AGLI Recortes de Prensa   Domingo 8 Octubre 2017

Hacia la reconstrucción de España: ha muerto un Estado, renace un Reino
​​​​​​​Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  8 Octubre 2017

Desde el domingo pasado han pasado tantas cosas y tan graves en la política española que es preciso recordarlas con cierto orden para aquilatar sus consecuencias. Todo ha cambiado: incluso aquel "gobierno de gallinas presidido por un avestruz" al que me referí en mi último artículo ha mutado dentro de su condición gallinácea: en la noche del domingo 1 de Octubre, el avestruz se exhibió ante la opinión pública como un auténtico pavo real. Repasemos la agenda de la semana más tremenda de la España moderna.
Domingo 1 de octubre

Rajoy se felicita por el fracaso de un referéndum, que según aseguró días antes en la Casa Blanca, no podría celebrarse porque no había censo, urnas ni papeletas. Montoro añadió que, además, no había presupuesto. El viernes anterior, el Ministerio del Interior había confiado a los Mozos de Escuadra el cumplimiento de la orden judicial para impedir el referéndum.

Como había anunciado Albert Rivera, único líder nacional que pidió la aplicación inmediata del artículo 155, los mozos de Trapero se pasaron al bando separatista, abandonaron a la Policía y la Guardia Civil ante hordas de matones golpistas que destrozaron tres vehículos y robaron sus armas. Previamente, la Policía fue humillada por el Gobierno, que la metió en un barco pintado con el monigote del Piolín y la alojó en lugares insalubres, la utilizó unas horas ante la deserción de los mozos, la retiró después y la dejó convertirse en símbolo de una supuesta represión brutal en la que habría apaleado ancianos y abusado sexualmente de mujeres, según dijo sin prueba alguna la alcaldesa de Barcelona.

La Vanguardia denunció –y Guardiola lo repitió con enorme eco internacional- que había roto uno a uno los dedos de una joven votante. En realidad, era una concejal de ERC y no tenía ningún dedo roto, pero ni La Vanguardia rectificó ni el Gobierno hizo siquiera un vídeo demostrando la manipulación de la mayoría de las imágenes de las cargas. La derrota diplomática de España fue total, abrumadora y absurda, fruto sólo de la pavorosa incompetencia política e informativa del Gobierno de Rajoy.

Los golpistas se exhibieron como víctimas de una eterna dictadura. El número de heridos por la brutalidad policial se cifró en un millar, luego en 800 por los medios golpistas, que incluyeron la Sexta, La Cuatro y TVE. Al final, sólo hubo cuatro, dos hospitalizados; uno de ellos, un anciano que sufrió un infarto y fue auxiliado por la policía. El Gobierno no respondió a la campaña de embustes de la Generalidad, Podemos y las televisiones del PP, ovacionadas por Putin y por la Izquierda y Extrema Derecha europeas. La sensación de derrota, injusticia, humillación e indefensión fue absoluta.

Lunes 2 de Octubre
El triunfo de los golpistas catalanes y la derrota del Gobierno que, como era de temer, no había preparado nada, y confió, como el 9-N de 2014, en quienes no debió hacerlo, las instituciones autonómicas, provocó una jornada de huelga general y violencia callejera en Cataluña. Nada hizo el Gobierno, sumergido en una pasmosa parálisis mientras se encrespaban los ánimos en todos los sectores sociales y las instituciones europeas, con la excepción de Francia, no se daban por enteradas de la gravedad para la UE del desafío separatista catalán, en buena parte por la abulia del Gobierno de Rajoy. Valls y Macron defendieron la soberanía española más que Rajoy.

Una noticia en el ámbito empresarial pasó casi inadvertida: Oryzon, empresa puntera de biotecnología, anunció que ante el terrible deterioro de la situación en Cataluña se trasladaba a Madrid. De inmediato subió en Bolsa.

Martes 3 de Octubre
El Rey dirige a las 21.00 horas un solemne mensaje televisivo a la nación -de formato idéntico al de su padre el 23-F de 1981- en el que denuncia la deslealtad inadmisible de las autoridades catalanas, la urgencia de que las autoridades legítimas hagan frente con todas las armas de la Ley a este desafío contra la democracia y asegura a todos los españoles, en especial a los que viven en Cataluña, que no están solos, y que la Corona se compromete a defender la unidad de España y el régimen constitucional. La reacción en los medios y en la mayoría de la opinión pública es de sorpresa y entusiasmo. Protestan airadamente Podemos y los separatistas.

La Huelga General, en realidad un lock-out de la Generalidad, había paralizado por completo Cataluña, sin intervención de CCOO y UGT. La CUP se adueña de la calle. Hubo asaltos a supermercados, como Caprabo. Los CDR –copiados de Cuba- empezaron a señalar a los vecinos opuestos a la Independencia. Cundió el pánico empresarial y Oryzon se convirtió en el modelo a seguir. Pero el mensaje del rey, con una contundencia y claridad absolutamente inesperadas, cambió por completo el horizonte político e institucional. Una generación descubre de pronto la utilidad de la Corona. Varias generaciones condenan la traición de la Iglesia Católica a España.

Miércoles 4 de Octubre
Se multiplica el efecto popular del mensaje del Rey. Actos de apoyo a la Policía y de afirmación nacional española. Alfonso Guerra, en una resonante entrevista en Onda Cero aplaude al Rey, censura a su partido por no apoyar a la policía, pide -como ya había hecho Felipe González- la aplicación inmediata del Artículo 155 y la intervención de las instituciones golpistas catalanas y ataca a los que viven mentalmente en la Dictadura. El sector susanista del PSOE se une a Ciudadanos contra el Golpe y rechaza la reprobación de la Vicepresidenta presentada por Margarita Robles sin más datos que las imágenes manipuladas de la Generalidad contra la policía.

De Guindos emite un mensaje de calma a los inversores, pero corre el rumor de una huida masiva de bancos y empresas de Cataluña ante la declaración de Independencia. Junqueras se reúne para evitarlo con Oliu y Fainé. Fracasa. Vuelve a intentarlo Puigdemont con Fainé. Nuevo fracaso. Empiezan a correr las listas de bancos y empresas que se van de Cataluña. La familia Lara (Planeta) se va con el Sabadell, del que es accionista, pero se queda con La Sexta y el grupo Godó, que acaudillan el Golpe en el conjunto de España, vía Podemos y en Cataluña, vía Juntos por el Sí, (Sr. Conde).

Jueves 5 de Octubre
La fundación FAES de José María Aznar hace público un largo comunicado en el que recuerda que hace cinco años Aznar anunció lo que ahora está pasando. Elogia el discurso del Rey, denuncia la pasividad del Gobierno y pide a Rajoy que, si se reconoce incapaz de hacer frente al Golpe de Estado, convoque elecciones, permita a los españoles elegir un nuevo Gobierno y se vaya. Airada reacción en Moncloa y Génova: "No es del PP", "que pida el voto para Albert Rivera". Esa misma noche, en un acto en la sede de La Razón, el diario más cercano a Rajoy, cuatrocientas personas puestas en pie tributan una larga ovación a Albert Rivera.

Rajoy, en un claro mensaje contra el Rey, Felipe, Guerra y Aznar, dice en autoentrevista a la Agencia EFE sólo él decidirá lo que "debe de (sic) hacer", "en el momento que le parezca oportuno". Para recordar su omnisciencia y olvidando que el del 1-O es el segundo referéndum que no se iba a celebrar -el primero fue el 9N de 2014- recuerda que él se opuso a los que le aconsejaban pedir el rescate de España. En realidad, hubo rescate de la mitad del sistema financiero, las Cajas de Ahorro; Irlanda se recuperó en un año tras ser rescatada; y España tardó tres años por el hachazo fiscal y disparó su deuda para mantener el gasto público. Pero mientras condena aquel rescate europeo, Rajoy improvisa el rescate financiero de Cataluña.

Viernes 6 de Octubre
El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo (ex-miembro del partido nacionalista UDC, socio durante décadas del régimen pujolista del trespercent) pide perdón en TV3 por la actuación de la policía en la jornada del referéndum golpista. El portavoz del Gobierno, en la rueda de prensa tras el consejo de Ministros, se une a la petición de disculpas. El PP de Cataluña apoya a la Policía que, pide, indignada, la destitución de Millo.

Rajoy recibe a Rivera a petición del líder de Ciudadanos que le ruega, una vez más, que actúe e impida la proclamación de la República Catalana. Rajoy responde que no se dan las condiciones jurídicas para aplicar el 155.

Pese a que Luis de Guindos, ministro de Economía, aseguró tras el referéndum golpista que la situación económica era de total tranquilidad, el Gobierno promulga una nueva ley -bautizada Ley Caixabank- que permite sacar de Cataluña a cualquier empresa sin anunciarlo quince días antes a la Junta de Accionistas. Se anuncian ya una catarata de recursos contra la Ley.

Gas Natural Fenosa y Catalana de Occidente comunican su traslado a Madrid. También Freixenet y Codorníu si se declara la independencia. Tras el traslado de La Caixa a Palma de Mallorca y Caixabank a Alicante, Oriol Junqueras dice que no se han ido porque siguen en los Països Catalans. La CUP pide el boicot a los bancos (memes diciendo que se van al Santander). El bufete Cuatrecasas se declara en estado de emergencia para facilitar la huida legal de empresas catalanas y anuncia también su traslado a Madrid.

Mas declara en Suiza que Cataluña aún no está totalmente preparada para la independencia. La Fiscalía no pide prisión preventiva para Trapero, pero la Policía Municipal se lleva su coche cuando declaraba. El Gobierno insiste en pedir a Puigdemont que no proclame la República el lunes. Se aplaza al martes la prevista proclamación ante el Parlamento de Cataluña.

Sábado 7 de Octubre
Podemos intenta recuperar la iniciativa del bloque separatista con manifestaciones ante los ayuntamientos que les cedió el PSOE. En Madrid, separadas por menos de un kilómetro, se producen una gran manifestación con banderas españolas en Colón y otra con banderas blancas en Cibeles. En torno a cien mil manifestantes en Colón y diez mil en Cibeles. Pero los medios de internet, muy podemizados, equiparan las dos movilizaciones. Lo más importante es la movilización en Palma de Mallorca –unos 6.500 manifestantes- y ciudades catalanas como Mataró. Movilización general.

Se confirma el desmantelamiento del tejido industrial y financiero en Cataluña. Anuncia su marcha el Grupo Suez (Agbar) y se preparan para hacerlo cuatro que cotizan en el Ibex 35: Abertis(compañía de gestión de infraestructuras y autopistas de peaje), Cellnex(telecomunicaciones inalámbricas), Colonial y la farmacéutica (y pro-separatista) Grifols. De las que cotizan en el Mercado Continuo, han anunciado su marcha Applus (inspección, ensayos y certificación), Ercros (Cloro, Química Intermedia, Farmacia), FCC (medioambiente, agua, infraestructuras), Fersa (energía renovable y eléctrica), Fluidra (riego, tratamiento del agua, piscinas) Almirall (farmacéutica) Miquel i Costas (papel), Reig Jofre (farmacéutica) y Renta Corporación (inmobiliaria).

Pedro Sánchez respalda a Podemos diciendo que "aunque en Cataluña hayan perdido la razón hay que dialogar"; y también a Rajoy: "Si hay declaración de Independencia respaldaré la Constitución". O sea, que si renuncian por ahora a proclamar la Independencia, él renunciaría a defender la Constitución. Es el Plan Roures de independencia pactada.

Domingo 8 de Octubre
Decenas de miles, que algunos aventuran que serán cientos de miles de ciudadanos, venidos de Cataluña y de toda España se preparan para una gigantesca manifestación en Barcelona en defensa de la unidad nacional. Convoca Sociedad Civil Catalana, apoyada por Libres e Iguales y otras asociaciones constitucionales. Vargas Llosa será la figura internacional que leerá el discurso en defensa de la Nación y la Libertad. SCC impone que el anuncio sea en catalán "Prou! Recuperem el seny!" (como si lo hubiera habido alguna vez) y que con Vargas Llosa hablen en catalán Isabel Coixet, -que acaba de descubrir que a los de izquierdas los insultan como a los de derechas si no son nacionalistas- y José Borrell. Coixet renuncia a hablar.

El Gobierno, desbordado por las manifestaciones espontáneas y tras no mediatizar del todo a SCC, contraprograma la manifestación en Barcelona con una larga entrevista exclusiva, en formato alfombra, a Rajoy en El País. El presidente del Gobierno descalifica despectivamente a todos los partidos y medios que le piden que aplique, como es su obligación, la legalidad a los golpistas. Rajoy acepta, casi invita, a que se proclame la independencia: "El Gobierno va a impedir que cualquier declaración de independencia se plasme en algo". Repite infinitas veces, como un ventrílocuo a través de su muñeco, que él es el único que puede tomar las decisiones que considere oportunas sobre Cataluña y cuando lo crea conveniente. La frase más repetida, sin crítica ni acotación por parte del servil entrevistador, es "en su momento". Desolación total en medios constitucionales. Si el Gobierno de Rajoy no "está en el Golpe", evidentemente, en contra, lo está aún menos. Como el PSOE.

En resumen: España tiene un Rey y poco más

El avestruz Mariano Ensumomento se ha convertido en pavo real. Por desgracia, su desidia es la ideología común de casi todos los partidos, con el PSOE a la cabeza, que prefieren dejar que la situación se pudra para "cargarse de razón"… electoral. La entrevista del diario sorayocebrianita dibuja el mapa que predijimos hace dos semanas: un 2 de mayo en el que la Nación, abandonada por sus élites, debe defenderse por sí misma. La gran diferencia es que en vez del Rey Felón Fernando VII España tiene al rey Leal, Felipe VI. Por eso cabe decir que en la semana política más terrible y vertiginosa de nuestra historia moderna ha muerto un Estado, el de las Autonomías, pero ha nacido, o más bien renacido, un Reino, el de España.

Separatismo y democracia
Alejo Vidal-Quadras  8 Octubre 2017

En estas últimas semanas de efervescencia de la cuestión catalana, los separatistas no han dejado de invocar a la democracia como la indiscutible justificación de su pretensión de convocar y celebrar un referéndum de autodeterminación fuera del marco constitucional español. Se trata de democracia, han repetido infatigablemente en virtud de la regla elemental de la comunicación que establece que un mensaje simple, directo y aparentemente evidente acaba calando si se reitera hasta la extenuación. Tan es así, que muchas personas de buena fe en nuestro país y también más allá de nuestras fronteras, lo han aceptado y se han preguntado qué hay de malo en consultar a la gente y obedecer, una vez conocido el resultado de las urnas, a la voluntad mayoritaria. El Gobierno ha optado por una estrategia estrictamente legalista y ha insistido en que semejante operación contraviene el ordenamiento vigente y que la democracia no consiste sólo en contar papeletas, sino que el imperio de la ley es un elemento tan esencial de los regímenes democráticos como el sufragio universal. Sin duda, se trata de un razonamiento bien fundado porque sin respeto a la legalidad no existe democracia posible. Ahora bien, este planteamiento, pese a su solidez jurídica y política, es débil dentro del contexto exuberante de emociones en el que se viene desarrollando este enconado debate. Si la política en los regímenes de opinión pudiera encauzarse por la senda del análisis racional y del examen desapasionado de hechos contrastados, la vida colectiva sería un sereno oasis de paz y armonía. Por desgracia, la realidad es muy distinta y las mentiras, completas o parciales, dirigidas como saetas a la zona límbica de los cerebros de los votantes, son mucho más eficaces para ganar su adhesión acrítica que la exposición razonada de argumentos.

Siendo de enorme importancia, pues, la apelación al cumplimiento de las normas como una base indispensable de la convivencia civilizada, la raíz maligna de la rebelión contra el Estado de los separatistas penetra mucho más profundamente en las entrañas de nuestro sistema político de lo que la justificada llamada del Gobierno al acatamiento al marco legal en vigor permite vislumbrar. En efecto, la deletérea afirmación que subyace al propósito separatista y a su continua referencia a la democracia, es que todo puede decidirse por mayoría, que no hay ámbito social, económico, político o moral que no pueda ser determinado mediante el pronunciamiento de los ciudadanos en una circunstancia concreta y en un momento prefijado de acuerdo con lo que consideren apropiado la mitad más uno de los votos registrados. Y esta idea, la de que todo, absolutamente todo, puede ser sometido al veredicto popular es tan peligrosa y tan perversa que no por casualidad ha engendrado los horrores más espantosos del siglo XX.

Cuando Puigdemont, sus correligionarios y sus compañeros de viaje, se indignan teatralmente porque los tribunales les niegan la potestad de organizar un referéndum que abra la puerta a la liquidación de España como nación, es decir, como matriz y garantía de los derechos y libertades de la totalidad de los españoles, incluidos los siete millones y medio de catalanes, beben de una fuente doctrinal emponzoñada cuyo origen remoto se encuentra en los sofistas griegos, que sistematiza Hobbes, que refuerza Hume, que se desborda en Nietzsche, que inspira a los existencialistas, que subyuga a los posmodernos y que ha alimentado las peores monstruosidades que la Humanidad ha padecido en la edad contemporánea.

