.

A tanta irracionalidad, que tiene absorto no a todo un país, España -y a Cataluña, parte sustancial de España--, sino a todo un continente, Europa, y al mundo entero.

Lo han conseguido: han puesto a Cataluña en el mapa. Y en la Historia. En el mapa del mundo del siglo XVII, en la Historia universal de la infamia. Porque, aparte elementos ridículos -menudo espectáculo el de las urnas 'made in China'--, tenemos los factores indignantes. Y usar a niños como 'escudos humanos' para impedir el cierre de los colegios electorales, inculcar en ellos el 'odio al invasor' inexistente es, simplemente, aborrecible.

Y así tenemos que denunciarlo, al margen de los errores que 'del lado de acá' se hayan cometido o se estén cometiendo. Que ya llegará el momento de hacer un repaso al respecto, y de ver si quien ha dirigido -al menos con calma y templanza, no sé siempre con acierto- el dificilísimo proceso de cargarse el 'procés' merece seguir en el puesto que ocupa... dentro de un año.

Mientras, uno, para lo poco que valga, reitera su adhesión al Gobierno de Mariano Rajoy, a quien nunca se le ocurrirían tropelías y villanías como las que han puesto en marcha, en su demencia, los responsables de la Generalitat.

Faltan horas para el choque. No sé si lo van a ganar los mejores, pero seguro que lo van a ganar los menos malos. Los que nunca utilizarían la educación para sembrar el odio a los hermanos, sobre todo en las mentes infantiles.

Sobre esos padres, que por miedo o por puro fanatismo, acceden a utilizar a sus hijos de parapeto frente al rigor -excesivo o no, ya lo veremos, también en su momento- de los fiscales, caerá la maldición de los historiadores y, ahora, confío, de la mayor parte de aquellos a quienes nos ha tocado historiar el día a día de unos momentos que espero que sean irrepetibles, porque son bien tristes. Lamento decirlo, porque no soy en absoluto partidario de 'mano dura' alguna, y sí del ahora desprestigiado diálogo, pero quien es capaz de utilizar así la educación, no merece tener delegado esa competencia.

De apenas una cosa estoy seguro: todo esto va a traer consecuencias irreversibles. Nada podrá ser como era. Nada. Ni algunos comportamientos en ciertos medios, ni la actitud de muchos que se decían -decían- representantes de su pueblo, ni los errores cometidos por un Gobierno central que desprecia la comunicación, pero que, al menos, insisto, ha sabido mantener la sangre fría, y mira que era difícil lograrlo.

Pero el análisis de estas consecuencias quedará para la semana próxima, en función de lo que ocurra, lo que nos ocurra, en las próximas horas. En los próximos días. La suerte está echada. Qué mala suerte.

El basurero del nacionalismo
TEODORO LEÓN GROSS El Mundo 30 Septiembre 2017

Tal día como ayer, en 1547, nacía Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares. O al menos así es para la historiografía tradicional. También hay una versión B, en los Països Catalans: Miquel de Cervantes, o Joan Miquel, escribió El Quixot, libro que después fue secuestrado por el imperio castellano que lo españolizó como El Quijote para arrebatarles otro hijo ilustre, nacido en Xixona pero residente en el Barri Gòtic. Considerando cómo Cervantes confesaba en la Información de Argel (1580) ser de Alcalá, eso demostraría que el CNI en tiempos de Felipe II ya era una maquinaria implacable capaz de duplicar biografías como si Cervantes fuese Jason Bourne. En fin, así acabó El Quixot de l'Empordà domiciliado en La Mancha.

Esa mamarrachada del Institut de Nova Història, más allá de su propia ridiculez, seguramente delata una actitud característica en el catalanismo: concebir la Historia no como relato de lo sucedido, sino como un semillero de mitos. Y, eso sí, con barra libre. Ya no se trata de este 'Institut', básicamente un 'Club de la Comedia' que trata de catalanizar toda clase de personajes, desde Colón, que no salió de Palos como registran las crónicas sino de Pals (Girona), y ya puestos a Juan de la Cosa, Hernán Cortés y hasta Bartolomé de las Casas... escamoteados por Castilla "para apropiarse del dominio colonial". O sea, todo el oro de América era de Cataluña. Espanya ens roba. Tal vez, como Ciorán, creen que la Historia es un modo de combatir el aburrimiento. Juegos de una sociedad rica.

La invención de la Historia es, por supuesto, parte de la invención del presente. Se trata de crear una Historia paralela para justificar una realidad paralela. En definitiva Cataluña es real, pero se reconoce a sí misma en una ficción. Esta gente del Institut sólo son la caricatura de esa historiografía catalana masivamente consagrada a inventar una Historia de Cataluña desde la Marca Hispánica, extremo sur del imperio carolingio. Como apunta Jordi Canal, autor de una estupenda Historia mínima de Cataluña para Turner, Cataluña nunca ha sido una nación y ni siquiera hubo una Corona catalanoaragonesa o, tanto menos, reyes catalanes. Pero las aulas han completado la tarea, o la tara, con la geografía e historia de los Països Catalans, ficción de sesgo imperial que nutre sus leyendas. Y ahí integran todas las frustraciones. Baudrillard, en La ilusión del fin, ya establecía una conclusión: "Si no hay más basureros de la historia, esto es porque la Historia misma se ha convertido en un cubo de basura. Se ha convertido en su propia papelera".

En el proceso de invención, no sólo se ha adulterado la realidad o se han asimilado personajes y episodios para ensanchar sus mitos, sino algo más corrosivo: dinamitar la 'historia común'. Los catalanes son parte de la Historia de España, de su memoria sentimental, de Prim a Xavi Hernández, de Agustina de Aragón a Albéniz, de Pi i Margall a Ferran Adrià, de Gaudí o Pla a Marsé o Tusquets. Cervantes escribió de Cataluña con admiración, porque de hecho es el lugar más admirado de España. Y no hay catalanofobia sino resentimiento por su separatismo supremacista inspirado en un pasado ficticio. El conflicto traza una línea irreal como trinchera. Pero no engañan a nadie que no quiera ser engañado. Como dijo Ken Loach en una ceremonia de premios de Cannes: "Sólo si decimos la verdad sobre el pasado, podemos decir la verdad sobre el presente". Y viceversa: quien no está dispuesto a decir la verdad sobre el pasado es porque no está dispuesto a decir la verdad sobre el presente.

¿Hasta cuándo, Puigdemont?
GABRIEL TORTELLA El Mundo 30 Septiembre 2017

¿Hasta cuándo, Puigdemont, abusarás de nuestra paciencia? En estos mismos términos increpaba Cicerón a Catilina, el conspirador que quería subvertir la República romana en el año 63 a. de C. Cicerón amenazaba a Catilina con la muerte. Hoy el Gobierno español no amenaza al conspirador Puigdemont, que quiere trocear España, con nada. Al contrario, le suplica que deponga su actitud y le promete diálogo y dádivas. Puigdemont, por supuesto, no se aviene; al contrario, acusa al Gobierno de "totalitario", "antidemocrático", "autoritario y represivo", de cometer una "agresión", y demás lindezas. No quiere negociar porque la debilidad del Gobierno le hace ver que, haya o no referéndum el 1 de octubre, él va ganando. Y no hay duda de que es así. Aunque, objetivamente, la situación de Puigdemont y su camarilla es desesperada, a la larga llevan las de ganar.

Examinemos brevemente la situación. El objetivo final de los conspiradores es la separación de Cataluña y España. ¿Para qué? Para mantenerse indefinidamente en el poder y convertirse en señores absolutos del Principado. Ya lo son en gran parte, pero el Gobierno español, aunque débil y cobarde, constituye un obstáculo molesto al poder sin trabas al que aspiran Puigdemont y su cuadrilla. Es molesto, sobre todo, el sistema judicial español, que de cuando en cuando tiene el mal gusto de imputar a algún político catalán. Incluso se ha atrevido (un poquito) con la familia Pujol-Ferrusola, y esto les parece a los de la antigua Convergencia (hoy PDeCAT) algo intolerable: lesa majestad. En una Cataluña soberana esto nunca hubiera ocurrido. Ellos quieren, por tanto, acabar con una judicatura independiente, como demuestra el texto de la llamada Ley de Transitoriedad aprobada por el Parlament y anulada por el Tribunal Constitucional (arts. 71-72). Quieren también perpetuarse en el poder ganando todas las elecciones de aquí a la eternidad a través de una Sindicatura Electoral nombrada por el Parlament con poderes omnímodos (arts. 46 ss.) y con sede en el propio Parlament.

Los separatistas vienen preparando el golpe desde hace casi 40 años. Jordi Pujol ha sido siempre separatista y en sus 20 años de mandato hizo una labor paciente que terminó por rendir sus frutos: el control de los medios de comunicación y, sobre todo, el control de las escuelas, de donde se ha desplazado al español en beneficio del catalán. Se ha hecho todo lo posible, en violación flagrante de la Constitución y rompiendo con la tradición secular de bilingüismo, por convertir a Cataluña en una comunidad monolingüe en catalán. No se ha conseguido todavía, pero se ha avanzado mucho en ese terreno. Se ha hecho todo lo posible por marcar el fet diferencial, construyendo una frontera cultural y lingüística con el resto de España, aunque esforzándose con algún éxito por crear sucursales en las comunidades valenciana y balear. Se ha hecho un esfuerzo ingente, sobre todo, por adoctrinar a niños y adolescentes ofreciéndoles en la escuela una versión de la historia falseada con todos los mitos del ideario separatista: Cataluña ha sido una víctima secular de la opresión española, Cataluña ha sido una gran nación hasta que Felipe V y los Borbones en general la destruyeron y la sometieron a un expolio sistemático (ignoro cómo se explica entonces que Cataluña pasara de ser una región pobre y oscura con los Austrias a ser la más rica de España con los Borbones, pero eso son preguntas que los adeptos del fet diferencial no se plantean). La utilización política de niños y adolescentes, previamente adoctrinados en la escuela, se ha hecho patente en las manifestaciones de las diadas y, en estos días conflictivos de fines de septiembre, cuando se les ha encuadrado en los colegios, por los propios profesores, para manifestarse a favor del separatismo durante el tiempo lectivo.

La utilización de la escuela pública con fines de adoctrinamiento político ha tenido efectos potentísimos. ¿Cómo, si no, explicar que el separatismo, que no tenía apenas adeptos en Cataluña hace 40 años, hoy tenga entre un 30 y un 40% de partidarios, habiendo en ese lapso de tiempo logrado la Comunidad catalana las mayores cuotas de autogobierno y de financiación pública, habiendo obtenido no uno, sino dos estatutos de autonomía en 28 años, probablemente un record mundial? Cuantos más esfuerzos hacían los gobiernos de la nación por lograr el "encaje" de Cataluña, más "desencajados" se sentían los gobiernos catalanes y más pugnaban por transmitir su descontento y su indignación a los ciudadanos. El hecho de que la mala administración y el despilfarro de estos gobiernos haya conducido a esa comunidad a la bancarrota y que el único prestamista que haya encontrado sea el Estado español no les ha hecho rectificar ni, por supuesto, agradecer el sacrificio del resto de España por darles un "encaje" económico. Al contrario, los separatistas quieren separarse y, a tenor de lo que dicen y legislan, piensan marcharse sin pagar lo que deben. Lo cierto es que deben tanto que no se ve cómo podrían saldar sus cuentas. Y resulta que la izquierda española habla de condonar esa deuda, en una interesante propuesta de redistribución al revés: que las comunidades pobres financien a las ricas. ¿Es esto el socialismo del siglo XXI?

Seguramente porque pensó que aún no tocaba, Jordi Pujol se retiró de la política activa sin haber dado el paso decisivo a la separación, aunque dejó las cosas bien preparadas: los medios en manos de la Generalitat, todos los puestos claves en manos de gent de confiança, las nuevas generaciones bien adoctrinadas en el catecismo nacionalista, el fiel Artur Mas al timón del partido. Los gobiernos nacionales le habían dejado hacer sin advertir el alcance de sus jugadas. Cumplidamente merecía el patriarca un dorado retiro y el disfrute de sus bien ganados ahorros.

La crisis se encargó de devolver el poder a Mas y a partir de ahí las cosas se precipitaron. A pesar de no resultar un favorito de los electores, Mas se empeñó en rematar la obra de su mentor. Sus políticas distaban de alcanzar el éxito esperado, pero no importaba. Había un sustrato de incondicionales de la independencia, y mientras la escuela estuviera en manos de los nacionalistas, ese sustrato era (y será) un suelo muy firme: sus votos disminuían, pero, impertérrito, convocó el primer butifarréndum, el del 9 de noviembre de 2014; no había censo, pero en todo caso votó mucho menos de la mitad de los posibles votantes. No importaba: se proclamó que había sido un éxito y se convocaron nuevas elecciones: el voto de Convergencia volvió a caer y los mínimos que se fijaron no se alcanzaron. Junts pel Sí quedó lejos de la mayoría absoluta; para alcanzarla había que formar gobierno con los carlistas-leninistas de las CUP. Se hizo: se creó un Gobierno estrambótico (la derecha coaligada con la extrema izquierda) que sólo en un país muy perturbado podría tener viabilidad. Las CUP pidieron la cabeza de Mas, y se les sirvió en bandeja. A rey muerto, rey puesto: fue entronizado Carles Puigdemont, nuestro Catilina gerundense, que ha gobernado en la cuerda floja desde el principio, por depender de los votos caprichosos del carlismo-leninismo, que le forzaban a acelerar la marcha hacia el referéndum y la independencia. En este angosto y anfractuoso camino está en constante peligro de estrellarse; lo suyo es una huida hacia delante. No puede dar marcha atrás. Pero no importa: la Cataluña de hoy tiene un sólido sustrato separatista y lo seguirá teniendo mientras la escuela pública esté al servicio de ese credo.

Por lo tanto, a la pregunta con que comenzábamos, ¿hasta cuándo, Puigdemont, abusarás de nuestra paciencia? La respuesta es: "Indefinidamente. Si las cosas fallan hoy, lo volveremos a intentar mañana". Qué diferente era la política en tiempos de Cicerón.

Gabriel Tortella es coautor, con J.L. García Ruiz, C.E. Núñez, y G. Quiroga de Cataluña en España. Historia y mito (Gadir), recientemente publicado en inglés (Palgrave Macmillan).

Tanto odio que da miedo
JAVIER MATO El Mundo 30 Septiembre 2017

CREO QUE nadie puede aventurar qué ocurrirá mañana en Cataluña. Mucho menos aún predecir qué sucederá a partir del lunes. Yo tampoco. Pero sí tengo claro que España llega al primero de octubre destilando tanta bilis, tanto odio, tanta inquina, que da miedo.