De acuerdo con esta visión degradante del ser humano, es inútil esforzarse en buscar la verdad o en intentar trazar una línea que separe el bien del mal porque únicamente somos sensaciones y sentimientos, a los que la razón debe servir. Nuestra libertad de elección es total ya que la moral es una fantasía piadosa. Somos un relámpago que sale de la nada y acaba en la nada y por consiguiente todo nos está permitido y la única ley válida es nuestra irrestricta apetencia. Desde esta perspectiva letalmente relativista, no hay límites a la voluntad general debidamente orientada por el demagogo de turno, depositada en urnas made in China al calor de las soflamas de TV3 y de las cabeceras subvencionadas, y cuidadosamente preparada por tres décadas de adoctrinamiento en las aulas.

Este concepto de la democracia como puramente procedimental contrasta con el de democracia sustantiva. El primero la considera un mero método de toma de decisiones y de elección de los gobernantes, sin que incorpore elementos éticos de carácter pre-político o pre-constitucional. Así, cualquier ley o medida de gobierno que emane de la mayoría ha de ser dada por buena sin entrar en ninguna otra consideración. El segundo, en cambio, sitúa el ejercicio democrático dentro de un marco axiológico que postula unos principios que deben informar tanto el ordenamiento constitucional como cualquier norma de derecho positivo. Por ejemplo, una disposición que vulnerase la dignidad intrínseca de los seres humanos o su igualdad ante la ley en función de criterios étnicos supremacistas o su derecho a poseer bienes propios, por muy mayoritaria que hubiese sido su aprobación parlamentaria, no sería admisible desde una óptica genuinamente democrática. Este conjunto de reglas derivadas del orden natural de las cosas y de una concepción de la persona como titular de derechos y libertades fundamentales que no pueden ser negados por ningún poder, forma parte inseparable de la idea de democracia sustantiva y barra el paso a la tiranía, sea ésta la individual de un dictador que se impone por la represión y el terror, o colectiva de una mayoría que oprime o veja a minorías indefensas.

Cuando los separatistas excitan los bajos instintos de sus bases sociales apelando al odio a un enemigo imaginario y las convencen de que lo que ellas deseen ha de pasar por encima de cualquier referente moral, lo que conduce a colocar la identidad étnica, lingüística o cultural por encima de la igualdad, la libertad o la justicia, nos arrastran a todos a un espacio anómico y salvaje, a una selva invivible en la que los disensos han de ser resueltos por la violencia. Por eso su insistente e hipócrita reivindicación de la democracia añade a sus numerosos delitos uno especialmente grave, aunque no esté contemplado explícitamente en el código penal. No en vano quedó escrito hace dos mil años que el peor pecado es el pecado contra la verdad.

Contra el Diálogo
Miguel Ángel Quintana Paz. vozpopuli  8 Octubre 2017

Cada época tiene sus dioses. Uno de la nuestra es el Diálogo. Su devoción es tan poderosa que incluso le rinden pleitesía fieles de otras religiones: cual si Yahvé de los Ejércitos se hubiera ejercitado en charlar con sus enemigos; cual si Jesús de Nazaret hubiese derribado las mesas del templo, en vez de construirlas de diálogo, solo porque le urgía volver esa tarde a casa temprano.

Dado que el Diálogo es un dios de nuestros días, solo te opondrás a él desde tu perversidad más depurada. Confieso ser de los que no rinden adoración perpetua al Diálogo, de los que nos resignamos a aceptar nuestra abyección, a padecer el desprecio de los santos. Nos merecemos tal castigo, pues ni siquiera con ellos creemos que sirviera de mucho dialogarlo.

El Diálogo es un dios reciente y, como les ocurre a muchos dioses nuevos, triunfa entre los más cultos, pero cuesta inculcárselo a las clases populares. Estas se agarran aún a los dioses viejos; no les importa aceptar el diálogo en ocasiones (comentarle al vecino de abajo que no tire basura al patio, aplacar con palabras a un borracho de la calle), pero se empeñan en que no vale siempre y ni siquiera para todo. ¡Tienen el corazón tan duro! Los intelectuales, en cambio, resultan hoy casi unánimes: el Diálogo es un dios omnipresente y todopoderoso. Si te topas con un terrorista, ¡Diálogo! Si es con un traidor, ¡Diálogo! Si alguien te odia, la culpa es un poco tuya: ¡Diálogo! Así reza su jaculatoria.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Lo cierto es que, desde sus orígenes, el pensamiento occidental ha profesado un innegable aprecio por lo dialógico. Sócrates se pasaba el día conversando con unos y otros en la plaza de su pueblo, el ágora. Ahora bien, en nada se parece el dios Diálogo de hoy, tan blandito, con el exigente intercambio de razones al que sometía Sócrates a sus interlocutores. Bástenos para entenderlo un dato: a Sócrates le acabó matando una democracia por lo incómodo que resultaba con tanto preguntar y refutar tanto. ¡Votemos, votemos si matarle!, gritaron los atenienses. Y votaron. Los actuales creyentes en el dios Diálogo echarán parte de la culpa de tal ejecución al propio Sócrates, probablemente, por no haberse sabido mostrar más suave en sus diálogos.

Casi todo lo que nos ha llegado de Platón está escrito en forma de diálogos; parece que Aristóteles también escribió algunos, mientras que el propio Galileo Galilei los usó a su vez para enfrentarse a Aristóteles. Pero sin duda es el siglo XX cuando florece todo un jardín de pensadores que centran su filosofía en alabar el diálogo. Guido Calogero, Karl-Otto Apel o Jürgen Habermas podrían figurar entre sus representantes más notados.

Ahora bien, todos esos filósofos captan algo central: para que pueda haber diálogo verdadero hace falta que se den ciertas condiciones previas. Es imposible dialogar si alguien te está amenazando con una pistola, por ejemplo. Hablaréis probablemente, sí, él verbalizará su amenaza y tú le pedirás clemencia; pero no será diálogo auténtico. También es imposible el diálogo si los participantes no quieren dejarse llevar por los buenos argumentos; las clases populares, de nuevo tan sabias, han definido eso como un diálogo de besugos. (Sin dialogarlo antes con los animalistas, ¡ay!).

La religión del Diálogo, no obstante, hace oídos sordos a todas esas conclusiones filosóficas y se empecina en sus dogmas: escuchamos la jaculatoria del Diálogo haya o no violencia de por medio, se recita en situaciones en que está claro que nadie va a convencer a ninguno porque conocen de sobra sus argumentos opuestos. Por qué lo llaman diálogo, si quieren decir negociación, o charloteo con que escapar de las decisiones.

Al fin y al cabo, la filosofía de Apel o de Habermas, incluso la de Gadamer, tributan un hondo aprecio al diálogo, pero a la vez sirven de valladares contra cualquier adoración beatorra ante el mismo. Los filósofos a menudo han puesto límites a los dogmas irracionales. Incluidos los de los nuevos dioses.

Por desgracia, en los últimos cuarenta años, ha habido otros que no han tenido las cosas tan claras y profesan hacia el Diálogo una veneración irrestricta. Al igual que la filosofía se rindió ante la religión en la Edad Media, estas últimas décadas mucho filósofo ha tributado al Diálogo su adoración devota.

Reciben diversos rótulos. En Francia se llamaron posmodernos; en Italia, “pensamiento débil”; en Estados Unidos, “políticamente correctos”. Para muchos de ellos el diálogo no es ya un camino para encontrar la verdad o la justicia de las cosas; para ellos, con el diálogo no se persigue hallar las mejores razones, porque simplemente no existen razones mejores que otras. ¡Es tan colonialista, es tan heteropatriarcal, es tan prepotente pensar que hay gente que puede tener más razón que otra! Nanay. Las posturas de cualquiera valen lo mismo que las de otro; si dialogamos no es para convencernos (¡qué pretensión de tan mal gusto!), sino para mostrar lo dialogantes que somos, aunque suene a círculo vicioso. Empatía. Apertura. Empatía. Ven pronto a salvarnos, señor Diálogo.

No pretendo que hayan sido estos autores tan influyentes como para haber marcado nuestra época, que hayan sido profetas tan exitosos como para convertirnos por sí solos al dios Diálogo. Constituyen más bien el reflejo de un tiempo que prima la imagen sobre la verdad de las cosas: cualquier publicista sabe que vende más una foto de dos tipos conversando que la de una carga policial. Una época que ya no sabe decir qué es la justicia, y por ello prefiere que simplemente dialoguemos sobre la justicia. Una época en que los políticos no se atreven a defender con firmeza principios, y por ello solo apelan a un difuso Diálogo que al final les permita hacer cualquier apaño.

El dios Diálogo es pródigo y benéfico para todos ellos. Solo te exigirá a cambio una cosa: que renuncies a acatar otros principios. Pero, al fin y al cabo, ¿qué le importó nunca a nadie la verdad, la lealtad, la libertad, la justicia? Estas eran exigentes y antipáticas. Luchar por ellas traía muchísimas molestias. Estaremos más cómodos en nuestros sillones Chester, dialogando, sin saber muy bien para qué o por qué, tan posmodernos nosotros, pase lo que pase (y a veces pasan cosas terribles) a nuestro lado.

Un pueblo muy por encima de sus gobernantes
EDITORIAL Libertad Digital  8 Octubre 2017

Los españoles tardaremos mucho en olvidar las imágenes de la manifestación de este 8 de octubre en Barcelona. Las imágenes hablan por sí solas.

Hoy, 8 de octubre de 2017, centenares de miles de españoles, la mayoría de ellos catalanes, han hecho historia en Barcelona en una movilización sin precedentes en Cataluña. Toda España ha mirado hoy con emoción a una Barcelona española, una imagen inédita para muchos, convertida en un clamor contra el nacionalismo, que después de 40 años usando todos los resortes del poder para inocular el odio a España en varias generaciones, ha colocado a Cataluña al borde del enfrentamiento civil.

Muchos españoles han recordado seguramente las movilizaciones tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, tal vez la última vez que el pueblo español habló con la rotundidad y la emoción que lo ha hecho hoy en Barcelona. Un día que muchos catalanes que llevan toda la vida sufriendo el nacionalismo y especialmente aquellos que han dado la cara en la soledad más absoluta no olvidarán jamás. Cómo no lo olvidaremos el resto de los españoles. Las imágenes hablan por sí solas: más que una manifestación, vimos una marea humana con los colores de la bandera nacional y un grito unánime de basta ya, que tuvo el broche de oro en un gran discurso de Mario Vargas Llosa

Pero, no nos engañemos, España, abandonada por su propio Gobierno, sigue en una situación de extrema gravedad. Mientras esto sucedía en Barcelona, con la presencia en la cabecera de la marcha de Albert Rivera, Inés Arrimadas y Xavier García Albiol, en el palacio de la Moncloa no ha habido noticias de actividad alguna. Salvo una llamada al diario El País para que hiciese desaparecer dos frases de Mariano Rajoy de la larguísima entrevista que publica el diario de Cebrián. No tenemos constancia de ello pero es la única hipótesis no paranormal que explica lo sucedido. Justo las dos frases de Rajoy a las que se refería, antes de la mutilación, Federico Jiménez Losantos en su artículo de este domingo. Justo las dos frases, casi idénticas, en las que Rajoy deja claro que no piensa hacer nada en Cataluña:

Tenga la total y absoluta certeza de que el Gobierno va a impedir que cualquier Declaración de Independencia se pueda plasmar en algo.
Impediré que la declaración de independencia, si la hubiere, signifique algo.

Dos entrevistas pactadas y editadas, una a la agencia Efe y otra al diario El País, esa es toda la actividad de Rajoy desde que el martes Felipe VI le instó claramente a actuar contra los golpistas. Ni siquiera le ha aparecido oportuno hacer este domingo una simple valoración de una manifestación que ha causado un enorme impacto en toda la Nación. Después del discurso del Rey y de lo visto hoy en Barcelona, tenemos la certeza de que España afronta estos momentos tan difíciles con un jefe de Estado y una sociedad civil dispuestos a defender la legalidad, la libertad y la decencia frente a los golpìstas. Lamentablemente, tenemos la certeza también, y esto es gravísimo, de que el Gobierno no va a hacer nada para frenar este eterno golpe de Estado.

El hundimiento de España (7)
Vicente A. C. M. Periodista Digital  8 Octubre 2017

DOS FORMAS ENCONTRADAS DE ENTENDER LA SOLUCIÓN AL GOLPE DE ESTADO. MARIANO RAJOY SE NIEGA A ACTUAR Y SE INCLINA POR EL DIÁLOGO.

Ni siquiera hay consenso en la forma de resolver el golpe de Estado perpetrado desde hace ya más de tres años por los dirigentes de los partidos secesionistas en Cataluña. Ayer se produjeron dos tipos de manifestaciones que demuestran dos diferentes formas de acometer la respuesta a este desafío que ha puesto en grave riesgo la unidad de España y que aún no ha sido neutralizado. Por una parte, asociaciones ligadas a la derecha, algunos opinan que “extrema derecha”, entre las que destaca DENAES (Defensa de la Nación Española), reunieron ayer en Madrid a unas 150.000 personas en la plaza de Colón, donde destacaron la participación y los discursos como el de José Javier Esparza de DENAES, o el de Santiago Abascal de VOX, que claramente se posicionaban por aplicar la ley, detener a los golpistas, aplicar el artículo 155 de la Constitución y exaltar la figura del Rey. Los eslóganes más repetidos eran el de “Puigdemont, a prisión”,o “no estáis solos” referidos a los catalanes que se sienten españoles y a las FFyCCSE.

Al mismo tiempo, en la plaza de Cibeles de Madrid, en la plaza de San Jaume en Barcelona y frente a todos los ayuntamientos de las principales ciudades de España, se producían otras manifestaciones muchos menos multitudinarias, convocadas por una nueva plataforma de origen difuso cuyo lema es “España es mejor que sus gobernantes, ¿Parlem? , ¿Hablamos? ” . La peculiaridad es que se pedía ir de blanco impoluto y sin ningún tipo de banderas, así como no permitir la intromisión de ningún partido político, ni discursos de oradores oportunistas que intentasen apropiarse de la situación. Su propuesta es la vía del diálogo, así en bruto y sin matices, entre el Gobierno de España y el de la Generalidad. Entre los muchos eslóganes pronunciados destacaba el de “Carles, Mariano, a ver si nos llamamos” o el de “ra ra ra, queremos hablar” o “sí se puede”. Y a lo que parece, ese diálogo es sin condiciones previas, tal y como pide el golpista Puigdemont y antes Artur Mas que decía lo de referéndum sí o sí. Y la pregunta es ¿Cómo se puede hablar con los golpistas si no deponen su actitud?

Parece claro que la primera propuesta coincide con una parte de la sociedad que cree que lo primero es respetar la ley y que existen foros de debate y diálogo establecidos como son el Congreso y el Senado cuyos Diputados y Senadores han sido democráticamente elegidos por todos los españoles. Así que para dialogar, lo primero es cumplir con la legalidad y no actuar de forma unilateral dividiendo a la sociedad catalana, secuestrando el debate en el Parlamento de Cataluña y violando la ley con la aprobación de leyes inconstitucionales promulgadas con el exclusivo fin de lograr la independencia usurpando la soberanía nacional del pueblo español. Una serie de comportamientos delictivos que se encuadran tipificados perfectamente en lo que se conoce como un golpe de Estado.

La segunda opción esa del diálogo tal cual, quiere equiparar al Estado de Derecho con el Gobierno golpista de la Generalidad y propone una mesa de negociación sin condicionantes previos, o lo que es lo mismo, sin que los golpistas renuncien a sus pretensiones y solo se avengan a debatir sobre lo que España les ofrece para convencerles en establecer otro tipo de relación en condiciones de igualdad, de “inter pares”. Y eso, no es dialogar sino ceder al chantaje y chalanear con algo para lo que el Gobierno de España ni nadie está legitimado a hacer sin consulta previa al pueblo español. La soberanía nacional no se negocia ni se discute.

Lo que no sorprende es que a esa manifestación blanca se haya sumado, aunque sea a título personal, el impresentable karaokista y bailongo de Miquel Iceta del PSC, que no ha desaprovechado la oportunidad para declarar a los medios su muy sectaria y retorcida visión de ese diálogo. En cuanto al lema de “sí se puede” creo que no hace falta explicar quienes están detrás y sus verdaderas intenciones. Porque alguien que como el PSC, el "PSPS" (Partido Socialista de Pedro Sánchez) y PODEMOS defienden la plurinacionalidad y la existencia de pueblos diferenciables dentro de España con derecho a decidir sobre su futuro, no pueden decir que pretenden mantener la unidad de España. Eso es incompatible con la idea de una nación indivisible como dice la Constitución, que el PSPS dice respetar y PODEMOS directamente no la asume ni la respeta. Esa nueva plataforma no deja de ser un fenómeno de estudio de comportamiento social realizado por un grupo reducido de estudiantes de sociología o ciencias políticas, usando medios de comunicación de redes sociales para su difusión. Y este ha sido el resultado a su experimento, miles de personas sin saber quienes les convocaban, de blanco frente a los consistorios pidiendo paz y diálogo. Falta la referencia al amor (y lo de la tele al salón), como aquellos movimientos hippies de los años 60 del pasado siglo.

Mariano Rajoy, dice una cosa, pero piensa hacer la contraria. Porque de elegir entre las dos opciones que ayer se visualizaron, parece evidente que se ha decantado hace tiempo por la última, incluso sin matices. Pues como ya dije ayer, está dispuesto a ser el padre del hijo pródigo que le perdona su mala cabeza, su despilfarro de la herencia recibida y su actitud orgullosa y rebelde. Mariano Rajoy siente un rechazo íntimo personal por cumplir con su obligación de gobernar en el sentido más literal de la palabra. Gobernar desgasta mucho y te pone en contradicciones de conciencia. Él es, al fin y al cabo, un hombre intelectual, estudioso, tranquilo y pacífico, un hombre de provincias a la antigua usanza, conservador por naturaleza y sin grandes convicciones. Un hombre que tiende a la tranquilidad espiritual y física sin sobresaltos. Es por eso por lo que se opone tozudamente a que algo le altere su plácida vida y cuando eso ocurre se siente tremendamente enojado. Su defensa es dejar que el tiempo sea su aliado y los problemas se solucionen por si solos, por aburrimiento y desgaste. Porque es preferible eso a tener que desgastarse uno mismo en algo que normalmente no tiene solución.

España no puede depender de la decisión de un Gobierno en el que manda un hombre de este carácter, o mejor decir, de esta falta de carácter, en unos momentos en que lo que se necesita es firmeza y determinación a la hora de dar una respuesta al desafío de los golpistas. España necesita un Gobierno fuerte que respete la ley y que no busque atajos ni apaños imposibles a fin de evitar esos “males mayores”, que son inevitables de persistir los golpistas en la culminación de su traición a España. No hay que tener miedo a aplicar la ley y sí la convicción de estar haciendo lo que se debe hacer. Una frase que Mariano Rajoy no ha dejado de pronunciar pero que hasta ahora no ha llegado a hacer efectivas con hechos. Ha sido especialmente patente su torpeza y la de su equipo de Gobierno en el manejo de la situación previa al 1 de octubre y ese día, con una misión mal enfocada y que denotó una incomprensible ingenuidad y falta de previsión. Un fracaso político que no ha tenido consecuencias de dimisiones de los responsables, Ministro de Interior principalmente y el Delegado del Gobierno en Cataluña.

No puede haber diálogo con los golpistas, aunque digan que suspenden temporalmente sus pretensiones y están dispuestos a dialogar. Hay que impedir que sigan delinquiendo y no esperar a que cometan su felonía de declarar la independencia de forma unilateral. Porque entonces sí que habrá que afrontar males mayores en una confrontación inevitable. Rajoy ya ha dicho que no piensa impedir la declaración de independencia. ¿Necesitan ustedes más pruebas para exigir elecciones generales ya?

¡Que pasen un buen día!

Los unos y los otros
José Carlos Rodríguez vozpopuli.es  8 Octubre 2017

España está al borde de quebrar una unidad política que ha durado cinco siglos. Su más reciente Constitución tiembla ante el secuestro de una parte de las instituciones españolas por una élite corrupta, apoyada con notable entusiasmo por gran parte de la sociedad catalana. Unos viven esta crisis con la ilusión de vivir en la arcadia catalana, que derramará sobre sus mejores hijos torrentes de bienes sin cuento, mientras otros tienen la esperanza de que se restablezca la legalidad y las instituciones funcionen, sin más injerencias políticas.

De todas las posiciones ante lo que ocurre me llama especialmente la atención quienes se ponen de perfil, cuando no de cúbito supino. Y en particular quienes señalan que todo lo que ocurre es culpa “de unos y de otros”. Unos, el independentismo catalán, han llevado sus legítimas exigencias demasiado lejos. Los otros, el gobierno de Rajoy, es tanto o más culpable por desoír a los nacionalistas, y reprimir a palos una votación ciudadana. Es más, si los dos son culpables, el gobierno de España lo es aún más. Porque es el que nos toca a nosotros. O porque no se ha puesto en serio a considerar todo lo que puede ceder ante los nacionalistas. O porque es el Partido Popular. El caso es que están preocupados, y mucho. Y yo lo entiendo.

Mantener ese equilibrio entre “los unos y los otros” es realmente complicado, y exige determinadas técnicas de pensamiento que no están al alcance de todos. Lo principal es aislar los pasos que se dan en uno y otro sentido de las circunstancias. La principal de las cuales, por supuesto, es de qué lado está cada uno de la ley. Que Puigdemont y su banda quieren subvertir la Constitución no puede caber ninguna duda. Y que el Gobierno tiene el derecho, y el deber, de hacer cumplir la ley suprema, tampoco. Dejarse llevar por estas obviedades es peligroso, pues podría conducir a defender la actuación del Gobierno, de modo que se saca a la Constitución y las leyes de la ecuación.

- “Pero tiene que haber otra solución, otro modo de acabar con este conflicto que no sea por la fuerza”.

- “Ya. Pero ¿cuál?”.
- “No lo sé, pero tiene que haberla”.

- “Pero si su objetivo es incompatible con la Constitución. ¿Qué hacemos? ¿Qué acuerdo hay que sea posible y que suponga mantener la Constitución y los objetivos de los independentistas? Ninguno”.

- “Pues se modifica la Constitución”.
- “¿Así, sobre la marcha? ¿O siguiendo el procedimiento de la Constitución? Porque si es ese el caso, tendrán que decidir todos los españoles”.

- “No, con quien hay que negociar es con ellos”
- “Pues entonces tiene que ser al margen de la Constitución. Bien está. Pero ¿quién nos defenderá de los políticos si pueden pactar lo que consideren al margen de las leyes?”

Y vuelta a empezar.

- “Hay un sentimiento de los catalanes que es real”
- “Ya, un sentimiento supremacista y xenófobo inoculado desde la educación y los medios de comunicación públicos o subvencionados”.

- “No son xenófobos. Y es un sentimiento legítimo”
- “Y fomentado desde el gobierno”

- “Pues igual que el de aquí, que manipula RTVE. Unos y otros…”.

Vamos allá:
- “No sé a qué espera el Gobierno para aplicar el 155”
- “Me da la risa. El PP ¿aplicando la ley? ¿En serio? ¿Estos, que son unos corruptos, van ahora a aplicar la ley?”

- “Ah. ¿Estaba mal cuando algunos del PP se saltaban la ley y robaban?”
- “¡Claro!”.

- “Pues decídete. ¿Qué está mal? ¿Saltarse las leyes o cumplirlas y hacerlas cumplir?

Saltan los plomos.
Estamos en contra de la xenofobia y de los movimientos identitarios que recorren Europa, pero vemos con toda la simpatía a los que hay en España

Pensar consiste en gran medida en discriminar, categorizar y relacionar unas cosas con otras. Pero para llegar al nirvana de los-unos-y-los-otros hay que suspender el pensamiento, en un ejercicio no inédito en la cultura occidental, pero que se me antoja muy arduo. Estamos en contra de la xenofobia y de los movimientos identitarios que recorren Europa, pero vemos con toda la simpatía a los que hay en España, sólo porque están en contra de España. Defendemos la solidaridad como valor supremo de la política, y consideramos legítimas las exigencias de los catalanes de no ser solidarios con el resto de los españoles. Defendemos la democracia, pero criticamos las medidas legales, y legítimas, en defensa de la democracia. Defendemos el diálogo con quien no quiere negociar, y sólo la aceptamos si diálogo es sinónimo de impunidad. Y todo así.

Decía que entiendo su temor. Es el temor a que la realidad vuele de un plumazo los frágiles sustentos de lo que es España.

El Reino de las cabras
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com  8 Octubre 2017

En el transcurso de la última semana, la prensa del Principado de Asturias, mi región natal, sacó a la luz las declaraciones de una historiadora catalana, a quien no nombraré para no darle inmerecida publicidad. En ellas afirmaba sin rubor que los musulmanes no habían conquistado Asturias porque "allí no había más que cabras".

Según sostenía dicha señora, la figura de don Pelayo y, por extensión, la de los Reyes Caudillos (o reyes asturianos) era un "mito", mito que habría sido propalado por la Iglesia Católica, por Franco, y, en general, por todos aquellos que en ciertos ambientes se consideran parte de las fuerzas de la oscuridad, la reacción y la maldad absolutas. Tal género de historiadores "desmitificadores" ha crecido exponencialmente después de la Transición y por obra de las transferencias autonómicas en materia de Educación.

Tirando por el mismo retrete la obra de historiadores eximios, en las diecisiete taifas autonómicas, y a la espera de que venga el Moro de verdad, estos "historiadores" llevan treinta años realizando una verdadera campaña de revisión de la Historia favorable al islamismo, contraria a la verdad sobre España, haciendo burla de su proyecto unificador, cristiano y civilizador durante siglos. "Revisión" que ha sido hecha en el más crudo sentido estalinista, esto es, totalitario y pseudocientífico. Para ellos, para los revisionistas de Taifa, da lo mismo cuanto haya escrito don Claudio Sánchez-Albornoz (por cierto, nada franquista) o, entre los actuales, don Armando Besga Marroquín, por citar una autoridad actual.

Las Crónicas asturianas, igual que las árabes, no existen, no importan, son mentira a los ojos de los revisionistas. A los rebaños "desmitificadores" se les echa, como alfalfa, la especie de que don Pelayo no existió, que la Reconquista no fue… Y aquí no pasa nada. Se les dice que el Reino de los Astures (Asturorum Regnum), como continuación del Reino Hispano-Godo, fue un cuento, o que los moros fueron buenos y que nos trajeron paz y civilización… a esos rebaños se les sueltan estas series de sandeces y ¡aquí no pasa nada! Esto, además de ser fraude científico, equivale a borrar nuestro nombre, eliminar nuestra identidad, negar nuestras gestas, arrancarnos el orgullo.

De vez en cuando me encuentro con estas noticias. Por supuesto, al menos en Asturias las redes sociales arden de indignación, comparando el antiguo Reino con un rebaño de cabras, pero en el resto de España tales manipulaciones pasan más desapercibidas, o se encuentran con una fría indiferencia. Si uno no está intoxicado por el nacionalismo y la maurofilia (es decir, el amor a todo lo que tenga que ver con los mauros, o sea, musulmanes) y lee –por el contrario- a Sánchez-Albornoz, a Besga, a José Javier Esparza… si uno no forma parte de las manadas revisionistas, no puede por menos de emocionarse ante aquel ímpetu guerrero, cristiano, restaurador, libérrimo. Godos, astures, cántabros, y tras ellos, mozárabes emigrados, vascones, galaicos, todos lucharon y repoblaron España para recuperarla.

Efectivamente, ellos murieron y pelearon por recuperar el Orden Godo, su Ejército y su Iglesia, caídos desde 711 en manos de un poder extranjero. ¿Por qué triunfan hoy estos "revisionistas" que nos quieren arrancar de raíz nuestra épica, nos quieren robar nuestros héroes, nos quieren dejar sin pasado? Me lo pregunto cien veces al día. O quizá más, quinientas veces al día, desde que cayó la tormenta golpista sobre Cataluña. Ha sucedido una catástrofe en toda España, y esa ruina fue muy anterior al 1-O. Fue la ruina en todas las aulas, en todas las cátedras y plazas de historiadores regaladas en una tómbola caciquil. Esa catástrofe se llamó "autonomismo". Gran parte de la hispanofobia irracional que agita Cataluña se ha debido incubar en esas aulas y con esos profesores "desmitificadores", a quienes les da lo mismo la evidencia, las Crónicas, las pruebas, la labor hercúlea de legiones de historiadores serios.

A la susodicha señora catalana (supuesta historiadora), le han contestado suficientemente a través de las redes, y yo no voy a hacer más sangre con ello. Ella nada debe saber de las joyas arquitectónicas ramirenses, de la extensión de Las Asturias hasta el Duero, por el sur, y hasta Guipúzcoa, por el Este. Ella nada debe saber de la epopeya de la repoblación de Castilla y León con cristianos refugiados desde el sur y norteños que bajaban desde el Cantábrico, forjando así España, rescatándola para Europa, para la Cruz, para Occidente.

"Cabras"… Ese Reino asturiano de Cabras, que dio origen a España, es el que nos ha permitido, con el correr de los siglos, escapar de la intolerancia mahometana y de su inclusión en un mundo afroárabe que hoy, por fortuna, nos resulta tan ajeno. Algo muy grave ha tenido que suceder en la historia de nuestra democracia como para que la Enseñanza haya dado lugar a estas aberraciones. Algo debe corregirse muy pronto, desde ya, para que el Estado impida diecisiete Historias de España a la carta, diecisiete semilleros de maurofilia, de separatismo, de error y de manipulación. Centralizar en un Ministerio de Educación toda la Enseñanza del país es tan urgente, como hacerlo con la sanidad y la policía.

Pues la verdad es que desde cada rincón caciquil y soberanista se está enseñando una Historia-ficción, arbitraria y tendenciosa. No faltan profesores andaluces que dicen "que venimos de los moros", ni andamos escasos de intelectuales galleguistas que, reivindicando sus orígenes suevos (como contradistintos de los astur-godos), niegan la existencia de Pelayo, o por el contrario consideran a Asturias inexistente y a todas sus prolongaciones leonesas y montañesas, como parte de un enorme y fantástico "Reino de Galicia".

En toda España se enseña el mito de los vascones eternamente irredentos, o la existencia de una entidad política catalana independiente que se perdería en la noche de los tiempos… Todo, todo este horror pseudohistórico está pasando, y nadie hace nada. El Estado ha abandonado prácticamente la Enseñanza y la dirección de los programas de investigación. El Estado debe recuperar sus poderes en materia pedagógica a todos los niveles y evitar esta intoxicación cuyas consecuencias gravísimas son los independentismos. El Estado debería vetar la creación de nuevas asignaturas de Ideología de Género y, a cambio, contratar o invitar a historiadores serios y a militares de carrera que, por medio de charlas y seminarios, refuercen la conciencia de pertenencia a una Patria común libre, orgullosa, digna. En lugar de toda esa basura acerca de las diferencias entre "género" y "sexo" y otras formas de adoctrinamiento sobre la conducta íntima de niños y jóvenes ¿no sería mejor difundir las glorias de don Pelayo, Blas de Lezo, los héroes de Cuba, etc.? ¿No sería mejor introducir, al menos de forma voluntaria, pero en todos los currícula una formación preparatoria para la milicia así como un recorrido por las batallas y personajes que hicieron del nuestro un país grande, unido y soberano? Para eso habría que poner en marcha una congelación de competencias autonómicas y una devolución de las mismas al Ministerio.

O se renacionaliza la Enseñanza o habrá muchos más días de vergüenza además de éstos 1-O. Y no sólo en Cataluña.

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Thelma y Louise al borde del precipicio
Jesús Cacho vozpopuli.es  8 Octubre 2017

Una sensación de vértigo invade a la intrépida tropa indepe al bordear el precipicio. Puchi y Junqueras, Thelma y Louise, han llegado al final del camino y ahora toca apretar el acelerador y saltar al vacío. Dudan. Un olor a detritus humano invade el interior del habitáculo cuatribarrado que conducen. Quieren sacar bandera blanca, pero no se atreven. Buscan recelosos por el retrovisor el cañón de los fusiles que manejan los francotiradores de la CUP. Y no se les ocurre otra cosa que subarrendar, de nuevo, el trabajo: el giro drástico de La Vanguardia, uno más en su historial de felonía, o las declaraciones de Santi Vila pidiendo un armisticio. Entre otras voces que reclaman un alto el fuego. Qué bochorno. Qué gran bochorno. Y qué peligro para los constitucionalistas, para esos millones de españoles que apaleados como perros durante años por la insolencia supremacista del nacionalismo, reclaman ahora que se cumpla la ley y que los culpables del golpe de Estado, sean 10 o 10.000, paguen sus culpas y vayan a la cárcel. El peligro al que aludo se llama Mariano, la esfinge de piedra, la estatua de sal, el manso Mariano, llamativo ejemplo de falta de gallardía, que bien podría acudir presto a complacer a los sublevados para, de una u otra forma, apartar de sí el cáliz que le obliga a cumplir con su deber ante España y la Historia.

El discurso del Rey significó un antes y un después capaz de hacer añicos la autopista de ensueño por la que el nacionalismo ha circulado sin frenos en los últimos años. Doble engaño o autoengaño. El de Madrid, según el cual el prusés no iba a ser capaz de salirse de madre, nunca iba a llegar a poner España contra las cuerdas, y el de los independentistas, a tenor del cual el Estado, en plena crisis por los estertores de la Transición, no tendría arrestos para parar los pies a un Movimiento Nacional catalán acostumbrado a la provocación sin respuesta, que, además, se ha hecho dueño de la calle. Los dos se han equivocado. La sacudida provocada por el puñetazo en la mesa de Felipe VI ha traído bajo el brazo el terremoto que para los independentistas de última hora, las almas cándidas que confiaron en las prédicas de Mas, Puigdemont, alias Puchi, y demás profetas del embeleco separatista, ha supuesto el anuncio de la fuga de grandes empresas de Cataluña. “No habrá huida de empresas” (Junqueras) o el delirio de los Mas-Colell, lumbreras todos, según el cual la Cataluña independiente nadaría en la abundancia. Mentiras groseras.