Afortunadamente, con todos mis allegados puedo hablar civilizadamente sobre lo que está ocurriendo en Cataluña y en Baleares. Pero tengo la impresión de que soy un privilegiado porque muchos de mis conocidos sí sufren el clima irrespirable que destila este conflicto. Un buen amigo me contaba hace unos días que en su casa tiene serios problemas de convivencia porque una parte de la familia es partidaria de la independencia catalana y otra parte no lo es, y que por ello viven al borde del enfrentamiento; en las aulas, en los claustros de profesores, en las empresas, en las reuniones de amigos, por todo la tensión se acerca a lo insoportable. Escuchar las intervenciones parlamentarias en Cataluña, en Baleares o en Madrid es oír expresiones llenas de odio y de desprecio que sólo pueden ser malos presagios.

¿Cómo es posible despedir a los guardias civiles y policías nacionales que salen desplazados desde diversos puntos de España hacia Cataluña al grito de «a por ellos»? ¿Es posible un lenguaje más agresivo, hostil y beligerante? ¿Es enviando a los guardias civiles «a por ellos» cómo se puede construir algo? Comprendo que las fuerzas de seguridad hagan cumplir la ley usando la coerción, pero el «a por ellos» excluye cualquier marco legal, cualquier resquicio para los derechos básicos.

Hay que leer y escuchar la actitud y los comentarios que proceden de Cataluña, tan agresivos y tan disparatados como los que salen de Madrid. Los ataques a Juan Manuel Serrat, un hombre moderado, equilibrado, prudente -que por otro lado sólo había dicho la evidencia de que el referéndum de mañana es inservible porque se hará en unas condiciones que invalidan su resultado-, reflejan hasta dónde llega la sinrazón. ¿Quién más auténticamente catalán que Serrat? Los mismos ataques, burdos, desproporcionados, destilando acritud, se lanzaron contra Felipe González por decir que sobre todo lamentaba la ruptura de la convivencia. Contra unas palabras tan prudentes salió hasta la cal de los Gal.

En un foro de esos medios de comunicación nacionales que han olvidado qué significa la pluralidad, la gente se lanzaba ciegamente contra Codorniu, el fabricante de cava, porque al parecer uno de sus accionistas minoritarios también participa en el capital de la mensajería donde hace unos días se intervinieron las papeletas del referéndum. Tan virulento era el ataque que algunos decían que el cava de otros lugares es mejor, que jamás en sus vidas volverán a beber esta marca de espumosos, que los catalanes se beban sus vinos, etcétera.

Jamás antes en mi vida había leído en los periódicos más serios de Madrid y de Barcelona opiniones tan sesgadas, tan radicales, tan incendiarias y, sobre todo, tan alineadas las unas con las otras. La misma intolerancia que se aprecia en los sesudos plumillas de provincias, que han perdido cualquier referente de sensatez, que parecen haber enloquecido. Recorro portadas de periódicos y veo fotos de gente envuelta en banderas, profiriendo gritos contra los otros, a quienes todos llaman nacionalistas. Los titulares son indecorosos, burdos, ostentosamente parciales.

Esta crispación es quizás más evidente en la radio, donde el tono de voz, la respiración entrecortada, el énfasis y el regodeo en el insulto indican hasta dónde estamos llegando. Yo no lo oí, pero me cuentan que una presentadora de una televisión catalana hizo un llamamiento a los conductores, especialmente taxistas, para que avisaran dónde veían coches de la guardia civil, para que la gente que se encontrara por las inmediaciones pudiera ocultar cualquier documento o material comprometido. Me contaban que era una narración increíble, impensable en una obra de teatro donde se magnifiquen las emociones.

Me lo puedo imaginar porque yo he oído voces descontroladas, gritos ofensivos, palabras desmesuradas, propias de quienes han perdido todo vestigio de sociabilidad. Es como si hubiéramos entrado en un territorio donde no hay por qué guardar las formas, no hay que tener cortesía alguna, no hay que suponer la buena fe de los demás. Es como si hubiéramos roto todos los controles, todas las censuras, todos los buenos modales. Ahora no sé si somos estas bestias descontroladas que hasta ahora no dejábamos salir a la luz o si somos aquellos modositos que estábamos reprimidos.

Desde hace unos años, nuestra ingenua progresía viene introduciendo en el Código Penal el delito de odio, último paso en su prolífico e infantil imaginario para construir ese nuevo ser humano que vive en un mundo en el que todos vamos cantando canciones infantiles, brincando y cogiditos de la mano, mientras los pajaritos cantan y las mariposas van de flor en flor. Supongo que sí, que el autobús de Hazte oír era una muestra de odio, pero yo me temo que basta con escuchar la radio o leer la prensa para darse cuenta de que si odiar es delito, este país tiene muchos delincuentes y no hay que ser un gran investigador para descubrirlos. Incluso entre quienes berrean contra el autobús.

Me imagino que una guerra sólo puede ocurrir cuando antes existe un odio desenfrenado como el que estamos viendo. Únicamente a partir de ello, tras una ruptura tan profunda de la convivencia, del respeto y hasta del sentido común, es como me parece que se pudo un día llegar a nuestra Guerra Civil o a la guerra de los Balcanes. No sé si el odio que se nota en nuestra sociedad es el mismo que precede a las tormentas, pero lo parece.

Muchos se preguntan hoy cómo abordar esta tremenda crisis, qué deben hacer para atajar esta locura que nos enfrenta, divide y nos conduce a la destrucción mutua. Se equivocan: hoy es tarde, hoy ya está el destino prácticamente determinado. Hoy estamos como cuando la policía te trae a casa a tu hijo adolescente totalmente drogado: es la visualización de un problema que un padre tenía que haber visto en su momento. Hace años que debimos de habernos sentado a ver si estábamos haciendo las cosas bien, si íbamos por buen camino. Debimos escuchar, reflexionar, ver, debatir. Y no lo hicimos. Por crisis debemos entender aquel momento en el que se produce un cambio profundo; ese momento no es ahora, hoy simplemente es cuando esa crisis se visualiza. Pero la verdadera ruptura tuvo lugar hace algunas décadas, cuando se rompió la lealtad, cuando se empezó a remar en sentidos diferentes.

Ahora sólo cabe evitar que todo este odio acumulado vaya a más, que nos desborde, que cause lo que nadie quiere. Tampoco es fácil.

Javier Mato es periodista y profesor del CESAG.

Abismos de pasión
MANUEL ARIAS MALDONADO El Mundo 30 Septiembre 2017

Ha llegado el momento de contener la respiración. Mañana tendrá lugar una movilización de masas cuyo objeto es escenificar el anhelo plebiscitario del pueblo catalán y su injusta represión por parte del autoritario Estado español. Política de símbolos: nada haría más feliz a los promotores del referéndum que acabar la jornada con la imagen de una estelada manchada de sangre. Y eso es, justamente, lo que ha de evitarse. Pero es imposible anticipar, por decirlo con Elías Canetti, la forma que adoptará la descarga de una masa que espera el acontecimiento decisivo. Aunque nadie, faltaría más, sienta que forma parte de masa alguna o esté vulnerando la ley. ¡Todos demócratas!

Hay que subrayar la importancia de este aspecto del procés: lo que tenemos delante no son razones, sino emociones. O, si se quiere, razones teñidas de emocionalidad. Por eso, cuando un partidario de la secesión dice aquello del "tú no lo entiendes" está diciendo otra cosa, a saber: "tú no lo sientes". Todo el discurso separatista se asienta sobre ese núcleo emocional: yo no soy como tú y no quiero vivir contigo. De hecho, sería mucho más honesto que se formulase sin ambages. Se trata de un sentimiento de pertenencia que constituye el non plus ultra de cualquier deliberación democrática: sobre lo que no se puede sentir es mejor callar.

Este régimen afectivo está asociado a un régimen de percepción. Sólo así puede entenderse que innumerables adultos estén convencidos de vivir en un país ocupado desde hace 300 años o que destacados científicos sociales identifiquen la democracia con el voto popular. Incluso entre quienes se oponen a la independencia muchos dicen sentirse "humillados" por lo que está sucediendo. Pero esa humillación no es un dato objetivo que forme parte de la naturaleza de las cosas, sino el fruto de una percepción saturada de afectos. O sea, una cognición caliente que interpreta la realidad a partir de un sentimiento preexistente. No creemos porque veamos, sino que vemos porque creemos. Es un mecanismo algo perverso: si uno se empeña en celebrar un referéndum ilegal allí donde impera la ley, ¿no estamos ante una humillación autoinfligida, buscada? Pero olvidemos el psicoanálisis: esta crisis demuestra que no hay patriotismo constitucional que aguante la embestida de un Volk apasionado.

Se objetará que el independentismo no tiene el monopolio de las emociones. Es cierto: todos estamos sometidos a su influencia. Y quien responda al nacionalismo catalán en nombre del nacionalismo español estará tomando el camino equivocado. Ya que no se trata de defender la identidad española, sino el Estado democrático: al ciudadano, no al pueblo. Si tenemos leyes, es para que no nos gobiernen las pasiones; si democracias, para resolver nuestras diferencias ordenadamente. En el bien entendido de que un argumento falaz no se convierte en verdadero porque lo crea una multitud. O así, al menos, debería ser.

Sucede que este noble ideal regulativo es de difícil cumplimiento. Por eso ha escrito Anthony Gottlieb que la modernidad ilustrada no da paso a una mayúscula Era de la Razón, sino más modestamente a "la era de intentar ser más razonable". He aquí un buen lema para los próximos días. Otra cosa es que quien pone las emociones por delante esté dispuesto a hacerlo suyo en lugar de echarse al monte. No hay muchas alternativas a este delirio. De momento, deseémonos suerte.

Víctimas y víctimas
Santiago González El Mundo 30 Septiembre 2017

Unai González es un dirigente de Jarrai que en su condición de tal fue condenado hace una década por el Tribunal Supremo a la pena de seis años de cárcel, por formar parte de la citada organización juvenil de la banda terrorista. El pasado miércoles el tal Unai compareció en la ponencia del parlamento vasco 'Memoria y Convivencia'. En la misma sesión comparecieron Rosa Lluch, una hija de Ernest Lluch, asesinado por ETA el 21 de noviembre de 2000 y Josu Elespe, hijo de Froilán Elespe, teniente de alcalde socialista del municipio guipuzcoano de Lasarte, el 20 de marzo de 2001.

¿Y en función de qué podían comparecer juntas ante una comisión parlamentaria tres personas como las descritas? Pues según parece, porque las tres eran víctimas. Unai, el jarraitxu, acudía en nombre de su suegra, a la que calificó como 'víctima de la dispersión'. La mujer falleció en 2007 cuando iba a visitarlo a la cárcel de Teruel en la que cumplía condena. Por lo que dijo el miércoles Unai, él no establece diferencias entre Rosa Lluch, Josu Elespe y él mismo. Los tres son víctimas y esa es una cualidad que las hace iguales, según opina el ex preso: "todas las víctimas de vulneración de los derechos humanos deben ser reconocidas, respetadas y reparadas en el mismo nivel".

Víctima de qué. Bastaría preguntarle a un niño para establecer las diferencias. El padre de Rosa fue asesinado en su garaje a mano airada por Iñaki Krutxaga, a quien le había proporcionado la información precisa Lierni Armendariz, sobrina de Txiki Begiristain, que era un buen nacionalista y buen amigo de Ernest Lluch. No era cierto que habría intentado dialogar con quien lo mató, como dijo desprejuiciadamente Gemma Nierga. Corrió y trató de esconderse entre los coches. Al padre de Josu lo asesinaron en el bar Sasoeta de Lasarte mientras tomaba café como cada día. La suegra del pollo González murió en un accidente de tráfico.

No es lo mismo. Lo que distingue a las víctimas del terrorismo de los fallecidos en accidentes de trafico es la voluntad criminal del asesino. No se puede comparar la voluntad de la mano que empuña la pistola con un badén, una curva de visibilidad reducida o un volantazo inoportuno por un despiste o un obstáculo inesperado en la calzada.

Covite, que es una organización atenta, protestó por el dislate. ¿Y cómo es posible que pudiera producirse? Porque así lo acordaron los tres partidos que pactaron la ponencia, a saber: PNV, EH Bildu y PSE. ¿Es posible que el partido al que pertenecían Lluch y Elespe pactara una equiparación tan monstruosa? No solo es posible, sino un hecho cierto. Y no es el único. Los concejales socialistas del municipio de Lasarte, donde Froilán Elespe había sido teniente de alcalde, posibilitaron con su abstención el 14 de febrero pasado el rechazo de un homenaje a Elespe, aunque con una razón que a ellos debía parecerles de peso: la había propuesto el concejal del PP en la localidad.

"Que nadie patrimonialice la condición de víctima", dijo el pollo Unai entre dos víctimas reales, actualizando una boutade que había formulado hace muchos años Jon Juaristi: "los dos compartimos la misma desgracia; a ti te han matado al padre y yo he perdido el bolígrafo".

¿Qué urnas, qué democracia?
Fernando Díaz Villanueva. vozpopuli  30 Septiembre 2017

Una democracia digna de tal nombre sólo puede funcionar dentro de un Estado de Derecho, ese conjunto de leyes e instituciones al cual estamos todos sometidos porque, como decía Cicerón, para poder ser libres antes tenemos que ser esclavos de las leyes.

Lo decía el inefable Gabriel Rufián en Radio Nacional hace menos de dos meses: "democracia es urna, democracia es votar". Unos meses antes, a raíz de la condena a Artur Mas por la consulta del 9-N, Pablo Iglesias bramaba como Zeus desde el Olimpo: "nadie debería ser condenado por poner urnas". En el otro extremo del espectro ideológico, en los predios del liberalismo, el economista Xavier Sala i Martín se ofrecía a pagar de su propio bolsillo diez urnas y cedérselas a la Generalidad para que celebrase el referéndum.

La urna adquiere propiedades taumatúrgicas en manos de populistas y nacionalistas. Identifican la democracia con el acto de votar y sólo con eso. No importa el qué, ni a quién, ni en qué condiciones. Votar es el acto supremo, el símbolo, todo queda supeditado a la imagen de un tipo depositando una papeleta en una urna. A partir de ahí ya se puede acabar el mundo.

Una vez reducido todo a este gesto tan simple, poner trabas a las votaciones sería algo así como un delito de lesa democracia, algo inadmisible, propio de dictaduras en las que, según los nacional-populistas, nada se vota, todo emana de una autoridad central que ordena y manda.

En parte es cierto, pero solo en parte. Democracia es, efectivamente, votar, pero también muchas otras cosas más. Para que votar tenga sentido y no sea una pantomima, ha de efectuarse dentro de un marco legal previo que garantice que aquello no es una artimaña del poder para perpetuarse, o que no se están sometiendo a votación derechos fundamentales como la vida o la propiedad.

En definitiva, que no todo se puede votar. No aceptaríamos, por ejemplo, una consulta en la que se dilucidase si hay que sacrificar a los niños menores de dos años, como, según cuenta San Mateo, hizo Herodes el Grande en la Judea de hace dos mil años. Herodes no lo consultó, como era un déspota oriental lo decretó sin más, pero bien podría haberlo refrendado con la plebe. Años más tarde, siguiendo el relato bíblico, Poncio Pilatos dio a elegir al pueblo entre Jesucristo y Barrabás. Escogieron al segundo. Por aclamación, cierto es, una forma primitiva de la idolatrada urna.

Un referéndum en el que se votase el sacrificio de los niños o la expulsión de los que tienen un lunar en la nariz no tendría nada de democrático por muchas urnas que pusiésemos a disposición del pueblo. Sería un desafuero y como tal habría que impedirlo. Esto nos viene a confirmar que la ley está por encima de las urnas. Nos confirma también que, aparte de votar, una democracia digna de tal nombre sólo puede funcionar dentro de un Estado de Derecho, ese conjunto de leyes e instituciones al cual estamos todos sometidos porque, como decía Cicerón, para poder ser libres antes tenemos que ser esclavos de las leyes.

Estas leyes no son las tablas del Sinaí, pueden modificarse, ya sea directamente vía referéndum, ya indirectamente a través de las cámaras democráticamente elegidas. Ese es el trámite fundamental que se han saltado en Cataluña. Han tomado un atajo creando una legalidad paralela que fulmina la anterior. Pero eso, curiosamente, no lo han sometido a referéndum. Han abolido la Constitución y el Estatuto de autonomía por el artículo 33 o, por ajustarnos a la realidad, violando incluso el artículo 33.

Eso es, aproximadamente, lo que hizo Adolf Hitler en el referéndum de agosto del 34, en el que se arrogó poderes absolutos y que supuso la derogación de facto de la Constitución de Weimar. El texto siguió formalmente en vigor hasta el final de la guerra, pero como un simple adorno. La legalidad paralela creada por los nazis, incluidas las leyes de Núremberg, fue la única real durante los once años de existencia del régimen.

Si democracia son urnas como asegura Rufián, habría que considerar demócratas a Hitler, al propio Franco, que realizó dos referéndums (1947 y 1966) para atornillarse al poder, o a los líderes chavistas, que han parido una tenebrosa dictadura sobre una cadena de elecciones y plebiscitos, algunos de dudosa confianza.

Entonces, si la democracia no consiste solamente en votar, ¿cómo podemos saber si vivimos en un régimen democrático? Lo sabremos si se respetan los derechos fundamentales recogidos en una Constitución de corte liberal y si vivimos bajo el imperio de la ley de obligado cumplimiento para todos. Esa ley, naturalmente, nace y se modifica por cauces democráticos, es decir, con urnas o a través del voto delegado de los representantes, que nunca y bajo ningún pretexto pueden violentarla.

Podría parecernos un trámite innecesario porque, si de lo que se trata es de cambiar la ley, ¿por qué no ir por el camino más directo, saltársela y dar la última palabra al pueblo? Por la simple razón de que si esos representantes se saltan una sola ley a capricho podrían hacerlo con cualquiera, incluidas las emanadas de las urnas.

Estaríamos entonces ante la tiranía democrática. Y no, no es eso, los votos no facultan para que el representante haga con ellos lo que le plazca, sino para que actúe dentro de un ordenamiento legal que está muy por encima de él. La democracia liberal, la única que merece ese nombre, nace de la desconfianza del poder, no del enaltecimiento del mismo.

El referéndum del 1-O es un ejemplo de manual. El problema no es tanto el referéndum en sí como el modo en que ha sido planteado, de manera unilateral, después de pisotear a conciencia todo el marco jurídico y de apartar todo lo que a sus promotores les incomoda. Esto incluye las garantías elementales en una consulta como contar con una junta electoral plural o que el Gobierno mantenga una estricta imparcialidad en todo el proceso. No es el caso en Cataluña. La sindicatura electoral creada al efecto -y ya disuelta- estaba formada sólo por independentistas y, respecto a la imparcialidad, Puigdemont es juez, parte y anfitrión del pleito.

Este Gobierno que, no lo olvidemos representa a menos del 40% de los catalanes, se ha metido de lleno en la campaña y ha colocado el presupuesto de la Generalidad a disposición de los partidarios del sí. No hay neutralidad ninguna a pesar de que la propia ley de transitoriedad en su artículo 20 señala que "las administraciones públicas catalanas se han de mantener neutrales en la campaña electoral y abstenerse de utilizar sus recursos presupuestarios para favorecer cualquiera de las opciones en la campaña del referéndum". Lo dicho, cuando se saltan una ley no tardan en saltarse las todas las que vengan. Una vez abierta la barra libre es imposible parar.

Los hechos hablan por sí mismos. Lo del 1 de octubre no es democracia, es la negación misma de la democracia. Es apelar a las bajas pasiones para sacar adelante un proyecto político que no comparte la mayoría de la población, y que implica pasarse por el arco del triunfo todo el entramado legal que sustenta, esta vez sí, la democracia, la única que tenemos, perfectible, llena de defectos, pero real.

TV3: la peor consecuencia del mangoneo de las televisiones públicas
Rubén Arranz. vozpopuli 30 Septiembre 2017

En Cataluña no sólo se ha utilizado TV3 para defender los intereses del Gobierno autonómico. También se ha empleado para difundir ideología nacionalista. De la excluyente. Esta televisión es un juguete que cuesta cada año más de 200 millones de euros y que llega a cada hogar, cada día, con su ración de odio

Moría la tarde del pasado miércoles cuando Mick Jagger se subió al escenario del Estadio Olímpico de Barcelona y pronunció algunas palabras en español, otras en catalán y otras en inglés ante un público entusiasmado. Se dirigió a un gentío que estaba radiante por tener ante sí al grupo de blancos que más dinero ha ganado interpretando música de negros. Su cantante habló en tres idiomas y no fue abucheado por usar ninguno de ellos. Los asistentes simplemente disfrutaron de la noche, de las canciones y de la vida alejados de banderas estrelladas, de movilizaciones y de discursos que buscan la discordia. Al mismo tiempo, en su universo paralelo, TV3 retransmitía en directo su informativo vespertino y ofrecía a sus espectadores su menú ideológico de cada día, con su dosis diaria de tremendismo.

Los Rolling Stones interpretaron esa noche su repertorio de canciones de rock. De ese estilo musical que habla de vivir con desenfreno, abrir la mente y derribar las barreras materiales y morales. Mientras tanto, los informativos de la televisión pública aireaban las soflamas de un movimiento independentista que aspira a levantar fronteras y a romper lazos comunes; y que califica como “traidores de la patria” a quienes defienden a los partidos constitucionalistas. Curiosa mezcla la que impregnó el aire barcelonés esa noche. La de un grupo que ha sobrevivido durante cinco décadas por su frescura con un movimiento político que descansa sobre los fétidos y apolillados ingredientes del nacionalismo más rancio.

Las televisiones públicas españolas nunca han trasladado a sus espectadores un fiel reflejo de la realidad porque han estado más cerca de los gobiernos que de la calle. Siempre han difundido lo que se gesta en los despachos y lo que interesa a sus inquilinos; y han dejado a lado el interés general. Las Administraciones han nombrado siempre a dedo a sus directores generales y a sus jefes de informativos; y estos nunca se han salido de la ruta que han marcado quienes les pagaban. Estos factores explican el porqué TV3 trasladó a la audiencia las supuestas bonanzas de la Cataluña independiente, pero se olvidó de hablar de los aspectos negativos. Que son muchos más.

A Vicente Sanchís le envió hace un par de semanas el TSJC una carta en la que le exigía que no emitiera las cuñas del referéndum ilegal del 1-0. Se puede decir que hizo una bola con el papel y la tiró a la papelera.

Los medios de comunicación públicos –con TVE a la cabeza- han sido siempre esclavos de la voracidad de las Administraciones que los han financiado. Evidentemente, también han sido víctimas de esa forma de gobernar que ha sido tan común en España y en sus comunidades autónomas, donde entes públicos, fundaciones, federaciones, institutos, embajadas o misiones comerciales no han estado habitualmente dirigidas por los más hábiles, sino por los elegidos por un determinado partido o por grupos de presión a los que les convenía su presencia en un sillón. Eso explica la ascensión y el buen sueldo de los apparatchik y el establecimiento del reino de lo mediocre. Y eso explica las (supuestas) corruptelas de Nacho Villa (Castilla-La Mancha Televisión) y de Ángel María Villar (RFEF); o la insumisión de Vicente Sanchís.

La parábola de TV3
Este último es desde hace unos meses el director de TV3. Es el biógrafo de Lluís Prenafeta, quien fuera mano derecha durante muchos años del patriarca de los Pujol y a quien salpicó el Caso Pretoria. Otro político de Convergència que no está libre de polvo y paja, vaya.

A Sanchís se le conoce por ser contertulio habitual de la televisión pública autonómica, donde ha defendido tradicionalmente a capa y espada el catecismo de CiU. Hace un par de semanas, recibió una carta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en la que se le exigía que no emitiera las cuñas publicitarias del referéndum ilegal del 1-0. Se puede decir que hizo una bola con el papel y la tiró a la papelera, puesto que los anuncios se han ofrecido a diario. El jefe de esta televisión pública prefiere cumplir las instrucciones de la sediciosa Generalitat que cumplir con lo que dicta la normativa vigente.

No cabe duda de que los gestores TV3 se han saltado a la torera el principio de la Ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales que incide en que esta cadena debe ser plural y perseguir el interés general. Al contrario, es una empresa entregada al Govern en cuerpo y alma. Ofrece propaganda gratuita a los ciudadanos y concede un amplio espacio a los líderes del movimiento independentista. Hasta 2015, fundamentalmente a los que tenían asiento en el Parlament. Desde los comicios del 27 de septiembre de ese año, también a los que están al frente de las asociaciones que abogan por la secesión.

En esas elecciones, los votantes dejaron claro que los soberanistas no eran tantos ni tan poderosos y eso obligó a modificar el mensaje para intentar demostrar que el procés es, en realidad, un movimiento popular. TV3 ayudó, una vez más, a reescribir la historia a conveniencia de Artur Mas y los suyos. Esa 'popularización' del 'procés' explica que Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium) se hayan convertido en dos de los rostros más habituales en sus canales. La pareja televisiva de moda en Cataluña. Con sus constantes críticas al Estado y a las “fuerzas de ocupación”. Con su discurso reduccionista y sus promesas mesiánicas.

En TV3 imperó durante años un equilibrio que no se alteró hasta que Jordi Pujol abandonó la Generalitat. Hasta entonces, CiU se había ocupado de designar a sus gerifaltes y ERC, de controlar la redacción. Cuando el PSC formó gobierno (el tripartito), Esquerra Republicana se hizo con el control de la televisión pública y su línea editorial se radicalizó. A partir de 2010, con la eclosión del proceso soberanista, esta televisión dio un paso más allá y entregó su parrilla de programación a la causa de Mas y su tropa.
Adoctrinamiento cultural

Este medio de comunicación es el elemento más potente de adoctrinamiento cultural en Cataluña. En sus informativos –al igual que en otras televisiones públicas- se aplica la manipulación blanca. Es decir, la que no destaca tanto por los ataques al enemigo como por la forma de silenciar sus argumentos. En sus tertulias, es habitual el “todos contra uno”. Se invita a un defensor de los partidos constitucionalistas para poder decir que “en TV3 caben todas las opiniones” y se le enfrenta a una jauría de contertulios secesionistas que le atacan sin piedad. Si ha visto usted Els Matins, habrá observado este fenómeno en decenas de ocasiones.

En sus programas, se han registrado múltiples ejemplos de ‘hispanofobia’. No hay más que recordar la polémica que se desató hace unos años cuando, en uno de los capítulos de la serie Ventdelplà, aparecieron dibujadas en una pared las siglas del Partido Popular rodeadas de una diana. En ese programa, todos los actores hablaban en catalán, salvo uno, que lo hacía en español. Interpretaba a un macarra, maleducado y sin estudios. ¿Ha probado usted a buscar en Youtube vídeos del programa APM?. Observe el protagonismo que concede a los castellanoparlantes que proceden de un entorno marginal.

Podría pensarse que todos estos hechos son casuales, pero sería lo mismo que afirmar que en Televisión Española se minimiza la importancia de la corrupción que afecta al Partido Popular por una especie de ciencia infusa. O que el veto que La 1 aplicó en su día a Javier Krahe por dedicar a Felipe González la canción Cuervo Ingenuo no tuvo nada que ver con Moncloa. Pero, en realidad, el fenómeno es el mismo. Es el relativo al papel de mamporreras del poder que han interpretado siempre estas empresas públicas. Por eso cada vez menos gente cree en ellas y menos personas las observan.

El problema es que en Cataluña no sólo se ha utilizado TV3 para defender los intereses del Gobierno autonómico. También se ha empleado para difundir ideología nacionalista. De la excluyente. De la que incita a la segregación. De la que tiene esa asombrosa capacidad para convencer a los desencantados y a los ignorantes para que defiendan un objetivo común. Muchas veces, como en este caso, nocivo y absurdo.

Eso es TV3, un juguete que cuesta cada año más de 200 millones de euros y que llega a cada hogar, cada día, con su ración de odio. Una de las peores manifestaciones de la degradación de lo público. En este caso, en la región catalana.

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA. FÉLIX OVEJERO
"Se han acostumbrado a escupir sobre el resto de españoles"
EMILIA LANDALUCE El Mundo 30 Septiembre 2017

A Félix Ovejero (Barcelona, 1957) le desespera tener que desmontar continuamente las mentiras del nacionalismo pero no son tiempos estos para ponerse de perfil. El pensador aún cree que una izquierda anti independentista es posible en España y responsabiliza al PSOE y Podemos de transigir con el nacionalismo, la forma superlativa de xenofobia.

¡Qué aburrimiento esto de Cataluña!
Fíjese. Sí, ojalá pudiéramos estar hablando de poesía. Pero todo parece conducir a lo mismo. Y es obligado no ponernos de perfil. De eso iba, en el fondo, El compromiso del creador, mi penúltimo libro, de la obligación de no ignorar los retos y de mirarlos con afán de verdad.