El silente Mariano ha acudido en ayuda de los tránsfugas, poniendo el aparato del Estado al servicio, Decreto mediante, del conglomerado Caixa para que pueda abandonar Cataluña sin necesidad de enojosas juntas generales. Cierto, no hacerlo habría sido irresponsable. Hablamos de activos por importe de 330.000 millones. Too big to fail. La quiebra de ese paquebote se hubiera llevado por delante a España entera. Imposible, por eso, invocar Sansones capaces de derribar el templo sobre la cabeza de todos para castigar la de unos pocos. Conviene aclarar, con todo, que La Caixa, junto a su grupo de empresas, es la columna vertebral de la economía catalana, con mucho más poder que el de la propia Generalitat, de modo que no resulta descabellado pensar que si Isidro Fainé, vela a Dios, vela al diablo, hubiera advertido hace un par de años, en un memorable gesto de valor, de las consecuencias de la deriva independentista (la totalidad de los medios de comunicación catalanes dependen de Caixa y Sabadell), seguramente las cosas no hubieran llegado donde hoy están, la sociedad catalana no estaría fracturada en dos mitades, y su economía a punto de irse por el desagüe. Conviene que cada palo aguante su vela, y el del señor Fainé es del tamaño del de mesana de la nao capitana.

¿Cómo pinta lo del martes 10? Nadie lo sabe a ciencia cierta. La siniestra burguesía convergente que se ha jugado su fortuna a la carta independentista se ha asustado mucho con la fuga de empresas y ahora quiere negociar. A los integrantes del alto mando del prusés –no es el caso del loco Puchi- secretamente les encantaría dar marcha atrás, pero no pueden. ¿Quién es el mago capaz de devolver a su jaula al tigre a cuyo lomo hemos cabalgado durante tantos años? ¿Cómo apaciguar ahora la violencia de la CUP? ¿Cómo recuperar el control perdido de la calle? Los convergentes (PDeCAT), en todo caso, tragarían con una declaración de independencia descafeinada. Un sí pero no, que era broma, tonto, no te pongas así. Una proclamación formal sin efectos reales, en espera de que el Estado acepte el trágala de esa mediación que proponen Iglesias y otros amigos de la felicidad de España. O bien una declaración en diferido, que fije una fecha de entrada en vigor ad calendas graecas. Pájaros volando. ¿Qué interesa a los españoles de bien? Una declaración unilateral (DUI) a palo seco, con dos cojones, que obligara al pusilánime Mariano a intervenir de una vez, 155 en mano, porque esa sería la oportunidad de desbaratar el tinglado nacionalista para unas cuantas décadas.

Hacia una componenda vergonzante con los golpistas
No caerá esa breva. Ni ellos se atreven ni Mariano quiere. Soraya le ha vuelto a comer la oreja diciéndole que los buenos chicos del PDeCat no van a apoyar el martes la DUI, ergo no van a tener mayoría, Mariano, nos conviene esperar a que se despedacen entre ellos, me lo ha dicho Santi Vila y me lo corrobora el CNI, ya sabes, Mariano, yo controlo, y Mariano encantado, miel sobre hojuelas y vengan días y pasen ollas, mensajes de apaciguamiento por doquier, Méndez de Vigo el viernes, el último, la misma palinodia: “Hacemos un llamamiento a que el señor Puigdemont vuelva a la legalidad y dentro de ese regreso podemos hablar y podemos dialogar” (sic). Simplemente alucinante, ¿de qué quiere usted hablar con el golpista número uno, don Mariano? ¿Qué se puede negociar con quien ha colocado España contra las cuerdas? Y ambas partes envían mensajes coincidentes: Vila aboga por “no tomar decisiones irreparables en los próximos días”, mientras el señorito Vigo reclama no dar “pasos irreversibles en la mala dirección”. Mucho me gustaría equivocarme, pero caminamos aceleradamente hacia algún tipo de componenda vergonzante con los golpistas.

Se entiende la frustración que este viernes embargaba a Albert Rivera cuando abandonaba La Moncloa tras urgir a Mariano la aplicación del 155. “No suelta prenda”, contaba después en Ciudadanos. “Lo que ha dicho es desolador: que no hay motivos para aplicar el 155, y eso significa recortar drásticamente los resortes que le quedan al Estado para actuar”. ¿Simple cobardía? En realidad, Mariano se niega a asumir en solitario el riesgo que implica reprimir la rebelión y hacer respetar la Constitución y pretende repartir responsabilidades con el universo mundo, con el Rey, con jueces y fiscales, con las fuerzas del orden, y naturalmente con los partidos de la oposición. Tan anómalo comportamiento amenaza con enajenar la base social de apoyo al PP, además de fracturar al PSOE. El eslogan de “Gobierno traidor” está a la vuelta de la esquina. Un drama de imprevisibles consecuencias para la estabilidad política del país. El desconcierto ha llegado también a los cuarteles. No pocos altos mandos se han quejado a Cospedal, ministra de Defensa, que no sabe qué contestarles porque, en realidad y como el resto del Ejecutivo, no sabe nada, no tiene la menor idea de lo que piensa, si es que algo piensa, Mariano. Y Cospedal, que no quiere quedar como la tonta del bote, ha empezado a hacer declaraciones por su cuenta. Vértigo y ruleta rusa. A eso juega España con Rajoy –que en vez de explicarse diariamente ante la nación, se explica hoy ante El País- al frente del Gobierno.

Los protagonistas del golpe de Estado protagonizado por el Govern deben ser castigados con arreglo a la ley y con las salvaguardias que ofrece nuestro garantista sistema judicial. Sin componendas de ninguna clase. De esta batalla deben salir vencedores y vencidos, de modo que quienes se han levantado contra el Estado, como en 1981 ocurriera con Tejero, como en octubre de 1934 sucediera con Companys, sientan sobre su cabeza el peso de la ley y durante el tiempo que marca la ley. Todos a la cárcel. Sin posibilidad de amnistía. Si son 30 como si son 300. A la turca manera. Con total determinación. Sin vacilaciones. No puede ser que los golpistas triunfen; tampoco que se vayan de rositas. Estás obligado por eso, Mariano, a intervenir la Autonomía catalana y a detener a los rebeldes, para dar paso a un nuevo Govern capaz de poner en marcha una agenda transformadora destinada a devolver las libertades a los ciudadanos de Cataluña, a construir una Cataluña democrática, abierta e inclusiva a través del normal funcionamiento de sus instituciones, todo ello con el punto de mira puesto, transcurrido un plazo prudencial de tiempo, en ir a elecciones autonómicas en igualdad de condiciones para todos.

Acabar con la intoxicación en las aulas
Lo cual implica necesariamente desmontar el aparato mediático subvencionado que ha venido trabajando con total desvergüenza a favor del prusés, y sentar la bases de un cambio en profundidad en el sistema de enseñanza de la Generalidad, un cambio radical que evite el permanente lavado de cerebro de niños y jóvenes por esa ideología de partido único cuya principal misión ha consistido en los últimos 40 años en sembrar el odio a todo lo español. Que en las aulas, hoy controladas por ERC, corra el aire de la libertad que distingue a las sociedades plurales, acabando con la gran obra de intoxicación puesta en marcha en su día por ese conservador filonazi, además de acreditado chorizo, llamado Jordi Pujol. Porque si al nacionalismo no se le priva del monopolio de la enseñanza, Mariano, dentro de cinco años estaremos en las mismas pero en peor situación, con la batalla al fin perdida.

Estas son las dimensiones del envite al que nos enfrentamos, de cuya suerte dependerá la existencia de España como democracia liberal avanzada. Muchos de esos ricos que hoy andan asustados ante la posibilidad de perderlo todo están viniendo a pedirte prudencia, Mariano, a decirte que no hagas sangre, a implorar que aceptes la vía del diálogo. Hay mucha gente potente en esta operación. Sé de un grupo, del que forma parte Luis Conde, el delfamoso civet, Fernando (perdón, Ferran) Rodés, financiador del diario separatista Ara, y David Madí, ni más ni menos que el ideólogo del prusés, que está intentando presionar a Felipe VI con la misma monserga. Dicen que son “amigos” del Rey. No puede haber diálogo que valga con los golpistas. Queda aplicar la ley y observar, entre la curiosidad y el morbo, si Thelma y Louise son capaces de pisar por fin el acelerador y lanzarse por el barranco. Llegados a este dramático punto, a España solo le vale ya el “cuanto peor, mejor”. Parece que la CUP está dispuesta a darnos una satisfacción. Sería la culminación del golpe que obligaría a intervenir al presidente del Gobierno, ese pusilánime con vistas al mar de la mediocridad en cuyas manos está hoy, por increíble que parezca, el futuro de España.

De Dinamarca a Albania
Al final están descubriendo lo evidente: Cataluña es España
Luis Ventoso ABC  8 Octubre 2017

DÍA tras día endilgaron a los catalanes el embuste que su república, una vez liberados de los desagradables chupópteros españoles, sería como Dinamarca, o mejor, que para eso tenemos playa. La milonga fue divulgada sin tregua desde TV3, órgano de propaganda del odio a España que el Estado debería haber cerrado hace tiempo, pues resulta execrable que nuestros impuestos sostengan un servicio consagrado a destruir la legalidad constitucional. También vendían la milonga danesa las alegres radios de Godó echadas al monte, las universidades acogotadas por el pensamiento único, las prédicas santurronas de Junqueras, Mas y muchos curillas identitarios, y las alucinaciones psicotrópicas de los iluminados de la CUP. Incluso empresarios del ponderado «seny», hoy lívidos al constatar que la insurrección los acerca a la ruina, la gozaban dando lecciones de cejas altas por despachos ilustres de Madrid, donde con soniquete perdonavidas reclamaban «un encaje que permita que por fin nos sintamos cómodos en España, porque ahora no lo estamos, ¿entiendes?».

El golpe de Estado a cámara lenta que padecemos –mientras nuestro presidente medita si se debe detener a unos delincuentes compulsivos– deja algo claro: una Cataluña independiente no sería Dinamarca. Sería Albania. Siete compañías catalanas, valoradas en 52.600 millones de euros, se han dado el piro sin que haya llegado a declararse la independencia. No son unas firmas cualquiera. Constituyen la entraña empresarial y financiera de Cataluña y parte de su mejor historia. El Sabadell, que ha escapado a Alicante, lo fundó en 1881 un lobby de empresarios barceloneses para financiar su comercio de lana y carbón. La historia de Caixabank, un gigante con 32.000 empleados y 13,8 millones de clientes, se pierde en dos cajas de ahorros locales de 1844 y 1904. El coloso ha escapado a Valencia y Baleares. La Sociedad General de Aguas de Barcelona (Agbar), hoy multinacional y francesa, tiene 145 años de vida y se acaba de largar a Madrid. En la Diagonal brilla todavía la torre Agbar, el orgulloso pepino de cristal de Jean Nouvel que inauguraron los Reyes en 2005, cuando en Cataluña corrían tiempos menos majaderos.

Esas compañías son profundamente catalanistas, la mayoría en el sentido más positivo y menos excluyente. Retirar sus cúpulas de su tierra en 48 horas tiene que haberles supuesto un trago emocional durísimo. ¿Por qué lo han hecho? La versión oficial es que se mudan ante la creciente «inseguridad jurídica». Pero esa no es la razón real, pues la región no se va a independizar, y el Estado, aunque parezca soñoliento, sigue garantizando allí el imperio de la ley. Se van por otro motivo más sencillo: la insurrección sediciosa, su desprecio constante al vecino, había convertido lo catalán en enojoso para los clientes del resto de España, que se estaban dando de baja en masa. Así que las empresas catalanas han tenido que hacer un gesto de españolismo para cortar una sangría que las llevaba al garete. Dicho de otra manera: esas compañías viven de España y son España, del mismo modo que lo es Cataluña desde siempre (y bien que le ha ido). Vayan volviendo a casa, que fuera hace un frío que pela…

8-O, en la hora decisiva
ABC  8 Octubre 2017

LA manifestación convocada para hoy, en la plaza de Urquinaona de Barcelona, por Sociedad Civil Catalana no es una más de las que ha organizado esta entidad en el pasado. Responde decisivamente a la necesidad de marcar un punto de inflexión en la realidad cotidiana de Cataluña, cuyos espacios públicos, desde las calles a los medios, han sido confiscados por el separatismo. La democracia no es sólo votar de forma periódica. También es movilizar la opinión pública, generar debates, confrontar ideas. Todo esto faltaba en Cataluña porque su mitad no nacionalista era invisible. Se oyen reproches a estos catalanes silenciosos por no haber salido antes a la calle, pero desde hace décadas, las reglas del juego político estaban pensadas para que Cataluña fuera monopolio del nacionalismo a cambio de su lealtad. El silencio de los no nacionalistas fue el precio abusivo que se pagó para comprar esa lealtad.

Este error histórico debe ser corregido y la manifestación de hoy ha de ser el punto de partida, no de llegada, de un reequilibrio de fuerzas y realidades sociales que hagan más fiel la imagen de Cataluña. La convergencia de izquierda y derecha no nacionalista en esta manifestación, convocada por Sociedad Civil Catalana bajo el lema «Prou. Recuperem el Seny», demuestra que es posible articular una unidad social con proyección política para lograr una transformación en Cataluña y desde Cataluña. Ahora bien, los ciudadanos que dan el paso de desafiar al nacionalismo hegemónico deben sentirse respaldados a largo plazo por el Gobierno y por los partidos no nacionalistas, condiciones necesarias para crear una voz organizada, sólida y resistente.

Esta manifestación de hoy en Barcelona es necesaria también para que el debate sobre el separatismo no se quede en la espumosa referencia al diálogo. La insistencia seráfica con que algunos partidos y personalidades piden que «ambas partes» se sienten a dialogar encierra el venenoso mensaje de que lo que sucede en Cataluña se debe a la falta de acuerdo y diálogo. Es exactamente lo contrario. El nacionalismo catalán es desleal y el conflicto que está provocando es el resultado de incumplir sus propios pactos y consensos. La democracia española, incluso antes, desde la Ley de Reforma Política de 1976, es un prodigio de consensos, pactos y diálogos. Especialmente con el nacionalismo catalán, que participó en la redacción de la Constitución de 1978, aprobada abrumadoramente en Cataluña, y desde entonces no ha dejado de intervenir en los grandes acuerdos políticos, las reformas del sistema financiero autonómico, los desafíos europeos, la estabilidad de los gobiernos centrales y el régimen estatutario de Cataluña. No es diálogo lo que falta en Cataluña, sino lealtad política, respeto a la ley y, sobre todo, firmeza para garantizar la vigencia de la Constitución.

La ola que devora Cataluña
FRANCISCO ROSELL El Mundo  8 Octubre 2017

En la deriva suicida a la que arrastra el independentismo a Cataluña, cada vez son más apreciables las similitudes con la película La Ola. En esta desasosegante cinta, un carismático profesor desarrolla con sus alumnos un programa sobre los postulados en que se funda una tiranía. Se vale de unas sugestivas clases en las que subraya sus elementos más atractivos -camaradería, ideales, uniformes, parafernalia exterior...- hasta que el plan se desborda y precipita la catástrofe. El alumnado adopta el supremacismo totalitario que aplasta irremisiblemente a quien se interponga en el camino de La Ola (alias de la pandilla). Al fin y al cabo, como explicó Ortega en su obra de referencia y se ha visto estos días en las algaradas catalanas, la masa no desea la convivencia con lo que no es ella.

Curiosamente, abundando en el carácter circular de la historia, esta ola, más bien un tsunami, que embarga a Cataluña no es la primera. Ya registró otras dos en las que sus patricios buscaron amparo en brazos de los generales Primo de Rivera y Franco al desmandarse sus apetencias y degenerar en acres insurrecciones. En periodos de incertidumbre, como aclara Pavel Kohout en La hora estelar de los asesinos, cualquier excusa -una causa, un alarido, una bandera- puede erigir a un psicópata en cabeza de una revuelta. No obstante, nunca se habían contemplado con tal habitualidad episodios de adoctrinamiento y fanatismo como para no parecer tan extemporánea la escena de Cabaret en la que un adolescente que personifica las esencias de la raza aria, uniformado con camisa, correaje y brazalete nazis, entona la canción El mañana me pertenece y espolea el ardor de los plácidos burgueses sentados en el merendero campestre en derredor de unas espumeantes jarras de cerveza. Solo uno calla.

Al cabo de 40 años de adiestramiento, como colofón del proyecto de ingeniería social de Pujol con la excusa de «fer país», ideas aparentemente inocuas como el sentimiento de comunidad y el amor a la tierra han arrastrado hasta allí donde va a ser casi imposible retornar, pues se ha inoculado demasiado odio, harto veneno. Lo fue para el profesor de La Ola, al que su desatentado ensayo se le va de las manos y desata el terror. Tardíamente se apercibe de que está atrapado sin remedio. La Ola se lo traga, como la ballena a Jonás.