¿Qué es lo que no se ha querido hacer aquí?
El problema en Cataluña es que nos enfrentamos a una ideología, el nacionalismo, profundamente reaccionario y que se debería combatir como el machismo o el racismo. Y no importa que lo defienda una persona o un millón. Eso no lo hace mejor. En virtud de que participamos de un rasgo étnico o cultural, tenemos unos derechos que negamos a los demás. Para empezar la condición de ciudadano. La idea de que se pueda levantar una frontera y convertir a tu conciudadano en extranjero es, se mire como se mire, una forma superlativa de xenofobia.

Hombre, si el elemento común de una identidad es la lengua entonces los cientos de millones de personas que hablamos español tendríamos una nación.
¡Claro! Pero piense que usted vive en Madrid y yo en Barcelona y tenemos más que ver con alguien que vive en París o en Nueva York que con un campesino del valle de Arán o de Limoncito, en Bolivia. La identidad sostenida en la lengua es una patraña incompatible con la buena ciencia. Sin olvidar, claro, que la lengua común y ampliamente mayoritaria de los catalanes es el español.

Siempre se habla de una mayoría silenciosa frente al nacionalismo. ¿Por qué no se manifiesta?
En un artículo de 1996 llamado Mentiras públicas, verdades privadas expliqué siguiendo a Timur Kuran que si estás escuchando a algo que parece que una mayoría sostiene aunque sea una patraña, o te callas o reajustas tus preferencias al gusto del grupo. Mi esperanza es que de ese 10% de discrepantes públicos pasemos al 30%. A partir de ahí el coste de la discrepancia empieza a disminuir y otros se suman para recordar que el rey está desnudo.

Usted culpa a la izquierda.
La izquierda, por diversas circunstancias, parece arrogarse la autoridad moral para determinar si una causa es noble y ha validado el nacionalismo. No se dan cuenta que no hay ninguna diferencia conceptual entre que unos cuantos catalanes decidan que se marchan con lo que es de todos, una parte del territorio político, a que por ejemplo, los españoles decidamos no contar con Extremadura porque son más pobres. No hay nada más comunista que el territorio político en el que todo es de todos sin que nadie sea dueño en particular de nada. Es sencillamente ser ciudadano, cada uno de nosotros, sea de donde se sea.

¿Por qué la izquierda que ha abanderado la lucha contra el machismo, la igualdad de los homosexuales... se muestra tan complaciente con algo tan discriminatorio como el nacionalismo?
Eso merece un análisis más detallado. Hay una presencia importante de las élites catalanas en la constitución ideológica de la izquierda que legó el franquismo. No hay que olvidar que durante el franquismo tuvimos una situación privilegiada material y socialmente y ahí germina una cohorte que ocuparía una parte importante de los puestos de decisión. Ha facilitado la extensión de un relato falso. Por ejemplo la izquierda sostiene que la Guerra Civil fue una guerra contra el nacionalismo cuando en Andalucía o Salamanca hubo más personas represaliadas que en el País Vasco... Todos esos mitos son falsos. Y luego la persecución de la identidad. En realidad, el problema, por lo menos a partir de los 60, no era tanto publicar en catalán, como publicar a Marx. Repase premios literarios, revistas...

Ese afán de la izquierda por aferrarse a cuestiones como la identidad puede deberse a que la derecha ha ocupado las posiciones socialdemócratas.
Desde luego, pero cualquiera que acuda a la izquierda del siglo XIX y la compare con la del XX, se daría cuenta de que estaba comprometida con el racionalismo y con el progreso, es crítica con la religión y las identidades nacionales. Marx tiene en mente la idea de nación que surge de la revolución francesa como un conjunto de ciudadanos que se compromete a defender sus derechos y libertades, y desprecia las naciones sostenidas en la identidad o la etnia. La izquierda, nuestra izquierda, para ser exactos, ha buscado los peores recambios. Por cierto, que el postmodernismo allanó el camino al extender semillas irracionalistas.

¿Qué es una nación?
En el sentido en el que lo usan los nacionalistas es una noción analíticamente estéril y habría que abandonarla como se hizo con el flogisto. La nación es un concepto que los nacionalistas políticos ponen en circulación para hablar en nombre de ella. Los intentos de definir esa idea colapsan. ¿Qué es? Un conjunto de individuos que tienen en común una característica que es objetiva, cultural, y en ese caso es falsa empíricamente, a poco que precisemos la cultura a la que se apela; o es subjetiva, como individuos que creen que son una nación, en cuyo caso es circular. Claro, siempre es posible encontrar personas que comparten visión del mundo. Y aún más los ricos concentrados territorialmente. Pero nadie consideraría hacer un referéndum para romper la comunidad política.

La izquierda ha comprado este identitarismo.
Indudablemente. El problema más importante que tenemos es que ahora, gente como Iglesias y Colau hablan de destrozar España cuando hemos conseguido una nación de ciudadanos y de identidades múltiples (por qué es más importante que yo sea catalán que mi identidad de clase, sexual o religión). ¿Por qué volver a la idea de tribus y comunidades que en realidad son encapsulamientos? No son reales empíricamente. En Cataluña no hay más que un 33% que piensa así y que obligan a la mayoría a ahormarse a la supuesta identidad que, lo repito, es una invención.

Lo primero que hace la izquierda no nacionalista en sus manifiestos es decir que al menos no son del PP o Ciudadanos. Como si eso fuese una tara.
Esa izquierda con la que yo me he sentido afín sufre de una alergia anti PP que no tiene ningún tipo de justificación. La izquierda debería reconocer que el mejor ejemplo de activismo fue el del PP y PSOE en el País Vasco durante los años de plomo. Eso sí que es luchar por las libertades y no lo de Colau.

La posición de Colau es poco clara...
En Economía existe un concepto que es el coste de oportunidad (una decisión cuesta respecto a la mejor alternativa que se puede tener). Entonces el coste de oportunidad de Colau es cero porque ¿qué hacía antes de ser alcaldesa? Por eso no firma la participación del Ayuntamiento en el referéndum porque puede perderlo todo si la inhabilitan. Le recuerdo que los del PP y PSOE en el País Vasco se jugaban la vida. Por eso, lecciones de democracia al PP, ninguna.

El cordón sanitario de la izquierda existe.
Claro. El PSOE ha ido cediendo su espacio al PP y ahora lo único que le queda es el nacionalismo. ¿Cómo es posible que en España la izquierda permita que se establezcan barreras por motivos lingüísticos? No se dan cuenta que un médico de Extremadura ya no puede encontrar trabajo en un hospital de Manresa... Claro que para los catalanes nacionalistas es mejor que no venga nadie a desmontarles el chiringuito.

¿Sigue siendo de izquierdas?
Sí. En los últimos años he entablado relación con los discípulos de Gustavo Bueno y en esos chicos hay esperanza para la izquierda... Es una escuela de pensamiento vertebrado que le da sopas con hondas a la gente de la Complutense, que por cierto es malísima. No me extraña que haya salido de ahí lo que ha salido.

¿Y Pedro Sánchez?
Es un tipo que es inane, inconsistente. Se le nota en cómo habla, en cómo petardea... Vive del eco.

Dicen que la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional aumenta el número de indepes.
Eso es ignorancia. Ha sido un juez que instruía una causa que tenía que ver con el manejo ilegal del censo. Pero la gente no está informada... ¿Acaso se han soliviantado los votantes del PP cuando la policía ha entrado en la sede del partido?

Pero la gente parece no estar contenta de que la Guardia Civil...
Lo que pasa es que se trata de reconocer una realidad que puede ser tensa. Por eso, las declaraciones de los empresarios me parecen vergonzosas. Dicen que hay que ceder en favor de gente que quiere romper una comunidad. ¿Y por qué no en favor de esa mayoría de catalanes olvidada desde hace años? Algunos políticos catalanes se han acostumbrado a escupir sistemáticamente (diciendo que los españoles son unos gandules que nos roban...) sobre el resto de españoles. Lo raro es que no me den dos hostias cuando digo que soy catalán.

Pero los catalanes parecen dispuestos a creerse las mentiras. Y el independentismo ha pasado de un 20% a un 48%...
Es propaganda. Todo empezó con las mentiras de las balanzas fiscales que ya se han desmontado en muchas ocasiones. Hay que repetir el mensaje hasta que cale y se revierta la situación.

¿Hay miedo a lo que pueda pasar mañana?
Esa clase media acostumbrada a venir a manifestarse se va a bajar del burro porque teme que las CUP se vayan a desmadrar. Ese segmento ya estaba menos presente en las últimas diadas... Luego queda esa parte que es Kale Borroka y no hay que olvidar las enseñanzas del País Vasco. Dijeron que si Otegi iba a la cárcel se armaría Troya... Y no pasó nada. Al contrario. La sensación de impunidad hubiera acobardado a los que no estaban con ETA.

¿Ha actuado bien Rajoy?
Su gran error es haber creído las palabras de tipos que decían que no iba a pasar nada. ¡Es que Pinochet estaba al lado de Allende antes de darle el golpe! ¿Cómo Soraya se ha podido tragar los cuentos que le contara esta gente?

Hay gente no independentista que defiende que se celebre un referéndum legal.
¿Y aceptar que hay una unidad de decisión legítima? Es como si dijéramos que los varones vamos a votar y que privamos a las mujeres del derecho al voto. Esas cosas son ilegítimas. No se puede votar privar de derechos a los otros. Eso es chantaje.

Usted es fundador de Ciudadanos.
Aquí en Cataluña son héroes morales. Sí creo que han cometidos dos errores: abandonar la socialdemocracia por un proyecto liberal inconsistente y rebajar la crítica al nacionalismo.

¿Qué ha perdido Cataluña en estos años?
Civilización, libertad... Ahora Cataluña es más paleta que antes. Después de la Guerra Civil cualquier persona podía llegar a Madrid o Barcelona e integrarse porque a nadie le importaba de dónde venía. El nacionalismo tuvo que construir una identidad asociada al mito de una visión compartida del mundo, vinculada al idioma... Es absurdo. No tienen en cuenta que han intentado construir una nación étnica sobre un cuadro social y demográfico que no responde a esas expectativas porque la mayoría habla castellano.

¿Hay hueco para otro partido de izquierdas?
En España hay un hueco a la izquierda para un partido que se atreva a decirle a Podemos que han recuperado el carlismo, las comunidades de identidad que son asfixiantes y que además defienden las religiones más reaccionarias. Un nuevo partido debería recuperar un ideario muy sencillo. Igualdad y eficacia. Y que cualquiera en España pueda acceder en su propio país a la posición que sea solo por los méritos requeridos de ese particular oficio; no por si participa de las particularidades de la tribu como es el idioma. Eso es muy difícil de construir.

Ada Colau me dijo que no era independentista.
No es nada. En el momento en el que hubo el atentado en las Ramblas te puedo decir que tanto Colau como Puigdemont estaban desbordados. ¿Qué sabían de gestionar un atentado? Y de pronto tenían que tomar decisiones de adultos y afrontar la idea de que había muertos. Los que viven en esa perpetua adolescencia creen que todo les sale gratis. El día de los atentados, Rajoy debería haber asumido el relato porque estábamos en medio de un ataque terrorista. Pero el Estado estaba acomplejado y la manifestación acabó en manos de la Asamblea Nacional Catalana.

Se habla de la sentencia del Constitucional respecto al Estatut como el origen de todo.
Eso es mentira también. Nadie quería el Estatut. El mismo mes en el que el PSOE empezó a hablar de ello, se había publicado una encuesta en la que se decía que Cataluña era la comunidad más satisfecha con su autonomía... ¡Qué pena tener que estar recordando esta basura de datos! Ahora podríamos estar hablando de poesía...

Mis hijos no juegan con españoles
Miquel Giménez. vozpopuli 30 Septiembre 2017

La frase no es mía, es de Marta Ferrusola, mujer de Jordi Pujol, y refleja a la perfección la idea nacionalista de exclusión desde la misma infancia. Cito textualmente: “Mis hijos no podían jugar en el parque cuando eran pequeños. Me decían, madre, todos son castellanos”. Esa es la base sobre la que se ha edificado la escuela catalana de las últimas cuatro décadas.
Cuando nada es lo que se dice y lo que se dice no es

Hay mucha gente que se horroriza, con toda la razón del mundo, al ver por televisión como se está utilizando políticamente en Cataluña a alumnos de secundaria –ya no digamos a los universitarios-, profesores, colegios, institutos y universidades. Los críos cortando una calle, haciendo pancartas como si fuesen trabajos manuales y llevando a cabo un agitprop brutal pro independencia bajo la indulgente mirada de sus profesores es lo más repugnante que ha producido este proceso hacia la nada.

Como en todo lo que afecta a la situación actual en Cataluña, es forzoso mirar atrás y ver el origen de esta miseria moral que, por desgracia, ha acabado perturbando de manera gravísima a la sociedad catalana. Es urgente la desconstrucción del mito que fundamenta la historia explicada a nuestros hijos desde el parvulario, a saber, Cataluña, antaño nación poderosa, democrática y avanzada, ha vivido desde hace tres siglos bajo el yugo español y éste es fascista, sangriento, inculto, gandul y depredador.

Algo puedo opinar acerca de la escuela porque, aparte de ser padre, dirigí y presenté a lo largo de tres años un programa de radio en el que las escuelas acudían a explicar lo que hacían en boca de los propios niños y profesores. Ahí pude comprobar que, por una parte, los recortes de los sucesivos gobiernos, incluyendo al Tripartito, y la estupidez de los responsables del Departamento de Enseñanza, intentaban ser compensados por muchísimos profesores entregados, valientes y en completo desacuerdo con las barbaridades que emanaban de la Consellería; por otra parte, también comprobé como las decisiones las acababa tomando siempre esa peligrosa mezcla que se ha dado en Cataluña entre nacionalistas acérrimos y miembros de partidos comunistas, que ejercían y ejercen una tremenda presión como lobby a través de sus organizaciones sindicales tanto al Govern como en la propia sociedad. Ni siquiera las AMPAS pudieron corregir el rumbo abiertamente anti educativo de tener a todo un sistema pedagógico entregado al ideal de un constructo nacional separatista.

Y es que el sistema estaba viciado antes de empezar. Cuando ves que la gran ideóloga de la escuela catalana contemporánea es MartaMata, ya fallecida, socialista para más señas, acabas de entenderlo todo. Diputada y senadora en las Cortes, diputada al Parlament, concejal en el ayuntamiento de Barcelona, Cruz de Sant Jordi, todo eso y más fue Mata, que no entendía otra escuela que una en la que el catalán fuese la lengua vehicular. El PSC, que siempre tuvo dirigentes burgueses y nacionalistas, estaba encantado, claro. Convergencia y Pujol, ni les cuento. Existía, pues, un matrimonio de conveniencia, no, rectifico, de amor, entre unos y otros. Con aquellas bases se edificó un monstruo llamado modelo de éxito escolar del que se ha hablado mucho en Cataluña y que no es más que un bluf, una estafa, un sistema que ha pervertido la esencia misma de la enseñanza, que no es más que transmitir conocimiento y facultar al alumno para que devenga en un ser pensante, crítico, independiente, que no independentista.