Merced a una retórica engañosa y sentimental, Cataluña vive un proceso letal que Tarradellas percibió al momento. En una prolija misiva que el 4 de abril de 1981 remitió al director de La Vanguardia, Horacio Sáenz Guerrero, relata cómo, en la ceremonia de traspaso de poder a Pujol -8 de mayo de 1980-, se le impidió rematar su alocución con vivas a Cataluña y a España. Desde ese minuto, se quebró «una etapa que había comenzado con esplendor, confianza e ilusión el 24 de octubre de 1977, y que tenía el presentimiento de que iba a iniciarse otra que nos conduciría a la ruptura de los vínculos de comprensión, buen entendimiento y acuerdos constantes que durante mi mandato habían existido entre Cataluña y el Gobierno». Sabedor de lo que hablaba, por haberlo vivido en primera persona, Tarradellas auguró que «todo nos llevaría a una situación que nos haría recordar otros tiempos muy tristes y desgraciados para nuestro país».

Aquella restauración, que parecía escarmentada de los yerros pretéritos y que repuso en la Generalitat a un viejo republicano asomado al balcón de la plaza de San Jaime al grito de «Ciutadans de Catalunya!», en lugar del preceptivo «Catalans!», ha originado un tsunami que amenaza engullir Cataluña y desarbolar a una España fracturada si su débil Estado no hace frente al golpe perpetrado por quienes, paradójicamente, le representan en Cataluña.

Felizmente, tras esa muestra de «democracia por aclamación» que patrocinaba el gran ideólogo del nazismo que fue Carl Schmitt y que ha sido el fraudulento referéndum ilegal del pasado domingo en Cataluña, fue proverbial la intervención del Rey Felipe VI a las 48 horas de este golpe con urnas espurias instando a los órganos del Estado a restablecer el orden constitucional. Enfrentó su particular 23-F sin concesiones a unos golpistas con los que no cabe diálogo ni negociación. Los seis minutos del Jefe del Estado fueron un resplandor en medio de la oscuridad tanto para los catalanes no independentistas como para el resto de españoles a los que se les pretende robar su derecho a decidir sobre una parte de España.

Con un monarca comprometiendo su suerte a la de la nación que encarna y de la que es garantía de continuidad, todo advertía de que era la oportunidad para que el presidente Rajoy saliera de su inacción. Al contrario, éste evoca la historia de Chuang Tzu novelada por Italo Calvino: «Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores. Pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. 'Necesito otros cinco años', dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurridos los diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y, en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto». No parece, empero, que la asonada pueda quedar a la espera de esos 10 años para que Rajoy pincele esa solución quintaesenciada.

Atenido a su divisa de que lo único urgente es esperar, simula ignorar lo que acarrea la política de apaciguamiento. Ello desespera a propios y extraños. Además, dejando en una posición desairada a un Rey compuesto y sin gobierno que le acompañe, mueve a la perplejidad que sus edecanes lancen cantos de sirena a los golpistas para que retornen a la legalidad por su propio pie. En vez de reponer el orden constitucional, se limita a facilitar el éxodo de empresas -algunas de ellas, con graves responsabilidades en la construcción del infierno del que ahora se fugan- y se encomienda a que los separatistas incurran en una pifia y estallen sus contradicciones. «Cuando las cosas llegan a lo peor, regresan a donde estaban antes», debe decirse a sí mismo, como en Macbeth.

Quien ha hecho de la espera su estado de perfección política se preguntará: ¿Para qué emplear el artículo 155 de la Constitución si la estampida de empresas obra análogos frutos y sin arriesgar la imagen del Estado, a diferencia del 1-O cuando policías y guardias civiles tuvieron que hacer frente de prisa y corriendo a la deserción de los mozos para abortar el referéndum ilegal? Pero qué decir de los ciudadanos y del rescate de sus derechos fundamentales. ¿Cuál será el grado de orfandad cuando hasta Felipe González manifiesta esta semana en Italia: «Ya no represento a nadie y me siento triste porque no me siento representado por nadie (y dejémoslo ahí)». ¿Qué podrán decir los otros González que proliferan en Cataluña sin el armiño de haber sido presidentes del Gobierno?

Salvo en caso de extremaunción, Rajoy se inclina por dejar en almoneda el artículo 155, dada la rotundidad con la que reprocha a González y a Aznar, adalides de su aplicación, las cesiones que ambos hicieron a Pujol, lo que ha facilitado el desmadrado curso de las cosas. La gran duda estriba en saber si, frenada esta tercera ola (la del independentismo) que impulsa el aventurero Puigdemont, escoltado por ERC y la CUP, tras las del catalanismo de Cambó y el nacionalismo de Pujol, los golpistas recuperarán la condición honorable de negociadores y se transigirá con una independencia a plazos (la cuarta ola) con los españoles abonando intereses de mora por ello, al no haberse substanciado con la urgencia codiciada por el separatismo. Sería peor el remedio que la enfermedad, además de entrañar el oneroso tributo de vasallaje de un Gobierno sin principios y rehén de su debilidad.

No bastan palabras para refutar esa temeridad, pues el lenguaje de los políticos -aseveraba Talleyrand con la propiedad que le daba al gran camaleón ser superviviente de cinco regímenes- debe ser analizado como el de las aristócratas galantes de su siglo: «Cuando una dama dice no, quiere decir quizá; cuando dice quizá, debe entenderse un sí; y cuando dice sí, no es una verdadera dama». De ser así, sería aterrador para una mayoría silenciosa que se despereza frente a minorías organizadas que dictan su suerte. Sometidas a una espiral de silencio, esas mayorías hasta ahora pasivas venían observando a la turbamulta independentista entre visillos y tolerando que los más gritones pasasen por ser los únicos catalanes. En tesituras críticas, aquello que no hace el pueblo queda sin hacer.

'Si vis pacem fac bellum'
ARCADI ESPADA El Mundo  8 Octubre 2017

Mi liberada:

La prensa extranjera, del Times al Economist, ha reaccionado con drama y teatro a la acción de fuerza del pasado 1 de octubre. La policía impidió el referéndum planeado por el gobierno rebelde de Cataluña cuando desbarató en las vísperas la logística del experimento y deshizo la apariencia de legalidad y sentido que pudiera tener. Luego cumplió parte de las órdenes de los jueces cerrando varios de los lugares de voto y requisando urnas. A veces esta operación tuvo que hacerse venciendo la resistencia de manifestantes que trataban de impedir el cumplimiento de la ley. Y como dijo el liliputiense que actúa hoy de delegado del Gobierno en Cataluña, tras haber pasado brillantemente por el nacionalismo y sus negocios, hay que pedir disculpas por el uso de una fuerza tan desproporcionada que incluso llevó a un hombre al hospital.

La reacción de la prensa extranjera, con la excepción del lúcido, honrado y valiente Robert Redeker, autor de un formidable artículo en Le Figaro donde explicaba por qué la derrota mediática de Rajoy es la derrota de la razón, se fundamenta, como todo, en causas múltiples, y la primera es la irresistible atracción del periodismo por la mentira. Otra de las causas me interesa en especial. Está descrita, con toda su complejidad, en el libro de Ian Morris Guerra, ¿para qué sirve?, cuya traducción acaba de publicar Ático de los Libros. Este párrafo: «Hace unos pocos años, mientras dirigía una excavación en Sicilia, el tema de la violencia surgió una noche durante la hora de la cena. Uno de los estudiantes del yacimiento comentó que no se imaginaba qué se sentía al golpear a alguien. Pensé que bromeaba, hasta que me quedó claro que nadie de los que me acompañaban en la mesa había levantado jamás la mano llevado por la ira. Durante un instante me sentí como si estuviera en un episodio de La dimensión desconocida. Yo no fui, ni mucho menos, un joven problemático, pero no creo que hubiera podido pasar por el instituto en la década de 1970 sin propinar algún puñetazo de vez en cuando». Morris sigue diciendo que esos estudiantes eran personas Weird (Occidentales, Educados, Industrializados, Ricos y Demócratas). Y weird (raro en inglés) son los protagonistas del Proceso y los que recibieron los golpes; y weird son los lectores de la prensa extranjera. Todos incapaces de imaginar qué se siente al golpear a alguien y ontológicamente horrorizados ante la posibilidad. Mucho más cuando los weirds golpeados son, además, ciudadanos de Barcelona, ciudad sureña, famosa por su cálida y libertina civilidad.

Antes de los golpes hubo un largo capítulo que nuestra prensa, en su incompetencia, elude plantearse. Y es cómo los weird nacionalistas han sido capaces de planear y de tratar de ejecutar un ataque a la democracia en el más soleado rincón de Europa. En América y en Gran Bretaña la misma prensa extranjera que ha escrito millones de palabras contra el populismo ha dedicado pocas a analizar la extraordinaria y peligrosa anomalía catalana. En la fase previa a las hostilidades el nacionalismo weird se comportó como un populismo al uso y, mediante una inversión pública sobre la que deberá rendir cuentas un día, tramó la red de mentiras más compacta de que se tenga noticia moderna en Europa. La perturbadora novedad es que el nacionalpopulismo catalán ha cruzado la frontera de la legalidad. Trump o el Brexit son expresiones del populismo que aún actúan en el frame democrático. Por el contrario, el nacionalpopulismo catalán lo ha desbordado. El Proceso es un intento de revolución inédita contra la democracia, que utiliza los mecanismos y protecciones de la democracia, que incluye entre sus más eficaces mentiras la reivindicación de la propia democracia y que crece impulsado por una rebelión de parte del Estado (la Generalidad es Estado decía cada dos días aquel Pujol) y por el nuevo desorden comunicativo, con su tsunámica capacidad de legitimar y legalizar el desorden. Es normal que los tabloides destaquen los porrazos a las abuelas. Pero la prensa de referencia debe describir, sobre todo, cómo las abuelas han llegado a convertirse en sujetos revolucionarios, plácidos pero letales. Porque la revolución catalana es una amenaza de nuevo cuño para todas las democracias, con independencia de que el relato maligno sea el nacionalismo.

La tesis central del libro de Morris es una superación radical del viejo adagio latino Si vis pacem para bellum. En su lugar el historiador y arqueólogo viene a proclamar Si vis pacem fac bellum. Y escribe: «Si bien la guerra es la peor manera imaginable de crear sociedades más grandes y pacíficas, es básicamente la única que los seres humanos han descubierto. 'Dios mío, debe de haber otra manera', cantaba Edwin Starr, pero aparentemente no es así». Weird son los protagonistas del Proceso, weird son los que se llevaron los golpes y weird los que los incluyeron en la primera página de sus periódicos. Pero también son weird los que golpearon. No hay mejor prueba que la del único herido grave por su actuación: sigue en el hospital pero ha salvado su ojo. Este uso weird de la fuerza tuvo relativa importancia en el colapso del intento de votación. Pero una decisiva importancia pedagógica sobre el costoso camino que supone la vía insurreccional a la independencia.

A la reacción del Estado, que abrieron jueces y policías y a la que siguió la de Felipe VI, el Rey Firme, ha correspondido la de los ciudadanos. Hoy habrá en Barcelona una gran manifestación democrática. Se verá el alcance de la insumisión ante el gobierno rebelde. Muchos de los manifestantes llevarán una bandera nueva, formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que las rojas. Una bandera no lo es hasta que no pasa por muchas manos. Reducida a ondear en mástiles y otras instancias celestiales, una bandera no existe. Y esa bandera se estrena pues, por vez primera en su historia, ya es símbolo común tanto del Estado como de sus ciudadanos. En la manifestación se verá también la hondura de la fractura civil catalana. Solo el autodenominado equidistante, y esa mujer latosa y ridícula que desde el comienzo de las hostilidades vierte en público y en caliente su gratuito psicoanálisis, tomaría partido, no tomándolo, entre los catalanes que segregan y los que incluyen. Pero la inmoralidad no excluye la realidad. De ahí que el abismo moral y político entre Cataluñyas solo pueda ser salvado con la ley, es decir, oh maravilla de la Academia, la regla fija a la que está sometido cualquier fenómeno de la naturaleza.

Y sigue ciega tu camino. A.

¿Negociar?, ¿mediar? ¡Estamos locos!
Roberto L. Blanco Valdés La voz  8 Octubre 2017

Ha bastado con que la aparente victoria que el independentismo parecía haber obtenido hace hoy una semana se haya transformado en un fiasco estrepitoso, que sonroja incluso al más contumaz secesionista, para que, de pronto, muchas de las llamadas a derrotar el golpe de Estado que ha dado la Generalitat a lomos de una insurrección popular por ella jaleada, organizada y financiada, se conviertan en apelaciones al espíritu de concordia y la cordura, cosas ambas que, supuestamente, los defensores del Estado de Derecho habríamos olvidado en el fragor de la batalla.

Pues me van a permitir que niegue rotundamente la mayor. Descalabrado, por su indecencia y mendacidad, el relato con que el separatismo creyó salir victorioso el 1 de octubre (el referendo convertido en un tosco pucherazo; la represión policial haciendo aguas entre fotos trucadas, mentiras de todos los colores y cientos de heridos que se esfuman de la noche a la mañana; y, como colofón, la España ladrona recibiendo a las empresas que huyen, como de la lumbre, de una posible secesión) lo que ahora toca, haya o no el martes declaración de independencia, es reponer la legalidad constitucional que ha sido conculcada y llevar ante la Justicia a la dirigencia política y social secesionista, única responsable de la mayor crisis constitucional que ha vivido nuestro país desde la recuperación de las instituciones democráticas.

Y toca hacerlo no por revanchismo sino por dos motivos muy distintos, ambos tan obvios que se refuerzan entre sí: porque la sociedad civilizada, que se basa en el respeto de todos a la ley, desaparece cuando salen impunes quienes han cometido crímenes gravísimos cuyas víctimas se cuentan, como ahora, por millones; y, muy relacionado con ello, porque solo si queda claro que el aventurerismo criminal de los Puigdemont, Junqueras, Forcadell y compañía no va a ser retribuido con ningún tipo de ventaja por quienes tienen la obligación jurídica, política y moral de sancionar la sedición podremos aspirar a que la pesadilla provocada por este nacionalismo antediluviano no vuelva a repetirse.

Los que exigimos que se cumplan las leyes y no se premie en forma alguna a quienes las han pisoteado confiando en que solo así podrían alcanzar sus objetivos somos aquí los auténticos defensores de la cordura y la concordia. Porque la verdadera cordura consiste en respetar las reglas democráticas tal y como quedan fijadas en las leyes, que todo el mundo debe cumplir, pero que los poderes públicos deben además hacer cumplir. Porque la concordia consiste en unir a los ciudadanos de cualquier región de España y no en dividirlos en bandos irreconciliables; y en fomentar la convivencia entre todos los españoles, sea cual sea su lugar de nacimiento. Contra eso llevan años trabajando los separatistas. Es hora ya de dejar de recompensárselo con más poder y más dinero.

Los independentistas saben de Teoría de Juegos, Rajoy no
Juan Laborda El Mundo  8 Octubre 2017

Ya saben mi posición alrededor del “prusés”. España, incluida Cataluña, atraviesa una profunda crisis de múltiples aristas -social, económica, política y moral-. Los sucesos que estamos viviendo estos días en Cataluña representan la imagen más llamativa de dicha crisis y son un reflejo del fracaso del 78. La solución pasaba por una refundación de España, incluida Cataluña, donde se sometiera a un proceso constituyente el futuro de nuestro país. Sin embargo, la actuación de los secesionistas, rompiendo la baraja, lo ha contaminado todo.

Pero déjenme ser un poco perverso. Permítanme establecer la siguiente conjetura. El prusés separatista, con la ayuda inestimable de Rajoy y sus muchachos, fue una estrategia política del nacionalismo para recuperar el control de las calles que se les escapaba con el movimiento del 15-M de 2011, centrado en cuestiones sociales, y muy alejado del nacionalismo. Ello a su vez desvía la atención de los problemas por los que atraviesa el resto del país, favoreciendo el mantenimiento del statu-quo actual en toda España. Y Rajoy tan contento.
Los independentistas retrasarán la DUI

Pero, en este marco introduzco otra conjetura. Los independentistas sediciosos hasta ahora han demostrado una destreza y un conocimiento de la Teoría de Juegos superior a sus pares en el actual ejecutivo de Madrid. Su último movimiento, la ubicación de la sede social de Banco Sabadell y CaixaBank en Alicante y Valencia no es lo que aparenta. En una hipotética declaración unilateral de independencia (DUI), Cataluña adoptaría el euro como moneda legal, ya que aún quedando fuera de la Unión nadie se lo impide. CaixaBank y Banco Sabadell tendrían acceso a la liquidez del Banco Central Europeo, al estar situados en territorio español. ¿Ustedes creen que el BCE no les enchufaría la manguera de la liquidez? Sí la enchufaría.

Pero, siguiendo esta Teoría de Juegos, en realidad los sediciosos quieren ganar tiempo, y retrasar la declaración unilateral de independencia. Y si además continúa el actual ejecutivo en Madrid, perfecto. En ¿qué me baso? En un artículo de opinión publicado en el diario Ara, tras el susodicho referéndum, por el economista Andreu Mas Colell, titulado “ El primer dia del que ve després ” . Mas Colell es el padre espiritual de los economistas independentistas englobados en el Col.lectiu Wilson y que recoge a Doctores por Hardvard o el MIT. No se engañen, la influencia de todos estos economistas fuera de España es infinitamente superior a la de aquellos que rodean al actual ejecutivo. Son todos profundamente neoliberales, punteros en sus materias –teoría del crecimiento, teoría microeconómica…-; juegan en la Champions League global. Los que rodean a Rajoy, mejor me callo. Solo un dato, Mas Colell es candidato al premio Nobel de economía. Pero vayamos al grano, ¿qué nos dice Mas-Colell en el diario Ara?

“Europa es un factor determinante de nuestro futuro”
En dicho artículo podemos extraer cómo razonan aquellos que dan soporte al independentismo. No comparto, e incluso combato las ideas de Mas Colell, pero debo entender y prever cómo piensa. Empieza, en primer lugar, recurriendo a elementos emotivos, patrióticos. “¡Qué día! Orgullo. Es el sentimiento después del 1-O. Un pueblo que se comporta como ayer lo hizo el catalán no podrá ser vencido. Hoy nos hemos levantado con la cabeza y la moral muy altas. Hoy somos más fuertes, y nos debemos sentir más seguros que hace un mes. El camino hacia el 1-O, y el 1-O, han generado un impacto en la opinión pública internacional que no favorece el gobierno central. La actuación del gobierno español (la brutalidad, las acusaciones de sedición ...) ante una movilización ejemplar de la gente ha causado repulsión. Cataluña ya está en la lista de problemas en los que Europa sabe que, tarde o temprano, deberá implicarse”. Trasmite una primera idea fuerza en su planteamiento, “llegados donde hemos llegado, Europa es un factor determinante de nuestro futuro”.

Pero va más allá. ¿Qué hacer ahora? Las palabras de Mas Colell demuestran destreza, un profundo conocimiento de la Teoría de Juegos, él es uno de los expertos mundiales. Afirma “Más allá de las acciones reactivas de protesta que pueden tener lugar esta semana, una opción es mantener una posición ofensiva e ir directamente a la DUI. Al fin y al cabo, la independencia tiene mayoría en el Parlamento y si se nos impide sistemáticamente hacer el referéndum que correspondería no nos podemos paralizar dando la clave de nuestro futuro a quien no nos quiere. No discuto, por tanto, la legitimidad de la DUI. Pero creo que la pregunta que nos debemos hacer es otra, la de la oportunidad: ¿dónde nos lleva una DUI inmediata? Quizás decepcionaré alguien si digo lo que a mí me parece evidente: en un mes Cataluña no será independiente. Si no hemos tenido suficiente fuerza para hacer el referéndum que queríamos, difícilmente la tendremos para proclamar y afianzar un estado independiente. En sí misma esta observación no descalifica la opción de la DUI. Se puede argumentar que un final de etapa épico tiene valor. Tampoco lo discuto. Si el gobierno central continúa cometiendo errores, lo tenemos garantizado. Pero puede ser un final patético si no comete tantos, con un gobierno de la Generalitat expuesto a la penosa evidencia de no poder contar con la plena obediencia de jueces, policías o empresas (a la hora, por ejemplo, de recaudar impuestos), y perdiendo, día a día, el apoyo internacional que ha ido ganando. La DUI a corto plazo es, pues, un riesgo que hay que evaluar con la cabeza fría y sin confiar en los errores del adversario.” Repito, no comparto las ideas que detalla Mas-Colell, pero quiero entender cómo piensan porque intelectual y maquiavélicamente están a años luz de Rajoy y su ejecutivo.

Suspensión temporal de la DUI
Y ¿qué opción plantea Colell? Una suspensión temporal de la DUI supeditada a ciertas exigencias. Veámoslo. “Imaginaos que el Gobern anuncia, con cierta solemnidad, que no se renuncia a nada, pero que durante un tiempo, entre uno y dos años, no se recurrirá a la unilateralidad (podríamos llamarlo una "suspensión activa y temporal de la unilateralidad "). Se trataría de un mensaje que se enviaría bien alto a los ciudadanos de Cataluña, de España y, sobre todo, del mundo... ¿Por qué proceder así? Pues porque siempre hemos sabido que la lucha será larga, porque conviene mantener las estructuras de resistencia, para ir sumando sectores catalanes que todavía no han dado el paso o que apenas lo están haciendo y, sobre todo, porque esto será aplaudido en un mundo que… lo interpretará como mano tendida. A ojos europeos, y del mundo, la visión catalana del conflicto se cargaría de razón.” ¿Maquiavélico, verdad?

Pero Colell continua desgranando su propuesta. “Si no se sigue el camino de la DUI, el horizonte máximo de unas elecciones autonómicas son dos años. Habría, claro, que sopesar la posibilidad de ir a elecciones a corto plazo. Sé que es peligroso y yo mismo he escrito que si el presidente acaba disolviendo el Parlamento y convocando elecciones autonómicas sería una señal de derrota. Por tanto, habría que ser muy cuidadoso. Después de un 1-O que nos enorgullece y nos fortalece, unas autonómicas no serían un paso atrás si, y sólo si, se cumple una condición: que Juntos por Sí se volviera a presentar con un programa similar al que acabo de describir, y que, como el 27-S, los volviéramos a dar un carácter de plebiscito. Como ya dijimos el 27-S, si no podemos contar en un referéndum, contaremos aprovechando los procesos electorales imposibles de prohibir. Añado un matiz importante: si el gobierno de Madrid pretende destituir al presidente o el vicepresidente, entonces el camino de las elecciones no lo hemos de emprender. Les facilitaríamos el trabajo… Tampoco deberíamos olvidar que en 2019 hay elecciones europeas, otra magnífica oportunidad de contar votos y enviar un mensaje potente de la vocación europea de Cataluña. Tengamoslo bien presente: llegados donde hemos llegado, Europa es un factor determinante de nuestro porvenir”.

La pregunta que me hago es muy sencilla. ¿Está preparado nuestro ejecutivo para diseñar una hoja de ruta que desmonte la de Mas-Colell? Juzguen ustedes.

La resaca del 1-O
Clemente Polo  latribunadelpaisvasco.com  8 Octubre 2017

Por fin, acabó el patético espectáculo que ha ofrecido el gobierno de la Generalitat a España y al mundo el 1-O. El ruido sordo de los helicópteros sobrevolando los cielos de Barcelona cesó hace unas horas y la mayoría de catalanes reanudaremos con normalidad nuestras actividades cotidianas mañana. Quizá no todos, pero sí la mayoría. Hay algo, sin embargo, que no volverá a la normalidad en bastante tiempo: la convivencia y la concordia.

El daño está hecho
La Generalitat ha logrado dividir la sociedad catalana y la fractura abierta con la inestimable colaboración de los medios de comunicación y las asociaciones secesionistas (ANC, Omnium y AMI), espoleando a sus huestes a lanzarse contra quienes no compartimos sus aspiraciones, tardará décadas en cerrarse. En cuanto a la vida política, los acontecimientos de las últimas semanas han puesto de manifiesto que mientras Puigdemont y Junqueras sigan al frente del gobierno de la Generalitat, y Forcadell y Gabriel continúen al mando de las fuerzas de choque en el Parlament, es de todo punto inviable restaurar la normalidad constitucional en Cataluña. Forcadell lo advirtió hace tiempo cuando proclamó que “nuestro adversario es el Estado español. Lo tenemos que tener muy claro. Y los partidos españoles que hay en Catalunya, como Ciudadanos y el Partido Popular”. En fin, ya ven qué espíritu de concordia y mano tendida anida en el pecho de los más egregios dirigentes de la república españófoba.

Valientes cobardes
El 1-O hemos podido ver a ‘heroicos’ ciudadanos, con niños sobre sus hombros, enfrentarse a la Policía Nacional (PN) y a la Guardia Civil (GC) en Barcelona y otras ciudades de Cataluña, mientras los Mozos de Escuadra volvían a hacer gala de la misma pasividad que dio alas a las hordas de ‘valientes’ de la ANC y Omnium que destrozaron los vehículos de la policía judicial, el pasado 21 de septiembre. Comenzaron los Mozos incumpliendo, como era previsible, la orden judicial de precintar los centros elegidos para albergar las urnas, y dejaron en manos de la PN y GC la tarea de desalojar a las familias que habían pernoctado en ellos, dispuestas a utilizar a sus hijos como escudos humanos.

La tarde del sábado visité el centro de enseñanza (CEIP) en que estudiaron mis hijos y pude constatar que un par de docenas de madres y algún padre habían tomado el gimnasio donde presumiblemente se iban a colocar las urnas. A una treintena escasa de metros de la entrada está el cuartel de Mozos que nada hicieron para impedir la ocupación ni para desalojarlos en la madrugada del 1-O. Esta mañana me he desayunado con la noticia de que Conesa, alcaldesa convergente (PDE-Cat) de Sant Cugat del Vallés, había colocado una urna en el pabellón deportivo anejo al Ayuntamiento, en un acto retransmitido por los medios de comunicación del propio consistorio. Si la heroicidad de Conesa me ha llegado a casa en cuestión de minutos, supongo que los Mozos estaban también al tanto. Por cierto, que el citado pabellón saltó a la fama por ser una de las obras por las que el partido de Pujol, Mas, Puigdemont y Conesa se embolsó una comisión del 2,5%, cuando Turull, actual portavoz del gobierno de la Generalitat, era gerente del Ayuntamiento.

¡Ay de los tibios!
Algunos parecen no haberse enterado todavía de qué iba el asunto y reparten culpas entre los Gobiernos de la Generalitat y España. Quizá esto no sea un referéndum sino un simulacro, como sostiene Iceta (PSC), pero el Estado no puede permanecer pasivo cuando gobernantes irresponsables convocan a los ciudadanos a conculcar la Constitución, el Estatut, las sentencias y mandatos judiciales. Reflexione: estamos ante el mayor ataque a nuestra democracia desde 1981. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han actuado, siempre a instancias de los jueces, para impedir el atropello que pretendían consumar los golpistas realizando un referéndum ilegal, y los únicos culpables de los enfrentamientos son, como ha dicho Rajoy, quienes han incitado a los ciudadanos a salir a calle. Los golpistas, como en 1981, tienen nombres y apellidos y deben ser detenidos y juzgados por sus actos y por las lamentables consecuencias ocasionadas.

¿Estaba preparado el Gobierno?
Resulta evidente que el operativo desplegado por el Gobierno para impedir el referéndum se ha visto desbordado. A los hechos me remito: los Mozos no han cumplido con su cometido y la mayoría de los centros de votación no se precintaron y han permanecido abiertos todo el día. No, no estaba preparado para responder con rapidez y eficacia. Estas intervenciones no se improvisan y aunque lo ocurrido el 1-O no tendrá consecuencias a corto plazo, el Gobierno de España debería reflexionar también, y cambiar su estrategia si no quiere exponerse a que, de tanto ir a la fuente (9-N, 1-O), el cántaro se rompa. Sería una ingenuidad imperdonable creer que no volverán a intentarlo de nuevo y negociar mañana una salida con los golpistas.

Además de exigir responsabilidades a quienes han orquestado el 1-O el Gobierno tiene que retener las competencias sobre las principales figuras impositivas y transferencias sociales, preservar el carácter estatal de nuestro sistema judicial, y continuar manteniendo un control exhaustivo de las órdenes de pago del gobierno de la Generalitat. Pero hay que ir bastante más allá. Visto lo ocurrido, convendría recuperar competencias en materia de seguridad para impedir que la policía autonómica esté al mando de un golpista declarado (Forn) y asegurar así que los Mozos cumplirán las órdenes de los jueces en el futuro. Más incluso: hay que aumentar la presencia permanente de efectivos de la PN y la GC en Cataluña.

El Gobierno tiene también que desmantelar la consejería que dirige Romeva e impedir que la Generalitat financie organismos como Diplocat o el Consell Assesor per la Transició Nacional. Finalmente, resulta inexcusable recuperar competencias educativas para impedir que escuelas e institutos actúen como centros de adoctrinamiento donde se promueve la hispanofobia y se transmiten a niños y jóvenes interpretaciones sesgadas de la historia de Cataluña y España. Hay mucho por hacer, Sr. Méndez de Vigo, en esta materia. Y urge hacerlo porque el tiempo, si no cambiamos nada, corre en contra nuestra.

Un día para la historia de España: la mayoría silenciosa ha hablado en Cataluña
Cientos de miles de personas con banderas españolas y catalanas sin estrella gritan "¡Prou!" ante los atropellos separatistas.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital  8 Octubre 2017

Barcelona grita: "El silencio se acabó" Los protagonistas
"I amb el somriure, la revolta". Lluís Llach, el cantautor y diputado de "Junts pel Sí", música y letra del golpe contra la democracia en Cataluña, alertaba el sábado por la noche a sus seguidores en las redes sociales: "Demà deixem els carrers de Barcelona buits. Que els voltors no trobin menjar". Mañana (por este domingo histórico y de esperanza en Barcelona) dejemos las calles de Barcelona vacías. Que los buitres no encuentren comida". La capital catalana se llenó de esas personas a las que Llach considera buitres. La Guardia Urbana daba la insólita cifra de 350.000 personas. La organización, Sociedad Civil Catalana (SCC) se atrevía con el millón. TV3 acepta la cifra de la policía local barcelonesa y admite que la mayoría de manifestantes procedía de toda Cataluña, no sólo del resto de España.

Las calles eran el vivo contraste del denso domingo anterior, cuando guardias civiles y policías nacionales fueron enviados a última hora para intentar hacer lo que los Mossos no habían hecho en una semana. Una encerrona aliñada con una vasta campaña propagandística con denuncias falsas sobre "brutalidad policial". Se vivieron escenas duras. La consigna separatista ha impuesto la cifra de ochocientos heridos. Una persona recibió un pelotazo en el ojo y permanece ingresada. En los Mossos se han registrado algo más de quinientas denuncias. La alcaldesa Ada Colau todavía no ha rectificado su grave acusación sobre las supuestas agresiones sexuales cometidas por policías y guardias civiles. En artículos de opinión de la prensa "soberanista" se da por sentado que sí las hubo.

Una ciudad diferente...
Quienes el pasado domingo fueron a votar se han encontrado con una ciudad diferente, literalmente invadida desde primera hora de la mañana por personas que llevaban banderas de España y la senyera, que se ha convertido en un símbolo de unidad y constitucionalismo tras ser despreciada por el bloque separatista en favor de la estrellada. Una joven miraba extrañada al grupo de abuelos que desayunaban en la terraza de una cafetería en la zona de la Sagrada Familia. Portaban sus banderas españolas a la espalda, igual que los independentistas. La chica no daba crédito. Barcelona había cambiado de color en sólo una semana. Tras cinco años de banderas separatistas, la española se adueñaba de las calles. Grupos de ciudadanos se dirigían a la plaza Urquinaona, desde donde debía partir la manifestación.

...y desbordada
A las diez y media comenzaba a constatarse que el recorrido iba a quedar ampliamente desbordado. A las once, una multitud homenajeaba a la Guardia Civil ante las puertas de la comandancia de Gracia. Los manifestantes bajaban hasta la estación de Francia, donde estaba el escenario para los parlamentos, por todas las calles. La Vía Layetana estaba colapsada. Se sucedían los homenajes a la Policía Nacional al paso por la Jefatura. Desde las once y media y hasta las tres de la tarde no paró de pasar una riada de ciudadanos cuyas proporciones son perfectamente equiparables a las mayores manifestaciones independentistas.

La fábrica de constitucionalistas
Si Madrid es una fábrica de separatistas, como no se cansan de repetir los dirigentes nacionalistas, Puigdemont, Junqueras y Mas han concienciado en una semana a cientos de miles de ciudadanos que ya no se callan ante sus delirios y disparates sobre una Dinamarca del Mediterráneo. La independencia estaba al alcance de la mano. Un paso más y ya. "Així, no" replicaba Puigdemont, un "president" elegido por la CUP, al Rey de España. De jefe de Estado a jefe de Estado. El éxodo empresarial les ha congelado la sonrisa a ellos y a los ahorradores (incluso los de la cacerola), a los empresarios que sufragaron una parte de la fiesta, cuyo coste principal ha corrido a cargo del Fondo de Liquidez Autonómica, a los medios de "obediencia catalana" y a quienes creían que sólo existían ellos, "un sól poble", según la retórica nacionalista.

Los CDR de la CUP siguen en pie
Los Comités de Defensa del Referèndum organizados por la ANC y la CUP siguen a los suyo. La consigna es que en Barcelona se ha concentrado la extrema derecha, que la mayoría eran de fuera, que había profusión de banderas franquistas y que el martes se debe producir la declaración de independencia. Persisten en la movilización permanente. La diputada Eulàlia Reguant se ha erigido en portavoz de la CUP y desde que anunció el jueves que comenzaban a trabajar en el "control efectivo del territorio" sin que ningún miembro del "Govern" rechazara el anuncio, la fuga de empresas y capitales ha alcanzado proporciones críticas.