Las fábricas de creyentes en el dogma imperante han producido resultados horribles: la mayoría de estudiantes que acceden a las universidades –algo de esto también sé, porque doy clases en una de ellas– cometen una cantidad enorme de faltas de ortografía tanto en castellano como en catalán y están prestos, como decía el otro día un piernas so pretexto para no ir a clase “a salvar la democracia”. Banalidad e ignorancia, qué peligrosa mezcla.

Digo más. La retórica del proceso nos ha llevado a que las CUP declaren que en la próxima república catalana no habrá escuelas concertadas con la Iglesia, a que niños de trece años lleven esteladas y hagan, es un decir, manifestaciones o a que piquetes “informativos” interrumpan las clases universitarias, so pretexto de informar para hacer que los estudiantes se vayan a sus casas. Gracias, pedagogos y pedagogas catalanistas.

Mentiras arriesgadas
“El régimen democrático actual es una estafa, al Rey Felipe VI lo puso Franco, la Constitución es fruto de un compadreo con los militares, Cataluña es y será una nación que no tiene nada que ver con España, a Cataluña se la venció por las armas de los españoles en 1714 y en 1939, con Franco no se podía hablar en catalán, España nos roba, la Guardia Civil y la Policía Nacional son fuerzas de ocupación, lo del 1-O va de democracia”… No son frases dichas por Puigdemont, Turull o Junqueras, que sí, que también las dicen, no, son mantras repetidos hasta la saciedad por los críos de catorce años con los que he podido hablar estos días a propósito del cierre de colegios por la huelga pro referéndum.

Con la impertinencia del adolescente, a la que intentas rebatirles, al carecer de argumentos y estando educados en la consigna, contestan con la suficiencia de perdonavidas profesional “bah, eres un españolista”. Y se quedan tan anchos. Cambien ustedes el término por judío y verán que espantoso paralelismo tenemos ante nuestros ojos.

Con los universitarios es, directamente, imposible hablar. Abducidos por la educación recibida y también porque ser anti español es lo que está de moda, tampoco perdamos de vista este aspecto, se creen revolucionarios terribles que pretenden cambiar la sociedad y, ya de paso, el mundo. No comprenden más que lo clichés que les han ido inculcando desde pequeños en las escuelas y en esa gran máquina de independentistas que es TV3. Lo sucedido con respecto a la escuela catalana ha sido tan terrible que me permitiré tan solo hacer una referencia a uno de los miles y miles de ejemplos que podría citarles a los que, desde el resto de España, no alcanzan a comprender por qué está pasando que pasa en mi tierra natal.

Estamos en el año 2004. No ahora, ojo. Con el apoyo de la Generalitat se crea el proyecto Escoles en Xarxa (Escuelas en Red), al que se adhieren más de doscientos centros de secundaria. Acabaron por ser trescientos. A través de un portal de internet ofrecían a dichos centros toda una serie de materiales para que los centros pudiesen trabajarlos periodísticamente con sus alumnos. Cinco categorías: política, ciencia, cultura y sociedad, lengua y literatura y deportes. Impulsores: el conocido portal de información vilaweb, claramente secesionista, y Òmnium Cultural, del que no es preciso decir mucho que el lector no sepa. Presupuesto: ni se sabe, pero Òmnium maneja al año unos seis millones de euros, así que vayan haciendo la cuenta.

El temario en sí es un rosario de tópicos que ya he citado más arriba. Los críos de secundaria, claro, embrutecidos por el ambiente general nacionalista, caían como gorriones en la trampa, asquerosa trampa, y acababan trabajando sobre falacias sin saberlo. Y sus profesores, encantados de la vida. Esto es, como les decía, terrible. Me niego a calcular el número de estudiantes que se han calafateado en esos talleres del odio. ¡Y solo es un ejemplo! La educación no empieza y acaba en el colegio, como todos sabemos. El complejo tejido asociativo catalán está empapado de ese veneno que pretende mostrar una historia de malos y buenos en la que Cataluña sería una arcadia feliz sino fuera porque España la tiene aherrojada y privada de sus libertades. Así pues, desde el colegio hasta el club de fútbol, de la asociación cultural al centro excursionista, el joven vive rodeado de la misma consigna todo el tiempo. Y la gota acaba horadando la piedra más dura.

Se lo creen, amigos del resto de España, se lo creen como se puede creer en el Cristo de Lepanto o en la Macarena (personalmente, soy devoto del primero). Siendo un asunto de fe es imposible que la luz de la razón entre por ningún resquicio en sus mentes adoctrinadas. Viven en un mundo de clichés y de palabras retorcidas, de ideas manipuladas. Bien lo sabía Víctor Kemplerer cuando escribió su ensayo acerca del lenguaje utilizado por los nazis. Es en las escuelas donde se conforman caracteres e ideas y aquí se ha llevado a cabo un experimento de ingeniería social muy serio, a conciencia.

De ahí que a los que hemos vivido en nuestras propias carnes la educación franquista y su famosa FEN, Formación del Espíritu Nacional, nos estremezca ver a esa juventud totalmente arrojada al vértigo de la consigna repetida sin el menor análisis y al acriticismo más tenaz, preludio inevitable de las sociedades autoritarias.

Que en las universidades catalanas se pida a los catedráticos que firmen un manifiesto en favor del proceso, con lo que conlleva de significación para los que se niegan, es el síntoma de que nos están llevando a un lugar del que solo se sale, al menos los discrepantes, de mala manera. O exiliándote o en caja de pino.

Y todo eso porque la esposa de Pujol veía fatal que sus hijos jugasen con niños españoles. A lo mejor hubiera preferido que lo hiciesen con niños de Panamá o de andorra.

El referéndum es lo de menos.
José Carlos Rodríguez vozpopuli.es 30 Septiembre 2017

¿Qué va a pasar este domingo? Y, sobre todo, ¿qué ocurrirá después? Para situarnos, lo primero que tenemos que tener claro es que el asunto del que todo el mundo habla, el referéndum, es lo menos importante. Nunca se trató de celebrar un referéndum ni de esperar a sus resultados, ni de que éste se celebre de forma pactada o “con garantías” o sin ellas. ¿No hay censo? No importa. ¿El número de votos es de menos de la mitad o de un tercio de los potenciales votantes? Da igual. ¿Las urnas son opacas? Bien está. ¿No está recogido por la Constitución y las leyes? ¿Toda instancia lo ha declarado ilegal? No se trataba de eso. ¿La Unión Europea, y la Comisión, no saben ya cómo decir que una Cataluña arrancada de España sería un tercer Estado? Pasa página. ¿El gobierno y el conjunto de la sociedad española han mostrado su desacuerdo? Tampoco importa. ¿La mayoría de la sociedad catalana considera que esta no es la forma de hacer las cosas? No es ella la que cuenta.

El referéndum es una mera representación, un teatrillo que sirve al gobierno sedicioso de Puigdemont para varios objetivos: Primero, mostrar que es el pueblo catalán quien decide sobre la secesión, en contra de la historia, de las leyes, y del sursum corda. Dos, vestir su decisión, la de unos cuantos que no son la mayoría de catalanes, de democracia. Tres, provocar un enfrentamiento dentro de las instituciones españolas para salirse con la suya o para alimentar el victimismo si tienen la suerte de que un joven pierda la vida en un choque contra las fuerzas del orden. Y para vestir el cumplimiento de la ley de opresión. Pero ni las condiciones ni el resultado es relevante. Los secesionistas lo han dejado muy claro en la llamada Ley de Transitoriedad, que dice que si no hay un referéndum sin oposición, declararán la secesión “de forma unilateral”. Como si hubiera otra.

Hay otro objetivo fundamental de este teatro, el cuarto, que es movilizar a las bases. Hay una mancha en el hombre, un genio antiguo y perverso que hemos reprimido de forma brutal a base de siglos de civilización, que es el tribalismo. El nacionalismo se basa en esa llamada atávica, a la que también hemos llamado xenofobia, cuando no racismo. Nosotros somos diferentes y, por supuesto, mejores. Cuando liberamos al genio con esos discursos, un tercio de la población, si no más, siente cómo arde el fuego de sus instintos, y los libera al son del líder del momento. Al hacerlo, sienten una euforia irrefrenable. El espíritu norcoreano que imprime el nacionalismo hace que el individuo se subsuma en grandes demostraciones colectivas. Subsumíos en una formación de flecha. Ocupad los colegios durante el fin de semana. Señalad a quienes no sean como nosotros. Obedientes, sumisos, siguen las indicaciones del caudillo. Y esto forma parte de lo que vamos a ver el fin de semana y los días venideros.

El lunes veremos una declaración institucional, con toda la solemnidad que permite el hecho de que sea Puigdemont quien la haga, en la que se proclama la independencia de Cataluña, y muy probablemente la convocatoria inmediata de nuevas elecciones en Cataluña, no ya autonómicas sino nacionales. Volveremos al enfrentamiento dentro de las instituciones españolas. Y nos olvidaremos del referéndum, que sólo tuvo la importancia del pistoletazo de salida, con fuego real, y dirigido contra toda la oposición al nacionalismo.

El conflicto entre instituciones españolas va a continuar. Unos van a querer secuestrar una parte a costa del resto. Y el Gobierno, incluso el de Mariano Rajoy, no va a tener más remedio que impedirlo. Para hacerlo, primero tendrá que demostrar la fuerza, que es el último garante de la ley. Y luego tendrá que asumir, contra el criterio del PSOE, el control de las instituciones de la Generalitat. Después de haberla abandonado, el Estado tendrá que reaparecer en Cataluña.

Cataluña: Todo el peso de la ley
Fermín Bocos. Periodista Digital 30 Septiembre 2017

El proceso secesionistas que impulsa el gobierno autonómica de la "Generalitat" de Cataluña, cuyo detonador político es el referéndum convocado para el 1 de Octubre, al tiempo que un desacato al Tribunal Constitucional que declaró ilegal la consulta alimenta una tendencia disgregadora de la convivencia social.

Nunca antes hubo tanta tensión en Cataluña ni estuvieron tan dañadas las relaciones entre los partidarios de la separación y quienes son señalados por no secundar los planes de los secesionistas.

Quienes durante los últimos treinta años sembraron la semilla del rechazo al idioma español e inocularon odio a cuanto significa pertenecer a la comunidad española se regocijan con los frutos de su cosecha de discordia.

Es una realidad muy triste, impensable, hace apenas una generación cuando Barcelona era la puerta de entrada de las ideas de libertad y tolerancia que fluían desde la Europa democrática. Aquellos germinales días son historia; leche derramada. Ahora nos encontramos en la víspera de un intento de fraude político bajo apariencias democráticas.

Una cita a la que han sido convocados en nombre de una causa en la que priman las falsedades históricas y no pocas mentiras sobre las que los dirigentes del proceso separatista (Mas, Junqueras, Puigdemont, Forcadell, etc) han construido su alegato victimista.

La situación es grave. Nunca en quinientos años de trayectoria en común de sus diversos pueblos había estado España tan amenazada de perder su unidad e identidad territorial en los términos históricos que conocemos.

Ni cuando la "francesada" -la invasión por las tropas de Napoleón-; ni con los ataques piráticos de la flota inglesa contra Cádiz , La Coruña o en repetidas y rechazadas ocasiones contra Santa Cruz de Tenerife. Tampoco cuando en octubre de 1934 Lluís Companys (Esquerra Republicana) proclamó la "República Catalana dentro del Estado Español".

Sus herederos de hoy, auxiliados por los del corrupto partido fundado por Jordi Pujol pretenden ir más lejos. Irreversiblemente lejos. Ni por asomo les debe ser permitido. La ley, todo el peso de la ley debe caer sobre quienes pretenden subvertir el orden constitucional. Lo que está en juego, conviene no olvidarlo, es el ser o no ser de España tal y como la conocemos.

Y además, fascistas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 30 Septiembre 2017

Siempre me he resistido a caer en la simplificación de equiparar a los secesionistas catalanes con los nacionalsocialistas alemanes, vulgarmente conocidos como nazis, a pesar de que en la ideología y en las tácticas de los primeros se combinan elementos del nacionalismo y el socialismo de los segundos. El nazismo, repito, para diferenciarlos, es el mal absoluto, como el comunismo, pues ambos son inseparables del recuerdo de los campos de exterminio, en tanto que el secesionismo se sitúa en una categoría menor donde conviven la endogamia, el supremacismo identitario y el desprecio por la convivencia social y cultural. Sin embargo, dentro de la jaula de grillos que cobija a las sectas secesionistas coaligadas para discriminar al Otro, fermentan extremismos belicosos como el de las bandas anarcotrotskistas de la CUP –hoy vanguardia del proceso– que, paradójicamente, contribuyen a darle a este una marcada fisonomía fascista que se acentúa día a día.

Mostrar las entrañas
Las analogías entre el secesionismo y el fascismo, que siempre había intuido salvando las ya citadas distancias, las corroboré al leer un artículo que aparentemente iba por otro derrotero. Xavier Mas de Xaxàs las puso al descubierto involuntariamente en "La cara americana del fascismo" (LV, 14/1), escrito con la intención de hacer un inventario de los puntos de contacto entre esa ideología y la política de Donald Trump. Y lo que confiere más solidez a los argumentos del articulista es el hecho de que, como él mismo explica, los ha extraído de un ensayo del ilustre Umberto Eco.

Cuenta Mas de Xaxàs que en 1942, cuando Eco tenía diez años, era un admirador infantil del régimen fascista, y ganó un premio de redacción en la escuela con un trabajo sobre el tema "¿Debemos morir por la gloria de Mussolini y el destino inmortal de Italia?". Su respuesta fue, claro está, afirmativa. Mucho más tarde, en 1995, ya coronado por la fama, publicó en la New York Review of Books un artículo, titulado "Ur-Fascism", en el que hacía referencia al fascismo primitivo y citaba catorce puntos de su estructura básica para demostrar que las democracias contemporáneas no han podido erradicarlos de la política práctica. Mas de Xaxàs aplica estos catorce puntos a la política de Trump, pero el observador riguroso puede invocarlos para mostrar las entrañas fascistas del secesionismo.