Tercer impacto en 7 días
El tercer gran impacto, tras el discurso del Rey y las deslocalizaciones de urgencia, ha sido la histórica manifestación del domingo 8 de octubre, día en el que una parte de la sociedad ha recuperado el habla para decir basta ya. "¡Prou!". Sí, había autocares. Igual que en las manifestaciones de la Diada. Y personas venidas de todos los rincones de España, pero también había catalanes de Lérida, Gerona y Tarragona, de las grandes ciudades que rodean la capital, de la misma ciudad. Los trenes de cercanías estaban atestados. Igual que el Metro, de donde salía la gente cantando "yo soy catalán, catalán y español".

Algunos ciudadanos no podían disimular su estupor cuando en calles alejadas del recorrido se cruzaban con cientos de personas que acudían hacia el final de la manifestación por el paseo de San Juan y otras calles del Ensanche derecho. La zona del museo del Borne, la teórica zona cero de 1714, estaba atestada de banderas españolas. Las terrazas del barrio, llenas de banderas también. Una auténtica profanación desde la perspectiva separatista.

Racismo y nacionalismo
El premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, fue el primero en dirigirse a los cientos de miles de "buitres". Habló de los peligros del nacionalismo, de la "razón barrida por la pasión", del "fanatismo y racismo nacionalistas" que "ha sembrado la historia de Europa, del mundo y de España de guerra, sangre y cadáveres". Discurso memorable del escritor ante una marea de ciudadanos emocionados por no saberse solos. Recuerdos personales de la ciudad que respiraba libertad a principios de los setenta, una llamada para que vuelva a ser la capital cultural que fue y hasta una alusión a la economía: "No queremos que los bancos y las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste".

"España es ya un país moderno, un país que ha hecho suya la libertad, con quinientos años de historia y que no va a permitir que una conjura independentista lo convierta en un país del tercer mundo. "Viva la libertad, visca Catalunya y viva España!", terminó Vargas Llosa.

La cuestión económica
El expresidente del parlamento europeo, Josep Borrell, tuvo duras palabras para Mas, Forcadell, Junqueras y Puigdemont. Habló en catalán, en francés, inglés y español. Acalló los "Puigdemont, a prisión" recordando que sólo los jueces pueden enviar a alguien a la cárcel. También habló de economía, de los engaños y de las mentiras de Junqueras y de la actitud de una parte del empresariado catalán. "A las empresas que ahora se marchan a toda prisa les digo: ¿no lo podíais haber dicho antes? Lo que decían en privado no lo podían decir en público? Esto no habría pasado". Borrell habló de una quiebra de la sociedad catalana, apeló a tender puentes, a no caer en las llamadas al boicot.

Silencio en la Generalidad
Todavía se espera una declaración oficial del gobierno catalán que llame a la calma a las empresas. Raül Romeva, el "ministro" catalán de Exteriores despliega una intensa actividad frenética. Mas habría viajado a Suiza para intentar una mediación internacional, insinúan los separatistas. Los cardenales del Vaticano hacen cola para hablar con Junqueras, afirmala propaganda nacionalista en todos sus medios, que difunden constantemente las imágenes de las cargas del domingo.

La CUP, el PDeCAT y ERC, junto al gobierno en la sombra compuesto por Artur Mas, David Madí, Oriol Soler, Francesc Vendrell, entre otros, debaten sobre los pasos a seguir y la declaración que pronunciará el martes Carles Puigdemont en sesión plenaria no suspendida por el Tribunal Constitucional. Jaume Roures aporta fuego de cobertura mediático y Pablo Iglesias promete en TV3 que si hay moción contra Rajoy se podría hablar de referéndum de autodeterminación. Se propone como mediador y como embajador de Cataluña en España. Un grupo de ciudadanos le ha abucheado este domingo en Barcelona cuando se disponía a tomar el AVE de vuelta a Madrid.

Independencia "en diferido"
Se especula con una declaración de independencia en diferido, es decir, que se anuncie el martes pero sin fecha de entrada en vigor. Se teoriza sobre las diferencias a efectos legales de declarar y proclamar. Las esperanzas de PDeCAT y ERC están fundadas en la mediación. La CUP les recuerda sus promesas, el resultado del referéndum del 1-O y que la declaración debe ser efectiva el martes, víspera de la Fiesta Nacional.

Las empresas han entrado en pánico y gran parte de los cabecillas de la sedición también. El consejero Santi Vila, que se propone como pacificador, sigue con la denuncia sobre la violencia policial, pero desliza que la CUP quiere una república socialista y no un Estado en forma de república. El radiofonista de referencia de la emisora del conde de Godó, Jordi Basté, pide ahora que se aplace la declaración.También Pilar Rahola desde La Vanguardia y TV3, aunque no se cansa de insistir sobre las cargas policiales y la ineluctabilidad de la independencia.

La fuerza de la CUP
Combinan las llamadas a la prudencia con las llamadas a la movilización y afirman que el traslado de sedes sociales no es importante. Que las oficinas de los bancos y sus bases de datos siguen en Cataluña. Afrontan acusaciones muy graves por delitos que comportan penas de prisión e importantes multas económicas. Santi Vila alude a una hipotética amnistía para los inhabilitados del proceso como una forma de distensión que debería abordar el Gobierno de España. Pero la CUP, con la fuerza de diez diputados y sus comités locales y de barrio, aplica una lógica aplastante a la situación. Si dan por bueno el referéndum, se tienen que aplicar los resultados y la ley de transitoriedad jurídica. No hay otra salida. Eso y la movilización general permanente. Sólo si hay una ruptura real habrá mediación internacional, sostienen los antisistemas y no pocos medios catalanes.

El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo también habló a los "buitres" y fue para decirles que Puigdemont y todo su gobierno están cometiendo un delito y que cada vez hay más gente harta de ellos, una izquierda no nacionalista. Miquel Iceta no estuvo presente, a diferencia de Rivera, Arrimadas, Albiol, Alberto Fernández, y cuadros medios del socialismo catalán. El aclamado discurso de Borrell podría tener consecuencias en el juego de liderazgos del desnortado socialismo catalán, que a última hora dio "permiso" a sus militantes para sumarse a la manifestación. Los nacionalistas presionaban a los socialistas con la supuesta presencia de organizaciones de ultraderecha entre los convocantes. Para todos los medios catalanistas, Sociedad Civil Catalana es una organización de extrema derecha, a pesar de que está compuesta por simpatizantes de Ciudadanos, PSC, PP, de la extinta Unió, de Podemos y apolíticos absolutos.

La sociedad catalana está partida por el eje y muy tensionada. Hasta ahora sólo hablaban unos. La mayoría silenciosa ha lanzado un grito de denuncia, un mensaje a los separatistas y a los aspirantes a mediadores. Por primera vez desde que Mas activara la última fase de un proceso que inició Pujol en 1980 con la inmersión lingüística, TV3 y el adoctrinamiento general en el odio a España, los no nacionalistas han salido a la calle en masa. Hasta ahora, unos pocos miles se congregaban el 12 de Octubre o el 6 de diciembre. La tensión provocada por los planes separatistas, la falta de reacción del PP y del PSOE, la burda manipulación de todo lo ocurrido en los últimos años con el colofón del 1-O, el temor a que una sociedad entera se despeñe sin haber dado un paso en la dirección contraria al estilo de los que validan los arreones del proceso, todo eso ha generado una reacción inesperada, histórica, para millones de ciudadanos cargada de emotividad.

Un nuevo elemento
En el tablero catalán hay un nuevo componente. Nadie les había invitado a la partida en la que se jugaba su futuro y han roto el silencio y superado muchos miedos y mucha frustración para corear consignas de todo tipo, no sólo las relativas al "veredicto" sobre el major Trapero o a Puigdemont. Están hartos de días históricos, de discursos históricos, de teóricos derechos históricos, de proclamas parlamentarias históricas y han decidido hacer historia, un antes y un después.

Pase lo que pase a partir de ahora, nadie podrá hablar en nombre de Cataluña sin ofender a una parte muy notable de la sociedad catalana, la que en su mayoría pensaba que el Estado de Derecho estaba ahí para algo. La inminencia del desastre sin retorno los ha sacado a la calle, dispuestos a plantar cara a quienes les han ninguneado durante décadas, pisoteado durante años y amenazado en las últimas semanas con un suicidio colectivo oficiado por un gobierno fuera de la ley, un parlamento bolivariano, organizaciones "ciudadanas" como la ANC y Òmnium y la CUP, la Batasuna catalana. Definitivamente, Otegi no es un héroe para todos los catalanes que merezca entrevistas y más entrevistas en los medios públicos. La calle es de todos y Barcelona es una plaza dura. La manifestación debería tener consecuencias en el Gobierno, en el PSOE e incluso en Podemos. Existe una conciencia nacional y millones de españoles, muchos, muchísimos catalanes incluidos, para los que España no es un concepto difuso y prescindible.

‘LA NACIÓN ESTÁ EN JUEGO’
En defensa de España, un paso adelante. El discurso de José Javier Esparza en la manifestación
La Gaceta   8 Octubre 2017

El escritor y colaborador del Grupo Intereconomía, José Javier Esparza, ha intervenido este sábado en la multitudinaria manifestación en la plaza de Colón de Madrid por la unidad de España y la defensa de la nación, la Constitución y el Estado de Derecho.

En su discurso, ha reiterado que “Cataluña es parte fundacional de España” y que “sin Cataluña, España no sería España”, y ha tenido palabras de recuerdo para los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que velan por el cumplimiento de la ley en la región. “Un abrazo fraterno, inequívoco, a esos españoles de uniforme que se han visto maltratados, vilipendiados, abandonados y humillados por proteger la ley de España. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no son algo ajeno al pueblo (…) son la nación; somos nosotros, sois nuestros brazos y nuestras manos. La humillación que habéis sufrido la hemos vivido como propia. Vuestro honor es hoy el de todos y cada uno de los españoles de bien. Vuestro patriotismo es un orgullo para todo el pueblo español”, ha señalado.

Por su interés, le reproducimos íntegramente el discurso:
“Amigas, amigos.
Compatriotas.
Españoles.

¡Españoles! Suena bien, ¿verdad? Sí, somos españoles. Y hoy estamos aquí solo por eso: porque somos españoles. Hoy hay aquí lo mismo rojos que azules, verdes y naranjas, y ojalá haya también algún morado, y es maravilloso que así sea, porque hoy no estamos aquí para discutir de qué color pintamos la casa, sino para algo aún más importante: gritar que esta casa es nuestra. Defender nuestra casa. Para esto os hemos convocado hoy a todos la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Para que no nos quiten España. Que no nos quiten nuestra casa. Que no te quiten tu patria.

Todos sabemos que lo que hoy nos reúne es la circunstancia trágica que se vive en Cataluña. Y queremos decir bien fuerte esto: amamos a Cataluña. Este de hoy es un acto de amor a Cataluña. Estamos aquí porque Cataluña es también nuestra casa. Cataluña es parte fundacional de España. Por eso, sin Cataluña, España no sería España; sería otra cosa, pero España, no. Hoy todos somos españoles, hoy todos somos Cataluña, hoy todos somos catalanes. A los millones de catalanes que sienten España en catalán les decimos: estamos con vosotros, somos vosotros, no os dejaremos nunca. Queremos gritar con vosotros, en español, Viva Cataluña, y en catalán, Visca España.

También queremos enviar un abrazo fraterno, inequívoco, a esos españoles de uniforme que se han visto maltratados, vilipendiados, abandonados y humillados por proteger la ley de España. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no son algo ajeno al pueblo. Guardia civil y policía son el pueblo, son la nación; somos nosotros, sois nuestros brazos y nuestras manos. La humillación que habéis sufrido la hemos vivido como propia. Vuestro honor es hoy el de todos y cada uno de los españoles de bien. Vuestro patriotismo es un orgullo para todo el pueblo español. Y en eco al grito espontáneo de tantos millones de españoles en estos días, desde Barcelona hasta Huelva, desde Zaragoza hasta Salamanca, en eco a su voz queremos gritar de nuevo Viva la policía y Viva la guardia civil.

Compatriotas,
Lo que hoy nos estamos jugando en España, empezando por Cataluña, es lo más grande, lo más alto y lo más hondo que puede jugarse un pueblo: nuestra soberanía, nuestra libertad, nuestra identidad. La soberanía nacional no es un concepto abstracto. No es una fórmula legal. La soberanía es algo que tiene carne, algo que se puede tocar, que se puede abrazar. La soberanía nacional es lo que nos hace a todos, a todos y cada uno de nosotros, individual y colectivamente, protagonistas efectivos de una continuidad histórica. Nosotros somos la soberanía nacional.

España no nació ayer. España es una realidad histórica incontestable. Una realidad nacional que alberga, desde su origen, formas diversas, pero convergentes, de ser español. Somos desde hace siglos una comunidad política y nuestro nombre es España. Tomar conciencia de eso es lo que nos hace soberanos. Todos y cada uno de los territorios de nuestra patria son nuestra casa común. Repito: nuestros. Nos pertenecen. No pertenecen a una estirpe regia, no pertenecen a una oligarquía financiera, no pertenecen a una clase política o a unos caciques mediáticos. España pertenece al pueblo español. Eso es lo que significa soberanía. Nadie tiene derecho a quitarnos eso. Nadie. Y aquí estamos dispuestos, uno a uno, a defenderlo. No hay libertad, no hay democracia, si nos quitan la nación.

Sabéis que el viejo juramento legendario de las Cortes de Aragón decía así: “Nos, que somos tanto como vos, pero juntos valemos más que vos”. “Nos” somos hoy todos nosotros. El pueblo español. Ese pueblo que hoy, aquí, levanta la cabeza, mueve sus banderas y se dirige a quienes creen que pueden robarnos nuestro patrimonio, robarnos nuestra memoria colectiva, robarnos nuestra identidad, robarnos nuestra soberanía y convertirla en moneda de sus juegos de poder. No y mil veces no. A esos que hoy quieren dejarnos sin patria, les miramos a la cara y les decimos: “Nos, que somos tantos como vos, y juntos valemos más que vos”. Democracia, sí. El demos, el pueblo, somos nosotros. El pueblo español.

Aquí, en España, en este suelo, a lo largo de muchos siglos hemos construido fueros y libertades, hemos defendido derechos, frecuentemente con sangre, y hemos entregado demasiadas generaciones a ese combate como para abandonarlo todo ahora. Nadie nos lo quitará. Nadie. Desde el primer colono de los montes cantábricos que afirmó a espadazos su libertad en el siglo VIII, desde la primera mujer que en la altísima edad media gozó de unos derechos que ninguna otra mujer tenía en Europa, desde el primer conquistador que en América instituyó un cabildo para proteger derechos, desde el primer español que en 1808 se levantó contra el opresor francés para guardar las libertades propias; desde siempre nuestro pueblo ha sabido afirmarse frente a quienes querían que bajáramos la cabeza. Ese orgullo de estirpe hoy nos habla desde el fondo de las edades. Eso es lo que hoy nos empuja a defender, ante todo, la España constitucional.

Digo bien, y en DENAES, en la Fundación para la Defensa de la Nación Española, queremos subrayarlo: la España constitucional, no sólo la Constitución. La Constitución, la ley, es muy importante, pero bien poco vale sin la nación que la sustenta. Es la nación la que da sentido a la ley, del mismo modo que el vino se derramaría sin una copa que lo abrace. Y es la nación, España, lo que hoy está en juego. Por eso es lo que hoy tenemos el deber de defender. Hoy hay quien piensa en una reforma constitucional que diluya la soberanía nacional para calmar no sé qué intereses de tal o cual grupo, como si se tratara de caciques feudales. Pues bien: no. Nunca avalaremos una Constitución que destruya la nación. Porque no hay libertad ni democracia reales sin comunidad política. Y nuestra comunidad política es España. ¿De verdad queréis defender la democracia y la libertad? Pues entonces defended España. Defended la continuidad histórica de nuestra patria común. Ese es nuestro deber. Defender España.

Deber, sí. Una palabra que hoy tiene que volver a nuestros oídos. Deber personal y deber comunitario. Porque hoy, aquí, no estamos solo nosotros, españoles de esta hora. No. Están también los españoles que nos precedieron. Están en el suelo que pisamos, en la lengua que hablamos, en los nombres que llevamos. Y con los españoles que nos precedieron, están también los españoles que han de venir, esas generaciones a las que hemos de traspasar, como mínimo, la misma herencia que nosotros en su día recibimos. No tenemos derecho a dejar que esa herencia se pierda. Es nuestro deber histórico. Y eso no es tampoco un imperativo abstracto. Vosotros lo sabéis. Claro que lo sabéis. Por eso estáis aquí. Lo saben también todos esos españoles que en estos días han sacado sus banderas al balcón. El pueblo español conoce su deber. Desde aquí exigimos a los poderosos que también cumplan con su deber. Y ese deber sólo tiene un nombre: España.

Durante demasiados años, demasiados, los españoles hemos preferido olvidar que tenemos, como ciudadanos libres, como soberanos, una misión histórica. Esa misión histórica es mantener nuestra patria y legarla a los que vengan mañana. A veces esa obligación se difumina, porque nada parece amenazar la natural sucesión de las generaciones. Hoy, sin embargo, la amenaza se ha hecho más clara que nunca. Hay que dar respuesta. Nosotros tenemos que dar respuesta. Y esa respuesta sólo puede ser una: no permitiremos que España se deshaga. No lo permitiremos.

Todos conocemos los errores y renuncias que han llevado a nuestra patria a la enfermedad que hoy padece. Pero no es ahora el momento de detallarlos. Ahora es el momento de la esperanza. ¿No habéis visto cómo se han llenado de banderas los balcones, las calles, las plazas de toda España? ¿No habéis visto cómo por todas partes se han abierto flores rojo y gualda? Sí. Ahora es el momento de decir bien alto, bien claro, bien fuerte, que vamos a dar un paso adelante. Que estamos resueltos a salir de este triste colapso de nuestra nación. Que si falla el poder, aquí estará el pueblo, como siempre ha estado. Que exigimos a nuestros poderes públicos que cumplan su función y salvaguarden la nación de todos. Que vamos a reclamar una refundación nacional de la democracia española. Que vamos a trabajar, desde ya, todos, uno a uno, en la reconstrucción de la identidad nacional española. Que España no está en venta. Que aquí, y en millones de hogares, hay españoles dispuestos a defenderla, como tantas otras veces en nuestra Historia. Que sabremos estar a la altura del desafío. Que España no morirá.

Españoles de todas y cada una de nuestras regiones, moved vuestras banderas, como se han movido en estos días en todos los rincones de nuestra patria. Haced bien visible vuestra voluntad soberana de conservar vuestra nación. Dejad bien claro que España no se vende.

Pueblo de España: vosotros sois la nación. Gritad conmigo “Viva España”.

Vargas Llosa: «Ninguna conjura independentista destruirá la democracia española»
Ha cargado contra la "pasión nacionalista", ha tildado de "golpistas" a Carles Puigdemnt, Oriol Junqueras y Carme Forcadell
larazon.es. Barcelona.  8 Octubre 2017

El premio Nobel Mario Vargas Llosa ha cargado contra la "pasión nacionalista", ha tildado de "golpistas" a Carles Puigdemnt, Oriol Junqueras y Carme Forcadell, y ha subrayado que la "conjura independentista no destruirá 500 años de historia" de la unidad de España ni la convertirá en un país "tercermundista".

Vargas Llosa ha participado hoy en la manifestación en Barcelona a favor de la unidad de España y en contra de la independencia de Cataluña, una protesta masiva que va desde la plaza Urquinaona hasta la estación de Francia, con banderas españolas, catalanas y europeas bajo el lema "¡Basta! Recuperemos la sensatez". Como acto final, varias personalidades han tomado la palabra y la primera, tras el presidente de Societat Civil, ha sido el escritor Vargas Llosa, quien ha afirmado que "todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión nacionalista (...) que puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo". Vargas Llosa ha recordado que el nacionalismo es "la peor de todas las pasiones, la que ha causado más estragos en la historia (...) la religión laica" que ha provocado "sangre y cadáveres" en Europa, el mundo y en España.

"Estamos aquí para parar los estragos del independentismo (...) y por eso hoy miles de catalanes han salido a la calle, son demócratas que no creen que sean traidores, catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que creen en la democracia, en la libertad, en el estado de derecho, en la constitución", ha dicho el premio Nobel de literatura.

El escritor peruano ha añadido: "Aquí hay miles de hombres y mujeres venidos de todos los rincones de España, incluso del Perú, a decirles a los catalanes que no están solos, que estamos con ellos, que vamos a dar juntos la batalla por la libertad".

"La democracia española está aquí para quedarse y ninguna conjura independentista la destruirá", ha agregado Vargas Llosa, que ha comentado que "no queremos bancos y empresas se vayan de Cataluña, como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste".

Vargas Llosa ha concluido: "Somos ciudadanos pacíficos que creemos en la coexistencia, en la libertad, vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, que ha hecho suya la libertad y no va renunciar ante una conjura independentista que quiere convertirlo en país tercermundista. Viva la libertad, visca cataluña y viva España".

Decenas de miles de personas llenan las calles de Barcelona en la manifestación que "entierra" el independentismo. Indignación general por las burdas mentiras de la televisión catalana.

De los cinco canales públicos de la televisión pública catalana, TV3, tan solo el de las noticias 24 horas ha tenido un "hueco" para la histórica manifestación de Barcelona, convocada por Societat Civil Catalana y que ha cosechado un rotundo éxito. Decenas de miles de personas -si atendemos a otras mediciones en citas nacionalistas como la Diada se puede cifrar en un millón- han acudido a la convocatoria bajo el lema ¡Basta! Recuperemos el 'seny'", una cita que, como ha dicho la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, "pone fin al independentismo".

La plaza Urquinaona, punto de salida de la marcha convocada por la Sociedad Civil a las 12.00 horas, empezaba a llenarse ya sobre las 10.30 con manifestantes que exhibían multitud de banderas españolas y senyeres, mientras se coreaban lemas como "Puigdemont a prisión", "Yo soy español" o "viva España, viva Cataluña y viva la Guardia Civil".

A las diez de la mañana, cientos de personas convocadas por asociaciones contrarias a la independencia de Cataluña se han concentrado también frente al cuartel de la Guardia Civil de Travessera de Gràcia para agradecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado su actuación para impedir el referéndum del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional.

Pero todo el protagonismo en los momentos de la manifestación se lo ha llevado la televisión pública catalana, TV3 -que pagan todos los catalanes y españoles con sus impuestos- y que, una vez más, se ha puesto al servicio del independentismo con su potente maquinaria propagandística. Desde la televisión catalana se ha transmitido, sin pudor aparente, a los televidentes que la manifestación estaba organizada por la Falange y en nombre de José Antonio Primo de Rivera.

TV3 ha repetido insistentemente imágenes de Albert Rivera y Xavier García Albiol, presentes en la concentración, para politizar una cita que parte de Societat Civil y otras 50 organizaciones.

En un discreto despliegue, la televisión ha birlado a los espectadores planos generales para evitar dar una dimensión real del poder de convocatoria y asistencia a la manifestación. En su lugar, emitían imágenes de ancianos y "personas feas", como están denunciando a ESdiario y a otros medios de comunicación los televidentes, con insistentes planos de agentes de la Policía Nacional.

En contraste a ello, la prestigiosa televisión estadounidense CNN ha conectado en directo en numerosas ocasiones con las calles de Barcelona, emitiendo unos planos aéreos que han ridiculizado lo que cuentan desde la televisión del régimen independentista: decenas de miles de personas forman una marea roja y gualda en las calles de la ciudad Condal. Un contraste que no ha pasado desapercibido y que comienza a ser muy comentado en las redes sociales.

Un buen resumen gráfico de lo que ha ocurrido este domingo en Barcelona y del sentir de los manifestantes.

Los propios asistentes a la manifestación, que iban recibiendo noticias de la "no" cobertura y la manipulación de la televisión catalana, comenzaban a entonar gritos de "¿Dónde está TV3, dónde está TV3?".

La marcha
La marcha ha comenzado puntual a las 12.00 en la plaza Urquinaona y ha discurrido por la Via Laietana hacia la avenida Marquès de l'Argentera, ante las puertas del Parc de la Ciutadella, donde miles de personas se han concentrado con banderas españolas y carteles a favor de la unidad de España.

Durante la manifestación, miles de personas llegadas de toda España y líderes políticos del PP, Cs y el PSC, han caminado y han proferido proclamas en contra del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para quien han pedido cárcel en numerosas ocasiones, y a favor de una España unida.

La plataforma Societat Civil Catalana (SCC) ha cifrado en más de un millón las personas que se han manifestado esta mañana en Barcelona a favor de la unidad de España y en contra de la independencia de Cataluña.

Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona ha cifrado en 350.000 personas los asistentes a la manifestación de SCC, han informado fuentes municipales.

El vicepresidente de SCC Àlex Ramos, había cifrado al final del recorrido, desde el escenario, la asistencia en más de 930.000 personas, pero después ha dicho que la cifra definitiva que calculan ha acabado superando el millón.

Entre las figuras destacadas de la marcha, se ha podido ver la ministra de Sanidad, la catalana Dolors Montserrat; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, y el presidente de la Cámara de España, Josep Lluís Bonet.

También han participado miembros del PP en toda España como el andaluz Javier Arenas y el castellanoleonés Pablo Casado, los líderes de Cs, en el ámbito nacional Albert Rivera, y en Cataluña, Inés Arrimadas, y dirigentes del PSC como Salvador Illa y el secretario segundo de la Mesa del Parlament, David Pérez.

Vargas Llosa y Borrell
El escritor y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha asegurado que la democracia española "está aquí para quedarse, y ninguna conjura independentista la destruirá".

En su discurso al acabar la manifestación ha advertido de que el nacionalismo "ha llenado la historia de Europa, del mundo y de España de guerra, sangre y cadáveres".

Por su parte, el expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell ha criticado a las empresas que anuncian su cambio de domicilio social fuera de Cataluña ahora que temen una declaración de independencia: "¿No lo podíais haber dicho antes?".

"Todo lo que dijísteis en privado ¿por qué no lo decíais en público?", les ha preguntado durante su discurso.

Para el también exministro socialista, "si lo hubiesen dicho, quizá no estaría pasando" lo que está pasando ahora en Cataluña, y ha constatado que los empresarios en general sólo han opinado abiertamente en privado durante el proceso soberanista.

Juan Arza:
‘El Estado debe recuperar el control de la educación en Cataluña’
Rosalina Moreno GCT  8 Octubre 2017

Este abanderado de la causa antiindependentista, promotor de Societat Civil Catalana, advierte en La Gaceta de que a estas alturas ya ‘no basta con parar el golpe y juzgar a sus responsables’.

-¿Cómo cree que acabará esto?
Me gustaría decir otra cosa y ojalá me equivoque, pero creo que acabará mal. A corto plazo pueden producirse enfrentamientos violentos en las calles. A medio plazo Cataluña seguirá fracturada socialmente y nuestra economía se resentirá.

-¿El Gobierno debe aplicar de una vez el artículo 155 de la Constitución?
Confío en que sepa escoger los instrumentos y el momento más adecuado para que su acción sea eficaz, genere el máximo consenso político posible y minimice el conflicto social que el nacionalismo intenta promover. Eso no pasa sólo por usar un determinado artículo de la Constitución.

-¿No cree que a estas alturas ya no es suficiente con parar el golpe?
El golpe es fruto de un dominio casi total del nacionalismo sobre la educación, parte de los medios de comunicación y de lo que se ha llamado “sociedad civil”. No bastará con parar el golpe y juzgar a sus responsables. Será necesario acabar con el poder omnímodo del nacionalismo sobre la sociedad. Y después tomar cuantas iniciativas haga falta para restañar la fractura social.

-Habrá que acabar con el adoctrinamiento en las aulas…
Estos días ha quedado en evidencia ante los ojos de todo el mundo lo que ocurre en la sociedad catalana en general, y concretamente en colegios y universidades. Muchos profesores se comportan como misioneros nacionalistas. El Estado debe recuperar su control sobre la educación e impedir que el adoctrinamiento continúe. Si ahora se calma la situación, pero el nacionalismo conserva su poder, la independencia es cuestión de pocos años.

-También ha quedado en evidencia el adoctrinamiento de las terminales mediáticas del régimen. Por ejemplo, TV3. Su canal infantil explicó a los niños catalanes el 1-O enseñándoles a odiar a la policía española…
Hasta hace poco todo esto se hacía de una forma más sutil, y los que lo denunciábamos podíamos parecer exagerados. Ahora nadie puede continuar mirando para otro lado o restándole importancia a la situación.

-¿Qué opina de la actuación que ha venido teniendo el Ejecutivo de Mariano Rajoy en Cataluña?
Comprendo la estrategia general del Gobierno, pero creo que debería haber sido mucho más proactivo. Se han perdido unos años clave. Se ha confiado en exceso en que las aguas se calmarían, se ha puesto demasiado énfasis en la fuerza de la Ley, y se ha descuidado la labor de comunicación y de movilización social.

-¿Y de la gestión del 1-0?
La primera impresión es que ha sido un desastre. Que se cayó de cuatro patas en la trampa del nacionalismo. Pero deberá pasar algún tiempo para que podamos evaluar mejor lo que ocurrió y determinar responsabilidades.

-Desplegó a 12.000 agentes en Cataluña, pero con las manos atadas… Fueron meros escudos humanos…
Sí, todo indica que el operativo no fue bien diseñado ni dirigido, pero insisto en que necesitaremos tiempo para evaluarlo mejor. En cuanto al despliegue de agentes, me temo que la necesidad va más allá del 1 de octubre.

-¿Qué opina de la actuación de los Mossos? Se limitaron a levantar acta. No desalojaron ni retiraron urnas y papeletas. Muy al contrario, ayudaron a transportarlas…
Una parte de los Mossos y sobre todo sus mandos se comportaron de una forma inaceptable e incluso delictiva. Pero no se puede juzgar a todo el Cuerpo de forma generalizada. Muchos Mossos sencillamente intentaron hacer su trabajo lo mejor posible, siguiendo las órdenes que les habían dado y con las escasas herramientas a su disposición. Pese a todo, parece que los Mossos cerraron más de 200 colegios, mientras que la Guardia Civil y la Polícia Nacional cerraron menos de 100.

Muchos Mossos saben que el Govern los ha dejado al pie de los caballos, y que los algunos de los que ahora los aplauden y les entregan flores se volverán en su contra en cuanto les convenga.

-¿Qué es lo que desearía que pasara con Cataluña?
Algo muy sencillo: que todo el mundo cumpliera la Ley, y que nadie intentara impedir el trabajo de la policía y los tribunales. ¡Pero eso parece mucho pedir hoy en día!

-Martu Garrote ha comentado en Twitter que a ver si las prisas del Govern para declarar la independencia son porque “el 1 de enero se levanta el secreto bancario en Andorra y nos vamos a enterar de quién tiene la pasta”. ¿Qué piensa usted?
Para una parte importante de las élites políticas y empresariales del separatismo, efectivamente, el procés es una forma de conseguir la impunidad en relación a sus delitos fiscales y negocios sucios. Bien sea porque se consigue la independencia, o porque se consiga un pacto con el Estado.

-¿Y a qué achaca que Puigdemont no haya desvelado aún las cifras del 1-0?
No respetan ni sus propias leyes, que establecían que la independencia debía declararse 48 horas después del referéndum. Se agarran a que los resultados todavía no han sido “proclamados”. Es una forma de ganar tiempo, dificultar que el Gobierno pueda aplicar medidas drásticas, y ahondar en la división política de los partidos españoles con la idea de una negociación fraudulenta.

-¿Cree que el Govern está esperando a que el Gobierno aplique el artículo 155 pasa ser únicamente inhabilitados y no ir a la cárcel?
El núcleo duro del Govern y del procés siguen una política de hechos consumados mientras mantienen una ficción de voluntad negociadora y juegan al gato y al ratón con la Justicia. Su objetivo real es llevar Cataluña al caos social y económico, atrincherarse en las instituciones usando a sus seguidores como escudos humanos, y obligar al Gobierno español a negociar.

-¿Qué opina de que Convergencia pida la mediación? ¿Ve miedo ahí?
Muchos convergentes viven cómodamente instalados en el Congreso, en los ayuntamientos y diputaciones. Tienen pánico a perder su poder, su modus vivendi y sus privilegios. Pero no tienen el coraje de hablar o plantar cara frente al núcleo dirigente del procés, que mantiene una actitud mesiánica.

-Hablando de cínicos. Precisamente ha hecho una encuesta en Twitter sobre quién lo es más, si Puigdemont o Piqué. ¿Quién se lleva la palma para usted?
¡Puigdemont, sin duda! Piqué es un personaje frívolo y de mentalidad infantil, como tantos que hay en la sociedad. Pero Puigdemont actúa con premeditación y con conciencia del daño que le hace a una parte de la sociedad.

-El presidente de Cataluña ha vuelto a vender este miércoles que el proceso es pacífico, pese a que los casos que lo desmienten se amontonan: acoso a los partidos, a los domicilios particulares de quien se significa en contra del procés, los intolerables ataques a la Guardia Civil… SCC también ha sufrido el acoso… ¿Usted ha sido atacado o sufre la muerte civil por su lucha contra el independentismo?
Yo he recibido amenazas e insultos, como todos los que tenemos cierta notoriedad y nos hemos posicionado en contra del procés. Se nos intenta silenciar, estigmatizar e intimidad de muchas maneras: cerrándonos el acceso a medios de comunicación, etiquetándonos como “fachas”, marcándonos socialmente (pintadas en comercios, escraches), etc. A diario hay noticias desagradables de acoso a los “disidentes”. El pacifismo del procés es sólo una fachada.

-En 2014 usted ya informaba en La Gaceta de que en Cataluña había una mayoría silenciosa que no apoyaba el proceso. Ahora ka estamos viendo en las calles manifestándose… ¿Irá el domingo a la movilización convocada por Societat Civil Catalana?
Por supuesto que iré, y animo a todo el mundo a ir. Si los catalanes no nos movilizamos, nadie vendrá a sacarnos las castañas del fuego.

 


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