Como anillo al dedo
No todas las catorce estructuras básicas del fascismo enumeradas por Eco que el articulista aplica a Trump son válidas para nuestros secesionistas y antisistema, pero doce de ellas les vienen como anillo al dedo. Veamos cuáles:

1. Tradicionalismo. "El fascismo se agarra a una verdad nacional, original e inapelable, que marca los límites del pensamiento".
2. Rechazo de la modernidad. "No de la tecnología, pero sí del espíritu de la Ilustración. El fascista ensalza el pasado".

3. Irracionalismo. "Sin Ilustración y delimitado el marco intelectual por la verdad absoluta, el fascista es un hombre de acción".
4. Pensamiento único. "La discrepancia es traición. El fascista desconfía del intelectual".

5. Racismo. "El fascista explota el miedo al diferente".
6. Apela a la clase media. "Que se siente marginada por el poder político, además de amenazada por la pujanza de las clases inferiores, especialmente de los inmigrantes".

7. Conspiraciones. "Obsesionan al fascista".
8. Pobres y ricos. "El fascista explota la humillación del pueblo ante los ricos".

9. Enemigos. "El fascismo lucha permanentemente contra enemigos interiores y exteriores".
10. Despotismo ilustrado. "Todo para el pueblo pero sin el pueblo".

11. Masa. "Al fascista le va la masa, no el individuo. No hay ciudadanos, solo pueblo".
12. Vocabulario. "El fascista utiliza un vocabulario pobre y una sintaxis elemental para impedir el razonamiento complejo y crítico".

Sumemos estas estructuras básicas enunciadas por Umberto Eco, y tendremos el retrato fiel del secesionista y el antisistema que ponen la impronta fascista en la ofensiva sediciosa contra el Estado de Derecho y la cohesión social.

Masa de amotinados
En el texto clásico de Stanley G. Payne, El fascismo (Altaya, 1996), encontramos párrafos dedicados a esta ideología que se podrían aplicar sin retoques a lo que estamos presenciando en las calles y claustros de Cataluña, donde campa por sus fueros la masa –siempre la masa– de amotinados:

Quizá fuera difícil establecer que la estructura simbólica de los mítines fascistas era completamente distinta de la de otros grupos revolucionarios. Pero lo que sí parecía claramente distinto era el gran hincapié que se hacía en mítines, marchas, símbolos visuales y rituales ceremoniales o litúrgicos, a los que en la actividad fascista se les daba un papel central y una función que iba más allá de lo que ocurría en los movimientos revolucionarios de izquierda. Con ello se trataba de envolver al participante en una mística y en una comunidad de ritual que apelaba al factor religioso, además de al meramente político.

Y Payne pone una vez más el dedo en la llaga cuando aborda el lavado de cerebro precoz para reclutar rebaños de nuevos activistas, y escribe:

Pero la exaltación fascista de la juventud era excepcional, porque no solo le hacía un llamamiento especial, sino que además exaltaba a la juventud por encima de las otras generaciones sin excepción, y en mayor medida que ninguna otra fuerza se basaba en el conflicto entre generaciones (…) El culto fascista de la osadía, la acción y la voluntad de un nuevo ideal, sintonizaba inherentemente con la juventud, que podía responder de una forma que resultaba imposible a políticos más viejos, más débiles y más experimentados y prudentes, o más materialistas.

El cuadro está completo: secesionistas, antisistema, chavistas… y además, fascistas.

Alcantarillas de la Generalitat
La magnitud del desafío que este contubernio plantea a los responsables de la unidad, la seguridad y la soberanía del Reino de España, justifica que se tomen medidas drásticas para sofocar el alzamiento. Asombra la desfachatez de los conspiradores que posan como víctimas de "las cloacas del Estado" cuando lo que ellos hacían, mientras los investigaban, era montar la trama secreta del golpe en las alcantarillas de la Generalitat. Si no se los hubiera vigilado, el núcleo duro de esa trama se habría ido de rositas y la logística del putsch habría quedado a punto para el día señalado. Sus protestas contra la justicia y las fuerzas de seguridad suenan como las que proferían, en nombre de una democracia apócrifa, los comunistas y los mafiosos contra el FBI y la CIA.

Carles Puigdemont, el del "Damos miedo, y más que daremos", amenaza ahora con la concurrencia de "millones de catalanes" a las urnas fantasmales (LV, 25/9). Nunca pasaron del 36% del censo y nada indica que lo superen. El agitprop se jacta de que más de 400 sacerdotes firmaron una declaración de apoyo a los revoltosos. Pero en Cataluña hay 2.190 eclesiásticos. En la ciudad de Gerona 8.000 personas participaron en una "encartelada masiva (sic) ‘por la dignidad’" (LV, 25/9). Pero ese mismo día, según el mismo diario, "la Festa al Cel, que este fin de semana ofreció las exhibiciones acrobáticas de unos 60 aviones militares, civiles e históricos, reunió a unas 14.000 personas en el aeropuerto de Algaire", pequeña población de Lérida. Comparemos.

Podemitas y colauitas sueñan con montar el 1-O uno de sus típicos quilombos. Los mamporreros secesionistas anuncian que "empieza el mambo", y Josep Antoni Duran Lleida les toma la palabra ("¡Ahora empieza el mambo!", LV, 21/9):

¡Y ahí estamos! Donde ellos querían. En la injustificable desobediencia e insumisión arrojados a los brazos de la causa revolucionaria liderada por los extremistas de la CUP.

Traidores prófugos
Dan miedo, y más que darán, a las personas racionales. Mientras las aves carroñeras afilan el pico: "La maquinaria de la injerencia rusa penetra en la crisis catalana" (El País, 23/9). Sus instrumentos son Julian Assange y Edward Snowden, los dos traidores prófugos más festejados por la izquierda reaccionaria. Sumados a Arnaldo Otegi, completan el equipo de la renaixença fascista en este mundo donde fanfarronean Trump, Putin, Maduro, Kim Jong Un y todos los que dan miedo y más que darán. Si la consigna no estuviera tan lamentablemente desprestigiada por el mal uso que se ha hecho de ella, habría que librarse de la morralla totalitaria con un rotundo "¡No pasarán!". Por ahora basta con exigir: ¡elecciones al Parlament de Cataluña, ya!

PS: ¿Quién es más peligroso? ¿Una minoría de exaltados que vocifera en Huelva "¡A por ellos!", contra una fracción de sus compatriotas catalanes, o un molt honorable presidente de la Generalitat que amenaza, "Damos miedo, y más que daremos", a sus compatriotas españoles, incluida más de la mitad de la sociedad catalana que no comulga con sus delirios?

Desafío secesionista
La Generalitat tiene colocados a más de 150 independentistas con más sueldo que Rajoy
En el 'Parlament', más ejemplos: Forcadell roza los 140.000 euros anuales, y los 100.000 la antisistema Anna Gabriel
Anna Gabriel (CUP), entre el consejero Raúl Romeva y el presidente Puigdemont, de Junts pel Sí. Entre los tres, 350.000 euros al año en sueldos
Roberto Pérez Madrid ABC 30 Septiembre 2017

Con la garantía financiera del Estado, las cúpulas de los partidos independentistas catalanes disfrutan de casi 200 altos cargos públicos con sueldos superiores al que cobra el presidente del Gobierno español. La Generalitat da acomodo actualmente a 164 altos cargos con salarios de más de 80.000 euros brutos anuales, frente a los 79.756 euros a que asciende el sueldo oficial del presidente del Gobierno de España.

El presidente Carles Puigdemont y sus 13 consejeros son solo la punta del iceberg de esa larga lista de privilegiados sueldos oficiales que se pagan en la Generalitat con el auxilio económico del Estado. Privilegiados sueldos que prosperan pese a los graves apuros en que se encuentran sus arcas autonómicas desde hace años y a que esa situación crítica lleva al Estado a inyectar, año tras año, miles de millones de euros para mantener a flote el sector público del Gobierno catalán.

Puigdemont ronda los 140.000 euros brutos al año, casi un 80% más que Rajoy. Y los inquilinos de las 13 consejerías de la Generalitat perciben 109.663 euros. Prácticamente otro tanto, 109.314 euros, perciben otros cinco altos cargos designados por la cúpula instalada en la Generalitat bajo férreo control de los independentistas que lideran Puigdemont y Oriol Junqueras. Entre esos privilegiados sueldos de 109.663 euros anuales se cuenta el del secretario general de la Presidencia, Joaquim Nin; el de la directora del gabinete jurídico de la Generalitat, Margarida Gil Domenech; y el del «fichaje» de los secesionistas para intentar armar jurídicamente su pretendida independencia, Carles Viver Pi-Sunyer.

El caso de Viver Pi-Sunyer es relevante. Tras haber sido vicepresidente del Tribunal Constitucional, encargado de garantizar la máxima norma del Estado de Derecho, pasó a disfrutar de uno de los mejores sueldos de la Generalitat con el encargo de saltarse la Constitución Española en beneficio del proyecto secesionista catalán. El cargo que ocupa es el de director del Instituto de Estudios del Autogobierno.
Larga lista de altos cargos de segundo nivel

Más sueldo que Rajoy cobran también la larga lista de secretarios generales que tiene la Generalitat, así como sus también abundantes directores generales y otros cargos asimilados retributivamente. Entre ellos, los «secretarios sectoriales», la directora general de Instituciones Penitenciarias catalanas, Amand Calderó; o el director general de los Mossos, Albert Batlle.

En total, según los propios registros oficiales de la Generalitat, el Gobierno catalán alberga actualmente a un total de 164 atos cargos mejor pagados que el presidente del Gobierno de España. De ellos, una veintena tienen sueldos que superan los 100.000 euros, con Puigdemont encabezando ese particular 'ranking' salarial -se estrenó al frente de la Generalitat subiéndose el sueldo-.

Quienes disfrutan de estos privilegiados sueldos oficiales, financieramente soportados por el Estado, son la cúpula del independentismo de la marca Junts pel Sí -o de la plena confianza de esa cúpula-. Junts pel Sí es la coalición trabada para las elecciones autonómicas de 2015 por la antigua Convergencia (actual PDeCat) y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).
Antisistema y marxistas con abultados sueldos

Pero también los antisistema e independentistas radicales de la CUP disfrutan de ese nivel de privilegiados sueldos oficiales, en su caso al calor del Parlamento catalán. Reniegan del capitalismo y del Estado, pero disfrutan salarialmente de sueldos propios de altos directivos, y lo hacen gracias al soporte financiero del Estado al que atacan. Así, la portavoz parlamentaria de a CUP,Anna Gabriel, rozó los 100.000 euros el año pasado: 73.144 euros de sueldo base, más 26.084 euros de complementos retributivos por la vía de las «indemnizaciones» ligadas al cargo. Por los mismos conceptos, la presidenta del grupo parlamentario de la CUP, Mireia Boya, se embolsó el año pasado 97.608 euros brutos.

Eso sí, quien más despunta salarialmente es Carme Forcadell, activa partícipe del grupo que viene liderando el golpe secesionista. Forcadell, perteneciente a ERC -independentistas, republicanos y de inspiración marxista-, cobró el año pasado por su puesto de presidenta del 'Parlament' un total de 131.039 euros. Disfruta del segundo mejor sueldo oficial de la política catalana, solo por detrás de Puigdemont.

Por debajo de Forcadell, pero por delante de Rajoy, se encuentra otro miembro destacado del independentismo instalado en el Parlamento catalán, Lluís Corominas. El año pasado se embolsó 108.522 euros brutos, al calor del cargo de vicepresidente primero del 'Parlament' que ocupaba por entonces.

Marta Rovira, portavoz parlamentaria de Junts pel Sí, se embolsó en el último ejercicio 99.227,84 euros brutos; y su comapñero de filas y portavoz adjunto de esta coalición en el 'Parlament', Albert Batalla, percibió un total de 87.059,9 euros.

Golpe de Estado en Cataluña
4.000 simpatizantes de ETA viajan a Barcelona para ponerse a las órdenes de la extrema-izquierda catalana

Susana Antolín y Ascensión Corcuera  latribunadelpaisvasco.com 30 Septiembre 2017

Un ejército de casi 7.000 proetarras, anarquistas, comunistas y antisistema comienza a instalarse en Cataluña para ponerse a las órdenes de la extrema izquierda y de los independentistas catalanes

Fuentes policiales han revelado a La Tribuna del País Vasco que casi 4.000 proetarras, miembros de las organizaciones políticas, grupos y grupúsculos que orbitan alrededor de la banda terrorista ETA, viajarán este fin de semana a Barcelona para ponerse a las órdenes de la extrema izquierda independentista de la CUP.

Las fuerzas de seguridad tienen constancia de que la autodenominada “izquierda abertzale” ha fletado un total de 40 autobuses que partirán hacia la capital catalana al módico precio de 40 euros. De este forma se desplazarán casi 2.000 personas, pero los expertos policiales consideran también totalmente seguro que otros tantos “activistas” llegarán a diferentes puntos de la región catalana en grupos y en vehículos (especialmente furgonetas) particulares.

Entre los viajeros se encuentran centenares de hombres y mujeres curtidos durante los últimos años en múltiples actividades de “kale borraka” y terrorismo callejero, especialistas en sembrar el caos en cualquier ciudad a través de una utilización indiscriminada, pero estratégicamente calculada, de la violencia.

Además, los golpistas catalanes independentistas y de extrema izquierda, que ya han recibido el apoyo explícito de la banda terrorista ETA, se verán acompañados en sus “razzias” y algaradas por no menos de 2.500 “antifascistas”, anarquistas, comunistas y antisistema que han llegado a Cataluña desde diferentes lugares de Europa dispuestos a convertir las principales ciudades catalanas en un infierno en el caso de que el referéndum ilegal no pueda llevarse a cabo.

Esta extrema izquierda europea, originaria, sobre todo, de Alemania, Francia, Italia, Grecia y los países nórdicos, tiene, de hecho, más peligro para el orden público que los proetarras que se desplazarán desde el País Vasco y Navarra. “Los jóvenes que vengan desde el norte de España están muy bregados en la colocación de barricadas, lanzamientos de bombas incendiarias, cortes de vías públicas y ataques a la policía”, explica un experto de la Guardia Civil, “pero nuestra preocupación es mayor aún en relación a los radicales que llegarán desde fuera de España, ya que, de hecho, algunos de ellos pueden contar con armamento pequeño de fácil traslado, que ya han utilizado en otras algaradas”.

La inquietud fundamental de las fuerzas de seguridad estriba en cómo frenar disturbios de diferente gravedad que puedan estallar “de una forma coordinada” en múltiples puntos de las principales capitales catalanas y, sobre todo, cómo evitar consecuencias dramáticas que puedan producirse en las intervenciones policiales. “La muerte accidental de un manifestante o de un ‘activista’ daría a los independentistas, a la extrema izquierda y a las instituciones golpistas catalanas un mártir, que es lo que más pueden desear en este momento”.

"La estrategia de la recatalanización"
Susana Antolín.   latribunadelpaisvasco.com 30 Septiembre 2017

El 28 de octubre de 1990, “El Periódico de Cataluña” publicaba un documento, titulado “La estrategia de la recatalanización”, en el que se plasmaba la estrategia que en los años venidores habría de poner en marcha el independentismo catalán para conseguir “la nacionalización de Catalunya”.

El texto demuestra lo que intelectuales de la talla de Francesc de Carreras han repetido en diversas ocasiones: el actual "proceso de construcción nacional" comenzó en los primeros años ochenta del pasado siglo, durante el primer gobierno de Jordi Pujol, a través de una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que sólo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente.

Por su interés histórico, reproducimos íntegramente este documento

La estrategia de la recatalanización
Lea íntegro el Programa 2000, la estrategia diseñada en 1990 para introducir el nacionalismo en todos los ámbitos catalanes.

Programa 2000
El prusés no es de abajo arriba, no va del pueblo a los dirigentes: fue diseñado por los ideólogos nacionalistas desde la Generalitat, lo pensó Jordi Pujol y lo plasmó su equipo en 1990. Lo publicó El Periódico de Cataluña el 28 de octubre de 1990, y cuando se enteraron en Moncloa encendieron el puro que todavía dura. Lea y alucine con el programa completo de “nation building” o reprogramación nacionalist que nos ha llevado hasta aquí:

1.-PENSAMIENTO
Objetivos. Desarrollo de las siguientes líneas de sensibilización:
a) Configuración de la personalidad catalana: Explicación y potenciación de los ejes básicos, definitorios y positivos, de nuestra personalidad colectiva. Elección y divulgación de los conceptos que permiten el máximo fortalecimiento de nuestro pueblo (ser más cultos, más modernos, más cívicos, más solidarios, más europeos, amar el trabajo, gusto por el trabajo bien hecho, constatar las raíces, vigencia de los valores cristianos…) de acuerdo con los desafíos que plantea el mundo actual.

b) Divulgación de la historia y del hecho nacional catalán: Difusión de los acontecimientos cruciales de nuestra historia y de nuestros personajes históricos, así como la aportación del pueblo catalán a la cultura y ciencia europeas. Fomento de las fiestas populares, tradiciones, costumbres y su trasfondo mítico.

c) Nuevo concepto de nación dentro del marco europeo: Cataluña (Països Catalans), nación europea emergente. Reafirmación del sentimiento europeísta. La Europa sin fronteras ha de ser una Europa que reconozca a las naciones.

d) Descubrimiento del potencial de futuro: Cataluña (Països Catalans), como centro de gravedad del sur de la CEE. Actuación económico-cultural preferente sobre el arco mediterráneo noroccidental y el espacio occitano-catalán. Máxima atención al núcleo comprendido en el espacio que forman el triángulo Barcelona-Montpellier-Toulouse. También hay que tener en cuenta la relación de Cataluña con Aragón. Y área de intercomprensión mutua de Alicante a los Alpes.

e) El factor demográfico: Sólo avanzan los pueblos que son jóvenes. Es necesario concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva.

f) Memorial de agravios: Cataluña es una nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico. Descubrimiento, constatación, ponderación y divulgación de los hechos discriminatorios, carencias, etcétera, de forma clara, contundente y sistemática. Remarcando la incidencia negativa que esto tiene para el conjunto del pueblo catalán y para cada uno de sus ciudadanos.

g) Sensibilización colectiva: Cataluña es un pueblo que camina en busca de su soberanía dentro del marco europeo. Sensibilización ciudadana para reforzar el alma social. Apuntalamiento de nuestro propio centro de gravedad dentro de Europa. Reforma de l’Estatut d’Autonomia.

h) Vertiente social: Una mayor libertad para Cataluña comporta un mayor bienestar social de todos sus ciudadanos. El sentimiento nacionalista y de liberación nacional han de ir ligados a la promoción social de las personas y a su propia realización individual y colectiva.

i) Configuración de la personalidad individual de los ciudadanos de Cataluña: Queremos hombres y mujeres de fuertes convicciones y preparados para afrontar una Catalunya potente.

j) Revitalizar el concepto de Cataluña como una sociedad civil viva, cohesionada, con conciencia de pertenencia, generadora de riqueza material y espiritual.

k) Ejercer plenamente la soberanía en todos aquellos espacios donde tenemos competencias.

Actividades fundamentales.

1.-Es necesario reunir diferentes grupos de personas, instituciones y asociaciones que estén decididos a desarrollar las líneas de sensibilización arriba mencionadas y de difundir su contenido.

2.-Hay que incidir de manera eficaz en todos los medios de comunicación a través de personas con una mayor influencia social positiva. Al mismo tiempo, se deben promover y potenciar las entidades con una extensión cultural y de formación que incluyan este contenido nacionalizador.

3.-Las campañas de sensibilización que se organicen han de tener como base el fomento de las fiestas populares, las tradiciones, costumbres y mitología nacional. La potenciación del modelo familiar que garantice la sustitución biológica. Reforma del Estatut d’Autonomía con su correspondiente explicación de motivos. Conseguir que Cataluña sea circunscripción europea. Y potenciar Barcelona, capital de Cataluña, como un lugar de encuentro en el espacio occitano-catalán, etcétera.

4.-Edición de libros, artículos de sensibilización y material de soporte para las actividades propias de cada ámbito (folletos, videos, cassettes, mapas, juegos, etcétera). En esta línea, se elaborará una relación de fundaciones, entidades y/o editoriales existentes donde se pueda trabajar para elegir o, en su caso, redactar y publicar, si conviene, el material necesario de sensibilización.

5.-Finalmente, habría que crear en Barcelona un gabinete de investigación sociológica y de estudios de opinión pública, además del Museo de la Historia de Cataluña.

2.-ENSEÑANZA.
Objetivos.
Impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes.Garantizar el perfecto conocimiento de !a geografía, historia y otros hechos socioculturales de Cataluña, además de potenciar el uso de la lengua catalana por parte de profesores, maestros y alumnos. Educar a los niños y jóvenes de acuerdo con criterios de generosidad, esfuerzo, disciplina, creatividad, civismo, solidaridad (teniendo entonces presente los valores propios de nuestro pueblo y los valores universales de la humanidad). Todo ello con una defensa ideológica y práctica del modelo escolar mixto (escuela pública-privada).

Actividades fundamentales:
1.-Exigir el correcto conocimiento de la lengua, historia y geografía de Cataluña y de los Països Catalans a todos los profesores, maestros y alumnos. Elaborar las herramientas didácticas correspondientes y obligar a los inspectores su cumplimiento.
2.- Elaboración de un plan de formación permanente y de reciclaje del profesorado que tenga en cuenta los intereses nacionales. Incentivación positiva de los cursos de reciclaje.
3.-Editar y emplear libros de texto sobre la historia, geografía, arte, literatura, economía, etcétera, de Cataluña y de los Països Catalans. Establecer acuerdos con editoriales para su elaboración y difusión, con subvenciones si es necesario.
4.-Catalanización de los programas de enseñanza. Análisis previo y aprobación del contenido por parte de personas responsables y de confianza.
5.-Promover que en las escuelas universitarias de formación del profesorado de EGB se incorporen los valores educativos positivos y el conocimiento de la realidad nacional catalana.
6.- Reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal.
7.-Realizar la campaña “El país a l’escola” con la máxima extensión posible, con una constante renovación de actividades (cançó popular, sardanas, ballets, teatro, poesía, trabajos, videos, defensa del medio ambiente, viajes culturales, excursiones, jornadas de intercambio para estudiantes, jornadas de intercambio docente, la escuela en televisión, fomento de publicaciones infantiles, visitas de empresa, actividades científicas y tecnológicas…)
8.-Incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas.
9.-Refuerzo del papel de los cuadros directivos de los centros, de la autoridad y del orden, con nuevas normativas e incentivando y prestigiando las funciones directivas.
10.-Velar por la composición de los tribunales de oposición.
11.-Campaña de dignificación social de los enseñantes profesionales, técnicos y no reglados.
12.-Racionalización de la masa de especialistas de FP de acuerdo con las necesidades actuales y futuras del mercado de trabajo.
13.-Aumentar las dotaciones de los programas escuela-trabajo.
14.-Exigir la articulación de los departamentos de Ensenyament, Treball e Indústria i Energia para la coordinación de la Formación Profesional y Ocupacional.
15.-Elaborar un plan de equipamientos para la FP.
16.-Hacer cumplir los mínimos establecidos en lo referente a la enseñanza en catalán.
17.-Campaña de potenciación de los valores cívicos en los colegios.
18.- Campaña de denuncia de las insuficiencias financieras en lo concerniente al régimen de conciertos de los centros privados.
19.-Potenciar las actividades extra-escolares (excursionismo, música, deportes…)
20.-Potenciar las escuelas de artes aplicadas y conservatorios de música.
21.- Realización de campañas de orientación escolar y profesional.
22.-Prestar mayor atención presupuestaria a la educación especial. Crear una comisión de coordinación entre los departamentos de Ensenyament, Sanitat y Benestar Social.
23.-Defensa del propio modelo de reforma educativa. Realizar una campaña explicativa.

3.-UNIVERSIDAD E INVESTIGACION
Objetivos. Potenciar las universidades catalanas, dotándolas de recursos humanos y de infraestructura, de forma que se puedan contar entre las mejores de Europa. lmpulsar la investigación especialmente en los campos de las aplicaciones industriales y de tecnología punta. Estimular el sentimiento nacional catalán de los estudiantes y profesores y promover el uso de la lengua en todos los ámbitos de la actividad académica y de investigación.

Promover y facilitar la creación de universidades privadas que nazcan de la sociedad civil catalana. Y promover la descentralización y desconcentración universitaria, creando nuevas universidades o carreras universitarias ligadas al territorio.

Actividades fundamentales:
a) Favorecer y promocionar la creación de nuevas universidades, institutos, centros y estudios universitarios:

1.- Consolidación y conversión en universidades de los centros universitarios de Lérida, Tarragona-Reus y Gerona.
2.- Promoción y ayuda a la creación de universidades privadas especialmente de iniciativa social arraigada al país.
3.- Creación de nuevas universidades.
4.- Creación de nuevos centros. Potenciación de los ya existentes relacionados con empresas para el desarrollo de especialidades punteras en el campo industrial y de la gestión y dirección, además de nuevos centros conectados con la realidad comarcal.
5.- Creación de estudios universitarios a distancia (o abiertos) y ayuda a la elaboración de libros de texto y materiales didácticos multimedia en catalán y con una perspectiva catalana.

b) Impulsar la presencia catalana en todos los programas europeos, intercambios y presencia internacional en Cataluña, así como la comunicación científica entre Cataluña y el mundo:

1.- Impulso a los programas Comett, Erasmus y Lingua.
2.- Más protocolos de intercambios del profesorado y los estudiantes.
3.- Ayudas para la ampliación de estudios en el extranjero.
4.- Aumento de los lectores de catalán en las universidades extran jeras.
5.- Creación de un consorcio (del tipo COPCA) que promueva la lengua, cultura y la ciencia catalanas en el exterior por medio del establecimiento de oficinas difusoras.
6.- Potenciación de las asociaciones profesionales de estudiantes que permitan intercambios internacionales (AIESEC, IAESTE, IFMSA).
7.- Ayuda a las publicaciones científicas en catalán (revistas, tesis, etcétera), dando prioridad a intercambios o traducciones de revistas científicas extranjeras de prestigio.

c) Dar más impulso a las fundaciones universidad-sociedad y a los centros de transferencias de tecnologia.
d) Potenciación de la Associació Catalana del Professorat Universitari, así como las asociaciones de estudiantes nacionalistas.
e) Potenciar a personalidades de ideología nacionalista en los órganos rectores de las tres universidades catalanas.
f) Política de residencias para estudiantes, especialmente en ciudades universitarias medias.
g) Revalorización del papel de los consells socials.
h) Elaborar un Plan Nacional de Investigación , absolutamente priorizado y selectivo e interconectado a la red económica, y revisar y potenciar la acción del CIRIT.
i) Redefinición y potenciación del papel del IEC.
j) Potenciar los centros de investigación ya existentes.
k) Velar por la composición de los tribunales de oposición.
l) Impulsar las titulaciones propias, adaptándolas a las necesidades sociales.
ll) Diseñar y realizar una buena Universitat Catalana d’Estiu con cursos de alto nivel para nacionales y extranjeros que facilite también el conocimiento del país.
m) Campaña a favor de la desgravación fiscal para inversiones en el ámbito universitario y/o de la investigación.
n) Impulsar la constitución de institutos de estudios superiores de alto nivel, en diversos campos (económico, político…)

4.-MEDIOS DE COMUNICACION
Objetivos. Lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán. Para ello se utilizará y difundirá de forma clara los conceptos relativos a la identidad nacional catalana:

a) Depuración del lenguaje. Es necesario emplear un catalán estándar y sin incorrecciones, teniendo en cuenta las diversas fonéticas.
b) Posibilitar una programación global catalana entre todos los canales de televisión, con un porcentaje superior entre las emisoras de radio.
c) Una mejor y mayor difusión los productos culturales catalanes con producciones sobre hechos, personajes, episodios de nuestra historia y una mayor atención a actual realidad cultural, científica social catalana.
d) Extender el marco de actuación de los medios audiovisuales al ámbito de los Països Catalans con una mayor atención a las comarcas. Captación de la señal de 11/3 Canal 33 y TVV desde cualquier punto de los Països Catalans por medio de una política audaz de captación de audiencia popular.
e) Difusión del contenido de líneas de sensibilización elaboradas para el ámbito de pensamiento (creación del estado de opinión nacional).
f) Proyección del espacio de comunicación catalán mediante la coproducción con televisiones europeas, programas europeos, etcétera, que permitan la difusión de nuestra lengua e identidad nacionales.
g) Ampliar el alcance de las radios nacionales catalanas a la onda media.
h) Potenciar la prensa escrita en catalán.
i) Incidir en la formación inicial permanente de los periodistas y técnicos en comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana.Crear los códigos de comunicación.
j) Inducir a las empresas de y publicidad a crear un mensaje publicitario positivo y bien hecho que transmita el modelo cultural y social catalán.
k) Normalizar la producción exhibición de cine catalán, así como el doblaje al catalán de películas videos.

Actividades fundamentales:
1.- Introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en te los lugares claves de los medios comunicación.
2.- Convertir el periódico “Avui” un gran diario de alcance nacional dotándolo de los necesarios medios técnicos y los referidos a redactores, corresponsales y colaboradores que lo conviertan en un medio competitivo. Actuar de forma parecida con un semanario de información general y con un magazine.
3.- Favorecer las estrategias con el fin de que las revistas y publicaciones en catalán cubran todo abanico nacional y, especialmente facilitar el paso al catalán de los periódicos comarcales de Lérida y Tarragona, así como otros medios.
4.- Creación de una agencia de noticias catalana, de espíritu nacionalista y de gran solvencia.
5.- Llevar a cabo una campaña para favorecer el hábito de lectura entre los ciudadanos de Cataluña y de los Països Catalans. Pedir la colaboración de los editores.
6.- Creación de colecciones de video con las películas de más éxito traducidas al catalán. Creación de una productora de video de TV3 y difusión de programas con este soporte.
7.- Incidir en los canales normales de distribución con tal de que difundan mejor los productos culturales catalanes.
8.- Llegar a acuerdos con los principales distribuidores de películas, con el fin de que todos dispongan de la correspondiente versión catalana y garantizar que al menos den diez películas de estreno e importantes se exhiban en catalán, así como también 20 vídeos.
9.- Que TV3 amplíe la adquisición de los derechos de antena de películas que dobla al catalán a los derechos de difusión de proximidad (video, pantalla).
10.- Firmar acuerdos con otros canales de televisión para realizar series o reportajes sobre personalidades o hechos de Cataluña.
11.- Conseguir que las emisoras de la Generalitat de Cataluña emitan en onda media y corta.
12.- Favorecer la concesión de ayudas para emisoras conprogramación catalana.

5.-ENTIDADES CULTURALES Y DE OCIO.
Objetivos. Catalanizar las actividades deportivas y lúdicas. Fomentar el conocimiento de la realidad nacional catalana dentro de los diferentes les sectores donde opera cada entidad. Fomentar el amor a la naturaleza, el civismo y la protección y conservación del medio ambiente. Reconocimiento del papel fundamental de las entidades culturales y del movimiento asociativo en general, dándoles soporte económico, técnico e institucional para su desarrollo. Incidir especialmente en las zonas más desnacionalizadas de nuestro territorio.

También es necesario velar por a formación de los animadores socioculturales y de las nuevas profesiones en los campos del ocio, educación social, cultura y vida asociativa.

Actividades fundamentales:
1) Campaña a favor del Comité Olímpic Català.
2) Campaña a favor de que los JJOO de 1992 respeten la lengua y la identidad nacional catalana.
3) Adaptación de juegos internacionales a nuestra lengua y cultura (por ejemplo el Trivial) y mantenimiento de los juegos tradicionales catalanes.
4) Fomento de viajes culturales, excursiones programadas, turismo juvenil con contenidos de país y turismo interior en general.
5) Fomento de la educación en el tiempo libre (ocio y escultismo) en las entidades de iniciativa social.
6) Fomento y consolidación de entidades y grupos culturales catalanes en todos los ámbitos, con especial atención a las áreas urbanas suburbiales, facilitándoles las condiciones para el desarrollo: fiscales, laborales, patrocinio, subvenciones, etcétera.
7) Potenciar la formación de educadores en el ocio y animadores socioculturales desde iniciativas procedentes de las mismas entidades.
8) Promocionar el voluntariado y los grupos amateurs.
9) Fomentar y ayudar al asociacionismo juvenil y cultural con vocación de fer país.
10) Promoción y ayuda a la edición de libros divulgativos sobre rutas excursionistas y culturales, cancioneros, divulgación de nuestra historia, tradiciones, fiestas populares, costumbres, juegos, etcétera.
11) Potenciación de las entidades pal de paller que puedan actuar de motor y arrastrar a otras hacia una actuación colectiva de amplio espectro.
12) Programación y realización de Expo-cultura en diversos lugares del territorio, para poner en contacto a las asociaciones con los creadores.
13) Campaña para sensibilizar a la sociedad de los beneficios del hecho asociativo.
14) Elaboración, publicación y difusión de los reglamentos deportivos y de los vocabularios de cada deporte.
15) Campaña de catalanización de las federaciones deportivas, con el apoyo de la UFEC.
16) Creación de grupos de asesoramiento y normalización lingüística en el seno de las federaciones deportivas.
17) Potenciar los Consells Comarcals de l’Esport. Llevar a cabo unos Jocs Esportius Escolars, de ámbito nacional, como elemento de integración a nivel local, comarcal y nacional.
18) Incrementar las subvenciones, tanto en actividades como en equipamientos, a las asociaciones, y muy concretamente a las relacionadas con nuestra cultura tradicional.
19) Campaña a favor de la desgravación fiscal y otras exenciones de ayuda para las asociaciones.

6.-MUNDO EMPRESARIAL
Objetivos. Garantizar el uso del catalán en todos los letreros, indicadores, tablones de anuncios, impresos, publicidad, documentación comercial… Promover unas organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas.

Actividades fundamentales
1) Creación de unidades de asesoramiento lingüístico en el seno de las principales organizaciones empresariales y sindicales. Coordinación de un organismo que aglutine a todas estas entidades con tal de facilitar la catalanización, con especial énfasis en la actuación a nivel de cuadros altos e intermedios.
2) Incidir en las escuelas de Formación Profesional y de directivos para difundir el espíritu catalán entre los alumnos, futuros directivos de empresa.
3) Reconversión del INEM.
4) Favorecer las estrategias sindicales que incorporen en su política la dimensión lingüística y nacional de Cataluña.
5) Favorecer la catalanización de las empresas de servicios. Por ejemplo, suministrar modelos de seguros en catalán y los impresos de gestoría.
6) Exigir la normalización lingüística y nacional a las empresas estatales y a las empresas públicas del sector terciario (Iberia, Telefónica, Renfe, etcétera).
7) Conseguir la catalanización de los gremios, Fomento del Trabajo Nacional, PIMEC, Círculo de Economía, Federació de Caixes d’Estalvis, colegios profesionales, cámaras de comercio, etcétera.
8) Incrementar la influencia de la Generalitat en la Fira de Barcelona para lograr que se convierta en un verdadero organismo de proyección internacional de Cataluña.
9) Conseguir la normalización lingüística y nacional de las cajas de ahorros, bancos y otras entidades financieras.
10) Diseño de estrategia con tal de optar a los cargos directivos de las instituciones de este ámbito.
11) Introducir en la formación y reciclaje de directivos (ESADE, IESE, EMI, ICESE, etcétera) la catalanización de los programas de estos centros.
12) Preferencia a la hora de adjudicar los concursos de material público a aquellas empresas que tengan un proceso de normalización, tanto en el seno de la empresa como en la comercialización del producto (etiquetaje, señalización, características técnicas, teclado en catalán, etcétera).
13) Catalanizar las industrias del turismo y del ocio (parques de atracciones, hoteles, restaurantes…)
14) Ser rigurosos en la concesión de galardones y honores a las empresas, directores de empresa y trabajadores.
15) Política de ayuda al artesano, revalorizando la artesanía tradicional.
16) Ayudar a la producción de software empresarial en catalán.

7.-PROYECCION EXTERIOR

Objetivos. Hacer conocer la existencia de Cataluña y de los Països Catalans en todo el mundo, especialmente en Europa. Cohesionar el espacio catalán dentro del marco noroccidental del Mediterráneo y de Europa del Sur. Estrechar las relaciones entre los Països Catalans y su entorno económico (Aragón, Occitania y norte de Italia) en todos los campos.

Conseguir que el idioma catalán sea oficial en las Cortes Generales y en la CEE, y que Cataluña se convierta en circunscripción europea en las elecciones al Parlamento europeo. Potenciar el conocimiento de idiomas facilitando el estudio a través de todos los medios, porque el pluralismo nos ayuda a preservar el catalán.
Asimismo, es necesaria una permanente presencia en el exterior de las producciones culturales catalanas y potenciar Cataluña como lugar de encuentro y de realización de todo tipo de expresiones culturales, económicas, comerciales, etcétera, de alto nivel.

Actividades fundamentales:
1.- Crear cursos para extranjeros que quieran conocer la lengua y cultura catalanas en su lugar de origen, acreditándolos con el Certificat Internacional de Català.
2.- Fomentar las relaciones culturales, científicas, turísticas, universitarias, escolares, deportivas, comerciales, etcétera, entre los Països Catalans y toda su zona de influencia, por modio de jornadas o seminarios interdisciplinarios (por ejemplo, unas Jornades Culturals de l ́Alguer o el Estudi General Lul.lià) que sirvan de interconexión. Fomentar las relaciones con Occitania (Jornades Universitàríes a la Vall d ́Aran).
3.- Favorecer las actividades de las entidades que desarrollan programas de conocimiento de la cultura catalana en el exterior (IPECC, CAOC, casals catalans, etcétera).
4.- Fomentar el conocimiento de una imagen catalana en el exterior, compuesta por elementos como el folklore, la artesanía, las artes plásticas, etcétera.
5.- Puesta en marcha de campañas de sensibilización en el exterior para el reconocimiento de la oficialidad de la lengua catalana en Europa. Exigencia del catalán en el programa Lingua.
6.- Campaña para fomentar una oferta turística de calidad que valore la vida cultural catalana, sus tradiciones, su identidad y que sea respetuosa con el patrimonio cultural y con el medio ambiente.
7.- Incremento de la ayuda a las entidades catalanófilas (NACS, Oficina Catalana de Frankfurt, etcétera).
8.- Campaña a favor de que Cataluña sea circunscripción electoral europea.
9.- Crear un Club de Debates Internacionales en Barcelona.
10.- Potenciar los intercambios y acuerdos de Cataluña con otros motores regionales de Europa. 11.- Potenciar la presencia del catalán y de Cataluña en las manifestaciones internacionales (Expo- langues, ferias comerciales, ferias de turismo, etcétera).

8.-INFRAESTRUCTURAS

Objetivos.
Lograr que Cataluña y los restantes Països Catalans tengan un peso importante en el terreno económico. Dotar a Cataluña y al resto de los Països Catalans de una buena red de comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas. Interconectar uno y otro lado de los Pirineos con nuevas líneas férreas, carreteras y autopistas. Hacer de Cataluña y del resto de los Països Catalans un núcleo de alto nivel de desarrollo en todos aquellos aspectos donde valga la pena vivir. Propiciar una política de adecuación territorial y urbanística respetuosa con el patrimonio cultural y ambiental. Potenciar el papel de Barcelona como capital económica, comercial y turístico-cultural del Mediterráneo noroccidental y del Gran Ser europeo. Favorecer la autonomía tecnológica de Cataluña.

Actividades fundamentales:
1.-Potenciar los bancos y las cajas de ahorros catalanas existentes y su penetración europea.
2.-Potenciar la Bolsa de Barcelona
3.- Primar al máximo la implantación en Cataluña de empresas de alto nivel tecnológico, así como los centros de investigación.
4.- Desarrollar las comunicaciones por carretera; potenciación del eje mediterráneo.
5.- Campaña de sensibilización de los ciudadanos con respecto a la merma de calidad de vida y de desarrollo que representa la falta de determinadas estructuras económicas.
6.- Traspasar a la Generalitat todas las competencias en materia de ferrocarriles en territorio catalán.
7.- Campaña para pasar al ancho europeo todos los ferrocarriles de los Països Catalans. Creación de nuevas líneas, como por ejemplo: Tortosa-Lleida, Pobla de Segur-Sant Gironç, Manresa-La Seu d ́Urgell-Andorra.
8.- Campaña a favor de potenciar el transporte por ferrocarril, especialmente el de cercanías de Barcelona y la red de metro de la ciudad.
9.- Campaña para garantizar que el TGV de Barcelona a la frontera y París se realizará lo más pronto posible, y que se prolongará hasta Valencia y Alicante.
10.- Campaña para convertir el aeropuerto de Barcelona en el núcleo de enlace del gran sur europeo. Ampliar los vuelos internacionales e intercontinentales.
11.- Campaña a favor de la ampliación del Puerto de Barcelona, y dotarlo de las infraestructuras necesarias para convertirlo en uno de los mejores de Europa.
12.- Encauzar un proyecto de diseño de las señales iconográficas (señalización de carreteras, lugares, etcétera) que permita tener un sentido diferenciado e identificador.
13.- Desarrollar aquellos sectores de la economía en los cuales Cataluña puede tener un papel importante a nivel europeo, como, por ejemplo, soft informáticos, diseño, logística, organización de empresas, etcétera.
14.- Potenciar los parques tecnológicos.
15.- Potenciar revistas económicas de ámbito internacional hechas en Cataluña.

9.-ADMINISTRACION
Objetivos. Que la Administración se identifique (en los conceptos: trabajo, creatividad, participación, estilo, formas, actuaciones) con los valores nacionales:
-Primacía de la sociedad civil y aplicación del principio de subsidiariedad.
-Refuerzo entre la ciudadanía de los conceptos sobre derechos y deberes.
-Actitud de servicio por encima de los mecanismos burocráticos.
-Apertura a Europa (conocimiento y estudio de las realidades europeas y conexión con instituciones europeas).
-Austeridad (equilibrio, no ostentación).
-Eficacia. pragmatismo, pero con la feina ben feta y atención a individuo.
-Liberalismo.

Reforzar el papel político y social de la legislación catalana sobre diferentes temas. Prestigiar la Administración catalana como sinónimo de eficacia y buena gestión. Incidir sobre la administración de justicia y de orden público con criterios nacionales. Respeto al patrimonio natural y cultural.

Actividades fundamentales.
1) Superar la preeminencia que están adquiriendo determinadas estructuras y entramados funcionariales en los departamentos de la Generalitat.
2) Superar la dicotomía que se intenta establecer entre funcionarios y políticos con preeminencia de las decisiones políticas y de la eficacia y la simplificación en las actuaciones administrativas.
3) Reforzamiento de las estructuras de los gabinetes de los consellers como mecanismos de actuación política.
4) Revisión en profundidad de los mecanismos de acceso y promoción interna del funcionariado (Ley de la Función Pública y leyes de funcionamiento interno), buscando un mayor incentivo en el trabajo y flexibilidad en el funcionamiento.
5) Cambio sustancial de orientación de la Escala d’Administració Pública hacia la formación básica y permanente de los diferentes niveles del funcionariado y de los cargos públicos.

Orwelliano, ¿verdad? No, no es 1984. Fue en 1990 y hoy sufrimos sus consecuencias porque en Madrid, conociendo la estrategia de disolución de España, siguieron jugando al “tú apóyame en Madrid y haz lo que quieras en Barcelona”. ¿Nos ponemos las pilas de una vez, señores diputados, o seguimos creyendo que es una bromita?

Dolça i inconscient Espanya…o

 


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